Este mundo, el mismo para todos los seres, no lo ha creado

I.E.D. GONZALO ARANGO
Área de Ciencias Sociales
Filosofía Taller # 4
John Estrada
Fecha:
Mayo 2015
Heráclito de Éfeso (544-484 aprox.)
"Este mundo, el mismo para todos los seres, no lo ha creado ninguno de los dioses ni de los hombres, sino que
siempre fue, es y será fuego eternamente vivo, que se enciende con medida y se apaga con medida." Fr. 30
Siguiendo la tradición filosófica jónica, heráclitó ve en un elemento determinado, el arché del universo. En esté caso, el
elmento es el fuego. Para Heráclito, no solo las cosas individuales salen del fuego y vuelven a él sino que el mundo entero
perece en el fuego para luego renacer. He aquí la imagen del "ciclo cósmico" la que ya fuera apuntada por Anaximandro,
ésto es, la antigua idea griega del "eterno retorno" (que volverá a aparecer con Platón y los estoicos), así como también la
idea de un "juicio" universal. Se observa al respecto, probablemente, cierta influencia de la astronomía caldeo-babilónica.
Pero el aporte más trascendente de Heráclito, no es esta doctrina del fuego sino sus ideas respecto a la contradicción y el
Lógos. Todo está pues en constante movimento porque el mundo fuye permanentemente:
"No es posible descender dos veces al mismo río, tocar dos veces una substancia mortal en el mismo estado, sino que por
el ímpetu y la velocidad de los cambios se dispers ay nuevamente se reúne y viene y desaparece." Fr. 91
Heráclito no hace otra cosa que tomar como punto de partida un dato que proviene de la experiencia. Pretener que para
Heráclito no existe más que el "devenir" y no el "ser", es algo que no es posible justificar a partir de sus textos.
La estructura contradictoria de la realidad
Heráclito lleva a un extremo la doctrina jónica de los opuestos: la contradicción y la disconria están en el origen de todas las
cosas: "La guerra es el padre y rey de todas las cosas" Fr. 53 Pero la contradicción, genera armonia.
El logos de Heráclito:
"Aunque el Lógos es común, la mayoria vive como si poseyese su propia inteligencia. Aunque escuchan no entiende. A ellos
se les aplica el proverbio: Presentes pero ausentes. El Lógos es eterno, no lo entiende los hombres al escucharlo por
primera vez ni después de que lo han oído. Los que velan tiene un cosmos único y común; los que duermen retornan al suyo
propio y particular" Fr.2,34,1,89
La contradicción engendra aromonía porque hay una ley única que rige el universo, que todo lo unifica y orienta. En este
sentido, la idea de Heráclito es muy audaz: afirmar que el Lógos o razón universal está también en el hombre constituyendo
su propia razón. Aparece así una idea que se repetirá muchas veces a lo largo de la historia de la filosofía: el orden real
coincide con el de la razón, una misma ley o razón, rige al mundo y a la mente humana.
Parménides; el ser-Uno y el alcance de las palabras
Parménides de Elea (540/450 a. C.) fue un importante filósofo griego, uno de los primeros en emplear el pensamiento lógico
para acercarse a la verdad, aunque Bertrand Russell califica su lógica como "lógica metafísica". Parménides sugiere que
para llegar a ella hay que alejarse de la vía de la opinión de los mortales, los cuales "nada saben y andan errantes". Es decir,
es menester abandonar lo que los sentidos nos revelan y acudir al pensamiento, pero no cualquier pensamiento, sino aquel
que se basa en las premisas correctas, ya que sólo a partir de éstas es posible una aproximación a la verdad. En otras
palabras, empleando la deducción podremos por fin asirla de una forma fiable. De esto se desprende que verdad y error son
deducidos; el resultado al que lleguemos dependerá del punto de partida que escogamos.
Un aspecto importante de la teoría de Parménides es que proviene de analizar el sentido y significado de ciertos conceptos
relacionados lógicamente. Al ser su teoría consecuencia del pensamiento racional, puede ser demostrada por cualquiera que
haga valer tal razonamiento. Esto es relevante porque aunque los presocráticos anteriores (Tales, Anaximandro,
Anaxímenes, Pitágoras, Heráclito... ) siguieron un procedimiento racional, sus conclusiones se basaban en la experiencia.
