AUTOIMAGEN Es vital desarrollar la creencia de que está destinado a alcanzar sus metas. Debe creer en sí mismo. Así es como nos han enseñado a pensar a la mayoría de nosotros sobre la autoconfianza: Creemos que la confianza es algo que no desarrollamos o controlamos. Creemos que la confianza es algo que llega a la persona como producto del éxito. Si triunfa adquiere confianza. Gane y creerá que es un campeón. Si ese fuese el caso, ¿Cómo ganaría cualquier persona un torneo por primera vez? Creer en usted mismo es absolutamente esencial. Los grandes golfistas, de hecho, tienen con bastante frecuencia una confianza sobre su juego que roza la arrogancia. Algunas personas, cuando se dan cuenta de lo seguros que necesitan ser para alcanzar sus metas, reculan: “Yo no gustaría a la gente si demostrara excesiva confianza”. Pero hay dos aspectos importantes: 1) Diferencia entre ser seguro y contarles a todo lo seguro que eres. Lo que interesa es que en la intimidad de su propia mente, crea que es el mejor del campo. 2) Simplemente por el hecho de creer que está destinado a hacer grandes cosas, no le da derecho a maltratar a la gente. Una autoconfianza saludable debe intensificar todas las relaciones de su vida, no envenenarlas. Los golfistas con un juego malo generalmente tienen una mala actitud. Se dicen a sí mismos que no tienen talento. Creen que no pueden aprender el juego. Este tipo de actitud es una evasión de responsabilidad. Es contraproducente. Tiene que ser optimista. Debe verse a sí mismo haciéndolo bien. Usted es lo que ha pensado de sí mismo, y se convertirá en lo que piensa de sí mismo en este momento en adelante. Su cerebro es un sirviente fiel. Si se ve como un jugador destinado a la grandeza, intentará proporcionárselo. Dos implicaciones muy importantes sobre nuestros pensamientos: 1) Los pensamientos que van ligados a emociones fuertes llevan un peso extra en nuestra autoimagen → Es importante que se regocije en los buenos golpes y acepte los golpes desafortunados con humor. Muchos jugadores hacen justamente lo contrario. Se enfadan ante los golpes desafortunados y miran sus grandes golpes sin emoción. 2) Nuestros pensamientos más recientes tienen una influencia mayor en nuestra autoimagen que los más lejanos. → Gracias a esto es posible cambiar con rapidez la forma de verse a sí mismo. Ahora ya sabe que la autoimagen de un golfista es maleable: Puede mejorarse, pero también puede cambiar a peor. Creer en Ud. y desarrollar la autoconfianza es un trabajo de por vida. La autoimagen afecta al rendimiento. Veo golfistas con problemas cuando pasan a un nivel de exigencia nuevo (pasar de junior a la universidad, o de la universidad al mundo profesional). Con cada paso, un jugador tiene que encontrar formas de retener la confianza que le ayudó a triunfar en el nivel anterior. El jugador que no pueda seguir creciendo con confianza descubrirá que sus habilidades de juego se deterioran. Tiene que creer en usted mismo cuando nadie más crea en usted, o vea un talento excepcional en usted. Tenemos libre voluntad, podemos escoger aquello en lo que queremos poner nuestra atención. Podemos escoger lo que pensar de nosotros mismos. La libre voluntad nos permite controlar nuestra autoimagen. Siete actitudes para mejorar la autoimagen: 1. 2. 3. 4. 5. 6. 7. Sacar lo bueno de cada experiencia Apartar el recuerdo de los errores Ser su propio animador, no un crítico Entrenar la mente por la noche Visualizar el éxito Sentirse más orgulloso del proceso que del resultado Controlar el diálogo interno 1. Sacar lo bueno de cada experiencia Las emociones fuertes tienden a permanecer en nuestra mente más tiempo. Un jugador puede quedarse anclado en un mal golpe que pudo arruinar el partido. Pero la realidad es que también hizo muchos golpes cortos buenos, o, al menos aceptables, durante el partido. Ahora que ha acabado el día, ¿qué escogerá para recordar y revivir?. Muchos golfistas se quedarán solamente con el recuerdo doloroso de ese mal golpe en el hoy 17. Ellos no creen tener ninguna opción en lo que deben recordar. Pero el golfista con éxito se negará a revivir ese mal golpe. Le prestará unos momentos de atención simplemente para aprender algo de él. Este tipo de pensamiento es el componente fundamental de un rasgo llamado resistencia