COL A BOR A DORE S N ATA L I A Á LVA R E Z Defeña, estudió Biología (en la unam) y así aprovechó para vivir la naturaleza. No se acostumbra a los inminentes efectos del cambio climático. | @Pimiientta E R Á N D I N I A PA R I C I O Dibujante. CHIMINA ESTUDIO Sus infográficos e ilustraciones se han publicado en revistas, periódicos, libros y páginas web; también se han integrado a proyectos museográficos. Su misión es traducir informaciones abstractas a una narrativa gráfica efectiva. MÓNICA HERRERÍAS Curadora, investigadora y editora independiente de proyectos fotográficos. Dirige Ediciones Ve y ha publicado Manuel Álvarez Bravo (Francia, 2012) y Mexican Portraits (eu, 2012). FELIPE MIL ANEZ Periodista brasileño. Escribe para las revistas National Geographic, GQ, Rolling Stone (Argentina) y Carta Capital. | @felipedjeguaka M A R U M O N R OY Reportera y editora con 20 años de experiencia. Su trabajo se centra en temas relacionados con consumo, viajes y medio ambiente. | @marumonroyv direc torio DIRECCIÓN GENER AL Bárbara Hernández Edgar Chahín DIRECCIÓN EDITORIAL Jorge Lestrade [email protected] C O O R D I N AC I Ó N G E N E R A L Nora Torres [email protected] C O R R E C C I Ó N D E E S T I LO Israel Galina [email protected] DISEÑO C I N T YA C O N T R E R A S Reportera de la fuente ambiental desde hace ocho años. Trabaja en Excelsior y Grupo Imagen. | @cintyacc RODRIGO DE ALBA Periodista independiente. Ha sido coordinador editorial de Complot, jefe de redacción de Rolling Stone y editor de Sky View. Sus textos han aparecido en medios de España, Chile y eu. | @preguntalearod G U S TAVO D Í A Z Ilustrador y diseñador gráfico independiente desde 2009. Ha colaborado con firmas como Converse, Kazoo Creative, Teft Design y McCann España. | @tavomontanez PIL AR MONTES DE OCA Lingüista y directora de Algarabía. Es autora y compiladora de El Manual para escribir bien y El manual para hablar mejor; de los libros Mitos de la lengua, De todo excepto feminismo, Chile para todos y Fumar es un placer; y coautora de ¿Por qué nos gusta tanto el sexo? III Edad Media. | @palabrafilica DA N I E L S Á N C H E Z P O I T E V I N Editor y cofundador de la revista La Peste. Estudió filosofía. Es socio y coordinador de proyectos en dn3 comunicación. | @Dapoitevin L E O N A R D O TA R I F E Ñ O Cronista y periodista cultural. Ha publicado en Reforma, Letras Libres, Gato Pardo y Rolling Stone (Argentina). Su libro de crónicas Extranjero siempre fue elegido como una de las mejores obras periodísticas de 2013. | @leotarif Carolina Mendieta [email protected] Lorenzo Vera [email protected] EDICIÓN WEB Pablo Ampudia [email protected] DESARROLLO WEB Víctor Lozano [email protected] con te nido 21 22 Foto de portada: Humedal El Mojarral (detalle). Cuatrociénegas, Coahuila. Autor: David Jaramillo. 04 08 10 12 16 18 CONSUMO INTELIGENTE ¿Por qué las ciudades frágiles tienen la clave para la estabilidad y el desarrollo? I L U S T R AC I Ó N Zooilógico N O TA Carbono azul Aliado contra el cambio climático QUIÉN ES QUIÉN Agua para siempre Raúl Hernández Garciadiego N O TA Cuatrociénegas El oasis exprimido Este producto fue impreso en papel Domtar Lynx White FSC de 118 g, 100% sustentable. Cuenta con el certificado del Forest Stewardship Council, lo que garantiza el uso responsable de los recursos naturales con que se fabrica. Extinción OPINIÓN La guerra por el agua 23 N O TA 28 INFOGR AFÍA 30 Sí al ahorro. No al desperdicio OPINIÓN GLOSARIO Aguas residuales El oro negro del Valle del Mezquital Ríos de México Afluentes de veneno N O TA Soluciones al desabasto Cuando la voluntad y la tecnología se unen 31 34 Captación pluvial Electrofloculación 36 CRÓNICA 39 PA R A L I P Ó M E N O S 40 Piratas en el Amazonas Consumir menos en lugar de consumir mejor. P O R TA F O L I O S Rinko Kawauchi Pequeñas voces de nuestro mundo 47 OBITURARIO 48 MIS PRIMEROS DESASTRES Tijereta gigante A merced del cosmos Crónica ambiental, año 1, No. 9, marzo 2015, es una publicación mensual editada por dn3 Comunicación sc. Chapultepec 540, interior 609, colonia Roma, delegación Cuauhtémoc, cp 06700, México, df. Teléfono 5514 1577. Editor responsable: Jorge Lestrade Sadurní. Número del certificado de Reserva de Derechos al Uso Exclusivo 04-2014-060613205000-102. Número issn 2007-994x ante el Instituto Nacional del Derecho de Autor. Certificado de Licitud de Título en trámite, Certificado de Licitud de Contenido en trámite. Impresa en Servicios Profesionales de Impresión sa de cv. Mimosas 31, colonia Santa María Insurgentes, delegación Cuauhtémoc, cp 06430, México, df. Teléfono 5117 0100. Crónica ambiental tiene un tiraje mensual de 5 000 ejemplares; esta edición terminó de imprimirse en marzo de 2015. Distribución controlada. El contenido de los artículos es responsabilidad exclusiva de los autores y no refleja el punto de vista de Crónica ambiental. Todos los derechos reservados. Queda prohibida la reproducción total o parcial del material publicado sin consentimiento por escrito de Crónica ambiental. S Í A L A H O R R O N O A L D E S P E R D I C I O POR MARU MONROY ILUSTRACIONES DE GUSTAVO DÍAZ Te presentamos opciones accesibles, prácticas y creativas que te ayudarán a consumir agua de forma responsable. Para lograrlo, puedes emprender varias acciones: desde instalar un dispositivo ahorrador en casa, hasta sumarte a campañas globales de concientización o exigir a las autoridades soluciones puntuales. ¡Tu participación es fundamental! CONSUMO INTELIGENTE waterpowerradio.com Radio que funciona con la presión de la regadera Precio: $30 dolares. A diferencia de los radios convencionales (que requieren baterías para funcionar), el dispositivo desarrollado por la firma inglesa H2O se activa sólo con el movimiento que genera el agua al pasar por las tuberías del baño, debido a que el aparato cuenta con un presurizador interno que aumenta la presión para que una microturbina gire y cree la energía necesaria. Water Power Radio se coloca fácilmente sobre o debajo de la regadera, según el modelo, y comienza a funcionar en cuanto se enciende el flujo de agua; memoriza la última estación sintonizada y el volumen al que lo dejaste. La energía restante se almacena a fin de que puedas escucharlo mientras te peinas o cepillas los dientes, de modo que tampoco existe desperdicio eléctrico. water-saver-faucet.com ¡Adiós a las fugas! Elaborado con material antibacterial. empujarlo suavemente; una vez montado, te olvidarás de volver a abrir o cerrar una llave. Por la suavidad del mecanismo, es ideal para niños, adultos mayores y personas con artritis. Precio: 27 dólares. El Smart Faucet es un pequeño dispositivo que elimina al 100% el desperdicio de agua en los lavamanos, y permite ahorrar 57 000 litros anuales —el equivalente a 129 tinacos de 450 litros— por unidad instalada. Se trata de un gadget que se coloca junto a la salida del agua y se activa al 5 Podría proveer de agua potable a 1000 MILLONES de personas en el mundo. desolenator.com | @desolator Con el poder del Sol Desolenator podría cambiar la vida de poblaciones enteras y erradicar el desabasto de agua limpia en el mundo. Fue creado por un grupo multidisciplinario de origen británico e indio, y consiste en un filtro de bajo costo y uso fácil que aprovecha la luz del Sol para purificar hasta 15 litros de agua al día. Es un dispositivo compacto y tiene capacidad para potabilizar cualquier tipo de agua —incluso salina— para consumo humano. Actualmente existe una campaña para financiar su producción en masa, con la intención de enviarlo a puntos alejados del planeta; cada familia beneficiada gozará hasta 20 años de agua limpia. Los filtros comenzarán a entregarse en octubre próximo y las primeras unidades se mandarán al sur de la India y África (su costo es de 479 dólares). Costo por función: $200 PESOS. okoh2o.com ecologos.ca/waterdocs-2015 Filtros portátiles En la pantalla grande Pocas botellas filtran el agua como las que fabrica Öko: utilizan los mismos sistemas de filtración que las estaciones espaciales de la nasa en botellas libres de bpa (bisfenol, sustancia tóxica con la que se elaboran plásticos). Vienen en tres tamaños, seis colores y dos niveles de purificación. La tapa está fabricada en Triatan que, por su color, permite ver el contenido conforme se va limpiando. Integran un sistema de refiltración, asegurando que con cada trago el agua se purifica; el filtro del nivel 1, a base de carbón, reduce el cloro, mejora el sabor y el olor. El del nivel 2 reduce en 99.99% las bacterias. Los precios varían entre 23 y 25 dólares. Del 20 al 28 de marzo en Toronto (Canadá) tendrá lugar el WaterDocs Film Festival, que incluye corto y largometrajes, conferencias con especialistas y directores y, sobre todo, oportunidades para encontrar soluciones globales a problemas asociados con agua. En su página web ya están disponibles los trailers de dos de los filmes que se proyectarán: DamNation (2014), que aborda el tema de las presas en Estados Unidos, y Seeking The Current (2011), que critica su construcción en Canadá. En el encuentro existe la posibilidad de vincularse con organizaciones que trabajan en favor de la conservación del líquido vital a nivel internacional. Menos agua más reciclaje Ak Inovex acaba de lanzar un innovador sistema de reciclaje, capaz de transformar en pellets (perlas de plástico reciclado) 90% de todos los tipos de plástico, incluidos unicel y poliestireno. Como ventaja adicional, dicho proceso se realiza completamente en seco y reduce a la mitad el gasto tradicional de energía. De acuerdo con Marco Adame, fundador de la compañía mexiquense, el producto resultante es de mayor calidad que el obtenido con los procesos convencionales, lo que hace más rentable la operación. Actualmente, la producción de las perlas de plástico es de dos toneladas al día, pero la empresa espera incrementar la cifra a 10. Puede instalarse en cualquier lugar del país. hidropluviales.com La respuesta está en la lluvia Soluciones hidropluviales es una empresa mexicana especializada en la captación de lluvia, que opera a nivel industrial, en centros comerciales, desarrollos habitacionales y municipales. Sus sistemas previenen inundaciones, evitan la contaminación del agua captada, la almacenan y están diseñados para recargar los mantos acuíferos. La firma analiza las posibilidades de aprovechamiento del agua de lluvia dependiendo de las condiciones hidrológicas, las características de cada proyecto y las necesidades específicas de los clientes, para que no haya gota que se desperdicie. El invento ganó el Premio a la Innovación Tecnológica, en el Cleantech Challenge México 2014. buylifestraw.com | @lifestraw En apoyo a las nuevas generaciones A nivel mundial, la mitad de las escuelas no cuentan con agua potable (aunque cuando un colegio ofrece a sus alumnos agua de calidad, el absentismo se reduce 42%); en tanto, en los países en vías de desarrollo millones de alumnos pierden valiosas horas de aprendizaje por buscar fuentes de agua o debido a las infecciones que ocasiona consumir líquido contaminado. CONSUMO INTELIGENTE 7 Para revertir esta situación, la empresa Vestergaard creó la línea LifeStraw, que consiste en una serie de filtros que potabilizan cualquier fuente de agua. Su eficiencia es tal, que incluso eliminan protozoarios y bacterias; en su fabricación no se utiliza ningún tipo de químico. La versión más sencilla purifica 1000 litros antes de ser remplazada (cuesta 18 dólares en Amazon). Sí al ahorro. No al desperdicio ¿por qué las ciudades frágiles tienen la clave para la estabilidad y el desarrollo? POR JOHN VIDAL* | @john_vidal Mientras algunas de las mayores ciudades del mundo se transforman y prosperan —sólo 600 