Evangelio 1 marzo 2015

¡Resplandece en mi, Señor!
Señor, hoy hemos venido al monte de la Eucaristía pues
sabemos que somos los hijos amados de Dios y que quieres
llenar nuestras mochilas de fuerza para afrontar las cruces de
la vida sintiéndonos acompañados por ti, como Abraham,
como Pedro, Santiago y Juan.
En esta cuaresma queremos mejorar la oración e
intensificar esos momentos de transfiguración, ya que
nuestra misión es contemplar a Jesús y escucharlo, aprender
su estilo y su evangelio, vivirlo y comunicarlo.
Señor, ayúdame a esparcir tu fragancia allí donde vaya.
Resplandece a través de mí y sé en mí, para que todos los
que me rocen sientan tu presencia en mí. Deja que alcen la
mirada y ya no me vean a mí, sino a ti, Señor.
Quédate conmigo y empezaré a brillar como Tú brillas,
con un brillo que iluminará a los demás. Y esa luz, Señor,
saldrá de ti, no será mía: serás Tú, iluminando a los demás a
través de mí.
Deja que predique sin predicar, no a través de la palabra,
sino de mi ejemplo, de una fuerza arrebatadora, la influencia
de la compasión en lo que hago, la patente plenitud que el
amor de mi corazón te profesa.
Hola: Soy Cuare, ¿recuerdas?
Transfigurarse es:
-estar dentro del Padre, de su blancura, gracias
al hueco que Jesús nos hace en Él.
-es revestirse del Padre y de Jesús, de su gracia,
de su fuerza, de la garra del Espíritu.
-pero tenemos que comunicar a otros esta
experiencia de encuentro con Jesús.
Evangelio
1 marzo
2015
LECTURAS

GÉNESIS 22,1-2.9-13.15-18: El sacrificio de Abrahán, nuestro padre en la fe.
En aquellos días, Dios puso a prueba a Abrahán, llamándole:
«¡Abrahán!» Él respondió: «Aquí me tienes.» Dios le dijo: «Toma a
tu hijo único, al que quieres, a Isaac, y vete al país de Moria y
ofrécemelo allí en sacrificio, en uno de los montes que yo te
indicaré.»
Cuando llegaron al sitio que le había dicho Dios, Abrahán
levantó allí el altar y apiló la leña, luego ató a su hijo lsaac y lo puso
sobre el altar, encima de la leña. Entonces Abrahán tomó el
cuchillo para degollar a su hijo; pero el ángel del Señor le gritó
desde el cielo: «¡Abrahán, Abrahán!” Él contestó: «Aquí me
tienes.» El ángel le ordenó: «No alargues la mano contra tu hijo ni
le hagas nada. Ahora sé que temes a Dios, porque no te has
reservado a tu hijo, tu único hijo.»
Abrahán levantó los ojos y vio un carnero enredado por los
cuernos en la maleza. Se acercó, tomó el carnero y lo ofreció en
sacrificio en lugar de su hijo. El ángel del Señor volvió a gritar a
Abrahán desde el cielo: «juro por mí mismo -oráculo del Señor: Por
haber hecho esto, por no haberte reservado a tu hijo único, te
bendeciré, multiplicaré a tus descendientes como las estrellas del
cielo y como la arena de la playa. Tus descendientes conquistarán
las puertas de las ciudades enemigas. Todos los pueblos del mundo
se bendecirán con tu descendencia, porque me has obedecido.»
 SAL. 115: Caminaré en presencia del Señor en el país de la vida.
 ROMANOS 8,31B-34: Dios no perdonó a su propio Hijo.
 MARCOS 9, 1-9: Éste es mi Hijo amado, escuchadlo.
Narrador: En aquel tiempo, Jesús se llevó a Pedro, a Santiago
y a Juan, subió con ellos solos a una montaña alta, y se
transfiguró delante de ellos. Sus vestidos se volvieron de
un blanco deslumbrador, como no puede dejarlos ningún
batanero del mundo. Se les aparecieron Elías y Moisés,
conversando con Jesús. Entonces Pedro tomó la palabra y
le dijo a Jesús:
Pedro: -Maestro, ¡qué bien se está aquí! Vamos a hacer tres
tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.
Narrador: Estaban asustados, y no sabía lo que decía. Se
formó una nube que los cubrió, y salió una voz de la nube:
Voz: -Éste es mi Hijo amado; escuchadlo.
Narrador: De pronto, al mirar alrededor, no vieron a nadie
más que a Jesús, solo con ellos.
Cuando bajaban de la montaña, Jesús les mandó:
Jesús: -No contéis a nadie lo que habéis visto, hasta que el Hijo
del hombre resucite de entre los muertos.
Narrador: Esto se les quedó grabado, y discutían qué querría
decir aquello de «resucitar de entre los muertos».
CUARESMA: ¡Mira hacia arriba!.
ORA y escucha a Jesús.
1. VER: Subiendo a la montaña
+Hoy podíamos realizar una marcha a una montaña. Llevamos la mochila, hacemos
el esfuerzo de subir. Conviene mirar para los pies para no resbalar y caerse; pero
mirar también hacia arriba para seguir los hitos o señales y no perderse. A
medida que ascendemos, las montañas de al lado se van abajando y las vistas son
espectaculares. Desde arriba todo se ve mejor: valles, senderos, lugares…
-¿Subiste a alguna montaña? ¿Qué hay que llevar? ¿Cómo se ve todo?
2. JUZGAR: Mira hacia arriba, escucha a Jesú s.
+Jesús, en el evangelio de hoy, nos dice que subió al monte y se transfiguró
delante de ellos. Vieron a Moisés y a Elías, dos personajes importantes de la Biblia.
Y dijeron a Jesús: “Qué bien se está aquí”. También se oyó la voz del Padre: “Este
es mi hijo amado; escuchadlo”… Al terminar, Jesús los invitó a bajar y volver a la
vida normal de nuevo.
¿QUÉ NOS QUIERE DECIR JESÚS?
Necesito momentos de mirar hacia arriba, de ORACIÓN…
1. Para encontrarme con Jesús, experimentar “ser hijo amado del Padre”, estar con
Dios o en Dios, convertir todo lo que vivo en oración.
2.Para escuchar la Palabra y ver la vida con sus ojos, con su corazón, a su manera.
3.Para transfigurar mi vida de forma que se parezca a la suya, y yo sea su testigo,
lleve su luz, mirando también abajo, a la realidad para transformarla.
4.Para tener el depósito cargado de gasolina para enfrentarme a las cruces de la
vida, como Jesús, unido a él, confiado, sabiéndole compañero, como Abraham.
¿Qué encontrarían aquellos tres en Jesús? ¿Qué le transmitiría?
¿Te ha pasado alguna vez algo parecido?¿Podemos tener también
nosotros la misma experiencia?
3. ACTUAR: Mejora la oració n
-Comentad esta frase de Gandhi: “puedo pasar un día sin comer pero no sin rezar”.
-Ved en qué mejorar la oración personal, familiar o en la parroquia. El libro “el
evangelio de cada día” puede ayudaros a revisar la vida desde el evangelio.
¡Miramos poco para arriba, a Dios!
-Subir cada domingo y a diario al monte de la Eucaristía a celebrar que somos hijos
amados del Padre, a escuchar su Palabra y volver a la vida transfigurados para
comunicar el evangelio.
¿Cómo vamos a concretar todo esto?