Cuentos para militantes conversos

1
Elmer Mendoza
Cuentos
para militantes conversos
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61bllotecas UACJ
OaMdo y suttituido por usuario. Descartado
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Universidad Autónoma de Sinaloa
3° '1 7 (, ;}...._
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Rector
Audómar Ahumada Quintero
Secretario General
Guadalupe Meza Mendoza
Jos{~
Director de Servicios Escolares
Carlos Alfaro Morales
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Blbtloteoas UACJ
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oanado y sustituido por ueuarto. Oeseañad<>
Tesorero
Francisco Alvarez Cordero
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Ci~ni!ia¡~~~éia'.te.~
trutiruto di!!
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Elmer Mendoza
CUENTOS PARA MILITANTESCONVERSOS
Primera edición de la UAS, 1987
(C) Universidad Autónoma de Sinaloa
Culiacán, Sinaloa, México, 1987.
A
Natalia
Veckío
lan
Lya
y al Tatus
Portada de Guillermo Sandoval
Edición con fines académicos,
no lucrativos.
HPcho en México
Prlnh•d in Mexico
~~Oe¡ ..) (~1
_ ___...
INDICE
Poesía con Militante
.........................•...........
9
Literatura Oral
13
Pleito de Perros
21
Ella Vivía en una Casa Pequeña
25
Paredón y Cienfuegos
~1
Y los Cuervos
39
No Deje Piedras en el Pavimento
45
La U ni ca Salida es la Pared
51
El Cascajo que Fuera con las Patas de los Caballos
57
Altata era Domingo
65
Este Viejo Sombero Café ...................•............
71
El Cada ver Respira
77
Meditaciones
83
en el Noveno lnning
Palo Escopeta
89
Por Mi Raza Hablará el Espíritu . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
97
Hay golpes en la vida, tan fuertes ... Yo no sé!
Golpes como del odio de Dios
César Vallejo
POESIA CON MILITANTE
¿Qué ocurrencia envuelve a un hombre antes de
morir?
Sus pasos de césped
cimbran enhorabuena
la calle rumbo a casa. Su
esperanza nubla giros postales y el aire entrevera
contenidos ajados.
Particularmente, un hombre.
Los dedos
de guitarrista estrella
envían notas que se traban en la acera y el árbol
Un árbol cualquiera.
Puede estarse acordando
Entré al partido un día que
no tenía nada que hacer un amigo me invitó y fui
como quien va a una fiesta me dejé llevar por aquella
forma de vida y todo me salía bien será porque no era
autocrítico no me importaba no me hacía harakiri ni
me satisfacían aquellos éxitos que yo más bien
9
consideraba circunstanciales confieso sin embargo
que me encantaba vigilar
Un hombre nunca sabe cuándo va a ceder la
existencia patina y sonríe
descansa
hace planes
¿Cómo avisarle lo que le espera?
vigilar no es fácil
pero sí sumamente emocionante hasta divertido uno
sigue al sospechoso días y noches se aprende sus
costumbres y va pasando el tiempo hasta que comete
un error y entonces ya todo está hecho en ese tiempo
éramos unos ocho los que hacíamos el trabajo yo
descubrí a Eleodoro García cuando se vendió a la
chota lo agarré con las manos en la masa y trató de
salvarse con soborno estaba perdido pensaba que yo
le daría eran pero fue Valdespino el que hizo el
trabajo sucio por orden del Comité Central
Un hombre sentenciado es un hombre indefenso
flaco
algo
;.,'i
!
,,
·I:
lleva en su mano derecha
Ó
Hertziana.
un adiós. lnsísmica.
1
~
; 1
l
r :
Las botas en el piso rajado, silenciosas. La calle
~ triste. Puede ahora estar pensando en la Cibernética.
En la institución tortura. En la bomba de neutrones. En
la paridad. En el pasto que comen los economistas del
sistema.
descubrí muchos traidores muchos hasta que
los tiempos cambiaron los tiempos cambian todo
nuestro trabajo se volvió rutinario y raro algo pasaba
arriba el comité manejaba la información de una
manera especial para mi fue fácil descubrir que se la
pasaban a la tira y ellos ej~cutaban ahora los traidores
oran los buenos y estaban entregando .1 1111•"•11 ttti
mejores cuadros
1:1 hombre objetivo camina por una calle ancha 111•11,1
de eucaliptos
Bajo el brazo lleva unos libros de computación
FI carro de la policía, estacionado aparentemente
vacío, con las ruedas sujetas
la rosa de los vientos
está bajo el árbol
¿Cómo? soplar para que el hombre que va a morir lo
sepa?
ahí fue cuando me zafé el No. 2 me ordeno
seguir al No. 3 y lo que hice fue avisarle que lo iban a
apañar y que tal vez ya estuviera boletinado me miró
incrédulo sin embargo sabía que no le mentía él me
había llevado a la organización y me había impulsado
el No. 2 se dió cuenta y me denunció comprendí lo
que me esperaba así que
La mano izquierda
puño, bañada por el acero rulio de las grandes
empresas guardada en el bolsillo. Transpiraba
El pelo
es el humo del fuego negro de su cara
la pared insondable que envuelve su destino. Digo
si estuviera el CHE allí. Pienso
en aquella canción de
Silvia Rodríguez cuyo nombre he olvidado
en el inventor chino de la pólvora
en las delicias de tu celo enjambre.
El resplandor del carro se une al incienso raro del
hombre
Hombre punto final
Si un hombre muere su nombre debe escribirse con
letras de molde.
10
11
Morir no es cualquir-¡
¡';:,,
1
'1
1
,,
1
1~
<
m,1.
dc•cidí poner en práctica
lo aprendido
<'I N<>. .' les había dado hasta mi
domicilio por "'"º l<·11íc1 que ganarles la partida y
largarme 111<• '><'ll<illo ubicar al tira del ford y se las voy
a hacer g.1<hc1 pa que sientan nostalgia de cuando el
partido contaba con un buen equipo de espionaje se
est;.i haciendo el loco bien ahi le va en nombre de
todos los compañeros
caídos
El no sabe
Ya está a la par del carro. De frente. La ternura sin
fronteras de los ignorantes.
Observa
El diseño exquisito de los Fords
Al agente secreto que finge dormitar
Algo se mueve respondiendo
a un cálculo previo.
Las huellas del valor son ridículas.
El policía olvida su misión. El instinto de conservación.
Dispara por inercia y desaparece en el bullicio estelar
de la explosión.
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LITERA TURA ORAL
Reseca
tendida en las ondulaciones pétreas de los cerros, la Col.
Pop. calcina energías y horrores tergiversando
los
cuatro puntos cardinales.
-Me dijo doña Vero que te vio salir de un hotel con un
muchacho ...
-Ay esa vieja, nomás anda con el chisme en la boca.
-Mucho cuidadito, mucho cuidadito; cuando el río suena
es que ...
-Pero que tiene usted que creerle a esa vieja? No es
verdad, no es cierto. no tengo porqué andar haciendo
cosas; qué ella me los consigue o qué.
Doña Vero de color son los ojos del mundo. Oportuna en
vivo y en directo, tenía la insana virtud de estar siempre
donde no debía y a la hora menos pensada.
La colo nia 1 a odiaba y la quería, y Pila peina ha sus canas y
contaba. entera. viva. novedosa literaturaor<1I; literatura
13
"
:¡111
!
'¡
¡,j
donde todos eran personajes de vez en cuando ..Buenos
o malos todos podían ser estrellas en las historias de
doña Vero.
No crea que es por ofenderla doña Rosita, pero su hija
anda en malos pasos.
¿Cuál cfr• todas?
Nada ch• socrerecs.
Luz vordo.
Fn la Col Pop hay pocas bardas; pero las que hay son
rn.is cabronas que bonitas; están llenas de grafitos:
presentación de los desaparecidos
vota por los
candidatos de la lupita te amo mario baldemar es joto
apoya a los jotos del VIVOS SE LOS LLEVARON
VIVOS LOS QUEREMOS ¿quién chinga a su madre?¡ El
Gober! Lagüera coge si tu padre fue pintor livertá palos
presos me encanta la juanita aquí estuvo Rubén hijos de
su aquí rifa rafles dos más dos es igual a cinco no rayes las
pare la persona que se sorprenda tirando basura será
consignada a las a mi me la pelan ontoy toña hazme caso
me muero por ti cásate con yo.
La noche llega. Los camiones se adelantan llenos de
voces y como no hay alumbrado público los partidos a
veces quedan empatados. Jando baja del Estación con
su paso de iguana. Trabaja de yesero. Labarba salpicada
de blanco le cubre el cuello. Nunca lo hemos confundido
con Claus. No, se encabronaría. Antes de bajar del
camión cierra la novelita de vaqueros "El Regreso de
Walt Witman". Si viviera un poco más lejos, habría
terminado la página 78 y quizá se hubiera esclarecido si
Walt atrapa al gunman. Pero no, aquí, en esta carencia
de rosas, está su casa. Lo va a atrapar, siempre sucede.
Sonríe con doña Vero y a doña Rosita.
Qué cree doña Rosita, ¿le vio la barba? Pues le salió
jiricua, dicen que le vino de una enfermedad de esas
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malas que le pegaron por allá en el Barrio las mujeres dt­
la mala vida.
Ayestos muchachos, no saben donde se meten; habiendo tanta muchacha decente.
Pues ya ve, así es la juventud de hoy. Se acuerda usted?
... Ay.
·La memoria radiante de su primer orgasmo
pavorreal
aletaflinrelatigo cabeza
solidarízate
un mitin de esperanza se genera en el cielo.
-Doña Vero me dijo que había visto salir a Lulú de un
hotel.
-Qué caso le haces a esa pinche vieja, ya sabes la clase de
alimaña que es; lo que necesita es una buena cogida.
-Bueno, nomás te estoy avisando, no te pongas así.
Juana chismona la campeona hablativa
dice que ni siquiera es comunicativa.
-Estoy agotado
pensar que doña Vero era mortal reconfortaba, sobre
todo cuando el cansancio lubricaba los huesos y las
almas; además, no había porue creerle todo; no se
puede vivir en el escarnio.
Doña archivo Vero si se quería saber de alguien, con ella
mano. La raza aseguraba que sabía hasta dónde estaban
los desaparecidos políticos.
-Dicen que se fue de guerrillero
-¡Ah! ¿El pendejo ése? Si nunca sirvió pa nada.
-Pues eso cuentan y en su casa no está, y su mamá se ve
que anda pero bien preocupada; no creas, un hijo es
un hijo.
-No, doña Vero; mire, hay cosas que de plano ... Bueno ..
la 'verdad es que usted cada vez inventa cosas más
increíbles.
15
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-Pos no era tan tonto, dicn1 quo sacaba puros dieces
si no <'ra, cómo IP ;¡y11cL1ba
la cara. Qué más 1
doy?
-Pue s
-Un cu.nto d(• q11<•so.Yo no sé, éso oí, éso te platico.
-RandH·ro o dohl,. nnna?
RealrnPn11'
exi..,IPn 1111rjPn·s
y hombres que descubren el olor de
ag11,1.Yq11(·me importa si venimos o no del chango. Os
gringo-, .ifeitados dan pasos gigantes en la luna o e
rn.trl<'. ¿Qué le interesa a mi gente?
¡A toda mi gente! Cuando ven pasar los días verdear,
decorarse con relámpagos negros mitigando el arcoiris,
mientras tienen un ladrillo atravesado en la garganta.
La puerta
recorta la intimidad serena de la casa
suaves
de talco
/' i"1!
,11,
1:1
los toques vibran en el cuerpo donoso de la madre.
-¿Quién?
-Yo.
-¡Hijo!
Un llanto
alegre como hervor, inflama bóvedas y frena
eternamente las cuerdas vocales. Hijo. Ma. Abrazo. Mi
Chato. Bien ma. Besos. Qué flaco estás. Me siento muy
bien, de vez en cuando se pasa una hora de comida, nada
grave. Me quieres engañar. Ay ma, cómo crees. Te voy a
dar algo, tengo quesito fresco. Gracias, ¿compraron
comedor? Qué comprar hijo, lo sacó tu papá en la
Coppel ahora pal día de las madres; a que ni te
acordaste. A que sí, y te traje un regalito, mira. ¿Qué es?.
Un poema. Unos versos.
Llanto
todo es doble
abrazo beso llanto lagrimeo
¿Quierc•s
tortillas de harina?. Deme lo que sea. Voy a despertar J
111
s hermanos. Noma. Quiero que te vean. Mejor noma,
dójelos dormir. No se aguantan, traían un escándalo
hace rato; estaban-jugando beisbol y Raúl dió jonrón y
ompataron, andaban que no cabían; el que pregunta por
li seguido es Alberto; a todos les digo que andas de
bracero; por cierto que Jaime te trajo un libro la semana
pasada. ¿Qué libro?. Me parece que Don Quijote de la
Mancha, se va a poner contento el viejo cuando te vea;
«sta semana le tocó de noche. ¿Cómo está?. Como
siempre, entre azul y buenas noches; desde que se cayó
no se puede reponer; qué crees que el maldito de Loreto
no lo quiso incapacitar, después de que él lo enseñó a
trabajar; quiere hablar contigo. Me gustaría hablar con
él. Mira el sartén de teflón que me regaló tu hermana.
En la Colpop
las lucesdesvanecidas luna luna irrigan la clandestinidad.
Los murmullos se acogen a los pasos y las piedras se
hinchan. Las sombras vetean las caras y los ojos brillan
como flores de plata.
-¿Cómo está la raza?
-Igual. Parece que Jando está un poco rnalito, pero nada
de cuidado, no ha dejado de trabajar.
-Cómo deseaba comer de esta comida.
-¿Te acomodo el resto en un tóper?
- Elque me dio la vez pasada no supe donde quedó.
La madre
rostro piedra viva que canta
sonríe entre lo oscuro.
La cara quemada del Chato cobrea con la luz muerta en
vida.
La taza
el último trago de café hace respirar hondo. ElChato se
16
17
debe marchar.
Es hora.
i''l'I
1
¡'I
1
''1
jardín bucal
tus flores
Cerca <'n una casa vecina, atrás del abarrote, don Roqu
d cielo es la página afeitada en que el viento las vive.
parp.uk-a,
-Si quiere que la acompañe uno de mis muchachos,
M<•ntirc1.nadie puede comerse el mundo con los ojos.'
comadre.
-Oy<' papá, ¿qué crees que me dijo doña Vero?
-Ay comadre, ni que viviera en el otro mundo.
-¡011c1vez la burra al trigo! Ya me dijo tu madre, que vio
-Como usted prefiera, y no me abandone tantos días, ya
111hermana salir de un hotel con un cabrón.
sabe que siempre la espero a echar la platicada.
-Nada de eso, dice que el Chato de doña Amparo e
-Cualquier
día vengo a darle su vuelta, aunque más me
guerrillero.
agradaría que me pagara la visita. Pase buena noche.
-¡Ah! Vieja mamona.
Las nubes
-¿Tú crees?
nubes nocturnas, camuflan las camas las raíces y los
- Les digo que esa vieja tiene más imaginación que Üni'
dolores de cabeza desaparecen
al ritmo de las
escritor de novelas.
-La misma doña Amparo contó que el Chato andaba pal
otro lado.
- Ya les dije, consíganle a la vieja un cabrón que se la
atrinque y verán como se le quitan las ganas de andar
invent,mdo chingaderas.
-Poro <>I Chato pap<í. siempre fue un bato bien calmado.
La vida c>s u11.i vuolt.r.
Sería bueno que vinieras más seguido. Claro. Regresa.
Tenga paciencia mama. Tus tíos preguntan que cuándo
vienes. Dígales que para navidad. Ojalá sea cierto. Por
favor, ya sabe, nada de comentarios;
sólo al viejo, él sí
sabe callar. Llévate un dinero. No mamá, cómo se le
ocurre. Bueno, es que. Usted no se preocupe. Llévate
ésto, para cuando estés aburrido. ¿Don Quijote? Ese
debe ser buena compañía, gracias. Lo estuve leyendo y
creo que te pareces a él.¿ Sí?. Cuando menos en lo flaco.
Bien madre, cuídate mucho. Cuídate tú también hijo,
todas las noches te estaré esperando.
Buenas noches
madre.
Vero
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re sprracrone s.
Cuando eras pequeño te gustaban los caballos. Salió. Se
prometió no cometer errores. El huevo doble de hacer
las cosas bien. Pasos. Calambre muñeca de trapo.
Quebrar la noche. Sentidos agudos. Zarpas de tigre ojo
la sombra el ruido mierda quién qué hacer listo
esconderse donde sea.
