César Augusto Coaguila Calvimontes Del Ayllu al CONAMAQ. El

Coaguila Calvimontes C.A., Del Ayllu al CONAMAQ. El ayllu como posibilidad organizacional en los Andes bolivianos.
César Augusto Coaguila Calvimontes
Del Ayllu al CONAMAQ. El ayllu como posibilidad organizacional
en los Andes bolivianos.
Abstract
La organización andina del Ayllu en los Andes centrales, particularmente en el espacio que hoy ocupan los estados de Perú,
Bolivia y Ecuador, ha atravesado por momentos histórico-políticos determinados. En este sentido es necesario precisar que esta
institución, a pesar de los múltiples avatares, sobrevivió tomando nuevos matices, mutando, estableciendo lazos de reciprocidad,
y sobreviviendo a los coercitivos estados que se establecieron en los Andes durante el último milenio. Por tanto, es necesario
preguntarse y determinar la importancia histórica y continuidad de la organización del “ayllu” en el contexto presente y su
influencia, específicamente en los andes bolivianos, explorando los planteamientos y “principios políticos fundamentales” de la
organización andina en cuanto al restablecimiento y reconstitución de una institucionalidad propiamente Andina y que hoy en
los inicios del siglo XXI va manifestándose en organizaciones y movimientos sociales como el Consejo Nacional de Ayllus y
Markas del Qollasuyo (CONAMAQ) el cual va creciendo y apostando con nuevas pero al mismo tiempo viejas propuestas y
proyecciones histórico-políticos bajo el principio del pachakuti (retorno del tiempo).
Keywords
Organizaciones indígenas, Ayllu, reconstitución, CONAMAQ.
______________________________________
Prolegómenos
[…] el Ayllu para esta época de desencanto ideológico y de proyectos de sociedad, es un ejercicio intelectual y
una salida particular para recomenzar nuestra ubicación en el mundo; es una vía propia de desarrollo que
puede evitar el derrumbe, descomposición y desintegración de una sociedad, de una Nación y el
fraccionamiento del Estado Boliviano.
Fernando Untoja C.
En el presente escrito nos proponemos mostrar la manera en que el Consejo Nacional de Ayllus y
Marcas del Qollasuyo (CONAMAQ) se presenta, en el específico caso de Bolivia, como heredera
prolongación del legado milenario del ayllu; reivindicado y proyectado en este nuevo siglo XXI. Habrá que
considerar pues a este Consejo como un nuevo intento de organicidad social y política que va
enmarcándose cada día más bajo un nuevo tópico de auto-definición. Donde los denominativos de
institución, gremio, sindicato o movimiento ya no son suficientes para describir al ente que podría
acercarse, ahora, a un “gobierno ácrata indígena-originario y re-constitutivo de los ayllus”, como los
propios dirigentes del Consejo lo aseveran.
Estas implicancias de largos transcursos sobre el ayllu, sin lugar a dudas, forman parte de la herencia
irresuelta sobre la cuestión indígena que resultó, particularmente en los Andes centrales, durante el último
medio milenio. Además, este del ayllu ha sido uno de los temas conflictivamente abordado por pensadores
tanto en la Colonia como en la República y hoy en un ambiguo “Estado Plurinacional”. Por tanto el
presente escrutinio trata sobre el ayllu en lo que hoy es Bolivia, que desde hace varios siglos intenta regresar
a un cauce histórico. Su cauce, como horizonte político es la re-constitución del último orden civilizatorio
pre-hispánico, enmarcado en el referente Estatal y organizativo del Tawantinsuyo Inca desarrollado (hasta
1532), en la región andina. Bajo esta precisión inicial, un primer cuestionamiento a nivel socio-político y
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organizacional deriva del surgimiento de evidentes diferencias y contradicciones en las organizaciones
sociales rurales, particularmente entre el Consejo de ayllus (CONAMAQ) y el sindicalismo campesino y
agrario, robustecido por el actual partido de gobierno (MAS) durante los últimos años (Schilling-Vacaflor,
2009).
Esta nueva forma de organización emergente de tipo Consejo de Ayllus guiada bajo el CONAMAQ,
desde 1997 ha contrastado sus principios ideológicos y políticos con la fundamentación planteada por el
sindicalismo campesino de 1952 y reafirmada por la CSUTCB 1 en 1979. En un sentido histórico, la
existencia de los ayllus está mediada por una forma organizacional anterior a los sindicatos, a la misma
institucionalidad colonial y republicana, y que ha perdurado en el tiempo. En Bolivia ha encontrado el
camino para intentar proyectarse a largo y mediano plazo e incluso cuestionando las fronteras de los
propios estados republicanos, ejemplificado por el caso de los ayllus aymaras que se asientan en territorios
de la actual Bolivia, Perú y Chile. Probablemente se busque, con el tiempo, consolidar un Estado que sea
estrictamente Aymara. Posibilidad a largo plazo que reconfiguraría las fronteras en estos territorios. Este
fenómeno de re-emergencia del ayllu tiene de por si sus orígenes, su perspectiva y sus alcances. Se
constituye en una representativa organización a nuestro juicio, dentro de la dinámica regenerativa y el
devenir de los pueblos indígenas en Bolivia.
Bajo estas precisiones, la institucionalidad del ayllu pasa por cuestionamientos conceptuales a nivel
organizacional, político-estatal, y económico-social.
