Camina - Diócesis de Ciudad Real

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Semanario de la Iglesia en Ciudad Real
Año XXXIV – n.º 1727 – D.L.: CR-91/1988
ARCÁNGEL MORENO CASTILLA
Domingo, 13 de diciembre de 2015
Gaudete
Alegraos siempre en el Señor. «Alegraos». La Iglesia siempre
ha llamado a este tercer domingo de Adviento el domingo de la
alegría o Gaudete. Y se debe a que toda la celebración nos anuncia
a Jesucristo como la causa de nuestra alegría. Ya la misma antífona de entrada nos lo anuncia: «Estad alegres en el Señor; os
lo repito estad alegres. El Señor está cerca». Isaías anuncia: «Se
alegrará el páramo y la estepa».
En todo caso nunca se tratará de la alegría del optimista que
se regocija ante la llegada de unas fiestas. El fundamento de la
alegría es teológico: el Señor está cerca. Dios va a cumplir su promesa, está cerca el Reino de Dios. Se trata de esperar con alegría
porque ya Dios está dando señales a lo largo de la historia de
que la llegada del Mesías es inminente. La esperanza adquiere
contenido y supone experimentar a Dios como auténtica razón de
nuestra alegría y nuestra esperanza.
«Los ciegos ven, los cojos andan». El evangelio nos ofrece la
buena noticia de la fuerza liberadora de la persona de Jesús; al
encontrarse con Él la realidad humana tan doliente y atropellada es transformada y curiosamente la alegría nace de la conversión y la solidaridad.
Pero atención al tiempo de Adviento. El domingo gaudete no
supone un cambio en el tono del Adviento. Será del día 17 hasta
el día de nacimiento cuando la liturgia de la Iglesia acentúe la
espera de la venida del Señor en la carne.
La causa de nuestra alegría es que al final no nos espera un
puerto más, una promesa más, sino Dios mismo, el cumplimiento definitivo de la promesa: la encarnación del Verbo es
el culmen de la revelación, el culmen de toda la historia de la
salvación. La encarnación supondrá la alegría de encontrarnos a Dios mismo en nuestro espacio y en nuestro tiempo.
Dios desvela el secreto de la alegría, secreto escondido en
los tiempos y ahora manifestado en el rostro de la humanidad de Cristo. Por eso cuidamos este tiempo acercándonos más
intensamente a la Palabra. La Palabra es ya causa de alegrías más
profundas para el creyente.
Representación del profeta Isaías en la
plaza de España, en Roma.
Camina
MARÍA DEL CARMEN ESPADAS BURGOS
Camina en el Adviento, peregrino,
Dios va a nacer, te lleva de la mano.
No estés en soledad, con el hermano,
comparte la dureza del camino.
La luz de un nuevo día es tu destino,
horizonte de cada ser humano.
Nada de lo que ocurra será en vano,
todo cobra sentido, porque vino
frágil y desvalido ese pequeño
hecho de amor, caricia, luz, ternura,
de miel y caramelo, en Navidad.
No te pares, se fiel en el empeño
de caminar. Si la senda es oscura,
el mañana será de claridad.
CV
Domingo, 13 de diciembre de 2015
Por la gracia de Dios
Festival de Navidad del Seminario 2015
Un momento del festival del pasado año
El Seminario prepara ya el festival de Navidad, este año con el título «Por la gracia de Dios». Como
saben los espectadores, que año
tras año, abarrotan el salón de actos del Seminario para disfrutarlo,
cada festival es una obra nueva, original, creada por los seminaristas
mayores en toda su extensión. Ellos
son quienes escriben su guión, interpretan la acción, dibujan el decorado y cantan los villancicos. Esto
último acompañado de los semina-
ristas menores. Por esta razón, el
Festival es una obra coral de enorme esfuerzo comunitario que reclama toda la creatividad y pasión de
los seminaristas.
No es, con todo, la creación artística lo principal del festival. Lo
primero es dedicar una felicitación
navideña a tantos amigos del Seminario y, muy especialmente, a
los sacerdotes de nuestra diócesis.
Felicitación que siempre, en el caso
del Seminario, quiere ser, al mis-
Representaciones
Viernes 18 y sábado 19 de diciembre, a las 18,30 h., en el Seminario.
