OPINIÓN PÚBLICA

OPINIÓN PÚBLICA E ILUSTRACIÓN
A través de la obra escrita de Pedro Fermín de Vargas en el Nuevo Reino de Granada,
1789-1806
Monografía de grado para optar el título de historiador
LUIS ORLANDO LUJÁN VILLEGAS
ASESOR:
ANDRÉS LÓPEZ BERMÚDEZ
FACULTAD DE CIENCIAS SOCIALES Y HUMANAS
DEPARTAMENTO DE HISTORIA
UNIVERSIDAD DE ANTIOQUIA
MEDELLÍN
2012
1
En memoria de la “Relación sucinta del estado actual de las colonias españolas en la
América Meridional” (Pedro Fermín de Vargas Sarmiento, 1806)
2
AGRADECIMIENTOS
Este trabajo ha sido posible gracias a la colaboración de distintas personas. En primer
término debo agradecer al profesor Andrés López Bermúdez por su apoyo y confianza
permanente; también a la profesora Beatriz Patiño Millán (q.e.p.d.) por sembrar mi interés
en los procesos culturales de este aciago país.
A los talismanes de mis días: Santiago y Sebastián Luján Grajales.
A mi madre Ana Villegas, mi padre Luis Eduardo Luján; mis hermanos: Patricia, Miguel y
Diego Luján Villegas, y a todos y cada uno de mis familiares, que de una u otra forma
contribuyeron al término de esta investigación.
A los empleados de la Biblioteca Central de la Universidad de Antioquia. Igualmente, a los
empleados de la Biblioteca Pública Piloto, y del FAES; y a todas aquellas personas,
instituciones y escenarios a quienes no menciono aquí por un olvido involuntario.
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CONTENIDO
Pág.
INDICE DE CUADROS…………………………………………………………….
6
RESUMEN…………………………………………………………………………...
7
INTRODUCCIÓN…………………………………………………………………...
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CAPITULO 1: BALANCE HISTORIOGRÁFICO……………………………….
1.1. Recuento de las principales fuentes consultadas…………………………………
1.2. La historiografía académica……………………………………………………...
1.3. La historiografía profesional……………………………………………………..
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CAPITULO 2: OPINIÓN PÚBLICA E ILUSTRACIÓN………………………...
2.1. LA ILUSTRACIÓN……………………………………………………………...
2.1.1. Caracterización general de la Ilustración………………………………………
2.1.1.1. La razón………………………………………………………………………
2.1.1.2. La naturaleza…………………………………………………………………
2.1.1.3. El progreso y la felicidad…………………………………………………….
2.1.2. Reflexiones sobre la política en el siglo de las luces…………………………..
2.1.2.1. El derecho natural……………………………………………………………
2.1.2.2. La monarquía absoluta en Europa……………………………………………
2.1.2.3. El despotismo ilustrado………………………………………………………
2.1.2.4. La teoría del contrato social………………………………………………….
2.2. CARLOS III Y EL REFORMISMO BORBÓNICO…………………………….
2.2.1. Fe en las ciencias útiles………………………………………………………...
2.2.2. Reformas a la educación……………………………………………………….
2.2.3. Las Sociedades de Amigos del país……………………………………………
2.2.4. La prensa escrita y las tertulias literarias………………………………………
2.3. LA OPINIÓN PÚBLICA EN LA CULTURA DEL SIGLO XVIII……………..
2.3.1. La opinión pública: el trasegar de un concepto………………………………..
2.3.2. La opinión pública como resultado de un diálogo racional……………………
2.4. LA OPINIÓN PÚBLICA ILUSTRADA EN LA OBRA ESCRITA DE PEDRO
FERMÍN DE VARGAS SARMIENTO………………………………………………
2.4.1. Introducción de la modernidad en el Nuevo Reino de Granada……………….
2.4.1.1. Reformas a la educación……………………………………………………..
2.4.1.2. Sociedades de Amigos del país………………………………………………
2.4.2. La obra escrita de Pedro Fermín de Vargas Sarmiento: argumentos para una
opinión pública ilustrada……………………………………………………………...
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CAPITULO 3: LA OBRA ESCRITA DE PEDRO FERMÍN DE VARGAS EN
CLAVE DE OPINIÓN PÚBLICA………………………………………………….
3.1. Momento de formación…………………………………………………………..
3.2. Momento camaleónico…………………………………………………………...
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3.3. Primer campo temático de opinión: el económico, 1789-1791………………….
3.3.1. Pensamiento económico fisiocrático: cuerpos patrióticos para el
adelantamiento de la agricultura……………………………………………………...
3.3.2. El progreso y la felicidad desde el comercio…………………………………..
3.3.3. Hombres ilustrados y amantes del bien público………………………………..
3.3.4. Prensa y tratado botánico: una descripción del Bejuco del Guaco…………….
3.3.5. La educación: fomenta las luces……………………………………………….
3.3.6. El progreso se logra con el aumento de la población…………………………..
3.4. Segundo campo temático de opinión: el político, 1791-1806……………………
3.4.1. Una revolución política que recupere los derechos del hombre……………….
3.4.2. “La publicidad de las opiniones… la más fuerte columna de la libertad”……..
3.4.3. La independencia y sus condiciones…………………………………………...
115
CONCLUSIONES…………………………………………………………………...
144
BIBLIOGRAFÍA…………………………………………………………………….
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INDICE DE CUADROS
Pág.
Cuadro 1. Consolidado del balance historiográfico, 1903-2006……………………
Cuadro 2. Referencias bibliográficas consultadas…………………………………..
Cuadro 3. Tipo de documentos consultados………………………………………...
Cuadro 4: Títulos de la obra escrita de Vargas, 1789-1806…………………………
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RESUMEN
Con la presente monografía se propone contribuir al estudio de la opinión pública en un
contexto específico: el Nuevo Reino de Granada, teniendo en cuenta la obra escrita de
Pedro Fermín de Vargas Sarmiento producida entre los años de 1789 a 1806. La pregunta
orientadora apunta a indagar y especificar por ¿cuáles son los campos temáticos más
significativos de la obra escrita de Pedro Fermín de Vargas Sarmiento en clave de opinión
pública?.
La estructura del texto se construye teniendo en cuenta, en primer lugar, la identificación de
la producción historiográfica colombiana de los siglos XX y XXI sobre Vargas, con lo cual
se diseña un consolidado con cerca de 51 referencias bibliográficas consultadas; el uso de
dicha fuente se orienta hacia una descripción cualitativa. Con todo ello, se trazo un espacio
temporal entre los años de 1903 a 2006.
La segunda fuente de consulta está representada por la obra escrita de Vargas, en el proceso
de lectura y triangulación de la misma se establece el enclave temporal planteado desde
7
1789 a 1806. Finalmente, el marco teórico tiene en cuenta los conceptos de reconocidos
autores en temas de la opinión pública y la Ilustración.
Palabras claves: Opinión pública, Ilustración, publicidad, historiografía, campos temáticos
de opinión.
8
INTRODUCCIÓN
Con la presente monografía se propone contribuir al estudio de la opinión pública en un
contexto específico: el Nuevo Reino de Granada, teniendo en cuenta la obra escrita de
Pedro Fermín de Vargas Sarmiento producida entre los años de 1789 a 1806. Algunos de
los elementos conceptuales, de enfoque y método que son pertinentes para dicho estudio
son los que se presentan a continuación.
En términos generales, la opinión pública es un tema propio de la historia occidental del
siglo XVIII, la literatura especializada señala esta tendencia. Autores como Jürgen
Habermas1 y Vincent Price2 ubican su aparición en el siglo XVIII, como resultado del
proceso de consolidación de una sociedad liberal burguesa y del florecimiento de la
ilustración; para Tortarolo es un concepto claramente ilustrado ligado a la filosofía de los
siglos XVII y XVIII3.
1
Jürgen Habermas, Historia y crítica de la opinión pública, Barcelona, Gustavo Gili, 2da.edición,
1981.
2
Vincent Price, La opinión pública. Esfera pública y comunicación, España, Ediciones Paidós Ibérica,
S. A., 1992.
3
Edoardo Tortarolo, Opinión pública, En, Vicenzo Ferrone y Daniel Roche (Editores), Diccionario
histórico de la ilustración, Madrid, Alianza Editorial S.A., 1998, pg., 236.
9
La historiografía colombiana poco ha dilucidado el tema. En términos particulares, se
carece de un análisis de la obra escrita de Vargas en clave de opinión pública; se privilegia
un marcado acento teleológico en las indagaciones, las cuales dan cuenta de una sumatoria
de hechos conducentes al proceso de independencia de 1810. Trabajos como los de Alberto
Miramón4 y Roberto María Tisnes5 son ejemplos representativos de esta tendencia
historiográfica. Se considera relevante la presente monografía, justamente, porque se
propone contribuir al estudio de la obra escrita de Vargas en clave de opinión pública.
Si bien, en el ámbito europeo, la opinión pública es una noción ligada a la filosofía,
también es reconocida como un concepto de comunicación caracterizado, siguiendo a Price,
como un proceso discursivo6; la presente monografía atiende a dicha caracterización,
teniendo en cuenta los argumentos que construye Vargas en su obra escrita. A su vez,
retiene lo planteado por Ana Millares al afirmar que en la opinión pública ilustrada
“predomina el lenguaje escrito. Es la legitimidad de la razón que se expresa mediante el
texto lo que predominaría por mucho tiempo”7. En efecto, los actores de la opinión pública
son las élites letradas. Para el ámbito del Virreinato de Nueva Granada- podemos citar
como ejemplo a la junta de amigos referenciada por Antonio Nariño en 1794, quien señala:
4
Alberto Miramón, Dos vidas no ejemplares. Pedro Fermín de Vargas y Manuel Mallo. Vargas, el
Precursor Alucinado, Bogotá, Publicaciones Editoriales, 1962.
5
Roberto María Tisnés, Pedro Fermín de Vargas. Biografía de un Precursor, Bucaramanga,
Academia de Historia de Santander. Biblioteca Santander, Vol, XXXIII, 1979.
6
Vincent Price, La opinión pública. Esfera pública y comunicación, pg, 141.
7
Ana María Miralles Castellanos, (Editora), voces ciudadanas. una idea de periodismo ciudadano,
Medellín, Editorial Universidad Pontificia Bolivariana, 2000, pg, 62.
10
“Me ocurre el pensamiento de establecer en esta ciudad una
suscripción de literatos, a ejemplo de las que hay en algunos
casinos de Venesia; ésta se reduce a que los suscriptores se
junten en una pieza cómoda y sacado los gastos de luces,
etc., la restante se emplea en pedir un ejemplar de los
mejores diarios, gacetas extranjeras, los diarios
enciclopédicos y demás papeles de esta naturaleza, según la
cantidad de la suscripción. A determinadas horas se juntan,
se leen los papeles, se critica y se conversa sobre aquellos
asuntos, de modo que se pueden pasar un par de horas
divertidas y con utilidad. Pueden entrar don José María
Lozano, don José Antonio Ricaurte, don José Luis Azuola,
don Luis Azuola, don Juan Esteban Ricaurte, don Francisco
Zea, don Francisco Tovar, don Joaquín Camacho, el doctor
Iriarte”8.
En la cita podemos evidenciar, la asistencia de un reducido grupo de eruditos, los cuales
serán actores importantes en el proceso de independencia, al tiempo que se evidencia una
alta influencia de modelos foráneos. Las opiniones de este sector se constituyen en el
primer sentido histórico dado a la idea de opinión pública. En donde el elemento nuclear es
la razón. La deliberación, se produce entre quienes pueden sostener un debate racional de
las ideas, generalmente en grupos cerrados o distinguidos con alguna clase de saber o
actividad. La deliberación tiene lugar entre pares, pero esos pares son de alguna manera
excluyentes de otros que tengan condiciones diferentes para el debate.
En la historia cultural de Europa, el siglo XVIII, ha recibido diferentes acepciones: fue el
siglo de la Ilustración, de las luces, de la razón, de la filosofía y la Enciclopedia. El
8
Archivo Nariño, Tomo I, 1727-1795, Guillermo Hernández de Alba (Compilador), Bogotá,
Biblioteca de la Presidencia de la República, 1990, pg, 230.
11
epicentro de dicho movimiento cultural e intelectual tuvo lugar inicialmente en Inglaterra y
Francia, luego expandió su haz de luz sobre el resto del continente, así como de las colonias
americanas. A esto se podría sumar, que la Ilustración se constituye en la musculatura
intelectual que caracterizó al siglo XVIII, toda vez que los amigos de la verdad -los
aletófilos- enarbolaron el utillaje ideológico de la razón, la naturaleza, el progreso y la
felicidad para “tratar de conseguir la modernización de la cultura y la reforma de la
sociedad”9, como estandartes que arremetían contra la supersticiosa sociedad occidental.
Para Ernst Cassirer, el predicado que mejor designa a la época es el de puro
intelectualismo, que se aferra a la primacía de lo intelectual10.
Uno de los asuntos que se trata de resolver en el siglo de las luces es el método de la
filosofía, no volviendo al Discurso del método de Descartes, sino a los regulae
philosophandi (reglas para filosofar), de Isaac Newton; es decir, el camino ya no era la
deducción, sino el análisis; con el Ensayo sobre el entendimiento humano. John Locke
propone una orientación nueva del pensamiento; pero es el hijo de Königsberg, Emmanuel
Kant, quien dio una apreciación más positiva a la pregunta ¿Qué es la Ilustración? “¿was
ist Aufklärung?”, al relacionarla con el uso de la razón, la interpreta como entendimiento y
en la medida en que el hombre de manera autónoma comprende, supera su estado de niñez
9
Carlos Martínez Shaw, El siglo de las Luces, España, Ediciones Temas de Hoy, S. A., 1996, pg, 6.
Ernst CASSIRER, Filosofía de la Ilustración, México, Fondo de Cultura Económica, 1943, pg, 188.
En el mismo sentido anota Alfred Cobran cuando afirma que: “Le siècle des lumières no comenzó en 1700 ni
terminó en 1800, ni su historia intelectual fue sincrónica en toda Europa, y no digamos en todo el mundo. Si
preguntamos en que consistió, la respuesta obligada será que consistió, sobre todo en una actitud intelectual”,
en, Alfred Cobran, El siglo XVIII, Europa en la época de la Ilustración, España, Editorial Labor, S.A., 1974,
pg. 9.
10
12
y pasa a una vida adulta. Afirma Kant: “uno mismo es culpable de esta minoría de edad,
cuando la causa de ella no radica en una falta de entendimiento, sino en la decisión y el
valor para servirse de él con independencia, sin la conducción de otro”11.
Ten valor de servirte de tu propio entendimiento, era la insignia de los innovadores que
quisieron hacer de la indagación de la verdad la ley única de su vida. Si las luces eran el
espíritu del siglo, la libertad fue su alma. Es la emancipación, no solo del hombre, por la
que aboga Kant -cuyo rasgo es distintivo a la Ilustración- sino de una clase, la burguesía, la
cual adquiere la mayoría de edad.
Lo anterior fue lo propio para Europa, pero cuando se amplía la lupa hacia otros referentes
geográficos y culturales, la dinámica del movimiento ilustrado adquiere matices
particulares, niveles de amalgama que le confieren dinámica propia; es el caso, por
ejemplo, de los estudios que al respecto se han realizado en el ámbito colombiano.
Utilizando una metáfora, se podría decir que la estela de luz de la Ilustración cruzó el
océano Atlántico desde las más disímiles formas hasta arribar a tierras americanas e influir
en algunas impetuosas mentes que apropiaron el utillaje que lo acompañaba. La
historiografía colombiana ha hecho reconocimiento de dicho proceso. Algunas de las
investigaciones realizadas desde una dimensión cultural privilegian aspectos como la
11
Emmanuel Kant, Respuesta a la pregunta ¿Qué es la Ilustración?, En, Filosofía de la historia,
Madrid, Fondo de Cultura Económica, 2000, pg, 25-37.
13
irrupción de la ciencia moderna y los nuevos planes de estudio, trabajos como los de Jaime
Jaramillo Uribe12, María Teresa Cristina13, Eduardo Ruiz Martínez14, John White15, entre
otros16, evidencian lo anterior. Otros estudios dan cuenta de la promoción e implementación
de diferentes iniciativas desde las artes, la tecnología, centros de estudio, tertulias
(Eutropélica, Arcano de la Filantropía, Tertulia del Buen Gusto, entre otras), y de las
expediciones científicas, como la Expedición Botánica, la cual funciono a partir de 178417.
Existen también indagaciones sobre el desarrollo de las incipientes ciencias naturales
elaboradas por figuras como Francisco José de Caldas y Eloy Valenzuela, entre otros; y de
las ciencias humanas hechas por personajes como José Ignacio de Pombo y Pedro Fermín
12
Jaime Jaramillo Uribe, El conflicto entre la ciencia moderna y la conciencia religiosa en Mutis y
Caldas, en, Bogotá, Revista Eco, vol, 7, Nº 4, 1966.
13
María Teresa Cristina, La literatura en la conquista y la colonia, en, Manual de historia de
Colombia, Bogotá, Procultura, tomo II, 1984.
14
Eduardo Ruiz Martínez, La librería de Nariño y los Derechos del Hombre, Bogotá, Planeta
Colombiana Editorial S.A., 1990.
15
John White, Los discípulos de Mutis y la Ilustración en la Nueva Granada: la educación, la historia,
la literatura, en, Revista Colombiana de Educación. Santafé de Bogotá, Universidad Pedagógica Nacional,
1995.
16
Andrés Soriano Lleras, La medicina en el Nuevo Reino de Granada en la primera mitad del siglo
XVIII, Bogotá, Boletín Bibliográfico y Cultural, Vol. VII, N° 3, 1964. Max Olaya Restrepo, El pensamiento
médico de José Celestino Mutis (La escuela de medicina del Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario
en 1802), Bogotá, Boletín Bibliográfico y Cultural. Vol, XI, N° 3, 1968. Renán Silva, Mutis y la cultura
colonial, Bogotá, Ciencia, Tecnología y Desarrollo, Vol, 5, N° 4, 1982. Pilar Moreno De Ángel, José
Celestino Mutis y la Ilustración en el Nuevo Reino de Granada, Bogotá, Boletín de Historia y Antigüedades,
Vol, LXXVII, N° 774, julio-agosto-septiembre de 1991. Mario Herrán Baquero, Formación de la conciencia
moderna en la Nueva Granada, Bogotá, Boletín de Historia y Antigüedades, Vol, 83, N° 795, 1996.
17
Los siguientes trabajos evidencian lo dicho: Guillermo Hernández De Alba, Contribución al estudio
del desarrollo de las humanidades en Colombia: el plan de estudios del Arzobispo Virrey, Bogotá, Thesaurus,
Boletín del Instituto Caro y Cuervo, N° II, 1946. Daniel Herrera Restrepo, La filosofía en la colonia.
Elementos para una aproximación histórica. Bogotá, Ideas y Valores, Universidad Nacional, N° 55-56,
agosto de 1979. Juan Manuel Pacheco, Ciencia, filosofía y educación en Colombia (siglo XVIII), Bogotá,
Ecoe Ediciones, 1984. Germán Marquínez Argote, La filosofía de la Ilustración en Colombia, Bogotá,
Editorial el Buho, 1989. Rocío Vélez De Piedrahita, Literatura en la colonia: de Rodríguez Fraile a
Francisco José de Caldas, Medellín, Biblioteca Pública Piloto, 1995.
14
de Vargas, por citar algunos18. Las investigaciones realizadas por Renán Silva contribuyen
a un análisis de la ideología y la formación intelectual en Nueva Granada 19. Todo lo
anterior permite orientar nuevas rutas de análisis hacia la comprensión de fenómenos como
la opinión pública.
¿Por qué trabajar la obra escrita de Pedro Fermín de Vargas?. En primer lugar, es preciso
aclarar, la alusión a la obra escrita hace referencia a la concatenación de argumentos
construidos por Pedro Fermín de Vargas o que han elaborado otros autores sobre su obra.
Elaboraciones que se pueden evidenciar en una variedad de textos (ver capítulo III), los
cuales permiten configurar los campos temáticos de opinión que son objeto de reflexión en
la presente investigación.
18
Los siguientes trabajos evidencian lo dicho: Javier Ocampo López, El proceso ideológico de la
emancipación. Las ideas de génesis, independencia, futuro e integración en los orígenes de Colombia,
Bogotá, Ediciones Tercer Mundo, 3ª edición, 1983. Beatriz Patiño Millán, Factores de unidad en el Nuevo
Reino de Granada y la posterior formación del estado nacional en, Revista de estudios sociales, Medellín,
FAES, Nº 3, 1988. Javier Ocampo López, Eclecticismo y naturalismo. Dos etapas en la penetración del
pensamiento ilustrado en Hispanoamérica, Bogotá, Boletín de Historia y Antigüedades, Vol. 73, octubrenoviembre-diciembre, N° 755, 1988. Luis Carlos Arboleda, La ciencia y el ideal de ascenso social de los
criollos en el virreinato de Nueva Granada, en: Antonio La Fuente, Ciencia colonial en América, Madrid,
Alianza Universidad, 1992. Jorge Arias De Greiff, Historia de la astronomía en Colombia, en, Historia social
de las ciencias en Colombia, Santafé de Bogotá, Colciencias, tomo II, 1993. Margarita Garrido, Reclamos y
representaciones. Variaciones sobre la política en el Nuevo Reino de Granada, 1770-1815, Bogotá, Banco de
la República, Colección Bibliográfica, 1993.
19
Renán José Silva Olarte, Prensa y revolución a finales del siglo XVIII: contribución a un análisis de
la formación de la ideología de la independencia nacional, Bogotá, Banco de la República, 1988.
Renán José Silva Olarte, Universidad y sociedad en el Nuevo Reino de Granada: contribución a un
análisis histórico de la formación intelectual de la sociedad colombiana, Bogotá, Banco de la República,
1993.
Renán José Silva Olarte, Los ilustrados de la Nueva Granada 1760-1808. Genealogía de una
comunidad de interpretación, Bogotá, Banco de la República, EAFIT, 2002.
15
En segundo lugar, se ilustra la vida y acciones de Pedro Fermín de Vargas Sarmiento, quien
nació en San Gil en el año de 1762. La Universidad Tomista le concedió el grado de
Bachiller en filosofía en 1781, y un año después le otorgó el grado en derecho. En 1784,
pasó a formar parte de la Expedición Botánica como auxiliar o comisionado20. Por la
formación adquirida, la capacidad y su transitoria vinculación a la Expedición Botánica fue
nombrado por el Arzobispo Virrey Caballero y Góngora en 1784 como Oficial cuarto de la
Secretaría del Virreinato. En el año de 1788 ocupó el cargo de Factor del Ramo de Quina
de manera interina; cargo que ocupó hasta el 6 de mayo, para volver al puesto de oficial. El
31 de agosto de 1789 fue nombrado Corregidor interino del Corregimiento de Zipaquirá y a
agregado de Ubaté.
Por el año de 1797 se encuentra en Europa recorriendo Francia, Holanda e Inglaterra,
utilizando el seudónimo de “Pedro de Oribe”21; en 1799 arribó a España para reunirse
clandestinamente con el venezolano Francisco de Miranda. En 1801 utiliza el seudónimo de
Peter Smith, año en el que funcionarios ingleses otorgan a Miranda y Vargas
salvoconductos y pasaportes falsos. Algunas biografías reseñan sus últimos días viviendo
en Londres. Lo anterior se constituye en algunos de los rasgos que definen a un personaje
de la élite ilustrada de Nueva Granada.
20
Es preciso aclarar que los llamados comisionados hacían largas excursiones por diversos puntos del
Virreinato para recolectar ejemplares de la flora neogranadina y acumular datos y observaciones científicas.
21
Al respecto dice el mismo Vargas: “que habiendo estado obligado a pasar a España y Francia le ha
sido forzoso para no ser descubierto tomar el nombre de Pedro de Oribe en lugar de Pedro Fermín de
Vargas que es el mío propio”. En: Sergio Elías Ortiz, Borrador de una representación de don Pedro Fermín
de Vargas ante el gobierno Británico, Boletín Cultural y Bibliográfico (BR) vol, IV, Nº 10, oct, de 1961, pg,
941.
16
En el marco de este prontuario de vida se formo la personalidad y el talante intelectual de
Pedro Fermín de Vargas el cual se materializo en un conjunto de escritos, en los que
presenta una radiografía económica, social, política y cultural del Nuevo Reino de Granada
para el siglo XVIII. Dichos escritos, en palabras del propio Vargas, tienen la intención de
servir al público, lo cual se evidencia al exponer “Todo hombre como miembro de la
sociedad tiene derecho para decir lo que le parezca útil y ventajoso a su patria. Si me
engaño en mis discursos, seré disculpable por haberlo hecho con buena intención de servir
al público con mis reflexiones”22
Con la experiencia acumulada, aunada a una inquietud intelectual, produce Vargas una obra
escrita que se constituye en la sucesión de argumentos económicos y políticos, gestados
entre los años de 1789 y 1806, iniciando con los “Pensamientos políticos sobre la
agricultura, comercio y minas de este Reino” hasta la “Relación sucinta del estado actual
de las colonias españolas en la América Meridional”, respectivamente; dicho proceso
marcará los dos campos temáticos que caracterizan la opinión pública del sangileño.
En el contexto del Nuevo Reino de Granada, identificado por las transformaciones
políticas, económicas y sociales, al que se ve abocado, interesa reconocer en el presente
trabajo las características de la opinión pública en la obra escrita de Pedro Fermín de
Vargas entre los años de 1789 a 1806. En tal sentido, la pregunta orientadora apunta a
22
Pedro Fermín De Vargas, Pensamientos Políticos sobre la agricultura, comercio y minas de este
reino (1789), en, Pedro Fermín De Vargas, Pensamientos Políticos. Siglo XVII-Siglo XVIII, Bogotá, Nueva
Biblioteca Colombiana de Cultura, Procultura, Serie Breve, 1986, pg. 99.
17
indagar y especificar por ¿cuáles son los campos temáticos más significativos de la obra
escrita de Pedro Fermín de Vargas Sarmiento en clave de opinión pública?. El trabajo se
elabora a través del rastreo de fuentes primarias y secundarias, para lo cual se configura un
corpus temático basado en los enclaves temporales que marcan la obra escrita del
sangileño.
La presente monografía se elaboro teniendo en cuenta algunos escritos hechos por Pedro
Fermín de Vargas Sarmiento y la producción historiográfica de los siglos XX y XXI
elaborada sobre el precursor; aclarando que dicha producción no tiene un carácter
exhaustivo, pero permite diseñar un consolidado con cerca de 51 referencias bibliográficas
consultadas, tal como se indica en los cuadros 1 y 2 del capítulo 1.
El uso de dicha fuente se orienta hacia una descripción cualitativa, la urdimbre temática que
ella representa fue nutrida paulatinamente en los niveles de monografía, o bien en alguno
de los cursos ofrecidos a los estudiantes de pregrado en historia. Con todo ello, se trazo un
espacio temporal entre los años de 1903 a 2006; fecha que coincide con los 200 años de la
última obra escrita conocida de Vargas, titulada “Relación sucinta del estado actual de las
colonias españolas en la América Meridional”.
Otra fuente de consulta está representada por la obra escrita de Vargas, en el proceso de
lectura y triangulación de la misma se establece el enclave temporal planteado desde 1789 a
1806, de acuerdo a lo indicado en el cuadro 4 del capítulo II.
18
El acopio que se hace de la obra escrita de Vargas no pretende ser exhaustivo, se trabaja
con los documentos hasta ahora disponibles; acá es importante subrayar que la obra escrita
de Vargas consultada para los propósitos del presente trabajo monográfico, solo 13 de ellas
se encontraban disponibles, las restantes 7 están inéditas o son desconocidas; el
conocimiento que se tiene de ellas se debe a las referencias que biógrafos y
contemporáneos de Vargas han hecho de las mismas.
Por último, la lectura de dicho material permite identificar y señalar los campos temáticos
de opinión pública más significativos que dinamizó Vargas en el periodo propuesto.
Con el fin de contribuir al estudio de la opinión pública en el Nuevo Reino de Granada a
través de la obra escrita por Pedro Fermín de Vargas Sarmiento la presenta monografía se
compone de cuatro capítulos. En el primero se estudian los aportes de la historiografía
colombiana de los siglos XX y XXI en torno al autor, quien lo señala como un claro
representante del movimiento ilustrado de la segunda mitad del siglo XVIII, y de la primera
década del siglo XIX. En el capítulo dos se aborda -en primer lugar- la Ilustración, luego se
pasa a desglosar los temas relacionados con la opinión pública, concluye con la obra escrita
de Vargas. En el siguiente segmento se hace una reflexión en torno a los campos temáticos
de la obra escrita del sangileño en clave opinión pública, con sus respectivas variables. Se
inicia con una reseña sobre su vida, luego se pasa a explicar los campos de opinión objetos
de reflexión. Finalmente, se plantean algunas conclusiones de carácter provisional, a ello se
dedica el último acápite.
19
CAPÍTULO 1:
BALANCE HISTORIOGRÁFICO
20
BALANCE HISTORIOGRÁFICO
“… nativo del Nuevo Reyno de Granada, y descendiente por
su madre, de los indígenas de aquel país, llamado por los
españoles Americanos” (Pedro Fermín de Vargas Sarmiento,
1799).
“Las conexiones que el infrascrito tiene en el país tanto de
amigos como de pendientes; los empleos que en él ha
ejercido; el ser nativo precisamente de la Villa de San Gil en
donde tuvo origen la conmoción de 1781; los viajes por todo
aquel Reyno, le ponen en estado de conocer a fondo la
disposición de sus compaisanos.” (Pedro Fermín de Vargas
Sarmiento, 1799).
El consolidado del balance historiográfico (1903-2006) señalado en el presente capítulo
marca la pauta, en primer lugar, para desarrollar una reflexión cualitativa de la
historiografía académica, que no demora en subrayar la impronta ilustrada que caracteriza
el pensamiento de Pedro Fermín de Vargas; luego, con la historiografía profesional se traza
una ruta problematizadora en la que se intenta demostrar cómo, a partir de algunas reformas
y la activación de medios de circulación de las ideas en boga, se configura una élite
intelectual neogranadina variada en su procedencia territorial, y generadora de una opinión
proclive a su publicidad. Ejemplo de ello -además del personaje referenciado en la presente
monografía-, se encuentra la figura de Antonio Nariño.
