Desde la aparicióa
¡el número anterior
■e "Renovación" — ha
ïr ya meses— . diver
gí acontecimientos ne
niarían ser ca n e s| idos, pero la limlta¿n del espacio obü:: a reducir el comenio refiriéndolo a lo
nás destacado para
.-jotro* como jóvenes
.-ciclistas españoles.
En el panorama bi
nacional destaca la
iuerra de Corea, cusignificado c o m o
asayo para un Prorama de dominación
rundial. nadie puede
ligar. La Península
jreana. dividida arti¿nal e ilógicamente
a dos Estados, fué
acogida por uno de
nt bando# que aspial dominio mundial,
¡ano terreno propicio
jara 1 a experiencia
estamos
cando. Para ello cen
aba el agresor con
aa frontera "dlplomáfca" y un Gobierno
disfraz démocra
tes. p e r o realmente
locista, repte
ORGANO DE LAS JUVENTUDES SOCIALISTAS DE ESPAÑA EN EL EXILIO. — Sec. de MEXICO, D. F.
"Registrado cQmo artículo de 2a. clase en la Administración de Correos de la Oficina Central en México, D. F. el 3 de mayo de 1944'
PORTE PAGADO
REDACCION Y ADMINISTRACION: S. Juan de Letrán 80—402
Ano VI - Niim. 45
Director-Administrador:
JUAN MOLAS
México, D. F. Septiembre de 1950.
Precio ! 1.00
■j una casta sin arraigo en el pueblo que bo
ina de sostenerlo ante un vecino peligroso y
agresivo.
í.
^I
Las "grandes" que filaron la irontera teórica
» los que apoyaron la farsa democrática del
«bienio de Corea del Sur son loe culpables de
acontecimiento que en aquella Península esteniendo lugar; como lo son de los que al
dono tiempo se desarrollan con escarnio, mofa
burla de la fusílela, de los principios democrá- con cuyo nombre se combatió en la Segun3 Guerra Mundial y que tienen por escenario
desdichada Península Ibérica donde un "san« varón" prostituye, envilece y asesina balo
c -airada distraída de las NN. UU. ¿Cuál será
d resultado de la experiencia coreana? Puede
j debe ser un trinnio neto de tos principios deacráticos por lo siguiente:
lo. Puso de manifiesto la inestabilidad de
* gobiernos sin respaldo del pueblo capas de
-rpuñar las armas para defender lo que sienm y quieren.
2? Al derrumbarse como un castillo de naipes
potencia militar de Corea del Norte, al ser
airada de abastecimientos y en la seguridad
3 que Husla no arriesgará su potencia aérea
T naval —sin las cuales sentirse guerrero ee
untar plaza de orate— . con la que se evidennara que la potencia militar rusa na cuenta
el imprescindible «poyo Industrial y por
rade aérea y oaval.
3° Al derrumbarse el espíritu agresivo ruso
por taita de medios— . te derrumbará el pre
ato de loe Imperialistas norteamericanas que
el manto de anticomunismo quieren pasar
it matute "mercancía podrida". Ni individual.
Z nternacionalmente las autoridades deben ati
bar criminales para restablecer el. orden.
49 Los Douglas Mac'Artbur. que tanto aban
tas. podrán tomar nota de que st para una cau
la justa loe pueblos se han mostrado remisos
n dar su apoyo, pera sus adanes de dominio
-aunque sea económico— . no recibirán sino la
«pulsa del mundo demócrata.
En el panorama español destaca el Congreso
del P. S, O. E. recientemente celebado y en el
mal se ratificó casi por unanimidad la posición
del Partida como era lógico en contra de lo que
¡ganos equivocados o megalómanos pudieron
•mar. El Congreso brillante y elevado por las
m r venciones de queridos compañeros fué guia
do por usa idea. La idea de España Ubre e inJrperada a la Civibración.
A dicho IV Congreso le dedicamos como po
irás apreciar sues tros lectores, varias páginas
i* este número.
EL SAPO QUE TIRANIZA A ESPAÑA DESPUES DE ARRUINARLA QUIERE HIPOTECARLA POR UN
PUÑADO DE DOLARES.
V I Congreso Del P- S. 0 . E. en el Exilio
RESUMEN DE LABORES
PRIMERA SESION
El IV Congreso de nuestro Partido
en el exilio tuvo lugar durante los días
22 al 25 de junio pasado, en Toulou
El compeñero Triíón Gómez, vice
presidente del Partido, por ausencia
física del presidente, compañero In
dalecio Prieto, hace uso de la pala
bra, y en nombre de la Comisión E je
cutiva saluda a los delegados al
Congreso y dedica un cariñoso salu
do al presidente del Partido que en
fermo, recluido forzosamente en su c a
sa. de San Juan de Luz, no puede pre
sentarse ante el Congreso. Asimismo
dedica encomiásticas frases de bien
venida y agradecimiento a las dele
gaciones fraternales que se hallan pre
sentes en la Asamblea. Con palabra
cálida, en la que se trasluce la más
sincera emoción.
dedica el recuerdo
de todos los congresistas, sin excep
ción, a los compañeros del interior,
a los que en España sufren y luchan
por liberarla de la tiranía franquista.
Dirige a nuestros presos la expresión
de la más íntima solidaridad por los
sufrimientos que, con valentía ejemplar
soportan sin que decaiga el ánimo ni
se enfríen las esperanzas. Para quie
nes murieron asesinados por el terror
franquista el recuerdo imborrable, y
para aquellos'' que la muerte natural
nos ha arrebatado le seguridad de que
no habremos de olvidarles.
se (Francia).
Las sesiones del Congreso tuvieron
como marco el domicilio de la anti
gua Facultad de Letras en la capital
que baña el río Garonne, frente a los
delegados ai Congreso, en el muro
frontal del salón, presidiendo en es
píritu y esencia las deliberaciones que
iban a dar comienzo, se hallaban co
locados grandes
retratos de Pablo
Iglesas. Besteiro y Largo Caballero.
Por doquiera emblemas rojos, ban
deras de diversas organizaciones so
cialistas extranjeras presentes, en su
condición de delegaciones fraterna
les al Congreso. Diversos motivos pro
letarios expuestos en carteles litogra
fiados, un conjunto, en fin, de ambien
te socialista, igual til que había de
regir en las deliberaciones que iban
a dar comienzo.
A medida que los compañeros de
legados iban llegando al salón de
sesiones se ponía más y más de relieve
el sincero afecto de la gran familia
socialista. Apretones de manos y abra
zos cariñosos entre quienes hacía tiem
po que no se veían. Compañerismo
sincero. Fraternidad indestructible. Se
discutirá y se polemizará. Se manten
drán posiciones opuestas en el seno
del Congreso. Se argumentará y se
razonará en pro y en contra de deter
minadas tesis o posiciones políticas,
que eso es lo usual en nuestro Par
tido y lo que conviene a una autén
tica democracia interna como es, lo
decimos con orgullo, la que ha prac
ticado siempre el
Partido Socialista
Obrero Español.
Poco a poco, los compañeros dele
gados al Congreso, provistos de sus
respectivas credenciales, han tomado
asiento en el salón.
Detrás de los
asambleístas, sentados unos, de pie
otros, gran
número de compañeros
asistentes al Congreso que. con su
presencia, demuestran, con la satis
facción dibujada en el rostro, que los
socialistas españoles s i g u e n , en el
exilio, con la atención de siempre el
desenvolvimiento de
los importantes
acontecimentos políticos
de nuestra
Patria, y en los que, como factor de
máxima categoría interviene, por determinismo histórico, nuestro Partido.
, La Comisión Ejecutiva, con la sola
excepción, ya sabida de antemano. de
nuestro compañero
Indalecio Prieto,
retenido por enfermedad en San luán
de Luz. acaba de ocupar el estrado
presidencial.
Son las once y veinticinco horas de
la mañana del día 22 de junio de
1950. El Partido Socialista Obrero Español en el Exilio, el corazón puesto
en la Patria y el recuerdo Hjo en to
dos los españoles víctimas de la ti
ranía franquista, se dispone, una vez
más a lo largo de su histora, a cum
plir con su deber. Es así, cumpliendo
siempre con el deber, como estamos
acostumbrados a producirnos los so
cialistas españoles. Vaincs a hacerlo
una vez más.
El IV Congreso del Partido Socia
lista Español en el Exilio da comienzo
a sus deliberaciones.
Todos los concurrentes al Congreso,
puestos de pie, dedican un minuto de
silencio como homenaje a los socia
listas víctirpas, en diferentes sentidos,
de la brutalidad del régimen franquis
ta.
A continuación el compañero Tritón
Gómez hace un detallado análisis de
la vida del Partido en el exilio desde
que éste se agrupó,, pronto hará de
ello seis años. A lo largo de ese tiem
po transcurrido el. Partido se ha enfren
tado a muchas situaciones, difíciles to
das ellas. En el plano internacional y
en e l . nacional el Partido ha tenido
que deshacer no pocos equívocos y
que romper muchas resistencias. Paso
a paso, sin desmayar, hemos ido re
conquistando voluntades que se mos
traban hostiles hacia la auténtica de
mocracia española y que. por la in
fluencia que en momentos determina
dos pueden ejercer en sitios claves de
la política internacional, representaban
un obstáculo importante en orden a
la solución del caso español. En lo que
respecta a la obligación inalienable
para con España, el Partido no ha ce
jado ni por un solo instante de aglu
tinar todas aquellas fuerzas antifran
quistas y anttiotalitarias que, con sen
tido del deber y de la responsabilidad
para con la Patria, quieren devolver
el prestigio de que ahora carece. En
este sentido, el compañero Tritón Gó
mez expone al Congreso cuáles han
sido los trabajos hasta ahora llevados
a cabo por la Comisión Especial que.
en representación del Partido, ha man
tenido relaciones con los monárquicos,
a base del acuerdo conocido con la
denominación de "Pacto de los ocho
puntos".
La Comisión Ejecutiva, termina di
ciendo el compañero Trifón Gómez, se
presenta ante el Congreso para ren
dir amplia cuenta d© su gestión. Cree
mos haber cumplido con nuestro de
ber. Estamos dispuestos, como cumple
a nuestra obligación, a seguir cum
pliendo con aquéL Es el mejor servi
cio que estamos en condiciones da- ofre
cer a i Partido y a España.
CONSTITUCION DEL CONGRESO
Los compañeros Antonio Trigueros,
José Narváez y José Antuña, que in
tegran la Comisión de Credenciales,
presentan varios dictámenes, y el Con
greso queda constituido como sigue:
Annecy (H. S.), Miguel Roca Auzat
(Ariége), Sixto Serrano y Amonio Más;
Angulema (Cb.), Angel Jiménez; Arles
(B. du Rh.), José Aranda; Auch (Gurs.),
Víctor Navarro; Amélie-les-Bains
(P.
O.), Federico Coello; A r g e l , César
Borona; Albi (Tarn), Juan Guerrero;
Arudy (B. P.), José Mata Castro; Beziers (Hérault), FUaperto Rodelgo; Les
Brevieres (Savoie), Francisco
Cruz:
(B. P.) y Bayona (B. P.), Juan Iglesias;
Bedarieux (Hérault), Bousquet d'Orb
(Hérault), Antonio Carreñas; Bogotá
(Colombia) y Bou Arfa (Marruecos), Ma
riano Rojo; Buenos Aires (R. Argen
tina), Mariano Rojo, Eusebio Gorrochategui y Esteban Martínez Hervás;
Burdeos (Gironde) y Begles (Gironde);
Angel
Jiménez; Bruselas (Bélgica),
W enceslao Carrillo;
Bourges (Cher),
Pedro Mur; Bram (Aude), Miguel Matso y Miguel Gelebert; Banyuls-sur-Mer
(P. O.) Federico Coello; Brioude, Pe
dro Alemany Bañyuls; Bortles-Orques
(Corrèze) y Brive (Corrèze), Juan Pérez
y Paulino Gonzalez; Bagnéres-de-Bigorre, Francisco
Castaña; Bességes
(Gard), José Mata
Castro; Besancon
(Doubs), Victoriano Rentero.
Caen (Calvados), Antonio Trigueros;
Commentry (Allier), J. Antuña Fernán
dez; Chauny (Aisne). Ruperto Rodel
go; Ciermont-Ferrand (P. D.), Eduardo
Miralles; Cahors (Lot). Miguel Marti
nez y Rufino Vasco; Castres
(Tarn).
Francisco Molina; La Ciotat (B.-du-Rh).
José Ruiz Molina; La Cerdagne (P. O.),
Ciríaco López; Les Cabannes (Ariége),
Sixto Senano y Antonio Más; Chau
mont (H. M.), luan Lalanza; Caracas
(Venezuela), Mariano Rojo;
Chartres
(Eure), Lorenzo González; Caussade (T.
G.), Antonio Gómez Serrano;
Cenón
(Gironde), Cussac-de-Médoc (Gdo.), An
gel Giménez; Cadoliv© (B.-du-Rh.), Ci
priano López Monar: Le Creusot (S. L),
Rafael Navas; Carcasonne (Aude), Mi
guel Mateo y Miguel Gelebart; Con
dom (Gers), Víctor Navarro; Carmaux
(Tarn), Ramón Múñiz; Colomb B echar,
(Argelia), César Berona; Cransac (Avey
ron), Ildefonso Torregrosa; Casablanca
(Marruecos), Grabrieî Pradal; Djerada
(Argelia), Gabriel Pradal; Digoin (S.
L.), Rafael Navas; Dijon (Aveyron), Il
defonso Torregrosa; Evreux (Eure), Ma
riano Oliván; Eauze (Gers), Víctor Na
varro; Espalion (Aveyron), Juan Iniesta.
Figeac (Lot), Rufino Vasco. Miguel
Martínez, José Martín del Castillo y
José Montero; Fox (Arrége),
Modesto
Solsona, Gap (H. A.), Francisco Ruiz
Pérez; Gueret (Creuse). Mariano Rojo;
Gante (Bélgica). W enceslao Canillo;
Graulhet (T. G.), Ramón Múñiz; Grenede (H. G.), Francisco Rodríguez, Silvino López, Adela Rodríguez y Victorio
Rentero; G aillac (Tarn), Víctor Gonzá
lez; Gramat y Goudon (Lot), Miguel
Martínez y Rufino Vasco; Gleny (Co
rrèze), Juan Manuel Pérez; La Grand
Combe (Gard), Manuel Rozada; Hen-
daya (B. P.), Juan Iglesias;
Hussein
Dey íAgelia), César Borona; La H aba
na (Cuba), José Barreño; Istres (B.-duRh.), W enceslao Carrillo y
Silviano
Sánchez; L'Isle-en-Jourdañi (Gers), Gre
gorio Villas y
José G arcía Soriano;
Kasseríne (Argelia), Ildefonso Torregro
sa; Limoges (H. V.), León Riaza: Lyon
(Rhône), Isaac Fernández; Lamotte-Beuvron (Loiret), Francisco Imbernón; Lezignan .AudeL Miguel Mateo y Miguel
Gelabert; Lannemezan (H. P.). Manuel
Lorento; Limoux (Aude), Marcelino Pe
ña; Lourdes (H. P.), y Luz St. Sauveur
(H. P.), José F. Flórez; Lieja (Bélgica),
José Barreiro; Londres (Inglaterra), F.
Ferrándiz Alborz.
Montlucon (Allier), José Antuña Fer
nández; Montrejeau (H. P.), Emilio C a
rreras y José Landeras; Montpellier
(Hérault), Daniel
Izquierdo; México,
Manuel A lbar y Gabriel Pradal; Merens-les-Vals, Sixto Serrano y Antonio
Más: Marsella (B. Rh.), José Aranda,
Vicente Frazquet y
Luis Hernández;
Meyreuil (B. Rh.), Cipriano López Mo
nar; Maison Carré (Argelia), José Aran
da, Vicente Frazquet y Luis Hernández;
Montceau-les-Mines (S. L), Rafael Na
vas; Montauban (T.G.), Teótimo Grau y
Francisco Docampo; M eauzac (Tam),
Teótimo Grau y Francisco Docampo;
Muret (H. G.), Manuel Alvarez López.
José Villaescusa; Meuleon (B. P.), Be
nito Alonso; Marignac (H. G.),
José
Barreiro; Millau (Aveyron), Juan José
Fernández Menaza; Mulhouse (HautRhin), Mariano Bor#; Mazamet (Tarn),
Miguel Ruiz Velasco; Mñepoix (Ariege), José Montero Rodelgo, José M. del
Castillo y Félix Crespo; Noe (H.G.), Jo
sé Ferrer;; Nevers (Nievre), Salvador
Martínez Dasi; Narbona (Aude), José
Antonio Villalta; Noy (B. P.),
Benito
Alonso; Nimes (Gard), José Mata C as
tro; Noñe-Dame-de-Briancon (Savoie),
Francisco Cruz; Nantes (L. I.), Gabriel
Pradal
O deáns (Loñet), Fulgencio
Tejedor; Oloron (B-U.), Benito Alonso;
Orleansville (Argelia), y Oran (Arge
lia). José Barreño.
Otmarrsheim (H.-Rhin), Mariano Bo
na; Peyrat-leChateau (H. V.), León R ia
za; París, Miguel Santínez, José Igle
sias y Mariano Rojo; Pithi-Perpiñan (P.
O.), Federico Coello; Paviers (Loriret),
Francisco Imbernón; Miers (Arriége),
Issac Blanco; Pau (B. P.), Benito Alon
so; Poitiers (Viene), Santiago Sánchez;
Prades (P. O.), Federico Coello; Reiizane (Argelia), Felime Almanza; La
Rochelle (Charente), Edelmño Alvarez;
Rouen (S/ L), Victor Otero; Rènnes (I.
V.), W enceslao Carrillo; Rodez (Avey
ron), Ildefonso Torregrosa; Riom (P. D.),
Eduardo Mil ailes; Rabat (Marruecos);
Gabriel Pradal; Sochaux (Doubs), León
Riaza; Souillac (Lot), Miguel Martinez,
Rufino Vasco, Silviano Sánchez y Joa
quín Rodriguez Séte (Hérault), Mar
celino' Cabal y José de la Paz; SaintGirons (Arriége). Sixto Serrano y Anto
nio Más; Saint-Louis (B.-Rhta.), Angel
López Bonete; St. lean-duGard (Gard),
José Landeras; Saint-Malo (I. V.). A.
Lora, J. Gonzalez. I. Montero Rodelgo,
Manuel Gómez y Silviano Sánchez;
Saint Etienne (Loire), Francisco Corcebado; Saint Henri (B.-Rhin.), Edelrairo Moreda; St.
Jean-de*Valériscle
(Gard), losé Mata Castro; Saint leande-Luz (B. P.), Juan Iglesias; Serdinya.
Escaro (P. O.), Faustino Alonso; Sousse (Túnez), W enceslao Carrillo y Vic
toriano Rentero; Seyssel (Ain). Be
Feijóo; Santiago (Chile) y Sidi-Belbés (Argelia), José Barreño; St. El
Ies-Mines (P. D.}, Eduardo Mñalles.
Toulouse (H. G.), Salvador Mart'
Dasi, José Ferrer, José Salvide, Mi
Calzada y José Herváez; Tours (I.
Daniel Díaz Antuña; Tarascón (A
ge), Sixto Serrano y Antonio Más;
nis, W enceslao Carrillo Y Victor!
Rentero; Tarbes (H. P.), José Fedez Flórez; la (Marruecos), José
rreño; Villefranche-sur-Saone (Rh
Issac Fernández; Vilefranche-de-P
Ildefonso Torregrosa; Villef ranche
Rouergue, Manuel Castro; Villar"
(Savoie. (O.), Miguel Santínez, J
Iglesias
y Mariano Rojo; Vie
(Cher), Pedro Muj; Viv-Fesenzac (Ge
Víctor Navarro; Vil lémur (H. G.).
sé Mateoz. Francisco Cruz; Ven
Grand (S.).
