UN ENFOQUE ESTRUCTURAL - Universidad La Salle Cuernavaca

No.
1
Año 1
Nov.
2015
Ensayo sobre la vida onírica.
Una visión caleidoscópica
María del Pilar Pérez
¿Es posible la transdisciplinariedad en la
educación superior en México?
Bernarda Téllez Alanís
LA TERAPIA FAMILIAR:
UN ENFOQUE ESTRUCTURAL
Primera parte
Palabras de la Licenciada
Cielo Gavito Gómez.
Directora de la Escuela de
Psicología
Refelxiones a propósito de los estudios en Psicología en la
Universidad La Salle
Dra. Graciela Cámara, Mtro. Herminio Quaresma,
Mtro. Pablo Martínez, Mtra. Guadalupe Rodríguez,
Mtro. José Antonio Rangel, Dra. Ofelia Rivera
2
Directorio
Hno. Manuel Arróyave Ramírez, f.s.c
Presidente del Consejo de Gobierno
Mtro. Ángel Elizondo López
Rector Universidad La Salle Cuernavaca
Ing. Oscar Mario Macedo Torres
Vice-Rector
Lic. Cielo Gavito Gómez
Directora de la Escuela de Psicología
Mtro. Pablo Martínez Lacy
Editor responsable
L.D.G. Bruno Vieyra Gárate
Diseño editorial
L.D.G. Lorena Solorio Ochoa
Edición de imagen
Dabi Xavier Hernández Kaiser
Correción de estilo
PIN-ULSAC
Portal de Investigación de la Universidad La Salle Cuernavaca
REVISTA CONSCIENCIA DE LA ESCUELA DE PSICOLOGÍA, Año
1, No. 1, agosto - noviembre de 2015, es una publicación cuatrimestral editada por la Universidad La Salle Cuernavaca, a través de
la Escuela de Psicología. Nueva Inglaterra S/N, Col. San Cristóbal,
C.P. 62230, Cuernavaca, Morelos. Tel.: (777) 311 5525, Fax: (777)
311 3528, www.ulsac.edu.mx. Editor responsable: Pablo Martínez Lacy. Reservas de Derechos al Uso Exclusivo No. 04-2014112012102400-203, ISSN en trámite ambos otorgados por el
Instituto Nacional del Derecho de Autor.
Las opiniones expresadas por los autores no necesariamente reflejan la postura del editor de la publicación.
Queda estrictamente prohibida la reproducción total o parcial de los
contenidos e imágenes de la Universidad La Salle Cuernavaca.
Consejo
Editorial
Hortencia Feliciano Aguilera
Cielo Gavito Gómez
Patricia Gómez Ramírez
Ma. Elena Liñán Bandín
Pablo Martínez Lacy
José Antonio Rangel Faz
Ofelia Rivera Jiménez
Cecilia Sierra Heredia
Consejo
Científico
Francisco Alanís, ULSAC; Eliana Cárdenas, ULSAC; Gloria
Chávez, UPN; Octavio de la Fuente, UAEM, ULSAC; Rosa
Elena Lara E., ULSAC; Ma. Elena Liñán Bandín, ULSAC;
Rosa Ma. López Villarreal, UNAM, UAEM, ULSAC; Óscar
Macedo, ULSAC; Javier David Molina Alamilla, ULSAC,
UPN; Rubén A. Pérez Menéndez, ULSAC, UAEM; Herminio Quaresma, ULSAC; Cecilia Sierra H., ULSAC; Carlos F. Soto Chico, ITESM, ULSAC; Luis Tamayo P., UNAM,
CIDHEM; Ma. Lourdes Vázquez Flores, ULSAC, UNAM.
Representación
estudiantil
1ª Generación: Georgina González
2ª Generación: Úrsula E. Rincón González, Claudia Tapia Guerrero
3ª Generación: Laura Guillén Grajeda, Francisco A. García Martínez
4ª Generación: Elsa Trujillo Pereyra, Cristina Pintos Gómez
5ª Generación: María Fernanda González Fernández
6ª Generación: Tanya P. Snyder Salgado
7ª Generación: Violeta Córdova Islas
8ª Generación: Alejandra Quiroz Mireles, Leslie M. Bahena Olivares
9ª Generación: Sofía Álvarez Reza, Marie J. Fong Vargas
10ª Generación: Alejandra Sánchez Villegas
11ª Generación: César Manuel Trujillo Martínez
12ª Generación: Laura Cecilia Benítez Osorio,
José Fernando Nieto Leñero
13ª Generación: Luis Gabriel del Río Arellano
Representación de la Maestría en Psicoterapia Dinámica:
Ingrid Torres Aguilar
3
Contenido
9
5 Presentación
Mtro. Ángel Elizondo López
6 Editorial
Mtro. Pablo Martínez Lacy
8 Palabras de la Lic. Cielo Gavito
Ensayos
9 Ensayo sobre la vida onírica.
21
Una visión caleidoscópica
María del Pilar Pérez
21 ¿Es posible la transdisciplinariedad
en la educación superior en México?
Bernarda Téllez Alanís (UAEM)
Artículos
26 La terapia familiar: Un enfoque
26
clínico estructural (primera parte)
Carlos F. Soto Chico
39 Reflexiones a propósito de los
estudios en Psicología en la
Universidad La Salle
Dra. Graciela Cámara,
Mtro. Herminio Quaresma,
Mtro. Pablo Martínez,
Mtra. Guadalupe Rodríguez,
Mtro. José Antonio Rangel,
Dra. Ofelia Rivera
4
Contenido
Presentación
para la revista ConSciencia de la Escuela
de Psicología en formato digital
Mtro. Ángel Elizondo López
Rector Universidad La Salle Cuernavaca
L
a Universidad La Salle Cuernavaca, en su propósito por cumplir con las funciones sustantivas del trabajo universitario, inició con la revista ConSciencia de
la Escuela de Psicología hace más de 10 años con dedicación y una ardua labor
académica, presentando trabajos de investigación sobre temas de interés pertinentes para los jóvenes universitarios, los profesionales de la psicología y la comunidad
educativa en general. Es motivo de gran satisfacción presentar la revista con nuevas
posibilidades que se tienen en la actualidad y que se diversifica para acceder a nuevos horizontes.
El prestigio alcanzado en el tiempo transcurrido, desde el primer número de la revista
ConSciencia, es resultado del trabajo de cada uno de los estudiantes, catedráticos
y colaboradores que han participado con artículos para la revista, el Comité Editorial
y las personas que de distintas formas han colaborado para su diseño, revisión, impresión, promoción, distribución, entre muchas otras acciones que implica la revista
ConSciencia de la Escuela de Psicología. Aprovecho este medio para agradecer y
felicitar a todos ellos por su extraordinaria entrega en favor de la extensión del trabajo
científico y cultural de nuestra universidad.
Al dar un nuevo paso, estamos abriendo nuevos caminos para responder a los requerimientos y circunstancias de las nuevas generaciones a través de las tecnologías
de la información y la comunicación para seguir creciendo. Difundir el trabajo de
alumnos y colaboradores y crear nuevos vínculos hacia el exterior, con la posibilidad
de llegar a más personas sin importar dónde se encuentren físicamente, las cuales
son razones fundamentales para presentar la revista ConSciencia en formato digital.
Considero que este medio será un factor determinante para continuar consolidando
este proyecto educativo.
Estoy muy orgulloso de los muchos logros obtenidos con la revista ConSciencia, doy
constancia de que el camino no ha sido fácil y por eso externo mi reconocimiento
ante la decisión de continuar adelante, de enfrentar los retos del presente y de ampliar las oportunidades para otros sectores que podrán acceder por este medio al
conocimiento, a la cultura y a la investigación sobre la psicología y los temas afines
a ella, cumpliendo así con el ideario lasallista y de nuestro fundador Juan Bautista de
La Salle en favor de la educación y de los beneficios que puede generar a las personas que acceden a ella.
Editorial
5
Editorial
Mtro. Pablo Martínez Lacy
C
on la publicación del primer número en su versión
digital de la revista ConSciencia, entramos a una nueva
época de mucha relevancia para este proyecto editorial,
de la Escuela de Psicología y en general la Universidad La
Salle. Así, debemos enfatizar que las revistas que entran en
los circuitos de distribución electrónica con una política de
libre acceso (Open Access), tienen la posibilidad de llegar a
numerosas audiencias, por lo que su impacto en la difusión
de la ciencia puede ser mucho mayor, en la aplicación
y uso del conocimiento y en general al desarrollo de la
disciplina. Para la editorial de la revista ConSciencia digital
es grande el reto y la responsabilidad. Uno de los riesgos
a los que posiblemente nos enfrentamos es el mantener
la calidad y rigurosidad científica de los contenidos y, por
otro lado, hacerlos accesibles a un gran número de personas interesadas. Una de las características atractivas del
formato electrónico es su flexibilidad no sólo de acceso a
mayor número de lectores, sino que los contenidos pueden ser más amplios. Esta versión digital y en las sucesivas, además de editar materiales inéditos, haremos una
reedición de artículos que se han publicado a lo largo de
11 años de vida, con 25 números de la revista ConSciencia
impresa y que en opinión de esta editorial han sido de calidad, pues han presentado y discutido temas interesantes y
que bien vale la pena poner a disposición del público más
amplio.
Cabe destacar que esta revista digital no será equivalente
a la ConSciencia impresa aunque, siendo hermanas, serán
cercanas en contenidos y en forma, siempre conservando el perfil y objetivo que la ha caracterizado, es decir,
al estar dirigida y ser un foro de expresión de todos los
interesados en la psicología, especialmente estudiantes y
profesionistas de esta disciplina, en este primer número
incluimos la reedición del estudio que sustentó la apertura
de la carrera en Psicología en la Universidad La Salle y que
fue el contenido de la primera edición de esta revista; si
bien en la última parte, no porque pensemos que sea de
menor relevancia que los otros materiales presentados,
sino porque creemos justamente que es en gran medida el
decálogo de la enseñanza de la psicología en la Universidad La Salle Cuernavaca. Básicamente en este artículo se
plantea que la psicología es una disciplina basada en un
cuerpo sistematizado de conocimientos en las áreas de las
teorías de la personalidad, del desarrollo, del aprendizaje
y de los procesos cognitivos superiores y de los procesos
de socialización; por tanto se concluye en este primigenio
artículo que la psicología es una disciplina humanista, cuya
finalidad es el contribuir, en lo que le corresponde, a mejo-
6
Editorial
rar las condiciones de vida, a la transformación social y al
desarrollo pleno del ser humano. Con lo anterior, vemos en
la psicología en la Universidad La Salle Cuernavaca la gran
posibilidad de cumplir el ideario lasallista de fe, fraternidad,
servicio, justicia y compromiso.
Así, en este primer número digital de la revista ConSciencia, en la sección de Ensayos, tenemos un trabajo que nos
presenta María del Pilar Pérez sobre los sueños, uno de los
temas más representativos, polémicos e interesantes en
donde el psicoanálisis y la psicología han encontrado una
fuente inagotable para conocer los aspectos más recónditos de la mente humana. En el texto denominado “Ensayo
sobre la vida onírica. Una visión caleidoscópica”, Pérez
se propone encontrar cómo en ocasiones nuestra vida
en vigilia está más vinculada a lo onírico de lo que pensamos. Citando a los seguidores de Freud en lo relativo a los
sueños, como a Meltzer, por ejemplo, las ideas de María del
Pilar Pérez se sustentan en un recuento brillante del desarrollo de la teoría psicoanalítica de los sueños, especialmente de los seguidores de Freud, llevando la propuesta de
éste o enriqueciéndola al plano de la terapia y concluyendo,
entre otras cosas, que los sueños tienen más que decir que
una visión del inconsciente, de los deseos infantiles reprimidos, de la ansiedad o de la culpa asociada a los deseos,
a las defensas para evitar la culpa; también en los sueños
se observan los rasgos de carácter y la psicopatología del
síntoma.
En concordancia con los cambios acelerados de nuestra
sociedad contemporánea, de la necesidad de transicionar en diversas disciplinas y de desarrollar capacidades
flexibles, un tema muy relevante tanto en lo teórico como
en lo práctico es el estudio de la familia. En este orden, el
artículo “Familia y salud mental: una aproximación a la realidad mexicana”, de Carlos F. Soto Chico, nos proporciona
un marco teórico y técnico estructural en terapia de familia.
En esta propuesta, que es la primera parte de dos, el autor
proporciona un vasto marco teórico que permite apreciar
la forma que ha evolucionado la terapia familiar y que de
alguna manera ha respondido a los cambios de esta organización frente a la sociedad.
Bibliografía
•
Jiménez, B. (2004). “Cambios sociopolíticos y desarrollos históricos en psicología”, en Montero M. (coord.).
Construcción y crítica de la psicología social. España:
Editorial Antrophos.
El ensayo de Bernarda Téllez Alanís, “¿Es posible la transdisciplinariedad en la educación superior en México?”,
señala una cuestión relevante para la educación superior
al afirmar que el enfoque transdisciplinar puede contribuir
a la superación de la crisis actual de la educación superior. Atinadamente Téllez sostiene que la transdisciplina se
propone evitar la superespecialización para la solución de
los problemas reales y cotidianos. Plantea la necesidad del
enfoque transdisciplinar en los estudios como espacios de
reflexión sobre la ética y la sustentabilidad en la que estudiantes de diferentes licenciaturas deben convivir, interactuar y reflexionar. La propuesta es oportuna para pensar en
nuestra realidad y muy especialmente en los mercados de
trabajo que se pulverizan, pues las empresas e instituciones
que tradicionalmente otorgaban seguridad en el empleo,
han adelgazado o desparecido, en consecuencia cada vez
más, y en forma exponencial la sociedad ha buscado alternativas laborales en el segmento llamado incorrectamente
informal. Por lo que la propuesta de Téllez es oportuna,
ya que muestra en forma clara la necesidad de incluir a la
“transdisciplina” en la educación del siglo XXI: aprender a
conocer, aprender a hacer, aprender a vivir juntos y aprender a ser. Lo anterior sugiere que la clave para adaptarse al
mundo cambiante es la flexibilidad en el pensamiento y en
la acción.
Editorial
7
Palabras de la Licenciada
Cielo Gavito Gómez
A
l parecer, los países que han mostrado mayor desarrollo son aquellos que han dado especial importancia
a la educación como el medio para lograr las metas de
nación.
Esos países han priorizado al estudiante, sus intereses, motivaciones, formas y estilos de aprendizaje, han
dado un lugar especial al docente que asume un papel
protagónico en el sentido de ser promotor de los aprendizajes en ambientes propicios y generadores de experiencias significativas que enlacen los aspectos teóricos
con la realidad.
En ese sentido, la educación superior tiene grandes
compromisos reflejados en los objetivos que se plantea desde la función docente, la investigación, hasta
la función crítica, además de lo fundamental: formar
profesionales capaces en las diversas áreas de la ciencia, la tecnología, la cultura y la docencia que impulsen el
progreso integral del país. En la universidad es donde se
consolidan los hábitos y actitudes que posibilitan al joven
para convertirse en agente de cambio pues tiene las
oportunidades para aplicar el pensamiento crítico, la organización, la responsabilidad y la disciplina; es también
el espacio que propicia la vinculación de las actividades
de investigación y la resolución de problemas concretos desde múltiples enfoques y miradas, y es donde se
desarrolla el análisis crítico científico de los problemas,
haciendo planteamientos que ofrezcan soluciones creativas.
De esa forma, una de las grandes tareas de la formación
superior consiste en estimular la investigación haciéndola atractiva y ejerciéndola como práctica profesional,
integrando esos esfuerzos a nivel local, nacional e
internacional así como la de generar mecanismos de
comunicación y fluidez de la información, vincularla a la
docencia para que ésta reciba el flujo de información,
que a su vez alimente el interés y el aporte humano de
sus elementos y, finalmente, difundir a todos los sectores
interesados los resultados de dichos procesos producto
del trabajo de investigación. Es ahí donde la revista
ConSciencia ha cumplido su cometido. Sin duda ha implicado un gran esfuerzo por parte de la Escuela de Psicología no sólo fomentar la investigación, sino también
animar a que docentes, especialistas y alumnos participen de manera activa. Su publicación refleja sin lugar a
dudas el dinamismo de la vida académica, los intereses
y preocupaciones de los profesionistas en el área de la
psicología al aportar propuestas e inclusive soluciones a
problemáticas en el contexto actual.
La labor de la investigación y de difusión del trabajo
serio, científico y riguroso de la comunidad educativa de
la Escuela de Psicología es un compromiso que desde la
dirección seguirá siendo apoyado.
Ahora que me integro a este gran equipo, valoro mucho
más la minuciosidad, cuidado y aportaciones que han
hecho de la publicación un logro institucional.
Los invito a participar colaborando de manera permanente en la construcción del conocimiento de forma responsable y comprometida enviando artículos de interés,
pues sólo cuando el aprendizaje es significativo desde la
experiencia es posible transformar la realidad.
1. Directora de la Escuela de Psicología de la Universidad La Salle Cuernavaca.
8
1
Ensayos
Ensayo sobre la vida onírica.
Una visión caleidoscópica
María del Pilar Pérez3
“Soñé, soñé que soñaba y al despertar me di cuenta
que la vida era un sueño.”
Calderón de la Barca
Resumen
Mi interés en los sueños ha sido desde siempre, ya que me
parecen fascinantes desde cualquier punto que se les vea y
también un arte arduo de interpretar.
E
Desde S. Freud, los interesados en los sueños y sus grandes
aportaciones han sido muchos y muy valiosos, como A.
Freud, J. Lacan, M. Klein, D. Meltzer, W. Bion, por mencionar
algunos, que nos ofrecen panoramas diferentes y cada vez
más entrelazados entre ellos, de ahí denomino como una
visión caleidoscópica.
Palabras clave: Sueño, el acto de soñar, realidad, Vida onírica.
Si iniciamos con lo dicho por Meltzer en su obra Vida onírica
sobre Freud, nos damos una idea muy clara de cómo veía
en Freud el psicoanalista a dos personajes que interactuaban
continuamente entre sí. Uno es de los primeros tiempos de
su carrera como psicólogo, donde Meltzer nos menciona la
desconcertante división entre la tendencia a formular y probar teorías rígidas, como él las nombra, y su extraordinaria
capacidad para observar y especular con imaginación. Es
decir, encontrar la parte teórica y verdaderamente crítica del
ncontrar que podemos soñar despiertos y estar
despiertos dormidos es sorprendente. Nuestra mente no
deja de trabajar. En este ensayo podremos descubrir cómo
en ocasiones nuestra vida en vigilia está más vinculada a lo
onírico de lo que estamos conscientes. Se intenta dar un
panorama desde las aportaciones de Sigmund Freud, Melanie Klein, Wilfred Bion, Donald Meltzer, Hanna Segal, hasta
otros autores contemporáneos interesados en la función de
los sueños en la vida psíquica de los seres humanos a través
de los tiempos.
3. Licenciada en Comunicación, Audición y Lenguaje. Especialidad en Pareja y familia, Instituto de Familia, A.C. (IFAC). Especialidad en
Patología del vínculo madre-bebé, Sorbona de París Distrito XIII, bajo la dirección y supervisión del Dr. Serge Lovovicini. Maestra en Psicoterapia Psicoanalítica y Doctora en Clínica Psiconalítica, Instituto Universitario Eleia.
Ensayos
9
estudio y la parte intuitiva que lo lleva a realizar mil conjeturas
las cuales lo dirigen por un camino menos rígido y mucho
más esclarecedor, sin abandonar, en mi opinión, su tendencia del teórico que observa y revisa continuamente su teoría.
En ningún momento Meltzer duda de la importancia histórica
de la teoría freudiana respecto a los sueños y el papel fundamental que desempeñó para el desarrollo de la práctica
clínica, que yo agregaría hasta nuestros días.
Nos menciona que esta teoría está enraizada en un modelo
neurofisiológico de la mente, con su ecuación mente-cerebro, que no puede soportar el peso de una investigación de
lo que es el significado de los sueños.
Desde luego, en mi opinión, cuando Freud recurre a su
intuición, va más allá de la neurofisiología y se acerca más a
Meltzer en relación a los afectos. Es decir, ya no sólo está el
deseo infantil reprimido de un sujeto expresado en el sueño,
sino también las emociones como por ejemplo la envidia, la
rabia, etcétera.
Las pruebas aportadas por Freud para apoyar que el sueño
es el guardián del dormir, están más hacia este camino
que el de ser su destructor. La hipótesis estaba ligada a la
superposición de que el dormir es un proceso puramente
fisiológico, que el sueño y la vigilia representaban para el
cerebro lo mismo que el catabolismo y el anabolismo para el
cuerpo en su conjunto.
Siendo así, para Freud sólo había dos caminos: concebir los
sueños como protectores o como perturbadores del hecho
fisiológico, y siguiendo este camino de la fisiología, donde
se privilegiaba que el dolor físico era transmitido por fibras
determinadas a centros específicos del sistema nervioso
central, era bastante lógico adoptar una base cuantitativa
para diferenciar los estímulos dolorosos de los placenteros. Y
continuó este mismo principio para relacionar el dolor mental.
Toma al sueño como cumplimiento de deseo y aquí aparece
la incógnita que Meltzer se plantea: ¿qué quería decir Freud
con cumplimiento de deseo? ¿Se refería a una intención,
motivo, anhelo, plan, impulso, expectativa, etcétera? Si se
refería sólo a un anhelo, ¿es sólo un anhelo insatisfecho
por el momento o existe alguna imposibilidad, oposición o
conflicto? Si se refería a una intención, ¿existe algún plan de
acción que, según apareciera una esperanza, pueda conducir a su cumplimiento? Como anhelo o motivo, ¿tiene que
ser necesariamente positivo o pudiera ser también negativo,
en el sentido de que no llegue a suceder un hecho determinado?
Lo anterior, según la opinión de Meltzer, hace pensar que
Freud operaba sin un concepto de omnipotencia y que
quería decir que un deseo es algo que está atento a su
cumplimiento sin tener en cuenta los medios que se requie-
10
Ensayos
ran para realizarlo. Si esto sucediera de esa manera, quedaría fuera la distinción entre sueños nocturnos y diurnos en lo
que respecta al funcionamiento en su conjunto, y la idea que
queda, leyendo a Freud, es que éstos tenían poco interés
para el soñante, excepto en la medida en que arrojan alguna
luz sobre su vida mental inconsciente, es decir, en el mismo
sentido que le interesan al psicoanalista.
Deben de tomarse como datos de interés testimonial, más
no concebirse como acontecimientos de la vida. La duda
importante que acota Meltzer es si es posible liberarse de la
impresión de que el sueño constituye un acontecimiento en
la vida del analista, por ejemplo el sueño de “La inyección de
Irma”, que pueda perturbarlo profundamente, no sólo porque
arrojó luz sobre su carácter, sino porque sucedió.
Era evidente que Freud se enfrentaba a la abrumadora tarea
de demostrar que los sueños no eran un sinsentido e incurrió
en un error lógico: confundir oscuridad de significado con el
significado de “críptico” u “oculto”.
Afirma que:
pensamientos del sueño y contenido del sueño se nos presentan como dos figuras del mismo contenido en dos lenguajes,
mejor dicho, el contenido del sueño se nos aparece como una
transferencia de los pensamientos del sueño a otro modo de
expresión, cuyos signos y leyes de articulación debemos de
aprender a discernir por vía de comparación entre el original y
su traducción.
Aquí el problema estaba en poder obtener el original con los
cuales quería expresar los pensamientos que están representados en el contenido manifiesto. Cuando continúa este
procedimiento, consigue grandes logros en la “elucidación”
del trabajo del sueño, excepto cuando insiste en su propósito criptográfico.
Se pueden ver ambas intenciones: comprender y resolver
siendo completamente opuestos y conducen a una utilización de estratagemas para anular la superchería del
soñante vis-à-vis del censor del sueño.
Ahora bien, qué es el censor del sueño. No es fácil recordar
con toda sutileza y complejidad el pensamiento reflejado
en sus obras desde Duelo y melancolía en adelante y no
se correspondían todavía con la figura de este Freud de 44
años, que menciona Meltzer, que luchaba contra su propia
neurosis.
La idea del censor del sueño era aún muy radical y sugería
una estructura mental que no tenía ningún soporte anatómico. Aquí todavía no tenía la idea de conflicto porque no cabía
una base conceptual. A todo esto más tarde denominaría
“superyó”.
En la segunda tópica se busca descubrir la personalidad
entera y cobran importancia los rasgos de carácter.
El deseo de dormir, al que el yo consciente se ha acomodado y que, junto a la censura onírica y a la “elaboración secundaria”, son su contribución al soñar, debe de computarse
en todos los casos como motivo de formación de sueños y
todo sueño logrado es un cumplimiento de él.
El deseo de dormir y el yo consciente que se ha acomodado
a un deseo de dormir pertenecen a modelos de la mente
muy diferentes.
En 1911 un deseo no era ya una tendencia fisiológica que se
intenta cumplir; más bien es algo al que el yo se acomoda.
Más aún, actúa conjuntamente con un censor del sueño y no
se limita a poner en práctica los recursos para eludirlo.
Este modelo de la mente expuesto en el Proyecto de psicología acompañó a Freud durante toda su vida. En este
modelo, la vida mental se consideraba ligada al cuerpo y
a sus necesidades, y por lo tanto dedicada a buscar los
medios para satisfacer dichas necesidades. Con el tiempo
encontró también que había otra instancia que tenía que
satisfacer y que era la conciencia: el superyó.
Como lo describió en el yo y el ello, él lo servía a tres amos:
al ello, o sea las pulsiones, al mundo exterior y al superyó.
El yo usaba todos los artificios y recursos de su inteligencia
para burlarlos y buscaba encontrar un equilibrio, una coexistencia pacífica.
Su descubrimiento clínico más importante fue la transferencia, aunque, debido a su modelo neurofisiológico e “hidrostático” de la mente, se vio obligado a concebirla como
una repetición del pasado y por lo tanto a tomar en cuenta
que los neuróticos eran personas que sufrían de “reminiscencias”. No pensaba que eran personas que vivían en el
pasado, sino que eran seres que vivían atormentados por vivencias dolorosas del pasado no asimiladas y que producían
una continua irritación en sus mentes.
El concepto de la transferencia la tomó como una emancipación del pasado y que estaba acompañado y ligado por
una noción de sueños en los que éstos no podían considerarse “vida onírica”, sino tan sólo actividades mentales que
cumplían una función trivial, la de defensores del proceso
neurológico del dormir.
Toma a los sueños como fuente valiosa de información para
comprender la personalidad, pero no le asignó una función
vital. Freud, a pesar de haber llegado a desarrollar el concepto del superyó y hablar de internalización, no pudo llegar
a la idea de mundo interno a causa de su modelo básico, y
de ese modo no podía encontrar dónde colocar este mundo
interno. Como consecuencia de lo anterior, no logró profundizar en el problema de la salud mental pues su modelo sólo
le permitía estudiar la enfermedad mental.
A causa de su modelo básico, encontró dificultades para
concebir la emotividad como el núcleo principal de la vida
mental. Sólo la entendía como una reliquia de formas primitivas de comunicación siguiendo el modelo darwiniano; podríamos decir que confundió la vivencia de la comunicación
con la de la emoción, considerándola como un indicador del
funcionamiento mental más que una función en sí.
Meltzer nos dice que estas limitaciones del modelo neurofisiológico de Freud, ponen en relieve la importancia y
trascendencia de Melanie Klein.
M. Klein descubre que no vivimos en un mundo sino en dos,
que este vivir en un mundo interno es una esfera vital tan real
como el mundo externo.
Lo anterior confirmó una significación enteramente nueva al
concepto de fantasía; las fantasías inconscientes eran transacciones que tenían lugar en el mundo interno. Y esto dio
un nuevo significado a los sueños; ya no eran éstos meramente actos dentro de un proceso para mitigar tensiones
con el fin de preservar el dormir, sino tenían que ser concebidos como imágenes de la vida onírica que transcurría sin
cesar, tanto en el estado de vigilia como cuando se duerme.
Meltzer llama a estas transacciones mientras dormimos:
“sueños”, y al estar despiertos, “fantasías inconscientes”.
El interés de Freud por los sueños se remontaba muchos
años antes de 1883, al llevar un cuaderno con sus propios
sueños. Desde su punto de vista, los sueños no tenían
mayor significado que la de una cinta de grabación cortada
en pedazos y vuelta a unir de forma arbitraria; sin embargo,
notó que sus pacientes contaban un sueño como parte del
relato del evento del día, como si los sueños tuvieran un significado comparable a los pensamientos diurnos. Esto hizo
que les diera mayor importancia de manera sistemática.
Al considerar los elementos del sueño, surgían asociaciones, y a partir de ellas podía formarse un significado. Estas
asociaciones parecían apuntar con regularidad a un deseo
o, mejor dicho, a una fantasía, la cual consistía en que algún
deseo que el soñador tuviera, se volviera realidad por obra
de magia. Como seguramente sería doloroso para el soñante, que darse cuenta del deseo entraría en conflicto con
otros deseos o valores más conscientes, así que para evitar
el dolor de este conflicto, el deseo aparecería disfrazado en
el sueño. Se llega a un punto medio entre el deseo inaceptable y el deseo opuesto por suprimirlo, lo que significa que
el contenido del sueño es una expresión parcial de ambas
tendencias en conflicto. El carácter irracional del sueño deriva del disfraz que tengan las expresiones simultáneas de las
ideas incompatibles.
Como sugirió en La interpretación de los sueños, no sólo es
un deseo infantil inconsciente reprimido, sino una fuerza que
se opone a su expresión consciente a la cual llamó censura.
Ensayos
11
A la fantasía inconsciente que propulsó la formación del
sueño, donde el deseo inaceptable se representa y de forma
mágica es realizado, se le llamó contenido latente, y el contenido tal cual se le presenta al soñante tras pasar por el proceso de la censura, a esto se le llamó contenido manifiesto.
Pero hubo algo importante: no todos los deseos eran
capaces de producir sueños, sólo los que denominó “deseos prehistóricos”. Éstos se relacionaban con impulsos del
periodo de la infancia y de la niñez de los que no se tienen
memoria. El sueño es entonces el dispositivo que hace
resonancia con estos antiguos impulsos, el cual lo identificó
como “resto diurno”.
