Contenido - Crónica ambiental

CON T E NIDO
18
18
Foto: Chris Payne.
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CENTRAL
Moda sustentable: ¿el verde es el nuevo negro?
Rodrigo de Alba
ARTÍCULO
Minería urbana, la pepena moderna
y rentable del e-waste
Cinthya Bibián
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08
CONSUMO INTELIGENTE
Valentina Pérez Botero
OPINIÓN
Entre el Black Friday, el Buen Fin y las
Áreas Naturales Protegidas
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Pablo Quadri Barba
10
15
16
C ASO DE É XITO
Otontepec: la montaña sagrada
Gerardo Lammers
PA R A L I P Ó M E N O S
El regreso de los animales prehistóricos
Daniel Sánchez Poitevin
SEMILL AS
Dos problemas, una biosolución
Elizabeth Palacios
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46
48
OPINIÓN
París bien vale una misa
Fedro Carlos Guillén
NUMERALIA
¿Blanca Navidad?
Cintya Contreras
P O R TA F O L I O S
Un ojo mágico en el desierto
Vesta Mónica Herrerías
MIS PRIMEROS DESASTRES
El día que no queden sujetos como yo
J.M. Servín
O B I T UA R I O
Te extrañamos
Tiro dorado (Skiffia francesae)
Natalia Álvarez
Este producto fue impreso en papel Domtar
Lynx White FSC de 118 g, 100% sustentable. Cuenta con el certificado del Forest
Stewardship Council, lo que garantiza el
uso responsable de los recursos naturales
con que se fabrica.
Crónica Ambiental, año 2, No. 18, diciembre 2015, es una publicación mensual editada y publicada por Crónica
Ambiental Medio Ambiente y Sustentabilidad, s.c. Chapultepec 540, interior 607, colonia Roma, delegación
Cuauhtémoc, cp 06700, México, df. Teléfono 5514 1577. Editor responsable: Jorge Lestrade Sadurní. Número
del certificado de Reserva de Derechos al Uso Exclusivo 04-2014-060613205000-102. Número issn 2007-994x
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5117 0100. Crónica Ambiental tiene un tiraje mensual de 5 000 ejemplares; esta edición terminó de imprimirse
en diciembre de 2015. Distribución controlada por Grupo Metropolitan. Mollendo 1072, Residencial Zacatenco,
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escrito de Crónica Ambiental.
COL A BOR A DOR E S
RODRIGO DE ALBA
Periodista independiente. Ha sido coordinador
editorial de Complot, jefe de redacción de Rolling
Stone y editor de Sky View. Sus textos han aparecido
en medios de España, Chile y Estados Unidos.
GERARDO LAMMERS
Periodista cultural. Sus crónicas y reportajes han sido
publicados en distintas revistas latinoamericanas.
Autor de Historias del más allá en el México de hoy
(Almadía. Producciones El Salario del Miedo, 2012).
DIREC TORIO
DIRECCIÓN GENER AL
Bárbara Hernández
Edgar Chahín
DIRECCIÓN EDITORIAL
Jorge Lestrade
N ATA L I A Á LVA R E Z
Estudió Biología en la unam. Cursó diplomados
en Gestión Ambiental y Conservación de Aves
Acuáticas y Humedales. Recientemente ha
reunido su interés por la Biología y la Gastronomía
coordinando proyectos relacionados con estos temas.
C I N T YA B I B I A N
Economista de profesión, dedicada al periodismo
desde 2001. Actualmente cursa la maestría en
Periodismo en el cide. Ha trabajado en las secciones
de Negocios y Empresas de Reforma, El Economista,
Milenio, Alto Nivel y Expansión.
C I N T YA C O N T R E R A S
Reportera de la fuente ambiental desde hace ocho
años. Trabaja en Excélsior y Grupo Imagen.
NICOL ÁS CORTE
Egresado de la Escuela Activa de Fotografía y editor
de fotografía de Publimetro.
E L I Z A B E T H PA L AC I O S
Periodista desde hace 20 años, especializada en
negocios y estilo de vida. Consultora en marketing
de contenidos y comunicación para emprendedores.
Ha publicado en El Universal, BBC News, Esquire
y Chilango. ceo y socia fundadora de la red de
bienestar Wellness Around.
VALENTINA PÉREZ BOTERO (COLOMBIA)
Integrante de la Unidad de Investigación
del periódico El Universal y columnista
en Cuadernos Doble Raya.
DA N I E L S Á N C H E Z P O I T E V I N
Estudió Filosofía. Cofundador y editor de la revista
La Peste. elinfiernoson.blogspot.com
CO L U M N I S TA S
elizabeth l. cline
fedro carlos guillén
pau l o q ua d r i b a r b a
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P L A N E AC I Ó N
E S T R AT É G I C A
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C O R R E C C I Ó N D E E S T I LO
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EDICIÓN WEB
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D E S A R R O L LO W E B
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A D M I N I S T R AC I Ó N
César Puerta Higuita
j.m. servín
ANTIMIO CRUZ
Periodista desde 1988. Trabajó en los diarios Uno más
Uno, Reforma y El Universal. Es cofundador
de la revista Emeequis y está incluido en
el Diccionario de escritores del siglo xx del
Fondo de Cultura Económica.
cronicaambiental.com.mx
Crónica ambiental
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CONSUMO INTELIGENTE
POR VALENTINA PÉREZ BOTERO I @vpbotero
Movilidad
d e l ta m a ñ o d e u n a m a l e ta
Lego
r e d u c e s u i m pa c t o
a m b i e n ta l
La famosa marca de juguetes Lego ha hecho
un anuncio categórico: durante los próximos
15 años invertirá 150 millones de dólares en
el desarrollo de nuevos materiales. La noticia
significa que los icónicos bloques constructores dejarán de ser de plástico (un derivado del
petróleo) y comenzarán a ser elaborados con
materiales de menor impacto ambiental. Para
alcanzar la meta, la compañía —con sede en
Dinamarca— construirá el Lego Sustainable
Materials Centre, donde se desarrollarán investigaciones que permitan identificar materias primas amigables con el entorno.
Ya no tendrás que preocuparte por dónde
estacionar tu auto. Moveo es una pequeña
motocicleta eléctrica que se dobla y queda
del tamaño de una maleta de mano. Sus
diseñadores, de origen alemán, lograron
crear una scooter que puede recorrer hasta
70 kilómetros por carga, a una velocidad
máxima de 45 kilómetros por hora, sin generar ningún gas contaminante. Se recarga
en cualquier toma de corriente y la batería
—que es removible— se llena por completo
en apenas dos horas.
moveoscooter.com
lego.com
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Agua
se escribe con y
Cuenta con
la certificación
usda Organic,
y es una alternativa
a las bebidas
azucaradas.
Thomas Arndt renunció a su trabajo como
gerente de una marca de bebidas energéticas
para echar a andar el que se ha convertido en
su proyecto de vida: crear un jugo natural, saludable y orgánico, especial para niños. Después de tres años de esfuerzos e investigación,
la bebida ya se vende bajo el nombre Y water.
En la estantería de supermercados estadounidenses puede reconocerse por su forma, ya
que el envase emula el juego de la matatena;
de hecho, el empaque se puede reutilizar como
juguete para evitar que se convierta de inmediato en basura.
fuseproject.com
Imprimir
sin cables
pa r a l l e v a r
Todo lo necesario para tomar café cabe en la
palma de la mano. Dos diseñadores coreanos —Jo Sae Bom y Jeong Lan— crearon un
sobre de café instantáneo, llamado Cup Fee.
Dicho producto busca optimizar el tiempo de
preparación y reducir la generación de basura.
Aunque todavía no entra en fase de comercialización, el prototipo ya está listo. Al abrir el
sobre, el consumidor obtiene dos objetos: un
recipiente para añadir agua caliente, donde ya
se encuentra el café, y un pequeño revolvedor
para mezclar. ¡Café en segundos!
digitalramen.com
TRABAJO
ITINERANTE.
La nueva era de las impresoras le apuesta a
prescindir de tinta y electricidad. Es el caso
de Tanning printer, una impresora que quema
texto e imágenes en papel termosensible por
medio de energía solar (calor), que es filtrada a través de un cristal reflector ubicado en
la parte superior del aparato. Los diseñadores coreanos están perfeccionando la capacidad de almacenaje de energía y la sensibilidad
térmica del papel.
yankodesign.com
5
FOTOS: Cortesía de las marcas.
Café
Ideal para
quien tiene un
Ronroneos
verdes
Los amantes de los gatos ya cuentan con una alternativa
de bajo impacto ambiental para deshacerse de las excretas
y orines de sus mininos. A México llegaron dos marcas de
arena que remplazan la tradicional —hecha de arcilla— y
que, incluso, pueden tirarse directamente en el inodoro o ser
utilizadas para elaborar composta. La firma Cats Best está
fabricada con fibras vegetales, y Fresh News con papel reciclado. Ambas prometen ser buenas aglutinantes de líquidos
y tener excelente control de olores.
La evolución
Cubre e ilumina:
de la telefonía
techo solar
¿Te imaginas que tu celular exigiera un
refresco para funcionar? Este dispositivo,
de la diseñadora china Deizi Zheng,
propone cambiar las pilas de los teléfonos
por biobaterías; es decir, mecanismos que
generan energía a partir de materiales
orgánicos. El prototipo, pensado para
Nokia, se cargaría con los carbohidratos
que contiene cualquier bebida azucarada.
Una vez que el equipo beba la batería, sólo
quedaría agua, y no habría desechos tóxicos.
Los expertos que se encuentran trabajando
en el proyecto calculan que el dispositivo
tiene una vida tres o cuatro veces más larga
que una batería convencional (hasta 10 años).
La firma suiza SolTech Energy afirma que la tecnología debe ser “simple e ingeniosa”. Ambas características las tienen sus nuevas tejas que incorporan
un eficiente sistema de captación de energía solar
y que pueden instalarse en todo tipo de inmuebles.
Están fabricadas con vidrio —en comparación
con las tradicionales, que usan como materia prima plástico o barro—, para que los rayos solares
lleguen directamente a los paneles ubicados justo
debajo del techo traslúcido. El sistema asegura la
máxima eficiencia en recolección de energía solar
y una apariencia estética.
soltechenergy.com
daizizheng.com
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Muebles
La unidad
ganó la categoría
Emprendedores
Sociales del premio
CEMEX-TEC (2015),
otorgado por el
Tec de Monterrey.
s u s t e n ta b l e s
Desde el mínimo pliegue de una mesa de centro hasta las decoraciones de un banco, la firma
mexicana Pirwi centra sus esfuerzos en ofrecer
mobiliario elaborado con procesos respetuosos
con el entorno y, por éste, entiende no sólo la
elección de los materiales —maderas sustentables y pegamentos no tóxicos—, sino también la
eficiencia en el uso de recursos (agua y electricidad) en su oficina. La marca, lanzada al mercado en 2007, asegura que una de sus metas es ser
“una herramienta eficaz de regeneración social
y ambiental”. Sus piezas ya están en más de 120
tiendas de todo el mundo.
