March 21/22, 2015 - St. Philip the Apostle

Editado por Hermandades del Trabajo
Nº 700 n NOVIEMBRE 2014
LEGADO DE D. ABUNDIO
EN EL XXV ANIVERSARIO
DEL FALLECIMIENTO
DE D. ABUNDIO
El 30 de este mes celebramos los 25
años que D. Abundio retornó a la casa del
padre.
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EDITORIAL
¿CAMBIOS EN LA IGLESIA?
Si hiciéramos caso de las crónicas que
algunos periódicos estaban publicando,
a propósito del Sínodo de los Obispos que
se celebraba en Roma, parecería que más
que un diálogo de los prelados nos encontráramos en una lucha por mantener
posiciones irreconciliables.
PAGINA 4
25 AÑOS SIN DON ABUNDIO
l próximo 30-N se cumple el XXV aniversario
de la muerte de don Abundio. MAS quiere celebrar este acontecimiento como se merece,
para paliar la carencia que produce su ausencia en
las Hermandades del Trabajo. Una feliz coincidencia hace que este número de MAS sea el 700 de su
historia. ¡Qué mejor manera que hacer coincidir
ambos hechos! Por este motivo, hemos dedicado
una parte considerable de este ejemplar a rememorar la figura del Siervo de Dios con diversos textos, entre los que destaca el que puede considerarse su testamento espiritual.
En la alocución que pronunció en el III Encuentro Hispanoamericano de Hermandades, después
de hablar de ideas fundamentales: igualdad, libertad, subsidiariedad y secularidad, recordó algo que
siempre tuvo presente y animo a conseguir a los
militantes: “Propio del estado seglar es vivir en
medio del mundo, a manera de luz y fermento, y
así contribuir a la renovación de todos los ambientes, mediante el testimonio y la palabra”; “La espiritualidad del seglar está condicionada sobre todo
por su actividad profesional”, de tal manera que la
esencia del Ideario es la profesionalidad.
Don Abundio fue un hombre de vanguardia en
la Iglesia de su tiempo, en muchos aspectos, pero
básicamente en dos. En primer lugar, fue capaz de
crear un Movimiento de la Iglesia para servir a la
sociedad de su época, urgido por la descristianización del mundo del trabajo que había conocido de
primera mano en los primeros años de su vida sacerdotal. En segundo lugar, esta institución de la
cual él fue su cabeza espiritual, la creó, y la desarrolló por medio de numerosos seglares, a quienes tenemos presentes en este momento, que vivieron en ella su fe y entregaron su vida a Dios y al
prójimo, cumpliendo el doble mandamiento que
nos recordaba el Evangelio del domingo último.
Abundio no era un conformista, no le bastaba
con mirar satisfecho lo conseguido, podemos pensar que le abrumaba la tarea pendiente que no era
otra que la elevación humana y espiritual de los
trabajadores. Por eso, no es de extrañar que en el
citado acto tuviera palabras dirigidas a las acciones de futuro: “Hay que ser lo que se es […] el carisma debe ser respetado, dignificado y desarrollado”; “en toda renovación es necesario el silencio,
para que la imaginación se despierte y te haga fecundo y capaz de abrir caminos nuevos”. Y reiteró
dos veces la misma idea: “la creatividad debe explotarse, no tanto en desarrollar como en inventar”.
E
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ANIVERSARIO FALLECIMIENTO
LAS HERMANDADES
DEL TRABAJO ANTE
EL RETO DEL FUTURO
Alocución que D. Abundio dirigió, en
calidad de fundador de Hermandades
del Trabajo, en el acto de apertura, presidido por el Cardenal Suquía, en el III
Encuentro Hispanoamericano del Movimiento de Hermandades del Trabajo, en
octubre de 1989 y que constituye su testamento espiritual
PAGINAS 9 Y 10
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ANIVERSARIO FALLECIMIENTO
PROGRAMA DE ACTOS DEL
XXV ANIVERSARIO DEL FALLECIMIENTO DEL SIERVO
DE DIOS DON ABUNDIO
GARCÍA ROMÁN”
PÁGINA 11
HERMANDADES EN INTERNET
www.hermandadestrabajo.es
2
mas Noviembre 2014
El legado de D. Abundio
XXV Aniversario del fallecimiento
Por Miguel Parmentie
El 30 de este mes celebramos los 25 años que
D.Abundio retornó a la casa del padre. Repetimos
el texto del año pasado
por parecernos el más
adecuado, “Se agota una
vida,” último capítulo de
la biografía Abundio García
Román de Alberto Linés,
querido amigo de D.
Abundio y nuestro, autor
durante muchos años de
esta página del LEGADO,
quien falleció el 26 de noviembre hace 10 años.
“En los dos o tres últimos días del Encuentro Hispanoamericano del 6 al 22
de octubre de 1989 don
Abundio sintió que las fuerzas le faltaban. Se agotaba.
Hasta entonces se había
mantenido con un aparente
vigor, sobre todo en sus intervenciones orales. Para la
hoja “Ventanal” se le pidió
un autógrafo, un mensaje
de despedida. Estaba en la
planta baja, junto a las escaleras; serían las nueve de
la noche.
‘Ven conmigo arriba, voy
a cenar y allí lo escribo.’ Le
costó mucho subir las escaleras. Decía: ‘Las piernas no
me sostienen’. En el pequeño
cuartito que hay detrás de
la barra del bar tomó una
frugalísima cena y empezó
con un pulso muy deteriorado a escribir. Volvió a empezar de nuevo y con mejor
letra, casi la de siempre escribió ‘A todos los asistentes
a nuestro Encuentro Hispanoamericano, mi felicitación
y mi esperanza’. Fue posiblemente su último mensaje
escrito.
Asistió a los actos finales, se le notaba agotado.
Transcurrió como una semana en la que aparentemente hacía una vida relativamente normal. Estaba
animoso.
Por aquellos días falleció
un hermano de Monseñor
Algora. Al domingo siguiente se celebró una Eu-
ojos… Los últimos pilla rezaba él temprano
momentos de plena para comenzar el día con
lucidez y tranquili- buen pie, pero vean qué codad fueron cuando sas, este hombre rezador
al regreso de la No- luego se ponía a empujar a
vena de las Estrellas los suyos y quería verles
conversó con algu- trabajar activamente llenos que acudían a vando adelante la obra en
verle y referirle el que andaban metidos, las
comienzo de dicha Hermandades del Trabajo.
Novena. La noche El Obispo, Monseñor Algoanterior a su muer- ra, a quien veíamos emociote, como si se pre- nado exactamente igual
sintiera le acompa- que un hijo si muere su pañaron varios anti- dre, recordó al final de las
Se recluyó en su
guos militantes. A ceremonias una palabra dicasa. Se encontraba
las muy pocas horas vertida de don Abundio
mal aunque trande fallecer Felipe cuando comentaba la Asquilo; le costaba haMartín había obte- censión del Señor: Los ánblar, pero atendía a
nido el permiso pa- geles dijeron a los apóstotodos los que le visira que los restos de les, pasmados de cara a las
taban…La homilía
don Abundio fueran nubes, que todo estaba
del 9 de noviembre
enterrados en la ca- cumplido y ellos a trabajar.
fue la última de su
pilla de Hermanda- Por lo visto don Abundio
vida y, cómo no, en
des en la calle de después de la oración, solía
una fiesta de la VirJuan de Austria, lo decir a los cuadros de Hergen. Escribió Carmique casi fue su do- mandades: ¿Qué hacéis miPortada libro “Abundio García Román, Servidor del
na Quiñones: ‘Al día
micilio
habitual pa- rando al cielo?, moveos…’
Evangelio a favor de los trabajadores”
siguiente preparasaba a ser su lugar
Los comentarios sobre su
mos la Misa y tuvo gran di- dos…Después les dio las de descanso.’
figura de las personas que
ficultad para leer. En la pri- gracias y comentó que ‘todo
mera oración yo le leía las muy bonito, pero tengo el alDon José María Javierre más le trataron serían muy
difíciles de sintepalabras y las repetía con ma fea…’ Tenía dificultad publicaba en el
dificultad. En el canon se para enlazar las palabras y diario ‘YA’ una “¿Han visto uste- tizar. Oímos palabras de ‘Irrepetiatascó y le tuve que leer pa- repetía. Empezó a decir ‘de- preciosa reseña
des aplaudir
ble. Un padre
ra que repitiera. La consa- bilidad, debilidad, débil…’ de la muerte de
cuando faltó mi
gración fue bien, ayudán- Yo le dije, pensando que don Abundio cuando dejamos
padre. Entrañable
dole a sujetar el cáliz y el aludía a nuestra debilidad que la titulaba un muerto en la
con la familia’.
copón. La oración final le humana, ‘Padre, Dios nos así: ‘¿Qué hacéis sepultura? El
sé decir nada,
dijimos que la inventara y quiere débiles’. Repuso con mirando al cieaplauso fue para ‘No
sólo pensar’. ‘Paasí lo hizo. Pensaba mejor mucha energía, ¡Qué tonte- lo?, moveos,’ en
ría! ¡Dios nos quiere de todas el que entre darle las gracias a dre, maestro, saque leía y se expresaba’.
formas!.. Se le dijo que iría a otras cosas de- don Abundio por bía llevarte, algo
excepcional’. Otra
Antonio Martín, que le verle don Agustín García cía: ‘…Fue her- los sudores sumás explícita:
acompañó muchos días, re- Gasco. Dijo: traedme los moso, porque
yos por la clase
‘Era sobre todo
lata así: ‘Tengo la impresión pantalones y los zapatos. Le verán, mienun hombre de
de que sufrió mucho… Era dije: ¿Por qué, Padre? Con- tras el albañil trabajadora.”
oración. Toda su
delicado para todo, para testó: Porque soy yo quien colocaba la lovida proyectada
guardar secreto, para todo tiene que ir al Obispo y no el sa, luego de retipo de aspecto de la convi- Obispo a mí.’”
zar y cantar, ¿saben qué hici- a Dios. Tenía además una
vencia. Me recordaba la cita
mos?, pues le dimos a don personalidad humana sumaSu muerte fue tranquila Abundio un aplauso, eso es, mente atrayente. Era audaz
evangélica de ‘si no os hay prudente, austero, humilcéis como niños no entraréis y serena. Carmina Quiño- un aplauso.
de, paciente, discreto… Nos
en el Reino de los Cielos’. Al nes relató así sus últimas
final de la vida nos mostra- horas: ‘...Estaba sentado; yo
¿Han visto ustedes transmitió su inquietud
mos como lo que somos, y estaba a su derecha y le aplaudir cuando dejamos apostólica, su amor a la Igledon Abundio se hizo un ni- agarré la mano derecha. Di- un muerto en la sepultu- sia y a la Jerarquía, su amor
ño en el sentido evangéli- jo estas palabras: ‘¡Presen- ra? El aplauso fue para dar- a María y su actitud de servico de la palabra, purifica- cia, presencia en el mundo le las gracias a don Abundio cio a los trabajadores’.
entero!’. Fueron sus últimas por los sudores suyos por la
do de todo…’
palabras. Respiraba fuerte- clase trabajadora, y al buen
Y así otros muchos co‘Cuando recibió la Un- mente, levantó los ojos al Dios también el aplauso mentarios. Pero todos coinción de los Enfermos estaba cielo y me di cuenta que ha- por habernos mandado un cidían en que había sido
muy mal. Llamamos a los bía muerto. Instintivamen- tipo como don Abundio… una vida por el mundo del
sacerdotes y estuvieron to- te, con la mano le cerré los Allí, en un rincón de su ca- trabajo.”
caristía en la parroquia de la Ventilla.
Hacía bastante fresco, la iglesia estaba
llena y allí estuvo
don Abundio. Hizo
un enorme esfuerzo
por celebrar y la homilía le costó mucho, se le veía agotado, los asistentes
al acto se percataban de su estado y
pasaron mal rato.
Noviembre 2014
mas
3
Opinión
El olvido del hombre
Por Luis Miguel Rodríguez Hevia
La pregunta filosófica que, según
el máximo filósofo de la Modernidad, Immanuel Kant (1724-1804),
resumiría el sentido de las preguntas fundamentales es: ¿qué es
el hombre? Parece desde luego
muy razonable que el significado
de la vida humana, las metas del
hombre, sus aspiraciones, posibilidades, conducta, vengan determinadas por lo que él mismo
sea.
Es clara la exaltación de la dignidad humana en el Renacimiento. En
el Discurso sobre la dignidad del hombre, de Pico della Mirandolla, esa
dignidad se basa en la libertad con
la que el hombre pude lograr o malograr su vida: Podrás degenerar en
los seres inferiores que son las bestias,
podrás regenerarte, según tu ánimo,
en las realidades superiores que son
divinas.
