CICLO DE SATISFACCIÓN DE LAS NECESIDADES (Gestalt), FASES DE LA RESPUESTA SEXUAL HUMANA (Williams Masters y Virginia Johnson – 1966 y ampliado por Helen Singer Kaplan - 1996) Y MODELO CIRCULAR DE RESPUESTA SEXUAL FEMENINA (Rosemary Basson – 2001) En Psicología Gestalt: el ciclo de satisfacción de necesidades es también conocido con otros nombres: Ciclo de la experiencia, Ciclo de la gestalt o Ciclo de la autorregulación organísmica, entre otros. El ciclo de la satisfacción de las necesidades es un enfoque dinámico que ayuda a comprender como una necesidad nace, se desarrolla, se realiza y luego desaparece del primer plano. Perls, Goodman y Hefferline, allá por el año 1951 fueron los primeros que hablaron del “ciclo de excitación” en el que se ve envuelto un individuo cuando busca satisfacer sus necesidades. Hablaron de 4 etapas: 1ª etapa: pre-contacto Es la fase de sensación, de excitación, es la fase en la que emerge el deseo o la necesidad que, en un primer momento, aparecen como un conjunto de sensaciones que se transforman en excitación y que, finalmente se tornarán en figura: el hambre, la sed. 2ª etapa: de toma de contacto En esta etapa distinguen dos momentos. En un primer momento aparece la excitación, la activación de la energía y en una segunda fase aparece la movilización del sujeto en busca del objeto que satisface su necesidad o bien el alejamiento del objeto, en función de la necesidad emergente. 3ª etapa: de contacto final Es la fase de percepción, la fase de confluencia entre el organismo y aquello que satisface su necesidad. En esta fase hay una congruencia entre la percepción, la emoción, el pensamiento y la acción, y esta congruencia es la que permite la satisfacción de la necesidad y el paso a la siguiente fase. En esta fase, la percepción, la acción y el sentimiento caminan a la par. 4ª etapa: de post-contacto Es la fase de retirada del objeto de satisfacción. Aparece un estado de baja conciencia en tanto en cuanto se produce la asimilación y en consecuencia, la integración y el crecimiento. Es la fase en la que desaparece la excitación y se transforma en relajación. En el año 1979, Zinker, discípulo directo de Perls, describe las etapas de “el ciclo de la experiencia” o “ciclo de satisfacción de las necesidades” o “ciclo gestáltico” en seis etapas: sensación, toma de conciencia, energetización, acción, contacto y retirada. 1.- FASE DE REPOSO Es la etapa en la cual estoy relajado y sin sentir ni identificar ninguna necesidad. 2.- FASE DE SENSACIÓN La sensación es la percepción de un cambio, por tanto toda la energía del ciclo va a orientarse hacia la restauración del equilibrio precedente o hacia un nuevo equilibrio que sea satisfactorio para el organismo. Todo comienza por la sensación, es decir, por la percepción de un cambio en mi relación con el entorno. Esto no quiere decir que el entorno, forzosamente, haya cambiado, sino que mi relación con mi entorno se modifica. La sensación es tributaria de los órganos de los sentidos hacia mi entorno: la vista, el oído, el olfato, el gusto y el tacto. Gracias a estos instrumentos de relación hacia el exterior, percibiré las modificaciones de mi entorno y las clasificaré según mi interés actual. Responderé con una iniciativa positiva hacia eso que despierta mi interés, o bien de manera negativa, evitando, o incluso buscando su destrucción. Es difícil hablar de la sensación en estado puro, ya que el hecho de hablar de ella, de nombrarla, es pasar a la etapa siguiente y hace intervenir la consciencia. La sensación es la percepción de un cambio, de un desequilibrio. Como la sensación es la percepción de un desequilibrio, toda la energía del ciclo va a orientarse hacia la restauración del equilibrio precedente o hacia un nuevo equilibrio que sea satisfactorio para el organismo. 3.- FASE DE TOMA DE CONCIENCIA O DARSE CUENTA La toma de conciencia es la etapa siguiente en la que, tras desarrollarse, la sensación toma forma, se convierte en una gestalt identificable por mi intelecto. Durante el tiempo que transcurre entre la sensación y la satisfacción de la necesidad, mi mente estudiará lo que pasa, tratará de encontrar puntos de referencia, buscará en experiencias pasadas situaciones análogas para apreciar la situación actual y encontrarle sentido. La consciencia surge de la sensación, la clarifica, le da una forma precisa, una imagen nítida que me permitirá actuar eficazmente. La toma de conciencia provoca una sensación de satisfacción, que proviene de la alegría de comprender, de descubrir un aspecto nuevo de las cosas que pasan. 4.