A nivel organizacional y político-estatal, el consejo de ayllus des-legitima el orden impuesto en los
territorios andinos a partir de esquemas organizativos exógenos a la realidad intrínseca de los andes
centrales, como por ejemplo el propio Estado boliviano, las estructuras departamentales-municipalesprovinciales-cantonales, los sindicatos y otras líneas organizativas. A nivel económico-social, el
cuestionamiento que se tiene sobre el modelo de desarrollo extractivista, la segmentación y marginación
racial del Estado Republicano hacia los pueblos étnicamente andinos.
Aproximaciones para una definición de ayllu
El ayllu – al ser una institución histórica, política, cultural y económico-social de por si autóctona – es
un complejo y macro organismo social que ha sido abordado desde diferentes perspectivas paradigmáticas.
Para intentar definir el término partimos de una referencia conceptual inicial de la Colonia que interpreta y
sostiene el Padre Ludovico Bertonio, (véase 2008[1612]: 320) en la que señala que un ayllu es una
“«parcialidad de indios»”; más propio es jatha. Y Jatha [del aymará] tiene dos acepciones, por un lado es
Semilla de las plantas, los hombres y todos los Animales, y por otro lado es; Casta, familia, ayllu. Mayqu
jatha: casta de Reyes. ¿Khiti vel kawki jathata? ¿De qué casta o ayllu eres?” (Bertonio 2008[1612]: 359).
En la expresión de Urquidi (1982) se asevera que, cuando sobrevino la conquista española, el ayllu era
una institución desconocida pero que ofrecía un régimen de filiación agnaticia o patriarcal.
Un estudioso de la lengua quechua de mediados del siglo XVI, fraile Domingo de Santo Tomas, señala
la existencia de ayllus con filiación masculina: El ayllu – dice – “comprendía todas las gentes que llevaban
un mismo nombre, y no solamente los hijos de un hombre, sino también de sus descendientes” (citado en
Urquidi 1982: 117).
Por otro lado, en una ilustración teórica más reciente, de principios del siglo XX, encontramos a
Saavedra (1903), pensador positivista boliviano, que afirma que el ayllu “germina primero como núcleo
familiar, y toma después otras formas de convivencia social más amplia, extensa y económica”. En
consecuencia, concluye que el ayllu por su origen es el núcleo de una familia consanguínea, así como
también, está guiado bajo un régimen patriarcal del anciano o jefe, del cual proceden o por el cual se
relacionan o agrupan las familias. En efecto, la existencia del ayllu para la época de Saavedra todavía
subsiste casi con el mismo molde tribal que nos describen los cronistas españoles. No obstante, las
1 CSUTCB; Confederación sindical única de trabajadores campesinos de Bolivia.
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alteraciones de carácter agrícola y tributario introducido por los peninsulares en la composición de los
grupos indígenas también se hace evidente (Ibíd.: 78-88).
Condarco (1982) por su parte, se concentra en describir el proceso económico-social de acomodación
del ayllu en el contexto de una lucha de castas que se desarrolló a finales del siglo XIX y principios del XX.
En cuanto a la organización social milenaria señala que (…) “el ayllu subsiste, aunque transformado. Los
ayllus se encuentran subordinados principalmente a la autoridad comunitaria de dos jefes electos: el hilakata
y el alcalde” (Ibíd.: 29).
Desde una mirada económica y directamente vinculada al capital Untoja (1992), uno de los más
representativos teóricos aymaras contemporáneos que re-piensa el retorno del ayllu, nos describe que el
“ayllu, [es] una estructura económica propia a los Aymará-Quechua [que] ha logrado mantenerse en el
transcurso de la historia a pesar de la violencia colonial y las distorsiones posteriores”. Concluye que es
necesario “entender al ayllu como totalidad, lo político, lo religioso, la administración económica, el
dominio militar son asuntos del ayllu” (Ibíd. 85). Recuperando el último planteamiento de Untoja, se sabe
que el ayllu no es un fenómeno estático, más bien, debe ser seguido en su dinámica por el pensamiento de
lo propio, considerado el mismo y lo otro tanto al nivel del ayllu y la totalidad del conjunto (Ibíd. 94).
Asímismo y entre otras miradas, se hace énfasis en la interrelación interna y externa que existe en el
ayllu, por lo que su definición es muy compleja. Parece circunscribirse dentro de una lógica de continuidad
diacrónica de la historia, vigente hasta la actualidad. Departe que la institución andina sobrevivió a las
transformaciones sociales y políticas, y que aun hoy, el ayllu, es ostensible. Además, parecería que su
definición solamente podría ser entendible en toda su dimensión a través de la vivencia y participación
intrínseca dentro un ayllu.
Enmarcándonos en una conceptualización concluyente y global, podemos señalar que el ayllu se
constituyó a partir de una “relación de familiaridad y descendencia que existió entre los miembros de un
grupo humano vinculado consanguíneamente y que vivió en un territorio fijo y determinado, cuyos
miembros se reconocían y reconocen por un parentesco oficial y tradicional, gobernándose
independientemente” (Espinoza s/a: 118-119), producto de la sedentarización y mitificación de la tierra. La
parentela consanguínea refiere a las vinculaciones entre parientes y afines relacionados en grados variables
con la misma persona. (Lambert cit. en Rengifo 1996: 4). Coincidentemente se ultima que: "El ayllu es la
unidad social básica que agrupa unas familias, a menudo con lazos de parentesco, al interior de un territorio
fijo" (Ibíd.). Esta congregación social es favorable para enfrentar una geografía accidentada, marcada por
diferentes pisos ecológicos que necesariamente deben ser adecuados por el hombre para el desarrollo
económico, social y político del que depende su existencia.
