Análisis de una obra: fotografía

UNIVERSIDAD FRANCISCO DE VITORIA
Análisis de una obra
Fotografía “el buitre y el niño” de Kevin
Carter
3º Periodismo y Comunicación audiovisual
Paula Ayerbe Dárceles
ÍNDICE
Págs.
1. Identificación
1.1 Autor …………………………………………………………………………………………………….
3
1.2 Fecha …………………………………………………………………………………………………….
3
1.3 País ……………………………………………………………………………………………………….
3
1.4 Movimiento …………………………………………………………………………………………..
3
2. La obra
2.2 Descripción de las características formales ……………………………………………
3-5
2.2 Contexto histórico de su realización ……………………………………………………….
5-7
2.3 Aportación al movimiento al que perteneces ………………………………………… 7-12
3. Contexto artístico ………………………………………………………………………………………… 12-16
4. Conclusiones ……………………………………………………………………………………………….. 16-18
5. Bibliografía …………………………………………………………………………………………………..
6. Filmografía …………………………………………………………………………………………………..
2
18
1z
IDENTIFICACIÓN
Autor: Kevin Carter
Fecha: Tomada en 1993. Publicada el 26 de marzo de 1993 en The New York Times.
País: Ayod, Sudán del Sur, África.
Movimiento: Fotoperiodismo
LA OBRA
Descripción de las características formales.
La foto del “buitre y el niño” de Kevin Carter está sacada en Sudán del Sur,
concretamente en un pueblo llamado Ayod. Se aprecian dos objetos principales: un
buitre y un niño (de aquí viene el nombre de la fotografía). A raíz de esto, podemos
apreciar 3 planos. Un primer plano con el niño desnutrido en el suelo (explicaremos
más adelante la acción que está llevando a cabo), un segundo plano del buitre con
intención de atacar al joven, y por último, el fondo con unas cajas de paja.
Los factores que influyen en cuanto a la trasmisión de la importancia de los elementos
de una obra son: la técnica del desenfoque, el tamaño de los elementos, el color, los
planos.
Kevin Carter consigue, perfectamente, manifestar la importancia de los dos objetos
ante todos los demás elementos de la obra mediante la técnica del desenfoque. Todo
lo que se encuentra hasta el buitre está completamente nítido, mientras que lo que se
ve desde el buitre hasta el fondo, está desenfocado. Así, Carter consigue resaltar la
importancia de unos elementos ante otros.
Esto es lo que denominamos profundidad de campo. La profundidad de campo es el
rango de distancia nítido, por delante y por detrás del objeto enfocado. Esta técnica se
controla mediante el diafragma, de tal manera que conseguiremos un profundidad de
campo mayor cuanto más cerrado tengamos el diafragma; y viceversa. Por lo tanto, y
volviendo al análisis de la fotografía del “buitre y el niño”, deducimos que Kevin Carter
3
usó un diafragma más cerrado que abierto, aproximadamente un f11, y así consiguió
que se desenfocara el fondo, obteniendo una buena profundidad de campo.
En este sentido, el tamaño de los objetos resulta trascendental. Se puede observar en
la fotografía que el niño tiene un tamaño más grande que el buitre; esto ocurre,
simplemente, porque está más cerca del objetivo de la cámara que el segundo objeto.
Para esto, Carter tuvo que colocarse en el lugar adecuado para sacer la foto, es una
decisión premeditada, y no una casualidad. El fotógrafo tuvo que pensar qué era lo
que quería resaltar, y por lo que vemos en la obra, el elemento importante es el niño
ya que está colocado en primer plano, y por consiguiente, es de mayor tamaño que
todo lo demás.
El color de los elementos que aparecen en la obra está muy relacionado con los
factores explicados anteriormente. Las circunstancias o el lugar donde está sacada la
fotografía no dan pie a jugar con los colores, ya que los elementos se encuentran en un
campo de barro, sin hierba y paja. Marrón, amarillo, y verde son los colores
principales. Son colores muy oscuros y poco alegres. Sin embargo, el marrón (negro)
del niño y el buitre resalta ante todo lo demás como símbolo de “superioridad”, para
reflejar la importancia de los dos objetos.
