ConVosotros @diocesiscr Semanario de la Iglesia en Ciudad Real Año XXXIII – n.º 1666 – D.L.: CR-91/1988 Domingo, 12 de octubre de 2014 Un año de Gracia MIGUEL-ÁNGEL ANGORA MAZUECOS Dice nuestro obispo en la carta pastoral sobre la oración que los acontecimientos extraordinarios pueden ser fuente de animación para la vida ordinaria. Así queremos que sea este año extraordinario en el que celebramos el V aniversario del nacimiento de santa Teresa de Jesús: un año de gracia. Con ese motivo el Papa Francisco ha declarado un año jubilar para que todos podamos acercarnos más al Señor. Dice san Lucas que Jesús volvió a Galilea y entró en la sinagoga y leyó el texto del Isaías que dice: «El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido para anunciar a los pobres la Buena Nueva, me ha enviado a proclamar la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos, para dar libertad a los oprimidos y proclamar un año de gracia del Señor» (Lc 4, 18-19). Un año de gracia donde el Señor invitará a una convivencia más fraternal, justa y solidaria, y a reconstruir familias rotas por la ambición y la desigualdad, y empezará a vislumbrarse el anuncio de un nuevo Reino donde el amor y la paz sean una realidad. Desde Cristo, todos los años son «años de gracia» y «cada año, cada día y cada momento son abarcados por su Encarnación y Resurrección». Jesús empieza su predicación proclamando un Jubileo «Un año de gracia del Señor». Él es verdaderamente el «año de gracia» que Dios ha preparado para la humanidad. El año jubilar es la gracia de Dios en Jesús presente entre los hombres. ¿Qué es un Año Jubilar? Es un tiempo de gracia destinado a promover la santidad de vida. Ha sido instituido para fortalecer la fe, favorecer las obras de solidaridad y la comunión fraterna en el seno de la Iglesia y en la sociedad, en definitiva para recordar y remover a los creyentes a una profesión de fe más sincera y más coherente en Cristo Salvador. Esencialmente en esto consiste el Jubileo. Tiene su origen en el jubileo hebreo donde se concedían gracias espirituales a los que cumplían determinadas condiciones. Además es una invitación abierta a todos los cristianos y a los que no lo son o están lejos de la fe pero desean volver a la vida cristiana. Durante el Año Jubilar la Iglesia concede indulgencia plenaria, que es una gracia que ayuda al cristiano a hacer camino con la voluntad de convertirse y reconciliarse con Dios. Esta gracia también puede ser aplicada a los difuntos como signo de amor hacia ellos. CV Domingo, 12 de octubre de 2014 Nueva Carta Pastoral del obispo Sobre la oración en la vida del presbítero Antonio Algora, nuestro obispo, ha escrito una nueva Carta Pastoral dirigida a todos los sacerdotes de la Diócesis en torno a la oración en la vida y misión del presbítero. Publicada el pasado mes de septiembre, monseñor Algora comienza el documento recordando el momento actual: «Desde el diálogo fraterno que debe tener el obispo con los sacerdotes, me dirijo a vosotros en esta coyuntura histórica en la que, acuciada la sociedad de nuestro tiempo por tantos y tan graves problemas materiales, económicos y sociales, la Iglesia Universal declara el Año de la vida consagrada, que contiene el Aniversario del Quinto Centenario del nacimiento de Santa Teresa, año jubilar para nuestras Iglesias». Ya que la programación del curso presente tiene como foco principal la vida de oración de la Diócesis, el obispo ha querido animar a todos los sacerdotes para incentivar su oración, discerniendo los signos de los tiempos y pidiendo a Dios ayuda para la evangelización. De este modo, apunta a la oración como moduladora de la vida del sacerdote: «Somos instrumentos que se han de dejar modelar para ser expresión perfecta de Aquel con el que hemos sido configurados por el sacramento». Tras aconsejar distintas prácticas para ahondar en la oración, el obispo encomienda a todos a la Virgen María, para que lleve a los sacerdotes hacia una liberación plena: «Necesitamos quitarnos de encima miedos y complejos ante los tronos y potes- tades de este mundo que parecen invadirlo todo y someterlo todo aburriendo y humillando a