La era de la regulación

Concentración en la plaza Libertad. • Foto: Iván Franco (archivo, diciembre de 2013)
La era de la regulación
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viernes 04·dic·2015
Una biografía social del cannabis
Las narrativas que posibilitaron una de las 15 medidas de seguridad y convivencia
Según la Encuesta Nacional sobre
Consumo de Drogas, realizada en
mayo de 2015, aproximadamente
unas 160.000 personas consumieron
cannabis por lo menos una vez en los
últimos 12 meses. Es decir, menos de
5% del total de la población.
En una sociedad empachada de
consumo, el cannabis es una mercancía marginal y todavía poco visible.
El consumo de alcohol, por ejemplo, es más de siete veces mayor.
Lo que sorprende de la marihuana,
entonces, es su capacidad para estructurar relaciones sociales -económicas, políticas, culturales y morales- más allá de su circulación como
mercancía.
La explicación, un tanto obvia,
es que el cannabis no es un objeto
de consumo como cualquier otro. La
marihuana existe en forma de flor, cogollo, porro, ladrillo, etcétera. Pero
también en los intereses económicos,
las leyes y prácticas regulativas, los
discursos médicos y morales, y los
espacios de socialización que le dan
sentido social. El cannabis, en otras
palabras, tiene una vida social.
Uso de marihuana
402.752 uruguayos usaron marihuana
marihuana alguna vez en su vida.
alguna vez.
9,3% de los uruguayos* probó marihuana
55.200 son usuarios habituales.
en el último año.
6,5% de los uruguayos* probó marihuana
en el último mes.
Fuente: Vi Encuesta Nacional en Hogares sobre Consumo de Drogas (2015).
*La muestra se realizó entre personas de 15 a 65 años residentes en localidades
de 10.000 o más habitantes.
donde el objeto a regular brillaba por
su ausencia.
◆◆◆
Las “drogas ilegales” son, antes que
nada, commodities políticas, en tanto
la ilegalidad no es un estatus natural, sino una decisión político-estatal. Hasta principios del siglo XX uno
podía comprar y consumir cannabis
sin temor a represalias legales. El
espejo de la legalidad estaba dado
por la “normalidad” con que la sociedad entendía a la sustancia y sus
(restringidos) espacios de consumo.
A nivel global, sin embargo, los vientos regulatorios soplaban en otra
dirección.
El problema del cannabis se mantuvo desactivado hasta la década de
1970. Entre 1972 y 1974 Uruguay creó
una Brigada de Narcóticos, programas de prevención médicos y educacionales, una comisión parlamentaria
permanente para el seguimiento y la
planificación, y una nueva ley que
actualizaba la lista de sustancias ilegales, incrementaba las penas por
producción y comercialización, y
establecía la internación compulsiva de aquellos declarados “adictos”
por un juez.
Desde el Estado se argumentaba
que a partir de 1970 el tráfico y consumo habían aumentado de tal forma
que “ponían en peligro el futuro de
la nación”.
Esta mentira fundacional legitimó la “guerra contra las drogas” en
Uruguay. Y digo mentira por dos razones: la primera es que el mercado
de sustancias ilegales era, todavía en
los tempranos 70, marginal al punto
de la invisibilidad; la segunda es que
los problemas sociales no aparecen
solos, sino que son el resultado de
procesos de construcción que los
hacen visibles y regulables.
El empujón regulador que dio
Estados Unidos fue abrazado con
gusto por burócratas, políticos y “expertos”, que fueron creando sus propios intereses en una “guerra contra
las drogas” construida en un contexto
23,3% de los uruguayos* probó
◆◆◆
“La idea de
que la guerra
contra las
drogas ha
‘fracasado’
no para
de ganar
adeptos
entre
burócratas,
expertos y
el público en
general”.
Encontrar un porro durante la dictadura era una rareza. El problema no
era únicamente la represión estatal o
la estigmatización social sino la falta
de oferta en un contexto de demanda
marginal.
El cannabis llegaba a Uruguay en
las mochilas de aventureros que se
iban a Brasil a buscar algún kilo de
maconha. Fumaban, compartían con
amigos, y a veces vendían pequeñas
cantidades. Este mercado “artesanal”
era muy ineficiente, lo que suponía
que incluso aquellas personas que
eran consumidoras habituales podían pasarse meses sin ver un solo
porro.
El fin de la dictadura se conjugó
con la transformación del mercado de
sustancias ilegales, en especial de la
marihuana. Las razones de esta transformación son múltiples. Por un lado,
la apertura política y otros cambios
culturales habilitaron espacios de socialización menos circunscriptos por
el conservadurismo político y social.
Por el otro, el crecimiento en la
demanda estuvo acompañado y alimentado por cambios en las cadenas
de tráfico. El tráfico artesanal y descentralizado de los 70 y 80 dio paso
a un mercado ilegal cada vez más
organizado y concentrado. Paraguay
sustituyó a Brasil. El “paraguayo”
sustituyó a la maconha. La avioneta
a la mochila. Y el “narco/dealer” al
consumidor aventurero.
El crecimiento del mercado habilitó tres procesos significativos en la
historia social del cannabis. Primero,
la expansión y democratización del
mercado posibilitó la construcción
de espacios de consumo cada vez
más visibles, expandidos y encarnados en formas de socialización.
Segundo, los réditos económicos
cada vez mayores, no sólo por el crecimiento de la demanda sino por la
prima de riesgo que supone operar
en la ilegalidad, crearon poderosos
92.341 ocasionales.
255.111 experimentales.
Fuente: Sebastián Valdomir (coord.) “El módulo sobre cannabis en la 6º Encuesta Nacional sobre Consumo de Drogas en Hogares”. Fundación Friedrich
Ebert.
intereses en controlar y profesionalizar el tráfico de drogas, dando inicio
a la historia del “narco” en Uruguay.
Por último, la expansión fue contrarrestada -y alimentada- por nuevas
prácticas regulatorias: político-parlamentarias, estatal-burocráticas, y médico-profesionales, que terminaron
de consolidar a la “guerra contra las
drogas” como uno de los mecanismos
de control social más prominentes del
Uruguay pos 1985.
◆◆◆
El control de drogas puede ser reproducido en el tiempo en tanto los
entendimientos sociales dominantes
sobre el “problema de la droga” validen las prácticas, discursos y objetivos regulatorios. En otras palabras,
fue la hegemonía del paradigma punitivo-prohibicionista lo que legitimó
una guerra contra el cannabis y fue
su resquebrajamiento simbólico lo
que habilitó el pasaje a un modelo
de regulación alternativo.
Las explicaciones más corrientes
sobre la ley de cannabis, especialmente aquellas escritas desde fuera
de Uruguay, han privilegiado una visión desde arriba. Uruguay, un país
de tradiciones liberales, con un gobierno progresista, y un ex presidente
vanguardista, decidió ir en contra de
la norma que todavía es guerra global
contra las drogas.
Todos estos elementos tienen
algo de cierto, y sin embargo ocultan
un cambio mucho más trascendental:
la emergencia de narrativas alternativas al problema punitivo-prohibicionista del cannabis.
Dos procesos estructurales y una
lucha político-cultural explican el
avance de estas narrativas que posibilitaron el nuevo régimen de marihuana en Uruguay.
El primero tiene que ver con cambios endógenos al campo de la droga. Por un lado, el secular avance del
consumo normalizó el cannabis al hacerlo cada vez más visible. Esta normalización tuvo lugar en un contexto
donde la percepción del problema de
la droga se movía de las abstracciones
médico-morales que legitimaron el
control de drogas desde los 30, hacia
nuevos espacios problemáticos como
la “crisis” de la pasta base y la emergencia de la “narcoviolencia”.
Este contexto favoreció lo que llamarían una “des-narcotización” del
cannabis, que movió a la sustancia a
los márgenes del problema de la droga,
tanto en términos del control estatal
como de las preocupaciones sociales.
Por otra parte, desde hace por lo
menos una década la idea de que la
guerra contra las drogas ha “fracasado” no para de ganar adeptos entre
burócratas, expertos y el público en
general.
Por último, la rearticulación
del problema del cannabis como
un asunto social que no debería ser
controlado por instituciones prohibicionistas y prácticas criminalizadoras
sería impensable sin el trabajo político-cultural de la heterogénea coalición de activistas que desde mediados de los 2000 se organizaron para
dar una lucha en dos frentes.
El primero, fue salir a la calle,
mostrarse en los medios, fumar en
público como acto de resistencia
política. También hablar con sus
familias y amigos, forzando a la sociedad uruguaya a reflexionar sobre
el “problema del cannabis”, herencia
de la hegemonía prohibicionista. El
segundo frente estuvo en la conquista
de espacios políticamente significativos en los partidos, el Parlamento, y la
burocracia mediante el lobby político.
Cuando el Ejecutivo redactó las
15 medidas de coexistencia en que se
incluía el proyecto para la legalización
de la marihuan, los entendimientos
sociales dominantes sobre el cannabis y su lugar en el problema de la
droga eran radicalmente distintos de
los que, por décadas, legitimaron la
criminalización y el prohibicionismo.
Sin estas nuevas narrativas, construidas y legitimadas en la calle, las 15
medidas hubieran sido 14. ■
Guzmán Castro
viernes 04·dic·2015
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Nuevo orégano en la huerta del fondo
El por qué de tirar una semilla, darle agua y sol
Plantar cannabis no es una actividad nueva en Uruguay,
es una actividad creciente. Los jardineros de la marihuana
cuidan de su planta con el mismo celo que cuando era
ilegal, pero ahora lo hacen abiertamente, y convidan a
sus padres que antes los miraban como bichos raros. Para
ellos, el cannabis es música, es vino.
Sebastián es un apasionado de la
jardinería. Tiene estudios al respecto. Es lo que se dice un jardinero. En
su vergel conviven muchos tipos de
plantas. Una colección de cactus, con
algunos árboles de Ginkgo Biloba,
aromáticas y arbustos ornamentales.
Como es jardinero practicante, tiene
su vivero. Cuando se da la posibilidad
vende cactus a viveros amigos.
Ahora tiene un gran fondo. Pero
antes las cosas eran distintas. Vivía en
un apartamento de Mercedes y Tristán
Narvaja. Nunca hubiera imaginado
que iba a tener un jardín legal de marihuana cuando probó el prensado en
la previa de un baile en 1994. Entonces
ya vivía en una cooperativa de viviendas del barrio costero de Malvín.
Todavía se acuerda de cuando
fumaba faso prensado. Pero sus recuerdos más nítidos son de la primera
cosecha que sobrevino a los repetidos
fracasos tratando de decodificar a una
planta llamada maldita.
Su cultivo de cannabis está en
el medio del vivero, entre unas estructuras que evitan la entrada de
hijos y amigos. La estructura también sirve de apoyo para plantas de
tomates, orégano y otras trepadoras.
El cultivo está orientado al Norte. Así
reciben el sol casi todo el día. Hace
ya 13 años aplica sus conocimientos botánicos al cannabis. Tiene 38
y vive en Puntas de Manga, bien al
Norte de Montevideo.
