CÓMO MEJORAR LA EFICIENCIA PRODUCTIVA EN LA - Inia

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ganadería y praderas
INIA Tierra adentro
mayo - junio 2009
CÓMO MEJORAR LA EFICIENCIA
PRODUCTIVA EN LA CRIANZA
BOVINA DE CARNE
En las investigaciones del INIA el impacto de aplicar fertilizantes a praderas significó que su producción, medida como materia
seca, fuera al menos un 67% superior a las praderas no fertilizadas.
Claudio Rojas G.
Ingeniero Agrónomo, M.Sc.
cbrojas@inia.cl
Adrián Catrileo S.
Ingeniero Agrónomo, Ph.D.
INIA Carillanca
La crianza es una etapa fundamental en el sistema de ganado
bovino de carne, al producir los
terneros que se recriarán y engordarán para abastecer al mercado.
Sin embargo, desde hace varios
años presenta baja rentabilidad si
se compara con la recría y la engorda, lo que hace necesario aplicar normas técnicas orientadas
tanto a aumentar la eficiencia como a bajar los costos.
Los veranos secos del último
bienio afectaron a las praderas y
acentuaron las desventajas de
mantener vacas y sus crías con
bajo nivel productivo. En muchos
predios se llegó a reducir las existencias o a considerar el cambio
de rubro.
Fertilización de praderas:
la mejor inversión
En cuanto a las praderas, lo
primero es elegir las especies adecuadas para el sector. Luego, utilizarlas con los animales usando
antecedentes técnicos sólidos para
obtener el mejor aprovechamiento
sin lesionarlas. Pero nada de ello
tiene lógica si no se da una fertilización anual de mantenimiento.
Numerosos estudios señalan que
bajo esas circunstancias se degradarán rápidamente y se perderá la
inversión.
La fertilización de mantención
es fundamental tanto para praderas mixtas sembradas, como para
praderas naturales y naturalizadas
que no estén degradadas, es decir
que tengan especies gramíneas y
leguminosas en alta proporción
(sobre un 40%). La fertilización debe hacerse en agosto y de acuerdo
a la recomendación basada en un
análisis de suelos de un laboratorio
especializado.
En Los Muermos, precordillera
de la costa de Llanquihue, INIA
Remehue probó la fertilización durante cuatro años en praderas naturalizadas, con una producción de
aproximadamente 5 toneladas de
materia seca por hectárea
(t/ms/ha). El resultado fue un 90%
de aumento promedio en producción (figura 1). Adicionalmente, la
fertilización fomentó la presencia
de leguminosas y gramíneas, disminuyendo la chépica, lo que se reflejó en un aumento de la proteína,
digestibilidad y contenido de fósforo. Esto significa que no sólo se
puede llevar la carga animal casi
al doble, sino que el incremento de
peso de los vacunos será mayor
que en las praderas no fertilizadas.
En Cunco (precordillera andina
de Cautín), INIA Carillanca efectuó
una fertilización de mantención
anual en praderas sembradas de
ballicas y tréboles de segundo año.
La producción pasó desde 4 a 8
t/ms/ha (un 100% más). En Collipulli,
valle central de Malleco, en trébol
subterráneo naturalizado, se logró
pasar desde 4,5 a 7,5 t/ms/ha (67%
más). Las evaluaciones se hicieron
en campos de productores crianceros con diferentes sistemas de
manejo. En todos ellos el impacto
de aplicar fertilizantes fue al menos
un 67% superior que las praderas
no fertilizadas.
Los costos del aumento de producción de materia seca de las
praderas, al valor actual de los
fertilizantes, se muestran en el cuadro 1.
Concentración de partos:
cambio sin costo
En los sistemas de crianza,
siempre es deseable que los pesos
de destete y el desarrollo de los
terneros alcancen los máximos valores. En la medida que esto ocurra,
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2.000
0
96/97
96/97
96/97
96/97
Temporadas
son mayores las posibilidades productivas de los terneros y mayores
los ingresos en la venta.
La norma de manejo que permite obtener altos pesos de terneros al destete sin involucrar costos
adicionales es la concentración de
los partos de las vacas de acuerdo
a la producción de la pradera. Los
mejores pesos al destete se logran
al concentrar los partos desde inicios de agosto a fines de septiembre. Los terneros que nacen después exhiben menores pesos al
destete.
