LA MAYORDOMIA CRISTIANA - Asambleas Cristianas Guatemala

LA MAYORDOMIA CRISTIANA
“Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos
administradores de la multiforme gracia de Dios” (1 Pedro 4:10)
Mayordomo era el que manejaba o el que administraba la casa y los asuntos del otro,
pero siempre tenía que rendir cuenta de su mayordomía al dueño; y mayordomía es el
arte de administrar aquello que hemos recibido, tener responsabilidad con los bienes que
Dios nos ha dejado, hasta que Él venga a pedirnos cuenta de lo que hemos hecho con
ello. Un mayordomo cuida de los asuntos de una casa o hacienda, o administra las
cuentas y la propiedad de otra persona.
La Mayordomía Cristiana es ser responsable, administrando las cosas de Dios. Significa la
forma correcta de administrar las posesiones de Dios.
La buena mayordomía empieza con el reconocimiento de que Dios es el dueño de todas
las cosas (1 Crónicas 29:11-14; Lucas 12:42-48; Mateo 25:14-20; Lucas 19:12-27). No podemos
“darle” a Dios la posesión de nuestros bienes materiales”
Jesús habló de lo que puede reconocerse como el centro de interés en la vida de sus
seguidores. “Donde está vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón” (Mt 6:21).
Después de Pentecostés se notó un gran cambio en la actitud de los creyentes con
respecto a sus posesiones. A partir de ese momento hubo una gran manifestación de
amor hacia los pobres y necesitados.
¿QUE ABARCA LA MAYORDOMÍA CRISTIANA?
a. EL CUERPO.
Dios ha dado al creyente un cuerpo físico para ser usado en el servicio del Señor.
Su cuerpo debe ser.

Ofrecido en sacrificio vivo al Señor.(Romanos 12:1,2).
Es tan fácil entregar los miembros del cuerpo a la carne, y vivir en pecado (Romanos
6:12,13a). Sin embargo, Dios quiere que sus hijos entreguen sus miembros a El,
como instrumentos de justicia (Romanos 6:13b).

Utilizado para la Gloria de Dios. ( 1 Corintios 6:19,20). Dios compró al creyente
el día que le salvó, con la sangre de su Hijo, Jesucristo. Por lo tanto, el cristiano pertenece
a Dios. Es su deber glorificar a Dios en su cuerpo y en su espíritu, los cuales son de
Dios.
b. LOS TALENTOS.
¿Qué es un talento? Es "una capacidad natural, poseída desde el nacimiento físico,
cuyo desarrollo y éxito dependen del esfuerzo propio."
Algunos ejemplos son: la capacidad de CANTAR, DIBUJAR, MEMORIZAR, y muchos
otros más. Dios ha dado talentos a todos los que han nacido en el mundo. Estos talentos
deben ser usados para la gloria de Dios. ¿Ha entregado sus talentos al Señor para Su
propósito eterno?
c. LOS DONES ESPIRITUALES.
¿Qué es un don espiritual? Es "una capacidad espiritual, recibida en el momento de
creer en Cristo, cuyo desarrollo y éxito dependen del poder del Espíritu Santo."
Cada cristiano posee por lo menos un don espiritual que debe ser usado en el servicio del
Señor. (1 Corintios 12:11)
En relación a los dones espirituales, veamos los siguientes pasajes bíblicos
Romanos 12:3-8; 1 Pedro 4:9-11; y, 1 Corintios 12:8-10,28-30.
De estas listas, sólo cuatro de los dones no siguen vigentes actualmente - los dones señales
de lenguas, interpretación de lenguas, milagros, y sanidades. Los demás todavía están
siendo distribuidos a los miembros del cuerpo de Cristo, en el momento de creer en El.
Nadie posee todos los dones; el Espíritu Santo los reparte a cada uno según Su
voluntad. (1 Corintios 12:11)
Es la responsabilidad del creyente descubrir su don, y usarlo para la gloria de Dios. ¿Sabe
cuál es su don? ¿Está usándolo para servir al Señor?
d. EL TIEMPO.
Todos nosotros tenemos la misma cantidad de tiempo disponible en el día - 24
horas. Es la responsabilidad del creyente ocupar esas horas en una manera que glorifique
a Dios. Sin embargo, muchos desperdician su tiempo. Las 24 horas tienen que ser vividas
a la luz de la eternidad. Algún día, tendremos que dar cuenta al Señor por el uso de
nuestro tiempo. (Juan 9:4).
e. LAS FINANZAS (Las Posesiones).
Dios ha puesto en nuestras manos todo lo que tenemos, tanto el dinero como las
posesiones. Todo esto pertenece al Señor, y debe ser invertido u ocupado de tal
manera que Dios sea glorificado.
¿CUAL DEBE SER LA ACTITUD CRISTIANA HACIA LAS COSAS MATERIALES?
(Lucas 12:15) - "Y les dijo: Mirad y guardaos de toda avaricia (una inclinación desordenada a
las riquezas); porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que
posee." (1 Timoteo 6:6-10)
La actitud del cristiano debe ser: La vida no consiste de las cosas que poseemos. Dios no
nos bendice económicamente para acumular cosas para nosotros mismos, sino para
usarlas para Su honra y Su gloria. Debemos vivir de tal manera que podamos entregar
más para la obra del Señor. POSEEMOS LAS COSAS, PERO LAS COSAS NO NOS
DEBEN POSEER. No es pecado tener posesiones, pero sí, es pecado ser poseído por las
posesiones. No debemos ser egoístas con lo que Dios nos ha dado. (1 Timoteo 6:17-19)
La responsabilidad del mayordomo puede ser resumida en una sola palabra FIDELIDAD. (1 Corintios 4:2) - "Ahora bien, se requiere de los administradores
(mayordomos) que cada uno sea hallado fiel." Ricos o pobres, tenemos que ser fieles
con todo lo que tenemos. Lo importante no es cuánto uno tiene, sino qué está haciendo
con lo que tiene.
CUALIDADES DE UN MAYORDOMO
1. ES FIEL: (1ª. Corintios 4:2)
Tiene la confianza del dueño. Hace exactamente lo que su patrón le dice. Podríamos
decir que la fidelidad es el comportamiento correcto del mayordomo en relación con su
amo. No administra su mayordomía basándose en sus gustos o caprichos, sino en el
amor, la fidelidad y la obediencia a su Señor.
2. ES DE CONFIANZA:(Mateo 5:16) La integridad es la conducta correcta del
mayordomo en relación con otras personas. La virtud mas importante en la vida es la
integridad. Como buenos mayordomos, nuestra reputación, nuestro carácter, la
confianza que nos merecen los demás y nuestra integridad, deben estar por encima de
todo interés personal. Si las personas pueden observar las buenas cosas que hacemos
como
mayordomos
de
Dios,
probablemente
alabarán
al
dueño.
3. ES SABIO: (Stgo 1:5)Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a
Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada.
No te engañes, Dios sabe cuándo malgastamos sus posesiones, y cuando las usas para Su
Gloria. Invite al Espíritu Santo a que le ayude a invertir su vida donde tenga los mejores
resultados para Su gloria. Necesitamos mucha sabiduría para administrar correctamente.
Podemos ser como José, que todo lo que hacía prosperaba.
4. TIENE FRUTO (Mateo 25:14-29). La medida de un buen mayordomo es el fruto que
lleva. Un mayordomo fiel escudriña sus oportunidades e invertirá lo que Dios le ha dado,
de tal manera que produzca los mejores resultados. Jesús dijo: “los elegí a ustedes para
que lleven fruto y vuestro fruto permanezca” (Jn 15:16-9).
LA MAYORDOMIA SOBRE LOS BIENES DE LA IGLESIA
¿Quién es, pues, el siervo fiel y prudente, al cual puso su señor sobre su casa para
que les dé el alimento a tiempo? (Mateo 24: 45).
El patrimonio de la iglesia está compuesto por el conjunto de bienes muebles,
inmuebles y fondos contables, que como producto de la ofrenda voluntaria de los
creyentes, coadyuvan al crecimiento de la obra del Señor.
En este caso específico, pasamos de una Mayordomía personal de cada creyente a una
Mayordomía pastoral, que implica la administración (manejo, uso, cuidado) de los
bienes del Señor. Todos los objetos materiales que han sido preparados para servir en
la obra del Señor, han sido consagrados para su servicio, por lo tanto no puede dársele
uso distinto (2 Samuel 8:10-11, 1 Reyes 9:3).
USO DE LAS OFRENDAS

