L`O S S E RVATOR E ROMANO

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L’OSSERVATORE ROMANO
EDICIÓN SEMANAL
Unicuique suum
Año XLVII, número 9 (2.404)
EN LENGUA ESPAÑOLA
Non praevalebunt
Ciudad del Vaticano
27 de febrero de 2015
En el Ángelus el recuerdo del combate espiritual en Cuaresma
Los ejercicios espirituales del Papa y la Curia
A través del desierto
De la mano del profeta Elías
Sandro Botticelli «Las tentaciones de Cristo» (detalle, 1480-1482)
La Cuaresma es «un tiempo de
combate espiritual» que el cristiano
debe afrontar «a través del desierto»: lo recordó el Papa Francisco en
el Ángelus del 22 de febrero, primer
domingo de Cuaresma, invitando a
los fieles a «mirar a Jesús» para seguir su camino y «escuchar la voz
de Dios». Un compromiso al que el
Pontífice animó también con el regalo de un libro de bolsillo: «Custodia el corazón» —distribuido en la
plaza de San Pedro por parte de
numerosos voluntarios, entre los
cuales un grupo de personas sin techo— que repropone «algunas enseñanzas de Jesús y los temas esenciales de nuestra fe».
El itinerario interior cuaresmal,
recordó el Papa refiriéndose al pasaje evangélico de san Marcos que narra las tentaciones de Jesús en el
desierto, «nos ayuda a decir no a la
mundanidad, a los “ídolos”, nos
ayuda a tomar decisiones valientes
conformes al Evangelio y a reforzar
la solidaridad con los hermanos».
Pero para realizar esta experiencia,
advirtió, es necesario salir del ruido
y de la confusión para «descender
en profundidad», ahí donde «se
juega verdaderamente nuestro destino, la vida o la muerte». De aquí la
invitación a vivir la Cuaresma como
«un tiempo propicio que debe conducirnos a tomar, cada vez más,
conciencia de lo que el Espíritu
Santo, recibido en el bautismo,
obró y puede obrar en nosotros»,
para «hacer de cada uno una “nueva creatura”».
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El domingo 22 de febrero,
por la tarde, el Papa Francisco se trasladó a Ariccia, a la
casa Divino Maestro de los
religiosos paulinos, para participar en los ejercicios espirituales cuaresmales, predicados este año por el padre
carmelita Bruno Secondin,
quien propuso una lectura
pastoral del profeta Elías sobre el tema: «Servidores y
profetas del Dios vivo».
A bordo de uno de los
dos autobuses que partieron
del Vaticano, el Pontífice llegó a la residencia a las 16:40.
En la introducción, el predicador dedicó su reflexión a
la invitación de «salir de la
propia “aldea”»; e inició el
itinerario de retiro con el hecho concreto del profeta que
narra el primer libro de los
Reyes (17, 1-17) y con la recomendación de «aferrarse a la
Palabra de Dios» y tratar de
encontrar esta «gran riqueza» convirtiéndose en discípulos, dejándose modelar y no distrayéndose. De modo que la experiencia del retiro se viva como «una
sinfonía», una «aunténtica y total
inmersión», para ser así «habitados
y absorbidos por esta propuesta».
Hizo presente inmediatamente que
no seguiría, en la meditación, un
orden cronológico sino que procedería, precisamente como hace la
Escritura, a través de «grandes escenarios», proponiendo «una lectura
Audiencia a los fieles de la diócesis de Cassano all’Jonio
O Jesús o el mal
Discurso a los obispos de Ucrania
En busca de la paz posible
En «busca de la paz posible»: es la
misión que el Papa Francisco confió
a los obispos de Ucrania, a quienes
recibió en audiencia el viernes 20 de
febrero, por la mañana, con ocasión
de la visita «ad limina».
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Un bellísimo azar
VINCENZO PAGLIA
EN PÁGINAS
6
Y
7
Un nuevo llamamiento a la conversión dirigió el Papa Francisco a
«quienes eligieron el camino del mal y están afiliados a organizaciones
delictivas». La «apremiante invitación» resonó durante la audiencia a
los fieles de la diócesis calabresa de Cassano all’Jonio, a quienes recibió
en audiencia el sábado 21 de febrero, en el aula Pablo VI.
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pastoral y sapiencial» de la vicisitud
de Elías, un profeta «que camina y
no tiene un lugar estable»: un hombre que «se mueve para hacer» y
por consiguiente, en este sentido, es
un excelente «compañero de viaje»
en muchas experiencias incluso de
purificación personal. Y para ayudar en el camino de purificación, el
padre Secondin, tras las meditaciones, no dudó en formular preguntas
como: ¿He perdido la paciencia en
algún momento? ¿Abrazo una sobriedad sana y serena, hecha de medios sencillos? ¿O me dejo tentar
por el despilfarro en la vida que llevo, en las cosas que me rodean, en
el modo de vestir? ¿Conservo la
alegría y la frescura del primer
amor o se ha desvanecido totalmente? ¿Conozco la vida de la periferia
o me complace estar en el centro de
atenciones y honores? ¿Confío en la
Providencia o soy fanático de la
programación y del resultado?
Cada día, y como ya informamos
en nuestro número anterior, el ritmo
de las jornadas de retiro se sucedieron entre el rezo de las Horas litúrgicas, misa, meditaciones, adoración
eucarística y oración personal.
Hoy, viernes 27, antes de concluir, el Papa pronunció las siguientes palabras: «En nombre de todos,
y también en mi nombre, quiero
agradecer al padre su trabajo entre
nosotros de ejercicios. No es fácil
dar ejercicios a los sacerdotes. Somos un poco complicados todos,
pero usted logró sembrar. Que el
Señor haga crecer estas semillas que
usted nos dio. Deseo también, y lo
deseo para todos, que podamos salir de aquí con un trozo del manto
de Elías, en la mano y en el corazón. ¡Gracias, padre!».
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viernes 27 de febrero de 2015, número 9
En el Ángelus el Pontífice recuerda que la Cuaresma es un tiempo de combate espiritual
A través del desierto
Una invitación a atravesar «el desierto
cuaresmal» afrontando el «combate
espiritual contra el espíritu del mal»
dirigió el Papa a los fieles reunidos
en la plaza de San Pedro para el
Ángelus del 22 de febrero, primer
domingo del tiempo de Cuaresma.
Para la ocasión el Pontífice regaló a
los presentes un librito de bolsillo
—distribuido por numerosos voluntarios
entre los cuales un grupo de personas
sin techo— que presenta «algunas
enseñanzas de Jesús y los contenidos
esenciales de nuestra fe».
Queridos hermanos
¡buenos días!
y
hermanas,
El miércoles pasado, con el rito de
la Ceniza, inició la Cuaresma, y hoy
es el primer domingo de este tiempo
litúrgico que hace referencia a los
cuarenta días que Jesús pasó en el
desierto, después del bautismo en el
río Jordán. Escribe san Marcos en el
Evangelio de hoy: «El Espíritu lo
empujó al desierto. Se quedó en el
desierto cuarenta días, siendo tentado por Satanás; vivía con las fieras y
los ángeles lo servían» (1, 12-13).
Con estas escuetas palabras el evangelista describe la prueba que Jesús
afrontó voluntariamente, antes de
iniciar su misión mesiánica. Es una
prueba de la que el Señor sale victorioso y que lo prepara para anunciar
el Evangelio del Reino de Dios. Él,
en esos cuarenta días de soledad, se
enfrentó a Satanás «cuerpo a cuerpo», desenmascaró sus tentaciones y
lo venció. Y en Él hemos vencido
todos, pero a nosotros nos toca proteger esta victoria en nuestra vida
diaria.
La Iglesia nos hace recordar ese
misterio al inicio de la Cuaresma,
porque nos da la perspectiva y el
sentido de este tiempo, que es un
tiempo de combate —en Cuaresma se
debe combatir—, un tiempo de combate espiritual contra el espíritu del mal
(cf. Oración colecta del Miércoles
de Ceniza). Y mientras atravesamos
el «desierto» cuaresmal, mantengamos la mirada dirigida a la Pascua,
que es la victoria definitiva de Jesús
contra el Maligno, contra el pecado
y contra la muerte. He aquí entonces el significado de este primer domingo de Cuaresma: volver a situarnos decididamente en la senda de
Jesús, la senda que conduce a la vida. Mirar a Jesús, lo que hizo Jesús,
e ir con Él.
Y este camino de Jesús pasa a través del desierto. El desierto es el lugar donde se puede escuchar la voz
de Dios y la voz del tentador. En el
rumor, en la confusión esto no se
puede hacer; se oyen sólo las voces
superficiales. En cambio, en el desierto podemos bajar en profundidad, donde se juega verdaderamente
nuestro destino, la vida o la muerte.
¿Y cómo escuchamos la voz de
Dios? La escuchamos en su Palabra.
Por eso es importante conocer las
Escrituras, porque de otro modo no
sabremos responder a las asechanzas
del maligno. Y aquí quisiera volver a
mi consejo de leer cada día el Evangelio: cada día leer el Evangelio, meditarlo, un poco, diez minutos; y llevarlo incluso siempre con nosotros:
en el bolsillo, en la cartera... Pero tener el Evangelio al alcance de la mano. El desierto cuaresmal nos ayuda
a decir no a la mundanidad, a los
«ídolos», nos ayuda a hacer elecciones valientes conformes al Evangelio
y a reforzar la solidaridad con los
hermanos.
Entonces entramos en el desierto
sin miedo, porque no estamos solos:
estamos con Jesús, con el Padre y con
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el Espíritu Santo. Es más, como lo
fue para Jesús, es precisamente el
Espíritu Santo quien nos guía por el
camino cuaresmal, el mismo Espíritu
que descendió sobre Jesús y que recibimos en el Bautismo. La Cuaresma,
por ello, es un tiempo propicio que
debe conducirnos a tomar cada vez
más conciencia de cuánto el Espíritu
Santo, recibido en el Bautismo, obró
y puede obrar en nosotros. Y al final
del itinerario cuaresmal, en la Vigilia
pascual, podremos renovar con mayor consciencia la alianza bautismal
y los compromisos que de ella derivan.
Que la Virgen santa, modelo de
docilidad al Espíritu, nos ayude a
dejarnos conducir por Él, que quiere
hacer de cada uno de nosotros una
«nueva creatura».
A Ella encomiendo, en especial,
esta semana de ejercicios espirituales, que iniciará hoy por la tarde, y
en la que participaré juntamente con
mis colaboradores de la Curia romana. Rezad para que en este «desierto» que son los ejercicios espirituales
podamos escuchar la voz de Jesús y
también corregir tantos defectos que
todos nosotros tenemos, y hacer
frente a las tentaciones que cada día
nos atacan. Os pido, por lo tanto,
que nos acompañéis con vuestra oración.
Después de la oración mariana, el
Pontífice saludó a los fieles presentes.
Queridos hermanos y hermanas:
Dirijo un cordial saludo a las familias, a los grupos parroquiales, a
las asociaciones y a todos los pere-
grinos de Roma, de Italia y de diversos países.
La Cuaresma es un camino de
conversión que tiene como centro el
corazón. Nuestro corazón debe convertirse al Señor. Por ello, en este
primer domingo, he pensado regalaros a vosotros que estáis aquí en la
plaza un pequeño libro de bolsillo
que lleva por título «Custodia el corazón». Es este [lo muestra]. Este librito recoge algunas enseñanzas de
Jesús y los contenidos esenciales de
nuestra fe, como por ejemplo los siete Sacramentos, los dones del Espíritu Santo, los diez mandamientos, las
virtudes, las obras de misericordia,
etc. Ahora lo distribuirán los voluntarios, entre los cuales hay numerosas personas sin techo, que vinieron
en peregrinación. Y como siempre,
también hoy aquí en la plaza, quienes viven situaciones de necesidad
son quienes nos traen una gran riqueza: la riqueza de nuestra doctrina, para custodiar el corazón. Tomad un librito para cada uno y llevadlo con vosotros, como ayuda para la conversión y el crecimiento espiritual, que parte siempre del corazón: allí donde se juega el partido
de las opciones de cada día entre el
bien y el mal, entre mundanidad y
Evangelio, entre indiferencia y compartir. La humanidad necesita justicia, paz y amor, y sólo podrá tenerlas volviendo con todo el corazón a
Dios, que es la fuente de todo esto.
Tomad el librito, y leedlo todos.
Os deseo a todos un feliz domingo. Por favor, especialmente en esta
semana de los ejercicios, no olvidéis
rezar por mí. ¡Buen almuerzo y hasta la vista!
El libro que el Santo Padre regaló a los fieles en la plaza de San Pedro
Cómo se llega a ser valientes
CORRAD O MAGGIONI
«Tenemos que convertirnos en cristianos valientes». Es este el programa trazado por el Papa Francisco
en la primera página del libro en
formato bolsillo que regaló a los
fieles reunidos en la plaza de san
Pedro para el Ángelus del primer
domingo de Cuaresma.
Sí, ¿pero cómo se llega a ser valientes? Partiendo del corazón. En
efecto, la etimología enseña que valentía/coraje viene del latín cor, precisamente el corazón. Por lo tanto,
la valentía es una acción del corazón. No por casualidad las treinta
páginas del libro de bolsillo llevan
el título «Custodia el corazón».
