ALTERACIONES DE SERVICIO

ING. ZOOT. PHD. MAURICIO ÁLVAREZ – INTA Valle Inferior [email protected]
ING. AGR. MSC. DEMIÁN CEBALLOS – INTA Esquel
ING. AGR. MSC. LAURA VILLAR – INTA Bariloche
PROPUESTAS PARA
EL NUEVO PARADIGMA
Foto 1
Equipo de suplementación para balanceados con sal. (Foto Martín Villa).
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E
n el anuario anterior mostramos como las fuerzas impulsoras que modelaron los sistemas de
producción ovina patagónicos se modificaron.
Expusimos una serie debilidades del modelo
de producción vigente y la necesidad de cambiar el paradigma de la ganadería ovina patagónica (Álvarez, 2012). La
pregunta es cómo construimos una visión integral acerca
de estos sistemas y cómo esta se traduce en el diseño
concreto de los mismos y acciones que pasen del esfuerzo
individual al colectivo. Intentaremos exponer algunos
conceptos que pueden ser útiles en la construcción de
este nuevo paradigma.
Una de las características de los sistemas extensivos es
que se desarrollan sobre pastizales naturales con uso
mínimo de insumos externos. Si bien estas características
contribuyen a la vulnerabilidad del sistema es posible
transformarlas en una fortaleza si lo asociamos a la imagen “natural” de la región patagónica. Existe una creciente
preocupación en la sociedad acerca de la influencia de los
sistemas de producción sobre la evolución de los recursos
naturales, sobre la calidad e inocuidad de los alimentos y
el tratamiento y el manejo que reciben los animales. Una
de las propuestas que están impulsando investigadores
de Australia y también del Uruguay en respuesta a estas
preocupaciones es la visión de sistemas “limpios”, “verdes” y “éticos” (Martin y Kadokawa, 2006).
Limpios significa implica reducir o eventualmente eliminar
las prácticas dependientes de drogas, hormonas externas
y productos químicos.
Verdes implica realizar el mínimo daño al ambiente
contribuyendo a generar una industria sustentable en el
largo plazo.
Éticos porque ponen el foco en el bienestar animal pero
también en todo lo relacionado con la preservación ambiental.
Estos conceptos aplicados al diseño de los sistemas
patagónicos no necesariamente deben tener las mismas
implicancias que en el caso de Australia o Uruguay. Dado
que los sistemas patagónicos son sensibles a la incorporación de insumos externos los momentos de intervención
deben ser aquellos de máxima respuesta. En el gráfico 1
se muestra la demanda energética y el riesgo de cada una
de las etapas del ciclo de producción ovina.
Los momentos de mínima demanda energética ocurren
entre el final de la lactancia, cuando las ovejas terminan
de criar, y el inicio de la gestación. El fin de la crianza, el
período de seca y el inicio de la gestación no implican
riesgo ya que no definen en gran medida la producción
a lograr. El riesgo asociado a estos eventos sería el de
la pérdida de la oveja por enfermedad o predación y no
debería superar el 5 %. En cambio el riesgo en el período
pre-servicio es más elevado aunque los animales tengan
una demanda energética baja. Esto se debe a que la
condición corporal y la evolución de peso de los animales
durante el servicio tienen una marcada influencia sobre la
tasa ovulatoria. Esta variable es la que define la máxima
cantidad de corderos que se pueden producir. En la mayoría de las áreas ecológicas de la Patagónica no es deseable
elevar la tasa ovulatoria para obtener mellizos, pero sí es
necesario alcanzar la máxima preñez posible. El momento
de máximo riesgo y máxima demanda energética es el final
de la gestación. En este momento los requerimientos de
los animales aumentan exponencialmente y duplican a los
de una oveja vacía.
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realizar antes del servicio, de manera que los animales
ingresen con una condición igual o superior a 3,0 puntos.