- FASE DE ENERGETIZACIÓN Es el momento en el que la toma de conciencia lleva a la liberación de energía. Es el momento previo a la entrada en acción. La energetización se manifiesta principalmente por una actividad muscular: me muevo, me levanto, camino, me cambio de sitio, me agito, “caliento el motor”. Es una vibración interna que se exterioriza, es el momento en el que estoy preparado para actuar en la dirección de conseguir satisfacer mi necesidad. Es la manifestación psicofisiológica que se exterioriza ya que moviliza la maquinaria vital del organismo y la propulsa hacia el objetivo de su necesidad. Sin embargo no podemos negar que esta movilización implica un riesgo para la persona, ya que supone salir de la seguridad de la inacción y la conduce hacia lo desconocido de la acción, que es el punto siguiente dentro del ciclo. 5.- FASE DE ACCIÓN La acción nace de una energetización originada por una toma de conciencia de una sensación prioritaria y es la capacidad que tenemos de ponernos en movimiento, de manipularnos y manipular el ambiente constructivamente. Al asumir este proceso dinámico, se trata de hacer un esfuerzo, de querer, de prepararse, de realizar una intención. Se trata de movilizarse, de tener voluntad, audacia y decisión, de ir hacia el objeto de nuestro deseo. A través de dicha acción, logramos descargar la energía y tensión acumuladas en la energetización y esto permite que nos comuniquemos con el entorno, que expresemos nuestro estado interior y que podamos, por tanto, obtener una respuesta del mismo. La acción es la gestión para conseguir un cambio en mi relación con lo que me rodea, con el entorno. Es, pues, también una tentativa de destrucción de la relación actual para construir una relación nueva. El paso de la situación precedente a la situación nueva genera inseguridad. Todo cambio da miedo. Supone situarnos en un período inseguro, tan inseguro que hace que muchas personas se retiren. 6.- FASE DE PRECONTACTO Es la fase previa al contacto directo con el objeto de mi necesidad y que implica sensaciones, toma de conciencia, energizarme y moverme para cubrir mi necesidad. 7.- FASE DE CONTACTO En la fase de contacto si prima el polo “separación-distinción”, consagraré toda mi energía para proteger mis límites, para defender mis fronteras. Estaré como en estado de guerra perpetua y no podré conocer un contacto satisfactorio. También percibiré dolorosamente mi diferencia, la incomunicación con el otro. Sufriré la barrera que me separa y protege de los demás. Viviré en una burbuja, observando la vida pero incapaz de tocarla, de sentir a esas personas que pasan a mi lado. Todo es alienante y, llevado al extremo, conduce a la esquizofrenia. El verdadero contacto se sitúa entre estos dos polos: es el punto flexible y móvil entre dos fuerzas. Para poder vivir el contacto de manera armoniosa, es necesario poder estar a gusto con las dos polaridades: el miedo a la separación puede impulsarme a una fusión donde me pierdo y el pánico a la fusión puede forzarme a perpetuarme en mi torre de marfil. Entre contacto y retirada hay un ritmo y uno debe aprenderlo. Es el ritmo que pretende satisfacer nuestras necesidades y luego retirarse y descansar, ya que estar constantemente movilizado supone no tener un momento de paz. 8.- FASE DE LA REALIZACIÓN O CUMPLIMIENTO Es Michel Katzeff quien ha puesto en evidencia esta etapa del ciclo de satisfacción de necesidades, la realización, el disfrute del contacto obtenido. La realización es la consumación, la fusión, ya no estamos en contacto con nosotros mismos exclusivamente sino que estamos disueltos en el otro. En la realización somos absorbidos, nos volvemos confluyentes e indiferenciados. Es el momento del clímax, del orgasmo, el momento en el que el “yo” se fusiona en un intercambio de energías, es el punto culminante que permite retirarse del ciclo plenamente satisfecho. Hay mil maneras de celebrar la felicidad de hacer el amor con la pareja: palabras dulces, caricias, profundos suspiros que lo dicen todo. Se puede cantar, bailar, beber o comer juntos Y la satisfacción del orgasmo se duplica. En las relaciones interpersonales la realización es el arte de celebrar la presencia del otro. La diferencia entre contacto y realización es el paso del nivel cuantitativo al cualitativo. Resulta asombroso darse cuenta de la importancia de la respiración en esta etapa: los suspiros, los gemidos, los ¡guau! Si no acabo de satisfacerme no logro pasar a la fase de reposo, no permito que sienta la alegría que trae la realización y quedo bloqueado en la insatisfacción del momento. Sin sentir goce pleno quedamos colgados en la experiencia por el miedo que produce el abandono al otro o del otro. Todo esto es una invitación a que, la próxima vez que hagamos cualquiera de estas cosas sumamente cotidianas, (beber un vaso de vino, comer un racimo de uvas, recibir una caricia) nos permitamos saborearlas, a que respiremos profundamente, a que dejemos salir expresiones de placer. 