Parménides, por su parte, establece que el mundo sensitivo es "pura ilusión", que los sentidos nos engañana, y que sólo
mediante el razonamiento (lógico) y no la experiencia, es posible llegar a la verdad de las cosas.
Para Parménides, existe una identidad entre ser y pensar, porque no hay conocimiento autónomo al margen del ser). El ser
es y no es posible que deje de ser. El ser se define como oposición a "no-ser". El único ser verdadero es el Único, el Uno.
Pero este uno no es un Dios como el actual, sino más bien un ente material y extenso, semejante a una esfera. Pareménides
enumera las determinaciones conceptuales del contenido del Ser:
- La imposibilidad de que nazca a partir de un "no-ser" u otro "Ser", pues esto es irreconciliable con la disyuntiva "Ser/noSer".
- Ese 'nacimiento' o surgimiento implicaría un antes y un después, que son incompatibles con el Ser, ya que este es, sin
evolución, historia ni desarrollo. Desde el punto de vista temporal, el Ser no ha surgido, y es indestructible.
- Espacialmente, el Ser es un todo unitario cerrado sobre sí, o sea, no tiene partes, ni huecos. Es, por tanto, indivisible.
- El ser no carece de nada. Al ser un ente inmóvil, no se modifica; si no, sería posible modificarlo para llegar a la perfección.
El Ser es, pues, perfecto.
La conclusión a la que llega Parménides es que el Ser es una esfera perfectamente simétrica, homogénea y cerrada sobre sí
misma. Según Parménides, las apariencias engañan. Para llegar a la verdad, necesitamos la revelación de una 'diosa',
aunque una diosa no en un sentido mítico. Sus revelaciones son comprensibles racionalmente. Es imprescindible situarse en
el marco del saber de la verdad (marco siempre racional y lógico) para entender que las apariencias no son más que eso. El
"llegar a ser y perecer, cambiar y variar" todo ello no es más que lo que no es. Y esto es así porque, en efecto, sólo lo que es
es Ser, y el Ser se caracteriza, como he comentado, por su inmovilidad.
Esta es, quizá, la idea más crucial que aporta Parménides. Él concibe que un nombre no dice "nada real", o sea, que la
palabra se concibe sólo como un nombre que se da a la cosa; la cosa no es su nombre, sino que tan sólo 'recibe' "un"
nombre. Tal pensamiento aboca a la idea revolucionaria de disociación entre nombre y cosa, algo que hasta entonces
siempre había permanecido inseparable.
La palabra nombra y al nombrar una cosa ésta aparece. Pero si la palabra es solo nombre, entonces no llega a respresentar
el verdadero ser de la cosa. De aquí deriva una idea bastante inquietante, y que me gustaría que cerrase este breve
esquema sobre Parménides: si los nombres no representan el verdadero ser de las cosas que enuncian, y si la Filosofía no
es más que un conjunto de palabras, ¿supone esto que, en el caso de que Parménides estuviese en lo cierto, la corrección y
el alcance de la misma debería cuestionarse? En otras palabras, ¿no debería el filósofo guardar silencio ante la verdad,
porque la desconoce por completo, habida cuenta que él no es capaz de comunicar el ser de las cosas, sino tan sólo el
nombre, el cual quizá emmascare y difume completamente el verdadero significado de todas las cosas en cuestión?
LOS PLURALISTAS
Los filósofos pluralistas del siglo V a. C. rescatan el mundo de las apariencias para hacer una
ciencia de la Naturaleza sin violar las leyes de la racionalidad. Política y filosóficamente se hallan
conectados con el pensamiento jonio. Han de explicar, para superar los problemas planteados por
Parménides (Lo que "es" no puede proceder de lo que "no es", de una única realidad no puede
derivarse la pluralidad), cómo son posibles, racional y físicamente hablando, el movimiento, el
cambio y la pluralidad. Y lo hacen afirmando que:
1. No hay un único principio, sino que los principios son varios o infinitos en número.
2. No hay generación ni corrupción sino composición y descomposición de esos principios
originarios.
