La Paz - Fundación Universitaria Konrad Lorenz

“Nunca ha habido una buena guerra ni una mala paz”
Benjamin Franklin
Presidente Consejo Superior
Sonia Fajardo Forero
Vicepresidente Consejo Superior
Luis Fernando Fajardo Forero
Rectora
Lina Uribe Correa
Directora
Bárbara Skladowska
Comité Editorial
Juan Sebastián Aragón
Hugo Fazio
Genoveva Iriarte
Luis Enrique Orozco
Órinzon Alberto Perdomo
Equipo Editorial
Jhonattan Joshua Moreno
Maria Esperanza Segura
María Luisa Ramírez
Lotus Salcedo
Diseño y Diagramación
Enrique González
Edición y Publicación
Instituto de Humanidades
Fundación Universitaria Konrad Lorenz
Fotografías
Stock Exchange
Edición Electrónica
Hernando Rincón Medina
Impresión
Fundación Cultural Javeriana de Artes Gráficas
-JAVEGRAF-
Contacto
Carrera 9 Bis No.62-43, Bogotá, Colombia
Tel. 347 23 11 Ext.140
E-mail: [email protected]
ISSN 0124-1974
4
Suma Cultural
Enero - Junio de 2015
Correo
Convocatoria No.22
(Julio / Diciembre de 2015)
Queremos invitar a todos nuestros
lectores e interesados a participar en el
vigésimo segundo número de la revista
con un trabajo original e inédito en las
áreas de literatura, historia, filosofía,
ciencia política, artes visuales, plásticas
y escénicas, cine, música y culturas
urbanas, entre otros. En esta ocasión el
eje temático será El Amor.
1
•
Fecha Límite de Entrega:
18 de Septiembre de 2015
Se reciben textos de acuerdo con las
siguientes especificaciones:
• Artículos con una extensión máxima
de 5000 palabras.
• Trabajos de creación literaria (poesía
o narrativa).
• Reseñas de música, cine y libros,
con una extensión máxima de 1000
palabras.
• Reportajes fotográficos, cómic, de
entre dos y cuatro páginas tamaño
carta. Las imágenes deberán estar en
formato JPG y tener una resolución
mínima de 300dpi. Se publicarán en
blanco y negro. Este trabajo deberá
llevar título y una breve introducción
o pie de fotos.
• Ilustraciones acordes con el eje
temático de cada número, en formato
JPG y 300 dpi.
Los textos deben ser enviados al
correo electrónico
[email protected]
adjuntando nombre completo,
teléfonos, correo electrónico,
profesión y ocupación. La Revista no
devolverá originales ni mantendrá
correspondencia sobre los mismos.
Para mayor información favor
comunicarse al teléfono 347 23 11 Ext.140
en Bogotá, D.C. o escribir a:
[email protected]
Enero - Junio de 2015
•
•
La Revista Suma Cultural registra
con gusto el grado de Magister de
nuestro Editor Jhonattan Joshua
Moreno el pasado mes de marzo. La
Universidad Nacional le otorgó el título
de Magister en Hábitat. Felicitaciones y
muchos éxitos!
El pasado mes de febrero María Luisa
Ramírez, colaboradora de la redacción,
recibió su grado como Psicóloga en la
Fundación Universitaria Konrad Lorenz.
Desde la Revista le deseamos muchos
éxitos en su ejercicio profesional.
En el mes de febrero nuestro
colaborador Lotus Salcedo asistió
al evento Espejismos – Evento de
Convergencia entre Ciencias y Arte
en la ciudad de Irapuato (México). Lo
felicitamos pues es un paso importante
para su vida profesional y personal.
12
El Grupo Laberintos del Instituto de
Humanidades, quiere invitar a toda la
comunidad universitaria a participar de
los encuentros semanales alrededor de
la cultura. Sus integrantes creen que no
obstante la búsqueda social de rentabilidad y
utilidad, ésta amplía horizontes y nos permite
construirnos en tanto humanos.
Para obtener más información pueden
contactar a:
María E. Segura Z.:
[email protected]
facebook.com/U.KONRADLORENZ
@ukonradlorenz
http://issuu.com/ukonradlorenz
12
El Instituto de Humanidades invita a la
comunidad lectora a participar en el
Taller de Escritura Creativa.
Mayor información: Daniel Bonilla:
[email protected]
Suma Cultural
5
Contenido
Correo5
Convocatoria5
Contenido6
Autores8
Editorial9
Miradas10
¿Es posible hablar de paz
entre barras bravas?
Liliana Cristiano
Carlos Florez
La paz disímil
Ronald Salazar Carreño
El cuerpo de la ciudad
Jenny Cubillos Díaz
6
Suma Cultural
12
18
22
Revista SUMA CULTURAL
Enero / Junio de 2015
Número 21
Instituto de Humanidades
Fundación Universitaria
Konrad Lorenz
Bogotá, D.C., Cra 9 Bis No.62-43
Teléfono 347 23 11 Ext. 140
[email protected]
Enero - Junio de 2015
Anaquel26
La literatura como
posibilidad de inclusión
Oskar Gutiérrez Garay
28
La paz: entre utopías,
prejuicios y realidades
Adriana Vera
40
Releer48
Lejos en el tiempo
y la distancia
María E. Segura
51
Fotodiario56
Angela Rojas
Letras Libres 62
Pacifismo colombiano
Karonlains Alarcón Forero
64
Mi historia patria
Tiberio Andres Liz Motta
66
El errante
74
Fabián Ernesto Wilches Sierra
Un pequeño vuelo
Silvia Sierra
82
Creo en el amor
que muere
Luz Amparo Carranza G.
86
Enero - Junio de 2015
Suma Cultural
7
Autores
Oskar Gutiérrez Garay
Candidato a Doctor en Pensamiento
Complejo. Multiversidad Mundo Real México
y Universidad de California Estados Unidos.
Docente de Psicología y del curso de
Literatura y Psicología Con-verso Diverso.
Líder del semillero de investigación de
Psicología educativa. Universidad de
Cundinamarca
[email protected]
@OskarKanter
Jenny Cubillos Díaz
Estudiante de Psicología. Fundación
Universitaria Konrad Lorenz
www.flickr.com/photos/jekacubllos
[email protected]
Adriana Vera
Estudiante Maestría en Políticas Públicas.
Universidad Nacional de Colombia.
Docente Universidad Central.
[email protected]
Karonlains Alarcon Forero
Antropóloga.
Universidad Nacional de Colombia.
[email protected]
http://estelaonirica.blogspot.com
Ronald Salazar Carreño
Magíster en Literatura. Universidad de los
Andes.
Docente del Instituto de Humanidades.
Fundación Universitaria Konrad Lorenz.
[email protected]
Fabián Ernesto Wilches Sierra
Estudiante de Psicología.
Fundación Universitaria Konrad Lorenz.
[email protected]
Liliana Cristiano
Psicóloga.
Fundación Universitaria Konrad Lorenz
Estudiante Maestría en Psicología Clínica
Pontificia Universidad Javeriana
[email protected]
Carlos Flórez
Psicólogo.
Fundación Universitaria Konrad Lorenz
[email protected]
@CarlosFR90
Tiberio Andrés Liz Motta
Licenciado en Matemáticas y Física.
Universidad de los Llanos
[email protected]
@liz2091
Silvia Sierra
Psicóloga.
Fundación Universitaria Konrad Lorenz.
[email protected]
Luz Amparo Carranza G.
Magister en Lógica y Filosofía de la Ciencia.
Universidad de Salamanca España.
Docente Facultad de Matemáticas e
Ingeniería.
Fundación Universitaria Konrad Lorenz
[email protected]
Angela Rojas
Estudiante de psicología.
Fundación Universitaria Konrad Lorenz
[email protected]
@monarojasc (Instagram)
Suma Cultural es una publicación dedicada a la difusión y al debate de las nuevas significaciones culturales que intervienen en la
configuración del mundo de hoy. La revista pretende ampliar horizontes de lectura de los diferentes campos del Arte y las Humanidades y
ser un puente que aligere los tránsitos de ideas entre la escena universitaria y el campo público de la intervención cultural.
Sus propósitos fundamentales son: acrecentar saberes, socializar experiencias e impulsar la creación literaria y periodística; pero sobre
todo construir escenarios de contraste de las diferentes visiones de temas culturales prioritarios en la sociedad contemporánea para
promover el debate y la reflexión crítica.
Las opiniones expresadas en la revista son responsabilidad exclusiva de sus autores. Los artículos podrán ser reproducidos siempre y
cuando se cite la fuente correspondiente.
Aclaramos a la comunidad lectora que la información consignada en las barras laterales de los artículos cuando no son parte del texto o
están referenciadas son tomadas de Wikipedia.org
8
Suma Cultural
Enero - Junio de 2015
Editorial
Esta es la conducta que debe observar un príncipe prudente: no permanecer inactivo nunca en los
tiempos de paz, sino, por el contrario, hacer acopio de enseñanzas para valerse de ellas en la adversidad, a
fin de que, si la fortuna cambia, lo halle preparado...
El príncipe. Nicolás de Maquiavelo
H
ablar de Paz implica trascender lo contemporáneo, para buscar su rastro es
necesario comprenderla como un fenómeno de múltiple temporalidad que
siempre demanda ser pensado para cada espacio y tiempo en el que se vive, su
consecución y sostenibilidad requieren de una revalidación constante de quienes
creen en ella y la hacen práctica de vida, sea cual sea la forma en que haya sido comprendida.
Características que hacen su obtención tan compleja, dado que son los sujetos
quienes en la comprensión de su mundo la piensan y la consideran como algo relevante
o no en sus vidas, ¿Cómo pensarla, si no se la conoce? Para conocerla y saber de ella
existen tantos caminos como definiciones se han hecho; están las perspectivas religiosas
generalmente vinculadas a un acto de fe que requiere creer más allá de los sentidos y la
razón; cerca de allí se encuentran las miradas más filosóficas que demandan una fuerte
introspección y reflexión sobre la vida en general; junto a éstas hay otra, una que les ha sido
fundamental, la literaria, cuyos registros siempre dejan al sujeto en la posibilidad de creer
o no en las palabras, metáforas, reflexiones, propagandas e imágenes allí dispuestas; en
cualquier caso, sea por donde sea que se emprenda el camino para buscar la respuesta, la
lección es que dejará muchas dudas que sólo de manera subjetiva se responderán.
En consecuencia existen múltiples perspectivas globales sobre la paz, cada una
acorde a su contexto, en ocasiones como realidad, en otras como posibilidad y en otras
como tragedia griega por supuesto. Sin embargo parece ser que un eje fundamental
cualquiera sea el escenario es la necesidad de entender y respetar la diferencia, una
especie de condición sine qua non para lograrla; en tanto pensarla como un estado
único, absoluto, cerrado e inamovible, contrario a ser la solución, resulta más bien el
germen de su desaparición, pues dicha postura implica una imposición tan radical y
totalitaria que haría de su consecución una utopía más de nuestro tiempo.
En esa medida, la comprensión de este fenómeno nos muestra una serie de
categorías que adquieren relevancia en este escenario, a saber: la memoria como
una especie de registro histórico con un alto carácter subjetivo y siempre cargado de
emocionalidades, no por ello prescindibles; el perdón en tanto posibilidad de cierre de
muchas discusiones y pago de deudas con la historia, así como la generación de nuevos
escenarios hacia el futuro; la prevalencia de la vida a manera de eje rector de la condición
humana en su conjunto y el amor como el motor dinámico de todas los anteriores.
En conclusión, pensar, reflexionar y hacer la paz, es un ejercicio bastante complejo,
requiere siempre de la comprensión del tiempo que se vive, se vivió y el que se desea vivir,
supone también la capacidad de escucha y comprensión de diversas posturas, incluso de
las radicalmente opuestas a fin de construir escenarios que les permitan al menos dialogar.
En ese sentido y con un firme convencimiento de la cultura como uno de los
vehículos necesarios para lograrla, agradecemos a todos los participantes de esta
convocatoria y de manera particular a nuestros colaboradores el haber compartido
esta iniciativa de la revista, esperamos que nuestra comunidad lectora se apropie,
comente, critique y nos deje conocer sus valiosas reflexiones frente a este número
sobre LA PAZ que dejamos a la sociedad de nuestro tiempo.
Enero - Junio de 2015
Nicolás Maquiavelo (en
italiano Niccolò di Bernardo
dei Machiavelli) (Florencia,
3 de mayo de 1469 - ib., 21 de
junio de 1527) diplomático,
funcionario público, filósofo
político y escritor italiano.
Fue asimismo una figura
relevante del Renacimiento
italiano. En 1513 escribió
su tratado de doctrina
política titulado El príncipe,
publicado póstumo en 1531
en Roma.
Suma Cultural
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Por una mirada, un mundo;
por una sonrisa, un cielo;
por un beso... yo no sé
qué te diera por un beso.
Gustavo Adolfo Bécquer
Miradas
¿Es posible hablar
de paz entre barras
bravas?
La paz disímil
El cuerpo
de la ciudad
Liliana Cristiano
Carlos Florez
Ronald Salazar Carreño
Jenny Cubillos Díaz
12
18
22
Miradas / ¿Es posible hablar de paz entre barras bravas?
¿Es posible
hablar de paz
entre barras bravas?
La mayoría de las personas al
escuchar el nombre “barras bravas”
inmediatamente lo relacionan o piensan en
violencia, drogas, asesinatos, riñas, entre otras.
Texto:
Liliana Cristiano
Carlos Florez
12
Enero - Junio de 2015
Suma Cultural
Miradas / ¿Es posible hablar de paz entre barras bravas?
L
a mayoría de las personas al
escuchar el nombre “barras
bravas” inmediatamente
lo relacionan o piensan en
violencia, drogas, asesinatos, riñas,
entre otras. No obstante, existe un
grupo de barras futboleras que tienen
un pacto entre sí, y en los partidos
de sus equipos, cuando juegan de
visitantes se ayudan mutuamente y se
respetan, independiente del resultado
del partido. ¿Pero cómo, en dónde,
cuáles equipos? Si bien es difícil creer
que ocurran estas situaciones, debido a
la impresión negativa que se ha tenido
de estos jóvenes, es relevante aclarar,
que dicha imagen se ha establecido al
generalizar las acciones de un grupo de
seguidores que lamentablemente han
cometido actos violentos en contra de
otros hinchas, dejando la percepción
que quienes pertenecen a estas barras
futboleras son personas agresivas. Sin
embargo, la mayoría de estos jóvenes
asisten a un estadio simplemente para
apoyar a su equipo, expresar miles de
sensaciones que les genera ver a los
jugadores, estar en la cancha, ser parte
de la alegría al lograr un triunfo de su
equipo y apoyarlo en una derrota.
Desde nuestra experiencia durante
los partidos de fútbol, podemos
expresar lo que vive un seguidor, a
través de la siguiente prosa: “la fiesta
y el carnaval colorido que se vive
fuera y dentro del estadio, hace que
el corazón rebote como el parche del
bombo, que marca el ritmo de nuestros
cantos agonizantes para defender
nuestra camiseta y vivir esa emoción
indescriptible de compartir el carnaval
de nuestro equipo con el contraste de
colores del equipo rival, haciéndonos
saltar durante el transcurso del partido”.
Sin embargo, se podría pensar que
dicho reporte da cuenta de la dificultad
para manejar sus emociones y que por
vivir todas esas sensaciones, pueden
llegar a cometer daño a otras personas.
Pero desde una perspectiva de la
neuropsicología, se propone que esas
reacciones fisiológicas de los hinchas,
en este caso particular, dan cuenta que
todos nosotros liberamos adrenalina;
por lo cual sentimos aceleración
del ritmo cardiaco, temblor en las
extremidades del cuerpo, lo que nos
ocasiona acciones como gritar, saltar,
cantar, llorar, entre otras1. Cuando no
tenemos el suficiente agrado por este
tipo de eventos o por desconocimiento
de lo que ocurre en nuestro cuerpo,
empezamos a catalogar a las personas
de una forma errónea. Pero ya teniendo
el conocimiento de lo que ocurre a nivel
fisiológico, podremos entender por qué
los jóvenes que asisten a los estadios se
comportan de esa forma; exceptuando
los comportamientos hostiles que
algunos de ellos realizan.
Hemos delimitado algunas
características de la mayoría de los
jóvenes que sienten “pasión” por sus
equipos y cada ocho días asisten al
estadio a vivir una experiencia agradable
y acompañar a su equipo. Al igual que
ellos, la mayoría de personas disfrutan
de diversas actividades como: ir a
conciertos, presentaciones teatrales,
practicar un deporte, entre otras. En
estas actividades, se pueden sentir las
emociones descritas anteriormente.
Si partimos del hecho que esas
sensaciones las experimentan todas
las personas –con diferente nivel de
activación- y que pueden presentarse
en diversas actividades, ¿podríamos
catalogar a aquellos jóvenes que
cantan, gritan y apoyan a sus equipos,
como personas violentas? o vamos
más allá de las simples especulaciones
y nos detenemos a observar todas las
actividades que realizan para cambiar
la imagen negativa que la mayoría de las
personas tienen de ellos.
Entonces, ¿se puede hablar de
paz entre barras futboleras? Para
ir respondiendo a esta pregunta,
“la fiesta y el carnaval
colorido que se vive fuera
y dentro del estadio, hace
que el corazón rebote
como el parche del bombo,
que marca el ritmo de
nuestros cantos agonizantes
para defender nuestra
camiseta y vivir esa emoción
indescriptible de compartir
el carnaval de nuestro equipo
con el contraste de colores
del equipo rival, haciéndonos
saltar durante el transcurso
del partido”
Miradas / ¿Es posible hablar de paz entre barras bravas?
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Suma Cultural
de tal forma que los adolescentes que
tengan buenos productos, obtienen
incentivos económicos y a su vez
pueden ser publicados3.
En la ciudad de Cali, los líderes del
Frente Radical Verdiblanco (FRV) y el
Barón Rojo Sur (BRS) dieron a conocer
algunas iniciativas llevadas a cabo en
la ciudad. El líder del FRV, afirma que
han realizado proyectos sociales, tales
como: llevar implementos de aseo a los
prisioneros de la cárcel de Villahermosa
y recolectar 10 mil tapas para financiar
las terapias para niños con cáncer. Así,
este líder pretende demostrar la otra
cara del barrismo, no solo a través
de las obras sociales sino también de
las dotes artísticas de algunos de sus
integrantes, quienes se encargan de
pintar los “trapos” para los partidos del
En la tarde del segundo
día noviembre de 2008,
en los alrededores del
estadio Hernán Ramírez
Villegas, los aficionados
del Deportivo Pereira
quedaron sorprendidos
cuando observaron que en
las zonas verdes que rodean
al escenario deportivo, los
integrantes de Lobo Sur
(barristas del Deportivo
Pereira) preparaban un
sancocho comunitario para
los aficionados de Santa Fe,
es decir la barra futbolera
denominada Guardia AlbiRoja
Sur (GARS)
Enrique González Ayerbe - Archivo personal
mostraremos diversas actividades que
han venido realizando estos jóvenes,
describiendo el objetivo planteado
en estos eventos y los resultados
obtenidos.
Por ejemplo, en la tarde del
segundo día noviembre de 2008, en los
alrededores del estadio Hernán Ramírez
Villegas, los aficionados del Deportivo
Pereira quedaron sorprendidos cuando
observaron que en las zonas verdes
que rodean al escenario deportivo,
los integrantes de Lobo Sur (barristas
del Deportivo Pereira) preparaban
un sancocho comunitario para los
aficionados de Santa Fe, es decir la
barra futbolera denominada Guardia
Albi-Roja Sur (GARS), que llegaban
desde Bogotá a ver el partido. Este
evento se llamó “sancocho por la paz”,
y consistió en la consolidación de la
hermandad entre estas dos barras que
compartieron experiencias antes del
encuentro entre el Deportivo Pereira y
Santa Fe. Lo anterior demuestra que la
convivencia entre dos barras futboleras
es posible y nosotros como sociedad
podemos hacer que estos nexos se den
con otras barras, empezando con el
respeto hacia otros equipos2.
También, los integrantes de las
barras más reconocidas de la ciudad de
Medellín, Rexixtenxia Norte (RXN) y Los
Del Sur (LDS), han realizado eventos en
los cuales se promueve la convivencia
entre la ciudadanía, con diversos
proyectos musicales, culturales,
deportivos y ayuda a las personas más
necesitadas. Los proyectos musicales
han sido dirigidos por los líderes de
la RXN, con el fin de capacitar a los
integrantes que hacen parte de la
murga (aquellas personas que tocan
los instrumentos musicales), para que
puedan crear bandas musicales externas
a la barra. Por otra parte, los integrantes
de LDS, incentivan a los adolescentes
para que realicen diversos trabajos
relacionados con la literatura y el arte,
Enero - Junio de 2015
Miradas / ¿Es posible hablar de paz entre barras bravas?
equipo. Él afirma: “...preferimos que
se nos identifique, por ejemplo como
un colectivo social. Sería bueno que la
gente conociera el tema de los artistas
que pintan los trapos, que se mire más
allá, pero solo se quedan con la noticia.
Si nos preguntan adentro contestamos
con la verdad”4.
Por otro lado, el líder de la barra
BRS, afirma que ha tenido vínculos con
la Alcaldía de Cali para pintar algunos
murales de la ciudad y embellecerlos,
con el fin de brindar una buena imagen
para los juegos mundiales de 2013.
También, dicha entidad estatal ha
capacitado a varios integrantes de la
barra como mediadores durante un
conflicto y ha puesto en marcha unas
campañas de alimentación para las
Enero - Junio de 2015
familias desplazadas por la violencia
que se encuentran alojadas en la capital
vallecaucana; en esta iniciativa han
entregado 360 mercados para igual
número de familias 4.
En Bogotá, integrantes de las barras
futboleras de Santa Fe, Millonarios
y Atlético Nacional, propusieron un
proyecto para embellecer algunos
parques de la localidad de Antonio
Nariño. Esto con el fin de mostrar un
símbolo de convivencia pacífica en
dicha localidad 5.
Estos jóvenes también hacen
parte de la esfera política, tal es el caso
de un integrante de la GARS, quien se
desempeña como funcionario de la
Alcaldía de Bogotá. Algunos expertos
de proyectos con esta población, lo han
Suma Cultural
15
Miradas / ¿Es posible hablar de paz entre barras bravas?
descrito como un miembro positivo
que trabaja para erradicar la violencia
dentro y fuera de las canchas. Una
situación similar pasó con un miembro
del Holocausto Norte, del Once Caldas,
quien fue elegido como concejal de
Manizales 6.
Estas son unas de tantas
manifestaciones de paz entre “barras
bravas” que se muestran como ejemplo
de convivencia entre ellas, las cuales
han sido documentadas por diversos
medios de comunicación. Con estas
experiencias, podríamos indicar que
estos jóvenes están intentando cambiar
la imagen que la comunidad tiene
de ellos como “agresivos” y que las
personas tengan conocimiento de las
acciones que realizan para lograr una
convivencia entre barras futboleras.