9.- FASE DE RETIRADA Tras la experiencia fascinante y nutriente del contacto y la realización, el organismo necesita de un período de reposo, de “retirarse”. Es el último paso y el que cierra el ciclo de satisfacción de las necesidades. Ya que mi necesidad está plenamente satisfecha, me retiro y descanso. Es necesario un tiempo de latencia, de descanso, de reposo, antes de iniciar un nuevo ciclo por una nueva sensación. Además el organismo está cansado: ha gastado energía y debe recuperarse. Se trata de un proceso de retorno hacia uno mismo, un momento de volver a centrarse en sí mismo, de contactar con mi propio yo. Es el momento en el que, una vez satisfechas mis necesidades, el ser humano retorna hacia la profundidad de su ser. Aparece esto como una nueva necesidad: la de centrarme en mí, la de descansar, la de no necesitar nada del exterior. La retirada sólo es plena cuando la satisfacción ha sido plena. Es entonces el momento del retiro necesario y, este proceso personal, nos permite comprender mejor al otro y nos permite aceptarle mejor y entender su propio ritmo. Tras el periodo de retirada, el organismo está preparado para volver a sentir la nueva sensación de carencia, su nueva necesidad y entonces vuelve a comenzar un nuevo ciclo de satisfacción de necesidades. Observando y analizando el Ciclo de las necesidades con la sexualidad podríamos ver una correlación entre éste y la respuesta sexual humana. La respuesta sexual humana, como cualquier otra actividad, sigue el patrón de "el estímulo y la respuesta". Cada mujer saludable así como cada hombre saludable pueden responder a la estimulación sexual. Mientras que esta respuesta nunca es exactamente la misma en dos individuos distintos, su patrón fisiológico básico es compartido por todos los seres humanos, a pesar del sexo. Llamamos Respuesta Sexual: a la experiencia psíquica y fisiológica que mediante un estímulo sexual sostenido, pueden experimentar la mujer y el hombre que ha completado su desarrollo bio-psíquico. A pesar de las similitudes básicas en las respuestas sexuales de mujeres y hombres, existen unas cuantas diferencias menores. Algunas de estas son basadas biológicamente y otras son el resultado de influencias psicosociales generales e individuales. Sin embargo, no es siempre fácil distinguir entre la base biológica y el condicionamiento psicosocial en cada caso en particular. 1.- INTRODUCCIÓN La sexualidad tanto de varones como de mujeres y sus respectivas respuestas sexuales están fuertemente atravesadas por la inteligencia corporal que estos hayan desarrollado a lo largo de los diferentes ciclos vitales por los que atraviesan. El cuerpo es el sostén de nuestro cerebro y éste puede considerarse como uno de los principales órganos sexuales de los seres humanos. El cerebro puede ser usado positivamente para estimular fantasías que provoquen una cascada de estímulos que acrecienten nuestro deseo, pero a su vez puede traicionarnos cuando debemos dejar de pensar en el momento de máxima excitación para lograr el orgasmo. Esto ocurre debido a que en nuestra mente tenemos registrados desde que nacemos diferentes estímulos que llegan a nuestro organismo y que son captados por nuestros sentidos, pero que además estarán siendo vividos de acuerdo al modo o forma de sentir que cada unx de nosotrxs está desarrollando desde su personalidad en construcción. Asimismo estamos atravesados por la dimensión social (prejuicios y estereotipos) que irán moldeando nuestras experiencias vividas, ya sea de forma positiva o negativa. Estas vivencias van siendo guardadas y almacenadas en nuestro sistema límbico como representaciones mentales y cada vez que hacemos contacto con experiencias similares se abren estos recuerdos y se reconocen diferentes emociones relacionadas con los mismos. Si éstas han sido vividas placenteramente favorecerán la expresión biológica y fisiológica del deseo y nuestro cuerpo estará en armonía con nuestra mente. De lo contario si han sido experienciadas displacenteramente interrumpirán las conexiones de nuestro cerebro con nuestro cuerpo y la expresión bio-fisiológica se verá alterada. Es por ello que en el Ciclo de las necesidades en sexualidad se debe trabajar modificando las vivencias para adquirir inteligencia y registro corporal de sensaciones y poder resignificar las emociones. Esto ayudaría a disipar los condicionantes mentales tanto de mujeres (como dice Basson) como de varones. 2.