Otro aspecto importante es la suplementación de los carneros que se utilizarán. La evidencia indica que la producción
de espermatozoides es de 20 millones por gramo de peso
testicular siendo posible incrementar hasta 25 gr/semana
el peso de los testículos en carneros suplementados con
concentrados energético-proteicos (Martin y WalkdenBrown, 1995). El manejo nutricional de los machos debe
comenzar al menos 60 días antes del servicio y los carneros deben llegar en buen estado pero no gordos. Existe
evidencia de que los machos no ejercitados con exceso de
gordura tienen un pobre desempeño durante el servicio
aunque presenten un elevado peso testicular.
El otro momento clave para intervenir es el fin de la gestación. La mayor parte de las pérdidas durante este período se
debe a un pobre vínculo entre la oveja y el cordero. Cuando
las ovejas llegan débiles al parto tardan más en parir, los
corderos sufren falta de oxígeno y aunque se establezca
el vínculo tienen menos vigor (Viñoles et al., 2009). Estos
animales parecen normales pero mueren pocos días después por inanición. Si la oveja está muy débil generalmente
abandona la cría. Existen varias maneras de intervenir en
este momento. Si la preñez está concentrada porque se
utilizó algún método para sincronizar el servicio es posible
continuar con el esquema de alimentación focalizada. La
suplementación con concentrados energéticos como maíz
o cebada por dos semanas antes del parto genera una serie
de mejoras acumulativas durante el parto. Se incrementa el
volumen de la ubre, la producción y la calidad del calostro,
disminuye el tiempo del parto, los corderos tardan menos
tiempo en pararse y mamar y se establece más rápido el vínculo madre-hijo (Banchero et al., 2006; Villar et al., 2010).
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Gráfico 1.
El concepto de “alimentación focalizada” (focus feeding)
se basa en la incorporación de suplementos diseñados a
medida, durante períodos muy cortos para manipular nutricionalmente los eventos reproductivos. Se ha demostrado
que el suministro de suplementos durante los últimos 3
a 4 días previo a la ovulación puede incrementar la tasa
ovulatoria aumentando el porcentaje de mellizos. Uno de
los requisitos esenciales para aplicar esta estrategia es
conocer con cierta precisión el momento del ciclo estral y
la fecha de gestación en la que se encuentran los animales.
Bajo el concepto de sistemas “limpios” el uso de hormonas
externas no está permitido. No obstante está ampliamente
demostrado que las hormonas utilizadas para sincronizar
celos en ovinos son metabolizadas sin dejar residuos. La
sincronización con una dosis única de prostaglandinas
o con progestágenos, podría generar una concentración
suficiente de la ovulación como para aplicar la estrategia
de alimentación focalizada.
Otra alternativa es el uso del efecto macho. La introducción
repentina de un elevado porcentaje de machos (8-10 %)
puede inducir la ovulación en ovejas que se encuentran
en anestro estacional o a punto de iniciar la pubertad.
Las ovulaciones son lo suficientemente sincronizadas
como para permitir el uso de la alimentación focalizada.
El uso del efecto macho tiene la ventaja de que se puede
utilizar para producir corderos a contraestación cuando los
precios del mercado son mayores. Si bien el efecto macho
no es perfecto, la raza Merino es una de las que mejores
responde a este tipo de estimulación. Para maximizar la
respuesta es necesario introducir junto con los machos algunas ovejas en celo (efecto macho + efecto hembra). Hay
que considerar que la primera ovulación no es precedida
de celo por lo cual los carneros no detectan a las ovejas.
Además la mitad de las ovejas presentan un ciclo reducido
de seis días y después continúan con ciclos normales.
Este tipo de manejo se puede aplicar en Patagonia Norte,
Pampa Húmeda, la Mesopotamia y en los valles, pero no
se adapta a la mayoría del territorio Patagónico.
Cualquiera de estos métodos de sincronización permitiría
aplicar un manejo nutricional para aumentar la tasa ovulatoria con un mínimo uso de insumos externos. No obstante
como se mencionó anteriormente para la mayoría de los
casos no es deseable aumentar el porcentaje de mellizos.
