OPINIÓN PÚBLICA E ILUSTRACIÓN A través de la obra escrita de Pedro Fermín de Vargas en el Nuevo Reino de Granada, 1789-1806 Monografía de grado para optar el título de historiador LUIS ORLANDO LUJÁN VILLEGAS ASESOR: ANDRÉS LÓPEZ BERMÚDEZ FACULTAD DE CIENCIAS SOCIALES Y HUMANAS DEPARTAMENTO DE HISTORIA UNIVERSIDAD DE ANTIOQUIA MEDELLÍN 2012 1 En memoria de la “Relación sucinta del estado actual de las colonias españolas en la América Meridional” (Pedro Fermín de Vargas Sarmiento, 1806) 2 AGRADECIMIENTOS Este trabajo ha sido posible gracias a la colaboración de distintas personas. En primer término debo agradecer al profesor Andrés López Bermúdez por su apoyo y confianza permanente; también a la profesora Beatriz Patiño Millán (q.e.p.d.) por sembrar mi interés en los procesos culturales de este aciago país. A los talismanes de mis días: Santiago y Sebastián Luján Grajales. A mi madre Ana Villegas, mi padre Luis Eduardo Luján; mis hermanos: Patricia, Miguel y Diego Luján Villegas, y a todos y cada uno de mis familiares, que de una u otra forma contribuyeron al término de esta investigación. A los empleados de la Biblioteca Central de la Universidad de Antioquia. Igualmente, a los empleados de la Biblioteca Pública Piloto, y del FAES; y a todas aquellas personas, instituciones y escenarios a quienes no menciono aquí por un olvido involuntario. 3 CONTENIDO Pág. INDICE DE CUADROS……………………………………………………………. 6 RESUMEN…………………………………………………………………………... 7 INTRODUCCIÓN…………………………………………………………………... 9 CAPITULO 1: BALANCE HISTORIOGRÁFICO………………………………. 1.1. Recuento de las principales fuentes consultadas………………………………… 1.2. La historiografía académica……………………………………………………... 1.3. La historiografía profesional…………………………………………………….. 20 22 32 41 CAPITULO 2: OPINIÓN PÚBLICA E ILUSTRACIÓN………………………... 2.1. LA ILUSTRACIÓN……………………………………………………………... 2.1.1. Caracterización general de la Ilustración……………………………………… 2.1.1.1. La razón……………………………………………………………………… 2.1.1.2. La naturaleza………………………………………………………………… 2.1.1.3. El progreso y la felicidad……………………………………………………. 2.1.2. Reflexiones sobre la política en el siglo de las luces………………………….. 2.1.2.1. El derecho natural…………………………………………………………… 2.1.2.2. La monarquía absoluta en Europa…………………………………………… 2.1.2.3. El despotismo ilustrado……………………………………………………… 2.1.2.4. La teoría del contrato social…………………………………………………. 2.2. CARLOS III Y EL REFORMISMO BORBÓNICO……………………………. 2.2.1. Fe en las ciencias útiles………………………………………………………... 2.2.2. Reformas a la educación………………………………………………………. 2.2.3. Las Sociedades de Amigos del país…………………………………………… 2.2.4. La prensa escrita y las tertulias literarias……………………………………… 2.3. LA OPINIÓN PÚBLICA EN LA CULTURA DEL SIGLO XVIII…………….. 2.3.1. La opinión pública: el trasegar de un concepto……………………………….. 2.3.2. La opinión pública como resultado de un diálogo racional…………………… 2.4. LA OPINIÓN PÚBLICA ILUSTRADA EN LA OBRA ESCRITA DE PEDRO FERMÍN DE VARGAS SARMIENTO……………………………………………… 2.4.1. Introducción de la modernidad en el Nuevo Reino de Granada………………. 2.4.1.1. Reformas a la educación…………………………………………………….. 2.4.1.2. Sociedades de Amigos del país……………………………………………… 2.4.2. La obra escrita de Pedro Fermín de Vargas Sarmiento: argumentos para una opinión pública ilustrada……………………………………………………………... 52 54 54 56 58 61 62 63 66 68 70 74 78 80 82 83 84 84 87 CAPITULO 3: LA OBRA ESCRITA DE PEDRO FERMÍN DE VARGAS EN CLAVE DE OPINIÓN PÚBLICA…………………………………………………. 3.1. Momento de formación………………………………………………………….. 3.2. Momento camaleónico…………………………………………………………... 4 92 93 94 97 98 106 107 111 3.3. Primer campo temático de opinión: el económico, 1789-1791…………………. 3.3.1. Pensamiento económico fisiocrático: cuerpos patrióticos para el adelantamiento de la agricultura……………………………………………………... 3.3.2. El progreso y la felicidad desde el comercio………………………………….. 3.3.3. Hombres ilustrados y amantes del bien público……………………………….. 3.3.4. Prensa y tratado botánico: una descripción del Bejuco del Guaco……………. 3.3.5. La educación: fomenta las luces………………………………………………. 3.3.6. El progreso se logra con el aumento de la población………………………….. 3.4. Segundo campo temático de opinión: el político, 1791-1806…………………… 3.4.1. Una revolución política que recupere los derechos del hombre………………. 3.4.2. “La publicidad de las opiniones… la más fuerte columna de la libertad”…….. 3.4.3. La independencia y sus condiciones…………………………………………... 115 CONCLUSIONES…………………………………………………………………... 144 BIBLIOGRAFÍA……………………………………………………………………. 149 5 115 117 120 122 124 125 131 132 134 137 INDICE DE CUADROS Pág. Cuadro 1. Consolidado del balance historiográfico, 1903-2006…………………… Cuadro 2. Referencias bibliográficas consultadas………………………………….. Cuadro 3. Tipo de documentos consultados………………………………………... Cuadro 4: Títulos de la obra escrita de Vargas, 1789-1806………………………… 21 29 30 97 6 RESUMEN Con la presente monografía se propone contribuir al estudio de la opinión pública en un contexto específico: el Nuevo Reino de Granada, teniendo en cuenta la obra escrita de Pedro Fermín de Vargas Sarmiento producida entre los años de 1789 a 1806. La pregunta orientadora apunta a indagar y especificar por ¿cuáles son los campos temáticos más significativos de la obra escrita de Pedro Fermín de Vargas Sarmiento en clave de opinión pública?. La estructura del texto se construye teniendo en cuenta, en primer lugar, la identificación de la producción historiográfica colombiana de los siglos XX y XXI sobre Vargas, con lo cual se diseña un consolidado con cerca de 51 referencias bibliográficas consultadas; el uso de dicha fuente se orienta hacia una descripción cualitativa. Con todo ello, se trazo un espacio temporal entre los años de 1903 a 2006. La segunda fuente de consulta está representada por la obra escrita de Vargas, en el proceso de lectura y triangulación de la misma se establece el enclave temporal planteado desde 7 1789 a 1806. Finalmente, el marco teórico tiene en cuenta los conceptos de reconocidos autores en temas de la opinión pública y la Ilustración. Palabras claves: Opinión pública, Ilustración, publicidad, historiografía, campos temáticos de opinión. 8 INTRODUCCIÓN Con la presente monografía se propone contribuir al estudio de la opinión pública en un contexto específico: el Nuevo Reino de Granada, teniendo en cuenta la obra escrita de Pedro Fermín de Vargas Sarmiento producida entre los años de 1789 a 1806. Algunos de los elementos conceptuales, de enfoque y método que son pertinentes para dicho estudio son los que se presentan a continuación. En términos generales, la opinión pública es un tema propio de la historia occidental del siglo XVIII, la literatura especializada señala esta tendencia. Autores como Jürgen Habermas1 y Vincent Price2 ubican su aparición en el siglo XVIII, como resultado del proceso de consolidación de una sociedad liberal burguesa y del florecimiento de la ilustración; para Tortarolo es un concepto claramente ilustrado ligado a la filosofía de los siglos XVII y XVIII3. 1 Jürgen Habermas, Historia y crítica de la opinión pública, Barcelona, Gustavo Gili, 2da.edición, 1981. 2 Vincent Price, La opinión pública. Esfera pública y comunicación, España, Ediciones Paidós Ibérica, S. A., 1992. 3 Edoardo Tortarolo, Opinión pública, En, Vicenzo Ferrone y Daniel Roche (Editores), Diccionario histórico de la ilustración, Madrid, Alianza Editorial S.A., 1998, pg., 236. 9 La historiografía colombiana poco ha dilucidado el tema. En términos particulares, se carece de un análisis de la obra escrita de Vargas en clave de opinión pública; se privilegia un marcado acento teleológico en las indagaciones, las cuales dan cuenta de una sumatoria de hechos conducentes al proceso de independencia de 1810. Trabajos como los de Alberto Miramón4 y Roberto María Tisnes5 son ejemplos representativos de esta tendencia historiográfica. Se considera relevante la presente monografía, justamente, porque se propone contribuir al estudio de la obra escrita de Vargas en clave de opinión pública. Si bien, en el ámbito europeo, la opinión pública es una noción ligada a la filosofía, también es reconocida como un concepto de comunicación caracterizado, siguiendo a Price, como un proceso discursivo6; la presente monografía atiende a dicha caracterización, teniendo en cuenta los argumentos que construye Vargas en su obra escrita. A su vez, retiene lo planteado por Ana Millares al afirmar que en la opinión pública ilustrada “predomina el lenguaje escrito. Es la legitimidad de la razón que se expresa mediante el texto lo que predominaría por mucho tiempo”7. En efecto, los actores de la opinión pública son las élites letradas. Para el ámbito del Virreinato de Nueva Granada- podemos citar como ejemplo a la junta de amigos referenciada por Antonio Nariño en 1794, quien señala: 4 Alberto Miramón, Dos vidas no ejemplares. Pedro Fermín de Vargas y Manuel Mallo. Vargas, el Precursor Alucinado, Bogotá, Publicaciones Editoriales, 1962. 5 Roberto María Tisnés, Pedro Fermín de Vargas. Biografía de un Precursor, Bucaramanga, Academia de Historia de Santander. Biblioteca Santander, Vol, XXXIII, 1979. 6 Vincent Price, La opinión pública. Esfera pública y comunicación, pg, 141. 7 Ana María Miralles Castellanos, (Editora), voces ciudadanas. una idea de periodismo ciudadano, Medellín, Editorial Universidad Pontificia Bolivariana, 2000, pg, 62. 10 “Me ocurre el pensamiento de establecer en esta ciudad una suscripción de literatos, a ejemplo de las que hay en algunos casinos de Venesia; ésta se reduce a que los suscriptores se junten en una pieza cómoda y sacado los gastos de luces, etc., la restante se emplea en pedir un ejemplar de los mejores diarios, gacetas extranjeras, los diarios enciclopédicos y demás papeles de esta naturaleza, según la cantidad de la suscripción. A determinadas horas se juntan, se leen los papeles, se critica y se conversa sobre aquellos asuntos, de modo que se pueden pasar un par de horas divertidas y con utilidad. Pueden entrar don José María Lozano, don José Antonio Ricaurte, don José Luis Azuola, don Luis Azuola, don Juan Esteban Ricaurte, don Francisco Zea, don Francisco Tovar, don Joaquín Camacho, el doctor Iriarte”8. En la cita podemos evidenciar, la asistencia de un reducido grupo de eruditos, los cuales serán actores importantes en el proceso de independencia, al tiempo que se evidencia una alta influencia de modelos foráneos. Las opiniones de este sector se constituyen en el primer sentido histórico dado a la idea de opinión pública. En donde el elemento nuclear es la razón. La deliberación, se produce entre quienes pueden sostener un debate racional de las ideas, generalmente en grupos cerrados o distinguidos con alguna clase de saber o actividad. La deliberación tiene lugar entre pares, pero esos pares son de alguna manera excluyentes de otros que tengan condiciones diferentes para el debate. En la historia cultural de Europa, el siglo XVIII, ha recibido diferentes acepciones: fue el siglo de la Ilustración, de las luces, de la razón, de la filosofía y la Enciclopedia. El 8 Archivo Nariño, Tomo I, 1727-1795, Guillermo Hernández de Alba (Compilador), Bogotá, Biblioteca de la Presidencia de la República, 1990, pg, 230. 11 epicentro de dicho movimiento cultural e intelectual tuvo lugar inicialmente en Inglaterra y Francia, luego expandió su haz de luz sobre el resto del continente, así como de las colonias americanas. A esto se podría sumar, que la Ilustración se constituye en la musculatura intelectual que caracterizó al siglo XVIII, toda vez que los amigos de la verdad -los aletófilos- enarbolaron el utillaje ideológico de la razón, la naturaleza, el progreso y la felicidad para “tratar de conseguir la modernización de la cultura y la reforma de la sociedad”9, como estandartes que arremetían contra la supersticiosa sociedad occidental. Para Ernst Cassirer, el predicado que mejor designa a la época es el de puro intelectualismo, que se aferra a la primacía de lo intelectual10. Uno de los asuntos que se trata de resolver en el siglo de las luces es el método de la filosofía, no volviendo al Discurso del método de Descartes, sino a los regulae philosophandi (reglas para filosofar), de Isaac Newton; es decir, el camino ya no era la deducción, sino el análisis; con el Ensayo sobre el entendimiento humano. John Locke propone una orientación nueva del pensamiento; pero es el hijo de Königsberg, Emmanuel Kant, quien dio una apreciación más positiva a la pregunta ¿Qué es la Ilustración? “¿was ist Aufklärung?”, al relacionarla con el uso de la razón, la interpreta como entendimiento y en la medida en que el hombre de manera autónoma comprende, supera su estado de niñez 9 Carlos Martínez Shaw, El siglo de las Luces, España, Ediciones Temas de Hoy, S. A., 1996, pg, 6. Ernst CASSIRER, Filosofía de la Ilustración, México, Fondo de Cultura Económica, 1943, pg, 188. En el mismo sentido anota Alfred Cobran cuando afirma que: “Le siècle des lumières no comenzó en 1700 ni terminó en 1800, ni su historia intelectual fue sincrónica en toda Europa, y no digamos en todo el mundo. Si preguntamos en que consistió, la respuesta obligada será que consistió, sobre todo en una actitud intelectual”, en, Alfred Cobran, El siglo XVIII, Europa en la época de la Ilustración, España, Editorial Labor, S.A., 1974, pg. 9. 10 12 y pasa a una vida adulta. Afirma Kant: “uno mismo es culpable de esta minoría de edad, cuando la causa de ella no radica en una falta de entendimiento, sino en la decisión y el valor para servirse de él con independencia, sin la conducción de otro”11. Ten valor de servirte de tu propio entendimiento, era la insignia de los innovadores que quisieron hacer de la indagación de la verdad la ley única de su vida. Si las luces eran el espíritu del siglo, la libertad fue su alma. Es la emancipación, no solo del hombre, por la que aboga Kant -cuyo rasgo es distintivo a la Ilustración- sino de una clase, la burguesía, la cual adquiere la mayoría de edad. Lo anterior fue lo propio para Europa, pero cuando se amplía la lupa hacia otros referentes geográficos y culturales, la dinámica del movimiento ilustrado adquiere matices particulares, niveles de amalgama que le confieren dinámica propia; es el caso, por ejemplo, de los estudios que al respecto se han realizado en el ámbito colombiano. Utilizando una metáfora, se podría decir que la estela de luz de la Ilustración cruzó el océano Atlántico desde las más disímiles formas hasta arribar a tierras americanas e influir en algunas impetuosas mentes que apropiaron el utillaje que lo acompañaba. La historiografía colombiana ha hecho reconocimiento de dicho proceso. Algunas de las investigaciones realizadas desde una dimensión cultural privilegian aspectos como la 11 Emmanuel Kant, Respuesta a la pregunta ¿Qué es la Ilustración?, En, Filosofía de la historia, Madrid, Fondo de Cultura Económica, 2000, pg, 25-37. 13 irrupción de la ciencia moderna y los nuevos planes de estudio, trabajos como los de Jaime Jaramillo Uribe12, María Teresa Cristina13, Eduardo Ruiz Martínez14, John White15, entre otros16, evidencian lo anterior. Otros estudios dan cuenta de la promoción e implementación de diferentes iniciativas desde las artes, la tecnología, centros de estudio, tertulias (Eutropélica, Arcano de la Filantropía, Tertulia del Buen Gusto, entre otras), y de las expediciones científicas, como la Expedición Botánica, la cual funciono a partir de 178417. Existen también indagaciones sobre el desarrollo de las incipientes ciencias naturales elaboradas por figuras como Francisco José de Caldas y Eloy Valenzuela, entre otros; y de las ciencias humanas hechas por personajes como José Ignacio de Pombo y Pedro Fermín 12 Jaime Jaramillo Uribe, El conflicto entre la ciencia moderna y la conciencia religiosa en Mutis y Caldas, en, Bogotá, Revista Eco, vol, 7, Nº 4, 1966. 13 María Teresa Cristina, La literatura en la conquista y la colonia, en, Manual de historia de Colombia, Bogotá, Procultura, tomo II, 1984. 14 Eduardo Ruiz Martínez, La librería de Nariño y los Derechos del Hombre, Bogotá, Planeta Colombiana Editorial S.A., 1990. 15 John White, Los discípulos de Mutis y la Ilustración en la Nueva Granada: la educación, la historia, la literatura, en, Revista Colombiana de Educación. Santafé de Bogotá, Universidad Pedagógica Nacional, 1995. 16 Andrés Soriano Lleras, La medicina en el Nuevo Reino de Granada en la primera mitad del siglo XVIII, Bogotá, Boletín Bibliográfico y Cultural, Vol. VII, N° 3, 1964. Max Olaya Restrepo, El pensamiento médico de José Celestino Mutis (La escuela de medicina del Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario en 1802), Bogotá, Boletín Bibliográfico y Cultural. Vol, XI, N° 3, 1968. Renán Silva, Mutis y la cultura colonial, Bogotá, Ciencia, Tecnología y Desarrollo, Vol, 5, N° 4, 1982. Pilar Moreno De Ángel, José Celestino Mutis y la Ilustración en el Nuevo Reino de Granada, Bogotá, Boletín de Historia y Antigüedades, Vol, LXXVII, N° 774, julio-agosto-septiembre de 1991. Mario Herrán Baquero, Formación de la conciencia moderna en la Nueva Granada, Bogotá, Boletín de Historia y Antigüedades, Vol, 83, N° 795, 1996. 17 Los siguientes trabajos evidencian lo dicho: Guillermo Hernández De Alba, Contribución al estudio del desarrollo de las humanidades en Colombia: el plan de estudios del Arzobispo Virrey, Bogotá, Thesaurus, Boletín del Instituto Caro y Cuervo, N° II, 1946. Daniel Herrera Restrepo, La filosofía en la colonia. Elementos para una aproximación histórica. Bogotá, Ideas y Valores, Universidad Nacional, N° 55-56, agosto de 1979. Juan Manuel Pacheco, Ciencia, filosofía y educación en Colombia (siglo XVIII), Bogotá, Ecoe Ediciones, 1984. Germán Marquínez Argote, La filosofía de la Ilustración en Colombia, Bogotá, Editorial el Buho, 1989. Rocío Vélez De Piedrahita, Literatura en la colonia: de Rodríguez Fraile a Francisco José de Caldas, Medellín, Biblioteca Pública Piloto, 1995. 14 de Vargas, por citar algunos18. Las investigaciones realizadas por Renán Silva contribuyen a un análisis de la ideología y la formación intelectual en Nueva Granada 19. Todo lo anterior permite orientar nuevas rutas de análisis hacia la comprensión de fenómenos como la opinión pública. ¿Por qué trabajar la obra escrita de Pedro Fermín de Vargas?. En primer lugar, es preciso aclarar, la alusión a la obra escrita hace referencia a la concatenación de argumentos construidos por Pedro Fermín de Vargas o que han elaborado otros autores sobre su obra. Elaboraciones que se pueden evidenciar en una variedad de textos (ver capítulo III), los cuales permiten configurar los campos temáticos de opinión que son objeto de reflexión en la presente investigación. 18 Los siguientes trabajos evidencian lo dicho: Javier Ocampo López, El proceso ideológico de la emancipación. Las ideas de génesis, independencia, futuro e integración en los orígenes de Colombia, Bogotá, Ediciones Tercer Mundo, 3ª edición, 1983. Beatriz Patiño Millán, Factores de unidad en el Nuevo Reino de Granada y la posterior formación del estado nacional en, Revista de estudios sociales, Medellín, FAES, Nº 3, 1988. Javier Ocampo López, Eclecticismo y naturalismo. Dos etapas en la penetración del pensamiento ilustrado en Hispanoamérica, Bogotá, Boletín de Historia y Antigüedades, Vol. 73, octubrenoviembre-diciembre, N° 755, 1988. Luis Carlos Arboleda, La ciencia y el ideal de ascenso social de los criollos en el virreinato de Nueva Granada, en: Antonio La Fuente, Ciencia colonial en América, Madrid, Alianza Universidad, 1992. Jorge Arias De Greiff, Historia de la astronomía en Colombia, en, Historia social de las ciencias en Colombia, Santafé de Bogotá, Colciencias, tomo II, 1993. Margarita Garrido, Reclamos y representaciones. Variaciones sobre la política en el Nuevo Reino de Granada, 1770-1815, Bogotá, Banco de la República, Colección Bibliográfica, 1993. 19 Renán José Silva Olarte, Prensa y revolución a finales del siglo XVIII: contribución a un análisis de la formación de la ideología de la independencia nacional, Bogotá, Banco de la República, 1988. Renán José Silva Olarte, Universidad y sociedad en el Nuevo Reino de Granada: contribución a un análisis histórico de la formación intelectual de la sociedad colombiana, Bogotá, Banco de la República, 1993. Renán José Silva Olarte, Los ilustrados de la Nueva Granada 1760-1808. Genealogía de una comunidad de interpretación, Bogotá, Banco de la República, EAFIT, 2002. 15 En segundo lugar, se ilustra la vida y acciones de Pedro Fermín de Vargas Sarmiento, quien nació en San Gil en el año de 1762. La Universidad Tomista le concedió el grado de Bachiller en filosofía en 1781, y un año después le otorgó el grado en derecho. En 1784, pasó a formar parte de la Expedición Botánica como auxiliar o comisionado20. Por la formación adquirida, la capacidad y su transitoria vinculación a la Expedición Botánica fue nombrado por el Arzobispo Virrey Caballero y Góngora en 1784 como Oficial cuarto de la Secretaría del Virreinato. En el año de 1788 ocupó el cargo de Factor del Ramo de Quina de manera interina; cargo que ocupó hasta el 6 de mayo, para volver al puesto de oficial. El 31 de agosto de 1789 fue nombrado Corregidor interino del Corregimiento de Zipaquirá y a agregado de Ubaté. Por el año de 1797 se encuentra en Europa recorriendo Francia, Holanda e Inglaterra, utilizando el seudónimo de “Pedro de Oribe”21; en 1799 arribó a España para reunirse clandestinamente con el venezolano Francisco de Miranda. En 1801 utiliza el seudónimo de Peter Smith, año en el que funcionarios ingleses otorgan a Miranda y Vargas salvoconductos y pasaportes falsos. Algunas biografías reseñan sus últimos días viviendo en Londres. Lo anterior se constituye en algunos de los rasgos que definen a un personaje de la élite ilustrada de Nueva Granada. 20 Es preciso aclarar que los llamados comisionados hacían largas excursiones por diversos puntos del Virreinato para recolectar ejemplares de la flora neogranadina y acumular datos y observaciones científicas. 21 Al respecto dice el mismo Vargas: “que habiendo estado obligado a pasar a España y Francia le ha sido forzoso para no ser descubierto tomar el nombre de Pedro de Oribe en lugar de Pedro Fermín de Vargas que es el mío propio”. En: Sergio Elías Ortiz, Borrador de una representación de don Pedro Fermín de Vargas ante el gobierno Británico, Boletín Cultural y Bibliográfico (BR) vol, IV, Nº 10, oct, de 1961, pg, 941. 16 En el marco de este prontuario de vida se formo la personalidad y el talante intelectual de Pedro Fermín de Vargas el cual se materializo en un conjunto de escritos, en los que presenta una radiografía económica, social, política y cultural del Nuevo Reino de Granada para el siglo XVIII. Dichos escritos, en palabras del propio Vargas, tienen la intención de servir al público, lo cual se evidencia al exponer “Todo hombre como miembro de la sociedad tiene derecho para decir lo que le parezca útil y ventajoso a su patria. Si me engaño en mis discursos, seré disculpable por haberlo hecho con buena intención de servir al público con mis reflexiones”22 Con la experiencia acumulada, aunada a una inquietud intelectual, produce Vargas una obra escrita que se constituye en la sucesión de argumentos económicos y políticos, gestados entre los años de 1789 y 1806, iniciando con los “Pensamientos políticos sobre la agricultura, comercio y minas de este Reino” hasta la “Relación sucinta del estado actual de las colonias españolas en la América Meridional”, respectivamente; dicho proceso marcará los dos campos temáticos que caracterizan la opinión pública del sangileño. En el contexto del Nuevo Reino de Granada, identificado por las transformaciones políticas, económicas y sociales, al que se ve abocado, interesa reconocer en el presente trabajo las características de la opinión pública en la obra escrita de Pedro Fermín de Vargas entre los años de 1789 a 1806. En tal sentido, la pregunta orientadora apunta a 22 Pedro Fermín De Vargas, Pensamientos Políticos sobre la agricultura, comercio y minas de este reino (1789), en, Pedro Fermín De Vargas, Pensamientos Políticos. Siglo XVII-Siglo XVIII, Bogotá, Nueva Biblioteca Colombiana de Cultura, Procultura, Serie Breve, 1986, pg. 99. 17 indagar y especificar por ¿cuáles son los campos temáticos más significativos de la obra escrita de Pedro Fermín de Vargas Sarmiento en clave de opinión pública?. El trabajo se elabora a través del rastreo de fuentes primarias y secundarias, para lo cual se configura un corpus temático basado en los enclaves temporales que marcan la obra escrita del sangileño. La presente monografía se elaboro teniendo en cuenta algunos escritos hechos por Pedro Fermín de Vargas Sarmiento y la producción historiográfica de los siglos XX y XXI elaborada sobre el precursor; aclarando que dicha producción no tiene un carácter exhaustivo, pero permite diseñar un consolidado con cerca de 51 referencias bibliográficas consultadas, tal como se indica en los cuadros 1 y 2 del capítulo 1. El uso de dicha fuente se orienta hacia una descripción cualitativa, la urdimbre temática que ella representa fue nutrida paulatinamente en los niveles de monografía, o bien en alguno de los cursos ofrecidos a los estudiantes de pregrado en historia. Con todo ello, se trazo un espacio temporal entre los años de 1903 a 2006; fecha que coincide con los 200 años de la última obra escrita conocida de Vargas, titulada “Relación sucinta del estado actual de las colonias españolas en la América Meridional”. Otra fuente de consulta está representada por la obra escrita de Vargas, en el proceso de lectura y triangulación de la misma se establece el enclave temporal planteado desde 1789 a 1806, de acuerdo a lo indicado en el cuadro 4 del capítulo II. 18 El acopio que se hace de la obra escrita de Vargas no pretende ser exhaustivo, se trabaja con los documentos hasta ahora disponibles; acá es importante subrayar que la obra escrita de Vargas consultada para los propósitos del presente trabajo monográfico, solo 13 de ellas se encontraban disponibles, las restantes 7 están inéditas o son desconocidas; el conocimiento que se tiene de ellas se debe a las referencias que biógrafos y contemporáneos de Vargas han hecho de las mismas. Por último, la lectura de dicho material permite identificar y señalar los campos temáticos de opinión pública más significativos que dinamizó Vargas en el periodo propuesto. Con el fin de contribuir al estudio de la opinión pública en el Nuevo Reino de Granada a través de la obra escrita por Pedro Fermín de Vargas Sarmiento la presenta monografía se compone de cuatro capítulos. En el primero se estudian los aportes de la historiografía colombiana de los siglos XX y XXI en torno al autor, quien lo señala como un claro representante del movimiento ilustrado de la segunda mitad del siglo XVIII, y de la primera década del siglo XIX. En el capítulo dos se aborda -en primer lugar- la Ilustración, luego se pasa a desglosar los temas relacionados con la opinión pública, concluye con la obra escrita de Vargas. En el siguiente segmento se hace una reflexión en torno a los campos temáticos de la obra escrita del sangileño en clave opinión pública, con sus respectivas variables. Se inicia con una reseña sobre su vida, luego se pasa a explicar los campos de opinión objetos de reflexión. Finalmente, se plantean algunas conclusiones de carácter provisional, a ello se dedica el último acápite. 19 CAPÍTULO 1: BALANCE HISTORIOGRÁFICO 20 BALANCE HISTORIOGRÁFICO “… nativo del Nuevo Reyno de Granada, y descendiente por su madre, de los indígenas de aquel país, llamado por los españoles Americanos” (Pedro Fermín de Vargas Sarmiento, 1799). “Las conexiones que el infrascrito tiene en el país tanto de amigos como de pendientes; los empleos que en él ha ejercido; el ser nativo precisamente de la Villa de San Gil en donde tuvo origen la conmoción de 1781; los viajes por todo aquel Reyno, le ponen en estado de conocer a fondo la disposición de sus compaisanos.” (Pedro Fermín de Vargas Sarmiento, 1799). El consolidado del balance historiográfico (1903-2006) señalado en el presente capítulo marca la pauta, en primer lugar, para desarrollar una reflexión cualitativa de la historiografía académica, que no demora en subrayar la impronta ilustrada que caracteriza el pensamiento de Pedro Fermín de Vargas; luego, con la historiografía profesional se traza una ruta problematizadora en la que se intenta demostrar cómo, a partir de algunas reformas y la activación de medios de circulación de las ideas en boga, se configura una élite intelectual neogranadina variada en su procedencia territorial, y generadora de una opinión proclive a su publicidad. Ejemplo de ello -además del personaje referenciado en la presente monografía-, se encuentra la figura de Antonio Nariño. 21 1.1. Recuento de las principales fuentes consultadas Los aportes de la historiografía colombiana de los siglos XX y XXI en torno al sangileño lo señalan como un claro representante del movimiento ilustrado del siglo XVIII. El presente capítulo desglosa esta consideración teniendo en cuenta el consolidado de algunas de las principales biografías y/o reseñas documentadas sobre el autor, elementos que irán marcando la pauta de los campos temáticos de su obra escrita. Para el caso de la historiografía académica y profesional23 de los siglos XX y XXI se remite al balance historiográfico entre los años de 1903 a 2006 que se explicitan en el cuadro 1. 