- FACTORES CONDICIONANTES QUE INFLUYEN EN LA SEXUALIDAD La ginecóloga Rosemary Basson, en el año 2001, propone un “modelo circular” según el cual, el desarrollo del deseo puede situarse en una posición más tardía siendo una consecuencia y no una causa de la actividad sexual. Según esto, una mujer puede buscar los estímulos necesarios para iniciar la actividad sexual, por motivos que no son sexuales como por ejemplo, la necesidad de intimidad o la vinculación emocional. Además habla en el ciclo circular femenino de “falta de deseo sexual normal” y en mi consideración continúa afianzando y negando que tanto varones como mujeres somos seres sexuados y sexuales. Dentro de lo que ella dice afirma que… “la respuesta sexual femenina incorpora un modelo no secuencial y superpuesto de factores mentales y físicos que la condicionan”… Esto sería como considerar que las mujeres no son seres biopsico-sociales y emocionales (proceso de salud-enfermedad según la OMS) y perpetuaría como que tiene el deseo más apagado que los varones y me pregunto: ¿no estaríamos permitiéndole solo la expresión romántica de su sexualidad donde históricamente se les viene negando el placer? Cuando uno recorre los sexshops de nuestro país nos encontramos con ingeniosos masturbadores con diferentes penes erectos de distinto tamaño y color, como así también con réplicas de actores porno; aunque las vulvas siguen teniendo mutilado su clítoris y en consecuencia, su placer. Si hubiera réplicas de genitales de actrices porno, éste a su vez debería ser más notorio debido a que tendría que mostrarse vasocongestivo por la plataforma orgásmica, pero esto tampoco ocurre. En la pirámide de necesidades Maslow define que en la base se sitúan las necesidades físicas o fisiológicas como son el comer, el respirar, el sexo, entre otras. Se trata de necesidades cuya satisfacción es necesaria para la subsistencia de la persona. Indicar, no obstante, que las relaciones sexuales, si bien no son necesarias para la subsistencia de la persona sí que lo son para la supervivencia de la especie. En el Ciclo de las necesidades… “La mayoría de nuestros problemas surgen de una necesidad no satisfecha”. Al estudiar el comportamiento humano, las diferentes corrientes psicológicas concluyen afirmando que todo comportamiento viene motivado, provocado por alguna necesidad que hay en la persona. Se define, por tanto, el comportamiento como un intento de satisfacer una necesidad. Pero ¿qué es una necesidad? Podríamos afirmar que una necesidad es un estado de tensión o de desequilibrio resultante de una carencia, de una ausencia que sentimos en nosotros mismos. Cuando una persona siente dicha ausencia o carencia, entra en un estado de tensión y de intranquilidad, y se apresura a satisfacer tal necesidad procurando así liberarse de la tensión mencionada y buscando el estado de satisfacción y equilibrio que sentía con antelación. Ahora bien, dentro de las necesidades, hay una serie de necesidades fundamentales que son inherentes al ser humano y que no vienen determinadas por estructuras sociales o por modelos culturales. Entonces podríamos decir que tanto mujeres como varones cuando no tienen registro corporal de sus necesidades ni tienen experiencias cognitivas vividas de darse cuentas de dichas necesidades, no estarían generando la energetización ni el movimiento suficiente para satisfacerla, acentuando un estado de tensión e intranquilidad generado por dicha carencia. Con respecto a que una mujer puede buscar los estímulos necesarios para iniciar la actividad sexual, por motivos que no son sexuales como por ejemplo, la necesidad de intimidad o la vinculación emocional (Basson), podríamos entenderlo solo como una actividad mental, avalando que el placer sexual tiene que ver exclusivamente con los centros nerviosos del placer y bloqueando el registro de sensaciones corporales tanto de mujeres como de varones (inicio del ciclo de las necesidades), es decir, no identificando que tenemos un cuerpo que siente, y que éste tiene particularidades individuales (desde la anatomía tenemos diferente aparato genital pero desde la fisiología su función sexual se expresa por vasocongestión en ambos sexos). Durante el proceso de sexuación según Money, la identidad de las personas se encuentra en constante desarrollo y transformación (proceso dinámico modificado por factores biológicos, psicológicos, sociales, antropológicos, económicos, históricos, educacionales, políticos, entre otros) y la identidad sexual está atravesada por el sexo (componente biológico), la identidad de género (componente psicológico), el rol de género (componente social) y la orientación sexual (componente erótico-placentero). Entonces no debemos olvidarnos del aspecto social y cultural en el cual las personas nos identificamos con un género y nos complementamos con el género opuesto (Mapa de género según Money), que pueden generar falsas creencias y estereotipos hacia la sexualidad condicionando nuestra libertad de vivir sana y plenamente lo que realmente sentimos, como por ejemplo: - La mirada e influencia del otrx sobre nuestra propia sexualidad. - No habilitar espacios para hablar sobre sexualidad. - No considerar que la sexualidad comienza desde que nacemos y culmina cuando morimos y que tanto varones como mujeres somos sexuados y sexuales. - No educar en cómo y de qué manera establezco el contacto con el ambiente para satisfacer mis necesidades, que según Maslow son: 1) Necesidades físicas o fisiológicas: comer, respirar, sexuales. 