21
1.1. Recuento de las principales fuentes consultadas
Los aportes de la historiografía colombiana de los siglos XX y XXI en torno al sangileño lo
señalan como un claro representante del movimiento ilustrado del siglo XVIII. El presente
capítulo desglosa esta consideración teniendo en cuenta el consolidado de algunas de las
principales biografías y/o reseñas documentadas sobre el autor, elementos que irán
marcando la pauta de los campos temáticos de su obra escrita.
Para el caso de la historiografía académica y profesional23 de los siglos XX y XXI se remite
al balance historiográfico entre los años de 1903 a 2006 que se explicitan en el cuadro 1.
23
El desarrollo que se hace en el presente capítulo sobre la historiografía académica y profesional tiene
una intencionalidad metodológica, explicativa sobre el tema, sin pretensión alguna de reducir el complejo
debate solo a dos corrientes. Por el contrario, se reconoce que, por ejemplo, obras como las de Luis Eduardo
Nieto Arteta (Economía y cultura en la historia de Colombia) y Luis Ospina Vásquez (Industria y protección
en Colombia), entre otros, son hitos fundamentales que marcan dicho proceso historiográfico en Colombia.
22
Cuadro 1: Consolidado del balance historiográfico, 1903-2006
AÑO
AUTOR
TÍTULO DE LA OBRA
Edición
1903 Eduardo Posada
El Precursor. Bogotá: Imprenta
Nacional, 1903
1932 Enrique Otero D'Costa
Los Precursores de la
Independencia. Don Pedro
Fermín de Vargas.
Bogotá: Diario Nacional, año
XVIII, N° 5893, sábado 23 de
julio de 1932.
1938 Héctor García Chuecos
Don Pedro Fermín de Vargas
Boletín
de
Historia
y
Antigüedades
(Academia
Colombiana de historia). Vol.
XXV, N°227-228, septiembreoctubre. 1938, pg.646.
1944 Alberto Miramón
Pensamientos
políticos
y
memoria sobre la población del
Nuevo Reino de Granada
(Prefacio).
Bogotá: Biblioteca Popular de
Cultura Colombiana, 1944, vol.
53.
1945 José Manuel Borrero
Derechos del Hombre y del
Ciudadano con varias máximas
republicanas y un discurso
preliminar, dirigido a los
americanos.
Boletín
de
Historia
y
24
TIPO DE
DOCUMENTO24
L. Bg.
P.
BHA (ACH)
L. F1.
BHA F1
Las abreviaturas utilizadas en el tipo de documento hacen referencia a:
BHA (ACH)= Boletín de Historia y Antigüedades de la Academia Colombiana de Historia.
BCB (BR)= Boletín Cultural y Bibliográfico del Banco de la República
BHA F1= Boletín de Historia y Antigüedades. Fuente primaria
BCB F1= Boletín Cultural y Bibliográfico. Fuente primaria
L. Bg.= Libros bibliográficos
L. F1.= Libros de fuente primaria
L.R.S.= Libros de Renán Silva
P.= Periódicos
R.= Revistas
D.= Documento de un libro
Int.= internet
23
Cuadro 1: Consolidado del balance historiográfico, 1903-2006
AÑO
AUTOR
TÍTULO DE LA OBRA
Edición
Antigüedades.
(Academia
Colombiana de Historia). vol.
XXXII, N° 363-374, 1945.
1950 Daniel Arias Argáez y Curso Superior de Historia de
otros
Colombia.
(Comisión editora)
Ver: Los precursores (de
Alberto Miramón)
Bogotá: Editorial A.B.C., 1950.
Tomo I.
1951 Ángel Grisanti
El Precursor neogranadino
Vargas.
Bogotá: Editorial Iqueima,
1951.
1953 Alfredo García Cadena Pensamientos
políticos
y
(Prólogo)
memoria sobre la población del
Nuevo Reino de Granada.
Bogotá:
Publicaciones
del
Banco de la República. Archivo
de la Economía Nacional, 1953.
1955 Juan de Dios Arias
Don Pedro Fermín de Vargas,
era sangileño.
Boletín
de
Historia
y
Antigüedades
(Academia
Colombiana de Historia). vol.
XLII, N° 493-494, p. 747
1956 Roberto María Tisnés J.
Capítulos
de la historia
Zipaquireña.
Bogotá: Ediciones del Concejo.
Vol. 1
1960 Armando Gómez Latorre Perfil de D. Pedro Fermín de
Vargas.
Bogotá: El Tiempo, 28 de
agosto de 1960, pg. 5 y 23.
1961 Lucio Pabón Núñez
Ciencia política y aventura, o el
precursor Neogranadino Pedro
Fermín de Vargas.
En:
Cuadernos
Hispanoamericanos y en La
Lámpara y el Búho, 1961.
24
TIPO DE
DOCUMENTO24
D.
L. Bg.
L. F1
BHA (ACH)
D.
P.
D.
Cuadro 1: Consolidado del balance historiográfico, 1903-2006
AÑO
AUTOR
TÍTULO DE LA OBRA
Edición
1961 Sergio Elías Ortiz
Borrador de una representación
de don Pedro Fermín de Vargas
ante el gobierno Británico.
Boletín Cultural y Bibliográfico
(Banco de la República) vol.
IV, N° 10, oct. de 1961. p. 940.
1961 Víctor
Sánchez Fermín de Vargas, fundador de
Montenegro
escuelas.
Boletín Cultural y Bibliográfico
(Banco de la República) vol.
IV, N° 3, marzo de 1961.
1962 Alirio Gómez Picón
Próximo bicentenario de D.
Pedro Fermín de Vargas.
Bogotá: El Tiempo, junio 25 de
1962, pg. 4.
1962 Alirio Gómez Picón
Evocación de Pedro Fermín de
Vargas.
Bogotá: El Tiempo, junio 3 de
1962, pg. 3 y 23.
1962 Alirio Gómez Picón
Un libro mal titulado. La vida
“no ejemplar” de Pedro Fermín
de Vargas.
Bogotá: El Tiempo, 26 de
noviembre de 1962, pg.
1962 Roberto María Tisnés J.
Don Pedro Fermín de Vargas en
la Expedición Botánica.
Medellín:
Universidad
Pontificia Bolivariana. N° 91,
segundo semestre.
1962 Rafael Gómez Hoyos
Pedro Fermín de Vargas,
iniciador de los estudios
socioeconómicos.
En: La revolución granadina de
1810.
Bogotá: Editorial Temis, 1962,
vol. 2.
1962 Roberto María Tisnés J.
Dos precursores: Don Pedro
Fermín de Vargas y Don
Antonio Nariño.
25
TIPO DE
DOCUMENTO24
BCB F1
BCB F1
P.
P.
P.
R.
D.
BCB (BR)
Cuadro 1: Consolidado del balance historiográfico, 1903-2006
AÑO
AUTOR
TÍTULO DE LA OBRA
Edición
Boletín Cultural y Bibliográfico
(Banco de la República). Vol.
V, 2, feb. De 1962.
1962 Sergio Elías Ortiz
Libros adquiridos por don Pedro
Fermín de Vargas en sus viajes
por las Antillas.
Boletín Cultural y Bibliográfico
(Banco de la República). Vol.
V, N° 4, abril de 1962.
1962 Alberto Miramón
Pedro Fermín de Vargas en el
bicentenario de nuestro primer
economista.
Boletín Cultural y Bibliográfico
(Banco de la República) vol. V,
N° 5, mayo de 1962, p. 528.
1962 Alberto Miramón
Dos vidas no ejemplares: Pedro
Fermín de Vargas y Manuel
Mallo.
Bogotá:
Publicaciones
Editoriales, 1962.
1962
1962
1962
1962
Roberto María Tisnés J.
Sobre don Pedro Fermín de
Vargas.
Bogotá: Revista del Colegio
Mayor de Nuestra Señora del
Rosario. Año LVI, sep.–dic., N°
460. Pg. 167-188.
Alirio Gómez Picón
Revaluando la historia.
Bogotá: Revista del Colegio
Mayor de Nuestra Señora del
Rosario. Año LVI, sep.–dic., N°
460. Pg. 155-157.
Guillermo Hernández de Elogio del Prócer Pedro Fermín
Alba
de Vargas.
Bogotá: Revista del Colegio
Mayor de Nuestra Señora del
Rosario. Año LVI, sep.–dic., N°
460. Pg. 159-165.
Antonio Álvarez Restrepo Sobre don Pedro Fermín de
26
TIPO DE
DOCUMENTO24
BCB F1
BCB (BR)
L. Bg.
R.
R.
R.
R.
Cuadro 1: Consolidado del balance historiográfico, 1903-2006
AÑO
AUTOR
TÍTULO DE LA OBRA
TIPO DE
Edición
DOCUMENTO24
Vargas.
Bogotá: Revista del Colegio
Mayor de Nuestra Señora del
Rosario. Año LVI, sep.–dic., N°
460. Pg. 149-154.
1962 Guillermo Hernández de Elogio del prócer Pedro Fermín BHA (ACH)
Alba
de Vargas.
Boletín
de
Historia
y
Antigüedades
(Academia
Colombiana de Historia). vol.
XLIX, N° 573-574, p. 295.
1963
1964
1967
1968
1969
Roberto María Tisnés J.
Movimientos
Preindependientes
Grancolombianos.
Bogotá: Editorial e Imprenta
Salesiana. Biblioteca Eduardo
Santos, vol. XXVII, 1963.
Sergio Elías Ortiz
Tras las huellas de don Pedro
Fermín de Vargas
Boletín Cultural y Bibliográfico
(Banco de la República). Vol.
VII, N° 8, 1964, p. 1364.
Alberto Corradine Angulo Un documento desconocido de
Pedro Fermín de Vargas.
Boletín Cultural y Bibliográfico
(Banco de la República). Vol.
X, N° 11, 1967.
Oreste Popescu
Pedro Fermín de Vargas.
En: Desarrollo y Planeamiento
en el Pensamiento Económico
Colombiano.
Bogotá: Imprenta E. Salazar,
1968, pg. 69-74.
Roberto María Tisnés J.
Un precursor, Don Pedro
Fermín de Vargas
Bogotá:
Editorial
Kelly.
Academia
Colombiana
de
Historia,
1969
(Colección
27
D.
BCB (BR)
BCB F1
D.
L. Bg.
Cuadro 1: Consolidado del balance historiográfico, 1903-2006
AÑO
AUTOR
TÍTULO DE LA OBRA
Edición
Bolsilibros, 3).
1979 Abel Cruz Santos
Don Pedro Fermín de Vargas,
primer economista de la
república.
Boletín
de
Historia
y
Antigüedades
(Academia
Colombiana de Historia). vol.
66, N° 724, p. 61.
1979 Guillermo Hernández de Esbozo para una biografía del
Alba
precursor Pedro Fermín de
Vargas.
Boletín Cultural y Bibliográfico
(Banco de la República) vol.
XVI, N° 4, abr. de 1979, p. 88.
1979 Roberto
M.
Tisnés Pedro Fermín de Vargas,
Jiménez
biografía de un Precursor.
Bucaramanga: Academia de
Historia
de
Santander.
Biblioteca
Santander,
vol.
XXXIII, 1979.
1980 Enrique
Caballero Incienso y pólvora
Escobar
Bogotá: Amazonas Editores
Ltda, 1993. 2° edición.
Segunda Parte: “Pedro Fermín,
el fascinante aventurero”, p. 165
a 168.
1984 Renán José Silva Olarte y Dos estudios sobre la educación
Alberto Martínez Boom. en
la
colonia.
Bogotá:
Universidad
Pedagógica
Nacional CIUP, 1984 (2º
Edición).
1984 Renán José Silva Olarte
Saber, Cultura y Sociedad,
Siglos XVII y XVIII. Bogotá,
Universidad
Pedagógica
Nacional, 1984.
1984 Renán José Silva Olarte
“Contribución
a
una
bibliografía especializada de la
Real Expedición Botánica del
Nuevo Reino de Granada”.
28
TIPO DE
DOCUMENTO24
BHA (ACH)
BHA (ACH)
L. Bg.
D.
L. R. S.
L. R. S.
L. R. S.
Cuadro 1: Consolidado del balance historiográfico, 1903-2006
AÑO
AUTOR
TÍTULO DE LA OBRA
Edición
Bogotá, Instituto de Cultura
Hispánica, 1984.
1985 Gonzalo Hernández de Pedro Fermín de Vargas y la
Alba
Declaración de los Derechos del
Hombre y el Ciudadano.
Boletín
de
Historia
y
Antigüedades
(Academia
Colombiana de Historia). vol.
72, N° 749 abr.-jun. 1985.
Bogotá.
1986 Pedro Fermín de Vargas Pensamientos Políticos
Bogotá:
Nueva
Biblioteca
Colombiana
de
Cultura.
Procultura, Serie Breve, 1986.
1988
1990
1990
1991
1992
TIPO DE
DOCUMENTO24
BHA (ACH)
L. F1
Se encuentran una
breve
reseñas
bibliográficas (p. 9
a 11 y 224 a 225).
Renán José Silva Olarte
Prensa y revolución a finales L. R. S.
del siglo XVIII. Contribución a
un análisis de la formación de la
ideología de Independencia
Nacional. Bogotá: Banco de la
República, 1988.
Gonzalo Hernández de Declaración del Hombre y del L. F1
Alba (presentación)
Ciudadano. Primeras versiones
colombianas.
Bogotá: Instituto Caro y
Cuervo, 1990.
Armando Gómez Latorre Una tal Bárbara Forero.
P.
Periódico El Tiempo. Lecturas
Dominicales. Febrero 25 de
1990, pg. 14.
Gonzalo Hernández de Del amor y del fuego
D.
Alba
Colombia:
CAMA/LEÓN,
Tercer Mundo Editores, 1991.
Ver: Los amores fugitivos de
Bárbara y el Corregidor (pgs. 51
a 70).
Rafael Gómez Hoyos
La independencia de Colombia. D.
España: Editorial MAPFRE,
1992.
29
Cuadro 1: Consolidado del balance historiográfico, 1903-2006
AÑO
AUTOR
TÍTULO DE LA OBRA
Edición
Ver: Primera Parte. Capítulo III,
pgs. 45-61.
1992 Renán José Silva Olarte
Universidad y sociedad en el
Nuevo Reino de Granada.
Contribución
al
análisis
histórico de la formación
intelectual de la sociedad
colombiana. Bogotá: Banco de
la República, 1992.
1992 Renán José Silva Olarte
“Las Epidemias de Viruela de
1782 y 1802 en la Nueva
Granada: Contribución a un
análisis histórico de los
procesos de apropiación de
modelos
culturales”.
Cali:
Universidad del Valle, 1992,
2002 Renán José Silva Olarte
Los ilustrados de Nueva
Granada,
1760-1808:
genealogía de una comunidad
de
interpretación.
Bogotá:
Banco de la República, Eafit,
2002.
2003 Adriana María Alzate
Devociones políticas y oratoria
salubrista. Sobre un plan de
reforma hospitalaria en la
Nueva Granada (1790).
Historia Crítica. Revista del
departamento de historia de la
Facultad de Ciencias Sociales
de la Universidad de los Andes.
Bogotá, Nº 23. 2003.
http://www.lablaa.org/blaavirtu
al/revistas/rhcritica/alzate.htm
Fuente: propia
30
TIPO DE
DOCUMENTO24
L. R. S.
L. R. S.
L. R. S.
R
Int. (febrero 2007)
Dicho consolidado -51 en total- (ver cuadro 2), no pretende ser exhaustivo, se entiende,
para los efectos del presente trabajo, como una muestra representativa. Ahora bien, si
desagregamos el consolidado se tendrá que el total de ellos está representado en seis
ediciones del Boletín de Historia y Antigüedades de la Academia Colombiana de Historia,
tres números del Boletín Cultural y Bibliográficos del Banco de la República; de los
anteriores boletines, cinco contiene información de fuente primaria. También se tienen 5
publicaciones bibliográficas, 4 libros de fuente primaria; 7 texto del historiador Renán Silva
que contribuyen a comprender mejor el contexto intelectual y cultural del periodo
propuesto; entre los hallazgos también se cuenta con 6 periódicos, 6 revistas, y 9
documentos tal como lo indica el tipo de fuente consultadas y que son referenciadas en el
cuadro 3.
Cuadro
2.
Referencias
bibliográficas consultadas
Años (por década)
Número de
publicaciones
1903 – 1910
1
1911 – 1920
1921 – 1930
1931 – 1940
2
1941 – 1950
3
1951 – 1960
5
1961 – 1970
22
1971 – 1980
4
1981 – 1990
8
1991 – 2000
4
2001 – 2006
2
Total
51
Fuente: propia
31
Cuadro 3. Tipo de documentos consultados
Abreviatura Tipo de documento
BHA (ACH) Boletín
de
Historia
y
Antigüedades
(Academia
Colombiana de Historia)
BCB (BR)
Boletín Cultural y Bibliográfico
(Banco de la República)
BHA F1
Boletín
de
Historia
y
Antigüedades. Fuente primaria
BCB F1
Boletín Cultural y Bibliográfico.
Fuente primaria
L. Bg.
Libro biográfico
L. F1.
Libro Fuente primaria
L. R. S.
Libros de Renán Silva
P.
Periódico
R.
Revista
D.
Documento de un libro
Total
Fuente: propia
Total
6
3
1
4
5
4
7
6
6
9
51
A continuación se presenta una reflexión cualitativa de la bibliografía consultada, teniendo
en cuenta los aportes de la historiografía académica y profesional.
1.2. La historiografía académica
Los comienzos de la historiografía del siglo XX reiteran el acentuado carácter apologético
trazado en el siglo XIX25 sobre Pedro Fermín de Vargas Sarmiento; básicamente lo
consideran como precursor de la Independencia y divulgador de posibilidades económicas.
25
El carácter apologético decimonónico está representado, entre otros, por: José María Vergara y
Vergara, Historia de la literatura en Nueva Granada, Bogotá, Biblioteca Banco Popular, 1974, Tomo II.
Pedro María Ibáñez, Crónicas de Bogotá, Bogotá, Imprenta Nacional, 1951, 2° edición, Tomo II. José Manuel
Restrepo, Historia de la revolución de la República de Colombia, Medellín, Editorial Bedout, 1969.
32
Así por ejemplo, Eduardo Posada26 cataloga a Vargas como “otro de los precursores de
nuestra Independencia y cuya memoria es casi desconocida. Sus escritos literarios, su
trabajo por la independencia, sus aventuras en lejanas tierras... revelaba una vasta
erudición”27.
En 1938, Héctor García Chuecos señala de Vargas, junto a la imbricada figura de Antonio
Nariño, que “su amistad con Nariño comenzó hacia 1790. Eran los días en que una
juventud distinguida, ávida de conocimientos... leían las obras de Voltaire y de Rousseau,
de Montesquieu y de Raynal, en libros de contrabando, traídos por viajeros sabios o bajo la
sotana de curas revolucionarios”28.
Tras los acontecimientos de la Guerra de los Mil Días y la separación de Panamá, se inició
una nueva etapa en la construcción de la nacionalidad, en la que la historiografía académica
tendrá un papel preponderante; en respuesta a ello, se funda en 1902 la Academia
Colombiana de Historia, la cual, “empezó a adelantar un importante trabajo -anota
Bernardo Tovar Zambrano- tanto en la escritura, las publicaciones y la enseñanza de la
26
Eduardo posada (1862-1942) fue uno de los fundadores, en 1902, de la Academia Nacional de
Historia; fundó con Pedro María Ibañez y otros el Boletín de Historia y Antigüedades.
27
Eduardo Posada, El Precursor, Bogotá, Imprenta Nacional, 1903, pg., XVIII.
28
Héctor García Chuecos, Don Pedro Fermín de Vargas, Boletín de Historia y Antigüedades, Vol.,
XXV, 1938, pg., 646.
33
historia, como en todos los elementos rituales y conmemorativos que podrían contribuir a la
formación de la nacionalidad”29.
Paralelo a la elaboración de la historia nacional se desarrolla en la primera mitad del siglo
XX un culto a los mártires, héroes y personajes ilustres de la historia de Colombia30.
Entre los años de 1941 a 1960, el culto a los mártires, héroes, próceres y personajes ilustres
continúa. Para el caso de Vargas Sarmiento, se encuentra en relativo aumento, como lo
indican las ocho publicaciones identificadas en este periodo, de acuerdo a lo referenciado
en el cuadro 2.
En 1944, la Biblioteca Popular de Cultura Colombiana publica los Pensamientos Políticos y
Memoria sobre la Población del Nuevo Reino de Granada31, con un prefacio de Alberto
Miramón. Un año después, José Manuel Forero da a conocer la reimpresión de los
Derechos del Hombre y del Ciudadano con varias Máximas Republicanas y un Discurso
Preliminar, dirigido a los Americanos32. El autor considera que este texto es de puño y letra
29
Bernardo Tovar Zambrano, Porque los muertos mandan. El imaginario patriótico de la historia
colombiana, Santafé de Bogotá, Universidad Nacional de Colombia, Facultad de Ciencias Humanas,
Departamento de Historia y Archivo General de la Nación, 1977, pg, 156.
30
Una reflexión crítica al respecto se aprecia en: Andrés López Bermúdez, Héroes y tradiciones.
Anotaciones sobre la historiografía referida al periodo de la independencia, Trabajo de grado para optar al
título de historiador, Universidad de Antioquia, Facultad de Ciencias Sociales y Humanas, Departamento de
Historia, Medellín, 1996.
31
Alberto Miramón, (Prefacio), Pensamientos Políticos y Memoria sobre la Población del Nuevo
Reino de Granada, Bogotá, Biblioteca Popular de Cultura Colombiana, 1944.
32
José Manuel Borrero, (Presentación), Derechos del Hombre y del Ciudadano con varias Máximas
Republicanas y un Discurso Preliminar, dirigido a los americanos, Boletín de Historia y Antigüedades
(A.C.H), Vol., XXXII, N° 363-374, 1945.
34
de Vargas33; no obstante -anota Rafael Gómez Hoyos- que el documento se debe a la pluma
de Juan Bautista Mariano Picornell y Gumilla34. Ocho años después, Alfredo García
Cadena en su texto Pensamientos Políticos y Memorias sobre la Población del Nuevo
Reino de Granada, prologo los Pensamiento Políticos otorgando a Vargas el “Título de
precursor de las investigaciones económicas de la nacionalidad en la etapa prerevolucionaria de la Independencia”35.
Respecto a la obra de Grisanti36, refiere Guillermo Hernández de Alba en 1959: “constituye
una valiosa colección de documentos para el estudio de la vida de este economista y
Precursor de la Independencia nacional”37.
Siguiendo con la misma línea, en 1984 Alfredo Bateman, escribe sobre el sangileño:
“Pedro Fermín fue lo que hoy llamamos un economista. Hizo
recomendaciones importantes a sus coterráneos. Sus escritos
sobre la materia, el consejo de cultivar el algodón, la
utilización de la brea mineral, como llamó al petróleo, han
hecho que se la haya escogido como símbolo de los
economistas colombianos. La Sociedad Colombiana de
Economistas acogió el concepto de la Academia Colombiana
33
José Manuel Borero (Presentación), Derechos del Hombre y del Ciudadano… pg, 701.
Rafael Gómez Hoyos, La revolución granadina de 1810. Ideario de una generación y de una época,
1781-1821, Bogotá, Editorial Kelly, 1982, pg, 344.
35
Alfredo García Cadena (Prólogo), Pensamientos Políticos y Memoria sobre la Población del Nuevo
Reino de Granada, Bogotá, Publicaciones del Banco de la República, Archivo de la Economía Nacional,
1953, pg. 5.
36
Ángel Grisanti, El Precursor neogranadino Vargas, Bogotá, Editorial Iqueima, 1951.
37
Guillermo Hernández de Alba, Bibliografía para el estudio de la real expedición botánica del Nuevo
Reino de Granada y su época, Bogotá, Boletín Cultural y Bibliográfico (Banco de la República), Vol. II, N°
5, junio de 1959, pg., 314.
34
35
de Historia, basado en el informe de Abel Cruz Santos, y
declaró día del Economista el 3 de julio, precisamente por
ser el aniversario de su nacimiento”38.
El título conferido a Vargas Sarmiento de precursor de las investigaciones económicas,
será una constante por parte de la historiografía nacional; y para los propósitos de la
presente monografía se constituye, en adelante, el primer campo temático que caracteriza la
opinión pública del sangileño, como se podrá apreciar en el capítulo III.
Igual talante señala Jorge Orlando Melo en 1986, cuando prologa los Pensamientos
Políticos de Vargas, donde afirma: “estos estudios conforman el primer análisis de la
situación del virreinato a la luz de una clara ideología ilustrada, liberal, y hasta cierto punto
fisiográfico. Con él propiamente comenzó la historia del pensamiento económico
colombiano”39.
En la década de 1960 aparece una producción significativa sobre Vargas (22 en total),
sobresaliendo 3 de carácter biográfico: antecedida por la de Ángel Crisanti, publicada en
195140, siguiendo Alberto Miramón en 196241, y Roberto María Tisnés42, publicada en
1969. Entre los libros editados en esta década sobresale la vertiente economista del
38
Alfredo D Bateman, Los personajes de la expedición botánica, Bogotá, Boletín de Historia y
Antigüedades (Academia Colombiana de Historia), Vol. LXXI, oct.-nov.-dic.-, N° 747, 1984, pg, 929.
39
Pedro Fermín de Vargas, Pensamientos Políticos. Siglo XVII-Siglo XVIII, pg. 9 y 10.
40
Cfr. Ángel Grisanti, El precursor neogranadino Vargas.
41
Alberto Miramón, Dos vidas no ejemplares: Pedro Fermín de Vargas y Manuel Mallo, Bogotá,
Publicaciones Editoriales, 1962.
42
Roberto María Tisnés, Un precursor, don Pedro Fermín de Vargas, Bogotá, Academia Colombiana
de Historia, colección Bolsilibros, 3, 1969.
36
ilustrado criollo. En los boletines, además de reafirmar las vertientes precursora y
económica de Vargas, se hace alusión a los documentos de fuente primaria que se rescatan
del autor: gestionando ante el gobierno británico43, fundando escuelas44, estudioso de la
medicina en los libros45, pensando en la composición de caminos46, entre otros.
Continua la descripción de Vargas, y claro, con marcados matices desde la medicina,
botánica, política y también la economía, se tiene el caso por ejemplo, de Guillermo
Hernández de Alba quien reivindica los conocimientos médicos y botánicos de Vargas al
afirmar: “Pedro Fermín de Vargas sabe leer como ninguno el mensaje de la filosofía
newtoniana y detenerse sorprendido ante el resultado del estudio minucioso de su pueblo.
Graduado en derecho, aficionado a las ciencias médicas y más aún a la botánica”47 En este
caso recordemos, Isacc Newton revoluciono por completo la ciencia del siglo XVII, en
adelante, muchos se inspiraran en él para plantear sus pensamientos, Vargas Sarmiento será
uno de ellos.
43
Cfr. Sergio Elías Ortiz, Borrador de una representación de don Pedro Fermín de Vargas ante el
gobierno Británico (1799), Bogotá, Boletín Cultural y Bibliográfico (Banco de la República), vol, IV, Nº 10,
oct. de 1961.
44
Víctor Sánchez Montenegro, Fermín de Vargas, fundador de escuelas, Boletín Cultural y
Bibliográfico (Banco de la República) Vol., IV, N° 3, marzo de 1961.
45
Sergio Elías Ortiz, Libros adquiridos por Don Pedro Fermín de Vargas en sus viajes por las
Antillas, Boletín Cultural y Bibliográfico (B.R.) Vol., V, N° 4, abril de 1962.
46
Alberto Corradine Angulo, Un documento desconocido de Pedro Fermín de Vargas, (1790), Boletín
Cultural y Bibliográfico (Banco de la República) vol., X, Nº 11, 1967.
47
Guillermo Hernández de Alba, Elogio del prócer Pedro Fermín de Vargas, Bogotá, Boletín de
Historia y Antigüedades, 1962, Vol., XLIX, Nº 573-574, jul.-agt, pg, 297.
37
La postura ideológica de Vargas es presentada por Rafael Gómez Hoyos en los siguientes
términos: “Las ideas políticas que lo impulsaron a la revolución derivan innegablemente de
fuentes francesas, y especialmente del barón de Montesquieu y de Juan Jacobo Rousseau.
Su tendencia al criticismo y su decidida vocación a los estudios económicos lo entroncan
igualmente con las corrientes culturales del setecientos europeo”48.
Se evidencia, además de un conocer en temas económicos, el talante político en Vargas,
elemento que se constituye en el segundo campo temático que caracteriza la opinión
pública del sangileño. Al respecto, Gómez Hoyos enfatiza en señalarlo como una figura
enigmática, singular y extraordinaria de la sociedad granadina del final del setecientos, el
cual rompe con los moldes tradicionales del vivir colonial, y se desliga de vínculos
familiares y patrios, lanzándose a una aventura azarosa, en la cual se mezcla por igual el
ideal de la ciencia y la libertad49.
Frente a los escritos de Vargas, Gómez Hoyos resalta: “una fuerte pasión por los estudios
de la economía política y por las ciencias de la administración pública, a las cuales
consagró las fuerzas de su inmenso talento, a tal punto que sus trabajos constituyen un caso
insólito”50. Alberto Miramón, a demás de reconocerle a Vargas su vasto conocimiento en
48
49
50
Rafael Gómez Hoyos, La revolución granadina de 1810, pg. 350.
Ibíd. pg. 313.
Ibíd. pg. 315.
38
temas de botánica, y en economía política, destaca haber sido un fisiócrata, escuela que
tanta importancia tuvo en el siglo XVIII.51
De acuerdo a la interpretación que hace Alberto Corradine Angulo de un documento
desconocido de Vargas, argumenta ver en él “al sociólogo, el economista, al higienista, al
administrador, al organizador, en fin al verdadero estadista, pese a que su meta no sea más
que la de un gran idealista”52.
Dos historiadores representantes de la Academia Colombiana de Historia son los que
mantienen una línea de producción con cierta constancia sobre el sangileño, ellos son
Alberto Miramón y Roberto María Tisnés. El “inquieto y camaleónico... Ascético, letrado y
libertino” Pedro Fermín de Vargas Sarmiento que describe Miramón en 1950 53, es
dibujado, doce años después, con líneas más precisas en dos planos superpuestos; de un
lado, lo refiere como poseedor de una firme sabiduría en economía política: y “desde el
punto de vista de sus creencias económicas como un fisiócrata”54
51
Alberto Miramón, En el bicentenario de nuestro primer economista, Boletín Cultural y
Bibliográfico, Vol., V, Nº 5, mayo de 1962.