Barrer
pirwi.com
c o n b i c i c l e ta s
Han sido expuestos
y galardonados en
bienales de diseño
como el International
Design Award
de Japón.
Dos jóvenes tapatíos diseñaron una barredora mecánica que, sin usar combustible,
puede limpiar una superficie de hasta cinco
kilómetros cuadrados en una hora. El invento consiste en una bicicleta equipada con un
complejo sistema de cepillos y un centro de almacenaje con capacidad de hasta 300 kilos de
desechos. En septiembre de 2015, Barretec fue
catalogado, por los Premios Latinoamérica
Verde, como uno de los 500 mejores proyectos
socioambientales de América Latina. Su principal funcionalidad es la rápida y económica
limpieza de plazas, parques y banquetas.
Barretec
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OPINIÓN
Entre el Black Friday, el Buen Fin y las
Áreas Naturales
Protegidas
POR PAULO QUADRI BARBA* I @paulo_quadri
H
ace algunas semanas, en Estados Unidos
tuvo lugar el ya famoso e infausto Black
Friday (Viernes Negro) —que en México ha
sido imitado con el nombre del Buen Fin. A
lo largo de un solo día, millones de personas
se lanzan con ímpetu y determinación a comprar incontables cantidades de productos (bienes privados) de miles de compañías y marcas.
No obstante, este año destaca el caso de una
empresa que decidió, contra toda espectativa,
cerrar sus puertas justamente durante el viernes negro (y todo el fin de semana) para promover un bien público en lugar de sus propios
bienes privados. Se trata de REI, compañía que
se dedica a la producción, distribución y venta
de productos para campismo, montañismo y
actividades recreativas al aire libre.
La firma empleó los medios para incitar a sus clientes a salir
a los grandes outdoors (áreas naturales) de Estados Unidos y
disfrutar de sus innumerables e incomparables bienes y servicios. Lo que es de reconocerse es que la empresa no pierde al
cerrar sus puertas, al contrario. Al igual que el resto de las compañías y marcas vinculadas con la gigantesca industria de la
recreación al aire libre de aquella nación norteamericana, REI
sabe muy bien que la materia prima fundamental de su sector
no son los textiles ni los plásticos, sino los paisajes, bosques,
lagos, ríos, flores, aves, mamíferos, volcanes y demás elementos
que conforman el patrimonio natural de su país.
Más aún, también saben que es igual de importante el
contexto institucional en el cual todos estos elementos están
envueltos; es decir, la conservación a través de sus parques y
bosques nacionales, los servicios de alta calidad gracias a esquemas público-privados, la seguridad y tranquilidad que
brindan a los usuarios cuerpos especiales de policía y guarda-
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parques y la integración ciudadana a través de foros de participación y programas para miles de voluntarios.
Gracias a este binomio, la cultura de los outdoors está profundamente arraigada en amplios sectores de la población estadounidense, que disfruta y defiende intensamente el derecho
a su patrimonio natural y, por tanto, es un agente central de la
política de conservación norteamericana.
Sin embargo, el interés comercial y ciudadano va más allá
de la industria nacional e internacional, y de los millones de
usuarios domésticos y extranjeros. Las comunidades locales
son, al mismo tiempo, actores esenciales y beneficiarios primarios de esta prolífica asociación entre naturaleza y patrimonio.
La clave del éxito de este binomio parece ser la propiedad pública de la tierra. La propiedad pública es la única institución
que verdaderamente otorga el carácter de patrimonio nacional
a un conjunto determinado de elementos naturales (montañas,
lagos, pastizales), responsabilizando al Estado y garantizando
el acceso a todos los ciudadanos.
Por si fuera poco, la propiedad pública también genera beneficios económicos imposibles de crear bajo cualquier otro
tipo de propiedad. Por ejemplo, en el Oeste rural estadounidense se ha detectado un incremento promedio de 436 dólares
en el ingreso por cada 4 000 hectáreas de tierras públicas federales dentro de un condado (municipio) —headwaterseconomics.org. Es decir, a mayor superficie bajo propiedad federal,
mayor es el ingreso de las personas. Esto ocurre, esencialmente, porque se promueve la formación de compañías y actividades económicas cuyo acceso y bienestar no depende de que los
empresarios sean necesariamente propietarios de la tierra, lo
que evita la exclusión de cualquier persona física o moral que
desee participar y, por tanto, fomenta la competencia por la
calidad de los servicios.
Cuando la propiedad pública se combina con una adecuada
regulación (económica y ecológica), y con la provisión de se-
guridad del Estado, es cuando la conservación
y el desarrollo económico se vuelven realmente
posibles y compatibles.
En cambio, en México no tenemos REI ni
ningún tipo de industria o cultura desarrollada en materia de recreación al aire libre.
Tampoco existe alguna clase de aumento en
el ingreso de las personas debido a la presencia de áreas naturales protegidas (anp).
¿Por qué? Porque cerca de 97% del territorio
mexicano está en manos privadas (individual
o colectivamente) y ni los gobiernos ni las fuerzas conservacionistas consideramos esta condición como un problema serio de gobernanza,
desarrollo económico y conservación.
De hecho, llama la atención que después de
décadas de no obtener beneficios económicos
locales compatibles con la conservación y con la
nueva manía de ponerle precio a todos los ecosistemas y especies del país, no se esté pensando
en formular una estrategia alternativa.
En México, durante el Buen Fin —e igual
que en Estados Unidos—, abarrotamos las
tiendas departamentales… Queremos comprar y comprar (este año predominó la adquisición de pantallas planas). En el mejor de los
casos, el dinero circula en cantidades abrumadoras, aunque igual de abrumadoras son
las deudas aquiridas por los consumidores;
en este contexto, resultan urgentes estrategias
que promuevan el turismo de naturaleza, las
actividades al aire libre, y el aprovechamiento
responsable de nuestras anp.
* Maestro en Gestión Ambiental por la Universidad de Yale y maestro en Estudios Ambientales por la
Universidad California Santa Cruz, donde actualmente es candidato a doctor especializado en Ciencias Políticas
para la Conservación y Gestión del Territorio. Becario del Conacyt y miembro del Instituto de Recursos Tropicales
de la Universidad de Yale.
OPINIÓN
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Entre el Black Friday, el Buen Fin y las Áreas Naturales Protegidas
CASO DE ÉXITO
OTONTEPEC
LA MONTAÑA SAGRADA
POR GERARDO LAMMERS
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Las declaraciones de protección de un área natural
no bastan. El caso de la Reserva Ecológica Sierra de
Otontepec, en el Norte de Veracruz, un pequeño bosque mesófilo habitado por felinos, venados y jabalíes,
lo mismo que encinos, cícadas y helechos arborescentes, ilustra cómo la conservación debe, necesariamente, estar ligada al desarrollo de las comunidades
locales. Sin economía no hay ecología.
L
Por sus senderos, a la sombra de helechos arborescentes, encinos centenarios y cícadas —plantas parecidas a las palmas que
datan de la época de los dinosaurios—, transitan cuatro especies de felinos salvajes mesoamericanos: jaguarundis, tigrillos,
ocelotes y pumas. La Sierra de Otontepec es también morada
de tlacuaches, conejos, armadillos, osos hormigueros, jabalíes y
venados, así como de gallinas de monte, cojolites —ave sagrada
para los nahuas, parecida a los pavos salvajes— y tucanes pico
arcoíris. Para los que han tenido el privilegio de recorrer estos
parajes, declarados Área Natural Protegida por el estado de Veracruz en 2005, es un enigma cómo es que en una extensión tan
reducida puede habitar tal cantidad de especies, algunas en peligro de extinción.
FOTOS: Cortesía de la Fundación Pedro y Elena Hernández.
a Sierra de Otontepec, en la Huasteca Alta veracruzana,
es una montaña infranqueable que emerge de la llanura
costera. La altura que alcanza —1 320 metros sobre el nivel
del mar— y sus intrincadas pendientes cubiertas de vegetación han permitido que esta región (que alguna vez fuera
rica en petróleo) llegue a nuestros días prístina y rebosante
de vida, como recordatorio de que la montaña es uno de los
símbolos del lugar donde se encuentran el cielo y la tierra.
Diversas comunidades habitan en los alrededores de
esta cordillera —con una superficie de 15 000 hectáreas—
que desde las alturas parece un islote, entre la Sierra Madre
Oriental y el Golfo de México, y que se mantiene como una
insólita reserva, no sólo de agua —Otontepec surte al menos
17 municipios, así como al río Tancochín, que desemboca en
la laguna de Tamiahua, la tercera más grande del país—, sino
de notables variedades de plantas y animales, tantas como
días tiene el año.
Uno de ellos es Jorge Chagoya, médico veterinario originario
de Poza Rica, que hace tiempo vive y trabaja en este lugar. Refiriéndose a la gente de los alrededores, dice: “Ellos ya se dieron
cuenta de que son ricos en recursos naturales. Ya lo valoraron,
ya lo interiorizaron, pero también saben que son pobres porque
no pueden ocupar algunas de sus tierras para la agricultura y
la ganadería porque allá arriba viven animales. ¿Qué hacemos
entonces?, me preguntan”.
“Las comunidades quieren muchas cosas”, dice la bióloga
Rosa Esteban Santiago, quien también vive en la zona. “Necesitamos emprender proyectos productivos que no sean a corto plazo, para que las personas generen ingresos y vean los procesos”,
explica esta nativa del municipio vecino de Chontla que, además del español, habla penek (lengua huasteca) y náhuatl.
Desligar esta riqueza de los servicios ambientales que
Otontepec ofrece a una región que se extiende hasta la costa,
sería injusto. Así como lo sería no hablar del afecto que las personas —los veracruzanos— sienten por su tierra. Es el caso de
Pedro Hernández Maldonado, quien, durante los 80, fuera presidente municipal del puerto de Tuxpan. Transmitido de padres
a hijos, el amor por la tierra y la plena conciencia de que la conservación de la naturaleza no es posible sin el desarrollo de las
propias comunidades, se ha materializado en las operaciones
de la Fundación Pedro y Elena Hernández, creada por Bárbara
Hernández (hija de Pedro), en 2002, que centra sus esfuerzos en
la exploración, conocimiento y valoración de dicho santuario.
Habitantes de la Sierra de Otontepec desasolvan los canales con la intención de conectar la laguna principal con las lagunas internas del manglar,
y así incrementar los niveles de pesca en estos cuerpos de agua.