Doña Vero miró reconoció rapidísimo.
¡Chato!. Doña, ¿cómo está?. ¿Cómo estás tú? Ven
rápido, vamos a mi casa, te pueden mirar.
Y el Chato su lora dejó entrever el brillo iracundo de sus
labios sensuales.
La señora empezó a llorar su cara se retrataba en la luna
bebé señora por favor tranquila qué pasa?
El Chato la abrazó.
Muchacho, alguien puede verte, yo. C1lr11c1d.1.
por Livor
calmada doña Vero; mire, me tengo qiw ir.
Doña Vero acarició el AR.
No sabes cuánto te quiero. Sí, Doña, rr.mquila, ya 110
llore; nos vemos otro día. Sí Chato, ve con Dios.
La Colpop
19
......J
no tiene misterios. Sus mañanas son de acero y l·a
atrnó sfr-r.: c'xtrdff'n<•stn• se terricoliza. Aquí no existen
dan1.i s <'X< Jlic1
s ni laho1<1torios nucleares. Todo es de
un.: "<'11s11.diddd<11faornegante.
l in 11< in 1hn' llega de trabajar y su mujer le rompe el
pc·r1s.i111i(•nto:Vino el Chato. José Angel. Silencio. Elhijo
111.iy()r.Temblor atlántida. Cómo está. Ojos zarcos. Sí.
< l.110. Luego derrama la lágrima a que tiene derecho: es
1
0
< I<
.mingo.
1 iempos nuestros
Karl Marx
Los hijos ya no sustituyen
combaten por él.
':1•¡
Es temprano.
rábanos?
;¡
Doña
al padre en la factoría; ahora,
Vero
sale al abarrote.
DE PERROS
¿Tiene
-¡Hola doña Vero! ¿Cuántos quiere?
Don Roque y su hijo atienden a las señoras del barrio.
Sonríen rnaliciosamente.
- Yo sé eorno se puede aliviar doña Vero, se lo digo en
serio.
-1\icl estoy enferma don Roque
-¿Y cl<'>nde anda el Chato, doña Vero?
La vicj.i C''>C''>téril.
-¿Qw·· Ch.ito?
-Cómo qué Chato doña Vero. pues el de doña Amparo.
-No me interesa mete1rne en tus tonterías ni en las de
nadie. Después regreso por las co sa s.
Y se fue. amarga y dulcemente.
20
PLEITO
Los cables
se deslizan opacos, testigos oculares del saqueo del
hombre por el hombre.
El status
desde su pornográfico
pedestal, dicta leyes para
controlar los reflejos los saludos los actos amorosos.
Las calles las gentes las casas son el equilibrio inteligente
del más robusto medio de producir añicos.
Invertir el ayer el hoy el quatrochentos.
El perro
se mordía la cola gruñendo quedito; arrastraba su pelo
grueso y sucio cerca de la esquina. Flaco. muy flaco.
Triste. Su vida inútil y el hambre incitaban su instinto
para mostrar la dentadura. Mundo yo te amenazo.
Tras la cortincristal del banco se escuchan carreras
trotes zipizapes.
Es fácil comprender. Infinidad de asaltos son frustrado.
Rodeados.
'1
1 !'1111
¡:r•
'I
Un conductor sin guantes se prende del cigarro ydecide
arrancar cuando la retaguardia sale del edificio. Tienen
que perderse. No ('S posible esperar un microsegundo y
menos con <•si¡¡pinche balacera. Ni modo compita, ni
modo. Ust<•ddispensará.
Mierda. Qtu'· < .iluones. Total, lástima que no le aprendí
al ahuc-lo .i < 011v<•rtirmeen perro o en lagarto. Pero no
ITI<' 1!.·l>o qiwd.ir parado. Ni madres: pues en sentido
<0111r.ino, es rnc-jor caer peleando que entregarse. Como
•.i l.1 chota fuera muy respetuosa; ya parece. Todas las
organizaciones, la ONU, Amnistía y ésas que defienden
los derechos humanos, S<' las pasan por el arco del
triunfo. Por ahí nel.
Una bala cera tipo guerra allana la calma la calle los planes
los noviazgos. ElChancualío para las orejas. Da pasos de
alerta. Sus dientes blancos huelen saborean el vello
sudoroso de las piernas de Berenjena semejante a
cualquier olímpico de cien metros. Un gar . La cola se
estira verduguillo. Partidora de imposibles. Bravo.
Bravísimo. Capacitado para morder cohetes lunares
calibrados al rojo vivo.
No se te ocurra perrito de mis amores, no lo intentes, por
favor, o me obligarás a meterte un patadón y tu hocico
volará en doscientos pedazos. Tranquilo.
Debo doblar esa esquina. Perro. Perro.
La balacera. La cuadra más larga del universo.
Berenjena oyó claro, el miedo no tapa los oídos; además
de los agentes lo perseguía un perro; y no está ahora para
explicarse porqué han cesado de pronto los disparos. El
Chancualío está dispuesto a comer Berenjena; no
obstante, se distrae cuando escucha el ladrido del perro
policía y el fugitivo pasa y se cobija en la esquina y su
sangre hierve. Su paso de potrillo se mantiene. Es de
bajada. La gente abre brecha a los tiros ausentes. El
,.1(osado está dispuesto a comerse la lengua y sigue
e (ir riendo.
1 .1iglesia está vacía.
11 perro callejero ve llegar al policía y esgrime el único
!:Psto feroz que domina: diente pelado pelo erizado y
pata tiesa. El otro no quiere no puede responder. El
.huchfo le increpa con feroces ladridos y se le prende del
cuero. Los agentes lo sueltan. Perropoii pela sus dientes
de oro y distribuye baba en los ojos brillantes del
' <1lleje
ro.
Se traman
e rucigramas de furia y ecos mortales 1ruzan
los cuerpos
1 k-finitivos de los contrincantes.
11 todo por el todo Ps igual a todo.
1 os policías se desesperan y deciden matar a los dos.
f'vkjor no.
lv\<~jor sí.
lodos los disparos se convierten en balas perdidas.
.. 1 ntre Melón y Melambas
ui.rtaron un pajarito ..."
l r-ro lero. Creo que por hoy me la pellizcóla tira. Ojalá
ru i hieran a un cristiano, con eso que se ponen a tirar a lo
111 ·ndejo. Qué salvada me dio el Chancualío. Espero que
1·1 coronel no lo mate; se apendejaron. Ese perro es
11 ·rrible, al Zambada le arrancó un huevo. Uta, qué
l.uono que me escapé. Elotro es un perro sin nombre
""' pedigrí.
11 policía está sangrando y embiste con tarascadas
11u1rlíferas.Enceguecido. Echando lumbre.
11 ( uerpo del chancualío va y viene parece de trapo pero
"'J',•H' ladrando y atacando sobre el pescuezo inmundo
,¡,.¡policía. ¡Acábalo! La muchedumbre se aleja asustada
l .i ·.1 in ad a por la lucha mortal y los balazos que hostigan a
lle ·11
-njc-na.
Blbffotecas UACJ
DaMdo y sustituido por usuario.
22
-\~
BIBLIOTECA
"
.
f;.Jtituto de Ciencias Sociales
'V
23';
Administra<:1~r
L
La sangre ha teñido las dos pieles. Carmín caña de
azúcar.
El aire peina las nubes cabizbajas que observan el
enf ren tam iento.
Va a llover.
Los agentes son rápidos, Puro campeón mundial.
Elchancualío gargantea al policía para jalar hasta el otro
mundo lo que podría ser la yugular.
Y se despide
soltándola
y elevando un alarido de verdadero perro; cuando una,
dos, tres mil balas le perforan la suya.
1
!
L L LA
VI VIA
LN UNA
CASA
PEQUEÑA
i
'
lue en noviembre cuando llegamos al barrio; el frío era
mtenso y oscurecía temprano. Queríamos descansar,
¡ .ara eso estábamos ahí, gozando de una licencia que no
-
c-ra. Había oscurecido, la compañera Dulce se durmió en
cuanto llegamos; Arturo y Delia se dispusieron también a
descansar, pero tenían otro estilo; leían como locos:
desde revistas frívolas hasta literatura. Juan, el
< umpañero de Dulce, llegaría de un momento a otro y así
(•staríamos completos. Elprimer día, jueves por cierto,
leí por la mañana pero pronto me aburrió. Me quedé
dormido. Por la tarde, decidí echarle una mano al jardín;
así que busqué y encontré una pala y unas viejas tijeras
de podar. Me afeité como buen hijo de familia y me
entretuve toda la tarde cortando yerbas y removiendo
tierra dura. Los rosales estaban jodidos, el césped-me
llegaba a media pierna y el sauce llorón reía. Como nos
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quedaríamos varios días convenía dosificar el trabajo
por eso y por cansado, el césped quedaría para después
entonces llegó ella. Linda como la única mujer. Se detuv
en la verja y sonrió. ¿Se acaban de cambiar?. Sí
¿Cuándo llegaron?. Anoche. Soy Lucy, vivo a tres casas
en la p<>q11<•fía.si tuviéramos jardín te pediría que 1
echaras una manita. Soy Emilioy si quieres lo plan tamo
ahora mismo. Que'· volado. ¿Adónde vas?. Al pan. ¿M
r<'galar<.ísuno?. A ver. Qué egoísta. A ver de cuáles te
gusld. Entonces. Espera que vuelva. ¿Sentado?. No, en
serio. Bien pues, aquí me verás cuando regreses.
Un filo aprisiona mi nombre.
Cuando entré con el pan a la casa mis compañeros me
hicieron pequeña s y cariñosas burlas; DuIce, con su
delirio de persecución me indicó que tuviera cuidado.
Todos dijeron las clásicas recomendaciones.
De
cualquier manera la sobremesa estuvo divertida.
Conque echando novia, eh?. Al retirarnos, Dulce nos
pidió que pusiéramos atención por si tocaba Juan en el
transcurso
de la noche. Desde nuestra llegada,
habíamos acordado discreción y nada de guardias y esas
cosas; estábamos hastiados de lo militar. La casa, era la
más antigua de cuantas tenía la organización, y
esperábamos que nunca fuera localizada. Era especial
para el reposo; el barrio era de lo más pacífico.
Soñarte
irme por el espejo
Arturo y Delia seguían en su dinámica; acordaron leerse
todo Cortázar y andaban en el asombro continuo.
Dulce, nerviosa perseguida preocupada por su compa.
Por la mañana leí un poco acuciado por la euforia de los
compañeros; luego limpiamos el armamento y preparé
las tijeras; no es que me interesaran mucho las plantas,
pero como distracción era estupenda. Esa tarde,
26
después de una corta siesta, empecé por podar el pasto.
A la hora tuve que abandonar porque las dichosas tijeras
se aflojaron tanto que ya sólo peinaban el zacate. Me
disponía a cortarle algunos brazos al sauce llorón
cuando Lucy se posó eh la verja vestida de pantalón
blanco y blusa roja. Las llamas escurrían su cuerpo. Sus
labios cuello busto pelo todo era es bello e incitante.
¿Cuánto hacía que no estaba con una mujer? Me turbé.
Una aguazul desconocida me recorrió las venas las
arterias las ¡Hola, qué tal el pan, te gustó?
Mucho, gracias.
Iba al cine. Me invitaba su cara su sexo su curiosidad.
Decidí acompañarla. Los compas rieron felices, sobre
todo Arturo, que de colegial no me bajó. Dulce me llamó
aparte y me encargó por enésima vez tener cuidado;
estaba prohibido salir con desconocidas. Le dije que
necesitaba mujer y que consideraba que para ser espía
había sido muy rápida.
Para mi era otra cosa. Sus ojos eran una cascada violeta.
¿En qué se parece un beso a una casa de dos pisos?
Una locomotora razga el globo terráqueo.
Fuimos también a los helados. Tenía 19 años y había
terminado la prepa.
Le gustaba veterinaria y su novio andaba por el norte y
su casa, era la fea pequeña de la cuadra.
Cuando le dije me gustas se atragantó; sin embargo, sin
mirarme, dijo que a ella también yo. Nos besamos en ese
calor cráter que anticipan las grandes decisiones. Quiero
hacer el amor contigo Lucy, ahora.
Respondió que no porque se había olvidado de la píldora
y que los otros anticonceptivos no le gustaban; le
contesté que las podríamos comprar; dijo que no, que
eran caras; valían más de mil pesos. Mierda. Con ganas
de pero no. Nos quemábamos. Como último recurso
27
acordamos que ll<'gando ;1su casa pequeña se la tomaría
y cuando fuer.: <11 p.m sP quedaría un rato en la mía.
Todo lo que PI amor IÍ<'ll<'de la muerte cabe en un vaso
de agua.
Mis comp;ifípros se opusieron rotundamente; esta vez
no sólo D11ln·. también Arturo y Delia. Era peligroso, no
sólo p;n;i nosotros sino para ella. Los cinco estábamos
bol<'liriados y nos buscaban
todas las policías,
incluyendo la interpol; tenían razón, para evitar lo
evitable, la llevaría a un hotel. Terminamos echando
vivas a la armonía y dándole ánimos a Dulce por la
ausencia de Juan.
,,'
1.'r'
~¡
'¡1:
1'
Me encantó ver a Lucy de nuevo. Bellísima cómplice.
Le conté que mis hermanas no habían estado de acuerdo
porque mis padres que estaban por. Se opuso, y para mi
sorpresa dijo que en su casa podríamos hacerlo después
de las once de la noche, hora en que sus papás se
dormían y sus hermanos, que tenían su cuarto en el
fondo, estarían en lo más intrincado en la película de la
noche; les encantaba la Tele. Era sencillo. Su pequeña
casa de dos plantas. Al frente: abajo la sala, arriba su
recámara con una ventana de este pelo. Fácil de trepar.
Fácil de entrar.
Qué apreciable es la puntualidad.
Silencio. La calle estaba oscura. Por costumbre me llevé
la 45 en una bolsita del súper; ya me las arreglaría para
esconderla.
Llegué. Como lo esperaba
no hubo
dificultades para subir hasta el segundo piso de la casa
pequeña.
...lianas la ropa volaba su sexo fuq:() 11wq111·111.1l1.1
l.1
1111·rnala boca la querencia.
Chiquit.i. f\ \.11.ivill11·
..1.
\queilos labios besar mi pene adolorido d(· .111·,(·1111.1s
1 )(•sar su pelo su cuerpo incendio agua sus cu.1110 l.rhio s
¡ •.tlpitando pidiendo. dame penetrar lengua pene todo
'premándose sus piernas de gimnasta exactas sobre mi
'in tura mi historia mi futuro amor hermosa mujer mucha
mujer que hace pedazos los instantes estertores belleza
··stertores y parar todos los relojes orgasmo clímax
«ntrando llegando el uno en el otro volviéndonos
inseparables
únicos dueños
del universo
y sus
.ilrededore s. Y en ese instante metralla tiros, terrible
l.alacera, espantosos
gritos de entréguense
están
rodeados y los compañeros,
respondiendo
que ni
madres, patria libre o morir y yo descargando todo el
<emen en aquella vagina extraordinaria que sorbía todo y
<e arqueaba elástica y reverente.
Oyendo el ruido permanecimos
abrazados
por un
momento; tuvimos que reaccionar rápidamente para
que entrara al clóset porque sus papás y sus hermanos
venían desaforados hasta su cuarto para ver el escándalo
por la ventana.
Me esperaba. Sus brazos tibios metal lava porcelana,
con la misma blusa roja rojísima y sin brassier. Los 19
años más ricos que yo he visto en mi vida. Tomarse.
Realmente una chingonería. Sumar el calor las ganas el
ambiente. Entre jadeos libres nos tendimos sobre las
28
19
__.
/'i'"ll
!
,'/,
PAREDON Y CIENFUEGOS
Hay montes,
y hay que subir
los montes altos;
José Martí
~
1,
1¡
Bajaron del camión
-,•. miraron sin mirarse y se perdieron entre los cuerpos
d•. bronce pobladores a orillas de los ríos.
1 .i s últimas luces de la tarde
perdían la batalla y se
••·tiraban necesariamente.
Visitaron los lugares que debían visitar. Vieron
1·x.1ctamente lo que tenían que ver.
l .1 ciudad
·.e· vació en la atmósfera caliente derritiendo canciones y
doblando arbotantes. Chachús chachús chachús.
l'.11.1una noche cualquier hotel es bueno; además, todo
''"'"'en orden.
11 sueño entra y sale por una ventana rota. Múltiples
1111dosanuncian el amanecer con chasquidos y nadie
dc·tí1•1wla lluvia que se burla del vidrio esmerilado.
