NACIONAL 3 de diciembre.p65

4 de diciembre del 2016
B-3
El HeraldoEconomía
Fidel, el más grande
ejemplar vivo de la
especie humana
F
Aquiles
Córdova
Morán
inalmente venció el tiempo. El que fuera por casi
cincuenta años el líder indiscutible del pueblo y de la
Revolución Cubana; el Presidente del Consejo de
Estado y de Ministros, el Comandante en Jefe del gran
ejército revolucionario de Cuba, renunció voluntariamente
a esos cargos cuyo peso y responsabilidad requieren
hombros de cíclope para poder llevarlos con acierto y por
tanto tiempo. Renunció Fidel Castro. Lo hizo, como todo en
su vida, movido por un profundo sentido de responsabilidad, modestia y lealtad hacia su pueblo; consciente de que
sus fuerzas, menguadas por una grave enfermedad consecuencia de tantos años de desgaste y de lucha titánica,
ya no le permiten llevar en sus manos las riendas de la
gesta libertaria que le tocó continuar después de Céspedes, de Gómez, de los Maceo, de Martí y de tantos otros,
hasta la verdadera independencia de su patria. Su ausencia levantó de inmediato, como no podía ser menos, una
gran polvareda política a escala planetaria. Se han reavivado
las lenguas y las plumas que, desde siempre o desde que
descubrieron que la Revolución Cubana era autentica y no
una de aquellas que “cambian algo para que todo siga
igual”, según la clásica frase de Lampedusa, no han
cesado de acusarlo de todo lo imaginable, de llamarlo
tirano, dictador, asesino, verdugo de su pueblo y enemigo
público número uno del género humano. También han
tomado nuevos bríos las frustradas Casandras que llevan
años prediciendo la caída del régimen al primer problema
que advierten en la isla y, con mayor razón aún, según ellos,
ante la ausencia (definitiva o no) de Fidel.
Pero no hay mal que por bien no venga. El retiro del líder
histórico de Cuba es una oportunidad inmejorable para
demostrar lo equivocados que han estado siempre, todos
aquellos que, por convicción o por conveniencia, han negado el apoyo popular a la Revolución y al régimen derivado
de ella, afirmando que ambos se sostienen gracias a la
falta total de libertades, al terror y a las bayonetas. Si en la
presente coyuntura, que ciertamente es una prueba de
fuego para el liderazgo y el pueblo cubanos, la Revolución
se sostiene y sigue su marcha ascendente, ello será una
prueba irrefutable de que no es Fidel, ni Raúl ni nadie en
lo personal, quien la sostiene, la defiende y la impulsa,
sino la inmensa mayoría de la nación. Yo estoy convencido
de que así será, porque sé que el cubano medio no es el
esclavo agachón que espera la libertad de mano ajena,
como lo pintan sus detractores, sino un pueblo valiente y
digno pero, sobre todo, culto y consciente, que sabe perfectamente qué es su Revolución, en qué consiste, qué
busca y qué quiere para todos los pobres de Cuba y del
mundo y, además, que sabe medir y apreciar lo que tiene
justamente en los momentos en que por todo el planeta,
por todo el “mundo libre” sin excepción, se extienden, como
mancha de aceite sobre el agua, el hambre, la miseria, la
ignorancia y las enfermedades, haciendo presa de los
desamparados. El cubano sabe (con excepciones reconocidas, que las hay) que a cambio de la educación gratuita
para todos y a todos los niveles; de los servicios de salud
de primerísima calidad; de la alimentación nutritiva y
suficiente para todos los niños; del trabajo digno y productivo para quien no quiera ser un parásito social; sus “salvadores”, sus “libertadores” al estilo americano, sólo les
pueden ofrecer “libertad”, “democracia”, “derechos humanos” e “igualdad de oportunidades para todos”, es decir,
hueca palabrería en vez de verdadero y tangible bienestar.
Todo cubano juicioso y noble, entiende muy bien que esas
“libertades” y “derechos” no le han servido de nada a las
grandes masas trabajadoras del mundo; saben que a
pesar de ellas, suponiendo que fueran verdad, el empobrecimiento de la gente es cada día mayor, que la injusticia,
la miseria, el hambre y las enfermedades se ríen de tales
derechos, pasan sobre ellos y avanzan como un tsunami
mortal e imparable sobre los más desprotegidos. Por eso,
no echarán abajo su Revolución, no cambiarán el oro de
sus realizaciones por las cuentas de vidrio de las
intangibles “libertades” que les prometen los heraldos del
capital, aunque falte Fidel temporal o definitivamente.