psicológica. Se aplica no sólo al golf, sino a también todo tipo de situaciones en la vida: “Sí, tenía miedo de dar un golpe. Realmente me puse tenso, me asusté y empecé a preocuparme por mi posición en el campeonato si no lo superaba. Nadie podría dar un buen golpe con ese estado mental. Pero hoy di muchos golpes buenos cuando tenía mi mente donde necesita estar. Por eso sé que tengo la habilidad. Ahora la cuestión es si voy a desarrollar la disciplina y la confianza para permitirme a mi mismo la mayoría de las veces. Sé que puedo”. El golfista de éxito es psicológicamente resistente. Se asegurará una y otra vez en los buenos golpes que ha dado. Analizará sus errores, aprenderá de ellos, y luego los olvidará. Y al final del día, tendrá el tipo de autoimagen que le permitirá mejorar. La resistencia psicológica es, más que nada, una elección. Usted decide como va a pensar, como va a percibir lo que sucede en su vida. Podría pensar que esto es difícil, pero es una de las cosas que hacen los grandes golfistas: Recuerdan sus buenos golpes y sus triunfos. 2. Apartar el recuerdo de los errores Un deportista que pasa rápidamente página después de cometer un error, que lo olvida y mantiene su optimismo, está haciendo lo que se necesita para ganar. El que se sienta y repasa un error una y otra vez está arraigando ese error en su autoimagen. Cuando cometa un error, aprenda de él, y luego déjelo a un lado. Los grandes deportistas lo hacen. Usted controla los recuerdos que decide recordar: Un recuerdo se puede presentar ante su mente, de la misma forma que un vendedor puede llamarle a su casa durante la comida. Pero Ud. no tiene que hacerle caso a ese recuerdo, de la misma manera que no tiene que atender algo que no es de su interés sólo por haber descolgado el teléfono. Ud. puede colgarle el teléfono al vendedor y puede desechar el recuerdo pensando en otra cosa. Los buenos deportistas han desarrollado diferentes formas de imaginar sus recuerdos para ayudarles a controlar sus pensamientos. Algunos imaginan un mp3. Cuando sale una música que no les gusta, cambian a otra. 3. Ser su propio entrenador, no un crítico odos necesitamos animadores. Necesita realizar la función de la animadora de un partido de baloncesto norteamericano para sí mismo. Necesita rodearse de gente que cuando le hable de su juego le anime. Con demasiada frecuencia los golfistas hacen lo contrario. Trabajan duro en su juego, pero luego ahondan demasiado sobre sus deficiencias. Llegan a su casa y se regañan por su mala habilidad con el pitch, o por la mediocridad de su swing. Se están preparando así mismos para el fracaso, porque piensan en el fallo. La música se puede utilizar como un agente externo para motivarse a sí mismo. 4. Entrenar la mente por la noche Es muy bueno dedicar un rato a recordar y revivir los buenos golpes que han hecho recientemente. Algunos deportistas han encontrado útil escribir un diario que recoja todos sus buenos golpes, aunque hayan sucedido en prácticas. A algunos les gusta grabar en vídeo sus mejores swings y verlos en su ordenador una y otra vez. Sea cual sea el método escogido, estará alimentando el subconsciente con muchas imágenes positivas. Si escoge uno de estos métodos, sea consistente. Sea persistente. Un esfuerzo a medio gas en la practica mental no es útil. 5. Visualizar el éxito Hay jugadores que nunca han ganado, y que ganan por primera vez, venciendo a jugadores que les han ganado durante 30 años. Su éxito prueba que no tiene que experimentar la victoria para poder ganar. Una forma de conseguirlo es utilizando la visualización para prepararse psicológicamente. “Quiero que por la noche se visualice ganando como si le estuviera ocurriendo en este momento. Intente imaginar toda la información que le muestran sus sentidos: el olor de la hierba, el ruido del público, el olor del viento, el sudor de sus manos. Véase a sí mismo caminando en los últimos hoyos, permaneciendo en calma, llevando a cabo su rutina, dando los golpes que necesita. Imagine unos golpes de recuperación grandiosos, salvando pares y vidries con un golf inteligente y sólido. No quiero que los golfistas piensen en los resultados cuando están en el campo de golf. Pero de noche, quiero que piensen en los resultados; en resultados triunfantes. Imagínese dándole la mano a su