El martes 22 de diciembre será la
convivencia sacerdotal.
mo tiempo, un canto de alabanza y
agradecimiento al Dios que se hace
hombre. El arte que invita a ponerse
de rodillas.
Adiós de la parroquia de San José Obrero a las religiosas teatinas
El pasado mes de octubre
la comunidad de Religiosas
Teatinas de la Inmaculada
Concepción, Hijas de la Providencia, finalizó su permanencia en la parroquia de San
José Obrero de Ciudad Real,
tras diecinueve años de servicio. Por este motivo, y para
agradecer su presencia activa
en la vida y actividades de la
parroquia, el pasado 8 de noviembre se preparó de modo especial la celebración de
la eucaristía dominical a la que asistió un gran número
de fieles que quisieron compartir con ellas esta acción
de gracias.Estuvieron presentes sor Reyes y sor Leticia,
de las últimas hermanas en la comunidad; y también
sor Luisa, que estuvo hace años, acompañadas por sor
Celina y sor Teresa en nombre de la congregación.
La celebración fue presidida por el párroco actual de
San José Obrero, Lorenzo Navarro, a quien acompañaron
el anterior párroco, Secundino Martínez y el sacerdote
Eustaquio Camacho.
En la homilía, el párroco
expresó lo agraciada que ha
sido la comunidad contando
con la presencia de la vida
consagrada en la persona de
las hermanas durante estos años, no sólo en la guardería sino en las actividades de la parroquia. Todos los
presentes, al final de la eucaristía, dirigieron conjuntamente a Dios una emotiva acción de gracias en nombre de las hermanas que han pasado por allí. Además,
les dedicaron un salón de la parroquia para que quede
constancia de su paso por ella.
CV
Domingo, 13 de diciembre de 2015
Carta de nuestro Obispo
«Con él se alegra nuestro corazón,
en su santo nombre confiamos»
P
ues ¡claro que sí!, la Palabra de Dios nos dice: «Estad siempre alegres en el
Señor os lo repito, estad
alegres, nada os preocupe» y acompañamos esta especie de
mandato con que, en este tercer domingo de Adviento, ya encendemos
tres velas de la Corona de Adviento,
está claro que no es un brindis al sol
diciendo: «estáis fatal pero poneos
las pilas y, en un alarde de resorte
sicológico, disimulad lo mal que están las cosas». El motivo de la alegría
cristiana es que Él, Jesucristo, el Hijo
de Dios hecho hombre viene a estar
con nosotros ¿Sabemos de verdad lo
que es esto?
Nos han emocionado las escenas
de solidaridad y de entrega socorriendo a los heridos y cubriendo con
respeto a los muertos. Acababan de
pasar terroristas matando y sin pensar que podría haber más, arriesgaron por cuidar a otros desconocidos...
Con estas tres velas encendidas, nos
vamos llenando de la Luz que es la
cercanía de la aurora que precede «al
Sol que nace de lo alto». Ciertamente:
¡alegres en el Señor! que viene arriesgando su vida, dando su existencia...
otra parte, el papa Francisco nos invitó a rezar todos los días por ellos. Así
lo hemos hecho en el Seminario todos
los días, repito. Me emociona pensar
que este puñado de jóvenes, que mañana nos servirán ya sacerdotes en
las parroquias, y ahora mismo como
seminaristas con su oración constante, han ido dejándose llenar de
«la Paz de Dios que sobrepasa todo
juicio» y con toda la comunidad eclesial que experimenta como «custodia
Cada Navidad es momento de redimir los males de este mundo
nuestros corazones y nuestros pensamientos en Cristo Jesús» seguiremos
viviendo la alegría del Evangelio. A
esto mismo se refiere el Papa cuando
nos lo recuerda constantemente.
Cada Navidad es momento de redimir los males de este mundo. Hemos de llegar a la Navidad de este
año especialmente tocados de responsabilidad sobre los hermanos que
son los varones y mujeres de toda
El motivo de la alegría cristiana es
que Él, Jesucristo, el Hijo de Dios
hecho hombre, viene a estar
con nosotros
La experiencia que se renueva en
la Iglesia es esta: «Nada os preocupe;
sino que en toda ocasión, en la oración y súplica con acción de gracias,
vuestras peticiones sean presentadas
a Dios. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo juicio, custodiará vuestros
corazones y vuestros pensamientos
en Cristo Jesús». Desde que empezó
a producirse la huida de los ciudadanos de Siria buscando seguridad en
can en este
mundo.