La idea de la dignidad del hombre
pervive en la Modernidad. Pasn los orígenes de la filosofía en
cal
dirá:
El hombre no es más que una
la antigua Grecia, el hombre
caña,
la
más débil de la Naturaleza;
fue definido como “animal rapero
es
una
caña pensante. No hace
cional”, definición que todavía
falta
que
el
universo
entero se arme
mantiene su vigencia. El hombre, separa
aplastarlo:
un vagún eso, comparte gépor,
una
gota
de
agua,
“El
hombre
es
nero con los demás
bastan
para
matarlo.
animales: la animalipersona, ser ra- Pero, aun cuando el unidad; pero posee una
diferencia específica cional y libre, por verso le aplastara, el
hombre será todavía
que lo separa abismaltanto,
sujeto
momás noble que lo que le
mente de ellos: la ramata, porque sabe que
ral,
responsable
cionalidad. Lo específimuere, y lo que el unico del hombre, lo que
de
sus
actos.”
verso tiene de ventaja
impide reducirlo a un
sobre él; el universo no
mero animal, es, por
sabe
nada
de
esto.
tanto, su razón. Esta razón, no sólo
le permite conocer las cosas, pensar,
Kant destacó la especial dignihablar, hacer ciencia y arte, abrirse a
dad
del hombre, en tanto que perlo religioso. También le hace sujeto
sona,
sobre una base moral: Los semoral, puesto que es libre y, por tanres
racionales
se llaman personas porto, responsable de sus actos; y le perque
su
naturaleza
los distingue como
mite y obliga a convivir con otros
fines
en
sí
mismos,
o sea, como algo
hombres en sociedades políticas. Peque
no
puede
ser
usado
meramente
ro además, estas capacidades, comucomo
medio.
nes a todos, se expresan individualmente en cada uno de ellos, por lo
A pesar de la aguda crisis de los
que el hombre es considerado como
valores
espirituales que aquejó a la
poseedor de un espíritu individual y
filosofía
desde mediados del siglo
se le designa con el término de “perXIX
y
que
culminó con la frase de
sona”.
Nietzsche Dios ha muerto, de la que
A partir de su definición, desde se nutre buena parte de la filosofía
los griegos le fue otorgada al hom- que se practica desde entonces, se
bre una posición ontológicamente mantuvieron hasta hoy en día algusuperior a la de cualquier otro ani- nas corrientes de pensamiento que
mal. Aristóteles le declaró capaz de conservan una visión del hombre
conocer todas las cosas según lo que acorde con su dignidad, entre ellas,
ellas son, y lo situó, por su capacidad la conocida con el nombre de persode contemplación, más cercano a lo nalismo, de la que son buenos exponentes filósofos tales como Paul Ridivino que ningún otro ser.
coeur, Jacques Maritain, Karol
El cristianismo elevó aún más Wojtyla (Juan Pablo II), Xavier Zubiesa posición, al considerar al hom- ri, José Luis L. Aranguren, Julián Mabre como creado a imagen y seme- rías, etc.
janza de Dios, y situarlo así en la
No obstante, la opinión domicúspide de la creación. La imagen
nante
hoy, tanto la del hombre de la
agustiniana del hombre como especalle
como
la de los “supuestos”
jo de Dios será utilizada durante siilustrados,
ha
caído víctima del
glos por los principales filósofos
pensamiento
moral
que quiere, en
cristianos.
E
contra de lo generalmente admitido hasta
no hace demasiado
tiempo, eliminar la especial dignidad del
hombre o nivelarla con
la del animal. Y aunque
no se lleguen a admitir
totalmente estas posiciones, se carece de argumentos fuertes y claros en su contra y a favor de la visión tradicional. Se ha perdido la batalla de las ideas. Asistimos a un desarme ideológico y moral que hace
que la sociedad sea presa del mayor de los nihilismos. A esta situación
es a la que llamo “el ol- San Juan Pablo II (1993) Foto: PD USA
vido del hombre”, en
Por lo que respecta al perro sacuanto que se ha “olvidado” la antigua esencia del hombre como ani- crificado, los que defendían su cuamal racional en su dimensión de rentena y tratamiento ponían al
persona digna de ser estimada co- mismo nivel la vida del animal y la
mo fin en sí misma. A modo de de los seres humanos que, necesaejemplo, mencionaré brevemente riamente, tendrían que cuidarse de
dos hechos de máxima actualidad: su alimentación y limpieza, con el
el debate sobre el aborto y la polé- inevitable riesgo de contagio. De
mica acerca del sacrificio del perro nuevo se resta dignidad al hombre,
de la enfermera contagiada por el al equiparar esta vez el valor de su
vida con la de un animal, cuando
virus del ébola en Madrid.
no a postergarla. Pero lo peor fue
Los defensores del aborto se que los expertos o cargos políticos
empeñan en asociar la posición de que proponían el sacrificio del pelos que están en su contra con una rro declararon en los medios de cocreencia de carácter religioso, in- municación comprender perfectamente a los defenvocando, en nombre de
del animal,
la libertad de concien“Se ha perdido la sores
balbuceando débilcia, su derecho a no
mente la justificamantener criterio reli- batalla de las
de su propia
gioso alguno y, en conideas. Asistimos a ción
postura: ¿ignoransecuencia, a poder disponer libremente de la un desarme ideo- cia o miedo?
vida del feto, al que prilógico y moral que
El
problema
van de su carácter de
ser humano. No hay hace que la socie- consiste en que esabandono (u olapenas voces en la vida
dad sea presa del te
vido) de la concepcotidiana, o son muy
minoritarias, que traten mayor de los nihi- ción tradicional
del ser humano
de disolver este sofisma
lismos.”
sucede en una pardesligando el hecho de
te de la sociedad
acabar con una vida humana del hecho religioso, y que hoy en día mayoritaria y, por tandescalifiquen el aborto —al mar- to, la que decide, por acción u omigen de otros criterios religiosos, sión, quién gobierna. En consesociales, demográficos o económi- cuencia, gobernarán aquellos que
cos— en virtud de la propia digni- defiendan esas posiciones moradad del ser humano, ajeno a ser les, o quienes, habiendo defendido
convertido en medio para otro ser anteriormente otras, renuncien a
humano y entendido como fin en sí ellas en vistas de un mejor cálculo
mismo, con un derecho a la vida, electoral. El resultado será el mismo.
por tanto, inalienable.
4
mas Noviembre 2014
Opinión
Editorial
¿Cambios en la Iglesia?
i hiciéramos caso de las crónicas que algunos periódicos estaban
publicando, a propósito del Sínodo de los Obispos que se celebraba en Roma, parecería que más que un diálogo de los prelados,
inspirado por el Espíritu Santo, para afrontar los difíciles problemas que afectan a las familias de nuestro tiempo y “devolver la esperanza a tantas personas que la han perdido”, nos encontráramos en
una lucha por mantener posiciones irreconciliables. Sin embargo, si
uno lee el Mensaje de la III Asamblea General Extraordinaria del Sínodo de
los Obispos, no hay nada que permita ratificar esta impresión.
S
Es cierto que el Sínodo no oculta los problemas: “Ante todo está el
desafío en el amor conyugal. La vida familiar suele estar marcada por
debilitamiento de la fe y de los valores, el
“ Ante todo está el el
individualismo, el empobrecimiento de las
desafío en el amor relaciones, el stress de una ansiedad que
conyugal. La vida descuida la reflexión serena. Se asiste así a
no pocas crisis matrimoniales, que se
familiar suele estar afrontan de un modo superficial y sin la vamarcada por el de- lentía de la paciencia, del diálogo sincero,
bilitamiento de la fe del perdón recíproco, de la reconciliación y
también del sacrificio. Los fracasos dan oriy de los valores”.
gen a nuevas relaciones, nuevas parejas,
nuevas reuniones y nuevos matrimonios,
creando situaciones familiares complejas y problemáticas para la opción cristiana”.
Se ha abierto, pues, un periodo de reflexión sobre estos problemas
que desembocará en un nuevo Sínodo que tendrá lugar dentro de un
año.
No se puede negar que en estos y otros problemas planteados por la
ciencia, las nuevas formas de entender la religión, incluidas las que
niegan toda forma de trascendencia en el hombre, la secularización y
otros fenómenos sociales actuales, han obligado a la Iglesia católica a
realizar cambios no sustanciales en su doctrina y forma de relacionarse con el mundo. La propia personalidad y biografía de los últimos cinco Papas corroborarían estos cambios. Tiempo habrá de volver en otro
momento sobre ello.
Parece que lo que hoy demanda la sociedad a la Iglesia cristiana, al
menos en nuestro contexto cultural es que no se puede vivir el hecho
religioso al margen de un fuerte compromiso ético con los problemas
sociales, económicos y políticos del hombre y la mujer del siglo XXI.
mas
Editado por las Hermandades del Trabajo
Director: Carlos Salcedo Peñalver
Consejo de Redacción: María Luisa San Juan, María José Plaza, Miguel
Ángel Calvo, Fernando García Adrianzén, Maruja Jiménez,
Miguel Parmentie, Juan Rico.
Redacción y Administración: C/ JUAN DE AUSTRIA, 6, BAJO B. 28010 MADRID.
TELÉFONO. 91 445 03 93. Depósito Legal M- 13.409-58.Imprime: ROTOMADRID.
Los trabajos firmados que se publiquen en MAS no reflejan necesariamente
la opinión del CONSEJO NACIONAL DE LAS HERMANDADES DEL TRABAJO,
sino, exclusivamente, las de los respectivos autores.
Conciliar vida laboral y
vida familiar
Por Maruja Jiménez
“Las mujeres en edad fértil son
un problema. Y dicha edad se fija
entre 25 y 45 años”. Un problema
¿para qué?, ¿para ser contratadas? Sin duda, Dª Mónica de
Oriol, presidenta del Círculo de
Empresarios hablaba o se refería
a la contratación laboral.
La sorpresa por dichas declaraciones fue general; en las redes
sociales fueron calificadas de machistas, sexistas y vergüenza pública. Personalmente me pregunté: ¿seguirá las directrices de dicha institución? Dos semanas
después obtenemos la respuesta.
La presidenta del Círculo de Empresarios afirma:”Yo, lo único que
he hecho ha sido seguir las directrices del Círculo. Mis declaraciones sobre la mujer son una opinión bastante generalizada.”
Unos hablan de virus cultural
antifamilia; otros afirman que vivimos en un frenesí hipermoderno, conducente a cambiarlo todo.
Pero, da la casualidad de que el
cambio para posibilitar el trabajo
por cuenta ajena de las mujeres
casadas fue el primer cambio hecho, en España, allá por la década
de los sesenta (del siglo pasado),
cuando todavía la reforma integral reconociendo la igualdad de
derechos entre los sexos no se
había hecho. Y eso fue así, porque
al hablar de trabajo, éste se contempla como lo que es primordialmente: se trabaja para comer,
aparte, claro, de toda la ideología
que se quiera añadir.
Sorprende, por tanto, que Dª
Mónica de Oriol, en vez de lanzar
esa bomba supuestamente en
torno a la problemática femenina, no haya dicho, por ejemplo,
sencilla y llanamente:
-Procuraremos compaginar los
horarios de padres y madres
para que puedan compartir
las tareas y responsabilidades
del hogar.
-Que no haya empresas sin
guardería, conforme con el número de hijos de los empleados.
-Se aumente el período de rebaja por maternidad, tanto a la
madre como al padre. (Mi amiga Chelo de la Gándara nos dejó sin conseguir su defendido
equipo familiar).
-Que el gobierno aumente las
subvenciones a la familia.
-Facilitar el trabajo a tiempo
parcial.
-Etc. Etc. Etc.
Ahora bien, la Sra. Oriol hablaba de edad fértil, o lo que es lo
mismo de maternidad. Sabido es
que existe una caída de nacimientos preocupante. Según últimos
estudios (La Caixa – 2013 -2014),
tenemos una tasa de 1,3 hijos por
pareja; figurando a la cola de la
Unión Europea. Y somos el cuarto
país en empleo femenino, ocho
puntos por debajo de la media
europea.
La caída de la tasa de natalidad
bien puede ser consecuencia de
los actuales horarios laborales (se
trabajan 10 horas). Precisamente,
el Círculo de Empresarios creado
para el análisis y estudio del fenómeno laboral, es el responsable
de este estado de cosas. Se preguntó, en la encuesta de La Caixa,
si había rechazo a tener hijos.
Contestación, NO. Son las circunstancias las que impiden tenerlos
y no referido sólo a la crisis económica -que también-, sino a la
actividad laboral con falta de ayudas y medios.
Por todo ello, creemos, ha pasado la hora de hablar de los
problemas generados por trabajo y maternidad. La hora histórica actual es la que trata de solucionar los problemas arbitrando
políticas y medios para facilitarlos.
Lo actual son las políticas de
conciliación entre la vida laboral
y la vida familiar, esto es lo que
hoy se demanda, así como que
exista y se practique mayor y más
real igualdad entre los sexos.
