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EL DÍA, domingo, 25 de octubre de 2015
VIAJEROS POR LAS
Islas
Canarias, una serie de Nicolás
González Lemus que arranca hoy
con John H. Towsend Ellerbeck. !4
del domingo
revista semanal de EL DÍA
Alcaldes y anecdotario diverso
del Realejo Alto desde 1926
!!!
T
Texto: Jerónimo David Álvarez García
ras las anteriores publicaciones(1), se nos ocurre la
aportación de una relación
comentada de alcaldes de
Realejo Alto, personajes que
influyeron en sus sociedades y aún permanecen en el recuerdo o subconsciente colectivo de los vecinos. También se presentan varias anécdotas acaecidas en el municipio que han perdurado por tradición oral y juzgamos
oportuna su recopilación(2).
El concepto de Realejo (3) nos retrotrae a la Conquista. La presencia de
naturales de Gáldar se asociará con la
advocación a Santiago en la parroquia,
siendo esta uno de los primeros lugares de culto cristiano(4). El pago a las
ayudas materiales y personales para
el asedio sería el reparto de tierras y
aguas; estos propietarios se caracterizarían por su absentismo. El sistema
!!!
Antigua vista del
caso de Realejo
Alto. )Foto
A.H.M.R.)
económico que define esa distribución
quedó definido en Las Haciendas, dignas representantes del paisaje urbano
y la geografía físico-económica de los
futuros Realejos. La concentración en
pocas manos de los medios de producción y sus frutos, como cereales,
vid o caña, serán una constante hasta
finales del siglo XVIII. Es entonces
cuando toma el relevo político y económico la incipiente burguesía agraria local(5), pues la independencia jurídica de ambos Realejos frente a La Orotava, en favor de La Laguna, databa
de 1651. La presión sobre las dehesas
y la usurpación de los montes o los conflictos por el agua (el célebre pleito del
agua del convento agustino) definen
este marco(6). La emigración, especialmente masculina, producirá desviaciones en los censos y contribuiría a la consolidación de la burguesía
citada, pues sus remesas sirvieron para
la adquisición de bienes muebles, inmuebles y medios de producción. El
anhelo identitario favorecería la erección de conventos, ermitas y capillas.
La noción de fiesta en torno a santos
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protectores como san Benito o san Isidro y la devoción a la Santa Cruz y Nuestra Señora de los Remedios han
acompañado desde muy temprano al
municipio definiendo su idiosincrasia. El desarrollo intelectual ligado a
instituciones de enseñanza y espacios
de la cultura también conformarían
su panorama social(7). Así, hasta su
trazado delimitado por “la orografía
(...) surcada de barrancos y pequeñas
longueras determinó su urbanismo. En
el Realejo Alto, desde la llanura donde
se erigió la iglesia y se extendía la plaza,
irradiarían las tres calles principales.
En el oeste y encaramada en una ladera
del barranco de Godínez, la calle del Agua.
Dicho cauce prestaría su ladera opuesta
a la calle del Medio (de ahí su nombre,
al situarse entre dos calles, al igual que
ocurría en Realejo Bajo). Esta tomaba
parte de la ladera oeste del barranco
del Tornero o Cagaceite (nombre debido
al exiguo caudal de agua que conducía). Por último, sobre la vertiente
opuesta, la calle del Sol. Las edificaciones en la cima de las barranqueras
tuvieron su razón en el aprovechamiento
del terreno para cultivo y en precaución a las crecidas de los barrancos”.(8)
Al adentrarnos en esta relación de
alcaldes(9) partimos de la renuncia de
Nicolás González Abreu(10), fechada
en 4 de junio de 1926, asumiendo el
cargo Agustín Rodríguez de la Sierra
García (12.06.1926-12.02.1930)(11). De
su regencia se reseñará la adquisición
de Historia de Canarias, de Mariano
Utrera Cabezas, y la presentación del
proyecto de Jesús María Perdigón(12)
para el busto de Viera y Clavijo. La obra
ascendió a 5.000 pesetas (costeada con
el superávit del presupuesto). No
obstante, se solicitó ayuda al Cabildo
para el pedestal y el arreglo de la plaza.
Con el fin de la década, el presupuesto
municipal ascendía a 72.692,54 pesetas, se precisó instalar un depósito de
gasolina y Francisco Montes de Oca
García, cronista oficial de Canarias y
académico de la Real de la Historia y
Bellas Artes de San Fernando, realizó
el escudo de Realejo Alto.
Pablo García y García (22.03.193001.05.1931)(13). De esta alcaldía se destacarán las obras de canalización y reforma del agua del convento. Administró un presupuesto superior a las
97.000 pesetas y se confirma su labor
en la creación de escuelas en el casco
y barrios populosos.
Manuel Espinosa y Chaves
(26.04.1931-10.12.1933)(14). Primer alcalde de la Segunda República. Se recalcará su empeño en el abono de facturas de medicamentos a vecinos pobres
y a niños. La aplicación de su política
laicista conllevó que el Consistorio no
participase en la Fiesta de Remedios(15),
autorizando únicamente las cantinas
y el cobro de sillas para sufragarla. El
homenaje a Viera y Clavijo en colaboración con el Museo Canario de Las
Palmas, en el bicentenario de su nacimiento sería todo un acontecimiento. La secularización del cementerio
de San Agustín y los trámites para la
apertura de la biblioteca,“donde la juventud pueda leer diariamente”, definieron
domingo, 25 de octubre de 2015, EL DÍA
EN PORTADA
!!!
De arriba a abajo y
de izquierda a
derecha: Pablo
García García,
Manuel Hernández
Pérez, Francisco
Morales Molina y
Miguel Cedrés
Borges. Fotos
cedidas,
respectivamente,
por: José Peraza,
Celia Hernández,
Inés Morales y Duvi
Cedrés.
su regencia. El elevado número de enfermos pobres de Realejo Bajo admitidos
en el Hospital Casa de Socorro le obligó
a notificar a su Ayuntamiento, reclamando una contribución.
Manuel Hernández Pérez (13.12.193319.02.1936)(16). Durante su administración se prohibieron las reuniones,
“por negativa al pago del agua que se
consume en el local donde está instalada la Agrupación Socialista, para evitar perjuicios al erario público”. Ordenó
retirar de la azotea de las Casas Consistoriales la antena de radio colocada
por esa sociedad mediante un “palo
antiestético” (ese grupo había dirigido
el movimiento huelguista local), y presidió el solemne funeral por las víctimas de la Revolución de Asturias en
la parroquia de Santiago, al que asistieron autoridades municipales y numerosa feligresía. Este periodo aporta
la noticia feliz de la adjudicación, por
680.000 pesetas, del primer tramo de
la carretera de La Guancha.
Manuel Espinosa y Chaves es restituido en la alcaldía por unos meses,
hasta la designación por el Gobierno
Civil de Francisco Morales Molina
(17.03.1936-21.07.1936)(17). Su presidencia se adhirió a la propuesta del
alcalde de Buenavista contra la colocación por el general Franco de una
ametralladora en el Puerto de la Cruz
durante la manifestación del Primero de Mayo, solicitando al Gobierno
Civil su inmediata destitución. Aunó
la enérgica protesta de 3 de mayo de
1936 contra Francisco Franco por el
consistorio realejero, que declaró su
profundo malestar por su presencia
en la Comandancia General de Canarias (fue mal recibido y amonestado
por varios ayuntamientos de las islas
al ocupar el cargo). Algunos autores
y fuentes orales aventuran que fue
declarado “persona non grata”, por el
Realejo Alto, aunque no existe documentación oficial que lo avale. La última
disposición de este alcalde fue oficiar
a una vecina ”para que levante un muro
entre el camino y el estanque que tiene
en el Toscal, para evitar el peligro que
ofrece a los niños que pasan por dicho
camino”.