compañero de juego después de ganar, cogiendo el trofeo, incluso dando el discurso de agradecimiento. Imagine todo el proceso con el máximo detalle posible”. A un sorprendente número de jugadores les cuesta hacer esto. Existe una gran relación entre haber imaginado ganar y no ganar. Hágalo una y otra vez hasta que se sienta cómodo con el proceso de ganar. SI no lo puede hacer en su mente, ¿cómo podrá ser capaz de hacerlo en la realidad? Tómese el proceso seriamente. Las personas que consiguen visualizar con éxito me dicen que lo hacen en un cuarto oscuro y tranquilo. Se acuestan o se reclinan en una silla. Eliminan cualquier posible distracción, apagan la televisión o el teléfono móvil. Se centran en la visualización de la misma manera que se centran en la práctica del swing. 6. Sentirse más orgulloso del proceso que del resultado Nadie controla el resultado de una competición de golf de forma absoluta. Esta es la razón por la que aconsejo a los jugadores que conecten la autoconfianza y la autoimagen a un proceso, no a un resultado. Su proceso incluye todas las cosas que usted se propone hacer para que pueda jugar su mejor golf. Esto requiere una preparación física y mental (lo mucho y lo bien que prepara sus habilidades físicas y mentales, y una forma de jugar). La cuestión más importante no es cuántos golpes ha hecho, sino si ha llevado a cabo su rutina mental y física en cada golpe, si tenía la mente donde quería que estuviera antes de cada swing. Si honradamente puede decir que ha cumplimentado el cometido que se había propuesto para prepararse, y ha llevado a cabo sus rutinas, entonces tiene derecho a estar orgulloso y seguro. Si a lo largo de un día, pierdes dos hoyos, tiene que ignorar todo lo que sucede y seguir con el proceso que le da la mejor oportunidad de ganar. 7. Controlar la conversación Los pensamientos hablados, como cualquier pensamiento, afectan a la autoconfianza y a la autoimagen del jugador. La conversación importa. Si va a hablar de golf con colegas, hable de forma que refuerce su confianza, y no la machaque. Hablar de los pats o los pitches malos refuerza recuerdos que es preferible ignorar. No hay duda de que el camino ideal hacia la confianza, hacia una autoimagen útil implica muchos éxitos iniciales. Pero no todos pueden tener ese tipo de éxito temprano y sólido. Y siempre que el jugador pueda controlar sus pensamientos y desarrollar autoconfianza, no hay duda de que tarde o temprano los resultados aparecerán. Ganar es, o debe ser, un refuerzo fuerte. El proceso de construir y una autoimagen de golfista fuerte será lento y constante para la mayoría de golfistas. Será más bien un proceso de mejora continua. Los jugadores que alcanzan sus metas generalmente trabajan simultáneamente en todas las facetas de su juego, mental y físico. No esperan los resultados para lograr confianza. Trabajan en ello. Entienden que los golfistas pueden engañarse si solo practican sus habilidades físicas, juegan un torneo sin estar seguros, y luego se fijan sólo en el resultado de ese torneo para autoevaluarse. Eso crea un ciclo negativo. AMAR SU JUEGO Si no se desarrolla un fuerte sentido de quien es usted como golfista, tenga un mal día y las tentaciones de pensar que alguien tiene una mejor forma de jugar serán incontables. Tener esas ideas es esparcir las semillas de la duda. La duda es como el agua que intenta penetrar por los cimientos de su casa. Si hay una grieta en algún punto de los cimientos, el agua la encontrará. Con esto no quiero decir que deba estar satisfecho y complacido con su juego. No debería. Pero hay formas inteligentes de seguir mejorándolo. Ahora le diré que las formas inteligentes no incluyen caminar en un estado de duda e inseguridad sobre cómo practicar el juego. No incluyen prestar atención a un montón de ideas y consejos procedentes de una multitud de fuentes. No incluye cambiar lo que está haciendo en medio de una vuelta. A pesar de todo, veo a jugadores que empezarán a hacer cambios en los mecanismos de su golpes en medio de una vuelta si fallan todos los golpes en los primeros seis hoyos. Tienen pánico. Raramente veo ganar a ese tipo de jugadores. Los jugadores que ganan son los que se comprometen con una forma de jugar y mantienen ese compromiso. Evidentemente, no siempre ganan, pero