52
Alberto Corradine Angulo, Un documento desconocido de Pedro Fermín de Vargas (1790), Boletín
Cultural y Bibliográfico (Banco de la República) Vol., X, Nº 11, 1967, pg. 40.
53
Alberto Miramón, Los Precursores, en, Curso superior de historia de Colombia, editado por Daniel
Arias Argáes y otros, Bogotá, Editorial ABC, 1950, tomo I, pg., 241-242.
54
Alberto Miramón, Op. cit., pg. 528.
39
De otro lado, está el botánico, nombrado por José Celestino Mutis como el Fautor del
Acopio de la Quina55; pero a diferencia de la mayoría de sus congéneres -continúa
Miramón- tenía una sorprendente profundidad de pensamiento56.
Según Roberto María Tisnés, Vargas fue el mentor y guía intelectual de Nariño. Esta es una
tesis que sostiene en todo su trabajo, a demás le reconoce su avidez lectora y frecuentes
visitas a las tertulias de la época, concurre a menudo, afirma Tisnés: “a la tertulia de Nariño
que ha ganado reconocimiento y fama”57.
Al cotejar los diferentes escritos de Roberto María Tisnés alrededor del sangileño, se
encuentra un elemento particular, y es que por lo menos hasta 196958 sus apreciaciones son
bastante reiterativas, las cuales son condensadas en la voluminosa biografía de Vargas
publicada en 1979, en la que enfatiza: merecer ser llamado no sólo Precursor de nuestra
Independencia, sino “precursor y divulgador de nuestras posibilidades económicas”59.
55
Alberto Miramón, Dos vidas no ejemplares, pg. 20.
Ibíd. pg., 80.
57
Roberto María Tisnés, Un precursor, don Pedro Fermín de Vargas, pg. 31-32.
58
Roberto María Tisnés, Don Pedro Fermín de Vargas en la Expedición Botánica, Medellín,
Universidad Pontificia Bolivariana, N° 91, segundo semestre de 1962.
Roberto María Tisnés, Dos precursores: Don Pedro Fermín de Vargas y Don Antonio Nariño,
Boletín Cultural y Bibliográfico (B.R.) Vol, V, N° 2, febrero de 1962.
Roberto María Tisnés, Sobre Don Pedro Fermín de Vargas, Bogotá, Revista del Colegio Mayor de
Nuestra Señora del Rosario, Año LVI, sep.-dic., N° 460 de 1962, pg, 149-154.
Roberto María Tisnés, Movimientos Pre-independientes Grancolombianos, Bogotá, Editorial e
imprenta Salesiana, Biblioteca Eduardo Santos, Vol, XXVII, 1963, Ver en especial de la Primera Parte el
capítulo VII; de la Segunda Parte los capítulos VII, VIII, XI y XVIII; y de la Tercera Parte los capítulos VIII
y IX.
59
Roberto María Tisnés, Pedro Fermín de Vargas. Biografía de un Precursor, pg, 417
56
40
La postura ideológica de Vargas es desarrollada por Tisnés, siguiendo las reflexiones de
Rafael Gómez Hoyos, quien ve en sus doctrinas sociales y económicas una influencia
escolástica, y en sus ideas políticas, las cuales lo impulsaron a la revolución procedían de
Montesquieu y Rousseau, le reconoce también su criticismo y su vocación de estudios
económicos propios de corrientes culturales del setecientos europeo60.
Es bastante claro, durante la primera mitad del siglo XX se desarrolla una prolífica
publicación del sangileño, sus acciones realizadas en las últimas décadas de la historia
colonial colombiana son puestos a rodar en una madeja cronológica en la que los estudiosos
de la historia presentan un tejido que da forma y contenido a la historiografía. La mayoría
de la bibliografía indagada está nucleada en la Academia Colombiana de Historia,
momentos en los que la misma se perfila hacia procesos de formación de la nacionalidad,
tras los sucesos sangrientos que marcaron el periodo desde la Guerra de los Mil Días hasta
la Violencia de mitad del siglo XX.
1.3. La historiografía profesional
Como se puede apreciar en los anteriores párrafos, y basados en la fuente consultada hasta
la década de 1970, la historiografía académica subraya la impronta ilustrada que caracteriza
60
Rafael Gómez Hoyos, La revolución granadina de 1810, págs. 350-351
41
el pensamiento de Vargas, indicando con ello los campos temáticos que caracterizan la obra
escrita del mismo61.
Ahora bien, a partir de la década de 1980, sobresalen investigaciones del periodo colonial
con trazos orientados por la Nueva Historia62; desde dicha perspectiva se resignifican los
enfoques apologéticos y teleologistas que caracterizaron la historiografía hasta la década de
1970. Ello significa dar un sentido problematizador a la investigación histórica, desde
temas -por ejemplo- como la educación y la cultura en la segunda mitad del siglo XVIII,
labor emprendida en las investigaciones desarrolladas por Renán Silva, entre otros.
La importancia de referenciar la obra de Renán Silva radica justamente, porque a demás de
trabajar otros temas, da cuenta sobre la formación académica que recibió la élite ilustrada
de la colonia. El proceso al que hace referencia Silva, se enmarca en el contexto
hispanoamericano, que para 1760 será sitio de futuros cambios, políticos, económicos,
sociales y culturales, de éste último aspecto versa parte de su trabajo intelectual,
investigando las modificaciones en los estudios y métodos de enseñanza en los Estudios
Generales de la colonia dieciochesca, como lo hace en su texto La reforma de estudios en el
61
Con respecto a la compilación de la obra de Vargas, en 1986 el historiador Jorge Orlando Melo
prologa los Pensamientos Políticos, refiriendo de Vargas el hecho de que “con él se comenzó propiamente la
historia del pensamiento económico colombiano”. Acá se puede evidenciar como la historiografía profesional
configura uno de los campos temáticos característicos de Vargas. Cfr.: Jorge Orlando Melo, (Prólogo),
Pensamientos Políticos Siglo XVII-Siglo XVIII, Bogotá, Nueva Biblioteca Colombiana de Cultura, Procultura
(Serie Breve), 1986, pg, 10.
62
A partir de la década de 1960 surgió una nueva forma de construir la historia, conocida en la década
de 1970 con el nombre de Nueva Historia, que representaba una ruptura con la forma tradicional dominante;
ruptura en los sentidos político, metodológico y temático. Dicha perspectiva es la que presenta Jorge Orlando
Melo en: Historiografía colombiana. Realidades y perspectivas. Medellín: Editorial Marín Vieco Ltda., 1996.
42
Nuevo Reino de Granada, investigando, refiere el autor, “como centro principal los
aspectos relacionados con los cambios en el método de enseñanza y, en segundo lugar,
intento hacer una descripción del problema analizado en términos de lucha de poder”63 en
la sociedad colonial diciochesca.
Los cambios en la reforma de la enseñanza dados a finales de la colonia se inician como un
movimiento estatalista, un proceso cuyo desarrollo se garantizaba por los “togados”
(magistrados), cuyas luchas se daban con los “prelados”. Las legislaciones que contienen
disposiciones en lo referente a las nuevas orientaciones para la enseñanza tienen que ver
con la colección de órdenes impresas publicadas por la Imprenta Real (1769) que tendrán
los poderes locales.
Acá es importante resaltar la obra de Francisco Antonio Moreno y Escandón cuando en
1774 presenta al Virrey Guirior un plan provisional de estudios para el Nuevo Reino de
Granada64, con el propósito de impedir en los colegiales los espíritus de partido, y de
peripato, o escolasticismo; dicho plan centra las disputas educativas y pedagógicas de
finales del siglo XVIII y principios del XIX, además define los elementos que en él se
contienen, incorporando saberes que permitan la reflexión de la naturaleza.
63
Renán Silva, La reforma de estudios en el Nuevo Reino de Granada, 1767-1790, en, Alberto
Martínez Boom y Renán Silva. Dos estudios sobre la educación en la colonia, Bogotá, Universidad
Pedagógica Nacional, CIUP, pg, 125.
64
Francisco Antonio Moreno y Escandón, Método provisional e interino de los estudios que han de
observar los colegios de Santa fe, por ahora, y hasta tanto que se erige universidad pública, o su majestad
dispone otra cosa, Bogotá, Boletín de Historia y Antigüedades (Academia Colombiana de Historia), Vol,
XXIII, 1956, págs. 644 - 672.
43
Continuando con la línea de investigación del periodo y los fenómenos de la cultura
concomitantes. En 1988 Renán Silva tomado como base el Papel Periódico de Santafé de
Bogotá, editado entre 1791 a 1797 escribe el texto Prensa y revolución a finales del siglo
XVIII65. Dicho trabajo a demás de ayudarnos a comprender a los antiguos desde su vida
cotidiana nos permite interpretar la función del periódico, función que en sus propias
palabras era: “contribuir a despertar una corriente de lectura en un medio social que, en el
plano cultural, combinaba dos condiciones difíciles de armonizar: de una parte se trataba de
un medio intelectual que parecía encontrar deseoso de recibir las novedades del siglo… de
otra parte se trataba de un medio de una gran pobreza cultural, caracterizado, por ejemplo,
por una relativa ausencia del libro -por lo menos entre los escolares universitarios-”66.
En Colombia la prensa ha presentado un carácter multifacético en cada uno de sus
momentos, para el caso del periodo colonial, el Papel Periódico impulsa la difusión del
saber y la Ilustración de una manera centralista. Santafé de Bogotá como administradora de
las distintas instancias del poder; se convierte en el centro de la información y de las
tensiones, información que en mucho de los casos era trasmitida por la prensa, la cual iba
dirigida a una minoría ilustrada. Aspectos como la economía, la sociedad, la política y la
cultura se comentan en ella, dejando entrever la cotidianidad de la sociedad colonial
gobernada, en parte, por una élite ilustrada peninsular y criolla. Sociedad67 en la cual, a
65
Cfr. Renán Silva, Prensa y revolución a finales del siglo XVIII.
Renán Silva, Prensa y revolución a finales del siglo XVIII. pg. 39.
67
Los rasgos de la sociedad colonial del siglo XVIII colombiano están marcados por ser una sociedad
de “órdenes”, “señorial y aristocrática”, profundamente jerarquizada y diferenciada en términos de sus
66
44
finales del siglo XVIII, se presentan movimientos culturales que desarrollaron un sistema
de educación casi paralelo al de las universidades, al respecto se habla de las sociedades
literarias, legales o semiclandestinas, que transformaron la lectura en un acto colectivo.
En el Nuevo Reino de Granada en la segunda mitad del siglo XVIII, los partidarios de un
nuevo saber68, configuran la élite intelectual, fue conformada por los catedráticos más
jóvenes (por ejemplo, José Félix de Restrepo, Camilo Torres, Francisco Antonio Zea, entre
otros) y los escolares; todos ellos formados en el periodo comprendido entre 1774 y 1779,
durante la vigencia del Plan de Moreno y Escandón69. Entre las características de los
partidarios del nuevos saber se podrían señalar algunas: son generalmente criollos, han ido
a Europa y allí frecuentan los círculos en que se discuten ideas nuevas, y vuelven a la
tropical colonia a irradiar lo nuevo; han mostrado afición a las ciencias exactas (botánica,
física, astronomía, entre otras); muestran afinidad por la especulación filosófica; se ocupan
de adelantos económicos, sobre todo en agricultura; de los más sobresalientes se forman
grupos con capacidad para la propaganda y el proselitismo; tienen comercio de ideas con
miembros de grupos similares, a veces geográficamente remotos; han estudiado en las
categorías sociales. Algunos rasgos de la sociedad colonial en el marco del estudio universitario de la época,
los delinea Silva en: Renán Silva, Universidad y sociedad en el Nuevo Reino de Granada.
68
Los partidarios de un nuevo saber estaba conformado por un pequeño grupo de intelectuales que
evolucionaba en la dirección de una posición moderna, pero en el marco de una sociedad que seguía siendo
tradicional; también hubo otro grupo de intelectuales, conformado por el grupo de las autoridades académicas,
alineados al lado de la escolástica.
69
Cfr. Beatriz Patiño Millán, Factores de unidad en el Nuevo Reino de Granada y la posterior
formación del estado nacional.
45
universidades70, es el caso, por ejemplo, de Pedro Fermín de Vargas, al que la Universidad
Tomista le concede el grado de Bachiller en filosofía en 1781, y un año después le otorga el
grado en Derecho. Ahora bien, existen también otras formas paralelas de educación, como
el autodidactismo.
El fenómeno del autodidactismo referenciado por Renán Silva como “formas paralelas de
educación y de autoformación”71 presenta varias características en la época: hay un nuevo
contacto con el libro; hay un acceso a lenguas extranjeras, a otros saberes y se desarrolla
una colaboración intelectual entre el grupo ilustrado, por medio del préstamo de libros,
transmisión de noticias e intercambio epistolar. Justamente, a modo de ejemplo, la tesis de
Nariño librero propuesta por Eduardo Ruiz Martínez72 se enmarca en este sentido. Esta
relación es importante resaltarla en la medida en que Nariño y Vargas mantienen una
estrecha relación en la época73, en razón de ello, se hace un breve aporte para ir dando
cuerpo temático y contexto a la reflexión propuesta en el presente capítulo.
Los datos que permitan tener un conocimiento sobre la formación académica de Antonio
Nariño son imprecisos y escasos. Para empezar, no se conoce con precisión la fecha de
70
El Colegio Mayor de San Bartolomé y el Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario, conceden
títulos en filosofía, teología, cánones y leyes; la Universidad de Santo Tomás otorga grados.
71
Renán Silva, Los ilustrados de Nueva Granada 1760-1808, pg, 93.
72
Cfr. Eduardo Ruiz Martínez, La librería de Nariño y los derechos del hombre.
73
Recuérdese que en el año de 1797 dos funcionarios de la corona, el virrey Mendinueta y el conde
Torre Velarde conceptúan sobre ambos personajes, refiriendo el primero de ellos: “Este sujeto (se refiere a
Pedro Fermín de Vargas), tan malo cuando o peor que Nariño, es de superiores luces, tiene más altas ideas,
ha tenido por mucho tiempo comunicación con los extranjeros, está imbuido en sus máximas y viene
recientemente de Jamaica...”. En: Archivo Nariño, Tomo II, 1795-1810, pg., 130.
46
estudio o acta de graduación, sólo por medio de una carta sabemos que fue alumno de San
Bartolomé, este testimonio es una certificación dada el 14 de enero de 1796 en La Habana,
punto de escala de Nariño en su viaje a España cuando se le remitió preso por la acusación
relacionada con la impresión de los Derechos del Hombre. El documento dice:
“Don Cayetano Pontón, escribano del número de esta ciudad
de la Habana, como mejor puedo y debo, certificó haberse
presentado ante mí y en el archivo de mi cargo, este día a las
once de la mañana con corta diferencia, don Antonio Nariño,
natural y vecino de la ciudad de Santafé en el Nuevo Reino
de Granada, a quien doy fe conozco de vista, trato y
comunicación, con motivo de haber cursado conmigo las
clases de Gramática y Filosofía en el Real Mayor, y
Seminario Colegio de San Carlos de dicha ciudad de Santafé,
expresándome que por convenir a su derecho quería le
certificase su supervivencia...”74.
Lo que se conoce con amplitud de detalles en la historiografía colombiana es sobre la vida
pública de Nariño75. Antonio Nariño, en 1781 fue Abanderado del Batallón de Milicias
Urbanas de Santafé76, creado para combatir a los comuneros. En el año de la Revolución
francesa (1789), ocupó el cargo de Alcalde Ordinario de Santafé de Bogotá77, y se
74
Archivo Nariño, Tomo II, 1795-1810, pg, 66.
La vida pública de Nariño ofrece el perfil de un intelectual con acceso a instancias del poder de la
administración monárquica, lo cual le permite establecer relaciones con funcionarios de la corona y la
facilidad de conocer directamente la situación del reino. Esta relativa movilidad social se estrecha más cuando
se establecen relaciones de parentesco: su padre, el gallego don Vicente de Nariño y Vásquez, había servido al
Conde de Montijo en Madrid, es el Contador Real de las Cajas en Santafé desde 1751, contrae matrimonio en
Santafé de Bogotá con doña Catalina Álvarez del Casal, hija del Fiscal de la Real Audiencia de Santafé en
1736 y antiguo catedrático de Salamanca, el abogado madrileño Manuel de Bernardo Álvarez. El 27 de marzo
de 1785 Nariño se casa con Magdalena Ortega y Mesa, hija de José Ignacio de Ortega y Gómez de Salazar,
administrador de la Renta Real de Aguardientes.
76
Archivo Nariño, Tomo I, 1727-1795, pg., 51.
77
Ibíd., pg., 93.
75
47
desempeñó como Tesorero de Diezmos del arzobispado78, entre otros cargos; funciones que
acompañó a la par con la exportación de Quina entre 1792-179479.
La formación intelectual de Antonio Nariño fue, según opinión de muchos de sus biógrafos,
principalmente el resultado de su avidez lectora en los años de juventud, y del continuo
trasegar de librero; heredero de casi un centenar de libros dejados por su padre Vicente
Nariño en el testamento de 177880. De este conjunto de libros llama la atención la variedad
de autores entre antiguos y contemporáneos, por ejemplo, entre estos últimos está la
presencia de la corriente ilustrada católica en figuras como Feijoó. Durante el embargo de
los bienes de Nariño en 1794 la biblioteca heredada de su padre aparece con 700 títulos
para un total de 1874 volúmenes81.
Paralelo a su actividad pública como Alcalde Ordinario, Antonio Nariño, comenzó su
inquietud de construir espacios convergentes, así se refiere en una carta fechada el 15 de
enero de 1788 escrita a José Celestino Mutis, en la que le expresa: “...se me ha entorpecido
con la ocupación de la vara, el pensamiento que tenía de tener en casa una especie de
tertulia o junta de amigos de genio y fuésemos adelantando algunas ideas, que con el
tiempo pudiera ser de alguna utilidad, pero veremos en adelante”82.
78
79
80
81
82
Ibíd., pg., 103.
Ibíd., pg., 177.
Ibíd., págs. 46 - 48.
Ibíd., págs. 239 - 264.
Ibíd., pg., 78.
48
La referencia a una “junta de amigos de genio” marca el carácter minoritario, de élite, pues,
sólo ingresa quien hace parte de la cultura letrada, con un objetivo: adelantar ideas de
utilidad; aspecto que es reiterado en una carta no fechada y encontrada en el momento de
embargar sus bienes en 1794:
“Me ocurre el pensamiento de establecer en esta ciudad una
suscripción de literatos, a ejemplo de las que hay en algunos
casinos de Venecia; ésta se reduce a que los suscriptores se
junten en una pieza cómoda y sacado los gastos de luces,
etc., la restante se emplea en pedir un ejemplar de los
mejores diarios, gacetas extranjeras, los diarios
enciclopédicos y demás papeles de esta naturaleza, según la
cantidad de la suscripción. A determinadas horas se juntan,
se leen los papeles, se critica y se conversa sobre aquellos
asuntos, de modo que se pueden pasar un par de horas
divertidas y con utilidad. Pueden entrar don José María
Lozano, don José Antonio Ricaurte, don José Luis Azuola,
don Luis Azuola, don Juan Esteban Ricaurte, don Francisco
Zea, don Francisco Tovar, don Joaquín Camacho, el doctor
Iriarte”83.
En la cita podemos ver un grupo muy reducido de letrados impactados por la Ilustración a
través del autodidactismo, el viaje de estudios, el comercio y la circulación de libros, el
cambio epistolar y las nuevas prácticas de la lectura y la escritura.
Hace referencia Nariño al Arcano Sublime de la Filantropía; círculo literario con vigencia
entre 1789-1794, aparece decorada con frases y citas de personajes como: Cicerón,
Demóstenes, William Pitt, Tácito, Raynal, Newton, Platón, Franklin, Sócrates, Rousseau,
83
Ibíd., pg. 230.
49
Plinio, Buffon, Xenofonte, Washinton, Solón y Montesquieu. Existieron otros círculos
literarios de la época, entre los que también cabe resaltar El Buen Gusto, organizado por
Doña Manuela Sanz de Santamaría y Prieto, esposa del abogado de la real Audiencia, don
Francisco González Manrique del Frago y Bonis, y la Tertulia Eutropélica, la de los goces
discretos y apacibles, de Manuel del Socorro Rodríguez84.
Con base en lo anterior -y solo a modo de ejemplo, aunque se podrían reseñar otros
personajes como es el caso de José Ignacio de Pombo85-, es que hay un pequeño grupo de
intelectuales, afirma Renán Silva, que evolucionaron en la dirección de una posición
moderna, pero en el marco de una sociedad que seguía siendo tradicional, incluso desde el
punto de vista de su sistema cultural. Un grupo de ilustrados locales que desempañaron un
papel de intermediación cultural que dan “lugar a un tipo de reclamo burocrático en
términos de saber”86, en tal sentido, es significativa la opinión de Vargas cuando afirma:
“debían nombrarse para Virreyes de América unos sujetos de conocida aplicación y luces
en materia de economía política, y teñido con algunos rasgos de filosofía”87. Rasgos de
filosofía que evocan las características del pensamiento ilustrado: un marcado espíritu de
84
Acá debe recordarse también que en diciembre de 1793 Nariño instala en Santa Fe la Imprenta
Patriótica, siendo la tercera en llegar al Nuevo Reino; la imprenta como negocio adicional para Nariño
significa la incorporación a la incipiente industria editorial del virreinato, publicando impresos de
importancia, entre ellos se destaca los Derechos del Hombre y del Ciudadano, que le van a acarrear varios
problemas.
85
José Ignacio de Pombo, Comercio y contrabando en Cartagena de Indias, 2 de junio de 1800,
Bogotá, Serie breve, Nueva biblioteca de cultura, Colcultura, 1986.
86
Renán Silva, Los ilustrados de Nueva Granada 1760-1808, pg., 578.
87
Pedro Fermín de Vargas, Pensamientos Políticos. Siglo XVII-Siglo XVIII, pg., 112.
50
filantropía, el afán reformista de los asuntos materiales, al recto criterio de la razón, el
optimismo universal, el utilitarismo, el liberalismo, entre otros.
51
CAPÍTULO 2:
OPINIÓN PÚBLICA E ILUSTRACIÓN
52
OPINIÓN PÚBLICA E ILUSTRACIÓN
“El espíritu del siglo es propenso a la ilustración, a la
humanidad, a la filosofía…” (Papel Periódico de Santafé de
Bogotá, número 24, julio de 1791).
“… la raza humana se ilustrará, las naciones
conocerán sus verdaderos intereses, una inmensidad de
rayos esparcidos, formarán algún día una masa inmensa de
luz…, ilustrará los espíritus” (Antonio Nariño, 1795).
El presente capítulo aborda una ruta de lo general a lo particular; inicia con una
caracterización general de la Ilustración en Europa, reconociendo en ella el utillaje
ideológico renovado que permitió la modernización de la cultura y la reforma social,
acotando también lo peculiar de la política en el siglo de las luces; acto seguido, se enlaza
con las reformas borbónicas, cuyo matiz ilustrado afecta los diversos aspectos de la vida
colonial; termina el capítulo con dos acápites que se proponen horadar la veta de la opinión
pública ilustrada desde dos lugares: señala, grosso modo, los marcos de referencia
conceptuales por los que ha transitado la opinión pública, hasta arribar a la obra escrita de
Vargas.
53
2.1. LA ILUSTRACIÓN
2.1.1. Caracterización general de la Ilustración
Una primera acepción del término Ilustración procede de un grabado en cobre realizado por
el artista alemán del siglo XVIII, Daniel Chodowiecki, el cual es descrito por Ulrico Im
Hof de la siguiente manera:
“En primer término de la imagen, tras un caminante y un
jinete, un carro de carga se dirige por un camino solitario,
envuelto en las sombras de un oscuro bosque, hacia el
recinto de un castillo, del que tan sólo una torre pequeña y
otra algo mayor asoman por entre las copas de los árboles.
El recinto ya está bañado en una luz intensa, procedente del
sol naciente entre la cordillera que se alza a lo lejos; un sol
matutino, que adentra sus rayos en un cielo aún crepuscular
y lucha por disipar el velo de niebla que todavía acecha tras
el castillo”88
De acuerdo a esta descripción, para el siglo XVIII el concepto de la luz cobra un nuevo e
importante significado. Ahora la luz se menciona cada vez que se habla de la razón, libertad
o dicha. La luz queda reflejada en los términos con que se denomina este siglo.
Se tiene que el siglo XVIII en la historia cultural de Europa fue el siglo de las Luces, la
razón, de la filosofía y la Enciclopedia. Los focos de este movimiento cultural e intelectual
se dan inicialmente en Inglaterra y Francia, para luego expandir su haz de luz sobre el resto
del continente; con ambas vertientes se llegará a comprender la actitud crítica que asumen
88
Ulrico Im Hof, La Europa de la ilustración, Barcelona, Grupo Grijalbo-Mondadori, 1993, pg., 9.
54
los pensadores de la época para plantear reformas en el orden económico, social, político,
cultural y religioso, las cuales le proporcionarían al hombre moderno el progreso material y
espiritual.
Desde el punto de vista filosófico, uno de los asuntos que trata de resolver dicho siglo es el
método de la filosofía, es decir, no volviendo al Discurso del método de Descartes, sino a
las Reglas para filosofar de Isaac Newton; es decir, el camino ya no era la deducción, sino
el análisis. Emmanuel Kant, en 1784 da respuesta a la pregunta ¿Qué es la Ilustración?
(¿was ist Aufklärung?), a la cual dice: “La Ilustración es la salida del hombre de su
condición de menor de edad de la cual él mismo es culpable. La minoría de edad es la
incapacidad de servirse de su propio entendimiento sin la dirección de otro.”89 Kant, pone
al hombre como el único responsable, frente a las posibilidades de adquirir nuevos
conocimientos, posibilidades que deben superar el tedio, la apatía, el desgano
y el
aburrimiento producido por la acción de adquirir nuevos saberes. Ahora bien, a fin de que
la Ilustración sea una realidad, la libertad debe estar enmarcada en las posibilidades de
hacer un uso público de la propia razón, en cualquier dominio afirma Kant.
Si las luces era el espíritu del siglo, la libertad fue su alma; es la emancipación, no solo del
hombre, por la que aboga Kant -cuyo rasgo es distintivo de la Ilustración- sino de una clase,
la burguesía, la cual adquiere la mayoría de edad.
89
Emmanuel Kant, Respuesta a la pregunta ¿Qué es la Ilustración?, págs. 25-37.
55
Para los propósitos del presente trabajo monográfico, la perspectiva con la que se asume la
Ilustración está justamente puesta en reconocerla como un movimiento intelectual, cuyos
signos identificativos están puestos en un utillaje ideológico renovado: razón, naturaleza,
progreso y felicidad, con los cuales se “trata de conseguir la modernización de la cultura y
la reforma de la sociedad”90. Para Ernst Cassirer la palabra que mejor designa a la época es
el de puro intelectualismo, que se aferra a la primacía de lo intelectual91. Veamos, entonces,
los conceptos operativos y/o utillaje ideológico que dirigen el proceso de creación
intelectual.
2.1.1.1. La razón
Para los pensadores del siglo XVIII la razón era entendida como un principio del mundo
espiritual, en tanto que instrumento de trabajo intelectual, adecuado a los hechos que le son
accesibles. Los aportes que se hacen a dicho concepto están más cercanos a los sistemas
metafísicos del siglo XVII con Descartes, Malebranche, Spinoza y Leibniz, para quienes la
razón es “... la región de las “verdades eternas”, verdades comunes al espíritu humano y
divino”92. En tanto que para el siglo XVIII, la razón adquiere un sentido nuevo, no de
posesión, sino una forma determinada de adquisición93.
90
Carlos Martínez Shaw, El siglo de las Luces, pg., 6.
Ernst Cassirer, Filosofía de la Ilustración, pg, 188. En el mismo sentido anota Alfred Cobran cuando
afirma que: “Le siècle des lumières no comenzó en 1700 ni terminó en 1800, ni su historia intelectual fue
sincrónica en toda Europa, y no digamos en todo el mundo. Si preguntamos en que consistió, la respuesta
obligada será que consistió, sobre todo en una actitud intelectual”. En: Alfred Cobran, El siglo XVIII, pg., 9.
92
Ibíd, pg. 29.
93
Al respecto comenta Cassirer: “No es la tesorería del espíritu en la que se guarda como moneda
acuñada, sino más bien la fuerza espiritual radical que nos conduce al descubrimiento de la verdad y a su
91
56
Ahora bien, el método favorito de la razón es el análisis, no parte de principios a priori,
sino que se apega a lo real. Mediante el análisis, la razón cumple una doble labor: distingue
sus elementos y luego los colecciona, para pasar luego a compararlos, descubrir los lazos
que los unen y derivar de ellos leyes.
Con ambos elementos: conceptual y metodológico, los aletófilos (amigos de la verdad)
contribuyen a establecer el reinado de la Ilustración a partir de la publicación de obras
como por ejemplo el Diccionario Histórico y Crítico publicado en 1697, del filósofo
protestante calvinista francés Pierre Bayle. Diccionario que ocuparía un puesto de honor
en las bibliotecas privadas de Europa, e incluso en las del Nuevo Reino de Granada 94. El
italiano Giambatista Vico, publicó entre 1728 y 1730 su obra Nueva ciencia, en la que “...
desarrolló una teoría cíclica de las civilizaciones basada en la filosofía y la filología”95. En
Alemania, Christian Wolff obtuvo éxito, cuando en 1712 publica su primer gran libro
Pensamientos racionales sobre las fuerzas del entendimiento humano y sobre su buen uso
en el conocimiento de la sabiduría, que con el solo título impregna todos los pensamientos
sobre Dios, el mundo y el hombre con un sentido estrictamente racional; también es
conocido Christian Wolff por sus escritos de matemática; en 1747 aparece impresa en París
su obra titulada Curso de matemáticas.
determinación y garantía”, en, Ernst Cassirer, pg, 29. Ver también en, Paul Hazard, El pensamiento europeo
en el siglo XVIII, Madrid, Ediciones Guadarrama, S.L., 1958, pg, 50.
94
Cfr. Eduardo Ruiz Martínez, La librería de Nariño y los derechos del hombre, pg., 346.