Noviembre 2014
mas
5
A la luz del Ideario
Trabajadores que miren a Jesús
Nº 2 “Buscamos el encuentro de los trabajadores con Cristo,
mediante el desarrollo perfecto, natural y sobrenatural de
la propia personalidad.”
res, su capacitación profesional, su
tiempo de descanso, su progreso
cultural, sus condiciones laborales… Pero en cuanto llamados por
Dios todas estas dimensiones personales adquieren una amplitud
eterna que no se puede ignorar, y
que solo se cultiva y cumple en la
medida en que Dios, por medio de
su Hijo Jesús, se manifiesta como
promotor y consumador del ser humano.
LUCES
El punto 2 del Ideario expone
cual es la finalidad de las Hermandades del Trabajo. En él se recoge
cual es el deseo y el empeño que debe mover a todos los que, de un modo u otro, forman parte del Movimiento fundado por don Abundio.
El fin de las Hermandad es apostólico, su finalidad es que los trabajadores se encuentren con Cristo. En
la intención de su fundador, las Hermandades del Trabajo nacieron para evangelizar a los trabajadores.
¿Pero qué significa evangelizar?
En sentido estricto, el Evangelio
es Jesucristo (cf. Mc 1,1), y evangelizar significa anunciar a Jesucristo
con obras y palabras para hacerse
instrumentos de su presencia y actuación en medio del mundo, en este caso entre los trabajadores. La
evangelización no es adoctrinamiento, con el peligro de reducir el
anuncio a pura ideología; tampoco
es una cruzada moralizante que
cercene la experiencia gozosa de
saberse querido por Dios. La evangelización pasa, necesariamente,
por un testimonio acendrado de Jesucristo: por mediar su presencia y
el poder de su amor salvador. Jesucristo, Él en persona, con la fuerza
del Espíritu que el Padre le ha dado,
tiene poder para tocar los corazones y cambiar las personas y sus
ambientes.
Pero, como hemos dicho, esta finalidad apostólica de las Hermandades tienen unos destinatarios determinados: los trabajadores. Los
militantes de las Hermandades se
saben enviados a evangelizar a sus
compañeros de trabajo, bien en el
puesto laboral bien en el Centro de
Hermandades; ellos se saben que a
través de su compañía, sus gestos y
palabras han de hacer presente a Jesucristo y visibilizan el amor de
Dios. Su convencimiento es que si
sus compañeros de trabajo se encuentran con Cristo experimentarán una verdadera transformación:
se les iluminará la esperanza, encontrarán ánimos para afrontar los
LINEAS DE ACCION
Foto: midiman / Foter / CC BY
retos de la vida diaria y transformar
lo que les esclaviza, y aspirarán a alcanzar la felicidad plena en Dios.
Esto es lo que el punto 2 llama “el
desarrollo perfecto, natural y sobrenatural” de la personalidad de los
trabajadores.
En efecto, no hay verdadera
evangelización mientras en virtud
del Evangelio no haya hombres
nuevos, hombres renovados en
Cristo, hombres capaces de engendrar unas relaciones humanas nuevas y de cambiar las estructuras
que impiden el desarrollo integral
de todo ser humano. Por eso, este
punto del Ideario, lejos de quedarse
en un espiritualismo evasivo, marca el cauce que es propio a la evangelización realizada por las Hermandades, esto es: lo social. El desarrollo perfecto, natural y sobrenatural, de los trabajadores, exige
un compromiso significativo por
promover aquellas obras y servicios que les ayuden a progresar como personas y a cumplir su vocación divina que, si bien ya se realiza aquí en la tierra, se cumple en la
eternidad, cuando nos encontremos con Dios cara a cara.
CONTEXTO ACTUAL
No cabe duda de que el punto 2
del Ideario resulta contracultural.
¿Quién pone como fin último de su
compromiso procurar el encuentro
con Cristo?, ¿quién aspira a que los
seres humanos se desarrollen íntegramente?; ¿quién teje en armonía
lo apostólico y lo social?, más aún,
¿quién prima entre sus destinatarios a los trabajadores? La lectura
de este punto parece un brindis al
sol. Y, sin embargo, sus afirmaciones límpidas marcan a las Hermandades su misión y las indican el camino seguro para no perderse en un
tiempo donde el desconcierto desdibuja el horizonte y la ruta.
Lamentablemente nuestro mundo no contempla al ser humano en
su integridad. Sí, todos los movimientos sociales parecen estar preocupados por él; pero se preocupan
por aspectos, en muchos casos periféricos. Hay algunos que se ocupan
de su salud física, otros en tanto
que consumidor; también hay que
se interesan por la alimentación y
por su instrucción académica; no
faltan quienes, so pretexto de promover una vida interior, quieren
iniciarlos en una espiritualidad evasiva… ¡Qué pocos se preocupan de
la persona en su totalidad!, ¡qué pocos contemplan al ser humano hecho de tierra, pero con una vocación divina!, ¡qué pocos consideran
que si no se busca el bien completo
del hombre se le deja en la indigencia!
Esta visión parcial tiene un especial subrayado respecto a los trabajadores. Es verdad, los trabajadores
son tales, pero fácilmente se olvida
que antes son seres humanos con
una vocación eterna. En cuanto seres humanos necesitan una atención que facilite su desarrollo natural que les lleve a ser y realizarse como personas: sus relaciones familia-
No cabe duda de que el punto 2
de nuestro ideario es un acicate no
solo para los militantes de Hermandades, sino también para aquellos
que quieres llevar a Cristo al hombre de hoy, especialmente a los trabajadores. Pero, ¿cómo prestar este
servicio?, Tres líneas de acción:
1.- Mirar a los trabajadores como
los mira Dios. Bien sabe Dios que somos unas pobres criaturas, llenas
de necesidades, y que estas han de
ser atendidas si no queremos quedar frustrados; pero Él nos ve como
hijos y desea que cumplamos nuestra vocación filial gozándonos de su
amor. En nuestro horizonte de mira
siempre ha de estar presente la vocación filial de todo ser humano.
2.- Ofrecer a Cristo como el tesoro
al que aspira todo ser humano. Bien
está que hagamos todo por la promoción integral de los trabajadores,
pero si no les ponemos en contacto
con Cristo nuestro esfuerzo promocional no es completo. Todo nuestro
compromiso social a favor de los
trabajadores debe conducir a Cristo
y Cristo ha de estar presente en todo nuestro compromiso social.
3.- Realizar signos que manifiesten
el cuidado divino. Para que las acciones, obras y servicios que se presten a los trabajadores sean significativas hemos de partir siempre de
sus necesidades concretas. Desde la
respuesta gratuita y generosa a lo
que a ellos les parece apremiante es
como se puede testimoniar y anunciar lo que es ofrecido como pura
gracia: el amor de Dios en Jesús.
6
mas Noviembre 2014
Opinión
La tumba de Suárez
Por Germán Ubillos Orsolich
e viajado en mi coche hasta
Ávila, para visitar exclusivamente la tumba de Adolfo Suárez y la de su mujer, en el Claustro de
la Catedral y rezar ante ella por el
bien de España. Es un deseo que me
venía persiguiendo desde hace un
cierto tiempo pero que ahora he visto satisfecho.
H
El día era luminoso y tranquilo
con un cierto fresco, pero sereno, como si la ciudad de Santa Teresa quisiera darme el mensaje o la bienvenida de la paz, quizá de la paz de Cristo. Me acompañaban un amigo de toda la vida y Fernandito un teletipista,
jubilado como yo, con el que suelo
viajar. Fumamos “Guajiros” cuando
no nos ven nuestras mujeres y ese es
un malicioso placer adicional.
Llegamos hasta la Catedral dando
siete revueltas pues estaban asfaltando la calle de entrada y algunos
aledaños. Al poco de aparcar avistamos la mole gótica, Catedral y Castillo, donde de muy joven creía oler “el
aroma de la eternidad”. El aroma a
humedad de los enterramientos góticos de nobles, de reyes y clérigos,
que exhalaban hasta en pleno verano. Quizá mi alma de escritor estaría
ya pugnando por manifestarse.
Aparcamos el coche cerca y nada
más entrar y pagar muestro ticket
para visitar la Catedral, Sacristía y
museo, etc, me advirtieron que allí
mismo, en el claustro, veríamos la
tumba del ex-presidente.
En efecto, apenas habíamos entrado en el claustro cuadrangular gótico, cuando vimos, cuando vi, la sepultura. He de confesar que sentí
una honda emoción, creo que mis
acompañantes también. La tumba
de Suárez es sencilla, una lápida de
granito gris claro bajo una hornacina gótica donde había depositado un
ramo de flores frescas. Sobre la lápida, a un lado, una de esas flores. Leímos:
Excelentísimos Duques de Suárez.
Adolfo Suárez González
25 – IX – 1932 / 23 – III – 2014
Amparo Illana Lortegui
17 – V – 2001 /
“La concordia fue posible“
Al leer la frase ya famosa bajo los
nombres del matrimonio sentí un estremecimiento de gratitud. No sabemos bien lo que debemos a Adolfo
Suárez. El traslado, por encargo de
su majestad, el Rey Don Juan Carlos
I, de una dictadura militar a una democracia parlamentaria moderna a
través del derecho, no fue nada fácil
de realizar. Él lo hizo con pulso de
maestro, arriesgando mucho, pero
con temple de castellano viejo y
hombre de ética admirable y de mucha fe en Dios.
Fe que le habrá ayudado, sin duda, a sobrellevar la pena y la angustia de ver morir a su mujer y a una
de sus hijas antes de contraer la enfermedad temible que le mantuvo
alejado de lo que llamamos nosotros
la vida activa, como si
hubiese querido olvidar.
habló del día del entierro y como
cortaron todas las calles de la ciudad
y como llegaron hasta ella ministros,
autoridades y personalidades del
mundo entero mezcladas con el gentío. Me dice que todos los días se
A través de los cristales del claustro entraba mucha luz. Me
quedé largo rato contemplando y pensando
quizá más que rezando, rindiéndole tributo
y el afecto que yo pueda manifestar a un Lápida de los Duques de Suárez en la Catedral de Ávila (Wikipedia Commons)
hombre que personalmente vi breve- acerca mucha gente a visitar su tummente solo dos o tres veces en vida. ba, calcula que una doscientas perEn una época, como la que vivimos, sonas y los fines de semana por sude deserciones separatistas y de trai- puesto muchas más.
ciones, de corrupciones a gran escala en los ámbitos públicos y privaMe hubiese gustado quedarme
dos, una visita a los restos de ese dos o tres días por allí, en algún hohombre excepcional, bien valía un tel de esa ciudad donde se respira la
viaje.
pureza del sentir de España. Tan cerca de Gredos. Donde la luz parece
La mole granítica de la Catedral se más transparente. Donde la memoabría a nuestra izquierda. A unos ria y los recuerdos cristalizan como
quince metros de la tumba de Suárez la nieve en el invierno. Pero había
está la de Don. Claudio Sánchez Al- que volver, había que encarar el fubornoz.
turo de España y de nosotros mismos como mejor podamos, sintienSalimos y después de comer to- do la orfandad pero también el ejemmando café junto a la muralla; quien plo que nos han dejado los que más
nos servía, un joven abulense, nos valían.
El drama del hombre actual
Por Miguel Rivilla San Martín
ejos de mí la pretensión de escribir y generalizar sobre el
hombre actual, con el que
convivo y me relaciono en esta época de la llamada postmodernidad.
Dejo este tema, brevemente pergeñado para otras plumas mucho más
eruditas y autorizadas que la mía.
Me atrevo a adelantar una sencilla
opinión al respecto, sin pretensión
erudita alguna.
L
Estoy convencido al atardecer de
mi vida, que la fuente de felicidad
para todos los humanos, radica en el
encuentro personal del hombre con
Dios, En la medida que cada persona
experimenta vitalmente este encuentro con Dios en la persona de
Jesús y se esfuerza en seguirle fielmente, ha encontrado la fuente de
su felicidad presente y futura.
Por el contrario, el que no ha vivido esta experiencia de encuentro
personal con el Señor, por la fe, notará un vacío, una insatisfacción y
un sinsentido en su existencia.
He aquí el drama del hombre
actual. Nace en una nación cristiana, es bautizado de pequeño
en el seno de la Iglesia y recibe algunos sacramentos; pero, llegada
la edad de joven o adulto, sin un
conocimiento y vivencia fuertes
de su fe, abandona pronto toda
práctica religiosa, quedando a
merced de las fuertes corrientes
del secularismo, del materialismo, del relativismo, del laicismo,
de la irreligiosidad, que le arrastran por otros derroteros del mal,
como el vicio, la droga, el sexo, el
dinero, el consumismo, el poder,
la pérdida de la fe etc., hasta caer
en el indiferentismo, agnosticismo y ateísmo.
Se necesita una gracia extraordinaria de conversión, para volver a
las raíces cristianas y tener la experiencia del encuentro con Cristo,
Camino, Verdad y Vida para todos.
Sólo Jesucristo da sentido pleno a
la vida de todo hombre y de todos
los hombres.