Bajo esta lógica, existe en la familia andina “[...] no sólo parientes, sean de un mismo tronco familiar o
de troncos afines, sino de troncos familiares no necesariamente afines ni consanguíneos. Decir papá, tío o
hermano a las personas de la generación de nuestros padres o de las nuestras, sean o no parientes
consanguíneos o afines, es una manera usual de comunicarse en los Andes”. Esta institución penetra el
periodo colonial y republicano. En este transcurso involucra nuevas categorías, por ejemplo en “[...] lo que
se denomina parentesco espiritual como el compadrazgo que vincula a personas no necesariamente
consanguíneas o afines” (Ibíd.: 4).
Por tanto, el ayllu, es una unidad social de semejantes, de poder dual (Urin y Hanan), donde la noción de
existencia es hallada con un carácter irrenunciable de todo cuanto coexiste [animista], no sólo vinculada a
los miembros de la comunidad humana, sino a la totalidad de los seres vivos del territorio habitado. El
término “pariente” es generalizado igualmente a los cultivos, a la chacra, a los animales, a la tierra en su
totalidad. “Los campesinos consideran a las papas de su chacra como a sus hijas y cuando recién se
incorporan le dan el nombre de nueras” (Ibíd.: 5). Estas particularidades del ayllu se mantendrán también
en los pueblos y comunidades andinas después del contacto con los incas, y su poder administrativo
expansivo. Refuncionalizando al propio ayllu y asimilado por la estructura estatal Inca y posterior
administración colonial y republicana.
El ayllu como posibilidad política
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Lo que se ha vivido en los años recientes evoca una inversión del tiempo histórico, la insurgencia de un
pasado y un futuro, que puede culminar en catástrofe o en renovación.
Silvia Rivera
El ayllu, sigue siendo sin lugar a dudas, una posibilidad organizativa. Por ello siempre estuvo en las
discusiones de los administradores coloniales y republicanos, discusión que a finales del siglo XIX y
principios del siglo XX, se pensó ¿Qué hacer con el “indio” y su ayllu?. En este sentido existen referencias
teóricas del alemán Henrich Cunow en su obra “Las comunidades de aldea y de marca del Perú antiguo” (1929);
“La Organización social del imperio de los Incas” (1933). También el boliviano Bautista Saavedra se introduce en
la apreciación de “El Ayllu” (1903); el peruano Hildebrando Castro Pozo en su obra “Del Ayllu al
cooperativismo socialista” (1973); “Nuestra comunidad indígena” (1979) representativamente. Por último
apuntamos para su consideración las sugerencias metodológicas de Guillermo Cock en su artículo “El ayllu
en la sociedad Andina: Alcances y perspectivas” (1981), obras que lógicamente tienen sus debates con el pensador
José Carlos Mariátegui.
Este último pensaba que “la concreción indígena carece de concreción histórica si se mantiene en el
plano filosófico-cultural” (…) –para adquirir realidad, corporeidad- necesita convertirse en reivindicación
económica y política (Mariateguí 2005: 43). Aunque en estas palabras se vea la evidente influencia del
materialismo en boga, tal afirmación, a pesar del paso del tiempo, no ha perdido validez. Es así que el ayllu;
a partir de las condiciones históricas por las que ha atravesado también se ha transformado, pero aún, su
concreción política no ha alcanzado la luz. Es por ello que hoy, no podemos reducir a ver al ayllu como una
organización solamente familiar y social, económica-productiva o cultural, más bien pretendemos
reflexionar sobre su politización, gestación y posible posicionamiento anti-estatal.
Para describir este proceso, apreciaremos como en Bolivia se han comenzado, a nuestro juicio, los
incipientes pasos que asume el ayllu o mejor dicho los ayllus en los últimos 16 años, asociándose y
formando una institución compleja como es el CONAMAQ (fundada en 1997). A partir de esta
continuidad histórica del Ayllu al CONAMAQ, las condiciones históricas de emergencia indígena durante
los últimos años en Bolivia, aunque discursivamente, han favorecido organizacional, territorial y
políticamente a este ente.
Los ayllus agrupados por el CONAMAQ son parte de los relativamente nuevos movimientos sociales
llamados indígenas y originarios en Bolivia, los mismos que se fueron consolidando en los conclusivos años
del siglo XX y principios del XXI.
En marzo de 1997, poco después de las reformas gubernamentales de 1991-1996, se creó el Consejo Nacional de Ayllus y
Markas del Qollasuyu (CONAMAQ), con el fin de unir a los ayllus y las asociaciones de ayllus en todo el altiplano
boliviano. Esto fue la culminación de todo un proceso que duró cuatro años, en el cual los activistas del movimiento de
los ayllus buscaron persuadir a los líderes y a las comunidades para reconstruir y agregar en una sola instancia a los ayllus
(Andolina, Radcliffe y Laurie 2005: 154).
