Estigma y discriminación hacia las personas con VIH Costa Rica CRÉDITOS Jonás Hernández y Cristian Gómez, de la Asociación Demográfica Costarricense, se esforzaron durante mucho tiempo para que en Costa Rica se llevara a cabo un estudio sobre el estigma y la discriminación en contra de las personas con VIH. Cuando finalmente se logró realizar dicho estudio, ellos no estuvieron para verlo. Nuestro más sincero reconocimiento por su esfuerzo e interés. La investigación en Costa Rica es parte de un proceso regional mucho más amplio. La posibilidad de medir e incidir en el estigma y la discriminación hacia las personas con VIH en Centroamérica ha sido posible gracias, principalmente, a Rodrigo Pascal (Asesor en Derechos Humanos y Género, ONUSIDA Guatemala), Alejandra Trossero (PNUD Regional), Otoniel Ramírez (Secretario General de REDCA) y Sergio Montealegre (Director Programa Regional REDCA+). De parte de las institucionales nacionales, el aporte de Alejandra Acuña (Coordinadora de CONASIDA) resultó clave, ya que gracias a su participación se abrieron las puertas de las Clínicas de VIH de los hospitales Dr. Tony Facio Castro, San Juan de Dios, San Carlos y Víctor Manuel Sanabria Martínez. El personal de las Clínicas de VIH de estos centros de salud jugó un papel fundamental en esta investigación. Rosibel Zúñiga (Esperanza Viva), Manuel Agüero y Allan Rivera (Asociación MANU), Hilda Picado (Asociación Demográfica Costarricense) e Ivonne Zelaya (ONUSIDA) personificaron la alianza interinstitucional que impulsó y sostuvo todo el proceso operativo que hizo posible el estudio, su publicación y divulgación. La coordinación del proceso de recolección de la información, la sistematización y el análisis de la misma, así como la redacción del informe final fueron responsabilidad de Juan Carlos Zamora, de la Asociación Demográfica Costarricense. En estas labores se recibió el apoyo sumamente valioso de Adrián Barrientos, Joel Chavarría, Lucía Chaves Groh, Rosibel Zúñiga, Ivonne Zelaya y Ana Luz Gutiérrez. Solo el trabajo de todo el equipo hizo posible que la información fuera recolectada y ordenada para su análisis. Reconocemos y agradecemos el esfuerzo de Jairo Villegas Alfaro, Rodolfo Leitón Hernández, Oscar Tenorio Mata, Christopher Coudin González, Iris Hidalgo Acosta, Ana Luz Gutiérrez Núñez y Teresa Ugarte Melgar; quienes fungieron como entrevistadores y entrevistadoras. Finalmente, nuestro sincero agradecimiento a las casi cuatrocientas personas con VIH que, de manera desinteresada, quisieron compartir parte de su historia de vida para alzar la voz colectiva en contra de las múltiples formas en las que la sociedad costarricense estigmatiza y discrimina a este grupo. PRESENTACIÓN CONTENIDO 1.PRESENTACIÓN............................................................................................................................3 2.INTRODUCCIÓN...........................................................................................................................4 3.METODOLOGÍA............................................................................................................................4 4. MARCO CONCEPTUAL.................................................................................................................9 5. PERFIL EPIDEMIOLÓGICO DEL VIH Y SIDA EN COSTA RICA.......................................................11 6. ANÁLISIS DE LA INFORMACIÓN...............................................................................................13 6.1 Características de las personas consultadas.................................................................13 6.2 Estigma y discriminación a manos de otras personas...................................................17 6.3 Acceso al trabajo, servicios de salud y educación.........................................................20 6.4 Estigma interno y temores............................................................................................23 6.5 Derechos, leyes y políticas...........................................................................................29 6.6 Gestión del cambio........................................................................................................32 6.7 Pruebas y diagnóstico..................................................................................................34 6.8 Confidencialidad.............................................................................................................37 6.9 Acceso y calidad del tratamiento antirretroviral (TARV)...............................................42 6.10 Derechos reproductivos................................................................................................44 7. CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES...................................................................................47 8.ANEXOS........................................................................................................................................51 3 ESTIGMA Y DISCRIMINACIÓN HACIA LAS PERSONAS CON VIH 1 PRESENTACIÓN Frecuentemente escuchamos hablar sobre la discriminación y el estigma de que son objeto las personas que viven con VIH y sida, sin embargo hasta el día de hoy no ha habido manera de sustentar las denuncias de estas vivencias en ese sector de la población en Costa Rica, es por eso que las organizaciones Asociación Esperanza Viva y Asociación Manú, con el apoyo técnico y administrativo de la Asociación Demográfica Costarricense, y el aporte financiero del Programa Regional REDCA+ (SISCA, REDCA+, Programa), ONUSIDA e Index, GNP+, se dieron a la tarea de realizar esta investigación denominada “Índice de Estigma en Personas que Viven con VIH”. La idea original de proponer esta investigación obedece a una iniciativa conjunta de varias organizaciones que han trabajado conjuntamente desde el año 2005, a saber, Red Global de Personas que viven con VIH y sida (GNP+); Comunidad Internacional de Mujeres que viven con VIH/Sida (ICW); La Federación Internacional de Planificación de la Familia (IPPF) y el Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/Sida (ONUSIDA). Este estudio pretende convertirse en una herramienta para la defensa de los derechos de las personas que viven con VIH, así como para documentar las diferentes experiencias de las personas que viven con VIH dentro del país en relación con el estigma y la discriminación relacionados con el VIH; comparar la situación de las personas que viven con VIH con las de otros países con respecto a un aspecto en particular; así como para medir los cambios que se den en las comunidades o países en un periodo de tiempo determinado (Guía del Usuario).1 El propósito de recolectar y presentar esta información es el de aumentar la comprensión sobre el grado y las formas del estigma y la discriminación que enfrenta esta población en los diferentes países. La intención de las organizaciones participantes es la de hacer que el índice esté ampliamente disponible para que pueda ser utilizado como herramienta de trabajo en el ámbito local, nacional y global, de defensa y promoción de los derechos de las personas que viven con VIH. La evidencia generada a partir de la recolección de los datos permitirá sustentar el desarrollo e implementación de políticas nacionales que protejan los derechos de las personas que viven con VIH; así como sustentar el diseño de intervenciones programáticas dirigidas a atender las necesidades de las personas que viven con VIH. Asimismo la implementación del Índice espera haberse convertido en un proceso de empoderamiento para personas que viven con VIH, sus redes y comunidades locales y que a la vez se constituya en un agente motivador de esta población para la defensa del ejercicio de sus derechos. Se espera, también, que funcione como una herramienta para impulsar la respuesta del país al VIH, desde las instancias oficiales del estado, las organizaciones no gubernamentales y las personas activistas en defensa y promoción de los derechos de las personas con VIH. 1 Federación Internacional de Planificación de la Familia. (2008)Guía del Usuario. El Índice de Estigma en Personas que Viven con VIH. IPPF - Londres, Reino Unido. 4 PRESENTACIÓN 2 INTRODUCCIÓN El Índice de Estigma es un instrumento de recolección y presentación de datos sobre el estigma y la discriminación que sufren las personas con VIH y sida. La investigación promueve la participación activa de un grupo de personas con VIH y sida en la recolección de los datos, quienes tuvieron una preparación previa para el manejo del instrumento del registro de la información y sin las cuales este estudio no sería posible. Estas personas fueron apoyadas por especialistas con capacidades gerenciales y técnicas que los faculta para ofrecer este apoyo las cuales pueden o no ser personas con VIH o sida. Este estudio permite, por primera vez en el país, tener acceso a información que sustente y documente el estigma y la discriminación que viven las personas con VIH y sida en el ámbito nacional. Los testimonios registrados permitirán conocer la situación que enfrenta una persona al momento de recibir un diagnóstico positivo y como esas percepciones pueden cambiar a lo largo de los años, asimismo ofrece información acerca de las actitudes manifestadas por las personas que les rodean y hacia ellas mismas. Este será material que se convertirá en una herramienta de consulta obligada para la formulación de políticas públicas y programas de atención a personas con VIH y sida o a poblaciones en riesgo, así como de las acciones de comunicación e información destinadas a las diferentes poblaciones dirigidas a eliminar el estigma y la discriminación hacia las personas con VIH y sida. 3 METODOLOGÍA El Índice de Estigma y Discriminación en personas que viven con VIH y sida es un esfuerzo articulado de varias organizaciones internacionales2, cuyo objetivo es reunir información que sirva como evidencia de las formas de estigma y de discriminación que enfrenta esta población, para provocar procesos de cambio. El presente estudio presenta la información correspondiente a la realidad de Costa Rica, como parte del proceso para la construcción de un Índice que refleje la situación centroamericana. 2 Las organizaciones directamente involucradas son: Red Global de Personas con VIH/SIDA (GNP+); Comunidad Internacional de Mujeres viviendo con VIH/SIDA (ICW); Federación Internacional de Planificación de la Familia (IPPF); y Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/SIDA (ONUSIDA). 5 ESTIGMA Y DISCRIMINACIÓN HACIA LAS PERSONAS CON VIH De esta manera, el objetivo general de esta investigación a nivel nacional se planteó como: OBJETIVO GENERAL ••Reunir evidencia sobre las formas en que se manifiestan el estigma y la discriminación en contra de las personas con VIH en diferentes contextos de la sociedad costarricense. OBJETIVOS ESPECÍFICOS ••Reunir información que fortalezca los procesos de defensa y promoción de los derechos humanos de las personas con VIH y sida. ••Fortalecer la acción de las organizaciones de personas con VIH que existen en Costa Rica. ••Promover entre las personas con VIH la conciencia de sus derechos y la importancia de su ejercicio y su defensa. Muestra El mismo tema que se investiga en este estudio: el estigma y la discriminación; hacen que una investigación que implique la consulta directa a personas con VIH y sida tope con dificultades particulares. Las personas con VIH tienden a esconder su condición a menos que se trata de personas que sean de su total confianza. Además, el marco muestral no está del todo claro en el país. La cantidad real de personas con VIH en el país no está totalmente definida; y menos aún, sus edades, sexo, nivel educativo y lugares de residencia. Las estimaciones oficiales hablan de un número que varía entre 8.000 y 8.900 casos en el país, a los que se sumarían poco más de 800 casos nuevos cada año. No obstante, los casos detectados desde el año 2002 suman 5.1683, y se distribuyen en el territorio nacional como se indica en la tabla siguiente. En la misma tabla se agrega la distribución de la muestra lograda para el presente estudio. Tabla 1 Casos detectados y personas entrevistadas, por provincia. Total detectados al 2013 * San José 2485 Alajuela Cartago Heredia Guanacaste Puntarenas Limón Extranjero Ignorado TOTAL 554 323 549 211 292 207 344 203 5168 Distribución por provincia 48,1 Muestra (entrevistados) 180 Distribución por provincia 45,5 10,7 6,2 10,6 4,1 5,7 4,0 6,7 3,9 100,0 59 18 19 14 45 60 0 1 396 14,9 4,5 4,8 3,5 11,4 15,2 0,0 0,3 100,0 * Dpto. Vigilancia de la Salud. MINSA. (VIH + SIDA - MORTALIDAD) 3 Este dato es el resultado de restar los casos de mortalidad por VIH registrados en el mismo período. Por lo tanto, 5.168 serían los casos detectados desde el año 2002 y que se mantienen con vida. 6 PRESENTACIÓN Las personas incluidas en la muestra fueron localizadas gracias al contacto con las organizaciones de personas con VIH que existen en el país, incluyendo los albergues especializados para esta población. También se incluyó a las personas que son atendidas en las Clínicas del VIH de San Carlos, Limón, Puntarenas, y la que funciona dentro del Hospital San Juan de Dios. Con cada una de las personas efectivamente contactadas se aplicó la técnica de “bola de nieve”; de manera que cada uno/a tuviera la oportunidad de facilitar al equipo investigador el contacto con otra/s persona/s con VIH que conociera y que podrían estar dispuestas a participar en el estudio. En términos generales, las personas elegibles fueron aquellas que viven con VIH, mayores de 18 años de edad, con al menos un año de conocer su diagnóstico positivo, dispuestas a participar voluntariamente en el estudio y que firmaran el consentimiento informado que así lo hace constar. Debe aclararse que este tipo de muestreo no ofrece a todas las personas con VIH las mismas posibilidades de ser incluidas en el estudio. Este carácter intencional de la muestra limita las posibilidades de inferencia estadística, por lo que la información debe entenderse como referida a la población consultada y no es necesariamente aplicable al total de la población con VIH en el país. Equipo de investigación En nuestro caso, el estudio estuvo dirigido directamente por dos organizaciones de personas con VIH: Asociación Manú y Esperanza Viva; y una organización que trabaja en favor de esta población, como lo es la Asociación Demográfica Costarricense. Para la labor específica de coordinar todo el trabajo de campo, la sistematización de la información y su análisis se ha contado con el apoyo de un consultor. Las personas entrevistadoras fueron hombres y mujeres vinculados a Asociación Manú y Esperanza Viva, los cuales aprobaron un proceso de capacitación de tres días completos. Todos y todas son personas que viven con VIH, con lo que se buscaba el mayor nivel posible de empatía con la población consultada. Aspectos éticos Toda investigación social debe respetar ciertos parámetros éticos que protejan a las personas involucradas en la investigación. Siendo que en este caso nos ocupa una población que es víctima de diversas formas de discriminación, la investigación debe ser particularmente cuidadosa. Los principales aspectos tomados en cuenta son: Voluntariedad; ninguna persona ha sido obligada ni manipulada de ningún modo para participar en la investigación. El equipo de entrevistadores y entrevistadoras hicieron siempre saber a las personas que su participación era absolutamente voluntaria, y que su eventual negativa a participar no tendría ningún tipo de consecuencia o represalia. 