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Literatura sanferminera
Para leer entre el Pobre de Mí y el Chupinazo
Miguel Izu
3 de marzo de 2015
Hablar de literatura sanferminera es habitual en Navarra para referirse a la que
tiene como motivo principal, o al menos como uno de sus motivos, a las fiestas de San
Fermín en Pamplona aunque por el momento, que sepamos, no es objeto de tesis
doctorales, ni de monografías, ni se imparte como materia en ningún centro de
enseñanza. Ahí dejamos la idea, por si algún estudiante o algún profesor de literatura
quieren tomarla. El autor de estas líneas, como simple aficionado, se va a limitar a dar
un repaso general.
Los expertos suelen señalar que uno de los rasgos de la literatura navarra es la
frecuencia con que recala en el costumbrismo y que, dentro de éste, una de las materias
habitualmente contempladas o aludidas en los autores navarros son los sanfermines. Y,
efectivamente, hay una relativamente copiosa literatura sanferminera si la
contemplamos en general, incluyendo todos los géneros literarios y tanto las obras que
analizan específicamente los sanfermines como las que los toman como escenario o
excusa. Los pocos autores que han hecho alguna aproximación en artículos de prensa a
la literatura sanferminera, como Mikel Muez o Patxi Irurzun, suelen referirse
únicamente a la narrativa (y en especial, a la novela, hoy el género literario
hegemónico), pero el abanico es más amplio y le daremos un breve vistazo. Hemos
hecho una pequeña relación de obras que se pueden encuadrar en la literatura
sanferminera (ver cuadro anexo al final), seguramente haya algunas otras y siempre es
discutible el criterio para hacer la selección (no contemplamos aquellas obras donde las
alusiones a los sanfermines son accidentales, anecdóticas o escasamente trascendentes)
y también los criterios de clasificación.
Para empezar, hay que decir que la literatura sanferminera, salvo alguna aislada
excepción (como el relato de las fiestas de 1628), es un género propio del siglo XX y de
lo que va del XXI, y más de la segunda mitad del siglo XX que de la primera.
Anteriormente los escritores se ocupaban poco o nada de los sanfermines –como
mucho, se trataba de la biografía y de la liturgia de San Fermín- y a menudo se
limitaban a despreciarlos como una fiesta bárbara y aldeana. Por ejemplo, Nicasio
Landa en 1882 (Los primeros cristianos de Pompeïopolis: leyenda de San Fermín)
propugnaba la supresión de los espectáculos taurinos, “reproducción absurda de los del
Romano Circo”, y su desplazamiento por los conciertos y los concursos literarios como
“prueba de no ser Pamplona refractaria a la ley del progreso y de que sus representantes
quieren mantenerla al nivel de las más cultas poblaciones de Europa”. En realidad, el
progreso ha ido en la dirección contraria, desaparecieron los concursos literarios de su
época y aumentaron los festejos taurinos. Por su parte Pío Baroja, donostiarra que pasó
parte de su infancia y adolescencia en Pamplona, escribe en 1917 (Juventud, egolatría):
"Entonces y después, una de las cosas que me parecieron ridículas fueron las fiestas de
Pamplona. En Pamplona había una mezcla de brutalidad y de refinamiento
verdaderamente absurda. Durante unos días se iba a las corridas, y después, de
anochecer, se recibía con luces de bengala a Sarasate. Un pueblo rudo y fanático
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olvidaba una fiesta de sangre para aclamar a un violinista". Esta consideración negativa
va cambiando a partir de las primeras décadas del siglo XX.
La literatura sanferminera suele transitar habitualmente entre dos extremos, los
mismos dos extremos entre los que basculan las propias fiestas. En uno, los sanfermines
son materia sagrada, hay que tratarlos con veneración porque son uno de los elementos
esenciales de la identidad navarra. En el otro, son una materia propicia para su
tratamiento humorístico e incluso irreverente. Patxi Irurzun, en el prólogo de una
recopilación de cuentos, hace una pequeña teoría del cuento sanferminero en la que dice
que, en consonancia con el espíritu pagano y subversivo de las fiestas, el cuento debe
ser gamberro, transgresor e incluso chabacano. Creo que esto es extensible más allá del
cuento, el propio Patxi Irurzun tiene alguna novela, que luego mencionaremos, que
cumple con esos requisitos que se pueden aplicar igualmente al teatro, al artículo
periodístico o a cualquier otro género. Y entre ambos extremos, la sacralidad y la
irreverencia, caben todas las gradaciones posibles. A principios y mediados del siglo
XX imperaba más el tono reverencial hacia los sanfermines, aunque no faltaban algunos
autores que utilizaran el humor (Baleztena, Iribarren), en el cambio de siglo se ha hecho
igual de habitual el uso del tono humorístico y provocador.
Entrando ya en los diversos géneros literarios, del género lírico hay que hacer
mención a las canciones sanfermineras. Las más conocidas son las del maestro
Turrillas y, entre ellas, los himnos de las peñas aunque, contrariamente a lo que suele
pensar mucha gente, no es el autor de todos ellos, sí de la mayoría (desde el primero,
Aquí, La Veleta, de 1934), y es el que estableció su canon mezclando la biribilketa y la
jota. Las canciones sanfermineras son relativamente modernas, del siglo XX, y por eso
se suele saber quiénes son sus autores. Por mencionar alguno más, Ignacio Baleztena
(Uno de enero…) o Joaquín Madurga (la famosa jota Ofrenda a San Fermín que se
canta en la procesión del 7 de julio). A Joaquín Zabalza se le atribuye la famosa estrofa
“a San Fermín pedimos…”, que se canta antes del encierro. Cuentan que fue un añadido
al himno de la peña La Única, compuesto por el maestro Turrillas, que Los Iruña’ko
grabaron por primera vez en 1956 para su primer disco, que como la duración se
quedaba un poco corta improvisaron la estrofa sobre la marcha en el propio estudio.
Que sepamos, no se ha publicado ningún cancionero de San Fermín. Los
cancioneros populares navarros no suelen recoger las canciones sanfermineras. Hay
algunas pocas recopiladas y publicadas (las de Turrillas), pero la mayoría se encuentran
dispersas, acompañando a su grabación en disco, o en periódicos, revistas o libros que
tratan temas sanfermineros, como el de la historia de las peñas donde podemos
encontrar las letras de todos sus himnos.
En cuanto a poesía, hay unos pocos poemarios dedicados en exclusiva o
mayoritariamente a los sanfermines, los de Baldomero Barón o Jorge Ramón Sarasa, un
poema extenso, prácticamente una epopeya al estilo clásico de la Ilíada o la Odisea, la
de Martínez Fernández de Bobadilla, aunque con bastante humor, y luego muchos
poemas dispersos, de autores muy variados, más abundantes en el pasado que en la
actualidad, cuando era muy habitual su publicación en la prensa coincidiendo con los
sanfermines, y que era un género frecuente, por ejemplo, en la revista Pregón, que solía
publicar uno de sus números trimestrales coincidiendo con las fiestas de San Fermín.
