Curso propedeutico_Eje4

Curso propedéutico para el aprendizaje autogestivo
Eje 4. Lectura y elaboración de textos academicos
Eje 4. Lectura y elaboración de textos
académicos
Universidad Abierta y a Distancia de México
UnADM
Curso Propedéutico para el Aprendizaje
Autogestivo en un Ambiente Virtual
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Curso propedéutico para el aprendizaje autogestivo
Eje 4. Lectura y elaboración de textos academicos
Eje 4. Lectura y elaboración de textos académicos
El estudio de las Unidades que componen este eje presentará tres tipos de encuentro con
la lectura y la escritura: lectura y escritura exploratoria, lectura y escritura de elaboración,
y lectura y escritura de comunicación (Mirás, Solé, 2007). Estos tres tipos, o momentos,
son traducidos en acciones específicas que infieren el cumplimiento de cada uno de los
logros planteados para el desarrollo de las competencias: indagar-conocer, comprenderintegrar–elaborar, y comunicar, acciones que suceden en ese punto exacto donde la
lectura y la escritura se encuentran.
Leer
Indagar y conocer
Comprender,
integrar y elaborar
Comunicar
Escribi
r
Para lograr lo anterior, el eje está integrado por Unidades temáticas. En la primera unidad
revisaremos qué es la lectura exploratoria y cuáles son los criterios que debemos tomar
en cuenta para efectuar la lectura de un texto académico. En la Unidad 2 identificaremos
los criterios y estrategias discursivas de los textos académicos, por ejemplo, el lenguaje
que emplean, la argumentación, la objetividad y más. El estudio de la tercera unidad
permitirá conocer la estructura general de los tipos de textos académicos, como lo son el
ensayo, la monografía, el artículo de divulgación, etc.
Leer y escribir son dos herramientas en las que nos apoyaremos a lo largo de nuestra
vida tanto académica como profesional, y el estudio de este eje tiene como propósito que
seas tú el autor de textos académicos a partir de la aplicación de determinados criterios
que nos ayudarán a elaborarlos debidamente. ¡Bienvenido!
Competencia
En este eje desarrollarás la siguiente competencia específica:
Aplicar los criterios para la lectura y elaboración de textos
académicos con base científica, con el objetivo de iniciarse o
enriquecer el uso del lenguaje para desempeñarse de manera
efectiva en la vida universitaria y su práctica profesional.
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Eje 4. Lectura y elaboración de textos academicos
Propósitos
Los propósitos a desarrollar en este eje son:



Emplear conocimientos previos para la investigación, selección y
elaboración de un texto académico.
Identificar los elementos esenciales de un texto académico al
realizar una lectura.
Reconocer la relación entre el lector y el escritor de un texto
académico.
 Utilizar los criterios discursivos en la elaboración de un texto
académico.
 Analizar la estructura de los diferentes tipos de textos
académicos.
Metodología: ¿cómo vas a desarrollar las competencias?
El proceso de aprendizaje para este eje está orientado hacia la
acción, ya que no se trata sólo de aprender “acerca” de algo, sino
en “hacer” algo, es decir, aprender haciendo.
Por tanto, el objetivo del eje es que seas el autor de un texto
académico, el cual, además, será tu proyecto, en el que integres
los criterios estudiados a lo largo de las Unidades sobre cómo
elaborarlo, tomando como punto de partida la lectura exploratoria.
La estrategia del Aprendizaje Orientado a Proyectos (AOP) pretende que asumas la
responsabilidad de tu propio aprendizaje. La intención es encaminarte a situaciones que
te lleven a rescatar, comprender y aplicar lo que aprendes como una herramienta para
resolver problemas y realizar tareas.
Asimismo, al inicio de cada Unidad encontrarás momentos de reflexión, por tanto, es
importante que te tomes el tiempo necesario para su realización.
Al tratarse de un proyecto de estudio y dependiendo del grado de complejidad, realizarás
una serie de acciones como: investigar, planificar, elaborar y evaluar (para éste último, tu
propio aprendizaje), a partir de actividades individuales y colaborativas en cada una de las
unidades temáticas.
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Planeación para tu aprendizaje
Revisa cómo alcanzarás los logros propuestos para el cumplimiento de las competencias.
Cada logro cumple una acción específica, traducida, a su vez, en actividades. Por tanto, en el archivo que podrás descargar, a
continuación encontrarás, de manera detallada, la descripción y propósito de cada actividad, los temas de estudio, los recursos en
los que te apoyarás, cómo será evaluada cada actividad, tanto las individuales como aquellas que efectuarás en colaboración con
tus compañeros, además de revisar la sugerencia de tiempo de estudio para plantear desde este momento tus estrategias de
aprendizaje, así que debes poner en práctica las que has revisado en el eje 3 y recuerda aprender a aprender.
Unidad 1. Leer y escribir en contextos académicos
1.1. lectura académica
1.2. ¿Qué es el conocimiento científico?
1.3. Leer antes de escribir. La escritura exploratoria
Logros:
Emplear conocimientos previos para la investigación, selección y la elaboración de un texto académico.
Analizar los elementos esenciales de un texto académico al efectuar una lectura
Competencias digitales: Gestiona recursos y medios digitales disponibles para investigar.
Actividad
Evaluación
Horas
Herramienta
Recursos
2 horas
Actividad 1.
Al ser una actividad diagnóstica, no hay
Lectura y
Sin ponderación
Blog creado
Para elaborar su escrito y
una revisión previa dentro del eje
escritura
subirlo al blog
exploratoria
Actividad 2.
¿Cómo se lee?
Sin ponderación
10 horas
5 de lectura y escritura
5 para participación en el Foro.
Foro
Recursos:
Lecturas:
 Más allá hay dragones
 La disciplina de la imaginación
 Clonación humana
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Unidad 2. Deshilando el texto académico
2.1. Escritura
2.2. ¿qué es el discurso?
2.3. Lenguaje académico
2.4. Elementos discursivos
2.5. Estrategias de elaboración: la escritura
Logro:
Aplicar los criterios discursivos en la elaboración de un texto académico
Competencias digitales: Comunicar tus ideas a través de herramientas digitales
Actividad
Evaluación
Horas
Herramienta
12 horas
3 para revisión temática, 6
para guión, 3 para elaboración
Blog
Actividad 3.
de comic
Sección tareas
Argumentación
13%
lúdica
Recursos
Recursos:
Lecturas:
 Más allá hay dragones
 La disciplina de la imaginación
 Clonación humana
Herramientas digitales para crear comics
Internet
Unidad 3. Estructura de los tipos de texto
3.1. Características generales. Las cuatro P
3.2. ¿Cómo se estructura un texto académico
3.3. ¿Qué otros elementos debe contener un texto académico?
3.4. Hacia una tipología de los texto académicos
Logro:
1. Diagnosticar un texto tomando en cuenta los criterios y estructura de los textos académicos con base científica.
Competencias digitales: Usar herramientas en línea para compartir y elaborar documentos..
Actividad
Evaluación
Horas
Herramienta
Recursos
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Actividad 4.
Evaluando mi
texto
académico
20%
15 horas
4 para revisión temática, 4
para evaluar el texto7 para la
elaboración del escrito final.
Blog
Sección Tareas
Lecturas:
 Tu guía para el diagnóstico
 Escrito elaborado en la primera
actividad.
 Guía para revisar textos
académicos
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Mapa general
Aplica criterios para la lectura y
elaboración de textos académicos
con base científica, con el objetivo
de iniciarse o enriquecer el uso del
lenguaje disciplinar para
desempeñarse de manera efectiva
en la vida universitaria y su
práctica profesional
Actividad 1. Lectura y escritura
exploratoria
Unidad 1. Leer y escribir en
contextos académicos
Actividad 2. ¿cómo se lee?
Eje 4. Lectura y elaboración
de textos académicos
Unidad 2. Deshilando el texto
académico
Actividad 3. Argumentación lúdica
Unidad 1. Estructura de los
tipos de texto
Actividad 4. Evaluando mi texto
académico
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Momento de reflexión
¡Antes de comenzar, hablemos de ti!
Tómate un momento y reflexiona sobre las técnicas, formas y actividades que efectúas para
investigar, leer y escribir. Durante tu vida académica, estas acciones fueron de apoyo para tu
aprendizaje, por tanto, cuestiónate: ¿Cómo leo y cómo escribo?
Para no dejar ideas en el aire, puedes apoyarte en una libreta para anotar todas las ideas que
vayan surgiendo en tu reflexión; incluso puedes grabar notas de voz en tu celular o
computadora.
Actividad 1. Lectura y escritura exploratoria
Propósito:
Identificar las técnicas individuales de lectoescritura mediante la reflexión.
Desarrollo:
En esta actividad te permitirá detectar tu forma de leer y escribir, para iniciar deberás seguir
las siguientes indicaciones:
¡Puedes comenzar!
Indicaciones
1. Investiga y selecciona un texto que aborde un tema de tu interés, tomando en
cuenta tus conocimientos previos sobre lo que es un texto académico, redacta un
texto académico con esas características.
Tip:
Recuerda que un texto académico constituye una
elaboración intelectual que se utiliza para abordar o
profundizar alguna temática en particular de manera
formal
La estructura que presenta todo trabajo académico se
puede sintetizar en los siguientes
componentes:
a) Introducción: “Di de qué vas a hablar”
b) Desarrollo: “Habla”
c) Conclusión: “Di de qué has hablado”
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2. Al final de tu escrito incluye una pequeña reflexión sobre las siguientes preguntas:
¿Por qué has elegido ese tema? Y describe, ¿de dónde partiste para empezar a
escribir?
3. Comparte tu escrito académico en tu blog personal.
Criterios de evaluación:
Esta actividad no es ponderable, pero es importante que la elabores, porque la utilizarás en la
última actividad.
Lineamentos de entrega:
Publicación del escrito en el blog personal.
Recursos:
Lecturas
 Lectura seleccionada por el estudiante
Herramientas:
 Blog Personal
Recuerda que para publicar tu trabajo deberás ir a tu blog creado
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Unidad 1. Leer y escribir en contextos académicos
“Leer es, quizá, la capacidad intelectual más superior y maravillosa
del hombre, porque es crear, es rescatar lo más profundo de nuestro
pensamiento y de nuestra sensibilidad… es recorrer de puntillas y
paso a paso lo más recóndito de nuestro ser que siempre es
desconocido, misterioso, enigmático para nosotros mismos”.
(Sánchez, 1989)
Audio 1. Un descubrimiento mágico: la lectura
Hasta que un día, desde la ventanilla de un auto, vi un cartel a un costado del camino. La visión no
pudo haber durado mucho tiempo; tal vez el automóvil se detuvo por un instante, quizá sólo redujo
la velocidad lo suficiente para que yo viera, grandes e imponentes, formas similares a las de mi
libro, pero formas que no había visto antes. Sin embargo, supe de inmediato lo que eran; las oí
dentro de mi cabeza; se metamorfosearon, dejaron de ser líneas negras y espacios blancos para
convertirse en una realidad sólida, sonora, cargada de significado. Todo eso lo había hecho yo por
mi cuenta. Nadie había realizado por mí ese truco de magia.
Las formas y yo estábamos solos, revelándonos mutuamente un dialogo silencioso y respetuoso.
Haber podido transformar unas simples líneas en una realidad viva me hizo omnipotente. Ya sabía
leer. No sé cuál era la palabra que leí hace tantos años en aquel cartel creo recordar que tenía
varias “a”, pero la repentina sensación de entender lo que antes sólo podía contemplar es aún
intensa como debió serlo entonces. Fue como si adquiriera un sentido nuevo, de modo que ciertas
cosas ya no eran sólo lo que mis ojos veían, mis oídos oían, mi lengua saboreaba, mi nariz olía y
mis dedos tocaban, sino que eran también, lo que todo mi cuerpo descifraba, traducía, expresaba,
leía.
El acto de leer nos otorga el poder (y la magia) de interpretar los contenidos que se transmiten
a través de los textos, que son un medio esencial para comunicarnos con el entorno, desde
una lista de instrucciones o una carta, hasta un discurso que será leído en una ceremonia. Es
así que el acto de leer está dado por la interacción entre un lector, un texto y un contexto. El
lector, al leer, incorpora sus conocimientos previos y lo que sabe sobre el mundo; el texto
incluye la intención de quien lo ha escrito, el contenido de lo dicho y la forma en que se
estructura el mensaje; y el contexto incluye las condiciones de la lectura, por ejemplo, la
intención del lector o interés por el texto, o en qué ámbito y con qué fines se está efectuando
la lectura.
En esta modalidad educativa experimentarás este encuentro lector-texto-contexto, pues,
sumado a tu trayectoria académica, a partir de este momento realizarás actividades como el
diseño de un proyecto de investigación, la elaboración de un artículo científico y un ensayo,
para lo cual será necesario que consultes fuentes diversas que traten dichos temas que
investigas, donde la acción de leer fomentará la capacidad de distinguir diferentes posiciones,
valorarlas, y, derivado de ello, construir nuevas comprensiones. En esta primera Unidad
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hablaremos de la lectura académica como la acción que encamina hacia el pensamiento
crítico y, por tanto, la generación del conocimiento científico, para, posteriormente, abordar
esas estrategias, criterios y pautas que te permitirán efectuar la lectura de textos académicos.
1.1. Lectura Académica.
¿Qué es la lectura crítica?
Mateos, Mar (2009) establece cuatro diferentes niveles de comprensión de textos escritos,
donde la utilidad de poner en práctica uno u otro dependerá de la naturaleza de la tarea que
queramos desarrollar mediante la lectura:
Lectura local
Nivel de lectura
Lectura local
Lectura elaborativa
Lectura global
Lectura crítica
Lectura
global
Lectura
elaborativa
Lectura
crítica
Consiste en…
Comprender las palabras e
ideas del texto por
separado, así como las
relaciones locales entre
ideas.
Realizar inferencias que van
más allá de las ideas
explícitas en el texto.
Comprender las ideas más
generales del texto.
El lector será capaz de…
Recordar y parafrasear las
ideas del texto.
Supone un apego total a la
palabra escrita que se lee.
Comprender, evaluar y
contrastar diferentes
perspectivas sobre un
problema.
Distinguir, valorar, y crear
una postura propia.
Pensar con lo que lee y no
sólo en lo que lee.
Resumir las ideas y
organizarlas en un
esquema.
Fuente: Elaboración FUNIBER 2010, basada en Mateo, M. 2009
Cassany (2003) define la lectura crítica como un tipo complejo de lectura que exige niveles
más altos de comprensión; aquella que requiere los planos previos de comprensión (literal,
inferencias, intenciones, etc.) del texto, y exige una suerte de respuesta personal externa del
lector frente al texto (frente a su contenido, intención, punto de vista, etc.).
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Gray (1960, citado por Cassany, 2003) distingue intuitivamente entre leer “las líneas”, leer
“entre líneas”, y leer “detrás de las líneas”, lo cual se refiere respectivamente a comprender el
significado literal del texto, así como sus inferencias, y hacer una evaluación crítica del mismo.
Entonces, ¿qué te permite leer críticamente?
Marín (2006) menciona que “leer críticamente” nos permite procesar información de
fuentes diversas, familiarizarnos con las secuencias explicativas y argumentativas en los
textos, y reconocer posiciones epistémicas no siempre explícitas, así como recursos
argumentativos inscriptos en el lenguaje mismo” (Pp. 31).
Por ejemplo, para presentar un experimento, para resolver un problema matemático o de
física, para comentar un texto filosófico, para exponer las causas de un determinado hecho
histórico o social, la explicación de un fenómeno, la formulación de un proyecto o la redacción
de informes, es necesario poseer determinados recursos lingüísticos propios de la disciplina,
recursos que podemos ocupar al leer críticamente, escribir y construir su significado. Leer
textos científicos requerirá de todo ello.
Entonces, la lectura crítica supone diversos modos de interpretación, discutir reflexivamente
las ideas y razonamientos del autor del texto, identificar las connotaciones de las palabras o
de los enunciados, oponerse a cualquier afirmación, principio o teoría; cuestionar opiniones;
distinguir puntos de vista, intenciones y posiciones.
La lectura crítica te permite distinguir, valorar, y crear una postura propia, aspecto fundamental
para hablar de conocimiento científico: la creación de un nuevo saber.
1.2. ¿Qué es el conocimiento científico?
El conocimiento científico, como lo define Chalmers, A. (1982), es el conocimiento probado, ya
que “la ciencia se basa en lo que podemos ver, oír, tocar, etc. Las opiniones y preferencias
personales y las imaginaciones especulativas no tienen cabida en la ciencia. La ciencia es
objetiva. El conocimiento científico es conocimiento fiable porque es conocimiento
objetivamente probado” (pp. 11).
¿Por qué es importante la base científica en los textos académicos?
Lo “científico” supone, entonces, que los textos englobados en este género cumplen con
ciertas características propias de las ciencias; es decir, son objetivos al clarificar y precisar al
cuerpo del conocimiento; son sistemáticos, pues establecen un orden entre los
conocimientos producidos en la investigación; están fundamentados a través de principios y
teorías científicas; son universales, es decir, tienen validez para todos los objetos del conjunto
al que se refieren las afirmaciones; pueden ser verificables al someter a prueba las
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afirmaciones de los hechos para confirmar si son falsas o verdaderas, y son críticos al
establecer nuevas posturas.
Por tanto, J. Padrón (1996) señala que se llama "texto académico a cualquiera de las
producciones orales, escritas, audiovisuales, etc., que tienen lugar en el marco de las
actividades científicas y universitarias, que responden típicamente a la intención básica de
producir o transmitir conocimientos sistemáticos de alcance social y cuyos destinatarios son
los miembros de las distintas comunidades científicas y universitarias a nivel local, nacional o
transnacional". Asimismo, señala que los textos científicos tienen como función comunicar
sobre los conocimientos, y su forma de producción suele estar acotada a un campo
disciplinario.
“…Recuerda que el conocimiento que se transmite en el texto académico es sistemático, es
decir, no es simplemente producto de un momento o de una inspiración tipo ¡eureka!, sino
fruto de la labor conjunta de las muchas investigaciones realizadas antes.”
Leer permite acercarnos a la respuesta a interrogantes que ya se han formulado y que se
siguen haciendo sobre el mundo y la vida. A través de los textos científicos se intenta
reproducir la propia realidad mediante un estudio específico.
La lectura es, entonces, “una parte constitutiva de la génesis del conocimiento científico, y
tiene valor y sentido en sí misma, ya que posibilita ir más allá de lo que se lee y generar
nuevos saberes, pues permite plantear preguntas y acceder a formas de explicar distintas de
las que se generan desde el llamado sentido común” (Sanmartí, 2011).
Leer, además, nos permite establecer relaciones, comparar, generar preguntas, analizar
críticamente, enriquecer el vocabulario, apropiarse de modos textuales para la escritura. Por
tanto, es primordial recordar que la ciencia y el ámbito académico se basan esencialmente en
el discurso escrito; el conocimiento de cada disciplina se elabora a partir de la acumulación de
los géneros escritos propios, ya que los textos posibilitan:
Acceso a
 datos e información,
 el archivo de la ciencia consensuada,
 las aplicaciones e interpretaciones de las ideas y a cómo se utilizan éstas para
predecir o explicar fenómenos,
 a las evaluaciones y análisis críticos de las ideas y de los datos publicados,
realizadas para personas de cualquier parte del mundo.
Fuente: A partir de Norris y Phillips (2003)
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Leer críticamente un texto académico será un apoyo esencial al momento de comenzar a
elaborar nuestro propio texto.
1.3. Leer antes de escribir. Lectura exploratoria
Tanto la lectura como la escritura (en cada caso y por separado) son herramientas
fundamentales para la construcción del propio pensamiento y para el aprendizaje. En el
proceso de elaboración y comunicación del conocimiento científico, leer y escribir son dos
actividades estrechamente relacionadas e interdependientes. Algunos autores han definido
estas actividades como híbridas, idea que las enfatiza como estrategias entrelazadas, como
instrumentos que unen y combinan sus respectivas potencialidades, multiplicando de este
modo su poder como instrumento del pensamiento (Spivey y King, 1999, citados por Miras y
Solé, 2007).
Para perfilarnos a la elaboración de textos académicos, es necesaria una dosis de lectura en
la que se revisen los textos de otros, quienes reafirmen o cuestionen los argumentos
plasmados, ya que esto es condición sine qua non de la escritura científica, pues el
propósito es generar conocimiento, ya sea para contribuir a lo establecido o para
cuestionarlo y abrir nuevas vías de investigación. Antes de escribir, efectuaremos esta
tarea, que de manera progresiva permitirá familiarizarnos con los conceptos, las teorías,
investigaciones, autores reconocidos y nuevos temas de investigación, que nos involucrarán
en la cultura académica y científica.
“…en la escritura académica, el recurso a otros textos no es una elección, sino una exigencia;
es un constituyente prototípico e indispensable de la producción textual.” (Jakobs, 2003)
Un aspecto clave en la construcción del conocimiento es la capacidad de aprender a formular
preguntas que promuevan un aprendizaje científico significativo, ya que la lectura de textos
académicos adquiere sentido cuando nos planteamos interrogantes al cuestionar lo que
leemos.
La lectura exploratoria
Cuando un lector formula preguntas, aclara el sentido del texto y avanza hacia el conocimiento
y aprendizaje, pues cuestiona sobre puntos centrales; además, una pregunta nos conduce a
otra, y eso permite obtener información que posiblemente no consideramos desde un
principio, pero que es clave para la comprensión del texto.
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Para el estudio de este tema abordaremos la lectura exploratoria desde dos momentos:
Primero la selección, ¿qué leer?:
Uno de los propósitos de la lectura exploratoria es decidir qué se lee, por lo que se trata,
entonces, de una lectura selectiva que nos permita identificar la pertinencia de un texto al
tema que se quiere investigar. Es necesario aclarar que (aunque se pudiera) no hace falta
leer todo lo que se ha escrito de esos temas, ni plantearse si es mucho o poco lo que
pretendemos leer; lo importante es analizar, distinguir y efectuar la elección para comenzar
con la lectura. Sin duda, no es tarea fácil, pero es justo en ese punto donde el
cuestionamiento será un aliado.
Una vez que estamos frente al texto, ¿cómo leer?:
¿Qué se hace antes, durante y después de la lectura? Lo importante aquí es bajo qué
perspectiva vamos a apropiarnos del texto y cómo vamos a fragmentarlo. Quizá puede
suceder que, al momento de leer, implícitamente confiamos en todo lo que dicen los autores,
pero ahora comprendemos que es necesario evaluar el contenido del texto y contrastarlo con
nuestras ideas previas.
Para dar respuesta a estas preguntas, revisaremos las propuestas e investigaciones de ciertos
autores para después establecer los criterios básicos para efectuar una lectura.
Criterios para la selección ¿Qué leer?
Para Miras y Solé (2007), la identificación de las obras básicas, esenciales o “vertebradoras”
de una temática determinada es crucial, así como el rastreo de autores o familias de autores
que proporcionen los conceptos básicos con aportaciones sucesivas que aseguran las
actualizaciones de la temática estudiada. Dichas autoras establecen un grupo de preguntas
enfocadas en la lectura selectiva.
Objetivo y tema
central del texto
Medios o
transmedia
Validez
Actualización
¿A partir del resumen y de las palabras clave, parece que este texto es
una aportación que hay que considerar? ¿Para qué
aspectos/objetivos/apartados es pertinente?
¿El medio de publicación (revista, editorial, etc.) está bien considerado
por los miembros de la comunidad científica y académica a la que se
dirige?
¿Los autores tienen reconocimiento en el ámbito en el que se sitúa el
problema de la investigación? Sean o no conocidos, ¿se puede
establecer alguna línea de filiación entre ellos y otros autores cuyas
aportaciones han sido ya consideradas?
¿Es un texto reciente?
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Intertextualidad
Obra básica
¿Las referencias bibliográficas están actualizadas? ¿Permiten intuir una
línea de filiación temática de interés? ¿Remiten a otros autores
reconocidos?
¿Se trata de un clásico (quizá imprescindible)?
Las preguntas, como lo exponen las autoras, son de carácter orientativo, puesto que permiten
ir de una exploración intuitiva a una exploración guiada que, a su vez, permiten tomar
decisiones razonadas acerca de los textos que van a ser leídos.
¿Qué elijo leer en internet?
Al referirse a las prácticas de lectura por medio de internet, Fernando Savater (citado por
Argüelles, 2011) expresa:
“En la actualidad hay una preocupación por la supuesta decadencia de la lectura, que
me parece encerrar al menos dos equívocos. Primero, no es lo mismo decadencia del
libro que decadencia de la letra impresa: hoy, los jóvenes y mayores leen más que
nunca, aunque no sean papeles, sino pantallas. Segundo, la ficción no está ligada al
porvenir del libro, ni toda la literatura ha de ser forzosamente impresa: contar a través
de imágenes no es ni menos lícito ni menos intelectual.”
Argüelles (2011) dice que, independientemente de los formatos y sus soportes, la lectura y
escritura cobran sentido si de alguna manera nos ayuda a transformarnos en una dimensión
más humanística que técnica. Por tanto, leer y escribir nos importa sólo si tienen algún
significado para nosotros. Lo que el teclado y la pantalla han hecho es ampliar las
posibilidades de difusión y comunicación, pero el ser humano, en esencia, sigue siendo el
mismo.
Sin embargo, es necesario identificar estrategias o destrezas que se han de aplicar para no
perderse en la red. Como lo señala Felipe Zayas (2009), en la lectura de un libro seguimos el
recorrido que nos ha trazado el autor, y en internet se nos presentan los contenidos
fragmentados y enlazados con hipervínculos; los lectores, por tanto, serán los que elijan el
camino a seguir (en la Unidad 3 abordaremos el término narrativa transmediática para tratar
aquellas obras que no se mantienen en un solo medio).
Profundiza este punto con el siguiente texto:
Zayas, F. (2009). Para que no te pierdas en la red. [Leer.es].
Recuperado de: http://www.leer.es/files/2009/05/090330_art_alumn_ep_eso_leer-en-lared_fzayas.pdf
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Criterios para una lectura académica. ¿Cómo leer?
Las preguntas que proponen Miras y Solé (2007) nos dan un panorama general del texto.
Ahora imagina que ya lo has seleccionado. Justo te hayas en el encuentro que se estableció
desde la presentación de esta Unidad: lector-texto-contexto, y para que exista una interacción
entre estos elementos, es necesaria tu participación activa, pues el texto y contexto ya están
determinados. En este momento abordaremos propuestas de autores que, a partir
nuevamente de preguntas, establecen criterios para leer un texto académico.
El primero es Cassany (2009), quien propone una serie de pautas que te puedes plantear
mientras lees para aprender a interpretar cualquier texto. Estas pautas te ayudarán a recordar
que un texto, además de transmitir información, también es una herramienta que utiliza un
autor para conseguir un propósito.
¿Cómo interpretar un texto?
Fernando Leal Carretero (2003) sostiene que todo texto científico (sea un libro completo, un
capítulo o un artículo de investigación) es una larga sucesión de preguntas, procedimientos
para resolverlas, y conclusiones, y propone plantear tres grupos de preguntas a esta clase de
textos.
¿Cómo leer un texto académico?
Propuesta de Francisco Leal
1. Objetivos del texto
¿Qué es lo que el documento contiene?
¿Qué se plantea por objetivo?
Se puede revisar la estructura formal del texto y leer muy atentamente los primeros
párrafos, pues suelen contener un outline o esbozo de la clase de argumentos que se van a
desarrollar a continuación.
2. Base analítica
¿Cuáles son las preguntas que se intenta responder con este texto?
¿Cuáles son las hipótesis que sostienen la argumentación?
¿Qué es lo que el autor quiere decir o explicar?
Estas preguntas buscan resaltar la base analítica del texto: las preguntas que detonaron la
argumentación, las hipótesis que el autor tiene y que buscará probar como verdaderas o
falsas, y en cierta manera, el modelo de comprobación que guía la elaboración del texto.
Aquí hay que hacer un ejercicio de lectura reconstructiva, de buscar detrás de los
argumentos iniciales esas ideas que sugieren la existencia de preguntas e hipótesis y
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hacerlas explícitas. Hacerlo es importante, sobre todo cuando estamos haciendo una
revisión del estado de la cuestión, porque nos permite identificar tendencias argumentativas
en los temas que nos interesan.
3. Evaluación
¿La estructura del documento es la adecuada?
¿Alcanza sus objetivos? ¿Cómo lo hace/hizo?
¿A qué conclusiones llega?
Cassany, D. (2009). 10 claves para aprender a interpretar. [Leer.es]. Recuperado de:
http://www.leer.es/files/2009/06/art_alum_ep_eso_leereradigital_10clavesparaaprenderraint
erpretar_danielcassany.pdf
Es aquí donde está la base de toda buena crítica a cualquier documento. Sabiendo los
objetivos del autor y las preguntas que tiene, lo que resta es saber si logró cumplir con lo
planteado y responderse lo preguntado. En el proceso de saberlo, es necesario reparar en los
procedimientos utilizados por el autor para hacerlo. Si ya explicitamos toda la base analítica, lo
que esperaríamos es que ésta se respetara. Ahí reside la evaluación crítica al texto.
Por su parte, Sanmartí (2010) aborda un tipo de cuestionario a partir de la propuesta de Bartz
(2002). El propósito de este cuestionario, que responde al acrónimo C.R.I.T.I.C., es identificar
las principales afirmaciones del discurso y los intereses que mueven al autor a construir el
punto de vista que adopta; que se valore la solidez, fiabilidad y validez de las pruebas y
argumentos aportados; y que se detecten incoherencias, imprecisiones, errores o
contradicciones. El cuestionario servirá como guía en el análisis de todo tipo de textos.
C
R
Consigna o afirmación que expone el texto. ¿A quién va dirigido?
I
Ideas. ¿Qué conocimientos o creencias hay detrás de las afirmaciones
T
Test. ¿Se podría hacer una prueba o experimento para comprobarlas?
Rol del que hace la afirmación. ¿Quién lo ha escrito? ¿Qué intereses
puede tener? ¿Por qué lo ha escrito? ¿Estará de acuerdo con lo que ha
escrito?
expresadas?
¿Los datos que aporta, son suficientes y válidos?
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I
Información ¿Qué evidencias o pruebas se exponen o podrían exponerse
C
Conclusiones ¿Te convence lo que afirma el texto? ¿Presenta
para apoyar la afirmación? ¿Hay incoherencias, errores o contradicciones?
argumentos suficientes? ¿Está de acuerdo con el conocimiento científico
actual? ¿Has aprendido algo?
Como hemos visto, existen elementos esenciales al realizar la lectura de un texto académico.
Las propuestas revisadas concuerdan con que hay preguntas que permiten obtener
información básica como: datos de identificación del autor, los objetivos del texto, afirmaciones
y posturas que se establecen, datos que aporten validez, así como las conclusiones a las que
se llega. A partir de las diferentes propuestas, podríamos resumir que los criterios y
estrategias en las que te puedes apoyar al enfrentarte a un texto académico son:
Criterios
Conocimientos
previos del
tema
Características
y
conocimientos
sobre el autor.
Fuentes base
Objetivo del
texto
Información
contenida
(análisis del
texto)
Estrategias
 Actualízate en el tema; pregúntate si ya tienes
conocimientos previos sobre él. Se recomienda revisar
al menos el índice, para identificar temáticas asociadas
o categorías afines.
 Investiga sobre el autor: cuánto ha escrito, materiales
publicados y líneas temáticas que aborda.
 Investiga la corriente a la que pertenece.
 Investiga sobre el medio donde está publicado el texto
y analiza sus características, así como la validez ante
la comunidad académica.
 Toma en cuenta la actualización del texto.
 Revisa cuáles son las fuentes consultadas para su
fundamentación.
 Ubica el propósito del texto, ya sea en el resumen o
abstracto, en las palabras clave, en la introducción e
incluso en las conclusiones.
 Revisa los temas clave o la línea de investigación.
 Ubica las afirmaciones establecidas, las hipótesis
empleadas para sostener sus argumentaciones.
Puedes resaltarlas para cuestionarte sobre los datos
que se establecen y revisar al final si hay coincidencia.
 Pondera la postura del autor según las razones que
brinda para sostenerla.
 Contrasta con otros textos que hayas leído
previamente el conjunto de perspectivas mencionadas
Apóyate en la
escritura
exploratoria.
Anota
información
clave, datos
relevantes,
así como las
preguntas
que vayan
surgiendo en
tu lectura.
Elabora un
esquema de
la
información
que vayas
obteniendo.
Haz una ruta
de tu lectura
crítica donde
contrastes
tus preguntas
con lo que
dice el autor.
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