95
Cfr. Robert Shackleton, Capítulo VIII, La Ilustración. El mundo de las Ideas, pg., 272; en, El siglo
XVIII en la época de la Ilustración, España, Editorial Labor, S.A., 2ª edición 1974.
57
En 1690, bajo el titulo, Ensayo sobre el entendimiento humano se da a conocer la obra del
ingles John Locke; más tarde, dicha obra será difundida en Europa gracias a la traducción
francesa hecha por Pierre Coste en 1700. Locke, en su texto propone una nueva orientación
del pensamiento al renunciar a lo incognoscible, argumenta que el mundo es posible de ser
estudiado partiendo del método experimental. De Locke es también la idea de que no hay
nada innato en el alma. Las ideas abstractas, la razón misma, son el resultado de las
sensaciones que esta registra y de la labor que ejerce sobre sí misma. Con dichas
apreciaciones Locke traza la fuente del empirismo.
2.1.1.2. La naturaleza
La conquista de las ciencias naturales se convirtió en el siglo XVIII en una verdadera
“fiebre de la Ilustración”, en la que tanto botánicos, matemáticos, químicos y naturalistas
en general, subieron al primer plano en el interés intelectual. Ellos opinaban que la
Ilustración centralizada en la razón y en la ciencia, libraría a la humanidad de toda
vinculación espiritual y de todos los valores antiguos y tradicionales. La ciencia se
consideró como el único camino para llegar al conocimiento verdadero y al progreso de la
sociedad; así como la panacea para la solución de todos los males humanos. Y en la misma
forma, la única que sería capaz de arrebatarle los misterios y secretos a la naturaleza.
Si la ciencia había revelado la acción de las leyes naturales en el mundo físico como lo
había demostrado Isaac Newton, podrían descubrirse también leyes similares en el mundo
social y cultural. Esta acción fue emprendida en las academias desde el siglo XVIII, cuando
58
en Inglaterra se crea la Royal Society en 1660, en la que se centran las labores científiconaturales. Éste movimiento se traslada a Francia donde encuentra un punto de apoyo en la
Academia de Ciencias, fundada en 1666 por Jean-Baptiste Colbert, quien fuera ministro
del rey XIV y fundador del Colbertismo. El mundo intelectual ilustrado canaliza sus
investigaciones hacia la naturaleza; en la que los periódicos difunden publicaciones
científicas, y las academias abren sus puertas de par en par. Siendo ellas, la Academia de
Berlín, vivificada por Federico II en 1744; la Academia de San Petersburgo, fundada en
1725; la Academia de Estocolmo, fundada en 1739; la Real Sociedad de Copenhague,
fundada en 1745; mientras que otras mantienen su tradición, como es el caso del Instituto
de Bolonia, la Academia de Ciencias de París y la Royal Society de Londres. Los efectos de
esta nueva atmósfera dan nacimiento al sabio de laboratorio; se vive la epopeya de la
experimentación.
Aparece entonces, la república ideal de los hombres de ciencia, europeos enaltecidos por el
poder que confiere el saber: en astronomía la línea de los Cassini; en geología, Johann
Gottlob Lehman y Horace Bénédict de Saussure; en botánica, Carlos de Linneo y los
primeros de los cinco Jussieu; en entomología, René-Antoine Ferchault de Réaumur,
Charles Bonnet; en física, Guillermo-Jacobo S¨Gravesande, Leonardo Euler, Alessandro
Volta; en fisiología, Hermann Boerhave, Friedrich Hoffmann, Albert von Haller, GasparFriedrich Wolff, Lazzaro Spallanzani, Georg-Ernst Sthal, Joseph Priestley, CarlosGuillermo Scheele. Desde el Nuevo Mundo, en Filadelfia, Benjamín Franklin había
59
arrebatado el rayo a los dioses. En el Nuevo Reino de Granada, el aprendiz Francisco José
de Caldas, formularía el principio que constituye el fundamento de la hipsometría96.
Uno de los más representativos científicos de la época fue el naturalista francés GeorgesLouis Leclerc, Conde de Buffon. Su importancia radica en ser continuador del dilema
planteado por el matemático y astrónomo Pierre Luois Maupertuis en sus obras Ensayo de
Cosmología y el Ensayo sobre la formación de los cuerpos organizados en los que explica
que “Los elementos de la materia tienden a organizarse en formas vivientes que no se
realizan de modo duradero sino después de numerosos tanteos y fracasos; únicamente han
subsistido las combinaciones acertadas, dándonos hoy la ilusión de una finalidad”97; con
este mismo ánimo concebirá Georges-Louis Leclerc su Historia Natural.
Con el espíritu de la ciencia moderna, viajan figuras europeas a otros territorios, llevando
consigo un nuevo saber. A las colonias americanas98, cuyo espíritu ilustrado ha hecho eco
en una pequeña élite, desde Europa llegaran viajeros deseosos de conocimiento, Alejandro
Von Humboldt y su acompañante, el famoso botánico y médico francés Aimé Jacques
Alexandre Goujaud Bonpland, quienes tras una estadía de cinco años elaboraron
interesantes estudios en botánica, se convierten en un gran ejemplo. En el Nuevo Reino de
96
Alfredo D. Bateman, Francisco José de Caldas, síntesis biográfica, Bogotá, Editorial Kelly, 1969
pg., 26.
97
Roland Desne, La filosofía francesa en el siglo XVIII, en, Francois Châtelet, Historia de la filosofía
(dirección), Madrid, Espasa-Calpe S.A., 1976, Tomo II, Cuarta Parte, pg., 268.
98
Las colonias americanas, no solo se constituyen en objeto de estudio para los científicos de la época,
sino también en objeto de polémicas, en la que cabe señalar la llevada a cabo por Buffon y De Pauw; al
respecto ver: Antonello Gerbi, La disputa del Nuevo Mundo. Historia de una polémica 1750-1900, México,
Fondo de Cultura Económica, 1960.
60
Granada el médico español José Celestino Mutis se constituye en figura del conocimiento
científico, concretado en la Expedición Botánica, su pensamiento ha de influir en la
juventud criolla99, del cual aprehende Fermín de Vargas.
2.1.1.3. El progreso y la felicidad
El concepto de progreso es usado, especialmente en el mundo moderno, para sustentar la
esperanza en un futuro caracterizado por la libertad, la igualdad y la justicia individual.
Según Robert Nisbet la idea de progreso tiene cinco premisas: la fe en el valor del pasado;
la convicción de que la civilización occidental es noble y superior a las otras; la aceptación
del valor del crecimiento económico y los adelantos tecnológicos; la fe en la razón y en el
conocimiento científico; la fe en la importancia intrínseca, en el valor maravilloso de la
vida en el universo100.
Específicamente, para el siglo XVIII se desarrollan varios aspectos nuevos de la fe en el
progreso: por ejemplo -señala Jorge Orlando Melo- la idea de que los individuos tienden
inevitablemente a buscar su propio mejoramiento; la confianza en que el progreso es un
proceso irresistible e inevitable. Al respecto Francis Bacon y Fontenelle crearon las bases
para los argumentos del siglo XVIII, al afirmar que el conocimiento, la ciencia y sus
aplicaciones técnicas avanzan en forma indefinida y necesaria. Otros pensadores como el
99
Para una mejor comprensión del pensamiento científico mutisiano ver: Pensamiento científico y
filosófico de José Celestino Mutis. Recopilación y selección de Guillermo Hernández de Alba; Ediciones
Fondo de Cultura Cafetero, 1960.
100
Cfr. Robert Nisbet, Historia de la idea de progreso, Barcelona, Gedisa Editorial, 1991, pg., 438.
61
Abate de Saint Pierre, Turgot y Condorcet en Francia, entre otros, desarrollaron estas ideas,
las cuales relacionan con los términos; razón, palabra y progreso indeterminado101.
Para la mayoría de los ilustrados del siglo XVIII, la felicidad es el resultado directo del
saber, de ahí entonces que cuanto más saber puede archivarse para poner luego en
circulación, más felicidad se puede alcanzar, era tal el espíritu que, por ejemplo, embriagó
el proyecto de la Enciclopedia102. Con el principado de Carlos III, España adelanta
reformas, en dicho contexto, el concepto de progreso, en palabras de Manuel Suarez: “se
convierte en un singular colectivo; describe no ya los avances en éste o aquel campo
científico o técnico, sino en una categoría que remite a su universalidad, a la Humanidad,
primero, y a la Historia, más tarde”103.
2.1.2. Reflexiones sobre la política en el Siglo de las Luces
Una de las directrices básicas del siglo XVIII, en tanto el concepto de naturaleza adquiere
más extensión y fuerza, fue el apego a la libertad política; en dicho siglo todas las libertades
101
Jorge Orlando Melo, La idea del progreso en el siglo XIX, ilusiones y desencantos, 1780-1930, XVI
Congreso de colombianistas, Charlottesville, 6 de agosto de 2008, pg., 2 (www.jorgeorlandomelo.com).
También ver los trabajos de: Paul Hazard, El pensamiento europeo en el siglo XVIII, Madrid, Ediciones
Guadarrama, S.L. 1958, pg, 463. También en: Ernst Cassirer, Filosofía de la Ilustración.
102
Durante el siglo XVIII aparecieron obras de carácter general que pretendían cubrir enteramente los
diferentes campos del saber. La más importante de estas obras fue la Enciclopedia; nacida de un modelo
inglés, adquiere su forma definitiva en París El primer tomo de la Encyclopédie francesa apareció en 1751,
hecho que marcaría su vinculación al movimiento filosófico; con un prefacio de D´Alembert, Discurso
Preliminar, el cual se constituye en una de las grandes tesis del siglo XVIII. D´Alembert, en su Discurso
demuestra que la Encyclopédie encaja en la trama de la historia humana, que sus protagonistas y sus
enemigos siguen la misma línea, que una teoría de progreso puede ser piedra de toque para la historia cultural
del mundo moderno.
103
Manuel Suárez Cortina, La rendición del pueblo: la cultura progresista en la España del liberal.
España, Servicio de publicaciones de la Universidad de Cantabria, 2006, pg., 18.
62
(ser libre de pensar, de elegir la religión, libertad de la navegación, del comercio, de la
industria, etc.) se difunden y armonizan en la imagen del Estado liberal; Estado que es
representado por Inglaterra, quien consiguió conjuntamente el poder y la felicidad con una
constitución donde se establecía la separación de los poderes en ejecutivo, legislativo y
judicial, al que Montesquieu mostró, en los capítulos del Espíritu de las leyes, como el
mejor sistema de gobierno.
En la Europa continental el despotismo cambia de sentido, adquiere el adjetivo del que se
vanaglorian los monarcas: el despotismo ilustrado -como se verá más adelante-, una forma
de gobernar que no tiene nada que ver con las constituciones o el equilibrio de los poderes.
Los déspotas ilustrados luchaban contra los privilegios, emprendieron una amplia reforma
en la que los rastros del feudalismo no fueran visibles, eran partidarios del progreso
aplicando medidas económicas para favorecer la prosperidad de los pueblos y las Luces
fueron útiles para el esplendor de su reinado. A su vez, para comprender los efectos de este
esplendor, se desarrolla en el orden de las ideas políticas el concepto ilustrado de derecho
natural.
2.1.2.1. El derecho natural
Uno de los rasgos fundamentales de la filosofía de las Luces es su recurrencia a los
problemas esenciales de la humanidad; así, vuelve con su aliento restaurador sobre la teoría
del derecho. Su enlace más antiguo parte de Platón, quien había esbozado la cuestión
fundamental de la relación entre el derecho y la fuerza; más que entrar en consideraciones
63
del derecho histórico. La Ilustración vuelve con insistencia al “derecho que ha nacido con
nosotros”. Como todavía no existía una sociología definida y constituida, los pensadores
recurrieron al acumulado de la ciencia social más desarrollada hasta entonces, la ciencia
jurídica, y dentro de ella la reflexión puesta al día por la escolástica renovada sobre el
derecho natural.
En el siglo XVII, el concepto de ley natural es el eje de todo el pensamiento político.
Manteniendo en su esencia el concepto tradicional de derecho natural, es decir, la
existencia de un orden objetivo, no creado por el hombre, que puede ser conocido por la
razón, podemos identificar dos grandes concepciones claves de la cultura del Renacimiento:
el secularismo, que en el ámbito intelectual está impulsado por el retroceso de las
controversias religiosas y el avance de las ciencias, implica que ahora la autonomía de la
razón es absoluta; el otro concepto es el individualismo, implica que se colocan en primer
lugar los aspectos subjetivos, individuales, respondiendo a la mayor valoración del ser
humano individual. Esto significa que nace la idea de derecho subjetivo, visto como la
facultad para obrar con libertad104.
Entre los principales representantes del derecho natural se encuentran Hugo Croccio, para
quien la ciencia del derecho pertenece a las disciplinas que dependen de las definiciones, de
las demostraciones rigurosamente lógicas. Para Johann Gottlieb Heinecke, en latín
Heineccius, la unión del derecho natural y la jurisprudencia se constituía en un principio de
104
Cfr. Paul Hazard, El pensamiento europeo en el siglo XVIII, pg., 194 ss.
64
enseñanza; así, se podría presentar la pléyade de pensadores del derecho natural, quienes se
apoyan en las teorías propuestas por Montesquieu.
Una de las figuras políticas modernas más importantes del pensamiento liberal del siglo de
las Luces lo constituyó el magistrado parlamentario francés Charles Louis Secondat, Barón
de la Bráde y de Montesquieu. Como buen philosophe ilustrado del siglo XVIII escribió
varios discursos: Las causas de Eco y Las glándulas renales (1718), El peso del cuerpo, La
causa de la transparencia de Gnide (1720), unas Observaciones sobre la Historia Natural
(1721) y Le Temple de Gnide (1725). En 1748 se publicaron en Ginebra dos importantes
volúmenes sobre teoría política: El Espíritu de las leyes, veintisiete años después de las
Cartas Persas, en las que se identifican las mismas preocupaciones y principios generales.
El Espíritu de las leyes -incluido en el índice de los libros Prohibidos- marca un hito en la
historia del pensamiento liberal, en la medida en que figuran en ellos aspectos como la
tolerancia religiosa, libertad política y el principio de la ley.
Los dos temas que se constituyen en novedad, a partir del Espíritu de las leyes, se refieren
al establecimiento y defensa que hace Montesquieu de la separación entre los poderes
legislativo, ejecutivo y judicial, basándose en la constitución inglesa. Su propósito no se
limita a distinguir técnicamente las principales funciones del Estado, algo que ya había
hecho Aristóteles en La Política dos mil años antes. Ahora Montesquieu identifica esas
mismas tres clásicas funciones estatales para desarrollar su teoría del gobierno moderado,
el único que puede garantizar la libertad de los ciudadanos. Un segundo tema que expone
65
Montesquieu se refiere a la teoría del clima, de cómo su influencia moldea las sociedades
humanas; es uno de los primeros pensadores políticos en señalar la relación existente entre
la forma de Estado y las leyes de un país con el clima y con la naturaleza del suelo.
Junto a estos nuevos hechos, y con los avances del derecho natural, los escritores de la
Ilustración proponen circunscribir el ámbito de la política como ámbito autónomo de
conocimiento, lo cual implicaba un combate contra las doctrinas teocráticas; de otro lado,
se propone fundar la ley sobre principios y derechos eternos, accesibles a la razón, combate
que se librará contra los teóricos de la razón de Estado, Thomas Hobbes o Nicolás
Maquiavelo. No obstante, ante las condiciones concretas de la vida política, se plantean
otras concepciones, distintas al liberalismo político propuesto por Montesquieu. Así, los
partidarios de la fisiocracia (“gobierno de la naturaleza”) conciliarán el liberalismo
económico absoluto (laissez faire, laissez passer) con un autoritarismo político. En efecto,
hacia la mitad del siglo, se producía un cambio en la economía política, en la que al
mercantilismo iba a sucederle la fisiocracia.
2.1.2.2. La monarquía absoluta en Europa
Entre las instituciones políticas de Europa en el siglo XVIII la forma predominante de
gobierno fue la monarquía absoluta, en la que la autoridad real se destacó sobre los demás
estamentos. El absolutismo era uno de los elementos mayores del Antiguo Régimen; el
absolutismo se manifestó en fases no coincidentes en el tiempo y nunca se realizó en forma
66
pura; aunque lo esencial sigue siendo el conjunto de factores que llevaron a la formación de
los diferentes absolutismos105.
Los gobiernos monárquicos, republicanos o aristocráticos que se dieron en el siglo XVIII
tenían objetivos generales en común: conservar las fronteras del Estado, extenderlas, si era
posible, mediante la diplomacia o la guerra; mantener el orden interno, y proteger a la
Iglesia establecida; naturalmente estos objetivos variaban de un gobierno a otro. En Gran
Bretaña, por ejemplo, aunque preocupada por la expansión ultramarina podía, debido a su
posición insular y a sus fronteras naturales, considerar la formación de un ejército
permanente como un lujo innecesario. En otro campo, para los gobernantes de España y del
Imperio de los Habsburgo, la defensa de la religión del Estado era un tema de más seria
preocupación que para los gobernantes de Prusia, Rusia o Inglaterra. Pero, fueran cuales
fueran las prioridades, los dirigentes de todos los Estados sólo podían llevar a cabo sus
tareas y cubrir sus objetivos con la ayuda de un equipo permanente de servidores,
funcionarios y burócratas, de cuya lealtad dependían y cuya continuidad en el cargo estaba
al margen de todas las conmociones políticas. La selección de estos servidores dependía en
parte de las preferencias personales de los monarcas, que naturalmente buscaban personas
suficientemente cultas y capaces de realizar sus deseos.
Los propósitos y ambiciones de los monarcas y administradores del siglo XVIII nunca se
realizaron por completo, las limitaciones vinieron impuestas por una combinación de
105
Cfr. Heinz Duchhardt, La época del absolutismo, España, Alianza Editorial, S.A., 1992.
67
factores geográficos, históricos, tradicionales y regionales. Sin embargo, nada permaneció
inmóvil y se hicieron reformas, sobre todo durante la última mitad del siglo, con una serie
de gobernantes denominados déspotas ilustrados, que si no encontraron soluciones para los
problemas de la época, al menos dejaron un cierto legado para la actuación de los
constructores de Estados posteriores.
2.1.2.3. El despotismo ilustrado
A la segunda mitad del siglo XVIII pertenecen una serie de gobernantes que han recibido la
denominación de “déspotas ilustrados”. Un monarca ilustrado es quien gobernó de acuerdo
con los principios filosóficos del siglo XVIII o, al menos, el que hubiera demostrado una
preocupación especial por el bienestar o la felicidad de sus súbditos. Con respecto al
despotismo, se utiliza para algún propósito especial, como fortalecer a la monarquía contra
el desorden interior. Por ello, si se emplea el término, parece razonable aplicarlo a los
gobernantes que se ocuparon de modernizar la administración y fortalecer la monarquía a
expensas de rivales como la Iglesia, la aristocracia o los estados provinciales, y
manifestaron una preocupación mayor por el bienestar de sus súbditos.
Hubo Estados en Europa que pudieron renunciar al experimento del despotismo ilustrado
debido a su vigor económico y a su capacidad estructural de maniobrabilidad para las
reformas. Otros, principalmente por faltarles el impulso del soberano o porque éste no llego
a fructificar, no encontraron la fuerza interior para acometer con energía un programa de
68
reformas de aplicación inaplazable y fueron cayendo en una crisis estatal de autoridad cada
vez más profunda106.
Los monarcas que con más frecuencia han recibido el apelativo de déspotas ilustrados han
sido Federico el Grande y Catalina II de Rusia, ambos eran ilustrados en el sentido de que
habían leído las obras de los filósofos franceses y se enorgullecían de ser sus discípulos; en
Portugal, José I confió el gobierno después de 1755 al marqués de Pombal, quien lo
gobernó como un dictador durante los veintidós años siguientes. Otro reformador
principesco fue Carlos III de España, después de ser el rey de las Dos Sicilias desde 1735,
ocupó el trono español en 1759, y con la ayuda del conde de Aranda, Pedro de
Campomanes y Floridablanca, llevó a cabo diversas reformas, aunque limitadas: entre ellas
se tienen, la construcción de carreteras y canales, el impulso a la industria y las artes y la
fundación del Banco de San Carlos en Barcelona. También expulsó a los jesuitas e intentó
terminar con la mendicidad estableciendo casas de trabajo y escuelas vacacionales107.
Pero, es en el terreno de las reformas sociales donde con más gusto se movían los
soberanos ilustrados; se presentaba una especial inclinación por la agricultura, dadas las
fallas detectadas en la estructura de la economía campesina, y de otro lado, del gran
movimiento del fisiocratismo, entonces de moda. Su deseo fue suprimir la servidumbre
campesina o reducir, al menos, sus obligaciones de servicio. Otro interés era adelantar
106
Ibíd., pg. 209 ss.
Para el caso de España ver: Richard Herr, España y la revolución del siglo XVII, Madrid, Aguilar,
1964, pg, 62.
107
69
reformas sociales, donde se aprecia una mejora de la infraestructura en el ámbito de la
asistencia social, plasmada en la erección de hospitales, orfanatos y asilos.
Pero, definitivamente, donde más éxito tuvo el despotismo ilustrado fue en la difusión de la
educación y en el establecimiento de condiciones institucionales para el aumento de
oportunidades de formación. En este terreno fueron especialmente intensos los impulsos
dados por la Ilustración literaria y filosófica, cuyo sentido pedagógico siguió siendo por
mucho tiempo el predominante. En el ámbito de la escuela elemental hay notable
incremento del grado de alfabetización. En la universidad se fomentó la enseñanza de
disciplinas de aplicación útil, como la medicina, o en su caso se fundaron donde no
existían, de acuerdo con la orientación fundamental del absolutismo ilustrado, utilitario y
tendente a la práctica. Un efecto concomitante de la disponibilidad de los príncipes
ilustrados para las reformas fue la formación de un estamento de literatos y periodistas,
provisto –como señala Heinz Duchhard- de un vocabulario “nacional patriótico” que daba
a la conciencia política un acento “nacional”108.
2.1.2.4. La teoría del contrato social
La teoría del contrato social basa su importancia, no en su discutible historicidad, “sino su
valor lógico en cuanto explicación hipotética de los fundamentos de la sociedad
108
Ibíd., pg., 200.
70
política”109, lo cual es válido para todas las culturas que han construido formas de gobierno,
desde los griegos hasta el siglo XVIII.
En términos generales, la doctrina del contrato social puede ser entendida como una manera
de expresar dos ideas. De un lado, la idea de que es la voluntad humana, y no la fuerza, la
base de la legitimidad de un gobierno, y de otro, la idea de que el derecho y no el mero
poder, es la base del orden político. Estas dos concepciones se hallan explícitas en las
diferentes teorías del contrato social, las cuales a su vez, se apoyan sobre el cimiento que
proporcionan dos valores políticos esenciales: la libertad y la justicia110.
Ahora bien, tanto las ideas centrales del contrato social, como los dos valores que se
expresan en él, confieren una racionalidad; es decir, se concibe el establecimiento del orden
social y político sobre una base racional que se opone al predominio de la fuerza en los
asuntos políticos.
La percepción de la evolución del concepto de contrato social se encuentra en la
apreciación temporal entre 1651, fecha de publicación del Leviathan de Thomas Hobbes, y
en 1762 año en que Juan Jacobo Rousseau publica el Contrato Social.
109
Carlos E. Miranda, La idea del contrato social en la tradición inglesa (selección de textos),
Departamento de Economía, Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas, Universidad de Chile,
1987, pg, 3.
110
“La libertad, en cuanto es la voluntad de un grupo de individuos que deciden hacer un pacto con el
fin de constituir una sociedad lo que legitima la autoridad que rige a esa sociedad; y en segundo lugar la
justicia, en cuanto al orden al que toda sociedad aspira debe estar basado en el derecho que surge del contrato
mismo”. Cfr. Carlos E. Miranda, La idea del contrato social en la tradición inglesa, pg., 4.
71
Thomas Hobbes, el más sobresaliente filósofo político de la época moderna, escribe varias
obras políticas que ayudan a la configuración del Estado moderno, algunas de ellas son: Los
elementos de la ley natural y política, publicada en 1640; De cive, publicada entre 1642 y
1647; Leviatán, en 1651. Para el caso del contrato social, Hobbes lo propone como un puro
contrato de sumisión, en el que el poder estatal es ilimitado111. Dicha concepción se opone
al principio fundamental del derecho natural; derecho al que Hugo Croccio consideraría
como una determinación esencial del hombre y no como una arbitraria creación de él.
Después de Hobbes, aparece John Locke con su teoría política de la monarquía
constitucional expuesta en los Dos ensayos sobre el gobierno civil, publicada en 1690.
Locke, tomó de Hobbes la teoría del “contrato social”, por la cual se suponía que el
gobierno civil había surgido de un contrato entre el gobernante y los súbditos; pero,
mientras Hobbes sostenía que el contrato significaba la entrega total de los derechos de los
súbditos a la soberanía incontestable del gobernante, para Locke el contrato era un acuerdo
con obligaciones mutuas: los súbditos debían respetar la soberanía del gobernante, pero éste
a su vez debía respetar sus libertades y derechos de propiedad.
Sobre la obra de J. J. Rousseau se han elaborado relevantes ensayos que dan cuenta de la
imperativa vigencia de su doctrina; desde su aparición en la Enciclopedia, donde publicó el
111
Para Cassirer el contrato de sumisión hobbesiano se constituye en el “... primer paso que nos lleva
del status naturalis al status civilis y representa la conditio sine qua non de la conservación y continuidad de
este último”; en: Ernst Cassirer, Filosofía de la Ilustración, pg, 285. Ver también: Norberto Bobbio, La teoría
de las formas de gobierno en la historia del pensamiento político, México, Fondo de Cultura Económica S.A.,
1987.
72
Discurso sobre las artes y las letras en 1749, hasta las Meditaciones de un paseante
solitario, publicadas entre 1776 y 1778, no deja de sorprender su penetrante lucidez, para
comprender las diversas soluciones al problema de la condición humana112. De Rousseau
sobresalen tres conceptos de su filosofía política: el estado de naturaleza, el contrato social
y la voluntad general, los cuales son definidos a partir de los reparos a las teorías de
Croccio y Hobbes.
¿En qué consiste la originalidad de Rousseau? Siguiendo al profesor Iván Darío Arango
podemos señalar que “en haber trasladado la soberanía de la persona natural del rey a la
persona moral del pueblo, y en haber sabido distinguir la soberanía popular, cuya esfera es
la actividad legislativa, del gobierno y sus formas”113. Los pasos que conducen a este
racionamiento en Rousseau parten de su rechazo expreso a la doctrina del appetitus
societatis; en el que no se entiende el estado de naturaleza como una guerra de todos contra
todos, pero sí el de una igualdad natural, donde cada uno existe para sí mismo, sin
obligaciones mutuas y sin sociabilidad alguna.
Toda obligación proviene de un acuerdo voluntario; esto es, que se cancela la sola voluntad
particular y se persiste en la volonté générale114 de cada miembro de la comunidad, “no
112
Un interesante ensayo a la doctrina de Rousseau lo encontramos en: Tzvetan Todorov, Frágil
Felicidad. Un ensayo sobre Rousseau, Barcelona, Editorial Gedisa S.A., 1986.
113
Iván Darío Arango, La originalidad de Rousseau, en, El Colombiano, Dominical, Medellín, 12 de
marzo de 1995, pg, 8 y 9.
114
“Este tipo de contrato es el único que, según Rousseau, posee no sólo una fuerza coercitiva física,
sino moralmente obligatoria. De esta correlación surge la estricta correlación que para Rousseau existe entre
el concepto auténtico de libertad y el concepto auténtico de ley. Libertad quiere decir vinculación a una ley
73
como individuo sino como ciudadano”. La oposición entre individuo y ciudadano en
Rousseau es fundamental porque hacia ella dirige “en buena medida sus críticas al
pensamiento liberal de su tiempo ya que el individuo es el hombre burgués, relegado sobre
la esfera privada...”115.
2.2. CARLOS III Y EL REFORMISMO BORBÓNICO
Antes de cruzar el Atlántico y expandir su haz de luz sobre las colonias americanas, la
Ilustración dejaría su luminosidad sobre España116. La vida y las actividades políticas,
económicas, sociales y culturales de los habitantes del Nuevo Reino de Granada suceden
bajo el signo de las reformas borbónicas, que en lo sucesivo afectarán los diversos aspectos
de la vida colonial.
El carácter común del pensamiento europeo en el siglo XVIII consistió en el reinado de la
Ilustración; España, país poco permeable al pensamiento heterodoxo, con la apertura a
nuevas ideas provenientes del otro lado de los Pirineos que desanquilosaran el estado de
decadencia -avizorado desde el siglo XVII-, trae vientos de cambios. Durante el siglo
XVIII aproximadamente (1700 a 1808), la nueva dinastía borbónica llevó a cabo una serie
de reformas que apuntarían a rehacer la potencialidad de España en Europa y América.
rigurosa e inviolable, que cada individuo establece sobre sí mismo”. Ernst Cassirer, Filosofía de la
Ilustración, pg., 289.
115
Iván Darío Arango, La originalidad de Rousseau, pg, 9.
116
Metáfora que recuerda el emblema elegido por la Sociedad Económica de Amigos del país de
Valladolid, en 1784, un sol cuyos rayos rompían una nube en tres partes. Significaba que la Sociedad
económica “´se proponía dar las luces convenientes para disipar las sombras` que habían oscurecido
agricultura, industria y artes ´por más de dos siglos`” En: Gonzalo Anes, La España Ilustrada en tiempos de
Carlos III, España, Comisión nacional Carlos III y la Ilustración, Ministerio de Cultura, 1987, pg., 38.
74
La vigencia de los Borbones en España ocurre a lo largo del siglo XVIII, representada por
Felipe V, Fernando VI, Carlos III, Carlos IV y Fernando VII, quienes propugnarían por una
política de tendencia centralizadora en el Estado, con el establecimiento de una monarquía
absoluta y de carácter reformista y centralista. Es la época del Despotismo Ilustrado 117, en
el que la iniciativa y el papel protagónico correspondían a poderes centrales fuertes. España
se moderniza bajo dichos preceptos durante el reinado de Carlos III.