Manuel Hernández Pérez (21.07.193625.05.1940). Consta en acta la “procesión general” realizada en acción de
gracias, con motivo del fin de la contienda civil, así como del funeral oficiado en la iglesia por José Antonio Primo de Rivera(18). En 1939 la plantilla del ayuntamiento ascendía a 21 trabajadores y su alcaldía costeó medicamentos y becas a vecinos, mientras
el practicante Ramiro Rosado Iglesias
exigió los atrasos adeudados.
Miguel Cedrés Borges (25.05.194018.01.1950)(19). El Gobierno Civil cesó al anterior alcalde y la Comisión Gestora, conllevando a un nuevo consistorio
presidido por Cedrés(20). De este
mandato surge la propuesta para erigir la Cruz de los Caídos cerca de la
iglesia(21). Continúan los estipendios para medicamentos a personas
necesitadas y la suscripción para los
damnificados por los temporales
ocurridos en Cataluña. El censo de 1941
aporta la cifra de 9.120 vecinos, fundamento para solicitar unos meses después al Estado el título de villa para
el municipio, además del reconocimiento de ser sede de la incorporación
de Canarias a la Corona de los Reyes
Católicos, la fundación de la parroquia
de Santiago, la cuna de Viera y Clavijo
y su desarrollo agrícola debido a la
extracción de agua subterránea. El
mayordomo de la Cofradía de Nuestra Señora del Carmen, Vicente Siverio Bueno, solicitó autorización y
subvención para enramar la calle de
San Agustín (“el cabo de la guardia municipal cobrará por los puestos públicos”)(22). La gestión de un préstamo
a la Caja de Ahorros, por 30.000 pesetas, a iniciativa del alcalde, para
adquirir y reformar una casa en la calle
Pérez Zamora(23) propiedad de Rosa
González Zárate(24), será la génesis
del Colegio Nazaret. El expediente de
depuración de los funcionarios Luis
Carreño Ghirlanda, secretario (25), y
del director de la banda de música
Sebastián Díaz González es denegado,
pues durante 1936 y 1937 acreditan no
pertenecer al Frente Popular ni a la
Masonería. El alcalde, autorizó un crédito a favor del párroco por 800
pesetas como importe del nuevo crucificado entronizado en el cementerio municipal de San Agustín. Este
alcalde otorgó permiso a la guardia
municipal para detener en el Realejo
Bajo, incluyendo el uso de la violencia, dando cuenta a la autoridad
competente (norma aprobada por
los dos consistorios). El oficial de biblioteca notificó la lamentable depuración
de libros, perpetrada con “falta de
conocimiento, negligencia o mala fe”,
que, unida al descontrol en la devolución de volúmenes, contribuyó a la
pérdida de fondos y de su nivel. Por
ello solicitó la suscripción a la colección Obras Eternas, de la Editorial Aguilar de Madrid, pues “su suscripción es
de autores españoles y extranjeros que
no constan en la biblioteca, estando
impresos en pocos volúmenes (…) y como
dice su nombre es eterna, no sólo por
su valor literario sino por ser autores
que nunca mueren”(26). El inspector
municipal de Farmacia dictaminó
que“el agua del Convento no es potable, ni higiénica y por tanto peligrosa
para la salud del vecindario”. Manuela
Ascanio de Iglesias propuso la construcción de una charca en el barranco
de Godínez, mientras se inicia hacia
1947 el desmonte en la plaza Viera y
Clavijo, que trazará la carretera de La
Guancha(27). Es aprobado el expediente
y planos para la construcción del cine
Viera, en la calle General Franco(28),
y se concede al presidente de la
Fiesta de Remedios la mitad de la recaudación de los ventorrillos instalados
en la plaza. El alcalde concedió becas
a alumnas del Colegio Nazaret. El 7 de
enero de 1946 comenzó su despacho
el farmacéutico Juan Violán Ferrer en
p3
EL DÍA, domingo, 25 de octubre de 2015
EN PORTADA
la calle General Franco. Es concedida
una “subvención del Ayuntamiento de
500 pesetas (…) para las obras de la Basílica que ha de erigirse en Candelaria
a la Santísima Virgen del mismo nombre.” Finalmente, la Biblioteca Municipal adquirió la obra en tres tomos
Historia de Canarias, de Viera y Clavijo, por 600 pesetas.
Alejandro González Fernández,
accidental (20.03.1950-25.8.1950)(29).
Bajo su presidencia se produjo el óbito
del secretario municipal Carreño Ghirlanda. Promovió la creación de
escuelas unitarias y mixtas en el casco
y los barrios y mejoró la gestión del
servicio de telégrafos. Reclamó la
renta y rescisión del contrato por
alquiler del terreno destinado a
campo de deportes del Frente de
Juventudes.
Nicolás González del Carmen
(25.08.1950-20.05.1953)(30). Gestionó
las reparaciones en el cementerio de
San Agustín, las Casas Consistoriales
y el acondicionamiento de la plaza de
Palo Blanco. Aprobó el reglamento de
la Casa de Socorro, autorizó el derribo
de las capillas de la plaza y proyectó
la construcción de unas salas en el ala
norte del templo para su servicio. Al
clausurarse el cementerio viejo creó
una parcela para enterramientos civiles en el cementerio de San Agustín,
situada en la esquina sudoeste con
entrada independiente. Sufragó los gastos del deslinde con La Orotava y representó un rol preponderante, que no
exclusivo, en la unificación de los dos
Realejos(31).
Cristóbal Borges Hernández, accidental (08.07.1953-08.03.1954)(32).
Contribuyó con el Hospital de Niños
Fundación Dr. Guigou, autorizó la construcción de la ermita de La Montaña,
renovó el alquiler escolar de San
Agustín y supervisó el informe del agua
pública del convento.
Domingo Luis Abreu (17.03.195408.02.1955)(33). Último alcalde del Rea-
NOTAS
!!!
Domingo Luis
Estrada. Foto
Archivo Histórico
Municipal de Los
Realejos.
lejo Alto, ejecutó propuestas para el
alumbrado público, erigió un nuevo
muro de contención en el cementerio, derribado por las lluvias torren-
ciales, y contribuyó económicamente con las fiestas de Santiago y Nuestra Señora del Carmen. Saldó las facturas por la compra de juguetes a niños
pobres en la Epifanía y estudió el proyecto de ampliación de la casa consistorial.
Con la unificación de ambos Realejos, Domingo Luis Estrada (1955-1967)
ostentaría la alcaldía de Los Realejos(34).
Le sucedieron Evelio Jiménez Fregel
(1967-1974), Elpidio Hernández Toste
(1974-1979), Santiago Luis García
(1979-1984), primer alcalde de la
Democracia, Jesús Manuel Hernández
García (1985-1987), José Vicente González Hernández (1987-2003), Oswaldo
Amaro Luis (2003-2011) y Manuel
Domínguez González (2011 hasta el día
presente).