Conclusiones
y evaluación
crítica



por el autor.
Analiza qué es lo que el autor quiere decir o
comprobar y cómo lo está demostrando.
Identifica cuáles fueron las conclusiones del autor o
autores.
Identifica si los objetivos propuestos se ven reflejados
al finalizar el texto.
Cuestiónate si el autor pudo demostrar lo que
argumentaba.
Analiza si el o los métodos empleados permitieron
llegar a las conclusiones planteadas.
Contrasta si los datos que se han ofrecido son
suficientes (válidos) para las afirmaciones que
establece.
Cuestiónate, ¿qué aprendiste con el texto?, ¿qué
aportó a tu investigación, o a tus intereses?
Efectúa una
breve
evaluación
del texto,
apoyándote
en las
preguntas
que se te han
sugerido en
la Unidad.
Fuente: Basado en de Miras y Solé (2007), Cassany (2003), Leal (2003) y Bartz (2002)
Cierre
Leer y escribir, ya sea como procesos simultáneos o separados, serán herramientas clave en
la vida académica, pero también en la personal, puesto que leemos para indagar, conocer,
responder, interpretar, debatir, reflexionar sobre posibles respuestas y también para
recrearnos; en tanto que escribimos para comunicarnos con el resto de nuestros semejantes,
pero también escribimos para nosotros mismos.
En el ámbito universitario te enfrentarás a una nueva cultura: una nueva forma de leer y
escribir, de buscar, adquirir, elaborar y comunicar conocimiento correspondiente a los distintos
campos de estudio. Ser lector y escritor académico es el resultado de un proceso complejo
que reconoce, en su base, otros procesos de iguales características. La importancia de los
textos escritos es que, por medio de su lectura, no sólo accederás a determinada información,
sino que te comunicarás a partir de ellos.
Por ejemplo, el derecho es el resultado de la suma de todas las leyes, sentencias
y recursos judiciales que se han dado; la química difunde sus horizontes a partir
de la publicación de artículos de investigación en los principales boletines de la
disciplina; la ingeniería crece a partir de la elaboración de proyectos que se
plasman también en documentos escritos. (Morales, O. y Cassany, D., 2008)
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Curso propedéutico para el aprendizaje autogestivo en un ambiente virtual
Hasta el momento, la información y los textos consultados de diversos autores nos otorgaron
información, la cual, a su vez, nos permite reflexionar sobre el acto de leer como herramienta
para la adquisición del conocimiento científico.
Actividad 2. El lector y los textos académicos. ¿Cómo se lee?
Propósito
Identificar los elementos básicos que conforman un texto académico a través del uso de
estrategias de lectura.
Descripción:
La actividad consiste en utilizar estrategias de lectura que te permitan extraer las ideas
más importantes del texto.
Tip:
Recuerda que la propuesta de Leal (2003), la podemos
sintetizar en tres puntos:



Objetivo del texto
Base analítica
Evaluación
Indicaciones:
1. Descarga cualquiera de las siguientes lecturas:

Más allá hay dragones de Trimble (2013).
Más allá hay dragones
En una de las secuencias más entrañables de la película “Memorias de África”, la protagonista Karen Blixen,
interpretada por Meryl Streep dice: “Cuando los descubridores del pasado llegaban al límite del mundo
conocido y tenían miedo a seguir escribían: Más allá hay dragones!” Cuando otros exploradores más osados
se adentraban en esas tierras o en esos mares, nunca encontraron dragones, sino lugares fascinantes y seres
desconocidos.
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Figura de dragón en la Puerta de Istar. Museo de
Pérgamo, Berlín. Foto: Wikipedia
En la historia de la ciencia pasa algo parecido: muchos pensadores, filósofos y científicos han necesitado
imaginar que existen entidades, que no siendo visibles ni detectables, son necesarias para mantener la
estabilidad del cosmos o para explicar las observaciones o los experimentos del momento.
En cada época el mundo se ha visto de un modo. A esto se le llama cosmogonía. Las culturas más
ancestrales tenían sus propios mitos, pero casi todos ellos postulaban la existencia de algo o alguien que
estaría encargado de separar el cielo de la Tierra. Para los antiguos egipcios, el dios Shu (el aire), mantenía a
la diosa Nut (el cielo) por encima de Geb (la Tierra). En el Génesis, fue el propio Creador quien puso cada
cosa en su sitio al primer intento, separando el cielo de la tierra, las aguas de los continentes, la luz de la
oscuridad. En la mitología griega Atlas fue condenado por Zeus a sostener los pilares de los cielos. Pero los
propios griegos intentaron dar explicaciones más racionales del cosmos. Habían observado que, al mirar el
cielo nocturno, las estrellas parecían pegadas a una gran esfera que daba una vuelta en un día. En realidad,
es la Tierra la que, al girar en su movimiento de rotación sobre su eje en 24h, nos produce la impresión de
que las estrellas salen por el lado este del horizonte para ocultarse por el oeste. Pero los griegos también
observaron astros que se movían entre las estrellas fijas. Los llamaron planetas, que en griego significa
“vagabundos”. Sin la ayuda del telescopio solo se ven cinco planetas: Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y
Saturno. Los otros dos vagabundos eran la Luna y el Sol. En total 7. Es por esta razón que el 7 es un número
tan especial. Hay 7 días de la semana, de hecho en muchos idiomas se les llama con los nombres de los
planetas: lunes por la Luna, martes por Marte, miércoles por Mercurio, etc. Hay 7 notas musicales, hay 7
colores en el Arco Iris (eso fue una decisión de Newton al hacer pasar la luz blanca por un prisma).
Detalle Del Papiro Greenfield (el Libro de los Muertos de
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Nesitanebtashru). Representa al dios del aire Shu, asistido por los
dioses con cabeza de carnero Je, la diosa del cielo Nut Apoyar el dios
de la tierra Geb como se reclina debajo. Fuente: Wikipedia
Para explicar los movimientos de los 7 planetas, Aristóteles, discípulo de Platón y maestro de Alejandro
Magno, imaginó un sistema de esferas concéntricas, cada una ellas arrastraría un planeta y en la última
estarían fijas las estrellas. Las esferas serían transparentes o cristalinas y estarían hechas, como los astros,
de un elemento celestial que llamó quintaesencia (los cuatro elementos terrestres eran la tierra, el aire, el
agua y el fuego). Los cielos serían inmutables, perfectos, inmaculados. Los movimientos serían uniformes,
circulares, eternos…La existencia de estas esferas no se puso en duda ni siquiera cuando una nueva
concepción del mundo postulada por Nicolás Copérnico en el siglo XVI colocó al Sol y no a la Tierra en el
centro de su sistema del mundo.
Pero en 1577, en Europa se observó un Gran Cometa. Desplegó una enorme cola que fue visible durante un
par de meses. El astrónomo danés Tycho Brahe lo estudió con detalle. Al analizar el movimiento del cometa,
Tycho comprendió que debería atravesar las esferas cristalinas, concluyendo que tales esferas, como
entidades sólidas, no debían estar en el cielo. A partir de entonces, dejó de creerse en su existencia.
No solo en astronomía se han postulado entidades cuya existencia más tarde se ha probado falsa. Cuando
empezaron a circular los primeros microscopios parecía natural intentar observar células humanas. Unas de
las células mejor diferenciadas y fáciles de obtener son los espermatozoides. A finales del s. XVII muchos
filósofos de la naturaleza estaban convencidos de observar un hombrecito completamente formado al mirar un
espermatozoide por el microscopio. Lo llamaron “homúnculo” del latín humunculus que podríamos traducir por
“hombrecito”. Mentes más abiertas y microscopios de mejor calidad mostraron que tal maniquí humano no
existía en el esperma. Así avanza la ciencia. Lo explica muy bien el filósofo austriaco del siglo XX Karl
Popper: Las teorías se pueden plantear, a veces inspiradas por hechos o por apariencias (o por lo que se
espera ver), pero finalmente necesitan de los experimentos y de las observaciones para ser validadas o
refutadas. Hizo falta inversión en ciencia, en este caso mejorar la calidad los microscopios ópticos,
para afirmar con rotundidad la falsedad del homúnculo.
Foto: Georgium Jacobum von
Datschitz (Zentralbibliothek Zürich),
via Wikimedia Commons
En ocasiones, aquello que se postula, aquello que los científicos imaginan como necesario para formular una
teoría finalmente se encuentra y estos son momentos estelares de la ciencia. Predecir y confirmar es siempre
más alentador que postular y rechazar. Hay una frase que nos encanta decir, no solo a los científicos, a todo
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el mundo: “¡Ya te lo decía yo!” El descubrimiento de Neptuno fue así. Ya hemos hablado de que en la
antigüedad se conocían solo 5 planetas, con la Tierra serían 6. El séptimo, Urano, los descubrió, un poco por
casualidad William Herschel, un astrónomo alemán que vivía en Inglaterra. Al estudiar este nuevo planeta, los
astrónomos de la época se percataron de que su órbita presentaba unas anomalías que no se esperaban. Dos
de ellos, Urbain Le Verrier, francés y John Couch Adams, inglés, concluyeron, utilizando las leyes de Newton,
que esa anomalía se debía al tirón gravitatorio que produciría otro planeta más alejado. Calcularon incluso
dónde observarlo y, allí, un astrónomo del Observatorio de Berlín, Johann Galle, que tenía el telescopio
adecuado (¡siempre son los alemanes los que salen al rescate!), descubrió a Neptuno en 1846. Muchos
factores contribuyeron al descubrimiento: estaban las observaciones de las anomalías en Urano, las mentes
agudas de Le Verrier y Adams, su imaginación, las matemáticas necesarias para hacer el cálculo, y la
tecnología. También es verdad que la casualidad ayudó. Solo hacía un par de años que Urano había
adelantado a Neptuno girando ambos alrededor del Sol. Esta proximidad es la que hacía apreciable las
anomalías en la órbita de Urano. Si ambos hubieran estado en lados opuestos del Sol, nadie habría notado
nada y el descubrimiento habría tenido que esperar.
Un ejemplo más reciente de un momento estelar para la ciencia ha sido el descubrimiento del bosón de
Higgs hace un año aproximadamente. Hace casi 50 años, diferentes físicos entre los que se encontraba el
británico Peter Higgs, postularon la existencia de un campo, que se ha llamado campo de Higgs, que
permearía el espacio y dotaría efectivamente de masa a las partículas elementales que la tienen,
diferenciándolas de las que no la tienen y viajan a la velocidad de la luz, como el fotón.
Interior del tunel LHC del CERN. Foto: Maximilien
Brice - © 2009 CERN
El mayor laboratorio de física de partículas del mundo, el CERN anunció, en julio de 2012, que dos
colaboraciones internacionales de miles de físicos (entre los que se encuentran muchos españoles) habían
descubierto un bosón, que podría ser la partícula mediadora del campo de Higgs. Era un descubrimiento de
gran importancia para la Física. Sin el bosón de Higgs, ninguna partícula tendría masa, no habría átomos, ni
moléculas, ni planetas, ni estrellas, y obviamente tampoco seres vivos. La imaginación y las ideas de Higgs y
otros colegas han mantenido activos a muchos científicos por mucho tiempo. Finalmente parece que se ha
encontrado lo que se buscaba. Estaba claro que se ha descubierto un campo nuevo de fuerzas, pero los
físicos del CERN fueron muy cautos. Podíamos resumir la situación diciendo que el fenómeno observado en
los detectores del LHC ara algo nuevo desconocido y compatible con el bosón de Higgs. Las
colaboraciones ATLAS y CMS del LHC siguieron analizando los datos, en particular las propiedades cuánticas
de la nueva partícula y todo sigue apuntando a que la partícula encontrada es el bosón de Higgs. Pero hay
todavía muchas preguntas sin respuesta. La reactivación del LHC en 2015, después de una parada técnica,
proporcionará colisiones de energías nunca alcanzadas hasta la fecha en un acelerador. Seguro que estos
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choques majestuosos de protones aportarán novedades sobre el presunto bosón de Higgs. Queda por saber
cómo interacciona con otras partículas, si lo hace de forma proporcional a su masa al cuadrado, su huella
dactilar quedará definitivamente registrada como Higgs. El LHC podría aportar también nueva luz sobre otros
problemas abiertos en física y cosmología: la propia composición del universo.
Hace más de 80 años que en cosmología se habla de materia oscura. La estabilidad de los cúmulos de
galaxias y de las propias galaxias no se puede explicar con la física que conocemos y aceptamos como válida
sin recurrir a la idea de un universo dominado por el lado oscuro. El astrónomo de origen suizo, pero afincado
en California, Fritz Zwicky intentó, en los años treinta, determinar la masa de los cúmulos de galaxias y llegó
a la conclusión de que, dadas las velocidades a las que se desplazan las galaxias en su seno (como las
abejas en un enjambre), la única forma de explicar que el cúmulo no se disgregara en el espacio era que
existiera una gran cantidad de materia no visible, que lo mantuviera ligado por efecto gravitatorio. Postuló, por
primera vez, la existencia de materia oscura. Su contribución a la masa total del cúmulo sería muy superior a
la suma de la masa de las galaxias que lo componen. Recientemente otro componente todavía más misterioso
parece necesario para poder explicar las observaciones más espectaculares que nos llegan del universo
lejano. Estrellas que explotaron en forma de supernova hace miles de millones de años nos indican que el
universo está expandiéndose aceleradamente.
Esa aceleración la produciría un componente extraño del universo que llamamos energía oscura o también
quintaesencia, reciclando el nombre que Aristóteles acuñó para el material estelar. El 96% del universo sería
oscuro, desconocido, solo el 4 % estaría hecho del material ordinario que conocemos. Si queremos saber de
qué está hecho el universo hemos de seguir investigando y quizá algún día en nuestros laboratorios, en los
aceleradores de partículas como el LHC en el CERN u observando con nuestros telescopios averiguaremos
qué es la materia oscura y diremos: ¡Eureka! o ¡Ya te lo decía yo!…y será un momento estelar para la ciencia.
La supersimetría, que extiende el modelo estándar, predice la existencia de partículas con las propiedades
que debería tener la materia oscura. El LHC no las ha descubierto todavía, pues seguramente han escapado
de sus límites de detección, pero cuando el LHC se reactive con mucha más energía podría dar con ellas o, al
menos, sus colisiones podrían llevarnos a inferir la existencia de candidatos a materia oscura. Muchos físicos
en todo el mundo trabajan para ello. El éxito llegará, pero también podría ocurrir que algún día descubramos
que no existe tal entidad, porque una idea mejor o una evidencia nueva explican las observaciones
cosmológicas más adecuadamente, sin necesidad de recurrir a la materia y la energía oscuras. Habrán sido
bellas ideas que marchitarán con el tiempo. Bellas ideas como lo fueron las esferas cristalinas de Aristóteles.
Y aquí viene bien recordar el consejo del poeta inglés del s. XVIII, Alexander Pope, cuando decía “No seas el
primero en probar las cosas nuevas, ni el último en dejar a un lado lo viejo”.
Vista aérea del CERN. Foto: © 2009 CERN
En ciencia la imaginación es fundamental. Albert Einstein decía que es incluso más importante que el
conocimiento, pero también son cruciales los recursos que permiten investigar libremente y sin ataduras. Con
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la mente abierta y con la inversión adecuada, seguiremos explorando, seguiremos imaginando, seguiremos
descubriendo, sin aferrase a ideas preconcebidas, sin temer a los dragones que podamos encontrar más allá,
con paciencia pero con pasión, con ambición pero dejándose ayudar. Decía Heráclito “quien no espera no
encontrará lo inesperado”. Esa es la actitud.
Fuente:
Trimble, V. & Martínez V. J. (2013). Más allá de los dragones. En: Conec, divulgación & investigación.
Recuperado el 27 de mayo de 2014, de http://www.conec.es/2013/11/mas-all%C3%A1-hay-dragones/

