romanos - unicocamino.org.ve

El libro de romanos
Este libro evoca imágenes del poderoso imperio que
gobernaba el mundo occidental. Y para la gente de la época de
Pablo, Roma era el centro del mundo en todos los sentidos
posibles: El centro de la ley, la cultura, el poder y el
conocimiento. Es por ello, que una carta a lectores tan
sofisticados tenia que ser realmente importante.
Por está razón, les declaró y les testificó el reino de Dios, en
la mañana y en la tarde, para convencerles acerca de Jesús, tanto
por la ley de Moisés, como por la ley de los profetas. Pues su
propósito era presentarse a los romanos y darles una muestra de
su mensaje antes de llegar a Roma.
Así que la Epístola de Pablo a los Romanos, ha enriquecido
el testimonio a varias generaciones de creyentes a lo largo de la
historia del cristianismo. Ya que la profundidad de pensamiento
del autor, pone de relieve su confiada entrega a la gracia de Dios,
pues manifiesta su vocación y fervor, que lo anima ha evangelizar
con entusiasmo e inspiración a escribir estos acontecimientos
decisivos para la historia y la cultura de la humanidad.
Ahora cuando el apóstol redactó esta epístola, todavía no
había presentado la ocasión de visitar a los creyentes residentes en
Roma (1:10-15). Sin embargo, la larga lista de saludos del
capítulo 16, parece probar que ya contaba con buenas relaciones y
afectos, entre aquel grupo de hombres y mujeres del imperio, pues
habían sido “llamados a ser de Jesucristo” (1:6-7).
No obstante, ese es el conocimiento que el apóstol
demuestra tener para con los creyentes de aquella iglesia que
jamás había visitado, esto motivo algunos estudiosos de la biblia a
pensar que el capítulo 16, no forma parte de esta carta.
Pues opinan, que posiblemente pudo pertenecer a una de las
que dirigió a Éfeso, porque él estuvo allí, durante un largo tiempo.
Además, muchas veces, se había propuesto viajar a Roma
(1:9-10,13, 15; 15:22-23), para anunciar el evangelio (1:15) y
comunicar a los hermanos “algún don espiritual”, y sean
“mutuamente confortados por la fe” en Cristo Jesús (1:11-12).
Pero cuando ve llegar la oportunidad de realizar la anhelada visita
a España, la considero como el lugar perfecto para su inmediata
labor misionera, (15:24, 27).
Pero a causa de estas circunstancias, entendió que su
presencia en Roma contribuiría a superar las tensiones que se
estaban presentando en la iglesia. (11:11-25 y 14:1-15:6). Porque
le habían informado que a causa de la comunión fraternal, se
presento una división entre los creyentes de distinta procedencia:
con rivalidades surgidas del judaísmo y otras del paganismo
(Hechos 6:1; Gálatas 1:7; 2:4).
Los retos del cristiano
En la época de Jesús, la república de Roma se había
transformado en imperio. Que fue en parte admirable, y en parte
lleno de conflictos y moralmente degradado, donde surgió la
iglesia a la que el apóstol Pablo le escribió esta epístola, sin duda
la más importante, desde el punto de vista teológico.
Porque los datos históricos de los orígenes de la ciudad de
Roma se remontan al s. VIII a.C. fue cuando comenzaron a
poblarse las siete colinas vecinas al río Tíber, y en un futuro no
lejano, alcanzaría a la capital del mundo conocido.
Pero aquellos primitivos humanos fueron creciendo poco a
poco. Hasta que se unieron entre sí, y establecieron sus propios
principios de convivencia y luego sentaron las bases que los
conducirían a la instauración de un sistema de gobierno colectivo,
conforme al modelo de república que caracterizó a Roma entre los
s. VI y II a.C.