Tampoco parece que se haya dedicado nadie a su recopilación.
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El género dramático se ha cultivado muy poco, y lo poco que se ha hecho ha
sido en los últimos años gracias a la iniciativa del Teatro Gayarre de convocar un
concurso de obras de teatro breves con temas sanfermineros, “San Fermín, a escena”,
que luego ha llevado al escenario.
Probablemente el más cultivado es el género periodístico, desde el siglo XIX
hay una enorme cantidad de artículos de prensa, más allá de las simples crónicas y
entrando en textos con pretensiones literarias, que reflejan diversos aspectos de los
sanfermines y que en su mayor parte tienen carácter costumbrista y con mucha
frecuencia humorístico. Estos artículos están dispersos por los periódicos que los han
publicado pero algunos autores se han preocupado de recopilar los suyos y publicarlos
como libro. Entre 1980 y 2000 el Ayuntamiento de Pamplona convocaba el Concurso
Periodístico Internacional San Fermín con una modalidad para artículos de prensa
relacionados con las fiestas y otras de fotografía y programas de radio y de televisión.
La mayor parte de los artículos premiados se publicaron también en los programas de
fiestas, los demás se hallan dispersos en diversos periódicos ya que no existe una
recopilación de los premiados. El concurso desapareció sin que se explicara muy bien
por qué.
También es abundante el ensayo, tomado en sentido amplio. Algunas obras
abordan la historia de los sanfermines, en general, como hizo el doctor Arazuri, o
específicamente la de alguno de sus elementos. Especialmente se han abordado los
temas taurinos y sobre todo el encierro, pero también hay monografías sobre el RiauRiau, el Chupinazo, la Comparsa de Gigantes y Cabezudos o las peñas. Y también hay
algunas biografías de personajes relevantes en relación con los sanfermines:
Hemingway (Iribarren, pero también Hualde o Jiménez, con distintos enfoques), Astráin
o Turrillas. Otros trabajos abordan la descripción de las fiestas desde el punto de vista
de la etnografía o el costumbrismo, son abundantes las obras que contienen recuerdos
de los autores (alguno tan curioso como los artículos de Chink Dorman-Smith, militar
británico, amigo y acompañante de Hemingway en 1924, en la revista del Royal
Military College de Sandhurts), y tampoco faltan guías para saber qué hacer (escritas
tanto por indígenas como por forasteros) y crónicas de visitantes que describen su
impresión sobre los sanfermines. Entre las guías podemos incluir los programas
oficiales de fiestas editados anualmente y en muy diversos formatos por el
Ayuntamiento de Pamplona desde 1881, en determinadas épocas han contenido también
artículos periodísticos y poemas.
Cercano al mismo género nos encontramos con los libros que contienen
principalmente fotografías de los sanfermines. Las fotografías solas no son literatura, es
obvio que es otro arte, pero muy a menudo se acompañan de textos elaborados por el
mismo fotógrafo o por otros autores, y esa es la razón de incluirlas en esta reseña. Aquí
merece la pena mencionar otro concurso también desaparecido, el Salón San Fermín de
Fotografía, que se celebró entre 1956 y 2006, y que aparte de una exposición solía editar
un programa conteniendo fotografías y textos. Similares a los anteriores son los libros
cuyo contenido principal también es gráfico, como dibujos o carteles, también
acompañados de textos, y en el mismo saco podemos incluir los libros destinados a
reseñar las obras cinematográficas relacionadas con los sanfermines que suelen contener
en abundancia fotogramas de las películas o fotografías del rodaje y de los
protagonistas, amén de otros datos.
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Entrando ya en la narrativa, podemos incluir aquí los libros de viajes, a veces a
medio camino entre la guía turística y la novela. El relato más o menos breve y el
cuento también han sido cultivados, aunque con mucha frecuencia se hallan dispersos
en periódicos, revistas o programas de fiestas. Hay alguna recopilación de textos
publicados con anterioridad en la prensa, y también relatos o cuentos publicados
directamente como colección, sobre todo en los últimos años. Y muy próximo está un
subgénero, el microrrelato, que tiene una larga historia, aparte del muy conocido de
Augusto Monterroso de 1959 en solo siete palabras, “cuando despertó, el dinosaurio
todavía estaba allí”, existen desde hace muchos años concursos de microrrelatos de seis
palabras, su invención se atribuye a Hemingway, aunque probablemente sea una
leyenda, se cita el que dice “for sale: baby shoes, never worn”, es decir, “vendo zapatos
de bebé, sin usar”. Es un género que se ha potenciado mucho en los últimos años,
probablemente en parte porque se adecua bien a su cultivo por internet. El microrrelato
sanferminero cuenta con un concurso internacional que pone el límite en 204 palabras
(204 horas duran los sanfermines) y que ya lleva seis ediciones.
Y acabamos con la novela ambientada, en todo o en parte, en los sanfermines, a
la que dedicaremos mayor atención. Es un género que nos ofrece una docena larga de
obras publicadas en el último siglo, la mayoría en las últimas dos décadas, algunas muy
famosas (la de Hemingway) y otras prácticamente desconocidas (la de Manuel
Iribarren). Las hay tanto escritas por pamploneses o navarros de nacimiento como por
navarros de residencia o adopción y por extranjeros que han visitado nuestras fiestas, lo
que contribuye a ofrecer visiones muy variadas.
La primera novela que ambienta parte de su trama en los sanfermines y hace una
descripción de Pamplona en fiestas es El barrio maldito de Félix Urabayen (Ulzurrun,
1883-1943), publicada en 1925, se adelantó un año a la novela más conocida de este
género que es la de Hemingway. La alusión al barrio maldito se refiere a Bozate, en
Arizcun, el barrio de los agotes cuya marginación social critica. Urabayen fue un autor
olvidado durante muchos años por su alineamiento con la II República, pasó por la
cárcel después de la Guerra Civil, pero el libro se reedita en 1982 y de nuevo en 1988 y
2002 en colecciones de autores navarros.