31
J
Las últimas sombras de la noche pierden
retiran necesariarrn·nte.
-¿Nos vamos?
!>
i' '
,,
~"
T.1
:i
la batalla y s metió. Cuando su compañero estuvo también cfo11t111
¡ u·nsó en la lluvia; ojalá no perjudique la operación.
1 as seis de la mañana.
-Pinche agüita Vilo .-s delicado de las vías respiratorias
11 tiempo igual. Prendió el motor, los limpiabrisas se
- Tranquilo, (•I s<11"'' 1·rHargará- Cruz, la esférica dulzurai movieron. Luces. Afinado. Todo bien. Satisfecho. Le
de encontrar 1·11.111.,
bueno de las cosas. Salieron
ll1~gó de súbito un efecto enchiloso en la nariz y
una selva de· ¡:111.1"
1·stornudó tres veces.
golpeaba
lo-, l()f11pevientos mientras
caminaban
l'al y como lo había pensado.
n•sguardándo<.,1· < .u la vez que era posible en alguna
No se pa qué te predispones.
rn.irquesin.i. Senn.m seguridad, reconocían
un pacto
Siempre pasa lo mismo, cambio un poco de ambiente y
inmenso con las instrucciones.
ya me está llevando el carajo.
Las palomas no cantan
Debe ser alergia, tienes que ver al Mata.-Cruz sus
lloran
1-jos de vaca, le decía Charito, de vaca tranquila,
suben cuestas
distinguía las flores de los tabachines.
Las grandes
y se convierten en cerdos.
hojas del Hule. Y pensó en overoles, en tiendas de
Es un lugar maniático. Es tiempo de lluvia pero puede
1 ampaña.
estar seco y resplandeciente con un viento fastidioso del
1 os niños
lado de la playa. A lo mejor les tocó uno de esos
.icortan las distancias
nublasones equipateros que parece que no tienen fin.
«on que los hombres han trazado el mundo.
Pero bueno, Vito y Cruz, parido par de almejas, capaces
1 ie seguro Yito manejará.
Es un experto. Muchas cosas
como ellos solos, no se necesita más. Ahora no. Me
·.e cuentan de su habilidad pa entenderse
con los
siento bien suave, como si estuviera
enmedio del
volantes. Cruz, de lo mejor, segurísimo; con él no hay
operativo. Me traslado fácilmente al lugar de los hechos:
···sode que al mejor cazador se le va la liebre; con Cruz se
Paredón y Cienfuegos. Qué calles más lindas, mano;
ioden. Cuando un plan se va a realizar, y no estás en la
puedo ver las hileras de árboles y las palmas del
centra, te da por silbar, y entonces la cárcel vale una
camellón. El trópico a la espalda, como dice Gilberto
chingada.
Owen en el Sinbdab. De niño boleaba y me sentaba mis
1 Jno echa grititos y se anda riendo solo; y el guardia anda
buenos ratos a ver las hojas abanicar el día, a oírlas sonar
y anda con sus pasos circulares y nosotros sintiendo que
mientras sabe qué cosas pasaban por mi mente.
le estamos dando en el hocico. ¿Qué encarcelaron a mi
Algo
.ipá bajo el cargo de engendrar guerrilleros? A la mierda.
una sombra
¡Qué esta noche nos toca pozole? Ni pedo. Dejémoslo
pájaro caracol que viaja en remo
pal anecdotario al calor de la hoguera, como dice don
Después de tres cuadras:
Natalio. Esa esquina me agrada. Es como el cruce entre
-Se ve de lo mejor - Yito abrió la puerta del carro y se
('I norte y el sur. El verdadero. Elque sólo se aprecia en
32
33
_...
los sueños. Cruce de líneas paralelas. Enesta esquina 1
taquería Alto caminante un taco y adelante; en la otr
el parque, el parquecito con sus bancas donde lo
enamorados se ponen de acuerdo y sus pequeña
fuentes ojos de gata en brama; en las otras las tienda
donde mis amigos adultos me sonreían y me daba
aguinaldo. Diciembre mes de la patria.
Memori.ir
peda/os d<•insomnio, veteranos que mueren de pie
diciendo
la vida no vale nada.
El amanecer
j
'.11'
,1
,,
J~1
'
se abre paso entre las gotas que recuperan el contorno,
Una claridad verdosa protege e/ resfriado de Yito y el
posible contagio de Cruz. Yito ha dormitado un poco.
Cruz en posición fetal vigila. Por la acera, la gente se
mueve para mojarse menos.
Son las ocho.
1
1
1
Desde hace rato pasan y pasan muchachos a la escuela.
Los obreros mascan los últimos minutos libres de la
mañana. Los camiones urbanos atestados.
Las ocho cero cinco.
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'l'f
:!i
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"
,:1
.., ,'I'
Yito prende el motor por segunda vez: ocho cilindros
volumen suficiente para desayunar con cerveza. Espera.
Arranca despacio. Visible. El limpiabrisas aletea y
desgaja el panorama. Vómito de Dios. Un estornudo.
Otro. Una maldición. Otra.
Quince minutos después se detiene.
Si pudiera correr y protegerte
y prestarte
el flujo de la sangre que me escolta.
Las ocho veinte.
En la cárcel el tiempo se mide por paredes. Es lento el
cabrón. Y empiezas a extrañar cosas: natilla cerveza
-opa de fideo, mira nomás que estupidez; pero así es,
mano, te juro que así es. Hace rato fui a desayunar y me
'><'ntíachilo y el Rubio me dijo te noto raro, cabrito, qué
pasa? Y yo nada carnal, creo que me duele una muela.
¡ rengo unas ganas! Me someto y calculo: Paredón y
< 'ienfuegos. Elsol abrasa las palmeras la calle las fuentes
l.1 taquería que despiden rayas azules caprichos
«xclu slvo s para fotografía.
Los boleritos llegan,
intercambian saludos. Chin,ojalá no les vaya a tocar
hala; no,yendo Cruz ahí no creo,aunque los otros,los
guaruras, esos a veces arrasan. Bueno, !<~ngamosfe en
que esté lloviendo y aún no se hayan levantado. Yafalta
f>OCO.
Ocho treinta.
linternas
"' mar acuchilla la tierra
1.i luz azul picasso
•mdea lejos cerca dondequiera.
'-,ol ambiguo lluvia pertinaz. Las calles los rostros
Pspejean. El clima se afirma. El agua cae. Recae.
R<•contracae.
11 carro, estacionado por Cienfuegos, es inofensivo.
Vamos a ponerle Jorge al niño, mi Cruz- Vito ha vuelto
d1• la farmacia y enciende el motor.
1 >ispuesto, Vito -Palpa para siempre el aparato bajo el
11upe rmeable.
1 .ilido y puro. Encinta.
No preguntes
110digas
,...,tiempo de otra lengua
111,íssucia y pendenciera.
'•.ilud compañeros. Brindemos con agua de la llave o con
111 que tengan a mano. Paredón y Cienfuegos arderá en
1111 momento. Claro, por supuesto, se entiende que ese
34
35
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hombre no es el sistema; pero cómo ha detenido
asesinado
compas 'el desgraciado.
Y pacabala d deja pasar; Cruz checa. En la esquina el carro delantero
da a la derecha. Ni moscas que hagan ruido. El LTD lo
chingar, como premio lo mandan a mi tierra al mu
...igue natural. Bonitas llantas balonas. Cruz, güevos al
cabrón. Ta cabrón, me he pasado toda la mañan
piso, Yito en marcha, lo encañona en el instante preciso
miando y miando: aayy, es que, la neta, ya no aguanto;
pienso en lo., < ornpa sen los bolerito s, y ésto es casi una «n que el último carro le deja un resquicio.
Vito el embrague. ¡Ahora! Y lo siembra cosecha barre
obsesión; lo., bolerito s pobrecitos, qué tal si los guaruras·
los joden? Ojalá se escondan en el árbol grueso que está
riega estimula.
revolucionadas
en el parque, y eso si no lo han tumbado. El Rubio ha' Vito Le Man s veloz turbinas
las caras de las chicas desarrugando
llegado. Lo veo. Sí, después de ésto nos espera. Pero no, despintando
rostros
plantando
cofres de humo en el húmedo vientre
no ahora; quiero volver allá, a los tacos de tripa maciza y
a la salsa.
de la esquina con nombre: Paredón y Cienfuegos. El
El sol
.-stupor convierte los ojos en norias convergentes y el
fogón homosexual
miedo terror provoca convulsiones hereditarias .
se derrite en la lluvia, se impone
1 uego graneado
trazando mapas del tamaño de un hombre.
luego
l.1 sangre fría se congela, la caliente hierve.
-Me quería inyectar y no quise, les tengo miedo.
l as cabezas oscilan
-Dicen que las mujeres temen a los ratones y los hombres
<·ntre el muerto y la huida. Entre muertos y heridos la
a las inyecciones.
Esperan tranquilos. La frecuencia de los estornudos es
·.orpresa.
regular. Yito Pst;í atento a sus ojos llorosos. Cruz
1 iiuuuuu. Qué descanso.
1 os pichones y las palomas deben haberse asustado.
pedalea y su mentón sereno se restrega en una uña.
-¿Crees que se pueda?
qué ruido más siniestro.
\i no fallamos en quince minutos, nos habremos librado
-Depende de él. .. Claro que se puede mira por tu
retrovisor.
d<' dos crueles torturadores.
-¡¡Atchíss!! - Ellenguaje inequívoco de los engripados. El'
hombre de la nariz bermeja. Vamos, mi Cruz. -Silencio.
Están correctamente
estacionados.
A su lado,.
destilando parsimonia, un FORO LTO lleva un ruidito
dormilón. Noche de ronda. En el asiento trasero, un
hombre calvo revisa papeles con sus ojos de fiera.
Adelante y atrás, sendos vehículos ocupados
con
guardaespaldas
guardapechos
guardacostados
guardacallos guardapieles.
Yito, carro encendido los
11
36
37
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.--,,....
1
'1 '
Y LOS CUERVOS
,,
Caballería. ¿Dos pelotones? ¿Tan poquitos? Sí señor
número suficiente basta con un sargento salen en esta
misma ...
aíd 1E
Eldía
se funde para dar paso a la noche canto de calaveras y
demás circunstancias personales.
Conjugamos las prisas y los ecos que nos producían
ciertos temores de la infancia. Fuera gnomos y enanos.
Unimos la sonrisa y el carácter, apareamos las fuerzas y
buscamos, alejados de los claudicadores, el sinuoso
sendero de nuestra clase. Muchas noches, el frío nos
sorprendía agotados de diálogo; vacíos y llenos. Otras
veces, los pasos diezmados llegaban hasta el lugar donde
cayeron tantos: "Los hombres mueren, las ideas
. ".
perviven
39
1.
1
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·1:: ''r
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!!
I•
,,
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La sangre derrarnad.i con sr-rva un color negro suerte
1 .istima cuando
se le acabaron las pilas.
hasta lo que piC'ns.i.., succiona. Desaparece.
Bajo 1 l 11las pestañas que se abren y se cierran aparecieron un
surcos anchos de los cañaverales.
1 li.i los soldados.
Elejército. Los caballos sacaban sangre
-j Son chingaderas!
,¡,. los terronales ateridos de amanecer. Sus cascos
-Calla ...
1 l.isico s
produciendo
el sonido clásico del galope.
Chayo corría desesperado.
Estaba seguro que sólo 1
1 •• ilope vivo.
limacoas del cañaveral lo acogerían. Urgencia de llegar 1" mancha de cañeros n•ht•ld<•s se incorporó. Nos
integrarse al verdor rebelde de la siembra. Como un .ipostarno s a tragar la vivencia d<' l.1 cercanía y más de
gota de agua. Gota de barro.
dos calaron, como anoche, el filo e c1l>éllgantede los
La mano derecha detentaba el machete cañero, afilad. m.ichete s más osados que nunca. 1 istos.
para cortar hasta el viento si es preciso. Afilado con 1
lvLís de dos apretaron
los labios.
sapiencia entera de los siglos.
lvLís de dos aletargaron la hora red<>ntor.i si n pensar
Afilado para arrancar de tajo. cosechas completas cot
1·11Dios.
todo y sus propietarios.
Filo pestaña
i\rn ar
110 tiene costo, es una práctica
liberativa y ¿Qu{~ m<ís?
uña enterrada
l ra de mañana, es cierto, pero más de dos remolinos
placer congruente de llegar.
•".parcían
la hojarasca reseca y se cruzaban entre la
La mayada
no quiere
trabajar;
invadieron
L
'.iballada y sus jinetes.
Guamuchilera y la caña se está pasando; piden má
l l.ry muchas formas de ignorar el día
dinero. No te preocupes,
tendrán hambre y por es
p1·ro cuando está ahí nos descabeza.
mismo salario !es meteremos dos horas más; ya verás
< hayo corría
como liebre sin levantar polvo; era de
ellos necesitan más de nosotros que nosotros de ellos
mañana,
ya dije. Su gesto valía dos reinos y todos los
El dueño y el capataz conversaban
como hombre
1 .iballos.
Dos caballistas lo seguían sin disparar. Se
tranquilos.
e <>gíancon la mano libre el sombrero
texano. Los otros,
Llegó otra vez el lunes y chupábamos caña para quitarell
.ilgunos
desmontados,
lograron
atemorizarnos
y nos
hambre.
p.iteaban y ching. Odio los detalles del lujo.
Y sacábamos en cada tarde, una y otra vez, las piedras
1 os remolinos se deshicieron;
más bien creo que los
de afilar.
¡wrdimos de vista cuando los jinetes nos rodearon sin
El machete es un rasgo muy cañero.
...dudar. Tremendas
caras ídolos ebrios corazón de
No sólo el sol nos apoyaba, salía suavecito, también el
e .iscada.
Las escopetas cañón doble paseando entre
tizne se pegaba a la piel y la ropa, aferrado a compartir.
no
sotro
s
y
provocando latidos y salivazos lechosos.
nuestro destino.
"iPñores, se salen o los sacamos.
El aire nos peinaba. Teníamos un radiecito. Era bello
1lunca memoria alguna ha dibujado tan claro a un militar.
mover el cuerpo.
40
41
1'
Clan clan.
imaginario.
I'
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1
Tn•rnpncfo
ruido
de
machetes
real
El homhn- 1•.,i11i111«i·ligihl1·
<'n estas circunstancias.
Clan d.111. 11 lilo prov()( .uión filo decencia las cosas por
su no111l11
•. y 11•lo .igr.ul<•zco.
CPm rl'flc·jo". l'or si les interesa saberlo.
Ch.1yo 111()vi<'>
d machete.
Cercenó equidistante
la
m.rñ.m.r 1~.ijc'>
la brisa. Graduado. Toneladas de historia
n•<ip.rld.ih.111su prestigio. Yanga está vivo.
-<.)ui(·nes usted para decirnos órdenes y quién lo manda.
Hubiéramos querido estar más cerca de la caña. Dentro.
Hay verbos personales como irritación
que no se ubican dondequiera.
El sargento entrecerró sus ojuelos y cortó cartucho.
Estar más cerca de la caña. Dentro, porque nos
hubiéramos sentido más protegidos.
-j Tírense al suelo hijos de la chingada!
Tírense al suelo. Y la tierra estaba allí. Púrpura.
Haciendo juego con el miedo. Enorme cama donde han
nacido los siglos y los hombres.
Cuántas veces habíamos dormido y hasta querido con
nuestras rnayitas.
Cuántas veces. ¿Cuántas? Pero ahora los terrones
encrespaban filosos como lanzas.
¡Tírense al suelo!
Ojos de sobrecarga cortaron el circuito.
El caballo de mal sargento se encabritó cuando
tasajeado por la mano certera de Chayo y de otros
escopeta sin control abría un hueco en el cuerpo
hombre que gritaba por última vez
¡Tírense ...
No comprendo porqué caímos.
Desplomarse no tiene nada de mostrable.
Mientras Chayo huía hacia el cañaveral blandiendo
42
111.11
hete ensangrentado,
y diciendo, y gritando [ Son
• l1111gaderas! ¡Son chingadera s!
Y lo acosaban y otros atendían al sargento y al caballo,
11,., demás
nos seguían golpeando
las costillas
1·11<
allecida s o donde tocara y Ch ayo ya no gritaba,
11111quedos o tres o cuatro descargas habían levantado
111•,chanates y los cuervos.
se
fue
y la
del
el
43
_..j
NO DEJE PIEDRAS
~
,
1
EN EL PAVIMENTO
El sol
vaciaba rayos transnacionales
en el proyecto de ojos
de las estatuas.
