EN LA ALEGRÍA DE LA IDENTIDAD INSULAR

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w w w. e l s o l d e m a r g a r i t a . c o m . v e
Sábado
de diciembre de 2015
Etapa III Nº 8
Sol
C U LT U R A L
EN LA ALEGRÍA DE LA
IDENTIDAD INSULAR
TANYA MILLÁN
DICIEMBRE
Solcultural
ALMANAQUE
INSULAR
Parrandas navideñas, diciembre
en Los Hatos (Altagracia)
Foto de Portada: TANYA MILLÁN
NACIMIENTO MARGARITEÑO
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IVÁN CARDOZO YÁNEZ †
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MARIELA CONTRAMAESTRE DE CARDOZO
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SOL DE MARGARITA NO SE HACE
RESPONSABLE POR LAS OPINIONES
EMITIDAS POR ARTICULISTAS
DRA. VICDALIA GÓMEZ ROJAS
PROFESORA UDONE
D
iciembre siempre se ha distinguido como un mes de
alegría, esperanza y promesas de un mundo mejor. De
todos los eventos que a través del tiempo han caracterizado este
mes, están las parrandas. Esta manifestación de nuestra particular herencia
cultural es el resultado de toda una
mezcla que fue acumulando las consecuencias de los tres elementos étnicos
asentados en nuestra tierra y que posteriormente le confirieron una suma
total que durante el tiempo se ha ido
desarrollando y, en correspondencia,
han dado sentido de pertenencia y distinción a nuestras comunidades, y de
forma particularizante su carácter
identitario.
Las parrandas herederas de los grupos que en la colonia cantaban villancicos, trocados posteriormente en grupos aguinalderos, alegraban la vida de
todos y cada uno de los pobladores de
las comunidades, en este caso de la isla
de Margarita. Canciones que traducían
la gracia y creación particular de estos,
y de los aguinaldos cantados muchas
veces de manera improvisada o evocando aquellos antiguos y populares
cantos decembrinos, tradicionales,
acompañados con instrumentos utilizados por las tres etnias que generaron el
mestizaje en nuestra isla: lo indígena,
lo español y lo africano.
Los parranderos van cantando aguinaldos, alegrando las casas de los vecinos en los pueblos, y de esta manera
ambientaban con estos “aires” decembrinos a las personas que los acogían y
les brindaban en sus hogares con los
platos navideños y las tradicionales
bebidas de esta época: el palito de ron
con ponsigué, por ejemplo.
En Los Hatos hubo parrandas muy
famosas como la de Justiniano “Ñaño”
Ordaz en Bajo Negro y la de Víctor
“Vitico” González en El Copey. De
especial recordación es la Parranda de
los Hermanos Gómez de La Salina:
Gabriel “Becho” que era furruquero y
cantante; Augusto que ejecutaba la clave; Víctor, maraquero y cantante;
Aquiles que ejecutaba el charrasco;
Héctor que tocaba el cuatro y cantaba,
y Juan, el hermano mayor, cantante.
Ellos desarrollaron esta tradición desde su más temprana adolescencia hasta
entrados los años 80 del siglo XX. En
los años 70, esta parranda participó en
un festival de aguinaldos realizado en
la plaza Don Miguel Marín de Altagracia, auspiciado por el Centro Social,
Cultural y Deportivo “Andrés Eloy
Blanco”, y obtuvieron el primer lugar,
cuyo trofeo se lo obsequiaron a la Virgen de Altagracia.
Sirva la sucinta evocación de esta
actividad para incentivar el recuerdo
del diciembre de mi tierra gracitana,
terruño fértil para la cultura y que le
ha aportado a La Margarita, gran
riqueza patrimonial representada por
sus tesoros vivientes.
◗ 4 DE DICIEMBRE DE 1814
Contrajeron matrimonio en Santa
Ana del Norte el general Juan Bautista Arismendi y Luisa Cáceres.
◗ 5 DE DICIEMBRE DE 1794
Nació en Santa Ana del Norte la
heroína Petronila Mata, esposa del
general Francisco Esteban Gómez.
Falleció en La Asunción el 5 de octubre de 1854.
◗ 8 DE DICIEMBRE DE 1864
Se bendijo el templo de San Nicolás
de Bari en Porlamar. Ofició en la
bendición el padre Ferrer y lo acompañaban tres sacerdotes.