Llegados a este punto sólo resta prevenir al lector: los juicios peyorativos
sobre los alcaldes y demás personajes
aquí traídos nunca han estado en nuestro empeño investigador y divulgativo.
se erige en la entrada izquierda). Si el lector deseara profundizar en la his-
colectores de la parroquia de Santiago. Recordaremos los continuos plei-
1. Remitimos a Álvarez García, Jerónimo David en “Aproximación a la
toria de los camposantos del municipio remitimos a Álvarez García, Jeró-
tos con la parroquia por la administración, titularidad y cobro de las tasas
vida cotidiana de Realejo Alto hacia 1889”, La Prensa, EL DÍA, 18.01.2015
nimo David, “Apuntes a la Historia de los tres cementerios de Realejo Alto”,
de sepultura del cementerio de la plaza. A esto se añade la polémica sus-
y los números precedentes de esta serie.
La Prensa-EL DÍA, 17.12.2011.
citada en 1869 por la tenencia del dinero destinado a reparar el Calvario
14. Vecino de San Agustín, falleció en el Puerto de la Cruz en 1976.
de San Benito, que custodiaba el sacerdote Domingo Mora y León. Tras
o sus capítulos antropológicos, aconsejamos la consulta de la obra de Álvaro
15. Según consta en las pertinentes actas municipales, Ntra. Sra. de
múltiples gestiones, el sacerdote devolvió las cantidades retenidas, lo cual
Hernández Díaz, Carmen Nieves Luis García, José María Mesa Martín, José
los Remedios es patrona de Realejo Alto, su octava constituía la princi-
sirvió para adquirir el actual reloj de la torre de la iglesia, pues el Calva-
Hernández y Jonás Hernández o Isidro Pérez Brito entre otros.
pal festividad municipal hasta la unificación de las Fiestas de Mayo. Den-
rio había sido reparado, previamente con remesas de emigrantes reale-
3. Sitio donde esta acampado un ejército. RAE.
tro de los conflictos religiosos, se citará a Carlos Delgado y Delgado, párroco
jeros. Según consta en la documentación catalogada en el A.H.M.R y publi-
4. Advertimos sobre el equívoco que considera a la parroquia la pri-
de Santiago (1928-1948) que, amenazado de muerte, se disfrazó y huyó
cada en “Boletín Informativo de Los Realejos, p.21. Junio 1993.”
mera de la isla, como ha transmitido la tradición oral y la historiografía
de la casa parroquial “saltando los tejados”. Su enérgico carácter agravó
25. Luis Carreño Ghirlanda fue secretario en propiedad del Ilustre Ayun-
decimonónica romántica. Un análisis de la implantación cristiana en Tene-
las desavenencias con los alcaldes por la tenencia de los sillones muni-
tamiento de Realejo Alto desde 19.03.1926, bajo la alcaldía de Nicolás Gon-
rife debe incluir, por descontado, a Santiago de Realejo Alto, la Concep-
cipales en la iglesia, la solicitud de un concejal prohibiendo los repiques
zález Abreu, hasta su trágico fallecimiento, acaecido en 05.03.1950. En
ción lagunera, el desembarco en Añazo y los primeros cultos y fábricas
de campanas durante los plenos, los gritos proferidos durante las proce-
los folios 27v y 28r del Libro 10º de Actas de Ilustre Ayuntamiento de Rea-
que allí pudieron ser y la colocación de la primigenia efigie de Ntra. Sra.
siones o la multa que le impuso el Gobierno Civil. Se ampliará la infor-
lejo Alto consta el pésame del Consistorio a su familia.
de Candelaria en las playas de Chimisay, por frailes procedentes de Gran
mación referente a la Segunda República en el municipio en Álvarez Gar-
Canaria.
cía, Jerónimo David, “Reseña histórica de las Alcaldías republicanas del
2. Diversos autores han profundizado en el anecdotario del Realejo Alto
5. Arbelo García, Adolfo, “La burguesía agraria del Valle de La Orotava
(1750-1823)”.
Realejo Alto (1931-1936)”, en La Prensa-EL DÍA, 13.10.2012.
26. En el acta municipal correspondiente se aprecian subrayadas estas
dos últimas palabras.
27. Esta obra conllevó el derribo de las capillas situadas frente a la igle-
16. Conocido popularmente como Manuel Dios, casó con Celia Rodrí-
sia, la posterior ampliación de la fachada del templo y el desmantelamiento
6. Arbelo García, Adolfo “La Laguna, 500 años de Historia”, pp. 207-
guez Guanche, vecinos de la Calle del Medio 11, según consta en el Padrón
del cementerio de la plaza, configurando la actual fisonomía de la plaza
238. Los continuos y numerosos pleitos entre Realejo Alto y propietarios
General de Vecindad del Realejo Alto en 1915, A.H.M.R. Falleció en 1958
Viera y Clavijo. Un macabro suceso acaeció cuando La Corporación alquiló
del agua del Adelantado han propiciado amplias fuentes y bibliografía.
a los 78 años.
un camión para el traslado de restos humanos desde la plaza al osario de
Anecdóticamente, se citará la misiva enviada al alcalde de Realejo Alto,
17. Francisco Morales Molina fue hijo de José Morales Pérez e Inés Molina
El Mocán. Los jóvenes contratados cargaron en él los restos, el vehículo
por el clérigo Ignacio Llarena y Franchy, rematador del Agua del Convento
Reyes, vecino de la calle El Sol, casó con Maruca Vinuesa. Falleció en 1986
subió la calle del Medio mientras los mozos encaramados en el volquete
en el siglo XIX, en la cual acusaba al regidor de no impedir los robos de
a los 89 años.
gritaban ofreciendo caballas al público, mostrando los huesos a las des-
agua perpetrados por sus vecinos, ya que él mismo participaba de esa usur-
18. La actual avenida de Los Remedios ostentó hasta los años noventa
pación (cfr. Archivo Histórico Municipal de Los Realejos, en adelante A.H.M.R).
el título de Primo de Rivera, en recuerdo a la visita efectuada a Realejo
7. Hernández González, Manuel, “Contexto geográfico, histórico y devo-
Alto, en 1928, por su padre, el general y primer ministro Miguel Primo
cional,” en AA.VV. Vitis Florigera
de Rivera.
8. Álvarez García, Jerónimo David en “Extracto del Padrón General de
19. Agradecemos a Águeda Domínguez Luis la documentación nece-
Vecindad del Realejo Alto en 1915”. Calle el Sol. Programa de Fiestas de
saria para profundizar en su biografía, seleccionada a raíz del trabajo (iné-
la Calle del Sol, Los Realejos, 2014.
dito) realizado por esta autora sobre la Familia Cedrés Borges.
pavoridas vecinas que esperaban con platos y bañaderas, en las puertas
de sus casas. Fueron detenidos y expulsados de su trabajo.
28. La primitiva calle del Medio también ha ostentado a lo largo de su
historia los nombres de Alfonso XIII, La República, General Franco, Blas
Pérez y desde los años noventa, del Medio Arriba.
29. Vecino de La Cruz Santa.
30. Nicolás González del Carmen casó con Matilde García-Estrada y
falleció en Puerto de la Cruz, en 2011a los 99 años.