La playa es la frontera más grande del mundo.
Caminaba.
Atardecía.
Las luces
artificiales
se
mezclaban
taciturnas
con las solares. Las sombras
nacían sonriendo escurridizas, casi sonoras. Agotados
Los obreros han terminado la jornada y observan los
aparadores sin aplomo.
El ruido de los carros y la polución provocan náuseas y
nadie está ingrávida
(o). Alguien contempla
con
valentía
los moscardones
que le sobrevuelan
y
escupe. Vocifera tigrelefante.
Menciona
estrategias
secretas y ataca. Arremete con la macana pero no se
van; como si respondieran
a una malévola intención
de pararse verde en el casco pase lo que pase. El tipo
,,I
1
1111i
!L
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45
.,,,,,1
1
1·11
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r,!L
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:!,,
'":"l',•lfif
'i ¡¡f
,,
acaricia su pistola.
El miedo ensucia las calles.
Al fin, Lis lámparas
controlan
absolutamente
1
ilumin.« ·i<'>n.
Juc111 r >.1r1i<·Ipiensa sus pasos pero el camión no llega
,
1
l l'>l<•d(", '>d!ien como es ei transporte.
Vi· c11, ,., 1•-,tudiantes que también están esperando
.,¡(•ril(· llagas
en la boca. Un hijo un hombr
d, ..,.1p.irecido
es un hijo sin futuro. Se acuerda
111 ( -med íablemente
se acuerda. Es que un hijo. S
mueve. Se funde entre las luces de los aparadores
casi sin querer. Es un abrir y cerrar de ojos. Sin desea~
observa el carro negro de la antena y vislumbra]
Ahora no sabe si es su imaginación. ¿Sólo en el Sahara:'
suceden espejismos? Es claro. Cinco ocupantes cinco.
Huelen. Desodorante
rojo de fabricación
nacional...
Juan Daniel es un buen mecánico. Un hombre sano'
que paga sus impuestos y vota en las elecciones. Se
detiene en sus trajes negrm y en sus caras de hierro1'
fundido.
La boca .d>i<'rt.i. S<•máforo en rojo. Rojo
también
es el r<>ctJ<•rdo. 11 viejo se encuclilla
y
observa. Mira a trc1v(•-,dc•I <1~~11c1
y de los nervios que en
el asiento de atrás. Vil ruina piltrafa malquerencia.
Está Juan Daniel hijo, resguardado
inexpresivamente
por el norteyyor
el sur.
.
Cuidado el viejo se muere de un infarto para eso no se
necesita mucho usted está bien bueno debe cuidarse
no se exponga a sorpresas trate de llevar una vida
tranquila
después
de los sesenta
el hombre
se
aproxima a
Una lágrima se detiene. Otra sale.
Grita
¡¡ J u a n Da n i e 1 !!
Romper
46
m.mo cegueta paloma de la paz
l.1 hombrada dulce panga amoratada.
1 odos se reían de mi padre· cuando
decía que su
m.ixirna ilusión era ser cantante. Así como Plácido
1 >omingo. Dicen sus amigos que su voz es amarga.
Aunque se hubiera conformado
con cantar en las
'.tntinas, estoy seguro. Amarga y sin embargo siento
dulzura. Mi padre es una historia completa de heridas
y expulsiones. Debo estar soñando. Por eso he oído su
voz de cantante tan cerca. Me duc-lo la cara. Quisiera
mentar la madre siento como si f uora gel;1tina. Me
retuerzo. No quiero hacerlo porque me duelo v lo
hago por el dolor. El brazo derecho está disloraclo.
( .uelga. ¿Y mi chiquilla? ¿Qué será de sus rizos cal<'•-.y
..,ucarita? Es ella la que dice te quiero mucho mucho
mucho mucho?
Rafael se asombra del cariño que nos tenemos. Estás
1•mperrado, dice. La noche que me detuvieron estuve
en su casa hasta tarde. Cuentan
que las mujeres
presienten.
Estaba muy obsesiva, muy mañosita; no
quería dejarme ir; yo con ganas de bueno si quieres
me quedo a dormir contigo, pero me detuve, como
que no era el momento, otra ansiedad la impulsaba a
detenerme.
lJn hombre reprimido come con duda.
Estoy acorralado. Vuelto mierda. Siento los cuerpos
de estos guaruras y sé lo que me espera. Una especie
de competencia
atroz. Alguna vez Rafael y yo
competimos.
Queríamos ir a las olimpiadas del 68. Si
supieran que cuando estás así el mundo te importa
menos. Te vale madre el futuro.
Pinche Rafael. No crean que me había contado. Ni
siquiera suficiente como para cuidarme. Me cago en
dos.
47
~
1
'·~1
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~.
!~'
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·~ 1'
.,. :i
1
"i¡
~1
I•
llí
I'
La palabra y la cosa se separan.
Que yo s.d>í<1su paradero y que declarara si querí
sPg11i1 vivir-udo. Y yo terco a decirles la verdad
s<•fior ( '" ne, •J., 1 ><•sconozco la doble vida de Ra.
< 01110c·I e 11e·1
po .i·guanta hasta aquí les dije el nombr
d1· 11111.i11cliito. Ahí se me chingó el brazo.
1 >c·l>t·.,,., t.11de
·.1<'11111
q11e·<·Imar se seca.
1\ lc· cltlf'I<·. Mamacita
si te encontrara
ahora no t
1" )(li i.i abrazar como a ti te gusta. Estaríamo
.ihurridos y tendrías que contarme mentiras com
todas las mujeres y sabría de viejos achaques
peligros del corazón. Esta cosa que no me deja y e
salive ro.
Aguapepito, les dije otra vez. El caso es que al rato lo
traía de Mérida a Ensenada. Dónde andará el Raf
sembrando aguacates y yo aquí más jodido que.
Nunca me ha gustado el box. Que nos veíamosco
frecuencia y que hasta comía en mi casa; además cog
con tu hermana ¡<1poco no lo silhías? Pues sí pero. Y
te voy a sacar la soptt hijo d<· 111 confiesa confiesa íiesa
fiesa fiesa.
Esta es la sonrisa qtJ<• todos los enamorados
correspondidos
ostentan.
Su calor es naranja.
Su cuerpo de crema chantilly.
Casi me arranca la cabellera. Maldecir al descubridor
de la electricidad no sirve de nada. La esterilidad no te
preocupa,
ni la tecnología
de la tortura y sus
congresos. Tehuacán no es un pueblo de México.
Pozole no es un guiso.
El hombre se desprecia.
Siento el sabor violáceo de la sangre. Alguien me
habló de un porvenir asegurado, de hijos y esposa. De
1111
trabajo de tal. Este es el estudiante, gl"wy. ""' 1ic 111\
1·1ingeniero es el siguiente.
11 oleaje pardo de la saliva me ahoga.
Nunca pensé que un brazo doliera tanto. El dolor •,('
-urna. Dolores más dolor igual a dolores.
1.1noche en que me apañaron pensaba despertar al
l.rlegas y al Poncho para platicar un rato. La morra me
h.rbía puesto aprensivo. Despertarlos, ir por Rogelio y
q11e sacara la guitarra pa dejarnos caer unas rolas de
los Beatles, era mi plan. No estaban. Ni Rogelio. Y los
pnros ladre y ladre. Otro día tenía cita con el Rafa;
.lizque era muy importante y que tenía mucho que
vr-r con mi futuro. Supongo que ya valí madres.
Y PI pinche perrería. Cuando llegué a la casa todo se
voia calmado.
l 11cuanto estuve en la puerta se me echaron encima.
l lna jauría de hijos de la chingada.
I~ o t e m u e v a s. No me muevo y patadas y
mordiscos y madrazas.
Dónde está Rafael Castro
1 loriega
hijo de tu nos vas a decir pinche greñudo.
l'.itié moquié grité madrié. Hasta que me cincharon.
l r.in un chingo. O cuando menos eso vi.
Vu-nto
,1porqué escoges la noche para moldear tu soplo?
1\ \1padre estaba en la puerta. Quietito. Vi el arma que
11·pusieron en el pecho. Imagínense. Es lampiño. Le
,...r.iba haciendo al loco. Gritó que yo no era pero le·
.lu-ron duro.
Volar
111i cuerpo
aletea
modula
las piernas
rígid.1s
111.dencarando la reuma.
( )í1
11 maravilloso
ras de calzones
bajando
49
48
voces p<i<.c1i<"•
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.1<l.1·.y 1111ll.11110patrio lejano
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mi padre participó en u
corH '""º de· .111111111.icl11·
.. Mi tío Theo le pagó a
e .1111pc111<·111
p.i q1w 111111· jodiera la vida al viejo. El s
i,1•111ic1
1'11"'111.111
¡¡V.111111111
,.,! !
;<.)111•(",~
11 1.111o negro antena potente y reluciente
arranca.
lc1 micr da el semáforo
en rojo. El viejo Jua
comprueba
que es verdad. Grita con todo su grito.]
-¡¡¡ J u a n !!! ¡¡¡Allí llevan a mijo!!!
Dicen que el silencio es oro
-¡Hijo!
otro sollozo
y se olvidan las rejas y el merthiolate.
-¡ ¡ J U A N D A N 1 E L !!
El viejo quiere correr pero el carro se aleja y s
confunde
con todas las carrozas mortuorias 'de
mundo.
Los transeúntes transparentados
en sus pensamientos:
lo miran y lo único que se les ocurre pensar es: estál
loco de remate.
Un ciego toca el acordeón.
El viejo Juan se despabila, depone su ternura y la
noche se ensancha ilimitada.
Un carnicero va con el dentista.
En la carretera, el carro negro descarga los restos vivos.
de Juan Daniel en el filo de la navaja. En algún lugar
Rafael cosecha naranjas.
so
LA UNICA
SALIDA
ES LA PARED
Para la Bety Gutiérrcz.
Esperarnos
las sombras absorven nuestras figuras y esparcen
siluetas como señales
me entretengo
sospechando
las flores afirmar sus colores. Vaciar su
aroma al viento, bailar.
Estamos metidos en una guamuchilera
esperando la
hora un poco temblorosos.
Los muchachos sacuden
su ropa y empiezan a cantar "Juguemos en el bosque
mientras el lobo no está ¿Lobo estás? Y el lobo
ausente.
Un saludo a los licántropos.
Las hojas papalotean y hay que repetir "Jugue ... y los
arbustos se mueven y me imagino otras canciones
"Adiós mariquita linda ya me voy porque tu ya no ... "
pero todos insisten en hacer rueda y Juguemos en el
se confunde con A mi manera y eso me pasa por oír
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tanto radio y sigue la ronda y nos c.111sJmospero nad
de sueño todos tiesos y enfriol a dos. "Juguemos en
ilDnde estaba jugando beisbol pero lo callamos
bosque mientras el ¿Se acuerdan de Pedro y el Lobol 1".tába mos encantados con el desfile; como no lo
Cuando estaba en la escuela prir.iaria y existía 1 ¡dábamos
se ponía serio y decía que extrañaba asu
Orquesta Sinfónica del Noroeste, llenaron el parqu
.ibue 1ita.
Revolución de niños y ahí estamos en la fascinació
N.1d ie se mueve. Nadie habla. Alertas todos magiando
con las hazañas del pajarito; cuando nos empezó
nues t ros propios fantasmas.
dar sueño
A lo 1ejos, veo volar unas pichigüilas. No hay luna y ni
n C U 1 DA D O !!
t.ilta hace.
Le gritó Pedro al pajarito qu
1 s la primera
vez que participo r-n 1111 operativo.
evitó el zarpazo criminal del lobo. Respiramos com
1 os gallos
duermen.
caballos. Abel se tocó el corazón, desconfiaba, y e
< uan do llegó el intermedio Ah<·Iin'ii'ilía on contarnos
que su abuelita acababa de morir de un par
1·1 sueño
a ver qué nos parocia, p<·ro ni caso, nos
cardíaco. Estaba calmado. Apasible.
·..dimos a chirotear para desper<•1,mwo.,d(• tanto <'<>lar
Como estamos ahora, en este frío de enero, listos pa
quietos. Compramos paletas de piña q11<'1100., tuvimos
lo que sea.
que comer a mordidas porque ya debíamos <'ntrar y
Todos siguen cantando
"juguemos
en el. .."
hue ri o , ni modo de estar chupando o tirarlas. Fuimos y
colorados por el esfuerzo. Esta es una espera sin
nos sentamos muy seriecitos.
hambre. Los sonidos se mezclan: Fui soldado de
la sinfonía de Mozart Amadeus Wolfgang, que había
Francisco Villa con El triste El abandonado y Es un
sido un niño prodigio y que jugaba con pianos y
carro cu,1k¡uiera <'ll PI que estamos. Somos seis.
orquestas completas; que era flaco y muy bueno pala
Ci<'no los ojm y la oscuridad me deslumbra;
c:hinchililegua y que cuando jugaba beisbol siempre
entonces advierto qur: hay grillos en los troncos de los
lo ponían de cuarto bat, que casi siempre era
guamúchiles y quo , los pobres, están cantando en lo
campeón bateador en su categoría, pero en cuanto.
que de seguro es su última noche; con este frío no
veía un piano, se alocaba y empezaba a teclear
creo que amanezcan. Los miembros de lasinfónica se
regodeándose
en la actividad para la que había
ponen de pie y los aplaudimos pero ellos se ponen a
nacido. Dijeron que estaba bien plebito cuando había
bailar entre las yerbas cuidando de no espinarse con
compuesto aquella pieza y que por lo mismo no
las ramas de guamúchil que les dan muy cerca de sus
denotaba influencia mas que de su papá; había que
caras pálidas y sus lentes. De pronto las mujeres, a
oír a este niño como nosotros que traía la mu sica en la
pesar de la seriedad de sus trajes se ven sensuales y el
sangre.
director baila con una rubia de pelo largo que se ve
Cada vez que se cortaba se oía musiquita. ¿Quién
preciosa y no les importa tumbar atriles y pisar
creen que dijo ésto? Y como ya nos estábamos
partituras, y Abel aferrado a contarnos un sueño
saliendo del huacal, el profe empezó a repartir
mandobles. Y el director seguía con su didáctica, que
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ojalá aquí hubiera un niño así, todos lo ayudarían co
becas para que estudiara y volviera loco a medí
mundo como Amadeus pero ahí estábamos má
interesados en las vacaciones. Entonces la orquesta v
a ejecutar y que se avientan los batos; era una cos
muy parecida a una canción que nos cantaba m
madre donde hablaba de un barco de papel.
Todo sigue oscuro
No se que acuerdo hay entre el silencio y la noche
que me doblega.
"El sauce y la palma se mecen con calma ..."
Veo a los guamúchiles danzar despacio, como s
temieran perder la compostura. Eldirector es un gra
bailarín y la rubia que le acompaña sonríe voluptuosa
No teme a las espinas o a perder un zapato. La brisa ha,
empañado los cristales. Parece que nadie se ha dado:
cuenta.
Seguimos
callados. De los seis, tres
participamos por primera vez.
Estamos juntitos dentro del carro. No nos miramos.
Abandonamos
cualquier complicidad. Cada uno
escarba en sus adentros y juega con sus recuer:dos.
Cada uno, sabemos poqué estamos aquí. Esperando.
Hace rato que Prici ha estado viendo su reloj. Nos dijo
que la onda era al amanecer pero el amanecer es
largo en este tiempo.
Un gallo se adelanta. Los huesos me sudan.
ElPrici mira de nuevo su reloj a pesar de que lo acaba ·
de mirar.
Es la onda de la precisión. Respira lejos. Le toca una
pierna a Camelo.
Vámonos.
Nuestra respiración anunciael frío por enésima vez.
Camelo enciende y espera que el motor se caliente.
Nosotros pensando
en pan gasolina papel y
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11carro se empieza a salir por entre los guamúchiles.
!\\ovemos tan sólo la cabeza negando.
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N11estrosdientes molares maxilares quieren liberarse.
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11carro toma la carretera lentamente.
1>e pronto
los tres nos miramos en la fascinación etérea de estar
haciendo las cosas, pongo mi mano encima de uno de
•.11os,el otro me secunda.
No se pongan nerviosos, no h.ay que matar; pero si es
necesario no duden, disparen.
Nuestros rostros brillan.
Recuerden perfectamente lo que deben hacer.
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Patria libre o morir
1a única salida es la pared.
Vamos. -Nuestras voces eran ganchos para ropa.
Sobres -Gulp.
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EL CASCAJO
QUE SUENA CON LAS
PATAS DE LOS CABALLOS
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Antropólogo
jinete de la luz y el perfume
¿De dónde es la tierra que traes en las uñas?
