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DANIELA CHAPPARD
19 de Abril 1959 - 23 de Enero 1996
DANIELA, UN CAMINO TRAZADO…
Conocí a Bernard Chappard una Semana Santa. Llegué a Marfil buscando
conocer a este personaje y su programa de enseñanza a los niños de la
comunidad a través del Arte y distintas actividades creativas. Esas
vacaciones encontré mucho más que eso. Mi primera impresión fue algo
extraña: llegué al cuarto que me habían asignado y lo primero que vi fue un
paquete de condones en el buró; me sentí entre desconcertada y ofendida,
primero porque mi compañero de cuarto era un gran amigo pero era obvio
que nuestras preferencias sexuales no eran las mismas, después no pude
evitar mis pensamientos descalificadores: “vaya tipo de gente la que queda
con este señor, que hasta condones les pone…” Cuando dejé a un lado los
prejuicios, reparé en un pequeño folleto al lado de los condones que tenía
una leyenda impresa: Fundación Daniela Chappard; 10 pasos para prevenir
el VIH-Sida.
Esa noche interrogué a Bernard sobre el programa de niños que era lo que
en primera instancia me había llevado ahí, después al son de la música
cubana y la champaña que hasta hoy no deja de acompañarlo, Bernard
comenzó a narrarme su historia, la de la Fundación y la que
inevitablemente liga ambas: la de Daniela.
Jamás pensé que esas vacaciones cambiarían tanto mi vida: conocí Marfil,
un hermosísimo pueblo apenas a unos cuantos minutos de Guanajuato,
visité la Iglesia más antigua del estado que está justo en Marfil y que con
bastante capital, pero más importante con ahínco y mucho cariño, Bernard
restauró como si fuera propia. Descubrí al anfitrión, al coleccionista, al
promotor, al humanista, al filántropo, al Padre, al hombre preocupado por el
bienestar de la raza humana, por la lucha contra el SIDA y su prevención;
descubrí a Daniela, quien a través de las palabras de su padre se me reveló
como una persona más que cercana, pareciera como si la hubiera conocido
toda mi vida.
Fue entonces cuando Bernard mencionó por primera vez la intención de
escribir un libro sobre Daniela, poco más de un año después tuve el libro en
mis manos y devoré sus páginas esa misma noche.
Mientras pasaba las hojas no podía dejar de pensar en el dolor que como
padre, debió haber pasado al encontrar las cartas de Daniela. De nuevo
pudo tenerla cerca, reconstruir su niñez y su juventud, sus alegrías y triunfos
pero al mismo tiempo tuvo que vivir otra vez la perdida, el desencanto y la
desgracia e impotencia de tener que enfrentar una enfermedad como el
SIDA.
No supe si clasificar esta labor literaria de Bernard como exorcismo – para
liberarse del alma de Daniela- como masoquismo- para seguir sufriendo a
través de los sufrimientos de ella- o simplemente como un acto de amor y
reencuentro entre un padre y su hija. Creo que al final hay un poco de todo.
DANIELA, UN CAMINO TRAZADO, es un valioso testimonio de la vida de
Daniela a través de los ojos de un Padre Amoroso, Comprometido y
Respetuoso del amor y la Libertad de su hija.
En este libro Bernard Chappard no sólo consigue mostrar la historia de la
personalidad de Daniela sino también cumple con la obligación de
continuar su legado, logrando que lo que ella vivió – y él a través de ella- no
desaparezca al dejar Daniela esta tierra.
Al volver a revisar el libro para escribir estas palabras, recordé una frase de
Georges May, gran teórico del género autobiográfico, en el que afirma que:
“El placer del recuerdo es de esos que no alcanzan todo su sabor sino hasta
cuando son compartidos”, eso es lo que ha venido haciendo Bernard
Chappard desde la muerte de Daniela - 23 de Enero 1996 - compartiendo
su vida, su fuerza, su tiempo, su labor, su conocimiento para dar solaz y
consuelo a otros que como él, como yo o como cualquiera de los aquí
presentes, hemos tenido o tenemos uno o varios seres queridos portadores
de VIH.
Pocas personas son las que conozco que han hecho del sufrimiento una
forma positiva de vida: una de ellas es Bernard, este libro es un peldaño
más en esa escalera que él ha decidido construir con sus propias manos y
cuyo basamento no es más que el sufrimiento de su hija al ser portadora de
un virus devastador, que hasta hoy en día no tiene cura, pero si – gracias a
Dios y a los avances médicos – control y sobretodo se puede prevenir.
En eso ha concentrado sus esfuerzos Bernard, creando conciencia sobre la
existencia del virus, sus causas, sus consecuencias y las maneras más
eficaces de Prevención. Me queda claro que de los legados de Daniela el
más valioso es su Padre y su generosidad.
Quisiera terminar mi intervención con una frase del teórico Philippe
Lejuene: “Encontrar el secreto de la vida pasada, es descubrir una regla
para la vida futura”. Con este libro Bernard se sirve de la Vida pasada de
Daniela, buscando que cada lector descubra una regla para su propia vida
futura.
Ana Elena Mallet.