Germinó sus primeras semillas en
la primavera de 1998. Pero entender la
planta le costó más que un germinador. Por entonces era complicadísimo acceder a información. La planta
estaba más que prohibida, era parte
de la mitología oscura de la sociedad.
Sus padres pensaban que el uso de
cannabis lo llevaría a la perdición:
“El valor de
mis cogollos
es enorme.
Pero el
precio es el
mismo del
perejil, el
orégano o
los limones
en el fondo
de casa: cero
peso”.
cultivo legal
3.150 cultivadores registrados.
8,7% de los usuarios de cannabis acceden
por medio del autocultivo.
1.058 plantas incautadas en los primeros
diez meses de 2015.
621 plantas incautadas en 2014.
261 plantas incautadas en 2013.
Fuente: Ircca.
Autocultivo de Cannabis en Montevideo. • foto: nicolás celaya (archivo, febrero de 2011)
el uso de drogas pesadas y la delincuencia.
Entre amigos y conocidos nadie
sabía mucho qué hacer con las semillas que aparecían del prensado o con
el tallo que se estiraba con el verano.
Muchos de los que plantaban esporádica o casualmente, en la vigilia de la
clandestinidad, llegaban a fumar hojas.
Sebastián encontró fotocopias con
información de cómo plantar; “me pareció de lo más interesante y en aquel
entonces muy económico”, reconoció.
La primera cosecha propia que
fumó fue en 2001 “más o menos”, titubea. Cuando fumó “flores”, conoció
el verdadero efecto de la marihuana.
Fue la época en que internet también
unió a cientos de cultivadores de todo
el mundo en sus foros. La información
-no siempre la mejor ni la validada,
pero sí suficiente para cosechar- se esparció como reguero de pólvora con
el avance de la conectividad digital.
Desde entonces, Sebastián no
dejó de plantar y hasta pudo seleccionar y reproducir, con el correr de
los años, las variedades que mejor se
adaptaron a su gusto. Sebastián arma,
prende y fuma porque “le gusta el sabor, el efecto y porque lo planto yo”.
Ahora se ocupa de que el sol de
verano no queme las plantas y les
pone media sombra. Vigila que el cogollo no se llene de hongos cuando
empieza ese frío entre marzo y abril, y
la humedad se condensa en las flores
amenazando seis meses de trabajo.
Es claro que todavía unos cuantos
cultivadores no se han registrado. Sebastián entiende que a algunos no les
importa, otros no quieren quedar en
un banco de datos por más anónimo
que sea. Pero “yo recomiendo registrarse, de una”, dice.
◆◆◆
Joaquín del Prado vive en las orillas
de Sayago. También se registró. No le
convencía el registro, pero es padre de
dos niños. Lo meditó bastante.
“Decidí hacerlo para militar por el
asunto […] Por aquello de que la unión
hace la fuerza. Es la manera de decir
que somos miles y no queremos escondernos más. Somos gente normal,
padres, madres, estudiantes, hijos,
abuelos, trabajadores, empresarios,
profesionales y políticos”.
“Cuando nos demos cuenta de
que es una planta más, el registro será
igual de absurdo que registrar una parra que usás para hacer vino en el fondo de tu casa”, espera. Por ahora hay
que hacerlo para evitar problemas.
Joaquín probó su primer porro en
1994, tenía 13 años, estaba sentado
en un murito de Punta Carretas. El
hermano de un amigo le convidó con
prensado y el dijo que no, que hacía
mal. Pero le ganó la curiosidad.
Sin embargo, la primera vez que
fumó marihuana fue en España, en
2005, cuando se fue a hacer una temporada de trabajo en hotelería. “La
diferencia era abismal, casi como
comparar el alcohol azul con alpiste con un whisky etiqueta negra”,
grafica.
En su barrio el cannabis sigue imitando la dinámica de siempre: un par
que venden y un montón que compran prensado paraguayo. Pero para
Joaquín la cosa es bien otra.
El tiempo pasó desde aquel 2005
y sus responsabilidades crecieron:
está a cargo de una industria familiar
con sus hermanas. Tiene dos hijos
que acuna en una casa amplia con
un fondo de 200 metros cuadrados.
Dos de esos metros cuadrados los
dedica al cultivo de cannabis y otro
metro al cultivo interior. Muchas veces prepara en interior lo que luego
saca para afuera.
Fuma por la misma razón que
toma Coca Cola. Le gusta. El cannabis le da otro estado de conciencia, un
momento de relax, de reflexión en el
que la bronca se desvanece, la mandíbula se afloja y su estado de alerta
disminuye.
Así digiere los pensamientos y
esa comida rápida que es el trabajo
moderno plagado de estrés de oficina, autos, teléfono, mails y más mails;
pedidos, entregas, chequear la producción, hacer los trámites, entregar
y poner la cara seis días a la semana,
12 horas por día, siempre alerta.
Para Joaquín la marihuana es
un generador de ideas. También “un
escape, como surfear, ir de compras,
andar en bici o tirarse en la cama por
una maratón de Netlix”.
El cannabis no es evaluado así por
todos. Cuando sus mayores se enteraron de su consumo en la adolescencia,
escuchó la palabra internación. Sus
padres se preguntaban qué habían
hecho mal. El tiempo siguió pasando
hasta que fumó con su madre algunas veces. Decía estar sorprendida del
efecto, que reseña como más suave
que el vino. Algunos padres de sus
amigos también lo probaron. Y hasta
lo usan para frenar dolores musculares y del nervio ciático.
Los tiempos cambian. Pero algo
permanece intacto en Joaquín, además de su humor. Sigue usando cannabis. Y desde que empezó a plantar
encontró un buquet de sabores que
compara con la diversidad del gusto
al vino.
El pegue, el efecto y sus variaciones, dimensiones o intensidades
los pone al nivel del “universo de la
música, cada variedad despierta cosas
diferentes”.
Para el cultivador de 35 años, “el
valor de mis cogollos es enorme. Pero
el precio es el mismo que tiene el perejil, el orégano o los limones en el fondo
de casa: cero peso”. ■
Martín Baldomiro
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viernes 04·dic·2015
La asociación que hace fuerza
Clubes de cannabis en Montevideo
Los clubes de cannabis nacen en
Uruguay con una impronta asociativa y colaborativa muy fuerte. Los
usuarios se abastecen de cannabis, la mayoría de las veces entre
amigos, para conocer qué fuman y
aprender de los procesos biológicos
de la planta. Los clubes barriales,
abiertos a la comunidad, son un
experimento que está empezando
a echar raíces.
Álvaro Calistro todavía recuerda haber visto a los acopiadores de cannabis
en Brasil fumigando los panes, los ladrillos de marihuana prensada, uno arriba
del otro. Estuvo de viaje por la costa brasileña desde 1994 a 2002, cuando volvió
a Uruguay.
Las vueltas de la calle, el olfato del
artesano paño al hombro, lo habían
llevado a un lugar donde se plantaba y
se estoqueaba marihuana. “Todas las
mañanas entraba uno con una mochila
y fumigaba con veneno de rata”, recuerda. Entonces se empezó a “cuestionar”
aquella marihuana prensada que ya
conocía de Montevideo.
Volvió a Uruguay con algunas semillas que había recolectado en Brasil
y también en Colombia, donde estuvo
de paso con su paño de artesanías, del
piso al hombro, cada día. Llegó a Montevideo cuando la crisis económica estaba
comenzando. Fue el tiempo cuando se
desató el uso de pasta base en su barrio,
el Cerrito de la Victoria. Álvaro sembró las semillas de cannabis mientras
observaba de reojo aquel nuevo fenómeno de la pasta base que estaba haciendo carne entre los pibes que había
visto nacer.
Pensó en hacer algo, en conversar,
en ver qué era aquello, ese mundo nuevo que estalló en los televisores y en ciertas zonas de Montevideo bajo el nombre
de pasta base. Empezó por sentarse “con
los gurises a conversar, a fumar uno y
tomar vino. Les preguntaba si sabían lo
que hacían. Para que te respeten, tenés
que ponerte a la altura de ellos, si no te
descansan o te roban. Es mentira que no
les interesa nada, no les interesa la forma
en la que se ofrecen las cosas, ellos son
curiosos y preguntan”, opina.
Calistro los convidó con su cosecha. Preguntaron, quisieron saber y
hubo quienes dejaron de fumar pasta,
dice orgulloso. “Algunos gurises, que
en esa época me dejaron cuestionarles lo que estaban haciendo con la
vida, se interesaron por las plantas
de marihuana”.
Algunos de aquellos jóvenes, hoy
adultos, tienen autocultivo en sus casas.
Además hay quienes tienen huerta orgánica, con tomates, morrón, cebollas,
ciboulette, orégano y tomillo. Álvaro los
alertó sobre las plagas y cómo cuidar las
plantas de cannabis. “Ahora mi hijo tiene una huerta en casa como mi madre”,
le dijo una madre contenta a Álvaro.
“Esos gurises empezaron ellos mismos a cuestionar lo que estaban haciendo. Ahora hasta las madres vienen a buscar tierra y sustratos para plantar”, dice
también orgulloso de su trabajo.
La casa de Álvaro es una puerta
abierta para el Cerrito de La Victoria.
Los jóvenes se juntan allí, hacen mú-
Puesto de venta en la concentración por la marihuana regulada, en el Molino de Pérez.
• foto: iván franco (archivo, mayo de 2014)
sica, leen, se escuchan, se juntan a la
noche, a la tarde, meriendan, toman
mates y se fuman sus porros. Cuando
salió la reglamentación se constituyeron como clubes de cannabis. Le están
dando forma legal a algo que ya pasaba
por la vía de los hechos.
Ahora son uno de los 17 clubes que
esperan autorización definitiva. Ahora
trabajan más tranquilos. Ya no fuman
cualquier cosa.
Lo único que no se puede fumar en
el club son cigarrillos industriales. Vilma
Rainha Carrizo vive en Villa Española,
un barrio que empieza a dos cuadras de
la casa de Álvaro. Es una madre “soltera
y feliz”, profesora de danzas afro, dueña
de una sonrisa tan larga como sus trenzas, su familia es un pilar del candombe
montevideano.
Recuerda cuando entró con Martín, su hijo de 22 años, a la casa de
Calistro por primera vez. Había olor a
porro, pero cuando se fue a prender su
cigarro, le dijeron que no podía. Que
había niños, que el tabaco, que las tabacaleras. Vilma se fue a pensar al zaguán. Pitando, se dijo: eureka. “Claro, el
tabaco te mata, la marihuana no”, pensó
para sus adentros.
Sus compañeras de trabajo se sorprenden pero curiosean cuando dice
que Martín va a un club cannábico. Pero
a ella, que nunca fumó cannabis, no le
importa.
Que Martín vaya al club cannábico
es cosa seria para Rainha.
“Mi hijo va porque se siente contenido. De alguna forma, es por su seguridad y mi tranquilidad. Si Martín está ahí
no está en la esquina. Cuando salís de
mi casa tenés dos o tres bocas enfrente”.