23 El desarrollo que se hace en el presente capítulo sobre la historiografía académica y profesional tiene una intencionalidad metodológica, explicativa sobre el tema, sin pretensión alguna de reducir el complejo debate solo a dos corrientes. Por el contrario, se reconoce que, por ejemplo, obras como las de Luis Eduardo Nieto Arteta (Economía y cultura en la historia de Colombia) y Luis Ospina Vásquez (Industria y protección en Colombia), entre otros, son hitos fundamentales que marcan dicho proceso historiográfico en Colombia. 22 Cuadro 1: Consolidado del balance historiográfico, 1903-2006 AÑO AUTOR TÍTULO DE LA OBRA Edición 1903 Eduardo Posada El Precursor. Bogotá: Imprenta Nacional, 1903 1932 Enrique Otero D'Costa Los Precursores de la Independencia. Don Pedro Fermín de Vargas. Bogotá: Diario Nacional, año XVIII, N° 5893, sábado 23 de julio de 1932. 1938 Héctor García Chuecos Don Pedro Fermín de Vargas Boletín de Historia y Antigüedades (Academia Colombiana de historia). Vol. XXV, N°227-228, septiembreoctubre. 1938, pg.646. 1944 Alberto Miramón Pensamientos políticos y memoria sobre la población del Nuevo Reino de Granada (Prefacio). Bogotá: Biblioteca Popular de Cultura Colombiana, 1944, vol. 53. 1945 José Manuel Borrero Derechos del Hombre y del Ciudadano con varias máximas republicanas y un discurso preliminar, dirigido a los americanos. Boletín de Historia y 24 TIPO DE DOCUMENTO24 L. Bg. P. BHA (ACH) L. F1. BHA F1 Las abreviaturas utilizadas en el tipo de documento hacen referencia a: BHA (ACH)= Boletín de Historia y Antigüedades de la Academia Colombiana de Historia. BCB (BR)= Boletín Cultural y Bibliográfico del Banco de la República BHA F1= Boletín de Historia y Antigüedades. Fuente primaria BCB F1= Boletín Cultural y Bibliográfico. Fuente primaria L. Bg.= Libros bibliográficos L. F1.= Libros de fuente primaria L.R.S.= Libros de Renán Silva P.= Periódicos R.= Revistas D.= Documento de un libro Int.= internet 23 Cuadro 1: Consolidado del balance historiográfico, 1903-2006 AÑO AUTOR TÍTULO DE LA OBRA Edición Antigüedades. (Academia Colombiana de Historia). vol. XXXII, N° 363-374, 1945. 1950 Daniel Arias Argáez y Curso Superior de Historia de otros Colombia. (Comisión editora) Ver: Los precursores (de Alberto Miramón) Bogotá: Editorial A.B.C., 1950. Tomo I. 1951 Ángel Grisanti El Precursor neogranadino Vargas. Bogotá: Editorial Iqueima, 1951. 1953 Alfredo García Cadena Pensamientos políticos y (Prólogo) memoria sobre la población del Nuevo Reino de Granada. Bogotá: Publicaciones del Banco de la República. Archivo de la Economía Nacional, 1953. 1955 Juan de Dios Arias Don Pedro Fermín de Vargas, era sangileño. Boletín de Historia y Antigüedades (Academia Colombiana de Historia). vol. XLII, N° 493-494, p. 747 1956 Roberto María Tisnés J. Capítulos de la historia Zipaquireña. Bogotá: Ediciones del Concejo. Vol. 1 1960 Armando Gómez Latorre Perfil de D. Pedro Fermín de Vargas. Bogotá: El Tiempo, 28 de agosto de 1960, pg. 5 y 23. 1961 Lucio Pabón Núñez Ciencia política y aventura, o el precursor Neogranadino Pedro Fermín de Vargas. En: Cuadernos Hispanoamericanos y en La Lámpara y el Búho, 1961. 24 TIPO DE DOCUMENTO24 D. L. Bg. L. F1 BHA (ACH) D. P. D. Cuadro 1: Consolidado del balance historiográfico, 1903-2006 AÑO AUTOR TÍTULO DE LA OBRA Edición 1961 Sergio Elías Ortiz Borrador de una representación de don Pedro Fermín de Vargas ante el gobierno Británico. Boletín Cultural y Bibliográfico (Banco de la República) vol. IV, N° 10, oct. de 1961. p. 940. 1961 Víctor Sánchez Fermín de Vargas, fundador de Montenegro escuelas. Boletín Cultural y Bibliográfico (Banco de la República) vol. IV, N° 3, marzo de 1961. 1962 Alirio Gómez Picón Próximo bicentenario de D. Pedro Fermín de Vargas. Bogotá: El Tiempo, junio 25 de 1962, pg. 4. 1962 Alirio Gómez Picón Evocación de Pedro Fermín de Vargas. Bogotá: El Tiempo, junio 3 de 1962, pg. 3 y 23. 1962 Alirio Gómez Picón Un libro mal titulado. La vida “no ejemplar” de Pedro Fermín de Vargas. Bogotá: El Tiempo, 26 de noviembre de 1962, pg. 1962 Roberto María Tisnés J. Don Pedro Fermín de Vargas en la Expedición Botánica. Medellín: Universidad Pontificia Bolivariana. N° 91, segundo semestre. 1962 Rafael Gómez Hoyos Pedro Fermín de Vargas, iniciador de los estudios socioeconómicos. En: La revolución granadina de 1810. Bogotá: Editorial Temis, 1962, vol. 2. 1962 Roberto María Tisnés J. Dos precursores: Don Pedro Fermín de Vargas y Don Antonio Nariño. 25 TIPO DE DOCUMENTO24 BCB F1 BCB F1 P. P. P. R. D. BCB (BR) Cuadro 1: Consolidado del balance historiográfico, 1903-2006 AÑO AUTOR TÍTULO DE LA OBRA Edición Boletín Cultural y Bibliográfico (Banco de la República). Vol. V, 2, feb. De 1962. 1962 Sergio Elías Ortiz Libros adquiridos por don Pedro Fermín de Vargas en sus viajes por las Antillas. Boletín Cultural y Bibliográfico (Banco de la República). Vol. V, N° 4, abril de 1962. 1962 Alberto Miramón Pedro Fermín de Vargas en el bicentenario de nuestro primer economista. Boletín Cultural y Bibliográfico (Banco de la República) vol. V, N° 5, mayo de 1962, p. 528. 1962 Alberto Miramón Dos vidas no ejemplares: Pedro Fermín de Vargas y Manuel Mallo. Bogotá: Publicaciones Editoriales, 1962. 1962 1962 1962 1962 Roberto María Tisnés J. Sobre don Pedro Fermín de Vargas. Bogotá: Revista del Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario. Año LVI, sep.–dic., N° 460. Pg. 167-188. Alirio Gómez Picón Revaluando la historia. Bogotá: Revista del Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario. Año LVI, sep.–dic., N° 460. Pg. 155-157. Guillermo Hernández de Elogio del Prócer Pedro Fermín Alba de Vargas. Bogotá: Revista del Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario. Año LVI, sep.–dic., N° 460. Pg. 159-165. Antonio Álvarez Restrepo Sobre don Pedro Fermín de 26 TIPO DE DOCUMENTO24 BCB F1 BCB (BR) L. Bg. R. R. R. R. Cuadro 1: Consolidado del balance historiográfico, 1903-2006 AÑO AUTOR TÍTULO DE LA OBRA TIPO DE Edición DOCUMENTO24 Vargas. Bogotá: Revista del Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario. Año LVI, sep.–dic., N° 460. Pg. 149-154. 1962 Guillermo Hernández de Elogio del prócer Pedro Fermín BHA (ACH) Alba de Vargas. Boletín de Historia y Antigüedades (Academia Colombiana de Historia). vol. XLIX, N° 573-574, p. 295. 1963 1964 1967 1968 1969 Roberto María Tisnés J. Movimientos Preindependientes Grancolombianos. Bogotá: Editorial e Imprenta Salesiana. Biblioteca Eduardo Santos, vol. XXVII, 1963. Sergio Elías Ortiz Tras las huellas de don Pedro Fermín de Vargas Boletín Cultural y Bibliográfico (Banco de la República). Vol. VII, N° 8, 1964, p. 1364. Alberto Corradine Angulo Un documento desconocido de Pedro Fermín de Vargas. Boletín Cultural y Bibliográfico (Banco de la República). Vol. X, N° 11, 1967. Oreste Popescu Pedro Fermín de Vargas. En: Desarrollo y Planeamiento en el Pensamiento Económico Colombiano. Bogotá: Imprenta E. Salazar, 1968, pg. 69-74. Roberto María Tisnés J. Un precursor, Don Pedro Fermín de Vargas Bogotá: Editorial Kelly. Academia Colombiana de Historia, 1969 (Colección 27 D. BCB (BR) BCB F1 D. L. Bg. Cuadro 1: Consolidado del balance historiográfico, 1903-2006 AÑO AUTOR TÍTULO DE LA OBRA Edición Bolsilibros, 3). 1979 Abel Cruz Santos Don Pedro Fermín de Vargas, primer economista de la república. Boletín de Historia y Antigüedades (Academia Colombiana de Historia). vol. 66, N° 724, p. 61. 1979 Guillermo Hernández de Esbozo para una biografía del Alba precursor Pedro Fermín de Vargas. Boletín Cultural y Bibliográfico (Banco de la República) vol. XVI, N° 4, abr. de 1979, p. 88. 1979 Roberto M. Tisnés Pedro Fermín de Vargas, Jiménez biografía de un Precursor. Bucaramanga: Academia de Historia de Santander. Biblioteca Santander, vol. XXXIII, 1979. 1980 Enrique Caballero Incienso y pólvora Escobar Bogotá: Amazonas Editores Ltda, 1993. 2° edición. Segunda Parte: “Pedro Fermín, el fascinante aventurero”, p. 165 a 168. 1984 Renán José Silva Olarte y Dos estudios sobre la educación Alberto Martínez Boom. en la colonia. Bogotá: Universidad Pedagógica Nacional CIUP, 1984 (2º Edición). 1984 Renán José Silva Olarte Saber, Cultura y Sociedad, Siglos XVII y XVIII. Bogotá, Universidad Pedagógica Nacional, 1984. 1984 Renán José Silva Olarte “Contribución a una bibliografía especializada de la Real Expedición Botánica del Nuevo Reino de Granada”. 28 TIPO DE DOCUMENTO24 BHA (ACH) BHA (ACH) L. Bg. D. L. R. S. L. R. S. L. R. S. Cuadro 1: Consolidado del balance historiográfico, 1903-2006 AÑO AUTOR TÍTULO DE LA OBRA Edición Bogotá, Instituto de Cultura Hispánica, 1984. 1985 Gonzalo Hernández de Pedro Fermín de Vargas y la Alba Declaración de los Derechos del Hombre y el Ciudadano. Boletín de Historia y Antigüedades (Academia Colombiana de Historia). vol. 72, N° 749 abr.-jun. 1985. Bogotá. 1986 Pedro Fermín de Vargas Pensamientos Políticos Bogotá: Nueva Biblioteca Colombiana de Cultura. Procultura, Serie Breve, 1986. 1988 1990 1990 1991 1992 TIPO DE DOCUMENTO24 BHA (ACH) L. F1 Se encuentran una breve reseñas bibliográficas (p. 9 a 11 y 224 a 225). Renán José Silva Olarte Prensa y revolución a finales L. R. S. del siglo XVIII. Contribución a un análisis de la formación de la ideología de Independencia Nacional. Bogotá: Banco de la República, 1988. Gonzalo Hernández de Declaración del Hombre y del L. F1 Alba (presentación) Ciudadano. Primeras versiones colombianas. Bogotá: Instituto Caro y Cuervo, 1990. Armando Gómez Latorre Una tal Bárbara Forero. P. Periódico El Tiempo. Lecturas Dominicales. Febrero 25 de 1990, pg. 14. Gonzalo Hernández de Del amor y del fuego D. Alba Colombia: CAMA/LEÓN, Tercer Mundo Editores, 1991. Ver: Los amores fugitivos de Bárbara y el Corregidor (pgs. 51 a 70). Rafael Gómez Hoyos La independencia de Colombia. D. España: Editorial MAPFRE, 1992. 29 Cuadro 1: Consolidado del balance historiográfico, 1903-2006 AÑO AUTOR TÍTULO DE LA OBRA Edición Ver: Primera Parte. Capítulo III, pgs. 45-61. 1992 Renán José Silva Olarte Universidad y sociedad en el Nuevo Reino de Granada. Contribución al análisis histórico de la formación intelectual de la sociedad colombiana. Bogotá: Banco de la República, 1992. 1992 Renán José Silva Olarte “Las Epidemias de Viruela de 1782 y 1802 en la Nueva Granada: Contribución a un análisis histórico de los procesos de apropiación de modelos culturales”. Cali: Universidad del Valle, 1992, 2002 Renán José Silva Olarte Los ilustrados de Nueva Granada, 1760-1808: genealogía de una comunidad de interpretación. Bogotá: Banco de la República, Eafit, 2002. 2003 Adriana María Alzate Devociones políticas y oratoria salubrista. Sobre un plan de reforma hospitalaria en la Nueva Granada (1790). Historia Crítica. Revista del departamento de historia de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de los Andes. Bogotá, Nº 23. 2003. http://www.lablaa.org/blaavirtu al/revistas/rhcritica/alzate.htm Fuente: propia 30 TIPO DE DOCUMENTO24 L. R. S. L. R. S. L. R. S. R Int. (febrero 2007) Dicho consolidado -51 en total- (ver cuadro 2), no pretende ser exhaustivo, se entiende, para los efectos del presente trabajo, como una muestra representativa. Ahora bien, si desagregamos el consolidado se tendrá que el total de ellos está representado en seis ediciones del Boletín de Historia y Antigüedades de la Academia Colombiana de Historia, tres números del Boletín Cultural y Bibliográficos del Banco de la República; de los anteriores boletines, cinco contiene información de fuente primaria. También se tienen 5 publicaciones bibliográficas, 4 libros de fuente primaria; 7 texto del historiador Renán Silva que contribuyen a comprender mejor el contexto intelectual y cultural del periodo propuesto; entre los hallazgos también se cuenta con 6 periódicos, 6 revistas, y 9 documentos tal como lo indica el tipo de fuente consultadas y que son referenciadas en el cuadro 3. Cuadro 2. Referencias bibliográficas consultadas Años (por década) Número de publicaciones 1903 – 1910 1 1911 – 1920 1921 – 1930 1931 – 1940 2 1941 – 1950 3 1951 – 1960 5 1961 – 1970 22 1971 – 1980 4 1981 – 1990 8 1991 – 2000 4 2001 – 2006 2 Total 51 Fuente: propia 31 Cuadro 3. Tipo de documentos consultados Abreviatura Tipo de documento BHA (ACH) Boletín de Historia y Antigüedades (Academia Colombiana de Historia) BCB (BR) Boletín Cultural y Bibliográfico (Banco de la República) BHA F1 Boletín de Historia y Antigüedades. Fuente primaria BCB F1 Boletín Cultural y Bibliográfico. Fuente primaria L. Bg. Libro biográfico L. F1. Libro Fuente primaria L. R. S. Libros de Renán Silva P. Periódico R. Revista D. Documento de un libro Total Fuente: propia Total 6 3 1 4 5 4 7 6 6 9 51 A continuación se presenta una reflexión cualitativa de la bibliografía consultada, teniendo en cuenta los aportes de la historiografía académica y profesional. 1.2. La historiografía académica Los comienzos de la historiografía del siglo XX reiteran el acentuado carácter apologético trazado en el siglo XIX25 sobre Pedro Fermín de Vargas Sarmiento; básicamente lo consideran como precursor de la Independencia y divulgador de posibilidades económicas. 25 El carácter apologético decimonónico está representado, entre otros, por: José María Vergara y Vergara, Historia de la literatura en Nueva Granada, Bogotá, Biblioteca Banco Popular, 1974, Tomo II. Pedro María Ibáñez, Crónicas de Bogotá, Bogotá, Imprenta Nacional, 1951, 2° edición, Tomo II. José Manuel Restrepo, Historia de la revolución de la República de Colombia, Medellín, Editorial Bedout, 1969. 32 Así por ejemplo, Eduardo Posada26 cataloga a Vargas como “otro de los precursores de nuestra Independencia y cuya memoria es casi desconocida. Sus escritos literarios, su trabajo por la independencia, sus aventuras en lejanas tierras... revelaba una vasta erudición”27. En 1938, Héctor García Chuecos señala de Vargas, junto a la imbricada figura de Antonio Nariño, que “su amistad con Nariño comenzó hacia 1790. Eran los días en que una juventud distinguida, ávida de conocimientos... leían las obras de Voltaire y de Rousseau, de Montesquieu y de Raynal, en libros de contrabando, traídos por viajeros sabios o bajo la sotana de curas revolucionarios”28. Tras los acontecimientos de la Guerra de los Mil Días y la separación de Panamá, se inició una nueva etapa en la construcción de la nacionalidad, en la que la historiografía académica tendrá un papel preponderante; en respuesta a ello, se funda en 1902 la Academia Colombiana de Historia, la cual, “empezó a adelantar un importante trabajo -anota Bernardo Tovar Zambrano- tanto en la escritura, las publicaciones y la enseñanza de la 26 Eduardo posada (1862-1942) fue uno de los fundadores, en 1902, de la Academia Nacional de Historia; fundó con Pedro María Ibañez y otros el Boletín de Historia y Antigüedades. 27 Eduardo Posada, El Precursor, Bogotá, Imprenta Nacional, 1903, pg., XVIII. 28 Héctor García Chuecos, Don Pedro Fermín de Vargas, Boletín de Historia y Antigüedades, Vol., XXV, 1938, pg., 646. 33 historia, como en todos los elementos rituales y conmemorativos que podrían contribuir a la formación de la nacionalidad”29. Paralelo a la elaboración de la historia nacional se desarrolla en la primera mitad del siglo XX un culto a los mártires, héroes y personajes ilustres de la historia de Colombia30. Entre los años de 1941 a 1960, el culto a los mártires, héroes, próceres y personajes ilustres continúa. Para el caso de Vargas Sarmiento, se encuentra en relativo aumento, como lo indican las ocho publicaciones identificadas en este periodo, de acuerdo a lo referenciado en el cuadro 2. En 1944, la Biblioteca Popular de Cultura Colombiana publica los Pensamientos Políticos y Memoria sobre la Población del Nuevo Reino de Granada31, con un prefacio de Alberto Miramón. Un año después, José Manuel Forero da a conocer la reimpresión de los Derechos del Hombre y del Ciudadano con varias Máximas Republicanas y un Discurso Preliminar, dirigido a los Americanos32. El autor considera que este texto es de puño y letra 29 Bernardo Tovar Zambrano, Porque los muertos mandan. El imaginario patriótico de la historia colombiana, Santafé de Bogotá, Universidad Nacional de Colombia, Facultad de Ciencias Humanas, Departamento de Historia y Archivo General de la Nación, 1977, pg, 156. 30 Una reflexión crítica al respecto se aprecia en: Andrés López Bermúdez, Héroes y tradiciones. Anotaciones sobre la historiografía referida al periodo de la independencia, Trabajo de grado para optar al título de historiador, Universidad de Antioquia, Facultad de Ciencias Sociales y Humanas, Departamento de Historia, Medellín, 1996. 31 Alberto Miramón, (Prefacio), Pensamientos Políticos y Memoria sobre la Población del Nuevo Reino de Granada, Bogotá, Biblioteca Popular de Cultura Colombiana, 1944. 32 José Manuel Borrero, (Presentación), Derechos del Hombre y del Ciudadano con varias Máximas Republicanas y un Discurso Preliminar, dirigido a los americanos, Boletín de Historia y Antigüedades (A.C.H), Vol., XXXII, N° 363-374, 1945. 34 de Vargas33; no obstante -anota Rafael Gómez Hoyos- que el documento se debe a la pluma de Juan Bautista Mariano Picornell y Gumilla34. Ocho años después, Alfredo García Cadena en su texto Pensamientos Políticos y Memorias sobre la Población del Nuevo Reino de Granada, prologo los Pensamiento Políticos otorgando a Vargas el “Título de precursor de las investigaciones económicas de la nacionalidad en la etapa prerevolucionaria de la Independencia”35. Respecto a la obra de Grisanti36, refiere Guillermo Hernández de Alba en 1959: “constituye una valiosa colección de documentos para el estudio de la vida de este economista y Precursor de la Independencia nacional”37. Siguiendo con la misma línea, en 1984 Alfredo Bateman, escribe sobre el sangileño: “Pedro Fermín fue lo que hoy llamamos un economista. Hizo recomendaciones importantes a sus coterráneos. Sus escritos sobre la materia, el consejo de cultivar el algodón, la utilización de la brea mineral, como llamó al petróleo, han hecho que se la haya escogido como símbolo de los economistas colombianos. La Sociedad Colombiana de Economistas acogió el concepto de la Academia Colombiana 33 José Manuel Borero (Presentación), Derechos del Hombre y del Ciudadano… pg, 701. Rafael Gómez Hoyos, La revolución granadina de 1810. Ideario de una generación y de una época, 1781-1821, Bogotá, Editorial Kelly, 1982, pg, 344. 35 Alfredo García Cadena (Prólogo), Pensamientos Políticos y Memoria sobre la Población del Nuevo Reino de Granada, Bogotá, Publicaciones del Banco de la República, Archivo de la Economía Nacional, 1953, pg. 5. 36 Ángel Grisanti, El Precursor neogranadino Vargas, Bogotá, Editorial Iqueima, 1951. 37 Guillermo Hernández de Alba, Bibliografía para el estudio de la real expedición botánica del Nuevo Reino de Granada y su época, Bogotá, Boletín Cultural y Bibliográfico (Banco de la República), Vol. II, N° 5, junio de 1959, pg., 314. 34 35 de Historia, basado en el informe de Abel Cruz Santos, y declaró día del Economista el 3 de julio, precisamente por ser el aniversario de su nacimiento”38. El título conferido a Vargas Sarmiento de precursor de las investigaciones económicas, será una constante por parte de la historiografía nacional; y para los propósitos de la presente monografía se constituye, en adelante, el primer campo temático que caracteriza la opinión pública del sangileño, como se podrá apreciar en el capítulo III. Igual talante señala Jorge Orlando Melo en 1986, cuando prologa los Pensamientos Políticos de Vargas, donde afirma: “estos estudios conforman el primer análisis de la situación del virreinato a la luz de una clara ideología ilustrada, liberal, y hasta cierto punto fisiográfico. Con él propiamente comenzó la historia del pensamiento económico colombiano”39. En la década de 1960 aparece una producción significativa sobre Vargas (22 en total), sobresaliendo 3 de carácter biográfico: antecedida por la de Ángel Crisanti, publicada en 195140, siguiendo Alberto Miramón en 196241, y Roberto María Tisnés42, publicada en 1969. Entre los libros editados en esta década sobresale la vertiente economista del 38 Alfredo D Bateman, Los personajes de la expedición botánica, Bogotá, Boletín de Historia y Antigüedades (Academia Colombiana de Historia), Vol. LXXI, oct.-nov.-dic.-, N° 747, 1984, pg, 929. 39 Pedro Fermín de Vargas, Pensamientos Políticos. Siglo XVII-Siglo XVIII, pg. 9 y 10. 40 Cfr. Ángel Grisanti, El precursor neogranadino Vargas. 41 Alberto Miramón, Dos vidas no ejemplares: Pedro Fermín de Vargas y Manuel Mallo, Bogotá, Publicaciones Editoriales, 1962. 42 Roberto María Tisnés, Un precursor, don Pedro Fermín de Vargas, Bogotá, Academia Colombiana de Historia, colección Bolsilibros, 3, 1969. 36 ilustrado criollo. En los boletines, además de reafirmar las vertientes precursora y económica de Vargas, se hace alusión a los documentos de fuente primaria que se rescatan del autor: gestionando ante el gobierno británico43, fundando escuelas44, estudioso de la medicina en los libros45, pensando en la composición de caminos46, entre otros. Continua la descripción de Vargas, y claro, con marcados matices desde la medicina, botánica, política y también la economía, se tiene el caso por ejemplo, de Guillermo Hernández de Alba quien reivindica los conocimientos médicos y botánicos de Vargas al afirmar: “Pedro Fermín de Vargas sabe leer como ninguno el mensaje de la filosofía newtoniana y detenerse sorprendido ante el resultado del estudio minucioso de su pueblo. Graduado en derecho, aficionado a las ciencias médicas y más aún a la botánica”47 En este caso recordemos, Isacc Newton revoluciono por completo la ciencia del siglo XVII, en adelante, muchos se inspiraran en él para plantear sus pensamientos, Vargas Sarmiento será uno de ellos. 43 Cfr. Sergio Elías Ortiz, Borrador de una representación de don Pedro Fermín de Vargas ante el gobierno Británico (1799), Bogotá, Boletín Cultural y Bibliográfico (Banco de la República), vol, IV, Nº 10, oct. de 1961. 44 Víctor Sánchez Montenegro, Fermín de Vargas, fundador de escuelas, Boletín Cultural y Bibliográfico (Banco de la República) Vol., IV, N° 3, marzo de 1961. 45 Sergio Elías Ortiz, Libros adquiridos por Don Pedro Fermín de Vargas en sus viajes por las Antillas, Boletín Cultural y Bibliográfico (B.R.) Vol., V, N° 4, abril de 1962. 46 Alberto Corradine Angulo, Un documento desconocido de Pedro Fermín de Vargas, (1790), Boletín Cultural y Bibliográfico (Banco de la República) vol., X, Nº 11, 1967. 47 Guillermo Hernández de Alba, Elogio del prócer Pedro Fermín de Vargas, Bogotá, Boletín de Historia y Antigüedades, 1962, Vol., XLIX, Nº 573-574, jul.-agt, pg, 297. 37 La postura ideológica de Vargas es presentada por Rafael Gómez Hoyos en los siguientes términos: “Las ideas políticas que lo impulsaron a la revolución derivan innegablemente de fuentes francesas, y especialmente del barón de Montesquieu y de Juan Jacobo Rousseau. Su tendencia al criticismo y su decidida vocación a los estudios económicos lo entroncan igualmente con las corrientes culturales del setecientos europeo”48. Se evidencia, además de un conocer en temas económicos, el talante político en Vargas, elemento que se constituye en el segundo campo temático que caracteriza la opinión pública del sangileño. Al respecto, Gómez Hoyos enfatiza en señalarlo como una figura enigmática, singular y extraordinaria de la sociedad granadina del final del setecientos, el cual rompe con los moldes tradicionales del vivir colonial, y se desliga de vínculos familiares y patrios, lanzándose a una aventura azarosa, en la cual se mezcla por igual el ideal de la ciencia y la libertad49. Frente a los escritos de Vargas, Gómez Hoyos resalta: “una fuerte pasión por los estudios de la economía política y por las ciencias de la administración pública, a las cuales consagró las fuerzas de su inmenso talento, a tal punto que sus trabajos constituyen un caso insólito”50. Alberto Miramón, a demás de reconocerle a Vargas su vasto conocimiento en 48 49 50 Rafael Gómez Hoyos, La revolución granadina de 1810, pg. 350. Ibíd. pg. 313. Ibíd. pg. 315. 38 temas de botánica, y en economía política, destaca haber sido un fisiócrata, escuela que tanta importancia tuvo en el siglo XVIII.51 De acuerdo a la interpretación que hace Alberto Corradine Angulo de un documento desconocido de Vargas, argumenta ver en él “al sociólogo, el economista, al higienista, al administrador, al organizador, en fin al verdadero estadista, pese a que su meta no sea más que la de un gran idealista”52. Dos historiadores representantes de la Academia Colombiana de Historia son los que mantienen una línea de producción con cierta constancia sobre el sangileño, ellos son Alberto Miramón y Roberto María Tisnés. El “inquieto y camaleónico... Ascético, letrado y libertino” Pedro Fermín de Vargas Sarmiento que describe Miramón en 1950 53, es dibujado, doce años después, con líneas más precisas en dos planos superpuestos; de un lado, lo refiere como poseedor de una firme sabiduría en economía política: y “desde el punto de vista de sus creencias económicas como un fisiócrata”54 51 Alberto Miramón, En el bicentenario de nuestro primer economista, Boletín Cultural y Bibliográfico, Vol., V, Nº 5, mayo de 1962. 52 Alberto Corradine Angulo, Un documento desconocido de Pedro Fermín de Vargas (1790), Boletín Cultural y Bibliográfico (Banco de la República) Vol., X, Nº 11, 1967, pg. 40. 53 Alberto Miramón, Los Precursores, en, Curso superior de historia de Colombia, editado por Daniel Arias Argáes y otros, Bogotá, Editorial ABC, 1950, tomo I, pg., 241-242. 54 Alberto Miramón, Op. cit., pg. 528. 39 De otro lado, está el botánico, nombrado por José Celestino Mutis como el Fautor del Acopio de la Quina55; pero a diferencia de la mayoría de sus congéneres -continúa Miramón- tenía una sorprendente profundidad de pensamiento56. Según Roberto María Tisnés, Vargas fue el mentor y guía intelectual de Nariño. Esta es una tesis que sostiene en todo su trabajo, a demás le reconoce su avidez lectora y frecuentes visitas a las tertulias de la época, concurre a menudo, afirma Tisnés: “a la tertulia de Nariño que ha ganado reconocimiento y fama”57. Al cotejar los diferentes escritos de Roberto María Tisnés alrededor del sangileño, se encuentra un elemento particular, y es que por lo menos hasta 196958 sus apreciaciones son bastante reiterativas, las cuales son condensadas en la voluminosa biografía de Vargas publicada en 1979, en la que enfatiza: merecer ser llamado no sólo Precursor de nuestra Independencia, sino “precursor y divulgador de nuestras posibilidades económicas”59. 55 Alberto Miramón, Dos vidas no ejemplares, pg. 20. Ibíd. pg., 80. 57 Roberto María Tisnés, Un precursor, don Pedro Fermín de Vargas, pg. 31-32. 58 Roberto María Tisnés, Don Pedro Fermín de Vargas en la Expedición Botánica, Medellín, Universidad Pontificia Bolivariana, N° 91, segundo semestre de 1962. Roberto María Tisnés, Dos precursores: Don Pedro Fermín de Vargas y Don Antonio Nariño, Boletín Cultural y Bibliográfico (B.R.) Vol, V, N° 2, febrero de 1962. Roberto María Tisnés, Sobre Don Pedro Fermín de Vargas, Bogotá, Revista del Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario, Año LVI, sep.-dic., N° 460 de 1962, pg, 149-154. Roberto María Tisnés, Movimientos Pre-independientes Grancolombianos, Bogotá, Editorial e imprenta Salesiana, Biblioteca Eduardo Santos, Vol, XXVII, 1963, Ver en especial de la Primera Parte el capítulo VII; de la Segunda Parte los capítulos VII, VIII, XI y XVIII; y de la Tercera Parte los capítulos VIII y IX. 59 Roberto María Tisnés, Pedro Fermín de Vargas. Biografía de un Precursor, pg, 417 56 40 La postura ideológica de Vargas es desarrollada por Tisnés, siguiendo las reflexiones de Rafael Gómez Hoyos, quien ve en sus doctrinas sociales y económicas una influencia escolástica, y en sus ideas políticas, las cuales lo impulsaron a la revolución procedían de Montesquieu y Rousseau, le reconoce también su criticismo y su vocación de estudios económicos propios de corrientes culturales del setecientos europeo60. Es bastante claro, durante la primera mitad del siglo XX se desarrolla una prolífica publicación del sangileño, sus acciones realizadas en las últimas décadas de la historia colonial colombiana son puestos a rodar en una madeja cronológica en la que los estudiosos de la historia presentan un tejido que da forma y contenido a la historiografía. La mayoría de la bibliografía indagada está nucleada en la Academia Colombiana de Historia, momentos en los que la misma se perfila hacia procesos de formación de la nacionalidad, tras los sucesos sangrientos que marcaron el periodo desde la Guerra de los Mil Días hasta la Violencia de mitad del siglo XX. 1.3. La historiografía profesional Como se puede apreciar en los anteriores párrafos, y basados en la fuente consultada hasta la década de 1970, la historiografía académica subraya la impronta ilustrada que caracteriza 60 Rafael Gómez Hoyos, La revolución granadina de 1810, págs. 350-351 41 el pensamiento de Vargas, indicando con ello los campos temáticos que caracterizan la obra escrita del mismo61. Ahora bien, a partir de la década de 1980, sobresalen investigaciones del periodo colonial con trazos orientados por la Nueva Historia62; desde dicha perspectiva se resignifican los enfoques apologéticos y teleologistas que caracterizaron la historiografía hasta la década de 1970. Ello significa dar un sentido problematizador a la investigación histórica, desde temas -por ejemplo- como la educación y la cultura en la segunda mitad del siglo XVIII, labor emprendida en las investigaciones desarrolladas por Renán Silva, entre otros. La importancia de referenciar la obra de Renán Silva radica justamente, porque a demás de trabajar otros temas, da cuenta sobre la formación académica que recibió la élite ilustrada de la colonia. El proceso al que hace referencia Silva, se enmarca en el contexto hispanoamericano, que para 1760 será sitio de futuros cambios, políticos, económicos, sociales y culturales, de éste último aspecto versa parte de su trabajo intelectual, investigando las modificaciones en los estudios y métodos de enseñanza en los Estudios Generales de la colonia dieciochesca, como lo hace en su texto La reforma de estudios en el 61 Con respecto a la compilación de la obra de Vargas, en 1986 el historiador Jorge Orlando Melo prologa los Pensamientos Políticos, refiriendo de Vargas el hecho de que “con él se comenzó propiamente la historia del pensamiento económico colombiano”. Acá se puede evidenciar como la historiografía profesional configura uno de los campos temáticos característicos de Vargas. Cfr.: Jorge Orlando Melo, (Prólogo), Pensamientos Políticos Siglo XVII-Siglo XVIII, Bogotá, Nueva Biblioteca Colombiana de Cultura, Procultura (Serie Breve), 1986, pg, 10. 