Se evidencia que este grupo de
jóvenes se une con un objetivo común:
apoyar a su equipo, y a su vez, realizar
labores sociales con el propósito de
que las personas cambien la imagen
que tienen de ellos y puedan conocer
las labores sociales que realizan. Estas
actividades han tenido un impacto
sobre la comunidad, quienes se han
beneficiado de la ardua labor que llevan
a cabo los barristas de distintos equipos;
mostrando que para promover la paz
es importante crear una iniciativa y
ponerla en marcha.
De esta manera, podemos
encontrar a grupos de jóvenes,
específicamente miembros de las
barras futboleras, interesados en la
construcción y práctica de la “paz”.
Este término se podría definir como
un monosílabo que genera un impacto
incalculable en las personas para
adherirse a una pequeña esperanza
de vida, en una sociedad en la que se
puedan ejercer nuestros derechos
libremente para vivir en armonía y
cooperación con las personas que
se encuentran a nuestro alrededor.
Algunos creen que la paz es la
16
Suma Cultural
culminación de un conflicto armado,
otros creen que es la inversión en
programas sociales, o sencillamente
la derrota militar del adversario. Éstas
son algunas de tantas opiniones de
las personas cuando discuten sobre
el tema de la paz en Colombia. Sin
embargo, podemos afirmar que la paz
se practica en la cotidianidad y es una
responsabilidad de nosotros como
ciudadanos.
En este orden de ideas, los hechos
que ha mostrado el barrismo social son
una moraleja y un punto álgido para
cuestionar nuestra forma de interactuar
con aquellos que nos rodean, y que el
perdón no se resume en unos acuerdos
planteados en un papel, dado que este
quedará en un archivo y volverá a salir
a la luz cuando uno de ellos se haya
roto. Por el contrario, este momento
de perdón se va construyendo en el
día a día, cuando nuestros acuerdos
trascienden un papel y se convierten en
acciones que generan y permiten llevar
un mensaje de convivencia a muchas
esferas sociales. No es necesario tener
prestigio, dinero o títulos académicos
para empezar a realizar esas acciones,
porque el simple hecho de que un
grupo de barristas reciba a los visitantes
con un sancocho, es un símbolo de
solidaridad y sirve como punto de
referencia para llevarlo a cabo en
nuestra cotidianidad.
Con esto se demuestra también,
que la paz no solo se practica con
nuestros amigos sino con aquellos que
piensan, sienten y actúan diferente a
nosotros. Así, con los casos que hemos
expuesto en este documento, creemos
que tales actividades y propuestas
son evidencia de que los integrantes
de barras futboleras aceptaron ese
proceso de reconciliación y convivencia
para aportar la paz en nuestro país. Si
ellos fueron capaces de dar ese paso
¿nosotros estaríamos dispuestos a
hacerlo en nuestras propias vidas?
El fútbol o futbol (del
inglés británico football),
también conocido como
balompié, es un deporte
de equipo jugado entre
dos conjuntos de once
jugadores cada uno y
algunos árbitros que se
ocupan de que las normas se
cumplan correctamente. Es
ampliamente considerado
el deporte más popular del
mundo, pues lo practican
unos 270 millones de
personas.
Enero - Junio de 2015
Referencias
1. Curtis, H., & Barnes, S.
(2000). Biología. Buenos
Aires, Argentina: Médica
Panamericana.
2. Domínguez, L. F. (4 de Noviembre
de 2008). Sancocho de la
paz: Una comida sirvió para
unir a las barras de Deportivo
Pereira e Independiente Santa
Fe. Obtenido de ESPN: http://
espndeportes.espn.go.com/
news/story?id=743082
3. Ortiz, J., Perea, J., Úsuga, C.,
González, B., Madrid, J., &
Álvarez, J. (16 de Abril de 2013).
Las barras van más allá de las
tribunas. Obtenido de De la
Urbe: http://delaurbe.udea.edu.
co/2013/04/16/las-barras-vanmas-alla-de-las-tribunas/
4. Redacción ADN. (4 de Octubre
de 2013). Frente Radical
Verdiblanco y Barón Rojo Sur:
la cara social. Obtenido de
Diario ADN: http://diarioadn.
co/deportes/f%C3%BAtbol/
barras-bravas-en-colombiala-cara-social-del-frente-y-elbar%C3%B3n-1.79763
5. Alcaldía Mayor de Bogotá. (17 de
Marzo de 2014). Barras bravas de
fútbol se unen para embellecer
los parques de Antonio Nariño.
Obtenido de Bogota.gov.co:
http://www.bogota.gov.co/
localidades/antonio%20narino/
barras%20bravas%20de%20
futbol%20se%20unen
6. Botero, M. (3 de Octubre de
2008). Barras Bravas ¿o no
tanto? Obtenido de Revista
Semana: http://www.semana.
com/on-line/articulo/barrasbravas-o-no-tanto/95763-3
Miradas / La paz disímil
La paz
disímil
Agradable es el ambiente de la mañana, dulces sus
labores y los primeros cánticos de las aves; hermoso el sol
cuando en este amenísimo jardín derrama sus orientales
destellos sobre el césped, los árboles, los frutos y las
flores esmaltadas por el rocío; exhala aromas la tierra,
fecundada por mansas lloviznas, y es encantadora la paz de la tarde,
como el silencio de la noche en que sólo se oye la voz solemne de su
cantor, y como la belleza de la luna y todas esas esmeraldas del cielo
que forman su luminosa corte.
(Milton)
L
a paz es un estado, una condición y
un anhelo al que todo ser humano,
creería yo, aspira a llegar. La paz
ha sido, desde siempre, esquiva
para muchos, y por el contrario, afable
para otros. En estos días de guerra, por lo
menos en nuestro país, la paz se ha robado
el protagonismo y la atención de los
medios, de la gente y de los directamente
involucrados en el intento de su
consecución. Cuando aparece por ahí el
término en cuestión genera una serie de
inquietudes dependiendo de su escudero,
vigía o situación. Cada quien presenta su
propio punto de vista. Habrá algunos que
ni siquiera se han puesto a pensar en su paz,
es decir, en lo que consideran por paz; y
otros, simplemente, no están de acuerdo
con lo que otros argumentan. Sin embargo,
en este texto nos arriesgaremos a ilustrar,
18
Suma Cultural
Texto:
Ronald Salazar Carreño
someramente, una y varias imágenes, que
aparecen dentro del común imaginario de
las personas y que se relacionan de muchas
formas con el término y sobretodo con
el sentido de tan abstracta, importante y
añorada condición.
En su rostro se dibujaba una sonrisa,
y era evidente que no habían llegado
pesadillas a perturbar la paz de su
mente.
(Stoker)
La paz tiene un sinnúmero de
significados, referencias y momentos. Hay
paz en diferentes colores, situaciones y
términos. Hay paz de un mismo color pero
con un tono más oscuro o claro que otro,
como también de colores disimiles y con
los mismos tonos. Hay paz en los sueños
y en la realidad, en los planes, en las metas
Abraham “Bram” Stoker
(Clontarf, 8 de noviembre
de 1847 - Londres, 20 de abril
de 1912) fue un novelista y
escritor irlandés, conocido
por su novela Drácula (1897).
Enero - Junio de 2015
Miradas / La paz disímil
y en los deseos, o simplemente hay paz
en el descanso, como sea que se tome el
término. Por ejemplo, al pensar en paz, a
mucha gente le viene a la cabeza la imagen
de un paisaje muy tranquilo, una playa
virgen, un bosque profundo y callado, la
caricia del aire en la cara y el bailar de los
cabellos entre los dedos de la brisa. Pero,
¿será igual la paz que nos imaginamos a la
que sentimos o añoramos?
Por más que me he empeñado,
no he conseguido destruir lo que
se enfrenta a la Nada, el Algo, este
mundo tan tosco. A pesar de las olas,
las tormentas, los terremotos y los
incendios, al final se quedan en paz el
mar y la tierra.
(Goethe)
La paz, curiosamente, parece estar
revestida por diferentes máscaras. Para
algunos, es igual a sentir o dibujar una
sonrisa en la cara, respirar profundo y
pensar en nada; también, la paz es una tarea
cumplida, el botón de una flor a punto de
florecer, y el mismo ya florecido; una hoja
de pasto al renacer y una ola nueva que
acaricia la playa cada vez. Para muchos
otros, la paz, igualmente, está en los ojos
de una mirada, en un regaño superado y
una necesidad, cualquiera que sea, suplida;
y asimismo, oír una bonita canción de
un cantante sin buena voz. La paz no es
solamente olvidarse de la idea de que
alguien me atacará por las armas, o que
por alguna razón mi vida corre peligro; es
también olvidarse de todo, y por qué no,
morir en paz.
Dios proclama la paz, y ellos viven, no
obstante, dominados por el odio y
la enemistad y en perpetua lucha; se
mueven crueles guerras y devastan
la tierra para destruirse unos a otros,
como si no tuvieran, y en esto deberían
cifrar su unión, sobrados enemigos en
el infierno que día y noche conspiran
para su ruina.
(Milton)
A estas alturas, es importante
Enero - Junio de 2015
resaltar que muchos piensan que la paz
se ve siempre ligada a situaciones bélicas,
específica y supuestamente, al estado
posterior a dicha situación; tal como
sucede en el contexto de nuestro país
que, desde hace varios años, busca una
escurridiza, añorada y alebrestada paz.
Aquí, el término, objeto de esta disertación,
presenta un significado ligado netamente
con la “No guerra”, en donde se busca un
equilibrio entre diferentes grupos que han
estado en contraposición y desacuerdo en
cuanto a ideologías, creencias y políticas,
diferencias que tratan de solucionar por
medio de las armas y de la violencia.
Pero pronunciad una palabra y
terminará todo; y la paz sucederá a
la guerra, la alegría a las lágrimas, la
felicidad a las calamidades.
(Dumas)
Sin duda alguna, esta paz es
sumamente importante, pero, ¿es posible
hablar de un estado de paz en la post guerra
con tantos años de conflicto y con tantos
involucrados en este tema?, o ¿se podría
pensar en que con la finalización de la
guerra las víctimas encontrarán un estado
de paz? La respuesta a estas preguntas
dibuja un panorama oscuro, brumoso
y real, nunca desalentador ni pesimista;
y busca que en la reflexión e Historia se
encuentre el mejor camino para resarcir
los errores y así poder cultivar la paz. Sería
utópico pensar que esta generación, o
las generaciones que han vivido la guerra
pasen de un estado bélico a una paz
inmediata; pero sí se puede pensar y añorar
que las generaciones venideras tengan,
por lo menos en este país, un futuro más
tranquilo y prometedor, en comparación
con el vivido por miles de víctimas del
conflicto armado colombiano en los
últimos 70 años.
Yo ya no estoy pa criar muchachos;
con haberte criado a ti y a tu hermana,
que en paz descanse, con eso tuve de
sobra
(Rulfo)
Johann Wolfgang von
Goethe (Fráncfort del
Meno, Hesse, 28 de agosto
de 1749-Weimar, Turingia,
22 de marzo de 1832). Poeta,
novelista, dramaturgo y
científico alemán que ayudó
a fundar el romanticismo,
movimiento al que influenció
profundamente. En palabras
de George Eliot fue «el
más grande hombre de
letras alemán... y el último
verdadero hombre universal
que caminó sobre la tierra».
Su obra abarca géneros
como la novela, la poesía
lírica, el drama e incluso
controvertidos tratados
científicos, dejó una profunda
huella en importantes
escritores, compositores,
pensadores y artistas
posteriores
Alexandre Dumas
(Villers-Cotterêts, 24 de
julio de 1802-Puys, cerca
de Dieppe, 5 de diciembre
de 1870), conocido en los
países hispanohablantes
como Alejandro Dumas, fue
un novelista y dramaturgo
francés.
Suma Cultural
19
Miradas / La paz disímil
Ahora bien, un punto que sería
imperdonable olvidar tiene que ver con
el momento temido para muchos e
inevitable para todos: la muerte. ¿Por qué
siempre se desea al muerto que descanse
en paz?, ¿será por la idea de tormento que
nos ha instaurado la tradición cultural
sobre el infierno, Dios y Demonio, y
creemos que el difunto ha sido un tirano
en vida y puede que vaya a pagar todos sus
pecados a la hora de morir?
Mas hay también ¡Oh Tierra!
Un día… un día… un día
en que levamos anclas
para jamás volver;
un día en que discurren
vientos ineluctables…
Un día en que ya nadie
nos puede retener.
(Barba Jacob)
Para algunos, la muerte es el fin de
todo. Se descansa en paz porque se
desocupa el mundo y se le abre espacio a
nuevos seres, mejores o peores, en todo
sentido, que el que se va. Nos olvidamos
de las preocupaciones, de los trabajos, de
las clases, de la política, de la corrupción,
de la misma guerra, y hasta de nosotros
mismos. Es el estado perfecto, la mente
en blanco. Para otros, la paz es una fase de
transición a otro espacio o dimensión. Se
descansa en paz porque en este punto,
20
Suma Cultural
el “ser humano” tiene la oportunidad
de pasar a una mejor etapa o a una
mejor vida. ¡Vaya uno a saber! Lo que sí
sabemos es que el muerto para los vivos
está en paz, aun con el cuento de los
fantasmas y de las almas en pena, otro
tema por aclarar. Pero dejar de pensar,
de respirar y de incomodar a los demás
genera paz.
Los vecinos se asustaban con los
gritos que despertaban a todo el
barrio hasta ocho veces en una
noche, y hasta tres veces en la
siesta, y rogaban que una pasión tan
desaforada no fuera a perturbar la
paz de los muertos.
(Gabo)
En conclusión, la paz no es solo una,
esta puede ser de muchas maneras,
dependiendo de la mirada: la paz para
el subversivo es diferente a la paz del
campesino que vive la guerra, como es
diferente para las personas que ven el
“espectáculo” desde la barrera. No es lo
mismo descansar en paz que vivir en paz,
ni sentir paz a creer en la paz. En fin, este
tema, de suma importancia para todos
en estos días, debería captar nuestra
atención y hacernos reflexionar para de
alguna manera llegar a un acuerdo, no
digo que fácil, y así, aunque disímil, todos
poder encontrar la paz que deseamos.
Juan Rulfo (Apulco,
Jalisco, 16 de mayo de 1917 Ciudad de México, 7 de enero
de 1986). Escritor, guionista
y fotógrafo mexicano,
perteneciente a la generación
del 52. La reputación de Rulfo
se asienta en dos pequeños
libros: El Llano en llamas,
compuesto de diecisiete
pequeños relatos y publicado
en 1953 y la novela Pedro
Páramo publicada en 1955.
Porfirio Barba Jacob
(Santa Rosa de Osos, 29
de julio de 1883 - Ciudad
de México, 14 de enero de
1942). Seudónimo del poeta
colombiano Miguel Ángel
Osorio Benítez.
Gabriel García Márquez
(Aracataca, 6 de marzo
de 1927nota 1 -México, D.
F., 17 de abril de 20142 ),
escritor, novelista, cuentista,
guionista, editor y periodista
colombiano. En 1982 recibió
el Premio Nobel de Literatura.
Enero - Junio de 2015
Miradas / El cuerpo de la ciudad
El cuerpo
de la ciudad
“Somos la memoria que tenemos
y la responsabilidad que asumimos, sin
memoria no existimos y sin responsabilidad
quizá no merezcamos existir”.
José Saramago en Cuadernos de Lanzarote.
E
l cuerpo de una ciudad
(si así se le puede llamar),
es evidente no sólo en la
arquitectura, el espacio
público, las grandes avenidas y los
sitios turísticos en los que tal vez
siempre nos fijamos a la hora de
pensarla. Reflexionar actualmente
sobre la ciudad implica observarla más
allá de sus formas físicas, para empezar
a leerla entonces como cuerpo
diverso, como sentimientos, alma y
memoria. El recuerdo de una ciudad se
inscribe en cada uno de sus habitantes,
especialmente en quienes no sólo
vagan por sus calles, sino que logran
verla desde su complejidad.
Es así entonces, como cada
lugar por el cual transitamos en la
vida representa esa memoria urbana
construida alrededor de diferentes
tipos de sucesos que hacen de ese
lugar lo que es ahora, cada espacio
22
Suma Cultural
de una ciudad aparece a los ojos del
transeúnte para contar su historia,
y considero importante aprender a
conocer esos relatos, extraerlos del
espacio para llevarlos a la fotografía,
que es mi modo de escribir dichos
momentos.
Esta es una pequeña muestra
visual de lo que Santiago de Chile supo
mostrarme desde la voz de sus calles;
las inmortales historias que habitan
en diversos espacios sobre cómo se
vivió la dictadura de Augusto Pinochet
durante las últimas décadas del siglo XX
y la manera en la que durante los años
que llegaron tras la caída del gobierno
militar se ha hecho necesario generar
estos procesos de construcción de
memoria en la ciudad como espacio
histórico con el fin de crear procesos
de duelo, reconocimiento de las
víctimas y dinámicas culturales que
invitan a la paz.
Texto:
Jenny Cubillos Díaz
Salvador Allende fue
Presidente de Chile entre el 3
de noviembre de 1970 y el día
de su muerte, 11 de septiembre
de 1973. Su gobierno terminó
por golpe de Estado el 11 de
septiembre de 1973, luego de
que el Palacio de La Moneda
fuese atacado por aviones
y tanques. Tras el fin de su
gobierno sobrevino una
dictadura militar encabezada
por el general Augusto
Pinochet, que duró dieciséis
años y medio.
Enero - Junio de 2015
Miradas / El cuerpo de la ciudad
Foto 1
Foto 2
Foto 1: Museo
de memoria y los
derechos humanos:
Construido en 2010, es un
espacio que nos permite
conocer el proceso de la
dictadura, las violaciones a
los derechos humanos, los
testimonios de las víctimas
y de sus familias para así
reconocer esta época
tan difícil para la sociedad
chilena. Una frase que
encontré allí y que tal vez
recoge el espíritu de este
lugar es: “para nunca más
vivido, para nunca más
negado”.
Fotos 2 y 3: Londres 38
o casa de la risa: lugar
de tortura y asesinato de la
Dirección de Inteligencia
Nacional - DINA durante
la dictadura militar. Hasta
donde se conoce allí
desaparecieron o fueron
ejecutadas alrededor de
216 personas, de las cuales
solo han sido identificadas
96, la mayoría de victimas
no pasaban los 30 años;
13 de ellas eran mujeres
de las cuales dos se
encontraban en embarazo.
Actualmente existen
placas conmemorativas
a lo largo de la calle que
detallan el nombre y edad
de las víctimas de este
lugar, relatando los pasos
de esta historia difícil pero
necesaria de contar.
Foto 3
Enero - Junio de 2015
Suma Cultural
23
Miradas / El cuerpo de la ciudad
Foto 4: Palacio de
la Moneda: No podía
faltar el lugar donde todo
comenzó, allí se dio el
golpe de Estado a Salvador
Allende, en este lugar
inició el gobierno militar
que duró 17 años y del
cual sus irregularidades y
violaciones a los derechos
fundamentales hoy en
día (25 años después)
no se han terminado de
esclarecer. A pesar de ser
destruido y reconstruido, el
palacio sigue contando ese
11de septiembre de 1973.
Foto 4
Para finalizar, podría decir que cada ciudad configura su propia forma narrativa: es
decir su propia manera de contar, que en algunos casos resulta mucho más evidente
en unas ciudades que en otras. Son herramientas de narración capaces de generar
impacto o ser muestras sutiles de la historia, esto depende tal vez del contexto social
y político que corresponde a cada lugar; de todas formas la ciudad siempre cuenta, y
en su voz, que cobra vida en las historias, fotografías, edificios o la música se habla de
aquello (lo bueno y lo malo) que vale la pena recordar para cada sociedad. Todas estas
voces de la ciudad crean impresiones y miradas diversas, tanto en las personas que las
habitan como en los visitantes que llegan, que viajan con sus maletas vacías pero que
regresan con éstas llenas de recuerdos y experiencias que contar.
Santiago de Chile es la
capital de Chile y principal
núcleo urbano del país. Se
posiciona habitualmente
como una ciudad líder
en América Latina en
una serie de factores
sociales, económicos
y ambientales. Es
ampliamente considerada
la mejor ciudad para hacer
negocios de América
Latina así como la quinta
con mejor calidad de vida,
(la tercera de Sudamérica
y la 90.ª del mundo); la
quinta más segura (la
tercera sudamericana y la
107.ª mundial).
Centro Financiero de Santiago. Víctor San Martín
24
Suma Cultural
Enero - Junio de 2015
“Un libro abierto es un cerebro que habla;
cerrado un amigo que espera;
olvidado, un alma que perdona;
destruido, un corazón que llora.”
Proverbio hindú
Anaquel
La literatura como
posibilidad de inclusión
La paz: entre utopías,
prejuicios y realidades
Oskar Gutiérrez Garay
Adriana Vera
28
40
Anaquel / La literatura como posibilidad de inclusión
La literatura
como posibilidad
de inclusión
El poder de la memoria y el
testimonio en Si esto es un hombre,
El libro de los susurros, La ceiba de la
memoria y La escritura o la vida.
Primo Levi (Turín, julio de
1919 - ibídem, abril de 1987).
Escritor italiano de origen
judío sefardí, autor de
memorias, relatos, poemas
y novelas. Fue un resistente
antifascista, superviviente del
Holocausto. Conocido sobre
todo por las obras que dedicó
a dar testimonio sobre dicho
Holocausto, particularmente
el relato de los diez meses que
estuvo prisionero en el campo
de concentración de Monowice
(Monowitz), subalterno del de
Auschwitz. Su obra Si esto es un
hombre es considerada como
una de las más importantes del
siglo XX.
28
Suma Cultural
Varujan
Vosganian
(25
de julio 1958, Craiova) es
un economista, político y
escritor rumano. Presidente
de la Unión Armenia de
Rumanía desde su creación
en 1990 y vicepresidente
de la Unión de Escritores de
Rumanía desde 2005.
Roberto Burgos Cantor
(n. 1948). Escritor, editor
y burócrata nacido en
Cartagena (Colombia). Ha
publicado las novelas El patio
de los vientos perdidos, El
vuelo de la paloma, Pavana del
ángel, La ceiba de la memoria y
Ese silencio. Recibió el Premio
Jorge Gaitán Durán otorgado
por el Instituto de Bellas Artes
de Cúcuta y el Premio de
Narrativa José María Arguedas
de Casa de las Américas por La
ceiba de la memoria.
Texto:
Oskar Gutiérrez Garay
Jorge Semprún Maura
(Madrid, 10 de diciembre de
1923 – París, 7 de junio de 2011).