las personas. Necesitamos la parresía que Nuestra Señora muestra, impulsada por la dicha de creer y su protección para ejercer el ministerio desde la ternura y el cariño de quienes estamos llamados a presidir a la comunidad eclesial en la Caridad». Cáritas presentó su Memoria Institucional 2013 «Menos personas atendidas que el año anterior, pero necesitadas de mucha más ayuda». Es un buen resumen de la actividad de Cáritas en el año 2013 que presentaron, el pasado 25 de septiembre, Fermín Gassol, Director de la institución en la Diócesis y Mª Dolores Olmedo, responsable de Comunicación. La Memoria es el testimonio escrito de lo realizado el pasado año, «datos que muestran los quehaceres, compromisos y desvelos de muchos voluntarios compartiendo con los más débiles sus tiempos, capacidades, ilusiones, pero sobre todo su fe», dijo Gassol en la presentación porque «lo que esta memoria no puede plasmar de manera material es su vocación, su dimensión trascendente, cristocéntrica, que impulsa todo el quehacer de la Iglesia y, por tanto, de Cáritas». Con esta introducción, Gassol dejaba claro que la labor «no busca ningún record», sino que cada acto, por pequeño que parezca, tiene un valor absoluto porque es testimonio del amor de Dios. Por su parte, Mª Dolores Olmedo, responsable de Comunicación de Cáritas Diocesana, explicó los datos de la Memoria. A través de los distintos programas, Cáritas atendió en 2013 a 10.812 personas, un 2 % menos, que en cambio, se ha traducido en un 47 % más de ayudas. De esto se deduce que las mismas personas, explicaba Olmedo, «vienen con más frecuencia y necesitan más ayuda». De todos los atendidos, 5.883 son hombres, 4.929 mujeres; 5.144 de nacionalidad española y 5.668 extranjeros. En cuanto a la edad, la responsable de Comunicación destaca que el 87% está en edad laboral, un 7% son mayores de 65 años y un 6% son menores de 16 años. A lo largo de 2013 se han realizado 17.844 acciones de orientación e información y se han derivado a 2.967 personas a otros recursos sociales. Fermín Gassol, Director de Cáritas Diocesana Datos económicos Cáritas Diocesana de Ciudad Real gastó en el año 2013 en sus distintos programas 3.461.417,60 € de los que el 35 % vienen de Fondos Públicos, mientras que el 65 % son recursos privados: colectas en las parroquias, campañas especiales como el Corpus Christi, donaciones directas de los fieles o de cualquier persona, sea creyente o no, que colabore con la labor de la institución. «Ayudábame no ver en mis padres favor sino para la virtud» CV Domingo, 12 de octubre de 2014 Carta de nuestro Obispo La memoria de Santa Teresa entre nosotros C omo, seguramente, ya sabéis, el papa Francisco ha concedido la gracia de Año Jubilar Teresiano para todas las diócesis de España. Desde ahora (el día 15 de octubre de 2014), hasta el 15 de octubre de 2015, con el fin de celebrar con solemnidad el V Centenario del nacimiento de santa Teresa de Jesús. No resulta desconocida la persona de santa Teresa en nuestra tierra, pues la Iglesia que peregrina en Ciudad Real ha mantenido viva su memoria desde que, en vida, fundara el Monasterio de las Madres Carmelitas en Malagón, en 1568, que fue el tercero fundado por ella misma; después de su muerte en 1582, se fundó el Monasterio de Ciudad Real en 1596, y, en 1599, el Monasterio de Daimiel. Menos conocida es la relación epistolar que mantuvo san Juan de Ávila con santa Teresa. De sus cartas recojo este párrafo que nos ayudará, sin duda, a valorar el Año Jubilar Teresiano. Dice así: «La gracia del Espíritu Santo sea con vuestra merced siempre. Sea en buen hora la venida a estas tierras, pues confío de nuestro Señor que ha de ser para que El reciba mayor servicio de esa peregrinación que del encerramiento en la celda; que, nistro para recoger su preciosísima sangre, que por las ánimas derramó, porque no se pierda en ellas, sino las riegue y haga dar fruto, que el Señor coma con gusto y sabor» (Montilla, 2 abril 1568). De nuevo, después de casi 500 años, nuestra Iglesia acoge a santa Teresa como ministro, según el deseo de san Juan de Ávila, (nuestro santo de Almodóvar), que nos ayude a de- De