7 ESTIGMA Y DISCRIMINACIÓN HACIA LAS PERSONAS CON VIH Consentimiento informado; relacionado con lo anterior, se preparó un breve documento informativo en el que se comunicaba a las personas con VIH identificadas –antes de la entrevista- los objetivos generales de la investigación, las personas e instituciones involucradas y el tipo de preguntas que contenía el cuestionario. La firma de la persona aceptando participar luego de haber recibido esta información era imprescindible para realizar la entrevista. Confidencialidad; en todo momento se garantizó la confidencialidad de toda la información y de la identidad de todas las personas que estuvieron de acuerdo en participar. Para asegurar esto, a cada persona se le asignó un código único que sustituye su nombre y cualquier otro dato que pudiera identificar a la persona al ver el cuestionario. Beneficio para la población de personas con VIH; el proceso de investigación y todos los resultados obtenidos deben estar en función del bienestar de las personas con VIH del país. Esto implica que los resultados obtenidos deben ser devueltos a esta población y pasar a ser un insumo del que pueden disponer sin limitaciones. Conviene indicar que el proceso de investigación no ha estado exento de dificultades. Debe mencionarse en este sentido la dificultad para coordinar con algunas de las Clínicas de VIH de la Caja Costarricense del Seguro Social. Al no existir un procedimiento establecido o protocolo para la investigación social con la población que es atendida en estas clínicas, ocurre que cada una de ellas establece sus propias reglas y –de hecho- en algunos casos el ingreso para la investigación parece no ser posible o al menos no parece viable dentro de plazos razonables. La recolección de la información de manera ordenada y dentro de los parámetros éticos establecidos, así como la sistematización de la información, son procesos cuya realización exitosa requieren habilidades y conocimientos en investigación social. No siempre las organizaciones de personas con VIH cuentan con esas capacidades, por lo que el trabajo técnico de investigación puede que requiera del apoyo de profesionales en el área. Esto no es necesariamente un problema o dificultad, pero debe preverse al momento de la planificación. 8 MARCO CONCEPTUAL 4 MARCO CONCEPTUAL Para poder comprender mejor los resultados de la investigación realizada y la situación que se presenta en el país sobre el estigma y discriminación a la que se enfrentan y sufren las personas con VIH, es preciso delimitar estos conceptos según la manera en la que son interpretados en este trabajo. En primer lugar, debe aclararse que se trata de dos conceptos que aunque mantengan similitudes y usualmente se usen sin distinción, son diferentes. Esto quiere decir que su uso como sinónimos es errónea y contribuye a reforzar estas situaciones debido a que, por su incomprensión, las estrategias que se plantean y los mecanismos usados para contrarrestarlos no se enfocan en los puntos esenciales para ponerles un alto y contribuir a una mejor calidad de vida para las personas con VIH y las personas que les rodean. En cualquier contexto social moderno, las personas son clasificadas según sus características particulares para identificarles, determinando el tipo de trato que reciben. Esto a su vez afecta de forma positiva o negativa su desenvolvimiento en sus prácticas cotidianas. Las categorías más utilizadas se centran en la edad, sexo, posición socioeconómica, lugar de nacimiento, residencia y nivel educativo. A estas se le suman apariencia física y estado de salud. La combinación de éstas hace que una persona pueda tener un mejor o peor trato de parte de las personas con las que se relaciona y las instituciones estatales al realizar programas enfocado a grupos específicos. Así que las personas con VIH deben enfrentar su condición de salud basada en la percepción que exista de sus demás características como individuos. Como se verá en los resultados de esta investigación, aún existe una percepción negativa hacia el VIH y las personas que tienen el virus, sin embargo, es preciso apuntar que un elemento que debe considerarse de alta relevancia, es la auto-percepción de estas personas y el reforzamiento del estigma al que está asociada esta condición de salud. En este sentido, el sociólogo canadiense Erving Goffman, desarrolla un planteamiento base para comprender el estigma. Este autor hace referencia a la connotación negativa asociada con el estigma y la manera en la que las personas se determinan a partir de su “identidad social”, la cual está construida por los supuestos que se utilizan para determinar al otro u otra. Cabe hacer notar que esta acción se realiza antes de poder establecer una interacción real. Los atributos que se le asignen a una persona que hacen que se le considere peligrosa, inferior, malvada o débil, hacen que se le deje de ver como alguien “normal” o “corriente” y se reduce a algo inferior o menospreciado. Esto es el estigma. Una actitud hacia alguien, colocándolo a él o ella (o un grupo específico) en una categoría devaluada que condiciona lo que se siente y piensa de esta persona o grupo de personas. Por su parte, la discriminación puede definirse como la manifestación de un trato diferenciado hacia determinadas personas y grupos sociales en función de una o varias características que se le son adjudicadas por el resto de la sociedad. (Mirić, Marija. 2003: 6) 9 ESTIGMA Y DISCRIMINACIÓN HACIA LAS PERSONAS CON VIH Existen dos formas en las que se manifiesta la discriminación, una positiva y una negativa. Usualmente se tiende a tomar en cuenta en los argumentos e investigaciones la negativa, sin embargo, debe especificarse cuando esto se hace para tener una visión más clara de lo que se está queriendo presentar. Para fines de esta investigación, se hará mención de una discriminación negativa hacia las personas que tienen VIH. La discriminación positiva se puede entender como aquellas características particulares que benefician a una persona, por ejemplo, las líneas especiales para personas adultas mayores o mujeres embarazadas en los bancos. Por su parte la discriminación negativa se asocia con un trato injusto por sus condiciones y que ayuda también a reforzar los estereotipos asociados con los grupos a los que esta persona pertenece. (Mirić, 2003) En otras palabras, los estereotipos que se tienen sobre ciertas personas, se encuentran estrechamente relacionados con la discriminación social, en este caso, con la discriminación negativa. Como exponen los autores Aggleton, Parker y Maluwa (2002) la discriminación a la que se enfrentan las personas con VIH no solo viene de forma externa, también puede ser autoimpuesta. Algunas formas de manifestación son sentimientos de vergüenza, culpa y asilamiento, los cuales vienen fundamentados por la percepción que se tiene de la condición y las creencias y estereotipos que estas personas tienen asociados con el virus. El trato discriminatorio se puede dar en cualquier situación o lugar en el que las personas con VIH estén, violando así los Derechos Humanos que toda persona tiene y deben ser respetados. En los centros de salud pueden hacer esperar a las personas con el virus hasta ser atendidas de último, en espacios comunitarios se les puede restringir su participación en tomas de decisión o dentro de sus hogares se les proveen utensilios individuales para evitar el contacto directo o indirecto con ellas. En este sentido, la discriminación se diferencia del estigma en que la primera es una manifestación evidente en el trato y manifestaciones evidentes hacia una persona con una característica específica. Denota una acción y si es discriminación negativa, es una acción de rechazo, desaprobación, miedo o incluso asco. Mientras que el estigma es una reacción interna que las personas tienen hacia una persona o grupo con características específicas, que puede ser también de miedo, rechazo, aversión o repugnancia a establecer un contacto con la persona estigmatizada, pero que no implica una acción hacia esa persona o grupo. (Mirić, 2003) El estigma se maneja a un nivel interno que puede desencadenar las acciones discriminatorias y puede escapar al raciocinio. Es por esta razón que, a pesar de la cantidad de recursos que se han destinado a nivel mundial para educar y formar en tratos más justos e igualitarios hacia las personas con VIH, el estigma se mantiene, debido a que es una reacción que se experimenta en un nivel irracional. Finalmente, debe reconocerse que ambos conceptos son producto de construcciones sociales desarrolladas en momentos históricos y contextos espaciales particulares que pueden ser reproducidos por factores culturales a nivel local o universal y hacen que el trabajo para erradicar estas manifestaciones negativas hacia un grupo de personas, se vuelva más complejo. Aún así, un paso esencial es poder delimitar el estigma y la discriminación negativa, como dos formas diferentes de mostrar aversión y rechazo a las personas de características particulares que escapan a una noción de “normalidad” o “salud” socialmente construidas. En el caso de las personas con VIH, esto se puede manifestar con quienes les rodean, los servicios que frecuentan y hasta hacia sí mismos. Esta investigación busca presentar un panorama actualizado de lo que sucede en Costa Rica con respecto a estos dos conceptos. 10 PERFIL EPIDEMIOLÓGICO DEL VIH Y SIDA EN COSTA RICA 5 PERFIL EPIDEMIOLÓGICO DEL VIH Y SIDA EN COSTA RICA Desde la identificación de la epidemia del VIH y el sida, esta enfermedad ha mantenido una presencia sostenida longitudinalmente en todos los países del globo. Su impacto se ha ramificado en todas las esferas del desarrollo humano, lo que ha requerido una multiplicidad de respuestas para atender una crisis que ha presentado una gran complejidad. Se estima que el sida suma más de 22 millones de muertes y que, en la actualidad, existen alrededor de 42 millones de personas viviendo con el VIH. Se calcula que alrededor de 1,6 millones de personas fallecen a causa del sida cada año. De acuerdo con datos de ONUSIDA, se estima que de las personas que actualmente viven con VIH en el mundo, la mitad todavía no conocen su diagnóstico. Desde el descubrimiento del virus, las indagaciones e innovaciones científicas han permitido disponer de recursos novedosos para proveer nuevos tratamientos y comprender mejor el desenvolvimiento del virus. Por su parte, los avances en Derechos Humanos, han permitido que estos recursos lleguen a un número cada vez mayor de personas. Entre el 2001 y el 2012, se reporta un descenso preponderante sostenido del 33% en el número de nuevas infecciones por VIH, al igual que un descenso del 29% de las muertes relacionadas con el VIH. Hasta finales del 2012, se contabilizaba que el acceso a Terapia antirretroviral (TARV) había aumentado en 40 veces, con respecto a 10 años atrás. En lo que respecta a América Latina, se reporta un estimado de 1,4 millones de personas viviendo con VIH hasta el año 2011. Mientras tanto, el número de muertes por causas relacionadas al sida disminuyó un 37%, pasando de 82 000 a 52 000 personas entre el 2001 y el 2012. El acceso al TARV en América Latina y el Caribe, se encuentra por encima de la media mundial, representando una cobertura promedio del 68%. Cabe destacar que existen variaciones importantes que rondan entre el 20% y el 80%, de acuerdo a las particularidades en la legislación en salud de algunos países. Para el caso particular de Costa Rica, la presencia de la epidemia en población general presente un nivel relativamente bajo de prevalencia del 0,4%. Sin embargo, en poblaciones en mayor riesgo, estos porcentajes tienden a aumentar. El último estudio desarrollado con hombres que tienen sexo con hombres indica una prevalencia del 10.9% (datos hasta el 2009, según el Ministerio de Salud). De acuerdo a estos datos, existe una posibilidad 27 veces mayor de encontrar un caso positivo en este sector específico de la población en comparación con una muestra general. No obstante, el país todavía presenta vacíos de información empírica que muestre fehacientemente la presencia y desarrollo de la epidemia en poblaciones en vulnerabilidad. 11 ESTIGMA Y DISCRIMINACIÓN HACIA LAS PERSONAS CON VIH Desde la identificación del primer caso en 1983, en el país se ha presentado una tendencia en el aumento de casos femeninos, concordantemente con el desenvolvimiento de la epidemia a nivel mundial. Sin embargo, aún hoy es notablemente mayor la cantidad de casos en hombres con respecto a los reportados en mujeres. Entre el 2002 y el 2012 existió en promedio una relación de 3,8 hombres por cada mujer. La mayoría de los casos de VIH y sida se han reportado en el Gran Área Metropolitana, siendo San José la provincia que presenta números más altos. Se presume que este rasgo responde en gran medida a que es esta área la que engloba la mayor parte de servicios de salud especializados en VIH del país. Entre el 2002 y el 2011, fueron registrados 3,108 casos de VIH en el país, entre los cuales, el 92% de los casos representan a personas en edades productivas (de 20 a 64 años) y la mitad a personas jóvenes. Desde la introducción de la TARV dentro del paquete de servicios provistos por la CCSS, se presenta una mejora en la expectativa de vida de las personas diagnosticadas, al mismo tiempo que se reduce la mortalidad por complicaciones relacionadas al sida. Históricamente, el contacto sexual se ha mantenido como la principal vía de infección, asociado al 84,2% de los casos, fenómeno que coincide con la tendencia mundial. La transmisión vertical y por transfusiones sanguíneas se encuentran relativamente controladas, con porcentajes de 1,3% y 4% respectivamente. Costa Rica emprendió sus primeros pasos en la respuesta ante el VIH y el sida en un contexto de desinformación y posiciones prejuiciadas. Este era un fenómeno que coincidía con la coyuntura mundial y que atizaba el estigma hacia las poblaciones que estaban siendo afectadas por el virus. Los avances científicos, políticos y humanos han permitido que las iniciativas e intervenciones mejoren su enfoque y se desenvuelvan de forma más efectiva, a pesar de que aún hoy existen importantes acciones pendientes. La Ley General de VIH (7771) que se encuentra en vigencia en la actualidad contiene errores y vacíos considerables, los cuales se planean subsanar a partir de la aprobación de un proyecto de ley que se encuentra en proceso de aprobación. Paralelamente, órganos estatales e instituciones privadas han venido incorporando formalmente decretos y reglamentos concernientes al VIH y el sida, a partir del accionar de distintos sectores que conforman la respuesta nacional (ONG’s, organismos internacionales). “La eliminación del estigma, la discriminación, y las leyes y prácticas coercitivas en relación con el VIH” se ubica dentro de los objetivos clave descritos en la Declaración Política de la ONU sobre el VIH y el sida de 2011. Dentro de su Informe Mundial, ONUSIDA destaca que las faltas en el cumplimiento de este objetivo, continúan siendo uno de los principales obstáculos para generar una respuesta eficaz al VIH en el mundo. La epidemia del VIH ha demostrado ser un fenómeno multidimensional, con características cambiantes que han ameritado que los estudios e intervenciones incorporen este mismo dinamismo. El estigma y la discriminación continúan siendo para Costa Rica un reto a superar, con el fin de asegurar una respuesta verdaderamente integral y efectiva de todos los sectores implicados. 