ESCRIBEN: Alberto Llanes, J. Urruzola, Sergio

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Ágora
PLAZA CULTURAL DE
PLAZA CULTURAL DE
Elucubraciones bajo las sombras
De lejos y a mi alrededor
Raúl García
Las cadenas
Carlos Caco Ceballos Silva
INVIERNO 1985. Hace Unos días me ofreció
Panchito Ramos una “pirámide”: entregar tres
mil pesos, recibir tres hojas para venderlas más
adelante y así recuperar los tres mil entregados
y esperar a recibir miles de pesos más. Esta
complicada o sencilla forma de ganar, estafar
o ilusionar me da la idea de apoyar y favorecer
“cadenas” de buena voluntad y ayudas, además
de sugerir una de intercambio de opciones,
remedios y resultados sobre dolencias o enfermedades que nos aquejan por igual, es decir,
formar por ejemplo una “cadena” o “club” de
artríticos, neuróticos o alcohólicos que mediante
intercambio de correspondencia, se informen
mutuamente sobre el remedio que los ha mejorado y opiniones al respecto, en fin, datos que
mucho les podrán servir, mejorando sus males.
Ahora, sobre las de buena voluntad y ayudas,
me recuerda lo pasado en una tarde de junio,
allá por los años cuarenta, ya pasada la temporada de baños de Cuyutlán. El padre De Alba,
posteriormente jefe de los jesuitas en la Cuba
de Castro, don Pancho Parra, ex gobernador
de Nayarit y un servidor, conversábamos en
la desolada terraza del Hotel Ceballos. En un
momento dado, presentóse una persona con
evidentes signos de embriaguez, implorando con
su mano temblorosa una ayuda para curarse. Yo
le entregué cinco centavos que el hombre recibió
con su marcado agradecimiento. Cuando se alejaba, el padre lo llama y nos dice: este hombre
enfermo debe tener familia y éste debe tener
tanta o más necesidad que él, mientras tanto el
borrachito sonriendo, asentía por lo que oía, así
es que vamos a pedirle que nos lleve a su casa
y veremos por su familia. Don Pancho y yo nos
interrogamos con la mirada, pero el movimiento
del padre al levantarse nos hizo aceptar.
De inmediato nos encaminamos al pueblo,
cruzamos callecitas arenosas y en las afueras
encontramos su humilde hogar. La señora salió
con dos niñas cogidas de su falda. Mire, señora,
díjole el padre, aquí los señores le ayudarán con
cincuenta pesos para que se ayude y duerma
tranquila. Cuando su marido se ponga bien
empiece a juntar en una alcancía los cincuenta
pesos y en la misma forma que los recibió, es
decir, sin requisitos, entréguelos a otra familia
que se encuentre en apuros. Don Pancho y yo
más que sorprendidos por la cantidad, asenti-
mos, le entregamos doce pesos que entre ambos
traíamos, recomendándole que al día siguiente
pasara por el hotel para completarle la cantidad.
Nos despedimos, y al regreso, platicándonos,
nos recomendó que procuráramos hacer una
cadena de ayuda al prójimo. Cuando alguien
les pida una cantidad prestada para enfermedad o cualquier imprevisto familiar y estén en
condiciones de hacerlo, es decir, que tengan
aquella suma, entréguenla sin más requisitos y
sin mayores preguntas, recomendándoles que
sea en las mismas condiciones que a la señora
que acabamos de visitar.
Cuando llegamos a la terraza iluminada por
los últimos destellos del sol poniente y contemplábamos el mar, el padre nos preguntó: ¿En
qué piensan que están sin platicar?, a lo que don
Pancho le respondió: En usted y en su lección.
De verdad que es mejor dar que recibir, lástima
que muchos ciegos no lo veamos y no lo comprendamos los tontos y envanecidos.
Y ya en la noche en mi cuarto y cavilando
sobre lo mismo, me propuse hacer votos para
que los tontos y ciegos tratemos de disimular
nuestros defectos, procurando en desterrar la
chocante y prejuiciosa avaricia, que tan apegada
está a nuestras vidas, “embobados”, pensando
que nuestra “partida” está muy lejana, cuando de
verdad la tenemos a la vuelta de la esquina y que
definitivamente nuestros bienes se quedarán en
la superficie, mientras que nosotros iremos a
descansar un poco más abajo.
Han transcurrido los años, lo del padre De
Alba lo he platicado y comentado teniendo el
gusto de oír algunos amigos del DF, Guadalajara y dos de esta ciudad que lo han practicado,
desde luego no les consta si los “eslabones de la
cadena” están intactos, pero ellos la han iniciado
y han palpado y sentido la gran satisfacción de
servir.