12
En octubre, el
proyecto de la Fundación
Pedro y Elena Hernández
obtuvo el Premio al Mérito
Forestal 2015 en la categoría
Organizaciones de la
Sociedad Civil.
En su oficina de la Ciudad de México, Alberto Labastida, economista con especialidad
en Finanzas y director de esta organización,
evoca la primera vez que viajó a la Sierra de
Otontepec. “Cuando me iba acercando, pensé
que se trataría de una llanura costera veracruzana como muchas otras. Pero al llegar, descubrí un gran macizo cubierto de nubes. Pasé
de zonas ganaderas, difíciles de transitar porque suelen ser muy húmedas, a una barrera casi
infranqueable de vegetación. Y de la luz a la
sombra total, pues Otontepec está cubierto de
árboles de selvas medianas, bosques tropicales
y bosques mesófilos. Árboles que no permiten
el paso del Sol. Se trata de un sistema complejo
lleno de vida, de ruidos, de agua. La palabra
que utilicé desde el primer día fue Shangri-lá
(es decir, paraíso terrenal): la naturaleza que
se hizo de fuerzas extraordinarias para levantar una montaña y aislarse de los seres humanos. Es un lugar fantástico”.
A partir de su incorporación, en 2007,
una de sus principales tareas, aunque parezca extraño, ha sido la de hacerse preguntas, y
la de construir un equipo interdisciplinario
con profesionales provenientes de las ciencias duras y las sociales. “En ciencia —dice—
todo parte de hacer las preguntas correctas”.
¿Cuáles son los nuevos paradigmas que se están validando en el quehacer ambiental en el
mundo?, y ¿qué puede hacer una fundación
considerando que, por definición, los recursos son limitados?
La primera pregunta conduce a la Escuela
del Paisaje, corriente teórica que entiende al
territorio como un todo, como la suma de fac-
tores biofísicos y socioeconómicos, y a las necesidades del ser humano como el factor clave
en la modificación del entorno. A diferencia
de lo que podría ser una visión conservacionista del ambientalismo, que plantea que las
reservas naturales deben ser espacios intocables —una vuelta imposible al Paraíso—, esta
forma de pensar —fundamento teórico para
Labastida y su equipo— incorpora la declaración de la Cumbre de la Tierra, organizada
por la Organización de las Naciones Unidas
(onu) en Río de Janeiro en 1992, en la que se
reconoce que las personas constituyen el centro de las preocupaciones relacionadas con el
desarrollo sustentable.
La segunda pregunta conduce a Otontepec. “El territorio se puede dividir de muchas
maneras: en la Fundación lo dividimos a partir
de cuencas hidrológicas”, explica Labastida.
En un principio, se pensó en atender la cuenca del río Tuxpan, que comienza en Puebla e
Hidalgo, a 3 000 metros de altura, y termina
en la ciudad del mismo nombre, en el Golfo de
México, en Veracruz. Resultaba inmanejable.
Dieron entonces con una subcuenca a la medida de sus posibilidades: la del río Tancochín,
que nace en la Sierra de Otontepec y abarca
hasta el sistema de manglares de la laguna de
Tamiahua, donde el agua dulce se mezcla con
la del mar.
“Lo más complejo es ponerte de acuerdo
con los propietarios de la tierra sobre cómo se
ven a sí mismos hoy y cómo se ven en el futuro, y a partir de la construcción de acuerdos,
modificar el paisaje; es decir, modificar las ac-
tividades económicas. Este es en esencia el trabajo que hacemos:
trabajar con los dueños de la tierra y con las comunidades, en el
diseño de actividades posibles en el territorio que nos interesa
proteger. Es ingeniería social, que es la más compleja y la que
mayor delicadeza en la punta de los dedos requiere”, dice.
El objetivo es identificar
la biodiversidad del lugar
y, así emprender
estrategias de protección
y conservación.
El proyecto lleva por nombre Organización comunitaria
para lograr la conservación de la biodiversidad de los bosques
del Área Natural Protegida Sierra de Otontepec, y está cofinanciado por el Fondo Ambiental Veracruzano, la Secretaría del Medio Ambiente de Veracruz y, claro, la propia Fundación Pedro y
Elena Hernández. Jorge Chagoya es el encargado de aterrizarlo.
Al teléfono, desde la estación de campo, sostiene que, hasta
el momento, han formado seis brigadas comunitarias integradas
por 30 ejidatarios de San Nicolasillo, Citlaltépetl, Adolfo López
Mateos, Tancoco y Apachicruz, que rodean la región.
El trabajo de estas brigadas consiste en subir la montaña cada
dos semanas y hacer recorridos, equipadas con geoposicionadores para instalar cámaras trampa de fotografía y video que detecten la presencia de animales, así como para hacer registros de
avistamientos y detección de evidencias, tanto de animales como
de plantas y árboles.
El objetivo es identificar la biodiversidad del lugar y, así, emprender estrategias de protección y conservación.
observación=protección
El empleo de las cámaras trampa ha permitido identificar la presencia de una considerable riqueza natural en la Sierra de Otontepec.
18 especies de mamíferos, de las
cuales cinco se encuentran en
peligro de extinción. Es el caso del
ocelote (Leopardus pardalis), oso
hormiguero (Tamandua mexicana),
viejo de monte (Eira barbara) y
tigrillo (Leopardus wiedii).
30 especies de plantas
fanerógamas, entre las que
destacan las cícadas (Zamia
furfuracea) y varias especies de
orquídeas (Brassavola cucullata,
Prosthechea cochleata, Isochilus
bracteatus y Encyclia mariae).
Seis especies de plantas que no
producen semillas, como el helecho
arborescente (Nephelea mexicana).
13
13 especies de aves, tales como
cojolite (Penelope purpurascens),
tucán pico arcoíris (Ramphastos
sulfuratus) —ambas, en peligro de
extinción—, y gallina de monte
(Crypturellus cinnamomeus), sujeta
a protección especial.
Además, el proyecto contempla que a todos estos brigadistas
se les pague por ello el equivalente a un jornal de trabajo. “Estas personas tienen una habilidad especial para interpretar la
montaña”, dice Chagoya, y agrega: “los animales no andan en el
bosque por todos lados; andan como nosotros andamos por las
calles: por senderos donde pueden transitar con rapidez”.
Cuando el equipo regresa, sistematiza toda la información
recabada y hace mapas, mismos que presentan a las asambleas
de sus ejidos. De esta forma, comparten el conocimiento con sus
comunidades y la gente se va dando cuenta de lo que tienen allá
arriba, en los bosques tropicales de encino y en los bosques mesófilos de montaña.
A la par, se trabaja con los ejidos en la gestión de proyectos
productivos, compatibles con la conservación de la sierra.
Éstos son:
Ejido
Proyecto
Adolfo López Mateos
San Nicolasillo
Citlaltépetl
Sembradíos de café y papatla
(planta cuyas hojas se usan para
hacer tamales)
Tancoco
Entre todos los logros conseguidos —como el Premio
al Mérito Forestal 2015—, la bióloga Rosa Esteban Santiago destaca uno en particular: la confianza de los lugareños. Ella es la encargada de capacitar a los brigadistas,
algunos de los cuales no han aprendido a leer ni escribir, y
de acompañarlos en sus expediciones a la montaña. “Estas
personas han entendido lo importante que es cuidar los
recursos que tienen. Antes no conocían qué especies habitaban el territorio, hoy lo conocen y participan de forma
activa en su conservación”.
Reaparece así el símbolo de la montaña. Mexicanos
como los que habitan la Sierra de Otontepec hacen posible
que la vida siga descendiendo de ella.
Cultivos de vainilla (planta típica
de la región, que en los últimos
años ha disminuido hasta
casi desaparecer).
Apachicruz
Plantaciones de hortalizas.
Hasta el momento, todos los proyectos se encuentran en la fase
de consolidación y consecución de recursos.
Paneles solares han sido instalados en la región a fin de
abastecer de energía a los inmuebles de los alrededores.
Los logros
Trabajo
en equipo con la Comisión Nacional Forestal (Conafor) que
se tradujo en la desembocadura del río Tanochín en la Laguna de Tamiahua.
Construcción del jardín botánico Elena Ramírez Saldamando, que integra
una colección de 150 especies (algunas en peligro de extinción).
Instalación de cerca de 350 ecotécnicas, principalmente paneles solares,
letrinas secas, estufas ahorradoras de leña y turbinas eólicas en las cercanías de San Juan Otontepec.
A través de la construcción —en 2010— de la estación de campo Sierra
de Otontepec ha sido posible: recibir turistas nacionales y extranjeros e
impartir cursos de capacitación ambiental.
Coordinación con la Universidad Veracruzana (campus Tuxpan), con el
Fondo Ambiental Veracruzano y con el Fondo Ambiental Golfo de México.
OPINIÓN
14
Otontepec: la montaña sagrada
POR DANIEL SÁNCHEZ POITEVIN I @Dapoitevin
D
erivado del asombroso resultado de la
reintroducción del lobo en el parque
nacional Yellowstone en 1995, se supo con
certeza que los grandes carnívoros benefician enormemente el entorno donde habitan. Este mamífero controló la población de
ciervos, mismos que, al no tener depredador,
acababan con la vegetación del sitio y desertificaban los suelos. Que los ciervos huyeran
de los lobos permitió que estos espacios se
regeneraran por completo y que crecieran
bosques alrededor, que atrajeron fauna como
aves, castores, zorros y tejones, entre otros.
Sin la intervención humana, el ecosistema se
restableció de forma sorprendente.
El rewilding —resalvajismo, renaturalización— supone dejar que el entorno se regenere a través de la introducción de grandes
carnívoros y herbívoros —osos, castores, jabalíes, caballos— en grandes extensiones de
tierra, usualmente abandonadas por los pastores y campesinos, lo que provoca el restablecimiento de la cadena alimenticia de uno
o varios ecosistemas.
Esta noción da paso a lo que el escritor y
periodista ambiental George Monbiot (Londres, 1962) llama reinos encantados, la posibilidad de traer paisajes prehistóricos al
presente. En su libro Feral, sobre el rewilding,
Monbiot propone que se restituyan especies
extintas al punto de traer de nuevo la megafauna que coexistía con los seres humanos hace
miles de años: perezosos gigantes, armadillos
de dimensiones automovilísticas o los enormes bisontes que vemos pintados en cavernas.
Por fantástico que suene, estos proyectos ya se llevan a cabo
en varios países, están teniendo resultados, y sus proyecciones son muy alentadoras.