Y cuando se afirmaba la unidad del estado, crecía su
capacidad económica y militar, pero esto, emanó también un
fuerte anhelo de posesión territorial, que empujó a Roma a la
conquista de países y al sometimiento de gentes de muy diversas
nacionalidades y lenguas. Con el paso de los años, se hizo dueña
de toda la cuenca del Mar Mediterráneo y sus territorios
circundantes, y aun mucho más allá.
Propósito del libro
El propósito de éste pequeño libro de 16 capítulos y 433
versículos, fue revelar la época de la iglesia de Galacia. Ahora
está epístola fue escrita probablemente alrededor del año 55,
durante la permanencia de Pablo en la ciudad de Corinto. Por lo
tanto, su contenido y características literarias, son amplias,
profundas y serenas, igual que la de romanos, pues tiene una
exposición breve, pero otros piensan que Gálatas es una especie
de síntesis polémica y vehemente de la carta a los cristianos
romanos. (1:7).
Pero como quiera que sea, ambos escritos deben
considerarse como un mismo mensaje que incluye idénticos
conceptos fundamentales: como el dominio del pecado sobre los
seres humanos (Romanos 1:18-2:11; 3:9-19; Gálatas 3:10-11;
5:16-21), la incapacidad de la Ley de Moisés para salvar al
pecador (Romanos 2:12-29; 3:19-20; 7:1-25; Gálatas 2:15-16;
3:11-13,21-26), la gracia de Dios revelada en Cristo (Romanos
1:16-17; 3:21-26; Gálatas 2:20-21; 4:4-7), la justificación por la
fe (Romanos 3:26, 30; 4:1-5,11; Gálatas 2:16; 3:11,22-26; 5:1-6)
y los frutos del Espíritu (Romanos 8:1-30; Gálatas 5:22-26).
Autor y fecha
El libro de romanos fue escrito por el apóstol Pablo, desde
Corinto, como las referencias a Febe (Romanos 16:1, pues
Cencrea era el Puerto de Corinto), Gayo y Erasto (Romanos
16:23), estaban asociados con Corinto, allí, fue escrita la carta al
cierre de su tercer viaje misionero (lo más probable es que fue en
el 56 d.C.), cuando se preparaba para partir a Palestina con una
ofrenda para los creyentes pobres de la iglesia de Jerusalén
(Romanos 15:25). Pero a Febe, se le dio la responsabilidad de
entregarla a los creyentes romanos (16:1-2).
Cabe resaltar, que el nombre de Pablo viene del hebreo, que
significa Saúl, lo mismo en el griego, Pablo era de la tribu de
Benjamín, (Filipenses 3:5). También era un ciudadano romano
(Hechos 16:37; 22:25). Pablo nació en Tarso, durante el
nacimiento de Jesús, (Hechos 9:11), una ciudad importante
(21:39) en la provincia romana de Cilicia, localizada en Asia
Menor (la Turquía moderna).
Además pasó los primeros años de su vida en Jerusalén
como alumno del celebrado rabino Gamaliel (Hechos 22:3). Al
igual que su padre, era fariseo (Hechos 23:6), un miembro de la
secta judía más estricta (Filipenses 3:5).
Su conversión sucedió milagrosamente cuando iba camino a
Damasco (33-34 d.C.) para arrestar a los cristianos de esa ciudad,
inmediatamente después de su conversión, comenzó a proclamar
el mensaje del evangelio (Hechos 9:20). Luego escapo con mucha
dificultad, porque en Damasco le querían quitar la vida (Hechos
9:23-25; 2 Corintios 11:32, 33), tambien estuvo pasó tres años en
Arabia Nabatea, al sureste del Mar Muerto (Gálatas 1:17-18).
Durante ese tiempo recibió gran parte de su doctrina como
revelación directa de Dios (Gálatas 1:11-12).
Después regresó a Jerusalén y allí fue falsamente acusado por
algunos judíos (Hechos 21:27-29), fue golpeado salvajemente por
una multitud enfurecida (Hechos 21:30, 31), y arrestado por los
romanos.