nuevo, después de casi 500 años, nuestra Iglesia acoge a santa Teresa como ‘ministro’, según el deseo de san Juan de Ávila jarnos regar con la Sangre de Cristo para que podamos dar fruto abundante de salvación para nuestros contemporáneos. Llama la atención este lenguaje que dice ¡tantas cosas en tan pocas palabras! Santa Teresa, su persona, nos va a ayudar a conocer más a Jesucristo y a contemplar cómo «derramó su sangre», entregó su vida por nosotros para transformarnos en fruto sabroso: «Que el Señor coma con gusto y sabor», es decir, que le val- No resulta desconocida la persona de santa Teresa en nuestra tierra, pues la Iglesia de Ciudad Real ha mantenido viva su memoria cierto, señora, la necesidad que en las ánimas hay es tanta, que hace a los que un poco de conocimiento tienen del valor de ellas apartarse de los abrazos continuos del Señor por ganarle ánimas donde repose, pues tanto trabajó por ellas. Plega a su misericordia haga a vuestra merced mi- ñor que ha de ser para que Él reciba mayor servicio de esa peregrinación que del encerramiento en la celda». Bienvenido sea este Año Jubilar en nuestras parroquias para que rompamos los límites de nuestras reuniones y celebraciones y nuestra gente pueda descubrir gamos a Dios para traer la salvación a este nuestro mundo: familia, amigos, estructuras sociales, políticas... la vida entera convertida de sosa en sabor de realización y de plenitud, en santidad. «Sea en buen hora la venida a estas tierras, pues confío de nuestro Se- la presencia siempre cercana de Jesucristo. Los obispos Antonio y Rafael, los sacerdotes, las monjas de clausura, las personas consagradas, ellos y ellas, los matrimonios, mayores y jóvenes, seglares, en general, convertidos en ministro, en servidores de Jesucristo para darlo a conocer y, sobre todo, porque es lo que más llama la atención en la figura de santa Teresa, su experiencia de la amistad entrañable con Jesucristo. No es mejor embajador, anunciador o testigo que el que además de conocer al que anuncia, trasmite su amor decidido a su persona, cabeza, corazón y manos… son en santa Teresa expresiones de su amor a Jesucristo. Una realidad de que «quien a Dios tiene nada le falta». Vuestro obispo, CV Domingo, 12 de octubre de 2014 Santa Teresa de Jesús en Malagón Una presencia actual JUAN-CARLOS FERNÁNDEZ DE SIMÓN SORIANO Eucaristía en el Monasterio de San José en Malagón, durante la celebración del IV Centenario de la Beatificación de Santa Teresa el pasado 24 de abril La celebración del V Centenario del nacimiento de Santa Teresa de Jesús, que se va a iniciar el próximo 15 de octubre de 2014 y que se prolongará hasta la misma fecha de 2015, tiene una incidencia especialísima en una de las comunidades cristianas de nuestra Diócesis de Ciudad Real: se trata de Malagón. La razón se encuentra en la existencia en esta localidad del Monasterio de San José de Madres Carmelitas Descalzas, que la misma Santa Teresa fundara el 11 de abril de 1568. Se trata de la III Fundación de su reforma carmelitana iniciada en Ávila en 1562. Su presencia en Malagón con este motivo, en hasta seis ocasiones, la ha unido de tal manera a este lugar, que podemos decir que, a pesar del tiempo transcurrido, su presencia sigue siendo actual entre las monjas de este monasterio y las gentes de aquí. Santa Teresa narra, con su pluma magistral, el día de la fundación de Malagón diciendo: «Día de Ramos, año de 1568, yendo la procesión del lugar por nosotras, con los velos delante del rostro y capas blancas, fuimos a la iglesia del lugar, adonde se predicó, y desde ahí se llevó el Santísimo Sacramento a nuestro monasterio. Hizo mucha devoción a todos. Allí me detuve algunos días. Estando uno, después de haber comulgado, en oración, entendí de nuestro Señor que se había de servir en aquella casa. Paréceme que estaría allí aún no dos meses…» (Libro de las Fundaciones, 9). El monasterio comenzó su andadura en las «Casas de la Quintería», que se habilitaron de forma provisional para acoger a las monjas, situadas junto a la plaza del pueblo, pero el lugar no resultaba adecuado para la vida de recogimiento y oración. De tal manera, que