9. En nuestro interés por la divulgación de la relación de alcaldes habi-
20. Miguel Cedrés Borges nació en 1910 en la calle del Medio, hijo de
dos en los últimos noventa años, sólo se ha destacado acuerdos con cierta
Domingo Cedrés González y Benigna Borges Pérez, casó con Efidencia
31. Durante este mandato comienza la regencia de Ramón García Pérez
transcendencia política y social. Como el lector podrá adivinar, los prin-
García León. Tras su alcaldía emigró a Venezuela dedicándose al comer-
(1952-1968) en la parroquia de Santiago. Personaje también enérgico del
cipales temas vertidos en las actas municipales concernían a la administración
cio, regresó a Los Realejos tras su jubilación y falleció en Santa Úrsula en
cual avanzamos tres anécdotas. Primeramente, su negativa a celebrar
cotidiana del pueblo. Sería altamente ilustrativo poder acceder en breve
2003, a los 93 años.
la procesión de Ntra. Sra. de los Remedios al tiempo que se celebraba
21. Situada en las escaleras de acceso a la plaza Viera y Clavijo hasta
un baile en el Círculo Viera y Clavijo; esto conllevó que la airada feligresía
los años noventa, en su lápida se inscribieron los realejeros del bando nacio-
le increpara en el exterior de la Casa Parroquial, procesionando la devota
nal fallecidos durante la Guerra Civil. Este monumento fue trasladado al
imagen sin el permiso del sacerdote. Los fuegos artificiales proyectados
11. Agustín Rodríguez de la Sierra García casó con Eduvigis Suárez Aro-
cementerio de San Agustín, donde se erige actualmente y cuyo reutili-
en la Procesión de la Cruz también serían motivo para el abandono de
cha, ocupó la alcaldía de Realejo Alto en varios mandatos durante el pri-
zado mármol reza: “A todos los Caídos durante La Guerra Civil Española.
la misma por parte del clérigo, al sufrir una quemadura en la cabeza. Un
mer cuarto de siglo, e intentó renunciar a ellos en otras tantas ocasiones.
1936-1939”.
Lunes de Remedios prohibiría la procesión de Ntra. Sra. de los Reme-
plazo a la publicación de la relación similar de Realejo Bajo.
10. Nicolás González Abreu fue padre del alcalde Nicolás González del
Carmen.
Fue un claro exponente de su familia y por ende de la gran burguesía agra-
22. Los acuerdos referidos de las actas se han extraído de los Libros
dios hasta Las Puertas del Lomo. Nuevamente, los feligreses, desobe-
ria local, cuyas actividades ocuparon la vida política, económica y social
3º,4º, 5º, 6º,7º, 8º, 9º, 10º, 11º y 12º de Actas de Pleno del Ilustre Ayun-
deciéndole, portaron el trono hasta ese lugar y abandonaron al párroco,
del municipio. Su nieto, el profesor Pedro Rodríguez de la Sierra Febles,
tamiento de Realejo Alto, Libro 13º de Actas de Pleno de Ayuntamiento
que, acompañado por la banda de música, aguardó en la calle de El Sol
casaría con Libertad Galán Pérez.
de Los Realejos y Libro 1º de Actas de la Comisión Municipal Permanente
su regreso.
12. Los Perdigón fueron una célebre familia de escultores y restaura-
(1950-1955) de Ayuntamiento de Realejo Alto. A.H.M.R. Las biografías han
dores naturales de La Orotava. Además de esta obra, varias imágenes reli-
sido recabadas de los volúmenes pertinentes, custodiados en el Juzgado
giosas de las parroquias realejeras conocieron su gubia.
Municipal de Los Realejos y con la colaboración inestimable de los des-
13. Pablo García y García (1886-1940) nació en Realejo Alto y casó con
Erminia González. Además de alcalde en diversas ocasiones, fue juez municipal y promotor de la construcción del Cementerio de San Agustín. La
cendientes de los protagonistas.
23. Actual calle El Sol, mantuvo esta denominación hasta principios
de los años noventa.
32. Cristóbal Borges, conocido como Cristóbal el del Bosque, casó con
Candelaria Rodríguez Díaz y falleció en 1986 a los 75 años.
33. Domingo Luis Abreu era natural de Palo Blanco y vecino de la calle
de El Sol, casó con Leonila García Hernández y fue padre de Santiago Luis
García, primer alcalde de la Democracia en Los Realejos. Falleció en 1995
a los 86 años.
historia querría que el primer inhumado en este recinto fuera su hijo, el
24. Hija de Eliseo González Espínola, terrateniente y alcalde que fue
34. Para profundizar sobre la unificación de Los Realejos véase, AA.VV,
niño Agustín García González, fallecido accidentalmente, de ahí el nom-
de Realejo Alto y María Candelaria Bonifacia de Zárate y Morales. Este
“Los Realejos, cinco décadas”, y Méndez Hernández, Juan, en “Los Rea-
bre impuesto a esta necrópolis (su sepultura restaurada y pintada de azul
mandatario realejero protagonizó diversas polémicas con los párrocos y
lejos; dos pueblos y un solo corazón”.
p4
domingo, 25 de octubre de 2015, EL DÍA
HISTORIA
VIAJEROS POR LAS ISLAS CANARIAS (1)
John Henry Townsend Ellerbeck,
UNA VISITA POR INTERÉS COMERCIAL
!!!
Texto: Nicolás González Lemus
E
n los años en que el Puerto
de la Cruz vivía la primera
edad de oro del turismo, tras
la apertura del Orotava
Grand Hotel o Sanatorium
(futuro hotel Martiánez), en 1886, por
la Compañía de Hoteles y Sanatorium
del Valle de La Orotava, y la inauguración del hotel Taoro, entre 1890 y 1893,
por la Compañía Taoro, comenzaron a
llegar a Tenerife muchos viajeros –unos
por razones de salud y otros por ocio–,
todos atraídos por la benignidad de su
clima, los múltiples atractivos y los recursos naturales. Algunos escribieron sus
experiencias y observaciones. Los
médicos pretendían asesorar con sus
escritos a los posibles visitantes a las islas;
entonces se trataba de un turismo terapéutico. Otros viajaron por turismo, entre
los que figuraban aristócratas, nobles,
reyes, periodistas y fotógrafos, como el
scouse John Henry Townsend Ellerbeck.
Desde finales del siglo XIX, el puerto
de Liverpool ya tenía líneas marítimas
que frecuentaban los puertos isleños –la
British and African S.N. Co., la Elder,
Dempster & Co., Clan Line Steamers,
Booth S.S. Co. y The Gulf Line–, cuyas
consignatarias en las islas eran Blandy
Bros. & Co. en Madeira, Ghirlanda Hermanos y Hamilton en Santa Cruz de Tenerife, y la Elder, Dempster & Co., Grand
Canary Coaling Co. y Miller & Co. en Las
Palmas de Gran Canaria. Ello era producto de la gran demanda frutera y turística que existía en Liverpool. Así pues,
todo negocio relacionado con Canarias
era rentable, lo que animó a John Eller-
!!!
Foto hecha por
John Ellerbeck de
una hamaca en la
puerta del hotel
Marquesa, que
estableció la
Compañía de
Hoteles y
Sanatorium del Valle
de La Orotava para
trasladar
gratuitamente a los
huéspedes de un
hotel a otro.
beck a visitar las islas. ¿Quién era John
Henry Townsend Ellerbeck?
Fue bautizado el día 26 de octubre
de 1840 en la English Presbyterian Chapel, en Toxteth Park, en Liverpool, el
mismo barrio donde nació en 1940 el
exbeatle Richard Starkey (Ringo Starr).
Fue el tercer hijo de Josehp Temple Ellerbeck, nacido en Canterbury pero que
se trasladó desde muy joven a Liverpool.