12 ANÁLISIS DE LA INFORMACIÓN 6 ANÁLISIS DE LA INFORMACIÓN El cuestionario utilizado para este trabajo recoge la información de manera organizada, en función de las diferentes determinantes y los distintos ámbitos en los que se configura la discriminación y el estigma en nuestras sociedades. Para efectos de presentar la información recolectada, en este capítulo se respeta la estructura del cuestionario y, por lo tanto, la conceptualización que subyace a la misma. 6.1 Características de las personas consultadas Como se indicó antes, fue incluida en este estudio la información de 396 personas con VIH de diferentes partes del territorio nacional. El 65% reside en zonas urbanas y 35% en zonas rurales. La Tabla 2 muestra la distribución por sexo y grupos de edad. El grupo mayoritario son los hombres, y las edades más frecuentes son las que se encuentran entre los 30 y los 49 años. El grupo de 15 a 19 años en realidad está compuesto por personas de 18 y 19 años, ya que no se incluyeron personas menores de edad en el estudio. Tabla 2 Distribución de la muestra por sexo y grupos de edad Joven de 15 a 19 años Adulto de 20 a 24 años Adulto de 25 a 29 años Adulto de 30 a 39 años Adulto de 40 a 49 años Adulto de 50 y más años Total Sexo de la persona entrevistada Masculino Femenino Transgénero 3 1 0 18 6 1 26 19 1 69 35 6 87 63 266 31 26 118 3 1 12 Total 4 25 46 109 121 90 396 Se consultó solamente a personas que tuvieran al menos un año de haber recibido su diagnóstico de VIH positivo. Más adelante veremos que el tiempo transcurrido desde que se conoce el diagnóstico es una variable que marca diferencias principalmente en lo relacionado con el auto estigma. La Tabla 3 muestra el detalle de esta variable. 13 ESTIGMA Y DISCRIMINACIÓN HACIA LAS PERSONAS CON VIH Tabla 3 ¿Hace cuánto tiempo fue usted diagnosticado con VIH? (categoría) Frecuencia Porcentaje Porcentaje Porcentaje válido acumulado De 1 año a menos de 2 2 a 4 años 5 a 9 años 10 a 14 años 29 108 113 87 7,3 27,3 28,5 22 7,3 27,3 28,5 22 7,3 34,6 63,1 85,1 15 años y más nd Total 55 4 396 13,9 1 100 13,9 1 100 99 100 Prácticamente la mitad de los hombres y de las mujeres mantenían al momento de la entrevista una relación de pareja, mientras que esto ocurre en el 33% de los casos de personas transgénero. Gráfico 1 Estado conyugal 100% 0,8% 1,7% 51,1% 48,3% 0,0% 90% 80% 70% 66,7% 60% 50% 40% 30% 20% 10% 0% Masculino Femenino En una relación de pareja Sin relación de pareja Transgénero Sin respuesta El 44% de los hombres son solteros, mientras que solo el 25% de las mujeres están en esta condición. Entre las mujeres el porcentaje de divorcios triplica al de hombres (5.6% y 15.3%, respectivamente. 14 ANÁLISIS DE LA INFORMACIÓN Gráfico 2 Por el momento ¿es usted sexualmente activo/a 100% nd; 1,1% 90% No 21,4% nd;0,9% No 36,8% 80% 70% 60% 50% 40% 30% 20% 10% 0% Masculino Femenino Transgénero El Gráfico 2, por su parte, muestra que la mayor parte de la población consultada se define como sexualmente1 activa al momento de la entrevista. Se presenta una mayor proporción de hombres sexualmente activos que de mujeres, aunque la mayor proporción es la de las personas transgénero, las cuales son sexualmente activas en un 100%. La muestra incluye una cantidad considerable de personas con VIH que pertenecen o han pertenecido en el pasado a grupos considerados de mayor riesgo para la infección por VIH. Destaca un número importante de hombres que tienen sexo con hombres, usuarios/as de drogas inyectables y trabajadores/ as sexuales. También la Tabla 4 muestra un número importante de personas que no pertenecen ni han pertenecido a ningún grupo de riesgo; caso en el que son mayoría las mujeres. Tabla 4 Pertenencia a grupos específicos ¿Pertenece o ha pertenecido a alguna de las siguientes categorías: hombres que mantienen relaciones sexuales con hombres? gay o lesbiana? transgénero? trabajador/a sexual? usuario/a de drogas inyectables? refugiado o solicitante de asilo? persona desplazada internamente? miembro de un grupo indígena? trabajador/a migrante? prisionero/a? ninguna de las anteriores Total Sexo de la personas entrevistadas Masculino Femenino Transgénero 70 0 1 119 3 0 3 0 11 13 12 4 12 8 0 2 3 0 1 2 0 2 0 0 2 2 0 5 2 0 61 95 1 290 127 17 Total 71 122 14 29 20 5 3 2 4 7 157 434 1 Se consideró sexualmente activas a las personas que en los últimos doce meses han tenido al menos una relación sexual con penetración anal, penetración vaginal o sexo oral. 15 ESTIGMA Y DISCRIMINACIÓN HACIA LAS PERSONAS CON VIH Casi la mitad de la población consultada (47,7%) tiene un nivel educativo correspondiente a escuela primaria completa o menos. El 36,6% ha logrado concluir la educación secundaria, y casi un 15% tiene un grado en la educación superior. (Tabla 5) Tabla 5 ¿Cuál es el más alto nivel de educación que usted ha completado? (categoría) Frecuencia Porcentaje Porcentaje Porcentaje válido acumulado Ninguna educación formal Escuela primaria Escuela secundaria Instituto de formación profesional / Universidad nd No responde Total 20 169 145 5,1 42,7 36,6 5,1 42,7 36,6 5,1 47,7 84,3 58 14,6 14,6 99 3 1 396 0,8 0,3 100 0,8 0,3 100 99,7 100 Como se verá en un capítulo posterior, este bajo nivel educativo, la discriminación y demás dificultades que se presentan en el mundo del empleo generan una incidencia bastante alta de la pobreza en esta población. La Tabla 6 muestra que prácticamente el 25% de la población consultada tuvo que enfrentar durante el mes previo a la entrevista la falta de comida dentro de su hogar por al menos un día. Un 12% del total indica que en el mes pasado hubo al menos 10 días en los que algún miembro de su hogar no tuvo dinero suficiente para su alimentación básica. Tabla 6 Días sin comida para algún miembro de la familia Zona Total Rural Urbano Ninguno 1a4 5a9 10 y más Total ABS 110 185 295 REL ABS REL ABS 79,70% 17 12,30% 4 72,00% 31 12,10% 0 74,70% 48 12,20% 4 REL ABS 2,90% 7 0,00% 41 1,00% 48 REL 5,10% 16,00% 12,20% ABS REL 138 100,00% 257 100,00% 395 100,00% La información sugiere que entre las personas con VIH existe una incidencia particularmente de la pobreza. Las determinantes de esta aparente relación deberán ser objeto de una investigación más detallada. 16 ANÁLISIS DE LA INFORMACIÓN 6.2 Estigma y discriminación a manos de otras personas Frecuentemente las situaciones concretas de discriminación son llevadas a cabo por las personas más cercanas y pueden afectar la participación en actividades cotidianas y de un alto significado para las personas. Las personas con VIH fueron consultadas sobre la ocurrencia de eventos en los que se sintieron excluidas de actividades familiares y comunitarias. Las respuestas se sintetizan en el Gráfico 3. Gráfico 3 Situaciones de estigma y discriminación en los últimos doce meses (%) Murmuraciones sobre usted Total Urbano Rural Exclusión de actividades familiares Total Urbano Rural Exclusión de y lugares de culto Total Urbano Rural Exclusión de reuniones o actividades sociales Total Urbano Rural actividades religiosas 11 28 13 10 26 7 10 32 12 4 5 4 6 4 3 4 2 4 1 20 21 02 5 5 2 6 5 2 6 1 1 0 10 N= 395 Nunca 20 30 Una vez 40 50 60 Unas cuantas veces 70 80 90 100 Frecuentemente Como se puede notar, las actividades religiosas aparecen como los espacios en los que se registra menor discriminación. Tanto en las zonas rurales como en las urbanas, casi el 100% de las personas consultadas dijo que nunca se habían sentido excluidas de estos espacios. Cabe indicar, que no se recogió información sobre la participación de las personas consultadas en este tipo de espacios, por lo que la ausencia de exclusión podría estar relacionada con el hecho de que para una parte de la población consultada las actividades religiosas no forman parte de su cotidianidad. Las reuniones o actividades sociales, así como las actividades familiares aparecen como espacios en los que la discriminación aumenta. Poco menos de 90% de las personas consultadas, tanto en las zonas rurales como urbanas, dicen haberse sentido excluidos de estos espacios al menos una vez. Entre el 2 y el 4 por ciento dicen vivir esta experiencia frecuentemente. Una forma mucho más frecuente de discriminación en contra de la población consultada son las murmuraciones por parte de personas conocidas. Alrededor de la mitad de las mujeres y los hombres participantes en este estudio afirman haber sido objeto de esta práctica. Las razones por las cuales las personas son víctima de estas situaciones pueden ser variadas y no estar necesariamente relacionadas con su condición de vivir con VIH; por eso se consultó al respecto. 17 ESTIGMA Y DISCRIMINACIÓN HACIA LAS PERSONAS CON VIH Tomando en cuenta que un porcentaje importante de la población consultada pertenece o ha pertenecido a grupos de riesgo para la infección por VIH (lo cual suele estar relacionado con estigma y discriminación); llama la atención la alta proporción en la que el diagnóstico de VIH se convierte en una razón de discriminación. (Ver Gráfico 4) Gráfico 4 Razones para ser discriminados/as (%) N=287 Murmuraciones 40 24 Esclusión de actividades familiares 27 20 52 Exclusión de actividades religiosas 30 Exclusión de actividades sociales 10 % 17 30 20% 30% 40% 50% 11 30 40 39 0% 9 0 23 60% 70 % Debido a su condición de VIH Por otra/s razón/es Tanto por su condición de VIH como por otra/s razón/es No está seguro/a porqué 80% 9 90 % 100% El Gráfico 2 muestra que el diagnóstico de VIH, a veces junto con otras razones, es la principal razón por las cual las personas son discriminadas en los espacios familiares y comunitarios. Este dato es aún más llamativo si se toma en cuenta que en muchos casos estas prácticas discriminatorias se dan por la sola sospecha de un diagnóstico positivo, ya que las personas que viven con VIH frecuentemente se ven en la necesidad de ocultar su condición. Se consultó también a las personas participantes por la ocurrencia de situaciones en las que mediaran insultos, amenazas y agresiones. En este caso los insultos verbales son los más frecuentes, afectando a alrededor del 24% de las personas consultadas. Entre 13 y 14% del total afirma haber recibido amenazas o agresiones físicas durante los 12 meses anteriores al momento de la consulta. Esto es aún más alto que los casos de exclusión de actividades sociales y familiares. Gráfico 5 Incidencia de agresión y violencia 90% 3 12 2 14 3 13 80% 8 9 9 100% 4 7 4 0 5 7 1 6 6 1 6 9 0 6 7 0 6 8 70% Frecuentemente 60% 50% 40% 77 75 76 85 88 87 84 87 86 Una vez 30% 20% Nunca 10% 0% Rural Urbano Insultos verbales 18 Unas cuantas veces Total Rural Urbano Total Acoso o amenaza físicamente Rural Urbano Agresión física Total ANÁLISIS DE LA INFORMACIÓN No obstante, en estos casos de violencia disminuye el peso relativo del VIH como razón por la cual ocurren. De acuerdo con la información, la condición de VIH fue la razón del 55% de los insultos verbales recibidos por la población consultada. En el caso de las amenazas y las agresiones físicas, alrededor del 30% de las personas que las recibieron en el último dijeron que había sido en razón de ser personas con VIH. Gráfico 6 Razones por las que se recibe agresión y violencia (%) No está seguro/a porqué 100% 90% 80% 4 6 4 26 18 26 70% Por otra/s 60% 50% Tanto por su condición de VIH como por otra/s razón/es 41 62 67 40% Debido a su condición de VIH 30% 20% 29 14 10% 0% Insultos verbales Acoso o amenaza 4 Agresión física De acuerdo con la información, los autores de la violencia varían algunas características de las víctimas. En las zonas urbanas las personas consultadas identifican a otras personas desconocidas como los principales agresores, mientras que en las zonas rurales serían más bien personas conocidas, incluso familiares, las que con mayor frecuencia ejercen estas formas de violencia. En el caso de las mujeres, sus parejas son los agresores en alrededor de la mitad de los casos; mientras que en el caso de los hombres son minoritarios los casos en que sus parejas sean los agresores. Las y los participantes consideran que cuando la condición de vivir con VIH es una razón de estigma y discriminación, esto se debe a actitudes y falta de información que generan temores, así como a valores morales y religiosos que condenan el virus y la enfermedad por considerarla producto de prácticas “pecaminosas”. El Cuadro 7 muestra como el temor al contagio casual es la principal razón de discriminación y malos tratos hacia las personas con VIH. Tabla 7 ¿Por qué piensa que ha sido discriminado/a? La gente no comprende como se transmite el VIH y tiene temor de que yo pueda infectarles a través de un contacto casual La gente tiene temor de que yo lo contagie con el VIH No lo sé. No estoy seguro/a de la razón La gente desaprueba mi estilo de vida o comportamiento Creencias religiosas o juicios morales La gente piensa que tener VIH es algo vergonzoso y por lo tanto no deben asociarse conmigo Mi apariencia es la de una persona enferma con síntomas asociados al VIH 29.5% 19.9% 15.8% 11.8% 8.9% 8.0% 6.0% 100.0% 19 ESTIGMA Y DISCRIMINACIÓN HACIA LAS PERSONAS CON VIH Una proporción importante de los comportamientos discriminatorios estarían asociados al estigma que socialmente acompaña al VIH y al sida. Por otra parte, más del 25% de las mujeres y el 14% de los hombres consultados indicaron que al menos en una ocasión durante los últimos doce meses algún familiar suyo fue víctima de discriminación por la razón de ser familiar de una persona con VIH. Esta mayor proporción en las mujeres puede ser producto de que mantienen vínculos más cercanos con sus familiares y, por lo tanto, se enteran más de estas situaciones. 