de éstas representan dos tercios del pib global—, incontables urbes pequeñas y medianas, principalmente en África, América Latina y Asia, se hunden más en la violencia y se vuelven cada vez menos habitables, según afirma un especialista urbano líder en América Latina. E n un artículo de la revista Foreign Affairs, Robert Muggah, director de Investigación en el Instituto Igarapé en Brasil, asegura que ahora la anarquía impera en algunos lugares. “Norte, Centro y Sudamérica alojan 45 de las 50 metrópolis más peligrosas del mundo. En cierta forma, las ciudades en rápido crecimiento como Acapulco en México, Caracas en Venezuela, Maceió en Brasil y San Pedro Sula en Honduras son presagios de lo que está por venir en el resto del hemisferio sur”. Sostiene que la razón por la que algunas ciudades descienden en una espiral de crisis perpetua, mientras que otras progresan, depende de los alcaldes y autoridades de la urbe más que de los gobiernos nacionales. “La ciudad y no el Estado determinará la estabilidad y el desarrollo en las próximas décadas. Los planeadores municipales en las metrópolis más grandes del mundo han aprendido cómo hacer más seguros y habitables los espacios urbanos, lo que permite que las ciudades se recuperen, gracias a nuevas aproximaciones a la vigilancia policiaca y a la inversión social”, afirma. El primer paso para hacer que las ciudades sean menos peligrosas y más habitables es mejorar la comunicación. “En algunos lugares, los alcaldes han establecido un diálogo intenso con las comunidades vulnerables sobre la violencia de las pandillas y los factores que la impulsan, tales como ingresos inequitativos, prestación inadecuada de servicios y policía e instituciones de justicia débiles o corruptas.” “Este tipo de diálogo honesto es esencial para identificar prioridades compartidas y la utilización de los escasos recursos de una manera más eficiente. Alcaldes como Enrique Peñalosa en Bogotá, Rodrigo Guerrero en Cali y Antonio Villaraigosa en Los Ángeles han mostrado que es posible un cambio radical de enfoque.” Otra solución consiste en acercar a ciudades frágiles con otras más saludables y prósperas para compartir experiencias. Iniciativas de hermanamiento a partir de la década de los 50 asociaron a ciudades norteamericanas con otras europeas, dañadas por la guerra, para ayudar a la reconstrucción. Iniciativas más recientes han unido a ciudades estadounidenses con africanas, ciudades australianas con otras en las islas del Pacífico y ciudades canadienses con municipios latinoamericanos. Las grandes fundaciones están formando parte de la acción al contribuir con iniciativas que permiten a los líderes municipales del mundo compartir ideas y afrontar retos internacionales más amplios. Fortalecer a las ciudades requiere mayor atención, no sólo a espacios determinados, sino también a grupos específicos de personas. Los hombres jóvenes desempleados con antecedentes criminales son estadísticamente más propensos a violar la ley que otros residentes que no han cometido delitos. De hecho, sólo 0.5% de las personas representa 75% de la violencia homicida en las grandes ciudades. Pero en lugar de encerrar y estigmatizar a los hombres jóvenes, los funcionarios municipales deberían apoyarlos. Las soluciones probadas incluyen mediación para interrumpir la violencia entre bandas rivales, educación dirigida y proyectos recreativos para adolescentes en riesgo, así como asesoría y apoyo en cuidado infantil para familias monoparentales. “La estrategia de mayor alcance para fortalecer a las ciudades frágiles implica invertir en medidas para impulsar la cohesión social y la movilidad. Las inversiones en transporte público confiable, espacios públicos inclusivos y políticas sociales a favor de los pobres, pueden avanzar un largo camino para mejorar la seguridad”, dice Muggah. “Existen ejemplos de cómo disminuir la delincuencia, pero Medellín proporciona el caso más convincente de cómo hacerlo mejor. Durante los 90, fue la capital mundial del asesinato. Una sucesión de alcaldes que comienzó con Sergio Fajardo, le dio la vuelta a las cosas al enfocar la atención en los vecindarios más pobres y peligrosos. Conectaron los barrios marginales de la ciudad con las áreas de clase media a través de una red de teleféricos, sistemas de autobuses de transporte e infraestructura de primera clase. Para 2011, la violencia había disminuido 80%, y en 2012, Medellín fue designada la ciudad del año.” Asegura que hay señales de que “las nuevas tecnologías pueden desempeñar un papel decisivo también”. Las tecnologías de la información ya están cerrando la brecha entre y dentro de los centros urbanos. Entre las nuevas ciudades inteligentes que han comenzado a tomar ventaja de estas herramientas se encuentran Kigamboni en Tanzania —un barrio administrativo de Dar es Salaam, la capital—, Cité du Fleuve en el Congo, Tatu y Kozo Tech en Kenia, Hope City en Ghana y los desarrollos Eko Atlantic en Nigeria. En India, dice Muggah, el primer ministro Narendra Modi anunció planes para crear 100 ciudades inteligentes durante las próximas dos décadas, que se sumarían a la creciente cifra de centros urbanos tech-friendly como Ahmedabad, Aurangabad, Khushkhera, Kochi, Manesar, Ponneri y Tumkur. “Las inversiones en tecnologías duras y blandas están generando un círculo virtuoso al proveer a las ciudades con cada vez más talento y consolidar su lugar como centros de innovación y conectividad”. Para cambiar a las ciudades frágiles, las autoridades públicas, negocios y grupos cívicos tendrán que lidiar con los riesgos que vendrán con la rápida urbanización, pero también con las diversas soluciones posibles. Esto significa empezar una conversación sobre lo que funciona y lo que no, y compartir estos hallazgos de manera global. Los alcaldes exitosos en los países en desarrollo tendrán necesidad de utilizar las lecciones aprendidas en todo el mundo para resolver los problemas locales. Los más proactivos de entre ellos ya lo están haciendo”, concluye. (Traducción: Israel Galina). * Editor de medio ambiente en The Guardian. Se unió a la publicación en 1995 después de trabajar para la Agencia France Presse, North Wales Newspapers y Cumberland News; autor de McLibel: Burger Culture on Trial (1998). 9 NOTA Foto I Claire Fackler, cinms, noaa. Carbono azul aliado contra el calentamiento global POR CINTYA CONTRERAS El carbono azul es el bióxido de carbono (CO2) que capturan y retienen los ecosistemas marinos en sus sedimentos sin afectar la vida acuática y vegetal a su alrededor. Por tratarse de uno de los gases responsables del calentamiento global, su reducción en el ambiente —por vías naturales— resulta prioritaria. Desafortunadamente, ciertas actividades productivas y la falta de estrategias de conservación en estos espacios acuáticos, ponen en riesgo su eficiencia y capacidad de almacenamiento. E l combate al calentamiento global cuenta con nuevos aliados: los ecosistemas marinos. En especial, manglares, marismas y áreas con pastos acuáticos; es decir, sitios que tienen gran eficiencia para la captura de bióxido de carbono (CO2), uno de los principales Gases de Efecto Invernadero (gei) y responsable del desequilibrio climático en el mundo. Como parte de la fotosíntesis de la vegetación expuesta en la superficie, cuyas raíces están sumergidas en aguas marinas, dicho gas es procesado y recolectado en sedimentos en los que entra poco oxígeno, por lo que no se oxida y puede permanecer ahí millones de años, sin afectar la vida animal y vegetal a su alrededor. “Se ha demostrado que es una forma más de absorber CO2 y disminuir su presencia en el ambiente; en especial, el manglar tiene la particularidad de que no sólo captura a través de la planta, sino que en su sistema de raíces acumula material orgánico, por lo que los sedimentos almacenan el contaminante. El proceso más importante es la retención”, explica Gilberto Gaxiola, del Centro de Investigación Científica y Educación Superior de Ensenada (cicese), en Baja California. Al carbono capturado por esta vía se le conoce como carbono azul, en alusión al color del mar y a su baja o nula afectación en la vida marina (siempre y cuando no se perturbe, destruya o altere el ecosistema acuático local). 13 Movimientos que promueven la captura de carbono azul tenido en los sedimentos de los ecosistemas, pero no se ha cuantificado a cuánto equivaldría en toneladas de carbono”, comentó Gaxiola, quien editó en 2007, para el Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático (inecc), el estudio Carbono en ecosistemas acuáticos de México. En tanto, el Cinvestav, en Yucatán, realiza desde hace cuatro años el diagnóstico sobre el carbono almacenado y las condiciones que lo propician. “El siguiente paso consiste en analizar las características que favorecen que unos ecosistemas almacenen más carbono que otros. Por ejemplo, hay manglares de tipo chaparro, cuya altura es de no más de dos metros, y almacenan gran parte del carbono en los sedimentos, mientras que en los ambientes terrestres, el carbono está en la masa vegetal de los árboles, así como en el follaje y en los troncos”, detalla Jorge Herrera, investigador titular del Cinvestav en Mérida. Iniciativa Carbono Azul (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, Conservación Internacional y Comisión Oceanográfica Intergubernamental de la unesco). The Blue Carbon Project (Estados Unidos). Grupo Factor CO2 (España). Programa Mexicano del Carbono (México). Zonas acuáticas bajo amenaza Las costas ideales para la captura son aquellas amplias y poco profundas, como las que se encuentran en la India, sudeste de Asia, el Mar Negro, África occidental, el Caribe, el Mediterráneo, el este de Estados Unidos y las zonas costeras de Rusia. La Organización de las Naciones Unidas (onu) estima que la captura de carbono en estos sitios es de 1000 toneladas por hectárea al año, equivalente a la contaminación que genera la circulación de 5 000 vehículos en zonas urbanas (de acuerdo con la Sedema del df), cantidad que no alcanza a procesar la misma extensión de bosques, considerados hasta el momento la mejor opción natural para el combate a las emisiones causadas por procesos industriales y uso de combustibles fósiles. En nuestro país el tema está siendo abordado a través del Programa Mexicano del Carbono, en el que participan instituciones como el Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional (Cinvestav) y el cicese, las cuales realizan investigación de campo y de laboratorio para sustentar las cantidades de captura del llamado carbono azul en zonas de la Península de Yucatán y el Golfo de California. “Se sabe que existe captura de carbono en los manglares, y que a su vez hay una gran cantidad de material orgánico re- Existe un riesgo latente sobre los ecosistemas marinos debido a la presión de desarrolladores turísticos, actividades pesqueras descontroladas, deforestación y la degradación que se ejerce en su contra, según advierte la onu. Marco Quesada, director de Conservación Internacional Costa Rica y miembro del panel de expertos en política del movimiento internacional Iniciativa Carbono Azul, sostiene que el progreso costero se ha enfocado en rellenar los humedales para detonar actividades productivas, en lugar de buscar su conservación, sin darse cuenta del deterioro que esto implica. “Cuando destruimos un humedal costero, estamos haciéndonos más vulnerables a estos daños; al perder altura, los terrenos ocupados por manglares podrían ser más fácilmente inundados, liberan carbono y contribuimos con el calentamiento global”, apunta. A nivel mundial, la onu ha documentado que 60% de los manglares y humedales están invadidos y se utilizan de