Reflexiones De La Sal le - L u n e s — ¿ Va l e la pena vivir la vida? Pan a má Cada mañana 5 minutos de reflexión Muchas veces hemos sentido que la vida no vale la pena vivirla. Pero… ¿Realmente la vida es así? ¿O nosotros la hacemos así? Lo que realmente te hace sufrir, no es la vida en sí… son tus expectativas respecto a cómo debería ser el mundo o cómo debería actuar tal persona. Si sufres porque la vida es cruel… es porque tienes un concepto equivocado de lo que realmente es. Crees que en la vida todo debería ser felicidad. Imagínate que piensas que un bosque debe ser con puras rosas, ríos limpios, venados corriendo, un sol reluciente y una suave lluvia. Pero cuando vas a uno ¡Oh sorpresa! También hay insectos, serpientes… y la lluvia ¡es un diluvio! Imagínate sufriendo porque lo encontraste así y diciéndote “No vale la pena estar en un bosque, es horrible: serpientes, bichos ¡que horror!” ¿No tiene sentido verdad? En el fondo sabes que así es un bosque. No como tú pensabas que era. Lo que puedes hacer, es estar alerta contra las serpientes. También, cubrirte para que la lluvia no te moje. Y disfrutar las rosas que veas y los venados. Simplemente aceptas la naturaleza como es y no te lamentas. Te adaptas a ella. En la vida, es igual. Cuando la vemos como un paquete completo, en el que hay amor, muerte, instantes imborrables y fracasos dolorosos, la aceptas como es. A partir de esa aceptación, puedes adaptarte a ella. Pregúntate que capacidad dormida en ti, necesita salir a flote cuando te enfrentes a un nuevo desafío. Martes — El destino eres tú El destino lo construyes tú, si Dios lo construyera él te tendría siempre con él, cuantas veces te has alejado, cuantas veces le has maldecido, cuando te pasan problemas que no puedes aguantar, culpas a Dios y piensas que él es injusto. Si pides sabiduría a él, empieza leyendo su palabra, empieza teniéndole temor, es ahí donde la sabiduría comienza, vale más la sabiduría que el oro, vale más la inteligencia que la plata, llama hermana a la sabiduría y parienta a la inteligencia, las puertas se abren desde adentro no ocupas más cosas o más dinero para tenerla, tienes todo en tu cuerpo: inicia con una acción. Empieza ya! no seas como a los animalitos, como los elefantes que cuando están pequeños les atan una cadena gruesa entre sus patas y ellos ni por más que jalan, no pueden soltarse y cuando son viejos, los llevan a un circo con una simple cuerda atados en las patas y ya no intentan porque saben que ya lo han intentado pero que han fracasado, no seas como ellos date cuenta que estas hecho a la imagen de Dios y tienes la máxima capacidad para reali- Miércoles - ¡Sigue! ¡Nunca pares! Sigue, ¡nunca pares! cuando sientas que el mundo se cae encima de ti, sigue nunca pares, y verás como el mundo cae a tus pies y no encima de ti. Cuando te sientas sólo no olvides que Dios es espíritu, el cual no se mira pero lo podemos sentir. Sigue nunca pares, siempre hay alguien que te sostiene, sino lo sabes ese es Dios, y quiere que te levantes. Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, amor, y de dominio propio.2Timoteo 1:7. Sigue nunca pares, porque uno es el que nos sostiene el cual es más grande que el mundo. Él da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas. Isaías 40:29. Porque no tenemos a un Dios pequeño, levántate y sigue nunca estás solo. Dios siempre está a tu lado... C a d a m a ñ a n a 5 m i n u t o s d e r e f l e x i ó n Jueves — Con eso basta Había una vez un místico, que solía ir al recinto religioso y se quedaba ahí sin decir una palabra durante años y años. La gente se sorprendía hasta que alguien le preguntó. -Nunca dices nada, ni siquiera hemos visto que tus labios murmuren alguna oración. Día a día te miramos, te observamos, muy de cerca y sentimos que ni siquiera por dentro de ti estás diciendo nada, ya que estás ahí como roca. ¿Qué haces así, qué tipo de oración es esa? El místico habló mirando al suelo: -Sucedió que una vez un mendigo estaba ante el palacio de un rey, cuando éste salió al balcón lo miró y le dijo: “¿Qué pides? ¿Qué quieres?”. El mendigo le respondió: “Si mirándome como me miras no puedo comprender, entonces no hay de que hablar. Me iré a otra casa. Mírame, estoy desnudo, temblando de frío; mira cómo mi estómago se ha unido con la espalda, mira mis huesos ¡Soy un esqueleto! ¿Y tú me preguntas qué quiero? ¿Estar aquí no es suficiente?”. El rey se asustó, el mendigo tenía razón y se dice que le dio muchos regalos. El místico dijo: -Yo pasé por aquel camino, y desde aquel día dejé de orar con la mente y con las ideas; ¿qué voy a decirle al Rey del Universo? ¿Acaso no puede Él comprender el sufrimiento y la tristeza en la que estoy metido? ¿Tengo que decírselo? Si no puede comprender mi ser, ¿de qué serviría decir y orar? Me basta ahora ponerme ante su presencia, en silencio, sin deseos, sin quejas, sin peticiones, sólo en el silencio azul de su ser y de ser. Vi e r n e s — C u i d a d o c o n l a l e n g u a Uno de los elementos importantes para vivir bien, mantener buenas relaciones con los demás seres humanos, crear un ambiente armónico en los hogares, una estabilidad y buen ambiente laboral y evitarse problemas, es tener cuidado con lo que se dice, con la forma como utilizamos la lengua. Nuestro lenguaje es importante para construir y edificar, pero también cuando no sabemos expresarnos se convierte en fuente de destrucción, de miseria, de enemistad y cierra las puertas de la convivencia pacífica y civilizada en cualquier lugar donde nos encontremos. 1 Pedro 3, 10 3:10 Porque: el que quiere amar la vida y ver días buenos, refrene su lengua de mal, y sus labios no hablen engaño. La palabra nos dice que la lengua es un miembro pequeño, un fosforo, pero una vez que se prende puede causar las catástrofes más grandes del mundo. Una cerilla encendida puede acabar con un bosque de años de cultivo, en sólo unos minutos, y su recuperación es muy demorada y los daños causados en la geografía y la ecología se muestran casi irreparables. Ahora bien tú sal y condimento del mundo debemos cuidarnos del chisme, de la mentira, del engaño, del juicio, pues nada de esto nos edifica como personas y al contrario causa divisiones.
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