El Parque Pleistoceno, ubicado en la región de Siberia,
en Rusia, cuenta con una estación en la que hasta 50 científicos trabajan en la regeneración de un mamut, a partir de
las células que han rescatado de los especímenes congelados. El proyecto busca recrear ecosistemas —y a sus habitantes— de hace 10 000 años, y acoge en sus 150 hectáreas a
bisontes, caballos, alces y otras especies.
En sitios como Gran Bretaña, la iniciativa Rewilding
Europe lleva a cabo un proyecto para reintroducir el lince,
desaparecido hace 1 200 años de la región, y otro para poblar
áreas con osos; en España, el Proyecto Taurus quiere traer
del pasado al uro asiático, el antepasado de todos los toros,
y cuya población halló su extinción en el siglo xv debido a
la cacería. Se intentará llegar al eslabón perdido empleando
razas de ganado actuales con una gran carga genética de sus
ancestros. A la vez, en Holanda y Alemania se han combinado razas para que regresen los caballos salvajes, el tarpán
europeo, extinto, también por la cacería, en el siglo xviii.
Este concepto que funge como máquina del tiempo y
que pondera la introducción de especies que habitaron zonas
de la Tierra hace miles de años, cuestiona también la premisa
según la cual las especies invasoras son dañinas en cualquier
caso, como elefantes y camellos en América, en Europa.
El rewilding sueña en grande, y aunque ha encontrado
críticas que sostienen que más allá de traer animales extintos deben protegerse los que existen, su premisa es que la
restauración efectiva de un ecosistema se logra poniendo a
grandes depredadores y herbívoros en libertad, en grandes
extensiones; no se trata de proteger, sino de restituir. Y está
funcionando: se utiliza la evolución de modo inverso, para
que los descendientes traigan de vuelta a los ancestros. El
concepto de conservación que conocemos envejece.
15
PARALIPÓMENOS
El regreso de
los animales prehistóricos
SEMILLAS
DOS PROBLEMAS,
UNA
BIOSOLUCIÓN
FOTOS: Miguel Malo para BioSolution.
POR ELIZABETH PALACIOS I @elipalacios
Ana Laborde fundó BioSolutions
en 2010, seis años después de que
conociera los bioplásticos en Francia.
Se propuso crear un biopolímero
que no estuviera hecho de fuentes
alimenticias —como se hacían,
entonces, a partir de maíz y papa—.
Después de que todo el mundo le dijo
que no era posible, lo consiguió.
16
A
na Laborde se entusiasmó con el boom de
bioplásticos en Europa, mientras estudiaba una maestría en Negocios Internacionales en
Francia, hace 11 años. Allá supo que existían empresas dedicadas a reducir el uso de polímeros en
la fabricación de envases plásticos, al sustituir los
derivados del petróleo por fibras vegetales provenientes, principalmente de la papa o el maíz.
La posibilidad de desarrollar esa tecnología en
México se fijó en su mente, aunque la confrontaba
—recuerda— con un dilema ético: emplear fuentes de alimentación (como el maíz o la papa) para
la fabricación de biopolímeros, en un país donde
18.2% de la población enfrenta pobreza alimentaria (incapacidad para acceder a la canasta básica
alimentaria, aún si se gastara todo el ingreso del
hogar en ello), según con el Consejo Nacional de
Evaluación de Desarrollo Social (Coneval). Decidió que tenía que encontrar una alternativa.
La solución pareció llegar mientras tomaba
un tequila en compañía de su padre: “¿Y si el desecho de agave pudiera utilizarse como insumo
para crear biopolímeros?”. El pensamiento rondó
la cabeza de Laborde durante meses.
De conseguir su propósito, Laborde ayudaría
a paliar dos problemas: el de la contaminación por
plásticos derivados del petróleo que tardan hasta
500 años en degradarse, y el del manejo del desecho agroindustrial de agave (bagazo), del cual se
generan 648 000 toneladas al año en México, de
acuerdo con la Unidad de Materiales del Centro de
Investigación Científica de Yucatán.
En 2009, Laborde obtuvo el Premio Domos al
Emprendimiento Verde por su proyecto, reconocimiento que iba acompañado con 46 000 dólares, capital semilla para financiar la investigación
y desarrollo de su producto en un laboratorio.
En el laboratorio contratado, los expertos
intentaron desalentarla, le aseguraron que la hipótesis de obtener un biopolímeros del agave era
imposible. Pero los resultados dieron la razón
a la emprendedora.
Con el trámite de la patente iniciado en 2010,
Laborde tocó las primeras puertas de posibles
clientes, pero el mercado fue más rudo que los
expertos del laboratorio: las empresas transformadoras de plástico no mostraron interés en adquirir
su producto, entre 15% y 30% más caro que los polímeros derivados del petróleo.
Los biopolimeros de BioSolutions
están constituidos en 40% por
bagazo de agave.
Esto la obligó a replantearse la estrategia comercial y reenfocar la mirilla
hacia empresas socialmente responsables. Entre sus clientes están: 3M y
Fagro Alimentos. “El producto está listo para el mercado, es el mercado el
que aún no está preparado para recibir los biopolímeros”, enfatiza Laborde.
Sin embargo, bajar los costos de producción aún es un tema pendiente para que el mercado de los bioplásticos detone en México, considera
Rubén Muñoz, director de Medio Ambiente, Seguridad e Higiene de la Asociación Nacional de la Industria Química (aniq).
El presente es esperanzador para BioSolutions, que es una empresa con
apuesta a futuro. De acuerdo con sus cifras, en 2015 su producción creció
80% con respecto a 2014, y su planta tiene capacidad para fabricar hasta 500
toneladas de biopolímeros anuales. El futuro para Laborde luce verde y con
aroma de agave.
SEMILLAS
Dato de impacto ambiental
Tan sólo en México, se producen alrededor de 9 000 millones de botellas de pet, que representan
casi una tercera parte del total de la basura doméstica generada cada año. Aproximadamente
90 millones de esas botellas son lanzadas a las vías públicas, bosques y playas.
17
DOS PROBLEMAS, UNA BIOSOLUCIÓN
CENTRAL
19
De las pasarelas, al armario… Del armario, al basurero; el costo de estar a
la moda —o intentar estarlo— no sólo es
monetario, también es ambiental. Sin
embargo, cada vez son más las marcas de ropa a nivel mundial preocupadas por reducir su impacto negativo en
el entorno, y están entendiendo que
si quieren sobresalir entre la competencia, la única vía es implementar acciones sustentables es sus procesos de
producción. Por fortuna, estamos ante
una tendencia a la alza. El verde es el
nuevo negro.
20
El fotógrafo Chris Payne ha dedicado los últimos cinco años a recorrer antiguas fábricas textiles a fin de destacar y reconocer la labor artesanal de sus
trabajadores. En la imagen: Fábricas de tejido en Fall River, Massachusetts. I Foto: Christopher Payne.
O
scar Wilde dijo: “Después de todo, ¿qué es la moda? Desde el punto
de vista artístico, una forma de fealdad tan intolerable que nos vemos
obligados a cambiarla cada seis meses”. El escritor se refería a una práctica
que hasta hoy mantienen las casas de alta costura, es decir, presentar cada año
únicamente dos colecciones, primavera-verano y otoño-invierno. No hace
falta más y hasta se entiende, pues citando a otro de los grandes nombres de la
Haute Couture, Yves Saint Laurent, “Un buen diseño puede soportar la moda
de 10 años”. Lamentablemente, las creaciones de los grandes ateliers sólo son
accesibles para un reducido número de compradores.
Entonces, cómo es posible que mientras los diseñadores de renombre
presentan apenas dos temporadas, en el mundo hoy se compre 400% más
ropa que hace dos décadas, y se produzcan hasta 80 000 millones de prendas al año, como señala el director Andrew Morgan en su documental The
True Cost (2015), o que en las grandes cadenas minoristas la rotación de
prendas sea de una velocidad tal que se traduzca en 50 “microtemporadas”
al año, como apunta la escritora británica Lucy Siegle en su libro To die for:
Is fashion wearing out the world? (2011). La respuesta es sencilla: la industria de la moda responde a la demanda de la sociedad de consumo, una que
no entiende la moda como lujo, como algo atemporal y durable, sino en la
lógica del “úsese y tírese”, justo como ocurre con los aparatos electrónicos.
Es por esto que, como cualquier industria, la de la ropa tiene múltiples repercusiones sociales, económicas y, por supuesto, ambientales.
Hoy en el mundo se compra 400% más
ropa que hace dos décadas, y se producen
hasta 80 000 millones de prendas al año.
Fast fashion: un concepto clave
Es un hecho: nos tenemos que vestir. ¿A la moda?, ¿por qué no? Pero… La
Real Academia Española (rae) define la moda como el “uso, modo o costumbre que está en boga durante algún tiempo, o en determinado país, con
especialidad en los trajes, telas y adornos, principalmente los recién introducidos”. El problema es que esta introducción de tendencias, para estar “al
último grito”, se da una velocidad vertiginosa; hablamos del fenómeno
llamado fast fashion (moda rápida).
Fashion Theory The Journal of Dress Body & Culture, una revista académica de análisis de la moda, publicó el estudio Fast Fashion, Sustainability, and
the Ethical Appeal of Luxury Brands, en el que explica el fenómeno de la moda
rápida. Así, sostiene que ésta se da cuando, lo más pronto posible, los minoristas llevan a sus tiendas las propuestas de alta costura que se presentan en
las semanas de la moda1 para crear tendencias. Para ello, la ropa se tiene que
1 Una vez al año, Nueva York, Londres, Madrid, Milán y París son sedes de los mayores
desfiles de moda, en los que los diseñadores de mayor prestigio a nivel mundial exhiben sus propuestas en cuanto a colores, materiales y formas se refiere.
22
manufacturar a alta velocidad y a bajos costos; entonces, el consumidor está en posibilidad de adquirirla. Esto último es clave: por su
precio accesible, comparada con las marcas
de lujo, los clientes creen que están comprando ofertas. A dicho proceso, debemos sumar
la rotación de prendas, que eternamente hace
sentir a los consumidores fuera de tendencia,
por lo que vuelven por más.
El concepto fast fashion se introdujo en
los 90, y las marcas referente son Zara, H&M,
Mango, Forever 21, Asos, Primark, C&A y
Topshop. Estas empresas han contribuido a
la “democratización de la moda”, pero también han sido responsables que de la calidad
hayamos pasado a la cantidad… y de ahí
al desperdicio.
1 tonelada
de fibra textil
requiere 120 m3
de agua limpia.
40% de la
producción textil
mundial se basa en
la fibra de algodón.
Un consumidor promedio en
Estados Unidos o en Europa tira
30 kilos de ropa
al año.
Al menos,
20% de los vertidos
químicos tóxicos
Una prenda de algodón
tarda en degradarse
que reciben ríos y mares proviene de la
industria de la moda a nivel mundial.
entre 3 y 5 años.