manera insostenible, lo que provoca la desaparición de los organismos marinos encargados de la captura y almacenamiento de CO2. El World Resources Institute, organización encargada de analizar la actividad económica alrededor del medio ambien14 Glosario te y el bienestar humano, estima que los servicios de los ecosistemas costeros tienen un valor de hasta 25 000 millones de dólares anuales, por lo que se califican como uno de los más valiosos en el sector, pero advierte que, de no favorecer su desarrollo sustentable, la cifra disminuirá. Por ello, los expertos consultados coinciden en que es necesaria la coordinación entre autoridades, organizaciones y la población asentada alrededor de manglares, marismas y áreas con pastos marinos, en donde el carbono está siendo aspirado a gran velocidad, para garantizar su protección y una ganancia tanto para la sociedad como a nivel ambiental. Desde 2009, las organizaciones de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (unesco), para la Agricultura y la Alimentación (fao) y el Programa para el Medio Ambiente (pnuma), con base en el informe Carbono azul. El rol de los océanos saludables en la captura de carbón, recomiendan la creación de un fondo mundial especial para la conservación de ecosistemas marinos en donde sea viable la captura del carbono azul dadas sus características y la protección del entorno. En tanto, la Comisión para la Cooperación Ambiental considera que la captura de carbono a través de ecosistemas marinos podría colocarse en el mercado de bonos, lo cual daría a los países más recursos para la protección de estos sitios, a través de un sistema de pagos por compensación de emisiones de carbono, por parte de naciones y empresas con problemas de alta generación de contaminantes. No obstante, el documento Estudio prospectivo sobre el carbono azul en América del Norte, elaborado por la comisión, reconoce que la falta de datos geoespaciales precisos y la cuantificación “minuciosa” del almacenamiento que proporcionan los ecosistemas marinos, podría ser uno de los principales obstáculos, ya que las zonas son tan variadas y complejas, que sería difícil establecer estándares, tal como ocurre con el tema forestal. Reconociendo esta deficiencia, en octubre del año pasado, los integrantes del panel científico de la Iniciativa Carbono Azul publicaron un manual para el estudio y medición del gas en sistemas de marismas, manglares y pastos marinos, el cual otorga una metodología consensuada que permitirá “medir el carbono de una forma fiel, porque si todo mundo usa una regla NOTA Manglar: formaciones vegetales resistentes a la salinidad del agua. Se desarrollan en las planicies costeras cerca de las desembocaduras de ríos. Son una transición entre los ecosistemas terrestres y los marinos. Marisma: llanura de inundación estacional con y sin vegetación. Concentra aves acuáticas y semiacuáticas residentes y migratorias. Se delimita con áreas de manglar y cuerpos de agua y de selvas bajas. Pasto marino: ecosistemas formados por plantas sumergidas bajo el agua marina. Aumentan el sustrato para la fijación de organismos de diferentes tipos, como el carbono. Son refugio y sitio de crianza de especies de peces e invertebrados. Fuente: Conabio diferente para medir, va a obtener un resultado distinto”, afirma Marco Quesada. Cuando se logre la cuantificación del contaminante capturado por esta vía, podría ser más sencilla la incursión del carbono azul en el mercado internacional de bonos, donde países con serios problemas de contaminación financian proyectos que ayudan a la captura y retención en otras naciones. Las fuentes entrevistadas aseguran que habrá países interesados en invertir, pero se tendrán que ofertar cantidades específicas de captura y retención de carbono, negociar mejores precios, utilizar recursos para reinyectarlos en los ecosistemas marinos y garantizar su protección. A la vez, con base en cifras reales, las organizaciones locales de conservación podrán convencer a los gobiernos de la urgencia en la protección que necesitan estas regiones y que no existe, por considerarse sin alto potencial productivo, turístico e, incluso, algunos sitios padecen problemas de descarga de aguas negras o depósitos de basura de manera clandestina. 15 Carbono azul. Aliado contra el calentamiento global QUIÉN ES QUIÉN Agua para siempre “El que no vive para servir no sirve para vivir”, Madre Teresa de Calcuta. POR NATALIA ÁLVAREZ I @Pimiientta Impulsar el desarrollo sustentable de las familias más pobres de la mixteca, revitalizar los conocimientos ancestrales de los pueblos indígenas, el agua como eje para cualquier logro. E ncontrar soluciones sólo es posible gracias a una determinación que lleve a empaparse de la problemática, entenderla y abarcarla. Convencido de esto, Raúl Hernández Garciadiego decidió, junto con su esposa Gisela Herrerías, llevar una vida de servicio en comunidades rurales, y vivir en carne propia la situación que prevalece en la mixteca, una de las zonas más pobres de México y cuna de la agricultura mesoamericana de riego (enclavada entre Puebla, Oaxaca, Guerrero y una pequeña porción de Morelos). Hernández Garciadiego es director de Alternativas y Procesos de Participación Social, una organización civil fundada en 1980, con sede en Tehuacán, Puebla, que impulsa proyectos orientados al desarrollo humano y regional sustentable, a través de modelos más justos de sociedad. Al poco tiempo de llegar a la mixteca, se dieron cuenta de que ahí la disponibilidad de agua era pieza fundamental para lograr el desarrollo de las comunidades rurales, con resultados a largo plazo. Así nació el proyecto Agua para Siempre, que busca asegurar el abastecimiento de este recurso con la regeneración ecológica de cuencas tributarias por medio de técnicas de retención de suelos, restauración de la vegetación, recarga de acuíferos y la conservación y aprovechamiento óptimo del agua y su reutilización con tecnologías tradicionales. A la par, para hacer frente a problemas locales de desnutrición, falta de empleo y migración —derivados de la escasez de agua—, descubrieron en el amaranto un cultivo resistente a las sequías que además es de alto valor nutrimental. Entonces crearon Grupo Quali, cooperativa agroindustrial de alimentos a base de esta cosecha, que brinda empleo a las familias campesinas e indígenas, quienes se convierten en responsables del cuidado del agua y la tierra en las que se cultivan semillas de amaranto orgánico. Los logros incluyen la remediación de 35 cuencas que cubren 8 000 kilómetros cuadrados, y la construcción de más de 7 500 obras de regeneración ecológica, que han beneficiado a cerca de 206 000 habitantes de 200 pueblos. Además, hasta el momento se han generado fuentes de empleo para 1 100 familias. QUIÉN ES QUIÉN 17 1980. Raúl y Gisela llegan a la mixteca. 1988. Inicia formalmente el programa Agua para Siempre, en la presa Santa María la Alta, al sureste de Puebla. 1992. Premio Nacional de Solidaridad. 1994. Promoción de siembra de amaranto en la región. 1995. Nace Quali. 1999. Inauguración del Museo del Agua, Agua para Siempre en Tehuacán, pionero en la difusión de temas de agua en México. 2010. Ganador del primer lugar en el certamen Iniciativa México. Para más información, alternativas.org.mx Agua para siempre NOTA Cuatrociénegas el oasis exprimido POR CINTYA CONTRERAS Foto I Coton Pinto. Un enorme valle anclado en el desierto de Coahuila es también un oasis de 200 humedales, pozas, arroyos y lagunas que están en riesgo de secarse y perder su gran riqueza natural, debido al impacto de actividades cotidianas e industriales (extracción de agua, deforestación y poca disposición de los ejidatarios para modificar sus prácticas de siembra) y por la propia sequía que caracteriza la zona. C on una extensión de 84 000 hectáreas, el valle de Cuatrociénegas, en Coahuila, es considerado el sitio más importante en Norteamérica en materia de biodiversidad porque alberga 1 134 especies de flora y fauna, de las que 70 son endémicas (principalmente acuáticas), según reportes de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp). En tanto, la nasa lo califica como uno de los ecosistemas modelo, en donde se puede conocer y entender la evolución de la Tierra, ya que en su interior aún se mantienen vivos organismos como los estromatolitos, estructuras rocosas que fueron las primeras en realizar el proceso de fotosíntesis, lo que las hace responsables de la producción de oxígeno (punto clave que provocó el cambio de color en el planeta hace millones de años, de rojo a azul). A pesar de este valor, la vida natural que ahí radica está en grave peligro porque en décadas recientes la región ha padecido una considerable reducción en los niveles de agua de sus pozas, humedales, lagunas y arroyos. El 7 de noviembre de 1994, Cuatrociénegas fue declarada Área Natural Protegida (anp), en la categoría Área de Protección de Flora y Fauna, por lo que en ese momento sólo se delinearon trabajos de conservación en torno a la vida animal y vegetal del lugar, pero no se incluyeron lineamientos que garantizaran el resguardo del agua en la que las especies nativas vivían o de la que se alimentaban. Fue hasta 2008, derivado de denuncias y evidencia 19 sobre el descenso en los niveles de las lagunas, que la Comisión Nacional del Agua (Conagua) emitió un acuerdo para limitar la extracción del líquido, que dañaba seriamente el equilibrio ecológico local. “Cuando se estableció el decreto, se protegieron plantas y animales, pero no el agua; sin agua no hay nada porque en el sitio lo más importante son las bacterias y organismos acuáticos que allí sobreviven, y de los que podemos aprender sobre el inicio del planeta”, explica Valeria Souza, investigadora titular C, del Instituto de Ecología de la Universidad Nacional Autónoma de México (unam) y experta en las características de la zona. El agua que se extrae dentro de la anp se utiliza principalmente para el riego de sembradíos de alfalfa, de la cual se alimenta el ganado de empresas y ranchos particulares, instalados al interior. La Conagua, autoridad encargada de la regulación del uso y extracción de este recurso, tiene registrados 19 pozos en el valle de Cuatrociénegas, que mediante tuberías y canales sacan más de dos millones de metros cúbicos del líquido al año —aunque cálculos extraoficiales estiman que la cifra llega a 30 millones, al sumarse la actividad de pozos clandestinos—. Por su parte, la organización Pronatura asegura que la cantidad de líquido que se extrae del valle es mayor a la que se infiltra de manera natural, por lo que es evidente el desequilibrio que se presenta y los riesgos que existen de continuar esta situación. Un ejemplo considerable de este daño es la desaparición de la laguna Churince, que con más de un kilómetro de extensión se secó casi por completo en un periodo de cinco años; la misma suerte están corriendo los humedales en las zonas bajas, como el llamado Los Güeros (hace tres años ya sólo existía agua en 30% de su superficie). Para revertir este deterioro, en 2007 el gobierno federal declaró en veda la laguna El Hundido, impidiendo así la extracción de su agua y fomentando la recarga natural, calculada en 24 millones de metros cúbicos anuales. Otro de los principales problemas vinculados con la extracción desmedida del líquido, además de la desaparición de cuerpos de agua, es la afectación a la vida animal y vegetal en la zona en donde ya se presentan casos de extinción. Souza explica que aunque no existe una contabilidad precisa del número de especies endémicas que han desaparecido —debido a la sequía en sus hábitats—, es evidente su ausencia. Por si fuera poco, otras tantas, como