El protagonista, Pedro Mari Echenique, nace y vive sus primeros años en
Baztán, pero en su juventud viene a trabajar a Pamplona donde residirá varias décadas y
regentará una taberna y posada hasta que, ya viudo, decide retirarse a vivir de las rentas
en su valle natal y acabará contrayendo matrimonio con una agota. Tres capítulos de la
novela se dedican a describir los sanfermines de los últimos años del siglo XIX y
principios del XX, los de los conciertos de Sarasate, sin guiris pero con una gran
afluencia de visitantes de los pueblos cercanos y de las provincias vecinas que llenaban
las calles durante cuatro días (solo había toros cuatro días), aunque principalmente se
llenaban de hombres, era una fiesta viril pero pacífica (“como no intervienen faldas es la
alegría báquica sin el menor matiz dramático”), las mujeres estaban en las cocinas. Era
una época anterior a las leyes que establecieron jornadas de trabajo máximas y el
descanso semanal obligatorio y la mayor parte de la población tenía pocas
oportunidades de dedicarse al ocio, los mozos esperaban con impaciencia la llegada de
los sanfermines para los que se ahorraba todo el año (algunas de las primeras peñas, la
Cuatrena o la Ochena, reciben el nombre de esa práctica de ahorro para fiestas).
Urabayen habla sobre todo, además del ambiente callejero, del encierro, el espectáculo
favorito del protagonista y probablemente también del novelista. Un encierro que
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describe como lleno de corredores, aunque a la vista de las fotografías de la época
Urabayen y sus contemporáneos tendrían otro concepto distinto del nuestro de lo que es
una asistencia masiva. Era un encierro donde se permitían hazañas individuales y
describe, probablemente con fantasía y exageración, las de algunos corredores
populares. Con los años, el protagonista disfruta menos de las fiestas y dice que han
cambiado a peor. Y es verdad, las fiestas siempre fueron mejores en el pasado aunque
solo sea porque éramos más jóvenes.
Como decíamos, Fiesta, de Ernest Hemingway (Oak Park, 1899-1961),
publicada en 1926, es la novela más conocida con ambientación en los sanfermines.
Hemingway dudó sobre qué título ponerle, manejó el de Lost Generation ya que sus
protagonistas representan a esa generación perdida de jóvenes que vivieron la I Guerra
Mundial y que tuvieron problemas para ubicarse en la nueva sociedad que surgía una
vez llegada la paz. Pensó también en titularla Fiesta, en castellano, y de hecho ese título
quedó no sólo en las traducciones al castellano sino también en la edición en inglés que
se publicó en Londres en 1927, pero para la primera edición en Estados Unidos se
decidió por The Sun Also Rises, una cita tomada de la Biblia, del libro del Eclesiastés,
que aparece al inicio del libro y que se recita al inicio de la película:
“Una generación pasa, otra generación viene, y la tierra permanece siempre. Sale
el sol, se pone el sol y corre hacia el lugar de donde volverá a salir”.
La cita original sigue hasta acabar en una frase mucho más conocida:
“Sopla al sur y sopla al norte y, gira que te gira, el viento reanuda su carrera.
Todos los ríos van al mar, pero el mar nunca se llena; y, sin embargo, los ríos
van siempre al mismo lugar. Todas las cosas cansan, y nadie es capaz de
explicarlo; ni el ojo se sacia de ver, ni el oído de oír. Lo que fue, eso será, lo que
se hizo, se hará; nada hay nuevo bajo el sol”.
La obra triunfó de inmediato en los países de habla inglesa pero tardó en ser
traducida al castellano y en ser publicada en España. En un principio hubo poco interés
y luego, en los primeros años del franquismo, Hemingway fue un autor mal visto dado
su apoyo al bando republicano durante la guerra civil. Los primeros ejemplares en
castellano que llegaron a Pamplona fueron los de una traducción publicada en Buenos
Aires en 1944 y que provocó una ácida crítica de Ángel Mª Pascual en 1946 en el
periódico Arriba España donde afirmaba que el libro exhala una “idiotez inimaginable”.
Esa traducción fue reeditada en Barcelona en 1948 aunque con muy limitada difusión.
Cuando Hemingway vuelve a Pamplona en 1953, un año antes de recibir el Premio
Nobel, muy pocos le conocen ni le han leído.
La novela contiene sobre todo una trama sentimental, principalmente de fracasos
amorosos y de amores imposibles, que se desarrolla en la primera parte en París, luego
en Pamplona durante los sanfermines y que tiene su epílogo en Madrid. Hemingway se
inspira en personajes reales del círculo que frecuentaba en París, donde vivía, y que eran
sobre todo periodistas, escritores y artistas norteamericanos. En los años veinte había
muchos norteamericanos en Europa y, principalmente, en París, atraídos por la vida
bohemia, un menor coste la vida y el que no existiera la Ley Seca que rigió en Estados
Unidos de 1920 a 1933. Hemingway visitó los sanfermines por primera vez en 1923,
junto con su mujer, y volvió acompañado de algunos amigos en los años siguientes. La
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novela se inspira sobre todo en los acompañantes y en los hechos de 1925 (la empezó a
escribir en Valencia en julio de ese año, una vez acabados los sanfermines), aunque
incluye también algunos detalles del año anterior, como el del muerto que se produjo en
el encierro. Describe los sanfermines desde el punto de vista de un visitante, el de
Hemingway que inspira al personaje protagonista, Jake Barnes, un periodista
norteamericano que fue herido en la I Guerra Mundial y que vive en París. Destaca los
toros, la bebida y la juerga. Apenas hay personajes autóctonos individualizados, los
pamploneses constituyen solo una masa de figurantes al fondo de la escena, cabe
destacar únicamente a Juanito Montoya, el dueño del hotel, inspirado en Juanito
Quintana, que fue amigo de Hemingway hasta su muerte.
Sobre esta novela se hizo en 1957 una película dirigida por Henry King de la que
Hemingway echaba pestes, aunque no pudo evitarla ni influir en ella porque había
cedido los derechos a su primera mujer antes de divorciarse. Se rodó en su mayor parte
en Morelia, México, en localizaciones que trataban de hacerse pasar por Pamplona, con
extras mexicanos. Es falsa la versión de que las autoridades franquistas prohibieron
rodar en España, la localización se debió en exclusiva a motivos económicos.
Únicamente se rodaron en Pamplona, en los sanfermines de 1956 y con la colaboración
entusiasta de las autoridades, algunas escenas documentales que luego se insertaron en
la película y que ofrecen algunos anacronismos evidentes ya que la acción se supone
que trascurre en los años veinte: la ropa blanca, el chupinazo en el Ayuntamiento, el
gobernador civil en uniforme falangista. En contra de lo que dice la leyenda los
protagonistas, Ava Gardner, Errol Flynn, Tyrone Power, nunca pisaron Pamplona. En
1984 se hizo una nueva versión para la televisión que pasó sin pena ni gloria. Como en
la versión de 1957, se rodaron algunas escenas festivas en Pamplona pero la mayor
parte del rodaje tuvo lugar en Segovia y en París.