durante el tiempo de su primera estancia en Malagón, santa Teresa se preocupó principalmente en buscar sitio donde levantar el definitivo monasterio. El lugar fue elegido directamente por ella en un olivar situado en las afueras. Allí se construirá el monasterio que se conserva hasta nuestros días, edificado desde sus cimientos y donde entrarán las monjas el 8 de diciembre de 1579, día de la Purísima. Esta será la última ocasión que santa Teresa estará en Malagón, adonde había llegado el 25 de noviembre. Entre su primera y última estancia de santa Teresa en Malagón hay constancia documental de su venida en cuatro ocasiones más. De su visita en 1570 ella nos cuenta que «…acabando de comulgar, segundo día de cuaresma en San José de Malagón, se me representó nuestro Señor Jesucristo en visión imaginaria como suele… Díjome que no era ahora tiempo de descansar, sino que me diese prisa a hacer estas casas, que con las almas de ellas tenía él descanso…» (Relaciones, 9). Volverá de nuevo santa Teresa a Malagón en 1575 cuando pasó camino de la fundación de Beas y una vez más cuando regrese de las fundaciones de Beas y Sevilla en 1576. Desde Toledo en 1578 llegará santa Teresa otra vez más antes de su última venida. Esta vinculación tan fuerte existente entre santa Teresa y Malagón, que nace de su presencia entre sus gentes en todas estas ocasiones, perdura hasta hoy. De ahí que al celebrar el Centenario de su nacimiento queramos que no sea una simple celebración externa y festiva sino un tiempo de renovación y reactivación espiritual de esta comunidad cristiana. CV Domingo, 12 de octubre de 2014 Monasterios de Carmelitas en nuestra Diócesis Celebrando la fe SILVIA ZAMORA CHAVES Carmelitas Ciudad Real Las Carmelitas Descalzas llegaron a Ciudad Real provenientes de Toledo el 11 de febrero de 1596 a petición de Don Antonio Galiana y su mujer Isabel Treviño. En su deseo de fundar un convento se decantaron por las Carmelitas Descalzas. Tomó el monasterio el nombre de San Antonio Abad y de Santa Isabel. Desde antiguo las carmelitas viven de un modo sencillo y esencial el único evangelio de Jesucristo con la idea fundamental de ser comunidades orantes y al servicio del reino de Dios. El convento de Ciudad Real está situado en la calle Carmen. A lo largo de su historia éste ha sufrido grandes trastornos como, por ejemplo, la exclaustración de los pasados siglos en que hubieron de dejarlo las monjas y fue destinado a otros usos y, también, diversas restauraciones. En la actualidad hay 21 monjas y tienen como labor la elaboración de las ostias y el trabajo de bordado. Carmelitas Daimiel En el año 1599 llegan a Daimiel ocho monjas Carmelitas Descalzas llamadas por D. Gonzalo de Oviedo, que había procurado que se hiciese el convento prometiéndoles a las monjas casa, celdas, huerta y hacienda. Quedando el Santísimo expuesto el 22 de julio, queda hecha la fundación de las Carmelitas de Daimiel bajo la advocación de San José. Será en 1615 cuando hagan su primer traslado al Convento de los Carmelitas Descalzos, cedido por ellos. A partir de entonces el Monasterio pasaría a llamarse Virgen de la Paz. Conectando con un rasgo de su espiritualidad carmelitana donde la Virgen María ocupa un lugar privilegiado, en 1981 construyen un nuevo monasterio en las afueras de Daimiel. A día de hoy, en el convento viven 17 monjas que se dedican a la elaboración de las ostias y bordados. Con motivo del año jubilar teresiano están confeccionando cuadritos con frases e iniciales de Santa Teresa Carmelitas Malagón La fundación del convento de Carmelitas Descalzas de Malagón, es la tercera de Santa Teresa. La cuenta ella misma en el libro de las Fundaciones. Dicha fundación se debió a los deseos de Doña Luisa de la Cerda, señora de Malagón, a quien la Santa ya conoció en Toledo. Santa Teresa era contraria a esta fundación, por tratarse de un lugar pequeño, pero los esfuerzos de Doña Luisa y el parecer de algunos teólogos la hicieron cambiar de opinión. Así, Santa Teresa acompañada de seis monjas, llegaron a Malagón a primeros de abril de 1568, siendo la inauguración del convento en Domingo de Ramos. Ultimada la