No se
c u á n t o
tiempo tardarán en llegar los refugiados. A la Iglesia ya nos cogen
entrenados por la experiencia en la
acogida que les hemos dado a los
emigrantes de todo tipo. No vamos
ahora a poner pegas porque sean refugiados de guerra, pues es la misma experiencia la que nos produce
raza, civilización y religión. Esto no
se logra con propósitos nacidos de la
arrogancia y la soberbia de quien se
siente superior, sino de quien tiene
experiencia de su limitación y pequeñez. Es ahí donde el poder de la
oración por los otros nos va identificando en Cristo Jesús y nos transforma la paz de Dios que sobrepasa
todo juicio. Misericordiosos: nuestro
corazón en las miserias que se provo-
«la paz de Dios, que sobrepasa todo
juicio» y que seguirá custodiando
«vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús». Hasta el
25 de diciembre, hasta la venida de
Jesucristo como niño indefenso, revestido de ese misterioso poder de
Dios que confunde a los poderosos
hombres de la violencia, de la guerra
y del terror, vamos a rezar, a dejarnos
revestir de esa misma paz. Tenemos
por delante la tarea de dar la vuelta a
las mentalidades de crispación y hasta legítimo miedo y enfado trayendo a nuestra sociedad al Niño Dios
que viene en la Navidad. Cantamos
con toda confianza y esperanza: «Él
transformará todas las penas, como a
hijos os acogerá. Abrid vuestros corazones a la libertad». Seamos, pues,
constantes en la oración durante los
días que faltan hasta la Navidad.
Vuestro obispo,
CV
Domingo, 13 de diciembre de 2015
La alegría nace
del corazón del cristiano
JESÚS SÁNCHEZ-VIZCAÍNO E INMACULADA FERNÁNDEZ-BRAVO
Nos piden que al hilo de las lecturas de hoy, hagamos pequeña una reflexión sobre la alegría, pero no de la
alegría vacía, vacua y momentánea
basada en la obtención de caprichos
y cosas pasajeras y efímeras. Hablaremos de la alegría con mayúscula,
de la verdadera, la que nace en el
corazón del cristiano por haber sido
creado por Dios a imagen, por sentirse hijo Suyo y heredero del cielo, por
sentirnos hermanos de toda la Humanidad, por hacer lo que Dios quiere y
querer lo que Dios hace con verdadero
amor filial.
El profeta Sofonías, en la primera lectura, nos transmite esa alegría
Grandiosa «alégrate hija de Sión. El
Señor está en medio de ti, goza contigo, te renueva con su amor y se alegra
contigo» (So 3,14-18). Nos muestra la
alegría por un pacto, proclamado en
la Antigua Alianza entre Dios y su
pueblo y que luego se ve sustituido
en la Nueva Alianza entre Cristo y
su Iglesia. En breve celebraremos la
renovación de esta Alianza con todos
los efectos de gracia previsto por el
profeta: liberación de los males que
nos esclavizan, liberación de todos
nuestros temores y angustias. La Navidad es el momento de dar rienda
suelta a la alegre esperanza, cuando
nazca ese Niño Jesús, la alegría, esté
entre nosotros.
El culmen de la alegría humana
proviene de la entrega a Dios, del sí
definitivo, de poner nuestra esperanza y confianza en Él. Es la que nos
transmite María en el Magníficat: «se
alegra mi espíritu en Dios, mi Salvador». Es tiempo de Adviento. Preparemos la llegada de nuestro Dios con
gozosa esperanza y alegría para que
podamos recibirlo dignamente en
nuestros corazones, vidas y hogares.
Transmitamos esa alegría a nuestros
hermanos. Tengamos siempre presente que un cristiano triste es un
triste cristiano.
¿Qué es la alegría?