◗ 12 DE DICIEMBRE DE 1815
Llegan a Trinidad los comisionados
de Margarita a buscar pólvora y
balas a cambio de las prendas de
oro, perlas y piedras preciosas
donadas para este fin por las mujeres
margariteñas.
◗ 14 DE DICIEMBRE DE 1974
Se sanciona la Ley que crea el Distrito Península de Macanao. Su capital,
Boca del Río.
◗ 15 DE DICIEMBRE DE 1971
Dirigida por Felipe Natera Wanderlinder, apareció la revista mensual
“Margariteñerías”.
...lo dijo
◗ 21 DE DICIEMBRE DE 1978
Murió en Caracas el Pbro. Dr.
Manuel Montaner Salazar, pedagogo,
periodista y orador sagrado. Su
bibliografía es extensa.
JESÚS MARCANO ROSAS
(2) SOL DE MARGARITA Porlamar, sábado 5 de diciembre de 2015 /www.elsoldemargarita.com.ve
◗ 28 DE DICIEMBRE DE 1919
Nació en Porlamar Inocente Carreño, músico, compositor y docente
musical.
DANIEL RAMIREZ
Una cobija de arena
y una sirena de sal,
dijiste que te trajera
de su viaje, el capitán.
Ojitos de café tinto
que se bebieron el mar.
El muelle mojó el retrato
de toda su antigüedad,
la tarde —flor de agonía—
se desprendió del ojal.
Se durmieron las gaviotas
y no llegó el capitán.
Llegó la sombra a la playa
y no llegó el capitán.
Solcultural
DICIEMBRE:
Dulces, adobes
y campanas
En la alegría de la
identidad insular
VERNI SALAZAR
A
l llegar el mes de diciembre, el espíritu se
regocija y el alma se rebosa de júbilo, es
la época más linda del año, las evocaciones y remembranzas invaden nuestro
sentimiento y en ese sentir se hacen presentes las fiestas decembrinas de otrora en las islas de
Margarita y Coche, llenas de euforia, objetividad, colorido, alegría y sano esparcimiento para toda la población,
que con medios propios y autóctonos se las ingeniaban
para que estas fiestas se extendieran hasta los carnavales.
Así el día primero aparecían los “disfrazaos” que eran
jóvenes o personas adultas que se colocaban indumentarias fuera de lo común y se tapaban el rostro y engolaban
la voz, y salían a caminar por las calles, visitando las casas,
por lo general eran seguidas por muchos niños que querían saber quién era este personaje, el cual se defendía con
un bastón de madera; en diversas poblaciones en ese mismo día salían las “Primeras Parrandas” improvisadas con
cuatro, maracas, furrucos y tamboras de cuero de chivo,
acompañando a los aguinalderos, que con el coro: Desde
el primero/ hasta el 31/ no se le desprecia/ un trago a ninguno; daban la nota especial, anunciando que las fiestas
que se aproximaban estarían mejores y más sabrosas que
las del año pasado.
Durante todo el mes de diciembre eran comunes las
“Diversiones”, que constituyen uno de los rasgos culturales
más autóctonos del pueblo neoespartano donde se ponen
en manifiesto la danza, la música, el canto, el baile, el teatro y la creatividad, en una sola expresión cultural, y que
gira alrededor de un “símbolo” fabricado por los pobladores que podía ser un animal, una fruta o cualquier especie
que estuviera en el tapete o de moda y salían a recorrer las
calles de los pueblos, pidiendo a cambio dinero o especies
que al final de la jornada eran repartidos entre todos los
integrantes de la “Diversión”.
El aguinaldo “Regalo que se da por Navidad”,
se veía en dos variantes, los que con los instrumentos
musicales, visitaban los hogares y allí con versos improvisados como: ábranme la puerta/que puerta tan dura/ donde
está la llave de esa cerradura; para solicitar su regalo que
en la mayoría de las veces era en dinero, el otro aguinaldo
era como un intercambio de regalos entre las familias, y
que se extendía hasta los días de reyes.
Como homenaje y apegados a la tradición de honrar el
nacimiento del Niño Dios, era común que en casi todas las
casas se elaboraban en forma rudimentaria los Pesebres o
Nacimientos, que se hacían en familia con mucho entusiasmo desde los primeros días de diciembre y se desmantelaban el 21 de enero día de Santa Inés, y todas las noches
a partir del 24 se le cantaban aguinaldos, jotas, polos,
malagueñas y los dueños de la casa obsequiaban bebidas,
comidas y dulces.
