Descarga - XV Jornadas Estatales de la Asociación Profesional

“OPTIMIZANDO LA FUNCIÓN DEL MIEMBRO
SUPERIOR EN PACIENTES CON LESIÓN
MEDULAR.
TRATAMIENTO POSTURAL EN TERAPIA
OCUPACIONAL.”
Ana M. Domingo. T.O.del Hospital Nacional de
Parapléjicos de Toledo Sescam. Profesora
asociada de la UCLM.
LESIÓN MEDULAR. GENERALIDADES
OBJETIVO DESDE TERAPIA OCUPACIONAL
Máxima independencia del paciente en las tres áreas de la Ocupación Humana
Actividades de la Vida Diaria (Autocuidados)
Trabajo
Ocio
FASES DE LA INTERVENCIÓN DESDE TERAPIA OCUPACIONAL EN LESIÓN MEDULAR. RECURSO
HOSPITALARIO, FASE AGUDA.
Paciente Encamado
o UCI, planta.
o Tratamiento postural ( uello y SS)
Sedestación
o Inicio de la etapa sedestación
o TO Unidad Sedestación, selecciona y adapta silla, cojín antiescaras y otros accesorios
según las necesidades del paciente.
Rehabilitación Activa
o Conseguir máxima independencia en desempeño AVD
o Lograr máxima funcionalidad de MMSS ( tratamiento postural , actividades
rehabilitación)
o Provisión de Productos de apoyo (PA) y silla de ruedas definitiva.
o Asesoramiento familias, PA y Barreras Arquitectónicas
TRATAMIENTO POSTURAL DEL MMS
Complicaciones más frecuentes del tratamiento de MMSS pacientes Tetrapléjicos
Dispositivos utilizados:
Collarín
Rodillos
Férulas del Heidelberg
Férulas Extensión de Codo
Férulas de Reposo/Posicional
Férulas de Extensión de Muñeca
“ABORDAJE SISTÉMICO EN
NEUROREHABILITACIÓN: EL CONCEPTO
BOBATH Y EL
PAPEL DE LAS FASCIAS.”
María González. T.O. Terapeuta Bobath.
Psicomotricista. Formada en Método Perfetti.
Partiendo de la concepción de la neurorehabilitación como un proceso activo, holístico, individual
y funcional, y entendiendo al paciente como un conjunto de sistemas que se han reorganizado
para poder continuar funcionando tras haber sufrir una lesión, el Concepto Bobath, como proceso
interactivo entre individuo, terapeuta y medio ambiente, es una herramienta idónea que apoya
esta concepción sistémica, permitiéndonos investigar y descubrir los potenciales funcionales de
cada paciente y desarrollarlos al máximo, mediante su activación significativa y organizada.
El Concepto Bobath es una aproximación para la resolución de problemas, la exploración y el
tratamiento de personas con trastornos del tono, movimiento y función por causa de una lesión
en el SNC. El objetivo del tratamiento es la optimización de todas las funciones mediante la mejora
del control postural y del movimiento selectivo mediante facilitación (IBITA, 2000).
En esta línea y entendiendo que para que ocurra un movimiento funcional el cuerpo orquesta una
compleja interacción de actividad muscular, neural y fascial en función de la tarea-demandas
medioambientales, la fascia (importante elemento integrador en la postura y organización del
movimiento), como serie tisular ininterrumpida, apoya y refuerza la importancia del abordaje
sistémico en neurorehabilitación.
Como dice Bienfait (2008) cuando se tiene una visión clara de la continuidad de la fascia, de su
globalidad, se admite que la menor anomalía del esqueleto, la menor lesión articular, la menor
tensión (activa o pasiva), repercute más lejos, en todo el conjunto.
“ACTUALIZACIÓN EN MÉTODOS DE
MOVILIZACIÓN Y TRASLADOS DEL PACIENTE
CON
MOVILIDAD REDUCIDA”.
Edith Pérez. T.O. Terapeuta Ocuapacional.