Lavi venir. Hacía media hora que la esperaba y estaba
nervioso y la banca se me hacía dura; tal vez por eso
fui a su encuentro.
Su pelo caía feliz no hay problema pero su boca
estaba seca pálida a pesar del bilet. Apergaminada.
Besé sus labios duros y la abracé. Susurró.
-Sólo excluí a cinco, no pude más; te lo juro.
Caminaba
de prisa. Perseguida.
Indefensa.
Desvenada.
-Tranquilízate por favor ¿A quiénes?
Me atraganté. Carezco de anginas. Descubría de
pronto que el cielo tenía salpullido.
-Bien; aunque hubieras borrado a Matías; es casi
inocente.
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-No pude, sentí bien gacho, como si todos me
estuvieran vigilando; mi jefe preguntó si eran todos y
nunca lo haro. Vi negro.
-Ni hablar. Y qui· tal si le empiezas a dar nombres
falsos.
-Cómo.
Pasea m º"
la 011d11l.1ciónacuosa de las sombras timbró la
hol: 1g1<1
f ía
<11111 reyna de la altura. El cielo
es el cascajo que suena con las patas de los caballos.
Bailaba muy bien, sobre todo las cumbias y platicaba
presumiendo.
No lo vas a creer. Qué cosa. Soy polichía. ¿Qué?.
Policía, No me digas. Sí te' digo. Pero si pareces
princesa; al menos que seas de las que salen en
la televisión.
Divina creyente arena rnov<•di1t1 su cuerpo de
gelatina con sabor a mantr-ra [Murwale muévale qué
pa eso <'s d<' cada quien! Siw.r ¡Sabor!
Con la pollera color.i.
Pues si como bailas aplicas la l<·y,ya la hicimos. Mejor
muchachito, pa eso d<' la justicia no hay quien me
gane. Me acuerdo que .cuando era niño quería ser
policía. Todavía puedes. Ahora me gustaría ser
motociclista. Mijito, no quieres nada, ahí está la pura
pachacha. No es por eso; es más, lo haría nomás pa
ser policía honrado. ¡Anímate! Hay chicas muy
guapas. Si fuera sólo éso con verte me daba de alta.
Ah. Neta. Pues con mis amigas ya te hubieras
desmayado. A lo mejor ni te llegan a los talones y tú
dándoles color. La que no les llego soy yo. ¿Dónde
aprendiste a bailar? Por ahi por ahi ¿Por qué?. Porque
necesito unas dasecitas. Uy mano, cobro muy caro.
Pero como soy pobre y de familia numerosa y tengo
mucho empeño, de seguro me vas a dar una beca. Uy,
quién sabe mano. Las demás chavas polis bailan tan
rico como tú?. Uy mano, a esas canijas no las para
nadie, parecen trompos. Y si algún morro se pone
pesado se lo llevan al bote?. Nhombre, son una
amenaza; fíjate que el viernes pasado fuimos a una
fiesta a
Su boca de plata
flor blanca nocturna trepanada
se atrevía con mis manos.
Eres bien aferrado ¿Por qué dices que no parezco?.
Por linda. ¿Bonita yo?. Bonita y buena, me encantas
para madre de. Calla cobarde matón. Qué exagerada.
Exagerado tú, apenas nos conocemos y. Lo que se
vaya a cocer que se vaya remojando, no?. Ay mira yo
no sé. No vas a saber. ¿Y por qué tengo que saber?.
Pues para ascender a sargenta Pimienta.
Qué simpático. Es más, ya que me están dando ganas
de entrarle. Entrale mijito, ahí sí te van a quitar lo
sabroso.
Se reía
y yo pensaba en el melcochor Julieta hermosa espero
hayas oído hablar de Newton y su famosa ley de la
caída de los cuerpos. Está bien. ¿Qué tú?. Tú ganas.
Qué. En realidad no soy policía. Ah, ya ves, ya ves
cómo eres. Espera, deja que te explique. Ya ves
mentirosa.
¡Déjame hablar!.
Embustera.
¡Ahí
Irabajo!. Pero no eres chota. Soy secretaria. ¡Ah!. ¡Ah
verdad!. No, pues sí, la señorita Julieta es la encargada
de hacer la correspondencia de los judiciales, digo,
de los que no saben escribir. Pues fíjate que no,
conmigo ni se meten, ha de saber usted, señor Luis,
que está ante
la secretaria de mi general. ¿Del gran
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jefe?. Sí señor. Ah chirrión. Entonces, sólo lo que el!
santo señor mande. Bueno, eso es distinto a ser
policía. Claro.¿ Y tienes mucha chamba?. Pues, qué te
diré; casi no; por ejemplo, el viernes, ¿qué hice? Ah
sí, hice unas listas. ¿Listas?. Sí, de huevones. Ah caray
¿Y ésos quiénes son, tú?. Te explicaré; nosotros les
llamamos así a los estudiantes, obreros y campesinos
revoltosos. Ah jijos. Así es mi estimado. Y todos, digo,¡
y cómo sabes si un campesino, por ejemplo, es. Ese nol
es asunto mío, lo único que yo hago es hacer una
relación con sus nombres, direcciones,
apodos, lo,
que me pasen. Y quién te los pasa. Los agentes, y a
ellos sus orejas. Y se los das a tu jefe. Sí, los pega en la
pared o se lo hago yo, y conforme van cayendo los va
tachando; vieras cómo le divierte esta onda. Supongo
que sí; y tú lo inscribes. Yo mera petatera. Y qué otra
cosa haces?.
Cartas boletines
memos
recibos
informes; y también me hago tonta.
Las luces
fenecon muerte segura <'11 Id alfombra
color de
hormiga. Julieta
es un agotamiento
mágico pacabala de fregar. Su
sensualidad sudorosa extenúa montañas de ochornil.
metros de altura. Wawancó alimenta teta exterior a
sus veinticinco hijos menores de quince años. Otro
momento ayer que Dago durmiente dejó escapar a mi,
feudo pintado de azul.
··
La noche es burda
La luz una aberración.
Me caes bien Luis. Gracias, estoy maravillado contigo,
Exageras. Te parece porque eres modesta. Cositas de
una. ¿Cositas?. Cositas.
Cos?. Itas.
Aperingados
60
con ella es el principio de las cosas sin nombre
de mares de papel y marfil.
1 ue fácil hacer
una cita para el próximo lunes.
Quedamos
que en el parque en la banca que está
cerca de. Llegó puntual.
Mira Luis, éste es de los que anoté el viernes; no dirás
que no somos eficientes.
1 xtendía
el periódico de la tardo. me señalaba la foto
del compañero Arturo; Osear. 1·11 otro sitio, se paraba
de manos y realizaba la mr-jor .11 < ¡,·,n de su vida.
lJn olor impecable a carpintr-rí.r
c•ncubría mis ojos mis pestañas mi-, l.ihim.
Y hoy en cuanto llegué, me dieron 1111 montón
de
nombres para que los enliste, por cierto h.iy varios
1 uises ¿Cómo te apellidas?.
¿Por qué?. Podrías ser un
revoltoso comunista y estar fichado. No la friegues,
osas son grandes palabras. ¿Cómo dijiste?. l.ópez, Luis
1 ópez. No sé si estás, eran tantos ¿Y si estás?. ¿Y si
«stoy?
Puritana
lomar café
recolectar mi radas y cruzar las manos. Empatriar
¡qué se yo!
l.is telas las tijeras el molde los retratos .
"iiestás qué lástima .. me caes muy bien. Tu también a
rní; demasiado
bien diría. Sería mala onda que
-stuvieras. No te preocupes, vas a ver que no. No se,
de repente me vino el sentimiento de que estabas. No
·,c•asaprensiva Julieta, mira, mejor vamos a cotorrear,
, uéntame de tu trabajo; cuántos has anotado en los
rrltimos días?. Uchale,
unos cuarentayseis.
Son
1.astantes. Son una barbaridad, nunca habían llegado
i.mtos en los cuatro años que llevo trabajando allí. ¿A
.jué
atribuyes el aumento?.
Ay mira yo no sé. ¿No
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sabes?. Pues, será que cada día hay m.is comunistas. Sí,
lógico. Con eso de Cuba, Nicaragua y sabe que otros
lugares.
Ay sí, ay sí; soy experta
en política
internacional
y.
Oh, yo no só n.u la. todo lo oigo en la oficina. Ay sí, ay
sí.
Las vacas comen de noche.
La tarde siguiente
nos encontramos
de nuevo:
irradiaba gravedad policial. Traía el pelo recogido.
Hay un Luis López, Luis. Cómo va a ser éso. Eres tú,
verdad. No sé, el mundo está lleno de Luises López;
ya ves que el nombre y el apellido son muy comunes ..
Sí chiquito, pero éste eres tú, a mi no me engañas. Te
estoy diciendo la verdad, no tengo por qué mentirte;
mujer, tranquilízate.
Luis Lopez Retes, alumno de la
facultad de economía, octavo semestre, originario de
Guasave, Sinaloa; eres tú, ¿no es así?. Me recuerdas
una canción d<· Mocedades.
No te salgas por la
tangente. ¡Mt• t•11list<1stP?.TC1 qué crees. Pues, que sí.
¡Pues no!
Guarda tu ll.11110l11·1111os.t
Me imagino que ahí muere. La verdad, no sé qué
pensar, eres diferente. Pero, puedes tener problemas
en tu trabajo. Y qué tiene qué ver éso con lo nuestro.
Nomás digo. No te creas, el viejo me tiene confianza,
ya son muchos años.
Nos besamos
lejos del plástico y los remolinos
al amparo doble de la hora mestiza.
Mi pequeña
Julieta. Mi l.uisón.
Mi amor, ¿me
quieres?. Me derrengo por ti. ¡M<' <1yudas? Mañana,
antes de pasar los nombres
on limpio, lees este
papelito, o, te lo aprendes.
Ay, lo sabía, ya vas a
empezar,
después
en el añil 11.tr.111j.1
dl' los años
lloraremos de hambre
y contratiempos
No pude enlistar a· ningún Luis; no quise, quería
platicar contigo, estar segura, a pesar de que la
información era muy clara. Gracias Julieta, eres muy
buena. No, no soy buena; no sé, hay cosas que
todavía no entiendo. Gracias, de cualquier modo.
A veces
cuando se calla, se siente como el cielo se desploma;
o como que se rompe, quizá una pompa de jabón que
no hace ruido. Cuánto pesa el pinche silencio.
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Alta ta
aquí no hay clavadistas ni fauna de acompañamiento
la reuma es madre de las coyunturas
y los callos el sudor congelado entre las manos
Aquí
los nombres se escriben con sal.
Debían ser las doce de la noche, hacía un calor
endiablado
y el canal tres había terminado
sus
transmisiones;
además, el problema de José Apolinar
se agravaba, nuevamente
peleó con su mujer al grado
de preferir abandonar
la casa para no pegarle o
, insultarla como se merecía. Cruzó la playa, caminó
mar adentro hasta que el agua le llegó a las rodillas y
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llegó a La Malquerida y se sentó. Estaba triste; tanto
como puede <''>1.irun pescador fuera de zafra.
Solo. Veía c>I<.1c,<·ríoabsurdo en la oscuridad.
Chapaleaba PI .1¡:11.ideseando que fueran lágrimas.
En oso <''>1.d
>.i eu.indo vio entrar un carro que venía
d<•I n1111hod(' las casas de los ricos. Apagaron los
f.111.il<·'>.
Ira grande y negro. Recorría lentamente la
<.di<' sobre la playa. Sintió un escalofrío pero no se
movió. Tal vez serían algunos novios en lo propio y
con esa noche no era probable que lo vieran. Sin
embargo, se detuvieron
justo frente a él. José
Apolinar entonces tembló en serio. Supo que se había
doblemente equivocado: ni eran novios, ni había
pasado desapercibido.
Los peces no lloran.
Eran judiciales.
Son inconfundibles.
Gordos
cachetones y armados ha'>l.1lm dientes de oro con
incrustacionc-s
d<·di.1111c1111<''>.
l c,luya la panga así que
nos vas a llevar c1.d1.1111.ir¡I '>1.ík-jos? Más te vale que
esté cerca si 1<' 11i<•gc1c,
1<' d<·comiso este pinche
armatoste así que tlllt<'·v<·I<' cabroncito
vamos a
empujarla pero primero la <.irga.
Quiso decir que era el patrimonio de sus hijos pero
comprendió que más le valía hacerse el imbécil y
callar. Quiso advertir también sobre la gasolina pero .
no podía hablar. Esque el más cachetón lo empujaba
con el cañón del AR. De la cajuela del carro sacaron
tres bultos del tamaño de un hombre; sonaron seco
en el fondo de La Malquerida, y pues, no había de
otra, o se hacía el tonto o ya se lo estaban llevando
patas de catre. Echó a andar el Evenrude y puso proa al
norte con el fin de rodear la isla de Altamura y salir al
66
mar bravo.
El menos cachetón le ofreció un toque.
El medio cachetón le ofreció un pericazo.
El más cachetón le ofreció ácido.
Maneja bien esa chingadera o aquí te chingas cabrón
épale baboso se voltea y te parto la madre pinche
puto joetu pinche madre te wa meter crees que sea
quintito?
la Malquerida serenita.
José Apolinar se recuperaba poco a poco. Los
judiciales se movían con torpeza con los ojos bien
abiertos. La oscuridad y las dosis.
Maldijo
la vida como
maldicen
los buenos
pescadores. Se acordó que esa noche era sábado y
que tan bien que estaría el baile en el Vergel; en
parte, por eso había sido el pleito con su mujer,
«uando lo vio muy limpiecito
y poniéndose
yoquiclub en los sobacos le empezó a reclamar y ya
no pudo salir, no se hubiera sentido bien; pero por
rnal que se hubiera sentido seguro que sería mejor
que como estaba ahora.
Maniobraba con sumo cuidado; de un momento a
otro se acabaría la gota, y entonces sólo Dios sabía lo
que le esperaba. Como no queriendo aventuró
Ya estamos bastante lejos
/\ ti quién hijos de la chingada te preguntó ¿Le
preguntaste Tú? No ¿Y tú? Tampoco Y entonces este
pendejo por qué habla te estoy diciendo que no es
quintito qué tal si hacemos una orgía con él mejor lo
«mbolsamos y se puede saber qué chingados esperas
p.1parar pendejo párate o te meto un ti ro aquí mismo
hijo de tu pinche madre qué te pares te estoy
67
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.i l.1 Malquerida provocando amenazas
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1.i¡, .., que ya estaban muy cerca de perder
l.i·. 1l1·.1.i11(
1.1·,,sobre todo las sexuales.
\, ,1 .1 ve ·1 lt1 propela
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era su única oportunidad.
1.,>111•
bajar ni qué chingaos un tiro es lo que te voy a
1111·tercabrón ¿Cómo la ven con el lancherito? No
intentes una pendejada porque te lleva la chingada
pinche güey Qué estás esperando pa bajar pendejo
nomás éso me faltaba que quisieras que bajara
contigo baboso ándale apúrale quiero llegar a
Navolato antes de que cierren los bules.
Jm<'· Apolinar tornó aire: suficiente y confiando en su
i11i.,li1110d<' JH''><.tdor c-mpc-zó
a alejarse. Oyó las
m.ik!« ion<''->y 1·1pl1d1 dP los bultos al caer al agua.
l<.L1ht1 m< 1111c.i1no,pronto
perdió de vista La
Malquerida;
i.,úlo (''-><tr<h.ibalos gritos y después una
terrible balaceru. Poco a poco, el silencio perteneció
al mar. Dosificando fuer z.is en un rato más estaría en
Altamura.
Su sangre, había olido los tiburones.
Antes del amanecer tocó playa. No encontró caso
cruzar la isla; así que optó por descansar y se durmió.
No soñó.
El sol estaba a buena altura cuando despertó. Como
todo náufrago que se respete tenía una sed terrible;
pero no tanta que le impidiera atravesar rápidamente
la isla justo a tiempo para gritarle a un a L111<
li.i q1u:
pasaba por el canal. A lo lejos Altata era dorn111)',11
Convenció al amigo que le prestara la embarcaci. 111
mientras aquél se empeñaba en informarle que su
mujer lo andaba buscando muy preocupada y que.
Bajó al otro en Avándaro para evitar suspicacias y se
acordó que tenía sed. Bebió todo lo que pudo y otra
vez enfiló rumbo al norte.
Extrañaba a La Malquerida.