Aquí entra en juego el White Balance (WB) o balance de blancos. Consiste en una
herramienta con la que se consigue un equilibrio de color. En este sentido, podemos
decir que Kevin Carter aplicó el WB correctamente, de tal manera que la fotografía
tiene un equilibrio de color, y no está ni sobreexpuesta, ni tiene negros.
El autor, mediante estos factores ya explicados, consigue dirigir el ojo humano, el ojo
del espectador. Es importante saber controlar al ojo humano del espectador de tal
manera que consigas hacer que vea primero lo que tú quieres que vea, y por último,
donde quieras que acabe el recorrido. Es decir, él decide dónde empieza y finaliza el
recorrido del ojo humano. Kevin Carter consigue este efecto sin ningún problema. El
primer punto que enfoca el ojo humano, en teoría, es la parte superior izquierda de la
imagen y acaba en su diagonal (parte inferior derecha). Sin embargo, el reportero
gráfico consigue el efecto contrario: el ojo del espectador enfoca directamente la parte
inferior derecha de la imagen (el niño) y acaba en la parte superior izquierda. Carter
4
consigue este efecto con todos los factores ya nombrados: nitidez en el niño, tamaño
del niño, su colocación en el primer plano y el color del niño que resalta ante todos los
demás elementos.
Al analizar todos estos elementos y siendo conscientes de la dirección que toma
nuestro ojo al visualizar la obra fotográfica, nos encontramos con la perspectiva.
Existen dos puntos de fuga. El primero, el más significativo, se encuentra en la diagonal
que forman los dos objetos principales de la obra (empezando desde el niño hasta el
fondo, pasando por el buitre); y el segundo punto de fuga se encuentra en la
horizontal que forma el fondo.
Este factor es el máximo culpable de las críticas y controversias (más adelante
explicadas) que recibió el autor tras tomar la fotografía. Mediante la perspectiva, y la
profundidad de campo Carter consigue engañar al ojo del espectador, y hacerle ver
que el buitre está cerca del niño, cuando en realidad los dos objetos se encuentra a
bastante distancia uno del otro.
La representación gráfica lo explicará mejor:
Contexto histórico de su realización.
El contexto histórico en el que se desenvolvió Kevin Carter fue un periodo
protagonizado por la guerra fría y un mundo lleno de caos.
Muchos conflictos, guerras y acontecimientos pueden ser explicados en este apartado,
pero nos centraremos en la situación de Sudáfrica y Sudán, porque son los países
donde Carter pasó gran parte de su trayectoria profesional, y por consiguiente, la obra
5
que estamos analizando se ubica en uno de esos lugares, como hemos mencionado al
principio del trabajo.
Comenzamos con Sudán, para terminar con Sudáfrica. La situación de Sudán es muy
crítica. 1,2 millones de personas, aproximadamente, corren el riesgo de morir de
hambre. La causa de esta situación, según la ONU, no se debe solamente a la sequía.
Además de esta causa, nos encontramos con una guerra entre el gobierno sudanés de
Jartum (son musulmanes, situados en el norte del país) y los rebeldes del Ejército
Popular de Liberación del Sudán (SPLA, la mayor parte son cristianos y animistas).
Esto es lo que ocurre en el norte del Sudán. Al sur y suroeste del país, la sequía
también está acompañada de otro problema: la existencia de los murhaleen, unos
milicianos árabes que están pagados por el gobierno para atacar a las poblaciones y
robarles todo el ganado y cosechas. Esta situación se convierte en un gran conflicto
que causa muchísimas matanzas, y debido a esto, la gente empieza a emigrar. Esto
generará, al final, mucha pobreza en el país, ya que las tierras abandonas por los
agricultores no producirán más cosechas.
Por otro lado está la política de Apartheid en Sudáfrica. Esta política consistía en la
segregación de los negros del país. No hay que olvidar que los ingleses eran dueños de
Sudáfrica en estos momentos. Esta política, en reglas generales, provocó el aislamiento
de Sudáfrica en el plano internacional, afectando así a la economía y la estabilidad del
país.
Las condiciones en las que vivían los negros dejaban poco que desear. Todo estaba
divido en dos áreas: una para los negros, y la otra para los separatistas. El área de los
negros pocas veces tenía electricidad y agua. Los hospitales también estaban
segregados: los blancos disfrutaban de una buena calidad sanitaria, mientras que los
negros sufrían la carencia del material necesario. La educación y el transporte público
también estaban separados, costando así un 10% más la educación a un negro que a
un blanco.