La producción anual global
de algodón consume
210 000 millones de m3
Al año, en nuestro país se generan hasta
587 millones
de toneladas
de agua y contamina otros
50 000 millones de m3.
de residuos textiles.
23
Fábrica de hilos S&D en Millbury, Massachussets.
La huella ambiental
La moda rápida no es sustentable: la sobreproducción de prendas se traduce en contaminación a varios niveles. El primero y
más obvio es el bajo costo de producción que significa mala calidad, por lo que la ropa acaba en la basura después de unas cuantas puestas. Lucy Siegle encontró que en el mundo “cada año
dos millones de toneladas de desperdicios textiles terminan en
los basureros”.
Hay que hablar también de la materia prima de la moda: la
tela. Después de la agricultura, la industria textil se considera
la segunda más contaminante. De acuerdo con el Banco Mundial,
20% de la contaminación del agua en el mundo es achacable a
la producción de textiles, mientras que el Instituto para la Comunicación Sustentable (con sede en Nueva York) apunta que
tan sólo en el proceso de teñido de las telas se emplean hasta 72
químicos tóxicos. De hecho, el estudio de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo Contaminación generada por colorantes de la industria textil, lo explica así: “Las aguas residuales que
se producen (en esta industria) contienen un gran número de
contaminantes de diferente naturaleza. Entre los contaminantes
se destacan los colorantes. Estos compuestos se diseñan para ser
altamente resistentes, incluso a la degradación microbiana, por
lo que son difíciles de eliminar en las plantas convencionales de
tratamiento”. El estudio nos da este ejemplo: “Se ha reportado que
el tiempo de vida media del colorante azul 19 (el color de la mezclilla) es de 46 años”.
Los responsables del estudio señalan también que en los
efluentes —aguas residuales— textiles es común encontrar metales como arsénico, cadmio, cromo, cobalto, cobre, manganeso,
mercurio, níquel, plata, titanio, zinc, estaño y plomo. En México
esto se puede constatar en el río Atoyac, que cruza Puebla y Tlaxcala. Un análisis realizado en conjunto por la Universidad Nacional Autónoma de México (unam), la Universidad Autónoma
Metropolitana (uam) y el Instituto Nacional de Pediatría concluyó que a lo largo de este cauce (y en el que se asientan varias industrias dedicadas a la producción de mezclilla), entre los pobladores
de siete localidades se han encontrado modificaciones celulares que potencian enfermedades tales como asma, leucemia
y cáncer.
Además, la industria textil consume enormes volúmenes de
agua. De acuerdo con una investigación de la Universidad Politécnica de Madrid, se necesitan entre 2 130 y 3 078 litros de
agua para fabricar un par de jeans; esta cantidad es demandada
principalmente para el riego de algodón. No olvidemos que
fue precisamente la obsesión de la ex Unión Soviética por
convertirse en el primer productor mundial de algodón, la
que causó uno de los mayores desastres ambientales ocurridos en la historia reciente: la desaparición del mar de Aral, al
desviar los ríos que alimentaban al que fuera el cuarto lago
más grande del mundo para regar los campos algodoneros.
Por otro lado, es indispensable destacar las implicaciones de
mover enormes volúmenes de mercancías; la materia prima se
transporta de sus países de origen a los centros de maquila de
China, Bangladesh o Turquía, para después ser llevada a tiendas
alrededor del mundo. Según el estudio Considering the Economic,
Environmental, and Social Impacts of the Global Textiles Industry,
del Massachusetts Institute of Technology, más de dos
terceras partes de la industria del vestido implican algún
tipo de importación; 60% de las prendas que se compran
en el mundo fueron manufacturadas en el sureste asiático, y de esta producción también 60% se consumirá en
Europa, Estados Unidos, Canadá y Japón. Por esto, tan
sólo el transporte representa más de 1% de la huella de
carbono de la industria de la moda.
En los efluentes textiles es común
encontrar arsénico, cadmio, cromo, cobalto,
cobre, manganeso, mercurio, níquel, plata,
titanio, zinc, estaño y plomo.
El último grito de la moda
Como se señala en el documental The True Cost, el
actual esquema de la industria de la moda —y sus implicaciones— ya es insostenible, pero en un mundo
globalizado, ¿la moda puede disminuir su impacto?,
¿de quién son responsabilidad los daños ambientales de
este sector, de las marcas o los consumidores? Y si a mí
me gusta la moda, ¿debo renunciar a ella ante un panorama tan desolador? Al parecer, la respuesta —irónicamente— está en las mismas dinámicas que rigen este
mundo: las tendencias; y una que está muy de moda, es
la de las marcas ecofriendly (amigables con el entorno).
Frederic Godart, profesor de Comportamiento
Organizacional en la Escuela de Negocios y Centro de
Investigación Institut Européen d’Administration des
Affaires (de París), declaró en una entrevista al diario
ABC de España que la industria de la moda está perdiendo alcance precisamente por los cuestionamientos
éticos y ambientales que se le hacen. El experto considera que para que “siga en boga y pacificar a sus detractores”, por fuerza debe volverse sustentable, aunque
también aclara que “cambiar el status quo presentaría
serios desafíos”. Godart propone en primer lugar la
introducción del concepto slow fashion (moda lenta);
después, usar materiales que tengan una menor huella
ambiental y, por último, que se regule el sector, ya sea
por parte de los gobiernos o la misma industria.
Marcas deportivas
M
Por Antimio Cruz
En 1990, Nike puso en marcha el programa Reusa tu zapato, a través del
cual recupera el material de calzado viejo y lo emplea para fabricar suelos
de canchas deportivas. Hasta la fecha, ha reciclado 25 millones de tenis.
La firma también adquirió y envió a sus proveedores la iniciativa H2O Insight Water Tool, para rastrear indicadores de calidad, cantidad y eficiencia en uso de agua. Además, este gigante con presencia en más de 160
países, fundó e impulsó la Coalición para una Industria del Vestido Sustentable (Sustainable Apparel Coalition), integrada por empresas, organizaciones no gubernamentales y por la Agencia de Protección Ambiental de
Estados Unidos.
28
¿Lo anterior suena utópico? No necesariamente; así como
las tendencias las marcan los grandes nombres de la moda para
después ser masificadas, de la misma manera estas casas están
proponiendo una nueva forma de encarar la industria: de manera sustentable.
Por ejemplo, desde que fundó su compañía en 2001, la diseñadora Stella McCartney dijo no a las pieles de animales y las sustituyó por fibras sintéticas, la elaboración de sus productos se hace
a mano y neutraliza sus emisiones de carbono. En tanto, Vivienne
Westwood lanzó una línea de bolsas realizadas por artesanos africanos con materiales reciclados, donó un millón de euros a la lucha
contra el cambio climático y creó una botella de agua reutilizable en conjunto con la marca SIGG. Por su parte, el grupo francés
de lujo Kering, que incluye marcas como Gucci, Bottega Veneta
y Alexander McQueen, desde hace unos años se marcó una serie
de objetivos de sustentabilidad (como dar seguimiento puntual al
origen de los materiales empleados) que deben alcanzarse en su
totalidad este 2016.
En esta nueva tendencia destaca la reacción de la industria al
fast fashion, a través de su contraparte, el slow fashion (moda lenta). Ya hace algunos años el diseñador Stefano Gabbana declaró:
“Creo que todos tenemos que sentarnos y reflexionar sobre la ansiedad que produce la constante necesidad de anticiparnos. Es hora
de comer, vestirse y vivir el momento”. Así, la slow fashion (que tiene su equivalente en la gastronomía con la slow food) nos propone
regresar a prácticas como apostar, como consumidores, por la calidad de las prendas para alargar su vida útil; evitar las compras por
impulso; crear un guardarropa básico, pero elegante y de diseño; y,
por supuesto, elegir marcas que incorporen prácticas respetuosas
con el entorno durante sus procesos de producción. Es decir, adoptar un modo de vida, sin perder el estilo.
A todo esto, se suma la presión de ong como Oxfam y Greenpeace, al poner sobre la mesa el debate de la falta de responsabilidad social de la industria de la moda.
La tendencia verde que comenzaron a imponer las marcas de lujo no pasó inadvertida por las grandes cadenas minoristas acostumbradas al fast fashion. Si el eco chic se impone y, muy
importante, el consumidor lo exige y compra, ¿por qué no adoptar
la tendencia?
Sin embargo, el cambio definitivo sólo lo puede lograr el consumidor. Marion Mueller, periodista especializada en moda del diario
ABC de España, considera que el consumidor exigirá una moda
más respetuosa con el entorno cuando entienda que “la sustentabilidad añade valor”. Ella lo pone en estos términos: “Los consumidores tendrían que estar dispuestos a pagar precios más altos por
ropa sustentable, pero sólo sucederá cuando los fabricantes sean
capaces de comunicarlo, explicando qué medidas se están tomando para utilizar materiales más respetuosos con el entorno”.
Es decir, las grandes marcas tienen que darnos el mensaje, los
consumidores tendríamos que estar dispuestos a escucharlas.
“Algunas compañías que producen pensando en dar más tiempo de vida a las prendas y que ayudan a que las personas piensen
más en el ciclo de vida de la ropa, son una muestra de que se puede
reparar una paradoja planteada poco después del año 2000, en la
que se decía que el crecimiento del mundo de la moda y el desarrollo sustentable no eran compatibles. La paradoja desaparece simplemente si bajamos la velocidad”, publicó en su libro Eco Chic la
diseñadora de modas y ambientalista Matilda Tham.
29
Pensar diferente
Por Antimio Cruz
Existen experimentos muy avanzados, como el de los
países nórdicos; este 2015 el Consejo de Ministros
Nórdicos de Medio Ambiente, publicó un informe titulado Mapeando las iniciativas sustentables en textiles.
Una ruta potencial para un plan de acción nórdico. En
esta investigación se reunió información de lo que ya
se está haciendo para reducir la huella ambiental de
la industria del textil en Dinamarca, Finlandia, Islandia, Islas Faroe, Noruega y Suecia.
Dichas naciones propusieron aplicar a la industria de
la producción y consumo de prendas de vestir una filosofía que se ha implementado en otros campos del
desarrollo sustentable; es decir, las cuatro R: Reemplaza, Reduce, Redirecciona y Repiensa. Los argumentos
generales de esta filosofía se explican en el informe:
1
Reemplazar la moda de consumo acelerado
(fast fashion) por una dinámica más lenta de
sustitución de ropa. Ésta es la clave para frenar
gradualmente el uso y dispersión al ambiente
de gran cantidad de químicos involucrados en
la producción.