2) Necesidades sociales: de aceptación, de afecto, de pertenencia a un grupo y la necesidad de poder establecer relaciones con los miembros de ese grupo. 3) Necesidad de seguridad, que incluye tanto aspectos físicos como psíquicos y emocionales. 4) Necesidad de respeto, de reconocimiento, de independencia, de libertad, de poder distinguirme del grupo, de tener una identidad propia (que generan personas con autoestima). 5) Necesidad de autorrealización: aparece una vez satisfechas todas las otras necesidades. Según Maslow: “el hombre debe ser aquello que puede ser”. Esta autorrealización es un proceso del ser humano a lo largo del cual la persona lucha por alcanzar la plenitud de su capacidad como tal. Hay complejos mecanismos mentales que regulan activando o inhibiendo nuestra vida sexual. Sólo cuando se “adormecen” ciertas zonas cerebrales (por ejemplo el explicar, imaginar, adivinar, pensar, planificar, recordar el pasado, anticiparse al futuro, etc., es decir, el darse cuenta de la fantasía o zona intermedia para la Gestalt), es que determinados factores psicológicos bajan la barrera y es esto lo que favorece la correcta percepción de los sentidos, la cual deviene en el clímax sexual más espontáneamente (ciclo de necesidades: sensaciones del darse cuenta del mundo interior y exterior). La historia familiar, respecto de la calidad de las relaciones afectivas en la infancia, predice el estilo de apego actual. A su vez, éste es un buen predictor del ajuste diádico y tendencialmente a la satisfacción sexual, en parejas adultas (López, Gómez Zapiain y Apodaca, 1994; Ortíz y Gómez Zapiain, 1997). En consecuencia consideramos que el desarrollo afectivo social, en términos de vinculación afectiva, constituye un antecedente esencial, un importante soporte en la manera de configurar el deseo sexual, en tanto que el estilo de apego seguro se relaciona con la seguridad básica, la estabilidad emocional y una manera óptima de regular las emociones (Koback, Sceery, 1988), variables determinantes respecto a la capacidad de intimar. El deseo sexual no es una dimensión que opera en el vacío, sino que se integra adecuada o inadecuadamente en el conjunto de la personalidad. Es por esto que diversos autores lo relacionan con la identidad de género (Money y Ehrhardt,1972; Czyba, Cosnier, Girod, Laurent,1978). El ciclo de las necesidades sería un forma de generar contacto con un otrx desde la afectividad y la contención grupal, fortificando las relaciones vinculares y el placer. De acuerdo con el modelo de Basson, las mujeres entran con frecuencia en la experiencia sexual a través de una fase de neutralidad, con una motivación positiva para la intimidad o la relación. Más que el inicio de la actividad sexual a partir del impulso sexual, como propone el modelo tradicional, una mujer puede instigar el contacto físico o ser receptiva al inicio del sexo por razones diferentes, como el deseo de acercamiento, de intimidad, de compromiso y como una expresión de cariño. Opino que mientras sigamos considerando a la mujer como neutral en cuanto a su deseo o su placer sexual y al varón como activo y merecedor del mismo, seguiremos favoreciendo una sociedad que empodera al hombre por sobre las mujeres no modificando patrones de patriarcado que se siguen transmitiendo. No solo algunas mujeres entran en contacto con un otrx por acercamiento, intimidad, compromiso o expresión de cariño, sino que también lo hacen algunos varones. No considerarlo así nos haría caer en generalizaciones y no estaríamos teniendo en cuenta la subjetividad de cada persona (que se trabajaría indistintamente entre hombres y mujeres a través del ciclo de necesidades). Cuando Basson habla de “concentrarse en el placer sexual” desde el ciclo de las necesidades implicaría romper el contacto con las sensaciones corporales y conectarse con la mente, pudiendo aparecer los condicionamientos mentales y físicos que ella describe, exacerbando en ocasiones que se profundicen rasgos neuróticos de personalidad y se afiancen creencias negativas de