La palabra alegría deriva
del latín alicer o alecris que significa «vivo, animado». ¿Qué es
la alegría? La alegría es un sentimiento grato y vivo que expresa júbilo y que suele manifestarse con signos que pueden
ser voluntarios, que controlamos, como la risa, o involuntarios. Cuando nos nace de lo
escondido de la persona, no la
podemos reprimir, y, como vulgarmente se dice, nos nace del
corazón. La alegría denota un
estado de bienestar interior, un
sentimiento que quien lo experimenta, lo transmite irremediablemente, para compartirlo
con las personas de su entorno,
para expresarles su situación
a través de cualquiera de sus
manifestaciones. En el fondo, la
persona pone de manifiesto su
intimidad a través de la misma.
¿Qué es la alegría para un
cristiano? Según el papa Francisco, la nuestra es la alegría
que trasmite el evangelio, que
llena el corazón y la vida entera de los que se encuentran con
Jesús en cuanto a que, su seguimiento nos hacer sentir vivos.
La alegría del encuentro personal, la alegría del perdón, de la
reconciliación, de la esperanza.
El mensaje de Jesús está claro
«os he dicho estas cosas para
que mi alegría este en vosotros,
y vuestra alegría sea plena» (Jn
15, 11).
CV
Domingo, 13 de diciembre de 2015
Cantar en Adviento
Celebrando la fe
PILAR NOTARIO
La liturgia cristiana, desde
sus orígenes, es alabanza.
El canto, su expresión. Expresión de la Buena Noticia de la salvación y de la
alabanza de los salvados.
La música prolonga sin
fin el sentido de cada palabra.
Ahora estamos en Adviento. Es el tiempo de la
esperanza y de la alegría,
esperando a Jesús que
nace y que viene al final
de la historia. Su ritmo se
lo dan cuatro domingos :
expectativa confiada, conversión, alegría y María.
Los cantos se hacen eco.
¿Qué cantos? Desde
mi experiencia, conviene
mantener los que ya sabemos, e introducir sólo alguno nuevo cada año, pero
no cambiarlos todos. Porque
el grupo de cantos de años
anteriores, con el paso del
tiempo, se convierten en tradicionales, es decir, en indicadores de este tiempo. Y eso
ayuda a centrarse, aporta seguridad sobre el sentido y la
dinámica de lo que estamos
celebrando estos domingos.
Siempre me llevo la misma
agradable sorpresa, cuando
se ensaya unos momentos
antes de la Misa los cantos
que han estado guardados
desde el año anterior. En
cuanto el monitor entona
la primera frase del estribillo, todas las personas
comienzan a cantarlo. Se
han interiorizado porque
representan algo, nos conducen a algo, nos disponen
para celebrar.
Algunos de estos cantos
: A ti, Señor, levanto mi alma
(propuesto por la Comisión
Episcopal Española como canto
de entrada para los cuatro domingos), Ven, Salvador (Popular), Ven, ven, Señor (Gabaráin),
Palabra que fue luz (Taulé), La
Virgen sueña caminos (Erdozáin),
Santa María de la esperanza (Es-
En la mano o en
la boca II
pinosa), Vamos a preparar el camino
(Erdozáin), Abre tu tienda al Señor
(Erdozáin)
¿Cuál es la postura de los responsables del canto y la música? Más que
una postura, un compromiso: Mantenernos fieles a la misión del canto litúrgico como instrumento de expresión
de nuestra fe.
No se puede cantar por cantar, porque cantar la fe es confesarla.
Con el segundo milenio
se pasa a recibir el Cuerpo
del Señor en la boca. Era la
reacción justa ante supersticiones o miedo a profanaciones. Se acentúa, por
tanto, el respeto y la veneración respecto al Cuerpo
del Señor. Y también la
distancia. Al final solo
manos consagradas accedían al cuerpo del Señor.
«El sacerdote, teniendo
la Hostia un poco elevada,
la muestra a cada uno,
diciendo: El Cuerpo de
Cristo. El que comulga
responde: Amén; y recibe
el Sacramento, en la boca,
o en la mano, según su
deseo» (OGMR, 161). Y el
fiel responde: «Amén». El
fiel hace así profesión de fe:
recibo a Cristo, el Señor.
También dice la Ordenación General del Misal:
«No está permitido a los
fieles tomar por sí mismos
el pan consagrado ni el cáliz
sagrado, ni mucho menos
pasarlo de mano en mano
entre ello». No es un detalle
ingenuo, en los detalles se
expresa también la teología
de la Eucaristía.
La Eucaristía no es un
autoservicio. Porque el Señor
se entrega y se da como don.