Escritor, intelectual, político y
guionista cinematográfico
español, cuya obra fue
escrita, en su mayor parte, en
francés. Ministro de Cultura
de España entre 1988 y 1991,
bajo el gobierno de Felipe
González, aunque nunca llegó
a militar en el PSOE. Falleció
en París en junio de 2011.
Enero - Junio de 2015
Anaquel / La literatura como posibilidad de inclusión
Resumen
En el siguiente artículo se abordan cuatro textos particulares: Si esto es un hombre de Primo Levi, El libro de los susurros
de Varujan Vosgonian, La ceiba de la memoria de Roberto Burgos Cantor y La escritura o la vida de Jorge Semprún como
posibilidades de inclusión, rescatando el papel de la memoria y sobre todo el papel de la literatura como mecanismo para la
resolución de conflictos, la autodeterminación y el reconocimiento del otro para combatir el olvido, la barbarie y el horror. Este
texto hace parte del trabajo doctoral titulado La persistencia del vacío: la literatura como herramienta compleja que integra
y potencia las diversas realidades discursivas que el autor está adelantando en la Multiversidad Mundo Real Edgar Morin de
México.
Palabras Claves
Literatura, Memoria, Olvido, Inclusión, Autodeterminación
L
a literatura ha sido ignorada
por los investigadores
en psicología, porque
consideran que su única
función es el entretenimiento, y
no tiene ninguna validez empírica.
La literatura tiene un propósito
más importante. Ofrece modelos y
simulaciones del mundo social a través
de la abstracción, la simplificación y la
comprensión. La literatura crea una
profunda experiencia de simulación
de las interacciones sociales. Esta
simulación facilita la comunicación
y la comprensión de la información
y hace que sea más convincente,
logrando una forma de aprendizaje
a través de la experiencia. Participar
en las experiencias simuladas de la
literatura de ficción puede facilitar
la comprensión de los otros que
son diferentes a nosotros mismos y
pueden aumentar nuestra capacidad
de empatía e inferencia social (Mar &
Oatley, 2008)
Durante la historia de la humanidad,
tanto la escritura, la lectura como
algunos textos puntuales han sido
prohibidos. La palabra cuando no
se permite múltiple tiende a ser
excluyente. Opresor y oprimido son
conscientes que la literatura tiene
un poder asombroso no sólo de
divulgación sino de transformación.
La circulación clandestina como
la persecución y prohibición son
fundamentales para destruir o
mantener el statu quo. La historia
Enero - Junio de 2015
tiene cientos de ejemplos en los que la
palabra en todas sus presentaciones
ha sido negada, hitos como el de los
Nazis quemando libros, disponiendo
con laxitud su consciencia para luego
quemar hombres. Y vemos la otra orilla,
donde la palabra lucha por sobrevivir,
como en el libro de Pasternak o en
Archipielago Gulag de Aleksandr
Solzhenitsyn y puntualmente en El libro
de los susurros de Varujan Vosgonian
(2011):
En El libro de los susurros se habla
del día en que ardieron los libros.
Así como el día en que degollaron
a los inocentes, no pudieron
matarlos a todos, tampoco la
jornada de la quema de libros
pudieron destruirlos a todos. En la
guerra entre el poder y los libros,
aunque los únicos que mueren son
éstos, el poder nunca gana. Porque
los hombres han escrito más de lo
que pueden olvidar (p.281).
La literatura así se puede erigir, si
no como un mecanismo inmediato
para transformar la crisis y la realidad
planetaria, si ayudar para que por lo
menos pensemos la crisis; para no
olvidarla como dice Vosgonian.
Cuando se relaciona la literatura
con procesos pedagógicos de inclusión
y visibilización, rompemos las cadenas
hiperconfeccionadas y especializadas
que atan a la literatura y el conocimiento
científico en sí a una celda poco piadosa
de metodologías y teorías.
Si esto es un hombre es
un relato escrito por Primo
Levi entre diciembre de
1945 y enero de 1947, en el
que se cuenta la experiencia
cotidiana propia del autor
durante su cautiverio en el
campo de exterminio nazi
de Auschwitz, durante la
Segunda Guerra Mundial.
Publicada a partir del
material escrito recopilado
para un informe técnico
encargado por los aliados
tras la liberación del campo,
la obra vio la luz pública con
dificultades en Italia en 1947
con una modesta tirada de
2.000 ejemplares, por lo que
pasó inadvertida hasta que
tras la edición en 1963 de la
obra La Tregua, con la que
Primo Levi alcanzó mayor
popularidad, la segunda
edición de 1958 promovida
por la editorial Enaudi la daría
a conocer mundialmente
como uno de los testimonios
de mayor alcance sobre el
holocausto o Shoá.
Suma Cultural
29
Anaquel / La literatura como posibilidad de inclusión
Y sin embargo, la literatura
sobrevive como a todos los cambios
históricos, no sólo para testimoniarlos
sino para dotarlos de vida y significado.
La masa de información se aleja de la
literatura. Ésta se sustrae al bloque de
conocimiento objetivo, calculado y
metódico que supuestamente hace
la vida más fácil y cognoscible. La
literatura aún tiene mucho.
“Cuando están llenos de Sangre
los muertos se parecen entre sí” (p.181)
escribe Vosgonian en ese hermoso
y afilado libro que es El libro de los
susurros. El libro es el más fiel testimonio
y la mejor prueba de que el olvido no es
una opción, y que el arte, la escritura,
revivifican el compromiso social y le
da voz a los muertos, a los ausentes.
Vosgonian encontró la voz de los
muertos, de sus antepasados a través
de los susurros que fueron transmitidos
de generación en generación, y los tejió
en papel, los escribió para nuevamente
darles vida y visibilizar lo que para unos
no existía y para otros urgía enterrar en el
olvido. El texto es como un libro escrito
durante décadas por miles de voces y
manos que no dejaron morir la historia
del genocidio armenio, ni sus costumbres
ni su lenguaje.
30
Suma Cultural
La escritura acá es el único medio
para sobrevivir. La carne desapareció,
pero la salvación para los armenios
estaba en el testimonio, en la huella que
se rehusaba a ser borrada.
“La humanidad se halla en un
momento crítico –prosiguió el abuelo-.
Las palabras luchan en nuestro lugar. Y
nosotros morimos en lugar de ellas” (p.113).
Vosgonian teje con los susurros de
sus ancestros la historia de su pueblo,
y la novela, al narrarla, la vive y nos hace
vivirla con él, asistimos a los círculos
de la muerte, impávidos a la ignominia
de los turcos por no dejar rastro, y a la
lucha armenia por dejarlo.
Otro ejemplo de cómo la escritura
literaria, visibiliza y humaniza aquello
que ha sido deshumanizado y excluido,
es el de Primo Levi (2005), el químico
y escritor italiano que narra sus
experiencias en Auschwitz como
prisionero y superviviente en tres
maravillosos libros: Si esto es un hombre,
La tregua y Los hundidos y los salvados.
Antonio Muñoz Molina1 se
refiere así a Primo Levi: “Se consagró
tenazmente a contar su experiencia, a
sostener la memoria de los campos y
a reflexionar sobre lo que había vivido,
pero nunca accedió al victimismo
El campo de
concentración de AuschwitzBirkenau fue un complejo
formado por diversos
campos de concentración
y de exterminio construido
por el régimen de la Alemania
nazi tras la invasión de Polonia
de 1939, al principio de la
Segunda Guerra Mundial.
Situado a unos 43 km al oeste
de Cracovia, fue el mayor
centro de exterminio de la
historia del nazismo, donde se
calcula que fueron enviadas
cerca de un millón trescientas
mil personas, de las cuales
murieron un millón cien mil,
la gran mayoría de ellas judías
(el 90 %, aproximadamente
un millón), prisioneros de
guerra, etc.
1 Tomado del escrito titulado: Primo
Levi, el testigo sin descanso, hecho
para el prólogo del libro Trilogía
de Auschwitz (2005) que recopila
los libros Si esto es un hombre, La
tregua, Los hundidos y los salvados,
publicado por la editorial Océano.
Enero - Junio de 2015
Anaquel / La literatura como posibilidad de inclusión
blando, a la sentimentalización del
sufrimiento, a la tranquilidad de
conciencia que habría obtenido
aceptando una división limpia y nítida
entre los oprimidos y los opresores
entre los verdugos y las víctimas” (p.12)
La escritura de Levi es compleja, los
mecanismos que despliega van desde
su vivencia y testimonio personal-lineal
que describe situaciones, personas y
momentos, hasta la reflexión sobre la
condición humana, sobre la naturaleza
y el sentido del sufrimiento.
Levi no busca la absolución
mediante la literatura. Busca y
lucha letra a letra, palabra a palabra,
testimoniar y sobretodo combatir el
olvido. El mismo Levi (2005) se refiere
sobre Si esto es un hombre: “No lo he
escrito con la intención de formular
nuevos cargos; sino más bien la de
proporcionar documentación para un
estudio sereno de algunos aspectos del
alma humana” (p.27).
La vida se aferra a los pequeños
detalles, a la cotidianidad que rasguña la
cordura para no caer al foso de la locura y
el desespero. Esas acciones en apariencia
superfluas que escribe Levi, son las que
no lo dejaban escapar de su humanidad.
Enero - Junio de 2015
Cuando pareciera que el ser
humano finalmente ha sido sepultado
en el texto, la misma escritura nos
recuerda que la humanidad la quita un
hombre, pero un hombre también la
puede restituir. En un apartado, Levi
nos habla de Lorenzo, un personaje que
es fundamental para el protagonista:
Pero Lorenzo era un hombre;
su humanidad era pura e
incontaminada, se encontraba
fuera de este mundo de negación.
Gracias a Lorenzo no me olvidé yo
mismo de que era un hombre. (pp.
153, 155, 156)
Un humano es capaz de quitar la
humanidad, pero un humano puede
devolverla. El testimonio reposa con
la seguridad de lo honesto en aquellos
que nos hemos introducido de cabeza
en su texto. Tanto muertos como
sobrevivientes se perpetúan en la
memoria colectiva. Su humanidad
la conservamos nosotros como una
preciada reliquia. Yo, por ejemplo, le
hablo a mis estudiantes de Primo Levi
y la Shoah, (aniquilación o catástrofe
en hebreo), hablo de los campos de
exterminio y de la prolongación de
Si esto es un
hombre es
una suma
novelesca del
funcionamiento
y la organización
de la máquina
de crear muerte
más grande
elaborada por
el hombre. La
literatura taladra
acá los muros
que protegen
esa maquinaria
para diseccionar
los mecanismos
que buscan
aniquilar las
experiencias
pero que el
texto rescata del
olvido.
Suma Cultural
31
Anaquel / La literatura como posibilidad de inclusión
la vida a través de la literatura, que
fue la que me enseñó todo esto. El
mensaje no le llega a todos, pero sí
a unos cuantos que quizá harán lo
mismo que yo: perpetuar aquello que
vivimos mucho antes de nacer y que se
actualiza mediante la memoria literaria.
Primo Levi no hace una reflexión
sobre el acto de escribir. Se centra más
en la posibilidad del relato y cómo éste
se fortalece en el colectivo. Su narrativa
es consistente, y es claro que se erige
como un mecanismo de visibilidad e
inclusión. El lector reivindica y acoge
la historia del que ha pretendido ser
eliminado y construye con base a
microrelatos de su cotidianidad en
el campo, un fresco más amplio que
significa, históricamente hablando,
la composición y la naturaleza de las
políticas nazis, abstrayendo desde lo
psicológico, lo social y lo institucional.
Si esto es un hombre es una suma
novelesca del funcionamiento y la
organización de la máquina de crear
muerte más grande elaborada por el
hombre. La literatura taladra acá los
muros que protegen esa maquinaria
para diseccionar los mecanismos que
buscan aniquilar las experiencias pero
que el texto rescata del olvido. Proust
(2010), el gran guardián de la memoria,
tiene una hermosa explicación de su
naturaleza, ya que aunque falible e
imperfecta, es nuestro único recurso
contra la ignominia:
Los lugares que hemos conocido
no pertenecen solo al mundo del
espacio en el que los situamos
para mayor comodidad. No eres
sino una fina capa en medio
de impresiones contiguas
que formaban nuestra vida de
entonces; el recuerdo de cierta
imagen es una simple añoranza
de cierto instante y las casas, las
carreteras, las avenidas son, ¡ay!,
fugitivas como los años. (p.446)
32
Suma Cultural
Y al ser fugitivas hay que
aprehenderlas, hay que aferrarse a los
elementos primarios y azarosos de
la memoria por medio de la palabra
escrita. Proust lo hizo al igual que Levi,
y que los cientos y miles de escritores
que testimoniaron una época por
medio de la literatura.
A diferencia de Levi, Vosgonian
sí tiene unas reflexiones importantes
sobre el acto de escribir y su papel
en el fortalecimiento de la memoria
colectiva. Lo que en Levi es implícito, en
Vosgonian es completamente explicito,
además de un ejercicio puro de
metacognición y metaobservación del
acto de escribir, y el acto de volverse
paulatinamente un personaje.
Vosgonian tiene la capacidad de
reflexionar sobre la escritura y sobre el
lenguaje; los ve como entidades vivas.
La memoria se vuelve la consciencia del
pueblo masacrado. El libro, la literatura,
ya no le pertenecen al autor, se alejan
de él, y van a reposar a la humanidad
misma, ya que El libro de los susurros
no habla solo de los armenios, habla
de los pueblos excluidos, marginados,
eliminados.
Tanto en Levi como en Vosgonian
la nostalgia es una constante, esa
sensación producida por la eliminación
absoluta. El olor de la muerte traspasa
las páginas y llega hasta nuestro olfato,
el horror es tácito pero no puedes
dejar de leer, porque al hacerlo, ayudas
a que los muertos vivan un poco más.
Las lenguas, los sonidos y los tonos se
entremezclan con los relatos.
Adorno (1998) se preguntaba
luego de terminar Auschwitz sobre
las condiciones que lo posibilitaron
y sobre si se podría trabajar esos
puntos neurálgicos para impedir que
algo así sucediera nuevamente. Habla
de la autodeterminación y de cómo
los sujetos inmersos en colectivos
duros que exaltan la uniformidad se
cosifican, borrándose como seres
“El libro de los susurros
comienza de forma
pintoresca, en una callecita
armenia del Focsani de los
años cincuenta del siglo
pasado, entre los vapores
del café recién tostado,
los aromas del armario
de la abuela Arsaluis y las
fotografías del abuelo
Garabet. Lo que tienen que
contar «los viejos armenios
de la infancia» de Varujan
Vosganian no son cosas
agradables, sino directamente
inquietantes. Al contarlas,
pretenden quitarse el peso de
un trauma, suyo y de quienes
los precedieron. La historia
del genocidio de 1915 contra
los armenios, la historia de
los convoyes interminables
de gentes deportadas a los
Círculos de la Muerte, en el
desierto de Deir-ez-Zor y la
historia de los armenios que
tomaron el camino del exilio
se ilustran en las presentes
páginas de forma en verdad
sobrecogedora.”
Editorial Pre-Textos
Enero - Junio de 2015
Anaquel / La literatura como posibilidad de inclusión
autodeterminados e independientes,
que tratan a los otros como una
masa amorfa. “De ahí que lo primero
que habría que hacer es procurar
que la frialdad tomara consciencia
de sí misma, de las condiciones que
la generaron” (p.90) Una frialdad
que se define por la incapacidad de
identificarse con el otro; incapacidad
que también se da en personas
educadas y cultas.
Es ahí cuando las posibilidades de
inclusión tienen que jugar un papel
determinante para evitar las políticas
concentracionarias y de eliminación.
Adorno no es muy optimista al
respecto ya que hay quienes aún
dicen hoy que las cosas no fueron tan
graves, porque por muchas que sean
las medidas que se tomen en el ámbito
de la educación, seguirán surgiendo
los que denomina asesinos de mesa de
despacho, que sitúan el derecho del
Estado por encima del de sus miembros
asentando potencialmente el terror;
además, porque aquellos sujetos que
han perdido su autodeterminación,
son aquellos que estarían sin duda
dispuestos a colaborar si algo así
ocurriera nuevamente.
“La ceiba de la memoria
(Seix Barral, 2007). En este
libro se alternan los relatos
en primera persona de
los jesuitas antiesclavistas
Pedro Claver y Alonso
de Sandoval, los esclavos
rebeldes Benkos Biohó y
Analia Tu-Bari, la española
Dominica de Orellana y el de
Thomas Bledsoe, biógrafo
de Claver. Aparece también
un personaje que parece
ser un alter ego del escritor,
que compara la esclavitud
en la Nueva Granada en el
siglo XVII con los campos de
concentración nazis.”
Francisco Barrios
Revista ARCADIA
Enero - Junio de 2015
Suma Cultural
33
Anaquel / La literatura como posibilidad de inclusión
Aunque hay esperanzas claro está
y es romper la consciencia cosificada,
“esta consciencia es, ante todo, una
consciencia que se ciega frente a todo
ser devenido, frente a toda penetración
cognitiva en lo condicionado de uno
mismo, una consciencia, en fin, que
absolutiza lo que es-así. Si se lograra
romper este mecanismo compulsivo,
algo se ganaría” (Adorno, 1998, p.88)
Esta de-cosificación puede
lograrse a través de la literatura, una
estrategia que como sugiere Adorno,
debe comenzar a emplearse desde la
primera infancia. El autor alemán no
habla propiamente de la literatura,
deja la pregunta ciertamente abierta,
y su inquietud está más enfocada
en plantearle a la educación cómo
no permitir que Auschwitz suceda
nuevamente, lo que sí refiere
directamente es que el trabajo es
predominantemente con la primera
infancia, algo que denominó el viraje
al sujeto, educándolo desde el inicio
en la autorreflexión crítica y en la
autonomía, para evitar el sufrimiento
que los colectivos infringen, sobre
todo al principio, en las primeras
experiencias en la escuela (Adorno,
1998); es ahí donde el sujeto puede
comenzar a educársele para que más
adelante no se convierta en una cosa
obediente sin criterio ni juicio incapaz
de diferenciar aquello que está bien de
lo que no.
Las formas de violencia y exclusión
encuentran su raíz en la imposibilidad
de reconocer la diferencia con el otro.
Al homogeneizar la condición humana
se parte del supuesto que todos deben
ser iguales aunque permee en ellos las
divergencias inherentes a las relaciones
humanas. Benjamin (2001) se pregunta
si es posible la resolución no violenta
de conflictos. Sin dudar dice que sí
ya que las relaciones entre personas
violentadas ofrecen abundantes
34
Suma Cultural
ejemplos de ello. Donde quiera que
la cultura del corazón haya hecho
accesibles medios limpios de acuerdo,
se registra entendimiento y acuerdo.
Y es que a los medios legítimos e
ilegítimos de todo tipo, que siempre
expresan violencia, pueden oponerse
los no violentos, es decir los medios
limpios. A éstos Benjamin los definió
como la cortesía sincera, la afinidad,
el amor a la paz, la confianza y todo
aquello que haga parte de la bondad
humana, y todos brotan de una misma
raíz. “De ello se desprende que existe,
precisamente en la esfera de acuerdo
humano pacífico, una legislación
inaccesible a la violencia: la esfera
del mutuo entendimiento o sea, el
lenguaje” (p.34).
La literatura tiene un fuerte poder
de inclusión precisamente porque
confronta e incomoda, dice verdades
de manera sutil pero no por ello menos
contundentes a los grandes poderes y
a las maquinarias del horror.
Vásquez (2014) afirma que la
literatura entraña un raro sistema
de conocimiento porque es a la vez
ambiguo y contradictorio pero por
ello imprescindible, bajo la premisa de
que un lector serio debe haber sentido
una vez en su vida que algún libro le ha
permitido enfrentarse a una adversidad
o iluminar una incertidumbre. La
ficción no es algo banal e inofensivo, la
literatura siempre ha querido molestar,
subvertir, incomodar, sacudir, abrir
los ojos donde los demás prefieren
cerrarlos, y así poder viajar a las
oscuridades de nuestra naturaleza y
darnos, enseguida, el privilegio de saber
lo que sucede allí.
Burgos Cantor (2009) en la
novela La ceiba de la memoria, se vale
del relato ficcional y de las voces de
múltiples personajes para retratar dos
momentos históricos, experimentando
y mezclando la memoria con la
Theodor Ludwig
Wiesengrund Adorno (11
de septiembre de 1903,
Fráncfort, Alemania - 6 de
agosto de 1969, Viège, Valais,
Suiza). Filósofo alemán que
también escribió sobre
sociología, comunicología,
psicología y musicología. Se le
considera uno de los máximos
representantes de la Escuela
de Fráncfort y de la teoría
crítica de inspiración marxista.
Foto: DeutschlandRadio
Berlin/Rothe
San Pedro Claver S.J.
(Verdú, junio de 1580 Cartagena de Indias, 9 de
septiembre de 1654), cuyo
nombre de nacimiento
fue Pedro Claver Corberó,
misionero y sacerdote
jesuita español que pasó a la
posteridad por su entrega a
aliviar el sufrimiento de los
esclavos del puerto negrero
de Cartagena de Indias donde
vivió la mayor parte de su
vida. Se apodó a sí mismo el
«esclavo de los negros».
Enero - Junio de 2015
Anaquel / La literatura como posibilidad de inclusión
imaginación. Vemos a Benkos Biohó,
Alonso de Sandoval y Pedro Claver
entre otros, a través de la voz del autor,
entretejiendo la época de la esclavitud
y la Shoah, con una permanente
búsqueda de la identidad a través del
sufrimiento y la libertad. En La ceiba de
la memoria Benkos Biohó, líder de los
esclavos cimarrones, hace un llamado
que traspasa en forma de grito el texto
literario:
Gritar para que los dioses acudan
y estén al frente y me ayuden a
poseer este mundo ajeno donde
los blancos matan a los indios, nos
venden a nosotros, nos destruyen y
a la fuerza quieren convertirnos en
lo que no somos (p.46)
Pero en la tragedia que narra
Burgos Cantor a diferencia de la que
expone Levi, en la esclavitud al hombre
no se le extermina abiertamente y
aunque se le quite la humanidad, se
anule como hombre, se despoje de
nombre y se impresione un credo
y una creencia, el sujeto histórico
se elimina pero da lugar a otro, uno
animalizado, cosificado pero que aún
es útil, es moneda de comercio, por lo
cual su valor es proporcional al trabajo
que pueda desempeñar, algo que no
sucedía en los campos de exterminio y
en este punto la diferencia es clara.