LUZMARY GARCÍA
Los días 24 en la noche cuando nace el Niño Jesús, los
pequeños de la casa esperaban con gran emoción la venida
del hijo de Dios que visitaba cada hogar llevando los más
diversos obsequios, porque el 25 se veían las diferencias
entre los “Niño Jesús” pobres y los “Niños Jesús” ricos,
pero lo importante era que cada niño amaneciera con su
regalito debajo del chinchorro, la hamaca, el catre, o en la
estera o la cuna.
El 28 Día de los Inocentes, era el tiempo de “tomarle el
pelo” con juegos y bromas a los amigos y conocidos, buscando la forma en que éstos, sean tomados por inocentes
en diversas situaciones, para luego reírse. Sin que fuese
motivo para el disgusto o peleas, simplemente quien lo
hacía estaba consciente que en cualquier momento de ese
día o en los próximos años le podía tocar a él.
El 31 era la despedida del año viejo, durante toda la
noche nadie dormía, esperaban con impaciencia el retumbar de los cohetes y las campanas que anunciaban un nuevo año, y luego con mucha alegría y sin malicia de ningún
tipo se le decía a todo el que se veía: Feliz Año.
Pero lo más importante, lo que nos llena de nostalgia
es la solidaridad de todos los vecinos, que se reunían en
perfecta familiaridad para la preparación de las exquisiteces que estaban presentes en todas las manifestaciones
decembrinas, donde las bebidas como el ron con ponsigué, el chinguirito, la "guarapita" que preparaban con ron y
vino, agregándole jugo de naranja o zumo de limón al gusto y una pequeña cantidad de azúcar o de papelón raspado; el cafecito caliente con clavo especie; el cacao calientico, elaborado con las “peloticas de cacao” que enviaban
familiares de la costa, y hasta se servían la leche de vaca y
de chiva, recién ordeñadita, en el corral de la casa; las
comidas entre las que se destacaban los pasteles, hoy llamados “hallacas”, preparados con la exquisitez de la carne
de cochino, criados en los patios de las casas, en picadillo
y guisada con hierbabuena, ajíes dulces; la ensalada de
gallina y los panes aliñados, siempre presentes y no podían faltar los dulces de lechosa, de jobo, de pandelaño, de
mango y hasta algunos gofios de Fuentidueño o los traídos
de costa firme.
Hoy son muy pocas las tradiciones que se conservan,
pues el acelerado ritmo de vida, la modernización y el
contacto con otras peculiaridades que siguen llegando día
a día, y hasta la pertinente inseguridad; entre otras cosas,
han provocado una alteración acelerada de los hábitos y
costumbres de los insulares, producto, quizás, de las transformaciones socio-culturales que se han dado a lo largo de
la historia, sin embargo nos mantenemos aferrados a nuestra margariteñidad con la esperanza de la puesta en valor
de esas tradiciones, donde la hermandad, el amor, la solidaridad y el compartir eran los elementos más importantes que adornaban y hacían brillar los días decembrinos
insulares.
L
a alborada abraza la ciudad del silencio, solo entrecortado
por el sonido de las campanas que anuncia la cita, es el
encuentro entre los adobes que susurran al oído de los
asuntinos, quienes sigilosos caminan presurosos a la Catedral que los recibe con los brazos abiertos para dar inicio
a la primera misa de gallo, representada en nueve días a partir del 16
de diciembre hasta el 24, con la llegada del Niño Jesús, celebrada con
la alegría de cánticos y aguinaldos para acrecentar el fervor y devoción como renovación de fe.
El asuntino fraterno, coterráneo, amistoso, músico, poeta, artista;
en las navidades se viste de gala con la representación del tradicional nacimiento que elabora en sus hogares, destacándose algunos de
ellos por su majestuosidad y creatividad, deleitando a chicos y grandes con la presencia de los parranderos que le cantan al Niño Jesús
sus aguinaldos tradicionales, traspasando el umbral del silencio en
noches cálidas que inundan el aroma a la navidad con el famoso ron
con ponsigué, añejándolo un año antes en botellas curiosas y balancines que danzan al compás del elixir espirituoso para degustar su
bouquet y dulzor, acompañado del dulce de lechosa que elaboran las
más experimentadas abuelas en materia de dulces, recolectando la
ceniza en fogones para el remojo de la lechosa verde, reposando bajo
el sereno de la noche y siendo acariciada por La Ciudad, para luego
ser degustada plácidamente por sus comensales así como también
participa la hallaca en este desfile de sabores, el pan de jamón y
ensalada de gallina, cada uno compartida de acuerdo a sus posibilidades, y no pueden faltar los dulces típicos como las rosquitas, la
empanada de guayaba, el famoso pan de leche y aliñado, los cocorrones; sabores que llevamos en el alma formando parte de nuestra
esencia.