Frente a su casa de un cuarto, donde
vive con tres hijos, Rainha identifica a
quienes se dedican lisa y llanamente a
robar. Ahí, el abuso de drogas es tan alto
como la tasa de jóvenes presos, sobre
todo por hurtos.
◆◆◆
No muy lejos, donde Sayago se confunde con el Prado, Pedro Bianchi y
Federico Mello armaron el segundo
club de membresía autorizado por el
Instituto de Regulación y Control del
“Queríamos
una forma
segura de
consumir
marihuana y
tener claro el
tipo de planta, nutrientes
y fertilización
que usamos”.
Cannabis (Ircca) para plantar su propia
marihuana.
Pedro comenzó a experimentar
hace unos tres años con la plantación de
cannabis junto a su cuñado. Aprendieron a esquejar (hacer gajos, decían nuestras abuelas), a cultivar con lámparas de
bajo consumo y de sodio, entendieron
cómo darles los nutrientes correctos y
cómo hacerlos. También hicieron cultivos hidropónicos. Cuando se reglamentó la ley se inscribieron en el registro.
Pedro sintió que no era suficiente, que
deseaba algo más.
“Queríamos una forma segura de
consumir marihuana. Varios amigos
nos decían de armar un club y tener
claro el tipo de planta, los nutrientes,
la fertilización, para saber qué estamos
consumiendo”, recuerda Pedro sobre
cómo empezaron a armar el club, el
año pasado. Hoy, Tricoma es el segundo
club autorizado por el Estado uruguayo
a plantar cannabis para sus 20 socios.
Pero cultivar cooperativamente
para amigos tampoco era suficiente.
Tricoma, desde el principio, generó un
espacio de encuentro para sus socios,
para conversar de los usos del cannabis, de lo bueno y lo no tanto. También
sobre cómo cuidar las plantas. Los socios que lo deseen van y meten mano,
y los que no, se conectan a internet en
la página web del club para ver día a
día, paso a paso, cómo viene creciendo
o florando la planta, qué nutrientes se
echan, qué se gasta de luz, de agua o
si hay novedades sobre alguna cosa de
interés colectivo.
Ese mismo interés del grupo, y la
solidaridad entre ellos, fue lo que les
permitió sacar en estos días su primera cosecha. Cada usuario, según sus
preferencias, se lleva una u otra cepa.
Ya tienen diez variedades, diez cepas
diferentes, algunas más sativas —es
decir, más risueñas, psicodélicas— y
unas cuantas índicas —más relajantes,
introspectivas— o híbridos de los dos
tipos de planta de cannabis.
Entre las cepas que tienen para
presentarles a los socios están la White
Thailand, Purple Haze, Jack Diesel, Blue
Rhino, Claustrum, LSD. —es una planta
de marihuana, no la mítica síntesis del
cornezuelo de centeno—, Northern Lights y Aurora Índica. Los socios donaron
semillas y esquejes. Alguno que ya tenía
una genética aclimatada a las características climatológicas montevideanas
las ofrecieron.
El 30 de junio de 2014 comenzaron
con los trámites para abrir el club; por
un lado, gestionaron, escribana mediante, la personería jurídica en el Ministerio de Educación y Cultura, y por otro
lado, presentaron todos los requisitos
que pide el Ircca. Cuatro meses después, Pedro recibió una comunicación
en manos de El Correo: el Ircca, después
de algunas visitas y entrevistas, había
autorizado el cultivo.
Entonces las plantas que crecían en
el cuarto apoyadas por lámparas de sodio en hidroponia cambiaron su fotoperíodo. Recibían 18 horas de luz y el resto de oscuridad. La planta de cannabis
comienza su fase de floración cuando
recibe menos horas de luz. El timmer
se ajustó para que las luces se prendieran 12 horas y se apagaran otras 12. Las
sumidades floridas legales comenzaron
a brotar de los internudos de la planta
y en estos días los 20 socios reciben su
cannabis legal. De Sayago con lumbre. ■
Guillermo Garat
Los clubes en Uruguay
1) Clubes de membresía
15 clubes funcionando.
12 en vías de autorización.
3 autorizados.
2) Requisitos para abrir
un club de membresía
- Gestionar una Asociación
Civil sin fines de lucro
integrada por 15 a 45
miembros.
- Tener un plan de producción
y distribución.
-Un lugar seguro con la
infraestructura adecuada.
-Promover buenas prácticas
en el cultivo.
-Menores de 18 años no
podrán formar parte.
-Debe estar lejos de centros
educativos o espacios de
tratamiento de adicciones.
Seguir los pasos del Plan de
Cultivo de Cannabis.
Fuente: ircca.gub.uy
viernes 04·dic·2015
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De la comisaría al correo
Crónica de una criminalización
La ley uruguaya de drogas, todavía vigente, impide el
cultivo de cualquier planta que produzca alguna de las
drogas de tráfico ilícito. Excepto si un mayor quiere plantar cannabis.
“Voy a confiar en vos”, le dijo el subcomisario de Salinas, Canelones. “Andá a
arreglar el tema de tu hijo, dejalo con
alguien. Mañana a las 8.00 tenés que
estar en el juzgado de Atlántida”. El
oficial abrió la puerta de la celda de la
Seccional 22 y lo dejó salir, sin custodia.
Era febrero de 2011. Mauricio Balitzki, padre a cargo de su hijo, artesano, herrero, tenía 40 años. Y volvió
a la comisaria, porque no tenía nada
que ocultar, lo suyo siempre fue el
autoconsumo.
Lloró de impotencia cuando al
otro día escuchó de la boca de la fiscal su sentencia. “Lo lamento. Vas a ir
procesado a la cárcel de Canelones”.
Lo condenaron a dos años por tres
plantas hembra y dos aún sin sexo
definido. De ahí en más empezó un
período “muy gris”.
◆◆◆
Balitzki se mudó a Salinas cuando tenía
34 años. Fue la época cuando la pasta
base ya estaba en todas las esquinas.
Las bocas, que antes de 2000 sólo vendían marihuana paraguaya prensada y
a veces cocían de postre, estaban llenas
de fisurados de pasta que mangueaban
guita, y si no les querías dar, podías terminar acuchillado, recuerda Balitzki.
No quería pasar por eso. Entonces las plantas crecieron un poco. Por
“envidia, o vaya a saber qué”, todos los
años en abril, cuando estaban en flor,
llovían denuncias. Y allanamientos.
En 2008 tenía muchas plantas, estaba probando, experimentando, y tras
el desembarco policial terminó en el
juzgado de la Ciudad de la Costa.
El ápice de las plantas salían por
delante de la capota de la Mitsubishi
blanca, las raíces por detrás. De los
vecinos sólo recibió “buena onda”,
saben quién es.
La jueza era Mariana Motta, le recomendó ir al psicólogo para “cambiar
el hábito de consumir marihuana por
calmantes, pastillas”. “Si no podés salir
de eso, conseguí una alternativa, porque te va a traer problemas”, le dijo en
una buena, pero lo procesó sin prisión.
Al año siguiente todavía tenía la
causa abierta y no cultivó. Volvió a la
“‘Lo
lamento.
Vas a ir
procesado a
la cárcel de
Canelones’.
Lo
condenaron
a dos años
por tres
plantas
hembra y
dos aún
sin sexo
definido”.
Mauricio Balitzki junto a sus plantas de cannabis. • foto: santiago mazzarovich
tierra en 2010 y lo allanaron otra vez.
Tenía tres plantas, no pasó nada. En
2011 plantó y cayó nuevamente. Por la
denuncia de un vecino que había tenido problemas con su hijo pequeño.
◆◆◆
Gritó, pateó y golpeó las paredes de
la celda hasta que lo dejaron salir por
unas horas para “arreglar el tema”, es
decir, conseguir una custodia de su
niño. Se fue con la promesa de volver, pero también con la idea de que
cuando estuviera frente a frente con la
fiscal iba a conseguir “abrir su mente”
y zafar. Pero ni lo uno ni lo otro.
Pensaba posible desterrar el cuco
que vendió pescado podrido a muchas generaciones que antes y ahora
relacionan llanamente plantas con
drogas y drogas con delincuencia.
Le llegó “toda esa culpa” de “por
qué no paré a tiempo, por qué no
hice caso a mi amiga, que dos días
antes recomendó sacar las plantas,
que eran para quilombo, que pensara,
que hacía menos de un mes habían
procesado con prisión a Alicia Castilla
por cultivo”. “Fue cosa de mandinga”,
se encomienda al demonio.
Abrir la mente a los derechos
Le ley está buena, pero falta lo más importante, que es su correcta implementación para hacer
valer los derechos de las personas. Eso piensa Martín Collazo, de Proderechos. Señaló que
persisten criterios de criminalización a los usuarios de drogas en el ámbito judicial y policial.
Martín Fernández, abogado del Instituto de Estudios Legales y Sociales del Uruguay, afirmó
que a pesar de que la ley es clara en que se debe probar la intención de tráfico, y que aunque el
usuario tenga más gramos de lo establecido no se lo puede juzgar, muchas veces se criminaliza
porque la ley no ha permeado en todo el sistema.
Collazo aseguró que a eso se añaden varios casos de abuso policial, principalmente en la
costa de Canelones. También destacó la lentitud de la implementación de los mecanismos de
abastecimiento sigue fomentando el mercado clandestino y vulnerando los derechos de los
usuarios que se deben vincular al narco. ■
Estaba preso en un lugar de
mierda por plantar y no comprar al
narcotráfico. La estaba pasando mal
cuando el diputado frenteamplista
Sebastián Sabini lo fue a ver. Él con
cadenas en los pies y grilletes en las
manos. Era lo peor. “Bo, loco, esto no
puede pasar”, sentenció Sabini.
Al contar, Balitzki deja de lado ese
pesar y rescata que preso y todo tenía
a la prensa tras él. También “mucha
conexión con el mundo exterior”, por
la dinámica que tomaron los movimientos sociales y políticos que se generaron a partir del encarcelamiento
de Castilla y el suyo. Había un reclamo
generalizado, generacional. Y él estaba adentro, aportando su carne.
Estuvo preso tres meses.
Abrir el candado
Salió con un sentimiento “muy feo de
ahí adentro”. Tan feo que le “pegó mal
en la salud”. Por esa pasada, dice, anda
rengo.
No fue fácil “volver a mí, retomar
mi vida, reiniciar el trabajo. Estaba
muy quemado, sobre todo con el sistema”. Había vivido situaciones muy
injustas, asuntos fuera de su alcance
que lo involucraban directamente.
Sintió una infinita impotencia.
En cuanto salió, empezó a militar.
A mostrarse en la calle y hasta abrió la
puerta de su casa para enseñar en la
tele quién es. Se manifestó en público por el autocultivo, que no hubiera
más presos por plantar.
“Tanto juzgados como fiscalías se
manejaban con más cuidado a la hora
de dictar sentencia sobre el tema. […]
Esto responde, más bien, a que el debate
público dejó en evidencia la ignorancia
reinante en la magistratura en materia
de marihuana”, interpretaba Marcelo Jelen en agosto de 2013 en la diaria.