Con esta cálida y directa exhortación, el Papa Francisco quiere invitar a cada uno de nosotros, tratándonos de tú, a que nos convirtamos
en cristianos valientes practicando
GIOVANNI MARIA VIAN
director
Giuseppe Fiorentino
subdirector
lo que creemos. Su consejo es que
nos dediquemos a la formación del
corazón, para que sea semejante al
de Jesús, el Buen Pastor, a quien se
(siglo
III,
«El buen pastor»
catacumbas de San Calixto)
TIPO GRAFIA VATICANA EDITRICE
L’OSSERVATORE ROMANO
don Sergio Pellini S.D.B.
director general
Marta Lago
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hace referencia en la portada con la
ilustración de un fresco de las Catacumbas de San Calixto que lo representa con una oveja sobre los
hombros y otras dos que orientan
su cabeza hacia Él.
La Cuaresma, por lo demás, hace
resonar cada año el llamamiento a
convertir la vida partiendo del corazón, allí donde se juega el partido
de las opciones concretas, cotidianas, entre el bien y el mal, entre
mundanidad y Evangelio, entre indiferencia y capacidad de compartir, entre cerrazón egoísta y generosa apertura a Dios y al prójimo. Lo
recordaba el Papa en el Mensaje de
este año: «Deseo orar con ustedes a
Cristo en esta Cuaresma: “Fac cor
nostrum secundum cor tuum”: “Haz
nuestro corazón semejante al tuyo”
(Súplica de las Letanías al Sagrado
SIGUE EN LA PÁGINA 11
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número 9, viernes 27 de febrero de 2015
L’OSSERVATORE ROMANO
página 3
A los obispos de Ucrania el Papa asegura la cercanía de la Santa Sede
En busca de la paz posible
Respeto de la legalidad internacional y de los acuerdos alcanzados para evitar la reanudación de las hostilidades
En «busca de la paz posible»: es la
misión que el Papa Francisco confió a
los obispos de Ucrania al recibirlos en
audiencia durante la mañana del
viernes 20 de febrero. Publicamos la
traducción del discurso del Pontífice,
entregado en tres copias originales
autógrafas a los grupos de prelados
pertenecientes a las tres jurisdicciones
eclesiásticas del país.
Beatitud, señor arzobispo, queridos
hermanos obispos:
Os doy la bienvenida a esta casa,
que también es vuestra casa. Y vosotros lo sabéis bien, porque el Sucesor de Pedro siempre ha acogido con
amistad fraterna a los hermanos de
Ucrania, país que, con razón, se
considera tierra de confín entre los
herederos de Vladimir y de Olga y
los de Adalberto y de las grandes
misiones carolingias, así como de las
que se remiten a los santos apóstoles
de los eslavos, Cirilo y Metodio. Y
aun antes se registran tradiciones en
el lugar, en parte documentadas, que
mencionan al apóstol Andrés y a los
dos Papas mártires, san Clemente y
san Martín. Sed bienvenidos, queridos hermanos.
Me he informado con atención sobre vuestros problemas, que no son
pocos, así como sobre vuestros programas pastorales. Encomendémoslos con confianza a la Madre de
Dios y Madre nuestra, que con amor
tierno vela sobre todos.
Os encontráis, como país, en una
situación de grave conflicto, que se
está prolongando desde hace varios
meses y sigue provocando numerosas víctimas inocentes y causando
grandes sufrimientos a toda la población. En este período, como os
he asegurado en muchas ocasiones,
directamente o a través de los cardenales enviados, estoy particularmente
cercano a vosotros con mi oración
por los difuntos y por todos los que
son golpeados por la violencia, con
la súplica al Señor para que conceda
pronto la paz, y con la exhortación a
todas las partes interesadas para que
se apliquen las resoluciones adoptadas de común acuerdo y se respete
el principio de legalidad internacional; en particular, que se observe la
tregua recientemente firmada y se
actúen todos los demás compromisos, que son condiciones para evitar
la reanudación de las hostilidades.
Conozco las vicisitudes históricas
que han marcado vuestra tierra y
que todavía están presentes en la
memoria colectiva. Se trata de cuestiones que en parte tienen una base
política y a las que no estáis llamados a dar una respuesta directa; pero
también hay realidades socioculturales y dramas humanos que esperan
vuestra aportación directa y positiva.
En tales circunstancias, es importante escuchar atentamente las voces
que vienen del territorio donde vive
la gente encomendada a vuestro cuidado pastoral. Escuchando a vuestro
pueblo, os hacéis solícitos con los
valores que lo caracterizan: el encuentro, la colaboración, la capacidad de componer las controversias.
En pocas palabras: la búsqueda de
la paz posible. Fecundáis este patri-
monio con la caridad, el amor divino que brota del corazón de Cristo.
Sé bien que, a nivel local, tenéis
acuerdos específicos y prácticos entre vosotros, herederos de dos legítimas tradiciones espirituales —la
oriental y la latina—, así como con
los demás cristianos presentes entre
vosotros. Además de un deber, este
es también un honor que se os debe
reconocer.
A nivel nacional, sois plenamente
ciudadanos de vuestro país, y por
eso tenéis el derecho de exponer, incluso de manera común, vuestro
pensamiento acerca de su destino.
No en el sentido de promover una
acción política concreta, sino en el
de indicar y reafirmar los valores
que constituyen el elemento unificador de la sociedad ucraniana, perseverando en la búsqueda incansable
de la concordia y del bien común,
incluso frente a las graves y complejas dificultades.
La Santa Sede está a vuestro lado,
incluso en las instancias internacionales, para que se comprendan vuestros derechos, vuestras preocupaciones y los justos valores evangélicos
que os animan. Además, está buscando el modo de ir al encuentro de
las necesidades pastorales de las estructuras eclesiásticas que también
deben afrontar nuevas cuestiones jurídicas.
La crisis desencadenada en vuestro país ha tenido, como es comprensible, graves repercusiones en la
vida de las familias. A ello se añaden
las consecuencias del erróneo sentido de libertad económica que ha
permitido la formación de un reducido grupo de personas que se han
enriquecido enormemente, en detrimento de la gran mayoría de los ciudadanos. Por desgracia, la presencia
de tal fenómeno también ha contagiado en diversa medida a las instituciones públicas. Esto ha generado
una pobreza inicua en una tierra generosa y rica.
No os canséis nunca de hacer presentes a vuestros compatriotas las
consideraciones que la fe y la responsabilidad pastoral os sugieren. El
sentido de justicia y verdad, antes
que político, es moral, y tal incumbencia también se confía a vuestra
responsabilidad
como
pastores.
Cuanto más seáis ministros libres de
la Iglesia de Cristo, tanto más, aun
en vuestra pobreza, os convertiréis
en defensores de las familias, de los
pobres, los desempleados, los débiles, los enfermos, los ancianos pensionados, los inválidos y los desplazados.
Os animo a renovar, con la gracia
de Dios, vuestro celo por el anuncio
del Evangelio en la sociedad ucraniana, y a apoyaros en esto unos con
otros mediante una colaboración
concreta. Tened siempre la mirada
de Cristo, que veía la abundancia de
la mies y pedía rogar al Señor para
que enviara obreros a ella (cf. Mt 9,
37-38). Esto significa rezar y trabajar
por las vocaciones al sacerdocio y a
la vida consagrada y, al mismo tiempo, significa cuidar atentamente la
formación del clero, de los religiosos
y las religiosas, al servicio de un conocimiento más profundo y orgánico
de la fe en el seno del pueblo de
D ios.
Quiero dedicaros, además, una ulterior reflexión acerca de las relaciones entre vosotros, hermanos en el
episcopado. Conozco las complejas
vicisitudes históricas que pesan en
las relaciones mutuas, así como algunos aspectos de carácter personal.
Pero es indiscutible el hecho de
que ambos episcopados son católicos y son ucranianos, aun en la diversidad de ritos y tradiciones. A mí
personalmente me hace mal oír que
existan incomprensiones y heridas.
Hay necesidad de un médico, y este
es Jesucristo, al que ambos servís
con generosidad y de todo corazón.
Sois un cuerpo único y, como os
dijeron en el pasado san Juan Pablo
II y Benedicto XVI, os exhorto también yo a encontrar entre vosotros la
manera de acogeros unos a otros y
sosteneros generosamente en vuestros esfuerzos apostólicos.
La unidad del episcopado, además
de dar un buen testimonio al pueblo
de Dios, presta un inestimable servicio a la nación, tanto en el plano
cultural y social como, sobre todo,
en el espiritual. Estáis unidos en los
valores fundamentales y tenéis en
común los tesoros más preciosos: la
fe y el pueblo de Dios. Por eso, considero de suma importancia las reuniones comunes de los obispos de
todas las Iglesias sui iuris presentes
en Ucrania. Sed siempre generosos
al hablaros entre hermanos.
Sea como greco-católicos, sea como latinos, sois hijos de la Iglesia
católica, que también en vuestra tierra sufrió el martirio durante un largo período. Que la sangre de vuestros testigos, que interceden por vosotros desde el cielo, sea un ulterior
motivo que os impulse a la comunión verdadera de los corazones.
Unid vuestras fuerzas y sosteneos recíprocamente, haciendo de las vicisitudes históricas un motivo de participación y de unidad. Bien arraigados en la comunión católica, también podréis llevar adelante con fe y
paciencia el compromiso ecuménico,
para que aumenten la unidad y la
cooperación entre todos los cristianos.
Estoy seguro de que vuestras decisiones, de acuerdo con el Sucesor de
Pedro, responderán a las expectativas de todo vuestro pueblo. Os invito a todos a apacentar las comunidades confiadas a vosotros, asegurando
lo más posible vuestra presencia y
vuestra cercanía a los sacerdotes y a
los fieles.
Deseo que tengáis relaciones respetuosas y proficuas con las autoridades públicas.
Os exhorto a ser atentos y solícitos con los pobres: son vuestra riqueza. Sois pastores de un rebaño
que os ha confiado Cristo; sed siempre muy conscientes de ello, incluso
en vuestros organismos internos de
autogobierno. Se han de considerar
siempre instrumentos de comunión y
profecía. En este sentido, deseo que
vuestras intenciones y vuestras acciones se orienten siempre al bien general de las Iglesias que se os han confiado. Que os guíe en esto, como ha
sido siempre, el amor a vuestras comunidades, con el mismo espíritu
que sostuvo a los Apóstoles, de
quienes sois sucesores legítimos.
Que os sostenga en vuestra obra
el recuerdo y la intercesión de los
numerosos mártires y santos que la
gracia del Señor Jesús suscitó entre
vosotros. Que la protección maternal
de la bienaventurada Virgen os fortalezca en vuestro camino al encuentro de Cristo que viene, reforzando
vuestros propósitos de comunión y
colaboración. Y, mientras os pido
que recéis por mí, con afecto os imparto una especial bendición apostólica a vosotros, a vuestras comunidades y a la querida población de
Ucrania.
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página 4
Llamamiento del Papa Francisco durante la audiencia a los fieles de la diócesis de Cassano all’Jonio
O Jesús o el mal
Un nuevo llamamiento a la conversión
dirigió el Papa Francisco a «quienes
eligieron el camino del mal y están
afiliados a organizaciones delictivas».
La «apremiante invitación» resonó
durante la audiencia a los fieles de la
diócesis calabresa de Cassano all’Jonio,
a quienes recibió en audiencia el
sábado 21 de febrero, en el aula Pablo
VI.
Queridos hermanos y hermanas:
Os saludo ante todo a vosotros,
fieles de la diócesis de Cassano
all’Jonio, acompañados por vuestro
pastor monseñor Nunzio Galantino,
a quien agradezco las palabras que
me ha dirigido. Y os doy las gracias
a vosotros por haberlo dejado a disposición de la Conferencia episcopal
el año pasado. ¡Muchas gracias!
Muchas gracias, de corazón. Pero
pobre hombre, durante ese año iba y
venía, iba y venía... Creo que llegó
el momento de pensar en daros otro
pastor... [los peregrinos responden:
«¡No!»]... Tal vez vosotros le haréis
una estatua grande, lo recordaréis...
Saludo igualmente a los demás obispos presentes, entre quienes está
también el obispo eparquial de Lungro: en efecto, la Iglesia en Calabria
acoge tradiciones y ritos diversos,
que expresan la variedad de los dones que enriquecen a la Iglesia de
Cristo.
Saludo a los representantes de la
Comunidad Emmanuel, nacida del
deseo de «poner vida con vida» entre quienes llaman a su puerta. Y
agradezco las palabras que usted
[padre Mario Marafioti] me ha dirigido, y aliento vuestro compromiso
en la acogida del «Cristo que sufre».
Esta acogida es fruto de un estilo de
apostolado fundado en la oración
fervorosa y en una vida comunitaria
intensa. De aquí surgieron los centros de acogida y de escucha, las casas-familia, en Italia y en el extranjero, y las asociaciones, entre las cuales saludo a los voluntarios Emmanuel de Cerignola.
El recuerdo de la visita a vuestra
Comunidad diocesana sigue estando
vivo en mi corazón: los encuentros
con los presos, los enfermos, los sacerdotes, los religiosos, los seminaristas... ¿cuántos son ahora los seminaristas? [«Ocho»] ¿Ocho? Esto no
está bien. Debemos rezar más por
las vocaciones. ¿De acuerdo? ¡De
acuerdo! El Señor nos dijo que recemos para que Él mande sacerdotes.
