Grandes Héroes de la fe. Moisés, el hombre que

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SERIE: GRANDES HÉROES DE LA FE
“Moisés, el hombre que prefirió al pueblo de Dios”
Hebreos 11: 24 “Por la fe Moisés, hecho ya grande, rehusó
llamarse hijo de la hija de Faraón, 25 escogiendo antes ser maltratado
con el pueblo de Dios, que gozar de los deleites temporales del
pecado, 26 teniendo por mayores riquezas el vituperio de Cristo que
los tesoros de los egipcios; porque tenía puesta la mirada en el
galardón. 27 Por la fe dejó a Egipto, no temiendo la ira del rey;
porque se sostuvo como viendo al Invisible”
El rey de Egipto, mejor conocido como Faraón, había dado instrucciones
precisas de que todo recién nacido de los hebreos, si acaso era varón, fuera muerto
de inmediato por las parteras. Sin embargo, Sifra y Fúa, parteras que atendían a las
hebreas al dar a luz, temieron a Dios y no obedecieron la instrucción del Faraón,
permitiendo la vida a aquellos pequeños bebés que estaban naciendo.
Aquellas mujeres expusieron su vida al desobedecer a su autoridad, porque
por la fe creían que Dios era mucho más poderoso que el mismo Faraón, con todo y
que éste era el hombre más poderoso sobre la tierra de su tiempo.
Por la fe hemos aprendido que debemos obedecer a Dios antes que a
cualquier hombre, aunque esto represente riesgos evidentes. Dice la Palabra de Dios
que las familias de Sifra y Fúa fueron prosperadas a causa de la acción de estas
mujeres, sin embargo no sabemos que haya pasado con ellas.
Vivir por fe es un desafío a la vida natural en todas las escalas. Por la fe Abel
agradó a Dios por su excelencia, por la fe Enoc caminó con Dios en tiempos perversos
y dio ejemplo a sus generaciones que vivieron como él, de forma tal que Matusalen,
Lamec y Noé caminaron igualmente con Dios, hallando gracia delante de Él cuando
juicio venía sobre la tierra.
Por la fe Abraham fue desafiado a creer en esperanza
contra esperanza siendo viejo y su mujer estéril, pero creyendo obtuvo su promesa y
aprendió a obedecer a Dios perfectamente; por la fe Isaac soltó la bendición y marcó
un futuro a sus hijos; por la fe Jacob fue prosperado y no se conformó con aquella
bendición sino que peleó por mas y mas hasta que fue llamado “Vencedor” o Israel en
hebreo. Por la fe José fue desafiado a pasar por adversidades terribles en su camino
hacia el cumplimiento del sueño de grandeza que Dios había puesto en él.
Sí, el justo vive por la fe, desafiando cada día las cosas naturales por aquellas
que parecieran imposibles. Pero tu y yo hemos sido llamados a una vida de fe, pues
el justo por la fe vivirá.
Uno de los grandes resultados de Sifra y Fúa fue este niño, quien fue puesto
en oculto hasta que fue imposible continuar esconderlo. Sí, se trata de Moisés.
Por Rubén Álvarez- Alcance Izcalli
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DESARROLLO.
1. Eligiendo al pueblo de Dios que a Egipto.
Creo que la mayoría de los cristianos conocemos bien la historia de Moisés, sin
embargo la resumiré para beneficio de aquellos que quizá no la conocen.
Moisés nació como hijo de una familia hebrea, en tiempos en que el pueblo de
Israel era tratado duramente por el Faraón de Egipto. Les obligaban a realizar tareas
duras en la construcción de varias ciudades de almacenamiento. Los israelitas no
tenían vacaciones ni buenos pagos, sino un trabajo duro cada día. Además, como
hemos dicho, existía una orden de matar a cada bebé varón al momento de nacer. El
Farón quería evitar que el pueblo de Dios creciera, que se multiplicara. Representaba
una sería amenaza para su reino. Así que por una parte los oprimía con pobreza y
trabajo duro, mientras que también tenía estrategias para evitar su crecimiento.
Como se podrán dar cuenta, esta historia habla mucho más de los tiempos que
estamos viviendo hoy día. Faraón es un tipo del diablo, quien tiene el gobierno de
este mundo.