En este sentido el CONAMAQ, desde su fundación (1997), hasta la fecha (2013), ha ido gestionando
frente al Estado su “Autodeterminación” alcanzando solamente la libre determinación reconocida en la
última CPE (2009), y ratificada en la “Ley marco de Autonomías” (2010), que manifiesta:
Preexistencia de las Naciones y Pueblos Indígena Originario Campesinos.- Dada la existencia pre colonial de las naciones
y pueblos indígena originario campesinos y su dominio ancestral sobre sus territorios, se garantiza su libre determinación
en el marco de la unidad del Estado que consiste en su derecho a la autonomía, al autogobierno, a su cultura, al
reconocimiento de sus instituciones y a la consolidación de sus entidades territoriales (2010: 3).
Todas las reivindicaciones del CONAMAQ desde fines del siglo pasado, y los primeros años del siglo
XXI (1997-2013), han empezado a cuestionar el Estado republicano, que se ha transformado en 2009 en
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Plurinacional. Ha cuestionado el paradigma y patrón de desarrollo que sigue virtualmente de occidente 2 y
ha alcanzado su máxima expresión en dos organizaciones denominadas indígenas; por un lado la CIDOB
(representativa institución del oriente boliviano-tierras bajas), y el CONAMAQ (representativa
organización del occidente de Bolivia-tierras altas). Organizaciones que recientemente, entre el 2011 y 2012
exteriorizaron y desplegaron todo su poder de convocatoria, produciendo una insurgencia de las más
fuertes y poderosas de ambos movimientos indígenas con relación al Estado boliviano. Los andinos y
amazónicos desestabilizaron crudamente al gobierno:
El gobierno de Evo Morales se ha enfrentado a protestas de varios sectores de la población, pero las protestas más
significativas han sido las protestas desde organizaciones indígenas. Dos organizaciones indígenas, El Consejo Nacional
de Ayllus y Marcas de Qullasuyu (CONAMAQ) de las tierras altas y la Confederación de Pueblos Indígenas [del oriente
boliviano] (CIDOB) de las tierras bajas, no solamente han criticado al gobierno, sino que se han salido formalmente del
pacto de unidad, una coalición de organizaciones indígenas campesinas que era fundamental para apoyar al nuevo
gobierno y articular la nueva Constitución. Hoy en día, la novena marcha indígena contra una carretera planteada por el
gobierno que atravesará el Territorio Indígena Parque Nacional Isoboro Sécure (TIPNIS) está en marcha (Ellerbeck
2012: 2-3).
Es así que el fenómeno organizacional del actual CONAMAQ se circunscribe inevitablemente a un
proceso continuo de politización con sus propias particularidades. Es decir, el ayllu de hoy asimilado a la
institucionalidad de movimiento social, se ha ido agrupando y reconstruyendo los mismos que desde su
fundación ya suman dieciocho. Esto no quiere decir que el CONAMAQ deje de ser una organización
familiar y económica.
Indudablemente este proceso de gestación política, creemos, arranca entre el 2000 y 2005, donde se
organiza y re-articula la cuestión indígena por dos circunstancias. La primera se da con la relocalización,
diseminación y entierro a los mineros en 1985, concluyendo una etapa de izquierda e ideológicamente
socialista y heredera de la revolución de 1952. En aquel momento, la izquierda en general no consideraba la
opresión racial como elemento importante a superar. El segundo momento podría estar asociado a los
conflictos suscitados en la “Guerra del agua” en Cochabamba, donde los grupos marginales y migrantes de
origen quechua-aymara reclamaron un derecho inalienable como lo es el derecho al agua.
El tema de los recursos naturales comenzaba cobrar fuerza, el tema agua, tierra, empezaban a cobrar
importancia en un mundo cada vez mercantilizado, la Ley de participación popular de 1994 era utilizada
para exigir al Estado mejores condiciones de vida y así:
Gobierno logra primer acuerdo con consejo de ayllus y marcas. El gobierno mediante el Ministerio de Desarrollo
sostenible y planificación logró este martes llegar a un acuerdo con una de las principales organizaciones de campesinos
del país: el Concejo Nacional de Ayllus y Marcas del Qollasuyo (CONAMAQ), con el fin de buscar soluciones al actual
conflicto social que vive el país, informó hoy el directos del Instituto Nacional de Reforma Agraria (INRA), René
Salomón. Dijo que esta tarde, aproximadamente a las 16:30 el ministro de Desarrollo sostenible, José Luís Carvajal y los
mallkus de esa organización firmarán un convenio que abre las posibilidades de mayores acuerdos con los sectores
campesinos (El Diario 27 /09/ 2000).
Hacia el 2002 y ante las demandas no atendidas por el Gobierno, se convocaba e invitaba a un congreso
de Tierra y territorio que se desarrollaría en Chuquisaca, de donde el CONAMAQ ya estaba desmarcado, y
que elaboraría un proyecto sustitutivo de la ley INRA, así como definiría medidas de presión en respaldo a
los cocaleros del Chapare. Quispe Huanca informaba a la prensa: “todas las organizaciones del agro con
vida orgánica se reunirán en el encuentro (…), Colonizadores, campesinos, movimiento sin tierra, indígenas
del oriente y originarios”, los movimientos sociales de entonces, confirmaban su asistencia al congreso que
duraría tres días. Allí se elaboraría un proyecto de norma sustitutiva a fin de garantizar la distribución
equitativa de tierra a los pueblos originarios y comunidades indígenas (El Diario 20 /01/ 2002).
2 Silvia Rivera (2002) contextualmente ha llamado a esta cuestión como “El mito de la pertenencia de Bolivia al mundo
occidental”.