En definitiva, todo estaba segregado en Sudáfrica. Y de repente, apareció “la
salvación”. En 1990, con los cambios políticos que ocurrieron en el país, fueron unos
6
años de esperanza. Aparecían las primeras señales que anunciaban que el Apartheid
iba a desaparecer. Tras la muerte del presidente, F. de Klerk se situó al frente del país.
Este anunció que empezaría el proceso de eliminación de leyes discriminatorias de
Sudáfrica, además de levantar la prohibición de partidos políticos “expatriados”, como
el Congreso Nacional Africano (ANC) declarado ilegal 30 años antes.
En marzo de 1992, última ocasión en la que solo los blancos tenían derechos al voto,
un referéndum permitió al gobierno avanzar en negociaciones para una nueva
constitución en los que participaba el ANC y otros partidos políticos. Tras varios
conflictos con las Fuerzas de Defensa de Sudáfrica, las Fuerzas Especiales y la
Inteligencia Militar, debido a que se descubrió que estaban implicadas en actividades
ilegales, el Presidente F. de Klerk tuvo que destruir a 6 generales e investigar a otros
16.
Finalmente se llegó a un acuerdo sobre una especie de borrador de la constitución y se
acordó una fecha para las próximas elecciones, en las que los negros podrían votar por
primera vez. Estas se convocarían entre el 27 y 29 de abril de 1994. Las elecciones
convirtieron al recién fallecido Nelson Mandela en el primer presidente negro de
Sudáfrica. En este sentido, intentó encontrar el equilibrio y la reconciliación nacional,
manteniendo a F. de Klerk como vicepresidente.
En estos momentos existían dos partidos políticos o dos grupos enfrentados entre sí:
por un lado, la ANC de Nelson Mandela, y por el otro los zulúes del partido Inkharta,
los separatistas que más adelante se demostró que estaban siendo alentados por los
ingleses para que fuesen en contra de su propia raza con el único fin de demostrar que
los negros no podían gobernarse a ellos mismos. Uno de los objetivos de Mandela fue
atraer a los zulúes a un estilo de vida más democrático.
Este conflicto de Apartheid es lo que le incitó a Kevin Carter luchar por su país
informando sobre la verdad de la realidad.
Aportación al movimiento al que pertenece.
Kevin Carter fue uno de los fotógrafos que más aportó a la sociedad en esta época.
Nació en Johannesburgo, Sudáfrica, en el mismo lugar donde 34 años después se
7
suicidará. Fue un reportero gráfico muy reconocido y criticado a la vez, consiguiendo
así un premio Pulitzer en 1994, año en el que terminó con su vida.
“Fui criado para amar a mis semejantes, pero cuestiono a la generación de mis padres
por no haber hecho nada contra el apartheid” 1. Con esta preocupación vivió toda su
vida Carter. Él quería luchar por la situación de su país, por lo que empezó por el
ejército. En cambio, pronto se dio cuenta de que había sido un error.
Aquí se encontró con la defensa del Apartheid. Viendo lo que había, Kevin Carter
escapó en 1980 sin permiso, cogió una moto hasta Durban y haciéndose llamar David
se convirtió en un disk jockey. Quería ver a su familia, por lo que tuvo que volver al
ejército hasta terminar su servicio. Cuanto lo finalizó, Carter se puso a trabajar en una
tienda de fotografía, donde le empezó la curiosidad por este “mundillo”.
Después de trabajar como reportero de deportes de fin de semana, se juntó en el
Johannesburg Star, en 1984, con un grupo de reporteros blancos preocupados por la
situación del Apartheid, y dispuestos a contar mediante imágenes la verdad de lo que
estaba ocurriendo. No hay que olvidar que los blancos eran “los malos de la película”, y
por este motivo tuvieron muchos altercados, incluso llegaron a estar arrestados.
Ya en 1990, Kevin Carter se unió con tres amigos para sacar la verdad, para transmitir a
todos los ciudadanos lo que estaba pasando, y para denunciar la política Apartheid.