Hospital Sant Joan de Déu de Palma de
Mallorca. Vicepresidenta del COTOIB.
La discapacidad resultante tras las lesiones de carácter neurológico afectan la calidad de vida de
los pacientes y de sus familias, especialmente cuando hay una discapacidad muy importante y
requiere de una continua supervisión.
La movilización y transferencia de personas con movilidad reducida son actividades que están muy
presentes en el sector hospitalario, geriátrico, centros de día y que suponen una carga física
considerable para la persona que lo moviliza, y en el caso de no estar entrenado puede provocarle
lesiones musculo esqueléticas.
En el caso de pacientes con déficits neurológicos más persistentes que deben ser atendidos en
unidades de neurorehabilitación, de daño cerebral o de lesionados medulares, es el personal
sanitario el encargado de su cuidado diario, por tanto, se le debe formar en las técnicas correctas
de su manejo para evitar futuras lesiones. Una vez son dados de alta estos pacientes, es la familia
o los cuidadores quienes deben continuar con los cuidados y el manejo; tanto de las
movilizaciones como de las transferencias y las actividades básicas de la vida diaria.
Cabe resaltar, que siempre se debe promover la participación activa del paciente en beneficio de
su propia autonomía en todas las actividades de la vida diaria; así como tener en cuenta todas las
precauciones referentes a cada patología para no hacer daño al paciente en las movilizaciones y/o
transferencias.
Existen diversos métodos que buscan el aprovechamiento de las fuerzas del ser humano para
movilizar y trasladar a las personas con movilidad reducida.
Esta ponencia pretende de manera concisa mostrar los métodos y técnicas que se usan en la
actualidad y que deben ser conocidos por todos los terapeutas ocupacionales para que sean ellos
quienes los enseñen, tanto a los pacientes como al personal sanitario; así como a sus familiares y
cuidadores.
Hay que tener en cuenta que el uso de los productos de apoyo, como las grúas y todo el equipo y
mobiliario adaptado no son excluyentes con los distintos métodos de movilización; por el
contrario, su uso es más que recomendado y necesario en la mayoría de los casos.
“MARCOS TEÓRICOS QUE GUÍAN LA
PRÁCTICA DE LA TERAPIA OCUPACIONAL EN
PATOLOGÍA NEUROLÓGICA.”.
Gregorio Muñoz. T.O. Doctor en Ciencias de la
Salud. Coordinador y profesor de la
Diplomatura y Grado en T.O. de la Universidad
Alfonso X El Sabio.
Desde que la terapia ocupacional es disciplina académica, hace algo menos de 100 años, uno de
los problemas más característicos de esta disciplina ha sido los cambios en su base teórica y en la
forma de ver la profesión. Hechos que han influido en la identidad de la profesión y en la forma de
trabajar de los terapeutas ocupacionales (TOs). Desde 1970 han surgido diferentes términos para
hacer referencia a esa base teórica que debería sustentar la práctica cotidiana. En este sentido, en
el año 2013 se realizó una encuesta, enmarcada en un proyecto de investigación, con el fin de
saber el grado de conocimiento, aportación y aplicación que para los TOs españoles tenían los
marcos teóricos con mayor calado en el panorama internacional. Los resultados encontrados
fueron más prometedores de lo esperado, a pesar de ello, este aspecto de la profesión es todavía
un área mejorable y a la que se debería dedicar atención, ya que cada vez con más frecuencia en el
panorama internacional, la intervención llevada a cabo en terapia ocupacional, sea cual sea la
patología, se sustenta más en esas bases teóricas, que sin duda refuerzan la identidad profesional
y la imagen que la sociedad, tiene de esta profesión. Modelo de ocupación humana, modelo de la
práctica de control motor, de integración sensorial, de discapacidades cognitivas y cognitivoperceptual, son marcos teóricos aplicables al campo de la patología neurológica.