Ojalá y otros aprovechemos las oportunidades que suelen presentarse para obtener aquí en
la tierra, las satisfacciones y gustos que sólo la
largueza y la comprensión nos pueden otorgar,
sirviendo desinteresadamente a la persona o a
la familia afligida o necesitada. ¡Y todo tan fácil!
Solamente decidirnos a practicar la frase sublime de Amado Nervo: “Es mejor dar que recibir”.
* Empresario, historiador y narrador. †
Director General: Armando Martínez de la Rosa
I/II
La grandeza de un espíritu no radica en sus triunfos, sino en la
hondura de sus fracasos: se requiere para ello una mayor entereza
y así poder soportarlos.
*
Quienes insisten en el diálogo como solución civilizadora no han
conocido la elegancia y fecundidad espiritual del silencio. No saben
que a partir de él, se puede construir un imperio.
*
La felicidad… sólo un completo ingenuo la buscaría y pretendería
establecerla como principio de vida. Resulta un esfuerzo inútil por
dos cosas: la gran pérdida de energía que produce, ello desembocaría
en una depresión, y dos, el error de creer en un estado anímico sin
fluctuaciones constantes.
*
No tengo intenciones de legado genético. Es más, tampoco quiero
heredar mis libros, nada. ¿Para qué? Sé que no acabará la especie y
la idea de que la raíz de este mal se extienda me provoca horror. La
siguiente idea acompañada de imágenes me produce una voluptuosidad irresistible: soy una huella plasmada en la humedad de la arena
del mar, a continuación, el suave desliz de una ola la desvanece por
completo. ¡Se acabó quien hacía llamarse Raúl! La historia con su
ingratitud no reserva un lugar en la memoria para los perdedores.
La vida con su indiferencia no guarda lutos ni cálidas palabras de
despedida. El tiempo, en fin, no dejará de ser tiempo, no detendrá
y menos por nimiedades. ¿Dios? Ni se inmuta.
*
He dicho que no creo en el diálogo, asumo el silencio. Debo
agregar una alternativa cuando ni silencio ni diálogo, una madriza
con fines pedagógicos.
*
El amor es una penuria evitable. En efecto, si denunciáramos
expresa, sobriamente sus nocividades y excesos, optaríamos con
agrado por sendas distintas. Pero no, sólo hacemos catarsis en estados alterados de conciencia: ya sea por sustancias depresoras o
por cuestiones naturales de causa-efecto. Establezco una propuesta
de aniquilación a esa pasión del eros.
Es hora de delatar al culpable. Ya no hablaremos bonito ni construiremos más odas poéticas. Desenmascaremos a ese gran traidor,
hablemos de una vez por todas del farsante, de ese enmascarado,
del vil engaño que es el amor. ¡Quitemos la venda que impide ver
a cupido!
*
Cuando el yo habla de sí se ensancha, opto por contraerlo, puesto
que aún no he podido deshacerme de él.
*
Soy un predilecto por las causas pérdidas. De hecho, si lo pensamos, he ahí el verdadero triunfo: reponerse y esperar la próxima
derrota. Ya que si el triunfo exitista llega, séase por añadidura.
*
Cuando pienso en Dios y su posibilidad, lo único que soy capaz
de hacer es compadecerme.
*
Se me va el sueño, se me van los sueños. Se me van los nombres
otrora significativos. Se me van las horas en el café, en los días, se
van los cigarros. Se me va tu sombra otoñal, tus ojos. Se va la sombra de la muerte arrastrando tu recuerdo. Se van los amigos, las
noches creídas imperecederas. Se me va todo porque siempre estoy
a destiempo. Se me va la vida, me voy yo.
Coordinador: Julio César Zamora Velasco
Imágenes: Fotos de Archivo.
Correo: [email protected], [email protected]
Ágora
Detalle de
Buen Juicio
Don Manuel
Sánchez Silva
(4 de agosto de 1963)
VIÑETAS DE LA PROVINCIA
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2413
Domingo 16 de octubre de 2016
El país de la Inocencia
Norma Navarrete
Busco un país inocente.
Giuseppe Ungaretti
No sé por qué, Ungaretti buscó un país inocente,
Como yo busco uno.
Hoy, aún conservo la ilusa presencia
De los autos en las avenidas.
Pienso en el poder de su mensaje, ¿cuál?
Las luces, si pudieran vaciarse de gente,
Perderían la frialdad, la indolencia y hablarían.
Ungaretti, nuestro país se mira solo y aumentado.
Si entrecerramos los ojos
Tenemos la magia de lo espontáneo.
Tal vez como la única arma
Para seguir caminando,
Y tornar un día falso
En verdadero.
Sicilian Avenue, pintura de Nathan Walsh.