La estrategia de manejo nutricional para los sistemas
patagónicos se debería basar más en el efecto estático,
es decir en lograr que los animales ingresen al servicio en
un buen estado. Para ello la suplementación se debería
PROPUESTAS PARA EL NUEVO PARADIGMA
Si no se utilizó ningún método para sincronizar el servicio,
es necesario utilizar esquemas de suplementación más
prolongados (30 días). Para estos casos se han desarrollado suplementos específicos que permiten simplificar
el manejo, reducir la mano de obra y evitar problemas de
acidosis (Ceballos et al., 2012). Estos suplementos incluyen
sal como limitador del consumo y se han utilizado exitosamente en grandes estancias (Fotos 1 y 2). En el Cuadro 1 se
muestran los resultados de la suplementación estratégica
con balanceados con sal en 6 establecimientos ubicado
en Sierras y Mesetas Centrales en la provincia de Chubut.
En estos sistemas de producción la suplementación mejoró la condición corporal, peso del vellón, porcentaje de
señalada y crecimiento de los corderos. El aumento de
producción cubrió los costos directos (alimento, mano de
obra y amortizaciones) y la rentabilidad estimada fue del
Cuadro 1. Evaluación de la suplementación estratégica en 6 establecimientos ubicado
en Sierras y Mesetas Centrales utilizando balanceados con sal (Ceballos y otros, 2012).
Campos
Kaquel
Laguna del Toro
Cuadros
Mallín Hache
% de sal
16
12
Animales (n)
124
4000
Categoría
corderos ovejas
Superficie (ha)
10
4012
DFO (KgMs/ha) 2000
28,5
UGO/animal
0,49
0,09
CMSb (gr/día)
435,5
640
CC inicial
1,96
1,99
CCl final
2,74
2,53
Duración (días)
48
90
Cerro
12
1400
ovejas
1637
11,3
0.04
640
1,99
2,45
90
San Martín
Horrasca Laguna
14
16
1000
700
ovejas
ovejas
1181
1927
80,8
65.1
0.29
0.54
590
440
2,18
2,1
2,51
2,28
70
70
La Ermita
Testigo1
-1000
ovejas
3098
20.1
0.18
0
1,84
1,62
0
LE
16
630
ovejas
537
80
0.21
380
1,58
1,93
67
Cambio
Rural
CR
16
220
ovejas
900
S/D
S/D
430
S/D
S/D
36
Don
Miguel
DM
16
450
ovejas
115
40,2
0,03
600
S/D
S/D
30
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Cuadro testigo sin suplementación. S/D: Sin datos. CC: condición corporal, escala del 0-5. DFO: Disponibilidad forrajera.
UGO: Unidad ganadera ovina (330 kgMs/año). CMSb: Consumo de materia seca de balanceado.
Gráfico2. Consumo de las principales especies de pastos
en el cuadro Laguna del establecimiento San Martin en tres
momentos diferentes. El consumo se mide con un índice
de 0 a 3 donde 0 es nulo y 3 muy intenso sobre plantas
seleccionadas al azar.
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se realiza en áreas reducidas. En Sierras y Mesetas Occidentales se deberían utilizar los mallines y una parte de la
estepa que los rodea durante este período. En sistemas de
pequeños o medianos productores es posible incorporar el
uso de los cobertizos. De esta manera la parición se produce
en condiciones controladas, facilitando el manejo nutricional
y el establecimiento correcto del vínculo entre la oveja y la
cría (Giraudo et al., 2002).
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16,0%. Además se observó un alto consumo de especies
poco preferidas cercana a los comederos (Gráfico 2),
debido al mayor tiempo que ocupan los animales en
esa porción del campo y al incremento en la proteína
bruta de la dieta que mejora la digestibilidad de este
tipo de especies.
Tanto en el caso de suplementaciones cortas como de
larga duración, el manejo se verá facilitado si la parición
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EL NUEVO PARADIGMA
Foto 3. Ovejas suplementadas con balaceados
con limitador de consumo (Foto Martín Villa).
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Un aspecto clave de manejo durante esta etapa es el manejo y el protocolo de esquila. Las ovejas esquiladas antes
del parto incrementan el consumo de alimento (para lo cual
debe contar con forraje disponible) y buscan lugares más
reparados para parir. La esquila preparto también mejora
notablemente la calidad de la lana ya que se incrementa
el rinde al peine y la resistencia a la tracción.
La combinación de esquila preparto con alguno de los
esquemas de suplementación mencionados y la parición
en áreas reducidas maximizaría las posibilidades alcanzar
una elevada señalada.