Confío en vuestra oración: llamar al
corazón de Jesús, para que mande
sacerdotes. Recuerdo también el encuentro con los ancianos, la visita a
la catedral y al seminario, y luego la
extraordinaria presencia de la gente
en la explanada de Sibari: ¡estaba
toda Calabria! Toqué con la mano
vuestra fe y vuestra caridad. Que el
Señor os ayude a caminar siempre
unidos, en las parroquias y en las
asociaciones, guiados por el obispo
y los sacerdotes; que os ayude a ser
comunidad acogedora, para acompañar hacia Cristo a quienes les cuesta
reconocer su presencia que salva.
Quisiera reafirmar una idea que os
sugerí durante mi visita: quien ama
a Jesús, quien escucha y acoge su
Palabra y quien vive de modo sincero la respuesta a la llamada del Señor no puede de ninguna manera
dedicarse a las obras del mal. ¡O Jesús o el mal! Jesús no invitaba a comer a los demonios: los expulsaba,
porque eran el mal. ¡O Jesús o el
mal! Uno no puede llamarse cristiano y violar la dignidad de las personas; quienes pertenecen a la comunidad cristiana no pueden programar
y realizar gestos de violencia contra
los demás y contra el medio ambiente. Los gestos exteriores de religiosidad que no van acompañados por
una auténtica y pública conversión
no son suficientes para considerarse
en comunión con Cristo y con su
Iglesia. Los gestos exteriores de religiosidad que no van acompañados
por una auténtica y pública conversión no son suficientes para considerarse en comunión con Cristo y con
su Iglesia. Los gestos exteriores no
son suficientes para acreditar como
creyentes a quienes, con la maldad y
la arrogancia típica de los criminales,
hacen de la ilegalidad su estilo de
vida. A quienes eligieron el camino
Congregación para las causas de los santos
San Gregorio de Narek
será proclamado doctor de la Iglesia
El sábado 21 de febrero de 2015, el
Santo Padre Francisco recibió en
audiencia privada al cardenal Angelo Amato, S.D.B., prefecto de la
Congregación para las causas de
los santos.
En el curso de la audiencia el
Pontífice confirmó la sentencia
afirmativa de la sesión plenaria de
los cardenales y obispos, miembros
de la Congregación para las causas
de los santos, acerca del título de
doctor de la Iglesia universal que
será próximamente conferido a san
Gregorio de Narek, sacerdote monje, nacido en Andzevatsik (entonces Armenia, hoy Turquía) alrededor del 950 y murió en Narek (entonces Armenia, hoy Turquía) entorno al año 1005.
viernes 27 de febrero de 2015, número 9
del mal y están afiliados a organizaciones criminales renuevo la apremiante invitación a la conversión.
¡Abrid vuestro corazón al Señor!
¡Abrid vuestro corazón al Señor! El
Señor os espera y la Iglesia os acoge
si, como pública ha sido vuestra opción de servir al mal, clara y pública
es también vuestra voluntad de servir al bien.
Queridos hermanos y hermanas
de Cassano, la belleza de vuestra tierra es un don de Dios y un patrimonio que hay que conservar y trasmitir en todo su esplendor a las futuras
generaciones. Por lo tanto, es necesario el compromiso valiente de todos, comenzando por las instituciones, a fin de que vuestra tierra no
sea destrozada de modo irreparable
por intereses mezquinos. Entre las
«bellezas» de vuestra tierra está la
Comunidad Emmanuel, ejemplo de
acogida y de fraternidad con los más
débiles. Jóvenes destrozados por la
droga han encontrado en vosotros y
en vuestras estructuras al «buen samaritano» que supo inclinarse sobre
sus heridas y ungirlo con el bálsamo
de la cercanía y el afecto. ¡Cuántas
familias han encontrado en vosotros
la ayuda necesaria para volver a esperar en el destino de los propios
hijos! La Iglesia os agradece este
servicio. Estando cerca de los jóvenes y adultos oprimidos por las dependencias, vosotros habéis abrazado a Jesús que sufre y habéis sembrado la esperanza.
Nuestro tiempo tiene gran necesidad de esperanza. A los jóvenes no
se les puede impedir esperar. Los jóvenes necesitan esperar. A quienes
viven la experiencia del dolor y del
sufrimiento hay que ofrecer signos
concretos de esperanza. Las realidades sociales y asociativas, así como
cada persona que se dedica a la acogida y al compartir, son generadores
de esperanza. Por lo tanto, exhorto
a vuestras comunidades cristianas a
ser protagonistas de solidaridad, a
no detenerse ante quien, por mero
interés personal, siembra egoísmo,
violencia e injusticia. Oponeos a la
cultura de la muerte y sed testigos
del Evangelio de la vida. Que la luz
de la Palabra de Dios y el apoyo del
Espíritu Santo os ayuden a contemplar con ojos nuevos y disponibles a
las numerosas formas nuevas de pobreza que arrojan en la desesperación a muchos jóvenes y muchas familias.
Sobre todos vosotros aquí presentes y sobre toda la diócesis de Cassano all’Jonio invoco la protección
de María santísima, que vosotros veneráis con los títulos de Virgen de la
Cadena y Virgen del Castillo. Que
os acompañe también mi bendición.
Por favor, no os olvidéis de rezar
por mí.
Y ahora, todos juntos, nos dirigimos a la Virgen, diciéndole: Ave María...
Muchas gracias por vuestra visita.
¡Os bendigo!
número 9, viernes 27 de febrero de 2015
L’OSSERVATORE ROMANO
página 5
Misa del Pontífice en Santa Marta
D etenerse
y elegir
En la prisa de la vida hay que tener
la valentía de detenerse y elegir. Y el
tiempo cuaresmal sirve precisamente
para esto. Durante la misa celebrada
el jueves 19 de febrero, por la mañana, en Santa Marta, el Papa Francisco puso el acento en la necesidad de
plantearse las preguntas que son importantes para la vida de los cristianos y saber hacer las elecciones justas. Al comentar las lecturas del jueves después de Cenizas (Deuteronomio 30, 15-20; Salmo 1, Lucas 9, 2225), el Pontífice explicó que «al inicio del camino cuaresmal, la Iglesia
nos hace reflexionar sobre las palabras de Moisés y de Jesús: “Tú debes elegir”». Se trata, por lo tanto,
de reflexionar sobre la necesidad que
todos nosotros tenemos de hacer
elecciones en la vida. «Y Moisés
—destacó el Papa Francisco— es claro: “Mira, yo pongo ante ti la vida y
el bien, la muerte y el mal: elige”».
En efecto, «el Señor nos ha dado la
libertad, una libertad para amar, para caminar por sus caminos». Y de
este modo somos libres y podemos
elegir. Lamentablemente, advirtió el
Papa, «no es fácil elegir». Es más
cómodo «vivir dejándose llevar por
la inercia de la vida, de las situaciones, de las costumbres». Por ello
«hoy la Iglesia nos dice: “Tú eres
responsable; tú debes elegir”». He
aquí entonces los interrogantes planteados por el Pontífice: «¿Tú has
elegido? ¿Cómo vives? ¿Cómo es tu
modo de vida, tu estilo de vida?
¿Está de la parte de la vida o de la
parte de la muerte?».
Naturalmente la respuesta tendría
que ser la de «elegir el camino del
Señor. “Te pido que ames al Señor”.
Y así Moisés nos hace ver el camino
del Señor: “Pero si tu corazón se
desvía y no escuchas, si te dejas
arrastrar y vas a postrarte ante otros
dioses para servirlos, yo os anuncio
hoy que os perderéis irremediablemente”. Elegir entre Dios y los demás dioses, esos que no tienen el
poder de darnos nada, sólo pequeñas cositas que pasan». Volviendo a
la dificultad de elegir, el Papa Francisco dijo ser consciente de que
«siempre tenemos esa costumbre de
Los tuits en
@Pontifex_es
18 FEB [12.00 PM] Señor, concédenos la gracia de reconocernos pecadores
19 FEB [11.19 AM] Donde hay
hombres y mujeres que han consagrado su vida a Dios, hay alegría
20 FEB [12.00 PM] Los sacramentos manifiestan la ternura y el
amor del Padre con cada uno de
nosotros
21 FEB [11.30 AM] No hay pecado
que Dios no pueda perdonar.
Basta que pidamos perdón
ir un poco donde va la gente, un
poco como todos». Pero, continuó,
«hoy la Iglesia nos dice: “Detente y
elige”. Es un buen consejo. Y hoy
—sugirió el Papa— nos hará bien detenernos y durante la jornada pensar: ¿cómo es mi estilo de vida?
¿Por qué caminos voy?».
Por lo demás, en la vida diaria
tendemos a la actitud opuesta. «Muchas veces —recordó— vivimos corriendo, vivimos con prisa, sin darnos cuenta cómo es el camino; y nos
dejamos llevar por las necesidades,
por las necesidades del día, pero sin
pensar». De aquí la invitación a detenerse: «Comienza la Cuaresma así,
con pequeñas preguntas que ayudarán a pensar: “¿Cómo es mi vida?”».
La primera cuestión a plantearse
—explicó el Papa— es: «¿quién es
Dios para mí? ¿Elijo al Señor? ¿Cómo es mi relación con Jesús?». Y la
segunda: «¿Cómo es la relación con
los tuyos; con tus padres; con tus
hermanos; con tu esposa; con tu marido; con tus hijos?». En efecto, son
suficientes «estas dos preguntas y seguramente encontraremos cosas que
tenemos que corregir».
A continuación el Pontífice se preguntó también «por qué vamos con
tanta prisa por la vida sin saber por
qué tipo de camino transitamos». Y
también en esto el Papa Francisco
fue explícito: «porque queremos ganar, queremos tener beneficios, queremos tener éxito». Pero Jesús nos
hace pensar: «¿Qué ventajas tiene
un hombre que gana el mundo entero, pero se pierde o se arruina a sí
mismo?». En efecto, «un camino
equivocado —dijo el Papa— es el de
buscar siempre el propio éxito, los
propios bienes, sin pensar en el Señor, sin pensar en la familia». Volviendo a las dos preguntas sobre la
relación con Dios y con nuestros seres queridos, viendo que «uno puede ganar todo, pero al final llegar a
ser un fracasado. Ha fracasado. Esa
vida es un fracaso». Incluso las que
parecen haber tenido éxito, la vida
de mujeres y hombres a quienes
«han hecho un monumento» o han
dedicado «un cuadro», pero no «supieron elegir bien entre la vida y la
muerte».
Y para recordar el concepto, el
Papa Francisco explicó que «nos hará bien detenernos un poco —cinco,
diez minutos— y hacernos la pregunta: ¿cómo es la velocidad de mi vida? ¿Reflexiono acerca de las cosas
que hago? ¿Cómo es mi relación con
Dios y con mi familia?». En esto
«nos ayudará también ese consejo
tan hermoso del Salmo: “Dichoso el
hombre que confía en el Señor”». Y
«cuando el Señor nos da ese consejo
—“¡Detente! Elige hoy, elige”— no
nos deja solos; está con nosotros y
quiere ayudarnos». Y nosotros, por
nuestra parte, debemos «sólo confiar, confiar en Él».
Al volver a proponer las palabras
del Salmo «Dichoso el hombre que
confía en el Señor» el Papa exhortó
a ser conscientes de que Dios no nos
abandona. «Hoy, en el momento en
que nos detengamos para pensar en
estas cosas y tomar decisiones, elegir
algo, sepamos que el Señor está con
nosotros, está a nuestro lado, para
ayudarnos. Nunca nos deja caminar
solos. Está siempre con nosotros. Incluso en el momento de la elec-
ción». De aquí la doble tarea conclusiva: «confiemos en este Señor,
que está con nosotros, y cuando nos
dice “elige entre el bien y el mal”
nos ayuda a elegir el bien». Y, sobre
todo, «pidámosle la gracia de ser valientes», porque «es necesario un
poco de valor» para «detenerse y
preguntarse cómo estoy ante Dios,
cómo son las relaciones con mi familia, qué tengo que cambiar, qué debo elegir. Y Él —aseguró el Papa
Francisco— está con nosotros».
Ayuno
de injusticia
«Usar a Dios para cubrir la injusticia es un pecado gravísimo». Una
severa advertencia contra las injusticias sociales, sobre todo las provocadas por quienes explotan a los trabajadores, expresó el Papa Francisco
durante la misa celebrada el viernes
20 de febrero, por la mañana, en la
capilla de Santa Marta.
El Pontífice partió de la oración
con la que al inicio del rito se elevó
al Señor la petición «de acompañarnos en este camino cuaresmal, para
que la observancia exterior corresponda a una profunda renovación
del Espíritu». Es decir, aclaró, para
que «lo que nosotros hacemos exteriormente tenga una correspondencia, tenga frutos en el Espíritu»: en
resumen, «que la observancia exterior no sea una formalidad».
Para hacer más concreta su reflexión, el Papa Francisco puso el
ejemplo de quien practica el ayuno
cuaresmal pensando: «Hoy es viernes, no se puede comer carne, me
prepararé un buen plato de frutos
del mar, un buen banquete... Yo lo
cumplo, no como carne». Pero así
—afirmó inmediatamente— «pecas de
gula». Por lo demás, precisamente
«esta es la distinción entre lo formal
y lo real» acerca de lo que habla la
primera lectura de la liturgia, tomada del libro del profeta Isaías (58, 19a). En el texto la «gente se lamentaba porque el Señor no atendía a
sus ayunos». Por su parte el Señor
corrige al pueblo, con palabras que
el Pontífice resumió así: «El día de
vuestro ayuno, atendéis vuestros
asuntos, oprimís a vuestros emplea-
dos. Vosotros ayunáis entre disputas
y altercados y golpeando con puños
injustos». Por ello «esto no es ayuno, no comer carne pero luego hacer
todas estas cosas: altercar, explotar a
los empleados» y otras cosas más.
