Pregón en honor a Nuestra Señora de Fátima. La Montaña de

Pregón en honor a Nuestra Señora de Fátima.
La Montaña de Gáldar, 2014
Por Teresa Pérez Padrón
M: Buenos días niños y niñas. Hoy como cada año, tenemos el honor de recibir en
nuestro colegio, al inspector de la zona, Don Teodoro Monzón, que viene a visitarnos y
comprobar in situ, una de nuestras clases diarias.
Hoy les tengo preparada una pequeña sorpresa, vamos a conocer un poquito más
nuestro barrio, de la Montaña de Gáldar. Qué personas vivían en él, a qué se
dedicaban, cómo era la vida muchos antes de que ustedes nacieran, ¿les parece bien la
idea?
A: Sí señorita nos parece divertida la idea.
M: Les voy a leer el siguiente texto:
La Montaña de Gáldar
fue hecha
con el cuenco
de la mano de Dios.
“Y al séptimo día
descansó…”.
A: ¡Qué bonita seño, se refiere a como Dios creó nuestra montaña, ¿verdad?.
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Y no en otro lugar
sino en la isla,
el Señor;
-del hacer de sus jornadasel descanso encontró.
Al apoyar su diestra
en ésta orilla
un cono se formó.
Y ahí quedó la maravilla
del vaciado
de la mano de Dios.
M: Sí, ¡qué lista eres! ¿Te das cuenta cómo vivimos en un lugar privilegiado?
A: ¿Y tú seño, viviste aquí en La Montaña?
M: Sí, en la calle Diego de Velázquez, número 1. Mis padres se llaman Juan Pérez y
María Dolores Padrón. También tengo una hermana que se llama Sebastiana y dos
sobrinas, Desireé y Noelia.
A: ¿Y por qué naciste en una casa y no en el materno, como nosotros, seño?
M: Porque antes los niños nacíamos en las casas y una señora llamada partera ayudaba
a nacer a los niños. A mí me ayudó a nacer, Lusiita “la partera”, como a la mayoría de
los niños de éste barrio.
A: ¿Y tus padres también nacieron aquí?
M: Bueno, mis padres sí, pero mis abuelos nacieron en Lanzarote, bonita tierra
conejera. Por parte de mi padre, mi abuelo Ramón Pérez, nació en Tinajo, y mi abuela
Sebastiana, en Gáldar. Era conocida como Chanita Martín, yo no llegué a conocerla,
pues murió cuando mi padre tenía 18 años y era soltero aún.
A: ¿Y cuándo vinieron para Gáldar?
M: Regresaron cuando mi padre tenía 12 años. Entonces mi abuelo, trabajó en la finca
de Grimón, en la labranza y en las excavaciones de pozos de agua. También me ha
contado mi padre que mi abuelo hizo la primera cueva en Cañada Honda.
A: ¿Una cueva, para qué?
M: Para vivir con su familia. Antiguamente, muchas personas del barrio, vivían en
casas-cuevas, hechas a mano, picando y sacando escombros.
A: ¿Y por qué no se compraban un dúplex o un piso seño?
M: Porque no había y no se fabricaban dúplex, eran gente muy humilde. Pero lo poco
que tenían lo solían compartir con vecinos y familiares.
A: ¿Y dónde está esa cueva ahora, seño?
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A: ¿Y tus abuelos maternos, a qué se dedicaban?
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M: Esa cueva se hizo junto al estanque donde hoy en día está la plaza de Santa
Teresita, y los vecinos que tenían eran: Juan López, Juan Agustín y Teodoro Monzón
(creo que éste señor tiene algún parentesco con el inspector de hoy).
M: Bueno, mi abuelo se llamaba, León o Leoncito “el del ganado”, como era conocido,
por dedicarse a la venta y cuidado del ganado, era marchante. Hombre alegre y
divertido natural de Tahiche, Lanzarote. Y mi abuela, Lolita “la de León”, era hija de
señora Victoria y señor Cipriano, naturales de Teguise, dedicados a la labranza.
A: Y tus padres, ¿a qué se dedicaban? ¿Son maestros como tú?
M: ¡Ay mi niña, qué va! Mi padre, con 8 años, en Lanzarote, trabajó en una barbería.
Luego de camarero en un bar, repartidor de periódicos en Arrecife y cuando regresó a
Gáldar, se dedicó a la labranza. Trabajó también en las pedreras y estuvo embarcado
por las costas francesas de África.
A: ¿Pedreras? ¿Eso qué es?
