Dvoretsky - Secretos del Juego Posicional OCRArchivo PDF - e

Secretos del juego posicional
en ajedrez
Mark Dvoretsky
EDICIONES MERÁN
Secretos del juego posicional en ajedrez
©2004, Mark Dvoretsky
©2004, Antonio Gude de la traducción
©De esta edición:
Ediciones Merán
Apartado de Correos 23
02630 la Roda (Albacete)
e-mail: [email protected]
Editor: Jesús J. Boyero
Coordinación editorial: Joaquín Hemández Nieto
Diseño de cubierta: Miguel Pueyo
Corrección: César Montolio
Impresión: Milegraf
Printed in Spain
Primera edición: diciembre de 2004
ISBN:84-96279-02-2
Depósito legal: M-37753-2004
Derechos exclusivos de edición en castellano reservados para todo el mundo.
Ninguna parte de esta publicación, incluido el diseño de la cubierta, puede ser reproducida,
almacenada o transmitida en manera alguna, ni por ningún medio, ya sea eléctrico, químico,
mecánico, óptico, de grabación o de fotocopia, sin permiso previo, y por escrito, del editor. La
infracción de los derechos mencionados puede ser constitutiva de un delito contra la propiedad
intelectual (arts. 270 y siguientes del Código Penal).
ÍNDICE
PRÓLOGO
1.
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EL JUEGO POSICIONAL
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La lógica de la lucha posicional
¿Qué peón debe avanzarse?
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Jugadas de ruptura . .
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La pareja de alfiles .
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Errores, errores .
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Ventaja de espacio . . .
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j Paso a la torre! .
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¡No se olvide de la profilaxis!
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¿Qué significa "plan estratégico"? .
Como se traza un plan
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53
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... 70
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... 90
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....... 1 0 1
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Las misteriosas jugadas de torres
Entrenar con grandes maestros
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El cambio inusual .. ..
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El bloqueo de los peones pasados
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1 07
Choque de planes ... . . . . . ......... ... . ... .. . ... ... . ...... . ... 1 3 1
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La iniciativa
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En busca de la victoria
Una fácil victoria .
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Ejercicios para análisis ..
2.
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POSICIONES SENCILLAS
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El ataque con un pequeño ejército. ..... . . ... . ................ . . . 1 8 1
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Abundancia de posibilidades
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Una derrota memorable . ...
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Cuando la técnica falla .... . . . ...... .......... . . . .. .. ... ....... .. 207
Equilibrio en la balanza .
Táctica en acción .
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¡Defensa activa! . ..
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....... . .. .. .. .. .. . . . . . . . . .... ........ 2 1 2
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Incapacidad de asumir la iniciativa ... .
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Momentos decisivos . .. ..
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Ejercicios para análisis
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SOLUCIONES A LOS EJERCICIOS
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ÍNDICE DE PREGUNTAS Y EJERCICIOS
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29 1
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PROLOGO
La maestría del artista radica en su capacidad de obligar a la razón a actuar
al más alto nivel de la intuición. La maestría se nutre de la inspiración y es, en
cierto modo, l/na imitación de ésta. La inspiración puede ser intermitente, en
cuyo caso la maestría debe suplir las lagunas.
Vasil Iskander
.Jugar ajedrez posicional significa fórmular opiniones y
tratar de demostrarlas en
la práctica.
Aaron Nimzovich
El libro que tiene en sus manos, querido lector, es una continuación de
los ya publ icados, dentro de mi obra global Escuela de ajedrez excelente
(cuyos dos primeros tomos son Secretos del entrenamiento en ajedrez y
Secretos de la táctica en ajedrez). Este tercer volumen está consagrado
al juego posicional .
En reseñas de los libros precedentes se ha dicho que son un tanto
difíciles y que contienen análisis demasiado exhaustivos. Las partidas y
fragmentos de partidas conque a continuación se encontrará son , en
genera l , bastante senci llos aunque por supuesto n o todos. Esto
tranquil izará a ciertos lectores, mientras que otros tal vez se sientan
desil usionados . Pero, créame, nunca he tratado, deliberadamente, de
simplificar o compl icar el material , ya que eso depende sobre todo del
tema elegido y de su exposición formal . En términos generales, a veces
tengo la impresión de que el autor conscientemente es mucho menos
capaz de controlar lo que escribe de lo que él mismo se imagin·a. Mis
libros pueden o no gustar, pero es improbable que pud iesen ser distintos.
Contienen ejem plos que son memorables para m í, en la forma en que los
veo, y describo el ajedrez y los mecan ismos psicológicos que intervienen
de la misma forma en que se los explico personalmente a mis alumnos.
Estoy seguro de que cualquier tentativa por mod ificar o por simplificar el
material llevaría , inevitablemente, a un considerable deterioro de la
calidad y a una deformación de los modelos ajedrecísticos generados en
la mente del autor. En ú ltima instancia , tal operación podría deformar
10
también l a asimilación d e esos modelos e n l a mente del lector.
Como en mis libros anteriores, se l lama la atención del lector sobre
casos en los que, de u n modo u otro, el autor de estas l íneas o sus
discípulos han tenido una participación directa. Se trata, normalmente, de
nuestras partidas o de partidas de otros jugadores con anál isis nuestros.
Como tam bién era el caso en los libros precedentes, el lector está
invitado a entrenarse por sí m ismo mediante la resolución por su cuenta
de numerosos problemas, que se dividen en preguntas, cuyas respuestas
siguen en el texto inmediato, y ejercicios cuyas soluciones se. i ncluyen al
final del libro.
1. EL JUEGO POSICIONAL
El filósofo Fra ncis Bacon declaró en una ocasión: "Algu nos libros deben
ser probados; otros, tragados; y unos pocos, masticados y digeridos".
Entre los l i bros consagrados al juego posiciona l , u n o de los
un iversalmente reconocidos y, en mi opinió n , simplemente el mejor, fue y
sigue siendo Mi sistema, de Aaron Nimzovich . En una época , cuando aún
era un escolar, estudié minuciosamente este libro, tras cuya lectura pasé
de ser un jugador de primera categoría a maestro, en apenas un año.
Todavía hoy, si uno de mis alumnos no está familiarizado con las ideas
de Nimzovich, le recomiendo encarecidamente q ue lea Mi sistema. Pero
cuando doy lecciones sobre ajedrez posicional empleo un enfoque
diferente.
Ni mzovich propone un conju nto íntegro de principios del juego
posicional . Sus firmes ideas han resistido la prueba del tiem po aunque,
por supuesto, muchas de las posiciones por él analizadas se interpretan
hoy en d ía de forma diferente. Pero supongamos que ha asimilado usted
esos principios y que ha comenzado ( ¡ con éxito! ) a aplicarlos a sus
propias partidas. ¿Qué debe hacer ahora? Después de todo, está claro
que en el momento presente no todos los secretos posicion ales le han
sido revelados . De modo que probablemente quiera (tal vez no de
inmediato , pero s í en el plazo de uno o dos años) subir un nuevo peldaño
en este campo. ¿Cómo debe hacerse y qué otros enfoques son posibles
aqu í? Acerca de esto es de lo que deseo hablar.
U na vez más, debo enfatizar en que no se trata de corregir o de añadir
cosas a lo ya dicho por Nimzovich , sino de enfocar su tarea en otras
direcciones. Un sistema completo de conocimiento adecuado a efectos
de asimilación y memorización no puede, lamentablemente, conseguirse,
puesto que el ajedrez es demasiado complicado y diverso para ser
12
agotado con un simple plan teórico. Pero, por otra parte, cualquiera de las
direcciones que se le proponen para mejorar su maestría posicional es
una ruta abierta que le permitirá avanzar continuamente , progresando en
los más variados aspectos del juego .
En pri ncipio analizaremos una buena partida posicional. Con su ayuda ,
será posible trazar un mapa objetivo de las direcciones en q u e puede
orientarse el progreso posicional del jugador. A continuación , daremos un
paso o dos en alguna de esas direcciones. Entretanto, iremos resolviendo
n u merosos ejercicios (la mayoría de los cuales no son tan complicados
como los de los dos libros anteriores) . Los ejercicios posicionales son
muy raros en las páginas de los libros o revistas de ajedrez, y aq u í me he
propuesto, al menos en cierto grado, paliar esa carencia.
La lógica de la lucha posicional
13
LA LÓGICA DE LA
LUCHA POSICIONAL
i Qué suerte tuvo Adán!
Cuando se le ocurría algo bueno,
sabía que nadie lo había
dicho antes.
Mark Twain
En la partida con que vamos a
co me nza r no hay com p l i cadas
variantes n i combinaciones espec­
taculares , pero aun así me atrae,
porque la estricta lógica de una
batalla posicional tam bién contiene
su propia belleza.
Dvoretsky Timoshenko
-
Moscú 1 966
Campeonato de la U RSS
por equipos
1 . c4
2. ltJc3
3. g3
4. j¡g2
5. d3
6. e3
7. ctJge2
8. O-O
9. ctJd5!
g6
�g7
d6
e5
ltJc6
ltJge7
O-O
j¡ e6
No hay otro modo satisfactorio
de evitar la fuerte ruptura 9 . . d5,
con la consiguiente apertura de
l íneas en la columna d y presión
sobre el peón de d3.
.
9.
1 0.
�d7
ktb1
Las blancas han planteado un
esquema flexible de desarrollo,
que es, en m i opinión, uno de los
mejores contra el esquema indio
de rey elegido por mi riva l . Las
piezas, como en las viejas dis­
posIcIones de la é poca del
shatranj, está n armón icamente
situadas detrás de los peones, por
lo que, llegado el momento , casi
cualquier peó n b l a n co pod rá
avanzar. Pero, por el momento,
cubren de forma sólida todas las
casillas centrales importantes.
Los pla nes ulteriores de los
respectivos oponentes están, en
gran parte, condicionados por la
formación de peones. Las negras,
gracias a su peón de e5, cuentan
con mayor espacio en el flanco de
rey, precisamente en el sector en el
que espera n atacar. Es posible, por
ejemplo, f7-f5 Y g6-g5, crean·do la
amenaza f5-f4. Pero las' blancas
pueden neutral iza r el pel i g ro
planteado por los peones contra­
rios, con el propio avance del peón
f2-f4!
14
Eljuego posicional
En cuanto a las blancas, es
obvio que piensan atacar en el
flanco de dama. Con el avance de
su peón a b5, y expulsando el
caballo de c6, podrán intensificar la
ya desag radable presión ejercida
sobre la posición contraria con su
alfil de g2. Si las negras desean
rechazar al caballo de d5, con c7c6, las blancas abrirán la columna
b, cambiando peones en c6 , y
luego situando su alfil dama en a3
y la dama en a4. Teniendo en
cuenta este plan, es evidente q ue
no tiene sentido desarrollar el alfil
dama por d2.
Sería beneficioso para m i rival
cambiar mi fuerte alfil de g2, pues
sin su apoyo la planeada ofensiva
en el flanco de dama se vería
seriamente devaluada, además de
debil ita rse la posición del rey
blanco. Pero no daría resultado 1 0
. . . i.h3?, pues seguiría 1 1 i.xh3
'ij"xh3 1 2 Cjjxc7 .
Pero imaginemos que el caballo
rey negro no se encuentra en e 7,
sino en f6 ó h6. Entonces s í sería
posible 1 0 . . . i.h3 ! , puesto que 1 1
i.xh3? 'iVxh3 1 2 Cjjx c7?? permitiría
1 2 . . . Cjj g 4 Y el consiguiente mate.
Este senci l l o motivo táctico
sugiere a las negras la idea de
cambiar la disposición de sus
efectivos en la apertura .
Cuando he jugado esta variante
con negras, he preferido desa­
rrollar el cabal lo por f6 . Por
ejemplo: 6 . . . Cjjf6 7 Cjj g e2 o-o 8 O-O
i.e6 9 lZ'ld5 'iVd7, llegándose a la
posición del diagrama 2.
2
Ahora , en caso de 1 O �b 1 sigue
1 0 . . . ..th3. Sin embargo, después
de 1 0 Cjj ec3 ya no es bueno 1 0 . . .
i.h3? ! , debido a 1 1 Cjjxf6+! ..txf6 1 2
Cjj d 5 ..td8 1 3 ..td2 i.xg2 1 4 <iÍixg2 f5
1 5 'iVb3 , y las blancas tienen
mej ores perspectivas (Savon Dvoretsky, Cam peonato de la
U RSS, Primera Liga , Odesa 1 974) .
Las negras pueden jugar, en
cambio, 10 . . . Cjj e 8! , preparando
tanto 11 . . . i.h3 como 1 1 . . . Cjj d 8,
seguido en este caso de c7-c6 .
Ahora el caballo blanco de d5 se
encuentra incómodo (puesto que
su colega ha ocupado la casilla c3) ,
a causa de tener que retirarse
perd iendo tiempo, sin posibilidad
de ser cambiado por un caballo
negro.
La d escri pci ó n detal lada del
trata m i ento de estas . posiciones
con p iezas menores puede verse
en el cap ítulo La pieza superflua,
d e m i l i b ro Métodos para la
instrucción del ajedrecista ( p u bli­
cado e n i n g l és co n e l t ítu l o
La lógica de la lucha posicional
Training
Player) .
for
th e
Tournament
Artur Yus u pov ha ensayado
ocasional mente el desarrollo del
caballo por h6. En general, en la
apertura las piezas se desarrollan
hacia el centro, pero este plan
tam poco carece de lógica . De este
modo, no bloquea el peón f7 pero
tam poco contribuye a la lucha por
la casilla d5. Si se instalase en ella
un ca ba l lo b l a nco , pod ría ser
expulsado con c7-c6 , y las blancas
se verían obl igadas a retirarlo con
pérd ida de tiempo, pues el cam bio
de caballos ya no es posible.
Ese fue el desarrollo del d uelo
Petursson-Yusupov, jugado en el
Cam peonato del M u n do para
Estudiantes (Graz 1 978):
1 c4 e5 2 lDc3 lDc6 3 g3 g6 4
.ig2 .i.g7 5 e3 d6 6 lDge2 lDh6!? 7
�b 1 ?! a5 8 a3 i.e6 9 lDd5 (más
correcto es 9 d3) 9 . . . O-O 1 0 O-O
�d7 1 1 b4 .i.h3! 1 2 d3 i-xg2 1 3
c¡t>xg2 f5 1 4 f4? ( 1 4 e4!?) 1 4 . . .
axb4 1 5 axb4 exf4 1 6 gxf4 lDe 7 1 7
ctJdc3 c¡t>h8 1 8 'iVb3 tDg4 1 9 i.d2
�e6 20 :f3 c6 21 h3 ctJf6 22 :f2
ctJh5 23 tDg 1 h6 24 tDf3 g5!? 25
fxg5 hxg5 26 tDxg5 'iYh6! 27 ctJf3
(27 h4 tDg6) 27 . . . :g8 28 c¡t>f 1 tDg6
29 c¡t>e 1 f4! 30 e4 tDe5 31 tDxe5
.i.xe5 32 c¡t>d 1 ? (32 ctJe2) 32 . . .
.i.d4 3 3 :f3 :g2 3 4 tDe2 �xe2 ! 35
c¡t>xe2 (35 � c3 �g7 36 .i.xd4
�xd4) 35 . . . 'iYg7 36 �d 1 (36 :bf 1
'iYg2+ 37 c¡t>d 1 �a 1 + 38 .i.c1 �a2)
36 . . . �g2+ 37 �e 1 ctJg3 38 il..xf4
15
il.. c 3+ . Las blancas se rindiero n .
Sustituyamos la j ugada 7 :b1
por la continuación 7 O-O O-O 8 d3
iLe6.
En la partida Hort - Kovacevic
(Zag re b 1 969) , las blancas l e
d ieron a su rival la posibilidad d e
demostrar l a s ideas principales e n
esta d isposición de pieza s , e s
decir, el cam b io de alfiles de
casillas blancas y la expulsión del
caballo de d5: 9 4:Jd5?! 'iYd7 1 0
:lb 1 i.h3! 1 1 b4 .ixg2 1 2 c¡t>xg2
tDd8 1 3 b5 c6 , y las posibilidades
de las negras son ya mejores.
Seguramente, lo más sensato
era anticiparse al cambio: 9 h3!
'iYd7 1 0 <it>h2 f5 11 b3!? :ae8 1 2
d4! Hay dos ejemplos prácticos en
esta l ínea :
Csom - Yusu pov (Olimpiada de
Lucerna 1 982) : 1 2 . . . f4?! 1 3 d5 f3
14 dxe6 :Ixe6 1 5 iLxf3 :xf3 1 6
tDe4 (amenazando tanto 1 7 tDg5
como 1 7 ctJc5) 1 6 . . . :e8 1 7 �g2
El juego posicional
16
:ff8 1 8 .i.a3ltJf5 1 9 'ifd3 ltJce 7 20
�ad 1 , y es evidente que las
blancas tienen ventaja.
lo que seguramente favorecerá a las
blancas ya que sus torres podrán
dominar el flanco de dama.
Forintos - Taimanov (Skopje
1 970): 1 2 ... ..tf7 1 3 dxe5ltJxe5 1 4
..tb2 g5! (las negras amenazan 1 5
.,. g4 Y 1 5 ... .i.h5) 1 5 f4ltJeg4+! 1 6
hxg4ltJxpA+ 1 7 <itg 1 'i!i'e6! 1 8 'i!i'd2
'ilfxe3+ 1 H "xe3 ':xe3 (para seguir
con 20 ... �fe8) , con posición
complicada , aunque más o menos
equilibrada.
Después de 1 t a3, Sergei
Veselovsky, en el Campeonato por
equipos de Moscú 1 967, me
respondió con un movimiento
dudoso, 1 1 ... :ae8?!, concentrando
todas sus piezas en el flanco de rey,
a costa de quedar desamparado en
el de dama. Siguió: 12 b4 axb4 1 3
axb4 ltJd8 1 4 b5 c6 1 5 bxc6 bxc6 1 6
ltJxe7+ :xe7.
En la última partida las negras
resolvieron fel izme nte los p ro­
blemas de la apertura . De todos
modos, el juego blanco puede
mejorarse. En lugar de 1 4 .i.b2,
que aparta el alfil de la diagonal c 1 h6, e s digna d e consideración 1 4
:b1 !? Otra idea tentadora es 8
b3!? (sugerida por el gran maestro
Vad im Zviagi ntsev). Las blancas
quieren ganar tiempo, adelantando
su peón a d4 de una sola vez,
después de la man iobra pre­
ventiva h2-h3 y <itt h 2.
Volvamos al esquema con el
desarrollo del caballo por e 7, a la
posición del diagrama 1 .
1 0.
...
ltJd8
A veces las negras juegan 1 0 ...
a5. Este avance nos parece dudoso,
porque va en contra de un bien
conocido principio posicional: No
deben avanzarse peones en el sector
en que se está más débil. Con el
avance a7-a5 se abre la columna a,
4
(E) 1.1 ¿Cómo proseguiría
usted en esta posición?
11.
b4
ltJxd5
Después de 1 1 ... c6 1 2ltJxe 7 +
'fixe7 1 3 b5 'if d7 1 4 bxc6 bxc6 1 5
.i.a3 , para continuar con 'ifa4-a6,
las blancas tienen un juego fácil. Mi
rival decidió cambiar alfi les de
casillas blancas, a costa de abrir la
columna c, lo q ue permitirá
presiona r sobre el débil peón
retrasado de c7.
La lógica de la lucha posicional
12.
13.
cxd5
e4!
17
..th3
i Una jugada típica! En el tablero
quedará n los alfiles de casillas
negras, Je ah í la conveniencia de
situar os peones en casi l las
blancas a fin de abrirle la diagonal
al alfi l dama propio.
13.
14.
15.
�xg2
f3
..txg2
f5
La posición blanca es preferible
porque este bando controla mayor
espacio y puede atacar en el
flanco de dama, mientras que el
ataque contrario en el otro flanco
no es muy peligroso. El alfil negro
se estre l l a contra sus propios
peones y puede, por tanto ,
calificarse de malo. En caso de 1 5
. .. c6, las blancas juegan 1 6 lDc3,
y l u ego d i spond rá n de u n
excelente objetivo de ataque en el
peón e n emigo de c6, con el
ava nce b4-b5, para minar el
control de la cas i l l a d 5 . Si lo
desean , las negras pueden situa r
su caballo e n d4 , pero estas
casillas no son equivalentes. Las
blancas atacan la casilla d4 con su
alfi l , mientras que su oponente no
puede hacer lo propio, cambiando
su alfil por el caballo enemigo.
Aqu í puede verse la ventaja de
contar con u n a lfil bueno en
contraste con u no malo.
15.
...
lDf7
(P)1.1 ¿Qué deben jugar
las blancas?
Mi siguiente jugada quizá sea la
mejor de la partida. Para encontrarla
tuve que proceder a un razonamiento
encadenado . ¿ Qué quieren hacer las
negras? Lo que querían era proponer
el cambio 1 6 . . . .th6. ¿ Debe
consentirse el cambio. del alfil?
En general, es deseable man­
tener sobre el tablero el alfil malo
del contrario. Ahora bien , eludi"r el
cambio impl ica una pérd ida de
tiempo, l as torres blancas se verán
privadas de la importante casilla
c1 , y el caballo negro saltará a g5,
amenazando pel i g rosamente el
rey. De modo que probablemente
sea necesario asumir el cambio de
alfiles.
Ahora bien , ¿en qué casi lla? Si
l as negras toman en c 1 , la torre
blanca q ueda ya situada en ese
punto. Pero tras el cambio en h6 el
caballo será desviado de g5, al
El juego posicional
18
borde del tablero. Este último factor
me pareció más importante. Mejor
es completar el desarrollo, atando
al oponente a la defensa de su
peón retrasado de c7.
Las blancas necesitan preparar
la tripl icación de sus piezas
pesadas en la columna c . La pieza
q u e debe ocu pa r c1 e s , ob­
viamente , la torre de rey. La
situación de la otra torre es e3, y la
dama debe disponerse detrás de
ésta , es decir, en c2. Aqu í inter­
viene una regla general: En una
columna abierta conviene situar la
dama detrás de una torre.
16.
17.
18.
ilxh6
I:tc3
ilh6
ct:Jxh6
Amenazando 1 9 Vi'c1 . Si ahora
1 8 . . . tiJf7?, sigue 1 9 Vi'c2 :ac8 20
l1c1 , que es malo para las negras.
18.
.
..
l1f7
Esto significa que las blancas
deben elegir entre 1 6 :b3 y 1 6 Vi'c2.
16.
�b3 ! !
L a torre s e dispone a completar
la fuerte maniobra b 1 -b3-c3 , y, en
caso necesario, la dama podrá
situ arse eventual mente en c 1 ,
creando amenazas simultáneas en
la columna c y en la diagonal c 1 h 6 . As í pues, l a jugada de torre es
la más aguda.
Esta última consideración fue
corroborada por la partida Dvoretsky
- Kremenetsky (Campeonato de la
U RSS, Jarkov 1 968), que continuó
así: 16 . . . h6 1 7 �c3 ct:Jg5? ( 1 7 . . . c6)
1 8 ilxg5 hxg5 1 9 Vi'c1 ! (sin perder
de vista el peón) 1 9 . . . fxe4 20 dxe4
g4 21 'gxc7 gxf3+ 221M3 'i'b5 23
Vi'c4 'i'b6 24 ct:Jg 1 ! ilh6 25 a4!, y las
blancas materializaron su ventaja.
En este momento parece fuerte
la maniobra 1 9 'iVc2 y 20 I:tc1 , ya
que las negras deberán defender
su peón con l::tc 8. A contin uació n ,
las
blancas
podrían
segu i r
ganando espacio en el flanco d e
dama, con a2-a4 y b4-b5, pero esta
idea no es de ningún provecho
inmediato.
Recordemos cómo suele mon­
tarse una ofensiva de peones en el
flanco de rey. Si hay u n peón negro
en g6, el plan habitual es h2-h4-h5,
con la apertura de la colu mna h.
Con un peón en h6, a menudo es
posible a brir la columna 9 con el
avance g2-g4-g5. La regla general
dice así: Al lanzar un ataque a la
bayoneta, podemos utilizar un
peón enemigo como gancho, es
decir, como objetivo de ataque. Si
La lógica de la lucha posicional
no existiese ese gancho, habría
que crearlo. De este modo la
a valancha de peones resultará
mucho más efectiva.
Ahora resultará comprensible la
siguiente maniobra de la dama blanca.
19.
'+i'c1!
20.
'+i'a3
<it>g7
a6
Ante la amenaza 21 !Uc1 , las
negras necesitan disponer de la torre,
sin perder el peón a 7. En caso de 20
. . . '+i'b5, la réplica sería 21 �a5!
21.
:fc1
22.
�b3
:c8
G racias al avance a6 , se ha
creado un punto de ruptura q ue las
blancas pueden explotar con a2-a4
y b4-b5, minando el flanco de
dama, tal vez seguido de b5-b6. En
caso de a6xb5, las blancas pueden
retomar en b5 de dama, con
transición a un final ventajoso.
La dama, por otra parte, podría
situarse en la activa casilla a5,
aunque en tal caso quedaría muy
alejada del flanco de rey, donde
podría ser necesaria para neutralizar
un contraataque contra el rey.
22.
...
g5?
i Un decisivo error estratégico que
lo resuelve todo! Las piezas negras
están mal dispuestas y poco pueden
esperar de este ataque.
19
¿Cómo deberían haber conti­
nuado? En u na conferencia, de
una de las sesiones de la Escuela
Dvoretsky-Yusupov, para jóvenes
jugadores de talento, el entrenador
de Kiev, maestro Alexei Kosikov,
formuló "el principio de la peor
pieza": determine cuál de sus
piezas está peor situada que las
demás y muévala a la mejor casilla
posible. E n m uchos casos, la
jugada correcta puede hallarse
fácilmente, siguienqo esta regla.
Tal es el caso aqu í , donde la peor
pieza negra es el caballo de h6.
U na buena maniobra es 22 . . . ttJg8!
Y 23 . . . ttJf6, y después, en caso
necesario, i ncluso puede incor­
porarse a la defensa del peón de
c7 con ttJe8 .
Ta m bién hay u na idea más
interesante , aunque más arries­
gada: activar la dama con 22 . . .
'iVb5 ! ? , para seg u i r con 'iVb6 .
Desde la cas i l l a b6 , la dama
contribuye a proteger el peón de
c7, amenazando al mismo tiempo
una eventual invasión del punto e3,
aunque pueda ser atacada por
piezas y peones blancos.
7
20
El juego posicional
(P) 1 . 2 ¿Cómo deben
contin uar las blancas?
Un procedimiento efectivo para
contestar a un ataque de flanco
enemigo es con un contragolpe en
el centro. Pero aquí no sirve 23 d4?,
que sería un grave error, porque
tras 23 . . . fxe4, las negras abren la
columna f y logran la casilla g4 para
su caballo o su dama .
Aqu í se plantea la cuestión que
suele ser útil a la hora de afrontar
cua l q u i e r problema posicional :
"¿ Qué pretende mi rival?". Obvia­
mente, uno de estos dos avances:
23 . . . g4 ó 23 . . . f4.
En caso de 23 . . . g4 , una fuerte
réplica es 24 f4! , después de lo
cual queda totalmente bloqueado
el paso de las piezas negras hacia
el flanco de rey.
Después de 23 . . . f4, parece
deseable 24 g4, pero entonces
seguiría el eventual sacrificio de
caballo en g4 . Para evitar esta
posibilidad , puede optarse por la
profiláctica 23 h3. Pero en principio
esta jugada no es deseable, en tanto
que contrad ice la regla antes
mencionada: no hay q ue realizar
avances debilitadores de peones. Si
es posible, es mejor prescindir de
ellos. Aqu í tal vez sea oportuno
recordar el principio de la economía
defensiva: al defenderse, realice
sólo las mínimas concesiones' es
decir, las imprescindibles.
La jugada h2-h3 es, ciertamente,
una concesión. ¿Para qué sirve? El
avance f5-f4 tiene un serio
inconveniente: suprime la presión
sobre el peón de e4. Como
consecuencia, las blancas, llegado el
momento, pueden reaccionar en el
centro, con d3-d4! , con lo que se
abre la tercera fila, con la torre y la
dama muy bien dispuestas, en c3 y
b3, para desplazarse al flanco de rey.
Aclarado esto, es evidente que las
negras no plantean ninguna amenaza
seria. Por consiguiente, llegó el
momento de poner en marcha un plan
de ataque en el flanco de dama.
23.
a4!
Cambiando la orie ntación del
juego; el principio dé profilaxis
planificada establece que al tomar
una decisión no deben dejar de
tomarse en cuenta las intenciones
del contrario, lo que no significa
que siempre deban realizarse
jugadas profilácticas.
23.
24.
d4!
f4
g4
Después de 24 . . . fxg3 25 hxg3
g4 , seguiría 26 f4!
25.
26.
dxe5
gxf4!
dxe5
El cambio de peones perm ite al
caballo blanco llegar a la casi l la e6,
donde d isfrutará de una posición
colosal : ataca el punto c7 , creando
La lógica de la lucha posicional
amenazas contra el rey enemigo, y
cerrándole a la dama negra el paso
al flanco de rey.
26.
27.
ttJd4
exf4
Wh8
Un poco mejor era 27 ... gxf3+,
aunque las blancas tienen la elección
entre 28 Mxf3 y 29 Wh 1 .
28.
ttJe6
31 .
32.
21
axb5
�xf3
gxf3+
ttJf5
Sacrificando el caballo en una
tentativa desesperada. La posición
está ganada y las bla ncas no
conceden opción a su rival.
33. �g 1 +
34. bxe6
35. �e2 !
ttJg7
bxe6
e6
Amenaza 36 �cg2 . Malo es 35
. . . cxd5 , a lo que seguiría 36 �xc8+
'iVxc8 37 �xg7+.
8
35.
29.
�b2 !
i U n a j ugada muy fi n a ! Las
negras deben regresar con su rey a
g8, quedando así privadas de toda
esperanza de contraataque sobre
la col u mna g. Por el contrario,
pronto pod rán hacerlo las blancas .
29.
30.
Wg8
�e8
Con la última esperanza de que
las blancas jueguen 36 Mcg2?,
cuando las negras replicarían 36 . . .
�xe6 3 7 dxe6 'iVd3+. L a solución
más efectiva es pasar a u n fi nal de
torres, con dos peones pasados y
unidos, y uno de ventaja, aunque,
por supuesto, l a simple 36 �xc6
también era buena.
36.
37.
38.
39.
�xg7+
�xg7+
ttJxg7
ttJxe8
�xg7
�xg7
exd5?
Las negras se rindieron .
b5!
El tri u nfo de mi p l a n d e
apertura de atacar en el flanco d e
d a m a . L a defensa contraria se
viene abajo.
30.
...
...
axb5
Tías haber concluido el análisis
de ia partida, la usaremos como
ejempb para volver al tema de las
d ivers:is d i recciones en que puede
orierLarse el progreso posicional . A
continuación , relacionaremos las
más importantes.
22
El juego posicional
OPERACIONES POSICIONALES
Muchas acciones que se
emprenden en el curso de una
partida son operaciones posicio­
nales relativamente sencillas, que
persiguen precisas m etas estra­
tégicas. Hay que d istinguir, no
obstante, tres tipos de operaciones:
1) Mejora en la disposición de
las piezas, maniobras, reag ru­
pamiento. Podemos distinguir, por
ejemplo, las evoluciones de las
blancas en sus jugadas 1 6- 1 8, con
la preparación del doblaje o
triplicado de piezas pesadas en la
columna c. En la jugada 22 hubo
que decidir entre el desplazamiento
de dama a b3 ó aS. Luego, el
traslado del caballo a e6. En la
jugada 35 se inició el traslado de la
torre hacia g2. Por parte de las
negras, pod ían haber procedido, en
la jugada 22 , a un reciclaje de su
caballo: ttJh6-g8-f6.
2) J ugadas de peón , para
crear u n a satisfactoria for­
maclon genera l de peones.
Record emos, por eje m p l o , los
movimientos blancos 1 3 y 1 5, los
avances en el flanco de dama, la
avalancha de peones negros en el
flanco opuesto y las formas de
pararla.
3) Cambios. En esta partida
resultó i m po rtante evaluar el
cambio de alfiles de casillas negras
(cuando las blancas ponderaban
su jugada 1 6) . Tam bién las
consideraciones de apertura , en
cuanto al desarrollo del caballo
negro por f6 (en lugar de e7) , ya
que las negras llevan · a cabo u n
ventajoso ca mbio de alfiles de
casillas blancas, evitando, de paso,
el cambio de caballos.
Las operaciones que em­
prendamos pueden no d i rigirse
necesariamente con el fin de
mejorar nuestra propia posiCión ,
sino también empeorar la posición
enemiga (por ejemplo: la maniobra
'iVd 1 -c1 -a3 provocó el avance a7a6, debilitando la cadena de peones
contrarios; la jugada 29 'iVb2! obligó
el regreso del rey negro a la casilla
inferior g8). A menudo es útil tratar
de prevenir las operaciones pla­
neadas por el oponente como, por
ejemplo, llevando a cabo una ope­
ración profiláctica.
Las operaciones posicionales
(además de las dé carácter
táctico), son el tejido con que se
forma una partida. La habilidad
para descubrir de la manera más
rápida una operación favorable es
un importante componente de la
maestría en el juego posicional.
Esta notable habilidad puede y
debería ser continuamente entre­
nada (lo mismo que la visión
combinativa), mediante la reso­
lución de ejercicios relativamente
sencillos, que no requieran una
excesiva profundización, ni tam­
poco un detallado y preciso cálculo
de variantes.
La lógica de la lucha posicional
EVALUACION DE UNA
POSICION
Muchos de los términos ajedre­
císticos que empleamos contienen
deslices de significado. Esto es
válido para con ceptos a m p l ia­
mente utilizados, como por ejemplo
evaluación y pla n .
L o que a menudo entendemos
por evaluación es el procedimiento
de valora r las pos i b i l idades de
ambos bandos, a fin de decidir cuál
de los dos jugadores está mejor, y
cuán mejor. Durante el curso de
una partida, rara vez realizamos
este proceso de forma expl ícita .
S i n em bargo, de forma s u b­
consciente , lo ejecutamos con­
tinuamente , y sus resu ltados
influyen sobre las decisiones que
luego tomaremos.
Sin e m ba rg o , la eval uación
juega un papel aún más impor­
tante, pero tomada en otro sentido
del térm i n o , q u e consiste en
descubrir las características de una
poslclon dada. En cualquier
posición operan simultáneamente
diversos factores, y el arte de la
evaluación consiste en distinguir,
en un momento dado, el más
importante de todos el/os. Al
confiar en su evaluació n , el jugador
emprende u n plan de acción , y
lleva a cabo operaciones posicio­
nales concretas. Desde la época
de Steinitz, se entiende por juego
posicional el proceso de evaluar
23
una posición y de elegir u n pla n .
Mediante el p rogreso en este
campo, obviamente progresamos
en la interpretación del j uego
posicional en su conjunto .
Plan. En la partida anterior, ya
en la apertura las blancas diseñaron
un plan de ataque en el flanco de
dama, que posteriormente ejecu­
taron. El plan de las negras, q ue
implicaba un ataque en el flanco de
rey, resultó ser un fracaso. Un plan
es el cauce general de nuestro
juego en un período relativamente
largo de la partida.
Está claro q ue tales planes sólo
son de carácter orientativo. U na
vez que se ha jugado una partida,
no es difícil describir, paso a paso,
el plan ejecutado. Pero durante el
juego no suele ser posible adivinar
(y esto no significa que planificar
ca rezca de sentido) cóm o se
desarrollarán los acontecimientos
dentro de unas pocas jugadas.
Por ejemplo: en la jugada 1 1 las
n eg ras cerra ron . el centro al
cambiar en d5, después de lo cual
yo dispuse mis peones en casillas
bla ncas y presioné sobre la
columna c. Pero las negras pod ían
haber jugado también 1 1 . . c6,
entonces el plan de las blancas
h u bi era sido d iferente , con la
apertura de la col umna b y el
traslado de las piezas al flanco de
dama, manteniendo los peones e y
f en SlJS casi l l a s i niciales. S i ,
después d e b4-b5, m i rival hubiese
.
24
El juego posicional
respondido c6-c5, entonces, tras
l levar mi caballo a d5, proba­
blemente tendría que preparar la
ruptura f2-f4 ó d2-d4.
Sólo en casos muy raros es
posible trazar y llevar a cabo un
plan a gran escala. Aunque la
posición (ya sea de apertura , ya en
el fin a l ) haya sido muy bien
estudiada y el oponente carezca de
contrajuego, e incl uso si podemos
realizar, sin mayores obstáculos,
los reagrupamientos adecuados.
También suelen llamarse planes
a ideas más breves, que a veces
consisten en una o dos operacio­
nes posicionales. Por ejemplo, las
blancas llevaron a cabo el plan de
concentrar sus piezas mayores en
la columna e, y las negras deberían
haber llevado acabo el plan de
reconducir su caballo de h6 a
mejores casillas.
Profilaxis. Como observó Nim­
zovich, el genuino juego posicional
combina la consistente . ejecución
de los propios planes con la
obstaculización de los planes del
oponente. Repase los comentarios
a la partida y verá cuán a menudo
la búsqueda de una solución a una
posición dada comienza con l a
cuestión "¿Qué quiere hacer mi
oponente, y qué pretende jugar?". '
M uchos jugadores no están
habituados a esta forma de pensar,
y normalmente se concentran sólo
en sus propias ideas. Para ellos
cultivar el "pen samiento pro­
filáctico" será una importante fuen­
te de progreso.
Posi ciones típicas. Resulta
muy útil selecciona r posiciones con
estructuras de peones similares y/o
piezas, así como posiciones con la
misma relación de material, a fin de
estudiar las reglas que operan en
ellas, los planes empleados y las
técnicas posicionales y tácticas.
La partida que hemos a nalizado
es un ejemplo muy i nstructivo de
esq uema siciliano contra · I a
Defensa I ndia d e Rey. U n a
estructu ra similar (con colores
invertidos) a menudo se produce si
juega usted con negras, contra el
Ataque I ndio de Rey o la Variante
Cerrada de la Defensa Siciliana. Yo
había anal izado ese tipo de
posiciones y, por tanto, me sentía
muy cómodo durante el desarrollo
de la partida.
En el comentario se analiza
brevemente el desarrollo del
caballo negro por f6 ó h6 (en lugar
de e7). Es de sentido común que
ambos bandos tienen otras formas
de modificar su juego. En oca­
siones, las negras juegan f7-f5 ó
h7-h5 en fase muy temprana de la
partida. Las blancas despliegan , a
veces, una ofensiva en el flanco de
dama, sin completar su desarrollo
en el flanco de rey (con el caballo
aún en g 1 ) , o bien juegan d2-d4, en
lugar de d2-d3. El análi�is de todas
las posibilidades mencionadas, en
La lógica de la lucha posicional
esencia, el análisis de la variante
de apertura en cuestión . De ah í el
pri ncipio: en nuestros días el aná­
lisis de muchas posiciones típicas
está estrechamente
vinculado al
estudio de la apertura.
As í, hay posiciones típicas
determinadas por la disposición de
las piezas y peones en la apertura.
También hay otras, no rela­
cionadas d irectamente con la
apertura, cuyo estudio resulta muy
útil . Por ejemplo: cuando un bando
tiene un alfil "malo", la ventaja de
la pareja de alfiles, casillas débiles
en la posición enemiga, control de
una columna abierta , ventaja de
espacio, etc...
Situaciones típicas. Mientras
que las posiciones típicas se
definen por la situación particular y
puramente ajedrec ística del ta­
blero, las situaciones típicas son de
carácter general. Ataque o defen­
sa, reacción a una novedad de
apertura, apuros de tiempo (suyos
o de su rival), jugar a ganar o a
tablas, explotación de una ventaja
material o posicional . . . La lista de
situaciones puede prolongarse.
Las reglas que rigen las situa­
ciones típicas son de naturaleza
genera l , y a men udo no están
directamente relacionadas con el
ajedrez en sí, sino con la psicología
ajedrecística e i ncluso la filosofía.
Recuerde, al menos, el principio ya
mencionado de economía de
fuerzas en la defensa.
25
Técn ica. La material ización
técnica de una ventaja es uno de
los problemas más importantes del
ajedrez. En casi todas las partidas
se encuentra, en una u otra forma.
Según mis observaciones, la ma­
yoría de los jugadores, incluso
algunos muy fuertes, tienen defi­
ciencias técnicas, y un progreso en
este aspecto del ajedrez les ofrece
una mayor estabilidad en su juego
y u nos resultados con siderable­
mente mejores.
En la pa rtida a nterior, las
blancas no tuvieron n i ngún proble­
ma para explotar su ventaja. Quizá
sólo su jugada 29 fue instructiva.
La cuestión de si debería haberse
tomado el caballo en la jugada 33
tiene un escaso i nterés, porque en
ese momento cualquier decisión
era buena. Pero las cosas, a
men udo son muy d isti ntas : se
req uiere una enorme precisión
para tran sformar en victoria la
ventaja.
La conexión entre táctica y
dinamismo. En ajedrez la táctica y
la estrategia están íntimamente
relacionadas: no basta con encon­
trar el plan correcto, sino que
también es importante ejecutarlo
de la forma más precisa. Debe
jugarse lo que es posicionalmente
correcto, pero si no es lo bastante
d i n ámico y concreto, . rara vez
conducirá al éxito.
I ncl uso en u n a partida tan
puramente posicional como la
26
Eljuego posicional
a ntes analizad a , tras algunas
d ecisiones posicionales puede
percibirse un motivo táctico subya­
cente . Por ejem plo: la elección
entre 1 6 :b3 y 1 6 �c2 estuvo
determinada, en gran parte, por la
idea del posible ataque doble �c1 .
La i niciativa. La historia tiene
registrado el nombre de jugadores
d ispuestos a entregar la iniciativa a
sus oponentes, que se sentían muy
a gusto en posiciones pasivas. Sin
embargo, actualmente casi todos
los grandes maestros de primera
fila p refieren jugar lo más
activa mente pos i b l e , l uchando
ferozmente por la i niciativa . Casi
todos creen que la posesión de la
i n iciativa ofrece u na i n discuti ble
ventaja, ya sea puramente aje­
d recística o de tipo psicológico.
Momentos críticos de la lucha.
En el transcurso de una partida, los
jugadores experimentados suelen
encontrar rápidamente la mayoría
de sus jugadas posicionales. Pero
a veces la solución a una posición
dada no es evidente : para
encontrarl a , es preciso trabajar
d u ro . En la solución hallada
confluyen los factores más diver­
sos: directos y profilácticos, posi­
cionales y tácticos. Si podemos
zanjar con éxito esta d ifícil tarea, el
juego evoluciona en la dirección
deseable para nosotros, y la proba­
bilidad de éxito se acrecentará
considerablemente.
No podemos pensar durante
mucho tiempo en cada jugada. Por
lo tanto, es muy importante apren­
der a percibir los momentos críticos
de una partida, en los que está
justificada la inversión de tiempo y
esfuerzo en busca de la solución.
En la partid a anterior q uizá la
decisión más d ifícil para las
blancas fuese en la jugada 1 6
:b3 ! ! Antes de efectuarla, tuvieron
q u e considera r el plan de su
oponente, evaluar la viabilidad del
cambio de a lfiles, p l a n ificar la
d isposición de las piezas blancas ,
y elegir el orden de jugadas más
p reciso. En los ca p ítulos s u b­
siguientes l l a m a re m os especial
atención sobre este tipo de
episod io, ¡ y nos encontraremos
con muchos!
Un tipo de decisión difícil , que
influye significativamente sobre el
cu rso de u n a partid a , es l a
transformación de u na posición
(por ejemplo, una mod ificación
aguda, como consecuencia de una
serie de cambios) . Durante una
partida puede no ser fácil evaluar lo
prometedor de un cambio así y
decidirlo. A veces una situación
puede transform a rse de varias
maneras, y tendrá usted que elegir
qué posición es la que le conviene.
¿Qué peón debe avanzarse?
¿QUE PEON DEBE
AVANZARSE?
El error guarda relación con la
verdad, lo mismo que el sueño
con el despertar. Al despertarse
de un error, el hombre reconduce
la verdad con nuevos bríos.
27
conduciría a nada , después de 8 . . .
dxe4 9 tbxe4 .tb4+ ) . Pero la
jugada textual no es la indicada
para preparar ese avance, función
que s í cumplen las jugadas de
desarrollo 8 .td3 Y 9 O-O.
8.
9.
...
e4
1 0. tbxe4
11 ..td3
1 2. o-o
.
Wolfgang Goethe
La destreza en el juego de
peones es un importante compo­
nente del juego posicional . La
elección de tal o cual estructura de
peones determina, durante largo
tiempo, el carácter de la lucha. El
reglamento establece q u e los
peones no pueden volver atrás, de
modo que las consecuencias de un
desafortu nado avance son , a
veces, imposibles de remediar.
Yusupov - Dolmatov
Frunze 1 979
Campeonato de la U RSS
Primera Liga
1 . e4
2. d4
3. t2Je3
4. tbf3
5. �g5
6. J.xf6
7. e3
8. a3?!
e6
d5
tbf6
e6
h6
'ifxf6
�d6
Yusu pov q u iere rea l iza r el
avance e3-e4 (la inmed iata 8 e4 no
'ife7!
dxe4
il.e7
O-O
Es difícil evaluar esta posición.
En ella, las blancas controlan mayor
espacio, pero este factor está
neutralizado por la ventaja rival de
los dos alfiles. Cierto que uno de
ellos -el de casillas blancas- está por
el momento encerrado, y se expone
a convertirse en un alfil "malo".
La teoría recomienda , para las
neg ras, la siguiente estrategia
restringida: 1 2 . . . tbd7, seguido de
:d8, tbf8 y ..td7 -e8. Dolmatov elige
otro plan, más agresivo, con el que
espera explotar los dos tiempos
q u e su rival ha perd ido en la
apertura (las jugadas a2-a3 y el
avance e2-e4 en dos tiempos) .
1 2.
...
f5! ?
Estos avences d e peón deben
sopesarse cuidadosamente, ya que
suponen un considerable riesgo
estratégico, y si no dan resultado,
conducen a la creación de serias
debilidades en la posición propia.
1 3. tbe3
El juego posicional
28
9
;�1"1::��
::�
J&;;.t.. �
,je?'
i
�I
:;;��:ti�
En este momento parece claro
que las neg ras deben realizar un
nuevo avance en el centro , y las
jugadas candidatas son 1 3 . . . c5 , o
1 3 . . . l¿)d7, para seguir, en este
caso, con 1 4 . . . e5.
(P) 1 .3 Evalúe el plan
correcto.
Si el cabal l o bla nco no se
hubiese retirado a c3 , las negras
deberían avanzar su peón e. Por
ejemplo: 1 3 ttJg3!? c5! 1 4 �e 1 'iff6 ,
con posibilidades mutuas.
Pero tras la jugada de la
partida, deben jugar 1 3 . . . tLJd7! ,
preparando e l avance e6-e5. Las
blancas no pueden obstacu l izar
esta ruptura, puesto que la variante
1 4 VWc2 e5! 1 5 i.xf5 exd4 1 6 �fe 1
( 1 6 tLJxd4 ¡Ve5) 1 6 . . . VWf6 no les
favorece (las negras tienen los dos
alfiles en una posición abierta) .
También en caso d e 1 4 �e1 sigue
14 . . . e5! Después de 1 5 tLJxe5 tLJxe5
1 6 f4, las negras disponen de la
réplica 1 6 . . . �d8! (pero no 1 6 . . . i.b6
1 7 c5 i..xc5? 1 8 i.c4+) 1 7 dxe5
'iVd4+ 1 8 �h1 'iVxf4, con buenas
perspectivas. Si 1 5 dxe5 tLJxe5 1 6
tLJxe5 i..xe5 1 7 'iVe2 �e8, las blancas
tienen problemas sobre la columna e.
Las blancas deben esforzarse por
equilibrar el juego, ya que, una vez
concluido el desarrollo con .td7 y
'iVf6, el oponente puede lograr
ventaja. Al mismo tiempo, en esta
variante la jugada f7-f5 se revela
oportuna, porque resta movilidad al
caballo y alfil blancos.
Resulta , pues , evidente que la
jugada 1 3 . . . ttJd7! es acertada ;
Dolmatov incluso podría haberse
apoderarse de la iniciativa. Por el
contrario, su a p resura m iento le
lleva a una catástrofe.
1 3.
1 4. �e1 !
1 5. tLJd5
1 6. ttJxe7
1 7. tLJxd4
e5?
exd4
¡Vd 8
'iVxe7
Evaluemos lo que ha suced ido.
Las negras han perdido la ventaja
de los dos alfiles, y además se han
visto privadas del mejor de ellos . El
peón de e6 está atacado, y la
defensa táctica 1 7 . . . �d8 18 ttJxe6
i.xe6 1 9 �xe6 'iVd7 se refuta con
20 i.. c2 ! Cierto que las negras
disponen del avance e6-e5, pero a
costa de retrasarse en el desa­
rrollo, por lo que la actividad en el
centro resulta no tener éxito.
17
1 8.
.
ttJb5
e5
VWe7
¿Qué peón debe avanzarse?
29
Lerner Dolmatov
Kutaisi 1 978
-
1.
2.
3.
4.
5.
6.
7.
8.
19.
lt:Jf3
d4
e4
e3
.td3
O-O
..txe4
.td3!?
d5
e6
lt:Jf6
e6
lt:Jbd7
dxe4
..td6
eS!
11
i La jugada decisiva! Las blan­
cas liberan la casilla c4 para su
alfi l , al tiem po que apuntalan d6
para el caballo. El peón es inmune:
si 1 9 . . . 'iVxc5, sigue 20 Mc1 .
Yusupov materializó claramente
su ventaja:
1 9.
20 .
21 .
22.
23.
24.
25.
26.
27.
28.
29
.te4+
'iVd6!
lt:Jxd6
f3
Ziad1
..tb5
..txe6
lt:Je4
Md6+
lt:Jb6
lt:Je6
�h7
'iWxd6
aS
<t>g6
a4
�f6
bxc6
Me8
Me6
Las negras abandonaron .
Con u n a estrategia análoga, ya
había tenido problemas Dolmatov
el año anterior. Entonces tampoco
había podido hallar la sol ución
correcta .
Sucede a menudo: surge una
posición, semejante "a otra teórica,
pero que no cumple del todo las
premisas teóricas, diferenciándose
de ésta en ciertos detalles. Las
variantes de libro no sirven entonces
de ayuda. Lo cierto es que se nos
aparecen posibilidades típicas en
situaciones conocidas, que tratamos
de adaptar aunque no son posibles:
la posición requiere profundizar
mediante un análisis concreto.
¿Qué avance es correcto: c6-c5
ó e6-e5? Seg u nda cuestión :
¿debería realizarse una de estas
jugadas de inmediato, o enrocando
previamente?
30
El juego posicional
Las blancas preparan la ruptura
e3-e4. Pero ¿es razón suficiente
para retrasar el d esarrollo del
caballo dama? Obviamente, Lerner
piensa dirigir esa pieza a c4, vía
d2. Las negras deben considerar
esta maniobra , en particular, si se
disponen a jugar e6-e5.
Consideremos, pues , la idea
del ava nce e6-e5. Después de 8
. . . O-O , puede seg u i r 9 ct:Jbd 2 , Y
a hora no procede 9 . . . e5? , por 1 0
ct:Jc4 . E n caso d e l ava n ce
i n med iato , 8 . . . e 5 ! ? , s i g u e
tam bién 9 ct:Jbd 2 ! ? , Y a hora e s
tentador 9 . . . �e7 , y a q u e no s i rve
1 0 ct:Jc4 ? , por 1 0 . . . e4. Esto
significa que lo correcto es 1 0
e4 ! ? , y si 1 0 . . . exd 4 , 1 1 e5! , con
excesivo pel igro para las negras .
M ás es pera nz a d o ra e ra 9
exd4 ! ? , con buen juego.
El plan con c6-c5 también es
perfectamente posible. Pero sólo
después de que el caballo blanco
se desarrolle por d2. Por ejemplo: 8
. . . O-O!? 9 ct:Jbd2 (tanto en caso de
9 e4, como de 9 ct:Jc3, la réplica es
9 . . . e5!) 9 . . . c5 1 0 ct:Jc4 .i.e7, y la
posición negra está en orden.
Tres meses antes, en el torneo
clasificatorio de Daugavpils d e
1 978, contra A . Sueti n , Dolmatov
obtuvo la m isma posición s i n
pérdida de tiempo ( 6 ct:Jbd2 dxc4 7
ct:Jxc4 c5 8 O-O i.. e 7) . Le vino a la
memoria esta partida, y recordó
que había temido ser víctima de un
ataque tras 9 e4 cxd4 10 e5, por lo
que reh usó tomar y ensayó c6-c5
una jugada antes.
8.
9.
eS?
�e1 !
Curiosamente, Lerner esperaba
la jugada c6-c5, y responde como
Yusu pov, aunque, por supuesto,
con una idea total mente distinta.
Se crea así la amenaza 1 0 e4 cxd4
1 1 e5, forzando a las negras a
cambiar peones en d4, pues si 9 . . .
�c7!?, sigue 1 0 �e2! , redoblando
la amenaza.
9.
1 0. exd4
1 1 . ct:Je3 !
exd4
O-O
El caballo debe situarse junto al
peón dama aislado, precisamente
aqu í (he aquí por qué las negras
debían haber esperado a ct:Jbd2, y
sólo entonces realizar el avance c6c5) . La diferencia con las piezas
contrarias, es que las piezas negras
no están bien coordinadas. El lugar
del alfil en estas posiciones no es
d6, sino e7, y el caballo dama
ta mbién estaría mejor en c6.
Obviamente, las blancas han
ganado la batalla de la apertura.
Contrariado por el giro de estos
acontecimientos, Dolmatov pierde
interés en la partida y se extravía
de inmediato.
11.
1 2.
1 3.
.i. gS
'iVe2
b6
i.. b7
h6?
Jugadas de ruptura
U na jugada antiposicional que
debilita el flanco de rey.
1 4. i. h4
1 5. �ad1
1 6. �e4!
i.e7
ttJd5??
Las negras se rindieron en vista
de la continuación 1 6 . . . g6 1 7
i.xe 7 'iVxe 7 1 8 ttJxd5 Jixd5 1 9
'iVxd5.
31
JUGADAS DE
RUPTURA
Las decisiones rutinarias a
menudo son efectivas, pero
normalmente sólo se gana con
jugadas agudas, no
estereotipadas.
Grigori Sanakoev
Una oportuna jugada de minado
-un ataque a la cadena de peones
contrarios con un peón propio- nos
permite abrir l íneas para n uestras
piezas y debilitar C? eliminar los
fuertes peones enemigos.
Sokolov - Dvoretsky
Moscú 1 963
1.
2.
3.
4.
5.
6.
7.
8.
e4
ttJf3
d4
ttJxd4
ttJe3
a3
Ji e2
O-O
eS
ttJe6
exd4
Wie7
e6
a6
b5
En la práctica se encuentra a
menudo la continuación 8 ttJxc6. A
pri ncipios de los sesenta , tuvo
lugar un curioso debate sobre este
tema, entre los grandes maestros
Ratm ir Jol mov y Alexei Sueti n .
Veamos:
Jolmov - Suetin (Erevan 1 962 ,
El juego posicional
32
Campeonato de la U RSS): 8 . . .
'iVxc6 9 O-O � b7 1 O �f3 .i:.c8 1 1 e5
'iVc7 1 2 Jtxb7 'iVxb7 1 3 'iVe2 CDe7
1 4 iJ4 CDf5 1 5 a4! b4 (A 1 5 . . . .i:.c4
Jolmov pensaba seguir con esta
interesante l ínea : 1 6 Jtd2! CDh4 1 7
f3 i.c5+ 1 8 <it> h 1 CDf5 1 9 axb5 axb5
20 b3 ':h4 21 i.e1 ! y sería malo 2 1
. . . i.d4, por 2 2 Jtxh4 ..ixc3 23
'iVxb5! ) 1 6 CDe4 iLe7 (Es pel igroso
1 6 . . . CDd4 1 7 �d3 CDxc2 1 8 .i:.ac1
b3 1 9 CDd2 , Y si 1 9 . . . .i:.b8 ,
entonces 20 .i:.fd 1 ! , seguido de 2 1
CDxb3) 1 7 ':ad 1 O-O 1 8 g4! CDh4 1 9
i.g3, y las blancas tienen mejores
posibilidades y acabaron ganando
la partida.
Al año siguiente, Suetin decid ió
jugar más seguro y retomó en c6
de peón .
Jolmov
Suetin (Leningrado
1 963, 31 Cam peonato de la
U RSS) : 8 ... dxe6 9 O-O eS 1 O '�'d3!
CDe7 ( 1 0 . . . CDf6 1 1 �g3 ! ) 11 a4! b4
1 2 CDb1 CDg6 1 3 'ilVb3 iLe5 1 4 iLe4
O-O 1 5 iLe3 �e7 1 6 tDd2 aS 1 7
.i:.ad1 tDf4 1 8 ..ixe5 �xe5
-
(P) 1 .4 ¿Cómo deben
proseg u i r las blancas?
Es incorrecto 1 9 g3?, 1 9
CDh3+ 20 <it>g2 tDg5 , Y el alfil negro
llega a h3, con ganancia de tiempo.
Jolmov encuentra una solución no
rutinaria .
1 9 'iVe3! ! (Tras el cambio de
damas en e3, el ca ballo debe
abandonar la fuerte casilla de f4,
con la agravante de que se abre la
columna f en favor de la torre
blanca: 1 9 . . . 'ilVxe3 20 fxe3 tDe6
-después de 20 . . . tDg6 , sigue 2 1
tDb3 ó 2 1 tZJf3 , y e l caballo negro se
ve privado de juego- 21 CDf3 i.a6
22 iLxa6 .i:.xa6 23 CDxe5 tZJc5 24
CDd7 ! , con ventaja en el fi n a l
-variante indicada p o r Jolmov-. No
es mejor 1 9 . . . tDe6 20 i.xe6 �xe3
21 i.xf7+ .i:.xf7 22 fxe3, con el peón
débil de e5) 19 . . . 'Wie7 20 tZJb3
iLe6 21 i.xe6 tZJxe6 22 .i:.d2 eS
(Las negras tienen un final difícil
tras 22 . . . :fd8 23 .i:.fd 1 .i:.xd2 24
.i:.xd2 ':d8 25 ':xd 8+ 'Yi'xd 8 26
�d3!) 23 .i:.d5 e4 (23 . . . tDd4 24
':xc5 tZJxb3 25 cxb3) 24 tDe5 .i:.fe8
(24 . . . tDf4 25 ':d7 'Yi'g 5 26 g3) 25
tDxe6 'iVxe6 26 .i:.fd 1 Y las blancas
tienen u n a sig n ificativa ve ntaja
posiciona l , que jugadas más ta rde
material izaro n .
Conviene prestar atenció n , e n
las dos p a rtidas reseñadas, a l
considerable papel que en el plan
de las blancas asume la jugada de
minado a3-a4 ! contra el fla nco de
dama enemigo.
33
Jugadas de ruptura
Aun as í, es d ifícil creer que la
sencilla jugada 6 a3 le perm ita a
las blancas aspirar a ventaja de
apertu ra . Segu ramente , la defensa
de las negras puede mejorarse .
Por ejem plo, en la primera partida
era digna de consideración 1 4 . . .
:c4 (en lugar d e 1 4 . . . tLJf5) 1 5
�g3 'iVc6 ! , dificultando e l avance
del peón a3-a4 (recomendación de
la Enciclopedia de Aperturas de
Ajedrez).
8.
9.
�f3
i.g3
Después de 1 3 liJd5 exd5 1 4
exd5 liJxf3+ ! 1 5 �xf3 d 6 1 6 �e4
( 1 6 i.g5 f6 ; 1 6 'iVg3 0-0-0) 1 6 . . .
:d8 1 7 ttJa5 ! , las blancas con­
serva n muy buenas posibil idades
de ataque, aunque objetivamente
el sacrificio no es d e l todo
correcto.
1 3.
1 4. h4?!
1 5. hS
1 6. 'iVxf3
1 7. �f4
1 8. h6
i.b7
�cS
Las negras desarro l l a n sus
piezas de la forma más activa,
aunque es bastante arriesgada. En
la partida el oponente no logró
cuestionarlo.
1 0.
1 3.
ttJ7g6
O-O
liJxf3+
liJeS
d6
13
tLJb3
La jugada más natural es 1 0
i.e3 , pero las blancas q u ieren
amenazar con el sacrificio de
caballo en d5.
1 0.
1 1 . :fe1
i.a7
tLJeS!
Descarté 1 1 . . . liJge 7, temiendo
1 2 a4 b4 1 3 liJd5 exd5 14 exd5. Sin
embargo, las consecuencias no
están clara s , ya que existe la
importante jugada intermedia 1 4 . . .
�b8 ! Por ejemplo: 1 5 dxc6 ( 1 5 g3
ttJe5) 1 5 . . . 'iVxh2+ 1 6 �f1 i.xc6 1 7
i.xc6 dxc6 1 8 'iVg4.
1 2.
i.f4
ttJe7
( P ) 1 . 5 ¿Cómo
seg u i r las neg ras?
deben
Las negras han concluido con
éxito el desarrollo, de modo que es
el momento de emprender el
contraataque.
18
fS !
Esta jugada de " m i nado",
permite a la torre y alfiles negros
El juego posicional
34
a menazar, peligrosamente, el flan­
co de rey enemigo, al tiem po que
a b re paso a l a dama para la
protección del punto g7. La situa­
ción de las blancas se vuelve de
repente delicada.
19.
'iVc1 ? !
26.
27.
28.
ii.xf4
'iVxf4
�'d2
f4!
�xf4
�f8
'iVxh6
tDg4
�f4!
Las neg ras atan las piezas
contrarias a la defensa del peón e4
y tratan de explotar su peón pasado
h, con ayuda del cual piensan
abrirse paso en el flanco de rey.
S ó l o a hora , a l comentar l a
partida , com prend í la idea de esta
jugada: defender el peón de c2 (en
la variante 1 9 . . . fxe4 20 tDxe4).
D u rante l a partida n i s i q u iera
miraba a ese sector del tablero.
1 9.
20.
21 .
22.
:e2
tDd2
tDf3
29. :ae1
30. tDd 1
31 . tDf2
32. �xf2?
h5
h4
tDxf2
Era mejor capturar de torre, 32
:xf2 .
2tf{�: • *;;;f,j;'
14
:�:.
Si 22 'iVg5, sería decisivo 22 . . .
�xf2+ 2 3 �h 1 (h2) lH6!
22.
23.
24.
'iVxf2
�xf2
�xf2
ii.xf2+
El material es más o menos
equivalente, pero la superioridad
posicional de las negras no ofrece
d u d a s . Ahora existen varias
posibil idades tentadoras . . Deci d í
tomar primero e l peón de h 6 con l a
d a m a , evita ndo el doblaj e d e
peones.
24.
25.
�g1
�f7+! ?
�g6
Amenaza 26 . . . tDf3+.
32.
d5!
i Una nueva ru ptura ! Las negras
atacan el peón de e4 , obligando,
por tanto, a capturar este peón, con
lo que activarán su alfi l . A 33 e5
seguiría 33 . . . d4.
33.
34.
exd5 i�
�f1 ? !
ii.xd5
h3
La ruptura decisiva . Las blancas
se rindiero n .
35
Jugadas de ruptura
La partida se jugó en una
competición escolar, y los jugadores
sólo ten ía n el n ivel de pri mera
categoría . Aun sin tener en cuenta
la relativamente baja cualificación
del jugador con negras, sus
acciones pueden catalogarse de
apropiadas y consistentes. Pero las
blancas se defendieron débilmente
y, por tanto, pude poner en práctica
mi idea. Es · posible que, ante un
juego más fuerte de mi rival, las
cosas no hubieran sido tan simples,
y las jugadas negras tendrían que
someterse a una verificación más
estricta.
En el tablero vecino jugaba el
más experimentado Yuri Razuvaev
(creo que por entonces ten ía ya la
norma de maestro), quien alabó mi
jugada 18 ... f5! Al d ía siguiente, en
el Palacio de Pioneros, lo mismo
d ijo, para mi sorpresa , el g ran
maestro Simag i n , a qu ien le mostré
la partid a . Como puede ver el
lector, los criterios estéticos
de estos dos fuertes jugadores
coincidiero n . Esa buena jugada
posicional les pareció más intere­
sante que, por ejemplo, la pequeña
combinación negra ( 1 9 . . . f4! 20
�xf4 �xf4!)
Yusu pov - Kupreiehik
Minsk 1 979
Campeonato de la U RSS
1.
2.
3.
4.
d4
e4
ttJe3
e4
ttJf6
g6
i.g7
d6
5.
6.
f3
i.,g5
a6
Por aquellos años, al enfrentarse
a la Defensa I ndia de Rey, Yusupov
sol ía elegir el Ataque Samisch , con
el desarrollo del alfil por g5.
6.
...
e6
Un par de años más tarde se
llegó a la misma posición en la
partida Dolmatov
Kupreiehik
(Minsk 1 982), que continuó a s í :
-
7 i.d3 ! ? e5 (No e s una buena
idea ganar el peón b: 7 . . . \i'b6? 8
ttJge2 �xb2 9 ttJa4 �a3 1 O �c1
�b4+ 1 1 i.d2 �a3 12 ttJb6 ! \i'xd3
13 ttJxa8, y las blancas log raron
ventaja. Por otro lado , 7 . . . b5 8
ttJge2 bxc4 9 i.xc4 d5 1 0 .tb3
dxe4 1 1 fxe4 también conduce a
una posición d ifícil para las negras)
8 d5 exd5 9 exd5 b5?! (9 . . 0-0) 1 0
b4! ttJbd7 1 1 ttJ ge2 ttJb6
.
(E) 1 .2 ¿Cómo debe n
proseg u i r las blancas?
15
El juego posicional
36
Yusupov trató la posición de
otro modo.
7.
tZJa6
tZJb4
d5?!
a4
A fin de i m pedir el avance b7b5, las blancas debilitan las casillas
negras del fla n co de d a m a ,
entregando la cas i l l a b 4 a s u
oponente. Es d ifícil evaluar esa
decisión , que quizá responde a una
exigencia de estilo. Yusu pov le
concede mucho valor a la ventaja
espacial , y trata de consolidarla,
aun a costa de algunas conce­
siones posicionales.
7.
'iVd2?!
9. �d 1
1 0. tLJge2
8.
...
a5
16
i En vano! Las negras deberían
haber enrocado y entonces las
blancas tendrían que afrontar tres
posibles ru ptu ras de peón en el
centro: c6-c5, e7-e5 ó d6-d5 . La
amenaza, como es sabido, puede
ser más fuerte que su inmediata
ejecución. Esta acción revela el
esti l o de Vi ktor Ku pre i c h i k , u n
táctico inventivo, quien trataba d e
inducir a s u adversa rio a jugar 1 1
eS? ! , para seguir con 1 1 . . . dxc4 !
1 2 exf6? tZJd3+ 1 3 Vi'xd3 cxd3 1 4
fxg7 �g8 1 5 �xd 3 .
H a b ía
preparado 1 2 . . . exf6! (en l ugar de
12 ... tZJd3+?) 13 'llHe 3+ �f8 , con
ventaja de las negras, que en vista
de la amenaza 1 4 . . . tLJc2+ ganan
u n a pieza . Yusu pov · percibe l a
trampa.
1 1 . cxd5!
1 2. e5
17
(P) 1 .6 Trace un plan para
desarrollar las blancas.
Las negras proyectan jugar
tLJb8-a6-b4. Lo más preciso es 8
i.d3! tLJa6 9 �c1 ! tLJb4 1 0 i.b1 .
Después de esto, el caballo negro
de b4 no molesta en absoluto a las
blancas, que pueden completar su
desarrollo con tZJge2, 'iVd2 y O-O.
1 3.
i.h6!
cxd5
tZJd7
Jugadas de ruptura
U n a decisión val iente, puesto
que las blancas no concluyen el
desa rro l l o , con idea de demoler el
flanco de rey enemigo, restring ido
por el peón de e5. S i ahora 1 3 . . .
O-O , seg ui ría 1 4 h4! Por eje m p l o :
1 4 . . . ct:Jd3+ 1 5 'iVxd 3 i.. x h6 1 6 h 5 ,
con ataque. U n ajedrecista m á s
prudente habría optado p o r 1 3
ct:Jb5 , y las negras pod ría n rom per
con f7-f6 (después dE? 1 3 . . O-O ) .
37
1 9. O-O
20. �c1
21 . ct:Jxe6
22. i..x d7
23. 'iYxh7
0-0-0
� b8
'iYxe6
'iVxd7
23.
�c8
18
.
i..x h6
1 3.
Con 1 3 . . . ct:Jd3+ , las blancas
ganarían un peón : 14 'i'xd3 i.. x h6
1 5 ct:Jxd5.
1 4.
'i'xh6
'i'b6?