La Palabra de Dios nos relata que cuando Jesús estaba siendo tentado por el
diablo en el desierto, lo llevó a un lugar alto para mostrarle todos los reinos del mundo
y le dijo: Lucas 4: 6 “Y le dijo el diablo: A ti te daré toda esta potestad, y
la gloria de ellos; porque a mí me ha sido entregada, y a quien quiero
la doy 7 Si tú postrado me adorares, todos serán tuyos”
Sí, la potestad y la gloria de los reinos de este mundo fueron entregadas al
diablo por el hombre cuando pecó. Toda la autoridad y señorío de este mundo había
sido entregado en las manos del hombre por Dios, sin embargo el hombre pecó y dejó
en las manos del diablo toda esa potestad y desde entonces ejerce un dominio sobre
el mundo. Tan solo da un vistazo alrededor y podrás darte cuenta de ello.
Así que, como he dicho, el Faraón en esta historia es un tipo del diablo que
tiene un dominio sobre el mundo entero. Pero de igual forma que el Faraón tenía una
preocupación por un peligro inminente contra su reino a causa del pueblo de Dios, hoy
día, el diablo ve un gran riesgo en la estabilidad de su reino a causa del pueblo de
Dios, de los hijos de Dios que han nacido y siguen naciendo. Así que, las mismas
estrategias de antaño son usadas en nuestro tiempo: Oprimirles y evitar su
crecimiento por todas las formas posibles.
El pueblo de Dios no sólo es oprimido a través de ser ridiculizados por sus
creencias, no sólo por considerarse una minoría; sino que son oprimidos de manera
creciente por la persecución y por la falta de oportunidades de trabajo, ya que deben
someterse a las leyes y criterios, no sólo inmorales y deshonestos de este mundo,
sino a leyes y criterios pervertidos. De esa forma se obliga a un político a ser corrupto,
a un juez a favorecer a ricos, a casar homosexuales y permitir que puedan tener hijos
por adopción, a médicos ginecólogos a practicar abortos, a policías a corromperse y
pasar la cuota correspondiente. Sí, el pueblo de Dios en nuestros días es oprimido y
perseguido. En las comunidades alejadas de las ciudades, a los cristianos se les
expulsa de los pueblos, les roban sus tierras y pertenencias, les queman sus casas,
muchos de ellos son asesinados públicamente, y esto ocurre en México; no solo con
IRIS el estado islámico, que persigue y mata a los cristianos en medio oriente, bajo la
terrible complacencia de la ONU y de los Estados Unidos.
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Pero también el diablo tiene una clara estrategia para evitar que el pueblo de
Dios siga su crecimiento, intentando evitar nacer de nuevo a muchos que han recibido
la Palabra del Evangelio. Al igual que lo hizo en aquellos tiempos, Faraón tiene gente
dentro del pueblo de Dios, que tiene orden de hacer morir a los recién nacidos; con
críticas hacia ministerios, páginas de internet que engañan a la gente con acusaciones
contra ungidos de Dios y enseñanzas totalmente equivocadas.
El escenario de aquel entonces es el mismo al que nosotros vivimos hoy en
día; y bueno, nosotros tenemos el privilegio de haber nacido de nuevo y no haber
muerto al poco tiempo después. Hubo alguna partera que nos tomó con cariño, que
nos lavó con el agua de la Palabra de Dios, que cortó el cordón umbilical que nos
mantenía unidos al pasado y nos alimentó con las grosuras del Espíritu para que
creciéramos y nos desarrolláramos.
Así que, como Moisés, somos de los vencedores que hemos nacido y hemos
permanecido con vida, aleluya.
Y bueno, la historia bíblica nos relata que la mamá de Moisés puso a su hijo en
una canasta calafateada con brea a fin de que flotara y colocó esta canasta en el río,
con la clara intención de que llegara ante los ojos de la hija del Faraón. Ella lo vio y lo
tomó como su propio hijo, de forma tal que Moisés, aquel niño hebreo, salvado de la
muerte por una partera buena y su madre, de repente se desarrollaba como hijo de la
hija del Faraón. Así que estudió en las mejores escuelas y universidades de Egipto,
con el fin de que algún día fuera el faraón de Egipto.
Sin duda, las cosas pintaban muy bien para Moisés en cuando a su desarrollo
educacional y económico; una buena vida se presentaba delante de él. Pero Moisés
llevaba sangre hebrea, tenía una genética diferente, era parte del pueblo de Dios,
aunque vestía, hablaba y actuaba como egipcio.