Por tanto, debemos evitar
servirnos de la Eucaristía
toda vez que es Cristo el que
nos sirve y nos incorpora a
su cuerpo, a su historia con
nosotros. Si es así, “recibo”
el Cuerpo del Señor, un pan
que no merezco.
CV
Domingo, 13 de diciembre de 2015
¿Qué es un profeta?
GRACIA MAYORALAS PALOMO
La palabra profeta, viene del latín prophēta, y ésta a su vez del griego
προφήτης, y significa «hombre que
habla en nombre y por inspiración de
Dios» y «poseedor del don de profecía».
Los profetas, en la Biblia, son los
hombres elegidos por Dios para,
llenos de su Espíritu, hablar en su
nombre. Son los mensajeros y los intérpretes de su Palabra. Anuncian su
acción salvadora, denuncian el pecado del hombre e invitan a la esperanza y a la conversión.
La misión profética nace de la
experiencia de Dios y de una comunión especial con Él. Los profetas son
personas que se han encontrado con
Dios y han escuchado su voz; lo han
reconocido en su vida, han experimentado su fuerza y no han podido
callarlo; se han visto empujados a
anunciarlo.
Saben leer e interpretar los acontecimientos de la historia y descubrir en ellos la presencia de Dios.
Sienten que están llamados a cambiar el mundo, a realizar una misión
que compromete totalmente su vida
(Dios exige una entrega total a aquel
a quien llama). Cumplir su tarea supone exponerse a la burla, a la persecución y a las amenazas de los que lo
escuchan. Su palabra incomoda porque cuestiona el estilo de vida de los
hombres y denuncia las injusticias.
Profetas Mayores
Isaías, Jeremías, Ezequiel y
Daniel
Profetas Menores
Oseas, Joel, Amós, Abdías,
Jonás, Miqueas, Nahum, Habacuc, Sofonías, Ageo, Zacarías y Malaquías
En la historia de Israel, los profetas desempeñaron un papel fundamental, fueron los portavoces de
Yahveh en medio de su pueblo. Tenían conciencia de que no hablaban
por iniciativa propia sino de Dios:
«Si Dios ha hablado, ¿quién no profetizará» (Am 3,8). Dios irrumpe en
sus vidas («Me sedujiste, Señor, y me
dejé seducir», Jer 20, 7), a pesar de
sus limitaciones y objeciones («¡Ay,
Dios mío! Mira que no sé hablar», Jer
1,6), para que anuncien al pueblo de
Israel el cumplimiento de su promesa: la venida del Mesías, el nacimiento del Salvador. Así, Miqueas profetiza que Jesús nacerá en Belén e Isaías
que la virgen concebirá y dará a luz
un hijo. Profecías que se cumplieron
con el nacimiento de Jesús, el profeta
esperado. Todos los cristianos podemos y debemos ser profetas, estamos
llamados a ser la voz de Dios en el
mundo, a mantener la esperanza en
un mundo más justo y fraterno, a ser
testigos de su Amor.
Los profetas de la historia de Israel, cuyo mensaje está recogido en
el Antiguo Testamento en libros que
llevan su nombre, se agrupan en Profetas mayores y Profetas menores, y
esta división obedece a la extensión
de sus escritos.
CV
Domingo, 13 de diciembre de 2015
Obras de misericordia corporales
Dar de comer al hambriento
CONCHI ARANGUREN VILA
Según el Programa Mundial de Alimentos,
870 millones de personas sufren hambre en todo
el mundo. Esta información nos llega al cerebro
pero, ¿y al corazón? Desgraciadamente nos hemos
hecho inmunes a estas macrocifras. Una de las soluciones que se proponen es reducir la cantidad de
alimentos que se desperdician anualmente, ¿somos conscientes de ello? Propongámonos un pequeño gesto: ¿una hucha en la cocina?
En el Evangelio Jesús dice: «siento compasión de
la gente porque llevan tres días conmigo y no tienen qué comer» y realizó el milagro de la multiplicación de los panes y los peces y los repartió. Dios
ve las necesidades de sus hijos y no le pasan desapercibidas. Sentirse amado en gratitud y aceptar
la misericordia que viene de Dios es la posibilidad
de poder ser, a su imagen, misericordioso. Recordar
que cuanto hacemos a uno de nuestros hermanos,
se lo hacemos a Él «porque tuve hambre y me disteis de
comer» (Mt 25, 35-40).