Aquí estableció una libreria en el
número 54 de Bold Street, una calle muy
céntrica. Los otros hijos eran Joseph,
nacido en 1837, y Alice, bautizada en la
misma capilla el 13 de septiembre
1843. Joseph y Alice Ellerbeck siguieron la misma profesión que su padre,
no así John, que aunque pasó todo su
adolescencia y juventud en la tienda con
su padre y sus hermanos, pronto se aficionó a la fotografía. A la edad de los
treinta años ya había adquirido cierto
protagonismo en el mundo fotográfico
europeo, hasta el punto de ser elegido
presidente de la Liverpool Amateur Photographic Society.1 No obstante, una vez
que su padre se jubiló continuaron con
el sello comercial, ahora bajo el nombre de Ellerbeck Bros. En la librería se
vendían, además de libros, artículos de
papelería, artículos de piel importados,
álbunes para fotos, postales, fotos de
Madeira, Canarias y Noruega, centros
turísticos muy populares entre los británicos, y su especialidad: sellos y tarjetas de bodas.
John Ellerbeck tuvo cinco hijos –tres
varones y dos niñas–, y cuando ya eran
mayores y él contaba con 51 años de edad,
decidió viajar desde Liverpool a Madeira
y Canarias en 1891. Como él mismo
afirma, para ofrecer al publico un
pequeño libro de las Islas Canarias más
actualizado y con más detalles de los
lugares apenas mencionados en las anteriores guías. Corrigió los mapas y añadió nuevos caminos, senderos y vías.
Durante esta estancia elaboró la guía,
de apenas 31 páginas, Madeira and the
Canary Islands2, publicada el mismo año
en el taller familiar de Bold Street. La
guía es muy escueta y los lugares apenas son mencionados. Carece en muchas ocasiones de detalles de utilidad
turística y, de hecho, parece más un libro
de viajes que una guía. Consciente de
esta deficiencia, Ellerbeck redacta en
1892 una segunda edición con el título
de A guide to the Canary Islands calling
at Madeira3. Ahora de 47 páginas más
13 con la publicidad de hoteles. Con un
lenguaje muy fluido y brevedad expresiva, logra en esta ocasión hacer un libro
de bolsillo muy útil para sus compatriotas.
Es una guía donde el comentario social
e histórico es muy limitado, pero
ofrece una completa información de los
hoteles y precios de alojamiento, comidas, transportes, equivalencias monetarias..., es decir, todo lo necesario para
ayudar a sus compatriotas a visitar las
islas. Además, recomienda tours de visitas a los lugares de mayor interés para
los viajeros “con prisa” y los viajeros “con
más tiempo”. La guía tuvo un gran éxito
por estar publicada en Liverpool,
donde, junto a Londres, existía el
mayor número de líneas navieras que
operaban con el Archipiélago.
John Ellerbeck estuvo dos meses en
Tenerife. En la isla se hospedó en los
hoteles Aguere, de La Laguna, dirigido
entonces por la señorita Somers, Hespérides de La Orotava, y creo que Buenavista, del Puerto de la Cruz. Desde
Tenerife se trasladó a La Palma y a Gran
Canaria, donde parece que se hospedó
en el hotel Santa Catalina. Esta larga estancia le permitió ilustrar su guía con mapas
de las islas, planos de los pueblos, vocabulario con las principales palabras portuguesas y españolas, rutas para turistas e indicaciones para invalids, y sacó
un buen número de fotografías para la
venta en su tienda, y muy usadas para
ilustrar los libros sobre turismo en el
Puerto de la Cruz. Aquí reproducimos
una por su interés. Se trata de un
hammock, uno de los pintorescos servicios de transportes que estableció la
Compañía de Hoteles y Sanatorium del
Valle de La Orotava para trasladar gratuitamente a los huéspedes, fundamentalmente a los invalids, de los hoteles
“anexos” –Buenavista, Marquesa y
Monopol– al Grand Hotel, y viceversa.
En este caso era gratuito, pero cuando
no eran utilizados con estos fines, sino
para hacer un tour turístico por los alrededores, había que pagar. El otro artilugio de transporte era el sledge-hack
o bullock cart, unos carros sin ruedas
tirados por dos bueyes (corsa).
El Puerto de la Cruz era por entonces el centro turístico de Canarias. En
A guide to the Canary Islands calling…
Ellerbeck incluye un mapa elaborado
por él mismo donde señala los hoteles
en el resort muy superior en número
a los otros lugares, incluida Las Palmas
de Gran Canaria, el único centro turístico rival del Puerto de la Cruz.
Ellerbeck no visitó todas las islas. Solamente estuvo en Tenerife, Gran Canaria y La Palma. La elección de éstas no
fue por capricho ni tomada al azar. Las
razones eran evidentes: deficiencia de
transportes interinsulares regulares y
escacez de alojamiento cómodos regentados por ingleses4. Consecuentemente, eran poco visitadas y pensó que
no merecía la pena tratarlas, aunque,
cuando visitó La Palma, lamentó que
no hubiera alojamiento fuera de la capital5. También advierte que los grandes
vapores no hacen escala en Santa
Cruz de La Palma, excepto los barcos
de la Forwood Line. No obstante, a pesar
de no haber visitado el resto las islas,
en su guía sí las trata todas. La Gomera;
El Hierro, que “no merece visitarla” por
la ausencia de transporte y alojamiento; Fuerteventura, que “dos veces
a la semana llega un vapor y Puerto de
Cabras, la capital, con una pobre pensión”; y Lanzarote, a donde “los vapores interinsulares llegan a Arrecife desde
Las Palmas cuatro veces al mes y nadie
debería desembarcar aquí para una estancia si no viene equipado con una tienda
de camapaña y comida”6.
NOTAS
1 VEGA DE LA ROSA, Carmelo (2000):
Catalogar islas. Canarias según Ellerberk.
Centro fotográfico de Tenerife. p. 9.
2 ELLERBECK, J.H.T (1891): Madeira
and the Canary Islands. Being notes written
to illustrate certain photographs and lantern slides, etc. Ellerbeck Bros. Liverpool.
3 ELLERBECK, J.H.T. (1892): A guide to
the Canary Islands calling at Madeira. Ellerbeck Bros. Liverpool.
4 ELLERBECK, J.H.T. (1892). Liverpool.
p. 20.
5 Ibídem., p. 30.
6 Ibídem., 46.
p5
EL DÍA, domingo, 25 de octubre de 2015
INVESTIGACIÓN
EN PORTADA
TURISMO
Martín Berasategui, un chef con 7 estrellas
(Óleo sobre lienzo de 100 cmx100 cm)
!!! Considerado uno de los mejores cocineros del
mundo, Martín Berasategui nació el 27 de abril de
1960 en Donosti (San Sebastián). Inmerso en el mundo de la cocina desde los trece años, se inició en el
negocio familiar, del que se convirtió en el máximo responsable con solo 21 años, y cinco después
recibió su primera estrella Michelín. En 1993, inauguró el restaurante Martín Berasategui, y desde entonces logró una estrella al año de su apertura, otra
en 1996 y una más en noviembre de 2001.