Carter era íntimo amigo de Ken Oosterbroek (director de fotografía en ‘Star’). Ambos
se juntaron con Joao Silva (‘free lance’) y más tarde llegó Greg Marinovich. Este último
llegó a Sudáfrica como ‘free lance’, y tras varias lecciones de fotografía de Carter
1
Palabras textuales de Kevin Carter. Morales, C; Baglietto, N; Domínguez, M (2008). Trabajo de
investigación. KEVIN CARTER. ARGRA.
8
empezó a salir a los lugares de acción con los tres reporteros. Tras varias salidas, estos
le aceptaron en el grupo.
Los 4 comenzaron a capturar la violencia de las calles de Sudáfrica, poniéndose en
peligro cada vez que le daban al obturador de la cámara. Hablamos de situaciones de
tiroteos donde los cuatro reporteros se colocaban en la mitad de la acción para
capturar las mejores imágenes del dolor y el sufrimiento humano. Sus fotos
empezaron a publicarse en los medios de comunicación, y fue la revista ‘Living’ la que
los llamó ‘Bang Bang Club’.
Al principio los denominaron ‘Bang Bang Paparazi’, pero tras ser consultado a los
propios protagonistas, decidieron cambiarlo a ‘Bang Bang Club’. Ken se enfadó cuando
le enseñaron la primera propuesta. Dijo que ellos no eran unos paparazis eran
verdaderos reporteros fotográficos que se jugaban la vida cada vez que salían con sus
cámaras a la calle.
No obstante, a veces necesitaban más que una cámara y la camarería para hacer su
trabajo. Carter y muchos otros fotoperiodistas fumaban marihuana, legal en toda
Sudáfrica, habitualmente en las ciudades para liberar tensiones y poder soportar los
constantes tiroteos en los que se veían involucrados. Puede parece lógico y normal; el
problema viene con la consumición de algo mucho más fuerte: la ‘White pipe’. Kevin
Carter lo negaba, pero se metió en el mundo de la droga dura. La ‘White pipe’ es una
mezcla de marihuana y Mandrax, tranquilizante que estaba prohibido. Producía un
efecto inmediato que duraba, aproximadamente, dos horas.
A partir de aquí, Carter fue cuesta abajo hasta el día de su muerte. Sin embargo, los
tres miembros restantes del club seguían haciendo su trabajo cada vez más
involucrados. En 1991, el novato Greg Marinovich ganó el premio Pulitzer por una foto
tomada el año anterior. Esa foto hizo elevar las apuestas del ‘Bang Bang Club’,
especialmente las de Carter. Los 4 reporteros ponían sus vidas en peligro, y muchas
personas no les reconocían el verdadero trabajo que desempeñaron; trabajo cuyo
único objetivo era informar de la verdad del Apartheid.
9
“Sí, Jimmy. Tú tienes la justa medición de la suerte de tontos; para encontrarte a ti
mismo a 5 metros de un hombre en llamas. Con suerte, estas a solo 1 metro de un tipo
con un cuchillo dándote cortes en la nuca. Quiero decir, deberías estar seguro de
mantener tu ojo clavado en la mira de la cámara, verdad? Chequeas tu f-stop
(diámetro de la lente), para usarlo frente a un muro de llamas. ¿Verdad? Entonces,
cuando seas así de afortunado ven a verme y ahí hablaremos de si Greg Marinovich
merece el Pulitzer”2. Con estas palabras contestó Ken Oosterbroke a Jimmy cuando le
comunicó que el premio había sido “suerte de tontos, pura suerte de tontos”.
Como hemos mencionado en el párrafo anterior, Kevin se adentró al mundo de las
drogas, hasta el punto de ver vivos a los muertos que fotografiaba. Cuando Carter fue
a capturar una imagen de un cadáver en el suelo en Sudáfrica, mientras enfocaba y
encuadraba la fotografía, vio cómo el cadáver se movía como si estuviese vivo. Estos
eran los efectos secundarios de toda la droga que se metía. Al final, fue despedido de
la revista Star.
Con ayuda económica de sus tres amigos, se fue a Sudán con Joao Silva a cubrir un
movimiento rebelde. Querían trabajar en lo que los voluntarios llamaban “El triángulo
de la Hambruna”, en el sur de Sudán. En cuanto bajaron del avión, se pusieron a
capturar toda la hambruna y sequía que se encontraba en el lugar.