Sabía que no había ido muy lejos y esperaba
recuperar la panga antes d<' que se hundiera o
perdiera. De nuevo en alta mar. De pronto pensó en
los judiciales. Estuvo a punto de vomitar el agua.
Empezó a perder el control por lo que resolvió a
apagar el motor y dejar que la lancha flotara un largo
rato. No se decidía; no le agradaba la idea de toparse
de nuevo con aquellos hombres tan violentos. Sólo
de pensar en sus voces le ponía la carne de gallina;
por otra parte no era justo perder a La Malquerida,
era lo único que tenía, con lo que trabajaba; pero los
judis eran tiburones y de seguro en cuanto lo vieran lo
empezarían a joder; luego con el armamento que
portaban ni quien se les pusiera al brinco; ¿qué
hacer?. En eso estaba cuando divisó La Malquerida;
se
mojó los ojos para estar seguro, no fuera a ser un
espejismo. Pero no, ahí estaba su Malquerida
bamboleándose
a la deriva y al parecer, sola.
Reanimado encendió
el Yamaha y se acercó
cautelosamente. Se miraba vacía pero muy agujerada
de las cuadernas. Cuando estuvo junto, vio que el
motor había sido destrozado a tiros. Eratriste. Tendría
que achicar esa agua negruzca que se movía de un
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lado a otro. Habría que atarla para el remolque; pero
antes, convenía lavar muy bien la sangre salpicada
hasta en el remo.
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ESTE VIEJO SOMBRERO
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El soplo
luminoso frío largo relato montaña verde niebla.
El viejo
cara delgada cuerpo enjuto barba color de piña
Recogió la carta. El ruido antigüo de los montes le
arruinó el peinado. Basta un sombrero para polarizar
<>Iinfinito. Este pueblo, como tantos, sólo tiene una
calle. Caminó por ella hasta salir del caserío y llegar al
regazo oloroso de los pinos.
Olvidó la cantina la cerveza el dominó. La noticia
fresquita
del paradero
del compadre
secuestrado
unas noches antes a punta de metralla cuando se
disponía a dormir. Olvidó los saludos y las deudas.
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Razgó el sobre y extendió
un papel escrito
lentamente.
"Querido pap.i"
La presento PS para saludarlo y de ...
Este Prieto es chistoso; dura meses sin mandar una
razón y dice que se acuerda mucho de nosotros; el
diablo que se lo crea al muy bribón; cuando recién se
fue escribía seguido; así estuvo unos tres o cuatro
años hasta que se silenció; aparte de que hace más de
año que no viene y pos, nimodo de ir a buscarlo; y
ahorita menos, con lo que le pasó a mi compadre
todos andamos en un tris; luego el trabajo que no se
acaba, y aparte tener que echarle mano a mi
compadre, pos como que no alcanza el tiempo.
Los hilos
unen atan desatan
ablandan compromisos
jaranero redoble viejo tambor de cuero de botella.
Qué más le pongo ...
Es un problema ésto de enviar mensajes a los viejos.
Un problema y un peligro. La dinámica en que ando
no permite atender estas cosas.
Espero que papá baje pronto al pueblo, y es que
cuando llega correspondencia
todo mundo se da
cuenta, casi siempre primero que el destinatario; en
un pueblo pequeño no hay cartero ni oficina de
correo, todo llega a la tienda de Sam y como mi
familia vive en la montaña.
Mi madre dice que Dios toma café con nosotros de
vez en cuando. La verdad es bonito vivir entre cantos
y pájaros y olor a warykayo. Es bonito pero muy
sacrificado. Qué más le' cuento al viejo ...
1
El río
se oye su sombra
el perfume de la superficie incendia la caída
una anémona nada la cintura
Cuénteme qué va a "<'rnhrar esta temporada, creo
q.....
Ora sítendremos ing<'11ÍP1<>
1•11
lc1íamilia: a lo mejor va
a ser doctor; ya ni me .1c111•11
lo p.i q11{•está estudiando
este pelao; éso sí, ni por 1111
1.11.ijo qttPIÍét so.r de ésos
que cuentan la lana: ni li11•111
r.io : q1w <on puros
bandidos dice. Y q11i'·cm.i w.t ·.1•111111
.u . Pº" lo de
siempre: maiz y frijol, 1111.iq11iotr.i < .d.ili.11.1, 11110<,
cacahuatitos. Aquí no le ontioudo: yo 111·0q111•v.t .1
ser doctor, pos con esta letra quien cliing.10•, 11·
entiende, criatura.
Tiempo
la caída de la luna
acariciarla
hacerla gemir placer oscuramiento.
Todos los revolucionarios padecemos de romanticitis
aguda, o agudo.
Nos morimos de ganas de comentar en las ondas que
andamos para que al pasar por una calle los demás nos
señalen y se mamen el dedo de envidia. A mí me pasa.
Por ejemplo quisiera decirles a los viejos que acabo
de planear un operativo, que lo voy a dirigir y que,
con quebrada me asciendan si todo sale bien;
decirles papá mamá hermanos he tomado el toro por
los cuernos y vamos a cambiar este pinche mundo de
mierda. Sí cabrón, soñamos entrar en un jeep a la
capital ondeando una bandera y que más de la mitad
de la raza se quede lela. Creo que en V<'I ch· contarh-
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al viejo, le voy a pr<•g11111.1111 •.1 p111·dc•nombrar las
cosas.
Una pantera pasa
una enfermedad
le dice adió-,
el viejo se sienta 'en la mañana
Dígame
si mi amá
suf r« tod.ivía
de sus
presentimientos,
aquí re ...
Mira no más que muchacho tan cal111'>11;
qué es éso de
no mandarle saludos a mi pobre cornp.u lre, sabrá dios
onde lo tendrán al pobre jodido, .i lo mejor ya lo
mataron;
la verdá es que él y el Prieto nunca se
tragaron, y ésto que era su padrino; y es quel Prieto es
medio raro, siempre tomó muy en serio lo de ser
pobre y lo de ser rico. Nunca se revolvía. Le wa
mandar un giro al pobre cabrón, pa que se compre
por ahí algún pantalón. Mira que pregunta del pelao;
pos no fue la misma noche que secuestraron
a mi :
compadre,
ahí a me~ia~oche
des~ertó la vieja toda
sudorosa
y que ahí viene el Prieto y que ve a •1
encontrarlo
y que hay viene lo acabo de ver cerca de
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la casa de mi compadro
levántate Leobardo no te
estoy engañando
por favor ve por mijo. Hasta que la ·..
calmé, onde ibas a andar tú por aquí a la media noche
.
y con este frillazo,
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ni_loco que estuvieras.
Digo
>'·
esplendor
mis labios sello de anís mencionan
tu
nombre
un hombre incendia su pasado .
Tengo que despedirme
del viejo; no tardan en llegar
y nunca me ha gustado demorarme. Se va a enchilar
cuando no sepa donde estoy. Pero sería un riesgo
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innecesario.
Sólo quiero que sepa que estoy vivo.
Pobre viejo, nació con la tierra, siempre trabajando,
sometido
al clima, al tr-rrateniente.
al abarrotero;
chingao, cómo no voy a andar en los madrazas. Sólo
acordarme
del señor s<' mo enchina el cuero; es
especial
para resolver
probk-rnas,
a todos
los
campesinos
los ha echo <0111p.1dn~s y así jamás se
mete en honduras, todos 11·d1·lll'111111gran respeto,el
del hombre rico y el q1l<' d.i 1·1i:1.1do: .ulornás se la
pasa apapachándolos
cornp.idr ilo < < >1110<''>l<Íusté
cómo le va cómo está mi .tl1ij.1do 11.11¡:.i·.1·11,
p.1 q1w se
vaya enseñando
a trabajar p.i q111·•,1•v.iv.t 11.11
i1·111lo
hombre
ya ve que hay que 1•11'><'11.11lmd1...d1·
chiquitos
luego se salen del redil y (...,o 110 11<>',
conviene compadre.
Es mi padrino.
El viejo se irrita
escupe una saliva negra
¡Eh! pelao éste. ¡Mira qué cabrón tan alebrestao! No
trai señas, no trai dirección!
¿Y así cómo le voy a
contestar?
Pinche Prieto, a mi éso no me lo hace
porque
me lo chingo, conmigo
no le conviene
hacerle al desarrapado.
Mira qué cabrón. Chin. A lo
mejor el pobrecito
no tiene donde vivir y yo, pobre
mijo; pero hombre, hubiera puesto la dirección de
algún amigo; ¿qué no tendrá? Válgame Dios hombre;
t>I caso es que estamos en las mismas.
"Saludos a todos y reciba usted un abrazo"
lu piel frutal
1•sa risa que suma y multiplica.
Maru mi amor lleva ésto al correo y vete para donde
quedamos.
Cuídate.
Allí están.
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Hizo una seña por la ventana, sintió la suavidad del
pasamontañas,
el peso embolsado del Garand, Ysalió.
Todo es tan concreto.
La noche
es parda de noche.
Se llega la hora. Es un punto que nos pertenece señor
terrateniente.
Cuando ande por ahí miraré para arriba y oleré el
viento viento que pasa por mi casa. No hay plazo que
no se cumpla, dicen por ahí.
Prohibido fallar.
Llegó a la calle y se sentó de copiloto.
-Buenas noches.
-¿Listo?
-En la siguiente da vuelta a la derecha.
-Vamos por tu padrino pues.
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EL CADAVER
RESPIRA
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Carlos Fonseca, es de los
muertos que nunca mueren.
Tomás Borge
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Puedo ver
tus ojos de reacción en cadena
tus canas, tus arrugas y la risa perpleja que me debes.
Adivino
la blanca espuma de tu muerte
el vaho lejano de mi desventura.
El baño es un acto chévere. El agua escurre quitando
la sangre. Se aprieta los ojos con las manos mojadas y
abulta el pecho. Se rasca. Cada gota es como una bala
perdida.
La persecución
no existe sin la huida.
¡Párense! Y Osear Rubén descuidaba su paso elástico
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lado
de
la máscara incolora de un escritor de cuentos.
El agua está fría. La barba es un cardumen.
Respir.i
musicalmente.
Recuerda la balacera. Le parece qLJ<•
está atrás. Si careces de un arma este ruido es
tremendo.
Seriamente
relacionado
con la muerte.
Huele a aceite, a caño, a mierda, a panteón. Hay que
recargarse en la pared.
¿Cuál análisis? ¿Qué coyuntura? Lo único que sabe es
que está vivo. Bañándose.
Con un brazo herido.
(;< 1.11110. ¡P:11<·11s<·!¡Córrele!
Y la
respiración t un lo:..1 11d1111di(·11dolesvalor. Lo malo de
Ge rarr 1o • ", q 1n- el e • Ie ".1.1I>.i 1os ten nis.
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1111""'1 de esos que llegan al alma.
1o1 1e ')',.1111
·1.1c • ., feroz. Desprende la sangre coagulada a
1w.l.1 :"" 1impla. Sepulta. La cañería acepta todo.
11>1·11·11g.inse!Y Osear Rubén hecho un gamo no se
.q 1.111<1bademasiado
de Gera~do. Sprinter de mil
.unor es. ¡Sigamos! Disparos. Casi al doblar la esquina,
disparos. Como rayos. Osear Rubén sintió el impacto
en el brazo y dio un traspiés. Achicharrante.
Gerardo
lo alcanzó. ¡Córrele! ¡No aflojes el paso! La playera se
iba tiñendo
de rojo. Gerardo
con los ojos muy
abiertos. Sangre.
¡Párense, hijos de la chingada! Y los alambres de la
corriente
eléctrica
se cimbraban
amenazando
electrocutar
perseguidos
y perseguidores.
¡Vamos Coca! ¡No te quedes!
Y Osear Rubén
totalmente extenuado por el miedo seguía corriendo.
Pies para cuándo son. La otra esquina estaba en el
mero infierno y los transeúntes
se sumaban corrían
desaforados
asustados derretidos
por los disparos ..
Desbocados.
Un pálido estertor
un movimiento
un cisne un trueno y un vacío que
existe
una herida
Una carrera eterna
un pan
1
Chillando.
Amigos
los estoy esperando
:ti'
\~'¡I
quieto rapaz andamio
estatua viva
azul
deseo que vengan
mis ojos pardos negros plisados
añoran la estampa que los hace distintos.
La gente bloqueaba
sin querer.
Vórtice diluvio
paranoia. ¡Háganse a un lado hijos de la chingada! Es
la hora de ir al mercado. A un costado. ¡Abranse! Ay,
mira esos muchachos;
los van persiguiendo
los
granaderos.
Pobres. Malditos. Comadre,
llame a la
Cruz Roja por favor. Ay hijos míos, ¿qué andan
haciendo?. Caramba. Mira nomás. Aquel se parece al
novio de Sarita. Es una jauría. ¡Tráguenselos!
Y uno va
sangrando.
Los dos van heridos. No, sólo uno. Qué
mala onda. ¡Carajo! Desgraciados
¡Vamos Coca! ¡Ya
estamos cerca! Y la esquina infernal se acerr aha a
¡111
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posibles ocho metros.
Se puede ver en los ojos de un niño
El tiempo ganado a la tristeza
se puede ver
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Si observas detenidamente
el cristal de su alma cuando ríe.
El agua chorro desciende.
Se quita las manos de los
ojos y las lágrimas caen libremente.
El gesto de su
boca es horrible. Insignificantes.
Temperamentales.
Dan contra el piso perdidas en PI agua. Amigo, el
tiempo que vivimos, qué pinche manera de caer, qué
putería ¡Dios mío! Qué forma tan pondeja de perder
la vida. Odio la ficha que nos condujo
ahí. Nos
cogieron
desarmados,
como
un par de vacas.
Huérfanos,
como quien dice. Chale, qué cabrón,
siento bien gacho. Les dijimos no basta con huevos
necesitamos fierros pero iiiiiiigggssiii.
Viento
tienes risa de pato
me aburres
por <'terno.
¡No te qtwdPs! ¡Alto c1hí! ¡M1J<•v1·las piernas!
Los pll<''>f1•rns ..,,. 11·sg11.ird.iro11 y los vecinos en las
vontan.rs si' onrlt.il>.111 1110111<·111,í111•t1rnente
asustados
por el trop1•I d1• lo.., gr.111.tdf~ros. Tras las cortinas los
niños atisbab;111 con la boca seca. Debajo de las mesas.
Entre los muebles. Y sus padres en las labores. O
desempleados.
En la fábrica con la espalda doblada
reflejando
miradas satisfechas mientras el cuerpo
aguante. Desde esos sitios los niños maduraron
la
persecución.
Los mayores se juntan en las puertas de
las vecindades
abatiendo
el miedo. Fingiendo.
El
viento reblandece
los mocos y agrieta las mejillas.
¡Adentro pendejos!
Perseguir agitadores
es cosa de hombres.
Corrían
como liebres. Un coro de ganas los seguía. La esquina
al alcance de la mano. Mano temblorosa.
Adelante.
De plano
desmesurada
hombría
requieren los caminos para hacer esta vida.
Y uno se pregunta
¿Y el premio mayor?
Una lluvia de coles rastrea la respuesta.
Las lágrimas siguen cayendo ¿Por qué voy a dejar de
hacerlo?
Chingado.
Gerardo.
Qué fu tu ro, ro tu fu qué.
Qué rabia. Tanto odio escapado por un orificio tan
pequeño. aayyyy. Qué grande es el mundo.
Gloria, sí, te recuerdo, no quiero evitarlo; recuerdo
tu poema; ... ésto no es sólo un canto al mar, sino a vos,
que sois más grande que el mar.
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80
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...J
!li!ll
1111
Chintegua.
Cantar
coplas vaqueras melancólicas doradas al fuego
Herir la noche
que sangre
estrellas
mugidos
sombras
sombras
sombras.
¡Dos metros Coca! ¡Párense! ¡Córrele!
Imposible filmar estas raudeces. O, ¿tú qué opinas
Carlos? Digo imposible
por la gran cantidad
de
c?¡naras testigo que han dejado la vida en los pajares.
Las armas de los granaderos
flameaban.
Meaban.
Tiradores de tiempo completo. Tiempo compartido,
Tiempo de jalea real
Tres Ríos. Los tiros seguían
adelante.
Gerardo
animaba a Osear Rubén cuya piel se matizaba amarilla
¡No aflojes! La bala. La esquina está aquí. La bala
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caliente ¡No te quedes Osear! Ru. Dice Gerardo que
cae de bruces echando sangre por la boca. Donando
lo que era sólo de él.