“APLICACIONES DE LA IMAGINERÍA MOTORA
A LA RECUPERACIÓN DEL MOVIMIENTO EN
DAÑO CEREBRAL.”
Miguel Gómez. T.O. Doctor en Ciencias de la
Salud y Psicología.
¿Qué es la imaginería motora?
El uso dirigido de la imaginación para pensar un movimiento en ausencia de movimiento
(Richardson, 1967). Es una técnica con cierta antigüedad que gracias a los nuevos estudios de
neurociencias se ha ido mejorando. Esta técnica se ha utilizado para el dolor neuropático en
cualquier parte del cuerpo como en problemas de control motor. En este caso hablaremos de ella
asociada a los problemas de daño cerebral. Esta técnica se puede utilizar en la fase aguda, la fase
sub-aguda o crónica de la fase de rehabilitación y forma parte de la Práctica mental. Su nivel de
evidencia científica es mejorable pero cada vez hay más estudios (Page, 2012).
Comenzaron con estudios de imagen de mapeo del cerebro, como la Resonancia Magnética
funcional, que han aportado fundamentos sólidos de la reorganización cortical, debida a este tipo
de intervención. Una de las bases más sólidas que nos vamos a encontrar en el uso de esta técnica
es que activación de neuronas espejo del cerebro, estas se van a activar en dos supuestos, se
activan cuando miramos un movimiento o nos lo imaginamos.
Históricamente comenzó como tratamiento del dolor el primero de estos tratamientos se hizo en
pacientes con dolor de miembro fantasma, los cuales presentaban una reorganización cortical
asociada a su dolor en el cortex sensorial primario del miembro amputado amputado.
Se vió que el entrenamiento mediante discriminación sensorial (diferentes estímulos en
frecuencia y localización) e imaginería motora de pacientes con dolor miembro fantasma
durante 2 semanas permitían una normalización cortical asociado a una disminución del
dolor (FLOR, 2007), continuaron con otros estudios tan diversos como el dolor lumbar que
también presentan una reorganización cortical.
La IMG es barata, porque los pacientes pueden realizarlo por sí mismos y es segura.
Cuando proponemos entrenamiento supervisado tampoco necesitamos material.
El entrenamiento en imaginería motora suele ser un entrenamiento en 3 pasos:
 Reconocimiento de la lateralidad
 Imaginería motora
 Terapia de Espejo
RECONOCIMIENTO DE LA LATERALIDAD
Mostrar una foto de una mano y saber si es izquierda o derecha es un paso previo indispensable
para poder producir imaginería motora adecuada. El cerebro tiene que tomar una decisión rápida
sobre la lateralidad y para ello el cerebro gira la imagen hasta que da una conclusión.
Esto favorece al esquema corporal, genera un entrenamiento motor (descubriréis a vuestros
pacientes moviendo la mano para intentar adoptar la posición de la mano de la foto) y disminuye
el dolor.
Una selección incorrecta viene acompañada de un tiempo de reacción mayor y de la necesidad de
volver a rotar el miembro para confirmar la elección. La efectividad en normalidad es de alrededor
del 80% y la velocidad de reconocimiento de 2 segundos aproximadamente. El procedimiento de
muestra de imágenes para el reconocimiento de la lateralidad sería el siguiente:
•
Imágenes visualizando otra persona
•
Fotos de personas anónimas
•
Fotos de personas conocidas Recortes de revista
•
Cartas de Recognice
•
Software de Recognice (APP)
•
El uso del video, se está estudiando (Parece que mejora la calidad del movimiento)
El procedimiento de propuesta del uso de la imaginación sería el siguiente:
1. Observando movimientos
1. Observando imágenes de movimientos
2. Observando videos de movimiento
3. Imaginando movimientos sectoriales, sólo una mano, y esa mano no es de nadie.
2. Imaginando a otro haciendo el movimiento
3. Imaginándose a uno mismo haciendo el movimiento
4. Imaginándose a uno mismo en un movimiento implicado en una actividad
5. Imaginándose la actividad
¿Por qué funciona?