2
Reducir los insumos en la industria no sólo
ayudaría a bajar los costos de producción, también presionaría hacia un uso más eficiente de
las materias primas, pues todavía se identifica
un gran porcentaje de desperdicio de insumos. El uso de materiales reciclados podría
reducir la presión a los sistemas de colecta,
manejo y depósito de basura o desechos de
ropa y textiles.
3
Redireccionar el consumo global hacia lo
local, porque esta medida ayudará a que los
consumidores tengan más conciencia del
círculo de producción involucrado en sus prendas. También permitirá valorar los “buenos”
componentes de la ropa y no sólo el diseño.
4
Repensar por qué es necesaria una nueva
ética al interior de la industria de la moda,
pues aunque poco a poco los diseñadores e
industriales han comenzado a ser más incluyentes, y no sólo piensan en los jóvenes y los
delgados, también se puede aprovechar este
interés incluyente y democrático, en favor de
una manera de producir ropa que demuestre la manera en que las personas se relacionan con el planeta.
¿Hacia un verdadero cambio?
En 2011 Greenpeace lanzó la iniciativa Detox (greenpeace.mx/detoxcatwalk). La organización lo explicó así: “Durante los últimos tres años, cientos
de miles de activistas, fashionistas, bloggers y consumidores se reunieron
para pedir una moda sin contaminación. Desde los bailes stripteases que
rompieron récord en los medios sociales, el poder de la gente provocó
que 18 grandes empresas del sector textil hicieran compromisos Detox”.
Entre las obligaciones estaban la eliminación de químicos tóxicos en sus
productos, hacerse responsables de su huella tóxica y comprometerse
con las comunidades a las que sus cadenas de producción afectan. El
objetivo es una moda libre de tóxicos para 2020. A cuatro años de iniciada la propuesta, Greenpeace logró que 10% de la industria de la moda
se suscribiera.
Sin embargo, el que una compañía acepte los compromisos no quiere
decir que los cumpla. Así, la ong hace un seguimiento con miras al objetivo de 2020. Dependiendo del cumplimiento, califica a las marcas como
Líderes (quienes están realizando acciones concretas); Greenwashers (los
que aceptaron participar pero están “dándole vueltas a sus promesas,
convirtiéndolas en un ejercicio de relaciones públicas”), y los Rezagados
(compañías que no aceptaron ser parte).
Pese a los Greenwashers y los Rezagados, que marcas globales como
Adidas, Benetton, G Star, Burberry o H&M, entre otras, sean parte de los
Líderes, abre una esperanza para que el mundo de la moda se haga responsable de su impacto ambiental.
“Todos tenemos que sentarnos y
reflexionar sobre la ansiedad que produce
la constante necesidad de anticiparnos.
Es hora de comer, vestirse y vivir el
momento”, Stefano Gabbana.
P
¿Por qué los productos fast fashion terminan en la basura?
La industria de la moda produce a nivel mundial dos millones de toneladas de desperdicios al año; gran parte es ropa que por su mala
calidad termina en la basura. Por ejemplo, en todo Estados Unidos, 5%
de lo que se encuentra en los vertederos son prendas, mientras que en
Destiñen: Para economizar, se
utilizan tintes de baja calidad,
mientras que para ahorrar tiempo,
no se hace un enjuague final; de
hecho, este último paso lo termina haciendo el consumidor en su
lavadora.
Encogen: Las telas de fibras naturales y algunas sintéticas deben
pasar por un tratamiento de preencogido, para evitar que encojan.
Para ahorrar tiempo, dinero —y
agua— los fabricantes se brincan
este proceso.
31
el Distrito Federal, de acuerdo con un informe del Conacyt, representa
2%. Pero, ¿por qué las desechamos? Pues por qué la moda fast fashion
produce prendas que:
Deforman: En procesos artesanales, las telas se desenrollan y se
dejan reposar por un día para que
recuperen su forma natural. En las
maquilas se ahorran este paso. La
tela se corta cuando aún está tensa
y la prenda final tiende a torcerse.
Se llena de bolitas: A las motas
que aparecen en las prendas se
le llama pilling, esto es casi inevitable, pero se acentúa cuando se
utilizan fibras de mala calidad en
aras de reducir costos.
S
Por una industria sustentable
Por Elizabeth L. Cline*
Sin perder el estilo
Compra prendas fabricadas con algodón orgánico.
Adquiere ropa y calzado elaborado con materiales reciclados y procedentes del comercio justo.
Mientras la población mundial sigue creciendo, y junto con
ella nuestro amor por la ropa, la industria de la moda está
teniendo un costo cada vez mayor sobre nuestros recursos
naturales y el medio ambiente.
Valora el etiquetado de una prenda antes de comprarla. Gracias al etiquetado de composición conocerás las fibras con
las que está compuesta; además, el etiquetado de conservación te dará las instrucciones sobre cómo tratarla.
Sorprendentemente, esta industria es ahora la segunda más
contaminante del mundo, sólo por debajo de la de los hidrocarburos; también es una de las mayores consumidoras de
agua y gran contribuyente de la contaminación de este recurso, envenenando a las personas que viven en lugares como
la India o China, donde se hace la mayor parte de la ropa
que utilizamos.
Recuerda que los tejidos naturales (lana, algodón, lino,
yute) son menos contaminantes, tanto en su producción
como en su gestión como residuo, que los sintéticos.
Compra ropa de segunda mano.
Olvida las compras por impulso; en gran medida éstas son
las que han hecho crecer el negocio del fast fashion.
Limpiar la industria de la moda no será fácil, pero definitivamente es posible. Las marcas populares de moda tienen el
poder de establecer y reforzar los estándares ambientales en
su cadena de suministro, y los consumidores deben alzar la
voz y su poder de compra para exigir a las marcas que produzcan moda que sea amigable con el planeta.
No compres pieles. Algunas especies como la nutria o el
lince están en peligro de extinción, y son muy apreciadas en
la realización de abrigos.
No tires ropa en buen estado. La que ya no te gusta puede
venirle bien a otros. Regálala a entidades de beneficencia.
Más información en fashionrevolution.org
* Autora de Overdressed: The Shockingly High Cost of Cheap Fashion
overdressedthebook.com
Emplea tu ropa inservible en otros usos (trapos de cocina,
tapetes para las mascotas).
El fotógrafo de las telas
Formado como arquitecto, Cristopher Payne comenzó a fotografiar inmuebles abandonados —como un hospital psiquiátrico— y viejas construcciones en los alrededores de New
York. En su búsqueda por espacios en el olvido, en 2010 dio
con algunas fábricas de textiles en el norte de Estados Unidos,
donde halló un campo visual de acción que le permitió dar un
giro drástico a su trabajo. Fue así como creó la serie fotográfica
Textiles, que refleja la labor casi artesanal de compañías rela-
cionadas con la industria de la ropa, que sobreviven pese a la
competencia de las grandes firmas.
A través de patrones, repeticiones, tomas inmensas y colores sumamente intensos, Payne plasma su fascinación por el
proceso de elaboración de las cosas. Para él, los textiles son otra
forma de construcción.
La serie completa la encuentras en: chrispaynephoto.com
32
CENTRAL
33
Moda sustentable: Hacia una industria de bajo impacto
ARTÍCULO
MINERÍA URBANA,
LA PEPENA MODERNA
Y RENTABLE DEL E-WASTE
FOTO: AP
POR CINTHYA BIBIÁN I @cinthyabt
29
¿Minas de oro y metales preciosos en la ciudad? Sí y valen millones de pesos,
sin embargo, en México permanecen sin explotar en los tiraderos de basura,
mientras que China; incluso importa basura para obtener beneficios.
E
n unos días —el 31 de diciembre— iniciará el proceso de
apagón analógico en México. El cambio a la señal digital
implicará que 40 millones de televisores dejen de funcionar y
se sumen a las 358 000 toneladas de basura electrónica que ya
se generan en el país y, cuya cifra aumenta entre 5% y 7% cada
año, de acuerdo con el Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático (inecc).
Además de los televisores viejos, el e-waste, como también
se le conoce, comprende computadoras, pantallas, celulares,
tabletas, refrigeradores, bocinas, entre otros artículos electrónicos, los cuales conforman —de manera literal— minas de oro
en los tiraderos de basura, pues contienen en su interior materiales preciosos, como el oro o la plata, además de elementos de
difícil obtención y alta demanda, como las “tierras raras”.
Si estos elementos de alto valor y presentes en la basura
electrónica fueran recuperados antes de ir a parar a los rellenos sanitarios, se evitaría la emisión de 2% de gases de efecto
invernadero, como el dióxido de carbono (CO2), metano (CH4),
óxido de nitrógeno (N2O), y otros compuestos orgánicos volátiles (COV), según el estudio Extracción de los vertederos de la
Universidad de Cataluña.
Además, se podría reducir en 70% la contaminación del
agua y el aire, de acuerdo con estimaciones de la Agencia Ambiental de Estados Unidos.
Si la mitigación del impacto ambiental no fuera suficiente,
los beneficios económicos deberían serlo para convencer a
cualquiera: mientras que para obtener cinco gramos de oro se
debe extraer una tonelada de tierra en la minería tradicional,
en la minería urbana se requiere una tonelada de celulares
e-waste para sacar de ellos 400 gramos de oro, de acuerdo
con GSMA, una consultora estadounidense especializada en
residuos electrónicos.
30
Sin embargo, la minería urbana es aún un
terreno incipiente en México. Si bien los planes
de recolección tomaron fuerza con la necesidad
generada por el apagón analógico, la respuesta
es insuficiente, explica Eduardo Pallares, director general de Rescatec, una empresa recolectora y recicladora de chatarra electrónica.
La Secretaría del Medio Ambiente del
Distrito Federal (Sedema) cuenta con un solo
programa de recolección: el Reciclatrón, el cual
consiste en realizar jornadas de acopio de residuos electrónicos en puntos específicos. Según
la dependencia, usualmente los aparatos electrónicos son entregados al camión de la basura,
Basura tóxica
Los televisores análogos, al igual que otros
aparatos como los celulares, contienen materiales como plomo, mercurio, cadmio, paladio y
arsénico, entre otros, que pueden causar daños
a la salud, principalmente al hígado y en los sistemas nervioso y respiratorio, explica Lorenzo
Martínez Gómez, investigador del Instituto de
Investigaciones Físicas de la Universidad Nacional Autónoma de México (unam).
“El plomo es el compuesto que puede causar
mayor daño a la salud y al ambiente, al entrar en
contacto con otros residuos, la tierra o el agua”,
explica el académico. Por ello es relevante evitar
que la basura electrónica simplemente forme
parte del resto de los desechos generados por la
sociedad, pues no sólo los televisores están en
esta situación, sino también miles de computadoras, impresoras, celulares, entre otros.
