Edición No. 134 - Arquidiócesis de San Luis Potosí

Año 3
No. 134
Semana del 28 de agosto al 03 de septiembre de 2011
El banquero que
abrazó a Dios
Un buen día de
2005, David Barrins, un banquero
irlandés, exitoso y
con gran porvenir,
que trabajaba en el
centro financiero de
Dublín, sorprendió
a su familia, amigos y empresa al
anunciar que dejaba su trabajo
para seguir la llamada de Dios y convertirse en monje. Al día siguiente ingresaba en la orden católica de los Dominicos.
Aunque el banquero irlandés se convirtió
hace cinco años, había escuchado la llamada de Dios desde muy pequeño, desde
los 10 años, cuando era monaguillo en
Collooney, un pequeño pueblo tranquilo,
de apenas 900 habitantes, en el norte de
Irlanda. «En ese momento me dije: o la
ignoras [la llamada de Dios], o le das una
oportunidad y la sigues». Al final ignoró la
llamada de Dios, no se atrevió a explicarlo
ni a sus padres ni a sus amigos, y siguió
con su vida. Terminó la escuela e ingresó
en la universidad, donde se licenció en
Finanzas. No tardó en ser contratado por
uno de los cuatro principales bancos comerciales irlandeses, como corredor en el
mercado de divisas, convirtiéndose en uno
de los corredores con mayor proyección.
Barrins viajaba continuamente, ganaba
mucho dinero y percibía suculentos bonos.
Sin embargo, se sentía vacío. «Mi trabajo
no me satisfacía en un nivel profundo. Tenía
mucho dinero, pero no me sentía independiente», confesó.
Hasta que decidió hacer público su secreto. Veintidós años más tarde, comunicó a
sus padres y amigos que abandonaba el
trabajo y regresaba a su Sligo natal para
hacer votos de pobreza, obediencia y castidad. Barrins contó que en ningún momento se ha arrepentido de su decisión y
que no echa en falta el lujo: «Decidí que lo
intentaría y que me saldría del sistema, y
durante este tiempo [de noviciado] he sido
más feliz que en toda mi vida». Durante la
ceremonia, su rostro parecía relajado y liberado. Por fin había cumplido su sueño.
Él¿Cómo
está
aquí
es posible que
muchos vivan con hambre
estando tan llena la mesa?
CONGRESO EUCARÍSTICO: 02 DE SEPTIEMBRE,
¡Prepárate
para participar!
EN EL ESTADIO 20 DE NOVIEMBRE (Beisbol)
AGOSTO 28 DE 2011
Jesús está
pasando por aquí
J
Editorial
esús tomó un pan, dio gracias, lo bendijo y se lo pasó
a sus discípulos diciendo: “Esto es mi cuerpo, tomen
y coman todos de él”; luego tomó el cáliz con vino y
les dijo: “Esta es mi sangre que se derrama por ustedes y
por muchos para el perdón de los pecados, beban todos
de él; hagan esto en memoria mía”. Con estas palabras
Jesús consagró por primera vez su cuerpo y su sangre. Él
quiso quedarse entre nosotros, para que la Iglesia viviera
de la Eucaristía. Glorioso Jueves Santo aquel. Qué maravilla.
Por Pacco Magaña
La verdadera parábola de Dios es Jesús
Queridos hermanos y hermanas:
Les agradezco que hayáis venido para la cita del Ángelus aquí a Castelgandolfo, a donde llegué
hace pocos días.
La Iglesia en San Luis Potosí vive esta semana el glorioso
acontecimiento que nos congrega cada domingo: el congreso Eucarístico Arquidiocesano. Todo este inmenso
pueblo hambriento del pan de la vida en torno a este glorioso Pan del Cielo está feliz en presencia de su Señor en
persona.
La Iglesia es eucarística. Vive de la Eucaristía, es decir, se
alimenta de ella. La celebra, la exalta. Adoramos a Jesús
que quiso quedarse todos los días hasta el fin del mundo
entre los hombres. Y ahora nos llenamos de gozo al contemplar y al adorar juntos a este Señor sacramentado.
Este acontecimiento de gloria me recuerda a Jesús cuando acompañado de las multitudes, de las muchedumbres,
enseñaba los misterios del Reino a la gente sencilla. Casi
puedo ver la multiplicación de los panes en este congreso
eucarístico. Jesús camina entre nosotros. Jesús nos nutre
con el pan de los ángeles, con el verdadero maná que da
la vida al pueblo que camina en el desierto.
Ahora necesitamos ser un pueblo eucarístico. Ser un
pueblo que muestra a los que no lo han visto, al verdadero rey de la vida. Es muy de desear que todo el pueblo
de San Luis Potosí haga manifiesta su fe en el glorioso
Jesús; que al mismo tiempo que adoramos al Señor sacramentado, lo sirvamos en los necesitados. Hay que llevar a los pobres la buena nueva de que Jesús habita entre
nosotros. Hay que difundir muchísimo más la adoración
al Santísimo Sacramento, pero también hay que acercar
este pan de la vida a los enfermos; es que muchos saben
que en la Eucaristía está Jesús, pero pocos lo ven, pocos
lo reciben como alimento que da vida, vitalidad, fuerza y
santidad. Necesitamos que nuestra evangelización tenga
por objetivo que cualquiera que escuche el evangelio sea
llevado al Sacramento hermoso. ¿Cómo es posible que
muchos vivan con hambre estando tan llena la mesa?
Necesitamos pastoral Eucarística, pero también es
menester que se difunda esta belleza de presencia
constante en los sagrarios de nuestras Iglesias, de
nuestros templos, capillas, parroquias, comunidades.
Ojalá que la misión continental que se está preparando en
el momento kerygmático lleve a nuestras comunidades al
encuentro personal y comunitario con Jesucristo vivo en la
Eucaristía. Es cierto eso que dice el canto popular: “Jesús
está pasando por aquí”. Ahora es necesario que nuestras
almas canten: “mis pies están pasando por donde está
Jesús”. Difundamos. Hagámoslo. Que nuestras iglesias
nunca estén vacías, ni un minuto. Que siempre esté Jesús
visitado por alguien. Pues él constantemente nos visita. Él
está aquí. Y qué hermoso es.
En el Evangelio, Jesús se dirige a la multitud con la célebre parábola del sembrador (Mt 13, 1-23). Es una página de algún modo «autobiográfica», porque refleja la experiencia misma de Jesús, de su
predicación: Él
se identifica con el sembrador, que esparce la buena semilla de la Palabra de Dios, y percibe los diversos efectos que obtiene, según el tipo
de acogida reservada al anuncio.
Hay quien escucha superficialmente la Palabra pero no la acoge; hay quien la acoge en un primer
momento pero no tiene constancia y lo pierde todo; hay quien queda abrumado por las preocupaciones y seducciones del mundo; y hay quien escucha de manera receptiva como la tierra
buena: aquí la Palabra da fruto en abundancia.
Pero este Evangelio insiste también en el «método» de la predicación de Jesús, es decir, precisamente, en el uso de las parábolas. « ¿Por qué les hablas en parábolas?», preguntan los discípulos
(Mt 13, 10). Y Jesús responde poniendo una distinción entre ellos y la multitud: a los discípulos,
es decir, a los que ya se han decidido por Él, les puede hablar del Reino de Dios abiertamente;
en cambio, a los demás debe anunciarlo en parábolas, para estimular precisamente la decisión,
la conversión del corazón; de hecho, las parábolas, por su naturaleza, requieren un esfuerzo de
interpretación, interpelan la inteligencia pero también la libertad. Explica san Juan Crisóstomo:
«Jesús pronunció estas palabras con la intención de atraer a sí a sus oyentes y solicitarlos asegurando que, si se dirigen a Él, los sanará» (Com. al Evang. de Mat., 45, 1-2). En el fondo, la
verdadera «Parábola» de Dios es Jesús mismo, su Persona, que, en el signo de la humanidad,
oculta y al mismo tiempo revela la divinidad. De esta manera Dios no nos obliga a creer en Él,
sino que nos atrae hacia sí con la verdad y la bondad de su Hijo encarnado: de hecho, el amor
respeta siempre la libertad.
Que la Virgen María nos ayude a ser, según su modelo, «tierra buena» donde la semilla de la Pa-
- labra pueda dar mucho fruto.
AGOSTO 28 DE 2011
¿QUÉ NOS ESTÁ FALLANDO?
E
s una realidad triste, pero cierta, que actualmente tenemos muchos católicos sin conciencia de su misión en el mundo o con una identidad débil y vulnerable.
¿Cómo estamos educando en la fe? ¿Cómo estamos alimentando la vida cristiana?
En muchas partes la iniciación cristiana ha sido pobre
o fragmentada. Cumplir con nuestra misión evangelizadora incluye la educación en la fe, el poner
en contacto a las personas con Jesucristo e invitarles a seguirlo con decisión.
La iniciación cristiana incluye el “kerygma” (primer
anuncio de Jesucristo, que lleva a la conversión y a
asumir un nuevo estilo de vida), significa insertarse
en los misterios de la fe y se puede expresar pastoralmente como “catecumenado bautismal” (destinado a
evangelizar a los que se preparan a recibir el Sacramento del Bautismo), o bien, como “catecumenado
post-bautismal”, que busca anunciar el evangelio a
los cristianos que fueron bautizados, pero no han
tenido la oportunidad de profundizar en la fe.
Es un compromiso de nuestra Iglesia latinoamericana
desarrollar un proceso de iniciación en la vida cristiana que comience por el kerygma y, guiado por la
Palabra de Dios, conduzca a un encuentro personal
con Jesucristo, que lleve a la conversión, al seguimiento en una comunidad eclesial, y madurar en la
fe mediante la participación en los Sacramentos,
el servicio y la misión. La comunidad que asume la
iniciación cristiana de sus integrantes renueva su vida
comunitaria y despierta su carácter misionero.
El itinerario formativo cristiano se concibe fundamentalmente como una experiencia. Se trata de un
encuentro con Jesucristo vivo, anunciado por auténticos testigos. Ser discípulos es un regalo de Dios
que está llamado a crecer. Por tanto, la comunidad
cristiana ha de velar para que todos los discípulos
estén en un constante desarrollo y maduración mediante la iniciación cristiana y la catequesis permanente.
Los rasgos que se busca delinear en los discípulos de Cristo son los siguientes:
• Que el centro de su persona sea Jesucristo y tenga
espíritu de oración.
• Que sea amante de la Palabra de Dios y acuda con
frecuencia al Sacramento de la Reconciliación.
• Que participe en la Eucaristía y se inserte de
corazón en la comunidad eclesial y en la sociedad.
• Que sea solidario en el amor y un fervoroso misionero.
Se ve necesario impulsar una adecuada catequesis que promueva permanentemente en los fieles
una adhesión personal y comunitaria a Cristo, especialmente a través de la lectura y meditación
de la Palabra de Dios, la oración, la liturgia y la
vivencia comunitaria.
¿Conocemos en nuestra Diócesis algunas experiencias para evangelizar a los adultos y ayudarlos a profundizar en la fe cristiana?
NOTA: Puedes ampliar esta reflexión leyendo los párrafos 286-300 del documento de Aparecida.
Apreciados lectores y lectoras:
LAS FIESTAS PATRONALES son un momento muy
relevante en la vida religiosa de cada parroquia,
rectoría y capilla, por muy humilde que sea. Se
puede decir que es el momento culminante de la
vida pastoral de las comunidades creyentes. Asistir
a las fiestas patronales, es uno de los gratos deberes pastorales del Obispo porque es una valiosísima oportunidad de encuentro fraterno y evangelizador con sus hermanos, es la ocasión propicia
para compartir su alegría y acción de gracias al Señor por todas las bendiciones recibidas a lo largo
del año.
Todo el año hay muchísimas fiestas patronales.