62 A partir de la década de 1960 surgió una nueva forma de construir la historia, conocida en la década de 1970 con el nombre de Nueva Historia, que representaba una ruptura con la forma tradicional dominante; ruptura en los sentidos político, metodológico y temático. Dicha perspectiva es la que presenta Jorge Orlando Melo en: Historiografía colombiana. Realidades y perspectivas. Medellín: Editorial Marín Vieco Ltda., 1996. 42 Nuevo Reino de Granada, investigando, refiere el autor, “como centro principal los aspectos relacionados con los cambios en el método de enseñanza y, en segundo lugar, intento hacer una descripción del problema analizado en términos de lucha de poder”63 en la sociedad colonial diciochesca. Los cambios en la reforma de la enseñanza dados a finales de la colonia se inician como un movimiento estatalista, un proceso cuyo desarrollo se garantizaba por los “togados” (magistrados), cuyas luchas se daban con los “prelados”. Las legislaciones que contienen disposiciones en lo referente a las nuevas orientaciones para la enseñanza tienen que ver con la colección de órdenes impresas publicadas por la Imprenta Real (1769) que tendrán los poderes locales. Acá es importante resaltar la obra de Francisco Antonio Moreno y Escandón cuando en 1774 presenta al Virrey Guirior un plan provisional de estudios para el Nuevo Reino de Granada64, con el propósito de impedir en los colegiales los espíritus de partido, y de peripato, o escolasticismo; dicho plan centra las disputas educativas y pedagógicas de finales del siglo XVIII y principios del XIX, además define los elementos que en él se contienen, incorporando saberes que permitan la reflexión de la naturaleza. 63 Renán Silva, La reforma de estudios en el Nuevo Reino de Granada, 1767-1790, en, Alberto Martínez Boom y Renán Silva. Dos estudios sobre la educación en la colonia, Bogotá, Universidad Pedagógica Nacional, CIUP, pg, 125. 64 Francisco Antonio Moreno y Escandón, Método provisional e interino de los estudios que han de observar los colegios de Santa fe, por ahora, y hasta tanto que se erige universidad pública, o su majestad dispone otra cosa, Bogotá, Boletín de Historia y Antigüedades (Academia Colombiana de Historia), Vol, XXIII, 1956, págs. 644 - 672. 43 Continuando con la línea de investigación del periodo y los fenómenos de la cultura concomitantes. En 1988 Renán Silva tomado como base el Papel Periódico de Santafé de Bogotá, editado entre 1791 a 1797 escribe el texto Prensa y revolución a finales del siglo XVIII65. Dicho trabajo a demás de ayudarnos a comprender a los antiguos desde su vida cotidiana nos permite interpretar la función del periódico, función que en sus propias palabras era: “contribuir a despertar una corriente de lectura en un medio social que, en el plano cultural, combinaba dos condiciones difíciles de armonizar: de una parte se trataba de un medio intelectual que parecía encontrar deseoso de recibir las novedades del siglo… de otra parte se trataba de un medio de una gran pobreza cultural, caracterizado, por ejemplo, por una relativa ausencia del libro -por lo menos entre los escolares universitarios-”66. En Colombia la prensa ha presentado un carácter multifacético en cada uno de sus momentos, para el caso del periodo colonial, el Papel Periódico impulsa la difusión del saber y la Ilustración de una manera centralista. Santafé de Bogotá como administradora de las distintas instancias del poder; se convierte en el centro de la información y de las tensiones, información que en mucho de los casos era trasmitida por la prensa, la cual iba dirigida a una minoría ilustrada. Aspectos como la economía, la sociedad, la política y la cultura se comentan en ella, dejando entrever la cotidianidad de la sociedad colonial gobernada, en parte, por una élite ilustrada peninsular y criolla. Sociedad67 en la cual, a 65 Cfr. Renán Silva, Prensa y revolución a finales del siglo XVIII. Renán Silva, Prensa y revolución a finales del siglo XVIII. pg. 39. 67 Los rasgos de la sociedad colonial del siglo XVIII colombiano están marcados por ser una sociedad de “órdenes”, “señorial y aristocrática”, profundamente jerarquizada y diferenciada en términos de sus 66 44 finales del siglo XVIII, se presentan movimientos culturales que desarrollaron un sistema de educación casi paralelo al de las universidades, al respecto se habla de las sociedades literarias, legales o semiclandestinas, que transformaron la lectura en un acto colectivo. En el Nuevo Reino de Granada en la segunda mitad del siglo XVIII, los partidarios de un nuevo saber68, configuran la élite intelectual, fue conformada por los catedráticos más jóvenes (por ejemplo, José Félix de Restrepo, Camilo Torres, Francisco Antonio Zea, entre otros) y los escolares; todos ellos formados en el periodo comprendido entre 1774 y 1779, durante la vigencia del Plan de Moreno y Escandón69. Entre las características de los partidarios del nuevos saber se podrían señalar algunas: son generalmente criollos, han ido a Europa y allí frecuentan los círculos en que se discuten ideas nuevas, y vuelven a la tropical colonia a irradiar lo nuevo; han mostrado afición a las ciencias exactas (botánica, física, astronomía, entre otras); muestran afinidad por la especulación filosófica; se ocupan de adelantos económicos, sobre todo en agricultura; de los más sobresalientes se forman grupos con capacidad para la propaganda y el proselitismo; tienen comercio de ideas con miembros de grupos similares, a veces geográficamente remotos; han estudiado en las categorías sociales. Algunos rasgos de la sociedad colonial en el marco del estudio universitario de la época, los delinea Silva en: Renán Silva, Universidad y sociedad en el Nuevo Reino de Granada. 68 Los partidarios de un nuevo saber estaba conformado por un pequeño grupo de intelectuales que evolucionaba en la dirección de una posición moderna, pero en el marco de una sociedad que seguía siendo tradicional; también hubo otro grupo de intelectuales, conformado por el grupo de las autoridades académicas, alineados al lado de la escolástica. 69 Cfr. Beatriz Patiño Millán, Factores de unidad en el Nuevo Reino de Granada y la posterior formación del estado nacional. 45 universidades70, es el caso, por ejemplo, de Pedro Fermín de Vargas, al que la Universidad Tomista le concede el grado de Bachiller en filosofía en 1781, y un año después le otorga el grado en Derecho. Ahora bien, existen también otras formas paralelas de educación, como el autodidactismo. El fenómeno del autodidactismo referenciado por Renán Silva como “formas paralelas de educación y de autoformación”71 presenta varias características en la época: hay un nuevo contacto con el libro; hay un acceso a lenguas extranjeras, a otros saberes y se desarrolla una colaboración intelectual entre el grupo ilustrado, por medio del préstamo de libros, transmisión de noticias e intercambio epistolar. Justamente, a modo de ejemplo, la tesis de Nariño librero propuesta por Eduardo Ruiz Martínez72 se enmarca en este sentido. Esta relación es importante resaltarla en la medida en que Nariño y Vargas mantienen una estrecha relación en la época73, en razón de ello, se hace un breve aporte para ir dando cuerpo temático y contexto a la reflexión propuesta en el presente capítulo. Los datos que permitan tener un conocimiento sobre la formación académica de Antonio Nariño son imprecisos y escasos. Para empezar, no se conoce con precisión la fecha de 70 El Colegio Mayor de San Bartolomé y el Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario, conceden títulos en filosofía, teología, cánones y leyes; la Universidad de Santo Tomás otorga grados. 71 Renán Silva, Los ilustrados de Nueva Granada 1760-1808, pg, 93. 72 Cfr. Eduardo Ruiz Martínez, La librería de Nariño y los derechos del hombre. 73 Recuérdese que en el año de 1797 dos funcionarios de la corona, el virrey Mendinueta y el conde Torre Velarde conceptúan sobre ambos personajes, refiriendo el primero de ellos: “Este sujeto (se refiere a Pedro Fermín de Vargas), tan malo cuando o peor que Nariño, es de superiores luces, tiene más altas ideas, ha tenido por mucho tiempo comunicación con los extranjeros, está imbuido en sus máximas y viene recientemente de Jamaica...”. En: Archivo Nariño, Tomo II, 1795-1810, pg., 130. 46 estudio o acta de graduación, sólo por medio de una carta sabemos que fue alumno de San Bartolomé, este testimonio es una certificación dada el 14 de enero de 1796 en La Habana, punto de escala de Nariño en su viaje a España cuando se le remitió preso por la acusación relacionada con la impresión de los Derechos del Hombre. El documento dice: “Don Cayetano Pontón, escribano del número de esta ciudad de la Habana, como mejor puedo y debo, certificó haberse presentado ante mí y en el archivo de mi cargo, este día a las once de la mañana con corta diferencia, don Antonio Nariño, natural y vecino de la ciudad de Santafé en el Nuevo Reino de Granada, a quien doy fe conozco de vista, trato y comunicación, con motivo de haber cursado conmigo las clases de Gramática y Filosofía en el Real Mayor, y Seminario Colegio de San Carlos de dicha ciudad de Santafé, expresándome que por convenir a su derecho quería le certificase su supervivencia...”74. Lo que se conoce con amplitud de detalles en la historiografía colombiana es sobre la vida pública de Nariño75. Antonio Nariño, en 1781 fue Abanderado del Batallón de Milicias Urbanas de Santafé76, creado para combatir a los comuneros. En el año de la Revolución francesa (1789), ocupó el cargo de Alcalde Ordinario de Santafé de Bogotá77, y se 74 Archivo Nariño, Tomo II, 1795-1810, pg, 66. La vida pública de Nariño ofrece el perfil de un intelectual con acceso a instancias del poder de la administración monárquica, lo cual le permite establecer relaciones con funcionarios de la corona y la facilidad de conocer directamente la situación del reino. Esta relativa movilidad social se estrecha más cuando se establecen relaciones de parentesco: su padre, el gallego don Vicente de Nariño y Vásquez, había servido al Conde de Montijo en Madrid, es el Contador Real de las Cajas en Santafé desde 1751, contrae matrimonio en Santafé de Bogotá con doña Catalina Álvarez del Casal, hija del Fiscal de la Real Audiencia de Santafé en 1736 y antiguo catedrático de Salamanca, el abogado madrileño Manuel de Bernardo Álvarez. El 27 de marzo de 1785 Nariño se casa con Magdalena Ortega y Mesa, hija de José Ignacio de Ortega y Gómez de Salazar, administrador de la Renta Real de Aguardientes. 76 Archivo Nariño, Tomo I, 1727-1795, pg., 51. 77 Ibíd., pg., 93. 75 47 desempeñó como Tesorero de Diezmos del arzobispado78, entre otros cargos; funciones que acompañó a la par con la exportación de Quina entre 1792-179479. La formación intelectual de Antonio Nariño fue, según opinión de muchos de sus biógrafos, principalmente el resultado de su avidez lectora en los años de juventud, y del continuo trasegar de librero; heredero de casi un centenar de libros dejados por su padre Vicente Nariño en el testamento de 177880. De este conjunto de libros llama la atención la variedad de autores entre antiguos y contemporáneos, por ejemplo, entre estos últimos está la presencia de la corriente ilustrada católica en figuras como Feijoó. Durante el embargo de los bienes de Nariño en 1794 la biblioteca heredada de su padre aparece con 700 títulos para un total de 1874 volúmenes81. Paralelo a su actividad pública como Alcalde Ordinario, Antonio Nariño, comenzó su inquietud de construir espacios convergentes, así se refiere en una carta fechada el 15 de enero de 1788 escrita a José Celestino Mutis, en la que le expresa: “...se me ha entorpecido con la ocupación de la vara, el pensamiento que tenía de tener en casa una especie de tertulia o junta de amigos de genio y fuésemos adelantando algunas ideas, que con el tiempo pudiera ser de alguna utilidad, pero veremos en adelante”82. 78 79 80 81 82 Ibíd., pg., 103. Ibíd., pg., 177. Ibíd., págs. 46 - 48. Ibíd., págs. 239 - 264. Ibíd., pg., 78. 48 La referencia a una “junta de amigos de genio” marca el carácter minoritario, de élite, pues, sólo ingresa quien hace parte de la cultura letrada, con un objetivo: adelantar ideas de utilidad; aspecto que es reiterado en una carta no fechada y encontrada en el momento de embargar sus bienes en 1794: “Me ocurre el pensamiento de establecer en esta ciudad una suscripción de literatos, a ejemplo de las que hay en algunos casinos de Venecia; ésta se reduce a que los suscriptores se junten en una pieza cómoda y sacado los gastos de luces, etc., la restante se emplea en pedir un ejemplar de los mejores diarios, gacetas extranjeras, los diarios enciclopédicos y demás papeles de esta naturaleza, según la cantidad de la suscripción. A determinadas horas se juntan, se leen los papeles, se critica y se conversa sobre aquellos asuntos, de modo que se pueden pasar un par de horas divertidas y con utilidad. Pueden entrar don José María Lozano, don José Antonio Ricaurte, don José Luis Azuola, don Luis Azuola, don Juan Esteban Ricaurte, don Francisco Zea, don Francisco Tovar, don Joaquín Camacho, el doctor Iriarte”83. En la cita podemos ver un grupo muy reducido de letrados impactados por la Ilustración a través del autodidactismo, el viaje de estudios, el comercio y la circulación de libros, el cambio epistolar y las nuevas prácticas de la lectura y la escritura. Hace referencia Nariño al Arcano Sublime de la Filantropía; círculo literario con vigencia entre 1789-1794, aparece decorada con frases y citas de personajes como: Cicerón, Demóstenes, William Pitt, Tácito, Raynal, Newton, Platón, Franklin, Sócrates, Rousseau, 83 Ibíd., pg. 230. 49 Plinio, Buffon, Xenofonte, Washinton, Solón y Montesquieu. Existieron otros círculos literarios de la época, entre los que también cabe resaltar El Buen Gusto, organizado por Doña Manuela Sanz de Santamaría y Prieto, esposa del abogado de la real Audiencia, don Francisco González Manrique del Frago y Bonis, y la Tertulia Eutropélica, la de los goces discretos y apacibles, de Manuel del Socorro Rodríguez84. Con base en lo anterior -y solo a modo de ejemplo, aunque se podrían reseñar otros personajes como es el caso de José Ignacio de Pombo85-, es que hay un pequeño grupo de intelectuales, afirma Renán Silva, que evolucionaron en la dirección de una posición moderna, pero en el marco de una sociedad que seguía siendo tradicional, incluso desde el punto de vista de su sistema cultural. Un grupo de ilustrados locales que desempañaron un papel de intermediación cultural que dan “lugar a un tipo de reclamo burocrático en términos de saber”86, en tal sentido, es significativa la opinión de Vargas cuando afirma: “debían nombrarse para Virreyes de América unos sujetos de conocida aplicación y luces en materia de economía política, y teñido con algunos rasgos de filosofía”87. Rasgos de filosofía que evocan las características del pensamiento ilustrado: un marcado espíritu de 84 Acá debe recordarse también que en diciembre de 1793 Nariño instala en Santa Fe la Imprenta Patriótica, siendo la tercera en llegar al Nuevo Reino; la imprenta como negocio adicional para Nariño significa la incorporación a la incipiente industria editorial del virreinato, publicando impresos de importancia, entre ellos se destaca los Derechos del Hombre y del Ciudadano, que le van a acarrear varios problemas. 85 José Ignacio de Pombo, Comercio y contrabando en Cartagena de Indias, 2 de junio de 1800, Bogotá, Serie breve, Nueva biblioteca de cultura, Colcultura, 1986. 86 Renán Silva, Los ilustrados de Nueva Granada 1760-1808, pg., 578. 87 Pedro Fermín de Vargas, Pensamientos Políticos. Siglo XVII-Siglo XVIII, pg., 112. 50 filantropía, el afán reformista de los asuntos materiales, al recto criterio de la razón, el optimismo universal, el utilitarismo, el liberalismo, entre otros. 51 CAPÍTULO 2: OPINIÓN PÚBLICA E ILUSTRACIÓN 52 OPINIÓN PÚBLICA E ILUSTRACIÓN “El espíritu del siglo es propenso a la ilustración, a la humanidad, a la filosofía…” (Papel Periódico de Santafé de Bogotá, número 24, julio de 1791). “… la raza humana se ilustrará, las naciones conocerán sus verdaderos intereses, una inmensidad de rayos esparcidos, formarán algún día una masa inmensa de luz…, ilustrará los espíritus” (Antonio Nariño, 1795). El presente capítulo aborda una ruta de lo general a lo particular; inicia con una caracterización general de la Ilustración en Europa, reconociendo en ella el utillaje ideológico renovado que permitió la modernización de la cultura y la reforma social, acotando también lo peculiar de la política en el siglo de las luces; acto seguido, se enlaza con las reformas borbónicas, cuyo matiz ilustrado afecta los diversos aspectos de la vida colonial; termina el capítulo con dos acápites que se proponen horadar la veta de la opinión pública ilustrada desde dos lugares: señala, grosso modo, los marcos de referencia conceptuales por los que ha transitado la opinión pública, hasta arribar a la obra escrita de Vargas. 53 2.1. LA ILUSTRACIÓN 2.1.1. Caracterización general de la Ilustración Una primera acepción del término Ilustración procede de un grabado en cobre realizado por el artista alemán del siglo XVIII, Daniel Chodowiecki, el cual es descrito por Ulrico Im Hof de la siguiente manera: “En primer término de la imagen, tras un caminante y un jinete, un carro de carga se dirige por un camino solitario, envuelto en las sombras de un oscuro bosque, hacia el recinto de un castillo, del que tan sólo una torre pequeña y otra algo mayor asoman por entre las copas de los árboles. El recinto ya está bañado en una luz intensa, procedente del sol naciente entre la cordillera que se alza a lo lejos; un sol matutino, que adentra sus rayos en un cielo aún crepuscular y lucha por disipar el velo de niebla que todavía acecha tras el castillo”88 De acuerdo a esta descripción, para el siglo XVIII el concepto de la luz cobra un nuevo e importante significado. Ahora la luz se menciona cada vez que se habla de la razón, libertad o dicha. La luz queda reflejada en los términos con que se denomina este siglo. Se tiene que el siglo XVIII en la historia cultural de Europa fue el siglo de las Luces, la razón, de la filosofía y la Enciclopedia. Los focos de este movimiento cultural e intelectual se dan inicialmente en Inglaterra y Francia, para luego expandir su haz de luz sobre el resto del continente; con ambas vertientes se llegará a comprender la actitud crítica que asumen 88 Ulrico Im Hof, La Europa de la ilustración, Barcelona, Grupo Grijalbo-Mondadori, 1993, pg., 9. 54 los pensadores de la época para plantear reformas en el orden económico, social, político, cultural y religioso, las cuales le proporcionarían al hombre moderno el progreso material y espiritual. Desde el punto de vista filosófico, uno de los asuntos que trata de resolver dicho siglo es el método de la filosofía, es decir, no volviendo al Discurso del método de Descartes, sino a las Reglas para filosofar de Isaac Newton; es decir, el camino ya no era la deducción, sino el análisis. Emmanuel Kant, en 1784 da respuesta a la pregunta ¿Qué es la Ilustración? (¿was ist Aufklärung?), a la cual dice: “La Ilustración es la salida del hombre de su condición de menor de edad de la cual él mismo es culpable. La minoría de edad es la incapacidad de servirse de su propio entendimiento sin la dirección de otro.”89 Kant, pone al hombre como el único responsable, frente a las posibilidades de adquirir nuevos conocimientos, posibilidades que deben superar el tedio, la apatía, el desgano y el aburrimiento producido por la acción de adquirir nuevos saberes. Ahora bien, a fin de que la Ilustración sea una realidad, la libertad debe estar enmarcada en las posibilidades de hacer un uso público de la propia razón, en cualquier dominio afirma Kant. Si las luces era el espíritu del siglo, la libertad fue su alma; es la emancipación, no solo del hombre, por la que aboga Kant -cuyo rasgo es distintivo de la Ilustración- sino de una clase, la burguesía, la cual adquiere la mayoría de edad. 89 Emmanuel Kant, Respuesta a la pregunta ¿Qué es la Ilustración?, págs. 25-37. 55 Para los propósitos del presente trabajo monográfico, la perspectiva con la que se asume la Ilustración está justamente puesta en reconocerla como un movimiento intelectual, cuyos signos identificativos están puestos en un utillaje ideológico renovado: razón, naturaleza, progreso y felicidad, con los cuales se “trata de conseguir la modernización de la cultura y la reforma de la sociedad”90. Para Ernst Cassirer la palabra que mejor designa a la época es el de puro intelectualismo, que se aferra a la primacía de lo intelectual91. Veamos, entonces, los conceptos operativos y/o utillaje ideológico que dirigen el proceso de creación intelectual. 2.1.1.1. La razón Para los pensadores del siglo XVIII la razón era entendida como un principio del mundo espiritual, en tanto que instrumento de trabajo intelectual, adecuado a los hechos que le son accesibles. Los aportes que se hacen a dicho concepto están más cercanos a los sistemas metafísicos del siglo XVII con Descartes, Malebranche, Spinoza y Leibniz, para quienes la razón es “... la región de las “verdades eternas”, verdades comunes al espíritu humano y divino”92. En tanto que para el siglo XVIII, la razón adquiere un sentido nuevo, no de posesión, sino una forma determinada de adquisición93. 90 Carlos Martínez Shaw, El siglo de las Luces, pg., 6. Ernst Cassirer, Filosofía de la Ilustración, pg, 188. En el mismo sentido anota Alfred Cobran cuando afirma que: “Le siècle des lumières no comenzó en 1700 ni terminó en 1800, ni su historia intelectual fue sincrónica en toda Europa, y no digamos en todo el mundo. Si preguntamos en que consistió, la respuesta obligada será que consistió, sobre todo en una actitud intelectual”. En: Alfred Cobran, El siglo XVIII, pg., 9. 92 Ibíd, pg. 29. 93 Al respecto comenta Cassirer: “No es la tesorería del espíritu en la que se guarda como moneda acuñada, sino más bien la fuerza espiritual radical que nos conduce al descubrimiento de la verdad y a su 91 56 Ahora bien, el método favorito de la razón es el análisis, no parte de principios a priori, sino que se apega a lo real. Mediante el análisis, la razón cumple una doble labor: distingue sus elementos y luego los colecciona, para pasar luego a compararlos, descubrir los lazos que los unen y derivar de ellos leyes. Con ambos elementos: conceptual y metodológico, los aletófilos (amigos de la verdad) contribuyen a establecer el reinado de la Ilustración a partir de la publicación de obras como por ejemplo el Diccionario Histórico y Crítico publicado en 1697, del filósofo protestante calvinista francés Pierre Bayle. Diccionario que ocuparía un puesto de honor en las bibliotecas privadas de Europa, e incluso en las del Nuevo Reino de Granada 94. El italiano Giambatista Vico, publicó entre 1728 y 1730 su obra Nueva ciencia, en la que “... desarrolló una teoría cíclica de las civilizaciones basada en la filosofía y la filología”95. En Alemania, Christian Wolff obtuvo éxito, cuando en 1712 publica su primer gran libro Pensamientos racionales sobre las fuerzas del entendimiento humano y sobre su buen uso en el conocimiento de la sabiduría, que con el solo título impregna todos los pensamientos sobre Dios, el mundo y el hombre con un sentido estrictamente racional; también es conocido Christian Wolff por sus escritos de matemática; en 1747 aparece impresa en París su obra titulada Curso de matemáticas. determinación y garantía”, en, Ernst Cassirer, pg, 29. Ver también en, Paul Hazard, El pensamiento europeo en el siglo XVIII, Madrid, Ediciones Guadarrama, S.L., 1958, pg, 50. 94 Cfr. Eduardo Ruiz Martínez, La librería de Nariño y los derechos del hombre, pg., 346. 95 Cfr. Robert Shackleton, Capítulo VIII, La Ilustración. El mundo de las Ideas, pg., 272; en, El siglo XVIII en la época de la Ilustración, España, Editorial Labor, S.A., 2ª edición 1974. 57 En 1690, bajo el titulo, Ensayo sobre el entendimiento humano se da a conocer la obra del ingles John Locke; más tarde, dicha obra será difundida en Europa gracias a la traducción francesa hecha por Pierre Coste en 1700. Locke, en su texto propone una nueva orientación del pensamiento al renunciar a lo incognoscible, argumenta que el mundo es posible de ser estudiado partiendo del método experimental. De Locke es también la idea de que no hay nada innato en el alma. Las ideas abstractas, la razón misma, son el resultado de las sensaciones que esta registra y de la labor que ejerce sobre sí misma. Con dichas apreciaciones Locke traza la fuente del empirismo. 2.1.1.2. La naturaleza La conquista de las ciencias naturales se convirtió en el siglo XVIII en una verdadera “fiebre de la Ilustración”, en la que tanto botánicos, matemáticos, químicos y naturalistas en general, subieron al primer plano en el interés intelectual. Ellos opinaban que la Ilustración centralizada en la razón y en la ciencia, libraría a la humanidad de toda vinculación espiritual y de todos los valores antiguos y tradicionales. La ciencia se consideró como el único camino para llegar al conocimiento verdadero y al progreso de la sociedad; así como la panacea para la solución de todos los males humanos. Y en la misma forma, la única que sería capaz de arrebatarle los misterios y secretos a la naturaleza. Si la ciencia había revelado la acción de las leyes naturales en el mundo físico como lo había demostrado Isaac Newton, podrían descubrirse también leyes similares en el mundo social y cultural. Esta acción fue emprendida en las academias desde el siglo XVIII, cuando 58 en Inglaterra se crea la Royal Society en 1660, en la que se centran las labores científiconaturales. Éste movimiento se traslada a Francia donde encuentra un punto de apoyo en la Academia de Ciencias, fundada en 1666 por Jean-Baptiste Colbert, quien fuera ministro del rey XIV y fundador del Colbertismo. El mundo intelectual ilustrado canaliza sus investigaciones hacia la naturaleza; en la que los periódicos difunden publicaciones científicas, y las academias abren sus puertas de par en par. Siendo ellas, la Academia de Berlín, vivificada por Federico II en 1744; la Academia de San Petersburgo, fundada en 1725; la Academia de Estocolmo, fundada en 1739; la Real Sociedad de Copenhague, fundada en 1745; mientras que otras mantienen su tradición, como es el caso del Instituto de Bolonia, la Academia de Ciencias de París y la Royal Society de Londres. Los efectos de esta nueva atmósfera dan nacimiento al sabio de laboratorio; se vive la epopeya de la experimentación. Aparece entonces, la república ideal de los hombres de ciencia, europeos enaltecidos por el poder que confiere el saber: en astronomía la línea de los Cassini; en geología, Johann Gottlob Lehman y Horace Bénédict de Saussure; en botánica, Carlos de Linneo y los primeros de los cinco Jussieu; en entomología, René-Antoine Ferchault de Réaumur, Charles Bonnet; en física, Guillermo-Jacobo S¨Gravesande, Leonardo Euler, Alessandro Volta; en fisiología, Hermann Boerhave, Friedrich Hoffmann, Albert von Haller, GasparFriedrich Wolff, Lazzaro Spallanzani, Georg-Ernst Sthal, Joseph Priestley, CarlosGuillermo Scheele. Desde el Nuevo Mundo, en Filadelfia, Benjamín Franklin había 59 arrebatado el rayo a los dioses. En el Nuevo Reino de Granada, el aprendiz Francisco José de Caldas, formularía el principio que constituye el fundamento de la hipsometría96. Uno de los más representativos científicos de la época fue el naturalista francés GeorgesLouis Leclerc, Conde de Buffon. Su importancia radica en ser continuador del dilema planteado por el matemático y astrónomo Pierre Luois Maupertuis en sus obras Ensayo de Cosmología y el Ensayo sobre la formación de los cuerpos organizados en los que explica que “Los elementos de la materia tienden a organizarse en formas vivientes que no se realizan de modo duradero sino después de numerosos tanteos y fracasos; únicamente han subsistido las combinaciones acertadas, dándonos hoy la ilusión de una finalidad”97; con este mismo ánimo concebirá Georges-Louis Leclerc su Historia Natural. Con el espíritu de la ciencia moderna, viajan figuras europeas a otros territorios, llevando consigo un nuevo saber. A las colonias americanas98, cuyo espíritu ilustrado ha hecho eco en una pequeña élite, desde Europa llegaran viajeros deseosos de conocimiento, Alejandro Von Humboldt y su acompañante, el famoso botánico y médico francés Aimé Jacques Alexandre Goujaud Bonpland, quienes tras una estadía de cinco años elaboraron interesantes estudios en botánica, se convierten en un gran ejemplo. En el Nuevo Reino de 96 Alfredo D. Bateman, Francisco José de Caldas, síntesis biográfica, Bogotá, Editorial Kelly, 1969 pg., 26. 