M: Las pedreras son lugares, donde la mayoría de los hombres de nuestro barrio
dedicaron muchos años de su vida trabajando. De ella se sacaban los cantos con gran
esfuerzo y tesón, para luego realizar un sinfín de construcciones. La mayoría de éstos
oficios han desaparecido, debido sobre todo, a que los productos que se fabricaban se
hacen ahora con nuevas maquinaras, y por tanto, se ha industrializado la producción.
La sociedad ha cambiado en sus usos y costumbres y se ha modificado el tipo de
ocupación de la población.
A: ¿Y no habían bloques como hoy?
M: No, todo era manual, con picos, marrones y cinceles, picando de sol a sol. Había
labrantes, canteros y pedreros.
A: Señorita, nos está gustando, lo que nos estás enseñando hoy, cuéntanos más cosas.
M: ¿Qué más les gustaría saber?
A: ¿Y tu madre?
M: Mi madre, desde los 9 años, se fue a trabajar para poder ayudar en su casa, pues mi
abuelo tuvo 12 hijos y era los tiempos de la postguerra, eran tiempos muy duros.
Trabajó en los llanos de Caleta, con Míster Leacock, en plataneras, tomateros y
también en el Cardonal, cuyo encargado era, Juan Molina.
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A: ¿Con un sólo libro, cuántas asignaturas tenían, había comedor y transporte escolar?
¿No hacían salidas culturales?
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Por eso ellos no tuvieron estudios, eran gente muy humilde, lo poco que estuvieron en
el colegio aprendieron a leer y a escribir con una cartilla muy básica. Y no pasaron del
tomate.
M: Sí, con una sola cartilla, pero era muy grande el empeño que tenían en aprender.
Que si no lo hacían en la escuela se fijaban en los mayores. Y a el resto de todas tus
preguntas, te contesto que no.
A: Pues qué aburrimiento de colegio.
M: Y ustedes se quejan de lo que hoy tienen y siempre quieren más. No son
conscientes de todo lo bueno que se les ofrece, sacarle buen provecho a las nuevas
tecnologías, aprovecharla aprender y conocer.
A: Seño, ¿tú siempre has vivido aquí?
M: No, cuando apenas tenía 1 año, mis padres se trasladaron a vivir al Aaiún.
A: Y eso, ¿dónde está?
M: En el Sahara, África. Era una colonia española.
A: ¿Cuánto tiempo estuviste?
M: Estuve hasta el año 1975, cuando España se vio obligada a dejar ese territorio. Y
nos tuvimos que volver a Canarias. Fue una época te transición en el gobierno,
pasamos en poco tiempo de una dictadura a una democracia.
A: ¿Por qué se fueron? ¿No estaban bien aquí?
M: Bueno, no sólo mi familia emigró al Sáhara, muchos vecinos del barrio también lo
hicieron, con la ilusión de encontrar una mejora en sus vidas y ahorrar dinero. Mi
padre se fue en el año 1959. Mis tíos también se fueron. Así que no extrañé demasiado
a mi familia, porque la mayor par de ellos estaban allá.
Vivíamos muy bien, compartiendo el día a día con una cultura diferente a la nuestra,
de la que aprendimos mucho, y los saharauis de nosotros también. En mi casa se tiene
muy buenos recuerdos de aquellos años, se trabajaba y no nos faltaba de nada.
Muchas personas, pueden agradecer lo que tienen ahora, gracias a aquellos años de
trabajo. El regreso fue muy duro, pues muchas personas, pasaron de estar activas a
una situación de paro.
A: Entonces, ¿no venías de vez en cuando a Canarias?
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A: ¿Cómo te lo pasabas? ¿Ibas a las verbenas?
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M: Sí, en verano, mi madre me mandaba para acá con mi “maye Lola”, a pasarme las
Fiestas de Santiago aquí.
M: Buena pregunta. En aquellos años, las fiestas, no son como las de hoy. Recuerdo,
cómo se pintaban las casas, los frontis, el barullo de la gente en Gáldar, los
preparativos para la comida, es decir, un sinfín de actividades que ponían a la gente,
muy contenta. Era la fecha de estrenar.
A: ¿Estrenar?
M: Sí, estrenar. Un traje por la mañana para la función y otro por la tarde para la
batalla de flores. Luego, hasta el día de Reyes, no había más ropa nueva.
A: ¡Ay señorita! A mí me da algo si no estreno algo de vez en cuando.
M: ¿Ven cómo ha cambiado todo? Nosotros éramos muy felices así. Teníamos mucha
ilusión por las fiestas.