FOTO: Gabriel Hernández
aproximadamente 42% del total, mientras que
30% los regala, 11% los almacena y 17% los vende en segunda mano.
Por ello, la importancia de contar con programas de recolección y reciclaje, explica Pallares, pues facilita la labor de la reutilización
de los materiales a través de la minería urbana.
Actualmente pocas empresas se dedican
a esta labor en México, debido a que la recolección representa un reto, pues se requieren
programas específicos de convocatoria, o bien,
recoger los aparatos casa por casa.
Un mundo raro
FOTO: Getty Images
Dicen que no hay nadie indispensable, pero
esta aseveración no aplica para las tierras raras, pues no se podría concebir el mundo, tal y
como lo conocemos hoy, si no fuera por estos
elementos, que son casi omnipresentes: están
en discos duros de computadoras, celulares,
pantallas de televisión, iPods, cds, incluso, en
las turbinas de generación de energía eólica.
La tecnología aceleró el consumo de las tierras raras, que antes sólo eran conocidas por
aparecer en la parte inferior de la tabla periódica. “Antes no sabíamos en qué usarlas y ahora
se nos hace tarde para devorárnoslas”, dice Jesús Valdés Martínez, investigador del Instituto de Química de la unam. Gretchen Lapidus,
académica de la Universidad Autónoma Metropolitana (uam), coincide: “El crecimiento tecnológico es el principal causante de la demanda
de tierras raras en los últimos años, y por ello la
La chatarra electrónica es clasificada para su posterior exploración,
en búsqueda de minerales preciosos y reutilizables.
China a la saga
China es el líder en minería urbana en el mundo: incluso, importa la chatarra electrónica de Estados Unidos y Europa. El
gigante asiático está en proceso de extracción de los metales y
tierras raras de más de 15 millones de aparatos eléctricos, cinco
millones de computadoras personales y 100 millones de teléfonos móviles, reporta la Asociación de la Industria de Metales
No Ferrosos de China.
31
La acumulación de basura electrónica creció 22% en el mundo,
entre 2000 y 2005, de acuerdo con el Global E-Waste Monitor 2014, elaborado por el Institute for the Advanced Study of
Sustainability.
En la minería urbana
se pueden extraer
hasta 400 gramos de
oro de una tonelada
de celulares.
disponibilidad en el ambiente de estos metales ha disminuido
en forma tan acelerada”.
Un ejemplo de ello es el Indio (In) —necesario en las pantallas touch de los dispositivos electrónicos—, del cual se producían apenas 200 toneladas anuales en 2003, a un precio de
100 dólares el kilogramo y hoy se extraen 600 toneladas (la
mitad de ellas en China). Su precio ha llegado a rozar los mil
dólares el kilo, de acuerdo con el United States General Survey.
Por sus múltiples aplicaciones, la demanda de tierras raras se ha disparado, y para 2016 se producirán 160 000 toneladas de ellas en el mundo, de las cuales México sólo participa
con 1%, mientras que China es el líder, con 95% de la producción de tierras raras en el mundo.
Yacapixtla, Morelos, que arrancará operaciones durante el primer trimestre de 2016.
En esta planta se extraerán metales y aleaciones listos para ser utilizados de nueva cuenta en los ciclos de proceso de las industrias
electrónica, metalmecánica y manufactura.
“Queremos tener una empresa que muestre los
beneficios ambientales y económicos de este
esquema, mostrar que hay forma de hacerlo
rentable”, dice Martínez.
“En México el desarrollo de la minería urbana está en proceso; también hace falta mejorar el tema regulatorio, y por ello es necesario
que otras empresas vean que es una opción
rentable, además del apoyo ambiental que ello
deriva”, agrega Martínez.
Desechos electrónicos generados a nivel mundial
Año
Millones de
toneladas
Chatarra per
cápita (kg)
2010
33.8
5.0
2011
35.8
5.2
2012
37.8
5.4
Potencial en México
2013
39.8
5.7
2014
41.8
5.9
La capacidad de México para aprovechar los beneficios de la
minería urbana depende, en buena medida, del éxito de los
proyectos en marcha, como del que está a cargo Lorenzo Martínez Gómez, investigador del Instituto de Investigaciones
Físicas de la unam, quien busca —con el apoyo de la Secretaria de Ciencia, Tecnología e Innovación del df e la iniciativa
privada— echar a andar una fábrica de minería urbana en
2015
43.8
6.1
2016
45.7
6.3
2017
47.8
6.5
2018
49.8
6.7
Fuente: The Global e-waste Monitor.
¿Qué hacer con la basura electrónica?
1. Regala o presta aparatos electrónicos que ya no uses.
4. No se tiran en el camión de la basura ni en lugares públicos.
2. Si ya no sirven, puedes donarlos a una escuela especializada
5. Evita comprar tecnología con poco tiempo de vida,
en ingeniería, como la unam y el ipn.
pues acelera el proceso de generación de e-waste.
3. Lleva la basura a centros de acopio o empresas recicladoras.
ARTÍCULO
32
Minería urbana, la pepena moderna y rentable del e-waste
OPINIÓN
París
bien vale una misa
POR FEDRO CARLOS GUILLÉN* I @fedroguillen
L
a frase que da título a esta colaboración dicen que la dijo Enrique
iv en un arrebato de pragmatismo para acceder al trono francés en
el siglo xvi. Es cierto, la Ciudad Luz es sin duda una de las más bellas
del mundo y merece la fama que la acompaña hace ya cientos de años.
Por supuesto, no se trata de generar en este espacio una guía turística,
sino de tratar de entender lo que pasará en esta urbe francesa entre el
30 de noviembre y el 11 de diciembre de este año, cuando se celebre la
Conferencia de las Partes número 21 con respecto del cambio climático.
Lo primero que llama la atención es la enorme inutilidad de las 20
cumbres anteriores, en las que se han depositado expectativas enormes
y que han dejado un saldo aparentemente nulo, que se reduce a una nube
de gente que hace turismo gratuito, atiende reuniones intrascendentes
y se saluda año con año sin que los representantes que en realidad
influyen asuman un compromiso legible.
Uno de los dilemas que se viene discutiendo hace ya décadas es el de
los países en vías de desarrollo que objetan las limitaciones industriales
impuestas, vía regulación, asociadas al cambio climático. Su argumento
es simple: ¿por qué las naciones que ya utilizaron intensivamente
recursos y energía, y han alcanzado altos niveles de desarrollo,
impondrían reglas a aquellos que no lo han logrado aún? La premisa, así
planteada, no permite salida alguna.
Bajo la lógica de que a nadie se obliga a dar el primer paso, el tiempo
sigue corriendo y no se generan medidas preventivas, sino paliativas.
Vivimos en una era del corto plazo; la prioridad de los gobernantes
no tiene ningún incentivo para pensar en grandes escalas de tiempo,
y el mejor ejemplo es la red hidráulica del Distrito Federal, que
hace años presenta fugas de hasta 40% de su caudal, y cuyo costo de
reparación somete a las autoridades a una decisión elemental: generar
una inversión indispensable pero invisible en términos de rédito
político o dejar las cosas como están. La evidente respuesta es que
ningún gobernante toma la iniciativa. Lo mismo sucede con la toma
de compromisos de limitar emisiones; los efectos a futuro son tan
intangibles en el presente, que dar un primer paso ante el enojo de
potenciales votantes parecería un mal negocio.
38
Sin embargo, hay dos noticias emergentes que
parecerían brindar un soplo de cierta esperanza.
La primera es la posición del Papa Francisco,
que de manera clara y firme alerta sobre los riesgos del modelo de desarrollo que hemos adoptado; la postura de este líder religioso tiene un
efecto mediático y, sobre todo, político muy
relevante. La segunda es que las autoridades
chinas y norteamericanas han adoptado,
por lo menos en el discurso, una actitud de
mayor énfasis, asumiendo compromisos más
ambiciosos, y dado que ambas potencias son
responsables del mayor consumo de energía
mundial, se podría esperar que en esta ocasión se
alcancen acuerdos más vinculantes y de mayor
envergadura.
En los días que usted lea este texto, se estará
celebrando la cop 21. Habrá que estar atentos a las
resoluciones y las agendas de sus participantes.
Venturosamente se podrá anunciar que algo se
ganó, más allá de un paseo en el Sena con música
de acordeón incluida.
La tragedia de París que coincide con una
cumbre en la que se reunirán representantes de
195 países es una oportunidad para reflexionar
con serenidad sobre el destino de nuestro planeta
y las vías civilizadas para tratar de impedir que
el hombre que mate prevalezca sobre el hombre
que se compromete por un mundo mejor para
nosotros y los que nos sucederán.
* Doctor en Ciencias y articulista;
autor de los libros Crónica alfabética
del nuevo milenio y La sala oscura.
POR CINTYA CONTRERAS I @cintyacc
Las fiestas decembrinas elevan hasta en 30% la
generación de basura diaria en México, debido al
desecho de envolturas, empaques y restos de comida. A dicho impacto se suma un mayor consu-
mo de energía —proveniente de las series navideñas—, la emisión de contaminantes por el tráfico
en zonas comerciales, y el uso de baterías para el
funcionamiento de juguetes.
En México se adquieren alrededor de 1 800 000 árboles naturales de
Navidad al año.
El alumbrado navideño en el df implica
un gasto de 30 millones de kw/h,
misma cantidad de electricidad que consume
al mes el municipio de Chetumal.
La contaminación en el aire aumenta 20%
en Nochebuena y Año Nuevo, a causa de la
pirotecnia, encendido de fogatas y tráfico vehicular.
25% de la comida
que se compra o prepara
para los festejos, no se consume
y acaba en la basura.
35% de los desechos está compuesto por:
Papel, bolsas, cajas y moños.
Debido a los descansos obligatorios
de fin de año, los servicios de limpia
en todo el país reducen en 50% su personal,
por lo que se retrasa la recolección de
basura doméstica.
La producción de basura, por persona,
se eleva de 1.5 a 2 kilos al día,
durante las celebraciones navideñas.
La venta de pilas incrementa
40%.
5 horas, en promedio, permanecen
encendidos los adornos.
El consumo de electricidad aumenta
35%, a causa de las luces para árboles,
fachadas y decoraciones luminosas.
Fuentes: Call 2 recycle I Comisión Nacional Forestal I Environmental Protection Agency I Greenpeace I Ley Federal del Trabajo I Secretaría del
Medio Ambiente del Distrito Federal I Secretaría de Salud del Distrito Federal
39 I Universidad de Standford I step-initiative.org I reduce.org
NUMERALIA
¿Blanca Navidad?