El caso de Mauricio fue uno de
los puntapiés para el debate que
desembocó en la aprobación de la
ley No 19.172 de regulación y control
del mercado de la marihuana.
La normativa trazó un antes y un
después para la criminalización del
usuario de marihuana y el derecho a
la autodeterminación y a la no discriminación. “No sé si asociarlo con algo
mágico, pero fue hermoso”, agradece
Mauricio, que registró su cultivo. ■
Angelina de los Santos
Mejor saber que ignorar
El 10 de agosto se aprobó el protocolo de actuación policial sobre la ley de
regulación del mercado de marihuana. El manual explica que el consumo
y uso del cannabis continúa siendo legal, al igual que el uso de cualquier
sustancia psicoactiva.
También que la existencia de plantas de cannabis no implica una
actividad ilícita. Las únicas restricciones del uso de cannabis son las de
la ley de tabaco.
El protocolo resalta que no existe un carnet que acredite ser usuario, y
que además los datos que maneja el Instituto de Regulación y Control de
Cannabis son de carácter sensible, por ende sólo el juez podrá solicitar la
información, no la Policía.
Lo mismo sucede con el allanamiento de un hogar, la incautación y
destrucción de plantas; sólo podrá realizarse por orden judicial y las plantas
deberán ser cuidadas en caso que hubiere una incautación. ■
6
viernes 04·dic·2015
Una política en movimiento
Con Augusto Vitale, presidente del Instituto de Regulación y Control del Cannabis
El instituto estatal que regula el cannabis se apronta para recibir más funcionarios y más presupuesto. También para lanzar una campaña educativa de
cara a la venta en farmacias. El espíritu que transmiten es que esta política
de drogas debe estar cerca de los usuarios y no usuarios jóvenes, para no
convertirse en una política de viejos vinagres.
Algunos recordarán que en muchas
fiestas masivas de los años 2000 había
carpas que brindaban cuidados y agua
a los más pasados. Algunos se habrán
cruzado allí con un miembro del equipo, Augusto Vitale, psicólogo especializado en reducción de daños y prevención. Cuando el gobierno pasado creó
el Instituto de Regulación y Control del
Cannabis (Ircca) fue designado presidente, cargo que repite en este período.
Como cabeza del organismo encargado
de poner en práctica la ley No 19.172,
Vitale hace un repaso de lo que se hizo
y lo que queda por hacer.
–¿Cuál
–
es la evaluación de este año y
medio de funcionamiento del Ircca?
- Teniendo en cuenta que el Ircca funcionó sin presupuesto propio y que no
hay antecedentes de control público
y estatal del cannabis, la evaluación
es positiva. Resolvimos la puesta en
práctica sin que se hayan generado
dificultades operativas ni situaciones
indeseadas en la agenda pública. A
principios de 2015 ya estaban implementados el cáñamo industrial, el cannabis medicinal y dos de las tres formas
de acceso al cannabis recreativo.
En esa tercera vía se avanzó con
mucho cuidado. Llevó cerca de un
año otorgar dos permisos para producir cannabis. De las 22 empresas
que se postularon, ninguna presentó
un recurso en contra del resultado del
llamado.
También destaco la articulación de
actores institucionales muy diversos.
Para la reglamentación del uso no médico del cannabis trabajaron más de 60
técnicos y profesionales, de las cuatro
instituciones que están en la junta directiva del Ircca más el Ministerio del
Interior, el Ministerio de Industria, la
Universidad de la República y el Instituto Nacional de la Semilla del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca
(MGAP). La genética que permitirá diferenciar la marihuana nuestra de otras
que circulan dará garantías a Argentina y Brasil. Si tienen sospechas de que
hay producto uruguayo entrando en
forma ilegal, podremos corroborar si
es nuestro.
–¿Qué
–
cambios habrá con el nuevo
presupuesto en cuanto al personal?
- Al Ircca le correspondieron en el Presupuesto Nacional 15.000.000 pesos
anuales que, sumados a la posibilidad
de pases en comisión a este instituto, permiten fortalecer el equipo con
unos 25 a 28 funcionarios más. Hoy son
ocho, más ocho directivos.
También hay que sumar los recursos que llegarán por medio de las
licencias para venta en farmacias, para
investigación medicinal y de cáñamo
industrial. Este último aspecto es el que
avanzó más. Hay entre 14 y 16 empresas que presentaron proyectos industriales y cuatro o cinco que ya tienen
permisos.
–¿Cómo
–
se van a hacer los controles
biológicos del cannabis?
- Tenemos un convenio con docentes
e investigadores de las facultades de
Química y Medicina de la Universidad de la República para caracterizar
el cannabis presente en nuestro medio,
estudiar las relaciones entre los cannabinoides y aprender más sobre los usos
medicinales.
En el caso del autocultivo y los
clubes de membresía, la variedad de
la planta es una opción de los usuarios.
Nosotros nos centramos en informar
y sensibilizar sobre los riesgos de usar
genéticas con altos niveles de THC,
aunque lo más importante son las relaciones entre el THC, el CBD y el CBN
para permitir gestionar los riesgos de
su uso.
Cuando los cultivadores se registran se les entrega una cartilla con condiciones para estar habilitados y una
guía de buenas prácticas de cultivo
para evitar daños.
Es importante tomar esto como
un proceso, porque hay una historia
de contradicción en la ley anterior [No
14.294], que no penalizaba el uso pero
tampoco estipulaba cómo se podía acceder al cannabis. Se estipulaba una
“cantidad mínima” permitida para la
tenencia, que quedaba a discrecionalidad de los jueces. Eso llevó a que los
usuarios estén acostumbrados a distintas estrategias para ocultar su forma
de acceso.
Muchos pensarán “si estoy acostumbrado a manejarme así, ¿por qué
tengo que registrarme?”. Registrarse
es estar protegido por esta nueva ley.
Si no lo hacés, quedás en la ley anterior y podés ser objeto de allanamientos e incluso prisión. El registro
es fundamental para poder comprobar que los usuarios están en una de
las tres modalidades permitidas, pero
además es un dato sensible protegido
por ley, que solamente un juez puede
solicitar.
–¿Hay
–
preocupación porque parte
del cannabis que distribuye el Estado
pueda terminar alimentando el
mercado negro?
- Estamos en una situación mucho más
favorable que antes de la aprobación
de la ley para proteger a las personas
del contacto con otro tipo de riesgo
por obtener marihuana en las bocas.
No solamente porque te pueda pasar
algo a nivel de seguridad personal sino
también por el “efecto góndola” que se
mencionó en la discusión sobre la ley:
que te digan “yo hoy no tengo cannabis
pero te puedo vender otra cosa”.
Hay una situación más favorable
para los objetivos de la ley, porque los
usuarios están pudiendo acceder mediante el autocultivo y los clubes a un
producto de mejores características.
Entendemos que en la cultura de uso
se está instalando una noción de diferencia en la calidad.
Hay menos gente yendo a lugares
peligrosos y usando un producto que
tiene 40 contaminantes que no tienen
nada que ver con la planta, a causa del
prensado, que puede incluir hasta el
caucho de las ruedas.
Nosotros mantenemos nuestra misión de controlar, fiscalizar y derivar a
la autoridad competente situaciones
que impliquen venta de cannabis. Eso
no está permitido y está penado como
suministro.
Además, en un hecho inédito a
nivel internacional, el Ministerio del
Interior elaboró con la sociedad civil,
los cultivadores y los socios de clubes
un protocolo que establece en qué condiciones la Policía puede inspeccionar
y cómo.
–¿En
–
qué está el aspecto educativo y
de prevención?
- Nos interesa avanzar en el capítulo
dos de la ley: que se incluyan los riesgos
sobre drogas en el sistema educativo.
Y que eso acompañe un control social.
El universo de usuarios y las personas
que van incorporando una visión más
amplia pueden velar por un buen uso.
Tenemos un desafío de concientizar a
niños y adolescentes en que una sustancia no produce menos daños por ser
legal, y qué actitudes y comportamientos hacen que un uso sea problemático o no. El cannabis para personas en
edad de desarrollo no es recomendado,
porque se comprometen aspectos de
su maduración.
El registro de usuarios para dispensación en farmacias es un momento crucial para las campañas de
prevención, porque puede aparecer un
público que no necesariamente tenga
demasiada información. En ese momento va a haber un nuevo impulso
con campañas y el reforzamiento de
atención a usuarios.
Creo que un año y medio de discusión de la ley generó en el uruguayo
promedio una idea de qué tipo de política de drogas quiere para Uruguay.
También hicimos más de 30 diálogos
y debates en todo el país. Las juntas
departamentales de drogas citaron al
vecino, al político, al actor social que
quiso ir a un lugar a decir qué pensaba
sobre la regulación. Esas mesas y las
más de cinco conferencias con expertos internacionales que organizamos
permitieron ajustar algunos aspectos
de la ley.
–¿Hay
–
una actitud de depositar
en el menor de edad el rol del
irresponsable?
- Sí, y creo que esas personas no han
leído los trabajos que muestran que
eso no es así. El uso problemático en
adolescentes y jóvenes se da fuera del
mundo adulto, en las fiestas, en la playa, en la madrugada, y hay estudios
que demuestran que en esos grupos
hay líderes que cumplen la función
del cuidado. Otro aspecto importante
es cuánto los adultos estamos cerca y
disponibles para problematizar junto
a ellos estas cuestiones.
El Estado no puede ser el Llanero
Solitario; es un facilitador. Los resultados de las campañas del miedo demostraron no ser eficaces y se siguieron
financiando durante años, del estilo “tu
cabeza va a quedar como un huevo frito
si consumís drogas”.
El trabajo en conjunto con la comunidad, en cambio, ha demostrado
que en las buenas fiestas de convivencia hay regulación, y no es porque haya
fiscales, ni policías, ni Ircca. Y los jóvenes no se van de mambo. Tenemos que
despertar la noción del autocuidado.
Hay que estar ahí en el movimiento,
en contacto. Si estás muy afuera te
deslegitimás totalmente en tu rol de
prevención, y para ellos pasás a ser un
viejo apestoso.
“Muchos
pensarán ‘si
estoy acostumbrado a
manejarme
así, ¿por
qué tengo
que registrarme?’. Si
no lo hacés,
quedás en la
ley anterior
y podés ser
objeto de
allanamientos e incluso
prisión”.
Camino a la farmacia
–¿Por
–
qué definieron que sea la huella
dactilar la que habilite la compra
de los diez gramos semanales en la
farmacia?
- Se realizó un focus group con una empresa de opinión pública y se encontró
que prefieren no usar un carnet que los
identifique como usuarios, con posibilidades de extraviarlo.
Se les preguntó qué tipo de registro sería más amigable y plantearon
mostrar la cédula en El Correo para
corroborar su identidad. El dato de
la cédula se usa para comprobar que
la persona tenga las condiciones de
la ley, luego se procede a registrar la
huella.
resistencias por el registro?