Se activan regiones premotoras similares a las que se activan con el movimiento real.
Es difícil pensar en hacer un movimiento si no sabemos qué podemos hacer.
Es una manera de sentir el movimiento sin ejecutarlo
Genera una respuesta emocional que puede ayudar a revertir el aprendizaje por desuso
“NUEVAS TECNOLOGÍAS APLICADAS A LA
EVALUACIÓN Y TRATAMIENTO EN LA
NEUROREHABILITACIÓN.”
Iris Dimbwadyo. T.O. Especialista en T.O.
aplicada al Daño Cerebral Adquirido (UCLM)
Tres elementos clave en la neurorrehabilitación son: la repetición, el feedback y la motivación del
paciente. El uso de las nuevas tecnologías como complementos a la rehabilitación tradicional es ya
un hecho cada vez más frecuente que permite llevar a cabo entrenamientos estandarizados y
repetibles, obteniéndose así resultados clínicos objetivos y fiables. La posibilidad de ofrecer
feedback en tiempo real, así como la capacidad motivacional de estas herramientas hacen que
estén siendo incorporadas en rehabilitación diaria. Sin embargo, es importante destacar la
necesidad de que estas tecnologías resulten atractivas para clínicos y usuarios, fáciles de utilizar,
seguras, económicas, personalizables y con capacidad de análisis de una correcta realización de la
terapia. El verdadero progreso es el que pone la tecnología al alcance de todos.
“SEDESTACIÓN Y POSICIONAMIENTO EN LA
LESIÓN MEDULAR INFANTIL.”
Raquel Perales. T.O. del Hospital Nacional de
Parapléjicos de Toledo.
El término “sedestación” no está incluido en el diccionario de la Real Academia Española, sin
embargo es una palabra muy utilizada en el ámbito de la discapacidad motórica e indica que el
individuo está sentado. La terminología “posicionamiento”, cuando hablamos de sedestación, se
refiere a la posición o disposición del cuerpo que se adopta cuando se está sentado.
No existe demasiada documentación científica específica entorno a cómo debe ser el
posicionamiento y la sedestación en el lesionado medular. Lo más similar que podemos encontrar
en la literatura son programas de entrenamiento en sillas de ruedas o estudios sobre la eficacia de
cojines. En la lesión medular infantil encontramos algunas referencias más, pero tampoco indican
directrices de elección o de actuación.
La Lesión Medular Espinal es una condición neurológica que ocurre cuando se lesiona la médula
espinal. El resultado es la deficiencia de múltiples sistemas incluyendo la pérdida de la función
motora y sensitiva, y la afectación de la vejiga e intestino entre otros; produciéndose, en la
mayoría de los casos, espasticidad. Este tipo de déficit va a requerir neurorehabilitación, y el
posicionamiento y la sedestación va formar parte del tratamiento siendo muy determinante en el
mismo.
Los aspectos que más interfieren en la sedestación del lesionado medular son: la MOVILIDAD, la
SENSIBILIDAD y la PROPIOCEPCIÓN. La falta de movilidad en los miembros inferiores requiere el
uso de una silla de ruedas como medio de locomoción, la falta de sensibilidad aumenta el riesgo
de úlceras por presión y la falta de propiocepción puede implicar un mal posicionamiento del
cuerpo por falta de conciencia del cuerpo y por tanto generar asimetrías corporales y futuras
complicaciones.
La lesión Medular Infantil es una afectación relativamente rara en los menores de 15 años y
conlleva graves consecuencias fisiológicas y psicológicas. Las principales causas son los accidentes
de coche, seguidos de las caídas accidentales y de los accidentes deportivos. La afectación cervical
se da en mayor proporción en los niños más pequeños, hasta los 8 años; y a partir de esa edad se
producen más lesiones tóraco-lumbares. Hasta los tres años el porcentaje entre sexos es similar,
pero a partir de esa edad aumenta la proporción de los varones con respecto a las hembras hasta
llegar a duplicarse el número.