tortugas o peces, padecen el deterioro de su entorno al evaporarse el agua y prevalecer la arena. amenazas Al rescate del paraíso Ante este escenario, el director general del anp Cuatrociénegas, Juan Carlos Ibarra, asegura que la prioridad es que regresen los niveles de agua perdidos en los humedales afectados, para que las especies nativas recuperen las condiciones óptimas en sus ecosistemas. Para lograrlo, el Gobierno Federal, a través de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), y la Conanp, crearon el Acuerdo de Reglamentación para Administrar el Uso del Agua dentro del área, el cual establece la regulación de los pozos de extracción en los terrenos ejidales, en donde han detectado el mayor uso y desperdicio. “El acuerdo da garantía de que no se va a acabar el agua en un largo plazo, porque no se estará sacando más de lo que se recarga, y porque se empiezan a implementar acciones en favor de la permanencia del agua”, detalla el funcionario. Esta nueva realidad no ha caído bien entre los ejidatarios porque serán obligados a regularizar su extracción. La investigadora de la unam adjudica la inconformidad a la falta de información y a la resistencia cultural a las nuevas tecnologías. “Es ignorancia pura. A los ejidatarios nadie les explicó qué hacer; no están educados, no entienden que están haciendo mal. Convierten sus parcelas en lagunas de patos, porque inundan sus cultivos con la intención de acelerar la cosecha, y lo que provocan es que lleguen las aves, se coman las plantitas y se pierda todo”, sostiene. Para contrarrestar esta situación, tanto autoridades como investigadores han echado mano de los alumnos de la preparatoria local para que sean motores de cambio, convenciendo a padres y abuelos de modificar las prácticas de cultivo y del uso de recursos naturales. “Necesitamos transformar conciencias, difundir por qué Cuatrociénegas debe ser salvado y dar alternativas, lo cual ocurre sólo con un proceso de educación, casi individual y profundo”, agrega Souza. Grandes emporios han apoyado las acciones de protección, como el caso de la firma Lala, que ante la presión por el uso del líquido, cerró sus pozos dentro de la anp en 2007, mientras que otras están en la mira de autoridades y organizaciones ciudadanas por incumplir los acuerdos de cuidado del recurso. Otra forma de protección de los sistemas de pozas y humedales en Cuatrociénegas es la adoptada por Pronatura, que Otro problema que padece Cuatrociénegas es la tala de mezquites que, convertidos en leña, son vendidos por habitantes de las comunidades rurales a comercios locales, lo que ha afectado la masa vegetal y la infiltración de agua al acuífero. 20 De igual forma, han aparecido especies invasoras de flora y fauna. La unam identificó como un problema al pino salado, un árbol que pese a dar mucha sombra en un terreno desértico, consume grandes cantidades de agua; otro es el Pez Joya (procedente de África), que se alimenta de peces endémicos, así como el caracol tornillo, que se entierra en el sedimento y porta parásitos que afectan a los demás. Cultivos de alfalfa El líquido que extraen los particulares de las lagunas y humedales en Cuatrociénegas se usa principalmente en el riego de cultivos de alfalfa, alimento para el ganado que ahí habita. Por cada kilo de este forraje se requiere el uso de, al menos, 1 500 litros; como cada animal come entre 12 y 14 kilos al día, se vuelve indispensable el consumo de alrededor de 18 000 litros. Como alternativa de alimentación para cambiar esta situación, la dirección de la anp, junto con la Universidad de Chapingo en Bermejillo, experimenta con nopal, que ofrece los mismos beneficios nutricionales que la planta pero requiere mucho menos agua en sus plantíos. compró el Rancho Pozas Azules, en donde hay 120 cuerpos de agua, y consiguió la modificación legal de los derechos del líquido para que en lugar de usarse para la agricultura, sólo tenga un “uso ambiental”, lo que significa que el caudal deberá conservarse en las pozas sin ser utilizado para otras actividades. Mauricio de la Maza, director de Conservación de Pronatura Noreste, dice que es la primera vez que en el país se realiza un cambio en los derechos del agua, pasando de uso público a uno ambiental, y prácticamente se “usa el agua, al no usarla”, ayudando a la recuperación de los niveles perdidos en los últimos años, aunque aún no se obtienen cifras al respecto. Considera que el siguiente paso en la protección de los recursos naturales del valle deberá ser la cesión de los derechos del agua por parte de ejidatarios, a cambio de alguna contraprestación para el desarrollo de tecnología que ayude a la realización de sus actividades productivas, sin afectar los recursos naturales. De multas y otras sanciones Un avance adicional en la protección de la anp es el decreto expedido en septiembre de 2013 por la Presidencia de la República, que declara al acuífero de Cuatrociénegas como Zona Reglamentada, con lo que se prohíben nuevas perforaciones para extraer agua y limita la operación de los pozos que ya existen. El decreto tiene una vigencia de 30 años y establece que la infraestructura que ya opera no podrá ser ampliada, ni tampoco podrá elevarse la capacidad de bombeo, sin previa autorización de la Conagua, la cual desde 2008 reconoció el riesgo que padece el área y determinó controles para la extracción. Quienes incumplan con esta nueva normativa serán multados con hasta 20 000 salarios mínimos, conforme a la Ley de Aguas Nacionales. La guerra por el agua POR FEDRO GUILLÉN* | @fedroguillen D os átomos de hidrógeno y uno de oxígeno se han convertido, paradoja de paradojas química, en un bien por el que la gente está, literalmente, dispuesta a matar o morir ¿Por qué? Varias son las razones; el Consejo Consultivo del Agua nos ofrece algunas pistas: 97.5% del mundo es agua salada. Es decir, si toda el agua del planeta estuviera dentro de una cubeta, sólo una cucharada sería agua potable (hdr, 2006). Mientras que la población mundial se triplicó en el siglo xx, el uso de agua renovable ha incrementado seis veces. En los próximos 50 años, la población crecerá entre 40% y 50% más (World Water Council). 884 millones de personas en el mundo no tienen acceso a agua potable: casi una octava parte de la población mundial (unicef/oms). 1.4 millones de niños mueren cada año a causa de enfermedades relacionadas con el consumo de agua sucia —4 000 muertes al día o un niño cada 20 segundos— (oms). Por cada dólar invertido en agua y saneamiento, se ganan ocho (undp). Lavarse las manos con agua y jabón puede reducir problemas de diarrea hasta en 47% (un Water). El peso del agua que las mujeres cargan en sus cabezas en África y Asia es de aproximadamente 20 kilos; se trata del mismo peso que permiten los aeropuertos en Reino Unido (hdr-un 2006). Un europeo gasta 200 litros de agua al día. Un norteamericano, 400 (hdr, 2006). De la numeralia anterior, pueden inferirse las siguientes conclusiones: la primera y más evidente es que la disponibilidad de agua para consumo humano es fija y limitada, mientras que el aumento poblacional y el desarrollo de tecnologías hidrodependientes han generado que la cantidad de líquido per capita disminuya. Un segundo problema se vincula con el consumo absolutamente inequitativo; en la ciudad de México, por ejemplo, la delegación Venustiano Carranza tiene un gasto de 203 litros por habitante por día; en Tlalpan se alcanza un consumo de 560 litros por habitante por día1. Un tercer problema es la falta de mantenimiento de las redes hidráulicas, que se traduce en fugas de hasta 40% del agua que ingresa a ciudades como el Distrito Federal, y que no son reparadas dado su costo y su casi invisible rédito político. Dicho escenario deriva en conflictos que se agudizan de forma preocupante. El sistema Lerma-Cutzamala, que nace en Michoacán y el Estado de México, cuenta con una tubería de 127 kilómetros (algo así como una fila de 21 000 elefantes africanos) que trae el agua a la ciudad de México. Evidentemente, los habitantes de esas entidades tienen la percepción de que los estamos privando de estos recursos y generan reproches que podrían escalar. Esta balcanización inclusive se puede generar al interior del país. En Sonora se ha polarizado la disputa por el agua del río Yaqui. Desde 2010 hemos sido testigos de protestas crecientes en forma de bloqueos carreteros por parte de ganaderos y miembros de la etnia yaqui y quienes se oponen a que el acueducto Independencia lleve agua desde la zona de la presa El Novillo hacia la ciudad de Hermosillo. El conflicto ha aumentado hasta llegar a la Suprema Corte de Justicia de la Nación. A nivel internacional, en el año 2000 se dio la llamada guerra del agua en Cochabamba, Bolivia; ante la privatización e incremento de tarifas en esa ciudad, las manifestaciones generaron por lo menos un muerto y más de 100 heridos. En África, los países asociados a la cuenca del Nilo como Etiopía, Sudán, Sudán del Sur, Egipto y otros han entrado en litigios internacionales para acceder al agua del río más importante del continente. No parece haber mucho margen de maniobra a menos que revisemos nuestras leyes y hábitos de consumo: “El agua parece acorralada e incluso la legislación diríase que está en su contra. ¿Quién tiene los derechos del agua de un río? ¿La gente que vive en sus riberas, los agricultores que dependen de él para regar o aquellos que están aguas arriba o aguas abajo? Esta naturaleza inasible es un hándicap serio. Los límites entre legalidad e ilegalidad son a menudo borrosos y muchas veces los acaparadores se aprovechan de esta complejidad”, reflexiona Lyla Mehta, profesor en la University of Life Sciences de Noruega. Tiene razón. * Articulista y autor de los libros Crónica alfabética del nuevo milenio y La sala oscura, es doctor en Ciencias. 1 Dirección de agua potable y potabilización. Sistema de Aguas de la Ciudad de México (2014). NOTA AGUAS RESIDUALES El oro negro del valle del Mezquital Foto I Eurico Zimbres. POR RODRIGO DE ALBA 23 Para la fao, las aguas negras son “agua que no tiene valor inmediato debido a su calidad, cantidad o al momento en que se dispone de ella. No obstante, las aguas residuales de un usuario pueden servir de suministro para otro”. Y si alguien entiende bien esta definición son los agricultores del Valle del Mezquital, en Hidalgo. S orprendente: para un importante número de campesinos, el auténtico “líquido vital” son las aguas negras que desecha la Zona Metropolitana del Valle de México —entre 40 000 y hasta 75 000 litros por segundo— y que ellos reciben con gusto. Se trata de la orina y heces fecales de chilangos (y algunos vecinos del Estado de México), además de detergentes, metales pesados y grasas; todo mezclado con la valiosísima agua de lluvia que, como no bebemos, “dejamos correr”. Estas aguas residuales, que de quedarse en el df se convertirían en un problema de salud pública, han transformado en poco más de 100 años al árido Valle del Mezquital, en Hidalgo (a apenas 60 kilómetros de la ciudad), en un vergel, pues al ser ricas en nitrógeno y fósforo, son el detonante de espectaculares cosechas de maíz, frijol, col, cilantro, rábano, chile verde y alfalfa, entre otras. Qué tan importantes son estas aguas, que su tenencia o falta ocasionan fuertes tensiones en la zona, como cuando en 2011, la reducción del volumen de aguas negras por las obras de mantenimiento del drenaje profundo del df, provocó un grave conflicto entre agricultores del valle, quienes se disputaban el “oro negro” que les manda la capital. No fue, ni ha sido, el único estallido. minuir la contaminación del Sena, río abajo”, explica el doctor Francisco Peña, investigador del