Inmediatamente después se
de a elegir Mesa de discusión.
Per inmensa mayoría en votos
sultan elegidos presidente y vice
sidente del Congreso los compone
Manuel Albar y Mariano Rojo,
pectivamente.
O compañero Albar ocupa la p
sidencia del Congreso, y tras
agradecer él honor que para él
presenta la confianza que se le
demostrado en la votación que aca
de efectuarse, pone de relieve la i
portancia que, a juicio suyo, tiene
IV Congreso del Partido en Exilio.
Hace un llamamiento
todos
congresistas para que en los débat
que habrán de tener lugar se ponde manifesto, como
ha sido no.,
constante en nuestros Congresos, q
por encima de todo, sin perjuicio
mantener con calor y hasta con
sión diversos puntos de vista, exis
el respeto mutuo y el supremo des
de servir los intereses del Paj-tdo,
la clase ñabaj adora y los de Españ
Solicita, por fin, la colaboración
todos los congresistas para hacer
fácil la tqrea que se le ha encome
dado.
En seguida el compañero- Llopis, de
de la tribuna, d a lectura al mens
je que Indalecio Prieto dirige al Ce
greso. La lectura de tan importan:
documento es escuchada con ate
ción co n ce n tra d a ^ al leer Llopis
firma una ovación imponente llena ;
varios rçtinutos el austero salón do
de sea halla reunido el Congreso.
La delegación de París propone
Coagrqso que se dirija un mensa
a l compañero Prieto, haciéndole pate
tente el sentimiento del Congreso
la ‘ ausenca obligada del Presiden,
del Partido y formulándose votos pe
su pronto restablecmiento.
Seguidamente, el compañero Albc
da por terminada la sesión matin
y advierte a los delegados que el <
greso volverá a reunirse a las caat:
de la tarde.
SEGUNDA SESION
El compañero Albar ocupa la pr
sidencia a las cuatro y media de 1
tarde. No se nota la ausencia de ni
gún delegado. El secretario gene:
del Partido, compañero Rodolfo U
pis, da lectura a la circular 21 y pr
pone se distribuya el trabajo por C
misiones, constituidas en seis grande
Ijrupos, a saber: Cuestiones intema-ionales, Política, Reforma de Estatu:s, Prensa y Propaganda, Revisora de
Cuentas y Varios. Los delegados puejsn libremente adscribirse a cualquieausencia obligada del Presidente
i sí lo van haciendo, resultando, hecho
;sts muy natural, la más numerosa
i.rre todas la concerniente a Política.
El Congreso, a propuesta de Albor,
acuerda que la Memoiia presentada
¿x la Comisión Ejecutiva se discuta
apítulo por capítulo.
0
Be-
INTERVENCION DEL SECRETARIO
GENERAL
El compañero Rodolfo Llopis ocupa
tribuna en medio de la mayor es
t a c i ó n y empieza su extenso y bien
iocumentado discurso, haciendo pr.eente al Congreso que la Comisión
Ejecutiva se presenta ante la Asam
blea dispuesta a dar cuenta de su
oestión con la íntima satisfacción del
ieber cumplido y sin reservas menta) ¿ es de ninguna clase.
rert-t- Analiza la extensa Memoria, com■uesta de doscientas cuatro páginas
prc*.!^ texto» Que la Comisión Ejecutiva,
;mo compendio de su labor, presenta
* i:! Congreso y hace presente a éste
cep^tt- ^e- sustantivamente, es la
misma
I - ' - Memoria que sirvió para las delibe.•xiones en la Asamblea de Delegatos que tuvo lugar en julio de 1949,
con la sola diferencia de una más
completa información, ampliada adea. zís con la gestión que la Comisión
^ yecutiva ha realizado con posteriolidad a la Asam blea de Delegados.
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3SO
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I*
Übc
ti:'O1
aat-;
3^*
lumnias, las persecuciones ni los ata
ques de los enemigos". Estas palabras
sirven de base al secretario general
del Partido para justificar la labor
política desarrollada por la Comisión
Ejecutiva, única, hoy por hoy, capaz
de destruir a l régimen franquista y
de poner en franquía a l pueblo es
pañol p ara que recobre su libertad y
esté en condiciones de regir sus desti
nos.
Termina Llopis su discurso entonan
do un canto al espíritu de sacrificio
de los socialistas, dispuestos siempre
a demostrar con hechos, no con pala
bras, que sabemos cumplir como ^quienes somos, por el alto g r a d o de
responsabilidad que tenemos contraída
con la clase trabajadora de España y
con la Patria.
A continuación del discurso de Llo
pis se entra de lleno en la
DISCUSION DE LA MEMORIA
A propuesta del compañero Torregrosa se acuerda que la Memoria de
la Comisión Ejecutiva sea analizada
epígrafe por epígrafe, y que sólo sean
puestos a discusión aquellos sobre los
cuales los delegados pidan la palabra.
En esta parte de la sesión del Con
greso intervinieron diversos compañe
ros, ^n relación con distintos epígrafes
de la Memoria de la Comisión Ejecu
tiva.
El caso del compañero Enrique de
Francisco dió lugar a una muy am
plia discusión en la qüe intervinie
ron, mostrando su disconformidad con
el proceder da la Comisión Ejecutiva,
los compañeros Carrillo, Coello, Silviano Sánchez, Miguel Martínez Ren
dan. Para mostrar su conformidad con
la Comisión Ejecutiva intervinieron en
el debate los compañeros Raza, López
Monar, Antonio Trigueros y Víctor Na
varro.
El compañero Llopis hace a conti|nuaeión un minucioso estudio de las
actividades de la Comisión Ejecutiva
orden al pacto establecido con los
nárquicos antifranquistas y
cuya
cipal finalidad consiste en echar
Franco del poder para permitir a
Por la Comisión
Ejecutiva intervi
españoles que resuelvan, incruennieron Trifón Gómez y Rodolfo Llopis.
.mente, el problema político de nuesEl compañero Albor, presidente del
Patria. Expone, con gran acopio
Congreso pone a votación la s. pro
datos, las dificultades inmensas a
puestas de censura presentadas con
Qei hubo de enfrentarse la Comisión
tra la Comisión Ejecutiva en relación
íecutiva para evitar que Franco encon este asunto. El Congreso las re
¡trara en el extranjero las ayudas
chazó por abrumadora mayoría.
¡nómicas que le son indispensables
Se producen otros debates en tor
ira nc derrumbarse estrepitosamenno a la Memoria de la Comisión Eje
En esta parte de su informe, el
cutiva, y a la s ocho de la noche se
rcretario general del Partido se re
suspende la sesión p ara reanudar las
iré a la forma
por demás halalabores dos horas después.
aeña en que se han portado el
O. M. I. S. C. O., la American For
TERCERA SESION
démocratie Action, las organizaciones
breras de los Estados U n i d o s de
Se abre la sesión a las diez de la
íarteamérica, la Federación Obrera
»
noche, Preside el compañero Albor.
itemacional de Sindicatos Libres y
El
compañero
Carrillo estima que
¡n gran número de hombres del viea
la
altura
en
que
está el examen
y nuevo Continente que, de manera
de la Memoria de la Comisión Ejecu
soñera, han luchado
por destruir
tiva y teniendo en cuenta que la ges
vies las maquinaciones del franquistión de aquélla esta íntimamente li
3o, poderosamente apoyadas por los
gada con la de las Comisiones Espe
'Trupos reaccionarios del mundo que
cial y de Enlace, lo que hace difícil
ven con beneplácito la continuación
hacer una relación entre aquélla y
¿el franquismo en el poder como una
éstas, debería aplazarse el debate pa
supervivencia 'hoy y una esperanza
para m añana de los regímenes totali- ra proceder conjuntamente a base del
texto de la proposición firmada por
aríos. Llopis dedica un emocionado
Indalecio Prieto y Trifón Gómez, Se
¡«cuerdo a la señora viuda del Presi
aprueba la propuesta del compañero
dente Roosevelt, que en el seno de la
W enceslao Carrillo.
0. N. U. ha mantenido con gallardía
El informe del director de "El So
inigualable la oposición a Franco.
cialista" da motivo para que se en
En otra parte de su discurso, el
table un amplio debate en el que in
Empanero Llopis se refiere a aquetervienen distintos
compañeros, cri
•■38 españoles que se han venido de
aprobando otros la
dicando a entorpecer la labor des ticando unos y
gestión del compañero Andrés Saborit.
e l l a d a por nuestro Partido en el
Puesta a votación la gestión
del
silío. Analiza el proceder de orga
compañero Andrés Saborit, director de
nizaciones y hombres y resume
su
"El Socialista", el Congreso la aproínsamiento en estas frases: "Y saben
■odos, amigos y adversarios, que no _bó por noventa votos contra veinti
;nn podido destruir al Partido las ca dós.
El presidente anuncia que al día
siguiente, 23, no habrá sesión matinal,
al objeto de dar tiempo a las Ponen
cias para que preparen los respecti
vos dictámenes que se les tienen en
comendados.
CUARTA SESION
Da Gomienzo la sesión a las cuatro
de la tarde.
Preside el compañero
Albor.
Se pone a debate el tema "Solida
ridad Democrática %Española".
En el debate, que adquiere alguna
amplitud intervienen los compañeros
Riaza, Gíómez y Parera, que ana
lizan detalladamente la gestión lle
vada a cabo por Solidaridad Demo
crática Española.
Contesta a todos los antes citados
oradores el compañero Manuel Muiño,
quien de manera amplia justifica la
gestión desarrollada por el Comité
Central de
Solidaridad Democrática
Española. Está en lo posible — dice
Muiño— , que nuestra labor no satisfa
g a a todos los compañeros. Tampoco
nos ha dejado satisfechos a nosotros
mismos pero no ha estado a nuestro
alcance hacer más y bien profunda
mente lo lamentamos. Hemos dis
puesto de muy escasos medios y ha
sido con ellos sólo con los que hemos
tenido que operar. En la medida que
ha sido posible y que ha estado a
nuestro alcance nos hemos esforzado
en mitigar dolores y necesidades. Te
nemos la satisfacción de haber cum
plido con nuestro deber administran
do, con dignidad, la pobreza del Co
mité Central de Solidaridad Demo
crática.
Rectifican todos los compañeros que
han intervenido en el debate y sin
necesidad de votación, el Congreso
aprueba la gestión del mismo.
A continuación, el Congreso pasa
a examinar el descargo de la Comi
sión Nacional de conflictos. El compa
ñero Mariano Rojo, manteniendo la
tesis de la sobefanía del Congreso
a virtud de la cual —según Carrillo*—
el Congreso puede eximinar expedien
te por expediente para ver si las san
ciones aplicadas son justas o injustas
y en cad a caso ratificarlas o recti
ficarlas.
Replica Rojo, manifestando que los
fallos de la Comisión Nacional de
Conflictos son inapelables y lo único
que cabe es examinar los dictámenes
que hayan sido objeto de recurso por
parte de los interesados. Otra cosa
— termina diciendo Mariano Rojo— ,
"RENOVACION"
Director y Administrador:
JUAN MOLAS
S. J. de Letrán 80-402
sería conculcar las normas vigentes
para juzgaT estos asuntos.
En este momento de la sesión pasa
ocupar la presidencia del Congreso
el compañero Mariano Rojo.
Interviene Mariano Cubillos, de la
Comisión
Nacional de Conflictos. Se
ñala algunos casos típicos de expe. dientes seguidos en España contra de
terminados compañeros y se refiere
a los compañeros Morón, Indalecio
Prieto y general Burguete. Analiza la
doctrina seguida por el Partido en los
casos de componeros expedientados
para llegar a da conclusión de que só
lo en los casos en que se ha apelado
- a la soberanía del Congreso ha inter
venido éste en el dictamen de aqué
llas.
Manifiesta que la Comisión Nacio
nal de. Conflictos ha procedido con
entera independencia y emitió su fa
llo sin prejuicios contra el compañero
De Francisco.
Hace uso de la palabra el compa
ñero Coello,
partirario del levanta
miento de la sanción impuesta a De
Francisco.
Interviene Manuel Albar para ex
presar que el procedimiento que se ha
seguido en el expediente a De Fran
cisco ha sido impecable desde su ini
ciación hasta dictar su fallo definiti
vo e inapelable la Comisión Nacional
de Conflictos. Debe, pues — dice Al
bar— , ra ffficarse en todas sus partes
el fallo recaído, pese esto a la alta
estima que se pueda tener —y tene
mos— por el compañero De Francisco.
También intervinieron Iglesias y Barona, aquél para sumarse a la tesis
de Albar y Banora para mostrarse
disconforme.
Por la Comisión Ejecutiva hace uso
de la p a la b ja el compañero Trifón
Gómez, estando dedicada su amplia
intervención a
hacer determinadas
aclaraciones encaminadas a defender
a la Comisión Ejecutiva de las inde
bidas censuras que le han sido diri
gidas por los impugnadores del fallo
emitido por la Comisión Nacionai de
Conflictos.
La Comisión Ejecutiva— dice Tri
fón Gómez— , se limitó a poner en mo
nos de la Agupación de México los
elementos de juicio «que poseía en or
den a las declaraciones formuladas
a la prensa por De Francisco.
Posteriormente, la Comisión Ejecu
tiva ha sido mera espectadora en la
tramitación y fallo del expediente. No
podía hacer otra cosa. Cualquiera intenvención de la Comisión Ejecutiva no
habría dejado de ser una
coacción
cerca de los organismos del Partido
llamados a resolver el enojoso asun
to del expediente que hubo de incoár
sele al compañero De Francisco.
Después de defender el correcto pro
cedimiento de la Comisión Nacional de
Conflictos, el compañero Trifón Gó
mez hace un llamamiento al
buen
juicio de fodos los congresistas para
que, sin apasionamientos, serenamen
te, en beneficio del propio compañero.
De Francisco, se estudie la cuestión
para hallar una resolución razonable
y de ecuanimidad que favorezca a De
Francisco.
El compañero Rojo, que preside, pro
pone, a la vista de las distintas opi
niones que se han manifestado en el
curso del debate, que se apruebe la
sugerencia de Trifón Gómez y el Con
greso decida en relación con este asun
to antes de clausurarse.
Se levanta la sesión.
QUINTA SESION
Da comienzo a las diez de la noche.
Preside el compañero Albar.
Presenta su dictamen la Comisión
Revisora de Cuentas. Se formulan al
gunas preguntas por parte de distin
tos compañeros,
y sin votación se
aprueba ei dictamen por unanimidad.
La Comisión Revisora presenta otro
dictamen concerniente a la adminis
tración de "El Socialista".
La Comisión propone que se des
apruebe la gestión del compañero Cas
tillo, dejando a salvo su honorabili
dad.
Se aprueba por unanimidad.
Otro texto de la Ponencia de Te
sorería es presentado al Congreso co
mo dictamen de diferentes propuestas
hechas por Secciones y delegados. Se
trata de establecer la forma de liqui
dación de cuotas, en el sentido de si
debe hacerse a los Comités Departa
mentales o directamente a la Comisión
Ejecutiva.
En pro y en contra de las dos moda
lidades intervienen
varios delegados
También lo hace a nombre de la Co
misión Ejecutiva,
Trifón Gómez. A
propuesta de ésfe se aprueba el si
guiente texto; "El Congreso faculta a
la Comisión Ejecutiva para que la
Tesorería, de acuerdo con ella, tome
las garantías necesarias a la salva
guardia de los intereses del Partido y
de las Secciones".
A continuación se aprueba el pun
to segundo, por el que se fija en un
cinco por ciento el margen de devo
luciones de ejemplares de "El Socia
lista" que queden invendidos. Tam
bién se acuerda que
el premio de
venta para el corresponsal sea el
de cincuenta céntimos por ejemplar.
Acto seguido es presentada al Con
greso la Penenca de Reforma de Es
tatutos y asuntos de carácter orgáni
co. Se adoptan acuerdos relativos a
la incorporación de las mujeres al
Partido, mediante el pago de una cuo
ta simbólica a la Comisión Ejecuti
va; intensificación de la propaganda
entre los jóvenes; recomendación a
la nueva Comisión Ejecutiva para que
hag a una revisión sobre funcionamien
to de las Comisiones de Conflictos y
las redacte en la forma más clara po
sible.
Con respecto a Estatutos se aprue
ba una modificación a virtud de la
cual se autoriza a la Comisión Eje
cutiva para proponer a las Secciones
la no celebración de Asambleas Ordi
naria de Delegados Departamentales^
En todo caso la decisión ha de adop
tarse mediante consulta a las Seccio
nes.
A propuesta de Rejo, después de ha
ber intervenido varios delegados, se
acuerda que los delegados departa
mentales a la Asamblea rendirán cuen
ta de su gestión en la forma que pre
viamente determinen los afiliados del
respectivo Departamento.
Con esto se dió por terminada la
\
sesión.
SEXTA SESION
Bajo la presidencia
de Albar, se
abre la sesión a las diez de la ma
ñana del día 24.
Tema de discusión: dictamen de la
Ponencia sobre Política del Partido,
suscrito por veintiocho compañeros;
voto particular de orientación distin*
ta, firmado por catorce compañeros,
y voto particular de Ildefonso Torregrosa. El primero de los textos v a de
acuerdo con lo propuesto recientemen
te por Indalecio Prieto y Trifón Gómez;
el segundo, estimando insuficientes los
Ocho Puntos para obtener la adhesión
de otros grupos antifranquistas y con
siderando que hay que descartar la
idea de una coalición con fuerzas cu
y a deslealtad parece manifiesta, invita
a l Partido a conversaciones con or
ganizaciones antifranquistas ño comu-.
nistas para convenir bases de acfua•ción inmediata, y el compañero Torregrosa, requiriendo una ratificación ro
tunda por parte de los monárquicos
del Convenio de San Juan de Luz,
auspicia que la
Ejecutiva provoque
una reunión con cuantas fuerzas de
mocráticas españolas no se han incor
porado aún a aqu ella alianza, invi
tándolas a que lo hagan con toda pre
to forma el patrimonio del Partido man
tenemos nuestra posición política y de
alianza con otras fuerzas antifranquis
tas, para llegar a la meta que nos he
mos propuesto alcanzar.
Rectifican los compañeros César Bo
rona y Gabriel Pradal, manteniendo,
después de ampliarlos cad a uno de
ellos, los puntos de vista sostenidos
en sus respectivas intervenciones.
Se vota la toma en consideración
del voto particular defendido por Bo
rona,, siendo desechado por 107 su
mura.
Para la defensa del primer voto par
ticular hace uso de la palabra el com
pañero César Berona.
Efectivamente — dice Berona— , el
dictamen que al Congreso trae la Ponecia significa la voluntad de la m a
yoría que es una ratificación de la po
lítica seguida por el
Partido desde
1948. Ahora bien, esa política, b a sa
da en dos premisas
fundamentales,
h a resultado fallida y, en consecuen
cia. ha sido un fracaso. La Nota tri
partita ha sido la principal de las
dos premisas, pero como se le dió una
interpretación falsa a la letra y al
espíritu de la citada Nota tripartita,
se hizo abrigar esperanzas a los e s
pañoles que, a l no poderse cumplir,
han causado
grandes desengaños -y
producido heridas en los sentimientos,
muy difíciles de restañar.
Puesto que — termina diciendo Bo
rona— , la política del partido no ha
dado desde 1948 los frutos prometi
dos, hemos de abandonarla por esté
ril y volviendo los ojos a las realida
des efectivas, unip nuestro esfuerzo
p ara derrocar a Franco al de otras
fuerzas liberales y democráticas, y en
e s a forma esperar que las contradic
ciones del régimen franquista y las
fallas seguras que en él han de pro
ducirse nos ponga en la situación de
salvap a España.
A continuación se levanta a hablar
el compañero G abrel Pradal, para de
fender el dictamen presentado por la
m ayoría de la Ponencia.