3. Afirman que las cosas cambian, o bien a raíz de la acción de unas fuerzas motrices, que son capaces de poner en
movimiento a los primeros principios; o bien porque esos mismos principios tienen la capacidad del movimiento.
En resumen, los filósofos pluralistas trataron de reconciliar, filosóficamente hablando, las tesis de Heráclito y Parménides.
Todos ellos coinciden con Heráclito en la afirmación de la realidad del movimiento que captamos por los sentidos, y trataron
de comprenderlo y explicarlo racionalmente mediante la unión y separación de partículas de diferentes tipos que poseían las
cualidades que Parménides predicaba del Ser: incorruptibilidad, eternidad, plenitud, etc.
EMPÉDOCLES
Nacido en Sicilia, al sur de Italia, podemos inscribirlo dentro de los denominados pluralistas. Los pluralistas representan el
intento de conciliar el principio parmenideo de univocidad del Ser con la realidad múltiple que representa la experiencia.
Intento que ya había sido realizado en alguna medida por Zenón al cambiar las categorías de Ser y no-Ser por las de lo Uno
y lo Múltiple.
Podemos hallar dos obras de Empédocles, "Sobre la naturaleza" que trata sobre su cosmología, y "Las purificaciones" en
donde enseña doctrinas ético-religiosas fundamentadas en la creencia pitagórica de la transmigración de las almas. En este
intento por unificar los principios de inteligibilidad de la realidad y la realidad misma, toma el principio eleático de la
inmutabilidad de lo real sin rechazar la existencia de la multiplicidad tal como se le presenta a los sentidos. Para este filósofo
el cambio consiste en las transformaciones de las cosas que también son al igual que lo real.
En esto radica su manera de explicar el cambio. Hay principios eternos e indestructibles que permanecen durante el cambio
que experimentan las cosas. Estos principios son: Fuego, Agua, Aire, y Tierra. Justamente por ser eternos e indestructibles,
y por ser fundamento de lo real, son origen de todas las cosas.
De la mezcla de estos principios eternos surgen las cosas adoptando pluralidad de formas, determinando lo que las cosas
son. De aquí surge la noción de elemento para nombrar a estos cuatro principios. El elemento para Empédocles es el
principio material inalterable, irreductible a ninguna otra cosa, y que solo admite unirse o separarse con otros
elementos.
Además de los principios materiales hay una causa que explica el porqué los elementos se unen y se separan. Esta causa
es la dupla de fuerzas Amor-Odio. El Amor reúne. De esta manera produce la generación de las cosas por medio de la
combinación de los cuatro elementos. Por otra parte, el Odio separa, es decir, da lugar a la corrupción, a la separación de los
cuatro elementos combinados. Amor y Odio son los principios agentes opuestos entre sí. De ellos depende la generación y
destrucción del mundo.
El principio del conocimiento para Empédocles se encuentra en lo sensible, en la reunión material entre lo sensible y los
sentidos. En palabras de Aristóteles, lo semejante es conocido por lo semejante. El conocimiento entonces es
básicamente(...) un conocimiento sensible consistente en la relación entre los elementos (fuego, agua, aire y tierra) de las
cosas y los elementos de los órganos sensoriales. Ahora bien, el problema que se le presenta a Empédocles es cómo
compaginar el carácter físico (material) del conocimiento con la creencia de la transmigración e inmortalidad de las almas.
No pudo resolver el problema ya que su doctrina no va más allá del ámbito empírico. La importancia de Empédocles para
occidente radica en su intuición de que el conocimiento debe entenderse en términos de asimilación de lo real.
ANAXÁGORAS
Nació en Clazomene, actual Turquía. Pluralista al igual que Empédocles trata también de mantener el principio eleático y a la
vez explicar el mundo físico múltiple y cambiante. Para Anaxágoras los seres son propiamente inmutables, imperecederos e
indivisibles. Nacimiento es lo mismo que composición a partir de lo existente, y muerte es igual a disolución de lo constituido.
No nos olvidemos que para los griegos el mundo existió desde siempre. Por esto que, para este autor, todo deba proceder
de una realidad previa ya existente, de una multiplicidad de sustancias.