fundación, Santa Teresa abandona Malagón con el interés de buscar un lugar más apropiado donde levantar un nuevo monasterio. Así se hizo el actual convento de San José, concluido en 1579. Un convento pobre, sencillo y austero. Una reliquia teresiana que además conserva abundantes recuerdos de la Santa. Actualmente, en este convento, viven 14 monjas que se dedican a la elaboración de escapularios de cofradías y de interior y a la elaboración de estampas plastificadas. Entre la Palabra y el Sacramento Hay un momento en la Eucaristía que resulta llamativo. Ha terminado la liturgia de la Palabra, los fieles se sientan y el sacerdote se acerca al altar a la preparación de los dones de la Eucaristía. Es un momento de tránsito, de paso de una parte a otra de la única Eucaristía: lo anunciado en la Palabra se hace patente ahora en el sacramento. El anuncio del Evangelio y el paso de este mundo al Padre suponen un solo acto de culto (así lo recuerda Sacrosanctum Concilium 56 y la Ordenación General del Misal 8). No se divide la celebración y ya no tiene sentido aquella cuestión de si era válida una Eucaristía a la que se llegaba en el ofertorio. No tiene sentido vivir la Eucaristía desde esta clave de cumplimiento moral y, por otro lado, dividir la celebración es un error litúrgico. Por eso, podríamos decir (permitidlo así) que en este momento la celebración descansa, asume el paso de un hecho fundamental teológicamente: se trata del único sacrificio de Cristo y participamos como único Cuerpo de Cristo… el momento de interiorizar el don de la entrega del Señor para participar así de su muerte y resurrección. Esto se hará patente en otros momentos de la celebración pero no por eso dejamos de asimilar esta vivencia existencial y sacramental. ¿Será esto participar activamente en la Eucaristía? CV Domingo, 12 de octubre de 2014 María, la Virgen del Pilar, y el Apóstol FERNANDO GARCÍA-CANO LIZCANO La fiesta de la Virgen del Pilar es una buena ocasión para rememorar la relación entre Zaragoza y Compostela. A orillas del río Ebro estaba el apóstol Santiago desolado por la aparente infecundidad de su predicación, cuando recibió el consuelo de la Virgen María, que se le apareció en carne mortal, como canta el Himno a la Virgen del Pilar. La escena debió ser reconfortante para el Apóstol, que culminaría sus esfuerzos evangelizadores con la gracia del martirio, siendo el primero de los Doce en dar la vida por el Señor y beber el cáliz que todos habrían de beber. María siempre está junto al evangelizador, junto al apóstol, junto al discípulo misionero. Es necesario recibir su ayuda para que el trabajo sea fecundo y la tierra dé el fruto que Dios quiera a su tiempo. «Firme y segura como aquella columna que te entregó la Madre del Señor, será en España la santa fe cristiana, bien celestial que nos legaste tu». Cada vez que en Compostela vuela el botafumeiro suena el himno al apóstol cantando a la fe arraigada en el pueblo español. Es como un homenaje de gratitud a quien se fio del Señor y dio la vida por Él, como María. ¿Quién era «La Santa» Breve biografía de santa Teresa de Jesús ALBERTO DOMÍNGUEZ GARCÍA-CECA Santa Teresa de Jesús nació en Ávila, en la casa de los Cepeda y Ahumada, el 28 de marzo de 1515. Carmelita a los 20 años en el Monasterio de la Encarnación de Ávila, allí permanecerá por veintisiete años, hasta el 24 de agosto de 1562, cuando comienza la reforma del Carmelo para volver a los orígenes, fundando el Monasterio de San José de Ávila, primero en la reforma. Después vendrían las otras 17 fundaciones por la geografía española, entre ellas la tercera en nuestra diócesis (Malagón). Muere a los 67 años como «hija de la Iglesia» en el Monasterio de Alba de Tormes, la tarde del 4 de octubre de 1582. Sus comunidades habrían de ser «pequeños colegios de Cristo», as- pirando a vivir fielmente los consejos evangélicos, con gran amor a la Virgen, fundadas en la oración como «trato de amistad con quien sabemos nos ama», en fraternidad y entregadas en todo a favor de la Iglesia. Amante de la lectura desde su niñez, escribe algunos libros como clarificación de su conciencia ante sus confesores