Conven ía reservar la cas i l l a b6
para el cabal l o , ya q ue ahora no
tiene adónde i r.
1 5.
:d2
Ya era posible captu rar el peón
h7: 1 5 'i'g7 �f8 1 6 'i'xh7 tLJc2+ 1 7
�f2, Y caso d e 1 7 . . . ct:Jxe5, sigue
1 8 ct:Jxd5 , con efectos decisivos.
Yusupov decide completar antes el
desarrollo.
1 5.
1 6.
1 7.
1 8.
ct:Jf4
'iVg7
�b5+
ct:Jb8
�e6
�f8
ttJd7
Una l ínea desesperada es 1 8 . . .
tLJ8c6 1 9 t2Jxe6 fxe6 2 0 'iVxh 7 0-0-0
21 i..xc6 t2Jxc6 22 tLJb5.
...
Las n egras buscan compen­
sación por el peón perd ido. A fin de
compl icar el juego, era i nteresante
la posibilidad práctica 23 . . . tLJd3 ! ?
En caso de captura d e l caballo, 24
�xd3?, seguiría 24 . . . 'i'f5, con las
amenazas 25 . . . 'i'xd3 y 25 . . . �h8
26 'iVg7 �dg8, ganando la dama .
Yusu pov ha bría contest8do 24
�cd 1 , ganando en la variallta 24 . . .
tLJf4 2 5 'i'h6 'iVf5? 2 6 g4 ! , o bien 25
. .. g5? 26 'iWb6! (no, sin embargo,
26 'i'xg5??, por 26 . . . tLJh3+ ! ) . En
lugar de 24 ... tLJf4, es más fuerte
24 . . . 'i'f5 25 'i'h6 (25 g4 'i'e6 ! ) 25
. . . �h8 26 'i'e3 tLJf4 , y las piezas
negras se reactivan .
La idea del oponente puede
refutarse con 24 e6! Después de
24 . . . 'i'xe6 (no es mejor 24 . . . 'iVd6
Eljuego posicional
38
25 :xd3 :h8 26 'iVxf7 'iVxh2+ 27
c¡f¡>f2 'iVh4+ 28 c¡f¡>e2) 25 l:txd3 1:th8
26 'iig 7 f6 (26 . . . :dg8 27 'iVe5+) 27
ltJxd5! 'it'xd5 28 'ilxe7, y las blancas
quedan con dos peones de más.
24.
ahora u n a brillante solución :
sacrifica s u peón central , para
abortar las acciones de ataque de
las negras en el flanco de dama, a
fin de atacar a su vez las debili­
dades de peones resultantes.
'ii' h 6?1
27.
Una negligencia , en una posi­
ción estratégicamente ganada. Era
fuerte 24 'ifh4 ! , Y las blancas
dificultarían la actividad de la dama
enemiga, atada a la defensa del
peón e7. Si 24 . . . lIh8, las blancas
responden con la molesta 25 "f4.
24.
25.
26.
l:If1
"e3
'iWf5
l:Ih8
l:1h4
19
(P) 1.7 ¿Qué deben jugar
las blancas?
Las negras no han , planteado
amenazas reales. El problema
reside en la pasiva disposición de
las piezas blancas, que no facilitan
la ejecución de un activo plan
estratégico. Yusu pov descu bre
e6!!
fxe6
Digno de atención era 27
f6!?, para cerrar la columna e .
Kupreichik, por l o visto, tem ía 28
g4! , aunque después de 28 . . . 'iWg5
29 'iWxg5 fxg5, las blancas están
cerca de imponerse y no hay un
camino claro hacia la victoria. Por
ejemplo: 30 ':e 1 ! , y ahora es
desventajoso 30 . . . ttJc6? 31 ttJxd5
':d8, por 32 ttJb6! l:1xd4 (32 . . .
ttJxd4? 3 3 ttJd7 + ':'xd7 3 4 exd7
ttJxf3+ 35 �h 1 !) 33 !!xd4 (33
l:ted 1 !?) 33 . . . ttJxd4 34 ':e3! (34
�g2? :xh2+!) 34 . . . �c7 35 ttJd7!
(no 35 ttJc4? ttJxf3+! 36 ':xf3
':xg4+ ) , y la situación de las
negras es grave, a nte las
amenazas 36 ttJf8(e5) y 36 �g2 .
Mejor e s 3 0 . . . :f8! 31 ':e5 ':xf3 32
':xg5 (32 . . . ':f6!? 33 ':e2 ttJc6) y
es probable que jugando con
precisión 32 . . . ':f4 33 ':xg6
:hxg4+ 34 ':xg4! (menos convin­
cente es 34 ':g2 ':xg6 35 ':xg6 b6!)
34 ... ':xg4+ 35 l:tg2 ':xg2+ 36
<it>xg2 se llegue a un final de
caballos perdido.
28.
:e 11
ttJc2?
Caso de jugar 28 . . . ':'c6, la
réplica blanca sería 29 'iWe5+! , con
transición a un final ventajoso.
Jugadas de ruptura
29.
30.
'ti'f2 !
'iixh4
39
ttJxe1
ttJc2?!
E 1 .3
No sirve 30 . . . :xc3? 3 1 bxc3
1i'b1 , debido a la sencilla 32 c¡t>f2.
La jugada de la partida pierde
pieza, pero después de 30 . . . ttJd3
31 'ili'xe 7, la posición negra
tampoco es envidiable.
31 .
32.
g4!
l:.xc2
20
'ii'xf3
El resto es mera cuestión de
técnica.
32 ... e5 33 :f2 'iVe3 34 "iixe7
exd4 35 'iixe3 dxe3 36 lU4! :e8
37 �f1 :h8 38 �g2 g5 39 :'d4 :f8
40 :'xd5 :f2+ 41 �g3 !:txb2 42
:e5 :b3 43 :xe3 b5 44 axb5
J uegan negras
E 1 .4
Las negras se rindieron.
J uegan negras
Eljuego posicional
40
EL BLOQUEO DE
LOS PEONES
PASADOS
estructura central de peones d ifi­
cu lta el avance e2-e4 de las
blancas, y sin este avance el alfil
de g2 permanece pasivo y puede
no resultar mejor que el alfil "malo"
de c8.
El peón pasado es un criminal, al
que hay que encerrar bajo llave.
Las medidas preventivas, como la
vigilancia policial, no bastan.
Aaron N imzovich
Recuerdo que u n d ía Artur vino
a verme y me dijo que pensaba
emplear la stonewall. Yo era
escéptico acerca de la idea , pero
después de jugar unas cuantas
partidas de blitz, pude comprobar
que no resultaba fácil combatirla.
Vukic - Davchevski
Campeonato de Yugoslavia 1 979
1.
2.
3.
4,
d4
c4
g3
i.. g 2
e6
f5
t2Jf6
d5
Hasta hace poco, la formación
stonewall (muro de pied ra) de la
Defensa Holandesa sólo se jugaba
ocasionalmente, y ten ía la repu­
tación de ser una variante posicio­
nal mente dudosa. Es cierto que, en
su j uventu d , M ijail Botvi n n i k la
había incl u ido en su repertorio de
aperturas, pero más tarde la des­
cartó por completo .
A mediados de los años ochen­
ta , Yusu pov se i nteresó por la
formación stonewall. Comprendió
que la posición de las negras, al
margen de los i n convenientes
derivados de sus debilidades en
casillas negras, ten ía también u na
muy im portante ventaja. La sólida
M ientras que Botvin n i k prefería
desarrollar su alfil por e7 , Yusupov
siempre lo desarrolla por d6. No
obstante, al principio yo tuve éxito ,
gracias a un plan que conocía de la
viej a partida Schlechter - John
(Barmen 1 905) . Jugaba i.. f4 , luego
e2-e3! , forzaba el cambio en f4
(tras el avan ce c4-c5) , y l uego
retomaba el alfil con el peón de e3.
La formación de peones resultante
es m uy desfavora ble para las
negras. Pero Artu r se dio cuenta de
que, en respuesta a .tf4, pod ía
cambiar alfiles de inmediato. La
captu ra g3xf4 debilita el flanco de
rey, lo q ue se hará notar si las
negras pueden jugar g7 -g 5 .
Yusu pov em pleó c o n éxito la
stonewall en varias ocasiones.
Pronto se puso de moda, su
reputación mejoró , y su teoría
evolucionó de forma considerable.
La partida que vamos a analizar
se jugó antes del renaci m iento de
esta variante, y muchas de sus
El
bloqueo de los peones pasados
sutilezas a ú n n o habían sido
descubiertas. Una de esas sutile­
zas radica en el orden de jugadas.
Resulta que es más beneficioso
para las blancas desarrollar su
caballo por h3, antes que por f3.
Por consiguiente, en nuestros d ías
las negras no se apresuran a jugar
d7 -d5 , sino que prefieren 4 . . . c6! ? ,
y sólo si 5 ct:Jf3, entonces 5 . . . d5.
En caso de 5 ct:Jh3, sigue 5 . . . d6 ! ,
prepara n d o e l avance e6-e5,
después del cual el caballo de h3
quedará fuera de j uego.
5.
6.
7.
ct:Jf3
O-O
b3
.te 7
e6
O-O
Con su alfil en d6, las negras
pueden real izar la útil j ugada 7 . . .
�e7 , para seguir con .ta3. Las
bla ncas tienen entonces q u e
gastar tiempo c o n a2-a4, o bien
.tb2 y 'iVc 1 .
8. ..ta3
9. tt:Jxa3
1 0. �e1
..txa3
'j/e7
.td7
Una de las cuestiones impor­
tantes que siempre se plantea en la
stonewall es cómo desarrollar el
alfil dama. Antes sol ía emplearse la
ruta d7-e8- h 5 . Actual mente , se
juega con más frecuencia tt:Jbd7 '
b7-b6 y ..tb7.
11.
tt:Je2
..te 8
41
(P) 1 .8 ¿Qué deberían
j ugar las blancas?
La hora de emprender acciones
concretas aún no ha llegado. Por el
momento deben mejorar la situa­
ción de sus piezas.
1 2.
ct:Jee1 !
En d3 el caballo blanco quedará
muy bien situado, pues desde allí
controlará las importantes casillas e5,
f4 y c5. Esta disposición de caballos
era la que empleaba Petrosian.
Normalmente, desarrollaba su caba­
llo dama por d2, y luego jugaba ct:Jf3e5-d3, y tt:Jd2-f3. En una época
bastaba con seguir su receta para
obtener una posición superior contra
la stonewall.
1 2.
1 3.
1 4.
tt:Jd3
�e1 !
tt:Jbd7
..th5
Por emplear la terminolog ía de
Nimzovich , "una m isteriosa j ugada
de torre". ¿Cuál es la idea?
El juego posicional
42
que olvidarse de u n j u ego activo
contra el rey, y las blancas se
apoderará n por com pleto de la
iniciativa.
1 5.
1 6.
1 7.
1 8.
En primer lugar, se trata de una
jugada profiláctica contra el cambio
en f3. Después de 14 . . . ..txf3 1 5
exf3 ! , las negras no disponen de la
respuesta 1 5 . . . e5.
Es i nteresante observar que
unos años antes, en la partida
Vu kic - Gazic (Sarajevo 1 972) , se
llegó a la misma posición. Enton­
ces, el conductor de las blancas
realizó 1 4 'ifb2 (una vez más para
no permitir 1 4 . . . .txf3 1 5 exf3 e5)
1 4 . . . lDe4 1 5 �ac1 g5 1 6 lDfe5 f4,
y no consiguieron gran cosa. Esta
vez Milan Vukic actúa con más
precisió n , con idea de, tras 1 4 . . .
lDe4 1 5 ttJfe5, jugar f2-f3 y e2-e4 ,
lo que es otra razón para la jugada
de torre.
1 4.
a5?
Recuerde q u e no hay q u e
avanza r peones en la zona e n
q ue s e está d é b i l . L a s negras
debil itan su fla nco de dama , faci­
litando a su oponente la apertura
de l íneas en ese sector del table­
ro . Como con secuencia, ten d rán
e5!
a3
b4
axb4
lite 8
.i.e8
axb4
b5
24
La a bu nd ancia de buenas
continuaciones para las blancas es
sorprendente. Parece tentadora la
captura al paso (cxb6) . No es malo
el plan sugerido por Vukic: 1 9 'iVb2,
y l uego ttJd2 , f2-f3 Y e2-e4 .
También vale la pena considerar 1 9
'iff4 , a menazando u na posi ble
invasión de la dama por d6 ó c7.
I ncluso tiene cierto sentido 1 9
lDde5 lDxe5 20 dxe5, a fin de
ocupar la casilla d4 con el caballo.
1 9.
�a5?
Siguiendo una buena recomen­
dación de Nimzovich: las blancas
ocupan el puesto avanzado en u na
columna abierta y, puesto que se
trata de una columna lateral, la pieza
El bloqueo de los peones pasados
que lo ocupa es una torre. Sin
embargo, en mi opinión la jugada
constituye un error posicional. Es
cierto que, tras el cambio en aS, las
blancas obtienen un peón pasado,
pero q ue debe defenderse con
dama y torre, lo que restringirá
mucho la actividad de a m bas
piezas.
1 9.
20. bxa5
21 . 'iVa3
:xa5
�a8
43
resultante como igualada. Esto
significa, lógicament.e , que tras 2 1
'iVa3 ttJb6, las blancas y a no tienen
la igualdad .
El encanto de las jugadas
espectaculares afecta, a veces, a la
percepción de lo que está su­
cediendo. Pero enfoquemos sobria­
mente el problema. Las blancas
responderán con 22 ttJfe5 (aunque
también es posible 22 a6) . ¿A dónde
se dirige ahora el caballo negro? En
caso de cambio en c4, el caballo
blanco se dirige a b4 y el peón
pasado de a6, por él apoyado,
resultará muy peligroso. En cuanto a
22 .. ttJa4, sólo tiene una virtud: que
por el momento bloquea la columna
a. Las blancas, en cualquier caso,
deberían poder conservar su peón
pasado, y el caballo de a4 quedará
fuera de juego.
.
(P) ; .9 ¿Qué deberían
jugar las negras?
Las negras parecen estar
condenadas a u na defensa pasiva ,
pero d isponen de una atractiva
posibilidad para activar su juego, y
es muy d ifícil resistirse a la
tentación .
21 .
ttJ b6 ?
Vukic le concede a esta jugada
dos signos de admiración , y a su
propia jugada 2 1 �a3 uno de
i nterrogación . En su lugar sugiere
2 1 'iVc3, evaluando la posición
Como vemos , el precioso salto
de caballo supone un considerable
riesgo estratég ico. Naturalmente,
para realizar una evaluación objeti­
va del movimiento, los argumentos
dados son insuficientes: habría que
calcular variantes y variantes. Pero
antes de esto, consideremos qué
otra cosa podrían haber hecho las
negras.
Las blancas quieren situar su
caballo en b4, desde donde pre­
siona sobre c6 , bloquea el peón de
b5 y ayuda al avance de su peón
pasado de aS. La maniobra del
caballo negro hacia a6 se sugiere
por sí sola, a fin de bloquear el
El juego posicional
44
peón a e i m pedir que el caballo
blanco se instale en b4 . En prin­
cipio, es ventajoso para las negras
cambiar todos los caballos puesto
que el alfil de g2, cegado por sus
propios peones, no representa peli­
gro algu no.
Comprobemos: 2 1 ... ttJb8! 22
ttJb4 ttJa6 23 ttJe5 ttJxb4 24 'iVxb4
'Viic7 25 �a 1 ttJd7 26 ttJd3 (después
de 26 ttJxd7 �xd7, las blancas no
pueden jugar 27 a6? ..tc8) 26 .. .
ttJb8! , con igualdad (pero no 26 . . .
e5? 27 dxe5 ttJxe5 28 'Viif4) .
S i 23 ttJxa6 �xa6 24 ttJe5,
entonces 24 . . . ttJd7 ! ( menos
preciso es 24 . . . Wic7 25 �a 1 ttJd7
26 ttJd3 ! , a u n q u e i ncluso esta
posición es defendible, tanto con la
prudente 26 . . . ttJb8, como con la
más activa 26 . . . e5!? 27 ttJb4 �a7).
En caso de 25 ttJd3, a diferencia de
la partida , 25 ... ttJb6! merece el
signo de admiración .
22.
ttJfe5
ttJa4
En opinión de Vu kic, era
preferible 22 . . . ttJc4 23 ttJxc4 dxc4
(si 23 . . . bxc4, entonces 24 ttJe5 es
fuerte) 24 ttJb4 Wic7 25 a6 ttJd5.
Pero aun así, i la posición final de
esta variante es favorable a las
blancas! Pueden continuar tanto
con 26 �a 1 , como con 26 i.xd5!?
exd5 27 �a 1 �a7 28 'Viie 3! (el final
tras 28 'iVa5 'iVxa5 29 :xa5 no es
fácil para las negras) .
23.
24.
ttJb4
a6
"VJj¡c7
(P) 1 . 1 0 Eva l úe 24 . . .
ctJxc5.
Es posible que ya haya dado
usted una respuesta al resolver la
cuestión anterior. Después de todo,
las jugadas que conducen a esta
posición parecen más o menos
forzadas, lo que significa que la
evaluación de 21 . . . ttJb6 también
depende, en buena medida, de la
evaluación genera l .
Después de 2 4 . . . ttJxc5, las
negras se contentan con estas dos
respuestas: 25 dxc5? 'iYxe5 y 25
ttJexc6? ttJxa6. Es tentador 25 �c1 ,
pero entonces sigue 25 . . . ttJxa6! 26
ttJxa6 'iVb6 (26 . . . ¡Vc8 27 �a 1 b4)
27 ¡Ve7 (si 27 :a 1 , es posible tanto
27 . . . 'Viix d4, con tres peones por la
pieza, como 27 . . . b4) 27 . . . �xa6 28
Wixe6+ �h8 29 �xc6! Wia 1 + 30 ..tf1
'iYxd4, con posición confusa.
Aun así, la idea de las negras
puede refutarse con 25 ttJbxc6 ! :
El bloqueo de los peones pasados
(a) 25 . . . .ixc6 26 'ilxc5 :'xa6
(26 . . . 'iVa5 27 :'c1 i.e8 28 'iVe7) 27
:'c1 tDd7 28 'iVe7.
(b) 25 . . . tDxa6 26 tDe7+! Wh8
27 tDxd5! exd5 28 �f8+ tDg8 29
�xd5.
24.
25.
�d 7
45
recordar l o que d ijo E m a n u e l
Lasker al respecto: "Cuando se
trata de maestros, el juego combi­
nativo y el posicional se comple­
menta n . Con ayuda de u na combi­
nación tratan de refutar valores
falsos, y con el juego posicional
tratan de co nsol idar y explotar
valores auténticos".
f4
El plan de las blancas es claro :
la maniobra del alfil a d 1 , seguido
de la captura en a4 ( i Por fin se ha
encontrado utilidad al alfil de g2!)
Las negras no pueden hacer nada
contra esta amenaza.
Ahora puede afirm a rse con
certeza : 21 .. , tDb6 merece, no un
signo d e a d m i ració n , sino de
interrogació n . El activo plan
elegido por las negras era
incorrecto, y lleva a una posición
muy difícil, si nó perdida. Ten ían
que haber optado por una defensa
pasiva, que implicaba el cambio de
caballos y el bloqueo del peón
pasado en a6.
Aq u í surge la pregunta: ¿es
justo calificar a la bon ita idea 2 1 . , .
ctJb6 d e antiposicional , s i puede ser
refutada por u n sencillo medio
com b i n ativo (24 . . . tDxc5 25
tDbxc6! tLJxa6 26 tLJe7+ ! , etc . ) ?
Después de todo, esta refutación
podría no haberse encontrado.
El hecho de que las blancas
recu rran a l a táctica es algo
perfectam e nte n atu ra l . Procede
La circunstancia de que sólo
haya una solución no sign ifica, en
modo alguno, que sea accidenta l .
Es d e l todo lógico q u e el papel
decisivo en l a com b i n ación lo
juegue el caballo de b4, que las
negras podrían y deberían haber
cambiado.
Después de l a maniobra del
caballo a a4, lé, posición negra
parece tan vulnf rabie, que sospe­
cho que debe I-;aber formas alter­
nativas de cOl lservar la ventaja.
Supongamos que nos preocupase
la jugada 24 . . . tDxc5. En tal caso,
en lugar de 24 a6! , podríamos
intentar jugar 24 ¡j'e3 !? , puesto
que en la variante que sigue con 24
. . . 'i'xa5 25 tDexc6 ..txc6 26 'ifxe6+
Wh8 27 ¡j'xc6 �d8 28 tDd3 (con la
amenaza 29 'iVb7 y 30 c6) , las
blancas mantienen perspectivas
mejores.
25.
26.
27.
28.
�f8
..tf3
e3
tLJ g 8
�e8
�a1
A 28 ..td 1 , las negras habrían
replicado 28 . . . 'iia 5, de modo que
Eljuego posicional
46
las blancas sitúan primero su torre
en la columna a. Después de 27 . . .
tLJe7 (en lugar d e 2 7 . . . �e8), 28
�d 1 habría sido incorrecto, en vista
de 28 . . . ..tc8, pero por otra parte,
sí sería posible la in mediata 28
..td 1 , puesto que la dama negra
tiene que defender su alfil de d7.
i El ajedrez es una tragedia de un
tiempo!
28.
29 .
30.
31 .
32.
..td 1
..txa4
�xa4
�xa4
tLJe7
¡Va 5
bxa4
'ib'xa4
�a7
fácilmente las siguientes acciones
de las blancas.
33. h3!
34. g4
35. 'lt?f2
36 . .l:.a1
37. 'lt?e2
�d8
�c7
..te 8
�a8
Las negras posiblemente tienen
la intención de activar su torre,
mediante la maniobra 'lt?b8-a7 y
�b8. Pero al acercar su rey a c3,
las blancas paran esta amenaza.
Un principio básico para mate­
rializar una ventaja es impedir la
menor posibilidad de contrajuego
al oponente.
37.
38. �d2
tLJc8
tLJa7
Lleva n d o su ca ballo a esta
casilla, las negras querían l iberar a
su torre del bloq ueo del peón a.
Pero a hora el fla n co d e rey,
abandonado a su suerte por el
caballo, será indefendible.
Las blancas han ganado un
peón . La m ateri a l ización de la
ventaja no es d ifíci l , pero s í
instructiva. N o e s fácil progresar en
el fl anco de d a m a , pues si el
caballo se mueve de b4, entonces
el peón de a6 es inmed iatamente
atacado por el alfil negro desde c8.
Esto significa que hay que recurrir
al principio de las dos debilidades,
es decir, que es preciso abrir un
segundo frente en el flanco de rey,
trasladando all í la torre. A la luz de
este p l a n , pueden entenderse
39.
40.
41 .
gxf5
�g1
h4!
exf5
g6
tLJc8
El ca ballo vuelve atrá s . H e
a q u í en acción el principio de las
dos debilidades: las piezas
enemigas pueden defender una
parte del tablero, ¡pero no las dos
a la vez!
42.
43.
h5
hxg6
tLJe7
..txg6
El bloqueo de los peones pasados
44.
45.
�h1 !
ttJxg6
47
�c8
(E) 1 .5
La tran sformación de una
ventaja en otra: las blancas cam­
bian el mal alfil contrario para
poder penetrar con su torre en la
séptima fila.
45.
46.
47.
�h7
a7!
hxg6
�d7
Ha llegado la hora de que el
peón pasado d iga la ú ltima
palabra.
Juegan negras
�e6
47.
(E) 1 .6
El final de torres, tras 47 . . . �a8
48 ttJxc6 �xc6 49 l:1xe 7, es
completamente desesperado.
48.
29
��
�� .
.f;f�! {ti
1'/ ///
�xe7+
Las negras se ri ndiero n , en
vista de 48 . . . �xe7 49 ttJxc6+,
seguido de 50 ttJb8, Y el peón
corona. ¡ U na partida instructiva en
el plano posiciona l !
Juegan negras
Eljuego posicional
48
LA PAREJA
DE ALFILES
En manos de un hábil jugador,
los dos alfiles son un
Rrma temib le.
Aafon N imzovich
En el ejemplo que sigue volve­
remos a encontrarnos con los
mismos problemas: la elección de
una formación óptima de peones y
el bloqueo de peones pasados.
Orejov - Akopian
Moscú 1 973
30
doblado y no es de particu lar
utilidad .
(2) La pareja de alfiles . En una
posición abierta o semiabierta , los
dos alfiles son bastante más
fuertes que los dos caballos, que
además carecen de u n pu nto
fuerte.
Por s u puesto , la ventaja se
conservará con cualquier jugada
adecuada, y la ú nica pregunta es
cuál es la mejor. Para m í, l a
decisión técn ica correcta es e l
inmediato cambio de damas: 2 1
�xb6! axb6 2 2 �f2, seguido de
i.b5, ':'d 1 y etc . . . . La debilidad de
los peones b doblados hace que
perjudique a las negras resolver la
tensión en el centro Yi por tanto,
sus piezas permanezcan atadas.
21 .
�f2
'ifc7
Ahora , 22 dxc5 ttJxc5 23 'iVc4 se
sugiere por sí solo. Orejov elige un
plan distinto y menos efectivo.
(P) 1 .1 1 ¿Qué deberían
jugar las blancas?
La ventaja de las blancas es
considerable, y está determinada
por los sigu ientes factores:
( 1 ) Su perior formación de
peones. Cuentan con u n sano
peón extra en el flanco de dama,
m ientras que el peón extra de su
oponente, en el flanco de rey, está
22.
23.
24.
i.c4
':'d1
d5?!
lte7
b6
Las blancas esperan explotar la
fuerza de su peón pasado. Sin em­
bargo, será bloqueado y entonces
la fuerza de los dos alfiles se verá
restringida. Cuando se cuenta con
los dos alfiles, hay que abrir la
posición, no cerrar/a.
24.
...
'iVd6!
La pareja de a!ji/es
La d a m a d ista d e ser u n
bloqueador ideal , p o r supuesto ,
pero la i dea de jugar a lo
N i mzovich , trasladando el caballo a
d6, es refutable: 24 . . . ctJe8? 25
iLh4 ! (pero no 25 d6? liJxd6 26
JLg3 liJe )) 25 . . . �e3 26 JLg5 f4 27
d6.
Parece más natural 25 �a4.
Ahora la respuesta de las negras
es forzad a , pues no pueden
perm itir que la dama enem iga
llegue a c6.
iLf1
b4
�xb4!
cxb4
Las blancas tratan de levantar
el bloqueo del peón d5. En caso de
28 . . . liJe 8 , moverán su dama y
entonces procederán al avance c3c4-c5, o bien a2-a4-a5.
28 .
.. .
29.
30.
cxb4
d6!
�d7
liJe8
31
liJe 5
95
Aqu í era de considerar 26 . . . f4
(tras 25 'YWf4, esto no habría sido
posible).
27.
28.
sorprendente que así sea , pues
basta con recordar l a reg la de
Nimzovich , formulada en la cita
introductoria a este cap ítulo.
Las blancas amenazaban 3 1
i.b5 ó 3 1 iLd4.
25. �b5
25.
26.
49
�xb4?
En cualquier caso, las neg ras
deberían haber jugado 28 . . . liJe8!
Pero con ánimo de estabilizar la
formación de peones en el flanco
de dama, por el mom ;'nto dejan de
bloquear el peón �c 3ado y van a
pagar cara esta decisión. No es
(P) 1 . 1 2 ¿Qué
j ugar las blancas?
deben
La ventaja blanca está a punto de
evaporarse. Sólo puede mantenerse
gracias a una velada y elegante com­
binación. Esta es otra ilustración de la
idea de Tarrasch, comentada en el
segundo tomo de esta serie, Secre­
tos de la táctica en ajedrez, en el
capítulo No es oro todo lo que reluce,
y los dos siguientes. Tarrasch afirma­
ba que a menudo es necesaria una
combinación para poder reparar los
errores antes cometidos.
31 .
:e1 !
No 3 1 iLb5? �xd6 32 �e 1 11e6.
El juego posicional
50
31 .
32.
f6
f4!
Dvoretsky - Nikitin
Moscú 1 970
Este preciso orden de jugadas
es imprescindible: 32 i.b5? :d8 33
f4 ct:Jxd6 no da resultado.
32.
33.
i.b5
gxf4
�d8
Ahora 34 �xe5? fxe5 35 i.xe8
(esperando 35 . . . �xe8? 36 i.h4)
sólo conduce , después de 35
�xd 6 ! , a una posición confusa .
34.
(P) 1 . 1 3 ¿Qué
j ugar las negras?
i.h4!!
L a idea de la combinación . Los
dos alfiles exhiben finalmente su
poderío. Las negras no tienen una
satisfactoria defensa contra la
amenaza 35 �xe5.
34.
35.
36.
i.xf6
�xe5
ct:Jxd6
�c8
También es bueno 36 i.a6.
36.
37.
38.
39.
40.
41 .
42.
i.f1 !
�e8+ !
�c8
..tg5
i.xf4
�c7+
�c1 +
ct:Jc4
rJ;;f7
b5
�b1
Mxb4
Las negras se rindieron.
deben
En este caso, la situación es
tranquila, estática . Un defecto en la
posición negra es su peón d
aislado. Los dos alfiles com pen­
san, hasta cierto punto, esta debi­
lidad, pero no más.
Creo que lo más fuerte es 25 . . .
g 5 ! 2 6 fxg5 fxg5. D e esta forma, los
alfiles negros ampl ían su rad io de
acción , y sobre la columna f abierta
el rey blanco no se sentirá cómodo.
Es posible que así hubieran con­
servado las negras el equilibrio.
En la partida se jugó peor.
25 .
...
'ittf7 ?!
Aqu í surge la pregunta ¿ por
qué Alexander N i kiti n , un jugador
con experienci a , cometió esta
i m p recisión posicional? Seg u ra­
mente sabía de sobra que con dos
La pareja de alfiles
alfiles lo que necesitas es abrir
l íneas. Sí, pero la jugada textual
cumple con otro principio im por­
tante: en el final hay que activar el
rey, y a la primera ocasión con­
viene centralizar/o. A simple vista ,
no resulta evidente a qué principio
hay que concederle preferencia.
El arte del juego posicional
consiste en entender la esencia de
la posición y, al buscar una jugada,
tener en cuenta aquellas reglas,
modelos y evaluaciones que se
adaptan al máximo a tal esencia.
No dudo de que muchas de las
ideas posicionales descritas en el
li bro le resultan a usted familiares.
Pero desarrollar su maestría en
ajedrez consiste no sólo en
aprender nuevas ideas, sino que
ta mbién es muy i m porta nte la
utilización apropiada de las que ya
conoce.
Al resolver el siguiente ejercicio
se encontrará precisamente con
este problema.
(P) 1 .1 4 ¿Cómo deben
proseguir las blancas?
En los ejem plos precedentes se
enfatizaba en la importancia de
bloquear con firmeza los peones
enemigos. En consecuencia, 26
ct:Jf3 se sugiere por sí sola . Sin
embargo, no hay regla sin excep­
ciones. Bent Larsen observó en
una ocasión , con cierta iron ía, que
no ente n d ía por qué los l ibros
51
recomendaban bloquear los peo­
nes aislados, porque lo mejor a
veces sería simplemente ganarlos .
26.
ct:Jf1 !
El plan de las blancas es claro :
cambiar torres en e 8 , luego seguir
con ct:Je3 , �d 1 , Y posi blemente c3c4, explotando la clavada sobre la
col u m n a d. El co ntrario pod ría
neutral izar esta amenaza con 26 . . .
�xe 1 2 7 �xe 1 �c8!?, teniendo i n
mente l a variante 2 8 tDe3?! j¡,c5 29
j¡,xc5 �xc5 30 Ma 1 d4! 31 cxd4
�b5, con igualdad . Probablemente,
hubiera respondido 28 i.d4 y si 28
. . . ..tc5? ! 29 ct:Je3 , con ventaja
blanca . Pero con el alfil en d4 a las
blancas les resulta d ifícil presionar
sobre el débil peón de d 5 , y
después de 28 . . . .tf5 29 ct:Je3 j¡,e4 ,
las negras están fuera de peligro.
26.
27. �xe8
28. �d1
29. ct:Je3
h5?
�xe8
j¡,c6
g5
Demasiado tarde y (dada la
situación del rey neg ro en la
col umna f) menos . efectivo que
unas jugadas atrás.
30.
31 .
32.
fxg5
c4
iLxd4
fxg5
d4
Las blancas han ganado un
peó n , pero la pareja de a lfiles
contra ria com pl ica bastante la
materialización de la ventaja.
Eljuego posicional
52
32.
33. ltJd5
34. ltJe3
35. hxg3
36. i.b6
37. b3
38. ltJd5
h4
':e4
hxg3+
�g6
i.e7
l:.e6
E 1 .7
33
Era d e considerar 38 94,
preparando 39 ltJf5, Y si 38 ... :e4,
39 l;Id4.
38.
39.
�d3
..td6
�e5
J uegan negras
El u lterio r desarrol l o de los
acontecim ientos puede verse en el
primer libro de la serie, Secretos
del entrenamiento en ajedrez, en el
cap ítulo Trasponer a un final de
peones.
E 1 .8
J uegan negras
La pareja de alfiles
EL CAMBIO INUSUAL
Muchas cosas nos resultan
incomprensibles, no porque
nuestra concepción sea deficiente,
sino porque tales cosas no entran
dentro de nuestro ámbito de
comprensión.
Kozma Prutkov
A veces un jugador vulnera deli­
beradamente principios conocidos
del juego posicional, y la razón no
siempre es evidente. En tales casos
la jugada paradójica de una partid �
crea una profunda impresión estética
(después, de que el propósito de la
jugada ha quedado claro).
L. Grigorian - Kupreichik
Riga 1 975
35
(P) 1 . 1 5 ¿Qué
j ugar las blancas?
deben
¿Quién está mejor? No es posi­
ble decirlo a simple vista. Primero
hay que pensar en qué pueden
emprender ambos jugadores.
53
No es difícil proponer un plan
para mejorar la posición negra, y no
sólo uno. Por ejemplo: 2 1 . . . 'iVd7 ó
2 1 . . . ¡¡¡c7, seguido de 'iVc6, �ad8, o
e7-e6. También hay una posibilidad
más aguda: 21 . . . b5!? (desemba­
razándose del peón retrasado de
b7), seguido de 22 . . . �a7! y 23 . . .
�d7 ó 2 3 . . . 'iVa8.
¿Qué se le puede recomendar
a las blancas? No pueden hacer
nada m ientras el poderoso alfil
dama negro d o m i n e el tablero.
Debería ca mbiarse tan pronto
como sea posible, antes de que las
negras refuercen su control de la
i m potante casilla d5. En aras de
este cambio, las blancas incluso
podrían perm itirse d islocar sus
peones del flanco de rey.
21 .
.i.f3 ! !
i L a única forma d e luchar por la
iniciativa! Me permito recordarle al
lector que ya nos hemos encon­
trado con un cambio similar en el
cap ítulo a cerca del minado de
peones , al analiza r una de las
partidas Jolmov - Suetin. Se ame­
naza 22 .i.xd5 'i'xd5 23 i.xe 7. La
res puesta 2 1 . . . i.xf3 22 gxf3
parece la continuación evidente,
pero en tal caso las negras tendrían
q ue tomar medidas contra el
aVdnce d4-d5-d6. Si 22 . . . ¡Vd5 23
iLxe7 �xf3, surge una posición muy
ten-;a , con el rey blanco expuesto,
perJ por otra parte, el peón d ya no
está bloqueado y puede ponerse en
marcha en cualquier momento.
Eljuego posicional
54
¿ Tienen las negras elección?
Sí, la tienen . Le he planteado esta
posición a varios alumnos m íos
para que la jugasen . Dol matov,
Zviagintsev y Bologan sugirieron la
prudente 21 . . . f6 ! ? No les
i m po rta ba bloq uear su alfil de
casillas negras, a fin de mantener
el bloqueo del peón d . En todas las
partidas las blancas continuaron
con 22 'iYe3 (con la amenaza
posicional 23 i.xd5+ 'i'xd 5 24
'i'e6+ 'iVxe6 25 �xe6) 22 . . . e6 (22
. . . �f7!?) 23 �b1 . La presión sobre
la columna b es desagradable,
pero la posición negra es perfec­
tamente defendible.
21 .
22.
gxf3
i..xf3
'i'd5
Otras tentativas para contra­
rrestar d4-d 5 , que i m plican el
ataque al peón e, tam bién entran
en consideración. Por ejemplo:
(a) 22 . . . iVc7? ! 23 'iV e 3 , y en
caso de 23 . . . e6, sigue 24 d 5 , con
ventaja . Kindermann ensayó 23 . . .
b6 ! ? contra S c h l osser. ¿ C ó m o
deberían co nti nuar las blancas?
En caso de 24 d 5 'iVxc5! ? 25
'i'xc5 bxc5 26 i.xe7 Jtf8 27 d6
.i.xe7 28 Ítxe7 (28 dxe7 f5 2 9 l::t d 7
�f7) 28 . . . �f8 , surge u n fi nal casi
igualado. La partida continuó así:
24 .i.xe7 bxc5 ! (peor es 24 . . . ..tf8
25 i.d6 i.. x d6 26 cxd6 , o bien 24
. . . 1:a7 25 cxb6 'iVxb6 26 i.c5) 25
d5, y ahora la conti n uación 25 . . .
c4 ! 2 6 d 6 'iVd 7 h abría l levado a u n
juego confuso . L a s blancas , s i n
embargo, pod rían h a b e r jugado
con más exactitud , conservando
u n a mejor posición : 24 c6! "irxc6
25 d5 Y 26 .i.xe7 .
(b) 22 . . . l::t c 8 ! ? 23 'i'e3
(lamentablemente, la tentadora 23
d5?! se refuta con 23 . . . ':xc5 24 d6
i.. c3! 25 'i'e3 i..xe 1 26 d7 .tt. h 5 27
dxe8'i'+ 'iVxe8) 23 . . . 'i'd5 24 'iVe4
e6, con j uego m ás o menos
igualado.
23.
i..x e7
'i'xf3
Si ahora 24 'i'e3, entonces 24
. . . 'iVd5! , pero no 24 . . . 'i'xe3? 25
:xe3 .i.h6 26 :ee 1 .tf8 27 .txf8
�xf8 28 d5, y la posición negra no
es fácil .
24.
iVg5 !
(P) 1 . 1 6 ¿Cómo deben
continuar las negras?
No estoy seguro de que pueda
darse una respuesta contundente.
Decida su jugada y compárela con
La pareja de alJlles
las variantes que a continuación se
indica n .
Qu izá la más desafortu nada
fuese la elegida por Kupreichik.
Fue cod icioso, se olvidó del
bloqueo y tomó el peón de a3. El
peón d pasado avanzó y la lucha
pronto finalizaría.
24 ... 'iVxa3? 25 d5 'iVa4 26 d6
'iDd7 27 �d3! a5 28 �f3 'iVe6 29
:ee3 a4 30 �d3 'iVd7 31 l:txf7! a3
32 'iVd5 �h8 33 i.f6 'iVg4+ 34 �g3
'iVe6 35 i.xg7+ �g8 36 :f8+. Las
negras se rindieron.
También es dudosa la provoca­
dora 24 . . . �ac8?! , esperando la
respuesta 25 d5?, a lo que seguiría
25 . . . �xe7! 26 'iVxe7 'iVg4+, y las
blancas tienen que aceptar tablas,
puesto que, en una situación así,
llevar el rey al centro sería un
peligro. Pero la simple 25 'iVg2!
'iVxg2+ 26 �xg2 i.f8 (26 . . . :c7 27
i.d6 lixe 1 28 :xe 1 ) 27 i.xf8 :xe 1
28 lIxe1 �xf8 29 �f3 conduce a un
final d e torres d ifíci l para las
negras.
Seria consideración merecía el
sacrificio de calidad : 24 . . . l1xe7! ?
2 5 �xe7 'iVg4+ 2 6 �f1 'iVh3+! (26
. . . i.xd4? 27 'iVxb 7 'iVh3+ 28 �g 1 !
'iVg4+ 29 �h 1 ) 27 �e2 'iVg4+ 28
�e3 'iVh3+! (más preciso que 28 . . .
i.h6+ 2 9 �d3 'iVf3+ 3 0 �c2) 2 9 f3
(29 �d2 i.xd4) 29 . . . i.h6+ 30 �e2
'iVg2 + 3 1 �d3 'iVxf3+ 32 �c2 .
¿ Cómo debería evaluarse la aguda
posición resultante? No lo sé . . .
55
Prefiero l a inusual idea encon­
trada por el gran maestro alemán
Klaus Bischoff.
24.
...
f5! ?
Las negras quieren llevar s u rey
a f7 para jugar 25
'iVd5, con idea
de responder a 25 d5 con 25
i.c3 ! ! , obligando a l a s blancas,
bien a aceptar tablas tras 26 :f1
�xe7 27 'iVxe7 'iDg4+ , bien a
sacrificar calidad , con 26 d6 ..txe 1
27 I:rxe 1 . Ahora las negras pierden
tras 27
'iVg4+? 28 'iDxg4 fxg4 29
d7 �xe7 (29
:f8 30 i.xf8, o bien
30 �b 1 ; 29 . . . cJ¡;f7 30 dxe8'iV + �xe8
31 c6! bxc6 32 i.b4; 29
�eb8 30
i.g5!? cJ¡;f8 31 :e7 h6 32 i.f6) 30
:xe7 c¡tJf8 3 1 :xhT ¡[d8 32 �g2
�g8 33 "fJ.e7 �f8 34 �e8+! �xe8 35
dxe8'iV+ �xe8 36 �g3 �d7 37
�xg4 cJ¡;c6 38 cJ¡;g5 �xc5 39 �xg6
b5 40 f4! , Y el peón blanco corona
con jaque.
o o ,
' o o
o o .
o o '
o o ,
U na defe n sa correcta se
plantea con 27
"fJ.ad 8 ! , seguido
de �d7 Ó 'iVg4+. Pero también es
posible 27
'iVd5 ! ? 28 h4 �ac8!
(demasiado pasivo es 28 . . . �ad8
29 h5 'iVf7 30 �e5) 29 h5 :xc5 30
hxg6 ¡[c4! 31 gxh7+ �xh7, y las
blancas sólo tienen tablas .
o o ,
o o ,
25.
'iVe3 !?
'iVd5!
Mucho más flojo es 25 . . . 'iVxe3
26 :xe3 cJ¡;f7 (26
i.h6 27 �ee 1 )
27 i.d6.
. o o
26. 'iVf4
�f7
Eljuego posicional
56
33.
Wile7+
o bien 33 Wilh6+ �e8 34 Wilxg6+
�f8 !
33.
34.
�d7
�g8
Wilc4!
Probablemente la partida de­
bería finalizar con jaque perpetuo.
Makarychev - Dvoretsky
Campeonato de
M oscú 1 972
27. �b1 ! ?
I nteligente i ntento d e crear u n
ataque, sugerido por Zviagintsev.
El cam bio de damas en d6 se
sugiere por sí solo, pero única­
mente conduce a tablas: 27 'iVd6
'i'xd6 28 cxd6 .tf6(f8) 29 Mc1
.txe7 30 'gc7 �ad8, o bien 28
.ixd6 �xe 1 + 29 kíxe 1 .txd4 (29 . . .
:e8!?) 3 0 :e7+ �f6 3 1 �xb7 �c8.
�xe7
27.
27 . . . 'ifxd4?! 28 'iVxd4 .ixd4 29
llxb7 conduce a un final difícil para
las negras, pero 27 . . . .txd4 es
perfectamente posible. En las va­
riantes que siguen con 28 �bd 1
�xe7 29 �e7 + �xe7 30 �xd4 'i'xc5
3 1 :c4 Vi'd5, ó 28 'ifh4 .ig7 29
llbd 1 (29 lb:b7 <it>g8) 29 ... 'i'b3 30
�d7 �g8, parece que las blancas no
logran dar mate.
28.
29.
30.
31 .
32.
�xe7+
'iVc7+
�xb7
'iVe7+
'iVxh7+
�xe7
�f8
.txd4
�g8
�f8
1.
2.
3.
4.
5.
e4
d4
tDd2
e5
c3
e6
d5
ttJf6
tDfd7
b6
C a d a ajed reci sta t i e n e s u s
pro pios gustos d e apertura. E n
posiciones cerra d a s , a m e n u d o
e l ij o p l a n e s q u e i m p l i ca n el
cambio de m i a lfi l " m a l o". E n la
Defensa Fra n cesa me g u sta ba
jugar b7-b6 y .i c8-a6°. Contra 1
d 4 , a veces sol ía res ponder 1 . . .
c5 2 d 5 e5 3 e4 d 6 , seg u ido de
.te7-g 5 , y si las b l a n ca s i m pe­
d ía n el cambio con tDf3 , enton­
ces .tg4 , .i xf3 y, d e tod o s
modos, .te7-g5 . U n tratam i ento
así de l a apertura supone u n
riesgo considera bl e . L a s negras
se retra s a n e n d esarro l l o y
pueden caer en u n a "ca m isa d e
fu e rza" p o s i c i o n a l , o b ajo u n
ataque d i recto . Pero si logra n
d efe n d e rse con éxito , ta l vez
co n s ig a n
un
medio
juego
La pareja de a?flles
estratég ica mente favo ra b l e , o u n
fi n a l ventaj o s o , e n e l q u e e l
oponente t i e n e u n mal alfi l .
6.
7.
iL e 7
tDdf3
tDh3
Las blancas tienen en cuenta
las i ntenciones de su oponente , y
no se apresuran en el desarrollo
de su a lfi l rey, a fi n d e cambiarlo
en a6 sin pérdida de tiempo. Es
i m porta nte observa r que l a s
negras deberían jugar Ji a 6 sólo
con su peón en c7. La razón es
que después de 7
c5? ! , las
blancas tienen la molesta réplica
8 a4! j¿a6 9 iLb5 (o bien 8 Jib5!
J¿a6 9 a4) . Tras el ca mbio en b5,
los peones de e5 y b5 le q u itan
i m po rta ntes casillas a los ca ballos
negros, de modo q u e el segundo
jugador está obl igado a eliminar el
peón de b5: a7-a6 , �c7 y :a7 ,
pero d u ra n te e s e t i e m po l a s
b l a n ca s p u e d e n p re p a ra r u n
ataque en el fla n co de rey.
o o '
7.
8.
9.
j¿xa6
�d3
tDa b8
tDfg5
Las blancas quieren explotar de
inmediato su ventaja en desarrollo,
pero creo que la simple 1 0 O-O
habría sido más molesta para las
negras.
1 0.
1 1 . �f3
1 2. J¿xg5
1 3. tDf4
, 1 4. J¿h4
tDf8
iLxg5
�d7
h6
Ahora , por supuesto , no es
posible 14
g5? , en vista de 1 5
tDh5. La más astuta 1 4 f5?! ( para
responder a 1 5 exf6 con 1 5 . . . g5!)
es demasiado arriesgada: después
de 1 5 g4! g5 1 6 tDh5 tDh7 1 7 gxf5 ,
las blancas tienen un poderoso
ataque. Preferí una continuación
más fiable.
o o .
o o .
1 4.
tDg6
iLa6
tDxa6
Makarychev ataca de inmediato
el caballo, a fin de i m pedir el plan
que sab ía yo que había llevado a
cabo en varias ocasiones: c7-c5 ,
tDc7 , en algún momento, f7-f5, y
desde c7 el caballo defiende el
peón débil e6.
9.
1 0.
57
( P) 1 . 1 7 ¿Qué pueden
j ugar las blancas?
El sacrificio de alfi l , 1 5 tDh5?
tDxh4 es , por supuesto, incorrecto.
El juego posicional
58
1 5 ..tg3 ltJxf4 1 6 ..txf4 ltJc6, O
1 5 ltJxg6 fxg6, seguido de ttJc6,
conduce , precisamente, al tipo de
posición que yo buscaba, al elegir
la variante de apertura. El ataque
blanco llega a punto muerto y el
alfil "malo" sigue sobre el tablero.
Makarychev encontró la única
forma de mantener su l igera
iniciativa .
1 5.
g3! !
Las blancas han defendido su
alfil y q uieren situar su caballo en
h5, donde resultará muy peligroso.
Después de 1 5 . . . O-O? 1 6 ltJh5, �s
muy d ifícil parar la amenaza 1 7
.tf6 . La variante 1 5 . . . ttJc6 1 6 ltJh5
\t>f8 tampoco me atra ía : las torres
negras están desconectadas y hay
que estar pendiente de sacrificios
en f6 y g7. El cambio de caballos
es prácticame nte forzad o , pero
entonces se abre la columna g , el
alfil sigue en la d iagonal h4-d8 , y el
rey negro q ueda atascado en el
centro del tablero.
1 5.
1 6.
1 7.
1 8.
gxf4
�g1
..tf6
ttJxf4
ttJc6
g6
�h7
U n pobre puesto para la torre,
pero las negras no tienen elección .
S i 1 8 . . . �g8, entonces 1 9 'iVh5 Ó
1 9 'iVh3 serían muy fuertes.
1 9.
h4
Esta se realizó en base a
"consideraciones generales". Como
se verá a continuació n , no es
incuestionable.
1 9.
20. f5
h5
U n tentador sacrificio de peón .
Pero también era muy buena la
simple 20 0-0-0 ttJe7 , y ahora , tanto
2 1 �b 1 como 21 .txe7 �xe7 (2 1 . . .
�xe7? 2 2 f5! ) 2 2 �b1 , con idea de
c3-c4 (o i n cluso de inmediato 22 c4
'iVc6?! 23 �b1 ) .
20.
21 .
22 .
0-0-0
..txd8?!
exf5
tLid8
M akarychev no quiere permitir
que el caballo llegue a e6 , pero el
alfil estaba ejerciendo una gran
presión sobre la posición negra ,
i m p i d i e n d o q u e l a torre d e h 7
entrase e n j uego, a s í q u e no
debería haberse desprendido de él
tan fácilmente. La sencilla 22 �b1
CLJe6 23 �d2 (seguido de �c1 y c3c4) habría conservado la ventaja
para las blan ca s . Ta m b i é n es
posible la i nmediata 22 c4!? c6 23
�b 1 , con idea de �d2 y �c1 (es
malo 23 . . . dxc4? 24 d5).
22 .
...
�xd8?!
22 . . . �xd8 era más correcta .
Tem ía 23 c4 c6 24 'it' b 1 , pero
después de 24 . . . <itt c8 25 �c1 �b7 ,
las negras están perfectamente.
La pareja de alfiles
23.
24.
25.
26.
39
e6!
':xg6
':dg1
¡fe2
fxe6
'iJif7
�d7
'iJie7
1;�i:: <�: ftf:� .
�l� �:� é iV' {f!ti �
;� �{� i �}*i� M ��;:'
:�� §;¿� i f** i �;�2:; i
/#i �/Ji %;;,r� f�
�;;
�t5� fei0:; t���'
.
f
f,��/{
.
11J/ ;j��; "iV :li
:2W�: �w: fd!§: t�
59
Las negras habrían conservado
mayores probabilidades prácticas
de éxito con 32 . . . ltdf8 . Por
ejemplo: 33 ¡qg7? ¡qxg 1 +!, o bien
33 ':e 1 h4 34 'iVg7 ':fg8.
33. 'iVg2 !
34. ':xg2
¡qxg2
Tablas.
(E) 1 .9
fj
27.
¡fb5+?!
Nada se consegu ía con 27 ¡qe5
lif8 (o bien 27 . . . ¡qd6) . Lo más
peligroso para las negras era 27
VWa6! ¡qxh4 28 'iVxa7 , manteniendo
a l rey negro en el centro d e l
tablero. A propósito, tanto en esta
variante como en la continuación
de la partid a , puede verse el
inconveniente de que el peón h
blanco esté situado en h4.
27.
28.
29.
¡Vc6
¡fxe6
�c8
�b8
\i'xh4
Por fin , el rey negro se siente
seguro. Era el momento de que las
blancas forzasen unas tablas con
30 :g8 ¡qf4+ 31 �b 1 ':h8 32 ':xh8
':xh8 33 ':g8+ ':xg8 34 ¡qxg8+
�b 7 35 "iVxd5+.
30. 'iVxf5? !
31 . lif6
32. ¡qg5
':hh8
\i'h2
h4? !
J uegan blancas
Eljuego posicional
60
Dolmatov - Razuvaev
M insk 1 979
Campeonato de la U RSS
ERRORES,
ERRORES...
41
Es más fácil percibir el error
que encontrar la verdad, ya
que el primero se encuentra en
la superficie y puede verse
fácilmente, mientras que la
segunda se encuentra en
las profundidades, adonde
pocos se atreven a
descender.
Wolfgang Goethe
( P) 1 . 1 8 ¿ Deberían las
blancas cambiar damas?
D u ra nte m u cho tie m po he
La posición no es fácil de
estado recopilando ejem plos de
evaluar.
Por ejemplo: ¿Es bueno o
e rrores i n structivos, q u e a p ro­
malo
el
alfil
de a7, encerrado en el
vech o
p a ra
m e n ci o n a r
en
flanco
de
dama?
Si las negras
artículos, l i bros o l ecciones de
logran
intensificar
la
presión sobre
viva voz. La razón es que, al
d4,
será
una
importante
pieza de
estud i a r u na p a rti d a , m u chas
ataque.
De
no
ser
así,
el
alfil
seguirá
jugadas fuertes parecen com ple­
marginado.
ta mente naturales y, por lo ta nto ,
no atraen n uestra atenció n , n i se
Veamos, en p ri m er lugar, la
graban en la memori a . Por el
continuación
de la partida.
contrario , el descu bri m iento de un
error i n med iata m e n te g e ne ra
2 1 'iVd2 .i,b6 22 g4 'iVg6 23 b4
interés en l a situación del tablero .
Mf7
24 a3 Maf8 25 liJh2 h5 26 gxh5
Buscamos la j ugada más fuerte ,
'iVxh5
anal izamos sus consecuencias, la
co m paramos con lo que suced ió
Ahora resulta evidente q ue las
en la partida , y nos pregu ntamos
negras
se han apoderado de la
cuál habrá s ido la razón para que
iniciativa,
pues están presionando
el ajedrecista haya cometido ese
tanto
en
el
centro como en el flanco
error.
de rey.
27 'iVd3 liJe7 28 �f1 'iVh4 29
Errores, errores . . .
61
:xf7 :xf7 3 0 :d 1 c6 3 1 'iVd2 'iVg3
32 ttJf1 'iVg6 33 1i.f2? :f3! 34 �h2
:xa 3 , y las negras pronto se
impusieron .
Al anal izar la partida, Dolmatov
y yo llegamos a la conclusión de
que la retirada de la dama a d2 era
un error, pues permitía al oponente
mantener el control de las casillas
blanca s . Dolmatov de b ía haber
cambiado damas de inmed iato, o
tras la jugada precisa 2 1 :ed 1 ! ?
21 .
�xf5!?
exf5
En respuesta a 2 1 . . . :xf5, las
blancas jugarían g3-g4 y h3-h4-h5,
ganando espacio en el flanco de
rey y restringiendo l a movilidad de
las piezas enemigas, en particular
del caballo. De todos modos, en tal
caso ten d rían que considera r
seriamente el sacrificio d e cal idad
en f3.
22.
h4!
E s i m porta nte b l oq u ear l o s
peones contra rios del flanco de
rey, pues de otro modo, tras 22 . . .
g 5 , las negras amenazarían g 5g4, para hostigar al caballo de f3 ,
lo que sign ifica un ataque al peón
de d4, puesto que el caballo es su
pri ncipal defensor y, a l m i smo
tiempo, la pri ncipal debil idad de l a
posición blanca .
22.
...
�f7
(P) 1 . 1 9 ¿Qué
j ugar las blancas?
deben
Una vez defendido su peón de
c7, las negras proyectan trasladar
su caballo a e6. A fin de parar esta
amenaza posicional , las blancas
deben tomar una medida d rástica :
el sacrificio de calidad .
23.
�xc6!
La
m i s m a jugada
h a bría
seguido a 22 . . . 1i.b6, pero aún con
mayor efecto.
23.
24.
25.
�c1
b3
bxc6
�b8
25 �xc6 �xb2 26 �xa6 1i.b6 27
h5!? parece más flojo. Las blancas
ganan un peón, pero permiten q ue
las piezas contrarias se activen.
25.
26.
�b6
�f2 ! ?
El rey quiere llegar a d3, a fin d e
a poyar su p e ó n d e d4 (seg ú n
Eljuego posicional
62
N imzovich: sobreprotección de los
puntos importantes) . Luego el alfil
jugará a d 2 , y a la primera
oportunidad, el peón avanzará a
h5. Si 26 . . . a5, entonces 27 i.. d 2
a4 28 b4. La torpe posición del alfil
de a7 garantiza a las blancas una
plena com pensación por la calidad
sacrificada .
Si Dolmatov hubiese jugado 2 1
�ed 1 ó 2 1 'ifxf5, e s probable que
en n uestro análisis de l a partida se
nos hubiese escapado la impor­
tancia de este momento, porque no
le habríamos prestado gran aten­
ción . Pero el error cometido sirvió
de estímulo para el análisis, per­
m itiendo descu bri r con mayor
profundidad su contenido, de forma
que sus ideas ocu ltas pudieron
desvelarse.
Ehlvest - Andrianov
Bujara 1 98 1
1 . d4
2 . e4
3 . �f3
4. g3
5. 'ii' b3
�f6
e6
b6
i.. a 6
7.
8.
9.
1 0.
5.
6.
exd5
1 0.
..
.
�fd7?
Más preciso es 1 0 . . . ..\lb 7 ,
seguido d e 1 1 . . . ttJbd 7 .
11.
f4
b5
Una
tentativa
por
l og ra r
contrajuego. Las negras evacuan
la casi l l a b6 para su d a m a y
preparan el avance b5-b4 , para
expu lsar al cabal l o d e c3 y
obstacul izar la ru ptu ra temática
central e2-e4.
1 2.
d5
exd5
i.. e7
O-O
e6
Una jugada natural y buena. Sin
embargo, también val ía la pena
considerar otro plan, característico
en tales posiciones: 1 0 i.. g 5 ! ? ,
seguido de �fe 1 , ':ad 1 y ct:Je5 , con
idea de un posible i..xf6 y e2-e4. Y
si 1 0 . . . ct:Je4, entonces 1 1 ct:Jxe4
dxe4 1 2 i.. xe7 'ifxe7 1 3 ct:Je5, con
ventaja blanca.
43
Esta sería u n a conti nu ación
relativamente rara (lo normal es 5
b3 ó 5 tDbd2) . La teoría considera
que la mejor respuesta a la textual
es 5 . . . tDc6, au nque también es de
considerar 5 . . . c6.
tDe3
i.. g 2
O-O
ct:Je5
a3
�b6?!
Errores, errores . . .
Andrianov ejecuta su plan de
forma consistente. Sin embargo,
como demostraría muchos años
después el gran maestro Etienne
Bacrot, las blancas pod ían haber
conseguido una gran ventaja con la
inesperada 1 3 lLJxd 5 ! ! cxd 5 1 4
�xd5. La tentativa de complicar,
por parte de las negras, 1 4 . . . CDxe5
1 5 fxe5 b4! ? no las salva : 1 6 'iVxa8
'ifxd4+ (no es mejor 1 6 . . . bxa3 1 7
i.e3 axb2 1 8 Mab 1 ) 1 7 �h 1 ( 1 7 e3
¡Vxe5 1 8 :f2 bxa3 1 9 ¡Vd5 también
es fuerte) 1 7 . . . .txe2 1 8 Me 1 bxa3
1 9 ¡Ve4!
63
( 1 1 ... CDdxe5; 11 ... f6) 1 2 .tf2 i.d7
( 1 2 . . . CDe7) 1 3 e4 0Je7 14 CDxd7
�xd7 1 5 e5 Mfc8 16 Mc1 .ttB. Ese
fue el curso q ue tomó la primera
partida del encuentro Karpov Kasparov por el cam peonato
mundial (Sevilla 1 987). Con 1 7 g4!
Karpov podría haber iniciado un
peligroso ataque en el flanco de
rey.
Defensa Tarrasch del Gambito
de Dama: 1 d4 d5 2 ttJf3 c5 3 c4 e6
4 cxd5 exd5 5 g3 CDf6 6 .tg2 i.e 7 7
O-O O-O 8 ctJc3 lLJc6 9 i.g5 cxd4 1 O
lLJxd4 h6 1 1 .te3 Me8 1 2 a3 .te6
Quisiera mencionar q u e u n a 1 3 �h 1 !? (Esta i nusual jugada de
idea similar también pod ía haber rey l a efectuó S myslov, contra
resultado una jugada antes : 1 2 Kasparov, en la segunda partida
del match fi n a l de Candidatos,
lLJxd5! (en lugar d e 1 2 a3) 1 2
cxd5 1 3 ttJxf7 ! ! MXf7 1 4 .txd5.
Vil n ius 1 984 . Las blancas planean
el cambio en e6, seguido de f2-f4 ,
Al no ver la com b i nació n , .tg 1 y e2-e4) 1 3 . . . 'ifd7?! (en la
Ehlvest realiza una jugada lógica octava partida del enfrentam iento ,
de desarrollo.
Kasparov reforzó la variante: 1 3 . . .
.tg4! 1 4 f3 .th5 1 5 i.g 1 �d7 ! 1 6
�a4 .tc5!, con posibil idades para
1 3. .te3 ! ?
ambos bandos) 1 4 ttJxe6! fxe6 1 5
Las blancas bloq uean momen- f4 Med8 ( 1 5 . . . d4? 16 lLJe4! ) 1 6
táneamente el camino a su peón e, u i.g 1 liac8 1 7 'ifa4 �h8 1 8 �ad 1
pero piensan retirar su alfil a f2, 'ife8 1 9 e4, y la posición blanca es
para seguir con el avance e2-e4, preferible.
que tendrá mucha mayor fuerza .
U n a concepción estratégica de
Hay un parentesco algo lejano de
este tipo no es, en absoluto, nueva, la misma idea, en la Apertura
y puede verse en muchas aper­ Inglesa: 1 c4 ctJf6 2 CDc3 e6 3 lLJf3 b6
turas.
4 e4 .tb7 5 .td3!? (Esta jugada la
introdujo en la práctica Oleg
Defensa Grünfeld : 1 d4 CDf6 2 Romanishin, en una partida contra
c4 g6 3 g3 c6 4 CDf3 i.g7 5 .tg2 d5 Tigran Petrosian, 43° Campeonato
6 cxd5 cxd5 7 lLJc3 O-O 8 lLJe5 e6 9 de la URSS, Erevan 1 975) 5 . . . d6
O-O ctJfd7 1 0 f4 lLJc6 1 1 .te3! ttJb6 (es más fuerte 5 . . . c5) 6 .tc2 c5 7 d4
Eljuego posicional
64
cxd4 8 ltJxd4 .te7 9 O-O O-O 1 0 b3
ltJc6 1 1 i.b2 a6 1 2 Wh1 �c7?! (es
preferible 1 2 . . . �d7, preparando b6b5) 1 3 f4 :ad8 1 4 :c1 'i'b8? ( 1 4 . . .
4Jxd4 1 5 �xd4 'iVc5) 1 5 :f3 g 6 1 6
ctJd5! ! , con ataque demoledor d e las
blancas.
1 3.
1 4.
1 5.
fxe5
i.f2
ctJxe5
ltJd7
b4! ?
Andrianov no q u iere entregar l a
iniciativa a s u riva l , y e s el primero
en iniciar acciones en el flanco de
dama, a costa, sin embargo, de
crea rse peones d ébiles en su
propia posición .
1 6. axb4
1 7. 'i'a4
1 8. ctJxd5!
1 9. 'i'xd7
20. �fc1
�c4
.txb4
cxd5
i.xe2
No 20 �xd5?, por 20 . . . :ad8.
20.
:fd8
La primera parte del juego ha
sido conducida con gran habilidad
por ambas partes (si exceptuamos
la omisión del sacrificio de caballo
en d5) , pero a partir de ahora es
co mo si a m bos contendie ntes
hubieran sido reemplazados por
otros jugadores. Sigue u n error tras
'
otro (y es curioso q u e todos
relacionados con el m ismo tema : el
cambio de piezas).
U n cuadro a s í es típico de
jóvenes jugadores, cuyo trabajo en
ajedrez se limita casi exclusiva­
mente al estud io de la teoría de
apertu ras. La consecuencia es que
a d q u ieren u n extenso cono­
cimiento y, a veces, una razonable
comprensión de la apertura. Pero
las reglas que se aplican en el
medio juego o en el final siguen
siendo para ellos una incognita, y
en estas fases del juego se sienten
mucho menos seg uros que en la
apertu ra , lo que inevita blemente se
traduce en sus resultados depor­
tivos.
Una condición indispensable
para que el jugador consiga
buenos resultados es un serio
trabajo de entrenamiento, incluido
el estudio del ajedrez en su
totalidad, y la asimilación de la
teoría de aperturas -aunque
importante- es sólo una parte de
ese trabajo.
Ahora las b l a n cas deberían
haber forzado el cambio de damas,
con 2 1 'i'c6! Después de 21 . . .
�xc6 (21 . . . ..tc4? 2 2 :xc4! ) 22
:xc6 a5, pueden elegir entre 23
Errores, errores .
l:tc7 y 23 .t e 1 , co nserva ndo
mejores posibilidades en el final .
También es interesante 2 1 l:tc6 ! ? ,
u n a jugada sugerida p o r Bologan ,
aunque m e parece menos convin­
cente. En primer lugar, las negras
pueden conservar damas, con 2 1
. . . 'iVb5, donde 2 2 l:txa7? no d a
resultado: 2 2 . . . l:txd7 2 3 l:txa8+
.tf8 24 l:tcc8 h6 25 l:txf8+ �h7 26
..th3 'iVd3! Cierto que la sencilla 22
'WIc7 plantea problemas, pues si 22
. . . ..tg4, entonces 23 ..tf1 ! es muy
fuerte (pero no 23 l:txa 7? l:txa7 24
�xd8+ ..tf8) , mientras que si 22 .. ,
..tf8, entonces 23 e6 fxe6 24 ..th3 ! ,
Y e l rey negro se encuentra en
peligro. En segundo lugar, después
de 21 . . . :xd7! ? 22 :xb6 ..te7(f8 ) ,
e l cambio de damas s e ejecuta e n
una versión a l g o m á s favorable
para las negras, en relación con 2 1
�c6 .
En la partida Eh lvest jugó de
forma imprecisa, perm itiéndole a
su oponente evitar el cambio de
damas.
21 .
'ilc7?
'ile6!
Ahora no es posible 22 l:txa7??,
debido a 22 .,. l:tac8. Las blancas
ya han perdido su ventaja. Su
dama no puede hacer nada más en
c7 y lo mejor es que regrese a su
campo.
22.
'iVc2
..tb5
Me parece mejor 22 . . . .tg4! ?
.
.
65
2 3 . ..t e 1
(P) 1 .20 ¿Deben las
negras cam biar los alfi les?
Desde un punto de vista teórico,
el a lfil blanco de e 1 es "malo"
(porque sus peones se encuentran
en cas i l las d e l mismo color) ,
m ientras que el negro es "bueno".
Por consiguiente , la retirada a f8,
q ue se pro d u ce en la partid a ,
parece lógica .
Pero en ajedrez la lógica formal
d ista de ser siempre vál i d a .
Situado e n c3 , e l alfil protege los
peones vul nerables de b2 y d4 ,
después de lo cual las blancas
pueden reforzar tranquilamente su
posición , dado que su oponente
ca rece de contraj uego. (Como
señaló el gran maestro M ihai Suba
un alfil "malo" puede, a veces
defender peones "buenos") .
:
De modo q ue , a fi n de no
entregar la iniciativa , era esencial
cambiar a lfi les y asediar, a
conti n uaci ó n , el peón de d4 .
Eljuego posicional
66
Veamos: 23 . . . �xe 1 ! 24 �xe 1
�ac8 25 'iVd2 'iVb6 . Si a hora 26
l:tac 1 ? ! , entonces 26 . . . i:.c4! 27
:xc4 dxc4, mientras que si 26 b3
sigue 26 . . . �d7! (con idea dei.e6),
y si 27 i..x d5? ! , entonces el alfil
regresa a b5.
23.
24.
25.
i.c3
1i'd2
i..f8?
a6
Las blancas no se enfrentaban
a ninguna amenaza y, por tanto,
te n ían tiem po para trasladar
gradualmente sus piezas pesadas
al flanco de rey, comenzando por la
maniobra �e 1 -e3-f3 .
25.
mediante el ataque a los peones de
a6 y d5. Por ejemplo: 26 i..f1 !? h5? !
27 i..xc4 dxc4 28 :a5 �d5 29 :xd5
(29 ':ca 1 ) 29 . . . 1I6xd5 30 1I6g2 , con
evidente ventaja en el final . O bien
26 . . . �dc8 27 i..xc4 i:.xc4 28 :a5 ,
seguido de :ca 1 ó 1i'g2 . En este
caso, las negra s ten d rían q u e
depositar s u s esperanzas en l a
jugada de minado f7-f6!?