6.3 Acceso al trabajo, servicios de salud y educación La situación laboral de las personas con VIH resulta preocupante. Al momento de la consulta prácticamente la mitad (49,7%) de las y los participantes se contaban como desempleados o inactivos. A esto se le suma un 19,1% de personas con un empleo parcial, ya sea como empleados o por cuenta propia. Lo anterior significa que solamente el 31,4% tenía en ese momento un empleo de tiempo completo; de ellos un 27,3% lo hacía como empleados y el 4,1% restante lo hacía por cuenta propia a modo de autoempleo. En algunos casos el desempleo es promovido por la propia política pública, ya que cuando los primeros casos de VIH y sida fueron detectados en el país se les consideró en condición de enfermos/as terminales. Bajo esta categoría, quienes estaban cubiertos por la seguridad social tenían derecho a una pensión de la Caja Costarricense del Seguro Social por el resto de sus vidas. Con la alta sobrevida que se ha logrado actualmente, muchas de estas personas siguen gozando de la pensión y, de acuerdo con la legislación vigente, la perderían si desempeñan un empleo remunerado. Se sabe de personas que prefieren mantener la pensión (aunque el monto es bajo) antes de intentar ingresar de nuevo al mercado de trabajo con todas las desventajas que implica su condición. Quizás lo anterior esté relacionado con el hecho de que estos niveles de desempleo sean mayores entre las personas con VIH de 40 años y más, entre los cuales alcanza el 53,6%; mientras que en las personas con VIH menores de 40 años el desempleo afecta al 43%. N=384 Gráfico 7 Situación laboral según tiempo de habler recibido el diagnóstico de VIH+ 15 años y más 5,6% 7,4% 10 a 14 años 7,0% 4,7% 2 a 4 años 3,6% 4,5% 12,1% 3,7% 3,7% 0 a 1 año 0% 10 % 20% 30% Empleo de tiempo completo (como empleado/a) Empleo de tiempo completo no empleado (autoempleo) 20 55,8% 12,8% 10,9% 5 a 9 años 50,0% 14,8% 3,7% 50,9% 10,3% 43,9% 11,1% 40% 51,9% 50% 60% 70 % 80% Empleo de tiempo parcial (como empleado/a) Trabajo casual o tiempo parcial(autoempleo) 90 % 100% Desempleado / No trabaja ANÁLISIS DE LA INFORMACIÓN La información (Gráfico 7) muestra que entre las personas con 10 años y más de haber sido diagnosticadas disminuye relativamente el empleo de tiempo completo como empleados, a la vez que aumenta el autoempleo y el desempleo en relación con las personas cuyo diagnóstico fue recibido hace menos de 10 años. Esta situación de desempleo también se muestra más severa en la zona urbana (51,6%) que en la zona rural (43,6%). También por sexo se muestran diferencias: el 65.2% de las mujeres con VIH se encuentran en situación de desempleo, frente al 41,8% de los hombres en la misma condición. Entre los pocos casos de personas transgénero que fueron consultadas, el 75% se encontraba en situación de desempleo. Pero la información muestra que la discriminación también tiene un peso explicativo en las dificultades laborales de las personas con VIH. Más del 22% de las personas con VIH que han trabajado en el último año indican que al menos en una ocasión han perdido su empleo o su principal actividad generadora de ingresos. Del total de personas con VIH que reconocen haber perdido su empleo al menos una vez en el último año, más del 55% denuncian que esto ocurrió en todo o en parte debido a su condición de vivir con VIH (el 30,9% asegura que su condición de VIH positivo fue la razón, mientras que el 25,5% indicó que su condición fue parte de las razones por las que esto ocurrió). Asimismo, del total de personas que dijeron haber perdido oportunidades laborales debido a su condición de vivir con VIH (32 casos de los 55 que perdieron su actividad laboral en el último año), fue prácticamente igual la cantidad que dijeron que esto había ocurrido por discriminación de parte de su empleador o compañeros de trabajo, debido a su mala condición de salud, por una mezcla de mala salud y discriminación, y debido a otras razones relacionadas con el VIH. Por otra parte, de las 213 personas de la muestra que trabajaron el último año, el 14,1% dijo que en al menos una ocasión durante ese período se le había negado un trabajo o una oportunidad laboral debido específicamente a su condición de VIH. Mientras que el 6% de los ocupados dijeron que en los últimos doce meses se les había negado un ascenso laboral o se les había cambiado la naturaleza de su trabajo debido a su condición de VIH. El cambio en la naturaleza del trabajo consiste en trasladar a las personas a realizar funciones que no impliquen la atención al público, la manipulación de materiales “sensibles” e incluso, actividades que logren separarlos del resto de compañeros/as en el lugar de trabajo. También se dan casos en los que se les reasigna a labores más livianas debido a su mala salud. De hecho, entre las personas que admitieron que la naturaleza de su trabajo cambió, casi la tercera parte indicó que esto se debió a que su mala salud les impidió seguir realizando algunas tareas. Sin embargo, cerca de la cuarta parte admitió que esta reasignación se debió a prácticas discriminatorias en los centros de trabajo. Los servicios públicos de educación y salud son claves para el bienestar de cualquier ciudadana o ciudadano, y asimismo lo son para las personas con VIH. Por eso se indagó en las situaciones de exclusión vividas por las y los participantes en estos aspectos. 21 ESTIGMA Y DISCRIMINACIÓN HACIA LAS PERSONAS CON VIH La información muestra que tanto en los servicios de salud como los de educación la negación de atender a la población con VIH es bastante baja. El 2% de las personas consultadas dijeron haber sido rechazados o impedidos de asistir a una institución educativa; y casi el 8% dijo lo mismo en referencia a los servicios de salud. Tabla 8 Exclusión de los servicios de salud y educación debido a la condición de VIH ¿Con qué frecuencia se le ha ¿Con qué frecuencia ha sido rechazado, negado algún servicio de salud, expulsado o se le ha impedido asistir a incluyendo atención dental alguna institución educativa, debido a debido a su condición de VIH? su condición de VIH? Nunca Una vez Unas cuantas veces Frecuentemente Total Masculino (N=257) 91,05% 6,23% 1,95% 0,78% 100,00% Femenino (N=128) 91,41% 7,81% 0,78% 0,00% 100,00% Total (N=385) 91,17% 6,75% 1,56% 0,52% 100,00% Masculino (N=232) 99,57% 0,00% 0,00% 0,43% 100,00% Femenino (N=108) 94,96% 3,36% 1,68% 0,00% 100,00% Total (N=351) 98,01% 1,14% 0,57% 0,28% 100,00% Los servicios públicos de salud son más frecuentados por esta población, y por lo tanto les resultan más conocidos; por lo que aumenta la posibilidad del descontento y las experiencias de exclusión y rechazo. La información indica que las diferencias por sexo, zona y edad no son fuertes ni marcan tendencias significativas. En materia de salud sexual y salud reproductiva se nota que específicamente en cuanto a servicios de planificación familiar casi el 5% del total dijo que en el último año dichos servicios la habían sido negados en establecimientos de salud pública. Este porcentaje es prácticamente el doble en la zona rural con respecto a la urbana. Tabla 9 Negación de servicios en salud sexual y reproductiva debido a la condición de VIH ¿Se le han negado servicios de ¿Se le han negado servicios de salud planificación familiar debido a su sexual y reproductiva debido a su condición de VIH? condición de VIH? Sí No Total 22 Rural (N=101) 6,90% 93,10% 100,00% Urbano (N=170) 3,50% 96,50% 100,00% Total (N=271) 4,80% 95,20% 100,00% Rural (N=134) 3,00% 97,00% 100,00% Urbano (N=250) 2,00% 98,00% 100,00% Total (N=384) 2,30% 97,70% 100,00% ANÁLISIS DE LA INFORMACIÓN Un poco menor parece ser la negación de servicios de salud sexual y reproductiva en general, en cuyo caso el 2,3% del total dijo haber enfrentado la negación de los servicios. Nuevamente la incidencia de esta situación es mayor en la zona rural. 6.4 Estigma interno y temores Además del estigma y la discriminación que las personas con VIH pueden sufrir proveniente de otras personas o grupos sociales, también es frecuente que ocurra una internalización del estigma producto de juzgar la condición y las acciones propias con las normas y valores imperantes. La existencia de este estigma interno se relaciona concretamente con sentimientos, comportamientos y temores presentes en las personas que constituyen formas de autocensura. En lo relativo a los sentimientos presentes en las personas consultadas, se indagó si habían estado presentes en los doce meses previos a la entrevista. Las temáticas consultadas se pueden agrupar en tres subdivisiones: sentimientos de autoestima y vergüenza, sentimientos de culpa y sentimientos de autocastigo. El Gráfico 8 indica que más del 27% del total de la población consultada dice haber sentido una baja autoestima en los últimos doce meses, este porcentaje disminuye levemente en los hombres (25,5%) y aumenta hasta 31% en el caso de las mujeres. Me siento avergonzado/a Tengo baja autoestima Gráfico 8 Sentimientos de autoestima y vergüenza, según sexo. 27,3% Total 72,7% 31,0% Femenino 69,0% 25,5% Masculino 74,5% 35,7% Total 64,3% 34,9% Femenino 65,1% 36,1% Masculino 0% 10 % 20% 63,9% 30% 40% Sí 50% 60% 70 % 80% 90 % No N=394 El sentimiento de vergüenza es más común, afectando a alrededor del 36% de las personas consultadas, sin variaciones importantes entre hombres y mujeres. La información indica que este comportamiento no varía significativamente de acuerdo con la edad de las personas consultadas, de manera que los niveles de culpa y de baja autoestima que presentan las personas menores de 40 años y las de esa edad en adelante son similares entre sí y cercanas al promedio. 23 100% ESTIGMA Y DISCRIMINACIÓN HACIA LAS PERSONAS CON VIH No obstante, el tiempo transcurrido desde el diagnóstico inicial sí parece ser una variable importante. En las personas con más de 15 años de haber sido diagnosticadas el sentimiento de vergüenza disminuye a poco más del 18%, mientras que en este grupo la baja autoestima está presente en el 21%. El sentimiento de vergüenza también parece ser mayor en la zona rural (40,1%) con respecto al promedio, y con respecto a la zona urbana, en donde alcanza un 33,1%. El sentimiento de culpa es aún más frecuente en esta población. Alrededor del 39% de las personas consultadas dijeron sentirse culpables por su condición (Gráfico 9). Culpo a otros Me culpo a 58,1% 41,9% Femenino 20,7% 79,3% 39,2% Total Femenino 60,8% 67,4% 32,6% Masculino 42,5% 57,5% 61,0% 39,0% Total 67,2% 32,8% Femenino 42,0% Masculino 0% N=394 72,3% 27,7% Total Masculino culpable Me siento mi mismo/a Gráfico 9 Sentimientos de culpa, según sexo. 10 % 20% 58,0% 30% 40% Sí 50% 60% 70 % 80% 90 % No En este caso, los hombres son quienes experimentan sentimientos de culpa con mayor frecuencia (alrededor de 9 puntos porcentuales por encima de las mujeres). De manera complementaria, las mujeres son las que en mayor medida culpan a otras personas por su condición de vivir con VIH (más del doble que los hombres). Por zona, las personas con VIH residentes en zonas rurales se muestran más auto culpabilizadas que sus iguales de zonas urbanas. Ante la pregunta ¿en los últimos doce meses se han sentido culpable?; el 46,7% de las personas de zonas rurales dijeron que sí, mientras que entre la población urbana el 34,2% dijo lo mismo. Las personas menores de 40 años, por su parte, muestran niveles de hasta 6 puntos porcentuales por encima del promedio en cuanto a su sentimiento de culpa y en lo referente a culpar a otras personas por su condición. 24 100% ANÁLISIS DE LA INFORMACIÓN Nuevamente destaca el hecho de que los sentiGráfico 10 Me culpo a mi mismo/a según tiempo de mientos de culpa disminuyen tendencialmente diagnóstico de VIH + conforme avanza el tiempo transcurrido desde el diagnóstico inicial. Las personas con diagnós- 60,0% 51,4% ticos recientes (hace menos de 5 años) responde 50,0% 46,4% 40,0% 36,8% en mucho mayor proporción positivamente a la 30,0% 35,4% pregunta de si se culpa a sí mismo/a, en relación 20,0% 16,4% 10,0% con las personas con diagnósticos de mayor data. 0,0% 0 a 1 año 2 a 4 años 5 a 9 años 10 a 14 15 años y Como muestra el Gráfico 10, entre las personas años más con 15 años y más de haber recibido su diagnóstico solo el 16,4% dice culparse a sí mismos/as por su condición. Una vez más se nota que aunque a mayor tiempo de vivir con VIH se acumulan mayor cantidad de experiencias de discriminación, también ocurre que las personas logran desarrollar procesos de aceptación y de menor auto sanción. La idea de merecer un castigo es relativamente baja en la población consultada; afecta a menos del 7% del total. En este caso, los hombres muestran niveles levemente mayores que las mujeres. Siento que debería ser castigado/a Tengo sentimientos suicidas Gráfico 11 Sentimientos de autocastigo, según sexo. 14,3% 85,7% 15,5% 84,5% 13,7% 6,9% Total Femenino 93,1% 5,4% Masculino 94,6% 92,4% 7,6% 0% N=394 86,3% 10 % 20% 30% 40% Sí 50% 60% 70 % 80% 90 % No Los sentimientos suicidas, en cambio, están presentes en más del 14% de las personas consultadas, sin grandes diferencias entre hombres y mujeres. Otro elemento concreto del estigma interno que pueden presentar las personas con VIH es la (no) realización de ciertas acciones. Se consultó sobre la ocurrencia de ciertas acciones en lo relativo a las relaciones sociales, al ámbito laboral y educativo, al ámbito sexual y reproductivo, y al (des) cuido de su propia salud. La información se presenta por sexo, ya que se conoce la existencia de importantes determinantes de género en estos aspectos. 25 100% ESTIGMA Y DISCRIMINACIÓN HACIA LAS PERSONAS CON VIH Gráfico 12 Acciones de aislamiento, según sexo. 100% 90% 80% 70% 60% 50% 40% 30% 20% 10% 0% 76,0% 82,2% 78,0% 24,0% 17,8% 22,0% Masculino Femenino Total 69,6% 73,6% 70,9% 30,4% 26,4% 29,1% Masculino Femenino Total He preferido no asistir a reuniones sociales N= 394 Me he aislado de mi familia y/o amistades Sí No El 22% del total de la población consultada dice haber decidido no asistir a reuniones sociales; los hombres parecen tomar esta decisión de forma levemente más frecuente que los demás. Alrededor del 30% del total se ha aislado de sus círculos cercanos de familia y amistades durante el último año. Nuevamente son los hombres los que recurren a este mecanismo de aislamiento más que los demás. En el ámbito laboral, entre el 10 y el 13 por ciento de los y las participantes decidió o se vio en la necesidad de dejar de trabajar, no solicitar un empleo o rechazar una oportunidad de educación o capacitación debido a su condición de vivir con VIH (Gráfico 13). Con excepción del abandono de oportunidades educativas y de capacitación; son las mujeres las que con mayor frecuencia se alejan del mercado laboral debido a su condición. Gráfico 13 Ámbito laboral, según sexo. 100% 90% 80% 70% 60% 50% 40% 30% 20% 10% 0% 88,1% 89,9% 89,0% 89,6% 89,5% Masculino Femenino Total Masculino Tomé la decisión de dejar de trabajar Femenino 86,3% 87,6% 86,7% Total Masculino Femenino Total Decidí no solicitar un empleo o un ascenso laboral N= 394 Sí 26 89,0% No Abandoné mi educación/capacitación o no aproveché una oportunidad de educación/capacitación ANÁLISIS DE LA INFORMACIÓN Estas decisiones en el ámbito laboral no presentan variaciones relevantes según la zona, la edad y el estado conyugal. Se consultó también sobre las decisiones en la forma de llevar su vida sexual y reproductiva. Una de cada cinco personas, sin diferencias entre hombres y mujeres, decidió no contraer matrimonio por su condición de VIH. El 15% decidió no tener relaciones sexuales, y casi el 35% decidió no tener (más) hijos. La diferencia entre hombres y mujeres en relación a este tipo de acciones no es significativa, con excepción de lo relativo a tener o no tener hijos/as. En este caso el 40,8% de las mujeres y el 31.9% de los hombres tomaron la decisión de limitar su vida reproductiva después del diagnóstico positivo de VIH. Gráfico 14 Ámbito sexual y reproductivo, según sexo. 100% 90% 80% 70% 60% 50% 40% 30% 20% 10% 0% 79,4% 80,5% 79,8% 20,6% 19,5% 20,2% Masculino Femenino Total Decidí no contraer matrimonio N= 394 68,1% 85,3% 85,1% 65,2% 85,1% 31,9% 14,9% 14,7% 14,9% Masculino Femenino Total Decidí no tener relaciones sexuales Sí 59,2% Masculino 40,8% 34,8% Femenino Total Decidí no tener (más) hijos No Igualmente, se indagó sobre comportamientos que podrían afectar la salud y la adherencia al tratamiento. En este caso los hombres aceptan con mayor frecuencia que los demás el hecho de no asistir a un centro de salud aún en situaciones en las que requieren atención médica. Aunque las diferencias no son muy marcadas, la información muestra que las personas más jóvenes (menores de 40 años) tienden a limitar menos su vida sexual, a la vez que descuidan menos su atención médica (no dejan de asistir a centros de salud cuando lo requiere). Por zona y por estado conyugal las diferencias en estos indicadores no son significativas. Es necesario indicar que el estigma interno no es una construcción individual e independiente de cada individuo. Es más bien el resultado, en un momento particular, de la autopercepción de su situación, de las forma como cree ser percibido por los actores externos y, de forma muy importante, de las experiencias concretas producidas por la interrelación con estos actores. 