Carlos III acogió la filosofía francesa de la Ilustración; amigo de la ciencia y de las artes,
gobierna a España como un verdadero déspota ilustrado entre 1759 a 1788. Durante su
gestión, prescinde de los antiguos favores, a los que sustituye por ministros eficientes,
restringe los privilegios locales, decreta el libre comercio con América, modifica el régimen
tributario de Castilla y el de los mayorazgos, siguiendo el ejemplo centralizador de la
monarquía francesa, a la que se siente fuertemente vinculado por los Pactos de Familia.
Estas medidas centralizadoras, junto con el nuevo ideario ilustrado, contribuyen en mucho a
que España se perfile como una potencia europea.
Si en el resto de Europa la Ilustración obraba en el sentido de un cambio de mentalidad
colectiva acorde con el ideal antropocéntrico del mundo, con su espíritu razonador que
busca el progreso espiritual del hombre, el avance de las ciencias y el equilibrio en las
117
El Despotismo Ilustrado es un concepto político que hace referencia a una forma de gobierno,
vinculada a ciertas monarquías europeas del siglo XVIII, en la que los reyes sin renunciar a su condición de
soberanos absolutos trataron de aplicar algunas medidas ilustradas, de corte reformista y/o progresista. Las
aportaciones del absolutismo ilustrado en España se dan sobre todo en el terreno cultural; al respecto se puede
consultar en: Heinz Duchhardt, La época del absolutismo.
75
formas de gobierno; en España, la Ilustración introduce -como lo señala Jaime Vicens- una
necesaria reforma educativa y social que la ponga al nivel logrado por otras naciones en el
aspecto económico, científico y técnico; y de otro lado, propiciar un espíritu de crítica
respecto al legado religioso de occidente concretado en la obra de la iglesia católica118.
Ideas que fueron difundidas por cuatro generaciones de intelectuales: Benito Jerónimo
Feijoo, Fray Enrique Flórez de Setién y Huidobro, Pedro Rodríguez de Campomanes y
Gaspar Melchor de Jovellanos. Por la resonancia que tuvo el pensamiento de Feijoo en
España y América, y de modo particular en el Nuevo Reino de Granada, se dedicarán unos
breves párrafos; además, también es bueno considerar que la primera aproximación al
concepto de opinión pública en España se le atribuye a Feijoo, quien en su obra Teatro
Crítico Universal definió el concepto de “voz del pueblo” o “voz común”119.
Benito Jerónimo Feijoo y Montenegro -continua Jaime Viens Vives- se llamaba a sí mismo
ciudadano libre de la república de las letras, hombre enciclopédico, reformador
cosmopolita y profundamente cristiano; catedrático de la Universidad de Oviedo, con
estudios en Galicia, en Asturias y Salamanca, se constituye en figura sobresaliente durante
los reinados de Felipe V y Fernando VI. Su curiosidad intelectual lo llevó a estar al tanto de
las ideas en boga que movían al resto de Europa, curiosidad que ayudaría a su formación
118
Cfr. Jaime Viens Vives, Aproximaciones a la historia de España, Barcelona, Editorial Vicens-Vives,
7ª edición 1970, pg, 146.
119
Cfr. Ignacio Fernández Sarasola, “Opinión pública y “Libertades de expresión” en el
constitucionalismo español (1726-1845), pg, 159 a 186, en, Historia Constitucional, Revista electrónica, Nº
7, septiembre de 2006, Universidad de Oviedo, http://hc.rediris.es/07/articulos/pdf/HC07.pdf. Acá es
pertinente mencionar la simpatía de la que gozaba Feijoo, lo cual se puede evidenciar en la circulación que
tenía en las bibliotecas. Cfr. Eduardo Ruiz Martínez, La librería de Nariño y los Derechos del Hombre.
76
para comprender la España que le toca vivir. A sus 50 años empieza a publicar una serie de
ensayos con el título de Teatro crítico universal. Para el año 1739 habían aparecido 9 tomos
del Teatro crítico, a los cuales se sumaron otros 5 volúmenes titulados Cartas eruditas.
Las ideas de Feijoo no eran nuevas, aunque para muchos eran desconocidas, pero la
novedad de ellas radicaba en el espíritu de escepticismo que destilaban, particularmente en
España. La gran acogida que tuvieron se debió al grado en que se leyeron y fueron
discutidas. En el abanico de ideas presentadas por Feijoo se encuentran unas lecciones que
con más empeño predicó: la experimentación en la ciencia y el espíritu crítico en los
asuntos intelectuales; la ciencia moderna que más alentó hacia el progreso fue la medicina.
Ante las circunstancias de la decadencia española, Feijoo da vida a un nuevo estilo de
pensamiento político: la crítica, la cual es definida por él como el juicio recto de lo que se
debe afirmar, negar o dudar en una materia. Va a la caza de los mitos políticos del siglo
XVII, valiéndose del mito como técnica. Entendiendo por “mito” la superstición y la
milagrería política. La creencia irracional con que los hombres rellenan los huecos de la
razón; es precisamente contra el mito político al que revolverá Feijoo su crítica implacable
para restablecer la claridad de la razón. Los mitos en Feijoo son: la razón de Estado, el
poder (Nicolás Maquiavelo), la tiranía (El Príncipe conquistador) y el soberano (Thomas
Hobbes).
77
2.2.1. Fe en las ciencias útiles
Uno de los llamados más distintivos del pensamiento español durante el siglo XVIII lo
constituyen las ciencias útiles. Una nueva fe en la ciencia que sirva como instrumento para
la mejora moral y material del hombre. En las ciencias útiles como la geometría, las
ciencias naturales, se apoyaría la idea universal del progreso humano, y la regeneración de
la España en decadencia.
Tras la reconocida crisis española, el espíritu reformador que impele a los hombres del
siglo está puesto en rehacerla pero por la línea de la razón, o más específicamente hacia la
utilidad racional. Para sacudir el marasmo de la decadencia española, el pensamiento del
siglo XVIII tendrá como común denominador la fe en las ciencias útiles, cuenta de ello lo
refleja Campomanes cuando afirma: “Me parece más útil al género humano la invención de
las agujas de coser que la Lógica de Aristóteles y un gran número de sus comentadores, los
cuales han sido en España más comunes que las fábricas de agujas”120. Campomanes con
dicha aseveración está expresando su privilegio en los conocimientos prácticos sobre los
teóricos.
En España, con el realce de las ciencias útiles se apoyará la idea universal de progreso, y a
su vez como instrumento para la mejora moral y material del hombre. Para dar realidad al
progreso material se glorificarían las artes útiles; el fomento de ellas (las labores agrícolas e
120
En: Luis Sánchez Agesta, El pensamiento político del pensamiento Ilustrado, España, Publicaciones
de la Universidad de Sevilla, Colección de Bolsillo N° 75, 1979, pg, 20.
78
industriales) estarán estimuladas por los escritores políticos, quienes crean una literatura
acorde a esta necesidad. Jovellanos escribe el informe sobre la ley agraria y Campomanes
los Discursos sobre la industria y la Educación Popular; literatura que ayudaría a que los
gobernantes tomen medidas para su fomento.
A este nuevo auge de la utilidad racional vendría un enfrentamiento y crítica a los
privilegios de la nobleza cortesana y ociosa121, la cual se podría emplear en estudiar y
fomentar las ciencias útiles, con este fin se conciben las Sociedades Económicas122.
Los adelantos materiales logrados en España se debieron a la política ilustrada de Carlos
III, lo cual es comprensible gracias al apoyo brindado a las instituciones capaces de
propagar las luces entre sus súbditos; tres eran particularmente importantes: Las
Universidades, los Periódicos y las Sociedades de Amigos del País123.
121
Ibid., págs., 22 y 23.
Campomanes fue partidario de la creación de estas instituciones, en su Discurso sobre el fomento de
la industria popular deja ver su apoyo, estímulo y una crítica a la nobleza ociosa que debería comprometerse
y crear “cuerpos patrióticos”, que en el pensamiento de Campomanes, eran los únicos que permitirían
determinar la situación en que se encontraban las provincias, y así saber la clase de industria pertinente a cada
una de ellas; la labor de las Sociedades consistiría, como señala Herr, “en fomentar la agricultura, el
comercio y la industria, familiarizarse con los tratados de economía, traducir y publicar libros extranjeros e
inspeccionar la enseñanza de las matemáticas y de los oficios”. Al respecto ver: Richard Herr, España y la
revolución del siglo XVIII, España, Aguilar S. A. de Ediciones, 1964, pg., 130.
123
La que se interesó más directamente para la mejora económica de España fue las Sociedades de
Amigos; su origen se debe a la iniciativa particular de un noble vasco Javier María Munive e Idiáquez, conde
de Peñaflorida, quien en 1765 recibe licencia oficial para establecer la Sociedad Vascongada de Amigos del
País. Con respecto a la Sociedad de Amigos ver: Richard Herr, España y la revolución del siglo XVIII,
Capítulos IV y V. Las reformas a la educación ver también: Richard Herr, pg., 138. Para el caso de los
periódicos ver también: Richard Herr, España y la revolución del siglo XVIII, pg., 152 ss.
122
79
2.2.2. Reformas a la educación
Este aspecto adquiere particular interés, no solo por los efectos sobre la sociedad española,
sino porque las colonias se verían también influenciadas por su radio de acción. Las labores
emprendidas por las Sociedades Económicas centraban su labor en el fomento a la
educación primaria y profesional para las clases carentes de oportunidades; sin embargo, la
política ilustrada estaba pensada para hacer reformas a la educación universitaria.
Tras la expulsión de los jesuitas en 1767124, el rumbo de la enseñanza universitaria tomaría
nuevo aliento acorde con el espíritu ilustrado que enarbolaba Carlos III. En efecto, la
Compañía de Jesús tenía a su cargo el Colegio Imperial de Madrid, fundado en 1625, pero
para 1771 adquiere el nombre de Reales Estudios de San Isidro; en ella, se pensaba en una
educación moderna, que incluyera en su programa cursos de física experimental, de
derecho natural y de gentes, de lógica, con una nómina de profesores laicos que
remplazaran al clérigo regular.
Se pensaba no solo en la introducción de nuevos programas sino en la modernización de las
universidades que incluyeran un nuevo plan de estudios; para ello en 1769 el asistente de la
ciudad de Sevilla, Pablo de Olavide, redactó un proyecto en el que se introducía la filosofía
de Descartes, lo cual implicaba una arremetida al escolasticismo. Un año después el
124
Para el caso de la expulsión de los jesuitas en Europa ver los aportes de: Paul Hazard, El
pensamiento europeo en el siglo XVIII, pg, 142 ss.; y de: Antonello Gerbi, La disputa del nuevo mundo.
Historia de una polémica, 1750-1900, México, Fondo de Cultura Económica, 1960, pg, 170 ss. En el caso
particular de España ver: Richard Herr, España y la revolución del siglo XVIII, pg., 203 ss.
80
Consejo de Castilla ordena la redacción de nuevos planes de estudio más acordes con la
época, en el que se instruyeran cátedras de filosofía moral, matemáticas elementales y física
experimental. Este proyecto era pensado para todas las universidades, unas veinte en total;
sobresaliendo entre ellas por su calidad intelectual la Universidad de Valencia125.
Paralelo a la renovación de la educación universitaria vendría también el cambio de los
libros de texto empleados. Los jesuitas ejercen una importante influencia suarista con la
obra la Philosophia Thomistica, del dominico francés Antoine Goudin, obra que se limitaba
a enseñar la filosofía aristotélico-escolástica; los nuevos planes de estudios universitarios
abandonan esta obra y abrazan la física del holandés Peter van Musschenbroek y el texto de
filosofía más moderno escrito por François Jacquier titulado Institutiones philosophicae.
De continuo con el progreso en la educación universitaria en los cursos de filosofía, estaba
el nuevo aliento que recibieron la instrucción de las matemáticas y la medicina; pero para el
pensamiento español constituye de mayor importancia la introducción del derecho natural y
de gentes que se enseñó por primera vez en España en los Reales Estudios de San Isidro en
1771, enseñanza que gozaba del aprecio del rey. Para ampliar el grado de aceptación del
derecho natural y de gentes, circularían en las universidades el texto Elementa juris natura
125
Herr señala la nueva línea de trabajo abrazada por las universidades y a su vez la reticencia de
muchas de ellas, para incorporarse a un nuevo plan de trabajo. En: Richard Herr, España y la revolución del
siglo XVIII, págs., 138 y 139.
81
del alemán Johann Gottlieb Heineccius, escrito publicado en 1727, el cual plantea una
referencia por la monarquía absoluta126.
2.2.3. Las Sociedades Económicas de Amigos del País
El origen de las Sociedades se debió a la iniciativa particular de un noble vasco Javier
María Munive e Idiáquez, conde de Peñaflorida, quien en 1765 recibió licencia oficial para
establecer la Sociedad Vascongada de Amigos del País. La intención de la Sociedad
Vascongada era el fomento a la agricultura, la industria, el comercio, las artes y las
ciencias; en igual medida se impulsó la enseñanza del latín, francés, geografía, historia de
España y física experimental127.
Campomanes fue partidario de la creación de estas instituciones, en su Discurso sobre el
fomento de la industria popular deja ver su apoyo, estímulo y una crítica a la nobleza
ociosa que debería comprometerse y crear “cuerpos patrióticos”, que en su concepción eran
los únicos que permitirían determinar la situación en que se encontraban las provincias, y
así saber la clase de industria pertinente a cada una de ellas; la labor de las Sociedades
consistiría, como señala Richard Herr “en fomentar la agricultura, el comercio y la
industria, familiarizarse con los tratados de economía, traducir y publicar libros extranjeros
e inspeccionar la enseñanza de las matemáticas y de los oficios”128. Carlos III inicia en la
126
127
128
Richard Herr, España y la revolución del siglo XVIII, págs., 147 y 148.
Ibíd., págs., 129 y 130.
Ibíd., pg., 130.
82
península un movimiento iluminado que se apoya en las Sociedades de Amigos del País, las
mismas empiezan a fundarse en las colonias españolas.
2.2.4. La prensa escrita y las tertulias literarias
Otro conducto de apropiación del pensamiento ilustrado en España lo constituye la Prensa
periódica. Entre 1780 y 1790 se funda en España una prensa que tendrá por objeto, además
de señalar los eventos menudos de la época, criticar la sociedad española y sus distintos
estamentos, como el clero, la Iglesia y a una nobleza ociosa. Ejemplo de esta crítica se
hallará en El Censor (1781), en El Apologista Universal (1786) y en El corresponsal del
Censor. Para la misma época se fundaron otros nuevos dedicados a difundir información de
actualidad, como es el caso de El correo de Ciegos de Madrid (1786), el cual presentará
una sucesión de “retratos” de filósofos modernos; El Correo Literario de Europa
especialmente dedicado a difundir conocimientos prácticos; en 1787 se fundó uno de los
periódicos más populares: El Espíritu de los Mejores Diarios Literarios que se publican en
Europa, cuya finalidad era dar a conocer en el ámbito de España el estado de la ciencia, del
arte, la literatura y el comercio del siglo; para el mismo año Antonio Valladares de
Sotomayor fundó el Semanario Erudito, cuya finalidad era buscar los temas en los escritos
del pasado en España.
El conjunto de todos los periódicos publicados entre 1780 y 1790 ofrecen testimonio de la
vida intelectual que florecía en los últimos años del reinado de Carlos III; otra característica
de los periódicos es que ellos se publicaron en Madrid, lo cual no era impedimento para que
83
su radio de acción se ejerciera fuera de la capital. La prensa periódica hacia presencia en las
provincias, las universidades y las sociedades económicas e incluso en las colonias de
América; esta cobertura se puede evidenciar gracias a la lista de suscriptores que se
publicaban en ellos129.
2.3. LA OPINIÓN PÚBLICA EN LA CULTURA DEL SIGLO XVIII
2.3.1. La opinión pública: el trasegar de un concepto
El término opinión pública, según los marcos de referencia presentan una variedad de
definiciones, en tal sentido, Fernando Tuesta130 apoyándose en Carlos Monzón presenta
siete marcos de referencia131. Desde una perspectiva racional y voluntarista, Ferdinand
Tönnies (1902) entiende la opinión pública como conglomerado de puntos de vista,
expresión de la voluntad común132; desde una perspectiva mental-estereotipada, Walter
Lippmann (1922) sostiene que las imágenes de sí mismos, de los demás, de sus
necesidades, propósitos y relaciones son sus opiniones públicas133; desde una perspectiva
liberal-democrática, Hans Speier (1950) entiende por opinión pública las opiniones sobre
cuestiones de interés para la nación expresada libre y públicamente por gentes ajenas al
129
Tanto Nariño como Vargas en el Nuevo Reino de Granada son asiduos lectores de la Prensa
procedente de Europa, e incluso de algunas colonias de América; en algunos de sus escritos se evidencia, lo
cual se puede constatar en: Eduardo Ruiz Martínez, La librería de Nariño y los Derechos del Hombre.
130
Fernando
Tuesta
Soldevilla,
Opinión
pública,
Disponible
en,
www.iidh.ed.cr/comunidades/redelectoral/docs/red_diccionario/opinion. Consultada: marzo de 2007.
131
Carlos Monzón, La opinión pública: Teorías, conceptos y métodos, Tecnos, Madrid, 1987.
132
Fernando Tuesta Soldevilla, Opinión pública.
133
Ibídem.
84
gobierno134; desde una perspectiva crítica-normativa, Jürgen Habermas (1962) señala que la
opinión pública significa cosas distintas según se contemple como una instancia crítica con
relación a la notoriedad normativa pública135; desde una perspectiva sistémico-informativa,
Otto Baumhauer (1976) sostiene que la opinión pública es el producto del “proceso
transformativo de información introducida en el sistema abierto de clima de opinión
pública”136; desde una perspectiva psicosocial, Elisabeth Noelle-Neumann (1974) construye
una definición operativa en la que sitúa la opinión pública que puede expresarse en público
sin aislarse137; finalmente, para Giovanni Sartori (1987) la opinión pública es ante todo y
sobre todo un concepto político138.
Lo propio hace Carlos Monzón, quien en 1987 ensaya la siguiente definición de opinión
pública: “la discusión y expresión de los puntos de vista del público (o los públicos) sobre
los asuntos de interés general, dirigidos al resto de la sociedad y, sobre todo, al poder”139.
Raúl Rivadeneira plantea que la opinión pública es: “el fenómeno sicosocial y político que
consiste en la discusión y expresión libre, de un grupo humano, en torno a un objeto de
interés común”140.
134
Ibíd.
Ibíd.
136
Aportes de Carlos Monzón, La opinión pública: Teorías, conceptos y métodos. Pg, 136.
137
Elisabeth Noelle-Neumann, El Espiral del Silencio (Opinión Pública. Nuestra piel social, Barcelona,
Paidós, Comunicación 62, 1995, pg., 88.
138
Giovanni Sartori, Teoría de la Democracia, 1. El debate contemporáneo, Alianza Universidad, N°,
566, Madrid, 1988, pg., 118.
139
Carlos Monzón, La opinión pública, pg., 136.
140
Raúl Rivadeneira, La opinión pública. Análisis, estructura y métodos para su estudio, México,
Trillas, cuarta edición, 1995, pg., 63.
135
85
Como un proceso social, o más aún como un proceso comunicativo, Vincent Price,
conceptualiza la opinión pública, la cual, emana de múltiples relaciones que se dan entre
distintos niveles a través del tiempo y el espacio, donde la gente, los grupos y las
organizaciones tienen un rol diferenciado141. Irving Crespi, propone un modelo analítico
para estudiar la opinión pública, en la que es definida como “un proceso interactivo
multidimensional”142, aspecto que está en correspondencia con lo planteado por Vincent
Price.
Diferentes disciplinas académicas han desarrollado enfoques particulares sobre la opinión
pública, al respecto señala Fernando Tuesta Soldevilla: para el derecho y ciencia política la
opinión pública es una abstracción que permite verificar el sistema político democrático.
Para algunos enfoques de la sociología se trata de un instrumento del control social; para
otros especialistas, la opinión pública no es más que una categoría formal bajo la que se
clasifican los resultados de los sondeos de opinión pública143.
Este objeto de estudio debe ser abordado de manera interdisciplinaria, dicho lineamiento es
propuesto por el profesor alemán Jürgen Habermas décadas atrás en su famoso trabajo
141
Ver: Maricela Portillo, Reflexiones en torno a una propuesta metodológica para abordar el estudio
de la opinión pública como un proceso comunicativo desde una perspectiva multinivel, en, Revista mexicana
de ciencias políticas y sociales (México), Vol, 46 Nº 190, En.-Abr., 2004, pg. 75. Definición tomada de:
Vincent Price y otro. Public Opinión Proceses, en, Ch. R. Berger y S. H. Chaffee (eds.), Handbook of
communication science, Beverly Hills, Newbury Park, Sage, 1987.
142
Irving Crespi, El proceso de opinión pública. Cómo habla la gente, España, Editorial Ariel, S.A.,
2000, Ver el capítulo I “Un modelo de opinión pública”, pg., 27 y 83.
143
Cfr. Fernando Tuesta Soldevilla, Opinión pública.
86
Historia y Crítica de la Opinión Pública144. En él se identifican los contextos distintos de
apropiación y resemantización de los mensajes y los discursos que son producidos por los
individuos en espacios y tiempos particulares. En tal sentido, y para atinar a la reflexión
que se trae, se tienen en cuenta las aportaciones de Habermas, Monzón, Price y Tortarolo.
2.3.2. La opinión pública como resultado de un diálogo racional
La opinión pública es un concepto específico de la cultura del siglo XVIII, es uno de los
términos más ligados al movimiento de la Ilustración. El recorrido histórico y sociológico
desarrollado por Habermas presenta el concepto de publicidad como un elemento central
del estudio de la opinión pública. El concepto de publicidad (se refiere al hacer público,
visible un tema o un asunto en sociedad), que antecede al de opinión pública, tiene sus
raíces etimológicas e ideológicas en el modelo de publicidad helénica, estilizado por los
griegos, y comparte desde el Renacimiento, pasando por la Ilustración, e incluso hasta
nuestros días, su fuerza normativa.
El concepto de publicidad retoma la idea del ágora como lugar de conversación al que
tenían acceso los ciudadanos, es decir, aquellos hombres con una esfera privada que
respaldaba su participación pública: señores con una casa, una familia y unos esclavos, etc.
Ellos se reunían para deliberar, para hacer las funciones de tribunal o para el hacer común.
La publicidad permitía que lo público se manifieste tal y como era, es decir, permitía que
todo se hiciera a todos visible.
144
Jürgen Habermas, Historia y Crítica de la Opinión Pública, págs. 37 - 39.
87
La publicidad del feudalismo de la Edad Media europea es una publicidad representativa
(cortesano-caballeresca). Lo público era del dominio del soberano, de la Iglesia y de los
señores feudales. La publicidad se construía a partir del aura de autoridad personal de los
miembros de estos sectores, soportada en el poder que les otorgaba el dominio sobre la
tierra145. Esta noción de representación habla de la publicidad de unos intereses privados
expresados en un ámbito igualmente privado (o privativo), y no de una idea de
representación del pueblo o de los siervos.
El temprano capitalismo financiero y comercial, irradiado a partir del siglo XVIII, desata
un nuevo orden político y social, propiciado principalmente por el tráfico de mercancías y
de noticias. Estas transformaciones llevarán a cambiar la publicidad representativa por una
publicidad burguesa. Con la creación del Estado moderno caracterizado por la conjunción
de los intereses nacionales, un territorio definido y la conformación de una administración y
un ejército permanentes, el poder de los señores feudales será reemplazado por el de las
autoridades estamentales.
En este periodo, la división entre lo público y lo privado se establece más claramente. Lo
público en la sociedad burguesa, señala Habermas, corresponde a lo estatal y lo privado a la
economía individual y familiar. Lo público entra entonces a regular y reglamentar esa
actividad económica de manera que favorezca el modo de producción capitalista. Sin
embargo, la influencia de una nueva burguesía, representada por los grandes comerciantes,
145
Ibíd., págs., 44 - 53.
88
tiene gran influencia en la producción de normas y disposiciones que afectan tanto las
actividades económicas como la vida cotidiana.
El nacimiento y crecimiento de la prensa como resultado del mercantilismo va a ser uno de
los fenómenos más importantes para la confección y el desarrollo del concepto de opinión
pública. Para Monzón146, el invento de la imprenta y posteriormente el auge de los cafés
literarios, abonan el nacimiento de una noción de opinión pública como fuente de poder.
En opinión de Habermas, el rápido desarrollo y la inserción de la prensa en Europa se debe
no sólo a su relación con los grandes comerciantes y las autoridades, sino porque muy
pronto se convirtió en una nueva mercancía. Esto le va a permitir a este nuevo medio
convertirse en un mecanismo de producción de una nueva publicidad, que hace visible y
pone a circular socialmente no sólo información económica, sino diversos temas de la vida
social.
De otra parte, Vincent Price considera que en el Renacimiento, con la pérdida de autoridad
de la Iglesia, por el cuestionamiento del orden sociopolítico de la autoridad y la jurisdicción
papal propiciados por Calvino y Lutero, y la nueva concepción individualista de la persona,
dentro de la ética protestante, la opinión pública toma una mayor injerencia en la vida
146
Cándido Monzón, Opinión pública, comunicación y política, Madrid, Editorial Tecnos, 1996.
89
política. Desde ese momento el concepto de opinión pública tiene un valor político e
ideológico dentro de la llamada “publicidad política”147.
Para Tortarolo, las etapas de crecimiento de la opinión pública tienen que ver con la crisis
del absolutismo148, en la que se produce una movilización del público; el instrumento
mediante el cual se produce esta movilización fue la imprenta, fue una veta que permitió
abrirse por entre los órganos de la censura regia. Esta crisis dio lugar a un movimiento por
el que la opinión pública se afirmó en Francia como idea de un tribunal de la razón. En la
que Kant desde Alemania en 1784 se preguntaba Was ist Aufklarung (“Qué es la
ilustración”), respondiendo que el público está en condiciones de ilustrarse a sí mismo, si se
le permite disfrutar de la libertad de prensa y servirse de la razón en el debate común.
Ahora bien, el concepto de opinión pública se acuñará y se desarrollará durante el siglo
XVIII, en correspondencia con los desarrollos políticos, económicos y sociales de la
sociedad burguesa liberal y la respectiva consolidación del capitalismo. La opinión pública
(la opinión común, la opinión del pueblo, el espíritu del público) se convertirá durante ese
siglo en “pieza” o “lugar” fundamental del naciente Estado de Derecho y del quehacer
mismo de la política. Esta opinión pública tiene las siguientes características: es ejercida
por ciudadanos iguales, que a través de la razón y el conocimiento (de su ilustración),
participarán (directamente o de manera mediada) en la definición de los asuntos de interés
147
148
Cfr. Vincent Price, La opinión pública.
Edoardo Tortarolo, Opinión pública, pg., 239.
90
público y en la conformación de la publicidad que debe conducir al debate y a la
consecuente producción de leyes y normas sociales que aseguren el bien común149.
En la opinión pública ilustrada del Nuevo Reino de Granada, los actores son las élites
letradas que participan en el mundo de los colegios y universidades, de la Expedición
Botánica, los periódicos y las tertulias, por ejemplo. En dichos escenarios, las opiniones de
esos sectores (de la élite intelectual) se constituyeron en el primer sentido histórico dado a
la idea de opinión pública. La deliberación se produce entre quienes pueden sostener un
debate racional de las ideas, generalmente en grupos cerrados o distinguidos con alguna
clase de saber o actividad, la deliberación tiene lugar entre pares, pero esos pares son de
alguna manera excluyentes de otros que tengan condiciones diferentes para la deliberación.
Es justamente en este marco de reflexión que se trae en el que se inscribe la contribución
del presente estudio, a partir de la obra escrita de Vargas entre los años de 1789 a 1806. La
vinculación del sangileño a la Ilustración se cristaliza desde dos campos temáticos: el
económico y el político.
149
La aproximación al concepto de opinión pública en España se puede apreciar con: Ignacio Fernández
Sarasola, Opinión pública y “Libertades de expresión” en el constitucionalismo español (1726-1845), pg, 159
a 186, En, Historia Constitucional, Revista electrónica, Nº 7, septiembre de 2006, Universidad de Oviedo.
91
2.4. LA OPINIÓN PÚBLICA ILUSTRADA EN LA OBRA ESCRITA DE PEDRO
FERMÍN DE VARGAS SARMIENTO
En una entrevista que concede el poeta cartagenero Raúl Gómez Jattín a finales del siglo
XX, dice: “¡Qué digo! No padezco de la razón, sino de las emociones”150. Con lo cual
quería expresar, cómo las emociones suelen ser o más o menos fuertes que la razón
Doscientos treinta y seis años antes que el poeta cartagenero, el escritor francés Chabanon
describe el espíritu de lo que no padecería Jattín: “Y lo que había producido la tosca
ignorancia desaparece al pleno día de un siglo de luz”151 Se refiere Chabanon a una época
de optimismo racional que impregna a las mentes de las personas. Optimismo que comparte
Pedro Fermín de Vargas en el Nuevo Reino de Granada en 1789 al referir las
potencialidades del contexto neogranadino, al aseverar: “En un país virgen como este, que
campo tan vasto para las indagaciones y experiencias de un cuerpo compuesto de hombres
inteligentes y celosos del Reino”152, expresión con la cual reconoce todo el potencial
humano y geográfico existente en las colonias españolas.
Más enfático es Antonio Nariño al señalar en 1795: “la raza humana se ilustrará, las
naciones conocerán sus verdaderos intereses, una inmensidad de rayos esparcidos, formarán
150
Periódico El Colombiano, 24 de mayo de 1997, sección B, p. 5. Raúl Gómez Jattín nació en Cereté,
en 1945. Antes de cumplir 52 años muere atropellado por un vehículo el 22 de mayo de 1997. Escribió varios
libros: Esplendor de la mariposa, Poemas, Retratos, Del amor, Amanecer en el valle del Sinú e Hijos del
tiempo.
151
Citado por: Paul Hazard, El pensamiento europeo en el siglo XVIII, pg, 69.
152
Pedro Fermín de Vargas, Pensamientos Políticos, pg., 34.
92
algún día una masa inmensa de luz…, ilustrará los espíritus”153. Ahora bien, buena parte de
la élite ilustrada -por no decir toda- que acompaña a Vargas estaban imbuidos de dicha
luz154; en efecto, se puede evidenciar que la mayor parte del pensamiento ilustrado aparece,
en el periodo que cobija la presente reflexión (1789-1806), como apropiación del europeo
y, de manera particular, portador del espíritu reformista e innovador de la versión
española155.