Noviembre 2014
mas
7
Religión
Lex Orandi
“Vela, Señor, con amor continuo
sobre tu familia”
Por Juan Carlos Carvajal, consiliario diocesano de Madrid
“Vela, Señor, con amor continuo sobre tu familia;
protégela y defiéndela siempre,
ya que sólo en ti ha puesto su esperanza”.
V Domingo de tiempo ordinario (Oración colecta)
abitualmente, nos hacemos la
ilusión de que llevamos las riendas de nuestra vida y que nuestro propio esfuerzo y previsión puede librarnos de cualquier amenaza y
contratiempo. Más aún, esperamos
que aquello que pueda escapar a
nuestro control, lo podremos afrontar con la ayuda de “papa Estado”.
Nuestro deseo de seguridad y el miedo a la fatalidad nos lleva a imaginarnos que si bien nosotros no podemos controlar todo, el Estado tiene
el poder y los medios para cubrir
cualquier contingencia. Es un hecho
que, tácitamente, vivimos con la quimera de que nuestra vida esta segura bajo un manto protector a prueba
de avatares y circunstancias.
H
No obstante, hay hechos que nos
despiertan de esta ensoñación. Hay
acontecimientos que cortan la trama
que vamos tejiendo con nuestras de-
cisiones y esfuerzos. Hay situaciones
que nos llevan a sentirnos desamparados y afligidos… En esos momentos, cuando la fatalidad y el sin sentido nos amenaza, y vemos que la
red de seguridad del Estado nos deja
en el abismo, los seres humanos
–creyentes o no, de un modo explicito o secreto– nos sentimos impelidos
a elevar los ojos al cielo y a esperar
la atención y el cuidado de quien sabemos que es más grande, mucho
más grande, que nosotros.
Sí, esta es una experiencia común;
pero los cristianos la sacamos del
anonimato y la cultivamos como una
relación en la que vivimos confiados
de Dios y esperando en su providencia. Esto es lo que motiva la oración
colecta del quinto domingo del tiempo ordinario: los cristianos, personal
y eclesialmente, hemos puesto nuestra esperanza en Dios, solo en Él. Y
es que sabemos, porque lo hemos experimentado, que en su Hijo Jesús,
Dios se ha mostrado paternal y nos
cuida como a uno de su familia.
Es verdad, hay momentos en los
que la duda viene a amenazar nuestra confianza en Él. Las circunstancias de la vida, los fracasos de nuestros proyectos, los conflictos que nos
desgastan, las esperanzas defraudadas o la misma amenaza de la muerte nos llevan a preguntarnos si verdaderamente el Señor vela o no por
su familia. Son situaciones en las que
nuestra fe queda conmovida por las
experiencias de fracaso y abandono
y la luz divina parece apagarse justamente en los momentos en que más
la necesitamos.
El cuidado paternal de Dios siempre es gracia, nunca podemos darlo
por supuesto. Justamente, por eso,
nuestra esperanza en su solicitud se
convierte en oración: “Vela, Señor,
con amor continuo sobre tu familia”.
La Iglesia pide a Dios, devotamente,
que se siga mostrando paternal, y
que la proteja y la defienda según la
obra salvadora que realizó en la pascua de su Hijo, Jesús. Esta oración,
pronunciada al inicio de la eucaristía
dominical, supone que la Pascua de
Cristo es la última garantía de que
será escuchada por Dios, pero también ofrece a todos los miembros de
la comunidad cristiana el verdadero
sentido de la providencia divina.
La obra que realizó en Jesucristo,
es la medida del cuidado y protección que Dios lleva con su pueblo. Su
providencia no evita que los discípulos de su Hijo padezcan en su peregrinar por la tierra, lo que si garantiza es que todo concurrirá para su
bien. Suya es la salvación y sean cuales sean las circunstancias, los fracasos o los sufrimientos, ninguno puede evitar que Dios realice su obra y
nos dé a participar de su Reino. Los
creyentes alentamos esta esperanza
cada vez que celebramos la pascua
de Cristo en la mesa eucarística. Pero
también lo pedimos, para que cuando nuestra fe decaiga, Dios nos revele los signos de su atención paternal
y providente y nos rescate de la oscuridad.
¿Qué son las Hermandades?
Por Julián Serrano de Andrés
Las Hermandades del Trabajo
son un movimiento Apostólico y
social de y para trabajadores, que
busca el encuentro de éstos con
Cristo, y con los demás hombres,
sus hermanos, luchado por su dignidad y derechos y creando obras y
servicios sociales en su favor. Por
tanto: “Es una organización de trabajadores cristianos para la promoción religiosa, social y humana del
mundo del trabajo”.
Las Hermandades del Trabajo
fueron creadas por un Decreto del
Patriarca Obispo de Madrid, Don
Leopoldo Eijo Garay, el 16 de julio
de 1947. Su promotor fue Don
Abundio García Román, Sacerdote
de Madrid, con un grupo de militantes obreros. La Asociación está
presente en 21 Diócesis españolas y
7 países iberoamericanos.
vela en el mundo del trabajo y
quiere vivir en HERMANDAD su
fe. Es una opción trascendente en
un mundo material.
FIN ÚLTIMO DEL MOVIMIENTO
B. Es un encuentro del hombre
con Dios: todo lo que organiza a
través de sus departamentos y
actividades (arte, turismo, deportes, caridad, acción social, formación profesional, acción laboral y
sindical, etc) tendrá que estar al
servicio de este encuentro del
hombre con Dios.
Las Hermandades del Trabajo
nacen con el fin fundamental de la
“RECRISTIANIZACIÓN DEL MUNDO
DEL TRABAJO”. Para hacer posible
esta finalidad “como acción de
Dios” ofrece:
A. Un acto revelador en sí mismo:
darse a conocer como Obra de todos los trabajadores, llevada por
los trabajadores y al servicio de
los trabajadores. La Iglesia se re-
C. Anuncio de Jesucristo: trata de
suscitar una fe viva que convierta la mente a Dios; que acoja la
Revelación y se haga partícipe
del DON de Dios; busca una maduración permanente de la fe teniendo en cuenta la situación real de los hombres. Interpreta el
mundo y la experiencia humana
y ayuda a vivir cristianamente
todas las realidades humanas.
D. La “Hermandad” como plataforma de la comunidad cristiana:
la vinculación profesional y el
trabajo como lazo de unión. La
mística y la espiritualidad de la
profesión buscando la santificación en por el trabajo. La misma
Hermandad es un anuncio de la
salvación liberadora.
(Sigue en la pag. 14)
8
mas Noviembre 2014
Hermandades
Iniciamos un nuevo Curso en
Hermandades del Trabajo
Por Antonio Corbí Copoví, Consiliario Nacional de HHT
Iniciamos un nuevo Curso
en Hermandades del Trabajo.
Vivimos un mundo agitado y complejo. La Iglesia
nos invita a evangelizar, a
ser misioneros. Todo militante de Hermandades del
Trabajo es y ha de ser un
evangelizador, un misionero. Hemos recibido la vocación de santificar el mundo
del trabajo.
La doctrina social católica tiene también el valor de
instrumento de evangelización (cf. , 54), porque pone
en relación la persona humana y la sociedad con la
luz del Evangelio.
Los principios de la doctrina social de la Iglesia, que
se apoyan en la ley natural,
resultan después confirmados y valorizados en la fe de
la Iglesia por el Evangelio
de Jesucristo.
Con esta luz, se invita al
hombre, ante todo, a descubrirse como ser trascendente en todas las dimensiones de su vida, incluida
la que se refiere a los ámbitos sociales, económicos y
políticos.
La fe lleva a su plenitud
el significado de la familia
que, fundada en el matrimonio entre un hombre y
una mujer, constituye la célula primera y vital de la sociedad.
La fe ilumina además la
dignidad del trabajo que,
en cuanto actividad del
hombre destinada a la pro-
pia perfección, tiene la prioridad sobre el capital y
constituye un título de participación en los frutos que
produce.
La vida y las actividades
de Hermandades del Trabajo ponen de manifiesto, además, la importancia de los
valores morales fundados
en la ley natural escrita en
la conciencia de cada ser humano, que por ello está obligado a reconocerla y respetarla.
Nuestra sociedad reclama
actualmente una mayor justicia y honradez al afrontar
los retos del futuro inminente; siente viva la preocupación por la ecología y por
una correcta gestión de las
funciones públicas; advierte
la necesidad de renovar la
vida política, sin perder de
vista el bien común, el camino del derecho y la conciencia de la unidad de la familia
humana.
El mundo del trabajo,
profundamente modificado
por las modernas conquistas tecnológicas, ha alcanzado niveles extraordinarios
de calidad, pero desafortunadamente registra también formas inéditas de precariedad, de explotación e
incluso, en algunos lugares,
de esclavitud en las mismas
sociedades "opulentas".
El nivel de bienestar, aun
en medio de la crisis, sigue
creciendo, pero también aumenta peligrosamente el
número de los nuevos pobres y se amplía, por diversas razones, la distancia en-
Representantes de los Centros de Hermandades de España.
D. Antonio Corbí, cuarto por la izquierda en la primera fila
tre los países menos desarrollados y los países ricos.
El libre mercado, que es
un proceso económico con
aspectos positivos, manifiesta sin embargo sus limitaciones.
Por otra parte, el amor
preferencial por los pobres
y los más necesitados, representa una opción fundamental de la Iglesia, y Ella
la propone a todos los hombres de buena voluntad.
Se advierte así que la
Iglesia y, por tanto, los militantes de HHT. deben hacer
oír su voz sobre estas cuestiones, típicas de la época
moderna, porque nos corresponde invitar a otros
para que se consolide con
mayor firmeza una auténtica civilización, orientada
hacia la búsqueda de un
desarrollo humano integral
y solidario.
Las actuales cuestiones
culturales y sociales atañen
sobre todo a los fieles laicos,
llamados, como recuerda el
Concilio Ecuménico Vaticano II, a ocuparse de las realidades temporales ordenándolas según Dios (cf. , 31).
Se comprende así, la importancia fundamental de
la formación de los militantes de Hermandades para
que con la santidad de su
vida y con la fuerza de su
testimonio, contribuyan al
progreso de la sociedad.
Durante este curso celebraremos el XXV aniversario del fallecimiento de D.
Abundio García Román,
fundador de las HHT. Él nos
recordó siempre que somos
hijos de la Iglesia. Y esa filiación real se ha de manifestar en algunos aspectos
que me gustaría recordar:
Hemos de mantener una
¡Conócenos!
www.hermandadestrabajo.es
espiritualidad eucarística.
Santo orgullo de sentirnos trabajadores: nuestro
trabajo tiene valor creador
y redentor.
Nuestro carisma es la
fraternidad cristiana: hijos
de Dios, hermanos en Cristo Jesús. Miembros de la familia humana.
Nuestra misión es colaborar con el Reino de Dios en
la evangelización del mundo del trabajo. Ese es nuestro compromiso apostólico y
social. Nos hemos de distinguir, por tanto, por la honradez, honestidad y competencia profesional.
Renovemos durante este
año nuestra devoción personal a D. Abundio. Le hemos
de recordar más.
Con mis mejores deseos para todos.
Noviembre 2014
mas
9
XXV ANIVERSARIO DE LA MUERTE DE D. ABUNDIO
«LAS HERMANDADES DEL TRABAJO
ANTE EL RETO DEL FUTURO» (I)
Alocución que D. Abundio
dirigió, en calidad de fundador del Movimiento de
Hermandades del Trabajo,
en el acto de apertura,
presidido por el Cardenal
Suquía, a los participantes
del III Encuentro Hispanoamericano del Movimiento de Hermandades del
Trabajo, en octubre de
1989 y que constituye su
testamento espiritual.
Un reto se enfrenta a
nosotros. El reto quiere decir desafío, y también un
poco de imprecación, de
amenaza. Palabras un poco
complejas, pero ante todo
nos presenta una realidad
dura para la cual estamos
ante Dios.
Hace 46 años que las
Hermandades del Trabajo
escucharon este reto y se
dispusieron a trabajar. Se
ha repetido que el laicado
es un «gigante dormido»,
que si el Pueblo de Dios
despertara, la Iglesia tendría una capacidad evangelizadora impresionante.
¿Os imagináis lo que sería
encontrar a cristianos sinceros y comprometidos en
todos los centros de trabajo?, ¿y por qué no habría de
ser esto lo corriente, si de
hecho estamos bautizados?
«Ya es hora que despertemos del sueño», en palabras de san Pablo.
Más que la sacudida rápida de una ayuda, lo que
necesitamos es un cuadro
de principios operativos
que se vayan imponiendo
en la conciencia de todos,
empezando por los sacerdotes: igualdad, libertad, subsidiariedad y secularidad.
El cuadro de estos principios operativos se encuentra en la exhortación apostólica de Juan Pablo II Christifideles laici.