La disciplina de la imaginación de Muñoz (1998).
La disciplina de la imaginación
No creo que pueda avanzarse mucho en la reflexión sobre el lugar de la literatura y de la palabra escrita en la
enseñanza si no se revisa la absurda y rígida distancia que ha venido estableciéndose en España entre lo que
se llama educación y lo que se llama cultura. Los escritores muertos o momificados por la gloria
pertenecerían, para entendernos, al reino de la educación, y los vivos al de la cultura, lo cual no debe de estar
muy lejos de aquel siniestro refrán del muerto al hoyo y el vivo al bollo. El muerto al hoyo de los manuales, de
los apuntes y de los comentarios de texto, y el vivo al bollo precario, pero en ocasiones sustancioso, de las
conferencias de postín y de los premios y los convites oficiales. ¿No hubo, hasta hace un par de años, un
Ministerio de Educación y otro de Cultura? Y aun cuando ahora están juntos, ¿alguien se ha parado a pensar
si hay alguna relación entre lo que hace la parte educativa del ministerio bífido y lo que hace su lado cultural, o
lo que queda de cualquiera de los dos después de los traspasos a las autonomías?
Para ahondar más las diferencias, debe anotarse que la Cultura es el campo del prestigio, mientras que la
Educación apenas ocupa páginas de verdadera relevancia en los periódicos, ni es motivo, en general, de la
atención sincera y preocupada de los que se dedican al periodismo, y casi tampoco de los que se dedican a la
política, incluso a la política educativa. Cuando un asunto relacionado con la enseñanza provoca titulares es
infaliblemente porque está siendo usado como pretexto para alguna reyerta partidista. Se oculta así, por una
mezcla de intereses y de falta de interés, lo que cualquier profesor y cualquier padre saben y sufren, que la
educación, sobre todo la pública, está sometida a una degradación y un descrédito cada vez mayores,
padecidos en la misma medida por quienes la imparten y por quienes deberían ser sus beneficiarios. La
cultura es un escaparate y una coartada, en ocasiones de lujo, sobre todo para los gerifaltes de las satrapías
autonómicas y municipales que gastan sin el menor escrúpulo de responsabilidad presupuestaria. La
educación es un oficio que ha sido despojado en los últimos años de toda su dignidad pública y de gran parte
de su legitimidad moral.
Para alcanzar la categoría de lo culto no es necesario saber, sino estar al día. Más que el maestro ilustrado y
perseverante importa el nebuloso gestor de actos culturales, el intermediario que seguramente no sabe hacer
de verdad nada, pero que se las sabe todas, y por lo tanto puede ofrecer al político lo que éste más aprecia y
exige, un brillo de modernidad inatacable, un titular de periódico o unos segundos en la televisión.
Los planes de estudio y las temibles reformas educativas, que tienen la infatigable virtud de empeorar todo
desastre, por definitivo que éste pareciera, marginan cada vez más no ya a los saberes humanísticos, como
piensan algunos inocentes, sino a todos los saberes por igual: pero al mismo tiempo que el poder político
perpetra lo que alguna vez he llamado la exaltación de la ignorancia, se inviste de cualquier manera y a
cualquier precio de los oropeles más lujosos de la cultura. Pondré un ejemplo que me parece de una claridad
aleccionadora. Hace unos años se celebró en Madrid una magnífica exposición de Velázquez, con motivo del
tercer centenario de su muerte, a la que acudieron no sé cuántos cientos de miles de alumnos de enseñanza
primaria y de institutos de bachillerato.
En apariencia era una oportunidad de encuentro entre esos dos ámbitos ajenos entre sí de la educación y la
cultura. Pero, dejando a un lado que la mayor parte de los cuadros pueden verse a diario en el Prado, y que
las colas y las multitudes difícilmente permitían la contemplación de tantas obras maestras, cabe preguntarse
con tranquilidad en qué medida estaban adiestrados la mayor parte de los alumnos para mirar y entender la
pintura. Si desde los primeros años de la escuela no se han desarrollado en ellos sus habilidades casi innatas
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para el dibujo y la valoración del color; si en los planes de estudio la Historia de España, por no decir la
Historia Universal, ha sido resumida en un vago híbrido que antes de la última reforma se llamaba ciencias
sociales, cuando no en la historia (falsificada) de su comunidad autónoma o su comarca; si apenas han tenido
ocasión de saber cuál es el pasado real del país donde viven y de conocer y gozar la literatura del tiempo en
que vivió Velázquez; si es posible que muchos de ellos, por no saber, no sepan escribir correctamente ese
nombre ni ponerle el acento, ¿cómo podrían juzgar y disfrutar esa pintura y mirar esos rostros que para ellos
proceden de un mundo tan remoto como el planeta Saturno? Pero ya dije que no se trata de saber, sino de
estar al día, y para estar al día no hay que estudiar ni entender a Velázquez, o a Goya, o a los pintores y
arquitectos del tiempo de Felipe II cuyas obras se están recordando ahora en el Escorial: basta con haber
estado en una exposición, con haber participado siquiera como figurantes en el espectáculo de la cultura.
Añadiré un segundo ejemplo, que se repite con mucha frecuencia. A un concierto de música clásica asiste un
grupo de alumnos de ESO o Bachillerato, generalmente inducidos por un profesor voluntarioso y heroico que
los acompaña fuera de su horario de trabajo sin recibir compensación alguna. Empieza el concierto y al cabo
de unos minutos los chicos se impacientan, tosen, se aburren, aplauden a destiempo, provocan miradas de
disgusto de los acomodadores y de los entendidos. Es inútil llevarlos a esos sitios, dirán, porque no entienden
de música, porque ni les interesa ni tienen curiosidad. Invadido por los bárbaros el reino de la cultura, sin más
remedio hay que devolverlos al gueto de la educación. Y con una estupidez muchas veces aliada al cinismo, al
repudio le sucede el lamento: la gente no tiene oído, la televisión y los deportes los han embrutecido, se
organizan exposiciones que permanecen desiertas y conciertos a los que no acude casi nadie, se publican
libros y casi no se venden ni se leen más que los éxitos más zafios, nuestros índices de lectura son, y aquí
viene la repulsiva y extendida palabra, tercermundistas. Y aceptado este hecho sin molestarse en indagar las
razones, se acentúa sin embargo el carnaval de la alta cultura y se abandona a su suerte a quienes viven
extramuros de ella, los que nunca amarán la ópera ni leerán a Joyce ni merecerán comprender la pintura
moderna.
Los escritores se lamentan de la falta de lectores, los concejales de cultura comprueban con resignación que
sus salas de conferencias tienden a permanecer vacías, a no ser que exhiban en ellas a algún figurón del
espectáculo de la cultura, o de la cultura del espectáculo. Pero nadie parece darse cuenta de que la razón
principal para que no exista esa asidua multitud que llamamos el público está en el gran foso abierto entre la
educación y la cultura, entre el saber y el estar al día, entre el trabajo lento, disciplinado, y fértil sólo a largo
plazo, y la pirueta instantánea concebida para recibir al día siguiente el halago de un titular y condenada a
extinguirse sin dejar ni un rastro de ceniza.
Con alguna frecuencia, por un impulso residual de militancia que me queda de los tiempos en que estaba
convencido de que la voluntad libre y la solidaridad de los hombres podían hacer más habitable el mundo, voy
a dar conferencias a institutos de bachillerato, y siempre compruebo, con tanto entusiasmo como melancolía,
una doble verdad. Primero, que en esas aulas está el mejor público que puede desear un escritor, el más
receptivo, el más limpio de vanidad y de prejuicios; segundo, que hay muy pocas cosas tan hirientes como el
contraste entre el dispendio ilimitado de las ceremonias culturales organizadas por cualquier ayuntamiento,
diputación o comunidad autónoma, y la penuria absoluta en la que casi siempre se desenvuelven los centros
públicos de enseñanza. Pero ya saben que el nuestro es un país en el que al mismo tiempo que se celebran
conciertos de las mejores orquestas del mundo, muchos de sus conservatorios de música se encuentran en
condiciones nigerianas, y donde las administraciones públicas se gastan en canales de televisión consagrados
a emitir basura comercial e ideológica el dinero que luego escatiman en bibliotecas o en plazas de profesores.
Se preguntarán por qué todavía casi no he hablado de literatura.
Pero lo cierto es que desde el principio no he dejado de hacerlo, pues no es posible reflexionar sobre el
sentido de la literatura sin establecer las condiciones precisas en las que se produce y las relaciones entre el
acto de escribir y el acto de leer, entre la solitaria invención de un libro y la reinvención simétrica que a su vez
lleva a cabo el lector, ese personaje desconocido, imprevisible y con mucha frecuencia inexistente. Si la
literatura, como tiende a creerse ahora, es un adorno, un fetiche de prestigio para pavonearse ante los ojos
embobados de la tribu, si es una materia fósil y apartada de la vida que sólo puede interesar a los eruditos
universitarios, entonces tienen razón quienes la desdeñan y quienes la eliminan poco a poco de los planes de
estudio, y también tiene razón esa mayoría abrumadora del público que jamás se interesa ni se interesará por
ella.
Si la literatura es superflua, es decir, si no es útil para vivir y no alude a honduras fundamentales de la
experiencia humana, lo mismo los escritores que los profesores, que nos ganamos la vida gracias a ella,
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tendremos razón si nos sentimos impostores, y si en rachas de desaliento pensamos que carece de sentido
dedicarse a un oficio que no le importa a nadie más que a nosotros. Recuerdo que cuando yo estudiaba lo que
hace cerca de treinta años era sexto de bachillerato, la clase de literatura consistía en una ceremonia entre
tediosa y macabra. Un profesor de cara avinagrada subía cansinamente a la tarima con una carpeta bajo el
brazo, tomaba asiento con lentitud y desgana, abría la carpeta y comenzaba a dictarnos una retahíla de
fechas de nacimientos y muertes, títulos de obras, y características de diversa índole que era preciso copiar al
pie de la letra, porque en el caso de que no supiéramos el año de la muerte de Calderón de la Barca o las
cinco o seis características del Romanticismo corríamos el peligro de suspender el examen. Afortunadamente
para mí, a esa edad yo ya era un adicto irremediable a la literatura y había tenido ocasiones espléndidas de
disfrutarla, pero comprendo que para la mayor parte de mis compañeros de clase, cuyas únicas noticias sobre
la materia eran las que les daba aquel lúgubre profesor, la literatura sería ya para siempre ajena y odiosa. Y
del mismo modo que la educación religiosa del franquismo fue una espléndida cantera de librepensadores
precoces, la educación literaria era, y en ocasiones sigue siendo, una manera rápida y barata de lograr que los
adolescentes se mantuvieran obstinadamente alejados de los libros.
A nadie le interesa aprender cosas inútiles. Desde que nacemos nuestros aprendizajes están ligados a
nuestro instinto de supervivencia y a nuestra necesidad de comprender el mundo y hacernos una idea
razonable de nuestra posición en él. Queremos saber lo que nos resulta necesario, y buscamos fuera de
nosotros lo que existe como un esbozo o una intuición dentro de nosotros mismos. Por eso sólo amaremos los
libros si nos damos cuenta de que nos son útiles y de que pertenecen al reino de nuestra propia vida. Leer no
es hacer méritos para aprobar un examen ni para demostrar que se está al día. Un libro no se debería adquirir
por las mismas razones por las que se compra el temario de una oposición o una camisa de moda. Un libro
verdadero -porque también hay libros impostores- es algo tan material y necesario como una barra de pan o
un vaso de agua. Como el agua y el pan, como la amistad y el amor, la literatura es un atributo de la vida y un
instrumento de la inteligencia, de la razón y de la felicidad. Pero no hay que culpar a la mayor parte de los
posibles lectores de que no lo sepan. Tampoco parecen saberlo muchos escritores, o si lo saben guardan el
secreto.
Un amigo mío que se dedica a enseñarla dice que la literatura no es cultura, sino algo más serio y más
elemental. La literatura, su médula, es una consecuencia del instinto de la imaginación, que opera con plenitud
en la infancia y que poco a poco suele ir atrofiándose, como todo órgano que se deja de usar. De mayores
nuestra imaginación se mueve con tanta torpeza como nuestra mano izquierda, y ya no sabemos recordar que
hubo un tiempo en que el juego y la fábula eran en nosotros no una manera desmañada de huir de la realidad
cuando tenemos tiempo o ganas o cuando nos dejan, sino la forma soberana del conocimiento. Mediante el
juego aprendíamos las normas y las leyes del mundo, igual que los griegos del tiempo de Hesíodo se
familiarizaban con ellas mediante la poesía. Nuestra imaginación se apoderaba de las cosas, transmutando su
realidad ostensible en una apariencia maleable que obedecía a nuestros deseos. Lo que para los mayores era
siempre un desván o un jardín también era desván y jardín para nosotros, pero teníamos la potestad de
convertirlos en gruta y en selva. Nuestro padre, que según luego descubrimos con cierta decepción es un
hombre común, entonces era un héroe o un gigante bondadoso o temible.
El tiempo, ahora tan fugitivo, tan cuadriculado en horas y minutos, era tan vasto entonces como el tamaño que
tienen en el recuerdo las habitaciones del pasado. Para los griegos, los versos de Hesíodo y de Homero eran
la expresión más detallada y fidedigna de las leyes de la naturaleza y de la memoria antigua de los héroes y
los dioses. Del mismo modo, en esa edad de oro de nuestra primera infancia, placer y aprendizaje, juego y
verdad, imaginación y descubrimiento, eran sinónimos. Como para los pueblos primitivos, nuestra forma de
conocimiento era la mitología. El papel que ésta ocupa en la memoria y en la vida cotidiana de una tribu
amazónica lo ocupaban los cuentos en nuestra infancia. A medida que crecemos y que se nos empieza a
adiestrar para el trabajo, para la mansedumbre y la desdicha, el hábito de la imaginación se vuelve incómodo
o peligroso, y desde luego inútil, y sin darnos cuenta lo vamos perdiendo, no porque éste sea un proceso tan
natural como el del cambio de voz, sino porque hay una determinada presión social para que nos convirtamos
no en individuos sanos, felices y autónomos, sino en súbditos dóciles, en empleados productivos, en lo que
antes se llamaba hombres de provecho. Se rompe entonces lo que al principio estuvo unido, se trazan
fronteras rigurosas que seguramente ya no sabremos romper, y el juego, la fábula, la imaginación, quedan
despojados de su soberanía y convertidos en proscritos, o lo que es peor, en bufones, como esos jefes indios
que después de la rendición de sus tribus lanzaban sus gritos de guerra y se pintaban la cara no para cabalgar
con libertad y orgullo por praderas sin límite, sino para actuar de comparsas en el circo de Buffalo Bill.
Pero la imaginación es muy fuerte y tarda en ser vencida. Yo creo que el período de nuestras vidas en que se
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libra la batalla más difícil, que resulta también ser la definitiva, transcurre al final de la infancia y en la
adolescencia, y no es casual que sea en ese tiempo cuando nos aficionamos a la literatura y a la rebeldía y
cuando se decide inapelablemente nuestro porvenir. Es entonces cuando los libros, si nos hemos educado
para acercarnos a ellos, nos importan más, porque intuimos que ocupan un lugar estratégico en la disputa,
con frecuencia desconcertada y amarga, entre la realidad y el deseo, que por desgracia ya no son evidencias
idénticas. Estoy convencido de que el escritor lo es en la medida en que al crecer ha seguido guardando
dentro de sí el fuego sagrado de la imaginación, el impulso antiguo y nunca desfallecido por interpretar el
mundo no sólo o no exclusivamente mediante el análisis, sino mediante la narración y la fábula, y de
suspender de vez en cuando las leyes inflexibles de la evidencia para mirar al otro lado y descubrir lo que las
apariencias aceptadas ocultan.
Pero hay veces en que la literatura, fingiendo ser leal a la imaginación y a sus severas responsabilidades pues no hay responsabilidad mayor que la de conocer el mundo y averiguar qué lugar ocupa en él nuestra
propia vida, y qué es el valor de nuestros actos- en realidad se ha convertido en criada, y emplea la ficción no
para expresar una verdad que sólo a través de ella puede decirse, sino para mentir. Entonces la literatura
establece un juego que es profundamente tramposo, porque para lo que sirve es para enajenarnos de la
verdadera vida, para no dejarnos distinguir entre los fantasmas y los seres reales, entre las voces y los ecos.
Los juegos y los cuentos nos enseñaban a vivir, igual que los mejores libros. Esa literatura farisea contra la
que yo quisiera estar siempre en guardia a lo único que nos enseña es a permanecer encerrados, a desconfiar
de la vida, incluso a desdeñarla. La literatura que importa, ya lo dije, es como el agua y el pan, y su lectura nos
contagia el vigor tan necesario de la lucidez y el vitalismo. La literatura de simulacros es como un narcótico
que nos induce a la pasividad de los fumadores de opio.
Comprenderán que ésta sea la más celebrada. Comprenderán también que desde mi punto de vista la tarea
del que se dedica a introducir a los niños y a los jóvenes en el reino de los libros es la de enseñarles que éstos
no son monumentos intocables o residuos sagrados, sino testimonios cálidos de la vida de los seres humanos,
palabras que nos hablan con nuestra propia voz y que pueden darnos aliento en la adversidad y entusiasmo o
fortaleza en la desgracia. Decía Ortega y Gasset que los grandes escritores nos plagian, porque al leerlos
descubrimos que están contándonos nuestros propios sentimientos, pensando ideas que nosotros mismos
estábamos a punto de pensar. En este sentido, yo no creo que el escritor sea alguien aislado de los otros y
singularizado por el genio o el talento. El escritor, más bien, sería el que más se parece a cualquiera, porque
es aquél que sabe introducirse en la vida de cualquier hombre y contarla como si la viviera tan intensamente
como vive su vida misma.
La literatura, pues, no es aquel catálogo abrumador y soporífero de fechas y nombres con que nos laceraba mi
profesor de sexto, sino un tesoro infinito de sensaciones, de experiencias y de vidas que están a nuestra
disposición igual que lo estaban a la de Adán y Eva las frutas de los árboles del Paraíso. Gracias a los libros
nuestro espíritu puede romper los límites del espacio y del tiempo, de manera que podemos vivir a la vez en
nuestra propia habitación y en las playas de Troya, en la calles de Nueva York y en las llanuras heladas del
Polo Norte, y podemos conocer a amigos tan fieles y tan íntimos como los que no siempre tenemos a nuestro
lado, pero que vivieron hace cincuenta años o cinco siglos. La literatura nos enseña a mirar dentro de nosotros
y mucho más lejos del alcance de nuestra mirada y de nuestra experiencia. Es una ventana y también es un
espejo. Quiero decir: es necesaria. Algunos la consideran un lujo. En todo caso, es un lujo de primera
necesidad.
Pero que sea necesaria, que responda a un impulso que late en cada uno de nosotros, que se parezca al
juego y al sueño, no quiere decir que sea un tesoro puesto al alcance de la mano, que cualquiera pueda sin
esfuerzo escribirla y leerla. Cunde desde hace ya demasiados años la superstición irresponsable de que el
empeño, la tenacidad, la disciplina, la memoria, no sirven para nada, y de que cualquiera puede hacer
cualquier cosa a su antojo. Eso que llaman lo lúdico se ha convertido en una categoría sagrada: del aula como
lugar de suplicio que aún llegamos a conocer los de mi edad se ha pasado a la idea del aula como
permanente guardería, lo cual es una actitud igual de estéril, aunque mucho más engañosa, porque tiene la
etiqueta de la renovación pedagógica. Un síntoma de esa tendencia a la pereza y a la falta absoluta de rigor
es una mediocre película que estuvo de moda hace unos años, y que ganó todos los oscars posibles. Me
refiero a Amadeus, de Milos Forman. En ella se nos presenta a Mozart como un joven cretino al que el genio
le ha sido conferido por una especie de capricho de Dios. Salieri, que es estudioso, perseverante,
concienzudo, resulta ser un fracasado. Mozart, un idiota que no para de reír y de emborracharse y que lleva la
peluca torcida se sienta de pronto al clave y compone una música milagrosa.
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El genio, según esta película, y según la creencia que parece imponerse ahora, no requiere trabajo ni
disciplina, sino nada más que espontaneidad, juventud y descaro. Pero todos sabemos, aunque de vez en
cuando se nos olvide, que las cosas que más instintivamente llevamos a cabo, las que nos parece que nos
salen sin esfuerzo, han requerido un aprendizaje muy lento y muy difícil, y que la lentitud y la dificultad nos han
templado mientras aprendíamos. Hablamos con naturalidad nuestro idioma, y se nos olvida los años que nos
costó aprenderlo. Caminamos sin dificultad y sin ser conscientes de nuestros pasos, pero hizo falta que nos
cayéramos muchas veces y que venciéramos el miedo y el vértigo para que pudiéramos andar erguidos por
primera vez. Los mayores logros del arte, de la música, de la literatura, del deporte, tienen en común una
apariencia singular de facilidad. Pero a ese atleta que en menos de diez segundos corre cien metros ese
instante único le ha costado años de entrenamiento, y ese músico que toca delante de nosotros sin mirar la
partitura y ese aficionado que se la sabe de memoria y goza de cada instante de la música han pasado horas
innumerables consagrados al estudio de aquello que más aman, negándose al desaliento y a la facilidad. Se
nos educa -cuando se nos educa, cosa cada vez menos frecuente- para disciplinarnos en nuestros deberes,
pero no en nuestros placeres y en nuestras mejores aptitudes, y por eso nos cuesta tanto trabajo ser felices.
Aprender a escribir libros es una tarea muy larga, un placer extraordinariamente laborioso que no se le regala
a nadie.
Lo que se llama la inspiración, la fluidez de la escritura, la sensación de que uno no arranca las palabras del
papel, sino que ellas van por delante señalando el camino, sólo llega, si llega, después de mucho tiempo de
dedicación disciplinada y entusiasta. Esos genios de la novela que andan a todas horas por los bares son
genios de la botella más que de la literatura. Y aprender a leer los libros y a gozarlos también es una tarea que
requiere un esfuerzo largo y gradual, lleno de entrega y de paciencia, y también de humildad. Pero ya decía
Lezama Lima que sólo lo difícil es estimulante. Ya sé que todo esto que digo suena a herejía en estos
tiempos, y que todo aquel que, en el oficio de los profesores o en el de los escritores, defienda tales
convicciones corre un serio peligro de ser calificado de extravagante, incluso de reaccionario. Pero también sé
que frente a la mansedumbre, a la vulgaridad y a la irracionalidad que quieren ahogarnos, la imaginación, la
libertad y el pensamiento son las armas más nobles de las que disponemos, y que tampoco pasa nada por
predicar en el desierto. La mayor parte de las cosas que nos parecen ahora naturales -el sufragio universal, la
libertad de expresión, la jornada de ocho horas, la igualdad de hombres y mujeres- fueron durante siglos
sueños imposibles, ocurrencias disparatadas que despertaban el escarnio de los más sensatos. Parece
imposible que la gente se olvide un poco de la televisión para consagrarse a la literatura, y que en las
escuelas exista de verdad la posibilidad de que profesores y alumnos compartan la experiencia del
aprendizaje de la imaginación y de la racionalidad, que son también virtudes cívicas, pero vale la pena la
temeridad de intentarlo.
Porque la literatura no está sólo en los libros, y menos aún en los grandilocuentes actos culturales, en las
conversaciones chismosas de los literatos o en los suplementos literarios de los periódicos. Donde está y
donde importa la literatura es en esa habitación cerrada donde alguien escribe a solas a altas horas de la
noche, o en el dormitorio donde un padre le cuenta un cuento a su hijo, que tal vez dentro de unos años se
desvelará leyendo un tebeo, y luego una novela . Uno de los lugares donde más intensamente sucede la
literatura es un aula donde un profesor sin más ayuda que su entusiasmo y su coraje le transmite a uno solo
de sus alumnos el amor por los libros, el gusto por la razón en vez de por la brutalidad, la conciencia de que el
mundo es más grande y más valioso de todo lo que puede sugerirle la imaginación.
La enseñanza de la literatura sirve para algo más que para descubrirnos lo que otros han escrito y es
admirable: también para que nosotros mismos aprendamos a expresarnos mediante ese signo supremo de
nuestra condición humana, la palabra inteligible, la palabra que significa y nombra y explica, no la que niega y
oscurece, no la que siembra la mentira, la oscuridad y el odio.
Conferencia pronunciada el 22 de septiembre de 1998.
Fuente:
Muñoz Molina, A. (1998). La disciplina de la imaginación. Recuperada de:
http://es.scribd.com/doc/90550301/La-disciplina-de-la-imaginacion 28/08/14.