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El CONAMAQ ya desmarcado del movimiento de la CSUTCB, y acompañado de la CIDOB exigía
mediante una alianza estratégica la convocatoria inmediata a una Asamblea Constituyente, caso contrario
anunciaban medidas de presión:
Indígenas y campesinos exigen la convocatoria a Asamblea Constituyente.
La CIDOB y el CONAMAQ, (…) anunciaron medidas de presión, a partir de este lunes, para frenar el proceso de
reforma constitucional que pretende ejecutar el Legislativo. Dirigentes de ambas organizaciones se encuentran en La Paz,
para iniciar, el lunes, una huelga de hambre en tanto se prepara el inicio de una marcha desde la ciudad de Santa Cruz a
La Paz para exigir que el legislativo deje sin efecto su intención de aprobar una Ley de Necesidad de Reforma de la
Constitución. El planteamiento de estas organizaciones es que se deje sin efecto ese proceso de reforma constitucional y
espere, la conclusión del actual proceso electoral, para que el Legislativo apruebe una ley por la que se autorice al
próximo presidente de la Republica y al poder legislativo, la convocatoria a una Asamblea Constituyente, en el próximo
periodo constitucional que arrancaran el 6 de agosto. (…) En carta al presidente, Jorge Quiroga, esas instituciones
solicitan que el Legislativo deje sin efecto la aprobación de la Ley de Necesidad de Reforma a la Constitución. (Jatha-El
Diario 11-12 /05/ 2002).
Estas demandas desembocaron en una articulación con otros movimientos al interior de Bolivia e
hicieron caer al gobierno de Gonzalo Sanchez de Lozada. Así el 2003 se inauguraba el año con una alianza
entre Felipe Quispe y Evo Morales, líderes sindicales, que afirmaban que el 13 de enero de aquel año se
iniciarían los bloqueos por múltiples demandas no atendidas, asociadas a la acumulación de conflictos de
gestiones anteriores y a la que el CONAMAQ se articulaba.
Es así que los ayllus nor-potosinos por ejemplo, visualizaron su auténtico adversario, el Estado
Boliviano. Así lo entendieron Jucumanis, Qaqachacas, Laimes y otros grupos que esta vez, se cohesionaban
en una lucha conjunta contra las autoridades departamentales de Potosí.
“Campesinos de ayllus guerreros tomaron la prefectura de Potosí”. Decenas de campesinos de los ayllus, aquellos
conocidos por el tinku, tomaron el edificio de la Prefectura. Están parapetados en el edificio del Consejo. Afuera otro
grupo numeroso espera la ocasión para entrar. Laimes, Jucumanis Pocoatas, Carachazas, Aymaras, Machas, Chayantas, y
otros pobladores de los ayllus del norte se instalaron en las oficinas del Consejo Departamental para exigir inmediata
atención a sus demandas. Advirtieron que, si estas no son resueltas, desatarán una serie de medidas de presión que
causaran dolor al pueblo potosino. (Los Tiempos 7 /02/ 2003).
Durante los primeros meses del 2004, se preguntaban los medios de comunicación, que es de la
presencia estatal en las provincias aymaras, provincias que habían sido el epicentro de la conflictividad que
llevo a Bolivia a una inestabilidad total desde el año 2000, revocando a cuatro presidentes y que aun seguía
latente el problema de las comunidades con el entonces ya presidente Carlos Mesa Gisbert. La policía
boliviana no tenia presencia en muchas provincias del país, esto mostraba el desgobierno, la anarquía y que
el Estado boliviano había sido derrotado, aunque transitoriamente.
“Los alcaldes, corregidores y subprefectos se están haciendo avasallar y están sobrepasando a los representantes del
Poder Ejecutivo por los famosos mallkus (autoridades originarias).
Además de Achacachi, que es la capital de la provincia Omasuyos, las comunidades de Lahuachaca (provincia aroma),
Warisata y Sorata (Provincia Larecaja) y Coripata (Nor Yungas) no tienen policía, debido a los conflictos que se
registraron en esas regiones desde la “guerra del agua” [Cochabamba] de abril del 2000 hasta el denominado “octubre
negro” del 2003 (La Razón 19 /01/ 2004).
“Octubre negro” del 2003 había reconfigurado las relaciones de poder entre Estado y Sociedad, la
sociedad representada por diversas instituciones consiguió en aquella movilización básicamente dos cosas,
por un lado un referéndum para el gas, y por otro conseguir un espacio para la Asamblea Constituyente.
Hacia el 18 de abril de 2004, grupos masivos de indígenas planteaban la inmediatez de cambios profundos
a nivel político y social en la cercana y próxima Asamblea Constituyente. “El sector propone que se cambie
el país con participación de los pueblos originarios”.
El Consejo Nacional de Ayllus y Marcas del Qullasuyu (CONAMAQ) tiene la esperanza de que la Asamblea
Constituyente sirva para realizar cambios profundos en el sistema político - social, porque con ello se podrá
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reconstruir el país. Los andinos originarios esperan, además, que se pueda lograr que haya una verdadera
integración nacional, sobre la base de la participación de los sectores sociales y una nueva Constitución Política
del Estado. Los indígenas comenzaron a prepararse con la finalidad de tener la preparación que les permita ser
actores fundamentales del proceso, para lo que organizaron una serie de seminarios y talleres. Respecto a este tema,
el dirigente originario Antonio Machaca explicó a EL DIARIO que la CONAMAQ tiene la esperanza de que la
Asamblea Constituyente permita efectuar cambios importantes para beneficio de la conducción del país (El Diario
18/04/2004).