27 ESTIGMA Y DISCRIMINACIÓN HACIA LAS PERSONAS CON VIH Gráfico 15 (Des) atención de la salud, según sexo. 100% 90% 80% 70% 60% 86,5% 89,7% 100,0% 50% 87,9% 91,2% 12,1% 8,8% Total Masculino 93,0% 96,6% 100,0% 3,4% 0,0% Transgénero 40% 30% 20% 10% 0% 13,5% 10,3% Masculino 0,0% Femenino Transgénero Evité ir a una clínica local cuando lo necesitaba Femenino 7,0% Total Evité ir a un hospital cuando lo necesitaba Sí No De tal manera, la decisión de no participar en espacios de amigos o de familiares, por ejemplo, puede estar relacionada con la reacción real estigmatizante de estos amigos y familiares. Igual puede ocurrir en el espacio laboral, educativo, etc. En Costa Rica es sumamente complicado para una mujer con VIH ejercer su derecho a tener hijos después de su diagnóstico; la práctica médica aconseja (y a veces obliga) que esto no suceda. Así, la “decisión” de las mujeres de no embarazarse puede ser producto de presiones externas, y no solamente de una decisión personal. Finalmente, se consultó sobre algunos temores que las personas con VIH podrían enfrentar, independientemente de que estuvieran o no relacionados con eventos reales. Ser blanco de murmuraciones 16,9% 16,7% 18,9% 17,4% Ser insultado/a, acosado/a Ser acosado/a y/o y/o amenazado/a amenazado/a físicamente verbalmente Sí 28 16,3% 18,1% No 59,9% 66,7% 62,1% 40,1% 33,3% 37,9% Total 31,4% 81,1% Femenino 37,0% 83,3% 83,1% Masculino Masculino Total Femenino 28,7% 81,9% Total 51,8% 83,7% Femenino 53,5% 68,6% Masculino 51,0% 63,0% Total 71,3% Femenino 48,2% Total 46,5% Femenino 49,0% Masculino 100% 90% 80% 70% 60% 50% 40% 30% 20% 10% 0% Masculino Gráfico 16 Temores sentidos, según sexo. 82,6% Ser agredido/a físicamente Rechazo sexual ANÁLISIS DE LA INFORMACIÓN De las situaciones consultadas, ser objeto de murmuraciones y el rechazo sexual son las situaciones que en mayor medida causan temor a las personas que contestaron. Le sigue el temor a los insultos y amenazas verbales. El acoso/amenaza física y la agresión física preocupan en igual medida a la población. Como se nota en el Gráfico 16 las mujeres son las que muestran mayores temores en su cotidianidad. La única excepción es el temor al rechazo sexual, en donde los hombres las superan por alrededor de cuatro puntos porcentuales. Por edad, las personas menores de 40 años muestran mayor temor a las murmuraciones en su contra y a los insultos/amenazas verbales; mientras que las personas mayores de 40 años dicen temer más a las amenazas y las agresiones físicas. El rechazo sexual también preocupa en mayor medida a las personas más jóvenes. 6.5 Derechos, leyes y políticas La defensa y exigencia de los derechos requiere de acciones y capacidades de parte de los individuos y grupos organizados. Estas capacidades incluyen muy especialmente el conocimiento de los derechos y la legislación que los protege. El marco jurídico vigente en Costa Rica incluye una serie de leyes y políticas públicas que establecen y protegen los derechos de las personas con VIH en el país. Asumimos que el conocimiento de esta legislación es un elemento clave en la labor las personas y las organizaciones que luchan por mejorar las condiciones de vida de esta población. Si bien los instrumentos jurídicos y políticos son relativamente numerosos en el país, se consultó sobre el nivel de conocimiento que tenía la población de dos instrumentos: la Declaración de Compromiso sobre VIH sida y la Ley General sobre VIH sida de Costa Rica. Figura 1 No ha oído hablar de la Declaración (64%) Ha oído hablar de la Declaración (34%) La ha leído o discutido (17,3%) No ha oído hablar de la Ley General de VIH (34,7%) Ha oído hablar de la Ley General de VIH (65,3%) La ha leído o discutido (30,7%) La Declaración es un instrumento regional que ha sido poco difundido en el país, quizás por eso solamente el 34% de la población dijo haber escuchado sobre él, la mitad de quienes sabían de su existencia asegura que lo han leído y conocen su contenido (17,3% del total). 29 ESTIGMA Y DISCRIMINACIÓN HACIA LAS PERSONAS CON VIH Con respecto a la Ley General de VIH las proporciones anteriores se revierten: el 65,3% del total de la población dice haber escuchado sobre ella y poco menos de la mitad de éstos la han leído o discutido. Esto hace que casi el 31% de la población consultada conoce con algún detalle el contenido de la Ley General de VIH vigente en el país. Sin embargo, al tomar en cuenta que esta ley es el principal instrumento que establece y protege los derechos de las personas que viven con VIH en Costa Rica, el hecho de que solo el 31% de la población la conozca puede considerarse sumamente bajo. Esto indicaría que las personas con VIH conocen poco los derechos que la propia legislación ha establecido para ellos y ellas. A este respecto, el 11,5% del total indicó que en los últimos doce meses fue víctima de la violación de alguno de sus derechos como persona viviendo con VIH. A este grupo se le suma un 13,1% que dice no estar seguro/a de que un derecho le haya sido violentado. Esto último se refiere al desconocimiento de los derechos mismos que no les permite determinar si una situación vivida es violatoria o no. Este porcentaje aumenta en el caso de los hombres y en las zonas urbanas, es decir, los hombres de zonas urbanas dicen reconocer en mayor medida irrespeto a sus derechos. Es probable que el mayor reconocimiento de violaciones esté relacionado con un mayor conocimiento de los derechos y una mayor conciencia, por lo tanto, de las eventuales violaciones. Lo anterior se corrobora cuando notamos que entre las personas que dicen conocer la Ley General de VIH el reconocimiento de violaciones de derechos aumenta hasta el 14,6%, mientras que entre las personas que no conocen esta ley, solo el 5,5% dice haber sido víctima de la violación a alguno de sus derechos en los doce meses anteriores a la entrevista. Cuando se consulta por violaciones específicas, la cantidad de personas que aceptan haber enfrentado alguna de ellas aumenta a 13%. El Gráfico 17 muestra los resultados. Gráfico 17 Violaciones a los derechos en los últimos doce meses Declaración forzosa de la condición de VIH (residencia/nacionalidad) 1% Arresto/cargos por condición de VIH 1% Ninguna 87% 30 Declaración forzosa de la condición de VIH (migración) 1% Negación de seguro de salud o Procedimiento de vida médico forzoso 2% 7% Detención, cuarentena, aislamiento, segregación 1% ANÁLISIS DE LA INFORMACIÓN Se nota que ser forzados/as a someterse a un procedimiento médico (incluyendo la prueba de VIH) es la violación más reconocida por las personas consultadas, seguida por detenciones o aislamiento debido a su condición de VIH. Las demás violaciones consultadas presentan incidencias menores al 1 por ciento. Lo más relevante, sin embargo, sigue siendo un contundente 87% de personas que dicen que no han sufrido ninguna violación a sus derechos como personas con VIH en el año previo a la entrevista, o al menos no están seguros/as de que esto haya ocurrido. La figura siguiente muestra a modo de esquema las acciones realizadas por las personas consultadas en defensa de sus propios derechos. Figura 2. Acciones de defensa de derechos El asunto ha sido resuelto = 1% SI = 3,4% ¿Cuál fue el resultado? El asunto está en proceso = 0,8% El asunto no fue resuelto = 1,3% No responde = 0,3% SI = 13% ¿Algún derecho le ha sido violado en los últimos 12 meses? ¿Solicitó reparación de daños? Falta de recursos para tomar medidas = 1,8% NO = 75,2% Proceso me pareció demasiado burocrático = 1,3% NO ESTÁ SEGURO/A = 11,8% Intimidación y miedo = 1,8% NO = 9,6% ¿Razón para no pedir la reparación? Me aconsejaron no tomar medidas = 0,5% Poca o ninguna confianza de éxito en el proceso = 2,3% Otra = 2,0% Como vimos, solo el 13% reconoce haber sufrido la violación de alguno de sus derechos durante los doce meses anteriores a la entrevista; ante la posibilidad de una acción legal exigiendo la reparación de los daños de tal violación, este 13% se divide en un 9,6% que no lo hizo y un 3,4% que decidió hacerlo. Esto significa que del total de la población consultada, el 3,4% ha tenido la experiencia de presentar una acción legal en defensa de sus derechos. 31 ESTIGMA Y DISCRIMINACIÓN HACIA LAS PERSONAS CON VIH Aunque las cantidades son realmente pequeñas, se nota que el resultado más común de estas gestiones es que el asunto no llegue a resolverse (1,3%), seguido por asuntos efectivamente resueltos (1%). Una cantidad similar se encontraba en proceso a la hora de la consulta. La cantidad de personas que reconocen haber sufrido la violación de sus derechos pero que decidieron no tomar medidas al respecto triplica a quienes sí lo han intentado. Las razones para no hacerlo son varias, pero entre ellas destacan la falta de confianza en que el proceso pueda tener algún éxito, el miedo y la intimidación, así como la insuficiencia de recursos para cubrir los costos del proceso. En síntesis, pocas personas conocen sus derechos como personas con VIH, de éstas menos del 10% reconoce que sus derechos han sido violados; y un porcentaje aún menor ha intentado usar los mecanismos legales para defenderse. Los casos resueltos, además, apenas alcanzan al 1% del total de la población consultada. 6.6 Gestión del cambio El estigma y la discriminación que sufren las personas con VIH tienen determinantes culturales, políticas, sociales e institucionales; por lo cual el cambio de esta situación tendría que incluir la influencia en dichas dimensiones. En el capítulo anterior se mostró que las acciones para la reivindicación de derechos en el ámbito jurídico son bastante escasas y que las personas suelen pensar que es muy difícil obtener resultados satisfactorios por esa vía. De tal manera, se configuran estrategias alternativas por parte de las personas afectadas para la reivindicación de sus derechos y para la construcción de una sociedad más respetuosa de su situación. Se consultó, por ejemplo, con respecto a la ocurrencia de casos en las que las/os participantes hayan confrontado y cuestionado a una persona que les haya hecho sentir discriminados. Este tipo de acción espontánea e individual fue realizada en el último año, según los datos, por una de cada tres personas consultadas (33%). Según la información, este tipo de acciones son más comunes entre las mujeres (casi 36% dice haberlo hecho) y en las zonas urbanas. Adicionalmente, las personas con VIH han logrado niveles importantes de organización en el nivel de la sociedad civil, creando diferentes instancias que brindan una gama diversa de apoyos y servicios, muchas veces en coordinación permanente con las instancias estatales complementarias. Se consultó a las personas sobre las instancias de este tipo que conocen y en qué medida les han brindado apoyo. El Gráfico 18 muestra los resultados a la pregunta ¿Qué organizaciones conoce a las que pueda recurrir para obtener ayuda si experimenta estigma o discriminación. No obstante, solo el 17,8% del total de personas consultadas reconoce haber recurrido realmente a alguna de estas organizaciones para resolver algún problema relacionado con estigma o discriminación en contra de una persona con VIH. 32 ANÁLISIS DE LA INFORMACIÓN Gráfico 18 Conocimiento de organizaciones a las que se puede recurrir Bufete jurídico 1,7% Otra 1,8% Organización perteneciente a las Naciones Unidas Organización basada en la fe 3,2% 3,4% 4,2% Organización no gubernamental nacional 5,7% Organización no gubernamental internacional 6,3% Concejo o comité nacional de SIDA 9,7% Organización de derechos humanos Organización no gubernamental local 10,5% 21,3% Red de personas que viven con VIH Grupo de apoyo a personas que viven con VIH 32,3% 0,0% 5,0% 10,0% 15,0% 20,0% 25,0% 30,0% 35,0% Esta aparente falta de aprovechamiento de la labor de las organizaciones de/para personas con VIH parece que tiene que ver con dos elementos; por un lado, los temas de estigma y discriminación en la cotidianidad de esta población de alguna manera se han asimilado, es decir, la población parece haberse resignado al hecho de que un nivel de estigma y discriminación por su condición resulta “inevitable”. Por otra parte, el apoyo de pares a modo de formas de solidaridad personales resulta sumamente frecuente. A la hora de preguntar a las personas participantes de quién/es han recibido apoyo cuando lo han necesitado, una proporción muy importante menciona a personas específicas. Estas personas normalmente son parte de organizaciones, pero las personas resaltan el apoyo brindado a modo personal. Todo esto destaca la importancia de redes de personas con VIH que mantengan estrategias de apoyo que privilegien la cercanía, la empatía y la solidaridad. De hecho, el 65,5% de toda la población consultada afirma haber apoyado directamente a otra persona con VIH. Este porcentaje se mantiene para ambos sexos, no muestra diferencias por zona y solo muestra una diferencia leve en favor de las personas mayores de 40 años. La gran mayoría afirma que el apoyo brindado a sus pares ha sido en el ámbito emocional, seguido por apoyo material (dinero, alimentos, etc.), y luego información y referencia a otros servicios. El 52,3% de la población total pertenece a algún tipo de red o grupo de apoyo de personas con VIH. Esta tendencia organizativa es mayor en las mujeres, en la población urbana y en las personas de mayor edad. Estas organizaciones son consideradas como instancias clave en la lucha por los derechos de las personas con VIH. Al consultar sobre cuál sería la función que las organizaciones de este tipo deberían priorizar, la mayor parte se inclina justamente por las labores de defensa y promoción de los derechos humanos de toda la población con VIH. (Ver Gráfico 19). 