2.4.1. Introducción de la modernidad en el Nuevo Reino de Granada
Lo que han dilucidado algunos estudiosos de la filosofía de la Ilustración en Colombia, así
como de los caminos por donde llegó la misma -y particularmente para los propósitos de la
presente indagación monográfica-, es que esta tenía matices peninsulares; tonalidades
aceptadas desde un comienzo por la élite ilustrada. En la cual se identifica también una
marcada predilección por los conocimientos científico natural que estimuló al estudio de la
botánica de la que podían obtenerse importantes conocimientos para la agricultura, así
como para entender de la misma manera los problemas fundamentales de la filosofía y los
153
Archivo Antonio, Tomo II, pg., 20.
Los escenarios de convergencia de la élite ilustrada se identifican, por ejemplo, en el Arcano Sublime
de la Filantropía, liderado por Antonio Nariño, al respecto ver los trabajos de: Archivo Nariño, Tomo II,
1795-1810. Eduardo Ruiz Martínez, La librería de Nariño y los Derechos del Hombre. Otro escenario lo
constituye la labor realizada por la Expedición Botánica y los hombres que participaron de ella, al respecto
ver el trabajo de: Alfredo D. Bateman, Los personajes de la expedición botánica.
155
Acá es bueno reiterar que durante la mayor parte del siglo las manifestaciones de la Ilustración
confluyen más en la corriente reformista impulsada por la administración metropolitana que en las tendencias
separatistas de aparición más tardía. Cfr. José Carlos Chiaramonte, (compilación, prólogo, notas y
cronología), Pensamiento de la Ilustración. Economía y sociedad iberoamericana en el siglo XVIII, España,
Biblioteca Ayacucho, 1979, pg., XX.
154
93
de la vida social, política, económica y cultural. En estos últimos campos fue donde el tono
peninsular de la Ilustración se hizo patente.
Uno de los caminos por donde llegó la Ilustración al Nuevo Reino de Granada se relaciona
con la introducción de la modernidad expresada en aspectos como: la creación de
colegios y universidades, la creación de las bibliotecas “públicas”, el nuevo plan de
estudios, la creación de la expedición botánica, la creación de Sociedades de Amigos del
País, la introducción de la imprenta, el surgimiento de la prensa escrita y las tertulias
literarias.
2.4.1.1. Reformas a la educación
Algunas anotaciones al contexto del Nuevo Reino de Granada
Con la introducción de la modernidad hay un claro entusiasmo por las ciencias naturales y
una crítica contra la filosofía escolástica; así mismo, hay una tendencia a considerar la
educación como una de las principales funciones de la administración colonial. Ambos
asuntos generan procesos de reforma educacional con un claro sentido estatal y
secularizado. Se trata entonces no solo de fomentar la creación de nuevos centros de
educación superior, sino que se da también una particular importancia a la escuela de las
primeras letras.
El contexto en el cual se enmarca dicho proceso -de reformas borbónicas- inicia con la
expulsión de los jesuitas de España y de los virreinatos ultramarinos por parte del rey
94
Carlos III. Con la aplicación del Real Decreto de Expulsión (27 de febrero de 1767) se da
inicio en el Nuevo Reino de Granada a un conjunto de circunstancias que remueven el
panorama educativo; toda vez, que desde los inicios de la colonia, la Compañía de Jesús
había creado seminarios y colegios donde se educaba las “gentes principales y beneméritas”
que tenían aspiraciones para el sacerdocio y la jurisprudencia, ejerciendo un monopolio en
la formación.
A partir de este hecho, la corona española expide una legislación que declara la educación
como objeto público para todos sus territorios, con ello emergen tres cuestiones, señaladas
por Martínez Boom para el caso del Nuevo Reino de Granada: la secularización de la
educación, el carácter público de la misma y el establecimiento de una pedagogía en la
enseñanza por parte del Estado156.
El desarrollo que tuvieron las instituciones de primeras letras se evidencia con la aparición
de los planes de estudio, ejemplo de ello son los de Girón, promovidos por Felipe de Salgar
en 1789; el de Lenguazaque, en 1785, adelantado por Domingo Duquesne; el plan de Fray
Antonio Miranda en Ubaté, entre otros157.
156
Los detalles de todo este proceso legislativo, así como la aparición del maestro y las escuelas de
primeras letras se aprecian en: Alberto Martínez Boom, El maestro y la instrucción pública en el Nuevo Reino
de Granada (1767-1809), en: Dos estudios sobre la educación en la colonia, Bogotá, Universidad Pedagógica
Nacional, 1984, pg., 23.
157
Cfr. Alberto Martínez Boom, El maestro y la instrucción pública en el Nuevo Reino de Granada
(1767-1809), pg., 64 ss.
95
Ahora bien, el debate sobre la educación adquiere una nueva expresión cuando en 1774
Francisco Antonio Moreno y Escandón presenta a instancias del virrey Guirior, un plan
provisional de estudios para el Nuevo Reino de Granada que sustituya y llene el vacío
dejado por la salida de los jesuitas; el propósito del plan es, según Moreno y Escandón, que
los estudiantes puedan descubrir la verdad, para conocerla y abrazarla, evitando las
supersticiones y engaños en los que suelen caer la juventud en su vida cotidiana158.
La idea de Moreno y Escandón es arrebatarle a la Iglesia un espacio para expresar la nueva
filosofía y el nuevo saber, toda vez que la filosofía imperante era la ortodoxia escolástica; la
crítica del plan a dicha filosofía es la de los efectos que sobre la vida social reporta el tipo
de hombre que ella contribuye a formar: construir un hombre religioso para la salvación,
con una moral definida por la fe, no útiles social sino moralmente; hombres que se
dedicaban a Dios para contemplarlo y para evangelizar a los que no tenían acceso a la
verdad divina. Por tal motivo el instrumento por excelencia de la propuesta educativa es la
apropiación de la naturaleza, entendida como un lugar de aplicación de la actividad humana
y como ocasión para ejercer la reflexión; de ahí que la física ocupe un lugar determinante,
en tanto su enseñanza estará regida por la observación y la experimentación.
De otro lado, al fiscal Moreno y Escandón se le atribuye la gestión para crear la “biblioteca
pública” con los libros incautados a la Compañía de Jesús en Santa Fé de Bogotá. El primer
158
Francisco Antonio Moreno y Escandón, Método provisional e interino de los estudios que han de
observar los colegios de Santa fe, por ahora, y hasta tanto que se erige universidad pública, o su majestad
dispone otra cosa, pg., 645.
96
bibliotecario fue el presbítero español Anselmo Álvarez, luego fue designado el cubano
Manuel del Socorro Rodríguez, hasta 1854 su dirección quedó en manos de Vicente Nariño
y Ortega.
2.4.1.2. Sociedades de Amigos del País
Algunas anotaciones al contexto del Nuevo Reino de Granada
Las Sociedades Económicos de Amigos del País surgieron en Nueva Granada, lo mismo
que la prensa escrita y las tertulias literarias159, en la década de los ochenta y noventa, a
iniciativa de personajes como José Celestino Mutis, Manuel del Socorro Rodríguez, Pedro
Fermín de Vargas, entre otros160; le era propio el debate de asuntos relativos al deseo de la
élite intelectual de conducir al virreinato por la senda del progreso, a través de un estudio
intencionado de la realidad colonial; fortaleciendo un escenario que permitiera propagar y
apropiar las “Luces” en Nueva Granada, así vuelve Vargas sobre ello en 1785, al considerar
estas tierras como un campo para las indagaciones por medio de “un cuerpo compuesto de
hombres inteligentes y celosos del Reino…”161.
159
Al respecto ver el trabajo de: María Clara Escallón Torres, Tertulias literarias de Santafé, 17901810, Bogotá, Pontificia Universidad Javeriana, 1958.
160
En 1781 se intenta fundar en Cartagena una sociedad económica; lo mismo ocurriría en 1784 cuando
nace en Mompós la Sociedad de Amigos del País; también Manuel del Socorro Rodríguez propone en el
Papel Periódico en 1791 la fundación de una Sociedad de Amigos del País; sobre este mismo tema vuelve
Tadeo Lozano en 1801 a proponer la fundación de una Sociedad económica de amigos del país; en Santafé y
en Popayán se ventilan las mismas propuestas. En: Juan Manuel Pacheco, ciencia, filosofía y educación en
Colombia ( sigloXVIII ), págs., 72 a 75.
161
Pedro Fermín de Vargas, Pensamientos Políticos sobre la agricultura, comercio y minas de este
reino (1789), pg., 35.
97
2.4.2. La obra escrita de Pedro Fermín de Vargas Sarmiento: argumentos para una
opinión pública ilustrada
En el acápite 2.3 del presente capítulo se afirma que la opinión pública es un tema propio
de la historia occidental del siglo XVIII, la literatura especializada señala esta tendencia
como resultado del proceso de consolidación de una sociedad liberal burguesa europea y
del florecimiento de la Ilustración en la misma. Se ha dicho también que en la opinión
pública ilustrada predomina el lenguaje escrito; y que los actores de la misma son las élites
letradas, inscritas, por ejemplo, en la junta de amigos a la que hace referencia Nariño en
1794, y de la cual Vargas es uno de los asiduos contertulios; no obstante, para Vargas es
claro que “todo lo que hace es para “servir al público con mis reflexiones”162.
La introducción de la modernidad se expresó en aspectos como: la creación de colegios y
universidades, la creación de la biblioteca, el nuevo plan de estudios, la creación de la
Expedición Botánica, la creación de Sociedades de Amigos del País, la introducción de la
imprenta, el surgimiento de la prensa escrita y las tertulias literarias, todo ello como
elementos dinamizadores de la publicidad (hacer público, visible un tema o un asunto en
sociedad).
El acopio que se hace de la obra escrita de Vargas (o sus reflexiones como refiere el mismo
sangileño) no pretende ser exhaustiva, se trabaja con los documentos hasta ahora
162
Pedro Fermín de Vargas, Pensamientos Políticos sobre la agricultura… pg., 99, (Subrayado
nuestro).
98
disponibles; ellos permiten horadar, en principio, los campos temáticos de la opinión
pública más significativos que dinamizó Vargas entre los años de 1789 a 1806: el
económico y el político.
El sentido de la obra escrita al que alude el presente capitulo hace referencia a los 20 títulos
que aparecen contenidos en el cuadro 4, las tres columnas que conforman el cuadro señalan
el enclave temporal de la obra escrita de Pedro Fermín de Vargas entre los años de 1789 a
1806, en dichas columnas se podrán identificar el año en que aparece la obra, el título de las
mismas y algunas observaciones generales, veamos.
Cuadro 4: Títulos de la obra escrita de Vargas, 1789-1806
Enclave
Títulos de la obra escrita
Observaciones
temporal
1789
“Pensamientos políticos sobre la DISPONIBLE
agricultura, comercio y minas de Según Tisnés este escrito
este Reino”163
apareció publicado en la
Gaceta de la Nueva Granada
en 1832 (del número 15 al 54)
en varias entregas, pero no
completo y sin la identificación
del autor. Fue solo en el año de
1852 que la Gaceta reveló el
autor de Mis Sueños164
163
Pedro Fermín de Vargas, Pensamientos Políticos sobre la agricultura, comercio y minas de este
reino (1789), pg., 13 a 115.
164
Roberto María Tisnés, Pedro Fermín de Vargas. Biografía de un Precursor, pg., 408.
99
Cuadro 4: Títulos de la obra escrita de Vargas, 1789-1806
Enclave
Títulos de la obra escrita
Observaciones
temporal
Noviembre 10 de “De la falta de albergues y DISPONIBLE
1789
posadas”165
Vargas,
Corregidor
de
Zipaquirá, se dirige al Virrey
José de Ezpeleta el 10 de
noviembre de 1789, para que
lo faculte frente a los rancheros
y mandarlos a que dispongan
de
cómodos
y
buenos
albergues o posadas para los
“traficantes”.
Nov. 22 de 1789 “De la policía y el decoro en las DISPONIBLE
construcciones”166
Vargas,
Corregidor
de
Zipaquirá, se dirige al Virrey
José de Ezpeleta el 10 de
noviembre de 1789 para
promover el decoro en las
construcciones.
1789
Informe sobre minas167
NO DISPONIBLE
Enviado a Madrid. Inédito y
desconocido.
168
1790
Escrito sobre caminos vecinales
NO DISPONIBLE
Publicado y desconocido
Sep. 29 de 1790 “Plan de las construcciones que se DISPONIBLE
presentan al Excelentísimo señor
Virrey del Reino para el Hospital
Real de San Pedro de la Parroquia
de Zipaquirá”169
165
Pedro Fermín de Vargas, De la falta de albergues y posadas (1789), en: Pedro Fermín de Vargas,
Pensamientos políticos y memoria sobre la población del Nuevo Reino de Granada, Bogotá, Publicaciones
del Banco de la República, Archivo de la Economía Nacional, 1953. págs., 95 a 96.
166
Pedro Fermín de Vargas, De la policía y el decoro en las construcciones (1789), en, Pedro Fermín de
Vargas, Pensamientos políticos y memoria sobre la población del Nuevo Reino de Granada, págs., 113 a 115.
167
Citado en: Roberto María Tisnés, Pedro Fermín de Vargas. Biografía de un Precursor, pg., 511.
168
Citado en: Roberto María Tisnés, Pedro Fermín de Vargas. Biografía de un Precursor, pg., 511.
169
Pedro Fermín de Vargas, Plan de las construcciones que se presentan al Excelentísimo señor Virrey
del Reino para el Hospital Real de San Pedro de la Parroquia de Zipaquirá (1790), en, Pedro Fermín de
Vargas, Pensamientos políticos y memoria sobre la población del Nuevo Reino de Granada, págs., 97 a 111.
100
Cuadro 4: Títulos de la obra escrita de Vargas, 1789-1806
Enclave
Títulos de la obra escrita
Observaciones
temporal
9 de mayo de
“Un documento desconocido de DISPONIBLE
1790
Pedro Fermín de Vargas”170
Con este documento, el
corregidor Vargas, se dirige al
virrey José de Ezpeleta el 9 de
mayo de 1790, para habar de la
abertura y composición de
caminos.
Sep. 29 de 1790 “Fermín de Vargas, fundador de DISPONIBLE
escuelas”171
El 29 de septiembre de 1790,
Vargas,
Corregidor
de
Zipaquirá, solicita al Virrey
Espaleta la fundación de una
escuela pública de primeras
letras para el pueblo de Ubaté.
Septiembre 30 y “Estudio sobre el Guaco, contra el DISPONIBLE
octubre 7 de 1791 veneno de la culebra”172
Publicado
en
el
Papel
Periódico de Santafé, Nº 34 y
35, septiembre y octubre de
1791.
1791
Sobre españolización de los NO DISPONIBLE
indios173
Inédito y desconocido.
1791
“Memoria sobre la población del DISPONIBLE
Reino”174
1791
“Notas”175
DISPONIBLE
170
Alberto Corradine Angulo, Un documento desconocido de Pedro Fermín de Vargas (1790), Boletín
Cultural y Bibliográfico (Banco de la República) vol, X, Nº 11, 1967, págs., 40 - 45.
171
Víctor Sánchez Montenegro, Fermín de Vargas, fundador de escuelas (1790), págs., 191 - 193.
172
Pedro Fermín de Vargas, Estudio sobre el guaco, contra el veneno de la culebra (1791), en, Pedro
Fermín de Vargas, Pensamientos políticos y memoria sobre la población del Nuevo Reino de Granada, págs.,
120 - 123.
173
Citado en, Roberto María Tisnés, Pedro Fermín de Vargas. Biografía de un Precursor. pg, 511.
174
Pedro Fermín de Vargas, Memoria sobre la población del reino (1791), en, Pedro Fermín de Vargas,
Pensamientos Políticos. Siglo XVII-Siglo XVIII, págs., 119 - 154.
175
Pedro Fermín de Vargas, Notas (1791), en, Pedro Fermín de Vargas, Pensamientos Políticos, págs.,
155 - 164.
101
Cuadro 4: Títulos de la obra escrita de Vargas, 1789-1806
Enclave
Títulos de la obra escrita
Observaciones
temporal
1791 ¿¿
También se comenta de otros dos NO DISPONIBLE
escritos de Vargas:
Inédita y desconocida
Uno referente a la “ARRACACHA”,
según noticia contenida en la obra
de
Schumacher
en
Sudamericanische Studien, pg.
425176.
1791 ¿¿
El otro escrito, es un “Discurso NO DISPONIBLE
sobre el estado actual del Río de la Inédita y desconocida
Magdalena”, firmado con la sigla
P.D.U.Y.P. (Pedro de Urquinaona y
Pardo) que tuvo el honor de ser
reproducido en la Gaceta de Cádiz,
Granada, pp. XVII-XVIII. Bogotá,
MCMLX177.
17????
“Reflexiones
acerca
de
los NO DISPONIBLE
178
principales frutos del Reino”
Inédito y desconocido.
1796
Plan de la expedición para sublevar NO DISPONIBLE
el reino179
Inédito y desconocido.
Abril 10 de 1796 “Libros adquiridos por don Pedro DISPONIBLE
Fermín de Vargas en sus viajes por Pedro Fermín de Vargas envía
las Antillas”180
desde Kingston (10 de abril de
1796) a su amigo José Fuertes
un baúl inventariado con un
conjunto de libros.
1797
“Derechos del Hombre y del DISPONIBLE
Ciudadano con varias máximas El historiador chileno José
republicanas
y
un
discurso Toribio Medina anota que el
preliminar
dirigido
a
los opúsculo titulado Derechos del
americanos”181
hombre y del ciudadano, con
varias máximas republicanas,
y un discurso preliminar
176
Cfr. Roberto María Tisnés, Pedro Fermín de Vargas. Biografía de un Precursor, pg., 402.
Cfr. Roberto María Tisnés, Pedro Fermín de Vargas. Biografía de un Precursor, pg., 402.
178
Este escrito es citado por el propio Vargas: Pedro Fermín de Vargas, Pensamientos Políticos sobre la
agricultura, comercio y minas de este reino (1789), en, Pedro Fermín de Vargas, Pensamientos Políticos.
Siglo XVII-Siglo XVIII, pg., 24.
179
Citado en, Roberto María Tisnés, Pedro Fermín de Vargas. Biografía de un Precursor, pg., 511.
180
Sergio Elías Ortiz, Libros adquiridos por Don Pedro Fermín de Vargas… págs., 384 - 387.
181
En: José Manuel Borrero, Derechos del Hombre y del Ciudadano, págs., 696 - 730.
177
102
Cuadro 4: Títulos de la obra escrita de Vargas, 1789-1806
Enclave
Títulos de la obra escrita
Observaciones
temporal
dirigido a los americanos “fue
editado en Madrid, en la
Imprenta de la Verdad en
1797, y que una reimpresión
fue hecha en Santafé de
Bogotá en el año de 1813”182.
Siendo el autor del Discurso
que aparece en el opúsculo el
sangileño Pedro Fermín de
Vargas183
1799
“Borrador de una representación DISPONIBLE
ante el gobierno británico”.184
1806
“Relación sucinta del estado actual DISPONIBLE
de las colonias españolas en la
América Meridional”185
Fuente: propia
De este conjunto de obras se tiene que para los años de 1789 a 1790 escribe 8, entre 1791 a
1800 escribe 11, y de 1801 a 1806 escribe 1. Del total de los 20 escritos se encuentran
disponibles 13, los cuales sirven de base para desarrollar el presente trabajo monográfico;
se aprecia entonces que de los 13 disponibles, 8 se escriben entre 1789 a 1790; entre 1791 a
1800 escribe 4, y entre 1801 a 1806 escribe 1.
182
Cfr. José Manuel Borrero, Derechos del Hombre y del Ciudadano, pg., 699.
Debe recordarse que las citas de pie de página contenidas en el documento ya habían sido escritas en
1791 en las Notas, en, Notas (1791), en, Pedro Fermín de Vargas, Pensamientos Políticos, págs., 155 - 164.
184
Sergio Elías Ortiz, Borrador de una representación de don Pedro Fermín de Vargas ante el gobierno
Británico (1799), págs. 939 - 941.
185
Pedro Fermín de Vargas, Relación sucinta del estado actual de las colonias españolas en la América
Meridional (1806), en, Pedro Fermín de Vargas, Pensamientos Políticos, págs.165 - 223.
183
103
El sentido de obra escrita, en clave de opinión pública se puede recuperar también de las
denominaciones que hace el propio Vargas cuando dice que dichos “pensamientos”186,
“sueños”187, “reflexiones”188, “tratado”189 con los que tiene la firme intención de “servir al
público”.
Ahora bien, antes de referenciar el público al que alude Vargas, es importante precisar la
noción de lo público. Una primera acepción del término se centra en la idea de “apertura”,
en el sentido de ámbito abierto a todos (plaza pública, lugar público, juicio público, etc.), en
contraste al de la esfera privada. Un segundo sentido, desarrollado por el derecho y el poder
público, es el otorgado por la relación con el Estado, es decir, en el sentido de los asuntos
relacionados con el bienestar general. Por último, un tercer sentido, el sociológico, pone el
énfasis en que el individuo no solo desarrolla su vida hacia adentro, en su intimidad, sino
hacia afuera dirigida a otras personas, así como también a la sociedad como un todo190.
Público es, entonces, aquella pluralidad de personas que constituyen el soporte de la
opinión pública, a diferencia de otras pluralidades, como masa, muchedumbre o multitud,
este término incorpora implícitamente, valoraciones positivas191. Por lo tanto, sólo el
186
Se refiere Vargas a los “Pensamientos Políticos” escritos en 1789, en, Pedro Fermín de Vargas,
Pensamientos Políticos.
187
Pedro Fermín de Vargas, Pensamientos Políticos, pg., 19.
188
Ibídem.
189
Ibíd., pg., 99.
190
Elisabeth Noelle-Neumann, La espiral del silencio. Opinión pública: nuestra piel social, Barcelona,
Paidós Comunicación, 1995, págs.., 86-87.
191
Vitoriano Rovigatti, Lecciones sobre la ciencia de la opinión pública, Quito, CIESPAL/FFE, 1981,
pg., 130
104
público es portador de opinión pública; es por ello que, “cuando el público deja de ser
crítico -sentencia R. E. Park-, se disuelve o se transforma en multitud”192.
En la opinión pública ilustrada, los actores son las élites letradas. Las opiniones de esos
sectores se constituyeron en el primer sentido histórico dado a la idea de la misma. Un
elemento nuclear es la razón, la deliberación entonces se produce entre quienes pueden
sostener un debate racional de las ideas, generalmente en grupos cerrados o distinguidos
con alguna clase de saber o actividad, la deliberación tiene lugar entre pares; acá debe
recordarse, por ejemplo, las palabras de Antonio Nariño cuando en 1794 hace referencia a
una “junta de amigos de genio”193.
Ahora bien, el público al que alude Vargas es el de “personas de alto carácter, y amantes
del bien público”194, un grupo élite que incluye gente tan variada como “los señores
Virreyes, Arzobispos, Oidores y demás Jefes del Reino”195, así como párrocos,
comerciantes…, en síntesis, en la opinión pública ilustrada una minoría en calidad de élite
asume la representación de unos intereses aparentemente universales, en donde lo que
predomina es el lenguaje escrito: “es la legitimidad de la razón que se expresa mediante el
texto”196.
192
Vicent Price, La opinión pública, pg., 44.
Archivo Nariño, Tomo I, 1727-1795, pg., 230.
194
Pedro Fermín de Vargas, Pensamientos Políticos sobre la agricultura, comercio y minas de este
reino (1789), en: Pedro Fermín de Vargas, Pensamientos Políticos. Siglo XVII-Siglo XVIII, pg., 19.
195
Pedro Fermín de Vargas, Pensamientos Políticos. Siglo XVII-Siglo XVIII, pg., 52.
196
Ana María Miralles Castellanos, Voces ciudadanas… pg., 62.
193
105
CAPÍTULO 3:
LA OBRA ESCRITA DE PEDRO FERMÍN DE VARGAS SARMIENTO EN
CLAVE DE OPINIÓN PÚBLICA
106
LA OBRA ESCRITA DE PEDRO FERMÍN DE VARGAS SARMIENTO EN
CLAVE DE OPINIÓN PÚBLICA
“… oíd la voz de un Patriota reconocido, que no os habla, ni
aconseja, sino por vuestro bien, por vuestro interés, y por
vuestra gloria… impongamos silencio a toda otra pasión, que
no sea la del bien público” (Pedro Fermín de Vargas
Sarmiento, 1797).
El presente capítulo reseña, en primer lugar, los aspectos principales de la vida de Vargas,
para luego describir, in extenso, el campo económico y político por donde gravita la
opinión pública ilustrada del sangileño. De cada uno de ellos se identifican las variables
que les son características, manteniendo como criterio orientador los contemplados en las
fuentes y metodología señalados en la introducción de la presente investigación, en razón
de ello los alcances de la misma están enfocados a visualizar, de manera un poco
esquemática dicho prontuario y así aportar a futuras investigaciones.
3.1. Momento de formación
Si bien las reseñas y biografías de Vargas han mantenido un marcado acento apologético,
representado en acepciones como la de precursor de las investigaciones económicas de la
nacionalidad en la etapa pre revolucionaria de la Independencia, el fisiócrata, el
107
precursor de la independencia, entre otras; también se resalta la presentada por Alberto
Miramón en 1950 cuando lo describe como un sujeto “inquieto y camaleónico. Ascético,
letrado y libertino”197, indicador puesto que define un sujeto del trópico americano, con
acciones públicas que podrían resignificar la historia cultural colonial, y que permiten
enmarcar algunos de los rasgos biográficos que se reseñan en el presente capítulo.
En 1799, en una representación que hace ante el gobierno británico, Vargas se define como
un “nativo del Nuevo Reyno de Granada, y descendiente por su madre, de los indígenas de
aquel país, llamado por los españoles Americanos”198.
Este nativo descendiente de indígenas nace en San Gil el 3 de julio de 1762, hijo de Pedro
de Vargas y de Ana Sarmiento. Inicia estudios en 1776 en el Colegio Mayor del Rosario,
bajo la orientación trazada por el Plan de estudios implementado por el fiscal Francisco
Moreno y Escandón entre los años de 1774 a 1779; correspondería a Vargas estudiar los
tres primeros años bajo el Plan reformista de Moreno y Escandón.
Hasta el año de 1780 adelantó estudios en el Colegio Mayor del Rosario, y en marzo de
1781 -tiempo de la revolución comunera- la Universidad Tomista le concede el grado de
Bachiller en filosofía; finalmente, la misma Universidad le otorgará en 1782 el grado en
197
Alberto Miramón, Los Precursores, en, Curso superior de historia de Colombia, editado por Daniel
Arias Argáes y otros, Bogotá, Editorial ABC, 1950, tomo I, pg., 241-242.
198
Sergio Elías Ortiz, Borrador de una representación de don Pedro Fermín de Vargas ante el gobierno
Británico, pg., 939.
108
Derecho. Durante todo el año de 1784 pasó a formar parte de la Expedición Botánica como
auxiliar o comisionado199.
Desde finales de 1784, Vargas permaneció en Cartagena acompañando como oficial de la
Secretaría del Virreinato al Arzobispo Virrey Caballero y Góngora. Por sus estudios,
capacidad y su transitoria vinculación a la Expedición Botánica, comienzó el ascenso social
del sangileño; un ejemplo de ello fue la gestión que hizo el Arzobispo Virrey para
proponerlo ante el Marqués de Sonora como responsable de Factor del Ramo de Quina
(cargo que ocupo en el año de 1788 de manera interina, hasta el 6 de mayo); con respecto a
lo anterior, la elocuencia del Virrey Caballero y Góngora en 1787 es fehaciente:
“Por conclusión de todo hablo a V.M. de don Pedro Fermín
de Vargas, oficial de la secretaría de este virreinato que va
propuesto para la plaza de Factor del Ramo de Quina. Es
sujeto de mi plena satisfacción. Ha vivido siempre a mi lado
y le he distinguido por sus luces, por su conducta y por su
aplicación. Nadie como él llenaría tan completamente el
empleo a que va propuesto. Y aunque sus estudios, su genio y
su carácter conspiran a formarle otro destino que sea menos
material que el de Factor de Quina, con todo nómbrele V.M.
para evitar contingencias. Vargas ha corrido con todos los
asuntos de Historia Natural, de Minas y Fomento del Reino,
en cuya correspondencia se haya perfectamente instruido y
no me será fácil hallar otro que le suceda con la misma
inteligencia y actividad. Y así siempre le conservaré a mi
inmediata aunque sea Factor y se pondrá otro en aquel
199
Los llamados comisionados hacían largas excursiones por diversos puntos del Virreinato para
recolectar ejemplares de la flora neogranadina y acumular datos y observaciones científicas.
109
destino que sirva interinamente bajo la inspección de Mutis y
con su acuerdo”200.
Este testimonio revela un asunto central en Vargas, antes de que aparezcan sus
Pensamientos Políticos en 1789, pues lo presenta como conocedor de la historia natural, de
las minas y fomento del reino.
El 31 de agosto de 1789 es nombrado Corregidor interino del Corregimiento de Zipaquirá y
su agregado el de Ubaté. Este cargo llevaba consigo -como lo recordaba el virrey Ezpeleta
al ministro Porlier- la administración de justicia, el cargo de juez conservador de las salinas
“que se benefician allí por cuenta de Su Majestad y el de subdelegado de cuentas
estancadas, de aquí que fuera de real provisión”201.
Se aprecia, según lo dicho hasta el momento, que la formación académica con sus
correspondientes grados de bachiller en filosofía y en derecho, así como el conocimiento
económico, poblacional, científico, botánico, adquirido en su transitorio paso por la
Expedición Botánica, y el ascenso social logrado en la administración colonial, muestran la
punta del iceberg del temperamento político de Vargas. La Representación que hace él
mismo al gobierno británico en 1799 se constituye en testimonio fehaciente de estos
aspectos: “Las conexiones que el infrascrito tiene en el país tanto de amigos como de
200
Cfr. Flora de la Real Expedición Botánica del Nuevo Reino de Granada. Madrid, t XLIV, pg., 18. y
Revista Javeriana, t XLII, N° 206 (julio 1954), pg., 55, citado por, Roberto Tisnés Jiménez, Pedro Fermín de
Vargas. Biografía de un precursor, pg., 83.
201
Cfr. Roberto Tisnés Jiménez, Pedro Fermín de Vargas. Biografía de un precursor, pg., 103.