Dicen que «el estómago es el segundo cerebro» y también «panza llena, corazón contento». Así, al realizar
esta obra de misericordia, nuestros hermanos también
alegran su corazón mediante el alimento que le proveemos. Si con nuestros recursos no socorremos a los más
necesitados, entonces estamos haciendo mal uso de lo
que Dios nos concede tener. Para realizar esta obra, no
siempre tendremos que dar de comer a otros, sino que
hay una forma más alta que también conviene practicar,
y es el ayuno, porque cuando ayunamos, sabemos por
la fe que alguien, en otro lugar, estará recibiendo otro
alimento. Y en lo práctico podemos comprar alimentos o,
aún mejor, dar ese ahorro a una organización encargada
de ello, recordemos que gracias a la acción de aquellos
que garantizan el resultado final tenemos muy fácil la
ayuda (Cáritas, Manos Unidas, Banco de Alimentos…).
Como virtud corporal me he referido al hambre fisiológico pero, por supuesto, y no menos importantes, hay
otros tipos de hambre. ¿Tenemos hambre de Dios?, ¿hambre en el corazón, hambre de amor?, ¿hambre de paz?, …
Eso es harina de otro costal.
Casas religiosas de la Diócesis en el Año de la Vida Consagrada
Hoy...
Madres Mercedarias de
Miguelturra
INMACULADA SERRANO ALHAMBRA
El monasterio de las MM. Mercedarias de Miguelturra se fundó en el
año 1681. Un año antes, la marquesa María Velarde y Treviño dejó sus
bienes para una fundación de este
tipo. Y sus albaceas, conocedores de
que en Miguelturra existía una Iglesia de mucha devoción y que sus
vecinos deseaban una fundación,
pidieron licencia al Cardenal Portocarrero, Arzobispo de Toledo, y con
ella otorgaron las escrituras.
El convento era de Descalzas
pero en 1961 se unieron a las Calzadas y a su Federación. Y, como
la mayoría de los conventos habían optado por la enseñanza, también lo hizo el de Miguelturra. Así,
en 1966, en un terreno colindante
al monasterio, levantaron un edificio escolar, el cual fue bendecido en
abril de 1967.
Actualmente la obra educativa
del colegio «Ntra. Sra. de la Mer-
ced» sigue activa a través de una
educación integral en las etapas de
Educación Infantil, Primaria y Secundaria. La dirección y gestión es
llevada a cabo por la superiora de
la orden.
La comunidad de Madres Mercedarias la forman siete monjas, de
ellas dos españolas y cinco de Guatemala. Centran su vida en la contemplación y el oficio divino, así
como en el cuidado del monasterio.
CV
Domingo, 13 de diciembre de 2015
Comentario dominical Por Carlos Lamamié de Clairac y María García
Cinco actitudes
C
elebrada ya la apertura
de la puerta del perdón
de la Catedral por el inicio del año de la Misericordia, las lecturas del III Domingo
de Adviento inundan nuestro ser
de vida y de paz.
En el Evangelio, san Juan Bautista, hombre decidido pero humilde,
como buen Santo, nos muestra el camino de la justicia como parte del camino para la salvación. Ese hombre
justo debe caracterizarse, entre otras,
por cinco cualidades que las lecturas
nos ponen de manifiesto y que os
invitamos a poner en práctica desde
este mismo momento.
Alegría: estemos alegres, pero no
solo en y con el Señor, sino con el prójimo (cónyuge, hijos, familia, vecinos,
amigos e incluso desconocidos). Los
cristianos debemos caracterizarnos
por nuestra alegría porque «el Señor
está con nosotros».
Para la celebración
Misericordia: seamos misericordiosos como el Señor lo es con nosotros, pues «ha cancelado nuestra
condena» ya que «el Señor está con
nosotros».
Cercanía: seamos cercanos con
los demás, como «el Señor lo es con
nosotros». Igual que un día vino el
Señor y ya nunca más nos ha dejado,
así de fieles debemos ser a nuestras
promesas y así de cercanos con quienes nos necesitan.
Confianza: confiemos en Dios.