97 Roland Desne, La filosofía francesa en el siglo XVIII, en, Francois Châtelet, Historia de la filosofía (dirección), Madrid, Espasa-Calpe S.A., 1976, Tomo II, Cuarta Parte, pg., 268. 98 Las colonias americanas, no solo se constituyen en objeto de estudio para los científicos de la época, sino también en objeto de polémicas, en la que cabe señalar la llevada a cabo por Buffon y De Pauw; al respecto ver: Antonello Gerbi, La disputa del Nuevo Mundo. Historia de una polémica 1750-1900, México, Fondo de Cultura Económica, 1960. 60 Granada el médico español José Celestino Mutis se constituye en figura del conocimiento científico, concretado en la Expedición Botánica, su pensamiento ha de influir en la juventud criolla99, del cual aprehende Fermín de Vargas. 2.1.1.3. El progreso y la felicidad El concepto de progreso es usado, especialmente en el mundo moderno, para sustentar la esperanza en un futuro caracterizado por la libertad, la igualdad y la justicia individual. Según Robert Nisbet la idea de progreso tiene cinco premisas: la fe en el valor del pasado; la convicción de que la civilización occidental es noble y superior a las otras; la aceptación del valor del crecimiento económico y los adelantos tecnológicos; la fe en la razón y en el conocimiento científico; la fe en la importancia intrínseca, en el valor maravilloso de la vida en el universo100. Específicamente, para el siglo XVIII se desarrollan varios aspectos nuevos de la fe en el progreso: por ejemplo -señala Jorge Orlando Melo- la idea de que los individuos tienden inevitablemente a buscar su propio mejoramiento; la confianza en que el progreso es un proceso irresistible e inevitable. Al respecto Francis Bacon y Fontenelle crearon las bases para los argumentos del siglo XVIII, al afirmar que el conocimiento, la ciencia y sus aplicaciones técnicas avanzan en forma indefinida y necesaria. Otros pensadores como el 99 Para una mejor comprensión del pensamiento científico mutisiano ver: Pensamiento científico y filosófico de José Celestino Mutis. Recopilación y selección de Guillermo Hernández de Alba; Ediciones Fondo de Cultura Cafetero, 1960. 100 Cfr. Robert Nisbet, Historia de la idea de progreso, Barcelona, Gedisa Editorial, 1991, pg., 438. 61 Abate de Saint Pierre, Turgot y Condorcet en Francia, entre otros, desarrollaron estas ideas, las cuales relacionan con los términos; razón, palabra y progreso indeterminado101. Para la mayoría de los ilustrados del siglo XVIII, la felicidad es el resultado directo del saber, de ahí entonces que cuanto más saber puede archivarse para poner luego en circulación, más felicidad se puede alcanzar, era tal el espíritu que, por ejemplo, embriagó el proyecto de la Enciclopedia102. Con el principado de Carlos III, España adelanta reformas, en dicho contexto, el concepto de progreso, en palabras de Manuel Suarez: “se convierte en un singular colectivo; describe no ya los avances en éste o aquel campo científico o técnico, sino en una categoría que remite a su universalidad, a la Humanidad, primero, y a la Historia, más tarde”103. 2.1.2. Reflexiones sobre la política en el Siglo de las Luces Una de las directrices básicas del siglo XVIII, en tanto el concepto de naturaleza adquiere más extensión y fuerza, fue el apego a la libertad política; en dicho siglo todas las libertades 101 Jorge Orlando Melo, La idea del progreso en el siglo XIX, ilusiones y desencantos, 1780-1930, XVI Congreso de colombianistas, Charlottesville, 6 de agosto de 2008, pg., 2 (www.jorgeorlandomelo.com). También ver los trabajos de: Paul Hazard, El pensamiento europeo en el siglo XVIII, Madrid, Ediciones Guadarrama, S.L. 1958, pg, 463. También en: Ernst Cassirer, Filosofía de la Ilustración. 102 Durante el siglo XVIII aparecieron obras de carácter general que pretendían cubrir enteramente los diferentes campos del saber. La más importante de estas obras fue la Enciclopedia; nacida de un modelo inglés, adquiere su forma definitiva en París El primer tomo de la Encyclopédie francesa apareció en 1751, hecho que marcaría su vinculación al movimiento filosófico; con un prefacio de D´Alembert, Discurso Preliminar, el cual se constituye en una de las grandes tesis del siglo XVIII. D´Alembert, en su Discurso demuestra que la Encyclopédie encaja en la trama de la historia humana, que sus protagonistas y sus enemigos siguen la misma línea, que una teoría de progreso puede ser piedra de toque para la historia cultural del mundo moderno. 103 Manuel Suárez Cortina, La rendición del pueblo: la cultura progresista en la España del liberal. España, Servicio de publicaciones de la Universidad de Cantabria, 2006, pg., 18. 62 (ser libre de pensar, de elegir la religión, libertad de la navegación, del comercio, de la industria, etc.) se difunden y armonizan en la imagen del Estado liberal; Estado que es representado por Inglaterra, quien consiguió conjuntamente el poder y la felicidad con una constitución donde se establecía la separación de los poderes en ejecutivo, legislativo y judicial, al que Montesquieu mostró, en los capítulos del Espíritu de las leyes, como el mejor sistema de gobierno. En la Europa continental el despotismo cambia de sentido, adquiere el adjetivo del que se vanaglorian los monarcas: el despotismo ilustrado -como se verá más adelante-, una forma de gobernar que no tiene nada que ver con las constituciones o el equilibrio de los poderes. Los déspotas ilustrados luchaban contra los privilegios, emprendieron una amplia reforma en la que los rastros del feudalismo no fueran visibles, eran partidarios del progreso aplicando medidas económicas para favorecer la prosperidad de los pueblos y las Luces fueron útiles para el esplendor de su reinado. A su vez, para comprender los efectos de este esplendor, se desarrolla en el orden de las ideas políticas el concepto ilustrado de derecho natural. 2.1.2.1. El derecho natural Uno de los rasgos fundamentales de la filosofía de las Luces es su recurrencia a los problemas esenciales de la humanidad; así, vuelve con su aliento restaurador sobre la teoría del derecho. Su enlace más antiguo parte de Platón, quien había esbozado la cuestión fundamental de la relación entre el derecho y la fuerza; más que entrar en consideraciones 63 del derecho histórico. La Ilustración vuelve con insistencia al “derecho que ha nacido con nosotros”. Como todavía no existía una sociología definida y constituida, los pensadores recurrieron al acumulado de la ciencia social más desarrollada hasta entonces, la ciencia jurídica, y dentro de ella la reflexión puesta al día por la escolástica renovada sobre el derecho natural. En el siglo XVII, el concepto de ley natural es el eje de todo el pensamiento político. Manteniendo en su esencia el concepto tradicional de derecho natural, es decir, la existencia de un orden objetivo, no creado por el hombre, que puede ser conocido por la razón, podemos identificar dos grandes concepciones claves de la cultura del Renacimiento: el secularismo, que en el ámbito intelectual está impulsado por el retroceso de las controversias religiosas y el avance de las ciencias, implica que ahora la autonomía de la razón es absoluta; el otro concepto es el individualismo, implica que se colocan en primer lugar los aspectos subjetivos, individuales, respondiendo a la mayor valoración del ser humano individual. Esto significa que nace la idea de derecho subjetivo, visto como la facultad para obrar con libertad104. Entre los principales representantes del derecho natural se encuentran Hugo Croccio, para quien la ciencia del derecho pertenece a las disciplinas que dependen de las definiciones, de las demostraciones rigurosamente lógicas. Para Johann Gottlieb Heinecke, en latín Heineccius, la unión del derecho natural y la jurisprudencia se constituía en un principio de 104 Cfr. Paul Hazard, El pensamiento europeo en el siglo XVIII, pg., 194 ss. 64 enseñanza; así, se podría presentar la pléyade de pensadores del derecho natural, quienes se apoyan en las teorías propuestas por Montesquieu. Una de las figuras políticas modernas más importantes del pensamiento liberal del siglo de las Luces lo constituyó el magistrado parlamentario francés Charles Louis Secondat, Barón de la Bráde y de Montesquieu. Como buen philosophe ilustrado del siglo XVIII escribió varios discursos: Las causas de Eco y Las glándulas renales (1718), El peso del cuerpo, La causa de la transparencia de Gnide (1720), unas Observaciones sobre la Historia Natural (1721) y Le Temple de Gnide (1725). En 1748 se publicaron en Ginebra dos importantes volúmenes sobre teoría política: El Espíritu de las leyes, veintisiete años después de las Cartas Persas, en las que se identifican las mismas preocupaciones y principios generales. El Espíritu de las leyes -incluido en el índice de los libros Prohibidos- marca un hito en la historia del pensamiento liberal, en la medida en que figuran en ellos aspectos como la tolerancia religiosa, libertad política y el principio de la ley. Los dos temas que se constituyen en novedad, a partir del Espíritu de las leyes, se refieren al establecimiento y defensa que hace Montesquieu de la separación entre los poderes legislativo, ejecutivo y judicial, basándose en la constitución inglesa. Su propósito no se limita a distinguir técnicamente las principales funciones del Estado, algo que ya había hecho Aristóteles en La Política dos mil años antes. Ahora Montesquieu identifica esas mismas tres clásicas funciones estatales para desarrollar su teoría del gobierno moderado, el único que puede garantizar la libertad de los ciudadanos. Un segundo tema que expone 65 Montesquieu se refiere a la teoría del clima, de cómo su influencia moldea las sociedades humanas; es uno de los primeros pensadores políticos en señalar la relación existente entre la forma de Estado y las leyes de un país con el clima y con la naturaleza del suelo. Junto a estos nuevos hechos, y con los avances del derecho natural, los escritores de la Ilustración proponen circunscribir el ámbito de la política como ámbito autónomo de conocimiento, lo cual implicaba un combate contra las doctrinas teocráticas; de otro lado, se propone fundar la ley sobre principios y derechos eternos, accesibles a la razón, combate que se librará contra los teóricos de la razón de Estado, Thomas Hobbes o Nicolás Maquiavelo. No obstante, ante las condiciones concretas de la vida política, se plantean otras concepciones, distintas al liberalismo político propuesto por Montesquieu. Así, los partidarios de la fisiocracia (“gobierno de la naturaleza”) conciliarán el liberalismo económico absoluto (laissez faire, laissez passer) con un autoritarismo político. En efecto, hacia la mitad del siglo, se producía un cambio en la economía política, en la que al mercantilismo iba a sucederle la fisiocracia. 2.1.2.2. La monarquía absoluta en Europa Entre las instituciones políticas de Europa en el siglo XVIII la forma predominante de gobierno fue la monarquía absoluta, en la que la autoridad real se destacó sobre los demás estamentos. El absolutismo era uno de los elementos mayores del Antiguo Régimen; el absolutismo se manifestó en fases no coincidentes en el tiempo y nunca se realizó en forma 66 pura; aunque lo esencial sigue siendo el conjunto de factores que llevaron a la formación de los diferentes absolutismos105. Los gobiernos monárquicos, republicanos o aristocráticos que se dieron en el siglo XVIII tenían objetivos generales en común: conservar las fronteras del Estado, extenderlas, si era posible, mediante la diplomacia o la guerra; mantener el orden interno, y proteger a la Iglesia establecida; naturalmente estos objetivos variaban de un gobierno a otro. En Gran Bretaña, por ejemplo, aunque preocupada por la expansión ultramarina podía, debido a su posición insular y a sus fronteras naturales, considerar la formación de un ejército permanente como un lujo innecesario. En otro campo, para los gobernantes de España y del Imperio de los Habsburgo, la defensa de la religión del Estado era un tema de más seria preocupación que para los gobernantes de Prusia, Rusia o Inglaterra. Pero, fueran cuales fueran las prioridades, los dirigentes de todos los Estados sólo podían llevar a cabo sus tareas y cubrir sus objetivos con la ayuda de un equipo permanente de servidores, funcionarios y burócratas, de cuya lealtad dependían y cuya continuidad en el cargo estaba al margen de todas las conmociones políticas. La selección de estos servidores dependía en parte de las preferencias personales de los monarcas, que naturalmente buscaban personas suficientemente cultas y capaces de realizar sus deseos. Los propósitos y ambiciones de los monarcas y administradores del siglo XVIII nunca se realizaron por completo, las limitaciones vinieron impuestas por una combinación de 105 Cfr. Heinz Duchhardt, La época del absolutismo, España, Alianza Editorial, S.A., 1992. 67 factores geográficos, históricos, tradicionales y regionales. Sin embargo, nada permaneció inmóvil y se hicieron reformas, sobre todo durante la última mitad del siglo, con una serie de gobernantes denominados déspotas ilustrados, que si no encontraron soluciones para los problemas de la época, al menos dejaron un cierto legado para la actuación de los constructores de Estados posteriores. 2.1.2.3. El despotismo ilustrado A la segunda mitad del siglo XVIII pertenecen una serie de gobernantes que han recibido la denominación de “déspotas ilustrados”. Un monarca ilustrado es quien gobernó de acuerdo con los principios filosóficos del siglo XVIII o, al menos, el que hubiera demostrado una preocupación especial por el bienestar o la felicidad de sus súbditos. Con respecto al despotismo, se utiliza para algún propósito especial, como fortalecer a la monarquía contra el desorden interior. Por ello, si se emplea el término, parece razonable aplicarlo a los gobernantes que se ocuparon de modernizar la administración y fortalecer la monarquía a expensas de rivales como la Iglesia, la aristocracia o los estados provinciales, y manifestaron una preocupación mayor por el bienestar de sus súbditos. Hubo Estados en Europa que pudieron renunciar al experimento del despotismo ilustrado debido a su vigor económico y a su capacidad estructural de maniobrabilidad para las reformas. Otros, principalmente por faltarles el impulso del soberano o porque éste no llego a fructificar, no encontraron la fuerza interior para acometer con energía un programa de 68 reformas de aplicación inaplazable y fueron cayendo en una crisis estatal de autoridad cada vez más profunda106. Los monarcas que con más frecuencia han recibido el apelativo de déspotas ilustrados han sido Federico el Grande y Catalina II de Rusia, ambos eran ilustrados en el sentido de que habían leído las obras de los filósofos franceses y se enorgullecían de ser sus discípulos; en Portugal, José I confió el gobierno después de 1755 al marqués de Pombal, quien lo gobernó como un dictador durante los veintidós años siguientes. Otro reformador principesco fue Carlos III de España, después de ser el rey de las Dos Sicilias desde 1735, ocupó el trono español en 1759, y con la ayuda del conde de Aranda, Pedro de Campomanes y Floridablanca, llevó a cabo diversas reformas, aunque limitadas: entre ellas se tienen, la construcción de carreteras y canales, el impulso a la industria y las artes y la fundación del Banco de San Carlos en Barcelona. También expulsó a los jesuitas e intentó terminar con la mendicidad estableciendo casas de trabajo y escuelas vacacionales107. Pero, es en el terreno de las reformas sociales donde con más gusto se movían los soberanos ilustrados; se presentaba una especial inclinación por la agricultura, dadas las fallas detectadas en la estructura de la economía campesina, y de otro lado, del gran movimiento del fisiocratismo, entonces de moda. Su deseo fue suprimir la servidumbre campesina o reducir, al menos, sus obligaciones de servicio. Otro interés era adelantar 106 Ibíd., pg. 209 ss. Para el caso de España ver: Richard Herr, España y la revolución del siglo XVII, Madrid, Aguilar, 1964, pg, 62. 107 69 reformas sociales, donde se aprecia una mejora de la infraestructura en el ámbito de la asistencia social, plasmada en la erección de hospitales, orfanatos y asilos. Pero, definitivamente, donde más éxito tuvo el despotismo ilustrado fue en la difusión de la educación y en el establecimiento de condiciones institucionales para el aumento de oportunidades de formación. En este terreno fueron especialmente intensos los impulsos dados por la Ilustración literaria y filosófica, cuyo sentido pedagógico siguió siendo por mucho tiempo el predominante. En el ámbito de la escuela elemental hay notable incremento del grado de alfabetización. En la universidad se fomentó la enseñanza de disciplinas de aplicación útil, como la medicina, o en su caso se fundaron donde no existían, de acuerdo con la orientación fundamental del absolutismo ilustrado, utilitario y tendente a la práctica. Un efecto concomitante de la disponibilidad de los príncipes ilustrados para las reformas fue la formación de un estamento de literatos y periodistas, provisto –como señala Heinz Duchhard- de un vocabulario “nacional patriótico” que daba a la conciencia política un acento “nacional”108. 2.1.2.4. La teoría del contrato social La teoría del contrato social basa su importancia, no en su discutible historicidad, “sino su valor lógico en cuanto explicación hipotética de los fundamentos de la sociedad 108 Ibíd., pg., 200. 70 política”109, lo cual es válido para todas las culturas que han construido formas de gobierno, desde los griegos hasta el siglo XVIII. En términos generales, la doctrina del contrato social puede ser entendida como una manera de expresar dos ideas. De un lado, la idea de que es la voluntad humana, y no la fuerza, la base de la legitimidad de un gobierno, y de otro, la idea de que el derecho y no el mero poder, es la base del orden político. Estas dos concepciones se hallan explícitas en las diferentes teorías del contrato social, las cuales a su vez, se apoyan sobre el cimiento que proporcionan dos valores políticos esenciales: la libertad y la justicia110. Ahora bien, tanto las ideas centrales del contrato social, como los dos valores que se expresan en él, confieren una racionalidad; es decir, se concibe el establecimiento del orden social y político sobre una base racional que se opone al predominio de la fuerza en los asuntos políticos. La percepción de la evolución del concepto de contrato social se encuentra en la apreciación temporal entre 1651, fecha de publicación del Leviathan de Thomas Hobbes, y en 1762 año en que Juan Jacobo Rousseau publica el Contrato Social. 109 Carlos E. Miranda, La idea del contrato social en la tradición inglesa (selección de textos), Departamento de Economía, Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas, Universidad de Chile, 1987, pg, 3. 110 “La libertad, en cuanto es la voluntad de un grupo de individuos que deciden hacer un pacto con el fin de constituir una sociedad lo que legitima la autoridad que rige a esa sociedad; y en segundo lugar la justicia, en cuanto al orden al que toda sociedad aspira debe estar basado en el derecho que surge del contrato mismo”. Cfr. Carlos E. Miranda, La idea del contrato social en la tradición inglesa, pg., 4. 71 Thomas Hobbes, el más sobresaliente filósofo político de la época moderna, escribe varias obras políticas que ayudan a la configuración del Estado moderno, algunas de ellas son: Los elementos de la ley natural y política, publicada en 1640; De cive, publicada entre 1642 y 1647; Leviatán, en 1651. Para el caso del contrato social, Hobbes lo propone como un puro contrato de sumisión, en el que el poder estatal es ilimitado111. Dicha concepción se opone al principio fundamental del derecho natural; derecho al que Hugo Croccio consideraría como una determinación esencial del hombre y no como una arbitraria creación de él. Después de Hobbes, aparece John Locke con su teoría política de la monarquía constitucional expuesta en los Dos ensayos sobre el gobierno civil, publicada en 1690. Locke, tomó de Hobbes la teoría del “contrato social”, por la cual se suponía que el gobierno civil había surgido de un contrato entre el gobernante y los súbditos; pero, mientras Hobbes sostenía que el contrato significaba la entrega total de los derechos de los súbditos a la soberanía incontestable del gobernante, para Locke el contrato era un acuerdo con obligaciones mutuas: los súbditos debían respetar la soberanía del gobernante, pero éste a su vez debía respetar sus libertades y derechos de propiedad. Sobre la obra de J. J. Rousseau se han elaborado relevantes ensayos que dan cuenta de la imperativa vigencia de su doctrina; desde su aparición en la Enciclopedia, donde publicó el 111 Para Cassirer el contrato de sumisión hobbesiano se constituye en el “... primer paso que nos lleva del status naturalis al status civilis y representa la conditio sine qua non de la conservación y continuidad de este último”; en: Ernst Cassirer, Filosofía de la Ilustración, pg, 285. Ver también: Norberto Bobbio, La teoría de las formas de gobierno en la historia del pensamiento político, México, Fondo de Cultura Económica S.A., 1987. 72 Discurso sobre las artes y las letras en 1749, hasta las Meditaciones de un paseante solitario, publicadas entre 1776 y 1778, no deja de sorprender su penetrante lucidez, para comprender las diversas soluciones al problema de la condición humana112. De Rousseau sobresalen tres conceptos de su filosofía política: el estado de naturaleza, el contrato social y la voluntad general, los cuales son definidos a partir de los reparos a las teorías de Croccio y Hobbes. ¿En qué consiste la originalidad de Rousseau? Siguiendo al profesor Iván Darío Arango podemos señalar que “en haber trasladado la soberanía de la persona natural del rey a la persona moral del pueblo, y en haber sabido distinguir la soberanía popular, cuya esfera es la actividad legislativa, del gobierno y sus formas”113. Los pasos que conducen a este racionamiento en Rousseau parten de su rechazo expreso a la doctrina del appetitus societatis; en el que no se entiende el estado de naturaleza como una guerra de todos contra todos, pero sí el de una igualdad natural, donde cada uno existe para sí mismo, sin obligaciones mutuas y sin sociabilidad alguna. Toda obligación proviene de un acuerdo voluntario; esto es, que se cancela la sola voluntad particular y se persiste en la volonté générale114 de cada miembro de la comunidad, “no 112 Un interesante ensayo a la doctrina de Rousseau lo encontramos en: Tzvetan Todorov, Frágil Felicidad. Un ensayo sobre Rousseau, Barcelona, Editorial Gedisa S.A., 1986. 113 Iván Darío Arango, La originalidad de Rousseau, en, El Colombiano, Dominical, Medellín, 12 de marzo de 1995, pg, 8 y 9. 114 “Este tipo de contrato es el único que, según Rousseau, posee no sólo una fuerza coercitiva física, sino moralmente obligatoria. De esta correlación surge la estricta correlación que para Rousseau existe entre el concepto auténtico de libertad y el concepto auténtico de ley. Libertad quiere decir vinculación a una ley 73 como individuo sino como ciudadano”. La oposición entre individuo y ciudadano en Rousseau es fundamental porque hacia ella dirige “en buena medida sus críticas al pensamiento liberal de su tiempo ya que el individuo es el hombre burgués, relegado sobre la esfera privada...”115. 2.2. CARLOS III Y EL REFORMISMO BORBÓNICO Antes de cruzar el Atlántico y expandir su haz de luz sobre las colonias americanas, la Ilustración dejaría su luminosidad sobre España116. La vida y las actividades políticas, económicas, sociales y culturales de los habitantes del Nuevo Reino de Granada suceden bajo el signo de las reformas borbónicas, que en lo sucesivo afectarán los diversos aspectos de la vida colonial. El carácter común del pensamiento europeo en el siglo XVIII consistió en el reinado de la Ilustración; España, país poco permeable al pensamiento heterodoxo, con la apertura a nuevas ideas provenientes del otro lado de los Pirineos que desanquilosaran el estado de decadencia -avizorado desde el siglo XVII-, trae vientos de cambios. Durante el siglo XVIII aproximadamente (1700 a 1808), la nueva dinastía borbónica llevó a cabo una serie de reformas que apuntarían a rehacer la potencialidad de España en Europa y América. rigurosa e inviolable, que cada individuo establece sobre sí mismo”. Ernst Cassirer, Filosofía de la Ilustración, pg., 289. 115 Iván Darío Arango, La originalidad de Rousseau, pg, 9. 116 Metáfora que recuerda el emblema elegido por la Sociedad Económica de Amigos del país de Valladolid, en 1784, un sol cuyos rayos rompían una nube en tres partes. Significaba que la Sociedad económica “´se proponía dar las luces convenientes para disipar las sombras` que habían oscurecido agricultura, industria y artes ´por más de dos siglos`” En: Gonzalo Anes, La España Ilustrada en tiempos de Carlos III, España, Comisión nacional Carlos III y la Ilustración, Ministerio de Cultura, 1987, pg., 38. 74 La vigencia de los Borbones en España ocurre a lo largo del siglo XVIII, representada por Felipe V, Fernando VI, Carlos III, Carlos IV y Fernando VII, quienes propugnarían por una política de tendencia centralizadora en el Estado, con el establecimiento de una monarquía absoluta y de carácter reformista y centralista. Es la época del Despotismo Ilustrado 117, en el que la iniciativa y el papel protagónico correspondían a poderes centrales fuertes. España se moderniza bajo dichos preceptos durante el reinado de Carlos III. Carlos III acogió la filosofía francesa de la Ilustración; amigo de la ciencia y de las artes, gobierna a España como un verdadero déspota ilustrado entre 1759 a 1788. Durante su gestión, prescinde de los antiguos favores, a los que sustituye por ministros eficientes, restringe los privilegios locales, decreta el libre comercio con América, modifica el régimen tributario de Castilla y el de los mayorazgos, siguiendo el ejemplo centralizador de la monarquía francesa, a la que se siente fuertemente vinculado por los Pactos de Familia. Estas medidas centralizadoras, junto con el nuevo ideario ilustrado, contribuyen en mucho a que España se perfile como una potencia europea. Si en el resto de Europa la Ilustración obraba en el sentido de un cambio de mentalidad colectiva acorde con el ideal antropocéntrico del mundo, con su espíritu razonador que busca el progreso espiritual del hombre, el avance de las ciencias y el equilibrio en las 117 El Despotismo Ilustrado es un concepto político que hace referencia a una forma de gobierno, vinculada a ciertas monarquías europeas del siglo XVIII, en la que los reyes sin renunciar a su condición de soberanos absolutos trataron de aplicar algunas medidas ilustradas, de corte reformista y/o progresista. Las aportaciones del absolutismo ilustrado en España se dan sobre todo en el terreno cultural; al respecto se puede consultar en: Heinz Duchhardt, La época del absolutismo. 75 formas de gobierno; en España, la Ilustración introduce -como lo señala Jaime Vicens- una necesaria reforma educativa y social que la ponga al nivel logrado por otras naciones en el aspecto económico, científico y técnico; y de otro lado, propiciar un espíritu de crítica respecto al legado religioso de occidente concretado en la obra de la iglesia católica118. Ideas que fueron difundidas por cuatro generaciones de intelectuales: Benito Jerónimo Feijoo, Fray Enrique Flórez de Setién y Huidobro, Pedro Rodríguez de Campomanes y Gaspar Melchor de Jovellanos. Por la resonancia que tuvo el pensamiento de Feijoo en España y América, y de modo particular en el Nuevo Reino de Granada, se dedicarán unos breves párrafos; además, también es bueno considerar que la primera aproximación al concepto de opinión pública en España se le atribuye a Feijoo, quien en su obra Teatro Crítico Universal definió el concepto de “voz del pueblo” o “voz común”119. Benito Jerónimo Feijoo y Montenegro -continua Jaime Viens Vives- se llamaba a sí mismo ciudadano libre de la república de las letras, hombre enciclopédico, reformador cosmopolita y profundamente cristiano; catedrático de la Universidad de Oviedo, con estudios en Galicia, en Asturias y Salamanca, se constituye en figura sobresaliente durante los reinados de Felipe V y Fernando VI. Su curiosidad intelectual lo llevó a estar al tanto de las ideas en boga que movían al resto de Europa, curiosidad que ayudaría a su formación 118 Cfr. Jaime Viens Vives, Aproximaciones a la historia de España, Barcelona, Editorial Vicens-Vives, 7ª edición 1970, pg, 146. 