El voto particular defendido por el
compañero Borona no aporta solución
a l problema político —afirma Pra
dal—■, lo que no d eja de ser un des
encanto para aquéllos que como yo
esperábam os soluciones nuevas, algo
que nos pusiera en el camino de rea
lidades. aunque éstas fueran distintas
a aquéllas que a nosotros nos inspi
ran. Pero, desgraciadamente, el com
pañero Borona que a ca b a de defender
el voto particular, en lugar de aportar
resoluciones se ha limitado a hacer
una crítica nada benévola de la po
lítica del Partido censurando lo hasta
ahora realizado. Esta posición es has
ta cierto punto muy cómoda, pues a
nada compromete. Sin embargo, noso
tros, la mayoría del Partido, a l adop
tar la política definida en el Congre
so de 1948 y no modificada hasta aho
ra, sí nos comprometemos. No ignora
mos la responsabilidad contraída ante
el Partido y ante España. Respondere
mos, ahora y siempre de nuestra posi
ción ¿Es 4a mejor?
No afirmaremos
tanto. Lo único que decimos es que no
está a nuestro alcance cam biarla por
otra, y como en política se vive de
realidades, nos atenemos a éstas
y
procedemos en concordancia con las
mismas. Atentos, pues, a las realida
des que nos ofrece la tragedia en
que se halla nuestra patria, sin hipo
tecar nada, sin enajenar nada de cuan
fragios contra 32.
Se pone en discusión el voto parti
cular formulado por el compañero Toíregrosa.
Este compañero dice que él no es
contrario a la alianza con las fuerzas
monárquicas, que .estima son
una
fuerza de cierta efectividad que, uni
da a nosotros, puede ser utilizable a
los fines de derrocar a Franco. Sin
embargo— sigue Torregrosa— , tengo
muchas reservas en cuanto a la leal
tad con que puedan producirse, A
este respecto hace historia del com
portamiento de los monárquicos
en
tiempos de la República y de cómo se
unieron a los sublevados, expresión
negativa de la libertad
de democra
c i a Por e sa desconfianza con los mo
nárquicos es poi lo que el compañe
ro Torregrosa no abriga esperanzas de
que se pueda conseguir el propósito
que anima a los compañeros de la ma
yoría.
adoptada en el Congreso de 1948. Un
viraje grave sería — afirma Jimé
nez— modificar ahora la posición polí
tica del Partido, cuyas consecuencias
nosotros no queremos hacernos respon
sables. Por esto mantenemos el crite
rio manifestado en la Ponencia. Los
compromisos contraídos los yespetamos en la misma medida y propor
ción que los observen nuestros alia
dos occidentales, los monárquicos. an
tifranquistas. Lo que nos interesa es
volver a España. Ver liberada a la
Patria del régimen franquista. Lo de
más dependerá de como seamos, unos
y otros, cap aces de actuar. El Partido
lo hará — de esto nadie puede du
dar—, como corresponde a su respon
sabilidad para con España y con los
trabajadores de nuestro país.
En cuanto a
buscar una alianza
con los partidos republicanos, yo — di
ce Jiménez— , nada tengo que objetar
a tal deseo, pero sí me opongo a que
sea el Partido quien v ay a a hacer
propuestas. Las hicimos, de m anera
reiterada, en diversas ocasiones, y no
se nos hizo caso. Incluso se nos in
sultó. La voluntad del Partido es la
de aglutinar fuerzas para el fin de
acab ar con Franco y la Falanga, pero
no debemos actuar
como mendigos.
Lo impide nuestra dignidad. Quienes
quieran tratar con nosotros que ven
gan a l Partido. A todos escucharemos
si cumplen con el elemental deber de
respetamos. De otra m anera nada.
Rectifican,
sucesivamente,
Torre
grosa y Jiménez,
abundando uno y
otro en los mismos conceptos de sus
respectivas intervenciones.
La toma en consideración del voto
particular del compañero Torregrosa
es desechada por 90 votos contra 25.
Se ponen a discusión inmediatamen
te los capítulos tres y cuatro, en cuan
to se refieren a la gestión de la Co
misión Ejecutiva.
No me ha gustado que los compa
ñeros Prieto y Trifón Gómez en su con
junta proposición al Congreso recuer
den la Nota tripartita Lo quo en és
ta se prometía no se ha cumplido por
parte de las potencias firmantes de la
misma, y al recordar otra vez la men
cionada nota corremos el riesgo de
avivar de nuevo las esperanzas que
en la propia nota habían — yo entre
ellos— , depositando los españoles. Olvi
Intervienen en pro y en contra va
démonos pues —sigue diciendo Torrerios compañeros.
gosa— , de lo que prometían y no han
cumplido las naciones signatarias de
En este punto de los debates,
el
la Nota tripartita, y encaminemos nues compañero Aibar levanta la sesión.
tros esfuerzos a reconquistar colabora
•
ciones nacionales con las que hoy no
SEPTIMA SESION
contamos, para fortalecer los medios
que puedan acab ar
con el régimen
Se abre a las cuatro de la tarde.
franquista.
Preside Mariano Rojo.
Hemos tratado mal, 3i no es
que
Ocupa la tribuna el compañero Ro
despiadamente, a los partidos
repu
dolfo Llopis, para contestar a los cin
blicanos españoles, y con esto hemçs
co compañeros que en la sesión ante
perdido unos muy eficaces colabora
rior intervinieron pcn-a ocuparse de
ciones para las finalidades que per
los capítulos tres y cuatro de la Me
seguimos.
moria de la Comisión Ejecutiva, re
Para terminar — añade Torregrosa— .
lativos a la gestión de ésta.
sugiero que el Congreso acuerde re
El secretario general del Partido ha
comendar a la Comisión Ejecutiva que.
por escrito, requiera a los partidos re ce historia de las relaciones mante
nidas por la Comisión Ejecutiva en
publicanos para dar explicaciones en
el Exilio con las divesas que se han
relación con la conducta del Partido
para con ellos, y mediante conversa sucedido en el interior de España. En
ningún momento — afirma Llopis— ,
ciones, que establezcan bases de arre
hemos sido desconsiderados para con
glo y de armonía.
Por la Ponencia interviene el com el Interior, y en nombre de la Co
misión Ejecutiva
recabo que se nos
pañero Jiménez.
crea.
Hemos
mantenido,
eso sí, nues
El voto particular defendido por el
tras opiniones, que no siempre
han
compañero Torregrosa, a juicio mío
— dice Jiménez—, tiene la finalidad sid o. iguales a las çlel Interior, pero
de buscar coincidencias con el dicta lo hemos hecho con claridad y con
Estima la Comisión
men que la Ponencia no ha hecho vi toda corrección.
rajes. Se mantiene fiel a unas condi Ejecutiva que ha procedido bien man
ciones políticas que se han producido teniendo en cad a caso sus puntos de
de m anera independiente de nuestra vista, aunque estos hayan sido dis
pares con los del Inferior.
Esto no
voluntad y que en nada se han modifi
cado desde 1947. No comprendo có puede ser motivo de censura. Lo sería
mo puede pensarse en una modifica si nos hubiésemos plegado a criterios
ción de nuestra política. Y a se ha di equivocados. Tan es cierto qué la Co
misión Ejecutiva
no ha ocultado en
cho antes — yo lo repito ahora— , que
laboramos con los únicos elementos ningún caso su pensamiento a l Inte
de que disponemos, y mientras otros rior que, después de haber pasado por
no se pongan a la disposición del Par una crisis muy grave, el Interior re
tido no podemos
v a ria r la posición conoció que en el exterior habíamos
Termina Martínez Dasi haciendo
procedido con acierto.
cordial requerimiento a todos los s
A base de los aspectos a que se
ci alistas para que se mantengan
re fieren las líneas anteriores, Rodolfo
Llopis se extiende en amplias consi dos denfro del Partido para .que ést
afronte, en nombre de todos, los gderaciones para justificar el correcto
proceder de la Comisión Ejecutiva pa ves problemas que iendró necesida
de resolver cuando volvamos c
ra con el Inferior de España, y de
muestra con hechos que los compañe paña.
ros del Interior no fueron m altrata
Interviene Ferrándiz Alborz, quie
dos por la Comisión Ejecutiva.
establece un paralelo entre lo que so
La Comisión Ejecutiva ha manteni aspiraciones y realidades. A este
do sin desmayos la posición política
ñor se extiende en prolijas consider
del Partido y los compromisos deri ciones con respecto a la forma
vados dei acuerdo de los ocho puntos.
dem a de interpretar los acontecimie.
Las actividades de la Comisión Eje tos político-sociales en que trata
cutiva han sido expuestas ante el Con mundo de hallar sus formas de g
greso. Tenemos la satisfacción de ha bierno. Este concepto sírvele a
ber cumplido con nueáíro deber par a
rrándiz Alborz de arqumento
par
con los compañeros, el Partido y Es hilvanar largos y
bien
construid
paña. Por esto rechazamos las cen
párrafos de su discurso, para llegar
suras de que aquí se nos está ha
concretar su pensamiento en orden
ciendo objeto.
lo que debe ser la política del Pa
A continuación intervienen varios
tido Socialista Obrero Español com
compañeros, criticando unos y apro
instrumento r ev°luci°nario a l servid
bando otros la gestión de la Comisión
de la clase trabajadora y de Esparu
Ejecutiva.
E sa es nuestra misión, que debem
Se somete a votación la gestión de
cumplir — dice Ferrándiz Alborz—, e
la Comisión Ejecutiva correspondiente
fres etapas. Las concretó el orador e
a los capítulos tercero y cuarto, que
esta forma:
es aprobada por 111 votos contra 22.
Primera:— Derribar a Franco. Proc
Se vota a continuación la gestión
dimiento: el revolucionario. Todos 1“
total de la Comisión Ejecutiva y se
medios y todos los esfuerzos debe e
aprueba por 144 votos contra ¿5.
caminarlos el Partido hacia este
Segunda:— Etapa democrática,
POLITICA DEL PARTIDO
cuestión del régimen es, al prindpi
secundaria. La cuestión previa
Se ab re debate sobre orientación
siste en hallar la convivencia dem
política del Partido on el futuro.
erótica.
Sirve de base para este debate el
dictamen mayoritario de la Ponencia.
Consume el primer tumo en contra
el compañero Silviano Sánchez, quien
exam ina diversos aspectos del proble
ma general polítco de España. Dice
que con e l pacto d e los ocho puntos
nos hemos enlazado con los monár
quicos, habiendo dado pie con esto
para que se produjera el desconcierto
que se originó en el Interior y que
llevó a los compañeros de allí a ad
quirir compromisos contrario, inclu
sive, al pacto de los ocho puntos.
T ercera:— El régimen. Una sencill
continuidad de la etapa anterior. D~
pende de las relaciones políticas qu
se establezcan y de cómo ésfas pu
dan cristalizar.
Termina diciendo que la minoría
declina en la mayoría todas las res
ponsabilidades que pueden producirse
por la errónea política que se le ha
imprimido al Partido.
Yo suscribiría — comienza dicien
Albar—, muchos de los conceptos qu
en defensa de su voto particular, ac
bamos de escuchar de labios del co
pañero Ferrándiz Alborz. Son aquélk
en que trata de hallar la fórmula
convivencia democrática entre los *
pañoles, capaz de poner a nuest
pueblo en condiciones
de darse
forma de gobierno
que le permi!
hallar la justa paz que tanto anhe:
mos todos. A lo que no llego es
comprender la fórmula que nos co
duzca a la finalidad perseguida
política no basta estar poseídos
buenos deseos, pues éstos, la may
parte de las veces, se pierden en
diario batallar, a virtud de que
siempre obran los hombres de bu
na fe. Preferible es, pues. íraíar
hallar fórmulas de coincidencia,
quiera no sean más que momentané
si tenemos la esperanza de hallar
final del sendero el
amplio camú
que nos lleve, más fácilmente,
m e t a de nuestras reivindicación*:
Creemos no desconocer que nos ac
chan muchos peligros, pero conver.
dos como estamos de nuestra cape
dad de luchadores no tenemos incc
veniente en afrontar no Importa
situación con tal de arrancar a Esp
ña de las inmundas garras de la
ranía que la deshonra. No he de oc
tar que —yo por lo menos—, no
perdido totalmente
la confianza
los hombres. Todavía sigo creyer.'
en las rectificaciones ajenas. ?
Interviene
Martínez
Dazi.
C ada Congreso que reúne el Par
tido tiene, como misión esencial, an a
lizar la gestión de la Comisión Eje
cutiva que ha de cesar en sus fun
ciones, aprobarla o desaprobarla, y
fijar la orientación política a desarro
llar en ©i futuro. Pues bien; la ges
tión de la Comisión Ejecutiva la he
mos liquidado en el curso de la se
sión anterior. No voy ha ser yo quien
vuelva sobre ella. Fijo mi atención
en el fufuro, y del pasado sólo recojo
las lecciones que me sirven para ma
ñana.
Me interesa — como a todos— , que
Franco desaparezca del escenario po
lítico de España, y con Franco, la F a
lange y el sistema de gobierno de la
trocinio y de terror que sufre nues
tra patria. P ara esta finalidad se re
quiere una política, y ésta no puede
ser otra que la que señala la Ponen
cia.
Tratamos de hallar los medios'
que permitan devolver a los españo
les la libertad necesaria para que se
produzcan en orden a los destinos de
la patria, sin perjuicio, por nuestra
parte, de mantener los principios esen
ciales de nuestro Partido, consisten
tes en la defensa de los derechos de
los trabajadores y de los ideales so
cialistas.
Termina diciendo que volveremos
España y espera ver allí al Pari:
más unido que está ahora, impulsa
do hacia la meta de sus reivindic
ciones políticas y sociales al prolet
riado de nuestro pueblo.
Interviene Manuel Albar, en pro
la Ponencia.
rja esfa creencia no se ha marchita
do en mí es por lo que he mantenido
-y conmigo la agrupación de Méxi:o—, que no nos hemos embarcado
5a una funesta aventura al aliam os
ron los monárquicos* antifranquistas
on el propósito de acabar con el re
amen del generalísimo.
La política señalada por el Partido
en 1947, esbozada en el Congreso de
946 y ratificada' por el de 1948, surrió en América. La diseñó, en 1944,
¿a La Habana (Cuba), el compañero
meto, y la hizo suya, a propuesta
fnierl nía precisamente, la Comisión Ejea
-jtiva que por aquel estonces regía,
>n el exilio, los destinos del Partido.
<o tengo por qué rectificar mi posi•¡ón. En el mismo caso s e encuentra
: Agrupación de México. Seguimos
pegados a la misma política, entre
iras razones porque no se nos ha
irecído ninguna otra alternativa, sal: que no haya sido la de incurrir
n errores en los que no estamos disiestos a que de nuevo incurra el
nrtido.
Comprendo que la impaciencia hadecir a compañeros nuestros que
pesar del tiempo transcurrido, la
solución del
problema de España
se ha producido. Así es, efectiva¡nte, y no somos nosotros quienes
*nos lo sentimos. Pero no podemos
izgar por el tiempc la bondad o no
nuestra política.
Otros factores,
¡áependientemente de nuestros
detos son los que entorpecen la perse|dda solución. A pesar de esto, sinamente creemos que no estamoá
alizados. Nuestra acción tiene cera Franco, y esto, por sí solo, y a
mucho. Desde luego, mucho más
'çiifiJo que hayan hecho nuestros de•/ore6.
no perdemos las asistencias que
nos dispensan en el exterior, si da
is, a quienes estamos en el deber
hacerlo, la seguridad de que la
da de Franco no originará baños
sangre a nuestro país, cósechare¡ el fruto de nuestras sembradas
peranzas. )fo formo al lado de aque
que sin hacer
dejación de la
ipia estimación, sin caer en clauac^«3ciones vergonzosas o vergonzancspiran a devolver a España, de
ñera incruenta, su propia persona
¡d, y para esto entiendo que el
:o medio de que disponemos es
de fortalecer la política del Parde acuerdo con la resolución que
Congreso trae la Ponencia dicta*
ihe limadora.
Interviene, en contra del dictamen,
compañero W enceslao Carrillo,
levanta la sesióp.
OCTAVA SESION
ih comienzo a las diez de la no$. Ocupa la presidencia Mariano
bui
Ocupa la tribuna el comfieñero TriGómez.
No tengo e l propósito — dice TriGómez— , de construir un discurMe limitaré, exclusivamente, a dar
Congreso las explicaciones que, a
do mío, son necesarias. No tengo
Prepósito de convencer a los deledos. Estimo que y a tenéis adoptada
c posición determinada y que os
luciréis de acuerdo con ella,
con
discursos tratáramos
de
, a Franco del poder, a buen se3 que no habíamos de conseguirlo
ós. Por esto, cuando se debate
1 cuestón en público, yo trato de
Parco en mis manifestaciones. No
ra por nada del mundo entor-
pecer las actividades que, con más o
menos acierto, se están llevando a ca
bo para echar a Franco del Poder.
Por esto, si alguien tiene una situa
ción delicada en la tribuna, ése soy
yo.
Declaro que no soy responsable de
los declaraciones que se me han atri
buido y de las que ha dado lectura,
en el turno de su intervención, el com
pañero Carrillo.
Que respondan de
lo que hayan escrito los autores de
las declaraciones que se me atribu
yen. Mi pensamiento, por entero, lo
descubriré ahora ante vosotros.
Lo
h a jé en cumplimiento de lo que es mi
deber.
El Partido ha escogido una posición
política y no lo ha hecho alegremen
te, pues para nadie es un secreto que
hemos estado presentes, desde el pri
mer momento, en los lugares y orga
nismos donde se podía hacer, junta
mente con otras organzaciones polí
ticas y sindicales, una labor útil para
obtenerse la liberación de España. Se
refiere a cómo estuvimos en la Junta
de Liberación antes de que se consti
tuyera el primer gobierno republica
no, y de cómo formamos parte del
primer Gobierno, al lado incluso de
los comunistas. Razona cómo hubimos
de llegar a fijar la actual posición
política del Partido, siguiendo un pro
ceso de eliminación después de com
probar la ineficacia de los distintos
gobiernos de- que formamos parte.
La conducta del Partido la reputo
intachable, pues a nadie enqañamos.
Nos produjimos en toda ocasión con
la mayor claridad y la máxima rea
lidad, tanto con los hombres como
con las instituciones-, pero y a adver
timos en su tiempo y lugar que el
Partido se recervaba el derecho de pro
ceder según las circunstancias, y és
tas nos llevaron, con gran pesar de
nuestra parte, a adoptar la política
que al presente mantenemos.
Con la C. N. T. hemos procedido
con exquisita corrección. No tengo in
terés en levantar ningún muro entre
los partidos republicanos y nosotros,
pero mucho menos me interesa levan
tarlo entre la C. N. T. y el Partido.
Con la C. N. T. nos ligan más cosas
que con los partidos republicanos, y
a pesar de todo siempre está mi ánimo
inclinado a convivencia, pese a la ac
titud incomprensiva en que se
han
producido con respecto a nosotros par
tidos políteos y organizaciones sindi
cales. La C.N.T no siempre se ha pro
ducido con lealtad en relación
con
nosotros. Estaba a nuestro lado, en Es
paña, formando parte en la Alianza
de Fuerzas Democráticas, y cuando la
requerimos en el exterior para que al
lado nuestro colaborara en la Comi
sión Especial, halló la manera de ex
cusarse. A pesar de esto trataba di
rectamente con la Confederación Es
pañola de Fuerzas Monárquicas bus
cando una resolución política al pro
blema de España( al margen del Pac
to de los Ocho Puntos. Cuando esto
sucedió es cuando nuestros compañe
ros del Interior rectificaron una posi
ción que perjudicaba la política del
Partido.