El primer principio será entonces una mezcla confusa de entidades ilimitadamente pequeñas, invariables, inertes, distintas y
eternas. Estas entidades múltiples que conforman la realidad serán llamadas por Anaxágoras con el nombre de
Homeomerías, las semillas de todas las cosas.
Las cosas, los entes, están constituidas por la mezcla y combinación de las homeomerías. La diferencia de las cosas está en
las proporciones de homeomerías utilizadas en las mezclas a los orígenes de las cosas. En otras palabras, la multiplicidad
de cosas es el resultado de una receta cósmica en la que cada cosa depende de la proporción de ingredientes que se
utilizan para su elaboración. La proporción de homeomerías determinará entonces la naturaleza de las cosas por medio del
predominio de una homeomería sobre las demás que componen dicha cosa. Todo está en todo ya que lo que varía no es el
elemento sino la proporción de las homeomerías.
Tiene que haber entonces algo que sea causa de la combinación de homeomerías. Esta causa es una Inteligencia
ordenadora, infinita, autónoma que es por sí misma sin mezcla alguna de homeomerías. Esta Inteligencia se encuentra
separada de la materia y por esto es principio agente, ordenador y regulador de todas las cosas. Es la causa del movimiento
que distingue las proporciones de homeomerías que componen la realidad.
Los atomistas: Leucipo de Mileto y Demócrito de Abdera.
Leucipo nació en Mileto y fue maestro de Demócrito. Ambos son los creadores del
atomismo. Leucipo fue el iniciador pero de él se conoce muy poco, por ello casi todo se
atribuye a su discípulo. Demócrito nació en Abdera (Tracia) en el año 460 a. C. en el
seno de una familia acomodada y vivió más de cien años. Fue contemporáneo de
Sócrates y del joven Platón (el cual criticó sus teorías sin mencionarlo explícitamente
en sus diálogos). Por ello, referirse a él como “presocrático” no deja de ser un poco
forzado, puesto que su pensamiento, ya claramente racionalista, expresa un momento
más evolucionado de la filosofía griega. Pero, por su doctrina cosmológica y su filosofía
de la naturaleza, se le sigue incluyendo entre los pensadores presocráticos. Visitó
Atenas y Asia. Escribió más de sesenta obras en las que se trataban cuestiones de
ética, física, matemáticas, música, literatura y temas técnicos.
Filosóficamente hablando, Demócrito, con su maestro Leucipo, ofreció una respuesta audaz y radical a Parménides. Acepta
dos de las condiciones de la filosofía parmenídea:
1. De una única realidad no puede originarse la pluralidad.
2. Lo real tiene todas las características descritas por Parménides menos dos: la esfericidad como única forma y la unicidad.
Demócrito coincide con Anaxágoras en concebir la realidad formada por una pluralidad infinita de elementos, a partir de los
cuales se originan todas las cosas. Pero esos elementos primigenios, en número infinito, como ya hemos dicho, no son
diferentes entre sí, como ocurría en el planteamiento de Anaxágoras, sino que poseen todos la misma naturaleza. Demócito
los llamó “átomos” (palabra griega que significa, literalmente, “sin parte”, y que, por extensión, viene a significar “parte
mínima e indivisible de la materia”). Los atomistas consideraron que sólo se pueden dividir hasta el infinito las realidades
matemáticas, pero no las físicas. De ahí que, en la división de la materia, se llegue hasta esa parte mínima, indivisible, al
átomo. Básicamente, la realidad es totalmente homogénea al estar constituida por multitud de elementos idénticos: los
átomos.
Cada átomo es inengendrado, indestructible, indivisible, inmutable, finito, compacto y homogéneo. Además, son infinitos en
número y figura. No son visibles a simple vista. Las únicas diferencias entre los átomos son meramente cuantitativas: se
diferencian entre ellos en forma, orden, posición y tamaño. Los átomos componen por agregación los distintos cuerpos
perceptibles. Las diferencias cualitativas entre éstos dependen de la constitución de estos conglomerados Hay, por
consiguiente, en el planteamiento atomista un claro predominio de lo cuantitativo sobre lo cualitativo; es más, lo cualitativo
en sí mismo no existe, las cualidades que muestran los cuerpos no son otra cosa que el resultado de la forma concreta en
que los átomos se agrupan. La cualidad, pues, no es una propiedad de las cosas mismas, sino el aspecto exterior con que
se nos presentan los átomos al agruparse: “por convención el color, por convención lo dulce, por convención lo salado, pero
en realidad existen sólo átomos y vacío” (Demócrito, fragmento 125).