Osear Rubén, totalmente
aturdido, bate la esquina
porque sabe, lo ha olido muchas veces, último
semestre de medicina, que Gerardo ya no se
levantará. Esto es el colmo. Los perseguidores se
detienen un poco. Esel colmo. El cadáver gotea en la
esquina. Osear enrabiado desaparece. Qué poca
madre. Los puesteros se paran. Los ancianos dejan el
gato que espulgaban y enseñan los cuatro o cinco
dientes. Las encías. Los labios. Los carniceros cogen
sus cuchillos. El peluquero sale con la navaja en la
mano. Osear Rubén mira los senos sucios de una
vecindad. Los niños han salido de sus guaridas y están
rodeando a los granaderos. Las madres las comadres
los ancianos los JH'rro'> los gatos el tendero el
cacahuatr-ro
l l.1<1·111111.i
v.rlla infranqueable. Valla de.
rnuc-rro-. vivm. < >·.1.u t1·r1H•ro'>operdido se mete en la
prir111·r.ip111·rt.i.d>i•·rt.1
Lllo.., d<·cid1·11.it.u .u
Las abuc-las
'><' .ic•·r• .111 .u.ariciando piedras de
macetas.
¡Alí!
¡Alí LaPuent!
Una piedra puede ser 30-30 M1-16 AR-15 misil o
torpedero. Las madres las verduleras. Los cuchillos
cebolleros. El temblor de las cacerolas.
Lívido. Osear no está. El cadáver respira.
MEDITACIONES
EN EL NOVENO INING
Estoy seguro que ustedes o conocen o han oído
hablar de Manuel Sánchez Alatorre, pocos tan
famosos como él en Culiacán y sus alrededores, y
deso es de lo que tengo ganas de platicar, de la fama
de don Manuel que pa los que no lo conocen es un
señorón de esos cabrones.
El era como cualquier agricultor,
hasta que lo
secuestraron unos compas, y ahí es onde entro yo, yo
estuve en el jalé que volvió conocido a don Manuel y
deso quiero contarles.
La noche que escogimos papañarlo se fue a una fiesta,
y era la medianoche y el ruco no llegaba. Yo estaba
que me llevaba la chingada. Y es que aquí onde me
ven tan flaquito, me tocaba encontrarlo y decirle no
se mueva cabrón ésto es un secuestro Y cuidadito con
gritar pinche viejo joto cállese cabrón; pero estaba <l'>Í
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no porque le sacara, qué le wa sacar, sino porque traía
un sueño; tenía como tres noches sin dormir y a esa
hora ya pr-stañeaba y el pinche viejo perdido; el caso
es que me quedé dormido, imagínense, estaba
esperando al viejo a un lado de la cochera dentro de
un c,1110 más viejo que, ahí nomás pa que cuando
ll(•g.u.1 y se bajara a abrir, él o quién fuera, apañarlo
r.ipid.unente aónde vas viejo cabrón arriba las manos
{•.,lo es un secuestro; pero como les digo quédome
dormido y valiendo madre la pistolita; los otros batos
estaban en otro carro y ahí nomás siban a acercar en
cuanto yo tuviera al bato en mi poder patas pa cuando.
son; ah, y que empiezo a soñar, y ahí estoy soñando
un partido de beis, cabrón; un partido contra los
yanquis de Cincinati, un trabucón, pos especial pa un
sueño, pinche sueño mano, afigúrate nomás, contra
los yanquis; uta madre, y ahitamos metidos con esos
batos, me acuerdo questaba pichando mi amá, ya vez
que rni amá tiene muy buena velocidá y mi tía lestaba
cachando cabrón, sí mi tía gordita y ahistamos cabrón,
que se presenta a batear un pinche bato güero, mira,
un pinche güerote de este pelo, y mi amá cabrón le
empezó a sudar el cogote y que le manda el tercer
estraik y pos ahí nomás el público, cabrón, toda la
pinche colonia estaba en las gradas del estadio;
pinche madre cabrón, y que se deja venir el tren y es
que en medio del estadio estaba la estación y toda la
raza bajándose pa tomar el tren paira ver el partido,
qué chingonería; y un pinche loco que se aloca y se
saca la chola, cabrón, mira, no es por dártela a desear
pero así de grande la tenía el hijo de su pinche madre,
y mi amá mandando curvita suavecita y el público que
se miaba del gusto y Agustín de Valdez narrando el
partido bien machín el pinche ruco, como cuando
estaba plebe y entonces que entra 1111
güey que se
llama cáncer y que la chinga cabrón, el bato se quiere
poner pesado y mi abuelito que lo agarra a madrazos
y putazo va y putazo viene y olvídate del pajarito que
mamáis, cabrón, mi abuelito echando chingazo quera
·un contento y mi amá pichando bien machín y
hubieras visto a mi apá cabrón, quería madrear al
ampayer porque después de cada estraik el bato le
daba una tocadita a mi amá, y ella que se ponía
coloradita y dándole chanza al bato, y es que mi amá
sabía su cuento por eso puro estraik mandaba y ahí
nos tienes, el pedo que se armó cuando entró a batear
Jenri quisinyer, ay quitito dijo mi amá, a ti te quería
agarrar hijo de tu pinche madre; cabrona la vieja,
antes de lanzar que va y le agarra algo entre las piernas
al ampayer, ah, y el Güey cantó el ponche; nhombre,
hubieras visto la que se armó, hasta .las pinches
naciones unidas protestaron pero a mi amá le valía
madre y mandó a la chingada a todo mundo y le dio
otro agarroncito al ampayer questaba encantado y mi
apá, cabrón, como agua pa chocolate; ahí fue onde
mi abuelita pasó a ocupar la segunda base y es que
venía a batear un pinche negro que traía un bat
criminal y ahHue onde mi abuelita le hizo brujería y
se lo convirtió en pico y todos nos quedamos de una
pieza porque el bato era calandrión pos le valió
madre el partido y ahí fue onde llegamos al noveno
iping los bates despedazados Jesucristo superestar
volando viniendo sin. alas rememorando el misterio
alfa de ·oriente y . el proyecto espacial rábano
cuatrocientos
miríadas de nombres calculados
numerados con una voz dulce de niño almidonado
vendedor por las noches empl<>ado por los díci'>
tanques por mayoreo pa la defons;1 d •. l.1d('rno< 1.1<i.i
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irnportanci.i 1111111.1• 1il11.i c·ntre las de los cinco mil
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que desean cosas todas las
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la cama el mundo pequeño las
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que te vio una
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lu• e .d 1,il,:.11trazar a tinta china un bosquejo con
111'.11111·1H
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color andros casandra más alla de los
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1111bosque de kiros tomarte fotografías y
1·11'r.u "º" armas y epígrafes con el fin amoroso de
1111·11.11<1rnos
para una muerte múltiple de máquina de
•...• ribir sobre hojas de tamal con un cigarro de los
que tú fumas escuchando
jazz entre la alfarería las
palmas un perfume chanel y el cuerpo de un hombre
que no es poeta pero que cumple bien a la hora del
sexo oral y de recibirte
besándote
abrazándote
alzándote
y haciéndote
girar en el sentido de las
manecillas del reloj para que no te dé vértigo el ancla
paloma viaje alrededor de un grano ajeno al trigal a
los tigres que comen y manejan europeos porque los
americanos o japoneses los aburren por computación
pajarito ala chata que llevan preso a un hospital
siquiátrico la campan ita de la puerta y el oído riñeron
por un horóscopo y un sueño sexual abarrotado
de
klínex y chocolate
cambray con filete de cuatro
dólares amarillos con la efigie de un clavo de olor y
una flor de amapa amarilla como las del parque
constitución
kiri pues
relay
strange
wikila
capuceguata
bailar pascola ver ese durísimo combate
hecho de cuerpo tierra apellido cargando la historia
la paz haciendo el presente a pisadas y ritmo ténabaris
alcureros fele monte asalto a mano armada las torres
colgadas de una camisa de mezclilla para envolver
tacos y quesadillas para que Buñuel vaya a hacer sus
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necesidades fisiológicas en los riscos viendo el vuelo
de las águilas y el nadado de los peces azucarados de
agua dulce el colmo de los diabéticos y la carabina de
ambrosio felón dando carrilla a los don nadie para
que recuperen se ubiquen y vendan chispas de limón
y frambruesa
con salsa china witatanga
adlijura
remedo en capas quelonio
sepia la explosión
en
cadena encadena y ahí toy con la pinche carrera del
empate en tercera en el noveno ining listo parrancar
pa jom y cabrón, mi abuelita está al hato y sabe qué
pinche brujería le vaya a hacer al pkhor. un pinche
gringote de este vuelo y pa quó más mi abuelita con el
pinche
leño
al hombro,
lista, cs¡wr.111do
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lanzamiento del ganador del cillón el año pasado. c•lla
sabe que se lo va pasar por la horqueta,
pos sí, 110
tiene abuela el bato; y el público haciéndole bulla al
gringón presintiendo
que mi abuelita, el bato ensaliva
la bola, pero de qué chingaos le va a servir, de nada
mano, pa mierda, y la abuela en la caja de bateo y yo
esperando
el chingazo pa cruzar la registradora y el
público tanta pinche porra ya me tenía sordo, neta, ya
vez que lo mucho enfada y en eso un pajarito se le
caga en la gorra al gringón y pide tiempo y es una
pinche pestilencia
que ya quisieras
cabrón y el
amapayita cantando, era una pulguita que se llamaba
1nés. Y mi abuela qué se encabrona,
cabrón, pinche
viejita es una chichinari, y que le empieza a echar
bronca al gringón questaba todo mariado en el centro
del diamante, tuvo que ir el ampayer de tercera pa
calmar los ánimos; y mi abuela déjame romperle la
madre pinche güey que sestá creyendo y pos más les
valió calmarla porque toda la banca ya andaba con los
bates listos a tumbar gringos. Al fin se decidió el
pícher y que manda una curva a la esquina de fuera,
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justo el lugar donde mi abuela le pega, qué chulada,
todos vimos cc'>tno la bola salió rumbo a las tribunas
por el puro n~ntro del parque y yo me quedé lelo,
viendo aq11<•I rnadrazo y el público gozando como
cada V<'/ <¡lH'les partimos en SU madre a los gringos y
mi .1hll<•l,1recorriendo las bases y todos me gritaban
fH'rHl<>jo,
córrete, muévete, qué chingaos estás
h.11 ic•rulo, muévase amigo, está tapando el paso. Y
q111• público ni qué nada era don Manuel Sánchez
Al.itorre que me estaba despertando, no crean que
"ºY tan pendejo, antes de dormirme atravesé el carro •
Pn la cochera y pos, don Manuel me estaba pidiendo
que me hiciera un lado pa meter el suyo.
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PALO ESCOPETA
-Godínez, se trata de Ismael Robles, está causando
serios problemas a la municipalidad de Puerto
Huizache; te lo encargo, no olvides que está en la lista
negra,
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ERNESTO Y/O ALFONSO
EL PORTADOR DE LA PRESENTEESMI
COMPADRE, LE (S) AGRADECERIA LE
AYUDEN EN LO QUE SEA POSIBLE, EL
QUIERE TRANSLADARSE HOY MISMO A
PALO ESCOPETA, OJALA QUE SI PRESENTARA
UN "RIGHr';
SINO, LE DAN lJN AVENTON A
LA TERMINAL DE AUTOBlJSI S. ·
POR SU ATENCION GRACIAS Y I'<>RALLA NOS
VEMOS PRONTO.
IN(;. Al IONSO BAEZ
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.......•
Sahuaro
crepúsculos etéreos se baten con la tarde
se acomodan
esperan al águila o al buitre
pose
están listos para la foto.
-Mándalo a algún pueblo perdido en la sierra o en el
desierto, Godínez. Escoge un pueblo fantasma. Por
allá en la selva donde se use taparrabo. Muévete
Godinitos, no lo quiero ver.
-Sí señor licenciado, lo pondremos en el lugar donde
se merece;
donde no nos de tanta lata. Esun maestro sin vocación
-Señor, ese problema está en vías de solución. Ya me
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habían informado. Le aseguro que antes de lo que se
imagina podrá dormir tranquilo.
Humo
alg11i<•11
está quemando sus recuerdos.
11 hombre volvió a leer el recado y sonrió. Magia en su
<<1111 indígena.
En su presencia yerta. Permítame.
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tras la puerta de la oficina. A ver si
rcnemos algo por que la avioneta que los podía dejar
cerca ya se fue. Regresó compungido. Caray, fíjese
que no hay nada; es que con este tiempo nadie se
arriesga. Había ciclón. Un cielo nebuloso caía sobre
las caras.
El aeropuerto estaba desolado. La brisa
inmaculada en el tren de aterrizaje sobrevolar una
paloma.
Alguien que le tenía aprecio a Báez y a lo relacionado
con él, ofreció un viejo Datsun amarillo para llevar a
los viajeros a la terminal.
-¿A dónde dicen que van?
-A Palo Escopeta.
-Pos deben ser ustedes muy valientes.
-A poco asustan.
-Palo Escopeta es la tierra más fea que yo he visto en
mi vida. Ysabe qué; la gente aferrada a vivir allí. Dicen
que hay esmeraldas.
Lo que hay son arenales
y lagartijas.
-¿Es lejos?
-Unas cinco horas. Depende de lo borracho que ande
el chofer. ¿Ustedes son profesores?
-¿Se nota?
-Es que todos los años los cambian; hasta tres veces; y
pos tratándose de desconocidos, casi siempre son.
Busquen a don Remes, creo que allí llegan todos.
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y
-¿Por qué no hacemos limpia en su personal,
Godínez?
Click
noche rubor envuelta en cinta roja
Abordaron el camión más enmohecido del mundo:
San José/Palo Escopeta y puntos intermedios.
El camino: cosa de arena piedra cascajo reptiles y
fuego. Mucho fuego. Enormes hogueras paseando y
enrojeciendo la vida. Elviento huele a hervor. Aquí, la
sed tiene otro nombre. Lo bello, es lo audible de la
conversación de las piedras.
Sólo ellos viajan en aquel desecho de la segunda
guerra mundial. Conduce un hombre flaco. Suspiro.
Inventado
exclusivamente
para manejar
este
cacharro obra de un Dios celoso. Una alma
sobrevuela
el camión sonriendo.
El hombre
programado para sobrevivir a tanta herida, de vez en
cuando deja ver su dentadura amarilla. Elmoño de sus
dientes.
No es que sonría. Es el calor.
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El camino es espeso.
lleno de penachos.
Cuidado Ismael, la traen contra ustedes; no pienses
que el sindicato vaya a hacer algo; los quieren alejar,
según, están muy ofendidos. Pero ,sino hemos hecho
nada, lo que pasa es que tienen mucha cola que les
pisen y nosotros sabemos, es más, todos saben lo
bandidos que son; pa que nos hacemos tontos;
¿dónde nos van a mandar? .. Todavía no informan;
caray Ismael, tan bien que te estabas encarrilando.
Llega la hora con silbido
después de un tiempo medido a cucharadas
Aquí está Palo Escopeta
se alza de pronto entre los cactus y los cardones como
pidiendo auxilio agua auxilio tierra auxilio. Eltiempo
es húmedo. Las casas florean extrañas entre los
anuncios de cocacola y pañales. Cigarr~tes Lark.
Rancho Capricho. No tiene nada que hacer aquí, a
varias horas del pLwhlo más cercano.
lllos se: miran. SonríPri. Se abrazan. Cómplices hasta
1• I 1 u (·1 .i n o.
Los que dicen amar al mundo
no conocen ésto.
-No lo olvide Godínez; qué se vayan al peor lugar del
país; busca en un mapa, pero que esté actualizado, no
te vaya a pasar lo de la otra vez; no podemos admitir y
menos soportar perturbadores en nuestro sindicato.
Se creen muy salsas, pues a ver como les cae una
ternporadita
alejados de la civilización.
Qué
estrellada se van a dar con esos pelados muertos de
hambre.
-Perfecto licenciado; sus órdenes serán cumplidas al
pie de l;:i letra.
·
No se preocupe.
Los habitantes
se dispersan en la tardo con las barbillas goteadas y los
pómulos salientes. Caminan cabizbajos mustios
verdaderos.
Peric.úos
de hoy despojados de la
memoria. Miran la tierra. Imploran. Sé que no se trata
de rezos. Ellos también. Ir y venir de braceros no es
suficiente.
Aquí
domestican saurios y víboras de cascabel.
Te lo dije Ismael, ya se jodió la cosa, a esta gente no la
para nadie.
No te aflijas, hombre, son pasos dados; lo bueno es
que no ha llegado a mayores. Te querían encarcelar.