El peso más bajo de los terneros que nacen con posterioridad
se relaciona con la menor cantidad
y calidad de pastos disponibles
para ellos y sus madres. La causa
se encuentra en el déficit hídrico
o "sequía" que se inicia a fines de
primavera en el secano de la Región de la Araucanía. Bajo estas
condiciones, las vacas paridas en
octubre alcanzan su mayor producción de leche a fines de noviembre
y sólo pueden mantener los altos
niveles hasta fines de diciembre,
cuando la pradera baja su producción y calidad. Así, los terneros
consumen menos leche y pastos
de menor calidad, lo que afecta su
desarrollo.
La figura 2 muestra cómo los
terneros nacidos durante la primera quincena de agosto, al 30 de
marzo ya superan en 50 kg a los
nacidos la primera quincena de
octubre. Si este ejercicio se realiza
con los pesos promedios de los
terneros nacidos en agosto y sep-
Promedio
4.000
Terneras
1˚ quincena
octubre
6.000
2˚ quincena
septiembre
8.000
1˚ quincena
septiembre
10.000
Terneros
2˚ quincena
agosto
12.000
260
250
240
230
220
210
200
190
180
170
160
150
1˚ quincena
agosto
Pradera fertilizada
Peso (kg)
Materia seca/ha/año (kg)
Pradera sin fertilizar
Figura 2. Peso real (kg) de terneros Hereford al 30 de marzo, según época de
nacimiento. INIA Carillanca.
2˚ quincena
julio
Figura 1. Aumento de producción en praderas naturalizadas por efecto de la
fertilización anual de mantención. Los Muermos.
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Fecha de nacimiento
Los terneros nacidos temprano y que alcanzan los mayores pesos pueden ser vendidos uno o dos meses
antes de la fecha de destete tradicional.
Cuadro 1. Costo del aumento de producción de materia seca (ms) de praderas por efecto de la fertilización anual de
mantención.
Costo de fertilización anual, $/ha
Aumento de producción, kg/ha
Aumento de producción sobre el testigo sin fertilizar, %
Costo del aumento de producción, $/kg ms
Mayor producción, kg PV/ha*
Ingreso por mayor producción, $/ha**
Los Muermos
136.766
4.500
90
30,4
250
175.000
Cunco
102.400
4.000
100
25,6
222
155.000
Collipulli
100.800
3.000
67
33,6
167
116.900
*PV = peso vivo. Se asume la conversión de alimentos de 18 kg por aumento de peso vivo.
**Se asume el precio de venta de $700/kg de peso vivo.
tiembre, respecto de los nacidos
en la primera quincena de octubre,
la diferencia es de 35 kg por animal.
En términos de porcentaje, significa
un aumento de 16% del peso de los
terneros al destete.
Los terneros nacidos temprano
y que alcanzan los mayores pesos
pueden ser vendidos uno o dos
meses antes de la fecha de destete
tradicional que se realiza a fines
de marzo, es decir enero o febrero,
lo que permite bajar la carga justo
cuando el pasto escasea.
de las vaquillas a los dos y no a los
tres años, como es la práctica generalizada en la zona. Existe la
creencia de que los partos más
tempranos impiden un buen desaParto a los dos años: rebaño rrollo de la vaca, lo cual no es real
más productivo
si se toman algunas medidas básicas.
Sólo las terneras con mayores
Otro manejo que aumenta la
eficiencia es tener el primer parto pesos y desarrollo al destete pue-
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Cuadro 2. Manejos adecuados para obtener parto de vaquillas a los dos años de
edad.
Primer año
Fines de marzo
Abril a septiembre
Noviembre
Segundo año
Abril hasta agosto
Parto en agosto-septiembre
Terneras destetadas con + de 250 kg
Praderas + heno y/o chancado
Inseminación o entore con + de 300 kg
Praderas + heno y/o chancado
Peso de parto con más de 390 kg
Cuadro 3. Porcentaje de aumento productivo de vacas al adelantar su primer
parto a los dos años de edad.
Edad de la
vaca (años)
10
9
8
7
Nº de terneros
al tener el 1º
a los 3 años
7
6
5
4
Nº de terneros
al tener el 1º
a los 2 años
8
7
6
5
Aumento
productivo (%)
12,5
14,3
16,6
20,0
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para que puedan encastarse en
noviembre con más de 300 kg y un
adecuado desarrollo. En el segundo año lo importante es la suplementación invernal de estas vaquillas preñadas, para que lleguen al
parto con al menos 390 kg.