Ahora bien, ¿cómo es posible que los átomos se agrupen para dar lugar a los distintos cuerpos que forman la Physis?
Empédocles y Anaxágoras habían recurrido a fuerzas externas para explicar la unión o disolución de los elementos que
componen las cosas. Por el contrario, el postulado fundamental en el que se basa la teoría de los atomistas afirma que no es
necesaria tal causa externa para explicar el movimiento de los átomos: el movimiento es una propiedad esencial de la
materia, los átomos tienen la capacidad de moverse por sí mismos. Juntamente con los átomos, y en contraposición a
Parménides, los atomistas afirman la existencia del vacío. El papel desempeñado por el vacío es decisivo. No solamente
hace posible la pluralidad (ya que es lo que separa a los átomos) sino que también hace posible el movimiento, porque, si no
hubiera vacío, los átomos no podrían moverse.
Así pues los elementos esenciales del atomismo son los átomos y el vacío. Desde siempre (a diferencia de Anaxágoras, no
hay un movimiento o impulso inicial) el Universo ha estado lleno de infinitos átomos moviéndose eterna y libremente en el
vacío. Así, los átomos, moviéndose por sí mismos en el vacío, forman un torbellino en el curso del cual chocan y se
entrelazan formando los cuerpos y el universo en su orden actual. Los átomos pueden entrelazarse puesto que tienen
distintas figuras (si tuvieran todos, por ejemplo, forma esférica, no podrían engancharse los unos con los otros y dar origen a
los objetos del cosmos). Además, los átomos más ligeros salen hacia fuera y los más pesados caen hacia el centro; así,
después de diferentes etapas, van apareciendo los diferentes elementos que configuran el universo como resultado de la
unión de los diferentes tipos de átomos.
Ahora bien, ¿por qué surgió este cosmos y no cualquier otro?, o, ¿cabría pensar en la posibilidad de que no hubiera surgido
cosmos alguno? Para los atomistas, no existe ningún fin específico por el que los átomos se unan parea constituir los
cuerpos del cosmos tal y como los conocemos; este cosmos, como cualquier otro que quepa imaginar, surge por azar, por el
puro choque mecánico, sin objetivo predeterminado, de los átomos en el vacío. La concepción atomista es un modelo
mecanicista de la naturaleza llevado hasta sus últimas consecuencias. El universo no está presidido por plan alguno trazado
por una inteligencia trascendente, ni existe tampoco una finalidad inmanente que preste inteligibilidad a los procesos
naturales. De esta manera "el universo es el resultado de una necesidad ciega y opaca que, para el ser humano, viene a
confundirse con el azar".
Como recordarás, la pregunta fundamental de la filosofía griega es por qué hay orden y no caos. Lo cierto es que, hasta
Anaxágoras y Demócrito, los filósofos se preocuparon, sobre todo, por la descripción del orden que observaban en el
universo, pero no por su fundamento o razón. Anaxágoras y Demócrito fueron los primeros en ofrecer una respuesta al
porqué de ese orden. Si Anaxágoras afirmaba que la materia está ordenada gracias a una inteligencia (nous); Demócrito, al
contrario, opina que el orden de la materia es fruto del movimiento azaroso de los átomos en el vacío, es decir, el orden
surge del azar y no de inteligencia alguna.
ACTIVIDAD
•
Complete el siguiente cuadro en tu cuaderno de acuerdo a la información encontrada en el modulo, consulte otras
fuentes de ser necesario
FILOSOFO
Tales de Mileto
Anaximandro
Anaxímenes
Empédocles
Anaxágoras
Leucipo
Demócrito
Pitágoras
Heráclito
Parménides
Zenón
DATOS BIOGRAFICOS
PRINCIPIO O ARJE
CORRIENTE O ESCUELA