A: ¿A qué colegio ibas? ¿Al Alcalde Diego Trujillo?
M: No, ¡qué va! Ése colegio no se había construido. Yo fui a uno del casco de Gáldar; el
Antonio Padrón. Recuerdo que comencé en sexto curso, cuando regresé del Aaiún.
Ahora tocaba adaptarse a un nuevo colegio y a un nuevo lugar donde vivir. Subir y
bajar La Montaña cada día y con jornada partida, para mí era un suplicio cargada de
libros y uniformada.
A: ¿Jornada partida?
M: Sí, antes las clases eran, mañana y tarde.
A: ¡Qué raro es todo eso! ¿A qué jugaban? ¿Tenías amigas?
M: Jugábamos mucho y pasé mucho tiempo, en casa de “maye Lola”, con mis primos y
primas. Recuerdo que merendábamos plátanos amasados con gofio, nos sentábamos
en el suelo sobre un saco de papas abierto y la hondilla en el centro y todos íbamos
comiendo. Luego pasaba el pan calentito de Juanito Molina, tocando la pita del coche.
Y mi abuela nos hacía bocadillos de mantequilla y azúcar, o también de salami, que
íbamos a comprar a la tienda de Antoñita, la de Birginita.
Las calles estaban sin asfaltar, y era nuestro lugar preferido, jugar en los monturrios,
hacíamos casitas con piedras y caminitos. La comida la hacíamos con unas plantas que
le llamábamos pescado salado y fideítos.
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M: ¡Qué va! No había parques. Solíamos salir a la calle de arriba, a la casa de mi abuelo
Ramón, a jugar con mis primas, Rosi, Loli y Paqui. Después que mi abuelo, nos daba
una loncha de pan bizcochado, subíamos por veredita peligrosa, a la Calle Maestro
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A: ¿Dónde más jugabas? ¿Ibas al parque o a la plaza?
Quesada Martín, a ver a mis primos, Ignacio y Nievita, para ir a jugar a la Cueva
Herrera.
A: ¿Cueva?
M: Sí, allí jugábamos y nos escondíamos unos de otros, metiéndonos miedo. Luego,
pasábamos a tomar agua, por la calle de mi tía Ángela y allí veíamos a Victoria y
Carmelo, sentados en la sala “hablando”, pues decían que era día de novios.
A: ¿Por qué no jugaban en las casas a los videojuegos?
M: Porque no existían esas maquinitas, que hoy les quitan a ustedes toda la
creatividad, la inquietud de aprender, conocer, compartir, respetar, etc.
Jugábamos al ratón y al gato, la soga, el elástico, la gallinita ciega, el pañuelito, el teje,
el escondite, a las 4 esquinas, perrito agachado, la sillita, el brilé y el trompo… Los
juegos formaban parte de nuestra educación, lo compartíamos con el tiempo de
trabajo.
A: Todos éstos juego tradicionales, ¿lo podemos poner en práctica en el colegio?
M: Claro que sí. Así podemos evitar, de alguna forma, el estado de agresividad en el
que se encuentran los alumnos, cuando bajan al patio.
A: ¿Tu madre te dejaba jugar en la calle?
M: Claro que sí, a pesar del estado de las calles, que estaban sin asfaltar y no había luz,
sólo había barranqueras y demás. Si te caías, te limpiabas con saliva y a seguir
corriendo (no había infecciones, ni puntos de sutura, ni había que llevarte corriendo al
Centro de Salud). Se te hacían unas caspas, en las piernas y en los codos, que poco a
poco se iban cayendo.
A: ¿Estudiabas mucho señorita? ¿Te dejaban coger el móvil?
M: ¿Móvil? ¿Qué era eso? No existían los móviles, ni Whatsapp, ni Internet, ni
Youtube, ni si quiera había teléfono fijo en las casas.
Me gustaba estudiar, pero también jugar. No había suspensos, ni clases de apoyo, ni
profesores particulares, había que estudiar y punto.
A: ¿Qué más había en nuestro barrio, para pasarlo bien?
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M: Que la tenías clara con tus padres, arrestada sin verano.
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A: Si suspendía, ¿qué pasaba?
M: Bueno, por aquella época estuve en un grupo, de escala en HI-FI, que llevaba un
chico, llamado, Juan Lorenzo, se llamaba, Musical Ajódar. ¡Qué bien lo pasábamos
ensayando y actuando!
A: ¿Hiciste la 1º Comunión?