o para ayudar en el camino espiritual, a petición de sus superiores y de sus hermanas. El Libro de la Vida es una radiografía en su vivencia interior en busca de Dios. En esta búsqueda se agarra a Cristo en su humanidad como medio para unirse a Dios. El Camino de Perfección es un libro de forma- ción para la primera generación de las carmelitas descalzas, sobre todo de cara a la oración y la vida comunitaria. El Castillo Interior o Las Moradas es la narración del proceso de su experiencia mística, centrada en Cristo y en el Misterio de la Trinidad. Por otro lado, en las Fundaciones cuenta la historia anecdótica, externa y personal, de los monasterios que fundó. Junto a estas obras mayores se encuentran otros escritos menores, siempre ricos en contenido espiritual y valor literario. Santa Teresa fue beatificada el 24 de abril de 1614, canonizada el 12 de marzo de 1622. Pablo VI, el 27 de septiembre de 1970, la declaró primera Doctora de la Iglesia. CV Domingo, 12 de octubre de 2014 Algunas obras de santa Teresa «El libro de la Vida» «Camino de perfección» «Castillo interior» El «Libro de la Vida», además de ser la primera obra extensa de Teresa de Jesús, con la que se define realmente como escritora, es la más intensa revelación de un alma con que cuentan nuestras letras. La motivación última del libro es un secreto entre Dios y Teresa, confiesa ella de esta manera: «Que sabe Su Majestad que, después de obedecer, es mi intención engolosinar las almas de un bien tal alto» (V. 18.8) esto es la intención de «aprovechar almas», «Muchas cosas de las que aquí escribo no son de mi cabeza, sino que me las decía este mi Maestro celestial» (V.39,8) El libro de la Vida, finalmente, es una guía práctica de inducción a la experiencia, no sólo para ser leído, sino sobre todo para ser practicado, esto es, que pide ser leído de manera participativa, como la Biblia, con esa especie de circularidad entre el libro que ilustra la experiencia y la experiencia que ilumina el sentido del libro, y siempre bajo la orientación del Maestro interior. Nace Camino del diálogo de Santa Teresa con sus hijas, las primeras hermanas de San José de Ávila, que la importunan para que escriba «algunas cosas de oración». Y nace este libro del diálogo con un mundo que «estase ardiendo». (C1,4) El corazón de Camino es la oración. La invitación a beber de la «fuente de agua viva». «Todas ocupadas en oración» (C1,2). Pero para hacer vida de oración … previamente hay que fundamentarla en la vida de cada día, «diré algunas cosas que son necesarias tener las que pretenden llevar camino de oración … amor, desasimiento y humildad» (C,4). Y una oración al servicio de la Iglesia para «ayudar a este Señor mío». El libro del Castillo Interior o mejor conocido como las Moradas de Santa Teresa de Jesús constituye la obra cumbre de la mística teresiana. En ella describe los grados de amor de un alma que explica como siete moradas. Para entrar en este Castillo la puerta es «la oración», hasta llegar al Centro donde «pasan las cosas de mucho secreto entre Dios y el alma». En este tratado Teresa no sólo da testimonio de las gracias que de Dios recibió sino que aspira a contagiar a quien lo lea. CV Domingo, 12 de octubre de 2014 Comentario dominical Por Juan-Francisco Rodríguez y Carmen Velasco Los mensajeros y los escogidos E l mensaje de esta parábola, junto con la del domingo anterior de los arrendatarios ingratos, es el mismo: Dios nos ofrece a través de sus profetas y apóstoles el gozo de participar en el gozo del Reino y nosotros respondemos con notoria indiferencia o incluso matando a sus enviados. Aquellos súbditos ingratos cuando reciben la invitación personal de los mensajeros del rey, piensan que esta invitación viene a incomodar sus plácidas y rutinarias vidas. Además, como los invitados deben responder con algún regalo a tan amable invitación, deciden que lo mejor es ignorar o incluso matar a los mensajeros del rey para no darse por enterados. Cada año, la agencia Fides publica el número de los misioneros y agentes pastorales católicos asesinados, por aquellos a los que no les Para la celebración gustan los