¿CÓMO RECUPERAR NUESTROS MARES? Por Andrea - COBI

¿CÓMO RECUPERAR NUESTROS MARES?
Por
Andrea Sáenz-Arroyo1,2
Por mucho tiempo el mar representó un reto para la insaciable ansia de explotación del hombre.
Muchas especies encontraban refugio en sitios profundos o remotos a donde nuestro desarrollo
tecnológico no nos permitía llegar. Pero a medida que perfeccionamos la tecnología estos
refugios desaparecieron y sinnúmero de especies se vieron amenazadas por la explotación
humana.
Un triste ejemplo que el papel de los refugios en la conservación de las especies es el de la madre
perla. Este molusco fue aprovechado por los indios californios durante milenios con muy ligero
impacto en la población. Después de la llegada de los españoles estuvo sujeta a una feroz
explotación comercial por mas de cuatro siglos y, aunque algunos reportes relatan dramáticas
mermas en las poblaciones costeras desde finales del siglo XVII, durante mas de trescientos años
la pesquería colapsó y renació sin ver su fin hasta la década de 1940; poco mas de medio siglo
después de que fuera introducida la escafandra3.
En 1874 dos buzos trajeron al puerto de la Paz las primeras escafandras que les permitieron el
acceso a los bancos profundos. La actividad revivió gracias a la expansión del uso de esta
tecnología pero también barrió con los último refugios de este molusco. En 1940 una variación
ambiental produjo la mortalidad natural de una buena fracción de la población. Para ese entonces
las poblaciones profundas y someras se encontraba fuertemente golpeada por la actividad
pesquera y esta especie jamás se pudo recuperar.
Un rumor popular cuenta que los japoneses, repletos de envidia por la belleza de las perlas del
mar de Cortés, envenenaron los bancos para apoderarse del mercado. Algunos científicos
atribuyen su colapso exclusivamente a los cambios en las condiciones ambientales. Lo cierto es
que la población de madre perla era para ese entonces demasiado débil: después de la mortalidad
natural, muy probablemente los organismos se encontraban ya muy dispersos para volver a
reproducirse exitosamente y no había más refugios que sirvieran para recolonizar los sitios
pesqueros. Un fenómeno muy común y que ha sido observado en otros colapsos pesqueros como
el del abulón de California, los caracoles y la almeja gigante de Australia y que es conocido como
el efecto “Allee”.
¿Se podrá recuperar lo productivo que llegaron a ser los mares en el pasado? Una forma de
lograrlos es a través del establecimiento de Áreas Marinas Totalmente Protegidas o Refugios.
Estos refugios se colocan en sitios dentro del área pesquera y su funcionamiento se basa en
preceptos muy simples: si dejamos que se recuperen las especies dentro de la reserva estas
crecerán más grandes y producirán mas huevecillos que serán exportados a los sitios pesqueros e
1
Investigadora Asociada de Comunidad y Biodiversidad A.C. (COBI) y estudiante de doctorado en la Universidad de York,
Inglaterra.
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Este artículo se cita de la siguiente manera; Sáenz –Arroyo, A. 2004. ¿Cómo recuperar nuestros mares?. El Sudcaliforniano. Sección
en la Ciencia. Domingo 13 de Junio 2004. Pp. 7.
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Una historia completa sobre la pesquería de perla en nuestro estado se puede encontrar en el libro de Micheline Cariño Olvera:
Historia de las Relaciones Hombre Naturaleza en Baja California Sur 1500 –1940. Editado en el año 2000 por la Universidad
Autónoma de Baja California Sur.
1
incluso algunos organismos migrarán cuando la competencia por espacio o recursos sea
demasiado fuerte. (Figura 1 y 2).
Existen muchos ejemplos en el mundo que han demostrado que hacer una “red” de estos sitios de
protección dentro de las zonas de pesca, permite recuperar las poblaciones dentro y fuera de las
reservas. Un ejemplo que presentó resultados espectaculares son los bajos conocidos como
“George Banks, frente a la costa este de Estados Unidos. En este lugar cerraron en 1994 una
porción significativa del área pesquera y en tan sólo cuatro años, observaron que la biomasa de
una especie de callo o escarlopa se había recuperado 14 veces dentro de la reserva y cuatro veces
en las zonas fuera de la reserva. Otro ejemplo extraordinario es el de los pescadores de almeja
negra de las islas Fiji que decidieron cerrar mas del 30% de su territorio pesquero. También en
esta caso en cuatro años observaron 13 veces más almejas en los sitios cerrados y cinco veces
más en los sitios abiertos a la pesca4.
La historia del colapso de la madre perla es una triste enseñanza sobre el papel de los refugios en
la conservación de las especies marinas. Fue una pesquería capaz de generar más de 500 empleos
y activar la economía de pueblos enteros como la de la ciudad de la Paz. De esta pesquería solo
queda la historia. Vale mas que aprendamos la lección y nos pongamos a trabajar antes de
muchas otras especies sufran colapsos de esta naturaleza; estamos aún a tiempo de recuperar
muchas especies a través de la creación de redes de refugios antes de que sea demasiado tarde.
Excedentes
Reproducción y dispersión
Dispersión de larva
Reserva de la
pesquería
Pesquería
Colonización y crecimiento
Abundancia
Diversidad
Figura 1. ¿Cómo funcionan las reservas? Utilizada para la difusión con el amable permiso de NOAA Fishereies,
4
Si usted está interesado en más información al respecto la puede encontrar en el artículo de Fiona Gell y Callum Roberts
publicado en el 2003 con el título: “Benefits beyond boundaries” y que fue publicado en la revista Trends in Ecology and
Evolution 18 (9): 448 – 454.
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Department of Commerce, Estados Unidos.
Figura 2. Producción de huevecillos en función del tamaño de los organismos marinos. Figura tomada del libro
con autorización de los autores Callum Roberts y Julie Hawkins “Las reservas marinas totalmente protegidas”.
Disponible en el Internet en el sitio http://www.panda.org/downloads/marine/mrgspcolor.pdf
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