La hambruna era horrorosa en ese lugar, no había que irse a sitios escondidos para
captar la situación, los hechos estaban totalmente visibles debido a su importancia y
magnitud. En ese momento, Carter se separó de Joao Silva y se acercó a una explanada
donde vio a una niña desnutrida sentada en el suelo. Detrás un buitre preparado para
atacar. El reportero vio la imagen perfecta en esta escena, y esperó aproximadamente
20 minutos a que el animal se tirase encima de la niña. No pasó y Carter se conformó
con la siguiente foto:
2
Diálogo entre Ken y Jimmy. Silver, S (2010). Película The Bang Bang Club. Coproducción CanadáSuráfrica; Foundry Films.
10
Esta es la foto más importante de su carrera, y la que estamos analizando en este
trabajo. A partir de la publicación en 1994 de esta foto en The New York Times, todo
cayó encima de Carter. Ganó el premio Pulitzer, sin embargo, nunca ha estado
orgulloso de su victoria.
En la rueda de prensa que convocó tras la recogida del premio, los periodistas lo
bombardearon con preguntas relacionadas con la ética del hombre: ¿Qué pasó con la
niña Carter? ¿La ayudaste después de sacar la foto? ¿Y el buitre, Carter, lo espantaste?
¿Me estás diciendo en serio que no sabes lo que pasó con la niña? ¿Sigue viva, murió?
Estas eran las preguntas que atormentaron la cabeza del reportero. A partir de estos
momentos, Carter comenzó a reflexionar mucho sobre su profesión. Después de la
rueda de prensa, y hablando con Greg, Kevin se confesó: “Greg. Tienen razón. Toda la
gente que dice que nuestro trabajo es sentarse ahí y observar como la gente muere.
Tienen razón.”3
Su ex pareja confesó que le afectaron mucho las críticas que le llegaban por todas
partes. “Puede que sea complicado entenderlo, pero yo como reportero gráfico lo
primero que pude hacer fue sacar la fotografía” dijo Carter en una entrevista ofrecida
después de ganar el premio Pulitzer.
Kevin desapareció dos días del mapa, nadie sabía dónde estaba. Era muy reclamado
entonces, los medios de comunicación no cesaban de llamarle para ofrecerle trabajo,
pero Carter seguía tumbado en la cama. Hasta que le llamaron para irse a
Mozambique, uno de los destinos a los que el fotógrafo siempre quiso ir. Cuando
volvió se aproximó a la casa de su amigo Reedwaan Vally. En seguida se dio cuenta de
3
Diálogo entre Kevin Carter y Greg Marinovich. Silver, S (2010). Película The Bang Bang Club.
Coproducción Canadá-Suráfrica; Foundry Films.
11
que se había olvidado los carretes en el avión, así que Carter estuvo mintiendo y dando
largas al medio que le había contratado mientras buscaba el material en las basuras de
todas partes.
Kevin Carter ya no era el que era. Según cuenta su amigo Vally, cuando se dio cuenta
de que había perdido el material Carter dijo que su vida había terminado ahí, que ya
era suficiente. “A los dos días, Kevin Carter estaba muerto” 4, dijo Reedwaan Vally.
Esta fue la nota que dejo tras suicidarse en su propio coche mediante un sistema de
gas: “[...] Estoy deprimido… sin teléfono… sin dinero para el alquiler… dinero para
ayudar a los niños… dinero para las deudas… ¡¡¡dinero!!! Estoy atormentado por
vividos recuerdos de asesinatos y cadáveres y furia y sufrimiento… de niños
hambrientos o heridos… de locos de gatillo fácil -a menudo policías-, de verdugos
asesinos…
He ido a reunirme con Ken, si tengo suerte [...]“.5
Joao Silva y Greg Marinovich siguieron ofreciendo sus imágenes al mundo. Bang Bang
Club consiguió algo muy valioso: siendo hombres blancos, consiguieron la confianza de
toda una sociedad. Y gracias a los 4 reporteros gráficos, el mundo supo lo que estaba
pasando. Puede que si Carter no hubiese captado al niño y el buitre, hubiera gente que
no conociese ni la existencia de Sudán.