En su extensa trayectoria, ha recibido prestigios premios,
como: mejor repostero español, mejor plato creativo y mejor
plato del año en 1995; al año siguiente fue condecorado
como el mejor cocinero español. En 1997, se posicionó como
el cocinero de mayor proyección mundial y el mejor chef
nacional en las más prestigiosas guías del extranjero. En
2001, fue homenajeado en el Salón Internacional del Club
de Gourmets. En 2005, recibe el Tambor de Oro en su pro-
pia ciudad. En 2009, la “Guía Michelín” otorga la segunda
estrella al restaurante Lasarte, del hotel Condes de Barcelona, y la primera al restaurante MB, del complejo hotelero Abama, en el sur de Tenerife; y al año siguiente, el
restaurante Santo by Martín Berasategui, de Sevilla, es reconocido con su primera estrella. Todos los establecimientos están asesorados por el chef, quien en 2011 se convirtió
en el único con siete estrellas en España. Toda una historia de éxito profesional.
p6
domingo, 25 de octubre de 2015, EL DÍA
Valores históricos, cultura y calidad social de vida son referentes indispensables para el desarrollo turístico de los pueblos. Sin ellos no hay paraíso
El fuerte de Almeyda y su centro
de historia y cultura militar
de Canarias
LAS SECUENCIAS Y LOS MODELOS DE GESTIÓN
Topográfico, donde fuimos mano
derecha de los comandantes Roji y
Ramírez, durante la llamada Guerra
de África, lo que nos fue reconocido
con la Medalla de la Campaña IfniSahara, con cinta blanca.
Un paso por el viejo ejército español que nos serviría de mucho, y que
quizás sea lo que le está faltando a la
juventud española. Hombres y mujeres, por supuesto.
!!!
Texto: Antonio-Pedro Tejera Reyes
(del Grupo de Expertos de la Organización Mundial del Turismo. ONU.)
S
Hechos y realidades históricas
on muchos los recuerdos que
se agolpan en nuestra mente
cuando a ella acuden las
vivencias que los años nos
han proporcionado sobre la
vida militar en Tenerife. De un lado
a otro de estas rememoraciones
tenemos la presencia de las instalaciones militares que nos sitúan donde
hoy existe la llamada popularmente
avenida de Anaga, con el viejo Cuartel de Ingenieros donde prestaba
servicios el tío Antonio, llegándole a
sus mismas paredes las mansas olas
de la bahía del puerto de Santa Cruz.
Tenemos también algún recuerdo
de las instalaciones del cuartel de Intendencia situado en la carretera La CuestaTaco, que un día no muy lejano nos
traería al escenario nuestro amigo Felipe
González Abad, director general de
Savia-Amadeus en España, durante
una cena en el restaurante desgraciadamente desaparecido Casa de
Miranda, en Puerto de la Cruz, con
motivo de la invitación a participar
en nuestros programas internacionales
de enseñanzas turísticas. Felipe González había hecho su servicio militar,
obligatorio por entonces en España,
en esas instalaciones de La Cuesta, en
nuestra isla.
De estas vivencias actuales, nos trasladamos a los tiempos de la llamada
Guerra Civil española, donde nuestro padre sirvió en el Cuartel de Artillería, hoy fuerte de Almeyda, motivo
de este reportaje, donde nuestros inspirados recuerdos llegan hasta unos
patios empedrados donde había unos
pequeños locales que llamaban “el botiquín”. Por razones que no viene al caso
comentar, allí ejerció él la labor
médica de practicante hasta el fin de
!!!
Recepción en el
fuerte de
Almeyda del
Cuerpo Consular
acreditado en
Santa Cruz de
Tenerife con
motivo de la ofrenda
de los símbolos
patrios. Presiden el
acto la decana, Nóra
H. Harmann-Boer, y
el general José
Alberto Ruiz de Oña.
esa lamentable contienda, y nuestros
recuerdos se avivan rememorando que
paseando por las calles de Santa Cruz
algunos amigos conocían a nuestro
padre por el nombre del “practicante”,
en vez del suyo.
Son recuerdos militares que nos llevan hasta la vieja Hoya Fría, donde
durante cuatro largos meses hicimos
el periodo de instrucción, cargado de
sufridas anécdotas que hoy recordamos con cariño, aunque algunas
fueron realmente trágicas, hasta
nuestra incorporación al viejo y maltratado cuartel de San Carlos, dentro
de Santa Cruz, donde estaba concentrada la infantería, el cual se
debió haber conservado tal y como
estaba.
Más tarde, incorporados a la Capitanía General de Canarias, llegamos
a hacer hasta una guardia voluntaria,
un día de Nochebuena, en las mismas
puertas de esa Capitanía, o en el puesto
“del mono”. Después de cubrir calles
–la del Castillo, para mas señas– en
las procesiones de Semana Santa, nuestra profesión nos llevaría al Servicio
Del preambulo a la actualidad
Quizás sea la intensa actividad
que tenemos reflejada casi todos
los días del año, gracias a la cumplida
información que no ofrece el general José Alberto Ruiz de Oña, lo que
nos hace recordar los dos años que estuvimos encargados de la cultura en el
Hogar Canario-Venezolano, en Caracas. La actividad que desplegamos
aquellos años en cuanto a la promoción de la cultura nos aparece reflejada en esa loable constancia fruto del
conocimiento la honestidad y la
honradez en la gestión, que está marcando todo un hito, en el citado fuerte
de Almeyda, sede del Centro de Historia y Cultura Militar de Canarias, con
toda una exce-lente diversificación,
museo, archivo y biblioteca, de lo cual
es director general el referido ilustre
general José Alberto Ruiz de Oña
Domínguez.
Una simple reflexión nos lleva a establecer la imagen de una sociedad como
la tinerfeña, con unos centros sociales que entendieran y protagonizaran
su vivencia, con la misma diligencia
de gestión y proyección de la forma
que lo está haciendo esta modélica
institución.
La preservación del patrimonio
histórico como base del desarrollo sostenible, “un desarrollo que satisfaga a las generaciones actuales, sin
poner en peligro la satisfacción de las
necesidades de las generaciones futuras”.
Hace solo unas fechas, me escribía
mi ilustre amigo Miguel Ángel García
Brera, presidente en España de la Federación Internacional de la Prensa Turística (FIJET) y me decía: “Para hablar
de turismo siempre encuentras buenas referencias”. Pero ¿Se puede
hoy tratar algún tema sin situarnos
en la proyección que el mismo tiene
p7
EL DÍA, domingo, 25 de octubre de 2015
para esos más de mil millones de turistas que recorren el mundo traspasando
las fronteras internacionales? ¿Nos
hemos parado a cuantificar cuántos
son los miles de millones de viajeros,
llamémosles nacionales o locales, que
se mueven por el mundo? Sabemos
los millones que pasan por Tenerife.
La oferta cultural de un país forma
parte decisiva del atractivo que podemos ofrecer a nuestros visitantes,
aunque estemos hablando de los de
la esquina de enfrente. Si añadimos
a eso el incentivo de la formación cultural y social de nuestros habitantes,
estaremos ante el escenario apropiado
para asentar, sin ningún género de dudas. La cultura de paz que el mundo
necesita.