Pero los gobernantes romanos, Félix, Festo y Herodes
Agripa, no lo encontraron culpable de ningún crimen, pero la
presión de los líderes judíos mantuvo a Pablo bajo custodia
romana. Después de dos años, el apóstol usó su derecho de
ciudadano romano y apeló su caso al César, durante un turbulento
viaje (Hechos 27-28), pero una tormenta violenta de dos semanas
en el mar, naufragio y al fin llegó a Roma. Aunque lo soltaron por
un breve tiempo, fue arrestado una vez más y murió como un
mártir en Roma alrededor del 65-67 d.C. (2 Timoteo 4:6).
Sus mensajes claves: La verdad, gracia, fe, ley, justificar, ira,
juzgar, condenar, evangelio, creer, pecado, gentiles, Dios,
Jesucristo, Espíritu.
Sus temas: La Justicia, ley, pecado, justificación, santificación.
Su preferencia: La iglesia en Roma, que no fue fundada por
Pablo ni bajo su jurisdicción, aunque él saluda al
menos veintiséis personas conocidas (16:3-16).
La ocasión: Una combinación de tres factores:
1) La propuesta y la visita de Febe en Roma (16:1, 2; para que sus
antiguos amigos Priscila y Aquila, empezaran la iglesia en su casa
16:3-5).
2) La visita anticipada de Pablo a Roma y el deceso de ayudar a
España con su propuesta misionera (15:17-29).
3) Información (aparentemente traída por visitantes) acerca de la
tensión entre judíos y gentiles que había allí.
Su propuesta: Juntar a los Judíos y gentiles como el pueblo de
Dios; porque el papel de los judíos era la salvación de Dios; la
que recibían por gracia; mediante la fe en Cristo Jesús, ya que el
fracaso de la ley afectaba el éxito del Espíritu para producir la
verdadera justicia; y la necesidad de ser transformado para vivir
en unidad en el presente como pueblo de Dios. Porque “Dios
defiende su justicia”.
Versículos claves
“Doy gracias a mi Dios mediante Jesucristo con respecto a
todos vosotros, de que vuestra fe se divulga por todo el mundo”.
(1:8).
“No me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios
para salvación de todo aquel que cree, del judío primeramente y
también del griego”, (1:16).
"
Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por
medio de nuestro Señor Jesucristo”. (5:1).
Su tema principal: El plan de Salvación, la justificación por fe y
la santificación a través del Espíritu Santo.
Su estructura
En cuanto a la estructura literaria, romanos se divide en dos
partes principales:
La primera: es propiamente doctrinal (1:16-11:36).
La segunda: de exhortación (12:1-15:13).
Además contiene una introducción rica en conceptos
teológicos (1:1-15) y una conclusión que completa el texto con un
gran número de notas de carácter personal (15:14-16:27).
Así que los temas que trata romanos son teológicamente
densos, pero Pablo los expone de un modo ameno, y hace fácil su
lectura al introducir variados recursos estilísticos: diálogos,
preguntas y respuestas, citadas
alegorías.
en el AT, como ejemplos y
Es decir, que la sección doctrinal es la más extensa. Porque
Pablo reflexiona acerca del ser humano, que esta dominado por el
pecado e incapaz de salvarse por su propio esfuerzo. Por esto
afirma, como el salmista (Salmo 14:1-3; 53:1-3), que todos, tanto
judíos como gentiles, “pecaron y están destituidos de la gloria de
Dios” (3:23); porque solo Dios puede salvar a los pecadores, y lo
hace por su gracia, “mediante la redención que es, en Cristo
Jesús” (3:24).
De manera, que el tema de la fe y su importancia para la
reconciliación del pecador con Dios, se extiende desde 3:21 a
4:25. En un lenguaje jurídico magistralmente utilizado, donde el
apóstol introduce términos como "ley", "mandamiento",
"transgresión", "justificación", "gracia" y "adopción". Pero los
presenta bajo la nueva luz de la libertad y la paz ofrecida al
pecador, a través de Cristo, pero si se arrepiente, Dios establecerá
una definitiva relación de amor y de vida con él (5:1-8:39).