Colegio de San Luis y experto en aguas residuales. “Es decir, como una forma de tratar las aguas de desecho. Hacia 1872 eran irrigadas de esa manera cerca de 900 hectáreas de tierra circundante a la capital francesa”. Lo mismo sucedía en Alemania o Inglaterra. En su ensayo Problemas sociales en la utilización de aguas residuales urbanas en la agricultura, Peña cuenta también que ya desde 1886 “las aguas desalojadas por la ciudad de México se utilizaban para el riego en el valle del río Tula”. Sin embargo, fue con la conclusión del Gran Canal de Desagüe capitalino, obra emblemática del Porfiriato, que las aguas negras cambiarían el rostro del Mezquital: inaugurado en 1900, el Gran Canal es un tajo a cielo abierto de 47.5 kilómetros con el que se buscó frenar las inundaciones que azotaban a la capital, y de paso sanearla al mandar lejos sus aguas negras. Este canal se construyó en dirección a Hidalgo porque entonces ofrecía una buena pendiente para desalojar el agua por gravedad. En su trayecto al mar, el canal vertía las aguas residuales en el río Tula, que a su vez atraviesa el Mezquital, donde un sistema de presas y canales distribuía estas aguas en los campos de cultivo. Además de fertilizar la zona, dicha actividad permitía que fuera relativamente menor la contaminación que llegaba al Golfo de México, destino final de un viaje que inició en algún sanitario capitalino. A partir de la década de los 30, los países industrializados abandonaron la práctica del uso de aguas negras en cultivos, pero el gobierno mexicano, ¿cómo no?, amplió el número de Lo que uno desecha, otro lo aprovecha A partir de la segunda mitad del siglo xix fue algo común en varios países: “En 1868 se inició la practica de regar cultivos con las aguas desalojadas de París, como una medida para dis- Aguas negras que se transforman en manantiales En el Valle del Mezquital, la naturaleza brinda un ejemplo más de su poder de regeneración: los suelos de la región tienen una capacidad sorprendente para depurar las aguas negras que le envía la ciudad de México. 24 En el camino que este caudal recorre, ocurre un primer proceso de limpieza natural, en el que intervienen la degradación biológica, fotólisis, desorción, oxidación y precipitación. Luego, al llegar a las presas Requena, Taxhimay y Endhó, el lirio acuático también absorbe algunos contaminantes. Ahora bien, el líquido hectáreas; ya en los 40, por decreto de Ávila Camacho, se aumentó el volumen de agua concedido a los agricultores hidalguenses. Si en los 30, eran 12 000 las hectáreas regadas con aguas negras en el valle, para el año 90 se alcanzaron 90 000, aunque actualmente la Comisión Nacional del Agua (Conagua), en su última medición, dice que se han reducido a 80 000 hectáreas. Por otra parte, el volumen de estas aguas se incrementó con las subsecuentes obras de drenaje capitalino, especialmente el Túnel Emisor Central inaugurado en 1975, aún en funcionamiento y que también conduce su contenido al río Tula. Para entender la fertilidad que las aguas negras trajeron a un lugar estéril, tomemos el estudio del Instituto Mexicano de Tecnología del Agua (imta), Aguas residuales para riego agrícola en México, de la M. en C. Olga Xóchitl Cisneros, quien encontró que en esta región en 2010 se producían 84 toneladas de alfalfa por hectárea, mientras que la media nacional era de apenas 54.90 toneladas. Así, no es extraño que, dice el inegi, hoy 60% de las tierras de cultivo en Hidalgo se rieguen con aguas negras, contra un poco más de 39% que usa aguas blancas (la de pozos y lluvias). Apenas .38% emplea aguas tratadas. Parecería entonces que mandando las aguas negras capitalinas a Hidalgo todos ganan: medio ambiente, defeños y campesinos (“Nos mandan calabaza y les regresamos calabazotas”, dice un campesino del lugar en el documental en proyecto Espejo del olvido). Sin embargo… ¡Aguas con las aguas (negras)! En junio de 1991 se registró en México el primer caso de cólera del siglo xx. La epidemia, que duró cerca de 10 años, llevó a tomar medidas urgentes; entre éstas, suspender el envío de aguas negras a las tierras del Mezquital en las que se sembraran hortalizas, una práctica prohibida en casi todos los países que usan aguas residuales. ¿Qué fue lo que pasó? Sin duda, el uso de aguas residuales es una buena estrategia para zonas áridas o países que no pueden darse el lujo de invertir en fertilizantes industriales; no obstante, y en esto todos los organismos internacionales coinciden, este método de riego debe hacerse con sumo cuidado para disminuir los riesgos sanitarios que implican usar almacenado en estos cuerpos, más el que circula por los canales, la mayoría sin revestimiento, se infiltra en suelos arcillosos y arenosos del valle, donde comienza un lento sistema de filtración (que se inició hace más de 100 años con la llegada masiva de aguas residuales, y que en los 80 provocó que en varios municipios el agua saliera a la superficie en forma de manantiales cristalinos). La presa Endhó Construida en 1957, en un inicio concentró agua dulce del río Tula, convirtiéndose en un punto turístico para el estado, pues ahí se practicaban la pesca y los deportes acuáticos. Pero eso terminó abruptamente en 1975, cuando comenzó a recibir las aguas negras del df, lo que provocó uno de los peores, pero menos documentados, desastres ambientales del país. Con una superficie de 1 260 hectáreas y capacidad de almacenamiento de 182 millones de metros cúbicos de agua, es el mayor depósito de aguas residuales a cielo abierto del país; es decir, una enorme cloaca, que enferma el ambiente y a los pobladores que habitan su rivera. La Endhó es una de las presas de Hidalgo que concentra las aguas negras para después distribuirlas por los canales de riego. Paradójicamente, la población ribereña, al menos 800 familias, no tienen acceso a esta agua, ni a la “prosperidad” que ha traído a otras áreas del Mezquital. Esto porque de acuerdo con la Ley Estatal de Agua y Alcantarillado, como sucede en todo el país, el gobierno local administra el agua y otorga las concesiones a los agricultores, quienes pagan cuotas por el servicio. Actualmente, está en proceso el documental Espejo del olvido, de Armando de la Cruz, Andrés Barrios y Luis Gabriel Urquieta, quienes recogen el testimonio de los que viven literalmente junto a un gran lago de excrementos (puedes ver un adelanto en YouTube). aguas con altos índices de microorganismos patógenos (como la salmonella, hepatitis A o cólera). Hay dos reglas por seguir: tratar primero el agua y regular los cultivos que pueden cosecharse. Así, los cultivos de tallo largo (como el maíz o jitomate) son indicados, mientras que los que crecen a ras del suelo (como las lechugas, que además se comen crudas) no deben permitirse. En el caso de México, la Organización Panamericana de la Salud, tras analizar estudios realizados desde 1959, encon- Comparando las aguas negras cuando salen del df con las de estos manantiales, tenemos que, mientras las primeras tienen 245 sólidos mg/l suspendidos, las segundas presentan 80 mg/l, en cuando a grasas y aceites; estos datos significan que las “nuevas aguas” son aptas para riego y actividades industriales, pero no es agua potable. Dichos manantiales tienen la misma cantidad de huevos de helminto (gusanos parásitos) que las aguas recién salidas de la ciudad. No sólo eso: al ser ricas en oxígeno disuelto, los peces proliferan, pero presentan altos índices de plomo y mercurio, por lo que no deberían ser consumidos. mandando las aguas negras capitalinas a Hidalgo todos ganan: medio ambiente, defeños y campesinos (“Nos mandan calabaza y les regresamos calabazotas”). tró que: “Con base en los análisis de aguas negras realizados en la cuenca del valle de México y en la región del Mezquital, en los años 60 se estimaba que los problemas sanitarios derivados del uso de las mismas eran poco relevantes. Asimismo, se consideraba que la contaminación de aguas subterráneas por aguas negras no revestía mayor importancia. Pero, a medida que avanzan los años y los estudios, se hace mayor hincapié en los daños que puede ocasionar el uso de aguas residuales en hogares, suelos, cultivos y acuíferos. En los años 80 se habla ya de la necesidad de realizar investigaciones específicas sobre el tema y trabajar en el campo del desarrollo tecnológico para tratar las aguas residuales que se usan en el riego, ya que los datos epidemiológicos apuntan a que hay una relación directa entre el consumo de alimentos regados con aguas residuales y enfermedades infecciosas gastrointestinales”. Como ha documentado el Programa Agua y Sociedad del Colegio de San Luis, los primeros en riesgo epidemiológico son quienes trabajaban en el campo: jornaleros de otros estados de los que no se hacen censos y que muy probablemente regresan enfermos a sus comunidades. Les sigue el resto de la población del Mezquital (700 000 habitantes) y, por último, los consumidores de cultivos riesgosos. Así, tras el brote de cólera de inicios del año 91, “las autoridades locales, estatales y federales tuvieron que reconocer simultáneamente varias realidades”, explica el doctor Peña; “En el Mezquital se cultivaban hortalizas con aguas residuales sin tratamiento […] el problema adquiría una dimensión mayor porque los campesinos las consideraban fundamentales en su estrategia productiva. No existía en ese momento un marco jurídico que reglamentara el riego con aguas residuales en México. Los productores de hortalizas realizaban una práctica riesgosa para la salud, pero no ilegal. Pese a las vacilaciones, las autoridades sanitarias impulsaron el decomiso de las cosechas de cultivos prohibidos directamente en las parcelas. Se trataba de un reto: sancionar un comportamiento que se había tolerado mucho tiempo”. ¿Cómo reaccionaron los productores? Pues organizándose para defender su derecho al uso de aguas negras sin tratar, aun cuando éstas sean peligrosas. Por cierto, en 2013 se registró un nuevo brote de cólera, y la mayoría de los contagios ocurrieró en Hidalgo. El último capítulo de esta compleja relación, es la actual construcción de la planta tratadora de aguas de Atotonilco, que será una de las más grandes del mundo, pero que está provocando tensiones. Los agricultores desconfían de la capacidad fertilizante de las aguas, que de negras pasarán a grises, y quieren hacer valer su derecho al uso de las residuales que por decreto presidencial tienen… aun cuando esas aguas, de acuerdo con la Semarnat, no cumplen con la calidad sanitaria que marca la Norma Oficial Mexicana 001 (lo que precisamente hace urgente la construcción de la planta). Un problema, varias aristas El uso de aguas residuales en los campos hidalguenses plantea una paradoja: después de poco más de un siglo, una parte de los implicados reivindica su derecho a ella, pues ha sido la causa de la prosperidad del valle (misma que no es pareja, pues ni a todos les llega el agua ni todos pagan lo mismo por ella), mientras que otra parte de la misma sociedad hidalguense se opone a seguir recibiendo agua que contamina su entorno. A esto sumemos que lo que se plantea como una solución no sólo a un problema de salud, sino como parte medular del Programa de Sustentabilidad Hídrica de la Cuenca del Valle de México, está convirtiéndose en fuente de tensión en la región. Y es que, como apunta el doctor Francisco Peña: “Este campo (el Mezquital) muestra diferentes tipos de resistencia organizada por grupos sociales locales que matizan, detienen o modifican las acciones gubernamentales, poniendo en duda la capacidad del Estado para regular el uso de aguas de calidad riesgosa para la salud”. Fuentes: Empleo del agua residual producida en la ciudad de México