ESCRIBEN: Alberto Llanes, J. Urruzola, Sergio Portillo, Leopoldo Barragán,
Raúl García, Alberto Ocón, Xavier Paredes y Carlos Caco Ceballos.
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Ágora
PLAZA CULTURAL DE
Escrito para René
En la historia
Alberto Llanes
El domingo anterior se antojaba como
cualquier otro. Ir de visita con mis padres,
preparar las viandas y bocadillos para
ver jugar al equipo de la estrella solitaria
y así, normal. El clima era caluroso y el
volcán nos mantiene, aún, en foco ámbar
por si las dudas. Sin embargo, la muerte,
esa maligna a la que le tememos, de la
que a veces nos escabullimos, de la que
no queremos saber y tampoco hablar y
mucho menos en un domingo cuando
van a jugar los Cowboys se hizo presente
vía Facebook.
Resulta que revisé mis estados y, de
pronto, vi la nota. Un sudor frío, estilo
enfermo de zika, me recorrió el cuerpo
entero. De inmediato le marqué a mi
querida maestra Guillermina Cuevas
para informarle, sabía de su grata, eterna
y, hasta cierto punto, cabrona amistad, o
quizá ella supiera más datos, no sé.
Le marqué y nada, del otro lado de la
línea nadie. Volví a intentar y el mismo
mensaje: “línea ocupada”, decía una voz
sensual.
Me controlé. Mis padres notaron mi
repentino cambio de humor.
—¿Pasa algo?, preguntó mi padre.
—Nada, una lamentable noticia de la
que me acabo de enterar, fue mi respuesta.
Quise verificar en las agencias noticiosas el hecho que acaba de leer en un post
de mi querido amigo y maestro Bernardo
Ruiz, y cerciorarme motu proprio de lo
que acababa de leer… claro que Bernardo
Ruiz no jugaría con dar una declaración
así, pero de todas maneras investigué.
Googlee la noticia y nada, no era un
hecho confirmado por nadie, sólo Bernardo lo había anunciado con palabras
muy escuetas (yo creo que él mismo se
quemaba por dentro al escribirlas) y una
foto y nada más.
La Jornada no decía nada, El Excélsior tampoco, El Universal menos, nada
y nadie, sólo Bernardo.
Volví a marcar el número de Guille
Cuevas para verificar si ella sabía algo
y la misma letanía de entonces: “línea
ocupada”.
Pensé que estaría hablando con la
viuda del maestro, con el mismo Bernardo
o que alguien la estaba enterando de la
terrible noticia, y entonces cupo en mí la
prudencia porque pasada media hora de
volver a marcar y luego de oír la misma
letanía, dejé el asunto por la santa paz
y me puse a hacer otras cosas a fin de
olvidar un poco, esperar que mi querida
Guille Cuevas viviera su duelo si es que
ya la habían enterado de la muerte de su
querido y cabrón amigo René Avilés Fabila
y proseguí entonces viviendo mi domingo
familiar y de futbol americano.
Yo en realidad me enteré a muy temprana hora y es que sigo muy de cerca lo
que postea Bernardo Ruiz y la noticia me
cayó como bomba.
Es cierto que René no era parte de mi
familia, que ningún escritor y escritora
lo es, eso lo sé, pero a veces la muerte de
alguien lejano que, sin embargo, se dedica
a lo mismo que me dedico yo es algo que,
a últimas fechas, me cae hasta de peso,
la siento y la hago mía y me duele terriblemente, y ese ser lejano se vuelve muy
cercano porque veo con tristeza que nos
vamos haciendo menos.
Cuando Roberto Bolaño falleció, en
ese momento yo estaba inmerso en una
suerte de correspondencia con Juan Villoro, quien me estaba dando material para
mi tesis de licenciatura que habla sobre
los tópicos contraculturales en un cuento
del libro La noche navegable; en ese momento Villoro se disculpó conmigo y me
dijo que la muerte de su querido amigo
Roberto Bolaño le había partido el alma y
que se alejaría, por lo menos, una semana
de todo y que continuaríamos después;
fui prudente también en ese momento y
entendí, como entiendo ahora la muerte
de un querido amigo y maestro como lo fue
René Avilés Fabila, a quien tuve la oportunidad de conocer en varias ocasiones tanto
en Colima como en Guadalajara.
Un hombre elegante, con porte y
presencia, ligador con las chavas como el
que más… que de pronto, como Emannuel
Carballo (también que en paz descanse) le
tiró la onda a una novia que tenía en aquel
lejano 2004.
René Avilés vino a presentar el libro
titulado El libro de mi madre, y luego
nos fuimos a cenar, a brindar y a celebrar;
quiero hacer hincapié que en ese año
(2004) los eventos literarios no se llenaban como se llenan ahora, gente que sale
de quién sabe dónde, en fin.