–¿Hay
–
- Hubo algún comentario bastante
marginal de que no se entendía por qué
era tan necesario pasar por el registro,
pero en la mayoría de los casos se entendió que era una forma de control,
con garantías para la poblaciónen general, de que uno va a ir por un canal de
autocultivo y no va a ir por otro. ¿Cómo
hace un farmacéutico para saber si un
comprador es autocultivador? Tiene
que haber un cruce de información que
no se hace con los datos personales; se
hace con números. Se habilita sólo una
de las tres vías.
–¿Hay
–
preocupación por la venta de
eventuales excedentes?
- El 60% de los usuarios está esperando por las farmacias. En Washington y
Colorado han implementado un sistema de hasta 26 gramos por persona
al día, que obviamente excede un uso
moderado o responsable. Eso puede
generar un mercado gris, pero aun así
para ellos es mejor que una situación
de narcotráfico con violencia y lucha
por territorios.
–¿Hay
–
fechas estimadas para los
registros en farmacias?
- Estamos trabajando en un escenario
de fines de mayo, principios de junio.
Resueltas una cantidad de cuestiones
operativas, diría que depende de cuándo estén instaladas las empresas. El
predio está listo y las licencias otorgadas. El cultivo, con cosecha y secado,
no lleva más de cuatro meses. Ahora
se está concretando la compra de los
equipamientos de lectores de huellas
con altos niveles de seguridad.
–¿En
–
qué etapa están las empresas?
- Estamos acordando el plan de trabajo.
Se firmaría el contrato en diciembre y
estimamos unos seis meses más para
llegar a la cosecha.
viernes 04·dic·2015
7
Augusto Vitale, presidente del Instituto de Regulación y Control del Cannabis. • foto: mauricio kühne
–¿Cuáles
–
serán las medidas de
seguridad?
- La interna estará a cargo de las empresas y la externa será del Ministerio del
Interior. El lugar es predio fiscal cercano al Penal de Libertad, donde hay una
mayor respuesta policial, vigilancia las
24 horas, control de ingreso y egreso de
vehículos y de nuestro personal.
En cuanto a la seguridad individual, estamos terminando las evaluaciones de las cepas de cannabis más
favorables para lo que buscamos. El
Núcleo Interdisciplinario de Estudios
sobre Cannabis de la Universidad de
la República, y asesores nacionales
e internacionales nos han explicado
que, además de la presencia de THC,
es importante la interacción entre los
cannabinoides, los principios activos de la planta. La interacción entre
CBD, THC, CBN y otros cannabinoides modulan los efectos de psicoactividad y también los medicinales para
distintas afecciones. Manejar un ratio
razonable de estas variedades permite gestionar mejor los riesgos sin quedar demasiado “colocado”. Es mucha
responsabilidad, sobre todo al inicio
del proceso.
la ley es prohibir, en la promoción el
objetivo no es aumentar el tamaño
del mercado. Pero evaluaremos si es
necesario un nuevo llamado, que no
descartamos.
–¿Las
–
22 empresas seleccionadas
fueron investigadas para conocer de
dónde salieron sus fondos?
- Se hizo con dos prórrogas para profundizar en la documentación, que
no fue suficiente por parte de algunas
empresas. Faltaba acreditar el origen
de los fondos y la composición de las
sociedades. En algunos casos las empresas vienen del extranjero y debían
presentar la información traducida,
legalizada.
–¿Cómo
–
será el packaging?
- No hay mercadotecnia, no hay publicidad, no hay marcas. El sobre de
polietileno lo protegerá de la luz y la
humedad, con advertencias y rotulado
sobre el tipo de producto, variedad e interacción entre cannabinoides, además
de información y advertencias.
–¿Cuántas
–
toneladas se producirán?
- El llamado fue para hasta dos toneladas al año por empresa; cuatro
toneladas en total. En estos primeros seis meses haremos un programa piloto. Uno de los objetivos de
será el costo?
–¿Cuál
–
- El objetivo es competir con el mercado ilegal, que sea atractiva la adhesión a este sistema, y la calidad va a
ser totalmente diferente al prensado.
El precio será cercano a un dólar con
veinte centavos. ■
Federico de los Santos
Lo hecho
-Decretos reglamentarios del cannabis médico
e industrial.
-Importación de dispositivos de control de
consumo para el ámbito laboral y el tránsito.
-Otorgamiento de licencias para producir
cannabis a dos empresas.
-Convenio con el Correo Uruguayo para el
registro de usuarios vía farmacias.
-Guías de protocolo policial y prácticas de
cultivo.
-Selección del predio para cultivo.
8
viernes 04·dic·2015
Experimento de laboratorio
Producción científica nacional del cannabis
La ley de regulación del cannabis favoreció la investigación y habilitó la búsqueda de los usos medicinales, que
están siendo explorados por científicos de la Universidad
de la República (Udelar). El método científico se está
aplicando, además, en la propia evaluación de ley mediante una metodología que, al igual que la norma, ha
despertado interés en el mundo.
Para supervisar la ley No 19.172, de regulación y control del mercado de marihuana, se creó una Unidad Especializada en Evaluación y Monitoreo (UEEM)
de carácter técnico e independiente.
En marzo de 2014 la Junta Nacional
de Drogas (JND) creó el Comité Científico Asesor (CCA), órgano honorario
e independiente -integrado por académicos y científicos- para seleccionar, y
generar conocimiento y metodologías
para evaluar la aplicación de la ley.
El CCA habilitó ámbitos de reflexión
entre la comunidad científica local y del
exterior. El intercambio “ha generado en
Uruguay una manera de trabajar, una
estrategia que acerca la academia a los
decisores políticos”, explicó Luis Yarzábal, presidente del CCA.
La estrategia de evaluación y monitoreo definió cinco dimensiones para
elaborar indicadores: aplicación de
justicia con equidad, promoción de la
salud, seguridad y la convivencia, construcción de gobernanza, y economía.
Además, “la estrategia puede permitir
detectar a tiempo insuficiencias o errores de la política pública, para corregirlos sin que produzcan daños”, destacó
Yarzábal. El mecanismo de evaluación
fue expuesto en Suiza, Francia, Estados
Unidos y España.
Articulaciones
La UEEM preparará por estos días una
línea de base. “Antes de que se produzca
la venta en farmacias hay que conocer el
estado de situación del cananbis: cómo
es el consumo. Con datos sobre salud,
aplicación de la justicia, convivencia,
seguridad, gobernanza y economía. Si
no, después de que se ponga en marcha
la venta en farmacias, los datos van a
estar modificados y no va a ser posible
comparar. No se va a poder decir cuál
fue el efecto de la ley”, vaticinó Yarzábal.
El CCA está elaborando un informe
sobre los usos medicinales del cannabis
y sus derivados. Antonio Pascale, profesor del Departamento de Toxicología
Luis Yarzábal, presidente de la Junta de Transparencia y Ética Pública. • foto: mauricio kühne
“Necesitamos la variedad vegetal
estabilizada
[…] realizar
la forma farmacéutica,
porque a la
persona se le
va a
dar una
gota o una
pastilla”.
Derribar mitos
Entre los mitos más frecuentes, mencionó la comparación entre el número de casos agudos por sobredosis: “alguien ha manejado que se producen muchos”,
dijo Yarzábal, “sin embargo, la revisión que ha hecho
el CCA en la literatura mundial indica que no hay un
solo caso de sobredosis de marihuana registrado”.
Mencionó que otro elemento que se maneja es
que hay una relación directa entre criminalidad y
consumo de marihuana. “El comité analizó una serie
de trabajos hechos en Canadá y en Estados Unidos en
los que se aíslan las variables que intervienen en el
hecho criminal. Centenares de miles de observaciones bien documentadas por los servicios judiciales
y de represión de los dos países muestran que, lejos
de haber una asociación entre criminalidad y marihuana, en algunos casos hay incluso un descenso
de la criminalidad”, señaló Yarzábal. ■
de la Facultad de Medicina, realiza una
revisión de la bibliografía publicada sobre acciones terapéuticas y medicinales
del cannabis y sus derivados. Pascale ya
elaboró un documento que está siendo discutido por la red de consulta. En
el primer semestre de 2016, el CCA va
a convocar una reunión internacional
para completar el proceso. “Tenemos
la esperanza de hacerlo antes de que se
venda la marihuana en farmacias para fines medicamentosos”, expresó Yarzábal.
En busca de la medicina
El Núcleo Interdisciplinario de Estudios
sobre Cannabis de la Udelar está integrado por docentes de las facultades de
Medicina y Química, y el Centro Universitario de Paysandú. Su objetivo es el
estudio de la cadena del cannabis, desde
la semilla al medicamento.
El grupo se formó a fines de 2013,
cuando se aprobó la ley. En junio de
2015 se conformó dentro del Espacio
Interdisciplinario de la Udelar y cuenta
con financiación por tres años.
El equipo trazó una secuencia de
trabajo en tres etapas. La primera es
conocer los genotipos de variedades de
cannabis en Uruguay. Hasta ahora han
analizado unas 200 muestras de plantas
procedentes de clubes de membresías o
proporcionadas por el Instituto de Regulación y Control del Cannabis.
Los análisis moleculares se realizaron en el Laboratorio Genia. Ahora
el genetista Burix Mechoso, uno de los
integrantes del proyecto, está interpretando la información obtenida.
Si bien no han terminado de clasificar las 200 muestras, Mechoso asegura que conocer el perfil genético de las
plantas es el punto de partida para elegir
las variedades que permitan elaborar
extracciones para testear en ensayos
biológicos, conseguir trazabilidad y reproducibilidad de la especie escogida.
La segunda etapa es la caracterización fitoquímica de las plantas. Esto
es, determinar el tipo, caracterizar los
cannabinoides (principios activos del
Un arsenal terapéutico en potencia
“Existen pruebas científicas de la utilidad de derivados del cannabis
para síntomas determinados y enfermedades”, dijo Yarzábal. Entre ellos
el dolor crónico y el de los procesos neoplásicos cuando los analgésicos
no dan resultado. La espasticidad motora, un conjunto de enfermedades
neurológicas, náuseas y vómitos durante quimioterapia o radioterapia,
son algunas de las enfermedades donde el cannabis alivia.
Está demostrada su eficiencia en epilepsias refractarias infantiles,
pérdida de peso y la caquexia que afecta a enfermos terminales. “No hay
dudas de que en los extractos de cannabis […] hay un arsenal terapéutico que debe ser utilizado y que éticamente no se le puede negar a los
enfermos que tienen estas dolencias”, manifestó Yarzábal. ■
cananbis), y qué otros metabolitos pueden estar presentes en la especie.
Carlos García, uno de los químicos
involucrados, analizó alrededor de 15
muestras de cultivos locales. Todas “son
ricas en THC [tetrahidrocannabinol]”;
tienen entre 6% y 17% del principio activo más conocido del cannabis, el THC.
Todavía no han analizado ninguna
variedad en la que el cannabidiol (CBD)
predomine sobre el THC, pero aún
quedan muchas muestras por analizar.