siempre tienen la satisfacción de saber que han cumplido con sus propias expectativas. Y con mucha más frecuencia de lo habitual, el ganador es un jugador que sigue haciendo lo que se comprometió a hacer, confiando en que ello dará resultados. Esas son la filosofía y la actitud ganadoras, no sólo en el golf, sino en otros deportes. Tienen que creer en su juego, amar su juego y llevarlo a cabo. INTENTARLO CON SOLTURA Y SUAVIDAD Tener una disciplina mental para mantener un estado de mente vacío y tranquilo, incluso cuando las cosas no van bien, es el sello de identidad de un excelente golfista. Este acepta lo que ocurre en cada golpe, se olvida de él, y centra su atención en el siguiente golpe. Honra su cometido hacia un proceso mental que maximizará sus posibilidades de jugar bien. El estado correcto de la mente incrementa su consistencia. Para jugar su mejor golf tiene que situar la mente lo más cerca posible de la zona. Para entrar en la zona: - Tiene que tener una autoimagen fuerte. Si usted cree en usted, es mucho más fácil - alcanzar el subconsciente. - Tiene que entrenarse para ser optimista. - Tiene que amar su juego. - Tiene que comprometerse con una buena realización del golpe y honrar ese compromiso. - Tiene que desarrollar la disciplina para confiar en los mecanismos que lleva al campo de golf cualquier día. Uno de los principios fundamentales es “entrénalo y confía en él”. Las expectativas y la presión pueden hacer más difícil tener confianza y llegar al inconsciente. Pero, los mejores profesionales superan este reto: Intentan dar a cada golpe el mismo nivel bajo de importancia, tanto si presenta en el campo de prácticas como en el último hoyo de un torneo. Si tuviera que poner la intensidad del esfuerzo en una escala del 0 al 10 siendo 0 el estar dormido, y 10 a punto de estallar apretando los dientes con la cara roja, diría que la mayoría de los jugadores en los torneos están en su mejor momento cuando su nivel de intensidad es 3 ó 4. Los buenos jugadores, de hecho, son probablemente más intensos cuando practican que cuando están en competición. RUTINA Usted tiene que tener una rutina. La rutina es el copiloto del golfista, el que le defiende de los peligros de las dudas, del miedo y de la distracción. La rutina fomenta la consistencia. La rutina ofrece una respuesta a la pregunta : “Estoy muy nervioso, ¿Qué es lo que voy a hacer?”. Muchos ganadores de los torneos llegan a sus golpes peleando contra los nervios, y han triunfado simplemente haciendo el honor al compromiso de seguir su rutina en cada golpe. (NOTA: Aquí rutina sería lo mismo que plan de trading). El golf es un juego de consistencia y la consistencia empieza con una rutina firme previa al golpe. Evidentemente hay varios elementos en una buena rutina de golf: Grip, stance, postura, alineación y posición de bola son vitales para el éxito de un golpe. Su rutina (plan) debería incluir un método que consistentemente trate todo estos factores. Diré que debe practicar su rutina, cualquiera que sea. Después de escoger el golpe y sacar el palo (después de elegir una señal operable), empieza la parte central de su rutina (plan). En este momento, todos los buenos jugadores entran en una especie de burbuja. Sea cual sea su tendencia, su rutina previa al golpe no debería permitir ningún tipo de socialización, soñar despierto o mirar los pájaros cuando se está en la burbuja. Debe centrarse completamente en el golpe, en el objetivo y en su rutina (plan) entre 15 y 45 segundos. Un jugador debería visualizar en esos instantes previos, la bola entrando en el objetivo, pero es un error esperar que la bola siempre entre. Un jugador en su mejor momento ve el golpe entrando, pero no tiene expectativas de ningún tipo sobre el resultado. Cuando llegan a este estado, muchos jugadores me dicen que se sienten casi indiferentes sobre el resultado de un golpe. Quieren la bola vaya al objetivo. Intentan que la bola vaya al objetivo. De hecho están siguiendo una rutina que han trabajado y practicado para maximizar sus posibilidades de éxito. Pero una parte capital de una buena rutina es aceptar lo que suceda después de haber golpeado la bola, ya sea bueno o malo. -¿Cómo puedo encogerme de hombros y aceptar que la bola no está yendo al objetivo, cuando he trabajado muy duro para estar