El 24 de diciembre el hijo de la ciudad, se engalana con la preparación de la mesa de Navidad con abundantes provisiones en donde
la familia fortalece vínculos, esperando las campanadas de las doce
de la noche donde los más pequeños emocionados abrazan el sueño
para recibir al Niño Jesús y sus regalos. El día 25 la plaza de La Asunción se llena de melodías y risas con las vocecitas de los más pequeños que entusiasmados muestran sus nuevos juguetes en compañía de
sus padres, hijos también de la ciudad, que transitaron el mismo
lugar, el mismo cielo, los mismos adobes, el mismo terruño que los
vio nacer.
La Asunción, oración y piedra, puente y río, Catedral y calles
angostas, abraza a la familia consanguínea con amor, solidaridad,
confraternidad pero también acoge en su seno al hijo adoptivo que lo
protege como una buena madre brindándole lo mejor de sí, esperando el 31 de diciembre los doce cañonazos que anuncian la llegada del
año nuevo cargada de emociones en el abrazo del feliz año que con
melancolía se recuerda a los que ya no están; pero también dando
gracias a Dios por los que aún nos acompañan; hermanados en la festividad el día primero se estila un gran sancocho de gallina para dar
inicio al primer día del año con mucha abundancia entre cantos y
amigos; y continúa la vida paso a paso, gota a gota en la tranquilidad
y el sosiego… entre dulces, adobes y campanas.
SOL DE MARGARITA Porlamar, sábado 5 de diciembre de 2015 / www.elsoldemargarita.com.ve (3)
NAVIDAD
EN MARGARITA
POR RAFAEL LUNAR LEANDRO
CRONISTA DE LA UDO NUEVA ESPARTA.
L
os días navideños en Margarita, así como
en todas las poblaciones del estado Nueva
Esparta, representan la llegada de un período caracterizado por una especie de
renuevo emotivo no solo de la unión y de
la vida familiar, sino también de la amistad, del
amor fraterno, y la reafirmación de todos los valores representativos de la alegría, la paz y el amor.
La Navidad, o fiestas decembrinas, eran antiguamente fechas llenas de promesas y cumplimientos
entre amigos en la esperanza de un año venidero
lleno de metas a lograrse. Era un mes, diciembre,
donde las misas de aguinaldo eran todo un acontecimiento. Donde los niños contaban los días para la
llegada del niño Dios, y también para posteriormente, el seis de enero, esperar la llegada de los Reyes
Magos.
Mes de las parrandas que alegraban la vida de
todos y cada uno de los pobladores de la Isla. Canciones con palabras que se traducían en los aguinaldos cantados muchas veces a la vista de los pesebres, construidos con mucho esmero cada año para
superar la grandeza del construido el año anterior,
donde los niños de la casa cifraban la esperanza de
ver materializado el sueño de ver el veinticinco el
juguete pedido al niño Jesús.
Los Pasteles (tal como llaman aquí a las hallacas,
hechas al estilo margariteño), no faltaban hasta en
los en los hogares más humildes. Hogares en que en
ese mes se brindaba y aún se brinda, “el anisao”, el
ron con ponsigué y la leche e’burra (ponche crema).
Tradicional es la cena de navidad así como la cena
del 31, cena en donde estaban presentes la ensalada
de gallina, el pernil horneado, las hallacas y el dulce
de lechosa como platillos tradicionales. La cena de
fin de año servía de escenario para la recepción
familiar del año nuevo y con el consabido abrazo
del feliz año.
En los hogares más tradicionales, los nacimientos
como ya mencionamos se convierten en el centro
de atención, ocupando lugar importantísimo de las
salas de las casas, de manera que con ello se honra
el magno acontecimiento de Belén, en esa primera
noche en que nació el redentor y donde a su vista
los niños cuentan los días que le separan de la
noche en que el Niño Dios, les va a “poner”, juguetes, ropa nueva, zapatos u otros objetos que le darán
felicidad durante esos días.