Cualquiera de los dos cannabinoides
puede ser de uso medicinal, dependiendo de la patología en que vaya a ser
aplicado, señaló García. El CBD tiene
un efecto relajante, es un antagonista de
la euforia del THC, señala la literatura
científica internacional.
La tercera etapa tiene que ver con
la actividad biológica de los extractos
o materiales vegetales seleccionados.
Para eso harán ensayos in vitro a nivel
in vivo, con células y levaduras. Ya que la
cantidad y calidad de materia vegetal no
es suficiente, recién están comenzando
los ensayos preliminares.
El grupo se propone conocer cómo
se altera el ciclo de sueño-vigila y la
conducción cerebral, sus efectos a nivel cardiovascular y los posibles efectos
antimutagénicos y radioprotectores.
Los resultados servirán para la aplicación y el ensayo clínico; para ello coordinarán con grupos de médicos. Esperan
avanzar en el conocimiento de su aplicación para el tratamiento de la epilepsia
refractaria y en las terapias del dolor.
“Necesitamos tener la variedad vegetal adecuada, estabilizada y obtenida
mediante las técnicas de buenas prácticas de agricultura y los controles de
calidad correspondientes. Y en segundo
lugar, realizar la forma farmacéutica,
porque tenés la planta, pero a la persona se le va a dar en un gota, o en una
pastilla”, puntualizó García.
El mundo del cannabis hoy es el del
conocimiento empírico. Sobre todo en
Uruguay -y en América Latina-, donde
los ensayos clínicos sobre el cannabis
son inexistentes por ahora, salvo excepciones como la chilena. Los usuarios saben que si fuman tal cepa estarán relajados, otra les provocará sueño,
apetito, euforia. Las personas sometidas
a quimioterapia que usan el cananbis
saben que reduce las náuseas y provoca
apetito; hay unos cuantos ensayos clínicos en el mundo sobre ese tema. Los
científicos uruguayos quieren saber qué
tanto hay de real en la percepción popular. Por eso “vamos a ver si atrás de eso
hay una composición química que explique esas actividades diferentes. Nos
nutrimos mutuamente de saberes diferentes, uno por la experiencia, otro por
el apoyo de la ciencia”, graficó García. ■
Amanda Muñoz
viernes 04·dic·2015
9
Vení como sos
Reducción de riesgos: salud amigable para quien usa drogas
La reducción de riesgos en el uso de drogas es una alternativa de salud pública frente a los modelos clásicos. Trabaja con el usuario en activo para que incorpore nuevas
prácticas más saludables en el uso de drogas. En Uruguay
hay algunos programas funcionando; y cada vez se conocen más los beneficios del cannabis para apaciguar las
ansiedades que producen las cocaínas.
Era domingo de otoño. Padre e hija se
sentaron en la mesa, mate de por medio.
La joven estaba a punto de cumplir 18
años. Estaban habituados a tomar mate
juntos los domingos y charlar de todo,
pero esta vez la conversación terminó
en otro lado.
“Tenés que aprender a tomar”, sugirió el mayor, que bebía moderadamente
las noches de fiestas y alguna copa los
fines de semana. Le habló de las bebidas
adulteradas y de las fácilmente adulterables. Le dijo que la ginebra era la bebida
más difícil de adulterar porque se nota
fácilmente en el sabor, la transparencia y
que en todo caso sólo se podía adulterar
con agua. El padre le mostró a su hija
cómo tomar alcohol y la importancia
de acompañarlo con agua.
La joven que tomó el whisky servido por su padre hoy es doctora y desde
1987 no ha dejado de trabajar con personas que usan o abusan de drogas. Ya
no toma whisky, su bebida favorita es
la ginebra que usa cuando hay un momento especial.
Aquella joven es la doctora Raquel Peyraube. Su primera paciente
en el Centro de Información y Asesoramiento Toxicológico (CIAT) de la
Universidad de la República (Udelar)
había tomado demasiada cocaína, tenía
alucinaciones. Ella la calmó hablando,
la bajó con la palabra. Peyraube tenía en
mente aquel viejo principio de la medicina hipocrática de primero no hacer
más daño. Era el 19 de mayo de 1987.
Desde entonces practica la reducción
de riesgos asociada al uso de drogas. Lo
hizo en París, en Ginebra, en Montevideo y en Maldonado. Y ahora da vueltas
por el mundo hablando de Uruguay,
de cómo disminuir los impactos en el
uso de drogas y de cómo minimizar el
daño que las políticas de drogas hacen
en las personas.
“La marihuana tranquiliza, baja
la ansiedad,
los hace sentir bien. Genera todos
los efectos
contrarios
de la sustancia-problema, como la
pasta base y
la cocaína”.
Menos daño, más vida
La reducción de riesgos es una disciplina que tiene mucho de arte a lo
largo del mundo. Desde que países
como Holanda, Dinamarca, Alemania, España, Canadá, Australia y Luxemburgo abrieron salas para que los
usuarios de heroína se inocularan en
ambientes seguros, las tasas de muertes, suicidios, sobredosis y prevalencia
de enfermedades de transmisión sexual bajaron o incluso -en los casos de
sobredosis- desaparecieron1. Existen
65 salas de uso seguro de drogas en
todo el mundo.
La oferta terapéutica cuando alguien tiene problemas con drogas es
casi toda de corte abstencionista. Para
recibir atención médica se requiere que
el usuario abandone el uso de drogas. La
habituación puede hacer difícil esta propuesta. La reducción de riesgos y daños
trabaja con el usuario en activo, el que
no quiere dejar.
“Pensamos que el tratamiento para
un adicto es como un traje a medida,
depende de cada uno y el técnico tiene
que acompañar. Ese acompañamiento
podría ser la abstinencia; sería lo ideal
pero no todos la quieren. La otra posibilidad es la reducción del daño. Si usás
una sustancia más compleja como la
cocaína, no compartas el canuto porque eso hace que tengas más chances
de contraer enfermedades”, explica Julia
Galzerano, médica internista especializada en VIH y drogas, del CASMU.
Marihuana por pasta
La reducción de riesgos es el camino terapéutico que se escogió para dotar a la
ley de regulación y control del mercado
de marihuana del componente salud. Y
no es casual. La marihuana se usó en la
clandestinidad de la prohibición para
reducir la ansiedad que producen las
cocaínas.
“Lo que registramos en las historias
clínicas es que la marihuana tranquiliza,
baja la ansiedad, los hace sentir bien.
Genera todos los efectos contrarios de la
sustancia problema, como la pasta base
y la cocaína. Les da sueño, pueden dormir, comen, tienen sed y toman líquido.
Recupera los daños causados por la otra
sustancia”, explica la psicóloga Claudia
Crespo, coordinadora del Centro de
Tratamiento de Base Comunitaria El
Achique de Casavalle.
“La mayoría de nuestros usuarios
fuma marihuana y ha abandonado las
sustancias-problema. No tenemos usuarios que consuman psicofármacos. Para
nosotros es una alegría esto y para ellos
también”, relata Crespo, responsable del
centro interinstitucional promovido por
la Intendencia de Montevideo, ASSE y la
Junta Nacional de Drogas.
“Muchos han tenido experiencias
con tratamientos psiquiátricos y psicofármacos. Y no se han sentido bien,
ni cómodos, se les hace difícil seguir el
tratamiento indicado, tomar la medicación. Atravesamos procesos de ansiedad
y trastornos en sus características de
personalidad. Con el uso de marihuana
funcionan bien”, explica.
El Achique es un centro ambulatorio de salud. Allí hay preservativos para
los amantes y pomadas labiales para
los que se revientan los labios fumando
pasta. Eros y Tánatos. Hablan de marihuana, a diferencia de otros centros. Allí
se acepta el uso del cannabis puertas
afuera. Nadie puede llegar colocado y
los usuarios lo respetan.
Incorporan rutinas saludables tras
el uso de drogas, por eso exprimen
sus naranjas para hacer jugo, hablan
de cómo, cuándo y dónde consumir.
También hablan sobre la importancia
del respeto al barrio. Crespo comenta
que la inserción en la comunidad es
importantísima. Hacen pastas y panes
caseros que venden en Casavalle, y ya
tienen su clientela fija.
“El usuario de drogas ha sido visto
como alguien que genera problemas.
Ahora generan beneficios para la comunidad. Se llenan de alegría al contar que
los vecinos les dicen que lo que hacen
es re rico. Lo valoran no sólo desde lo
económico sino desde lo afectivo”, señala Crespo.
Según las posibilidades de cada
quien, los usuarios van consiguiendo
trabajos fuera de El Achique. Pero también el grupo hace de las suyas. Desde
talleres de candombe hasta cursos de
panadería, huerta y cocina. Además,
construyeron canchas en la plaza que
acondicionaron y ahora está lleno de
madres hamacando niños.
“Uno de los parámetros que medimos es la posibilidad de inserción en la
sociedad, en la educación formal, informal, en trabajos, en programas de empleos protegidos y la vuelta a la familia,
a la comunidad, y en eso, realmente, el
apoyo que han tenido ha sido mediante
el consumo de marihuana”, explica la
coordinadora de El Achique.
La reducción de daños se basa en la
premisa de que la persona seguirá usando drogas para justamente disminuir el
eventual impacto que la droga pueda
tener en ella. Es una experiencia que pocos profesionales de la salud practican
en Uruguay.
“Si alguien quiere tomar, que sepa
cómo hacerlo, que coma, que no mezcle bebidas, que no maneje. Es todo un
aprendizaje encarar las cosas diferente.
Por suerte, cada vez hay más gente en la
reducción del daño o que está afín”, explica Galzerano, que en 2016 coordinará
el primer curso médico sobre cannabis
medicinal desde el Sindicato Médico del
Uruguay. ■
Guillermo Garat
(1) Eberhard Schatz y Marie Nougier (2012), Salas
de consumo de drogas: evidencia y prácticas. Ed.
Consorcio Internacional sobre Políticas de Drogas.
SABELO
Si vas a fumar…
Vaporizar es menos nocivo
que fumar.
Las tucas de cartones
(incoloros) se pueden
incorporar en el armado para
proteger los labios y los dedos.
No dejes el humo en los
pulmones prolongadamente.
Observá tu entorno y si te
sentís cómodo.
En caso de…
La mayoría de las personas
sienten relajación, euforia,
alegría y/o perciben el campo
sensorial más sensiblemente,
sin experimentar
complicaciones psíquicas.
El cannabis puede reducir la
tensión arterial y provocar
sudores. También baja los
niveles de azúcar en sangre, por
eso una correcta alimentación
es importante. Si sentís eso,
ingerí dulces y/o cítricos.
Si un amigo tiene un ataque
de pánico, mostrale que está
todo bien, llevalo a un lugar
tranquilo y esperá que pase el
efecto.
Si fumaste…
Tené en cuenta que el efecto
se irá en unas cuatro horas.
Evitá la mezcla con otras
drogas.
No conduzcas. Tus reflejos
serán mucho más lentos.
No hagas trabajos que
requieran precisión.