Al igual que la noción de fantasía, la represión no hizo su
aparición desde un principio, sino a partir del descubrimiento
que surgía a través de la observación clínica. Afirmó que la
inaccesible entrada a partes de la mente que no están en la
conciencia, podría ser el resultado de las fuerzas emocionales que se oponían a su entrada a dicha conciencia. No es lo
mismo que el concepto de resistencia; esta última se refiere
a lo que el paciente pueda resistirse en entender, aceptar sin
que tenga una mala intención, sino que probablemente está
fuera de su comprensión.
Pero, volviendo a las diferencias que se exponen entre los
puntos de vista entre Freud y Klein, podríamos decir que se
12
Ensayos
encuentran en que para Freud la fantasía es la actividad del
cumplimiento del deseo y puede aparecer cuando el deseo
instintivo es frustrado. Las fantasías derivan de los impulsos
inconscientes, de los instintos sexuales y agresivos.
Las fantasías primordiales son:
a) La escena primaria
b) Angustia a la castración
c) Vida intrauterina
Estas fantasías que tienden a poseer un interés central en
la vida para la experiencia psicoanalítica y que se suscribe a
una teoría de transmisión genética hereditaria y que existen
en la vida psíquica, son estructuras irreductibles a lo vivido
de forma individual.
Spillius llama a esta definición “el uso central” de Freud. En
este concepto es importante recordar que su idea de fantasía, como su trabajo con sueños, está ligada al desarrollo
de su modelo topográfico de la mente; con un doble foco,
como él lo denomina: primero en los atributos de la conciencia y del inconsciente, y segundo, al proceso primario y
secundario. Cuando hablamos de realidad psíquica en Freud
debemos pensar en la escena primaria.
Para Klein la visión de la fantasía es totalmente inconsciente.
La concibe como una actividad mental básica, presente
en forma rudimentaria desde el momento del nacimiento y
esencial para el crecimiento mental.
Desarrolla la idea sobre la fantasía, de tal manera que llegó
a la ubicuidad de las fantasías sobre el cuerpo materno y
sus contenidos, su variedad sobre la escena primaria y el
complejo de Edipo, la intensidad de las fantasías amorosas y
agresivas, y la combinación de muchas fantasías para formar
lo que llamó la posición-depresiva. Postuló la posición esquizo-paranoide en 1946: las fantasías con objetos internos
y desde luego todas las expresadas en el juego de los niños
y en el pensamiento y comportamiento de adultos. Mientras
que Freud se dedicó a sacar guiones imaginarios, a los que
denominó “novela familiar”.
Para Meltzer la fantasía organizadora de la mente es la de
la escena primaria: papá, mamá, niño, niña y bebé, pero le
agrega un personaje al que le da el nombre de outsider. Dependiendo de las identificaciones que se tengan, cambiará la
situación de los estados mentales.
En la sexualidad infantil existirá la identificación proyectiva,
los celos primarios, la angustia de separación, estados polimorfos perversos que pertenecerán al narcisismo más puro;
existe una división parcial tanto del self como del objeto tanto
interno como externo.
En la sexualidad adulta estará la identificación introyectiva, es
decir un objeto total con ciertas funciones, objeto-mente; la
identificación con la pareja parental y su interacción. Se vivirá
un diálogo con el objeto. Se vivirá una dependencia introyectiva antinarcisista de la relación de objeto y existirá una intimidad que predomine, y desde luego existirá sinceridad.
No así en la sexualidad perversa, donde lo que prevalece es
una organización específica, no como estado sexual perverso sino como organización. El sexto personaje agregado
por Meltzer es el que ataca a la pareja parental y su productividad. Hace alianza con los aspectos infantiles de la mente
y tiene que ver con la malignidad. Existe un ataque violento y
hay un deseo destructivo de la capacidad creadora.
Bronstein nos menciona que Issacs, al igual que Klein,
enfatiza que todos tenemos un flujo continuo de fantasía inconsciente y que lo anormal o normal no está en la presencia
o ausencia de ésta, sino en cómo se expresa, modifica y se
relaciona con la realidad externa.
Las fantasías no sólo sirven para expresar deseos e impulsos inconscientes; también los mecanismos de defensa se
expresan a través de ella: proyección, introyección, escisión,
idealización, negación y represión. Éstos son términos
abstractos que describen procesos psíquicos generales,
pero el uso individual se expresa a través de una fantasía en
particular.
En resumen, se podría pensar que la idea de fantasía para
Freud, que el motor primero de la vida psíquica es el deseo
infantil inconsciente reprimido, no la fantasía. Que el trabajo
de crear fantasías, como el trabajo de crear sueños, son
procesos paralelos en que los deseos inconscientes prohibidos logran sus expresiones disfrazadas y un cumplimiento
parcial.
Sin embargo, el gran cambio también consiste en tomar al
inconsciente como una gama de libretos emocionales que
van haciendo más complejos y se amplían, y que la fantasía
es un libreto armado que contiene deseos.
Una parte central del trabajo del sueño consiste en desarrollar un lenguaje simbólico. Para M. Klein era fundamental la
formación de símbolos en el desarrollo del yo. Era, según su
estimación, el basamento para la sublimación.
Existe una diferencia entre la formación de una ecuación
simbólica que deriva de la posición esquizo-paranoide y los
verdaderos símbolos formados de la posición depresiva.
En la posición esquizo-paranoide, el exceso de identificación
proyectiva da como resultado ecuaciones concretas, esto
es, que una parte del yo se confunde con el objeto, y como
resultado el símbolo es una creación del yo que se equipara
al objeto. En la posición depresiva, la identificación con el
objeto y la posesión del mismo se va dejando atrás gradualmente, y el proceso de duelo por la pérdida del objeto da
como resultado la creación en el mundo interno de un objeto
interno, que no está completamente identificado ni confundido con el objeto externo real. Así es como inicia la función
simbólica. Ya sea que se originen en el consciente o en el
preconsciente, son una actividad del yo y se forman de
acuerdo con los principios del proceso secundario. Para
Klein las fantasías inconscientes son equiparadas al rol que
Freud le asignó al deseo inconsciente: subyacen a los sueños en lugar de ser paralelas a ellos.
Las fantasías más tempranas y profundamente inconscientes
son corporales y sólo de modo gradual, con la maduración y
el desarrollo de la experiencia a través de la introyección y la
proyección, algunas de ellas toman forma verbal.
Para Klein las fantasías inconscientes subyacen no sólo a
los sueños, sino a toda actividad, tanto creativa como destructiva incluyendo la expresión de las relaciones de objeto
internas en la situación analítica.
Freud menciona que el soñar es una expresión narcisista,
el soñante es el que crea el sueño, pero también existen
mecanismos de defensa, además de los mencionados
anteriormente, como la condensación, el desplazamiento, la
omnipotencia y desde luego el funcionamiento bajo el principio del placer. Ahí el conflicto, pues no hay que olvidar que
a la vuelta del principio del placer está el principio del dolor
mental.
Ensayos
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En el sueño no hay tiempo, no existen las contradicciones.
Éstas se viven sin problema: es parte del proceso primario y
se le pone un valor importante a otro objeto. En el sueño se
encubre una parte de la censura.
No debemos olvidar que todo lo que busca el inconsciente
es desear: busca el principio del placer, es una flecha hacia
la satisfacción. Recordemos que el proceso primario se
desentiende de la realidad.
El mundo de la realidad tiene sus límites; el mundo interno no
tiene fronteras.
Klein demostró que vivir en el interior de un objeto es vivir
en otro mundo. De esta idea de la geografía compleja del
estado mental, aclaró algunos de los aspectos de los sueños
y de los estados mentales psicológicos.
La elaboración de las vivencias de mundos diferentes y
de una vida onírica en contraposición a la vida de vigilia en
el mundo exterior, de las fantasías inconscientes situó la
emotividad en un punto central. Estas emociones son el
basamento de los guiones mentales donde se fundamenta la
comprensión.
Así, cuando la mente del ser humano se abre a nuevas
ideas, nunca volverá a su dimensión anterior. Ese cambio lo
da el conocimiento (K), según Bion.
Klein enfoca al sueño como un registro de “escenas destacadas del mundo interno”, que permite acceder a la visión
de su devenir y de su estado estructural, del estado de sus
representaciones y de los recursos y estrategias elaborativas
y de los dramas vinculares.
Para poder soñar es fundamental la precondición de crear un
espacio mental vital delimitado y diferenciado del mundo externo y de los contenidos o representaciones que contenga;
espacios en un principio meramente corporales que deriven
después en espacios mentales continentes de representaciones simbólicas del objeto, de la mente, del cuerpo y de la
realidad externa.
La posibilidad de construir el espacio de interioridad, o sea
un espacio virtual que albergue representaciones diversas,
el espacio cualitativamente diferenciado del espacio externo
y del espacio del objeto. Únicamente en estas condiciones
podrá darse el soñar como un fenómeno “diferenciado”. Es
el producto de la capacidad simbolizante y simbolización y
que toma como núcleo la emoción.
siguiente piso ve a la terapeuta parada. En ese momento se
da cuenta que está en el consultorio de la analista.
Es claro que es un sueño transferencial pero que la paciente
no es capaz aún de simbolizar la figura de la analista ni el
consultorio. No hay simbolización: las imágenes son concretas, propias, como nos menciona Noemí Grasiano refiriéndose a lo que M. Klein explica en su teoría de la posición
esquizo-paranoide.
Meltzer amplía la idea de Klein en cuanto a la fantasía relacionada con el cuerpo de la madre y el vivir dentro de un objeto.
Vivir en el cuerpo de la madre desarrolla la teoría del claustro.
Su obra El Claustrum es de una riqueza maravillosa y se
puede observar en los sueños.
Para entender esta teoría hay que realizar un gran esfuerzo
imaginativo. La vida mental transcurre en un espacio específico, que es el cuerpo de la madre. Este espacio se entiende
como espacio metafórico y muy concreto donde ocurre la
vida mental y que más adelante será en el cuerpo del niño
donde se dará la vida mental de él.
Meltzer explica cómo es difícil estar en contacto con la maravilla del objeto y no querer apropiarse de él.
La teoría del claustro de Meltzer tiene su origen en la teoría
de M. Klein sobre un drama vincular desarrollado por determinados personajes dentro de un ámbito espacio-temporal,
ámbito que se refiere al interior del cuerpo de la madre y sus
contenidos.
Este autor hizo énfasis en que si bien los sueños están
relacionados con el mundo interno, tienen repercusiones en
el externo y propuso estudiar la razón por los que existen los
estados contemplativos, es decir, cuando el acto de pensar
sustituye a la acción, de tal forma que el impulso no modifica
el mundo externo y se queda en el interno.
La aparición de un sueño es muestra de confianza, por ello
cuando pasa mucho tiempo sin que se produzca uno hay
que poner en duda la efectividad del trabajo analítico, según
Meltzer. Su tesis plantea que algunos pacientes muestran
una resistencia a eliminar la franqueza que supone recordar
y relatar sus sueños debido a la intensa actividad del análisis
de los mismos.
Viñeta:
De acuerdo con él, narrar un sueño es la forma en que un
paciente se sincera con su analista, ya que no puede alterar
el contenido significativo del material. Es posible que el
paciente se niegue a contar un sueño debido a un estado
paranoide.
Una paciente de 48 años que a los dos meses escasos de
iniciar el tratamiento sueña que entra en una casa. Al subir
la escalera voltea y ve un librero lleno de libros, al llegar al
El material onírico tiene un gran poder de evocación comparado sólo a obras artísticas, debido a que deja una huella
imborrable en la mente. Meltzer describió las ansiedades
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Ensayos
surgidas de diferente naturaleza: temor a la invasión, miedo a
la confusión e intolerancia a la impotencia.
Terror a la invasión: narrar un sueño implica exponer una
intimidad que provoca un sentimiento de invasión. El temor
de ser invadido por la identificación proyectiva del paciente
de una parte perturbadora de su personalidad, perjudica la
investigación del sueño por parte del analista.
Miedo a la confusión: que exista una confusión en el
sueño de lo bueno y lo malo de las partes del self y de los
objetos parentales así como entre la geografía y las zonas.
Es posible que en esta situación el analista desvíe su mente
de los sueños y sólo siga las asociaciones, incluso ignorando
que se narró un sueño.
Intolerancia a la impotencia: algunos pacientes niegan su
realidad psíquica y lo manifiestan en relación al análisis de los
sueños no dándoles valor. El problema es que el analista se
deje influenciar por esta actitud y es probable que abandone
el análisis de los sueños. Hay que recordar, dice Meltzer, que
el método analítico es un proceso originado por el paciente y
facilitado por el analista.
Meltzer concluye que el análisis de los sueños lleva a una
intimidad entre analizado y analista, transportado por la
emoción desde un nivel no transferencial a una esfera de
placer, intimidad y confianza debido a que es una experiencia
de nivel estético en el cual ambos exaltan su mayor nivel de
creatividad. Ambos viven el sueño.
Tanto al interpretar un sueño como en la vigilia, primero hay
que ver la fantasía que está presente y después dilucidar el
deseo. Las fantasías en algún momento fueron conscientes y
después, al igual que los deseos infantiles, se reprimieron.
Podríamos decir que no hay nada que la realidad interna
no le dé una impresión, o lo que podríamos decir de otra
manera, la realidad externa sólo toma en cuenta a partir de la
realidad interna.
Para Meltzer los sueños son experiencias de vida reales y
que los afectos son anteriores al contenido de las representaciones. Además, sostiene que el pasado se manifiesta en
la estructura de la personalidad y nos es simplemente un
recuerdo en el inconsciente reprimido.
Para este autor, Freud no prueba la existencia real del censor del sueño, ni justifica la idea según la cual el sueño es
el guardián del dormir. Así, no se trata de una teoría de los
sueños, sino más bien del funcionamiento de la personalidad
en una situación social determinada y compleja a la que más
tarde reformularía llamándola teoría estructural.
Meltzer se hace dos preguntas: ¿podemos saber qué
estamos soñando? Y ¿pueden los sueños generar conocimiento?
Según el autor, no es lo mismo soñar, recordar un sueño
y por último escuchar a otra persona relatar sus sueños.
Destacó que los efectos del contenido onírico trascienden
al plano real dado que, a pesar de ello, por ejemplo, una
situación de peligro no sea verdadera, es portadora de
significado y tiene consecuencias para quien lo sueña. Por lo
tanto, los sueños no sólo son la elaboración de experiencias
de vigilia; se estaría negando la realidad psíquica onírica y el
significado de los contenidos de los sueños.
Como existe una restricción del lenguaje, entonces Meltzer
definió al sueño como un objeto cuyo fenómeno principal es
la emoción, y que no sigue las leyes de la lógica matemática
sino de una transformación. Para el autor el principal sentimiento y más intenso como motor del sueño es el de la
envidia.
Al principio de este ensayo mencioné que para Freud no
existía diferencia entre mente-cerebro, por lo que adoptó
un modelo neurofisiológico y los esquemas de evolución de
Darwin.
Para Meltzer, Klein reformuló el modelo freudiano al afirmar
que existen dos mundos: el interno y el externo, siendo el
primero tan importante como el segundo. Consideró que la
vida onírica y las fantasías inconscientes son procesos generadores de significado.
Bion centró su interés en la perturbación de las funciones
específicas. Se basó en aplicar los conceptos kleinianos
de escisión e identificación proyectiva a las estructuras de
la personalidad, funciones del yo como el pensamiento,
la memoria, etcétera. Diseñó una tabla periódica a la que
denominó “Tabla”, y ésta permitió que se representara gráficamente los grados de complejidad y de abstracción que
la mente adquiere de manera progresiva por el proceso de
pensar.
Por eso no somos lo que pensamos ser, pero sí somos lo
que pensamos.
En la Tabla ubicó el nivel básico de pensamientos en la fila
C y éste es el nivel en que colocó a los sueños, los pensamientos oníricos y los mitos. Para Bion la emoción era un
factor subyacente en las actividades creativas, como el arte,
las funciones científicas y el soñar. Consideró que la emoción
es el significado de la vivencia y que dichas actividades eran
representativas del significado.
Meltzer parte de las teorías expuestas para estructurar una
teoría de los sueños originada en un modelo estructural y
fenomenológico de la mente. Definió primero el pensamiento
onírico como proceso en el que se piensan experiencias
emocionales.
Señaló que en la expresión de los sueños, la interacción
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entre el analista y el soñante permite transformar el lenguaje
pormenorizado de la evocación en lenguaje verbal de la
descripción del significado. Esto permite una actividad metacognoscitiva, es decir “pensar sobre el pensar”.
proceso de pensar acerca del significado de las experiencias
emocionales, nos dice de manera esquemática y esbozada
una teoría metapsicológica ampliada que sirve para su teoría
sobre los sueños.
Como para M. Klein, que la escisión e idealización pueden
ser evolutivas o patológicas dependiendo del motor interno,
Bion reconoció la escisión pasiva. Meltzer consideró importante que en el trabajo psicoanalítico se comprendan los
procesos de descisión.
Definió la vida onírica como un “teatro generador de significados”, lo que conduce a lo dicho en párrafos anteriores,
que el mundo exterior adquiere significado siempre y cuando
se genere y se exteriorice. Los sueños para él se construyen
así como se construye la poesía. Son en su posición como
metáforas plásticas.
Meltzer resumió las concepciones del desarrollo mental de
acuerdo a Freud, Klein y Bion; este último estudió las repercusiones que en el modelo de la mente tuvo la comprensión
de símbolos.
El modelo de la mente y del sueño de Bion dicta que las
sensaciones provocadas por experiencias emocionales
elaboran mediante un aparato originado por la identificación
introyectiva con el objeto primario, el cual se organiza en
forma de elementos alfa a partir de los cuales es posible
construir pensamientos oníricos. La vinculación de estos
elementos ocurre gracias al factor dinámico amor (L), odio
(H), conocimiento (K), y funciona por medio del mecanismo
compuesto por las posiciones esquizo-paranoides y depresivas y continente contenido.
Meltzer siguió el modelo de Bion y equipara el soñar como
un proceso digestivo, es decir, no para, es continuo, y mientras que otros procesos mentales están suspendidos, está
operando con precisión aunque en descanso se mantenga.
Prueba de ello menciona que existen imágenes visuales
inexplicables, vívidas y repentinas que en apariencia no están
conectadas al contexto inmediato; pero si se les da un tratamiento de imágenes oníricas, proporcionan un insight con
significado de la transferencia infantil activa, es decir, no se
producirá un sueño si no hubo una fantasía previa.
A estas imágenes se les llama flashes y para él la presencia
de éstos indica que en el proceso onírico ha entrado una
Meltzer definió al símbolo como un recurso para intercambiar el significado. En la simbolización, la vinculación que se
establece entre los elementos es congruente, pero implica un
incremento de significado para los términos involucrados.
comunicación en forma de lenguaje visual. Si se considera a
los sueños un modo de comunicación, deben de pensarse
como forma de comunicación interna, con léxico y gramática
propios.
Cada símbolo tiene una validez propia en relación a la realidad que representa y enriquece. La mentira es una desfiguración de la verdad en la que se emplean falsos símbolos. De
esa manera la formación de símbolos está a cargo de representar la verdad, mientras que la mentira es la formación de
anti-símbolos.
Sin embargo, hay que tomar en cuenta, nos dice, que como
expresión de dramas internos siempre serán imperfectos,
ya que las palabras no podrán expresar con fidelidad los
pensamientos.
Si soñar es una forma de pensamiento inconsciente y que
la teoría del simbolismo sitúa a los sueños en el núcleo del
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Ensayos
La traducción de los pensamientos tendrán distorsiones,
así volvemos a los postulados de Wigttenstein, señalados
por Meltzer, en su obra Metapsicología ampliada acerca de
la imposibilidad de comunicar la intimidad emocional en un
nivel verbal.
Meltzer, a pesar de que mencionó que los sueños eran
fuentes de conocimiento, negó que fueran portadores de la
verdad absoluta, porque pueden “corromperse” ante el dolor
mental. Lo que nos dice es que para modular el dolor mental
es el distanciamiento del centro del conflicto emocional, que
M. Klein lo llamó negación de la realidad psíquica. Existen
partes de la mente que no aparecen.
También los sueños hablan de mentiras. El conflicto entre
verdad y mentira se anula en el sistema delirante, la prueba
de la realidad no existe y es irrelevante distinguir entre estar
dormido o estar despierto.
Según la teoría de Bion, Meltzer indicó tres métodos para
deformar la verdad:
1.- Defender lo falso para ocultar nuestra ignorancia.
2.- Cuando la función alfa opera de manera invertida y el paciente
rechaza una interpretación razonable.
3.- La Tabla negativa en la que se encuentran los mecanismos de
defensa.
De acuerdo con Meltzer, su contribución a la teoría general
de los sueños ha sido rectificar la idea freudiana acerca de que
el lenguaje de los sueños proviene de restos diurnos y que el
pensamiento está ausente en el proceso onírico. Para él tienen
la misma jerarquía de simbolización que el pensamiento y el
lenguaje.
Los sueños deben de considerarse como producto psíquico
individual, originado en un cúmulo de experiencias que el
individuo que sueña puede no recordar conscientemente o
ignorar que conoce. El sueño es la expresión de algún modo
de experiencia aunque hablemos de lo intuitivo, ya que la
intuición es conocimiento experimentado.
Tomando el término de experiencia, no sólo se consideran
los sucesos pasados reales, sino también los estados emocionales y las sensaciones corporales, dolorosas y placenteras que los hayan acompañado.
La capacidad de los sueños para evocar asociaciones que
traerán a la conciencia una experiencia olvidada, y la emoción correspondiente es uno de los valores de la experiencia
psicoanalítica.
Nuevamente aquí se equipara el soñar con la obra de arte.
La experiencia olvidada parece ser accesible al artista, de
manera que éste pueda utilizarla aunque no tenga conciencia
de que ese conocimiento pasado forme parte de su imaginación creadora.
En la pintura parecería que los colores, los matices, la
iluminación en las obras está determinada por una predilección que sus raíces están en alguna experiencia olvidada del
artista.
Cierro los ojos y veo.
Paul Gauguin
Dalí decía:
Hacia el centro del prado tropiezo con un pescador que viene
en sentido contrario. A ese pescador lo he visto desde lejos y
sin embargo ahora siento todo lo que había de inevitable en
ese tropiezo en razón de la torpeza coincidente que nos hemos
impuesto involuntariamente para interceptarnos el paso, realizando los dos gestos idénticos y que se corresponden como
los de un solo hombre y su imagen en el espejo.
Sigue pensando:
en el momento de la colisión con el pescador (colisión absurdamente violenta, como consecuencia de la brusquedad de la
última tentativa para evitarnos), vuelvo a ver con toda claridad El
Ángelus en el que había dejado de pensar a mi regreso. Debo
de añadir que antes de ver al pescador que venía en sentido
contrario, tenía la mirada fija en la hierba del suelo, esquivando
a los pequeños insectos y en particular intentando escapar de
ataques de los saltamontes por los cuales siento fobia…
Lo anterior se encuentra en varias de sus obras, sobre todo
en la obra magistral del Ángelus.
El arte no existe para reproducir lo visible, sino para hacer
visible aquello que está más allá de nuestros ojos. Ningún
arte puede considerarse como tal si no produce en nosotros
una sensación profunda, porque nos lanza al trabajo infinito
de la fantasía. El arte es sobre todo una manifestación de la
mente.
La música es, en mi opinión, la forma de lo invisible; la poesía
es rotular el silencio.
Todo arte nace de la secreta profundidad del carácter.
Rembrandt
La propiedad de la expresión es el principio y fin de todo arte.
Goethe
A partir del cumplimiento del deseo sexual infantil inconsciente reprimido, Freud entiende la vida psíquica. Escribe la
primera tópica, luego la segunda, busca cadenas asociativas, más tarde la asociación libre.
¿Qué sucede después de Freud cuando aparece el concepto de transferencia y contratransferencia? No sólo es buscar
el mensaje oculto del sueño, sino pensar para qué contó el
soñante el sueño, cuándo lo contó, en que sesión lo contó,
si no contó sueños…
Dentro del proceso psicoanalítico el sueño se trabaja:
-Con las emociones
-La asociación libre
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-Sobre la comunicación
-El aquí y el ahora
-Transferencia-contratransferencia
-Sobre el vínculo analista-paciente
-En lo pre-verbal, y es aquí donde el lenguaje pierde importancia.
En un sueño pueden aparecer las etapas del desarrollo de la
libido nombradas por Freud: la oral, anal, fálica y genital simultáneamente, pero no hay que olvidar que lo que aparece
primordialmente como organizadora de la vida mental es la
fantasía inconsciente.
Freud concluyó que para que un hecho del día fuera susceptible de representación onírica, debería tener un determinado
vínculo con la experiencia infantil. En la actualidad los analistas han recurrido a pensar que los procesos infantiles son
algo presente y continuo, que no es interrumpido al despertar por las experiencias diurnas conscientes, son más bien
procesos inconscientes que se ocupan de las experiencias
emocionales, es decir, experiencias que tuvieron importancia
en la vida íntima del sujeto. Ahora, más que reconstruir los
hechos, se intenta reformularlos.
Lo que sucede, al parecer y eso sería lo deseable, es que
el analista escuche el sueño de su paciente y sueñe con él.
El analista escucha y observa una imagen que surge en su
imaginación. Se podría decir también que el paciente evoca
un sueño en la mente del analista. Este sueño será ya suyo y
estará pigmentado por las vicisitudes de su propia experiencia y personalidad.
Entendiéndose que existe un trabajo analítico en el analista
y una experiencia que le ha proporcionado una habilidad,
Meltzer hace el uso de la palabra virtuosismo en el lenguaje
de sus propios sueños, entonces podríamos imaginar que lo
que sucediera fuera: “mientras oía su sueño, tuve un sueño
en mi vida emocional que desearía compartir con usted, con
la esperanza de que arrojará alguna luz sobre el significado
que su sueño tiene para usted”.
El método descrito en el párrafo anterior no se parece en
nada al método intuitivo de Freud. Es verdad, Meltzer nos
menciona que la intuición, aún la intuición inspirada, interviene en el trabajo analítico, provocando un cambio en el
paciente que dará una respuesta: “es curioso que diga usted
eso”. Por supuesto intuimos, más que observamos, y eso
cambia la atmósfera de la sesión.
Pero una mejor manera de interpretar los sueños es la que
Meltzer señala, la de Ella Sharpe en la “dicción poética”. La
idea es de ser capaces de hablar y escribir de forma poética,
utilizando los recursos artísticos en pro de una comunicación
más rica y precisa, con recursos artísticos más ricos en
significado emocional. Dar más de lo que sentimos y no de
lo que pensamos y quizá más de lo que sentimos de lo que
sabemos.
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Para dar una idea más apegada a la metapsicología ampliada de Bion y Klein aplicada a la teoría de los sueños, Meltzer
dice que hay que darse a la tarea compleja.
No sólo hay que tomar en cuenta la división de dos mundos en los que vivimos, el interno y el externo, sino también
tomar en cuenta la división de la propia mente. Los procesos
de escisión separan una parte de la otra, la identificación
proyectiva, y otras formas de escisión narcisista “confunden
la distinción entre self y objeto”, en tanto que la identificación
introyectiva favorece el desarrollo de la parte adulta de la personalidad. De manera metafórica se le ha nombrado a este
proceso onírico como “teatro generador del significado”.
En el teatro generador del significado debemos preguntarnos en el momento de intentar interpretar un sueño: ¿qué
personaje es el que está representando el soñante en la base
estructural psicológica de los diferentes papeles? Y también
¿es el mismo que recuerda y narra el sueño durante la sesión
analítica? Tenemos que tomar en cuenta que existe la posibilidad de que no sea el mismo y que es lo más probable en la
mayoría de los casos.
El soñante tiende a pensar como lo hace un niño, en imágenes concretas, generalmente visuales más que con palabras, como lo hace en el pensamiento adulto y despierto.
El soñante es incapaz de distinguir entre lo que percibe en el
mundo externo y el resultado de algo que sucede dentro de
la mente: la habilidad de distinguir hechos de fantasías.
Entre la lista de funciones que se alteran regresivamente
durante el sueño debemos incluir la prueba de realidad, el
pensamiento, el lenguaje, las defensas, la capacidad de
interacción, la percepción sensorial y el control motor.
Existe otro punto importante, que es la diferenciación entre el
concepto de distanciamiento del centro del conflicto emocional y mecanismo de defensa. El primero modula el contacto
con el dolor mental; el segundo niega una realidad psíquica.
Es importante mencionar el término elaboración, que iría más
allá del concepto de abandono, según nos dice Meltzer, que
se utilizó en Duelo y melancolía.
Lo que sustituiría el modelo arqueológico de la mente
descrito por Freud e implícito en M. Klein sería el de “vértices”, o sea diferentes puntos de vista. El teatro de significados presupone un conjunto de participantes y una unidad
dramática, pero permite una gran diversidad de puntos de
vista sobre el drama.
La unidad dramática unida a la diversidad de puntos de vista
nos proporciona una posición desde donde podemos observar la unidad temática fundamental de series de sueños con
aspectos externos aparentemente muy distintos, lo que dio
en denominar “continuidad del sueño”.
Los sueños muchas veces no se exponen en una sola
sesión, no siempre pertenecen a una sola noche y de hecho
existe una continuidad narrativa de sueños diseminados
durante meses de análisis.
dencias regresivas durante el soñar, aunque no se le preste
la misma atención que a la del yo, aunque la regresión del
primero contribuye sustancialmente al aspecto infantil del
proceso mental así como en el sueño manifiesto.
Al proceso anterior, Bion lo denominó “un sueño prolongado”.
Cuando hay displacer en una fantasía casi siempre es por
angustia más que por culpa. Proyecta con mayor frecuencia
sus impulsos de culpa dentro de otras personas, mientras
que se identifica a sí mismo en el sueño con el juez castigador que desaprueba. Es capaz de instintualizar el sufrimiento
punitivo y de igual manera hacer que el yo reaccione de
manera masoquista. La forma de reaccionar del soñante
tiene toda la forma de regresión hacia etapas infantiles del
desarrollo del funcionamiento del superyó.