También Jesús, añadió el Papa
Francisco, «condenó esta propuesta
de la piedad en los fariseos, en los
doctores de la ley: observar muchas
cosas exteriores, pero sin la verdad
del corazón». El Señor, en efecto,
dice: «No ayunéis más como lo hacéis hoy, cambiad el corazón. ¿Y
cuál es el ayuno que yo quiero? Desatar las cadenas injustas, romper los
vínculos del yugo, dar la libertad a
los oprimidos y romper toda atadura, compartir el pan con el hambriento, dejar espacio en casa a los
necesitados, a los sin techo, vestir a
quien ves desnudo sin descuidar a
tus parientes, haciendo justicia». Este, precisó el Papa, «es el verdadero
ayuno, que no es sólo exterior, una
observancia exterior, sino un ayuno
que nace del corazón».
A continuación el Pontífice hizo
notar cómo «en los escritos» está «la
ley hacia Dios y la ley hacia el prójimo», y cómo ambas van juntas. «Yo
no puedo —explicó— decir: cumplo
los tres primeros mandamientos... y
los demás más o menos. No, están
unidos: el amor a Dios y el amor al
prójimo forman una unidad y si
quieres hacer penitencia, real no formal, debes hacerla ante Dios y también con tu hermano, con el prójimo». Basta pensar en lo que dijo el
apóstol Santiago: «Tú puedes tener
mucha fe, pero la fe sin obras está
muerta; ¿para qué sirve?».
Lo mismo es válido para «mi vida
cristiana», comentó el Papa Francisco. Y a quien busca tranquilizar la
conciencia asegurando: «Yo soy un
gran católico, padre, me gusta mucho... Yo voy siempre a misa, todos
los domingos, comulgo...», el Papa
respondió: «Está bien. Y, ¿cómo es
la relación con tus empleados? ¿Les
pagas en negro? ¿Les pagas el justo
salario? ¿Depositas las aportaciones
para la pensión? ¿Y para asegurar la
salud y las prestaciones sociales?».
Lamentablemente, destacó, muchos
«hombres y mujeres tienen fe, pero
dividen las tablas de la ley: “Sí, yo
hago esto”. — “¿Pero das limosna?”.
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L’OSSERVATORE ROMANO
número 9, viernes 27 de febrero de 2015
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Ben Crowder, «Family Art» (2012)
VINCENZO PAGLIA
La celebración del Sínodo sobre la familia es una oportunidad extraordinaria
para profundizar la recepción de la revelación y enriquecer la transmisión de
la doctrina. Pero no podremos hacerlo
con el cuidado que se nos exige, si no
formulamos una pregunta fundamental:
nuestra comprensión de las transformaciones culturales que sucedieron en el
campo de la cultura de la sexualidad y
de la familia, ¿realmente está a la altura
del discernimiento requerido por la sabiduría cristiana que la Iglesia puede y
debe ofrecer? Muchos creyentes se quejan porque no se sienten comprendidos
en las palabras y en el tono de la predicación cristiana. Muchos se quejan por
un defecto de comprensión y, prácticamente, por una falta de amor hacia la
condición humana común. La imagen
evangélica de la enseñanza y la acción
del Señor, que conocieron incluso a través de la Iglesia, aparece oscurecida.
Esta percepción de lejanía debe analizarse seriamente, con la inteligencia y
el afecto del buen pastor, capaz de escuchar y comprender, para hacerse escuchar y seguir la indicación evangélica. Es necesario encontrar palabras y
acciones que lleven la verdad del Evangelio a la condición humana de este
tiempo. Palabras y acciones que estén a
la altura de las formas efectivas de la
vida y de la experiencia, en medio de
las cuales los hombres y a las mujeres
de nuestro tiempo hacen sus elecciones
en el ámbito de los afectos, de los vínculos y de la familia. En efecto, este
descarte tiene algo de paradójico. Está
claro que la experiencia humana más
común no es ajena a la realidad vivida
y compartida por la Iglesia. Es más,
podríamos decir que hoy su cercanía a
la condición familiar de los afectos y de
los vínculos es casi única entre las instituciones de referencia para las comunidades humanas. Por otra parte, se trata
de una realidad reconocida, que se percibe aún más en este momento de crisis. Pero está claro que el lenguaje eclesiástico corriente parece todavía muy
esquemático y, de todos modos, insufi-
ciente para dar el sentido de su relación con la realidad. En otras palabras,
en el plano de los fundamentos de la
vida común, la Iglesia hace más y mejor de lo que sus mismas palabras y
fórmulas logran comunicar actualmente. También tengamos en cuenta la deformación de los medios de comunicación y los prejuicios de la opinión secularizada, que no contribuyen a la transparencia de la recepción. Sin embargo,
la necesidad de desarrollar una comprensión más amplia de la Palabra de
Dios sobre la vida del hombre no admite discusión. Y tenemos el deber de
no sentirnos satisfechos con la repetición perezosa de fórmulas teológicas
convencionales y abstractas, que después estimulan la decisión de soluciones pastorales improvisadas y arbitrarias. La elaboración de la doctrina y de
la praxis debe llevarse a cabo según su
límpida armonización. El kairós actual
favorece la solución de este descarte, ya
que existe la convicción de que en la
Iglesia no faltan ni la sabiduría ni la
generosidad necesarias para un nuevo
impulso de evangelización y de acción
pastoral. Las palabras del Señor son
claras y nos sostienen: «Así, todo escriba que se ha hecho discípulo del reino
de los cielos es como un padre de familia que va sacando de un tesoro lo nuevo y lo antiguo» (Mateo 13, 52).
La urgencia es, pues, objetiva, no
ideológica. Respecto a las épocas anteriores, el hecho nuevo es que la familia
ya no se desarrolla, la cultura del mundo no la favorece. Al mismo tiempo, es
evidente que el orden de la condición
familiar parece ser el punto crucial de
la organización futura de la sociedad
humana misma. Evitando repetir los
elementos fundamentales de la doctrina
cristiana sobre el sacramento del matrimonio, sólo expondré algunos puntos
de elaboración de su originalidad antropológica estrechamente relacionados
con la forma cristiana. Es obvio que
después habrá que profundizar y explicitar todas las implicaciones necesarias,
de hecho muy descuidadas, de esta relación —absolutamente tradicional en la
doctrina— entre el aspecto humano del
Un bellísimo azar
vínculo y el aspecto cristiano del sacramento. Cierta separación de los registros en los que la Iglesia misma ha realizado el discernimiento y la puntualización (teología, derecho canónico,
pastoral) exige hoy, como mínimo, una
aclaración y una reconstitución orgánicas. En cuanto destinatario y heredero
de la alianza humana de Dios, el vínculo conyugal y generativo del hombre y
de la mujer confirma su rigor y recupera su pureza gracias a las palabras explícitas del Señor: «Lo que Dios ha
unido que no lo separe el hombre»
(Mateo 19, 6 y paralelos). En la transmisión de estas palabras a los discípulos, el vínculo de la alianza conyugalgenerativa se integra, por esta misma
razón, en la economía evangélico-cristológica definitiva de la alianza creatural del hombre y la mujer con Dios.
La explicitación realizada de esta fuerza de purificación y rescate aparece en
la célebre fórmula de la carta a los Efesios (5, 32), que pone de relieve la importancia de este misterio de la
creatura, hombre y mujer, «respecto a
Cristo y a la Iglesia». La tradición
apostólica reconoció plenamente el alcance antignóstico —antropológico y
teológico— de esta declaración, que
abre el camino a su interpretación y actuación como verdadero sacramento
eclesial de la gracia, y no como mera
premisa natural o símbolo exterior de
la nueva alianza. Este vínculo, pues, es
sagrado desde su origen creatural: es lo
que Jesús reafirma con autoridad. Además, la doctrina de la creación es capaz
de ilustrar, con toda la precisión y la
amplitud deseadas, que la pareja humana del hombre y la mujer es el principio de todo humanismo de la historia y
de toda humanización del mundo. Por
lo tanto, su reconocimiento y su protección, en cada pueblo y tribu, en cada
nación y religión, es un deber sacrosanto. En esta alianza primordial (y fundamental), la fe cristiana debe sentirse
comprometida en la rehabilitación inteligente de su humanismo y su bendición. No es aún el sacramento del testimonio eclesial de la fe, pero es ciertamente un testimonio esencial del bien
que en dicho sacramento se custodia.
La historia del mundo, y la historia de
su salvación, recorren esta alianza de
Dios con el hombre y la mujer. Donde
esta alianza es activa y fecunda, el humanismo crece y la promesa custodiada
por la fe se sostiene y se honra; donde
se rompe, el humanismo se detiene y la
promesa de la fe se daña. La entrega
del amor humano del hombre y la mujer a la fe en el Hijo redentor y en el
Espíritu del ágape de Dios que renueva
todas las cosas, testimonia el carácter
irrevocable de la alianza creatural. Y la
hace capaz de irradiar la evidencia concreta de la gracia que nos salva, aun
cuando nos descubrimos débiles y vulnerables, pecadores e incapaces, arrollados por nuestra debilidad y traicionados por nuestra misma infidelidad. La
doctrina revelada de la creación no es,
pues, una mera deducción racional que
se refiere a la naturaleza humana, tal
como la conciben las ciencias biológicas o la abstracción filosófica, en el
marco de una separación prevenida de
la verdad de la creación de la economía
de la gracia (defecto del que, por lo demás, ni siquiera la teología ha sido
siempre invulnerable). A la luz de esto,
una teología más profunda del matrimonio debería reconocer más claramente que la unión conyugal-generativa del
hombre y la mujer entra de todos modos en la esfera de la bendición originaria de Dios. En otras palabras, esta
bendición creatural no es en sí misma
extraña, y mucho menos alternativa,
El arzobispo Vincenzo Paglia
(1945) es presidente del
Consejo pontificio para la
familia. Licenciado en teología
y pedagogía, fue ordenado
sacerdote el 15 de marzo de
1970. En 2002 la Santa
Sede lo nombró presidente de
la Federación bíblica católica
internacional. Fue el primer
sacerdote en obtener el permiso
para entrar en Albania antes
de las primeras elecciones
políticas libres de marzo de
1991. Es el postulador de la
causa de beatificación del
arzobispo de San Salvador
Oscar Arnulfo Romero. Su
libro más reciente se titula
«Storia della povertà».
respecto a la gracia de su radical redención cristológica y de su acabada integración eclesial. La seriedad de esta
aproximación objetiva al sacramento
debería reconocerse con mayor coherencia. Pero, al mismo tiempo, no debería inscribirse, ni siquiera abstractamente, en una especie de automatismo
jurídico del sacramento. La alianza
creatural del hombre y la mujer, en la
seriedad de su compromiso generativo
y familiar, no tiene motivo para ser despreciada y rechazada desde el punto de
vista cristiano, incluso allí donde siga
estando de modo subjetivo y/o coyuntural en una condición de separación
temporal, o en un estado de aproximación virtual respecto a la celebración
cristiana del sacramento. Esta es la
perspectiva de la relación final del Sínodo extraordinario sobre la familia. Se
podría decir que Dios no hace «excepción» de familia: el Espíritu recoge los
gemidos de la creatura, y la Iglesia debe ser generosa al confirmar la gracia
recibida y la salvación a la que está
destinada, aun anunciando la llamada a
la fe que debe dirigirla a su realización
en la gratitud y en el testimonio de fe.