mensajeros, realizando una misión pastoral y evangelizadora en tierras de misión. Solamente en el pasado año 2013, murieron de forma violenta 19 sacerdotes, 1 religiosa y 2 laicos en el ejercicio del apostolado. Aquí no llegamos a tanto, de momento nos conformamos con ignorar a los mensajeros, pero la cosa puede ponerse peor. El mundo no quiere recibir la invitación, porque aceptarla significa aceptar la existencia de un rey bondadoso y fiel que ama a su pueblo. Los hombres queremos seguir con nuestra vida de comodidad y consumismo sin más referencia que la de nosotros mismos. El rey desairado ante la respuesta monta en cólera contra su pueblo y ofrece el banquete a otros súbditos malos o buenos, pero que saben responden con gestos externos de gratitud a la invitación. Pero aún hay más, llegado el día del banquete el rey revisa el atuendo de los comensales, para comprobar que los invitados habían sabido valorar su invitación y se habían tomado la molestia de prepararse para el banquete. Y nos deja una clara advertencia final: mucho cuidado con presentarnos en el banquete creyendo haber sido escogidos como invitados, pero sin prepararnos adecuadamente para el mismo, mucho mejor no haber ido, porque seremos «atados de pies y manos y arrojados fuera». Por José Domínguez y Rosario Robles XXVIII Domingo del Tiempo Ordinario (ciclo A) • ENTRADA. La Eucaristía es el gran banquete del Pueblo de Dios, al que todos somos invitados. Dios mismo lo prepara para nosotros y nos ofrece lo mejor: a Jesús, su Hijo, nuestro Señor. Si aceptamos su invitación nuestra vida debe cambiar, animados por María nuestra Madre, la Virgen del Pilar que nos sostiene en las dificultades. • 1.ª LECTURA (Is 25, 6 – 10a). Cuando llegue el Mesías, Dios ofrecerá a todos los pueblos un gran festín, y se alegrarán en su presencia. El profeta anuncia la liberación de todo mal y la llegada de la salvación. • 2.ª LECTURA (Flp 4, 12 – 14.19 – 20). San Pablo nos deja claro que su fuerza y su riqueza están en Cristo Jesús. Las riquezas materiales nos dejan vacíos si Dios no está en nuestra vida. • EVANGELIO (Mt 22, 1 – 14). Jesús compara el Reino de Dios a un gran banquete de bodas al que todos son invitados. Pero para entrar se necesita un vestido especial: el vestido de la caridad y las buenas obras • DESPEDIDA. Alimentados por su Pan y su Palabra en el banquete de la Eucaristía, salgamos al mundo para ser testigos de la salvación y el amor de Dios. Santa María nos acompaña. Oración de los fieles S. Con la confianza de sabernos sus hijos amados, presentemos a Dios Padre nuestras necesidades: —Por la Iglesia: para que sea signo del encuentro de Dios con los hombres. Roguemos al Señor. —Por los gobernantes: para que gobiernen las naciones con justicia y busquen la paz. Roguemos al Señor. —Por los enfermos y excluidos: para que nunca pierdan su confianza en Dios y reciban de nosotros la ayuda y el amor que necesitan. Roguemos al Señor. —Por nuestra parroquia: para que no hagamos del cristianismo un camino fácil y cómodo viviendo más las realidades del mundo que las de Dios. Roguemos al Señor. —Por nosotros: para que seamos agradecidos a Dios y respondamos a su invitación al banquete de la Eucaristía. Roguemos al Señor. S. Atiende, Padre, las súplicas que con confianza te presentamos. Por Jesucristo, nuestro Señor. Cantos Entrada: El Señor nos llama (CLN/A5) Salmo R.: Habitaré en la csa del Señor, por años sin término (LS) Ofrendas: Te ofrecemos, Señor (CLN/H8) Comunión: En la fracción del pan (CLN/O5) Despedida: Santa María del Amén (CLN/312) Salterio y Lecturas bíblicas para la semana IV Semana del Salterio. Lunes Gál 4, 22 – 24.26 – 27.31 – 5, 1 • Lc 11, 29 – 32 Martes Gál 5, 1 – 6 • Lc 11, 37 – 41 Miércoles Eclo 15, 1 – 6 • Mt 11, 25 – 30 Jueves Ef 1, 1 – 10 • Lc 11, 47 – 54 Viernes Ef 1, 11 – 14 • Lc 12, 1 – 7 Sábado 2Tim 4, 9 – 17a • Lc 10, 1 – 9 Director: Miguel Á. Jiménez Salinas • Edita: Delegación MCS c/ Caballeros, 5 13001 Ciudad Real. Tel.: 926 250 250 • E-Mail: [email protected] Imprime: Gráficas Garrido • c/ La Solana, 42. Pol. Ind. Larache • 13005 Ciudad Real • www.graficasgarrido.com Moniciones
© Copyright 2024