Nosotros tratamos por todos los me
dios que están a nuestro alcance de
llevar a realidades el pacto estableci
do con los monárquicos, pero quiero
dejar bien sentado ante el Congreso
que aún en el caso de que llegáramos
a un cambio de la situación política
de nuestro país sin poder aplicar des
de un principio el contenido de los
ocho puntos del pacto, a los hombres
que estén- en la Comisión de Enlace
no se les podría acusar de traición.
No seríais justos — hablo en supues
to— si tal hicierais, siempre, natural
mente, que tales hombres no impliquen
al Partido en la situación que se crea
rá para sustituir a Franco.
Sigue Trífón Gómez su discurso, y
se extiende en amplias manifestacio
nes ante el Congreso para justificar
cómo, a virtud de quedar establecido
el pacto, nos ha sida permitido pre
sentarnos en
varias Cancillerías, y
previa conformidad con las exigen
cias de la Nota del 4 de marzo de
1946, recabar el cumplimiento de los
compromisos, contraídos.
Da lectura
al párrafo tercero de la Nota triparti
ta y añade a
continuación que el
Partido puede hacer caso omiso de
la Nota y lanzarse por otros derro
teros como preconizaba, en su discur
so el compañero Borona, pero esto
no aportaría otro resultado que el de
fortalecer a Franco en el Poder.
Razona a continuación que
sólo
mediante las ayudas con que ahora
contamos y otras que se nos puedan
sumar — confiamos obtenerlas— po
dremos ver desplazado a Franco del
Poder.
El compañero Prieto y yo tenemos
señalados dos límites que no podemos
franquear.
Son estos No disponer de la volun
tad del pueblo español ni hipotecarla,
por la sencilla ja z ó n de que no nos
pertenece. Preservar el decoro, la se
riedad y la dignidad de nuestro Par
tido, no aceptando por anticipado si
tuaciones
políticas mientras no
se
planteen y se conozcan.
Tened la seguridad — concluye Trifón Gómez— #ue esos dos limites no
han sido ni serán rebasados por noso
tros.
A continuación rectifican los compa
ñeros Carrillo y Trifón Gómez, mante
niendo sus respectivos puntos de vista.
Terminados todos los turnos se pone
a votación el dictamen de la Ponencia,
que da el siguiente resultado:
En pro de la Ponencia, 4.235 votos.
En contra de la Ponencia, 741 votos.
NOVENA SESION
Preside el-com pañero Rojo. Se pone
a debate la ponencia de " Propaganda
y Prensa".
Se aprueban, después de ligeras in
tervenciones de algunes compañeros,
los apartados primero al quinto. El
apartado sexto da lugar a debate, en
el que interviene Albar para decir que
no entiende la invitación que se for
mula a los redactores de "Tribuna",
de México, para que colaboren en "El
Socialista", teniendo en cuenta que los
redactores de "Tribuna" están
so
metidos a excediente incoado en la
Agrupación de Méxco.
Como Borona insiste en que se man
tenga la invitación se vota la toma en
consideración, rechazándose
por 54
sufragios contra 36.
Se aprueban a continuación
los
apartados séptimo al duodécimo.
Acto seguido el secretario general,
Llopis, da lectura al texto elaborado
por la Ejecutiva como propuesta pa
ra resolver en definitiva el caso del
compañero Eprique de Francisco.
El dictamen de la Ponencia "V a
rios" es aprobado con ligeras modi
ficaciones.
LAS DELEGACIONES FRATERNALES
Sucesivamente hacen uso de la pa
labra los siguientes compañeros: Mar
tínez Dazi. por la Federación de Ju
ventudes Socialistas de Epaóa; José
Barreño, por la
Unión General de
Trabajadores de España; Begarra. del
Comité Directivo del S. F. I. O.; Vi
dal, de la S. F. I. O., y Raymond Badiou, alcalde de Toulouse.
Los citados compañeros pronuncia
ron extensos discursos enalteciendo el
historial de nuestro Partido y formu
lando sus votos por el pronto retorno
a España y el fin del régimen político
franquista. Merecen
destacarse, por
sus conceptos, los discursos de los
compañeros Vidal y Badiou.
El propio Llopis da cuenta de los
mensajes de adhesión que se han re
cibido y que se refieren al Partido
Socialista Unitario de Italia, Partido
Laborista, Partido
Social demócrata
Ademán, Partido Socialista Austríaco,
Partido Socialista del Canadá, Parti
do Socialdemócrata de Dinamarca,
Partido Social-demócrata de Suecia,
Partido Socialista Griego, Partido So
cialista Suizo, Partido Socialista Lu
xemburgués y Partido Socialista No
ruego.
Se reanudan las labores, y se acuer
da que la Comisión Ejecutiva tenga
su residencia en Toulouse.
Se designa a les compañeros Ria
za. Iglesias y De las Cuevas para es
crutadores de la elección de la Co
misión Ejecutiva.
Se levanta la sesión.
DECIMA Y ULTIMA SESION
Da comienzo a las tres de la tarde
del día 25.
Preside el compañero Rojo.
Martínez Dasi da lectura a la Po
nencia "Cuestiones Internacionales".
Intervienen estudiando diversos as
pectos de esta Ponencia, los compa
ñeros Ferrándiz Alborz y Borona, quie
nes hacen diversas sugestiones que
son aceptadas por la ponencia.
Ocupa la presidencia Albor.
Preguntado el Congreso si tiene pro
posiciones urgentes que presentar, no
hay ninguna.
A propuesta de Barreiros, se acuer
da que la Sección de la localidad don
de resida la Comisión Ejecutiva de
signe a los compañeros que han de
integrar la Comisión Nacional de Con
flictos.
Pradal propone que se tomen las
necesarias disposiciones para honrar
la memoria del apóstol del socialis
mo español. *Pablo Iglesias, con moti
vo del próximo centenario de su na
cimiento.
Albar propone que se envíe un fra
ternal m ensaje a los compañeros del
Interior.
El Presidente, Manuel Albar. da por
terminados los trabajos del IV Con
greso, pronunciando la siguiente alo
cución:
Compañeros delegados: Con la de
signación de la nueya Comisión Eje
cutiva, cuya relación acab áis de es
cuchar, culminan y terminan los tra
bajos del IV Congreso del Partido So
cialista Obrero Español en el Exilio.
Como presidente que me ha tocado
ser por vuestra voluntad, debo decla
rar, al término de las jom adas del
Congreso, que podemos sentimos una
vez más satisfechos de la tónica que,
como socialistas, hemos dado a nues
tras reuniones.
La altura que han revestido las dis
cusiones; la moderación en los argu
mentos expuestos; la serenidad con
la que se han producido cuantos com
pañeros intervinieron en los debates;
el estilo, en fin por decirlo con pala
bra gráfica, que ha caracterizado el
desarrollo de las sesiones del Con
greso, son motivos más que suficien
tes para que, a l separarnos, nos sin
tamos contentos de nosotros mismos.
No hay nada perfecto en la vida,
y menos que nada la condición de
los hombres. Nosotros, militantes del
Partido Socialista Obrero Español, no
hemos abrigado jam ás la pretensión
de ser perfectos. Viene a mi recuer
do la evocación de uno de los gran
des pintores del Renacimiento, Andrés
del Sarto a quien sus discípulos elo
giaban con vivo entusiasmo la per
fección de sus obras; y él acostum
braba a responder
negativamente:
"Tododavía no, todavía no". Es lo que
nosotros decimos también cada vez
que la fortaleza y la calidad moral de
la comunidad socialista, se pone
a
prueba. Todavía no hemos logrado la
perfección, no la lograremos jamás,
pero en el camino sin fin que es la
vida, la aspiración de ser cada día
más perfectos y que nuestras tareas
alcancen un grado mayor de bondad,
es una aspiración que nos sirve de
espolique en la realización de nues
tros actos.
O Congreso ha
tomado acuerdos
que constituyen desde ahora la polí
tica que ha de regir los destinos de
nuestro Partido. De estos acuerdos so
mos responsables
por igual todos;
quienes hemos coincidido en la opinión
mayoritaria y quienes han disentido
de ella, porque entre nosotros el he
cho de estar en minoría no quiere
decir en ningún modo que quienes
han alcanzado la votación mayorita
ria tengan más entendmiento, ni mas
capacidad, ni más amor al Partido
que quienes han quedado en mino
ría. Somos todos uno y lo mismo, y
cuando ponemos fin a cada Congreso
del Partido, superando las diferencias
de opinión, volvemos a ser la m asa
homogénea del Partido y a su ser
vicio. Vamos a separamos. Esperan
zados? Si debo medir el grado de ilu
sión que alienta en vosotros por e i
que alienta en mí. sí. Yo tengo la
creencia de que se acerca para nos
otros la hora del retomo. En medio
de la insaciable añoranza que llena
todas nuestras horas y que es a la
vez fuente de melancolía y de es
peranza, quiero entrever el final dei
este tránsito de desventura que noa
ha dispersado por los caminos del
mundo. Tengo la convicción — si fra
caso en mi profecía tanto peor para:
mí y para todos—, la convicción ínti
ma de que es éste el último Congre
so ordinario que el Partido Socialista
Obrero Español celebra en el exilio.
En tanto llega la hora feliz del re
greso a nuestros tierras nativas, com
pañeros delegados, cada uno de no
sotros vamos a
marcr>cr a nuestro
punto de destino para seguir trabajan
do, o morir en el surco si es preci
so. porque todas las tierras, la pro
pia y la ajena, son tierras laborables
para un socialista. Vamos a seguir
trabajando por nuestro Partido, seguir
trabajando por España a la sombra
de las viejas banderas, más queridas
y más gloriosas cuanto más ensan
grentadas. Con la fe socialista
de
siempre, vamos a seguir manteniendo
el espíritu de vencer que debe ser an
sia de todos nuestros afanes. Compa
ñeros congresistas: ningún epílogo de
be s e t largo, y no lo será el mío. Quie
ro terminar despidiéndoos con dos ví
tores tradicionales: ¡Viva el Partido
Socialista! ¡Viva España!
(Gran ovación. Les delegados,
pie, cantan La Internacional).
en
¿Tenemos otra guerra mundial en puerta? Diríase que ya
se masca. Los síntomas visibles parecen fatales. Los gobiernos
deliberan noche y día con sus Estados mayores. Los parlamen
tos votan créditos militares extraordinarios y algunos astronó
micos, como en Washington. Los ejércitos limpian el orín de
sus armas, las marinas carenan sus buques, los aviones des
perezan sus alas y todos pensamos con angustia dónde bus
car un refugio cuando empiecen a llover bombas atómicas.
De pasada diré que el Gobierno británico, previsor acaba
de publicar un folleto alentándonos a ser un poco estoicos y
no salir de estampía para algún oasis en el centro de Africa
o para alguna cueva bien resguardada en los Andes, en el
Kilimanjaro o en el Himalaya. La noticia de esa publicación
puso carne de gallina hasta en los temperamentos más heroi
cos, que no escasean en este país: hacía casi palpable el nue
vo y pavoroso peligro. Pero su lectura no es tan aterradora.
Sus previsiones se fundan en lo ocurrido en Hiroshima y Na
gasaki. Según los técnicos que fueran allá a estudiar pruden
temente en cabeza ajena los efectos de la bomba atómica, si
murieron tantos japoneses de aquel primer experimento casi
fué por su culpa, por imprevisores y porque sus refugios y otros
medios de defensa eran inadecuedos. Conocemos ya, por las
bombas preatómicas, algunos de esos efectos, como la onda
de explosión, que arrasa grandes y numerosos edificios como
si fueran castillos de naip>es, y los incendios, ambos muy peli
grosos sin duda para la existencia individual, pero no morta
les para la vida de un pueblo: aquí están el inglés y el ale
mán de la última guerra para desmentirlo. Eli efecto la radio
actividad, producida p>or los rayos gamma y los neutrones al
estallar la bomba, no se conoce aún en Europa como arma
de combate; pero el folleto nos promete que acaso es el que
puede evitarse más fácilmente. Por otra parte, cada bomba
atómica es carísima, tanto por lo menos como la construcción
de un acorazado. De modo que aun suponiendo que la posea
más de un país, no puede prodigarse: es un artículo de lujo
que no todos se pueden permitir todavía. Y en fin, a los avio
nes de caza no les será difícil derrivar o desviar los pocos porta-bombas atómicas que nos visiten. Una vez más, un arma te
rrible —y todas las nuevas lo parecen—, habrá encontrado las
contraccrmas que neutralicen o por lo menos amengüen consi
derablemente su acción destructora. Todo veneno tiene su tria
ca. La humanidad no perecerá de bombas atómicas ni de nin
guna otra especie. Respiremos y dejemos, pues, de pensar en
el Himalaya, en el Kilimanjaro, en los Andes o en los desiertos
africanos.
Volviendo a los síntomas perceptibles de guerra inminen
te, quizás el más alarmante para muchos sea esta pasión pa
cifista que de un tiempo a esta parte se ha apoderado de los
dirigentes rusos y de su clientela bucelaria y genízara en los
demás países. Menudean los Congresos, los mítines, los mani
fiestos y manifestaciones de paz, organizados por orden de los
bonzos de Moscú y secundados con obediencia cadavérica
por sus secuaces autómatas del mundo entero y por algunos
pacifistas tontos de buena fe que nunca faltan en estas farán
dulas ideológicas; en este país los hay hasta en la mayoría
parlamentaria laborista. La mala fe de los sátrapas de Moscú
es tan paladina e indestructible, que basta que digan cual
quier cosa para que creamos inmediatamente que están pen
sando la contraria. Nos hacen dudar hasta de las verdades
axiomáticas, cuando ellos las afirman, y si un día proclama
ron que el sistema de Copérnico ha entrado a formar parte
de la infalible ciencia soyietico-leninista-stalinista, empezaría
mos a sospechar si Ptolomeo no tendría razón.
En un régimen donde todo es ermética propaganda, fic
ción, máscara, consigna, fraude, superchería, mendacidad, las
palabras no significan lo que a los demás nos enseñan el uso
corriente y los diccionarios autorizados, sino lo opuesto. Para
entender con exactitud el lenguaje comunista, hay un método
indefectible: sustituir los vocablos por sus antónimos. Esto ha
ce suponer que cuando tanto se desgañifan pidiendo la paz
—que sólo ellos alteran—, en todos los países en todos los
tonos y en todas las lenguas es que su intención es alterarla
por completo y lanzarse a la guerra contra el resto del mun
do. O si vis pacem para bellum (si quieres la paz, prepara la
guerra) de los romanos, ellos lo han transformado en si vis bellum para pacem (si quieres la guerra prepara la paz).
Con esta tesis muy razonable, como fundada en tantos
antecedentes de mixtificación y embaimiento, tengo que disen
tir de ella. Por una vez, creo que los rusos dicen lo que sienten.
Quieren la paz. Pero entendámonos. La paz que ellos quieren
no es el ente metafísico y utópico de los que sueñan en la paz
perpetua. No es una paz noble y generosa, de fraternidad uni
versal, como la de los viejos apóstoles del pacifismo romántico
de los siglos XVIII y XIX. Los rusos, gente realista si la hay,
quieren la paz a su medida, ahora y aquí, en su territorio, no
mañana y en el resto del planeta. Quieren una paz grande
que les deje en paz internacional para hacer ellos sin interfe
rencias, sus pequeñas guerras y revoluciones locales. Es la
misma estrategia de Hitler: conquistar pueblos uno por uno
LA
R U S IA
GUERITE
COREA
TlE S 1
»A Ñ A
a r a q u ista in
y así acabar conquistando el mundo. En vez del ataque brutal
de frente, a la manera nazi, ellos han renovado, en proporcio
nes gigantescas y mucho más sutiles, el ardid homérico del
caballo de Troya, de la quinta columna, que ya no viene de
fuera: el enemigo está dentro, los traidores son de casa, her
manos cainitas de los traicionados. Así se han adueñado de
unos cuantos países limítrofes en Europa, han ensayado con
éxito la estratagema en China y creyeron que todo el monte
iba a ser orégano en Corea
Por primera vez, la zangamanga les ha salido mal. Espe
raban que ausentándose del Consejo de las Naciones Unidas,
éstas se limitarían a protestar académicamente, a rechinar un
poco los dientes y a la postre a resignarse ante el hecho con
sumado. No se bon resignado ni se resignarán. Se acabaron
los golpes aislados y a mansalva, las revoluciones y guerri
llas locales impunes. Yo creo que en sus planes Corea era
algo más que un objetivo limitado: ha sido también un piedra
de toque para conocer el grade de preparación y sobre todo
de resolución de las Naciones Unidas, pero especialmente de
los Estados Unidos. La impreparación, como hemos visto, no
podía ser más lamentable —al parecer, las delicias de Capua,
después del triunfo, son un factor permanente y trágico de la
historia, sobre todo en los pueblos democráticos, eternamente
pacifistas y confiados aun en peligro de muerte—; pero la re
solución, hay que reconocerlo ha sido asombrosa. Un gesto
semejante cuando la ocupación nazi de Austria y Checoeslo
vaquia en 1938, quizás hubiera evitado la segunda guerra
mundial. Es probable que ahora evite la tercera. Corea iba a
ser el conejo de Indias experimental. La inacción de las Nacio
nes Unidas hubiera estimulado a los maeses Pedros del reta
blo de Moscú a repetir el golpe en otro lugar donde el presti
gio y el botín fueran más suculentos: tal vez en Yugoeslavia,
tal vez en Persia, La acción les está haciendo meditar. Persia o
Yugoslavia o ya cualquiera otro punto del planeta, sería lo
que fué el ataque a Polonia en 1939; la gota de agua que des
borda el vaso, el signo de otra guerra mundial.
Los rusos no lo sabían antes de Corea. Ya lo saben. Ellos
no son tan estúpidos como Hitler, que asombrado de que la
Gran Bretaña le declarase la guerra, preguntó a Ribbentrop:
"¿Qué hacemos ahora?” Ellos saben lo que hacer y más aun
lo que deben no hacer si quieren que la mayor parte del mun
do no les declare la guerra. Aunque nunca me ha gustado el
oficio de profeta, como no sea después del evento, por una vez
me atrevo a predecir que los rusos harán todo lo posible para
evitar una guerra grande, por ahora, Tienen miedo. No lo digo
con intención denigrativa. El miedo racional ante un peligro
positivo es una forma del instinto de conservación. Ante un
riesgo vital, sólo un mentecato o un suicida no sienten miedo.
La camarilla rusa no es suicida ni mentecata. Todo este febril
azacaneo pacifista no es una mera cortina de humo para celar
el brinco inminente en la guerra grande. Es ansia angustiosa
de no ser atacados. No lo temen por el pueblo ruso, que les
tiene sin cuidado, ni por su patria rusa, que es inmensa y geo
gráficamente inconquistable, como nó sea por una horda asiá
tica afín. La temen por ellos mismos. Fueran cuales fueran las
peripecias de otra guerra mundial, los dirigentes rusos temen,
no sin razón, que ella acabaría con su dictadura. Y ellos acaso
acabasen en los patíbulos de Nuremberg, sombrío precedente
pe ra todos los perturbadores de la paz. No van errados en ese
cálculo. Por eso quieren eludir la guerra grande. Creo que por
primera vez no mienten.
Pero la guerrd de Corea, perdida para los agresores a pe
sar de todas las ventajas de su iniciativa, puede prolongar se,
por la misma razón que tuvo Rusia para prolongar la de Es
paña. El paralelo merece que nes detengamos un momento.
Rusia nunca quiso seriamente que la República española ven
ciera, pues de otro modo la hubiera ayudado con la misma de
cisión y el mismo volumen con que Alemania e Italia ayuda
ron a los insurrectos. No lo hizo. No le interesaba y lo temía.