Pues así corrió este domingo con esta
terrible noticia.
Me puse a pensar entonces en las
ocasiones que había visto a René y no lo
podía creer, me puse a pensar también
en las ocasiones que leí a René y seguía
sin poder creerlo, un infarto terminó con
su vida, un infarto a los 75 años de edad y
cuando trabajaba en obras que ahora quedaron inconclusas, un periodista, escritor,
amigo, catedrático y un tipo apasionado
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Ágora
PLAZA CULTURAL DE
del arte…
Ágora
16 de octubre
1854.- Nació Oscar Fingal O’Flahertie Wills Wilde,
un poeta y escritor irlandés, considerado uno de los dramaturgos más destacados del Londres victoriano tardío.
Es recordado por sus epigramas, su novela El retrato
de Dorian Gray, sus obras de teatro y la tragedia de su
encarcelamiento, seguida de su temprana muerte.
1927.- Nació Günter Grass, Premio Nobel de Literatura y el Premio Príncipe de Asturias 1999. Un escritor comprometido en los campos del arte, la cultura, la política y
los derechos humanos. Entre sus obras más famosas: El
tambor de hojalata, de 1959, y Años de perro, de 1963.
17 de octubre
1849.- Murió Frederic Chopin, compositor y virtuoso
pianista polaco. Su perfecta técnica, su refinamiento estilístico y su elaboración armónica han sido comparadas
históricamente, representando el Romanticismo musical
en su estado más puro.
1918.- Nació Rita Hayworth, una de las actrices más
emblemáticas de la época dorada del cine estadounidense.
Además de ser símbolo sexual indiscutible de la década
de 1940, ocupa un notable lugar en la lista de las grandes
estrellas del Séptimo Arte, pese a que nunca fue nominada
a los premios Oscar.
El escritor René Avilés Fabila (1940-2016)
por las letras.
Todavía recuerdo Tantadel, El gran
solitario del palacio, La canción de Odette y
la última que leí que fue El amor intangible
y que narra las aventuras de una pareja que
se encuentran por internet e intercambian
sendos correos electrónicos para soliviantar una relación que, a distancia, se antoja
enfermiza, promiscua, apasionada como
cualquier otra relación.
Dejé que el domingo corriera como
corren los domingos; me acordé de aquella
película Morirse en domingo, me acordé
que Eliseo Alberto murió el 31 de julio
de 2011 también en domingo, y que su
Eternidad por fin comenzaba un lunes y
me acordé que los escritores y escritoras
nos vamos haciendo menos, y que es lamentable que tipos así, apasionados de su
arte, maravillosos, seres que rondan por
ahí y que nos vienen a cambiar el mundo
aunque sea por un instante sean los que
se estén yendo.
A Guille Cuevas nadie le había informado nada.
Terminado el juego de los Cowboys
(que por fortuna ganaron), a eso de las
seis de la tarde de ese extraño domingo
(lo podía sentir hasta en el clima), volví a
marcar a la casa de mi querida Guille y por
fin me contestó.
Le di la terrible noticia y su voz se medio
quebró, me agradeció de enterarle el hecho
y me dijo que se iba a poner en comunicación con la gente del de efe, hoy CDMX,
para dar el pésame. Se me pasó decirle que
también diera el pésame de parte mía pero…
eso es lo de menos.
Como siempre he dicho, el mejor homenaje que se le puede rendir a un escritor es
darle un repaso a su obra y es justo lo que
voy a hacer esta semana, además de publicar este texto que dedico a la memoria de
mi nuevo amigo René, como puso en aquella
firma de libros en el año 2004.
En paz descanse.
Así terminó este domingo y así terminó
también el encuentro Cuento en Comala
2016.
Lo que son las cosas…
18 de octubre
1955.- Falleció José Ortega y Gasset, un filósofo y
ensayista español, exponente principal de la teoría del
perspectivismo y de la razón vital (raciovitalismo) e histórica, situado en el movimiento del Novecentismo. Con
la frase “Yo soy yo y mi circunstancia y si no la salvo a ella
no me salvo yo”, aparecida en Meditaciones del Quijote,
Ortega insiste en lo que está en torno al hombre, todo lo
que le rodea, no sólo lo inmediato, sino lo remoto; no sólo
lo físico, sino lo histórico, lo espiritual.
19 de octubre
1862.- Nació Augusto Lumière, químico francés, uno
de los inventores del cinematógrafo. El 19 de marzo de
1895, se realizó el primer film con este invento, La salida
de las Fábricas Lumière, en la llamada “Calle de la Primera Película”. Las puertas de la fábrica de los hermanos
Lumière se abrieron y fue el primer movimiento de la
historia del cine.