centrándome en el objetivo y hacer que la bola vaya allí? Todo lo que puedo decir es que los mejores jugadores entran en ese estado mental. Lo hacen de formas diferentes: He conocido jugadores que se recuerdan que pase lo que pase con el golpe, permanecerán sin inmutarse en el sitio. Sus esposas seguirán amándoles. Su salud será la misma. Sus cuentas bancarias podrían cambiar un poco, pero, ¿Qué importa eso? Otros jugadores sienten que están destinados a ganar y hacer grandes golpes, simplemente no saben cuando pasará. Por tanto si fallan un golpe, piensan simplemente que están más cerca del éxito. Otros jugadores muestran una actitud de aceptación mediante un proceso de razonamiento. Entienden que sólo pueden controlar lo que pueden pensar y hacer. Pero una vez que la bola abandona la cara del palo, lo que ocurra está fuera de su control. Por lo tanto, lo único razonable que hay que hacer es aceptar lo que suceda. Su compromiso está con el proceso, no con el resultado. Este compromiso con el proceso, y no con el resultado, es lo que caracteriza a las grandes rutinas. Independientemente de lo que pase con el golpe, el jugador está satisfecho porque ha seguido el proceso. Pase lo que pase, la aceptación es lo que completa su rutina. Su actitud tiene que ser: ACABE DONDE ACABE, LO VOY A ACEPTAR, SEGUIRÉ Y HARÉ EL RESULTADO CON ÉL. Debe sentir que empieza un nuevo juego de golf con cada golpe. La rutina es la defensa: En ciertos momentos entran dudas y temores, pero cuando entran en las burbuja de sus rutinas (plan), son capaces de centrarse, la mayoría de las veces. Los ganadores son jugadores que hacen la misma rutina en el momento de máxima presión, cuando vislumbran el cheque, que el martes en la vuelta de práctica. Les encanta estar en escena, estar en el mismo grupo, porque tienen la confianza de que ante cualquier circunstancia, harán lo mismo que siempre hacen. VERLO Y HACERLA RODAR El paso final de la rutina (plan) en el golpe tiene que ser la total aceptación de lo que le pase a la bola. Un golpe rueda por el suelo. Puede estar, y frecuentemente está, influido por todas las imperfecciones de ese suelo; diminutas piedrecillas, pequeñas marcas, o un parche de hierba. El golfista tiene menos control de lo que sucede de lo que se cree. Debería ser más fácil para un golfista aceptar lo que suceda a su golpe. Los buenos jugadores entienden esto, y comprenden que la bola no tiene que entrar para que un pat sea muy bueno. Creen que si han embocado el pat en la mente y han honrado su proceso, es un pat con éxito. En el golf se requiere paciencia y una mente clara. No conseguirá ninguna de las dos cosas si se enfada cuando falla un pat. Si quiere aferrarse a la idea de que los resultados son importantes, le recuerdo que un buen proceso es la mejor forma de lograr resultados satisfactorios. Por mi experiencia, la rabia ante los pats fallados es con frecuencia un precursor del pánico. Al igual que un trueno suena después de un relámpago, un jugador que se enfada cuando falla un pat generalmente empieza a ser muy consciente de la técnica, lo que hace que falle más. Y a eso le sigue el pánico. Yo defino pánico como el abandono de sus compromisos en medio de una vuelta, y el intento de hacer algo diferente, incluso algo que no haya practicado antes. Los buenos pateadores no hacen esto. Encuentran que es más fácil aceptar los resultados de cualquier golpe porque han desarrollado una fuerte autoimagen como golpeadores. Su aceptación se acelera el día en el que el golpe real se asemeja a los golpes que ven en su mente. LOS PALOS CON LOS QUE SE HACEN LOS RESULTADOS Si la mayoría de los golfistas prestasen atención a una correcta ejecución de su técnica y rutina, en vez de busca unas nuevas, serían mejores. Ud. necesitará una rutina específica. La incapacidad para sentir confianza sobre un golpe significa que no está preparado para la competición, al menos para la alta competición. Tiene que hacerlo lo que mejor que puede, aunque el mejor golpe que pueda dar no sea uno muy bueno por el momento. Sucede. Lo importante es aprender de ello. Si Ud. está en el campo compitiendo y no puede jugar los golpes con confianza, significa que tiene trabajo por hacer. Y recuerde: acepte el resultado, sea el que sea, y dé a cada golpe el mismo nivel