Debería apreciarse la garantía institucional de una seria forma civil, o de
una experimentada forma consuetudinaria, como objetivamente convergente
en la bondad del sacramento primor-
dial entregado con la creación (y confirmado incluso en la condición de la
Caída). Además, hoy, en el momento
en el que la pareja hombre-mujer plantea una verdadera cuestión antropológica, parece presentarse una oportunidad
específica para reconocer y apoyar de
todos modos la bondad de la forma conyugal-familiar del hombre y la mujer,
siempre que esté orientada según el
mandamiento de Dios. En el momento
en que el hombre y la mujer quieran
redescubrir su fe personal y estén preparados para hacerlo, la Iglesia tiene
naturalmente la facultad y la obligación
de valorar sus condiciones y apoyar su
realización. No cabe duda de que una
mayor transparencia en esta articulación entre alianza humana y sacramento eclesial podría superar muchos prejuicios y muchos obstáculos que obscurecen el llamamiento a la calidad de la
fe cristiana, que exhorta al cumplimiento pleno y al testimonio generoso del
sacramento eclesial. Hay que comprender que la decisión personal y de pareja, sobre el grado de implicación testimonial-eclesial en la fe cristiana, es un
tema más profundo y más amplio que
no puede resolverse con pocos encuentros prematrimoniales, quizá repletos de
instrucciones sobre la regulación de los
nacimientos y de comentarios poéticos
sobre el Cantar de los Cantares. Por
eso, tratemos de ensanchar el horizonte, y demos algún ejemplo. «Su linaje
(de la mujer) te pisará la cabeza» (Génesis 3, 15). Pero pensemos qué belleza
y qué fuerza podría adquirir, mientras
tanto, una palabra cristiana de fe que
relanzara el nexo entre la alianza creatural de Dios y el misterio del linaje, de
la mujer, de la generación, de la transmisión de lo humano y del sentido de
lo divino, que están inscritos en la experiencia universal de ser hijo. Este tema fue muy explorado en la herencia
del pecado, pero totalmente descuidado
en la herencia de la salvación. Comenzando precisamente por ese «nacido de
mujer», reducido al nacimiento «en el
pecado», en lugar de anunciarlo como
el modo en el que Dios decidió «dar
vida» humana al Hijo, que vence el
mal para «todo hombre que viene a este mundo». Si tuviéramos que desarrollar estas implicaciones, deberíamos empezar justamente desde aquí: desde la
revelación del maltratado capítulo 3 del vada vocación, no sustituible con ninGénesis. La gracia y la salvación pasan guna otra alianza de amor, y una nueva
por allí, por el seno de la mujer. ¿Tene- cultura desarrollará su potencialidad y
mos una teología y una antropología su fecundidad. En efecto, no por nada
de la gracia que esté a la altura de esta nuestra cultura se ha vuelto estéril en
revelación? Si la tuviéramos, tendría- dos esferas del vínculo social: la genemos a disposición un grande y bellísi- rativa y la simbólica. La complicidad
mo capítulo de teología del matrimo- del hombre y la mujer es importante
nio, en el que el nexo entre la salvación para el éxito de toda la historia del víny el nacimiento de la mujer sería esen- culo humano con el mundo creado: el
cial. Pero, llegados a este punto, no só- señorío de las cosas, el desarrollo del
lo sería una teología del matrimonio, saber, la cultura del trabajo, la institusino también una cristología y una ecle- ción de la justicia, la salvaguardia de la
siología, en la que el seno de la mujer tierra y la armonía del hábitat depen—para empezar— sería un lugar teológi- den de su complicidad. El hombre sabe
co. Y, una vez más, «lo que Dios ha muy poco de lo humano, sin la mujer.
unido que no lo separe el hombre». Y la mujer sabe muy poco de lo humaLas palabras del Señor se refieren di- no, sin el hombre. El misterio de lo hurectamente al vínculo del hombre y la mano sólo se transmite dentro de la
mujer, en el contexto de una discusión alianza de los dos. En este horizonte se
sobre la interpretación de la costumbre desarrolla la nueva vocación y la nueva
del repudio. Sin embargo, sobre todo si misión de la familia hoy en día: tanto
se tiene en cuenta el contexto de la re- en la Iglesia como en el mundo. Como
velación genesíaca evocada por Jesús («desde
el comienzo»), no parece en absoluto inapropiado extender y profundizar la conveniencia de estas palabras
respecto a toda la trama
de las relaciones implicadas en el acto creador
de Dios. No sólo no
hay que separar hombre
y mujer; tampoco hay
que separar diferencia
sexual y socialización
humana, unión familiar
y trabajo de la vida, gobierno del mundo y
custodia de la creación.
Dios concibió estos elementos en la belleza de
su unión, y los confió a
la alianza del hombre y
la mujer. Cuando la íntima profundidad de estos nexos —que son biológicos y psíquicos, así
como espirituales y sociales— se pierde, o se
viola, toda la riqueza
del acto de «dar vida»,
en la armonía de sus
numerosos componentes, está destinada a trivializarse en la conciencia colectiva. ¿Y cómo
podremos sostener todo
el orden de los afectos
humanos, que precisamente de la potencia de
Didascalia: Henry Moore, «Family Group» (1949)
esta alianza generativa
toma forma y fuerza,
lenguaje y conocimiento? La unión del la fe, el sacramento no es algo que se
hombre y la mujer es una gramática puede imponer. En efecto, el mandaelemental de lo humano, cuyo descifre miento divino del amor es otra cosa: es
está al alcance de todos. Pero es tam- la autorización de un azar del que nabién una sintaxis compleja, llena de en- die estaría a la altura, si sólo confiara
cantos y enigmas que nos superan y en sus fuerzas. La gracia del sacramenque hay que explorar y reconocer con to no es una bendición ornamental, sidelicadeza y respeto. La llamada al ri- no una fuerza eficaz. Por ende, el homgor de la estructura personalista, que bre y la mujer que se disponen a aceppide unicidad y fidelidad en la relación, tar los desafíos de una alianza conyugal
juntamente con su irrevocabilidad de y familiar duradera son dignos de adacontecimiento que cambia la vida para miración y de todo honor. Y tanto la
siempre, impresionó a los discípulos Iglesia misma como toda la comunidad
mismos de Jesús. «Sed fecundos y mul- civil deberán devolverles mucho más de
tiplicaos y henchid la tierra» (Génesis 1, lo que todos los días, desde siempre,
28). La alianza conyugal y generativa reciben de ellos.
—física y espiritual— recuperará su ele-
L’OSSERVATORE ROMANO
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viernes 27 de febrero de 2015, número 9
COMUNICACIONES
Colegio episcopal
Monseñor Freddy Antonio de Jesús Bretón Martínez, arzobispo de Santiago de los Caballeros (República Dominicana)
Monseñor Héctor Rafael Rodríguez, obispo de La Vega (República Dominicana)
Monseñor Andrés Napoleón Romero Cárdenas, obispo de Barahona (República Dominicana)
Monseñor José Miguel Gómez Rodríguez, obispo de Facatativá (Colombia)
RENUNCIAS:
El Papa ha aceptado la renuncia al
gobierno pastoral de la arquidiócesis
de Santiago de los Caballeros (República Dominicana) que monseñor
RAMÓN BENITO DE LA ROSA Y CARPIO, le había presentado en conformidad con el canon 401 § 1 del Código de derecho canónico.
Ramón Benito de la Rosa y Carpio nació en Higüey el 19 de septiembre de 1939. Recibió la ordenación sacerdotal el 23 de enero de
1965. Juan Pablo II le nombró obispo titular de Cerbali y auxiliar del
cardenal Nicolás de Jesús López Rodríguez, arzobispo de Santo Domingo, el 2 de diciembre de 1988; recibió la ordenación episcopal de ma-
nos del Papa el 6 de enero de 1989,
en la basílica vaticana. El Santo Padre le nombró obispo de Nuestra
Señora de la Altagracia en Higüey el
25 de marzo de 1995, y le promovió
a arzobispo de Santiago de los Caballeros el 16 de julio de 2003.
El Papa ha aceptado la renuncia al
gobierno pastoral de la diócesis de
Lolo (República democrática del
Congo) que monseñor FERDINAND
MAEMBA LIWOKE le había presentado en conformidad con el canon 401
§ 1 del Código de derecho canónico.
Ferdinand Maemba Liwoke nació
en Gamangwa, diócesis de Lisala, el
8 de abril de 1937. Recibió la ordenación sacerdotal el 15 de agosto de
1969. Juan Pablo II le nombró obis-
Representaciones pontificias
REPÚBLICA ÁRABE
DE
EGIPTO
El Santo Padre ha nombrado nuncio apostólico en la República Árabe de Egipto y delegado ante la
Organización de la Liga de los Estados Árabes a monseñor BRUNO
MUSARÒ, arzobispo titular de Abari, hasta ahora nuncio apostólico
en Cuba.
Bruno Musarò nació en Andrano, archidiócesis de Otranto (Italia), el 27 de junio de 1948. Recibió
la ordenación sacerdotal el 19 de
septiembre de 1971. Juan Pablo II le
nombró arzobispo titular de Abari
y nuncio apostólico en Panamá el 3
Enviados especiales
El Papa ha nombrado enviado
especial suyo para las solemnes
celebraciones en honor de san
Juan Ogilvie, S.J., con ocasión
del IV centenario de su martirio,
que tendrán lugar en Glasgow
los días 9 y 10 de marzo de
2015, al cardenal CORMAC MURPHY-O'CONNOR, arzobispo emérito de Westminster (Inglaterra).
El Santo Padre ha nombrado
enviado especial suyo para las
celebraciones del 150º aniversario del descubrimiento de los
«cristianos ocultos de Japón»,
que tendrán lugar en Nagasaki
del 14 al 17 de marzo de 2015, al
cardenal ORLAND O B. QUEVED O, O.M.I., arzobispo de Cotabato (Filipinas).
de diciembre de 1994; recibió la ordenación episcopal el 6 de enero
de 1995. El mismo Papa le nombró
nuncio apostólico en Madagascar,
en Mauricio y en las Islas Seychelles, y delegado apostólico en las
Islas Comores y en La Reunión el
25 de septiembre de 1999; y le trasladó como nuncio apostólico a
Guatemala el 10 de febrero de
2004. Benedicto XVI le nombró
nuncio apostólico en Perú el 5 de
enero de 2009 y le trasladó como
representante pontificio en Cuba el
6 de agosto de 2011.
AUSTRALIA
El Papa ha nombrado nuncio apostólico en Australia a monseñor
AD OLFO TITO YLLANA, arzobispo
titular de Montecorvino, hasta ahora nuncio apostólico en la República democrática del Congo.
Adolfo Tito Yllana nació en Naga City, archidiócesis de Cáceres
(Filipinas), el 6 de febrero de 1948.
Recibió la ordenación sacerdotal el
19 de marzo de 1972. Es doctor en
derecho canónico. Juan Pablo II le
nombró arzobispo titular de Montecorvino y nuncio apostólico en
Papúa Nueva Guinea el 13 de diciembre de 2001; recibió la ordenación episcopal el 6 de enero de
2002. El Papa le nombró, además,
nuncio apostólico en las Islas Salomón el 5 de febrero de dicho año.
Benedicto XVI le trasladó como
nuncio apostólico en Pakistán el 30
de marzo de 2006 y posteriormente
como representante pontificio en la
República democrática del Congo
el 20 de noviembre de 2010.
po titular de Baliana y auxiliar de
Lolo el 17 de marzo de 1983; recibió
la ordenación episcopal el 10 de julio sucesivo. El mismo Papa le nombró obispo de dicha circunscripción
eclesiástica el 28 de agosto de 1987.
El Papa ha aceptado la renuncia al
gobierno pastoral de la diócesis de
La Vega (República Dominicana)
que monseñor ANTONIO CAMILO
GONZÁLEZ, le había presentado en
conformidad con el canon 401 § 1
del Código de derecho canónico.
Antonio Camilo González nació
en Salcedo, diócesis de La Vega, el 7
de febrero de 1938. Recibió la ordenación sacerdotal el 1 de julio de
1962. Juan Pablo II le nombró obispo de La Vega el 10 de octubre de
1992; recibió la ordenación episcopal
el 8 de diciembre sucesivo.
El Papa ha aceptado la renuncia al
gobierno pastoral de la diócesis de
Barahona (República Dominicana)
que monseñor RAFAEL LEÓNIDAS
FELIPE Y NÚÑEZ, le había presenta-
do en conformidad con el canon 401
§ 1 del Código de derecho canónico.
Rafael Leónidas Felipe y Núñez
nació en Villa Tapia, diócesis de La
Vega, el 12 de septiembre de 1938.
Recibió la ordenación sacerdotal el
25 de marzo de 1965. Juan Pablo II
le nombró obispo de Barahona el 7
de diciembre de 1999; recibió la ordenación episcopal el 22 de enero de
2000.
El Papa ha aceptado la renuncia presentada en conformidad con el canon 401 § 1 del Código de derecho
canónico de monseñor IGNAZIO BEDINI, S.D.B., arzobispo de Ispahan de
los latinos (Irán).
SIGUE EN LA PÁGINA 10
Audiencias pontificias
EL SANTO PADRE
HA RECIBID O EN AUDIENCIA:
Viernes 2o de febrero
Curia romana
El Santo Padre ha nombrado miembro de la Congregación para las causas de los santos a monseñor LUIGI
MARRUCCI, obispo de CivitavecchiaTarquinia (Italia).
Iglesias orientales
católicas
A los obispos de la Iglesia grecocatólica ucraniana, en visita «ad
limina Apostolorum»:
—Su Beatitud Sviatoslav Shevchuk, arzobispo mayor de KievHalyć, con el obispo de curia:
monseñor Bohdan Dzyurakh,
C.SS.R., obispo titular de Vagada,
y con el auxiliar: monseñor Yosyf
Milan, obispo titular de Drusiliana.
—Monseñor Stepan Meniok,
obispo titular de Acarasso, exarca arzobispal de Donetsk.
C.SS.R.,
El Santo Padre ha dado su asentimiento a la elección realizada canónicamente por el Sínodo de los obispos de la Iglesia caldea del presbítero BASEL YALD O a la función de
obispo auxiliar de la sede patriarcal
de Babilonia de los caldeos, asignándole la sede titular de Betzabda.
Basel Yaldo nació Telkaif (Irak) el
23 de mayo de 1970. Recibió la ordenación sacerdotal el 23 de noviembre
de 2002, incardinado en la archieparquía de Bagdad de los caldeos.
Obtuvo el doctorado en teología en
la Pontificia Universidad Urbaniana
de Roma. Ha desempeñado su ministerio como vicerrector del seminario mayor de los caldeos en Bagdad,
docente, secretario particular del patriarca difunto Emmanuel III D elly,
vicario parroquial y párroco en Detroit (Estados Unidos), donde se encontraba actualmente.