Ehlvest enfocó la posición de
forma rutinaria y decidió que debía
desprenderse de su a lfil "malo".
26.
i.a5? !
�dc8
No, por supuesto, 26 . . . �db8?
27 :xc4 .
..tc4
27.
28.
i.b4?
1i'xb4
i.. xb4
i:.ab8
Los frutos de la errón ea
estrategia blanca son evidentes:
con el doblaje de torres en la
columna b y situando la dama en
b6, las negras q uieren atacar los
peones de b2 y d4, Y no resultará
fácil defenderlos.
Además del plan del traslado de
torres al flanco de rey, las blancas
disponían de la idea inusual de
cambiar su alfil de g2 por el alfil
"malo" contrario. La justificación de
esta idea es la misma que a l
analizar el cambio de la jugada 2 3 :
e l alfil de c4 e s el soporte básico
del flanco de dama negro y, una
vez eliminado, las blancas podrán
desplegar una peligrosa iniciativa,
Cuando un entrenador da cIa­
ses a debutantes, está obl igado a
explicarles los principios básicos
(entre los q u e se i ncl uye el
concepto de a lfiles '"buenos" y
"malos") . Personal mente, prefiero
trabajar con jugadores más cuali­
fi cados , porq u e a el los puede
hablárseles de cosas más intere­
santes y profundas, enseñárseles
a enfocar de forma concreta cada
Errores, errores . . .
pos l c l o n , así como mostrarles
excepciones a las reglas. Que una
regla evidente no sea de aplicación
no significa que la posición no esté
sometida a las leyes del ajedrez,
sino, sencillamente, que también
intervienen otras leyes y principios
latentes. La partida que examina­
mos constituye u n i n structivo
ejemplo. Las consideraciones este­
reotipadas acerca de alfiles buenos
y malos son , aqu í , mucho menos
significativas que el valor de la
iniciativa , y la posi bilidad de ser el
primero en iniciar un ataque a los
peones enemigos.
29.
'iV d2
Mb3?!
¡ I lógico! ¿Por qué situar la torre
en una casilla en la q ue puede
cambiarse? Era mejor 29 . . . Mb5 ! ,
seguido de �b6 y �b8 .
30. Mc3
31 . Mxb3
32. Mc1
Mcb8
Mxb3
h6
32 . . . �b6? era prematuro, en
vista de 33 i.xd5!
33. �c3
47
67
(P) 1 .2 1 ¿ Q u é deben
j ugar las negras?
Aqu í Andrianov cometió un error
posicional : permitirle a su oponente
el cam bio del ú ltimo par de torres.
Ten ía que haber j ugado, por
supuesto, 33 . . . Mb4 ! , con idea de
'iVb6.
Las
negras
ha brían
conservado a s í la i n iciativa , a
causa d e la d e b i l i d ad de los
peones de b2 y d4 . Cierto que
después de 34 :f3! �b6 (34 . . .
a 5 ! ? ) 3 5 Mf2 , n o les h u biera
resultado fácil progresar, ya que
tienen que estar conti nuamente
pendientes de 'iVf4 . Si el a lfi l
estuviese en e6, el alfil "malo"
podría defender todos los peones
importantes, dejando a sus piezas
pesadas que actuasen con plena
l ibertad en el flanco de dama.
33.
34. Mxb3
�b6?
'iVxb3
La partida se ha equilibrado. El
alfil blanco es ahora un poco mejor
que el contrario (por fin es posible
aplicar la evaluación estándar
acerca de la fuerza de los alfiles).
Sin embargo, este factor sólo
resultaría perceptible si se pudiese
expulsar o cambiar a la activa dama
negra . Pero no es posible lograr el
cambio y, por tanto, las tablas
deberían ser el desenlace normal.
35.
36.
�f2
h4
a5
Es preferible 36 i.f3 y 37 i.d 1 .
El juego posicional
68
36.
37.
38.
.th3
e6?!
a4
.td3!
.te4?!
Las negras dejan escapar la
ocasión de apoderarse otra vez de
la iniciativa , con 38 . . . f5!
39.
exf7+
39 e7 'iVf3+ 40 �e1 'iVxg3+ 41
'iVf2 'iVb8 42 .td7 no da resultado,
a causa de 42 ... 'iVb4+.
39.
40.
'iVf4+
<it>xf7
<it>g8??
El último error se comete justo
en el control . Cualquier otra jugada
de rey habría llevado a tablas. La
textual pierde.
41 .
42.
43.
44.
i.e6+
'iVxe4+!
i.xb3
'lite3
'lith7
dxe4
axb3
Las negras se rindieron .
Procedamos ahora a u nas
pequeñas prácticas sobre el tema
del cambio de alfiles. Se trata de
evaluar la conveniencia del cambio
en los ejemplos que siguen .
Dvoretsky - Klovan
Erevan 1 975
Campeonato de la U RSS
1.
2.
3.
e4
ttJe3
g3
e5
ttJf6
d5
4. exd5
5. .tg2
6. bxe3
7. �b1 ! ?
ttJxd5
ttJxe3
. .td6
A l estudiar esta vari ante d e
apertura , llegué a la conclusión de
que, con el caballo negro en c6, es
mejor para las blancas desarrollar
su caballo por e2 , mientras que si
aquél está en d 7 , entonces es
mejor ctJf3 . Quería ver, por tanto ,
dónde se situaría el caballo negro.
Pero l a jugada �b1 tiene el
inconveniente de que debilita el
peón a2 .
7.
e6
Probablemente sea más pre­
ciso 7 . . . ttJd7!?, para seguir con
�b8 y b7-b6 .
8. ctJf3!
9. O-O
1 0. �e1
o-o
. ctJd7
f5?!
También era de considerar 1 0 . . .
¡Va5!?
11.
'iVe2! ?
Tam poco e s malo 1 1 d 3 ! ? Por
ejemplo: 1 1 . . . 'iVa5 1 2 .td2! (más
flojo es 1 2 .tb2 'iVxa2 1 3 c4 'iVa5
14 �a 1 'iVc7) 1 2 . . . 'iVxa2 1 3 c4 , y
las negras se encuentran en serios
a prietos. Me preocupaba 1 3 . . . e4 ,
pero en tal caso sería fuerte la
simple 14 ctJd4, seguida de .tc3.
11.
...
h6
Errores, errores . . .
11
e4 1 2 tt:Jd4 tt:Je5 1 3 d3, O
bien 1 2 tt:Jf6 1 3 'iVc4+ también es
favorable a las blancas.
69
o o .
o o '
12.
'iVc4+
(E) 1 .1 1
�h7
12
�h8 parece un poco más
precisa.
o o .
1 3.
1 4.
Si 1 4
tt:Jxe5!
1 5.
d3
a4
o o .
�f6
tt:Jb6
tt:Jc5 , entonces 1 5
J uegan negras
�b3
f4
(E) 1 .1 2
15
e4 (con la esperanza de
que si 16 dxe4?, jugar 16
..te6)
no consigue nada , debido a 1 6
tt:Jd4 , o todavía mejor, d e 1 6 tt:Jd2 !
Las negras q uedarían en u n a difícil
posición tras 1 5 . . . J.. e6 1 6 c4 �ab8
1 7 ..tb2 tt:Jd7 1 8 d4 'VJif7 1 9 dxe5
tt:Jc5 ( 1 9
itxc4? 20 'VJic3 ..te7 2 1
e6) 2 0 'VJie3 ..te7 2 1 ..ta3 tt:Jxa4 22
..td6!
o o .
o o •
o o .
J uegan blancas
(E) 1 . 1 0 ¿Qué
j ugar las blancas
deben
Eljuego posicional
70
VENTAJA
DE ESPACIO
Toda posición restringida contiene
en si misma el germen de la derrota.
Siegbert Tarraseh
El repertorio de apertu ras de
l o s j u g a d o res modernos está
integ rado por la Defensa Pire, la
Defensa G rü nfeld y muchos otros
esq uemas que i m pl i can conceder
espacio al enemigo . Por consi­
g u iente ,
la
d ec l a ra c i ó n
de
Ta rra s c h , como cua l q u i er otra
sentencia categórica , no puede
considera rse hoy más q u e irónica .
Pero ta m b ié n conti e n e cierta
dosis de verdad . Quizá no sea
a p l i ca ble a tod a s , p e ro sí a
m uchas posiciones restri ngidas.
El bando que tiene ventaja de
espacio puede maniobrar libre­
mente con sus piezas, trasla­
dándolas de uno a otro flanco,
mientras que las piezas con­
trarias carecen de espacio para
maniobrar, lo que lleva a obsta­
culizárse unas a otras. De esto se
deduce que si dispone de ventaja
de espacio, debe tratar de
conservar el mayor número
posible de piezas, mientras que
en una posición restringida debe
procurar cambiarlas.
La
ventaja
de
espacio
normalmente se consigue avan­
zando peones. Pero debe tener
presente que al a vanzar dejan de
controlar importantes casillas del
campo propio, lo que, en algunos
casos, puede ser explotado por el
oponente para desplegar un
contraataque.
Estas consideraciones son
basta nte evidente s , pero en la
práctica hasta los jugadores más
expertos pueden equ ivocarse ,
ignorándolas o no valorándolas e n
s u justa medida.
Polovodi n - Razuvaev
Tbilisi 1 979
Campeonato de la U RSS
por equipos
1 e4 g6 2 d4 .tg7 3 ct'Jf3 d6 4
ct'Je3 ct'Jf6 5 .te2 O-O 6 O-O ct'Je6 7 d5
ct'JbS S h3 (8 �e 1 ) S ... e5 9 dxe6
iLxe6 1 0 .tg5 h6 11 .te3 ct'Je6 1 2
�e1 ( 1 2 �d2) 1 2 . . . Wh7 1 3 �d 1
¡VeS ( 1 3 . . . 'ife7!?) 1 4 ct'Jd4 ..id7 1 5
f4 �eS 1 6 iLf3.
Ventaja de espacio
Las b l a ncas contro l a n m á s
espaci o : s u s p i ezas y peones
están desplegados sobre cuatro
fi l a s , m i entras q u e los neg ros
sólo en tres . Esto significa q ue
l o s c a m b i o s s o n b e n efi ciosos
para las negra s . 1 6 . . . ctJxd4! se
sug iere por sí solo: 1 7 .ixd4 .ic6
1 8 �e 1 �e7 ! ( p reparando 1 9 . . .
1!ie8 ó 1 9 . . . 1!ih8 y 2 0 . . . �ae8) ,
con igualdad .
1 6.
...
a
cabo
el
reag ru p a m iento
planeado y se apoderan de la
in iciativa .
1 7.
1 8.
1 9.
20.
exd5
.ixd4
e3
ctJxd5
ctJxd4
1!ih8
�e7? !
Razuvaev decide ejecutar de
in med iato el reagrupamiento de
piezas pesadas sugerido en la
nota a nterior. Pero a hora las
blancas tienen la oportu nidad de
evitar el cambio favorable a su
oponente , jugando 1 7 ctJb3 ! (o
incluso 1 7 ctJde2 ! ? ) , seg u ido de
l:re 1 , 1!id2 , etc . , y su posición
habría sido preferible. Obsérvese
q u e e l ca ba l l o dama negro le
impide a su alfil ocupar c6 , desde
donde podría ataca r el peón e4 , y
el caballo rey bloq uea la d iagonal
d e l otro a lfi l . Los caba l l os no
tienen una buena casi l l a , pues las
n e g ras se e n c u e ntra n en una
posición restringida y carecen de
espacio para manio brar.
1 7.
71
ctJd5?
U n aso m b roso error estra­
tég ico: en l u g a r d e evita r l o s
ca mbios, l a s blancas proponen el
cambio de varias piezas . Ahora
q u e d a j u stifi ca d a l a j ug a d a
anterior de las neg ras, que l levan
(P) 1 .22 ¿Qué deben
j ugar las negras?
La posición d e las negras,
a u n q ue buena, sigue siendo
restringida, d e modo q u e los
cam bios les convienen . Pod ían
haber logrado ventaja con 20 . . . ,
i.xd4+ ! 2 1 l:1xd4 ( 2 1 cxd4 ¡ff6,
seguido de �ae8, pues el peón de
c7 es inmu ne) 21 . . . �ae8 22 'ii'd 2
'iVf6 . (Por cierto que el cambio de
alfi les tam bién pod ía haberse
realizado en el movimiento ante­
rior) . La falta de espacio ya no es
un problema para las negras, pues
tras una serie de cambios sus
piezas resta ntes están activa­
mente situadas y d isfrutan de
una excelente coordinación . Los
peones avanzados de f4 y d5 no le
reportan d ividendos -a las blancas.
El juego pos idonal
72
Por el contrari o , con stituyen
i n n ecesarias d e b i l idades y con
mucho gusto reg resa ría n , si
pudieran , con su peón de f4 a f2 , y
el de d5 a d4.
20.
21 .
Tablas.
Yusupov - Lipnowsky
Winnipeg 1 986
�ae8?
�f2 !
Polovodin explota el error de su
rival, e imp¡de el cambio de su alfil.
La consecuencia es que la dama
negra, cegada por su alfil de g7, está
por el momento fuera de juego. El
error posicional cometido por
Razuvaev es tanto más sorpren­
dente cuanto que, incluso tras 2 1
'iVd2!?, e l cambio 2 1 . . . ..txd4+ 22
'iVxd4 se realizaría en una versión
mucho menos favorable para él que
tras 20 . . . ..txd4+!
21 .
22.
'iVa4 30 a3 'iVb3 31 ..te1 b5 32 �f2
b4 33 axb4 axb4 34 i.d2 bxe3 35
i.. xe3 ..txe3 .
'iVd2
..tf5
..te4
1 . d4
2. e4
3. d5
4. ct:Je3
5. e4
6. i.. d 3
7. ct:Jge2
8. h3
ct:Jf6
e5
d6
g6
i.. g 7
O-O
e5
Las blancas toman medidas
contra 8 . . . ct:Je8 y 9 . . . f5.
Miles - Dj indji hashvi li (Ti l burg
1 985) siguió d e la sigu iente
manera: 8 ct:Jg3 ct:Je8 9 ..te3 f5 1 0
exf5 gxf5 1 1 f4 e4 1 2 ..te2
A fin de lograr casillas para sus
torres en la columna abierta , las
negras deben cambiar el alfi l
"malo" enemigo, que se estrella
contra su peón de d5.
23. i.. xe4
24. �e1
�xe4
�8e7? !
U na pérdida de tiempo. Había
que jugar la útil 24 . . . a5! Ahora las
blancas mantienen el equilibrio sin
mayores d ificultades.
25 �xe4 klxe4 26 �e1 �e8 27
l!e3 a5 (27 . . . �xe3 28 'iVxe3 Vi'b5
29 ¡Ve7!) 28 'iVd3 �xe3 29 i.xe3
(P) 1 .23 ¿Cómo deben
continuar las negras?
13
Las blancas planean 1 3 gc1 (ó
Vi'd2) , seg u i d o de ct:Jh5,
Ventaja de espacio
preparando el avance g2-g4. Pero
las negras d isponen de u n
procedimiento estratégico están­
d ar, que neutra l iza el plan
contrario .
1 2 . . . i.xc3+! 1 3 bxc3 ttJg7 1 4
i.f2 ¡Vf6 1 5 'iV d 2 'iV h 6 , Y los
jugadores acordaron tablas.
La idea de cambiar en esta
posición el alfil indio de rey se
em pleó por pri mera vez en l a
p a rt i d a B ronste i n - Petrosian
(Amsterda m 1 956, C a n d idatos) :
1 c4 g6 2 iDc3 i.g7 3 iDf3 d6 4 d4
iDf6 5 e4 o-o 6 .i.e2 e5 7 O-O
iDbd7 8 �e 1 c6 9 d5 (la teoría
recomienda 9 .i.f1 ) 9 . . . c5 1 0 a3
iDe8 1 1 .i.g5 ( 1 1 b4! ? ) 1 1 . . . f6 1 2
.i.d2 f5 1 3 iDg5 iDc7 1 4 exf5 gxf5
1 5 f4 e4 1 6 .i.e3 h6 1 7 tDh3
54
73
colabora r en la ru ptura g2-g4 . Por
ú lti m o , y lo más i m portante , los
peones de c3 y c5 i m piden q u e el
a lfil dama blanco pueda situarse
en la gran d iagonal a 1 -h8", segú n
Lev Aron i n ) .
1 8 bxc3 iDf6 1 9 a 4 <iii h 8 20 tDf2
:g8 2 1 <ii? h 1 ¡Ve8 22 :g 1 'iWg6 23
¡Vd2 .i.d7 24 g3 :ae8 25 a5 �e7
26 :ab 1 .i.c8 27 :g2 �eg7 28
:bg 1 iDce8 29 h3 h5. Tablas.
En la posición fi nal es probable
que las negras tengan u n a
pequeña ventaja.
Volviendo a la apertu ra de la
presente partida, debo decir que 8
iDg3 no le reporta nada a las
blanca s . Pero , además d e l a
jugada de Yusu pov, merecía
consideración 8 f3! ? (con idea de 9
g4 ó 9 �g5) , lo que llevaría a una
posición tipo Samisch en la I ndia
de Rey.
8.
9. g4
iDe8
'iVh 4
Amenazando 1 0 . . . .txg4.
1 0.
1 7 . . . .i.xc3 ! ( " U n a decisión
muy aguda y suti l . H ay varios
arg u mentos a su favor. En p ri mer
lugar, la p resencia de las cadenas
d e peones bloq ueados neutra­
l iza n la fu e rza de los a lfil e s
blancos . E n seg u n d o lugar, s e
e l i m i n a u n cab a l l o q u e pod ría
iDg3
.i.f6?
Las negras descartan errónea­
mente la natural 1 0 . . . .th6! Tal vez
les preocupase 1 1 .txh6 'iVxh6 1 2
h4, pero después de 1 2 . . . 'iVf4!
tendrían contrajuego.
Eljuego posicional
74
':xh 1 + 20 'iWxh 1 .txg5 21 .txg5
'iVxg5 22 'iVh8++.
55
U n a victoria tan rá pida y
demoledora no suele favorecer una
actitud crítica en el ganador. Aun
así, analicemos más en detalle el
desenlace, para entender por qué
el gran maestro Yusupov no estaba
satisfecho con su juego.
(P) 1 .24 ¿Qué
j ugar las blancas?
deben
56
Los planes del oponente son
claros: q uiere jugar 1 1 . . . .tg5.
Pero no es d ifícil i m pe d i r ese
cambio.
1 1 . 'iVd2 !
1 2. ttJd1 !
�g7
(P) 1 .25 ¿Qué deben
La jugada de dama no sólo es j ugar las blancas?
profiláctica, sino que tam bién libera
la casilla d 1 para el traslado del
ca ballo al fla n co d e rey. Con
ventaja espacial , las piezas
disponen de varias posibilidades
de maniobra , y es i mportante elegir
la más efectiva .
12.
1 3.
ttJe3
h6
.tg5
Con 1 4 'iVc3 ! las blanca s
h abría n creado la a menaza 1 5
ttJg2 , impidiendo .tf4 ( 1 4 . . . .i.f4 1 5
ttJg2 'iff6 1 6 ttJxf4 exf4 1 7 'ilxf6+
�xf6 1 8 .i.xf4) . Las negras
ten d rían entonces u n a posición
muy d ifícil tras 14 . . . .txe3 ó 14 . . .
.td8.
1 4.
Las blancas tienen gran ventaja
posici o n a l . La partida sólo se
prolongó cinco jugadas más: 1 4
'iVe2 .tf4 1 5 'iff3 ¡Vf6 1 6 h 4 :h8 1 7
tDef5+ �f8 1 8 g 5 ! , Y las negras se
rindieron , en vista de 1 8 . . . hxg5
( 1 8 . . . ¡Vd8 1 9 tDxh6) 1 9 hxg5
'iVe2?!
.tf4
Ahora 1 5 ttJg2 'iVf6 ya no le da
nada a las blancas.
1 5.
"llif3
¡Vf6
Ventaja de espacio
(P) 1 .26 ¿Qué
jugar las blancas?
deben
El alfil de f4 es el pu nto de
apoyo de la posición negra . Debe
atacarse con el cab a l l o , pero
evitando cambios que facil iten la
defensa. El plan más fuerte es 1 6
�d2 ! , seguido de �c3, �e2 y, sólo
entonces, tLJg2 . Las negras proba­
blemente deberán cambiar en g3,
donde resultará muy desagradable
la apertura de la diagonal a 1 -h8
con f2-f4.
1 6.
h4?!
�h8!
La posición se ha vuelto más
compl icada. Las negras quieren
jugar 1 7 . . . W!le7 y 1 8 . . . tLJf6, con
contrajuego.
1 7.
tLJef5+?!
75
evidente ventaj a . Ya sabemos que
1 7 . . . �f8?, como se jugó en la
partida, pierde, por 1. 8 g5! La única
posibilidad restante es
1 7.
...
�g8 !
Ahora 1 8 g5 no da resultado. A
las negras seg u ra mente les
preocupaba 1 8 tLJxh6+, pero sin
motivo.
1 8.
tLJxh6+?! l!xh6!
También es posible 1 8 ... �xh6
1 9 'iVxf6 tLJxf6 20 g5 (20 �xh6
�xh6 21 g5 �h8 22 gxf6 tLJd7) 20 . . .
�g7 2 1 gxf6 �xf6, pero l a captura
de torre es mucho más fuerte.
1 9.
20.
21 .
22.
g5
�e2
�xf3
gxh6
i.d2+!
�xf3+
i.xc1
i.xh6
Las blancas afrontan una d u ra
lucha por las tablas. Esto es lo q ue
pasa s i , bajo la impresión de u na
ventaja fácil mente lograda , deja
usted de profundizar en la posición
y real iza u n as cuantas jugadas
superficiales. Una posición restrin­
gida se parece, en ocasiones, a un
muelle com p ri m id o , i que puede
saltar en cualquier momento!
(P) 1 .27 ¿Qué debe n
j ugar las negras?
No, por supuesto, 1 7 . . . gxf5?
1 8 tLJh5+. Si 1 7 . . . �xf5?, 1 8 gxf5 ó
1 8 exf5, y las blancas tienen una
E n la siguiente partida las
blancas explotaron su ventaja
espacial de forma convincente.
Eljuego posicional
76
Dolmatov - Karolyi
Groninga 1 978
Campeonato de Europa Juvenil
1 . e4
2. d4
3 . tLJd2
4. e5
5. e3
6. f4
7. tLJdf3
8. g3
9. i.h3
e6
d5
tLJf6
tLJfd7
e5
tLJe6
'i'b6
i.e7
O-O
La variante de a pe rtura eleg ida
por las negras supone u n a seria
concesión de espacio, que debe
ser compensada por algo, pues
de otro modo las blancas logra rán
u na clara ventaj a . Puede con se­
g u i rse contraj ue g o m i n a n d o el
centro blanco. Por ejemplo: 8 . . .
cxd4 9 cxd4 iLb4+ 1 0 'it'f2 g 5 ! ?
Pero el desarrollo del alfi l p o r e7
tam bién tiene senti d o , sólo que,
en l ugar de e n rocar, las negras
deberían segu ir con 9 . . . cxd4 1 0
cxd4 f6 ! 1 1 'it'f1 O-O 1 2 �g2 g 5 ! ? ,
o b i e n 1 1 tLJe2 fxe5 1 2 fxe5 O-O!
(las blancas no pueden enrocar,
debido a ttJdxe5) 1 3 .txe6+ �h8
1 4 .txd5 tLJdxe5 ! 1 5 dxe5 tLJxe5
( L u k i a nov - G l eizerov, U RS S
1 996) .
1 0. tLJe2
1 1 . O-O
¡Va6
tLJb6
(P) 1 .28 ¿ Q u é
j ugar las blancas
debe n
El joven jugador húngaro quiere
completar el desarrollo, con i.d7 y
�ac8, y espera crear presión en el
fla n co de d a m a , donde se
concentran muchas de sus piezas.
Pero Dolmatov e n cu entra la
refutación estratég i ca del plan
enemigo.
1 2.
�f2!
La jugada sigu iente será 1 3
.tf1 , Y la dama estará incómoda en
a6.
1 2.
1 3.
1 4.
1 5.
tLJexd4
tLJxd4
iLf1
exd4
tLJxd4
.te5
También era fuerte 1 5 b3!?, con
la amenaza 1 6 .tf1 .
1 5.
1 6.
1 7.
1 8.
b3
a4!
.td3
'i'a4
'iUe8
.td7
Ventaja de espacio
U n momento para debatir.
Como ya hemos dicho, el bando
que tiene ventaja espacial debe
evitar los cam bios. Segú n esta
regl a , Dolmatov sen cillamente
desarrolla sus alfiles a las activas
casillas d3 y e3. Pero 1 8 �a3!?,
cambiando el "buen" alfil contrario,
también era oportuna.
1 8.
1 9 . .te3
20. 'i'c2
lLJc8
lLJe7
g6
77
buenos. Quizá fuese más simple
23 .txd4 ! ? ttJxd4 24 cxd4
(amenazando 25 f5) 24 . . . f5 25
exf6 :xf6 26 g5 Y 27 h4.
23.
24.
'iVd2
g4
gxf5
exf5
Después de 25 . . . gxf5 26 :g2+ ,
l a s negras tendrían q u e afrontar
.tf2-h4, explotando la debilidad de
las casillas oscuras.
26.
21 .
22.
f6
f5? !
Si 2 4 . . . �e7 , · a l a s neg ras
parecía preocuparles 25 f5! ? , pero
ahora su posición es completa­
mente desesperada.
25.
El debilitamiento de las casillas
negras se hará sentir, pero es
dudoso que sea mejor 20 . . . <;t>h8.
Ahora, y en la jugada siguiente, las
blancas pod ían haber cambiado
alfiles con 21 lLJf5!?
: af1
:g2
Wile7
ttJc6
59
Tras haber com pletad o el
desarrollo y reforzado el centro, las
blancas emprenden un ataque en
el flanco de rey, que puede llevarse
a cabo de varias forma s . Por
ejemplo: 22 h4! ? , con la amenaza
23 h5. En caso de 22 . . . h5, sigue
la preparación de g3-g4, y si f7-f5,
se responde e5xf6 , crea ndo
peones débiles en e6 y g6.
22.
23.
.txd4
cxd4
Dolmatov evita los cambios y
conserva la pareja de alfiles. En
posiciones dominantes a veces no
es fácil eleg i r entre varios planes
(P) 1 .29 ¿Qué
j ugar las blancas?
deben
El plan más natural es avanzar
el peón a h5, y luego �h2 y .tf2-h4 .
Con su última jugada, Karolyi no
sólo i m pi d i ó h2-h4 , sino q u e
El juego posicional
78
también creó la amenaza ( i no se
olvide del "pensam iento pro­
filáctico"!) 27 . . . 'ii'b4. El cambio de
damas no le conviene a las
blancas, pues sus peones de b3 y
d4 estarían atacados.
Con una serie de excelentes
maniobras, Dolmatov suprime el
contrajuego de su rival y refuerza
decisivamente su posición . E n
tales casos, c o m o observaba
N i mzovich , "el ataca nte confía ,
sobre todo, en su ventaja territorial ,
es decir, en la d isposición favorable
de sus vías de comunicación . La
partida está perd ida, porque en un
momento dado al defensor le
resulta imposible mantener el ritmo
de su oponente , en el rápido
reagru pamiento de sus efectivos".
27.
Pero también pod ía optarse por
u n d i sti nto trata m iento de la
posición : 29 'iVd 1 !? era muy fuerte,
creando la amenaza 30 h4 h5 3 1
�xh5.
29.
30.
�h3
' �e6
�e8
�e2!
i Una jugada polivalente! Ahora ,
a 27 . . . 'iVb4 h a y la sencilla réplica
28 'iVd3, Y si 28 . . . ttJa5? ! , 29 �d2.
Desde e2 , el alfi l a poyará la
ofensiva en el flanco de rey y
puede siturse en f3, atacando el
peón de d5.
27.
28.
rey. En consecuencia, las blancas
proceden a un cambio de planes.
Quieren jugar ':h3, atacando el
peón de h 7 Y preparando .th4.
Además (en caso d e iib4 ) ,
refuerzan su flanco de dama (peón
b3 y casilla c3) .
�ac8
�f2
Amenazando h2-h4-h5.
28.
29. �g3!
�f7
29 h4!? es incorrecto, debido a
29 ' " h 5 ! , bloq ueando el flanco de
(P) 1 .30 ¿Qué
j ugar las blancas?
deben
31 �h4? es prematuro, en vista
de 31 . . . 'iVb4.
31 .
�c1 !
i He aquí lo que significa libertad
de com u n icación con ventaja
espacial ! Las blancas no se limitan
al flanco de rey, sino que juegan en
todo el tablero. Ahora vuelven a
Ventaja de espacio
amenazar 32 i.h4 (puesto que la
clavada sobre la columna c no
permite 'ii b 4) , y 31 . . . 'it>d7 32 i.h4
'ifb4 33 'it'xb4 tLJxb4 34 e6+ es
malo para las neg ras. Existe una
nueva amenaza : el ataque al peón
d5, con ktc5 y i.f3.
31 .
32.
�c5
'Mid7
tLJe7?
Asustadas por la bon ita ame­
naza 33 �xd 5 , las negras
entregan su peón de h7, lo que
equivale a la rendición . Como es
s a b i do , " l a a m e n aza es más
fuerte que la ejecución". Deb ían
haber jugado 32 . . . h 5 , planteando
una
tra m p a
posiciona l .
La
tenta d o ra 3 3 :xd 5 ? ! con d uce ,
después d e 33 . . . 'Mixd5 3 4 ..tc4
t'iJe7 35 ..txd5+ t'iJxd 5 , a u n a
posición en la q u e l a s negras
tienen com p e nsación por e l
Dol matov
materi a l
perd i d o .
probablemente h u b iera respon­
dido 33 ..tb5 ! ? , con gran ventaja.
33.
34.
35.
36.
�xh7
..tb5
�xc8
�h3
79
Las blancas no se apresura n .
Primero efectúan todas las jugadas
útiles, y sólo después in iciarán
acciones decisivas.
40.
41 .
42.
43.
44.
'iixc3
'iVb4
'iif8
..td8
�xc3
'iYc6
t'iJg8
'iYc7
'iYd7
Las negras se rindieron. La par­
tida pod ía haber concluido de la
siguiente manera : 45 �f2 'iYc6 (45
. . . t'iJh6 46 h3; 45 . . . t'iJe7 46 'iVxe7+
'iVxe7 47 ..txe7 c:j;xe7 48 'itg3,
seguido de 'it>h4-g5) 46 ..te2 'iVd7
47 b4 'iVc6 48 h3 'iVd7 49 b5! axb5
50 ..txb5.
(E) 1 . 1 3
' .
..tf7
'Mid8
'Mixc8
La torre no puede hacer nada
más en el flanco de rey, de modo
que se traslada al otro flanco.
J uegan blancas
36.
37 . ..tf1
38. ..t h4
39. �c3
40. a5
a6
'Mid7
�c8
�c7
Eljuego posicional
80
(E) 1 . 1 4
¡PASO A LA TORRE !
Debe usted comprender que un
buen conocimiento de uno de los
elementos es más efectivo,
a fin de mejorar su sentido
posicional, que un conocimiento
superficial de todos los .elementos.
Aaron N irnzovich
Juegan blancas
En la apertura los dos conten­
dientes desarrollan pri mero sus
piezas menores, luego enrocan , y
sólo después le l lega el turno a las
torres, que normalmente se des­
pliegan por las columnas centrales,
sobre todo si están abiertas.
La torre es una pieza fuerte,
capaz de influir de forma sustan­
cial en el carácter del juego.
Dvoretsky - Bykov
Jarkov 1 967
Campeonato de la U RSS
1 e4 eS 2 liJf3 ttJc6 3 i.bS a6 4
i.a4 d6 S i.xc6+ bxc6 6 d4 f6 7
i.e3 ttJe7 8 ttJc3 ttJg6 9 'iVd2 i.e7
10 0-0-0 O-O?! ( 1 0 . . . .te6!?) 11 h4
:e8?! ( 1 1 . . . i.g4 12 h5 ttJh8) 1 2
h S liJf8 1 3 'iie 2! i.d7 (La única
defensa contra 1 4 'iVc4+ y 1 4 dxe5
fxe5 1 5 liJxe5 ) 1 4 'ii'c 4+ liJe6
( Después de 1 4 . �h8 1 5 ttJh4, la
..
¡Paso a la torre!
peligros ísima a menaza 1 6 ttJg6+
planea sobre la posición negra) .
81
1 6.
1 7.
exd4
ttJxd4
El peón de c6 está atacado, y
l a s negra s está n obl igadas a
ava nza rlo , entrega ndo la im por­
tante casilla d5.
63
1 7.
1 8. QJf5
( P ) 1 .3 1 ¿ Q u é deben
jugar las blancas?
Las
n e g ra s
han
jugado
pasiva mente la a pertu ra , y están
peor. Ahora , ttJh4-f5 se sugiere por
sí sola , seguida de un ataque a la
bayoneta en el fla n co de rey. Pero
yo e n co ntré u na solución más
fuerte .
1 5.
1 6.
�d2!
�hd1
'i'e8
Con el doblaje de torres en la
col umna d , las blancas han creado
u na amenaza sobre el peón central
e5. En caso de 1 6 . . . \t>h8, no hay
por q ué apresura rse con 1 7 dxe5
fxe5 1 8 ttJxe5 dxe5 1 9 �xd 7, en
vista de 1 9 . . . ttJd4 , sino que es
mejor prepara r la captura de peón
con la ruptura 1 7 h6 !
El oponente e� �.á obligado a
rea l izar una importante concesión
posicional : entrE ga l el centro.
eS
El ca ballo ha l legado, pese a
todo, a f5, pero e n condiciones más
favora bles q u e d espués de 1 5
ttJh4.
1 8.
.i. f8
Ahora
1 9 .i.xc5? n o da
resultado, en vista de 19 . . . .i.b5.
Pero después de 18 . . . .i.d8 , el
peón pod ría tomarse : 1 9 .i.xc5!?
.i.b5 20 'i'b3 dxc5 21 �xd8 !
1 9. QJd5
Se a menaza 20 h6. La posición
e stá ganada . ¿ Po r qué el mode �to
doblaje de torres ha logrado un
resulta d o ta n
i m presiona nte?
Porque las bla ncas actua ron en el
centro, y la estrategia central es ,
normal mente , la más efectiva . He
aqu í lo q ue escribió Nimzovich al
respecto:
La importancia del centro, es
decir, el complejo de casillas del
medio del tablero, como base de
ulteriores operaciones, está fuera
de toda duda, y aquí vale la pena
recordar una nota de Emanuel
Eljuego posicional
82
Lasker a una partida: 'Las
blancas ', e scribió, 'no están lo
bastante bien en el centro para
empren der una operación de
flanco'. Esto está muy bien conce­
bido y, al mismo tiempo, ilustra la
estrecha relación que hay entre el
centro y las alas, siendo el centro
el principio dominante, y las alas a
él subordinadas. Que el control del
centro tiene una gran significación
está claro, porque si construimos
nuestra posición en torno al
centro, desde allí tendremos la
posibilidad de ejercer influencia
sobre ambos flancos y, al mismo
tiempo, emprender acciones de
distracción, si la oportunidad se
presentara.
1 9.
h6
Todo está ahora d i spuesto para
la d estrucción com binativa de las
defensas contra rias.
20. �xh6!
21 . ttJxf6+
gxh6
�h8
En caso de 2 1 . . . �f7 , las
blancas abren la columna d para
sus torres , con e4-e5! ( bien de
inmed iato, bien tras capturar en e8
ó d7).
22. 'l'e3
�g7
22 . . . ttJg7 se contesta con 23
ttJh4 ! , Y 22 . . . ttJd4 con 23 'l'g3 �e6
24 'i'g6.
23 . ttJxg7
24. 'l'e3
25. 'l'f4
ttJxg7
ttJf5
Las b l a n ca s ha n re cu pe ra d o ,
c o n i n te reses , e l m ate rial sa cri­
fica d o . La pa rtida co n cl uyó a s í :
2 5 . . . 1:.f8 2 6 ttJxd7 'l'xd7 2 7
exf5 'i'g 7 28 1:.e 1 1:.f6 2 9 g4
1:. b8 3 0 e3 d 5 3 1 1:.xd5 1:.fb6 32
1:.e2 1:.xb2 33 1:.xb2 'i'xe3+ 34
1:.e2. Las neg ra s pe rd ie ro n por
tie m p o .
L o s principia ntes, con inten­
ción de incorpora r cuanto antes al
juego su torre , inicia n a veces la
pa rtida con h2-h4 y 1:.h3 ( o bien
a2-a4 y 1:.a 3 ) . Más ta rde , al
a prender las reglas del desa rrollo
y la central ización, se olvidan de
esta forma de incorporar la torre a
la pa rtid a . Pero a veces eso es
precisa me nte l o q u e d e be ría
jugarse (au n q u e , por su puesto,
no en los movim ie ntos in iciales) .
¡Paso a la torre!
Dvoretsky - Zavialov
M oscú 1 968
1 . e4
2. d4
3. tDd2
4. tDxe4
5. l2Jf3
6. tDxf6+
7. iL gS
e6
dS
dxe4
tDd7
l2Jgf6
ctJxf6
iL e7
83
( Moscú 1 968) concluyó así: 1 5 . . .
c5 1 6 0-0-0 b6 1 7 iGe3 ilie7 1 8
tDe5 iLb7 1 9 f4 ( 1 9 l:txh7! Wxh7 20
'iVh3+ wg8 21 �h5! ) 1 9 . . . iLxg2 20
l:th2 cxd4 21 l:txd4?! (2 1 ilie2 !) 2 1
. . . 'iVb7 2 2 'iVg3 iLd5 .
Además de 7 . . . c5! ? , las negras
pueden con siderar 7 . . . h6! ? 8 iLh4,
Y sólo a hora , 8 . . . iLe7, impidiendo
el esq uema de ataque adoptado
por las blancas en la partida .
8.
iLd3
O-O
Aqu í
re pito
mi
a nte rior
comentario (8 . . . c5! ? , 8 . . . h6 ! ?) .
9 . 'iVe2
El plan q ue incl uye el e n roque
largo y ataque a la bayoneta en el
fla n co de rey es el más peligroso.
9.
.. .
eS
Más flojo es 9 . . . ctJd5?! 1 0 h4 f6
( 1 0 . . . h6 1 1 iLxe7 'iVxe7 1 2 0-0-0 c5
1 3 g4, con un peligroso ataque ,
Tata i - And e rsson , Las Pa l mas
1 972) 1 1 'iVe4 ! ? ( 1 1 iLd2!? c5 1 2
0-0-0 , pero n o 1 2 iLxh7+? Wxh7 1 3
l2Jg5+ wg8 1 4 'iVh5 fxg5 1 5 hxg5
l:tf5) 1 1 . . . f5 1 2 �e2 iLxg5 1 3 hxg5
ctJf4 14 ilid2 tDxd3+ 1 5 �xd 3 , y la
ventaja de las blan ca s es evidente .
La partida Dvoretsky - Dem bitsky
23 :Xh7 ! Wxh7 2 4 'iVh4+ wg8
25 g6 l:tfb8 (Es ese.ncial defender
la dama) 26 l:td3 b5? ( Mucho más
d ifícil le ha bría resu ltado a las
blancas el ataque, en caso de 26 . . .
'ittf8 ! , donde se van las manos a 27
l:th3, pero parece que no tiene
éxito, en vista de 27 . . . l:tc8 ! , 28
'
ilih8+ [28 ilig5? l:txc2+! 29 wx c2
iLe4+; 28 c3 ·l:tc7 29 ilig5 'ittg 8 30
l:th7 'iVc8 ! , con la amenaza 3 1 . . .
l:txc3+] 2 8 . . . 'itte 7 2 9 'i'xg7 + Wd6
30 l2Jf7+ 'ittc 6 [30 . . . Wd 7? 3 1
ctJd8+!] 3 1 l:tc3+ 'ittd 7 , y las blancas
sólo tienen jaque perpetuo. Más
fuerte es 27 c4! 'i'e7 28 �h8+ 'itte 7
29 �xg7+ 'itt d 6 30 'i'f6 ! , con
decisivas amenazas) 27 l:th3 'ittf8
28 'i'g5! 'ittg 8 29 tDf7 ilixf7 30
l:th8+ ! Wxh8 31 gxf7. Las negras se
rindieron .
Eljuego posicional
84
1 0.
0-0-0
También es muy bueno 1 0 dxc5
'ira5+ 1 1 c3 'irxc5 1 2 0-0-0 (una
recomendación de Paul Keres) .
10.
...
cxd4
Un buen plan defensivo pudo
ve rse en la pa rtida N u n n S kembris (Pa rís 1 983) : 1 0 . . . 'ira5
1 1 <it>b1 cxd4 1 2 h4 ( 1 2 ttJe5!?)
1 2 . . . �d7! 1 3 ttJxd4 ( 1 3 g4? ! �c6)
1 3 . . . �c6! 14 ttJxc6 (de otro modo,
1 4 ... �d5) 1 4 ... bxc6 1 5 �d2 'irb6
1 6 c4 ! �fb8 1 7 �c3 �b7 1 8 g4
ttJd7. Pero aun así, con 1 9 'irc2 ! las
blancas pod ían ha ber ma ntenido
mejores posibilidades . N u n n prefi­
rió la más aguda 1 9 g5 � b4! 20
�xh7+?! <it>xh7 2 1 g6+, con g ran­
des com plica ciones .
El sacrificio típico de alfil n o
gana : 1 4 �xf6? ! �xf6 1 5 �xh7+
wxh7 ( 1 5 . . . Wf8) 1 6 'irh5+ wg8 1 7
'irxf7+ Wh7, y las bla n cas sólo
tienen jaque perpetuo .
L a torre d e h 1 n o participa en el
ataque, as í que debe incorporarse
a la a cción , vía h 1 -h3-g3.
1 4. · �h3!
11.
h4!
Ahora las negras tienen que
contar con 1 2 �xf6 �xf6 1 3 �xh7+
wxh 7 1 4 ttJg5+ .
Ahora las neg ra s d e be ría n
hR berse defendido con 1 4 . . . �e8
1 5 �g3 ct;h8 .
14.
11.
Aú n no era demasiado tarde
pa ra juga r 1 1 . . . 'iVa5 1 2 Wb1 �d7 ,
y trasponer a la pa rtida Nunn S kembris . Con la dama en a5 ó d 5 ,
el sacrificio de alfil es incorrecto: 1 2
�xf6 �xf6 1 3 �xh7+ Wxh7 1 4
tbg5+ <it>g8 1 5 'iVh5 'iVf5.
1 2. Wb1
1 3. tbe5!
...
a6?!
'ird5
�d8
�d 7
( P) 1 .33 ¿Qu é deben
j ugar las blancas?
El sacrificio en h7 sigue sin dar
resultado. 1 5 �g3 ! ? parece lo más
natu ral , pero entonces las negras
fuerzan un ventajoso cam bio de
alfiles, con 1 5 . . . �b5! Es
i m po rtante para r esta a me naza
posicional .
1 5.
c4!
¡Paso a la torre!
j Incluso al atacar no hay que
olvidarse de la profilaxis!
1 5.
1 6. l:tg 3
1 7. l:te1 !
'i'e5
�f8
Al apoyar el ca ballo de e5, las
blancas prepa ran 1 8 j&xf6 j&xf6 1 9
'i'h5. Por ejemplo: 1 7 . . . b5 1 8
j&xf6 j&xf6 ( 1 8 . . . gxf6 1 9 'i'g4) 1 9
'i'h5 j&xe5 20 l:txe5, con amenazas
muy pel igrosas. Las negras ya no
tienen una satisfactoria defensa .
Después de la pa rtid a , Yu ri
Razuvaev, un reputado experto en
a pertu ras, me pidió la pla nilla para
copiar las jugadas, porq ue consi­
d e ra úti l recopila r y estudiar
partidas "modelo", características
d e las variantes de a pertura que
juega , en las que exhibe sus ideas
estratég icas y tácticas de muy alto
n ivel . Por lo visto, mi partida le
pareció a propiada . Le recomiendo
a los lectores que empleen tam bién
el méto d o de Razuvaev sobre
a perturas.
1 7.
67
h6
85
( P) 1 .34 ¿Cómo debería
prosegu ir el ataq u e?
La s ituación se parece a la que
se l legó, tras la jugada 19 de las
negras, en la partida anterior. U n
sacrificio de pieza ·(en l a misma
casil la h6) corona eficazme nte la
ofensiva blanca .
1 8 . j&xh6!
1 9. 'i'd2
gxh6
Las variantes son fáciles de
cal cular: 1 9 . . . j&d6 20 'i'xh6+ �e7
21 éDg6+ ! , o bien 1 9 . . . éDg8 20
l:txg8+! �xg8 21 'i'xh6, ganando .
1 9.
20. 'i'xh6+
21 . l:te2
'i'b4
�e8
Las amenazas 22 'i'g7 y 22
'i'h8+ son i rresistibles. La tentativa
de juga r "por la brilla ntez", 2 1
'i'h8+ j&f8 2 2 'i'xf6? 'i'xe 1 + 23
�c2 , no daba resultado , en vista
de 23 . . . j&a4+ 24 b3 'i'c3+ 25 �d 1'
'i'a 1 + 26 �e2 'i'xa2+ 27 �3 j&c6+
28 �g4 l:td 7.
21.
22. 'i'xf6
23. 'i'h8
j&f8
'i'e7
�_a > negras se rind ieron.
�n tal es posiciones, la incorpo­
racicn de la torre a la tercera fila es
u na técnica está ndar. El ejem plo
q ue sigue es menos estereotipado .
Eljuego posicional
86
Dvoretsky - Kurajiea
Sol ingen 1 976
Copa de Eu ropa de clu bes
1 0.
1 1 . ¡Ve2
¡Ve7
�h8?!
Era preferible 1 1 . . . b6.
1.
2.
3.
4.
e4
t2Jt3
�bS
�xe6
eS
t2Je6
e6
dxe6?!
4 . . . bxc6 es más fuerte. En la
apertura los peones deben cap­
turar hacia el centro.
S. O-O
6 . d3
7. eS
Íf'Je 7
Íf'J g6
f6
Está cla ro que esta jugada de
minado sería más efectiva si el
peón de b7 estuviera en d7.
8 . �e1
9. a4
1 2 . aS!
M ientras haya tie m po , tiene
sentido ganar espacio en el flanco
de dama .
12.
1 3. �d2
�d7
�f7
Los cam bios e n el centro son
desfavorables a las negras: 1 3 . . .
fxe5 1 4 t2Jxe5 Íf'Jxe5 1 5 'ifxe5 �d6
1 6 'ifh5. Con la textual buscan
doblar torres en la col u m na t,
apu ntando al peón de f2, y sólo
entonces tomar en e5.
�e7
Es tentador impedir el enroque
negro , con 9 exf6 gxf6 1 O �h6,
pero después d e 10 ... e5 y 11 . . .
�g8, l a situación n o está cla ra .
Cuando el oponente tiene la pareja
de alfiles, hay que pensárselo dos
veces antes de abrir la posición.
9. ...
1 0. Íf'Je3
O-O
1 0 Íf'Ja3 ! ? pa rece más natural .
Me preocupaba 1 0 . . . fxe5 1 1 Íf'Jc4
�f6 1 2 Íf'Jfxe5 Íf'Jxe5 1 3 Íf'Jxe5 �xe5
1 4 �xe5 �xf2 ! , pero en l u gar de 1 2
Íf'Jfxe5? e s más fuerte 1 2 �d2! ,
para seguir con 1 3 �c3 .
(P) 1 .35 ¿Qué
j ugar las blancas?
deben
Las blancas han desa rrollado
todas sus piezas, a excepción de la
torre dama . ¿ Dónde d e be ría n
situarla? Por supuesto, ¡en una l ínea
¡Paso a la torre!
a bierta ! Una línea abierta para una
torre puede ser no sólo una
columna, sino también una fila.
1 4.
1 5.
1 6.
�a4!
exf6
tLJh4!
�af8
gxf6
El caballo de g6 priva a la torre
de importantes casil las en la cua rta
fila y, a fin de ca m bia rl o , las
blancas incluso está n d ispuestas a
realizar un sacrificio posicional de
peón. Después de 1 6 . . . tLJxh4 1 7
�xh4 'l'xa5 ( 1 7 . . . f5 1 8 �h6) 1 8
tLJe4 (aún parece más fuerte 1 8
'i'h5! , con l a amenaza 1 9 ith6) 1 8
. . . 'i'd8 1 9 itc3 , donde la actividad
de sus piezas constituye compen­
sación suficie nte . Las bla n cas
estarían amenazando 20 tLJg5 ó 20
�h6 Y 2 1 'i'h5 (atacando tam bién
el peón de c5) . Si e6-e5, siem pre
pueden responder f2-f4 !
87
1 8.
...
itd6?!
Ahora las negras serán priva­
das de la pareja de alfiles , llegán­
d ose a una posición difícil para
ellas con alfiles de distinto color.
Era mejor 1 8 . . . exf4, aunque las
blancas seguirían manteniendo la
ventaja.
1 9. tLJe4
20. tLJxd6
2 1 . itxf4
22. 'l'f2
exf4
'i'xd6
'i'd5
M i ve ntaja está determ inada
porque el rey bla nco está seg u ro,
mientras q ue no puede deci rse lo
mismo del negro . Como es b ien
sabido, con alfiles de distinto color
en e l med io juego, u n ataque
puede resu lta r e specia l me nte
peligroso. Puesto que mi o ponente
no puede hacer nada , tengo tiempo
pa ra mejora r tranqu ilamente la
situación de mis piezas.
El plan de ataque elegido por
las blancas tam bién tiene u na base
psico l ógica . Kurajica es un jugador ·
22.
g5
agresivo, que se siente cómodo en
23. itd2
posiciones en las que l leva la
1;g7
iniciativa . No le gusta tener que
24. it c3
1;g 6
25.
�ae4
defenderse. Por consiguiente , era
importante para m í tomar el mando
d e las acciones, y o bliga r a mi
¡ Final mente, las torres quedan
o ponente a situa rse a la defensiva . conectadas en la col umna a bierta !
1 6.
1 7. tLJxg6+
1 8. f4
eS
hxg6
Este minado del centro enemigo
es posi ble de nuevo por la torre.
25.
26.
'l'd6
h3
Mi ate n ción esta ba d irig ida
hacia el flanco de rey y, por tanto,
dejé esca pa r la oportun idad de
Eljuego posicional
88
golpear en el flanco de dama , con
26 b4!
26.
27. b3
28 . �4e3
29. �f3
b6
�h8
�hf8
�e7
( P) 1 .36 ¿Qué
j ugar las blancas?
real icé la jugada y. . . i descubrí con
horror que , en lugar de mover la
torre a e4, había tomado en e7 ! Ha
sid o la única vez en mi vida que me
ha suced ido algo así.
Sin entra r en un análisis (o un
psicoanálisis) detallado de lo que
ha bía sucedido , debo decir que el
jugador sólo está a salvo de tales
rid ícu los sucesos cuando se
e n cuentra en excelente forma ,
además de bien prepa rado en los
aspe ctos físico y psicológico . Por
a l g u n a razó n , mi cond i ción en
aq uel mome nto d i staba de ser la
idea l .
3 0 . �xe7?
31 . �e3
32. 'i'e2
deben
En caso de cam bio en e7, la
ventaja blanca se reduce . Pero 30
�f1 f5 tampoco es convincente ,
dado q ue no es fácil demoler la
pa ntalla de peones del rey neg ro : si
31 h4, sigue 3 1 . . . g4, Y si 3 1 g4 las
negras juegan 3 1 . . . f4 .
Tras reflexionar d u rante unos
minutos, encontré la continuación
más fuerte de ataque: 30 �e4 !
Ahora 30 . . . �xe4 es malo , porque
después de 3 1 dxe4 se crea la
temible amenaza 32 e5. Y si 30 . . .
f5, sigue l a jugada ejecutora 3 1 h4! ,
donde 3 1 . . . g 4 no e s posible, por
32 �xg4+ .
U n a vez tomada la decisión ,
'i'xe7
'i'd6
�f7
Las blan cas s iguen con la
i n iciativa , pero ahora es d ifícil que
puedan alcanzar a l rey negro . Bajo
la i mpres ión de lo que ha b ía
sucedido, no l ogré conce ntrarme y
la partida pronto final izó e n tablas.
(E) 1 .1 5
70
J uegan neg ras
¡Paso a la forre.!
(E) 1 .1 6
J uegan negras
(E) 1 .1 7
J uegan blancas
89
90
El juego posicional
¡NO SE OLVIDE
DE LA PROFILAXIS!
El ajedrez es un juego que requiere
un pensamiento claro y lógico.
Efim Geller
Es proba ble que el tema de la
profilaxis esté presente en todos
mis l ibros , aun cuando me refiero
no a j ugadas profilácticas, sino al
pensamiento profiláctico. Lo que
entiendo por pensamiento pro­
filáctico es el hábito de preguntarse
continuamente a sí mismo qué
pretende hacer el oponente, qué
jugaría si fuese su turno, así como
la capacidad de saber responder a
esta pregunta y tenerlo en cuenta a
la hora de tomar una decisión.
La segunda pa rte de esta
fórmu la es de natu raleza pu ra­
mente ajedrecística . La búsqueda
de la mejor jugada para el oponente
puede resultar difícil en mayor o
menor grado, pero son problemas
normales de ajedrez. Otra cuestión
es adqu irir el hábito de pe nsar
a ce rca de las inten ciones del
contra rio , pues aqu í nos enfrenta­
mos ya a un problema psicológico .
Después de todo , u na persona se
concentra , por natu raleza , en sus
pro pios pla nes , pensam ie ntos y
sensaciones. Eso hace que con
fre cuen cia
n os
demasiada
olvidemos de n uestro o pone nte
(que en ajed rez tiene nuestros
mismos derechos) y, ta mbién a
menudo, solemos pagar caro por
ello. Por esta razón , el desarroll o y
perfeccionam iento del pensa miento
profiláctico garantiza al ajedrecista
u n ascenso de nivel en la maestría
y estabilidad de su juego, refleján­
dose muy rápidamente en sus
resultados.
En la sig u i e nte pa rtida , se
produjo durante largo tiempo una
lucha de d oble fil o , y la evaluación
de la posición osciló en torno al
equil ibrio d inámico . Pero en un
momento
dado,
las
negras
emplearon eficazmente el pensa­
miento profiláctico -su oponente
fue incapaz de estar a la altu ra en
el mismo aspecto-, y el desenlace
pronto quedó visto para sentencia .
Gik - Dvoretsky
Moscú 1 972
1 . e4
2. d3
3. lbf3
4. g3
5 . d4! ?
6. lbxd4
e6
e5
lbe6
g6
exd4
a6
Más ta rde
e n co ntré
u na
pel igrosa respuesta a la variante
de apertu ra elegida por las
blancas: 6 . . �g7 ! 7 " lbb5 d 5 8
.
¡No se olvide de la profilaxis¡
exd 5 exd5 9 'iti'xd5 'iVe7+! 1 0 �e2
�g4 ! , con la in iciativa , lo que
com pensa e l peón sacrifica d o .
Tod o e s perfectamente lógico : para
explotar el retra so del rival en la
a pe rtu ra (d2-d4 en dos movi­
mie ntos) , las negras deben jugar
con la mayor energ ía posible , a fin
de a brir l íneas .
7.
c4
J ugando con bla ncas en esta
posició n , prefe rí 7 � g2 �g7 8
tiJxc6 bxc6 ( Después de 8 . . . dxc6
9 ¡Vxd 8+ <it>xd8 1 0 tiJd2 ! , las
casil las negras del flanco de dama
son ya muy débiles) 9 O-O tiJe7 1 0
¡Vd6! (Si ahora 1 0 . . . O-O, entonces
11 tiJc3 ! , con desagradable presión
sobre la posición contraria , más
flojo es 1 1 c4? ! a5 y 12 . . . �a6 ) . En
la partida Dvoretsky - Filipowicz
(Varna 1 980) , las negras jugaron
10 ... ¡VaS:
Los eje rcicios de este tipo
desa rrollan la capacidad , muy
importante para todo jugador, de
descu brir las jugadas candidatas
que tienen sentido. Las bla ncas
pueden logra r ventaja posicional
quizá no sólo de una forma , aunque ,
desde luego, no de cualquiera . Por
ejemplo: la rutinaria 11 tiJd2? no
ofrece nada , en vista de 1 1 . . . �e5
1 2 'iVd3 d5 1 3 tiJb3 �b5. Mucho
más fuerte es 1 1 tiJa3 ! �e5 ( 1 1 . . .
¡Ve5 1 2 tiJc4) 1 2 'iVd 1 ! (más flojo es
1 2 'iVd3?! d5 1 3 �d2 'iVc7 , pero
merece considera ción 1 2 �d2!?
�xd6 13 �xa5 �xa3 1 4 bxa3 , con
mejor final) 1 2 . . . d 5 1 3 exd5 cxd5 1 4
tiJc4! Ahora está claro por q u é la
dama debía retirarse a d 1 .
Elegí otro pla n , ta mpoco malo ,
para pasa r al final : 1 1 �d2! 'iVe 5 1 2
'iVxeS �xeS 1 3 � c 3 �xc3 1 4
tiJxc3 dS 1 5 tiJa4 �b8 1 6 b3 . Las
cas i l l a s negras son d é bi le s en
ca mpo ene m ig o . La s bla n cas
desarrolla n sus torres a d 1 Y c1 ,
realizan el avance c2-c4 y l ogran
'
ventaja.
7.
8 . ctJxc6
( P) 1 .37 Seña le las l ín eas
más prometedoras.
91
�g7
¡ Totalmente Ilógico! Si las blan­
cas pensa ba n ca m bi a r en c6 ,
¿ para qué avanzar "e l peón a c4?
Sin emba rgo, después de 8 �e3
'iVf6 ! ? , las negras habrían forzad o ,
de todos modos, el cambio d e
caballos.
8.
dxc6!
Eljuego posicional
92
Después de que las blancas
ha n jugado c2-c4, debil itando su
posición , el ca m bio de d a mas
conduce a un final favorable para
m í.
9. 'ife2
1 O. l2Je3
1 1 . i.g5!
eS
CiJe 7
El caballo busca situarse en d4
y las blancas no q u ieren permitirlo.
11.
. ..
'iVe7?!
Subestimé la fuerte réplica de
mi adversa rio. Seguramente había
q u e j u ga r 1 1 . . . �a5 ya q u e ,
después de todo , el cam bio e n e7
no es pel ig roso para las neg ras.
12.
i.f4!
�a5
La primitiva 1 2 . . . e5? ! 1 3 i.e3
ha bría llevado a u na posición u n
tanto inferior, mientras que 1 2 . . .
i.e5? habría constituido u n g rave
error, en vista de 1 3 i.xe5 �xe5 1 4
f4 , segu ido d e e4-e5 y CiJe4.
G i k com ienza a persegu i r la
torre de a8 y, al final , aca ba
cazándola, pero las negras l og ran
adecuado contrajuego. 1 3 O-O-O ! ?
liJc6 1 4 i.d6 habría conducido a u n
juego compl icado'.
13.
1 4. ttJxa4
1 5. ttJb6
1 6. i.e7
�xa4
i.d7!
�d8
i.e6!
No 16 . . . i.xb2? 17 �d 1 ! i.d4
1 8 i.xd8 Wxd8 1 9 ttJxd7, y las
bla ncas q ueda n con cal idad de
ventaja . Por consiguie�te, no me
a presu ré a captu rar l os peones
enemigos , sino que, entregando la
torre , traté , a mi vez, de atrapa r el
expuesto caballo blanco d e b6.
1 7.
18.
i.xd8
0-0-0+
Wxd8
i.d4
La menta blemente , ya no es
posible 1 8 . . . Wc7? , por 1 9 l2Jd5+ !
Pero ahora mi oponente tendrá la
oportu n idad de salvar su caballo
con un contrasacrificio de cal idad
en d4.
19.
i.g2
E ra d ig n o de considera r 1 9
�xd4+ ! ? cxd4 20 i.d3 .
1 9.
20.
We7
�xd4
No 20 l2Jd5+? exd5 2 1 cxd5
i.b5 22 f4 �d8.
1 3. �a4+
¡No se olvide de la profilaxis¡
20.
21.
22.
e5
�e1
exd4
f5
93
22.
g5!
La jugada siguiente será �f8 ,
d onde f2-f4 ya no sirve , pues tras
el cambio, este peón será más
vul nerable que en f2 .
La partida concluyó rá pida­
mente , pues con u n par de jugadas
G i k estropeó su posición que, en
general , está casi igualada . Si nos
pregu nta mos q ué su ced ió , la
expl icación pro ba blemente sólo
pueda ser su falta de pensa miento
profiláctico.
( P ) 1 .38 ¿ Q u é deben
jugar las neg ras?
Por el momento mi torre no está
participando en la lucha . ¿ Dónde
de be ría em plea rse? Se ría muy
interesante juga r h7-h5-h4, pero
después de 22 . . . h5, las bla ncas
responden 23 h4. En la colu mna d
no tiene nada q ue hacer, porque el
peón pasado puede bloq uearse
con el rey en d 2 . Puede situa rse en
f8 para presionar sobre la col u mna,
pero las blancas juegan f4 y se
aca bó la presión .
Me vino a la mente la idea de
preve nir la jugada defensiva f2-f4!
Parece tentador 22 . . . f4 (o bien 22
. . . h5 23 h4 f4) , puesto que 23 gxf4
�f8 es claramente ventajoso para
las negras . Sin embargo, pueden
activar su juego con 23 �h3 ! , lo
q ue significa que las negras deben
ser más comedidas .
23.
�h1 ?
Mi rival mejora su posición, para
desclavar el peón e4 . Pero no hace
a bsolutamente nada para impedir
la ame naza estratég ica de las
negras.
¿ Qué
ha b ía
que
hace r?
Sugeriré una pos i ble solución
(aunque creo que no es la ú n ica):
retirar los peones de l a segu nda
fila , q u e la torre negra pup,de
invad ir, y reforza r el fla n co de
dama , con 23 b4 ! ? �f8 24 a3!
Después de 24 . . . fxe4 25 �xe4
�xf2 26 �xc6 ttJxc6 (es i mportante
q ue tras 26 . . . �xc6 el peón c5 esté
defendido) 27 IDe6 , las blancas,
que cuentan con las activas
posibilidades 28 �e8 , 28 �d6 Y 28
ttJd5+ , mantienen el eq u il ibrio sin
d ificultad .
23.
24.
�f8
f4?
El juego posicional
94
Una jugada a bsurda , que me
facilita mucho las cosas.
24.
25. gxf4
26. exf5
gxf4
ttJg6
�xf5
Ahora no sólo está atacado el
peón f4, sino ta mbién el de c5, lo
que impl ica al caballo blanco. Las
negras ganan material y transfor­
man fácilmente su ventaja.
27 b4 ttJxf4 28 �d2 �h5 29
�xc6 �xh2+ 30 �d1 <it>xc6 31 �e4
e5 32 �xe5 ttJd3 33 �e6+ <it>b5 34
a3 a5 35 bxa5 <it>xc5 36 �e 7 ttJb2+
37 <it>e1 d3 38 �d7 d2+! 39 �xd2
�xd2 40 �xd2 ttJc4+.
Las blancas se rindie ron .
Al comprender la g ran im por­
tancia del pensamiento profiláctico,
me propuse desarrolla rlo en todos
m is a l u mnos. En ese se ntid o ,
preparé ejercicios para u n rápido
progreso en su n ivel de juego,
gracias, sobre todo , a la mejora de
su técn ica posicional. La conse­
cue ncia fue que entraron en la
a rena inte rnacional siendo ya
jugadores mad u ros y ve rsátiles .
Quisiera mostrarles una instructiva
pa rtida de 001 matov, de su primera
competición inte rnacional adulta .
El torneo finalizó con un convin­
cente triunfo de Sergei, claramente
destacado de los demás compe­
tidores.
Dolmatov - He rnández
Amsterdam 1 979
1.
2.
3.
4.
5.
6.
7.
e4
ttJf3
�c4
�b3
d3
O-O
c3
e5
ttJc6
!k. e 7
ttJf6
O-O
d6
Al real iza r las j u gadas d e
ape rtu ra ha bituales , a veces n o
pe nsa mos en s u razón de ser. ¿ Por
qué juga ron las blancas 7 c3 y no,
d igamos, 7 ttJbd2? ¡ Po r razones
profilácticas ! Con su última jugada
las negras liberan el caballo de la
defensa del peó n e5 , creando la
amenaza posicional ttJa5 , q ue las
blancas paran, dándole al alfil la
casil la de reti rada c2.
7.
8.
9.
!k.c2
ttJbd2
ttJa5
e5
b5?
U na mala jugada en todos los
as pectos, porq u e es tanto u n a
pérd ida de tie m po c o m o u n
flanco
de
de bil itamiento del
dama . Un año después (Amster­
dam 1 980) , Ti mman jugó mejor
contra Dolmatov: 9 . . . VJilc7 1 O �e 1
ttJc6 1 1 ttJf1 !k.e6 1 2 ttJg3 d5 1 3 h3
�ad8 14 VJile2 d4 1 5 c4 g6 1 6 !k.h6
�fe8 1 7 VJild2 !k.f8 . Después de una
l u cha com pl icad a , la pa rtida
final izó en ta blas.
1 0. �e1
1 1 . ttJf1
ttJc6
¡No se olvide de la profilaxis¡
Por enton ces el juego de
Dolmatov se ca racterizaba, lamen­
tablemente , por un cierto dog ma­
tismo. Se o bstinaba en llegar a
posiciones en las que conocía un
buen pla n , s in preocu parse por
otras prometedoras posibilidades.
Esto ejercía gran influencia sobre
su re pertorio , pues rara vez
cam biaba de ape rtu ras, elig iendo
sólo aquél las que más le gu staba n .
Esta falta de flexibilidad no sólo
facil ita ba la pre pa ración de su
oponente , s i n o que dañaba su
capacidad creativa , pues restring ía
el espectro d e los medios
posicionales a su alcance .
E l plan estándar d e las blancas
en esta posición es lleva r el caballo
a g 3 , segu id o d e d 3-d4 . Pero
debido a la mala jugada 9 . . b5?,
pueden debil ita r el flanco de dama
enemigo con a2-a4 !
95
i En el momento justo! De no ser
así, las negras ha brían l iberado su
j uego en el centro con 14 . . . d 5 . La
maestría posicional requ iere eje­
cutar los planes pro pios , al tiempo
q u e se o bstacul izan los del
adversa rio.
1 4.
V¡¡¡ c 7
Era mejor 14 . . . cxd4.
1 5.
1 6.
d5
ttJh2
ttJb8
Las blancas dejan escapar de
nuevo una buena oportu nidad de
atacar el flanco de dama, con 1 6 a4 !
1 6.
1 7.
g6
ttJg4!
.
11.
1 2.
1 3.
h3
ttJg3
h6
�e8
.it8
Esta jugada no puede pos­
tergarse, pues en ta l caso las
negras la imped irían con h6-h5 , o
bien jugando 1 7 . . . .ig7, donde 1 8
ttJg4 ya no consigue " nada , en vista
de la ré plica 1 8 . . . h5.
1 7.
. ..
.ixg4
Tampoco es buena 1 7 . . . ttJxg4.
1 8.
1 9.
20.
hxg4
.ie3
t3
ttJbd7
c4
Amenazando 21 ¡Vd2 , seg u ido
de <it>f2 y �h 1 .
1 4.
d4!
20.
2 1 . v¡¡¡ d2
<it>g7
ttJg8
Eljuego posicional
96
rey med ia nte un sacrificio de pieza ,
o con la jugada de minado g2-g4 .
Debo decir que a Sergei le gusta
u na formación a s í de peones,
porque los de d 5 y g5 restri ngen
seria mente la posición enemiga , en
pa rticular a l os caballos negros.
23 .
( P) 1 .39 ¿Qué
j ugar las blancas?
deben
El jugador q ue no domine el
pensamiento profiláctico jugaría, sin
dudarlo, conforme al plan previsto,
22 �f2 . Pe ro 001 matov esta ba
habituado a examinar una posición
en profundidad . Comprendió que, en
tal caso, las negras reforzarían su
flanco de rey con 22 . . . f6 23 �h1
�f7, Y cualquier tentativa por romper
estaría relacionada con el dudoso
sacrificio en h6.
Sólo hay una forma de impedir el
plan defensivo de las negras: 22 g5.
Esto no significa que sea la única
forma de jugar (el pensam iento
profiláctico no impl ica necesa­
ria mente que haya que realizar
jugadas profi lácticas) . Sencilla­
mente , es preciso comparar las
posiciones resultantes tras 22 <itf2 y
22 g5, Y decidir cuál de ellas es mejor
para los intereses de las blancas.
