Enseñándoles: Sabiduría y poder, 4 división (mensaje)

MATEO: DISCIPULANDO A LAS NACIONES
ENSEÑÁNDOLES
¿De dónde tiene Jesús esta sabiduría y estos milagros?
(Citas Reina-Valera 1960)
Una Pregunta
¿De dónde tiene éste esta sabiduría y estos milagros (13:53)? Esta pregunta que hicieron
en la sinagoga en Nazaret acerca de Jesús me volvía loco por mucho tiempo. No
encontraba la respuesta en esta escena (Mateo 13:53-58).
Jesús intimaba que era profeta cuando dijo, No hay profeta sin honra, sino en su propia
tierra y en su casa (13:57). Pero luego alguien preguntará, “Está bien, pero, ¿De dónde
obtienen los profetas su sabiduría y poder? O sea que aquí tampoco encontramos una
respuesta a esa pregunta que hacían en la sinagoga aquel día.
La gente del pueblo donde Jesús había sido criado habían notado dos cosas acerca de él.
Tenía sabiduría y poder especial. Ojalá que nuestros vecinos notasen algo especial en
nosotros. La mayoría de nosotros no somos profetas pero si podemos vivir un testimonio
que demuestra algo de la sabiduría y poder que el Señor ha compartido con nosotros. Ya
que no encontramos la respuesta aquí sigamos leyendo a ver si la respuesta se encuentra
más adelante en el contexto mayor. Lo interesante es que había otro señor que hacía la
misma pregunta acerca de Jesús. Tenía este señor una teoría acerca de Jesús.
Una Teoría
Este es Juan el Bautista. El ha resucitado de entre los muertos, y por eso es que poderes
milagrosos actúan en él (14:2). Este señor era nada menos que el rey Herodes. Creyó
que Jesús era Juan Bautista resucitado de los muertos. Ahora bien, si examinamos esa
idea vemos que el rey creía que al resucitar de los muertos hacía de uno alguien con
poderes especiales. Pero cuando pensamos en los que fueron resucitados no mencionan
poderes milagrosos en sus casos. Lázaro después de que el Señor le resucitó no hizo
milagros, que sepamos. El hijo de la viuda de Naín tampoco (Véase S. Lucas 7:11-17).
Pero había otro problema también. Herodes no paró a pensar que Jesús y Juan eran casi
de la misma edad y que los dos habían pasado años viviendo como contemporáneos.
Habría sido imposible que muriera Juan y apareciera en la persona de Jesús. Si Juan es
ahora Jesús, ¿dónde fue a para Jesús? Y tengan en cuenta que no se trata aquí de
reencarnación, sino de resurrección.
Se trata más bien de la conciencia de Herodes. Había ejecutado a Juan, un profeta de
Dios, un hombre justo, por que había regañado a Herodes por su adulterio con la esposa
de su hermano, Felipe. Sin embargo, no vamos a para aquí a analizar esta historia en
detalle sino saltar a la tercera historia, Mateo 14:13-21
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MATEO: DISCIPULANDO A LAS NACIONES
Creo que es aquí, en esta escena, donde encontramos la respuesta a esa pregunta, ¿De
dónde tiene éste esta sabiduría y estos milagros?
Cuando Jesús oyó de la muerte de Juan se retiró a un lugar desierto. La gente le siguió.
Cuando se desembarcó vio la multitud y tuvo compasión de ellos y sanó a sus enfermos.
Aquí hizo un gran milagro, dando de comer a toda esa multitud de 5000 hombres, no
contando a las mujeres y niños, con cinco panes y dos peces. Dar de comer a tantos fue
de verdad una manifestación muy grande de su poder.
La Respuesta
El versículo 19 es clave. Jesús manda a la gente recostarse sobre la hierba; tomó los cinco
panes y dos peces y levantando los ojos al cielo, bendijo los alimentos, y partiendo los
panes, se los dio... He aquí la respuesta a la pregunta que hicieron en la sinagoga en
Nazaret. He aquí la respuesta que Herodes buscaba. Jesús recibió su sabiduría y poder del
cielo.
¡Qué consuelo! ¡Qué seguridad! El saber que Jesús había recibido su poder del cielo me
consuela y me anima. Jesús no es simplemente un superhombre, sino un Visitante del
cielo. Otras escrituras nos enseña que es el amado Hijo de Dios (Véase Mateo 3:17).
Cuando descubrí esa realidad enseguida me puse a pensar que yo también debía levantar
mis ojos al cielo. Mis recursos espirituales están en el cielo. Mi salvación y mi Salvador
vinieron del cielo. Mi Salvador volverá del cielo de la misma manera que fue al cielo
(Véase Hechos 1:11ss).
¡Los Pies, el Corazón y los Ojos!
Pero vamos a para a pensar en tres realidades que encontramos aquí en esta escena, cosas
importantes para nuestros ministerios, tanto en la iglesia local en nuestras tierras, como
en la obra misionera en el extranjero. Las tres son:
1. “...vio una gran multitud, y tuvo compasión de ellos...” Primero, la importancia de ser
movidos por la compasión.
2. “...ordenando a la muchedumbre que se recostara sobre la hierba...” Segundo, la
importancia de estar con los pies en el suelo en medio de la necesidad.
3. “...levantando los ojos al cielo, bendijo los alimentos...” Tercero, la importancia de
levantar los ojos al cielo buscando los recursos de Dios.
Si no nos motiva el amor pues vamos a cansar de ministrar a la gente. Si no estamos
dispuestos a estar en medio de la necesidad, ¿para qué ministrar, si no hay necesidad? Y
si ministramos en medio de mucha necesidad, y con un pobre amor humano, y no
dependemos del cielo, se agotarán en seguida nuestros recursos y fuerzas. No estaremos
haciendo la obra de Dios.
Pongámonos en medio de la gran necesidad espiritual y física de la humanidad a nuestro
alrededor, y también mas allá en otros países y grupos humanos. Seamos movidos a
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compasión. Y, ¡pongámonos los ojos en el cielo de donde viene nuestra sabiduría y
poder!
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