Así adelantamos el parto de las
vaquillas en un año, y tenemos un
ternero adicional en su vida productiva, aumentando su eficiencia
productiva potencial en porcentajes mayores a 10%, dependiendo
de su edad de eliminación (cuadro
3). Lo indicado se puede interpretar
como un año menos de consumo
de forrajes al primer parto o un
ternero adicional. En ambos casos,
la ponderación económica resulta
parecida.
En una crianza eficiente, bajo
condiciones de secano, alrededor
de la mitad de las terneras destetadas debería constituirse en futuros reemplazos de vacas de desecho. En la medida que ello ocurra,
se podrá hacer selección de animales de crianza.
Pajas de cereales en
invierno: mayor carga a
menor costo
Los productores dedicados a crianza tienen la opción de aplicar normas técnicas
orientadas tanto a aumentar la eficiencia como a bajar los costos.
den constituirse con mayor facilidad en las futuras vaquillas de
reemplazo, bajo la premisa de cubierta a los 15-16 meses y parto a
los dos años. Las terneras que al
destete no superen los 250 kg en
las razas de carne de tamaño pequeño –como Aberdeen Angus y
Hereford– o no sobrepasen los 270
kg en las de mayor tamaño o doble
propósito –como Overo Colorado–,
difícilmente alcanzarán desarrollo
y pesos de cubierta. Ellas deberán
permanecer un año más para poder preñarse y tendrán el parto a
los tres años. El resultado es poco
eficiente y antieconómico, pues
encarece la crianza al tener el predio con animales improductivos
durante un mayor tiempo.
El manejo de las terneras para
parto a los dos años en razas de
carne se resume en el cuadro 2. El
primer año, las terneras destetadas
de mayor peso deben suplementarse en la pradera durante el invierno,
La menor producción de las
praderas durante el verano, otoño
e invierno, obliga a suplementar a
las vacas de crianza con forrajes
conservados, para evitar pérdidas
de peso más allá de lo aconsejable.
Normalmente se utiliza heno y ensilaje de praderas de mediana calidad, pero alto costo de elaboración. Otros forrajes de menor
calidad y menor costo, como las
pajas de cereales, no sólo se utilizan muy poco en la alimentación
del ganado, sino que son quemadas en el potrero una vez cosechado el grano, lo que provoca polución e incendios.
La composición química de es-
tas pajas es variable y depende de
muchos factores. El más importante es la especie: la cebada y el
trigo presentan mejores niveles de
calidad.
INIA Carillanca ha evaluado en
numerosos estudios el comportamiento invernal de vacas preñadas
que, aparte del consumo de la pradera, únicamente recibieron pajas
de cereales como suplemento desde el destete hasta el parto. Todas
las pajas, una vez que las vacas
son adaptadas a su ingesta, son
bien consumidas, especialmente
las de cebada, por sobre avena y
trigo. El consumo va de 3 a 6 kg
por vaca al día, aproximadamente,
correspondiendo los valores más
altos a la paja de cebada y los menores a trigo. Los pesos determinados en vacas durante el otoño
e invierno, varían desde pérdidas
a pequeños incrementos de peso,
dependiendo de la producción de
la pradera y del consumo y tipo de
paja. La tasa de parición, de preñez
y el peso de los terneros al destete
han sido normales, sin diferencias
entre las pajas utilizadas, y similares a las obtenidas al suplementar
con ensilaje y heno de praderas
mixtas de secano.
De estas investigaciones se
concluye que las pajas pueden
constituir parte de la ración diaria
de bovinos en épocas de escasez
de forraje, en reemplazo de los
forrajes conservados, con la consiguiente disminución de costos.
El valor comercial del kg de heno
supera los $70, puesto en predio,
y el de pajas de cereales es de
aproximadamente $40. Si bien ellas
no constituyen un alimento de gran
valor, pueden ser entregadas a los
animales para mantención de peso
o para submantención por períodos cortos, especialmente en el
postdestete para vacas preñadas
adultas que presenten buen estado
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de gordura. Vacas que tuvieron una
buena primavera y que lograron
engrasarse en el verano, podrán
aprovechar mejor los forrajes toscos en relación a aquellas vacas
que entren al invierno con baja
condición corporal o flacas, donde
convendrá usar un forraje de mejor
calidad, como heno.