Finalmente otro momento de intervención es luego de la
señalada. En general los corderos pierden peso entre la
señalada y el destete. Para que un elevado porcentaje alcance las condiciones comerciales de venta sería necesario
suplementar con 300-400 gr/animal/día de concentrados.
Aquellos corderos que no son terminados en el campo se
pueden engordar a corral o vender como flacos para que
se invernen en los valles irrigados u otras áreas ecológicas
de mayor potencial forrajero.
Desde el punto de vista “ético”, los mayores conflictos
surgen con el manejo actual del pastoreo actual y el grado
de deterioro que presentan los sistemas. Es necesario
avanzar hacia sistemas que imiten lo que sucedía en la
naturaleza. Los pastizales de la Patagonia están adaptados
a un uso intenso pero de baja frecuencia. Las mayores
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la construcción de un una nueva ruralidad. La mayor parte
de las explotaciones ovinas están en manos de pequeños
productores cuyos ingresos están por debajo de la línea de
la pobreza. La mayoría de estos productores no tiene acceso al financiamiento formal. Por otro lado las inversiones
necesarias para aplicar el tipo de manejo propuesto varían
entre estrato de productores, áreas ecológicas y tienen un
período de repago prolongado que generalmente supera
a las ofertas de los programas de intervención. En este
sentido es necesario recuperar los espacios de discusión
y trabajo que un su momento se impulsaron desde Ley
Ovina para diseñar herramientas financieras acordes a
cada estrato de productores y área ecológica.
Asimismo es necesario avanzar en el diseño de marcos
legales diferenciados que rescaten su función como custodios del ambiente, productores de alimentos y fibra.
Para referencia un pequeño productor patagónico con
250 animales de esquila, puede producir proteína animal
para alimentar a 10 familias de residencia urbana y lana
para satisfacer la demanda de 300 familias (estimaciones
propias en base a datos del INDEC y FLA). Por otro lado en
muchos lugares la ocupación que realizan del territorio,
es un ejercicio de la soberanía. En el gráfico 3 se muestra
como pueden responder estos sistemas a la aplicación de
un paquete tecnológico como el descripto en este artículo.
Un sistema mejorado podría arrojar un margen bruto de $
50.000. Este sería el monto disponible para consumir en
alimentos, vestimenta, movilidad, energía, mantenimiento
de la vivienda, salud. La mayoría de los lectores de este
anuario saben que los alimentos no son más baratos en el
medio de la Patagonia que en un supermercado de Buenos
Aires. ¿Quién se iría a producir carne y lana a la meseta
Patagonia por un sueldo de $ 4200/mes? Sin servicios
de luz, gas, agua potable, sin acceso a centros de salud
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Gráfico 3. Impacto de la incorporación de tecnología sobre
la economía de los sistemas de pequeños productores.
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dificultades para aplicar este tipo de manejo tienen que
ver con la infraestructura predial disponible. Se puede
utilizar el alambrado eléctrico y las aguadas móviles para
disminuir los costos, pero aún así las inversiones tienen
períodos de repago que superan a los plazos de los créditos disponibles.
Otro aspecto que puede entrar el conflicto con el aspecto
“ético” de los sistemas de producción se relaciona con
el control de predadores. En el artículo del año anterior
mencionamos que deberíamos encontrar nuevas maneras
de convivir o mitigar el daño que producen los predadores.
Se han desarrollado varias experiencias en Patagonia con
el uso de perros pastores (EEA Bariloche, EEA Esquel, EEA
Valle Inferior, EEA Trelew) con resultados positivos. Dado
que las mayores pérdidas se producen entre el parto y la
señalada, la incorporación de la parición en áreas reducidas facilita el uso de perros pastores y las recorridas
que realiza el personal diariamente también contribuye a
disminuir la frecuencia de ataques.
