Fundamentación de la secuencia didáctica

Fundamentación disciplinar y didáctica
Según historiadores como Reyes Abadie, el proceso fundacional de la ciudad de
Montevideo se inició formalmente en el año 1724, con la expulsión de la expedición
portuguesa que buscaba establecerse,
y se prolongó hasta el año 1730, con la
instalación del Cabildo. Sin embargo, se reconoce que los antecedentes se remontan a
varios años antes.
La fundación de la ciudad de Montevideo es un contenido programático de la
disciplina Historia y que, como tal, debe ser enseñado en las escuelas de todo el país.
En primer lugar, la indagación de los orígenes y evolución de la ciudad donde se vive,
en el caso de
del alumnado montevideano,
tiene gran importancia para la
construcción de la identidad local a partir de un referente que los agrupa. En el caso del
alumnado que reside en las ciudades y centros poblados del interior del país, la
fundación de esta ciudad representa el inicio del proceso sistemático de ocupación y
control del territorio de la Banda Oriental por parte de las autoridades españolas. Este
control territorial,
muchas veces se refleja en los procesos fundacionales de las
capitales departamentales.
Las actividades de la propuesta, tanto en su primera como en su segunda parte,
procuran contemplar la realidad antes mencionada. Es decir, la situación del alumnado
que vive en Montevideo, que profundiza en la historia de su ciudad, y la del alumnado
del interior, que indaga la historia de una ciudad que tiene una dimensión nacional,
pero no forma parte de su identidad local.
Considerando a la Historia como una disciplina en construcción, se promueve la
lectura y comentario de documentos históricos, escritos e iconográficos, en su doble
función de recurso educativo y fuente histórica.
Desde el punto didáctico se puso énfasis en la complejidad que implica la
enseñanza de los contenidos históricos a niños de 7 – 8 años. En este sentido, se hizo
acuerdo con los planteamientos de los investigadores C. Trepat y P. Comes.
De
acuerdo a estos autores, a lo largo de la escolaridad deben quedar consolidadas las
competencias referidas a la construcción del tiempo cronológico. Como sostienen estos
autores “La enseñanza del
tiempo cronológico consiste en programar, diseñar y
realizar actividades de aprendizaje mediante las cuales, poco a poco, el alumnado va
construyendo los conceptos de medida de la temporalidad” (Trepat et al: 48). Esto
implica la práctica de instrumentos y unidades de medida temporal. De esta forma se
iría conformando la idea del tiempo como un flujo continuo y lineal pasado – presente –
futuro. El tiempo cronológico sería el que posibilita la medida del tiempo histórico. En
este sentido, se promueve la creación y utilización de ejes cronológicos. Estas permiten
iniciar al niño en la formación de un horizonte histórico, permite visualizar
simultaneidades, duraciones diferentes y sucesiones.
La enseñanza del tiempo histórico implicaría, mediante actividades planificadas y
transversales, la construcción de la idea de sucesión de los hechos, la utilización
correcta de periodizaciones, los conceptos de ritmo y simultaneidad, así como los de
corta, larga y media duración.
Las teorías sicológicas difieren en cuanto a la enseñanza y el aprendizaje del
tiempo en la educación primaria. Trepat y Comes, luego de reseñar los aportes de
Piaget, Alberto Calvani, y K. Egan, los niñas y niños de primer ciclo, si bien se
encuentran en el estadio de las operaciones concretas,
desarrollan de forma
elemental las categorías temporales a partir de la experiencia familiar, las pueden
representar y ordenar sencillas narraciones. También muchas veces pueden hacer
referencias a datos, muy lejanos en el tiempo, sobre los que no tienen experiencia
directa.
Bibliografía
REYES ABADIE, W. y VAZQUEZ ROMERO (1985), Crónica General del
Uruguay. T II, Montevideo: Banda Oriental.
TREPAT C. y COMES, P. (2000), El tiempo y el espacio en la didáctica de las
Ciencias Sociales, Barcelona: Graó