La Revolución firme y victoriosa sin Fidel, mostrará otra
cosa: la falsedad de todas las acusaciones, invectivas y
calumnias que se han lanzado en su contra. Quedará fuera
de duda que todo el lodo que le han arrojado sus detractores, no es más que el desahogo natural de quien no
conoce armas más limpias para defender su causa, ni
dispone de mejores argumentos para demostrar que le
asiste la razón, que el lenguaje excrementicio y los ataques
“ad hominem”. Fidel Castro es hoy la inteligencia política
más grande que existe sobre la tierra. Su capacidad de
previsión prodigiosa, su memoria gigantesca que casi
abarca toda la historia de la humanidad, su agudeza
mental que sabe desenredar los más intrincados nudos
de la política nacional e internacional de Cuba y orientarse
con seguridad en los problemas más difíciles y abstrusos
de la teoría y de la práctica contemporáneas, hacen de él
uno de esos genios que el pueblo suele forjar cada cien o
doscientos años, para que lo guíen en sus horas más
difíciles. Pero lo que más lo hace descollar por encima de
las mejores cabezas de su siglo, es que todas estas
potencias gigantescas de su voluntad y de su mente, están
puestas al servicio de los más humildes de la tierra. Puede
que haya inteligencias iguales a la suya, penetración de
futuro que compita con la de él; habilidad política por lo
menos igual de certera y efectiva, pero, ¿dónde están esos
cerebros? Creando inventos para incrementar las ganancias del capital; resolviendo problemas complejos para
garantizarle la supremacía económica, política y militar a
su respectiva burguesía; creando armas poderosísimas
para matar más gente de un solo disparo. Fidel, en cambio,
lo entregó todo para que los niños coman bien y se eduquen, para que los trabajadores tengan trabajo, vivienda,
servicios y acceso a la medicina de mayor calidad, para que
la cultura sea patrimonio de todos y no sólo de quienes
puedan pagarla. ¿Cuántos en su lugar han hecho lo mismo? Por eso afirmo, sin temor a equivocarme, que es, hoy
por hoy, el más grande ejemplar vivo de la especie humana, el modelo de lo que debe ser el hombre, todos los
hombres, en un futuro que ojalá no esté ya tan lejano.
Comercio informal,
un problema sin resolver
Jalil Chalita Zarur
D
esde hace poco más de un año el comercio informal que
tenía una actividad casi rutinaria y hasta cierto punto
controlada, entró en crisis dada la metodología utilizada
para tratar de solucionar de un solo golpe este problema que
data de hace un siglo.
Ricardo Gallardo Juárez durante su campaña política aseguró que en menos de 10 días siendo presidente municipal
solucionaría el asunto del comercio informal o vendedores
ambulantes. Durante los primeros días del mes de diciembre
de 2015 a dos meses de haber tomado posesión la actual
administración municipal se realizó un operativo utilizando la
violencia para intentar desalojar a los vendedores ambulantes
que operaban en la llamada explanada de los huaracheros, en
el eje vial, en la calle de reforma, en la explanada Ponciano
Arriaga, y en otros puntos del Centro histórico como la calle
Hidalgo, plaza de los fundadores del Carmen.
Teniendo como resultado a este acto violento en el que
incautaron estructuras y mercancías una sublevación enérgica
de las agrupaciones de vendedores ambulantes habiendo
tenido que cerrar y proteger con policías las rejas de la unidad
administrativa municipal para evitar enfrentar el airado reclamo de los vendedores ambulantes.
La directora de comercio del ayuntamiento en más de una
ocasión intentó enfrentarse personal y verbalmente a los vendedores ambulantes haciendo gala de gran energía y aptitudes para controlar a «esos vulgares vendedores» pero en una
ocasión salió de la explanada Ponciano Arriaga corriendo
porque mujeres la enfrentaron con palabras malsonantes
como las que ella estaba utilizando.
En otra ocasión que hubo una manifestación por la Salvador
Nava y quiso enfrentar los para detener el bloqueo tuvo que huir
a bordo de una motocicleta que llegó a rescatarla por qué los
vendedores amenazaron con desnudarla y mandarla de regre-
so con el presidente municipal.
De ahí Ricardo Gallardo hizo una «negociación» para qué el
comercio informal se pudiera establecer y realizar ventas
durante el período navideño y de Reyes pero les advirtió que el
día 7 enero 2016 definitivamente se retiraran de la llamada
zona centro.
Los vendedores informales ahí se quedaron hasta el día 6
enero y continuaron hasta el día de hoy con la característica de
que ha aumentado el número de puestos fijos y semifijos por
todos los rumbos de la zona centro llegando abiertamente a
establecerse donde nunca antes lo habían hecho como lo es
la plaza de armas fundadores de la avenida Venustiano
Carranza.
Y por otra parte han reducido los vendedores el área peatonal
a un mínimo corredor a pesar de que la población se queja de
esta invasión. Los vendedores ambulantes por sugerencia de
la propia dirección de comercio han empezado a invadir
fraccionamientos y colonias con tal de que no se establezcan
en la zona centro.
De esta manera se permitió el establecimiento de un grupo
de vendedores informales en el fraccionamiento industrial
aviación durante un periodo de 15 días.