Existen sueños de angustia, premonitorios, persecutorios,
transferenciales. Hay sueños que forman parte del desarrollo
de la psicopatología grave, pero también los que enriquecen
nuestra visión del mundo. Así pues, en el mundo onírico los
sueños son acontecimientos de nuestras vidas, y Meltzer
acota que no son sólo acontecimientos de nuestras vidas,
sino de la vida misma.
En los sueños se realiza la necesidad de representar de
manera plástica como uno de los atributos del trabajo del
sueño. Una de las características es jugar con las palabras
y equiparar aquellas que suenan parecido, así como sucede
en la infancia.
La representación en el trabajo de sueño está lleno de
alusiones, opuestos, el todo y la parte o la parte y el todo.
Se caracteriza por un tipo de mentalidad que normalmente
domina en la infancia y la que normalmente se le denomina
pensamiento primario en el lenguaje psicoanalítico. Sin
embargo, en los sueños también se encuentra presente el
pensamiento secundario simultáneamente.
Aunque la función integradora está en regresión, también
Freud observó que se encuentra como tendencia de revisión
secundaria.
La disminución de funciones del yo pueden tener un aspecto
de disminución y regresión durante el dormir, pero el grado
puede variar de sueño a sueño y de una parte del sueño a
otra. Las alteraciones pueden variar de día a día o de minuto
a minuto.
Es importante recordar el hecho de que los elementos
visuales de los sueños, al postular la necesidad de la representación plástica, como uno de los atributos del trabajo del
sueño. Es importante registrar las asociaciones del paciente
sobre el sueño que se expresan verbalmente, así como
las asociaciones a los elementos visuales o sensoriales del
sueño manifiesto para poder comprender más ampliamente
el contenido latente.
De estas observaciones de las funciones del yo, también
podemos concluir que el trabajo del sueño como la actividad mental de la vigilia, se caracteriza por la interacción
simultánea de las funciones maduras del yo y las primitivas o
infantiles, lo que sería la interacción del proceso primario con
el secundario.
Las funciones del superyó también muestran claras evi-
El vínculo entre el funcionamiento del superyó y la instalación
y el mantenimiento de las defensas anti-instintuales por el yo
es muy cercana. Mantiene las defensas contra los impulsos a
través del mandato del superyó una vez que éste se encuentra firmemente como sistema dentro de la mente.
Durante el sueño la representación mental está separada de
la realidad externa; las únicas cosas importantes en él son
las necesidades y los deseos del soñante.
Pero podemos concluir que los sueños tienen mucho más
que decir que una visión del inconsciente del soñante o de
sus deseos infantiles reprimidos o de la ansiedad o de la
culpa asociada a los deseos o a las defensas para evitar
la culpa o la ansiedad; también en los sueños se observan
los rasgos de carácter o sobre la psicopatología del síntoma.
Brenner menciona que para él es muy importante las
asociaciones del paciente, pero no sólo al contar un sueño
sino en cualquier otro material como pudiera ser un síntoma
neurótico.
Los sueños son multideterminados y que su análisis no sólo
nos lleva a la comprensión de los deseos infantiles inconscientes, sino que se expresan las fantasías inconscientes,
los sentimientos de miedo, envidia, culpa, dolor mental; las
defensas contra ellos, la formación de síntomas, rasgos de
carácter y modos de relaciones de objeto.
Regresando a Meltzer, el título de Vida onírica se refiere a
la idea original en cuanto a que todo el tiempo estamos
viviendo una vida onírica. La diferencia es que cuando estamos despiertos le llamamos fantasía y cuando dormimos
lo llamamos sueño. De esta manera le da mayor ampliación
al funcionamiento mental, no sólo cuando dormimos sino
cuando estamos despiertos.
Así que la idea desarrollada en el siglo XX de Meltzer-BionKlein coincide con la idea expuesta en el siglo XVII por
Calderón de la Barca: “Soñé, soñé y cuando desperté me di
cuenta que la vida es sueño.”
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Bibliografía
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20
Brenner, Ch. (1969). “Los sueños en la práctica clínica psicoanalítica” (Dreams in Clinical Psychoanalytic Practice) (pp. 197-212.
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Ensayos
¿Es posible la
transdisciplinariedad en la
educación superior en México?
Bernarda Téllez Alanís4
… fijarse toda la vida a un solo y mismo oficio
puede ser peligroso porque ello amenaza
conducir a la desocupación, a la exclusión,
al sufrimiento desintegrante del ser.
Nicolescu (1996, p. 109)
Resumen
E
l presente documento tiene el objetivo de mostrar el
enfoque transdisciplinar como una estrategia posible para
contribuir a la superación de crisis actual de la educación
superior en México. Dicho enfoque declara que el principal
objetivo de la educación es el desarrollo de la persona y su
convivencia sana con el entorno. Además, los teóricos de la
transdisciplina enuncian que se debe evitar la superespecialización en el conocimiento para así contribuir a la solución
de los problemas reales y cotidianos que enfrenta el profesionista. En este ensayo se analizan algunas estrategias para
la introducción del enfoque transdisciplinar en los planes de
estudio, como la creación de espacios de reflexión sobre la
ética y la sustentabilidad en la que estudiantes de diferentes
licenciaturas deben convivir, interactuar y reflexionar. También
se enlistan algunos esfuerzos emergentes que en México
buscan dirigirse a dicho enfoque. Así, se concluye que es
posible redefinir los planes de estudio de la educación superior con la propuesta transdisciplinar.
Palabras clave: transdisciplinariedad, educación superior,
planes de estudio.
4. Licenciada en Psicología, Facultad de Psicología, Universidad Autónoma del Estado de Morelos. Maestra en Psicobiología, Facultad
de Psicología, Universidad Nacional Autónoma de México. Doctora en Psicología con énfasis en neurociencias, Facultad de Psicología,
Universidad Nacional Autónoma de México. Cuenta con más de 40 presentaciones en eventos nacionales e internacionales y con ocho
publicaciones. Dos proyectos financiados (Conacyt y PROMEP). Ha impartido más de 40 clases curriculares a diferentes niveles (licenciatura, maestría y doctorado).
Ensayos
21
Introducción
Desde finales del siglo XX, la educación formal e informal, al
igual que muchas disciplinas y que las sociedades mismas, entró en crisis. ¿Para qué se educa? Una de las respuestas más
frecuentes ofrecidas por los sistemas educativos nacionales,
fue para incrementar el uso y conocimiento de la tecnología. Se
dio un aumento de las carreras técnicas y de los perfiles profesionalizantes y se disminuyeron las carreras de corte humanista,
con el objetivo de favorecer la producción, aumentar el comercio
y el consumo. Como la historia actual lo muestra, este enfoque
educativo dirigido a la alta especialización, carente de objetivos
amigables con el desarrollo de la persona y con la preservación
del ambiente, ha contribuido, junto con otros factores económicos y sociales, a la situación global de crisis.
El objetivo del presente trabajo es analizar si el enfoque transdisciplinar, concebido como un paradigma alterno para generar
conocimiento, puede aportar directrices en los currículos de las
carreras de la educación superior, la cual está dirigida hacia la
formación integral del humano y que busca el equilibrio individual, social y ambiental.
Transdisciplina
El físico cuántico Basarab Nicolescu (1996) mencionó que el
término transdisciplinariedad se puede encontrar ya en los años
setenta del siglo pasado en los trabajos del epistemólogo Jean
Piaget, del filósofo y sociólogo Edgar Morin, del matemático
André Lichnerowicz y del astrofísico Erich Jantsch. Dicho autor
indica que el término hacía referencia a la necesidad de superar
las barreras de la pluridisciplinariedad y de la interdisciplinariedad. Para distinguirlo de otros términos, Nicolescu (2008)
declara que en la pluridisciplina se estudia un tema u objeto
por varias disciplinas a la vez, que la interdisciplina transfiere los
métodos de una disciplina a otra, mientras que la transdisciplina
–que significa lo que está entre disciplinas, a través de diferentes
disciplinas y más allá de toda disciplina– busca el entendimiento
de la realidad e incluye la cuestión de los valores (2008). Para
Mota (2002) los prefijos latinos pluri (número grande de cosas,
cantidad) y multi (varias cosas, opuesto a lo simple) hacen
referencia al número, en este caso, de disciplinas. En cambio,
los prefijos inter (entre dos o entre varios) y trans (a través de)
al indicar posición o ubicación sugieren relaciones recíprocas y
dinámicas en las que se encuentran actividades de intercambio,
interdependencia y cooperación.
En el mundo actual se presentan cambios vertiginosos (de
ejemplo sirva el testimonio de los que nacieron en el siglo
pasado y han experimentado desde el nacimiento de la computadora hasta la aparición de la web), por lo que el hecho
de aprender un solo tipo de conocimiento puede llevar a la
desocupación o al desempleo, como Nicolescu lo expresa en
el epígrafe del presente trabajo. Un paliativo para ello podría
22
Ensayos
ser la eliminación de la especialización excesiva y precoz. Pero
Nicolescu mismo aclara: no se recomienda que se aprendan
varios oficios, “sino de construir interiormente un núcleo flexible
que daría rápidamente acceso a otro oficio” (1996, p. 109). Para
ello se requeriría saber conocer y saber hacer, dos de los cuatro
principios declarados en el Informe Delors (1996) para el tipo de
educación del siglo XXI: aprender a conocer, aprender a hacer,
aprender a vivir juntos y aprender a ser. Lo anterior sugiere que
la clave para adaptarse al mundo cambiante es la flexibilidad
en el pensamiento y en la acción. Además, la educación no
debería sólo basarse en el adiestramiento de la inteligencia, sino
también en el entrenamiento del cuerpo y de los sentimientos,
por ejemplo a través del juego.
Transdisciplina y educación superior
Miguelez (2009) retoma nuevas ideas centrales sobre el estado
de la educación que han emanado desde la UNESCO: 1. Los
países en desarrollo sólo alcanzarán el desarrollo mediante la
preparación calificada y competente de sus profesionales; 2. la
desorientación de la universidad es un fenómeno mundial; 3.
los cambios mundiales tienen un ritmo acelerado; 4. la lógica
clásica y el pensamiento único generan pobreza; 5. no se debe
seguir parcelando el saber, se requiere de un enfoque transdisciplinario; 6. es urgente una visión trans-nacional, trans-cultural,
trans-política y trans-religiosa; 7. se debe adoptar un paradigma
sistémico para la complejidad;5 8. es necesario rehacer los
planes de estudio, y 9. es imprescindible el empleo del diálogo
como método.
Para el presente trabajo es central rescatar dos de esas ideas:
“La desorientación de la universidad es un fenómeno mundial”
y “Es necesario rehacer los planes de estudio”. No hablaremos
de que el principio de reduccionismo que primaba en la ciencia
ha resultado obsoleto ante la complejidad de los fenómenos
físicos, naturales y sociales. Ni abordaremos los presupuestos
con los que cuenta la ciencia y que ya algunos autores han
señalado el porqué no pueden ser aplicados tal cual en las
ciencias humanas: las explicaciones causales lineales, las leyes
de probabilidad, la objetividad plena, la inferencia inductiva y la
verificación empírica han sido abordadas por Nicolescu (1996)
y por Carrizo, Espina-Prieto y Klein (2004), entre otros. Así, ante
la insuficiencia o incompletud de las técnicas y métodos con
los que se cuenta para enfrentar la realidad compleja, y siendo
la universidad y otras instituciones de educación superior las
encargadas de la transmisión y generación del conocimiento,
son ellas a las que se dirige este análisis.
“La desorientación de la universidad es un fenómeno mundial”.
Las universidades (al disminuir y aislar las carreras humanísticas
y aumentar las profesionalizantes y científicas) y los sistemas
de educación superior (al separar las universidades de las
instituciones técnicas) promueven la separación entre ciencia
y cultura. Aquí la visión transdisciplinar se ofrece como una
alternativa unificadora que propone un concepto activo de la
naturaleza, la sociedad y el individuo: “… el desarrollo de la cien-
cia no se efectúa por acumulación de conocimientos, sino por
transformación de los principios que organizan el conocimiento”
(Miguelez, 2009, p. 16). Dicho autor enuncia que cuando se
enfrentan los problemas básicos y reales de la vida, las subdivisiones disciplinarias no contribuyen a la solución.
Ante esto, los profesionistas y científicos deben permitirse el
trabajo con otros especialistas para enfrentar el problema real, la
demanda del individuo, de la comunidad o de la organización.
Ello implica ser flexibles y poder aventurarse en campos nuevos
en los que no se es experto; y en el sentido opuesto, se debe
permitir y estimular que otros profesionales se aventuren en el
campo en el cual uno tiene experiencia y se es el experto. Esto
es básico en la práctica cotidiana, pero también es necesario en
el mundo formal de los eventos y de las publicaciones científicas, donde actualmente la exclusión y discriminación son parte
constante de las prácticas de aceptación de trabajos en aras
del mantenimiento de la rigurosidad y la calidad.
En lo que respecta a las universidades, la UNESCO ha sugerido
“revisar y rehacer los planes de estudio”. Para Morin la educación de los jóvenes debe evitar la especialización que fragmenta los problemas y las soluciones y por tanto esa educación
queda corta ante los retos de los problemas globales, se olvida
la solidaridad. “Por doquier es el reino de los expertos, es decir,
de técnicos especialistas que tratan problemas recortados y
que olvidan los grandes problemas, ya que los grandes problemas son transversales, son transnacionales, son múltiples,
son multidimensionales, son transdisciplinarios y, en nuestra
época de mundialización, son planetarios” (Morin, 1998, p. 19).
Una estrategia que han utilizado algunas universidades para evitar la fragmentación es la inclusión de materias no disciplinares
en la formación disciplinar, e.g. en la Universidad de Harvard
(Estados Unidos), 25% de las asignaturas son externas a la especialidad; en la Universidad Simón Bolívar, Venezuela, aproximadamente 15 cursos son de estudios generales de formación
personal, paralela a la formación profesional (Miguelez, 2009).
En varios programas de universidades colombianas se encuentran materias electivas no disciplinares, electivas integrales o
electivas libres complementarias, que en general buscan garantizar una formación interdisciplinar, mientras que la Universidad
de Tlaxcala (México) desarrolló un modelo educativo humanista
integrador y en todas las licenciaturas existe un eje denominado
de autorrealización. En estos dos últimos ejemplos, aun cuando
no se habla de trandisciplinariedad, se hacen evidentes los esfuerzos por trascender la formación exclusivamente disciplinaria.
Además de esto, Morin (1999) sugiere siete principios o saberes necesarios para el desarrollo de la educación, principios
que van más allá del conocimiento disciplinario específico: El
reconocimiento de que el conocimiento humano es imperfecto
ya que conlleva errores e ilusiones; el elaborar conocimiento
pertinente que rehuya de la fragmentación y busque aprehender
las relaciones mutuas y recíprocas entre las partes y el todo
del mundo complejo; el enseñar que la condición humana es
el objeto esencial de cualquier educación; el reconocimiento
de la identidad terrenal; el reconocimiento y enfrentamiento de
las incertidumbres; la comprensión para la aceptación de las
diferencias, y el conocimiento y aplicación de la ética.
Asimismo, se sugiere la revisión de los fundamentos de la disciplina como tal, revisar los contenidos:
reorganizarlos y reestructurarlos con una adecuada arquitectura
semántica para darles mayor sentido y vigencia. Por lo tanto, cada
disciplina deberá hacer una revisión, una reformulación o una
redefinición de sus propias estructuras lógicas individuales, que
fueron establecidas, aisladas e independientemente del sistema total con que interactúan, ya que sus conclusiones, en la medida en
que hayan cortado los lazos de interconexión con el sistema global
de que forman parte, serán parcial o totalmente inconsistentes.
(Miguelez, 2009, p. 31)
También se reconoce que se debe favorecer el trabajo interdisciplinario. Rolando García (1991) afirmó que la búsqueda de
condiciones para el trabajo interdisciplinario no consiste ni en
acometer en contra de los especialistas ni en ubicar la problemática en la interacción entre las interdisciplinas, sino en analizar
las interrelaciones entre los fenómenos y los procesos que son
objeto de estudio. Cabe resaltar que la Carta de la Transdisciplinariedad, firmada en el año 1994 en el Primer Congreso
Mundial de Transdisciplinariedad, en su artículo tercero declara:
Artículo 3. La transdisciplinariedad es complementaria al enfoque
disciplinario; hace emerger de la confrontación de las disciplinas
nuevos datos que las articulan entre sí, y nos ofrece una nueva
visión de la naturaleza y de la realidad. La transdisciplinariedad no
busca el dominio de muchas disciplinas, sino la apertura de todas
las disciplinas a aquellos que las atraviesan y las trascienden.
Entonces, se reconoce la validez del trabajo disciplinario repensado, reformulado y de la interdisciplina, ambos como apoyos
en la construcción del conocimiento integral y complejo. Es ahí
donde la transdisciplina juega un papel esencial para completar
y armonizar los distintos niveles de realidad. La idea que Morin
rescata de Ernesto Sábato, que el mundo requiere quien lo
estudie y ausculte, de mundólogos (Quintero, 2009), muestra
la necesidad de realizar integraciones a gran escala, unir las
áreas del conocimiento y analizar los fenómenos en su multidimensionalidad. Antes del desarrollo del enfoque transdisciplinar
se pensaba en la necesidad de la existencia de teóricos que
sintetizaran el conocimiento de grandes áreas de estudio, sin
embargo se hacía sólo referencia al conocimiento científico.
En la actualidad se debe pensar en la necesidad de sintetizadores e integradores de los conocimientos humanos, no sólo
del conocimiento científico. Dicha tarea implica un peso muy
grande para recaer en los hombros de una sola mujer o de un
solo hombre, entonces las universidades deberían asumir ese
papel utilizando las estructuras sociales, tecnológicas y materiales que poseen.
Por otro lado, una propuesta de cómo organizar los saberes
es hecha por el matemático, sociólogo y filósofo Michel Authier
Ensayos
23
y por el filósofo Pierre Lévy, quienes sugieren una cosmopedia
(Authier y Lévy, 1992) para superar la visión estática del círculo
del conocimiento enciclopédico:
La cosmopedia ofrece una variedad de formas de expresión como
las imágenes fijas y las animadas, sonido, simulación interactiva,
sistemas de expertos, ideografías dinámicas, realidades virtuales,
etcétera. En fin, la cosmopedia es la multiplicación de las enunciaciones discursivas abiertas al universo de la interactividad, siendo
un soporte poderoso para el ensayo y la imaginación. (Mota, 2002,
p. 8)
Esta propuesta de organización dinámica, interactiva y visual de
conocimiento también abre la puerta a conocimiento no sólo
de tipo científico, sino a la posibilidad de enlazarse con música,
poemas, cuentos, pinturas, fotos, videos, entre otros, es decir
con el conocimiento humano.
Finalmente, el mismo Nicolescu previene contra la imposición
total del paradigma de la transdisciplinariedad, lo que sería
sólo un cambio de dogma dominante y, además, provee de
una estrategia para la convivencia de los enfoques disciplinar y
transdisciplinar:
En las instituciones de enseñanza no es necesario crear nuevos
departamentos y nuevas cátedras, lo que sería contrario al espíritu
transdisciplinario: la transdisciplinariedad no es una nueva disciplina
y los investigadores transdisciplinarios no son nuevos especialistas. La solución sería engendrar, en el seno de cada institución de
enseñanza un taller de investigación transdisciplinaria de composición variable en el tiempo y reagrupando docentes y alumnos
de esa institución. La misma solución podría ser experimentada
en las empresas y en toda otra colectividad, en las instituciones
nacionales e internacionales. (Nicolescu, 1996, p. 113)
Entonces ¿es posible el enfoque transdisciplinar en la educación
superior? Sí, sí es posible. En México algunas universidades ya
24
Ensayos
están implementando varias estrategias, entre ellas la creación
de posgrados como la Maestría y Doctorado en Estudios Transdisciplinarios para la Sustentabilidad, de la Universidad Veracruzana; el Doctorado Transdisciplinario en Desarrollo Científico
y Tecnológico para la Sociedad, del Centro de Investigación
y de Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional; la
inclusión de seminarios con tópicos transdisciplinarios a nivel
de Licenciatura e.g. Facultad de Psicología, campus Ciudad
Universitaria, UNAM, y más recientemente en la Licenciatura en
Psicología de la FES Iztacala de la UNAM; en la formación docente e.g. Escuela Normal Superior de Michoacán; y la creación
de centros de investigación transdisciplinaria como el Centro
de Investigación Transdisciplinar en Psicología de la UAEM y el
Centro de Ciencias de la Complejidad de la UNAM.
Además de estos proyectos emergentes, ¿qué deberían hacer
las universidades y las instituciones de educación superior?
Según la UNESCO, reestructurar los planes de estudio integrando la formación disciplinar y la perspectiva de análisis
transdisciplinar. De acuerdo a lo revisado anteriormente, algunas
estrategias pueden ser:
1. La creación y la realización de talleres de investigación
transdisciplinaria a los que asistan los estudiantes de cualquiera de las carreras ofertadas por la universidad.
2. Se debe replantear el trabajo disciplinar, pensar en sus
bases teóricas y en la posibilidad de superar principios que
ya se hayan demostrado como ineficientes.
3. Que en los planes de estudio se incluya un porcentaje
de créditos que deban ser tomados en materias fuera de la
formación disciplinar.
4. Que se desarrollen seminarios epistemológicos sobre el
objetivo de la ciencia como una actividad humana más –entre otras actividades como la cultura y la religión– que busca
la completitud humana.
5. Se debe desarrollar el conocimiento y discusión de la
ética, de la sustentabilidad del ambiente y entrenar a los
profesionales para su aplicación en situaciones prácticas.
6. Se debe desarrollar conjuntamente el arte con la ciencia,
no como una disciplina accesoria, sino como una parte
integral y esencial del conocimiento humano.
7. Que se estimule el pensamiento flexible, la posibilidad
de cambiar y adaptarse sin que ello haga referencia a una
cualidad de falta de rigurosidad o seriedad.
Conclusiones
La educación superior en el mundo, y específicamente en
México, está en crisis. Por tanto, es evidente que ésta debe
replantearse y de reconstruirse. El enfoque transdisciplinar se
muestra como una opción para enriquecer y dar forma a los
planes de estudio, ya que enfatiza que el objetivo de la educación es el desarrollo de la persona y que evitar la superespecialización puede ser benéfico para la solución de los problemas
reales que se presentan en la vida cotidiana.
Se revisaron algunas estrategias para llevar a cabo el cambio
curricular, entre las que destaca la creación de espacios de
reflexión sobre lo que es la transdisciplinariedad, la ética y la
sustentabilidad en la cual estudiantes de diferentes profesiones
deben interactuar y reflexionar. Además, en la educación formal
se debe dar cabida a todos los conocimientos que estén establecidos y organizados, no sólo a los conocimientos científicos
sino también a los saberes tradicionales y a las experiencias
locales que no son generalizables, ya que todos ellos aportan
una verdad parcial. Por otro lado, encontró que en México
existen varios esfuerzos dirigidos hacia la aplicación del enfoque
transdisciplinar. Por tanto, la respuesta es afirmativa: sí se puede
transitar a una educación superior con un enfoque transdisciplinar, sin olvidar que éste no debe suplir a la disciplina, sino que
debe existir un diálogo dinámico y crítico entre ambas.
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CMS-6420336.
Notas
5. El paradigma sistémico enuncia la integración de los
conocimientos de todos tipos y orígenes, reconociendo
su utilidad y su igual valía, es opuesto por naturaleza al
paradigma positivista.
Ensayos
25
Artículos
La terapia familiar:
Un enfoque clínico estructural
(Primera parte)
Carlos F. Soto Chico6
Resumen
E
l artículo que se presenta a continuación consta de
dos partes. En su conjunto, resalta la importancia de la intervención terapéutica con marco teórico y técnico estructural
en terapia de familia, teniendo como intención proponer
un enfoque integrador que permita el trabajo profundo con
familias, pero principalmente en el enfoque estructural. La
propuesta de este artículo es describir el panorama general
de la intervención con familias desde una propia postura
terapéutica, abriendo la posibilidad de un tipo de tratamiento
clínico particular que amplía las herramientas y posibilidades
de cambio en los pacientes; se busca despertar la inquietud
clínica de formarse en este enfoque a nivel posgrado y profundizar en el abordaje terapéutico con familias. El presente
6. Licenciado en Psicología, Universidad Intercontinental. Maestro en Psicología Clínica y Psicoterapia, Universidad Anáhuac. MBA, IPADE.
Candidato a Doctor en Psicoanálisis, Universidad Intercontinental. Especialista en psicoterapia y psicología organizacional. Académico y
capacitador certificado por AICON Internacional SC y Norma CONOCER. Contacto: [email protected]
26
Artículos
artículo tiene el respaldo experiencial del autor como parte
de aquellos presentados en las jornadas de investigación
del Hospital Psiquiátrico Dr. Juan N. Navarro (2004), ubicado
en la Ciudad de México, producto del trabajo clínico dentro
del Departamento de Terapia de Familia y de Pareja (Soto,
2004). El artículo es parte del trabajo del autor a lo largo
de dos años (2002-2004) con población adulta, referidos
al Departamento por tratarse de ser la familia, padres o
parientes de los pacientes identificados (menores de edad
con diversos motivos de consulta, sintomatología diversa y
diagnósticos psiquiátricos y clínicos igualmente diversos).
Además, es la propuesta teórico-técnica del trabajo clínico
con familias mexicanas, presentándose las conclusiones
en la segunda parte del mismo, por lo que es importante y
recomendable que los lectores revisen las dos partes para
que mantengan el contexto en su conjunto.
Palabras clave: Terapia familiar, tratamiento con familias, psicología clínica, teoría y técnica en terapia familiar, salud mental,
familiogramas, Salvador Minuchin.
Abstract
The article presented below consists on two parts. The
article as a whole, highlights the importance of therapeutic
intervention with structural theoretical and technical framework in family therapy, with the intention to propose an
integrated approach to working with families mainly in the
structural approach of family therapy. The purpose of this
article is to describe the overall picture of family intervention
from a particular therapeutic stance, opening the possibility of a particular type of clinical treatment that extends
the tools and possibilities for change in patients, seeking
to awaken clinical concern for formed in this approach to
postgraduate level and deepen the therapeutic approach
with families. The article has the experiential support the
author as part of the papers presented at the conference
research Psychiatric Hospital Dr. Juan N. Navarro, located
in the City of Mexico, resulting from clinical work within the
Department of Family and Couple Therapy (Soto, 2004).
The article is part of the clinical work of the author over
two years (2002-2004) with adult population referred to the
Department because it is being the family, parents or relatives of identified patients (children with various reasons for
consultation miscellaneous symptoms and equally diverse)
psychiatric and clinical diagnostics. This article is the theoretical and technical proposal of clinical work with Mexican
families, presenting the conclusions in the second part of it,
so it is important and recommended that readers review the
two sides to maintain the context of the article as a whole.
Key words: Family therapy, treatment with families, clinical
psychology, theory and technique in family therapy, mental
health, Salvador Minuchin.
Introducción
A lo largo de la historia se han adoptado diferentes posiciones teóricas, filosóficas, científicas, religiosas, etcétera,
acerca de la función y la participación del ser humano en la
vida, interesándose sobre cuál es el propósito y sentido de
su existencia. Todas estas posiciones teóricas han llevado a
cabo un modelo práctico para manejar la realidad y darle un
sentido propio; se ha ido desde la utilización de los mitos
hasta los avances científicos para interpretar a la realidad
del ser humano (Jáidar, I., 2001). El ámbito cultural y social
va dando forma a las características más elementales de
funcionamiento del ser humano, y dependiendo de qué
premisa epistemológica utilicemos (Bateson, 1972), será la
forma en la que comprendamos, de manera más o menos
profunda, la realidad en la que se inserta para convertirse
en sujeto de su sociedad o su cultura específica (Braunstein
et al., 1975). El hombre y su cultura determinará de forma
importante el modelo de familia, pareja e individuo para
su mejor funcionamiento y adaptabilidad ante su medio
ambiente (Elizundia, 1999). Es por esta razón que la familia,
como modelo occidental de unidad básica entre individuos,
nos permite analizar sus funciones, características y determinantes, que son fundamentales para comprender, más
adelante, cómo se desenvuelve el individuo como producto
de las interacciones, cuidados y educación aprendido y
fomentado por el modelo de familia al cual pertenece. Por
familia no sólo se está refiriendo al modelo “clásico”, sino
también a cualquier organización o grupo de personas que
cumplan con las funciones y características que también se
relacionan con nuestra concepción de familia tradicional.
En nuestra sociedad actual, cada vez más compleja y cambiante, los retos que presentan los diferentes profesionales
de la salud mental son continuos y complicados en su solución. Para Fromm (1955, 1976) una sociedad sana estaría
basada en la cooperación entre sus integrantes, en donde
unos trabajen para los otros, en una interacción armoniosa,
no explotadora. En cambio una sociedad disfuncional estaría basada en una estructura y dinámica progresivamente,
productora de neurosis y psicosis, donde los individuos
tenderían a centrarse en sus necesidades, deseos y aspiraciones inmediatas, descuidando el ámbito ecológico
y social en que viven. El medio en el que estas personas
se desarrollen propiciará frustraciones, soledades, vacíos
emocionales y un clima de violencia cada vez mayor. Para
Fromm (1983) los individuos y las instituciones se constituyen en elementos que frenan y reprimen la realización de las
posibilidades de otros en una sociedad insana. Para Marx
(citado por Fromm, 1962) la lucha de clases sería el motor
de la historia, y también sería el generador de muchos de
los problemas que actualmente vivimos la gran mayoría de
los seres humanos.