Retorno, de Manuel Iribarren (Pamplona, 1902-1973), publicada en 1932, es una
novela muy poco conocida, aunque en su momento tuvo cierto éxito, que solo se reeditó
una vez en 1946. En general, hablamos de un autor hoy olvidado pese a que en su época
fue muy valorado y que escribió, entre otras muchas cosas, la letra del himno de
Navarra. La novela está escrita en un tono costumbrista, melodramático y moralista, con
una clara carga ideológica (Iribarren escribiría pocos años después en la prensa
falangista). Narra la azarosa vida de Ignacio Quintana, nacido en un pueblecito de
Burgos de donde emigra a México. Allí ejerce diversas profesiones, sufre los efectos de
la revolución mexicana y, tras veinte años en América, decide regresar a España con su
esposa, hija de un baztanés, y sus hijos. Establecidos en un pueblo cercano a Bilbao, un
problema de celos y sospechas destroza su matrimonio, abandona a su esposa e hijos
para caer en una vida de degradación y vicio y se amanceba con una mujer que queda
descrita como una arpía, una pelandusca que, además, tiene ideas políticas radicales.
Esta última parte de la trama se desarrolla en 1931, recién proclamada la II República.
En compañía de su amante visita Pamplona durante los sanfermines, pero ella le
abandona por otro hombre, tras de lo cual el protagonista busca a su mujer y sus hijos,
que se han establecido en el valle del Baztán, se reconcilia con ellos y recupera su
perdida fe religiosa. Es el retorno a la buena senda al que se refiere el título.
Los sanfermines ocupan uno de los capítulos finales del libro y, aunque hay
breves descripciones del ambiente callejero, el encierro, las corridas de toros o los
fuegos artificiales, las fiestas sobre todo se utilizan como elemento simbólico. La crítica
literaria suele señalar que en Fiesta Hemingway utiliza muy deliberadamente el
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contraste entre los dos lugares principales donde sitúa la acción, París y Pamplona, para
marcar la diferencia entre un mundo frío, hipócrita, racional y vacío y otro vivo,
instintivo, primitivo, auténtico. Algo parecido hace Iribarren, aunque utilizando
Pamplona como el factor negativo de la comparación. La ciudad en fiestas representa el
vicio, el desorden, la crisis moral, mientras que el campo, el pueblo a donde se dirige el
protagonista al acabar los sanfermines, representa la redención y la vida pura y sencilla.
Iribarren refleja una visión negativa, no tanto de los sanfermines, como de los
sanfermines de aquel año en particular. De las conversaciones de los personajes se
deduce su crítica a la República que está cayendo en manos del socialismo y de la
antirreligión, no se aboga por la vuelta a la monarquía de Alfonso XIII pero sí por una
República conservadora fundamentada en las clases medias y respetuosa con la Iglesia.
Pamplona representa a la República, es una ciudad que sufre los efectos del progreso (se
lamenta del crecimiento del Ensanche que ha conllevado derribar el Teatro Gayarre y
estropear la plaza del Castillo) y en la que el Ayuntamiento ha dejado de participar en la
procesión de San Fermín. En general, se nota que se pierden las buenas costumbres, hay
menos teatro, música o literatura y más toros y juerga etílica. Las fiestas están
empañadas por la política y los aldeanos, mayoritariamente tradicionalistas, no acuden
como antes, el ambiente ha decaído. El protagonista se siente mal durante las fiestas,
pero con la tranquilidad que vuelve a reinar en Pamplona al finalizar reencuentra la paz
interior y el camino recto.
Más conocida es Plaza del Castillo, de Rafael García Serrano (Pamplona, 19171988), publicada en 1951, donde el escritor evoca los sanfermines de 1936, antesala del
alzamiento militar. La acción se desarrolla entre el 6 y el 19 de julio, los sanfermines
acababan el 12, cuando se inicia la sublevación en la que el autor participó como
voluntario falangista (sus recuerdos a partir del 19 de julio se recogen en otra novela
anterior, La fiel infantería, de 1943). Es una obra donde se combina una descripción
costumbrista de la Pamplona y de los sanfermines de aquella época con la narración de
los preparativos del alzamiento militar que algunos personajes, principalmente
falangistas, están realizando al abrigo de las fiestas. No hay un solo protagonista sino
que la acción va saltando de unos personajes a otros, con un esquema coral de vidas
cruzadas al estilo de Manhattan Transfer (1925) o de La colmena (1951). Además de la
conspiración política incluye algunas tramas sentimentales. Pese a su claro sesgo
ideológico, es una novela que por su calidad narrativa ha soportado mucho mejor el
paso de los años que otras de su época y que, por eso, ha conocido numerosas
reediciones.
Pamplona se presenta como una ciudad pequeña y provinciana donde, escribe
García Serrano, “todos se conocían bien y hasta pocos años antes todos habían sido
amigos”. Sobre todo en la generación joven se da por inevitable un enfrentamiento
violento del que los sanfermines constituyen una breve tregua. Las fiestas, algo
deslucidas por el mal tiempo que hizo aquel año, quedan descritas de forma
sorprendentemente parecida a la actualidad. Los personajes se van moviendo entre los
cafés y bares de la plaza del Castillo y de las calles próximas, toman el aperitivo,
acompañan a los gigantes y cabezudos, van a los toros, cenan y bailan por la calle o en
alguno de los casinos o sociedades, visitan el real de la feria que estonces estaba en las
inmediaciones del Bosquecillo, y estiran la noche hasta la hora del encierro, entonces a
las siete. Llegan muchos forasteros a los que la novela no hace mucho caso, salvo para
señalar la presencia de un periodista extranjero que lee The Sun Also Rises de
Hemingway.
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Hijos de Torremolinos, de James A. Michener (Nueva York, 1907-1997), es la
traducción española de 1973 del best-seller de 1971 The Drifters (los viajeros sin rumbo
o los vagabundos), un título que refleja mucho mejor su contenido. Narra las aventuras
de ocho personajes, de distintas nacionalidades y de distintas edades, que viajan por
diversos países exóticos, algunos reales (Marruecos, Mozambique, España, Portugal) y
otros ficticios situados en África. El título en castellano alude a que la mayoría de los
protagonistas se encuentran inicialmente en Torremolinos, que en los años sesenta en
que se desarrolla la historia no era solo un lugar para turistas sino destino de moda entre
jóvenes inconformistas, bohemios y hippies. En un principio se reúnen casualmente seis
jóvenes (tres norteamericanos, dos blancos y uno negro, un israelí, una inglesa y una
noruega) que tienen como nexo de unión al narrador, Mr. Fairbanks, un asesor
financiero internacional norteamericano de 61 años en el que muy probablemente se
refleja el propio Michener, que los ha ido conociendo en diversas circunstancias. Más
tarde se incorpora al grupo otro norteamericano, un veterano ex marine, experto en
comunicaciones que trabaja por todo el mundo y que tiene una cicatriz de una cornada
recibida en el encierro de Pamplona, que corre todos los años. Al parecer, el personaje
está inspirado en Matt Carney, un californiano que corrió el encierro desde 1951 hasta
poco antes de su muerte, en 1988. La novela, a través del contraste de visiones y
opiniones de los personajes, aborda temas típicos de aquella época, la brecha
generacional, la rebelión de los jóvenes, la guerra de Vietnam, la discriminación racial,
la revolución sexual, las drogas, el rock and roll, la búsqueda de sentido a la vida y las
ansias de libertad.