22 .
g5!
hxg5
En caso de 22 . . . h5, las blancas
ha brían penetrado en el fllanco de
iLxg5
iLe7
( P) 1 .40 ¿Qué
j ugar las blancas?
deben
Con ventaja de espacio, deben
evitar l os cam bios. Por lo tanto ,
Dolmatov retira su alfil . Cierto que
debe tener en cuenta 24 . . . iLh4,
pe ro esta jugada no es pel igrosa .
24. iLe3!
25. �f2!
26. �h1
iLh4
tDf8
iLxg3+
Si 26 . . . WlJe7, sigue 27 �xh4 (o
bien 27 �h3 Y �ah 1 ) 27 . . . WlJxh4 28
�h 1 (pero no 28 iLg5 'ifh8! 29 �h1
tDh7) , forzando 28 ... 'iVxh 1 , pues 28
... WlJe7? 29 iLh6+ conduce al mate.
27.
�xg3
f6
Se amenazaba 28 iL h6+ .
¡No se olvide de la profilaxis¡
( P ) 1 .4 1 ¿ Q u é deben
jugar las bla n cas?
El flanco de rey neg ro no está
mal defendid o y es difícil penetrar.
Ha llegado el momento de abrir un
segundo fre nte .
28. a4!
29. �a2
30. axb5
31 . �a7!
32. �a6
a6
�ab8
axb5
� b7
Si 32 . . . �bb8 , las bla n cas
responden 33 �ha 1 , impid iendo el
ca mbio de torres. Natu ralmente ,
también pod ían haber movido así
en la jugada 3 1 , pero ¿ por qué no
aprovechar la ocasión de mejorar
la s ituación de la torre , con
gana ncia de tiem po?
32.
33.
g5
35.
36. �g2
97
�h8
Con el fin de parar la amenaza
36 . . . t2Jg4+, las blancas sitúan su
rey en el camino del alfil hacia h 3 .
Pero eso no es terri ble , porque la
posición no es de · Ias q ue cada
tiempo tiene una impo rtancia vital ,
así que, antes o después, el alfil
l legará a la casilla deseada .
36.
37. �e2
38. �a7!
�bb8
t2Jf7
Las bla ncas están preparadas
para ca m bia r las cuatro torres :
después de 38 . . . �b7 39 �xb7
�xb7 40 �xh8 Y 4 1 b3 ! , ganan un
peón en el flanco de dama .
38.
39. �xh8
'ile8
'ilxh8
�f2
¡ Buena técn ica ! Las neg ras
planea ban t2Jg6-f4, así que ¿ por
q ué permitirlo?
33.
34.
35.
g3
�d1
t2Jg6
t2Jh6
El principio de la peor pieza en
acción . El alfil no está haciendo
nada en c2 , así que debe trasla­
darse a e2 , desde donde puede
apoyar b2-b3 , un minado típico en
estas posiciones, o seguir su ruta ,
vía f1 , hacia h3.
( P ) 1 .42 ¿Qué
j ugar las blancas?
deben
¿ Qué quieren hacer las negras?
Su principal amenaza es 40 . . . �h7
Y 41 . . . �h8. Las blancas ta mbién
tienen que contar con 40 . . . �a8 ,
Eljuego posicional
98
pues sería una pena entregarle la
columna a a la dama negra. Esto
significa que la dama blanca debe
situarse en la prime ra fila , desde
donde podrá parar a m bas ame­
nazas.
Una vez más, era prematu ro 45
�f1 , debido a 45 . . . g4!
40. 'i'e1 !
E ra n igualmente buenas 40
'i'd 1 Y 40 'i'e 1 .
'i'h7
40
(c) Si las n e g ras res po n d e n
a �f1 con g 5-g4 , l a s b l a n cas
p u e d e n to m a r en f5 , d o n d e
liJxf5 y a n o a me n a za rá e l a lfil
bla n co .
45.
46. �f1
•
f4
liJe8
80
S i 40 ... �a8 , 4 1 'i'a 1 .
41 . 'i'h1
42. �xh1
'i'xh1 +
�f8
Las negras no pueden activar
su posición. Si 42 . . . b4 , sigue 43
�d2 ! bxc3 44 �xc3 , y el peón de
c4 está perd ido.
43. �g1
44. �f2
liJe 7
Las blancas no se precipitan en
la maniobra �f1 -h3 , temiendo a 44
�f1 la respuesta 44 . . . g4 !
44.
45.
f5
�d2!
¡ Una excelente jugada profilác­
tica ! Pe rsigue s i m ultáneamente
tres objetivos:
(a) Para definitivamente b5-b4.
(b) El avance f5-f4 se realizará
sin ganancia de tiempo.
( P) 1 .43 . ¿Qué deben
j u gar las blancas?
La ú nica posibilidad activa de
las negras es la maniobra liJb6-a4 ,
que debe imped irse .
47. �a5!
48. � h3
49. �e6
50 . �g2
�e7
�d8
liJh8
La posición blanca está comple­
ta me nte ganad a . Com pre n d ido
esto, Dol matov comienza a jugar
con menos cuidado y precisión que
antes, y estropea u n tanto el final .
Su plan es lógico y correcto: activar
su ú nica pieza pasiva , el rey, vía
¡No se olvide de la profilaxis¡
g 2-h3-g4. Pero , por última vez, las
blancas ten ían que haber util izado
el pensamie nto profiláctico, pre­
g u ntá ndose q u é harían las negras .
Su ú nica idea válida es la man iobra
tDg6-f8-d7 -c5. Si las bla n cas
hu biesen j u gado 50 �f5 ! , su
o ponente no tend ría más remed io
q ue rend irse , puesto que 50 . . . tDe7
se contestaría con la decisiva 5 1
�a7!
50.
51 . �h3
52. �f5
tD g6
tDf8
Aqu í e ra d e considera r la
tentativa de ahorrar u n tiempo, con
52 �g4 ! ?
52.
53.
tDd7
�xd7!
Las blancas se ven obligadas a
entregar su alfil , para no permitir
q ue el caballo llegue a c5.
53.
54.
55.
�g4
�e1
�xd7
�c7
tDb6!
Las neg ras no pueden espe rar
pasivamente la derrota , de modo
q u e sacrifican u n peón pa ra
penetrar con su caballo en campo
enemigo.
56. �b5
57. �xb8
58. �xg5
59. �xg3
tDa4
�xb8
fxg3
99
81
59 .
...
tDxb2? !
El rey bla nco s e d i rige a e 7 ,
pero pod ía imped írsele que llegara
allí, con 59 . . . �c7!? 60 �f6 �d 7.
Ahora las blancas pueden elegir
entre el sacrificio de alfi l , 61 �xe5
dxe 5 62 �xe5 tDxb2 63 �d4 tDd 3,
y la tranquila 6 1 f4 exf4 62 �xf4
tDxb2. Es casi seguro que una de
estas posiciones (y q u izá las dos)
esté ga nada , pero las bla n cas
hubieran tenido que emplearse a
fondo, el igiendo el plan correcto y
calculando va riantes. Dado q u e
a ntes s e gana ba casi en e l acto,
sin el menor riesgo, es evidente
q ue el juego de Dol matov no fue
óptimo.
60.
�f6
tDa4
Las neg ras ni siqu iera le
compl ican las cosas a su o po­
nente . La ú nica posibil idad de pro­
longar la resistencia era 60 . . . tDd3
6 1 �e7 �c7 .
6 1 . �e7
Eljuego posicional
1 00
61
Las negras se rindieron, pues si
Wc7, es decisivo 62 i.xe5.
(E) 1 .1 9
...
E n esta partida las blancas no
tuvieron q u e resolver n ingún
pro blema profiláctico complicado ,
pues todo s u juego estuvo im pregnado del espíritu de profilaxis. Al
eleg i r muchas de sus jugad a s ,
0 0 1 matov t u v o e n cuenta las
intenciones d e su o ponente, lo que
le pe rmitió dictar el rum bo de los
acontecimientos en el tablero.
83
J uegan negras
( E) 1 .1 8
J uegan blancas
(E) 1 .20
Juegan blancas
Las misteriosas jugadas de torre
10 1
(E) 1 .21
LAS MISTERIOSAS
JUGADAS DE TORRE
85
J uegan negras
Exigirle exclusivamente a una
pieza actividad atacante es el sello
del auténtico "movedor de
madera ". Una mente ajedrecística
sutil le exige a las piezas que
asuman también acciones
preventivas.
Aaron N irnzovich
Las jugadas profiláctica s con
q u e nos e n contramos e n el
ca p ítu l o anterior pa recía n muy
sencillas, y a veces incl uso pa recía
pedirlas la posición . En u na partida
real , sin embargo, a menudo las
o m itimos, al ser inca paces de
sintonizar con la correcta "longitud
de onda" del pensamiento pro­
filáctico, o de prever las inte n­
ciones del oponente .
Pero ciertas decisioles pro­
filácticas producen en nosotros una
fuerte impresión estética , debido
a su natu raleza atípica o excep­
ciona l . Por ejemplo, las "rr,isterio­
sas jugadas de torre", segú n la
defi nición de N imzovich , cuando,
por alguna razón a primera vista
inexpl icable, una torre se sitúa no
en una colu mna abierta , sino en
u na columna cerrada . La expl ica­
ción rad ica n o rmal mente en la
necesidad de su pri m i r de esta
Eljuego posicional
102
forma el importante avance de u n
peón contra ri o . Recuerd e , por
ejemplo, las razones de la jugada
14 de las blancas, en la partida
ante riormente comentada e ntre
Vu kic y Davcevski ( ca p ítul o El
bloqueo de los peones pasados) .
En u na confe re n cia de la
Escuela Dvorets ky-Yusu pov, el
gran maestro Dolmatov comentó
tres de sus pa rtidas ( contra
Poluga ievsky, Kiril Georg iev y
Bel iavsky) , que ilustraban brillan­
teme nte este tema. N o puedo
evitar incluir aqu í u n fragmento de
una de ellas.
Dolmatov - Beliavsky
Odesa 1 989
Campeonato de la U RSS
1 e4 e5 2 tDf3 tDe6 3 iLb5 a6 4
iLa4 tDf6 5 O-O iLe7 6 �e1 b5 7
iLb3 d6 8 e3 O-O 9 h3 tDb8 1 0 d4
ttJbd7 1 1 tDbd2 iLb7 1 2 iLe2 �e8
1 3 a4 iLts 14 iLd3 e6 1 5 b3 g6
Un
año
a ntes ,
en
el
Ca mpeonato de la U RSS de 1 988 ,
en la partida A. Sokolov - Beliavsky
se jugó 1 5 . . . �b8 1 6 iLa3 tDh5.
Dolmatov quería seguir el curso de
esa partida , al haber preparado
una mejora pa ra las blancas, pero
Bel iavsky o ptó por u n plan
diferente.
1 6 iLa3 'ile7 1 7 'ife2 �ad8
1 8 . �ab1 ! !
( P ) 1 .44 ¿Cuál e s l a idea
de esta m isteriosa jugada
de torre?
Tras haber considerado las
ú l timas j u gadas de su rival
Dol matov
compre n d i ó
q u�
Beliavsky se estaba prepa rando
pa ra rompe r en el centro con d6d5, donde la serie de cam bios que
seg u i ría n o l e ofrece n i ng u na
ventaja a las blancas .
En su l ibro Mi sistema ,
N imzovich , al enfatiza r e n la
i m po rtancia
de
las jugadas
l i be radoras de peón y e n su
infl uencia sobre el u lterior trans­
curso de la partida , o bserva, que a
veces son ilusorias , puesto que en
real idad no tienen u n efecto
l i be rador. En la posición q u e
estamos examinando , lo más d ifícil
pro ba blemente sea concluir que 1 8
. . . d 5 n o deja de ser una amenaza
ilusoria , puesto que tras 1 9 iLxf8
'it>xf8 las blancas cuentan con la
Las misteriosas jugadas de torre
excelente jugada posicional 20 b4 ! ,
fijando los peones negros e n
casil las del color d e s u alfil y
convirtie ndo su alfil de b7 e n u n
"peón g ra nde".
La verdadera amenaza (en
respuesta , por ejemplo, a 1 8 �ad 1 ó
a 1 8 �f1 ) es 1 8 . . . bxa4 ! 1 9 bxa4 , y
sólo ahora 1 9 ' " d 5 ! , con igualdad .
Esta amenaza fue la q u e pa ró
Dolmatov con su "miste riosa"
jugada de torre (tras los cam bios en
f8, d5 Y e5, el alfil de b7 q ueda
atacado) . Más ta rde , Dol matov
admitiría que en la partida había
real izado rá pida mente todo el
proceso de razonamiento, pero que
durante mucho tiempo no pod ía
efectuar esta j u gada, debid o a
su aparente excentricidad . Proba­
blemente le ayudó el hecho de que
si las negras descartasen 1 8 . . . d5
(en favor, por ejemplo de 1 8 . . .
�g7) , entonces, en e l momento
oportuno, las blancas podrían jugar
c3-c4, provocando un cambio de
peones, después del cual la torre
queda en u na columna abierta .
A l comprender q ue e l cam bio
de peones en la casilla a4 le era
muy desfavorable , Beliavsky deci­
d i ó jugar i n med iata mente el
avance d6-d5 , su besti ma ndo la
fuerza de la idea posicional descu­
bierta por Dol matov.
1 8.
1 9.
20.
21 .
�xf8
b4!
�xe4!
d5?!
<it>xf8
dxe4
103
Cu.a ndo hay puntos débiles en
la posición contraria , los caballos
se revelan, a veces, más útiles que
l os alfiles. Por otra parte , después
de 21 tDxe4? ! tDxe4 22 .i.xe4, las
negras podría n agudizar el juego
con 22 . . . f5, forzando el sacrificio
de alfil en f5.
21.
22.
exd4
exd4?!
'i'd6
Ahora las blancas pod ían haber
consolidado su ventaja con 2 3 a5!
�e7 24 'i'b2, segu ido del cam bio
de torres en la col u m na e .
Dol matov j ugó más fl ojo, aunque , a
pesar de todo , tras una compl icada
l ucha no exenta de errorres , acabó
ganando.
Veamos otro ejem pl o de la
producción de Dolmatov, que pod ía
haber incl u id o perfectamente en su
conferencia .
Moehalov - Dolmatov
M oscú 1 98 1
1 . t¡jf3
2 . e4
3. d4
4. 'i'e2
5. exd5
d5
e6
t¡jf6
g6
E n la pa rtida Van Dop Dol matov ( Bad Lauterberg 1 979) ,
las negras lograron un excelente
juego después de 5 .i.f4 .i.g7 6 e3
O-O 7 t¡jbd2 .i.f5 8 .i.d3 (8 'i'b3
'i'b6, con igualdad) 8 . . . .i.xd3 9
'i'xd3 c5! 1 0 dxc5 iba6.
Eljuego posicional
1 04
5.
6. tLJc3
7. Ji f4
8. e3
cxd5
Ji g7
o-o
tLJc6
En tales posiciones las negras
no se apresu ran a ata ca r la dama
con su alfil (puesto que la dama
puede j ugar a b3 y atacar, a su vez,
el peón de. b7) , sino que antes
real iza n otras jugadas útiles ,
com pletando su desarrol l o y
reservándose la futura posibilidad
Jif5.
b 7 -b5, para o btener la casilla c4
para su ca bal lo. Desca rtaron la
in med iata 1 2 . . . b5?! porq u e
después de 1 3 'ikb4! Y 1 4 a4! , e l
desfavorable cambio d e peones e n
a 4 es forzado. Pero con la torre e n
e8 la dama no s e permitirá ir a b4 ,
porque caería bajo el in mediato
ataque del alfil enemigo (e7-e6 y
Jif8).
1 3. O-O
1 4. 'ikd1
b5
Forzado .
9.
10.
11.
12.
Jib5
'ika4
Jie2
tLJe5
Jif5
tLJa5
a6
1 4.
�c8
Ahora , si a2-a4 , sigue b5-b4.
1 5. �c1
h6!?
87
12.
...
�e8 ! !
(P) 1 .45 Exp l i q u e
ú ltima j ugada n egra.
la
E s curioso q ue ta mbién en este
caso, la jugada responda a la
necesidad de profilaxis contra un
impo rtante ava nce de peón . Las
negras estaban pla neando jugar
( P) 1 .46 ¿ Q u é
j ugar las blancas?
deben
Como d e costu m bre , hay q u e
e m peza r por la pregu nta "¿Qué
q u ieren hacer las neg ras?". Su
ú ltima jugada s i rve de pu nto de
Las misteriosas jugadas de torre
105
pa rtida pa ra tod o su pla n .
Pretenden ca mbia r l a pieza más
activa -el caba l l o de e 5- con ctJd 7 ,
Y entonces penetra r en c4 con e l
otro ca ba l l o . Pe ro antes tienen
q u e proteger su peón de d5 con
e7-e6, l o q u e sólo puede hace rse
con ga rantías u na vez asegu rado
su alfil de f5 con g6-g 5 .
Pa ra o bsta c u l iza r e l pla n
e ne m i g o , l a s bla n cas de berían
opta r por la enérg i ca 1 6 g4 ! El a lfil
es o b l iga d o a ret i ra rse , y
entonces las b l a n cas pued e n
consid e ra r la manio b ra d e caba l l o
a la debil itada casilla c5 . Como
puede ve rse , i j ugadas agres ivas
ta m bién pued e n ser profilácticas !
1 6.
1 7.
1 8.
1 9.
20.
21.
h3?
�h2
f3?!
tillcd 7
�d3
�xc4
g 5!
e6
ctJd7
'i'xd7
ctJc4
�xc4
Como consecuen cia del juego
pasivo de su oponente, las negras
se han apoderado por completo de
la in iciativa . El resto de la partida
es u na v ívida demostración de la
fuerza de los dos alfiles.
22.
23.
24.
'ii' d2
b3
�fd1
�ec8
�4c6
24.
...
�f8
Las casillas a3 y b4 son débiles
y el alfil negro las tiene en el punto
de mira.
25.
26.
27.
28.
29.
30.
e4
exd5
ctJb1
�xc2
'ii' a 5
�e1
�g6
exd5
�c2
�xc2
'i'e7!
'i'b4
30 . . . �c1 ! (K. Neat) .
31.
32.
33.
34.
35.
'i'xb4
�e8+
a3
�a8
�f2
�xb4
�g7
�a5
�c1 +
�xb1
Las blancas se rindieron poco
d espués.
El juego posicional
106
ENTRENAR CON
GRANDES MAESTROS
Cualquier oportunidad
perdida de jugar mejor,
ya se trate de una partida
tablas o de otra ganada
con dificultad, es una
verdadera derrota. Por esta
razón, debe usted volver
una y otra vez a examinar
sus propios errores, al margen
del resultado de la partida.
Gari Kasparov
En mi juventud l os mejo res
j u g a d o res d e l país a m e n u d o
d a ban exhi b icio nes d e s i m u l ­
táneas contra l o s escolares de
M oscú . S ie mpre me sentía fel iz
de pode r pa rticipar en u n a d e
ellas. Sobre tod o , natu ral mente ,
p o r l a perspectiva de pod e r
"arranca r la cabellera" de alg ú n
fam oso
g ra n
maestro .
Las
partidas d e aquellas sesiones, o
e pisod ios a islados, siempre resul­
taban instructivos y se g ra ba ba n
con fuerza e n m i memoria , d e
mod o q u e l uego pod ía util izar las
ideas d escu bie rtas en pa rtidas
posteriores. N o hay d u da d e q u e
esta forma d e entrenamiento e s
muy ú t i l pa ra l o s j u g a d o res
j óvenes .
P a ra se r h onesto , a penas
puedo record a r a l g ú n caso d e
partidas simultá neas ( conve n cio­
nales, con rel oj , o con un n ú me ro
redu cido de tableros) , en el que la
decisión d e u n g ra n maestro haya
constitu ido pa ra m í u na g ra n
revelación . Aprend í much o m á s d e
m i s p ro pios d es cu b ri m ientos y
omisiones. Esto n o tiene nada de
sorprendente. El simultaneado r no
tiene apenas tiem po pa ra pensar
seria mente u na jugad a , d e modo
que juega de forma general mente
s u pe rficia l , m ie ntras q u e su
oponente puede , a veces, profu n­
d iza r en la posición y descu brir
sus secretos . Además, en genera l ,
tod o s esta mos i n cl i nados a
concentra rnos e n nuestros pro­
pios planes, pensa m ientos, des­
cub rimientos y e rrores , mie ntras
q u e apre nd e r de la experiencia
ajena casi siempre es mucho más
d ifícil .
M e gustarfa mostrarle algunos
ejemplos de mi participación en
pa rtidas simultáneas, con ayuda
de los cuales podamos ver de qué
modo u n jugador puede pensar
sobre las pa rtidas · que
ha
d isputado, a fin de extraer de ellas
info rmación de util idad . Aqu í
considero a propiado recordar u n
afo rismo d e Kozma P ru tkov:
"Cuando arroje piedras al agua ,
o bserve los círculos que describen ,
pues de otro modo sería una pura
pérd ida de tiempo" .
Entrenar con grandes maestros
Bronstei n - Dvoretsky
M oscú 1 963
107
33 �f2 'fIIxf5+ 34 �e3 'ife6+ 35
�f2 'i'xc4, pe rd ió rápida mente .
Botvinn i k - Dvoretsky
M oscú 1 964
90
g3
i.g2
e4
ttJe2
O-O
d4
c3
ttJf6
g6
d6
i.g7
O-O
c5?!
7.
8. h3
9 . i.e3
1 0. ttJd2
ttJc6
'fIIc 7
�d8
1.
2.
3.
4.
5.
6.
7.
(P) 1 .47 ¿Qué deben j ugar
las negras?
29.
30. ttJe2
3 1 . 'fIIc7
'fII d 2+
ttJd7!
�e7
O bserve que ni la dama blanca
ni la negra pueden dar u n solo
jaque al rey contrario. Conclusió n :
u n caballo a l lado de s u rey, lo
defiende con seguridad de la dama
enemiga. En esta pa rtid a , me
encontré por primera vez con esta
técnica y luego pude util izarla en
varias ocasiones.
Ahora las bla ncas de bería n
haber optado, bien por la cauta 32
'fIIb 7 'fIIx b2 33 'fIIx a6 b4, con u na
posición clarame nte inferior, bien
por un sacrificio de peón, a fin de
o btener un peón pasado: 32 cxb5!?
axb5 33 'fII b 7 'fIIx b2 34 a4.
Bronstein, sin em bargo, cometió u n
típico error d e s imu ltáneas: 3 2
�f3??, Y después de 3 2 ... 'fIId 3+
7 dxc5 ! ?
Las blancas tie nen u na clara
ventaja de espacio . Para evitar
caer en un cerco posicional , decid í
e m p render u na ru ptu ra e n el
centro , asu miendo q u e , aunque
perdiese u n peón , tend ría compen­
sación g ra cias a la ape rtu ra de
l íneas.
1 0.
1 1 . cxd4
1 2. e5
1 3. ttJxe4
cxd4
d5
ttJe4
Otra buena opción era 1 3 ttJb3
f6 1 4 f3 ttJg5 1 5 i.xg5 fxg5 1 6 'fIId 2 ,
con ventaja blanca .
1 3.
1 4. 'tic2
dxe4
i. f5
Eljuego posicional
15.
1 6.
g4
.i.xe4
.i.e6
Am bos riva l es o m itiero n la
fuerte jugada posicional 1 6 t2Jf4!
1 6.
17.
�ac8
21 .
22. .i.xf5
23. �g2
¡fa4?!
1 7 �ac1 .
1 7.
...
'ifd7!
Amenazando 18 . . . t2Jxe5.
1 8 . "iVa3
h5
El sacrificio en g4 es incorrecto:
1 8 . . . .i.xg4? 1 9 .i.xc6 IDc6 20
hxg4 'ii'x g4+ 2 1 t2Jg3 h5 22 'ifxe 7.
19.
La posición después de 2 1
.i.xc6 �xc6 22 fxg4 'iVxg4+ 23 'iit>f2
�c2 le parecía muy pelig rosa a
Botvi n n i k . Los simulta neadores
normal mente tratan de evitar tales
aventuras.
f3?!
Aqu í merecía conside ración el
sacrificio posicional de cal idad 1 9
gxh5!? .i.xh3 2 0 hxg6.
19.
20. hxg 4
2 1 . �f2
hxg4
.i.xg4!
(P) 1 .48 ¿Qué deben
j ugar las negras?
23 .
...
f6?
Tras u na buena apertura, las
blancas jugaron de forma indecisa y
quedaron en u na posición inferior.
La textual me pareció natu ral ,
porque ataca el centro enemigo e
incorpora el alfil al juego.
Al d ía siguiente le mostré la
partida al g ran maestro S imagin .
Cuando se reprodujo en el ta blero
la jugada f7 -f6 , Vladimir Pavlovich
me detuvo y me pregu ntó,
sorprendido: "¿Por qué debil ita r la
posición de tu rey, y d a rle
Entrenar con grandes maestros
contrajuego a las blancas? Segu­
ramente pod ías prescindir de esa
jugada".
"Pero ¿qué hago entonces?",
pregu nté . "Echa u n vistazo a los
agujeros que tiene tu contrario en
casillas blancas. Tu caballo sueña
con instalarse en ellas" , res pond ió
Simag i n , y sugirió una jugada q ue
-de bo admitir- jamás se me pasó
por la cabeza : 23 . . . a5! ! El caballo
negro o btiene así el maravilloso
punto de tránsito b4, desde d onde
amenaza con penetrar en d3 ó d 5 .
Cualquier comentario adicional
es superfluo. Tales episodios se
g ra ba n en la memoria d u ra n te
m ucho tiempo, y le ayudan al
j ugador · a desarrollar su com­
prensión posicional .
24.
25.
26.
27.
'iVb3+
exf6
l:.h1
tlJxd4
\Pf8
�xf6
ttJxd4
l:.xd4!
27 . . . �xd4 28 l:. h7 Jixe3 29
'i'xe3 es pel igroso para las negras.
28.
�h7
En caso de 28 �xd4? Jixd4 29
l:.e2 (29 'i'xb7 �g5+ 30 \Ph3 l:.c4!)
29 ... 'i'g5+ 30 \t>f1 (30 �h3 �g7) ,
lo más rápido es 30 . . . l:.c1 + 3 1
l:.e 1 'i'd2 !
28.
29.
l:.d5
'iVxb7
109
En la com pl icada pos lclon
resulta nte las posi b i l idades de
a mbos ba ndos parecen igualadas,
como confirmó el ulterior desarrollo
del juego .
29 ... \Pg8 30 l:.h3 l:.c2 31 'ilfb8+
\Pf7 32 l:.h7+ �e6 33 'i'b3 l:.xf2+
34 \Pxf2 g5 35 l:.h5 'i'g6 36 l:.h1
'i'f5?! (36 ... 'i'd3) 3.7 l:.d1 'i'e5 38
l:.xd5?! (38 \Pf1 !) 38 ... 'i'xd5 39
'i'xd5+ \pxd5 40 �xa7 �xb2 41
Jie3 e5 42 �xg5 e4 43 f4 �c1 44
\Pe2 \Pc6 45 \Pd1 �xf4. Tablas.
Estu d iand o los l ibros d e los
j ugadores clásicos , pe rcib í las
d ife rencias con que a ve ces
trataban la misma cuestión estra­
tégica . As í , N i mzuvich n o rmal­
me nte basa ba SI.. juego en la
explotación de laE casillas dé biles
en la posición ( memiga. Por el
contrario, Réti él menudo prepa­
raba el ataque sobre el punto más
fortificad o , tratando primero de
debil itarlo y l uego de destru irlo , lo
q ue llevaba a un colapso de toda la
posición e ne miga. Por ejemplo,
después de 1 ttJf3 d5, N imzovich
desarrollaba su alfil por b2, para
controlar las casillas debil itadas
(en pa rticu lar, e5) . Pe ro Réti
mina ría el punto fuerte d5 con c2c4, y lo atacaría luego con el alfil
desde g2.
Afortu nadamente, ya entonces
ten ía suficie nte sensatez como
para evitar plantearme preguntas
estúpidas del tipo ¿ cuál de ellos
ten ía razón?, ¿qué estrategia es
Eljuego posicional
1 10
mejor? Me di cuenta de que, según
las circu nstancias concretas, pue­
de con cederse preferencia a una u
otra estrategia , o incluso combi­
na rse a mbas. Aun así, las ideas de
N i mzovich me resulta ba n más
próximas, más com prensibles, y a
menudo las empleaba . La primera
vez que tuve éxito con u n plan tipo
Réti -el ataque sistemático al punto
más fortifi cado de la pos ición
enemiga- fue en u na sesión de
simultáneas con reloj .
Vasiukov - Dvoretsky
Moscú 1 965
1.
2.
3.
4.
5.
6.
7.
8.
9.
1 0.
e4
d4
ttJe3
e5 ·
a3
bxe3
a4
ttJf3
�d2
�e2
e6
d5
�b4
ttJe7
�xe3+
e5
ttJbe6
'i'a5
�d7
Más tarde se hizo popular 1 O �b5.
1 0.
...
e4
Era preferi ble 1 0 . . . f6 , ya que
a hora las blancas pod ían real izar
u na fuerte man iobra de caballo: 1 1
ttJg5! h6 ( 1 1 . . . O-O 1 2 O-O f6 1 3 exf6
�xf6 1 4 �g4) 1 2 ttJh3 0-0-0 1 3 ttJf4
<iit b 8 1 4 O-O ttJc8 (mejor es 1 4 . . .
g6) 1 5 ttJh5! �hg8 1 6 �g4 ! , Y las
negra s ca recen de contrajuego
activo (Kavalek - Uhlmann, I nter­
zonal de Ma n ila 1 976) .
1 1 . O-O
1 2 . exfl5!?
1 3. �e1
fl5
gxfl5
La teoría recomienda jugar a
restringir las piezas enem igas: 1 3
ttJh4 ! ? O-O 1 4 �h5. Normalmente ,
las negras sacrifi ca n un peón con
1 4 . . . ttJg6 !?
13.
1 4. �f1
0-0-0
ttJg6
Las negras consiguie ron u na
excelente posición en la partida
Suetin - U hlmann (Be rl ín 1 967) ,
que continuó con 1 4 . . . ttJf5 1 5 'i'c1
h5 1 6 'i'a3 �dg8 1 7 �qb 1 ttJd8 1 8
�b4 �c6.
1 5.
g3
ttJee7
Ahora mi oponente tenía que
contar con la maniobra ttJf5-d6-e4.
1 6. �e1
1 7 . �g2
ttJf5
Era más lógico 1 7 �h3 . Recuer­
do que consideraba el sacrificio
posicional de peón con 1 7 . . . ttJd6!?
18 �xe6 ttJe4 19 �xd7+ �xd7.
93
Entrenar con grandes maestros
1 7.
...
h5
Las neg ras pla nea n entregar
todas sus piezas contra el bastión
de la posición blanca : el peón de
g3. Primero juegan h7 -h5-h4xg3.
Luego sigue tLJd6-e4 y f6-f5. El
peón de f5 apoya el caballo de e4 y
está d ispuesto a ata ca r g3, dando
otro paso al frente.
1 8.
i.a3
26.
27.
28.
29 .
111
�eb1
�b4
fxg3
.
'i'e3
f4
fxg3
�df8
94
'i'a6
Es importante reservar la casilla
d 6 para el caballo.
1 9.
20.
21.
22.
23.
a5
i.c5
hxg3
tLJd2
i.xd6
h4
hxg3
tLJd6
f5!
De otro modo, el caballo llega a
e4.
23.
24. a6?!
25. 'i'f3?!
'i'xd6
b6
U n a celada típica de s imul­
tá nea s : las bla n cas crea n la
a menaza 26 tLJxc4 . La inmediata
25 tLJxc4 dxc4 26 'i'f3 (esperando
26 . . . 'i'b8 27 �xe6!) sería refutada
con 26 . . . �dg8 ! Más fuerte era 25
f4 ó 25 tLJf3.
25.
...
'i'c7!
Parando la , a menaza , y a hora
las blancas ya no pueden defen­
derse contra f5-f4.
deben
E l peón d e g3 s e ha convertido
en una de bilidad . El caballo se
traslada a f5 pa ra amenazarlo de
n uevo, y si es necesario, u na torre
puede toma r parte en el ataque
sobre la columna g .
29 .
...
tLJe7!
i El triunfo del plan neg ro ! Su
posición está estratégica mente
ganada .
30 �f1 i¿Jf5 31 'iff4 'i'xf4 32
�xf4 (32 gxf4 �hg8 ó 32 . . . i¿Je3)
32 ... tLJxg3 33 �xf8+ �xf8 34 i.f3
Wc7 35 wg2 tLJf5 36 Wf2 b5 37
�b1 Wb6 38 �a1 i.c8 �9 i¿Jf1 e5
40 dxe5 i¿Jh4 41 tLJh2 i¿Jxf3 42
tLJxf3 i.g4 43 <it>g3 i.xf3 44 �f1
Wxa6 45 �xf3 �f3+ 46 �xf3 Wb6
47 Wf4 Wc 7 48 Wf5 Wd7. Las
blancas se rind ieron .
L l2
El juego posicional
La partida más memora ble para
m í se jugó en u nas simultáneas
con reloj del entonces campeón del
m u ndo.
analizada al comienzo del libro) .
Este planteo se come nta en mayor
detalle en el l i bro Openíng
Preparatíon , e n m i confe rencia
acerca de la elaboración de un
repertorio de a pertu ras.
Petrosian - Dvoretsky
Moscú 1 965
1 . e4
2. ttJf3
3 . ttJe3
4. �bS
5. o-o
6. �e2?!
eS
e6
tbe6
tbge7
a6
Una extraña jugada . ¿Para qué ,
e ntonces, se llevó el a lfil a b5?
¿ Pa ra provocar el desarrollo del
caballo por e7 (en luga r de f6)? No
creo q u e el caba l lo esté peor
situado en e7.
6.
7. d3
8 . �gS
...
tbd4
O-O
No pa rece justificado agudizar
el juego con 1 0 . . . �xh6 1 1 'i'xh6
ttJxc2 1 2 �ac1 ttJd4 1 3 �g7 �g8 1 4
'i'xh7 .
1 1 . tbxd4
1 2. �xg7
1 3 . ttJd1
exd4
�xg7
95
d6
g6
Era d ig na de considera r 8 d4!?
Después de que las negras se han
com prometido con el desarrollo de
su a lfil por g7, tiene sentido q ue las
bla ncas jueguen sobre la debilidad
de d6, abriendo la colu mna d .
8.
9. 'i'e1
1 0. �h6
�g7
Las negras ha n d ispuesto
eficazmente sus piezas (el lector
ya habrá visto este esquema , con
colores invertidos, en el enfrenta­
miento Dvoretsky - Timoshchen ko,
El plan estándar en estas
posiciones (adoptado, por cierto ,
en la partida y a mencionada entre
Dvoretsky y Timoshchen ko) es
red isponer los peones en casillas
negras: e6-e5 y f7-f6. Pero yo lo
mejoré , al utilizar (probablemente
por primera vez en mi vida) el
"pensa miento profiláctico". ¿Qué
q uieren juga r aqu í las blancas?
Segu ra me nte f2-f4, pero también
hay que considera r jugadas de
peón en el flanco de dama. La
Entrenar con grandes maestros
jugada de m inado c2-c3 no tiene
sentido, porque las negras defien­
den fácil mente su peón d4. Pero sí
lo tiene c2-c4, liberándose del peón
retrasado c2 , con lo que las
bla nca, refuerza n su flanco de
dama , �ue es donde quie ro lanzar
u na of, ' nsiva .
1 3.
1 4.
b5!
e4?!
¡ Mi presunción fue correcta !
1 4.
1 5.
1 9.
20. 'i'xf4
Las negras han abierto las
col u mnas b y e , y pronto las
ocu parán con sus torres.
exf4!
tiJe5
Las negras han llevado a cabo
u na transformación favora ble de la
posición . Han em peorado un tanto
su formación de peones, pero por
otro lado, han logrado la excelente
casilla e5 pa ra su ca ballo. El
oponente no tiene tie m po de jugar
21 �g4 , ya que debe parar la
i nvasión de torre por c2.
2 1 . �fe1
22. 'i'd2
bxe4
e5
'i'xe4
1 13
'ii' b 6
I nicial mente , comentaré la parte
final del juego como lo entend í por
entonces.
96
1 6. f4
1 7. 'i'b4
1 8. tiJf2
1 9. 'i'd2
�e6
�e8
tiJe6
( P ) 1 .50 ¿Qué deben
j ugar ahora las n egras?
Recu rramos a l pensa m iento
profiláctico . Segu ramente las blan­
cas no le ha rían ascos al cam bio
de su alfil malo, con 20 �g4 (en
a u se n cia del a lfil de g7, la
respuesta f7 -f5 debil itaría el flanco
de rey) . Por ejemplo : 1 9
'ii'a 5?!
20 'ii'x a5 tiJxa5 21 fxe5 dxe5 22
�g4!? (22 �fc1 !?) 22
f5 23 exf5
gxf5 24 �f3 , con po � ibilidades para
ambos ba ndos.
o o .
o o .
22 .
...
�xe1 +
Las negras explotan el hecho
de que la otra torre está atada a la
defensa del peón a2 .
23. 'ii'x e1
24. 'i' d2
25. �d1
�e8
�e5
�b5!
Es i m porta nte forza r b2-b3 ,
debilitando las casillas negras y
Eljuego posicional
1 14
restringiendo aún más la movil idad
del alfil blanco . Mi oponente no
tiene a lternativa , ya q ue el
sacrificio de peón 26 .i.b3 .i.xb3 27
axb3 �xb3 no alivia en a bsoluto su
posición.
26. b3
27. �c1 ?
�c5
97
( P ) 1 .5 1 ¿Qu é deben
j u gar las neg ras?
En busca de simplificaciones ,
Petrosia n om itió u n a sutileza
táctica.
27.
28. 'ifxc1
�xc1
'ifa5!
i U n ataque doble decisivo !
Gano un peó n , y con él la partida.
29. wf1
30. b4?
'ifxa2
El típico error "de simultáneas"
en posición perdida.
Dos décadas de"s pués, a l
buscar material d idáctico, repasé
mi partida con Petrosia n . Como
entrenador, estaba interesado en la
defensa de posiciones d ifíciles y en
la conversión de ventajas . Al
examinar las jugadas concluyentes
bajo este pris m a , vi que m is
acciones no habían s ido irrepro­
chables, puesto que permitían a m i
opone nte log ra r algu n as pos i­
bil idades de contrajuego.
Volvamos a la posición del
diagrama 96. En el plano posi­
cional , a6-a5 es ventajoso para las
negras. El hecho de q ue no encon­
trase tiempo para jugarlo a rroja
dudas sobre la competencia del
jugador con negras . En la pa rtida ,
cie rto es, la ausencia del peón a5
me perm itió asesta r el gol pe
decisivo, 28 . . . 'i'a5 ! , pero eso
suced ió casi por a ccidente.
En l ugar de ca m biar torres ,
pod ía ha berse jugado 22 . . . a5!?, y
s i 23 b3, e ntonces 23 . . . 'i'b4 ó 23
. . . �c5 (a la i n med iata 22 . . . �c5,
las blan cas juegan 23 b4) . Si 23
a3, entonces 23 . . . �b8 ó 23 . . .
�c5, seguido d e 2 4 . . . �b8 (-2 4 b4
axb4 25 axb4 �b5) . Pero ¿ por qué
es malo 22 . . . �xc1 +? Des pués de
todo, las blancas está n obl igadas
a retoma r de dama . Lo cie rto es
q ue no es a s í . H a b ía q ue
considera r se ria mente el sacrificio
de peón 23 �xc 1 !? .i.xa2 , y ahora
no 24 b3? .i.xb3 25 �b 1 a 5 , sino
24 ttJg4 !
Entrenar con grandes maestros
el debil itam ie nto b2-b3 , d e b ía
haberse inducido rá pidamente, con
23 . . . �b8! Una posible variante es
24 b3 �c8 25 'ird2 a5 26 �c1 'irb4 !
Las negras tuvieron que gastar
tiempo más tarde en la man iobra
�c8-c5-b5-c5, y esta demora le d io
cie rto contrajuego a las blancas .
98
(P) 1 . 52 ¿Qué
j ugar las negras?
1 15
deben
Se amenaza mate, y 24 . . . f6?
no resulta , en vista de 25 'irh6+
'it>g8 26 l2Jxf6+! �xf6 27 �c8+.
Después de 24 ... l2Jxg4 25 i..xg4 ,
la desapa rición del caballo de e5,
que era la base de la posición
negra , concede a las blancas la
posibil idad de explotar los peones
vul nerables de d6 y d4. A 25 . . . �b8
segu iría 26 b4! , mie ntras que si 25
. . . i.. b3 , entonces 26 �a 1 , con idea
de 27 'ir a5. Después de 25 . . . i..e 6
26 i..x e6 fxe6 27 h3, la posición del
rey negro es ya demasiado
expuesta .
C reo que la ún ica posibilidad
real de jugar a ganar se basa en
evitar el ca mbio de cabal los: 24 . . .
l2Jd7 ! , seguido d e 2 5 . . . i..e 6. ¿ Pero
es fácil deCid irse por esto?
Si 22 . . . �xc 1 !? Y 22 . . . a5!?
pueden considerarse equ ivalentes ,
m i siguiente jugad a , 23 . . . �c8?! ,
fue una sign ificativa im precisión .
Puesto que era ventajoso provocar
Después de 23 . . . �c8? ! 24
'iVd2 , la jugada 24 . . . �c5 era
a pa rentemente correcta . En caso
de 24 . . . a5 25 i..d 1 (con idea de 26
i.. b 3) 25 . . . �c5, las neg ras
hubieran ten ido que asumir 26 h3 !
�b5 27 i.. b3 !? i..x b3 (27 . . . a4! ? es
más peligroso, y si 28 i..x e6 �xb2)
28 axb3 �xb3 29 'iVxa5 'irxa5 (29
. . . �xb2 30 'irxb6 IDb6 3 1 �a4) 30
�xa5 l2Jxd3 (30 . . . �xb2 3 1 �d 5,
con tablas) 31 l2Jxd3 (3 1 �a3 !?) 3 1
. . . IDd3 3 2 �d5.
En lugar de la jugada perdedora
27 �c1 ? , las bla ncas debe rían
haber optado por 27 b4! ? (aquí era
donde podía haberse acusado la
falta de a6-a5) 27 . . . �c3 28 �b 1 ,.
con idea de 29 a4. Entonces, 28 . . .
a5 2 9 b5 �a3 3 0 �b2 d ifícil mente
puede ser pel igroso. Después de
28 . . . �a3, pueden elegir entre 29
�b2 Y 29 i.. b 3, implicando esta
ú lti ma una pequeña celada: 29 . . .
�xb3 3 0 axb3 l2Jc6? 3 1 l2Jg4 ! S i las .
negras res ponden con l a pro­
filáctica 30 . . . h5, e ntonces es de
considerar 31 l2Jh3 ! ? Aunque la
posición de las bla ncas s igue
sie ndo angustiosa , pueden prose­
guir la lucha .
Eljuego posicional
1 16
¿QUÉ SIGNIFICA
UN "PLAN
ESTRATÉGICO" ?
Un plan unitario en una partida
de ajedrez es una suma de
operaciones estratégicas,
ejecutadas de acuerdo a una
concepción individual, pero
conforme a los requerimientos de
la posición del tablero.
Alexander Kotov
Znosko-Borovsky - Alekh ine
París 1 933
ctJg5 h6 1 7 ctJxf6+ �xf6 1 8 'i'h5!
ctJh8 1 9 dxe5 dxe5 20 �e3 , y las
negras tienen una d ifícil posició n .
Znosko-Borovsky, temiendo a
su formidable oponente, ni siquiera
l u chó po r consegu i r ve ntaj a , y
realizó u na serie de cambios , con
idea de lograr unas tablas cuanto
antes . Sin embargo, no logró su
objetivo , porque la excesiva
cautela se convierte en pasividad ,
y eso rara vez produce buenos
resultados .
1 0 �xc6 �xc6 1 1 dxe5 dxe5
12 ctJxe5 �xe4 13 liJxe4? ( 1 3
'i'b3!) 1 3 ... 'i'xd1 ! ( 1 3 . . . ctJxe4? 1 4
ctJd7!) 1 4 ctJxf6+ gxf6 1 5 �xd1
fxe5
1 e4 e5 2 ctJf3 ctJc6 3 i"b5 a6 4
�a4 ctJf6 5 O-O d6 6 c3 �d7 7 �e1
�e 7 8 d4 O-O 9 ctJbd2 �e8
"Una jugada origi nal , cuya idea
es mantener la posición central
intacta , med ia nte ctJd7 y l leva r,
tras f7-f6 , el a lfil d a ma a la
d iagonal e8-h5" (Ale kh ine) . La
teoría mod erna es escé ptica
acerca del pla n de a pe rtu ra de
Alekh i n e , sobre la base de la
partida S myslov - Liu bl in s ky
(Moscú 1 949, Ca m peonato de la
U RSS) , que continuó con 1 O �b3
(menos preciso es 1 0 ctJf1 exd4 1 1
cxd4 d 5 1 2 e5 ctJe4) 1 0 . . . ctJd7 1 1
ctJf1 i"f6 (no es mejor 1 1 . . . �h8
1 2 ctJe3 f6 1 3 ctJf5) 1 2 ctJe3 ctJe 7 1 3
ctJg4 ctJg6 1 4 g3 �e 7 1 5 h4 ctJf6 1 6
( P) 1 .53 ¿Qué
j ugar las blancas?
He aqu í
Ale khine:
el
deben
comenta rio
de
"La posición del final a que se
ha llegado no es fácil de jugar,
sobre todo para las blancas. El
¿ Qué significa "plan estratégico " ?
plan de cam paña de las negras,
q ue resultará se r un éxito, se d ivide
en las siguientes fases:
1) Cam bio de u n par de torres.
2) Lleva r el rey a e6, donde
q uedará protegido de un ataque
frontal por el peón e, y pod rá
impedir la penetración en d7 de la
segu nda torre enemiga .
3) Operar en la colu mna abierta
9 con la torre y ava nza r el peón h ,
forzando la apertu ra de l a columna
h.
4) Después de esto el rey
blanco y, eventual mente , el alfil ,
estarán ocupados en imped ir la
i nvasión de la torre por h1 ó h2 .
5) Entretanto, las negras, con el
ava nce de sus peones a y b, a ntes
o después conseguirá n a bri r una
columna en el fla nco de dama .
6) En el momento en que el rey
bla nco se encue ntre e n el ala
opuesta , el primer jugador no
d ispondrá de fuerzas suficientes
para imped ir la penetración final de
la torre enemiga en la pri me ra o
segu nda fila.
S u ponie ndo que las bla ncas
hayan com prendido, al com ienzo,
que corrían el pel igro de perder el
final , es probable que con u na
defe n sa muy precisa pud iese n
salva rlo. Pero por lo que suced ió,
las negras jugaron con u n plan
1 17
con creto , y las bla ncas sólo
opusieron su convicción de que la
pa rtida debía se r ta blas. El
res u ltado fue una se rie muy
i nstructiva de estratagemas típicas,
mucho más útiles pa ra los
j ugadores inexpertos que las
l lamadas brillanteces".
1 6.
� h6
"No es, desde luego, un error,
pero sí u na prueba de que las
blancas no han captado el espíritu
de la posició n . Pues de ser as í, no
esta ría n a nsiosas por forzar el
cam bio de un par de torres q ue ,
como se ha dicho, e s más que
bienven ido por el opone nte".
1 6.
1 7. \t>f1
�fd8
"Quizá fuese recomendable una
l ínea más agresiva, con 1 7 g4. Pero
en tal caso, las negras también
podrían complicar las cosas con 1 7
. . . f6 , seguido de �-e6, etc.".
1 7.
f5
Después de esto, los aconte­
cim ie ntos transcurrieron tal y como
esta ba previsto en el plan de
Alekhine.
'; 8 �xd8+ �xd8 19 g3 \t>f7 20
Ji.e3 h� 21 \t>e2 \t>e6 22 �d1 �g8!
23 t� (23 h4 �g4 , con la amenaza
24 .. f4) 23 . .. h4 24 �f2 hxg3 25
hxg3 �h8 26 �g1 �d6 27 \t>f1
�g8 28 �f2 b5! 29 b3?! a5! 30
1 18
Eljuego posicional
wg2 a4 31 �d2 (3 1 b4 �c8 ! ? 32
Jlc5 �a8 ! , segu ido de �a6-c6) 31
... axb3 32 axb3 �a8 33 e4 �a3!
34 e5 Jle 7 35 �b2 b4 36 g4 f4 37
<ittf1 �a1 + 38 <itte 2 �e1 39 �a2 �e3
40 �a7 <ittd 7 41 �b7 �b3 42 �b8
�b2+ 43 <ittf1 b3 44 )Ítg1 )Íte6 45
)Ítf1 )Ítd5 46 �b7 e4! 47 fxe4+
<ittxe4 48 �xe 7 )Ítf3 49 �e 7 �xf2+
50 )Íte1 b2 51 �b 7 �e2 52 e6 )Ítg3!
(52 . . . �c1 + 53 )Ítd2 b 1 'i'? 54 �xb1
�xb 1 ? 55 c7) 53 e7 f3 54 )Ítd1
�xe7 55 �xb2 f2. Las bla ncas se
rindieron.
El cam peón mundial trazó un
i mpresionante e instructivo cuadro
del juego en este final . Los proce­
dimientos de negras son típicos en
estas posiciones, y debería n ser
pa rte del arsenal de todo jugador.
Aqu í tenemos la central ización del
rey, y el ha bitual (con esta
estructu ra de peones) avan ce del
peón h, y el cam bio de un par
( ¡ sólo u no!) de torres, conservando
la segunda torre y, por último, el
há bil empl eo del principio de las
dos debilidades. Tome nota : tras
atar las fuerzas enemigas en el
flanco de rey, Alekhine e mprendió
operaciones en el fla nco de dama
y, tras haber tenido éxito con la
creación del peón pasado b, no lo
promovió, sino que de nuevo pasó
a a ctuar en el fla n co de rey,
pe netra ndo all í con su rey. ¡ U na
excelente partida didáctica !
Con todo , hay dos pu ntos
del comentario ante rior que causan
pe rplejidad :
1 ) La posición inicial del final
parece igualada . Pero Alekhine trata
de persuadirnos de que tiene ventaja
(recuerde: las blancas con una
defensa muy precisa es probable
que hubiesen salvado el final).
2) El plan en varias fases de las
negras pa rece impres ionante . A
esta partida puede a pl icarse una
conocida máxima de E ma nuel
Lasker: "Un plan inteligente nos
convierte en héroes, y la ausencia
de plan en coba rdes y blan­
dengues". Pero ¿acaso Ale khine
previó real me nte todo el plan
desde su i n icio?
Volva mos a la posición del
diagrama 99.
Después de 1 6 Jlh6 �fd 8 , las
negras q u iere n crear un fue rte
baluarte en el centro, con f7-f5 y
)Ítf7-e6. ¿ No es posible para su
oponente imped ir esta idea? La
jugada mencionada por Alekhine,
17 g4, sólo resolvía parcialmente el
problema.
Exa m inemos la conti nuación
más aguda 17 f4 ! ¿Cómo deberían
rea ccionar las negras? 1 7 . . . e4? !
es desfavorable, en vista de 1 8 f5! ,
desl igando los peones e nemigos y
haciendo vul nera ble el peón de e4 .
Si 1 7 . . . �d6, sigue 1 8 �xd6 cxd6
1 9 �d 1 , con u na buena posició n , y
después de 1 7 . . . Jlc5+ 1 8 )Ítf1
Jle3 1 9 g3 ó 1 9 )Íte2 , son las
negras quienes deben luchar por la
igualdad.
¿ Qué significa "plan estratégico "?
Tam bién era posible jugar f2-f4!
una jugada antes, con el alfil en c1 .
Este breve a nálisis a porta una
respuesta a las dos preguntas que
nos i nteresa n .
1 ) La posición era , ciertamente,
igualada.
posicionales i n med iatas y, más
tarde , a nuestros ojos (y a los
suyos) fuesen fund idas en un plan
estratégico unificado.
Echemos una mirada crítica a
otra pa rtida bien conocida de
Alekhine .
2) No ten ía sentido establecer
u n plan de muchas eta pas, puesto
q ue la primera jugada fuerte del
oponente habría podido cam biar
rad icalmente el carácter del juego,
forzando proble mas tota l me nte
d istintos en el tablero .
Alekhine - Asztalos
Kecskemet 1 927
1.
2.
3.
4.
5.
6.
7.
Aqu í e s a p ropiado cita r l a
opinión de Bronstein :
"En los d ías de Tarrasch nació
la i m presión , que todav ía hoy
subsiste , de las llamadas partidas
coherentes, en las que uno de los
jugadores l leva a cabo, de principio
a fin , un plan lógico , como si se
tratase de la demostración de un
teorema geométrico . C reo que
tales partidas entre oponentes del
m ismo n ivel no existe n , y los
comentaristas -que suelen ser los
ven cedores- q u ieren hace rnos
creer que sus deseos coinciden
con la realidad".
La partida anterior no se disputó
entre oponentes del m ismo n ivel ,
pe ro a u n a s í es probable que
Ale kh ine no trazase todo el plan de
i n med iato. Puede que se haya
decid ido por las operaciones
1 19
tbf3
e4
d4
i.. g 5
i..xf6
tbe3
'ii' b 3
tbf6
e6
d5
h6
'ii'xf6
e6
tbd7
En nuestros d ías se ha puesto
de moda la interesante jugada 7 . . .
a5!? S i 8 e4, sigue 8 . . . dxe4 9
tbxe4 i.. b4+, m ientras que si 8 a3,
8 . a4 9 tbxa4 dxc4. Una feroz
batalla por la iniciativa desde las
primeras jugadas, ca racterística
del ajedrez moderno.
. .
8.
e4
dxe4
Según la teoría, es preferible 8
. . . dxc4 9 'ii'xc4 e5, o bien 9 i..xc4
b5 1 0 i..d 3 e5.
9.
1 0.
11.
1 2.
tbxe4
i.. d 3
O-O
�fe1
'ii'f4
i..e 7
O-O
1 20
Eljuego posicional
1 4.
1 5. Vii c 3!
1 00
liJf8
Amenazando 16 liJh5 y 1 7 d5.
1 5.
1 6. a3
1 7 . liJeS
a5
a4
1 7 liJh5? Viia 5.
12.
...
Ya hemos visto u na s i m i l a r
formación de peones e n el a ná l isis
de la partida Yusu pov - Dol matov
(capítu lo ¿ Qué peón debe a van­
zarse ?) . Las negras el igen pa ra
sus piezas la d is posición estándar
en estas posiciones: lId 8 , liJf8 ,
:id7 -e8 . U n esquema acepta ble
(el propio Alekhine jugó más o
menos así y ga nó, e n la u ndécima
pa rtida de su e n cue ntro con
Capablanca de 1 927) , pero u n
tanto pasivo. L a ventaja espacial
le con cede mejores perspectivas a
las blancas. La teoría moderna
recom ienda 1 2 . . . c5! ? 1 3 lIad 1
cxd4 1 4 liJxd4 liJc5 1 5 liJxc5
:ixc5.
1 3 . lIad1
1 4. liJg3
17.
18. Vii c 1
1 9. c5!
lId8
Viic 7
La pa rtida Smyslov - Petrosian
(Moscú 1 97 1 ) siguió así: 1 4 :ib1
liJf8 15 eS!? b5 16 liJg3 :id7 1 7
Viie 3 :ie8 1 8 :ic2 a 5 1 9 a 3 lIa 7 20
h4 'ifb8 21 h5, con ventaja de las
blancas.
Viia 5
:id7
b5
De otro modo, 20 liJc4 .
20. :ie4
21 . Vii c 3
Viic 7
:ie8
1 01
( P) 1 :54 ¿Cómo pueden
las bla n cas incrementa r la
presión ?
u na
bla ncas
tienen
Las
ind iscuti ble ve ntaja ,
pero la
posición enem iga es muy sólida .
Es posible tratar de rom per las
¿ Qué significa "plan estratégico " ?
defensas negras de varias formas,
pero la cuestión es cuál de ellas es
la más efectiva .
22.
ctJe2
Ale khine le concede a esta
jugada un signo de adm iración ,
rea l izando el sigu iente comenta rio:
"El com ienzo de u na serie de
maniobras contra las cuales las
negra s no tie nen d efensa . En
primer lugar, la amenaza de las
bla ncas es l levar su caba llo, vía c1 ,
a b4 . Pa ra im ped ir esto , las negras
se ven obl igadas a ca mbiar su
val ioso ca ballo, deja ndo indefensa
la casilla h7".
En este caso, la d escri pción del
plan bla nco es mu cho más
plaus i ble que en el eje m pl o
a nte rior. Sólo s e ind ica la
o peración posicional inmed iata : la
maniobra del ca ballo a b4 , creando
una amenaza sobre el peón de c6 .
S i n e m bargo , si las neg ras se
viesen obl igadas a ca m biar su
ca ballo de f8, no es d ifícil predecir
l os acontecimientos sigu ientes: la
creación de amenazas sobre la
d iagonal b 1 -h7, forza ndo g7-g6 , y
entonces ava nce del peón h .
Pero n o tiene sentido plan ificar
con tanta antela ción . Más impor­
ta nte es concentra rse en las
jugadas iniciales y comproba r si la
m a n io b ra proyectad a por las
blancas l ogra su objetivo , y si no es
así, bu scar un plan más enérg ico.
121
En el comentario de Ale khine
hay una eva luación esencial en
este tipo de posiciones: enfatiza en
la e n o rme im porta ncia pa ra la
d efensa del ca bal l o de f8 . Eso
sugiere ev ita r el ca m bio de
caballos , y asegura r el peón de c6
con f7 -f6 . Puede hacerse de
inmed iato, pero es probable que
sea mejor esperar a que el caba llo
l legue a d 3 . Me pa rece que la
posició n negra sigue siendo
d efend i bl e , pues mie ntras el
caballo de f8 siga con vid a , la
d ebilidad del peón e6 es tolera ble.
A la vista de lo q ue antecede ,
merece se ria consideración u n
plan d e ataque más directo: 22 f4 !?
(con la amenaza 23 f5) . Si 22 . . . f6 ,
sigue 23 ctJd3 (amenazando, de
nuevo, 24 f5) 23 . . . f5 24 .i.f3 .i.f6
2 5 ctJe5 .i.xe5 26 dxe5, segu ido de
�d6, o bien 23 . . . g6 24 ctJb4 �ac8
25 'i'e3 ! Tam bién es posible d iferir
l igeramente la ejecución de esta
idea , juga ndo 22 'i'f3 ! �a6 (22 . . .
�ac8? 2 3 .i.xc6 ! ) 2 3 'i'e3 , _ y
entonces 24 f4 ó 24 ctJd3.
En buenas posiciones hay, a
veces, varios planes tentadores, y no
es fácil elegir el más fuerte. Sin
embargo, al enfrenta rse a un
oponente claramente inferior, casi
cada plan fundado puede tener éxito.
22.
23.
24.
25.
26.
ctJc1
ctJxd7
ctJd3
ctJe5
�a6?!
ctJd7?
�xd7
�d8
.i.f8
Eljuego posicional
122
No es ta n bueno 35 lbxg6
:xd4! , n i 35 h5 gxh5 36 'iVxh5
:xd4!
1 02
35.
3.6 . VfIIf4
37. h5!
38. �h1
39. :g1
VfIIc 7
�ab8
gxh5
:b7
VfIIe 7
1 03
27.
h4!
Las negras querían jugar g7 -g6
Y Jl.g7. Ahora , si 27 . . . g6, sigue 28
h5 g5 29 f4!
27.
28.
Jl.b1
:aa8
h5
Se amenazaba 29 'iVc2 g6 30 h5.
29. 'iVf3
30. g4!
31 . 'iVxg4
32 . Jl.a2!
33. Jl.c4!
g6
hxg4
Jl.g7
b4
Alekhine combina hábil mente el
ataque con jugadas profilácticas . Al
situa r su alfil en a2 i m pide un
posible f7 -f5, Y a ho ra evita la
varia nte 33 axb4 a3 34 bxa3 :xa3 ,
en la que las piezas contrarias se
vuelven un poco más activas.
33.
34. bxa3
35. 'iVe4!
bxa3
'ifa5
40. :xg7+!
41 . :g1 +
42. lbxf7 ! ?
L a s neg ras s e rind ie ron . De
forma un tanto precipitada , a m i
modo d e ver. Alekhine indica l a
varia nte 4 2 . . . VfIIxf7 43 Jl.d3+ 'l'g6
44 Jl.xg6+ Jl.xg6 45 :xg6! �xg6 46
'ife4+ �g7 47 'l'e5+ ! , "y las
negras, tras unos cuantos jaques,
pierden i nevitableme nte u na de
sus torres".
Se d ice que cuando, en una
ocasión , el oponente de Alexander
Tolush anunció: "¡ Mate en siete!",
el gran maestro le replicó tranqui­
lame nte : "Por favor, demuéstrelo".
Su rival se sintió confuso y fue
¿ Qué significa "plan estratégico " ?
i n ca paz de da r mate . Ta m bién
aqu í, me gustaría hacerle la misma
petición a Alekhine. No veo cómo,
después de 47 . . . \j¡>g6 48 'i'xe6+
\j¡>g7, las blancas pueden cazar una
torre .
Después de que fuese publi­
cada la edición rusa de mi l ibro, me
encontré con la monografía clásica
de Vlad imir Vukovic, El arte del
ataque en ajedrez. Resulta que el
a nal ista yugoslavo hab ía llegado a
la misma con clusión : ¡ la variante
de A1ekhine era incorrecta ! En su
luga r, examinaba tres alternativas
para conducir el ataque:
( 1 ) 45 'i'f6 ! ? (e n lugar de 45
�xg6?) 45 . . . �g8 46 'i'xe6 . En
o p i n ión de Vu kovic, aq u í las
blancas seguían ten iendo d ifíciles
problemas técnicos por delante. El
g ra n maestro John N u n n , por el
contrario, estima que la posición
blanca está fácil mente ganada .
(2) 44 'i'g5! ? (en lugar de 44
�xg6+) , con ataque doble a g6 y
d 8 : 44 . . . 'i'xd3 45 'i'g8+ \j¡>h6 46
'i'h8+ 'i'h7 (46 . . . �h7 47 'i'f8+) 47
'i'f8+ 'i'g7 (47 . . . �g7 48 'i'f4+) 48
�xg7 �xg7 49 'i'f6+ �g6 50 'i'xd8.
Ta m bién yo consideré esta
variante . Me parece que las blan­
cas debe ría n ganar, a u nque la
opin ión de Vukovic es que la
posición es tablas. Debo a ñadir
que u na situación s i m i l a r, con
dama contra torre y alfil , pero en
u na versión más favorable para las
blancas, se produce después de 44
123
�xg 6 ! �xg6 45 'i'g5 �xd3 46
'i'xh5+ \j¡>g7 47 'i'g5+ \j¡>f7 48
'i'xd 8 .
( 3 ) 4 2 'i'g3 ! ( e n lugar d e 42
tbxf7, pues parece que es posible
prescindir del sacrificio de caballo)
42 . . . 'i'f8 (42 . . . 'i'f6 43 �d3+) 43
'i'h4! f6 (43 . . . �d5 44 tbg4 ; 43 . . .
�d b8 44 'i'f6 �b3 4 5 �xe6) 44
�d3+ \j¡>h8 45 �g6 ! �h7 46 �xh7
\j¡>xh 7 47 tbg4 �g6 (47 . . . \j¡>h8 48
tbxf6 �f7 49 tbxh5) 48 tbxf6+ \j¡>g7
49 tbxh5+.
Eljuego posicional
1 24
(E) 1 .22
1 04
(E) 1 .24
��,�,�.'�
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1 06
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+
--7N_;�� i cj
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+
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J uegan blancas
(E) 1 .23
1 05
J uegan negras
(E) 1 .25
�.:fW!i,,,
·
·U1 .f�
e.f"'
o
N//� �
� �. �•
nY,�� _ cj _
.N//
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� B cj attJD
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I� _
7N"�'»Nf/�//�mf/
" �%//"_Nt'�.�
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nm�?W
�
.�
/� � � - � /- -';
·
J uegan negras
J uegan neg ras
Cómo se traza un plan
CÓMO SE TRAZA
UN PLAN
Lo que me atrae ahora en
ajedrez es lo que llamaría el
momento creativo. Me refiero
a la búsqueda del camino
correcto, una idea
decisiva que ilustre la
belleza de la lógica.
Svetozar Gl igoric
La pla nificación de su juego es
algo que puede d iscutirse durante
mucho tiempo, pero, como dice el
refrán , "más vale pájaro en mano
que ciento volando" . La partida que
exa minaremos a continuación es
un excele nte eje m plo d e la
pre pa ra ción estratégica de un
ataque al rey enemigo.
Yusupov - Van der Wiel
Olimpiada de Lucerna 1 982
1 . c4
2. ctJc3
3. e4
ctJf6
e6
El llamado Sistema Mikenas­
Flohr. Durante mucho tie mpo no
fue popular, pero en n uestros d ías,
jugadores ansiosos por descu brir
nuevas a rmas de a pe rtu ra ha n
recuperado muchas variantes que
pa recían habe rse perd ido pa ra
sie mpre .
125
En 1 975 tomé parte en l a Final
del Ca m peonato Soviético. Al
pre pa ra rme pa ra una de las
partidas, qu ise ver qué decía la
teoría acerca de la varia nte 3 e4.
Las recomendaciones del libro no
me convencieron , y l legué a la
concl usión de que esta varia nte no
era tan inocua. Un par de rondas
más tarde la e m pleé con éxito
contra el futu ro ganador del
Ca mpeonato, Petrosian , y desde
enton ces la i n corporé a m i
repertorio , y pronto empezó a ser
empleada por otros jugadores .
3.
...
dS
Después de 3 . . . c5 4 e5 ctJg8 ,
l a s blancas debe rían sacrificar un
peón : 5 4:Jf3 ctJc6 6 d4 cxd4 7 4:Jxd4
4:Jxe5 8 ctJd b5 .
4.
eS
ctJe4
La l ínea principal de la variante es
4 . . . d4 5 exf6 dxc3 6 bxc3 'iVxf6 7 d4.
Pero ahora las blancas, si lo desean,
pueden ganar un peón con 5 4:Jxe4
dxe4 6 'iVg4. Esto fue lo que se jugó
en la partida Dvoretsky - Petrosian
mencionada (Erevan 1 975).
1 08
Eljuego posicional
126
El excampeón mundial actuó de
acuerdo con la recomendación de la
teoría por entonces vigente: 6 . . .
ttJc6 ( 6 . . . 'i'd4? 7 ttJf3) 7 'iVxe4 'iVd4
8 'iVxd4 t'bxd4, pero después de 9
Wd 1 ! �c5 (9 . . . �d7 1 0 d3 0-0-0 1 1
i.e3) 1 0 d3 t'bc6 (si 1 0 . . . t'bf5,
pensaba jugar 1 1 g4 t'bh6 1 2 h3
i.xf2 1 3 �g2, seguido de tiJf3, We2
y d3-d4) 1 1 f4 f6 1 2 t'bf3 fxe5 1 3 fxe5
O-O 1 4 �e2 �d7 1 5 �d2 �e8 1 6
ttJg5! �d7 ( 1 6 . . . t'bd4 1 7 �g4) 1 7
i.g4 �ae8 1 8 �c3 , las blancas
lograron una importante ventaja.
Más tarde se descu brieron dos
pla nes más fue rtes pa ra las
neg ras, que les gara ntizan u na
compe nsación rea l por el peón
sacrificado:
( 1 ) 6 . . . c5!? 7 'iVxe4 t'bc6 8 t'bf3
'iVd 7, seguido de b7-b6 y �b7.
(2) 6 . . . �d7 !? 7 'iVxe4 �c6 8
'i'e3 (8 'i'e2?! �c5!) 8 . . . tiJa6 !
Desde entonces, no deseando
implicarse en complicaciones, las
blancas a menudo han evitado ganar
material, en favor de una continuación
sólida con la que conseNan una cierta
ventaja espacial.
5. tiJf3
6. �e2
fla n co de rey, y sólo después
ava nzan e l peón d a ma . Aq u í
tenemos e l primer plan estratégico
de las bla ncas. Es posible
expresa rlo de otra forma: "el primer
paso de su futuro plan", pero por el
momento ni nosotros ni los
jugadores sabemos nada de los
pasos siguientes. Aqu í también se
ha j ugado 6 'iVc2 .
6.
7.
8.
9.
O-O
d4
�e3
�e7
. 0-0
b6
t'bxc3
Si 9 . . . �b7, entonces 1 0 cxd5
exd5 1 1 �c1 , o bien 1 0 . . . t'bxc3 1 1
bxc3 exd5 1 2 �d3, en ambos casos
con mejor juego de las blancas,
puesto q ue el alfil de b7 es pasivo.
1 0.
1 0.
bxc3
dxc4
i.a6!?