40
PORTAFOLIOS
Fotografías de Bernard Plossu
UN OJO MÁGICO
EN EL DESIERTO
POR VESTA MÓNICA HERRERÍAS
B
ernard Plossu (Vietnam, 1945) es un viajero que ha invertido
casi 50 años en la búsqueda de las respuestas a sus decenas de
preocupaciones fotográficas. A veces las encuentra en los caminos
y carreteras, otras en la naturaleza muerta, en pequeños detalles,
en siluetas y contrastes, o en un paisaje natural (como el desierto).
En realidad, cualquier escena puede detonar un clic.
El detalle unificador de su vasta producción es su lente de
50 milímetros, que ofrece el mismo ángulo de visión que el ojo
humano. “Con este lente podemos ver la realidad tal cual; ni con
un gran angular —que exagera el paisaje— ni con un telefoto —que
fulmina la luz—, se puede ver la verdadera fuerza de la fotografía”.
Plossu es un fotógrafo al que le gusta caminar, salirse de las rutas
principales y adentrarse en zonas de acceso complicado… Llegar al
final de las rutas. Prefiere los lugares solitarios, deshabitados porque,
entre otras cosas, lo confrontan con su imaginación. De aquí su
fascinación por los desiertos.
Luego de recorrer las regiones desérticas del Oeste americano,
de Grecia, India, Nigeria, Turquía y Mali, Plossu se sintió atraído
por las escenas desérticas de algunas postales turísticas de Escocia.
Con una vieja cámara Nikkormat, emprendió el viaje rumbo a los
paisajes nórdicos para retratar su belleza deslumbrante: “la misma
que en Arizona o en el Norte de México, pero con una naturaleza
más sometida a la lluvia y a la tierra húmeda”.
Su pasión por las piedras y las colinas logró que su mirada en
el desierto escocés destacara del paisaje la parte austera y sensual:
“encontré la misma pureza y silencio que en desiertos más secos”.
Las imágenes de Plossu incluyen un sello único que corresponde a un viaje interior a través de lo cotidiano. Por ello, ha logrado
desde fotografías contundentes y directas, hasta expresivas y
poéticas que transmiten estados emocionales. Todas siempre vivas,
delicadas, minimalistas. Ventanas hacia un gran universo con
infinitas posibilidades.
41
Para él, en el tiempo la fotografía ha sido
una herramienta para enfocarse y conservar
la conciencia especial que lo mantiene alerta
y atento, listo para disparar frente a las
manifestaciones que detecta su ojo mágico.
En una entrevista, al definir al maestro de la
lente, sin proponérselo, Plossu se describe:
“El gran fotógrafo es el que logra ver y
fotografiar a alta velocidad lo que pasa frente
a él, al lado e incluso, detrás. Tiene que ser
más rápido que él mismo. Este estado de
supraconciencia lo convierte en testigo de su
tiempo, quizá en su mejor traductor.”
Agradecemos a Bernard Plossu su amabilidad para
publicar esta serie inédita. Hace 50 años, vino por
primera vez a México y, desde entonces, regresó
varias veces; de esos viajes surgió el libro ¡Vámonos!,
editado por Fundación Televisa.
La publicación estuvo acompañada por una
exposición en el Museo de Arte Moderno de la Ciudad
de México, de agosto de 2014 a enero de 2015.
Las citas de este artículo fueron tomadas del
libro L’abstraction invisible, de una entrevista con
Christophe Berthoud (2013) y de un correo electrónico
de correspondencia personal (2015).
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44
PORTAFOLIOS
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Un ojo mágico en el desierto
MIS PRIMEROS DESASTRES
POR J. M SERVÍN*
N
o hay diagnóstico esperanzador en la que alguna
vez fue La ciudad de los Palacios, la Región más
Transparente y, en años recientes, por demagogia, la
Ciudad de la Esperanza. Sin embargo, la capital está lejos de desaparecer. Pareciera que se nutre de sus enfermedades crónicas. Temor y temblor, diría Kierkegaard.
Nací en la década de 1960 y la capital mantenía su
atractivo para la inversión extranjera y como centro
turístico con cierto aire cosmopolita, sin haber perdido el aire provinciano e impredecible que tanto gusta
a los turistas. Hay pasajes de mi vida que mantengo relacionados con mi niñez y algunos de mis miedos más
profundos y angustiantes. Ir a tirar la basura a la azotea
del edificio de la calle de Marsella en la colonia Juárez.
Había un incinerador de desechos, y recuerdo cómo
me asomaba a ver las lenguas de fuego consumir los residuos de 32 departamentos, dos días de la semana, y la
espiral de humo negro que salía de la chimenea. Bajaba
con las pestañas chamuscadas. Piromanía infantil.
Ya desde entonces era una capital de calles hediondas, llenas de baches y mal iluminadas. El hogar
de miles de vagabundos y menesterosos que defecan,
tienen sexo, se drogan, alcoholizan y mueren en la calle
sin que nadie les eche un lazo; en aquellos años les llamaban robachicos, y con eso nuestros padres solían
asustarnos a los niños cuando no obedecíamos: el robachicos es la versión infantil del secuestrador, hoy en
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día parte del realismo sucio de nuestra cotidianidad.
De pronto, por las tardes aparecía un hombre al que
conocíamos como el gitano, traía un oso amaestrado
que hacía las delicias de chicos y grandes, mientras
bailaba el sonsonete que cantaba con voz lijosa de dipsómano su domador acompañado de un pandero: “que
baile el oso, lalalalala”; el animal caminaba en dos patas, atado con un gruesa cadena y un collar de cuero
que no alcanzaba a cubrir su cuello pelado y grisáceo.
El cartílago de la nariz se lo atravesaba un aro de fierro. El animal emitía una especie de rugido, más parecido a un lamento, que estoy seguro era de dolor. No
nos importaba y lo disfruté mucho, mi infancia está
conectada para siempre a ese personaje y su oso. Fue
hasta muchos años después que cobraría conciencia de
lo que significa el maltrato animal. Ahora mismo recuerdo los famosos chimecos, autobuses urbanos contaminantes y apestosos que siempre me provocaron
mareos y vómitos en nuestros largos recorridos por la
ciudad, a veces a Los Dinamos, donde hacíamos días de
campo familiares dominicales en bosques con basura
por todas partes y riachuelos contaminados. En algún
momento mis hermanos y yo llegamos a tomar agua de
ahí, pese a que de pronto veíamos flotar desperdicios.
Recuerdo un par de anuncios televisivos del, en
aquel entonces, Departamento del Distrito Federal,
uno pidiendo a la población no desperdiciar el agua:
“¡Ciérrale, ciérrale”, decía un gordito simpático haciendo con su manita un ademán para cerrar la llave
del agua. En otro, la voz en off de una niña cantaba una
canción a un árbol: “arbolito estás de pie, igual que yo
en esta tierra, somos dos para cuidarnos, somos dos
para crecer”. Y así, campañas de concientización. No sé
qué alcances hayan tenido. Hasta hoy vivimos atrapados en la ineptitud de nuestros gobernantes para hacer
la ciudad habitable, y la indolencia de una población
a la que históricamente le han valido madre las condiciones en las que vive.
La ciudad donde conviven gente muy pobre y
millonarios de escándalo. Explosión demográfica
y migración forzada a periferias sin servicios básicos.
En medio, como en un sándwich, una clase media desatenta a la tragedia ambiental que se cierne sobre ella,
entre otras cosas, por su consumo desbordado: automóviles por todas partes, poda de árboles para que el
gobierno construya obras viales mastodónticas para
beneficio del automovilista. Resultado: contingencia ambiental todo el año y una espesa capa grisácea
que distingue al horizonte capitalino. La ciudad donde se entuban los ríos, donde el agua se debe tomar
embotellada porque la que corre por las tuberías está
contaminada y llena de heces fecales, la ciudad donde
se tiran más árboles de los que se plantan, donde los
árboles viven estresados y enfermos, con plagas, donde
la población vive con jaquecas y enfermedades respiratorias crónicas debido a la contaminación del aire.
Vivo en una ciudad arrasada por inundaciones y
terremotos, donde llueven cenizas de las emanaciones
de un volcán; donde la especulación inmobiliaria invade áreas naturales.
Se supone que para un escritor los recuerdos deben
ser una fuente inagotable de historias. La tragedia ambiental y la leyenda negra de la ciudad alimentan mi
imaginación desde niño. Vivo de recordar para resistir mi presente, pero el recuerdo agota y castiga, lo que
ocurre a mi alrededor aligera la carga de lo que entiendo por futuro. Mi escritura se la debo al df. Sequías,
terremotos. Crimen como uso y costumbre. ¿Qué más?
MIS PRIMEROS DESASTRES
La tragedia ambiental y la leyenda negra de la ciudad
alimentan mi imaginación desde niño.
Ha pasado todo. Los siete jinetes del apocalipsis
tienen sus caballerizas en el df.
Por las mañanas al asomarme por la ventana de mi domicilio en Bucareli, veo un grueso
manto gris en medio del amanecer de un naranja
óxido, en primer plano la ciudad que me espera
con su contaminación visual (espectaculares y
plotters) y auditiva (cláxones ansiosos, altavoces
con música a todo volumen en comercios, bravatas de borrachos, sirenas de ambulancias y
patrullas —el canto de la tragedia cotidiana en la
ciudad—). Compro los periódicos y sus encabezados informan lo que ya sé: degradación moral,
ecológica, locura; amor a la vida agazapado que
me recuerda que no hemos aprendido nada.
No se sorprendan de mi arraigo a la ciudad.
El día que el df desaparezca, no quedarán sujetos
como yo.
* Escritor, periodista y editor. Entre sus obras están Del duro oficio
de vivir, beber y escribir desde el caos (Cal y Arena, 2012) y Al final
del vacío (Almadía, 2015).
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El día que no queden sujetos como yo
OBITUARIO
TIRO DORADO
Skiffia francesae
POR NATALIA ÁLVAREZ I @Pimiientta
ILUSTRACIÓN: Guillermo Flores.
N
adie lo ha vuelto a ver desde 1978. Expediciones por toda la
cuenca del Alto Ameca, por parte de la Universidad Michoacana
de San Nicolás de Hidalgo, confirmaron la nueva realidad: un pez
vivíparo menos en el mundo.
Su hogar, el manantial del río Teuchitlán, en la porción alta de la
cuenca del río Ameca, Jalisco, es ahora un lugar inhóspito, resultado
de una constante explotación para abastecer de agua a las comunidades aledañas, y de la industria azucarera que vierte desechos contaminantes en la zona.
Las algas y plantas acuáticas de su hábitat no deben extrañar
ser mordisquedas por el tiro dorado; las tilapias, especie invasora,
cumplen ahora esa función.
Con todo y su minúsculo tamaño (la talla máxima en machos es
de 45 milímetros y en hembras de 50), deja un enorme hueco en la
biodiversidad mexicana.
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