CONTEXTO ARTÍSTICO
La foto del buitre y el niño recibió muchas críticas y exigencias a Carter por parte de los
medios de comunicación y la sociedad. Lo que había hecho el fotógrafo no era
absolutamente ética, según las opiniones de la gente. Kevin Carter intentó explicar
como pudo que su trabajo era captar imágenes, y no ser un trabajador social; para eso
ya había gente encargada de salvar y cuidar a los desfallecidos.
Sin embargo, ¿por qué esta foto fue, es y será tan criticada y las demás fotos sacadas
también en situaciones espeluznantes no lo fueron? La foto con la que Greg
4
5
The Death of Kevin Carter: Casualty of the Bang Bang Club. (2004)
Silver, S (2010). Película The Bang Bang Club. Coproducción Canadá-Suráfrica; Foundry Films.
12
Marinovich ganó el premio Pulitzer en 1991, por ejemplo, “Antorcha humana” la
llamaron.
La historia de cómo fue tomada esta foto es mucho peor que la de Carter. Greg se
acercó a un grupo de hombres que gritaban y pegaban a un negro. El fotógrafo les
preguntó que por qué lo hacían, si él no había hecho absolutamente nada. Los
hombres le contestaron que les daba igual.
La situación de Sudáfrica se convirtió en un caos en el que todos mataban por matar,
sin ningún motivo de nada, y simplemente, porque pensaban que el otro pertenecía a
la oposición. Un caos.
Greg gritó para que parasen. Los hombres le amenazaron a él también por lo que el
reportero se dedicó a sacar su cámara y capturar imágenes. Después de darle unas
cuantas palizas, le prendieron fuego en todo el cuerpo. El negro salió corriendo y
tambaleándose para poder salvar su vida. ¿Qué hizo Greg?
Marinovich siguió al negro con la cámara hasta que este paró en un lugar rodeado de
árboles y hierba. El profesional se situó en frente de la escena y comenzó a darle al
obturador de la cámara. Después de sacar varias fotos se planteo lo que estaba
haciendo, aún y todo, siguió capturando la imagen.
Esta foto se publicó y Greg ganó el premio Pulitzer; sin embargo, no hubo las críticas
que recibió Carter. Y en este caso, el reportero gráfico sí podía haber salvado la vida
del negro. Greg Marinovich, miembro del Bang Bang Club, participó con Kevin Carter
en la lucha de trasmitir toda la verdad y todo lo que estaba ocurriendo en la época del
Apartheid.
13
Greg Marinovich fue hijo de unos inmigrantes croatas. Creció en Sudáfrica, pero no
tenía mucha idea de la situación que se vivía en el país. Tras años trabajando como
periodista arqueológico, decidió echar las cartas y salir a la calle a retratar lo que
estaba sucediendo. Él iba con la intención de capturar a los Inkharta, pero en seguida
se dio cuenta de que todo y cada uno de los ciudadanos que corrían asustados por las
calles sudafricanas era interesante.
De hecho, su primera fotografía fue a un zulú. Marinovich se quedó impresionado con
lo que le rodeaba. Cuando fue al lugar de trabajo, inmediatamente le dijeron que
enviase las fotografías a Associated Press. Se las compraron. Esta fue la puerta que le
permitió entrar a este mundo: fue gracias al asesinato del hombre en llamas. La foto
denominada “Antocha humana” le lanzó al estrellato. Greg Marinovich fue el primer
sudafricano en ganar un Pulitzer.
Gracias al Bang Bang Club hoy en día sabemos lo que pasó en la década de los 80-90.
Otro de los miembros del grupo, Ken Oosterbroke, es claro ejemplo de lo que estamos
explicando. Íntimo amigo de Kevin Carter, Oosterbroke fue uno de los pilares
fundamentales del Club. Fue el padre de todos los participantes, y nombrado mejor
fotógrafo del año en numerosas ocasiones.
Ken Oosterbroke quiso reflejar el sufrimiento de Sudáfrica. Los tres reporteros gráficos
trabajaron juntos y muy unidos. Asistían a los mismos conflictos, y buscaban todos la
mejor fotografía, la imagen que mejor capturase todo el sufrimiento y dolor que los
sudafricanos estaban viviendo.