Para Fromm (1955) la neurosis estaría fundamentada, en
el ámbito social e individual, en la aparición de un malestar
Artículos
27
y sufrimiento derivado del conflicto del individuo o una
colectividad que estaría motivada por la contraposición
entre los deseos y las obstrucciones o amenazas en que se
desenvuelve la vida cotidiana. La neurosis, comenta Fromm
(1976), produciría reacciones exageradas ante acontecimientos inofensivos o de solución práctica, intensificándose ante acontecimientos frustrantes, y su mecanismo
de compensación sería la rigidez o aferrarse a prejuicios e
ideas. En la sociedad contemporánea, la neurosis tendría
dos mecanismos que funcionan como paliativos que la
descargan transitoriamente: la búsqueda de placer inmediato y la generación del malestar de otros a través de la
culpabilización o la agresión verbal o física. Estas características del ser humano actual no son ajenas a la mayoría
de las personas, pues se pueden observar de forma generalizada en las grandes urbes de cualquier país del mundo.
Desde esta perspectiva de comprender al ser humano
actual, cabría preguntarse y reflexionar acerca del papel
de la familia en la producción de individuos con problemas
similares a los antes expuestos y cuál sería el resultado si
esta dinámica continúa reproduciéndose, además de cuál
sería la respuesta o solución a este problema que parece
que ha rebasado la capacidad de acción de los profesionales de la salud mental.
Ante la inminente globalización, con sus valores e ideales
implementados a los diferentes países, los cambios se
han comenzado a presentar en muchas áreas de la vida
humana, muchos de éstos de forma dramática y con
consecuencias humanas observables (Basaglia, 1978). El
cambio más fuerte de todos, según Giddens (2000), se
ha dado en la vida privada. Aspectos como la sexualidad,
las relaciones, el matrimonio y la familia han comenzado a
presentar cambios muy importantes que afectan la visión
que ahora se tiene acerca de sus funciones como tradicionalmente se conocían. Sin duda, uno de los aspectos que
más han resentido los cambios intrínsecos al proceso de
globalización, ha sido el grupo familiar. En la actualidad se
pueden escuchar debates profundos y apasionados acerca
del retorno al modelo tradicional de familia, a recuperar los
valores de la vida humana, muchos de los cuales se basan
en concepciones religiosas, moralistas o fundamentalistas. El refugio tradicional de la familia ha perdido el poder
como institución única en su establecimiento. La crisis es
un debate continuo y preocupante para la gran mayoría
de los interesados en el tema de la educación, la salud y el
bienestar.
Para Giddens (2000) la familia tradicional, a lo largo de la
historia, ha sido una unidad económica, donde la producción agrícola involucraba a todo el grupo familiar, aunque
en las clases acomodadas significaba la transmisión de la
propiedad, la cual se fundamentaba con el matrimonio. En
la Europa medieval se consideraba al matrimonio como
el espacio donde el amor debía florecer, pero no se encontraría sobre la base del amor sexual. Existía una fuerte
28
Artículos
desigualdad entre hombres y mujeres. Las mujeres eran
propiedad de sus esposos o padres, y la desigualdad se
extendía a la vida sexual, considerando este aspecto en
relación a la necesidad de asegurar la continuidad de la
herencia. En este modelo de familia el hombre podía tener
varias mujeres “no oficiales”, en cambio la mujer debía ser
madre de sus hijos. En las mujeres se buscaba el respeto
contraído por la virginidad, la constancia y la fidelidad.
La falta de derechos hacia la mujer, en la familia tradicional,
también se extendía hacia los hijos. Sólo en algunos grupos
privilegiados no se daba el fenómeno de vivir la sexualidad
como factor fundamental de la reproducción. No existían
métodos anticonceptivos por lo cual la sexualidad estaba
estrechamente vinculada con el parto de hijos. La idea de
la virtud en la mujer fundamentaba el control que se ejercía
sobre sus acciones. Igualmente, sucedía una discriminación
con la homosexualidad, donde las tradiciones y la cultura
ejercieron una fuerte consigna hacia este aspecto. Muchas
de las posiciones ideológicas occidentales han tomado
una posición extrema llegando a considerarla, por algunos
manuales de psiquiatría, como una perversión (Giddens,
2000). Ante los cambios paulatinos, las actitudes hacia la
sexualidad han ido transformándose también; ahora tiene
poca relación con la idea del matrimonio, ésta ya no estaría
definida por la heterosexualidad. En este sentido, Troya
(2000) comenta que se han dado cambios drásticos en
diferentes áreas de la pareja humana y de la familia, algunos
de los que menciona son:
• Se ha incrementado la cantidad de divorcios en todas las
clases sociales.
• Los divorcios actuales son cada vez con más frecuencia
promovidos por las mujeres.
• Se han incrementado los embarazos no deseados en
adolescentes.
• Existe un aumento de la homosexualidad, tanto en hombres como en mujeres, además de una explicación mejor
fundamentada como actitud sexual no relacionada con la
patología, basada en la preferencia sexual.
• Hay un aumento de las dificultades en el mantenimiento
de las jerarquías y el respeto entre padre-madre/hijos, y en
particular, padre-hijos.
• Existe un constante cuestionamiento de la jerarquía hombre/mujer.
• Se han dado importantes innovaciones en ingeniería
genética y en inseminación artificial, que pueden desembocar en la posibilidad de prescindir de los hombres como
personas concretas en relación con la procreación.
Análisis psicoanalítico de la familia
contemporánea
Ante estos cambios en la estructura familiar y de la pareja,
muchos investigadores pueden quedar perplejos ante
dichas realidades. Dentro de la familia tradicional, ésta
puede ser considerada como una fase transicional que llevó
a lo que ahora podemos definir como familia. En el modelo
tradicional existía una pequeña proporción de mujeres con
empleo y la idea del divorcio era un estigma importante.
En esta transición la familia dejó de ser la principal entidad
económica y se comenzó a desarrollar la idea del amor
romántico como la base del matrimonio (Campuzano,
2001). Las características de cada familia varían de sociedad en sociedad, pero las pautas de este nuevo modelo
se pueden observar en todo el mundo industrializado. En
la actualidad son pocas las que viven como el prototipo
de familia desarrollada en los años cincuenta en Estados
Unidos, donde ambos padres vivían juntos con los hijos
bajo un matrimonio, donde la madre es la ama de casa de
tiempo completo y el padre trabaja gran parte del día para
conseguir el sustento.
Según datos mencionados por Giddens (2000) en algunos
países, en Europa y en Estados Unidos más de la tercera
parte de los nacimientos se producen fuera del matrimonio,
además de que la proporción de personas que viven solas
ha incrementado de manera importante y parecería, según
este autor, que va en aumento esta tendencia. Otro dato
impactante se refiere a que la cuarta parte de las mujeres
entre los 18 y 35 años de edad, afirman que no quieren
tener hijos. Aunque estos datos parecen alarmantes en
relación al papel que se le concede a la familia, se puede
decir que la vida familiar se ha modificado por el desarrollo
de la concepción actual de la pareja. El matrimonio y la familia se han transformado en conceptos que se denominan
de la misma forma que en el pasado, pero que han cambiado en sus características más fundamentales. La pareja
es el centro de la familia, sin importar si se encuentra bajo
el matrimonio o no; lo asumió así al verse transformado el
papel económico y ser, ahora, el amor y la atracción sexual
la base de los lazos matrimoniales. La pareja construye su
propia historia, basándose en elementos que han tomado
gran importancia: la comunicación emocional y la intimidad.
El matrimonio ahora se fundamenta en un nuevo elemento
para las parejas: la comunicación emocional (Giddens,
2000). La comunicación se ha convertido en la forma de
establecer el vínculo entre la pareja y el motivo por el cual
se planea su continuación. Es muy importante hacer notar
que se ha dado una transición importante en la concepción de la pareja, donde el emparejarse y el desparejarse
es la descripción que mejor define la situación de la vida
personal, y ya no se utiliza el modelo de matrimonio y
familia. Según datos estadísticos revisados por Giddens
(2000), el matrimonio sigue siendo la condición normal para
la mayoría de la gente en Estados Unidos y Europa, sin
embargo su significado se ha transformado profundamente.
El matrimonio representaría que una pareja se encuentra en
una relación estable basada en una declaración de compromiso, pero ya no representa el elemento definitorio de
la pareja. De igual forma, la posición de los hijos ha cambiado profundamente. Ahora las actitudes hacia ellos se ha
enfocado hacia la protección, pues en muchas partes de
Europa, ahora son más escasos, además de que la decisión actual de tener un hijo es fundamentalmente diferente
a lo que se concebía en generaciones anteriores. En la
familia tradicional, los hijos eran un beneficio económico,
lo cual en la sociedad actual resultaría difícil mantener esta
concepción. Los hijos, para la mayoría de las sociedades
occidentales, representa una carga económica importante
para los padres, además de que ahora dicha decisión está
determinada por necesidades psicológicas y emocionales,
más que reproductivas únicamente. Para Giddens (2000) el
tema de los efectos del divorcio común de los padres sobre
los hijos y la existencia de una mayor cantidad de familias
sin padre, es un tema crucial para el entendimiento de
nuestra sociedad.
En la actualidad, la pareja ha sido invadida por los ideales
democráticos de la sociedad occidental. Una “buena”
relación de pareja estaría basada en una relación entre
iguales, en la que cada cónyuge tiene los mismos derechos
y obligaciones, donde el respeto y la preocupación por el
otro es un proceso recíproco. La relación estaría basada en
la comunicación, donde se buscaría comprender el punto
de vista del otro, pues esto representa lo esencial de la
relación de pareja. El hablar y el dialogar, así como el establecimiento de la confianza mutua, son la maquinaria que le
permite a la pareja funcionar adecuadamente. La idea del
poder autoritario, coercitivo y violento no es admitido en el
funcionamiento de la pareja. Todas estas características de
la pareja, núcleo de la familia occidental, se amoldan a los
valores de la política democrática (Huntington, 1996). Dentro de un sistema democrático todos los seres humanos,
en principio, iguales, con igualdad de derechos y responsabilidades, basados en un respeto mutuo. El diálogo es el
elemento esencial de la democracia, sustituyendo al poder
autoritario por la discusión abierta de los problemas. Este
modelo democrático ha llevado a que los padres puedan
ejercer su autoridad sobre sus hijos buscando el interés
común de la familia, pero basándose en el principio de
igualdad ante todo. En el modelo de familia democrática
(Giddens, 2000) la autoridad que recae sobre los padres
debe estar basado en un contrato implícito de igualdad, basada en una democracia emocional donde los hijos pueden
ser capaces de replicar. Esta democracia de las emociones,
debe aclararse, no implica la falta de disciplina o la ausencia de respeto entre los miembros de la familia actual.
El cambio fundamental en la concepción del matrimonio
(Troya, 2000) ha provocado que ahora ya no se considere
como una institución económica en su base, sino que se le
interpreta como un compromiso ritual que puede ayudar a
estabilizar las relaciones, aunque continúan siendo relativamente frágiles (Giddens, 2000). Aspectos como la libertad
sexual, el aumento de la participación laboral y la libertad
sexual de las mujeres son aspectos incompatibles con el
concepto de familia tradicional del pasado, y la oposición a
Artículos
29
que éstos continúen evolucionando son rasgos que definen
a los grupos más fundamentalistas a nivel religioso y cultural a nivel mundial (Huntington, 1996).
Muchos investigadores y estudiosos del fenómeno de la
familia en sus diferentes contextos culturales y sociales han
tratado de dar una respuesta y solución a las interrogantes
que con anterioridad se plantearon, algunos con mejores
resultados que otros, con mayor profundidad en sus intervenciones y con mayor alcance para las diferentes culturas
en las que se observa el fenómeno de la interacción y
dinámica de la familia. Un modelo terapéutico actual de los
individuos que sufren de neurosis, u otros trastornos más
graves de personalidad, debe basarse en ayudar a los individuos a revertir su frustración, aislamiento y vacío emocional, buscando impulsarlos a realizar acciones que transformen su entorno físico-social. Se buscaría construir círculos
virtuosos que propicien grados mayores de satisfacción, así
como vínculos afectivos de mayor intensidad y profundad.
Implicaría asumir y delegar responsabilidades, y el involucramiento con los intereses de otros individuos con las que
existe convivencia. En este modelo terapéutico se buscaría
que lograran hacer lo que realmente quieren, que confiaran
más en su propia experiencia, en sus sentimientos y que
desarrollaran su creatividad, capacidades y emociones para
llegar a lo más cercano a su plenitud.
Desgraciadamente esto no se observa en nuestra realidad
cotidiana, aunque muchos esfuerzos se han realizado para
llevar a cabo ciertas metas de cambio positivo en la reali-
30
Artículos
dad del individuo. Metas que, en resumen, pueda dirigir
su propio destino, ampliando continuamente su margen
de posibilidades a nivel individual y colectivo. Igualmente
importante sería el logro de procesar el pasado, apropiándose del futuro y logrando una acción más consciente en
el presente. En el modelo terapéutico propuesto, el insight
no sería solamente la meta terapéutica, tampoco el “hacer
consciente lo inconsciente”, sino el logro de una transformación efectiva de la estructura y dinámica de la vida en
que se desenvuelve el individuo (Korban, 1984; Espejel,
1987; Jiménez, 1994; Palomar, 1998).
El modelo de humanidad que, de manera ideal, se podría
proponer a partir de la idea de que cada persona tendería
a actuar libremente teniendo plena conciencia de ser parte
esencial de la sociedad. En esta sociedad, los organismos
sociales se convertirían en poderes al servicio de cada
persona, se buscaría eliminar de forma progresiva y profunda la represión, la desconfianza, la violencia y el castigo
de parte de los Estados, sociedades, escuelas y familias.
Existiría un profundo respeto por la ecología y por el mismo
ser humano; se buscaría que cada persona lograra ver en
los otros una parte esencial de sí mismo. Este ideal recae
en la esperanza de que los cambios profundos comiencen
en la familia, como núcleo fundamental de educación del
individuo.
El ser humano necesita vivir en sociedad para satisfacer
una serie de necesidades psicológicas, biológicas y sociales, además participa y forma parte de diversos gru-
pos de personas donde también satisface necesidades
intelectuales y de trascendencia. Uno de los grupos que,
en palabras de Wilheim Reich (1973), sería la unidad más
pequeña pero la más importante en toda la estructura del
Estado: la familia.
Dentro de la sociedad, la familia se convierte en el elemento
más importante: es la encargada de transmitir por medio
de la educación de los hijos la ideología dominante dentro
de una sociedad (Reich, 1973). Todo cambio social también
tiene una repercusión dentro del núcleo familiar; lo mismo
se puede decir de la influencia que ejerce sobre la sociedad, pues en su seno se encuentran los individuos que la
conforman. Los cambios en las familias van estructurando
diferentes procesos dentro de cada sociedad.
En una sociedad donde la familia se vuelve un núcleo patológico para los individuos, se puede considerar a dichas
familias como productoras de individuos con patologías
importantes y, como comenta Bellak (1965; citado por
Sandler, 1987), en esta clase de individuos se destacaría
que:
... un trastorno de la personalidad constituye un problema
serio, ya sea como portador de un virus emocional que se
contagia dentro del pequeño grupo familiar o encarnado en
un demagogo en el plano nacional. El delincuente, el criminal
adulto, el drogadicto, el psicótico común, no menos que el
lunático político, son problemas de gran gravitación social que
exigen una solución. Necesitamos aprender a prevenir el surgimiento de estos malos actores, comprenderlos lo bastante
como para poder controlarlos terapéutica o socialmente, y
saber ya mismo, lo cual es urgente, predecir qué individuos
probablemente incurran en un acting out y en qué circunstancias. (p. 162)
Reich (1973) comenta que la familia es como una fábrica
donde el Estado puede influir en la estructura y en la
ideología de una sociedad. Desde la infancia, las estructuras familiares van siendo introyectadas por el infante a fin
de que pueda integrarse y adaptarse al orden social más
general, lo cual requiere de una represión importante en
cuanto a las necesidades fundamentales. Analizando el
funcionamiento de nuestra sociedad actual, se podría, si
realmente se reflexiona a profundidad, encontrar cuál es la
realidad de la familia y cómo se ha llevado a cabo el ciclo
reforzador de la dinámica entre la familia y la sociedad de
manera recíproca.
Para Freud (1984) la esencia de la formación colectiva
se basa en el establecimiento de lazos afectivos en las
primeras fases de la infancia del individuo. Para este autor
“la familia es la relación en la cual el individuo empieza a
establecer sus primeros contactos afectivos, los cuales
van moldeando sus relaciones y la percepción del individuo
con su mundo exterior”. El sistema familiar, según Kardiner
(1939), es la base fundamental para lograr el desarrollo del
ser humano, pues éste depende de aquella para su super-
vivencia, desarrollo y crecimiento. Los padres, y en general
toda la familia, se encargan de transmitir los valores, costumbres y los ideales del individuo. En este sentido, Hieber
(2002) llega a la siguiente reflexión: “la familia tiene una gran
influencia sobre la salud mental de los individuos, y la familia
se convierte, desde esta perspectiva, en el principal agente
moldeador para la salud mental del individuo”.
Para Fromm (1983) la familia debe ser considerada como
el agente psicológico de la sociedad. Desde la perspectiva
de este autor, los padres de familia son los encargados
de sentar las primeras bases de la forma en que el nuevo
individuo se relacionará con los diferentes elementos de su
entorno social. Y, Freud (1984), mucho antes que Fromm,
comenta que las experiencias tempranas ejercen una influencia decisiva sobre la formación del carácter del individuo.
Un análisis profundo y realmente esclarecedor de la dinámica social que se vive en la actualidad, la plantea Lipovetsky
(1998). Este autor comenta que en estos tiempos las
cosas no se miden por su cualidad sino por la cantidad,
lo mismo está sucediendo con las personas dentro del
establecimiento de sus relaciones humanas. Según este
autor, las relaciones humanas se han convertido en relaciones de dominio, basadas en la intimidación y el cálculo
frío. En un estilo de relación basado en el “tener” y no en
el “ser” (Fromm, 1957), dejando a un lado el acercamiento
al otro como un individuo de significado profundo (Rogers y Rosenberg, 1989). En apariencia, las personas se
han convertido en más sociales y cooperadoras, pero lo
que ha sucedido en realidad es que existe una marcada
explotación de los sentimientos de los otros, buscando el
propio interés, el deseo de reconocimiento, el éxito, prestigio y poder. La sociedad actual se basa en el principio de
producción y consumo masivo, lo que fomenta la competencia y las ansias de poder en las personas (Hieber, 2002),
lo cual puede poner a la familia como el principal agente de
producción de este fenómeno mundial.
El ser humano vive en un egocentrismo e individualidad patológica (Fromm, 1983), donde no se acepta la responsabilidad, no hay una adecuada identificación de las propias
emociones, actos, deseos y pensamientos, lo cual también
afecta en la propia vida del individuo y en sus relaciones
interpersonales. Al no existir la toma de conciencia, de su
responsabilidad ante el medio ambiente, se ha comenzado
a establecer la dinámica de relaciones interpersonales conflictivas, lo cual nos habla de las fuertes cargas de neurosis
que se viven ahora. A pesar del panorama complicado en
el cual nos encontramos insertos, las intervenciones en
terapia familiar buscan resolver algunos de los problemas
que más aquejan a los seres humanos, buscando salvar al
individuo que se forma y conforma en dichas familias para
que pueda convertirse en un agente de cambio positivo
para su sociedad. Uno de los modelos que mejor pueden
explicar la intervención con las familias, además qué mejor
se puede interrelacionar con la dinámica y las característiArtículos
31
cas de la familia mexicana (Ramos, 1951), es el Modelo
estructural (Minuchin, 1967, 1978), llegando a interpretar
también el fenómeno de la pareja y de los grupos desde
este enfoque, para dar un sentido a los postulados y técnicas más importantes de este modelo terapéutico.
El enfoque estructural en terapia familiar
Desde la publicación del primer trabajo de investigación
del psiquiatra Salvador Minuchin (1967): Structural family
therapy, se comenzaron a dar avances importantes en el
desarrollo del marco de referencia teórico-estructural en
el trabajo con familias y parejas. Este marco (1974) es un
cuerpo de teoría y técnicas que estudian al individuo en su
contexto social. Además, este tipo de intervención terapéutica busca modificar la organización de la familia, transformando la estructura del grupo familiar y logrando modificar
las posiciones de los miembros en un determinado grupo.
Al trabajar con este modelo se observará un cambio en las
experiencias de cada uno dentro de la organización, que
favorecerá el desarrollo y evolución de los miembros de la
familia.
Para comprender el trabajo de familias y parejas con este
enfoque, es necesario recordar que el ser humano no es
un ser aislado, sino un miembro activo y reactivo dentro de
grupos más amplios. Experimenta su realidad tomando en
cuenta elementos internos y externos. Siguiendo con esta
idea, podemos decir que la experiencia es determinada por
la interacción con el medio ambiente, pero al igual que el
ser humano es influenciado por el contexto social, también
éste puede actuar sobre su entorno.
Muchas de las técnicas tradicionales de salud mental han
tenido un origen en el interés por la dinámica producida
por la dinámica individual, lo cual ha llevado a muchos
terapeutas a concentrarse en la exploración de la vida
intrapsíquica (Minuchin, 1974). Desde el enfoque individual
en psicoterapia se considera al paciente como el origen de
la patología y se dedicará a reunir los datos que pueden
obtenerse. Desde el enfoque estructural en terapia familiar,
las ideas sobre este acercamiento al individuo y la patología
se han transformado gracias a las aportaciones importantes
de diferentes teóricos como Gregory Bateson (1972). Este
autor les recordó a los terapeutas familiares que el contexto
influye directamente sobre el proceso interno de la mente.
Desde esta perspectiva, el modelo estructural concibe a
la familia como un grupo social natural que determina las
respuestas de sus miembros a través de estímulos desde
el interior y el exterior. Su organización y estructura, según
Minuchin (1974), tamizan y califican la experiencia de los
miembros de la familia, considerando a ésta como “la parte
extracerebral de la mente”.
Minuchin comenzó a desarrollar su modelo estructural a
partir de su trabajo, de 1960 a 1969, en una correccional
32
Artículos
infantil en Estados Unidos. Se dio cuenta que los jóvenes
que atendía cuando se rehabilitaban y se les daba de alta,
reincidían, dado que volvían a convivir con los problemas
familiares cotidianos. Como la población con la que trabajaba en dicha institución era para personas marginadas,
discriminadas y muy pobres, Minuchin decidió que sus
intervenciones terapéuticas debían ser concretas y orientadas hacia la acción, en lugar de ser abstractas y predominantemente verbales (Sánchez y Gutiérrez, 2000).
En el grupo que lideraba el psiquiatra (1970-1979), implementó técnicas de acción, de role-playing, basadas en
acciones para el hogar, y en general innovó técnicas para
llegar a un mejor diagnóstico y tratamiento. Realizó estudios más profundos acerca de la estructura familiar, que
Minuchin la definió como: “una serie invisible de demandas funcionales que se organizan en la manera en que
sus miembros interactúan” (Sánchez y Gutiérrez, 2000, p.
91). Para él, la estructura representa la configuración de la
familia, que se produce cuando los miembros comienzan
a adoptar una cierta aproximación o distancia entre ellos.
La estructura cambia según sus actividades y su evolución,
además de que la patología, señala Minuchin, no residía en
el paciente identificado sino en toda la estructura familiar.
El modelo estructural de familia reconoce la importancia de
las transacciones que se dan en su ciclo vital, que puede
causar diferentes grados de disfuncionalidad, basándose
en cambios evolutivos con los probables desajustes en su
estabilidad (Minuchin, 1974). Además, la familia fue considerada por Minuchin como un sistema conformado por una
agrupación de subsistemas que interactúan como si fueran
un todo.
La familia es el contexto natural que ayuda a crecer y recibir
auxilio, además se considera que, como grupo natural,
en el curso del tiempo ha elaborado pautas de interacción definidas (Minuchin y Fishman, 1981). Estas pautas
de interacción constituyen la estructura familiar que también rige el funcionamiento de sus miembros, definiendo
sus conductas y facilitando la interacción recíproca. Toda
familia necesita una estructura definida para desempeñar
tareas esenciales: apoyar la individuación y proporcionar
un sentimiento de pertenencia. Cada miembro no suele
vivenciarse como parte de una estructura más amplia
(familia), pues todo ser humano, según Minuchin (1974), se
considera como una unidad, un todo en interacción con
otras unidades. Las conductas de los individuos en interacción actúan sobre las conductas de otros, y éstos a su vez
influyen sobre las de los primeros.
Todo individuo que pertenece a una familia está sujeto
a ciertas regulaciones en su conducta, definidas por su
sistema a través de los hábitos interaccionales que durante
mucho tiempo se han establecido en la estructura familiar.
Si un miembro atraviesa algún límite impuesto por la estruc-
tura familiar, tropezará con algún mecanismo de regulación,
demostrando con esto que los miembros conocen, en
diferentes niveles de conciencia, la geografía de su territorio familiar; cada miembro conoce lo que está permitido,
las fuerzas que se oponen a ciertas conductas, así como
la manera en que la familia ejerce su control. El individuo
muy pocas veces puede vivenciar la red familiar como una
Gestalt (Minuchin y Fishman, 1981).
Según Minuchin y Nichols (1993), la familia no es una
entidad estática: está en proceso constante de cambio;
lo mismo que sucede en los contextos sociales a los que
pertenece el sistema familiar. Se encuentra sometida a
diferentes demandas de cambio de dentro y fuera de la
familia. Al igual que sucede en todos los organismos vivos,
el sistema familiar tiende a la conservación y a la evolución,
con lo que dicha evolución se dirige hacia una complejidad
cada vez mayor. La familia buscará, según sus medios y
propiedades, adaptarse y cambiar para mantenerse como
sistema regulado y adaptado a su medio.
Todo sistema vivo intercambia información y energía con
el medio ambiente, la familia también lo hace. Las diferentes fluctuaciones del mundo interno y externo de la familia
suelen traer como consecuencia respuestas que devuelven al sistema su estado de constancia. Si este estado de
constancia se paraliza y se vuelve rígido e inflexible, entonces sobreviene un malestar en sus miembros lo cual
provoca diversos problemas dentro del conjunto familiar.
El modelo estructural tiene una gran utilidad dado que sus
técnicas son sencillas y claras, y pueden emplearse en
cualquier contexto familiar o social, brindando una organización en sus estructura para su mejor tratamiento. Dentro de este modelo se acepta la interacción del terapeuta
familiar en su sistema para motivar el cambio, convirtiéndose de esta manera en un sistema “familia-terapeuta”
(Minuchin y Fishman, 1981). Dentro de este modelo se enfatiza la distribución del poder y la flexibilidad en las familias
observadas. Se deben manejar elementos de la jerarquía
familiar donde los miembros mayores tienen mayor estatus. Para este modelo es muy importante comprender que
dentro de la familia, sus miembros se agruparán en subsistemas según su posición dentro de la familia, existiendo
límites claros y definidos entre cada uno.
Desde el modelo estructural, las pautas transaccionales
son las responsables de regular la conducta de los miembros de la familia y la pareja. Según Minuchin (1974), estas
pautas transaccionales son mantenidas por dos sistemas
de coacción: 1. Un factor genérico que se refiere a las
reglas universales que gobiernan cualquier organización
familiar; 2. Un factor idiosincrásico que se refiere a las expectativas de los diferentes miembros de la familia y que se
dan de forma mutua. Este segundo factor sería el origen de
las negociaciones explícitas o implícitas que están intercalados con la cotidianidad familiar.
Artículos
33
Las pautas interaccionales se mantienen en relación a una
acomodación mutua y una eficacia funcional, con lo cual el
sistema logra mantenerse a sí mismo, pero a la vez ofrece
importantes dosis de resistencias al cambio para conservar
las pautas durante tiempos prolongados. Toda desviación
que se observe dentro del sistema familiar y que ponga en
peligro las pautas establecidas, tendrá que enfrentarse a diversos mecanismos que buscan restablecer el nivel habitual
de funcionamiento familiar.
En todo sistema familiar, las crisis suceden de manera frecuente, pero es la capacidad de la familia para adaptarse a
dichas circunstancias, lo que la define como funcional de la
que no lo es. Los cambios internos y externos que se dan
en toda familia requieren, por parte de ésta, dé respuestas
adaptativas que les permitan a sus miembros encarar nuevas circunstancias sin perder la continuidad ni la seguridad
que proporciona el marco de referencia conocido por la
familia y sus miembros.
La terapia estructural buscará, como principal objetivo,
reestructurar el sistema para que pueda funcionar de
manera más efectiva o funcional, con mejor cooperación
entre sus miembros. El papel del terapeuta es más activo
que en otros modelos, pues puede intervenir para provocar
cambios importantes dentro de la familia (Sánchez y Gutiérrez, 2000). Las metas del terapeuta estarán basadas en
su capacidad para actuar dentro del sistema, observar las
secuencias de los miembros, los comportamientos, planear un tratamiento adecuado y desarrollar las actividades
que se enfoquen en provocar los cambios deseados. En
palabras de Haley (1981), el terapeuta estructural buscará
sacudir a la familia para que superen sus patrones inadecuados de interacción.
Estadios del desarrollo familiar
En toda familia se dan diferentes estadios del desarrollo, así
como distintas crisis que tiene que superar para continuar
funcionando. Los cambios evolutivos del individuo influyen
sobre la familia, y los cambios presentados por ésta actuarán, irremediablemente, sobre los diferentes elementos de
la misma. Su desarrollo, según Minuchin (1984), transcurre
en etapas que siguen una progresión de complejidad
creciente. Se pueden dar periodos de desequilibrio que
posiblemente se originan en el individuo o en el contexto,
trayendo como consecuencia que se presenten saltos a
un estadio nuevo y más complejo, en los que se elaboran
funciones, tareas y aptitudes nuevas.
