Abraham Senerman y su hijo Ricardo: juntos - Papel Digital

8 NEGOCIOS
LATERCERA Domingo 11 de enero de 2015
EMPRESAS
Abraham Senerman
y su hijo Ricardo:
juntos, revueltos y
recargados
Padre e hijo se unieron nuevamente en los negocios, en
una etapa en que Sencorp busca consolidarse como una
de las mayores firmas de desarrollo inmobiliario a través
de la diversificación geográfica, socioeconómica y de
productos. Acá cuentan, por primera vez, cómo fue el
reencuentro, qué los une y los diferencia, y cómo ven
proyectos emblemáticos, como Costanera Center.
Texto: CARLA ALONSO BERTAGGIA Fotografías: ANDRES PEREZ
H
acía cerca de 12 años
que no trabajaban
juntos. Pero durante
todo ese tiempo, padre e hijo mantuvieron un contacto cercano: ambos compartían directorio
en Valle Nevado, negocio en que la
familia Senerman Volochinsky
-formada por Abraham Senerman
Lamas, su esposa Frida Volochinsky
y el hijo de ambos, Ricardo- tiene
un 50%. Incluso, viajaron a Europa e Israel.
En 2006, Ricardo partió a Estados
Unidos, a seguir su propia carrera
empresarial, y cinco años después
volvió a Chile. Entonces, comenzó
a hablar con su padre, más profundamente, sobre negocios. “Mi papá
se había orientado a oficinas -a través de Sencorp- y yo a departamentos, con Senexco. Era bastante complementario. De repente nos encontrábamos por terrenos y nos
respetábamos mutuamente, si el
paño tenía una corriente más para
oficina o para departamentos”, comenta.
Abraham Senerman escucha el
relato de su hijo en silencio. Lo
mira con esa típica ternura del padre a su hijo y rara vez interrumpe
el relato de Ricardo: fue en diciembre de 2013 cuando empezaron a
conversar sobre la posibilidad de
unirse comercialmente. “Nunca
hemos estado separados como familia. Siempre he tenido mi único
hijo, que ha sido el amor de mi
vida, y nunca hemos cambiado en
eso”, se apura en aclarar el presidente de Sencorp.
Están sentados -uno al lado del
otro- en el piso 52 de la torre Titanium La Portada, donde tienen la
que es hasta ahora la oficina más
alta de Chile: sobre 180 metros de
altura, de un total de 194 metros
que ostenta el edificio. Además,
tiene 140 mil metros cuadrados
construidos.
Los amplios ventanales que van de
piso a techo entregan una imponente vista en 360° de Santiago y
aíslan totalmente el ruido exterior.
Una colección de pequeños barcos
de madera -uno de los hobbies de
Abraham Senerman es navegar-; un
mueble con libros de arquitectura y
pequeños tallados de madera de distintos momentos de su vida; una
gran mesa para reuniones, y una
enorme pantalla de computador,
anclada a la pared, a espaldas de su
escritorio, son parte de la decoración. Todo en la oficina parece a
otra escala, como el primer rascacielos espejado que hizo el arquitecto
y que hoy es parte de la fisonomía
de Sanhattan: ese barrio de oficinas
ubicado en Las Condes, al lado de
Providencia, junto al Mapocho, que
él forjó con la construcción del primer edificio del sector, la Torre de la
Industria, a comienzos de los 90.
Senerman padre habla con calma,
con un tono conciliador que mantendrá durante toda la entrevista.
Casi no se mueve de su silla y cuando no mira a su hijo, lo hace hacia
el frente, apaciblemente. Ricardo,
en cambio, no está quieto, es locuaz, muestra una mirada más crítica en algunos temas y a veces
contradice a su padre. El primero
lanza bromas y dichos para responder a temas difíciles, mientras
el segundo habla más serio. No sólo
son distintos en el tono. El mayor
–el arquitecto-, que es el más “artista” e impulsivo a la hora de tomar decisiones, paradójicamente
viste formal, de impecable traje oscuro. El menor -el ingeniero civil-, que analiza meticulosamente
los pasos a seguir, luce informal:
jeans, camisa blanca y al llegar pre-
gunta si debe ponerse corbata.
Reestructuración
En noviembre, los Senerman anunciaron la reestructuración de la matriz del negocio inmobiliario. El
nuevo orden implica la unión del
negocio que llevaba Abraham con
los que lideraba Ricardo. La organización sigue presidida por el padre, mientras que el hijo asumió
como director ejecutivo. La madre,
en tanto, es directora y está a la cabeza del área legal del grupo. “Frida es abogada, de carácter fuerte,
más detallista y estructurada”, la
perfila su hijo. “Es una Contraloría
permanente”, acota Senerman padre, sonriendo. “Ella es directora,
propietaria y los dos han hecho lo
que es la empresa hoy”, asegura Ricardo, el ingeniero.
Hoy, la matriz del negocio inmobiliario es Sencorp, que agrupa a
Senexco (vivienda) y a otras unidades bajo el nombre de Sencorp: Desarrollos (oficinas), Rentas (habilitación de oficinas), USA (proyectos
en Estados Unidos y otros países),
Edifika (viviendas sociales), Arquitectura, Construcción y Legal.
En algunos proyectos, como Parque Titanium -tres edificios de oficinas y 70 mil m2 construidos en total--, la familia es socia de Bethia e
Inversiones Muni. Además, están
en Clínica Lo Curro y en proyectos
de energías renovables no convencionales en el norte de Chile.
Hacia adelante, el énfasis estará en
una mayor diversificación de la empresa, “tanto geográfica -dentro de
Santiago y en regiones-, en el producto y socioeconómica”, detalla
el director de Sencorp. “Abrir un
poco el abanico”, puntualiza.
País homogéneo
Ricardo Senerman habla del tiem-