119 Cfr. Ignacio Fernández Sarasola, “Opinión pública y “Libertades de expresión” en el constitucionalismo español (1726-1845), pg, 159 a 186, en, Historia Constitucional, Revista electrónica, Nº 7, septiembre de 2006, Universidad de Oviedo, http://hc.rediris.es/07/articulos/pdf/HC07.pdf. Acá es pertinente mencionar la simpatía de la que gozaba Feijoo, lo cual se puede evidenciar en la circulación que tenía en las bibliotecas. Cfr. Eduardo Ruiz Martínez, La librería de Nariño y los Derechos del Hombre. 76 para comprender la España que le toca vivir. A sus 50 años empieza a publicar una serie de ensayos con el título de Teatro crítico universal. Para el año 1739 habían aparecido 9 tomos del Teatro crítico, a los cuales se sumaron otros 5 volúmenes titulados Cartas eruditas. Las ideas de Feijoo no eran nuevas, aunque para muchos eran desconocidas, pero la novedad de ellas radicaba en el espíritu de escepticismo que destilaban, particularmente en España. La gran acogida que tuvieron se debió al grado en que se leyeron y fueron discutidas. En el abanico de ideas presentadas por Feijoo se encuentran unas lecciones que con más empeño predicó: la experimentación en la ciencia y el espíritu crítico en los asuntos intelectuales; la ciencia moderna que más alentó hacia el progreso fue la medicina. Ante las circunstancias de la decadencia española, Feijoo da vida a un nuevo estilo de pensamiento político: la crítica, la cual es definida por él como el juicio recto de lo que se debe afirmar, negar o dudar en una materia. Va a la caza de los mitos políticos del siglo XVII, valiéndose del mito como técnica. Entendiendo por “mito” la superstición y la milagrería política. La creencia irracional con que los hombres rellenan los huecos de la razón; es precisamente contra el mito político al que revolverá Feijoo su crítica implacable para restablecer la claridad de la razón. Los mitos en Feijoo son: la razón de Estado, el poder (Nicolás Maquiavelo), la tiranía (El Príncipe conquistador) y el soberano (Thomas Hobbes). 77 2.2.1. Fe en las ciencias útiles Uno de los llamados más distintivos del pensamiento español durante el siglo XVIII lo constituyen las ciencias útiles. Una nueva fe en la ciencia que sirva como instrumento para la mejora moral y material del hombre. En las ciencias útiles como la geometría, las ciencias naturales, se apoyaría la idea universal del progreso humano, y la regeneración de la España en decadencia. Tras la reconocida crisis española, el espíritu reformador que impele a los hombres del siglo está puesto en rehacerla pero por la línea de la razón, o más específicamente hacia la utilidad racional. Para sacudir el marasmo de la decadencia española, el pensamiento del siglo XVIII tendrá como común denominador la fe en las ciencias útiles, cuenta de ello lo refleja Campomanes cuando afirma: “Me parece más útil al género humano la invención de las agujas de coser que la Lógica de Aristóteles y un gran número de sus comentadores, los cuales han sido en España más comunes que las fábricas de agujas”120. Campomanes con dicha aseveración está expresando su privilegio en los conocimientos prácticos sobre los teóricos. En España, con el realce de las ciencias útiles se apoyará la idea universal de progreso, y a su vez como instrumento para la mejora moral y material del hombre. Para dar realidad al progreso material se glorificarían las artes útiles; el fomento de ellas (las labores agrícolas e 120 En: Luis Sánchez Agesta, El pensamiento político del pensamiento Ilustrado, España, Publicaciones de la Universidad de Sevilla, Colección de Bolsillo N° 75, 1979, pg, 20. 78 industriales) estarán estimuladas por los escritores políticos, quienes crean una literatura acorde a esta necesidad. Jovellanos escribe el informe sobre la ley agraria y Campomanes los Discursos sobre la industria y la Educación Popular; literatura que ayudaría a que los gobernantes tomen medidas para su fomento. A este nuevo auge de la utilidad racional vendría un enfrentamiento y crítica a los privilegios de la nobleza cortesana y ociosa121, la cual se podría emplear en estudiar y fomentar las ciencias útiles, con este fin se conciben las Sociedades Económicas122. Los adelantos materiales logrados en España se debieron a la política ilustrada de Carlos III, lo cual es comprensible gracias al apoyo brindado a las instituciones capaces de propagar las luces entre sus súbditos; tres eran particularmente importantes: Las Universidades, los Periódicos y las Sociedades de Amigos del País123. 121 Ibid., págs., 22 y 23. Campomanes fue partidario de la creación de estas instituciones, en su Discurso sobre el fomento de la industria popular deja ver su apoyo, estímulo y una crítica a la nobleza ociosa que debería comprometerse y crear “cuerpos patrióticos”, que en el pensamiento de Campomanes, eran los únicos que permitirían determinar la situación en que se encontraban las provincias, y así saber la clase de industria pertinente a cada una de ellas; la labor de las Sociedades consistiría, como señala Herr, “en fomentar la agricultura, el comercio y la industria, familiarizarse con los tratados de economía, traducir y publicar libros extranjeros e inspeccionar la enseñanza de las matemáticas y de los oficios”. Al respecto ver: Richard Herr, España y la revolución del siglo XVIII, España, Aguilar S. A. de Ediciones, 1964, pg., 130. 123 La que se interesó más directamente para la mejora económica de España fue las Sociedades de Amigos; su origen se debe a la iniciativa particular de un noble vasco Javier María Munive e Idiáquez, conde de Peñaflorida, quien en 1765 recibe licencia oficial para establecer la Sociedad Vascongada de Amigos del País. Con respecto a la Sociedad de Amigos ver: Richard Herr, España y la revolución del siglo XVIII, Capítulos IV y V. Las reformas a la educación ver también: Richard Herr, pg., 138. Para el caso de los periódicos ver también: Richard Herr, España y la revolución del siglo XVIII, pg., 152 ss. 122 79 2.2.2. Reformas a la educación Este aspecto adquiere particular interés, no solo por los efectos sobre la sociedad española, sino porque las colonias se verían también influenciadas por su radio de acción. Las labores emprendidas por las Sociedades Económicas centraban su labor en el fomento a la educación primaria y profesional para las clases carentes de oportunidades; sin embargo, la política ilustrada estaba pensada para hacer reformas a la educación universitaria. Tras la expulsión de los jesuitas en 1767124, el rumbo de la enseñanza universitaria tomaría nuevo aliento acorde con el espíritu ilustrado que enarbolaba Carlos III. En efecto, la Compañía de Jesús tenía a su cargo el Colegio Imperial de Madrid, fundado en 1625, pero para 1771 adquiere el nombre de Reales Estudios de San Isidro; en ella, se pensaba en una educación moderna, que incluyera en su programa cursos de física experimental, de derecho natural y de gentes, de lógica, con una nómina de profesores laicos que remplazaran al clérigo regular. Se pensaba no solo en la introducción de nuevos programas sino en la modernización de las universidades que incluyeran un nuevo plan de estudios; para ello en 1769 el asistente de la ciudad de Sevilla, Pablo de Olavide, redactó un proyecto en el que se introducía la filosofía de Descartes, lo cual implicaba una arremetida al escolasticismo. Un año después el 124 Para el caso de la expulsión de los jesuitas en Europa ver los aportes de: Paul Hazard, El pensamiento europeo en el siglo XVIII, pg, 142 ss.; y de: Antonello Gerbi, La disputa del nuevo mundo. Historia de una polémica, 1750-1900, México, Fondo de Cultura Económica, 1960, pg, 170 ss. En el caso particular de España ver: Richard Herr, España y la revolución del siglo XVIII, pg., 203 ss. 80 Consejo de Castilla ordena la redacción de nuevos planes de estudio más acordes con la época, en el que se instruyeran cátedras de filosofía moral, matemáticas elementales y física experimental. Este proyecto era pensado para todas las universidades, unas veinte en total; sobresaliendo entre ellas por su calidad intelectual la Universidad de Valencia125. Paralelo a la renovación de la educación universitaria vendría también el cambio de los libros de texto empleados. Los jesuitas ejercen una importante influencia suarista con la obra la Philosophia Thomistica, del dominico francés Antoine Goudin, obra que se limitaba a enseñar la filosofía aristotélico-escolástica; los nuevos planes de estudios universitarios abandonan esta obra y abrazan la física del holandés Peter van Musschenbroek y el texto de filosofía más moderno escrito por François Jacquier titulado Institutiones philosophicae. De continuo con el progreso en la educación universitaria en los cursos de filosofía, estaba el nuevo aliento que recibieron la instrucción de las matemáticas y la medicina; pero para el pensamiento español constituye de mayor importancia la introducción del derecho natural y de gentes que se enseñó por primera vez en España en los Reales Estudios de San Isidro en 1771, enseñanza que gozaba del aprecio del rey. Para ampliar el grado de aceptación del derecho natural y de gentes, circularían en las universidades el texto Elementa juris natura 125 Herr señala la nueva línea de trabajo abrazada por las universidades y a su vez la reticencia de muchas de ellas, para incorporarse a un nuevo plan de trabajo. En: Richard Herr, España y la revolución del siglo XVIII, págs., 138 y 139. 81 del alemán Johann Gottlieb Heineccius, escrito publicado en 1727, el cual plantea una referencia por la monarquía absoluta126. 2.2.3. Las Sociedades Económicas de Amigos del País El origen de las Sociedades se debió a la iniciativa particular de un noble vasco Javier María Munive e Idiáquez, conde de Peñaflorida, quien en 1765 recibió licencia oficial para establecer la Sociedad Vascongada de Amigos del País. La intención de la Sociedad Vascongada era el fomento a la agricultura, la industria, el comercio, las artes y las ciencias; en igual medida se impulsó la enseñanza del latín, francés, geografía, historia de España y física experimental127. Campomanes fue partidario de la creación de estas instituciones, en su Discurso sobre el fomento de la industria popular deja ver su apoyo, estímulo y una crítica a la nobleza ociosa que debería comprometerse y crear “cuerpos patrióticos”, que en su concepción eran los únicos que permitirían determinar la situación en que se encontraban las provincias, y así saber la clase de industria pertinente a cada una de ellas; la labor de las Sociedades consistiría, como señala Richard Herr “en fomentar la agricultura, el comercio y la industria, familiarizarse con los tratados de economía, traducir y publicar libros extranjeros e inspeccionar la enseñanza de las matemáticas y de los oficios”128. Carlos III inicia en la 126 127 128 Richard Herr, España y la revolución del siglo XVIII, págs., 147 y 148. Ibíd., págs., 129 y 130. Ibíd., pg., 130. 82 península un movimiento iluminado que se apoya en las Sociedades de Amigos del País, las mismas empiezan a fundarse en las colonias españolas. 2.2.4. La prensa escrita y las tertulias literarias Otro conducto de apropiación del pensamiento ilustrado en España lo constituye la Prensa periódica. Entre 1780 y 1790 se funda en España una prensa que tendrá por objeto, además de señalar los eventos menudos de la época, criticar la sociedad española y sus distintos estamentos, como el clero, la Iglesia y a una nobleza ociosa. Ejemplo de esta crítica se hallará en El Censor (1781), en El Apologista Universal (1786) y en El corresponsal del Censor. Para la misma época se fundaron otros nuevos dedicados a difundir información de actualidad, como es el caso de El correo de Ciegos de Madrid (1786), el cual presentará una sucesión de “retratos” de filósofos modernos; El Correo Literario de Europa especialmente dedicado a difundir conocimientos prácticos; en 1787 se fundó uno de los periódicos más populares: El Espíritu de los Mejores Diarios Literarios que se publican en Europa, cuya finalidad era dar a conocer en el ámbito de España el estado de la ciencia, del arte, la literatura y el comercio del siglo; para el mismo año Antonio Valladares de Sotomayor fundó el Semanario Erudito, cuya finalidad era buscar los temas en los escritos del pasado en España. El conjunto de todos los periódicos publicados entre 1780 y 1790 ofrecen testimonio de la vida intelectual que florecía en los últimos años del reinado de Carlos III; otra característica de los periódicos es que ellos se publicaron en Madrid, lo cual no era impedimento para que 83 su radio de acción se ejerciera fuera de la capital. La prensa periódica hacia presencia en las provincias, las universidades y las sociedades económicas e incluso en las colonias de América; esta cobertura se puede evidenciar gracias a la lista de suscriptores que se publicaban en ellos129. 2.3. LA OPINIÓN PÚBLICA EN LA CULTURA DEL SIGLO XVIII 2.3.1. La opinión pública: el trasegar de un concepto El término opinión pública, según los marcos de referencia presentan una variedad de definiciones, en tal sentido, Fernando Tuesta130 apoyándose en Carlos Monzón presenta siete marcos de referencia131. Desde una perspectiva racional y voluntarista, Ferdinand Tönnies (1902) entiende la opinión pública como conglomerado de puntos de vista, expresión de la voluntad común132; desde una perspectiva mental-estereotipada, Walter Lippmann (1922) sostiene que las imágenes de sí mismos, de los demás, de sus necesidades, propósitos y relaciones son sus opiniones públicas133; desde una perspectiva liberal-democrática, Hans Speier (1950) entiende por opinión pública las opiniones sobre cuestiones de interés para la nación expresada libre y públicamente por gentes ajenas al 129 Tanto Nariño como Vargas en el Nuevo Reino de Granada son asiduos lectores de la Prensa procedente de Europa, e incluso de algunas colonias de América; en algunos de sus escritos se evidencia, lo cual se puede constatar en: Eduardo Ruiz Martínez, La librería de Nariño y los Derechos del Hombre. 130 Fernando Tuesta Soldevilla, Opinión pública, Disponible en, www.iidh.ed.cr/comunidades/redelectoral/docs/red_diccionario/opinion. Consultada: marzo de 2007. 131 Carlos Monzón, La opinión pública: Teorías, conceptos y métodos, Tecnos, Madrid, 1987. 132 Fernando Tuesta Soldevilla, Opinión pública. 133 Ibídem. 84 gobierno134; desde una perspectiva crítica-normativa, Jürgen Habermas (1962) señala que la opinión pública significa cosas distintas según se contemple como una instancia crítica con relación a la notoriedad normativa pública135; desde una perspectiva sistémico-informativa, Otto Baumhauer (1976) sostiene que la opinión pública es el producto del “proceso transformativo de información introducida en el sistema abierto de clima de opinión pública”136; desde una perspectiva psicosocial, Elisabeth Noelle-Neumann (1974) construye una definición operativa en la que sitúa la opinión pública que puede expresarse en público sin aislarse137; finalmente, para Giovanni Sartori (1987) la opinión pública es ante todo y sobre todo un concepto político138. Lo propio hace Carlos Monzón, quien en 1987 ensaya la siguiente definición de opinión pública: “la discusión y expresión de los puntos de vista del público (o los públicos) sobre los asuntos de interés general, dirigidos al resto de la sociedad y, sobre todo, al poder”139. Raúl Rivadeneira plantea que la opinión pública es: “el fenómeno sicosocial y político que consiste en la discusión y expresión libre, de un grupo humano, en torno a un objeto de interés común”140. 134 Ibíd. Ibíd. 136 Aportes de Carlos Monzón, La opinión pública: Teorías, conceptos y métodos. Pg, 136. 137 Elisabeth Noelle-Neumann, El Espiral del Silencio (Opinión Pública. Nuestra piel social, Barcelona, Paidós, Comunicación 62, 1995, pg., 88. 138 Giovanni Sartori, Teoría de la Democracia, 1. El debate contemporáneo, Alianza Universidad, N°, 566, Madrid, 1988, pg., 118. 139 Carlos Monzón, La opinión pública, pg., 136. 140 Raúl Rivadeneira, La opinión pública. Análisis, estructura y métodos para su estudio, México, Trillas, cuarta edición, 1995, pg., 63. 135 85 Como un proceso social, o más aún como un proceso comunicativo, Vincent Price, conceptualiza la opinión pública, la cual, emana de múltiples relaciones que se dan entre distintos niveles a través del tiempo y el espacio, donde la gente, los grupos y las organizaciones tienen un rol diferenciado141. Irving Crespi, propone un modelo analítico para estudiar la opinión pública, en la que es definida como “un proceso interactivo multidimensional”142, aspecto que está en correspondencia con lo planteado por Vincent Price. Diferentes disciplinas académicas han desarrollado enfoques particulares sobre la opinión pública, al respecto señala Fernando Tuesta Soldevilla: para el derecho y ciencia política la opinión pública es una abstracción que permite verificar el sistema político democrático. Para algunos enfoques de la sociología se trata de un instrumento del control social; para otros especialistas, la opinión pública no es más que una categoría formal bajo la que se clasifican los resultados de los sondeos de opinión pública143. Este objeto de estudio debe ser abordado de manera interdisciplinaria, dicho lineamiento es propuesto por el profesor alemán Jürgen Habermas décadas atrás en su famoso trabajo 141 Ver: Maricela Portillo, Reflexiones en torno a una propuesta metodológica para abordar el estudio de la opinión pública como un proceso comunicativo desde una perspectiva multinivel, en, Revista mexicana de ciencias políticas y sociales (México), Vol, 46 Nº 190, En.-Abr., 2004, pg. 75. Definición tomada de: Vincent Price y otro. Public Opinión Proceses, en, Ch. R. Berger y S. H. Chaffee (eds.), Handbook of communication science, Beverly Hills, Newbury Park, Sage, 1987. 142 Irving Crespi, El proceso de opinión pública. Cómo habla la gente, España, Editorial Ariel, S.A., 2000, Ver el capítulo I “Un modelo de opinión pública”, pg., 27 y 83. 143 Cfr. Fernando Tuesta Soldevilla, Opinión pública. 86 Historia y Crítica de la Opinión Pública144. En él se identifican los contextos distintos de apropiación y resemantización de los mensajes y los discursos que son producidos por los individuos en espacios y tiempos particulares. En tal sentido, y para atinar a la reflexión que se trae, se tienen en cuenta las aportaciones de Habermas, Monzón, Price y Tortarolo. 2.3.2. La opinión pública como resultado de un diálogo racional La opinión pública es un concepto específico de la cultura del siglo XVIII, es uno de los términos más ligados al movimiento de la Ilustración. El recorrido histórico y sociológico desarrollado por Habermas presenta el concepto de publicidad como un elemento central del estudio de la opinión pública. El concepto de publicidad (se refiere al hacer público, visible un tema o un asunto en sociedad), que antecede al de opinión pública, tiene sus raíces etimológicas e ideológicas en el modelo de publicidad helénica, estilizado por los griegos, y comparte desde el Renacimiento, pasando por la Ilustración, e incluso hasta nuestros días, su fuerza normativa. El concepto de publicidad retoma la idea del ágora como lugar de conversación al que tenían acceso los ciudadanos, es decir, aquellos hombres con una esfera privada que respaldaba su participación pública: señores con una casa, una familia y unos esclavos, etc. Ellos se reunían para deliberar, para hacer las funciones de tribunal o para el hacer común. La publicidad permitía que lo público se manifieste tal y como era, es decir, permitía que todo se hiciera a todos visible. 144 Jürgen Habermas, Historia y Crítica de la Opinión Pública, págs. 37 - 39. 87 La publicidad del feudalismo de la Edad Media europea es una publicidad representativa (cortesano-caballeresca). Lo público era del dominio del soberano, de la Iglesia y de los señores feudales. La publicidad se construía a partir del aura de autoridad personal de los miembros de estos sectores, soportada en el poder que les otorgaba el dominio sobre la tierra145. Esta noción de representación habla de la publicidad de unos intereses privados expresados en un ámbito igualmente privado (o privativo), y no de una idea de representación del pueblo o de los siervos. El temprano capitalismo financiero y comercial, irradiado a partir del siglo XVIII, desata un nuevo orden político y social, propiciado principalmente por el tráfico de mercancías y de noticias. Estas transformaciones llevarán a cambiar la publicidad representativa por una publicidad burguesa. Con la creación del Estado moderno caracterizado por la conjunción de los intereses nacionales, un territorio definido y la conformación de una administración y un ejército permanentes, el poder de los señores feudales será reemplazado por el de las autoridades estamentales. En este periodo, la división entre lo público y lo privado se establece más claramente. Lo público en la sociedad burguesa, señala Habermas, corresponde a lo estatal y lo privado a la economía individual y familiar. Lo público entra entonces a regular y reglamentar esa actividad económica de manera que favorezca el modo de producción capitalista. Sin embargo, la influencia de una nueva burguesía, representada por los grandes comerciantes, 145 Ibíd., págs., 44 - 53. 88 tiene gran influencia en la producción de normas y disposiciones que afectan tanto las actividades económicas como la vida cotidiana. El nacimiento y crecimiento de la prensa como resultado del mercantilismo va a ser uno de los fenómenos más importantes para la confección y el desarrollo del concepto de opinión pública. Para Monzón146, el invento de la imprenta y posteriormente el auge de los cafés literarios, abonan el nacimiento de una noción de opinión pública como fuente de poder. En opinión de Habermas, el rápido desarrollo y la inserción de la prensa en Europa se debe no sólo a su relación con los grandes comerciantes y las autoridades, sino porque muy pronto se convirtió en una nueva mercancía. Esto le va a permitir a este nuevo medio convertirse en un mecanismo de producción de una nueva publicidad, que hace visible y pone a circular socialmente no sólo información económica, sino diversos temas de la vida social. De otra parte, Vincent Price considera que en el Renacimiento, con la pérdida de autoridad de la Iglesia, por el cuestionamiento del orden sociopolítico de la autoridad y la jurisdicción papal propiciados por Calvino y Lutero, y la nueva concepción individualista de la persona, dentro de la ética protestante, la opinión pública toma una mayor injerencia en la vida 146 Cándido Monzón, Opinión pública, comunicación y política, Madrid, Editorial Tecnos, 1996. 89 política. Desde ese momento el concepto de opinión pública tiene un valor político e ideológico dentro de la llamada “publicidad política”147. Para Tortarolo, las etapas de crecimiento de la opinión pública tienen que ver con la crisis del absolutismo148, en la que se produce una movilización del público; el instrumento mediante el cual se produce esta movilización fue la imprenta, fue una veta que permitió abrirse por entre los órganos de la censura regia. Esta crisis dio lugar a un movimiento por el que la opinión pública se afirmó en Francia como idea de un tribunal de la razón. En la que Kant desde Alemania en 1784 se preguntaba Was ist Aufklarung (“Qué es la ilustración”), respondiendo que el público está en condiciones de ilustrarse a sí mismo, si se le permite disfrutar de la libertad de prensa y servirse de la razón en el debate común. Ahora bien, el concepto de opinión pública se acuñará y se desarrollará durante el siglo XVIII, en correspondencia con los desarrollos políticos, económicos y sociales de la sociedad burguesa liberal y la respectiva consolidación del capitalismo. La opinión pública (la opinión común, la opinión del pueblo, el espíritu del público) se convertirá durante ese siglo en “pieza” o “lugar” fundamental del naciente Estado de Derecho y del quehacer mismo de la política. Esta opinión pública tiene las siguientes características: es ejercida por ciudadanos iguales, que a través de la razón y el conocimiento (de su ilustración), participarán (directamente o de manera mediada) en la definición de los asuntos de interés 147 148 Cfr. Vincent Price, La opinión pública. Edoardo Tortarolo, Opinión pública, pg., 239. 90 público y en la conformación de la publicidad que debe conducir al debate y a la consecuente producción de leyes y normas sociales que aseguren el bien común149. En la opinión pública ilustrada del Nuevo Reino de Granada, los actores son las élites letradas que participan en el mundo de los colegios y universidades, de la Expedición Botánica, los periódicos y las tertulias, por ejemplo. En dichos escenarios, las opiniones de esos sectores (de la élite intelectual) se constituyeron en el primer sentido histórico dado a la idea de opinión pública. La deliberación se produce entre quienes pueden sostener un debate racional de las ideas, generalmente en grupos cerrados o distinguidos con alguna clase de saber o actividad, la deliberación tiene lugar entre pares, pero esos pares son de alguna manera excluyentes de otros que tengan condiciones diferentes para la deliberación. Es justamente en este marco de reflexión que se trae en el que se inscribe la contribución del presente estudio, a partir de la obra escrita de Vargas entre los años de 1789 a 1806. La vinculación del sangileño a la Ilustración se cristaliza desde dos campos temáticos: el económico y el político. 149 La aproximación al concepto de opinión pública en España se puede apreciar con: Ignacio Fernández Sarasola, Opinión pública y “Libertades de expresión” en el constitucionalismo español (1726-1845), pg, 159 a 186, En, Historia Constitucional, Revista electrónica, Nº 7, septiembre de 2006, Universidad de Oviedo. 91 2.4. LA OPINIÓN PÚBLICA ILUSTRADA EN LA OBRA ESCRITA DE PEDRO FERMÍN DE VARGAS SARMIENTO En una entrevista que concede el poeta cartagenero Raúl Gómez Jattín a finales del siglo XX, dice: “¡Qué digo! No padezco de la razón, sino de las emociones”150. Con lo cual quería expresar, cómo las emociones suelen ser o más o menos fuertes que la razón Doscientos treinta y seis años antes que el poeta cartagenero, el escritor francés Chabanon describe el espíritu de lo que no padecería Jattín: “Y lo que había producido la tosca ignorancia desaparece al pleno día de un siglo de luz”151 Se refiere Chabanon a una época de optimismo racional que impregna a las mentes de las personas. Optimismo que comparte Pedro Fermín de Vargas en el Nuevo Reino de Granada en 1789 al referir las potencialidades del contexto neogranadino, al aseverar: “En un país virgen como este, que campo tan vasto para las indagaciones y experiencias de un cuerpo compuesto de hombres inteligentes y celosos del Reino”152, expresión con la cual reconoce todo el potencial humano y geográfico existente en las colonias españolas. Más enfático es Antonio Nariño al señalar en 1795: “la raza humana se ilustrará, las naciones conocerán sus verdaderos intereses, una inmensidad de rayos esparcidos, formarán 150 Periódico El Colombiano, 24 de mayo de 1997, sección B, p. 5. Raúl Gómez Jattín nació en Cereté, en 1945. Antes de cumplir 52 años muere atropellado por un vehículo el 22 de mayo de 1997. Escribió varios libros: Esplendor de la mariposa, Poemas, Retratos, Del amor, Amanecer en el valle del Sinú e Hijos del tiempo. 151 Citado por: Paul Hazard, El pensamiento europeo en el siglo XVIII, pg, 69. 152 Pedro Fermín de Vargas, Pensamientos Políticos, pg., 34. 92 algún día una masa inmensa de luz…, ilustrará los espíritus”153. Ahora bien, buena parte de la élite ilustrada -por no decir toda- que acompaña a Vargas estaban imbuidos de dicha luz154; en efecto, se puede evidenciar que la mayor parte del pensamiento ilustrado aparece, en el periodo que cobija la presente reflexión (1789-1806), como apropiación del europeo y, de manera particular, portador del espíritu reformista e innovador de la versión española155. 2.4.1. Introducción de la modernidad en el Nuevo Reino de Granada Lo que han dilucidado algunos estudiosos de la filosofía de la Ilustración en Colombia, así como de los caminos por donde llegó la misma -y particularmente para los propósitos de la presente indagación monográfica-, es que esta tenía matices peninsulares; tonalidades aceptadas desde un comienzo por la élite ilustrada. En la cual se identifica también una marcada predilección por los conocimientos científico natural que estimuló al estudio de la botánica de la que podían obtenerse importantes conocimientos para la agricultura, así como para entender de la misma manera los problemas fundamentales de la filosofía y los 153 Archivo Antonio, Tomo II, pg., 20. Los escenarios de convergencia de la élite ilustrada se identifican, por ejemplo, en el Arcano Sublime de la Filantropía, liderado por Antonio Nariño, al respecto ver los trabajos de: Archivo Nariño, Tomo II, 1795-1810. Eduardo Ruiz Martínez, La librería de Nariño y los Derechos del Hombre. Otro escenario lo constituye la labor realizada por la Expedición Botánica y los hombres que participaron de ella, al respecto ver el trabajo de: Alfredo D. Bateman, Los personajes de la expedición botánica. 