Si sólo nos fijamos en las parroquias, rectorías,
santuarios y templos con sacerdote propio, hay
alrededor de 130 fiestas patronales. Pero, ¡asómbrense ustedes!, en todo el territorio de nuestra Arquidiócesis, hay más de mil capillas, tanto en las
áreas urbanas como rurales, que cada año le hacen
fiesta a su santo patrono. El regocijo de las fiestas
patronales se expresa en el continuo repicar de las
campanas, en la pólvora, la música, “el teatro del
pueblo”, los juegos mecánicos, etc. El templo o capilla se viste de fiesta, adornado con muchas flores
y otros creativos detalles. La imagen de Cristo, de
la Santísima Virgen o de los santos y santas se bajan de su altar y se acercan a la comunidad para
que los fieles sientan su cercanía, protección, consuelo, ayuda, modelo y estímulo de vida cristiana.
La gente rompe la rutina de la vida y descansa. La
comunidad fortalece su fe, se reúne y estrecha los
lazos fraternos y solidarios. Es que esta es su fiesta
muy especial y local; casi su fiesta familiar.
Yo gozo mucho en cada fiesta patronal. A veces voy
con el ánimo caído pero me vuelve el entusiasmo al
ver los rostros alegres de todos, vestidos de fiesta,
con ropa nueva o limpia, y un corazón que desborda júbilo por la fe o por el festejo social. El sacerdote parece otro, afanado por muchos detalles,
vive la bienaventuranza de la fe de su pueblo y del
júbilo de los sencillos. Los niños son los que más
gozan las fiestas patronales. Para el sacerdote, la
fiesta patronal es como una cosecha espiritual; ese
día puede percibir el fruto de sus muchos afanes y
cansancios pastorales; puede ver que su parcela
sigue dando frutos para el Reino de Dios y para la
eternidad de Dios. Pienso que Dios también hace
fiesta con su pueblo y deja caer una lluvia de bendiciones en tan dichoso día. Siempre pido a Dios
que sigan impulsándose y mejorándose las fiestas
patronales para gloria suya, fortalecimiento de la fe
y descanso corporal y espiritual de los fieles.
La tradición de las fiestas religiosas en la Iglesia tiene hondas raíces bíblicas. Tiene su origen
en aquel mandato del Señor al pueblo de Israel,
cuando dijo a Moisés: “Estas son las fiestas del Señor, las asambleas santas que convocarán en las fechas establecidas… Estas son las fiestas del Señor,
en las cuales convocarán asambleas santas, para
ofrecer sacrificios en honor del Señor, holocaustos
con ofrendas, sacrificios de comunión y libaciones:
cada una en el día prescrito” (Lev 23, 4.37).
Las fiestas de Dios y de su pueblo, nuestras
grandes fiestas litúrgicas a lo largo del año que celebran los misterios de nuestra salvación: Navidad,
Pascua, Pentecostés…, y las fiestas patronales,
tienen también la finalidad de hacer salir a los fieles
de su arrinconamiento, autosuficiencia y egoísmo, para integrarlos en la vida comunitaria: cada
hombre y mujer, en efecto, pertenece al pueblo y
pertenece a Dios. La intención fundamental de las
fiestas religiosas es doble: participar en la Eucaristía y descansar del trabajo. La participación en
la Misa es el centro de la fiesta y marca el ritmo
espiritual de la vida del pueblo creyente y el recuerdo de las maravillas que Dios ha hecho y sigue
haciendo en cada uno y en toda la comunidad; el
descanso aleja a los fieles de las cosas materiales
y los afanes cotidianos y los introduce en el tiempo
de Dios para que vean, con sentido de fe, el correr
de la vida, su significado de salvación y su horizonte de eternidad.
No olviden lo que les decía: que todas las fiestas
cristianas se inspiran en las fiestas del pueblo de
Israel pero muy enriquecidas con el nuevo contenido cristiano. El centro de todas ellas es la
fascinante persona de Jesucristo, su palabra, el
misterio de su muerte y gloriosa resurrección. A Él
se dirigen todas las celebraciones y en Él tienen su
feliz culminación porque Él es Rey y Señor de todo
el universo, principio y fundamento de nuestra fe.
No cabe duda que todas las fiestas religiosas nos
hacen percibir la presencia de Dios hasta en las cosas y los acontecimientos más pequeños porque
están penetrados por Él que no es un Dios lejano,
sino muy cercano, muy cariñoso con sus hijos.
“Como un padre siente ternura por sus hijos, así
el Señor siente ternura por sus fieles”. Vale la pena
tener los ojos bien abiertos para no dejar pasar
lo divino que tiene la vida. Estén ciertos que la
fe hace la vida transparente y luminosa, mientras
que la falta de fe la hace oscura y opaca. Con un
corazón sencillo y humilde, podemos ver el paso
de Dios hasta en la brisa ligera, en el rostro de cada
persona, en la sonrisa de un niño; así también, en
el cielo silencioso, en una noche llena de estrellas,
podemos oír el paso de Dios; y, ¿por qué no?, también en el repicar de las campanas y en el bullicio
de cada fiesta religiosa.
“Y, hasta que nos volvamos a encontrar, que el
Señor los guarde en la palma de su mano”.
+Luis, Arzobispo de S. Luis P.
Nuestra historia
El venerable
Padre Barragán Cano
«Un Sacerdote eremita, virtuoso y santo,
iniciador del Santuario del Desierto»
Por Pbro. Lic. Rubén Pérez Ortiz
E
n 1633, a dos de diciembre, ante notario, testigos
el guardián Fray Lorenzo
González y otros dos religiosos
hizo «donación irrevocable a la
Provincia de San Francisco de
Zacatecas de la dicha ermita, casa
de vivienda, huerta y lo demás en
dicho sitio labrado y edificado, para
que los religiosos de dicha Provincia la pueblen y posean como cosa
suya», con la única condición «de
que por el tiempo de mi voluntad
he de vivir y asistir en dicho desierto y casa con dichos religiosos que
la poblaren» y de que, a su muerte,
le dijesen cierta cantidad de misas.
Ignoramos por qué esta donación
tan categórica y certificada no
llegó a tener efecto, tal vez por la
condición de que él viviría con los
religiosos; o tal vez porque si la
ermita, huerta y demás las habría
formado él, el terreno no era suyo,
pues hasta 1656 Guerrero donó
el sitio al P. Barragán “por el amor
que le tenía – dice la escritura de
donación- y por los servicios que
de él había recibido”.
El P. Barragán, el 10 de julio de 1658
«estando bueno y con la salud y en
su entero juicio y cumplida memoria» hizo testamento. En él heredó
a su hijo espiritual, el Padre Francisco de Chagoyan la ermita y todas sus pertenencias, sacando lo
que repartió a otros, y la renta de
sesenta y seis vacas chichiguas,
quinientas ovejas y cien cabras.
Fundó con sus propios bienes,
dos capellanías, de las que se declaró patrón: una bajo cuyo título
se ordenó y que renunció a favor
de sus sobrino, el licenciado Cristóbal Gascón; otra a cuyo título se
ordenó el padre Matías Ramos,
falleció antes de 1658, y que también dejó a aquél. Junto a las casas en que se fundaron estas capellanías y que estaban junto al
convento de San Agustín, tenía
otras dos pequeñas, que dejó a su
sobrina Angela Conde, viuda. El
padre Barragán Cano, después de
haber vivido en el Desierto más de
treinta y siete años, pasó a mejor
vida el 15 de abril de 1665. La noticia de su muerte conmovió a toda
la ciudad, que lo tenía por santo.
Se cadáver fue – como lo ordenó
en su testamento,- sepultado en
la Iglesia parroquial, con asistencia de todo el clero y en medio
de un pueblo numeroso. La fama
de santidad de que ya gozaba en
vida, consta por la partida de su
entierro, escrita, al parecer por su
(segunda de dos partes)
albacea el Bachiller Diego de Córdoba Altamirano, reza: «En 16 de
Abril de 1665 enterré en el iglesia
Parroquial al V.P: Juan Barragán
Cano, que vivía en su Desierto de
San Juan Bautista, de esta ciudad
dos leguas. Hizo testamento: mandose enterrar en dicha Iglesia, en la
Capilla del Santo Christo de la Humanidad: díle sepultura en medio
del altar mayor, por ser un cuerpo
al que se debe toda veneración:
murió virgen: se enterró con palma;
y murió de edad de setenta y siete
años: vivió en dicho Desierto treinta y siete años y días: dixose Misa
de cuerpo presente ofrendada de
pan y vino y cera».
El sepulcro del P. Barragán Cano
se perdió, pues la capilla de la Humanidad y Paciencia de Cristo fue
demolida en 1670 para dar lugar
a la iglesia actual. «Después de
140 años que han corrido desde
su muerte a acá –escribió en 1805
el P. Gorriño- aún dura la buena
memoria del P. Barragán, y el olor
de sus virtudes en la tradición de
ellas, que sean trasmitido de padres a hijos…» El P. Montejano al
abordar en su monumental estudio Santa María de Guadalupe en
San Luis Potosí, ajusta los datos
proporcionados por el P. Gorriño
en su Oración Eucarística y data
el inicio del cambio del patrocinio
del venerado santuario hasta que
el heredero del P. Barragán Cano,
el P. Francisco Chagoyán quién
entre su pertenencias –no así el
P. Ba-rragán-, deja una imagen
de Nuestra Señora de Guadalupe
y, tiempo más adelante en 1735,
con apoyo del P. Uresti, se comenzará a edificar el solemne y sobrio
Santuario del desierto como hoy lo
conocemos ya bajo el patrocinio
de Nuestra Sra. de Guadalupe.
El celular,
un desagradable interruptor
de diálogo
E
n estos tiempos en que impera la más sofisticada tecnología, las comunicaciones sociales tienen gran relieve. Los medios modernos de comunicación hacen mas práctica la conversación.
Ya no hay necesidad de ir a la calle para encontrarse con alguien. Ya muchos
tienen su sitio, y éste se encuentra en internet, en el celular y en otro tipo de
aparatos. El que tiene sitio en internet ya tiene un lugar de encuentro y comunicación con los demás.
Los aparatos de comunicación optimizan la información, pero debilitan el diálogo. Ahora los encuentros personales tienen mucho de interferencia. Se encuentran cortados, por el constante sonido del celular. Todos necesitamos socializar,
pero no son suficientes las relaciones cibernéticas; es decir, las que se hacen a
través de internet.
No basta el encuentro a través de un aparato. No es suficiente, el ver una película
en casa. También hay necesidad de asistir a la sala cinematográfica. Y contagiarse del sentimiento común que despiertan las escenas proyectadas en la pantalla.
Las reuniones son fundamentales en la vida de las personas. Porque sólo ahí
escuchamos la voz al natural; es ahí donde podemos mirarnos a los ojos; sólo así
podemos descifrar el lenguaje del cuerpo, -que muchas veces no coincide con lo
que decimos-.
Pero desafortunadamente cuando todos están físicamente presentes, espiritualmente se encuentran ausentes. Porque aún en reuniones privadas, cargamos con
el amigo virtual; quizá el compañero impersonal, o el cómplice ausente, pero
presente a través del celular.
Todos comparten la misma mesa, pero no el mismo espíritu, cada cual está
agarrado del teléfono, hablando con quienes no participan del encuentro. Y este
es un modo fácil de distorsionar o evitar un verdadero encuentro con los amigos.
El sonido del celular, es la interferencia que rompe el diálogo. Ahora nos vemos a
la cara, pero hablamos con el que no vemos.
La comunicación se ha ido deteriorando, está fracturada. Se tienen diálogos a
medias, y reuniones incompletas, ya que los encuentros, se comparten también
con los ausentes.
Hoy abundan las comunicaciones impersonales y los tiempos compartidos.
Porque no tenemos la buena disposición, ni la voluntad para prestar el oído y el
corazón a los que tenemos físicamente enfrente.
Todos necesitamos escuchar, pero también necesitamos ser escuchados. No
permitas que el celular, te haga perder a los amigos. Porque cuando te buscan,
cuentan a medias contigo. Ya que su rival, el terrible celular, les roba tu atención.
Madero 405, Centro
05
Un día
en el hospital
Poner cuernos
Por P. Kino
Un hombre está a punto de arrojarse del último piso
de un edificio, le avisan a su esposa y ésta dice,
“díganle que le puse cuernos, no alas…”.