En lo que aquí interesa, los protagonistas visitan Pamplona durante los
sanfermines de 1969, un episodio al que el libro dedica uno de sus doce capítulos. La
visión es la propia de los extranjeros, aunque sean visitantes asiduos, que se relacionan
principalmente con otros extranjeros. Les entusiasma el encierro, al que ven como una
oportunidad de probar su hombría (las mujeres solo son espectadoras), la música, el
baile y el vino. A los pamploneses, meros figurantes situados muy al fondo del
escenario de la novela, nos ven como rudos y entrañables montañeses apegados a las
tradiciones que comemos y bebemos de forma salvaje. Pamplona se muestra sobre todo
como una meca de visitantes de todo el mundo en busca de emociones, prácticamente
una prolongación de Torremolinos. Aunque Michener conoce Pamplona y los
sanfermines, padece de algunos pequeños errores de documentación como el de atribuir
al recorrido del encierro una longitud de una milla (1.609 m.), casi el doble de la real
(825-850 m. según fuentes). El libro tuvo cierto éxito en España en su momento, pero
no es muy conocido en Pamplona.
Las bodas de Pamela, de 1998 (“el segundo escritor que ha dedicado una novela
a los sanfermines”, escribía una periodista en un periódico de Cordovilla cuando se
publicó), tiene autor sueco, Hans Tovoté (Lund, 1935), un profesor de psicología
visitante asiduo de Pamplona y de los sanfermines desde 1963. Sin embargo, se narra en
primera persona por un protagonista pamplonés, Alberto Arregui, emigrado a Alemania
y casado con una alemana. En 1988 vuelve a Pamplona a visitar a su familia justamente
durante los sanfermines y cuenta sus recuerdos. Contiene una buena descripción de la
sociedad pamplonesa de los años sesenta y setenta, centrándose en las relaciones
familiares vistas desde el protagonista de niño y de adolescente, muchos detalles de las
costumbres festivas de los pamploneses y una narración desde dentro de los sucesos de
los sanfermines de 1978. Su mayor mérito está en esas descripciones, flojea un poco en
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la trama que acaba de forma demasiado brusca. En todo caso, de lectura recomendable
para indígenas de Pamplona.
Caravinagre: mis memorias, de 2010, aunque escrito en primera persona por
Caravinagre, son tanto las memorias de su autor, el periodista Koldo Larrea (Pamplona,
1966), que fue su portador durante varios años, como la historia del personaje del kiliki
y de la Comparsa de Gigantes y Cabezudos entre los años cuarenta –cuando se fabricó
la cabeza de Caravinagre- y la actualidad. En tono costumbrista y humorístico.
¡Oh, Janis, mi dulce y sucia Janis!, de Patxi Irurzun (Pamplona, 1969),
publicada en 2011, lleva como subtítulo “Memorias de una estrella del porno
(amateur)”, y podría encuadrarse en el subgénero de novela pornosanferminera. Una
historia llena de sexo y humor que queda bien descrita en un texto del propio autor en su
blog que se ajusta al tono de la historia:
“En ¡Oh, Janis, mi dulce y sucia Janis!, también hay varios capítulos dedicados
a los sanfermines más lúbricos, más sucios y más gamberros. En esta sí se folla. El
protagonista, por ejemplo, con el rostro cubierto por una careta de Caravinagre (en la
edición digital, en la de papel creo recordar que era de Verrugas) hace el amor con una
teutona en un balcón de Navarrería, mientras neozelandesas con el pubis en llamas se
arrojan desnudas desde lo alto de la fuente de la Navarrería. Como la realidad siempre
copia a la ficción estoy seguro de que algún día sucederá algo así (de hecho, creo que ya
el pasado año se rodó alguna película porno durante los sanfermines). Por lo demás, el
protagonista, además de actor porno, era un barrendero pamplonés, como yo lo fui
durante unos sanfermines y un verano, sin que ningún redactor jefe fuera capaz de
aprovechar esa circunstancia y estuviera dispuesto a publicarme una crónica desde
dentro del corazón de la bestia en la que contara cada día cómo había transcurrido, qué
habíamos encontrado entre las toneladas de mierda que excretaba la ciudad. Fue una
oportunidad perdida para el que habría sido uno de los grandes momentos de la
literatura sanferminera, del que solo pude resarcirme años después escribiendo en Diario
de Navarra una columna sobre los sanfermines con silleta, es decir, sobre mis
sanfermines como padre de niños pequeños”.
También de 2011 es A las 12, en el Iruña, de Pedro Pastor Arriazu (Pamplona,
1948). El libro, en un tono donde predomina la ironía, sigue los pasos de tres
protagonistas muy distintos que coincidirán en la calle Estafeta en el encierro del siete
de julio: Saturnino Elizari Zubiri, peteuve treintañero y profesor de instituto que sueña
con escribir una novela ambientada en los sanfermines, Shonda, galerista neoyorkina
que, huyendo de un fracaso matrimonial, acude a Pamplona a conocer sus fiestas en el
curso de un viaje por Europa con un grupo de amigos, y Campanero, toro cárdeno que
también acude a los sanfermines a correr el encierro aunque, en su caso, de modo
forzoso, y que gracias a su bravura es indultado en el ruedo. La descripción que se hace
de los sanfermines se detiene especialmente en el ambiente etílico y gastronómico como
marco para el ligoteo y las relaciones amorosas. La historia de amor entre el pamplonés
y la yanqui, que arranca incluso antes del chupinazo, sigue el clásico esquema de chico
conoce chica, chico pierde chica, chico recupera chica, y tiene su desenlace meses más
tarde, durante el puente foral, en Nueva York.
En 2014 se publica Corazones pamplonicas, de Gontrán Cháfer (Valencia,
1962), un valenciano afincado en Navarra, arqueólogo, pintor y escritor. Una historia
9
breve (editada como un folleto sin depósito legal), de amores y desamores juveniles con
diversos personajes, pamploneses y foráneos, que se van cruzando con el telón de fondo
de los sanfermines y un tono de fábula romántica con un toque costumbrista. Curiosa y
agradable de leer.