155 Acá es bueno reiterar que durante la mayor parte del siglo las manifestaciones de la Ilustración confluyen más en la corriente reformista impulsada por la administración metropolitana que en las tendencias separatistas de aparición más tardía. Cfr. José Carlos Chiaramonte, (compilación, prólogo, notas y cronología), Pensamiento de la Ilustración. Economía y sociedad iberoamericana en el siglo XVIII, España, Biblioteca Ayacucho, 1979, pg., XX. 154 93 de la vida social, política, económica y cultural. En estos últimos campos fue donde el tono peninsular de la Ilustración se hizo patente. Uno de los caminos por donde llegó la Ilustración al Nuevo Reino de Granada se relaciona con la introducción de la modernidad expresada en aspectos como: la creación de colegios y universidades, la creación de las bibliotecas “públicas”, el nuevo plan de estudios, la creación de la expedición botánica, la creación de Sociedades de Amigos del País, la introducción de la imprenta, el surgimiento de la prensa escrita y las tertulias literarias. 2.4.1.1. Reformas a la educación Algunas anotaciones al contexto del Nuevo Reino de Granada Con la introducción de la modernidad hay un claro entusiasmo por las ciencias naturales y una crítica contra la filosofía escolástica; así mismo, hay una tendencia a considerar la educación como una de las principales funciones de la administración colonial. Ambos asuntos generan procesos de reforma educacional con un claro sentido estatal y secularizado. Se trata entonces no solo de fomentar la creación de nuevos centros de educación superior, sino que se da también una particular importancia a la escuela de las primeras letras. El contexto en el cual se enmarca dicho proceso -de reformas borbónicas- inicia con la expulsión de los jesuitas de España y de los virreinatos ultramarinos por parte del rey 94 Carlos III. Con la aplicación del Real Decreto de Expulsión (27 de febrero de 1767) se da inicio en el Nuevo Reino de Granada a un conjunto de circunstancias que remueven el panorama educativo; toda vez, que desde los inicios de la colonia, la Compañía de Jesús había creado seminarios y colegios donde se educaba las “gentes principales y beneméritas” que tenían aspiraciones para el sacerdocio y la jurisprudencia, ejerciendo un monopolio en la formación. A partir de este hecho, la corona española expide una legislación que declara la educación como objeto público para todos sus territorios, con ello emergen tres cuestiones, señaladas por Martínez Boom para el caso del Nuevo Reino de Granada: la secularización de la educación, el carácter público de la misma y el establecimiento de una pedagogía en la enseñanza por parte del Estado156. El desarrollo que tuvieron las instituciones de primeras letras se evidencia con la aparición de los planes de estudio, ejemplo de ello son los de Girón, promovidos por Felipe de Salgar en 1789; el de Lenguazaque, en 1785, adelantado por Domingo Duquesne; el plan de Fray Antonio Miranda en Ubaté, entre otros157. 156 Los detalles de todo este proceso legislativo, así como la aparición del maestro y las escuelas de primeras letras se aprecian en: Alberto Martínez Boom, El maestro y la instrucción pública en el Nuevo Reino de Granada (1767-1809), en: Dos estudios sobre la educación en la colonia, Bogotá, Universidad Pedagógica Nacional, 1984, pg., 23. 157 Cfr. Alberto Martínez Boom, El maestro y la instrucción pública en el Nuevo Reino de Granada (1767-1809), pg., 64 ss. 95 Ahora bien, el debate sobre la educación adquiere una nueva expresión cuando en 1774 Francisco Antonio Moreno y Escandón presenta a instancias del virrey Guirior, un plan provisional de estudios para el Nuevo Reino de Granada que sustituya y llene el vacío dejado por la salida de los jesuitas; el propósito del plan es, según Moreno y Escandón, que los estudiantes puedan descubrir la verdad, para conocerla y abrazarla, evitando las supersticiones y engaños en los que suelen caer la juventud en su vida cotidiana158. La idea de Moreno y Escandón es arrebatarle a la Iglesia un espacio para expresar la nueva filosofía y el nuevo saber, toda vez que la filosofía imperante era la ortodoxia escolástica; la crítica del plan a dicha filosofía es la de los efectos que sobre la vida social reporta el tipo de hombre que ella contribuye a formar: construir un hombre religioso para la salvación, con una moral definida por la fe, no útiles social sino moralmente; hombres que se dedicaban a Dios para contemplarlo y para evangelizar a los que no tenían acceso a la verdad divina. Por tal motivo el instrumento por excelencia de la propuesta educativa es la apropiación de la naturaleza, entendida como un lugar de aplicación de la actividad humana y como ocasión para ejercer la reflexión; de ahí que la física ocupe un lugar determinante, en tanto su enseñanza estará regida por la observación y la experimentación. De otro lado, al fiscal Moreno y Escandón se le atribuye la gestión para crear la “biblioteca pública” con los libros incautados a la Compañía de Jesús en Santa Fé de Bogotá. El primer 158 Francisco Antonio Moreno y Escandón, Método provisional e interino de los estudios que han de observar los colegios de Santa fe, por ahora, y hasta tanto que se erige universidad pública, o su majestad dispone otra cosa, pg., 645. 96 bibliotecario fue el presbítero español Anselmo Álvarez, luego fue designado el cubano Manuel del Socorro Rodríguez, hasta 1854 su dirección quedó en manos de Vicente Nariño y Ortega. 2.4.1.2. Sociedades de Amigos del País Algunas anotaciones al contexto del Nuevo Reino de Granada Las Sociedades Económicos de Amigos del País surgieron en Nueva Granada, lo mismo que la prensa escrita y las tertulias literarias159, en la década de los ochenta y noventa, a iniciativa de personajes como José Celestino Mutis, Manuel del Socorro Rodríguez, Pedro Fermín de Vargas, entre otros160; le era propio el debate de asuntos relativos al deseo de la élite intelectual de conducir al virreinato por la senda del progreso, a través de un estudio intencionado de la realidad colonial; fortaleciendo un escenario que permitiera propagar y apropiar las “Luces” en Nueva Granada, así vuelve Vargas sobre ello en 1785, al considerar estas tierras como un campo para las indagaciones por medio de “un cuerpo compuesto de hombres inteligentes y celosos del Reino…”161. 159 Al respecto ver el trabajo de: María Clara Escallón Torres, Tertulias literarias de Santafé, 17901810, Bogotá, Pontificia Universidad Javeriana, 1958. 160 En 1781 se intenta fundar en Cartagena una sociedad económica; lo mismo ocurriría en 1784 cuando nace en Mompós la Sociedad de Amigos del País; también Manuel del Socorro Rodríguez propone en el Papel Periódico en 1791 la fundación de una Sociedad de Amigos del País; sobre este mismo tema vuelve Tadeo Lozano en 1801 a proponer la fundación de una Sociedad económica de amigos del país; en Santafé y en Popayán se ventilan las mismas propuestas. En: Juan Manuel Pacheco, ciencia, filosofía y educación en Colombia ( sigloXVIII ), págs., 72 a 75. 161 Pedro Fermín de Vargas, Pensamientos Políticos sobre la agricultura, comercio y minas de este reino (1789), pg., 35. 97 2.4.2. La obra escrita de Pedro Fermín de Vargas Sarmiento: argumentos para una opinión pública ilustrada En el acápite 2.3 del presente capítulo se afirma que la opinión pública es un tema propio de la historia occidental del siglo XVIII, la literatura especializada señala esta tendencia como resultado del proceso de consolidación de una sociedad liberal burguesa europea y del florecimiento de la Ilustración en la misma. Se ha dicho también que en la opinión pública ilustrada predomina el lenguaje escrito; y que los actores de la misma son las élites letradas, inscritas, por ejemplo, en la junta de amigos a la que hace referencia Nariño en 1794, y de la cual Vargas es uno de los asiduos contertulios; no obstante, para Vargas es claro que “todo lo que hace es para “servir al público con mis reflexiones”162. La introducción de la modernidad se expresó en aspectos como: la creación de colegios y universidades, la creación de la biblioteca, el nuevo plan de estudios, la creación de la Expedición Botánica, la creación de Sociedades de Amigos del País, la introducción de la imprenta, el surgimiento de la prensa escrita y las tertulias literarias, todo ello como elementos dinamizadores de la publicidad (hacer público, visible un tema o un asunto en sociedad). El acopio que se hace de la obra escrita de Vargas (o sus reflexiones como refiere el mismo sangileño) no pretende ser exhaustiva, se trabaja con los documentos hasta ahora 162 Pedro Fermín de Vargas, Pensamientos Políticos sobre la agricultura… pg., 99, (Subrayado nuestro). 98 disponibles; ellos permiten horadar, en principio, los campos temáticos de la opinión pública más significativos que dinamizó Vargas entre los años de 1789 a 1806: el económico y el político. El sentido de la obra escrita al que alude el presente capitulo hace referencia a los 20 títulos que aparecen contenidos en el cuadro 4, las tres columnas que conforman el cuadro señalan el enclave temporal de la obra escrita de Pedro Fermín de Vargas entre los años de 1789 a 1806, en dichas columnas se podrán identificar el año en que aparece la obra, el título de las mismas y algunas observaciones generales, veamos. Cuadro 4: Títulos de la obra escrita de Vargas, 1789-1806 Enclave Títulos de la obra escrita Observaciones temporal 1789 “Pensamientos políticos sobre la DISPONIBLE agricultura, comercio y minas de Según Tisnés este escrito este Reino”163 apareció publicado en la Gaceta de la Nueva Granada en 1832 (del número 15 al 54) en varias entregas, pero no completo y sin la identificación del autor. Fue solo en el año de 1852 que la Gaceta reveló el autor de Mis Sueños164 163 Pedro Fermín de Vargas, Pensamientos Políticos sobre la agricultura, comercio y minas de este reino (1789), pg., 13 a 115. 164 Roberto María Tisnés, Pedro Fermín de Vargas. Biografía de un Precursor, pg., 408. 99 Cuadro 4: Títulos de la obra escrita de Vargas, 1789-1806 Enclave Títulos de la obra escrita Observaciones temporal Noviembre 10 de “De la falta de albergues y DISPONIBLE 1789 posadas”165 Vargas, Corregidor de Zipaquirá, se dirige al Virrey José de Ezpeleta el 10 de noviembre de 1789, para que lo faculte frente a los rancheros y mandarlos a que dispongan de cómodos y buenos albergues o posadas para los “traficantes”. Nov. 22 de 1789 “De la policía y el decoro en las DISPONIBLE construcciones”166 Vargas, Corregidor de Zipaquirá, se dirige al Virrey José de Ezpeleta el 10 de noviembre de 1789 para promover el decoro en las construcciones. 1789 Informe sobre minas167 NO DISPONIBLE Enviado a Madrid. Inédito y desconocido. 168 1790 Escrito sobre caminos vecinales NO DISPONIBLE Publicado y desconocido Sep. 29 de 1790 “Plan de las construcciones que se DISPONIBLE presentan al Excelentísimo señor Virrey del Reino para el Hospital Real de San Pedro de la Parroquia de Zipaquirá”169 165 Pedro Fermín de Vargas, De la falta de albergues y posadas (1789), en: Pedro Fermín de Vargas, Pensamientos políticos y memoria sobre la población del Nuevo Reino de Granada, Bogotá, Publicaciones del Banco de la República, Archivo de la Economía Nacional, 1953. págs., 95 a 96. 166 Pedro Fermín de Vargas, De la policía y el decoro en las construcciones (1789), en, Pedro Fermín de Vargas, Pensamientos políticos y memoria sobre la población del Nuevo Reino de Granada, págs., 113 a 115. 167 Citado en: Roberto María Tisnés, Pedro Fermín de Vargas. Biografía de un Precursor, pg., 511. 168 Citado en: Roberto María Tisnés, Pedro Fermín de Vargas. Biografía de un Precursor, pg., 511. 169 Pedro Fermín de Vargas, Plan de las construcciones que se presentan al Excelentísimo señor Virrey del Reino para el Hospital Real de San Pedro de la Parroquia de Zipaquirá (1790), en, Pedro Fermín de Vargas, Pensamientos políticos y memoria sobre la población del Nuevo Reino de Granada, págs., 97 a 111. 100 Cuadro 4: Títulos de la obra escrita de Vargas, 1789-1806 Enclave Títulos de la obra escrita Observaciones temporal 9 de mayo de “Un documento desconocido de DISPONIBLE 1790 Pedro Fermín de Vargas”170 Con este documento, el corregidor Vargas, se dirige al virrey José de Ezpeleta el 9 de mayo de 1790, para habar de la abertura y composición de caminos. Sep. 29 de 1790 “Fermín de Vargas, fundador de DISPONIBLE escuelas”171 El 29 de septiembre de 1790, Vargas, Corregidor de Zipaquirá, solicita al Virrey Espaleta la fundación de una escuela pública de primeras letras para el pueblo de Ubaté. Septiembre 30 y “Estudio sobre el Guaco, contra el DISPONIBLE octubre 7 de 1791 veneno de la culebra”172 Publicado en el Papel Periódico de Santafé, Nº 34 y 35, septiembre y octubre de 1791. 1791 Sobre españolización de los NO DISPONIBLE indios173 Inédito y desconocido. 1791 “Memoria sobre la población del DISPONIBLE Reino”174 1791 “Notas”175 DISPONIBLE 170 Alberto Corradine Angulo, Un documento desconocido de Pedro Fermín de Vargas (1790), Boletín Cultural y Bibliográfico (Banco de la República) vol, X, Nº 11, 1967, págs., 40 - 45. 171 Víctor Sánchez Montenegro, Fermín de Vargas, fundador de escuelas (1790), págs., 191 - 193. 172 Pedro Fermín de Vargas, Estudio sobre el guaco, contra el veneno de la culebra (1791), en, Pedro Fermín de Vargas, Pensamientos políticos y memoria sobre la población del Nuevo Reino de Granada, págs., 120 - 123. 173 Citado en, Roberto María Tisnés, Pedro Fermín de Vargas. Biografía de un Precursor. pg, 511. 174 Pedro Fermín de Vargas, Memoria sobre la población del reino (1791), en, Pedro Fermín de Vargas, Pensamientos Políticos. Siglo XVII-Siglo XVIII, págs., 119 - 154. 175 Pedro Fermín de Vargas, Notas (1791), en, Pedro Fermín de Vargas, Pensamientos Políticos, págs., 155 - 164. 101 Cuadro 4: Títulos de la obra escrita de Vargas, 1789-1806 Enclave Títulos de la obra escrita Observaciones temporal 1791 ¿¿ También se comenta de otros dos NO DISPONIBLE escritos de Vargas: Inédita y desconocida Uno referente a la “ARRACACHA”, según noticia contenida en la obra de Schumacher en Sudamericanische Studien, pg. 425176. 1791 ¿¿ El otro escrito, es un “Discurso NO DISPONIBLE sobre el estado actual del Río de la Inédita y desconocida Magdalena”, firmado con la sigla P.D.U.Y.P. (Pedro de Urquinaona y Pardo) que tuvo el honor de ser reproducido en la Gaceta de Cádiz, Granada, pp. XVII-XVIII. Bogotá, MCMLX177. 17???? “Reflexiones acerca de los NO DISPONIBLE 178 principales frutos del Reino” Inédito y desconocido. 1796 Plan de la expedición para sublevar NO DISPONIBLE el reino179 Inédito y desconocido. Abril 10 de 1796 “Libros adquiridos por don Pedro DISPONIBLE Fermín de Vargas en sus viajes por Pedro Fermín de Vargas envía las Antillas”180 desde Kingston (10 de abril de 1796) a su amigo José Fuertes un baúl inventariado con un conjunto de libros. 1797 “Derechos del Hombre y del DISPONIBLE Ciudadano con varias máximas El historiador chileno José republicanas y un discurso Toribio Medina anota que el preliminar dirigido a los opúsculo titulado Derechos del americanos”181 hombre y del ciudadano, con varias máximas republicanas, y un discurso preliminar 176 Cfr. Roberto María Tisnés, Pedro Fermín de Vargas. Biografía de un Precursor, pg., 402. Cfr. Roberto María Tisnés, Pedro Fermín de Vargas. Biografía de un Precursor, pg., 402. 178 Este escrito es citado por el propio Vargas: Pedro Fermín de Vargas, Pensamientos Políticos sobre la agricultura, comercio y minas de este reino (1789), en, Pedro Fermín de Vargas, Pensamientos Políticos. Siglo XVII-Siglo XVIII, pg., 24. 179 Citado en, Roberto María Tisnés, Pedro Fermín de Vargas. Biografía de un Precursor, pg., 511. 180 Sergio Elías Ortiz, Libros adquiridos por Don Pedro Fermín de Vargas… págs., 384 - 387. 181 En: José Manuel Borrero, Derechos del Hombre y del Ciudadano, págs., 696 - 730. 177 102 Cuadro 4: Títulos de la obra escrita de Vargas, 1789-1806 Enclave Títulos de la obra escrita Observaciones temporal dirigido a los americanos “fue editado en Madrid, en la Imprenta de la Verdad en 1797, y que una reimpresión fue hecha en Santafé de Bogotá en el año de 1813”182. Siendo el autor del Discurso que aparece en el opúsculo el sangileño Pedro Fermín de Vargas183 1799 “Borrador de una representación DISPONIBLE ante el gobierno británico”.184 1806 “Relación sucinta del estado actual DISPONIBLE de las colonias españolas en la América Meridional”185 Fuente: propia De este conjunto de obras se tiene que para los años de 1789 a 1790 escribe 8, entre 1791 a 1800 escribe 11, y de 1801 a 1806 escribe 1. Del total de los 20 escritos se encuentran disponibles 13, los cuales sirven de base para desarrollar el presente trabajo monográfico; se aprecia entonces que de los 13 disponibles, 8 se escriben entre 1789 a 1790; entre 1791 a 1800 escribe 4, y entre 1801 a 1806 escribe 1. 182 Cfr. José Manuel Borrero, Derechos del Hombre y del Ciudadano, pg., 699. Debe recordarse que las citas de pie de página contenidas en el documento ya habían sido escritas en 1791 en las Notas, en, Notas (1791), en, Pedro Fermín de Vargas, Pensamientos Políticos, págs., 155 - 164. 184 Sergio Elías Ortiz, Borrador de una representación de don Pedro Fermín de Vargas ante el gobierno Británico (1799), págs. 939 - 941. 185 Pedro Fermín de Vargas, Relación sucinta del estado actual de las colonias españolas en la América Meridional (1806), en, Pedro Fermín de Vargas, Pensamientos Políticos, págs.165 - 223. 183 103 El sentido de obra escrita, en clave de opinión pública se puede recuperar también de las denominaciones que hace el propio Vargas cuando dice que dichos “pensamientos”186, “sueños”187, “reflexiones”188, “tratado”189 con los que tiene la firme intención de “servir al público”. Ahora bien, antes de referenciar el público al que alude Vargas, es importante precisar la noción de lo público. Una primera acepción del término se centra en la idea de “apertura”, en el sentido de ámbito abierto a todos (plaza pública, lugar público, juicio público, etc.), en contraste al de la esfera privada. Un segundo sentido, desarrollado por el derecho y el poder público, es el otorgado por la relación con el Estado, es decir, en el sentido de los asuntos relacionados con el bienestar general. Por último, un tercer sentido, el sociológico, pone el énfasis en que el individuo no solo desarrolla su vida hacia adentro, en su intimidad, sino hacia afuera dirigida a otras personas, así como también a la sociedad como un todo190. Público es, entonces, aquella pluralidad de personas que constituyen el soporte de la opinión pública, a diferencia de otras pluralidades, como masa, muchedumbre o multitud, este término incorpora implícitamente, valoraciones positivas191. Por lo tanto, sólo el 186 Se refiere Vargas a los “Pensamientos Políticos” escritos en 1789, en, Pedro Fermín de Vargas, Pensamientos Políticos. 187 Pedro Fermín de Vargas, Pensamientos Políticos, pg., 19. 188 Ibídem. 189 Ibíd., pg., 99. 190 Elisabeth Noelle-Neumann, La espiral del silencio. Opinión pública: nuestra piel social, Barcelona, Paidós Comunicación, 1995, págs.., 86-87. 191 Vitoriano Rovigatti, Lecciones sobre la ciencia de la opinión pública, Quito, CIESPAL/FFE, 1981, pg., 130 104 público es portador de opinión pública; es por ello que, “cuando el público deja de ser crítico -sentencia R. E. Park-, se disuelve o se transforma en multitud”192. En la opinión pública ilustrada, los actores son las élites letradas. Las opiniones de esos sectores se constituyeron en el primer sentido histórico dado a la idea de la misma. Un elemento nuclear es la razón, la deliberación entonces se produce entre quienes pueden sostener un debate racional de las ideas, generalmente en grupos cerrados o distinguidos con alguna clase de saber o actividad, la deliberación tiene lugar entre pares; acá debe recordarse, por ejemplo, las palabras de Antonio Nariño cuando en 1794 hace referencia a una “junta de amigos de genio”193. Ahora bien, el público al que alude Vargas es el de “personas de alto carácter, y amantes del bien público”194, un grupo élite que incluye gente tan variada como “los señores Virreyes, Arzobispos, Oidores y demás Jefes del Reino”195, así como párrocos, comerciantes…, en síntesis, en la opinión pública ilustrada una minoría en calidad de élite asume la representación de unos intereses aparentemente universales, en donde lo que predomina es el lenguaje escrito: “es la legitimidad de la razón que se expresa mediante el texto”196. 192 Vicent Price, La opinión pública, pg., 44. Archivo Nariño, Tomo I, 1727-1795, pg., 230. 194 Pedro Fermín de Vargas, Pensamientos Políticos sobre la agricultura, comercio y minas de este reino (1789), en: Pedro Fermín de Vargas, Pensamientos Políticos. Siglo XVII-Siglo XVIII, pg., 19. 195 Pedro Fermín de Vargas, Pensamientos Políticos. Siglo XVII-Siglo XVIII, pg., 52. 196 Ana María Miralles Castellanos, Voces ciudadanas… pg., 62. 193 105 CAPÍTULO 3: LA OBRA ESCRITA DE PEDRO FERMÍN DE VARGAS SARMIENTO EN CLAVE DE OPINIÓN PÚBLICA 106 LA OBRA ESCRITA DE PEDRO FERMÍN DE VARGAS SARMIENTO EN CLAVE DE OPINIÓN PÚBLICA “… oíd la voz de un Patriota reconocido, que no os habla, ni aconseja, sino por vuestro bien, por vuestro interés, y por vuestra gloria… impongamos silencio a toda otra pasión, que no sea la del bien público” (Pedro Fermín de Vargas Sarmiento, 1797). El presente capítulo reseña, en primer lugar, los aspectos principales de la vida de Vargas, para luego describir, in extenso, el campo económico y político por donde gravita la opinión pública ilustrada del sangileño. De cada uno de ellos se identifican las variables que les son características, manteniendo como criterio orientador los contemplados en las fuentes y metodología señalados en la introducción de la presente investigación, en razón de ello los alcances de la misma están enfocados a visualizar, de manera un poco esquemática dicho prontuario y así aportar a futuras investigaciones. 3.1. Momento de formación Si bien las reseñas y biografías de Vargas han mantenido un marcado acento apologético, representado en acepciones como la de precursor de las investigaciones económicas de la nacionalidad en la etapa pre revolucionaria de la Independencia, el fisiócrata, el 107 precursor de la independencia, entre otras; también se resalta la presentada por Alberto Miramón en 1950 cuando lo describe como un sujeto “inquieto y camaleónico. Ascético, letrado y libertino”197, indicador puesto que define un sujeto del trópico americano, con acciones públicas que podrían resignificar la historia cultural colonial, y que permiten enmarcar algunos de los rasgos biográficos que se reseñan en el presente capítulo. En 1799, en una representación que hace ante el gobierno británico, Vargas se define como un “nativo del Nuevo Reyno de Granada, y descendiente por su madre, de los indígenas de aquel país, llamado por los españoles Americanos”198. Este nativo descendiente de indígenas nace en San Gil el 3 de julio de 1762, hijo de Pedro de Vargas y de Ana Sarmiento. Inicia estudios en 1776 en el Colegio Mayor del Rosario, bajo la orientación trazada por el Plan de estudios implementado por el fiscal Francisco Moreno y Escandón entre los años de 1774 a 1779; correspondería a Vargas estudiar los tres primeros años bajo el Plan reformista de Moreno y Escandón. Hasta el año de 1780 adelantó estudios en el Colegio Mayor del Rosario, y en marzo de 1781 -tiempo de la revolución comunera- la Universidad Tomista le concede el grado de Bachiller en filosofía; finalmente, la misma Universidad le otorgará en 1782 el grado en 197 Alberto Miramón, Los Precursores, en, Curso superior de historia de Colombia, editado por Daniel Arias Argáes y otros, Bogotá, Editorial ABC, 1950, tomo I, pg., 241-242. 198 Sergio Elías Ortiz, Borrador de una representación de don Pedro Fermín de Vargas ante el gobierno Británico, pg., 939. 108 Derecho. Durante todo el año de 1784 pasó a formar parte de la Expedición Botánica como auxiliar o comisionado199. Desde finales de 1784, Vargas permaneció en Cartagena acompañando como oficial de la Secretaría del Virreinato al Arzobispo Virrey Caballero y Góngora. Por sus estudios, capacidad y su transitoria vinculación a la Expedición Botánica, comienzó el ascenso social del sangileño; un ejemplo de ello fue la gestión que hizo el Arzobispo Virrey para proponerlo ante el Marqués de Sonora como responsable de Factor del Ramo de Quina (cargo que ocupo en el año de 1788 de manera interina, hasta el 6 de mayo); con respecto a lo anterior, la elocuencia del Virrey Caballero y Góngora en 1787 es fehaciente: “Por conclusión de todo hablo a V.M. de don Pedro Fermín de Vargas, oficial de la secretaría de este virreinato que va propuesto para la plaza de Factor del Ramo de Quina. Es sujeto de mi plena satisfacción. Ha vivido siempre a mi lado y le he distinguido por sus luces, por su conducta y por su aplicación. Nadie como él llenaría tan completamente el empleo a que va propuesto. Y aunque sus estudios, su genio y su carácter conspiran a formarle otro destino que sea menos material que el de Factor de Quina, con todo nómbrele V.M. para evitar contingencias. Vargas ha corrido con todos los asuntos de Historia Natural, de Minas y Fomento del Reino, en cuya correspondencia se haya perfectamente instruido y no me será fácil hallar otro que le suceda con la misma inteligencia y actividad. Y así siempre le conservaré a mi inmediata aunque sea Factor y se pondrá otro en aquel 199 Los llamados comisionados hacían largas excursiones por diversos puntos del Virreinato para recolectar ejemplares de la flora neogranadina y acumular datos y observaciones científicas. 109 destino que sirva interinamente bajo la inspección de Mutis y con su acuerdo”200. Este testimonio revela un asunto central en Vargas, antes de que aparezcan sus Pensamientos Políticos en 1789, pues lo presenta como conocedor de la historia natural, de las minas y fomento del reino. El 31 de agosto de 1789 es nombrado Corregidor interino del Corregimiento de Zipaquirá y su agregado el de Ubaté. Este cargo llevaba consigo -como lo recordaba el virrey Ezpeleta al ministro Porlier- la administración de justicia, el cargo de juez conservador de las salinas “que se benefician allí por cuenta de Su Majestad y el de subdelegado de cuentas estancadas, de aquí que fuera de real provisión”201. Se aprecia, según lo dicho hasta el momento, que la formación académica con sus correspondientes grados de bachiller en filosofía y en derecho, así como el conocimiento económico, poblacional, científico, botánico, adquirido en su transitorio paso por la Expedición Botánica, y el ascenso social logrado en la administración colonial, muestran la punta del iceberg del temperamento político de Vargas. La Representación que hace él mismo al gobierno británico en 1799 se constituye en testimonio fehaciente de estos aspectos: “Las conexiones que el infrascrito tiene en el país tanto de amigos como de 200 Cfr. Flora de la Real Expedición Botánica del Nuevo Reino de Granada. Madrid, t XLIV, pg., 18. y Revista Javeriana, t XLII, N° 206 (julio 1954), pg., 55, citado por, Roberto Tisnés Jiménez, Pedro Fermín de Vargas. Biografía de un precursor, pg., 83. 201 Cfr. Roberto Tisnés Jiménez, Pedro Fermín de Vargas. Biografía de un precursor, pg., 103. 110 pendientes; los empleos que en él ha ejercido; el ser nativo precisamente de la Villa de San Gil en donde tuvo origen la conmoción de 1781; los viajes por todo aquel Reyno, le ponen en estado de conocer a fondo la disposición de sus compaisanos”202. Disposición que sirve de estímulo para fraguar su plan de evasión del virreinato desde la mitad del año de 1791. 3.2. Momento camaleónico Camaleónico, o mejor aún, mimetizarse en la tropical colonia, o en la clásica Europa será el medio para poder escabullir los guardias que van en procura de su captura; pues es de conocimiento en el virreinato que Vargas se fugó de Zipaquirá el 15 de diciembre de 1791, llegó a Santafé de Bogotá, y luego pasó a los Llanos hasta el Orinoco (donde se hace llamar “Fermín Sarmiento”). Todo este viaje lo hizo con Bárbara Forero, para pasar luego a Haití, Jamaica y Cuba203; la intolerancia escolástica colonial no permitía un espíritu libre deambular por la colonia204. 202 Sergio Elías Ortiz, Borrador de una representación de don Pedro Fermín de Vargas ante el gobierno Británico, pg., 940. 203 Pedro José Caro, delator de Vargas en 1799, refiere de Pedro Fermín de Vargas los seudónimos con los que se hizo llamar “natural de Santafé, hombre bien conocido en la Corte por este nombre propio: en Jamaica y Filadelfia por el de Fermín Sarmiento; después de su escape en la Costa de Santander por el de don Pedro de Oribe, con el cual arribó a París”, en, Sergio Elías Ortiz, Borrador de una representación… pg., 939. 