“P
oner el cuerno” es una frase que se utiliza cuando una persona
que tiene una pareja, le es infiel a ella. En la Biblia, de manera especial en el libro del apocalipsis, “cuernos” es símbolo de poder.
Era el arma del carnero, del toro, y por ende símbolo de fuerza (Dn 7, 11).
El gran artista Miguel Ángel Buonarroti, realizó una escultura en mármol titulada el “Moisés”, que actualmente se encuentra en “San Pietro in Vincoli”
(Roma), le colocó unos cuernos, ya que una traducción de Ex 34,29-35, hecha por san Jerónimo, habla de Moisés con cuernos de luz. Aquí, por tanto,
los cuernos tienen otro significado, se podría decir que son rayos de luz, por
haber hablado con Dios, y no significan poder.
Para algunos animales los cuernos les sirven como antena, por ejemplo los
cuernos del caracol.
Queridos lectores:
Dedico este espacio a los que han
tenido algún paciente en casa o en
el hospital.
Nunca te imaginas que tarde o temprano tendrás que estar en el hospital; ya sea porque lo requieras por alguna enfermedad personal o porque
alguien de tu casa necesita los servicios y atenciones médicas.
En mi caso, es tan crudo y doloroso
ver a tu ser querido entubado, con
pérdida del conocimiento, que han
pasado 28 horas y no se ha despertado de un profundo sueño y
temes que sea el definitivo.
Como nos damos cuenta, una simple palabra “cuerno” tiene muchos significados, pero ¿por qué este artículo?
La vida te cambia radicalmente,
debes de programar tus actividades
cotidianas para poder atender, la
que será la prioritaria en este momento. Tus padres, esposo (a), hijo
(a) o hermano (a), será ante todo y
sobre todo donde inviertas tu tiempo
y dinero. Tristemente puedo decir,
que hay personas tan indiferentes a
esta situación, que no son capaces
de preguntar siquiera como está su
padre o su madre, su hermana o su
hijo, ni mucho menos contar con
ellos en cuestión de ayudar a lo que
se ofrezca.
Vivimos en la sociedad donde a veces queremos “mandar al cuerno” muchas responsabilidades asumidas. Mandamos al cuerno el matrimonio, el
sacerdocio, los amigos que nos hablan con la verdad. Muchos
niños “mandan al cuerno” sus estudios, y se dedican a conformarse con lo mínimo necesario en la escuela. Pongámonos los “cuernos de luz”, como Moisés, que al hablar
con Dios salía transformado y se le percibía en su rostro
ese resplandor que sólo viene de Dios. Pongámonos los
cuernos de poder, es decir, de servicio, pues el poder no
es para servirse o aprovecharse de los demás, sino para
hacer el bien a los que tenemos a nuestro cargo.
Las noches se hacen tan largas y
eternas; ya pasaron cinco minutos
y tú crees que fue una hora; no hay
más espacio en el cubículo para ti y
lo único que te acompaña es una silla
incómoda que te servirá en momentos para mitigar el sueño o descansar
por estar de pie. En algunos casos,
por la enfermedad de tu paciente, no
te puedes mover ni un instante; se te
quitan las ganas de comer o te matas
el hambre con cualquier cosa.
Finalmente, hagamos a un lado los cuernos de la infidelidad
a la pareja, a Dios y a nosotros mismos… No mandemos al
cuerno este artículo…
No dejas de observar la gota del
suero que cae lentamente; te acostumbras al sonido del monitor y ves
constantemente las líneas que aparecen haciendo olas de colores que
te indican cómo está el pulso, el
corazón y la oxigenación.
El cuerno es un instrumento musical de viento, que debe su nombre a que
ciertamente parece un cuerno de toro.
La palabra “cuerno de la abundancia” se refiere a riqueza que sale de dicha
figura “cuernaria” (Palabra dominguera que no aparece en el diccionario,
pero que se me ocurrió).
“Mandar al cuerno” es dejar a un lado de manera agresiva a una persona o
a una situación molesta.
El día de la operación es el más
difícil tanto para el paciente como
para los familiares. Si el enfermo está
consciente pide los auxilios espirituales y se encomienda a Dios; tiene
la seguridad de entrar pero no de
salir con vida del quirófano. Todos
se unen en oración; en algunos lugares es muy común prender un cirio
bendito para que Dios ilumine a los
médicos y sobre todo que se haga la
voluntad de Dios.
Para el que acompaña al enfermo
hasta el quirófano, hay dos momentos cruciales. Te mandan llamar para
decirte que la operación es de alto
riesgo y firmas una responsiva. El
otro momento, es cuando se acabó
la intervención quirúrgica y te dan el
resultado, bueno o malo.
La vida de un enfermo en el hospital o
en casa y para el que lo cuida, es una
oportunidad para bendecir a Dios y
de ser dichosos porque se siente su
cercanía y su presencia. Jesús es el
Médico de médicos que viene a curarnos de nuestras enfermedades
y dolencias; Él mismo lo dijo: “Dichosos los que sufren porque serán
consolados…” (Mt 5,4). También,
cuando le presentaron al ciego de
nacimiento dijo: “…es para que en
él se muestre la obra de Dios…” (Jn
9,3). Y efectivamente, en la enfermedad notas la obra y la mano de Dios.
Al estar mi madre en los hospitales,
las personas me identifican como
sacerdote y he tenido un encuentro
muy cercano con sus enfermos, ya
sea en terapia intensiva o en sala.
Les doy consuelo y los encomiendo
a Dios.
Bendigamos a Dios en cada momento, en la salud y en la enfermedad,
en el sufrimiento y en el gozo. Que
Dios bendiga a quienes se dedican
de manera incansable al servicio de
la salud y para que todos tengamos
una mejor condición de vida.
Hasta la próxima.
ÁREA PASTORAL
Y MISIONERA
Fundamento
trinitario de la
misión
6
Por Pbro. José Antonio Martínez Ortiz
L
a Iglesia por naturaleza es misionera. Si partimos
de la pregunta ¿Dónde
tiene origen la misión?,
podemos
descubrir
que nace de un gran
amor, basta con observar las maravillas de la
creación, no hay algo
que exista que Dios no lo
haya hecho pensando en
cada uno de nosotros,
con un amor y una bondad enorme, y con una
delicadeza en cada detalle de la creación, hasta llegar a la perfección del ser humano como
obra cumbre creado a imagen y semejanza de Él. Dios Padre ha realizado la creación por el Hijo en el Espíritu Santo.
El hombre con la libertad que Dios le dio le falló cayendo en el pecado,
y fue ahí donde se manifiesta el amor de Dios con la promesa del redentor.
La Iglesia de Dios que peregrina en este mundo hacia la patria eterna
es, por su naturaleza misionera, puesto que toma su origen de la misión
del Hijo y del Espíritu Santo, según el designio de Dios Padre.
Dios nos habla
desde el cielo
C
omo en tiempos antiquísimos Dios nos habla
desde el cielo; en las
tempestades con relámpagos y
truenos para decirnos aquí estoy.
Fuera del tiempo de aguas, nos
regala y nos presenta cada día,
elementos necesarios con la naturaleza para nuestra subsistencia. También nos dice aquí estoy,
en los Sagrarios, en los conventos y en los asilos. Dice aquí estoy, con los cieguitos, inválidos
y mutilados. Vuelve a decir aquí
estoy, con los artesanos, artistas.
Aquí estoy, con la vida de los niños, adolescentes, jóvenes, adultos, ancianos. Y con nuestra propia vida
nunca se cansa de decir aquí estoy. Pero nosotros muchas veces nos
comportamos como si fuéramos ateos, ciegos o sordomudos, no vemos
todos sus regalos, menos se los agradecemos.
El salmo 94 nos exhorta: hoy si escucháis la voz de Dios no endurescais
vuestro corazón, como en Merivá cuando vuestro padre me pusieron a
prueba, aunque habían visto mis obras.
Cuántas veces nosotros hemos tentado a Dios, con nuestra manera de
vivir.
Pero eso sí, cuando oímos los truenos, no hayamos donde escondernos;
y cuando tenemos algún problema que nos afecta, corremos a la Iglesia
a buscar a Dios.
La misión procede de Dios Amor, Uno y Trino, y se realiza con su fuerza para llevar toda la humanidad hacia Él. El amor del Padre es manifestado por su Hijo Jesucristo y comunicado en el Espíritu Santo. Esta
comunión Trinitaria es prototipo del corazón humano, de la comunidad
humana y de la comunidad eclesial. Dios Uno y Trino es, por tanto, el
objetivo final de la misión. La misión es iniciativa y don de Dios, y se
realiza en el dinamismo trinitario de Dios Amor.
Dios nos habla desde el cielo y en todas partes. Pero la Misericordia de
Dios, sigue dividiendo el mar de la vida, para que lo atravesemos sin
remos y sin lanchas.
Este voluntad de Dios tiene su origen en el “gran amor” de Dios Padre.
tenemos algunos ejemplos como el de la parábola del hijo pródigo (cfr.
Lc 15, 11,32) o el texto de san Juan “tanto amo Dios al mundo que envió
a su hijo único” (Jn 3, 16).
Mira esos dibujitos,
-¡son jeroglíficos!-
Llamándonos además sin interés alguno a participar con Él en la gloria
eterna, difundió libremente la bondad divina y no cesa de difundirla, de
forma que Él que es Creador del universo, se haga por fin todo en “todas las cosas” (1Cor 15,28).
Dios llama a los hombres a participar de su vida no sólo en particular,
sino para constituirlo en su pueblo (Cfr. AG2).
Hoy en día el hombre se sigue apartando de Dios por el pecado y vemos
la necesidad de la misericordia de Dios para todo el género humano.
Tanta violencia, inseguridad, una sociedad permisiva sin moral ni valores es un indicativo de una ausencia de Dios. Hay que reconocer que
el cumplimiento de la promesa del Salvador está presente para liberar a
su pueblo de la opresión.
Por Luis Ricardo Guerrero Romero
[email protected]
T
al vez una palabra poco
usada en nuestro vocabulario común, pero sin duda
cuna de nuestra escritura. Esta palabra significa escritura sagrada,
o grabados sagrados del griego
ιεροs (sagrado) y γλιφω (grabar,
esculpir), en suma son caracteres
en forma de dibujos egipcios esculpidos en los monumentos públicos, la composición de figuras, que narran alguna idea (por así decirlo). Y fue “el sabio” Champollion (historiador,
lingüista y egiptólogo francés) quien descifró por primera vez los jeroglíficos
inscritos en la piedra rosetta los cuales contenían un decreto de Tolomeo V.
07
Los libros
y sus autores
Sobre el olvidado
siglo XX
Tony Judt
Edit Taurus 2009
T
ony Judt que había entrado en una “época del
olvido”, hoy ve que el
mundo es tan radicalmente
distinto del que hace tan sólo
veinte años veía. Hemos dejado
de lado nuestro pasado inmediato, incluso de haber podido
entenderlo. No sabemos, literalmente, de dónde venimos, y
el resultado de esta ignorancia
es evidente.
Hemos perdido el contacto
con tres generaciones de debates políticos a nivel internacional y también de pensamientos y activismo social.
Ya no sabemos discutir sobre este tipo de conceptos y
hemos olvidado el papel
que juzgaban los intelectuales a la hora de debatir,
transmitir y defender las
ideas que conformaron su tiempo. En este libro Tony
Judt, hace revivir aspectos claves del mundo que hemos perdido, y nos recuerda la importancia que siguen teniendo tanto para hoy como para lo que
esperamos del futuro.
Judt manifiesta sugestivos vínculos entre una asombrosa variedad de temas,
desde la historia del abandono y recuperación del Holocausto, o la difícil
cuestión del “mal” en la comprensión del pasado europeo, hasta el auge y la
caída del Estado en los asuntos públicos o el arrinconamiento de la historia
a favor de la “herencia”. Nos lleva más allá de lo que creemos saber para
enseñarnos cómo lo aprendimos, y muestra hasta qué punto gran parte de
nuestra historia ha sido sacrificada ante el triunfo del mito frente a la comprensión, de la negación frente a la memoria. Este libro es la necesaria hoja
de ruta para recuperar el sentido de la historia que necesitamos con tanta
urgencia.