Oosterbroke, sudafricano también, fue el único de los cuatro que se había hecho
famoso (era reconocido como Ken O.). Tenía todas las papeletas para convertirse en
14
una leyenda, no solo por su cargo de jefe de fotografía en el diario más prestigioso de
Johhanesburgo. Fue nombrado en numerosas ocasiones mejor reportero gráfico de
Sudáfrica además de ganar varios premios de World Press.
Fuera del Bang Bang Club existen muchos artistas con el mismo objetivo. Luis Davilla
era uno de esos. Debido a todas las críticas que se crearon por la foto de Kevin Carter,
Davilla decidió ir al mismo lugar a ver si conseguía una foto parecida.
Esta fue la foto que consiguió. Es muy parecida a la de Carter. “Tenemos una
descripción del lugar. No sabemos por qué se suicidó, pero probablemente no fuera
por esto. Él se limitó a inmortalizar un pedazo de realidad del que, en mayor o menos
medida, todos somos culpables”6 comentó Luis cuando fue preguntado por lo que
había visto en ese, ahora, conocido lugar. Lo que Davilla quería demostrar era que lo
que la gente pensaba no era cierto, y que la hambruna y la muerte están
perfectamente visibles en Sudán del Sur.
Junto a Luis Davilla, José M. Arenzana escribió un artículo para concienciar a la
sociedad de que Carter no lo hizo mal, actuó como un profesional: “La foto de Kevin
Carter debería haber sembrado de silencio el mundo. Pasó todo lo contrario. Desató
una tromba de chismorreos y palabrería que tras casi 15 años abrasa todavía foros de
Internet e invade seminarios. Gañanes de la opinión, evangelizadores laicos, moralistas
6
Martín, O. Inkoherence. (2011) La interpretación humana y la famosa foto de Kevin Carter sobre la niña
y el buitre. Consultada el 30 de diciembre de 2013, en http://www.inkoherence.com/la-interpretacionhumana-y-la-famosa-foto-de-kevin-carter-sobre-la-nina-y-el-buitre/
15
progres, bienpensantes reaccionarios, profetillas pichaflojas y hasta algún periodista
de relumbrón reverdecen la teoría de que Carter se quitó la vida por el remordimiento
de no haber salvado a la indefensa criatura de esa bestia (…) El fotógrafo Luis Davilla y
yo estuvimos en ese lugar meses después que Carter, en julio. Luis retrató una escena
parecida y los dos sabemos que no sucedió así. Quienes esparcen la patraña no saben
de lo que hablan. O peor: mienten”.7
Davilla fue a Sudán un mes después de que Carter sacara la foto que cambió su vida. La
diferencia entre las dos fotografías:
1. Premio Pulitzer: Kevin Carter consiguió el Pulitzer, Davilla, en cambio, se quedó
sin él.
2. Mensaje: La obra de Carter se vendió como “el momento antes de ser
devorado por el buitre”, mientras que la imagen de Davilla retrata la cruda
realidad de la población de Ayod, Sudán del Sur.
En definitiva, estos tres artistas tenían los mismos objetivos que Carter. Davilla es el
que más se puede diferenciar, ya que no estuvo en Sudáfrica capturando imágenes del
Apartheid. Los demás pertenecían al mismo grupo: Bang Bang Club, por lo que se
podría decir que trabajan por y para los mismos fines.
CONCLUSIÓN
La obra analizada en el trabajo, “el buitre y el niño”, dejó atrás muchos conflictos y
opiniones, que han sido arrastrados hasta el presente.
Que si no hay ética, que si Carter debería haber espantado al buitre, que si Carter es un
depredador, al igual que el animal, en el momento en el que saca la foto… Todo tipo
de críticas eran aceptadas con el único objetivo de ir en contra de Kevin Carter.
Lo primero, me gustaría explicar cómo fue capturada la fotografía. Carter viajó a Sudán
con Joao Silva. En cuanto aterrizaron se separó del resto del grupo. Se acercó a una
especie de explanada y ahí se encontró con la foto que le cambiaría la vida.