Los hechos y las realidades
Casi con asombro, sin tregua y sin
pausa, nuestro amigo el general José Alberto Ruiz de Oña nos informa
de esa espléndida y enjundiosa gestión, que hoy nos ofrece un abanico
cultural signado con las más importantes conferencias, relevantes actos
con exposiciones como la de “Los canarios en Louisiana. Contribu-ción
española a la independencia de
EEUU”; cursos de formación, premios
literarios, como el General Gutiérrez,
y toda una selecta opción que lleva
el marchamo de un serio conocimiento
y de una eficaz gestión modélica que,
como decimos, tendría que ser imitada por otras instituciones para
com-pletar una visión socio-cultural
que reflejaría una sociedad consciente
de que su marco existencial estaría
adecuado a las exigencias de un
mundo joven cuya tendencia, según
los últimos datos aportados por los
mas prestigiosos organismo internacionales, es, precisamente, la valoración de los elementos culturales y
ancestrales de los pueblos del mundo.
En ese marco del conocimiento y
E
la eficiencia, el general Ruiz de Oña
nos contaría recientemente cómo
se vivió la Recreación Romera del Santo
Cristo de Paso Alto, o la recepción ofrecida a nuestro Cuerpo Consular Acreditado, con su señalada oferta del más
emblemático de los signos patrios, además de sus constantes actividades que
buscan la integración cultural de
una sociedad naciente que necesita
conocer, no solo sus orígenes, sino todo
un acontecer actual socio-económico que le lleve a formarse un criterio sustentable sobre la realidad en
la cual vivimos.
Abierto diariamente al público,
este valor histórico es un referente en
la ciudad de Santa Cruz de Tenerife,
sta joya de carta me la envió desde Caracas una prima
mía llamada Antonia María (Toña) Rodríguez Pérez,
hija mayor de Gaspar Rodríguez Tristán, “el Fanega”,
primo hermano de mi padre, y que emigraron a Venezuela
a finales de la década de los años 50 del pasado siglo. Habría
que decir que el padre del “Fanega”, y por ello abuelo de
la remitente, era don Fernando Rodríguez, más concoido
por don Fernando “el de la Música”, que fuera director de
la Banda de Música La Fe, como igualmente director del Coro
Mixto del Orfeón La Paz, de mi ciudad de La Laguna, de
donde era natural, así como su hijo “el Fanega” y las hijas
de éste, la mentada Toña, así como Concha Lus, Mensa, Ana
Beatriz y Fernandito, hijo éste de un segundo matrimonio
del “Fanega”, que al enviudar de su primera mujer, la palmera Conchita Pérez, contrajo segundas “náuseas” con una
criolla, con la que tuvo al “ansiado” varón, de nombre Fernando como su bisabuelo “el de la música”. Vamos, todos
tan laguneros como el Cristo de su ciudad.
La carta es un verdarero alarde “coñístico” que no tiene
desperdicio y de ella merece ser destacada por encima de
todo la fecha de la misma, que es la de 7 de enero, es decir,
un día después del día de Reyes.
Sin más preámbulos les dejo a todos el texto literal de la
misma, que es del siguiente tenor:
“Caracas, 7 enero 1963
Señores Reyes Magos:
Les extrañará que les escriba el día 7 de enero pero quiero
aclarar ciertas cosas que han ocurrido desde el día primero
!!!
Una de las últimas
actividades que
organiza el Centro de
Historia y Cultura
Militar de Canarias,
ubicado en Almeyda.
A la derecha, su alma
máter, José Alberto
Ruiz de Oña.
Joya de carta remitida por un
niño lagunero a los Reyes
Magos en Caracas con fecha de
7 de enero
HUMOR ANTICRISIS
Juan Oliva-Tristán Fernández*
de este mes en que lleno de ilusiones les hice mi carta en
la que pedía una bicicleta, un tren eléctrico, un par de patines y un uniforme para jugar béisbol.
Me destrocé el cerebro estudiando todo el año, tanto que
no solo fui el primero de mi clase, sino que obtuve la mejor
nota en el liceo donde estudio. No los voy a engañar. No
hubo nadie en el barrio que se portara mejor que yo, tanto
con mis padres como con mis hermanos, con mis amiguitos y con todos los vecinos. Hacía mandados, ayudaba a los
ancianos a cruzar las calles y hacía todo cuanto estuviera
a mi alcance para ayudar a los demás.
¡Qué cara tienen ustedes! dejando debajo de mi cama un
pedazo de trompo, una cornetica y un par de medias. ¿Qué
que debe ser tenido muy en cuenta
en toda una estrategia para elevar el
conocimiento cultural de la población
isleña, y del turismo que nos visita.
Estamos entonces tratando sobre
una sorprendente actividad que tendría que generar una cadena de
acciones que apoyaran la misma, dándole forma y contenido a una oferta
que, como decimos, tiene un componente extenso para la actividad turística de la isla, de la cual no solo no
podemos separarnos, sino que tenemos que admitir que vivimos de ella,
gracias a Dios.
Otro de los modelos que Canarias
ofrece al mundo, aunque algunos no
se hayan enterado.
carajo se han llegado a pensar, trío de mal paríos? O sea,
que me han cogido de pendejo durante un año para salirme
con esa gran cagada. En cambio, el gili del hijo del señor
al cual mi padre le majea el coche, ese gran comemierda
sin educación, malcriado y desobediente, que tiene en su
casa los juguetes a coñazos, a ese sí le trajeron todos los juguetes que pidió. Por eso es por lo que pienso que tiene que
venir una vaina que nos hunda y nos escoñete a todos, porque con unos Reyes Magos tan falsos e injustos como ustedes, este país no se puede salvar.
Eso sí, no dejen de venir el año que viene, porque les voy
a entrar a pedradas a ustedes y a sus camellos, para que se
les espante y tengan que joderse a pie como yo, porque la
bicicleta se las pedí para ir a la escuela, que me queda en
casa el carajo.
Y no quiero despedirme sin mentarle la madre a los tres.
Ojalá los acusen de terroristas y los fusilen o los manden
a la silla eléctrica, o los guillotinen para que no sean tan coños
de madre, sobre todo a Baltasar, a quien dirigí la carta. ¡Coño!
bien decía mi madre: “No te fíes de los de color porque siempre ponen la cagada”.
El año que viene van a saber lo que es muchacho jodedor y malo.
Fdo. Jaimito.
PD: El trompo, la corneta y el par de medias pueden pasar
a recogerlos para que se los metan por donde les quepa. Vale.
*Pensionista de larga duración
p8
domingo, 25 de octubre de 2015, EL DÍA
www.eldia.es/laprensa
Revista semanal de EL DÍA. Segunda época, número 1.003
RELATOS CORRIENTES
“Lo que es Lucas, no señor”
Dentro del anecdotario popular, las sabias actitudes que se esgrimen ante determinadas vivencias y
situaciones generan comportamientos, ideas y aforismos que acaban formando parte del patrimonio
intangible del lugar. Una de ellas es el caso vivencial de Lucas, ocurrido a la hora de intentar consumar su
primera experiencia carnal. Luego de haberle resultado infructuosa por convicción, nuestro protagonista
acuñó una lapidaria sentencia que logró cabida en la riqueza del decir popular.
!!!
Texto: Emiliano Guillén Rodríguez
Foto: Doña Julia
E
años pasados se tenía por costumbre en algunos pueblos de marcada economía
agraria que, cuando los
muchachos jóvenes alcanzaban la mayoría de edad se trasladaran a la ciudad para consumar el rito
de la iniciación sexual con la vana excusa
de acompañar a los conductores de los
camiones que transportaban los ceretos de tomates hasta los muelles de la
capital, e incluso ayudarles en las faenas de descarga o relevos durante las
largas esperas en la cola hasta que les
llegase su turno.