Cuando se introducen elementos nuevos, internos o externos, se crea una inestabilidad y fluctuación que se amplía
y que hará progresar al sistema hacia una complejidad
nueva. El modelo estructural de terapia familiar y de pareja
aplicado al desarrollo de la familia, plantea cuatro etapas
principales organizadas en torno del crecimiento de los
34
Artículos
hijos. Estas etapas tienen una importante utilidad, porque
permiten comprender cómo se va dando el desarrollo de
la familia y en qué momentos pueden presentarse crisis o
problemas. A continuación se describirán cada una de las
etapas:
1. La formación de la pareja: En esta primera etapa
se elaboran las pautas de interacción que van dando
forma a la estructura del subsistema conyugal (también
llamado “holón conyugal”; véase más adelante). Mediante la negociación se establecen las fronteras que
regulan la relación de la nueva pareja con las familias de
origen y el contexto ambiental. La tarea más importante,
en esta etapa, es la de mantener contactos que sean
significativos con el exterior y al mismo tiempo crear
una estructura que tenga fronteras claras y fuertes para
permitir el crecimiento de la relación de pareja (Minuchin
y Fishman, 1981).
La pareja, recién formada, debe armonizar los estilos y
expectativas diferentes de ambos cónyuges, elaborando
modalidades propias para procesar la información, establecer contacto y tratarse mutuamente con afecto y cuidado.
Se crearán reglas sobre la intimidad, jerarquías, sectores de
especialización y pericia, tomando en cuenta las pautas de
cooperación mutua. Cada cónyuge, según Minuchin (1974),
deberá conocer a su pareja, sentir las vibraciones del otro,
lo que equivale a lograr asociaciones comunes y valores
compartidos, lograr percibir lo que es importante para el
cónyuge y alcanzar un acuerdo sobre el modo en que pueden cooperar sin tener los mismos valores en todo.
Si la pareja no aprende a enfrentar los problemas y los
conflictos que surgen en toda relación de dos personas
que quieren formar una unidad, no se logrará establecer
pautas viables para expresar y resolver los conflictos en las
etapas siguientes. Para la pareja tiene que quedar claro que
las reglas que antes eran satisfactorias para cada individuo
tienen que ser modificadas. Con esta modificación de
reglas en apoyo a la nueva unidad conyugal, cada uno tiene
que convertirse en parte, para que con el paso del tiempo
el nuevo organismo se estabilice como un sistema equilibrado.
2. La familia con hijos pequeños: Esta segunda etapa
se presenta cuando llega el nacimiento del primer hijo,
por lo que se establecen tres diferentes subsistemas:
parental, madre-hijo y padre-hijo. En esta fase, la pareja
debe reorganizarse para enfrentar las nuevas tareas y
es necesario que se establezcan nuevas reglas dentro
del sistema familiar. La familia se enfrenta a problemas
de control y de socialización, pues en esta etapa
se necesita desarrollar una adecuada capacidad de
negociar nuevos contactos con el mundo exterior. En
este momento los miembros de la pareja tienen que
modificar sus pautas de crianza, así como crear nuevos
métodos que se adapten a las nuevas necesidades que
les permitan desarrollar el control y al mismo tiempo
alentar el crecimiento de sus miembros (Minuchin y Fishman, 1981).
3. La familia con hijos en edad escolar o adolescentes:
En esta etapa se produce un cambio importante en la
manera en que se relacionan e interactúan los miembros de la familia. Se comienza a establecer un sistema
nuevo, lo cual requiere de ajustes en su organización
y en la manera de ejercer el control y la libertad hacia
sus miembros. Necesitan elaborar nuevas pautas de
comportamiento para realizar tareas cotidianas dentro
de la actividad familiar. La negociación sobre determinados ajustes y reglas dentro de la familia es una actividad
crucial para su reorganización. Los nuevos límites entre
los padres e hijos tienen que permitir el contacto, pero
al mismo tiempo dejar en libertad a los hijos para que
puedan desarrollar sus propias experiencias (Minuchin y
Fishman, 1984).
En este periodo del desarrollo de la familia se deben renegociar los temas relacionados a la autonomía y el control en
todos los niveles del sistema. Los padres, frecuentemente,
se enfrentarán con problemas de autonomía y de apoyo
donde es necesario guiar y orientar adecuadamente a los
adolescentes.
4. La familia con hijos adultos: En este periodo de la
familia, los hijos se transforman en adultos jóvenes; han
creado sus propios compromisos externos, además ya
han desarrollado su propio estilo de vida, su profesión,
amigos y han escogido a un cónyuge. La familia nuclear
ahora se convierte, de nuevo, en una familia de dos personas (la pareja). Esta nueva etapa requiere de una reorganización, pues los padres deben buscar una nueva
manera de vincularse como adultos con sus hijos. Esta
etapa suele denominarse la “etapa del nido vacío”, y las
relaciones tendrán que ser reelaboradas, porque ahora
los hijos tienen a sus propios hijos y los padres nucleares son abuelos. Este periodo es una etapa de pérdida,
lo que requiere de una gran habilidad de la pareja para
aprovechar sus experiencias acumuladas, sus aspiraciones y sus expectativas que no pudieron alcanzar porque
dedicaron gran parte de su tiempo a la crianza de los
hijos (Minuchin y Fishman, 1981).
Esta nueva etapa nos ofrece una visión diferente acerca del
desarrollo de la familia, un ciclo donde nuevas familias se
crean y crecen y otras comienzan a envejecer. Toda familia
debe enfrentar, para sobrevivir, momentos de crisis y de
transición. En relación a las crisis por las que atraviesa la
familia, es necesario mencionar que cuando una familia
solicita tratamiento, sus problemas se deben a que se ha
atascado en la fase homeostática (Minuchin y Fishman,
1981). Según estos autores, cuando la familia se apega
a ciertas reglas o normas rígidas en las actitudes y actividades de los miembros, no permite desarrollar la aptitud
de cada uno para enfrentar de manera más creativa su
situación problemática. Estas reglas fijas pueden inhibir
seriamente la respuesta al cambio, siendo una meta de
la terapia de familia o de pareja hacer que ingrese en una
etapa de “crisis creativa” en que sus miembros puedan
enfrentarse de manera diferente a los problemas, buscando
nuevas modalidades de interacción dentro y fuera del
núcleo.
Cuando una familia lleva a cabo un desarrollo normal se
pueden observar diversas fluctuaciones, etapas de crisis
y una serie de resoluciones que requiere de un nivel más
elevado de complejidad. Cuando solicita terapia, está
buscando desarrollar un proceso en donde se toma a la
familia en un momento en que se encuentra atascada y se
puede crear una crisis que la empujará hacia una evolución
importante.
El terapeuta familiar experimentado puede comprender y
observar la red de las interacciones familiares en toda su
complejidad. Debe contemplar el todo de la familia, el cual
es más que la suma de sus partes, pero el todo constituye
un organismo de múltiples individuos que se puede entender mejor si se le observa como una forma de vida en sí
misma (Kempler, 1978). Para cualquier individuo educado
dentro de la cultura occidental es muy difícil ver más allá
de éste, y comenzar a entender las relaciones dentro de la
familia de manera sistémica. El terapeuta tiene que desarrollar una visión sistémica de las familias y las parejas,
puesto que tiene que verla como un organismo, viviendo e
internándose en su vitalidad, vivenciando el umbral para lo
correcto y lo vergonzoso de los miembros, la tolerancia al
conflicto, el sentimiento de lo sagrado y la propia concepción del mundo dentro de la familia.
Unidades de intervención: holones
Para poder comprender mejor la manera de intervenir
dentro de la terapia familiar y de pareja, Minuchin y Fishman
(1981) han retomado, de Koestler, el término “holón”, con el
cual intentan explicar que para la terapia familiar y de pareja
cada unidad de intervención es siempre un holón. Diferentes holones: el individuo, la familia nuclear, la familia extensa
y la comunidad, es un todo y una parte de otro todo, sin
que una determinación sea incompatible con la otra ni
entre en conflicto con ella. Siguiendo las ideas de Minuchin
(1984), éste nos explica que cada holón, en competencia
con los demás, despliega su energía a favor de la autonomía y la autoconservación como si fuera un todo en sí
misma. Pero a la vez, cada holón conserva energía integradora pues se maneja como parte de un todo. A modo de
ejemplo, la familia nuclear es un holón de la familia extensa,
además ésta lo es de la comunidad, y así podemos continuar hasta llegar a grandes esferas de intervención. MiArtículos
35
nuchin (1984) explica que cada “todo” contiene a la “parte”,
y que cada “parte” contiene el programa que el “todo”
impone. Siguiendo este orden de ideas: “la parte y el todo
se contienen recíprocamente en un proceso continuado,
actual, corriente, de comunicación e interrelación” (p. 22).
A continuación se llevará a cabo una descripción de cada
uno de los holones que pueden esclarecer la manera de
actuar dentro de la terapia familiar y de pareja por medio
del enfoque estructural:
1. Holón individual: Se refiere a la inclusión del concepto
del sí mismo en el contexto. Contiene todos los determinantes personales e históricos del individuo hasta
abarcar los aportes más actuales que vienen del contexto social. Las interacciones específicas con las demás
personas son las que refuerzan y dan claridad a los
aspectos de la personalidad individual que pueden ser
apropiados dentro del contexto. El individuo influye sobre las personas con las que interactúa porque sus respuestas refuerzan y aclaran las respuestas de aquellas.
Se establece un proceso circular y continuo de refuerzos
recíprocos que tiende a mantener una pauta interaccional fijada, pero al mismo tiempo tanto el individuo como
el contexto son capaces de lograr cierta flexibilidad y un
cambio continuo (Minuchin y Fishman, 1981).
Contextos diferentes reclaman facetas diferentes de los
individuos. La interacción constante y mantenida dentro de
los holones en tiempos distintos requiere de la actualización
de los variados segmentos del sí mismo. En consecuencia,
las personas ante diferentes interacciones sólo manifiestan
parte de sus posibilidades, las cuales pueden ser múltiples,
pero sólo algunas son aclaradas o canalizadas por la
estructura del contexto. De esta manera, la ampliación
de contextos puede permitir el surgimiento de nuevas y
renovadas posibilidades para el individuo. El terapeuta se
convertiría en “un ampliador de contextos”, creando uno
en que es posible explorar lo poco usado por los individuos
pertenecientes a dicho contexto.
En la medida en que comienzan a surgir posibilidades
nuevas dentro de las familias, éstas, como organismos, se
vuelven más complejas y empiezan a elaborar alternativas
para la solución de problemas. Para Minuchin y cols. (1967;
1974; 1978) las familias son sistemas multi-individuales de
extrema complejidad, pero a la vez son subsistemas de
unidades mayores: la familia extensa, el vecindario, la sociedad. Dentro de las familias, cada individuo representa un
subsistema y se forman subgrupos más amplios, los cuales
se conforman por los miembros de una misma generación, el sexo o la tarea. Cada persona se adecua a estos
diferentes subsistemas. Dentro del holón de la familia se encuentran tres unidades que tienen una fuerte significación,
además del individuo: el subsistema conyugal, parental y
fraternal.
36
Artículos
2. Holón conyugal: Se puede entender el comienzo de la
familia como el momento en que dos adultos, del sexo
opuesto, deciden unirse con el propósito de formarla.
Los nuevos compañeros de pareja traen consigo un
conjunto de valores y de expectativas, conscientes e
inconscientes. En esta unión de pareja es necesario que
estos dos conjuntos de valores busquen la conciliación
con el paso del tiempo, a veces teniendo que, cada
uno de los cónyuges, resignar una parte de sus ideas y
preferencias, perdiendo cierta individualidad, para ganar
pertenencia. Con esta nueva unión se inicia el funcionamiento de un nuevo sistema (Minuchin y Fishman,
1981).
Dentro de la relación de pareja siempre existirán algunos
puntos de fricción, por lo que el sistema conyugal debe
adaptarse para hacer frente a las demandas contextuales.
Es muy importante que en algún momento se llegue a la
elaboración de una estructura que constituya la base de las
interacciones de los cónyuges. Una de las más importantes
funciones del sistema conyugal es la de fijar los límites que
los protejan, para procurarles un ámbito que satisfagan sus
necesidades psicológicas sin que otros elementos fuera del
sistema se inmiscuyan dentro de la relación de la pareja.
Según Minuchin y Fishman (1981), el sistema conyugal
ofrece a sus miembros una plataforma de apoyo para
relacionarse con el ambiente externo, proporcionándoles un
refugio frente a las tensiones de fuera. Los cónyuges deben
tener cuidado que en este subsistema las reglas no sean
muy rígidas, al grado que no permitan asimilar las experiencias que cada parte hace de sus interacciones fuera del
sistema, pues pueden quedar atados a reglas inadecuadas.
Este subsistema es fundamental para el crecimiento de los
hijos, porque constituye un modelo de relaciones íntimas
para ellos. Éstos pueden contemplar, frente a sus padres,
los modos de expresar afecto, de acercarse al compañero
cuando se tienen dificultades y de afrontar conflictos entre
iguales.
Los hijos pueden presenciar, por medio del modelaje de sus
padres, los valores y las expectativas que se pueden manejar al interactuar con el mundo exterior. Al mismo tiempo,
si existe una disfunción importante dentro del subsistema
conyugal, esto repercutirá en toda la familia.
3. Holón parental: Las funciones de los padres dentro de la familia son muy importantes pues incluyen la
crianza de los hijos y la función de socialización. El hijo
(a) puede aprender lo que se espera de las personas
que poseen más recursos y fuerza, también aprenden a
considerar a la autoridad de manera racional o arbitraria.
Los hijos conocen si sus necesidades serán contempladas y encontrará los modos más eficaces de comunicar
lo que desea. Comenzará a modelar su sentimiento de
lo correcto o lo incorrecto, según las respuestas de sus
progenitores ante las conductas de éste. Conocerá las
conductas recompensadas y las desalentadas por los
padres, y también a vivenciar el estilo en que su familia
afronta los conflictos y las negociaciones (Minuchin y
Fishman, 1981).
El subsistema parental tiene que modificarse a medida que
los hijos crecen y sus necesidades cambian. Con el aumento de la capacidad de los hijos, los padres deben de dar
más oportunidades para que tome decisiones y se controle
a sí mismo. Los padres son los responsables de cuidar a
los hijos, protegerlos y socializarlos, pero también tienen el
derecho de tomar decisiones en relación directa con la supervivencia del sistema total. Los padres tienen el derecho
de proteger la privacidad del subsistema conyugal y de fijar
el papel correspondiente a cada uno de los hijos dentro
del funcionamiento familiar. El peso de la pareja sobre la
orientación y el apoyo a los hijos es fundamental, ya que
en la medida en que los padres crean un mundo seguro y
predecible para los hijos, estos últimos podrán sentirse con
mayor libertad de investigar, crecer y desarrollarse como
individuos plenos.
4. Holón fraternal: Los hermanos constituyen el primer
grupo de iguales en que participa el individuo. Dentro de
este sistema, los individuos elaboran sus propias pautas
de interacción para negociar, cooperar y competir con
las demás personas. El pertenecer a este sistema promueve en sus integrantes un sentimiento de pertenencia
a un grupo, así como un sentimiento de individualidad
que es vivenciada en el momento en que pueden elegir
por una alternativa dentro del sistema. Estas pautas interaccionales toman gran importancia cuando los miembros de este sistema ingresan en grupos de iguales
fuera de la familia (Minuchin y Fishman, 1981).
El terapeuta debe hablar el lenguaje de las diferentes
etapas evolutivas, además de estar familiarizado con sus
diferentes recursos y necesidades. El terapeuta de familia
y pareja no debe olvidar que es producto de su cultura
(Minuchin, 1984), y que debe tener cuidado de no imponer
los modelos que le son familiares, así como las reglas de
funcionamiento habituales. Se debe, como terapeuta, evitar
la tendencia a recortar a la familia nuclear, descuidando el
significado que tiene la familia extensa, pues también ejerce
una influencia muy importante para la familia nuclear. Los
holones son estructuras insertadas en su cultura, y la función del terapeuta es ayudarles a ser más viables dentro de
las posibilidades que se les ofrecen en sus propios sistemas culturales y familiares.
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Bibliografía
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Reflexiones a propósito de los
estudios en Psicología en la
Universidad La Salle
Dra. Graciela Cámara, Mtro. Herminio Quaresma, Mtro. Pablo Martínez,
Mtra. Guadalupe Rodríguez, Mtro. José Antonio Rangel, Dra. Ofelia Rivera
Introducción
L
a sociedad contemporánea se caracteriza por sus
constantes cambios. En los países en vías de desarrollo,
como México, se observan grandes concentraciones en las
urbes, envejecimiento de la población, incremento de enfermedades crónico-degenerativas y modificaciones en las
relaciones laborales e interpersonales, entre otros fenómenos. Éstos impactan en la calidad de vida, especialmente en
las poblaciones con altos índices de pobreza y marginación.
Bajo este contexto, la Universidad La Salle Cuernavaca
propone carreras que permitan que la formación profesional
de los estudiantes respondan a los retos de la sociedad
contemporánea. Tal es el caso de la Licenciatura en Psicología, pues es en esta dimensión donde el ser humano
y la sociedad en la que vive manifiestan las condiciones
más desesperadas y acuciantes; por tanto, demandan una
atención especializada, capaz, oportuna y ética que permita
el pleno desarrollo del hombre en toda sus capacidades
sociales, especialmente en su dignidad como ser humano.
El presente documento explica las razones por las cuales la
Universidad La Salle decidió la creación de esta licenciatura.
Ofrece un análisis mínimo pero riguroso sobre los principios
antropológicos, filosóficos y religiosos que explican la formación de la carrera; el contexto de desarrollo de la psicología como ciencia; su objeto de estudio; una panorámica
de la salud mental en México y en la región donde se ubica
la Universidad La Salle Cuernavaca; el perfil general de la
oferta y la demanda académica; las características genéricas
del mercado de trabajo, así como la propuesta curricular de
la carrera de Psicología.
I. Fundamentos históricos y conceptuales
de la psicología
1. Marco antropológico, filosófico y religioso
La sociedad mexicana es plural en su composición étnica y
cultural. Su historia y desarrollo la han colocado dentro de
las más complejas y ricas en tradición. Además de plural, es
una sociedad llena de contrastes pues a su riqueza cultural,
social y de recursos naturales se le contraponen la pobreza
y la marginación de un amplio sector de su población.
En el contexto de la globalización, como consecuencia de
los dinámicos cambios económicos y sociales provocados
por el predominio del universo tecnológico, los vínculos
humanos se han modificado a tal grado que, en ocasiones,
el hombre ha llegado a una “desafectivización”, “desensibilización” o ha caído en un “atrapamiento de sí mismo”
(alienación, aislamiento), lo que ha provocado indiferencia
y violencia. El énfasis está puesto en la especulación más
que en el trabajo y en la tecnología, inclusive más que en el
propio ser humano, lo que hace olvidar sus raíces, sus lazos
sociales y su cultura. Estas condiciones conducen, tal como
lo señala el Hermano Bernardo Villa (2001), a mayor marginación y exclusión, mayor desigualdad social entre los
países y de una misma sociedad.
De acuerdo con Gómez-Restrepo (2000), el hombre contemporáneo vive fragmentado, lo que debe ser objeto de
reflexión y acción de la comunidad universitaria. La fragmentación no es novedosa en nuestro medio y, aunque se
niega, la vida misma y el conocimiento se han fragmentado.
Estas realidades comprometen, de manera específica, la
enseñanza que se brinda en nuestras instituciones pues su
esencia es la formación integral, parte fundamental de la
misión lasallista. La juventud se arriesga a un marasmo que
Artículos
39
no le permite discernir entre lo que es objetivo y real, por un
lado; y lo que son los artificios virtuales del mundo contemporáneo, por el otro. Es necesario establecer acciones
que puedan ayudar a los jóvenes a desarrollar una posición
crítica frente y con el mundo, para no convertirse en seres
replegados en sus miedos e incapacidades, aislados de
los acontecimientos cruciales de su existencia. La juventud
ha querido buscar ciertamente un sentido a su vida, pero
debido a la fragmentación del conocimiento y de la vida
misma, la vida universitaria se encuentra inconexa. Los
valores cambian a un ritmo tan vertiginoso como si fueran
accesorios que se ponen y quitan. Esto hace pensar que
los jóvenes han pasado de ser hombres con cultura a seres
de culto. La comunidad universitaria no puede permanecer
ajena a la pobreza y la marginación afectiva y material que
se está apoderando paulatinamente de la sociedad, aun
cuando no se aprecian en toda su magnitud ni se comprenden cabalmente.
En la sociedad contemporánea los valores son cuestionados, sobre todo por los jóvenes, quienes transitan en
forma más nítida en la búsqueda del sentido de la vida.
En la Universidad La Salle, como institución de inspiración
cristiana que ubica a Jesucristo como modelo de hombre
nuevo, existe una preocupación por el ser humano integral,
por su dignidad como ser racional a imagen y semejanza de
Dios, así como por el fortalecimiento de esta naturaleza de
la que emanan las facultades humanas y florecen sus actos
personales que fundamentan el proceso de maduración de
la personalidad en la línea del bien y de lo verdadero.
El estudio de los fenómenos psicológicos, a la luz de una
inspiración cristiana que considera al hombre y a la sociedad como una unidad, incorpora los valores humanos en
un sentido amplio; es decir, con conciencia, responsabilidad y libertad. La apertura de la carrera de Psicología en
nuestra universidad tiene como fin hacer cumplir su ideario
ante la sociedad, instrumentando estrategias preventivas,
combatiendo el estigma de las enfermedades mentales y
contribuyendo así al respeto del ser humano y a su desarrollo pleno.
Por tanto, con base en la consideración de que la Universidad La Salle posee un alto nivel académico y rigor científico,
y está comprometida con el desarrollo pleno del ser humano
y de la sociedad, se puede establecer lo siguiente:
• La filosofía y la propuesta educativa lasallista cristiana ayudan al individuo a construir un sentido profundo de la vida, a través de una formación integral.
• La psicología enriquece la formación integral del
ser humano y el rigor científico que la caracteriza le
permite incidir positivamente en el individuo y en la
sociedad.
• De acuerdo con lo acordado en el XLIII Capítulo
General de los Hermanos Lasallistas, celebrado en
40
Artículos
el año 2000, referente a la asociación para el servicio
con los más necesitados, se considera que la Universidad La Salle tiene un compromiso y un desafío
esenciales con lo humano, lo social y lo científico. En
este sentido, la psicología es una disciplina que en su
enseñanza y desempeño profesional colabora con el
desarrollo humano, social y comunitario de los sectores más necesitados.
2. Origen y desarrollo de la psicología
Desde épocas remotas, el ser humano ha enfocado su
atención hacia sí mismo en la búsqueda de una explicación
de lo que le sucede en sus pensamientos y sentimientos,
así como en su relación con el mundo exterior. Los cuestionamientos acerca de cómo somos, actuamos, sentimos,
conocemos, aprendemos o decidimos han acompañado a
la humanidad a lo largo de su historia.
Tanto la Medicina representada por Hipócrates, la Filosofía,
por Platón y Aristóteles, así como la Religión, especialmente
dentro del cristianismo, a partir de las propuestas de san
Agustín de Hipona y santo Tomás de Aquino, buscaron dar
respuestas a estas interrogantes. Sus respuestas fueron
sentando las bases del devenir de la Psicología como ciencia.
Hasta la última mitad del siglo XIX, el estudio de la naturaleza humana competía exclusivamente a la Filosofía. Los
descendientes intelectuales de John Locke, en Inglaterra,
habían desarrollado su explicación empirista de la mente,
que postulaba que el origen de las ideas provenía de sensaciones producidas en el ambiente. Para estos empiristas británicos el principal problema del análisis psicológico residía
en describir las leyes de asociación a través de las cuales
se combinan sensaciones simples para producir ideas
complejas. En el continente europeo, los seguidores de Kant
sostenían que las ideas de tiempo y espacio, así como los
conceptos de calidad, cantidad y relación se originaban en
la mente humana y no podían descomponerse en elementos más simples. Ambas tradiciones filosóficas operaban
bajo la suposición, que inició René Descartes, de que el
estudio científico del hombre podía aplicarse únicamente a
su cuerpo físico, dejando a la Filosofía el estudio del alma
(Brett, 1963).
Mientras que el conflicto entre estos dos enfoques se
extiende, aunque sea parcialmente, hasta nuestros días, en
la década los sesenta del siglo XIX, los términos de dicha
discusión se vieron alterados irrevocablemente por la casi
simultánea publicación de tres libros:
• El origen de las especies, de Charles Darwin,
postulaba la continuidad esencial del hombre y otros
animales.
• La Psicofísica, de Gustav Fechner, explicitaba una
detallada y matemáticamente sofisticada descripción de la relación entre cambios en sucesos físicos
especificables y respuestas “psíquicas” verbalizables.
El autor reivindicaba como objetivo nada menos que
la descripción cuantitativa del contenido de la mente
humana.
• Un pequeño volumen titulado Reflejos del cerebro, escrito por el fisiólogo moscovita I. M. Sechenov,
sostenía la posibilidad de identificar reflejos sensoriomotores simples, utilizando técnicas que aislaban
disposiciones nerviosas musculares del organismo
vivo. Sus ideas sugerían la base fisiológica para enlazar el estudio científico natural de los animales, con el
estudio, hasta entonces filosófico, del hombre.
Según Cole y Scribner (Vigotsky, 1979), estos tres libros
citados pueden considerarse esenciales en el pensamiento
psicológico de finales del siglo XIX: Darwin englobó a los
animales y a los seres humanos en un único sistema conceptual regulado por leyes naturales; Fechner proporcionó
un ejemplo de cómo debería ser una ley que describiera la
relación entre los hechos físicos y el funcionamiento mental
del hombre; y Sechenov, extrapolando sus ideas a partir de la observación de las contracciones musculares de
las ranas, postuló una teoría fisiológica de cómo trabajan
estos procesos mentales en el individuo normal. Ninguno
de estos autores se consideraba psicólogo; sin embargo,
plantearon las cuestiones centrales de las que se ocuparía la
Psicología: ¿Cuál es la relación existente entre la conducta
animal y la conducta humana? ¿...Y entre los sucesos ambientales y mentales? ¿...O entre los procesos fisiológicos
y psicológicos? Las distintas corrientes psicológicas se han
enfocado a dar respuesta a una y otra de estas cuestiones,
suministrando así respuestas parciales dentro de perspectivas teóricamente limitadas.
En 1873, en su libro Principles of Physiological Psychology,
Wilhelm Wundt afirmaba que la Psicología es el estudio de
la mente. Argumentaba que el método psicológico debía ser
copiado del fisiológico, es decir, que los procesos sujetos a
estudio deberían ser investigados en términos de estímulos
controlados y respuestas medidas a través de experimentación y de introspección. En 1879 fundó en Leipzig el primer laboratorio de psicología experimental, con la intención de
“instaurar la nueva ciencia de la Psicología” (Schunk, 1997).
En el paso del siglo XIX al XX, se generaron algunas de las
bases más importantes de la psicología moderna. Algunos
discípulos de Wundt, como Titchener en 1909, importaron
a los Estados Unidos la propuesta acerca de la introspección y ahí empezó a ser cuestionada en forma intensa por
los que tenían una postura positivista, como marco del
conocimiento científico dispuesto a creer sólo en lo que
se veía. Paralelamente en Rusia, en 1904, Pavlov, con sus
estudios sobre el reflejo condicionado, y Weber y Fechner,
en 1829, en Leipzig, con sus aportaciones sobre las leyes
de la psicofísica, habían privilegiado, como ya se mencionó, los estudios sobre las relaciones entre las estructuras
nerviosas y las respuestas motoras y observables en sus
sujetos. En 1890, William James publicaba sus Principios
de Psicología, donde sostenía que la experiencia es el punto
de salida para examinar el pensamiento y que la conciencia es un proceso continuo (stream of consciousness) más
que piezas separadas de información, las cuales son parte
de un proceso personal que está siempre en cambio y que
permiten al individuo seleccionar objetos y partes de éstos
para incluirlos en su experiencia. Los discípulos de James,
como Dewey, en 1896, y Angell, en 1907, dirigieron también
sus esfuerzos al estudio de fenómenos más observables en
el comportamiento de los sujetos, aunque sin restar importancia al procesamiento biológico que suponían como base
de los fenómenos psicológicos (idem.).
Como se ve, en las primeras décadas del siglo XX, la Psicología, tanto en Estados Unidos como Rusia (representada
por A. Luria y L. Vigotsky) y en Europa, se hallaba dividida
entre distintas escuelas opuestas, dando cada una de
ellas explicaciones parciales acerca de un tipo limitado
de fenómenos. Cabe aquí mencionar las aportaciones
de los rusos Luria, Vigotsky y Batjin acerca de los orígenes
sociales del lenguaje y del pensamiento. Aunque Vigotsky
estaba siguiendo el camino trazado por los sociólogos franceses, fue el primer psicólogo moderno que mencionó los
mecanismos a través de los cuales la cultura se convierte en
una parte de la naturaleza del individuo. Luria postuló que
las funciones psicológicas son un producto de la actividad
del cerebro y se convirtió en un defensor de la combinación
de la psicología cognoscitiva experimental con la neurología
y la fisiología, acuñando el término de Neuropsicología (Silvestri y Blank, 1993).
La concepción mentalista, abandonada y rechazada por
los psicólogos estadounidenses, se desenvolvía en Rusia
enriquecida por el énfasis que estos autores ponían sobre la
influencia sociocultural y el lenguaje como una herramienta
fundamental para el desarrollo. Tanto Batjin como Vigotsky
coincidieron en dar a la conciencia un lugar privilegiado en
el estudio de la Psicología. Alrededor de esta época, Binet
y Simon, en Francia, iniciaban su investigación sobre las
diferencias para el aprendizaje escolar que observaban en
los niños, empleando para ello los primeros test mentales;
Sigmund Freud, en Viena, desarrolló el método y la teoría
psicoanalítica para explicar las alteraciones en el afecto y en
el comportamiento de sus pacientes, y Sir Francis Galton iniciaba en Inglaterra su investigación acerca de la teoría de los
rasgos para tratar de explicar las diferencias existentes en
el comportamiento y en la reacción emocional de los seres
humanos. Según Garret (1962), Max Wertheimer, junto con
sus discípulos Köhler y Koffka, en Alemania, se cuestionaba
sobre otro campo de estudio para la Psicología, la percepción, especialmente en su aspecto visual. Las preguntas:
¿cómo percibimos? y ¿cómo procesamos lo que percibiArtículos
41
mos? conducían de nuevo a poner como objeto de estudio
de la Psicología, una serie de procesos no observables,
salvo en su producto conductual, al que podrían quedar
relacionados como forma de expresión. Las conclusiones
de estos autores llevaban a considerar la percepción como
una integración que favorecía el insight (en su significado
de descubrimiento), pero dejaba sin responder los cuestionamientos acerca del proceso en sí mismo.