La igualdad. La novedad
cristiana es el fundamento
de la igualdad de
todos los bautizados en Cristo. Todos somos hijos de
Dios, llamados a la
santidad y a una
misión común. Así
despertará el laicado con la alegría de
un nuevo amanecer.
La libertad es el
lado paralelo en la
sociedad. Todos somos hermanos, nacemos libres. La libertad religiosa es
un hecho constitucional que los laicos han de ejercer
en el mundo con
verdadera audacia
confesante. Y en la
Iglesia sobre todo,
en las realidades
temporales que,
manteniendo dependencia de Dios,
gozan de la autonomía propia de su na- D. Abundio en una Fiesta del Afiliado, en el Estadio San Miguel
turaleza. Como confirma el Vaticano II cuando son los protagonistas de las dor. La Iglesia es, pues,
dice: «Reconocerán y pro- realidades temporales, se eminentemente misionera,
moverán sinceramente los santifican en el mundo me- es decir, evangelizadora.
presbíteros la dignidad de diante su inserción en las Los términos «apostolado»
los seglares en la misión de realidades temporales. Si el y «evangelización» son casi
la Iglesia; no se puede impo- laicado es un gigante dor- sinónimos, digo casi porner a ningún creyente en mido, intentemos desper- que el término «apostolanombre del Evangelio nin- tarlo. Es el reto que se nos do» hace referencia al enguna ideología social o polí- ofrece. Muy a punto viene vío, a la misión, mientras el
ahora recordar el Decreto so- término «evangelización»
tica» (PO 9).
bre el apostolado de los segla- se refiere al mensaje objetiLa subsidiariedad. Por es- res, del Vaticano II, cuyo pri- vo de este envío, es decir, a
te principio se da a enten- mer capítulo comentare- la proclamación de la Buena Noticia.
der que lo que puedan ha- mos.
cer en la comunidad ecleLas cuestiones que se ex2) La segunda cuestión
sial los laicos, que no lo hagan los presbíteros. Así se ponen en este primer capí- que se propone en este primanifestará mejor la co- tulo son las siguientes: 1) mer capítulo del Decreto es
rresponsabilidad ministe- razón de ser de la Iglesia, 2) la función del seglar como
rial o funcional de todo el función del seglar, 3) espiri- miembro de la Iglesia por
tualidad del seglar apóstol.
el bautismo. Todo seglar
Pueblo de Dios.
tiene que ser apóstol, aun1) Examinaremos prime- que esto extrañó muchísiLa secularidad. El carácter secular es propio y pe- ro la razón de ser de la Igle- mo cuando se publicó en el
culiar de los laicos. Ellos sia, que es la propagación Vaticano II. Yo repito, como
provienen del mundo, vi- del Reino de Cristo por to- miembro de la Iglesia por
ven en el mundo y son para da la tierra para gloria de el bautismo, todo seglar
el mundo, pero no sólo a tí- Dios Padre, y hacer así par- tiene que ser apóstol. Cotulo arbitrario, sino con tícipes a todos los hombres mo miembro, el seglar conpresencia teológica. Ellos de la redención del Salva- tribuye al desarrollo del
cuerpo al que pertenece, y
el desarrollo de la Iglesia
no es más que la expansión
y el crecimiento, es decir, la
evangelización. De aquí
que vocación cristiana se
confunda con vocación
apostólica, por lo que el
apostolado de los seglares
nunca puede faltar de la
Iglesia. Es más, en las circunstancias actuales son
muchas las razones que
abogan por un apostolado
seglar más intenso, por la
misma condición de miembro del Cuerpo místico de
Cristo que es la Iglesia. El
seglar participa por su
unión con Cristo de su ministerio sacerdotal, profético y real. Es sacerdote, rey
y profeta. Sacerdote, para
ofrecer sacrificios espirituales. Profeta, para dar
testimonio vivo de la fe.
Rey, para servir y contribuir
a la expansión del Reino.
Subrayo la palabra servir;
sois reyes para servir y contribuir a la expansión del
Reino.
Propio del estado seglar
es vivir en medio del mundo, a manera de luz y fermento, y así contribuir a la
renovación de todos los
ambientes, mediante el
testimonio y la Palabra.
Por otra parte, el seglar
puede ejercer su apostolado, bien por libre, bien de
un modo legalizado, afiliándose a un movimiento
apostólico aprobado por la
Iglesia, que es nuestro caso. Por libre, porque, siendo cristiano y bautizado,
sobre todo bautizado, eso
ya es misión. Actúa por tu
cuenta en tu ciudad, en tu
medio laboral, en tus amistades. Ningún cristiano
puede quedarse sin misión
apostólica. Es verdad que
hoy día, yo repetiría esto
muchísimo, está la necesidad de afiliarse a un movimiento apostólico ya organizado.
(Sigue en pág. 10)
10
mas Noviembre 2014
XXV ANIVERSARIO DE LA MUERTE DE D. ABUNDIO
pero la misión es ésta.
¡Cuántos bautizados
con vocación imperiosa
y apostólica, y qué pocos militantes cristianos! Se hace caso omiso. Sí, vas a la Iglesia,
vas y sales, ¿y qué?,
¿después qué? En tu
trabajo, en tus distracciones, en tus amistades, ¿después qué? Y
en tu familia, esa Iglesia doméstica. Hay tanto que cultivar. ¿Después qué?
D. Abudio García Román
(Viene de la pag. 9)
No hay eficacia sin organización,
no hay eficacia sin entusiasmo, no
hay eficacia sin comunidad que colabore. Aquí venís y os encontráis
cada cual en su Hermandad, encontrándoos con gente que conocéis y
que conoce también vuestras aptitudes y las fomenta. Por eso sí, mirad los Movimientos apostólicos
aún en este tiempo de libertad.
3) La tercera cuestión que se expone en este primer capítulo es la
espiritualidad del apóstol seglar. La
fecundidad del apostolado seglar
depende de la unión vital de los seglares con Cristo. Jesús lo dijo: «Sin
mí no podéis hacer nada. El que
permanece en mí y yo en él, ése da
mucho fruto» (Jn 15,5). Somos corporación, pues, del Cuerpo místico,
unidos Cabeza y miembros, todos
unidos, y así lo podemos todo, seremos omnipotentes, es verdad.
Esa unión vital, unión del hombre
con Dios que se llama santidad,
santidad compatible, por supuesto,
con los negocios temporales y las
preocupaciones familiares. Ojalá
encontrásemos en todos los ambientes de la sociedad una fe exaltada, una fe cultivada, una fe practicada. ¡Si la Iglesia no estuviera
ausente de la sociedad!, pero hoy
se siente así, «ausente». No ignoréis que a los sacerdotes antes nos
echaban a la sacristía, ya sabéis.
Hoy nos permiten estar en la Iglesia, no es poco, pero, en fin, no es
todo. Hay que estar en la sociedad,
y la sociedad se moverá a impulsos
de tu fe. Por eso, veis que da pena
pensar esto: ¡tantos bautizados y
qué pocos militantes eclesiales!
Por libre o asociados, me da igual,
Se te pregunta lo que
haces en la Iglesia, ¿rezar solamente o cantar
también? No, no, se te
pregunta asimismo lo
que haces fuera de la
Iglesia. Dentro de la
Iglesia hay sacramentalidad, fuera hay evangelización.
La fecundidad, repito, del apostolado seglar depende de la unión
vital de los seglares con Cristo. Jesús lo dice: «Sin mí no podéis hacer
nada. El que permanece en mí y yo
en él, ése da mucho fruto». Esa
unión vital tiene otro nombre, que
se llama santidad, santidad compatible, por supuesto, con los negocios temporales y las preocupaciones familiares. Hagamos un mundo
cristiano. Esta misión no es mía, sino tuya, como seglar. La santidad,
claro está, como rescoldo y floración de la vida sacramental y de
oración. Oración, sacramentos, y
luego ejercicio de las tres virtudes
teologales: fe, esperanza y caridad.
Fe para ver, esperanza para caminar, caridad para cantar por el camino. La espiritualidad del seglar
está condicionada sobre todo por
su actividad profesional.
Una de las características de
nuestro Ideario es la profesionalidad: trabajamos en lo mismo y nos
conocemos en ese nivel. Ahí sí será
más eficaz la acción tuya evangelizadora, el trabajo y los deberes ciudadanos hasta lograr esta instauración cristiana del orden temporal
que es la gran preocupación del
Concilio. ¡Instauración cristiana del
orden temporal! Al final de este capítulo el Concilio hace una advertencia muy seria a los afiliados de
cualquier movimiento apostólico
aprobado por la Iglesia. Se deben
esforzar por asimilar con fidelidad
las características propias de cada
movimiento. Os puedo comunicar
de verdad una emoción mía secreta.
Cuando leí por vez primera esto me
puse alborotado. La Iglesia nos
acompaña, cada cual en su sitio, con
su peculiar espiritualidad. Hay que
ser lo que se es, y así el camino se
abre mucho más expedito. Son palabras del Concilio: fidelidad a las características propias de cada movimiento, asimilando sus peculiaridades, pues son las que configuran su
carisma, carisma que debe ser respetado, dignificado y desarrollado,
nunca desmentido.
Cabe renovación, no faltaba más,
pero antes decía yo hablando del silencio que en toda renovación es necesario el silencio, para que la imaginación se despierte y te haga fecundo y capaz de abrir caminos nuevos.
Silencio. Piensa mucho tú en silencio, asimilando las peculiaridades
propias, y que la creatividad sea no
tanto en desarrollar, sino en inventar. Esto es claro y definido, os lo diría muchísimo. Es verdad que son
los jóvenes lo que deberían asimilar
estas características, los demás vivimos ya esperanzas de un peso secular, casi, casi. Sí, os lo digo yo siendo mayor, os lo repito; la creatividad debe explotarse, no tanto en
desarrollar como en inventar.
Termina el capítulo entronizando a la Virgen como modelo de espiritualidad seglar, por su vida sencilla e intimidad con Jesús. Cuando
redactaba la salutación me he atrevido, digo muy bien, atrevido, a hablaros de la Virgen como patrona
en su matiz especial de la Virgen
del silencio. ¡Cuánto se aprende del
silencio!
Primero se escucha mejor a Dios
en él. Nuestra vida interior es silenciosa, pero es creadora. Segundo,
también se exalta la imaginación.
Cuando no hay silencio la imaginación está callada, como si pasáramos un poco del ruido de la razón
para después poder pasar al silencio que forja ideas y define el compromiso. Al cenáculo del Jueves Santo le sigue el de Pentecostés. A la
oración, la acción. A los espacios y
tiempos de oración, la conciencia
humilde de ser enviado. Esto acaso
sea lo más bonito. Tú nunca actúas
por tu cuenta en el apostolado, ser
apóstol quiere decir que tú eres un
enviado, en latín, misionero, a lo
mejor más fácil, ¿verdad? Repito,
enviado. Dios te envía. Jesús tiene
para ti un proyecto concretísimo,
peculiar para ti, con nombre y apellidos. «¡Señor, enséñame mi proyecto! ¡Señor, enséñame mi vocación! Dame también fuerzas para
que prosiga en el mismo camino
que tú me trazas, no que yo me trazo, que tú me trazas». Así esta vocación es misión y es envío, ¿verdad?
¡Cuántos cristianos enviados, pero
qué pocos militantes en activo! De
ahí el fracaso, y aquí está el reto.
También se tiene un poco la impresión de que «somos los más», y
sin embargo pintamos como los
menos, perdonadme la expresión,
por lo que hay que sonrojarse. Bien,
a los espacios y tiempos de la oración, la conciencia humilde de ser
su enviado. Desde el Pentecostés del
siglo I hasta el Pentecostés del siglo
XX, y ya en los umbrales del XXI, hay
sus diferencias, no lo olvides. Proselitismo y protagonismo: el Pentecostés del siglo I recluta hijos para
la Iglesia, el Pentecostés del siglo
XX, conciencia a los hijos en la instauración cristiana del orden temporal. Y había hijos como san Francisco Javier que murió cansadísimo
de bautizar, eso es, cansadísimo. Todos los decretos episcopales actuales nos hablan del compromiso temporal. La amistad se compromete en
el tiempo, se pide protagonizar acciones, más que proselitizarlas. Más
que proselitismo, protagonismo.
¡Que el modelo de la sociedad, las
instituciones y los medios de comunicación sean de unos cristianos
que se comporten como tales! Yo
siempre eché de menos esto, eran
muy pocos periodistas sacerdotes. Y
siendo yo «filosofillo» del Seminario
me inventé la novedad de crear una
escuela de periodismo con D. Ángel
Herrera, y ya veis, en Madrid hubo
una escuela de periodismo gracias a
la influencia de D. Ángel Herrera
Oria y a mi petición humilde. Yo veo
a los curas metidos en todos estos
berenjenales. Y también a muchos
seglares, es verdad. El cura puede
hacer mucho estimulando y moviendo iniciativas, como también
muchos seglares. El mundo está en
tus manos, el mundo está en manos
de la Iglesia, en la sociedad, claro,
en manos de los seglares cristianos.