Pero no se animaron; saben que les haríamos un
escándalo, ¿y ya sabes dónde nos mandan?. Creo que
al desierto, por allá por Baja California. Estupendo,
me encanta el aire seco. Dicen que contribuye a la
potencia sex.uai.
Dar
hacer estatuas de tabaco humo corajes
ponerle flores al anonimato.
Llegan sedientos. Don Remes sonríe. Ismael deposita
la maleta en el suelo.
Congelar la prisa. Congelar.
-¿Los profesores?
-Sí señor.
-Desde ayer los esperábamos. Hasta pensamos que se
habían arrepentido.
-Cómo cree; lo que pasó fue que se atravesó un
ciclón y
-Se vinieron en avión hasta San José.
-Sí señor.
Su cabello es de escarcha
su mirada de tiempo
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•
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·,
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su rostro
marto maquillado a la antigüa.
Platicador don Remes; fácil de recuerdo aseguraba
que pocos resistían el calor de Palo Escopeta.
-Los gringos quisieron entrenar aquí a sus soldados pa
enseñarlos a aguantar el calor. Ellos fueron los que
pusieron los anuncios. Pero qué bah, los primeros en
salir corriendo fueron los entrenadores; los únicos
días frescos se dan cuando hay ciclón en el golfo,
como ahora.
Ahí
donde eres pensamiento y nostalgia
estoy filmado
Oro
borrarás en el tiempo de olvidarme.
-Profesor Robles, esperamos que cumpla usted con la
sacra labor de enseñar antes de andar alborotando a
la gente.
-Se alborotan solitos.
¿Sí? Pues da la casualidad que mientras usted no anda
por ahí ellos están muy tranquilos.
-Eso es lo que usted cree.
-No pretenderá discutir conmigo el asunto
¿Por qué no?
La piel
lo es todo para los hombres cuyo mundo es pequeño
Qué regalarte
cazador de mitos
tú que aprendiste a calibrar las horas de tu muerte?
-No van a aguantar.
Don Remes dio una fumarada sabrosa al macucho.
-El calor es el amo aquí. La soledad es otra de las
broncas. Todos los que han venido casi se mueren de
tiricia.
-Hornbre, don Remes, ténganos un poquito de fe.
94
-No, sí fe se las tengo, a todos se las he tenrck i: 1 >t ·re, r H,
ha servido de nada, a los tres días andan bu:« c111de1
pretextos pa arrancar pa tras. Somos muy pobres, t ·I
metal se agotó.
¿Y los niños?
Los perros son transparentes
las mujeres
se dejan crecer el pelo. Constructor de colchones. Y
lo que queda. Lo que queda es la sangre semblante de
los niños, y la 'mano.
Ya la jodiste Ismael, ya se donde te mandaron.
¿Dónde?. Al desierto,
se llama Palo Escopeta. Me agrada el nombre.
Marielos, quería decirte que puedes quedarte,
después de todo el castigado soy yo y el desierto no
tiene nada de atractivo. Vasa estar tú; Ismael, no sigas,
de verdad quiero estar contigo, no es por obligación
matrimonial que te quiero seguir; es por que te
quiero y porque creo en ti, en lo que haces, en la
fuerza que tienes para ser lo que has decidido ser,
Ismael, calla.
Discutir en una puerta es una crueldad.
Doña Teodora les sirve café sin azúcar. Esta mujer de
arena madre de trece hijos ha forjado su cuerpo en la
escasez.
-Pos cómo ves tu la cosa Teodo.
-Pos como que son diferentes; no se han quejado; ya
ves los anteriores, era lo primero que hacían.
-Pos dirás bien.
-Mire don Remes, usted, tranquilo; nosotros somos
gente de acción, ahí es donde demostraremos lo que
hay que demostrar; usted bien sabe que cae más
pronto un hablador que un cojo.
-Así es; crioque, vamos a ser camaradas.
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11
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¡1
-Y de los buenos.
Mi boca
tiendo a C('pi ll.111111•l.1 1.d11.i
Escupo
un f11<·~0111·1:••' "'"'""' .i los alacranes.
-Díg.11111••,1·n1'' 1111•111r.ido, perdón, señor diputado.
- 1e• le1 o11lv1·111< .odínez; me acaba de hablar el
g11l11·111.1do1
d,• Baja California Sur, de nuevo Ismael
¡~1,i,¡, ..,, e .odinitos.
POR MI RAZA HABLARA ELESPIRITU
Nuestra tierra se ha vaciado de hombres vivos ...
Eduardo Galeano
Relojes
insuficiente sistema de medir el tiempo
Veo y siento
palpitar a los estudiantes que van a la biblioteca con las
manos en las bolsas. Sigilo a cuestas. Ocupan un lugar.
Abren un libro en la página once y se quedan
mirando las letras heladas. Algunos dan vuelta a la
hoja, se restregan los ojos y leen. Estudian. Se
preparan. ¿Para qué? Escriben notas en un cuaderno y
a veces, le plantan un dibujito que puede ser la cara
de Nora o deGraciela, tal vez de Leticia o de Jiménez.
De Artemisa, la Gorda o la Pichilinga. Fortalecer el
brazo del futuro. Salen del recinto y caminan por los
pasillos. Paso redoblado.
Saludan a los camaradas.
Estrechan
sus cálidas manos. Suaves como la
oscuridad. "Nosotros los intelectuales".
Prometen.
1 ~~
96
97
...•.
--
'"' ""-··
Piden disculpa«.
lnv<~ntan la jerga del futuro.
Estimulan la dPf•·r1...<1 del idioma. El hambre es una
flaqueza dt• 1.i irn.iginación. Besos con las amigas. El
subyugan!«' olor de las camas de paso. Besos besitos
medios '"'"°"· Mejil/amejilla risarisa gestogesto.
Pan•jm. < IH•stión de práctica. Los caballos que
<'orrit-ron no eran grandes ni eran chicos.
S.d1rda11a un maestro célebre. Inventan hitos con la
l.1Cifidadde un panadero. Entran al aula. Se sientan,
reparten sonrisas con los allegados y encienden un
cigarro mientras tararean una canción; por ejemplo:
El Sapo Cancionero. Luego entra el maestro (puede
ser maestra) comenta del examen, los felicita y el
alumno suelta el humo.
Wau. Empieza la clase. Puede ser de Teoría Literaria o
Latín. Y el maestro (puede ser maestra) cuenta que la
literatura es posible definirla como una cosa con
pelos; tal vez esté echando un rollo sobre el ablativo
agente.
Un perro se mea en el prado.
Todo mundo debe estar atento. Una compañera
soslaya su aburrimiento y se toca el cabello. Elcaballo.
Bosteza con dulzura y cierra los ojos.
Ruinas musgosas reflejas en su cuello.
Caléndula copiosa.
;
~'
Si alguien llama a la puerta y resulta ser: ElComité de
Reclamadores Acantonados en la Secretaría de la
Reforma Agraria que exigen su parte del tantas veces
dividido territorio nacional, recibirán la información
viendo por la ventana el horizonte pálido de amores.
Mirar el piso de vinil y calcular su costo. Los más
avezados pueden d~scubrir un cuadro de Picasso y
pensarán en una original portada para su proxrmo
libro. La crisis es totalmente clasista. Otro cigarro.
Pulmones polarizados. Casi todos mueven la mano y
sacan el peso los dos pesos y con mirada solidaria lo
introducen por la ranura del bote empapelado de
rojo y los compañeros dan las gracias sinceramente y
piensan que mañana temprano los tamales y los
atoles. Verdes rojos dulces y los vasos de unicel muy
cerca del pecho.
La cabellera y aquel rostro estrecho
preocupan.
Luego vuelve la calma. El sosiego.
La contracultura es la realidad que en una faceta
insignificante le ha descascarado irremediablemente
el maquillaje a la cultura dominante.
La cultura tiene caspa
seborrea
y dragonas arrugas exentas de milagros. Ni Helena
Rubistein.
El maestro (a), posiblemente
se digne hacer un
comentario estilo verde olivo: qué país, Dios mío,
qué país. El viejo truco. Por éso estamos como
estamos. Quizá sólo esboce la fría sonrisa del
francotirador cuando sabe que el tiro fue acertado.
Oír llover, pues.
"Patria México febrero veintitrés,
dejó Carranza pasar americanos ..."
Pasan 60 minutos. Uno se aburre o ni los advierte.
Se puede hacer el amor oral escrito la guerra fría
caliente un viaje tomar nieve pasear o un recuento de
esos cabrones.
Un tren pasa y rompe los velos.
98
99
El maestro (a) insiste. Les hace ver que es necesario
estudiar
veinticuatro
horas
diarias.
Gran
inauguración. La ignominia de los irresponsables.
"Vean la bibliografía". Gran remate de intelectuales a
precio de ganga. Deben leer más de cien libros al año.
Otro cigarro y es cierto. Una fumada y tiene razón.
M<- ir{~ a la biblioteca de nuevo.
Nunca debí salir. Una chica le acepta el tabaco. Se lo
enciende y ella sonríe suelta el humo y dice gracias.
Mujer panda noche apocalipsis.
La mira. De nada.
La barre. Talle de polvo y paja.
Reconoce que le gustaría salir con ella. La praxis de los
sesenta minutos. Vuelve sobre el pasillo. Un beso
descuadra el vidrio roto.
El aire y la tarde se juntan en copos dulces que se
desmoronan con el advenimiento de la noche.
El frío es un soldado que ríe.
Ya no se distinguen las lomas. Apenas se perciben las
bardas salientes donde consignan loas a los creadores
de la tecnología del Hot Dogs.
DDT NK ASU. Un perfil montañoso es el deseo de un
preso. Los trabajadores
de uniformes oscuros
suspiran un aumento y en aquellos recobecos donde
vanvienen muchos poetas no son. Todos los que
creyeron y cayeron en la lucha no son. Vallejo llora su
última lágrima. Se sale por los intersticios más
insignificantes con la certeza de que ni Dalton, ni
Otto René, ni Leonel, serán vistos en serio fuera de los
etcéteras.
Es hecho detenerse con un amigo que escribe que
pinta que hace teatro.
100
~
Indagar, cómo va éso mano; ¡Caramba, ya casi sale!
Cuestión de arreglarle un poco en esa parte. Noto por
cierto, gran influencia de, aunque más bien creo que
te pareces a; pero bueno, quién es original en estos
tiempos? La moda chico, la moda. Es fácil repartir la
risa fácil. No el hielo. El genuino amargor de unos
labios sin nombre.
Difícil mujer mear en botella. En un medio de cardos,
es jodido implementar
la risa como clave de
comunicación. ¿Quién puede? Nos admiramos y no
sabemos, pero suponemos (eso se aprende acá) que
estamos en el camino. "Las árduas rúas". Y soñamos.
Soñar. Magdalena mal ejemplo.
Entrar bajo la paternidad relativa del arte. ¿Y todo lo
que tenía que decir? Eldesagüe, hermano, el desagüe
y su encanto cloaquense. Qué pasó con ese respetillo.
A la mierda. Al carajo con los cuentos sin personaje y
las enfrijoladas con salchicha. A la mierda la televisión
las tetas la pucha las caricias de la mujer dormida. Al
carajo con los nombres propios.
La histeria tiene un fuerte olor a cabaret y reacciona
hermano personaje principal. Luego nos reunimos
para leer. Ya vas. Telefoneo.
Debo llegar a la biblio.
Somos
la vértebra indecente
de nuestra propia caricatura.
Otra vez lleva las manos en los bolsillos. La moda de
Pedro Navaja.
¡Hola!
Se vuelve y la chica del cigarro le sonríe. Mamacita,
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deberíamos ir a un café y ya estando ahí, pues no es
difícil que suceda. Conozco un hotel donde no pasa
el tiempo; uno entra en la mañana y sale en la
mañana. Estaremos de lo mejor. Amor. Me encantan
tus nalgas de caballo para pista lodosa. Te quiero.
Ven.
¿Me regalas otro?. Por supuesto. Qué amable. No es
nada. Gracias. Adiós. Chao. Bay. Au revoir. Sayonara.
Leca Noch. Desvidania.
Agradable Isidoro, esta perra quiere hueso.
Amo la cama
porque en ella sueño.
En esta escuela también hay escaleras. Allí, se
encuentra de nuevo con los compañeros del Comité
que de una buena vez acordaron recolectar el peso
los dos para varios días. Los compas están serios.
Piensan en los tamales en los hijos en la vieja. Qué
chingao, tener que poliar la tierra en esa oficina tan
grandota, tan l••jos dP all;í, onde no puedes ni escupir.
P.i 1•111c-1Hl<·1 <'I mund» <'sl<Í canijo; porque mire usté,
con h.unhro o sin !'fla le tenemos que entrar al
problema. Eso si querernos comer. Comer todito el
año.
Sin quitarse o perder los sombreros, tratarán de abrir
el ataúd donde
descansan
las resoluciones
presidenciales para su firma. Antes de que la telaraña
se vuelva irrompible.
Se detiene y los observa. Elbrillo de la opresión tiene
un ligero parecido al chicle:
Su cuello se estira
un fresco olor a chile
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piquinpoblano
sudar los meses
Los pies
un juanete que salta como espada (rana
protuberante) que puede hacer sangrar un caballo de
Troya
(Helena menstruando)
o a un burro
(tal vez asno)
o a una mula
(o jumento)
(o pollino)
cadacade Ncia paso a paso construye
la música de marimba más
más
(quizá rucio)
más deleitosa
(ya sé: P 1 a t e r o)
Su cuerpo es pequeño
y subdesarrollado
y desnutrido
(Lánguido nieto de la FAO)
Suave
como una pompa de agua
Tu cara
trasnochadora de la luna llena
retrata la montaña estéril
por eso no tienes barba
un que otro pelo de estropajo
Tus pómulos sobresaler:
(pirámide teotihuacan)
como arrecifes tortilla de coral
(cosas de la
inanición)
y te embellecen
y te
(cuál es la diferencia entre una tetera inglesa y
una china?)
--TA CA--
Y tu ropa
jolgorio de antigüedades
10.1
~
---.,- ~
1
que revolotean al paso de los vientos
ésos que traen los patos del Canadá
gen
-¡¡Maestro! l
-...Hola.
-¿Qué haces? Te ves ido.
-Aquí poetizando estos paisas.
-¿Cuáles?
-En un momento conversamos, yo te busco.
-De acuervo.
¡Chinl pinche güey, me cortó la inspireichión. Ni
hablar.
Y apunta en su cuaderno la idea del poema
premionóbef. Recuerda dos o tres nombres de poetas
famosos. Malditos. Los de la Reforma han
desaparecido y él baja. Pues sí, el recinto donde
algunos de ojos acuosos, se olvidan del vino y de los
hombres, está abajo. Polvo de sótano. Atiborrado de
extinguidorps contra incendios.
El llanro os una vélula en vano
un torvo vestido de quinceaños
Se detiene
advierte el contexto artero. Esuna sorpresa. Lasbalas
se desgranan como lluvia maciza y necesaria. Enalgún
lugar oyó hablar de westerns y narcotraficantes.
Alguien corre muy cerca. Rostro cubierto
disparando. Intuye el color gris negro plateado de la
metralleta que se calienta y suena a sus pies porque su
dueño está cayendo acribillado. El soniao más solo
del mundo.
Todos corren
hacia arriba
atropellándose. La metra en sus pies reclama sus
manos. Qué importa que sean suaves y tiernas. Qué
importa. Quién se fija en detalles. Manos. ¡Unas
manos! Boca desdentada besafuego abandonada al
frío. ¡Huyan! Elestorba. Muchedumbre. Nadie ve el
arma. Cegados por la vida. En el exterior los balazos
quiebran vidrios como palomas. Los gritos
desaforados se van quedando solos. De pronto la
tarde adqu.iere identidad.
Afuera
Hay que ver los cuerpos sobre el empedrado ejecutar
sus postreras convulsiones.
la crueldad
sabe tocar guitarra.
La tropa se moviliza. El contempla la metralleta que
maldice. Mira la cara del combatiente que cayó a su
lado. Su sangre oscura. Flores. Sonrisas de muerte. Y
en sus manos. Fuerza inmensa echa puño.
Escuchan los pájaros la muerte. Carreras por todas
partes. El miedo es canijo. Huele a subsuelo. los
disparos se aíslan y sube. Escucha la orden de que se
detenga. Sube. Parálisisdel alma. Quiere correr como
todos y no puede. Sube despacio. Cada peldaño
rebasado son versos que caen. Cosas que se olvidan.
Suena un disparo cerquísimo. Versos que vuelan sin
ser advertidos por nadie. Al oído. Ni siquiera por los
compañeros del Comité a quienes fueron dedicados.
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