33 ESTIGMA Y DISCRIMINACIÓN HACIA LAS PERSONAS CON VIH Gráfico 19 Acciones que deberían priorizar las organizaciones de personas con VIH. Defender y promover los derechos de todas las personas que viven con VIH 35,4 19,2 Aumentar la conciencia y conocimiento del público acerca del VIH Educar a las personas que viven con VIH sobre como vivir con el VIH 18,5 Dar asistencia a las personas que viven con VIH, proporcionándoles apoyo emocional, físico y referencias de apoyo 15,9 Defender y promover los derecho y/o proporcionar apoyo a grupos especialmente marginados 11,0 0,0 5,0 10,0 15,0 20,0 25,0 30,0 35,0 40,0 6.7 Pruebas y diagnóstico Con respecto a las pruebas para determinar la presen- En preparación para el cia del virus de inmunodeficiencia humana en el orga- matrimonio 1% nismo se presenta el doble reto de que, por un lado, sean accesibles, sencillas, eficientes, exactas y universales y, por el otro, que se hagan siempre de manera informada y absolutamente voluntaria. Gráfico 20 Razón por la que se le hizo la prueba Por razones de empleo 2% Simplemente quería saber 28% Por embarazo 3% Otro 10% Enfermedad o muerte de mi pareja/miembro de mi familia 3% Mi pareja/ un miembro de mi familia resultó positivo 13% Como veremos, existe una gran cantidad de elementos vinculados con la calidad de la prueba y del proceso para obtenerla, los cuales inciden directamente en la Fui referido/a Fui referido/a por debido a síntomas una clínica de sospechosos posibilidad de que las personas accedan realmente a infecciones de relacionados con el VIH transmisión sexual 26% las pruebas y cuenten, de esta manera, con un diag14% nóstico preciso y oportuno. Un diagnóstico oportuno está relacionado con la posibilidad de no posponer el inicio del tratamiento, así como con la posibilidad de tomar otras medidas de autocuidado y de cuidado de otras personas. De ahí que la disponibilidad y calidad de las pruebas VIH constituyen elementos fundamentales. Con este aspecto presente, se consultó a las personas sobre la razón por la cual le fue hecha la prueba de VIH; el Gráfico 20 muestra los resultados. El grupo mayoritario (28%) dijo que “simplemente quería saber” y por eso buscó activa y voluntariamente la prueba. Sin embargo, el 40% está compuesto por personas que fueron referidas por personal médico debido a que presentaban síntomas sospechosos relacionados con VIH (26%), o por sufrir otras infecciones de transmisión sexual (14%). También aparece un 16% para quienes la razón fue que su pareja o un familiar cercano resultó positivo, desarrolló la enfermedad o murió. 34 ANÁLISIS DE LA INFORMACIÓN El embarazo y la preparación para el matrimonio son razones minoritarias; al igual que el deseo de acceder o mantener un empleo (2%). Conviene indicar que solicitar la prueba de VIH para obtener o mantener un empleo es una práctica contraria a la legislación nacional vigente. Profundizado en este aspecto, la información muestra que el 66,6% del total de la población consultada tomó personalmente y sin presiones la decisión de hacerse la prueba de VIH. El 12,4% indica que tomó la decisión personalmente, pero que tal decisión fue el producto de la presión ejercida por otras personas. Un preocupante 4,1% del total indica que fueron obligados/as a hacerse la prueba aunque no se especifican mayores detalles de la situación. Tabla 10 Decisión de la prueba de VIH, según consejería recibida. N = 386 Sí, yo mismo/a tome la decisión de hacerme la prueba Yo tomé la decisión de hacerme la prueba, pero fue bajo presión de otras personas Se me forzó a hacerme la prueba de VIH Se me hizo la prueba sin mi conocimiento. Me di cuenta después de que la prueba había sido hecha Total Recibí consejería Solamente Solamente tanto pre como recibí consejería recibí consejería post prueba de pre prueba post prueba de VIH VIH No recibí consejería cuando me hice la prueba de VIH Total 52,90% 6,50% 18,80% 21,80% 100,00% 41,70% 12,50% 27,10% 18,80% 100,00% 37,50% 6,30% 31,30% 25,00% 100,00% 0,00% 0,00% 53,80% 46,20% 100,00% 41,90% 6,00% 26,30% 25,50% 100,00% Asimismo, el 16,8% aseguró que la prueba les fue hecha sin su conocimiento, es decir, se enteraron luego de que la misma había sido hecha. Entre otras problemáticas, la falta de información y consentimiento parece estar relacionada con la falta de consejería, que es a su vez un factor clave de calidad. La Tabla 10 muestra que conforme aumenta la autonomía a la hora de hacer la prueba, aumenta también la presencia de consejería pre y post prueba. Complementariamente, las personas cuyas pruebas se hicieron de manera forzada o sin consentimiento, son también las que en mayor medida recibieron consejería incompleta o no recibieron ninguna. 35 ESTIGMA Y DISCRIMINACIÓN HACIA LAS PERSONAS CON VIH No obstante, cuando se consultó a las personas sobre los principales problemas que han identificado en lo referente a las pruebas y el diagnóstico, la realización de pruebas sin consentimiento alcanza apenas el 2,3% de las opiniones. Los principales problemas identificados son la mala atención por parte del personal médico y la tardanza en la entrega de los resultados (ambos con 18,1%). Como se nota en la Tabla 11, la mayor proporción (23,7%) no logra identificar algún problema en este sentido cuando no se le ofrecen las opciones. Tabla 11 Principales problemas identificados en materia de pruebas y diagnóstico de VIH. PRUEBAS & DIAGNÓSTICO P1 P2 P3 T % TR No considera que haya problemas Mala atención por parte del personal médico Tardanza en la entrega de resultados Falta de información y consejería Las personas evitan la prueba por temor a un diagnóstico positivo Dificultades de acceso a la prueba Servicios no actualizados Discriminación Pruebas sin consentimiento Pruebas imprecisas Total que respondió NR Total incluyendo la NR 101 52 66 44 40 0 20 7 28 5 0 5 4 1 0 101 77 77 73 45 23,7 18,1 18,1 17,1 10,6 12 6 9 8 1 339 57 396 5 5 1 2 2 75 321 396 0 2 0 0 0 12 384 396 17 13 10 10 3 426 762 1188 4 3,1 2,3 2,3 0,7 100 La falta de información y consejería ocupa el tercer lugar en las preocupaciones de las personas consultadas, seguida del temor en las personas que les hace evitar la prueba. Relacionado con los problemas, se pidió a las personas que mencionaran los principales retos que el país enfrenta en lo relativo a las pruebas y el diagnóstico del VIH. La Tabla 12 recoge los resultados y muestra que efectivamente, mejorar los servicios de información y consejería resulta prioritario. Se le suma a esto un 19,3% de personas que piensan que entre los principales retos se encuentra la disminución del tiempo de espera de los resultados de la prueba. 36 ANÁLISIS DE LA INFORMACIÓN Tabla 12 Principales retos identificados en materia de pruebas y diagnóstico de VIH. PRUEBAS & DIAGNÓSTICO R1 R2 R3 T Mejorar servicios de información y consejería No considera que haya retos Disminuir el tiempo de espera Lograr un buen trato del personal médico Aceptación del diagnóstico positivo Modernizar la oferta de servicios Universalizar acceso a servicios Superar el miedo a realizarse la prueba Contrarrestar la discriminación Eliminar las pruebas sin consentimiento Total que respondió NR Total incluyendo la NR 58 82 64 44 40 14 9 5 3 4 323 73 396 30 0 5 22 0 10 3 4 2 0 76 320 396 9 0 5 6 0 4 0 1 0 0 25 371 396 97 82 74 72 40 28 12 10 5 4 424 764 1188 % TR 22,9 19,3 17,5 17 9,4 6,6 2,8 2,4 1,2 0,9 100 Lograr un buen trato por parte del personal médico es otra de las situaciones que las personas consultadas ubican entre los retos prioritarios. 6.8 Confidencialidad Está claro que la condición de vivir con VIH o sida no tiene solamente un componente psico biológico, sino que está cargada de un complejo entramado sociocultural, moral, político y económico. Las personas con VIH sufren físicamente su condición y además enfrentan con demasiada frecuencia la estigmatización y la discriminación. Estando actualmente claras las formas de transmisión del virus, y siendo que la transmisión “casual” es sumamente improbable; se ha establecido la confidencialidad como un derecho de las personas con VIH. Con muy pocas excepciones (parejas sexuales, personal médico, por ejemplo), no se prevén otras personas que estén autorizadas para conocer el diagnóstico de salud de terceros, de la misma manera como ocurre con otras muchas enfermedades. Así, el derecho a la confidencialidad en muchos casos resulta imprescindible para poder obtener o conservar un empleo, asistir a centros educativos y desempeñarse en una gran variedad de espacios sociales. La idea es que las personas con VIH puedan decidir con quienes comparten su condición de salud y que estas a su vez no divulguen la información recibida sin consentimiento de la persona implicada. A este respecto se consultó a las personas con VIH sobre la forma en la que distintos actores sociales se han enterado de su condición de VIH positivo. El Gráfico 21 presenta los resultados relativos al ámbito familiar y de amigos cercanos. En el caso de las parejas, un 10% de las personas consultadas 37 ESTIGMA Y DISCRIMINACIÓN HACIA LAS PERSONAS CON VIH indican que sus parejas no lo saben aún, y un 7,2% dice que sus parejas se enteraron por intermedio de una tercera persona que actuó sin consentimiento. Gráfico 21 Actores familiares y amigos, según forma como se enteraron del diagnóstico 100% 90% 80% 10,0 14,0 7,2 7,6 70% 9,6 12,4 37,0 51,8 60% 13,1 50% 40% 6,6 75,1 30% 63,9 No conocen mi condición de VIH Alguien les dijo sin mi consentimiento 3,6 Alguien les dijo con mi consentimiento 14,6 46,2 20% 27,0 10% Yo le/s dije 0% Su esposo/esposa pareja Otros familiares Niños/as de su familia adultos Sus amistades/ vecinos Este porcentaje de personas que se enteran por un tercero que divulga la información sin consentimiento de la persona afectada aumenta a 12,4% cuando se trata de otros familiares adultos, y a 14,6% cuando se trata de niños/as de sus familias. Sin embargo, los niños y niñas son los que en menor medida se enteran de la condición de sus parientes con VIH. En todos los casos, eso sí, en la mayor proporción de los casos ha sido la misma persona con VIH la que ha informado de su condición. En el ámbito comunitario, es relativamente baja la cantidad de personas que se enteran por medio de terceros no autorizados; en la gran mayoría de los casos estos actores se han enterado directamente por la persona afectada, o no conocen su condición. No obstante, cuando se consulta por la forma como otras personas con VIH se han enterado de su condición, aumenta a 11,7% la proporción de casos en los que el informante fue un tercero que actuó sin consentimiento. Gráfico 22 Actores comunitarios y circulos cercanos, según forma como se enteraron del diagnóstico 100% 90% 80% 14,9 No conocen mi condición de VIH 4,1 11,7 70% 56,7 47,4 58,0 Alguien les dijo sin mi consentimiento 60% 50% 40% 30% 69,3 20% 3,3 3,3 36,7 4,2 2,1 8,0 1,7 46,4 32,2 10% Yo le/s dije 0% Otras personas que viven con VIH 38 Alguien les dijo con mi consentimiento Compañeros/as de drogas inyectables Líderes religiosos Líderes de la comunidad ANÁLISIS DE LA INFORMACIÓN Conviene indicar aquí que se consultó a las personas sobre la frecuencia con que se han sentido presionadas a compartir su condición de vivir con VIH. Poco más del 1% afirma que esto le ha ocurrido frecuentemente, y alrededor del 6% dice que le ha sucedido unas cuantas veces. La gran mayoría asegura que no le ha ocurrido nunca. En el ámbito laboral, el grupo mayoritario es el de quienes ignoran la condición de salud de las personas consultadas. Casi el 42% ha decidido contarle a sus compañeros/as de trabajo, un 36,8% han hecho lo mismo con sus empleadores, y un 17% con sus clientes; el resto mayoritariamente ha preferido no compartir su estado en el ámbito laboral. Finalmente, se consultó sobre esta misma situación en el ambiente en el cual las personas con VIH se relacionan con funcionarios y funcionarias públicos, específicamente trabajadores del sector salud, trabajo social, docentes y otros funcionarios gubernamentales. Se incluye en el gráfico 24 a los medios de comunicación. Según los informantes, los docentes y los funcionarios gubernamentales en su mayoría no están enterados de su condición, y los que sí lo están se han enterado directamente por la persona implicada. Con el personal de salud y de trabajo social, en cambio, ocurre que la gran mayoría está enterada de su condición, y que la mayor parte de las veces se han enterado por medio del propio paciente. No obstante, aparece entre un 16 y un 19% de casos que se han enterado por medio de terceras personas sin el consentimiento del implicado directo. Gráfico 23 Actores del ámbito laboral, según forma como se enteraron del diagnóstico 100% 90% 80% 70% No conocen mi condición de VIH 49,7 60% 50% 40% 57,6 Alguien les dijo sin mi consentimiento 81,0 7,0 1,6 4,8 0,8 30% 20% 41,7 10% 0% 1,1 1,1 36,8 17,1 Personas con quien trabaja Su clientela Alguien les dijo con mi consentimiento Yo le/s dije Su/s empleador/es o jefe/s 39 ESTIGMA Y DISCRIMINACIÓN HACIA LAS PERSONAS CON VIH Gráfico 24 Actores del ámbito institucional, según forma como se enteraron del diagnóstico 100% 90% 80% 2,9 6,3 4,2 4,5 16,1 19,3 54,3 70% No conocen mi condición de VIH 63,2 77,4 60% Alguien les dijo sin mi consentimiento 50% 40% 74,7 3,9 3,1 30% 20% 38,6 72,0 1,9 1,9 33,0 10% Alguien les dijo con mi consentimiento 3,6 1,2 17,9 Yo le/s dije 0% Trabajadores/as de la salud Maestros/as Trabajadores/as Funcionarios/as Medios de sociales gubernamentales comunicación Consejeros/as El sector salud es planteado por las personas consultadas como un ámbito en el que con mucha frecuencia se viola el derecho a la confidencialidad. El 15% de la población consultada asegura que al menos una vez un profesional de la salud ha compartido con otras personas –sin consentimiento- su condición de VIH positivo. Un 20% adicional piensa que esto pudo haber ocurrido pero no lo puede confirmar (no está seguro/a). Por otra parte, el 38,8% y el 35,9%, respectivamente, de las personas consultadas; manifiestan que sus expedientes médicos no se manejan en las instituciones estatales de manera confidencial, o que tienen serias dudas de que así sea. Sólo el 21,1% confía en que sus registros médicos son manejados con confidencialidad. Igualmente, se consultó a los y las participantes sobre los principales problemas que han identificado y enfrentado para ejercer su derecho a la confidencialidad. La principal dificultad, según estas personas, tiene que ver con la confidencialidad como obligación, es decir, el hecho de que las personas con VIH se ven en la necesidad de mantener su condición en secreto, por temor a la reacción estigmatizante de las demás personas. Dicha reacción tiene múltiples formas concretas, pero se basa en una visión cargada de estigma hacia las personas con VIH y sida. Tabla 13 Principales problemas identificados en materia de confidencialidad CONFIDENCIALIDAD Reacción estigmatizante de las personas Procedimientos administrativos no garantizan confidencialidad No considera que haya problemas Divulgación de la condición por terceras personas Irrespeto a la decisión individual de cómo y con quién compartir Total que respondió P1 119 100 53 31 20 323 P2 24 11 0 8 1 44 P3 2 0 0 0 0 2 T 145 111 53 39 21 369 NR Total incluyendo la NR 73 396 352 396 394 396 819 1188 40 % TR 39,3 30,1 14,4 10,6 5,7 100 ANÁLISIS DE LA INFORMACIÓN El 30,1% de las personas consultadas considera que un problema prioritario en este aspecto es que los procedimientos administrativos (manejo de expedientes, por ejemplo) en las instituciones públicas –principalmente en