Escuchad por ahí, leed por ahí, y sin
embargo, ¿qué?
Bien, el documento de los obispos españoles sobre Los católicos en
la vida pública va directamente encaminado a impulsar la presencia y
la intervención del cristiano en esa
misma vida pública. Por vida pública entendemos el marco social de
nuestra existencia, y diría al militante cristiano, concretamente al de
Hermandades, que volcase su presencia e intervención en lo que te
pide la Jerarquía.
Noviembre 2014
mas
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XXV ANIVERSARIO DE LA MUERTE DE D. ABUNDIO
XXV ANIVERSARIO DEL FALLECIMIENTO
DEL SIERVO DE DIOS
DON ABUNDIO GARCÍA ROMÁN
DIA 16 DE NO VIEMBRE:
Retransmisión de la Misa de RNE desde el Oratorio de HHT Madrid, a las 8,15 horas
DIA 29 DE NO VIEMBRE:
“UNA TARDE EN TORNO A DON ABUNDIO”
18,00 HORAS: “Un hombre de Dios, un hombre para los demás”,
Presentado por Dña. Rosario Paniagua Fernández
Recordamos su vida, su obra y su espiritualidad:
“Aquella experiencia en el barrio de Entrevías le marcó para toda su vida. Aquel ambiente era de clases proletarias, pobres, con muy escasa cultura y pocos medios económicos todavía. Pero sobre todo era profundamente antirreligioso, de odio a Cristo y ¿Por qué razón?, Se preguntaba. ¿No es Cristo el amigo de los pobres, los
humildes, los desheredados? ¿No fue también un trabajador como ellos? Era evidente que no le conocían. Era
preciso, urgentísimo, evangelizar a aquellos hombres y mujeres”. (Del libro Camino y testimonio).
19,15 HORAS: CONCIERTO
DIA 30 DE NO VIEMBRE, ANIVERS ARIO DEL FALLECIMIENTO DEL SIERV O DE DIOS:
10,45 HORAS:
EUCARISTÍA, en la Capilla donde reposan los restos de Don Abundio,
C/ Raimundo Lulio, 3. Concelebrarán los Consiliarios de los Centros Diocesanos de HHT.
(Será televisada por la 2 de TVE)
Invitamos a participar a: militantes, afiliados, simpatizantes de HHT y otros Movimientos.
ORGANIZA: Fundación Abundio García Román y
Movimiento de las Hermandades del Trabajo
SI QUIERES AYUDAR A LA FUNDACIÓN ABUNDIO GARCÍA ROMÁN EN SUS OBJETIVOS
Y EN EL PROCESO DE CANONIZACIÓN, INGRESA TUS APORTACIONES EN:
Cuenta de La Caixa: 2100 2861 71 0210061853
Titular: Fundación Abundio García Román
12
mas Noviembre 2014
Hermandades
La parábola de los talentos y las Hermandades
por José Ramón Echave
Ahora que se ha cumplido el aniversario de su muerte, publicamos la homilía que pronunció, el
entonces consiliario nacional, D.
José Ramón Echave, en el LXIX
Consejo Nacional, con motivo del
cincuenta aniversario de la fundación de Hermandades del Trabajo.
a parábola de los talentos nos
obliga a reflexionar, personal
y comunitariamente, sobre la
herencia que recibimos de la
historia y que ahora nos corresponde administrar. Los 50 años
de vida son talentos que hemos recibido y oportunidades para seguir
haciéndolos fructificar. De ahí ese
espacio, que nos hemos trazado, para una reflexión serena y comprometida con nuestra realidad de Hermandades y las exigencias de la sociedad actual, de la Iglesia y del
mundo del trabajo.
L
vas pobrezas; al mundo de la marginación; a los hombres y mujeres sin
techo; en una palabra, al cuarto
mundo? ¿Es esa nuestra misión?
¿Esto nace de nuestra condición de
ser trabajadores para los trabajadores y con los trabajadores?
Hay una justificación para nuestras obras y servicios por la calidad
del trato humano que podemos dar
y porque son lugares de encuentro,
que ofrecen oportunidades para la
evangelización, para la palabra y el
testimonio. Es poner a trabajar la
fe, el talento que hemos recibido
gratuitamente de Dios y que lo tenemos que convertir en don gratuito a favor de los demás, siempre
trabajadores; sea en activo, en paro
o jubilados, que reciben la parte
aplazada de lo que produjeron con
su trabajo. Mientras tengamos
oportunidades, las tendremos que
aprovechar. Pero, ¿hasta cuándo?
También es verdad que las obras y
servicios son generalmente el sustento de nuestra afiliación y, bien
realizados, son en sí mismos testimonio de nuestro amor cristiano a
los demás.
Hay que reconocer que la sociedad actual ha superado con creces
nuestra capacidad y posibilidades
de obras y servicios. No podemos
competir ni en cantidad ni en calidad material con poderosos organismos oficiales y privados. Y de esPerdonadme que en este apartato tenemos que dar gracias a Dios. do incluya las residencias, los viaSon bienes que pertenecen al llama- jes, ciertas manifestaciones de arte,
do estado de bienestar o a las con- los comedores económicos,… y un
quistas sociales y a calidad de vida. etc. que cada Centro podríais conAlgo hemos hecho nosotros a lo lar- cretar como resultado de una reflego de la vida de las Hermandades xión comunitaria.
para que todo eso fuera posible.
¿Ha sido solamente una tarea de suLo que parece irrenunciable por
plencia o algo que reclamaba el nuestra parte, como exigencia de
amor cristiano, que, más allá de los los talentos que tenemos que admisentimientos y de las palabras, re- nistrar y hacerlos fructificar, son
quería una traducción en hechos, aquellos servicios que tiendan a
en obras a favor de los
mejorar la profesionalimás necesitados? Hay “Hay que recono- dad. La formación percampos, por desgracia
integral, que incer que la socie- sonal
aún muy amplios, a los
tente elevar la calidad
que no llega el estado dad actual ha su- humana y sobrenatural
de bienestar. Es el cam- perado con cre- de nuestros afiliados y
po de los marginados y
todos los trabajadoces nuestra capa- de
de los que son víctimas
res. ¿Cómo podríamos
de las injusticias que se cidad y posibili- conseguir que lo que
generan en la adminis- dades de obras y hemos venido calificantración de los bienes
do como grupos aposservicios.”
públicos y privados,
tólicos, fueran cada vez
víctimas que podríamás comunidades consmos definir como necesarias del sis- cientes y comprometidas de militema económico en el que nos mo- tantes? ¿Cabe la cooperación más o
vemos y del egoísmo que anima menos esporádica de un voluntariamuchas conductas y decisiones que do que partiendo de la realidad fueproducen efectos nefastos. ¿Ten- ra adquiriendo quilates de comprodríamos que ser sensibles a las nue- miso entre nosotros? ¿Cuáles serían
sus tareas? Creo que es urgente que
volvamos a nuestras ponencias sobre comunidades y líneas de acción
para sacar conclusiones prácticas
para cada uno de nuestros Centros.
tarnos a todos con su experiencia?
Si nos abrimos al voluntariado ¿no
sería más fácil su transformación en
militantes? Y los grupos de acción
¿por qué nos han dado últimamente tan pocos frutos de compromisos
más exigentes?
Junto a la formación que no debe
perder nunca entre nosotros actualidad, aunque quepa revisar los méEs difícil que nosotros, que nacitodos, nuestro esfuerzo debe cen- mos para la acción evangelizadora
trarse también en un compromiso en la promoción de la justicia en la
de militancia. Pero este compromi- empresa, podamos seguir realizanso, más que de formaciones teóri- do este quehacer a base de militancas, depende de actos
tes que no están en
de solidaridad en los “Pongamos nues- ella. ¿No será necesadiversos campos de
rio que realicemos esa
actuación de los traba- tros talentos a tra- labor de evangelizajadores. Es la presen- bajar, a producir. El ción y promoción en
cia de los trabajadores fruto no depende, las familias, en la veen organizaciones que
cindad, en las asociael movimiento obrero, al menos del todo, ciones de barriada, de
como fruto de largas de nosotros. Pero padres, etc.? Si la genmarchas de sacrificios, se nos pedirán
te ya no nos visita
se ha dado a sí mismo,
tanto –y en esto influen una lucha por de- cuentas de nuestra yen hasta las formas
fender sus derechos. inacción.”
de cobro de la cuotaMe refiero especial¿qué hemos de hacer
mente a los sindicatos y a toda cla- para hacernos presentes allí donde
se de asociaciones que con diversas están los trabajadores? ¿Sólo nos va
finalidades atienden a necesidades a quedar la acción profética, y ella a
más concretas. Creo que no podría- distancia?
mos renunciar a las asesorías jurídicas y laborales creadas por nosotros
Perdonadme estas líneas que no
mismos o en colaboración con otros aportan ideas ni soluciones, sino inmovimientos que están en el mismo quietudes comunes y urgencias pacampo de acción o en última instan- ra la reflexión. Pongamos nuestros
cia por convenios con entidades pri- talentos a trabajar, a producir. El
vadas en condiciones económicas fruto no depende, al menos del tomás favorables y con las garantías do, de nosotros. Pero se nos pedirán
de libertad y ética que requieren las cuentas de nuestra inacción. Ante la
soluciones justas.
urgencia de nuestra tarea, pidamos
al Señor valor, valentía para emEsta formación de militantes y prender reformas o confirmar y poafiliados, a través de cursillos de de tenciar los aciertos. Ningún carisma
diversa índole y otros métodos más ha permanecido en la Iglesia sin reo menos tradicionales, debe ser ob- visión y actualización. Y esto ha sujeto de nuestra constante preocupa- puesto a veces incomprensiones,
ción. . Si no hay nuevos o renovados rupturas y defecciones. Actuemos
militantes, cada vez se va a hacer en sinceridad y verdad. Para termimás difícil, si no imposible, incluso nar quiero recordar la parábola de
nuestra supervivencia.
los dos hijos. Nos da pistas para que
nuestra voluntad sea sincera y con¿Qué tendríamos que hacer para secuente en la búsqueda de la renorenovar nuestro compromiso en es- vación. De palabra sí; pero en la
te campo? ¿Tenemos claros los ob- práctica y de hecho, no. Esta actitud
jetivos y cómo actualizarlos? La no ofrece una buena solución y sí
búsqueda de gente joven, ¿no re- inmovilismo. De palabra no; pero
quiere la renovación de objetivos y en la práctica y de hecho, sí. Es una
tareas? ¿Qué tendríamos que hacer actitud que necesita conversión, peen este año jubilar para que en ro está más cerca de que al final, reinuestros cuadros de militantes hu- ne el sí en los planteamientos y en
biera por lo menos dos o tres caras las soluciones, en las propuestas y
nuevas, que fueran personas labo- en las realidades. Dios bendiga
ralmente activas, capaces de inquie- nuestros esfuerzos.
Noviembre 2014
mas
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XXV ANIVERSARIO DE LA MUERTE DE D. ABUNDIO
Agradecimiento a D. Abundio por la fundación de las
Hermandades del Trabajo
Testimonio de un matrimonio de Valencia
Somos Amparo y Juan,
de 74 y 80 años, respectivamente. Hemos cumplido 51
años de casados. Tenemos
siete hijos, todos casados,
25 nietos, y una bisnieta.
Nacimos ambos en Valencia, donde seguimos viviendo.
A principio de los años
50 don Abundio envió a Valencia a dos de sus colaboradoras a hablarle de Hermandades del Trabajo al señor Arzobispo, Don Marcelino Olaechea, y éste las remitió al sacerdote Don Moisés Sánchez, profesor del
Seminario de Valencia y
consiliario de una obra de
formación social creada a
comienzos del siglo XX, el
cual aceptó hacerse cargo
de formar las Hermandades. Don Moisés solía decir
que “me convenció el conocer la estructura interna de
las HH.T., con sus Vanguardias de Santa María, su
compromiso espiritual y de
obediencia en aquello que
afectara a la Obra”.
Los dos nos afiliamos a
Hermandades en el año
1957. Solo coincidimos ocasionalmente dos o tres veces, hasta que en octubre se
produjo la terrible riada
que asoló media Valencia,
incluido el local que ocupaban las Hermandades. Por
iniciativa de Don Moisés se
creó un taller de confección
donde, con la aportación de
decenas de máquinas de coser y la donación de diversas fábricas textiles, se confeccionó ropa de ajuar para
centenares de hogares arrasados. Una de las máquinas
era movida por Amparo
mientras, en el mismo local, Juan manejaba una de
escribir. En enero del siguiente año comenzó nuestro noviazgo.