M: ¡Claro! Me preparé en la Iglesia del Aaiún, con un sacerdote que se llamaba Don
Sebastián.
A: ¿La recibiste allá?
M: No, mi madre quería que fuese allá, entonces continué con una catequista, que se
llama, Antoñita González, en la Calle Tazirga, que teníamos que llevar un banco para
sentarnos.
A: ¿Cómo se llamaba el sacerdote, que había antes en nuestra Parroquia?
M: Se llamaba Don Gonzalo Fernandez Parrilla. El mismo que en años más tarde,
casaría a mi hermana, en la misma Parroquia. Creo que fue la primera boda celebrada
aquí.
A: ¿Te dieron muchos regalos? ¿Fuiste a Disneyland cuando hiciste la 1º Comunión?
M: No había ni regalos ni viajes. Por aquellos años, los niños, íbamos de casa en casa,
de vecinos y familiares, repartiendo las estampitas, a cambio, te daban algunas
monedas, que guardábamos con mucha ilusión. Con el vestido remangado para no
llenarlo de tierra y polvo del camino. Lo más importante para nosotros, era recibir a
Dios por primera vez.
A: Para subir La Montaña, ¿no era peligroso? ¿Había atajos?
M: ¡Claro que sí! Solíamos subir por la casa de Santiago (el chaleco). Y nos quedábamos
en la Calle Tazirga. Recuerdo que siempre había gente en la calle, y las puertas con las
aldabas, las calles barridas y rociadas, y la música en las radios, con las canciones del
momento.
A: ¿No entraban los ladrones?
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Recuerdo la tienda de Prudencito, con sus polos de fresa. A Natividad, a Antoñita la de
Birginita, cruzando de la tienda a su casa. A Olguita, Sionita la de Juanito Molina, que
siempre me decía: “¡Qué flaquita estás mi niña!”. Reginita y mi tío Domingo Padrón, y
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M: ¡Qué va! Todos nuestros vecinos, se han caracterizado, por ser gente humilde, pero
muy honrada. Los vecinos eran como de la familia, se conocían todos y sabía de quién
eran hijos o nietos.
en la puerta mi maye Lola, esperándome como cada día para verme y mandarle algo a
mi madre. También Carminta Machín asomada a la ventana con sus bromas y
ocurrencias. Juanita Padrón, Sionita y Pedro, Marianita, Nina, Antonio Flores, siempre
trabajando en su casa, y que de vez en cuando, se acordaba de Dios y de su madre
cuando algo no le salía bien.
A: Señorita, hablas de ellos con mucho cariño.
M: La verdad es que sí, fueron y son mis vecinos de toda la vida y se les echa de menos
a todos los que ya no están con nosotros.
A: ¿Sigues pasando por esa calle?
M: Muy poco, me da mucha tristeza, porque ya no es lo que era, faltan muchos, tanto
jóvenes como mayores.
A: ¿Qué más vecinos tenías?
M: Bueno, frente a mi casa, a Bartolito al del pescado y Carmelita, Estebita y Carmelita,
donde hoy viven, Mela y Andrés. Enriquito Cáceres, siempre con sus sacos de hierbas
al hombro. Fefita Malena, Corinita, Chona Santa, que siempre pasaba los viernes,
vendiendo dulces, con Coronilla. La tienda de Anita, la madre de mi amiga Ani. Y la
tienda de Antoñita y Juanito Flores.
A: ¡Cuántos vecinos! Yo no conozco a casi nadie de mi calle, no sé ni cómo se llaman.
M: Muchos son los vecinos y las personas conocidas que de una manera u otra han
tenido que ver con mi vida en el barrio.
A: ¿A qué instituto fuiste?
M: Al Saulo Torón en Gáldar. Y cuando acabé comencé mi carrera de Magisterio en Las
Palmas de Gran Canaria.
A: ¿Te casaste?
M: Sí, me casé cuando terminé de estudiar. Tuve dos hijos: Adán Michel y María del
Mar.
Los dos fueron bautizados en ésta Parroquia, por Don Pedro Monzón. ¡Qué gran
sacerdote! Siempre tan cercano, un fiel reflejo de las enseñanzas de Jesús de Nazaret.
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M: Sí, ellos son dos mis grandes tesoros, que llena mi vida de amor y cariño y de los
cuales descubro muchas cosas cada día.
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A: A su hija creo conocerla, es de mi edad más o menos.
A: Dice mi madre que tú fuiste catequista. ¿Es verdad?