el sector salud- no garantizan la confidencialidad de los usuarios con VIH. Un 10,6% de las personas se queja de que terceras personas divulgan su condición luego de haberse enterado, incluso cuando fue la misma persona infectada la que le compartiera inicialmente la información. El 5,7% piensa que un importante problema es el irrespeto al derecho de todas las personas a compartir su condición de salud únicamente con las personas con las que desee hacerlo. Un 14,4% de las personas consultadas opina que no existen en el país problemas con respecto al derecho a la confidencialidad de las personas con VIH y sida. También se consultó sobre los principales retos que creían los/as entrevistados/as que enfrenta la sociedad costarricense para garantizar a las personas con VIH un efectivo ejercicio del derecho a la confidencialidad y a compartir su estado con quien/es desee sin sufrir reacciones estigmatizantes y discriminatorias. En este sentido, las respuestas ubican en primer lugar la garantía de confidencialidad por parte del sector salud (32,8% del total de respuestas así lo confirma). El 27,5% considera urgente que la población en general sea informada y sensibilizada de manera adecuada para evitar las reacciones discriminatorias. Ya vimos páginas antes que las personas consultadas piensan que el estigma hacia el VIH proviene básicamente de la desinformación. Tabla 14 Principales retos identificados en materia de confidencialidad CONFIDENCIALIDAD Garantía de confidencialidad dentro del Sector Salud Informar y sensibilizar a la población en general Empoderamiento individual No considera que haya retos Contar con redes de apoyo No considera que haya retos en este tema Total que respondió NR Total incluyendo la NR R1 103 83 61 39 14 4 304 92 396 R2 13 13 21 0 3 0 50 346 396 R3 3 4 2 0 0 0 9 387 396 T 119 100 84 39 17 4 363 825 1188 % TR 32,8 27,5 23,1 10,7 4,7 1,1 100 Un grupo importante de respuestas (23,1%) hace énfasis en el empoderamiento de las propias personas con VIH y sida, para lograr que no sufran el auto estigma y puedan enfrentar de mejor manera las reacciones estigmatizantes de otras personas. Esto tiene que ver con la contraparte de la confidencialidad, es decir, con la posibilidad de que las personas con VIH den a conocer su condición sin que esto les provoque consecuencias no deseadas. De hecho, el 75,8% de las personas que han compartido su condición consideran que esto les ha significado una experiencia empoderadora. 41 ESTIGMA Y DISCRIMINACIÓN HACIA LAS PERSONAS CON VIH Relacionado con lo anterior, un 4,7% de los/as consultados/as piensa que un reto fundamental en el país es la creación de redes de apoyo para las personas con VIH, las cuales les permita enfrentar, entre otras cosas, el estigma y la discriminación. 6.9 Acceso y calidad del tratamiento antirretroviral (TARV) No cabe duda de que el tratamiento antirretroviral constituye un elemento que marca la diferencia en términos de la calidad de vida –y de la vida misma- de las personas con VIH. El acceso a un TARV de calidad, adecuado a la situación de cada persona y brindado sin interrupciones es un derecho garantizado a las personas que lo necesitan en la legislación nacional. Tabla 15 Uso y acceso de TARV en la población consultada ¿Tiene usted acceso a medicamentos antirretrovirales? ¿Está usted tomando actualmente medicamentos antirretrovirales? Sí No Total Sí 87 2,4 89,4 No 8,2 2,4 10,6 Total 95,2 4,8 100 En este caso, entendemos el acceso a los TARV como la condición en la cual los medicamentos están disponibles, se brindan de manera gratuita, o la personas tiene los medios para conseguirlos por su cuenta. Se trata de una condición en la que no hay riesgo o temor de que el medicamente pueda quedar fuera de su alcance en el futuro. Así, la Tabla 15 muestra que casi el 90% de las personas consultadas estaba tomando su tratamiento al momento de la entrevista. De ellos, el 87% dijo tener acceso sin mayores problemas. Un 2,4% dijo estarlo tomando, pero que no tenían acceso; lo cual significa que están teniendo acceso por un tiempo limitado sin garantía de seguimiento. El 10,6% de las personas con VIH consultadas no estaban tomando el tratamiento, pero de estos el 8,2% dice tener acceso; es decir, no lo toman por otras razones. El 2,4% dice no estarlo tomando y además no tener acceso al mismo. Tenemos entonces que un 4,8% de la población consultada dijo no tener acceso al TARV al momento de la entrevista; la mitad lo está tomando a pesar de esta falta de acceso. También en este tema se consultó sobre los principales problemas identificados en relación con los medicamentos. Una de cada tres personas consideró que el principal problema son los efectos secundarios que causa el tratamiento. Este problema lo relacionan con deficiencias en la calidad de los fármacos brindados y con la ausencia de pruebas de genotipo que permitan optimizarlo. 42 ANÁLISIS DE LA INFORMACIÓN Tabla 16 Principales retos identificados en materia de TARV TRATAMIENTO ANTI RETROVIRAL P1 Efectos secundarios 121 No considera que haya problemas 94 Acceso a TARV 56 Poca o ninguna información adecuada para su uso 54 Falta de adherencia 21 Hay que tomar muchas pastillas 3 Cambios repentinos en la presentación del TARV 2 Total que respondió 351 NR 45 Total incluyendo la NR 396 P2 11 0 7 7 5 1 0 33 363 396 P3 0 0 0 0 1 0 0 1 395 396 T 132 94 63 61 27 4 2 385 803 1188 % TR 34,8 24,4 16,4 15,8 7 1 0,5 100 Continúa en orden cuantitativo el grupo de personas que piensan que no existen problemas en lo relativo al TARV en el país, con un 24,4%. A pesar de que las personas con problemas de acceso al TARV alcanzan solo el 4,8% (según una pregunta anterior), el 16,4% piensa que este tema del acceso es uno de los problemas prioritarios. Esto se explica porque en este caso se incluyen problemáticas relacionadas con la lejanía de las farmacias, la fragmentación del tratamiento e incluso el trato del personal de farmacia. En todo caso, queda claro que para esta población el tema del acceso al tratamiento es un asunto de gran sensibilidad. También hay un 15,8% de respuestas en el sentido de que los pacientes de VIH no reciben suficiente información sobre la forma correcta de tomar el tratamiento, la dieta que le debe acompañar, etc. Un porcentaje importante (7%) achaca a las propias personas con VIH el problema de la falta de adherencia, y consideran esta situación un problema prioritario. En relación a esto, menos del 2% opinó que el problema tiene que ver con la presentación del TARV, ya que cuando se deben tomar muchas pastillas y/o se cambia frecuentemente la presentación del producto se dificulta la adherencia. Tabla 17 Principales retos identificados en materia de confidencialidad TRATAMIENTO ANTI RETROVIRAL Mejorar servicios de información y consejería No considera que haya retos Adherencia adecuada al TARV Acceso al TARV Mejorar calidad del TARV Lograr un buen trato por parte del personal médico Reducción de toma de pastillas Total que respondió NR Total incluyendo la NR R1 85 56 55 R2 7 0 0 R3 2 0 0 T 94 56 55 % TR 29,4 17,5 17,2 43 40 12 2 293 103 396 7 6 4 0 24 372 396 0 1 0 0 3 393 396 50 47 16 2 320 868 1188 15,6 14,7 5 0,6 100 43 ESTIGMA Y DISCRIMINACIÓN HACIA LAS PERSONAS CON VIH La Tabla 17 muestra la síntesis de las situaciones que las personas consultadas consideraron los principales retos del país en lo relativo al tratamiento retroviral. Destaca la necesidad de brindar más información sobre su uso correcto. También se menciona el reto de diseñar estrategias que mejoren la adherencia, mejorar el acceso y mejorar también la calidad del producto que se ofrece. 6.10Derechos reproductivos En el país existe una importante polémica en torno a los derechos reproductivos de las personas con VIH, en particular en el caso de las mujeres. El riesgo de la transmisión vertical ha hecho que la práctica médica se decante por la esterilización de las mujeres con VIH; o en todo caso, por el absoluto desincentivo del embarazo y la maternidad. La legislación no plantea ninguna limitación de los derechos reproductivos de las personas con VIH, y más bien señala las responsabilidades del personal médico para evitar la transmisión del virus al feto, junto con las responsabilidades propias de los padres y las madres. No obstante, en la práctica resulta un derecho que divide a la opinión médica y a las propias personas con VIH. Sobre este tema se indagó en este estudio y los resultados muestran importantes diferencias por sexo. En primer lugar se nota que más del 83% de las mujeres incluidas en este estudio tienen al menos un hijo o hija, frente a menos del 29% de los hombres con VIH que son padres. Muy probablemente la gran mayoría de estas mujeres tuvieron sus hijos o hijas antes de conocer su diagnóstico de VIH positivo. Gráfico 25 Indicadores de derechos reproductivos, por sexo 100% 16,8% 90% 34,3% 80% 70% 60% 51,9% 56,2% 71,1% 57,4% 72,3% 73,6% 86,3% 91,2% 50% 40% 30% 20% 10% 0% Hombres Mujeres ¿Tiene usted uno o más hijos? Hombres Mujeres Hombres Sí 44 Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres ¿Está condicionada su ¿Ha recibido usted consejería ¿Alguna vez un/a profesional ¿Alguna vez un/a profesional de la salud le ha aconsejado de la salud le ha coaccionado capacidad de obtener sobre sus opciones no tener hijos, después de tratamiento antirretroviral al reproductivas, después de para esterilizarse dado que se le diagnosticó que era que se le diagnosticó que era uso de ciertas formas de que se le diagnosticó que VIH positivo/a? anticoncepción? era VIH positivo? VIH positivo/a? No ANÁLISIS DE LA INFORMACIÓN El tema de la reproducción es importante luego del diagnóstico positivo de VIH. El 43,8% de los hombres dicen que han recibido consejería sobre este tema posterior a su diagnóstico; sin embargo, este tema es de particular sensibilidad en el caso de las mujeres, entre las cuales este porcentaje aumenta a 65,7%. Destaca de los datos que casi el 28% de los hombres dice haber recibido de parte de un profesional de la salud la recomendación de no tener (más) hijos/as; pero en el caso de las mujeres más del 48% dice lo mismo. En algunos casos, se reconoce incluso haber sido coaccionados/as con el fin de lograr su esterilización. Nuevamente esta situación es mucho más frecuente en las mujeres (42,6%) que en los hombres (8,8%). El 26,4% de las mujeres que contestaron, dijo que el personal médico les ha condicionado la entrega de antirretrovirales al uso de anticonceptivos. El 13,7% de los hombres afirma lo mismo. La discusión sobre si las personas con VIH pueden o no tener hijos/as divide incluso a las mismas personas con VIH. Durante el estudio una gran cantidad de ellos y ellas consideraron que tener hijos/ as en su condición es un acto irresponsable y totalmente contraindicado. Otra parte piensa que es un derecho humano que no se pierde por su condición de salud, siempre que se tomen las medidas necesarias para evitar perjuicios a los niños y niñas. Se preguntó a los y las participantes cuáles eran los principales problemas que identificaba en lo relativo a los derechos reproductivos de las personas con VIH en el país. Los resultados (Tabla 18) muestran diferentes aspectos de este tema. El problema mencionado con mayor frecuencia se concentra en torno a las dificultades que toparía una persona con VIH para obtener de parte del sistema público de salud el acompañamiento y la atención necesaria para llevar a buen término los procesos de embarazo, parto y alimentación. Esta opinión se enfoca en las carencias del sistema de salud, pero reconoce la maternidad/paternidad como un derecho de las personas con VIH. No obstante, reconocen que tales falencias hacen que tener hijos/as en estas condiciones no sea actualmente viable ni recomendable. Tabla 18 Principales problemas identificados en materia de derechos reproductivos. HIJOS E HIJAS Dificultades para un acompañamiento correcto P1 87 P2 3 P3 1 T 91 % TR 26,4 Falta información y preparación al respecto por parte de médicos(as) y población general Personas con VIH no deberían tener hijos/hijas No se garantizan los Derechos Reproductivos No considera que haya problemas Estigma y discriminación hacia las personas con VIH que deciden ser padres/madres Total que respondió NR Total incluyendo la NR 83 6 1 90 26,1 65 33 45 6 0 13 0 2 0 0 0 0 65 46 45 8 18,8 13,3 13 2,3 319 77 396 24 372 396 2 394 396 345 843 1188 100 45 ESTIGMA Y DISCRIMINACIÓN HACIA LAS PERSONAS CON VIH Igual cantidad de respuestas plantea como problema prioritario el hecho de que el propio personal médico, y también la población en general, reproducen mitos en torno a la reproducción de las personas con VIH. Alega este grupo que existe desinformación y, en el caso del personal de salud, falta de preparación para hacer viable esta posibilidad. Se reconoce una condena social hacia la maternidad/ paternidad de las personas con VIH. Casi una de cada cinco personas consultadas opinó en este sentido que las personas con VIH no deberían tener hijos/as. Como se indicó antes, un total de 104 mujeres de la muestra (83,2% del total de mujeres) son madres con al menos un hijo o hija. A este grupo se le consultó si habían recibido tratamiento antirretroviral para prevenir la transmisión de madre a hijo/a durante el embarazo. Los resultados se sintetizan en el Gráfico 26. Gráfico 26 Aplicación en TARV en mujeres madres con VIH ND, 8,3% Sí. Yo he recibido ese tratamiento. 32,3% No. Yo no era VIH positiva cuando estaba embarazada. 54,2% No. No sabía que ese tratamiento existiera. 1,0% No. No tuve acceso a ese tipo de tratamiento. 4,2% Aunque la mayoría dice haberlo recibido oportunamente o no haberlo necesitado; existe más de un 5% que dicen no haberlo recibido. Esto incluye a un 1% que dijo no saber al momento de la entrevista que este tratamiento existiera. 