Dejamos para lo último tres novelas que tienen en común situar un crimen en
plenos sanfermines. Entre ellas y la más reciente la que ha publicado quien suscribe
estas líneas, El asesinato de Caravinagre, hace pocos meses. Una idea de hace bastantes
años, la de escribir una novela policíaca con el telón de fondo de las fiestas, rumiada
durante largo tiempo hasta tener clara la trama. Tras seis meses de trabajo y a punto de
acabar, allá por abril de 2014, el autor se entera de que ya había otras dos novelas que
partían de la misma idea: Las lágrimas de Hemingway, de Reyes Calderón, publicada
en 2005, y Un extraño lugar para morir, de Alejandro Pedregosa, publicada en 2010.
Una vez acabada la suya quien esto escribe leyó las otras dos y con alivio comprobó que
aparte de esa idea inicial de un crimen en los sanfermines las tres tienen poco más en
común. Pero permiten decir que ha surgido un nuevo subgénero, la novela policíaca
sanferminera.
Las lágrimas de Hemingway, de Reyes Calderón (Valladolid, 1961), es la
primera novela donde esta autora presenta a dos personajes que luego aparecerán en lo
que ya es una saga, el comisario Juan Iturri y la jueza Lola MacHor, aunque en esta
primera historia todavía no era jueza sino abogada y, además, sospechosa de un crimen.
Reyes Calderón es natural de Valladolid aunque lleva muchos años viviendo en
Pamplona, es profesora de la Universidad de Navarra, y se declara como navarra
adoptiva. Quizás por eso ha creado esta pareja complementaria donde él es peteuve,
pamplonés de toda la vida, y ella es una bilbaina de antepasados irlandeses aclimatada a
Pamplona. El resto de los personajes también se reparte entre forasteros de visita en las
fiestas e indígenas, lo que proporciona también esa doble visión. El muerto es
Hemingway, de ahí el título, mejor dicho, un doble de Hemingway, un visitante al que
confunden con el escritor porque tiene el mismo aspecto y la misma barba blanca y que
muere corriendo el encierro. La trama policíaca permite describir algunos ambientes de
Pamplona y de sus fiestas.
De algún modo, en Un extraño lugar para morir, de Alejandro Pedregosa
(Granada, 1974), también se mata a Hemingway, aunque sea simbólicamente. En este
caso el muerto es el ocupante de la supuesta habitación de Hemingway en el hotel La
Perla, otra manera de ser el doble de Hemingway. Supuesta habitación porque, en contra
de lo que dice la leyenda que explota hábilmente el hotel, Hemingway no se alojaba en
La Perla cuando venía a los sanfermines. Pedregosa es nacido en Granada y criado en
Málaga y también establecido en Pamplona, él se define como “navarro consorte”.
Coincide en ubicar un crimen en plenos sanfermines y en una víctima que es un
forastero de visita en Pamplona. También tiene en común con Reyes Calderón una
pareja protagonista con un policía pamplonés, el inspector Javier Uriza (que aparece en
otra novela suya posterior), y su ayudante, Bea, que se sugiere que es foránea. Evita
cualquier tensión sexual (sí la hay entre la pareja protagonista de Reyes Calderón)
porque él está muy felizmente casado y ella es mucho más joven y le recuerda a su hija
ausente. Introduce en la narración a personajes reales, Miguel Indurain y Mikel
Urmeneta, aunque sin roles relevantes.
10
Y acabamos con El asesinato de Caravinagre, de Miguel Izu (Pamplona, 1960).
Con las dos anteriores tiene en común no sólo plantar un crimen en los sanfermines
sino, de alguna manera, matar simbólicamente a los sanfermines. Matar en los
sanfermines es como matar a los propios sanfermines, unir muerte y sanfermines es algo
malo, feo, un anticlímax, salvo que sea con un toro de por medio. Quizás por eso en las
tres novelas se mata a un tótem o un icono, a Hemingway o a Caravinagre. Este
segundo nos resulta mucho más cercano a los pamploneses, ha salido ya cinco veces en
los carteles mientras que Hemingway solo una vez, en 2014 (lo introdujo un artista de
Alicante, es dudoso que lo hubiera hecho un indígena). En este libro no hay una pareja
protagonista sino un solo personaje principal, que no es policía ni detective sino un
abogado, Rafael Echarte, al que acompañan varios personajes secundarios. La trama
policial permite, no solo describir algunos aspectos de los sanfermines, vistos desde
dentro por gente de Pamplona con los hábitos normales que tenemos en fiestas, sino
también hacer algunas incursiones en la historia de Navarra, en la sociedad navarra en
general, en sus conflictos de identidad y en ciertas cuestiones políticas. Temas que el
autor que suscribe había tratado con otro tono a través del ensayo y que aquí se abordan
con otro punto de vista y un poco más de ironía.
11
ANEXO
Género lírico
Canciones
Mª Isabel Hualde Redín
R. Rodríguez y J. Á. Arteaga
Patrón y Martínez
José Menéndez Esteban
Manuel Turrillas
Rufino Campión
Joaquín Madurga
José Luis Larrión Arguiñano
Ricardo Ollaquindía
Poesía
Baldomero Barón
Jorge Ramón Sarasa Juanto
Manuel Martínez Fernández de
Bobadilla
Jesús Górriz Lerga
La alegría en San Fermín (Vals de Astráin)
Himno de Los de Bronce
Himno de La Alegría de Iruña
¡Aupa mozo pamplonica!: canción sanferminera
Grandes éxitos Sanfermineros
Himno de la peña Donibane
Ofrenda a San Fermín (jota)
Coplas de San Fermín
Jotas navarras en su salsa
1928
1950
1953
1966
1977
1977
1975
1976
1980
Desahogos poéticos: recopilación de versos publicados en
Diario de Navarra y en varias revistas
Romancero de San Fermin
1925
1956
Revista Pregón
1995
1997
19431979
San Fermín, San Fermín
De puro churro
Analogía inversa
¡Sanfermin-Ez!
To run or to come (that is the question)
San Fermín no hay más que uno
Sanferminismo
Con vistas a la fuente
¡Qué pelma de tío!
¡¡Pum!!
Fiambre
Los abuelos por San Fermín
2011
2011
2011
2011
2011
2011
2011
2011
2011
2012
2012
2012
El Chupinazo: Navarra historia y leyenda en piedra
Nuestros Sanfermines
Teatro
Ignacio Aranaz
Maite Pérez Larumbe
Víctor Iriarte
Miguel Goikoetxandia
Ana Maestrojuán
Pablo Salaberri
Mariano Velasco
Laura Laiglesia
Miguel Munárriz
Patxi Irurzun
Josu Castillo
Ensayo, periodismo, divulgación
Historia y biografía
Jacinto de Aguilar y Prado
Valeriano Ordóñez
Luis del Campo
José María Iribarren
Fernando Pérez Ollo
José María Corella
Escrito histórico de las solemnes fiestas que la Antiquíssima y
Noble Ciudad de Pamplona, Cabeça del Nobilíssimo Reino
de Navarra a hecho en honra y conmemoración del
gloriosissimo S. Fermin su Patron, este año de 1628
San Fermín y sus fiestas
El encierrillo
El encierro de los toros
¿Es peligroso el encierro de Pamplona?