7
Arenzana, J.M; Davilla, L. (2007) Carter no se suicidó por esta foto. El Mundo. Consultado el 30 de
diciembre del 2013, en http://www.elmundo.es/suplementos/cronica/2007/595/1174777207.html
16
Observó a una niña desnutrida. Tenía dificultades para ponerse en pie y andar unos
pocos metros. Los buitres cubrían el fondo del lugar. Y Carter aprovechó todos los
elementos para conseguir la foto, la foto que unos días después le daría el premio
Pulitzer.
Tenía el encuadre preparado. Solo faltaba un detalle: quería que el buitre volara hacia
la niña. Así la foto sería mucho más espectacular. Por lo que, Kevin Carter esperó 20
minutos aproximadamente para capturar al buitre batiendo sus alas, y así que la foto
pareciese más impresionante. Pero no pasó. El buitre se quedó en su sitio, y Carter se
tuvo que conformar con eso.
Sí, esperó 20 minutos cuando podía haber salvado a la niña. Pero aquí la sociedad, o
esos “listillos” que criticaron y los que actualmente critican a Carter por su
comportamiento ante la situación están equivocados. El buitre no estaba tan cerca
como parece en la foto, y la niña no está al filo de la muerte, como deja verse en la
obra. La verdad de la historia es que la niña no es una niña, sino un niño. Se llamaba
Kong Nyong, y murió hace 5 años; por lo que ningún buitre le atacó.
Asimismo, no estaba desnutrido como muchos criticaban. El niño se encontraba en la
explanada porque iba a defecar. Pertenecía al campamento Medicus Mundi
(afirmación verificada por los investigadores Alberto Rojas y Luís Núñez, ya que llevaba
la pulsera que probaba su ubicación), que estaba situado justo al lado de la explanada.
Por lo que el niño no estaba solo “en la nada” y malnutrido, a punto de morir.
Simplemente defecaba.
Y sigo, porque hay más. El buitre, en la realidad, no se encuentra a la distancia que nos
puede parecer al observar la foto. Y muchos ignorantes preguntarán que por qué digo
esto si claramente se ve que el animal está a punto de atacar al pobre y desnutrido
niño. Pues yo, bueno, y muchos tenemos la respuesta. Carter usó un teleobjetivo para
capturar el momento. Con un “tele” los objetos se juntan entre sí, acortando la
distancia entre cualquier elemento.
Todo es cuestión de la percepción visual del ojo humano. Aquí Kevin Carter tiene
mucho mérito, ya que consigue engañar a mucha gente. La fotografía es una auténtica
17
obra de arte. Cumple todos los requisitos que una imagen debería cumplir: transmite
claramente lo que el autor nos quiso hacer ver, los aspectos formales se detectan
fácilmente, todos los elementos están perfectamente colocados transmitiendo así, una
sensación de equilibrio y armonía al espectador.
Sin embargo, la sociedad no la aceptó así; es más, yo diría que ni la aceptó. Quiero
dejar claro desde aquí que Kevin Carter fue un reportero gráfico, un profesional del
fotoperiodismo, y no un trabajador social ni ningún voluntario de alguna ONG. Por lo
tanto, su deber es controlar los sentimientos y el impulso de salvar a la gente, y
simplemente fotografiar lo que ve. Fotografiar la realidad.
“El buitre y el niño” es una obra de arte espectacular, que refleja el duro trabajo de un
reportero gráfico. Asimismo, gracias a estas fotografías podemos conocer la realidad
de lo que ocurre a kilómetros de nuestras casas. Si esta profesión no existiese,
probablemente seríamos unos ignorantes.
BIBLIOGRAFÍA
Morales, C; Baglietto, N; Domínguez, M (2008). Trabajo de investigación. KEVIN
CARTER. ARGRA.
Martín, O (2007). La interpretación humana y la famosa foto de Kevin Carter sobre la
niña y el buitre. Blog Inkoherence. http://www.inkoherence.com/la-interpretacionhumana-y-la-famosa-foto-de-kevin-carter-sobre-la-nina-y-el-buitre/
Arenzana, J.M.; Davilla, L. (2007). Carter no se suicidó por esta foto. El Mundo.
http://www.elmundo.es/suplementos/cronica/2007/595/1174777207.html
FILMOGRAFÍA
Documental The Death of Kevin Carter: Casuality of the Bang Bang Club. (2004)
Silver, S (2010). Película The Bang Bang Club. Coproducción Canadá-Suráfrica; Foundry
Films.
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