Al comienzo de la Primera Guerra Mundial se abordaron
estudios introspectivos de los procesos conscientes del
hombre desde dos direcciones totalmente distintas. Tanto
en Rusia como en los Estados Unidos, los psicólogos, disgustados por la controversia respecto de las descripciones
introspectivas acerca de las sensaciones y por la esterilidad
de la investigación a la que había llevado esta posición, renunciaron al estudio de la conciencia en aras del estudio de
la conducta. Las propuestas iniciales de Thorndike, Guthrie
y Watson fueron el antecedente para las contribuciones de
B. F. Skinner, quien sostenía, en sus estudios basados en
la observación controlada y la definición operacional, que
lo aprendido es la base de la explicación de la conducta
humana.
De acuerdo con E. Cerdá (1962), fue en ese momento
histórico cuando se rescató otra vertiente metodológica
para el estudio de la mente, desde el enfoque de las funciones cognitivas que se engloban bajo el rubro genérico
de inteligencia. Los años del inicio de la Segunda Guerra
Mundial se caracterizaron por el empleo de métodos para
la evaluación de los recursos mentales y de la personalidad
del ser humano. La propuesta de Binet y Simon, de fines del
siglo XIX, se retomó y se amplificó en una gran abundancia
de test mentales y pruebas psicológicas. Por su parte, De
Vega (1984) planteó como un antecedente más al desarrollo de la Psicología en los Estados Unidos las tesis de un
matemático llamado Turing, en 1937, quien sentó las bases
de lo que posteriormente se ha conocido como inteligencia
artificial, estableciendo una analogía entre la mente humana
y los sistemas artificiales de cómputo.
La segunda mitad del siglo XX se caracterizó por una
posición menos positivista y más dispuesta a reconocer que
las características del objeto observado, en la construcción
del conocimiento, dependen en mucho de las herramientas
de observación. Según Noyes y Kolb (1961), la propuesta
del psiquiatra Adolf Meyer, en 1945, de entender al hombre
como un ser bio-psico-social, es tomada por los psicólogos
como una visión integral de las funciones cognitivas superiores que caracterizan al ser humano, a partir de un sustrato
biológico que se desarrolla y crece en un contexto social.
El enfoque de la psicología contemporánea busca aportar
conocimiento desde diversos métodos, basados en constructos teóricos que han dejado de ser antagónicos para ser
complementarios. Estudian de manera integral al ser humano, proporcionando una explicación de su comportamiento,
42
Artículos
de la forma de expresión y control de sus emociones, de las
funciones mentales superiores que llevan al aprendizaje cognitivo y social, de la organización de sus valores, así como
de su integración dentro de grupos sociales. Para esta visión
integral, se incorporan las aportaciones de otras ciencias
como la Genética, la Biología, la Lingüística y la Sociología,
entre otras. Bajo esta perspectiva, actualmente el objeto de
estudio de la Psicología se considera como la reconstrucción del origen y curso del desarrollo de la conducta y la
conciencia (entendida en su significado cognoscitivo) en su
devenir personal, integrado en su ambiente social, en el cual
el individuo forma al grupo social y éste, al individuo.
Esto lleva a sostener que la Psicología se fundamenta en
un cuerpo sistematizado de conocimiento en lo que respecta a las teorías de la personalidad, al desarrollo del ser
humano en las diferentes etapas de la vida, al aprendizaje
y a los procesos cognitivos superiores y a los procesos de
socialización que estructuran la vida y el desarrollo humano.
La constitución de este cuerpo teórico ha requerido de una
metodología que, en la búsqueda de apegarse al rigorismo
científico, ha delimitado sus propias características para
proveer al estudio de lo subjetivo de paradigmas objetivos
que permitan la generalización del conocimiento y deslinden
al observador del objeto de estudio. Por lo tanto, la psicología contemporánea puede y debe entenderse como una
ciencia propiamente humanista. Así es como la considera la
Universidad La Salle.
3. Desarrollo de la psicología en México
Toca ahora revisar algunas de las características importantes
del devenir de la psicología en México, en su aplicación, en
su apropiación como profesión y en el proceso de formación
de psicólogos. De entrada, cabe hacer notar que en sus inicios la Psicología estaba estrechamente ligada a la Medicina
en sus esfuerzos por curar la patología mental, pero es
hasta 1916 que se intenta la observación de los fenómenos
psicológicos per se. Como disciplina, la Psicología nació
como una práctica empírica y en un segundo momento se
vinculó a la cátedra universitaria. De esta forma, al no contar
con una tradición científica local, la disciplina fue cultivada
por educadores, filósofos y médicos clínicos. En una reseña
que hizo Emilio Ribes (Urbina, 1992) se encuentran algunos
rasgos definitorios de la psicología mexicana, la cual parecía
rechazar la influencia del positivismo porfirista, lo que explica
su enfoque humanista que subraya aspectos espirituales y
trascendentes, que de paso eran acordes con la reacción
negativa ante la influencia pragmática de Estados Unidos.
Con la creación de la licenciatura en la UNAM, en 1944,
no solamente se incorporaron psicólogos a la enseñanza
y al ejercicio profesional de la Psicología, sino que inició el
intento de delimitarla como ciencia y profesión para lograr
así la identidad del psicólogo.
Harrsch (1998) afirma que el pensamiento prehispánico y
su religión politeísta contrastaban con el cristianismo y, en
general, con el pensamiento de occidente, lo que provocó,
en la sociedad novohispana, un cambio en la forma de concebir la enfermedad. De la cosmovisión animista, el enfermo
pasó a ser una persona desvalida que requería de cuidado
y protección. La concepción de enfermedad psicológica
no existía en el México colonial; por lo que, en el siglo XVI,
a los perturbados mentales se les consideraba herejes y
poseídos. En contraste, sólo las enfermedades físicas se
concebían como naturales, quedando al cuidado de los
médicos.
A pesar de lo anterior, desde la segunda mitad del siglo XVI
hasta finales del XVIII, se dieron los primeros pasos en la
constitución de la disciplina, aunque de manera aislada. En
1557, fray Alonso de la Veracruz publicó su Physica Speculatio que contenía, entre otras partes, un tratado sobre De
Anima, en el cual se presentaba un análisis de la obra de
Aristóteles y sus continuadores. En 1774 se presentó otro
libro escrito por un sacerdote, Elementa Recentioris Philosophiae, de Benito Díaz de Gamarra. Al abordar los problemas
de la mente, el autor utilizó los conceptos de la ciencia de la
época, incluidas las ideas de Newton, Gassendi, Descartes
y Leibniz (Ardila, 1986).
A finales del siglo XVII se inició una práctica que puede ser
considerada como el antecedente de una profesión, aunque
de manera empírica. En 1687, José Sáyago, un humilde
carpintero, decidió cuidar en su casa a un grupo de enfermos mentales. Después recibió el apoyo de los jesuitas y
del propio arzobispo Aguilar y Seijas, quien se hizo responsable hasta su muerte de la institución que fundó Sáyago,
después la Congregación del Divino Salvador la tomó a su
cargo. En 1700 se construyó el Hospital del Divino Salvador
o Manicomio de la Canoa que en 1800, luego de la expulsión de los jesuitas, pasó a manos del gobierno. Por otro
lado, desde finales del siglo XVI hasta mediados del XIX, el
Hospital de la Santísima Trinidad, una institución privada, dio
asistencia a alienados provenientes del clero (Harrsch, op.
cit.).
También, la Psicología como disciplina avanzó. Ardila (op.
cit.) apuntó que José Ignacio Bartolache, profesor de
Medicina de la Universidad de México, introdujo las ideas
fisiológicas de Sydenham y de Boerhaave, realizó experimentos con animales e hizo el primer estudio sobre la
histeria en México. En 1727 condujo observaciones clínicas
y describió los síntomas neuróticos de la parálisis funcional,
la ansiedad, las ideas fijas y las anestesias histéricas. Por su
parte, Harrsch (idem.) afirmó que en 1812, al pasar las instituciones de las órdenes benéficas a ser administradas por el
gobierno, sobresale el esfuerzo del doctor Miguel Alvarado,
pionero de la Psiquiatría en el estudio de los enfermos mentales, quien cuando tuvo a su cargo el Hospital del Divino
Salvador logró que los trabajos se encaminaran a la medic-
ina de las alteraciones conocidas en la época como mentales. A finales del siglo XIX y principios del XX, las causas
de estas enfermedades empezaron a considerarse como
consecuencia de los actos internos del mismo individuo, lo
cual se manifestó en el interés por su estudio y tratamiento,
y representó un avance en la disciplina y en la práctica.
El siglo XX, al igual que en otros países del mundo, la Psicología avanzó en distintos frentes. En 1902 se publicó la
obra de Enrique Aragón, La Psicología; en 1904, Ezequiel
A. Chávez introdujo los conceptos de Titchener al traducir
su obra Elements of Psychology, e incorporó al plan de
estudios de la Escuela Nacional Preparatoria el estudio
de la psicología experimental. Este mismo autor publicó,
en 1928, su Ensayo de psicología de la adolescencia. Su
influencia se notó especialmente en el área de la psicología
educacional, ya que se preocupó por introducir conceptos
y métodos psicológicos por medio del entonces Ministerio
de Educación (Ardila, op. cit. y Harrsch, op. cit.). En 1908, el
doctor Juan del Valle escribió sobre la introspección voluntaria y dos años después, en 1910, se inauguró la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), creándose
bajo sus auspicios la Escuela Nacional de Altos Estudios
–posteriormente Facultad de Filosofía y Letras–, en la que se
impartían cursos de Psicología. En 1916, Enrique Aragón,
tomando como modelo el laboratorio de Wundt, fundó el
primer laboratorio de psicología experimental en la recién
creada universidad. A principios del siglo XX se logró dar un
tratamiento moderno a los enfermos mentales con la creación del Manicomio General de La Castañeda, inaugurado
en 1910 bajo la dirección del doctor José Meza Gutiérrez.
En su manejo terapéutico utilizaba métodos psicológicos
para establecer el diagnóstico de sus pacientes, lo que en
su momento resultó ser un avance. De acuerdo con Valderrama (Harrsch, op. cit.), en 1920 aparece el primer libro
de texto original mexicano, Los principios de Psicología, de
Bernardo Castellum. Según Díaz Guerrero (idem.), a estos
logros de la disciplina y de la enseñanza de la Psicología se
le sumó el hecho de que en 1939, con la llegada de algunos
españoles refugiados como Pascual de Roncal, entre otros,
se introdujeron las ideas europeas de Dilthey y Heidegger, la
fenomenología de Husserl y la psicología de la Gestalt. Así,
Harrsch (idem.) afirma que en la primera mitad del siglo XX,
la enseñanza de la Psicología se caracterizó por la especulación y las preocupaciones tomista y metafísica. A finales
de los años cuarenta, la orientación filosófica-especulativa
se vio impregnada de una preocupación clínica, al incorporarse como docentes psiquiatras y psicoanalistas. Esta
situación dio lugar a que al psicólogo se le considera como
un “subprofesional paramédico”.
Según Díaz Guerrero y Valderrama (idem.), en 1944, junto
con el primer plan de estudios de Psicología (en la UNAM),
se creó el primer departamento de Psicología en la Facultad
de Filosofía y Letras. En 1950, el maestro en Psicología,
Ramón Gómez Arias, fundó la Escuela de Psicología en la
Artículos
43
Universidad Iberoamericana (UIA), incorporada a la UNAM.
Sin embargo, el desarrollo de esta disciplina, a principios de
la década de los cincuenta, era aún precario y se desconocían en gran medida los avances logrados en Estados
Unidos y en Europa. En 1951 se fundó la Sociedad Interamericana de Psicología y, simultáneamente, la Sociedad
Mexicana de Psicología, la que tenía como objetivo la
promoción de la Psicología como disciplina científica y como
área profesional dedicada a atender los problemas del comportamiento. Colotla y Gallegos (idem.) afirman que en 1952
se creó en la UNAM el doctorado en Psicología, independiente del doctorado en Filosofía, y en 1958 se desarrolló
un nuevo programa académico de licenciatura. Lartigue y
Vive (idem.) refieren que a principios de la década de los
cincuenta, Erich Fromm impartía cursos de psicoanálisis
en México. Posteriormente se creo en 1956 la Sociedad
Mexicana de Psicoanálisis y en 1957, la Asociación Psicoanalítica Mexicana. En esa década las plantas docentes de
la UNAM y de la UIA estaban formadas por psiquiatras, psicoanalistas, abogados y filósofos, y la psicología clínica y la
educacional predominaron bajo los enfoques psicoanalítico
y fenomenológico.
En 1973, con una matrícula en ascenso, el Colegio de Psicología de la UNAM se convirtió en facultad, bajo la dirección de Luis Lara Tapia. Más tarde se crearon dos nuevas
escuelas de Psicología, una en Iztacala (1975) y otra en
Zaragoza (1976), como parte de las Escuelas Nacionales de
Estudios Profesionales de la UNAM. Aumentaron también
los laboratorios, las investigaciones, el número de profesores
y las áreas de aplicación de la disciplina (Ardila, op. cit.).
Con esto, aun cuando puede afirmarse que hacia finales del
siglo XX se dio una expansión de la psicología en México,
los paradigmas seguidos aún estaban determinados por el
desarrollo de su estudio en otros países.
Thomas Jun, en 1962, sostenía que la ciencia obtiene sus
conocimientos a partir de paradigmas, en un proceso que
es más bien discontinuo e influido por periodos de crisis
seguidos de periodos revolucionarios. Indudablemente, el
desarrollo de la tecnología influye en la construcción de instrumentos de observación cada vez más precisos. Por ello,
el objeto de estudio de la Psicología se modificó a partir de
la segunda mitad del siglo XX, cuando se advirtieron las limitaciones de las aportaciones basadas en el método puramente experimental, ya que el paradigma de explicación a
partir de la conducta como entidad escindida fragmentaba
la posibilidad de comprensión del fenómeno del comportamiento en su totalidad.
El estudio de la conducta, sin su sustrato mental, motivacional y social, y a partir de las características de particularidad
de cada ser humano resultó insostenible, por lo que la investigación en Psicología mostró una mayor tendencia hacia
el tipo de estudios ex post facto, sustituyendo el método
experimental por métodos de tipo etnográfico o estadístico.
Adicionalmente, las nuevas propuestas de tipo mentalista
sobre el procesamiento de la información se apoyaron en
diversos métodos aportados por la Lingüística y la Informática, teniendo a la introspección y al discurso como medios
para el acceso a los procesos cognitivos. En la actualidad,
algunos autores como Newell y Simon (1972) han realizado
ya estudios que pueden considerarse como válidos dentro
del rigorismo científico, que utilizan como instrumentos precisamente la introspección y el discurso.
4. Naturaleza del objeto de estudio de la Psicología
Otros enfoques de investigación en Psicología parten de
paradigmas de tipo estructural y funcional, que consideran
al objeto de estudio como producto y no como proceso. En
este sentido, se adoptan métodos para el estudio del objeto
de la Psicología que provienen de diversas vertientes, como
las Matemáticas, la Informática, la Biología, la Lingüística, la
Etnografía y la Sociología.
En forma breve se puede mencionar que la continua redefinición del objeto de estudio de la Psicología ha traído
como consecuencia una intensa pugna en la elección de
los métodos de estudio. La introspección como método
válido para aportar conocimiento científico fue cada vez más
descalificada, desacreditada e inutilizada, ante el embate
de las propuestas de teóricos como Watson y Skinner,
quienes privilegiaron al método experimental como única
posibilidad de contribuir con conocimiento científico a la
Psicología. Para esto, fue necesario equiparar el estudio de
la conducta humana con el estudio de la conducta animal,
dejando fuera del campo de estudio de la Psicología todos
aquellos aspectos que no fueran directa y controladamente
observables. Como se mencionó anteriormente, el objeto
de estudio de la Psicología dejó de ser la serie de procesos
cognitivos relacionados con lo que se llama mente, para
sustituirse por el estudio puro de la conducta.
Emilio Ribes (Urbina, op. cit.) sostiene que las llamadas
corrientes en Psicología son en realidad intentos de formulación de un objeto de conocimiento y del paradigma conceptual de la disciplina. La Psicología actual es plural por
definición; sin embargo, esta pluralidad no la coloca como
una disciplina poco configurada por carecer de existencia
como ciencia formal a partir de un paradigma. Más bien, el
cuerpo de conocimientos que la ha venido integrando proviene de un eclecticismo, en el más puro significado de este
concepto; es decir, como el método que consiste en reunir
lo mejor de la doctrina de varios sistemas y que, por lo tanto, implica aceptar un compromiso epistemológico explícito.
En la actualidad, la Psicología se encuentra involucrada en el
estudio y la solución de los problemas del comportamiento
humano complejos y difíciles, en una sociedad que enfrenta
severas crisis en todos los órdenes: económico, social,
político, histórico y cultural.
44
Artículos
Al igual que acontece con otras profesiones, la Psicología
recibe constantemente el impacto de nuevas condiciones de una sociedad siempre cambiante, que pugna por
superar sus contradicciones y por lograr mejores niveles de
vida. Esto significa reconocer la necesidad de renovación
y avance del conocimiento científico y su aplicación en el
ejercicio profesional.
La finalidad fundamental de la Psicología debe ser contribuir,
en lo que a ella le corresponda, a mejorar las condiciones de
vida, a la transformación social y al desarrollo pleno del ser
humano. La formación actual del psicólogo debe fundamentarse en estas propuestas, para que pueda responder a las
necesidades de la sociedad; es decir, ubicarla dentro de las
condiciones socioculturales de nuestro país.
II. Panorámica de la salud mental en México y en el estado de Morelos
“La salud mental representa una de las últimas fronteras
que es preciso franquear para mejorar la condición humana. Habida cuenta del estigma y abandono generalizado,
la salud mental debe ser incorporada ahora mismo en la
agenda internacional” (Jimmy y Rosalynn Carter).
Para entender mejor algunos aspectos acerca de las características de la salud mental en la población mexicana, es
conveniente tener en cuenta algunas de las fuerzas sociales que operan como sus determinantes. Por un lado, se
encuentra una grave desigualdad social generada por una
distribución desigual del ingreso económico. Como resultado de ello, en el país viven actualmente alrededor de 26
millones de personas en pobreza extrema y muchos de ellos
carecen de servicios higiénicos básicos.
Organizaciones como la Organización Internacional del
Trabajo (OIT), han señalado que el salario mínimo de México
cubre solamente 42.3% de la canasta básica. Los efectos
en la salud resultan sombríos para la realidad actual y para
un futuro inmediato en un amplio sector de la población: la
limitación dietética importante, presencia del síndrome del
sobreviviente de la desnutrición y una explosión de las enfermedades crónico-degenerativas.
Por otro lado, en lo referente a la situación económica, en
el marco de la globalización, en particular sobre el Tratado
de Libre Comercio (TLC), el país se enfrenta de manera
inevitable a una condición de competencia económica en
una situación desventajosa ya que, en comparación con sus
vecinos del norte, en México se perciben ingresos económicos en una proporción de cinco a seis veces menor. Por
otro lado, se ha llegado a determinar que la presión psicológica es tan elevada (derivada de condiciones socioeconómicas precarias, entre otras razones), sobre todo en
las grandes capitales, que México ocupa uno de los lugares
más elevados a nivel mundial en lo referente a la comisión
de homicidios intencionales y a secuestros.
Respecto a la situación educativa, las cifras no son más
alentadoras:
de acuerdo con la Organización para la Cooperación y el
Desarrollo Económico (OCDE), los estándares educativos
de México son los más bajos de entre sus 26 integrantes,
propiciando en el país grandes rezagos en cuanto a financiamiento, cobertura y calidad. México tiene actualmente
un promedio de educación de sólo 7 años y una tasa de
analfabetismo del 10.6%, esto da una cifra cercana a 10
millones de personas. Por todo lo anterior los efectos en la
salud mental de la población mexicana son severos. (Díaz y
Jiménez, 1999, 154-158)
Estos mismos autores (ibid.) señalan:
Se estima que de manera conservadora uno de cada cinco
adultos que vive en poblaciones urbanas padece alguna
forma de trastorno psiquiátrico y que se supone que en los
próximos años, 14 millones de personas tendrán alguna
forma de patología mental más o menos severa. Algunos
de los padecimientos que presentarán las más altas tasas
de frecuencia o impacto en la salud serán: los trastornos
afectivos, las crisis de angustia, el síndrome de dependencia al alcohol, la farmacodependencia, el síndrome de
dependencia a la nicotina, la violencia intrafamiliar, la esquizofrenia, el retraso mental, la epilepsia, y el suicidio... la
prevalencia de trastornos psiquiátricos en niños de 3 a 12
años se estima que será del 15.6%. Como consecuencia
de este análisis se considera que la formación de recursos
humanos especializados en el área de la salud mental debe
ser una de las prioridades del sector salud, en vista del
déficit en el que se encuentra el país.
Datos similares detectaron Caraveo-Anduaga et al. (1999,
pp. 62-67) en un estudio realizado por medio de una
encuesta a hogares, con una muestra representativa de la
población adulta de la ciudad de México; en éste encontraron que:
...los trastornos más frecuentes fueron el abuso de alcohol
y los episodios depresivos; la comorbilidad se presentó en
33% de los sujetos que tenían alguna afección y resultó
proporcionalmente elevada en las personas con trastornos
por ansiedad. Una proporción reducida, menos del 50% de
las personas con trastornos psiquiátricos, buscaron algún
tipo de ayuda... la prevalencia de trastornos afectivos y de
ansiedad durante la vida del adulto se encontró asociada
significativamente con la probable psicopatología de los
hijos.
Por su parte, De la Fuente et al. (2001), en su libro Salud
mental en México, hace una recopilación en la que se señala
que la salud mental no sólo se circunscribe a enfermedades
incapacitantes, sino que incluye alteraciones psicológicas,
emocionales y conductuales que no encajan del todo en las
categorías convencionales. Los fenómenos tales como el
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incremento de la violencia en sus diversas formas, el suicidio
y el abuso de sustancias, incluido el alcohol, causan daños
graves a la sociedad y son objeto de gran preocupación
para el Estado y la sociedad responsable.
Díaz y Jiménez (op. cit.) postulan que en el futuro algunas de
las áreas de máximo interés en el campo de la salud mental
serán aspectos preventivos específicos como: la educación
de los padres para la crianza y la socialización de los niños
en el medio familiar; la capacitación a los maestros para la
detección oportuna de los defectos del aprendizaje y los
trastornos de la conducta; la educación de los adolescentes
para que puedan transitar con éxito de la niñez a la edad
adulta; la educación de las jóvenes parejas para que sean
capaces no sólo de regular la procreación, sino de construir
una vida familiar satisfactoria. Para el logro de tales metas es
preciso que los profesionales de la salud mental mantengan
una posición más dinámica que conlleve a la utilización de
estrategias diferentes y efectivas, en especial en trastornos
que han incrementado su incidencia como la farmacodependencia, el alcoholismo y los trastornos afectivos.
Si bien el objeto de estudio de la Psicología no tiene que ver
únicamente con aspectos de la salud, patologías mentales y emocionales, que por su gran incidencia son de
interés fundamental, y dada su complejidad, es necesario
un acercamiento multidisciplinario. Por ello, no únicamente
la psicología clínica puede contribuir a su comprensión y
atención; son también necesarias las aportaciones de la
psicología social, del aprendizaje y de la organización de los
procesos cognitivos, además de otras disciplinas como las
neurociencias. Debe hacerse patente, así que la salud no
es definida ya como la ausencia de enfermedad, sino como
la búsqueda y mantenimiento del bienestar en la vida de la
persona.
1. La salud mental en Morelos
Es factible considerar que la salud mental en el estado
de Morelos comparte las condiciones generales de las
grandes urbes que presentan problemas característicos,
posiblemente exacerbados por sus carencias en cuanto a la
atención institucionalizada. A continuación se describen las
condiciones generales de atención a la salud en el estado,
cotejando información sobre la salud mental en otros países
con características similares.
En los países en desarrollo, los progresos económicos y el
aumento de la longevidad han estado acompañados de un
aumento en la patología social, psiquiátrica y de la conducta. Algunos autores, como Desjarlais et al. (1997), apuntan
que los trastornos mentales, sociales y del comportamiento
son una parte importante de los problemas de salud en
todas partes del mundo y que éstos constituyen una de
las mayores causas de años de vida sana perdidos, correspondiéndole 8.1% de la pérdida. Ellos calculan que 34%
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de todas las discapacidades se deben a problemas relacionados con el comportamiento y el número de personas con
afectaciones mentales en los países en desarrollo suman
cientos de millones. No es noticia que en estos países, enfrentados con el dilema entre la reducción de su déficit y el
establecimiento de programas comunitarios de salud, optan
por la atención a lo primero.
A pesar de los progresos en los países en desarrollo, éstos
se ven afligidos por la persistencia de las enfermedades infecciosas y por condiciones crónicas de naturaleza médica,
mental y del comportamiento. En estos países, muchos
grupos enfrentan lo peor de ambos mundos: altas tasas de
enfermedades infecciosas y parasitarias y, al mismo tiempo,
soportan la carga creciente de enfermedades crónicasdegenerativas y de las nuevas patologías sociales.
Martínez Lacy (2002) afirma que ése es el panorama que
se presenta en Morelos, especialmente en aquellos grupos
sociales con mayores índices de marginación y pobreza: los
localizados en las periferias de las ciudades, en las zonas
rurales y, dentro de éstas, las poblaciones indígenas. El desarrollo regional de Morelos ha sido desequilibrado, caracterizado por un crecimiento urbano desenfrenado, producto
en parte de la instalación de industrias y de asentamientos
irregulares en las periferias de las ciudades; además, según
Abraham Cázares (Barkin, 2001), el desarrollo del turismo
de fin de semana ha acelerado la presión sobre los recursos
de tierra y agua en forma desmedida, lo que va afectando la
calidad de vida de toda la población del estado.
Algunos datos ilustran en forma clara la problemática en
el estado: hasta el año 1995, el analfabetismo entre niños
y jóvenes de 6 a 14 años representaba 11.35% del total
y el 10.5% entre los individuos de 15 a 65 años o más
(INEGI-Gobierno del Estado de Morelos, 1998). Úrsula
Oswald (1992) menciona que en 1990, 64% de la población
económicamente activa de la entidad no contaba con ocupación plena, lo que explica en parte por qué, aun después
de 10 años (INEGI, 2000), sólo 38% de la población tuvo
acceso al sistema de salud.
La información epidemiológica en el área de la psicopatología es escasa y poco específica. Los programas de
prevención no se han desarrollado como tales pues consisten en algunas actividades ocasionales a cargo de las
instituciones educativas superiores, gubernamentales (DIF,
Centros de Integración Juvenil) o de algunos medios de
comunicación masiva, en los que se abordan temas como
la sexualidad en la adolescencia, el abuso de sustancias o
la violencia intrafamiliar. En este contexto se ubica el incremento de las condiciones de inseguridad y de violencia,
especialmente en los núcleos urbanos y suburbanos de
Morelos, en donde el homicidio entre 1985 y 1990 fue la tercera causa de mortalidad, 5.5% del total (idem.). Para 1993,
el homicidio fue la primera causa de muerte entre hombres,
12.2% del total (INEGI, 1998).
Los trastornos neuropsiquiátricos más comunes comienzan en la edad adulta; en consecuencia, se prevé que la transición demográfica de los países en desarrollo ocasionará un aumento desproporcionado en la carga general de esas enfermedades al
verse incrementados los números absolutos y relativos de sus ancianos. Considerando que las demencias orgánicas están relacionadas con la edad, es de prever que este tipo de trastorno impondrá una carga mayor a medida que la población envejece.
En concomitancia, aumenta el riesgo entre la población anciana de los padecimientos depresivos y de ansiedad. La familia es
todavía el principal proveedor de atención del anciano en la mayor parte del mundo, y sus integrantes sufren y padecen a la par
que ellos a causa de los trastornos que los aquejan. Por ello, es menester que el estado planifique cuidadosamente las políticas
para fortalecer los sistemas de atención institucionales y no institucionales.
En Morelos, la pirámide de edades ubica, en el año 2000, la media en los rangos de 5-9 años, pero la transición demográfica
proyectada para el año 2010 ubica la media en los rangos en individuos de más de 15 años, tal como se puede apreciar en las
Gráfica 1. Pirámide de edades, Morelos 2000
Fuente: XII Censo General de Población y Vivienda, en el año 2000.
gráficas 1 y 2 (una corresponde a la población del año 2000 y la otra es una proyección para el año 2010), en las que queda
patente la tendencia hacia envejecimiento de la población.
El suicidio, en especial en personas jóvenes, es un problema urgente que requiere solución. De acuerdo con el informe sobre
“Desarrollo Mundial” de 1993, en 1990 ocurrieron en el mundo 88,9 millones de muertes por todas las causas, de las que cerca
de 1,6% fueron clasificadas como autoinflingidas. Las tasas de intento de suicidio pueden haber sido diez a veinte veces más
Artículos
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Gráfica 2. Pirámide de edades, Morelos 2000
Fuente: XII Censo General de Población y Vivienda, en el año 2010.
altas. Los suicidios consumados, estimados en 1,4 millones, representan una proporción desmedida de muertes potencialmente evitables, lo que muestra la influencia de agentes estresantes de naturaleza social y psicopatológica (Desjarlais, op. cit.)
Existen indicios de que la tasa de suicidios en nuestro país se ha incrementado constantemente en los últimos treinta años,
pasando de una tasa de 1.13 casos por cada 100,000 habitantes, en 1970, a 2.89 en 1994 y a 3.4 en el año 2000, lo que significa un aumento del 200% (página web: www.siicsalud.com/des/des013/199715011.htm). Además, el suicidio es la segunda
causa de muerte entre jóvenes de 15 a 19 años, siendo más frecuente en varones. No obstante que el suicidio es una prioridad
de salud, no existe evidencia de la eficacia de los servicios de salud para prevenir y reducir los riesgos de ocurrencia. En la medida que puede explicarse como expresión de la psicopatología, el suicidio es susceptible de prevenirse y denota la necesidad
de disponer de programas de prevención y tratamiento, elaborados por profesionales de la salud mental.