Sobre al autor.
Tony Judt (Londres,
1948-Nueva
York
2010) hizo sus estudios en el Kings
College de Cambridge
y en la École Normale
Superiore de París.
Impartió clases en
las universidades de
Cambridge, Oxford,
Bérkeley y Nueva
York, y en ésta última
ocupó la cátedra de
Estudios Europeos, que el mismo fundó en 1995. Sus libros: Postguerra
(2006), Pasado Imperfecto (2007), Algo va mal (2010)
Iglesia Universal
MADRID.- En su discurso en la ceremonia de despedida en el aeropuerto de Barajas, el Papa Benedicto resaltó que los jóvenes que
han participado en la Jornada Mundial de la Juventud tienen la
misión de enseñarle a sus paisanos que “amar a Cristo es vivir a
plenitud”. El Santo Padre agradeció a todos los participantes de la
JMJ, por su presencia y su testimonio, y los invitó a “difundir por todos
los rincones del mundo la gozosa y profunda experiencia de fe vivida
en este noble País”. “Transmitan su alegría especialmente a los que
hubieran querido venir y no han podido hacerlo por las más diversas
circunstancias, a tantos como han rezado por ustedes y a quienes la
celebración misma de la Jornada les ha tocado el corazón”. “Con su
cercanía y testimonio, ayuden a sus amigos y compañeros a descubrir
que amar a Cristo es vivir en plenitud”, agregó.
MADRID.- El Papa ha quedado “satisfecho y agradecido por todo el
esfuerzo que se ha hecho” para organizar la Jornada Mundial de la
Juventud (JMJ) Madrid 2011, que ha calificado de “magnífica y en la
que todo el mundo ha puesto lo mejor de su parte”, durante el vuelo
de regreso a Roma de este domingo, según ha explicado la Embajadora de España en el Vaticano, María Jesús Figa. “La verdad es que
había un ambiente de satisfacción y de conclusión de un viaje que
ha salido muy bien”, ha agregado. A su vez, ha comentado que los
acompañantes del Papa “estaban encantados” con la organización
“porque se entendía que no era fácil” organizar el movimiento de un
millón de personas asistentes.
Iglesia en México
MÉXICO.- Los participantes en el II Encuentro Nacional de Radios
Católicas por Internet, los comunicadores católicos manifiestan su
enorme interés de hacer uso de los últimos desarrollos en tecnología de las telecomunicaciones para difundir las enseñanzas y
el “tesoro espiritual” de la Iglesia Católica, ante los distintos cambios y realidades sociales de la vida. Para facilitar a las diversas Radios Católicas por Internet en México en ser un canal por medio del
cual lleguen a todos los lugares del país de manera organizada, eficaz,
planificada, con contenidos de calidad interactuando con las demás
comisiones episcopales y equipos de trabajo de manera competitiva.
La Eternal Word Television Network (EWTN) Radio Católica mundial
de Estados Unidos, desea brindar aportes técnicos a los comunicadores católicos como un inicio de su apoyo para fortalecer la era digital católica en México.
SAN LUIS POTOSÍ.- Los ciento veintiséis jóvenes, que participaron
en la Jornada Mundial de la Juventud, han manifestado su satisfacción de ver realizados sus anhelos así como haber alcanzado sus
sueños al haber participado en el Encuentro con el Papa Benedicto
XVI. Fue una experiencia intensa y sobre todo retadora, pues tanto
el clima como los cansancios estuvieron al día, pero la satisfacción de vivir un encuentro de oración, de cantos y de animación
valieron la pena, pues el estar con miles de jóvenes de todo el mundo realmente animó la fe, que como manifiesta el lema: “quedamos
arraigados y edificados en Cristo”.
SAN LUIS POTOSÍ.- Todo listo para llevar a cabo el Congreso
Eucarístico Arquidiocesano el próximo 2 de septiembre. Este encuentro dará inicio a partir de las cuatro de la tarde, podrás participar,
ya sea desde la procesión partiendo del Santuario de Guadalupe a
partir de las 16:00 Hrs. Para llegar al estadio de “20 de Noviembre”
(de béisbol) o llegar directamente a este lugar donde se tendrá el momento de Adoración a Jesús en la Eucaristía, así como la participación
en la Eucaristía. Todos estamos invitados, participa.
¡No quiero sufrir…!
“D
esde aquel día, Jesús comenzó a
anunciar a sus discípulos que debía ir a Jerusalén, y sufrir mucho
de parte de los ancianos, de los sumos sacerdotes y de los escribas; que debía ser condenado a muerte y resucitar al tercer día. Pedro
lo llevó aparte y comenzó a reprenderlo, diciendo: «Dios no lo permita, Señor, eso no sucederá». Pero él, dándose vuelta, dijo a Pedro:
«¡Retírate, ve detrás de mí, Satanás! Tú eres
para mí un obstáculo, porque tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres».
Entonces Jesús dijo a sus discípulos: «El que
quiera venir detrás de mí, que renuncie a sí
mismo, que cargue con su cruz y me siga.
Porque él que quiera salvar su vida, la perderá;
y el que pierda su vida a causa de mí, la encontrará. ¿De qué le servirá al hombre ganar
el mundo entero si pierde su vida? ¿Y qué podrá dar el hombre a cambio de su vida?” (Mt
16, 21-26).
Jesús anuncia que va a padecer
mucho; naturalmente, a partir de
aquí, la historia con sus discípulos ya no puede ser la misma. En
el evento anterior, justo se acababa de declarar que Jesús era
el Mesías, es decir, el destinado
a llevar la corona de gobierno, la
corona del reinado sobre el pueblo de Dios. De ahí que sea muy
complicado para los discípulos
comprender que el mesías tenga
que sufrir hasta la muerte. Pedro,
nuevamente, la hará de interlocutor, hablará no sólo por él sino
por todos los discípulos, movido
de amor lleva aparte a Jesús para
insistirle que no le puede pasar
eso. Simón Pedro, a quien Dios
le había revelado la verdadera
identidad de Jesús, actúa ahora
al mero estilo de los hombres que
no ven sino con sus humanos
ojos. Ese intento de disuadir a
Jesús del sufrimiento es casi tan
capital como su profesión de fe,
pero como contraparte negativa;
pues esa negativa al sufrimiento
no sólo es una defensa a Jesús,
sino que significa un no al sufrimiento de Pedro mismo y de
los demás discípulos, es un no al
sufrimiento de la Iglesia.
Por lo anterior, no extraña la
fuerte e inmediata reacción de
Jesús: “tus pensamientos no son
los de Dios, apártate de mí Satanás”. Con su réplica Jesús deja
en claro que su Iglesia, tal como
la acababa de llamar (“mi Iglesia”), no puede darle la espalda al
sufrimiento. “Padecer mucho” es
una realidad que todo creyente,
que todo discípulo debe asimilar.
El mensaje parece claro: ser discípulo es un logro difícil de alcanzar, porque el discipulado consiste en seguir el ejemplo del
maestro que padeció la cruz.
Seguir a Jesús se logra ante todo
con la negación de uno mismo,
lo cual, en el contexto global del
evangelio, consiste primero en la
obediencia a la voluntad de otro.
Difícilmente encontraremos algo
más exigente que se le pueda
pedir a un ser humano.
Negarse a sí mismo es romper
toda conexión que nos ate a nosotros mismos, es desvincularnos de lo que son nuestros deseos muy personales. Eso es el
inicio del discipulado, dejar de
caminar nuestros propios caminos, a fin de ir detrás de otro.
El discípulo, dice un comentarista, está en la posición del hombre
condenado a muerte, asume la
autonegación, lo cual implica entender que la propia vida en este
mundo ya ha concluido.
La existencia cristiana conlleva
desplazar el ego del centro del
propio universo y la consecuente
disponibilidad para renunciar a
toda ambición personal hasta
morir por causa de Jesucristo.
“Perder la vida por causa de
Cristo” significa que el discípulo
le pertenece como posesión a
Jesús. El Señor del propio yo ya
no es uno mismo sino otro.
Este texto proclama la primacía
de la propia vida comparada con
todo lo demás, comparada con el
mundo, pues ni con el mundo entero se puede comprar. Según los
comentaristas, el concepto de
mundo empleado aquí se refiere
a todo lo externo, todo lo que
implica una atracción opuesta a
lo espiritual y eterno. El mensaje
a los discípulos parace claro: no
seguir a Cristo no sólo es desperdiciar la vida, sino perderla.
Ver, reflexionar, analizar,
juzgar y actuar:
pasos que deben realizar los Asambleístas
para su Discípulado y Misión
Se realizó con gran éxito la Asamblea Interdecanal de los
Decanatos: San Luis Rey y Ntra. Señora de la Expectación
Por LCC Angélica Maldonado Morales
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ajo el lema “Vivamos la comunión, impulsando la formación”
y la frase Bíblica “¡Ay de mí, sino evangelizara!” (1 Cor 9,16),
se llevó a cabo con muy favorable respuesta por parte de Sacerdotes y fieles laicos comprometidos, la Asamblea Interdecanal
de los Decanatos de SAN LUIS REY Y NUESTRA SEÑORA DE LA
EXPECTACIÓN, la cual fue presidida por nuestro Pastor, Mons. Luis
Morales Reyes, el pasado martes 09 de agosto del 2011 en el interior
de la Casa de Acción Católica.
El Objetivo General de estas Asambleas Interdecanales es: “Compartir nuestras experiencias en la aplicación del Proyecto formativo,
a fin de que sigamos impulsando la formación en nuestras respectivas comunidades parroquiales.
El Objetivo Específico: Ofrecer elementos que nos ayuden a implementar nuestras estrategias misioneras para facilitar la misión permanente.
Fiestas Patronales en honor a
Nuestra Señora de la Asunción
Por LCC Angélica Maldonado Morales
E
l pasado 15 de agosto, distintas parroquias de nuestra Arquidiócesis, que
tienen por Patrona titular a Nuestra Señora de la Asunción, festejaron con
evidente fervor mariano su fiesta.
en los recintos de las parroquias de Tlaxcala, Portezuelo, Santa María del Río, Angostura, Parroquia de Las Tres Ave Marías, y La Catedral Metropolitana, veneraron a
la Santísima Virgen María en su advocación de Nuestra Señora de la Asunción, con
una solemne Concelebración Eucarística, algunas de ellas, presididas por nuestro
Pastor, Mons. Luis Morales Reyes, quien indicó a los fieles amantes de la hermosa
Virgen: “Ojalá que esta Fiesta Mariana, esta solemnidad de la Asunción de la Virgen Santísima, nos deje serios y formales compromisos: Que creamos firmemente
en Dios y descubramos la grandeza de su amor hacia nosotros; que sintamos su
misma alegría en Dios nuestro Salvador; que creamos que Dios mira la pequeñez
de nuestra vida y nos compromete a hacer obras grandes de amor en favor de
los demás; que la Virgen llevada al Cielo, nos comprometa a vencer las obras de
la carne; a vivir en este mundo sin perder de vista los bienes del cielo; a buscar a
Dios, a caminar en su presencia y a estar en su amor y en su paz”.