Clonación humana de Torres. (s/f).
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Artículos y documentos propiedad de
ARP-Sociedad Para el Avance del Pensamiento Crítico,
puestos al alcance de todo el público, en diferentes
formatos.
Clonación humana: oportunidades y riesgos
Dr. Néstor V. Torres Darias
Profesor Titular de Universidad de Bioquímica y Biología Molecular. Universidad de La Laguna.
El 25 de noviembre de 2001, la compañía Advanced Cell Technology radicadaen Worcester, Massachusset
(U.S.A.), anunció a través de la revista (publicada en Internet) The Journal of Regenerative Medicine, la
obtención del primer embrión humano obtenido por transferencia nuclear. En otras palabras, el primer embrión
clónico humano. El anuncio desató inmediatamente una tormenta en los medios de comunicación, reflejo del
interés y la polémica que despierta este asunto. Despliegue mediático que se sumó a la serie que se viene
produciendo desde 1997, año en que se hizo público el nacimiento del primer mamífero superior clonado, la ya
mundialmente famosa oveja Dolly. En esta ocasión, lo mismo que en ocasiones anteriores, nos hemos visto
expuestos a numerosos debates en los que se pronuncian expertos, políticos, periodistas y representantes de
la Iglesia Católica.
No sorprende el interés y la fascinación que suscita la clonación humana. Se trata de una cuestión que no deja
indiferente a casi nadie al aludir a algunas de las nuestras más íntimas inquietudes y preocupaciones, y que
abre expectativas inusitadas en aspectos tales como la identidad del ser humano, la procreación, el deseo de
inmortalidad, la salud, la calidad de vida, la ética o las convicciones religiosas. Lo cierto es que más allá del
sensacionalismo que pueda darse en algunos medios de comunicación, la posibilidad de clonar seres
humanos ha pasado de ser ciencia-ficción a constituir un hecho técnicamente posible y, sin duda, inminente.
La sociedad de nuestro tiempo se ve, una vez más, forzada a dar respuesta urgente a cuestiones que aluden
al centro mismo de nuestra cultura, e impelida a autorregularse a un ritmo superior a su capacidad de
asimilación. El debate, la reflexión y la toma de decisiones en un tema como este, en el que subyacen
conceptos científicos, tecnológicos y biomédicos requiere en primer lugar, conocer aquello de lo que estamos
hablando. Sólo a partir de la información y del conocimiento es posible la reflexión y la opinión informada que
debe preceder a la toma de decisiones. En este sentido la comunidad científica y la universidad, por la
responsabilidad divulgadora que les corresponde, tienen una misión que cumplir. Y es desde la asunción de
esta responsabilidad divulgadora que se plantea esta exposición. Se trata de informar, en términos inteligibles
para el profano, sobre los conceptos y la ciencia básica subyacente en el tema de la clonación humana y
propiciar la reflexión sobre algunas de sus implicaciones éticas y sociales.
¿En qué consiste la clonación?
El término clon procede del griego “klon” que significa esqueje. De hecho, cuando a partir de un fragmento de
planta, como por ejemplo un geranio, obtenemos una planta nueva estamos fabricando un clon. Clones son
por tanto aquellos de organismos de idéntica constitución genética procedentes de un único individuo
mediante multiplicación asexual, siendo a su vez iguales a él. La clonación es entonces el proceso de
producción de clones, por el cual sin la unión de dos células sexuales se obtienen seres idénticos
genéticamente.
En la naturaleza se producen de forma natural y esporádica clones de animales superiores. Es el caso de los
gemelos monocigóticos que se producen sin intervención humana directa como consecuencia de una división
espontánea del zigoto. Los gemelos monocigóticos tienen la misma dotación genética y son por tanto iguales
entre sí (clones) aunque distintos a sus progenitores.
Dicho esto es importante hacer algunas precisiones necesarias para entender desde un principio las
implicaciones y dimensión real de la clonación. El hecho de que dos clones sean genéticamente idénticos, no
significa que sean idénticos en todas sus manifestaciones.
El medio ambiente natural y cultural es determinante para generar diferencias entre ellos. A la pregunta de si
un clon de Einstein tendría el mismo coeficiente intelectual, personalidad y carácter, que el Einstein original, la
respuesta es no. La inteligencia, el carácter y la personalidad de un ser humano son consecuencia no sólo de
sus genes sino también, y en una proporción nada desdeñable, del medio ambiente en el que este desarrolla.
Aunque los genes sean los mismos se necesitan muchos años de influencias ambientales específicas para
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obtener la versión final de la persona. Si un clon de Einstein se desarrollara en el ambiente adecuado
podríamos encontrarnos con un “Einstein 2” con un coeficiente de inteligencia superior, mejor memoria y un
carácter distinto. O por el contrario, podríamos a partir de los mismos genes pero desarrollados en otras
condiciones obtener un “Einstein 3” sin las geniales cualidades del original. No sabemos qué genes o factores
ambientales determinan los comportamientos complejos de definen el carácter o la inteligencia, aunque hay
acuerdo en que es una combinación de ambos. Para que los clones sean efectivamente idénticos desde todos
los puntos de vista deberíamos ser capaces de reproducir exactamente no sólo el genoma, sino todos y cada
uno de los factores ambientales en los que se desarrollarán, desde la composición de nutrientes y hormonas
en el útero materno hasta el medio cultural, la sociedad, el lenguaje, la educación, etc. En definitiva su historia
completa. Y puesto que social y culturalmente la flecha del tiempo se mueve en una única dirección (el tiempo
es irreversible) y la historia no se puede repetir, dos clones nunca serán completamente idénticos.
Tipos y técnicas de clonación
Existen dos modalidades de clonación que se relacionan directamente con el debate que se ha suscitado: la
clonación reproductiva y la terapéutica o celular. La clonación reproductiva está dirigida al nacimiento de
individuos completos genéticamente idénticos. Implica la implantación del embrión clonado en el útero de una
madre, el desarrollo del mismo y el nacimiento de un individuo. La clonación terapéutica no llega tan lejos.
Está limitada a la fase celular y tiene como principal finalidad la obtención de las denominadas células madres.
Las células madre son células capaces de reproducirse indefinidamente y que, estimuladas adecuadamente,
pueden evolucionar y diferenciarse hacia cualquier tipo de tejido, ya sea piel, tejido nervioso o muscular. Estos
tejidos se podrían utilizar para tratar a pacientes con una gran variedad de enfermedades sin problemas de
rechazo. La clonación terapéutica es pues desde el primer momento instrumental, como un medio para
generar células madre, mientras que la clonación reproductiva tiene como finalidad la reproducción humana
por medios asexuales.
La técnica de clonación más relevante y prometedora es la de transferencia nuclear (TN). La TN consiste en la
sustitución del núcleo celular de un óvulo por el núcleo de una célula con una dotación cromosómica completa.
La célula donante del núcleo puede ser una célula ya diferenciada, “madura”, de cualquier otro tejido
(intestinal, de tejido mamario, piel) aunque también pueden utilizarse para este fin células procedentes de un
embrión.
Fue con esta técnica con la que Iam Wilmut, del Instituto Roslin de Un rebaño de Clones. Portada de Nature
(Febrero, 1997) en la que se anunció el nacimiento de Dolly. Edimburgo, consiguió la clonación, en 1997, del
primer mamífero superior: la oveja Dolly. Poco después un grupo de la Universidad de Hawai, codirigidos por
Teruhiko Wakayama y Riuzo Yanagimachi, empleando el mismo procedimiento obtuvo clones de ratones y
clones de los clones. Hasta ese momento el único antecedente de clonación conocido fue la clonación de
ranas hasta la fase de renacuajos que publicó en 1975 el embriólogo John Gurdon, del Medical Research
Council de Cambridge. Sin embargo, cuando este y otros investigadores intentaron lo mismo con mamíferos,
no se obtuvieron resultados, lo que llevó pensar que, en este aspecto, los embriones de rana se distinguían de
los de otras especies y que no era posible obtener clones de otros animales por este método. El nacimiento de
Dolly vino a demostrar que esto no era cierto, abriendo un campo inmenso de nuevas posibilidades.
La clonación por TN es conceptualmente simple. Consiste en sustituir el núcleo de un óvulo, por el núcleo de
una célula, provocar el desarrollo del embrión e implantarlo en un útero, de manera que después del proceso
de gestación nazca un individuo que es genéticamente idéntico al individuo que donó el nucleo. En el caso de
la oveja Dolly el procedimiento seguido fue el siguiente. En primer lugar se extrajeron células de glándula
mamaria de un ejemplar de oveja Finn Dorset, raza de pelo completamente blanco. Estas células como
cualquier otra del mismo individuo, contienen todos los genes del organismo, pero al estar especializadas en
glándula mamaria sólo están activos aquellos que son necesarios para la función de la mama.
Las células una vez extraídas fueron trasladadas a un medio de cultivo en donde se les permitió crecer y
dividirse, de manera que se obtuvo una población en la que todas ellas eran copias de las células originales. A
continuación una de estas células se trasladó a otro medio de cultivo, en el que la célula entró en una fase
llamada “durmiente” o “quiesciente” en el que cesa la división celular. La generación de embriones viables
requiere de un tiempo para que el genoma del núcleo se “reprograme”, y pase de la función celular que
originalmente tenía (glándula mamaria) a su nueva función de núcleo de embrión. La reprogramación es
posible si se parte de células en fase durmiente que en fase de división. El siguiente paso consistió en extraer
un óvulo sin fertilizar de otra oveja, en este caso de una Scotish Blackface, que se distingue de la Finn Dorset
en que la cabeza es de color negro. A este óvulo se le extrajo el núcleo de manera que quedó el óvulo
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desprovisto de su genoma (los cromosomas del núcleo) pero con la maquinaria metabólica necesaria para
producir un embrión intacto.
Es en este momento en el que se produce la transferencia nuclear, insertando el núcleo de la célula donadora
al óvulo anucleado. Esto se hizo situando a la célula donadora junto al óvulo anucleado y sometiendo al
conjunto a un débil pulso eléctrico. La descarga provocó que se fundieran las dos células en una sola, de la
misma forma que dos pompas de jabón se funden en una. La transferencia nuclear se puede conseguir
también por otros procedimientos, como por ejemplo empleando una fina aguja que sirve para inyectar el
núcleo en el óvulo. Al primer pulso eléctrico, que provocó la fusión en una única célula del óvulo y de la célula
mamaria, siguió una segunda descarga eléctrica. Esta sirvió para simular la fertilización natural y
desencadenar los mecanismos que inician la reprogramación del núcleo, que entra entonces en una fase de
división celular y formación del embrión. La reprogramación celular es un mecanismo complejo y
prácticamente desconocido en sus fundamentos moleculares.
Lo que sí se sabe es que la composición macromolecular del citoplasma del óvulo es crítica en el proceso de
reprogramación. Hasta aquí los pasos seguidos son comunes a los dos tipos de clonación, la reproductiva y la
terapéutica. Es a partir de este momento que una y otra toman caminos diferentes.
Dolly (Finn Dorset, blanca) y su madre de alquiler (Blackface, cara negra). En la clonación reproductiva el
siguiente paso es la implantación en el útero de una madre receptiva del embrión que ha comenzado a
desarrollarse. En el caso de Dolly, el embrión se implantó en el útero de una Scotish Blackface y al cabo de
148 días de gestación esta parió un cordero (Dolly) de raza Finn Dorset (totalmente blanca) e idéntico a animal
donador de núcleo.
En el caso de la clonación terapéutica, el paso siguiente consiste en dejar desarrollar al embrión durante
cuatro o cinco días, de manera que el óvulo inicial se transforme en una bola de células 100-200 denominada
blastocito, que contiene en su interior células madre utilizables. Este fue el procedimiento empleado por
Advanced Cell Technology aunque no llegaron a separar y diferenciar las células madre del embrión humano
clonado. Si al blastocito se le permitiera seguir desarrollándose y se implantara en un útero humano se podría
obtener, tras el parto consiguiente, un clon humano. Esta técnica se halla por tanto en el umbral mismo de la
clonación humana reproductiva.
El éxito de la clonación reproductiva depende de muchos factores muchos de los cuales no se controlan bien.
Esta es la razón por la que el porcentaje de intentos fallidos en la generación de clones viables es muy alto. A
las dificultades de la transferencia nuclear propiamente dicha hay que añadir los problemas asociados con la
implantación del embrión al útero, que pueden también llegar malograse. De hecho Dolly es el único resultado
satisfactorio de 277 intentos, lo que arroja un porcentaje de éxito (0.4%) muy por debajo del observado en el
proceso natural. Muchos originaron fetos no viables. Otros que llegaron a nacer lo hicieron con graves
problemas (e.g. malformaciones de riñón) y murieron a las pocas horas. Más recientemente se han clonado
por la misma técnica de TN vacas, ratones, pollos, cerdos y monos, pero siempre con porcentajes de éxitos
del 1-2% como máximo.
Clonación humana: estado de la cuestión
En el instante que se hizo público el nacimiento de Dolly se reanimó la carrera por obtener el primer clon
humano. Sólo un año después Michael West, presidente de Advanced Cell Technology, anunció que su
empresa obtuvo un embrión humano clonado por transferencia del núcleo de células de piel humana al óvulo
de una vaca. En este caso el embrión se desarrolló durante doce días antes de detener el experimento.
En el año 2000 un consorcio científico privado liderado por los doctores Panaiotis Zavos (Centro Kentucky
para la Medicina Reproductiva y la Fertilización in vitro) y Severino Antinori, experto en fertilidad humana, a los
que posteriormente se unió la Dra. Cristine Boisselier, directora de la firma Clonaid, anunció planes para
clonar seres humanos de parejas estériles sin posibilidad de procrear.
El último hito en esta secuencia de acontecimientos se ha producido este mismo año, cuando Advanced Cell
Technology comunicó la obtención del primer embrión humano clonado con objeto de obtener del mismo,
células madres. Esta empresa, después de asesorarse sobre los aspectos éticos del procedimiento recolectó
óvulos de mujeres anónimas sanas de edades comprendidas entre los 24 y 32 años que habían sido madres
al menos una vez. Simultáneamente tomaron muestras de piel de otros donantes anónimos que
posteriormente servirían para aportar los núcleos. Los donantes de núcleos fueron individuos de distintas
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edades, sanos unos y pero con diabetes o lesiones de médula espinal otros, ya que estos serían los primeros
candidatos a beneficiarse de la clonación terapéutica. El único embrión conseguido exigió la formación de 71
zigotos.
Paralelamente al anuncio de estos resultados se ha reanimado un debate sobre los aspectos éticos de la
clonación humana en sus dos variantes, la reproductiva y la terapéutica, y sus implicaciones económicas,
sociales y políticas. En este debate se han esgrimido razones a favor y en contra de cada una de ellas y desde
distintos puntos de vista.
La clonación terapéutica es la que cuenta con más partidarios, entre ellos lamayor parte de la comunidad
científica. El argumento principal a su favor es que servirá para avanzar en el tratamiento de numerosas
dolencias y enfermedades, así como en los procedimientos de fertilización in vitro. Los tejidos embrionarios
clonados pueden ser usados para la sustitución de tejidos enfermos; para la producción de proteínas de uso
terapéutico, el diagnóstico de enfermedades, el diseño de tratamientos de prevención de enfermedades
genéticas, ensayos de medicinas y procedimientos médicos, etc. La clonación reproductiva tiene sin embargo
muchos menos defensores. Entre estos se sitúan aquellos que esgrimen razones de índole personal: la
clonación de adultos representa una salida para aquellos que por diversas razones deseen niños o adultos
genéticamente idénticos a ellos mismos o a alguien a quien quieren o admiran. En este caso la clonación se
justifica como una expresión de la libertad reproductiva individual que no debe estar limitada por la legislación.
Así como hay consenso generalizado en la comunidad científica y en la sociedad sobre la conveniencia y
utilidad de la clonación terapéutica, casi la misma unanimidad se da sobre la inutilidad e inconveniencia de la
clonación reproductiva. La primera razón de peso que la desaconseja desde muchos puntos de vista se refiere
al carácter experimental de las técnicas empleadas y al elevado riesgo de fracasos y de seres humanos
defectuosos. Además esta baja tasa de éxito precisaría emplear un elevado número de embriones, lo que
agudizaría el problema del almacenamiento y uso de los embriones sobrantes. La clonación reproductiva
pasaría a convertirse en un acto más de consumo: algo que se compra para adquirir un bien material; en este
caso un ser humano idéntico a otro.
En este escenario es posible imaginar un mercado de genoma, en el que se valore a los donantes dispuestos
a permitir su clonación a cambio de dinero: estrellas de cine, atletas, premios Nobel, etc. Se produce también
un conflicto de derechos individuales. Al derecho individual de reproducción esgrimido por los defensores de la
clonación reproductiva se contraponen otros derechos de los que es titular el recién nacido. Así la clonación
por transferencia génica a un óvulo previamente anucleado atenta contra el derecho del futuro hijo a tener un
padre y una madre biológicos-genéticos. Por último no es descartable que los clones lleguen a ser
considerados ciudadanos de segunda clase; en algunos casos engendrados con una única finalidad, la de
servir de proveedor de órganos de repuesto.
Desde una perspectiva religiosa la posición común es de rechazo.
Para la Iglesia Católica y también para la mayoría de las confesiones religiosas la vida humana es única y
especial y sólo puede ser creada, determinada o controlada por sus deidades correspondientes. Esto les lleva
a oponerse a la clonación humana en cualquiera de sus variantes, incluida la clonación terapéutica. Muchas
religiones creen en la existencia e individualidad de un alma humana, por lo que de ser llevada a cabo la
clonación reproductiva plantearía debates inusitados hasta ahora. Por ejemplo, ¿tendría alma un ser humano
clonado? ; o dicho de otra manera, ¿sería posible clonar a la persona pero no al alma? En este aspecto la
posición más extrema y heterodoxa es la que presenta el culto religioso de los raelianos. Para este grupo la
vida en la tierra fue creada en laboratorios por seres extraterrestres. Los grandes profetas y fundadores de
credos religiosos como Buda, Mahoma o Jesús son clones de seres superiores traídos a la tierra. En su
concepción la resurrección de Jesús es interpretada como una clonación. Para los seguidores de esta doctrina
la clonación permitirá a la humanidad en un futuro próximo alcanzar la vida eterna por la vía de la clonación. El
próximo paso, una vez conseguida la clonación reproductiva, sería clonar a una persona adulta de forma
directa y sin tener que pasar por el proceso de crecimiento. Se transferiría la memoria y la personalidad del
individuo al clon; de manera que, en esta suerte de reencarnación, despertaríamos después de la muerte en
un nuevo cuerpo tal y como si nos acabáramos de despertar de un sueño.
En línea con los argumentos a favor y en contra arriba expuestos, la legislación de la mayor parte de los
países de nuestro entorno cultural ha desarrollado legislaciones que prohiben la clonación reproductiva pero
que dejan abierta vías para la clonación terapéutica. Así en España la clonación de seres humanos está
expresamente prohibida desde 1995 en el Código Penal (Art. 16: “se castigarán la creación de seres humanos
por clonación u otros procedimientos dirigidos a la selección de la raza”). Anteriormente se consideraba motivo
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de infracción administrativa en la Ley sobre Técnicas de Reproducción Asistida de 1988. Una situación similar
se da en Italia, Alemania, Francia, Bélgica o Japón. Por su parte el Consejo de Europa ha recomendado la
prohibición en varias ocasiones. En Europa la excepción se ha dado hasta ahora en el Reino Unido. En este
país la denominada Ley de Fecundación Humana y Embriología autoriza la clonación y el cultivo de células
madre humanas con finalidades terapéuticas tales como obtención de cultivos celulares personalizados para
trasplantes. Sin embargo el 17 de noviembre de 2001 una sentencia del Alto Tribunal de Londres propiciada
por grupos antiaborto, estableció que la clonación humana reproductiva no está incluida en dicha ley, lo que
en la práctica supone que la clonación reproductiva no está sujeta a la legislación y en consecuencia no está
penalizada. Inmediatamente después de conocerse la sentencia, Alan Milburn, Ministro de Salud, anunció la
presentación de una nueva ley que establecerá que la clonación humana es un delito.
En los Estados Unidos de América el Presidente Bill Clinton impuso en su momento una moratoria sobre
investigaciones encaminadas a la clonación humana y la Comisión Nacional Asesora de Bioética recomendó
que se impusieran restricciones legales al respecto. Más recientemente el Presidente George W. Bush, a
pesar de su rechazo inicial, ha permitido la investigación con fondos públicos en células madres clonadas
extraídas de embriones de ciertas líneas ya existentes (clonación terapéutica), aunque el Congreso aún no ha
prohibido con una legislación específica la experimentación en clonación con embriones humanos. Este vacío
legal es el que ha permitido a la empresa Advanced Cell Technology llevar a cabo sus experimentos y lo que
sin duda propiciará que otras empresas lo hagan. Existe no obstante una iniciativa legal, actualmente en el
Senado, la ley Weldon-Stupal que se espera sea considerada a principios del próximo año en la que se
penaliza con hasta 10 años de prisión y 1 millón de dólares a cualquiera que genere clones humanos.
Es indiscutible que la utilización de embriones clonados como fuente de células madre tiene una utilidad cierta
en el desarrollo de terapias regenerativas que permitirán tratar una amplia gama de enfermedades humanas
tales como la diabetes, el cáncer, el SIDA, el Parkinson o el Alzheimer. Igualmente es cierto que la clonación
humana reproductiva es prácticamente posible. De hecho el más importante argumento en contra de la
clonación reproductiva viene de las limitaciones de la técnica de cara a su viabilidad. Pero que estas
limitaciones se superen es cuestión de tiempo y llegado ese momento nada podrá impedir que se practique.
Presumiblemente se abrirá un nuevo mercado (legal o ilegal) en el que aquellos que puedan permitírselo
podrán generar clones de sí mismos. Se abre por tanto un debate que afecta no sólo a la definición de lo que
es un ser humano y a la imagen que este puede tener de sí mismo sino que también tiene dimensiones
políticas y económicas.
Ante este panorama compuesto a partes iguales de riesgos y posibilidades, ¿debe la comunidad renunciar a
los beneficios potenciales por el rechazo ético que generan las cuestiones asociadas con la clonación humana
en cualquiera de sus modalidades?; ¿condenaremos al nuevo Frankenstein como hizo la sociedad de la
novela de Mary Shelley?; ¿adoptaremos la solución de imponer a todos un juicio inspirado por principios
espirituales o la de permitir a los ciudadanos juzgar por sí mismos sobre cuestiones que, como las que surgen
con relación a la clonación humana, son definitorias y nos afectan íntimamente?
Este es el debate que se ha abierto, en el que todos tenemos derecho a intervenir. Pero la participación exige
conocimiento, información. Es condición necesaria, pero no suficiente contar con información rigurosa y
accesible sobre los principios en los que se sustentan esta nueva revolución tecnológica. Sólo así estaremos a
salvo de las manipulaciones a las que, por motivos religiosos, ideológicos, económicos o por prejuicios
basados en ignorancia, vamos a estar expuestos. En cualquier investigación científica y en sus posibles
aplicaciones siempre hay riesgos, riesgos cada día más sutiles y difíciles de comprender. Nuestra sociedad y
nuestra cultura basada en los principios de democracia y respeto a la libertad individual, han resuelto este
antiguo dilema a través del debate democrático y del análisis ético. Y en ningún caso la solución ha sido
quemar el laboratorio, matar a Frankenstein y condenar a su criatura. Por el contrario la respuesta ha sido
conocer las consecuencias de lo que se investiga en él y aceptar y limitar sus riesgos. Lo que nos lleva a que
la actividad científica debe estar regulada por la sociedad a través sus instituciones y de la representación
política. Instituciones y representación en los que las únicas fuerzas y argumentos no deben ser las puras del
mercado y del beneficio económico.
La universidad y las sociedades científicas tienen en este sentido un papel, una función que cumplir: promover
la apertura de la sociedad hacia los cambios tecnológicos que ya estamos experimentando, informando de sus
beneficios y peligros potenciales pero sobre todo estimulando el pensamiento crítico, científico y humanista. El
miedo no debe limitar la libertad y el progreso. Víctor Frankenstein no debe morir, ni su laboratorio destruido
por el miedo.
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Curso propedéutico para el aprendizaje autogestivo en un ambiente virtual
Fuente:
Torres Darias, N. V. (s/f). Clonación humana: oportunidades y riesgos. Recuperado de:
http://www.escepticos.es/webanterior/articulos/clonacion.htm
2. Tómate un tiempo para definir qué tipos de estrategias de lecturas te pueden ser de
utilidad.
3. Lee el texto aplicando las estrategias seleccionadas previamente.
4. Posteriormente ingresa al foro de discusión denominado ¿Cómo se lee? Comparte
con tus compañeros y docente en línea qué tipo de estrategias utilizaste para realizar
la lectura.
Criterios de evaluación:
Para tu participación en el foro se tomará en cuenta que complementes, desarrolles,
cuestiones o contrastes en tus intervenciones las ideas propias y aquellas expuestas por tus
compañeros, estimulando el diálogo y la construcción conjunta de significados.
Lineamientos de entrega:
Participación en el foro de discusión.
Recursos:
Lecturas
 Más allá de los dragones
 La disciplina de la imaginación
 Clonación humana
Herramientas:

Foro de discusión ¿Cómo leer?
Recuerda que para agregar tu participación deberás ingresar al aula
virtual
Fuentes de consulta

Castelló, M. (coord.) (2007). Escribir y comunicarse en contextos científicos y
académicos. Barcelona: Editorial GRAÓ.
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Curso propedéutico para el aprendizaje autogestivo en un ambiente virtual







Miras, M. & Solé, I. (2007). La elaboración del conocimiento científico y académico. En
Castelló, M. (Ed.), Escribir y comunicarse en contextos científicos y académicos (pp.
83-112). Barcelona: Graó.
POPPER, K. (1978). La lógica de las ciencias sociales. México: Grijalbo.
Arguelles, J.D. (2011). Historia de lecturas y lectores. Los caminos de los que si leen.
México: Paidós.
Chalmers, A. (1982). ¿Qué es esa cosa llamada ciencia? México: Siglo veintiuno
Editores.
Giroux, S. & Tremblay, G. (2004). Metodología de las ciencias humanas. México:
Fondo de Cultura Económica.
Padron, J. (1996). Análisis del discurso e investigación social: Temas para seminario.
Caracas: USR.
Norris, S. P., y Phillips, L.M. (2003). ¿Cómo la alfabetización es fundamental para la
alfabetización científica? Educación Ciencias, 87, 224-240.
Electrónicas
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Alfaro, H. (2010). La lectura como proceso de comprensión y conocimiento científico.
[Scientific Electronic Library Online] Recuperado de:
http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0187358X2010000100003
Daros, W. (2009). El conocimiento científico, desde la perspectiva de Popper.
Recuperado de http://williamdaros.files.wordpress.com/2009/08/w-r-daros-teoria-delmetodo-en-popper.pdf
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http://www.leer.es/files/2009/06/art_alum_ep_eso_leereradigital_10clavesparaaprender
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Zayas, F. (2009). Para que no te pierdas en la red. [Leer.es] Recuperado de:
http://www.leer.es/files/2009/05/090330_art_alumn_ep_eso_leer-en-la-red_fzayas.pdf
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Curso propedéutico para el aprendizaje autogestivo en un ambiente virtual
Unidad 2. Deshilando el texto académico
“La escritura es ese lugar neutro, compuesto, oblicuo, el
blanco y negro en donde acaba por perderse toda
identidad, comenzando por la propia identidad del
cuerpo que escribe”
(Roland Barthes)
Bienvenido, hemos llegado a la Unidad 2.
¡Antes de comenzar, hablemos de ti!
Tómate un momento y reflexiona sobre las acciones que te caracterizan al momento de
escribir. Algunas de ellas seguramente ya las has detectado, pero hay otras que aún no sabes
que existen.
Creme y Lea (2000, citados Castelló, 2007), han detectado ciertas características en los
escritores universitarios, y las han clasificado en tres tipos de perfiles: El perfil <<buzo>>, El
perfil <<helicóptero>>, El perfil <<puzle>>. Revisa cada uno e identifica si reconoces con
alguno de ellos en ti mismo.
El perfil “buzo”
Las característica de este perfil tiene la necesidad de escribir de forma inmediata, con la
finalidad de redactar o textualizar de forma inmediata. Por lo que no es difícil escribir muchas
páginas ya que escribe demasiados apartados sin pensar, la comparación con el buceo indica
los problemas que pueden tener para una perspectiva más clara acerca de lo que va a
escribir.
En este perfil cuando lo escritores tienen ideas, creencias y conceptos de manera irreflexiva,
cuando tienden a conformar sus ideas en orden, para no tener conflictos a la hora de terminar
su escrito.
Aquí se te dan algunos consejos, si te identificas con este perfil, para un mejor desempeño:
 Antes de comenzar a redactar tu escrito realiza un plan general con diversos puntos
que consideres sean importantes.
 Define la clase de lector a la que vas a dirigir tu escrito.
 Recuerda que es importante tener presente la escritura y las reglas gramaticales, así
como la redacción de tu texto.
El perfil “helicóptero”
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En este perfil se trata de un escrito extenso que busca abarcar de forma general la
información sobre algún tema. Esta figura nos dice que el escritor debe tener una información
general del texto, de la estructura y contenido, de los límites a que se va a enfrentar, aunque
todavía no tenga lo detalles de este.
El escritor que se identifica con este perfil experimenta el inconveniente de escribir si no tiene
una clara idea de la información que va a contener su escrito y de la forma en que va a
organizarla, así como de los objetivos y el tipo de texto que quiere conseguir.
Aquí se te proporcionan algunos consejos si te identificas con este perfil, para un mejor
desempeño:
 Ante esta problemática por no poder conseguir una planeación a detalle antes de
escribir un texto complejo es mejor pedir ayuda.
 Es necesario que tengas presente que los cambios se van dando conforme avanzas
en tu escrito.
 Es preciso mencionar que debes estar en completa calma para que puedas
comenzar a escribir tu texto.
 Si te cuesta mucho ponerte en el lugar del lector, leer en voz alta suele ser un
excelente recurso para distanciarse del propio texto.
El perfil “puzle” o rompecabezas
Este perfil muestra a un escritor que actúa como si estuviera completando un puzzle o
rompecabezas, efectuando un juego en el que hay que ajustar diversas piezas hasta lograr
una figura final con sentido y significado. El escritor que redacta de acuerdo a este perfil
dispone de información diversa en la que ha ido guardando extractos o fragmentos de
información que, llegado el momento, le servirán para ir completando un nuevo texto
mediante el conocido recurso que ofrecen los procesadores de texto de “cortar” y “pegar”.
El principal trabajo de un escritor consiste en decidir qué información es adecuada y cuál
resulta irrelevante; cuáles son las relaciones entre estas piezas de información y, por ello,
cuáles deberían ser lo nexos y conectores entre los diferentes párrafos para que sean
evidentes estas relaciones.
En este apartado se te proporcionan algunos consejos, si te identificas con este perfil, para un
mejor desempeño:
 Es fundamental que antes de empezar a recabar la información que quieres incluir en
tu escrito tengas claro cuál es el objetivo con el que estás escribiendo, a quién va
dirigido y cuáles son las características del contexto que vas a implementar.
 Realiza algunos lineamientos generales sobre la estructura que quieres darle a tu
escrito para que a partir de esto, puedas comenzar a “armar el puzzle o
rompecabezas”.
 Si tienes claro qué es lo que quieres (cuál es la figura que estás armando) será mucho
más fácil saber cuáles son las piezas que te sirven y cuáles no.
El perfil del caos
Este perfil se caracteriza por la ausencia de métodos en la forma de abordar el proceso de
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composición escrita. En determinadas ocasiones se escribe de inmediato, pero en otras
resulta muy difícil empezar a llevar la página en blanco.
En este apartado se te proporcionan algunos consejos, si te identificas con este perfil, para un
mejor desempeño:
 Es necesario saber el tema que va a desarrollar, contar una planeación, y
metodología para trabajar el texto.
 Tener orden de ideas.
 Es importante que el escritor se concentre en el trabajo que va a realizar,
tener fuentes de consulta adecuadas para obtener la información que
requiere.
Castelló, M. (ed.) (2005). Escribir y comunicarse en contextos científicos y académicos.
Barcelona: Graó.
Posteriormente, cuestiónate: ¿Qué tipo de escritor soy?
Audio 2. ¿Por qué escribir?
Seguramente te has preguntado ¿Qué gano con tener que escribir los resultados de mi
investigación, además de demostrar que soy capaz de hacerlo? De acuerdo a W. Booth, G.
Colomb y J. Williams, existen tres razones para escribir.
Escribir para recordar. Lo que no escribas es probable que lo olvides, o aún peor, que lo
recuerdes mal. Este es un motivo por el cual los investigadores escriben desde que
comienzan su proyecto para poder así mantener en su mente tan clara como les sea posible.
Escribir para entender. Cuando organizas y reorganizas los resultados de tu investigación
bajo nuevas formas descubres nuevas conexiones, contrastes, complicaciones e
implicaciones. Escribir ayuda a pensar porque te ayuda a entender mejor lo que has
descubierto y además te ayuda a encontrarle más sentido.
Escribir para ganar perspectiva. Pero la verdadera razón para escribir es para sacar las
ideas de tu cabeza y plasmarlas en el papel, donde las puedes ver con la luz de la letra
impresa, una luz que siempre es más brillante y a menudo menos aduladora. Mejoras tus
ideas cuando las animas con otras formas de pensamiento escrito. Pero no puedes saber lo
que puedes llegar a pensar hasta que fijas tus ideas en el papel de forma organizada y
coherente.
Entonces, deberías escribir para poder recordar de forma más precisa, entender mejor, y ver
claramente qué es lo que piensas.
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Curso propedéutico para el aprendizaje autogestivo en un ambiente virtual
Escribir es hacer un texto, y en latín la palabra texto significa “tejer” o “tejido”. Entonces,
cuando escribimos, lo que hacemos es tejer, entramar, trenzar palabras, lo cual da como
resultado, según la definición de la RAE (2014), un “enunciado o conjunto coherente de
enunciados orales o escritos”. Para crear un texto coherente y cohesivo que logre el objetivo
de lo que se quiere comunicar, es necesario que los elementos empleados estén ligados, así
como lo están los puntos en el tejido.
“La coherencia implica que se perciba el texto como un todo; la cohesión
supone que las oraciones están conectadas entre sí por elementos concretos.”
(Clerici, 2013)
En la Unidad 1 tuviste un acercamiento a la escritura exploratoria como una herramienta de
apoyo en la lectura e indagación. En esta segunda Unidad hablaremos de una escritura de
elaboración, la cual te permitirá comunicar el conocimiento dentro del ámbito universitario. Por
tanto, es necesario deshilar el texto académico para que puedas identificar cómo se teje.
Para ello, identificarás cómo analizar el discurso de un texto académico, revisarás el lenguaje
que caracteriza a estos textos, es decir, la objetividad, la argumentación y la intertextualidad.
Posteriormente, enunciaremos algunas estrategias de elaboración, pues ahora tú serás el
autor. El camino que emprenderás al efectuar el escrito propio de una disciplina atraviesa por
diferentes terrenos; lo importante es estar ahí para conocerlos e identificar cómo llegar a tu
destino. Como dice Simone de Beauvoir, “escribir es un oficio que se aprende escribiendo”.
2.1. Escritura
Escribir textos académicos es diferente a otras formas de escritura, puesto que su proceso de
construcción atraviesa por diferentes etapas que permiten exponer y explicar información o
conocimientos en los diferentes campos del saber y su aplicación, además de divulgar esta
información. Por tanto, es necesario tomar en cuenta:
El género, su
estructura o
formato
La escritura
de textos
académicos
El destinatario o la
audiencia
La intención de
lo que se escribe
La coherencia y
cohesión del texto
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Escribir un texto académico es dar respuesta a la siguiente interrogante:
¿A quién escribes, para qué escribes, cómo lo escribes y qué normas tomas en cuenta?
Estoy aquí ante la pantalla de la computadora y no hay manera de escribir nada o, al menos,
de escribir algo con sentido. Tal vez si descanso un poco; un café, algo para picar… No hay
forma, creo que la única manera de sentirse mejor es dando por finalizado el tiempo de
trabajo… al menos por hoy… Ayer ya me paso algo parecido. El tiempo pasa y la angustia se
va apoderando de mí. El texto no avanza y yo me siento cada vez peor. No sé si acabaré.
(Extraído del diario de un doctorando -2003-, citado por Castelló, M. 2007)
La composición de un texto es una actividad compleja que atraviesa por diversos momentos
antes de su culminación.
En su investigación, Carlino, P. (2004) establece cuatro tendencias (dificultades o
predisposiciones) que reflejan los universitarios al momento de escribir:
No tener en
cuenta al
lector
¿prosa basada en el
autor o prosa basada
en el lector?
Desaprovechar
todo el
potencial
epistémico de
la escritura
¿Decir el
conocimiento o
transformar el
conocimiento?
Revisar sólo
la superficie
del texto
¿Una prueba de
galera o
instrumento
para replantear
el escrito?
Postergar el
momento de
empezar a
escribir
¿Paralizados
frente a la
página en
blanco?
1. No tener en cuenta al lector. Existe una tendencia de una escritura denominada “prosa
basada en el autor” en lugar de una “prosa basada en el lector”; en la primera, las ideas se
presentan en el orden en que fueron descubiertas, es decir, “muestra el camino asociativo de
la confrontación del sujeto con su tema.” En la segunda, hay un “intento deliberado para
comunicar algo al lector”, lo cual lleva a “crear un lenguaje y un contexto compartidos” entre
ambos. Es decir, la prosa basada en el autor “refleja su proceso de pensamiento”; en cambio,
la prosa basada en el lector “refleja su propósito” (Flower, 1979, citado por Carlino, 2004).
2. Desaprovechar el potencial epistémico de la escritura. Scardamalia y Bereiter (1992)
sugieren haber encontrado dos formas de redactar: “decir el conocimiento” por oposición a
“transformar el conocimiento”. En la primera, el que escribe recupera de su memoria lo que
sabe sobre un tema y lo expresa en el papel; en lo segundo, el escritor anticipa los rasgos de
su destinatario y analiza qué quiere lograr con su texto.
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3. Revisar sólo la superficie del texto. La revisión de un texto casi no es considerada como
una actividad en la cual es posible modificar y desarrollar perspectivas y nociones, si no como
un mero proceso de corrección para subsanar errores, es decir, una revisión en forma lineal y
centrándose en aspectos locales y poco sustantivos. Lo importante sería revisar, buscando
descubrir significado al confrontar lo ya escrito con las expectativas del lector.
4. Postergar momento de empezar a escribir. Cuando se enfrentan a la tarea de producir un
texto académico, muchos universitarios (afirma Carlino) recopilan bibliografía y leen casi hasta
el último momento, sin empezar a poner por escrito los pensamientos que van surgiendo, las
primeras ideas o las perspectivas posibles desde las cuales van a producir su texto. Luego, a
falta de un enfoque propio, escriben desde el punto de vista de las fuentes consultadas
(Arnoux, Nogueira y Silvestri, 2003). Finalmente, llega la fecha de entrega cuando ya no hay
tiempo de repensar lo escrito.
Como vemos, existen varios aspectos que podrían hacer más compleja la escritura. Al iniciarte
en el proceso de composición de un texto, es probable que aún no conozcas tus habilidades o
limitantes, por tanto, es necesario que establecer una ruta, una guía o que te apoyes de una
bitácora que te permita ver tu progreso de escritura y averigües qué escenario es el mejor
para que realices esta acción.
2.2. ¿Qué es el discurso?
Cuando hablamos de discurso, muchos son los términos que nos vienen a la mente:
exposición, debate, consejo, diálogo, monólogo, mitin, etc. Más allá de leer un texto frente a
una gran audiencia, es necesario comprender las bases de lo que se desea exponer, distinguir
su esencia e intención; es saber cómo está estructurado el escrito y cuáles son las ideas,
creencia y pensamientos que lo componen.
Hay dos aspectos relacionados con la naturaleza humana que ayudan a entender
qué cosa es esa del discurso: las personas somos seres sociales y lingüísticos.
Para entendernos como personas, necesitamos tener en cuenta que nacemos y
nos hacemos en sociedad, de la que tomamos conocimientos, pensamientos,
formas de estructurar lo que nos rodea, hábitos, moral, cultura... y lenguaje. Éste
no es un compartimiento estanco, sino que está confundido con todo lo demás. El
lenguaje (de las palabras, de los gestos, de los símbolos más diversos...)
estructura el pensamiento, permite la comunicación, otorga significado a lo que
ocurre... y también absorbe cuanto ocurre, mutando continuamente. Las personas
hemos nacido y nos comportamos en este entorno complejo y simbólico
(Manzano, V., 2005)
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Menciona Manzano (2005) que, al unir el lenguaje (en su sentido amplio) con la vida en
sociedad, obtenemos los discursos, y que éstos constituyen Unidades con significado
completo, es decir, el uso que de la lengua en situaciones determinadas.
“Un discurso es más que una colección de frases, incluye: ideología, cultura y contexto
complejo.”
“El análisis del discurso es, por necesidad, análisis de la lengua en su uso, como tal, no puede
limitarse a la descripción de formas lingüísticas con independencia de los propósitos y las
funciones a las cuales están destinadas esas formas” (Brown, G. Y Yule, G., 1983, citados por
Íñiguez, L., 2006).
Analizar el discurso te
permitirá identificar
Existen diversas maneras de efectuar dicho análisis. Puedes apoyarte en algunos ejemplos en
la red para identificar cómo lo hacen; incluso existen grupos interdisciplinarios que se dan a la
tarea de analizar el discurso de diversas personalidades.
2.3. Lenguaje académico
Es así que el discurso académico propone comunicar un descubrimiento científico y debe
convencer sobre la legitimidad e importancia científica de ese hallazgo (Ramírez Gelbes,
2007). Las funciones del texto académico son producir y difundir el conocimiento científico,
precisamente por su inscripción en una esfera de la actividad humana que se desarrolla en
ámbitos particulares, tales como universidades, institutos de investigación científica y
academias. Por esta razón, las principales tramas textuales son la expositiva y la
argumentativa, en las que profundizaremos en la Unidad 3.
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El lenguaje académico tiene un conjunto de
rasgos comunes de