1 1 . �xc4
1 2 . �d3
ttJa5
�b7
1 09
t'bc6
En principio es deseable juga r
d2-d4 y �d3, pero en caso de 6 d4,
las bla ncas tienen que afronta r 6 . . .
i.b4 . Por consig u iente , antes
com pleta n el desarrollo de su
(P) 1 .55 ¿Cómo deben
c o ntin uar las blancas?
Cómo se traza un plan
U n a poslclon pa recida se
produce a veces en la Defensa
GrÜ nfeld . El peón de e5 restringe el
flanco de rey enem igo , lo que
sugiere q ue es en ese sector
las
bla n cas
deben
donde
desa rrol la r su i n iciativa . Las
negras, por su pa rte, con c7 -c5,
deben actuar en el centro y flanco
de dama.
127
después de 1 6 . . . �xe4 1 7 �xe4
�c8 1 8 �ad 1 , la ruptura d4-d5 es
u na molesta amenaza. Pero tal vez
val iese la pena juga r 1 6 . . . �c8 ! ? ,
con idea tanto d e 1 7 . . . CDc4 , como
de 1 7 . . . �xe4.
1 6.
.. .
CDe6?!
110
Yusu pov encue ntra un exce­
le nte reagru pa miento de sus
piezas, lo que i n crementa sus
posibilidades de ataque .
1 3. etJd2!
1 4. 'l'g4
e5
Amenazando 1 5 �h6.
14 .
1 5. etJe4
1 6. exd4
g6
exd4
La presión de las blancas en el
flanco de rey ya es perceptible.
Llegado el caso, tam bién pueden
incluir en el ataque a su peón h .
Estas posIciones tienen que
defe nderse con s u mo cu idado ,
pues la m á s m ín ima imprecisión
puede convertir la i n i ciativa
contraria en un tremendo ataque.
En este tipo de posiciones , la
pieza más pel igrosa pa ra las
negra s qu izá sea el ca ballo
enemigo, ya se encuentre en e4 ,
ya e n f3, por lo que no deben
escatimar el posible cambio de su
esplénd ido alfil de b7 . Es cierto que
( P) 1 .56 ¿ Q u é deben
jugar las blancas?
Les recomendaría meditar dete­
n idamente sobre esta posición. Se
trata del momento crítico de la
partida , que puede determ inar su
futuro desarrollo. La decisión que
toma Yusu pov es un ejemplo de la
lógica de gran maestro. En ella
i nte rvienen m uchos i m porta ntes
com ponentes de la maestría
ajed recística : pe nsamie nto pro­
filá ctico y creatividad , una correcta
evaluación de la posición y cálculo
preciso de variantes.
¿ Qué quieren hacer las negras?
La amenaza 1 7 . . . CDxe5 se para
fácilmente , llevando u na torre a d 1 .
Sin embargo, las blancas también
deben tener en cuenta 17 . . . CDb4 .
El juego posicional
128
1 7 �ad 1 l2Jb4 1 8 jLb 1 parece lo
natu ra l . Pero recuerde nuestro
comentario acerca del pa pel del
caballo blanco en el ataque. Ahora
su caballo controla la i mportante
casilla d5, y las negras pueden
diferir el cambio con 1 8 . . . �c8 .
profundas, es con las que a veces
se logra supera r a un fuerte
oponente y son , en cualquier caso ,
i las que dan fe de la verdadera
categoría de un jugador!
1 7.
18.
¿ Tienen las bla n cas algo
mejor? Veamos una nueva idea : 1 7
. . . l2Jb4 1 8 jLh6 �e8 1 9 jLb5. La
respuesta 1 9 . . . jLc6 es forzada , y
tras el ca mbio de alfiles las blancas
conservan su poderoso caballo de
e4 , y además se ha desplazado al
caba llo neg ro de d5.
Verifiquemos la idea . Después
de 1 7 �ad 1 ? ! CDb4 1 8 jLh6 , las
negras no está n obl igadas a mover
su torre. Pueden ca mbiar varias
piezas con 1 8 . . . CDxd3! 1 9 jLxf8
'ifxf8 20 �xd3 jLa6 . Sólo ahora
está cla ro qué torre debe situarse
en d 1 .
Tome nota : sin un pensamiento
profiláctico muy desa rrollado, es
i mprobable que Yusupov hu biese
descu bierto el secreto de la
posición . Las bla ncas debían tener
en cuenta no sólo las a menazas
v isibles de su oponente ( 1 7 . . .
CDxe5 y 1 7 . . . ttJb4) , sino también Ja
idea menos evidente de cambia r el
alfil por el caballo de e4 , así como
el recu rso táctico 1 8 . . . CDxd3!
17.
�fd1 !!
Con estas jugadas, discretas en
a pa rien cia , pero en real idad
19.
20.
jLh6!
jLb5
jLxc6
t2Jb4
' �e8
jLc6
t2Jxc6
La ventaja de las bla ncas ha ido
en 'au mento. Ahora d isponen de
prometedoras perspectivas . Tiene
se ntido ca mbiar alfiles, con 2 1
jLg5, a fin d e explota r los
"agujeros" de las casillas negras .
Tam bié n es tentador jugar, en uno
u otro orden , 'iff4 y CDg5, forzando
el cambio del alfil por el ca ballo,
pa ra tratar de dar mate en g7.
No obstante, aun en situación
ta n prometedo ra , no debemos
concentra rnos sólo en nuestros
propios recursos. Preguntémonos
cuáles son las inten ciones de
nuestro rival.
Cómo se traza un plan
"Las negras sólo pueden
defender su posición si logran llevar
su caballo a d5, desde b4. Por
consiguiente, el principal objetivo de
las bla ncas es no perm itir esa
ma niobra", así resu me Yusupov su
evaluación , ilustrándola con esta
variante: 2 1 'i'f4 ttJb4 22 ttJg5 i.xg5
(22 . . . �f8!?) 23 i.xg5 ctJd5! 24 'i'h4
'i'd7 25 'i'h6 f5! , con posibil idades
de una defensa eficaz.
Sin embargo, sería una lástima
tener que jugar 21 a3, ya que este
movim iento no cola bora en el
ataque. Según N imzovich , la
esencia del juego posicional es
"una apl icación s iste mática de
med idas profilácticas". En otras
pa labras, i m ped ir l os planes
enemigos, al tiempo que se
implementan los propios.
129
sinsentido, y tales comentarios lo
ú nico que hace n es confundir al
lector, d istorsionando el ve rdadero
meca nismo de la formación de
planes. El gran maestro no tiene
necesidad de profu ndizar tanto, y
la elección de las blancas estuvo
determ inada por las conside­
raciones con cretas a ntes ex pl i­
cadas.
Desde hace mucho me he dado
cue nta de que si un jugador realiza
u na jugada muy fuerte , a me nudo
se revelan las virtudes de la jugada
no sólo en las variantes que la
originaron . Como suele decirse, "la
virtud es su propia recompensa".
Tal es el caso aquí: cuando hubo
que tomar una nueva decis ión ,
resulta q ue las piezas bla n cas
esta ban s ituadas donde de b ía n
estar.
2 1 . �ab1 !
21
U n a brilla nte solu ción a l
problema . Con 2 2 �b3 las blancas
i ncorporan al ataque otra pieza ,
hasta a hora i nactiva . Al mismo
tiempo, im piden la man iobra de
ca ballo, pues 2 1 . . . ctJb4 sería
malo, en vista de 22 �xb4 ! i.xb4
23 ctJf6+ �h8 24 'i'h4 , y no hay
defensa contra el mate .
Esta partida ya se publicó a ntes
en va rios l ibros y a rt ículos. Al
comentar 1 7 �fd 1 ! ! , los autores
expl ican que ya en este momento
ha bía previsto Yusu pov que
necesitaría su otra torre en b 1 .
Esto es, desde l uego , u n
.
.
.
.
'ild5?
E ra más te naz 2 1 . . . �c8 ,
puesto que a hora las negras
'
dos
se ncillamente ,
pierde n ,
tiempos . Sin em bargo, su error es
natu ral . Si usted neutral iza las
ideas de su opone nte , lo normal es
que a éste le resu lte muy d ifícil
reajusta r su plan o desarrollar uno
n uevo.
22. 'i'f4
En vista de la mortal amenaza
23 ctJf6+ , la dama es obl igada a
reg resa r ignom in iosa mente a d8.
Eljuego posicional
1 30
22 .
23 . �b3
24. h4
'i'd8
�c8
Si 24 �f3, la única respuesta es
24 ... �f8. Yusupov no se apresura a
ganar calidad, sino que prefiere darle
antes un escape a su rey, incor­
porando, el peón h al ataque.
24.
...
�c7
1:[h3 �e7 27 �g7! g5 28 'ifg4 \t>xg7
29 'iVh5, ganando.
26. �xf8
27. d5
28. 1:[xd5
29. 1:[d 1
'iVxf8
exd5
ttJb4
Amenazando 30 e6.
29.
30. ttJd6
31 . 'iVa4
1:[c6
ttJxa2
Las negras se rind ieron.
( P) 1 .58 ¿Ganan las
b lancas forzadamente?
M ijai l Tal señaló u na bon ita
combinación , q ue habría concl u ido
en el acto la partida : 25 d5! exd5 26
1:[xd5! 'i'xd5 27 ttJf6+ �xf6 28 'iVxf6
'ifxe5 29 1:[e3 ! Fue u na pena que
Yusupov no la viese. La jugada que
real izó conduce a la fase técnica
de material izar la ventaja que, por
otro lado, no le crea a las blancas
la menor dificulta d .
2 5 . 1:[f3
1:[f8
Si 25 . . . �xh4, la sencilla 26 g3
es suficiente , pero Yusu pov
pensaba jugar la más temática 26
Debo adm itir que ésta es una
de m is partidas favoritas . Espero
que ta m bién u stedes hayan
percibido la belleza intrínseca de
sus profundas ideas posicionales,
que a los ojos del conocedor no
son inferiores a l os efectos com bi­
nativos más deslumbrantes.
(E) 1 .26
Juegan blancas
Choque de planes
CHOQUE DE PLANES
Como un vaso que se rompe, o un
violín lejano, los sonidos de miles
de pasiones emanan de esta
partida perdida.
Saviely Tartakower
La partida q ue a contin uación
anal iza remos tiene un atractivo
conten ido estratég ico. Ya en la
a pertu ra planea ron las negras una
ofensiva de peones en el flanco de
dama , y al final la ejecutan con
éxito. Au n así, sería aventurado
decir que el juego se desa rrolló
dentro del ma rco de u n plan
estratégico i nteg ra l . Más bien
puede afi rma rse lo contra rio:
a mbos jugadores concibieron sus
planes respectivos y luego, según
las acciones del riva l , tales planes
se corrigieron o incluso se
desca rta ron , s i n perm iti r que
fuesen puestos en práctica . En su
l ugar apa recieron nuevos planes, y
algu nas de las ideas pe rma­
necieron entre bastidores.
Browne - G heorghiu
Lond res 1 980
1 . d4
2. l2Jf3
3. d5
4. l2Je3
5. e4
l2Jf6
e5
g6
�g7
O-O!?
13 1
La continuación habitual es 5 . . .
d 6 , Y sólo e nton ces, O-O. ¿ Qué
pretenden las negras con esta
tra n s posición de jugadas? E n
pri m e r luga r, i mpiden l a desa­
grada ble posi bil idad 6 �b5+
(después de 5 . . . d 6) . Pero, en
general, el plan más fuerte para las
bla n cas es preparar e4-e5, con
�e2 , O-O, h2-h3 , �f4 , etc. Después
de 5 . . . O-O , no es fácil para las
blancas decid irse por 6 �e2 , pues
deben tener en cuenta 6 . . . b5!?
Una posición problemática surge
después de 7 e5 l2Jg4 8 �f4 b4 9
l2Je4 d6 1 0 exd6 exd6 1 1 O-O l2Jf6 !
(más flojo es 1 1 . . . �xb2 1 2 �b1
�g7 13 l2Jxd6). ¿Cómo debe ría
eva luarse esta posición? Sincera­
mente , no lo sé.
El peón de e4 tam bién puede
ava nzarse u n a jugada a ntes , 6
e5!? ¿Adónde debe retroceder el
caballo? En caso de 6 . . . l2Je8 7 h4!
d6 8 e6 ! fxe6 9 h5, las blancas
crean peligrosas amenazas en el
fla n co de rey (Ye rmol insky J m e i n itsky, Modesto 1 995) . La
teoría recomienda 6 . . . l2Jg4 , y si 7
�f4 , 7 . . . d 6 . Sin embargo, como
señaló Yermol insky, las bla n cas
tienen la fue rte 7 l2Jg 5!? Por
ejem plo: 7 . . . l2Jxe5 (7 . . . d6 8 e6) 8
f4 f6 9 l2Jxh7 �xh7 1 0 fxe5, con
ataque.
6. l2Jd2
7. �e2
d6
l2J a6
Gheorghiu evita e7-e6 , el movi­
m iento habitual en estos esque-
El juego posicional
132
mas, a favor de otro plan estándar:
la preparación de b7-b5, por lo que
el caballo se traslada a c7 .
8. O-O
9. a4
tDc7
No es fá cil llevar a cabo e l
p l a n a 7-a6 y b6-b5. L a s neg ras
tie n e n que preve n i r l a man iobra
CLJa5-c6. El cabal l o de c4 es m uy
fue rte , de mod o q u e se d isponen
a tom a rlo co n su alfi l , segu ido de
11 b 8 , a 7-a6 y b6-b5 . Ade más , e l
ca m b i o d e a lf i l pqr ca ba l l o
d ificu lta rá l a ru ptu ra te mática e4e5.
11.
11e1
En la partida Smyslov - Schmid
(Ol impiada de Helsinki 1 952) , se
jugó 1 1 i.f4 11b8 ?!
115
9.
...
b6
También puede jugarse 9 . . . a6,
con idea de 1 0 ... i.d7 Y 11 . . . b5.
Por ejemplo: 1 0 11e 1 i.d7 1 1 tDc4
b5 1 2 tDb6 11b8 1 3 tDxd7 'it'xd7 1 4
i.f1 b4, con excele nte posición de
las negras (Nikitin - Tal , Al ma-Ata
1 9 68-6 9 , Cam peonato de la
URSS) . Sin embargo, las blancas
tienen la posibilidad de comprimir
el flanco de dama negro con 10 a5.
La partida entre Dvoretsky y Gulko
(Du bna 1 970) continuó con 1 0 . . .
tDd7?! 1 1 tDc4 tDb5 1 2 tDa4 ttJf6 1 3
f3 , con ve ntaja blanca . Pero la
defensa puede mejorarse : 1 0 . . .
CLJb5! y, e n caso d e doble captura
en b5, las negras resta blecen el
equili brio material con 1 2 . . . 11xa5.
1 0 . ttJc4
i.a6
( P ) 1 .59 ¿Cómo deben
continuar las b lancas?
Las negras q u ieren jugar 1 2 . . .
i.xc4 1 3 i.xc4 a 6 y 1 4 . . . b5. Nada
se consigue con 1 2 e5? ! , donde las
negras pueden responder tanto 1 2
. . . tDh5, como 1 2 . . . dxe5 1 3 i.xe5
ttJfxd5 1 4 CLJxd5 i.xe5 1 5 tDxe5
i.xe2 1 6 'iVxe2 'it'xd5 1 7 11ad 1
'l'e6 .
Obsé rvese
la
técn ica
característica con que Smyslov se
opone al pla n de su riva l .
Choque de planes
1 2 b3 ! ! (Ahora no tie ne se ntido
jugar 1 2 . . . �xc4 1 3 bxc4! , n i
ta mpoco s i rve 1 2 . . . ílJh5 1 3 �d2 .
U na vez su pri m ido el contrajuego
en el fla n co de d a m a , las bla n cas
se d i sponen a reforza r su
pos ició n , con la man iobra 'iVd2 ,
�ad 1 , etc) 1 2 . . . ílJd7 1 3 'iVd2 f5
1 4 �ad 1 ( Las n e g ras pu ede n
ganar u n peón de va rias manera s ,
pero s i l o hace n , d e bil ita n s u
fla n co de rey y caen bajo u n
peligroso ataque. Por ejem plo: 1 4
. . . �xc3 1 5 'iVxc3 fxe4 1 6 �h6 �f7
1 7 �g4) 1 4 . . . fxe4 1 5 ílJxe4 �f5
(Si 1 5 . . . �b7 , el ca m peón del
m u ndo pe nsa ba seg u i r con 1 6
�g5 'iVe8 1 7 �g4! �xd 5 1 8
ílJexd6 ! exd 6 1 9 ílJxd6 'iVe5 20
ílJb5, y las bla n cas recu pe ra n la
pieza , con ventaja , en todas las
va ria ntes) 1 6 � g4! �xd 5 1 7
�e6+ ílJxe6 1 8 'iVxd 5 , y las
bla n cas ganaro n . Las negras no
deben pe rm itir b2-b3 ! Mejor que
1 1 . . . �b8 ? ! es 1 1 . . . tbd7 1 2 'i'd2
�xc4 ! 1 3 �xc4 a 6 .
11.
1 2.
116
1 3.
...
ílJe5!
Las neg ras efectúa n u na
corrección a su plan : 1 3 . . . �xc4 1 4
�xc4 a 6 , donde tras 1 5 'i'e2 ,
puede n juga r b6-b5, aunque a
costa del cam bio de su i mportante
alfil de g7, lo que, por supuesto , es
desfavora ble. 1 5 . . . �xc3?! se
repl ica con 1 6 �xc3 b5 1 7 �a2 ! ,
segu ido de 1 8 �h3 (menos preciso
es 1 7 axb5?! axb5 1 8 �a2 �a8 1 9
� b 1 �a 1 20 �h6 �e8 , con
posición confusa) , o también con
1 6 bxc3 !? 'iVc8 1 7 �h6 �e8 1 8
�eb 1 (sin perm itir 1 8 . . . ílJe5) .
ílJd7
�a3!
U na idea interesante . La torre
se d i rige a b3, desde donde
i m ped i rá b6-b5. Más adela nte ,
puede sumarse al ataque en el
flanco de rey, a lo largo de la
tercera fila.
1 2.
1 3.
133
�b8
�b3
E n l u gar de 1 4 . . . a 6 , es
tentador 1 4 . . . tbe5 1 5 <t C1 c4 1 6
�a3 a6 1 7 f4 ílJd 7 , Y 1 8 ��xc4? b5
es malo pa ra las bla ncas. Las
negras , sin e m ba rgo, deben tener
en cuenta u na excelente m a n io­
bra de ca ballo: 1 8 ílJa2 ! b5 1 9
ílJb4 . La debil idad d e c6 garantiza
ventaja a las bla n ca s .
P o r ú lti mo, s i l a s neg ras
cam bia n 15 . . . c4? ! , por 1 5 . . . a6,
e ntonces tras 16 f4 ílJd7 17 �c4
El juego posicional
134
(con idea de 1 8 'ife2) , una vez
más, sólo pueden real iza r el
avance b6-b5 desprend iéndose de
su alfil rey.
y la va ria nte 20 . . . tiJd4 ! ? 2 1 'ifxa6
� b6 22 'ifxa4 tiJxc6 2 3 dxc6
�xc3 ! (23 . . . tiJb8? 24 c7 ! 'ifxc7
25 tiJd5) 24 bxc3 tiJ b8 , co n
posibil idades recíprocas .
1 4. tiJxe5
El ca mbio de dos pa res de
piezas menores no es deseable si
el oponente tiene u na posición
restringid a . Por la misma razón , 1 4
tiJb5 ctJxc4 1 5 �xc4 n o es muy
convincente . Las negras se l i beran
con 1 5 . . . �xb5! 1 6 axb5 a6! 1 7
bxa6 b5 1 8 a 7 ( 1 8 �f1 'ifd7 ! , pero
no 1 8 . . . �b6? , por 1 9 �d2!) 1 8 . . .
�b7 y, como demuestra l a variante
1 9 'ife2 'ifd7 20 �d2 �a8 2 1 �a 1 ?
�bxa 7 22 IDa 7 IDa 7 23 �xb5
�a 1 +, las bla ncas no pueden
defender el peón de a7, en vista de
la debilidad de la primera fila.
1 4.
1 5. 'ifxe2
No 1 5 ttJxf7? �xd 1 1 6 tiJxd8
�xc2. La tentativa de inicia r un
ataque en el flanco de rey, con 1 5
tiJxe2 �xe5 1 6 �h3 , es prematu ra ,
pues las negras abren e l centro
con 1 6 . . . e6!
1 5.
...
�xe5
Las negra s q u i e re n juga r 1 6
. . . a 6 , seguido d e 1 7 . . . 'ifd7 Y 1 8
. . . b5. B rowne i m pide ese pl a n .
1 6. ttJb5!
Comprobemos la tentativa de
ca m biar sólo los alfiles de casillas
bla n cas: 1 4 tiJa3 �xe2 ( 1 4 . . . c4
1 5 �b4) 1 5 'ifxe2 a6 1 6 f4 tiJd7 1 7
tiJc4 . E l ú n ico recurso activo de
las n e g ra s es b6-b5 , pero
entonces el ca ballo salta a a5.
Au n as í, como muy bien demostró
Zviagintsev, juga ndo 1 7 . . . b5! 1 8
tiJa5 ( 1 8 axb5 tiJxb5) 1 8 . . . bxa4! ,
las neg ras ma ntienen el equ i l ibrio
d iná mico. Si 1 9 tiJc6 , sigue 1 9 . . .
axb3 2 0 tiJxd 8 �fxd8 , con amplia
compensación por la dama. U na
pos ición poco cla ra resulta de 1 9
tiJxa4 �xb3 20 cxb3 tiJ b8 . Y
después de 1 9 �a3 tiJ b5 20 tiJc6 ,
las negras pueden eleg i r entre el
sacrificio de cal idad , 20 . . . 'ifc7 ! ? ,
�xe2
�b7
U na jugada e l e g ida po r e l
método de eliminación : 1 6 . . . a6
n o es posi ble , 1 6 . . . �a8 es
demasido pasiva , y en caso de 1 6
. . . tiJxb5 1 7 axb5, las neg ras se
ven privadas de contrajuego en el
flanco de dama y queda n cla ra­
mente peor.
¿ He mos te n id o en cue nta
todas las j ugadas ca n d id ata s?
N o , en a bsol uto . 1 6 . . . 'ifd 7 !
merecía u na se ria consideración ,
puesto que si 1 7 tiJxa 7 , existe 1 7
. . . ttJxd5 .
1 35
Choque de planes
De ben a ctuar en el fla nco de
dama y, al m ismo tiempo, d ificultar
e4-e5. La sigu iente · y sutil jugada
negra resuelve a m bos objetivos .
117
1 8.
'iVc8!
Creando dos ame nazas tácticas : 1 9 . c4 20 'i'xc4 ttJxb5 Y 1 9 .. .
ttJxb5 20 axb5 c4, segu ido de 2 1 . . .
'iVc5+ .
.
1 7.
f4
1 9. 'iVc4
U na jugada natu ral , pero no
ind iscutible. Quedará justificada si
las bla ncas log ran ava nzar con
éxito u no de sus peones centrales
(e4-e5 ó f4-f5) . De otro modo, el
debil itam iento de la periferia de
casil las negras y la pasividad del
a!fil c1 se harán sentir.
1 7.
18.
.
i.g7
No era demasiado tarde para
jugar 1 9 c4. En esta casilla la dama
no está bien s ituad a . Ya no
controla e5 (lo que sign ifica que se
posterga e4-e5) y e n el futu ro
puede se r atacada con los avances
a 7 -a6 y b6-b5.
1 9.
20. <it>h1
�d8
ttJe8!
�d 1 ?!
El comienzo de un plan dudoso,
que en ú ltima instancia conduce a
la derrota de las blancas. Querían
prevenir 1 8 . . . e6, pa ra segu ir con
e4-e5, pero si realmente querían
preparar este avance , era prefe­
rible la sencilla 1 8 c4 (a lo que las
negras habría n replicado 1 8 . . . e6) .
Me pa rece una idea más tentadora
1 8 f5 ! ? , con idea de 1 9 � h 3 ,
seguido d e 'iVh4 .
( P) 1 .60 ¿Cómo deben
reaccionar las neg ras a
esta j ugada?
i Muy bie n jugado! Las negras
planean seguir con 21 . . a6, y
l uego ttJc7 , 'i'b6 y b6-b5. Para
i m ped i r este pla n , las bla n cas '
deben retirar in mediatamente su
caballo. Es posible q ue en tal caso
la partida hubiese final izado con
repetición de jugadas: 2 1 ttJa3 !
ttJc7 22 ttJb5! ttJe8 , etc.
.
2 1 . h3?!
U na "pseudo profilaxis" típica .
Pa rece útil a brir una casilla de
escape al rey y privar, de paso, a la
dama enemiga de la casilla g4 ,
pero no era el momento oportuno
Eljuego posicional
1 36
pa ra hacerlo, porque había que
pa rar la amenaza posicional del
contra rio.
21 .
22. étJc3?!
a6
La s
bla ncas
no
q u ie ren
re n u n cia r al pla n e4-e5, a hora
d iferido, e n vista de las ci r­
cunstancias . Te n ía sentido retira r el
caballo a a3, y luego jugar la torre
de b3 . Ahora ya no se puede
i m ped i r b6-b5, y las bla n cas
sufrirán el ataque de l os peones
negros en el flanco de dama .
22.
23. 'i'e2
étJc7
118
( P ) 1 .6 1 Las negras,
¿qué posibilidades tienen?
G heorghiu optó por la con­
tinuación más sencilla, 23 ... 'i'b8 ,
pa ra real iza r la ru ptu ra b6-b5. Con
la misma idea pod ía haber jugado
23 . . . 'i'd7! ? , ya que aqu í la dama
tiene u na posición m u cho más
activa.
¿ No es posible a horra r u n
tiempo y, explota ndo las carac­
terísticas tácticas de la posición ,
ava nza r el peón de inmediato? En
l a variante 23 ... b5! ? 24 axb5 axb5
25 ttJxb5 c4! las negras ganan
pieza . Pero es demasiado pronto
para dar por concluido el cálculo:
26 étJxd6! exd6 27 'ixc4 �xb3 28
'i'xb3 (más flojo es 28 cxb3 étJa6 ! ) ,
y por e l caballo las blancas tienen
tres peones. Las negras, obvia­
mente , siguen esta ndo mejor, pero
¿ cu ánto mejor? Prosiga mos el
análisis: 28 ... liJa6 29 �e3 �e8 30
'i'a4 ! �xb2?! 31 �b1 �g7 32 �b6
étJc5 33 �xc5. O bien 29 . . . étJc5 30
'i'b4 ! (pero no 30 'ic4 �xb2 3 1
�xc5 �a3 ! ) L a situación me
parece confusa , y creo que las
bl a n cas tienen buenas proba­
biliidades de tablas.
Hasta ahora, nuestros pensa­
m ie ntos han girado en torno al
ava nce b6-b5 . ¿ No hay otras
ideas? El gran maestro Bologan
sug irió in iciar juego activo en el
centro, 23 . . . e6! ? , donde 24 e5? !
conduce, tras 24 . . . exd5 25 étJxd5
étJxd5 26 �xd 5 dxe5 . 27 �xd8+
'i'xd8 28 fxe5 �d7 29 �d3 (29 �f4
�d 1 + 30 cJth2 'ird4) 29 . . . �xd3 30
cxd3 'id5 31 �f4 h6 (ó 31 . . . h5) , a
una evide nte ventaja posicional de
las negras. Después de 24 dxe6
fxe6, cue nta n con la fue rte
ame naza posicional d6-d 5 . La
eval uación de la posición tal vez
dependa de la tentativa 25 f5! ? ,
segu ido d e 26 �g5 , sugerido por
Zviagintsev.
Choque de planes
¿ Cuál habría elegido usted? La
mayoría de los problemas que se le
plantean en este l ibro tienen una
sol ución clara y ú nica , pero en la
práctica las cosas no suelen
suceder así. En este caso, y, en
general, a lo largo de la partida , era
muy d ifícil establecer cuál era el
mejor pla n , pues la posición se
prestaba a varias i nterpretaciones.
Aq u í lo más i m porta nte e ra
encontra r el mayor número posi ble
de opciones prometedoras. No se
le podría reprochar, por ejemplo,
que conside rase 23 . . . b5 Y que,
finalmente , la descartase (correcta
o incorrecta mente ) . Mucho peor
habría s ido que no se le hu biese
ocu rrido.
23.
24.
'ifb8
e5
B rowne ejecuta fi nal mente su
idea , pe ro esta ru ptu ra centra l
tiene u n efecto m u y relativo, pues
l a s p iezas b la n ca s está n mal
s ituadas pa ra u na l u cha cue rpo a
cuerpo. Pa re ce más p rudente
s itua rse a la defe nsiva : 24 tlJ b 1 b5
25 axb5 axb5 26 tlJa 3 , y si 26 . . .
b4? ! 2 7 tlJc4 tlJb5, existe l a réplica
28 tlJa5. Pero a todos nos resulta
d ifíci l te n e r q u e a d m it i r que
debe mos re nu n cia r a nuestras
a m biciones .
24.
25.
axb5
b5
axb5
Las negras quedan igualmente
bien con 25 . . . tlJxb5. Qu ieren más
137
Y lo consiguen , pero sólo gracias a
un e rror del contra rio .
119
26. t¿)e4?
Esto pierde un peón sin
compensación alguna. Después de
26 exd6! exd6 27 t¿)e4 , la posición
blanca no sería, n i mucho menos,
desesperada . En algu nos casos
lograrían contrajuego con f4-ffi. Aqu í
es donde a las negras les resultaría
mucho más útil tener su dama en d7 .
26.
27.
28.
29.
30.
31.
1:[f3
t¿)c5
fxe5
1:[xd5
e6
c4!
dxe5
1:[a7
1:[xd5
tlJxd5
f5!
La pa rtida está v i rtua l me n te
finalizada . Las negras tienen u n
peón de m á s y s u s piezas mejor
situadas.
32. 1:[f1
33. 1:[d 1
34. tlJd7
1:[a1
'ifg3!
El juego posicional
138
Se a menazaba 34 . . . .i.e5. Las
blancas no tienen jugadas útiles, y
G heorghiu no se precipita , sino que
refuerza tra n q u i l a me nte su po­
sició n .
34.
35. e3
36. .i.g5
h5
\t>h7
Smulensson - Sanakoev
Correspondencia 1 972-1 975
La eterna canción : cuando no
hay jugadas buenas, se hacen las
malas. Cierto que aqu í ya no pod ía
sugerirse nada aceptable.
36.
37. bxe3
38. 'i6xd1
39. 'i6d5
40. 'i6xb5
basa n en los come nta rios del
ca m peón m u n d ial de ajed rez
por
correspondencia ,
Grigori
Sa nakoev, en su l i b ro World
Champion at the Third Attempt
( Campeón del Mundo al tercer
intento) .
lbxe3
�xd 1 +
'i6xg5
'i6e3
'i6xe6
Las blancas se rindieron .
Con el estudio de esta partida
he mos mejorado n uestra com­
prensión de posiciones resultantes
de la Defensa Benoni (y ciertas
variantes de a pe rtu ra ) . Hemos
aprendido muchos planes típicos,
ideas y evaluaciones. En principio,
para familiarizarnos con posiciones
típicas del medio juego, hay que
elegir ejemplos interesantes sobre
el tema que deseamos estudiar y
analizarlos en profundidad.
I nvito al lector a analizar por su
cuenta otra partida fascinante, en
la que , después de la a pertu ra ,
piezas y peones estaban situados
casi en las m ismas casillas que en
la anterior. Las breves notas se
1 e4 e5 2 lbf3 g6 3 d4 .i.g7 4 d5
d6 5 lbe3 lbf6 6 .i.b5+ lbbd7 7 a4
O-O 8 O-O a6 9 .i.e2 b6 (Según la
teoría , las negras pueden preparar
b7-b5 con 9 �b8 Y lbe8-c7, sin
temer a la jugada de bloqueo a4-a5)
1 0 lbd2 (La partida And rianov Razuvaev (Moscú 1 98 1 ) siguió así:
10 .i.f4 .i.b7 11 �e 1 lbe8 1 2 h3
lbc7 1 3 'i6d2 lbf6 1 4 .i.c4 'i6d7 1 5
e5 lbh5 1 6 .i.h2 b5 1 7 .i.f1 f5, con
juego confuso) 1 0 . .. .i.b7 1 1 f4
lbe8 1 2 lbe4 'i6b8 1 3 �a3! ? lbe7
1 4 �b3 (Para que las negras realicen
la ruptura b6-b5, deben despren­
derse de su alfil de casillas negras)
1 20
1 4 ... b5! 1 5 axb5 .i.xe3 1 6 �e3
axb5 (por supuesto no 1 6 . . . lbxb5?!
1 7 �h3 lbd4 1 8 .i.d3 y 1 9 c3)
Choque de planes
1 7 tlJe3 ( 1 7 tlJd2 ! ?) 1 7 . . . �a4! 1 8
�a3! ( 1 8 �f3 �a6) 1 8 ... �d4?! ( 1 8
. . . �xe4 1 9 �d3 �xe3!) 1 9 'ii'e 1
�xe4 20 �d3 �d4?! (Una decisión
a rriesgada . Más preciso era el
sacrificio de calidad 20 . . . �xe3) 21
tlJf5! ! b4 22 �b3 gxf5 23 �xf5 tlJf6
24 �h3 �c8 ! ( Las neg ras
e n cue ntra n la ú n i ca defensa
posible, abriendo paso a su rey
hacia el a la de dama) 25 'ii'g 3+ �f8
26 �xh7 tlJxh7 27 �xh7 �e8 28
'ii' g 8+ �d7 29 �f5+ tlJe6 30 dxe6+
�c6 31 'ilxf7 �b6 32 'ii'xe7 �xg2!
(j El
contraataque
salvador!)
33 �xg2 �g8+ 34 �f2 'i'a8 35
�g1 . Y se acordaron las tablas en
vista de 35 . . . �xg 1 36 �xg 1 �d 1 +
3 7 �f2 'il h 1 3 8 'i'd8+ , y las
blancas tienen jaque perpetuo.
Los ejercicios propuestos para
resolver están relacionados con la
partida Browne - G heorghiu , no
sólo por la similar formación de
peones , sino tam bién por existir
una
posi ble
elección
entre
posibilidades casi equ ivalentes. Lo
i mportante no es cuál de las
solu ciones el ija , sino que sea
buena.
139
(E) 1 .27
1 21
J uegan negras
(E) 1 .28
1 22
J uegan blancas
El juego posicional
140
LA INICIATIVA
Es esencial actuar con cierta
agresividad, atacando tan pronto
como se presente la ocasión.
Hay que apoderarse de la
iniciativa a la primera
oportunidad, porque
la iniciativa es una ventaja.
José Raúl Capablanea
I n iciativa sign ifica actividad ,
i m poner la volu ntad propia al
oponente . Si desa rrolla mos la
i n iciativa , lo obl iga mos a pa ra r
nuestras amenazas , d istrayéndolo
así de poner en práctica los planes
que haya podido i maginar.
La palabra in iciativa a parece
continuamente en los comentarios
de las partidas, lo que significa que
es un factor muy i mportante en
ajedrez. Curiosamente , es escasa
la l iteratura ajed recística con­
sagrada a este tema . Sólo
recuerdo, por ejemplo, un capítulo
ded icado a la lucha por la iniciativa
en la a pertura, en el excelente
a u nque poco conocido l ibro de
Isaak Li pnitsk Voprosi sovremennoi
shajmatny (Cuestiones de teoría
moderna en ajedrez) .
determinarán quién asumirá la
iniciativa. Del éxito de nuestras
acciones en tales momentos a
menudo dependerá todo el trans­
cu rso ulterior del juego.
Euwe - Alekhine
Holanda 1 935
Campeonato del Mundo
(4a partida)
1.
2.
3.
4.
5.
6.
7.
d4
e4
íhe3
'iWb3
'iWxe4
�f4
:d1 ?!
Las negras explotan enérgica­
mente los inconvenientes de la última
jugada del rival (retraso en desarrollo
y debilitamiento del peón a2) ,
creando la amenaza 8 .. �e6.
.
8.
�d2
bS
"Hay algunas jugadas m ías, en
el primer match con Euwe , que
sencilla mente no puedo entender. Ni
antes ni después he jugado un
ajedrez tan inconsistente, sobre todo
en la apertura. Aquí, por ejemplo,
deteriorar el esqueleto de peones en
el fla nco de da ma no puede
disculparse por la falta de otras
continuaciones prometedoras, ya
que la sencilla 8 'iWb6 9 �c1 �f5
seguido de O-O, habría garantizado �
las negras una clara ventaja en
desarrollo" (Alekhine).
'"
Los ejemplos que a continuación
se comentan están dedicados a u no
de los aspectos de este tema :
momentos críticos de la partida , que
íhf6
g6
dS
dxe4
�g7
e6
¡VaS
La iniciativa
9.
'iUb3
b4?!
Segu ramente es esta jugada ,
antes q u e la anterior, la q u e debe
condenarse. Después de 9 . . . O-O ó
9 . . . 'iUb6 , las negras ha bría n
conservado u na excelente po­
sició n , m ie ntras que ahora el
caballo blanco se d i rige a c5.
1 0. liJa4
1 1 . e3
141
1 3.
1 4.
�ab8
i"d3
Aqu í 14 'ifxc6?! era mucho más
flojo que antes . Alekhine indica la
excelente répl ica 1 4 . . . i"c8 ! , con
idea de 1 5 . . . i"b7 Y 1 6 . . . �fc8 .
Pero también es de considera r la
otra jugada de desa rrollo, 1 4 liJf3 !?
1 4.
liJa6
i"e6?!
...
�fc8
1 23
Era preferible 1 1 . . . O-O , Y si 1 2
i"c4, entonces 1 2 . . . �b8 (con idea
de 1 3 . . . c5) , o bien 1 2 . . . liJe4 .
1 2.
1 3.
'ifc2
b3
O-O
La captura de peón , 1 3 'iUxc6 ! ? ,
pa rece a rriesgada , pe ro las
blancas deberían habe r jugado así.
Tanto 13 . . . liJb8 1 4 'iUb5! (pero no
14 'iUxa8? i"d5) 14 . . . 'iUxb5 1 5
i"xb5 , como 1 3 . . . i"d5 1 4 'iUxa6
'i'xa6 1 5 i"xa6 i"xg2 1 6 f3 ( 1 6
i"xb4 !?) 1 6 . . . i"xh 1 1 7 �f2 , les
serían favorables. Y después de 1 3
. . . t:tJc7 1 4 b3! (peor es 1 4 �c1 i"d5
1 5 'VJiixc7 'ifxa4, o bien 1 5 �c5
i"xc6 1 6 �xa5 i"xa4 1 7 �xa4 a5) ,
tend rían el im porta nte recurso 1 5
'i'c5.
Al desca rta r ganancias ma­
teriales , Euwe busca completar su
desarrollo lo antes posible , y luego
explotar, en una tranquila lucha
posicional , las debil idades negras
de la columna c.
(P) 1 .62 ¿ Cómo deben
continuar las blancas?
Las ventajas posicionales de las
bla ncas son obvias y sólo tienen un
'
inconvenie nte: que se encuentran
retrasadas en desa rrollo. Las
negras qu ieren explotarlo, con 1 5
. . . c5 ! , sacrificando u n peón a fin de
a brir l íneas pa ra sus piezas, y
desplegar un contraataque.
Euwe pod ía haber imped ido
que se activasen las fue rzas
enemigas , con el simple cambio 1 5
i"xa6
(q ue
ta mbién
pod ía
efectuarse una jugada antes) 1 5 . . .
'i'xa6 1 6 liJc5 'VJii b 5 1 7 liJe2 (más
flojo es 1 7 liJf3 i"f5 ! , Y si 1 8 e4,
El juego posicional
1 42
entonces 1 8 . . . iLJxe4! 1 9 iLJxe4
'ifd5) . Pero ¿tienen las blancas
alguna ventaja tras 1 7 . . . iLJd7? En
caso de 1 8 iLJxe6 fxe6, las negras
minará n el centro con e6-e5, o con
c6-c5. Después de 1 8 �c1 , logran
la igualdad con 18 ... .i.f5 19 e4 ( 1 9
'ifc4 iLJxc5 2 0 'ifxc5 e5) 1 9 . . . iLJxc5
20 dxc5 .i.d7!?, seguido de 2 1
e 5 y 2 2 . . . .i.e6.
Esta variante qu izá le pareció
poco convincente al aspira nte al
t ítu lo mund ial , que quería con­
seguir algo más , y se metió en el
ojo del huracán .
1 5. iLJe2 ! ?
e5!
La demora es fatal . Las negras
están obl igadas a apoderarse de la
iniciativa a toda costa , pues de otro
modo se harán sentir los defectos de
su formación de peones.
1 6.
1 7.
.i.xa6
iLJxe5
'ifxa6
'ifb5
1 8.
iLJf4?
Euwe pierde el rum bo en esta
situación, que se ha agudizado de
repente . Ahora la iniciativa negra
se transforma rápidamente en u n
fuerte ataque. ¿Cómo debería n
ha be r continuado las blancas?
Consideremos 18 �c1 iLJd7 (si 1 8
. . . .i.f5, 1 9 'ifc4 es un a respuesta
fiable) 1 9 iLJf4. Después de 1 9 . . .
iLJxc5 2 0 dxc5, e l peón d e c5 está
defend ido, y 20 . . . .i.f5 se contesta
con la fuerte 2 1 e4! Sin embargo, las
negras pueden trasponer jugadas,
con 1 9 . . . .i.f5! 20 'iVc4 (20 e4?
.i.xd4) 20 . . . iLJxc5 2 1 dxc5 .i.b2 ! (las
negras ya no se contentan con las
tablas de después de 21 . . . .i.c3?! 22
iLJd5 'i'xc4 23 bxc4 .i.xd2+ 24 �xd2
�8) 22 'i'xb5 �xb5 23 �c4 �bxc5
24 �xc5 �xc5, y la posición blanca
es difícil .
Ten ía que haberse jugado 1 8
e4! , y son l a s negras q u ienes
deben afronta r una d ifícil tarea .
1 24
(P) 1 .63 ¿Cómo deberían
responder las negras?
La posición blanca se ha vuelto
i n cómoda ,
pues tie nen que
considera r las amenazas 1 8
iLJd7, 1 8 . . . .i.f5 Y 1 8 . " .i.g4.
Alekhine propuso la va ria nte 1 8
iLJd7 1 9 .i.e3 .i.xd4 20 iLJxd4
'ifxc5 2 1 'ifxc5 iLJxc5 , con
igualdad. Lasker se ñaló que , en
luga r de ca mbiar d a mas, era más
fue rte 21 'iVd2 ! , con la amenaza 22
iLJxe6 . Las neg ra s tie ne n q ue
asu m i r un final cla ra me nte infe rior:
21 . . . 'iVd 6 22 iLJxe6 'ifxd2+ . y en
caso de 1 9 . . . .i.g4 , con la sencilla
La iniciativa
20 'ifd 3 las bla n cas con serva n su
peón extra . No es ta n fuerte 20 f3
e5.
I n icial mente , pensé que 18
�g4! habría resuelto fácil mente el
problema: 19 �e3 liJxe4! es malo
para las blancas, m ie ntras que si
1 9 f3 , sigue 1 9 . . . e5! Pero las
blancas d isponen de la importante
jugada i ntermed ia 1 9 �f4! , Y si la
torre juega, 20 f3 es a hora fuerte
(porque la
cas i l l a e5 está
controlada) . Au n así, las negras
pod ía n habe r entrado en esta
variante , de habe r descubierto u na
i nespe rada y com pl icada com­
bi nación : 1 9
e5! ! 20 �xe5
liJxe4! No es posible calcular las
consecuencias en el tablero, pero
no hay nada mejor, así q ue debían
haber corrido ese riesgo.
...
...
(a) El interca mbio de golpes , 2 1
�xb8 ttJxc5 (amenazando 2 2 . . .
liJxb3 ó 22 . . . �f5) 2 2 dxc5 �e8 (22
. . . �xe2? 23 'i'xe2 �e8 no da
resultado, por 24 �e5 ! ! ) 23 O-O! (23
f3? �c3+ 24 <it>f1 �f5) 23 . . . �xe2
conduce a una situación en la que
las negras tienen com pensación
por el peón perd ido: 24 �xa7 �xf1
1 43
25 �xf1 �e2 26 'i'd 1 �xa2, o bien
24 �d 6 �xf1 25 �xf1 �e2 .
(b) En respuesta a 2 1 'i'xe4! , no
sirve 21 . . . �xe5? , por 22 'i'xg4.
Una interesante tentativa es 2 1 . . .
�f5, con posición satisfactoria e n
las va ria ntes 2 2 'i'e3 �xe5 23
dxe5 �xc5 (pero no 23 . . . 'ifxc5??
24 �d8+!) 24 liJd4 (ó 24 f4 �g4) 24
. . . 'i'e8 ! 25 f4 (25 liJxf5? �xe5) 25
. . . �g4 , o bien 23 'i'xe5 �e8 24
liJe6! 'i'xe5 (24 . . . �xe6!? 25 'i'xb5
�xb5) 25 dxe5 IDe6 26 f4 �g4 27
�d2 (27 �d5 �c8) 27 . . . f6 28 liJd4
�ee8. Pero las blancas tienen una
refutación velada : 22 'i'f3 ! �xe5 23
g4! ! �c2 (el alfil n o tiene otra
casilla buena) 24 �d2! (más flojo
es 24 �c1 ? �xd4 25 liJxd4 �e8+, o
incluso 25 . . . 'ifxc5 26 tDxc2 'ife5+ ,
seguido de 'ifb2) 24 . . . �xd4 (24 . . .
� b 1 25 O-O) 25 tDxd4 �e8+ (25 . . .
'i'xc5 26 tDxc2) 26 tDce6 ! , etc.
Queda 2 1 . . . �xe2 22 'ifxe2 (22
�xg7!?) 22 . . . �xe5! (22 . . . 'ifxe2+?
23 'it>xe2 �xe5 24 tDd7!). Si 23 dxe5
'i'xc5 24 O-O �e8 25 �fe 1 �b5, las
negras pueden esperar unas tablas,
pero después de 23 tDe4 ! , sus
perspectivas son mucho peores. Por
ejemplo: 23 . . . �e8?! se refuta con
24 dxe5 'i'xe5 25 f3 f5, Y ahora tanto
26 'i'c4+, como 26 �d5!? 'i'a 1 + 27
�2 'ifxh 1 28 'ifc4.
Resulta q u e , objetiva mente ,
Euwe estaba en lo cierto al permitir
el sacrificio de peón , pues la
in iciativa negra pod ía su primirse ,
a u nque con grandes dificultades.
Eljuego posicional
144
18.
1 9 . f3
20. tbfd3
21 . fxg4
�g4!
e5!
exd4!
2 1 exd4 tbd5! (Alekhine) , o bien
2 1 e4 tbxe4! 22 fxe4 �xc5 23 'ilfxc5
'ilfxd3 aún era peor.
L1 .
22 . �xe3?
dxe3
Si 22 �xb4 , Alekhine indica la
varia nte 22 . . . tbd5 23 a3 a5 24
'ilfc4! axb4! 25 'ilfxd5 bxa3 26 �f1
(26 b4 �c3+ y �xb4) 26 . . . a2! 27
�xf7 �c3+ 28 �e2 �xc5, y las
negras gana n . Sin embargo, no es
obligatorio tomar en f7. Después
de 27 �e2! �c7 , la posición sigue
sin estar clara .
22.
23. �f4
24. �d2
tbxg4
�e3+
�xe5
1 26
26 �xb8 'ilfe7+ 27 �d1 tbe3+
28 �c1 tbxc2 29 �xc2 h5! 30 �d1
�g7 31 h3 a5 32 �f4 'ilfe4 33 �c7
'ilfe3+ 34 �b1 a4! 35 bxa4 b3 36
axb3 'ilfxb3+ 37 �c1 �h6+? (37 . . .
'ilfe3+! 3 8 �b 1 'ilfa3 ! ) 3 8 �dd2
'ilfxa4 39 �e5 (39 �d 1 ) 39 ... �h7
40 �c3? (era más tenaz 40 �b2)
40 ... 'iUb5! 41 �d4 'ilfe2! 42 g4
'iUe1 + 43 �b2 �xd2 44 �c8 �e1 +!
Las blancas se rindieron .
Hazai - U h lmann
Halle 1 98 1
1.
2.
3.
4.
5.
6.
7.
8.
9.
1 0.
11.
e4
d4
tbe3
e5
a3
bxc3
tbf3
a4
�d2
�b5
'iUc1 ?!
e6
d5
�b4
tbe7
�xe3+
e5
�d7
'ifa5
tbbe6
c4
Es más natu ral 1 1 O-O . La
casilla c1 debería utiliza rse para
traslada r el alfil a a3.
25. tbxe5
Si 25 �xb8 sigue 25 . . . 'ife8+ !
25. ...
Segú n Alekhine, 25 . . . �e8+ !
ha bría ganado más rápidamente .
Pero con la jugada d e l a partida, la
ventaja neg ra es suficiente para
ganar. Siguió:
'ifxc5
11.
1 2 . extG
1 3. O-O
1 4. �e1
tG
gxtG
�g8
�f7!
La iniciativa
El rey defiende el peón de e6.
Tras el enroque largo, el caballo
permanecería atado a la casilla e 7,
pues de moverse segui ría .i.xc6 , y
las negras no tienen una buena
forma de retoma r.
1 5.
�f1
La5 blancas se d isponen a
situar su alfil en f4. La inmediata 1 5
.i.f4? era u n error, e n vista de 1 5 . . .
'ifxc3 , donde 1 6 �d2? 'ifxf3 n o es
posible.
1 5.
1 6. .i.f4
1 7. h3
1 8. 'iVa3
liJf5
h5
�g6
h4!
De otro modo, las bla ncas
jugarían g2-g3 , hacie ndo inútil el
doblaje de torres en la columna g .
( P ) 1 .64 ¿Cómo deberían
j ugar las blancas?
Tienen que hacer algo contra la
a menaza 1 9 . . . �a� 3.
1 9.
t2Jh2� !
145
La solución que parece más
natural: el ca ballo se d irige a g4 .
Como veremos , en este caso la
i niciativa s igue en manos de las
negras. Pero ¿qué pod ía reco­
mendarse , en su lugar?
E n saye mos u n a jugada d e
espera , en ge neral útil , 1 9 �e2 ! ,
l l i bera nd o e 1 pa ra l a segu nda
torre o pa ra el ca bal l o . Después
de 1 9 . . . �ag 8 , a hora existe la
cómoda defe nsa 20 liJe 1 , pero
ta m bién u n a sorprende nte po­
s i bi l i d a d de co ntraataque , 2 0
�xc6 �xc6 (20 . . . bxc6 2 1 ct)e 1 , o
bien 2 1 � b 1 ) 2 1 �xe6 ! ! �xe6 22
�e 1 + �f7? 23 etJxh4 ! ! Es
i m porta nte que el rey no d is ponga
de la casilla g8, pues de otro
modo la com bi nación no da ría
resultado. O bien 22 . . . �d7 23
t2Jxh4 ! 'iVxa4 (lo mejor) 24 'iVxa4
�xa4 25 ct)xf5 .i.xc2 26 �e 7 + �c6
27 �c7+ �b6 28 ct)e3 ! ? .i.d3+ 29
�e 1 , con las amenazas 30 ct)xd5+
y 30 �c5. La inesperada com­
binación de las bla ncas condu ce ,
casi por fue rza , a un final m uy
d ifícil de eva l u a r.
Ta m b ién puede jugarse 1 9
�a b 1 , con otra idea táctica : 1 9 . . .
�ag8 2 0 .i.xc4 ! (20 .i.xc6 ! ? �xc6
2 1 �xe6! traspone a la va riante
a nterior) 20 . . . d xc4 2 1 �xb7
'iVd5? ! (2 1 . . . �e8? 22 �b5 Y 23
�xf5; 21 . . . �d8) 22 �b5. La
contracombinación 22 . . . 'iVxf3 23
gxf3 �g 1 + 24 �e2 etJcxd4+ 25
cxd4 ct)xd4+ 26 �d2 �xe 1 no es
suficie nte , debido a 27 �b7. Las
Eljuego posicional
146
negras puede que desca rtasen 1 9
. . . �ag8? ! , prefiriendo 1 9 . . . a6 20
Jixc6 (20 Jixc4? dxc4 21 �xb7
'ii d 5 , Y l a cas i l l a b5 está
defendida) 20 . . . Jixc6 . En esta
pos ición pa rece más apropiado
1 9 �e2 que 1 9 �ab 1 .
1 9.
20. ttJg4
�ag8
�xg4!
Este sacrificio posicional de
cal idad seg u ramente l o ha b ía
previsto U hlmann al jugar 1 8 . . . h4 .
21 .
22.
hxg4
Ji h2
�xg4
'iid 8!
La dama se d irige a g8. La
iniciativa está com pletamente en
manos de las negras, y las blancas
deben defenderse con precisió n .
2 3 . f3
24. 'ii c 1
� g6
Si 24 �e2, Uhlmann pensa ba
jugar 24 . . . 'ii h 8! , segu ido de 25 . . .
ttJg3+.
25. 'i' d 2
Parece más lógico 25 �e2 ,
dejando a la d a m a l ibre pa ra
acciones d e contraataque. Las
negras responderían 25 . . . ttJg3+
26 Jixg3 �g3 27 Jixc6 bxc6 28
'iif4 h3. Ahora 29 � b 1 !? h2 (29 . . .
�xg2 3 0 �b7) 3 0 'ii h 6 lleva a una
posición que a ú n a nal iza remos ,
pues sucedió e n la partida .
Tam bién existe la posibilidad 29
'iic7 .
(P) 1 .65 Consecuencias de
esta variante.
El juego tiene u n carácter
forzado: 29 . . . h2! 30 'ii'x d7+ <it>g6
3 1 \t12 <it>h6 ! Las blancas tienen
una torre de ventaja , pero ¿cómo
pueden parar la a me naza a su
peón de g2? 32 �g 1 se refuta con
la bon ita 32 . . . �xf3+ ! !
Continuemos l a va ria nte: 32
'ii' d 6 �xg2+ 33 <it>e3 'ii'g 5+ 34 f4
'ii' g 3+ 35 <it>d2 �xe2+ 36 <it>xe2
'ii' g 2+ 37 <it>e3 h 1 'ii' 38 �xh 1 +
'ii'x h 1 . E l peón d e e 6 e s inmune,
debido a 'ii'e 1 + , y no hay jaque
perpetuo: 39 'ii'f 8+ <it?g6 40 'i'e8+
\t>f5. Au n a s í , d es pués de 39
<it?d2 ! ? 'ii'f 1 (39 . . . 'ii' e 4? ! 40 <it>c1 ;
39 . . . \t>g6 ! ? 40 'i'xe6 'ii' h2+ 4 1
\t>e3 'iig 3+ 4 2 <it>e2 'ii'xf4) 4 0 a5! ,
la l u cha continúa. La ventaja es de
las negras, pe ro que . sea o no
s uficiente pa ra ga n a r no está
claro .
La iniciativa
25.
26. �xg3
ttJg3+
Tanto 26 <¡Í¡>f2 ttJe4+ ! , como 26
<¡Í¡>g 1 h3, son malas pa ra las
blancas.
26.
27. �xc6
28. �e2
�xg3
bxc6
h3
1 29
29.
�b1 !
Después de 29 <¡Í¡>g 1 �xf3 30
�f2 �g3 31 �e 1 a5! 32 �e3 �xg2+
33 �xg2 'ifxg2+ 34 'ifxg2 hxg2 35
�h3 c5! , las blancas tienen un final
d ifícil (Uhlma n n ) .
29.
30. 'ifh6
31 . �f2?
h2!?
�xf3+
El error decisivo. Era esencial
3 1 <¡Í¡>e 1 ! q u e , seg ú n U h l ma n n ,
ha bría l levado a u na posición
l igera mente i nferio r pa ra las
blancas : 3 1 . . . 'ifg3+ 32 <ltd2 �f2
33 'ifh7+ <¡Í¡>e8 34 �b8+ 'ifxb8 35
�xf2 'ifg3 36 'ifh8+ <¡Í¡>e7 37 'ifxf6+
147
<¡Í¡>d6 38 'ife5+ 'ifxe5 39 dxe5+
<¡Í¡>xe5 40 �f1 a5! 41 � h 1 c5.
Dol matov señaló que , en lugar
de 34 �b8+?, las blancas pueden
jugar mejor: 34 �xf2! 'ifxf2+ 35
<ltc1 'ifg 1 + 36 <¡Í¡>b2 'ifxg2 37 <¡Í¡>a2 .
Aqu í son las negras quienes están
en pel igro. Si 37 . . . <ltd8 , sigue 38
�b7 'ifxc2+ (única contra el mate)
39 'ifxc2 h 1 'if 40 �xa7. Pese a
todo, no debe rían pe rder, después
de 37 . . . �c8 ! Por ejemplo: 38 �b8
<ltd8 39 <ltb2 (39 'ifh8+ <¡Í¡>e7) 39 . . .
h 1 'if 4 0 'ifb7 'ifxc2 + ! 4 1 <ltxc2
'ifh2+ 42 <¡Í¡>b1 'ifg 1 + 43 <¡Í¡>a2 'ifh2+
44 �a3 'ifd6+.
Naturalme nte, el error cometido
por Hazai no fue accidental. Al
entrega r la iniciativa a su oponente ,
se condenó a sí m ismo a una
penosa defensa , que exigía plena
concentración , sin emociones
gratificantes para él . En s ituación
ta n desfavorable, es muy fácil
desvia rse en a l g ú n pu nto del
camino correcto.
31.
32. 'ifxg6+
33. �e2
34. <¡Í¡>d2
'ifg6!
<ltxg6
�xc3
�g3!
Más fuerte que 34 . . . �a3 35
�f3! �xa4 36 �g3+ W 37 �h3.
35. �h1
36. <¡Í¡>c1
c3+
�g4
Con tres peones por la calidad ,
las negras deben ganar.
El juego posicional
148
37 �xh2 �xd4 38 �f3 e5! 39
�xe3 �xa4 40 �g3+ .i.g4 41 �e3
e4! 42 �h8 (42 �xc6 e3) 42 . , .
�a1 + ! 4 3 <it>b2 � g 1 44 g3 .i.f3! 45
�d8 �d1 46 �xe6 e3 47 �f8 .i.e4!
48 �exf6+ <it>g5 49 �6f7 'it>g4! 50
�f4+ 'it>h3 51 �h4+ <it>g2 52 �hf4
�d2 .
Las blancas se rindieron .
Tome nota de que en ambas
partidas hemos examinado que la
in iciativa desplegada por uno de
los jugadores no bastó pa ra decidir
la lucha , pero hizo las cosas mucho
más d ifíciles para su oponente ,
creando l a s premisas favorables
para los errores que se producirían
más adelante .
Dolmatov - Adams
Hastings 1 989-90
1.
2.
3.
4.
5.
6.
7.
8.
9.
1 0.
e4
d4
exd5
e4
ttJe3
�b3
exd5
.i.e2
.i.f3
ttJge2
e6
d5
exd5
ttJf6
g6
.i.g7
O-O
ttJbd7
ttJb6
.i.f5
La alternativa es 1 0 . . . .i.g4.
11.
O-O
Una continuación más sencilla y
correcta q ue 1 1 ttJf4 , recomendada
en los l ibros teóricos.
11.
a5
1 1 . . . .i.d3 (con la amenaza 1 2
.i.c4) pa rece tentador, pero
después de 1 2 d 6 ! exd6 1 3 .i.xb7
�b8 1 4 .i.f3 , no es fácil para las
negras demostrar que la actividad
de sus piezas com pensa el peón
pe rdido.
1 30
La partida-fuente entre Hort y
Dolmatov (Amsterdam 1 980) sigu ió
as í : 1 4 . . . :re8 1 5 �d 1 .i.a6 1 6 �e 1
Mc8 1 7 lfJg3 �xe 1 + 1 8 �xe 1 'iVd7
1 9 .i.f4 Me8 20 �d2 �e6 2 1 b3 d5.
En la Enciclopedia de aperturas, la
posición resultante es evaluada por
Botvinnik como "igual". Pero tal
evaluación es incorrecta, ya que el
sano peón extra de las blancas les
garantiza la ventaja. Cierto que
más tarde Dol matov se defendió
ingen iosa mente , e n algú n mo­
mento su rival dejó escapar u na
continuación ganadora , y la partida
final izó en tablas.
La incorrecta eval uación de
Botvi n n i k (en rea l ida d , casi es
La iniciativa
segu ro que no de Botvin n ik, sino
de su ayuda nte , quie n preparó el
material y Botvin nik sólo lo firmó)
proba blemente fue la con se­
cue ncia de no proceder al estud io
de la partida , sino de considerar
sólo el resu ltado. Este ti po de
trabajo, a cargo de un "negro", con
frecuen cia se encue ntra en las
páginas de las monog rafías de
a pertu ras.
Otro ejemplo: Dolmatov - Rytov
(20 minutos por jugador y partida ,
Tallinn 1 987) . 1 4 . . . .i.c4 1 5 'ifd 1
ttJfd 5 1 6 �e 1 ! ? (con la amenaza
posicional 1 7 b3! ) 1 6 . . . �e8 1 7
.i.d2 (no 1 7 b3? ctJxc3 1 8 ttJxc3
.i.xd4!) 1 7 . . . ttJb4? ( 1 7 . . . ctJxc3 es
más tenaz, pe ro después de 1 8
bxc3 y 1 9 ttJf4 las bla ncas
conserva n la ventaja) 1 8 b3 ! .i.a6
1 9 .i.e3 ttJd3 20 �f1 . Las blancas
tienen
cla ra
ventaj a ,
u na
determinada n o sólo por s u peón
extra , sino tam bién por el caballo
mal situado de b6, fuera de juego.
Recuérdese la sentencia de
Tarrasch: "Si u na pieza está mal
situada, toda la posición es mala".
Como puede ver, el m ismo tema
i nfluyó en la eval uación de la
posición , en la pa rtida Dolmatov Ada ms.
1 2.
.i.f4!
La Enciclopedia sólo sugiere 1 2
a 4 'ifd6 ! 1 3 ttJb5 'ifd7 , con igualdad
(Va n Baarle - Ga prindashvil i ,
Amsterdam 1 976) . Si ahora 1 2 . . .
a 4 , las blancas d isponen d e la
149
excelente répl ica 1 3 'iVb5 ! , así que
¿ por qué debilitar la casilla b4?
1 2.
1 3.
.i.d3
exd6
d6
1 31
(P) 1 .66 ¿ Q u é
j u gar las blancas?
deben
No es bueno tomar el peón b7,
pero la simple 14 �fd 1 ! .i.a6 ( 1 4 . . .
.i.c4 1 5 'ifa3) 1 5 a 4 ha bría logrado
ventaja. Sin embargo, la jugada de
la partida ta mbién parece atractiva .
1 4. 'iVd1 ? !
1 5. b3
.i.a6
Dolmatov basa su juego en la
mala posición del ca ballo de b6 y,
en el futuro, del alfil de a6 (una vez
q ue el caballo de e2 se mueva , el
alfil estará ataca ndo al vacío,
m ientras que el ca m bio en e2 le
daría [ i las bla ncas la ventaja de la
pa r eja de alfiles) . Las bla n cas
q u ieren reforzar su posición con
�e 1 , \i'd2, etc. Las negras están
obligadas a tomar la in iciativa para
trastornar las evoluciones de su
Eljuego posicional
1 50
oponente, pues de no ser así se
arriesgan a ser pa ralizadas.
1 5. '"
h6!?
El com ie nzo de u n original plan
de contrajuego en el flanco de rey.
S i n e m ba rgo, ha b ría sido más
sencillo jugar en el centro: 1 5 .. .
�e8 1 6 �e 1 d5!, con idea de 1 7 . . .
lDe4 . Por ejemplo: 1 7 iLe5 lDbd7
1 8 iLg3 (las bla ncas habían
preparado 1 9 lDf4) 1 8 . . . �c8 (peor
es 1 8 . . . lDf8 1 9 lDf4 �xe 1 + 20
'ifxe 1 lDe4 21 lDcxd5 l2Jxg3 22
hxg3 iLxd4 23 �d 1 ) 1 9 �c1 iLf8 ! , y
no veo cómo pueden log rar aqu í
ventaja las blancas, que deben
afrontar las amenazas 20 . . . iLa3 y
20 . . . iLb4 .
1 6.
h3
Dol matov
no
ca pta
las
i ntenciones de su oponente y se
limita a parar la a menaza g6-g5g4 . Después de la pa rtida ,
recomendó 1 6 g3!? g 5 1 7 iLe3(c1 ) .
S i n e m ba rgo, g6-g5 no es
obligatorio, y las negras pueden
jugar en el centro: 1 6 . . . �e8 y 1 7 . . .
d5.
lDh7!
1 6.
Esta es la clave , que crea la
amenaza 1 7 . . . lDg5. El cam bio de
cualquiera de los alfiles blancos
favorece a las negras.
17.
g3!
1 32
(P) 1 .67 ¿Cómo deben
continuar las n egras?
Ahora 1 7 . . . lDg5 no tiene
sentido por 18 iLg2 . Por lo tanto, la
continuación lóg ica para las negras
es 1 7 . . . g5! 1 8 iLe3 ( 1 8 iLd2!? es
más prudente) 1 8 . . . f5! Bueno o
malo, as í debería habe rse jugado,
con una pos lclon aguda y
posi bilidades recíprocas.
M ichael Ada ms
no log ra
decidirse por algo tan drástico y,
como consecuencia , pierde el hilo
del juego, cede la i n iciativa y,
gradualmente, va quedando atra­
pado en un corsé posicional .
17.
1 8 . iLg2
�c8?!
�e8?
La simplificación 1 8 . . . �xc3 1 9
lDxc3 iLxf1 20 Wxf1 es favorable a
las blancas. Seguramente aún no
era tarde para avanzar los peones
del flanco de rey, pero, al situar su
torre en e8, Adams descarta su
ú n ico plan activo.
151
La iniciativa
1 9.
�e1
ttJf6
A causa de su indecisión, la
excelente jugada 1 6 de las negras
se ha convertido en u na pu ra
pérd ida de tiem po.
20. �c1
2 1 . 'ilid2
22. i.e3!
'ilid7
'it>h7
Las bla n cas intim ida n a su
o ponente con la a parentemente
fuerte 23 d5, provocando el avance
d 6-d5, donde el caballo saltará de
i n mediato a f4.
22.
23.
ttJf4
d5
�c7? !
Era mejor 23 . . . i.f8.
24.
ttJd3
i.xd3
Las
neg ra s
tienen
que
prescindir de su alfil , porque el
ca bal lo a menaza ba ocu pa r el
excelente puesto de c5.
25.
1 33
'ilixd3
�cc8
( P) 1 .68 ¿Cómo d eben
desarrol lar su i n iciativa las
blancas?
La tentativa de cam biar da mas
es incorrecta : si 26 'ilib5? , sigue 26
. .. �xc3! 27 'ilixb6 (es malo 27
'ilixd7? �xc 1 ) . El ca mbio del
descolocado caballo de b6 no es
a lgo que entre en los planes de las
blancas.
26. a4!
Las blancas fijan el peón de a5
y se pre pa ra n pa ra ataca rlo ,
situa ndo s u alfil en d 2 . Desarrollar
la iniciativa significa detectar
objetivos de ataque, obligando al
oponente a defenderlos.
26.
27. i. d2!
28. �xe1
29. tDe2
i.f8
�xe1 +
'ilid8
ttJa8
Una jugada torpe, pero a 29 . . .
ttJbd7 habría seguido 3 0 'ilib5 Ó 30
ttJf4 . Es evidente que la posición
negra está ya perdida.
30.
31 .
32.
33.
34.
ttJf4
'ilib5
i.e3
�c1
i.xc1
b6
�c2
i.b4
�xc 1 +
'it>g7
El peón de d 5 no puede
defenderse. Las blancas no se
apresuran a tomarlo, sino que a ntes
mejoran la situación de su alfil.
El juego posicional
1 52
35. �e3
36. ctJxd5
37. ctJxc7
�d6
ctJc7
Te n ie ndo ve ntaja deci s iva , no
hay razón para que las bla ncas
a g u d i ce n e l j u eg o y ca l cu l e n
va rian tes como 37 'iVxb6 ctJfxd5
38 �xd5 �xg3 39 fxg 3 V¡¡¡e 7 (o
b i e n 38 . . . v¡¡¡ e 7 , seg u id o de
i. xg3) .
37.
38 .
39.
40.
41 .
42 .
V¡¡¡ c 6
V¡¡¡x b6
V¡¡¡xa5
'ifb5
a5
'ifxc7
'ife7
�xg3
�d6
g5
Es ésta una aguda variante de
a pe rtu ra , que exige u na g ra n
precisión e inventiva d e am bos
contend ientes. La ú ltima jugada
neg ra me pa rece un tan to
arriesgada , puesto que permite la
apertura de l íneas e n �I flanco de
dama : 1 1 axb5 cxb5 1 2 b3! ; más
adecuado es 1 0 . . . �b4 1 1 ctJa2
�e 7 1 2 b3 cxb3 1 3 'ifxb3 O-O .