El abuso de sustancias tóxicas es un problema generalizado que influye en la población mundial. Las enfermedades relacionadas con el alcohol afectan anualmente entre 5% y 10% de la población mundial y constituyó, en 1990, 2% de la carga total de
la morbilidad (Desjarlais, op. cit.). Los problemas derivados del abuso de la marihuana y cocaína se complican por el hecho de
que, aun siendo drogas ilegales y por lo tanto socialmente inaceptables, no se promueve adecuadamente el tratamiento de su
adicción. En México y en Morelos, desde mediados de la década de los ochenta operan los “Centros de Integración Juvenil”;
sin embargo, se desconoce su impacto real en la rehabilitación de la fármaco-dependencia. Ante ello, las acciones “preventivas” en Morelos son en esencia de carácter policial y han llevado a una “criminalización” de las adicciones, con las consecuentes violaciones a los derechos humanos y con dudosos resultados.
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Artículos
Es muy posible que se subestime el impacto en la salud del
uso de sustancias tóxicas, ya que al determinar la etiología
de las defunciones no se valoran los aspectos de consumo
o de hábitos. Así, por ejemplo, en 1993 la cirrosis y otras enfermedades del hígado eran en los hombres la quinta causa
de muerte con 7.1% del total (INEGI, 1998), sin especificar
si ésta era producto del abuso del alcohol. Lo mismo puede
inferirse de las enfermedades respiratorias, que ocuparon
en 1993 el quinto lugar con 5.2% de causal de defunción,
sin especificar su posible relación con respecto al uso del
tabaco y de la cocaína o de otras sustancias. Lo anterior
hace patente la necesidad de incluir, en los diagnósticos
médicos, protocolos que incluyan aspectos psicológicos,
psiquiátricos, culturales y sociales que permitan tener una
perspectiva más real de los problemas de salud en general
y de la salud mental en particular. En estos cuadros de morbilidad es necesario considerar tanto el proceso etiológico
como las consecuencias y trastornos neuropsiquiátricos,
que por lo general son graves.
El consumo de alcohol en América Latina aumenta constantemente. Entre 15% y 20% de la población adulta lo consume en exceso, lo que ocasiona accidentes viales, homicidios y suicidios, siendo el alcohol causa directa de traumas
físicos y conductas violentas. El abuso del alcohol puede
desencadenar a la larga enfermedades mentales latentes
como la depresión y aun la psicosis. Como regla, en las
familias de esos pacientes hay otros miembros alcohólicos
con depresión y tendencias sociopáticas evidentes. El uso
del alcohol y las drogas se exacerba con el cambio social
acelerado, acrecentándose con otros factores sociales
como los regímenes sociales represivos y la falta de oportunidades de empleo.
Con el alcohol y las drogas es difícil distinguir entre el uso, la
dependencia y el abuso. Entre los factores que determinan
la naturaleza y extensión del abuso de sustancias y los que
permiten definir los perjuicios que éstas causan están los
de la inclinación personal al uso, la disponibilidad de alcohol
y drogas y las actitudes culturales hacia estas sustancias.
El uso del alcohol y de las drogas no evoluciona necesariamente a la dependencia plena, razón por la cual la distinción
entre uso ocasional y uso dañino constituye un reto.
Lo descrito hasta ahora tiene una incidencia muy perniciosa
en grupos bien delimitados: desplazados, niños, jóvenes y
ancianos. El problema de los desplazados es muy complejo
por su carácter mundial. Se calcula que el número de
refugiados en el mundo es de 20 millones y se suman otros
20 millones de personas desplazadas dentro de sus propios países. Muchas de las personas desplazadas padecen
alguna forma de enfermedad mental, como resultado de
los problemas y las dificultades sufridas antes, durante o
después de haber abandonado sus regiones de origen. En
Morelos este problema se presenta entre los que migran
a Estados Unidos o al norte del país en busca de mejores
oportunidades y entre los que arriban al estado con distintos
propósitos. Dentro de estos últimos destacan los jornaleros agrícolas que vienen a trabajar en su mayoría a la zafra
del azúcar de Guerrero y Oaxaca, entre otros estados. Los
jornaleros agrícolas se alojan por temporadas en campamentos o albergues en condiciones precarias. El impacto en
cuanto a salud mental es especialmente dramático para los
niños que no pueden recibir una educación elemental continua acorde con sus necesidades de desarrollo académico y
psicológico. Para estudiar los problemas de salud de estos
jornaleros y de sus familias es necesario diseñar instrumentos diagnósticos, culturalmente adecuados. En los albergues donde se alojan se debe incrementar directamente en
la práctica programas comunitarios de manera sistemática,
como primera opción terapéutica.
A pesar de los avances para la sobrevivencia infantil en las
últimas dos décadas, las condiciones de la salud mental
de los niños han empeorado. La limitada eficacia de los
tratamientos psiquiátricos disponibles y la ausencia de éstos
en el sector salud del gobierno de Morelos, lo mismo que su
elevado costo, ponen de manifiesto la importancia estratégica de la prevención mediante el apoyo a la familia. En los
servicios de atención se debe enfatizar la detección temprana de problemas del desarrollo sano integral.
Hasta hace poco la salud de la mujer fue definida en términos de la “salud materno-infantil”. Como consecuencia, se
ha prestado más atención a las necesidades de los niños.
Por tanto, se necesitan adoptar definiciones más amplias de la salud de la mujer que comprendan no sólo sus
funciones reproductivas, sino otros aspectos de su salud
física, bienestar emocional y calidad general de vida. Para
mejorar la salud mental de la mujer se requieren acciones
en dos frentes: atacar las fuentes del sufrimiento femenino
y proveer servicios para tratar las consecuencias negativas
de la desigualdad entre géneros. Entre las raíces de tales
deficiencias está la discriminación en el campo laboral, en
el educativo, en la distribución de alimentos, en la atención
de la salud y en la asignación de recursos para el desarrollo
económico. La condición social de las mujeres las hace vulnerables a diversas formas de explotación, manifestadas por
acciones que van desde la violencia física hasta el asesinato.
Dado el origen multifactorial de la problemática de la mujer,
las estrategias de solución deben ser acordes con estas
circunstancias.
Ante toda la situación descrita, destaca en Morelos la ausencia de instituciones y programas abocados a atender en
forma específica la salud mental. En forma privada, existen
instituciones especializadas en la atención de pacientes
adictos a sustancias, así como centros de atención geriátrica y algunos para la atención de niños y adolescentes con
necesidades especiales y déficit en el desarrollo cognitivo,
pero no hay ninguna institución psiquiátrica estatal.
Artículos
49
Cuando algún derechohabiente de las instituciones públicas de salud del estado necesita atención psicológica o
psiquiátrica y amerita atención especializada u hospitalización, es remitido a los servicios de salud de la Ciudad
de México. Ante estas carencias de atención a diversos
sectores de la sociedad, han respondido diversas instituciones; por ejemplo: la Universidad Autónoma del Estado
de Morelos creó a principios de la década de los noventa la
Unidad de Servicios Psicológicos (UNISEP), con la intención
de formar estudiantes en el área y prestar servicios de atención psicológica. Otros sectores de la sociedad civil se han
movilizado al crear numerosos grupos de autoayuda, como
los de Alcohólicos Anónimos, de farmacodependientes y de
neuróticos. Se han creado, además, instituciones privadas
como clínicas psiquiátricas y “anexos”, estos últimos derivados del modelo de autoayuda que tienen como estrategia
principal el aislamiento o la reclusión de los alcohólicos o
farmacodependientes, prácticas que por cierto han sido
muy cuestionadas por la posible violación de los derechos
humanos de las personas recluidas en dichos centros.
Es importante generar estrategias de prevención donde
intervengan profesionales formados ex profeso, como
los psicólogos, para la atención oportuna en situaciones
familiares en las que predomina el estrés y el riesgo a que se
cometan actos violentos. El amplio contexto social que contribuye a los comportamientos violentos debe, con el apoyo
de expertos, cambiarse reduciendo la tolerancia cultural a la
violencia y promoviendo formas más saludables de resolver
conflictos.
Debemos reconocer que el Plan Estatal de Desarrollo
2001-2006, en el rubro de salud, destaca la propuesta de
“desarrollo integral” que plantea favorecer el desarrollo pleno
y armónico de la familia, contribuyendo al mejoramiento de
la calidad de vida, a partir de la aplicación, entre otras, de
las siguientes estrategias: 1) la racionalización del servicio; 2)
la prevención, especialmente con grupos de riesgo: niños,
mujeres y adultos mayores; 3) la coordinación interinstitucional; y 4) la renovación física de inmuebles y de equipo. No
obstante, no contamos con información sobre los resultados y alcances de dicha propuesta.
En cuanto al ejercicio de la profesión de la Psicología, el 16
de febrero de 1978 se fundó la Asociación de Psicólogos
del Estado de Morelos, la cual tenía 71 miembros registrados en 1997. La asociación es miembro de la Federación Nacional de Colegios, Asociaciones y Sociedades
de Psicólogos de la República Mexicana y cuenta con su
registro ante la Dirección de Profesiones de la Secretaría de
Educación Pública.6 Estas cifras no son alentadoras considerando el alto número de padecimientos por atender. Por
tanto, se requiere formar profesionales pues su intervención
es necesaria y urgente en diversas áreas, tanto las consideradas tradicionales como las emergentes.
50
Artículos
III. Perfil general de la oferta y la demanda
académicas
1. Perspectivas actuales para la enseñanza de la psicología
De acuerdo con López Suárez y colaboradores (Urbina, op.
cit.), en 1960 existían en México sólo cuatro instituciones
que ofrecían estudios universitarios en Psicología, con una
población que no sobrepasaba los mil 500 alumnos. En
1976 la Psicología se convirtió en una de las tres carreras
universitarias con mayor tendencia de crecimiento. Ya en
1981 se contabilizaban 66 escuelas de esta disciplina, 18
de ellas públicas, con una población escolar cercana a los
25 mil alumnos. Todo lo anterior ha planteando serios problemas de orden educativo y profesional a corto y mediano
plazo.
Las instituciones abocadas a la formación de psicólogos
comparten problemas comunes: falta de una caracterización profesional; programas académicos sin una identidad disciplinaria definida; insuficiencia de recursos docentes
y de investigación; carencias en la producción de medios y
materiales de enseñanza; inadecuada planeación de situaciones para el entrenamiento en servicios y de articulación
de dichos servicios con otras instituciones y la comunidad,
entre otros (idem.). Además, se aprecia que lo que determina la praxis profesional del psicólogo es su escuela de
procedencia, lo que fragmenta y parcializa su acción ante la
resolución de los problemas.
Según los autores (idem.), cualquier programa de formación
de psicólogos debe satisfacer los siguientes requisitos
generales:
• En tanto disciplina científica, la Psicología debe
ser enseñada como un conjunto de supuestos
integrables en la forma de bloques congruentes de
metodología conceptual y empírica.
• El currículo debe concebirse como una estructura
de tipo metodológico y no como un simple conjunto
de agregados informativos diversos.
• Se debe promover la práctica interdisciplinaria.
Este proceso debe caracterizarse por la delimitación
crítica de los problemas sociales, el cuestionamiento
de los criterios de su valoración, la relación existente
entre práctica profesional y consideraciones morales
y políticas.
Debe tenerse en cuenta también la afirmación reciente de
Toffler (2002) en cuanto a la velocidad con que actualmente
se producen y cuestionan los conocimientos en todas las
áreas de la ciencia. Ya no es el futuro el que amenaza con
alcanzarnos, es el presente; por ello, la preparación de
cualquier estudiante deberá prever, en lo posible, estos
avances para formar profesionales competitivos y capaces
de dar respuestas a las problemáticas de sociedades en
constante cambio.
Según el estudio de Girón Hidalgo, et al. (Urbina, op. cit.)
sobre los programas de formación de psicólogos de algunas
universidades del Distrito Federal, se observa un perfil ubicado en un trabajo profesional de tipo tradicional, orientado en
forma significativa al ámbito clínico y –dentro de éste– usando técnicas e instrumentos establecidos comercialmente,
sin generar los propios para las poblaciones, problemas y
objetivos de cada acción profesional.
Estos resultados son preocupantes y dignos de ser tomados en cuenta, ya que si bien se limitan a una muestra muy
focalizada, proporcionan una visión de las deficiencias de
formación profesional de los psicólogos, así como la gran
discrepancia que puede haber entre las intenciones de las
instituciones educativas al elaborar el diseño curricular y el
resultado final. Se pone de manifiesto una preparación con
una teoría y una práctica desarticuladas que conducen a la
formación puramente teórica del profesionista.
Acuña y Castañeda (1997), en el análisis realizado al plan
de estudios de la Licenciatura en Psicología de la UNAM,
observaron que los contenidos de los programas vigentes
han resultado deficientes para la formación del egresado,
específicamente para atender las necesidades sociales
vinculadas al ejercicio de esta profesión. En dicho plan se
observó que la formación académica es predominantemente conceptual (53%) y, en menor medida, la formación
está dirigida para la aplicación de conocimientos en la resolución de problemas profesionales (34.8%); la capacidad
de realizar labores de investigación es aún menor (12.2%).
Lo que ocasiona que el psicólogo cubra fundamentalmente
funciones de evaluación e intervención, quedando de lado la
planeación, la prevención y la investigación.
Por otra parte, en el mismo análisis se observó que el
psicólogo sigue desarrollando actividades “ortodoxas”, con
poca incidencia o cobertura en áreas de reciente desarrollo,
así como en el área de generación de nuevos conocimientos psicológicos. Con respecto al diagnóstico psicológico,
que al parecer es la función profesional predominante, éste
abarca técnicas representadas por pruebas psicométricas,
entrevista, encuesta, cuestionario y someramente pruebas
proyectivas. Sin embargo, otras técnicas que permitirían
ampliar el tipo de necesidades y problemas cubiertos,
como la sociometría, la observación cualitativa, el registro
instrumental y el análisis formal no están presentes en la
formación actual del psicólogo de la UNAM. Algo similar
ocurre con la función de intervención, que aborda fundamentalmente técnicas conductuales y dinámica de grupos
sin considerar, por sólo citar algunas, las técnicas fenomenológicas y psicodinámicas, la sensibilización, la educación
psicomotriz, así como la retroalimentación biológica.
En el Primer Informe del Comité de Evaluación y Planeación
Institucional (Facultad de Psicología, UNAM 1998), y con
relación a la cobertura y función social actual del psicólogo,
se concluye que no se satisfacen las recomendaciones del
Consejo Nacional para la Enseñanza e Investigación en Psicología (CNEIP), que plantea la necesidad de atender a los
sectores mayoritarios de la población, diversificar e innovar
las prácticas profesionales, cambiar la imagen tradicional
del psicólogo y dar apertura a otras áreas de formación e
intervención profesional más acordes a los problemas prioritarios de la sociedad mexicana. Aunado a lo expresado, es
importante mencionar que agencias acreditadoras como el
Centro Nacional de Evaluación para la Educación Superior
(Ceneval) ya han diseñado el examen general para el egreso
de licenciaturas (EGEL) en Psicología. En él se establecen
parámetros que es menester tomar en cuenta para la formación del psicólogo. Dichos parámetros se refieren a las
competencias genéricas de tipo conceptual, metodológico,
teórico, contextual, integrativo, adaptativo y ético.
De igual manera, es conveniente considerar las aportaciones del Consejo Nacional para la Enseñanza e Investigación
de la Psicología en los criterios para la acreditación de
los programas académicos en todas las instituciones del
país. Este organismo expresa en sus estatutos (cap. I, Art.
4º, inciso 1) que su objetivo está dirigido a “...establecer
normas de calidad académica y científica y recomendar su
aplicación a las diversas instituciones de enseñanza y/o de
investigación en Psicología de México”.
Este panorama general de los diferentes planes de estudio
de la Licenciatura en Psicología, hace evidente la necesidad
de un proyecto académico que prepare al egresado para la
resolución de problemas en las diferentes áreas de competencia del psicólogo, a través de una metodología bien
fundamentada que articule la teoría con la práctica. En este
proyecto académico se deben incluir estrategias para el desarrollo de la motivación intrínseca para el aprendizaje, una
actitud crítica y respetuosa hacia las diversas aportaciones y
la capacidad de autoverificación y evaluación de la eficiencia
y el rendimiento profesionales.
2. Configuración de la oferta académica a nivel nacional y en Morelos
La Licenciatura en Psicología se imparte actualmente en
175 instituciones de educación superior (IES) a nivel nacional, con una creciente demanda de ingreso, matrícula y
egreso, como puede observarse para el periodo 1995-2001
(Cuadro 1). Destaca, por ejemplo, que en seis años creció el
ingreso en 160.35% (se pasó de 5,980 a 15,569 alumnos),
la matrícula creció 87.22% y el egreso presentó un crecimiento de 45.72%.
Asimismo, en 2000 ocupó el octavo lugar entre las 10 licenArtículos
51
Cuadro 1
Año
1995
1996
1997
1998
1999
2000
2001
Ingreso
5,980
6,602
7,947
9,191
10,956
13,449
15,569
Matrícula
28,805
29,694
31,257
34,306
39,282
47,166
53,929
Egreso
4,483
4,956
5,671
5,211
5,760
5,873
6,533
Fuente: Anuarios estadísticos de ANUIES 1995, 1996, 1997, 1998, 1999,
2000 y 2001.
ciaturas más demandadas, superando a carreras tan competitivas como Ingeniería en Sistemas Computacionales.
Por lo que se refiere a Morelos, existen seis instituciones de educación superior (IES) que ofrecen la Licenciatura en Psicología:
Cuadro 2
Licenciaturas más pobladas, en 2000
No. Licenciaturas
1
2
3
4
5
6
7
8
9
10
Derecho
Administración
Contaduría Pública
Ingeniería Industrial
Medicina
Informática
Arquitectura
Psicología
Ingeniería en Sistemas
Computacionales
Ingeniería Electrónica
Primer Ingreso
H
M
22035 20047
17602 22447
12288 16577
13871 5725
7655
7858
9368
7777
7312
3423
3186
10263
Total
42082
40049
28865
19596
15513
17145
10735
13449
Primer
Ingreso
y
H
Total
ReingresoM
97405 91017 188422
72253 90446 162699
66194 85501 151695
52770 20787 73557
34602 34862 69464
33910 30365 64275
34133 15976 50109
10451 36715 47166
9868
8802
13867
10054
32643
38066
3999
1252
13934
4673
46577
42739
Fuente: Anuario Estadístico de ANUIES del año 2000.
La Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM) fue la primera opción en el estado que respondió a la demanda de
contar con profesionales que evaluaran y seleccionaran al personal por ingresar a la propia universidad y como respuesta a
la creciente demanda de atención en este rubro por parte de la sociedad. Esta carrera está organizada en ocho semestres y
presenta áreas terminales en psicología clínica, educativa, industrial y social.
La Universidad Mexicana de Educación a Distancia (UMED) ofrece la licenciatura desde 1998 y su plan de estudios se caracteriza por la flexibilidad. De hecho, más que de modalidad a distancia se trata de una modalidad abierta.
El Centro Universitario Latinoamericano de Morelos (CULM) imparte la carrera desde 2001 en nueve cuatrimestres, y con áreas
terminales en psicología clínica, educativa e industrial.
52
Artículos
La Universidad Latinoamericana (ULA) ofrece el programa desde el año pasado en nueve semestres.
El Instituto Universitario Libertad (IUL), incorporado a la UAEM, divide la carrera en ocho semestres escolares y un noveno destinado a un taller de tesis y a la realización del servicio social.
El Centro Internacional de Estudios Superiores de Morelos (CIESM) cuenta también con una licenciatura de reciente creación
dividida en diez cuatrimestres.
Un análisis más detallado sobre sus programas académicos permite identificar las áreas formativas o de aplicación que los
integran, así como la proporción de asignaturas correspondientes a cada una, obteniéndose la siguiente distribución:
Áreas de formación que integran las licenciaturas en Psicología que se ofrecen en la ciudad de Cuernavaca:
Los datos presentados pueden interpretarse de diversas formas. Si consideramos el énfasis que da cada IES, según el porcen-
Cuadro 3
Áreas
Básica
Psicología Clínica
Psicología Social
Psicología Educativa
Psicología Laboral
Metodología
Integración
Otras
Humanidades
TOTAL
UAEM /
IUL %
Asi
12
18%
g.
5
7%
5
7%
4
6%
5
7%
8
12%
8
12%
20 30%
0
0%
67 100%
CULM
Asi %
8g.
13%
9
15%
1
2%
10 16%
7
11%
12 20%
10 16%
3
5%
1
2%
61 100%
UMED
Asi %
15
30%
g.
5
10%
0
0%
14 28%
0
0%
12 24%
0
0%
4
8%
0
0%
50 100%
ULA
Asi %
9g.
21%
2
5%
2
5%
5
12%
8
19%
11 26%
1
2%
5
12%
0
0%
43 100%
CIESM
Asi %
9g.
16%
2
4%
3
5%
14 25%
11 20%
10 18%
0
0%
6
11%
0
0%
55 100%
Fuente: Estudio realizado por ULSA Cuernavaca, 2003.
taje dado a cada área en formación, tenemos que, por ejemplo que el área básica es la mayor atendida por la UMED con 30%
de sus materias; el área de Psicología Clínica es la mayor atendida por CULM con 15% de sus materias; el área de Psicología
Social es la más atendida, con 7% de su materias, por la UAEM/IUL; el área de Psicología Educativa es la mayor atendida por
la currícula de la UMED con 28% de sus materias; la Psicología Laboral es atendida mayormente por el CIESM con 20% de sus
materias, pero precedida por un punto porcentual (19%) por la ULA, que es también la institución de educación superior que
dedica el mayor porcentaje de sus materias (25%) al área de metodología; en el área de integración se distingue el CULM con
16% de sus materias dedicadas a ésta; y en el área de materias clasificadas como “otras” (que pueden ser materias aisladas o
que en sí mismas no representan un área de formación especifica), las IES con el mayor porcentaje en esta área (30%) encontramos que son la UAEM y el IUL.
Otro dato relevante que se destaca en la tabla es el bajo o nulo porcentaje de materias del área de Humanidades pues únicamente el CULM las incorpora. Sólo tres instituciones poseen áreas específicas que permiten integrar los conocimientos en
forma relevante (UAEM, IUL y CULM); todas las IES dan gran importancia a la formación metodológica y a la formación básica y,
dependiendo de su enfoque, cada institución otorga mayor o menor peso a las áreas de aplicación, dependiendo de las áreas
terminales que privilegie.
También se considera importante tomar en cuenta la situación de la demanda por esta carrera en Guerrero, por su cercanía
geográfica y porque el número de alumnos de este estado se ha incrementado en la Universidad La Salle Cuernavaca. En este
estado se cuenta con tres IES que ofrecen la licenciatura: una pública, la Universidad Autónoma de Guerrero, que cuenta con
este programa en Acapulco; y dos privadas, la Universidad Americana de Acapulco y el Instituto Superior de Especialización
Artículos
53
Pedagógica Ignacio M. Altamirano, que inició actividades en el año 2001 y tiene su sede en Tixtla.
3. Configuración de la demanda académica en el
estado de Morelos
Tomando como referente a la UAEM se puede apreciar en el Cuadro 4 cómo la demanda de solicitudes de ingreso a la carrera creció 50.4% entre 1998 y 2001, en tanto que el porcentaje de aceptados, del total de solicitudes, disminuyo de 25.3% en
1998 a 17.8% en 2001. La tendencia, representada por la relación entre demanda y aceptación, se aprecia claramente en la
Gráfica 3.
Cuadro 4
Demanda de ingreso a la carrera de Psicología en la UAEM: 1998-2001
AÑO
1998
1999
2000
2001
DEMANDA
355
385
495
534
ACEPTADOS
90 (25.3 %)
90 (23.4 %)
90 (18.2 %)
95 (17.8 %)
RECHAZADOS
265 (74.7 %)
295 (76.6 %)
405 (79.8 %)
439 (82.2 %)
Fuente: UAEM 1998: Relación entre demanda y aceptación de ingreso a la Licenciatura en
Psicología en la UAEM, 1998-2000.
Gráfica 4
Fuente: Departamento de Currícula y Práctica Académica, UAEM, 2001.
Además, para configurar el comportamiento de la demanda, la Coordinación de Planeación y Desarrollo Curricular de la Universidad La Salle Cuernavaca, durante mayo y junio de 2002, realizó un estudio en una muestra de la población inscrita en
segundo y tercer año de bachillerato en Cuernavaca y Cuautla.
Existen alrededor de 50 escuelas que ofrecen el nivel medio superior en Morelos. Pero, a partir del criterio de accesibilidad, la
muestra para el estudio se constituyó por 615 alumnos de segundo año y 377 de tercero, provenientes de 15 escuelas, 13 de
ellas de privadas y dos públicas, las cuales son:
54
Artículos
Antiguo Colegio Santa Inés
Cbtis 76
Centro Cultural Iberoamericano
Colegio de Bachilleres Nº 1, turno matutino
Colegio Fernando Montes de Oca
Colegio Lancaster de Cuernavaca
Colegio Marymount
Colegio Miraflores de Cuernavaca
Comunidad Educativa Caleya
Instituto Oxford de Morelos
Preparatoria Bilingüe Hellen Keller
Preparatoria Loyola
Preparatoria de la Universidad La Salle Cuernavaca
Colegio La Paz (Cuautla)
Colegio Teresa Martín (Cuautla)
A partir del estudio se obtuvo como resultado que la Licenciatura en Psicología se ubica entre las 10 licenciaturas de
mayor demanda como primera opción por ambos grupos,
lo que se detalla en el Cuadro 5. Se aprecia que ocho de
las licenciaturas elegidas son comunes entre alumnos de
segundo y tercer años, aunque varíe su posición dentro
de la jerarquía de preferencia. Entre ellas se encuentra la
Licenciatura en Psicología que, al igual que ocurre a escala
nacional, se encuentra dentro de las 10 licenciaturas más
demandadas y pobladas.
Cuadro 5
Las 10 licenciaturas con mayores índices de preferencia por alumnos de bachillerato
1
2
3
Preferencias de alumnos de 2º año
Frec.
Medicina
66
Derecho
48
Psicología
39
4
Ciencias de la Comunicación
37
5
Mercadotecnia
33
6
7
8
9
10
Diseño Gráfico
Administración
Ingeniería Cibernética
Relaciones Internacionales
Arquitectura
32
27
20
20
18
Preferencias de alumnos de 3er año
Frec.
Medicina
37
Derecho
36
Ciencias de la Comunicación
26
Administración
24
Mercadotecnia
24
Contaduría
23
Ingeniería Industrial
23
Psicología
14
Arquitectura
13
Diseño Gráfico
12
Fuente: Estudio realizado por ULSA Cuernavaca, en el año 2002.
Otro elemento importante para valorar la posible demanda por este programa académico lo constituyen las cifras de aspirantes
a la Licenciatura en Psicología de la UAEM, institución que funge como referente por su importancia en el estado, mismas que
indican el incremento significativo de demandantes a esta opción profesional.
Artículos
55
IV. Características generales del mercado
laboral
Como profesión en México, dado su carácter pragmático, la
Psicología ha fraccionado el campo profesional respondiendo a necesidades inmediatas y dejando de lado el orden
metodológico o teórico. Si como disciplina tiene un cuerpo
de conocimientos de difícil integración, profesionalmente
este aspecto se hace más crítico, ya que no existe una
“psicología aplicada” propiamente dicha, dado que con
frecuencia la aplicación se ha desvinculado de la disciplina
que la genera.
Además, a esto se suman dos aspectos: el primero, la
contradicción entre lo que los contratantes requieren y lo
que los psicólogos ofrecen, pues mientras éstos están en
posibilidad de cuestionar las relaciones que se establecen
en la sociedad, quienes los contratan buscan regularmente
mantenerlas sin cuestionamiento o análisis; y el segundo, la
profesión como una actividad privada y libre provoca que los
servicios sean inaccesibles para la mayoría de la población.
Las tendencias socioeconómicas actuales presentan para el
profesional de la Psicología diversos retos y problemas asociados a la urbanización, la industrialización y la demanda de
empleo, en un contexto de carencias y profundas desigualdades, debido a que el sector primario de la economía se
ha contraído en función de la expansión de la industria y los
servicios, lo que requiere no solamente insumos económicos, sino el impulso al desarrollo tecnológico y a la formación de recursos humanos calificados, para aumentar el
grado de competitividad en un país que depende en forma
progresiva de las condiciones globales.
Por otra parte, según afirman Acuña y Castañeda (op. cit.),
a partir del análisis efectuado sobre las prácticas actuales
del psicólogo, se ha detectado que la Psicología se aborda
mayoritariamente desde una perspectiva individualista y rehabilitatoria, centrada en prácticas tradicionales que en gran
medida son ajenas a las problemáticas sociales actuales y
a los lineamientos establecidos en los planes de desarrollo
nacionales e institucionales. Asimismo, se notan deficiencias
en el abordaje disciplinario de los problemas sociales; baste
citar lo relativo a los modelos médico-rehabilitatorios, las
perspectivas de intervención unipersonales y descontextualizadas, el empleo de la investigación psicológica experimentalista, el diagnóstico y la evaluación tradicionales. Mientras
que, por otra parte, los modelos ecológico y ambientalista,
los de intervención centrados en el usuario, la psicología
comunitaria, el humanismo y el constructivismo, han tenido
importantes desarrollos que se encuentran reflejados de
forma mínima en la actual formación del psicólogo.
En el estudio realizado por Girón Hidalgo (et al.) cuyo objetivo fue conocer el quehacer propio de la profesión desde
diversos ámbitos de desempeño, se obtuvieron los siguien-
56
Artículos
tes resultados: entre las actividades profesionales desempeñadas, referidas como de realización más frecuente, se
observaron conducción de entrevistas, aplicación e interpretación de pruebas psicológicas y actividades relacionadas
con la difusión de trabajos a nivel interno.