vocabulario, sintaxis y gramática que
configuran un estilo propio
cuyas cualidades principales son la precisión,
la concisión,
la claridad y una tendencia a la neutralidad e
impersonalidad.
Por tanto, los elementos discursivos que abordaremos a continuación tienen que ver con
estas cualidades: objetividad- argumentación- contextualidad.
2.4. Elementos discursivos
Objetividad
Cuanto más desprovisto de carga subjetiva, más potencial de convencimiento logra un texto.
Se trata de hacer que el lector suponga que ha tenido un encuentro genuino con una verdad
objetiva ante la que no tendrá más remedio que aceptar.
El carácter objetivo se logra a partir de la contextualización del texto. El discurso académico
busca la contextualización del texto para convertir su contenido en una verdad científica con
validez universal. Montolío (2000, citada por Fernández, F.& Bressia, R., 2009), señala los
siguientes recursos lingüísticos que manifiestan el carácter objetivo del texto:
Estrategias
discursivas, de
herramientas
formales del
lenguaje para
enmarcar las
proposiciones.
 Uso de un léxico preciso y
elaborado
 Abstención de la anteposición de
adjetivos valorativos
 Uso de conjunciones
subordinantes y, en general, de
elementos que expliciten las
relaciones de significado que
mantienen las oraciones y las
partes del texto entre sí (…);
 utilización de un conjunto de
mecanismos lingüísticos
destinados a objetivar.
Dichas técnicas o mecanismos, son esos elementos lingüísticos que reflejan objetividad en el
escrito, y básicamente son (coord. Vázquez, G.; Castero, A.M.; Delbecque, N.; Goethals, P.;
Laca, B., 2001):
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a. Sobre la primera persona, el autor. Es necesaria una referencia distanciada a uno
mismo. Evitar el “yo”: “como he argumentado”, “me ceñiré a “.
a. Sobre la segunda persona, lector: es necesario un tratamiento indirecto y distanciado
del público. Evitar el “tú”; en todo caso se referirá a “ustedes”: “consideren ustedes un
tema clásico.”
b. Sobre la tercera persona, autores u otros actores enunciativos (profundizarás en este
punto en el tema de intertextualidad). Se puede citar literalmente lo que dice a partir de
dos puntos, o mencionar a la persona en el texto, dependerá de lo que se busque
recuperar de estos actores: “Fernández establece su definición:” “Psicólogos sostienen
que la… ”; “Para Rivera los gobiernos…”
c. Empleo del plural: el uso de “nosotros” puede servir para evitar el “yo”; en el caso que
sea necesario hacer implícito el sujeto, o que el autor se asocie con otros actores
enunciativos, “decimos” en lugar de “digo”.
d. Empleo de metonimia. o trasnominación, es un fenómeno de cambio semántico por el
cual se designa una cosa o idea con el nombre de otra, sirviéndose de alguna relación
semántica existente entre ambas.
e. Empleo de construcciones reflexivas. Se emplean tanto las pasivas como las
impersonales; las primeras tienen sujeto gramatical: “se refiere”, “según se expondrá”, “se
infiere que”.
f. Empleo del infinitivo. Este recurso ayuda a evitar el uso de la primera persona: cabe +
g. infinitivo = cabría esperar una razón.
Camuflaje o disfraz de la voz autorial
Reconocer la despersonalización en otros textos permitirá que, al momento que escribas, te
resulte fácil emplear palabras con objetividad. A continuación revisa estos dos fragmentos de
texto e identifica en cuál de ellos se refleja una alternativa de formas despersonalizadas, a
partir de los recursos lingüísticos que ya conociste.
Fragmento 1.
Fragmento 2.
Resultaría exagerado afirmar que en
España existe un contencioso multicultural.
De
hecho,
España
es
un
país
considerablemente
homogéneo.
Su
nacionalización temprana, la expulsión de
judíos y moriscos y la presencia opresora o
vigilante de la iglesia a lo largo de los siglos,
han reducido o hecho desaparecer las
diversidades que se dan en otras naciones.
En estos momentos, el debate se centra en
torno al interrogante de si la política y la
economía española están interrelacionadas.
Si la respuesta fuede negativa, finalizaría la
controversia:
ahora
bien,
como
la
contestación más factible es la contraria, hay
que plantearse las siguientes cuestiones:
¿influye la situación económica en la decisión
de los derechos?, ¿condicionan la coyuntura
electoral y los niveles de popularidad del
La inmigración reviste además un carácter gobierno la instrumentalización de la política
moderado, y no cabe hablar todavía de una económica?
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Curso propedéutico para el aprendizaje autogestivo en un ambiente virtual
cuestión
racial.
Nuestras
tensiones
multiculturales podrían recordar, a lo sumo,
a las del Canadá con relación a Quebec. Y
el paralelo resulta más desorientado que
orientador.
La dialéctica anterior no debe hacernos
olvidar que las ideologías influyen tanto en la
decisión de los votantes como en la actitud
del gobierno.
En vista de esto, se preguntarán ustedes Si se acepta el pricipio de interrelación entre
qué
interés
reviste
ocuparse
del elecciones, economías y partidos, hemos de
multiculturalismo… en España.
analizar cómo se desarrolla esa relación: se
hace necesario, entonces, revisar los
El motivo es de índole estrictamente teórica. diferentes planteamientos de la teoría del
El modo como la opinión ha reaccionado ciclo político y económico (José Luis Sáes
frente al fenómeno del multiculturalismo, lozano)
revela una comprensión incompleta de las
bases morales, sociales y económicas de la
democracia moderna. España no es una
excepción. En España donde solo se
comprende a medias lo que es una
democracia, se comprende todavía…
Como ejercicio, ubica estos elementos en las próximas lecturas que efectúes.
Argumentación
Otro de los objetivos del texto académico es que, además de dar a conocer los resultados de
determinada investigación, te convenzan. Se suele decir que el objetivo es convencer, cuando
se utiliza sobre todo la razón, y persuadir, cuando se trata de obtener su adhesión con el
sentimiento. El destinatario de la argumentación sirve de elemento de regulación del discurso
en la medida que no podemos modificar su actitud sin conocer su posición y analizar sus
intereses.
De acuerdo con Gutiérrez y Urquhart (2005), el esquema básico de la argumentación sería:
META
TESIS
RAZONES
Ejemplo:
Meta: convencer a la niña que debe hacer la tarea
temprano.
Tesis: es necesario hacer la tarea temprano.
Razones: así la niña no terminará haciendo la tarea a las
diez de la noche cuando esté muy cansada.
Entonces, la argumentación; es un proceso en el que un
ponente tiene la meta de que el auditorio acepte su tesis
mediante el uso de razones.
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Curso propedéutico para el aprendizaje autogestivo en un ambiente virtual
Aplica el esquema propuesto por estos autores al siguiente enunciado (artículo editado y
citado por Gutierrez y Urquhart, 2005):
“La esclerosis múltiple tiene cura. Un estudio internacional
constató que el uso de un medicamento (interferón beta 1-A) a
mayores dosis evita la progresión de la enfermedad.”
Estrategias argumentativas
El escritor intenta convencer de que su postura respecto de algún tema en particular es la más
razonable, para lo cual puede utilizar diferentes estrategias, de acuerdo con Clerici, C. (2013):
 Planteo de causas y consecuencias: se plantean relaciones de razón-consecuencia
entre ideas o hechos de modo que su opinión aparezca como lógica conclusión y no
como mero punto de vista; los conectores que se utilizan para plantear relaciones de
este tipo son: por lo tanto, por eso, en consecuencia, consecuentemente, dado que, en
razón de que, porque, entre otros.
 Analogía: en los textos explicativos, la analogía sirve para aclarar algún concepto al
compararlo con otro similar conocido por el receptor.
 Ejemplificación: se vale de ejemplos para demostrar la validez de su afirmación.
 Preguntas retóricas: el emisor puede formular preguntas retóricas que no se plantean
para ser respondidas, sino que ya tiene implícita la respuesta. Las preguntas retóricas
anticipan los posibles interrogantes que se formularía el lector, y hacen que sea más
fácil seguir el desarrollo argumentativo.
 Cita de autoridad: el término polifonía se utiliza para hacer referencia a todas las
formas en que interactúan distintas voces dentro de un mismo enunciado. El emisor
incluye una voz especializada o respetable que se suma a su propia voz para defender
su tesis.
 Concesión: el emisor puede incluir otras voces que se oponen a su tesis para
discutirlas, contradecirlas o descalificarlas. Los textos argumentativos suelen incluir
concesiones, es decir, reconocimientos de ciertos puntos de vista del otro como
válidos.
Intertextualidad
En la Unidad 1 se comentó que es necesaria una dosis de lectura antes de la escritura, ya que
los textos académicos toman como punto de partida investigaciones y estudios ya publicados,
ya sea para acordar o desestimar sus posturas.
La intertextualidad se entiende como la presencia, relaciones y entramados que se tejen entre
los textos y se encuentra particularmente presente en el académico (aunque es rasgo común
a todo género discursivo). Por este motivo, “…el discurso científico apela constantemente a la
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cita de autores, tanto para adscribir a su orientación como para diferenciarse” (Ramírez
Gelbes, 2007).
Identifica la textualidad en alguna de las siguientes lecturas:
La intertextualidad, ¿la polifonía de los textos?
Esta investigación muestra la forma en que se manifiestan las relaciones de intertextualidad
en diferentes textos analizados de discursos políticos, a partir de la metodología sustentada
en la propuesta teórica de Norman Fairclough.
Burgueño (2006). Relaciones de intertextualidad en discursos políticos presidenciales.
Literatura
y
lingüística,
(17),
221-241.
Recuperado
de
http://www.scielo.cl/scielo.php?pid=S0716-58112006000100014&script=sci_arttext
2.5. Estrategias de elaboración: la escritura
La composición del texto académico, como ya se ha comentado, es un proceso que,
independientemente del punto de partida o los motivos de la escritura, tiene un mismo final:
comunicar información. En este apartado abordaremos algunas acciones generales dentro del
proceso de elaboración. Una vez que las revises, te sugerimos hacer un esbozo de tu “ruta de
elaboración”, la cual te permita ubicar tu punto de partida, cómo será tu progreso y dónde tu
aterrizaje.
El proceso de escritura
El proceso de escritura consiste en una serie de pasos que nos permiten elaborar un texto. La escritura
no es perfecta al primer intento, lo normal es comenzar con una idea, comenzar a escribir e ir
ajustando nuestras ideas, revisando y reescribiendo hasta llegar a la versión final. Los escritores se
mueven adelante y atrás durante todo el proceso de escritura. Muchos de ellos llevan a cabo los
siguientes pasos:
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1. Contextualizar y planificar: En esta fase del proceso es importante llevar a cabo diversas acciones
que nos permitan primero, entender qué es lo que vamos a escribir, cuál es el propósito, hacia quien va
dirigido y como conseguiremos la información. Para esto es importante reflexionar sobre las siguientes
cuestiones:


Propósito de la escritura: ¿Cuál es la razón para escribir? Algunas veces existe más de una
razón para hacerlo, éstas deben reconocerse y tenerse en cuenta durante el proceso de
escritura.
Audiencia: Es muy importante saber quién es la audiencia y adaptarse a ella, pues de ello
depende que nuestro escrito pueda entenderse.

Tema: Es importante pensar en la audiencia y lo que puede interesarle, en otras ocasiones
deberemos desarrollar el tema que se nos asigne como requisito de alguna materia en
particular.

Búsqueda, Investigación: ¿Qué sabemos sobre el tema? ¿Qué nos falta saber? En esta
fase deberemos buscar o investigar hasta que contemos con la información necesaria, aunque
no todos los temas requieren de una investigación previa.
2. Organizar la información: Al realizar la investigación ya contamos con suficiente información para
escribir sobre nuestro tema. Sin embargo, es importante que antes de lanzarnos a la aventura,
pongamos en orden el caos de información que tenemos. Para esto podemos emplear alguna
clasificación que nos permita ordenar la información, ya sea por fecha de publicación, por autores o por
áreas de conocimiento.
3. Producción del texto, hacia el primer borrador: Para iniciar con el primer intento del escrito,
podemos emplear un esquema que no permita establecer los puntos que deberemos desarrollar en el
escrito. En este momento no es importante preocuparse por la letra, ortografía o la palabra correcta, lo
importante es dejar fluir nuestras ideas.
4. Revisar: Las revisiones tienen por objeto mirar nuevamente lo que ya hemos escrito para mejorarlo.
En este paso, analizaremos el contenido, corregimos los errores, y suprimimos lo que no es apropiado.
Incluso reorganizamos y acomodamos algunas partes (cambio de párrafos) para que el significado sea
más claro o más interesante.
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5. Reelaborar y aterrizar el texto final: La elaboración de una prueba satisfactoria se produce
generalmente tras varias revisiones. En la corrección final verificaremos lo siguiente (Barresta, 2008):




Ortografía, mayúsculas y puntuación
Oraciones: variedad.
Que no haya repeticiones.
Errores en el tiempo de los verbos y concordancia en ellos; concordancia entre sustantivos y
pronombres
 Información que falta o se ha perdido
 Voz que se escogió
Si es posible se podemos pedir a un compañero que revise nuestro trabajo. Después de haber hecho
las correcciones finales, hacemos una copia final limpia y bien presentada.
6. Comunicar: La copia final limpia y bien presentada, constituye el producto que compartiremos con
la audiencia. El trabajo puede presentarse por ejemplo para ser publicado, en una revista, periódico, o
cualquier otro medio.
Fuentes de consulta:
1. Middle
School,
V.
(2003).
El
proceso
http://www.eduteka.org/ProcesoEscritura1.php
de
escritura.
Recuperado
de:
2. Barresta. A. (2008). El proceso de escritura. Traducción y adaptación del artículo The Writing
Process,
http://www.csuohio.edu/writingcenter/writproc.html
Recuperado
de:
http://es.scribd.com/doc/3229118/EL-PROCESO-DE-ESCRITURA
Sobre la redacción científica
Las características de la redacción científica son informar el resultado de una investigación, y
la única meta es comunicar eficazmente el resultado. La redacción científica reúne cuatro
requisitos o criterios, de acuerdo con Clerici, C. (2013):
 Dominar el idioma: escribir oraciones completas y coherentes, construir párrafos que
lleven lógicamente de un tema al próximo, y usar correctamente las palabras y los signos
de puntuación para producir un texto sencillo, claro y fácil de entender.
 Enfocarse en el trabajo: establecer un plan de trabajo con fechas de inicio y término.
Reservar tiempo para escribir y evitar excusas que posterguen la actividad.
 Dedicarle tiempo a la revisión del texto: dedicar tiempo suficiente a la redacción y
corrección del manuscrito. Los textos efectivos no se escriben apresuradamente; son el
producto de una escritura y revisión cuidadosa, pausada y constante.
 Entender y aplicar los principios fundamentales de la redacción científica: escribir con
precisión, claridad y brevedad.
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Cierre
A estas alturas sabrás que la lectura y escritura de elaboración atraviesan por diferentes
momentos, y que cada una lleva, a su vez, otros procesos con características muy
particulares. Seguramente ahora tienes más conocimiento sobre cómo es tu estilo de escribir
y, probablemente, tienes una idea de tu ruta de elaboración y de las estrategias posibles que
emplearás.
Como apoyo, antes de elaborar un texto académico que será el producto de tu siguiente
actividad, revisa las cinco reglas de oro para escribir textos científicos que establece la autora
Castelló, M. (2007), para que las tomes en consideración antes, durante y después de cada
acción del proceso.
1. La
escritura
necesita del
caos.
2. El
proceso
seguido y
el producto
final son
interdepen
dientes.
3. La
confusión
y la
confianza
son
necesarias
en su justa
medida.
4.Cuatro
ojos y
mentes
revisan
más que
dos.
5. La reflexión
siempre es
más útil que
la
automatizació
n.
Actividad 3. Argumentación Lúdica
Propósito:
Aplicar los elementos de argumentación discursiva a través de la elaboración de un comic.
Descripción:
En esta actividad te darás a la tarea de elaborar un comic con base en la lectura revisada en
la actividad 2 ¿Cómo se lee?
Indicaciones
1. Recupera alguna de las tres lecturas que utilizaste e la actividad anterior
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2. Desarrolla un escrito con base en los elementos y estrategias discursivas que
revisaste en esta unidad.
 Recuerda que este escrito debe tener un inicio, un desarrollo, y un cierre.
3. Reflexiona, sintetiza y organiza las ideas más importantes
4. Con base en el archivo, crearás una secuencia de imágenes que acompañe lo que
dice tu escrito.
5. La secuencia de imágenes debe adecuarse al contenido de lo que dice tu escrito.
6. Crea tu comic. El siguiente vínculo electrónico presenta una serie de herramientas
digitales y ejemplos para realizar un comic.
http://www.eduteka.org/comics.php
7. Al final del escrito que elaboraste incluye tu comic o en caso de haberlo creado en
línea incluye el vínculo de la página donde se encuentra alojado.
8. Guarda tu archivo con la siguiente nomenclatura:
primerNombreApellidopaterno_eje4_actividad3.
Lineamientos de entrega:
Sube tu archivo al espacio de tareas para que lo revise tu docente en línea. En caso que te lo
solicite deberás entregar una segunda versión del mismo.
Criterios de evaluación:
Esta actividad tiene un valor del 13% sobre la evaluación final del curso. Consulta la rúbrica
para que conozcas los criterios que tomará en cuenta tu docente en línea para evaluar tu
trabajo.
Recursos:
Lecturas:



Más allá de los dragones
La disciplina de la imaginación
Clonación humana
Herramientas:



Herramientas para crear comics internet
Blog
Espacio de tareas
Recuerda que para entregar tu trabajo deberás ingresar al aula virtual
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Rúbrica de la Actividad 3. Argumentación lúdica
Fuentes:
1. Castelló, M. (coord.) (2007). Escribir y comunicarse en contextos científicos y
académicos. Barcelona: Editorial GRAÓ.
2. Clerici, C. (2013). Lectura y escritura de textos académicos y científicos. Manual 2013.
3. Rivera, B. (2011). La instanciación del rasgo funcional despersonalización en
introducciones de trabajos finales de grado de licenciatura, magíster y doctorado en
lingüística. Tesis de licenciatura. Pontificia Universidad Católica de Valparaiso.
4. Bruner, J. (1994). Realidad mental y mundos posibles. Barcelona: Gedisa.
5. Fernández, F.& Bressia, R. (2009). Definiciones y características de los principales
tipos de texto. Definición géneros discursivos. Facultad de Psicología y Educación.
Argentina: Universidad Católica
6. Coord. Vázquez, G.; Castero, A.M.; Delbecque, N.; Goethals, P.; Laca, B. (2001). Guía
didáctica del discurso académico escrito. ¿cómo se escribe una monografía? Comisión
europea DG Siglo XXI. España: Edinumen
7.
Cuatro dificultades de la enseñanza universitaria. Revista: Educere 8(26). Recuperado
de: http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=35602605
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Curso propedéutico para el aprendizaje autogestivo en un ambiente virtual
Unidad 3. Estructura de los tipos de texto
Momento de reflexión Unidad 3.
Bienvenido a la última Unidad del eje 4.
¡Antes de comenzar, hablemos de ti!
Tómate un momento para hacer una retrospectiva sobre tu “yo escritor”, desde que elaboraste
tu actividad diagnóstica hasta el cierre de tu actividad 2 y reflexiona sobre tu progreso.
Apóyate en las siguientes preguntas: ¿Cómo he modificado mi escritura: antes, durante y
después de elaborar un texto? ¿Soy capaz de evaluar mis textos objetivamente?
Aprender a escribir textos académicos conlleva cambiar la forma de pensar cómo se escribe, y
del mismo modo, aprender a mirar u observar un texto, el comprender cómo está organizado,
cuáles son las regularidades gráficas que determinan la forma como se escribe, identificar los
rasgos importantes para distinguir cada una de sus partes, así como la forma en que éstas se
relacionan entre sí para provocar significados y codificar mensajes. Hay que representar y no
quedarse en la transcripción, por ello, al leer un texto, no sólo hay que decodificar, sino
redimensionarlo con un nuevo sentido.
En la Unidad 2 deshilaste y tejiste un texto académico, es decir, su estudio estuvo enfocado
en la esencia, en su discurso y lenguaje. Y en la presente Unidad se hablará de su estructura,
su forma, su presentación; para ello, revisarás los tipos de textos que con regularidad se te
presentarán en tu carrera universitaria:
Resúmenes
Relatorías
Reseñas
Informes de investigación
Artículos de
divulgación
Ensayos
Monografías
Tesinas, tesis y libros
Memoria técnica
Hojas de vida (Currículum
Vitae)
Transmediaciones
Imagina que los diferentes tipos de texto son un “atuendo” para vestir tu texto de acuerdo a un
escenario determinado.
Para aprender a escribir este tipo de textos, simplemente hay que sentarse a escribir.
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3.1. Características generales. Las cuatro “P”
Primero, identificar la estructura general de los textos académicos (Osornio, 2006)
a) Presentación “Di de qué vas a
hablar”.
b) Núcleo: “Habla”.
Título
Sumario
Introducción
c) Cierre: “Di de qué has hablado”.
Y añade estos otros elementos que integran
el cuerpo del texto en general; da clic en
cada rubro del esquema.
Desarrollo del cuerpo
textual
Conclusión
Recomendaciones
Bibliografía
Anexos
Osorio (2006), menciona también cuatro características generales que debe contener un texto
académico: pertinencia, pragmatismo, perspicacia, y precisión.
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3.2. ¿Cómo se estructura el texto académico?
La raíz etimológica de la palabra texto textum (como lo revisaste en la Unidad 2, que refiere a
tejido, trama, entramado, entrelazado) deriva del término trama, que será usado para hacer
referencia a las diferentes estructuraciones de los textos académicos (Kaufman & Rodríguez,
1993).
Por su parte, Clerici (2013) afirma que se consideran modelos textuales aquellos según la
bibliografía con que se trabaje; se distinguen con diferentes nombres como: superestructuras,
géneros discursivos o formatos discursivos.
De ahí se derivan, a su vez, las tramas textuales o secuencias textuales. Según Bajtin (1952),
básicamente se distinguen por la estructura, el estilo y los temas que suelen abordar:
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Moreno, Marthe, Rebolledo (2010) aclaran que, sobre todo en el ámbito académico, se
producen textos con trama expositiva. Aunque, además, hay que considerar a la
argumentativa.
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Trama expositiva
Elaboración
Tipos
Aporte
Composición
Características
Uso
Un texto de carácter expositivo, como lo indica su etimología, “se pone o saca”, es decir, se
expone hacia lo público para que sea visto, consultado y leído, además de presentar los
siguientes elementos:
3.3. ¿Qué otros elementos debe contener un texto académico?
Formatos (raíz de la información): oral, escrita, audiovisual
En general, un texto académico es una producción que puede ser realizada en diferentes
formatos: Oral (por ejemplo, una conferencia o entrevista); escrito (un libro o un artículo);
audiovisual (un documental, una película, un informe en video). Es decir, el formato no es lo
que importa, sino la raíz de la información.
Intencionalidad de la información y colaboración
En el marco de una intencionalidad, clave en la academia, está el producir conocimiento. Pero
no sólo es producir; en este sentido, también procura dar a la luz pública dicho conocimiento.
Grosso modo, una investigación que no se publica o edita, no sirve, queda encajonada y no es
útil. En el conocimiento participan muchas mentes que trabajan de manera aislada, pero, en
redes o colaborativamente, aportan un cúmulo que va produciendo nueva interconexión de la
información (Núñez, 2012).
Los textos académicos, en primera instancia, se dirigen a las comunidades académicas y
científicas. Eso implica que en muchos casos el lenguaje que se usará no es coloquial y habrá
momentos en que sólo quienes estén familiarizados con un determinado campo del saber
podrán entender. Pero no tiene nada de exclusivo, es sencillamente parte de la intencionalidad
de transmitir a un grupo en especial, con alcance local o mundial. La idea es que sea
resultado de la suma de pequeños esfuerzos de la ciencia (Núñez, 2012).
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Inconvenientes
El plagio es recurrente en los textos académicos. Se trata de una práctica que consiste en
copiar, en lo más esencial, obras que corresponden a otros autores y que son presentadas
como propias. Se comente cuando no se reconoce al autor original, sin comillas, o se hacen
cambios mínimos a la estructura de la oración. Gabriel Zaid, citado en Argüelles s, expresa
que “la prosa académica se ha vuelto inextricable”, y agrega que “simboliza un enorme peligro
no saber diferenciar lo propio de lo ajeno” (Argüelles, 2013).
Núñez (2012) precisa que:
“es muy importante señalar fuentes, porque los investigadores que leen pueden ver
sobre qué ha construido la información la persona que está haciendo su informe. No se
trata de copiar, sino de evidenciar que se tiene referencia de la información que ya es
parte de la academia”.
“Por otro lado, un elemento que la definición da y que dejamos para el final, es señalar
que el conocimiento que se transmite en el texto académico es sistemático, es decir,
no es simplemente producto de un momento o de una inspiración tipo “¡eureka!”, sino
fruto de la labor conjunta de las muchas investigaciones realizadas antes. Eso es lo
que hace interesante una investigación. Por lo mismo, la búsqueda de información no
es tangencial, sino fundamental, porque permite establecer qué se ha hecho hasta el
momento y el investigador puede definir en qué sentido su investigación será
diferente”.
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Respecto a los inconvenientes:
Copia y pega
• Hacer tuyos los textos que han sido escritos por otros, además de afectar los
derechos de autor, no producen un conocimiento nuevo y relevante, por lo
que es importante modificar la práctica del Ctr + c, Ctl +v cuando se trata de
escribir textos académicos
Lenguaje
• Se promueve que el lenguaje sea entendible y sencillo para que, en la medida
en que avanzas en tus estudios, vayas incorporando terminología específica
familiarizada al campo de saber del desarrollo de tu profesión, de tal forma
que tengas cuidado de no usar sólo un lenguaje coloquial.
Trabajos no editados, no publicados
• De acuerdo a Núñez (2012), el conocimiento científico es alentado por la
curiosidad de particulares en pro de la investigación, con la cualidad de que
sus descubrimientos no se materializan en una publicación mediante un medio
que le de validez, a diferencia de la asignación a un proyecto, encomendado
por una institución, universidad o empresa. Incluso en estos casos, no todos
los resultados se publican porque entran en juego el registro de patentes.
3.4. Hacia una tipología de los textos académicos
Es importante reconocer las características específicas de los diferentes tipos de textos que se
manejan en el ámbito académico, ya que así puedes distinguir con más facilidad cuáles
elementos deberás de considerar para su desarrollo, no generar confusión y una inadecuada
interpretación al escribirlos.
Ten presente que cada texto tiene particularidades de estilo y organización según los
propósitos que persigue. Existen géneros como la monografía, la tesina y la tesis, que se
escriben con la intención de acreditar y buscar la aprobación de una asignatura u obtención
del título. En otros casos, para una investigación y para expresar tu posición frente a un tema
o revisar información existente, podrás hacer uso de los ensayos y las reseñas.
En la carpeta de recursos te presentamos un catálogo interactivo, donde revisarás qué son,
cuál es su propósito y cómo es su estructura. Al final de cada apartado encontrarás ejercicios
que te permitirán reforzar lo aprendido al ponerlo en práctica.
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Curso propedéutico para el aprendizaje autogestivo en un ambiente virtual
Cierre
Roland Barthes señaló en alguna ocasión que el verbo escribir podía tener diferentes
acepciones. En el caso de un escritor, se trata de un verbo intransitivo: escribe por el
placer de escribir y tienen más peso las palabras utilizadas que la información contenida
en ese texto literario. Cuando el que escribe no es un escritor, el verbo para a ser
transitivo y lo que importa son los datos transmitidos. En este caso Barthes habla de
personas que escriben (Kaufman y Rodríguez, 1993)
Cuando elaboramos un texto, diversas son las acciones que efectuamos, desde leer
críticamente, hasta hacernos de técnicas de escritura, incluso, reconocer un propio estilo de
escribir e inclinarnos por un tipo de texto en especial; lo importante es que lo que queramos
comunicar a través de nuestros textos académicos, tengan el rigor que exige la comunidad
científica, es decir, cuenten con objetividad, sean sistemáticos, universales, estén
fundamentados, puedan ser verificables y críticos.
Al inicio del este eje, hablábamos del encuentro que tendríamos con el conocimiento al leer y
escribir, hasta este momento, hemos explorado, analizado, elaborado y comunicado, ahora
es momento de reconocernos en la práctica, ya que la elaboración de los textos académicos,
requieres de ello, de hacer y deshacer y volver a hacer.
A continuación realizarás tu actividad de aprendizaje, en la que pondrás en práctica los
conocimientos adquiridos a lo largo de esta Unidad. Si deseas profundizar en los temas vistos,
te sugerimos la lectura de estos libros:


Moreno, F., Marthe, N., Rebolledo, S. (2010). Cómo escribir textos académicos según
normas internacionales: APA, IEEE, MLA. Colombia: Uninorte.
Núñez, A., Núñez, M., Núñez, J. (1993) Hacer una tesis en ciencias. Valencia:
Universidad de Valencia
Actividad 4. Evaluando mi texto académico
Propósito
Analizar y evaluar mi texto, a partir de los criterios y estructura de los textos académicos.
Descripción:
A continuación evaluarás el escrito que elaboraste en la actividad 1. La lectura y escritura
exploratoria y de acuerdo al análisis decidirás si lo mejoras o lo reelaboras.
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Indicaciones:

Lee el escrito que elaboraste en la actividad 1. Lectura y escritura exploratoria.3

Descarga el archivo guía para mi diagnóstico y responde a las preguntas planteadas; al
final del documento describe cuál es el estado de tu escrito y determina que hace falta:
agregar, modificar o reelaborar. Recuerda que puedes incluso cambiar de tema si el actual
ya no es de tu interés (solo justifica el porqué de este cambio).
Los aspectos que se establecen a continuación, te permitirán diagnosticar el escrito que
elaboraste en la actividad 1, respecto a las acciones que efectuaste en tu proceso de escritura
(antes durante y después) y las características del texto.
Aspecto
SI
¿Cómo
lo hice?
NO
¿Qué
debo
hacer?
Planificación y lectura exploratoria
¿Pensé en los lectores de mi texto?
¿Tengo suficientes conocimientos del tema?
¿Es claro el objetivo del texto?
¿Hice una investigación previa del tema?
¿Recurrí a fuentes académicas y sitios propios de la
disciplina?
¿Organicé la información obtenida de mis búsquedas?
Proceso de escritura
¿La información que recopilé, fue suficiente para comenzar
a escribir mi texto?
¿Generé ideas del tema previamente?
¿El título de mi texto, refleja con claridad el tema a tratar?
¿Organicé de manera clara y ordenada el texto, los párrafos
y las oraciones?
¿Dentro de mi texto, están bien conectados los párrafos
entre sí?
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¿Los términos utilizados precisan bien los conceptos a los
que refiero?
Después de la escritura y revisión
¿Efectué una revisión al finalizar el texto? ¿Hice ajustes
posteriormente?
¿Tuve en cuenta que revisar consiste en suprimir y también
en añadir; en sustituir y en desplazar; en reforzar una idea;
en distribuir y en reorganizar palabras, frases o fragmentos
del texto?
De forma breve, anota cuál es el estado de tu escrito, qué has determinado hacer y si has
elegido algún tipo de texto académico en caso de su reelaboración.

Reestructura tu texto tomando en cuenta los criterios de lectura y escritura, estudiados en
el eje.
Recuerda tomar en cuenta los siguientes lineamientos editoriales:




Una vez que hayas terminado de efectuar los siguientes ajustes, guarda en una carpeta
zip:



Formato: Tipo de letra, Arial 12con interlineado de 1.15
Procura usar mayúsculas solo cuando sea necesario conforme a las reglas de
ortografía.
Incluye tus fuentes de consulta en formato APA sexta edición.
Tu guía para el diagnóstico
Tu escrito perfeccionado o ajustado
Renombra tu carpeta con la siguiente nomenclatura: primer Nombre Apellido
paterno_eje4_actividad4
Lineamientos de entrega:
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Sube tu carpeta con los archivos solicitados al espacio de tareas para que tu docente en línea lo
revise. En caso de que te lo solicite deberás entregar una segunda versión del mismo.
Criterios de evaluación:
Esta actividad tiene un valor de 20%sobre la evaluación final del curso. No olvides revisar la
rúbrica para que conozcas previamente los criterios con los que se evaluara tu actividad.
Recursos:
Lecturas
 Tú guía para el diagnostico
 Escrito elaborado en la primera actividad
Herramientas:
 Espacio de tareas
Recuerda que para entregar tu trabajo deberás ingresar al aula virtual
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Rúbrica Actividad 4. Evaluando mi texto académico
Fuentes de consulta:
1. Clerici, C. (2013). Lectura y escritura de textos académicos y científicos. Manual 2013.
2. Moreno, F. & Marthe, N. & Rebolledo, L.A. (2010). Cómo escribir textos académicos
según normas internacionales APA, IEE, MLA, VANCUVER e ICONTEC. Reimpresión.
Colombia: Uninorte.
3. Kaufman, A.M.; Rodríguez, M.E. (1993). La escuela y los textos. Argentina: Santillana.
4. Coord. Vázquez, G.; Castero, A.M.; Delbecque, N.; Goethals, P.; Laca, B. (2001). Guía
didáctica del discurso académico escrito. ¿cómo se escribe una monografía?
Comisióeuropea DG Siglo XXI. España: Edinumen
5. Zuzunaga Medina, C. (2014). El proceso de escritura. Documento de trabajo elaborado
con fines educativos para el: Curso propedéutico para el aprendizaje autogestivo.
México: UnADM.
Electrónicas
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Curso propedéutico para el aprendizaje autogestivo en un ambiente virtual
1. Barresta. A. (2008). El proceso de escritura. Traducción y adaptación del artículo The
Writing Process, http://www.csuohio.edu/writingcenter/writproc.html Recuperado de:
http://es.scribd.com/doc/3229118/EL-PROCESO-DE-ESCRITURA
2. Carlino, P. (2004) El proceso de escritura académica: Cuatro dificultades de la
enseñanza universitaria. Revista: Educere 8(26). Recuperado de:
http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=35602605
3. Middle School, V. (2003). El proceso de escritura. Recuperado de:
http://www.eduteka.org/ProcesoEscritura1.php
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