Así que sucedió un buen día, que Moisés presenció el maltrato de un soldado
egipcio sobre un esclavo hebreo, le pareció injusto, se enojó, su sangre hebrea se
manifestó y atacó al soldado egipcio matándole. Pensó que quizá nadie se habría
dado cuenta pero al día siguiente la mayoría de los hebreos ya lo sabían.
Moisés tenía que decidir que hacer. O permanecía siendo parte de la
estructura gubernamental de Egipto o se pasaba del lado de los hebreos, aceptando
con ello perder su prometedor futuro social y económico, y convertirse de la noche a la
mañana en un personaje perseguido del estado.
Y bueno, la Palabra de Dios nos dice que por la fe Moisés eligió ser maltratado
con el pueblo de Dios a gozar de los deleites temporales del pecado. Sí, vivir por fe,
es tomar decisiones correctas, no necesariamente convenientes.
Queda claro que la decisión conveniente era permanecer en la familia real de
Egipto gozando de los privilegios que esto le brindaba; pero la decisión correcta era
tomar su posición como parte del pueblo de Dios, aceptando con ellos ser maltratado
junto con todos los demás.
Una decisión crucial que alteró el rumbo de la historia para el pueblo de Dios.
Y yo quiero aquí hacer un alto para preguntarte: ¿Qué tanto tu has tomado decisiones
correctas que quizá impliquen un daño en tu desarrollo profesional, social o
económico? ¿Has preferido los privilegios de este mundo continuando aparentando
ser parte de ellos aunque llevas una genética divina en ti? El reino de Dios tiene una
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cultura propia, un lenguaje propio, un código de vida único. El reino de este mundo
acepta todas las culturas que quieras, excepto la cultura del Reino de Dios.
Pues practicar la meditación extrasensorial y te dirán que eres muy culto,
puedes ser un transexual y te dirán que eres muy valiente para cambiarte el sexo y
hasta te darán premios y te aplaudirán de pie durante varios minutos; puedes hacer
crecer tu carrera a través de amenazas, rudezas y robos hacia otros y dirán que eres
muy audaz para los negocios; puedes ser totalmente desleal y cambiarte de bando
siempre con quien tenga mas poder o más dinero y te dirán que eres un político
excepcional. Todo es aceptado y hasta admirado; pero si tu quieres moverte en la
cultura del Reino de Dios entonces se burlarán de ti, dirán que eres un retrógrada, que
eres una plaga de esta sociedad.
Pero quiero decirte que lo que no puedes hacer es llevar la genética divina en
tu ser, después de haber nacido por el Espíritu de Dios y permanecer en la cultura de
este mundo para no ser descubierto.
Hoy tu tienes que saber quien eres: Dice 1 Juan 5: 19 “Sabemos que
somos de Dios, y el mundo entero está bajo el maligno.
Yo sé que soy de Dios, y que vivo en este mundo que está bajo el maligno.
Pero ¡Yo soy de Dios!
Así que al igual que Moisés: teniendo por mayores riquezas el
vituperio de Cristo que los tesoros de los egipcios; porque tenía
puesta la mirada en el galardón
Yo pongo mi mirada en el galardón, mi mirada en el premio que Dios tiene para
mi. Es mucho mayor la riqueza del vituperio de Cristo que las riquezas de este
mundo. Esta es mi decisión: Yo soy de Dios y no de un mundo bajo el maligno.
Entonces Moisés tomó una decisión mayor: Por la fe dejó a Egipto, no
temiendo la ira del rey; porque se sostuvo como viendo al Invisible
Sí, por la fe decidió abandonar Egipto, no teniendo miedo de la ira del Faraón.
Y yo creo que por la fe tu puedes hoy decidir dejar por completo Egipto, es decir dejar
por completo a este mundo y sus costumbres, su cultura y sus formas; y vivir en este
mundo como forastero, hablando nuestro lenguaje, el lenguaje del Reino de Dios que
es la fe, viviendo conforme a la Palabra de Dios y dirigidos a diario por el Espíritu
Santo.
Quizá tu te preguntes: Pero, ¿y cómo vamos a vivir? Perdería mi trabajo,
¡dejaría de percibir los ingresos que hoy día tengo! Pues mira lo que dice la Palabra
de Dios respecto a Moisés: ¡Se sostuvo como viendo al Invisible!