Historia trágica del encierro en Pamplona
Historia del Encierro de los toros en Pamplona
Historia de los fuegos artificiales en Pamplona
Sucedió en San Fermín
Hemingway y los Sanfermines
Astráin, el vals y el "riau riau"
La plaza de toros de Pamplona (1922-1997): notas para la
historia de una feria
Los Sanfermines en el siglo XIX: (espectáculos y atracciones
de las viejas fiestas)
Sanfermines de ayer
12
1628
1967
1968
1968
1975
1978
1980
1992
1993
1970
1973
1997
1973
1974
Comisión Investigadora de las
Peñas de Mozos de Pamplona
José Joaquín Arazuri
José Joaquín Arazuri
Antonio Ayestarán
Pablo M. Osácar Elduayen
Javier Solano
Mariví Salvo, Maite Esparza y
Fernando Hualde
Fernando Hualde
Josetxo Villanueva (et al.)
Koldo Larrea
José María Pérez Ruiz
Valerie Hemingway
Edorta Jiménez
Mikel Aranburu (et al.)
Carmen García Olaverri (et al.)
Josu Noain (et al.)
Asociación Cultural Txantrean
Auzolan
Peña El Bullicio Pamplonés
David Mariezkurrena Iturmendi
Ignacio Murillo y Jesús Rubio
Roberto Moreno Torres
Asociación Cultural Gigantes
de Pamplona
Jesús Pérez Artuch
Javier Muñoz García
Federación de Peñas
Pedro Charro Ayestarán
Etnografía, costumbrismo
Chink Dorman-Smith
Eladio Esparza (et al.)
Gregorio de Altube
Jaime del Burgo
José Soria Ayerra
Caja de Ahorros Municipal
Ayuntamiento de Pamplona
Jesús Arraiza Frauca
Jesús Arraiza Frauca (et al.)
Fermín Erbiti/Javier Manero
Ignacio Baleztena
Kepa Arburua Olaizola
Arturo Navallas Rebolé
San Fermín 78: así fue
Historia de los Sanfermines
1978
1983
El Iruña del 88: mañueterías
La comparsa de gigantes y cabezudos de Pamplona como
"vehículo informativo-educativo", "infantil y juvenil" de nuestra
comunidad
El encierro de Pamplona
25 años de encierros en Pamplona, 2004-2005
1988
El libro de oro del encierro
Hemingway, cien años y una huella
Historia y carteles de San Fermín, siglo XX
Irrintzi: 1951-2001
Historia taurina de Pamplona del siglo XX, 101 años de pasión
por los toros
El encierro de Pamplona y sus protagonistas
San Fermín 2003: vivencias de un corredor viejito
Correr con los toros: mis años con los Hemingway
San Fermingway: otras historias de Ernest Hemingway
Manuel Turrillas en el centenario de su nacimiento
Encierros de San Fermín: 1980-2005: datos básicos/
recopilación de datos
Historias en torno a la peña: S.D.R. 7 de Julio San Fermín
1998
1999
2000
2001
1993
1995
2006
2002
2005
2003
2005
2005
2005
2006
2006
Armonía txantreana: 1956-2006
El Bullicio Pamplonés: aniversario: 1933-2008
Peña Aldapa: 50 aniversario
Los Sanfermines de nuestra vida: 1976-2008
Ganaderías históricas de los Sanfermines: 50 aniversario
Feria del Toro
150 aniversario: Comparsa de Gigantes y Cabezudos de
Pamplona
¡Riau-Riau! (historia de la marcha a Vísperas)
Chupinazo 70 aniversario
Peñas de Pamplona. Una historia viva
Fin de fiesta: crónica de una muerte en el encierro
2006
2009
2009
2009
A Bull Figth at Pamplona
Il Encierro
El encierro de los toros: Pamplona, San Fermín 1953
Poliorama del San Fermín
7 de julio San Fermín
Pinceladas sanfermineras
Los gigantes de Pamplona. Comparsa de Gigantes y
Cabezudos
San Fermín Patrono
San Fermín: el santo, la devoción, la fiesta
San Fermín, ayer y hoy: fiesta, culto y tradición
Sanfermines
Iruñerías: Los gigantes de Pamplona
Sanfermines: novela corta
El baile de la alpargata: bailes y conciertos en el casino
1924
1925
1953
1960
1964
1978
Artículos periodísticos (recopilaciones)
Iruñerías. Colección de escritos que con el título “Del viejo
Ignacio Baleztena
Pamplona” publicó en el Semanario Radica
Baldomero Barón
Las fiestas de San Fermín: reportaje informativo
José Mª Iribarren
Los Sanfermines
13
2009
2010
2011
2011
2013
2014
1984
1989
2002
2001
2000
2002
2005
2009
1920
1943
1970
Ignacio Baleztena
José Mª Baroga (seudónimo,
José María Goñi Zubillaga)
Miguel Javier Urmeneta
Pedro Salaberri
José María Pérez Salazar
José Antonio Iturri
José Miguel Iriberri
Miguel Izu
Ernest Hemingway
Patxi Arrizabalaga
Iruñerías (vol. I-IX)
19721981
Eternos Sanfermines
1978
Crónica de los Sanfermines
Mis Sanfermines
Pamplona, escritos y sueños
Sanfermines a vuela siglo
Sexo en sanfermines y otros mitos festivos
Pamplona in July = Pamplona en julio 1923
Toros y sanfermines: cuentas y "cuentos" 2010
1983
1992
1996
1998.