—Monseñor Mykhaylo Bubniy,
obispo titular de Tubursico-Bure, exsarca arzobispal de
O dessa.
C.SS.R.,
—Monseñor Josaphat Oleh Hovera, obispo titular de Cesariana,
exarca arzobispal de Lutsk.
—Monseñor Volodymyr Viytyshyn, arzobispo de Ivano-Frankivsk, con el auxiliar: monseñor
Yosafat Moshchych, obispo titular de Pulcheriopoli.
—Monseñor
Vasyl
Ivasyuk,
obispo de Kolomyia-Chernivtsi.
—Monseñor
Ihor
Voznyak,
arzobispo de Lvov de los
ucranios, con el auxiliar: monseñor Venedykt Aleksiychuk, obispo
C.SS.R.,
SIGUE EN LA PÁGINA 10
L’OSSERVATORE ROMANO
número 9, viernes 27 de febrero de 2015
Misa
en Santa Marta
VIENE DE LA PÁGINA 5
—“Sí, siempre envío un cheque a la
Iglesia”. —“Está bien. Pero a tu iglesia, a tu casa, con los que dependen
de ti, sean los hijos, los abuelos, los
empleados, ¿eres generoso, eres justo?”». En efecto, fue su constatación, no se puede «dar limosnas a
la Iglesia cometiendo una injusticia» con los propios empleados. Y
eso es precisamente lo que el profeta Isaías hace comprender: «No es
un buen cristiano el que no es justo
con las personas que dependen de
él». Y no lo es tampoco «el que no
se desprende de algo necesario para
darlo a otro que tenga necesidad».
Por lo tanto, «el camino de la
Cuaresma es doble: a Dios y al prójimo». Y debe ser «real, no meramente formal». El Papa Francisco
volvió a afirmar que no se trata sólo
«de no comer carne el viernes», es
decir, de «hacer alguna cosita» y
luego dejar «crecer el egoísmo, la
explotación del prójimo, la ignorancia de los pobres». Es necesario dar
un salto de calidad, pensando sobre
todo en quien tiene menos. El Pontífice lo explicó dirigiéndose idealmente a cada fiel: «¿Cómo estás de
salud tú que eres un buen cristiano?”. —“Gracias a Dios bien; pero
incluso cuando necesito voy inmediatamente al hospital y como soy
socio de una mutualidad, me hacen
una visita de inmediato y me dan
las medicinas necesarias». —«Es algo bueno, da gracias al Señor. Pero,
dime, ¿has pensado en los que no
tienen esta asistencia social con el
hospital y que cuando llegan deben
esperar seis, siete, ocho horas?». No
es una exageración, confesó el Papa
Francisco, revelando que escuchó
una experiencia de este tipo por
parte de una mujer que los días pasados esperó ocho horas para una
visita urgente.
El pensamiento del Papa se dirigió a toda la «gente que aquí en
Roma vive así: niños y ancianos que
no tienen la posibilidad de ser atendidos por un médico». Y «la Cuaresma sirve» precisamente «para
pensar en ellos»; para preguntarnos
qué podemos hacer por estas personas: «Pero, padre, están los hospitales». — «Sí, pero debe esperar ocho
horas y luego te dan el turno para
dentro de una semana». En cambio,
observó, habría que preocuparse sobre todo de las personas que atraviesan situaciones de dificultad y
preguntarse: «¿Qué haces por esa
gente? ¿Cómo será tu Cuaresma?».
— «Gracias a Dios yo tengo una familia que cumple los mandamientos, no tenemos problemas...». —
«Pero en esta Cuaresma, ¿hay sitio
en tu corazón para los que no cumplieron los mandamientos, para los
que se han equivocado y están en la
cárcel?» — «Pero, con esa gente yo
no...» — «Pero si tú no estás en la
cárcel es porque el Señor te ha ayudado a no caer. ¿Tienen los presos
un sitio en tu corazón? ¿Tú rezas
por ellos, para que el Señor los ayude a cambiar de vida?».
De aquí la oración conclusiva dirigida por el Papa Francisco al Señor a fin de que acompañe «nuestro
camino cuaresmal» haciendo que
«la observancia exterior corresponda con una profunda renovación
del Espíritu».
Audiencia a la canciller de Alemania
El sábado 21 de febrero, por la mañana, el Papa Francisco recibió en audiencia, en el palacio apostólico, a la canciller federal de Alemania, Angela
Merkel, quien sucesivamente se reunió con el cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado, acompañado por el arzobispo Paul Richard Gallagher,
secretario para las Relaciones con los Estados.
Durante los cordiales coloquios, y con vistas de la próxima cumbre del
G7, que tendrá lugar en Baviera, se dedicó especial atención a algunas
cuestiones de carácter internacional, con especial referencia a la lucha contra la pobreza y el hambre; la explotación de los seres humanos y los derechos de la mujer; los desafíos de la salud global y la custodia de la creación. Se trató también el tema de los derechos humanos y la libertad religiosa en algunas partes del mundo, haciendo referencia a la importancia de
los valores espirituales para la cohesión social.
Por último, se centraron en la situación de Europa y se destacó, en especial, el compromiso por alcanzar una solución pacífica en Ucrania.
página 9
Mensaje para la Campaña de fraternidad brasileña 2015
Amar sirviendo
«Jesús nos enseña lo que resume la identidad del cristiano: amar sirviendo».
Lo escribe el Papa con ocasión de la quincuagésima segunda Campaña de
fraternidad en Brasil, que inició el 18 de febrero, miércoles de Ceniza. El tema
de este año es «Fraternidad: Iglesia y sociedad», y el versículo de referencia es
«He venido a servir», tomado de Marcos 10, 45.
Queridos hermanos y
hermanas de Brasil:
Se acerca la Cuaresma, tiempo de preparación para la Pascua:
tiempo de penitencia,
oración
y
caridad,
tiempo para renovar
nuestra vida, identificándonos con Jesús a
través de su generosa
entrega a los hermanos, sobre todo a los
más necesitados. Este
año, la Conferencia nacional de los obispos
de Brasil, inspirándose
en sus palabras, «El
Hijo del hombre no ha
venido a ser servido, sino a servir y dar su vida en rescate por la
multitud» (Mc 10, 45),
propone come tema de
su habitual Campaña:
«Fraternidad: Iglesia y
sociedad».
De hecho, la Iglesia,
como comunidad reunida de los que, creyendo, orientan
su mirada a «Jesús, autor de la salvación y el principio de unidad»
(constitución dogmática Lumen gentium, n. 9), no puede ser indiferente
a las necesidades de quienes la rodean, porque «los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias
de los hombres de nuestro tiempo,
sobre todo de los pobres y de cuantos sufren, son a la vez gozos y esperanzas, tristezas y angustias de
los discípulos de Cristo» (constitución pastoral Gaudium et spes, n. 1).
¿Y qué hacer? En los cuarenta días
durante los que Dios llama a su
pueblo a la conversión, la Campaña
de Fraternidad quiere ayudar a profundizar, a la luz del Evangelio, el
diálogo y la colaboración entre la
Iglesia y la sociedad —propuestos
por el Concilio Ecuménico Vaticano
II— como servicio de edificación del
reino de Dios, en el corazón y en la
vida del pueblo brasileño.
La aportación de la Iglesia, en el
respeto de la laicidad del Estado
(cf. ibidem n. 76), y sin olvidar la
autonomía de las realidades terrenas
(cf. ibidem n. 36), encuentra forma
concreta en su doctrina social, con
la cual quiere «asumir evangélicamente y desde la perspectiva del
Reino las tareas prioritarias que
contribuyen a la dignificación de
todo ser humano, y a trabajar junto
con los demás ciudadanos e instituciones en bien del ser humano»
(Documento de Aparecida, n. 384).
Esta no es una tarea reservada a las
instituciones: cada uno debe hacer
su parte, comenzando por mi casa,
mi trabajo, juntamente con las personas con las que me relaciono.
Más concretamente, es necesario
ayudar a quienes son más pobres y
necesitados. Recordemos que «cada
cristiano y cada comunidad están
llamados a ser instrumentos de Dios
para la liberación y promoción de
los pobres, de manera que puedan
integrarse plenamente en la sociedad; esto supone que seamos dóciles y atentos para escuchar el clamor del pobre y socorrerlo» (Exhortación apostólica Evangelii gaudium, n. 187), sobre todo sabiendo
acoger, porque «cuando somos generosos en acoger a una persona y
compartimos algo con ella —algo de
comer, un lugar en nuestra casa,
nuestro tiempo— no nos hacemos
más pobres, sino que nos enriquecemos» (Discurso a la Comunidad de
Varginha, 25 de julio de 2013). Así
interrogaremos la conciencia sobre
el compromiso concreto y efectivo
de cada uno en la construcción de
una sociedad más justa, fraterna y
pacífica.
Queridos hermanos y hermanas,
cuando Jesús nos dice: «he venido
a servir» (cf. Mc 10, 45), nos enseña
lo que resume la identidad del cristiano: amar sirviendo. Por eso expreso mi deseo a fin de que el camino cuaresmal de este año, a la luz
de las propuestas de la Campaña de
Fraternidad, predisponga los corazones a la vida nueva que Cristo
nos ofrece, y para que la fuerza
transformadora que nace de su Resurrección llegue a todos en su dimensión personal, familiar, social y
cultural y refuerce en cada corazón
sentimientos de fraternidad y de viva cooperación. A cada uno de vosotros, por intercesión de Nuestra
Señora de Aparecida, envío de todo
corazón la bendición apostólica, pidiéndoos que nunca dejéis de rezar
por mí.
Vaticano, 2 de febrero de 2015
FRANCISCO
PP.
L’OSSERVATORE ROMANO
página 10
viernes 27 de febrero de 2015, número 9
COMUNICACIONES
Colegio episcopal
VIENE DE LA PÁGINA 8
Ignazio Bedini, S.D.B., nació en
Prignano sulla Secchia, diócesis de
Reggio Emilia-Guastalla (Italia), el
27 de junio de 1939. Ingresó en la
Sociedad de San Francisco de Sales
(salesianos), donde recibió la ordenación sacerdotal el 21 de diciembre
de 1968. Juan Pablo II le nombró arzobispo de Ispahan el 2 de diciembre de 1989; recibió la ordenación
episcopal el 6 de enero de 1990.
El Papa ha aceptado la renuncia al
gobierno pastoral de la diócesis de
Graz-Seckau (Austria) que monseñor EGON KAPELLARI le había presentado en conformidad con el canon 401 § 1 del Código de derecho
canónico.
Egon Kapellari nació en Leoben,
diócesis de Graz-Seckau, el 12 de
enero de 1936. Recibió la ordenación
sacerdotal el 9 de julio de 1961. Juan
Pablo II le nombró obispo de Gurk
el 7 de diciembre de 1981; recibió la
ordenación episcopal el 24 de enero
de 1982. El mimso Papa le trasladó
a la sede de Graz-Seckau el 14 de
marzo de 2001.
EL PAPA
HA NOMBRAD O:
—Arzobispo metropolitano de Santiago de los Caballeros (República
Dominicana) a monseñor FREDDY
ANTONIO DE JESÚS BRETÓN MARTÍNEZ, hasta ahora obispo de Baní.
Freddy Antonio de Jesús Bretón
Martínez nació en Licey, arquidiócesis de Santiago de los Caballeros, el
15 de octubre de 1947. Recibió la ordenación sacerdotal el 10 de septiembre de 1977. Juan Pablo II le
nombró obispo de Baní el 6 de
agosto de 1998; recibió la ordenación episcopal el 19 de septiembre
del mismo año.
—Arzobispo coadjutor de Warmia
(Polonia) a monseñor JÓZEF GÓRZYŃSKI, hasta ahora obispo titular
de Lentini y auxiliar de Varsovia.
Józef Górzyński nació en Żelechów, archidiócesis de Varsovia, el 5
de marzo de 1959. Recibió la ordenación sacerdotal el 2 de junio de
1985. El Papa Francisco le nombró
obispo titular de Lentini y auxiliar
de Varsovia el 4 de noviembre de
2013; recibió la ordenación episcopal
el 7 de diciembre del mismo año.
—Obispo de Lolo (República democrática del Congo) al padre JEANBERTIN
NAD ONYE
ND ONGO,
O.F.M.CAP.
Jean-Bertin Nadonye Ndongo,
nació en Botuzu, diócesis
de Molegbe, el 24 de marzo de
1965. Ingresó en la Orden franciscana de Frailes Menores Capuchinos,
donde recibió la ordenación sacerdotal el 2 de agosto de 1993. Obtuvo la licenciatura en teología en la
Universidad católica de Kinshasa.
En su ministerio ha desempeñado,
entre otros, los siguientes cargos: vicario parroquial, párroco, maestro
de novicios, formador y rector del
Centro de formación capuchino en
Kinshasa, vice ministro y ministro
provincial, presidente de la asamblea
O.F.M.CAP.,
Audiencias pontificias
de superiores mayores y definidor
general de su Orden en Roma.
RODRÍGUEZ, hasta ahora obispo de
Líbano-Honda (Colombia).
—Obispo de La Vega (República
Dominicana) al padre HÉCTOR RAFAEL RODRÍGUEZ RODRÍGUEZ, M.S.C.