Amigos, esto es la fe. Poner la mirada en lo que no se ve. Si Dios nos ha
prometido que nada nos faltará entonces créelo, pon tu mira en Él y de Él vendrá tu
provisión. Él te sostendrá, de Él vendrán otros trabajos, de Él vendrá provisión,
nuevos amigos. Y quiero decirte que cuando sencillamente sea imposible vivir en este
mundo sin comprometer tu vida cristiana, entonces Jesús vendrá por Su Iglesia y la
llevará con Él.
Por Rubén Álvarez- Alcance Izcalli
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2. La amistad con el mundo.
Dice 1 Juan 2: 15 “No améis al mundo, ni las cosas que están en
el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. 16
Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los
deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre,
sino del mundo. 17 Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace
la voluntad de Dios permanece para siempre.
Nos dice claramente la Palabra de Dios: No amen al mundo ni las cosas que
hay en él. Si tu amas a estas cosas te dificultará desprenderte de ellas. Todas las
cosas de este mundo son temporales, pero las verdaderas riquezas son eternas y
esas proceden de Dios.
No te equivoques, ninguna persona que vive por fe ama a este mundo.
Además quiero que sepas que Dios conoce perfectamente tus necesidades en este
mundo. El sabe que necesitamos comida, bebida, ropa, un techo donde cubrirnos; y
Él está listo para dárnoslo. El pueblo de Dios salió de Egipto para dirigirse a un sitio
inhóspito, el desierto. Pero durante todo el tiempo en que ellos permanecieron allí
nada les faltó. Comieron pan del cielo, bebieron agua de la roca, su ropa nunca se
envejeció, sus zapatos no se rompieron sino que crecían en los pies de los niños,
tuvieron una nube por techo durante el día, y una columna de fuego durante la noche.
Quiero decirte que nada te faltará en este mundo porque Quién lo prometió es
fiel y sabe cumplir lo que prometió. Así que no amar las cosas de este mundo no
quiere decir no disfrutar de una buena vida aquí en la tierra, pero jamás la
disfrutaremos a través de comprometer la cultura de nuestro Reino, ni renunciando a
lo que Dios nos ha llamado.
3. Llamados a Deshacer las obras del diablo.
Ahora bien, la vida de fe no se queda en simplemente no formar parte del
sistema de este mundo que oprime y limita al pueblo de Dios, sino que vas mas allá.
Dice la Palabra de Dios: 1 Juan 3: 8b “Para esto apareció el Hijo de
Dios, para deshacer las obras del diablo”
Un hijo de Dios hace su aparición en este mundo para deshacer las obras del
diablo. Esto es lo que Dios hizo a través de Moisés. Moisés dejó Egipto por la fe,
pero de allí lo tomó Dios para deshacer las obras del Faraón.
Faraón quería limitar el crecimiento, pero Dios hacía que más se multiplicaran.
Faraón quería oprimirles para que no pudieran pensar, hacer amargas sus vidas de
forma tal que no pudieran rebelarse a su sistema. Pero llegó Moisés y las obras del
Faraón fueron deshechas.
Quiero decirte que tu vida de fe no puede quedarse solamente en una decisión
de no participar de las cosas del mundo, sino que estás aquí como hijo de Dios para
deshacer las obras del diablo.
Estamos aquí para que cada hijo de Dios que ha sido oprimido sea liberado,
reciba bendición de Dios y sea prosperado aún en medio de grandes adversidades. Yo
estoy aquí para deshacer las obras del diablo no solo en el pueblo de Dios sino aún en
este mundo.
Por Rubén Álvarez- Alcance Izcalli
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Gente que el diablo ha trabajado para llevarlos a su misma condenación, yo
estoy aquí para salvarles por medio de la Palabra de Dios. En hospitales les
predicamos y en diez minutos es cortada toda la obra del diablo en años. Se quitan
las opresiones, se les da libertad, salvación, vida eterna.
Dilo conmigo: Yo estoy aquí para tomar mi posición como hijo de Dios y
deshacer las obras del diablo. No solo no me someto al sistema de este mundo, sino
que deshago sus obras aquí en la tierra.
El quiere maldecir, yo vengo a bendecir; el viene a oprimir, yo vengo a liberar
en el nombre de Jesús; él quiere condenar al mundo entero y llevarlos a su mismo
destino de muerte, pero yo estoy aquí para que sean salvados y reciban vida eterna.
¿Cómo me sostendré con todo en contra?
Invisible.
Con la mirada puesta en el
Ministración
Por Rubén Álvarez- Alcance Izcalli