Que trata de libros - La página de Josele Sánchez

Que trata de libros
Empiezo por reconocer que no tengo ni idea de cómo funciona el marcado editorial, porque nunca
me ha definido como escritor profesional y mis tres libros publicados hasta la fecha lo han sido
por la benevolencia de círculos cercanos a mis planteamientos ideológicos y vitales, por lo que es
fácil deducir que no se encuentran entre los best seller del gran público.
La cuestión es que sí que me ha tocado el honor de presentar libros de otros ante auditorios amigos; afirmo rotundamente que nunca se ha tratado de compromisos, sino llevado por el convencimiento de que el producto que estaba glosando merecía la pena; con ello quiero decir que mis
palabras como orador habían sido precedidas de una concienzuda lectura, de esas que se efectúan
con acompañamiento de un lápiz en ristre, que ilustra desconsideradamente los márgenes y espacios en blanco con anotaciones, preguntas al aire, comentarios, acuerdos y discrepancias, técnica
que, al parecer, merece la desaprobación de los bibliófilos.
Sin haber sido nunca lector de un solo libro, reconozco mi debilidad por aquellos trabajos que se
atreven a desafiar la censura de lo políticamente correcto, obras valientes y bien escritas de denuncia, de crítica fundada y, especialmente, de propuestas de valores éticos, religiosos o políticos
que no suelen coincidir con los parámetros de lo establecido. Por supuesto, no incluyo entre mis
preferencias disquisiciones paranoicas y conspiracionistas, de cuya intencionalidad real siempre
he dudado, al modo del famoso montaje que negaba la llegada del hombre a la Luna…
Con todo lo dicho, es fácil deducir que, cuando un autor recurre a mí para la presentación en sociedad de sus esfuerzos intelectuales o imaginativos, no espera que, al día siguiente, se hagan eco
los medios de difusión habituales; dicho de otro modo, nadie puede esperar que las palabras de un
servidor sirvan para aumentar las ventas, máxime si tenemos en cuenta que no han recibido el nihil
obstat del Sistema. A veces, al contrario, por lo que me queda siempre la duda de ser gafe.
De todas las maneras, también me causa extrañeza el caso de libros que, me consta, se están vendiendo como churros y son celebrados por muchos y que no han merecido, no digo un puesto de
honor en los hits parades de ventas, sino una simple mención, aunque sea adversaria a las tesis del
autor; este hecho me corrobora que sigue existiendo una censura mucho más severa y atroz que
aquella que tachaba la palabra “puñeta” y cortaba, implacable, las escenas eróticas.
Eso me aconteció con el último libro que presenté, El último catalán, de mi amigo Javier Barraycoa, distopía cómica acerca de una supuesta Cataluña independiente; me constaba y me consta su
éxito, pero jamás lo he visto citado en letras de molde en publicación alguna. Que haya ocurrido
en estos lares no resulta extraño para quien conozca la férrea inquisición nacionalista, pero que
también suceda en Madrid me da mucho que pensar…
Esta semana me toca presentar en Barcelona una obra que, por el contrario, ha sido precedida
de comentarios en algunos rotativos: me refiero a Con la piel de cordero, del valenciano Josele
Sánchez, novela histórica –por cierto, muy bien estructurada y mejor escrita- que saca a la pales-
tra bastantes curiosidades relacionadas con la figura de aquel que fue calificado como uno de los
fautores de la democracia en España, Santiago Carrillo; pero el interés del libro no solo se circunscribe al personaje, sino que, al leerlo, uno comprueba que las versiones oficiales de la Transición
no coinciden en absoluto con lo que verdaderamente ocurrió entre bastidores; además, el libro en
cuestión me ha subyugado porque propone como modelo de periodistas y escritores a dos figuras
que, en un artículo ya lejano, me atreví a emparentar por su estilo bronco y cuidado y por su sentido dolorido de la españolidad: Rafael García Serrano y Arturo Pérez-Reverte.
Espero de todo corazón no ser gafe en esta ocasión, sobre todo porque me consta que las presentaciones en Sevilla y en Madrid constituyeron un éxito y las ventas de Con la piel de cordero se
dispararon en dichas localidades.
Manuel Parra Celaya
Jueves, 12 de febrero de 2015
Diario Ya
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