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TÉRMICO
TÉRMICO
Biogás
de origen
vegetal
para calor
industrial
La empresa familiar,
Santibañez Energy,
promueve una excepcional planta piloto
de biogás de 100 kW
en la localidad de Íscar, Valladolid. La instalación produce únicamente energía
térmica a partir de residuos agroalimentarios de origen vegetal
y es de desarrollo tecnológico español.
E
l proyecto nace de la ilusión y la tenacidad de una familia de agricultores, cuyos miembros más jóvenes se
han formado en distintos ámbitos de la ingeniería y la agronomía y ahora buscan obtener una rentabilidad mayor de
los recursos tradicionales a través de nuevos modelos de negocio, sin que varapalos legislativos o la lentitud burocrática les hagan dar marcha atrás.
Una planta excepcional
Calor para un centro de procesado avícola
La planta produce al ritmo que marca el centro de
procesado avícola del Grupo Hidalgo, muy cerca de la
planta de biogás. Sus necesidades de vapor ascienden a
1000 ton a 7 bar, lo que equivale a 800.000 kWh/año. El
mayor consumo de energía de esta industria se requiere
para esterilizar los contenedores donde se disponen las aves.
Otra parte se destina a procesos de cocción.
Con el biogás producido se calienta agua en una caldera
de 100kW de potencia, y se conduce por tubería enterrada
hasta el matadero.
Solo residuos agroalimentarios vegetales
La materia prima que alimenta los digestores es líquida y
semisólida de origen hortícola; en este momento, sobre
16 B i o e n e r g y I n t e r n a t i o n a l nº 25, 4-2014
La planta de biogás recibe
residuos agroalimentarios vegetales para dar calor al centro
de procesado avícola.
todo mondas de patata, hojas de puerro y otros residuos
agrícolas vegetales (hierba, maíz…); también reciben una
fracción proveniente de lodos de depuradoras de industrias
agroalimentarias, pero en ningún caso admiten SANDACH.
La mayor parte de la energía
se emplea para limpiar las
cajas q contienen las aves procesadas.
Producción a demanda
En el mes de agosto, con la planta realizando las últimas
pruebas de puesta en marcha, procesaban 15 ton/día de
materia prima. Como explica Juan María Sánchez, ingeniero agrícola, “se procesa en función de las necesidades del
cliente, aunque si fuera necesario, podríamos acumular en
botellas. Producimos durante el día para suministrar por la
noche, entre las 24h y las 8h”. Tampoco pierden de vista la
posibilidad de suministrar a otros consumidores de energía
térmica en el futuro.
Los residuos vegetales llegan al área de recepción donde
se sitúa una trituradora del fabricante local de calderas Tabarés. El equipo se ha adaptado incorporando una tolva de
alimentación y un sinfín para verter la materia prima a la
balsa de recepción.
Dentro de la balsa, que tiene una capacidad de 30 tn, se
homogeneiza el material gracias a un agitador y a una bomba.
Desde la balsa se impulsa la mezcla homogeneizada al
digestor principal, de 700 m3 de capacidad, donde permanecerá a 37ºC siendo digerida por una colonia de bacterias
durante 25-30 días. Enrique explica que “la población de
bacterias debe adecuarse al sustrato empleado; es fundamental mantener su equilibrio y cantidad para que consuman rapidamente el material y lograr la mayor producción posible”.
La energía para mantener los 37ºC se obtiene del propio
biogás. Enrique estima que para ello se emplea entre el 10 y
el 25% de la producción final.
Desde el digestor salen dos canalizaciones; por una de
ellas sale el residuo digerido y por la otra el biogás que entra
al gasómetro de doble membrana y 550 m3 de capacidad.
La membrana exterior mantiene la presión externa sobre la
interna, lo que evita la posibilidad de fugas de biogás. La
presión de trabajo es de 300 mm de columna de agua.
Control de la planta mediante smartphone
El digestato neutralizado pasa, antes de salir al exterior,
por un almacén de 300 m3 situado bajo el gasómetro para
perder la última materia orgánica que pueda aún contener.
Como medida de seguridad cuentan con una antorcha
(aunque por el tamaño de la planta no están obligados a
quemar el sobrante); y una válvula de depresión, que aseguran la estabilidad de la lona del gasómetro.
El digestato completamente neutralizado y en estado
líquido se acumula en una balsa con geotextil más lámina
de polietileno al aire libre. Según Juan María “podría aplicarse sobre cultivos directamente con una cuba, o si se prefiere, desecarse, e incluso peletizarse para utilizarse como
fertilizante sólido”. El precio medio que podría tener este
producto en el mercado ronda los 130-140 €/ton, asegura.
Esta balsa puede acumular alrededor de 800 m3, el digestato producido durante 3 meses a un ritmo de 15 t/día.
Ensayar, mejorar y comercializar
“Esta planta es un prototipo”, explica Juan María, “queremos ganar nuevos clientes con necesidades de calor e incluso instalar un invernadero donde se consuma calor y
CO2.” Y continúa: “la idea ahora es utilizar esta instalación
como planta piloto donde mejorar todo el proceso y comercializarla para casos similares”.
El desarrollo del proyecto es propio, incluido el sistema
de control automático que permite acceder al funcionamiento de la instalación mediante el smart phone. En la
Foto: Grupo Hidalgo
Enrique Sánchez, el hermano mayor e ingeniero industrial,
destaca lo novedoso de este proyecto: por un lado, se trata
de una planta que utiliza solo residuos agroalimentarios vegetales, sin purín. “Esto implica un proceso biológico complejo, del que siempre se habla pero que rara vez se pone en
práctica, y que en esta planta se demuestra factible”. Y por
otro lado, es una instalación cuya rentabilidad se apoya exclusivamente en la generación de calor, producto que normalmente se consideraba subsidiario de la electricidad.
El proyecto se planteó hace 3 años, antes de la promulgación del RD 1/2012, para una cogeneración de 500
kW. Tras el varapalo legislativo, decidieron seguir adelante
con el proyecto, que se reconvirtió en una planta de generación térmica de 100 kW. De todas formas, conservan el
permiso obtenido en su día para, si cambia la legislación,
generar y verter energía eléctrica más adelante.
Vista del digestor (a la derecha) de 700 m3 y del gasómetro de doble membrana
(izquierda) de 550 m3.
parte biológica han contado con el asesoramiento de la
consultora española Biovec.
Durante Expobiomasa 2014 se ha planificado una visita
técnica a las instalaciones de la planta. Es posible inscribirse
en ellas desde la sección “Otras Actividades” de www.expobiomasa.com.Q
Ana Sancho/Bioenergy International
BIE25/1617/AS
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