José Miguel Gómez Rodríguez
nació en Bogotá el 24 de abril de
1961. Recibió la ordenación sacerdotal el 2 de febrero de 1987, incardinado en la arquidiócesis de Manizales. Juan Pablo II le nombró obispo
de Líbano-Honda el 22 de noviembre de 2004; recibió la ordenación
episcopal el 5 de febrero de 2005.
Héctor Rafael Rodríguez Rodríguez, M.S.C., nació en Sánchez, diócesis de San Francisco de Macorís,
el 13 de enero de 1961. Ingresó en la
congregación de los Misioneros del
Sagrado Corazón de Jesús, donde
recibió la ordenación sacerdotal el
10 de junio de 1989. Se licenció en
teología espiritual en la Pontificia
Universidad Gregoriana de Roma.
En su ministerio ha sido, entre otras
cosas, vicario parroquial, maestro de
novicios de su congregación, superior provincial, miembro del cuerpo
directivo de la conferencia dominicana de religiosos y primer consejero
de su congregación.
—Obispo de Barahona (República
Dominicana) al presbítero ANDRÉS
NAPOLEÓN ROMERO CÁRDENAS.
Andrés Napoleón Romero Cárdenas nació en Ramonal Arriba, diócesis de San Francisco de Macorís, el
24 de julio de 1967. Recibió la ordenación sacerdotal el 8 de julio de
1995. Se licenció en letras, filosofía y
ciencias religiosas en la Pontificia
Universidad católica «Mater et Magistra» de Santiago de los Caballeros (República Dominicana) y en
teología bíblica en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma. Ha
desempeñado su ministerio como vicario parroquial, párroco en diversas
parroquias, formador en el seminario menor y, más tarde, en el seminario mayor, director de la Obra
diocesana para las vocaciones sacerdotales, docente y decano de las facultades de filosofía y teología.
—Obispo de Facatativá (Colombia)
a monseñor JOSÉ MIGUEL GÓMEZ
—Obispo de Karaganda (Kazajistán)
a monseñor ADELIO DELL’ORO, hasta ahora obispo titular de Castulo,
conservándole, «donec aliter provideatur», la función de administrador
apostólico de Atyrau.
Adelio Dell’Oro nació en Milán
(Italia) el 31 de julio de 1948. Recibió la ordenación sacerdotal el 28 de
junio de 1972. Benedicto XVI le nombró obispo titular de Castulo y administrador de la administración
apostólica de Atyrau (Kazajistán) el
7 de diciembre de 2012; recibió la
ordenación episcopal el 2 de marzo
de 2013.
—Administrador apostólico «sede
vacante et ad nutum Sanctae Sedis»
de Ispahan de los latinos (Irán) al
padre JACK YOUSSEF, C.M.
Jack Youssef, C.M., nació en Teheran el 22 de noviembre de 1971. Ingresó en la Congregación de la Misión (padres paúles), donde recibió
la ordenación sacerdotal el 1 de julio
de 2005. Se licenció en teología fundamental en París. En su ministerio
ha sido responsable diocesano para
la formación y párroco en la eparquía caldea de Teheran, superior de
su comunidad en Irán, director nacional de las Obras misionales pontificias y fundador y presidente de
dos fundaciones en Irán.
Lutos en el episcopado
—Monseñor PIERRE-ANDRÉ FOURNIER, arzobispo de Rimouski (Canadá), falleció de forma improvisa
el 10 de enero. Había nacido en
Plessisville, archidiócesis de Quebec, el 8 de junio de 1943. Era sacerdote desde el 10 de junio de
1967. Juan Pablo II le nombró obispo titular de Diana y auxiliar de la
archidiócesis de Quebec el 11 de
febrero de 2005; recibió la ordenación episcopal el 10 de abril sucesivo. Benedicto XVI le promovió a
arzobispo de Rimouski el 3 de julio de 2008.
Netzahualcóyotl (México), falleció
el 19 de enero. Había nacido en
Pénjamo, arquidiócesis de Morelia,
el 17 de enero de 1927. Era sacerdote desde el 25 de marzo de 1950.
Juan Pablo II le nombró obispo de
Chilapa el 18 de febrero de 1983;
recibió la ordenación episcopal el
26 de abril sucesivo. El mismo Papa le trasladó a la diócesis de Netzahualcóyotl el 18 de noviembre de
1989; y aceptó su renuncia al gobierno pastoral de dicha sede el 8
de julio de 2003.
—Monseñor JAMES NAANMAN DAobispo de Shendam
(Nigeria), falleció improvisamente
el 12 de enero. Había nacido en
Kwa, archidiócesis de Jos, el 10 de
abril de 1956. Era sacerdote desde
el 14 de febrero de 1982. Juan Pablo II le nombró obispo de Jalingo
el 5 de diciembre de 2000; recibió
la ordenación episcopal el 24 de
febrero de 2001. Benedicto XVI le
trasladó a la diócesis de Shendam
el 2 de junio de 2007.
—Monseñor ADALBERTO ARTURO
ROSAT, O.F.M., obispo prelado emérito de Aiquile (Bolivia), falleció el
31 de enero en Cochabamba. Había nacido en Clès, archidiócesis
de Trento (Italia), el 22 de enero
de 1934. Era sacerdote desde el 13
de julio de 1958. Juan Pablo II le
nombró obispo prelado de Aiquile
el 22 de noviembre de 1986; recibió
la ordenación episcopal el 1 de febrero de 1987. Benedicto XVI aceptó su renuncia al gobierno pastoral
de dicha prelatura territorial el 25
de marzo de 2009.
MAN, O.S.A.,
—Monseñor JOSÉ MARÍA HERNÁNDEZ GONZÁLEZ, obispo emérito de
VIENE DE LA PÁGINA 8
titular de Germaniciana.
—Monseñor Jaroslav Pryriz,
obispo de Sambir-Drohobych, con el auxiliar: monseñor
Hryhoriy Komar, obispo titular de
Acci.
C.SS.R.,
—Monseñor Mykhaylo Koltun,
obispo de Sokal-Zhovkva.
C.SS.R.,
—Monseñor Taras Senkiv, O.M.,
obispo de Stryj, con el auxiliar:
monseñor Bohdan Manyshyn,
obispo titular de Lesvi.
—Monseñor Vasyl Semeniuk, arzobispo de Ternopil-Zboriv.
—Monseñor Dmytro Hryhorak,
obispo de Buchach.
O.S.B.M.,
—Monseñor Vasyl Tuchapets,
obispo titular de Centuriones, exarca arzobispal de Kharkiv.
O.S.B.M.,
—Monseñor Dionisio Lachovicz,
obispo titular de Egnazia, visitador apostólico para los
fieles ucranios de rito bizantino residentes en Italia y España.
O.S.B.M.,
—A monseñor Milan Šášik, C.M.,
obispo de Mukachevo de rito bizantino, con el auxiliar: monseñor
Nil Yuriy Lushchak, O.F.M., obispo
titular de Flenucleta.
A los obispos de la Conferencia
episcopal ucraniana, en visita «ad
limina Apostolorum»:
—Monseñor Mieczysław Mokrzycki, arzobispo de Lvov de los latinos.
—Monseñor Leonid Maksymilian Dubrawski, O.F.M., obispo de
Kamyanets-Podilskyi, con el auxiliar: monseñor Radosław Zmitrowicz, O.M.I., obispo titular de Gissaria.
—Monseñor Stanislav Szyrokoradiuk, O.F.M., obispo de KharkivZaporizhia, con el obispo emérito:
monseñor Marian Buczek, y el auxiliar: monseñor Jan Sobiło, obispo titular de Bulna.
—Monseñor Petro Herkulan
Malchuk, O.F.M., arzobispo-obispo
de Kiev-Zhytomir.
—Monseñor Vitaliy Skomarovskyi, obispo de Lutsk.
—Monseñor
Antal
Majnek,
O.F.M., obispo de Mukachevo de
los latinos.
—Monseñor Bronisław Bernacki,
obispo de Odessa-Simferopol, con
el auxiliar: monseñor Jacek Pyl,
O.M.I, obispo titular de Novasinna.
Sábado, día 21
—A la canciller de la República
Federal de Alemania, Angela Merkel, con el séquito.
—Al cardenal Marc Ouellet,
prefecto de la Congregación
para los obispos.
P.S.S.,
—Al cardenal Angelo Amato,
prefecto de la Congregación para las causas de los santos.
S.D.B.,
L’OSSERVATORE ROMANO
número 9, viernes 27 de febrero de 2015
página 11
El Papa Francisco denuncia el derroche alimentario e invoca políticas valientes para superar la desigualdad y tutelar el ambiente
La paradoja de la abundancia
Hay alimento para todos pero no todos
pueden comer, mientras continúa el
derroche y el descarte alimentario: es
«la paradoja de la abundancia»
denunciada por el Papa Francisco
en un videomensaje enviado a los
participantes en la jornada de trabajo
dedicada a las «Ideas de Expo»,
que tuvo lugar el sábado 7 de febrero
en Milán.
Buenas tardes a todos vosotros, mujeres y hombres, que estáis reunidos
hoy para reflexionar sobre el tema:
«Nutrir el planeta. Energía para la
vida».
Con ocasión de mi visita a la FAO
recordaba cómo, además del interés
«por la producción, la disponibilidad de alimentos y el acceso a ellos,
el cambio climático, el comercio
agrícola» que son cuestiones inspiradoras cruciales, «la primera preocupación debe ser la persona misma,
aquellos que carecen del alimento
diario y han dejado de pensar en la
vida, en las relaciones familiares y
sociales, y luchan sólo por la supervivencia» (Discurso a la FAO, 20 de
noviembre de 2014).
Hoy, en efecto, a pesar de la multiplicación de las organizaciones y
las diferentes intervenciones de la
comunidad internacional sobre la
nutrición, vivimos lo que el santo
Papa Juan Pablo II indicaba como
«paradoja de la abundancia». En
efecto, «hay comida para todos, pero no todos pueden comer, mientras
que el derroche, el descarte, el consumo excesivo y el uso de alimentos
para otros fines, están ante nuestros
ojos. Esta es la paradoja. Por desgracia, esta “paradoja” sigue siendo
actual. Hay pocos temas sobre los
que se esgrimen tantos sofismas como los que se dicen sobre el hambre; pocos asuntos tan susceptibles
de ser manipulados por los datos,
las estadísticas, las exigencias de seguridad nacional, la corrupción o un
reclamo lastimero a la crisis económica» (ibid.).
Para superar la tentación de los
sofismas —ese nominalismo del pensamiento que va más allá, más allá,
más allá, pero no toca nunca la realidad—, para superar esta tentación,
os sugiero tres actitudes concretas.
1) Ir de las urgencias
a las prioridades
Tened una mirada y un corazón
orientados no a un pragmatismo de
emergencia que se revela como propuesta siempre provisional, sino a
una orientación decidida en resolver
las causas estructurales de la pobreza. Recordemos que la raíz de todos
los males es la inequidad (cf. Evangelii gaudium, 202). A vosotros deseo
repetir lo que he escrito en Evangelii
gaudium: «No a una economía de la
exclusión y la inequidad. Esa economía mata. No puede ser que no sea
noticia que muere de frío un anciano
en situación de calle y que sí lo sea
una caída de dos puntos en la bolsa»
(ibid., 53). Este es el fruto de la ley
de competitividad por la cual el más
fuerte tiene la mejor parte ante el débil. Atención: aquí no estamos sólo
ante la lógica de la explotación, sino
ante la del descarte; en efecto «los
excluidos no son sólo explotados, sino desechos, sobrantes» (ibid., 53).
Por lo tanto, es necesario, si queremos realmente resolver los problemas y no perdernos en sofismas, resolver la raíz de todos los males que
es la inequidad. Para hacer esto hay
algunas opciones prioritarias por
realizar: renunciar a la autonomía
absoluta de los mercados y de la especulación financiera y actuar ante
todo sobre las causas estructurales
de la inequidad.
2) Sed testigos de caridad
«La política, tan denigrada, es
una altísima vocación, es una de las
formas más preciosas de la caridad,
porque busca el bien común». Debemos convencernos que la caridad
«no es sólo el principio de las micro-relaciones, como en las amistades, la familia, el pequeño grupo, sino también de las macro-relaciones,
como las relaciones sociales, económicas y políticas» (ibid., 205).
¿De dónde debe partir una sana
política económica? ¿En qué se compromete un político auténtico?
¿Cuáles son los fundamentos de
quien está llamado a administrar la
cuestión pública? La respuesta es
precisa: la dignidad de la persona
humana y el bien común. Lamentablemente, estos dos pilares, que deberían estructurar la política económica, a menudo «parecen sólo apéndices agregados desde fuera para
completar un discurso político sin
perspectivas ni programas de verdadero desarrollo integral» (ibid., 203).
Por favor, sed valientes y no tengáis
miedo de dejaros interrogar en los
proyectos políticos y económicos por
un significado más amplio de la vida, porque esto os ayuda a «servir
verdaderamente al bien común» y os
dará fuerza para «multiplicar y volver más accesibles para todos los
bienes de este mundo» (ibid.).
3) Custodios y no dueños
de la tierra
Recuerdo nuevamente, como ya lo
hice a la FAO, una frase que escuché
de un anciano campesino, hace muchos años: «Dios siempre perdona…
las ofensas, los maltratos, Dios siempre perdona; los hombres perdonamos a veces; la tierra no perdona
nunca. Cuidar a la hermana tierra, la
madre tierra para que no responda
con la destrucción» (Discurso a la
FAO, 20 de noviembre de 2014).