11.
12.
1 3.
1 4.
1 5.
1 6.
d5?!
exd5
a5
dxe6
llJa4
V¡¡¡ c2
cxd5
b4
V¡¡¡a 6!
fxe6
�g8!
(E) 1 .29
Las negras se rind ieron .
Eingorn - Dolmatov
Jarkov 1 985
Campeonato U RSS
Primera Liga
1.
2.
3.
4.
5.
6.
7.
8.
9.
1 0.
d4
c4
ctJf3
ctJc3
�g5
e4
a4
�xf6
�e2
o-o
d5
c6
ctJf6
e6
dxc4
b5
'ifb6! ?
gxf6
�b7
ctJd7
J uegan neg ras
En busca de la vicloria
(E) 1 .30
1 35
1 53
EN BUSCA DE LA
VICTORIA
Cuando un jugador tiene ventaja
suficiente, debe optar por aquel/as
continuaciones con las que se
logra la victoria, sin permitir
contrajuego al oponente.
Benjam i n Bl umenfeld
J uegan blancas
(E) 1 .3 1
J uegan blancas
La técnica de materializa r u na
ventaja es la más i mportante y la
más d ifícil en ajedrez. El gra n
maestro Yusu pov y y o hemos
real izado u n serio trabajo en este
campo y le hemos consag rado u na
de las sesiones de nuestra escuela
pa ra
jóvenes
tale ntos .
Los
resultados de d icho tra bajo se
n uestro
en
l i bro
resu men
Technique for the Tournament
Player (Técnica para el jugador de
torneo) .
Creo que las principales dificul­
tades en la explotación de la ventaja
radican en la doble naturaleza del
proceso de conversión. Por una parte,
se necesita una técnica precisa, así
como la capacidad para elaborar la
ventaja con paciencia y método,
suprimiendo toda tentativa del rival
por modificar el carácter del juego, o
por crear contrajuego. Por otra parte,
hay que estar dispuesto para, en el
momento oportuno (i ni antes, ni
después!) cortar en seco el tranquilo
Eljuego posicional
1 54
maniobreo y buscar (y calcular) un
camino concreto hacia la victoria.
Algunos jugadores carecen de
autocontrol y se
precipita n ,
tratando de forzar los acon­
tecimientos. Otros, por el contrario,
confiados en la superioridad de su
posición y en la indefensión de sus
rivales, no qu ieren forzarse a sr
mismos a calcular va riantes, y
dejan
escapar o po rtu n idades
favorables. En ambos casos, una
pa rtida ganada puede escaparse
en algún momento de la lucha .
En la siguiente parte del libro,
dedicada a posiciones «sencillas",
encontrará buen número de ejemplos
de técnica ajedrecística. Pero
veamos ahora cómo se debe actuar
cuando llega el momento culminante
de la partida, es decir, la elección del
camino óptimo para ganar.
Dvoretsky - Gedevan ishvili
Kutaisi 1 978
1.
2.
3.
4.
5.
6.
7.
e4
d4
lhd2
e5
e3
f4
lhdf3
8. exd4
9. g3
1 0 . i.. h 3
1 1 . fxe5
1 2 . �f1
e6
d5
lhf6
lhfd7
e5
lhe6
exd4
f6
'ilb6
fxe5
.i.b4+
Por aquellos a ños la teorra
considera ba esta posición favo­
rable a las blancas, sobre la base
de la pa rtida Portisch - Tal
(Oberhausen 1 96 1 ) , en la que el
gran maestro húngaro logró una
gra n ventaja, tras 1 2 . . . lhf8 1 3 lhe2
lhg6 14 �g2 O-O 1 5 .i.g4! .i.d7 1 6
h4 . Creo que tal evaluación sigue
siendo correcta hoy d ra.
¿ Cómo pued e n mejorar su
juego las negras? U na breve
receta puede verse en las notas a
la partida Dolmatov - Karolyi
(capítulo Ventaja de espacio) , y
otra
más
detallada
en
la
conferencia de Alexei Kosikov La
jugada
g 7-g5
en
la
Defensa
incluida en .el libro de
Dvoretsky y Yusu pov, Opening
Francesa,
Prepara tio n.
12.
13.
0-0
�g2
No, por supuesto, 1 3 .i.xe6+?
�h8 14 �g2 lhdxe5!
1 3.
. ..
lhdxe5
Al comentar esta pa rtida en mi
l i b ro de nota s , escri b í : «El
desesperado sacrificio de pieza
de las negras es, por supuesto,
i n correcto". Sin e mbargo, u nos
a ños más tarde, el g ra n maestro
Rainer Knaak, y también otros
jugadores, come nza ron a juga rlo .
Finalmente , a juzgar por la tercera
ed ición de la Encic lopedia de
aperturas,
la exper.i en cia ha
En busca de la victoria
confirmado l a ventaja bla n ca . En
cam b io yo he come nzado a dudar
de mi evaluación i n icial .
1 4.
dxe5
ttJxe5
1 37
155
'ira6, sigue 1 7 .ib2! 'irxa2 1 8 'irc2,
con u na gra n ven taja . S i n
emba rgo, la simple 1 6 . . . .i d 7 es
desagradable, puesto que a 1 7
'ire2, las negras responden 1 7 . . .
i.b5.
1 5.
. ..
ttJc4?!
1 5 . . . ttJg6 1 6 i.e3, seguido de
i.d4 es daramente desfavora ble a
las negras. La mejor continuación
es 1 5 . . . ttJxf3 1 6 ttJxf3 eS! 1 7 i.xc8
�axc8.
1 5.
'ire2!
Las blancas deben jugar con
precisión , a fin de no permitir que el
contrajuego rival prospere, como,
por ejemplo, en las variantes 1 5
i.f4?! ttJg6 , ó 1 5 'ird4?! 'irxd4 1 6
ttJxd4 ttJd3! La partida Yudasin Knaak (Trnava 1 983) continuó con
1 5 'irb3?! ttJc4 (ta mbién es posible
1 5 . . . 'ira 6 , donde 1 6 i.d2? ,
recomendado por Yudasin y
Livshits, se refuta con 1 6 . . . .:.xf3!
1 7 'irxb4 �f2+! ; 1 5 . . . i.c5 tam bién
es bueno) 1 6 a 3 i.c5 1 7 'irxb6
i.xb6 1 8 b3 ttJa5 ( 1 8 . . . ttJe5!?) 1 9
i.f4! ( 1 9 �b 1 eS) 1 9 . . . ttJxb3, con
posibilidades para ambos bandos.
Dolmatov h izo una interesante
sugerencia : 1 5 b3 ! ? i.c3 (es
d esespe rado 1 5 . . . ttJxf3 1 6 ttJxf3
e S 1 7 'irxd5+ q;h8 1 8 'ire4) 1 6 �b1
( 1 6 i.a3 ttJxf3 17 ttJxf3 i.xa 1 1 8
i.xf8 i.f6 1 9 i.a3 'ira6). S i 1 6 . . .
En la partida Ermenkov - Knaak
(Bulga ria - Ale m a n ia O rienta l ,
1 983) los acontecimientos tomaron
un carácter agudo: 1 8 ttJxe5 'ire6
( 1 8 . . . �ce8 1 9 i.f4 i.d6 20 �hf1
�f5 21 'ird3) 1 9 i.f4 �f5 ( 1 9 . .. g5?
20 i.xg5 'irf5 21 'irg4 !) 20 �ac1
�e8 (20 ... �cf8 21 'ire3! g5 22
ttJg4!) 21 'irb5! i.d6 (2 1 . . . .:.xe5!?
22 i.xe5 'irxe5 23 �hf1 !) 22 ttJf3
i.xf4 23 gxf4 �xf4 24 �hf1 �ef8 25
ttJd2 ! , Y las blancas conserva ron la
ventaja . S i n emba rgo, el juego
negro puede mejorarse con 20 . . .
�xc 1 ! 2 1 �xc 1 g5. Por ejem plo: 22
�c7 i.d6 23 �xb7 i.xe5, con
igualdad .
La partida Sisniega - Matamoros
(Sevilla 1 992) siguió: 1 8 �d 1 e4?!
1 9 ttJd4 �c4 20 i.e3 i.c5 2 1 'irh5!
'irxb2+?! (2 1 . . . �d8 22 'ire5! 'irxb2+
23 <&t>h3 habrra traspuesto) 22 <&t>h3
�d8 23 'ire5!? , con una gran ventaja
de las blancas (pero 23 l1ab 1 ! aún
era más fuerte).
Eljuego posicional
1 56
En respuesta a 1 8 . . . 'i'g6 ! ,
Sisniega anal iza 1 9 CLJxe5 'i'f5! 20
CLJf3 �c2 21 �d2 �xb2 , donde las
negras tie n e n la i n i ciativa , y
recom ienda 1 9 �d2 �c2 ( 1 9 . . .
�d6
20
�a c1 )
2 0 'i'xe 5
considerando ganada la posició �
blanca . Pero, en realidad , después
de 20 . . . 'i'd 3 ! , su oponente
recu pera la pieza .
1 6 . b3
1 7. �b1
eS
Ahora las negras sólo pueden
evitar la pérdida de u na segunda
pieza a costa de sus peones
centrales: 1 8 . . . e4 1 9 'i'xd5+ <it>h8
20 'i'xe4 CLJd6, pero después de 2 1
'iVd3 q uedarían muy m a l situadas.
1 8.
1 9 . �xc8
20. <it>h3
2 1 . bxc4
e4
1 38
�c3
La posición de las negras sería
aceptable, de no ser por la muy
desagradable a menaza 1 8 'i'd3
atacando simultáneamente a do�
piezas menores . Por ejemplo, en la
pa rtida
H e n n igan
Ca rton
(Oa kha m 1 990) , las bla n cas
lograron ventaja decisiva después
de 1 7 . . . jLf6 1 8 'iVd3 ! CLJd6 1 9 CLJe2
'i'a5 20 a4 CLJe4 2 1 CLJf4 .
1 7.
18. 'i'd3!
21 .
jLe 1
�f2+
�axc8
Ta m bién es bueno 2 1 CLJxe 1 .
( P ) 1 .69 ¿ Q u é deben
j ugar las bla ncas?
Hasta aqu í m i juego se ha bía
basado en el se ntido com ú n ,
decid ien do entre las jugadas
cand idata s Y eligiendo el plan más
a propiado , basá ndome en el
cálcu lo de va riantes breves. Pero
pa rece que ha b ía l legado el
momento de intentar jugar para
anota rme el pu nto. Está cla ro que
mate rial
debe
la
ventaja
ga ra ntiza rles l a victoria a las
bla ncas. La ú n ica cuestió n es
cómo converti rla del modo más
simple, a fi n de no conced erle
contrajue go al rival y de evitar en el
futuro d ificultades técn icas o de
cál cu lo.
Consideremos las posibil idades
de las blancas.
Después de 22 'i'xd 5+ <it>h8, no
es posible jugar 23 �xe4, en vista
de 23 . . . �f1 + 2 4 <iit>g 4 �xc4 25
CLJd4 h5+ ! 26 <iit>x h5 �xd4 27 'iVxd4
En busca de la victoria
'ilUf5+ ,
con
jaq ue
pe rpetuo.
Después de 23 etJxe 1 , l a respuesta
23 . . . �c5? 24 'ilUxe4 no fu nciona ,
pero l a simple 23 . . . 'ilUxe 1 ! conduce
a u na situación confusa , a causa
de la doble clavada de las piezas
blancas en la primera fila.
Cuando se cuenta con u na
a m pl ia ventaja mate rial , el pro­
blema puede , a veces, resolverse
devolviendo pa rte de ese material .
Tam bién es el caso aqu í: hay dos
formas de cam biar damas , devol­
vie ndo una de las piezas.
(a) 22 iUe2 exf3 23 'ilUxf2 iixf2 .
Sin embargo, la posición resultante
no está cla ra . El caballo de g 1 no
tie ne jugadas, y el peón de f3
puede resultar pel ig roso .
(b) 22 iie3 exd3 23 iixf2 iixf2.
Tam bién aqu í tienen contrajuego
las negras y, además, como en la
variante anterior, siguen con un pa r
de peones por la pieza , de modo
q u e no pued e n evita rse las
d ificu ltades técn icas.
Es curioso. La posición parece
totalmente ganada , pero lo cierto es
que no se ve un métcx:Jo fácil de
ganar. Esto significa que o bien la
evaluación es incorrecta, o bien se
nos ha escapado algo en los cálculos.
Estaba convencido de que m i
evaluación era correcta , y rápi­
dame nte encontré una forma de
demostrarlo.
1 57
22. 'ilUxdS+!
23. iib2 ! !
�h8
L a clave : l a s blancas n o sólo
activan la torre sobre la primera
fila , sino que ta mbién lanzan u n
contraataque , con l a mortal a me­
naza 24 iixg7 +. La variante prin­
cipal se calcula fá cilmente.
23.
24. �g4
'ilUf1 +
Tam bién es fuerte 24 ci?h4.
24.
25. etJxf3
26. �h3
�xf3
iUxf3+
Las negras se rind ieron , pues
tienen una torre menos, y 26 . . .
'ilUxh 1 conduce a l mate: 2 7 iixg7+
�xg7 28 �xb7+ .
La ruta hacia el objetivo es, a
veces , mucho más complicada que
en el ejemplo a nte rior. En tales
casos es i mporta nte percibir el
mome nto crítico , cuando ex iste
u na solución con creta a la posición
y hay que concentrarse para des­
cu brirla.
Raj na - Dam lja novic
Titovo Uzice 1 98 1
1.
2.
3.
4.
e4
etJf3
iib5
iia4
eS
etJc6
a6
etJf6
El juego posicional
158
5.
6.
7.
8.
9.
1 0.
11.
1 2.
1 3.
O-O
�e1
�b3
e3
h3
�e2
d4
tLJbd2
exd4
�e7
b5
d6
O-O
tLJa5
e5
'fie7
exd4
�d8?!
Normal me nte se juega 1 3
tLJc6ó 1 3 . . . �b7. La dudosa jugada
de la partida está relacionada con
la ru ptu ra centra l d6-d5. La
respuesta más simple es 1 4 d5!?
1 4. tLJf1
exd4
Si 1 4 . . . d5, son fuertes tanto 1 5
exd5 exd4 1 6 �g5, como 1 5 tLJxe5
dxe4 1 6 tLJg3 .
1 7.
18.
1 9.
20.
21 .
22.
23 .
tLJxe4
�xe4
�g5
�xe7
�xe4
tLJd4
'fixd3
Las va ria ntes i n d icadas por
Damljanovic en Informator 32 , en
respuesta a 23 ... �ad8 1 no son , en
absoluto, convincentes. En primer
luga r, después de 24 'fie3 tLJc4 25
tLJf5, las negras tienen 25 . . . 'l'd7 ,
donde 2 6 'l'g5 se para con 2 6 . . . f6 .
En segundo luga r, después de 25
. . . 'l'f8 26 'fig5 �d 1 + (si 26 . . .
�xe5?, l o más simple e s 2 7 tLJh6+
�h8 28 tLJxf7 +) 27 �xd 1 �xd 1 + 28
�h2 tLJd2 29 �d4 (seg ú n
Da mljanovic, l a s blancas ganan)
29 . . . tLJf1 + 30 �g 1 tLJd2+, con
jaque perpetuo. Sin embargo, el
juego blanco puede mejorarse con
24 'fic3 ! b4 25 'l'e3 .
24. tLJf5!
25. �ae1
1 5. tLJg3!?
Las blancas refuerza n su
control de e4 . Antes sólo se hab ía
jugado 1 5 tLJxd4 d5 1 6 e5 tLJe4 1 7
f3 , o 1 7 tLJd2.
1 5.
16. e5
d5
tLJe4
dxe4
�b7
�xe4
'fixe7
d3
�d5
�xe5
'1'16
�e6
Damljanovic afi rma que esta
ju gada es ú n i ca , u n a opi n ión
discutible . Es cierto que 25 . . . tLJc4?
26 b3 no da resultado, pero no es
fácil , en ca m bio, refuta r 25 . . .
tLJc6 ! ? E l come nta rista comete ,
además, un error evidente en la
l ínea 25 . . . �xe4 26 'l'xe4 �f8
(después de 26 . . . tLJc6 , indica 27
'l'xc6 , en lugar de 27 'l'e8+) 27
tLJe7+ �h8, decla rando que las
blancas ganan con 28 'l'b4 , con las
amenazas 29 'i'xa5 y 29 tLJg6+ . En
En busca de la victoria
real idad , el jaque de ca ballo no es
u n a a men aza : después de 29
ltJg6+? fxg6 , la torre está defendida
( ¡ u na curiosa ilusión óptica !) En
l ugar de 28 'i'b4 , es más fuerte 28
b3!
26. 'ifd5
!:tae8
159
ltJd6? !:txe4 28 !:txe4 (28 ltJxe4
'i'd 8) 28 ... !:td8! (28 . . . !:tf8 29 b4 ,
ganando u n peón) 29 !:te8+ !:txe8
30 ltJxe8 'i'c6 31 'i'xc6 (3 1 'ife5 f6)
3 1 ... ltJxc6 32 ltJc7 ltJb8 . Tablas .
¿ Qué debe ría ha ber hecho?
Primero, analicemos la recomen­
dación de Damlja novic.
27.
28.
29.
'i'd7?!
ltJe7+
b3!?
!:tf8
�h8
Es i m porta nte mantener el
caba llo en la ba nda . Ahora no
d ispo ne de la casi l la c4 , y la
tentativa de incorporarlo al juego
por c6 l leva a la derrota : 29 . . . ltJc6
30 ltJxc6 !:txc6 31 !:te 8 .
(P) 1 .70 ¿Cómo pueden
exp l otar las b l an cas las
ventajas de su pos ición ?
El problema de las neg ras
rad ica en la debil idad de la última
fila y en su mal situado caballo de
a5.
factores
son
Am bos
tem porales. Basta con abrir una
casilla de escape pa ra el rey y
acercar el ca ballo al centro de la
l u cha , y l a pos lclon i n me­
diata me nte se igualará . Esto
sign ifica q ue las bla ncas está n
obl igadas a encontrar una forma
con creta de explota r sus ventajas
momentáneas, a fin de convertirlas
en perma nentes.
Raj na n o su po rea l iza r esa
tarea . La partida concluyó así: 27
La posición derivada de 29
!:txe6?! fxe6 30 !:te2 se a naliza a
continuación.
29.
...
!:td6
Se amenaza ba 30 �xe6 fxe6 3 1.
f3 ó 3 1 �e2. La alternativa era 29
. . . !:txe4 30 !:txe4 �a 1 + 31 �h2
¡Uxa2 . Da mljanovic cree que las
blancas ganan con 32 �f5, con la
a menaza 33 ¡Uxh7+ , pero las
negras tienen una defensa : 32 . . .
¡Ud2 ! (33 �h4 �d6+ 34 f4 h6) . Más
fuerte es 32 ¡Ud6 ! !:ta8 (32 . . . ¡Uxf2?
33 !:tf4 y 34 ltJg6+) 33 �d5 �f8 34
¡Uc5! !:td8 (34 . . . �a8 35 ltJc8! ) 35
!:td4! �e8 , y sólo ahora 36 ¡Uf5!
(con la amenaza 37 ¡Uxh7+) 36 . . .
h 6 3 7 ¡Uxf7. Otro camino, quizá
más
s i m pl e ,
es
32
ltJf5 !
Eljuego posicional
1 60
(amenazando tanto 33 :e8 como
33 'iVd4) 32 . . . 'ilxf2 33 :íe8 'iif4+
34 ttJg3 'iYb4 35 'i!Vxf7.
30. "ilc7
3 1 . :!4e2
�d2
3 1 .f:.f4! 'i!kd6 32 :íxf7! I;Ixf7 33
'i'c8+ 'iid 8 34 ttJg6+ hxg6 35 �e8+
es mucho más convincente.
31 .
32.
33.
34.
l1xe2
�h2
l:.e4
�xe2
'iHa1 +
'iVd1
es
blanca
ventaja
La
indiscutible, aunque después de 34
. . . 'iHd2 ó de 34 . . . 'i'd8 , el juego
continúa.
Este análisis es muy compli­
cado, porque además contiene
algunas i m p recisiones sustan­
ciales. Puesto que las cosas están
mal para las negra s , puede
buscarse una forma de mejorar su
defensa . Al comienzo de la
variante, podían haber dado una
casilla de escape a su rey. ¿ Cuál
de estas dos jugadas, 27 . . . h5 ó 27
. . . h6 es la correcta?
(1 ) 27 . . . h5? 28 l:xe6 �xe6 29
l1xe6 'i'xe6 30 ttJe7+ �h7 3 1 'iHe8 !
g6 (es malo 3 1 . . . f5 32 'iix h5+) 32
'ifg8+ �h6 33 'iVh8+ �g5 ' 34 h4+ !
(34 f4+ ! también es fuerte) 34 . . .
�xh4 3 5 'iVd4+ �g5 3 6 f4+ ! , y las
negras pierden la dama o reciben
mate.
(2) 27 ... h6! 28 ':xe6. Cabe
considerar 28 ttJd6! ? , cuando las
negras pueden elegir entre 28 . . .
lid8 ! ? 2 9 �xe6 �xd7 3 0 lixf6 gxf6,
con un final ligeramente inferior, y
28 . . . 'iVg6!? 29 ¡fxe8+ (en caso de
29 ttJxe8 :xe4 30 Itxe4 'iVxe4 3 1
'iVxf7 + �xf7 32 ttJd6+ �e6 33
ttJxe4 �d5, la actividad del rey
negro com pensa el peón perdido)
29 . . . :xe8 30 ttJxe8 ! (amenazando
3 1 ':g4). En este caso tienen que
defenderse con cuidado y evitar
caer bajo un ataque.
28 ... l:txe6 29 ':xe6 'ifxe6! (el
Informator sólo menciona 29 . . .
fxe6? 3 0 'i'e8+ �h7 3 1 ttJe7 ,
ganando) 30 ttJe7+ (30 'iVd8+ �h7
31 ¡j'xa5 'i'xf5 32 'iVxa6 'iVb 1 + 33
�h2 "xb2 conduce a tablas) 30 ...
�h7 31 'iVd3+ (si 31 ¡fe8 ó 31 ¡Vd8 ,
sigue 3 1 . . . f5) 31 ... 9 6 32 'iVd8.
1 41
Después de 32 . . . f5 33 'fic7
i1f7 , la posición parece m uy
peligrosa para las negras, pero el
desenlace sigue sin estar claro. Lo
m ismo · puede decirse del final de
caballos que se produce después
de 32 . . . f6 33 ttJd5! (33 i1c7 'iVe 1 +
34 �h2 'iHe5+) 33 . . . ttJc6 34
En busca de la victoria
'iVd7+! ? 'iVxd7 35 ttJxf6+ �g7 36
ttJxd7 a5!? Es mejor 32 ... <it>g7! , Y
las tablas parecen el resultado más
probable.
¿Qué otra cosa puede hacerse?
Conozco al menos tres buenas
soluciones
al
problema.
La
primera, que implica un ataque al
rey, fue descubierta por Stefan
Kindermann ., La segu nda, juego
activo en el flanco de dama, fue
sugerida por Dolmatov, y la tercera,
trasponiendo a un final con un
peón extra , la encontró Roman
Slobodjan .
(1)
27. 11 1 e3 !
¿ C u á l es l a clave de esta
jugada? En pri mer lugar, desde la
tercera fila la torre refuerza el
ataque, como, por ejemplo, en la
variante 27 . . . ttJc4 28 ':'xe6 fxe6 29
'1Wd7 'iff7 (29 . . . :f8 30 ttJe7+ �h8
3 1 :tf3) 30 ttJh6+! gxh6 31 1:g3+
�f8 32 :tf3. En segundo lugar, al
salir de la pri mera fila, no podrá ser
tomada con jaque. Después de 27
. . . h6 28 ttJd6! , ya no es posible 28
. . . :xe4? , por 29 ttJxe8, mientras
que si 28 . . . �8e 7, entonces 29
':xe6 l1xe6 30 ctJxf7! �xf7 3 1 �f3 .
Las negras se ven forzadas a
situarse a la defensiva, pero
entonces las cosas se vuelven
desesperadas para su causa .
27.
28. lixe4
':xe4
.:tf8
161
29.
30.
'De7+
b3
\i?h8
Ya conocemos las con se­
cuencias de la variante 30 . . . 'ifa 1 +
3 1 �h2 'i'xa2 32 'iic5!
(11)
27.
a4!
Explotando la situación vulne­
rable de las piezas contrarias, las
blancas debilitan el peón de b5.
27.
...
h6
Si 27 ... g6, sigue 28 ':xe6! fxe6
(28 . . . ':xe6?? 29 'ifa8+) 29 ¡Vd7
':f8 30 ttJh6+ �h8 31 ttJg4 'iixb2 32
':xe6, con la tremenda amenaza
33 l:.e7.
28.
axb5
axb5
28 . . . l:txe4 29 ':xe4 tam poco
al ivia la posición neg ra . Por
ejemplo: 29 . . . 2:xe4 30 VWxe4 (30
VWa8+ �h7 31 'ilVxe4) , donde se
quedan con peón de menos, o bien
29 . . . :d8 30 'ilVe5 'iVxe5 31 l:.xe5
ttJc4 32 ':c5 axb5 33 l:txb5 !:id 1 + 34
�h2 ':b1 (34 . . . l1d2 35 b3) 35 b4!
(pero no 35 b3? ttJd2 , con la
amenaza 36 ... ttJf1 +).
29. ttJd6!
30. ctJxe4!
3 1 . 'ifxb5
':xe4
'i'd8
Las blancas deben ganar.
Eljuego posicional
1 62
(111)
Secretos
del
entrenamiento
en
Volveremos a ello, en la
segunda parte del libro.
ajedrez.
27. ':'xe6!
28. ¡Vd 7
29. tlJe7+
30. l1e2
fxe6
lIt8
�h8
e5
Georgadze - Dolmatov
Vil nius 1 980-8 1
Campeonato de la U RSS
30 . . . tlJc4 3 1 'iVxe6 ¡Vxe6 32
:xe6 tlJxb2 33 11xa6.
31 .
b3!
1 42
0�:
({% '
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!
i:
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rjaq W4i 1"'� W?j§.
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• .:.�
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;.'; -xr·!J
,,· ctJ�
:--<�.:': ,
�)% - @&
f;@
p,;N:i
. .
No es tan bueno 3 1 tlJdS Vic6,
ni 31 'iJic7 tlJc4.
31 .
32.
e4
tlJd5!
...
'iVg6
.
Después de 32 . . . ¡VeS, o de 32
. . . 'il'd4, sigue 33 'iJJe 7, mientras que
si 32 . . . 'ifa 1 + 33 �h2 'i'leS+,
entonces 34 f4.
33.
tlJf4!
Cada uno de los planes analiza­
dos para materializar la ventaja
explota, de una u otra forma, los
dos defectos de la posición enemi­
ga señalados al com ienzo. De
nuevo hemos' visto en acción el
principio de las dos debilidades,
descrito en la segunda parte de
-:::::;;'.<:;: h."�'
/t�'/
0/" /
.. .. �
,[?J% if:#% *� rt,$
�., � {,·M ifA�
' :lfo/ ,/, /'r# . '. rd�:w/rd:
1'%0:
r
: ;m�
Esta jugada, para seguir con 33
¡¡e7, es la idea de Slobodjan . Yo
pensé en 32 �c7 e3! 33 f3 "gS!
(más flojo es 33 ... ¡Ve6 34 ¡VeS! )
3 4 ¡VxaS 'iVxe7 3 5 'ii'x a6 b4, donde
el desenlace no está claro.
32.
" , %;; "
.
�,
�w;
��;y
"
f,M':
:%'';(0:
;-
ií%
Tras las complicaciQnes combi­
nativas del medio juego, Dolmatov
tiene cal idad de ventaja. S i n
embargo, s u oponente conserva
recursos activos, como tlJd6 ó :te7 ,
y en algunos casos, e l peón de cS
puede convertirse en un peligroso
péon pasado. En la partida las
negras no logra ron explotar su
ventaja material.
28 ... ':fd8 29 �b2 (29 tlJd6??
':'xd6) 29 ... ..td7 30 ..tb3 :te8 31
l:a1 ! Dolmatov omitió esta fuerte
jugada. Sólo contaba con 31 �d 1
':'c7 32 tlJd6 ':'e2+, seguido de a7a6 y ..tc6.
31 ... a6 32 tlJd6 �e2+ 33 �c3
':c7 34 ..td5 ..te6 35 i.xc6 ':'xe6 36
tlJxb7 ':'xf2. Las blancas se han
apoderado de la iniciativa, y si
hubiesen jugado 37 tlJd8!, las cosas
habrían sido difíciles' para las
negras.
En busca de la victoria
37 �e4? l:lxh2 38 ttJd8 lte8 39
ttJe6 �e2+ 40 �d3 :g2 41 l:txa6
:lxg3+ 42 �e4 :g4+ 43 ttJd4!
Aqu í se suspendió la partida .
Los análisis demostraron que, con
un juego correcto, este agudo final
debería concluir en tablas. El
diagnóstico fue confirmado por la
reanudación .
43 . . . h5 44 b5 h4 45 :a3 �g7
46 e6 g5 47 <&t>e5 �e4 48 �d3 :e5+
49 �e4 :e4 50 �e5 ':e5+ 51 �e4.
Tablas.
¿No está de acuerdo en que
este dese n lace no d isipa su
primera impresión, en el sentido de
que la posición debe estar ganada
sin especial dificultad , y que sólo
es preciso encontra r el plan
adecuado? i I ntentémoslo!
Deberíamos privar al oponente
de contrajuego. Debemos romper su
fuerte formación en el flanco e dama.
Por tanto, las jugadas b7-b6 y b7-b5
se sugieren por sí solas.
(P) 1 . 7 1 Eva l úe las
consecuencias de 28 . . b6.
.
La respuesta más sencilla es 29
ttJd6!? bxc5 30 etJxc8 lhcS 31 b5!
'ñc7 32 <&t>b2. Desde c3 el rey bloquea
el peón e pasado y, si la ocasión se
presenta , también lo atacará. La
actividad de las piezas blancas
compensa, en cierta medida, el peón
de menos, y las tablas son el
1 63
resultado previsible. También es
correcta la más aguda 29 c6 b5!? 30
SLxb5 SLd3 (amenazando 31 . . . SLxc4
32 SLxc4 :Xc6) 31 �e6 :b8 32 �d6!
lhb5 (32 ... SLxc4 33 SLxc4 :Xb4 34
SLe6) 33 ID<d3 ID<b4 34 �c3!
La segunda tentativa es 28 . . .
b 5 2 9 i.xb5 i.d3 .
(P) 1 .72 ¿Conduce a la
victoria esta idea?
Las
negras
tienen
tres
amenazas: 30 . . . :b8, 30 . . . a5 y 30
. . . SLxc4 31 SLxc4 a5.
30 ttJd6 SLxb5 3 1 ttJxb5 1:b8 (ó
3 1 . . . a5) es dudoso para las
blancas. Necesitan acudir con el rey
en ayuda de sus peones del flanco
de dama: 30 r¡i¡d2! Si 30 . . . llfd8 31
�c3 a5, entonces 32 :td 1 !? axb4+
33 �xb4. Las negras tam poco
logran nada con 30 . . . SLxc4 31
SLxc4 a5 32 �c3 axb4+ 33 �xb4
:b8+ 34 i.b5! No han conseguido
eliminar el fuerte peón e, apoyado a
tiempo por su rey. En esta variante la
iniciativa en el flanco de dama pasa
a manos del oponente. Después de
todo, están jugando con una pieza
extra, pues el rey negro sigue en el
rincón opuesto.
Volvamos a la jugada efectuada
por Dol matov, puesto que incor­
pora la segunda torre al juego, lo
que es perfectamente lógico.
28.
29.
lUd8!
�b2
Eljuego posicional
1 64
Pero la siguiente jugada negra,
29 ... .i.d7?, no se justifica . ¿Qué
pod ían hacer entonces?
29 . . . Z1d4 parece tentador. E n
caso de 30 etJd6? ':xb4+ 3 1 �a3
':xa4+ 32 �xa4 :!xc5, las negras
log ra n u na g ra n ventaj a . S i n
e m ba rgo, l a s bla n cas pued e n
responder 30 .i.b3 ! ? ó 30 �c3 ! ?
U n a posible variante sería : 3 0
�c3 nd3+ 3 1 'it>b2 (amenazando
32 ':e7) 31 . . . nc7 32 etJd6 :d2+
33 �a3 b6 34 l1e8+ �g7 35 :d8 !
Z1e2 (ú n ica) 3 6 ..td 1 ! (después de
36 tIJe8+ :xe8 37 l:xe8 bxc5 38
bxc5 :xc5 39 Ite7+ �h6 , las
negras mantienen la ventaja, pero
es pos i b l e 36 c6 ! ? , con u n a
posición confusa) 3 6 . . . �e 1 3 7
cxb6 axb6 38 tIJe8+ :xe8 39
:xe8.
No obstante, n uestra i ntención
i nicial de dislocar los peor es del
flanco de dama es demasiado
tentadora. Tratemos de ejecutarla
ahora.
29.
30.
1 43
.i.xb5
b5!?
:b8
Las negras han activado
considerablemente sus fue rzas.
Las blancas tienen tres posibles
defensas:
( 1 ) 31 ..ta6 :xb4+ 32 c¡t>a3
:db8. Si ahora 33 lIe8+ :xe8 34
�xb4, entonces 34 . . . lab8+ 35 'it>c3
..td7 36 tIJa5 l:tb1 , con ventaj a
decisiva (es malo 37 .i.b7? l1b5).
Pero no está claro que las negras
puedan refutar 33 c6!?
(2) 31 ..tc6 Jbb4+ (peor es 3 1 .. .
':d4 32 �b3) 32 �c3. Ahora 32 .. .
:bb8 33 tIJd6 no tiene sentido.
Después de 32 ... l:idb8, las negras
conservan la ventaja, pero convertirla
en victoria no es fácil.
(3) 3 1 tIJd6 ':xd6 32 cxd6 :xb5
33 :e8+ �g7 34 d7 ..txd7 35 :e7+
�h6 36 ':xd7 ':xb4+ 37 �c3 ,
seguido d e �d3, y el final d e torres
es tablas. En lugar de la captura de
peón , hay 36 . . . a5!?, y las blancas
pueden elegir entre 37 �b3, 37
�c3 y 37 l1d4.
Los resultados de e'ste a nálisis
no son concluyentes. Las negras
tienen una clara ventaja, pero no
hay una forma de ganar evidente.
Hemos hallado la única forma de
conservar la ventaja, pero aun así
es difícil , si es que es posible,
materializarla. ¡ Esto demuestra lo
gra ndes que pueden ser los
recursos defensivos en ajedrez!
En busca de la victoria
(E) 1 .32
(E) 1 .34
J uegan blancas
J uegan negras
(E) 1 .33
1 45
1 65
(E) 1 .35
1 47
J uegan blancas
Juegan blancas
Eljuego posicional
1 66
UNA "FÁCIL"
VICTORIA
sutilezas ocultas. Sin embargo,
después de la partida, Artur se
encontraba m uy cansado. La razón
estaba clara para m í, una vez que
me contó los problemas que había
ten ido q ue resolver � u ra nte el
desarrollo de la m isma.
La percepción estética de una
partida de ajedrez debe basarse
en su contenido intrínseco, y no
en su apariencia. . . En definitiva, lo
único bello en ajedrez es el
mundo de las ideas.
Aaron Nimzovieh
Un encuentro entre gra ndes
ma e stros se parece, en cierto
modo, a u n iceberg . En la super­
ficie no hay nada de particular, todo
parece simple y comprensible. Una
impresión muy distinta se percibe,
si logramos ver la parte sumergida.
Aqu í no podemos prescindir de un
comentarista . A mí me gusta
mucho leer notas que describen las
fuerzas latentes que intervienen ,
las razones que llevan a elegir una
jugada concreta, y las experiencias
psicológicas ante el tablero. Todo
eso se hace vívido cuando uno de
los jugadores comenta la partida.
El match semifinal de Candi­
datos (1 992) entre Yusupov y
Tim ma n , jugado e n Li n a res,
comenzó con una rápida y firme
victoria de Yusupov. Los especta­
dores, y también los expertos en la
sala de prensa, no percibieron las
Yusupov - Timman
Linares 1 992
Match de Candidatos
( 1 a partida)
1 . d4
2. e4
3. 12Jf3
4. g3
5 . ..tg2
6. O-O
7. exd5
8. 12Je3
12Jf6
g6
..tg7
O-O
e6
d5
exd5
12Je4
En esta variante de apertura
uno de los caballos (y, a veces,
ambos) ocupan esta casilla central.
Por ejemplo: a 8 . . . 12Jc6, sigue 9
12JeS! A Karpov le gus�a situar su
cabal lo en eS un poco antes, en
l ugar de 8 12Jc3.
9. 12Jxe4
1 0. 12Je5
dxe4
f6
E l juego toma u n ru mbo
diferente tras 10 . . 'iWdS!? 11 b3!?
12Jc6 1 2 ..tb2.
.
1 1 . �b3+
1 2. tLle4
1 3. e3
1 4. ..td2
e6
12Je6
f5
':b8
Una "fácil " victoria
1 67
i.xb3 22 axb3 'ii'x b4) 20 . . . :fd8 2 1
..ta3 'ii'x b3 2 2 axb3 :xb3 2 3 i.f1 .
1 48
20 'ifc4! Si 20 a3, ahora es
posible 20 . . . 'i'b6 2 1 l:dc1 (2 1
axb4?? 'iVxc5) 2 1 . . . :fc8 22 :xc8+
:xc8 23 :xc8+ i.xc8 24 axb4
axb4, con igualdad.
1 49
1 5.
a4!?
El año anterior, esta variante se
había jugado en la cuarta partida
Yusupov - Dolmatov, Candidatos
(Wijk aan Zee 1 99 1 ) , pero las
blancas jugaron de otra forma .
1 5 �ac1 i.d7 1 6 l:1fd1 b5! El
comienzo de un i nteresante plan ,
con idea d e restringir e l alfil d e d2.
Más flojo es 1 6 ... 'fie7 1 7 tDe5!
tDxe5 1 8 dxe5 �fd8 1 9 ..ta5 b6 20
i.c3, con mejores posibilidades de
las blancas (Andersson - Nunn,
Skelleftea 1 989).
1 7 tDe5 tDxe5 18 dxe5 b4! No,
por supuesto, 1 8 . . . ..txe5?! 1 9 ..tc3
..txc3 20 'ifxc3, donde las blancas
tienen una evidente ventaja.
1 9 l:c5. El sacrificio de dama 1 9
..txb4 a5 20 i.xf8 ':xb3 2 1 ..txg7
sólo conduce a una posición
igualada, después de 21 . . . :d3 ! 22
..tf6 'iVb6.
1 9 ... aS! Más flojo es 1 9 . . . 'iVb6
20 ..txb4! (20 'iVxb4 ..ta4! 2 1 b3
(P) 1 . 73 ¿Cómo deben
contin uar las negras?
20 . . . 'ii"b 6?! es peligroso, en
vista de 21 ..txb4! 'ilxb4 22 'iVxb4
�xb4 23 :xd7 �xb2 24 i.f1 ! :Xa2
25 ..tc4 :a 1 + 26 <it>g2 , Y las
blanca s tienen la i niciativ.a .
Dolmatov respondió 20 . . . l:1c8?! , a
lo que siguió 2 1 Vi'd4! �xc5 22
'iVxc5 ..tc8 23 ..tf1 , Y las blancas
retuvieron las mejores posi­
bilidades, aunque tras fascinantes
aventuras, la partida finalizó en
tablas .
Más tarde, Sergei encontró el
mejor plan defensivo, que implica
el refuerzo de sus pu ntos
vulnerables d7 y b4.
20 ... :f7! 21 �c1 . Si 2 1 i.e 1
Eljuego posicional
1 68
.if8 22 :c7, y entonces tanto 22 . .
];tc8, con igualdad , como 22 . . .
"'e8!?, seguido de 23 . . . .ib5.
( P ) 1 .74 ¿Cómo deben
prosegu i r las blancas?
21 ... .ifa 22 l:c7 :b51 Las
blancas, i nesperadamente, tienen
problemas. La torre negra quiere
tomar en eS, o bien ocupar la fuerte
casilla d5. Esta variante ilustra
claramente la idea principal de la
estrategia negra : encerrar el alfi l de
d2, dejándolo fuera de juego.
Tras media hora de reflexión, las
blancas jugaron 1 6 :ac1 !! Sospe­
cho que esto puede haber
provocado en usted una reacción de
perplejidad, si no de indignación.
¿Por qué concederle dos signos de
admiración a la jugada más natural,
que a cualquiera se le ocurriría
durante una partida de Blitz?
.
Al jugar contra Tim ma n ,
Yusupov se dio cuenta de que a 1 5
:ac 1 , n o sólo era posible
responder 1 5 ... ..td7, sino también
1 5 . . . b5. Por esta razón, Artur
decidió suprimir de i nmediato la
actividad enemiga en el flanco de
dama. Sin embargo, l a jugada
1 5 a4 no era n ueva. Ya se había
planteado e n l a partida q u e
d isputaron Ribli y Andersson
(Clermont-Ferrand 1 989). Después
de jugar 1 5 . . . .id7 1 6 iVa3 :e8 1 7
aS .if8 1 8 'iWa2 'iWe7 1 9 :fc1 :ec8
20 .if1 'iVd8 2 1 :ab 1 .te8 22 b4,
las blancas mantuvieron cierta
presión.
1 5.
1 50
Pero la jugada en sí no es sino
la punta del iceberg . Tras haber
visto l a parte sumergida, com­
prenderá por qué éste era e l
momento crítico d e toda la partida
y por qué determ i nó, · en buena
medida , su desenlace.
Para resolver cualquier pro­
blema posicional, es útil empezar
con la pregunta "¿Qué q u iere
hacer mi oponente y cuál es el
sentido de su última jugada?".
Resulta que las negras había n
preparado una ruptura en e l centro:
1 6 . . . eS! 1 7 dxe5 ( 1 7 tUxe5 ..txe5
1 8 dxe5 'i'xd2) 1 7 . . . ..te6.
¿ Cómo puede pararse la
amenaza e6-e5? La solución más
simple parece ser 1 6 �fd 1 ya que,
después de todo, esta jugada entra
dentro de los planes blancos, pues
prepara la temática tUe5 (que ya
hemos visto en las partidas Yusupov
- Dolmatov y Andersson - Nunn). Sin
embargo, en este momento, el
desplazamineto de la torre de f1 es
un error posicional, porque permite a
Una 'joci! " victoria
la dama ocupar la espléndida casilla
d5. Antes las negras no jugaron
¡Vd5, porque temían la jugada de
minado f2-f3!, donde, tras el cambio
de peones en f3, tendrían que
perder tiempo moviendo su dama.
Pero en caso de 1 6 �fd 1 Vi'd5!, la
jugada f3 ya no es posible, y las
negras tienen una buena posición.
1 69
es un tanto rid ícula. Es posible que
1 6 . . . :c7, seguido de ..td7, sea lo
relativamente mejor. Timman prefi­
rió otra forma de desarrollar sus
piezas.
1 6.
b6
La otra solución fácil , 1 6 ..tc3,
no es mala, pero i ncluso así es una
pena bloquear la columna e, sobre
la que quiere operar la torre blanca .
Puede jugarse si no s e encuentra
una continuación más fuerte.
Hay
una
expresión
muy
conocida; táctica a l servicio d e la
estrategia. Yusupov concluyó que,
tras la j ugada de desarrollo
real izada, podría refutar la ruptura
e6-e5 de forma táctica.
1 6.
l::ta c1 ! !
Aquí Tlmman se sumió e n una
profunda reflexión y comprendió que,
en respuesta a 1 6 ... e5, su oponente
había preparado 1 7 ttJxe5! be5 (1 7
... ttJxe5 1 8 dxe5 'ifxd2 1 9 l:c7) 1 8
dxe5 'iVxd2 1 9 lb:c6, o bien 1 8 ...
ttJxe5 19 :c5! tZJd3 20 l:Id5. De modo
que tuvo que descartar su plan y
buscar otro, lo que siempre es
desagradable y difícil. En tales
situaciones, hay buenas proba­
bilidades de que se comentan errores.
Sabemos ya que a 1 6 . . . 'ild5 se
contesta con 1 7 f3! En caso de 1 6
. . . ..td7, la posición de la torre en f7
(P) 1.75 ¿Qué deben j ugar
las blancas?
Las negras, situando su alfil en
b7, quieren controlar la casilla d5.
El inconveniente de este plan es
que se debilita el peón de e6, factor
que Yusupov explotará hábilmente.
1 7.
f3!
Cuando u n a jugada así no
implica la ganancia de u n tiempo,
no suele ser ventajosa. Artur la
realiza de todos modos, con u na
idea táctica concreta in mente.
1 7.
1 8 . ..txf3
exf3
..tb7
Es i m p robable que otras
jugadas sean mejores: 1 8 . . . tlJe7
1 9 ..tb4, o bien 1 8 . . . :c7 1 9 tlJa3 .
El juego posicional
1 70
1 9.
.txc6!
Este inesperado cambio es la
clave de la cuestión .
1 9.
20.
�e5
i.xc6
i.xa4!
La única posibilidad. Comple­
tamente desesperado es 20 . . .
i.xe5 2 1 l:lxc6, donde las negras
no pueden defender e6. La
tentativa de complicar el juego, con
20 . . . i.d5 21 �xf7 �xf7, no da
resultado. Podría justificarse tras
22 'iVc3?! l:1b7 23 "c8 'iVd6 24 ':c3
:e7 25 l:fc1 i.b7 (amenazando 26
. . . 'iVd5) 26 'iic4 h 5 ! ? , con
razonable compensación posi­
cional por la calidad. Pero la
refutación de la idea no es difícil :
22 'iVc2! ltb7 (de otro modo, 23
'iic 7+) 23 e4! i.xd4+ 24 �g2 .
21 .
�xf7
i.xb3?
Equivale a capitular. Las negras
pod ían haber planteado problemas
mucho más difíciles con 21 . . . 'ild7!
Volveremos sobre esta posición.
22.
1 52
�xdS
:txdS
La fase concluyente de la
partida es u n ejemplo de la
conversión técnica de una ventaja
material . Las posibilidades de las
negras de salvar el juego pasan
por un contraataque al centro
enemigo, con e6-e5, o por
consolidar su propia posición,
llevando su rey al centro. Pero las
cosas no llegarán tan lejos.
23.
':'c3!
Deseando forzar los acon­
tecimientos, las blancas descartan
la natural 23 :c7. Quieren jugar 24
l:fc1 y 25 ':'c8. El cambio de un par
de torres, para penetrar en campo
contrario por una columna abierta,
es un procedimiento típico para
explotar la ventaja de la calidad.
23.
24. :fc1
25. ':'cS
26. :Sc7!
i.d5
i.f6
i.b7
En caso de 26 :Xd8+ i.xd8,
todas las casillas de la columna c
quedarían cubiertas. Por lo tanto,
Yusupov evita el cambio y ocupa la
séptima fila con ganancia de tiempo.
26.
27 .
i.e4
.tb4!
El peón de a7 no llegará lejos. Es
más importante cambiar alfiles,
privando al oponente de sus últimas
esperanzas de contraju�go.
27.
...
g5
Una "jacil " victoria
28.
29.
30.
31 .
32.
33.
34.
j.,e7
1txe7
gxf4
exf4
�f2
�b7
l:tcc7
j.,xe7
f4
gxf4
a5
�f5
b5
Las negras se rindieron.
Retrocedamos un poco, para
ver qué hubiera sucedido si las
negras mejorasen su jugada 2 1 .
21 .
..
.
'iVd7 !
(P) 1 . 76 ¿Cómo se las
h u b i ese arreg lado para
explotar su ventaja?
Si le da pereza calcular varian­
tes complicadas, puede simplificar
con 22 'iVc4 �xf7 23 'ifc7 :b7 24
�xd7+ :xd7 (peor es 24 . . . j.,xd7
25 �b4). Pero esta versión del final
es mucho mejor para las negras
que el de la partida, y después de
25 j.,b4 aS ó 25 .:tc8 eS, conservan
probabilidades de salvación .
22.
'i'a2! ?
<il;xf7
171
Esto es más crítico. Ahora nada
se consigue con la ptimitiva 23 l;Ia 1
j.,b5 24 'flixa7? l!b7, ni con 23 ltc3
i.b5 24 :fc1 l:b 7. Las blancas
deben jugar con más i ntensidad.
Veo dos formas de llevar a cabo el
ataque: 23 g4 Ó 23 d5 exd5 24 e4.
En a m bos casos no puede
prescindirse de cálculos precisos.
Consideremos 23 g4!? La idea de
las blancas se revela en la variante
23 . . . j.,b5? 24 gxf5! ..txf1 25 fxe6+
'iVxe6 26 :xf1 + ..tf6 27 'irxa7+,
ganando. En caso de 23 . . . �g8?!
24 gxf5 gxf5 25 :1xf5, las blancas
cobran ventaja. Por ejemplo: 25 .. .
j.,c6 26 l1xc6!? (26 �g5) 26 . . .
'ilxc6 27 'iixa 7 �a8 28 'iUf7 + �h8
29 :g5 , o bien 25 . . . �h8 26 lig5
:1g8 (26 . . . j.,xd4 27 'i'c4, con idea
de 28 i.c3) 27 'ifc4 . Las negras
pueden defenderse en estilo de
gambito: 23 . . . �c6 24 gxf5 ..td5.
Después de 25 fxe6+ <iÍi>xe6 26
'ifb 1 �e7 ! , surge u na posición de
doble filo. Más fuerte es 25 fxg6+
�g8 26 gxh7+ �xh7 27 'iVb 1 + Y 28
�g6 . Pero hay otra forma de
sacrificar un peón que es más
prometedora: 23 . . . �e8!? 24 :a 1
..tc6 (24 . . . ..tb5 25 'ij'xa 7 l1b 7 28
'ila8+ �f7 27 �fc1 i..x d4 28 l!c8, y
las blancas atacan ) 25 'ilixa7 :b7
26 'iVa8+ �f7 27 r!fc1 (amena­
zando 28 �xc6 'ir'xc6 29 :a7) 27 . . .
líc7, con juego bastante confuso.
Las con secuencias de 23 g4 son
inciertas. La otra posibilidad es una
dramática ruptura en el centro.
23.
24.
d5!?
e4!
exd5
1 72
E/juego posicional
La prude nte 24 . . . iLc6 ? !
conduce , tras 25 exf5 gxf5 2 6 iLc3 ,
a una d ifícil posición para las
negras, de modo que tienen que
jugar con más agresividad.
24.
...
i.b5
Ahora nada se consigue con 25
�f4 1:.b7 26 �fd 1 fxe4 27 �xd5
�e6 , pero el sacrificio de calidad . . .
25.
exd5!?
Es d igno de considerar. Las
vari antes que siguen las he
anal izado ju nto con los grandes
maestros Joel Lautier, Matthew
Sadler y Viswanathan Anand .
28 ... iLe5 29 �c7 �d3! 30
..tg5+ ! �xg5 31 '�xe5 �e4+ .
Si 3 1 . . . 'i'e8 , sigue 32 �'f4+
�f6 33 \i'd4+ �e5 (33, . . . �e6 34
'i'xd3 , pero no 34 �e7+? V¡¡¡x e7 35
dxe7 .te4+ 36 �g 1 �e8) 34 1j'h4+
(34 1:.f7+ �xf7 35 Yi'xe5 también es
fuerte) 34 . . . �e6 35 Me7+.
32 �g 1 �a4 33 'iVe7+! �g4 34
'iVh4+ �f3 35 �'f4+ �e2 36 '\i'f2+
�d 1 37 :c3 !
Amenazando 38 'iVf1 + <iÍ?d2 39
�c 1 + �e2 40 Me3++.
37 . . . .tc2 38 �a3! 'jk'e4 39 �e3
Una bonita historia , ¿no cree?
25.
.i,d4+
...
La in mediata 25 . . , .txf1 facilita
las cosas: 26 d6+ �f8 27 �c7 .
26. �h1
1 54
: ,!
':r: <;</ � ;"
<i
't:< 1. " : : �
,"
�'
,;:'. '�
/' "
26 ... .txf1 27 d6+ <itf6 28 '�d5!
28 �c7?, esperando 28 . . . �d3?
29 h4! ó 28 . . . '�e6? 29 .tg5+ �"e5
30 �e7, no es buena por 28 . . . Yi'e8!
j Pero, ay, sólo un cuento! Cuando
se lo conté a Zviagi ntsev, no pod ía
creer la autenticidad de toda la
historia y, en la posición del último
d iagra m a , sugirió d escarta r la
captura de la torre , en favor de la
fría 26 . . . Md8! Ahora , s L 27 d6+, las
negras tienen tanto 27 . . . VWe6 (y si
28 �c7+? ! , 28 . . . 1:.d7) , como la
sugerencia de Ken Neat, 27 . . . �g7
28 ¡Vd5 (28 "gc7? .tc6+) 28 . . . i.c5,
y no hay ninguna forma de lograr
ventaja para las blancas.
Más tarde, se descu brió otra
defensa. La aguda variante 28 . . .
V¡¡¡ b 7! (en lugar d e 2 8 . . . iie5) 2 9 �c6
�b5!! (29 . . . ¡Vxc6 30 �xc6 i.d3 no
da resultado: 31 d7 + �g7 32 d8'if!
�xd8 33 'i'c7+) 30 'i}Vxb5 .tc5! 31 b4
(31 d7 + �g7 32 �g5 a6! 33 �'a4 b5!
34 \i'xa6 'i'xd7 35 lixc5 'YWd 1 +, con
Una
'fácil " victoria
jaque perpetuo) 31 , . . a6 32 d7 +
�g7 33 'i'a4 jld4 34 .ig5, que
evalué como favora ble a las
blancas, al no percibir una elegante
forma de hacer tablas: 34 . . . �h8 ! !
3 5 d8'i'+ ID<d8 3 6 Jl.xd8 'iVd7.
Así pues, ¿qué fue de la aparente
superioridad de las blancas? ¿Acaso
nuestra interpretación de los acon­
tecimientos suced idos en esta
partida fue incorrecta?
No. En realidad , cometí un error
en el momento de elegir un plan
para materializar la ventaja. Me
dejé llevar demasiado pronto por el
análisis de variantes d ramáticas.
Antes de meterse en el
laberinto, hay que verificar si las
blancas disponen de otras posibi­
lidades prometedoras. El principio
de las jugadas candidatas es un
procedimiento de suma importan­
cia, que nos permite organizar
racionalmente la búsqueda y tomar
decisiones, tanto durante el torneo
como en el análisis.
El gran maestro Christopher Lutz
sugirió u na forma relativamente
simple y muy convincente de con­
servar la ventaja blanca.
22.
'MVb4!
Wxf7
Es tan malo 22 . . . a5? 23 �d6 ,
como 2 2 . . . ..1i.f8? 23 tZJe5 .i.xb4 24
tZJxd7.
23.
d5!
exd5
l 73
24.
..ic3
Aunque las negras tienen dos
peones por la calidad , su posición
es difícil. Sus casillas oscuras son
débiles, el alfil de a4 no tiene futuro,
y la dama blanca puede rápida­
mente trasladarse al flanco de rey
('iVh4 ó 'iVf4) para crear un ataque.
M u chas soluciones parecen
evidentes , una vez que se han
descubierto . Pero tomar la decisión
correcta ante el tablero , cuando el
reloj avanza rápidamente, es muy,
muy difíci l . Si Ti mman h u b i ese
jugado 21 . . . Vid7 ! , quién sabe
cómo habría fi nalizado la partida.
¿ Cuál fue la causa del error
cometido por r:: l gran maestro
holandés? Puedf; explicarse por el
hecho de que, ya en la apertura,
Yusupov tomó 1:3 inicitiva psicológica.
Las negras se permitieron un par de
libertades (1 5 . . . �f7?! Y 1 6 . . . b6?!),
con las que pod ían haber salido
adelante, de no ser por el precisQ
juego de Artur. Primero con su
"elemental" jugada 1 6, con la que
im pidió e6-e5, obligando a su
oponente a buscar un nuevo plan.
Después, con un inesperado cambio,
con el que logró ventaja material .
i l magine que usted se encuentra en
el estado psicológico de limman! En
una situación así, es fácil perder la fe
en un desenlace favorable del juego.
y cuando el optimismo se agota, el
espíritu luchador se debilita, mientras
que aumenta notablemente la
probabilidad de cometer errores.
Eljuego posicional
1 74
EJERCICIOS PARA
ANÁLISIS
(E) 1 .36
1 55
Lo primero en que debe detenerse
el pensamiento de un jugador,
mientras está considerando
una jugada, es descubrir la
({esencia " de la posición, su
núcleo, su espíritu. Ese es el
punto de partida para analizar
una jugada o una variante.
J uegan blancas
Piotr Romanovsky
Este cap ítulo tiene un encabe­
za m iento trad icional . Cada ca p í­
tu l o d e los l i bros precedentes
co n cl u ía con un ca p ít u l o de
ejercicios , difíciles en su mayoría .
En esta ocasión los ejercicios
serán más fáci les, y se le reco­
mienda que trate de resolverlos
menta l m e nte , sin m over l a s
piezas en el tablero.
(E) 1 .37 ·
1 56
J uegan negras
Ejercicios para el análisis
1 75
(E) 1 .40
(E) 1 .38
1 57
1 59
J uegan negras
Juegan blancas
(E) 1 .39
(E) 1 .41
1 58
1 60
Juegan blancas
J uegan blancas
Eljuego posicional
1 76
(E) 1 .44
(E) 1 .42
1 63
1 61
Juegan negras
Juegan blancas
(E) 1 .43
(E) 1 .45
1 64
1 62
Juegan blancas
Juegan blancas
Ejercicios para el análisis
(E) 1 .46
1 65
J uegan blancas
(E) 1 .47
1 66
J uegan blancas
1 77
2 . POS I C I O N ES S E N C I L LAS
A las posiciones con un reducido número de piezas se les llama, a
veces, posiciones sencillas. Pueden considerarse y estudiarse como una
cuarta fase específica del ajedrez, una fase intermedia entre el medio
juego y el final.
¿Qué entendemos por u n reducido número de piezas? En principio,
no me seducen las definiciones formales, clasificaciones precisas y
demás, porque no son un fin en sí, y sólo tienen sentido cuando sirven
como un instrumento conveniente de investigación . Pero lo cierto es que
cuando preparo m i programa informático para el entrenamiento del
jugador, tengo que realizar una definición formal de posiciones sencillas,
para distinguirlas del final y del medio juego. Así pues, tam bién la utilizaré
aqu í.
Lo que se entiende por final son aquellas posiciones en las que, al
menos uno de los bandos, no tiene más de una pieza (sin contar el rey y
los peones) .
En posiciones sencillas cada bando tiene, al menos, dos piezas. Pero
al mismo tiempo, falta algún ti po de piezas (ya sean las damas , las torres,
o las piezas menores) . As í, es posible distinguir seis tipos posibles de
posiciones sencillas:
1)
2)
3)
4)
5)
6)
Torres y piezas menores en lucha (la relación más frecuente) .
Piezas menores en lucha .
Finales de cuatro torres.
Damas y piezas menores.
Piezas mayores en lucha (damas y torres) .
Relaciones materiales heterogéneas (material deseq uilibrado).
1 80
Cada uno de estos tipos de posIciones puede estudiarse por
separado, una vez detectadas sus características específicas. Está claro,
después de todo, que un com bate entre piezas mayores y un combate
entre piezas menores son dos cosas muy distintas. Pero éste es un tema
para investigaciones especiales . Aqu í hablaremos de las características
generales de las posiciones sencillas. ¿Cuáles son?
En el fi nal juega un papel importante el conocimiento teórico. En las
posiciones sencillas, ese papel se reduce considerablemente. Además,
en el final, una posición a menudo puede ser evaluada como ganada o
tablas , y el juego se parece a la demostración de un teorema (aunque, a
veces, muy difícil ) , es decir, la búsqueda de un método preciso para
ganar o hacer tablas. En posiciones sencil las, una formulación tan
categórica rara vez sucede, y lo que sí suele afrontar el jugador es el
proceso de superar g radualmente a su adversario.
La diferencia principal con el medio juego es que los ataques de mate
son relativamente raros (aunque a veces existen ) . El objetivo de los
jugadores suele estar más relacionado con ganar material o la promoción
de peones.
El papel decisivo en las posiciones sencillas lo juega la técn ica. La
su perioridad técnica normalmente perm ite su pera r a los riva l e s ,
propiciando excelentes resultados.
Esta parte del libro se consagra , por tanto, al problema de la técnica
ajedrecística (aunque no sólo a ella).
Este problema , por supuesto, ya lo he estudiado previamente. He
mencionado ya el libro de Dvoretsky y Yusupov, Technique tor the
Tournament Player, basado en el material de nuestra escuela para
jóvenes talentos. Además, hay varios aspectos de la técnica comentados
en el primer tomo de esta serie, Secretos del entrenamiento en ajedrez,
donde no hice distinción alguna entre el final y las posiciones sencillas,
de modo que los cap ítulos sobre el final conten ían buen n úmero de
ejemplos q ue me hu biera gustado utilizar aquí.
El concepto de "posiciones sencillas" no está generalmente aceptado,
pues no se suelen distinguir del final. Tam poco yo estoy habituado a
emplear este término, así que no se sorprenda si, más adelante, al
comentar los ejemplos, se desliza ocasional mente la palabra final o
finales.
El ataque con un pequeí'7o ejército
EL ATAQUE CON UN
PEQUEÑO EJÉRCITO
"Su razonamiento es un tanto
extraño, Christo. ¿ Cómo puede
usted buscar una solución que no
existe ? Es ridículo . . . ".
(Viscúlpeme, Theodor, pero es su
razonamiento el que es extraño.
Es ridículo buscar una solución,
cuando existe. La cuestión es qué
hacer con un problema que no
tiene solución ".
Arkadi y Boris Strugatsky
Me gustaría comenzar con una
advertencia : los ataques de mate
tam bién pueden produc i rse en
posi ciones senci l la s . Au n q ue ,
desde luego suceden con mucha
menos frecuencia que en el med io
juego. y no sólo en circunstancias
inusuales , tipo estudio o problema,
sino en posiciones más normales.
Dos o tres piezas suelen bastar
para crear una red de mate.
Hasta los jugadores experimen­
tados se olvida n , a veces, de que
el ataque con un pequeño ejército
es uno de los planes posibles y
muy peligrosos.
181
Dvoretsky - Polugaievsky
Erevan 1 975
Cam peonato de la U RSS
(P) 2.1 ¿Qué deben j ugar
las negras?
Si 30 . . . �xf2?, 3 1 'iVc5+ �e8 32
'iVc8+ fuerza las tablas i n mediatas.
30 ... b5?! no es convincente, por
31 �b6 �xd4 32 'iVxb5 �xb2 33
�b3, con posibilidades de contra­
juego , g racias a la expuesta posi­
ción del rey negro .
L a solución m á s sim ple , y l a
correcta desde e l pu nto de vista
práctico (sobre todo teniendo en
cuenta sus apuros de tiempo) era
trasponer a un fi nal de cuatro
torres, con un peón extra y buenas
perspectivas de éxito: 30 . . . �xd4!
31 'i'xd4 �xd4 32 �b3 �d7 .
Entonces e l rey v a a c7, liberando
la to�re de la defensa del peón b7.
A Polugaievs ky esto n o le
pareció suficiente, y decidió m ante­
ner las damas sobre el tablero ,
s u bestim a n d o los pel igros q u e
Posiciones sencillas
1 82
pudieran amenazar a su rey.
30.
31 .
'ii'c 5+
:xb2?!
<it>f6
Si 3 1 . . . 'iVd6 , 32 "iVxf5 "iVxd4 33
"iVxh7.
32.
�f8?!
32 �h3 �xd4 33 'ii'f8 era
objetivamente más fuerte, reco­
b ra n d o u no de los peones y
manteniendo posi b i l i d ades de
contrajuego. Pero esta jugada la
real i cé
rápidamente ,
sin
la
adecuada
verificación ,
especulando con los apuros de tiempo
de mi rival . En primer lugar, quería
conservar, caso de 32 . . . 'ii'x d4, la
posibilidad adicional 33 :fe 1 y, en
segu ndo lugar, esperaba que mi
oponente omitiese la amenaza 33
� h 3 . Es cierto q ue la textual
perm ite 32 . . . �xf2 ! , pero por
a l g u n a razón me pareció que
Pol ugaievsky no la j ugaría . Lo
cierto es que no la jugó. Bien tem ía
33 �fe 1 -y no vio 33 . . . �f1 + !- , bien
no quería jugar con peones
aislados en la variante 33 �xe6+
<it>xe6 . As í es como pensaba
continuar, asumiendo que después
de 34 �xf2 (34 kIe 1 + �f6 35 'ii'h 8+
<it>g6 36 'ii'g 8+ �h6 37 'ii'f8+ �h5
no resulta) 34 . . . 'ifxd4 35 'ifh6+,
ganaría el peón de h7, olvidando la
simple respuesta 35 . . . f6. Nada
ca m b ia con 33 'ii'h 8 + <it>e7 34
�xe6+ fxe6! 35 kIxf2 'ii'x d4. En
todas las variantes la ventaja negra
es indiscutible.
En apuros de tiempo, el gran
maestro se confu ndió y perdió
rápidamente.
32.
33.
:h3!
kIxd4?
�xf2?!
Si 33 . . . kId 1 , entonces 34 'ifh8+
y 35 'ifxb2 (o bien 34 �h6+ <it>e5 35
'ii'c5+). La posición , después de 33
. . . :e2 34 :xh7 tam bién es triste.
34. :h6+
35. �c5+
36. :e1 +
37. :h3+
<it>e5
�e4
�d3
Las negras se rindiero n .
P o r supuesto, no merecí ganar,
pero Polugaievsky seg u ramente
mereció perder. Primero , por el
hecho de caer en apuros de tiempo
(que, como acertadamente comen­
tó Alekh ine, no es . un factor
atenuante, sino justo lo contrario) ,
y, en segundo lugar, por subes­
timar el ataque a su rey con piezas
pesadas sobre el tablero.
El hecho de que una dama y
dos torres sean capaces de dar
mate a un rey no constituye una
sorpresa . Por el contrario, lo
sorpre ndente es q u e mi rival
h ubiese subestimado el peligro. El
ejemplo siguiente demuestra que
las amenazas de mate pueden, a
veces, crearse con muchos menos
efectivos.
El ataque con un pequeí'1o ejército
Karpov - Pomar
Olimpiada de Niza 1 974
1 83
32. l:ief1 ! ?
33. ':xg6
lixg6
lixg6
1 68
Ahora las blancas pod ría n
haber considerado 3 4 �d6!? �d7
(34 . . . ctJe4 35 ..te5) 3 5 c5! (pero no
35 ..te5? �e8) 35 . . . lIg7 36 ..te5
(36 �f8? ctJf7) 36 . . . 1!f7 37 �h 1 .
34.
Las negras eliminarán, inevita­
blemente, el peón de g6, pero a
cambio las blancas pueden ganar
el peón de h6. Veamos qué sucede
en este caso. 32 �h 1 �xg6 33
�xh6 �xh6 34 :xh6. Ahora las
negras tienen dos opciones:
(a) 34 . . . ctJe4 35 �xe6 lixg4 .
Las blancas siguen con un peón de
ventaja, pero su rival con serva
probabilidades de tablas, ya que
todos los peones se hallan en un
m ismo flanco y, además, la presión
de la torre negra sobre la cuarta fila
es desagradable.
(b) 34 . . . ctJf3 35 �f6! (35 �xe6
�xg4, y las negras restablecen la
igualdad material) 35 . . . ctJxd4 36
�f8+ lIxf8 37 .i.xf8. El peón pasado
djstante y la superioridad. del alfil
sobre el caballo aseguran a las
blancas mejores posibil idades,
pero ¿es posible materializarlas? .
Anatoli Karpov elige otro pla n .
N o busca ganar material, sino que
organiza un ataque al rey.
:f8+
La torre ha penetrado en la
posición enemiga. ¿ Puede crear
amenazas i m portantes? ¿ Estu­
vieron acertadas las blancas al
buscar esta posición? ¿ No hubiera
sido preferible jugar 32 lIh 1 ? No es
fácil responder, n i siquiera tras un
cuidadoso análisis.
En genera l , prefiero comentar
ejemplos con una solución sencilla
y hermosa. Tales casos pueden
producir una profunda i mpresión
estética y, por tanto, suelen
recordarse durante muchos años,
algo muy i m portante para· u n
entrenador d e ajedrez. Pero e n la
vida real muchas situaciones son
ambiguas, y hay diferentes formas
de interpretarlas. El problema de
un jugador es decidir dónde cuenta
con las m ayores posibil idades
prácticas de éxito. Eso depende de
n u merosos factores : su propio
estilo de juego y el de su oponente,
la experiencia de sus encuentros
anteriores, su humor durante la
partida, la posición en el torneo, el
tiempo que resta en los relojes, etc.