110
pendientes; los empleos que en él ha ejercido; el ser nativo precisamente de la Villa de San
Gil en donde tuvo origen la conmoción de 1781; los viajes por todo aquel Reyno, le ponen
en estado de conocer a fondo la disposición de sus compaisanos”202. Disposición que sirve
de estímulo para fraguar su plan de evasión del virreinato desde la mitad del año de 1791.
3.2. Momento camaleónico
Camaleónico, o mejor aún, mimetizarse en la tropical colonia, o en la clásica Europa será el
medio para poder escabullir los guardias que van en procura de su captura; pues es de
conocimiento en el virreinato que Vargas se fugó de Zipaquirá el 15 de diciembre de 1791,
llegó a Santafé de Bogotá, y luego pasó a los Llanos hasta el Orinoco (donde se hace llamar
“Fermín Sarmiento”). Todo este viaje lo hizo con Bárbara Forero, para pasar luego a Haití,
Jamaica y Cuba203; la intolerancia escolástica colonial no permitía un espíritu libre
deambular por la colonia204.
202
Sergio Elías Ortiz, Borrador de una representación de don Pedro Fermín de Vargas ante el gobierno
Británico, pg., 940.
203
Pedro José Caro, delator de Vargas en 1799, refiere de Pedro Fermín de Vargas los seudónimos con
los que se hizo llamar “natural de Santafé, hombre bien conocido en la Corte por este nombre propio: en
Jamaica y Filadelfia por el de Fermín Sarmiento; después de su escape en la Costa de Santander por el de
don Pedro de Oribe, con el cual arribó a París”, en, Sergio Elías Ortiz, Borrador de una representación…
pg., 939.
204
Por qué y en qué momento se volvió proscrito Vargas, al respecto comenta Tisnés: “podemos
legítimamente suponer que ya para mitad de 1791 tiene fraguado y decidido su audaz plan de evasión del
Virreinato. Porque esto, nada menos que esto, se propone el Corregidor zipaquireño: fugarse del virreinato
para ir a naciones extranjeras a solicitar apoyo para sus planes redentores”. Cfr. Roberto Tisnés Jiménez,
Pedro Fermín de Vargas. Biografía de un precursor, pg., 175 ss.
111
Al llegar a Europa en 1797, recorre España, Francia, Holanda e Inglaterra, utiliza el
seudónimo de “Pedro de Oribe”205, o “Pablo de Olavide”. En 1799 se le encuentra en
España para reunirse con Miranda. En 1801 utiliza el seudónimo de Peter Smith, año en el
que funcionarios ingleses otorgan a Miranda y Vargas salvoconductos y pasaportes falsos.
Para el Virrey Ezpeleta, en 1792, las causas que dieron origen a la fuga de Vargas se
fundan en “su misma aplicación y la lectura de varios libros de no muy sana doctrina le
precipitaron a algunos errores en materia de religión y presumiendo que esto podría
descubrirse o que efectivamente se había descubierto por el Tribunal y se procedía contra
él, tomó el partido de irse a algún paraje en donde estuviese a cubierto de cualquier
riesgo”206.
Más enfáticas son las apreciaciones del bibliotecario cubano Manuel del Socorro Rodríguez
cuando el 19 de abril de 1793 refiere de Vargas, in extenso, en los siguientes términos:
“Acerca de lo que se puede temer en lo futuro por lo
respectivo a este reino..., me parece producirá fatales
consecuencias la voluntaria fuga que ha hecho de esta
ciudad a las provincias angloamericanas el doctor don
Pedro de Vargas corregidor de Zipaquirá. Este sujeto, cuya
ilustración y filosofía están fundadas sobre depravados
principios de libertinaje, la independencia y un gran deseo
205
Al respecto dice el mismo Vargas: “que habiendo estado obligado a pasar a España y Francia le ha
sido forzoso para no ser descubierto tomar el nombre de Pedro de Oribe en lugar de Pedro Fermín de
Vargas que es el mío propio”. En: Sergio Elías Ortiz, Borrador de una representación de don Pedro Fermín
de Vargas ante el gobierno Británico, pg., 941.
206
Repertorio Boyacense, año XLIX –enero-abril de 1963- N° 225-226, pg. 1411-1413, Tunja. Citado
por, Roberto Tisnés Jiménez, Pedro Fermín de Vargas. Biografía de un precursor, pg.,242.
112
de hacer figura sobresaliente, quizá algún día pueda ser
adalid de alguna subversión, tanto más digna de temerse
cuanto es capaz de conducirla con la mayor habilidad, así
porque su talento es superior a todos los de su patria, como
porque ninguno sabe mejor que él el número de los
habitantes, las cualidades del terreno, los caminos más
apropiados, y cuanto se necesite para conducir sólidamente
tales proyectos; a que se agrega un genio intrépido y sagaz
unido a una insinuación muy artificiosa y persuasiva...
Pero su fuga, las circunstancias de ella y la noticia de
haberse embarcado con destino a Filadelfia, no dejan duda
de que sus ideas son dignas de recelo, aún cuando no se
verifiquen en el todo ni con la celebridad a que él pareció
aspirar. Dicho sujeto, a más de los grandes talentos que
posee, se instruyó a fondo de todo lo más reservado de la
Secretaría de este virreinato en el largo tiempo que estuvo en
ella, sirviendo una plaza de oficial. Ha viajado por el reino
de Lima y demás ciudades de esta parte meridional de
América, y ha conservado siempre una correspondencia con
los principales sujetos de dicho país; tiene escrita una difusa
obra intitulada SUEÑOS POLÍTICOS, que quizá imprimirá
en Filadelfia, y ella sola es suficiente para acabar de
corromper a los que no están en punto de independencia y de
entusiasmo acerca de los verdaderos derechos del hombre.
Posee la lengua inglesa casi con la misma propiedad que la
española, y aún estoy persuadido a que mantenía
inteligencias secretas con algunos individuos de dicha
nación...”207
Los principios de libertinaje a que hace referencia el cubano son los que han cargado el
estigma del sangileño en dos sentidos; en primer lugar es el que se le confieren por su huida
con Bárbara Forero, el cual es expresado por un biógrafo suyo en los siguientes términos:
207
AGI, Estado, legajo 53, N° 84 q. Citado por: Roberto Tisnés Jiménez, Pedro Fermín de Vargas.
Biografía de un precursor, págs., 278-279.
113
“le atraen por igual las mujeres y las ideas... Se trata de un intelectual de frenético
temperamento erótico”208.
Pero el de mayor importancia se relaciona con “la lección de perversos libros” que hace el
sangileño en un medio cultural escolástico; al respecto el Oidor Mosquera y Figueroa
conceptúa sobre Vargas en 1797 en los siguientes términos: “En el tiempo de su
corregimiento se acabó de pervertir, si no lo estaba ya antes, con la lección de perversos
libros”209.
Concepto que es similar al que hacen, en el año de 1797, dos funcionarios de la corona: el
virrey Mendinueta y el conde Torre Velarde, opinan sobre Vargas y Nariño, refiriendo
sobre el sangileño que “Este sujeto (se refiere a Pedro Fermín de Vargas), tan malo cuando
o peor que Nariño, es de superiores luces, tiene más altas ideas, ha tenido por mucho
tiempo comunicación con los extranjeros, está imbuido en sus máximas y viene
recientemente de Jamaica...”210.
Finalmente, poco se sabe sobre el destino final de Vargas, algunos lo sitúan en Inglaterra
por el año de 1812.
208
Enrique Caballero Escobar, Incienso y pólvora, Bogotá, Amazonas Editorial Ltda.., 1993, pg, 165.
Ver también: Gonzalo Hernández de Alba, Los amores fugitivos de Bárbara y el Corregidor, en, Del amor y
del fuego, Colombia, CAMA/LEÓN, Tercer Mundo Editores, 1991, pg, 56 a 91. Armando Gómez Latorre,
Una tal Bárbara Forero, Lecturas Dominicales de El Tiempo, 25 de febrero de 1990, pg., 14.
209
Carta enviada por el Oidor Joaquín de Mosquera y Figueroa en 1797 al Marqués de Branciforte.
Citado por: Roberto Tisnés Jiménez, Pedro Fermín de Vargas. Biografía de un precursor, pg, 284.
210
Archivo Nariño, Tomo II, pg., 130.
114
3.3. Primer campo temático de opinión: el económico, 1789 – 1791
El primer campo temático de opinión de la obra escrita de Vargas es el económico, el cual
abarca desde los Pensamientos políticos escritos en 1789, hasta la Memoria sobre la
población del Reino de 1791. A dicho campo se le identifican seis variables:
1. La fisiocracia
2. El comercio
3. El hombre ilustrado
4. La botánica
5. La educación
6. La población
3.3.1. Pensamiento económico fisiocrático: cuerpos patrióticos para el adelantamiento
de la agricultura
Donde mejor se cristaliza el pensamiento económico de Vargas, desde una perspectiva
fisiocrática, es en sus “Pensamientos políticos sobre la agricultura, comercio y minas de
este Reino”, fechado en el año de 1789; un diagnóstico que deja por sentado que “hasta
ahora casi generalmente se hallan abandonados estos tres ramos de la riqueza nacional”211.
No solo hay abandono, el sangileño también describe un promovido atraso en el que “el
211
Pedro Fermín de Vargas, Pensamientos Políticos sobre la agricultura, comercio y minas…, en,
Pedro Fermín de Vargas, Pensamientos Políticos. Siglo XVII-Siglo XVIII, pg., 18.
115
estado actual del Reino dista poco del que hallaron los conquistadores en sus primeras
invasiones”212.
El diagnóstico arroja, en opinión de Vargas, que hay poca agricultura e industria en el
Reino, esto se debe a que excepcionalmente se conoce el uso del arado, hay escasez de
hierro, e imperfección de los instrumentos de laboreo y el modo de sembrar; ante esta
situación, el medio para lograr el adelantamiento de la agricultura, (siendo ella “la primera
de las artes”213) y “el único que debe emplearse”214, es el establecimiento de un cuerpo
patriótico, una Sociedad de Amigos del País, a imitación de las muchas que hay en España.
El establecimiento de estas sociedades215 tiene como propósito despertar en los virreyes,
párrocos y gentes acomodadas “el amor a su país y es regular que con este motivo se
comenzase a ilustrar el Reino en asuntos de economía que apenas se conocen”216, y así
comenzar a “formar memorias verídicas que sirviesen para asegurar el acierto en los
objetos de economía que son privativos al Reino y deben promoverse”217.
Un ejemplo de la labor de estos cuerpos patrióticos y del nivel de autonomía que debe
tener, lo plantea Vargas frente al comercio de la cochinilla: “La cochinilla permanecerá
probablemente en el estado en que se halla, si una sociedad patriótica no toma por su cuenta
212
Ibíd. pg., 29.
Ibíd. pg., 18.
214
Ibíd. pg., 30.
215
En el año de 1787, comenta Vargas, se intentó fundar en Cartagena una sociedad económica, con la
denominación de Sociedad de Amigos del País de Turbaco, que tenía por instituto la cultura del algodón, Cfr,
Pedro Fermín de Vargas, Pensamientos Políticos. Siglo XVII-Siglo XVIII, pg., 64.
216
Pedro Fermín de Vargas, Pensamientos Políticos. Siglo XVII-Siglo XVIII, pg., 30.
217
Ibíd. pg., 31.
213
116
su cultivo y extracción... No es obra esta del Gobierno: lo es de un cuerpo ilustrado y
consistente entre cuyos individuos se hallan algunos capaces de emprender las tentativas,
necesarias a un nuevo ramo de industria”218
Ahora bien, por más afianzados que lleguen a estar los cuerpos patrióticos es perentorio que
el comercio facilite la salida de los frutos; este es el segundo ramo o variable en el marco de
la presente monografía, de la que se ocupa Vargas.
3.3.2. El progreso y la felicidad desde el comercio
“Ya es tiempo de que pensemos en quitar las trabas que nos
han impedido nuestra prosperidad”219.
Los términos usados por Vargas como prosperidad, progreso y felicidad son del talante de
la Ilustración; con ellos expresa, por ejemplo, que la “abertura y composición de caminos
llevarán a la prosperidad del Reino... donde los conocimientos económicos son tan
raros”220.
Considera que el descubrimiento de América estaba impregnado de un espíritu aventurero,
esto hace que no se hubiera dado una buena disposición de los lugares fundados, en cuanto
a la construcción de las casas; pero después de pasar “el fuego militar” del descubrimiento
218
219
220
Ibíd. págs., 75-76.
Ibíd. pg., 50.
Alberto Corradine Angulo, Un documento desconocido de Pedro Fermín de Vargas, pg., 41.
117
“estamos ya en el justo medio que se necesita para el adelantamiento y progreso de estos
países”221. En el Plan de las construcciones que se presentan al Excelentísimo señor Virrey
del Reino para el Hospital Real de San Pedro de la Parroquia de Zipaquirá222 de 1790, testimonia el sangileño- lo perentorio que la salud y la asistencia hospitalaria se desarrolle a
partir de una política metropolitana que garantice el aumento de la población y valore el
cuidado de una vida sana y productiva como condición de la prosperidad y la felicidad
pública223.
Para Vargas no es ventajoso el ramo de las minas, una de las razones es por ser destructivo
de la población. No obstante, considera que para darle consistencia a este ramo hay que
establecer un cuerpo de minería, con el cual “se evitarían los inconvenientes que han
impedido el progreso de las minas en este Reino, y se fomentaría la extracción de los
tesoros que encierra en su seno”224.
El espíritu fiscal de los virreyes no da lugar al progreso, sobre este asunto afirma Vargas:
“Solo una cosa habría que hacer, y es en mi concepto dejar a
los particulares la libertad de trabar las minas de
221
Pedro Fermín de Vargas, De la policía y el decoro en las construcciones (1789), en, Pedro Fermín de
Vargas, Pensamientos políticos y memoria sobre la población del Nuevo Reino de Granada, pg., 113.
222
Pedro Fermín de Vargas, Plan de las construcciones que se presentan al Excelentísimo señor Virrey
del Reino para el Hospital Real de San Pedro de la Parroquia de Zipaquirá (1790), en, Pedro Fermín de
Vargas, Pensamientos políticos y memoria sobre la población del Nuevo Reino de Granada, págs., 97 a 111.
223
Adriana María Alzate Echeverri, Devociones políticas y oratoria salubrista. Sobre un plan de
reforma hospitalaria en la Nueva Granada (1790), Historia Crítica, Revista del Departamento de Historia de
la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de los Andes, Bogotá, Nº 23, 2003.
224
Pedro Fermín de Vargas, Pensamientos Políticos. Siglo XVII-Siglo XVIII, pg., 88.
118
esmeraldas, amatistas, etc., vendiéndolas por su cuenta. Si la
Real Hacienda se echa sobre los artículos más pingües de
comercio, el Reino jamás saldrá de su miseria. Este espíritu
fiscal que hasta ahora ha dominado a los Virreyes causa los
mayores estragos, y si toma fuerzas, en lo sucesivo será
preciso que los pocos vasallos que hay sean siempre pobres e
incapaces de salir de su infeliz estado”225
Las circunstancias de este reino -según Vargas- prometen para su progreso en materia de
comercio, uno de los obstáculos a superar estriba en el estado en que se hallan los caminos
de Carare, San Faustino, Sogamoso, Honda, entre otros, “todo se halla descuidado
lastimosamente, y este asunto pide la más seria atención del Gobierno”226. Este descuido no
favorece el comercio que puedan desarrollar las provincias, tanto en la salida de los
productos hacia las costas, de mar o de río, o del puerto de Cartagena hacia el interior. A
esto se le suma “el monopolio y tiranía de los comerciantes cartageneros”227, su consumo y
compra se reduce a unos pocos “hombres acomodados”. Ante esto es enfático Vargas, pues
propone permitir la libertad de comercio: “Déjese la libertad a los vasallos de comerciar y
surtirse de lo que necesiten en todos los puertos y por todas las vías, como no sea de manos
extranjeras. Ya es tiempo de que pensemos en quitar las trabas que nos han impedido
nuestra prosperidad”228.
225
226
227
228
Pedro Fermín de Vargas, Pensamientos Políticos. Siglo XVII-Siglo XVIII, pg., 111.
Ibíd. pg., 37.
Ibíd. pg., 50.
Ibíd. pg., 50.
119
El comercio interior del Reino es “uno de los puntos de gobierno que más interesa la
felicidad pública...”229, así lo expresó siendo Corregidor de Zipaquirá, cuando se dirigió al
Virrey José de Ezpeleta el 10 de noviembre de 1789 para que lo faculte frente a los
rancheros y mandarlos a que dispongan de cómodos y buenos albergues o posadas para los
“traficantes”, con lo cual se contribuye al arreglo del comercio interior del Reino. La
prosperidad del Reino descansa justamente en la idea de que la “abertura y composición de
caminos llevaran a la prosperidad del Reino... donde los conocimientos económicos son tan
raros”230. Activar el comercio precisa de una buena disposición de los caminos, pero
también se requiere de “hombres ilustrados y amantes del bien público”231.
3.3.3. Hombres ilustrados y amantes del bien público
El inconveniente que tiene la minería en la colonia es estar “confiada la administración de
la justicia de este ramo a unos sujetos que aunque sean letrados, con dificultad entienden
bien el sentido de las leyes, por estar éstas fundadas sobre la práctica del arte”232.
El espíritu fiscal de los virreyes -reitera Vargas- no da lugar al progreso, la causa de esta
propensión fiscal se debe a que están pensando más en los méritos personales para con la
229
Pedro Fermín de Vargas, De la falta de albergues y posadas (1789), en, Pedro Fermín de Vargas,
Pensamientos políticos y memoria sobre la población del Nuevo Reino de Granada, pg., 95.
230
Pedro Fermín de Vargas (1790), en, Alberto Corradine Angulo, Un documento desconocido de
Pedro Fermín de Vargas, Boletín Cultural y Bibliográfico (Banco de la República) vol. X, Nº 11, 1967, pg.,
41.
231
Pedro Fermín de Vargas, Pensamientos Políticos sobre la agricultura, comercio y minas de este
reino (1789), en, Pedro Fermín de Vargas, Pensamientos Políticos. Siglo XVII-Siglo XVIII, pg., 58.
232
Pedro Fermín de Vargas, Pensamientos Políticos. Siglo XVII-Siglo XVIII, pg., 88.
120
Corte “de donde esperan sus adelantamientos. Así jamás miran por el de sus Provincias”233;
una segunda causa que impide el progreso consiste en “la ignorancia de los Virreyes en
asuntos de política y economía. Hasta ahora la mayor parte ha sido escogida de entre la
gente de guerra, que, acostumbrados a un espíritu militar, oyen con desdén los proyectos de
mejora y adelantamiento de los pueblos, a quienes tratan frecuentemente con la misma
dureza que a un cuerpo de tropa”234.
Mientras esto no se reforme “no hay que esperar bonanza alguna, principalmente en este
Reino, donde el mal ha hecho progresos extraordinarios”235. Frente a esto la propuesta es
contundente:
“Me parece que debían nombrarse para Virreyes de América
unos sujetos de conocida aplicación y luces en materia de
economía política, y teñido con algunos rasgos de filosofía...
Estos hombres, acostumbrados a tratar asuntos de política y
gobierno, tendrían mucha instrucción y perspicacia en todo
lo relativo a comercio, tratados, navegación, etc.; instruidos
en la política y economía de las naciones cultas e
industriosas, no es dudoso procurasen fomentar las mismas
ideas en América. Aquellos que hubiesen servido las
embajadas de París, Londres y República de Holanda, serían
los más aptos para estos destinos, pues observando el método
con que aquellas naciones sacan de sus colonias riquezas
inmensas, sabrían promover los mismos ramos de opulencia
entre nosotros.
233
234
235
Pedro Fermín de Vargas, Pensamientos Políticos. Siglo XVII-Siglo XVIII, pg., 111.
Ibídem.
Ibídem.
121
El hombre más insensible se forma en su imaginación las
ideas más lisonjeras de este proyecto, pues considerando
colocados a la cabeza de un Reino unos hombres que han
visto los caminos bien abiertos, los puentes facilitados, la
navegación corriente, y a oír las sagradas voces de
humanidad y bien de los pueblos, se imaginan que siempre
estarían ocupados en iguales gloriosas empresas en sus
gobiernos. Entonces el comercio se facultaría, crecería la
población con la riqueza de las familias, y éstas, aseguradas
de la saca y despacho de sus frutos, se entregarían ansiosas
a la agricultura, minas, comercio y todo lo demás que ocupa
a las gentes con provecho suyo y de la Monarquía”236.
3.3.4. Prensa y tratado botánico: una descripción del Bejuco del Guaco
En el ámbito de Nueva Granada uno de los temas tratados en la prensa periódica por parte
de la élite cultural neogranadina es el botánico. El “Estudio sobre el guaco, contra el
veneno de la culebra”237, escrito por Vargas y publicado los días 30 de septiembre y octubre
7 de 1791 en el Papel Periódico de Santafé de Bogotá (números 34 y 35), se constituye en
una clara muestra de cómo a partir de este medio se produce una nueva publicidad que hace
visible y pone a circular socialmente información científica238.
236
Pedro Fermín de Vargas, Pensamientos Políticos. Siglo XVII-Siglo XVIII, pg, 112-113.
Pedro Fermín de Vargas, Estudio sobre el Guaco, contra el veneno de la culebra (1791), en, Pedro
Fermín de Vargas, Pensamientos políticos y memoria sobre la población del Nuevo Reino de Granada, págs.,
119 -129.
238
El rápido desarrollo y la inserción de la prensa en Europa en el siglo XVIII, se debe no sólo a su
relación con los grandes comerciantes y las autoridades, sino porque muy pronto se convirtió en una nueva
mercancía. Esto le va a permitir a este nuevo medio convertirse en un mecanismo de producción de una nueva
publicidad, que hace visible y pone a circular socialmente no sólo información económica, sino diversos
temas de la vida social.
237
122
El método experimental que utiliza Vargas para demostrar las bondades del bejuco del
Guaco contra la mordedura de serpiente se constituye también en una táctica pedagógica
para “difundir las luces”239. La actitud que lo impele es la de “investigar e indagar” sobre
las bondades del Bejuco del Guaco contra la picadura de culebras, deseoso de “su
propagación en beneficio del género humano”240; así como también, ofrecer una
descripción de la planta: “Ha debido á su inventor esta planta el nombre de Yerba, Planta, ó
Bejuco de Guaco. Su género no está determinado en botánica; pero su raíz es fibrosa y se
extiende en todos sentidos...”241.
Pero también quería ir más allá al proponer que se estudiaran más propiedades del guaco,
que señalen también sus virtudes estomacales y tónicas, al respecto señaló Vargas: “Podría
suceder, que con el auxilio de una buena analysis chimica se hallasen en el Bejuco Guaco,
otras virtudes igualmente recomendables, que la que conocemos”242. También lo ve como
un objeto de comercio: “Podría hacerse alguna experiencia, y acreditada con un buen
suceso sería entonces la planta del Guaco un objeto de comercio para sufrimiento de las
Boticas europeas.... ¿Y sería mucho, que saliendo de nuestra indolencia hiciésemos así de
239
La conquista de las Ciencias Naturales se convirtió en el siglo XVIII en una verdadera “fiebre de la
Ilustración”; en el que tanto los botánicos, como los matemáticos, químicos y naturalistas en general,
subieron al primer plano en el interés intelectual. Ellos opinaban que la Ilustración centralizada en la razón y
en la ciencia, libraría a la humanidad de toda vinculación espiritual y de todos los valores antiguos y
tradicionales. La ciencia se consideró como el único camino para llegar al conocimiento verdadero y al
progreso de la sociedad; y como la panacea para la solución de todos los males humanos; y en la misma
forma, la única que sería capaz de arrebatarle los misterios y secretos a la naturaleza. Cfr. François-Xavier
Guerra, Modernidad e Independencias, Madrid, Mapfre, 1992, pg., 96.
240
Pedro Fermín de Vargas, Estudio sobre el Guaco, contra el veneno de la culebra (1791), en, Pedro
Fermín de Vargas, Pensamientos políticos y memoria sobre la población del Nuevo Reino de Granada, pg,
122.
241
Ibídem
242
Ibíd. pg., 126.
123
una, como de otra la debida exportación á España vulgarizando en todo el mundo tan
prodigiosa medicina?”243.
Para el logro del progreso, considera que la Nueva Granada cuenta con tres condiciones
favorables: las circunstancias físicas ayudan al comercio, la agricultura y la población; de
otro lado, el adelantamiento de las luces favorecen, por último, al de las ciencias en
Europa244, y lo propio se vería reflejado en la colonia, haciendo uso de una de las
estrategias: la educación como fomento de las luces.
3.3.5. La educación: fomenta las luces
Un aspecto concomitante a la idea de progreso es la educación que promueven los
ilustrados; en este sentido, el 29 de septiembre de 1790, Vargas solicita al Virrey Espeleta
la fundación de una escuela pública de primeras letras para el pueblo de Ubaté. No
obstante, de existir leyes y decretos para su establecimiento en el Reino, observa que la
falta de creación de muchas de ellas se debe “ya por carencia de medios para pagar a
maestros de la enseñanza por la falta de interés y amor público en los jueces y curas... por
la mala disposición de las poblaciones para que sean fructuosos los establecimientos” 245.
Reitera, que entre las reformas que debe hacerse está la educación de la niñez:
243
Pedro Fermín de Vargas, Estudio sobre el Guaco, contra el veneno de la culebra (1791), en, Pedro
Fermín de Vargas, Pensamientos políticos y memoria sobre la población del Nuevo Reino de Granada, págs.,
125- 126.
244
Pedro Fermín de Vargas, Memoria sobre la población del reino (1791), en, Pedro Fermín de Vargas,
Pensamientos Políticos. Siglo XVII-Siglo XVIII, pg., 120.
245
Víctor Sánchez Montenegro, Fermín de Vargas, fundador de escuelas, Boletín Cultural y
Bibliográfico (Banco de la República) vol, IV, Nº 3, marzo de 1961, págs. 191 - 192.
124
“Más si por medio de una educación pública, común y
gratuita, se le procura instruir en los principios de igualdad,
libertad y fraternidad, de los cuales la misma naturaleza ha
sembrado la semilla en sus corazones, se logrará dar a la
patria una juventud llena de ardor y de virtudes, instruida en
sus derechos, penetrada de sus obligaciones, y que
conociendo toda la excelencia de su gobierno, será afecta a
su constitución, tanto por sus sentimientos como por sus
principios”246.
Claramente se vislumbra en este último párrafo una estrategia pedagógica, no solo para la
“difusión de las luces” que habla François-Xavier Guerra247, sino también para formar una
juventud llena de ardor.
3.3.6. El progreso se logra con el aumento de la población
“Un golpe sólo puede despertar a una nación de su letargo, y
yo contemplo que el premio ofrecido al que mejor demostrare
los principios sobre que puede adelantarse la población de
esta colonia es un rasgo heroico que manifiesta el
patriotismo y buenas ideas que empiezan a reinar entre
nosotros.”248.
Donde mejor se cristaliza la idea de progreso es en el escrito de 1791 relativo a las
Memorias sobre la población del Reino, en ellas Vargas plantea los principios para
adelantar la población, es decir, lograr el progreso de la colonia, y lo hace pensando en
246
Pedro Fermín de Vargas, Notas (1791), en, Pedro Fermín de Vargas, Pensamientos Políticos. Siglo
XVII-Siglo XVIII, págs., 162-163.
247
François-Xavier Guerra, Modernidad e Independencias, pg., 96.
248
Pedro Fermín de Vargas, Pensamientos Políticos. Siglo XVII-Siglo XVIII, pg., 119.
125
“manifestar mis anhelos al bien público”249, orientado por una metodología de
“circunspección y de crítica” y reflexionando “sobre los principios de la sana filosofía”250.
Para el sangileño, lo que han pintado los conquistadores y cronistas sobre este Reino tiene
más de exageración sobre el crecido número de habitantes, como por ejemplo lo hecho por
la “imaginación pedantesca de Piedrahita”251: “Basta saber que en el estado de barbarie en
que se hallaba sumergido este Continente, toda su población consistía en naciones
separadas y poco numerosas, que vivían de la caza, del cultivo del maíz... y de algunas
raíces, y que se hacían cruelmente la guerra, no por extender su comercio, o sus riquezas,
sino por hacer esclavos y aumentar su caza...”252.
En los Pensamientos Políticos de 1789 Vargas había hecho una primera anotación de lo que
significó para él la llegada de los españoles a América: “Todo se halla atrasado y el estado
actual del Reino dista poco del que hallaron los conquistadores en sus primeras
invasiones”253. Como se puede observar, vuelve a reiterarlo en las Memorias, pero ya con
un detenido análisis propositivo, en el que plantea un conjunto de reformas en los ramos de
la agricultura, comercio e industria; para el caso de las minas considera que ellas destruyen
a la población254.
249
Pedro Fermín de Vargas, Pensamientos Políticos. Siglo XVII-Siglo XVIII, pg., 120.
Ibíd. pg., 121.
251
Ibídem.
252
Ibíd. pg., 122.
253
Ibíd. pg., 29.
254
En sus Pensamientos Políticos de 1789 considera que “El laboreo de minas en el modo que hoy se
practica en las de oro, además de ser destructivo de la población, encarece de tal suerte los jornales y
250
126
En el ramo de la agricultura, considera Vargas un error con los indígenas la creación de la
encomienda, ya que “además de esclavizar a estos infelices, prohibían aquellas leyes que
los encomenderos asistiesen en los pueblos más de una noche, lo que apartando los amos de
los esclavos impedía que aquéllos les hiciesen trabajar, les auxiliasen en sus
necesidades...”255. A esto se suma, la repartición desigual de las tierras al momento de la
conquista de este Reino, lo cual “da lugar demasiado temprano a la desigualdad de
fortunas”256, y trae como consecuencia que “muchos ciudadanos sin fondos y otros con más
de lo que podían cultivar, de que se siguió la miseria de los unos e imposibilidad de casarse,
y la necesidad de los otros de dejar gran parte de sus tierras sin aprovechamiento”257.