Los gastos ordinarios de la asamblea (pan, vino, transporte, papelería, materiales
de limpieza, pagos de agua, luz, etc.)

Para socorrer a las viudas en la iglesia de acuerdo a los requisitos establecidos (1ª.
Timoteo 5:3-16, Hechos 6:1-6)

Para ayudar a creyentes pobres o enfermos (Gálatas 2:10, Romanos 12:13, 15:25-27,
Hebreos 13:16).

Para colaborar con los hermanos que se dedican a predicar y enseñar la Palabra de
Dios, los siervos de Dios (reconocidos como tales), que se dedican a tiempo completo a
su servicio (Gálatas 6:6, 1ª. Corintios 9:4-14)

Para colaborar con los adelantos de la Obra del Señor.
MANEJO DE LAS OFRENDAS.
No es obligatorio, de que la persona que administra el dinero sea un profesional en ese
ramo, pero en caso de que lo sea sería muy beneficioso, pero mucho más favorable aun
será que quien lo administra, lo haga sabiendo que esto constituye un enorme privilegio,
el cual va acompañado de una gran responsabilidad, pues lo hace para la Obra del Señor,
por lo tanto, debe administrar con sabiduría los bienes financieros. Pongamos atención a
los siguientes aspectos:

Está manejando un dinero que fue entregado para la Obra de Dios.

Tiene que ministrarlo con libre conciencia (2ª. Corintios 1:12)

No debe dejarse sobornar o manipular para administrarlo de alguna manera que él
mismo no se sienta seguro de que sea lo correcto

Tenga autoridad moral para hacerlo; es decir, no sea una persona que
personalmente no sabe administrar bien sus propios recursos, o que en algún momento
haya mostrado debilidad en cuanto a haber cometido algún tipo de fraude financiero o
algún tipo de situación por el estilo.

Debe hacerse acompañar por otro u otros hermanos al momento de hacer cuentas
de la ofrenda (2ª. Corintios 13:1)

Las cuentas deben quedar por escrito, con su detalle de ingresos, salidas y saldos.

Los ancianos de la asamblea deben aprobar todo asunto relacionado con la
inversión de la ofrenda.

Se recomienda informes a la asamblea del estado de entradas y salidas,
procurando hacer las cosas honradamente, no solo delante del Señor sino delante de los
hombres (2ª. Corintios 8:21).

En caso de que las ofrendas se depositen en un banco, que la cuenta se apertura a
nombre de la asamblea.

Si la asamblea local carece de personalidad jurídica, entonces la cuenta deberá
estar a nombre de por lo menos dos ancianos, si estos por su edad avanzada u otra
condición no lo pueden hacer, entonces lo podrán ser hermanos de reconocida madurez
espiritual.

No deberá tomarse de esta ofrenda para asuntos contrarios a la obra del
Señor, incluyendo préstamos personales que impliquen riesgos para la congregación.