Reunión de los ayllus y sus autoridades originarias. Fuente: El Diario 18/04/2004
Paralelamente a aquellas propuestas, que eran vistas como descabelladas por algunos políticos
conservadores, tuvieron eco en los movimientos sociales, que fueron planteando propuestas en torno a la
refundación del país. Las propuestas que orbitaban en el debate eran las que siguen:
a) El retorno del Pachacuti, de Alberto Aguilar Calle, que proponía autonomías indígenas en un Estado Multinacional y
multicivilizatorio.
b) El MSM apostaba por la creación de una federación Boliviana de Municipios y Comunidades Originarias.
c) El abogado Rubén Mogro consideraba instaurar un cuarto poder, el poder Civil del Estado.
d) La FSUTC de Oruro reclamaba la autodeterminación de los pueblos y nacionalidades originarias.
e) El instituto de Lengua y Cultura Aymara sugería el Modelo Dual del Estado.
f) El CONAMAQ basaba su propuesta en la Constitución del Qollasuyo y la Constitución de un Estado Plurinacional.
Álvaro García Linera proponía, redundantemente, Autonomías Indígenas.
g) El comité Pro Santa Cruz, radicalmente planteaba una cruda descentralización fiscal y financiera con autonomías
departamentales. (Fuente: La Razón 15/09/2004).
Estos discursos políticos, demagógicos en muchos casos, no evitaron las pulsetas que se dieron
radicalmente en estos primigenios años del siglo XXI. Probablemente y para este caso podrían ser
determinantes en el devenir del proceso histórico de los ayllus de Bolivia. Así pues los ayllus serian los
primeros en manifestar su descontento y asumirán el papel protagónico en la crisis del 2005 que vaticina la
caída de Mesa, haciendo que se consolide el presagio de muchos analistas sobre la llegada de un primer
“indígena” al poder y su tendencia a la izquierda populista. Consumada dicha situación en diciembre de
2005 llegara el cocalero, antes que indígena, Evo Morales y la estructura política-partidaria del MAS-IPSP al
poder.
Jaime Apaza: "Se tiene que convocar a la brevedad posible a la Asamblea Constituyente por que se tiene que
refundar uestro país y todas las naciones originarias tienen que ser tomadas en cuenta en la nueva Bolivia, por
eso es que también exigimos participar" (El Diario 1 /03/ 2005).
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Las comunidades y ayllus originarios llegaban a Oruro. Fuente: El Diario 5/03/2005
La convocatoria aquel año fue lanzada y según Carlos Sandy en una editorial del Diario testificaba que
“la [Asamblea] Constituyente debería ser el espacio para reivindicar los derechos de indígenas y
originarios”. Así mismo planteaba que existía una “inicial aceptación de la propuesta de 26 delegados
indígenas y originarios según sus usos y costumbres” (El Diario 28 /03/ 2005).
Los medios de comunicación escrita, progresivamente hablaban que la “Influencia indígena crecía en el
ámbito de la política”. Se refería en estos términos:
La presencia indígena en la política boliviana desde la Revolución de 1952, influyó mucho en las decisiones que se
adoptaron en el país, debido a que su participación es importante en la administración estatal. Esto significa referirse a
municipios, prefecturas, Parlamento, administración pública y otras instancias, donde se viene dando este proceso con la
incorporación de hombres y mujeres del área rural con poder de decisión (El Diario 28 /08/ 2005).
Al mismo tiempo el experto y analista en temas indígenas, Xavier Albó comentaba en El Diario
(28/08/2005), que Bolivia había tenido un progreso amplio en lo que concierne a la incorporación de
indígenas a la vida institucional del país. Albó veía que en los últimos años los indígenas, como parte del
país, fueron creciendo en diferentes instancias de toma de decisión, desde el ayllu, pasando por la
comunidad e ingresando a la administración de algunos municipios, siendo parte de las prefecturas, hasta
llegar al Parlamento con voz y voto, sin descontar su presencia en algunas carteras de Estado como
ministros, lo que es realmente es significativo para un país en desarrollo como Bolivia.
Después de las elecciones, extraordinarias, a finales del 2005 y la evidente victoria del MAS-IPSP, se
reconfiguro el mando y doto de poder político a los movimientos sociales “aparentemente”.
Para entonces el dirigente del CONAMAQ era el Jiliri Apu Mallku Martín Condori quien dirigió entre
2005-2007. Dentro del nuevo escenario político, aparentemente favorable a las organizaciones indígenas. La
nueva estructura política del MAS parecía tentadora para el jiliri, y muy vinculado al gobierno de Evo
Morales como presidente del CONAMAQ, trabajó en proyectos de adecuación de leyes andinas y
amazónicas, como por ejemplo leyes a favor de la Madre Tierra, contra la Minería, la cuestión del deslinde
Jurisdiccional, entre otros. Así mismo, se firmó el “pacto de unidad” 3 que fue el pilar social que sostuvo al
3 ACTA DE ACUERDO DE LAS ORGANIZACIONES DEL PACTO DE UNIDAD: En la ciudad de Sucre, a veintitrés días
del mes de mayo del año dos mil siete, el Consejo Nacional de Ayllus y Markas del Qullasuyu (CONAMAQ), la Confederación
de Pueblos Indígenas de Bolivia (CIDOB), la Confederación Sindical de Colonizadores de Bolivia (CSCB), la Confederación
Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia (CSUTCB), la Federación Nacional de Mujeres Campesinas, Indígenas
Originarias Bartolinas Sisa (FNMCIOB “BS”), el Movimiento Cultural Afrodescendiente, la Asociación Nacional de Regantes y
Sistemas Comunitarios de Agua Potable (ANARESCAPYS), la Coordinadora de Pueblos Étnicos de Santa Cruz (CPESC) que
conforman el Pacto Unidad reunidos en la casa de las organizaciones, a objeto de analizar la propuesta de Constitución Política
del Estado que se ha venido construyendo a nivel de detalle en base a la propuesta presentada en fecha 5 de agosto de 2006.