Gérard Wajcman (2001) busca el
objeto o la obra que mejor resuma el
siglo XX. Su elección es la ausencia,
aquella emparentada con las ruinas,
como la destrucción sin rastros que
pretendía Auschwitz, esa maquinaria
tan perfecta para fabricar la muerte,
construida en el siglo tecnológico
por el hombre de ciencia moderno,
por el hombre más que sapiente. Esa
destrucción sin rastros, esa única
libertad que se difuminaba por las
chimeneas de los hornos crematorios,
es la imagen del siglo XX, que supera
con creces la ya de por sí infame
esclavitud. Wajcman descubre en el
siglo XX la ausencia como imagen, la
misma que ya se venía percibiendo
en los relatos de Vosgonian y Burgos
Cantor sobre el pueblo armenio y la
esclavitud, respectivamente.
El relato y el horror viajan por el
tiempo, se actualizan, se recargan y
conectan en un punto intermedio,
van y vienen siempre encontrando
actores similares con nombres y
nacionalidades distintas, pero cada uno
de los protagonistas hace parte de las
“En un domingo de abril
de 1945, Semprún, a los
veintidós años, fue liberado
del campo de concentración
de Buchenwald por el III
Ejército del general Patton.
En otoño de aquel mismo
año empezó a elaborar
literalmente la monstruosa
paradoja de haber vivido la
muerte. Pero fue imposible.
«Entiéndase», dice él en
su discurso con motivo del
Premio de la Paz (1994), «no
era imposible escribir : habría
sido imposible sobrevivir a
la escritura. (…) Tenía que
elegir entre la escritura y la
vida, y opté por la vida.» La
escritura o la vida es, pues, no
sólo la memoria de la muerte,
sino la de todas aquellas
vivencias pasadas y presentes
-vitales, sensoriales, afectivas,
intelectuales y literarias- que,
al revelarse, al abrirse sin
restricciones a la conciencia
del autor, emergen cargadas
de la emoción del reecuentro
consigo mismo y enriquecidas
por la reflexión. Semprún
habría podido contentarse
con escribir un testimonio.
Pero eligió el camino de la
creación literaria.”
Tusquets Editores
Enero - Junio de 2015
Suma Cultural
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Anaquel / La literatura como posibilidad de inclusión
La escritura
raíces tubulares y las capas de corteza
que recubren la ceiba de la memoria.
Hay dos puntos neurálgicos en el
tema de la exclusión y la barbarie que se
evidencian claramente en los textos de
Burgos Cantor, Vosgonian y Levi, cuyas
motivaciones son diversas (políticas,
raciales, económicas, militares,
religiosas) pero que se concretizan
para atizar el salvajismo porque como
apunta Marx (1989) “lo concreto es
concreto por ser la síntesis de muchas
definiciones, o sea, la unidad de
aspectos múltiples” (p.150). El primero,
que es causa de toda fallida resolución
pacífica de conflictos, es la incapacidad
manifiesta de los personajes para
reconocer en su totalidad el punto
de vista del otro, relacionado con la
aún más enquistada imposibilidad de
ceder un ápice en las propias posturas.
Lo vemos acá en lo que le dice Benkos
Biohó a Pedro Claver: “gritar para
contarle a Pedro que podemos ser
amigos siendo distintos” (p.48). El
segundo, es que, al no ceder, se le
endilga la culpa al otro de los males y
conflictos presentes siempre en las
dinámicas colectivas, por lo tanto, el
36
Suma Cultural
único método válido de resolución
es la eliminación del otro, que pierde
su carácter diferenciado de contrario
con derechos, convirtiéndose en el
enemigo al cual desvirtuar, en el caso
de los textos, deshumanizar, convertir,
exterminar y cosificar por completo.
La toma de una postura pacífica
que reconozca al otro, apunta a lo
que afirma Adorno: lo fundamental
que es entrenar la capacidad de
autodeterminación en el ser humano,
asumiéndonos como sujetos de
derechos con responsabilidades para
evitar que algo como lo narrado en los
textos de interés vuelva a suceder.
Esa especie de estoicismo presente
en las explicaciones superfluas de la
barbarie, son comunes cuando se
lanzan desde trincheras conceptuales
impersonales que no buscan
involucrarse con nada. Situación que
no pasa con la literatura de La ceiba
de la memoria, Si esto es un hombre,
El libro de los susurros y La escritura
o la vida. Al escribir, los autores se
toman el relato muy en serio, con
verdadera indignación. Se adentran
en la historia bajo el precepto de
La escritura es un sistema de
representación gráfica de un
idioma, por medio de signos
trazados o grabados sobre
un soporte. En tal sentido, la
escritura es un modo gráfico
típicamente humano de
transmitir información.
Como medio de
representación, la escritura es
una codificación sistemática
mediante signos gráficos que
permite registrar con gran
precisión el lenguaje hablado
por medio de signos visuales
regularmente dispuestos;
obvia excepción a esta regla
es la bastante moderna
escritura Braille cuyos signos
son táctiles. La escritura se
diferencia de los pictogramas
en que estos no suelen tener
una estructura secuencial
lineal evidente. Existen dos
principios generales en
la escritura, de un lado la
representación mediante
logogramas que pueden
representar conceptos o
campos semánticos y de otro
la codificación mediante
grafemas que representan
sonidos o grupos de sonidos
(pudiéndose distinguir
entre sistemas puramente
alfabéticos, abugidas, silábicos
o mixtos). Las escrituras
egipcia y china combinan
ambos tipos de principios
(logramas y grafemas),
mientras que las escrituras en
alfabeto latino son puramente
grafémicas.
Enero - Junio de 2015
Anaquel / La literatura como posibilidad de inclusión
Wajcman (2001) de que al ser el olvido
un crimen, la memoria es un deber.
Pero esa inmersión la hacen los autores
con mesura, sin llegar a desbordar las
emociones para no permitir que falsos
sentimentalismos hagan mofa de las
personas ausentes que dieron su vida
en favor del testimonio.
Uno de los narradores sin nombre
en La ceiba de la memoria es un viajero
que con su hijo visitan Europa en una
época reciente, específicamente
van a Auschwitz, conectando ambas
tragedias, la de la esclavitud en el
Caribe colombiano y la Shoah, ya que
por medio de la memoria el dolor
deja de ser propio, local y pasa a ser
universal; su entendimiento es una
cuestión de todos:
Siento que esta tragedia es de
todos. Los edificios vacíos de
humanidad y cargados de las
huellas del sufrimiento entregan un
símbolo terrible y premonitorio. El
despojo de los seres humanos que
allí fueron destruidos y la suma de
angustias al desconocer el porqué
del odio y el desconsuelo infinito
cuando el silencio de oprobio
continúa a pesar del desconcierto
inocente. Suma escandalosa de
preguntas que se perdieron en la
devastación (p.280).
Todos sabemos algo de los
conflictos, y en cierta medida generamos
una serie de respuestas hacia a ellos;
buenas, malas, ilusorias, inverosímiles, eso
es otra cuestión. Las responsabilidades
políticas y éticas de todos han
estado desde siempre, pero en algún
momento, debemos apropiarnos de
dicha responsabilidad para en verdad
transformar la barbarie. La primera
estrategia para combatir la exclusión es
la memoria y mi apuesta particular es la
memoria que recorre la literatura.
Proust (2010) dice que el acto de
despertar de un sueño es como una
Enero - Junio de 2015
especie de resurrección que se parece a
lo que ocurre cuando recuperamos un
nombre, un verso o un refrán olvidado,
pero sobre todo, da a entender que
“la resurrección del alma después
de la muerte es concebible como un
fenómeno de la memoria” (p.91).
En esta misma línea de ideas, Jorge
Semprún (1995) el escritor español
que fue confinado en el campo de
concentración de Buchenwald, no por
su condición racial como Levi, sino
política debido a su militancia en el
partido comunista y por hacer parte
de la Resistencia francesa durante la
ocupación Nazi, usa la escritura literaria
en su libro La escritura o la vida, para
transformar esa dolorosa experiencia,
en la que no sólo la escritura se reduce
a describir el horror. El texto es una
disección de las emociones humanas
en situaciones extremas; Semprún
retorna del silencio autoimpuesto por
casi cinco décadas ya que quería darse al
olvido para aliviar un dolor que jamás le
abandonó, para mirar otra vez de frente el
abismo insondable donde se aloja el mal
absoluto, haciendo a su vez una reflexión
misma sobre el acto de escribir:
Marcel Proust (nombre
completo: Valentin Louis
Georges Eugène Marcel
Proust; Auteuil, 10 de julio de
1871 - París, 18 de noviembre
de 1922). Novelista, ensayista
y crítico francés cuya obra
maestra, la novela En busca
del tiempo perdido (título
original en francés: À la
recherche du temps perdu),
compuesta de siete partes
publicadas entre 1913 y 1927,
constituye una de las cimas
de la literatura del siglo XX,
enormemente influyente
tanto en el campo de la
literatura como en el de la
filosofía y la teoría del arte.
Tenía que escoger entre la
escritura y la vida, había escogido
ésta. Había escogido una
prolongada cura de afasia, de
amnesia deliberada, para sobrevivir
(p.212)
Todo volvería a empezar mientras
siguiera vivo: resucitado a la vida,
mejor dicho. Mientras tuviera
tentaciones de escribir. La dicha de
la escritura, empezaba a saberlo,
jamás borraría este pesar de la
memoria: Todo lo contrario: lo
agudizaba, lo ahondaba, lo reaviva.
Lo volvía insoportable.
Solo el olvido podía salvarme
(p.177).
Suma Cultural
37
Anaquel / La literatura como posibilidad de inclusión
Y aunque Semprún quiso darse
al olvido no pudo; las palabras y los
recuerdos fueron más poderosos. No
pudo acallar completamente el dolor,
el olvido estalló, y la escritura regresó
una escritura memoriosa capaz de
mirar de frente al Mal.
La escritura de Semprún rescata lo
perdido, la memoria se deleita con la
poesía y la música; es una experiencia
estética para enfrentar el horror,
para lo cual no hace falta únicamente
describirlo, es necesario también
rescatar del olvido aquello que fue
arrebatado con la humanidad: la voz, la
mirada, la libertad, los aromas.
Semprún sabe que la escritura
tiene un poder inigualable, pero es
algo doloroso, que no siempre es
placentero pero resulta necesario.
¿Respuesta? ¿Verdad? No hay una
sola en el acto literario, ahí radica el
dilema, también la posibilidad de la
representación y del entendimiento
de conflictos tan poliformes y
complejos desde la literatura.
Siendo el olvido la elongación
del crimen y no la respuesta como
le sucede a Semprún, en el colosal
documental Shoah de Claude
Lanzmann vemos que los testigos se
obligan a recordar, no sólo las victimas
sino también los perpetradores, los
que intuían algo y los que alejaron
la vista. La técnica del documental
se estructura en la entrevista, se
privilegia el relato oral, ya que no hay
imágenes de archivo ni musicalización
como en el documental de Alain
Resnais Noche y niebla. El gran logro
de Lanzmann es que va más allá de
Resnais. El primero usa la palabra
pronunciada de manera literaria; el
otro necesita la imagen para reforzar
el testimonio. Y aunque ambos son
necesarios y tienen sus propias
virtudes, la apuesta de Lanzmann es
más potente, mucho más humana.
38
Suma Cultural
El testimonio es puro y logra lo
que apunta Semprún, explora el
alma humana desde los diferentes
actores con lo que dicen y callan.
Aunque Shoa sea un video (se hizo
un libro después con los diálogos y
reflexiones del documental) en su
esencia es un relato literario que
contrasta varios puntos vista del
conflicto. Como espectadores nos
apropiamos del relato en cuerpo y
mente cuando Lanzmann hace hablar
los lugares y los silencios, todos
adecuados y que contribuyen al
ritmo narrativo junto con los rostros
impávidos, incómodos y dolidos de
las decenas de protagonistas que se
obligan a recordar. El documental
es un ejercicio que termina siendo
físicamente exigente, no es fácil ver las
más de diez horas que tiene, y aunque
Shoah (“catástrofe” en
hebreo) es un documental
del realizador francés Claude
Lanzmann, estrenado en
1985 y de aproximadamente
diez horas de duración. Los
subtítulos y testimonios
filmados se publicaron en un
libro homónimo, traducido al
castellano en 2003.
El filme de Claude Lanzmann
es un documental de historia
oral, filmado a lo largo
de cerca de diez años en
diferentes continentes. Reúne
testimonios, en primera
persona, de víctimas, testigos y
verdugos del exterminio de las
comunidades judías durante
la Segunda Guerra Mundial.
Cada uno de los invitados a
participar en el documental
narra su personal vivencia de
los sucesos relacionados con
el Holocausto.
Enero - Junio de 2015
Anaquel / La literatura como posibilidad de inclusión
transita sin ritmos vertiginosos por
los caminos del dolor, su recorrido
lento es honesto y no le quita fuerza
al horror de la barbarie. Exactamente
esos son los aciertos de los libros
de Vosgonian, Leví, Burgos Cantor y
Semprún.
La literatura de estos autores
representa a las víctimas y los
muertos. Las narrativas sin ser relatos
plenamente históricos, visibilizan las
múltiples historias que por una u otra
razón no fueron o no quisieron ser
escuchadas. Según Galtung (citado
por Calderón, 2009) contar con
una imagen consciente y cabal del
conflicto, con todos sus aspectos
profundos y sus condicionantes
históricas, será determinante para
la transformación del mismo. El
proceso de concientización evitará la
cosificación de los actores haciendo
de ellos protagonistas del proceso de
resolución del conflicto, es decir, “un
actor consciente será capaz de dirigir
esa transformación incluyendo la
propia” (p.72).
Un sujeto se apropia violentamente
de los derechos de otro, y al no
reconocérsele, la exclusión es
manifiesta y la eliminación, punto
más radical de la exclusión, es ya un
hecho; la barbarie está servida, la
violencia se desplaza y rebota en forma
de venganza. La memoria pondrá
la primera piedra para comenzar a
reconstruir las ruinas de la barbarie, y
si la violencia precisa del olvido para
perpetuarse, la memoria fortalece
la identidad del sujeto y la capacidad
de autorregulación de la que habla
Adorno.
Y pese a tener la literatura, pese
a tener el dialogo y la memoria la
pregunta es: ¿Cuántas más barbaries
tendrán que ser aún escritas; cuántas
veces más tendremos que entrar al
Corazón de las tinieblas?
Enero - Junio de 2015
Referencias
• Adorno, T. (1998). Educación para
la emancipación Conferencias y
conversaciones con Hellmut Becker
(1959-1969.) Madrid: Ediciones Morata
• Baudrillard, J. & Morin, E. (2004) La
Violencia en el Mundo. España: Paidos
• Benjamin, W. (2001). Para una crítica
de la violencia y otros ensayos.
Iluminaciones I. España: Taurus.
• Bourdieu, P. (2001) Contrafuegos 2.
Barcelona: Anagrama.
• Burgos Cantor, R. (2009) La ceiba de la
memoria. Colombia: Seix Barral.
• Calderón, P. (2009) Teoría de
conflictos de Johan Galtung. Revista
paz y conflictos. 2(1). 60-81
• Galtung, J. (2010) Trascender y
transformar. Una introducción
al trabajo de conflictos - México.
Editorial Quimera.
• Izquierdo, N. (Abril de 2014) El libro
de los susurros o el poder mesiánicorevolucionario de la rememoración.
Narración y cultura popular versus
historiografía. Argus-a. 3(12)
• Levi, P. (2005) Trilogía de Auschwitz.
Si esto es un hombre España: editorial
Océano.
• Marx, K. (1989) Contribución a la
crítica de la economía política. México:
Editorial Progreso
• Proust, M. (2010) Por la parte de
Guermantes. España: Debolsillo.
• Rodríguez, N. (3 de Agosto de
2013) Las violencias. El espectador.
Recuperado de: http://www.
elespectador.com/noticias/nacional/
violencias-articulo-437859
• Semprún, J. (1995) La escritura o la
vida. España: Tusquets.
• Vásquez, J. (31 de julio de 2014)
Peligro, la literatura sobre la vida. El
espectador. Recuperado de: http://
www.elespectador.com/opinion/
peligro-literatura-sobre-vidacolumna-507959
• Vosgonian, V. (2011) El libro de los
susurros. España: Pre-textos
• Wajcman, G. (2001) El objeto del siglo.
Buenos Aíres: Amorrortu editores S. A
Ocho películas
sobre el Holocausto
Shoah
Los juicios de Nuremberg
Memoria de los Campos
Bent
El último tren a Auschwitz
La lista de Schindler
La vida es bella
El Pianista
Otros Ocho libros
sobre el Holocausto
El ejército de Isaac
Matthew Brzezinski.
También hubo amor
en el gueto
Marek Edelman
El diario de Helga
Helge Weiss
Los pájaros de Auschwitz
Arno Surminski
Bajo una estrella cruel
Heda Margolius Kovály
Todo lo que cabe
en los bolsillos
Eva Weaver
La cantante del Gueto
de Varsovia.
Agata Tuszynska
Historia de un
estado clandestino
Jan Karski
Suma Cultural
39
Anaquel / La paz: entre utopías, prejuicios y realidades
La
Paz:
entre utopías,
prejuicios
y realidades
“La paz significa reparar
lo reparable y hacer
memoria de lo irreparable”
Manuel-Reyes Mate
40
Suma Cultural
Texto:
Adriana Vera
Enero - Junio de 2015
Anaquel / La paz: entre utopías, prejuicios y realidades
En su “simplicidad”, la búsqueda
de la paz en Colombia incorpora
múltiples aspectos de difícil
congruencia.
C
ada vez que el tema de la paz
se ha puesto en la escena
pública se incrementan
las esperanzas, pero en la
misma proporción la incertidumbre
y las dudas de su logro exitoso; se
convierte en un tema abordado
diariamente en cualquier conversación
desde la más coloquial hasta las del
orden técnico en las esferas de poder
del Estado, dos extremos entre los que
hay universos infinitos de discusión y
deliberación que articulan un manejo
emocional y pasional del tema, sin
que ello represente un trato sensato,
realista y analítico.
Condición que genera curiosidad,
pues desde su carácter universal la
paz es un derecho constitucional en
Colombia, implica que es de todos y
por tanto todos sin distingo “debemos”
opinar y comentar lo que deseemos
y pensemos sobre ella, idea que se
devela en el sentido común de la
sociedad, inferencia que justifico desde
mi interpretación y a la vez conecto
con intriga a un texto impresionante
que alguna vez abordé como una
formalidad académica pero que ahora
se hace más interesante de lo que creí
en su momento.
Dicho texto era un breve
apartado de la obra de Robert Merton
denominada Teoría y Estructuras
Sociales, el cual guarda un título
sugestivo e intrigante, La profecía
que se cumple a sí misma, y si bien no
es pretensión del siguiente escrito
reseñar la obra citada, es interesante
plantear algunos elementos allí
señalados que cobran vitalidad y
sorpresa cuando se piensa y se habla
de la paz en Colombia, pues son
muchas las voces que creen tener
Enero - Junio de 2015
competencia teórica, moral y una
superioridad cultural para designar
qué es y qué debería ser la paz en esta
ya considerada sociedad lastimera y
ultrajada por los efectos de la violencia
que se ha dedicado a reproducir.
Tal texto puntualmente plantea,
en sus pretensiones por ser una
herramienta de análisis de la sociedad
y lo social, una afirmación de
condiciones universales desde varios
escenarios y casos de la realidad
humana; el teorema de Thomas: “(…)”
Si los individuos definen las situaciones
como reales, son reales en sus
consecuencias”” (Merton, 1992, p. 505)
Para el caso, tal afirmación se
conecta con la condición de debate
social que nos implica en este
momento, hay un consenso general
en que la paz es el bien universal al que
le debemos apostar justificando la
actividad de la mesa de negociación
en la Habana entre el gobierno del
presidente Santos y la guerrilla de las
FARC, tal fue el escenario que arrastró
las elecciones presidenciales del 2014,
el objetivo mayor es la paz y por ello el
presidente Santos rescató a su favor el
propósito de la reelección y la función
que tiene esta figura legal.
Santos ha sido denominado el
presidente que tiene el mandato de
la paz y venció a sus contendientes
al representar la garantía y el alcance
de la prometida firma de la paz, en un
proceso de negociación que camina
bajo su dirección y representación,
frente a cualquier otro bien supuesto
que pudo venderse en aquellas
elecciones como el reiterado
propósito del derecho a la seguridad,
o la educación como máxima que
respalda la garantía de la paz.
Fue notable como cada uno de los
candidatos presidenciales se casó a
su manera con el discurso de la paz y
quien no lo quiso desde el comienzo,
termino alineándose a esa vertiente
Diálogos de paz
entre el gobierno
Santos y las FARC
Las negociaciones se
fundamentan en un
“Acuerdo General para la
terminación del conflicto y
la construcción de una paz
estable y duradera”, e iniciaron
formalmente el 18 de octubre
de 2012. Se fraccionan en
cuatro fases, la primera que
fue la etapa de acercamientos
secretos —conversaciones
exploratorias durante seis
meses—, la segunda que es la
concreción de los acuerdos, la
tercera que es la refrendación
y la cuarta que será la
implementación de éstos.
Los puntos de la segunda fase
constan en discutir la política
de desarrollo agrario integral,
la participación en política
que tendrían miembros de
las FARC ante una eventual
dejación de armas, el fin del
conflicto —por lo menos
en lo que concierne a la
incidencia de esta guerrilla—,
la actual política de drogas, y
por último la reparación a las
víctimas, tanto de las FARC
como del Estado.
Suma Cultural
41
Anaquel / La paz: entre utopías, prejuicios y realidades
pues la demanda de la sociedad es que
este es el momento histórico de la paz,
así se ha declarado como colectivo
social, los colombianos nos hemos
convencido de tener la paz y alcanzarla
por cualquier medio; ahora, siguiendo
el teorema de Thomas, es posible que
enlazándonos con este propósito
como algo real y realizable lo sea en
consecuencia sin lugar a dudas.
“La primera parte del teorema
es un incesante recordatorio
de que los hombres responden
no solo a los rasgos objetivos de
una situación, sino también y a
veces primordialmente, al sentido
que la situación tiene para ellos.