Unos meses después, en
abril de 1958, HH.T. compró
el edificio que sigue ocupando hoy en Valencia, en
la plaza del Negrito. Por entonces aceptamos la invitación de Don Moisés a formar parte de las Vanguar-
dias de Santa María. Amparo fue designada Directora
de Deportes, y también impartía clases de corte y confección. Juan ocupó la Secretaría general del Centro
durante varios años. Hermandades nos proporcionó
formación espiritual, apostólica, social, matrimonial y
familiar, por medio de charlas semanales o quincenales, así como retiros y ejercicios espirituales. A partir
de entonces Juan comenzó
a involucrarse en responsabilidades sindicales, siendo
durante ocho años vocal
nacional de su sindicato, y
miembro de los comités de
empresa hasta su jubilación.
trimonial fue espectacular,
llegando a reunir en un
curso hasta 50 parejas de
novios.
El apostolado funcionó,
como en el principio del
cristianismo, de boca en boca. Así, seis de los siete hermanos de Amparo aparecieron por las Hermandades, y
también el hermano de
Juan, donde todos conocerían a quienes serían sus cónyuges. La formación prema-
Hemos hecho un breve
resumen de nuestra vida
desde que nos conocimos
en HHT. A Don Abundio le
conocimos, aunque no tuvimos mucha relación personal. Nos recibió en una
ocasión en su casa de Juan
de Austria, 9, a donde fuimos acompañados de nues-
Varios de nuestros hijos
pasaron por las HHT, pero
la única que recaló fue la
mayor. Fue Presidenta de
una incipiente Central de
Juventudes que no llegó a
cuajar. Formó parte del
equipo de profesores que
en el curso 1985/86 preparó
a un grupo de jóvenes que,
habiendo abandonado los
estudios, precisaban el certificado de Graduado Escolar para alcanzar un puesto
de trabajo. En este grupo
estaba quien sería nuestro
primer yerno.
tra hija mayor. Le visitamos en el Hospital General
de Valencia cuando sufrió
un accidente yendo camino
de Benicasim. En junio de
1980 acudimos con Don
Moisés Sánchez al Cerro de
los Ángeles, para participar en la Misa de acción de
gracias por las Bodas de
Oro Sacerdotales de Don
Abundio. Aparte de esto,
Juan, que fue presidente de
Valencia durante diez años,
coincidió con Don Abundio
en Congresos, Asambleas y
Consejos Nacionales.
Nuestro agradecimiento
a Don Abundio, y por lo
que deseamos llegue a término su proceso de canonización, es la fundación de
las Hermandades del Trabajo con su ideario y programa de formación, y el
pensar en Valencia para comenzar la expansión de la
Obra, porque de todo ello
se valió el Señor para que
nos conociésemos y llegáramos a formar nuestra familia.
Solo se vive una vez
Por Miguel Rivilla San Martín
Nunca en épocas pasadas de
la vida hubo tal número de
personas sin trabajo, paradas, ocupadas, aburridas y
a la vez, “sin tiempo para
nada”.
Muchos se mueven agitados, queriendo llegar a
muchos sitios. Semejan burros de norias, que caminan y caminan con anteojeras, dando vueltas y más
vueltas sobre el mismo sitio, sin avanzar un paso.
Cabría aplicarles aquellos
versos del poeta Argensola:
“Tantas idas y venidas; tantas vueltas y revueltas,
quiero, amigo que me di-
gas: ¿Son de alguna utilidad?”. Porque de esto, en
definitiva se trata.
Tantas prisas, tanta agitación, tanto vivir sin vivir.
¿Por qué y para qué? Quien
anda fuera de camino, por
muchas vueltas que dé y
por mucho tiempo que emplee, nunca llegará a la meta. La excusa más corriente
de muchos, si les proponen
algo para salir de su rutina,
es: “No tengo tiempo”. No
hay tiempo para Dios, para
orar, para escuchar su Palabra; no hay para ayudar al
necesitado; no hay tiempo
para el estudio, lectura y
formación, pero Sí que lo
hay para lo que gusta y
apetece; para perderlo en
fruslerías, para gastarlo en
evasiones prescindibles. Lo
peor de todo es que no hay
tiempo para volver al tiempo pasado, ni recuperar el
tiempo perdido… Amigo,
no lo olvides: El tiempo es
tu vida. No malgastes tu
tiempo, que la vida es muy
corta y no se recupera.
“Invertid bien vuestra
vida, que es un talento que
hay que hacer fructificar, y
recordad que sólo se vive
una vez”. Este breve e incitante mensaje lo lanzó San
Juan Pablo II a los jóvenes
poco antes de su muerte.
Es válido para toda clase de
personas. Pocas palabras,
pero que encierran una incuestionable verdad para
quienes no se tomen frívolamente el hecho de vivir.
No hay mayor don que la
propia vida. Son muchos
los que la malgastan al vivirla de espaldas a Dios y al
prójimo necesitado, centrados sólo en el propio egoísmo.
Somos libres de hacer en
la vida y con la vida lo que
queramos. Pero no es menos cierto que somos res-
ponsables ante Dios –autor
de toda vida– de la inversión que en ella vamos haciendo cada cual en bien o
en mal. Raramente se da el
caso de alguien que se arrepienta por haber sido bueno o haber hecho el bien.
Lo más grave de todo, es
que no habrá para nadie
posibilidad de repetición.
La reencarnación, ni es revelación bíblica ni enseñanza de la Iglesia católica. Se vive una sola vez y
de ella va a depender el
acierto o fracaso definitivos de cada persona. Para
pensárselo.
14
mas Noviembre 2014
Opinión
El aborto es un asesinato
Por Grupo Nazaret
Ruiz Gallardón, dimitió como ministro de Justicia, por la retirada del proyecto de ley orgánica de Protección
del Concebido y los Derechos de la
Embarazada.
Ha sido noticia, a finales de Septiembre. Concretamente, se trataba
de rectificar la vigente legislación
sobre el aborto. Tanto los socialistas
como los comunistas, han apoyado
una campaña de agitación contra el
proyecto del ministro de Justicia. “El
cuerpo es mío y tengo derecho a hacer, con él, lo que me plazca”, gritaban unas mujeres en la calle.
Pero los médicos no están de
acuerdo. En su código deontológico
dicen que “está claro el rechazo de
las prácticas abortistas” como un
“procedimiento normal desde hace
siglos”. Y, en un voluminoso documento, publicado en abril de 2012,
reiteran que “la profesión médica
está al servicio de la vida humana…
no al de la muerte del ser humano,
que es el embrión y el feto”.
Nuestro Papa, Francisco, ha dicho
que se “quedó helado” al conocer la
cifra de abortos en la cristianísima
España: trescientos cada día y más
de cien mil al cabo del año.
Con el Papa Francisco, el Foro de
Laicos declaró, “que entre los débiles que la Iglesia quiere cuidar, con
predilección, están los niños por nacer, que son los más indefensos e
inocentes de todos, a quienes hoy se
les quiere negar su dignidad humana, en orden a hacer con ellos lo que
se quiera, quitándoles la vida y promoviendo legislaciones para que nadie pueda impedirlo”.
Pero no es solo el Papa quien defiende la vida humana al escandalizarse con las cifras. El Obispo de San
Sebastián ha comparado el aborto
con un holocausto silencioso. Juan
Antonio Reig Pla, Obispo de Alcalá
de Henares, manifestó, en abril de
2013: “Derogar la ley del aborto será
como cuando se abolió la esclavitud”.
La madre Teresa de Calcuta, en la
India, salvaba muchas vidas acudiendo a los hospitales con la súplica: “No matéis al niño, nosotras nos
hacemos cargo de él”. Tres mujeres,
en Septiembre de 2012, fueron lleva-
(Viene de la pag. 7)
CARISMAS DE HERMANDADES
Los carismas que más han caracterizado a Hermandades del Trabajo (y no trato de hacer una bella apología de ellos) son: la fraternidad, el servicio y la dimensión apostólico-social del compromiso con los trabajadores, como Don del Espíritu
a nuestras comunidades unidas por profesión.
- LA FRATERNIDAD
Nuestra fraternidad nace de sentirnos todos hermanos en Jesús de Nazaret, trabajador como nosotros. Esta peculiaridad está metida en la médula
de nuestra esencia; nuestro estilo es fraterno y muy
cercano y muy abierto a todos los trabajadores.
Muchos se incorporan a Hermandades como
fruto de un trato amistoso y acogedor que les ha
llevado luego a un compromiso.
Nuestra aspiración ha sido siempre –y hoy nos
sentimos más urgidos que nunca- ser signo de
salvación entre los trabajadores, como lo fueron
las primeras comunidades cristianas, que al ver
cómo se amaban, creían en Jesús.
- SERVICIO
Como fruto de ese espíritu fraterno, surge una
actitud de servicio, que se ha visto reflejada en diferentes obras y actividades, tanto formativas co-
das a un juicio de faltas, en Badajoz.
Su delito fue rezar el rosario delante
de aquel centro y tratar de informar
a las mujeres de que existe alternativa al aborto.
Luis Martínez Sistach, Cardenal
Arzobispo de Barcelona, comentó en
junio de 2013: “El humanismo de
una sociedad se evalúa por su actitud ante el aborto”. La revista “Ecclesia”, de la Conferencia Episcopal,
calificó en septiembre de 2009: “El
aborto es un crimen, digan lo que digan”.
Y el Cardenal Arzobispo de Madrid, cuando era el Presidente del
Episcopado, añadió: “Todo ser humano concebido, es como uno de
nosotros”. Por su parte, la conferencia de todos los Obispos declaraba:
“Denunciamos el aborto como un
brutal e injustificado atentado contra la vida humana”. Y el propio San
Juan Pablo II lo calificó como el mayor peligro para la paz: “La nación
que asesina a sus propios hijos es
una nación sin futuro”.
Pero no solo las figuras más eminentes de la Iglesia Católica, sino
muchos científicos y pensadores
ilustres coinciden en sus reclamaciones. Entre ellos Julián Marías, discípulo predilecto de Ortega y Gasset,
que ha manifestado: “Pero, aparte
de que el niño no es parte del cuerpo de la madre, sino que es alguien
corporal implantado en la realidad
corporal de su madre, es que ese supuesto derecho no existe. A nadie se
le permite la mutilación – añadía Julián Marías - . Si yo quiero cortarme
una mano de un hachazo, los demás, y hasta el poder público, me lo
impiden. No digamos si se la quiero
cortar a otro, aunque sea con su consentimiento. Por esto me parece que
la aceptación social del aborto es,
sin excepción, lo más grave que ha
acontecido en esta época”.
Hospitales británicos – según la
noticia de prensa – queman, en masa fetos abortados para producir
energía. Restos de más de 15.000 no
nacidos, son incinerados como “desechos clínicos”.
Ruiz Gallardón, cuando era ministro de Justicia del Gobierno español,
dijo: “Ninguna ley internacional recoge el aborto como un derecho”.
mo asistenciales y de promoción integral, tratando de sintonizar con las necesidades de cada momento, lugar y circunstancia de los trabajadores.
y de nuestra participación en la vida de la misma.
Los pequeños y grandes esfuerzos de tantos
trabajadores que, unidos en una tarea común,
contribuyen a la realización de tan variados servicios como Hermandades emprende, son el testimonio vivo de este carisma.
1. Se necesita una Iglesia presente en el mundo por la palabra comprometida. Hace falta una
Iglesia nueva. Una Iglesia profética, al estilo del
pueblo primitivo. Una Iglesia presente en el mundo del trabajo a través de una palabra comprometida, denunciando las injusticias que van contra
los derechos de la persona humana.
- DIMENSIÓN APOSTÓLICO-SOCIAL
Podemos resumir este compromiso social como:
• De nuestra compresión de Dios y nuestra colaboración con Él (el compromiso corresponde a
la experiencia de la íntima unidad de la vida cristiana: servicio a Dios y al prójimo).
• Saber presentar un Evangelio humanizador
y lberador (militantes llenos de “ánimo” y de “ánima” en nuestras comunidades).
• Vivir de manera radical y coherente los compromisos sociales del Evangelio (Rahner habla de
“lo existencial sobrenatural”, lo que significa que
todo hombre está tocado por la gracia).
• Nuestro concepción cristiana del mundo del
que nacen nuestras acciones para transformarlo.
• De nuestra compresión en la Iglesia católica
CONCLUSIONES
2. Una Iglesia pobre. Una Iglesia que evangelice a los pobres. Es signo de mesianidad: “Los pobres son evangelizados”. Una Iglesia que manifieste su trascendencia sobre los poderes humanos.
3. Formación de militantes, apóstoles. Hace
falta la encarnación. Esta encarnación exige: el
aceptarlos a ellos: esta aceptación comprende su
conciencia, su vida, su acción.
Esta aceptación exige una asimilación de la
conciencia social, propia del tiempo en que vivimos y desde estas categorías mentales replantearse el Cristianismo; encarnación en la situación
del mundo del trabajo y un expresar clara y prácticamente la solidaridad con todos los pobres. Sin
testimonio de pobreza no hay apostolado en ningún sector social, pero sobre todo en el mundo
obrero.