Estos excelentes profesionales de la
carretera llevaban en cada viaje a
algún mozalbete dispuesto a mantener
sus primeras relaciones carnales,
normalmente con mujeres profesionales,
“mujeres de la vida”, como se les conocía por aquellos entonces en el argot
popular. Evidentemente hablamos del
gran tabú para estas oscuras generaciones.
Con la ropa de los domingos y algún
billete de cincuenta pesetas en el bolsillo, pasada la medianoche se venían
hasta el muelle con la incertidumbre
del resultado. Estos vehículos habrían
de sortear una larga y peligrosa ruta de
lento y penoso recorrido en la que los
kilómetros eran enormes; a velocidad
media no superaba los veinte por
hora. La ruta desconocía las líneas rectas. Para descanso de todos, tenían marcada toda una serie de paradas que se
aprovechaban para degustar algún
café o licor de graduación. En Tenerife,
la primera pausa obligada se establecía en Icor, luego en la Cruz del Roque.
Otro alto se tomaba en la gasolinera de
El Escobonal y luego en Güímar, la más
duradera; ésta se consideraba como el
ecuador del itinerario. Finalmente,
en el cruce de Barranco Hondo, superada ya la temible Cuesta de las Tablas.
A partir de allí se enfilaba ya el camino
del puerto. Tras salvar la travesía de lento
y penoso recorrido, los camiones fruteros permanecían largas horas en
fila sobre los muelles, incluso jornadas
enteras, a la espera de que se les inspeccionase la fruta y su posterior descarga.
Estos dilatados intervalos de tiempo
permitían, al conductor y compaña, darse
un paseo por estas calles de reconocida
fama impúdica, ideales para el cultivo
de este tipo de acciones por un módico
precio. Los mayores, consumados
expertos en estas lides, acompañaban
y asesoraban a los novicios en este menester. Especialmente sobre cómo detectar la posibilidad de contraer algún tipo
de contagio venéreo que pudiese resultar aciago para el neófito.
El improvisado grupo accedía al
prostíbulo a través de una callejuela angosta y descuidada. Casi siempre el trayecto resultaba similar: por ambas
partes el estrecho callejón estaba
remarcado por casas terreras, descoloridas, de muy mal mirar. Las ventanas míseras y desvencijadas se mantenían en sus marcos sujetas con traviesas y “charranchas” de madera
pobre. Las cubiertas negaban toda
simetría o continuidad. En trozos, las
calvas de sus tejados habían sido sustituidas por planchones de cemento liso.
Estos emplastos les inferían un aspecto
deplorable. Muchas mujeres de desaliñada estampa, protegidas en los
marcos de los soportales, se les descubrían
como aguardando alguna dádiva.
Amparado en la sobrada experiencia
acumulada de años en estas rutas lascivas, el chófer se detenía en una de ellas.
Enseguida, con sonrisa picarona, le saludaban varias profesionales repintadas
en un rojo carmín voluptuoso y estridente. Después de un breve intercambio
verbal de uso común para estos casos,
haciendo hincapié en sus acompañantes,
solicitaba permiso a la matrona para pene-
!!!
Camión de época
del Sr. Cano
trar en aquella lúgubre casucha. En ella,
el olor nauseabundo a mugre, amoniacos,
humedad y ácidos gástricos, todos entremezclados con un penetrante aroma a
zotal negro, invadía la estancia. Alguna
cucaracha inoportuna se atrevía a
complementar el dantesco espectáculo
ondeando sus cuernos al abrigo del zócalo
de madera.
Una vez la comitiva se acomodaba en
el interior, el acompañante solicitaba
los servicios de tres damas para cumplimentar a los mismos tres “magallotes” que le escoltaban aquella noche. Dos de ellos pronto sucumbían ante
las caricias, arrumacos y precisas
orientaciones de aquellas expertas
embaucadoras de jóvenes castos que
les cayeran en suerte. Ni el horripilante
aroma que exhalaba aquel tugurio ni
la apariencia lastimera del jergón anulaba sus viriles anhelos. A pesar de tanto
inconveniente, los deseos probatorios de los muchachos se mantenían intactos. Eran jóvenes y los briosos ímpetus de la edad vencían con facilidad el
ambiente inicuo. Sus atalajes mantenían los estandartes enhiestos con firmeza viril. La consumación se habría
de materializar como estaba previsto.
Nuestro amigo Lucas corrió peor suerte.
Para él no quedaban carnes tan lozanas. La dama que le vino en suerte ya
había rendido los reclamos de la feminidad desde hacía mucho tiempo. Sus
pendones habían caído a la altura de
los talabartes. La que fuese voluptuosa
gracilidad se había quedado anclada entre
las hojas de muchos calendarios. Un rostro marcado por el mal vivir, la profesión mal entendida y los lustros acumulados apuntaban a un sexagenario
mal llevado.
La mesalina lo intentó, no obstante,
pero nuestro protagonista no fue entonces capaz de dar respuesta lujuriosa
de ningún tipo. La libido del mozo no
se estimuló ni un ápice. “Ni tanto así”,
decían sus paisanos marcando la mitad de la falangeta del dedo índice de
la mano derecha. Ante semejante
visión, más pareciera que se inhibiera
a que se excitase. Sin flagelarse un instante más, el inexperto contendiente
se retiró del campo de batalla. Renunció drásticamente a participar en aquel
concierto libidinoso. Sintió fervientes
deseos de salir a la calle a respirar mejores aires, en tanto que aguardaba a que
sus colegas concluyesen las respectivas tareas.
En aquella misma acera, para su conformidad, acuñó la frase de su vida: “Lo
que es Lucas, no señor”. No se atrevió
ni siquiera a intentar copular con una
mujer de aquella guisa. El resto de la
jornada resultaría tan normal como la
vida misma.
Acabada la faena portuaria, llegó la
hora señalada para desandar el largo
camino. Los triunfadores de la noche
contaban con alborozada alegría su nueva
y, al parecer, muy satisfactoria experiencia. A partir de ese momento se sentían “más hechos”, mucho más hombres que antes de pasar por el trance
de iniciación, prueba que luego practicarían con decente honestidad a lo largo
de sus vidas útiles.
Acomodados en la cabina del camión,
entre tanto comentario jaranero, Lucas
ocupaba el centro del asiento. Con su
lapidaria frase prisionera entre las
rejas de sus marfiles, arrullado por los
vaivenes del vehículo, el calorcillo que
desprendía el motor y las conversaciones
jocosas de sus paisanos con el conductor,
Lucas, con rostro sereno, de hombre
noble, como siempre tuvo, rendido por
el ajetreo propio de la jornada, dormitaba con cierta placidez. Viajaba en duermevelas. Todos regresaban a su pueblo de la medianía pensando también
en la estrategia que debían aplicar para
no despertar sospechas o, en su caso,
ser capaces de convencer al inoportuno
transeúnte de turno con alguna mentirilla piadosa. El camión les dejó
apearse a una prudencial distancia antes
de entrar en La Cortada. Lucas retomaba
sus habituales faenas, tan puro, virgen
y casto como había partido la madrugada anterior. Aquella había sido una
jornada aciaga para él. Sus convicciones no le permitieron tragarse a ultranza
lo que tan firmemente el instinto le
negaba. El joven regresó con la esperanza firme de que una mejor oportunidad, a lo largo de su juventud, no le
habría de faltar. En el pueblo, aunque
la ocasión mediase, era prioritario el respeto por las damas, por sus familiares
y por la propia reputación.