46 CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES 7 Conclusiones y recomendaciones Las personas con VIH consultadas para este estudio enfrentan una amplia y compleja serie de situaciones de discriminación en diferentes ámbitos de sus vidas y de sus cotidianidades. Ocultar a toda costa su condición aparece como una estrategia muy frecuente entre este grupo para evitar enfrentarse en la medida de lo posible a estas situaciones. Frecuentemente las situaciones concretas de discriminación son llevadas a cabo por las personas más cercanas a la personas con VIH y pueden afectar su participación en actividades cotidianas y de un alto significado para ellas, tales como los espacios familiares y comunitarios. Alrededor de la mitad de las mujeres y los hombres participantes en este estudio afirmaron haber sido objeto de murmuraciones por parte de personas cercanas. La mayor parte de las personas que afirman haber enfrentado diferentes formas de exclusión y discriminación coindicen en que estas prácticas tienen en su raíz el desconocimiento, diversos temores, así como valores morales y religiosos que condenan el virus y la enfermedad por considerarla producto de prácticas “pecaminosas”. La información sugiere, además, que la discriminación y la exclusión no se limitan a los espacios inmediatos; sino que adquieren manifestaciones de alcance más estructural. La incidencia de la pobreza y el desempleo, por ejemplo, se mostraron particularmente altas entre la población consultada. Al momento de la consulta prácticamente la mitad (49,7%) de las y los participantes se contaban como desempleados o inactivos. A esto se le suma un 19,1% de personas con un empleo parcial, ya sea como empleados o por cuenta propia. De la población consultada el 25% tuvo que enfrentar durante el mes previo a la entrevista la falta de comida dentro de su hogar por al menos un día; mientras que de las personas transgénero que fueron consultadas, el 75% se encontraba en situación de desempleo. Dentro de la muestra, los niveles de desempleo son mayores entre las personas con VIH de 40 años y más, entre los cuales alcanza el 53,6%; mientras que en las personas con VIH menores de 40 años el desempleo afecta al 43%. El desempleo de las personas con VIH se muestra más severo en la zona urbana (51,6%) que en la zona rural (43,6%). Del total de personas con VIH que reconocen haber perdido su empleo al menos una vez en el último año, más del 55% denuncian que esto ocurrió en todo o en parte debido a su condición de vivir con VIH (el 30,9% asegura que su condición de VIH positivo fue la razón, mientras que el 25,5% indicó que su condición fue parte de las razones por las que esto ocurrió). Aunque en mucho menor medida, las personas consultadas afirmaron haber vivido experiencias de rechazo, discriminación y negación de servicios en instituciones estatales durante los doce meses previos a la consulta el 2% dijo haber sido rechazadas o impedidas de asistir a una institución educativa; y casi el 8% dijo lo mismo en referencia a los servicios de salud. 47 ESTIGMA Y DISCRIMINACIÓN HACIA LAS PERSONAS CON VIH Entre algunos de los temores que estas personas reconocen enfrentar, independientemente de que estuvieran o no relacionados con eventos reales, resaltan el ser objeto de murmuraciones y el rechazo sexual, le sigue el temor a los insultos y amenazas verbales. El acoso/amenaza física y la agresión física preocupan en igual medida a la población analizada. No solo enfrenta este grupo una compleja situación de estigma y discriminación por parte de diferentes actores sociales; sino que también afirman vivir diversas formas de vergüenza, sentimientos de culpa, baja autoestima y tendencia al auto castigo. Este comportamiento no parece variar significativamente con la edad, sino que muestra alguna correlación con el tiempo transcurrido desde el diagnóstico, de manera que con el paso del tiempo –al menos en el grupo consultado- aumenta la aceptación y disminuye la auto sanción. Además de los sentimientos y auto percepciones negativas, las personas consultadas han decidido no asistir a reuniones familiares, no solicitar empleos, no tener relaciones sexuales y no tener (más) hijos; estos dos últimos comportamientos son mucho más frecuentes en las mujeres que en los hombres. Los sentimientos suicidas, además, están presentes en más del 14% de las personas consultadas, sin grandes diferencias entre hombres y mujeres. En el país existe una importante polémica en torno a los derechos reproductivos de las personas con VIH, en particular en el caso de las mujeres. El riesgo de la transmisión vertical ha hecho que la práctica médica se decante por la esterilización de las mujeres con VIH; o en todo caso, por el absoluto desincentivo del embarazo y la maternidad. En Costa Rica es sumamente complicado para una mujer con VIH ejercer su derecho a tener hijos después de su diagnóstico; la práctica médica aconseja (y a veces obliga) que esto no suceda. Así, la “decisión” de las mujeres de no embarazarse puede ser producto de presiones externas, y no solamente de una decisión personal. La legislación no plantea ninguna limitación de los derechos reproductivos de las personas con VIH, y más bien señala las responsabilidades del personal médico para evitar la transmisión del virus al feto, junto con las responsabilidades propias de los padres y las madres. No obstante, en la práctica resulta un derecho que divide a la opinión médica y a las propias personas con VIH. Casi el 28% de los hombres dice haber recibido de parte de un profesional de la salud la recomendación de no tener (más) hijos/as; pero en el caso de las mujeres más del 48% dice haber recibido esta misma recomendación. En algunos casos, se reconoce incluso haber sido coaccionados/as con el fin de lograr su esterilización. Nuevamente esta situación es mucho más frecuente en las mujeres (42,6%) que en los hombres (8,8%). El 26,4% de las mujeres que contestaron, dijo que el personal médico les ha condicionado la entrega de antirretrovirales al uso de anticonceptivos. El 13,7% de los hombres afirma lo mismo. A pesar de todas estas vivencias, poco más del 10% de toda la población consultada reconoce que alguno de sus derechos humanos haya sido irrespetado. Esto podría estar relacionado con la auto sanción y el auto estigma antes mencionados, y también con un desconocimiento de los derechos que la legislación vigente les reconoce como personas con VIH. Conviene hacer notar que entre quienes conocen la Ley General de VIH y sida, el reconocimiento de violaciones a sus derechos aumenta hasta el 14,6%, mientras que entre las personas que no conocen esta ley, solo el 5,5% dice haber sido víctima de la violación a alguno de sus derechos en los doce meses anteriores a la entrevista. No obstante, menos de la tercera parte de los y las participantes dicen conocer dicha ley. Una proporción mucho menor ha intentado usar los mecanismos legales existentes en el país para defenderse. Los resulta48 CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES dos que muestra el estudio parecieran indicar que los temas de estigma y discriminación en la cotidianidad de esta población de alguna manera se han asimilado, es decir, la población parece haberse resignado al hecho de que un nivel de estigma y discriminación por su condición resulta “inevitable”. Según la opinión de las personas entrevistadas el apoyo de pares a modo de formas de solidaridad personal resulta sumamente importante y frecuente, lo que destaca la importancia de las redes de personas con VIH que mantengan estrategias de apoyo que privilegien la cercanía, la empatía y la solidaridad. Los grupos de auto apoyo de personas con VIH, la red de personas con VIH y ONGs locales siguen siendo los espacios a los que se recurre con mayor frecuencia para resolver algún problema relacionado con el estigma y la discriminación. Sin embargo se evidencian debilidades organizativas y poca capacidad de respuesta de parte de estas organizaciones. En lo concerniente a la realización de la prueba, aunque la gran mayoría de las personas en la encuesta manifiestan que se realizaron la prueba por iniciativa propia, un preocupante 4,1% indica que fueron obligados/as a hacerse la prueba y un 16,8% aseguró que la prueba les fue hecha sin su conocimiento, es decir, se enteraron luego de que la misma había sido hecha, esto en contra de lo establecido en la legislación. Sobre este tema, las personas del estudio refieren como debilidad del sistema la falta de información y de consejería pre y post prueba, al tiempo que el 19,3% piensa que entre los principales retos se encuentra la disminución del tiempo de espera de los resultados de la prueba. La falta de confidencialidad es denunciada en el nivel familiar, comunitario y hasta en los servicios públicos de salud. El 7,2% dice que sus propias parejas se enteraron por intermedio de una tercera persona que actuó sin consentimiento, porcentaje que aumenta a más del doble cuando se consulta sobre la forma como se enteraron otros familiares cercanos. Además, el 15% de la población consultada asegura que al menos una vez un profesional de la salud ha compartido con otras personas –sin consentimiento- su condición de VIH positivo. Un 20% adicional piensa que esto pudo haber ocurrido pero no lo puede confirmar (no está seguro/a). Otro aspecto importante a señalar son las serias dudas de los y las participantes con respecto al respeto a la confidencialidad de sus expedientes médicos. El acceso al TARV en Costa Rica es considerado de buena calidad, aunque persisten algunos problemas. Ante la consulta sobre la calidad de este servicio destaca la necesidad de recibir más información sobre su uso correcto. También se menciona el reto de diseñar estrategias que mejoren la adherencia, mejorar el acceso y mejorar también la calidad del producto que se ofrece. Una de cada tres personas consideró que el principal problema son los efectos secundarios que causa el tratamiento. Este problema lo relacionan con deficiencias en la calidad de los fármacos brindados y con la ausencia de pruebas de genotipo que permitan optimizarlo. Se denuncia también la lejanía de las farmacias, la fragmentación del tratamiento e incluso el mal trato del personal de farmacia. Un 15,8% considera que los pacientes de VIH no reciben suficiente información sobre la forma correcta de tomar el tratamiento y sobre la dieta que le debe acompañar. 49 ESTIGMA Y DISCRIMINACIÓN HACIA LAS PERSONAS CON VIH En fin, las personas con VIH se sienten discriminadas tanto por su condición de positivos por VIH como por otras razones. Aunque claramente la condición de ser VIH positivo conlleva estigma social en nuestro contexto, dentro del grupo consultado se percibieron importantes formas de discriminación vinculadas a su orientación sexual, prácticas sexuales y otras características. El temor a la infección casual es la principal razón de discriminación y malos tratos hacia las personas con VIH. 50 ANEXOS ANEXOS GUÍA PARA LA ELABORACIÓN DE CÓDIGOS ÚNICOS PERSONALES Código de país Código de organización Código de entrevistador/a Código de persona entrevistada Fecha de la entrevista (dd-mm-aa) Código de país ………………………………...…………………………...………….. 06 Código de Organización Hogar de la Esperanza …………………………...…………….……………………. HE Hogar Nuestra Señora del Carmen …………..………….…………………….. SC CIPACDH ……………………………………………………....…….…………………….. CP ASOVIHSIDA …………………………………………………....….…………………….. AV ICW …………………………………………………………………....……………………... IC Transvida ……………………………………………………...….……………………….. TV Asociación BiTransg ………………………………………...………………………... BT Asociación Manú …………………………………………….……………………….. AM Asociación Esperanza Viva ……………………………………...…….…………… EV Hogar Nuestra Señora de la Esperanza ……………………...……………….. SE Personas no asociadas …………………………………………………..………….. NA Clínica VIH. Hospital San Juan de Dios ……………………………...………… SJ Código de entrevistador/a Aaron Vargas Guevara ……………………………………………………....…….… 01 Adrián Barrientos ………………………………………………………………....…... 02 51 ESTIGMA Y DISCRIMINACIÓN HACIA LAS PERSONAS CON VIH Ana Luz Gutiérrez Núñez ………………………………………………….……... 03 Chritopher Coudin González ………………………………………………….... 04 Cristian Gomez Ramírez…………………….………………...…………………… 05 Flor Marín Parra ………………………………..…………………………………….. 06 Gilda Martínez Barquero …………………….…………….……………………… 07 Iris Hidalgo Acosta ……………………………………..……………………………. 08 Jairo Villegas Alfaro ………………………………….……………………………... 09 Juan Carlos Zamora Ureña ……………………….………………………………. 10 Manuel Agüero Campos ……………………….………………………………….. 11 Mayra Esquivel Mora ……………………………..………………………………… 12 Óscar Tenorio Mata …………………………………………..……………………… 13 Rodolfo Leitón Hernández …………………………………….…………………. 14 Rosibel Zúñiga Guardia ………………………………………..…………………… 15 Teresa Geovanna Ugarte Melgar ………………………….…………………… 16 María Mayela Segura ………………………………………….……………………. 17 Mario Calvo ………………………………………………………..……………………. 18 Código de la persona entrevistada Número de dos dígitos (entre 01 y 99) asignado por la persona entrevistadora en orden consecutivo según las entrevistas realizadas. Fecha de la entrevista En formato dd – mm – aa. Ejemplo: 25 04 13 52 ANEXOS INFORMACIÓN ÚTIL ORGANIZACIONES, INSTITUCIONES Y SERVICIOS PARA PERSONAS QUE VIVEN CON VIH ORGANIZACIÓN CONTACTO CORREO TELÉFONO DIRECCIÓN Hogar de la esperanza Orlando Navarro Mario Rojas [email protected] [email protected] 22862665 22864000 86864799 Paso Ancho Grupo por la Vida Yadira Bonilla [email protected] 22862665 Paso Ancho [email protected] 2220-2287 La Uruca. 22903395 Pavas Hogar Nuestra Mario Calvo Señora del Carmen Hogares Crea Ronald Murillo CIPACDH Francisco Madrigal [email protected] 22255062 San Pedro ASOVIHSIDA Edgar Briceño [email protected] 2233-1964 Guadalupe ICW Ruth Linares [email protected] 8992 0981 San José Transvida Dayana [email protected] 8788 8272 San José Asociación BiTransg Carlos Alfaro [email protected] 22216440 83872112 San José Asociación Manú Manuel Agüero [email protected] 84199934 San José Asociación Esperanza Viva Rosibel Zúñiga [email protected] 2294-8927 Desamparados MULABI Natasha Jiménez [email protected] 89973910 Asociación Demográfica Costarricense Juan Carlos Zamora Ureña [email protected] 22583561 La Uruca INSTRUMENTOS LEGALES QUE SE DEBEN CONOCER Declaración de compromisos sobre VIH/SIDA http://www.unaids.org/en/media/unaids/contentassets/dataimport/publications/irc-pub03/aidsdeclaration_es.pdf Ley General sobre VIH/SIDA http://cpj.go.cr/docs/derechos/leyvih.pdf 53 ESTIGMA Y DISCRIMINACIÓN HACIA LAS PERSONAS CON VIH FÓRMULA PARA LA CAPTURA DE DATOS DE POBLACIÓN REFERIDA ENTREVISTADOR/A: CÓDIGO DE LA PERSONA QUE REFIERE: SOBRE LA PERSONA REFERIDA NOMBRE: CANTÓN: DISTRITO: DIRECCIÓN: TELÉFONO: CORREO E: CONTACTADA: SI NO RESULTADO: ACEPTA NO ACEPTA VOLVER A LLAMAR OBSERVACIONES: FÓRMULA PARA LA CAPTURA DE DATOS DE POBLACIÓN REFERIDA ENTREVISTADOR/A: CÓDIGO DE LA PERSONA QUE REFIERE: SOBRE LA PERSONA REFERIDA NOMBRE: CANTÓN: DISTRITO: DIRECCIÓN: TELÉFONO: CORREO E: CONTACTADA: SI NO RESULTADO: ACEPTA NO ACEPTA VOLVER A LLAMAR OBSERVACIONES: 54 ANEXOS GUÍA PARA EL USO DEL CUESTIONARIO PÁGINA 2 Preguntas 3, 4 y 5: No aplican. PÁGINA 3 Pregunta 2 (Edad) Anotar a la par el dato exacto en años cumplidos. Pregunta 3 Cambiar por: “¿Hace cuánto tiempo fue usted diagnosticado con el VIH?” Pregunta 4 Cambiar por: “¿Cuál es su estado civil actual?” Pregunta 6 En los últimos doce meses ¿ha tenido usted relaciones sexuales con penetración anal, penetración vaginal o sexo oral? PÁGINA 4 Pregunta 9 Agregar a la par dato exacto de último grado aprobado. PÁGINA 5 Pregunta 12 Cambiar por “¿Cuántas niñas, niños y adolescentes en su vivienda son huérfanos por VIH? Pregunta 13 Anotar a la par la dirección que incluya, provincia, cantón y distrito. PÁGINA 9 Pregunta 13 Se espera respuesta espontánea. No sugiera las respuestas. PÁGINA 15 Pregunta 2b Se espera respuesta espontánea. No sugiera las respuestas. PÁGINA 17 Pregunta 10 Se espera respuesta espontánea. No sugiera las respuestas. Pregunta 1 Se espera respuesta espontánea. No sugiera las respuestas. PÁGINA 21 Pregunta 1a Anotar a la par el número exacto de hijos. 55 ESTIGMA Y DISCRIMINACIÓN HACIA LAS PERSONAS CON VIH HOJA DE CONTROL PERSONAL DE ENTREVISTAS CÓDIGO ______________ ______________ ______________ ______________ ______________ ______________ ______________ ______________ ______________ ______________ ______________ ______________ ______________ ______________ ______________ ______________ ______________ ______________ ______________ ______________ ______________ 56 NOMBRE SEXO DIRECCIÓN N° TELÉFONo CORREO E
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