20 de octubre
1854.- Nació Arthur Rimbaud, uno de los más grandes
poetas franceses, adscrito unas veces al movimiento simbolista, junto a Mallarmé, y otras al decadentista, junto
a Verlaine. Escribió sus primeros versos cuando apenas
contaba con quince años y dejó para siempre la literatura
a la prematura edad de veinte. Para él, el poeta debía
de hacerse “vidente” por medio de un “largo, inmenso
Bodegón con cortina (1895) ilustra la creciente tendencia de Cézanne hacia la compresión tersa
de formas y tensión dinámica entre figuras geométricas.
y racional desarreglo de todos los sentidos”. Su obra
más conocida son los poemarios Una temporada en el
Infierno (1873) e Iluminaciones (1874).
21 de octubre
1833.- El notable inventor e industrial, Alfred Nobel,
nació en Estocolmo, Suecia; famoso principalmente
por la invención de la dinamita y por los premios que
llevan su nombre. Un año antes de morir (1896), en su
testamento firmado el 27 de noviembre de 1895 en el
Club Sueco-Noruego de París, Nobel instaura con su
fortuna un fondo con el que se premiaría a los mejores
exponentes en la Literatura, Fisiología o Medicina,
Física, Química y la Paz.
1917.- Nació Dizzy Gillespie, trompetista y compositor estadounidense. Junto con Charlie Parker, fue
una de las figuras más relevantes en el desarrollo del
bebop, y del jazz moderno. Durante toda su vida fue un
incansable experimentador de música afroamericana,
lo que le llevó a experimentar con el jazz afrocubano, y
otros géneros como el calipso y la bossa nova.
1920.- En la hermosa Habana, Cuba, nació Celia
Cruz, la exitosa cantante de son montuno, guaracha y
salsa, grabando una numerosa discografía que desarrolló a lo largo de su carrera, tanto en Cuba como en
Estados Unidos.
22 de octubre
1811.- Nació Franz Liszt, músico, pianista y compositor húngaro del movimiento romántico. Un importante
e influyente profesor de piano notable, director de orquesta que contribuyó significativamente al desarrollo
moderno del arte y un benefactor de otros compositores
y artistas, en particular de Richard Wagner y Edvard
Grieg.
1906.- Murió Paul Cezanne, un pintor francés
postimpresionista, considerado el padre de la pintura
moderna, cuyas obras establecieron las bases de la transición entre la concepción artística decimonónica hacia
el mundo artístico del siglo XX, nuevo y radicalmente
distinto. Puede decirse que crea el puente entre el impresionismo del siglo XIX y el nuevo estilo de principios
del siglo XX, el cubismo.
1943.- Nació la hermosa Catherine Deneuve, una
mítica actriz francesa, quizá la más emblemática desde
Brigitte Bardot y Jeanne Moreau. Musa de Luis Buñuel
que la inmortalizó en Belle de jour, con la que fue merecedora del Premio César; también nominada al Oscar
por Indochina.
No eran la bella y la bestia, sino Catherine
Deneuve y Luis Bunuel en el set de la película
Belle de Jour.
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Ágora
Ágora
PLAZA CULTURAL DE
“Me afecta, si llueve como a
las 9 de la noche y no se quita
la gente no sale a comprar;
pero si llueve como a los ocho
y se quita, ¡Huy, oiga usted,
se vende como pan caliente!”.
El carrito chiflador
Leopoldo Barragán Maldonado
Por el título podrá pensarse que hablaremos de los bólidos que participarán en el gran premio F1 de la Ciudad de
México, o de algún coche tripulado por un junior, emulando
al campeonísimo Michael Schumaher, o en su defecto de un
vehículo movido con energía solar; para nada, se trata de un
carrito chiflador impulsado con la fuerza física de Maximino Munguía Olivares, hombre que se dedica a la venta de
plátanos tatemados.
Maximino nació en San Francisco Mixtla allá el estado de
los camotes el 29 de mayo de 1970, lugar en que permaneció
hasta los 16 años, trabajó desde niño en el corte de la alfalfa,
dice que: “Me iba a cortar alfalfa para las vacas, eran las vacas
de mi abuelita”. Con el propósito de contribuir al sustento
familiar se trasladó a la Ciudad de México, laborando en una
bodega que “traían vajillas, tenedores, platos, era de unos
señores japoneses, y me dice mi hermano: ‘vámonos para
Acapulco a vender plátano porque aquí pagan muy poco’, y
mi hermano ya había trabajado en esto de los carritos chifladores, vendían camotes y plátanos, él se inició por medio
de unos primos que tenían carritos plataneros”. Maximino
dice que en el puerto le fue bien con la venta del producto,
ya que salía para la renta, comer y todavía les quedaba algo
más. Posteriormente se trasladó a Ixtapa Zihuatanejo, Lázaro Cárdenas, Tecomán y Manzanillo, cuenta que cuando
llegaron a Colima “estuvimos viviendo en la calle Revolución
298, abajito del Jardín Núñez, se llamaba ‘Pensión Colima’,
nos fue muy bien, nos pasamos para Ciudad Guzmán, Tamazula, Tuxpan y Zapotiltic”.