Y así que han atribuido algún
sentido a la situación, su conducta
consiguiente, y algunas de las
consecuencias de esa conducta,
son determinadas por el sentido
atribuido.” (Merton, 1992, p. 505)
Tal fue el escenario electoral, ese
momento de defensa y exposición del
sentido que como sociedad leíamos en
nuestra situación clave de acercamientos
para dar fin al conflicto interno
armado, cuando nos encontramos
con el hecho de votar por la propuesta
que significaría la realización de la
paz, qué mejor designio que elegir la
reelección presidencial y la figura del
presidente Santos, quien comenzó las
negociaciones y se convirtió en la ficha de
confianza y acercamiento incondicional
para el éxito del proceso de negociación;
entre encuentros y desencuentros,
el valor político y electoral se canalizó
en el total de la propuesta Santos, lo
que de por si él representa y realizó
en su mandato inicial, la fuerza de
las circunstancias estaban ligadas al
propósito mayor, la paz.
este había perdido en la primera
vuelta frente al candidato del
Centro Democrático; esa es la gran
verdad, más allá de si se quiere
maquillar a posteriori. Es decir,
Juan Manuel Santos recibió un
mandato de sus electores para
hacer la paz, una buena franja de
ellos electores de centroizquierda
que poco comparten sus demás
políticas públicas. (Vargas, 2015)
El respaldo social en esas
elecciones fue un ejemplo de
los matices multicolores de esta
democracia a medias, las fuerzas
sociales colombianas construyeron
su verdad en pro de lo que significa
la posibilidad de la paz, yendo más
allá de la defensa de unas posturas
ideológicas que en Colombia no muy
frecuentemente son negociables
o canjeables por otros objetivos,
es así, como “(…) las definiciones
públicas de una situación (profecías
o predicciones) llegan a ser
parte integrante de la situación
y, en consecuencia, afectan a los
acontecimientos posteriores. Esto
es peculiar a los negocios humanos”
(Merton, 1992, p. 506-507), en
contraste, con esta tendencia se
corre el riesgo de potenciar la lógica
de selección del mal menor, factor no
menos relevante en un escenario de
Juan Manuel Santos
Calderón (Bogotá; 10 de
agosto de 1951). Político,
periodista y economista.
Tras desempeñarse como
periodista, incursionó
en la política haciéndose
miembro del Partido Liberal
Colombiano, fue ministro de
Comercio Exterior durante el
gobierno de César Gaviria, más
tarde hizo parte del gobierno
de Andrés Pastrana Arango
como ministro de Hacienda.
Después de consolidarse el
gobierno de Álvaro Uribe
en la presidencia en 2002,
Santos dejó el partido liberal
y fue uno de los creadores del
Partido de la U, fue nombrado
ministro de Defensa durante
el gobierno Uribe desde
julio de 2006 hasta mayo de
2009. Luego de que la Corte
Constitucional le negó al
entonces presidente Álvaro
Uribe Vélez la posibilidad de ser
elegido por tercera vez, Santos
se presentó como el candidato
del uribismo en las elecciones
presidenciales de 2010; con
esta plataforma fue elegido
presidente de Colombia para
el periodo 2010-2014, con
más de nueve millones de
votos, la votación más alta en
la historia electoral del país. Se
posesionó como presidente
el 7 de agosto de 2010. El 15 de
junio de 2014 fue reelegido
presidente para el periodo
2014-2018.
Claramente hay unas mayorías,
que fue las que le dieron el triunfo
al candidato Juan Manuel Santos
en segunda vuelta, después de que
42
Suma Cultural
Enero - Junio de 2015
Anaquel / La paz: entre utopías, prejuicios y realidades
construcción de consensos, contratos
sociales y proyectos nacionales.
Otro argumento interesante y útil
extraído del texto es:
“La profecía que se cumple a
sí misma es, en el origen, una
definición falsa de la situación
que suscita una conducta nueva,
la cual convierte en verdadero
el concepto originariamente
falso. La especiosa validez de la
profecía que se cumple a si misma
perpetua el reinado del error, pues
el profeta citará el curso real de los
acontecimientos como prueba de
que tenía razón desde el principio
(…) Tales son las perversidades de la
lógica social” (Merton, 1992, p. 507)
los combatientes. Por consiguiente,
se incorporan cuestionamientos
múltiples al ingresar
factores vitales
desde diversas
visiones de
paz, como, el bienestar social,
tranquilidad y confianza social,
progreso social, verdad, justicia,
reparación, memoria, igualdad y
participación política, derecho de
oposición social, democracia, entre
otros.
Tal es el caso de la
reconciliación nacional, que se
encuentra entre una suerte
de universo fantástico y
un requisito indispensable
Las Fuerzas Militares de
Colombia son el conjunto
de instituciones castrenses
que se encargan de la defensa
de la extensión territorial
colombiana en cuanto a
su parte aérea, terrestre
y marítima; y están bajo el
planeamiento y dirección
estratégica del Comando
General de las Fuerzas
Militares de Colombia. A
octubre de 2013 contaban
con más de 585.842 efectivos
y se encuentran adscritas al
Ministerio de Defensa.
Desde este ángulo no será malo
que se dé la firma de la paz que no
tenemos y se alcance a poner término
a este conflicto interno armado
desapareciendo todo rasgo de
confrontación armada; sin embargo
lo interesante a analizar con este
postulado es la condición de definición
falsa que se incentiva y gesta a fin
de que se valide como una verdad
incuestionable; en efecto lo que se
cuestiona no es que se dé la idea de la
paz como centro de la profecía, sino
qué tipo de paz se ha vendido hasta
hoy día, concebido en un discurso
grandilocuente fundado en el deseo y
la necesidad, proferido por el gobierno
y varias de las fuerzas sociales a favor.
Cuando se estima el tipo de paz
que se está vendiendo se entra a
valorar la distinción de qué es real y
qué es imaginario, una paz, “armonía
y tranquilidad” que del todo no es
acorde a la situación adjunta de posconflicto y transición luego de 50
años de un conflicto multidimensional
(político, social, económico, cultural,
ambiental) que compromete más
que el cese de hostilidades y la baja de
las armas o desmovilización total de
Enero - Junio de 2015
Suma Cultural
43
Anaquel / La paz: entre utopías, prejuicios y realidades
para reformularnos como sociedad y
comunidad política,
Algunos consideran que la
reconciliación implica procesos de
perdón y expiación, que lleven a que
las víctimas y los victimarios tejan
lazos estrechos de confianza, incluso
de solidaridad y afecto, de suerte que
los conflictos queden disueltos en
una suerte de comunidad armónica y
fraternal.
Esta concepción robusta y
exigente de reconciliación, que
es cercana a ciertas visiones
religiosas, puede parecer atractiva
a muchos que pueden querer
que, después de tantos años de
odios y divisiones, los conflictos
cesen y nos volvamos una suerte
de “comunidad de hermanos”. Es
una visión que incorpora además
un elemento necesario para una
paz duradera después de una
guerra civil: los grupos y personas
que estaban enfrentados como
enemigos y se mataban deben
aprender a convivir pacíficamente
en una misma unidad política.
Esta ambiciosa visión de
reconciliación resulta sin embargo
1982: El entonces
presidente conservador
Belisario Betancur inició
una negociación de paz
con las Fuerzas Armadas
Revolucionarias de
Colombia (Farc).
1981: El Gobierno del
expresidente liberal Julio
César Turbay creó una
comisión de paz para
iniciar conversaciones con
la guerrilla. El expresidente
Carlos Lleras Restrepo,
quien tenía la misión
de liderar el proceso,
renunció con el argumento
de que no lo dejaron
establecer contactos con
la insurgencia.
44
Suma Cultural
problemática, pues no sólo es
muy difícil de alcanzar, más allá de
ciertas comunidades pequeñas,
sino que, además, impone a las
víctimas una especie de deber
de perdón, que no les es exigible.
Pero la reconciliación no puede
significar únicamente un “cese al
fuego” y que dejemos de matarnos,
a pesar de que subsistan los odios,
pues así la paz no parece duradera
y la comunidad política es débil.
¿Será posible encontrar una visión
intermedia de reconciliación,
que vaya más allá del simple
“cese al fuego” pero que sea más
modesta y realizable que la idea
de “comunidad de hermanos”?
(Uprimny, 2014)
Por tanto son buenos los
interrogantes que empiezan a
aparecer en el actual escenario de
conversaciones entre el gobierno
del presidente Santos y la guerrilla
de las FARC ligados a revisar
concienzudamente la posibilidad de
la paz, los pilares sobre los que debe
ser construida y su correspondiente
sostenibilidad; interrogantes
que grafican la responsabilidad y
1988: El presidente liberal
Virgilio Barco comenzó
acercamientos de paz con
las Farc, pero el exterminio
a manos de paramilitares
de ultraderecha de miles
de militantes del partido
izquierdista Unión
Patriótica, vinculado
con esa guerrilla, impidió
avanzar. Barco también
inició diálogos con la
guerrilla del M-19 y expidió
una ley de amnistía.
1984: El Gobierno de Betancur y las
Farc firmaron el Acuerdo de La Uribe,
que incluyó el cese bilateral del fuego, la
suspensión del secuestro y la apertura
de espacios políticos para la guerrilla. El
proceso fracasó y se rompió en 1987.
1991: El entonces
presidente César
Gaviria inició
conversaciones con
las Farc y el Ejército de
Liberación Nacional
(ELN) en Caracas,
capital de Venezuela y
luego se trasladaron a
Tlaxcala, en México.
1990: El
Gobierno de
Barco firmó un
acuerdo de paz
con el M-19, que
entregó las armas,
se reintegró a
la vida civil y se
convirtió en una
fuerza política.
Paz (del latín pax), definida
en sentido positivo, es
un estado a nivel social
o personal, en el cual se
encuentran en equilibrio y
estabilidad las partes de una
unidad. Definida en sentido
negativo, es la ausencia de
inquietud, violencia o guerra.
En el plano colectivo, «paz»
es lo contrario de la guerra
estado interior (identificable
con los conceptos griegos
de ataraxia y sofrosine)
exento de sentimientos
negativos (ira, odio). Ese
estado interior positivo
es deseado tanto para
uno mismo como para los
demás, hasta el punto de
convertirse en un propósito
o meta de vida. En el Derecho
internacional, el estado de
paz es aquel en el que los
conflictos internacionales
se resuelven de forma no
violenta; y particularmente
se denomina «paz» al
convenio o tratado (tratado
de paz) que pone fin a la
guerra. Existe una rama del
estudio de las Relaciones
Internacionales denominada
«irenología» o «estudios de
la paz y los conflictos».
1993: Durante
el Gobierno
de Gaviria se
reintegraron
a la vida civil
y entregaron
las armas los
integrantes de
la Corriente de
Renovación
Socialista, una
disidencia del ELN.
1992: Se rompió el proceso
por el asesinato de un
exministro secuestrado por
la guerrilla. En ese mismo
año, se desmovilizaron las
guerrillas del Ejército Popular
de Liberación (EPL), el grupo
indigenista Quintín Lame y el
Partido Revolucionario de los
Trabajadores (PRT) después de
acuerdos de paz.
Enero - Junio de 2015
Anaquel / La paz: entre utopías, prejuicios y realidades
compromiso asumidos ante un
escenario agitado y vulnerable por
tendencias guerreristas y escépticas
que le apuestan al incremento del odio,
la venganza y la ruptura, profundizando
la fragmentación social ya dada por la
lógica de la guerra.
Al hablar de las condiciones de
falsedad tendientes a convertirse
en verdad absoluta, para nuestro
escenario recobra un particular
valor en cuanto, no solo existen unas
posturas que “dominan” a favor de
la paz, ya entendida en la firma de
los acuerdos, la estabilidad de la
mesa de negociación, el momento
del pos-conflicto y dejación de las
armas, entre otros; se retoman las
posturas escépticas, guerreristas y
contradictorias a la paz que también
hacen sus apuestas y le apuntan a otro
tipo de profecía, esta quizá menos
optimista, se han expresado de forma
reacia varias fuerzas sociales que no
son menores en contra del fin del
conflicto.
Un discurso de oposición que
desde la emocionalidad ha jugado
a restar legitimidad al proceso de
negociación de paz sin elaborar
1998: El Gobierno del presidente Ernesto
Samper concedió el estatus político al ELN
en un esfuerzo por lograr un acuerdo de
paz. También hubo encuentros con ese
grupo rebelde en España y Alemania que no
prosperaron. Ese mismo año, el entonces
candidato conservador Andrés Pastrana ganó
la presidencia de Colombia con la promesa
de iniciar un diálogo de paz con las Farc
para poner fin al conflicto interno. Siendo
mandatario retiró las Fuerzas Militares de una
zona de 42 mil kilómetros cuadrados para que
sirviera de sede a la negociación.
1999: Se inició el proceso con las
Farc, el tercer intento formal para
lograr la paz con esa guerrilla.
Los diálogos se realizaron en
medio de la confrontación y
se rompieron en febrero del
2002. Durante el Gobierno de
Pastrana también se mantuvieron
aproximaciones con el ELN, sin
lograr avances concretos.
Enero - Junio de 2015
una propuesta alterna sólida o
complementaria del “deber ser de
una buena paz”, pues ha limitado
sus argumentos a la disputa moral
impunidad vs paz, arrastrando ideas
de todo tipo: el posible tratamiento
generoso a los victimarios, la
continuidad de la criminalidad, la
desconfianza en la postura de la
guerrilla, la imposibilidad de la paz ante
factores múltiples que aún no existen,
descalificaciones a la contraparte
negociadora, el favoritismo por los
intereses de la guerrilla y la necesidad
de trazar una balanza incalculable y
altamente restrictiva como lo es la paz
sin impunidad.
Más no se trata sólo de funcionar
como obstáculo siempre sin más
ni más, sino la responsabilidad
moral y política del tipo de críticas y
cuestionamientos a los asuntos de
interés colectivo y desde dónde y
por qué son juzgados; con lo que se
juega al ejercer la oposición es con la
preservación de los prejuicios de unos
pocos, su elaboración y su extensión
concibiéndolos como hechos sólidos
y verdades absolutas, es aquí donde
fácilmente los temores se imponen
Cronología de los procesos
de paz en Colombia. Fuente
Reuters - ADN
2002: Durante el Gobierno del presidente
Álvaro Uribe, quien lanzó una ofensiva
militar contra la guerrilla con el apoyo de
Estados Unidos, se inician diálogos con el
ELN en Cuba. Entre el 2004 y el 2005 hubo
facilitación de México y en el 2007 se intentó
restablecer el proceso con ese grupo
rebelde en Venezuela con la mediación del
presidente Hugo Chávez, pero una vez más
las aproximaciones fracasaron.
2012: El presidente Juan Manuel
Santos anunció que su Gobierno y
las Farc firmaron un acuerdo marco
que establece un procedimiento,
una hoja de ruta, para avanzar
en negociaciones de paz que
comenzarán en la primera quincena
de octubre en Oslo, Noruega, y luego
continuarán en Cuba.
Suma Cultural
45
Anaquel / La paz: entre utopías, prejuicios y realidades
como realidades y conquistan espacios
hábilmente, frente a las situaciones
que son construidas con sentido
desde iniciativas y creencias sociales
significativas tras el vivir el peso de la
ausencia de la paz.
Hasta el momento ha sido
delirante el progreso de la agenda de
negociación y el mantenimiento de las
conversaciones en la Habana, pues no
solo vemos el encuentro de dos fuertes
bloques herméticos que se ponen
cara a cara, en una instancia lejana de
cualquier seguimiento de los medios
de comunicación y de la curiosidad
de algún intruso, sino que ha sido una
mesa de negociación abierta que ha
permitido la inclusión de diferentes
perspectivas para la socialización.
Tal es la apuesta por escuchar
las demandas y lo que tienen que
decir las víctimas, organizándose en
varias comisiones y representando
intereses varios; la puesta en escena
de las mujeres y la mirada de género
sobre la agenda de negociación
reconociéndolas como el componente
social más golpeado por la violencia
y el conflicto interno armado; la
participación de gremios económicos
y un encuentro entre militares activos
y retirados y la fuerza guerrillera, hasta
el espacio asignado para conversar en
respuesta a una petición de la actual
Miss Universo colombiana y no han
faltado las figuras internacionales que
quieren entrar a participar y contribuir
en los debates y las conversaciones
tales como Kofi Annan y la Nobel de Paz
Jody Williams.
Dinámica que hace parte de la
prudencia al revisar el ámbito de
sostenibilidad de una eventual paz, en
el que es fundamental tener claridad e
identificar quién la impulsará y actuará
con el fin de buscar su realización, tanto
para la asignación de responsabilidades
como para establecer puntos de
referencia sobre los cuales empezar a
46
Suma Cultural
construir y avanzar en modificaciones
e innovaciones necesarias, así como
elaborar conciencia y compromiso
de un proyecto que es nacional y de
amplia dimensión social en el cual no
solo están vinculados los victimarios y
sus víctimas.
Por ejemplo, incluir en las
conversaciones puntos de vista
diversos permite divisar el nivel de
compromiso de diferentes sectores
nacionales en pro de la viabilidad de
un proyecto colectivo que funde
pilares a largo plazo para la mejora del
bienestar de los asociados en el que
los beneficios y acciones del Estado no
queden reducidos a una pequeña élite
política y económica, la construcción de
paz pasa por el compromiso de amplios
sectores de la punta de la pirámide que
han de revisar los costos y beneficios
de la paz y por lo mismo intervenir
en su financiación una de las grandes
ramas que aún no se está estimando y
que puede ser su talón de Aquiles, en
esta medida es prioritario el papel del
sector privado: industrial, empresarial,
comercial en la construcción de país que
es un tema que se les ha ido vendiendo a
la vez que se ha abierto la posibilidad de
ampliar sus arcas de beneficios. Sin embargo, tras una lectura de
fondo, es la sociedad misma la que debe
saber cómo responder a los retos de
la construcción de paz, por ello esta
dinámica fluida planteada por la mesa
de negociación ha sido tan funcional,
pues finalmente dependerá de la
razón y conciencia social que exista, el
impacto y triunfo de la construcción
de la paz en Colombia; entre estos
escenarios que se han escalado y
enuncian la construcción de la situación
públicamente determinada (profecía)
como lo es la paz y el camino para que se
cumpla, vale reconocer la participación
de la Universidad pública y privada, en
retoma de su principio rector y razón
de existencia: la generación de debate
Verdad, Justicia
y Reparación
La reparación, junto con la
verdad y la justicia, es uno de
los elementos principales
que se buscan en un proceso
de justicia transicional, en el
que se busca implementar
un nuevo orden durante un
proceso de paz que se lleve a
cabo por diferentes razones,
con el objetivo de llegar a la
paz en medio de un conflicto
armado. En el marco
legal de la Ley de Justicia
y Paz, la reparación es:
«restitución, indemnización,
rehabilitación, satisfacción y
garantías de no repetición».
La reparación es el derecho
que tienen las víctimas
de crímenes de guerra o
de lesa humanidad a ver
compensados los daños
sufridos. Esta reparación se
ve contemplada de manera
más amplia al tenerse
en cuenta una justicia
restaurativa frente a una
justicia transicional, puesto
que, aun presentando
limitaciones, tiene un
enfoque más encaminado
a la reparación y a la no
repetición de los crímenes,
lo que representa un mayor
interés para las víctimas.
Enero - Junio de 2015
Anaquel / La paz: entre utopías, prejuicios y realidades
claro, crítico, analítico y argumentado
que es vinculante de todos los escenarios
sociales en pro de la sociedad, de
construir la paz allí en el escenario
político de negociación y cargando
una responsabilidad en los posteriores
escenarios que correspondan según
las lógicas del tiempo y donde pueda
ingresar la academia; rompiendo
con la idea general del denominado
aturdimiento de los intelectuales y la
academia ante su sociedad y los efectos
de la guerra.
Finalmente, luego de la trayectoria
propuesta sobre esta “profecía que
se cumple a sí misma”, analizando una
profecía que aún no es una realidad y
un hecho concreto como lo es la paz
en Colombia, pero de la cual nos hemos
convencido tiene que llegar a ser lo antes
posible y no nos queda otro camino
si nos pensamos como sociedad; un
escenario que es prometedor en tanto
cobra un sentido social y es un afluente
de sentimientos positivos, pero también
cobra valía en cuanto es una profecía
que pretende derrumbar ya una fundada
y victoriosa profecía anclada en la
historia de esta nación, la reconocida
“verdad” declarada del conflicto eterno
al que estamos condenados, un hecho
supuesto que hasta ha quedado en el
registro de nuestra narración como
colectivo político-social y en los
imaginarios que han fundado nuestra
literatura y ha sido consecuente hasta el
día de hoy.
Merton acertadamente señala al
final del apartado citado, “Un solo éxito
demuestra que puede hacerse. Después
lo único que hay que aprender es lo
que le hace funcionar. Este es, por lo
menos, el que yo considero el sentido
sociológico de las reveladoras palabras
de Thomas Love Peacock “Todo lo que
es, es posible”” (1992, p. 520), y podría
parafrasearlo diciendo: una vez alcanzada
la paz en Colombia, luego miraremos
como hacerla funcionar.
Enero - Junio de 2015
Referencias
• Baldrich, A.C. (2013, 6 de Agosto).
Los mínimos de la paz. Credencial.
Recuperado de http://www.
revistacredencial.com/credencial/
content/los-m-nimos-de-la-paz.
• Merton, R. (1992). Teoría y Estructuras
Sociales. México: Fondo de Cultura
Económica.
• Uprimny, R. (2014, 13 de Septiembre).
Reconciliación y Democracia. El
Espectador. Recuperado de http://
www.elespectador.com/opinion/
reconciliacion-y-democraciacolumna-516500
Merton acertadamente
señala al final del apartado
citado, “Un solo éxito
demuestra que puede
hacerse. Después lo único
que hay que aprender es
lo que le hace funcionar.
Este es, por lo menos,
el que yo considero el
sentido sociológico de
las reveladoras palabras
de Thomas Love Peacock
“Todo lo que es, es posible””
(1992, p. 520), y podría
parafrasearlo diciendo:
una vez alcanzada la paz en
Colombia, luego miraremos
como hacerla funcionar.
• Vargas, A. (2015, 1 de Marzo) Acuerdo
nacional para terminar el conflicto
armado. El Colombiano. Recuperado
de http://www.elcolombiano.com/
acuerdo-nacional-para-terminar-elconflicto-armado-IG1392479
Suma Cultural
47
Releer
Lejos en el tiempo y la distancia
En esta ocasión que la revista tiene la PAZ como su tema central, la invitación
para Releer viene de muy lejos en el tiempo y la distancia. Sun Tzu y Lao Tse
dos autores chinos nos traen sus palabras sobre la guerra y la paz. Y el griego
Aristófanes nos dice cómo las mujeres se idearon una estrategia para acabar
con las contiendas.
Releer / La Historia y la Literatura
Texto:
María E. Segura
E
n esta ocasión que la revista tiene la PAZ como su tema
central, la invitación para Releer viene de muy lejos en el
tiempo y la distancia. Sun Tzu y Lao Tse dos autores chinos
nos traen sus palabras sobre la guerra y la paz. Y el griego
Aristófanes nos dice cómo las mujeres se idearon una estrategia
para acabar con las contiendas.
Sun Stzu fue un general chino que vivió hacia el siglo V a.C. y la
colección de escritos sobre el tema constituye el tratado más antiguo
que se conoce sobre El arte de la Guerra. Si bien el texto habla sobre
la estrategia para dominar al enemigo, en la actualidad su radio de
influencia ha llegado a otros ámbitos como el deportivo, empresarial,
diplomático pues sus ideas siguen siendo válidas a pesar de los 2000
años que nos separan de su autor.