En relación a esto, los capítulos 9 al 11 constituyen una
unidad temática que se destaca del resto de la epístola. Aquí Pablo
descubre su preocupación, porque Israel no ha llegado a
comprender que “el fin de la Ley, es Cristo, para justicia a todo
aquel que cree en Él” (10:4). Sin embargo, el apóstol está
persuadido de que Dios no abandonará nunca a su pueblo
escogido (11:1-2), por cuanto “irrevocables son los dones y el
llamamiento de Dios” (11:29). Y Israel será restaurado (11:2528), porque Dios tendrá misericordia de él como también la ha
tenido con los gentiles (11:11-24,30-32).
Ahora la segunda parte de romanos comienza en 12:1, pues
es una exhortación a vivir según la ley y el amor, ya que es una
apelación a la fe y a la conciencia cristiana. Porque todo creyente
es llamado a poner esa ley en práctica, sea en el seno de una
congregación de fieles (12:3-21; 14:1-15:13), sea en las relaciones
con la sociedad civil (13:7-9) o con las autoridades y altas
magistraturas del estado (13:1-7).
Pero la fe debe ser manifestada a través de la autenticidad y
el amor. Por lo tanto, la fe se opone a cualquier actitud de
soberbia personal o colectiva. La jactancia y el menosprecio al
prójimo, no corresponden con la solidaridad, que resulta del amor,
ni le rinde testimonio al pueblo de Dios (12:1-15:13).
Pero a partir de 15:14, hasta 16:27, se desarrolla el epílogo
de la epístola. Es una extensa y cautivadora relación de
observaciones personales, recomendaciones y saludos dirigidos a
una serie de fieles, de los cuales se hace constar las virtudes que
los adornan.
Por ello, Pablo une a los suyos, con el saludo de algunos de
sus colaboradores, como Timoteo y Tercio, que escribió la
epístola, y también de algunos parientes, como Lucio, Jasón y
Sosípater (v. 21-22). Pero el capítulo 16, no solo registra los
saludos y recomendaciones, sino tambien sus últimas palabras
para animar a sus lectores y a afirmarlos en la victoria reservada
para cuantos confían en el poder de Dios “y el Dios de paz
aplastará muy pronto a Satanás bajo vuestros pies”, v. 20).
Finalmente, una espléndida doxología cierra la epístola con
broche de oro (16:2527).
Por está razón, es necesario examinar el siguiente contenido:
1). El Prólogo en (1:1-15).
2). La parte doctrinal y la salvación por la fe en (1:16-11:36).
3). La parte exhortatoria y la conducta cristiana en (12:1-15:13).
4). El epílogo en (15:14-16:27).
Aquí tenemos la historia de Dios que llega para ser contada
en su expresión teológica esencial. Porque Dios tiene amor para
todos, ya sean judíos o gentiles, pues los ama a todos por igual,
pues la muerte de Jesús y la resurrección de Cristo, son las que
dan el don del Espíritu y permiten que todo funcione bien en la
vida del creyente.
Plan para leer a romanos
El primer día, tómese el tiempo necesario y examine el
resumen del libro en el capitulo 3.
El segundo día, lea la descripción de la lucha de Pablo contra el
pecado en el capitulo 7.
El tercer día, conozca el amplío tratamiento sobre la vida cristiana
y el mensaje triunfal de Pablo en el capitulo 8.
El cuarto día, deléitese en las claras instrucciones del apóstol
sobre como vivir espiritualmente en el capitulo 12.
Luego, si lea detenidamente todo el libro de romanos y
subraye cada versículo que observe mas interesante. Para que el
Espíritu del señor pueda sembrar su palabra en su mente y
escribirla en su corazón, así su boca podrá hablar palabras de
bendición y vida eterna.