La clave del éxito de este negocio radica en el atractivo
que representan los carritos chifladores al llegar a determinada ciudad, Maximino opina que “esto es como novedad,
no había carritos, no habían entrado y se nos vendía demasiado, porque dejamos de venir un tiempo, la gente como
que le atrae, y cuando estamos de continuo como que ya no
compran”.
Es cierto, el sonido que producen los carritos camoteros parecidos a una pequeña máquina locomotora llama
la atención y abre el apetito, el chiflido característico de
estos cochecitos se produce porque: “en el tanquecito verde ahí le echamos agua y lleva una llave de paso, entonces
con lo caliente el tubo lleva un tipo silbato, entonces le
abre la llave, para que salga muy poquita agua, y como
está bien caliente el tubo, esa es la que hace el ruido, el
tubo está al rojo vivo. Hemos tenido cuidado, hay veces
que vienen corriendo los niños, y pues para eso estamos,
uno ya los ataja, les decimos que está caliente, lo que está
más caliente es todo el tambo”.
Aquí vale decir que Maximino trabaja acorde al principio popular: “de lo bueno poco”, ya que los camotes
y los plátanos tatemados son un antojo que se disfruta
entrada la noche y más acompañándolos con leche o un
cafecito, y que conste que no llevo comisión por afirmar lo
anterior, asegura Máximo: “aquí en Colima tengo muchos
clientes, personas mayores, que me dicen ‘los quiero así
solos para mi leche por la diabetes’, es que le echamos
cajeta o leche Nestlé”.
Maximino nos cuenta el procedimiento del tatemado:
“el camote se lava, lo echamos a cocer, el camote dura
una hora o una hora veinte minutos, el carrito lleva una
charola donde ahí mismo se tateman los camotes, es un
cajón que va forrado, no sé si por ahí a los clientes les
hayan salido los plátanos que saben a humo, saben malos,
por eso va forrado con lámina gruesa; el plátano se coce
de una hora a una hora cuarenta y cinco minutos”.
Si hay algún lector interesado en saborear el camote o
el plátano, tatemado por supuesto, Máximo sale al filo de
las 7 de la tarde de su domicilio ubicado en Constitución
212 para iniciar su recorrido y en estos tiempos capoteando el temporal: “Me afecta, si llueve como a las 9 de
la noche y no se quita la gente no sale a comprar; pero si
llueve como a los ocho y se quita, ¡Huy, oiga usted, se vende como pan caliente!”. Así que aprovechemos la estancia
de Maximino en nuestro terruño porque dice que: “pienso
quedarme aquí otro año, estando estacionado en un solo
lugar no da resultado; inclusive cuando hay feria hay mucha gente, pero ahí no nos compra, la muchachada como
que les da vergüenza”; el dicho de Maximino puede ser
cierto, quizá en la feria les recuerden el estribillo que cantaba Antonio Aguilar: “ya ni escuchas el pitido de mi carro
de camotes, ahora algún individuo te pasa pitando en
coche, ya cambiaste el morralito por una bolsa de broche”.
PLAZA CULTURAL DE
La piedra
J.S.T. Urruzola
Huracán
Xavier Paredes
Es la lluvia de octubre
Una luna extraviada
En medio del desastre
Canción de Julia
Alberto Ocón Ventura
Una estela luminosa
Crece en sus ojos oscuros
Su mano baila
Su mirada canta
Una sonrisa musical
¡Escuchen!
La cancón de Julia
Mi amigo Tomás, mi hermano José
y yo charlábamos de pie en la playa. De
pronto José se agachó, desenterró una
piedra plana, la colocó sobre su pie y
propuso: que no caiga (lo dijo como
si la piedra fuese un balón). Se la pasó
a Tomás y este no pudo controlarla.
Tomás puso la piedra en su pie y me la
lanzó. Yo traté de neutralizar el impacto
acompañando la trayectoria con un
movimiento rápido de tobillo, pero la
piedra rebotó en mis metatarsos y cayó
al suelo. No era fácil ni divertido. Parecía absurdo continuar. Pero seguimos:
coloqué la piedra sobre mi pie y se la
lancé a José. Así sucesivamente. Una y
otra vez. Calculo que estuvimos intentándolo sin éxito unos veinte minutos,
aunque quizá fueron más.