Todos estos factores psicológicos
1 84
Posiciones sencillas
(además, por supuesto , de los
puramente ajedrecísticos, ideas y
variantes) sólo pueden sopesarse
de forma intuitiva . Esto es difícil de
aprender, pues en este aspecto
sólo puede ayudarle su experiencia
competitiva, junto con un detallado
y minucioso análisis de las accio­
nes de otros ajed recistas en
situaciones similares.
Las partidas de Ka rpov a portan
excelente material para la refle­
xión , porque posee un excepcio­
nal mente d esarrollado, q u izá más
fuerte que nadie, instinto puro de
juego, una sensación i ntu itiva de
cómo actuar en tal o cual
situación . Al analizar las partidas
por él jugadas, a veces podemos
considerar discuti bles, o incluso
i n co rrectas , ciertas d ecisiones
suyas, pero en cada caso vemos
q u e quedan justificadas por el
resu ltado final . A veces se d iría
q ue el éxito se log ra sólo g racias a
los incomprensibles errores del
opone nte. Pero una i m p resión
similar se ten ía al contemplar los
ataq ues plagados de sacrificios de
M ijail Tal , la vigorosa defensa de
Emanuel Lasker, o el pausado
trata m iento d e l fi n a l d e Ulf
Andersson . . . No, no se trata de
suerte , sino d e l a excepcional
habilidad del gran maestro , de su
capacidad
pa ra expri m i r al
máxi m o la poslclo n , y para
plantear a su rival de turno un
nuevo problema tras otro , provo­
cando sus errores.
En mis comentarios, no es
posible reconstruir todo el espectro
de los motivos latentes, que han
dado lugar a esta o aquella decisión,
y además no me son conocidos,
pues yo no participé en la partida, ni
la he comentado con Karpov. Quizá
contra otro oponente y en otras
circu nstancias habría jugado de
modo distinto. Pero hay un criterio
de elección , importante y carac­
terístico, que me gustaría mencio­
nar. Los jugadores expertos a
menudo tratan de "mantener" la
posición , de que no se vuelva
estática , pero tampoco cambian
bruscamente su modelo (y fuerzan
los acontecimientos sólo cuando
producen beneficios evidentes) . En
situaciones indefinidas, existe una
g ran probabilidad de que el
"
oponente cometa u n error. Aqu í
interviene u n o d e los principios más
importantes de la técnica en la
conversión de una ventaja: "¡No hay
que apresurarse!".
34.
...
�c7
34 . . . �d7 35 .ta5! b6 36 .td2,
Y los peones neg ros del flanco de
dama se vuelven vulnerables.
El ataque con un pequeño ejército
(P) 2.2 ¿Cómo deben
prosegu i r las blancas?
Aq u í no es a p ropiada una
consolidación tra n q u i la de la
posición , con 35 �c2 ? ! (ó 35
�d2? ! ) , porque las negras atacan
el peón de g4 con 35 . . . tLJe4. El
plan más fuerte es trasladar el alfil
a la d iagonal h2-b8. Pero antes hay
que quitarle al rey la casilla b6 .
Sería impreciso 35 i.. d 2?! ttJe4 36
lU7 + (36 i.f4+ �b6) 36 . . . �b6 37
i.. e 3 �a6 , con la amenaza 38 . . .
1:.xg4.
35.
i.. a 5+ !
b6
No 35 . . . �d7? 36 �d8+ �e 7 37
':a8 a6 38 ':a7 .
36.
37.
38.
i.d2!
i.f4+
1:.f7+
ttJe4
�b7
Cada minitrampa (como 38 . . .
�a6? 3 9 i.. b 8) debe intentarse,
porque nuestro oponente puede
caer en ella, si no en la primera
ocasión , tal vez en la q uinta .
"Tales situaciones son comunes
en ajedrez. Tienes una pequeña
ventaja, pero no hay una forma
evidente de actuar.
El enfoque
correcto se basa en la teoría de
probabilidades. Deberían crearse
una serie de pequeños problemas al
rival, a fin de que tenga que buscar
una buena réplica cada vez, o su
posición se vendrá abajo. Si todo eso
falla, lo único que puede esperarse
1 85
ya es que los apuros de tiempo te
echen una mano". (John Nunn).
38.
39.
40.
�a8!
�b7
�f8+
b4!
Karpov inicia la construcción de
una red de mate . Con el peón en
b5 puede crearse una amenaza de
mate en b8.
40.
41 .
1 70
líxg4
�a8
�f7+
.0?� �i� _ �;
1.1 : 1/�r�'/ ��f1� � �I .
. ' � , �f: , . , J9.
:�¡;¡��
_ �f; _ �
_ ;�i
. .
. ..
, �� ' "
¿Qué haría usted ahora con
blancas? La apresurada 42 b5?
sólo sirve para estropear ' la
formación de peones, y no hay
mate: 42 . . . cxb5 43 cxb5 �g8 (43
. .. a6) , o bien 43 ':f8+ �b 7 44 cxb5
a5. Esto significa que tiene que
elegir entre 42 a4 y 42 �c2 .
A 42 a4 puede responderse con
42 . . . ttJc3 ! , amenazando un doble
en e2 , que no puede pararse con
una jugada de rey, porque el peón
de a4 también está atacado. Las
blancas están obl igadas a forzar
los acontecimientos: 43 �f8+ �b7
44 ':b8+ �a6 45 b5+ cxb5 46
1 86
Posiciones sencillas
cxb5+ �a5 (46 . . . tDxb5 viene a ser
lo mismo) 47 ..td2 �xa4 48 ..txc3
�xb5. ¿Cómo debe evaluarse la
posición resultante? Está claro que
las blancas tienen ventaja, pero
¿es suficiente para ganar? No lo
sé.
luego sería fácil realizar movimien­
tos ú n icos. Por otra parte , la
posición tras 42 �c2 es menos
d efi n i d a , pues el contrajuego
comienza con una serie de jaques
no muy evidentes, y el rival puede
no encontrarlos.
Al
cal cu l a r varia ntes tan
intensas, siempre existe el peligro
de omitir a l g ú n d eta l le táctico,
susceptible
de
mod ificar
la
evaluación posiciona l . También es
el caso aquí: 48 . . . �b3! (en lugar
de 48 . . . �xb5) fuerza las tablas, ya
que las blancas no pueden conser­
var el peón de d4: 49 �c8 �g 1 + 50
�d2 :g2+ 5 1 �d 1 ? �c2.
Por supuesto, también es
permisible una explicación más
simple de la jugada de Karpov.
Puede que no percibiese la ganancia
de pieza en la variante 42 a4 tDc3, o
que subestimase el contrajuego
negro tras 42 'iit c2 �g2+. Esto
parece plausible, teniendo en cuenta
que en tales situaciones, Karpov
(como muchos otros jugadores) no
es muy inclinado a profundizar en
variantes concretas.
Veamos ahora q u é sucede
después de 42 �c2!? Las blancas
q u iere n jugar a3-a4 en u na
situación más favorable. En caso
de 42 . . . b5?! 43 c5 , el peón c6 se
vuelve vulnerable. El ú n ico proble­
ma es que las negras tengan la
oportunidad de dar una serie de
jaques: 42 . . . �g2+! 43 �d3 tDf2+
44 �e3 (44 �e2 tDh3+ y 45
tDxf4) 44 . . . tDd 1 + 4 5 �f3 �f2+ y,
tras 46 �g3 , atacar uno de los
peones blancos, 46 . . . �c2 (ó 46 . .
�a2).
o • •
¿ Puede usted imaginar lo que
jugó Karpov? Si recuerda los
criterios de elección (mencionados
en la nota a la jugada 34 de las
blancas) , no es difícil asumir que
realizó la jugada de rey. Cierta­
mente, tras 42 a4, el oponente
dispone de una jugada obvia, y
42.
�c2 ! ?
h5?
Pomar subestima los peligros
que amenazan a su rey, y avanza
un peón en el ala opuesta. Vemos
que si no en el plano teórico, en el
práctico, Karpov, como de costum­
bre, ten ía razón.
43. a4!
h4?
U n a sorprendente negligencia .
Había que jugar 43 . . . �g8 ó 43 . . .
a 6 . Ahora sigue u n a rá pida
represalia.
44. �d3!
45. �f8+
46. �b8+
47. ..td2!
48. �c2
tDg5
�b7
'iita 6
�g3+
El ataque con un pequeño ejército
Las negras se rindieron en vista
de que el mate es imparable.
En la posición que sigue las
blancas ten ían que efectuar una
difícil elección entre ganar un peó n ,
a costa de u n em peoramiento
momentáneo de su posición , y
jugar al ata q u e con material
igualado.
1 87
formas, y es probable que exista una
buena defensa, pero hubieran tenido
que encontrarla. Con la abundancia
de posibilidades y la ausencia de
variantes forzadas, de fácil cálculo,
no sería difícil equivocarse.
Zeshkovsky - Dvoretsky
Minsk 1 976
Campeonato U RSS
Primera Liga
Zeshkovsky tiene una forma de
pensar distinta a la de Karpov.
S uele enfocar la posición de otro
modo. Antes de comenzar a pensar
en un ataque abstracto, comenzó a
verificar tentativas concretas de
obtener alguna ventaja tangible.
Por supuesto, vio fácilmente que la
i n med iata 31 ct:Jxd4? ! 'iVxd4 32
'iVc8+ �h7 33 'iVxc7 conduce a
tablas, después de 33 . . . 'iVe4+ 34
�h2 'iVc2. Pero el ataque doble, 3 1
'iVe4, amenazando e l alfil y jaque
en a8, le pareció tentador.
(P) 2.3
¿Cómo habría
con
usted
conti n uado
blancas?
En principio, era posible calcular
con exactitud las consecuencias de
esta operación , pero en la mayoría
de los casos no suele hacerse
(Zeshkovsky y yo no sabía mQs
cómo finalizaría la secuencia). Bien
se acercan los apuros de tiempo,
bien se carece de energ ía , invertida
en resolver los difíciles problemas
del juego precedente. Lo cierto es
que los jugadores normalmente se
limitan a verificar variantes cortas y
confiar en su intu ición. ¿Qué le
sugiere eso a usted?
1 71
Durante la partida, temía 31 g4!?,
que creo Karpov hubiera jugado sin
la menor indecisión . El peón marcha
hacia g5, privando al alfil de la casilla
f6, y acercándose a la residencia
real, que las blancas, con dama y
caballo ( ¡ u n dúo altamente peli­
groso!), están dispuestas a atacar a
la primera ocasión . Las neg ras
pueden defenderse de varias
31 .
32.
'iVe4
'iVa8+
.tf6
Es demasiado tarde para jugar
32 94, a causa de 32 . . . 'iVe 7!, Y las
Posiciones sencillas
1 88
opciones blancas se ven restrin­
gidas, puesto que el peón de h4
está atacado.
32.
33.
34.
�xa7
¡Va6
<ith7
¡Ve6
U na jugada más y la dama
blanca volverá al juego por b5. No
menti ré , afi rma ndo que ha b ía
previsto la elegante defensa de la
partida , pero s í que la vi en este
momento.
34.
�e4!
1 72
35. �b5
Si 35 h5, entonces 35 . . . .te7 ! ,
seguido de 3 6 . . . .tc5 , y las
blancas tienen problemas para
defender f2, pues los peones de
c4, a2 y h5 también deben ser
protegidos.
35.
l ibremente, porque el ataque blan­
co ahora no es real y las tablas
resultan inevitables.
36. �d7
37. 'Wixe7
38. �f4
39. liJe5
40. �d4
41 . 'Wixe5
i.. e 7
.te5
'Wie2
.td6
i.. xe5
'Wixc4
Tablas.
No parece justo calificar de error a
31 'Wie4. Imaginemos que las blancas
hubiesen jugado 31 g4 Y yo hubiera
encontrado una defensa correcta (ya
que es probable que exista) .
Entonces nos preguntaríamos por
qué Zeshkovsky había renunciado a
tomar el peón de a7 (en tales casos,
los comentaristas no suelen llegar­
hasta 35 . . . .txh4!) No, se trata de
una cuestión de sensación intuitiva,
en cuanto a la continuación que
ofrece las mejores posibilidades
prácticas y que resulte más difícil
para el oponente. i Esas cosas las
percibe Karpov mejor que nadie!
(E) 2 . 1
1 73
.txh4!
La verdadera clave. U na vez
eliminado el peligroso peón h, el
rey negro puede respira r más
Juegan blancas
A bundancia de posibilidades
1 89
Keres - Richter
M únich 1 936
ABUNDANCIA
DE POSIBILIDADES
Un jugador experimentado, al no
estar seguro de cuál es la mejor
continuación posible, a menudo
elige una continuación
determinada porque es la que le
ofrece las mejores probalidades
prácticas.
Benjam in Blumenfeld
La elección de u na jugada en
situaciones problemáticas, en los
casos del ca p ítu lo precedente ,
estaba complicada por el hecho de
que cada posibilidad no era del
todo convincente y no garantizaba
el éxito . En los ejemplos q u e
siguen veremos otro t i p o de
dificultad al realizar la elección , a
saber:
hay varias conti n ua­
ciones igualmente fu ertes y
prometedora s , y no es fácil
decidirse por una de ellas. En
esencia, se trata de una cuestión
de d iferentes enfoq ues en la
material ización de una ventaj a .
Tales ejemplos constituyen buenos
tests para determinar el estilo de
u n j ugador, y la forma carac­
terística en que decide jugar una
posición.
1 74
(P) 2.4 ¿Qué deben j ugar
las blancas?
Las blancas tienen una decisiva
ventaja posicion a l , pero eso no
sign ifica q u e pueden jugar de
cualquier forma (pues una actitud
así en la material ización de una
ventaja es i naceptable, y sólo
conduce a la pérdida de muchos
puntos importantes) .
Es fácil encontrar dos variantes,
q ue l l evan cas i a l a m isma
posición , con un peón de ventaja
para las blancas:
(a) 29 .te3 c4 30 .tb6 Md7 31
Mxf5 gxf5 32 �c5(c7) �g7 (se
amenazaba 33 Mf1 ) 33 Md4 �c6
34 Mxc4 �b5 35 �c2 .
(b) 29 h4 �g7 30 �g5! (más
flojo es 30 �f2 �f7 3 1 �e3 �e6)
30 . . . �d7 31 .te7 c4 (31 . . . �f7 32
Mf1 ) 32 Mxf5 gxf5 33 �d4 .tc6 34
Mxc4 .tb5 35 Mc2 .
1 90
Posiciones sencillas
Me parece q u e , tras ha ber
superado ciertas dificultades técni­
cas, las blancas deberían ganar.
Sin embargo, no debemos detener­
nos en los planes que nos vienen
de inmediato a la mente, porque tal
vez haya otras posibilidades.
29 e3! , por ejemplo, es muy
fuerte. Se amenaza 30 g4. Si 29 . . .
h 5 , sigue 3 0 h3, mientras que s i 29
. . . c4, entonces 30 �xf5 gxf5 3 1
1:íd4 , Y las blancas eliminan el peón
e en una versión más ventajosa
q u e las variantes antes exami­
nadas. Es preciso tener en cuenta
el u n l co recu rso activo del
oponente, el sacrificio de calidad .
29 . . . g5 30 g4 �xf4 3 1 exf4 gxf4.
Pero, como demuestra un simple
cálcul o , los peones pasados y
u n idos d e las negras no son
pel igrosos : 32 �xc5 e3 33 "gc7 e2
34 �e 1 ..tf3 35 d7 �g7 36 h3, Y 37
�f2 (o bien de inmediato 36 �f2
..txg4 37 �g 1 h5 38 h3) , ganando
fácilmente.
Me
perm iti ré
u na
l igera
digresión. En 1 973 tuvo lugar en
Moscú un match entre tres selec­
ciones de nuestro país: equipo A,
equipo B y de jóvenes. Participé en
aquel match , haciendo dos tablas
con Keres, quien , por supuesto,
integraba el primer equipo, y yo el
de jóvenes. Una d e n uestras
partidas fue fasci nante (el gran
maestro atacó, sacrificó y yo me
defend í), mientras que la otra , por
el contrario, fue bastante corta y
ted iosa. Aún hoy recuerdo cómo,
d u rante u n breve análisis conjunto
de la segunda, que parecía sin el
menor interés, Keres mostró una
nueva posibilidad tras otra que
h a b ía considerado d u ra nte la
partida. Más tarde, al estudiar sus
partidas, me di cuenta de que no
hab ía sido accidental. Keres siem­
pre se propon ía encontrar el mayor
número posible de jugadas candi­
datas, y sólo entonces se embar­
caba en cálculos concretos. Esa
forma de pensar lleva , a veces, a
d ivid i r l a propia atención en
continuaciones que d�berían ser
descartadas, pero, por otra parte, a
menudo ayuda al gran maestro a
descubrir posibilidades completa­
mente inesperadas.
Tal es el caso aqu í: la búsqueda
de recursos ocu ltos perm itió a
Keres encontrar u n a
bon ita
combinación .
29. b4!
30. �xf5
31 . d7
32. �e1 !
33. �d1
34. .i.e7
exb4
gxf5
..t e6
..txd7
b3
Es im porta nte ma ntener el
control de la casilla b 8 . E ra
incorrecto 34 i.. g 5? �b8 35 �xd7
b2 .
34.
35.
�e8
lixd7
Abundancia de posibilidades
191
37.
1 75
<it>f8
37 . . . �h8? 38 .i.f6!
38. .td6+
39. .txc5
40. ..ta3
41 . �f2
42. �e3
43. �d2
Es malo 35 . . . b2? , por 36 .i.e5+
y 37 �xb2. Las blancas tienen
pieza de ventaja y deberían ganar,
aunque la posición sigue siendo
aguda.
�xg7
�f7
�e6
�d5
�c4
También es fuerte 43 94!? fxg4
44 �xe4 c¡t>c3 45 �f4.
43.
...
e3+
Si no, seguiría 44 e3.
35.
36 .
.te5
�g8
�c5
La torre se dirige a b5. Como
señaló Keres, otras jugadas no
eran mejores: 36 . . . �c2 37 �b7
(también es fuerte 37 �f2) 37 . . .
�xe2 3 8 �xb3, o bien 36 . . . a 5 37
�g7+ ! �f8 38 �a7 ':c2 39 �xa5 b2
40 .txb2 �xb2 41 �xf5+ y 42 �f2 .
37.
44.
�xe3
Keres elige de nuevo el camino
que requ iere cálculo concreto. Era
igualmente posible 44 c¡t>c1 �c3 45
.tb2+.
44.
45.
46.
�f4
g4!
�c3
a5
�g7+!
iTáctica de nuevo! "37 ..td4 �b5
38 .tb2 también parece suficiente
para ganar, pero en este caso las
negras
pod rían
crear cierto
contrajuego. Las blancas fuerzan el
cambio de torres y llevan el juego a
un final de alfil por dos peones.
Aqu í se requiere u n cálculo preciso,
pero el final éstá ga nado casi
forzosamente". (Keres) .
De esta forma , las b l a n cas
ganan un tiempo im portante, en
relación con 46 c¡t>xf5?
46.
47. e4
48. e5
49. ..txb2+
50. e6
51 . e7
52. e8¡q
53. 'ii h 8+
fxg4
a4
b2
�xb2
a3
a2
a 1 ¡q
Wa2
Posiciones sencillas
1 92
54.
55.
56 .
57.
58.
59.
'iVxa1 +
Wxg4
Wg5
�h6
�xh7
�g6
Wxa1
Wb2
Wc3
�d4
�e5
Las negras se rindieron. Su rey
no llega a tiempo. En el plano
estético, la forma de materializar la
ventaja descubierta por Keres era ,
ciertamente, superior a l a s demás.
También era fuerte objetivamente.
Pero desde el pu nto de vista
práctico, no estoy seguro de que
fuese recomendable. C reo q u e
pocos
jugadores
modernos
habrían tomado ese camino. En
primer lugar, no e ra fácil de
descubrir. Por otro lado, al calcular
la combi nación o al eva l uar la
infrecuente posición final , podría
cometerse un error. Los caminos
alternativos eran más fáciles de
descubrir y de comprobar.
Stean Hort
Biel 1 98 1
-
1 76
(P) 2 . 5 J uegan negras.
¿Cómo contin uaría usted?
L a activa disposición de sus
piezas concede ventaja a las
negras. Pero tal ventaja es mucho
más volátil que en el ejemplo
anterior. A la menor imprecisión ,
puede desvanecerse . Eso fue lo
que sucedió en la partida: 28 . . .
h 5 ? 2 9 �c1 ! �f5 3 0 �xf5 tiJxf5 3 1
tiJe4 g 4 3 2 tiJc5+ �e5 33 tiJxb 7
tiJe3. Tablas.
Un principio muy importante en
la materialización de una ventaja
es la óptima restricción de las
posibilidades contrarias, la supre­
sión de todo contraj uego, de
cualquier operación útil destinada a
mejorar la posición enemiga. Para
aplicar este principio con éxito, es
preciso emplear el pensamiento
profiláctico.
Preg u ntémonos q u é q u ieren
hacer las blancas. Sus opciones
son muy l i m itada s . Ataca r el
caballo no tiene sentido: 29 �d2
:e 1 + 30 �b2 �e5 . La ú n ica
operación positiva es acercar el rey
al centro, con � b 1 -c1 -d2-d3: esto
es lo que debe evitarse.
28.
29. �b2
:e1 +!
h5
U n a vez neutra l izadas las
intenciones del riva l , las negras
refuerzan
tra n q u i l amente
su
posición . A las blancas no les
resu lta fácil defenderse . Por
A bundancia de posibilidades
ejemplo: si 30 �f8 , sigue 30 . . . lIg 1
3 1 lIf2 <iÍi>e5 32 ct:Je2 tLJxe2 33
lIxe2+ <iÍi>d4, y la posición domi­
nante de su rey garantiza a las
negras una gran ventaja en el final
de torres.
También es posible un distinto
tratamiento de la posición . El rey
negro es mucho más activo q ue su
colega, lo que se acusa especial­
mente en el fi nal d e peones
(Botvinnik observó en una ocasión:
"Un final de cabal los es lo mismo
que un final de peones.") Yusupov
sugirió 28 . . . lIf5 ! ? Las blancas
responden 29 :xf5 (pues 29 kId2
:f1 +
30
<iÍi>b2
<iÍi>e5
es
desfavorable ) .
Ahora las negras pod ría n
retomar de caballo, pero tras 29 . . .
tLJxf5 3 0 tLJe4! g 4 3 1 tLJc5+ ! (más
flojo es 3 1 ct:Jg5+ <iÍi>e5 32 tLJxh 7
ct:Je3 33 <iÍi>c1 tLJxg2 34 <iÍi>d2 <iÍi>f4 35
<iÍi>e2 . tLJh4 36 �f2 tLJf3 37 c;i(g2
ct:Je 1 + 38 <iÍi>f1 tLJd3 39 ct:Jf8 <iÍi>f5 ! ,
con la amenaza 4 0 . . . ct:Jc1 ) 3 1 . . .
<iÍi>e5 3 2 tDxb7, y e s dudoso que las
negras puedan ganar.
Esto sign ifica q u e d eben j u g a r
29 ... <iÍi>xf5 ! , c o n idea de 30 . . .
<iÍi>e5 y 3 1 . . . tDf5 . E l j u ego puede
evo l u cionar así: 30 �c1 <iÍi>e5! 31
<iÍi>d2 ct:Jf5 32 �d3 (si 32 �e2 ó 32
g 3 , e ntonces e s fu e rte 32 . . .
�d4) 32 . . . tDh4 33 g 3 tDf3 34 h3
tLJg 1 35 h4 gxh4 36 gxh4, y
ahora 36 . . . <iÍi>f4 , 36 . . . ct:Jf3 ó 36
. . . h5.
1 93
L a posición fi nal de esta
variante es muy prometedora para
las negras. Pero ¿está ganada?
¿ No podrían las bla ncas jugar
mejor en algún momento? Está
claro que todo pende de un hilo y
cualquier retoq ue defensivo puede
conducir a las tablas.
También puede tratar de refor­
zarse el juego negro. Es perceptible
que se han retrasado un poco, pues
el caballo no se sitúa de inmediato
en la casilla f5. Por supuesto, sería
deseable tomar en f5 de caballo, y
eso explica la recomendación de
Zviagintsev, 28 . . . h6! (a primera
vista , una jugada misteriosa) 29
<iÍi>c1 l!f5. Después de 30 �xf5 tLJxf5
3 1 �d2 (3 1 tLJe4 no tiene ahora
sentido, pues el peón de g5 está
defendido) 3 1 . . . ct:Jh4, y las negras
deben ganar.
El cambio en f5, sin embargo,
no es obligatorio: 30 tLJd 1 ! (pero no
30 tLJe4 �e5) es . mu cho más
preciso. Por ejemplo: 30 ... �xf2 31
ct:Jxf2 ct:Jf5 32 tLJd3 , con idea de 33
tDc5+, o bien 33 �d2 tLJh4 34 tDe 1 .
Apenas cambia nada 30 . . . �e5 3 1
<iÍi> d 2 �xf2+ 3 2 ct:Jxf2 tDf5 33 �d3 ,
y a q ue si 3 3 . . . tLJh4, hay 34 tDg4 + ,
o bien 3 4 g3, seguido de ct:Jg4+ .
Vemos que el peón de h6 d ista de
estar idealmente situado.
Aun así, la idea de Zviagi ntsev
es lógica , pero hay que activar algo
diferente. Sugiero 28 ... b6! ( i otra
jugada misteriosa! ) 29 <iÍi>c1 �f5! La
posición blanca es difícil : 30 �xf5
1 94
Posiciones sencillas
ttJxf5, ó 30 ttJd 1 �xf2 3 1 ttJxf2 ltJf5
32 ltJe4 h6, amenazando bien con
atacar los peones (33 . . . ttJh4 ó 33
. . . ltJe3) , bien con penetrar con el
rey en la cuarta fila.
Como hemos visto, son posi­
bles d isti ntos enfoques en la
explotación de la ventaja. ¿ Cuál le
seduce más? E l primero es
puramente técnico (restringir las
posibilidades enemigas, reforzar
tranquilamente la posición propia) ,
n o requiere profundos cálculos y,
por tanto, permite ahorrar tiempo y
esfuerzo. El seg u ndo enfoq u e ,
trasponer a un final de caballos, es
mucho más concreto y requiere
u na minuciosa comprobación . La
tranquila jugada de peón en el
flanco de dama, preparando el
cambio de torres del modo más
favorable, sólo puede encontrarse
como resultado de profundizar en
los secretos de la posición .
Al comienzo del cap ítulo En
busca de la victoria, mencioné el
carácter doble del proceso de
materializar la ventaja: por un lado,
precisión y buena técnica; por otro,
capacidad para interru m p i r el
maniobreo y buscar un método
ganador específico. No es fácil
decidir qué actitud es la correcta en
un momento concreto . En el
ejemplo anterior ambos enfoques
me parecen equivalentes, pero eso
no siempre sucede.
U n comentario más. El cambio
de torres modifica abruptamente el
modelo de la posición y el carácter
del
j uego
s u bsigu iente .
La
transformación de una posición es
uno de los procedimientos sutiles y
difíciles en la conversión de una
ventaja. Se requiere un pensa­
miento flexible y dinámico, eva­
luación precisa (no suele ser fácil
sopesar si el cambio de la posición
resulta ventajoso) y, como de­
muestra el ejemplo anterior, un
cálculo preciso de variantes.
Miles - Ristic
Belgrado 1 988
1 77
(P) 2.6 ¿Qué deben j ugar
las blancas?
Las blancas tienen un sano peón
de ventaja, y los peones negros del
flanco de dama están separados.
Está claro que la posición está
ganada. Sólo hay que eliminar las
posibilidades negras de contrajuego,
relacionadas con la insegura posi­
ción del rey blanco y la actividad de
la torre contraria. Convendría
trasladar el rey a e1 . Gracias a una
sutileza táctica, puede hacerse de
inmediato.
A bundancia de posibilidades
23.
24.
25.
�f1 !
l:te2 !
�e1 !
:d2
..ta6
Las negras tienen muy pocas
probabil idades de salvar la partid a .
Esta pequeña combinación re­
suelve todos los problemas de las
blancas. Sin ella no es fácil
progresar. Por ejemplo, es inco­
rrecto 23 :e7 i.f3 (peor es 23 . . .
:d2 2 4 :e2) 24 'D,.xc7? l:td2, o bien
23 :e2? i.a6 (23 . . . i.f3) , o aun 23
l:td3? :e8, y en todos los casos las
negras tienen contrajuego. Aun así,
es difícil imaginar que sea la única
forma de materializar el peón extra.
Seg u ramente debe haber otros
caminos hacia el objetivo, aunque
sean menos convincentes. Supon­
gamos que se nos escapa la combi­
nación. Puede ser recomendable 23
b4!?, disponiéndose a llevar el rey al
centro. Después de 23 . . . :d2 24
:e2 :d4 25 a3, las blancas tienen
que prevenir c7-c5 y a7-a5, aunque
eso difícilmente facilitará su tarea a
las negras.
Lo que sucedió en la partida fue:
23.
f4? !
i.a6
De otro modo, 24 �f2.
(P) 2 . 7 ¿Qué j ugaría
usted ahora?
Miles descartó 24 tZJe4, debido
a 24 . . . :d 1 + 25 �f2 :f1 +! 26 �g2
1 95
:c1 ! , Y optó por la pr.udente 24 .�U3 ,
con idea de 25 ':f2 y 26 �g2 ,
seguido de la centralización del
rey. El inconveniente de este plan
es su lentitud , pues las neg ras
ganan tiempo para mejorar su
posición .
A menudo sucede q u e , tras
haber om itido una continuación
ganadora relativamente senci l l a ,
s ó l o podemos correg ir n u estro
error con una combinación azarosa
de juego forzado, que requiere u n
cálculo profundo y preciso. Esta
refl exión , formulada por Tarrasch ,
se comenta ampl iamente en el
segu ndo tom o , Secretos de la
táctica en ajedrez. Aplicado a esta
partid a , sign ifica q u e debería
examinarse la activa l ínea 24 �e 7!
':d2 25 l:Ixc7 :xc2 26 :xa7 , donde
las blancas ganan, u n seg u n d o
peó n . Claro q u e no puede
subestimarse el contrajuego que
se relaciona con el hecho de que el
rey blanco está cortad o en la
primera fi l a , por lo q u e debe
profundizarse en el cálculo.
1 96
Posiciones sencillas
de jaques) . Pero después de 26 . . .
:c1 + 2 7 �f2 :c2+ 28 �e1 J.d3, el
caballo no está amenazado, en
vista de 30 �d2 y, por tanto, el
peón debe apartarse del ataque,
con 29 h4! Si 26 ... J.d3 27 tDd5,
las negras no pueden responder 27
... i.e4, debido a 28 tDf6+, n i 27 . . .
.tf5, por 28 tDe7+, n i tampoco 27 . . .
�g7 28 tDb4! :c1 + 29 �f2. Por
último, 27 . . . Itd2 (ó 27 . . . :b2) se
contesta con 28 tDf6+ �g7 29
tDe8+ �f8 30 tDd6, o bien 28 g4!?
�g7 29 g5, amenazando u n ataque
de mate: tDf6 y :a8 . En todas
estas variantes las blancas deben
ganar.
Sin embargo, las negras dispo­
nen de una mejor defensa: 26 . . .
.tc8 ! , con idea de 2 7 . . . J.h3. 27
tDe4 para la a menaza: 27 . . . .th3?
28 tDg5. Ahora, 27 . . . h6, 27 . . . J.e6
ó 27 . . . .tf5, m a nte n iendo l a
tensión. Por ejemplo: 27 . . . .tf5!?
28 tDf2 (después de 28 tDg5!? h6!?
29 tDxf7 J.h3 30 tDxh6+ �f8, y es
probable que las negras recuperen
dos de los cuatro peones, con
esperanzas de salvar el juego) 28
. . . :b2 29 g4 .tb1 30 g5 �8! (pero
no 30 . . . .txa2? 3 1 :a8+ �g7 32
ttJg4, y el rey se encuentra en u na
red de mate), o bien 30 :1a8+ �g7
31 g5 f5! Como puede verse, a
pesar de la gran ventaja material
de las blancas, el desenlace· sigue
sin estar claro.
de 26 l:txa7 , prefiere 26 tDdS ! ,
donde n i 2 6 . . . :Xc7 27 I1Jxc7,
seguido de 28 �f2, ni 26 . . . :xa2
27 láxa7 (amenazando 28 �b4) 27
... :a1 + 28 �f2 lIf1 + 29 �e3 (29
�g2 :a 1 , con la amenaza 30 . . .
.tf1 + ) 29 . . . :e 1 + 3 0 �d4 ofrecen
a las negras posibil idades de
tablas.
24.
25.
�g7
h5!
Lamentablemente, 25 . . . �f6 es
malo, e n vista de 26 tDe4 + ,
seguido d e 27 tDcS ó 2 7 :d2.
26.
27.
�g2
�f1
J.b7+
h4
Pero aqu í ten ía sentido jugar 27
. . . ct>f6 28 �e1 �f5, ya que tras 29
:d2 :xd2 30 �xd2 �g4 , l as
blancas habrían perdido el peón de
h2. La ventaja seguiría estando de
su lado, pero no es fácil determinar
si es suficiente para vencer. Más
difícil aún sería hacerlo al prever el
carácter del juego en la j ugada 24,
de forma que estaríamos lidiando
con un problema prácticamente
insoluble.
28.
�e1
�f6
De considerar era 28 . . . hxg3 29
hxg3 :h8.
29.
El gran maestro Bologan señaló
una forma de mejorar el juego
blanco en esta variante. En lugar
:f3
:f2
:d2
:xd2
A bundancia de posibilidades
Aún no era demasiado tarde para
evitar el cambio de torres. En
general, torre y alfil en posición
abierta son un poco más fuertes que
torre y caballo. Este factor podría
haber compensado hasta cierto
punto el peón de menos. Al cambiar
torres, las negras esperan explotar
su rey más activo, pero la debilidad
de los peones del flanco . de dama
hace que su defensa sea más difícil.
30. �xd2
31 . <itte 3
32. gxh4
c¡t>f5
c¡t>g4
En opin ión de M iles, era más
fuerte 32 ttJb5!
32.
33. ttJe2
34. ttJd4
i.e6
c¡t>xh4
1 97
36 ttJg5! .te8 37 � e4 �h4 38
ttJf6 ó 38 ttJf2 era más si mple.
36.
37. e5
38. ttJd4
f6
�g4
Amenazando 39 c6, para explotar
luego la debilidad del peón c7.
38.
39.
40.
41 .
b4
a4
ttJf3
e6
a6
<it>h3
M ucho más flojo era 4 1 f5 g5!
42 �3 i.e8! con idea de i.h5+ y
<ittx h2.
I
41 .
42. ttJd2!
43. ttJe4
44 . ttJg5
.
i.e6
�xh2
f5
i.b3
1 79
44 . . . i.d7 45 <it>f2! es muy malo
para las negras.
45. ttJf3+
46. llJe5
34 .
..
.
i.d7? !
Mucho más tenaz era 34
i.e8! Ahora la posición negra se
vuelve perdida. Sigue el resto de la
partida, con breves notas de Miles.
35.
36.
ttJf3+!
e4
<it>g3
g5
Después de 46 . . . i.xa4 47
llJxg6, las negras ya no tienen
esperanzas: 47 . . . �g4 48 c¡t>d4
i.c2 49 'ite5 .td3 50 llJe7 J.. e4 5 1
ttJg8! , etc.
47.
48.
fxg5
g6
J..xa4
f4+
Era más preciso 48 . . . J.. b3 49
g7 f4+ , pero tam poco h abría
salvado a las negras por 50 �d4
Posiciones sencillas
1 98
.te6! 5 1 ttJxc6! f3 52 ttJe7 f2 53
ttJf5+ i.xf5 54 g8'ii'+ <it>h2 55 'ii'c4!
i.h3 56 'ilixa6 .
49.
50.
51 .
52.
53.
�d3 !
ttJc4
g7
�d4
ttJd2!
i.b3
i.a2
i.b1 +
i.h7
i.g8
Si 53 . . . f3, lo más preciso es 54
�e3!
54.
�e5
�f2
o bien 54 . . . f3 55 �d6 i.d5 56
<it>c7.
55.
56.
57.
58.
59.
�xf4
ttJf3
ttJe5
ttJxc6
ttJe7
�e2
i.d5
�d2
�c3
Las negras abandonaron.
1 80
UNA DERROTA
MEMORABLE
La moderna técnica actual no
es otra cosa que las partidas
del pasado, los viejos
descubrimientos ya
catalogados, que se han vuelto
habituales.
Igor Zaitsev
Creo que casi todos los juga­
dores de ajedrez comparten las
ilusiones del autor en cuanto a sus
propias partidas. M uchas de
n uestras victorias son lógicas, y las
ideas plasmadas son interesantes
e instructivas. Nuestras derrotas , '
por e l contrario, son accidentales y
se explican por el desconocimiento
de la variante de apertura o por
una serie de inexplicables errores.
Así, no es de extrañar que en sus
libros y artículos, los autores sólo
incl uyan normalmente sus partidas
ganadas. M is l ibros no son una
excepci ó n . La partida que a
continuación analizaremos se ha
g rabado en mi memoria como un
modelo de buena técn ica . Lamen­
tablemente . . . i no la m ía, sino la de
mi riva l !
U bi lava - Dvoretsky
Tbilisi 1 979
J uegan blancas
1 . e4
2. ttJf3
3. d4
c5
e6
cxd4
Una derrota memorable
4.
5.
6.
ttJxd4
ttJc3
g3
ttJf6
ttJc6
Las blancas son las primeras en
desviarse de las l íneas principales.
Aq u í era posible oponer un
esquema Scheveningen , pero con
negras yo no sol ía adoptar sici­
lianas "normales".
1 99
S í, en la moderna teoría de
aperturas los análisis a veces llegan
hasta el final. Por cierto que en esta
posición de "tablas muertas",
Dolmatov no accedió de inmediato
al empate y i ju9Ó · a ganar con
negras! Lo más asombroso es que
logró ganar, pero sólo, claro está,
gracias a su superior comprensión
del final. La conclusión de esta
partida podrá encontrarla en el
primer tomo de esta serie, Secretos
del entrenamiento en ajedrez.
�
6.
7. exd5
8. �g2
d5
ttJxd5
Esta partida se jugó en una
época en la que esta variante
estaba en crisis para las negras.
No mucho antes se pensaba que
las negras pod ían conseguir tablas
a la larga, como en la partida
Schubert - Dolmatov (Campeonato
de Europa Juvenil , Groninga 1 97778): 8 . . . �b4 9 O-O ttJxc3 1 0 bxc3
�xc3 1 1 ttJxc6 'iUxd 1 1 2 1:lxd 1 i.d7
1 3 �b 1 Jixc6 1 4 �xc6+ bxc6 1 5
�a3 a S ! 1 6 �b7 i.b4 1 7 �xb4
axb4 1 8 �dd7 O-O 1 9 :xb4 �xa2
20 �c4 :a6 2 1 �c7 g6 22 �4xc6
�xc6 23 �xc6.
Pero pronto se descubrió que las
blancas pod ían interponer u n
cambio muy fuerte: 1 0 ttJxc6! (en
lugar de 1 0 bxc3?!) En caso de 1 0
. . . �xd 1 1 1 �xd 1 ttJxd 1 1 2 ttJxb4, el
caballo negro no puede escapar de
d 1 . Las negras también quedan
claramente peor tras 1 0 . . . ttJxd 1 1 1
ttJxd8 �xd8 1 2 1:lxd 1 + , seguido
de 1 3 �f4. Queda 1 0 ... bxc6 1 1
bxc3 i.xc3, esperando 1 2 .i.a3
i.xa 1 1 3 i.xc6+ J.d7 1 4 .i.xa8
'iVxa8 1 5 'ifxa 1 f6, con igualdad. Sin
embargo, como demostró la partida
posterior Glek- Maksimenko, Varna
1 989 (Informator 48), las blancas
logran una gran ventaja con 1 2
.i.xc6+! Jid7 1 3 'iff3!
1 81
En lugar de 9 . . . ttJxc3, las negras
han ensayado 9 . . . �xc3, pero la
posición tras 1 0 ttJxc6 bxc6 1 1 bxc3
i.a6 1 2 :e1 , no me seducía, pues el
alfil de casillas negras resulta
demasiado peligroso.
De repente, no estaba nada
claro cómo debían defenderse las
Posiciones sencillas
200
negras. Este problema era el que
traté de resolver en mi preparación
para la partida.
8.
liJxc3
. ..
Es de considerar una recomen­
dación de Sveshnikov, 8 . . . liJdb4!?
9.
bxc3
liJxd4
Si 9 . . . J.. d 7, no tem ía 1 0 liJb5
'iVa5 1 1 �b 1 a6 1 2 liJd6+ i..x d6 1 3
'i'xd6 0-0-0 1 4 O-O e5! , donde
tanto 1 5 .i.g5? i.e6 ! 1 6 i.xd8
ilxd8, ganando la dama, como 1 5
�xb7? .i.e8! , son malas para las
blancas. Sin embargo, me preo­
cupaba 1 O �b1 !
1 0.
'i'xd4!
Más flojo es 1 0 cxd4? i.. b4+ .
1 0.
..
.
¡Vxd4
Después de 1 0 . . . .i.e 7, el final
también es favorable a las blancas.
1 1 . cxd4
1 2. i.d2
1 3. �xd2
J.. b4+
i.xd2+
�b8
(P) 2.8 ¿Qué deben j ugar
las blancas?
En casa me pareció que esta
posición era aceptable, y sólo en el
ta blero me di cuenta de l o
desagradable que era .
1 4.
�hb1 !
La jugada más precisa . Muy
fácil de encontrar, si te pregu ntas
cómo q u ieren desarrollarse las
negras ( ¡ pensamiento profiláctico! )
L o más probable es q u e q uieran
jugar b7-b6 y J.. b 7 . El método
estándar de las blancas en estas
posiciones es avanzar el peón de
torre, para abrir la col umna a y
crearle una debil idad al oponente
en b6 (técnica que ya hemos visto;
por ejemplo, en la partida Znosko­
Borovsky - Alekhine). De aqu í se
i nfiere q u e la torre debe per­
manecer en a 1 .
¿ Por q ué
no
a2-a4 de
inmediato? La clave es que las
negras tienen una forma alternativa
de desarrollo, con �d8-c7 y i.d7c6. Ahora, si 1 4 . . . �d8 , sig ue 1 5
�b3 ! La torre qu iere atacar el peón
a, forzando a7-a6, una jugada no
deseable para las negras. Además,
con el rey negro en c7, es posible
un molesto jaque en c3 .
1 4.
1 5.
a4
b6
i.b7
Una derrota memorable
(P) 2.9. ¿Qué deben jugar
las blancas?
Aqu í cometió mi rival quizá su
única imprecisión en la partida.
1 6.
�xb7
El cambio facilita la defensa
negra. Le tem ía más a 1 6 i.f1 ! , ya
que no veo dónde situar mi alfil.
Por ejemplo: 16 ... 'it'e7 1 7 a5 �e4
1 8 axb6 axb6 1 9 :b2, seguido de
'it'e3 y c2-c4.
1 6.
1 7.
�xb7
aS
20 1
el gráfico se había girado acci­
dentalmente. Se corrigió el error y,
un poco después, Frenkel dio una
explicación de la nueva forma de la
curva. Los comentaristas experi­
mentados no son inferiores a los
académicos, en cuanto a que
pueden fundamentar (o condenar)
teóricamente cualquier jugada, con
independencia de que sea o no
correcta.
Tomemos, por ejemplo, las
razones q u e expl ican por qué
jugué 17 ... 'it'd7 . El peón negro de
b6 es débil y ambas torres están
atadas a su defensa . Llevando el
rey al ala de dama, para proteger el
peón, las negras pueden liberar
una de sus torres.
Pero la jugada e�, en realidad ,
un error, posiblemente decisivo .
Después de esto, i cómo podemos
creer en la lógica convencional !
(P) 2 . 1 0 ¿Qué
j ugar las negras?
deben
Se dice que, en una ocasión, se
le mostró al conocido físico Yakov
Frenkel una curva en un gráfico,
obtenida como resultado de u n
experimento , y s e le pidió q u e
justificase teóricamente s u com­
portamiento. Lo hizo sin mayores
dificultades. Más tarde, resultó que
Era esencial jugar 1 7 . . . �e 7! La
explicación , como de costum bre,
radica en la profilaxis. Las blancas
q uieren avanzar su peón a c4,
controlando la quinta fila y ame­
nazar el avance c4-c5. En e7 el rey
no bloquea la columna d, de modo
que las negras pueden jugar �d8d6 y, en caso de c2-c4 , sitúan su
segu nda torre en la col u m n a ,
atacando el peón d 4 . Ahora bien ,
su d efensa es i n conve n iente ,
porque las blancas deben situar
una torre en posición pasiva ,
levantando el ataque al peón b6. O
bien deben ren unciar a c2-c4, y en
Posiciones sencillas
202
ambos casos la defensa negra es
más fácil .
1 7.
1 8.
1 9.
axb6
c4!
�d7?!
axb6
�c8
Aún no era demasiado tarde
para jugar 1 9 . . . �d8! , seguido de
20 . . . �e7.
20.
21 .
�d3
:b5!
�c6
Amenazando 22 c5, con una
clavada eterna en la columna b.
Aq u í invertí m ucho tiempo en
calcular la variante 2 1 ... cJ;c7 22
%:ta6 :b8 (con idea de 23 ... <iit? b7)
23 c5 :tb 7 24 �c4 bxc5 25 :xc6+
�xc6 26 :xb7 �xb7 27 dxc5 �c6.
Las blancas tienen un peón pasado
distante, pero no parece haber
forma de ganar. Por ejemplo: 28 f4
f6 29 �d4 h5 30 h3 �c7! (no 30 . . .
�b5? 3 1 f5! ) S i n e m ba rgo, no
están obligadas a jugar el final de
peones, y en lugar de 22 z:!a6 es
más fuerte 22 f4 (ó 22 h4) , Y si 22
. . . �b8 23 c5! bxc5 24 :a 7 + , o bien
23 . . . %:tb7 24 !:rab 1 . Sólo pude
encontrar un aceptable plan defen­
sivo: la exótica d isposición de mis
torres en c6 y d6.
21 .
22. :a4
23. %:ta6!
�bc7
�d6
Buena técnica . Antes de
, emprender nada, las piezas deben
estar situadas en las mejores
casillas y las oponentes todo lo
atadas que sea posible. Por
supuesto, la torre es mucho más
activa en a6 q u e en b4 . Las
blancas no temen 23 . . . :dc6, en
vista de 24 �b4 . La deficiente
jugada 1 7 de las negras se pone
a hora de man ifiesto , porq u e el
peón de c4, en contraste con el
peón d4, se defiende fácilmente.
23 .
.. .
24.
h4!
l1cc6
Ubilava lanza una ofensiva de
peones en el flanco de rey (que
también pod J,a haber i niciado con
24 �4 ! ó 24 f4! ) Ya he mencionado
en varias ocasiones el principio de
las dos debilidades, un importante
procedimiento para la conversión
de una ventaja. Tener un completo
éxito en un punto del tablero (en
este caso, ganar el peón de b6)
normal mente no es posible. Es
preciso desarro l l a r actividad en
otro sector del tablero, a fin de
crear una n ueva debilidad (peón
vulnerable, colu m na para invasión
de una torre, etc.) Al atacar la
Una derrota memorable
utilizarse aqu í? ¡ El Zugzwang, por
supuesto!
seg u nda debil idad y, en caso
necesari o , volver a ataca r la
primera , es más fácil sacudir e
incluso romper las defensas
enemigas.
.
24.
25.
203
29.
Wc3 !
29.
..
1 85
h6
h5
Es posible q u e 25 g4 sea más
preciso, pero objetivamente esta
jugada no es más floja.
25.
...
f5! ?
Esta era la idea de mi jugada
anterior (de otro modo, las blancas
habrían continuado con g3-g4, f2f4, g4-g5 , etc.) . Ahora se dificulta el
avance de los peones, y mi rey
consigue un cómodo refugio en f6 .
26 d5 exd5 27 cxd5 �e7, ó 27 . . .
�c8 , no e s peligroso para las
negras.
26. f3!
27. g4
28. fxg4
�e7
fxg4
�f6
(P) 2 . 1 1 ¿Qué
jugar las blancas?
deben
Las negras han logrado imped ir
g4-g5. Si 29 :a7 , entonces es
dudoso 29 . . . �c5? , debido a 30
:xb6! ':xb6 31 dxc5, pero por otra
parte, cuentan con la maniobra 29
... �c8! Y 30 . . . l:!cd8 .
¿Cómo pueden progresar las
blancas? ¿Qué arma del extenso
arsenal de técnicas del final puede
.
g6?!
Las blancas tend rían q ue
resolver problemas más difícil es
después de 29 . . . We 7. En caso de
30 �a7+ !? �d7 (30 . . . �f6 31 �b7
es malo para las negras) 31 :xd7 +
Wxd7 32 g5 We7, la posición negra
seguiría siendo d ifícil , pero q uizá
no desesperada.
Tem ía 30 g5, sin ver la elegante
defensa 30 . . . �d5!
(P) 2 . 1 2 ¿ P ueden las
blancas segu i r j ugando a
ganar?
Nada se logra con 3 1 :axb6
l:!xb6 32 �xb6 �xg5. Después de
31 �xd5 exd5 32 c5 hxg5 33 �xb6
�xb6 34 cxb6 �d6 35 Wd3 �c6 36
We3 'it>xb6 37 <iit>f3 �b5, es tablas,
pues los peones coronan al mismo
tiempo. Sólo q ueda 3 1 .:ta7+! �f8!?
(después de 3 1 . . . ':d7 32 :xd7+
204
Posiciones sencillas
�xd7 33 g6, O de 33 gxh6, las
blancas tienen clara ventaj a ,
mientra s q u e si 3 1 . . . <it>d6 ,
entonces 32 ':xb6 ':xb6 33 cxdS y
34 ':xg7 es decisivo).
Es probable que también ganen
con 32 <it>d3! ':xg5 33 c5 ':xh5 34
':xb6 ':c8 35 ':xe6 (r.ecomendado
por Anand).
30. <it>d3 !
31 . gxh5
· gxh5
iZugzwang, de nuevo!
31 .
...
<it>e7
(P) 2 . 1 3 ¿Qué
j ugar las blancas?
Ahora 32 ':xb6? �xb6 33 cxdS
(esperando 33 . . . exdS? 34 g6) es
un error, en vista de 33 . . . hxgS!
Es interesante la sugerencia de
Zviagintsev, 32 cS! ? eS! 33 ':xb6
exd4+ 34 <it>d3 .sdxcS 35 �bb7
(pero no 35 ':b8+? lIc8 36 llbb7
�xg5). Después de 35 . . . hxg5 36
llf7+ Wg8 37 :xg7+ �h8, la
poslclon
negra
parece
muy
peligrosa , pero tal vez pueda
sostenerse: 38 ':gd7 (38 ':h7+
�g8 39 �hd7 �f5) 38 . . . :c3+! (38
. . . ':c8? 39 h6, con la mortal
amenaZ2 40 �h7+ �g8 4 1 ':ag7+
�f8 42 ki,:-.,8++) 39 <it>e4 ':e3+ 40
<it>d5 (I.� O '>-fl) ':f3+, seguido de
. . . ':cf6) 4 0
�6 41 h6 ':g6!
La contin .j ..:;ción más fuerte es
32 ':xd5! exd5 33 g6! llxc4+ 34
�d3. Más tarde las blancas ganan
el peón d5, consigu iendo u n a
ventaja decisiva .
deben
La torre blanca ha cu mpl ido
magn íficamente su tarea en b5.
Ahora debe pasar al flanco de rey
para atacar el peón de h6. La
casilla g6 constituye un excelente
punto de invasión.
32. ':b1 !
�d7
32 . . . ':c5 es malo, debido a 33
':a7+! �f6 34 :xb6! :xb6 35 dxc5.
33.
':g1
.
':c7
De nuevo, no es posible 33 . . . ':cS,
en vista de 34 �g7+ �c6 35 llaa7.
34.
�g6
34 �g7+ �c6 35 ':xc7+ �xc7
36 ':a7+ también es fuerte, aunque
después de 36 . . . 'litc8, las blancas
deben tener en cuenta 37 . . . b5 ó
37 . . . e5 38 d5 b5.
34.
...
�c8
Una derrota memorable
No era mejor 34
�dc6 35
:a4, o bien 35 :xh6 �xc4 36
:xb6 .
1 87
(P) 2 . 1 4 ¿Qué
j ugar las blancas?
deben
U n principio muy importante en
la técnica de material izar la ventaja
es la supresión del contrajuego
enemigo. U bilava ve que, en caso
de de 35 �xh6?! :cd7, el juego se
agudiza. Para asegurar sus peo­
nes centrales, desca rta ganar
material y fuerza el cambio de un
par de torres.
35. :g8+1
36. �ga8
)Íjlb7
�dd7
36 . . . gcd7 37 �6a7 + �c6 38
�c8+ llevaría al mate.
37. �6a7+
38. �xc7+
�c6
�xc7
38 . . . kIxc7 39 �h8 �g7 era algo
más tenaz, pero tras 40 �xh6 �g3+
4 1 �e4 �d7 42 kIh8 (ó 42 �g6) , la
posición negra seg u i ría siendo
desesperada.
205
(P) 2 . 1 5 . ¿Qué debe n
J' ugar las blancas?
"Hay q u e ten e r u n a g ra n
presencia de á n i m o para n o
apoderarse i n mediatamente d e l
botín , y esperar a hacerlo tras
algu nas jugadas preparatorias"
(Rudolf Spiel man n ) . Ubilava no se
apresura a atacar el peón de h6, ya
que a 39 �h8?! sigue 39 . . . b5 ó 39
. . . e5 40 d5 b5, Y de nuevo las
neg ras tienen esperanzas de
salvar la partida.
39. �e4!
40 . �b8 !
�d6
Después de 40 �h8? ! , eran
posibles tanto 40 . . . �c7 como 40
. . . �g7 4 1 :xh6 �g4+. Al atraer 1;:
rey negro a la defensa de b6 , 12 j
blancas ganan la importante casil la
e5 para su rey.
40.
...
�c6
La jugada secreta . Aq u í se
aplazó la partida y las negras se
rindieron sin reanudarla.
Creo que al lector que haya
seguido atentamente esta partida
no será preciso expl icarle q ué
sign ifica técnica y lo importante
que es poseer el dom inio de u na
buena técnica.
Al estudiar una partida de un
libro o una revista , incluso bien
comentada , n o es fácil ver y
percibir todos los problemas en la
206
Posiciones sencillas
forma que los jugadores los vieron
y experi mentaro n . Puede usted
acercarse a sus sensaciones, si
trata de resolver por su cuenta las
mismas tareas que ellos resol­
viero n . Esta forma d e entrena­
miento (que llamo una partida con
preguntas, y que util izo continua­
mente en las sesiones con mis
alumnos de cualquier nivel) es la
que ofrezco aqu í. En los análisis de
la partida Ubilava - Dvoretsky tuvo
usted q u e responder a ocho
pregu ntas (podrían haber sido
más) . Algunas de sus respuestas
probablemente no coincidieron con
las m ías. En tales casos, debe
estar conforme con mis respues­
tas, y admitir el error cometido en
el cálculo o en el razonamiento, o
bien mantener su pu nto de vista ,
pero respaldándolo con análisis
concretos. E n ambos casos, el
beneficio que obtendrá del trabajo
realizado es incuestionable.
CUANDO LA
TÉCNICA FALLA
A menudo cometemos errores,
pero si no somos capaces de
percibirlos una vez que alguien
nos los señala, eso significa
que somos incapaces de
un razonamiento sensible.
M ichel de Montaigne
Sax A. Rodríguez
Subotica 1 987
Torneo I nterzonal
-
1 89
-.
•
•
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_:ia:" ' �t J_ " '.
fk" :;;%
. %';(;?;
'
�c, ,}
(E) 2.3
1 88
¿ Cómo debe eva l u a rse esta
posición? El peón extra de las
blancas está compensado, hasta
cierto punto, por la actividad de las
piezas neg ras y, por tanto , las
tablas parecen ser el desenlace
más probable.
J uegan negras
Por el momento, es desfavo­
rable tomar en b2. Después de 36
. . �xb2? 37 �xb2 .txb2 , las
blancas tienen la fuerte 38 ttJc2 ! ,
.
Cuando la técnica falla
preparando 39 <it?e3! (la directa 38
a4 i.d4 39 a5 <it?f8 40 ctJc2 i.c5 4 1
a 6 <it? e7 4 2 ctJa3 <it? d 7 4 3 ctJb5 <it?c6
44 ctJc3 tampoco es muy agradable
para las neg ras) . Y 36 . . . .txb2? no
resulta , debido a la clavada: 37
:d8+ <it?h7 38 :b8 .
36 .
.. .
<it? h7?!
La jugada de Amador Rodrí­
guez, aunque objetivamente no es
un error (puesto que no echa por
tierra las tablas), parece extraña,
porque contradice u n principio del
juego en el final , a saber: en el final
el rey es una pieza fuerte, que
debería tomar parte activa en el
juego. Al sacar su rey de la última
fila, las negras crean la amenaza
.txb2 , pero ¿cuál es su sentido, si
las blancas no tienen otro modo,
aparte de b2-b4, de reforzar su
posición?
Era más lógico jugar 36 . . . g6!?,
preparando <it?g7 y f7 -f5, o bien 36
... <it?f8!?, seg uido de <it?e7, donde
las negras habrían mejorado su
posición , en el caso de que el
juego pasase a u n final de piezas
menores o de torres.
37.
b4
.tc3!
Después de 37 . . . �b3 38 ttJc2
.tb2 39 ctJd4 .txd4 40 :xd4 ':xa3
41 ':xe4 �xh3 42 ':e3 (42 <it?d2
�f3) 42 . . . :h4 43 �g3 f5 (o bien 43
. . . h5) 44 b5 fxg4 45 b6 :h5 46 �b3
:e5+ 47 <it?d3 :e8 48 b7 �b8 49
�e4 �g6, puede que las negras no
207
pierdan , pero la v�riante parece
muy peligrosa para ellas. Sobre
todo porque las blancas pueden
jugar 39 h4 (en lugar de 39 ttJd4), o
bien 38 �a2 (en lugar de 38 ttJc2).
38.
1 90
:d1
_ " ,� , . _
- - . �� . �� .
. /, ,._ . 'a ' , _, u /'�I
_ " M Y5� . _
o
_._�_
.
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W�
W
�
•o
1\
��-%
.'' . �_" '_ �'D"/,'/_
B J: _ M �� _
.
(P) 2 . 1 6. ¿Cómo deben
defenderse las neg ras?
Aqu í se cometió el error que
decidirá la partida.
38
.
..•
l1b2+?
Las negras son coherentes en
sus errores. Primero, llevaron su rey
a la banda, y ahora empujan al rey
contrario hacia el centro. Era esencial
38 . . . llb3! Sax indica la variante 39
ttJc2 �b2 40 ':c1 g6 41 �e3 f5 42 a4
.txb4 (42 . . . f4+? 43 �xe4 i.d2 no da
resultado, debido a 44 :d1 lixc2 45
<it?d3) 43 l¿Jxb4 l:D<b4 44 :a1 , sin
evaluar la posición final. Es posible
que esté ganada, aunque 44 ... :b3+
requiere verificación. Sin embargo,
no es difícil mejorar la defensa negra,
y de varias formas.
Posiciones sencillas
208
por ejemplo: no es esencial
move r la torre de b3 , pues impide
que e l rey suba a e3 . Juguemos 39
. . . g6 ! ? Y no es fácil progresar para
las b lancas. Después de todo, 40
a4 .l:.b2 4 1 Mc1 i.xb4 es malo, y 40
.l:. d7 :b2! 41 :xf7+ �g8 42 'gc7
�xc2 + 43 �d 1 :d2+ 44 �c1 �d3
tamp oco resulta . En caso de 40
:c1 , las negras pueden jugar, por
ejem plo, 40 . . . f5 41 a4 f4.
Sin embargo, no tiene sentido que
las negras eviten la variante propuesta
por sax, ya que no le concede ventaja
a las blancas. Como señaló Bologan,
después de 39 tUc2 �b2 40 l:Xc1 g6 41
<it>e3 f5 42 a4, es muy fuerte 42 ... i..f6 !
(con la tremenda amenaza ... .i.g5+)
43 f4 exf3 44 �d3 (44 �xf3 i..g5) 44 .
l:Ib3+ 45 <it>c4 Mc3+, y las negras
gana n .
.
39.
40.
�e3
<it>xe4!
:'e2+
�f3 !
Mxe1
.i.xe1
.i.a5
No hay forma de salvar la parti­
da, porque el rey está demasiado
lejos. Por ejemplo: 43 . . . �g6 44 b6
i.a5 45 b7 .i.c7 46 �e4 �f6 47
�d5 �e7 48 �c6 �d8 49 a4 .i.b8
50 �b6.
44.
45.
46.
47.
48.
49.
50.
51 .
52.
53.
54.
Ma2
Esta era la idea de Rodríguez:
las negras cazan el caballo. Pero
las piezas en juego son las mismas
(pue sto que las blancas tienen un
rey "extra") , que no es inferior en
fuerza al alfil. La palabra decisiva la
tendrán los peones del flanco de
dama , apoyados por su rey.
41 .
41 .
42. Mxe1
43. b5
.
Si ahora 40 . . . .l:.xa3, entonces
41 liJd3 :b3 42 �d5 ! , con fácil
victoria .
40.
Es importante que el peón de f2
sea defendido.
�e4
�d5
f3
b6
b7
a4
a5
a6
�c6
gxh5
�b6
�g6
i.. e 1
<it>g5
�h4
i.. g 3
<it>xh3
i.. b8
g6
h5
gxh5
Las negras se rindieron.
Chiburdanidze - Alexandria
Borzhomi/Tbilisi 1 98 1
Campeonato Mundial (33 partida)
1 91
Cuando la técnica falla
(P) 2 . 1 7 ¿Qué deben
j ugar las neg ras?
Nana Alexa n d ria hab ía con­
ducido muy bien el medio juego. En
la sencilla posición resultante , su
control de la columna d le concede
mejores posibilidades.
Em pleemos el pensa miento
profiláctico. Los peones blancos
del flanco de dama son vul nera­
bles, por lo q u e les g u staría
disponerlos en cadena (a3-b4-c5)
donde serían más resistentes. Este
plan puede impedirse fácilmente
con 26 ' " ktd4! 27 a3 a5! , con
ventaja decisiva . Las negras
amenazan 28 . . . ktc8 ó 28 . . . e5,
seguido de 29 . . . tbd3. Son malas
28 tbb5? y 28 tbe4?, debido a 28 . . .
tbe2+!
26 .
. ..
eS?
En términos generales, ésta es
una j ugada úti l , creando la
amenaza 27 . , . tbd3, pero no es
oportu n a . Las bla ncas paran
fácilmente la amenaza, al tiempo
que refuerzan su posición . Una vez
más, podemos comprobar que la
técn ica de materializar una ventaja
no es posible sin una constante
restricción de las posib i l idades
enemigas.
Esta y las siguientes im preci­
sior es de las negras se explican
en p a rte por sus apuros de tiempo
(media hora para 1 5 jugadas ) . Sin
em bargo, ya he dicho antes y lo
209
repetiré , q u e los apuros de tiempo
no son una excusa, porque el
j ug a d o r d e be ser capaz de
controlar su consumo d e tiempo .
E n l a p rese nte partid a , N a n a
conocía l a s primeras 1 5 jugadas y
las real izó rá pidamente , pero en
l as d iez s i g u i e ntes ( a u n q ue
buenas, no especialmente d ifíci­
les de encontrar) i nvirtió cerca de
dos h o ra s . ¡ Al g o m u y poco
práctico!
27.
b4!
Md2
27 . . . ktd4 28 a3 ktgd8 también era
de considerar, esperando 29 ktge3?
tbd3 30 ktb1 tbb2! Y 31 ... tbc4,
atacando la base de la cadena de
peones: el de a3. Sin embargo, las
blancas podían haber salido al paso
de esas intenciones, con 29 'íM1 !
28.
ktge3
La tranquila 28 a3 �gd8 29
�ge3 era perfectamente posible.
Por ejemplo: 29 ... tbd3 30 � j e2
tbb2 3 1 Mxd2 �xd2 32 �e2 Mxe2
33 tbxe2 tbc4 34 a4. A la misma
posición se llegaría después de 28
. . . �gd8 29 a3. A fin de evitarla ,
Alexandria acepta el intercambio
de gol pes propuesto por la
campeona mundial.
28.
29. tbe4!
30. tbxd2
tbd3 ! ?
tbxe1
tbc2
Posiciones sencillas
2 10
(P) 2. 1 8 ¿Qué habría
j u gado usted ahora?
U n o de los problemas del
j ugador q u e se encuentra en
poslclon inferior es que, constan­
temente, tiene que decidir entre
formas activas y pasivas de
d efensa . Normal mente, se le
concede preferencia a la defensa
activa (lo que será cubierto con
mayor amplitud en cap ítulos
ulteriores) , pero, por supuesto, no
siempre. En este caso, las blan­
cas h u biera n hecho mejor en
defenderse pasivamente: 31 �b3!
:d8 32 tZJf1 :d 1 33 g3 ttJd4 34
ltb2 .
31 .
�d3?!
tZJxb4
Observar entre la audiencia el
juego de sus alumnos representa
un considerable estrés para u n
entrenador. C o m o , p o r ejemplo,
contempla( que en esta más que
evidente íugada , Nana i nvirtió
cinco minutos , a pesar de que ya
estaba considerablemente apurada
de tiempo.
32.
�d7
32.
tZJc6??
En apuros de tiem po deben
elegirse las contin uaciones más
sólidas. Nana podía haber pasado a
un final con cuatro peones contra
tres en un flanco, que le hubiera
garantizado un juego fácil , aun
con poco tiempo. La partida
probablemente se aplazaría. Con
torres y caballos en el tablero, o en
caso de cambio de torres, las
negras habrían conservado buenas
posibilidades de ganar (mientras
que el final de torres es tablas). La
variante que sigue se sugiere por sí
sola: 32 ... tZJxa2 33 �b7 :d8 (33 ...
�c8 34 ttJb3 a5 35 �a7 �b8 también
es fuerte) 34 �b2 ttJc3, amenazando
35 . . . ttJe4 ó 35 . . . �c8.
Alexa ndria vio esta variante
pero , temiendo no poder ganar e i
final , invirtió sus últimos minutos en
buscar otros caminos (de nuevo,
muy poco práctica) . Por supuesto,
Nana ya no ten ía tiempo para
comprobar la idea q ue encontró.
33.
34.
35.
:xb7
ttJf1
�c7!
�d8
:!d5
Maia C h i b u rd a n idze ve la idea
d e su oponente . Después de la
n at u ra l 3 5 l:I b 6 , Alexa n d ría
pensaba seg u i r con 35 . . . ttJd4 !
36 g 3 (36 �xa6? ttJe2+ 37 � h 1
l:Id 1 ) 36 . . . a5 37 c 6 :c5 , y las
n eg ras ganan u n peón , conser­
vando los suyos d e l flanco d e
dama. Este plan , sin. embarg o ,
Cuando la técnica falla
es defectuos o , pues e n lugar de
37 c6? , es más fuerte 37 l:tb8+
Wh7 38 l:tc8 , con igualdad .
35.
36.
l:txc5
g4!
El peón extra de las negras está
completamente neutralizado por la
desagradable clavada de la columna
c. Se amenaza con la marcha del
caballo blanco a f5 ó h5.
36.
37.
g6
h4
�g8
e4? !
Un innecesario debilitamiento:
se concede la casilla f7 al rey
blanco, y sus posibilidades son
ahora preferibles.
39.
40.
41 .
decidimos evitar la natural 41 . . . g5+,
a lo que las blancas no responden
42 �g3 (con iea de 43 h5) 42 . . . l:tc3!
43 h5 ttJd4! , sino simplemente 42
hxg5 hxg5+ 43 �xe4 �e5+ 44 Wd3,
manteniendo cierta presión , puesto
que 44 . . . ttJb4+ 45 �d4 ttJxa2 46
llJd5 es peligroso para las negras.
Encontramos otro camino, objeti­
vamente más fuerte y también
menos evidente, que podía habér­
sele escapado a las blancas.
41 .
...
h51
ttJe3
Más flojo es 37 �f4 l:ic4.
37.
38.
211
�g2
Wg3
Wf4
�f8
�e8
1 93
La jugada secreta. En nuestros
análisis de la posición aplazada
L a campeona mundial pensó
durante largo rato y decidió dejar
de jugar a ganar.
42.