El reemplazo total del forraje
conservado –que normalmente se
realiza en el predio de los sistemas
de cría intensiva y que implica rezagar el 45% de la superficie– por
pajas residuales de cultivos que se
compran o importan de potreros
vecinos, permitiría, de acuerdo a
las experiencias de INIA, aumentar
la carga animal por hectárea en
más del 30%, por la mayor superficie disponible para pastoreo. En
un sistema de producción que disponga de 1 vaca/ha y destete de
terneros de 240 kg/vaca, se podría
esperar un aumento potencial de
producción equivalente a 72 kg de
ternero por hectárea. Sin embargo,
lo recomendable en los sistemas
de crianza bovina de carne es el
reemplazo parcial del forraje conservado por pajas de cereales en
alrededor de un 30%, utilizándolo
después del destete, y aumentar
ese porcentaje sólo si la condición
de gordura de las vacas lo permite.
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Cuadro 4. Ventajas productivas de algunas normas de manejo en la crianza bovina.
Fertilización de mantención de praderas
Concentración de partos
Parto a dos años
Uso complementario de pajas de cereales
Cruzamientos interraciales
Lo expuesto es válido para vacas adultas. Las vaquillas y vacas
de primer parto deben recibir una
mejor alimentación (suplementación con heno o granos), pues están gestando o lactando y, a su vez,
creciendo.
Cruzamientos: vigor híbrido
y habilidad materna
Los cruzamientos interraciales
se efectúan fundamentalmente para combinar características de una
raza con las de otra. Un ejemplo:
la cruza de razas de carne con
razas doble propósito (carne y leche) puede realizarse para mejorar
la fertilidad, facilidad de partos y
la producción de leche en las híbridas, lo que permite mejorar los pesos de los terneros al destete. Con
los cruzamientos entre razas se
obtiene una ventaja productiva mayor que el simple promedio de los
padres, lo que se denomina hete-
Aumento anual de producción de materia seca mayor a 70%
Aumento aproximado de 16% en el peso de terneros al destete
Aumento productivo de alrededor de 10% en la vida de la vaca
Aumento de producción anual mayor a 20 kg/ha
Aumento de alrededor de 14% de las características de habilidad
materna en la hembra híbrida
rosis o vigor híbrido.
El mejoramiento potencial en
la crianza bovina por efectos del
vigor híbrido, en aspectos de fertilidad (parición), habilidad materna
(producción de leche) y sobrevivencia de terneros (menor mortalidad), es de 13 a 14%. Es decir, con
los cruzamientos interraciales se
obtiene hasta un 14% de mayor
número de terneros vivos al destete, por vaca encastada.
El cruzamiento racial puede
efectuarse con toros o con inseminación artificial. En ambos casos,
debe utilizarse ejemplares con los
mayores antecedentes posibles:
"toros probados". De esta manera
se minimizan problemas de enfermedades trasmisibles, problemas
de partos, problemas genéticos,
etc., y hay mayores posibilidades
de alcanzar los objetivos. La cruza
entre razas constituye una de las
medidas técnicas que, sin representar un gran costo, puede traducirse en importantes ventajas, ya
que permite bajar los costos del
sistema ganadero, especialmente
de la crianza.
Las normas en síntesis
Todas las pajas, una vez que las vacas son adaptadas a su ingesta, son bien
consumidas, especialmente las de cebada, por sobre avena y trigo.
La fertilización de praderas implica una inversión, pero su práctica tiene efectos dentro del mismo
año, posibilitando el aumento de la
carga animal casi al doble gracias
al aumento de producción y calidad
en la pradera (cuadro 4). Para que
esta práctica se traduzca en una
ventaja económica, debe conside-
rar el aumento de la carga animal
y obedecer a una decisión informada, considerando el análisis de suelo y la recomendación de un laboratorio especializado.
La concentración de los partos
en agosto y septiembre no implica
costo adicional para obtener el beneficio de aumentar el peso de destete de los terneros, lo que se traduce en beneficio económico en
la venta.
El tener partos de las vaquillas
a los dos años obliga a mejorar la
alimentación de las terneras, especialmente en los dos primeros años,
para conseguir la ventaja productiva que acarrea. En la medida que
se usen terneras de alto peso, el
costo será menor.
El empleo de pajas de cereales
en reemplazo de forrajes conservados puede servir como alternativa de mantención de peso de la
vaca gestante. No obstante, ésta
debe haber alcanzado un buen grado de gordura, que le permita pasar
el invierno sin mayores pérdidas
de peso y con una condición corporal aceptable (4 a 5). Su utilización permite un aumento de carga
y, con ello, un incremento en la
producción de carne por unidad de
superficie, que genera beneficios
económicos.
Por último, con los cruzamientos
interraciales se debe tener el conocimiento técnico para realizar los
más adecuados a la realidad predial
y al mercado de destino, de modo
que la ventaja productiva se traduzca en ventaja económica.
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