Ante los bienes de la tierra estamos llamados a «tener siempre presente el origen y la finalidad de tales
bienes, para así realizar un mundo
justo y solidario», así dice la doctrina social de la Iglesia (Compendio de
la doctrina social de la Iglesia, 174).
La tierra se nos ha confiado para
que pueda ser para nosotros madre,
capaz de dar lo necesario a cada uno
para vivir. Una vez escuché algo hermoso: la tierra no es una herencia
que hemos recibido de nuestros padres, sino un préstamo que nos hacen nuestros hijos, para que nosotros
la custodiemos, la hagamos seguir
adelante y la entreguemos a ellos. La
tierra es generosa y no hace faltar
nada a quien la custodia. La tierra,
que es madre para todos, pide respeto y no violencia o peor aún arrogancia de patrones. Debemos entregarla a nuestros hijos mejorada, custodiada, porque ha sido un préstamo que ellos nos hicieron a nosotros. La actitud de custodiar no es
un compromiso exclusivo de los cristianos, implica a todos. Confío a vosotros lo que dije durante la misa de
inicio de mi ministerio como obispo
de Roma: «Quisiera pedir, por favor, a todos los que ocupan puestos
de responsabilidad en el ámbito económico, político o social, a todos los
SIGUE EN LA PÁGINA 12
Cómo se llega a ser valientes
VIENE DE LA PÁGINA 2
Corazón de Jesús). De ese modo tendremos un corazón fuerte y misericordioso, vigilante y generoso, que
no se deje encerrar en sí mismo y no caiga en el vértigo de la globalización de la indiferencia».
En este sentido, el libro de bolsillo presenta en primer lugar algunos matices de la enseñanza de Jesús a
los discípulos, tomada de los capítulos 5-7 del Evangelio de san Mateo (las bienaventuranzas, sed perfectos,
perdonad, acumulad tesoros en el cielo, no juzguéis, la
regla de oro, cumplid la voluntad del Padre), resumido
en el mandamiento nuevo: «Como yo os he amado,
amaos también los unos a los otros. En esto sabrán todos que sois mis discípulos» (Jn 13, 34-35).
Así, se hace referencia a las fórmulas esenciales de la
fe profesada, celebrada y practicada: el Credo (Símbolo de los Apóstoles) y los misterios principales de la fe;
las tres virtudes teologales (fe, esperanza, caridad); los
siete sacramentos; los siete dones y los doce frutos del
Espíritu Santo; los diez mandamientos y los cinco preceptos; las obras de misericordia corporales y espirituales; las cuatro virtudes cardinales y los siete vicios capitales. La fuente a la que se recurre para breves explicaciones es el Catecismo de la Iglesia católica.
Se proponen luego dos prácticas espirituales, heredadas de la tradición y de invariada actualidad: son la
lectio divina, o sea un modo para escuchar y asimilar lo
que sale de la boca de Dios, y el examen de conciencia
de la noche. Estas dos prácticas concretas las describe
de modo sencillo y claro el Papa mismo, la primera
con textos tomados de la Evangelii gaudium (nn. 152153) y la segunda de una meditación en Santa Marta
donde invita a ejercitarse en «custodiar el corazón»,
para que no se convierta en una plaza donde todos van
y vienen, excepto el Señor. Es muy útil volver a dejar
espacio a estas dos prácticas espirituales en el tiempo
de la Cuaresma, para aprender a cultivarlas todos los
días del año.
La escucha de la Palabra de Dios como la celebración de los sacramentos, especialmente de la Eucaristía
dominical, encuentran su realización en nuestra existencia. Pero lamentablemente debemos ajustar cuentas
con nuestras cerrazones, enfermedades y pecados. Darse cuenta de la distancia que hay entre el Evangelio y
mi vida —lo que pienso, digo, hago— es el primer movimiento que enciende en mí el deseo de un corazón
nuevo. Puesto que aquí encuentra espacio el sacramento de la confesión para el perdón de los pecados, las
últimas páginas del libro de bolsillo son una ayuda en
ese sentido. Tras detenerse brevemente en por qué confesarse, cómo confesarse, qué confesar, a través de
treinta y cuatro interrogantes sobre el mal cometido y
el bien omitido en relación a Dios, al prójimo y a sí
mismo, se ofrece un examen de conciencia, que culmina con el acto de contrición.
¡Custodia bien tu corazón! «Tener un corazón misericordioso no significa tener un corazón débil. Quien
desea ser misericordioso necesita un corazón fuerte, firme, cerrado al tentador, pero abierto a Dios. Un corazón que se deje impregnar por el Espíritu y guiar por
los caminos del amor que nos llevan a los hermanos y
hermanas. En definitiva, un corazón pobre, que conoce
sus propias pobrezas y lo da todo por el otro» (Mensaje del Papa para la Cuaresma de 2015).
L’OSSERVATORE ROMANO
página 12
El códice
B
viernes 27 de febrero de 2015, número 9
en el sitio web de la biblioteca vaticana
De Constantinopla a la red
CESARE PASINI
lrededor del año 330 el emperador Constantino escribía al
obispo Eusebio de Cesarea invitándolo a proveer «para hacer
transcribir por copistas expertos y
bien ejercitados en esta técnica cincuenta ejemplares de las Sagradas
Escrituras, en pergamino finamente
trabajado, que sean manejables y de
fácil consulta». Añadía cuán «indispensables para la Iglesia» hubiesen
sido la preparación y la utilización
de esos ejemplares; aseguraba además ya haber dado indicaciones al
responsable general de la administración para que se ocupase en procurar lo necesario para la transcripción de estos textos; autorizaba, por
último, a Eusebio a utilizar los dos
carros de la oficina pública de correos para mandar a Constantino los
ejemplares una vez realizados.
Esta carta, como la Vida de Constantino escrita por Eusebio (donde se
conserva), se ha convertido en objeto de juicios críticos disparatados.
Probablemente las cincuenta Biblias
comisionadas por el emperador nunca debieron realizarse: hubiese quedado de ello una huella consistente,
que, en cambio, no ha llegado hasta
nosotros. Por otro lado, un trabajo
similar hubiese requerido esfuerzos
imposibles incluso para un scriptorium como el de Cesarea, la ciudad
donde Orígenes fundó una famosa
escuela teológica y donde su discípulo Pánfilo creó una notable biblioteca que dejó a la Iglesia local
cuando murió mártir en el año 310.
Sin embargo, tuvo auge la hipótesis de que a ese proyecto se pueden
relacionar las dos Biblias griegas
más antiguas que llegaron hasta nosotros, habitualmente denominadas
por los estudiosos como «códice Vaticano» y «códice Sinaítico». Otra
propuesta, en cambio, consideraría
más probable el origen egipcio de
estos dos manuscritos. Los mismos,
A
sin embargo, siguen siendo de valor
excepcional por su antigüedad, ya
que se estipula la fecha en la mitad
del siglo IV.
El «Sinaítico», distribuido en cuatro bibliotecas, se conserva en su
parte principal en la «British Library» de Londres. El «Vaticano», códice B de la Biblia, formalmente denominado Vaticano griego 1209, es uno
de los más grandes tesoros de la Biblioteca apostólica vaticana.
Lleno de historia, este antiguo códice de pergamino sigue siendo estudiado e investigado para poder sacar
de él ulteriores informaciones. De
formato casi cuadrado, 27 centímetros cada lado, vergueteado por dos
copistas en la fase de plena madurez
de la escritura llamada «mayúscula
bíblica», contiene el Antiguo Testamento en la traducción griega llamada de los Setenta y el Nuevo Testamento en el texto original griego: el
texto está distribuido en tres columnas, salvo para los libros poéticos para los cuales se usan dos columnas,
con el fin de facilitar la disposición
de las columnas de la poesía.
El texto bíblico del «códice Vaticano» está considerado entre los más
autorizados, si no el más autorizado,
por la moderna crítica textual. El
hallazgo, hace algunos decenios, del
famoso papiro Bodmer XIV-XV, conocido por los estudiosos como P75,
hoy papiro Hanna 1 (mater Verbi),
conservado también este en la Biblioteca Vaticana, permitió confirmar
este juicio.
El papiro, en efecto, producido en
Egipto cerca del año 200 y que originariamente contenía los Evangelios
de Lucas y de Juan por completo,
conserva hasta la actualidad casi la
mitad de ambos Evangelios. El mismo es una de las fuentes más importantes para la reconstrucción del texto de los Evangelios.
La confrontación entre el texto
del papiro, producido en Egipto,
con la parte paralela conservada en
P75
Junto al códice Vaticano de la Biblia,
desde noviembre de 2006, la
Biblioteca Vaticana conserva —por
generoso regalo de la familia Hanna
y de la «Solidarity Association»— el
papiro Bodmer XIV-XV, conocido por
los estudiosos como P75. La
importancia de esta reliquia, casi una
preciosa antigüedad de cerca del año
200, consiste, además de su
antigüedad y la relación con el
códice Vaticano al cual se vincula, en
ser concreto testimonio de esa
disposición en secuencia de los
cuatro Evangelios canónicos (aquí
evidente en el cambio del Evangelio
de Lucas al de Juan), del que habla
específicamente Ireneo de Lyon en
su tratado Contra las herejías cerca
del año 180. La Biblioteca apostólica
vaticana, deseando indicar también
en el nombre el paso del papiro de la
colección Bodmer a su nueva
ubicación y para expresar gratitud al
donante, consideró oportuno atribuir
al manuscrito el nombre de papiro
Hanna 1 (Mater Verbi).
El final del Evangelio de san Juan y el inicio del Evangelio de san Lucas en el códice B (arriba)
En la foto de abajo, el mismo pasaje en el papiro P75 (Bodmer XIV-XV, Hanna 1)
el «códice Vaticano», probablemente
palestina, permite afirmar que los
mismos presentan sustancialmente el
mismo tipo de texto: uno y otro texto se confirman recíprocamente y,
sobre todo, el valor del «códice Vaticano» resulta aún más acentuado.
Y no nos deja ciertamente indiferentes saber que Carlo Maria Martini haya dedicado su tesis de doctorado precisamente a este tema, la
cuestión de la crítica del «códice B»
a la luz del papiro Bodmer XIV, y
haya seguido interesándose en el estudio del «códice Vaticano» hasta
sus últimos años vividos en Jerusalén tras retirarse de la sede de Milán.
Estudios recientes suponen que en
el siglo X el códice haya sido trasladado a Calabria meridional, en una
época en la cual había todavía en
ese lugar una floreciente civilización
bizantina, y que allí el manuscrito,
evidentemente ya descolorido, haya
sufrido un largo y paciente trabajo
de control del texto. A lo largo de
los siglos, además, el códice fue enriquecido con comentarios marginales de diversas épocas y valor. De
una de estas manos, que realizó intervenciones significativas en varias
páginas del códice, se propuso últimamente la atribución a Juan Camatero, que fue patriarca de Constantinopla de 1198 a 1206 y que seguramente tuvo en sus manos el códice,
en ese período conservado en la capital bizantina: el rector Niceforo
Chrysoberge describe, de Camatero,
una especial atención dialogante hacia el mundo judío, y precisamente
una actitud similar surge específicamente de ese grupo de escolio.
La presencia del códice en el Vaticano se atestigua desde 1475. Se imagina que haya llegado de Constantinopla con los prelados bizantinos
que participaron en el Concilio
unionista de Ferrara y Florencia en
los años 1438-1439 y que, una vez en
Occidente, haya llegado a la antigua
Biblioteca de los Papas, refundada
humanísticamente por Nicolás V alrededor del año 1450. Sólo lentamente se fue percibiendo su extraordinaria importancia. En el siglo XIX
esa importancia resulta plenamente
advertida, como lo demuestran las
múltiples reproducciones facsimilares
a las cuales el manuscrito fue sometido, hasta el último realizado en
1999, en preparación al año jubilar
del 2000.
Ahora el «códice Vaticano» accede a la modalidad de divulgación
más amplia, ofrecida por la red informática: también este manuscrito,
juntamente a otros 1595, está disponible en el sitio web de la Biblioteca
Vaticana. En un futuro, que esperamos no sea muy lejano, su publicación en el sitio web se podrá enriquecer con ulteriores datos e informaciones, pero ya ahora estamos orgullosos de este servicio inicial que
hemos podido ofrecer.
La paradoja
de la abundancia
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hombres y mujeres de buena voluntad: seamos “custodios” de la
creación, del designio de Dios
inscrito en la naturaleza, custodios del otro, del medio ambiente; no dejemos que los signos de
destrucción y de muerte acompañen el camino de este mundo
nuestro. Pero, para “custodiar”,
también tenemos que cuidar de
nosotros mismos [...] No debemos tener miedo de la bondad,
más aún, ni siquiera de la ternura». Custodiar la tierra no sólo
con bondad, sino también con
ternura.
He aquí, pues, tres actitudes
que os presento para superar las
tentaciones de los sofismas, de los
nominalismos, de los que buscan
hacer algo pero sin la realidad
concreta de la vida. Elegir a partir de la prioridad: la dignidad de
la persona; ser hombres y mujeres
testigos de caridad; no tener miedo de custodiar la tierra que es
madre de todos.
A todos vosotros os pido que
recéis por mí, lo necesito. Y sobre
vosotros invoco la bendición de
Dios. Gracias.