M: Sí, cuando mi hijo Adán comenzó con su formación de catequesis, yo me hice cargo
de un grupo de niños allá por el año 94-95. Y a partir de ahí me gustó mucho lo que
hacía y me involucré en diferentes actividades parroquiales relacionadas con la
formación de niños y padres.
A: ¿Y habían más catequistas?
M: Sí, mucha. Algunas de las que me acurdo fueron: Dori, Pepita Mederos, Carmen
Rosa Quintana, Sandra, Chana, Yolanda, Paqui, María del Mar, Fátima, Ana, Rosa,
Maruchi, Victoria, Elvira…Perdón por las que me puedo olvidar que son muchas más.
A: ¿Y te gustaba ser catequista?
M: Sí, recuerdo nuestras reuniones de coordinación, los núcleos comunitarios,
actividades, charlas, retiros, convivencias…
A: Señorita como ha cambiado todo desde que eras pequeña.
M: Sí, muchos son los cambios.
A: ¿Y tenías muchos libros y materiales?
M: Que va, unos cuadernillos Rubio, lápiz, goma, lápices de colores, diccionarios,
ceras…
Y los libros que nos acompañaron fueron: el catecismo escolar, los libros Senda, Delta,
que compaginábamos con la lectura de los tebeos.
A: ¿Y no veías la televisión?
M: Sí, pero sólo programas infantiles: Barrio Sésamo, Los Payasos, Vamos a la cama,
Heidi , Marco, Pipi Calzaslargas, La casa de la pradera, Verano azul, Aplauso…
M: Bueno ahora quiero hacerle una pregunta a nuestro inspector Don Teodoro
Monzón. Don Teodoro, si es usted tan amable puede levantarse si lo desea.
¿Usted sabe o recuerda cuándo y dónde se realizó el milagro de la aparición de la
Virgen de Fátima?
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M: Muy bien, ¿ven niños como hay que estar atentos en clase? ¿Y ustedes saben a que
virgen veneramos nosotros en nuestra parroquia?
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RESPUESTA
RESPUESTA
M: Muy bien, que buenos alumnos tengo. ¿Se da cuenta señor inspector?
En las fiestas de nuestro barrio se venera la imagen de Ntr. Sr. del Rosario de Fátima y
celebramos su fiesta el 12 de octubre, festividad que coincide con la fiesta del Pilar.
Para los católicos la fecha del milagro fue un 13 de mayo de 1917 en Cova de Iria en
Portugal, donde la virgen se le parece a 3 pastorcitos como “el Ángel de la Paz” y les
pide que recen por la Paz del Mundo.
A: ¿Y cuándo se construyó nuestra parroquia?
M: Bueno, fue declarada parroquia en el año 1963 y su construcción fue gracias al
empeño del párroco Abraham Hernández Benítez y esta idea terminó con el párroco
González Arencibia.
A: Señorita, pero yo tengo una duda. Si en nuestra parroquia veneramos a Ntr. Sr. de
Fátima, ¿cuál de las dos imágenes es? Porque hay dos vírgenes y tan diferentes una de
otra, ¿cuál es la Virgen del Rosario de Fátima realmente?
M: Buena pregunta. Antiguamente presidía el altar la Virgen de Fátima que es fiel
reproducción de la del Santuario de Fátima donde apareció la Virgen. Ésta es venerada
en La Montaña desde 1953. Subía cada año desde la parroquia de Santiago Apóstol en
procesión y eso llevo a construir la nueva iglesia para su Patrona.
A: Entonces, ¿por qué hicieron otra si ya teníamos una?
M: Pues la verdad es que no lo sé, fue iniciativa de un reducido grupo de vecinos que
encargaron esta nueva imagen, pero que decir tiene que no guarda ningún parecido a
Ntr. Sr. de Fátima.
A: ¿Desde cuándo eres profesora del Alcalde Diego Trujillo?
M: Mi labor educativa, comienza en el año 1997. Aquí estuvieron escolarizados mis
hijos y también realicé mis prácticas de magisterio. Estoy muy contenta de pertenecer
al claustro de profesores que lo integran. Nuestro objetivo, no es otro, que garantizar y
ofrecer una mejora en la calidad de la enseñanza. Presumo de tener unos excelentes
compañeros, tanto docentes, como personal laboral. Quiero expresar un recuerdo, con
gran cariño, a todos los que ya no están con nosotros.