La frecuencia con que se actúa en las diferentes funciones
profesionales, consideradas en su conjunto, es la siguiente:
29% funciones de detección y diagnóstico
21% de intervención
14% de administración y control
12% de investigación
12% de comunicación y difusión
09% de evaluación de la intervención
A decir de Goytia (Acuña y Castañeda, op. cit.), el psicólogo
realiza una labor individualista, le falta liderazgo, ocupa posiciones subordinadas y no tiene gran influencia en la toma
de decisiones. Esto restringe no sólo sus oportunidades
laborares sino el impacto y la relevancia social de su trabajo.
Un dato importante que cuantifica la cobertura de las funciones del psicólogo en nuestra sociedad es el relativo a la
relación psicólogo-cantidad de habitantes. Para 1990, esta
relación era de un psicólogo por cada 1,780 habitantes,
conforme al estudio de Díaz Guerrero y Valderrama (Harrsch,
op. cit.). De lo anterior se desprende no sólo la necesidad
de ampliar el número de profesionales de la Psicología, sino
de priorizar los problemas sociales que deben atenderse en
el mercado laboral y reorientar, en consecuencia, las áreas
de formación y de ejercicio profesional.
Por otra parte, Urbina y Rodríguez (Rodríguez Ortega,
1997) encontraron que en México, de 1,546 psicólogos
empleados en el sector salud, 46% de ellos ofrecían servicios psicológicos personales (consulta privada), 26% tenían
funciones en servicios no personales (sector público) y 28%
ejercían funciones profesionales distintas a la Psicología.
No obstante las dificultades ya mencionadas para la formación y trasmisión del conocimiento de la Psicología en
función de la problemática social, tanto en nuestro país
como en el mundo se prevé que la Psicología ampliará su
esfera de acción en los ámbitos tradicionales y en algunos
de reciente aceptación. Por ejemplo, en el sector salud el
psicólogo tiene que ver no sólo con los aspectos “mentales”
sino en otros más generales. La medicina tiene un vasto
componente conductual, tanto individual como sociocultural, y es el psicólogo el profesional que articula estos
aspectos.
Aunque los problemas educativos no son solamente de
índole psicológica, es al psicólogo a quien le corresponde
una parte importante en la comprensión del aprendizaje
y los procesos cognitivos y conductuales implicados en
éste. Además, el psicólogo tendrá una mayor injerencia
en otras actividades, como son la investigación evaluativa,
el diseño de escenarios educativos, el diseño curricular, y
la evaluación del aprendizaje. Por tanto, él tiene que estar
preparado para intervenir en la resolución de problemas
en ambientes escolares. Mención aparte merece el papel
de la Psicología en la educación especial y, en general,
en problemas de aprendizaje. La educación es un sector
fundamental en la promoción social y económica vinculada
a los procesos de cambio y modernización, así como a los
ideológico-culturales.
El sector productivo enfrenta una fuerte demanda de empleo, urge un crecimiento industrial y económico. Actualmente, la mayoría de las empresas medianas y pequeñas
requieren apoyo para crecer y ser más productivas, así
como apoyo en la formación y capacitación de recursos
humanos altamente calificados. La educación para el trabajo
tendrá un papel central en este proceso, así como el diseño
de formas de organización modernas y funcionales. Calidad,
efectividad y productividad, serán los retos para una mayor
una competitividad, en donde el psicólogo seguramente
tendrá un papel importante.
El psicólogo social tiene un papel relevante en el estudio y la
solución de múltiples problemas dentro de lo que puede ser
la promoción del desarrollo social-comunitario. Los movimientos de población, cada vez más intensos y drásticos,
implican problemas de cambio y de adaptación social y
psicológica. Además, los fenómenos derivados de la anomia
social en las ciudades, con una gran desigualdad en la
distribución de la riqueza y con contradicciones económicas dramáticas, generan rencor e inconformidad social.
Por ello, el psicólogo tiene el reto de estudiar, coadyuvar a
transformar y renovar las formas de organización social, así
como alentar programas de orientación individual, familiar,
institucional y comunitaria. Otro aspecto importante desde
el punto de vista psicosocial y educativo, es el relativo a los
medios masivos de comunicación, por ser instrumentos
de influencia social cuyos efectos pueden tener alcances
sumamente relevantes.
En términos generales, los psicólogos se ubican fundamentalmente en cuatro escenarios:
• Práctica privada enfocada a la atención individual
y de pequeños grupos.
• Centros asistenciales, clínicas, hospitales e instituciones de salud de los tres niveles de atención, con
funciones de planeación, servicio e investigación.
• Asesoría e intervención en instituciones, con
funciones desde aspectos ergonométricos hasta
cuestiones organizacionales.
• Instituciones de enseñanza superior, realizando
funciones de docencia e investigación.
Igualmente, los psicólogos han incursionado tanto en
empresas privadas como públicas, realizando funciones
asistenciales, asesoría, investigación y capacitación en salud
ocupacional.
V. Justificación curricular de la propuesta
de Licenciatura en Psicología
Ponderar la apertura de la Licenciatura en Psicología en la
Universidad La Salle Cuernavaca requirió conocer y analizar
las tendencias actuales de formación en la disciplina; estudiar el panorama sobre la oferta y demanda académicas, así
como las condiciones del mercado de trabajo y las competencias que le son requeridas al profesional de la Psicología
para atender a las necesidades sociales. Pero también ha
sido importante para la elaboración del currículum propuesto, tener como base el ideario que sustenta y anima a la
Universidad, además de lo estipulado por agencias acreditadoras como el Consejo Nacional de Enseñanza e Investigación en Psicología (CNEIP) y el Ceneval, que ha emitido el
Examen General para el Egreso de la Licenciatura (EGEL) en
Psicología.
El EGEL de Psicología (Ceneval, 2001) ha sido diseñado
como forma de evaluación de los egresados de las diferentes escuelas de Psicología del país, con la intención de
unificar la calidad de los conocimientos del profesional de
esta carrera para mantener su competitividad tanto a nivel
nacional, como dentro de criterios internacionales. Especifica que el egresado de la licenciatura en esta disciplina es
el profesional que posee los conocimientos psicológicos, las
habilidades y los valores para planear, prevenir, diagnosticar,
intervenir, evaluar e investigar en el ámbito del comportamiento, a fin de contribuir al bienestar de individuos y grupos, con juicio crítico y compromiso social. Este perfil puede
ser modificado, extendiendo su campo de estudio no sólo al
ámbito del comportamiento, sino al de los procesos cognitivos y de la personalidad, con base en las aportaciones
actuales acerca del procesamiento de la información, los
sustratos biológicos de los procesos mentales superiores y
de la expresión y control de las emociones, en la particularidad del devenir de la historia personal.
Algunas de las finalidades de fundamental importancia del
EGEL-Psicología, además de contar con un instrumento
de evaluación útil, válido y confiable que permite valorar las
competencias necesarias para iniciar una práctica psicológica de buena calidad en todas las regiones geográficas del
país, son:
• Promover el reconocimiento social del trabajo profesional del recién egresado mediante la testificación
de su alto rendimiento.
• Informar a la sociedad acerca de la calidad de
la educación profesional de los recién egresados de
Psicología.
• Proporcionar información útil para la toma de
decisiones fundamentada que apoye la planeación y
Artículos
57
evaluación curricular de la carrera de Psicología.
En este documento (idem.) se presentan las competencias
académico-profesionales generales para establecer criterios
de evaluación de los egresados y de los diversos planes de
estudio de la carrera de Psicología en las distintas instituciones y regiones del país en donde se imparte esta carrera.
Las competencias genéricas que se mencionan son las
siguientes:
• Competencia conceptual: Constituida por el dominio y la pericia que el recién egresado debe mostrar
sobre los fundamentos teóricos de la disciplina, tanto
en el ámbito de la formación básica, como en el de
la formación específica del área en la que se desenvuelve.
• Competencia metodológica: Está constituida por
el dominio y la pericia que el egresado debe mostrar
en la comprensión y utilización de los fundamentos
que subyacen a las estrategias, a los procedimientos
y a los instrumentos empleados para resolver demandas planteadas en los campos de aplicación profesional.
• Competencia técnica: Dominio y pericia que el
egresado debe mostrar para seleccionar y aplicar
proce-dimientos e instrumentos psicológicos, así
como para interpretar y comunicar los resultados
derivados de su función profesional.
• Competencia contextual: Constituida por el dominio y la pericia que el egresado debe mostrar sobre
la pertinencia de su práctica profesional con relación
a la realidad social, regional y nacional.
• Competencia integrativa: Dominio y pericia que el
egresado debe mostrar para combinar la teoría con
las habilidades técnicas en la práctica profesional.
• Competencia adaptativa: Dominio y pericia que
el egresado debe mostrar para anticipar y ajustarse a
cambios importantes que afecten su quehacer profesional.
• Competencia ética: Dominio que el egresado
debe mostrar de los valores profesionales.
Esta información se considera un referente básico para
fundamentar algunas de las decisiones tomadas para
diseñar el plan de estudios de la Licenciatura en Psicología
de la Universidad La Salle, ya que cubre un amplio rango
de las expectativas generales que a nivel social se tienen
acerca de la formación profesional del psicólogo, además
de proporcionar una guía básica para la categorización de
las materias que comprenden el plan de estudios propuesto,
estableciendo los propósitos de cada línea curricular con
base en estas competencias.
De este modo, esta propuesta se fundamenta en una valoración de las necesidades sociales en general, del contexto
institucional donde se inserta, del mercado de trabajo, del
estado del conocimiento de la disciplina, de los criterios y
58
Artículos
las recomendaciones de organismos acreditadores y certificadores de la profesión, y de la normatividad existente en
materia de educación superior.
Derivado de los análisis realizados y de acuerdo con lo que
señala el Consejo Nacional para la Enseñanza e Investigación en Psicología (Figueroa Rodríguez, 2001, pp. 5-10)
hay que considerar que el psicólogo mexicano que egrese
de los programas formativos debe ser “...un profesional
universitario con sensibilidad, flexibilidad, liderazgo, creatividad y sentido de compromiso ético y moral. También estará
capacitado para realizar tareas de planeación, intervención,
investigación-docencia y evaluación en los diversos ámbitos
donde se desempeñe”. Unido a lo anterior, los egresados de
la Universidad La Salle tendrán una formación interdisciplinaria y multidisciplinaria que les permita ampliar sus conocimientos y cultura general para que puedan desempeñarse
profesionalmente en una diversidad de campos laborales.
Por lo anterior, se prevé que la licenciatura se desarrolle
en ocho semestres y tenga diversas líneas de desarrollo o
curriculares, que permitan a los egresados contar con una
sólida base conceptual y metodológica para la detección, el
diagnóstico, la intervención, la evaluación y la investigación
en el ámbito del comportamiento. Con estos elementos tendrá las competencias para involucrarse indistintamente en
funciones del área clínica, educativa y laboral, fortalecidas
por experiencias de enseñanza-aprendizaje que promuevan actividades en el ámbito comunitario y de la salud, es
decir, que como característica fundamental tenga un fuerte
carácter humanista y social.
Se optó por un modelo que no privilegia la formación del
psicólogo en función de las tradicionales áreas de aplicación, sino más bien en función del tipo de problemáticas
y competencias que le son propias. En este sentido, a partir
de identificar un problema de comportamiento en particular,
el profesional de la Psicología egresado de la Universidad
La Salle será capaz de seleccionar el modelo teórico y
metodológico más adecuado para proponer alternativas de
solución o, en su caso, canalizar o intervenir directamente.
Bajo esta perspectiva, el plan de estudios se organizó a partir de las siguientes líneas curriculares (que recorren el currículo a lo largo de la formación) y bloques de formación (que
comprenden la formación que se va logrando de manera
vertical, es decir al término de uno o varios ciclos escolares)
y cuyas intenciones formativas son:
Líneas curriculares:
LÍNEA CONCEPTUAL. Al concluir el estudio de las materias
incluidas en esta línea curricular, el alumno habrá recibido la
información general que sitúa a la Psicología como ciencia
y como profesión y será capaz de comprender los conceptos teóricos generales para el estudio de esta disciplina. El
alumno será capaz de comprender y aplicar los conceptos
fundamentales para la praxis profesional de la Psicología en
diversos ámbitos.
LÍNEA BIOLÓGICA-COGNITIVA. El alumno será capaz de
comprender los fundamentos biológicos de la cognición y
del comportamiento, así como de las emociones, para aplicarlos en diferentes contextos, especialmente los educativoescolares en diversos niveles.
LÍNEA SOCIAL. La revisión de los aspectos teóricos de
estas materias, permitirán al alumno la comprensión de las
variables sociales que influyen en el desarrollo y comportamiento humanos para poder intervenir en varios contextos
grupales, comunitarios e institucionales.
LÍNEA METODOLÓGICO-INSTRUMENTAL. Este grupo
de materias permitirá capacitar al alumno en los métodos
relacionados con la generación de estrategias e instrumentos que sustentan técnicas de intervención en el quehacer
profesional del psicólogo.
LÍNEA DE INVESTIGACIÓN. A través de esta línea curricular
el alumno será capaz de conocer y manejar, con una actitud
crítica, las bases metodológicas que sustentan la investigación para desarrollar conocimiento dentro de las diversas
áreas de la Psicología. El objetivo final de esta línea es que
el alumno sea capaz de elaborar y concluir un proyecto de
investigación que, por un lado, le permita la aplicación integrada de lo aprendido y, por el otro, sirva para su proceso
de titulación.
LÍNEA DE INTEGRACIÓN. Esta línea curricular está formada
por las prácticas que se llevarán a cabo del segundo al
octavo semestre. Su objetivo es básicamente formativo para
que, a través de una experiencia dirigida didácticamente por
medio de tutorías, el alumno vincule los aspectos teóricos
con su puesta en práctica, para conseguir una vivencia en la
que se relacionen aspectos intelectuales y afectivos, dentro
de un contexto que favorezca su desarrollo como profesional.
LÍNEA DE HUMANIDADES. Permite fortalecer la formación
integral del alumno a partir del análisis y la reflexión sobre
temas de carácter social y humanista que lo lleven a la autocrítica y con ello a asumir una postura ética y responsable
frente a la realidad social como ser humano y en el desarrollo de su actividad profesional.
Bloques de formación
BLOQUE INTRODUCTORIO (primer semestre). Al concluir el
bloque los alumnos serán capaces de introducirse tanto al
estudio de los procesos psicológicos como al de la investigación, a partir de la comprensión de conceptos básicos de
la Psicología, de su contexto y de sus alcances y límites del
campo profesional.
BLOQUE TEÓRICO-CONCEPTUAL (segundo y cuarto
semestre). Los alumnos serán capaces de realizar observaciones controladas de las características de los fenómenos
psicológicos, iniciando así los ejercicios de contrastación
de las teorías con su referente empírico, teniendo presentes
las condiciones socioeconómicas de su contexto; podrán
plantear un problema con relación a una observación
participante referida al desarrollo de la personalidad o del
aprendizaje en niños o adolescentes, desde un enfoque
bio-psico-social, y conocerán la aplicación de técnicas de
evaluación, para ser capaces de analizar las hipótesis y las
bases teóricas en que se fundamentan. También iniciarán
el estudio de los procesos psicológicos grupales e institucionales, enfocando su trabajo principalmente en adultos y
adultos mayores.
BLOQUE DE DIAGNÓSTICO (quinto y sexto semestre). Los
alumnos podrán iniciar ejercicios supervisados de entrevista
y de aplicación práctica de diversas técnicas de evaluación
que les permitan realizar un diagnóstico. Asimismo, estarán
en posibilidades de esbozar un plan de atención a las necesidades detectadas en las comunidades en donde desarrollan las prácticas. Serán capaces de integrar los conocimientos aportados desde diferentes áreas de la Psicología,
aplicando técnicas de evaluación y entrevistas en diversos
contextos.
BLOQUE DE INTERVENCIÓN (séptimo y octavo semestre).
Los alumnos integrarán casos clínicos desde un enfoque
bio-psico-social, proponiendo estrategias de intervención
pertinentes a cada caso. Realizarán observaciones de
sesiones de psicoterapia, haciendo un reporte de éstas, y
estructurarán un protocolo para el desarrollo y la conclusión de su proyecto terminal. Serán capaces de proponer e
implementar diversas estrategias de intervención pertinentes
con el diagnóstico de cada caso o situación en diversos
ámbitos de la Psicología.
VI. Conclusiones
La revisión histórica de la disciplina ha brindado un panorama amplio y enriquecedor sobre su desarrollo y las
tendencias que prevalecen hoy en la formación de los
profesionales de la Psicología, así como el tipo de competencias que a futuro se requerirán para dar atención a un
sinnúmero de situaciones referidas al comportamiento y a
sus trastornos, que son consecuencia de las circunstancias
que actualmente apremian la vida del hombre y de su sociedad. La Psicología se encuentra involucrada en el estudio y
la solución de problemas del comportamiento humano, de
sus componentes afectivo e identidario, en una sociedad
que enfrenta severas crisis en diversos órdenes: político,
económico, histórico y cultural.
A partir de la información analizada es posible sintetizar a
continuación los aspectos más relevantes que hacen evidente la necesidad de contar con un programa académico
Artículos
59
destinado a la formación de psicólogos, que brinden atención especializada, prioritariamente, aunque no en exclusiva, a las comunidades de las regiones de influencia de la
Universidad La Salle Cuernavaca.
• La visión contemporánea sobre el objeto de estudio
de la Psicología la considera como la reconstrucción
del origen y curso del desarrollo de la conducta y la
conciencia (entendida en su significado cognoscitivo),
en su devenir personal, contextuada e integrada en
su ambiente social, en el cual el individuo forma al
grupo social y el grupo social, al individuo. En este
sentido, la Psicología se fundamenta en un cuerpo
sistematizado de conocimiento dentro de las áreas
de las teorías de la personalidad, del desarrollo del
ser humano en las diferentes etapas de la vida, del
aprendizaje y de los procesos cognitivos superiores, así como de los procesos de socialización
que contextúan la vida y el desarrollo humanos.
Por lo tanto, la Psicología contemporánea puede y
debe entenderse como una ciencia prototípicamente
humanista, cuya finalidad fundamental debe ser el
contribuir, en lo que a ella le corresponda, a mejorar
las condiciones de vida, a la transformación social y
al desarrollo pleno del ser humano. Es así como la
Universidad La Salle la concibe.
• La Psicología actual es plural por definición, pues
el cuerpo de conocimientos que la ha venido integrando proviene de un eclecticismo, en el más puro
significado del término; es decir, como el método que
reúne lo mejor de la doctrina de varios sistemas y
que implica aceptar un compromiso epistemológico
explícito. Es la postura que se asume en la propuesta
académica de esta universidad, al reconocer y valorar
las tendencias de las que abreva la disciplina, cuyo
estudio permita formar a un psicólogo con una visión
amplia y comprometida del ejercicio profesional.
• La Psicología no tiene que ver únicamente con
aspectos de la salud y patologías mentales y emocionales, pero sí es posible considerar que estos tópicos
son un área de interés fundamental, por las características multidisciplinarias que inciden en ellos y por
la contribución de diversas áreas para la explicación
y el abordaje de los mismos. Esto significa que no
es únicamente la Psicología en su área clínica la que
puede contribuir a la resolución de estos problemas,
sino también las aportaciones teóricas de la psicología social, del aprendizaje y de la organización de
los procesos cognitivos con su correlato biológico, las
que apoyan en su explicación y comprensión. Debe
recordarse aquí que la salud no es definida ya como
la ausencia de enfermedad sino como la búsqueda y
mantenimiento de bienestar en la vida de la persona.
Por ello, la postura de la Universidad La Salle es
reconocer que los diversos problemas que aborda la
disciplina deben encararse desde diferentes perspec-
60
Artículos
tivas, empleando los métodos más convenientes para
su diagnóstico e intervención. Por eso, se considera
que la formación del psicólogo debe encaminarse
hacia una visión integral de los problemas del comportamiento, que facilite su participación en equipos
multidisciplinarios de trabajo.
• El panorama de la oferta académica de la Licenciatura en Psicología en el país es alentador, y su
tendencia es clara hacia una o varias de las áreas
tradicionales de aplicación de la disciplina. Sin embargo, la Universidad La Salle considera necesario
proponer un proyecto académico que prepare al
egresado para la resolución de problemas dentro de
las diferentes áreas de competencia, a través de una
metodología bien fundamentada que articule la teoría
con la práctica. En esta propuesta se han considerado las recomendaciones de agencias acreditadoras reconocidas, como el Consejo Nacional para la
Enseñanza e Investigación en Psicología, que plantea
la necesidad de atender a los sectores mayoritarios
de la población, de diversificar e innovar las prácticas
profesionales, de cambiar la imagen tradicional del
psicólogo y de dar apertura a otras áreas de formación e intervención profesional. Asimismo, se han
tomando en cuenta los parámetros establecidos por
el Centro Nacional de Evaluación para la Educación
Superior, mediante el Examen General para el Egreso
de Licenciaturas en Psicología. Dichos parámetros se
refieren a las competencias genéricas que debe poseer este profesional en el campo conceptual, metodológico, teórico, contextual, integrativo, adaptativo y
ético.
• Existe una creciente demanda en México hacia la
Licenciatura en Psicología, como lo han mostrado los
datos de la Asociación Nacional de Universidades e
Instituciones de Educación Superior sobre el desarrollo de la carrera durante el periodo 1995-2001, en
sus indicadores de ingreso, matrícula y egreso, tanto
a nivel nacional como en el estado de Morelos, donde
se ubica la Universidad La Salle. Asimismo, como
lo evidencian los estudios efectuados al respecto,
se encuentra entre las carreras más demandadas
por estudiantes del nivel medio superior, quienes la
incluyen entre sus primeras opciones de estudio a
nivel licenciatura.
La propuesta del programa académico de la Universidad La
Salle pretende formar al futuro profesional con una sólida
base conceptual y metodológica para la detección, el diagnóstico, la intervención, la evaluación y la investigación en
el ámbito del comportamiento. Que cuente con la competencia para involucrarse indistintamente en funciones de la
áreas clínica, educativa y laboral, fortalecidas por experiencias de enseñanza-aprendizaje que promuevan actividades
en el ámbito comunitario y de la salud; es decir, que como
característica fundamental tenga un fuerte carácter hu-
manista y social. Lo anterior se ve fortalecido por el hecho
de que es de las pocas universidades que incluyen en su
currículum una línea de formación humanista, orientada a la
formación de actitudes y valores como la honradez y la responsabilidad, el cuidado y respeto a la propia persona y el
respeto a los demás, la vocación de servicio y la solidaridad,
el trabajo en equipo y la ética profesional.
Este programa académico favorece en el estudiante,
además del conocimiento científico-disciplinario de la
psicología, su compromiso con las necesidades y los problemas de la comunidad y una actitud de servicio a los conciudadanos menos favorecidos. Por ello, para la Universidad
La Salle, quien egrese de esta licenciatura debe enfocar, con
una actitud de amor y servicio, la atención del individuo pensando en que son múltiples y muy variados los factores que
determinan su organización biológica, psicológica, social y
espiritual.
Conscientes de que la sociedad está conformada por sujetos relacionados, no por individuos aislados, se asume que
existe la diversidad y se tiene congruencia con los valores lasallistas; en la medida que se acepte este hecho, la calidad
de las relaciones que se desplieguen serán más benéficas
y productivas para todos. Por el contrario, ver hacia la
individualidad y no a la cultura compartida es reproducir
un aspecto de la fragmentación de la vida, es mantener un
estereotipo que tiende a la superficialidad y renuncia al valor
de la fraternidad.
La Universidad La Salle puede y debe ser liberadora no
generadora de exclusiones. Por ello, propone la inclusión en
su ofrecimiento académico de una carrera que tiene como
prioridad el estudio del ser humano. Es una oportunidad
para generar nuevos caminos y seguir contribuyendo el
desarrollo de la sociedad, a través de diversas acciones,
entre ellas, las tendientes a la atención de sus grupos más
desfavorecidos.
Referencias bibliográficas
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Notas
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Unikel, C. et al. (2000). “Conductas alimentarias de
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ULSA (1994). De La Salle hoy: nuestro ideario, nuestra
filosofía, nuestra misión, nuestro modelo, nuestra comunidad. México: ULSA.
Vargas (1998). Encuesta nacional de alimentación.
México: Instituto Nacional de Nutrición.
Vincens, J. (1995). El valor de la salud. Una reflexión
sociológica sobre la calidad de vida. México: Siglo XXI
Editores.
Warren, H. C. (1964). Diccionario de Psicología. México:
Fondo de Cultura Económica.
www.siicsalud.com.
Bases para las participaciones en la revista ConSciencia de la
Escuela de Psicología de la Universidad La Salle Cuernavaca
GENERALES. Para las participaciones en la Revista ConSciencia de la Escuela de Psicología de la ULSAC se
deberán observar los siguientes puntos:
1. Podrán participar con ensayos, artículos o documentos
de otra índole (fotos, dibujos) todos aquellos psicólogos o
estudiantes de Psicología y aquellos que estén interesados
en la ciencia psicológica y ciencias afines.
2. La revista comprende las siguientes secciones:
1. Editorial
2. Ensayos críticos
3. Artículos
4. Reseñas
5. Sección de estudiantes de Psicología
6. Correo del lector
7. Psiconoticias
3. Limitar las participaciones de artículos y ensayos a un
máximo de 10 cuartillas, a un espacio, con letra 12, tipo
Times New Roman, incluyendo bibliografía. Los cuadros o
figuras deberán ir numerados, dentro del texto, con cifras
arábigas. Los títulos de los cuadros y los pies de figuras deben ser claros, breves y llevar el número correspondiente.
4. Las reseñas no serán mayores de una cuartilla, a un
espacio (sencillo), con letra 12, tipo Times New Roman,
incluyendo bibliografía.
5. Los materiales propuestos para su publicación deberán
estar escritos en español, en forma clara y concisa. Se
entregará una versión impresa en papel tamaño carta y en
programa Word.
6. Los ensayos son reflexiones críticas sobre determinados
temas, y en este caso se recomienda que contengan tres
secciones: 1. Introducción (objetivo o propósito del ensayo
o, en su caso, hipótesis de trabajo, etc.), 2. Cuerpo del
ensayo, en el cual el autor desarrollará el argumento de su
trabajo, y 3. Conclusión.
7. Los artículos básicamente son resultados o aportes
de investigaciones. Deben contener las siguientes partes: introducción, antecedentes y objetivos, metodología,
resultados, discusión teórica y referencias bibliográficas.
Los artículos deberán ir, en todo caso, acompañados de un
resumen que muestre claramente los contenidos.
8. Para las referencias bibliográficas de ensayos o artículos, el autor debe apegarse al siguiente formato que, en
general, sigue los lineamentos comunmente aceptados: las
referencias en los textos se anotan con el apellido del autor
y año de publicación entre paréntesis y de ser necesario el
número(s) de página(s). Al final del texto se anota la bibliografía completa en orden alfabético y de acuerdo con el
apellido y nombre del primer autor, año de publicación,
título del libro o referencia en cursivas, lugar de impresión y
editorial.
Si la cita es textual se pondrá entre comillas y entre paréntesis se apuntará el nombre del autor y el año de la publicación con el o los números de la(s) página(s).
Al final del texto se anota la bibliografía completa. Si la
cita textual es de más de cinco renglones, se sugiere que
se escriba con letra 10, con renglones de 3 cm a 3 cm y
se procederá de la manera señalada anteriormente. Por
ejemplo: “…en la terapia uno tendrá que sacar ventaja en
lo posible de los cambios ambientales (Bellak, 1980)...” y al
final del libro en la sección dedicada a la bibliografía: Bellak,
M. D. Leopold, Small, S. D., Leonard, 1980, Psicoterapia
breve y de emergencia, México: Editorial Pax. O también
puede incluirse al autor sin paréntesis: por ejemplo, en un
libro de Otto Klineberg encontramos el siguiente renglón:
“Por una parte, Hartley y Hartley (1952) hablan de actividades físicas...” y en la sección dedicada a la bibliografía:
E. L. Hartley y R. E. Hartley (1952). Fundamentals of Social
Psychology.
9. Cuando se cita por segunda ocasión a un autor, se anota
de nuevo su apellido y año de publicación o se puede
hacer la referencia con las locuciones latinas utilizadas
comunmente para el caso, ambas opciones entre paréntesis. Si la cita es de internet se anota el nombre del autor
o de la institución, nombre o título del artículo o ensayo, la
dirección completa de la web y la fecha de extracción de la
información.
10. Si la información proviene de una entrevista o de otra
fuente, se anota el nombre del entrevistado o, en su caso,
solamente como informante y la fecha, y/o como documento mecanografiado y en el estado en el que se encuentra
(en proceso de publicación, etc.). Si es una fuente documental se anotan los datos disponibles, por ejemplo autor,
nombre de la revista o periódico, fecha.
11. Por cuestión de costos, las gráficas que lleguen a
incluirse en los textos deben ser en blanco y negro. Las
fotografías en color, por las razones mencionadas, serán
incluidas en blanco y negro.
12. Los trabajos serán revisados y en su caso aprobados
por el Consejo Editorial en colaboración con el Consejo
Científico.
13. Los materiales al momento de ser propuestos para ser
publicados no deberán de estar comprometidos para ser
incluidos en otras publicaciones periódicas o permanentes.
14. Cualquier controversia acerca de los contenidos de la
revista, no prevista en las bases, será resuelta por el Consejo Editorial.
Para recibir los trabajos o para más información comunicarse con Pablo Martínez Lacy, al correo electrónico:
[email protected], Teléfono: 311-55-25 ext. 852,
Escuela de Psicología, ULSAC.
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Actividades Extras:
Clases abiertas, Conferencias, Clínicas y
Recitales Didácticos.
Conciertos: de Coros, Ensambles, Alumnos,
Maestros e invitados.
Visitanos
Música La Salle
www ulsac edu mx/indexMusica
Notas y Reseñas
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Por que el aprendizaje siempre sigue, conoce más.
Revista de Investigación Vol. 2, No. 5
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