Reflexión en familia - Parroquia de San Vicente Mártir de Abando

Parroquia de San Vicente Mártir de Abando
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48001 BILBAO
Bilbao, 7 de Octubre de 2014
Queridos amigos,
Comenzamos un curso nuevo, recién estrenado, pero que viene ya marcado por los conflictos, los
trabajos, sufrimientos y alegrías vividos en los meses anteriores.
En este contexto es decisivo el papel que desempeña la familia en cuanto a ofrecer esos valores que
hacen posible una convivencia más digna, pacífica y solidaria para todos.
Pero no cualquier familia da respuesta a estas exigencias. Depende del estilo que le imprimamos. Y
ese estilo es lo que tenemos que intentar alcanzar durante este curso y eso está en nuestras manos.
Que la reflexión propuesta nos sirva para ello.
José María Ruiz de Azúa
Párroco
1.- Lectura de la Palabra de Dios tomada del Evangelio de San Lucas: capítulo 2, 51-52
“Jesús bajó con José y María y fue a Nazaret y estaba sujeto a ellos. Su madre conservaba todo esto
en su corazón. Y Jesús iba creciendo en sabiduría, estatura y en gracia ante Dios y ante los
hombres”.
2.- Comentario:
¿QUE FAMILIA?
Recientemente, un escritor canadiense resumía así la crisis de la familia contemporánea: «¿Cómo
optar por una descendencia en una sociedad aparentemente sin futuro, en una situación social que parece
sin salida? ¿Cómo proyectar una larga aventura de educación, cuando se la concibe como una gota de
agua en un mar de influencias incontrolables?» (J. Grand'Maison).
Ciertamente, la crisis es grave. Pero no es lícito ser catastrofistas. Aunque estamos siendo testigos de
una verdadera revolución en la conducta familiar, y muchos han predicado la muerte de diversas formas
tradicionales de familia, nadie anuncia hoy seriamente la desaparición de la familia.
Al contrario, la historia parece enseñarnos que en los tiempos difíciles se estrechan más los vínculos
familiares. La abundancia separa a los hombres. La crisis y la penuria los une. Ante el presentimiento de
que vamos a vivir tiempos difíciles, son bastantes los que presagian un nuevo renacer de la familia.
Pero, ¿qué familia? Los católicos hemos defendido, con frecuencia, la familia en abstracto, sin
detenernos demasiado a reflexionar cuál debe ser el contenido de un proyecto familiar entendido y vivido
desde la fe.
Pero, no cualquier familia responde a las exigencias del evangelio. Hay familias abiertas al servicio
de la sociedad, y familias egoístamente replegadas sobre sí mismas. Familias autoritarias y familias de
talante dialogal. Familias que educan en el egoísmo y familias que enseñan solidaridad.
Concretamente, en el contexto de la grave crisis económica que estamos padeciendo, la familia puede
ser una escuela de insolidaridad en la que el egoísmo familiar, se convierte en virtud y criterio de
actuación que configurará el comportamiento social de los hijos.
Y puede ser, por el contrario, un lugar en el que el hijo puede recordar que todos tenemos un Padre
común, y que el mundo no se acaba en las paredes de la propia casa, abriéndonos a las necesidades de
quienes más sufren. .
Por eso, pienso que no podemos empezar el curso, sin escuchar el reto de nuestra fe que nos propone
unas metas para alcanzarlas: ¿Serán nuestros hogares un lugar donde las nuevas generaciones podrán
escuchar la llamada del evangelio a la fraternidad universal, la defensa de los abandonados, y la búsqueda
de una sociedad más justa, o se convertirán en la escuela más eficaz de insolidaridad, inhibición y
pasividad egoísta ante los problemas ajenos?
Estos son nuestros retos para este curso.
3.- Reflexión personal
¿Cómo es nuestra familia? ¿Replegada o abierta; autoritaria o dialogante; egoísta o solidaria?
¿Tendríamos que cambiar algo?
4.- Oración breve para repetirla de vez en cuando:
"Señor, no soy digno de que entres en mi casa...” Mt. 8, 8