Lao-Tse, pensador chino creador del Taoísmo y autor del Tao Te
Ching libro de enseñanzas y reflexiones sobre el camino y las virtudes
necesarias para recorrerlo. Este tratado defiende una línea política
liberal y pacifista y por tanto proscribe el ejercicio de la violencia.
Aristófanes, autor de comedias en el siglo IV a.C., vivió y escribió
sobre la Guerra del Peloponeso que cobró muchas vidas y terminó
con la derrota de Atenas a manos de los espartanos. Lisístrata o “la
que disuelve el ejército”, es la mujer que da nombre a la historia y
quien convoca a las demás esposas y madres para que se encierren
en la Acrópolis y se nieguen a tener sexo con sus maridos hasta que
ellos se den cuenta de la inutilidad de la guerra. Con muchas alusiones
caricaturescas a lo sexual Aristófanes hace una apuesta por la paz y el
entendimiento entre los hombres.
Enero - Junio de 2015
Suma Cultural
51
Releer / El arte de la guerra
El
arte
de la guerra
Texto:
Sun Tzu
U
na vez comenzada la batalla,
aunque estés ganando, de
continuar por mucho tiempo,
desanimará a tus tropas y
embotará tu espada. Si estás sitiando una
ciudad, agotarás tus fuerzas. Si mantienes
a tu ejército durante mucho tiempo en
campaña, tus suministros se agotarán. Las armas son instrumentos de
mala suerte; emplearlas por mucho
tiempo producirá calamidades.
Como se ha dicho: “Los que a hierro
matan, a hierro mueren.” Cuando tus
tropas están desanimadas, tu espada
embotada, agotadas tus fuerzas y tus
suministros son escasos, hasta los tuyos
se aprovecharán de tu debilidad para
sublevarse. Entonces, aunque tengas
consejeros sabios, al final no podrás
hacer que las cosas salgan bien.
Por esta causa, he oído hablar de
operaciones militares que han sido
torpes y repentinas, pero nunca he visto
a ningún experto en el arte de la guerra
que mantuviese la campaña por mucho
52
Suma Cultural
tiempo. Nunca es beneficioso para un
país dejar que una operación militar se
prolongue por mucho tiempo.
Como se dice comúnmente, sé
rápido como el trueno que retumba
antes de que hayas podido taparte
los oídos, veloz como el relámpago
que relumbra antes de haber podido
pestañear.
Por lo tanto, los que no son
totalmente conscientes de la desventaja
de servirse de las armas no pueden ser
totalmente conscientes de las ventajas
de utilizarlas.
Los que utilizan los medios militares
con pericia no activan a sus tropas dos
veces, ni proporcionan alimentos en
tres ocasiones, con un mismo objetivo.
La victoria completa se produce
cuando el ejército no lucha, la ciudad
no es asediada, la destrucción no se
prolonga durante mucho tiempo, y en
cada caso el enemigo es vencido por el
empleo de la estrategia.
Enero - Junio de 2015
Tao
Te Ching
Releer / Tao Te Ching
Texto:
Lao-Tse
Enero - Junio de 2015
30
31
El líder de un país, quien es fiel a Tao, no
enviará su ejército a otro país. Esto le
traería la desgracia principalmente a él
mismo. Y allí por donde un ejército ha
pasado impera la devastación. Y después
de las guerras, llegan los años de hambre.
Un caudillo sabio nunca es belicoso. Un
guerrero sabio nunca se enfurece. Quien
sabe vencer al enemigo no ataca. Quien
ha vencido se detiene. Esta persona no
se permite ejercer violencia sobre el
enemigo derrotado. Después de obtener
la victoria, no se enaltece. Vence y no se
siente orgullosa de esto. A tal persona
no le gusta hacer la guerra. Vence sólo
porque le fuerzan a pelear. Y a pesar de
que vence, no es belicosa. Si el hombre
empieza a enfermarse y a marchitarse en
la flor de su vida, es porque no ha vivido en
armonía con Tao. La vida de tal persona
en la Tierra se acaba antes de tiempo.
Las armas son instrumentos de aflicción.
Éstas merecen ser desechadas. Por
eso quien sigue a Tao no las usa. Un
gobernador digno es condescendiente.
Sólo para la defensa, tal gobernador
aplica la fuerza. Él o ella emplean todos
los medios para mantener la paz.
Glorificarse con una victoria militar
significa regocijarse con la matanza de las
personas. ¿Y acaso puede ser respetado
aquel que se alegra de la matanza? Y el
respeto conlleva el bienestar. El bienestar
contribuye al proceso creativo. En
cambio, la violencia conlleva la aflicción.
Si asesinan a muchas personas, hay
que dolerse amargamente. La victoria
militar debe ser «celebrada» con una
ceremonia fúnebre.
Suma Cultural
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Releer / Lisistrata
Lisistrata
Aristófanes
CONSEJERO.- (A las mujeres) Pues bien: lo primero que
quiero saber de vosotras, por Zeus, es con qué propósito
clausurasteis nuestra Acrópolis con cerrojos.
LISÍSTRATA.- Para guardar a salvo el dinero y evitar que
guerrearais por su culpa.
CONSEJERO.- Es, pues, del dinero la culpa de que estemos
en guerra.
LISÍSTRATA.-.- Todo se perturba por su culpa. Es para
poder robar para lo que Pisandro y los que están en el
poder siempre andan promoviendo revueltas. Pues bien,
respecto a eso que hagan lo que quieran, pero a este dinero
no van a ponerle ya la mano encima.
CONSEJERO.- ¿Pues qué harás?
LISÍSTRATA.- ¿Y tú me lo preguntas? Nosotras lo
administraremos.
CONSEJERO.- ¿Vosotras administraréis el dinero?
LISÍSTRATA.- ¿Por qué te extrañas? ¿No somos nosotras
las que os lo administramos todo en casa?
CONSEJERO.- No es lo mismo.
LISÍSTRATA.- ¿Cómo que no?
CONSEJERO.- Con este dinero hay que hacer la guerra.
LISÍSTRATA.- Lo primero es que no hay ninguna necesidad
de guerras.
CONSEJERO.- ¿Y cómo nos salvaremos si no?
LISÍSTRATA.- Nosotras os salvaremos.
CONSEJERO.- ¿Vosotras?
LISÍSTRATA.- Nosotras, sí.
CONSEJERO.- Esto es demasiado.
LISÍSTRATA.- Se te salvará, aunque tú no quieras.
CONSEJERO.- Es extraordinario eso que dices.
LISÍSTRATA.- Eso te molesta, pero se hará de todos
modos.
CONSEJERO.- No tenéis derecho, por Deméter.
LISÍSTRATA.- Hay que salvarte, amigo.
CONSEJERO.- ¿Aunque yo no lo pida?
LISÍSTRATA.- Por eso especialmente.
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Suma Cultural
CONSEJERO.- ¿Y de dónde os viene esa preocupación por
el dinero y la paz?
LISÍSTRATA.- Te lo explicaremos.
CONSEJERO.- Habla enseguida, si no quieres llorar.
LISÍSTRATA.- Escucha pues y trata de contener tus manos.
CONSEJERO.-No puedo: se me hace difícil sujetarlas del
cabreo que tengo.
CLEÓNICA.- Mucho más llorarás entonces.
CONSEJERO.- Grazna para ti sola, vieja. Y tú, habla.
LISÍSTRATA.- Durante los primeros tiempos de esta
guerra, nosotras con nuestra natural discreción -no nos
dejabais ni rechistar- hemos aguantado todo cuanto
hacíais los hombres, aunque no nos gustaba nada. Pero
comprendíamos bien lo que hacíais, y muchas veces en
casa nos enterábamos de que habíais tomado decisiones
equivocadas sobre asuntos de importancia. Y entonces,
aunque afligidas en el fondo, os preguntábamos sonriendo:
« ¿Qué decreto referente a treguas de paz habéis hecho
inscribir en las estelas en la asamblea de hoy?». «¿Y a ti,
qué?», decían nuestros maridos, «cállate». Y yo me callaba.
CLEÓNICA.- Pues yo no me callaba nunca.
CONSEJERO.- Pues vas a gemir si no te callas ahora.
LISÍSTRATA.- Así pues, yo me callaba. Y nos enterábamos
de vuestras sucesivas decisiones, cada una más equivocada
que la anterior, y entonces decíamos: « ¿Cómo actuáis tan
estúpidamente, marido?». Y él al instante me miraba de
soslayo y me decía que si no seguía cosiendo lo iba a sentir
largo rato en mi cabeza: «De la guerra se ocuparán los
hombres».
CONSEJERO.-Bien decía aquél, por Zeus.
LISÍSTRATA.- ¿Cómo que bien, desdichado, si no
podíamos ni aconsejaros cuando decidíais mal? Pero
cuando os hemos oído ya decir abiertamente en la calle:
«No hay hombres en este país», a lo que respondía
otro «claro que no, por Zeus», hemos decidido unirnos
todas las mujeres y salvar juntas a la Hélade, ¿pues de qué
servía seguir esperando? Así pues, si vosotros queréis
devolvernos a nosotras que decimos cosas útiles la misma
Enero - Junio de 2015
Releer / Lisistrata
atención y el silencio que manteníamos nosotras, aún
conseguiremos enderezaros.
CONSEJERO.- ¿Vosotras a nosotros? Es extraordinario lo
que dices e insoportable para mí.
LISÍSTRATA.- ¡Cállate!
CONSEJERO.- ¿Callarme yo, maldita, ante ti que llevas velo
en torno a la cabeza? Antes morir.
LISÍSTRATA.-Si el velo te resulta un problema, toma,
cógelo y póntelo tú en torno a tu cabeza, y luego cállate.
CLEÓNICA.- Y esta canastilla; y en el futuro a vivir tejiendo y
masticando habas, de la guerra se ocuparán las mujeres.
CORIFEO DE VIEJAS.- Alejaos de los cántaros, mujeres,
para que también nosotras ayudemos en lo que podamos a
nuestras amigas.
CORIFEO DE VIEJAS.- (Nunca me cansaría de bailar; mis
rodillas no serían presa de la pesada fatiga. Estoy dispuesta
a hacer cualquier cosa en compañía de éstas por sus
cualidades, pues tienen prestancia, gracia, valor; sabiduría,
patriotismo y sensatez.
CORIFEO DE VIEJAS.- Vamos tú, la más machota de
las ortigas madres y abuelas, adelante con ardor, no
ablandaros: aún corréis con el viento a la espalda.
LISÍSTRATA.-Si Eros de dulce ánimo y Afrodita nacida en
Chipre insuflan el deseo en nuestro pecho y en nuestros
muslos y producen en nuestros maridos un agradable
cosquilleo y una buena erección, creo que llegará el día en
que los helenos nos llamen acabaguerras.
CONSEJERO.- ¿Por hacer qué?
LISÍSTRATA.- Sobre todo si terminamos con eso de que
vayan al ágora hechos unos memos con su armadura
completa.
CONSEJERO.- ¿Y cómo vais vosotras a poder acabar con
tantas cosas revueltas como hay en el país y desenredarlas?
LISÍSTRATA.- Muy fácilmente.
CONSEJERO.- ¿Cómo? Dilo.
LISÍSTRATA.- Como con una madeja: cuando se nos
enreda, la cogemos así y la separamos con nuestros husos,
uno por aquí, otro por allí; del mismo modo vamos a
desenredar nosotras esta guerra, si se nos deja, separando
a los dos bandos mediante embajadas, una hacia allí, otra
hacia aquí.
CONSEJERO.- ¿Con la lana, las madejas y los husos como
modelo creéis que podréis acabar con asuntos tan graves?
Estáis locas.
LISÍSTRATA.-También vosotros si tuvierais cabeza haríais
toda vuestra política tomando el manejo de la lana como
modelo.
CONSEJERO.- ¿Cómo es eso, vamos a ver?
LISÍSTRATA.-- Ante todo, como se hace con los vellones,
habría que desprender de la ciudad en un baño de agua toda
Enero - Junio de 2015
la porquería que tiene agarrada, quitar los nudos y eliminar
a los malvados, vareándolos sobre un lecho de tablas,
y a los que aún se quedan pegados y se apretujan para
conseguir cargos arrancarlos con el cardador y cortarles la
cabeza; cardar después en un canastillo la buena voluntad
común, mezclando a todos los que la tienen sin excluir a
los metecos y extranjeros que nos quieren bien y mezclar
también allí a los que tienen deudas con el tesoro público
y además, por Zeus, todas las ciudades que cuentan
con colonos salidos de esta tierra, comprendiendo que
todas ellas son para nosotros como mechones de lana
esparcidos por el suelo cada cual por su lado. Y luego,
cogiendo de todos ellos un hilo, reunirlos y juntarlos aquí y
hacer con ellos un ovillo enorme y tejer de él un manto para
el pueblo.
CONSEJERO.- Ya tiene narices que ovillen y vareen esto
las que no participan en absoluto de la guerra.
LISÍSTRATA.- Pues bien, grandísimo canalla, soportamos
más del doble de su peso que vosotros. Ante todo
pariendo hijos y dejándolos ir lejos a servir como hoplitas.
CONSEJERO.- Calla, no recuerdes desgracias.
LISÍSTRATA.- Luego, cuando habría que pasárselo bien
y disfrutar de la juventud, tenemos que dormir solas por
culpa de las campañas. Y por lo que a mí respecta, pase;
pero me aflijo por las muchachas que envejecen en su
tálamo.
CONSEJERO.-¿Es que los hombres no envejecen?
LISÍSTRATA.- Sí, por Zeus, pero no es lo mismo. El hombre
llega, y aunque esté lleno de canas no tarda en encontrar
una chica joven para casarse; pero la ocasión de la mujer es
breve y si no la aprovecha, nadie quiere casarse con ella, y
ella se queda a verlas venir.
LISÍSTRATA.- Dejaos de cuentos, buenas piezas. Añoráis
a vuestros maridos, simplemente. Nosotras también, ¿qué
os creéis? Bien sé yo qué penosas son las noches; pero
resistid, amigas, tened paciencia aún durante algún tiempo,
que un oráculo dice que venceremos si permanecemos
unidas. Aquí lo tengo.
MUJER. - Dinos qué dice.
LISÍSTRATA.- Callad pues: Cuando las golondrinas
vuelen hacia un mismo lugar huyendo de las abubillas y
se abstengan de follar, se terminarán los males, y arriba
pondrá lo de debajo Zeus, que desde lo alto brama...
MUJER 3.- ¿O sea, que nosotras nos tumbaremos encima?
LISÍSTRATA.- Mas si se separan y con sus alas remontan
el vuelo esas golondrinas desde el templo sagrado,
no dudará nadie que no existe pájaro más amigo de la
jodienda que ellas.
MUJER 3.- ¡El oráculo es claro, por Zeus, oh dioses todos!
LISÍSTRATA.-No cejemos, pues, en nuestro empeño.
Sigamos adelante, porque sería vergonzoso, queridas
amigas, que traicionásemos al oráculo.
Suma Cultural
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“Muy cerca de mi ocaso, yo te bendigo, vida,
porque nunca me diste ni esperanza fallida,
ni trabajos injustos, ni pena inmerecida;
porque veo al final de mi rudo camino
que yo fui el arquitecto de mi propio destino...”
Amado Nervo
Fotodiario
Angela Rojas
Hemos buscando la paz durante años, la observamos en otros lugares, no sabemos
cómo es ni cómo se siente. Sin embargo la naturaleza nos la muestra: imaginemos
un bello atardecer, démosle a la paz el nombre de los ríos, del sol, la luna y las estrellas,
acompañemos el placer y la serenidad que nos produce con momentos buenos o malos
porque es en la sucesión de la vida donde se encuentra la paz y la convivencia.
Pacifismo
colombiano
Mi historia patria
Karonlains Alarcón Forero
Tiberio Andres Liz Motta
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Letras
Libres
El errante
Un pequeño vuelo
Creo en el
amor que muere
Fabián Ernesto
Wilches Sierra
Silvia Sierra
Luz Amparo Carranza G.
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86
Letras Libres / Pacifismo colombiano
Pacifismo
colombiano
Texto:
Karonlains Alarcón Forero
E
staba el señor Efraín en la tienda
de mi patrón, tranquilo como
cualquier guerrillero tomándose
el tinto de la media mañana
cuando llegó un tal Negro; uno que estaba
recién arrimado al pueblo.
Y así, sin más, se le sentó a Don Efraín en la
mesa mirando la calle.
—Comandante. —Escuché que le decía el
Negro.
Seguí limpiando como si nada y vi cómo
Don Efraín se sacaba el revólver de detrás
del pantalón y lo ponía sobre la mesa, justo
al lado del tinto hirviendo, sentí miedo y los
clientes empezaron a irse.
—Venía yo a pedirle un favorcito, —
siguió el Negro como si no hubiera visto
el arma— uno pequeñito así que no se
alarme.
Don Efraín agarró el tinto con la izquierda y
empezó a soplarlo.
—Diga a ver. —Increpó.
—Pues comandante nosotros solo
queríamos que se fuera, usted y los suyos.
Ya sabe, nosotros vamos a llegar a pacificar
por estos lares y no queremos tener
problemas. Usted es un hombre inteligente
y sabe como van las cosas ¿no?
Don Efraín sorbió el tinto ruidosamente,
como si estuviera llamando al resto de la
columna guerrillera.
—Usted sabe que esas órdenes las da el
comando, así que no me pida imposibles.
—Respondió.
Caminé despacio hacia la barra para
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Suma Cultural
protegerme por si cualquier cosa, el patrón
había ido a mercar y estaba sola.
—Pero usted puede hablar comandante,
puede acelerar las cosas. Somos hombres
así que por qué no hacemos algo: le doy
tiempito y usted me asegura que se va, ¿no
le parece?
Antes de acurrucarme detrás de la tabla
de madera vi como Don Efraín tomaba
otro sorbo, pensé en salir pero estaba
petrificada por el miedo y empecé a
temblar.
—No puedo hacer eso. —Sentenció Don
Efraín.
—Vamos comandante, sabe que si quiere…
Escuché el ruido de la mesa al caer y luego
disparos: ¡PAZ! ¡PAZ! ¡PAZ!
Me atreví a asomarme y vi a Don Efraín de
pie, con el revólver humeante en la mano
apuntándole al forastero que estaba tirado
en el piso sobre un charco de su propia
sangre.
—Este pueblo ya está en paz ¡Negro
hijueputa! Y no los necesitan.
El comandante respiraba agitado, se
giró apuntándome y ahogué un grito de
espanto. Al verme, bajó el revólver.
—Doña Carmencita, tranquila. Perdón por
el desorden pero me tengo que ir. Eso sí,
dígales a todos los del pueblo que estamos
en paz y que nadie, ningún hijueputa salido
del llano, va a venir a darnos más paz de la
que tenemos. ¡Somos gente pacífica!
Miró al negro.
¡PAZ! ¡PAZ! ¡PAZ!
Enero - Junio de 2015
Letras Libres / Pacifismo colombiano
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Suma Cultural
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Letras Libres / Los duelos
Mi historia
patria
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Suma Cultural
Enero - Junio de 2015
Letras Libres / Mi historia patria
C
uando Ellos llegaron
estábamos dormidos,
el ruido de la selva era la
única compañía. Desperté
con un leve dolor en el pecho; tal vez,
presintiendo lo que iba a pasar esa
noche.
Noté la sombra de sus botas de
caucho por las rendijas de las tablas,
empecé a temblar, sudaba como si
recogiera yucas en pleno medio día de
verano.
Miré a mis padres al otro lado de la
habitación en medio del toldillo, traté
de gritar para despertarlos. Un enorme
temor se apoderaba de mí, sentí un
nudo en la garganta, intenté moverme,
pero mi cuerpo no respondía
Ellos desde afuera gritaron:
“Epifanio, salga, sabemos que está
dentro, denos la cara o entramos y no
respondemos”. Mi padre se levantó
apresurado, despertó a mi madre que
dormía a su lado diciéndole: “Mija,
llegaron por mí, despierte a los chinos y
vámonos al otro lado del río”.
Me levanté quedando sentada en la
cama, mientras mis hermanos se movían
en sus colchones estirándose y sin darse
cuenta de la situación.
Mi mamá se puso las botas
rápidamente, tomó en brazos a David,
quien dormía con ella, y lo arropó
con una sábana para protegerlo del
frio de la noche; mi papá, que estaba
en calzoncillos, se vistió con su ropa
harapienta, que se hallaba en la baranda
oxidada de la cama, se puso sus viejas
y sucias botas de caucho, amarró a
su cintura el machete, y me sacudió
diciendo: “María, póngase las botas,
agarre a uno de sus hermanos que nos
vamos”. Luego tomo un par de cosas
de la cocina y las puso dentro de su
mochila.
Sacudí a mi hermana Carmen
para despertarla; ella que aún no
se daba cuenta de la situación,
manoteó pegándome en la cara, la
Enero - Junio de 2015
Texto:
Tiberio Andres Liz Motta
Foto:
Bettina Schwehn
Suma Cultural
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Letras Libres / Mi historia patria
agité nuevamente y abrió sus ojos
preguntado qué sucedía, le dije en voz
baja: “busque las botas y póngaselas
ahora mismo”
Ellos seguían afuera, pegándole
con el pie a la puerta de madera y
gritaban: “Epifanio, vamos a entrar y no
respondemos, eso le pasa por no apoyar
nuestras ideas”.
La única luz que nos acompañaba
en ese momento, era el brillo de las
antorchas encendidas que entraba
entre las tablas de la casa, mi papá
que apenas se distinguía en medio
de la oscuridad le dijo a mi mamá:
“mija abrigue bien a los niños y esté
pendiente de ellos mientras quito estas
tablas y salimos por aquí directo al rio,
aprovechando que el verano lo secó”.
Mi mamá tomó a Carmen de la
mano, me miró con ojos de pánico
y con la voz temblorosa me dijo: “no
se suelte de mi pijama María”. David
afortunadamente no se percataba de lo
que estaba pasando, y dormía como si
estuviera acostado en la cama; mi papá
con su machete fue sacando cada uno
de los clavos que sostenían las tablas,
luego les dio una patada tan fuerte que
logró quitarlas de allí.
Los cinco salimos corriendo
rumbo al río Flores; mientras Ellos
entraban a la casa desordenándola,
quemando la ropa, colchones y nuestras
pertenencias, que aunque pocas, eran
el resultado de toda una vida de trabajo
en los campos de Santander, ya que
después de un tiempo de deambular
por muchas fincas, trabajándole a gente
extraña, habíamos encontrado un lugar
en el mundo donde descansar y vivir
en paz; pero desafortunadamente, esa
noche estábamos siendo condenados
a muerte o al destierro, por la militancia
de mi papá en el partido liberal.