Página
M: Sí, para mí “educar”, es transmitir cosas valiosas, fomentar que mis alumnos las
asimilen y las aprecien, y, en el caso de los valores humanos, dirijan su
comportamiento hacia ellos. “De nada vale que el entendimiento se adelante si el
10
A: ¿Te gusta ser maestra?
corazón se queda”. Deseo que mis alumnos, sean resistentes y no vulnerables,
creativos y no rutinarios, sociales y no insociables, activos y no dependientes, valientes
y no cobardes, reflexivos y no impulsivos, amigables y no agresivos. Si consigo mis
objetivos, mis alumnos serán más felices y mejores personas.
A: Pero, ¿a cuántos niños le has dado clase?
M: A muchísimos. Ya son hombres y mujeres, con sus carreras terminadas, padres y
madres de familia, que todavía se acuerdan de mis consejos y reprimendas en clase.
Pero cada curso escolar, me sorprendo al ver matriculado, a los hijos de mis antiguos
alumnos. Ahí, me doy cuenta, lo rápido que pasa el tiempo. Me considero “la abuela”
de esos pequeñitos, como suelo decir “son mis niños de mi barrio…”.
A: Dentro de poco son las fiestas del barrio, ¿verdad? ¿Cómo eran antes?
M: Cuando llegaba el mes de octubre, nos preparábamos para la fiesta. Participábamos
de los juegos, escala en HI-FI, concursos, la tómbola y de las actividades festivas.
Recuerdo las verbenas en los alrededores de la iglesia, donde se cerraba con tablones,
y la música de “Los Zotos y los Guayres”, nos hacía a todos disfrutar, eran las orquestas
de la época. Las primeras fiestas, se organizaron donde hoy día se encuentra la
farmacia de La Montaña. Y más tarde, se construyó, el salón social, y a partir de ahí, la
asociación de vecinos.
A: ¿Cuándo se construyó la iglesia?
M: A finales de los años 60, queda finalizada en su estructura, la nueva iglesia en honor
a nuestra patrona.
A: ¿Por eso celebramos la fiesta? ¿En honor a nuestra Virgen?
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M: Por supuesto, toda fiesta religiosa, consta de actos cívicos y actos religiosos. Se
dedican a un Santo/a. Por eso nosotros en nuestras fiestas, uniremos nuestros
corazones ante nuestra Madre, y le pediremos por nuestro barrio, por nuestras fiestas,
que no nunca decaiga las ganas de participar, convivir, relacionarnos, participar y
disfrutar en un ambiente de armonía, de todos los actos que se nos presentan. Que
nos llene de amor, esperanza y fe. Ofrezcámosle a la Virgen lo mejor y más bello que
tenemos en nuestro corazón, Dios la eligió, para ser la Madre del Salvador. Y ella en su
humildad y sencillez dijo, “sí”. Aceptando así, su palabra.
Ilustrísimo Señor Alcalde, distinguidas autoridades presentes, miembros de la comisión
de fiestas, familiares, amigos, y vecinos de La Montaña de Gáldar, bienvenidos a todos,
y gracias por dejarme expresar, éste mi pregón. He querido transmitirlo como mejor
sé, simulando un aula con niños y la visita inesperada del inspector que como cada
años, nos visita.
Ha sido un honor y un orgullo para mí, compartirlo con todos ustedes y agradecerle a
la Comisión de Fiestas de Nuestra Señora de Fátima, el haberme invitado.
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Muchas gracias, buenas noches y a disfrutar de nuestras fiestas.
NUESTRO «COLE»
LA MONTAÑA DE GÁLDAR
LA FAMILIA DE MI HERMANA
MI BAUTISMO
LANZAROTE
MI «PAYE RAMÓN»
CASAS CUEVA
MI «PAYE LEÓN,
a la derecha»
MI «MAYE LOLA»
MI PADRE
VIVENCIAS EN LANZAROTE
TRABAJOS
PEDRERAS
MI MADRE
EL AAIÚN
LA MARCHA VERDE
CAMPAMENTOS DE TINDUF
CONVIVENCIAS EN EL AAIÚN
INFANCIA
LUGAR DE JUEGOS
TARDES DE MERIENDA
NUESTRAS CALLES
¡HORA DE ESTUDIAR!
IGLESIA DEL AAIÚN
MI PRIMERA COMUNIÓN
BODA DE MI HERMANA
ALGUNOS PROBLEMILLAS
MIS HIJOS
SUS BAUTIZOS Y COMUNIONES
MATERIAL ESCOLAR
PROGRAMAS I NFANTILES
NUESTRA PARROQUIA
LAS ORQUESTA S DE LA ÉPOCA
NUESTRAS FIESTAS
Ntra. Sra. del Rosario de Fátima