Noviembre 2014
mas
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Hermandades
El hoy y el futuro de las
Hermandades del Trabajo
Por María José Plaza
omo asociación nos encontramos, desde hace unos años,
en un profundo tiempo de reflexión para saber situarnos
en la realidad del mundo del trabajo y, así, poder realizar mejor nuestra labor: llevar a Cristo a los trabajadores y al mundo del trabajo y
buscar el “reinado de la justicia social”. Este tiempo de reorganización, nos ha ayudado a cultivar valores tales como la humildad y la
confianza en que es Dios quien nos
conduce, en palabras de nuestro
fundador, Don Abundio García Román: “Vamos firmes hacia Dios: la
razón nos falla, la sensibilidad nos
traiciona pero vamos hacia delante
porque Dios nos guía”.
C
Cada vez nos gusta menos perder
el tiempo lamentándonos o anhelando tiempos pasados, cada vez
nos entusiasmamos más con la obra
que Dios inspiró a Don Abundio y,
naturalmente, con su persona. No
ha lugar para suspirar por el pasado; nuestra historia es fuente de
inspiración, de aprendizaje y de respeto por los que nos precedieron.
En Hermandades del Trabajo nos
hemos tomado muy en serio las palabras del Papa Francisco que nos
alientan a no dejarnos robar la alegría de la esperanza, salir a las periferias, luchando activamente para
que nadie sea descartado.
Este sería nuestro hoy, vida de
oración para mantenernos firmes
en la Fe y vida sacramental para que
no nos relajemos en nuestro encuentro personal con Cristo. De
aquí nace el aliento que nos lleva a
devolver al mundo del trabajo, tal y
como expresaba Don Abundio García Román, “el pan, la cultura y a
Dios”. Nos duele profundamente,
que Jesús de Nazaret sea visto como
un enemigo al que hay que silenciar
o, quizás lo que es peor, que se le ridiculice.
Tal y como nos recuerda la Doctrina Social de la Iglesia, optamos
preferencialmente por los más desfavorecidos, al mismo tiempo que,
nos exigimos ejercer nuestra influencia como miembros de la sociedad, tanto con la defensa de los derechos legítimos de las personas
(descritos con una claridad y belleza
fascinante en la encíclica Pacem in
terris de San Juan XXIII), como con
el cumplimiento escrupuloso de
nuestras obligaciones en nuestra vida personal, profesional y social. Estas obligaciones, para nosotros se
hacen mucho más acuciantes en lo
relativo al medio laboral, queremos
ser excelentes profesionales, tener
una vida coherente e íntegra, pretendemos ser buenos compañeros:
compartir las buenas noticias y ser
sensibles a los problemas. Buscamos la ejemplaridad… la base: oración, formación y acción.
Sobre el futuro... nadie conoce el
futuro, indudablemente, se pueden
hacer previsiones y establecer escenarios futuros... pero lo único que
deseamos es que en los años venideros Hermandades del Trabajo y
las personas que estén vinculadas a
él, sigamos siendo fieles a nuestra
identidad tan comprometidos con
la superación de injusticias sociales
como con nuestra vida de oración y
sacramental. Seguir reconociendo
que Dios es un Padre comprensivo
que nos ama y que no es ajeno a
nuestras preocupaciones, que sabe
lo amarga que, en ocasiones, puede
resultar la vida. Hasta tal punto lo
sabe que, su Hijo se hizo hombre
para mostrarnos que infinito es su
amor. Nunca nos abandona.
La Resurrección de Cristo es la
garantía de que el bien, la alegría, la
bondad, la justicia y la belleza
triunfarán. La última palabra la tiene la Vida no la muerte, esa es la esperanza que nos hace imparables.
La gran Familia: Cáritas
Por Juan Rico
“Sabemos que la caridad da un poco
de repelús. Algo despectivo y abyecto
que repugna a muchos. Sin embargo,
fue Jesús señalando con precisión la
naturaleza de esos frutos: Amaos los
unos a los otros. Entonces el concepto caridad adquiere una dimensión
más cercana al cristiano”, dice el teólogo Laboa.
o se necesita mucha información para darse cuenta de que
la familia está en la base de la
sociedad. Y tiene el encargo
por naturaleza de regenerarse y tener un entorno social digno para ejecutar el proyecto al que ha sido destinada. El fin es asumido por la sociedad. Pero esta sociedad moderna con
conceptos tan dispares y hechos tan
egoístas nos ha abocado a una situación de miseria espantosa. Las cifras
nos agobian y los seres humanos parecen atribulados por el egoísmo de
unos cuantos potentados. Unos
cuantos atesoran sin piedad y otros
muchísimos mueren por falta de lo
N
más básico. Hay familias que viven
de las donaciones de gente que comparte lo poco que tienen.
Cáritas Española atendió en 2013
a 2.513.563 personas en situación
de exclusión social en España, según
consta en su memoria anual, presentada en la sede central de Madrid. La cifra de personas que piden
ayuda a Caritas en España es un
32% más que el año anterior, cuando se asistió a 1.904.737 personas y
un 578% más que en 2007 (cuando
370.000 personas llamaron a su
puerta).
En su labor, el conjunto de las 70
Cáritas Diocesanas del todo el país
invirtieron 291.346.117 euros, de los
cuales 218.290.147 euros (el 75%)
proceden de aportaciones privadas
y 73.055.970 euro (25%) de fondos
públicos.
"La acción de Cáritas ha sido posible con la participación de 78.017
voluntarios y 4.171 trabajadores remunerados que desarrollan su actividad a través de 7.194 centros y
servicios", Memoria anual. Las prioridades de ese año fueron el empleo,
la acogida y la vivienda. De cada 100
euros de ayuda de Cáritas, 75 son
donaciones de particulares y 25 subvenciones de la Administración.
En la Memoria anual se pone de
manifiesto, un año más, el fortalecimiento del compromiso solidario de
voluntarios y donantes privados
que colaboran con la acción de Cáritas. Se destaca el aumento de los recursos destinados el año pasado a
programas estratégicos dentro de la
respuesta al impacto de la precariedad en las personas en situación de
mayor exclusión social, como son
los capítulos de empleo, acogida y
vivienda. Sin olvidarse de los mayores (28,5millones de euros), personas sin hogar (21 millones), familia
e infancia (22,8millones) e inmigrantes (4,7 millones). Sin olvidar
denunciar la desigualdad
¿Qué ocurre con tanta gente cooperando y entregando sus fuerzas a
ayudar a otros? Cáritas es la entidad
de la Iglesia Católica más estimada y
valorada por la sociedad. Y es que se
ha convertido en la gran familia
donde todos tienen cabida. El apóstol Juan escribe que quien no ama
no ha conocido a Dios, ya que Dios
es amor. El amor es solidaridad, fraternidad. Es el espíritu de Jesús que
sopla con fuerza en su iglesia. En la
historia ha existido la caridad y precisamente son personas anónimas,
sencillas, que han hecho posible
tantas obras. Algunas de ellas aún
siguen manifestando el amor que
benefició a aquellos que lo necesitaban. Caridad es amor. Y dice el apóstol que Dios es amor.
Por los frutos conoceréis el reino
de Dios: solidaridad, fraternidad,
mutuo servicio y justicia para los
más desfavorecidos.
Centros de Hermandades del Trabajo. ESPAÑA: Almadén, Almería, Ávila, Badajoz, Córdoba, Guadalajara, Jaén,
Jerez de la Frontera, Logroño, Madrid, Puertollano, Sanlúcar de Barrameda, Segovia, Sevilla, Valencia, Zaragoza, así como las Hermandades en toda España de las Federaciones de la Seguridad Social y Ferroviarias. AMÉRICA: Chile (Concepción), Colombia (Barranquilla, Bogotá y Medellín), Costa Rica (San José), Ecuador (Quito), Perú (Callao, Chimbote,
Lima, Ramón Castilla y San Ignacio).
PEDRO BARRADO / DIRECTOR DE LA ESCUELA SAN JUAN XXIII DE LAS HERMANDADES DEL TRABAJO
El Dios tóxico
on más o menos respeto, dependiendo del interlocutor y
de la situación, a veces se
formula la pregunta de si se
cree en Dios. Pero casi nunca se
muestra interés por el Dios en
quien se cree. Y es fundamental,
porque, como en casi todo, hay dioses y dioses…
C
Todos los años, llegado el mes de
noviembre, toca ponerse algo serios y un tanto fúnebres (con permiso de Halloween). La Conmemoración de todos los fieles difuntos,
con la ayuda del clima, que suele
encaminarse inexorablemente hacia el invierno frío y oscuro, nos
trae el recuerdo de todos aquellos
que, por desgracia, ya no están entre nosotros.
A pesar de la tristeza de la separación, para un creyente, sin embargo, esto no debería suponer una
dificultad insalvable, dado que la
«comunión de los santos» –uno de
los artículos del Credo o Símbolo de
los Apóstoles– conlleva la convicción de que todos formamos parte
de la Iglesia –aún peregrina o ya
triunfante–, y por tanto de Cristo.
Como dijo el Apóstol: «Si vivimos,
vivimos para el Señor; si morimos,
morimos para el Señor; así que, ya
vivamos, ya muramos, somos del
Señor» (Rom 14,8). «La unión de los
miembros de la Iglesia peregrina
con los hermanos que durmieron
en la paz de Cristo de ninguna manera se interrumpe. Más aún, según la constante fe de la Iglesia, se
refuerza con la comunicación de los
bienes espirituales» (Lumen gentium 49). Pero hay que reconocer
Hans III Jordaens (1595–1643) Dominio Público, via Wikimedia Commons
que la muerte es uno de los más duros contrincantes de Dios en el razonamiento y el corazón humanos.
Una muerte que siempre es cruel,
ya que, antes de arrancarnos a nosotros mismos de la tierra de los vivos, ya nos ha arrebatado previamente a seres que queremos.
Hace un tiempo, hablando con
una persona cuya tarea es la de
acompañar espiritualmente a las
personas a punto de morir y a sus
familias, decía que la mayor parte
del tiempo de su actividad se iba en
desmontar imágenes negativas de
Dios. Por ejemplo, por qué Dios ha
enviado ese cáncer a esa persona,
cómo Dios ha podido permitir la
enfermedad mental de mi ser querido, qué Dios es ese, en definitiva,
que parece repartir males y dolores
de forma tan arbitraria como indiferente…
Esta imagen verdaderamente
«tóxica» de Dios probablemente tiene su origen –al menos en parte–
en una concepción absolutista de la
divinidad, según la cual todo depende de ella, tanto lo bueno como
lo malo. Un buen ejemplo lo encontramos en el siguiente texto bíblico: «Ved ahora que yo soy el único
Dios, que no hay otro dios fuera de
mí. Yo doy la muerte y la vida, yo
causo la herida y la curo, y no hay
quien se libre de mi mano» (Dt
32,39). O estos otros: «El Señor da la
muerte y la vida, hunde en el abismo y saca de él. El Señor empobrece y enriquece, humilla y engrandece» (1 Sam 2,6-7); «Yo formo la luz y
creo la oscuridad, construyo la paz
y creo la desgracia. Yo, el Señor, hago todo eso» (Is 45,7).
Esta concepción «totalizadora»
de Dios en realidad lo único que
pretende es subrayar su omnipotencia, muy ligada en la tradición
bíblica a su unicidad: «El Señor,
nuestro Dios, es uno [o único]» (Dt
6,4). Así, si Dios es uno solo y actúa
de forma soberana en nuestro
mundo, eso significa que todo depende de él, pero entonces también
ha de ser el responsable último todo, tanto del bien como del mal. Esto es lo que, de forma bastante sorprendente, aunque realmente gráfica, se pone de relieve en la paradoja de que la terquedad del faraón
para no dejar salir a los hebreos de
Egipto es presentada como obra del
propio Dios: «“Mientras vuelves a
Egipto –le dice Dios a Moisés–, recuerda los prodigios que te he concedido realizar ante el faraón. Yo
haré que se muestre intransigente
[lit.: endureceré el corazón] y que
no deje salir al pueblo” […] el Señor hizo que el faraón siguiera obstinado en no dejar salir a los israelitas […] El Señor hizo que el faraón, rey de Egipto, se obstinara y
persiguiera a los israelitas» (Ex
4,21; 10,20; 14,8). «Decir que Dios
endurecerá el corazón del faraón
no significa que Dios quiere que la
lucha sea más cruenta y la angustia
se prolongue; por el contrario, significa que la adversidad no es signo
de la ausencia de Dios, sino que es
parte de su propio plan» (P. R. Andiñach, El libro del Éxodo. Salamanca,
Sígueme, 2006, p. 109). Aunque un
plan que, si somos sinceros, en muchas ocasiones nos resulta bastante
enigmático y no fácil de aceptar.
No es fácil salir airosos de este
verdadero callejón sin salida. Pero
habrá que intentarlo, ya que nos
va en ello no solo la imagen de
Dios, sino hasta el sentido de nuestra vida.
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