Recuerdo que después de correr
y no encontrar el río, paramos un rato,
miramos al horizonte para ver si la
noche nos daba permiso de observar
68
Suma Cultural
el reflejo de la luna en las cálidas aguas
del riachuelo, pero al darnos vuelta,
vimos una hoguera que se alimentaba
de nuestras pertenencias. Mi mamá
me abrazó fuerte mientras las lágrimas
acariciaban su rostro; mi hermana
Carmen apretaba con fuerza mis
manos sin entender que sucedía. Yo me
encontraba asustada, pero protegida
por mis padres, al creer que si estaba
con mi familia estaría segura, me sentiría
en paz. Mi papá detrás de nosotros,
lavado en sudor, con el machete en la
mano izquierda, retiraba el sombrero de
su cabeza, para mirar cómo sus sueños
se desvanecían con las llamas que Ellos
habían causado, Ellos llamados Godos o
Conservadores.
Mi hermano David rompió el
silencio que se había vuelto eterno
de un llanto. Escuchamos voces
que se acercaban diciendo: “Dónde
se escondió esta chusma, no sean
cobardes salgan”. Decidimos continuar
caminando entre los matorrales sin
hacer ruido, y encontramos el río, sin
detenernos, entramos en las cálidas
aguas para poder llegar al otro lado
donde estaríamos a salvo.
Esta noche la vivieron muchas
familias por los años de 1930-1947, a
partir del triunfo de Mariano Ospina
Pérez como presidente, cuando se
agudizaron los enfrentamientos
políticos en este departamento,
generando que cualquier consigna,
(como la que hizo un liberal que sugería
que: “la única forma de acabar con el
problema de los Santanderes, sería
poner a todos los conservadores en
la pared y dispararles por la espalda”)
sirviera de pretexto para matarse unos a
otros o en este caso desplazarnos.
Cuatro años más tarde llegamos
a Villavicencio bajo la presidencia de
Laureano Gómez. Mi papá construyó
un ranchito cerca al río Maizaro con la
ayuda de otras familias, que para ese
entonces llegaban de todas partes de
La Violencia es como
se denomina al período
histórico de Colombia en el
siglo XX de enfrentamiento
entre el Partido Liberal y el
Partido Conservador, que sin
haberse declarado una guerra
civil se caracterizó por ser
extremadamente violento,
incluyendo asesinatos,
agresiones, persecuciones,
destrucción de la propiedad
privada y terrorismo por el
alineamiento político.
Durante este periodo varios
personajes y grupos de ambos
bandos enfrentados, como
“Los Chulavitas” originarios
del departamento de Boyacá
y los denominados “Pájaros”
del departamento del Valle del
Cauca, se hicieron famosos
por sus acciones atroces.
El conflicto causó de 200.000
a 300.000 muertos y la
migración forzosa de más
de dos millones de personas,
equivalente casi a una quinta
parte de la población total
de Colombia, que para ese
entonces alcanzaba los 11
millones de habitantes. Al final
del conflicto, por medio de
las amnistías, más de diez mil
guerrilleros liberales dejaron
las armas.
Enero - Junio de 2015
Letras Libres / Mi historia patria
Colombia en busca de oportunidades
y de paz. El Meta se ofrecía como una
tierra donde todos éramos bienvenidos
y Villavicencio una ciudad en la que
podíamos vivir tranquilos, pues el
reconocimiento político que había
tenido mi papá, estaba extinto por las
llamas de aquella noche.
Con un caballo y un monta carga
reconstruimos nuestras vidas. Para ese
entonces tenía doce años y me la pasaba
con los niños del barrio jugando pelota,
la lleva, corriendo por los potreros,
bañándonos en el río; andábamos
descalzos por las calles empolvadas, los
chicos con pantalones remendados,
cortos y camisas sucias, algunas niñas
usaban vestidos largos, anchos con
estampados de flores, los más finos
tenían encajes en la parte inferior.
Tuve muchos amigos y amigas, pero
había uno en particular que se distinguía
de los demás. Carlos, pasaba mucho
tiempo con nosotras las niñas, jugar
descalzo con los niños en el parque lleno
de maleza no le interesaba, contrario
a esto desde que lo conocí le gustaba
jugar con muñecas.
Carlos vivía con una tía, tres primas
y su abuela que lo cuidaba desde que
nació, pues su mamá lo había dejado al
cuidado de ella, mientras probaba suerte
en los campos de Muzo, Boyacá. Para ese
entonces decían que esa tierra estaba
bendita, si se quería ser millonario
la riqueza había que buscarla allí; las
historias iban y venían de campesinos
suertudos que se enriquecían con
una piedra de un diámetro de cinco
centímetros de ancho y color verde, que
encontraba en medio de la tierra.
Doña Mercedes, la abuela de Carlos,
lavaba la ropa de los soldados y policías
vecinos del barrio, pero como el dinero
no les alcanzaba, mi papá solía llevarles
mercado. Su tía Clarita, que le decíamos
así de cariño, padecía una enfermedad
que limitaba la movilidad de sus piernas.
Su mamá nunca hablaba de esto porque
Enero - Junio de 2015
le daba tristeza verla allí, ni mucho
menos le gustaba que mencionaran al
papá de sus nietas, pues se había ido
cuando su hija quedó en silla de ruedas y
se enfurecía al escuchar su nombre.
Conocí a Carlos en la escuela,
estábamos en tercer grado y la
profesora Cristina llamaba a lista;
cuando mencionó su nombre
completo, él se levantó de la silla y
con su voz suave pero ronca marcó la
diferencia entre los niños que estaban
allí. Inmediatamente leves susurros se
convirtieron en señalamientos, chistes
mal intencionados y carcajadas de los
demás compañeros; que se volvieron
insultos, desorden que la profe trató de
calmar. Carlos se sentó en su puesto,
con el rostro boca abajo, apoyado en sus
brazos, trató de esconder la vergüenza
“Conocí a Carlos en la escuela,
estábamos en tercer grado y
la profesora Cristina llamaba
a lista; cuando mencionó
su nombre completo, él se
levantó de la silla y con su voz
suave pero ronca marcó la
diferencia entre los niños que
estaban allí. Inmediatamente
leves susurros se convirtieron
en señalamientos, chistes mal
intencionados y carcajadas de
los demás compañeros.”
Suma Cultural
69
Letras Libres / Mi historia patria
que sentía en ese momento y que se
intensificaba a medida que las lágrimas
humedecían la tabla del pupitre; aunque
la profesora Cristina logró calmar a
los demás compañeros, él no volvió a
levantarse el resto de la mañana.
Al mediodía al finalizar la jornada
escolar, todos los niños y niñas salieron
corriendo cuando escucharon la
campana, pero yo me quedé esperando
alguna reacción de Carlos, pues me
sentía culpable por no haberlo apoyado
en ese momento. Cuando la maestra
salió y todo quedó en silencio, él levanto
lentamente su cabeza, dejando ver sus
parpados inflamados y la marca de los
brazos en su frente; paulatinamente fue
levantándose, cogiendo sus cuadernos
para guardarlos y dirigirse a su casa.
Al salir de la escuela, lo seguí hasta
su casa aprovechando que quedaba
de camino a la mía y lo alcancé;
creyendo que era una mala idea, le
pregunte si había entendido la tarea
de matemáticas; él con la amabilidad
que lo caracterizaba, me respondió
que sí. Intentaba hablarle, saber cómo
se sentía, pero con esa respuesta no
me dio espacio para continuar con la
conversación.
Al día siguiente, cuando el sol
empezaba a acariciar el cielo con sus
tonalidades de color rojo, zapote y
amarillo fundidos en las nubes y las
garzas llegaban a los morichales, pasé
por la casa de Carlos, esperando ver la
luz de la vela que me indicaba que se
había levantado y se estaba preparando
para ir a la escuela, pero no fue así.
Desafortunadamente el color oscuro en
el plástico de sus ventanas me indicaba
que no estaría allí, sin embargo me
quedé un rato, hasta oír la campana
indicando el ingreso a clases, salí
corriendo hacía el portón de la escuela
que dividía mi vida de juegos y aventuras
de una de disciplina, golpes y temores.
Así transcurrieron varios días,
hasta que Carlos empezó a ir una, dos
70
Suma Cultural
y hasta tres veces a la semana. Yo le
ayudaba con las tareas y adelantaba
sus cuadernos de vez en cuando, sin
embargo ese año no le fue muy bien
y los siguientes que estuvo en esta
escuela tampoco, pues cuando asistía
tenía que aguantar insultos, groserías y
discriminación de sus compañeros; muy
pocos le hablaban, porque si lo hacían,
les decían mariquitas, los señalaban de
estar enamorados de él o en el peor
de los casos, eran castigados por sus
padres.
La última vez que lo vi, estábamos
cursando quinto grado de primaria, ese
día pase por el frente de su casa al salir
de la escuela, Carlos estaba vestido con
una pantaloneta corta de color café y
rayas blancas a los lados, tan corta que
“La última vez que lo vi,
estábamos cursando quinto
grado de primaria, ese día pase
por el frente de su casa al salir
de la escuela, Carlos estaba
vestido con una pantaloneta
corta de color café y rayas
blancas a los lados, tan corta
que mostraba gran parte de
sus delgadas piernas.”
Enero - Junio de 2015
Letras Libres / Mi historia patria
mostraba gran parte de sus delgadas
piernas, tenía puesta una camisa blanca,
que dejaba al descubierto su abdomen y
ombligo, no tenía mangas, pues las había
arrancado para mostrar sus brazos y
con los pies sucios, calzaba las sandalias
negras que le pertenecían a su tía. Estaba
barriendo el suelo polvoriento del frente
de su casa, con la escoba hecha de ramas
secas y chamizos que la abuela cortaba
de su patio; así que me le acerqué y
le pregunté: “¿Por qué no ha ido a la
escuela?” él me dijo: “no tengo ganas, no
volveré” trate de hacerle más preguntas,
pero no lo permitió, pues giró y entró a
su casa.
Al día siguiente madrugué
nuevamente a la escuela y como era
evidente, Carlos no asistió, pensé que
bromeaba, al salir lo pregunté en su
casa y nadie me dio razón, se había
ido y no sabían para donde, ni en qué
condiciones; después de esta tarde no lo
volví a ver.
Me fui pensando camino a casa y
comprendí que la angustia de no encajar
en una sociedad en formación, cuyas
raíces campesinas y machistas, hacían
que Carlos se alejara de todos, hizo
que buscara su espacio en otro lugar,
encontrando un refugio que le diera
paz y tranquilidad para desarrollar su
identidad sin temores ni señalamientos
discriminatorios.
Mis días continuaron normalmente,
la rutina era ir a la escuela, al medio día
ayudar a preparar el almuerzo, por la
tarde hacer oficio, ir donde los vecinos
a recoger la lavaza para el caballo y los
animales que teníamos; caída la tarde
a la luz de la vela, después de que todos
habíamos cenado, hacer las tareas.
Cuando salíamos a vacaciones, mi
mamá y mi papá nos conseguían trabajo,
él se llevaba a David para ayudarle con
la zorra y ella nos llevaba a las casas de
los militares y policías donde lavaba
ropa, a hacerle aseo, cocinar y cuidar sus
niños. Sin embargo más de una vez me
Enero - Junio de 2015
negué, le decía a mi mamá, que yo quería
estudiar y no ser muchacha de servicio
de nadie.
Terminé el bachillerato siendo
adulta y en contra de mi familia, estudié
para trabajar en una oficina, tuve un gran
esposo que me cuidó hasta el día de su
muerte y siempre fui independiente.
Habíamos planeado tener tres hijos, de
los que sólo conoció dos, pues cuando
estaba esperando el tercero, él sufrió un
accidente dejándome viuda.
El día que nació el menor de mis
hijos, recuerdo que el sol se estaba
escondiendo cuando salí de la oficina
y con mi barriga a reventar me subí a la
moto de Kiko, que fue un amigo de mi
esposo y se volvió alguien muy cercano
para mí. Una felicidad me había invadió
durante todo el día, haciéndome olvidar
el duelo que vivía desde cinco meses
atrás. Ese día había estado riéndome y
molestaba a uno o a otro compañero
de trabajo; Fredy me había dicho: “María
se va a enfermar hoy, o va a tener el
niño, porque ha estado de carcajada
en carcajada” no le creí y continúe
molestando.
Al llegar a la casa me despedí de
Kiko, y mis dos hijos que apenas podían
caminar, se abalanzaron sobre mí, me
abrazaron dándome la bienvenida
y queriendo que los levantara, pero
difícilmente podía con el peso de mi
barriga, así que los saludé con un beso
“Después de alimentar a los
niños, el cansancio me hizo
recostar en la mecedora de la
casa, pensaba en las palabras
de Fredy mientras acariciaba
mi barriga, sabía que estaba
a tiempo de tener el tercer
hijo y la zozobra me invadía, al
no saber cómo enfrentar esa
nueva responsabilidad. “
Suma Cultural
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Letras Libres / Mi historia patria
y continúe mi trayecto hacia la única
habitación donde dormíamos.
Después de dejar el bolso en mi
cama, me dirigí a la cocina para calentar
un agua de panela, soplé un poco el
carbón para que ardiera el fogón de leña
y tibié la cena para mis dos hijos. En ese
momento de la vida mi hermano David
solía frecuentar cantinas y bares para
embriagarse con el sabor amargo de las
cervezas; mi hermana aliviaba sus penas
y trataba de olvidar la vida de pobreza
que llevaba, ilusionándose de falsas
promesas que le hacía su novio policía,
mientras compartían alguna bebida en
cualquier lugar de la ciudad, y mis papas
hacían la ronda para recoger la lavaza.
Después de alimentar a los niños,
el cansancio me hizo recostar en la
mecedora de la casa, pensaba en las
palabras de Fredy mientras acariciaba
mi barriga, sabía que estaba a tiempo
de tener el tercer hijo y la zozobra me
invadía, al no saber cómo enfrentar
esa nueva responsabilidad. Observaba
la puerta de la casa cuando empecé
a sentir un dolor en la parte baja del
vientre, aunque ya había sucedido días
antes, sentía algo especial, por eso
decidí ir a la casa de doña Carmen para
que me viera la barriga.
Doña Carmen dejaba ver en sus
arrugas miles de historias que tenía
por contar, la sabiduría y humildad que
la caracterizaba; en ese tiempo, había
sido la partera de un centenar de niños
y niñas; con su conocimiento empírico
podía saber cómo se encontraba
la criatura, el tiempo de gestación,
cuanto le faltaba para nacer y los
cuidados necesarios para no tener
inconvenientes al momento del parto.
A la luz de una vela observó mi
barriga y con sus manos suaves
la acarició de un lado hacia otro
diciéndome: “María, sumercé ya tiene las
maletas listas, porque esta criatura no
pasa de esta noche”. La miré y empecé
a sentir un dolor en el pecho, mis
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Suma Cultural
extremidades se movían sin intención;
ella me tranquilizó, y sobándome
la barriga logró disminuir el dolor
acomodando el niño.
Salí corriendo para mi casa,
afortunadamente mis hermanas ya
habían llegado, cogí la maleta y sin cruzar
palabra me fui para el hospital, durante
el trayecto pensaba en mis dos niños, la
idea de no volver a verlos se me cruzaba
por la mente, pues conocía historias de
mujeres a quienes durante el parto se les
terminaba su vida.
Al llegar me atendieron y a las
nueve de la noche lo tuve en mis
brazos; recuerdo muy bien que lloré
mucho, tanto que uno de los médicos
me preguntó si me pasaba algo, le dije
que este niño había nacido huérfano
de padre, me preguntó si alguien me
acompañaba y le dije que estaba sola
con mi hijo.
Al día siguiente una enfermera me
ayudó con la maleta, con un poco de
temor, nostálgica pero feliz, salí del
hospital pensando ¿qué iba a ser de
mi con tres hijos sin un padre?, pero
recordé la felicidad
que me albergaba el
día anterior, la cual
predecía que iba a
tener otro motivo de
alegría para cada uno
de mis días.
Fuimos una
generación nacida
en el campo, pero
formada en la ciudad,
sin darnos cuenta,
nuestras raíces fueron
desapareciendo; pues
familiares, conocidos y
amigos se extinguieron
en el tiempo,
llevándose consigo
historias y recuerdos
que pudieron ser apoyo
en momentos difíciles
de nuestras vidas.
Enero - Junio de 2015
Letras Libres / Mi historia patria
Comprendí que cada familia tuvo
sus propios conflictos; la mía porque no
se respetó la libertad de pensamiento
de mi padre, ya que por pertenecer a
un bando era enemigo del otro. En el
caso de Carlos eran internos; tener un
cuerpo que no lo sentía suyo, haber
decidido ser quien realmente se sentía
y buscar la paz en sí mismo, le generaba
problemas con sus compañeros en la
escuela. En mi caso, se dieron porque
expresé que pensaba diferente; no
quería ser la sombra de nadie, estaba
decidida a labrar mi camino, enseñanza
que aprendí de mi papá cuando íbamos
a cortar maleza en los potreros de
Santander, pues me decía que siempre
tenía que ir adelante abriéndome paso
por la vida, no detrás, dejando que otros
hicieran el trabajo por mí.
Nunca pudimos volver a esas
tierras santandereanas, y aunque hoy
en día la lucha bipartidista ya no exista,
las secuelas quedaron en nuestras
memorias. Muchas historias se fueron
Enero - Junio de 2015
con cada uno de sus protagonistas;
mi papá jamás volvió a hablar sobre
el partido liberal, a pesar que fue un
líder en el barrio donde vivíamos, no
conocimos parientes y mi mamá nunca
contó anécdotas de ellos; sin embargo,
conservo el recuerdo de una niñez
campesina, al lado de árboles, ríos,
corriendo por potreros y jugando con
mis hermanos. Aun están en mi mente
aquellos días Cuando peleábamos con
mis hermanos, pero al rato nos reíamos
y abrazábamos como muestra de cariño
y respeto.
Después de todas esas historias,
comprendí que la paz, es un estado a
nivel social o personal, y que depende
del cómo solucionamos los problemas,
sin necesidad de agredir al otro o a
nosotros mismos; pues así como para
mi familia fue encontrarla a las orillas del
rio Maizaro, para Carlos fue convertirse
en una dama y aceptarse como era. En
mi caso la conseguí gracias a mi esposo
y mis hijos.
“Después de todas esas
historias, comprendí que la
paz, es un estado a nivel social
o personal, y que depende
del cómo solucionamos los
problemas, sin necesidad de
agredir al otro o a nosotros
mismos; pues así como para
mi familia fue encontrarla a
las orillas del rio Maizaro, para
Carlos fue convertirse en una
dama y aceptarse como era.
En mi caso la conseguí gracias
a mi esposo y mis hijos.”
Suma Cultural
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Letras Libres / El errante
El errante
Texto:
Fabián Ernesto Wilches Sierra
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Suma Cultural
Enero - Junio de 2015
Letras Libres / El errante
—¡Levántese!, dijo el policía pateando
sus piernas, - ¡lárguese antes de que lo suba
al camión y lo lleve a la estación!, tomó
sus pertenencias, un par de calcetines, un
pocillo, una cuchara, dos cobijas y algo que
parecía ser una almohada, rápidamente las
guardó en una maleta infantil desgarrada y
percudida.
Todo lo que poseemos es lo que
nos define, y estas pocas pertenencias
lo definían a la perfección, sin un lugar
a donde ir, sin nadie con quien reír, un
errante en una metrópoli, nada más que
decir.
Se alejó caminando del lugar donde
descansó, amablemente se despidió de
los policías que le sirvieron de despertador
y prosiguió a buscar un lugar para
observar el movimiento de la ciudad. Era
la madrugada, tal vez las 5 a.m., se podría
saber por el aspecto del tránsito. Sentado
en una esquina divisaba los automóviles
que con mucha prisa deseaban continuar
su camino, hombres con trajes elegantes
los conducían, en las ventanas de los
buses se observaban vidrios empañados,
producto de la respiración de los
pasajeros que saturaban esos gigantes de
hojalata de 10 ruedas. Era la única cosa que
disfrutaba hacer, ver esas miles de almas,
afanosas de sobrevivir en una urbe en que
las oportunidades son escasas; verlos le
recordaba cómo había llegado a donde se
encontraba, pues inocentes iguales a ellos
atormentaban su conciencia.
Pasó el tiempo y llegó la hora de
desayunar, en su afán por llegar a su lugar
de trabajo algunos hombres de traje no
terminan por completo su desayuno,
una gran noticia, pues sin dinero con que
comprar comida la única solución para
alimentarse es la basura, lugar donde
se encuentran esos alimentos a medio
comer, pues los comedores comunitarios
no dan abasto para los muchos que
recurren a ellos. Tomó un vaso de café
vacío y procedió a llenarlo con lo que
quedaba en los otros, un periódico y
varios trozos de pan y de galleta; en ese
Enero - Junio de 2015
momento llegó alguien más a su pequeño
restaurante de basura.
—Es bueno compartir, sugirió el
nuevo comensal.
—Prosigue, mi orden ya está lista.
Tuvo la idea de quedarse conversando
y hacer ameno el desayuno. Pensó: “Si
tan solo pudiera confiar en alguien, lo
suficiente como para conversar durante
una comida”.
La verdad es que ya no podía, y más
después de lo que sus hermanos en
armas habían hecho, las personas en las
que más confió lo defraudaron; el solo
pensar en aquel recuerdo lo invadía de ira y
melancolía, pero decidió dejarlo a un lado
para poder disfrutar de su desayuno. Y así
comenzó la rutina diaria, buscando cartón,
latas, botellas de plástico o de vidrio, para
poderlas cambiar por un poco de dinero,
el cual usaría para comprar comida, pero
si los pensamientos eran demasiados, es
menester usar el dinero en droga. Y así
fue, los pensamientos de la mañana lo
invadieron durante todo el día, “si tan solo
pudiera confiar en alguien”, aquella frase
se repitió una y otra vez en su cabeza hasta
que no lo soportó. Cerca del final del día,
cuando aún quedaban pocos minutos
de luz, se dirigió a una esquina oscura y
tenebrosa, donde se encontraban dos
jóvenes con ropa de marca, joyas y relojes
resaltaban por encima de las prendas
relucientes que parecían ser nuevas.
—Tengo cinco mil pesos, exclamó.
—Y yo tengo marihuana, por cinco se
lleva esto. Se hizo el cambio y los jóvenes
continuaron su conversación mientras el
errante se alejaba, de nuevo a su mundo
frio y abandonado.
Encontró donde pasar la noche,
pero antes de situarse se acercó a una
tienda y compró una caja de fósforos.
Ya en posición prosiguió a encender
aquello que previamente había adquirido,
el cálido humo proveniente de aquel
cigarro de marihuana le disminuía el frio, y
asimismo sus preocupaciones. Se recostó
y continuó fumando, quería perderse de
Suma Cultural
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Letras Libres / El errante
aquel mundo por un buen tiempo y olvidar
el pasado, un pasado que lo atormentaba.