Los principales aspectos que diferencian la lesión medular infantil de la de los adultos son: tienen
la cabeza proporcionalmente más grande, el esqueleto y las estructuras del aparato locomotor
están en crecimiento, tienen mayor tejido blando y menor soporte estructural, el nivel de la lesión
neurológica está más cerca del nivel anatómico de la lesión, solo se da en los niños el tipo
SCIWORA (Lesión medular sin anormalidad radiológica), la recuperación neuronal “parece ser
mejor” en los niños.
Las complicaciones secundarias que se dan en la lesión medular infantil son la escoliosis en
porcentajes que llegan al 96% cuando la lesión se ha producido antes del crecimiento, la displasia
de cadera en un 57%, las úlceras por presión en un 41%, la espasticidad en un 61% de los casos y
también se puede producir osteopenia y reducción del crecimiento.
Los principales objetivos de la sedestación en el niño con lesión medular van a ser: Dotar de la
máxima independencia en la movilidad, facilitar la función más óptima en función del nivel de
lesión, minimizar la gravedad de las compensaciones músculo-esqueléticas y prevenir las
complicaciones secundarias
Para conseguir estos objetivos hay que realizar un buen posicionamiento, y el primer paso
comienza por ESTABILIZAR LA PELVIS. La pelvis es el pilar de un buen posicionamiento y es
necesario que esté correctamente colocada, simétrica y alineada, para poder posicionar el resto
de las estructuras corporales adecuadamente. Pero para colocar bien la pelvis es necesario tener
una silla de ruedas, un cojín y un respaldo adecuados; por lo que a la hora de realizar un buen
posicionamiento en sedestación hay que hablar de “sistema de posicionamiento” en lugar de
hablar únicamente de silla de ruedas.
Los niños están en constante crecimiento y van a necesitar elementos que se vayan adaptando a
estas necesidades. En edades más tempranas el mejor sistema de posicionamiento va a ser una
silla pediátrica que tenga posibilidades de regulación en ancho, en profundidad, en altura del
respaldo, en altura del reposapiés y que tenga también la posibilidad de colocar controles laterales
tanto de tronco como de cabeza.
A medida que el niño va creciendo la siguiente opción sería una silla de ruedas manual de
crecimiento que permita regularse tanto en ancho como en profundidad, con posibilidades de
variar la altura del respaldo y los reposapiés, con un eje trasero multiposicional que permita
variar la basculación de la silla y regular la profundidad y altura de las ruedas. Y también sería
recomendable que los reposapiés estuvieran en ligera abducción para mantener las piernas
abiertas dado el alto porcentaje de displasias de cadera que encontramos en esta población. Si el
nivel de lesión lo permite se recomienda que la silla sea autopropulsable para que el niño pueda
ser independiente lo antes posible, ya que el movimiento está muy relacionado con el desarrollo
de estructuras cerebrales, con el aprendizaje, con la interacción con otros, con la seguridad en uno
mismo y con la participación social. La edad recomendada para empezar a utilizar este tipo de silla
sería entorno a los 12-15 meses, la misma edad a la que un niño sin afectación comenzaría a andar
de manera autónoma.
En función del nivel de lesión elegiremos el cojín más adecuado teniendo en cuenta que los de
espuma están indicados en lesiones medulares muy bajas, con sensibilidad integra o no afectada.
Los cojines de aire protegen del riesgo de escaras, pero generalmente resultan más inestables que
los anatómicos que están más indicados cuando se necesita estabilidad y protección, o cuando
hay que corregir asimetrías de la pelvis.
Un niño con lesión medular pasa mucho tiempo sentado en una silla de ruedas necesitando un
buen soporte para la espalda, por lo que como mínimo se recomienda un respaldo regulable en
tensión, aunque lo más apropiado sería un respaldo rígido que diera soporte a la zona lumbar y
permitiera ciertos ajustes. En los casos de mayor complejidad, debido a una escoliosis o a
deformidades, siempre se recomiendan respaldos anatómicos que proporcionan un buen soporte
de la espalda y también es importante que además permitan colocar controles laterales de tronco
a lo largo de toda la altura del respaldo.