para el riego agrícola del valle de Tula, sin afectar el medio ambiente, Instituto de Ingeniería, unam. I Autodepuración de la presa Endhó en Hidalgo, Samir Campos y Ana Laura Nieto (presentado en el 1er. Congreso Estudiantil de Investigación del Sistema Incorporado, 2013). NOTA 26 Aguas residuales. El oro negro del valle del Mezquital 27 INFO GR AFÍA NOTA Soluciones al desabasto cuando la voluntad y la tecnología se unen Pese al panorama desolador, en el que la sequía, la escasez, la contaminación y las fugas son constantes, por fortuna cada vez existen más opciones que permiten avanzar, por un lado, en la captación y reaprovechamiento del agua y, por el otro, en el tratamiento de aguas negras (a fin de reutilizarlas en diferentes industrias). Ambas acciones contribuyen con una distribución equitativa —y suficiente— en las regiones más vulnerables del país. A continuación presentamos dos ejemplos que se perfilan como iniciativas eficientes, accesibles y, lo más importante, sustentables. Captación pluvial un remedio que cae del cielo CASO Nº1 Foto I Kevin Dooley. POR RODRIGO DE ALBA P oco más de la mitad del territorio mexicano es árido o semiárido. En estas condiciones, somos un país que no puede darse el lujo de desperdiciar agua; sin embargo, no nos tiembla la mano al momento de hacerlo. ¿El mejor ejemplo? El Distrito Federal: de acuerdo con datos del Sistema de Aguas de la Ciudad de México (sacm), la capital tiene el consumo más alto del país (en promedio, 307 litros diarios por habitante); incluso dicho organismo ha reconocido que ningún país europeo consume lo que nosotros, pese a que, paradójicamente, nuestra ciudad no tiene agua suficiente. Cómo la obtenemos es materia de otro artículo; sabemos que una parte proviene de sobreexplotados mantos acuíferos, y otra a través del Cutzamala, un sistema complejo cuyas labores de mantenimiento se traducen en falta de líquido. Tan sólo en un cambio de tuberías realizado en 2014, se afectó a 13 municipios del Estado de México e igual número de delegaciones de la ciudad de México, como tuvo que reconocer la Comisión Nacional del Agua (Conagua). Por no mencionar que en algunas colonias, ni agua tienen… desde hace años. Por eso, y para quienes carecen del recurso, para quienes sí tienen pero lo desperdician, para una ciudad que se está hundiendo —debido a procesos de extracción— o para garantizar el abasto futuro, una gran solución es aprovechar un recurso que literalmente nos cae del cielo: el agua de lluvia. seguir, literalmente, mandándola al caño como sucede en la ciudad de México, donde el líquido se expulsa a través del gran canal de desagüe, mezclado con aguas negras. “En promedio, en el df se pueden captar 50 000 litros de agua de lluvia por casa, al año”, asegura la diseñadora industrial Renata Fenton, cofundadora de Isla Urbana, que persigue la sustentabilidad a través de la captación pluvial en México. Se trata de muchísima agua, tanta que esta asociación civil afirma que podría cubrir 50% de nuestras necesidades. Lo contradictorio es que —agrega la entrevistada— menos de 1% del agua de lluvia se aprovecha en una ciudad, sin contar su área conurbada, en la que de acuerdo con el sacm al menos un millón de personas carece del líquido. Ahora bien, en busca de una solución para esta problemática hídrica, el gobierno del Distrito Federal presentó el año pasado el Plan Agua para el Futuro de la Ciudad de México, que intenta garantizar a todos los capitalinos su acceso para 2018, además de incluir un programa transexenal a 25 años. Esta solución, con un costo de 10 000 millones de pesos, pone énfasis en remedios ya conocidos: perforar pozos profundos, construir potabilizadoras o aumentar la presión para que el agua llegue a los tinacos. Pero el reúso y la captación, aunque se mencionan en el plan, siguen quedando en un segundo plano. Un ejemplo es que las autoridades contemplan construir en tres años poco más de 100 pozos para infiltrar al subsuelo agua de lluvia, pese a que expertos de la uam Iztapalapa advirtieron que la ciudad necesita, ¡más de 2 000! La cosecha Un informe de Red del Agua unam (raunam) recoge que “de acuerdo con la Semarnat y la Conagua, en México llueve aproximadamente 711 milímetros al año (un milímetro es igual a un litro por metro cuadrado). Sin embargo, el agua pluvial cae de manera desigual a lo largo de todo el territorio del país, y 67% de las lluvias se concentra entre los meses de junio y septiembre. No obstante, existen las tecnologías para captar, almacenar y aprovechar el agua pluvial recolectada en el periodo de lluvias; limpiándola adecuadamente puede usarse a lo largo de todo el año”. Los métodos a los que se refiere raunam son sencillos sistemas para “cosechar” agua de lluvia para no Países que nos llevan la delantera En busca de la diferencia ¿Cómo es posible que en la ciudad de México no exista un programa integral para captar la mayor cantidad posible de agua de lluvia? La explicación parece estar en una mezcla de desidia e ignorancia. Quienes no tienen agua saben bien que la que cae del cielo no está para tirarse; tomemos de nuevo el caso de Isla Urbana. La asociación comenzó a instalar los sistemas de captación en 2009 en la zona del Ajusco medio, en Tlalpan. Es una región 1. China: la meseta de Loess, en la provincia de Gansu, es una de las zonas más pobres del país, entre otras cosas porque su agricultura depende de la lluvia. A mediados de los 90, el gobierno inició el proyecto de captación de agua de lluvia 121. Consistió en entregar a cada familia un sistema de captación (canaletas para recolectar el agua de techos, tanques de almacenamiento y planchas para recoger la lluvia del suelo). Hoy existen 5.6 millones de tanques con una capacidad total de 1.8 millones de metros cúbicos que garantizan agua potable a cerca de 15 millones de personas y el riego de 1.2 millones de hectáreas. 32 2. Australia: las autoridades han implementado regulaciones en sus construcciones. En la ciudad de Victoria, desde julio de 2005 las nuevas casas cuentan con sistemas de captación de agua que se utiliza en escusados, limpieza y riego; mientras, Sidney redujo en 40% el uso de agua proveniente del suministro público. Lo logró con sistemas ahorradores y captación de agua de lluvia. 3. Singapur: esta isla asiática tiene que importar agua, por lo que fue uno de los primeros países en implementar estos sistemas. Hoy, no hay espacio de su geografía donde no se utilicen para cosechar agua (no sólo los techos, sino hasta en las pistas de su aeropuerto internacional). construida de manera informal, en ocasiones producto de invasiones, en donde el agua o escasea o de plano no llega, por lo que los vecinos se ven obligados a comprar pipas. Al respecto, la representante de Isla Urbana asegura que “lo único bueno es que, gracias a la escases, en esta zona se ha desarrollado una verdadera cultura de cuidado y valoración del agua.” La instalación de los sistemas de captación no sólo pretendía dar agua a los lugareños, sino también ser ejemplo vivo de que el acopio de lluvia y el manejo sustentable del agua pueden ser una parte cotidiana de la vida en la ciudad. ¿Qué han logrado hasta la fecha? De acuerdo con los documentos de la asociación, “cuando una familia empieza a cosechar la lluvia con los sistemas de Isla Urbana, su cisterna está llena hasta seis meses del año. Esto significa que la ciudad no tiene que bombear agua a grandes distancias, ni agotar ríos y acuíferos para mantener abastecida a ese inmueble”. Al beneficio de las comunidades sumemos un problema específico de una ciudad que pensó que era una buena idea instalarse en un lago: “a la vez que escasea el agua de la red, el df sufre frecuentes y destructivas inundaciones. Si cosechamos la lluvia, vamos a reducir las descargas y, por lo tanto, las inundaciones”. Hasta la fecha, Isla Urbana ha montado 1 750 sistemas, la mayoría en el df. ¿Qué sucede en el resto del país? La raunam informa que “actualmente en México, los gobiernos estatales y municipales presentan dificultades para abastecer de agua potable a las poblaciones urbanas y rurales, debido a que numerosos cuerpos de agua superficial están contaminados y 101 de los 282 acuíferos más importantes, que proveen 66% del agua potable en el país, están sobreexplotados”. Pese a esto, la adopción de sistemas de captación de agua sigue siendo mínima. Renata Fentón coincide: “hay un proyecto masivo en Campeche relacionado con Fondos Para La Paz y Fundación Gonzalo Río Arronte. En Oaxaca y estados aledaños con altos niveles de lluvia hemos visto sistemas a nivel doméstico construidos informalmente en zonas indígenas, en donde varía la calidad del agua captada.” En el centro del país sucede un fenómeno que sintetiza esta realidad mexicana: desde hace años, allí existe una disputa por el agua entre colonos de los fraccionamientos de Huitzilac (Morelos) y comuneros de San Juan Atzingo (Estado de México), que ha dejado al menos 17 000 familias sin el líquido. Si bien desde los años 60, los primeros cuentan con una concesión para la explotación de un pozo ubicado en Atzingo, los segundos consideran que como el agua es suya, están en su derecho de cobrar por ésta (independientemente de que paguen las cuotas de ley); como los de Huitzilac no quieren, destruyen sus tuberías. Dicha situación llevó al estadounidense Robert R., (el nombre fue cambiado) a instalar un sistema de captación que le provee del líquido. Pese a que le garantiza agua todo el año, Robert afirma: “en cuanto el conflicto acabe, lo primero será desarmar este absurdo sistema”. Sí: Robert retrata el absurdo nacional. 33 La electrofloculación y su a pl ic ac ión en el t r ata mien to de agua s CONTAMINADAS POR LEONARDO TARIFEÑO T 1 ratar las aguas negras y limpiar las sustancias suspendidas en éstas, a través de un proceso sin consecuencias negativas en el ambiente, es la oferta de la eletrofloculación: un sistema cuyo uso se ha extendido cada vez más ya que, hasta ahora, ha probado su eficacia. Tal como explica Alain Bellon, físico y consultor científico, la también llamada floculación iónica se produce a partir de la aplicación de una carga eléctrica en unos electrodos de metal soluble en agua. “Esto es así aunque suene extraño —indica el entrevistado—, ya que ciertos metales se disuelven en agua”. En términos generales, este método que logra la separación de sólidos sigue cuatro etapas: Aplicar una corriente eléctrica a electrodos sumergidos en líquido que contiene algún electrolito. CASO Nº2 34 Foto I Proyecto Agua. El polo positivo comienza a desintegrarse y suelta varios iones metálicos. Al estar en contacto con el agua, esos iones forman un hi3 dróxido con la capacidad de atrapar sustancias suspendidas en el agua. Es entonces cuando se forman coágulos que de a poco se 4 aglomeran y se pegan unos a otros, en lo que llamamos un flóculo, cuyo peso lo lleva a sedimentarse en el fondo del tanque o de la celda electrolítica. Aunque sencillo, el proceso de electrofloculado podría constituirse en una alternativa a la floculación química en el tratamiento de aguas negras. Al respecto, el ingeniero Francisco Pérez Gamiño, Director Técnico en EPE Ingeniería, advierte que “funciona como proceso primario —en la limpieza de aguas—, ya que la carga orgánica disuelta no se puede remover así. Es un buen paso inicial, pero a la materia disuelta la remueven las cepas que, por cierto, son los obreros más baratos del mundo”. Por su parte, Bellon coincide: “para limpiar aguas negras, la electrofloculación sirve como tratamiento primario. Como sabemos, el agua está contaminada por dos tipos de materia: la que se queda suspendida o flotando y la disuelta. La primera es la que se