En aquella situación comenzó a alucinar,
veía a sus viejos compañeros formados y
llenos de vida, sus sonrisas y entusiasmo
invadían la plaza de armas donde se
encontraban esperando órdenes para el
ejercicio a ejecutar. Sólo eran soldados, 8
soldados, un capitán, y varios suboficiales
entre los cuales se encontraba él. Llegó
un mayor con las órdenes del general. En
medio del protocolo militar de subalterno
a superior, el capitán de su unidad recibió
las órdenes y procedió a indicárselas al
pelotón. En ese momento uno de sus
compañeros se quedó observándolo con
una sonrisa macabra. De repente todos los
militares que lo rodeaban comenzaron a
burlarse de él, los camuflados se tornaron
con colores más vivos y poco a poco
dejaron de ser pixelados, las armas se
convirtieron en patinetas y la plaza de
armas se convirtió en una cancha de
microfútbol. Las risas provenían de los
jóvenes patinadores que le arrojaban
piedras y basura para que se despertara y
se marchara; él, un poco confundido por
el trance repentino entre sueño y realidad,
tomó sus cosas y abandonó el lugar.
El sol de aquel amanecer invadió sus
ojos, aun sensibles por los efectos de la
marihuana de la noche anterior, pero
como en todo amanecer, el hambre no
se hizo esperar. Era una calurosa mañana
en la que no había podido encontrar nada
con qué alimentarse, y no tenía dinero
pues lo había cambiado por droga. Se
quitó sus dos chaquetas que lo protegían
del frio de la noche y de la mayoría de los
días de aquella ciudad, pero hoy no, hoy no
lo abrigaban, hoy no es uno de esos días,
guardó una chaqueta en su desgastada
maleta y la otra se la amarró cual cinturón
que sostuviera sus pantalones.
Regresó al bote de basura junto
al café, pues la mayoría de las veces
encontraba algo ahí para poder desayunar.
Mientras hurgaba la basura, un hombre
preso del afán del que es costumbre en
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Suma Cultural
las mañanas, se acercó a arrojar algo que
no se había comido por completo, vio
cómo aquel sujeto demacrado buscaba
con desespero algo para alimentarse y
pensándolo por un minuto, regresó al
café, arrojó sus restos de comida en la
basura del establecimiento y compró un
café con dos panes para obsequiárselos al
hombre que revisaba la basura y que muy
seguramente estaba hambriento.
—Buenos días, no pude evitarlo pero
parece ser que tiene hambre. El hombre
lo decía con una sonrisa y con buena
actitud, sin embargo el errante actuó con
desconfianza.
—Gracias pero no, gracias.
—Adelante, acéptelo, esta comida
está fresca, y es mejor que cualquier cosa
que pudiera encontrar en ese bote de
basura.
Tenía razón, así que el errante acepto
la comida muy agradecido. Cuando
ambos estiraron las manos para hacer el
intercambio, el hombre de traje observó
un tatuaje peculiar en el brazo del errante.
—¿Es usted militar? Preguntó.
El errante tomó la comida, tomó
un sorbo de café y rápidamente le dio la
espalda; sólo pudo dar dos pasos antes de
escuchar…
—¿Fuerzas especiales?, ese tatuaje no
miente.
El errante se detuvo, sin dar media
vuelta, miró hacia atrás al hombre de traje.
—De especiales no tienen nada.
—Se encargan de realizar las
operaciones que ninguna otra unidad
puede hacer, hacen lo más difícil, lo
imposible, yo creería que eso es ser
especial.
—Hacer lo que otros no hacen no es
ser especial, simplemente es hacer lo que
otros no hacen, punto, no tienen nada de
especial.
—¡Hey!, debería ser más respetuoso y
agradecer que alguna vez perteneció a una
unidad con tanto prestigio como… ¿A qué
unidad perteneció?
—Que tenga un buen día señor,
“El sol de aquel amanecer
invadió sus ojos, aun
sensibles por los efectos de
la marihuana de la noche
anterior, pero como en todo
amanecer, el hambre no se
hizo esperar. Era una calurosa
mañana en la que no había
podido encontrar nada con
qué alimentarse, y no tenía
dinero pues lo había cambiado
por droga. “
Enero - Junio de 2015
Letras Libres / El errante
gracias por el desayuno, exclamó.
—Mi padre perteneció a la unidad 51
de fuerzas especiales.
En ese momento el café que apenas
había probado y dos panes impactaron
contra el suelo, inmovilizado y petrificado
por aquellas palabras del hombre de traje,
el errante se halló congelado por unos
segundos. Dio la media vuelta y con ojos
llenos de ira preguntó con voz fuerte y
mirada intimidante.
—¿Cuál es el nombre de su padre?
Los transeúntes que pasaban por el
lugar se quedaron observando la situación.
—¡Policía!, ¡Policía!, gritó una mujer
que escuchó el tono de voz intimidante del
errante.
Enero - Junio de 2015
—Rodríguez, Rodríguez se llamaba mi
padre.
En ese momento se llenaron de
lágrimas los ojos del errante, quien
rápidamente buscó una pared donde
recostarse. Recostado contra la pared se
dejó caer deslizando su espalda contra la
misma hasta que se pudiera sentar.
—¿Le sucede algo?, preguntó el
hombre de traje mientras se acercaba a él.
—Esa era mi unidad, respondió el
errante.
El hombre de traje sorprendido
y estupefacto se quedó inmóvil,
mientras observaba a aquel vagabundo
desconsolado llorando, víctima del
dolor que le había producido escuchar
“Pasó el tiempo y llegó la hora
de desayunar, en su afán por
llegar a su lugar de trabajo
algunos hombres de traje no
terminan por completo su
desayuno, una gran noticia,
pues sin dinero con que
comprar comida la única
solución para alimentarse
es la basura, lugar donde se
encuentran esos alimentos
a medio comer, pues los
comedores comunitarios no
dan abasto para los muchos
que recurren a ellos.”
Suma Cultural
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Letras Libres / El errante
“–Mi padre perteneció
a la unidad 51 de fuerzas
especiales.
En ese momento el café
que apenas había probado
y dos panes impactaron
contra el suelo, inmovilizado
y petrificado por aquellas
palabras del hombre de traje,
el errante se halló congelado
por unos segundos. Dio la
media vuelta y con ojos llenos
de ira preguntó con voz fuerte
y mirada intimidante.”
ese nombre.
—¿Qué está sucediendo?, preguntó
un oficial de policía que llegó al lugar
producto de los gritos de la mujer.
—Nada, solo está llorando porque le
regalé un desayuno y el muy idiota lo dejó
caer.
—Ni para eso sirven, exclamó el
policía, me lo voy a llevar para la estación.
—No, dijo el hombre de traje, no le ha
hecho nada a nadie, y está conversando
conmigo.
El policía mudo y sin entender lo
que pasaba, miro al hombre de traje y
pronunció:
—Como quiera señor, cualquier cosa
me avisa, voy a comprar un café.
—Gracias, dijo el hombre de traje.
Volteó su mirada hacia el errante quien
ya un poco más calmado se limpiaba las
lágrimas de la cara.
—La unidad 51, operaciones
impecables, tenía entendido que todos
habían muerto en un operativo, ¿Cómo es
que usted está vivo?
—Si es que a esto se le puede llamar
estar vivo, exclamó el errante, la verdad va
más allá de su entendimiento.
—No me venga con eso, si usted está
vivo, significa que mi padre también puede
estarlo, ¿Qué fue lo que sucedió? Tengo
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Suma Cultural
derecho de saberlo, un hijo debe saber lo
que le sucedió a su padre.
—¿En realidad desea saber una verdad
que desmoronaría su mundo entero?
—Si es necesario sí, pero tengo que
saberlo.
—Su padre era corrupto, al igual que
todos los que integraban la unidad 51,
hacíamos trabajos para generales, trabajos
que nada tenían que ver con servirle a la
patria, pero la paga era buena.
—¿Y qué fue lo que sucedió?
—Durante nuestra última operación
se nos ordenó que ejecutáramos a unos
civiles que se habían rehusado a ayudar al
general, eran unos comerciantes dueños
de un par de camiones, el general quería
transportar algo de contrabando en esos
camiones, o algo así, la verdad fue hace
mucho tiempo.
—Imposible, mi padre nunca hubiera
matado a un inocente, y más sólo por
seguir una orden.
—El general ofrecía buen dinero por
ese tipo de trabajos, si usted tiene ese
traje es porque supongo que estudió en
una buena universidad, y con un sueldo
de militar ese tipo de universidades es
imposible de pagar, adivine usted de
donde surgió ese dinero.
El hombre de traje, estupefacto por
Enero - Junio de 2015
Letras Libres / El errante
las palabras del errante, meditaba en
silencio una respuesta que contradijera al
vagabundo.
—Siempre me pregunté cómo lo
había hecho, supuse que había sido algún
tipo de negocio por debajo de mesa, pero
no creí que llegaría tan lejos.
—Y no lo hizo, su padre era corrupto,
pero no un asesino, se nos dijo que
eran guerrilleros a los que teníamos
que ejecutar y hacer parecer que fue en
combate; pero éramos fuerzas especiales,
esos pobres a los que interceptamos no
tenían nada de guerrilleros, sus ropas
y caras no eran de alguien que es o
alguna vez fue un combatiente. Todos
lo supimos pero ninguno se atrevió a
decir nada, el capitán dio la orden, y los
más locos y desquiciados de nosotros
procedieron a ejecutarla, no los juzgue,
ellos no siempre fueron así, perdieron a
muchos compañeros a lo largo de su vida
como militares, solo bastaba con señalar
a alguien y decir que era guerrillero para
que ellos actuaran. Me sentí enfermo, esto
no era lo que solíamos hacer, no era para
nada lo que yo hacía. Quise reclamarle al
capitán, pero vi que me apuntaban mis
compañeros con sus fusiles, el capitán
dijo que en los combates algunas veces
soldados de fuerzas especiales caían, si
estos civiles podían parecer guerrilleros
muertos en combate, yo también podría
parecer un soldado muerto en combate.
El hombre de traje se situó junto al
hombre errante y procedió a sentarse.
—¿Y qué paso después?
—Después... sólo recuerdo que un
joven, nuevo en nuestra unidad, descargó
su fusil contra el capitán y varios que lo
rodeaban, se desató un tiroteo del que
nadie pudo escapar, todos disparándole a
todos pues nadie sabía quién era corrupto
y quién no, algunos murieron en el tiroteo,
otros sobrevivimos y nos llevaron al
hospital.
El hombre de traje interrumpió.
—Oficialmente mi padre murió
en combate, o al menos eso fue lo que
Enero - Junio de 2015
nos dijeron. En combate con supuestos
guerrilleros, pero extraoficialmente con
sus propios compañeros. Pero aun no
entiendo cómo fue que usted sobrevivió.
—Era lo que se podría decir un
complot, y como todo complot, no se
pueden dejar cabos sueltos, a los pocos
que sobrevivimos nos fueron a rematar al
hospital militar; por suerte para mí, y mala
suerte para mi compañero de cuarto,
la enfermera descuidada intercambió
nuestras historias clínicas, cuando llegaron
los hombres del general, vieron mi nombre
en la cama de él y procedieron a hacer lo
suyo.
—¿Y usted dejó que mataran a otro
inocente? Dijo el hombre de traje con
indignación.
El errante levantó la cabeza y miró
hacia el cielo.
Suma Cultural
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Letras Libres / El errante
—Estaba medio muerto, seguía
inconsciente en ese momento, lo sé
sólo porque unos días después cuando
reaccioné y salí del coma, supe que todos
mis compañeros estaban muertos y que
toda la unidad 51 había sido eliminada,
pero por alguna razón yo seguía con
vida. El doctor se me acercó y comentó
el error de la enfermera, dijo que una
vez se percató, prefirió no decir nada
pues era obvio que vendrían por mí y me
aniquilarían. Hice lo que tenía que hacer
si quería seguir con vida, hui del hospital y
pasé a ser un errante sin futuro ni pasado,
sin familia ni amigos, a ser un fantasma que
habita las calles de esta fría ciudad, aunque
hoy no esta tan fría que digamos.
—Sí, tiene razón, hoy no hace el frio
de costumbre, añadió el hombre de traje.
¿Y cómo está seguro que nunca lo van a
encontrar?
—Creí que nunca lo harían, es por eso
que desaparecí, pero veo que mi pasado
me ha alcanzado.
—¿A qué se refiere? Preguntó el
hombre de traje con desconcierto.
Hubo un silencio abrumador por un
par de minutos, hasta que el hombre de
traje preguntó.
—¿Cómo se dio cuenta?
—El hijo de Rodríguez tenía
leucemia, y por ello él hacía esos
trabajos, para conseguir el dinero para
los procedimientos médicos. Una vez
su padre murió no hubo quién pagara el
tratamiento e inevitablemente el niño
falleció.
—¿Entonces todo este tiempo lo
supo, y aun así me siguió la corriente?
—No confío en nadie, por esa razón
nunca le conté a nadie lo que realmente
sucedió con la unidad 51, pero… ¿Por qué
no hacerlo con mi verdugo?
—Así que sabe que vengo a matarlo...
dijo el hombre de traje con una sonrisa
dibujada en su rostro y en tono de
admiración, pues lo último que esperaba
era que su víctima descubriera sus
intenciones.
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Suma Cultural
—Ya me mató, dijo el errante. He
tomado café de ese restaurante en el
desayuno desde que vago por las calles
de esta ciudad, y ese café que usted
amablemente me brindó… estaba fresco,
pero definitivamente con un sabor
diferente.
—Es usted muy hábil, es muy difícil
notar esa leve diferencia.
—¿Me va a doler?, preguntó el errante
con preocupación.
—Supongo que sus lágrimas de hace
un momento no eran de dolor, ya sabía
lo que venía a hacer; ha sido un placer. El
hombre de traje se levantó, sacudió con
sus manos sus piernas... no le dolerá, dijo.
El errante de repente sintió frio en
aquel caluroso día.
—Ya está pasando, se dijo a sí mismo,
tomó la chaqueta que tenía guardada en
aquella demacrada maleta, de igual forma
sacó sus dos cobijas y lo que parecía ser
una almohada, se acomodó como si fuera
la noche y se preparara para descansar,
y acogió a la muerte como a esas frías
y solitarias noches en aquella ciudad,
mientras, el hombre de traje se alejaba
igual que un asesino que abandona la
escena de un crimen. No se detuvo ni miró
atrás, solo dejó que el veneno puesto en
el café hiciera lo suyo, que aquel errante,
el último hombre de la unidad 51, se
despidiera en paz y tranquilidad de este
mundo, y tuvo suerte de hacerlo, pues
sus compañeros se toparon con finales
horribles y violentos, pero él no, ya había
vivido demasiada violencia siendo un
marginado de las frías e indiferentes calles
de la ciudad metropolitana, era hora de
poder descansar en paz.
Enero - Junio de 2015
Letras Libres / El errante
Un pequeño
vuelo
Usiacurí es un bello recuerdo. El mar, un
hermoso referente. La brisa fresca hace que
las personas caminen por las calles, algunas
porque sí, porque ajá; otras por compromisos en el
supermercado, la empresa o la casa.
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Suma Cultural
Texto:
Silvia Sierra
Foto:
Marina Nisi
Enero - Junio de 2015
Letras Libres / Un pequeño vuelo
M
is ojos no dan explicación a lo que ven, o
será porque tengo sed. Hasta el momento
no he visto fuente o artilugio con cauce
hídrico. Solo el mar y, sin ocultarlo, no es
agua para quitar la sed, pues mi lengua quedó ardida y
mi garganta, ni contarlo. Lo único bueno es sentir en mis
extremidades inferiores la arena, plenas de tierra pesada
y reseca durante mi vida.
Parada en ese balcón del edificio antiguo. Ya son
pasadas las doce del mediodía y no tengo hambre, ni ganas
de orinar o de lo otro, solo sed y eso que fue un vuelo largo
para mí, disfrutando del cambio de paisaje y de la atracción
que produje en la gente. Al parecer soy única en mi especie.
Me señalaron, me sonrieron, se quedaron mirándome fijo,
me tomaron fotos con flash –uno de ellos me encegueció
por unos segundos-, me recordaron en medio del trancón
producido por un accidente entre un motociclista y un
conductor de bus, al concertar una solución con la policía.
Siento ruido y pasos detrás de mí. Giro la cabeza y
me doy cuenta que es una señora de pelo rizado y largo,
pecosa, robusta, con una gran sonrisa que está al otro lado
del balcón –a la izquierda. En su mano lleva una coca plástica
color, color… No sé cuál, pero dentro de ella se movía un
líquido. ¡Agua! Deja el recipiente sobre la baranda ancha
del balcón y se retira del sitio. Una vez entra, me acerco
con cuidado, caminando de lado. Paro un momento para
mirar a todos los lados y prosigo más rápido. Una vez llego,
estiro la cabeza hasta donde más puedo, huelo y comienzo
a beber, sin respirar, bastante agua por rato largo. ¡Al fin
apagué mi sed gracias a esa buena mujer, quien se ríe con
alguien más adentro!
Digo gracias en mi dialecto sin tanto teatro y reposo un
poco más, esperando que el agua entre más en mí. Bonito
día se ve en este lado. Al fondo, una bandera ondeando y
un cielo de pocas nubes. Es la primera vez que salgo de mi
pueblo natal, Usiacurí, bella villa, de frondosos y frutales
árboles todo el año, donde todos los seres vivos conviven
en armonía y desde hace doce años no se ha presentado
homicidio alguno. No sé qué es eso de años, pero para que
las caras de la gente se asombren y se alegren, debe ser por
algo. Siento las energías de otros en donde me encuentre
y, según lo que he escuchado, la violencia es un asunto que
impide respirar con calma. No sé cómo se experimenta no
estar en tranquilidad, y más con la atención que recibí ahora.
Un niño me señala desde abajo y hala el brazo de
su mamá para que me observe también. Sí, soy única y
despierto sentimientos positivos y bonitos. Dan felicidad.
De repente, mi estómago cruje. Hambre. Aquí deben
crecer los mismos árboles de los que obtengo unos frutos
Enero - Junio de 2015
Usiacurí es un municipio
del departamento del
Atlántico en Colombia. Su
nombre está formado por la
combinación de los términos
Usía que significa Señoría y
Curí, nombre del cacique que
habitaba ese lugar. Usiacurí
alcanzó notoriedad nacional
por sus aguas termales a
donde acudían anualmente
cientos de turistas, más que
todo enfermos, para tratarse
diversas dolencias en los
pozos curativos de aguas
sulfídicas.
Gentilicio: usiacureño.
Suma Cultural
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Letras Libres / Un pequeño vuelo
Letras Libres / Un pequeño vuelo
pequeños. Me agito toda, de cabeza a
cola, despertándome un poco del letargo
en el que estoy cayendo. Parto de acá y
echo una vista panorámica para descubrir
un árbol de pequeños y dulces frutos.
No tengo necesidad de entrecerrar
mis párpados, pues hay una gran variedad
de flora por doquier. Al fin diviso mi fruto
amado que he escuchado que le dicen
uvita. Aterrizo en una rama debajo de
un racimo y empiezo a robarme unos
pedazos, algo acelerada, pero sin olvidar
disfrutarlo. Estoy oculta de la vista de los
paseantes, hasta de otras colegas. Sola
nutriéndome sin aspavientos, y eso que
me hallo cerca de una vía transitada. Hay
niños que están de vuelta del colegio;
algunos son recibidos por sus madres o
padres, otros por las señoras del servicio.
Sigo disfrutando de mi manjar, aunque
ya me voy llenando. Sin darme cuenta,
un pájaro se hace en una rama cercana
a la mía, un poco más arriba. Sus alas
tienen contrastes entre un oscuro suave
y claro; se rasca con agilidad su cuerpo.
Creo que no le molesta que esté en el
árbol, ni intento entablar conversación.
Compartimos el espacio y no nos vemos
afectados por ello. Convivencia natural.
Decido cerrar los ojos…
Ha oscurecido un poco y el clima
está más fresco. El pájaro ya no está.
En cambio, hay una madre -otra avecuidando de sus retoños. Es una hermosa
imagen. Suspiro y la mamá me observa,
suspirando igual. Su pico es pequeño
pero grueso; parpadea mucho, pues
tendría un día muy agitado. Me sigue
viendo y no emite ningún sonido, si
quizá quiera decirme algo. Pero decido
mejor retirarme del árbol y buscar otro.
Emprendo el vuelo en pleno crepúsculo
con un cielo apacible y nubes quietas.
Aterrizo en una plaza, donde otras de
mi especie, pero más oscuras, empiezan
a buscar dónde dormitar. Una de ellas
me observa fijo. La reconozco: También
es de Usiacurí. Las dos estuvimos en el
evento que hizo el gobierno local al liberar
Enero - Junio de 2015
varias de nosotras, celebrando otro año
sin homicidios… Mas, ahora tiene plumas
oscuras. Se va. Hasta pronto, le digo;
espero que me haya escuchado.
La atención vuelve hacía mí, pero
ahora por una niña, de ojos vivaces y una
bella sonrisa. Me pone al frente un pedazo
de algo que huele delicioso. Cómelo, es
un ponquecito, me expresa con dulzura,
acercándomelo más. Retrocedo y ella
solo me mira. Huelo y devuelvo la cabeza.
¡Se ve delicioso! Huelo de nuevo, pero
esta vez me atrevo a darle un picotazo. Mi
lengua se alegra con el ponquecito. Doy
varios picotazos más, hasta llenarme. La
niña se va, al ser llamada por su madre y se
despide con su sonrisa, dejándome bien
hasta el otro día. Con esa acción rectifico
más que la paz es un estado que se dona.
No sé si devolverme a mi municipio,
permanecer en esta ciudad o emprender
el vuelo hacia otro sitio. Desconozco
hasta el momento la crueldad, la muerte
salvaje y quizá se vea acá. De pronto
aparecerá la pareja con la cual tendré
crías. Decidiré mañana si emprendo un
nuevo vuelo.
Me pone al frente un pedazo
de algo que huele delicioso.
Cómelo, es un ponquecito,
me expresa con dulzura,
acercándomelo más.
Retrocedo y ella solo me mira.
Huelo y devuelvo la cabeza. ¡Se
ve delicioso! Huelo de nuevo,
pero esta vez me atrevo a
darle un picotazo. Mi lengua se
alegra con el ponquecito. Doy
varios picotazos más, hasta
llenarme.
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Creo en
elqueamor
muere
Creo en el amor que muere.
Y vive entre lo cotidiano,
entre la semilla y los versos.
Con la esperanza de florecer
Con el destello de la vida
Entre la fragilidad, los pasos y la brisa
Creo en el amor que muere bajo la piel,
que se instala en la memoria,
Un vagabundo, sin brújula, sin prisa
Creo en el amor que muere
y habita las emociones
sin diques
sin preguntas
Creo en el amor que muere
y siembra margaritas bajo los pies.
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Suma Cultural
Texto:
Luz Amparo Carranza G.
Enero - Junio de 2015
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