La silla de ruedas eléctrica también tiene que ser adaptable al crecimiento y se podría empezar a
adiestrar en su conducción a partir del año de edad, siempre que cognitivamente sea posible. Hay
que tener en cuenta que en lesiones muy altas el desplazamiento en una silla eléctrica con mando
de mentón va ser uno de los pocos aspectos en los que el que va a ser independiente.
Como conclusión podemos decir que un correcto posicionamiento en sedestación es fundamental
para un niño con una lesión medular. La elección y adaptación del sistema de posicionamiento va
a ser determinante, y un buen control postural en sedestación va a mejorar la estabilidad del
tronco facilitando la movilidad de los miembros superiores, los alcances y las manipulaciones, el
desempeño de las actividades de la vida diaria y todo ello va a contribuir a una mejor calidad de
vida del niño y de su entorno.
Bibliografía recomendada:
–
Calhoun C., Shottler J., Vogel L., et al. Recomendations for mobility in children with spinal cord
injury. Top Spinal Rehabil. 2013; 19(2):142-151.
–
Minkel JL. Seating and mobility considerations for people with spinal cord injury. Phys The.
2000; 80(7):701-709.
–
Parent S., Mac-T JM., Roy-Beadry, et al. M. Spinal cord injury in the pediatric population: a
systematic review of the literature. J Neurotrauma. 2011; 28(8):1515-1524.
–
Stilik J, Pesl T, Kry j, et al. Spinal injuries in children and adolescents. Acta Chir Orthop Trumatol
Cech. 2006; 73(5):313-320.
“FUNCIÓN EJECUTIVA EN LA INFANCIA,
INCIDENCIA SOBRE EL DESEMPEÑO
OCUPACIONAL.”
Francisco José de los Santos. T.O, fi
sioterapeuta y Maestro en Educación
Especial. Director de TANDEM.
Podríamos definir la función ejecutiva como los mecanismos implicados en la optimización de los
procesos cognitivos para orientarlos hacia la resolución de situaciones complejas o novedosas.
Hablamos por tanto de un constructo que implica procesos como la memoria de trabajo, el
mantenimiento de la atención sostenida, la inhibición de respuestas inapropiadas en
determinadas circunstancias y la monitorización de la conducta en referencia a estados
motivacionales y emocionales.
Es difícil concretar el origen del término “función ejecutiva”, desde que en el siglo XIX Harlow
describiera un ejemplo clásico de la patología del lóbulo frontal y del trastorno de las funciones
ejecutivas, han sido muchas las aportaciones de autores como Feuchwanger, Luria, Baddeley,
Lezak o Joaquín Fuster a quien se atribuye el término.
Tradicionalmente se ha hablado de un tipo de función ejecutiva relacionada con la solución
de problemas, planificación, formación de conceptos, desarrollo e implementación de estrategias,
memoria de trabajo, etc. (funciones ejecutivas “metacognitivas”); es decir, las funciones ejecutivas
tal y como se conciben en las neurociencias contemporáneas, pero no debemos olvidar que la
función ejecutiva es también “la habilidad para coordinar la cognición y emoción/motivación
(funciones ejecutivas emocionales), es decir, satisfacer las necesidades biológicas de acuerdo a las
condiciones existentes. (Ardila & Ostroksy-Solís).
Desde esta perspectiva la terapia ocupacional no solo se acerca a la función ejecutiva, sino
que se convierte en una disciplina eje para su evaluación y abordaje.
El marco de trabajo para la Terapia ocupacional (Dominio y proceso), no recoge como tal el
término, sin embargo hace referencia a las funciones cognitivas superiores como aquellas
responsables del juicio, formación de conceptos, metacognición (organización y planificación,
flexibilidad cognitiva, autoconocimiento (introspección), atención y conciencia.