la sexualidad, no discriminando si se trata de varones o mujeres. Así, si intensificamos desarrollar una inteligencia corporal (ciclo de necesidades) estaremos trabajando en reconocer la diversidad corporal y desmitificar los modelos sociales de belleza, de lo masculino y lo femenino, del ser varón y ser mujer. De esta manera favorecemos la aceptación de los diferentes tipos de imágenes corporales y educaremos en desprejuiciar las falsas creencias que se transmiten sobre el mismo en los medios masivos de comunicación. Helen Singer Kaplan sostiene que el "deseo" es un estado de atención y receptividad a la expresión sexual. De esta forma, se puede evaluar con respecto a tres parámetros. Hay que aclarar que el deseo puede persistir aún después de haber logrado el orgasmo y que uno puede lograr un orgasmo aunque no esté enteramente excitado (podría vincularse con Basson cuando dice que el desarrollo del deseo puede situarse en una posición más tardía siendo una consecuencia y no una causa de la actividad sexual). Para Singer Kaplan el 75% de las mujeres perfectamente normales, no alcanzan el orgasmo sólo con la penetración vaginal, independientemente de la duración de ésta. Estas mujeres, en todo sanas, lo alcanzan mediante estimulación clitorídea antes, durante o después del coito. Concuerdo desde este punto de vista y en coincidencia con otros autores (Kaplan, 1979; Rosen y Leiblum, 1995; Schnarch, 1991), que se consideran que el deseo sexual es una realidad compleja que, a partir de disposiciones preprogramadas genéticamente, se articula en función de las experiencias personales, derivada de un contexto socio-cultural portador éste de su propio discurso sobre la sexualidad. En este sentido el deseo sexual no puede reducirse a una mera reacción instintiva a estímulos eróticos, sino que, en conjunción con otros procesos psicológicos, se configura a lo largo de la historia personal (Gómez Zapiain, 1995). Es por ello que creo que el deseo sexual se instala en un sustrato biológico (impulso, activación) heredado genéticamente que produce una predisposición comportamental a la búsqueda del placer sexual. Esta activación es interpretada e integrada psicológicamente a través de procesos cognitivos y emocionales (Fuertes, 1995). La posibilidad de interpretación e integración, aunque puede ser mediada por variables individuales, está fuertemente influida por el discurso social. A este proceso de convergencia de los diversos factores que inciden en la formación del deseo lo denominamos la configuración del deseo sexual, cuya resultante es la experiencia emocional subjetiva, es decir la manera privada, el modo en que se vive tal experiencia. Además el deseo sexual, es considerado como una emoción que constituye una tendencia de acción (Frijda, 1994). El ciclo de las necesidades a través de fuerte trabajo corporal genera exponerse a cambios moleculares y/o celulares que refuerzan el componente bio-fisiológico del deseo. El relato de las vivencias transforma el darse cuenta en un crecimiento personal y emocional que resignifica la identidad sexual y abre espacios para dialogar, reflexionar, repensar y desmitificar estereotipos negativos de la sexualidad tanto de varones como de mujeres. En cuanto a que hay experiencias sexuales negativas en mujeres que pueden influir en deseo de la misma considero por ejemplo: Antecedentes de abusos: si bien son más frecuentes en mujeres que en varones, para ambos significan una vivencia traumática del desarrollo psicosexual que pueden o no generar parafilias. Contracepción inadecuada: actualmente los avances tecnológicos sobre las diferentes formas y técnicas de prevenir embarazos no deseados tanto para varones como para mujeres; la educación sobre salud sexual; el empoderamiento de diferentes leyes como los derechos sexuales de niños, niñas y adolescentes, adultxs y adultxs mayores con o sin discapacidad, ley de salud sexual y procreación responsable; la sanción e implementación de la ley de ESI, entre otras, han generado espacios donde romper tensiones entre los diferentes responsables que estamos trabajando para generar una educación sexual integral e inclusiva. La excitación puede verse influida por factores como el miedo a las enfermedades de transmisión sexual: el miedo no es patrimonio exclusivo de las mujeres, sino de las personas y como tal el ciclo de las necesidades ofrece una herramienta, a mi entender fundamental para enriquecer sensaciones, sentimientos, pensamientos, percepciones y emociones. Las enfermedades de transmisión sexual tampoco respetan sexo ni edades ni clases sociales, aunque si está condicionada por los mitos y prejuicios, la desinformación y la falta de educación. El ciclo de las