También entonces su numen era el miedo, constante deidad
soviética. Presentía el ataque de Alemania, como ahora cree
presentir el ataque norteamericano, y la guerra de España fué
una excelente diversión estratégica para tener ocupados a los
nazis lejos de sus fronteras. Mientras durase la guerra españo
la, los soviets podían dormir a pierna suelta. Ayudó cicatera
mente y haciéndose pagar a peso de oro —del oro nuestro que
tenía y sigue teniendo en su poder, a menos que Negrín, el
único español que lo sabe, nos pruebe lo contrario— , para
prolongar la guerra en España, pero sin querer la victoria re
publicana, que hubiera exasperado y acaso movido a Hitler
a volver sus armas contra Rusia. Temía a Hitler en la paz y a
Hitler vencido por los ri bpañoles. Su intervención''
en España fué un baili Ua floja entre dos miedos
aparentes y uno solo vi Isla que abandonó la carta
de la República Español uar, como creyó, a Hitler,
He dicho varias veces i que estoy convencido de
que el pacto ruso-alenu Jvo su origen en la guerra
de España, en la desen i de la causa republicana
Era el precio preliminar
cuando pensó que ya
día no lejano tengamos
que Hitler exigía. Es
la prueba documental
del que desempeñó en
Su papel en Corea
en la nueva fase de la
España: apoya a los
aier a los americanos en
guerra, el móvil es el
una guerra local, dar hpo, diferir todo lo posible
Id guerra grande. Ao legar también a un pacto
con los Estados Unidi he con las Naciones Unidas, abandonando en lortuno a los coreanos del
Norte. En el instante e: ise anuncia el retomo del
Naciones Unidas. Ya se
delegado soviético al
verá si el gesto auguri a o un nuevo desafío dinorteños de Corea tienen
plomático. De todos
que depender de una pa ilimitada, no les arriendo la ganancia. Los n kspañoles sabemos algo y
aun algos de la eficacii rá de esos concursos moscovitas. Pero la guern (crga y la psicosis que ha
creado, o más bien'inti (que existía anteriormente,
nos obliga d revisar ni na, el de España, a la luz
de las nuevas circunsti |ues de todo, lo que ocurre
; de interesamos sino en
o pueda ocurrir en el
función de los destinos ís. Asi piensan todos los
demás respecto del su; i, volviendo las espaldas
a todas las legiones e: litares o civiles, actuales o
futuras.
coreana ha sido un re
Sería necio negar
fuerzo para Franco. Sí uniese, debiera ser lo con
trario; pero es rarísimi te discurre. El caso es que
estos días vuelve c hi crue de costumbre de ese
risible mito del valor a1 España en caso de guerra
con Rusia, per haber íodigiosamente el número
de les que la creen in< lisamente cuando hay mayores garantías de qui i los últimos tres o cuatro
años de guerra fría, a ía que Rusia, viendo la in-
LA INTERPRETACIOWNA DE LA DEMOCRACIA.
defensión terrestre, la desidia y al apocamiento de sus exalia
dos, se arrojase sobre una Europa inerme y acobardada y que
sus ejércitos llegaran en un santiamén con sus botas de siete
leguas a los Pirineos, se comprende que entonces se viese en
esa barrera natural un obstáculo mágico infranqueable, mil
veces desmentido por la historia sin embargo. Las tropas ru
sas lo hubieran desmentido con paco esfuerzo una vez más.
Y dentro del territorio español no iban a deterlas las tropillas
azules o más bien verdes de Franco, entre otros motivos por
que el noventa par ciento de los españoles se sumarían a los
invasores, sean quienes sean y aun odiándolos, parque el odio
a la inepta tiranía de Franco es mayor. Pero después de la
decisión de las Naciones Unidas sobre Corea y del colosal re
arme de las anglosajonas han emprendido, tal temor es insig
ne simpleza. La guerra coreana y acechando tras ella el esplectro de la bomba atómica norteamericana son la más firme
garantía de seguridad que hasta ahora ha recibido Europa
frente a Rusia. Pero si los ruscs no atacan y los norteameri
canos no se aventuran a una guerra preventiva, como es lo
probable, ¿dei qué les sirve la España de Franco a las Nacio
nes Unidas? Inútil en la guerra, esa España es absolutamente
innecesaria en, la paz.
Pero las democracias no lo ven así. Ellas también tienen
miedo, miedo irracional, que es el peor de todos, ahora acre
centado a límites patológicos par la guerra coreana, y pien
san, hoy más que nunca, que la posición de España es pieza
indispensable en la partida de ajedrez bélico con Rusia. Sólo
así se explica que aquí tenga eco una cínica propaganda que,
interpretada y juzgada ccmo se merece, debiera ser motivo
suficiente para liquidar el gobierno de Madrid manu militari b
de cualquier otro medio. Me refiero a los alardes insensatos y
procaces de ese gobierno, en la prensa y en la radio, de que
ellos fueron los primeros europeos, después de los nazis, en
dar la batalla a la Rusia soviética en su propio territorio. La
natural respuesta de las democracias debiera ser: "¿Ah, sí?
Estáis satisfechos de haber enviado una división de óp>era bufa
contra los rusos, y lógicamente estaríais mucho más si os hu
biera sido posible despachar cien divisiones, como balandro
namente prometisteis. Vuestra satisfacción se hubiera elevado
a frenético entusiasmo si con cryuda de esas cien divisiones
hubiéseis obligado a Rusia a morder el polvo, y entonces Ale
mania triunfante en el Este y disponiendo de las enormesriquezas naturales de aquel pxrís, se hubiera vuelto a Occiden
te a triturar primero a Inglaterra y después a los Estados Uni
dos y a toda América. ¿Y queréis que nosotros ingleses y
americanos, os estemos agradecidos y os premiemos un acto
que de haber logrado la plenitud que estaba en vuestro de
seo. aunque no en vuestro poder, hubiera sido el fin de nues
tra existencia como naciones independientes y hombres libres?
¡Pues tomad!"
Ponga el lector lo que quiera en ese "tomad", desde una
operación de policía, no menos justificada que en Corea, por
los orígenes del crimen y p>or la contumacia de los criminales,
hasta un bloqueo económico, pasando por el tribunal de Nu
remberg. Desgraciadamente, los más interesados después de
nosotros, las democracias que Franco y sus comilitones que
rían aniquilar por podridas y funestas, no ponen nada, como
no sea una sonrisa de sorpresa V agrado cuando oyen o leen
esas soflamas contra Rusia que parecen arrancadas del "Mein
Kampf" de Hitler, y como si no hubiera más españoles antico
munistas que la oligarquía predertoria y pretoriana que desan
gra y envilece a España. O, lo que es peor, ponen una invita
ción capciosa a que la España de Franco sea admitida al
Pacto del Atlántico, como la contenida en una pregunta que
un diputado conservador hizo recientemente al Gobierno labo
rista. Atlee le contestó que una "asociación más estrecha de
España ccn los países del Pacto Atlántico no fortalecerá en
este momento (attrhe present time), la colaboración de esos
países contra el comunismo soviético.
La respuesta de Atlee fué discreta e inteligente, como todo
lo que el dice; pero ese "en este momento" no es nada tran
quilizador, pues el momento oportuno a que implícitamente
alude lo mismo puede ser el problemático de la desaparición
de Franco que el de una agravación de las circunstancias in
ternacionales que obligue al trago amargo de tener que pe
char con su concurso. Esto último será la intervención que
habrán dado los gobernantes de España, su última tabla de
salvación, ccmo se imaginan, y si por un momento pensaron
retirarse ante la odiosidad interna y externa que las envuelve,
es natural que ahora, por efecto de la guerra! de Corea, deci
dan prolongar la resistencia en su plaza situada hasta el último
límite.
La nueva situación creada o agudizada por la guerra
coreana nos fuerza a volver a meditar en la eficacia del pacto
monárquico-socialista. Las expectativas de este pacto fueron
inicialmente dos. Una, de nuestra parte, que el ofrecimiento de
un gobierno provisional o como quiera llamársele, con garan
tías de orden y bases jurídicas y democráticas para cuando
Franco cayese, conforme a las declaraciones y aun peticiones
solemnes formuladas reiteradamente por las Naciones Unidas,’
induciría a éstas a darle, en una forma u otra, el empujón
que le desalojase del poder que viene usurpando. La idea era
lógica y justa, aunque yo nunca tuve fe en esta solución ,y
así se lo dije a Prieto cuando vino a Londres; pero el pacto me
pareció entonces y me sigue pareciendo todavía la única al
ternativa eficiente a la probada ineficacia del Gobierno repu
blicano en el exilio y a la imposibilidad por ahora, de una re
volución popular en España. Yo veía y sigo viendo en el pacto
algo más que una esperanza en la acción de las democracias.
"El pacto —le dije a Prieto—, no tendrá probablemente los re
sultados que usted espera y que ha dibujado tan hábil y la
boriosamente en el texto escrito. Ningún programa político se
ha realizado jamás a medida de nuestros deseos. La historia
rebasa o deforma siempre todas nuestras previsiones, por
profundas y sagaces que sean. Pero el pacto puede, tener otros
efecto®, es un principio de acción y puede ser el instrumento
que en definitiva tumbe a Franco. Esto es lo esencial, y la for
ma última en que ello ocurra es lo secundario. No se desanime
usted por las dificultades que se han de encontrar persista". Eso
le digo también ahora y eso le hubiera dicho al Par .ido si
me hubiera sido posible ir al Congreso reciente de Toulouse.
La otra expectativa era la de los monárquicos. Ellos no
fiaban tanto en el concurso de las democracias como en el
poder de intimidación de su alianza con los socialistas sobre
Franco. Esperaban quizás que el tragicómico miles gloiiosus
español, que está pidiendo más un Bruto que un Pluto, sobre
cogido ante la coalición monárquico-socialista, cediera el paso
al pretendiente. Algunos amigos nuestros han visto con malos
ojos esta ilusión monárquica al descubrirla entre las líneas y
los recovecos del pacto y en algunos actos a sus espaldas, en
el interior y en el exterior. Y han lanzado una gruesa palabra
cuyo uso y abuso nos gusta mucho a los españoles: deslealtad.
Los monárquicos —se ha dicho—, no son leales. No seamos
inocentes. ¿Es que nadie pensó jamás que los monárquicos
nos iban a servir la República restaurada en bandeja de pla
ta? No les creamos tan abnegados ni ingenuos. Ellos son lea
les a sí mismos, ellos van a lo suyo, como nosotros vamos a
lo nuestro. Ellos van a restaurar la Monarquía, como nosotros
vamos a restaurar la República, por los medios que sean, con
el pacto o contra el pacto. ¿Es que nosotros dejaríamos de res
taurar la República, si pudiéramos, por respeto al pacto? Por
mi parte no.
Pero todo esto es secundario y bizantino mientras Franco
siga a caballo en el Poder. Este es el problema capital, y pa
rece que lo olvidamos con frecuencia: desmontarle, sea como
sea. Hágase el milagro y hágalo el diablo, y luego ya vere
mos. Lo primero es liberar a España de esa pestilencia y esa
ignominia. Nosotros, los emigrados, podemos soñar tranquila
y utópicamente en soluciones perfectas y no tener prisa ni
estómago para aceptar ninguna que no lo sea, porque bien,
que mal todos vamos tirando y respiramos libremente. Pero
los de España no pueden esperar más tiempo, porque cada
día que pasa se mueren miles de hambre y tuberculosis. Y por
encima de ellos tampoco puede esperar España, condenada al
lazareto como nación apestada e intratable por culpa de una
minoría de hienas, más que hombres, que viven y medran
de su agonía y su opropio. España ha perdido los años ubé
rrimos del Plan Marshall, y cada año más que trariscurid ba
jo el ominoso régimen actual, perderá cincuenta en el largo y
arduo proceso de su reconstrucción económica y equilibrkYT>olítico. Hay que liberarla cuanto antes por cualquier medio que
sea.
Esta es la misión del pacto. Franco no ha cedido el tro
no al pretendiente. No se irá por las buenas y las democracias
no le echarán, hoy menos que nunca. Hasta ahora el pacto
era un instrumento expectante: cifraba su eficacia en la ac
ción de los demás, en la buena voluntad de las democracias,
en el encogimiento del dictador. Despidámonos definitivamen
te de esas ilusiones. Ha llegado la hora de que el pacto se
transforme en un instrumento de acción propia y directa. ¿Cuál
debe ser esa acción? No me corresponde a mí decirlo ni aun
que me correspondiera, sería este el lugar adecuado. Lo que
importa es convencemos todos de que la acción —la que
sea—, es indispensable e inmediata. Esta es la fase del pacto
que yo veía y esperaba cuando, hace dos años, se concertó
en Londres. Ha terminado el período, tal vez necesario, de las
expectativas. Hemos entrado o debemos entrar sin tardanza
en la fase ejecutiva. Cada cual con los medios de que dispon
ga. Y a buen entendedor..............
Londres, Julio de 1950.
Mensaje de Indalecio Prieto al
IV Congreso Del P. S. 0 . E.
A L
C O N G R E S O :
Si al finalizar el III Congreso del Par
tido Socialista Obrero Español en el
Exilio, cuando se hizo el escrutinio de
la votación verificada para elegir nue
v a Ejecutiva, hubiera yo estado presen
te, habría hecho renuncia del cargo
d e Presidente para el que se me nom
bró, manteniendo asi mi propósito de
no ocupar puestos
directivos hasta
que un Congreso nacional, reunido
en España y en circunstancias que per
mitan la completa exposición — hoy
todavía imposible o cuando menos im
prudentísima— , de cometidos desem
peñados por mí durante nuestra gue
rra y después de ella, se pronuncie
s o tte mi gestión. Pero me enteré del
nombramiento la mañana siguiente,
mientras abandonaba el lecho al que
hube de acogerme después de media
noche, tras jom ada excesivamente fa
tigosa para mi salud, y a entonces que
brantada.
Concluido el Congreso y en viaje
d e retomo las delegaciones, no po
d ía elegirse otro presidente, ni era
com petencia de la. Ejecutiva recurrir
a l sistem a de designar a quien me
seg u ía en votos ni, aunque hubiera
sido competente, le hubiese sido lícito
sustituirme con otro correligionario que
recogió exiguo número de sufragios.
En tales circunstancias, los compa
ñeros de Ejecutiva me rogaron que no
suscitase el conflicto que mi renun
c ia suponía, tanto más cuafito que el
vicepresidente, Trifón Gómez, marcha
b a a los Estados Unidos de América.
A ccedí, esperando ocasión para ser
reemplazado reglamentariamente me
diante voto de Secciones y regresar
a México, sin producir perturbacio
nes.
IMPOSIBILIDAD DE ACTUAR
Poco m ás tarde mi enfermedad, agra
vándose súbitamente, me inmovilizó.
M is últimas actividades exteriores con
sistieron en asistir a una reunión del
COMISCO en París concurrir a la Con
ferencia de La Haya, donde nació el
Movimiento Europeo, y dar una con
ferencia én Burdeos. Y a no pude mo
verme de San Juan de Luz, adonde
había^venido pop breves días.
Dejé de ejercer de hecho la presi
dencia del Partido, cuyas funciones a
partir del verano de 1948 sólo he asu
mido con plenitud cuatro o cinco veces
qu e los compañeros de Ejecutiva, ex
tremando su consideración en forma
m erecedora de mi gratitud, se tras
ladaron aquí para tratar conmigo cues
tiones graves. Pero tal procedimiento
ap a rte las molestias que personalmen
te ocasiona, es inadmisible, y así lo
hice constar con reiteración, dados los
dispendios que origina el transporte
h a sta esta punta de Francia de una
docena de personas.
un año y sólo para dar pocos pasos,
sin poder, en suma, abandonar mi ha
bitación, se debe que no comparezca
ante el Congreso, contra mi ferviente
deseo de presentarme a él para de
fender una cuestión directiva, de la
que, no obstante las
circunstancias
apuntadas, soy enteramente solidario,
pues en lo principal de ella, y hasta
donde me fué posible, intervine direc
tamente y en nada discrepo respecto
del resto.
Para saludaros, he de valerme, pues,
de la pluma, instrumento demasiado
frío en trances tales, pero el único que
me queda, el único de que me he po
dido valer en el curso de estos dos
«años para comunicarme, y no siem
pre fácilmente, sino a veces sobre
poniéndome a notorios decaimientos.
Poned por mí las palabras más ar
dorosas que se os ocurran p ara expre
sar este saludo, ahorrándome la emo
ción de escribirlas, dañosa porque en
mi dolencia resulta tan perjudicial co
mo cualquier esfuerzo físico, la menor
emoción, sea grata o ingrata.
Mi incapacidad para actividades que
la política exige es evidentísima. No
podría, aunque quisiera, desempeñar
dentro del Partido funciones directivas
de ninguna clase. Eso, compeñeros, se
acabó, y se acabó definitivamente
porque mi dolencia es incurable, y ha
brá de seguir agotándome sin posi
bilidades de restablecimiento. Ante se
mejante situación, debéis comprender
que los reparos de orden moral que yo
me h acía en 1948 para no aceptar el
cargo con que me honrásteis, se han
trocado en una imposibilidad material,
contra la que sería absurdo rebelarse.
Por eso pido que si alguien pensara
en mí para algún puesto, desista de su
propositó de proponerme o votarme.
Aunque no me veáis en el estrado
del Congreso, estad seguros de que mi
espíritu se halla entre vosotros, vi
brando con ansias iguales a las vues
tras por España y por el Partido So
cialista Obrero Español.
HAMBRE DE PATRIA
Mi criterio sobre el problema princi
pal que os toca examinar encuéntrase
claramente expuesto en el documento
que suscribí con Trifón Gómez, a tí
tulo de ser ambos representantes del
Partido en el Comité de Enlace, docu
mento que obtuvo el asentimiento uná
nime de la Ejecutiva, que se dió a co
nocer a todas las Secciones, que se
publicó en "El Socialista" y que cons
tituye nuestra ponencia al Congreso.
Nada tengo que añadir a su texto; si
fueran necesarias explicaciones am
pliatorias, os las dará Trifón Gómez.
Pero váis a permitirme que, en tomo
a dicha ponencia, trace algunos pá
rrafos para reflejar cuanto pienso so
bre España y el Partido.
Aun mereciendo vuestra primordial
A la situación en que me encuen
tro, sin poder poner los pies en la ca
lle, adonde no he salido desde hace
atención el grave problema comenta
do por nosotros, ese problema, con to
da su enorme gravedad, no pasa de
ser un episodio en la historia de la
nación. Corresponde a nuestra sag aci
dad salvar el episodio sacando moralmente indemne a nuestro Partido, por
que éste constituye pilar fundamenta
lísimo de la nueva España. Si con tor
pezas inutilarázamos o melláramos el
Partido, habríamos causado en próxi
mo futuro al país daños incalculables.
atomizado otros núcleos, sino para gen
tes neutras e incluso derechistas.
Las agrupaciones
políticas viven,
tanto o más que de su fuerza numérica,
de su crédito en la opinión pública,
formada por millones de ciudadanos
desprovistos de etiqueta partidista.
LECCION DE UN INCIDENTE
En cualquier instante es perniciosa
la demagogia; en el presente, y por
cuanto a nuestra patria concierne, su
perniciosidad se multiplica.
¡Nuestra
patria! Negar afecto hacia ella perte
nece en cierto modo a una especie de
demagogia universalista, sin auténticas
raíces. Si entre nosotros alguien creyó
no profesárselo, la expatriación le h a
brá sacado del engaño. Todos sentimos
en el áspero destierro, además de ham
bre de justicia, hambre de
patria.
¿Acaso no son las horas más melancó
licas del exilio las que consagramos
por imperiosos mandatos del alm a a
recordar las ciudades y . los campos,
las montañas y los valles de allá, todo
cuanto nos rodeó, en los mejores años,
aquello de que fuimos alejados violen
tamente, aquello de que nos sep ara el
muro infranqueable
de la dignidad?
Aunque vivimos bajo soles refulgen
tes, creemos que ninguno refulge como
el que allí nos alum braba. . .
NI DEMAGOGIA NI COBARDIA
La política es
arte de realidades.