puede remover con este proceso; la disuelta, no. Las aguas negras tienen mucha materia biológica disuelta que no se puede separar con electrofloculado, y por eso conviene utilizar este proceso como uno a complementarse con otros que, por ejemplo, oxiden la materia orgánica”. Aunque su uso reciente en España y Estados Unidos la ha puesto en la mira de los especialistas en tratamientos de agua, en realidad la electrofloculación tiene una historia de al menos 100 años. “Tras el descubrimiento de la batería, se empezaron a hacer todo tipo de experimentos —señala Bellon—. Para ver qué sucedía, se le aplicó voltaje a diferentes materias, desde criaturas vivientes hasta agua. En el caso de ésta, se encontró que los electrodos de ciertos metales, como el cobre, el aluminio, el hierro y el zinc, se disuelven al momento de aplicarles corriente eléctrica. Ese es el primer antecedente de lo que hoy conocemos como electrofloculación aunque, como tal, existe desde hace menos de un siglo, cuando la compañía francesa Degremont publicó la patente de un sistema de remoción de sólidos por electrólisis. Ellos la llamaron electroflotación, y funcionaba con burbujas que levantaban la materia suspendida en el agua tratada”. A diferencia de la electroflotación, la electrofloculación no es sólo un proceso de electrólisis que se realiza en el agua, sino un conjunto de procesos que incluye a las sustancias contenidas en ésta agua y a iones selectivamente inyectados por electrodos. “Tiene mucho potencial, pero por ahora hay que resolver los desafíos que plantea —apunta Pérez Gamiño—. En el mundo se le ha dado distintos usos; entre ellos, recuperar metales de cierto valor o para remover el sílice acumulado en el agua de las torres de enfriamiento”. Con matices, Bellon vuelve a coincidir. “La electrofloculación no se usa mucho porque las alternativas conocidas son más sencillas, dice. La floculación química, que emplea cloruro férrico o sulfato de aluminio, está más estudiada y se utiliza con una frecuencia mucho mayor que la floculación iónica. A pesar de que en general es más eficiente que la floculación química, la electrofloculación no se usa mucho porque muy poca gente sabe cómo llevarla a cabo. Los países más avanzados en esto son España y Estados Unidos; en México recién se comienza a divulgar su uso. Y es que, además, se presta para malentendidos. Como es muy fácil poner unos electrodos en agua, cargarlos con corriente y ver cómo funciona el fenómeno, mucha gente cree que el agua se limpia cuando queda transparente, tras removérseles los sólidos. Eso, por supuesto, no es así”. Ante la pregunta de si en nuestro país habría que incrementar el uso de la electrofloculación, Bellon responde que “todo depende de la situación. En Texas hay varias plantas que utilizan la floculación iónica como proceso primario para tratar aguas industriales, que es el mejor uso que se le puede dar. Si se lleva a cabo bien, con la electrofloculación es posible ahorrar el dinero que, de otra forma, se gastaría en la floculación química, pero es cierto que aún se desconoce cómo funciona exactamente. Lo que está claro es que su campo de acción es el agua industrial”. En cuanto a la aplicación que pueda tener el agua tratada con este proceso, Pérez Gamiño remarca que “eso depende mucho del agua, ya que todos los contaminantes son distintos. Si yo a un agua le echo tierra y la electrofloculo, pues el líquido que saque vas a ser prácticamente idéntico al que utilicé de entrada, porque la tierra es sedimentable. Pero si yo tomo agua negra y le aplico floculación iónica, todavía le va a quedar mucha materia disuelta, y le tengo que dar un tratamiento posterior para que me sirva de algo. Si me limito a electroflocular el agua, no cumplo ninguna norma de tratamiento de agua de ningún país. En México hay dos normas fundamentales en este tema; la norma uno, que es para sostener que uno no contamina, y la tres, que permite el uso del agua para el riego. Un tratamiento de electrofloculación para aguas negras no cumple con ninguna de las dos normas”. En una instancia como la actual, en la que el tratamiento de aguas negras adquiere inusual relevancia para la cuestión ambiental, el electrofloculado asoma como un proceso que aún no ha alcanzado todas sus posibilidades. “Sin duda, todavía falta que se experimente; una vez que se conozca todo el proceso a detalle, seguramente adquirirá nuevos usos que aún desconocemos”, cierra Bellon. 2 NOTA 35 Soluciones al desabasto. Cuando la voluntad y la tecnología se unen CRÓNICA Piratas en el Amazonas Foto | NASA. POR FELIPE MILANEZ Primero fue el caucho, después la madera y los metales. Estos días, se dice que los barcos extranjeros están llevándose también el recurso más valioso de Brasil: el agua del Amazonas. ¿Es necesario mandar al ejército a cuidarla? E n 2050, una de cada cinco personas no tendrá acceso al agua. Los sedientos serán un continente de 2 000 millones. Olvídese del petróleo: el mercado será de los comerciantes de agua. Grandes compañías han vendido parte de sus negocios para dedicarse al agua potable, pues la mayor parte de la que hay en el mundo es salada y no apta para consumo humano. “Los precios del agua sólo pueden ir en una dirección: hacia arriba”, dice Hans Peter Portner, un administrador de Pictet, uno de los más grandes bancos privados suizos. Según el índice financiero Bloomberg, el negocio del agua potable tuvo en 2003 un rendimiento casi 10% superior al del gas y del petróleo. Sólo 3% del líquido en el planeta se puede beber, y se calcula que una cuarta parte de esa agua se encuentra en el Amazonas. Tal vez por eso, la portada de la National Geographic de abril de 2011 anunciaba que Brasil era la potencia hídrica del siglo xxi. Desde el cielo, el Amazonas es una costura defectuosa que atraviesa la selva en su camino hacia el mar. Antes de llegar a su cita con el Atlántico, el río más caudaloso del mundo es una gran mancha azul. En ese lugar está Vila do Conde, un puerto del estado brasileño de Pará. Es una zona industrial donde confluyen otros cuatro ríos, que descienden desde los Andes, del altiplano central del Brasil y de las Guyanas. Cada segundo llegan millones de litros con tanta fuerza que sus sedimentos alcanzan hasta 300 kilómetros mar adentro. Cuando el océano se encuentra con el río, la mancha azul se torna agua salobre, oscura y marrón. No parece que pudiera beberse. Pero es agua dulce y siempre hay. En la amazonía atlántica, el volumen no depende de las temporadas anuales de lluvia, como en la selva, sino de los ciclos lunares que con- trolan la marea. Vila do Conde recibe barcos de todas las banderas que traen bienes industriales, petróleo y comida para las metrópolis del norte de Brasil. Pero desde que llegaron los portugueses, hace 500 años, los barcos extranjeros no sólo vienen a vender sus productos, sino que también se marchan cargados con la riqueza natural de la selva. Primero fue el caucho. Después la soya, el hierro, la madera y los minerales. Ahora se están llevando el agua. Ilma de Camargos Pereira Barcellos estudiaba Derecho cuando descubrió un robo a la cuenca hidrográfica más grande del planeta. Según las averiguaciones de esta autodenominada abogada militante, las bodegas de los barcos extranjeros salen de Brasil rellenas de agua dulce para matar la sed de los países ricos que no tienen suficientes reservas. El robo sucedería a través de las maniobras de lastre: un barco sin carga debe llevar un peso adicional (un lastre) para navegar con estabilidad. Los navíos extranjeros que parten de Ponta Grossa —dice Barcellos— llenan sus depósitos con agua del Amazonas, en lugar de usar agua del mar, como es la norma. Así que la abogada denunció en 2009 en Consulex, un periódico jurídico, que estos navíos traen a Brasil petróleo y se marchan con el agua dulce del país, sin permiso y sin pagar. Según la denuncia, cada barco llevaría unos 250 millones de litros de agua (suficientes para saciar la sed de toda la población de Uruguay por un año entero) recogidos sobre todo en Vila do Conde. En la publicación también se acusa a la empresa noruega Nordic Water Supply de ofrecer agua dulce de Brasil a sus clientes en Grecia, Medio Oriente y el Caribe. La teoría es clara: los países ricos le ponen los ojos a Brasil, la Arabia Saudita del futuro. El futuro en que el agua será oro. Y otra vez las potencias extran37 Foto | Immelman284. Vista aérea de los ríos Negro y Amazonas, a 1 600 kilómetros del Atlántico. jeras usurparían la riqueza del país, a menos que alguien como la abogada Barcellos se atreva a defenderla. Pero los legisladores hace tiempo se aburrieron del tema: en 2005 una diputada preocupada por el asunto presentó una iniciativa de ley para que la hidropiratería entrara en el Código Penal del país, pero fue archivada. Pereira Barcellos tiene un aire de seriedad, lleva una larga cabellera, y cuando habla, su voz adquiere un matiz de convicción que no deja lugar a dudas. Para ella el agua no es lo único que peligra. Dice que le preocupa también el robo de otras riquezas de la Amazonía que todavía no se han protegido, como fauna, flora, microorganismos, piedras preciosas y hasta la sangre de los pueblos indígenas. —¿Puede imaginar que ahora nos roben el agua?— cuestiona, indignada. Siente que los barcos que parten de Vila do Conde están robando a su patria. hay plantas desalinizadoras que pueden potabilizar el agua del mar por una cifra nueve veces menor. Poco después de que la abogada Barcellos hiciera su denuncia, hubo una gran campaña informativa sobre este saqueo de la riqueza de Brasil en sitios web y blogs dedicados al medio ambiente. Raúl Jungmann, un diputado de izquierda, hizo campaña en la red en contra de la hidropiratería. Pero la policía, el ministerio público y hasta los militares brasileños calificaron la amenaza como poco convincente. “Desde hace años, el fantasma de la hidropiratería ronda en Brasil”, dice Antonio Monteiro Dias, un contraalmirante a cargo del Comando de Operaciones Navales, quien explica que en ciertas maniobras de lastre, los barcos que descargan en la región necesitan recibir un poco de agua para garantizar la seguridad de la navegación. Y tomarla de la Amazonia atlántica, allí donde el río llega al mar, no es ninguna novedad. El agua del río tiene siglos que llega al mar, como es lo natural, sin que nadie se preocupe por detenerla. Brasil no necesita que otros se la roben para quedarse sin agua. Durante los años 70, los gobiernos militares de Brasil alentaron a poblar la Amazonia argumentando que de otra forma los extranjeros iban a ocuparla. El resultado han sido décadas de depredación del pulmón del mundo, inspirados en Traficar con agua en países tan lejanos todavía es un mal negocio. Félix Domínguez, un funcionario de la Agencia Nacional de Agua (ana), afirma que el viaje de 10 días de Brasil al Medio Oriente más el costo de potabilizarla valdría tres dólares con 40 centavos por metro cúbico. En Israel, por ejemplo, 38 PAR AL I P ÓM ENO S un nacionalismo según el cual es mejor que al país lo agoten los brasileños y no los extranjeros. En un día soleado, un árbol en la Amazonia transpira 1000 litros de agua, dice el científico Antonio Nobre, del Instituto Nacional de Investigación Espacial, un organismo de investigación brasileño. Cada árbol que se elimina equivale a perder un géiser que daría de beber a 500 personas en un día. Adalberto Verisimo, fundador de Imazon, organización ambiental brasileña, afirma que se ha perdido 17% de la Amazonia. Al ritmo actual y sin ayuda del exterior, en 30 años se habrá perdido una quinta parte de la selva. Los científicos predicen que cuando se pierda una tercera parte, se llegará a un