Frente al comercio considera que se debió de estimular más el de cabotaje, porque “¿cómo
es posible que de otra manera se pueda creer que un Estado se prohíba a los vasallos la
comunicación de unos puertos con otros, y que las Provincias se socorren mutuamente sus
necesidades?”258. A esto se suma, el débil comercio de la colonia con la metrópoli: “la
Corte por esta falta de comunicación rara vez se instruía de lo que pasaba por acá: los
maniobras, que por lo general entorpece el adelantamiento de la agricultura”, en: Pedro Fermín de Vargas,
Pensamientos Políticos sobre la agricultura, comercio y minas de este reino (1789), en, Pedro Fermín de
Vargas, Pensamientos Políticos. Siglo XVII-Siglo XVIII, pg, 84. Pero igualmente considera Vargas que le
daría consistencia a este ramo es el establecimiento de un cuerpo de minería, Pedro Fermín de Vargas,
Pensamientos Políticos, pg., 88.
255
Pedro Fermín de Vargas, Pensamientos Políticos. Siglo XVII-Siglo XVIII, pg., 125.
256
Ibíd. pg., 127.
257
Ibíd. pg., 128.
258
Ibíd. pg., 129.
127
vasallos vivían oprimidos de los Gobernadores, y éstos, seguros de la impunidad de sus
crímenes, cometían los mayores excesos”259.
A estos errores políticos se dieron otros de tipo físico que fueron poco favorables a la
población, ellos son: primero, “La ignorancia de los conquistadores en materias físicas, y su
espíritu quijotesco, no les dejó prever a los principios las consecuencias de la mala
fundación de muchos lugares... y no atendieron a la salud de sus visitantes”260, lo cual daría
origen a las enfermedades. Segundo, la construcción de un hospital para atender los
leprosos261, que pasan de 300 en las jurisdicciones del Socorro, San Gil y Girón; tercero,
evitar la introducción de la viruela en las provincias, por medio de cuarentenas y una
inoculación bien dirigida262; y cuarto, “El remedio que necesitan las demás enfermedades
propias de estos climas, pende del estudio de la medicina y de la fundación de
hospitales”263.
“De esta manera destruida la población en este Reino por la
espada, por las minas y enfermedades; imposibilitando su
restablecimiento por los reglamentos que prohibían la
entrada de extranjeros y embarazaban los progresos de la
agricultura, comercio, artes, que se contrariaban en muchas
partes por el clima, vino a reducirse al estado de una colonia
aislada, que no tiene otro recursos que los de una agricultura
débil y miserable. De aquí es que en la prodigiosa extensión
de todo el Virreinato no contamos arriba de 2.000.000 de
259
260
261
262
263
Ibíd. pg., 128.
Ibíd. pg., 145.
Ibíd. Pg. 147.
Ibíd. pg. 147.
Ibíd. pg. 148.
128
habitantes, después de cerca de 300 años que han pasado
desde su conquista“264.
Por lo anterior, ¿cuáles son los medios para el aumento de la población en un corto número
de años?, asume Vargas en su respuesta varias salidas; en primer lugar, desde una clara
perspectiva fisiocrática, compara el Estado con un árbol: “cuyas raíces son la agricultura, el
tronco, la población y las ramas, hojas y frutos, la industria y el comercio”265; en este
sentido, los “fisiócratas consideran que el descubrimiento de las leyes naturales insertas en
el orden social es el único medio para alcanzar… que la racionalidad de lo justo converja
con lo útil”266. En segundo lugar, estableciendo cuerpos patrióticos “que ayudasen con sus
luces y fondos a la perfección de nuestra labranza”267. En tercer lugar, para aumentar la
agricultura y la población, propone permitir el comercio libre, salida y entrada de
productos, con las islas, Europa y puertos de la península268. En cuarto lugar, propone
españolizar a los indios, es decir, cruzar las razas, lo cual deja ver el carácter racista de
Vargas, por lo demás bastante común en la élite cultural neogranadina, a continuación se
puede apreciar un rasgo de ello:
“Para aumentar nuestra agricultura, sería igualmente
necesario españolizar a nuestros indios. La indolencia
general de ellos, su estupidez y la insensibilidad que
manifiestan hacia todo aquello que mueve y alienta a los
264
Ibíd. pg. 131.
Ibíd. pg. 132.
266
Daniel Barbosa López, Los fisiócratas y la opinión pública como presupuesto y garantía de la
continuidad de la sociedad en el estado, Revista de estudios políticos, Centro de estudios políticos y
constitucionales, Madrid, N| 124, abril-junio de 2004, pg, 205.
267
Pedro Fermín de Vargas, Pensamientos Políticos. Siglo XVII-Siglo XVIII, pg., 134.
268
Ibíd. pg. 135.
265
129
demás hombres, hace pensar que vienen de una raza
degenerada que empeora en razón de la distancia de su
origen. En consecuencia, de estas observaciones y de la
facilidad que adquiriría nuestra legislación patria, sería muy
de desear que se extinguiesen los indios, confundiéndolos
libres del tributo y demás cargas propias suyas, y dándoles
tierras en propiedad.”269
En quinto lugar sugiere la creación de un reglamento que limite la extensión de muchas
haciendas, esto sería ventajoso, puesto que: “repartidos sus habitantes en pequeñas
heredades, cuya propiedad les pertenece, las cultivan con el mayor interés, y tienen
suficientemente con ellas para mantener sus familias”270.
Dar permiso a la entrada de extranjeros, es su sexta propuesta, es decir “Abramos nuestras
posesiones, deroguemos las leyes que lo impide, y se verá florecer la América, sin
necesidad de otra operación271.
Reitera también que se deben mejorar los caminos de las provincias, al respecto propone:
“Las compañías proyectadas por don Bernardo Ward son el único medio que hallo yo
adoptable a este objeto tan interesante a nuestra agricultura”272. Y en último lugar, por
medio de los cuerpos patrióticos se deben establecer algunas fábricas en la extensión del
Reino, el cual puede aspirar por ahora a ciertas manufacturas bastas273, “¿Por qué, pues,
269
270
271
272
273
Ibíd. págs. 136 -137.
Ibíd. pg. 138.
Ibíd. pg.140.
Ibíd. pg. 141.
Ibíd. págs. 142 -143.
130
lo que recibimos del extranjero no permite que se fabrique en sus posesiones de
América?”274. De no llevarse a cabo este conjunto de reformas es muy probable que el velo
de la independencia no se esparza fácilmente: “La independencia de estos dominios es un
fantasma con que los demás pueblos nos asustan continuamente, porque ignorar el carácter
de fidelidad común a todos los españoles de ambos mundos; a más de que bajo un gobierno
dulce y humano no son de temer semejantes revoluciones“275.
De implementar las reformas, y atender las causas que atrasan la población, comenta
Vargas, se conseguirá “dentro de muy poco tiempo una población respetable, y en lugar de
los 2.000.000 de almas que contamos podremos lisonjear de tocar aquel número de gentes
que como increíble leemos en las historias que hubo en España y en otras regiones en
tiempos de los romanos”276.
3.4. Segundo campo temático de opinión: el político, 1791 - 1806
El segundo campo temático de opinión de la obra escrita de Vargas es el político, el cual
abarca desde las Notas de 1791277, hasta la Relación sucinta que presenta al gobierno
británico en 1806. A dicho campo se le identifican tres variables:
1. La revolución política
274
Ibíd. pg. 144.
Ibídem.
276
Ibíd. pg. , 151.
277
La razón por la que se inicia con el mismo año del campo temático económico (1791) se debe, como
se puede apreciar, a que para el mismo año escribe las Notas.
275
131
2. La publicidad de las opiniones
3. La independencia y sus condiciones
3.4.1. Una revolución política que recupere los derechos del hombre
“La ignorancia es el mayor mal de un pueblo: ella es la que
le hace crédulo, supersticioso, incapaz de conocer las
verdades esenciales y la que le somete a la astucia de los
gobiernos opresivos”278.
En la Memoria sobre la población del reino ya había nombrado explícitamente Vargas el
término independencia, en el marco de los medios que se requieren para el aumento de la
población279. En las Notas, fechadas también para el año de 1791 adquiere un tono más
radical al hablar de una revolución política. Los obstáculos -comenta Vargas- para hacer
una buena revolución, al modo de la Europea, no son muchas para el caso de América: no
hay príncipes, y el clero no abusará de su ministerio; al contrario, lo que se tiene son
ventajas: la gran distancia de América con respecto a España, lo cual favorece tener una
milicia “para defender la patria y no para oprimirla”280; otra ventaja son las luces del día,
proporcionadas por las revoluciones del Norte de América, Francia, Holanda e Italia:
“enseñan así lo que debemos hacer como evitar para conseguir nuestro fin, sin experimentar
los graves males que ellos han padecido”281.
278
279
280
281
Pedro Fermín de Vargas, Pensamientos Políticos. Siglo XVII-Siglo XVIII, pg., 155.
Ibíd. pg. 144.
Ibíd. pg. 158.
Ibíd. pg. 159.
132
Para Vargas, uno de los elementos que permite el cumplimiento de dicho propósito es la
fraternidad “entre blancos, indios, pardos y negros debe haber la mayor unión: todos
debemos olvidar cualquier resentimiento que subsista entre nosotros, reunirnos bajo un
mismo espíritu y caminar a un mismo fin”282. Así mismo, debe tenerse en cuenta las
virtudes que forman la esencia de la legislación, ellas son: el honor, el desinterés, la
simplicidad, la franqueza y el celo del bien público; obsérvese el reiterado acento por el
bien público, que va adquiriendo un matiz fundamental en el segundo campo temático de
opinión.
Por lo tanto, la reforma propuesta por el sangileño es radical, lo cual se puede advertir en el
siguiente tono: “no se debe tratar de reparar, sino de construir de nuevo… ¿De qué sirve
trabajar en una reforma para no hacerla perfecta?... es pues necesario establecer otros
principios y dar al gobierno otra dirección para que las cosas tomen un semblante
diferente”283. Entiende Vargas por revolución política la recuperación de los derechos del
hombre, la cual debe hacerse exclusivamente por el pueblo284.
Las anteriores ideas que presenta Vargas en las Notas de 1791 -muy seguramente para esta
época ha emprendido la huida y dejado el cargo de Corregidor- es un documento que refleja
la manera como la diplomacia y los buenos oficios (manifiestos en su cargo como
corregidor de Zipaquirá), gestionando en la composición de caminos, construcción de
282
283
284
Ibíd. pg., 161.
Ibíd. pg., 163.
Ibíd. pg., 164.
133
hospitales, establecimiento de escuelas, entre otros, ya han colmado la paciencia de uno de
los personajes más lúcidos y temerarios de la colonial Nueva Granada. De otro lado, como
se podrá constatar más adelante, en el escrito titulado Derechos del hombre y del
ciudadano…285 de 1797, Vargas incorpora estas Notas como citas de pie de página.
3.4.2. “La publicidad de las opiniones… la más fuerte columna de la libertad” 286
Para Pedro Fermín de Vargas Sarmiento la publicidad es absolutamente necesaria en una
República, y se constituye en la más fuerte columna de la libertad, veamos más en extenso
dicho planteamiento:
“La publicidad de las opiniones, y de las deliberaciones, es
absolutamente necesaria en una República: no se debe hacer
jamás uso sino del escrutinio verbal. Mal haya aquel, que
teme dar su voto, su parecer, o dictamen en alta voz; sus
intenciones no pueden ser buenas: no hay sino la maldad que
pida la obscuridad y el silencio: una acción loable, no
encuentra sino recompensa en la publicidad, y pretender que
este perjudique a la libertad de los que votan, es lo mismo
que quejarse de la claridad del sol, que incomoda tanto a los
malhechores. La publicidad es la más fuerte columna de la
libertad; porque ella es un freno para los malvados, o la
causa de su perdición: ella es la prueba que manifiesta las
intenciones de cada uno hacia todos, y el testimonio público
de su conciencia y de sus deberes. Todo el efecto de las
elecciones populares se pierde en el mismo día que se deroga
este principio: desde este instante, la ambición hace un
grande adelantamiento y con la intriga que la acompaña,
logra el buen éxito de sus pérfidos proyectos”287
285
286
287
Cfr. Manuel José Borrero, Derechos del hombre y del ciudadano.
Manuel José Borrero, Derechos del hombre y del ciudadano, pg., 7107.
Ibídem.
134
Se plantea en este párrafo un reto, no solo para Vargas, sino también para la élite cultural
neogranadina de finales del siglo XVIII, pues se trata de saber ¿cómo hacer imaginable y
deseable la nación moderna en una sociedad de antiguo régimen, fragmentada, estamental,
multiétnica, dispersa en un vasto territorio de fronteras difusas y cruzada por divisiones
administrativas intrincadas y difíciles de aprehender?. La élite cultural neogranadina,
escribe la profesora María Teresa Uribe, debió encontrar, en el panorama del pensamiento
ilustrado un vocabulario nuevo, así como un lenguaje político capaces de convencer a
públicos muy diversos sobre la justeza, la necesidad y la inevitabilidad de construir la
nación moderna288. Desde esta perspectiva resulta también esclarecedor el enfoque
propuesto por Benedict Anderson, con la idea de que la nación son artefactos culturales de
cierto tipo que se crean a finales del siglo XVIII289.
Debió además, la élite cultural neogranadina, elaborar retóricas susceptibles de conmover
al público, con el ánimo de suscitar lealtades, emociones y sentimientos, así mismo
“requirieron también elaborar relatos históricos convocantes mediante los cuales pudiese
establecerse ese vínculo difícil del pasado con el futuro a través del presente, otorgándole a
288
Tomado de: María Teresa Uribe, La elusiva y difícil construcción de la identidad nacional en la
Gran Colombia, http://bv.gva.es/documentos/Uribe.doc, consultada en marzo de 2007, pg., 1.
289
Benedict Anderson, Comunidades imaginadas, México, Fondo de Cultura Económica, 1993.
135
esa entidad recién constituida, un sentido de permanencia, continuidad y trascendencia en el
tiempo”290.
Justamente en esta dirección discurre el Discurso que presenta Vargas en la Declaración de
los derechos del hombre y del ciudadano291, el cual presenta un predominante lenguaje
político procedente y alimentado con el repertorio teórico y el vocabulario político del
Republicanismo292, v. gr. “pues si el envilecimiento y la corrupción son el apoyo de todo
gobierno
despótico,
la
virtud
y
la
magnanimidad
forman
la
esencia
del
republicanismo…”293.
Ahora bien, se trata de lograr la independencia, pero para ello recurre Vargas al concurso
de una potencia extranjera, ya que “vivimos en nuestro país natal como extranjeros, o más
bien como esclavos”294. La claridad de esta propuesta dimana por las “conexiones que el
infrascrito tiene en el país tanto de amigos como dependientes; los empleos que en él ha
ejercido; el ser nativo precisamente de la Villa de San Gil en donde tuvo origen la
conmoción de 1781; los viajes por todo aquel Reyno, le ponen en estado de conocer a
290
Tomado de: Tomado de: María Teresa Uribe, La elusiva y difícil construcción de la identidad
nacional en la Gran Colombia, http://bv.gva.es/documentos/Uribe.doc, consultada en marzo de 2007, pg, 1.
291
Pedro Fermín de Vargas. Derechos del hombre y del ciudadano (1797), en, José Manuel Borrero,
Derechos del hombre y del ciudadano -Pedro Fermín de Vargas-, Bogotá, Boletín de Historia y Antigüedades
(Academia Colombiana de Historia), Vol. XXXII, Nº 363-374, 1945.
292
Para ampliar sobre el lenguaje político del Republicanismo ver: Francisco Colom González, Razones
de identidad, Pluralismo cultural e integración política, Barcelona, Antropos 1998.
293
Vargas mantiene el paralelo entre estas dos formas de gobierno, despótico y republicano, para
señalar finalmente las bondades del republicanismo. En: José Manuel Borrero, Derechos del hombre y del
ciudadano, pg., 708 ss.
294
Sergio Elías Ortiz, Borrador de una representación de don Pedro Fermín de Vargas ante el gobierno
Británico, pg., 940.
136
fondo la disposición de sus compaisanos y puede responder de la aprobación de todo lo que
haga por su independencia”295.
3.4.3. La independencia y sus condiciones
En la Relación sucinta del estado actual de las colonias españolas en la América
meridional (1806), Vargas presenta una visión de conjunto de las colonias españolas en la
América Meridional, o también las llama -en dos oportunidades- colonias hispanoamericanas296; texto claramente pro independentista, dirigido en segunda persona para
beneficio de Inglaterra, así como del género humano, los siguientes dos párrafos así lo
indican:
“Animado de la gratitud que debo a una nación que tan
generosamente me ha abrigado en su seno, me tomo la
libertad de ofrecerle algunas observaciones sobre este
asunto, por si en el momento actual quiere aprovecharse de
ello en beneficio propio o del género humano”297.
“Finalmente de cualquier manera que se contemple la
independencia de la América española, no puede menos que
resultar en beneficio del género humano y especialmente de
la Inglaterra”298.
295
Pedro Fermín de Vargas, en, Sergio Elías Ortiz, Borrador de una representación de don Pedro
Fermín de Vargas ante el gobierno Británico, pg., 940.
296
Pedro Fermín de Vargas, Relación sucinta del estado actual de las colonias españolas en la América
Meridional (1806). En: FERMÍN DE VARGAS, Pedro. Pensamientos Políticos. Siglo XVII-Siglo XVIII. pg,
175 y 215.
297
Ibíd. pg. 167
298
Ibíd. pg. 222.
137
Las observaciones que ofrece en beneficio de la Inglaterra y el género humano, son
examinadas por Vargas en cinco puntos: “1° el sistema político de gobierno que la España
mantienen en sus Colonias Americanas. 2° las disposiciones de los habitantes de estas
Colonias con respecto a la misma España. 3° las fuerzas militares con que estas las
defiende. 4° la facilidad con que la nación inglesa puede hacer cambiar su gobierno actual.
5° los inmensos bienes que de ello resultarán al mundo en general, y a la Inglaterra en
particular...”299.
Observaciones que se incorporan al discurso de Vargas, respondiendo a la coyuntura
temática a que hubiere lugar discernir; así por ejemplo, refiere Vargas sobre la población.
Los españoles establecieron, en la época de la conquista “un régimen feudal muy parecido
al que por aquella época acababa de espirar en Europa”300; en este régimen la libertad de los
indígenas fue ilusoria, “Así que los habitantes originarios de aquellas regiones existen hoy
sin ninguna propiedad territorial obligados a vivir en un espacio determinado, y sujetos a la
voluntad y capricho de los Curas, Corregidores, y demás sanguijuelas que el gobierno envía
entre ellos para enriquecerse a sus expensas”301.
Tras la opresión a que es sometido el indio, resulta una “disminución general de estos
infelices, entre quienes nada se observa menos que aquellas industrias y talentos que los
299
300
301
Ibíd. pg., 167.
Ibíd. pg. 168.
Ibíd. pg. 170.
138
distinguieron en tiempos de los Incas y de los reyes de México”302. De la extinción total de
los indios vino en su reemplazo los africanos, y así se desprende una sucesión de
amalgamas que bien podrían dar sustento histórico a la propuesta de “ciudadanías
mestizas”303, al respecto refiere Vargas:
“De la extinción total de los indios en algunas partes de la
América y de su disminución en todas, resultó la necesidad
de reemplazarlos con los negros de África... De la mezcla de
éstas con los españoles, y con los indios que han quedado,
resultan las innumerables castas de Mulatos, Zambos,
Tercerones, etc., que se consideran degradadas según se
alejan o se acercan al color europeo. Aquellos que han
pasado por cinco generaciones sucesivamente enlazándose
con blancos son reputados en la categoría de estos últimos, y
pueden pretender sin obstáculos a la preeminencia de
criollos, elevación que les da un lustre de que son incapaces
las clases anteriores.
En los países mediterráneos del Continente, donde las faltas
de minas, la bondad del clima, o algunas circunstancias
particulares han conservado más número de indios, éstos se
han aliado con los españoles, y de estos enlaces ha resultado
la clase de mestizos, que no teniendo origen de esclavitud
legal, son reputados por las leyes y costumbres del país como
blancos, capaces de todas las gracias y beneficios que
resulten de la sociedad. A esta clase, montando
gradualmente sigue el de los Criollos, hijos de padre y madre
españoles, o que sin mezcla de ninguna de las razas
anteriores han nacido en el país, y conservando la pureza de
la sangre europea. De esta especie son pocas las personas
que se hallan en aquellas colonias. La mayor parte de los
criollos están enlazados con los mestizos, en tanto grado que
estas dos últimas clases se pueden reputar por una sola, que
es sin contradicción la más numerosa, y cuyos intereses en el
302
Ibíd. pg. 171.
Cfr. URIBE, María Teresa. “Órdenes complejos y ciudadanías mestizas: una mirada al caso
colombiano”. Medellín: Estudios Políticos. Nº 12, enero-junio, 1998.
303
139
estado actual de las cosas son inseparables. Ambas tienen
derecho a optar plazas y distinciones en la Comunidad, y sus
respectivas pretensiones dependen solo de los medios más o
menos activos que cada uno emplea para su logro”304.
De esta amalgama resulta que la burocracia queda repartida y nombrada directamente en
España: “todos los oficios políticos y militares de alguna consideración se nombran en
España y no se dan sino a europeos… Las dignidades de Arzobispos, Obispos,
Prebendados, etc., son casi exclusivamente el patrimonio de los europeos y son tan
amovibles como los empleos laicos.”305.
Con respecto a las condiciones de la población Vargas aventura algunas conjeturas sobre la
misma:
“En esta parte pues la población no puede crecer en la
misma proporción que en los Estados Unidos, y sólo se
aumenta de aquellos pocos españoles que pasan allí casados,
y que dejan sus familias en el país, o de los que se casan con
las mujeres de él, o de las razas de los indios que quedaron
después de las conquistas, o bien de la de los negros que se
han introducido después de estas. Los indios se extinguen
rápidamente; pero en su lugar aumentan los mestizos que
nacen de éstos y de los blancos. Lo que sucede a los indios
acaece igualmente a los negros, y en su lugar los mulatos
aumentan, y esta raza, como la de los mestizos, aspirando
ambos a la jerarquía de criollos, esto es a la de blancos del
304
Pedro Fermín de Vargas, Relación sucinta del estado actual de las colonias españolas en la América
Meridional (1806). En: FERMÍN DE VARGAS, Pedro. Pensamientos Políticos. Siglo XVII-Siglo XVIII. pg.,
172.
305
Ibíd. págs. 185-186.
140
país, se enlazan cuanto pueden con ella y así esta última
aumenta cada día con progresos muy perceptibles”306.
Aclara además, con respecto a las clases inferiores, el deseo de llegar a la clase de los
criollos que es la más preeminente: “Es menester confesar que todo el ahínco de las clases
inferiores es por llegar a la de Criollos, la cual aunque maltratada por una política insidiosa
del gobierno es la más preeminente entre los nativos del país”307.
Concomitante con lo anterior, apunta Vargas en señalar la situación económica por la que
estaba pasando España, que coincide con la franca decadencia que le sucedía, pues “lo
cierto es que la nación se vio a los 150 años del descubrimiento de la América casi sin
fábrica alguna de su propio suelo, y obligada a comprar a los extranjeros todas las
manufacturas que pedían sus colonias ultramarinas”308. Los efectos de dicha situación se
reflejan en las colonias de América, en tal sentido ¿cuáles son las causas por las cuales
España mantiene su monopolio sobre las colonias?, contundente la respuesta del sangileño:
“a la ignorancia general que allí reina en casi todas
materias, pero principalmente en política, ignorancia que les
impide el conocer otro mejor orden de cosas. ¿Ni cómo
podrán entrar allí las luces si todos los libros extranjeros
están prohibidos; y los nacionales, además de ser sumamente
caros, son de tan poca instrucción?. Mas en mi concepto la
causa principal de la apatía de los americanos es la
306
Pedro Fermín de Vargas, Relación sucinta del estado actual de las colonias españolas en la América
Meridional (1806). En: FERMÍN DE VARGAS, Pedro. Pensamientos Políticos. Siglo XVII-Siglo XVIII. págs.
173-174-175.
307
Ibíd. pg. 177.
308
Ibíd. págs., 179-180.
141
superstición en que están sumergidos, y que les representa la
obediencia pasiva como una virtud esencialmente necesaria
para ir al paraíso. Otras causas accesorias se pueden
asignar tales como la imposibilidad de juntarse en asambleas
o concilios para deliberar sobre cosa alguna. Toda junta es
considerada allí como un crimen.”309.
Con los anteriores antecedentes, considera Vargas que existen las condiciones para la
independencia, sustentado en la idea que se debe partir del desarrollo de un comercio libre
por las Américas, en la que se verán beneficiadas todas las naciones del mundo: “lo cierto
es que la América no está conocida sino a medias, y que sus recursos han estado hasta
ahora encadenados con los grillos de la tiranía. Que cela de su libertad para ver de qué es
capaz aquella gran porción del mundo. Esto no puede ser sino obra de la Inglaterra a quien
conviene tanto por sus intereses mercantiles, y a quien es tan fácil por sus fuerzas
marítimas.”310.
Con o sin los ingleses plantea Vargas la inexorable voluntad de independencia, así lo deja
dicho al final de esta Relación:
“Finalmente de cualquiera manera que se contemple la
independencia de la América española, no puede menos que
resultar en beneficio del género humano y especialmente de
la Inglaterra. Si esta nación por razones que no sabríamos
adivinar se hiciese sorda a sus propios intereses, y a las
solicitudes de los hispanoamericanos, lo que yo puedo
asegurar es que esta América es para España un hijo mayor
que reclama ya su emancipación pronta, y que bien sea por
309
310
Ibíd. págs., 197-198.
Ibíd. pg., 216.
142
sus propios medios, o por la debilidad de los de su Metrópoli,
será independiente de ella dentro de poco tiempo...”311.
Por último, los aportes del presente capitulo están puestos en evidenciar los campos
temáticos más significativos de la obra escrita de Pedro Fermín de Vargas Sarmiento en
clave de opinión pública; dichos campos son el económico y el político, toda vez que las
variables indicadas (la fisiocracia, el comercio, el hombre ilustrado, así como la revolución
política, la publicidad de las opiniones, la independencia y sus condiciones,
respectivamente) se constituyeron en el referente de la publicidad ejercida por el sangileño.
311
Ibíd. pg., 222.
143
CONCLUSIONES
144
CONCLUSIONES
Los contenidos del presente trabajo monográfico señalaron los diferentes componentes que
contribuyen al estudio de la opinión pública en el Nuevo Reino de Granada, a través de la
obra escrita del sangileño Pedro Fermín de Vargas Sarmiento, entre los años de 1789 a
1806. Resta ahora por plantear algunas conclusiones de carácter provisional, esto se debe a
que en el corto o mediano plazo se puedan desarrollar análisis exhaustivos sobre dicha
temática.
1. Un primer resultado que arroja el estudio es que la historiografía colombiana poco
ha dilucidado el tema de la opinión pública. En términos particulares, se carece de
un análisis de la obra escrita de Vargas en clave de opinión pública. La
historiografía académica discurre con un enfoque apologético y teleológico hasta la
década de 1970 aproximadamente. A partir de la década de 1980, sobresalen
investigaciones del periodo colonial con trazos orientados por la Nueva Historia,
con un sentido problematizador a la investigación histórica, desde temas -por
ejemplo- como la educación y la cultura en la segunda mitad del siglo XVIII, labor
emprendida en las investigaciones desarrolladas por Renán Silva, entre otros.
145
2. También se ha podido constatar que durante la segunda mitad del siglo XVIII se
cristaliza, asociado al desarrollo del movimiento de la Ilustración en el Nuevo Reino
de Granada, un intelectual letrado generador de una opinión pública ilustrada a
partir de la concatenación de argumentos presentes en su obra escrita, en un
contexto identificado por las reformas materiales y de tensiones en lo político.
3. El proceso de indagación y triangulación de la información hallada en las fuentes
consultadas permitió la construcción de dos cuadros que posibilitaron desarrollar, de
una manera pertinente, la reflexión historiográfica, ellos son: consolidado del
balance historiográfico, 1903-2006, y los títulos de la obra escrita de Vargas, 17891806. Con ello, se atinó a una descripción cualitativa de la información, así como a
la identificación de los dos enclaves temporales de la obra escrita de Vargas, a
saber: primer campo temático de opinión: el económico, 1789-1791; y el segundo
campo temático de opinión: el político, 1791-1806.
4. Los aportes a la historiografía colombiana intentan ser de orden conceptual y de
enfoque, así como metodológico. En primer lugar, el siglo XVIII en la historia
cultural de Europa fue el de la Ilustración, el utillaje ideológico que le dio
musculatura intelectual al mismo estaba constituido por la razón, la naturaleza, el
progreso y la felicidad, para tratar con ello de conseguir la modernización de la
cultura y la reforma de la sociedad.
146
El movimiento ilustrado en el ámbito colonial de la Nueva Granada adquirió
matices particulares, niveles de amalgama y de apropiación. De acuerdo al balance
historiográfico presentado se subraya la impronta ilustrada que caracteriza el
pensamiento de Vargas; así mismo, señala cómo, a partir de algunas reformas y la
activación de medios de circulación de las ideas en boga, se configuró una élite
intelectual neogranadina variada en su procedencia territorial, y generadora de una
opinión proclive a su publicidad, ejemplo de ello -además del personaje
referenciado en la presente monografía-, se encuentra la figura de Antonio Nariño.
En segundo lugar, la opinión pública es un tema propio de la historia occidental del
siglo XVIII, la literatura especializada señala esta tendencia, como resultado del
proceso de consolidación de una sociedad liberal burguesa y del florecimiento de la
ilustración; por tanto, el concepto con el que se trabaja se asocia a la idea de una
opinión pública ilustrada. También se parte de reconocerlo como un concepto de
comunicación caracterizado como un proceso discursivo en el que predomina el
lenguaje escrito como legitimador de la razón.
5. En general, se carece de un análisis sistemático de la obra escrita de Vargas, tanto
en el campo económico como en el político; por tanto, las futuras investigaciones
podrían perfilase desde una perspectiva metodológica y procedimental en la
investigación de la historia de las ideas (conceptual, heurística, doxográfica,
etiológica, hermenéutica y de síntesis). Lo potente de dicho tema sugiere la
147
siguiente pregunta: ¿se puede identificar en la obra escrita de Vargas un desarrollo
teórico, una exposición doctrinaria del pensamiento filosófico ilustrado que estaban
formando la transformación económica y política en Europa?: por lo auscultado en
la presente investigación se puede colegir que la obra escrita de Vargas adolece, en
sentido estricto, de tal talante; no obstante, se identifica una “ideología ambiente”
predominantemente francesa. Habrá que esperar el resultado de futuras
investigaciones que den pistas en tal sentido.
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