204 Por qué y en qué momento se volvió proscrito Vargas, al respecto comenta Tisnés: “podemos legítimamente suponer que ya para mitad de 1791 tiene fraguado y decidido su audaz plan de evasión del Virreinato. Porque esto, nada menos que esto, se propone el Corregidor zipaquireño: fugarse del virreinato para ir a naciones extranjeras a solicitar apoyo para sus planes redentores”. Cfr. Roberto Tisnés Jiménez, Pedro Fermín de Vargas. Biografía de un precursor, pg., 175 ss. 111 Al llegar a Europa en 1797, recorre España, Francia, Holanda e Inglaterra, utiliza el seudónimo de “Pedro de Oribe”205, o “Pablo de Olavide”. En 1799 se le encuentra en España para reunirse con Miranda. En 1801 utiliza el seudónimo de Peter Smith, año en el que funcionarios ingleses otorgan a Miranda y Vargas salvoconductos y pasaportes falsos. Para el Virrey Ezpeleta, en 1792, las causas que dieron origen a la fuga de Vargas se fundan en “su misma aplicación y la lectura de varios libros de no muy sana doctrina le precipitaron a algunos errores en materia de religión y presumiendo que esto podría descubrirse o que efectivamente se había descubierto por el Tribunal y se procedía contra él, tomó el partido de irse a algún paraje en donde estuviese a cubierto de cualquier riesgo”206. Más enfáticas son las apreciaciones del bibliotecario cubano Manuel del Socorro Rodríguez cuando el 19 de abril de 1793 refiere de Vargas, in extenso, en los siguientes términos: “Acerca de lo que se puede temer en lo futuro por lo respectivo a este reino..., me parece producirá fatales consecuencias la voluntaria fuga que ha hecho de esta ciudad a las provincias angloamericanas el doctor don Pedro de Vargas corregidor de Zipaquirá. Este sujeto, cuya ilustración y filosofía están fundadas sobre depravados principios de libertinaje, la independencia y un gran deseo 205 Al respecto dice el mismo Vargas: “que habiendo estado obligado a pasar a España y Francia le ha sido forzoso para no ser descubierto tomar el nombre de Pedro de Oribe en lugar de Pedro Fermín de Vargas que es el mío propio”. En: Sergio Elías Ortiz, Borrador de una representación de don Pedro Fermín de Vargas ante el gobierno Británico, pg., 941. 206 Repertorio Boyacense, año XLIX –enero-abril de 1963- N° 225-226, pg. 1411-1413, Tunja. Citado por, Roberto Tisnés Jiménez, Pedro Fermín de Vargas. Biografía de un precursor, pg.,242. 112 de hacer figura sobresaliente, quizá algún día pueda ser adalid de alguna subversión, tanto más digna de temerse cuanto es capaz de conducirla con la mayor habilidad, así porque su talento es superior a todos los de su patria, como porque ninguno sabe mejor que él el número de los habitantes, las cualidades del terreno, los caminos más apropiados, y cuanto se necesite para conducir sólidamente tales proyectos; a que se agrega un genio intrépido y sagaz unido a una insinuación muy artificiosa y persuasiva... Pero su fuga, las circunstancias de ella y la noticia de haberse embarcado con destino a Filadelfia, no dejan duda de que sus ideas son dignas de recelo, aún cuando no se verifiquen en el todo ni con la celebridad a que él pareció aspirar. Dicho sujeto, a más de los grandes talentos que posee, se instruyó a fondo de todo lo más reservado de la Secretaría de este virreinato en el largo tiempo que estuvo en ella, sirviendo una plaza de oficial. Ha viajado por el reino de Lima y demás ciudades de esta parte meridional de América, y ha conservado siempre una correspondencia con los principales sujetos de dicho país; tiene escrita una difusa obra intitulada SUEÑOS POLÍTICOS, que quizá imprimirá en Filadelfia, y ella sola es suficiente para acabar de corromper a los que no están en punto de independencia y de entusiasmo acerca de los verdaderos derechos del hombre. Posee la lengua inglesa casi con la misma propiedad que la española, y aún estoy persuadido a que mantenía inteligencias secretas con algunos individuos de dicha nación...”207 Los principios de libertinaje a que hace referencia el cubano son los que han cargado el estigma del sangileño en dos sentidos; en primer lugar es el que se le confieren por su huida con Bárbara Forero, el cual es expresado por un biógrafo suyo en los siguientes términos: 207 AGI, Estado, legajo 53, N° 84 q. Citado por: Roberto Tisnés Jiménez, Pedro Fermín de Vargas. Biografía de un precursor, págs., 278-279. 113 “le atraen por igual las mujeres y las ideas... Se trata de un intelectual de frenético temperamento erótico”208. Pero el de mayor importancia se relaciona con “la lección de perversos libros” que hace el sangileño en un medio cultural escolástico; al respecto el Oidor Mosquera y Figueroa conceptúa sobre Vargas en 1797 en los siguientes términos: “En el tiempo de su corregimiento se acabó de pervertir, si no lo estaba ya antes, con la lección de perversos libros”209. Concepto que es similar al que hacen, en el año de 1797, dos funcionarios de la corona: el virrey Mendinueta y el conde Torre Velarde, opinan sobre Vargas y Nariño, refiriendo sobre el sangileño que “Este sujeto (se refiere a Pedro Fermín de Vargas), tan malo cuando o peor que Nariño, es de superiores luces, tiene más altas ideas, ha tenido por mucho tiempo comunicación con los extranjeros, está imbuido en sus máximas y viene recientemente de Jamaica...”210. Finalmente, poco se sabe sobre el destino final de Vargas, algunos lo sitúan en Inglaterra por el año de 1812. 208 Enrique Caballero Escobar, Incienso y pólvora, Bogotá, Amazonas Editorial Ltda.., 1993, pg, 165. Ver también: Gonzalo Hernández de Alba, Los amores fugitivos de Bárbara y el Corregidor, en, Del amor y del fuego, Colombia, CAMA/LEÓN, Tercer Mundo Editores, 1991, pg, 56 a 91. Armando Gómez Latorre, Una tal Bárbara Forero, Lecturas Dominicales de El Tiempo, 25 de febrero de 1990, pg., 14. 209 Carta enviada por el Oidor Joaquín de Mosquera y Figueroa en 1797 al Marqués de Branciforte. Citado por: Roberto Tisnés Jiménez, Pedro Fermín de Vargas. Biografía de un precursor, pg, 284. 210 Archivo Nariño, Tomo II, pg., 130. 114 3.3. Primer campo temático de opinión: el económico, 1789 – 1791 El primer campo temático de opinión de la obra escrita de Vargas es el económico, el cual abarca desde los Pensamientos políticos escritos en 1789, hasta la Memoria sobre la población del Reino de 1791. A dicho campo se le identifican seis variables: 1. La fisiocracia 2. El comercio 3. El hombre ilustrado 4. La botánica 5. La educación 6. La población 3.3.1. Pensamiento económico fisiocrático: cuerpos patrióticos para el adelantamiento de la agricultura Donde mejor se cristaliza el pensamiento económico de Vargas, desde una perspectiva fisiocrática, es en sus “Pensamientos políticos sobre la agricultura, comercio y minas de este Reino”, fechado en el año de 1789; un diagnóstico que deja por sentado que “hasta ahora casi generalmente se hallan abandonados estos tres ramos de la riqueza nacional”211. No solo hay abandono, el sangileño también describe un promovido atraso en el que “el 211 Pedro Fermín de Vargas, Pensamientos Políticos sobre la agricultura, comercio y minas…, en, Pedro Fermín de Vargas, Pensamientos Políticos. Siglo XVII-Siglo XVIII, pg., 18. 115 estado actual del Reino dista poco del que hallaron los conquistadores en sus primeras invasiones”212. El diagnóstico arroja, en opinión de Vargas, que hay poca agricultura e industria en el Reino, esto se debe a que excepcionalmente se conoce el uso del arado, hay escasez de hierro, e imperfección de los instrumentos de laboreo y el modo de sembrar; ante esta situación, el medio para lograr el adelantamiento de la agricultura, (siendo ella “la primera de las artes”213) y “el único que debe emplearse”214, es el establecimiento de un cuerpo patriótico, una Sociedad de Amigos del País, a imitación de las muchas que hay en España. El establecimiento de estas sociedades215 tiene como propósito despertar en los virreyes, párrocos y gentes acomodadas “el amor a su país y es regular que con este motivo se comenzase a ilustrar el Reino en asuntos de economía que apenas se conocen”216, y así comenzar a “formar memorias verídicas que sirviesen para asegurar el acierto en los objetos de economía que son privativos al Reino y deben promoverse”217. Un ejemplo de la labor de estos cuerpos patrióticos y del nivel de autonomía que debe tener, lo plantea Vargas frente al comercio de la cochinilla: “La cochinilla permanecerá probablemente en el estado en que se halla, si una sociedad patriótica no toma por su cuenta 212 Ibíd. pg., 29. Ibíd. pg., 18. 214 Ibíd. pg., 30. 215 En el año de 1787, comenta Vargas, se intentó fundar en Cartagena una sociedad económica, con la denominación de Sociedad de Amigos del País de Turbaco, que tenía por instituto la cultura del algodón, Cfr, Pedro Fermín de Vargas, Pensamientos Políticos. Siglo XVII-Siglo XVIII, pg., 64. 216 Pedro Fermín de Vargas, Pensamientos Políticos. Siglo XVII-Siglo XVIII, pg., 30. 217 Ibíd. pg., 31. 213 116 su cultivo y extracción... No es obra esta del Gobierno: lo es de un cuerpo ilustrado y consistente entre cuyos individuos se hallan algunos capaces de emprender las tentativas, necesarias a un nuevo ramo de industria”218 Ahora bien, por más afianzados que lleguen a estar los cuerpos patrióticos es perentorio que el comercio facilite la salida de los frutos; este es el segundo ramo o variable en el marco de la presente monografía, de la que se ocupa Vargas. 3.3.2. El progreso y la felicidad desde el comercio “Ya es tiempo de que pensemos en quitar las trabas que nos han impedido nuestra prosperidad”219. Los términos usados por Vargas como prosperidad, progreso y felicidad son del talante de la Ilustración; con ellos expresa, por ejemplo, que la “abertura y composición de caminos llevarán a la prosperidad del Reino... donde los conocimientos económicos son tan raros”220. Considera que el descubrimiento de América estaba impregnado de un espíritu aventurero, esto hace que no se hubiera dado una buena disposición de los lugares fundados, en cuanto a la construcción de las casas; pero después de pasar “el fuego militar” del descubrimiento 218 219 220 Ibíd. págs., 75-76. Ibíd. pg., 50. Alberto Corradine Angulo, Un documento desconocido de Pedro Fermín de Vargas, pg., 41. 117 “estamos ya en el justo medio que se necesita para el adelantamiento y progreso de estos países”221. En el Plan de las construcciones que se presentan al Excelentísimo señor Virrey del Reino para el Hospital Real de San Pedro de la Parroquia de Zipaquirá222 de 1790, testimonia el sangileño- lo perentorio que la salud y la asistencia hospitalaria se desarrolle a partir de una política metropolitana que garantice el aumento de la población y valore el cuidado de una vida sana y productiva como condición de la prosperidad y la felicidad pública223. Para Vargas no es ventajoso el ramo de las minas, una de las razones es por ser destructivo de la población. No obstante, considera que para darle consistencia a este ramo hay que establecer un cuerpo de minería, con el cual “se evitarían los inconvenientes que han impedido el progreso de las minas en este Reino, y se fomentaría la extracción de los tesoros que encierra en su seno”224. El espíritu fiscal de los virreyes no da lugar al progreso, sobre este asunto afirma Vargas: “Solo una cosa habría que hacer, y es en mi concepto dejar a los particulares la libertad de trabar las minas de 221 Pedro Fermín de Vargas, De la policía y el decoro en las construcciones (1789), en, Pedro Fermín de Vargas, Pensamientos políticos y memoria sobre la población del Nuevo Reino de Granada, pg., 113. 222 Pedro Fermín de Vargas, Plan de las construcciones que se presentan al Excelentísimo señor Virrey del Reino para el Hospital Real de San Pedro de la Parroquia de Zipaquirá (1790), en, Pedro Fermín de Vargas, Pensamientos políticos y memoria sobre la población del Nuevo Reino de Granada, págs., 97 a 111. 223 Adriana María Alzate Echeverri, Devociones políticas y oratoria salubrista. Sobre un plan de reforma hospitalaria en la Nueva Granada (1790), Historia Crítica, Revista del Departamento de Historia de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de los Andes, Bogotá, Nº 23, 2003. 224 Pedro Fermín de Vargas, Pensamientos Políticos. Siglo XVII-Siglo XVIII, pg., 88. 118 esmeraldas, amatistas, etc., vendiéndolas por su cuenta. Si la Real Hacienda se echa sobre los artículos más pingües de comercio, el Reino jamás saldrá de su miseria. Este espíritu fiscal que hasta ahora ha dominado a los Virreyes causa los mayores estragos, y si toma fuerzas, en lo sucesivo será preciso que los pocos vasallos que hay sean siempre pobres e incapaces de salir de su infeliz estado”225 Las circunstancias de este reino -según Vargas- prometen para su progreso en materia de comercio, uno de los obstáculos a superar estriba en el estado en que se hallan los caminos de Carare, San Faustino, Sogamoso, Honda, entre otros, “todo se halla descuidado lastimosamente, y este asunto pide la más seria atención del Gobierno”226. Este descuido no favorece el comercio que puedan desarrollar las provincias, tanto en la salida de los productos hacia las costas, de mar o de río, o del puerto de Cartagena hacia el interior. A esto se le suma “el monopolio y tiranía de los comerciantes cartageneros”227, su consumo y compra se reduce a unos pocos “hombres acomodados”. Ante esto es enfático Vargas, pues propone permitir la libertad de comercio: “Déjese la libertad a los vasallos de comerciar y surtirse de lo que necesiten en todos los puertos y por todas las vías, como no sea de manos extranjeras. Ya es tiempo de que pensemos en quitar las trabas que nos han impedido nuestra prosperidad”228. 225 226 227 228 Pedro Fermín de Vargas, Pensamientos Políticos. Siglo XVII-Siglo XVIII, pg., 111. Ibíd. pg., 37. Ibíd. pg., 50. Ibíd. pg., 50. 119 El comercio interior del Reino es “uno de los puntos de gobierno que más interesa la felicidad pública...”229, así lo expresó siendo Corregidor de Zipaquirá, cuando se dirigió al Virrey José de Ezpeleta el 10 de noviembre de 1789 para que lo faculte frente a los rancheros y mandarlos a que dispongan de cómodos y buenos albergues o posadas para los “traficantes”, con lo cual se contribuye al arreglo del comercio interior del Reino. La prosperidad del Reino descansa justamente en la idea de que la “abertura y composición de caminos llevaran a la prosperidad del Reino... donde los conocimientos económicos son tan raros”230. Activar el comercio precisa de una buena disposición de los caminos, pero también se requiere de “hombres ilustrados y amantes del bien público”231. 3.3.3. Hombres ilustrados y amantes del bien público El inconveniente que tiene la minería en la colonia es estar “confiada la administración de la justicia de este ramo a unos sujetos que aunque sean letrados, con dificultad entienden bien el sentido de las leyes, por estar éstas fundadas sobre la práctica del arte”232. El espíritu fiscal de los virreyes -reitera Vargas- no da lugar al progreso, la causa de esta propensión fiscal se debe a que están pensando más en los méritos personales para con la 229 Pedro Fermín de Vargas, De la falta de albergues y posadas (1789), en, Pedro Fermín de Vargas, Pensamientos políticos y memoria sobre la población del Nuevo Reino de Granada, pg., 95. 230 Pedro Fermín de Vargas (1790), en, Alberto Corradine Angulo, Un documento desconocido de Pedro Fermín de Vargas, Boletín Cultural y Bibliográfico (Banco de la República) vol. X, Nº 11, 1967, pg., 41. 231 Pedro Fermín de Vargas, Pensamientos Políticos sobre la agricultura, comercio y minas de este reino (1789), en, Pedro Fermín de Vargas, Pensamientos Políticos. Siglo XVII-Siglo XVIII, pg., 58. 232 Pedro Fermín de Vargas, Pensamientos Políticos. Siglo XVII-Siglo XVIII, pg., 88. 120 Corte “de donde esperan sus adelantamientos. Así jamás miran por el de sus Provincias”233; una segunda causa que impide el progreso consiste en “la ignorancia de los Virreyes en asuntos de política y economía. Hasta ahora la mayor parte ha sido escogida de entre la gente de guerra, que, acostumbrados a un espíritu militar, oyen con desdén los proyectos de mejora y adelantamiento de los pueblos, a quienes tratan frecuentemente con la misma dureza que a un cuerpo de tropa”234. Mientras esto no se reforme “no hay que esperar bonanza alguna, principalmente en este Reino, donde el mal ha hecho progresos extraordinarios”235. Frente a esto la propuesta es contundente: “Me parece que debían nombrarse para Virreyes de América unos sujetos de conocida aplicación y luces en materia de economía política, y teñido con algunos rasgos de filosofía... Estos hombres, acostumbrados a tratar asuntos de política y gobierno, tendrían mucha instrucción y perspicacia en todo lo relativo a comercio, tratados, navegación, etc.; instruidos en la política y economía de las naciones cultas e industriosas, no es dudoso procurasen fomentar las mismas ideas en América. Aquellos que hubiesen servido las embajadas de París, Londres y República de Holanda, serían los más aptos para estos destinos, pues observando el método con que aquellas naciones sacan de sus colonias riquezas inmensas, sabrían promover los mismos ramos de opulencia entre nosotros. 233 234 235 Pedro Fermín de Vargas, Pensamientos Políticos. Siglo XVII-Siglo XVIII, pg., 111. Ibídem. Ibídem. 121 El hombre más insensible se forma en su imaginación las ideas más lisonjeras de este proyecto, pues considerando colocados a la cabeza de un Reino unos hombres que han visto los caminos bien abiertos, los puentes facilitados, la navegación corriente, y a oír las sagradas voces de humanidad y bien de los pueblos, se imaginan que siempre estarían ocupados en iguales gloriosas empresas en sus gobiernos. Entonces el comercio se facultaría, crecería la población con la riqueza de las familias, y éstas, aseguradas de la saca y despacho de sus frutos, se entregarían ansiosas a la agricultura, minas, comercio y todo lo demás que ocupa a las gentes con provecho suyo y de la Monarquía”236. 3.3.4. Prensa y tratado botánico: una descripción del Bejuco del Guaco En el ámbito de Nueva Granada uno de los temas tratados en la prensa periódica por parte de la élite cultural neogranadina es el botánico. El “Estudio sobre el guaco, contra el veneno de la culebra”237, escrito por Vargas y publicado los días 30 de septiembre y octubre 7 de 1791 en el Papel Periódico de Santafé de Bogotá (números 34 y 35), se constituye en una clara muestra de cómo a partir de este medio se produce una nueva publicidad que hace visible y pone a circular socialmente información científica238. 236 Pedro Fermín de Vargas, Pensamientos Políticos. Siglo XVII-Siglo XVIII, pg, 112-113. Pedro Fermín de Vargas, Estudio sobre el Guaco, contra el veneno de la culebra (1791), en, Pedro Fermín de Vargas, Pensamientos políticos y memoria sobre la población del Nuevo Reino de Granada, págs., 119 -129. 238 El rápido desarrollo y la inserción de la prensa en Europa en el siglo XVIII, se debe no sólo a su relación con los grandes comerciantes y las autoridades, sino porque muy pronto se convirtió en una nueva mercancía. Esto le va a permitir a este nuevo medio convertirse en un mecanismo de producción de una nueva publicidad, que hace visible y pone a circular socialmente no sólo información económica, sino diversos temas de la vida social. 237 122 El método experimental que utiliza Vargas para demostrar las bondades del bejuco del Guaco contra la mordedura de serpiente se constituye también en una táctica pedagógica para “difundir las luces”239. La actitud que lo impele es la de “investigar e indagar” sobre las bondades del Bejuco del Guaco contra la picadura de culebras, deseoso de “su propagación en beneficio del género humano”240; así como también, ofrecer una descripción de la planta: “Ha debido á su inventor esta planta el nombre de Yerba, Planta, ó Bejuco de Guaco. Su género no está determinado en botánica; pero su raíz es fibrosa y se extiende en todos sentidos...”241. Pero también quería ir más allá al proponer que se estudiaran más propiedades del guaco, que señalen también sus virtudes estomacales y tónicas, al respecto señaló Vargas: “Podría suceder, que con el auxilio de una buena analysis chimica se hallasen en el Bejuco Guaco, otras virtudes igualmente recomendables, que la que conocemos”242. También lo ve como un objeto de comercio: “Podría hacerse alguna experiencia, y acreditada con un buen suceso sería entonces la planta del Guaco un objeto de comercio para sufrimiento de las Boticas europeas.... ¿Y sería mucho, que saliendo de nuestra indolencia hiciésemos así de 239 La conquista de las Ciencias Naturales se convirtió en el siglo XVIII en una verdadera “fiebre de la Ilustración”; en el que tanto los botánicos, como los matemáticos, químicos y naturalistas en general, subieron al primer plano en el interés intelectual. Ellos opinaban que la Ilustración centralizada en la razón y en la ciencia, libraría a la humanidad de toda vinculación espiritual y de todos los valores antiguos y tradicionales. La ciencia se consideró como el único camino para llegar al conocimiento verdadero y al progreso de la sociedad; y como la panacea para la solución de todos los males humanos; y en la misma forma, la única que sería capaz de arrebatarle los misterios y secretos a la naturaleza. Cfr. François-Xavier Guerra, Modernidad e Independencias, Madrid, Mapfre, 1992, pg., 96. 240 Pedro Fermín de Vargas, Estudio sobre el Guaco, contra el veneno de la culebra (1791), en, Pedro Fermín de Vargas, Pensamientos políticos y memoria sobre la población del Nuevo Reino de Granada, pg, 122. 241 Ibídem 242 Ibíd. pg., 126. 123 una, como de otra la debida exportación á España vulgarizando en todo el mundo tan prodigiosa medicina?”243. Para el logro del progreso, considera que la Nueva Granada cuenta con tres condiciones favorables: las circunstancias físicas ayudan al comercio, la agricultura y la población; de otro lado, el adelantamiento de las luces favorecen, por último, al de las ciencias en Europa244, y lo propio se vería reflejado en la colonia, haciendo uso de una de las estrategias: la educación como fomento de las luces. 3.3.5. La educación: fomenta las luces Un aspecto concomitante a la idea de progreso es la educación que promueven los ilustrados; en este sentido, el 29 de septiembre de 1790, Vargas solicita al Virrey Espeleta la fundación de una escuela pública de primeras letras para el pueblo de Ubaté. No obstante, de existir leyes y decretos para su establecimiento en el Reino, observa que la falta de creación de muchas de ellas se debe “ya por carencia de medios para pagar a maestros de la enseñanza por la falta de interés y amor público en los jueces y curas... por la mala disposición de las poblaciones para que sean fructuosos los establecimientos” 245. Reitera, que entre las reformas que debe hacerse está la educación de la niñez: 243 Pedro Fermín de Vargas, Estudio sobre el Guaco, contra el veneno de la culebra (1791), en, Pedro Fermín de Vargas, Pensamientos políticos y memoria sobre la población del Nuevo Reino de Granada, págs., 125- 126. 244 Pedro Fermín de Vargas, Memoria sobre la población del reino (1791), en, Pedro Fermín de Vargas, Pensamientos Políticos. Siglo XVII-Siglo XVIII, pg., 120. 245 Víctor Sánchez Montenegro, Fermín de Vargas, fundador de escuelas, Boletín Cultural y Bibliográfico (Banco de la República) vol, IV, Nº 3, marzo de 1961, págs. 191 - 192. 124 “Más si por medio de una educación pública, común y gratuita, se le procura instruir en los principios de igualdad, libertad y fraternidad, de los cuales la misma naturaleza ha sembrado la semilla en sus corazones, se logrará dar a la patria una juventud llena de ardor y de virtudes, instruida en sus derechos, penetrada de sus obligaciones, y que conociendo toda la excelencia de su gobierno, será afecta a su constitución, tanto por sus sentimientos como por sus principios”246. Claramente se vislumbra en este último párrafo una estrategia pedagógica, no solo para la “difusión de las luces” que habla François-Xavier Guerra247, sino también para formar una juventud llena de ardor. 3.3.6. El progreso se logra con el aumento de la población “Un golpe sólo puede despertar a una nación de su letargo, y yo contemplo que el premio ofrecido al que mejor demostrare los principios sobre que puede adelantarse la población de esta colonia es un rasgo heroico que manifiesta el patriotismo y buenas ideas que empiezan a reinar entre nosotros.”248. Donde mejor se cristaliza la idea de progreso es en el escrito de 1791 relativo a las Memorias sobre la población del Reino, en ellas Vargas plantea los principios para adelantar la población, es decir, lograr el progreso de la colonia, y lo hace pensando en 246 Pedro Fermín de Vargas, Notas (1791), en, Pedro Fermín de Vargas, Pensamientos Políticos. Siglo XVII-Siglo XVIII, págs., 162-163. 247 François-Xavier Guerra, Modernidad e Independencias, pg., 96. 248 Pedro Fermín de Vargas, Pensamientos Políticos. Siglo XVII-Siglo XVIII, pg., 119. 125 “manifestar mis anhelos al bien público”249, orientado por una metodología de “circunspección y de crítica” y reflexionando “sobre los principios de la sana filosofía”250. Para el sangileño, lo que han pintado los conquistadores y cronistas sobre este Reino tiene más de exageración sobre el crecido número de habitantes, como por ejemplo lo hecho por la “imaginación pedantesca de Piedrahita”251: “Basta saber que en el estado de barbarie en que se hallaba sumergido este Continente, toda su población consistía en naciones separadas y poco numerosas, que vivían de la caza, del cultivo del maíz... y de algunas raíces, y que se hacían cruelmente la guerra, no por extender su comercio, o sus riquezas, sino por hacer esclavos y aumentar su caza...”252. En los Pensamientos Políticos de 1789 Vargas había hecho una primera anotación de lo que significó para él la llegada de los españoles a América: “Todo se halla atrasado y el estado actual del Reino dista poco del que hallaron los conquistadores en sus primeras invasiones”253. Como se puede observar, vuelve a reiterarlo en las Memorias, pero ya con un detenido análisis propositivo, en el que plantea un conjunto de reformas en los ramos de la agricultura, comercio e industria; para el caso de las minas considera que ellas destruyen a la población254. 249 Pedro Fermín de Vargas, Pensamientos Políticos. Siglo XVII-Siglo XVIII, pg., 120. Ibíd. pg., 121. 251 Ibídem. 252 Ibíd. pg., 122. 253 Ibíd. pg., 29. 254 En sus Pensamientos Políticos de 1789 considera que “El laboreo de minas en el modo que hoy se practica en las de oro, además de ser destructivo de la población, encarece de tal suerte los jornales y 250 126 En el ramo de la agricultura, considera Vargas un error con los indígenas la creación de la encomienda, ya que “además de esclavizar a estos infelices, prohibían aquellas leyes que los encomenderos asistiesen en los pueblos más de una noche, lo que apartando los amos de los esclavos impedía que aquéllos les hiciesen trabajar, les auxiliasen en sus necesidades...”255. A esto se suma, la repartición desigual de las tierras al momento de la conquista de este Reino, lo cual “da lugar demasiado temprano a la desigualdad de fortunas”256, y trae como consecuencia que “muchos ciudadanos sin fondos y otros con más de lo que podían cultivar, de que se siguió la miseria de los unos e imposibilidad de casarse, y la necesidad de los otros de dejar gran parte de sus tierras sin aprovechamiento”257. Frente al comercio considera que se debió de estimular más el de cabotaje, porque “¿cómo es posible que de otra manera se pueda creer que un Estado se prohíba a los vasallos la comunicación de unos puertos con otros, y que las Provincias se socorren mutuamente sus necesidades?”258. A esto se suma, el débil comercio de la colonia con la metrópoli: “la Corte por esta falta de comunicación rara vez se instruía de lo que pasaba por acá: los maniobras, que por lo general entorpece el adelantamiento de la agricultura”, en: Pedro Fermín de Vargas, Pensamientos Políticos sobre la agricultura, comercio y minas de este reino (1789), en, Pedro Fermín de Vargas, Pensamientos Políticos. Siglo XVII-Siglo XVIII, pg, 84. Pero igualmente considera Vargas que le daría consistencia a este ramo es el establecimiento de un cuerpo de minería, Pedro Fermín de Vargas, Pensamientos Políticos, pg., 88. 255 Pedro Fermín de Vargas, Pensamientos Políticos. Siglo XVII-Siglo XVIII, pg., 125. 256 Ibíd. pg., 127. 257 Ibíd. pg., 128. 258 Ibíd. pg., 129. 127 vasallos vivían oprimidos de los Gobernadores, y éstos, seguros de la impunidad de sus crímenes, cometían los mayores excesos”259. A estos errores políticos se dieron otros de tipo físico que fueron poco favorables a la población, ellos son: primero, “La ignorancia de los conquistadores en materias físicas, y su espíritu quijotesco, no les dejó prever a los principios las consecuencias de la mala fundación de muchos lugares... y no atendieron a la salud de sus visitantes”260, lo cual daría origen a las enfermedades. Segundo, la construcción de un hospital para atender los leprosos261, que pasan de 300 en las jurisdicciones del Socorro, San Gil y Girón; tercero, evitar la introducción de la viruela en las provincias, por medio de cuarentenas y una inoculación bien dirigida262; y cuarto, “El remedio que necesitan las demás enfermedades propias de estos climas, pende del estudio de la medicina y de la fundación de hospitales”263. “De esta manera destruida la población en este Reino por la espada, por las minas y enfermedades; imposibilitando su restablecimiento por los reglamentos que prohibían la entrada de extranjeros y embarazaban los progresos de la agricultura, comercio, artes, que se contrariaban en muchas partes por el clima, vino a reducirse al estado de una colonia aislada, que no tiene otro recursos que los de una agricultura débil y miserable. De aquí es que en la prodigiosa extensión de todo el Virreinato no contamos arriba de 2.000.000 de 259 260 261 262 263 Ibíd. pg., 128. Ibíd. pg., 145. Ibíd. Pg. 147. Ibíd. pg. 147. Ibíd. pg. 148. 