punto irreversible donde la selva colapsará y modificará para siempre el régimen de lluvias en la zona. Entonces el país se quedará a oscuras: la mayor parte de la energía de Brasil viene de plantas hidroeléctricas. Sin agua también se perdería una tercera parte de la economía nacional: la agricultura. No hacen falta barcos extranjeros para dejar al país con hambre y sed. En 2011, más de 400 diputados brasileños, tanto de izquierda como de derecha, aprobaron el Código Forestal, una verdadera ley de la selva que autoriza la agricultura casi en la margen del Amazonas y da amnistía a los crímenes ambientales. La iniciativa fue de un diputado comunista, que piensa que Greenpeace quiere matar la agricultura de Brasil. Sólo 63 legisladores se opusieron a la medida. Mientras tanto, medio millón de brasileños (uno de cada 1000) estuvo involucrado en alguno de los casi 90 conflictos de agua que se registraron. Una investigación de la Comisión Pastoral de la Tierra (cpt) encontró que en 2010 hubo 14 amenazas de muerte, cuatro intentos de asesinato y dos homicidios a causa del agua. Sólo hubo dos detenciones. Tanta violencia se explica —dice el cpt— porque el valor del uso del agua está dominado por la economía. Las guerras del agua ya empezaron y no son contra los piratas. Hace poco, la abogada Barcellos se encontró con el funcionario Domínguez en una audiencia pública sobre hidropiratería en el Congreso brasileño. Él cree que el asunto de los piratas en el Amazonas es un “delirio” que distrae de los verdaderos problemas hídricos en Brasil, como la cobertura insuficiente de agua potable en la región. Para Barcellos, Domínguez no tiene respeto por su país. Ella quisiera llamar a las Fuerzas Armadas brasileñas para que cuiden el agua. En su estado de Spiritu Santo, 3 500 kilómetros al sureste del Amazonas, la abogada Barcellos se preocupa por lo que llevan en su interior los barcos extranjeros cuando se marchan. Pero tendría que llegar una flota de 80 000 barcos piratas (200 veces mayor que la de Estados Unidos) cada día para llevarse toda el agua que la Amazonía pierde a diario al ritmo de depredación actual. Tal vez los brasileños deberían ocuparse de buscar a los ladrones de agua en casa. Consumir menos en lugar de consumir mejor POR DANIEL SÁNCHEZ POITEVIN | @Dapoitevin B uscamos consumir mejor. Las marcas optimizan procesos, calidad y desarrollo de productos con el fin de minimizar el impacto ambiental de más de casi 7 000 millones de personas que comen, visten, viajan y se divierten. No cabe duda de que hay conciencia en muchísima gente de que usamos los recursos del planeta de manera desmedida. Por ello, existen mercancías y corrientes del llamado consumo responsable, inteligente, amigable, y productos orgánicos, “naturales”, como si “lo inteligente” de aquel estilo de vida consistiera en comprar lo mismo, pero con otro nombre. Quizá el problema no es de calidad sino de cantidad, y acaso Epicuro de Samos nos pueda hacer pensar. Epicuro fue un filósofo que vivió hace más de 2 000 años, en una Grecia decadente, donde se enfrentó al mismo problema que ahora. Su doctrina planteaba una vida sencilla como fármaco ante el temor a la muerte y a los dioses; muchos epicúreos se fueron de Atenas y vivieron en el campo, en las montañas. Para ellos, la felicidad se lograba mediante la práctica de la amistad, de comer y beber lo necesario —Epicuro sólo tomaba agua, pan y legumbres— y de la reflexión: “Debemos buscar a alguien con quien comer y beber antes de buscar algo que comer y beber, pues comer solo es llevar la vida de un león o un lobo”. Más allá de una renuncia a las cosas, la plenitud reside en reconocer (pensar, pensar) qué es lo verdaderamente necesario para ser felices. La respuesta es que lo necesario es muy poco. Casi nada. Dicho pensador era, además, materialista; ponderaba que la realidad y el universo consistían en átomos y vacío, incluso se desmarcó de los dioses bajo una actitud agnóstica: “¿Dioses? Tal vez los haya. Ni lo afirmo ni lo niego [...] Pero sé, porque esto me lo enseña diariamente la vida, que si existen, ni se ocupan ni se preocupan de nosotros”. En las necesidades básicas tampoco aparece la idolatría o la esperanza. Se trata de un modo de vida que encuentra la felicidad al minimizar el consumo a los niveles más básicos. Sólo lo necesario. La felicidad se cumple, según el filósofo, a través del dominio pleno de uno mismo: le llama autarquía, una vida sencilla cuyo motor está en saber de sí mismo, en comer y beber entre amigos. ¿Exagera Epicuro? P ORTA FOL IO S Sin título, de la serie Illuminance, 20 09. Rinko Kawauchi Peq u e ñ as voce s de n u e s t ro m u ndo POR VESTA MÓNICA HERRERÍAS R inko Kawauchi es de los pocos artistas contemporáneos que han impregnado su obra con un sello distintivo, un punto de vista inconfundible, un acercamiento personal inigualable con su entorno. Más de 10 libros publicados y decenas de exposiciones individuales en las principales galerías y museos del mundo, la convierten en una fotógrafa que marca un parteaguas en la manera de plasmar la identidad japonesa. Es tan original su punto de vista, que a través de una pequeña secuencia de fotografías seleccionadas especialmente para este portafolio en torno al agua, podemos hablar de su universo personal. Su originalidad, sus puntos de vista enigmáticos y minimalistas, tienen que ver con la ingenuidad de la mirada de un niño. Los aspectos pasajeros y cotidianos, los detalles domésticos e íntimos que retrata Rinko nos remiten a la esencia de la vida y a su belleza. Como ella misma lo comenta, su instinto e intuición están muy apegados a los pequeños detalles, los que por lo general pasan imperceptibles: “Prefiero escuchar las pequeñas voces de nuestro mundo, aquellas que susurran. Tengo un sentimiento de que los susurros me han puesto a salvo, mis ojos de manera natural ven las pequeñas cosas”. Sin duda, uno de los aspectos que definen su aproximación, es el aspecto sensorial. Puede uno pensar que antes de apretar el obturador, fue el sonido, una textura, un olor o un sabor lo que atrajo el interés de Rinko. Para la artista, el libro es la mejor plataforma de mostrar sus hallazgos y visión del mundo. En cada uno de ellos hay un profundo trabajo de edición donde las asociaciones visuales son la puerta de entrada a un universo infinito de complejas emociones y situaciones. Un universo personal en total sintonía con el orden natural de las cosas. Rinko, se encuentre donde se encuentre, retrata esencias, sensaciones, lo pasajero, la belleza, lo sutil, lo indescriptible. Tras cada imagen existe una verdadera conciencia de la luz como ingrediente esencial de la foto, pero también como fenómeno y como símbolo de la vida y de la muerte. Para Rinko, sin duda, el agua como la luz son una manifestación de la vida, de la energía del universo. 41 S i n t í t u l o, d e l a s e r ie I l l u m i n a n c e , 2 011. 42 S i n t í t u l o , d e l a s e r i e I l l u m i n a n c e , 2 0 0 7. 43 S i n t í t u l o , d e l a s e r i e I l l u m i n a n c e , 2 0 0 7. 44 Sin título, de la ser ie I lluminance, 20 09. 45 S i n t í t u l o, d e l a s e r ie I l l u m i n a n c e , 2 011. Rinko Kawauchi nació en Shiga, Japón en 1972. En 1993 se graduó de la Universidad de Seian en Arte y Diseño. En 2001 publicó su primer libro Utatane al que pronto se sumó Hanabi y Hanako, mismos que atrajeron el reconocimiento internacional. Vive y trabaja en Tokio. Todos los copyrights: copyright. | © Rinko Kawauchi. PORTAFOLIOS 46 Rinko Kawauchi. Pequeñas voces de nuestro mundo Tamaño real OBITUARIO MIS PRIMEROS DESASTRES POR PILAR MONTES DE OCA L os griegos lo llamaban χοσμοσ, que significa algo así como orden; la naturaleza que los circundaba se veía como perfecta e impoluta. El οικοσ, la casa en la que vivían —de ahí la ecología—, la que los acogía, los resguardaba y que era a la vez refugio y constante, se sentía muy estable. Quizá tuvo que llegar un desastre como la erupción del monte Vesubio en el año 79 sobre las viejas ciudades de Pompeya y Herculano para que estos antiguos se dieran cuenta que el χοσμοσ no es tan cósmico y ordenado. Ese cosmos a veces puede tambalearse y en ese momento sentimos que somos insignificantes, que no somos más que una micronésima parte de un sistema que es a la vez una partezuela del Universo inconmensurable e ignoto. Nosotros, seres humanos del siglo xxi, a más de 2 500 años de distancia, en la era digital, en un mundo donde la tecnología nos ha rebasado y el futuro se ve como el hoy, seguimos siendo los mismos. Nuestra casa es la misma y si ella se doblega, se modifica, tantea, vacila o claudica, nosotros también, porque sin ella no somos nada. Basta irse con lo puesto a tratar de escalar el Nevado de Toluca para que el más urbano, millonario y gadgetizado de los humanos entre en una crisis de modos y formas, y sienta que está a merced del Sol, del clima, del aire, de las piedras y de su condición física; imaginemos pues lo que será en medio de un desastre natural. Ese cosmos no lo es tanto. Hoy sabemos que lo que los griegos creían ordenado y perfecto es simplemente un sistema dado en un planeta que ocupa el tercer lugar en la estrella más cercana, y que el sistema no será eterno ni el planeta permanecerá impoluto, sino muy al contrario —como decía Heráclito: “la única constante es el cambio”—, cambiará, se transformará, evolucionará y en el camino habrá muchos “desastres” que el hombre tendrá que sobrevivir. Haber visto cómo cae tu departamento y el edificio entero en Tlatelolco, en 1985, salir a rastras de los escombros entre cadáveres de gente cercana, vivir el dolor de la pérdida y tener que seguir adelante. Caminar días enteros sobre la nieve de los Andes para encontrar a un campesino que rescate a tus compañeros, los pocos sobrevivientes del equipo de rugby que tuvieron que incurrir en el canibalismo y comerse unos a otros. Ser un aviador francés y que cayese tu avión sobre el desierto del Sahara y quedar varado sin agua y sin techo por días en donde el Sol incandescente te quema y la sed te abrasa, y de ahí escribir un clásico de la literatura infantil: El Principito. O ser una turista española y tener que buscar a tus hijos perdidos entre ramas que flotan mientras tu pierna se gangrena en el tsunami de Tailandia, en 2004. Quedar sediento y con escorbuto siendo un marinero más de la tripulación de Magallanes y morir de inanición en la remota Tierra de Fuego, en el estrecho que hoy lleva su nombre. Ver caer una avalancha de nieve que te fulmine en Nepal, al escalar el Everest —el cementerio congelado más grande del mundo—. Haber estado en la búsqueda de las fuentes del Nilo en la exploración patrocinada por la Sociedad Geográfica de Londres, con Richard Burton y John H. Speke, en Zanzíbar en 1857, y morir en el intento entre serpientes, arenas que se mueven, Sol incandescente, selva inhóspita y más. Ser parte de los “privilegiados” que acompañaron a David Livingstone a descubrir las cataratas de Victoria en el sur del África antigua y agreste. O simplemente vivir en la Gran Manzana durante un apagón que te deja ver qué tanto dependemos de la electricidad. Ejemplos hay muchos y más, a nadie a quien culpar, aquí no hay buenos ni malos, aquí no hay héroes ni villanos; el cosmos no traiciona, nadie nos castiga. Simplemente la naturaleza es lo que es y contra ella nadie puede. Hace 65 millones de años se extinguió el último dinosaurio aviario. ¿Cuál será nuestro destino? ¿Moriremos en 100, 200, 1000 o 5 000 años fulminados por un meteorito, enterrados por la basura, en medio de la Falla de San Andrés, ahogados cuando se derritan los polos o calcinados por una estrella en extinción?
© Copyright 2026