Hasta aquí hemos desarrollado los aspectos de manejo
que pueden aportar a construir un nuevo modelo productivo integrando tecnologías. La calidad de los protocolos de
esquila y certificación también debe evolucionar. Algunos
aspectos que se pueden incorporar al protocolo PROLANA
son aquellos referidos al factor de riesgo de contaminación con fibras coloreadas. Los técnicos de la EEA Trelew
han desarrollado un protocolo de esquila secuencial
desmaneada que permitiría reducir la contaminación
(La Torraca et al., 2004) pero además se puede trabajar
en la diferenciación de las lanas Merino Seleccionadas
(Mario Elvira com. pers.). Las majadas que están bajo los
esquemas de Mejoramiento de la AACM – Merino Puro y
Merino Puro Registrado – han eliminado los animales con
defectos de pigmentación y también presentan menos
riesgo de contaminación. También es posible incorporar
indicadores al protocolo que permitan informar el riesgo
de presencia de contaminantes químicos. De esta manera
se amplía el concepto de sistemas “limpios, verdes y ético”
al producto fibra.
En lo que se refiere a la comercialización de carne ovina
la aprobación de la Identificación Geográfica “Cordero
Patagónico” puede ayudar a desarrollar mejores negocios
poniendo en valor la imagen natural de la región austral.
El desafío será desarrollar negocios colectivos con una
participación clara de los distintos eslabones de la cadena productiva que permita distribuir equitativamente
las utilidades.
Ahora bien, la construcción del nuevo paradigma implica
una mirada distinta de todo el sector. Un aspecto central es
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PROPUESTAS PARA
EL NUEVO PARADIGMA
y educación. Este es el aspecto “ético” más crítico de
nuestros sistemas. Ahora imaginemos que decidimos
complementar el ingreso de los productores en esta
situación bajo alguna modalidad contractual asociada
a la manera de producir y cuidar el ambiente hasta
llegar a un ingreso de $ 10.000/mes. El presupuesto
que demandaría esto para la provincia de Río Negro es
de un 80 millones de pesos por año, lo que equivale a
menos del 0,6 % del presupuesto provincial y es menos
de lo que se ha destinado a otros sectores productivos.
Por otro lado los medianos y grandes productores
tienen serias dificultades para incorporar y mantener a
los empleados rurales. Las razones son varias pero en
general manifiestan que el principal condicionante es
el elevado costo de los aportes patronales. Una de las
propuestas que se está impulsando es el desarrollo de
convenios de corresponsabilidad gremial. Estos convenios permitirían retener una alícuota en alguno de
los eslabones de la cadena para destinarla a una caja
previsional. De esta manera se podrían cubrir los costos
patronales mediante un fondo solidario. Idealmente la
recaudación se debería realizar lo más alejado posible
del eslabón primario de manera que no se transfiera el
costo totalmente a los productores. Por otro lado sería
deseable que tanto la industria textil como la cárnica
y los supermercados tributen proporcionalmente. Si la
recaudación no fuera suficiente para cubrir el costo de
los aportes se podría afectar parte de las retenciones.
El esquema debería ser diseñado para generar saldos
favorables la mayor parte de los años. Estos saldos
se podrían utilizar como fondos de contingencia ante
emergencias climáticas. Además se podría crear un
registro para los pequeños productores de manera
que tengan sus aportes patronales y la posibilidad de
jubilarse como empleados.
Para implementar estas propuestas tanto los representantes del sector como las instituciones técnicas
tendremos que tener un rol activo en la interlocución
con los decisores políticos. En este sentido es necesario
recuperar la pro-actividad de la Ley Ovina y los ámbitos
de trabajo participativos que permitan lograr acuerdos
sólidos y de largo plazo. Otro desafío es consolidar los
nuevos modelos productivos en sistemas reales. En esta
última tarea también será necesario aunar esfuerzos
y construir un mensaje único entre todos los actores
del sector.
Foto 4. Maíz con sal. (Foto Martín Villa).
REFERENCIAS
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de la Asociación Argentina de Criadores de Merino. 64-73
Banchero G.E., Pérez Clariget R., Bencini R., Lindsay D.R.,
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Ceballos, D., Villa, M., García Martínez, C. 2012. Experiencias
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Giraudo, C., Villagra, S., Losardo, P., Bidinost, F., Garramuño,
J., Abad, M., Uzal, F., Lopez, J., Bustos, C., Gibbons, A. 2002.
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