CATEDRAL
La Catedral Potosina, que tiene por Patrona titular a
Nuestra Señora de la Asunción, lució a su máxima
capacidad de fieles Marianos, quienes la festejaron
con evidente fervor
En el bellísimo recinto de la Catedral
Metropolitana, El Señor Arzobispo
estuvo acompañado del Honorable Cabildo
Catedralicio
Antes de la Celebración Eucarística,
los potosinos acompañaron en prosesión
por la Plaza de Fundadores, a la imagen
de la Virgen de la Asunción
PORTEZUELO
Perteneciente a la parroquia de San Pedro, el templo
de portezuelos está dedicado a Nuestra madre María
en su advocación a la virgen de la Asunción, y con
abundante fe, se celebró a su santa Patrona
Nuestro Arzobispo Luis Morales Reyes presidió la
solemne Eucaristía donde un buen grupo de niños
recibieron por primera vez el sacramento de la
comunión
El Párroco y decano del decanato Beato Juan XXIII el
padre José de Jesús Cruz Rodríguez fue el principal
promotor de esta jubilosa fiesta que se vivió con
desbordante fe y entrega
“Por nuestras obras y omisiones seremos juzgados”
Por LCC Angélica Maldonado Morales
C
on una concelebración Eucarística de cuerpo presente, se le dio la mañana del jueves 18 de agosto a las 10:00 horas, el
último adiós al Presbítero Samuel Jiménez Escobedo, presidida por nuestro Arzobispo Emérito, Monseñor Arturo Antonio
Szymanski Ramírez, en el Santuario de San José y del Señor de los Trabajos, quien acompañado de más de una docena de
Sacerdotes de la Arquidiócesis le encaminó hacia la vida eterna.
Monseñor Szymanski al iniciar el rito de despedida del Sacerdote que muchas veces con sus manos impartió los Sacramentos,
dijo: “La Arquidiócesis de San Luis hoy enluta su corazón al saber la pérdida de otro gran Sacerdote, sin embargo, tiene la firma
esperanza en que ya está gozando de la presencia de Dios, pues siempre debe tenerse la fe inquebrantable en la Resurrección,
dado que todos vamos de paso por este mundo pasajero”.
Nuestro Pastor Emérito indicó: “Es de reconocer el invaluable e incansable trabajo que nos dejó como herencia el Padre Samuel
Jiménez Escobedo, quien nació el 24 de noviembre de 1924 en Tepechitlán, Zacatecas. Entregó su alma al Creador la tarde del
miércoles 17 de agosto a 86 años de edad y 59 de Presbítero. Fue ordenado sacerdote el 22 de diciembre de 1951 y en este 2011
cumpliría su 60 aniversario sacerdotal.
Fue Párroco de Pastora, Villa Hidalgo y Villa de Pozos y Vicario en San Pío X. Entre otros puestos relevantes que lo distinguieron por
su eficiencia y su gran amor a la Iglesia Potosina. Descanse en paz.
AGOSTO 28 DE 2011
SANTA MARÍA
Acompañado de un gran número de sacerdotes en la
plaza principal del municipio de Santa María, el Arzobispo
Luis Morales invitó a que se acercaran con fe a los brazos
de nuestra Virgen protectora
Centenares de personas se acercaron a esta parroquia
durante todo el novenario que con mucho ánimo y fe
iban con la intención de agradecer, otros de hacer peticiones a nuestra Madre María
TLAXCALA
En la Parroquia de Tlaxcala, los fieles de esta parroquia
no dejaron pasar su fiesta patronal e hicieron acto de
presencia para venerar a nuestra Madre
El párroco J. Miguel Domínguez Mejía, quien junto con
los vicarios Valentín Carbajal y Rodrigo Alemán, recibieron
a las peregrinaciones, danzas y entradas de cera provenientes de todas las comunidades cercanas
TRES AVES MARIA
En esta Parroquia nuestro Pastor estuvo acompañado del
Párroco de dicho recinto, Pbro. Gerardo Vaglienty Rivera
y de varios Sacerdotes invitados
LA ANGOSTURA
Acompañado del padre decano Alfonso Hernández y el
padre Fernando Castro, D. Luis Morales Reyes presidió
en el atrio parroquial la solemne eucaristía, quien en todo
momento exaltó el gran amor de nuestra madre que
ascendió a los cielos
Con distintas actividades se vivió de una forma plena, en
Angostura, esta fiesta patronal. El domingo 14 de agosto
recibió a Don Luis, quien fue recibido por fieles,
grupos parroquiales, y por su párroco,
Pbro. Carlos Aguilar Jiménez
En la Parroquia de las Tres Avemarías,
el Párroco Álvaro Rivera de León y su Vicario Guillermo
Gil, junto con todos los fieles, recibieron a Don Luis
Morales con la hospitalidad que los caracteriza
“La Eucaristía, Alimento para la Misión”
Congreso Eucarístico
Arquidiocesano
viernes 2
de septiembre de 2011
Estadio de Beisbol
“20 de NOVIEMBRE”
PROGRAMA
3:00 PM Animación
4:00 PM Procesión con
El Santísimo Sacramento
Partiendo de La Basílica de Guadalupe
5:00 PM Hora Santa
6:00 PM Solemne
Concelebración Eucarística
Y EN CONCIERTO
JON CARLO (TEXAS, USA)
GRUPO EMMANUEL (MÉXICO)
SEMINARIO
IGLESIA CATEDRAL
PARROQUIAS
RECTORÍAS
VICARIOS
ESTUDIOS EN ROMA
P. Tomás Ramírez Álvarez
Sagrario Metropolitano
Mons. Juan Castillo Pérez
S. Miguel Arcángel (S. Miguelito)
P. Juan Rodríguez Rodríguez
San Juan de Guadalupe
P. Marcos Manuel Segura Mtz.
San Judas Tadeo (Colorines)
P. Gaudencio Castillo Hdz.
N.S de Guadalupe (Corte Primero)
P. Juan Genaro Ruiz Castellanos
San Diego de Alcalá (San Diego)
P. José de la Cruz Rodríguez
San Joaquín y Santa Ana (Plazuela)
P. David Orta Colunga
N.S. de Guadalupe (Estanzuela)
P. Eliseo Rico de León
Sagrada Familia (El Capulín)
P. Eduardo Díaz Espinosa
Sagrado Corazón de Jesús (Mantequilla)
P. Rafael Hernández Díaz
La Divina Pastora (Pastora)
P. Felipe González López
María Auxiliadora
P. Margarito de la Torre Torres
Sta Teresa del Niño Jesús (La Cofradía)
P. Sixto López Tapia
Basílica de Guadalupe
P. Gerardo Román Picazo Gtz.
N. S. de los Remedios
Luis Humberto Ríos Bañuelos, DJ
Sagrada Familia de Nazareth
P. Ruben Omar Villegas Hdz.
Jesucristo Sumo y Eterno Sacerdote
P. Bernardo Méndez Carmona
N.S. de la Asunción (Tlaxcala)
P. Luis Fco. Juárez Gallardo
La Santa Cruz
P. Carlos A. Palomares Salazar
N.S. de Fátima
P. Jesús Omar Salazar Martínez
N.S. de los Dolores (Morales)
P. Tomás Pérez Arellano
S. Martín de Porres
P. Cristian González Facundo
Sagrado Corazón (Col. Morelos)
P. José Inés Moreno Castillo
Santa Cruz del Calvario
P. Antonio Esparza Velázquez
San Franciso de Asís (Villa de Pozos)
P. Antonio Vega Martínez
San Franciso de Asís (Villa de Pozos)
P. José Elías Rangel Salazar
P. Víctor Javier Morales Soldevilla
Sta. Catarina de Alejandría (Rioverde) N.S. de la Asunción (Sta. Ma. del Río)
P. Ricardo Cavazos Castro
Santuario de N.P. Jesús (Salinas)
P. Julián Menchaca Ramírez
Valle de San Francisco (V. de Reyes)
P. Jorge Luis Tejeda Contreras, DJ
San Juan Bautista (Cerritos)
P. Josué Torres Martínez
San Ciro de Alejandría (San Ciro)
P. Domingo Alonso Martínez
San Jerónimo (Moctezuma)
P. J. Eulogio Villanueva Sánchez
San José (Zaragoza)
Pontificia U. de la Sta. Cruz
P. Efraín Moreno Aguirre
P. Juan Manuel Uribe Salazar
P. Luis Santiago Flores Lucio
Pontificia U. Gregoriana
P. Antonio Del Castillo Vázquez
Disciplinar del Seminario Menor
P. Raúl Sánchez Ramírez
Adscrito Iglesia Catedral
P. Gregorio Fernández Torres, DJ
N.S. de Guadalupe (Villa de Arriaga)
Pontificia U. Gregoriana
AGOSTO 28 DE 2011
D
urante
muchísimo
tiempo
(digamos que durante toda la
Edad Media) la campana fue
el instrumento de comunicación más
eficaz. Con ella se llamaba a Misa,
se gritaba el paso de la muerte, se
anunciaban las tempestades y se invitaba a los fieles a rezar las horas. En
uno de sus bellísimos relatos cortos,
Alexandr Solzhenitsyn (1918-2008),
autor de novelas tan famosas como
El pabellón del cáncer, El primer círculo y El archipiélago Gulag, hace esta
observación acerca de las campanas
que, durante su niñez, esparcían su
sonido metálico por todo lo largo y
ancho de la campiña rusa: «La gente
siempre fue codiciosa y frecuentemente mala. Pero el tañido nocturno
resonante fluía sobre campos, aldeas
y bosques, e impulsaba a abandonar
las pequeñas preocupaciones terrestres y dedicar en esa hora los
pensamientos a la eternidad».
La antigüedad, ciertamente, no
desconoció el uso de las campanas.
En Grecia se las tocaba para anunciar la apertura de los mercados, y,
en Roma, para señalar la hora de los
baños, la proximidad de un eclipse o
simplemente para anunciar a los esclavos que era ya tiempo de servir la
cena. Sin embargo, no hay punto de
comparación entre estas campanas
y la campana cristiana, que llegó a
convertirse, por decirlo así, en un verdadero medio de comunicación social. Aquéllas eran pequeñas y casi
siempre de uso doméstico, mientras
que ésta fue grande desde el principio
(la de la catedral de Viena pesaba 17
toneladas), y desde el principio, también, se la colocó en el centro de la
población. Era ella la que invitaba y
convocaba, la que llamaba y prevenía.
Es casi un tópico entre ciertos intelectuales hablar de «el oscuro Medioevo». Si lo dicen porque en aquel tiempo la gente carecía de esa bendición
llamada luz eléctrica, bien dicho está:
en este sentido, la Edad Media no sólo
fue oscura, sino oscurísima; pero si lo
dicen por otra cosa, se equivocan,
pues el Medioevo más que oscuro
fue silencioso: de hecho, el tañido de
la campana fue el único sonido estruendoso que conoció el hombre de
aquella época.
Cuando los misioneros cristianos –a
partir del siglo VI- llegaban a algún
lugar, inmediatamente se daban a la
tarea de construir iglesias y erigir cam-
13
Campanas
de la
discordia
panarios. Ésta era una práctica invariable, y nunca tuvieron por ello ningún
problema, salvo en China, donde el tañido de las campanas era tenido por
un sonido maléfico, pues según las
creencias de esa gente el tintineo metálico perturbaba los espíritus de sus
antepasados y los hacía ponerse inquietos allí donde estuvieran, ya fuera
en el aire, en el cielo o en el averno.
«Todo lo que ustedes predican está
muy bien y pueden seguir predicándolo todo el tiempo que quieran, decían
los chinos, pero por favor no toquen
esas malditas campanas, que nos ponen los pelos de punta».
Para los piadosos misioneros aquella
creencia carecía de todo fundamento,
de modo que siguieron tocándolas
como si tal cosa. Y cada vez que las
tocaban, los chinos se estremecían
pensando en sus padres, tíos, tías,
abuelos y bisabuelos que seguramente se retorcían de dolor y de pena
en algún lugar del inframundo. Tanto
conflicto causó en China aquel sonido
que hasta el emperador en persona
tuvo que tomar cartas en el asunto.
Ahora bien, ¿creen ustedes que esto
arredró a los misioneros? ¡Para nada!
Y así fue como empezó la persecución
de los cristianos en China.
Este doloroso acontecimiento histórico fue una dura lección para la Igle-
sia del siglo XVI, y tanto lo fue que en
1639 un documento de la Sagrada
Congregación para la Propaganda
de la Fe hubo de recordar a los misioneros católicos del mundo entero la
siguiente verdad: «No hay nada más
irritante que la alteración de las costumbres ancestrales de los pueblos en
beneficio de las costumbres extrañas
de reciente importación. Guardaos,
pues, de imponer vuestros usos europeos; tratad, más bien, de adaptaros a los suyos».