Es significativo mencionar a las parrandas, como
manifestación musical espontánea, que rubrican con
su tradicional presencia la más sana diversión de
estos días decembrinos. Los parranderos van cantando aguinaldos de casa en casa alegrando y
ambientando con sus aires musicales las veladas
y fiestas que los vecinos organizaban y donde se
les brindaban platos navideños y el tradicional
palito de ron con ponsigué, el cual representaba la
maceración durante un año de esta fruta en ron,
para ser obsequiada en diciembre como licor representativo de estas fechas. Sin dejar de mencionar
también a otra bebida espirituosa de esta época, la
leche de burra (Ponche Crema). Fechas donde se
elegían los compadres de tarjeta (antigua tradición
ya desaparecida).
El entusiasmo, la solidaridad y el intercambio
de presentes, también caracterizan esta época. Las
misas de aguinaldo eran un gran acontecimiento,
que avivaba el sentimiento de los feligreses, y que
luego de la visita al templo y la eucaristía, estos se
trasladaban a la plaza adyacente para cantar aguinaldos que alegraban estos encuentros, pues las
plazas servían de escenario para reuniones amistosas y el disfrute en el frío navideño de los jóvenes
patinadores.
Un punto a reseñar es la celebración del Día de
los Inocentes el 28, cuando las personas hacían sus
inocentadas a sus amistades, señalando el consabido
“caíste por inocente” o el “inocentemente”. Diciembre, del aguinaldo, del obsequio, de la adoración al
Niño Dios, de la fiesta el día 6 para honrar a San
Nicolás de Bari en Porlamar, donde se rememoraba
la tradición de los Niños de San Nicolás. Este mes,
donde el 8 indica la subida de la Virgencita del
Valle, diciembre, la época de muchas tradiciones
que son inolvidables.
¿
Ynés
Rojas
1
2
3
Feliz Navidad y venturoso Año Nuevo.
(4) SOL DE MARGARITA, Porlamar, sábado 5 de diciembre de 2015 / www.elsoldemargarita.com.ve
5 para
DE VERNI SALAZAR
?
ARCHIVO
Solcultural
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¿Qué añoras de la Margarita de ayer?
R. Añoro el poder vivir en tranquilidad, recorrer las
calles de mi Porlamar, de mi Margarita, disfrutar sus hermosos paisajes y embeberme de su gente, de la cotidianidad, pero sin miedos. Cuando niña, al salir de la escuela,
de mi “Grupo Zulia”, jugábamos en la acera de la casa de
mis abuelos, con mis hermanos, primos y amiguitos vecinos… solo reinaba la concordia y el sano disfrute.
¿Qué no te gusta de la
Margarita de hoy?
R. No me gusta la transculturización que, lamentablemente, nos invade con una fuerza avasallante y que
nos separa de nuestra esencia, de nuestra identidad,
de nuestras expresiones culturales tradicionales, de
las cuales me he sentido siempre orgullosa y que he
defendido fervientemente desde niña.
¿Qué le regalarías a la isla
de Margarita?
R. Le regalaría centros educativos de formación artística, con personal debidamente capacitado; con un pensum académico cuyo contenido programático, sea
atractivo, integral, dinámico, interactivo (en lo teórico
y en lo práctico); con visión holística y con un enfoque
regional, nacional e internacional, dirigido desde el
nivel de educación inicial hasta el universitario y más
allá… el arte, en todas sus expresiones, no debe ser visto como una “actividad complementaria” sino de fundamental importancia en el desarrollo humano.
Si tuvieras la opción,
¿te irías de Margarita?
R. No me iría. Ningún lugar del mundo llena mi corazón de tanta felicidad como mi tierra insular. Aquí
están mis tesoros más preciados: mi familia, mi mar
con su brisa salobre, mi gente, mis costumbres, mi
música, mi Virgen del Valle… aquí está anclado mi
corazón, en mi tierra guaiquerí.
¿Cuál es tu mensaje para la juventud?
R. Joven, tienes una responsabilidad social y humana,
con esta tierra marinera, con este país… no copies ni
imites modelos foráneos, valora y ama lo tuyo, tus propias manifestaciones culturales… conócelas, apréndelas,
disfrútalas, defiéndelas y siente orgullo, de las características hereditarias que te definen como pueblo… tu
idiosincrasia.