Él no defrauda. No perdamos la
esperanza, abandonémonos al Señor, nuestro Padre, «que sobrepasa
todo juicio y custodia nuestros corazones».
Humildad: humildes como San
Juan Bautista, rodeado y aclamado por la multitud por su sabiduría
y consejos y que, lejos de darse un
baño de gloria, deja muy claro cuál
es su sitio y a quién se debe.
Con estas cinco actitudes estaremos anunciando la Buena Noticia y
es posible, como dice el Evangelio de
hoy, que algún día seamos «trigo en
su granero».
Por Mª Pilar Macaya Eslava
Domingo III de Adviento (ciclo C)
• ENTRADA. La liturgia de este tercer domingo de Adviento, llamado gaudete, nos invita a la alegría porque
“el Señor está cerca”. Que esta Eucaristía nos disponga a prepararnos con gozo para recibirlo a su venida.
• 1.ª LECTURA (Sof 3, 14 – 18a). El profeta Sofonías,
que esperaba la llegada del día del Señor, exulta de
gozo. A nosotros, que sabemos con certeza que el Señor está para llegar, nos invita a alegrarnos y gozarnos porque nos trae la salvación.
• 2.ª LECTURA (Flp 4, 4 – 7). San Pablo, tras invitarnos
a la alegría, nos dice: «Nada os preocupe». Eso que
os inquieta presentádselo a Dios en vuestra oración y
que vuestras peticiones vayan siempre acompañadas
por las acción de gracias.
• EVANGELIO (Lc 3, 10 – 18). Hoy Juan Bautista sigue
ocupando el centro de la escena. Los que han escuchado la llamada a convertirse preguntan ¿qué tengo
que hacer para cambiar de vida? Juan responde: Sé
solidario, practica la justicia, no defraudes.
• DESPEDIDA. No basta alegrarse con la venida del Señor; hay que prepararle el camino. Por eso la pregunta
que debemos plantearnos, también nosotros, es así de
sencilla: ¿Qué tenemos que hacer?
Oración de los fieles
S. Escucha Padre la oración de tu Iglesia aquí reunida:
—Por todos los que formamos la Iglesia: para que nos
sintamos llamados a conocer y dar a conocer el mensaje de Jesús. Roguemos al Señor.
—Por los gobernantes de las naciones: para que trabajen
por la paz, la justicia y cuiden del bienestar de los pueblos. Roguemos al Señor.
—Por los refugiados que se ven obligados a abandonar
sus países y llaman a las puertas de Europa: para que
se sientan acogidos por nosotros. Roguemos al Señor.
—Para que en la Iglesia no falten vocaciones a la vida
sacerdotal, consagrada y laicos comprometidos en el
seguimiento de Jesús. Roguemos al Señor.
—Por las familias: para que estén fundamentadas en el
amor, y en consecuencia, en ellas reine la paz, la ayuda mutua y la comprensión. Roguemos al Señor.
S. Te lo pedimos, Padre, por Jesucristo, nuestro Señor.
Cantos
Entrada: Vamos a preparar (CLN/17) Salmo R.: Gritad jubilosos: “qué grande es en medio de ti el Santo de Israel” (LS) Ofrendas: Te ofrecemos Señor (CLN/H8) Comunión: Palabra que fue
luz (CLN/18) Despedida: Tiempo de esperanza (CLN/13)
Salterio y Lecturas bíblicas para la semana
III Semana del Salterio. Lunes Núm 24, 2 – 7.15 – 17a • Mt 21, 23 – 27 Martes Sof 3, 1 – 2.9 – 13 • Mt 21, 28 – 32 Miércoles Is 45, 6b – 8.18.21b – 25 • Lc
7, 19 – 23 Jueves Gén 49, 1 – 2.8 – 10 • Mt 1, 1 – 17 Viernes Jer 23, 5 – 8 • Mt 1, 18 – 24 Sábado Jue 13, 2 – 7.24 – 25a • Lc 1, 5 – 25
Director: Miguel Á. Jiménez Salinas • Edita: Delegación MCS c/ Caballeros, 5 13001 Ciudad Real. Tel.: 926 250 250 • E-Mail: [email protected]
Imprime: Gráficas Garrido • c/ La Solana, 42. Pol. Ind. Larache • 13005 Ciudad Real • www.graficasgarrido.com
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