La Iglesia aprendió desde entonces
que las culturas deben siempre respetarse, y que el Evangelio no es, ni
puede serlo nunca, una especie de escoba que llega a una casa sucia. Pero
también debe ser una lección para
nosotros, hombres del siglo XXI, pues
nos invita a practicar esa noble virtud
hoy ya en vías de extinción llamada
tacto o delicadeza.
La delicadeza no es afeminamiento,
como generalmente se cree, sino la
capacidad de tener ante nuestros ojos
los sentimientos del otro para tratarlos
con el respeto debido. Es bueno, por
ejemplo, decir siempre la verdad, pero
la verdad no debe nunca confundirse
con un garrote; es bueno ser sinceros,
pero la sinceridad que ofende no es
ya sinceridad, sino cinismo. «Yo siempre digo lo que pienso», dice el que se
cree sincero; sin embargo, basta con
ser un poco perspicaces para darnos
cuenta de que, al decir esto, miente. A
un conocido mío (del que todos huían
por su sinceridad animal) le pregunté
una vez: «¿Es cierto que siempre dices lo que piensas? Pues bien, te
demostraré que eso no es verdad.
Cuando vas con tu esposa por la calle
y observas con el rabillo del ojo en la
acera de enfrente a una linda joven
que pasa por ahí, piensas en muchas cosas. Ojalá no las pensaras,
pero conociéndote como te conozco,
sé que lo haces. Ahora bien, ¿dices
siempre a tu mujer todo lo que se te
viene a la mente en esos desenfrenados monólogos interiores? Seguro
que no, pues conociéndola a ella
como la conozco, no creo que pudieras permanecer a su lado ni siquiera un minuto más. ¿Ves ahora por
qué digo que no eres todo lo sincero
que afirmas ser? En todo caso, lo eres
sólo cuando te conviene».
Lo diremos con otras palabras: la
delicadeza es la virtud que nos hace
tener presentes los sentimientos del
otro para no contristarlo innecesariamente. Si yo sé, por ejemplo, que
a ti te molesta que utilice ciertas expresiones, no las usaré; si te choca
que me suene la nariz, me la seguiré
sonando si es necesario, pero sólo allí
donde tú no puedas verme ni tampoco escucharme.
Si te molesta el ruido de las campanas, y para lo que tengo que decirte
no es estrictamente necesario ese
ruido, ¿para qué las toco?
Juan de Zavala primer impulsor
de la Educación Superior en San Luis Potosí
Por Mtro. José Ricardo García López
J
uan de Zavala, nació hacia 1559
en Tellaeche en el pueblo de San
Pedro de Luxua o Asúa en el Señorío de Vizcaya, durante su niñez y
juventud se le dio el tratamiento de
hijodalgo notorio o hidalgo de sangre, es decir que por su sangre era de
una clase noble y distinguida. Pasó a
Nueva España hacia 1585 y ya para
l589 se encontraba radicado en la ciudad de Zacatecas como mercader y
guardaminas o sea la persona a la que
se le encomendaban las llaves de las
puertas de una o varias minas porque
era el minero que gozaba de la confianza y consideración de los socios o
dueños de las minas establecidas en
la región.
Por mayo de 1592 dejó Zacatecas y
se estableció en las minas de Cerro de
San Pedro que se habían descubierto
en marzo de ese año, allí inició tienda
de mercaderías y en 1593 se asoció
con el capitán Miguel Caldera, su amigo, para explotar las minas de Santa
Clara, La Biznaga y Los Muertos en
el Cerro de San Pedro que fueron las
primeras en las que se extrajo oro.
La enorme fortuna que Zavala llegó
a acumularse debió no sólo a la explotación minera sino también a la
agricultura que llevó a cabo en las
grandes extensiones de tierra que adquirió y al gran número de cabezas de
ganado de cría y engorda que alcanzó
a tener. De tal manera se enriqueció
que en 1594 llegó a ser el más acaudalado de los mineros potosinos, éstos lo nombraron diputado de república, cargo que se concedía sólo a las
personas que se significaban por su
honorabilidad, aptitudes y riqueza. El
y su esposa Catalina Vázquez, originaria de Granada en España, eran
muy solicitados como padrinos en
los bautizos no sólo de las principales
familias sino también de la gente del
pueblo. Todos los vecinos de San
Luis afirmaban que ese matrimonio
era muy honrado, cuerdo y de mucha
caridad y virtud; su magnanimidad
quedó patentizada en 1596 cuando se
estaba construyendo la iglesia mayor
de San Luis, (hoy nuestra Santa Iglesia Catedral), contrató la obra con el
alarife Juan de Buitrago y se obligó a
pagar los 9 mil pesos oro de su costo,
además entregó 4 mil pesos oro para
pagar a Francisco de Gilvera la cuarta
parte del costo de la techumbre de
madera, éste fue el mayor donativo
que aportaron los vecinos. En 1609
se trasladó a la capital del virreinato
para desempeñar el cargo de Alguacil de Corte de la Real Chancillería,
él y su esposa aprovecharon la estancia en México para exponer a fray
Bruno Dávila, prior del hospital de los
desamparados en esa ciudad, el de-
seo que tenían de fundar un hospital en
el pueblo y minas de San Luis Potosí,
donde se pudieran curar los enfermos
pobres que hubiere en este pueblo, a
los españoles, pero, preferentemente
a los indios, sin que se les cobrara
por ello cosa alguna. El nombre del
nosocomio sería San Juan Bautista y
estaría a cargo de los hermanos juaninos. Fray Bruno aceptó la oferta y la
donación del terreno necesario para
la construcción y establecimiento del
hospital, donó además 13 camas de
madera con sus colchones para los
enfermos, 26 sábanas de ruan, otras
tantas frazadas de Castilla, el mismo
número de almohadas de lana y en
efectivo, 500 pesos de oro común
para medicinas y demás cosas convenientes y forzosas. En 1611 el Virrey y
el Obispo de Michoacán concedieron
de muy buen grado el permiso para el
establecimiento de esa obra porque
era “en servicio de Dios Nuestro Señor
y bien de los pobres”. Este mismo año
llegaron a San Luis fray Alonso Pérez,
prior y fundador del hospital y el hermano fray Andrés de Alcázar.
El hospital alcanzó tanta fama que a
los 5 años de su fundación los frailes no daban abasto con los gastos y
recurrieron a la limosna de puerta en
puerta para poder sostener esta institución que había de durar más de 200
años.
10 de octubre de 1623 en la ciudad de
México entre los albaceas de Juan de
Zavala y el provincial Juan Laurencio
S.J. dieron cumplimiento a su voluntad firmando la escritura de fundación
del Colegio de la Compañía de Jesús
en San Luis Potosí. Así fue como se
coronó dignamente la vida del rico
fundador, poniendo de relieve su amor
a sus semejantes.
La institución educadora fundada por
los jesuitas en San Luis Potosí tuvo
una corta duración, sólo 144 años,
debido a que en 1767 el monarca ordenó su forzosa salida del reino español, quedando muy pocos vestigios
de su paso por el pueblo de San Luis,
Minas del Potosí de la Nueva España.
Los numerosos retablos, pinturas,
esculturas, platería, ornamentos y biblioteca se perdieron para siempre, sin
noticia alguna de que hubiera existido
un inventario, aunque fuese aproximado, de toda esa riqueza cultural. La
parte superior del colegio fue demolida, sólo queda como testimonio de su
existencia la parte inferior que ha sido
remodelada y hoy en día es el edificio central de la Universidad Autónoma. Tampoco conocemos el destino
que tuvo su mobiliario y las pinturas
que debieron ser de gran importancia
porque además de obedecer a un plan
objetivo de decoración, eran piezas
didácticas para la formación de la ju-
ventud potosina del siglo XVIII.
De haberse salvado la biblioteca del
colegio jesuita, tendríamos a la mano
el botón de muestra que pondría de
manifiesto la intensa actividad formativa, en beneficio de la juventud potosina de aquella época, que desarrolló
la pequeña comunidad jesuítica en
nuestra ciudad. Si hay algo que ha caracterizado a la Compañía de Jesús en
el mundo entero, ha sido su excelente
formación intelectual.
Con el legado que dejó don Juan de
Zavala pretendía que los educadores no dependieran, desde el punto
de vista material y de su gobierno y
administración, de personas ajenas
al proyecto educativo, ya que también sabía este generoso bienhechor
que quien es pobre no puede vivir su
propia vida, porque tantos son los
compromisos que causa la indigencia que zafarse de ella es empezar a
vivir, debido a que quien pretende un
autogobierno, aunque sea modesto,
vive soñando en una independencia
económica no obstante que al principio parezca elemental, lo que nos
hace recordar la frase:
la miseria es mordaza
que traba la lengua y
paraliza el corazón.
Además de la Iglesia Parroquial (hoy
Catedral) fueron beneficiados, con la
generosidad de Zavala, el templo de
San Francisco, La iglesia de San Juan
de Dios, y por otro lado, las huérfanas
del pueblo de San Luis Potosí mediante un legado de 5 mil pesos de
oro.
Mientras estas cosas sucedían en el
pueblo de San Luis Minas del Potosí,
los jesuitas escribían con su sangre
la historia de las misiones que tenían
entre los infieles de todo el mundo a
la par que multiplicaban sus colegios
para labrar y pulir el alma de niños y
jóvenes. El año de 1615 vinieron de
San Luis de la Paz a San Luis Potosí
los jesuitas a predicar la cuaresma y
luego en 1621 regresaron a misionar,
fue tanto el provecho espiritual para
los potosinos, que los más ricos y
connotados vecinos pugnaron por la
fundación de un colegio jesuita, pero
ya Juan de Zavala les había tomado
la delantera porque 2 días antes de
morir, el 19 de junio de 1620 dictó su
testamento en el que ordenó que se
entregaran 50 mil pesos para que se
estableciera un colegio de la Compañía de Jesús en San Luis Potosí.
El pueblo aún no cumplía 30 años de
haber sido fundado, cuando se hizo
realidad la voluntad del donante y el
Hospital Juanino, (escuela TIPO)
Los jugosos donativos hechos por el benefactor de los jesuitas, pudo haberlos
destinado a otro tipo de legados para beneficio de los numerosos parientes
radicados en esta y en la Vieja España, como era costumbre de los españoles
que habían llegado con el fin de hacer fortuna en América. El matrimonio Zavala
no tuvo hijos y por esta razón dispuso de una parte significativa de su fortuna
en beneficio de la juventud que en aquél momento recibió la educación superior,
así como de todos los que aún la siguen recibiendo y de todos los que hemos
gozado de esa herencia y que ahora llevamos con orgullo el título de universitarios. Ojalá en un futuro próximo, nuestra Universidad honre a DON JUAN DE
ZAVALA imponiendo su nombre a alguno de sus recintos.
AGOSTO 28 DE 2011
El derecho a
la educación religiosa
en las escuelas públicas
La lección de la
crisis económica,
según el Papa:
responsabilidad
B
enedicto XVI considera que la actual crisis económica deja una clara lección:
responsabilidad.
En una conversación con los periodistas que le
acompañaban en el vuelo Roma-Madrid en la
mañana de este jueves, el pontífice aclaró que
esta responsabilidad económica no sólo es nacional, sino que es también mundial y con el
mismo futuro.
En estos momentos, reconoció, “se confirma en
la crisis actual económica lo que ya se ha visto
en la gran crisis precedente: la dimensión ética
no es algo exterior a los problemas económicos,
sino una dimensión interior y fundamental”.
Por Pbro. Valentín Carbajal Méndez
[email protected]
L
os medios de comunicación, que tanto influyen en lo que pensamos, se refieren a
la educación religiosa como retrógrada.
¿Por qué defender la educación religiosa en escuelas públicas? Es cíclicamente tema controvertido. Con frecuencia Juan Pablo II destacaba
que el diálogo interreligioso es parte importante
de nuestra época, hemos de profundizar en las
raíces de nuestra cultura, y también en el estudio de la religión (no se entendería la historia de
México sin la Iglesia), en ese marco se ve cada
vez más claro que el auténtico sentido religioso
hace al hombre más humano. El conocimiento
de las demás religiones, lo hace más tolerante, y
ahuyenta el problema del racismo. Es verdad que
unos conocimientos religiosos no bastan para
hacernos buenos ciudadanos, pero es un medio
más para ello. En todo caso, habrá que asegurar
la calidad de esa enseñanza, más que condenarla
u oponerse.