Quien las aparte de su vista será un
poeta o un ñlósofo, pero jam ás un po
lítico. Atenerse a ellas, no significa
plegarse a ningún desvergonzado rea
lismo. Hay una valla que jam ás debe
rá saltarse: la del decoro. Ni la ha sal
tado ni la saltará el Partido Socialista.
P ara resolver
el trágico problema
español hemos concedido cuanto de
corosamente podíamos
conceder; no
podemos conceder más, y por tanto, se
ría inútil que se nos pidiera. La fórmu
la que propusimos era, y es, para to
dos los españoles antitotalitarios acep
table por digna, y recomendable por
práctica. Allá con su conciencia quie
nes, estimándola digna y práctica no
se atrevieron a aceptarla.
Tan perniciosa como la demogogia
es en política la cobardía. Y si coteja
mos actitudes públicas con manifesta
ciones privadas.
favorables éstas y
contrarias aquéllas a nuestra actitud,
descubriremos entre la emigración bas
tantes cobardes. Al Partido Socialista
no puede achacársele ni demagogia ni
cobardía, pues ha procedido con civis
mo y valentía.
¡Han sido nulos los resultados? Vien
do aún subsistente el régimen de Fran
co, habría de creerse que sí. Contem
plando los efectos producidos dentro
y fuera de España por nuestra conducta
deberemos decir que no. Porque el Par
tido ha visto acrecer en todas partes
su prestigio. Sin recurrir a hipérboles,
puede asegurarse que en España cons
tituye la única esperanza, no sólo para
las izquierdas, campo donde se han
Sueltos funerarios de "El Socialista”,
compuestos con letras de luto, nos dan
a conocer semanalmente la siega im
placable de la muerte en nuestras filas.
Los socialistas emigrados merman en
número Son muchos los y a cubiertos
por tierra extraña en Europa, América
y Africa. Y en la emigración no hay
modo de cubrir tantos huecos en el
exilio no podemos renovarnos. ¡Ocurre
lo mismo en España? Claro que allí el
Partido, en forzosa clandestinidad, no
encuadra los mismos cientos de miles
de afiliados que anteriormente tenía.
Pero hay viveros magníficos: las cár
celes y los presidios, donde crecen lo
zanas muchas plantas no heladas por
el desfallecimiento, y cuyo espléndido
ram aje —el de una heroica conduc
ta— , seduce a las gentes que lo con
templan. Los socialistas españoles,
ejemplaridad análoga a la maravillosa
que otros muchos revelaron en el ca
dalso. El martirio siempre fué siem
bra; la de nuestros mártires promete
espléndida cosecha. No la frustremos.
Los últimos informes del interior son
de gran aliento. Se refieren concreta
mente a tres
provincias — omito sus
nombres por discreción— , de carácter
agrícola, donde nuestro Partido nunca
predominó. Pues bien, en las tres pre
dominan hoy los socialistas, callada,
sigilosamente, como las circunstancias
obligan, pero dando muestras de in
verosímil vigor.
Pensamos
que si aquí la muerte
anrastra frutos secos — secos por ve
jez, por padecimientos y por nostal
gias, allí la vida, floreciendo copiosa
mente nuestros árboles, ofrece en abun
dancia frutos jugosos. Los socialistas
siempre hemos sabido que trabajáb a
mos para otras genei aciones
V
/
Siendo aquí mucha la impaciencia
por la recolección, es natural que sea
allí mayor. Algo a que Trifón Gómez
y yo aludimos en el documento antes
citado, y que en el capítulo de la Me
moria, dedicado a las relaciones con
el Interior, habréis visto detalladamen
te expuesto, algo ocurrido en Espa
ña, con lo que no .estamos conformes,
es producto de e sa irapáciencia. Consi
derándolo así, si bien debe rechazarse,
no hay que criticarle cen acritud. La
crítica desde esta vertiente de los Pi
rineos resultaría demasiado cómoda y
poco gallarda.
Pero el incidente,, con todo, encierra
una lección, que deben aprender quie
nes estimen que el Partido Socialista
Obrero Español en el Exilio fué muy
lejos en su convenio con la Confede
ración de Fuerzas Monárquicas. La lec
ción consiste en que, por ese camino.
los directivos del Partido en España
quisieron ir mucho más allá. Está bien I
que, ejerciendo nuestro derecho de
miembros de una colectividad regida
democráticamente,
les contengamos
dentro de límites que ni ellos ni noso
tros debemos rebasar, mas estaría mal
que pretendiésemos dar una vuelta
en redondo para que también la die
r a ^ ©líos. Si nosotros viráramos acaso
encontrásemos en la expatriación som
bras, cada vez más desvanecidas, para
prestarles una corporeidad de que
carecen. En cambio, los compañe
ros de España no encontrarían ni som
bras. Allí, fuera del Partido Socialista,
de la Unión General de Trabajadores
y de la Confederación Nacional del
Trabajo, apenas subsiste nada útil pa
ra cimentar una nueva democracia es
pañola, obra a la cual pueden coope
rar los monárquicos constitucionales,
no ciertamente merced a l apoyo de
m asas que les faltan, pero sí aportan
do el concurso de sectores influyentes
que les son afectos y que hoy consti
tuyen soportes de Franco. He aquí
una realidad, nos plazca o no nos
plazca, a la cual es preciso atenerse.
PER5PECTIVAS SINDICALES
Para cuando se despeje e l horizonte,
más que luchas entre partidos políti
cos, enfrentamientos de grandes fuer
zas sindicales,
mente.
impregnadas política
El sindicalismo apolítico está
llamado a desaparecer pronto. Es otra
realidad que surgirá patentísima, im
puesta por la asunción de funciones
actualmente a cargo del Estado y que
no podrán realizarse sin criterio polí
tico, tanto en España como en otras
partes, porque a
las organizaciones
sindicales les está reservado papel pre
ponderante en la nueva configuración
del'mundo.
Toda la balumba de los sindicatos
"verticales" se vendrá abajo de so
petón, del mismo modo que se derruí-*
rá la Falange, su creadora, apenas les
falten el apoyo gubernativo y las ubres^.
presupuestarias. Pero asomará con vi
gor una fuerza sindical, hasta hoy em
brionaria, la católica. Su fracaso será
inevitable si, cual procedía antaño, ac
túa de guardia patronal para romper
huelgas y
estorbar reivindicaciones
proletarias. Sin embargo, debemos con
tar con una evolución o, mejor dicho,
con su revolución. La Iglesia, ajustán
dose a la marcha del tiempo, se apres
ta a tomar posiciones sociales positi
vamente avanzadas, de las que hay
signos por todas partes, siendo elo
cuente el del episcopado francés con
ocasión de determinadas huelgas. ? Se
rá posible e sa evolución, en el cato
licismo español? Dura v a a resultarle
la prueba, dada su selvática conducta
de siempre, a consecuencia de la cual
privó a la Iglesia convirtiéndola en
banderiza durante «nuestra guerra ci
vil, de una augusta misión pacificado
ra. Lo mas presumible es e l crecimien
to de una división de opiniones y ten
dencias entre el clero, todavía sote
rrada.
Si el catolicismo español en la ac
ción sindical, para la que está prepa
rándose a ojos vistas, consigue chafar
.as agudas aristas de su bárbara inolerancia sería posible una conviven
cia que permita mantener la inevitable
Licha ideológica dentro de áreas civi
lizadas, y hasta sobrevendrían accio
nes conjuntas para conquistas mínimas
de mejoramiento obrero. Como más de
una vez he dicho, las obras de mise
ricordia, que significan un programa
social todavía inclumplido, deben in
corporarse a la ley para hacerlas obli
gatorias, y a que desmedidos egoísmos
son causa de su incumplimiento eji mu
chas partes y desde luego en España.
Mas si el clero sigue dominando con
íeroz intransigencia, la lucha revesti
rá caracteres terribles. No habrá ver
dadera paz. Para conseguirla, serán
indispensables mutuos esfuerzos
de
tolerancia.
En cualquier caso, tendremos
de
principal antagonista al sindicalismo
católico con sus expansiones políticas,
Nuestra Unión General de Trabajado
res estará en condiciones de hacerle
frente a cau sa de su tradicional im
pregnación socialista. Si no fuese via
ble colaborar estrechamente con, la
Confederación Nacional del Trabajo,
habría de hacerse lo posible para re
ducir las diferencias que de ésta nos
separen, so pena de facilitar el predo
minio del sindicalismo católico.
Repito ahora lo que en varias oca
siones anuncie: que nuestro próximo
pervenir político se cimentará más en
la Unión General que en el Partido,
pero tal cambio de factores no debe
stponer debilitación de energías en
servicio del Partido, sino todo lo con
trario, porque le incumbe continuar di
rigiendo a la Unión, inspirándola,
guiándola. La Unión, sin el Partido
como rector, caería en un apoliticismo
capaz de desmenuzarla. En el firma
mento español han de ser dos plane
tas que mutuamente se alumbren.
ACCION INTERNACIONAL DEL
P. S. O. E. Y LA U. G. T.
Si el problema de España continúa
aguijoneando la conciencia universal
débese casi exclusivamente a actuacio
nes ininterrumpidas del Partido Socia
lista Obrero y de la Unión General
de Trabajadores,
realizadas en el
exilio. Sin ellas — cabe afirmarlo con
verdad y sin jactancia—, el problema
estaría olvidado, y el olvido significa
ría liquidación.
No pretendemos presentarnos anima
dos por mayor entusiasmo que el que
anime a otros sectores de la emigra
ción; es, simplemente, que ninguno
tiene vinculaciones internacionales tan
valiosas como las nuestras. En el or
den sindical carece ca si por completo
de ellas la Confederación Nacional del
Trabajo, mientras son muy amplias las
de la Unión General de Trabajadores,
perteneciente a la poderosísima Con
federación Internacional de Organiza
ciones Sindicales Libres, y en el or
den político, si se exceptúan los con
tactos del nacionalismo vasco con el
nada hay efectivo. Bien lo revela el
movimiento social-cristiano de Europa,
hecho de que cuantas declaraciones
resonantes contra Franco se han pro
ducido intemacionalmente, hubimos de
promoverlas nosotros, y ahí tenemos
como principales, de una parte las muy
recientes de la Federación Americana
del Trabajo, Congreso de Organizacio
nes Industriales y Confederación In
ternacional de Organizaciones Sindica
les Libres, y de otra parte las muy rei
teradas del COMISCO.
El escepticismo podría negar valor a
unas y a otras porque no han desmo
ronado el régimen franquista, de la
misma manera que se niega valor a
nuestros ocho puntos porque tampoco
los derribaron. ¿Pero alguien h a hecho
más positivo? Vengan textos que lo
demuestren. Nosotros podemos probar
que cuanto los demás hicieron fué e s
torbarnos, en vez de ayudamos.
Agentes personales de nuestras or
ganizaciones en una labor incesante,
acreedora a plácemes si se usaran en
tre nosotros, han sido Trifón Gómez,
Rodolfo Llopis y Pascual Tomás, que
no han perdido coyuntura de personar
se en cancillerías, reuniones sindicales
y asam bleas socialistas, viajando in
cansablemente para reavivar con su
presencia y sus instancias el fuego de
la causa española que, sin tan acertadísmas intervenciones, estaría
ya
convertido en fría ceniza. Ellos os po
drán decir que ni en Congresos de par
tidos hermanos o de organizaciones
sindicales, ni en reuniones de directi
vos de aquéllos y éstas, ni en centros
diplomáticos oyeron una sola palabra
que no sea apoyando nuestra actitud.
Es más, cuando algún dirigente repu
blicano púsose a husmear cerca de
Paul-Henri-Spaak presidente d e la
Asamblea del Consejo de Europa, se
encontró con la contestación tajante
deque no hay más propuesta merece
dora de apoyo que la nuestra.
Si eso ocurre en esferas internacio
nales y si en esferas nacionales vemos
que la fórmula del Partido Socialista
Obrero Español lejos de ser rechaza
da, se desborda, ¿a base de qué ra
zonamientos puede pedirse su deroga
ción?
Leyendo documentos y declaracio
nes donde se ha puesto en juego la
imaginación para decir,
a l cabo de
año3 'insensatamente perdidos, lo mis
mo que nosotros teníamos dicho, y pa
ra llegar a las mismas conclusiones
que nos fueron rechazadas, he adver
tido el rubor que les causa a ciertos
imitadores aparecer como tales en ma
teria sobre la cual nadie podía poner
marchamo de originalidad por ser pro
ducto del sentido común, sin otros mé
ritos en su exhibición que los del valor
cívico para afrontar prejuicios que la
paJión política transforma en injurias.
EL MANIFIESTO LABORISTA
Hay países económicamente retrasa
dos y otros poli ticamente débiles. Es
paña padece los dos defectos, que la
dictadura franquista ha agravado. Esos
países pueden salvarse mediante co
operaciones internacionales. En artícu
lo reciente, que todos habréis leído, di
serté sobre el miedo a la intemacionalización, del que registrábamos seña
les inequívocas y el cual se ha revela
do sin tapujos en reciente declaración
del Labour Paríy, tan inmotivada co
mo inoportuna.
Resulta inaceptable
el pretexto de
que, por ser capitalistas los regímenes
de otras naciones de Europa con quie
nes Inglaterra deberá unirse, el socia
lismo británico quedaría asfixiado en
la unión europea. Esta, aun llegando
a ser federal, no exige que ninguna
nación federada abdique su sistema
económico ni su régimen político. La
tesis laborista no podría defenderse ni
aunque las reformas establecidas por
el Labour Party constituyesen, y no lo
constituyesen, un sistema esencial y
totalmente socialista.
Porque Gran Bretaña se a una mo
narquía, ¿deberán ser monárquicos to
dos los países que se unan a ella? ] Si
no lo son siquiera los que forman el
Commonwealth! India, el mayor de to
dos —neutral frente a Inglaterra anti
soviética— , ha proclamado la Repú
blica, y el símbolo de la Corona, desde
hace tiempo sin efectividad imperial,
se nos ofrece y a casi borrado en Ca
nadá, Sud-áfrica,
Australia,
Nueva
Zelanda, verdaderas repúblicas, tam
bién, aunque no ostenten rótulo repu
blicano. ¿Por qué, entonces, no han
de poder convivir igualmente países
de sistemas sociales diversos? Si el La
bour considera auténtico socialismo las
nacionalizaciones por él implantadas
en la metrópoli ¿cómo lo estima com
patible con sistemas dispares, e incluso
diametralmente opuestos, imperantes
en los antiguos Dominios? Aun dentro
del territorio metropolitano hay,
en
plena etap a de Gobierno laborista, in
dustrias nacionalizadas, o socializadas,
si quiere llam árselas así, y otras de
propiedad privada, diferencia que in
cluso se registra entre las industrias
del propuesto "pool", la hullera, na
cionalizada, y la siderúrgica, de propedad particular. En fin, la sorpren
dente declaración se contradice de tal
modo con postulados y realizaciones
del propio Labour Party, que difícil
mente puede tener en pie.
Todo socialista desea que se geneneralice el Socialismo.
¿Mas ha de
aguardarse imprescindiblemente a que
se generalice antes de proceder a intemacionalizaciones, por tímidas que
sean? L a salud de Europa occidental
exige una intemacionalización dirigida
desde
organismos
supranacionales.
Convenios débiles, del tipo de los que
el Labour Party señala como meta, dis
tan muchísimo de constituir remedios
positivos, cual reveló la Liga de Gi
nebra y está revelando la Organiza
ción de Lake Secces. Las intemacionalizaciones efectivas
son peldaños
para ascender al Socialismo que los
laboristas británicos rehúsan subir.
Sobran cuantos pegotes ha puesto el
Labour para justificar su rotunda ne
gativa a ceder ni un ápice de la so
beranía nacional británica en pro de
cualquier coordinación
europea que
exija reducir aquélla. Ahora se expli
can las reticencias, que a su hora
comenté, respecto a la Asamblea de
La Haya en 1948 y a las reuniones
de Stranbourg en 1949. Con semejan
tes concepciones, el Consejo de Euro
pa queda limitado a una academia,
donde torneos europeístas quizás al’cancen máxima brillantez y donde
ninguna resolución requerirá eficacia,
al menos mientras Gran Bretaña figu
re en él. Quedan dos çaminos: disol
verlo o mantenerlo sin Inglaterra. De
be seguirse el último, en espera de
una rectificación laborista, y aunque
nunca llegue a producirse.
La inoportunidad del manifiesto su
bió de punto publicándose una sem a
na antes de comenzar la conferencia
continental
para examinar el
Plan
Schuman del "pool" carbonero y si
derúrgico, aceptado en principio por
los sindicatos obreros de esos ramos
en los países que se han avenido a
formarlo. Altamente aleccionador era
que en el primer paso firme hacia la
unión de Europa no fuese útil ninguno
de los muchos organismos creados pa
ra lograrla. Estos cumplen bien, y na
da más, la misión de repartirse el au
xilio norteamericano, aunque a costa
de fomentar una producción anárquica,
por no refrenar las autarquías. Al res
pecto, hay en el deprimente manifies
to laborista algo
ventajoso: despeja
una situación hasta ahora envuelta en
reticentes neblinas, y así sabemos que
para nada positivo de unión europea
se podrá contar con Inglaterra. . . al
menos, mientras* la gobiernen los la
boristas, lo cual no deja de ser para
nosotros tan paradójico como triste.
EL AISLAMIENTO NACIONAL
El 19 de mayo de 1946 di en Mé
xico una conferencia sobre el tema
"Esbozo de un programa de socializa
ción de España". Ideando para nues
tro país una estructura nueva, basada
sobre amplísima libertad municipal,
—lo verdaderamente tradicional allí— ,
dije en aquel discurso: "Se confía a
los Ayuntamientos libremente, es de
cir, sin imponerles sistema alguno, y
dejando a cad a cual su absoluta li
bertad, la administración de las tie
rras en su esfera productiva, tanto
en lo rural como en lo urbano. Al en
tregar a los Municipios el suelo en
zonas rurales y urbanas, quedan due
ños de discernir los sistemas de ex
plotación que, según su libre parecer,
se acomoden mejor a las características
de cad a lugar a las necesidades de
cada aldea. El genio popjlar, la es
pontaneidad social, se encargará de
elegir esos sistemas. A los socialistas
nos incumbirá el deber en cada uno
de eses pueblos de conquistar con la
papeleta del voto
la administración
municipal para que ésta se ejerza con
forme a nuestras doctrinas". Si una or
ganización nacional puede construirse
a base de libertades municipales, ¿por
qué no habría de poder construiise
una organización . internacional a base
de libertades nacionales?
Pensando yo así, podéis comprender
por qué condeno el manifiesto del La
bour Party, precedido a guisa de pró
logo, por palabras de su secretarle,
Morgan Philipps, en Copenhague, an
te el COMISCO, para negar que los
laboristas se hayan inspirado nunca en
doctrinas de Marx.
Esta declaración
antimarxista me pareció tan intempes
tiva como otras marxistas, formuladas
sin ton ni son. En el fondo, se trata
únicamente de una nueva expresión
del insularismo británico, franca, bru
tal, inoportuna. Desintiendo fundamen
talmente de ella, debe a l a b a r su
franqueza y condenar su inoportuni
dad. Trátase des un traspiés que hará
tambalearse a bastante más gente que
la del Labour Party.. .
Era forzoso que, dirigiéndome a so
cialistas españoles, marcadamente in
temacionalistas, no eludiera este te
ma, ofrecido por una desgraciada ac
tualidad, sobre todo
cuando quiero
transmitiros mi convicción de que el
mejor aseguramiento de las libertades
españolas, cuando renazcan, lo pro
porcionarán los enlaces internacionales
que España establezca. Y lo que aquí
digo no se opone a nada de lo que
arriba he dicho, porque ahora me re
fiero a libertades elementales de la
persona, a derechos del hombre, cuya
supresión nadie puede autorizar sin
incurrir en el delito de le3a humanidad.