de iportancia. ARREGLAR UN JUEGO ESTROPEADO El primer paso es una valoración sincera de sí mismo. ¿Es sólo un problema mental? ¿O es una combinación de cuestiones mentales y mecánicas, cada una alimentando a la otra con la que acaba odiando y temiendo su juego corto? Un indicador sería si puede realizar golpes muy buenos en el green de prácticas, pero no los puede dar en la competición. Eso sugeriría que su problema está principalmente en la mente. Si su juego se ha visto afectado por defectos mecánicos básicos, necesita arreglarlos. Necesita comprometerse para aprender bien el golpe. Tiene que enfocar esta misión con paciencia. No puede esperar el éxito de forma inmediata. Pero puede acelerar el proceso buscando un buen profesor. En algún momento de este proceso, necesitará llegar a una conclusión: Necesitará convencerse de que ahora conoce una técnica sólida, una que le funcione. Y tendrá que decir : Muy bien, para el resto de mi vida, así es como quiero jugar el aspecto del golpe que haya representado el problema. El siguiente paso es hacer frente a su pensamiento sobre su juego. Tiene que construir una nueva actitud. Digo construir porque es un proceso de edificación. No hay un interruptor de luz que pueda tocar sus problemas mentales de forma instantánea. Empiece haciendo un esfuerzo consciente para olvidar el pasado, especialmente los errores pasados que ha cometido en su juego. Maikel Jordan prefería recordar sus buenos lanzamientos y olvidar sus errores. Hay formas de ayudarse así mismo a hacer esto. Refuerce la memoria de sus golpes buenos. Escriba un diario con los golpes buenos. Grábese las operaciones buenas. Y mire el vídeo una y otra vez. Si no quiere escribir un diario o grabarse en vídeo reserve un tiempo después de cada vuelta y de cada sesión de práctica. Haga una reflexión de todos los golpes buenos que ha hecho. Tome el control de su memoria. También debería empezar a hablar con alguien sobre sus éxitos. La visualización es el mayor componente en este esfuerzo. Emplee un tiempo para visualizar cada día. Quizás por la noche antes de irse a dormir. Debe conseguir una carga emocional. Debe ver las cosas como si realmente estuvieran sucediendo en el momento de visualizarlas. Debe estar inmerso en ello. Necesita trabajar sobre la forma de calmarse a sí mismo cuando se enfrenta a un golpe corto, y su rutina le ayudará a lograrlo. Trabaje con el mismo nivel de intensidad en cada golpe, tanto alrededor del green de prácticas como en el campo. Tenga en cuenta que habrá regresiones: Empezará a pensar que lo domina, se envalentonará. Y luego fallará uno. Cuando le pase, tendrá que decidir si su respuesta será el pánico o la aceptación. Si escoge la aceptación, entenderá que nadie es perfecto. Podría pensar en emular la forma de reaccionar de un jugador inteligente del Circuito cuando falla un golpe corto. Él no volvería al hotel con el recuerdo de ese golpe fallado dominando su mente. Entregaría la tarjeta de juego y luego se iría al área de prácticas a trabajar hasta que haya suplantado ese mal golpe con el recuerdo de docenas de buenos golpes realizados por él mismo. Otro gran paso es decidir que está más interesado en el proceso que en el resultado. Si ejecuta su rutina, física y mentalmente, un golpe es un éxito independientemente de si entra o no. Usted no puede controlar el resultado. Sólo puede controlar el proceso. Recuerde: Mantenga un diario de los golpes exitosos, use el vídeo y la visualización. Aumente la autoconfianza con cada golpe exitoso. Desarrolle amnesia para los pats que falla. Sea su propio animador ¡! Refuerce esos recuerdos permitiéndose sentir alguna alegría y satisfacción cuando ve la bola entrando en el hoyo. Su actitud debería ser: ¡Otra que entra! ¡Qué bueno soy! Su meta es volverse despreocupado y arrogante. PACIENCIA Y PERSEVERANCIA “El secreto para dominar el juego del golf – y esto se aplica tanto a los principiantes como a los pros – es cultivar un enfoque mental del juego que le permita mostrar indiferencia hacia los golpes y días malos, ser paciente, y saber de corazón que tarde o temprano estará de nuevo en lo más alto.” – Arnold Palmer - ¿Cuándo lo lograré? No lo sé. Pero sé que mejorarás si sigues el proceso. Puede llavrte un mes. Podría llevarte seis meses o un año. Pero si lo