El Estado puede ser aconfesional, el Estado, no
yo, es decir, no los ciudadanos, que sí pueden
ejercer la libertad religiosa, y por eso la ley ha de
prever que en los centros públicos se impartan
enseñanzas religiosas de acuerdo con las convicciones de los alumnos o de los padres. Eso
es sencillamente hacer posible el ejercicio de un
derecho ciudadano. Los alumnos han de poder
escoger el estudio de la religión (porque son creyentes, o por interés cultural). Y ha de ser una
materia, el hecho religioso, que pueda evaluarse
(no la fe del alumno, lógicamente, sino el conocimiento de esa disciplina), de la misma manera
que se evalúan las demás.
El revuelo que se arma con la religión en nuestro
país no tiene sentido, si no es por el viejo tema del
clericalismo/anticlericalismo ancestral de nuestra
historia. Estoy hablando de una libertad para el
estudio de la religión, pero esto no significa que
en el escoger la religión todo sea lo mismo, no:
eso sería indiferencia mala, hay que buscar la
verdad y actuar en conciencia, siendo la verdad
sobre el sentido de la vida del hombre y sobre
Dios, algo tan serio, va en ello nuestra felicidad.
Pero esto ya pertenece a otro ámbito, no al de
conocimientos sino al modo de vivir la fe, será por
tanto el aspecto religioso que vivirá en los actos
personales o colectivos de tipo religioso.
Esa libertad habrá de vivirse con responsabilidad,
es decir merece ser una elección hecha a conciencia por los padres, y no dejada a manos de la
comodidad, de la elección preferida por el niño en
aquel momento. Pero eso no es la materia de la
asignatura de religión, eso es catequesis.
De manera que defender la religión en la escuela
pública es exigir un derecho y esforzarse en un
deber de padres cristianos: un cristiano podrá
mostrar la invitación –sin fanatismo, con tolerancia, pero con autenticidad- de los auténticos
derechos humanos, que colocan al hombre en la
más alta dignidad, la de Hijo de Dios; en la más
plena libertad, liberado por Cristo del pecado mismo; en el más alto destino, la posesión definitiva y
total del mismo Dios por el amor; Jesús nos sitúa
en la más estrecha relación de solidaridad con los
demás hombres por el amor fraterno y la comunidad eclesial; nos impulsa al más alto desarrollo
de todo lo humano, porque ha sido constituido
señor del mundo por su propio Creador; se nos
da, en fin, como modelo y meta, pues es hijo de
Dios encarnado, perfecto Hombre, cuya imitación
constituye para el hombre fuente inagotable de
superación personal y colectiva.
De esta forma, el educador católico puede estar
seguro de que hace al hombre más hombre, “El
laico católico testigo de la fe en la escuela”. Es
una tarea inmensa que el educador ha de transmitir con su vida y su palabra: el hombre inmerso
cotidianamente en lo terreno, en la vida secular,
está llamado a ofrecer este noble servicio.
La economía necesita una razón ética
Según explicó en la tradicional rueda de prensa
con motivo de sus viajes internacionales, “la
economía no funciona sólo con una auto-reglamentación mercantil, sino que tiene necesidad
de una razón ética para funcionar para el hombre”.
El papa reconoció que se ha demostrado la sabiduría de la propuesta de la primera encíclica
social Juan Pablo II: “el hombre debe ponerse
en el centro de la economía y la economía no
debe medirse según el máximo beneficio, sino
según el bien de todos”.
La economía “funciona verdaderamente bien
sólo si funciona de una manera humana, en el
respeto del otro, en sus diferentes dimensiones:
responsabilidad con la propia nación, y no sólo
consigo mismo, responsabilidad con el mundo”.
Tres dimensiones de la responsabilidad
“La nación no está aislada, ni siquiera Europa
está aislada, sino que es responsable de toda
la humanidad y debe pensar siempre en afrontar los problemas económicos con esta clave
de responsabilidad, en particular con las demás
partes del mundo, con las que sufren, tienen sed
y hambre, y no tienen futuro”.
Esta responsabilidad implica también al futuro,
subrayó. “Si los jóvenes de hoy no encuentran
perspectivas en su vida también nuestro hoy
está equivocado, está mal”.
Por tanto, aclaró, “la Iglesia con su doctrina
social, con su doctrina sobre la responsabilidad ante Dios, abre la capacidad a renunciar al
máximo beneficio y a ver en las realidades la dimensión humanística y religiosa, es decir, estamos hechos el uno para el otro”.
“Esto es fundamental para nuestro futuro”,
remachó.
16
Dios llama a todos
a su fiesta
Por Pbro. Margarito de la Torre
H
ay fiestas que son exclusivas
y excluyentes, pero en la
fiesta que organiza Dios
nadie está excluido; todos somos
invitados a participar de la alegría de
Dios.
estado de vida. Un padre de familia
que vive en el campo no puede ir a
diario a la misa ni cada ocho días,
porque no la hay, pero Dios le da
otros medios para encontrarse con
Él.
Hay quien piensa que la religión es
para unos cuantos. Recuerdo que
cuando yo era chamaco, los jóvenes
me invitaban a sus reuniones de la
Acción Católica (ACJM), pero mis
amigos me decían que ir a la capilla
era para las viejas; y tal vez lograron
influir en mí, porque por mucho
tiempo me alejé de la Iglesia.
En mi parroquia hay grupos juveniles
y comencé a promover una jornada
vocacional para el 30 y 31 de julio
de este año, 2011; supuse que
vendría un buen número y cuando
se acercaba la fecha pedí que se
inscribieran; ¿sabe usted cuántos
se inscribieron en un principio?,
ninguno.
Finalmente
asistieron
unos treinta. A veces se piensa que
cuando se habla de vocación es
algo exclusivo de los padrecitos o
de las monjitas y es un grandísimo
error. Vocación es llamada y
todos, ninguno excluido, hemos
sido llamados por Dios a la vida y
cada uno tiene una vocación. Dios
organiza una fiesta para cada uno en
especial. Cada quien puede tener un
encuentro personal con Él, según su
Una de las principales tareas en la
vida debiera ser escuchar la voz
de Dios, tal vez la principal; y si
escuchamos a Dios descubriremos
el amor que Él tiene por cada uno
de nosotros. Si no escuchamos a
Dios no descubrimos su amor y si no
descubrimos su amor no podemos
ser felices, y las consecuencias
son nefastas: el mal, en todas sus
manifestaciones, y la ausencia de
Dios en la vida del malvado.
Mas no podemos decir simplemente
que alguien sea malvado, pues no es
la persona sola la única responsable
de sus acciones; todos, de alguna
manera somos corresponsables.
¿Cómo aprendimos a hablar nuestro
idioma? Escuchándolo. ¿Cómo
aprendemos a escuchar a Dios?
Escuchándole. Cierto que Dios nos
ha dado la capacidad de buscarlo
y hay quienes, a pesar de que en
su casa tal vez no se les habló de
Dios o muy poco, llegan a conocer
bastante a Dios y amarlo, pero
no es lo ordinario. Dios se vale de
mediaciones y así como se vale de
la pareja humana para dar la vida,
quiere valerse, principalmente de
ella, para darse a conocer a sus hijos.
De aquí el gran privilegio (antes que
llamarlo responsabilidad) que los
progenitores tienen de dar a conocer
a Dios a sus hijos, que en realidad son
hijos de Dios. ¿Y si los progenitores
no están debidamente formados?
He aquí una gran responsabilidad
de la Iglesia, de todos nosotros,
que somos Iglesia, aunque insisto
que más que responsabilidad (que
lo es), debemos asumirlo como un
privilegio de Dios, ¿pues a quién no
le gustaría ir en representación de un
gran Rey?
Todos deseamos la felicidad y somos
todos invitados a la fiesta de Dios,
sólo que a veces nos equivocamos
de dirección, no tanto porque nos
falle la memoria sino la voluntad,
y la voluntad se fortalece con la
oración. Sabedores que Dios nos
ama, busquémoslo cada día más en
los sacramentos, en su palabra y en
la oración y sabremos encontrarnos
con Él en lo ordinario de la vida.
¿Mérito o Triunfo?
Con comentario de fut bol y música de rock
H
ace unos días perdió la selección nacional de fut bol 2 a 0 ante Brasil. Y todo
esto en los últimos minutos del segundo tiempo, casi cuando estaba por terminar el
juego.
Yo vi solamente parte del primer tiempo y el segundo completo. Pero, lo mismo que mis hermanos que veían el fut bol conmigo, coincidíamos
en que México merecía ganar; que Brasil supo
sacarle jugo a dos oportunidades milagrosas y
logró llevarse la victoria y el pase a la gran final
de este mundial juvenil de fut bol. Y lo merecía
nuestra selección porque fue el equipo que más
se entregó en la cancha, el que tuvo más llegadas, el
que realizó mejores jugadas, el que sudó realmente la
camiseta. Pero el éxito lo obtuvieron los otros. Entonces el mérito es de los mexicanos y el éxito de aquellos.
Lo mismo pasa en la vida, que es también como un juego.
¿Cuántas veces habremos visto que una persona se pasa toda la vida en busca del éxito y
a veces lo obtiene y a veces no? Hay quienes
desde la más tierna infancia van en busca de la
mejor calificación, de los cuadros de honor en las escuelas, del triunfo en las competencias; lo mismo los
jóvenes que desean el éxito, la fama y la gloria, ya
en los deportes, ya en las artes; se juegan la vida en
busca
del aplauso. Hoy día, por ejemplo, existe el apostar por el éxito en el
espectáculo; ahora mismo estoy escuchando a unos muchachitos ensayar
su música de rock, pues han formado una banda; hasta aquí llegan los sonidos del bajo eléctrico, los requintos lloriqueantes de las guitarras, la batería
con su taca taca pum que me hace estremecer a cada golpe; ellos sueñan
con ser exitosos y famosos, estar en giras, viajar por el mundo, tener fans,
grabar discos, firmar autógrafos y estar en televisión. No sé si lo lograrán algún día. Tal vez sí, tal vez no, quizá tengan momentos de dicha y momentos
de desesperación. El mundo de la fama es tan voluble. Unas veces se está
en la cima y otro en los abismos. Sin embargo ellos ponen todo su potencial
en lo que anhelan. Cientos de ellos están surgiendo, quizá cuando usted
esté leyendo estas líneas escuche también algún grupo musical de su barrio
ensayando sus sueños de fama, gloria, fantasía y éxito.
Los jóvenes y los adultos también tienen sus sueños de éxito. Unos desean
casarse, tener una vida propia, una familia, hijos, un buen trabajo y ser gerentes en la empresa, ser jefes de oficina o de taller, jefa de enfermeras,
capitán de cocina, etc. Sin embargo hay los que tienen que hacer jugadas
sucias para lograr el éxito. Muchas veces el éxito es fruto de algunas injusticias; a veces hay que descalificar a unos y adular a otros para lograr subir y
subir como la espuma; otras veces hay que sacrificar, desconocer o eliminar
a otros para que no estorben la subida o el paso, para que las oportunidades
sean más favorables y no haya tanta competencia. El éxito a veces es cruel.
Y el éxito no siempre es resultado de esfuerzo verdadero y honesto, ¿qué
es el éxito entonces? Tal vez sólo frivolidad, posiblemente es nada más la
ambición de un aplauso; y el aplauso es sólo un golpe de viento, pasa, no
se queda.
El mérito no siempre tiene una corona, medallas y aplausos, pero sí que lleva
consigo la paz en el alma. Alguno puede tener éxito sin merecerlo, pero quien
tiene merito, aún sin bombos y platillos, tiene el corazón tranquilo, porque
su esfuerzo iba más allá del triunfo pasajero, de la competencia ocasional.