necesidades fortalece el trabajo y la aceptación del cuerpo favoreciendo la autovaloración y el respeto hacia unx mismx (autoestima) y hacia los demás. Una mala consideración de su imagen corporal: ésta se refuerza desde el conocimiento del propio cuerpo, su aceptación, reconocer sus sensaciones (fortaleza del ciclo de las necesidades). Teniendo en cuenta que el deseo sexual está regulado tanto fisiológica como psicológicamente por mecanismos de activación y de inhibición (Bancroft y Reinisch, 1991). Tales mecanismos, en condiciones normales cumplen una función adaptativa, así el deseo sexual surge en situaciones apropiadas que reúnen condiciones de seguridad, intimidad, etc., y se inhibe en situaciones percibidas como inadecuadas o peligrosas (Kaplan, 1979). Así, siendo la expresión del deseo sexual una experiencia emocional subjetiva, los contextos de activación y de inhibición son peculiares en cada persona, y dependerán de la estructura general de la personalidad, por lo tanto del desarrollo personal y social a lo largo de la propia biografía. El ciclo de satisfacción de las necesidades es una guía para el trabajo personal que puede utilizarse para reconstruir una biografía sexual saludable donde las vivencias y las sensaciones corporales marcan el inicio de un ciclo de experiencias que encuentra fluidez en las constantes exposiciones a dichas prácticas. Está demostrado que para alcanzar el orgasmo hay que despojarse de ciertas inhibiciones y mecanismos de control que tiene la mente y que en algunos hombres, aún hoy son más fácilmente disipados. Con la implementación de la ley Nº 26.150 en las Instituciones educativas tanto del ámbito público como privado, ha generado que se abran las puertas a una educación emocional en las instituciones escolares con grandes beneficios en la inteligencia sensorial y emocional no solo de lxs alumnxs, sino también de docentes y no docentes generando una igualdad de posibilidades tanto en varones como en mujeres de incorporar vivencias transformadoras sobre su propia sexualidad. Considero que sentida la experiencia emocional del deseo sexual, ésta debe ser regulada conforme a instancias personales. Si el deseo sexual es una emoción, toda emoción es regulada a través de estrategias de afrontamiento o mecanismos de defensa. El concepto de regulación emocional hace referencia no sólo a la atenuación de la emoción en determinadas situaciones, sino también a la intensificación de la misma en otras (Etxebarria). El deseo sexual puede ser satisfecho directamente, puede ser aplazado, se puede derivar a otros intereses, o se puede negar o reprimir. Consideramos que se produce una regulación inadecuada cuando de una manera defensiva se consigue, por inhibición, minimizar la activación propia del deseo sexual o alterar la percepción hasta su desnaturalización sintiendo, finalmente, una ansiedad difusa sin lograr reconocer su origen. Es por ello que el ciclo de las necesidades sería la oportunidad de expresar mediante las sensaciones corporales y la identificación de emociones una forma menos consciente y por lo tanto menos resistente de registrar y reconocer el deseo. Basson hace referencia a “sentimientos de excitación subjetiva o implicación emocional que no siempre se correlacionan con mediciones fisiológicas de congestión genital”. Si estos factores fueran abordados desde el ciclo de las necesidades involucraría potenciar lo que siento desde una conexión con las sensaciones corporales, una resignificación de la vivencia de las emociones y de lo que pienso pudiendo ampliar experiencias y reconfigurar subjetividades. Además el orgasmo no es solo una manifestación objetiva, sino que es también dependiente de la subjetividad y de la inteligencia corporal de varones y mujeres. Valorando que el impulso sexual es la base energética del deseo sexual, su configuración dependerá de los antecedentes infantiles, de variables psicológicas y del contexto social en el que se desarrolla la socialización de la sexualidad. Es por ello que los procesos sociales se contemplan como facilitadores o inhibidores de la implicación en aspectos sexuales. Desde este punto de vista, los antecedentes infantiles pueden ser determinantes. La influencia de la familia en la formación de las actitudes hacia la sexualidad predispone a las personas respecto a la consideración de lo erótico como un valor positivo o, por lo contrario como algo oculto, conflictivo, de difícil integración. En este sentido, cabe citar numerosas investigaciones que analizan la influencia de las actitudes hacia la sexualidad, en términos de erotofobia-erotofilia, en relación a los efectos que produce en el comportamiento sexual (Byrne,1983; Fisher, Byrne,White, Kelley, 