José fue el primero que logró controlar un pase mío: lancé la piedra muy
alto, mi hermano le dio un toque hacia
arriba con la rodilla y cayó muerta sobre
su pie. Nos partimos de risa. Unos diez
tiros más tarde, yo controlé un pase de
Tomás con el mismo método que José, y
volvimos a reír. Reíamos porque parecía
más difícil, a priori, detener la piedra
así. De cualquier manera, estaba claro
para los tres que los pases controlados
de ese modo eran nulos: la piedra debía
pasar limpiamente de pie a pie, nada
de acomodarla antes con la rodilla. El
objetivo, según el reglamento no escrito
del juego, era que todos lanzásemos y
controlásemos la piedra una vez consecutivamente, es decir, que yo le pasara la
piedra a José y él la controlara, que él se
la lanzara a Tomás y este la controlara
y que Tomás me la pasara a mí y yo la
controlara. Ahí sí, fin del juego. Parecía
imposible, pero seguíamos intentándolo, incluso reflexionábamos sobre cuál
era la técnica más apropiada para lanzar
y bajar la piedra.
Al rato se me ocurrió una nueva
norma, muy importante: si yo le lanza-
ba la piedra a mi hermano, por ejemplo,
y él no lograba controlarla, era yo, y no
él, quien debía agacharme y colocarla
en su pie de la mejor manera posible
para que él diera el pase a Tomás.
Lo consideré un acto de humildad y
también de participación; así, si un
lanzamiento tenía éxito todos éramos
parte de ese éxito: uno por la correcta
colocación de la piedra en el pie del
otro, el otro por el buen lanzamiento
y el último por el buen control, que sin
duda era lo más difícil.
Fuimos mejorando. La clave estaba
en situarse muy cerca del compañero y
en lanzar la piedra verticalmente, detenida en su centro. El receptor debía,
simplemente, colocar el empeine debajo
y amortiguar el impacto bajando el pie
con sutileza. Cada vez estábamos más
cerca. Los tres conseguíamos frecuentemente completar algún pase, pero
nunca dos seguidos, menos aún tres.
Unas veinte personas nos observaban
expectantes.
Le pasé la piedra a José de forma
óptima pero no pudo controlarla. Me
agaché y la coloqué sobre sus dedos con
cuidado. Y ya la piedra no volvió a tocar
el suelo. Fue increíble: de su pie fue al de
Tomás, del de Tomás al mío, del mío, de
nuevo, al de José. El círculo se cerró. Eso
se llama protagonizar el milagro. Todos
los que nos rodeaban aplaudieron, no sé
si nuestra hazaña o nuestra alegría. Los
tres corrimos al mar y lo celebramos,
eufóricos, entre las olas.
Así se crea el juego de la piedra: se
intenta, se establecen normas, funciona,
es perfecto. ¿Y después? Después imaginad que no se puede parar, que hay que
continuar jugando. Entonces habría que
intervenir en lo ya concluido, en lo perfecto, y destruirlo, para ir nuevamente
en su busca. Pues bien, así echa a andar
el mundo tras la creación, así es como el
hombre se desenvuelve en la existencia.
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4
Ágora
PLAZA CULTURAL DE
VIÑETAS DE LA PROVINCIA
Detalle de buen juicio
Don Manuel Sánchez Silva
Al poco tiempo de haber asumido el gobierno de Jalisco, el licenciado Jesús González Gallo integró un comité
constructor de escuelas rurales, del que formaron parte
el profesor Pablo Silva García, en su carácter de director
de Educación Pública Federal en Jalisco, y el profesor
García Ruiz, por entonces secretario particular del señor
gobernador.
Dicho organismo contó siempre con el apoyo moral y
económico del mandatario jalisciense, y es de justicia subrayar que sus componentes justificaron la confianza que en
ellos se depositó, pues como resultado de su esfuerzo personal, espíritu de iniciativa y buena voluntad, en armonía
con la generosidad económica de que dispusieron, les fue
posible desarrollar una admirable campaña de construcciones escolares, lavantadas hasta en los más pequeños y
recónditos lugares de la entidad.
No era el licenciado González Gallo afecto al exhibicionismo, al que deliberadamente rehuía, sustentando la tesis
de que las obras públicas ejecutadas por un gobierno son
la consecuencia del cumplimiento de un deber, y que los
funcionarios públicos no tienen derecho a premio alguno
por el cumplimiento de la misión que han aceptado. En
esa virtud y de acuerdo con la política seguida por el presidente Ruiz Cortines, que también rechazaba la publicidad
estrepitosa, las escuelas erigidas durante el periodo del
mencionado profesionista, únicamente ostentaban una
placa de referencia cronológica, con relación a la fecha de
su inauguración.