Así mismo define las destrezas de ejecución como “acciones observables, concretas, dirigidas
hacia una meta que utiliza el cliente para participar en las ocupaciones de la vida diaria… Estas son
aprendidas y desarrolladas a través del tiempo y son ubicadas en contextos y entornos
específicos”.
Por tanto, cuando hablamos de función ejecutiva en terapia ocupacional, estamos hablando
de calidad de desempeño, y en este sentido existen multitud de herramientas que lo valoran
desde los distintos marcos o modelos de referencia.
La práctica diaria en el ámbito de la pediatría correlaciona bajos resultados en baterías
neuropsicológicas que miden la función ejecutiva (ENFEN, Luria Inicial, CUMANIN, CUMANES, etc)
y dificultades en el desempeño ocupacional.
Trastornos de la infancia como el Autismo, El Trastorno por Déficit de Atención e
Hiperatividad o el Trastorno del Desarrollo de la Coordinación, diagnósticos que obtienen bajas
puntuaciones en las pruebas neurocognitivas relacionadas con la función ejecutiva, encuentran
también grandes dificultades para organizar y planificar su participación en tareas y actividades de
la vida diaria, ser flexibles y aceptar los cambios o generalizar los aprendizajes en los distintos
ambiente y contextos de sus vidas.
Lo cierto es que en la práctica cotidiana parece tener mayor importancia para los padres los
resultados académicos que la capacidad de su hijo para manejarse de forma autónoma en
situaciones cotidianas como cortarse un filete o preparar su mochila para el día siguiente, pero sin
duda para la mayoría de los niños estas dificultades inciden significativamente en su autoconcepto
y merman su habilidad para relacionarse con pares.
La capacidad para organizar una tarea, recordar cada uno de sus pasos y su orden, desechar la
información no importante o inhibir la conducta, son sin duda el trabajo habitual de los terapeutas
ocupacionales, quienes entendemos que la función ejecutiva además de un sumatorio de procesos
neuropsicológicos bien organizados y plasmados en una tarea sobre el papel es también el
significado mismo de lo que cada persona hace, pues el significado es lo que nos permitirá como
personas utilizar y generalizar el uso de cualquier habilidad o destreza.
La función ejecutiva por tanto no se describe solo el cómo, será necesario identificar también
el porqué, el dónde y el con quién.
“PRÁCTICAS CENTRADAS EN LA FAMILIA.
MODELO BASADO EN RUTINAS Y ENTORNOS
NATURALES”.
Margarita Cañadas. T.O. Doctora y Vicedecana
de la Universidad
Católica de Valencia.
En Atención Temprana el objetivo es favorecer el desarrollo de los niños de 0 a 6 años con
discapacidad o riesgo de padecerla. La evidencia científica respalda el uso de prácticas centradas
en la familia en las que la intervención se dirija a favorecer las interacciones de calidad entre los
niños y cuidadores principales como padres y profesores. Un trabajo de colaboración familiaprofesional, favorece la confianza y empoderamiento de los cuidadores, consiguiendo así una
mayor generalización y mantenimiento del aprendizaje en los niños. Los niños aprenden mejor
junto a sus cuidadores en contextos familiares para él. La intervención basada en rutinas se realiza
en base a las necesidades y prioridades de padres y/o profesores dentro de las actividades de la
vida diaria del niño y en los contextos donde se realizan, como pueden ser la casa o el colegio. Las
rutinas se convierten en la base de la evaluación, planificación e intervención. Trabajar bajo éste
paradigma requiere, además de las competencias sobre el desarrollo y técnicas específicas de
intervención con niños, adquirir competencias profesionales para empoderar a familias
independientemente de sus características y circunstancias culturales, sociales y/o económicas.
De igual manera, ser capaz de ""traducir" las actividades terapéuticas para áreas del desarrollo, a
pensar en estrategias cotidianas y relacionadas con las actividades diarias de los niños en las que
las familias favorezcan su desarrollo sin convertirse en "maestros" de sus hijos.