Fuente: Echale Cabeza, Colombia.
Supuestos de la reducción de riesgos
La reducción de riesgos y/o daños, o gestión de los placeres,
como prefieren llamarle algunos, parte de la constatación de
que las drogas seguirán siendo
consumidas por significativas
porciones de la sociedad. Esa
ciudadanía, en líneas generales, carece de información validada sobre los impactos individuales y colectivos en el uso
de drogas.
Sus defensores constatan
que muchas -no todas- las per-
sonas que buscan tratamiento
no acceden a servicios especializados por sentirse rechazados, ya que el primer requisito
en muchos centros es dejar de
usar la sustancia-problema. Sin
embargo, y por diversos motivos,
alguien que usa drogas puede
tener una preocupación por su
salud y por cambiar hábitos para
mejorar. La reducción de daños
debería proveer esos insumos.
Este abordaje terapéutico
de “abajo-arriba”, como propo-
ne Alan Marlatt, está basado en
el “empoderamiento” del usuario de drogas, en lugar de una
política de “arriba -abajo”, sustentada en la criminalización
y “patologización” de quien
usa drogas.■
10
viernes 04·dic·2015
Aflojando la presión latinoamericana
Las consecuencias del narcotráfico en América Latina son
múltiples, fragmentarias, ocultas
o visibles. Pero cuando el narcotráfico se mete en una comunidad,“convence” a un grupo de campesinos de trabajar para ellos, a un
policía de hacer la vista gorda, a un
alcalde de cooperar, a la aduana,
hasta políticos y empresarios, y las
consecuencias son primeramente
un problema de gobernabilidad,
un problema para la democracia.
Los países de América Latina
sufren distintas consecuencias, a
escalas diversas. Las políticas de
drogas implementadas en los últimos años han creado un escenario desfavorable en amplias zonas
del continente latinoamericano.
Pero en los últimos tiempos se
plantearon varias propuestas en
unos cuantos países, en la región
y en el mundo.
Un puñado de gobiernos han
permitido habilitar nuevas expe-
riencias o debates. Varios países
del hemisferio tratan de cambiar
la pisada. Primero fue Estados
Unidos. Hoy tiene 24 Estados con
marihuana medicinal y tres también con recreativa. Ciertos países
parecen optar por dotar de otro
marco al cannabis para aflojar la
presión.
El año pasado el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) de Chile
autorizó al municipio santiaguino
de La Florida a cultivar 400 plantas
de cannabis medicinal para abastecer a 100 pacientes de cáncer y
epilepsia a lo largo de Chile.
El proyecto cosechó este año
sus primeras flores. La Fundación
Daya gestionó el cultivo, elaboró
y distribuyó el aceite en convenio
con centros de salud. La experiencia fue exitosa, la autoridad
fiscalizadora sanitaria chilena autorizó este año la siembra de 6.000
plantas para 4.000 pacientes en 20
municipios distintos.
Venta de drogas minorista en
América Latina
En lo político la presidenta Michelle Bachelet se comprometió a
sacar la marihuana de la lista IV
de las drogas de tráfico ilícito, la
clasificación en la que se encuentran las drogas más nocivas como
la cocaína o la heroína.
La recategorización permitirá que el cannabis se comercialice
en las farmacias, advirtió en una
audiencia parlamentaria Jaime
Burrows, subsecretario de Salud
del gobierno de Chile.
Sus declaraciones son parte
de las consultas que la Cámara
de Diputados está realizando hace
meses para permitir el cultivo de
cannabis en el hogar.
América Central
La ruta de la cocaína desde Colombia a Estados Unidos
ha creado un camino de sangre donde los narcos se
alían con pandillas locales.
- 6,2 cada 100.000 habitantes: media mundial de homicidios, 2012.
- 103,9 cada 100.000 habitantes, Honduras.
- 43,9 cada 100.000 habitantes, El Salvador.
- 42 cada 100.000 habitantes, Guatemala.
- 24 cada 100.000 habitantes, México.
América del Sur
Perú es el principal productor de cocaína del Sur.
• U$S 151.000 millones al año.
Fuente: OEA.
CANNABIS
U$S 141.000 millones, venta global minorista de cannabis.
Fuente: OEA.
- 305 toneladas de cocaína producida.
Fuente: Office of National Drug Control Policy, gobierno de Estados Unidos.
Paraguay es el principal productor de cannabis del Sur.
- 6.000 hectáreas cultivadas por año.
Fuente: SENAD.
México
En 2006 México proclamó la guerra a los cárteles.
Desde entonces hubo:
- 120.000 personas muertas.
- 50.000 desaparecidos.
Fuente: INEGI.
- 500.000 personas ocupa el narcotráfico (2012).
Fuente: Secretario de Defensa Nacional de México.
- 90% de la cocaína que llega a EEUU pasa por México.
Fuente: Dpto. de Estado, EEUU.
- 30% de los terrenos del área cultivable de cultivos legales conviven con plantíos de marihuana y amapola.
Fuente: Tribunal Superior Agrario de México.
Los narcotraficantes mexicanos dominan el mercado de drogas
al por mayor en Estados Unidos. Es la única organización de
narcotraficantes con presencia en todo el país.
Fuente: Centro Nacional de Inteligencia sobre Drogas del Departamento de Justicia de Estados Unidos.
- U$S
1.400 millones en ventas a Brasil.
Fuente: elaboración propia.
- 66,7 homicidios cada 100.000 habitantes en la frontera con Brasil
(Amambay).
Efecto de erradicación de coca
Efecto globo.
Cuando se golpea un cultivo, se crea otro en una nueva zona.
- Bolivia: Entre 1991 y 1994 los cultivos se trasladaron del Chapare hasta Beni. De 1997 a 2002 del chapare a las Yungas.
- Perú: 1985-1990: Alto Huallaga al Valle de los Ríos Apurimac y
Ene. 1993 y 1998: hacia las fronteras con Brasil y Colombia.
Fuente: Hugo Cabieses. “Erradicación de coca y políticas de drogas en el Perú: anatomía de
un fracaso anunciado en América Latina. Debate sobre Drogas: I y II Conferencias Latinoamericanas sobre Políticas de Drogas. Ed. Intercambios y Universidad de Buenos Aires
Colombia
- US$ 650 millones (aprox.) por año en gasto para la lucha contra las
drogas (2007, 2008, 2009). Sin contar el aporte de Estados Unidos.
Fuente: Ministerio de Justicia Colombia.
- El comercio de drogas de tráfico ilícito podría representar hasta
el 2,8% del PIB del país.
Efecto de interdicción
Descartelización.
El negocio se dispersó.
Fuente: Ricardo Rocha en “Las nuevas dimensiones del narcotráfico en Colombia”, ONUDC
y Ministerio de Justicia Colombia.
- 8.000 millones de dólares es el costo del Plan Colombia.
Fuente: Ministerio de Justicia Colombia.
- Perú: 5 a 35 bandas entre 1996 y 2000.
- Colombia: El Cártel de Calí y de Medellín en 1992 controlaban
todo el negocio. En 1999 había 199 “minicarteles”.
- Bolivia: 2 a 40 grupos entre 1997 y 2002.
Fuente: Hugo Cabieses. “Erradicación de coca y políticas de drogas en el Perú: anatomía
- 190 toneladas producidas (2013).
de un fracaso anunciado en América Latina”. Debate sobre Drogas: I y II Conferencias La-
Fuente: Office of National Drug Control Policy, gobierno de Estados Unidos.
tinoamericanas sobre Políticas de Drogas. Ed. Intercambios y Universidad de Buenos Aires
En octubre la Suprema Corte
de Justicia de México concedió un
amparo a la Sociedad Mexicana de
Autoconsumo Responsable para
plantar su cannabis, en un sistema parecido a como lo hacen los
clubes de cannabis en Uruguay.
La sociedad se creó ex profeso con el único fin de conseguir
cannabis para los consumos particulares de sus asociados. Luego
de un intrincado periplo por los
órganos de la justicia mexicana,
el máximo órgano les dio la razón
a los activistas.
Dos semanas después, más
de 50 personas habían presentado
solicitudes a las autoridades para
importar semillas de cannabis y
cultivarlas.
A principios de noviembre,
el gobierno de Puerto Rico firmó
una orden ejecutiva para despenalizar la posesión de hasta seis
gramos de marihuana. Además, el
gobierno estudia la mejor manera
de regular el uso terapéutico del
cannabis y por eso están abocados
desde hace unos meses a desarrollar mesas de diálogos sociales y
consultas con expertos.
En Colombia, desde la década
de los 80, se pueden plantar hasta 20
plantas de cannabis. En 2014 Juan
Manuel Galán, hijo de Luis Galán,
político liberal asesinado por los
narcos en 1989 en plena campaña
política hacia la presidencia, presentó un proyecto de ley para habilitar el uso medicinal de cannabis.
Mientras que el proyecto era estudiado por el Parlamento, el Poder
Ejecutivo colombiano emitió un decreto para regular la producción, exportación, importación, uso y posesión de drogas. También el cannabis
medicinal, la industrialización del
cannabis, tanto su fibra como sus
frutos, y la investigación científica.
El presidente, Juan Manuel Santos,
ha sido claro en diversos foros sobre
la necesidad del debate regional y
global de estos temas. “Necesitamos
-y cuando digo ‘necesitamos’ hablo
del mundo entero- un nuevo enfoque para enfrentar el problema de
las drogas”.
En Guatemala el ex presidente Otto Pérez Molina había manifestado su voluntad de regular el
mercado de cannabis. El ex mandatario dimitió y el proceso de
regulación quedó detenido por el
momento.
En Jamaica el gobierno autorizó las investigaciones científicas, médicas e industriales, y
tienen la firme convicción de que
aprovecharán el mercado que abre
la planta de cannabis. Para tales
fines, crearon la Autoridad de Permisos de Cannabis, una entidad
interinstitucional que emitirá todo
tipo de licencias relacionadas a la
planta. Los primeros autorizados
fueron dos universidades, la de
Tecnología y la de West Indies.
El Congreso de Costa Rica estudia un proyecto de ley para regular el uso del cannabis. En Bélice
también hubo propuestas y se debatió una ley hasta que se resolvió
descriminalizar la posesión de
hasta diez gramos de la planta. ■ GG
viernes 04·dic·2015
fotos de: Nicolás
Celaya, Federico
Gutiérrez e Iván
Franco
11
12
viernes 04·dic·2015
Una maravillosa oportunidad de cambio
De cara a UNGASS 2016
¨Insto a los Estados Miembros
a que utilicen esta oportunidad
para llevar a cabo un debate
amplio y abierto que considera
todas las opciones¨.
Bank Ki Moon
Abril de 2016 se transformará en
un hito histórico. Sera la maravillosa oportunidad de avanzar hacia
un nuevo paradigma superador de
mas de 100 años de prohibicionismo rígido y radical.