2007
2009
2011
Premios del Concurso Periodístico Internacional San Fermín, artículos de prensa
Gabriel lmbuluzqueta
El cohete
Gabriel Asenjo
Al “sherpa” del Everest que dejó amigos en Pamplona por
Sanfermines
José Mª Romera
No me toquen el santo
Jesús Mauleón
Oración para la calle
Antonio Murugarren
Programa nuevo para un San Fermín al sol
Pedro Lozano Bartolozzi
Gigantes, que no estatuas
Javier Eder
Una Corte sin milagros
Jacques Durand
825 m. de folie a Pampelune
Desierto
Juan Ramón Corpas
En Pamplona por San Fermín
Iñaki Ochoa de Olza
Encierros anónimos
Emilio Echavarren
Y yo tan lejos…
Juan Carlos Gómez Martínez
Yo, Fermín
Dave Anderson
Running with these bulls can be dangerous
José Miguel Iriberri
Envidia
José Antonio Iturri
Descriptiva del encierro
Juan Mora
Sanfermining
José Mª Romera
Metamorfosis
Satur Leoz
Cíceros sanfermineros
Francis Marmande
La corrida des gueux
José Mª Romera
La Estafeta
José Antonio Iturri
A los toros lo que quieran
Xabier Díaz Esarte
Momenticos sanfermineros
Mariví Salvo
Pablo Cuesta, un corte bien dado
Xabier Díaz Esarte
Sanfermines de Dya
Juan José Gracia
Mañanas de San Fermín
Álvaro Bermejo
Mitologías de San Fermín
José Miguel Iriberri
En marcha
José Mª Romera
“Fiesta” y la épica de Hemingway
Xabier Díaz Esarte
Gerontocracia Sanferminera
José Antonio Iturri
Momenticos
Alfonso Pascal
Quién lo probó lo sabe
Cine, fotografía, dibujo, ilustraciones
Miguel Angel Astiz
Mozos y toros por las calles de Pamplona
Galle, textos Dominique Aubier Fiesta in Pamplona
Agrupación Fotográfica y
Cinematográfica de Navarra
Catálogos del Salón San Fermín de Fotografía
Ramón Masats, textos Rafael
García Serrano
Los Sanfermines
Luis Azpilicueta, textos José
María Domench
Los Sanfermines
Carlos Ciganda, textos Pedro
Lozano Bartolozzi
Los Sanfermines en apuntes
Ricardo Ollaquindía
100 años de carteles de las fiestas y ferias de San Fermín
(1882-1981)
14
1980
1981
1982
1983
1984
1985
1986
1987
1988
1989
1990
1991
1992
1993
1994
1995
1996
1997
1998
1999
2000
1945
1955
19562006
1963
1980
1981
1981
Pedro Martín Balda, textos
José Luis Larrión Arguiñano/
José María Rodrigo Jiménez
Antonio Eslava
Patxi París, textos José
Antonio Iturri (et al.)
José Luis Nóbel Goñi
Andreas Drouve
Alberto Schommer, textos
Fernando Pérez Ollo
Fermín Erbiti y Javier Manero
Luis María Estefanía Castro
José Javier Sanz Irigoyen
Jim Hollander, textos Inge
Morath/Fco. Rivera Ordóñez
Luis Landa El Busto y María
Luz Mangado Alonso
José Javier Azanza y Ignacio
Jesús Urricelqui
Fco. Javier Lafraya Amigot
Cláudio Menezes
Ramón Herrera Torres
José Luis Larrión Arguiñano
Larrión y Pimoulier, textos
Javier Muñoz García
Guillermo Navarro
Programas y guías
Ayuntamiento de Pamplona
José Viñes Bello
Lucinda Poole
José Antonio Iturri (et al.)
Luis Azpilicueta
Chus Roncal
Mariano Sinués del Val
Alexander Fiske-Harrison (ed.)
Las pancartas de las peñas
1981
El "encierro": poema gráfico: xilografías, bocetos y letra suelta
1988
El tendido de sol
Pamplona, Sanfermines: 24 tarjetas postales
Stadt der Sanfermines
1992
1994
1994
La fiesta
Encierros en blanco y negro
Porque llegaron las fiestas
Sellos San Fermín, 1949-2001
1996
1998
2001
2001
Fiesta: La fiesta de San Fermín de Pamplona
2002
Los Sanfermines a través de los carteles
El cartel de la feria del toro de Pamplona: arte, diseño y
tauromaquia
Fiestas de San Fermín: carteles para el recuerdo, 1881-2006
Vive San Fermín: Pamplona-Iruña, Navarra-España
Cine y Sanfermines: 25 "momenticos" en la pantalla
Carnaval de ladrones: la película (recuperada) de los
Sanfermines
Fiesta = The sun also rises: (Henry King, 1957)
Peña de cine: algunas historias con mozos de Pamplona en el
no-do y en otras películas
Momentazos de los gigantes de Pamplona en el cine
La Comparsa de Gigantes y Cabezudos de Pamplona: 150
años de imágenes y recuerdos
2002
Sanfermines: 204 horas de fiesta
A propósito de San Fermín
2012
2014
Programas de fiestas
Pamplona: guía del viajero, descripción de sus principales
monumentos y fiestas
No seas forastero en los Sanfermines: guía
Guía Hemingway 100 años: la fiesta, Sanfermines, Pamplona
Guía imprescindible de los Sanfermines
La cocina de los Sanfermines
El encierro: San Fermín
Fiesta. How To Survive The Bulls Of Pamplona
1881-
2006
2006
2007
2007
2009
2010
2013
2014
2010
1924
1982
1999
2001
2004
2008
2014
Narrativa
Libros de viajes
Antonio Iraizoz
Robert Daley
James A. Michener
Gary Gray
Cómic
Chas (et al.)
César Oroz
No te mueras sin ir a España
The Swords of Spain
Iberia, viajes y reflexiones sobre España
Running with the bulls: fiestas, corridas, toreros, and an
American's adventure in Pamplona
1955
1966
1968
2001
Germán
Quién es quién en Sanfermín
Todo San Fermín. 20 años de fiesta y humor
1988
1996
2011
15
Relato, cuento
Ignacio Baleztena
Alberto Fraile
Jesús Carlos Gómez Martínez
Javier Mina Rodríguez
Patxi Irurzun
Graeme Galloway (et al.)
Blogsanfermin.com
Novela
Félix Urabayen
Ernest Hemingway
Manuel Iribarren
Rafael García Serrano
James A. Michener
Hans Tovoté
Reyes Calderón
Alejandro Pedregosa
Koldo Larrea
Patxi Irurzun
Pedro Pastor Arriazu
Gontrán Cháfer
Miguel Izu
Los gigantes de Pamplona: historia de esos simpáticos
monigotes que tantos ratos felices han proporcionado a
Premín de Iruña, autor de este librico
Catorce cuentos sobre San Fermín
Actos de amor ingrato
Sanfermines forever
La historia secreta de los kilikis de Pamplona
Siniestro Caravinagre
Antojos de luna
Cuentos sanfermineros
La tristeza de las tiendas de pelucas
Running The Bulls With Hemingway (& Other Pamplona Tales)
V Certamen internacional de Microrrelatos de San Fermín
VI Certamen internacional de Microrrelatos de San Fermín
1990
1993
1995
2001
2012
1995
2005
2013
2013
2013
2014
El barrio maldito
Fiesta (The Sun Also Rises)
Retorno
Plaza del Castillo
Hijos de Torremolinos (The Drifters)
Las bodas de Pamela
Las lágrimas de Hemingway
Un extraño lugar para morir
Caravinagre: mis memorias
¡Oh, Janis, mi dulce y sucia Janis!
A las 12, en el Iruña
Corazones pamplonicas
El asesinato de Caravinagre
1925
1926
1932
1951
1971
1998
2005
2010
2010
2011
2011
2014
2014
1934
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http://webs.ono.com/mizubel/
16