El ayuntamiento de la capital les ha ofrecido la Alameda Juan
Sarabia indebidamente para que ahí se establezcan y originen
un nuevo mercado popular; pero los líderes de los comerciantes ambulantes están exigiendo que el ayuntamiento que es el
propietario de este jardín lo ceda en propiedad a las organizaciones de comerciantes informales que ellos propongan.
Se ofreció construir una plaza para comercio informal en un
estacionamiento público que se ubicaba en la calle de
Moctezuma a un lado del mercado República pero por falta de
planeación no se ha terminado su construcción después de un
año de haber iniciado.
La avenida Coronel Porfirio
Díaz y las exequias de Fidel
E
Carlos
Matute
n sintonía con sus excesos verbales, Nicolás Maduro,
durante las exequias de Fidel Castro, afirmó que el líder
cubano “queda invicto entre nosotros, absolutamente
absuelto por la historia grande de la patria” y luego, como parte
de una perorata que los asistentes a la Plaza de la Revolución
probablemente imaginaron inacabable, narró el supuesto
momento en que, como un Cristo contemporáneo, Fidel reunido con los apóstoles de la revolución latinoamericana, Evo
Morales y él, les dijo “con mirada compasiva, como de un padre
a un niño, ´yo ya hice lo que tenía que hacer, ahora les toca a
ustedes, Evo, Maduro´. Contundente. Ahora nos toca a nosotros”, bla, bla, bla… Por su parte, Vargas Llosa, el Nobel de
Literatura, miembro connotado de la Patria Grande
(Latinoamérica), declaró: “No lo absolverá la historia”. La búsqueda de trascendencia histórica pareciera vana para un
arqueólogo e importante para los comentócratas o los analistas
de la política y las relaciones internacionales.
La historia mexicana absolvió a Porfirio Díaz. Al coronel
Porfirio Díaz, no al general Porfirio Díaz, que son la misma
persona juzgada por su obra en un periodo largo de tiempo. El
primero es el guerrillero al mando de Juan N. Álvarez, luchando
contra Santa Anna y los conservadores en la guerra civil.
Después fue el héroe del ejército chinaco que se opone a la
invasión francesa y arriesga su vida por defender la independencia de la patria en la batalla de Miahuatlán y en la toma de
Puebla y es quien consolida el Estado mexicano evitando con
el encabezamiento del Plan de Tuxtepec, la eternización en el
poder de Lerdo de Tejada, bajo el lema de “No reelección” y con
la oposición a la venta del país al extranjero. El segundo es la
figura vinculada con el dictador que hizo a un lado sus principios
políticos liberales para quedarse con el gobierno treinta años,
suprimiendo todo tipo de libertades y eliminando la oposición
a sangre y fuego. Héroe y villano. Sus hazañas se reconocen
con la nomenclatura de una avenida, limítrofe del Parque
González
Hundido en la Ciudad de México, denominada Coronel Porfirio
Díaz. En cambio, sus tropelías lo convierten en uno de los
personajes más repudiados en la historia oficial junto con
Santa Anna, Iturbide y Calleja.
Fidel Castro representó para una generación el símbolo de
la lucha contra el imperialismo, el ejemplo de tenacidad en la
oposición a la injusticia y un ícono revolucionario —el otro era
el Che Guevara— cuyo impacto es superlativo en sociedades
desiguales y oprimidas como las nuestras. Es un grande del
siglo XX porque tuvo la astucia de ponerle el cascabel al gato
y la valentía de plantarse frente a él, al alcance de su garra, con
un gesto de burla.
Sin embargo, también su nombre evoca la violación sistemática de los derechos humanos en Cuba, el exilio forzado de
millones de personas, una dictadura feroz, sobreviviente al
derretimiento de la cortina de hierro soviética, y un sacrificio
económico enorme de dos generaciones de cubanos.
Tal y como sucedió con Porfirio Díaz, sus frases de combate,
se volvieron en su contra. Fidel dijo: “El que necesita las armas
es el imperialismo, porque está huérfano de ideas”, sus opositores ahora le contestan: “El que necesita las armas es el
régimen cubano castrista, porque sus ideas son caducas”. El
lema “¡socialismo o muerte!” puede enunciarse como “¡el
socialismo real es la muerte de la libertad!”.
El joven guerrillero en el alegato en el juicio por el asalto al
cuartel Moncada espetó en la cara de sus acusadores: “En
cuanto a mí, sé que la cárcel será dura como no lo ha sido nunca
para nadie… pero no la temo, como no temo la furia del tirano
miserable que arrancó la vida… Condenadme, no importa. La
historia me absolverá”. Los presos políticos del anciano dictador le hacen el mismo reclamo a él y a sus sucesores durante
las exequias. ¿La historia cubana absolverá a Fidel? No lo sé.
Los entusiastas interesados en que prevalezcan los regímenes autoritarios que gobiernan lo absolvieron.