1988; Gómez Zapiain y Etxebarria, 1993). Estos estudios indican que las personas que tienden a la erotofobia son más propensas a inhibir cuestiones relacionadas con el erotismo, entendido éste como expresión de la sexualidad. Por ejemplo, tienen mayores dificultades para aceptarse a sí mismas como personas activas sexualmente, tienden a tener menor experiencia sexual, menor volumen de fantasías, mayores dificultades para adoptar medidas preventivas, etc. El ciclo de las necesidades muestra como a través del movimiento del cuerpo modifican estas experiencias negativas pueden ir adquiriendo una resignificación positiva transformando la calidad de vida en ambos sexos . El mismo podría demostrarse utilizando el Cuestionario sobre Calidad de Vida: Satisfacción y Placer (Quality of Life Enjoyment and Satisfaction Questionnaire, Q-LES-Q) antes y después de un trabajo constante sobre ciclo de las necesidades en sexualidad. Cuando Basson habla de “excitación sexual mínima o ausente con vasocongestión genital normal o lubricación genital normal”. Pienso que este condicionamiento estaría más marcado por los mitos y prejuicios sobre la sexualidad que puedan girar en torno a las diferentes formas o modos de sentir que tienen las personas indistintamente sean varones o mujeres. Cuanto más positivos sean los mensajes que circulen en torno a la educación sexual de varones y mujeres, estaremos desprejuiciando esas diferentes formas o modos de vivir lo que cada unx siente y que puedan fluir más libremente su sexualidad (ciclo de necesidades trabaja fortaleciendo la conexión con el cuerpo y ofrece la posibilidad de experiencias saludables). 3.- CONCLUSIONES Me parece trascendente concluir que un enfoque multidimensional sobre la respuesta sexual de las personas donde ésta pueda entenderse en forma circular o cíclica (combinación del modelo circular de Basson y las Fases de la respuesta sexual de Masters y Johnson ampliado por Singer Kaplan), estaría relacionado con la trascendencia que tiene su vinculación con el Ciclo de las necesidades, revalorizando al cuerpo y reconociendo a éste como una parte fundamental para una sexualidad plena y saludable. Descubrir la potencialidad que nuestro cuerpo nos brinda a través de sus sensaciones y la fluidez que podamos adquirir en los procesos cognitivos del darse cuenta de dichas sensaciones (autoconocimiento de la sexualidad) puede ser el camino a seguir hacia una educación sexual donde se incorporen los conocimientos bio-psicosociales de la sexualidad, como parte de la formación integral del educando para lograr la identificación e integración sexual del individuo y capacitarlo para que se cree sus propios valores y actitudes que le permitan realizarse y vivir su sexualidad de una manera sana y positiva, consciente y responsable dentro de su cultura, su época y su sociedad (Equipo multidisciplinario del Instituto Nacional de educación sexual: Metodología y Educación Sexual. Editor INES. Col.: Educación sexual. Vol. VIII. Sto. Domingo, 1976. p. 14). Apuesto a que debemos favorecer una mujer y un hombre sexualmente responsable de su deseo y su excitación y por lo tanto, de su placer y goce (inteligencia sexual, inteligencia sensorial e inteligencia corporal; expresiones éstas que se fortalecen trabajando el Ciclo de las necesidades). Creo que desde el punto de vista de criterios amplios de salud sexual, se puede considerar que un objetivo evidente de la educación afectivo sexual en la adolescencia, consiste en facilitar la posibilidad de que cada adolescente pueda reconocer su impulso sexual, integrar los motivos para la actividad sexual en el conjunto de su personalidad con una perspectiva de futuro, y valorar críticamente los anhelos o aspiraciones eróticos respecto a su propia identidad, de una manera auténtica, personal, sin tergiversaciones, que responda genuinamente a sus propias necesidades y no a otras inducidas externamente. Estos criterios saludables no deberían modificarse de acuerdo a las etapas vitales por las cuales transitamos varones o mujeres a lo largo de nuestra vida, es decir, que tanto el impulso sexual, como los motivos para la actividad sexual y los anhelos personales de los seres humanos son parte fundamental del proceso de sexuación, y consecuentemente de su identidad. El Ciclo de las necesidades en sexualidad es una herramienta trascendente para la educación emocional desde el autoconocimiento corporal y que fortalece el impulso, el motivo y el anhelo de las personas. Autor: René De Santis – Médico M.P.: 27265/6 – Sexólogo – Docente – Director de Descubrirse - https://www.facebook.com/descubrirsecba?fref=ts Miembro de AASES.
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