Después de un largo debate donde se reafirma la unidad y el compromiso en tan importante momento histórico, las
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gobierno durante los primeros años de su gestión. Así se mantuvieron las relaciones con el gobierno de
turno, bajo la dirección de Elías Vuelca Mamani, se vincularon tanto el CONAMAQ como el gobierno del
MAS hacia un proyecto compartido. Y como un miembro más del Pacto de Unidad, junto a campesinos de
la CSUTCB y colonizadores hoy “interculturales” intentaron aportar en la construcción de políticas
asociadas a la tierra, territorio, afirmando las reivindicaciones indígenas. Pero al parecer la presencia de los
indígenas en el gobierno del MAS empezó a ser cuestionada, y fue paulatinamente marginada
(Principalmente por miembros infiltrados del Partido Comunista de Bolivia PCB). Así mismo, las
autoridades originarias fueron en muchos casos manipuladas y prebendalizadas, cuestión que debilitó a la
estructura orgánica de la organización. Machaca (ex-dirigente del CONAMAQ) señalaba por ejemplo que
las propuestas de los originarios no fueron tomadas en cuenta por el MAS cuando se las planteaba en el
Parlamento.
La gestión que siguió entre el 2009-2011, estuvo a cargo de Sergio Hinojosa, principal autoridad del
CONAMAQ. Fue un periodo caracterizado por su cercanía al gobierno, como también por haber sido
“servil” al presidente Evo Morales. Así manifiesta Machaca en una entrevista hecha en noviembre de 2012
(ex-dirigente del CONAMAQ). Revela también que hubo manipulación en relación a algunas autoridades
de la organización indígena como el mismo el Jiliri Apu Mallku.
Frente a esta situación, surge la problemática de la construcción de una carretera que atravesaba las
tierras del TIPNIS. Ante dicha situación una parte considerable del Consejo de Consejos del CONAMAQ
nacional decide participar en la VIII marcha. Lucha que inicialmente emprendió la CIDOB en defensa del
Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro Sécure (TIPNIS). Tras el Jacha Tantachawi en Oruro,
después de aquellos susodichos, hacia finales de 2011 deciden alejarse del “Pacto de Unidad” que era afín al
gobierno del MAS porque los ayllus se sentían marginados y vulnerados en sus derechos, decisión que fue
asumida por la violenta represión policial a la caminata que se dirigía a ciudad de La Paz en septiembre de
aquel año.
Sin lugar a dudas, el mayor aporte de los ayllus aglutinados por el CONAMAQ, por entonces vinculados
a Evo Morales durante este periodo, fue el hecho de haber impulsado y alcanzado fiduciariamente el
gobierno y poder controlar el Estado boliviano bajo la imagen político-partidaria del entonces aliado
“Movimiento al Socialismo-Instrumento político por la soberanía de los pueblos” (MAS-IPSP) a partir del
“pacto de unidad”. Podría parecer lógico que el llamado primer gobierno “indígena” durante estos años iba a
fortalecer la re-organización del ayllu dentro del nuevo esquema del Estado Plurinacional, que se
consolidaba aprobando una NCPE en 2009. Pero no aconteció esta posibilidad por la verticalidad e inercia
en el manejo del propio Estado. Aún transformado en Estado plurinacional, fue dirigido hacia la tendencia
del “Socialismo del siglo XXI 4” de tendencia chavista, olvidándose del discurso reivindicativo de lo
prioritariamente indígena.
La toma de poder por parte del MAS-IPSP por aquellos años inaugurales a su gobierno, no había
logrado definir su posicionamiento de aparente transformación y consolidación indígena, que había sido
bautizada como “proceso de cambio”. Estos posicionamientos a favor del socialismo, fueron criticados por
los sectores más radicales del CONAMAQ que en 2010 empezaron a distanciarse del gobierno, para que
organizaciones presentes acuerdan lo siguiente: Primero: Se ha aprobado el documento de propuesta de Constitución Política del
Estado a la Asamblea Constituyente por las organizaciones del Pacto de Unidad.
Segundo: Este documento deberá ser presentado, en la reunión a llevarse a cabo del 24 al 27 de mayo del presente en la ciudad
de Cochabamba a los presidentes y vicepresidentes de comisiones de la Bancada del MAS; así mismo deberá ser defendido como
propuesta de las organizaciones sociales en dicha reunión y en el proceso constituyente. Tercero: Se acuerda constituir una
comisión de trabajo para que de manera inmediata elabore una propuesta referente al Cuarto Poder de Control Social para ser
considerada y consensuada entre todas las organizaciones hasta el día viernes 25 de mayo de 2007. En constancia del presente
acuerdo firman los dirigentes y las autoridades originarias.