En la ciudad de Nueva York se
llevará a cabo la Sesión Especial de
la Asamblea General de Naciones
Unidas sobre el Problema Mundial de las Drogas (UNGASS). La
comunidad internacional podrá
asistir a un debate franco e inclusivo, donde todas las voces sean
escuchadas y los enfoques alternativos también se coloquen sobre
la mesa.
Eso significa abrir un balance,
con la premisa de que esta problemática no se arregla con guerras
o prohibiciones sino con la salvaguarda de los derechos humanos
con foco en la salud y convivencia
publica. En definitiva, se trata de
reafirmar las metas que se fijaron
las convenciones de fiscalización
de drogas: salvaguardar la salud
y el bienestar de la humanidad, y
garantizar el uso médico y científico de las sustancias controladas.
Uruguay ha sido protagonista
en la comunidad internacional; ha
promovido desde 2008 la integración del derecho internacional de
derechos humanos con el sistema
internacional de fiscalización y la
necesidad de abrir un debate franco, que supere el enfoque moralista y dogmático, que no admite
revisiones. Uruguay es un foco de
atención internacional por la decisión de avanzar en la regulación
del mercado de cannabis que genera respeto, expectativa y seguimiento científico, social y político.
Uruguay merece reconocimiento
internacional por su enfoque integral y equilibrado de su Estrategia Nacional y por los importantes
aportes realizados en la Comisión
de Estupefacientes, ante el Alto Comisionado de Derechos Humanos
y ante la Junta Preparatoria de UNGASS 2016 como posición nacional (www.infodrogas.gub.uy).
En nuestra región estamos
frente a una instancia de revisión de políticas internacionales,
bautizada como guerra contra las
drogas, basada totalmente en la
represión. Ese posicionamiento
no garantiza el derecho a la salud,
criminaliza a toda la cadena de las
drogas y termina siendo muy duro
con los eslabones débiles e inevitablemente blandos con los eslabones mas importantes. La lucha
contra la corrupción y el crimen
organizado (que hoy gira en varios
rubros: drogas, armas, trata de
personas) necesita un replanteo
que privilegie la fuerza del Estado,
no incremente la violencia y se rija
por el derecho internacional de los
derechos humanos.
Del éxito o fracaso de una
mesa servida para el debate
abierto y sin hipocresías, dependerá un panorama internacional
promisorio y comprometido con
la salud pública, las libertades y la
defensa a ultranza de los derechos
humanos.
Una luz en el camino
Lento pero a paso firme, un
primer bloque latinoamericano,
integrado por México, Guatemala,
Colombia, Ecuador y Uruguay,
al que, poco a poco, se suman
nuevas voces consonantes, brega
para que la instancia de UNGASS
2016 no sea un mero trámite y
sirva como escenario y punto de
partida a una visión actualizada
y totalmente realista acerca de la
problemática de las drogas.
En el último tiempo, la Organización de Estados Americanos
(OEA) ha propiciado dos asambleas con el fin de promover una
visión integral y equilibrada, con
apertura a otros enfoques y sobre
la base del respeto pleno del derecho internacional, de los derechos
humanos, las libertades y las soberanas decisiones de los Estados.
Como corolario de esos encuentros
se arribó al Informe sobre Drogas
en las Américas. Este documento
muestra las bondades de una metodología consistente en discutir y
armar posibles escenarios a futuro,
con la participación activa y la experiencia de profesionales y técnicos. Y representa el respeto a un
criterio y principio fundamental:
“la unidad en la diversidad”.
Surge aquí, como de forma
obligada, explicitar que la responsabilidad y el compromiso
surgidos de la cooperación internacional no tienen por qué estar
en contravención con las opciones
alternativas o experiencias nacionales o regionales que respondan
a las necesidades y exigencias sociales y culturales.
Las convenciones internacionales y sus sustentos jurídicos se
enfrentan a interpretaciones necesarias que responden a preceptos civiles, políticos, económicos,
sociales, culturales y de derechos
humanos que se ubican, casi
inevitablemente, por encima de
cualquier normativa.
Las preguntitas
En el último período de sesiones
en marzo de 2015, en la Comisión
de Estupefacientes, que Uruguay
integra por tercer periodo consecutivo dije:
¨Tenemos el desafío de ser
más efectivos, eficientes y humanos. No siempre tenemos el coraje de mirar la realidad de frente
y sin autocomplacencia. A veces
preferimos las rutinas mentales y
la reiteración de formulas vacías.
El pensamiento único, dogmático, a veces moralista, otras veces
pseudocientífico y poco abierto a
las buenas prácticas, dominan el
panorama.
Corremos el riesgo de una
nueva frustración si UNGASS
2016 no tiene el coraje de admitir
que hay diversidad de enfoques,
de miradas diferentes, de nuevas
experiencias y de un rumor que
recorre el mundo entero.
¿Nos animaremos a interrogarnos a nosotros mismos o repetiremos las fórmulas rutinarias?
¿Estamos verdaderamente
cumpliendo con la integridad de
las políticas?, ¿son efectivamente
equilibradas?
¿No es una evidencia que los
fondos dedicados al control de la
oferta y el peso de la estrategia estén en la punición represiva?
¿Se respetan los derechos humanos cuando ofensas menores,
incluso el consumo, se penaliza
hasta con pena de muerte?
¿O cuando se practican las
internaciones compulsivas y los
campos de trabajo forzado para
adictos?
¿Seguiremos aceptando que
el mercado ilícito de las drogas
se siga regulando mediante la ley
penal y la interdicción, con la perversidad económica de ello y los
daños colaterales?
¿Podremos al menos pensar
acercarnos al diálogo sobre otro
tipo de regulación?
¿Seguiremos aceptando que
la responsabilidad es común pero
compartida en forma no equitativa? ¿Que algunos costos humanos, económicos y sociales estan
diferenciados y pesan en los más
pobres?
¿Que en los países de producción y de tránsito se despliega con
más intensidad la violencia, a pesar de que el consumo de drogas
es muy bajo, y la demanda de consumo y los terminales del lavado
de dinero siguen la ruta hacia el
Norte?
¿Seguiremos aceptando una
interpretación flexible de las convenciones en un sentido represivo? Porque hay Estados que las
interpretan aplicando pena de
muerte, incluso para consumo y
daños menores.
¿No será hora de que evaluemos y analicemos desde la eviden-
cia científica y a partir de diversos
modelos alternativos con sentido
humanitario los fines de las convenciones?
¿Seguiremos obligando a Estados como Bolivia y Perú a penalizar el acullico (masticación) y
que recorran el ominoso camino
de denunciar las convenciones?
¿No podremos admitir en la diversidad, que la hoja de coca tiene
un sentido cultural milenario para
los pueblos originarios y no puede
penalizarse?
¿Obligaremos a las erradicaciones forzosas, cuando el hermano pueblo de Bolivia ha demostrado que la regulación del mercado
de la hoja de coca mediante el
consenso social es mucho mas
efectivo y respeta derecho?
Respetar el derecho a la libertad de culto y el uso de sustancias
en ese contexto es un imperativo
que incluso ha sido avalado, por
decisiones de altos tribunales de
Justicia en muchos países.
¿Verdaderamente se custodian y garantizan los derechos a
la salud y la seguridad humana
con políticas que incrementan
la violencia y castigan por igual a
toda la cadena de las drogas? ¿Serán o no interlocutores válidos
para una revisión de la Estrategia
y Plan de Acción agencias que tienen mucho para aportar como la
Organización Mundial de la Salud,
ONU-SIDA, Programa Naciones
Unidas para el Desarrollo, la FAO,
la OIT? ¿El Alto Comisionado de
Derechos Humanos tiene algo
para aportar o no en este tema?
¿Seguiremos la rutina de hablar de prevención e insistir en
campañas de información que la
evidencia demuestra que muchas
veces son iatrogénicas, que promueven más que previenen?
¿Continuaremos hablando de
tratamientos cuando es notorio
que el derecho a la salud no está
contemplado en la mayoría de los
sistemas de salud, que el enfoque
religioso no es aceptable como
base científica?
¿Seguiremos negándonos siquiera a mencionar el término y el
enfoque de reducción de riesgos y
daños, como si estuviéramos en la
Inquisición, negándonos a aceptar
que los programas de intercambio de jeringas y los espacios de
venopunción asistida fueron una
respuesta humanitaria y eficaz
para el embate de heroína de los
años 80?¨.
Los ojos del mundo
La experiencia uruguaya del mercado regulado de cannabis la expone a las miradas del mundo entero. Su intención no está en que se
replique su accionar, asimismo lo
Redactor responsable: Lucas Silva / Edición y producción: Guillermo Garat / Diagramación: Pablo
Paredes, Martín Tarallo / Edición gráfica: Iván Franco / Textos: Sebastián Baldomiro, Guzmán Castro,
Angelina de los Santos, Federico de los Santos, Amanda Muñoz / Corrección: Magdalena Sagarra
Auspician:
muestra abiertamente y lo expone
a evaluaciones. No busca arribar a
un modelo exportable, su pauta de
abordaje responde a una integralidad de la política de drogas, de
sus fortalezas institucionales, de la
regulación del tabaco y del éxito en
la lucha contra el lavado de activos.
El camino de la regulación
de mercados es un pensamiento
estratégico, de Estado presente
que controla los desbordes del
mercado. En este caso, con mas
razón. Es coherente el control de
sustancias que circulan en el circuito legal. Con mas razón, las que
son de control del narcotráfico y
nuestra regulación se basan sólo
en la interdicción y aplicación de
la ley penal. En términos de economistas, son commodities especiales: tiene graves riesgos para la
salud (tabaco, cannabis, alcohol).
El mercado regulado constituye
un sistema de control más eficaz,
que respeta derechos humanos,
protege la salud pública y realiza
un acercamiento del Estado a las
poblaciones vulnerables y consumidores problemáticos. Es definitivamente un enfoque de reduccion de daños, donde la gestión
de riesgos la hace el Estado pero
con responsabilidad compartida,
incluso de usuarios.
Un brindis por UNGASS 2016
El 10 de junio de 1998 Kofi Annan levantó su copa y propuso un
brindis. Era secretario general de
la ONU y fue en oportunidad de la
mencionada 20ª UNGASS.
La comunidad internacional
había aprobado la estrategia y su
plan de acción y en diez años tendríamos un mundo libre de drogas, eliminando todos, absolutamente todos los cultivos ilícitos de
hoja de coca y adormidera. Como
comunidad internacional no reaccionamos frente a la evidencia: no
sólo no se había erradicado sino
que todos los cultivos, consumos
y tráfico habían aumentado. Más
grave es la negativa cuasi confesional de no abrir ningún debate para
ver caminos alternativos.
El amigo Kofi Annan integra
hoy la Comisión Global para Políticas de Drogas con eminentes
ex presidentes y personalidades
que luchan por un cambio radical
en la política de drogas y pugnan
junto con muchas organizaciones de la sociedad civil y varios
Estados para que UNGASS 2016
garantice un debate abierto, inclusivo y fermental, para dar un
paso efectivo y realista hacia una
sistema más eficaz, más justo y
más humano. ■
Milton Romani, secretario general
de la Junta Nacional de Drogas.