A la paz se entra, no por éxitos, sino por méritos, es decir, por una vida ejemplar, por una entrega generosa y constante en el servicio de los demás. A la
vida eterna se entra también por méritos, pero no por los propios, sino por
los de Jesucristo, que nos mereció la salvación; y cada que hacemos meritos, es decir, cuando buscamos el Reino de Dios y su justicia, ya tenemos el
éxito verdadero: la corona de la gloria.
Hagamos méritos, luchemos por merecer. Seguro que junto con el aplauso
tendremos la vida, la tranquilidad, la paz. Vivamos al estilo de Jesús. Si Él
quiere que alcancemos el éxito en esta vida, él lo hará; y si quiere darnos la
gloria, ya lo hizo. Solo es necesario que tengamos deseos de obtenerla.
17
Palabra de Dios
El pan
de nuestra alegría
Por: Pbro. Jorge Aurelio Ramírez Torres
Dir. Espiritual de Teología
“El que no toma
su cruz y me sigue,
no es digno de mí “
Evangelio según San Mateo 16, 21-27
En aquel tiempo, comenzó Jesús a anunciar a sus discípulos que tenía que ir a Jerusalén para padecer allí mucho
de parte de los ancianos, de los sumos sacerdotes y de
los escribas; que tenía que ser condenado a muerte y resucitar al tercer día.
Pedro se lo llevó aparte y trató de disuadirlo, diciéndole:
“No lo permita Dios, Señor. Eso no te puede suceder a ti”.
Pero Jesús se volvió a Pedro y le dijo: “¡Apártate de mí,
Satanás, y no intentes hacerme tropezar en mi camino,
porque tu modo de pensar no es el de Dios, sino el de los
hombres!”.
A
nte la cascada de información desalentadora, podemos caer en actitudes derrotistas, fruncir el entrecejo y
dejarnos dominar por la angustia y la tristeza. Es parte de nuestra vida encontrar motivos para la tristeza más profunda y para la
alegría más intensa, estar vivo supone pasar
por ambas experiencias. No podemos elegir las circunstancias que desearíamos vivir,
pero sí podemos decidir la manera de afrontarlas.
La madre Teresa de Calcuta, alma enamorada de la Eucaristía, mujer que palpó a diario
el sufrimiento, el dolor, la pobreza y la injusticia, dijo: La alegría es oración, es fuerza, es
amor, es como una red de amor con la que
podemos pescar. Un corazón alegre es el resultado de un corazón que arde en amor.
La Eucaristía es el pan de nuestra alegría, al
ser receptores del amor de Dios que siendo
grande y todopoderoso quiere venir a mi en
la pobreza e insignificancia de un pan sin
levadura. Para que yo quiera ser también un
pan repartido y esta alegría se traduzca en
servicio y en una estabilidad de ánimo.
Hoy puede sonar descabellada la idea de
buscar la alegría en el servicio, pero considero que este es el mejor aporte que como
católicos podemos dar ante la situación que
vivimos.
En el análisis sobre la violencia, que hacen
nuestros obispos, mencionan cómo la inseguridad afecta la vida comunitaria pues las
personas se aíslan, se imposibilita la vida
comunitaria y la falta de vida comunitaria
genera sentimientos de violencia. Nuestros
obispos nos invitan a recuperar o abrir espacios comunitarios donde la gente pueda
convivir, recrearse o simplemente caminar,
con el fin de fomentar el sentimiento de seguridad necesario para la convivencia pacífica. En cuanto a la fe, proponen que todas
las actividades evangelizadoras conduzcan
al encuentro y seguimiento de Jesucristo y
fortalezcan la vida y el compromiso social.
Luego Jesús dijo a sus discípulos: “El que quiera venir
conmigo, que renuncie a sí mismo, que tome su cruz y me
siga. Pues el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el
que pierda su vida por mí, la encontrará. ¿De qué le sirve
a uno ganar el mundo entero, si pierde su vida? ¿Y qué
podrá dar uno a cambio para recobrarla?
Creo que un excelente medio para vivir lo
anterior es la Eucaristía. Que tal si por lo menos una vez al mes, de manera organizada,
nos damos a la tarea de celebrar la misa de
la fraternidad, entre catequistas, ministros,
grupo juvenil, coro, etc. Nos encargamos
de invitar y trasportar, si fuera necesario a
ancianos y enfermos y convocar de manera
personalizada a niños, jóvenes y familias. Y
después de la misa compartir una sencilla
comida, mientras los niños y los jóvenes
pueden cantar, bailar, decir algunas palabras
de aliento y de consuelo a los ancianos y enfermos.
Una recomendación de la madre Teresa de Calcuta a sus colaboradoras era:
acérquense al enfermo y al
que sufre como auténticos
ángeles de consuelo, transmitiéndoles la alegría que llevan en su corazón. Esta recomen-
dación, también la podemos hacer nuestra
y esforzarnos por vivirla pues a la vuelta de
la esquina hay personas que viven el dolor y
están necesitadas de consuelo, la misa de la
fraternidad puede ser un momento extraordinario y oportuno para celebrar nuestro
compromiso de vivir diariamente la alegría
de servir. El motivo de nuestra alegría es,
como dicen nuestros obispos, el encuentro
con Jesucristo, una vez un periodista le preguntó a la madre Teresa de Calcuta ¿Quién
es Jesús para usted? Esta fue parte de su
respuesta: “Para mi Jesús es la alegría para
ser compartida, el sacrificio para ser ofrecido, la paz para ser dada, el hambriento para
ser alimentado, el sediento para ser saciado,
el desnudo para ser vestido, el sin techo para
ser hospedado, el enfermo para ser curado,
el que vive en soledad para ser amado, el indeseado para ser acogido”….
Si tienes dudas o comentarios sobre el tema
escribe a: [email protected]
Porque el Hijo del hombre ha de venir rodeado de la gloria
de su Padre, en compañía de sus ángeles, y entonces le
dará a cada uno lo que merecen sus obras”.
Palabra del Señor
Gloria a ti Señor Jesús
Tomar la cruz
Cuando contemplamos la actitud del Apóstol san Pedro,
que en el Evangelio con profunda convicción reconoce a
Jesús como el Mesías, el Cristo; y al mismo tiempo ante el
anuncio de la pasión, pretende persuadir al Señor Jesús,
podemos vernos retratados en Él. Como el discípulo en
los momentos de paz y alegría no es difícil reconocer
la presencia del Señor Jesús, pero en los momentos de
prueba, de dificultad, de dolor… podemos anteponernos
al pensar de Dios, e incluso revelarnos ante su plan de
salvación, nuevamente el Señor Jesús nos recuerda que
la tarea es cumplir el plan de Dios, más que nuestras comodidades.
Hace una propuesta para un itinerario de seguimiento del
que quiere ser discípulo: “el que quiera venir conmigo,
que renuncie a sí mismo, que tome su cruz y me siga…
“Así la palabra nos dice hoy que podemos elegir entre
vivir tranquilamente nuestra vida, ahogando en nosotros
las exigencias del Evangelio, o seguir las huellas del
Maestro, que siempre pide generosidad, libertad y renuncia. En esta propuesta de Jesús queda claro cuál es el
camino que como discípulos hemos de seguir, se trata
pues de tomar todo de nuestra vida y confiarla plenamente a Jesús. Tomar la cruz nos hace entender la actitud
que ha de tener un discípulo ante su Maestro, que ha sido
rechazado y perseguido; es pues tomar la vida con lo que
soy y con lo tengo, sin miedo a seguirle.
Nuevamente el Señor Jesús nos recuerda el gran valor de
la vida, que se hizo para darse, sino no tiene sentido.
La invitación es también a dar la vida, porque dando la
vida es como se gana la eternidad, ¿de qué le sirve a uno
ganar el mundo entero si pierde su vida?
Por Pbro. José de Jesús Cruz Rodríguez
18
Parálisis cerebral
infantil
Grupo de trastornos del desarrollo
del movimiento y la postura, que provoca
limitaciones en actividades.
Son atribuidos a una agresión
no progresiva sobre un cerebro en
desarrollo, en la época fetal o primeros años.
Así se define este padecimiento.
Brigadas de ayuda
al migrante
¡GRACIAS por tu
ayuda!
ROBERTO ÁNGEL PÉREZ HERNÁNDEZ
tiene 12 años de edad, aunque aparenta ser
un bebé de apenas 2, debido a la PCI
que padece. Se dice que la sufre debido a
que cada vez que hay necesidad de que
mueva su cadera, le resulta muy doloroso, lo
mismo que las crisis convulsivas que
se le presentan.
La familia de “Beto” vive en una de las
colonias más pobres de nuestra ciudad
con su mamá, una hermana, primos y su
papá Abraham Pérez, quien es
comerciante eventual.
DÉNLES USTEDES DE COMER
El día 2 DE SEPTIEMBRE EN EL
CONGRESO EUCARÍSTICO DIOCESANO,
agradeceremos lleven una ofrenda de
despensa por cada parroquia, alimento
que Cáritas Diocesana
distribuirá entre las mismas,
haciéndoselas llegar.
Con mucho esfuerzo en todos sentidos, la
familia nos refiere que consiguió llevar
a Roberto a valoración al CRIT de
Aguascalientes, donde le ofrecen ayuda
sin someterlo a cirugía (como le han
diagnosticado en San Luis Potosí).
Esta situación resulta muy esperanzadora,
sin embargo implica el costo del traslado
a Aguascalientes 1 ó 2 veces por mes,
además de la necesidad de solventar
–entre otras cosas- medicamentos,
la sonda con la que se alimenta, etc.
De nuestra respuesta caritativa y solidaria
depende que Beto pueda algún día caminar
sin necesidad de ser operado.
¿CÓMO PUEDES
AYUDARLO?
LIC. EN TRABAJO SOCIAL
GUADALUPE DÍAZ
CÁRITAS A.C.,
ÁLVARO OBREGÓN # 626, CENTRO
TEL 812 23 51 Y 812 76 15
AGOSTO 28 DE 2011
Dios ha creado todo lo que hay en
el mundo para hacerte feliz.
Une todos los puntitos y descubre
que fue lo que hizo Dios esta vez.
Recordatorio
para las PARROQUIAS, MOVIMIENTOS APOSTÓLICOS
Y CONGREGACIONES RELIGIOSAS:
Les invitamos a participar en el
RETIRO MISIONERO
que realizaremos el próximo
jueves 8 de septiembre,
de las 9 de la mañana a las 5 de la tarde,
en la Casa de Acción Católica.
Se invita a 5 participantes por cada parroquia,
Movimiento Apostólico o Congregación.
TALLERES DE ORACIÓN Y VIDA
PARA JÓVENES Y ADULTOS
Para que de una manera nueva y sencilla
Puedas convertir a JESÚS en un gran amigo.
Iniciamos la semana del 22 de agosto y
terminamos en la primera semana de
diciembre
Informes a los tels:
Les pedimos que los participantes acudan con una lista
que identifique muy bien de que Institución se trata,
los nombres de cada uno de los participantes y el pago
correspondiente. La cuota es de $100.00 por persona
(incluye la comida). Las inscripciones se realizarán el
mismo día a partir de las 8:30 a.m.
Si acuden con la lista que les pedimos
nos ayudaran a hacer mas ágil este trámite.
Atentamente.
LA COMISIÓN ORGANIZADORA
813.07.80 y 812.79.69 de 8 - 10 pm
¿Le duelen mucho las rodillas?
¿Le han dicho que el único tratamiento es la cirugía?
El padecimiento en donde se desgasta el cartílago se llama artrósis
Homeopatia y productos naturales
Aquí tenemos la solución a su problema hasta desaparecer esos dolores y
regenerar (volver a formar) el cartílago. Con un tratamiento natural, además
de curar osteoporósis, artrítis y otros problemas de huesos y músculos.
Plaza El Pocito Av. Constituyentes Pte. 49 local 3(carr. Libre a Celaya)
Querétaro, Qro. Tels. (01 442) 216 99 23 y 196 80 94
Sucursal: Plaza Galerias Constituyentes Ote. No. 34
local 18-B Mercurio, Querétaro, Qro. Tel (01 442) 213 69 60