128 habitantes, después de cerca de 300 años que han pasado desde su conquista“264. Por lo anterior, ¿cuáles son los medios para el aumento de la población en un corto número de años?, asume Vargas en su respuesta varias salidas; en primer lugar, desde una clara perspectiva fisiocrática, compara el Estado con un árbol: “cuyas raíces son la agricultura, el tronco, la población y las ramas, hojas y frutos, la industria y el comercio”265; en este sentido, los “fisiócratas consideran que el descubrimiento de las leyes naturales insertas en el orden social es el único medio para alcanzar… que la racionalidad de lo justo converja con lo útil”266. En segundo lugar, estableciendo cuerpos patrióticos “que ayudasen con sus luces y fondos a la perfección de nuestra labranza”267. En tercer lugar, para aumentar la agricultura y la población, propone permitir el comercio libre, salida y entrada de productos, con las islas, Europa y puertos de la península268. En cuarto lugar, propone españolizar a los indios, es decir, cruzar las razas, lo cual deja ver el carácter racista de Vargas, por lo demás bastante común en la élite cultural neogranadina, a continuación se puede apreciar un rasgo de ello: “Para aumentar nuestra agricultura, sería igualmente necesario españolizar a nuestros indios. La indolencia general de ellos, su estupidez y la insensibilidad que manifiestan hacia todo aquello que mueve y alienta a los 264 Ibíd. pg. 131. Ibíd. pg. 132. 266 Daniel Barbosa López, Los fisiócratas y la opinión pública como presupuesto y garantía de la continuidad de la sociedad en el estado, Revista de estudios políticos, Centro de estudios políticos y constitucionales, Madrid, N| 124, abril-junio de 2004, pg, 205. 267 Pedro Fermín de Vargas, Pensamientos Políticos. Siglo XVII-Siglo XVIII, pg., 134. 268 Ibíd. pg. 135. 265 129 demás hombres, hace pensar que vienen de una raza degenerada que empeora en razón de la distancia de su origen. En consecuencia, de estas observaciones y de la facilidad que adquiriría nuestra legislación patria, sería muy de desear que se extinguiesen los indios, confundiéndolos libres del tributo y demás cargas propias suyas, y dándoles tierras en propiedad.”269 En quinto lugar sugiere la creación de un reglamento que limite la extensión de muchas haciendas, esto sería ventajoso, puesto que: “repartidos sus habitantes en pequeñas heredades, cuya propiedad les pertenece, las cultivan con el mayor interés, y tienen suficientemente con ellas para mantener sus familias”270. Dar permiso a la entrada de extranjeros, es su sexta propuesta, es decir “Abramos nuestras posesiones, deroguemos las leyes que lo impide, y se verá florecer la América, sin necesidad de otra operación271. Reitera también que se deben mejorar los caminos de las provincias, al respecto propone: “Las compañías proyectadas por don Bernardo Ward son el único medio que hallo yo adoptable a este objeto tan interesante a nuestra agricultura”272. Y en último lugar, por medio de los cuerpos patrióticos se deben establecer algunas fábricas en la extensión del Reino, el cual puede aspirar por ahora a ciertas manufacturas bastas273, “¿Por qué, pues, 269 270 271 272 273 Ibíd. págs. 136 -137. Ibíd. pg. 138. Ibíd. pg.140. Ibíd. pg. 141. Ibíd. págs. 142 -143. 130 lo que recibimos del extranjero no permite que se fabrique en sus posesiones de América?”274. De no llevarse a cabo este conjunto de reformas es muy probable que el velo de la independencia no se esparza fácilmente: “La independencia de estos dominios es un fantasma con que los demás pueblos nos asustan continuamente, porque ignorar el carácter de fidelidad común a todos los españoles de ambos mundos; a más de que bajo un gobierno dulce y humano no son de temer semejantes revoluciones“275. De implementar las reformas, y atender las causas que atrasan la población, comenta Vargas, se conseguirá “dentro de muy poco tiempo una población respetable, y en lugar de los 2.000.000 de almas que contamos podremos lisonjear de tocar aquel número de gentes que como increíble leemos en las historias que hubo en España y en otras regiones en tiempos de los romanos”276. 3.4. Segundo campo temático de opinión: el político, 1791 - 1806 El segundo campo temático de opinión de la obra escrita de Vargas es el político, el cual abarca desde las Notas de 1791277, hasta la Relación sucinta que presenta al gobierno británico en 1806. A dicho campo se le identifican tres variables: 1. La revolución política 274 Ibíd. pg. 144. Ibídem. 276 Ibíd. pg. , 151. 277 La razón por la que se inicia con el mismo año del campo temático económico (1791) se debe, como se puede apreciar, a que para el mismo año escribe las Notas. 275 131 2. La publicidad de las opiniones 3. La independencia y sus condiciones 3.4.1. Una revolución política que recupere los derechos del hombre “La ignorancia es el mayor mal de un pueblo: ella es la que le hace crédulo, supersticioso, incapaz de conocer las verdades esenciales y la que le somete a la astucia de los gobiernos opresivos”278. En la Memoria sobre la población del reino ya había nombrado explícitamente Vargas el término independencia, en el marco de los medios que se requieren para el aumento de la población279. En las Notas, fechadas también para el año de 1791 adquiere un tono más radical al hablar de una revolución política. Los obstáculos -comenta Vargas- para hacer una buena revolución, al modo de la Europea, no son muchas para el caso de América: no hay príncipes, y el clero no abusará de su ministerio; al contrario, lo que se tiene son ventajas: la gran distancia de América con respecto a España, lo cual favorece tener una milicia “para defender la patria y no para oprimirla”280; otra ventaja son las luces del día, proporcionadas por las revoluciones del Norte de América, Francia, Holanda e Italia: “enseñan así lo que debemos hacer como evitar para conseguir nuestro fin, sin experimentar los graves males que ellos han padecido”281. 278 279 280 281 Pedro Fermín de Vargas, Pensamientos Políticos. Siglo XVII-Siglo XVIII, pg., 155. Ibíd. pg. 144. Ibíd. pg. 158. Ibíd. pg. 159. 132 Para Vargas, uno de los elementos que permite el cumplimiento de dicho propósito es la fraternidad “entre blancos, indios, pardos y negros debe haber la mayor unión: todos debemos olvidar cualquier resentimiento que subsista entre nosotros, reunirnos bajo un mismo espíritu y caminar a un mismo fin”282. Así mismo, debe tenerse en cuenta las virtudes que forman la esencia de la legislación, ellas son: el honor, el desinterés, la simplicidad, la franqueza y el celo del bien público; obsérvese el reiterado acento por el bien público, que va adquiriendo un matiz fundamental en el segundo campo temático de opinión. Por lo tanto, la reforma propuesta por el sangileño es radical, lo cual se puede advertir en el siguiente tono: “no se debe tratar de reparar, sino de construir de nuevo… ¿De qué sirve trabajar en una reforma para no hacerla perfecta?... es pues necesario establecer otros principios y dar al gobierno otra dirección para que las cosas tomen un semblante diferente”283. Entiende Vargas por revolución política la recuperación de los derechos del hombre, la cual debe hacerse exclusivamente por el pueblo284. Las anteriores ideas que presenta Vargas en las Notas de 1791 -muy seguramente para esta época ha emprendido la huida y dejado el cargo de Corregidor- es un documento que refleja la manera como la diplomacia y los buenos oficios (manifiestos en su cargo como corregidor de Zipaquirá), gestionando en la composición de caminos, construcción de 282 283 284 Ibíd. pg., 161. Ibíd. pg., 163. Ibíd. pg., 164. 133 hospitales, establecimiento de escuelas, entre otros, ya han colmado la paciencia de uno de los personajes más lúcidos y temerarios de la colonial Nueva Granada. De otro lado, como se podrá constatar más adelante, en el escrito titulado Derechos del hombre y del ciudadano…285 de 1797, Vargas incorpora estas Notas como citas de pie de página. 3.4.2. “La publicidad de las opiniones… la más fuerte columna de la libertad” 286 Para Pedro Fermín de Vargas Sarmiento la publicidad es absolutamente necesaria en una República, y se constituye en la más fuerte columna de la libertad, veamos más en extenso dicho planteamiento: “La publicidad de las opiniones, y de las deliberaciones, es absolutamente necesaria en una República: no se debe hacer jamás uso sino del escrutinio verbal. Mal haya aquel, que teme dar su voto, su parecer, o dictamen en alta voz; sus intenciones no pueden ser buenas: no hay sino la maldad que pida la obscuridad y el silencio: una acción loable, no encuentra sino recompensa en la publicidad, y pretender que este perjudique a la libertad de los que votan, es lo mismo que quejarse de la claridad del sol, que incomoda tanto a los malhechores. La publicidad es la más fuerte columna de la libertad; porque ella es un freno para los malvados, o la causa de su perdición: ella es la prueba que manifiesta las intenciones de cada uno hacia todos, y el testimonio público de su conciencia y de sus deberes. Todo el efecto de las elecciones populares se pierde en el mismo día que se deroga este principio: desde este instante, la ambición hace un grande adelantamiento y con la intriga que la acompaña, logra el buen éxito de sus pérfidos proyectos”287 285 286 287 Cfr. Manuel José Borrero, Derechos del hombre y del ciudadano. Manuel José Borrero, Derechos del hombre y del ciudadano, pg., 7107. Ibídem. 134 Se plantea en este párrafo un reto, no solo para Vargas, sino también para la élite cultural neogranadina de finales del siglo XVIII, pues se trata de saber ¿cómo hacer imaginable y deseable la nación moderna en una sociedad de antiguo régimen, fragmentada, estamental, multiétnica, dispersa en un vasto territorio de fronteras difusas y cruzada por divisiones administrativas intrincadas y difíciles de aprehender?. La élite cultural neogranadina, escribe la profesora María Teresa Uribe, debió encontrar, en el panorama del pensamiento ilustrado un vocabulario nuevo, así como un lenguaje político capaces de convencer a públicos muy diversos sobre la justeza, la necesidad y la inevitabilidad de construir la nación moderna288. Desde esta perspectiva resulta también esclarecedor el enfoque propuesto por Benedict Anderson, con la idea de que la nación son artefactos culturales de cierto tipo que se crean a finales del siglo XVIII289. Debió además, la élite cultural neogranadina, elaborar retóricas susceptibles de conmover al público, con el ánimo de suscitar lealtades, emociones y sentimientos, así mismo “requirieron también elaborar relatos históricos convocantes mediante los cuales pudiese establecerse ese vínculo difícil del pasado con el futuro a través del presente, otorgándole a 288 Tomado de: María Teresa Uribe, La elusiva y difícil construcción de la identidad nacional en la Gran Colombia, http://bv.gva.es/documentos/Uribe.doc, consultada en marzo de 2007, pg., 1. 289 Benedict Anderson, Comunidades imaginadas, México, Fondo de Cultura Económica, 1993. 135 esa entidad recién constituida, un sentido de permanencia, continuidad y trascendencia en el tiempo”290. Justamente en esta dirección discurre el Discurso que presenta Vargas en la Declaración de los derechos del hombre y del ciudadano291, el cual presenta un predominante lenguaje político procedente y alimentado con el repertorio teórico y el vocabulario político del Republicanismo292, v. gr. “pues si el envilecimiento y la corrupción son el apoyo de todo gobierno despótico, la virtud y la magnanimidad forman la esencia del republicanismo…”293. Ahora bien, se trata de lograr la independencia, pero para ello recurre Vargas al concurso de una potencia extranjera, ya que “vivimos en nuestro país natal como extranjeros, o más bien como esclavos”294. La claridad de esta propuesta dimana por las “conexiones que el infrascrito tiene en el país tanto de amigos como dependientes; los empleos que en él ha ejercido; el ser nativo precisamente de la Villa de San Gil en donde tuvo origen la conmoción de 1781; los viajes por todo aquel Reyno, le ponen en estado de conocer a 290 Tomado de: Tomado de: María Teresa Uribe, La elusiva y difícil construcción de la identidad nacional en la Gran Colombia, http://bv.gva.es/documentos/Uribe.doc, consultada en marzo de 2007, pg, 1. 291 Pedro Fermín de Vargas. Derechos del hombre y del ciudadano (1797), en, José Manuel Borrero, Derechos del hombre y del ciudadano -Pedro Fermín de Vargas-, Bogotá, Boletín de Historia y Antigüedades (Academia Colombiana de Historia), Vol. XXXII, Nº 363-374, 1945. 292 Para ampliar sobre el lenguaje político del Republicanismo ver: Francisco Colom González, Razones de identidad, Pluralismo cultural e integración política, Barcelona, Antropos 1998. 293 Vargas mantiene el paralelo entre estas dos formas de gobierno, despótico y republicano, para señalar finalmente las bondades del republicanismo. En: José Manuel Borrero, Derechos del hombre y del ciudadano, pg., 708 ss. 294 Sergio Elías Ortiz, Borrador de una representación de don Pedro Fermín de Vargas ante el gobierno Británico, pg., 940. 136 fondo la disposición de sus compaisanos y puede responder de la aprobación de todo lo que haga por su independencia”295. 3.4.3. La independencia y sus condiciones En la Relación sucinta del estado actual de las colonias españolas en la América meridional (1806), Vargas presenta una visión de conjunto de las colonias españolas en la América Meridional, o también las llama -en dos oportunidades- colonias hispanoamericanas296; texto claramente pro independentista, dirigido en segunda persona para beneficio de Inglaterra, así como del género humano, los siguientes dos párrafos así lo indican: “Animado de la gratitud que debo a una nación que tan generosamente me ha abrigado en su seno, me tomo la libertad de ofrecerle algunas observaciones sobre este asunto, por si en el momento actual quiere aprovecharse de ello en beneficio propio o del género humano”297. “Finalmente de cualquier manera que se contemple la independencia de la América española, no puede menos que resultar en beneficio del género humano y especialmente de la Inglaterra”298. 295 Pedro Fermín de Vargas, en, Sergio Elías Ortiz, Borrador de una representación de don Pedro Fermín de Vargas ante el gobierno Británico, pg., 940. 296 Pedro Fermín de Vargas, Relación sucinta del estado actual de las colonias españolas en la América Meridional (1806). En: FERMÍN DE VARGAS, Pedro. Pensamientos Políticos. Siglo XVII-Siglo XVIII. pg, 175 y 215. 297 Ibíd. pg. 167 298 Ibíd. pg. 222. 137 Las observaciones que ofrece en beneficio de la Inglaterra y el género humano, son examinadas por Vargas en cinco puntos: “1° el sistema político de gobierno que la España mantienen en sus Colonias Americanas. 2° las disposiciones de los habitantes de estas Colonias con respecto a la misma España. 3° las fuerzas militares con que estas las defiende. 4° la facilidad con que la nación inglesa puede hacer cambiar su gobierno actual. 5° los inmensos bienes que de ello resultarán al mundo en general, y a la Inglaterra en particular...”299. Observaciones que se incorporan al discurso de Vargas, respondiendo a la coyuntura temática a que hubiere lugar discernir; así por ejemplo, refiere Vargas sobre la población. Los españoles establecieron, en la época de la conquista “un régimen feudal muy parecido al que por aquella época acababa de espirar en Europa”300; en este régimen la libertad de los indígenas fue ilusoria, “Así que los habitantes originarios de aquellas regiones existen hoy sin ninguna propiedad territorial obligados a vivir en un espacio determinado, y sujetos a la voluntad y capricho de los Curas, Corregidores, y demás sanguijuelas que el gobierno envía entre ellos para enriquecerse a sus expensas”301. Tras la opresión a que es sometido el indio, resulta una “disminución general de estos infelices, entre quienes nada se observa menos que aquellas industrias y talentos que los 299 300 301 Ibíd. pg., 167. Ibíd. pg. 168. Ibíd. pg. 170. 138 distinguieron en tiempos de los Incas y de los reyes de México”302. De la extinción total de los indios vino en su reemplazo los africanos, y así se desprende una sucesión de amalgamas que bien podrían dar sustento histórico a la propuesta de “ciudadanías mestizas”303, al respecto refiere Vargas: “De la extinción total de los indios en algunas partes de la América y de su disminución en todas, resultó la necesidad de reemplazarlos con los negros de África... De la mezcla de éstas con los españoles, y con los indios que han quedado, resultan las innumerables castas de Mulatos, Zambos, Tercerones, etc., que se consideran degradadas según se alejan o se acercan al color europeo. Aquellos que han pasado por cinco generaciones sucesivamente enlazándose con blancos son reputados en la categoría de estos últimos, y pueden pretender sin obstáculos a la preeminencia de criollos, elevación que les da un lustre de que son incapaces las clases anteriores. En los países mediterráneos del Continente, donde las faltas de minas, la bondad del clima, o algunas circunstancias particulares han conservado más número de indios, éstos se han aliado con los españoles, y de estos enlaces ha resultado la clase de mestizos, que no teniendo origen de esclavitud legal, son reputados por las leyes y costumbres del país como blancos, capaces de todas las gracias y beneficios que resulten de la sociedad. A esta clase, montando gradualmente sigue el de los Criollos, hijos de padre y madre españoles, o que sin mezcla de ninguna de las razas anteriores han nacido en el país, y conservando la pureza de la sangre europea. De esta especie son pocas las personas que se hallan en aquellas colonias. La mayor parte de los criollos están enlazados con los mestizos, en tanto grado que estas dos últimas clases se pueden reputar por una sola, que es sin contradicción la más numerosa, y cuyos intereses en el 302 Ibíd. pg. 171. Cfr. URIBE, María Teresa. “Órdenes complejos y ciudadanías mestizas: una mirada al caso colombiano”. Medellín: Estudios Políticos. Nº 12, enero-junio, 1998. 303 139 estado actual de las cosas son inseparables. Ambas tienen derecho a optar plazas y distinciones en la Comunidad, y sus respectivas pretensiones dependen solo de los medios más o menos activos que cada uno emplea para su logro”304. De esta amalgama resulta que la burocracia queda repartida y nombrada directamente en España: “todos los oficios políticos y militares de alguna consideración se nombran en España y no se dan sino a europeos… Las dignidades de Arzobispos, Obispos, Prebendados, etc., son casi exclusivamente el patrimonio de los europeos y son tan amovibles como los empleos laicos.”305. Con respecto a las condiciones de la población Vargas aventura algunas conjeturas sobre la misma: “En esta parte pues la población no puede crecer en la misma proporción que en los Estados Unidos, y sólo se aumenta de aquellos pocos españoles que pasan allí casados, y que dejan sus familias en el país, o de los que se casan con las mujeres de él, o de las razas de los indios que quedaron después de las conquistas, o bien de la de los negros que se han introducido después de estas. Los indios se extinguen rápidamente; pero en su lugar aumentan los mestizos que nacen de éstos y de los blancos. Lo que sucede a los indios acaece igualmente a los negros, y en su lugar los mulatos aumentan, y esta raza, como la de los mestizos, aspirando ambos a la jerarquía de criollos, esto es a la de blancos del 304 Pedro Fermín de Vargas, Relación sucinta del estado actual de las colonias españolas en la América Meridional (1806). En: FERMÍN DE VARGAS, Pedro. Pensamientos Políticos. Siglo XVII-Siglo XVIII. pg., 172. 305 Ibíd. págs. 185-186. 140 país, se enlazan cuanto pueden con ella y así esta última aumenta cada día con progresos muy perceptibles”306. Aclara además, con respecto a las clases inferiores, el deseo de llegar a la clase de los criollos que es la más preeminente: “Es menester confesar que todo el ahínco de las clases inferiores es por llegar a la de Criollos, la cual aunque maltratada por una política insidiosa del gobierno es la más preeminente entre los nativos del país”307. Concomitante con lo anterior, apunta Vargas en señalar la situación económica por la que estaba pasando España, que coincide con la franca decadencia que le sucedía, pues “lo cierto es que la nación se vio a los 150 años del descubrimiento de la América casi sin fábrica alguna de su propio suelo, y obligada a comprar a los extranjeros todas las manufacturas que pedían sus colonias ultramarinas”308. Los efectos de dicha situación se reflejan en las colonias de América, en tal sentido ¿cuáles son las causas por las cuales España mantiene su monopolio sobre las colonias?, contundente la respuesta del sangileño: “a la ignorancia general que allí reina en casi todas materias, pero principalmente en política, ignorancia que les impide el conocer otro mejor orden de cosas. ¿Ni cómo podrán entrar allí las luces si todos los libros extranjeros están prohibidos; y los nacionales, además de ser sumamente caros, son de tan poca instrucción?. Mas en mi concepto la causa principal de la apatía de los americanos es la 306 Pedro Fermín de Vargas, Relación sucinta del estado actual de las colonias españolas en la América Meridional (1806). En: FERMÍN DE VARGAS, Pedro. Pensamientos Políticos. Siglo XVII-Siglo XVIII. págs. 173-174-175. 307 Ibíd. pg. 177. 308 Ibíd. págs., 179-180. 141 superstición en que están sumergidos, y que les representa la obediencia pasiva como una virtud esencialmente necesaria para ir al paraíso. Otras causas accesorias se pueden asignar tales como la imposibilidad de juntarse en asambleas o concilios para deliberar sobre cosa alguna. Toda junta es considerada allí como un crimen.”309. Con los anteriores antecedentes, considera Vargas que existen las condiciones para la independencia, sustentado en la idea que se debe partir del desarrollo de un comercio libre por las Américas, en la que se verán beneficiadas todas las naciones del mundo: “lo cierto es que la América no está conocida sino a medias, y que sus recursos han estado hasta ahora encadenados con los grillos de la tiranía. Que cela de su libertad para ver de qué es capaz aquella gran porción del mundo. Esto no puede ser sino obra de la Inglaterra a quien conviene tanto por sus intereses mercantiles, y a quien es tan fácil por sus fuerzas marítimas.”310. Con o sin los ingleses plantea Vargas la inexorable voluntad de independencia, así lo deja dicho al final de esta Relación: “Finalmente de cualquiera manera que se contemple la independencia de la América española, no puede menos que resultar en beneficio del género humano y especialmente de la Inglaterra. Si esta nación por razones que no sabríamos adivinar se hiciese sorda a sus propios intereses, y a las solicitudes de los hispanoamericanos, lo que yo puedo asegurar es que esta América es para España un hijo mayor que reclama ya su emancipación pronta, y que bien sea por 309 310 Ibíd. págs., 197-198. Ibíd. pg., 216. 142 sus propios medios, o por la debilidad de los de su Metrópoli, será independiente de ella dentro de poco tiempo...”311. Por último, los aportes del presente capitulo están puestos en evidenciar los campos temáticos más significativos de la obra escrita de Pedro Fermín de Vargas Sarmiento en clave de opinión pública; dichos campos son el económico y el político, toda vez que las variables indicadas (la fisiocracia, el comercio, el hombre ilustrado, así como la revolución política, la publicidad de las opiniones, la independencia y sus condiciones, respectivamente) se constituyeron en el referente de la publicidad ejercida por el sangileño. 311 Ibíd. pg., 222. 143 CONCLUSIONES 144 CONCLUSIONES Los contenidos del presente trabajo monográfico señalaron los diferentes componentes que contribuyen al estudio de la opinión pública en el Nuevo Reino de Granada, a través de la obra escrita del sangileño Pedro Fermín de Vargas Sarmiento, entre los años de 1789 a 1806. Resta ahora por plantear algunas conclusiones de carácter provisional, esto se debe a que en el corto o mediano plazo se puedan desarrollar análisis exhaustivos sobre dicha temática. 1. Un primer resultado que arroja el estudio es que la historiografía colombiana poco ha dilucidado el tema de la opinión pública. En términos particulares, se carece de un análisis de la obra escrita de Vargas en clave de opinión pública. La historiografía académica discurre con un enfoque apologético y teleológico hasta la década de 1970 aproximadamente. A partir de la década de 1980, sobresalen investigaciones del periodo colonial con trazos orientados por la Nueva Historia, con un sentido problematizador a la investigación histórica, desde temas -por ejemplo- como la educación y la cultura en la segunda mitad del siglo XVIII, labor emprendida en las investigaciones desarrolladas por Renán Silva, entre otros. 145 2. También se ha podido constatar que durante la segunda mitad del siglo XVIII se cristaliza, asociado al desarrollo del movimiento de la Ilustración en el Nuevo Reino de Granada, un intelectual letrado generador de una opinión pública ilustrada a partir de la concatenación de argumentos presentes en su obra escrita, en un contexto identificado por las reformas materiales y de tensiones en lo político. 3. El proceso de indagación y triangulación de la información hallada en las fuentes consultadas permitió la construcción de dos cuadros que posibilitaron desarrollar, de una manera pertinente, la reflexión historiográfica, ellos son: consolidado del balance historiográfico, 1903-2006, y los títulos de la obra escrita de Vargas, 17891806. Con ello, se atinó a una descripción cualitativa de la información, así como a la identificación de los dos enclaves temporales de la obra escrita de Vargas, a saber: primer campo temático de opinión: el económico, 1789-1791; y el segundo campo temático de opinión: el político, 1791-1806. 4. Los aportes a la historiografía colombiana intentan ser de orden conceptual y de enfoque, así como metodológico. En primer lugar, el siglo XVIII en la historia cultural de Europa fue el de la Ilustración, el utillaje ideológico que le dio musculatura intelectual al mismo estaba constituido por la razón, la naturaleza, el progreso y la felicidad, para tratar con ello de conseguir la modernización de la cultura y la reforma de la sociedad. 146 El movimiento ilustrado en el ámbito colonial de la Nueva Granada adquirió matices particulares, niveles de amalgama y de apropiación. De acuerdo al balance historiográfico presentado se subraya la impronta ilustrada que caracteriza el pensamiento de Vargas; así mismo, señala cómo, a partir de algunas reformas y la activación de medios de circulación de las ideas en boga, se configuró una élite intelectual neogranadina variada en su procedencia territorial, y generadora de una opinión proclive a su publicidad, ejemplo de ello -además del personaje referenciado en la presente monografía-, se encuentra la figura de Antonio Nariño. En segundo lugar, la opinión pública es un tema propio de la historia occidental del siglo XVIII, la literatura especializada señala esta tendencia, como resultado del proceso de consolidación de una sociedad liberal burguesa y del florecimiento de la ilustración; por tanto, el concepto con el que se trabaja se asocia a la idea de una opinión pública ilustrada. También se parte de reconocerlo como un concepto de comunicación caracterizado como un proceso discursivo en el que predomina el lenguaje escrito como legitimador de la razón. 5. En general, se carece de un análisis sistemático de la obra escrita de Vargas, tanto en el campo económico como en el político; por tanto, las futuras investigaciones podrían perfilase desde una perspectiva metodológica y procedimental en la investigación de la historia de las ideas (conceptual, heurística, doxográfica, etiológica, hermenéutica y de síntesis). Lo potente de dicho tema sugiere la 147 siguiente pregunta: ¿se puede identificar en la obra escrita de Vargas un desarrollo teórico, una exposición doctrinaria del pensamiento filosófico ilustrado que estaban formando la transformación económica y política en Europa?: por lo auscultado en la presente investigación se puede colegir que la obra escrita de Vargas adolece, en sentido estricto, de tal talante; no obstante, se identifica una “ideología ambiente” predominantemente francesa. Habrá que esperar el resultado de futuras investigaciones que den pistas en tal sentido. 148 BIBLIOGRAFÍA FUENTE PRIMARIA Archivos ARCHIVO NARIÑO. Bogotá: Biblioteca de la Presidencia de la República, 1990. Fuentes documentales publicadas FERMÍN DE VARGAS, Pedro. Pensamientos políticos y memoria sobre la población del Nuevo Reino de Granada. Bogotá: Publicaciones del Banco de la República. Archivo de la Economía Nacional, 1953. FERMÍN DE VARGAS, Pedro. Pensamientos Políticos. Siglo XVII-Siglo XVIII. 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