“INTEGRACIÓN SENSORIAL EN
NEUROREHABILITACIÓN: ¿SÓLO UN
CONCEPTO DE
INTERVENCIÓN PEDIÁTRICA?”.
Cesar Cuesta. T.O, Doctorado por la URJC.
Profesor titular del Grado de T.O, en el
CSEU La Salle.
La teoría de la Integración Sensorial (IS) es creada por Jean Ayres, Terapeuta Ocupacional (TO), en
Los Ángeles de California, en los años 70. La IS es un proceso neurológico, mediante el cual el
cerebro organiza las sensaciones para poder participar en las actividades de la vida diaria.
La IS es un proceso neurológico, mediante el cual el cerebro organiza las sensaciones para poder
participar en las actividades de la vida diaria. Este proceso está definido con gran precisión en la
teoría de la IS, desde que los receptores sensoriales, recogen la información del interior y exterior
del cuerpo, continuando con la integración en diferentes niveles del Sistema Nervioso Central
(SNC), hasta la elaboración de sus productos finales, observados en las conductas adaptativas, y en
los niveles de actividades funcionales y participación.
La Dra. Ayres, en un principio, se interesó de las disfunciones sensoriales de personas con Daño
Cerebral Adquirido (DCA), en concreto con traumatismos cráneoencefálicos. Sin embargo,
finalmente, la población diana de todo el trabajo clínico e investigador, de la IS fueron niños con
problemas de aprendizaje, sin signos clínicos de daño neurológico. Han existido acercamientos de
la teoría de la IS a población con alteraciones del neurodesarrollo, (parálisis cerebral y
encefalopatías afines).
El proceso neurológico descrito anteriormente, está alterado en muchas personas que han sufrido
DCA. En las teorías actuales sobre la neurorehabilitación de este colectivo, los componentes
sensoriales, a pesar de ser déficits con mucha prevalencia, son evaluados y tratados, con menor
exhaustividad, que los déficits motores y cognitivos; perdiéndose en muchos casos, la visión
sensoriomotora del movimiento humano.
La teoría de la IS y el tratamiento del procesamiento sensorial, estaría en la base de muchos
procesos cognitivos, perceptivos, motores, conductuales y emocionales; por lo que el
conocimiento de este marco teórico y sus relaciones con la realidad de personas adultas con DCA,
puede ser muy útil para el entendimiento de ciertas disfunciones y como propuesta de
intervención clínica.
La literatura científica, refleja que más del 60% de los pacientes con DCAl presentan déficits
sensoriales. Siendo el sistema somatosensorial uno de los más afectados.
La entrada de inputs somatosensoriales a la corteza motora juega un papel crítico en el
reaprendizaje motor y recuperación motora post ictus.
Las alteraciones en los componentes sensoriales, impactan negativamente en: el aprendizaje y
control motor; la funcionalidad del miembro superior y el desarrollo de las actividades de la vida
diaria (AVD).
Durante el desempeño ocupacional de las personas con DCA y ante sospechas o pruebas de
problemas de modulación sensorial, se recomienda valorar: a) el procesamiento de la información
sensorial de todos los sistemas sensoriales; b) la sobrecarga de estímulos y c) el control ambiental.
El razonamiento clínico, bajo el marco teórico de la IS, pueden ser un procedimiento adecuado
para el tratamiento de personas con DCA con disfunciones del procesamiento sensorial. La
integración de enfoques sensoriales con enfoques motores es más eficiente que aquellos enfoques
de tratamiento basados en un único concepto.
El colectivo de personas con DCA es muy heterogéneo, tanto en edades, como en niveles de
afectación y funcionamiento. La modalidad de intervención, en ambos extremos, tiene diferencias
obvias, pudiendo utilizar en unos casos, la IS, como estrategias/técnicas de intervención o como
marco conceptual de intervención, para contribuir a la mejora de la participación y calidad de vida.