5
Ágora
PLAZA CULTURAL DE
De conformidad con este sistema, los sitios adecuados
para construir planteles no se localizaban en función de su
visibilidad, sino de su estrategia. Es decir, se hacía llegar la
escuela a los núcleos de población infantil, en vez de obligar
a los alumnos a ir a la escuela a través de largos recorridos.
Y sucedió una vez, que los profesores Silva García y
García Ruiz decidieron sorprender gratamente al señor
gobernador con la construcción de una escuela en las
inmediaciones de su pueblo natal: Yahualica. Sin previa
información, iniciaron las obras, y cuando estuvieron concluidas le anunciaron la buena noticia:
–Señor gobernador, sin su consentimiento hemos
levantado una escuela rural en Yahualica. Pensamos que
será de su agrado...
–Desde luego que lo es, pues mucha falta hacía. ¿Y
dónde la hicieron?
–En Yahualica, pero nos reservamos al lugar exacto
hasta que usted vaya a inaugurarla. Esto será cuando lo
estime conveniente.
–Pues el sábado de esta semana. Nos iremos temprano...
Cuando en la mañana del día fijado, el gobernador, los
profesores Silva García y García Ruiz, y gran número de funcionarios y amigos llegaron a la intersección donde arranca
el camino a Yahualica, encontraron reunida a la mayor parte
del pueblo. Hombres, mujeres y niños portaban cartelones
alusivos, y los visitantes fueron recibidos con una cerrada
ovación y con el alegre ritmo de “Guadalajara”, tocado por
un mariachi bullanguero.
Colima
(4 de agosto de 1963)
Como en todas las ocasiones de esa naturaleza, hubo
discursos elogiosos, vivas al gobernante y la inevitable comida regional, transcurrida en medio de un general alborozo.
Sin embargo, los íntimos del licenciado González Gallo
pudieron advertir los casi imperceptibles signos de una
contrariedad, que ensombrecía el rostro del mandatario.
Cuando terminó la fiesta y a las primeras horas del crepúsculo se inició el regreso a Guadalajara, el gobernador dijo a
los profesores Silva García y García Ruiz:
–Les agradezco mucho su atención. En realidad, me
sentí conmovido, pero... ¿cuánto salió costando la escuela?
–Poco más de veinte mil pesos, licenciado.
–Pues me van a hacer el servicio de demolerla y de
construir otra igual en algún lugar céntrico. Esta la hicieron materialmente sobre la carretera, y quienes de paso la
adviertan no dirán que se levantó para prestar un servicio
social, sino para hacernos propaganda...
–Oiga usted, señor gobernador, pero es que el costo...
–No se preocupen por eso -interrumpió González Gallo-, sería injusto que el comité perdiera un solo centavo
por mi culpa. La nueva escuela la pagaré yo íntegramente...
Pueden empezarla mañana mismo...
Y se demolió la escuela acabada de inaugurar y el gobernador aportó el dinero suficiente para hacerla de nuevo...
pero no en lugar visible.
* Periodista, escritor
y fundador de Diario de Colima.†
Sergio A. Portillo Ceballos
Jardín que embelesa a quien sueña
voz que resume un poema de vida y luz
una loa salerosa a la tierra costeña
tu marcha inspirada es himno de amor.
Princesa hechicera tu sangre es de palma,
tejuino, melones y miel abundante.
Embrujo de estrella, nobleza y estampa
tu brazo, tu tierra, son temple y vigor.
Tus labios brillantes de arena salada
injerto de vida del mango-limón.
Embriagas el alma caliente y alada
con pulpa de besos, suspiros y amor.
Con la brisa de una dulce melodía
desde lo alto colman flores tus canastos.
Fotos: Jesús Soto
Como cromo y firme luz del mediodía
reverdeces jubilosa con tus pastos.
Cantón iguanero, fritangas y churros
tu Piedra Lisa atrapa la gente entera,
mojigangos bailones pasean entre charros,
Los profesores Silva García y García
Ruiz decidieron sorprender gratamente
al señor gobernador con la construcción
de una escuela en las inmediaciones de
su pueblo natal: Yahualica. Sin previa
información, iniciaron las obras, y cuando
estuvieron concluidas le anunciaron la
buena noticia.
bravos, tus toros bufan en La Petatera.
Preciosa, tu Catedral rezuma fervor y brillo.
Tradición y gala son Hotel-Casa Ceballos.
Avellaneda refiere dichosa al Portal Portillo.
Tu kiosko: bombón de flores y garbosos tallos.
El astro dorado abraza tu cielo lindo,
chupando conos sabor a vainilla y nuez,
tu marimba huele a pellizco de tamarindo,
romances de malecón, mariscos y calidez.