4
El “socialismo del siglo XXI” es planteado por el Alemán Heinz Dieterich Steffan (1998).
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un año después, y coincidentemente al calor del conflicto CIDOB-gobierno por la construcción de la
carretera que atravesaba el Territorio Indígena; Parque Nacional Isidoro Sécure (TIPNIS), el CONAMAQ
apoyaba a CIDOB y también decida separarse definitivamente.
Consideramos que durante el periodo (2006-2010) los cambios que se suscitaron, provenían de agendas
y demandas sociales de pasados años, que se habían acumulado por aproximadamente una década. De
ninguna forma fueron planteamientos y propuestas del gobierno de Evo Morales o su partido de gobierno,
este solamente los materializó e instrumentalizó a favor de su régimen.
A nivel territorial el gobierno del MAS, no avanzó mas allá. No hubo políticas claras de transformación
agraria. No hubo ningún acierto más allá de la propuesta inconclusa de las autonomías, que negaron la
autodeterminación a las identidades políticas y socio-económicas de los ayllus.
Ante estas demandas, el ideal de sociedad que pretende alcanzar el nuevo Estado Plurinacional de
Bolivia es el de incorporar a las nacionalidades indígenas reconocidas, dentro del margen intercultural y de
territorialidad solo de Bolivia. Es decir fomentar su participación política, cultural, social y económica
dentro los espacios que el propio gobierno otorgue a través de un reconocimiento legal e institucional por
medio de la Constitución Política del Estado (2009), sin afectar el orden de quienes tienen mayor poder,
tanto político, como económico. Este planteamiento según los dirigentes del CONAMAQ, es atentatorio y
restringe las aspiraciones de los pueblos a su propia autodeterminación, que como los aymaras, van más allá
de las fronteras bolivianas.
Epilogo
Para muchos no habrá nada más complicado que ver al ayllu como una posibilidad, pero no verlo,
significa también un problema.
En el presente escrito no pretendimos plantear doctrinalmente al ayllu, más bien lo consideramos
brevemente a partir de la historiografía como un ente emergente y con la predisposición de poder
continuar en su largo camino, a-histórico a los ojos de aquellos que lo miran como algo muerto; o
histórico, para quienes lo ven como un proceso secuencial de continuidad. Diremos también, que los
momentos por los que atravesó el ayllu, desde antes de la colonia, hasta el actual Estado Plurinacional
conjugaron, relacionaron y robustecieron la propia permanencia del ayllu, aunque clandestinamente.
El Ayllu como célula básica fue el cuerpo y anticuerpo de la sociedad andina en esencia, que se relacionó
y sobrevivió ante los embates de la marginalidad. No logrando des-estructurarse evitó la consolidación
Inca, colonial, republicana y plurinacional. Silenciosamente se mantuvo durante periodos a los que
probablemente otra organización social hubiera desaparecido. Desde antes de los incas fue la matriz que
permitió la existencia y sobre vivencia de la sociedad desarrollada en los andes. Con los incas fue
robustecida, afianzada e institucionalizada a favor del Estado. En la Colonia fue el sostén clandestino de
todo el proceso productivo agrícola, además que sostuvo durante tres siglos la explotación de las minas en
desmedro de la reciprocidad andina. Durante la republica fue reutilizada también como un aparato
productivo exagerando con la carga tributaria. Intentó ser desestructurada a partir de su abolición a finales
de la Colonia, combatió los feudos criollos para después ser incorporado a los procesos de sindicalización
que se desarrollaron desde mediados del siglo XX. Y no siendo desestructurado, hoy en los umbrales del
siglo XXI; a través de un cohesionado “Consejo de Ayllus” se perfila políticamente expandiendo todo su
potencial histórico.
Como parte de esta lucha, su principal objetivo a largo plazo tiene que ver con un resultado político, y es
básicamente la toma del poder. Aunque muchos planteen equivocadamente que son las mayorías indígenas
u originarias quienes gobiernan hoy Bolivia, no parece ser esta la realidad. Las constantes demandas
indígenas, que aún existen, dejan constancia que no se ha llegado a esta situación. Los espacios públicos
siguen siendo manejados por grupos conservadores y que se resisten a ceder frente a sus propias prácticas
administrativas y políticas.
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A pesar de todo ello, el Ayllu de hoy, mediatizado por el interludio del CONAMAQ, ha comenzado a
avanzar ilimitadamente. Inicial y rápidamente los ayllus se reorganizaron, cohesionaron y fusionaron para
dar lugar a este ente, y después constituirse en los propios actores de una propuesta de reconstitución
territorial, política y económico-social. El horizonte es la autodeterminación de los ayllus, dando lugar a un
gobierno andino inspirado en el único referente estatal, el Tawantinsuyo.
En este sentido, hemos querido aproximarnos aunque tibiamente por el largo camino que el ayllu ha
recorrido y recorre. Pero es todavía, sin lugar a dudas, y como toda organización humana; imperfecta. O
bien se constituye dentro de un entramado con diversos símbolos y significados, en muchos casos
idealizados, fundados por una larga memoria legendaria que se fue moldeando en el mito ancestral. Un
mito al que los ayllus se aferran, y por el que ahora se apropian como un molde de inspiración para lo que
se ha venido a denominar como; la silenciosa re-organización de los ayllus del Qollasuyo (Hoy Bolivia).
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