En España están suprimidas. Mientras
no se restauren, le será imposible in
gresar en cualquier comunidad civili
zada. Y aislada, sucumbirá.
Ninguna nación podrá vivir aisla
da. Ni Inglaterra, aunque otra cosa
llegaran a suponer algunos laboristas.
Ni Estados Unidos de América que,
vierten millares de millones de dóla
res en territorios distantes, para na
encontrarse en un aislamiento peligro
sísimo, pese a su pujanza sin prece
dente en la historia. Ni Ruría que, no
fiando en su enorme población ni en
su brioso resurgimiento, se rodea de
aliados que la protejan. Si los colo
sos se sienten inseguros en el aisla
miento, ¿cómo habría de esiar segura
España?
Los socialistas españoles procura
mos con ahínco y a .co sta de todo me
nos de nuestra dignidad, bruñida por
una historia que glorificó el sacrificio
devolver a España sus libertades. No
cejaremos en la lucha. Pelearemos en
las trincheras que nos queden. Preferi
mos morir a entregamos. Ahí están,
para demostrarlo, esos epitafios con
letra negra que
todas las sem anas
aparecen en "El Socialista". Son de
combatientes, porque el exilio es com
bate sin tregua. Si hace falta que cai
gamos todos, caeremos. ¡Entregamos,
jamás! Desde nuestras tumbas, lejanas
y desperdigadas, esperemos que sazo
nen los frutos anunciados por la es
pléndida floración socialista que, se
gún nos dicen de allí, perfuma los
campos de España. . .
¡Compañeros! Quisiera gritarlo con
voz cálida y he de decíroslo en frías
palabras escritas. . . Tendré herido e l
corazón, pero tengo tenso el ánimo,
iluminado por la luz del alba nueva,
del am anecef socialista, presto a ras
gar las trágicas sombras que nos en
v u elv en .. . ¡Compañeros! ¡No perda
mos la fe, la fe en nosotros mismos
y en quienes nos sucedan! ¡Viva Es
paña! ¡Viva el Socialismo!
San Juan de Luz, junio de 1950- !
La nueva Comisión Ejecutiva del P. $. 0 . E.
en el Exilio
Presidente ............
Vicepresidente ---Secretario General
Vicesecretario . . . .
Tesorero ................
Vocales ..................
.
.
.
.
.
INDALECIO PRIETO.
TRIFON GOMEZ
RODOLFO LLOPIS
JOSE BARREIRO.
CARLOS MARTINEZ.
PASCUAL TOMAS.
PAULINO GOMEZ.
■ MANUEL MUIÑO.
FERMIN ZARZA.
GABRIEL PRADAL.
JOSE FERRER.
\
En España son Raras las Sonrisas
Por H. E. BATES
EN una calurosa tarde de verano,
en Barcelona, la ciudad más grande
del Mediterráneo, en un mundo de fia
cres. de polvo, de mendigos, me he
sentido por primera vez en mi vida,
como un refugiado rechazado, inde
seable, lo que m u ca me había pasado
en ningún país, al Este o al Oeste,
a l Sur o al Norte, incluso en la India.
Me encontraba en la estación prin
cipal de Barcelona tratando de dar
co n el jefe de estación y después abrir
me camino hasta mi tren. Me acom
pañaban dos señores amigos de mi
editor español.
— Somos un pueblo de bárbaros
— me decía uno de ellos— , somos una
nación de comedores de huevos fritos,
— como si eso pudiese en sí disculpar
la mala organización del ferrocarril.
Para venir a la estación habíamos
atravesando un barrio donde vendían
pájaros, un barrio de kioscos de lote
ría, de mercado apestado por el olor
de la carne barata, del queso y del
ajo en las aceras populosas. La esta
ción era obscura, polvorienta. Flotaba
un olor de carbón malo, de cosas en
ruina. EU mismo señor continuó dicien
do:
— Somos el pueblo del ajo y de las
p atatas fritas. No espere usted otra
co sa.
Se veía que estaba avergonzado de
▼eraos metidos en trenes cuyos asien
tos estaban manchados de negro, en
agencias de viaje donde los empleados
lomaban con desprecio, pretendiendo
«pie no había sitio y, en fin, de vernos
en el despacho del jefe de estación.
"Eso es España", decía éL
En la sala de espera del despacho
del jefe de estación, una sala de pa
redes desnudas y sucias, llena de nu
merosas familias con aire asustado,
con niños, esperando su turno, había
un padre de familia, taciturno delga
do, que jugaba nerviosamente con su
sombrero y miraba con aprensión la
puerta del despacho. Los niños, mal
▼estidos, tenían una faz pálida, ham
brienta y grandes ojos negros y bri
llantes.
— ¿Ha estado usted alguna vez en
Madrid?, — dije al hombre de las la
mentaciones a propósito de los hue
ro s fritos.
— Nunca estuve en Madrid;
está
muy lejos.
— ¿Ha estado su compañero?
— No, no creo que haya ido nunca.
— ¿Ha estado usted alguna vez en
Sevilla?
— No; no es fácil viajar tan lejos.
Al fin llegó nuestro turno.
En el despacho estábamos amonto
nados como mendigos pidiendo limos
n a. Los hombres se quitaban el som
brero. El jefe de estación estaba senta
do detras de una mesa desnuda, deba
jo de un retrato de Franco, en una
atmósfera que hubiera impresionado
a Dickens y Hogart, por su simpli
cidad siniestra y austera. El jefe de
estación nos miraba como si fuésemos
refugiados mendingando una miga de
esperanza en una huida desesperada
o como si fuésemos seres inexistentes.
Flotaba un olor de ajo. Recuerdo que
unos pájaros cantaban en sus jaulas.
Dijo que no había sitio y me alegré.
Y cuando salimos, el padre de familia
nervioso, dándole vueltas al sombrero.
se levantó rápidamente para pasar a
su vez.
Afuera nos dijo el portero:
. — Claro que hay sitio. Por
libras podemos procurárselo.
— ¿Para dos personas?
— ¡Oh. no! Para una sola.
ocho
— ¿Y a empieza usted a darse cuen
ta de por qué no viajamos mucho?
—Sí. . . y a me doy cuenta, — dije
Fuera de la ciudad, en los campos,
trabajando la tierra ingrata y dura
muchas veces sin árboles y sin agua,
descolorida por el sol, los campesinos,
con los jornales miserables que ganan
no pueden viajar mucho. Los pinos,
podados en la parte baja, parecen pa
raguas airosos, color de esmeralda,
que surgen de la tierra rocosa y pol
vorienta; el carbón es caro y al hom
bre le hace falta algo para guisar.
Los bambúes se agitan en las zan
jas; las chumberas forman una barre
ra de espinas a lo largó de la carrete
ra y de la vía. De esta tierra polvo
rienta, quemada por el sol. emana no
sólo una impresión de hostilidad, sino
también el sentimiento de que esa tie
rra no es tierra europea. La penetra
ción de Africa ha dejado una cicatriz
en la tierra, en las costumbres, en el
matrimonio, en la atmósfera, para fre
nar el progreso del país, muchas ve
ces detenido por les prejuicios de la
religión, del feudalismo, del sexo y de
la política, o por los horrores de la
guerra civiL Para quien conoce esta
vida atrasada, tan diferente de la que
se vive al norte de los Pirineos, la gue
rra en España es un problema de una
sencillez tan primitiva que es sorpren
dente que el conflicto no se h aya rea
nudado. Todas sus causas permanecen,
sin que hasta ahora se h aya encon
trado ninguna solución.
Desde Guernica, una nueva gene
ración ha surgido, como todos
los
países católicos. España rebosa de
niños. ¿Cuál es su vida? ¿Qué han
heredado y, sobre todo, cual es su
porvenir? El cáncer de la guerra civil
no cesa de avanzar porque los fusiles
no cesan de disparar. Como todo cán
cer, el de la guerra civil ha profundi
zado y cada vez parece más difícil
arrancarlo y olvidarlo.
Por algo nuestro conductor de ta
xi — con el que recorre la ciudad en
un vehículo roído de moho cuyo valor
es igual al valor de la moneda con
que se paga— , no nos habla hasta que
estáis solos con él. Entonces enseña
con aire sombrío las marcas y cicatri
ces de la guerra y choca los dedos
a la vista de los jóvenes curas, cubier
tos de sombreros de anchas alas, que
se deslizan furtivamente pegados a las
tapias. Porque sabe, aunque no
se
atreve a decirlo, que sus hijos se edu
can. como lo ha sido él mismo, en un
mundo todavía bajo la égida del feu
dalismo, de la pobreza, y eso a causa
del poder de ese Estado dentro del
Estado que es la Iglesia, cuya poten
cia no presenta la menor brecha ni
muestra el menor signo de flexibilidad
en la dominación que ejerce sobre los
campesinos, los aristócratas, las cos
tumbres, la libertad. Sabe que crece
rán en un mundo donde toda una se
rie de convulsiones económicas, inclu
so una guerra sangrienta, han hecho
la corrupción tan inevitable como el
aire que respira, el straperlo tan na
tural como la mendicidad por el pan.
¿Cuáles pueden ser las esperanzas de
sus hijos en el porvenir? España es
un mundo de hombres. Emancipación
y mujer son todavía dos palabras que
no caminan juntas. Sus hijos son, pues,
los que tienen mayores probabilidades
Un 35 por ciento son analfabetos, en
comparación con el 50 por ciento que
eran en 1940. Un chico que vive en el
campo puede ponerse a trabajar en las
grandes propiedades a cambio de unos
céntimos al día; en la ciudad el sala
rio medio de un obrero es poco más
elevado; esos son hechos que le de
mostrarían, si pudiese compararlos con
el mundo exterior, a donde nunca irá,
que es el obrero peor pagado de todos
los países de Europa.
. .Y cuando sea basante viejo para
comprender, si no por los precios, al
menos por el hambre, que el coste de
la vida es el 247 por ciento de lo que
era el año 1935, entonces sabrá algo
de uno de los problemas más difíciles
de España. Probablemente nunca co
merá en un restaunrcmte, ni siquiera
de los más modestos, donde el precio
de una comida es su jornaL Proba
blemente nunca conocerá el lujo de un
chocolate o de un plátano para sus
chicos. Peude que le toque alguno en
una rifa de la calle. Pero antes de
eso habrá aprendido a mendigar
el
pan a las puertas de los hoteles, de
los restaurantes, de los taxis, o viajar
gratis en un tranvía lleno, a llamar co
mida a pan untado de pimiento o de
ajo. Puede ser limpiabotas, tirando de
su caja de un café a otro. Puede ser
miembro del ejército de los 110.000 cu
ras y hasta ayudar a dominar a los 30
millones de españoles impidiendo que
adquieran esa instrucción que puede
ser funesta a la Iglesia y al feudalis
mo. O bien puede hacer prácticamente
la misma cosa, y eso con mayor pres
tigio y con la alegría de tener un uni
forme, haciéndose soldado. O bien pue
de ser policía, como los que se yer
guen delante de los edificios públicos,
los bancos y las oficinas de turismo.
Y, en último lugar puede ser campe
sino.
Al español de derechas, confortable
mente instalado en las ciudades donde
la civilización no es sólo una cosa teó
rica, no le gusta que se piense o se ha
ble en ese sentido hasta se enfada
cuando se deducen conclusiones avan
zadas sobre el problema del género de
vida de la mujer española. Pues ¿cuá
les son las probabilidades de la hija de
un conductor dç taxi, de la hermana
de un mendigo o de un limpiabotas,
de la campesina?
Claro es que crecerá en un mundo
donde el hombre es el ser superior.
"Creemos — dice Pilar Primo de Rivera,
líder de las mujeres españolas—, en
la superioridad del hombre; la mujer
española está completamente
satis
fecha de su suerte; el hombre es el au
tor de toda gran creación". En las ciu
dades de millares de coches de niños,
de coches de ricos, cuajados de punti
llas costosas.
Puede ser que la mujer pobre gane
un poco de dinero empujando un coche
mientras espera también un niño; físi
ca y sexualmente se desarrollará rá
pidamente: ojos negros, morena, atra
yente.
UN EJERCITO DE CABEZAS TEÑIDAS
Ha nacido morena y lo será, pero
puede ocurrir que haga lo que a mi
llones de mujeres en el mundo no les
cuesta trabajo hacer: se teñirá el pe
lo de rojo, atul o rubio. Pero en Es
paña su madre tratará de que esa
transformación se haga lo más pronto
posible; acaso la muchacha tenga el
pelo teñido antes de los 16 años y es
probable, si vive en la ciudad, que se
una al número considerable de las
prostitutas, si es una campesina encon
trará otras ocupaciones. La tierra du
ra, quemada sin piedad, sin árboles
le dará a cambio de su trabajo, un
pequeño medio de existencia.
Son
diez horas las que tendrá que trabajar
para ganar unos céntimos por hora.
En un país donde los toros de lidia
se venden a 280 libras el ejemplar,
la suerte del toro es preferible.
. . Tal vez vaya a la escuela. Digo
tal vez, aunque haya 40.000 escuelas
con 4.800.000 alumnos y 150 institutos
acogiendo a 150.000 estudiantes, la
enseñanza sólo alcanza al 65 por cien
to: 4 muchachos de cada 10 son analfa
betos. No cabe la menor duda de que
la superioridad de la inteligencia del
hombre contribuye a dejar a la mu
jer debatiéndose en un mundo de tra
bajo cerrado, semi orientai Para su
consuelo tiene la Iglesia. Va a misa
a las seis de la mañana y hasta cabe
que esté satisfecha sin darse cuenta
de que los céntimos que gana hacen
de ella la mujer peor pagada a cam
bio del trabajo más duro.
UN PAIS SIN RISAS
. . Los niños españoles — lo que sé por
experiencia— , no rien mucho.
Diré
más no recuerdo haberlos visto sonreír
se con ganas. Desde luego, la gente
siempre sonríe para fotógrafo. Pero yo
no soy un fotógrafo. Y se ha grabado
en mi mente la impresión alucinante
de una España sombría y sin risas,
como si se tratara de una enfermedad,
que no he visto nunca en ningún otro
sitio, excepto en Tenerife, lo que es
significativo; de una España obsesio
nada, como una país poseído por una
tristeza infinita, inexpresable; sus hi
jos me daban lástima, no solamente
porque llevaban la marca de la po
breza y una miseria sórdida, ni por el
infortunio que revelaban sus ojos de
samparados, que se pueden ver en to
das las ciudades, del Cairo al Cabo,
de Calcuta a Nueva York, sino porque
me llenaban de amargura pidiéndome
pan cuando salía de los buenos res
taurantes y porque no puedo soportar
la perspectiva de su porvenir. Hay al
go en el género de vida español que
implica un gran cinismo. Reina une
atmósfera casi medieval, estancada,
corrompida. Y lo peor de todo: una
falta de confianza entre hermanos de
raza que ofende todo lo que en mí hay
de europeo o de inglés. Porque Espa
ña, tal y como la he visto, no está en
Europa. Geográficamente cuelga come
un pendentil sobre el Mediterráneo oc
cidental, con la punta dirigida hacia
Africa. Estratégicamente puede figurar
como un lugar deseable en las dispo
siciones de los Estados Mayores. Los
políticos pueden hablar de darle o no
un puesto en el seno de las Naciones
Unidas. Pero para mí. España no tie
ne nada de lo que sugiere la idea de
Europa. No ofrece ningún ejemplo de
progreso m oral de educación, de sim
ple libertad de vivir del cual podamos
sacar una lección provechosa. Las estalísticas pueden anotar el aumento
de la producción de seda, de carbón,
de aceite; el hecho de que sólo el
aceite y el pan son racionados; de que
y a no se piden tikets en los restauran
tes. Para su economía interior, sin du
da alguna, son cosas importantes, pero
eso no nos concierne; lo que nos con
cierne es otra cosa, porque es evidente
que España tiene otro ejemplo que
ofrecer y que su importancia en el
mundo es muy grande. .
y
Ju
di
LOCHA Y OPOSICION
re
. .El siglo XX ha traído consigo un
inmenso y extraño desarrollo de la
oposición entre el Estado y el indivi
duo. Los Estados modernos creados por
la libertad individual, tienen una cu
riosa manera de convertirse en fuerza
de opresión del individuo por el Esta
do con la ayuda de la Iglesia es er
ejemplo perfecto, agravado por siglos
E
am
de rutinas, temores y apatía, de cómo
pue
el pueblo es oprimido, por una poten
cia cínica,
C
el miedo al despotisme
pue
del jefe del Estado. Porque todos los
acc
lion
dos
po t
derechos teóricos reconocidos como le
gales son interpretados de forma injus
ta y empleados con el mismo espíritu
de injusticia. Es el ejemplo más terri
ble del Estado tumba.
Por eso se me ha gravado en el es
píritu los niños españoles. No sólo por
que son niños españoles, sino porque
pueden ser también el síntoma del por
venir de todos los niños del mundo,
como la guerra civil española fué el
síntoma de otras guerras. En el ins
tante en que los rumores de un tercer
conflicto van creciendo, yo escribo es'
C
fie
loe
fon
-ie<
frac
ahe
con
A
apr<
Pi
ücaj
ñor
de
digando pan, son, si no ponemos nm
Se
do»
iiaiu
cha
una horrible profecía
5Q «
La suerte de los niños de España de
Te
iam
ani
tas palabras: las manos tendidas mea
atención,
hoy puede ser la suerte de nuestros
propios niños dentro de un porvei
todavía más horrible.
De "EL SOCIALISTA
Toulouse Francia.
íuta
-3DQJ
•"■0
CARAT E T
JUVENIL.
A CLA M A CIO N
Nota Necrológica
£1 14 del corriente mes tuvimos leí
Convocatoria
pena de perder al compañero Be larmino Tomás, padre de nuestro amigo
y compañero Agripino Tomás. La de
saparición del compañero Belarmino
El próximo día 29 de septiembre a la hora de costumbre
y
en el salón de actos del Centro Republicano Español San
Juan de Lebrón 80-402, se celebrará la Asamblea General Or
dinaria, con el siguiente:
I
Orden Del Día:
19—Lectura del acta anterior.
2 °—Altas
Tomás en edad tan temprana, es una
auténtica pérdida para la organización
sindical Socialista en la que su ex
periencia y veteranía, así como su
probidad y cariño por las ideas que
nos son comunes, eran de suma utili
dad. El entierro —laico, sobra decir
lo— , constituyó una auténtica demos
tración de duelo en la familia socialis
ta. La Juventud Socialista le rindió
emocionada el último tributo haciendo
algunas guardias y conduciendo a
hombros sus restos mortales.
.
y bajas de afiliados.
Expresamos en estos renlognes nues
tra condolencia a sus hijos, Purifica
ción, del Comité de la Agrupación Fe
menina, y Agripino del Comité de la
Juventud Socialista, así como a la Sec
ción en México de la -U.G.T. y a la
Agrupación Socialista por la pérdida
de tan querido compañero.
3?—Estado de Cuentas.
4°—Gestión del Comité.
5°—Proposiciones del Comité.
6?—Ruegos y preguntas.
7 ?—Dimisión reglamentaria del Comité.
La Asamblea comenzará a las siete en punto de la noche,
rogándose a todos los afiliados la más puntual asistencia.
EL SECRETARIO GENERAL
ADVERTENCIA
Los artículos, trabajos,
notas, grabados, etc., que
aparecen sin firma o con
pseudónimo son de la
responsabilidad exclusiva
del Director. .. según las
normas.
A pesar de nuestra firme vo
luntad de regularizar y hacer
más frecuente la salida de
nuestro órgano, circunstancias
diversas hicieron imposible la
aparición de este número a su
debido tiempo.
Las obras que no son pro
ducto de la Naturaleza sino del
esfuerzo humano, están sujetas
a las influencias o variaciones
que la vida depare a los indi
viduos que las ejecutan. Des
pués de este lapso de tiempo,
que ha significado un parénte
sis en la vida del periódico,
estamos dispuestos a seguir
luchando con el entusiasmo de
siempre, sin que esto signifi
que un propósito de enmienda
—marúfestccción hipócrita de
los creyentes—, sino más bien
urra ratificación pública de la
CLO CAD A.
disposición de ánimo para con
tinuar la labor emprendida.