sigues un tiempo suficiente, verás los resultados. Pero esto no es una carrera para ver quien llega primero. Es una competición para ver quién permanece más tiempo, y por tanto sigue con el proceso. Se requiere mucha paciencia y perseverancia, pero no hay otra forma de hacer resultados mejores. La paciencia es la virtud más subestimada en golf y quizás es la virtud más difícil de enseñar. Para tener éxito. EL golfista debe aprender a disfrutar el reto de mejorar, a disfrutar el viaje. Debe sentirse orgulloso de aceptar el reto. En vez de frustrarse por la duración del viaje, debe apoyarse en lo bien que se sentirá cuando finalmente llegue. Luego, cuando llega, debe de aceptar un segundo reto, el reto de trabajar duro para mantener el proceso. Entiende que esa es la razón por la que el golf no le aburre nunca y la razón por la que le encanta. No emplee la práctica y su duro trabajo como pretexto para ser impaciente y enfadarse. No tenga usted la mentalidad de : -He trabajado duro. Me merezco una recompensa. La aceptación es esencial para adquirir paciencia. Y sin embargo, veo jugadores que casi nunca practican que se impacientan y enfadan. Se harían un favor si aprendieran a sonreír cuando fallan un golpe, a encogerse de hombros y a aceptar el hecho de que ser marido, trabajador y padre puede no ser compatible con jugar de forma inmediata el golf de sus sueños. PERMANECER EN EL PRESENTE Keegan Bradley ganó el PGA porque permaneció en el presente: No pensó en el pasado, que incluía el mal bote y el desafortunado chip que aconteció en el hoyo 15. No pensó en el futuro, que incluía el posible resultado del torneo, y lo que la gente pensaría de él, y las cosas que él mismo debería de pensar sobre sí. Tomó el control sobre la mente y se centró en lo único importante, prestándole su máxima atención. Esa es la razón por la que recomiendo a los profesionales que no miren las pizarras de resultados durante un torneo. Permanecer en el presente maximiza la posibilidad de que dé ese golpe con éxito. Por tanto, ¿por qué permitir que una pizarra, que indica lo que los demás están haciendo, o la situación de un partido, les saque de su pequeño mundo? Debe estar lo suficientemente seguro para creer que si juega lo mejor posible, será un ganador. Debe entender que ganar la batalla con usted mismo es todo lo que puede hacer. Si mantiene la atención en el proceso, dando todo en cada paso del camino, los resultados saldrán solos. Cuando me hice pro, sentía que miraba excesivamente las pizarras y cambiaba mi estrategia basándome en lo que veía. Me volvía demasiado conservador o demasiado agresivo. Por tanto, decidí no mirarlas. Creo que proporciona más disciplina y confianza el no mirarlas. Tienes que creer que tu mejor golf será lo suficientemente bueno para ganar si puedes jugarlo. EJERCITAR LA MENTE Practicar con la mente puede ser tan importante como la práctica física. Su mente consciente programa a su subconsciente. Esto le da una oportunidad fantástica. Usted puede ser el productor, el director, y el guionista de su propia película autobiográfica. La habilidad golfística está compuesta en igual medida por competencia y confianza. Un jugador necesita las dos. Necesita creer en sí mismo, sea cual sea el nivel de competición en el que aspira ganar. Una forma mental de practicar es la meditación. Si quiere una mente tranquila tiene que practicar hasta que consiga una mente tranquila. Incluya la meditación en su proceso diario y estará entrenando su mente para lograr el estado claro y ordenado que quiere cuando juega al golf. Otro aspecto de la práctica mental son las técnicas de visualización. Visualízate ganando, ejecutando la rutina, los golpes, embocando pats. Si no puedes imaginártelo en la cama, ¿Cómo piensas que vas a controlar la mente y las emociones para hacerlo de verdad? Sea persistente con ella: Si alguien le ha pedido a usted que cambie su swing de golf y lo ha intentado durante cuatro días y no ha visto ningún progreso, ¿Abandonaría el esfuerzo y decidiría que no funciona? ¡No lo haría ¡ Se mantendría en ello porque sabe que un cambio como éste requiere su tiempo. Lo mismo pasa con la visualización. Siga practicando hasta que pueda controlar las imágenes que entran en su mente.
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