En este número de RENO
VACION, como podrá apreciar
el lector, se han suprimido, por
exceso de original de actuali
dad, casi todas las secciones
fijas del periódico, como son
Vida y Crítica de los Hombres,
en donde se viene incluyendo
un capítulo de "El Capital”, así
como la página femenina y la
sección Voz de los Militantes.
En el número 46 se procurará
reanudar todas estas seccio
nes.
Sirvan estas líneas de expli
cación para todas aquellas co
laboraciones —que agradece
mos—, y que no han sido pu
blicadas. Las que conserven,
actualidad lo serán en el si
guiente número...........................
CENTENARIO
El 18 de Octubre se cumple años.
Se celebrará un acio público
el primer centenario del naci
miento de Pablo Iglesias. Con que será anunciado oportuna
tal motivo la Agrupación So mente, en el que tomarán par
cialista, la Unión General de te las Organizaciones Socialis
Trabajadores así como la Ju tas Españolas y los Grupos So
ventud Socialista, acordaron cialistas Mexicanos.
utilizar dicha fecha para recor
Se han establecido dos pre
dar la figura del fundador del mios para dos trabajos litera
P.S.O.E. y de la U.G.T. rindien rios en prosa y en verso, que
do con ello homenaje al primer recuerden la personalidad y
español de los últimos cien la obra del "Abuelo”.
Resolución Política Aprobada por El Congreso
Esta Ponencia, después de escuchar
ampliamente las manifestaciones ex
puestas en su seno.
Considerando que no se
puesto
acción
tiones
dos en
ha
pro
ninguna fórmula concreta de
que pueda sustituir a las ges
que realizan nuestros Delega
el Comité de Enlace,
Considerando, además que, según
se deduce de las manifestaciones de
los compañeros Indalecio Prieto y Tri
tón Gómez, ratificadas por la Comisión
Ejecutiva, no hay motivo para declarar
iracasodas ni siquiera ineficaces hasta
ahora las gestiones realizadas y que
continúan en su curso.
Acuerda proponer a l Congreso la
aprobación del siguiente Dictamen: ^
Primero: El Congreso acuerda rati
ficar la orientación que nuestro ante
ñor Congreso señaló para la política
de exilio de nuestro Partido.
Segundo: El Congreso ratifica a los
dos citados compañeros toda su con■anza para que continúen su labor
®n el seno del Comité de Enlace,
yepií
Tercero: Estimando como una fun
damental condición de eficacia el
Mantenimiento y la reafirmación de la
■atondad moral de los dos referidos
compañeros, y considerando estos couna garantía necesaria para sus
su disconformidad c o n determinadas
puntos del convenio con la Confede sus Congresos nacionales, pues úni—
comente un Congreso nacional cele
resoluciones del Comité Interior de Co ración de Fuerzas Monárquicas y la
ordinación, y
adhesión al Pacto del Atlántico, con brado en España podría autorizar a c
e): Que aprueba el cese temporal
tinúe sirviendo de base para un coali titudes distintas a las que obligada
de dichos compañeros en el Comité
ción con otras fuerzas españolas, ex mente se derivan de tales programas
DECLARAR.
y acuerdos.
de Enlace, el cual cese fué motivado
ceptuadas las de carácter totalitario,
,
* ->*
¿~
a) : Que aprueba, por considerarla
por actuaciones discordantes del de
que lo acepten como bandera de com
PROCLAMAR.
ajustada al mandato que se les dió,
Coordinación.
bate contra la sangrienta tiranía que
la gestión de los compañeros Indale
Que, rechazando por completo cuan
oprime a nuestro país.
.w ^
RATIFICAR,
cio Prieto y Trifón Gómez, y también
to con carácter nulo para nosotros ha
la de los compañeros Luis Jiménez de
a)
: Los ocho puntos del Convenio
ya acordado el Comité Interior de Co
REITERAR.
de Agosto de 1948, considerándolos
Asúa y Antonio Pérez, como miem
ordinación, si organizaciones en é l
a): El párrafo 4? de la resolución
bros los cuatro de la Comisión Especonstitutivos de la líneas de conducta
representadas expresaran deseos de
de la Asamblea de Delegados Depar
ciaL
que debe seguirse a fin de rescatar
MANTENER o iniciar una coalición con
tamentales celebrada en 1947. que di
b) : Que, en consecuencia, aprueba las libertades ciudadanas en España,
el Partido Socialista Obrero para cum
ce: "EL PARTIDO SOCIALISTA OBRE
por ser el del plebiscito el único ca
de modo expreso el convenio que los
plir con el programa formado en e l
RO ESPAÑOL EN EL EXILIO. INTERmino que para obtenerlas impone la
cuatro suscribieron en agosto de 1948.
convenio de 1948, deberían manifestar
PRETANDO Sü PROPIA VOLUNTAD
c) : Que aprueba igualmente la di realidad interior y aconseja la reali
igual repudio a lo que aquel organis
Y LA DEL PARTIDO EN ESPAÑA. IM
dad exterior.
solución de la Comisión Especial por
mo hubiese decidido en contravención
POSIBILITADO DE EXPRESARLA. DE
Tesultar innecesario su funcionamiento
del mencionado convenio.
b)
: La adhesión al Pacto del Atlán
CLARA QUE. FIEL A SU HISTORIA.
después de haberse constituido el Co tico, autorizando para renovarla si di
Gabriel Pradal León. Riaza. Angel
SE MANIFESTARA EN PRO DE LA
mité de Enlace.
cho pacto adquiere forma más densa,
REPUBLICA EN LAS ELECCIONES
Jiménez, José Iglesias, José Barreiro.
d) : Que aprueba asimismo, por re siempre bajo condición de no ser vi QUE HAYAN DE CELEBRARSE PARA
Pedro Mur. Lorenzo Gonzalo. Benito
ciados sus principios ideológicos, que
putarla también ajustada al mandato
Feijóo. Víctor Otero. Rafael Navas, F .
ESTABLECER EL REGIMEN POLITICO
automáticamente excluyen a la España
recibido, la gestión de los referidos
Corcobado, José Vilalta. Daniel Izquier
DE ESPAÑA", y
franquista, ni ser modificado su carác
compañeros Indalecio Prieto y Trifón
do, Miguel Mata, Marcelino Cabal,
b): El punto 10 de las resoluciones
Gómez en el Comité de Enlace, com ter esencialmente defensivo, que am
Teótimo Grau. Emilio Carreras, Fran
aprobadas
por
la
Asamblea
de
1948
prendidas cuantas manifestaciones hi para la libertad contra el despotismo,
cisco Docampo, M. Santinés, José Ruis,
reputando nulos cualesquiera actos o
misión ésta que se desnaturalizaría
cieron a la Ejecutiva del PSOE en Es
López Monar. Moreda Vega, José Lan
palabras
que
contradigan
esa
decla
protegiendo o apoyando fcl nazi-falan
paña para advertir los peligros de la
deras, Lorente, Juan Iglesias, Trigue
ración de 1947, cuyo mantenimiento
dualidad de funciones atribuidas a di gismo, y
ros, Ruperto Rodelgo. S. Martínez DasL
ex
inexcusable
por
respeto
al
progra
c): El afán de que nuestro programa
cho Comité y las asignadas al de Co
Toulouse, 23 de junio de 1950»
ma del Partido y a los acuerdos de
ordinación y para dejar constancia de circunstancial, formado por los ocho
actuaciones
la
declaración, la
ratifi
cación, la reiteración y la proclama
ción que solicitan del Congreso, éste
acuerda:
Las Juventudes Socialistas de España en el
Campo Internacional
Los dias 12 al 19 de Julio de 1950 se reunieron
en el campo de Spamack (SUECIA), las U. I. de J.S
Damos a continuación un resumen de la actuación
de la delegación de la Federación de Juventudes
Socialistas de España.
PARTICIPANTES:
Pedro ORTIZ, de la Sección de Séchilienne (Isère);
Pedro RODRIGUEZ, de la Sección de Sécilienne (Isère).
Octtrvio CASADO, de la Sección de Londres;
Bautista LOPEZ, de la Sección de Londres,José PEDRERO, de la Sección de Londres;
Carlos VEXEZ, Secretario General de la Sección local de
parís;
José SANTOS, Secretario Administrativo de la Federación;
S. MARTINEZ DASI, Sec. Gral. de la Federación y miembro
de la Comisión Ejecutiva de la U.IJ.S.
Los compañeros Agustín CADENA y Juan DORADO, que
s e habían inscrito, no pudieron tomar parte en el viaje por ha
bérseles negado el pasaporte en las Prefecturas de Le Havre
y de Nimes.
El viaje se realizó normalmente, llegando a l Campo Interjiacional después de 56 horas de tren para los compañeros re
sidentes en Francia. Los tres compañeros procedentes de Lon
dres hicieron el viaje en avión juntamente con los compañeros
de las Juventudes Laboristas, que les prestaron toda suerte ce
apoyos, incluso' el económico, reduciéndoles el precio del trans
porte a la mitad.
La obtención de los numerosos visados necesarios presen
tó bastantes dificultades que conseguimos vencer. No obstante,
nos produjeron un retraso de 48 horas, presentándonos en el
Campo Internacional, el día 15 de Julio en las primeras horas
de la mañana.
El campo de Spamack.—Se utilizó para la instalación del
campo un antiguo terreno de aviación. En él se instalaron tien
d as de cam paña donde se albergaron entre 18 y 20 jóvenes
socialistas procedentes de 30 países. El campo estaba dividido
en "ciudades'*, repartiéndose en ellas las distintas delegaciones
nacionales: suecos, noruegos, finlandeses y daneses, de una
parte: ingleses y representantes de ex-colonias, y colonias, de
otras, etc.
Las cooperativas suecas instalaron una importante sucursal,
perfectamente surtida, que sirvió para los jóvenes no acostum
brados a la comida del país. Las comidas eran servidas en
cinco centros distintos, contra entrega de los tickets correspon
dientes: a la moda nórdica muy nutritivas.
Siete cabinas telefónicas estuvieron a disposición de los
^participantes, así como una sucursal de correos. Desde la ofi
cin a central se comunicaba al resto del Campo, merced a una
•amplia red de altavoces. El servicio de sanidad lo constituían
una clínica de urgencia atendida pop la Cruz Roja Sueca y un
hospital instalado en las inmediaciones del Campo surtido con
.aparatos modernos, y atendido por personal técnico.
Dada la heterogeneidad de procedencias, la policía del
campo estaba asegurada por jóvenes conocedores de varias
lenguas que servían de traductores benévolos.
En la parte 6ur del mismo se construyó un teatro, donde ac
tuaron grupos artísticos nacionales, coros, "escenas folklóricas,
etc. Cerca del teatro se levantó una tribuna donde las delega
ciones o grupos de compañeros, podían, al aire libre, dar con
ferencias c disertaciones aiversas.
Cerca del teatro, igualmente, se montó un Tívoli con Ins
talaciones diversas y baile. Un cine proyectó películas socia
MANIFIESTO de la Unión Internacional de JUVEN
TUDES SOCIALISTAS.
Las Juventudes Socialistas del mundo entero, reunidas en
el Campo Internacional de las Juventudes Socialistas, en Esfocolmo, afirman de nuevo su adhesión inalterable a una paz per
manente. Nosotros no queremos crecer en un mundo amena
zado por el espectro permanente de la guerra. Lejos de toda
gueyra, proclamamos nuestra adhesión a la cooperación pací
fica entre todos los pueblos, sin distinción de raza, de religión,
de opinión política o de clase social.
La primera condición para la cooperación, es la confianza
mufua.
Esto no puede realizarse en un mundo donde las naciones
se rodean continuamente de barreras y agotan sus fuerzas vi
vas en el rearme. Con el fin de salvar a los pueblos de conti
nuos sufrimientos inhumanos, no basta abolir la bomba atómi
ca. Todas las armas de guerra y de destrucción deben declarar
se fuera de la ley. Con el fin de realizar ese desarme universal,
es necesario el libre acceso a todos los territorios para un con
trol intemacionaL* las fronteras abiertas, una libre discusión y
un libre intercambio entre los hombres. Sin libertad no habrá
paz verdadera.
Al gobierno soviético, al pueblo ruso y. muy particular
mente, a la juventud rusa, les decimos:
— Ayudadnos a poner fin, a la guerra fría como a la gue
rra verdadera;
— Cesad de destruir las Naciones Unidas y reincorporaos a
las filas de la cooperación internacional;
— Restituid su libertad e independencia a los países de Eu
ropa Oriental;
Poned punto final al terror y a las persecuciones;
Abrid las fronteras, dejadnos hablar a la juventud rusa,
p ara que podamos hacerle comprender que nada agresivo pue
de esperar de nosotros.
Ahora, más que nunca, las Juventudes Socialistas se ponen
en pie irresistiblemente y sin compromiso alguno posible, contra
toda suerte de dictadura, sea fascista o comunista. Nos levan
tamos igualmente contra las fuerzas imperialistas y capitalistas
que crean barreras de clase, querellas entre naciones y luchas
entre los pueblos oprimidos y las potencias imperalistas. A los
jefes del mundo capitalista, les decimos:
Restituid a los pueblos coloniales oprimidos su libertad.
— Sustituid el imperialismo por una cooperación entre pue
blos libres con derechos iguales.
Las riquezas del mundo deben ser repartidas equitativa
mente entre las naciones así como en el seno de cada comuni
dad. Llamamos a la lucha a todos los pueblos del mundo:
— A la lucha por la Libertad y la Paz;
— A la lucha por la seguridad social para todos los hom
bres;
— A la lucha por el Socialismo Democrático.
Skarpack (Estocolmo), 17 de julio de 1950
PROPAGANDA:— Ei material preparado pop la C. E. de la
Federación con un ceso tete! de !25 vi?os, fué írc rsrc r^ d o
les, cuyo texto se adjunta al presente resumen.
Manifestación en Estocolmo.—Celebrada el día 17 de julio
Recorrió las principales arterias de la capital de Suecia. Tonr
ron parte en ella todos los participantes del campo varios mi
llares de jóvenes socialistas de la capital en total de 20 a 2
mil jóvenes socialistas. Durante el recorrido por las callas y
avenidas, nuestra delegación fue, constantemente, objeto de
saludos y aplausos nutridos, pues la causa de la libertad
España e stá muy presente en el pueblo de Suecia y en los paí-,
ses escandinavos.
La manifestación terminó en el parque llamado Vasapark,
donde tomaron la palabra Frans NILSSON. presidente de las
JJ.SS. de Suecia, ERLANDER, presidente del Consejo de Suecia
y Peter STRASSER. Este en un momento de su discurso, se refirió a
la situación de España y atacó a Franco duramente.
Homenaje a España.— Aunque el campo, teóricamente,
terminar el día 19 de julio, el acto de clausura oficial, fue ct
lebrada el 18 por la noche. Concurrieron millares de compañe
ros; según testimonios fotográficos que deseamos publicar en
' EL SOCIALISTA". Este acto fué altamente emocionante. Te
maron la palabra, Nilsscn, Martínez, Dasi y Strasser. Se hizo
entrega de le nueva bandera Internacional, intervinieron coros
y desfilaron todas las bandras nacionales y los banderas rojas
de las secciones y delegaciones. Se tomó un film de este acto
y unas vistas de nuestra delegación, para ser incorporadas alj
conjunto de la cinta.
Emisiones de Radio.—RadioEstocolmo emitía diariamente
resúmenes de la actividad del Campo Internacional, citando, en
tre ellos, las de nuestra delegación.
El 18 por la m añana se grabó un disco p ara ser radiado por
Radio Berlín, interviniendo entre
otros compañeros,- Martínez
Dasi.
A nuestra vuelta a París, el día 25 se grabó otro disco en
la Radiodifusora Francesa que fué emitido el mismo día pe*
la noche. En éste, además de la información m ás interesante,
dirigimos un saludo cordial y emocioado a nuestros compañer
del interior.
Hemos regresada de Estocolmo muy satisfechos de la labe*
realizada y del cariño y atenciones sin número de que hemos si
do objeto de parte de los compañeros de Suecia y del reste d‘
las delegaciones hermanas.
listas.
En una de las tres avenidas que, formando triángulo, serirían de comunicación directa entre las "ciudadades", se le
vantaban altos mástiles con las banderas nacionales de las
delegaciones. La bandera republicana española figuraba entre
-«Has. Frente a éstas, otros tantos mástiles con grandes bande
r a s rojas.
La entrada principal del Campo, así como las entradas de
la s "ciudades** estaban artísticamente adornadas, indicándose
en ellas las nacionalidades allí albergadas. La bandera de cada
Federación se situaba a ! lado o a l frente de las respectivas
tiendas.
Todos los participantes al Campo Internacional estaban
asegurados contra accidentes por los organizadores. Se registró
una desgracia. Un joven compañero Loffet, de Verviers (Bélgi
ca), se ahogó en uno de los lagos próximos al campo. Su fami
lia recibió 3.000 comas suecas, como indemnización.
Nuestras actividades fueron de dos órdenes: Propaganda y
Poli tea.
guerra de España; fotomontajes de los Congresos del Parti
en el Exilio; ediciones de folletos y prensa de la Federación
del Partido. Boletines internacionales en francés y en inglés, et
Exposición de carácter artístico, a base de 33 obras de nuest
compañero Antonio ARGUELLO.
Desde el día 15 al 18 por la noche se agotó toda la prop
ganda que habíamos llevado. Las exposiciones obtuvieron gra
éxito, particularmente la de carácter político que estuvo con
tantamente concurridísima por los participantes y visitantes dd
Campo.
Una prueba de ello es que la delegación austríaca soli~:
tó, y le confiamos, el material de exposición política, para r
forzar una cam paña "Pro-Federación de JJ.SS. de España" qu
iniciará en los próximos meses. Igualmente tomarán contacto co
el compañero ARGUELLO para recibir dibujos políticos y ai
tísticos para la misma.
POLITICA.— Sin entrar en detalles de las diversas e inte
resantes conversasiones que sotuvimos en el Campo con l~
delegaciones nacionales la concretaremos en los siguiente
puntos:
Manifiesto del 17 de julio.— Aprobado por la C. E. de 1
Unión Internacional y adoptado por las delegaciones naciona
Creemos haber obtenido los resultados principales que
habíamos propuesto, habiendo trabajado todos los compañer
con el mayor entusiasmo.
El día 19 desfilaron, para volver a sus países, la mayparte de las delegaciones nacionales. Ese día, marchó nuestr
compañero Carlos Vélez, a la Escuelal Internacional de Ver
no, que se celebra este año en Oslo; marchó en excelentes co
diciones, tras las gestiones realizadas por la C. E. de la F
deración. Los compañeros Pedro Ortiz y Pedro Rodríguez, re*
saron a su residencia habitual en el deperatamento del IsíreLos tres compañeros residentes en Londres marcharon con
compañeros ingleses. Los compañeros Santos y Martínez
quedaron en Estocolmo, para asistir a las reuniones del C
té Ejecutivo de la U.I.J.S. y de su Comisión Ejecutiva.
por los compañeros procedentes de Francia. Este material se
descomponía como sigue:
30,000 tarjetas de prqpaganda antifranquista.
Distintivos de la Federación Española.
Exposición de carácter político socialista con numerosos do
cumentos relacionados con la intervención nazi-fascista en la
Los trabajos del Comité Ejecutivo y de la C. E. serán
jeto de unos comentarios en "EL SOCIALISTA" al tiempo
daremos a la publicidad las resoluciones adoptadas. Entre
señalamos una sobre Estocolmo. confirmando la resolución
tada en la reunión del C. E. de la U.I.J.S. en Toulouse,
junio de 1949.
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