43.
gxh5
Wxe4
gxh5
Nada se consegu ía con 43 ttJf5
Wd8! 44 :f7 (44 �h7 �c2 45 �xh5
:xf2+ 46 �xe4 llJe7!) 44 . . . �c2 45
l:txf6 l:txf2+ 46 Wxe4 (46 �e3 �f1 )
46 . . . llJe7 ! , y las negras están fuera
de peligro . En el análisis consi­
"
deramos también 43 a3!? a5 44
Wxe4 (si 44 a4, entonces 44 . . . ttJe5!
45 l:txc5 ttJd3+ 46 Wxe4 ttJxc5+ Y 47
... ttJxa4) 44 ... l:te5+ 45 <it>d3 �c5 ! , y
las negras sostienen su posición sin
dificultades. La situación es similar a
la que habría resultado tras 4 1 . . .
g5+, pero e n tal caso las negras
carecían de contrajuego, mientras
que aqu í el peón de h4 es vul nerable
(tras un posible ttJe7-g6).
43.
44.
lIe5+
�d3
Posiciones sencillas
212
Tablas, a propuesta de las blan­
cas. Después de 44 . . . l:.c5! 45
�d2 (45 l:.b7 l:.a5! ) 45 . . . a5, no
consiguen reforzar su posición.
Este fi nal demuestra q u e el
arsenal de un jugador está formado
(o más preci sam e nte , debería
estar formado) no sólo por técn icas
ajedrecísticas, sino también por la
técnica de com portamiento en el
tablero, por los métodos racionales
de busca r ca m in os y tomar
decisiones.
(E) 2.4
La cuestión más difícil en
ajedrez es elegir una jugada
entre varias igualmente
buenas en apariencia, y no hay
nada más injusto que,
a la conclusión de
una partida así, declarar
al oponente (como a veces
sucede), a modo de justificación,
que en realidad estaba perdido.
Siegbert Tarrasch
1 94
J uegan negras
(E) 2.5
1 95
EQUILIBRIO EN LA
BALANZA
Las posiciones sencillas no son
en absoluto simples. Para jugarlas
con seguridad, se requiere una
buena técnica, pero ni siquiera esto
es una total garantía de éxito.
Porque muchos d€ los problemas
q u e nos esperan no son de
naturaleza técn ica , sino creativa .
Aqu í, como en otras fases de la
partida, tendrá usted que superar
la feroz resiste ncia de su
adversa rio, adivi n a r sus ideas,
vislumbrar sus planes y buscar el
modo táctico más efectivo de
l levarlos a cabo. Hasta los juga­
dores técnicos más consu mados
son , a veces, incapaces de sopor­
tar la tensión de la lucha, y no
consiguen eludir errores i m por­
tantes y hasta fatal es, por no decir
nada de imprecisiones aisladas.
Equilibrio en la balanza
La partida que examinaremos a
conti nuación
es
una
buena
ilustración de lo anterior. Veremos
cómo Yasser Seirawan -un fuerte
gra n m aestro con u n a suti l
comprensión del juego posicional y
una excelente técn ica- pierde un
final en el que ten ía un saludable
peón de ventaja.
2 13
es difícil impedir el p l a n enemigo
con una j ugada n ormal de
d esarro l l o , así que ¿ por q u é
rechazarla?
6.
7.
8.
9.
� g2
o-o
lid 1
ttJc6!
d6
iLe7
1 96
Seirawan - Van der Wiel
Wijk aan Zee 1 983
1.
2.
3.
4.
5.
6.
e4
l2Je3
ttJf3
g3
e4
�e2
e6
eS
l2Jf6
b6
i.b7
(P) 2 . 1 9 ¿Qué j u garía
usted con negras?
Las blan cas quieren jugar 7 d4
cxd4 8 l2Jxd4, seguido de �g2 y
o-o. La partida Petrosian - Psajis
(I nterzonal de Las Palmas 1 982)
prosiguió así: 6 . . . d6 7 d4 cxd4 (7
. . . ttJc6!?) 8 l2Jxd4 g6? (mejor es 8
. . . a6) 9 iLg2 a6 1 0 O-O lZJbd7 1 1
:d 1 ! �b8 1 2 a4! iLg7 1 3 a5, con
g ra n ventaja posicional de las
blancas.
Naturalmente, si usted jugase
posicion es "erizo" con negras ,
puede perm itir d2-d4 . Pero es
mejor enfocar las cosas s i n
prejuicios: en el caso concreto n o
Las blancas de nuevo planean
d2-d4. El modo más sencillo de
evitarlo es 9 ... e5! , con posición
igualada.
(P) 2.20 Anal ice las
consecuencias de 9 . tiJd4.
. .
Objetivamente, la j ugada de
caballo a d4 qu izá no sea inferior a
9 . . . e5 , pero es mucho más
arriesgada, ya q u e req uiere u n
preciso cálculo de l a s com p l i­
caciones combinativas y (lo que
aún es más difícil) una correcta
evaluación de sus consecuen cias.
9.
1 0. ttJxd4
1 1 . l2Jb5!
lZJd4!?
exd4
Posiciones sencillas
2 14
1 1 eS .i.xg2 1 2 exf6 .i.xf6 1 3
wxg2 dxc3 1 4 dxc3 �c7 conduce a
u n a posición más o menos
igualada. No es fácil evaluar la
tranquila 1 1 l2Jb1 eS 1 2 d3. Las
blancas planean f2-f4 y l2Jd2-f3, Y
las negras no deberían esperar
pasivamente. Pero el centro está
cerrado, y el riva l no tiene
debilidades en el flanco de dama.
Creo que la ú nica forma de no
entregar la iniciativa es emprender
contrajuego en el flanco de rey: 1 2
. . . h5! 1 3 f4 h4.
11.
1 2.
eS
l2Jxd4! ?
Esta tentadora captu ra es
cuestionable. Merecía seria consi­
deración 1 2 d3!? En caso de 1 2 . . .
a 6 , la combinación 1 3 l2Jxd4 !
ganaría en fuerza , en relación con
la partid a . Y si 1 2 . . . O-O, las
blancas pod ían haber respondido
1 3 f4 a6 1 4 l2Ja3, con una posición
l igeramente mejor (tras el enroque,
la idea h7-h5-h4 ya no tiene
sentido) .
1 2.
1 3.
e5
exd4
.i.xg2
1 3 . . . dxe5? es malo, por 1 4
i.. x b 7 lib8 1 5 i.. c6+ Y 1 6 �xe5.
1 4.
1 5.
1 6.
exf6
'iVxe7+
fxe7
i.. b 7
'Wixe7
1 97
(P) 2 . 2 1 ¿Qué
j ugar las negras?
debe n
Al analizar las consecuencias
de 9 . . . l2Jd4, las negras deben
haber llegado hasta esta posición,
que las blancas pueden forzar si lo
desean . Sobre su evaluación debe
basarse l a eval uación d e l as
negras en su novena jugada.
1 6 . . . 'iitxe 7?, como se jugó en la
partida, es incorrecto, en vista de
1 7 b3! , con la amenaza 1 8 i.. b 2.
Las negras no pueden evitar la
pérdida de u n peón.
Como demostró Van der Wiel , lo
correcto era 16 . . . d3! 17 �e1 ..tf3 1 8
�e3 i..e2 1 9 b3 �d7 20 ..tb2 f6 Y 2 1
. . . �he8, con igualdad. En vista de
esta variante, Van der Wiel sugirió
que su oponente debía haber
tomado en e7 no con su dama, sino
de peón. Después de 1 5 fxe7 'iJlxe7
1 6 �xe7+ cJ;;xe7 1 7 b3, con una
posición de la partida ventajosa para
las blancas. También considera que
1 5 . . . iVd7 1 6 lif1 les es favorable
(ahora, si 1 6 . . . 'iVc6, 1 7 f3).
Equilibrio en la balanza
No estoy de acuerdo con la
ú lti ma eva luació n . Las negras
conservarían buen contrajuego con
1 6 . . . 'ii'f5! (amenazando 1 7 . . . i.f3)
1 7 f3 d3 1 8 �e3 c¡td7 1 9 b3 �he8.
Esto sign ifica que e l salto de
caballo de la novena jugada no fue
un error.
1 6.
1 7.
b3!
c¡txe7?
:he8
Si 1 7 . . . d5, sigue 1 8 �e 1 +! c¡td7
1 9 i.b2 dxc4 20 bxc4 y, gracias al
jaque intermedio, la torre no puede
proteger el peón d4.
1 8.
1 9.
i.b2
i.. x g7
(P) 2 .22 ¿Qué
j ugar las blancas?
d3
c¡td7
deben
Poco se logra con 20 ':e 1 ?! i.f3
(20 . . . d5!?) 2 1 �e3 ':xe3 22 fxe3
f5, o bien 22 . . . i.e2, donde el peón
extra de las blancas apenas se
nota.
20.
�dc1 !
i U na excelente maniobra! La
torre se d i rige a c3 , a fin de atar el
alfil a la defensa del peón d 3 , y
entorpecer así el contraj uego rival
en la col u m na e (si ahora 20 . . .
':e2 , entonces 2 1 i.. h 6, con idea
d e encerrar l a torre con i.e3 ) .
Tam bién le resu ltará m á s d ifícil a
las negras d ecidirse por d6-d 5 ,
puesto q u e d e b e n afro ntar la
respuesta c4-c5 . Además , desde
215
c3 l a to rre p a rticipa rá en la
proyectada ofensiva blanca en el
flanco de dama. ¿ Puede pedi rse
más a una jugada?
20.
21 .
22.
�c3
i.d4
i.f3
i.e2
M uchos jugadores, sobre todo
a q u é l l o s con u n a fo rma d e
pensar
i nt u itiva ,
no
está n
habituados a u n a tensión pro­
longada y es ca racterístico en
ellos q u e se relaj e n tras haber
res ue l to sus pri n c i p a l e s p ro­
b l e m a s . ¿ De qué otro modo
p u e d e expl ica rse esta y l a s
s i g u ientes
i m pre�l s l o n e s
de
Seirawan ? N o había necesidad
de trasladar el a lfi l a una posición
más sólida y s í era lóg ico in iciar
d e i n m ed iato , co n 22 a4 ! , un
ataque en el fla n co de dama.
22.
23.
i.e3
:e4
:g8
Posiciones sencillas
216
(P) 2 .23 ¿Cómo deben
conti n uar las blancas?
I nesperadamente , las negras
disponen de la amenaza f7-f5-f4,
contra la q u e deben tomarse
medidas u rgentes.
24.
f3!
Es importante liberar la casilla
f2 para el rey. Después de 24 . . .
.i.xf3 2 5 :xd3 , l a s blancas
conservan una evidente ventaja.
También es malo 24 . . . �xe3 25
dxe3 d2 26 �f2 d 1 'ir 27 ':xd 1
.i.xd 1 28 ':c1 , pues el alfil queda
atrapado, y el final de torres está
ganado por las blancas.
24.
oo.
:h4!?
Forzado, ya q u e las negras
amenazaban 26 . . . f4 27 .i.f2 fxg3
28 hxg3 �f4, y si 26 .i.f2, habría
seguido 26 . . . �f4.
26.
27.
�hg4
�f2
Ahora resulta evidente que con
su jugada 25, las blancas han
perdido un tiempo importante.
27.
28. �g1
29. i.d4
h5
h4
Las blancas tienen que afrontar
la amenaza 29 . . . hxg3+, Y si 30
hxg3, 30 . . . llh8, con idea de 31 . . .
llh2+ 3 2 �g2 ll h 1 .
1 99
Las negras no permiten que e l
rey contrario vaya a f2 .
25.
�g2?!
A una jugada buena, las blancas
vuelven a seguir con una superficial.
Por segunda vez, Seirawan retrasa
su ataque al flanco de dama. ¿ Por
qué defender el peón de f3 si, de
todos modos, no puede tomarse (25
. . . .i.xf3? 26 �f2)? Era muy fuerte 25
b4! Por ejemplo: 25 . . . d5!? (25 . . . f5
26 f4 �hg4 27 �a3 ; 25 . . . �c6 26
b5+ �b 7 27 a4) 26 cxd5 :txb4 27
�2, con la inevitable penetración de
la torre blanca en la séptima fila.
25.
26. f4
f5
(P) 2 .24 ¿Qué
j ugar las negras?
deben
Está claro que deben renovar la
amenaza de contrajuego en la
columna h , situando una torre en
g6, ¿ pero cuál? Van der Wiel no
resuelve el problema.
29 .
.. .
�4g6? !
Equilibrio en la balanza
Lo correcto era 2 9 . . . �8g6! La
explicación , un poco más adelante.
30.
:ícc1
Si 30 b4?! , entonces las negras
pueden jugar 30 . . . ':h6 31 �a3
hxg3+ 32 hxg3 a5! 33 bxa5 bxa5
34 �xa5 �h2+ 35 �g2 �h 1 , Y al rey
blanco no le resulta fácil buscar
refugio.
30.
31 .
�h6
gxh4!
Después de 29 . . . �8g6! 30
�cc1 �h6 , la torre negra seguiría
en g4, y las blancas no dispond rían
de esta j ugada q u e a l ivia la
tensión , ni tampoco de 31 h3!?,
q u e es posible aq u í. Para ser
honesto, debo decir que con 3 1 a4
'lt>c6 32 b4, las blancas habrían
conservado la ventaja.
31 .
32.
33.
200
�xg 1
�g7+
�xg1
�xh4
'lt>e6
217
(P) 2 .25 ¿Qué
j ugar las blanca·s ?
debe n
El momento crítico de la partida.
Ahora era posible pasar a un final
ganado de alfiles de distinto color,
con 34 �g6+! (es útil hacer
retroceder primero al rey negro) 34
. . . 'lt>d7 35 'lt>g3! �g4+ 36 �xg4 fxg4
37 f5 �e7 38 'lt>f4, o bien 36 . . . i-xg4
37 'lt>h4 'lt>e6 38 h3! i.f3 39 'lt>g5
(Van der Wiel). Hay que decir q ue la
menos precisa 34 <it>g3 no echa por
tierra la victoria. Por ejemplo: 34 . . .
�g4+ 35 �xg4 fxg4 3 6 'lt>f2 ! ,
seguido d e 'lt>e3 y b3-b4-b5.
34.
i.e3??
lih3!
Obviamente , Seirawan sólo
contaba con 34 ... �xh2+ 35 'lt>g3
�h 1 36 z:rxa7, y omitió esta sencilla
réplica de su oponente, que impide
el avance del rey blanco y plantea
la amenaza 35 . . , �f3+ 36 'lt>g2 (36
'lt>e 1 �f1 ++) 36 . . . �xe3! 37 dxe3
d2.
Tales omisiones le cuesta n
caras al jugador, que suele ser
a bru mado por las emociones:
desil usión , resenti m iento por el
"injusto" g i ro de los aconteci­
mientos, y enfado consigo mismo.
En esos casos puede resultar muy
d ifícil mantener la compostura y
evaluar sobriamente la n u eva
situación . Como consecuencia de
e l l o , pueden de rivarse n u evos
errores . . .
Ahora las blancas deberían
haber comprendido que, con su
Posiciones sencillas
218
última jugada, habían dicho adiós a
toda perspectiva de victoria, y que
era el momento de concentrarse en
buscar las tablas. De esa forma,
habrían optado por 35 �g3 �xh2+
36 :g2, con igualdad.
35.
36.
�e1 ? !
�g1
�f3
36 .i.f2 :xf4 37 :xa7 lie4 era
arriesgado para las blancas.
36.
...
d5!
E sta
poslclon
ta m bi é n
es
pel igrosa , pero las blancas tienen
u n claro cam i no hacia las tablas,
y no sólo uno: 38 h4!? :h3 (38 . . .
�e4 3 9 fih 1 ) 3 9 .i.f2 �e4 4 0 l:lg3!
z:th 1 + (40 . . . :h2 41 l:te3+) 4 1 1:í:g 1
:h3 (4 1 . . . l:th2? 42 .i.g3 lih3 43
�f2) 42 :g3, o bien 38 .tf2 ! ? :xf4
39 �g7 :e4 40 nd7 + ! �c6 4 1 :d4
:e8 42 .i.e3 y 43 �f2 .
37.
38.
39.
40.
41 .
42.
43.
44.
h4?
.txd4
.tf2
ng7
:xa7
�f1
:a6
eS
d4!
. ':xf4
: e4
f4
.i.g4+
�e2
:xd2
�f5!
No 44 . . . �d 1 +? 45 �g2 d2 46
z:txb6+ 'iite 5 47 l:.d6 , la jugada sino
44 . . . ':c2! , que también habría
ganado.
(P) 2.26 ¿Qué
j ugar las blancas?
deben
Las negras amenazan 37 . . .
d4! 3 8 .i.xd4 :xf4 . D e este mod o ,
el peón f se convierte en pasado
y, si l lega a f4 , priva ría al alfil de la
impo rtante casilla e3. A pesar de
su peón de ventaj a , la posición
bla nca sería difícil . La razón es
que su rival conserva el ataq ue, y
los ataques con alfi les de distinto
color son muy pel i g rosos , a u n
c u a n d o q u eda escaso material
sobre el tablero . Deberían cam­
biar en d5: 37 cxd5+! �xd 5 .
45.
exb6
�e4
Todas las fuerzas
participan en el ataque.
n eg ras
46. l:.a4+
Tam bién es desesperado 46
.te1 lid 1 , seguido de 47 . . . d2.
46.
47.
48.
49.
50.
lixf4+
b7
.te1
�xe1
�f3
�xf4
':d1 +
':xe1 +
�e3
Táctica en acción
219
y las blancas s e ri ndiero n .
Después de 5 1 b8'iV d 2 + 5 2 �f1
d 1 'iV+ , reciben mate.
Como conclusión, debo decir
que, cuando perdió un peón, Van
der Wiel no se situó a la defensiva,
sino que, por el contrario, jugó de
forma agresiva, y supo mantener la
tensión que, en última instancia,
fue lo que provocó los errores de
su oponente.
TÁCTICA EN ACCIÓN
La capacidad de encontrar
combinaciones es una inequívoca
característica del buen juego, lo
mismo que el conocimiento de
aperturas o la destreza en la
conducción de finales.
Rudolf Spielmann
Los psicólogos considera n que
la mejor forma de relajación no
es, de n i n g ú n mod o , la ociosidad ,
sino la momentánea ocupación en
otro tipo de activida d . Por esta
razón , le i nvito -no por m ucho
tiempo- a i n terru m p i r n u e stro
debate sobre problemas estraté­
g icos o técnicos , y pasar a una
ocu pación m á s ag rad a b l e : la
búsqueda de golpes tácticos 'y
com b i na c i o n e s . E n posiciones
senci l l as es p ro b a b l e que la
táctica no j uegue u n papel i nferior
que en el medio juego, pero su
i n terve n c i ó n s u e l e te n e r u n
carácter tota lmente d iferente. E n
esta fase s e prod ucen muchas
menos combi naciones de mate ,
pero , por otra parte , surgen temas
específicos del fi nal : a h og a d o ,
construcción de una forta leza y,
e n especi a l , la p romoción de
peones.
Posiciones sencillas
220
Amenazando 49 �g5.
Dvoretsky Alburt
Dubna 1 970
-
48.
i.. d 5
Tablas.
202
(P) 2.27 ¿Qué
j ugar las blancas?
deben
Con su última jugada (41 ... �d7e7?, en lugar de 41 . . . �d7-e8!), las
negras cometieron un error, que las
blancas pudieron explotar.
42. g5!
43. g6!
44. �g5 ! !
h5
f6
El alfil e s tabú (44 . . . fxg5?? 45
g7) Y las tablas son inevitables.
44.
45
46.
47.
i.xf6+
g7
.a:f5
�g4
�d6
e5
h4
Si 47 . . . �e6 , la respuesta más
simple es 48 .a:g5, ya que tras 48
i.g5? ! �xf5 49 g8'iV i.e4, y el alfil
de g5 está perdido.
48.
.a:xe5
En esta combinación se han
empleado dos
proced imientos
tácticos: el ataq ue doble y la
intercepción . Tome nota de ellos. El
primero es tremendamente impor­
tante. En el segundo tomo de esta
serie (Secretos de la táctica en
ajedrez) se le consagra todo un
capítulo. El segundo juega un papel
protagonista en el final , donde se
utiliza no sólo como motivo táctico,
sino también estratégico. Recuerde,
al menos, la maniobra del puente, o
posición básica de Lucena (torre y
peón contra torre), o los finales de
torres que se transforman en final de
torre contra peones (descritos en el
primer tomo de la serie, Secretos del
entrenamiento en ajedrez).
K. Ivanov - Dvoretsky
Moscú 1 964
(partida amistosa)
ca_e
ti_
22 1
' n__________________�
w_
_n_a
_c_c_
' c_
_a_
___________________�
( P ) 2 . 28 ¿ Q u é deben
j ugar las negras?
Las negras tienen una g ran
ventaja posicional . Pueden actuar
de varias formas. Por ejemplo: 35
... h5 ó 35 . . . :d4. Pero me atra ía la
elegante jugada de la partida, que
me permitía activar mi rey.
35.
36.
d4!
�c1
39.
�d1
�d3
<it>d5
h5
<it>c4
Se recupera la torre y el final
está ganado.
40.
41 .
42.
43.
44.
�xe5
<it>f2
�xg5
lig7
�g1
h4+ !
<it>xd3
<it>c3
d3
Si 44 �xc7, entonces 44 . . . �d4
( i intercepción ! ) 45 <it>e1 <it>c2 .
Si 36 �xc4 d 3 , las negras
recu peran la torre (37 �ee4 �xe4 y
38 . . . d2) .
36.
37.
38.
:exe3
44.
45.
<it>e3
:xb4
�b2?!
45 . . . d2 habría ganado más
fácilmente.
46.
:e1
<it>c2?!
Las blancas se rindieron , al no
ver que hubieran podido resisti r
con 4 7 � a 1 . Sin embargo, después
de 47 . . . a5!? 48 f4 d2 49 �e2 �b4
50 �a2+ <it>c3(b3), su posición es
desesperada.
204
C. Hansen - Yusupov
Gron inga 1 992
205
38.
...
tDe3!
U n a vez más, la táctica al
servicio de la estrategia. De nuevo
sacrifican las negras su caballo, y
ahora debe tomarse , pues se
amenaza 39 . . . <it>c4 Y 39 . . . h4+ 40
�f2 e4.
Posiciones sencillas
222
(P) 2.29 ¿Qué
j ugar las negras?
deben
El pri ncipal defecto d e la
posición blanca es su peón de d5,
que bloquea la diagonal de su alfi l ,
haciéndolo "malo". Pero no por
eso hay que perderlo, y eso podría
suceder. Porq u e este peón ha
quedado separado de sus fuerzas
y a s í lo pondrá de man ifiesto
Yusupov con su próxima jugada.
1 9.
...
e4
ttJxe4
206
ttJd7 !
Una excelente maniobra . S e
amenaza 2 0 . . . ttJf6 ó 20 . . . l¿Jb6. S i
s e ha dejado guiar por el epígrafe
de este capítulo, buscando táctica
para las neg ras, se habrá
extraviado, porque la combinación
se producirá más tarde. Tanto en el
entrenamiento como en el juego
práctico, trate de orientar sus
búsquedas de acuerdo a los re­
querimientos de la posición, y no
desde un punto de vista ya
preconcebido.
20.
21 .
fxe4
Ahora 2 1 �xe4 l¿Jf6, ó 2 1 Mxc8
Mxc8 22 �h3 MC? es claramente
d esfavora b l e . En caso de la
in mediata 2 1 �h3 son posibles
estas variantes: 21 . . . Mxc1 22
Mxc1 ttJe5 23 MC? �xd5 24 Mxe?+
Mf7 25 MXf7 + 'it'xf7 26 �g2 l¿Jf3+, Y
las negras ganaro n . Curt Hansen
trata de resolver el problema del
peón d5 por medios tácticos.
(P) 2 . 30 ¿Qué
j ugar las negras?
debe n
Por supuesto, querrían tomar
en d5. Yusupov descartó 21 . . .
.i.xd5! ! , tras haber calculado l a
variante 2 2 Mxc8 ( 2 2 ttJg5 .i.xb3)
22 . . . Mxc8 23 l¿Jxd6 .i.xg2 24
l¿Jxc8 .i.xf1 25 'it'xf1 , en la que las
blancas no sólo recobran el peón,
sino q u e ataca n dos peones
enemigos.
Sin em barg o , así es como
debían haber jugado las negras.
En la posición fi nal e l caba l l o
blanco queda encerrado , en un
tablero completamente vacío: 25 ...
a6! 26 ttJxe7 (se amenazaba 'it'f8e8-d8) 26 . . . l¿Jb6 ! 27 a4 a5! , con la
mortal amenaza 28 . . . �f7. ¡ U n
sorprendente final !
21 .
22. ttJc3
ttJb6?
Táctica en acción
Al defender su peón d5, las
blancas casi han igualado la
partida . Después de 22 . . . a6, las
negras podrían haber planteado
algunos problemas a su rival, pero
jugaron con menos precisión .
22.
23. ttJb5!
24. ltxc1
223
( E) 2.7
208
l:tc7? !
l:.xc1
..txd5
Tablas. Es posible 25 .txd5
ttJxd5 26 ttJc7! (26 ttJxa7? l:.f3) 26
. . . l:.f5 27 ttJxd5 l:.xd5 28 l:.c7 ltb5
29 �xe7 +, pero es más simple 25
:c7, con igualdad .
J uegan negras
(E) 2.8
(E) 2.6
209
J uegan negras
J uegan negras
Posiciones sencillas
224
¡DEFENSA ACTIVA!
Un contraataque nunca es
prematuro.
Savielly Tartakower
El problema de defender posi­
ciones difíciles se comentó amplia­
mente en el tomo precedente,
Secretos de la táctica en ajedrez.
Una especial atención se prestaba
al arte de cambiar abruptamente el
desfavorable curso de los acon­
tecimientos, distrayendo al rival de
una consistente materialización de
su ventaja. La estrategia activa no
sólo se justifica en el medio jueg o,
sino también cuando sólo queda un
reducido número de piezas en el
tablero.
Gabdrajmanov - Yusupov
Riga 1 977
Campeonato U RSS de
escolares
21 0
Las negras tienen una posición
inferior, porque su alfi l , más que
malo, es muy malo. Pero hasta
estas posiciones pueden defen­
derse con éxito.
46 .
...
i.. c 7!
Es importante liberar a la dama
para tomar medidas activas. Por
ejemplo: 47 i.. e 3 �b2+ 48 i..f2
..ta5! 49 �xc5 i.. c3 , con suficiente
contrajuego.
47.
i.. c 3
(P) 2.31 ¿Cómo deben
conti nuar las negras?
Nada se logra con una defensa
pasiva : 47 . . . f6 48 �d7+ �g8 49
..td2 'ilVd6 50 �e8+ �g7 51 i.. h 6+! ,
o bien 4 7 . . . 'iVd6 4 8 f4, con gran
ventaja blanca. Por consiguiente,
Artur decide sacrificar material.
47.
48. .txe5+
49. �xe5+
50. �xc5
51 . �f2
�b3! !
· .txe5
�g8
'iVe2 +
Las blancas devuelven uno de
sus dos peones extra , ya que no
ven cómo suprimir el contrajuego
enemigo tras 5 1 �h3 �e2!
51 .
52.
a5
�xc4
'ilVb4!
Es importante no perm itir que la
dama contraria llegue a d2.
!Defensa activa ¡
53.
�a2
�e1
Las fuerzas blancas están
atadas, y su peón de ventaja no se
nota en absoluto. La partida finalizó
en tablas.
Portiseh Timman
Amberes 1 989
Match de Candidatos
( 1 U partida)
-
Como en el ejemplo anterior, la
ventaja blanca está determinada
por dama y alfil más activos. Pero
mientras en el ejemplo anterior el
alfi l negro era crón icam ente
"malo", aquí tiene posibilidades de
acti-varse, con c6-cS ó �c8-e6.
Está claro, pues, que las blancas
deben impedirlo.
Antes de analizar las diversas
jugadas profilácticas, conside­
remos la transición a un final de
damas, con 26 bS. Después de 26
. . . cxbS 27 ..txb7 �xb7 28 �d8+!?
�h7 29 'iVd3+ y 30 axbS, uno de los
225
peones blancos contiene a dos
contrarios, lo que les asegura una
clara ventaja posicional. 26 . . . cS 27
�xb7 ¡Vxb7 es más fuerte. Después
de 28 'iVd6 , las negras experi­
mentan algunas dificultades, ya que
por el momento no pueden jugar
activamente: 28 . . . c4 29 �c6, ó 28
. . . 'iVe4 29 'iVb8+ �h7 30 'ilxa7 les
es desfavorable. Las blancas, por
otro lado, q u ieren, reforzar su
posición con f2-f3 y e3-e4. Pero la
dama es una pieza demasiado ágil
como para dejarla fuera de juego
demasiado tiempo. Es posible 28 . . .
VWc8 (29 'iVc6 VWd8; 2 9 h S 'iVg4) o la
jugada de espera 28 . . . hS, seguido
de g7-g6. Aq u í las neg ras d ifí­
cilmente se exponen a perder.
Pasemos ahora a las jugadas
profilácticas. Recordará que las dos
tentativas de activar el alfil deben
impedirse simultáneamente. Si las
blancas juegan 26 'iVb3?! , para no
permitir 26 . . . cS , las negras
responden 26 . . . ..tc8. La jugada
elegida por Lajas Portisch , 26
'iVe2?!, tampoco tuvo éxito, ya que
con ella no se impide c6-cS. Siguió:
26 ... e5! 27 ..txb7 'ilxb7 28 bxe5
�e6! 29 �d3?! (era preferible 29
hS!? ó 29 f3!?, con idea de e3-e4 y
"
�f2-e3) 29 ... bxe5 30 'iVd8+ �h7
31 'iVd3+ �g8 32 'iVd8+ �h7 33
'iVd3+ g6 34 'iVe4 �g7 35 �f1 'iVb6,
y el gran maestro h úngaro tuvo que
defenderse 70 jugadas más en un
final de damas inferior.
Sólo había una forma de que
las blancas retuviesen la in iciativa.
Posiciones sencillas
226
26.
'iVb1 !
212
( P ) 2 . 3 3 ¿Cómo deben
defenderse las negras?
Ahora 26 . . . cS? 27 i.xb7 'iVxb7
28 bxcS es malo para las negras, y
las blancas quieren jugar 27 'iVe4,
con las amenazas 28 bS y 28
'iVe8+.
Después de 26 . . . i.c8?! 27
'i}Ve4, son posibles las variantes
que siguen:
(a) 27 . . . i.d7 28 "ile7 'iVc8 29
aS! cS (29 . . . "ile8 30 'i}Vd6) 30 bxcS
bxcS 31 i.dS, o bien 3 1 a6 c4 32
..tb7 ¡Ve8 33 ¡VcS, con posición
ganadora.
(b) 27 ... cS 28 'iVe8+ �h7 29
..te4+ (más flojo es 29 hS ¡Vd7! ,
donde si 30 i.e4 + , existe la
respuesta 30 ... fS) 29 ... g6 (29 . . .
fS? 3 0 i.dS) 3 0 bxcS bxcS 3 1 hS
i.fS 32 ..tdS �g7 33 e4, y las
negras sufren grandes dificultades.
Al comentar la partida en la
revista New in Chess, Luc Winants
sugirió que 26 . . . aS 27 bxaS bxaS
28 'iVc2 'iNd6, seguido de 29 . . . �f8,
era u n a mejor defensa. Esta
recomendación no me parece
eficaz. En lugar de 28 'iVc2?, las
blancas pueden j ug a r mucho
mejor: 28 'iffS ..tc8 29 'iVcS ó 28
'ife4 'iVd7 29 'iVeS . Además, el
cambio de peones en aS no es
obligatorio. Es tentador el ataque
directo: 27 'ife4! (amenazando 28
bS) 27 . . . axb4 28 'iVe8+ �h7 29
..te4+ g6 30 hS. Por ejemplo: 30 . . .
c S 3 1 hxg6+ fxg6 3 2 'iVxg6+ �h8
33 'iVxh6+ �g8 34 'iVg6+ �f8 35
'iff6+ 'ittg 8 36 i.d3.
Estas variantes nos permiten
percibir lo desagradable que podría
llegar a ser la posición negra tras la
precisa j ugada profi láctica del
oponente . Para resolver sus
problemas, debemos recordar el
tema de la profilaxis, pero también
la defensa activa , sacrificando, si
es preciso, un peón .
26.
...
'iVe7!
La dama blanca quería ocupar
la importante casilla e4, pero son
las negras quienes se apoderan de
ella. Cierto que es posible 27 'iVe4,
pero tras 27 . . . 'iVxe4 28 i.. xe4
sigue 29 bS, ganando un peón.
Pero no es terrible, porque en el
final de alfiles, el rey negro entra
rápidamente en juego: 28 . . . �f8 29
bS �e7 30 bxc6 i.. a 6, seguido de
�d6, y las negras no están peor.
Incapacidad de asumir la iniciativa
27 'iNf5 no es peligroso. Lo más
simple es 27 . . . 'iNxb4! 28 'i'd7
'iNe 1 + 29 �h2 'iYxf2, y las cosas
acaban en jaque perpetuo.
27.
h5
En e l Informafor, Timman con­
sidera 26 'i'b 1 ! , Y reco m ienda
defenderse con 26 ... 'iNe7 27 h5
�f8. M ientras q ue la primera
jugada de la variante es correcta, la
segunda es errónea . Las negras
pierden después de 27 . . . �f8? 28
'iNh7 'i'xb4 (28 . . . 'iNe5 29 b5) 29
'iNh8+ �e7 30 'iVb8 !
¿ Qué puede hacerse? Hay una
sencilla, pero elegante idea táctica
para ayudar a las negras.
27.
28.
..txe6
.te8!
..tg4
Las negras recuperan su peón
e y logran igualar.
Así, la tentativa blanca de forzar
acontecimientos no condujo a nada.
Ten ían que haber actuado de
manera tranquila: 27 g3!, para seguir
con a4-a5 y i.g2 (o �g2) y, según
las circunstancias, juego en el flanco
de rey, explotando la clavada sobre
la diagonal h 1 -a8, o la invasión de
su dama en a7, tras la apertura de la
columna a. Aunque todo esto parece
un poco abstracto, el contrario no
dispone de un modo fácil de
liberarse de la presión, lo que
significa que las blancas conservan
probabilidades prácticas de éxito.
227
INCAPACIDAD
DE ASUMIR
LA INICIATIVA
Una columna abierta es como
una herida abierta.
Savielly Tartakower
En numerosas ocasiones he
enfatizado en que una demostración
de técnica resulta tanto más convin­
cente cuanto que el contrario no
ofrece una feroz resistencia . Tal es
el cuadro que veremos en la
siguiente partida. Tras el cambio de
damas, surge una posición práctica­
mente igualada, y las negras van
siendo gradualmente superadas. La
razón fue su injustificada pasividad ,
q u e las blancas explotaron con
buena técnica.
Nesis - Franzen
Correspondencia 1 979-83
1 . d4
2. e4
3. tZJf3
4. g3
5. ..tg2
6. tZJe3
7. Ji.d2
8. 'iVe2
tZJf6
e6
b6
..tb7
Ji.e7
tZJe4
.tf6
Posiciones sencillas
228
Tam bién se juega a menudo 8
O-O O-O 9 �c1 . Es muy probable
que las negras cambien en d2, de
modo que absteniéndose de jugar
8 'ifc2 , las blancas ahorran un
tiempo. Sin embargo, esto no tiene
particular significacíón, y toda la
variante tiene la reputación de ser
inocu a , casi de ta blas. Quien
seguramente no estaría de acuer­
do con esa evaluación es Anatoli
Karpov, que ha sumado nu me­
rosas victorias con ella. Claro que a
él le agrada maniobrar en posicio­
nes tranquilas, ligeramente favora­
bles, buscando y explotando la
menor i mprecisión de su oponente
para lograr la victoria.
8. . . .
9. 'ifxd2
1 0. �d1
ttJxd2
d6
en el centro, antes de que esté
completamente ocupado por los
peones blancos.
1 5.
1 6.
1 7.
1 8.
1 9.
e5!
dxe5
'WIxd7
..txe3
.i.e8
dxe5
'iVxd7
�xd7
�ed1
Esta modesta retirada no
forzad a . Ta mbién es posible
natural 1 9 . . . �c6 , sin temer ni a
�7d6 �ac8, ni a 20 �c7 �ac8!?
�xa7 �fd8.
20.
es
la
20
21
�7d3
213
10 d5 ó 1 0 0-0-0 se juegan con
mayor frecuencia.
1 0.
1 1 . O-O
1 2. e4
1 3. �fe1
1 4. b3
1 5. ttJh4
tDd7
O-O
g6
..tg7
'WIe7
H asta ahora , las jugadas
blancas sólo fueron de desarrollo, y
no esta ban relacionadas con
n i n g ú n plan concreto (en tales
posiciones, tanto d4-d5 como h2h4-h5 pueden j u g a rse) . Pero
ahora , por fin deciden ejecutar una
idea concreta , f2-f4. El oponente se
apresura a lanzar un contragolpe
(P) 2.34 ¿Qué
j ugar las neg ras?
deben
Si las blancas lograran efectuar
el avance e4-e5, sellarían ventaja
posicional . Por eje m pl o : 20 . . .
..td4? 2 1 e5! �b8 2 2 tDf3, o bien 20
. . . ..tg7? 21 e5 �b8 22 f4.
20.
...
..te5!
Incapacidad de asumir la iniciativa
Ahora las blancas ya no pueden
ganar espacio en el flanco de rey
impunemente. Si 2 1 f4, entonces
21 . . . i.. d 4+ Y 22 . . . e5, mientras
que si 2 1 tZJf3 , sigue 2 1 . . . i.. c7
(tampoco es malo 2 1 . . . ..tg7) 22 e5
i.. b 7 23 �d7 �ad8, preparando 24
. . . ..tc6 ó 24 . . . i.. xf3 25 i.. xf3 �xd7
26 �xd7 i.. xe5.
21 .
229
pues por e l momento se necesita
en el flanco de rey, para impedir la
apertura de l íneas (23 tZJf3 a6 24
tZJd2 e5!)
23.
�3d2 ! ?
Me parece que 23 ..tf3 e s un
poco más preciso.
�f1 ! ?
23 .
.. .
a6
Al retirar s u rey d e un posible
jaq ue, las blancas ren uevan la
amenaza posicional 22 f4 . Por
ejemplo: 21 ... i.. b 7? 22 f4 ..td4 (22
. . . i..f6 23 e5 i.. x h4 24 i..x b7) 23 e5
i.. x g2+ 24 �xg2 , seguido de 25
tZJf3.
No era mejor 23 . . . f6 24 i.f3 g5
25 tZJg2, ni 23 . . . b5 24 cxb5 �xb5
25 ..tf3.
Con la misma idea , ten ía sen­
tido jugar el rey al rincón, para no
obstru ir la diagonal f1 -a6, que el
oponente pronto tratará de abrir.
214
21 .
..
.
24.
�f2
�b8
Es prematuro 21 . . . b5 22 cxb5
a6 23 b6 ó 23 tZJf3.
22.
f4
i.. c7
Ahora parece natural 23 e5,
pero entonces las negras desarro­
llan un peligroso contrajuego en el
flanco de dama, bien con 23 . . . a6
24 tZJf3 b5 25 tZJd2 ..ta5, bien con
23 . . . b5 24 cxb5 �xb5, seguido de
�b4 y i.. a 6. Por consigu iente ,
Nesis toma medidas profilácticas
para reforzar su peón de c4. El
caballo no puede usarse a este fin ,
Las blancas están listas para
reforzar el punto c4 con ..tf1 . Pero
las negras pod ían jugar 24 . . . e5 25
f5 b5 26 ..tf1 i.. a 5! 27 �c2 (no debe
permitirse al alfil que vaya a d4, por
c3, pero si 27 �d3, entonces 27 . . .
bxc4) 2 7 . . . i.. d 8!
Pero ¿ por qué es necesario
jugar activamente? En el presente
caso, no es cuestión de psicolog ía ,
Posiciones sencillas
230
sino de tratar de distraer a las
blancas del refuerzo sistemático de
su posición. Aqu í hace acto de
presencia u n factor ajedrecístico
objetivo: la existencia de los dos
alfiles negros, poco útiles si la
posición permanece cerrada y
estática . Para explotarlos, es
preciso agudizar el juego y abrir
l íneas.
24.
25. �e3
�g7?!
28.
gxf5?
Tras este cambio, se. llega a una
posición estática con clara ventaja
blanca. Con todo, es posible u n
contrajuego activo. Cierto que l a
jugada de minado, 28 . . . h 5 ? ! e s
dudosa , en vista de 29 gxh5 �g5
(29 . . . gxf5 30 ttJxf5 .1xf5 31 lIf2)
30 fxg6! �xh4 3 1 g7 ':g8 32 h6, Y
los peones blancos son demasiado
fuertes. Por ejemplo: 32 . . . .1g4 33
.1e2 .1xe2 34 �xe2! �h5 35 ':g 1
�xh6 36 ':d3, con mate inevitable.
Era d igna de considerar 25 ttJf3 .
25.
26. f5
27. �f1
e5
b5
�f6
De n uevo, 27 . . . .1a5 28 ':c2
�d8 se sugería por sí sola.
28. g4
Las negras deberían optar por
una rápida incursión del rey en
campo enemigo: 28 . . . �g5! 29
ttJf3+ �xg4. Por supuesto , no
puede afirmarse que el rey esté
seguro, pero no es posible el mate
y el desenlace no está claro.
29. gxf5
U na jugada cuestionable, ya
q u e por un tiempo el caballo
permanecerá en la banda. Era muy
fuerte 29 ttJxf5! S i 29 . . . .1xf5 30
gxf5 ':fd8, entonces bien 31 ':d7,
con la amenaza .1e2-h5, bien 3 1
':xd8 ':xd8 3 2 ':xd8 .1xd8 3 3 cxb5 ,
con u n final de alfiles ganado.
(P) 2.35. ¿Qué deben
j ugar las negras?
Antes las negras jugaron con
insuficiente energ ía , y ahora llega
un serio error posicional.
29.
30. �f3!
�e7
Las negras están privadas de
contrajuego, con sus dos alfiles
condenados a la pasividad . Ahora
las blancas pueden mejorar, sin
prisa, la situación de sus piezas.
Incapacidad de asumir la iniciativa
Liberan la casi l l a e3
maniobra ttJg2-e3-d5.
30.
31 . �xd8
32. ttJg2
para
23 1
la
216
�d8
�xd8
Ir por el peón es un error: 32
:d5? �b7 ! 33 �xe5+ �d7 34 ttJg2
i.f6 35 �xc5 �d4.
32.
33.
34.
35.
ttJe3
ttJd5+
i.e2
f6
�d7
�e8
b4
En caso de 35 . . . .tc6 (con idea
de 36 . . . i.xd5), las blancas pod ían
haber elegido entre la tranquila 36
�g4!? .txd5 37 �xd5 .te7 38 �h5,
Y la más apremiante, 36 cxb5!?
axb5 37 ttJxf6+! �xf6 38 �d6 �b6
(no es mejor 38 . . . 1Lxe4+ 39 �xe4)
39 �xc6 ':xc6 40 �xb5 �d7 4 1
�g4 �d6 4 2 �xc6 �xc6 4 3 �h5.
36.
h4!
Hay dos columnas disponibles
para la torre blanca: la d y la g ,
pero no e s fácil penetra r e n
ninguna d e ellas. Pero s i pueden
avanzar su peón a h6, obtendrían
el puesto avanzado de g7, Y la
amenaza d e i nvasión por la
col u m n a 9 se i ncrementaría
notablemente.
36.
37. �e3
�b7
(P) 2.36 ¿Cómo deben
defenderse las negras?
37 . . . �c6? es un error, en vista
de 38 i.h5+ �f8 39 ttJxb4. Para
entorpecer el plan de las blancas,
las negras deben jugar 37 . . . <ittf8! ,
y s i 3 8 h5, 3 8 . . . h6! 3 9 �g 1 1Le8,
cubriendo todas las casillas de
invasión.
37.
a5?
La apertura de la columna a no
reporta nada a las negras, y ahora
las blancas llevan a cabo su plan
sin problemas.
38.
h5
�f8
Quizá tam bién aqu í deberían
haber intentado las negras 38 . . . h6
39 �g 1 �f8, pero después de 40
�g6 .te8 41 �xh6 �g7 42 �g6+
i.xg6 43 fxg6 , es difícil defenderse
contra la maniobra de caballo a f5.
39.
40.
h6
�h5
a4
Posiciones sencillas
232
Era prematuro 40 �g 1 , debido a
40 . . . ..te8.
40.
41 .
:a7
�f3!
U na forma económica de parar
toda tentativa de contrajue.g o: 41 . . .
axb3 4 2 axb3 :a3 , donde sigue 43
ttJe3! �e7 44 :g 1 �xb3 45 �g7+
<itd6 46 :xh7, y el peón h corona.
41 .
...
:b7
21 7
42. �d2 !
43. :d1 !
H e aq u í
cuestión.
el
43.
44. ttJe3
a3
Zugzwang
:a7
Zugzwang de nuevo. Con la
torre en a7 no se consigue nada
con 45 �d6 �e7 , pero ¿ q ué
pueden jugar ahora las negras?
Después de 44 . . . �b7(c7) 45 �d6
(ó 44 . . . ..te7 45 :g 1 ) , la torre
penetra en la posición enemiga.
44.
45. �d6
46. �b6
47. tbd5
48. �a6
:e7
..te7
�e8
..te6
Amenazando 49 :a 7.
(P) 2.37 ¿Cómo deben
contin uar las blancas?
Deben tratar de penetrar por
una de las colu mnas abiertas, pero
por el momento no es posible. 42
�g 1 ..tc6 carece de sentido. 42
ttJe3 , con la amenaza 43 �d6, es
tentador, y si 42 . . . �e7? 43 ..tg6! ,
pero las negras responden 42
..te7! 43 �g 1 ..td8 44 �g7 i.c6.
Comprendiendo
q ue
esta
defensa sólo resulta con la torre en
b7 , las blancas bu scan el
Zugzwang.
en
48.
49. exd5
50. :a7
51 . <ite4
21 8
..txd5
:d8
:d6
�d8
Momentos decisivos
52 .
233
..tg6!
Tras reforza r su posición al
máximo, las blancas lanzan el
golpe decisivo, que ha estado en el
aire durante mucho tiempo.
52.
53. fxg6
54. d6
hxg6
l':te8
Las negras se rindieron.
(E) 2.9
21 9
Juegan blancas
MOMENTOS DECISIVOS
La vida real es, para la mayoría de
los hombres, una manera de salir
del paso, un compromiso perpetuo
entre lo ideal y lo posible.
Bertrand Russell
La partida que ahora q u isiera
mostrarle tomó, en° una primera
fase, u n ru mbo tra n q u i l o , de
escaso interés. Las blancas pronto
se adueñaron de la i n i ciativa ,
traspusieron a un final favorable, y
conservaron la ventaja hasta el fin .
Aunque l a victoria parecía estar
cerca , no fueron capaces de ganar.
En tales casos, un comentarista
normalmente i n d ica u n o o dos
momentos e n los q ue , en su
opinión, era posible jugar mejor,
ind ica algunas varia ntes para
ilustrar el curso de la lucha , y
entonces considera que ha cum­
plido su trabajo.
Pero u n encue ntro entre
grandes maestros de primera fila
es, por lo general , algo mucho más
complicado y profundo de lo que
parece en u n a primera a p roxi­
mación . Muchos de ° los problemas
que tuvieron que resolver ante el
tablero no se reducen al análisis de
breves variantes y a unas cuantas
consideraciones posicionales, sino
234
Posiciones sencillas
q u e son de n aturaleza proble­
mática y creativa. Puede resultar
muy d ifícil detectar los momentos
críticos de la lucha, pero si puede
hacerse, la información obtenida
e n riquece considerablemente la
comprensión del combate ajedre­
cístico, y nos ayuda a dominar el
juego.
Korehnoi - Beliavsky
Tilburg 1 986
1.
2.
3.
4.
5.
6.
7.
8.
9.
1 0.
11 .
1 2.
Me gustaría enfatizar en que el
estud i o d e cualquier problema
serio que afrontan los jugadores no
es
p u ramente
anal ítico .
Es
importante descubrir las razones
q u e los l l evaron a tomar una
determinada decisión , así como los
factores psicológ icos q u e les
ayudaron o d ificultaron la bús­
queda de la mejor jugada.
d4
e4
ttJe3
i.g5
e3
i. h4
�e1
exd5
i.xe7
ttJxd5
.td3!?
ttJe2
d5
e6
ttJf6
i.e7
h6
O-O
b6
ttJxd5
'iWxe7
exd5
e5
220
El análisis de esta partida fue
esti m ulado por u n i n teresante
comentario de Viktor Korchnoi, en
la revista New in Chess. Algunas
variantes y evaluaciones del gran
maestro no me parecieron lo
bastante convincentes, y traté de
mejorarlas. A continuació n , mostré
la partida a m u ch os de mis
alumnos, y durante esas sesiones
pude corregir y ampliar el cuadro
de la lucha. Como resultado, recog í
un instructivo material, que ilustra,
por un lado, el problema de la
técnica de materializar una ventaja,
y por otro, diferentes enfoques de
la defensa de una posición inferior.
Al retrasar el desarrollo de su
caballo rey, las blancas han podido
jugarlo por e2 y, más tarde, por f4
(ó c3) , para atacar el peón de d5.
1 2.
...
i.b7?!
U na
sol u ción
i n eficaz
al
problema d e apertu ra de l a s
negras. Pero la natural 1 2 . . , .te6
1 3 O-O ttJd7 tam bién es dudosa,
Momentos decisivos
pues las blancas no juegan 1 4
'iVa4? ! c4 ! , con contrajuego
(Mijalchishin) , sino 1 4 tDf4! y, en
algú n momento, ttJxe6, con una
posición ligeramente mejor (Viktor
Korchnoi).
235
1 8.
dxc5
221
Korchnoi recomienda la res­
puesta 1 2 . . . c4! ? 1 3 � b 1 ttJd7, Y si
1 4 b3 �a6. Pero 1 2 . . . ttJd7
también merece consideración, sin
d eterminar por el momento la
posición del alfil y del peón c.
1 3.
1 4.
O-O
'iVa4
ttJd7
a6
Si 1 4 . . . c4, entonces no 1 5
�b1 ! ? a6 1 6 'iVc2 ttJf6 , sino 1 5 .tf5!
ttJf6 1 6 b3 , con ventaja blanca.
1 5.
.tf5!
ttJf6
1 5 . . . b5 1 6 'i'a5.
1 6 dxc5 bxc5 1 7 'iVa3 es menos
preciso, debido a 1 7 . . . 'i'e5.
...
g6
16 ... �c8 17 i.b1 ! �g4 1 8 f3
conduce a una difícil posición para
las negras.
1 7.
�h3
Por primera vez (aunque no
será la última) encontramos en
esta partida un problema de elegir
entre u n modo activo , a u n q ue
a rriesgado , y otro pasivo de
defenderse.
1 8.
1 6. 'iYa3
1 6.
(P) 2 . 38 ¿Con q ué
retomaría usted en eS?
ttJe4
Después de 1 7 . . . �c8 1 8 dxc5
�xh3 1 9 gxh3 �d7 20 �g2, las
negras no tienen compensación
por el peón perdido.
ttJxc5
Al jugar así, Beliavsky demostró
q u e por el momento pensab a
limitarse a una defensa pasiva , en
una posición inferior.
¿ Por qué no retomar en c5 de
peón? Porque después de 1 9 ttJg3 !
(pero no 1 9 f3? ttJd2 20 kIfd 1 ttJc4
2 1 �xc4 dxc4 22 .:!.d7 'i'h4 ! ) , el
peón se perdería. Korchnoi indica
la variante 1 8 . . . bxc5 1 9 ttJg3 ! ttJg5
20 �xc5 ttJxh3+ 2 1 gxh3 'i'h4 22
'iVd4 'i'xh3 23 �c7 y evalúa la
posición como d ifícil para las
negras. Sin embargo, después de
236
Posiciones sencillas
23 . . . .ic8 (no 23 . . . :Lab8? 24
'iVa?) , conservan posibilidades de
contrajuego, en vista de la posición
algo abierta del rey contrario.
La evaluación de la posición es
d iscutible, y es difícil determinar la
amplitud de la ventaja blanca. He
comentado este problema con
va rios g randes m aestros des­
tacados, y sus opiniones resu ltaron
diferentes. As í, Hübner dijo que él
habría buscado una agudización
del juego, ya que el camino elegido
por Bel iavsky parece desco­
razonador. Pero Yusu pov estaba
más inclinado a coincidir con la
evaluación de Korch noi . Añadió
que, desde el pu nto de vista
puramente práctico , Bel iavsky
probablemente consideró reco­
mendable d iferir el juego activo
hasta más adelante, cuando su
oponente (22 años mayor que él)
podría cansarse y, tal vez, caer en
apuros de reloj .
Los recursos de las negras no se
agotan con la variante indicada.
Durante I In análisis conjunto con
Yusupov, de repente se me ocurrió
una idea inesperada: no cambiar el
alfil de h3, sino tratar de dejarlo fuera
de juego. He aqu í una variante
aproximada, que ilustra esta idea: 1 9
... ttJxg3! (en lugar de 1 9 . . . t2Jg5) 20
hxg3 f5 21 'iVxc5 'iVxc5 22 :Xc5
:ac8!? (también es posible 22 ... h5,
pero no 22 ... g5?! 23 g4 h5 24 f3!) 23
':fc1 :Xc5 24 :Xc5 :Lc8 25 :Xc8+
i.xc8 26 f3 h5 2? e4 dxe4 28 fxe4
� 29 exf5 gxf5.
222
Estará usted de acuerdo en que
la posición resultante es divertida.
Debo ad mitir que nunca en mi vida
he visto un alfil tan extraño.
Nuevas verificaciones nos per­
mitieron , a Yusupov y a m í, refinar,
pero no refutar la idea . El oponente
puede rechazar la ganancia de
material y optar por 2 1 g4!? �ac8
22 gxf5 , conservando mejores
probabilidades. S i esta posición no
satisface a las neg ras, pueden
cambiar el orden de jugadas: 20 . . .
h5!? (en lugar d e 2 0 . . . f5) . Ahora ,
2 1 g4 11eva, tras 2 1 . . . i.c8! 2 2 gxh5
i.xh3 23 gxh3 'iVg5+ 24 �h2
'iVe5+! 25 f4 'iVxh5, a un juego de
doble filo.
Dado que 2 1 g4 no es peligroso,
las blancas deberían entrar en la
variante crítica , 21 �xc5 'iVxc5 22
:Lxc5 f5! 23 :Lc? Después de 23 . . .
:Lf7 24 :Lxf7 (más flojo es 24 :Lfc1
�e8 ! ) 24 . . . �xf7 25 f3! , las negras
experimentan algunas dificultades.
Pero tam bién cuentan con la
directa 23 . . . ..tc8 ! ? , con idea de
g6-g5-g4. Por ejemplo: 24 :Lfc1 g5
Momentos decisivos
25 : 1 c6 g4 26 :g6+ �h8, y lo más
probable es que la posición sea
tablas.
1 9. 'iVb4!
20. :fd 1
21 . 'ii'f4!
22. llJxf4
23. g3
'iVd6
aS
¡Vxf4
: ad8
El ca mbio de damas ha
subrayado la ventaja posicional de
las blancas, q ue ahora tratan de
reincorporar al juego su alfi l .
23.
...
24.
llJd3! ?
:d6
223
" E l caballo d e c5 e s l a clave de
la defensa negra, y las blancas lo
obligan a moverse de su privi­
legiada posición", escribe
Kor­
chnoi. Obviamente , considera que
la j ugada real izada es la más
fuerte . Tras la respuesta de
Beliavsky (24 ... llJe4? ! ) , la torre
blanca tiene la oportu n idad de
penetrar en c7. Si 24 ... .tc8?,
entonces 25 llJxc5 i.xh3 (25 . . .
bxc5 2 6 .tg2) 2 6 llJe4 2:.e6 2 7 llJc3.
237
Al principio pensé q ue las negras
pod ían defender las casi llas de
invasión con 24 . . . ttJa6 25 i.. g 2 g5,
prepara n d o , e n el mo mento
oportuno, el cambio de torres con
:c8 . Sin embargo, como señaló el
gran maestro Va n Wely, las
blancas conserva n una clara
ventaja posicional j ugando 26
llJe5 ! , seguido de llJf3-d4.
Aun así, no creo q u e la
evaluación de Korch noi sea irrefu­
ta ble. En primer lugar, puede
considerarse la tentativa de man­
tener el caballo en c5 con 24 . . .
:c6!? En l a variante 2 5 llJe5 �c7
(25 . . . :d6? 26 llJc4) 26 .tg2 (26
llJd7? :xd7 27 .txrl7 ctJxd7 28 �c7
llJc5) 26 . . . :d8 27 llJc4! llJa4!? 28
b3 :dc8 29 .txcS i.xd5 30 �xd5
llJb2 3 1 :b1 ! (:- 1 :b5? llJxc4 32
bxc4 :xc4 33 � xc4 :xc4 34 :xb6
l:!c2, con tabIE.s) 31 . . . llJxc4 32
bxc4 l:!xc4 33 :xb6, las blancas
conserva n un peón de ventaja.
Pero la defensa puede mejorarse
con 26 . . . Iie8! (en lugar de 26 . . :
Md8 ) . E n seg u nd o lugar, l as
blancas tien e n q u e afrontar el
sacrificio de peón 24 . . . d4!? 25
llJxc5 bxc5 26 :xc5 :fd8.
224
23 8
Posiciones sencillas
(P) 2 . 39 ¿ Pueden las
negras e ntra r e n esta
variante?
Korchnoi afirma que las blancas
ganan con 27 �xd4 �xd4 28 exd4
l1xd4 29 l1xa5 �d 1 + 30 ..tf1 ..tf3 3 1
�e5. Pero después de 3 1 . . . g5!
(impidiendo 32 �e3 y 33 f4) 32 h3
f5 ! , la forma d e ganar sigue
teniendo que demostrarse, pues
sospecho que no existe.
Aún más fuerte para las negras
es 30 . . . ..td5! (en lugar de 30 . . .
..tf3) 3 1 �c5 ( 3 1 b 3 .i.e4; 3 1 l1a4
..tf3) 31 . . . ..txa2 32 b4 (32 f4 �b1
33 .a:c2 ..tb3) 32 ... .i.e6! 33 �g2
..td5+ 34 f3 .i.xf3+ , o bien 34 . . .
�d2+, con probables tablas.
Las blancas pueden mejorar
esta variante con 27 1:ixa5!? (en
lugar de 27 �xd4) 27 . . . .i.f3 28
�d2! (28 �xd4 lleva a una posición
con la que ya estamos fa mi­
l iarizados: 28 . . . �xd4 29 exd4
:xd4 30 ..tf1 �d 1 3 1 �e5 g5!) 28 . . .
:c6 2 9 exd4 � c 1 + 3 0 ..tf1 . Las
blancas tienen itres ! peones de
ventaja, y aun así el desenlace no
está claro. Por ejemplo: 30 . . . g5 3 1
h 3 ! :b1 , y en caso d e l a superficial
32 b3? , las negras fuerzan tablas
con 32 . . . �c8 33 �c5 �e8 34 �e5
�c8 . Si 32 :f5, sigue 32 . . . .i.d5, y
en vista de las amenazas 33 . . .
..tc4 ó 3 3 . . . .i.e6 , las blancas
deben perder cal idad , a u n q u e
conservando la ventaja. Pero es
más fuerte 32 :a3! ..td5 33 f4!
Sin embargo, esta variante no
agota los recursos defensivos de
las negras, que pueden intentar 27
. . . dxe3 28 :xd6 :xd6 (peor es 28
. . . exf2+ 29 �xf2 :xd6 30 �e3) 29
fxe3 �d 1 + 30 .i.f1 �b1 !?, seguido
de .i.e4 (ó 30 . . . ..te4 de inme­
d iato ) . C reo q u e tienen proba­
bilidades de salvarse.
24.
25.
�c7
.
tZJe4?!
.i.a6
(P) 2 .40 ¿Qué
j ugar las blancas?
deben
Beliavsky seg u ramente espe­
raba 26 tZJf4?! �fd8 27 ..tg2 tZJf6,
seguido de 28 . . . g5.
26.
tZJe5!
M uy bien jugado. El caballo
blanco comienza a coordinarse con
la torre q u e ha penetrado en
séptima.
26.
27. :le 1
.i.e2
Esta modesta jugada se explica
porq u e las blancas no q u ieren
concederle contrajuego a su rival,
después de 27 :d4 ! ? (con la
amenaza posicional f2-f3 y �f2) 27
. . . tZJg5. Por ejemplo: 28 ..td7? f6!
29 tZJxg6 .a:f7.
En lugar de 28 ..td7, las blancas
pueden considerar 28 �g2 , con
idea de 29 f4 .
Momentos decisivos
239
grande, y en el tenso juego resul­
tante sería fácil equivocarse.
225
He aqu í algunas variantes:
(a) 28 . . . ttJxh3 29 �xh3 ..tf1 +
30 �h4 g5+ (de otro modo, 3 1 g4)
31 �h5 ..te2+ 32 g4 �g7 33 h4.
Así, por ejemplo, en el final de
la primera variante, es fácil omitir la
inesperada maniobra 32 ... ..tb5? ! ,
con idea de ..te8 ( e n lugar de 3 2 . . .
�g7) . E n rea l id a d , no es tan
terrible, debido a 33 f4! (pero no 33
h4? ..te8! 34 hxg5 f6+) 33 . . . ..te8
34 f5! Mucho más peligroso es 32
. . . f5! , para seguir con la jugada 33
. . . fxg4 ó 33 . . . ..tb5, Y no es fácil
aconsejar a las blancas (33 �c6?
:xc6 34 ttJxc6 �g7; 33 ttJg6 ':ff6
34 ttJe7+ �f8 ; 33 :d7 �e6! 34
:4xd5 fxg4) .
(b) 28 . . . f5 29 :d2 ..ta6 30 f4
ttJe4 3 1 :dc2.
(e) 28 . . . f6 29 ttJxg6 ..tf3+ 30
�f1 ttJxh3 31 ttJe7+ �f7 (3 1 . . . �h8
32 :Ih4) 32 ttJf5+ (o bien 32 ttJc8+)
32 ... �e6 33 ttJg7+ �e5 34 lte7+.
Si este análisis es correcto, 27 i!td4
debe considerarse objetivamente
más fuerte q ue 27 �e 1 .
Pero esto no significa que así
es como h u biera n jugado las
blancas. Emanuel Lasker observó
en una ocasión: "En el ajedrez
esfuerzo y resultado deben estar
en cada momento en la justa
proporción . De a h í q u e q u i e n
intenta
lo
i m posible,
pierd e
terreno . . . ". ¿Te n ía sentido, en una
situación favorable, agud izar el
juego? Después de todo , la
esperada bonificación de 27 �d4,
en relación con 27 I:!e 1 , no es tan
27.
28 .
..t g2
29
..tf1 !
..tb5
ttJc5
226
.
"Las blancas comprenden que
tienen que cambiar los alfiles. Tras
esto, la posición de las negras será
desesperada" (Korch noi) .
Creo que también era fuerte 29
1:d 1 ttJe6 30 �e7 ! (pero no 30 �c2
Posiciones sencillas
240
�fd8, Y el juego se vuelve igua­
lado) 30 . . . d4 (30 . . . �g7 3 1 f4, con
ventaja) 31 i.h3! ct:Jg5 32 i.f1 �e8
(no es mejor 32 . . . i.xf1 33 �xf1 ) 33
�xe8+ .txe8 34 exd4 f6 35 ct:Jc4
ct:Jf3+ 36 �h 1 ':xd4 37 .s:xd4 ct:Jxd4
38 ct:Jxb6, conservando buenas
probabilidades de materializar el
peón extr�
29.
30. �xf1
.txf1
d4
30 . . . ct:Je6 31 �d7.
31 .
ct:Jc4
:dd8
227
(P) 2.41 ¿Qué debe n
j ugar las blancas?
Recuerde lo que hemos dicho
acerca de que, en la conversión de
una ventaja, suele llegarse a un
punto en el que debe hacer un
esfuerzo por calcular variantes, y
elegir el camino más preciso para
ganar. U na situación así se ha
producido en este caso.
32.
exd4?
Un l amentable error. Las
blancas ganan u n peó n , pero dejan
escapar buena parte de su ventaja.
La razón del error fue explicada por
Korchnoi con franqueza : "Hasta
este momento, estoy satisfecho de
mi juego en esta partida. Pero aqu í
pensaba q u e hab ía l legado e l
momento d e soltar las riendas y
decidir la lucha por medios
tácticos. El tiempo de la técnica
a ú n no ha l legado . La j ugada
correcta era 32 ct:Jxb6. ¿ Por qué la
descarté? Debido a 32 . . . ct:Jd3 33
:e2 dxe3, y ahora 34 fxe3 podría
contestarse con 34 . . . ct:Je5, y las
negras tienen la casilla e5 para su
caballo, y la estructu ra de peones
bla ncos está d i s l ocada" (34 . . .
ct:Je5? 3 5 �c5 �d 1 + 3 6 �g2 ,
ganando e l peón d e a5, d e modo
q u e es mejor 34 . . . :fe 8 :
Dvoretsky) . " E n cuanto a 3 4 lixe3
se contestaría con 34 . . . ct:Jxb2 .
Lamentablemente, no había calcu­
lado esta l ínea lo bastante , ya que
después de 34 . . . ct:Jxb2 , las
blancas pueden conseg u i r u n a
ventaja decisiva con 3 5 ct:Jd7 lic8
36 :a7, y ahora:
(a) 36 ... l;Ifd8 37 �e7, y la
amenaza ct:Jf6+ decide.
(b) 36 . . . �a8 37 :b7 ct:Jc4 38
:e7 ct:Jd6 39 ct:Jxf8 ct:Jxb7 40 ct:Jxg6 ."
32.
.
..
�xd4
32 . . . ct:Je6 parece ser más flojo:
33 �b7 �xd4 34 b3! a4 35 �xb6.
Momentos decisivos
33.
34.
ttJxb6
lIxc5
lI b8 !
Si 34 lIc6, sigue 34 . . . ttJd3 35
lId 1 ttJe5(b4). Como demostró
Mijalchishin , tampoco es convin­
cente 3t tZJc8 ttJa6 (34 . . . ttJe6? 35
ttJe7+ � 'J7 36 �e6) 35 ttJe7+ �f8
36 �ai lId6 37 b3 ttJb4, con
contrajuego (si 38 lIxa5, 38 . . . lId7).
34.
35.
l;Ixb6
l;Ic2
24 1
las negras podrían responder 37 . . .
h4!?, pero por lo visto a Beliavsky
no le gustaba la posición , después
de 38 lic8+ �g7 39 �cc7 lIf6 40
�e2, ó 40 l;Ib7, y trata de mantener
su torre en la col u m n a b. Sin
embargo, en lugar de 39 ... �f6,
puede jugarse 39 . . . hxg3! 40 l;Ixf7+
�h6 4 1 hxg3 lIxb2, con buenas
probabilidades de tablas.
37.
38.
39.
� g2
lIa7
lId 1 +
�d5
�d4
35 b3 a4.
35.
36.
a3
a4
h5
228
"Todos los finales de torres son
tablas", decía, medio en seri o ,
medio en broma, Tarrasch . Au nque
en esta posición las blancas
de
proba bil idades
conservan
ganar, la presente partida confirma
la tesis del gran maestro alemá n ,
pues finalizó en tablas.
37. �e7
Era más apro� iaG,1 37 h4, fijando
los peones del flanco de rey. Ahora
Beliavsky adopta (segu ramente
a causa de apuros de tiempo) una
"
táctica de espera . Merecía seria
consideración 39 . . . lIdb5!? 40
�xa4 lIxb2 41 ':xb2 lIxb2 42 ':b4
�a2 43 lIb3 g5!?, o bien 43 a4 �g7
44 h4 f6 Y 45 . . . g5. Esto habría
llevado, más o menos, a la m isma
posición que luego veremos, pero
en una versión algo más favorable
a las negras.
El juego blanco pod ía mejorarse
con 40 �cc7 ':f5 4 1 l;Iab 7 ! La
evidente 4 1 l;Icb 7 es menos
precisa, en vista de 4 1 . . . lIc6 !? 42
l;Ixa4 g5! 43 ':b3 lIc2 44 I;tf3 l;Ixf3
45 �xf3 lIxb2. Ante el tablero y con
un tiempo de reflexión limitado, era
muy difícil captar estas sutilezas.
40. h4
41 . !tc3
4 1 . . . lIxb2? 42 l;If3 .
42.
:b7
� g7
lU6
Posiciones sencillas
242
La jugada secreta . Ambos
jugadores evaluaron la posición
aplazada como ganada para las
blancas. Korchnoi basaba la suya
en la i nteresante variante que
sigue, aunque, en mi opinión , no es
del todo forzada :
42 . . . �d2 43 :f3 l:txf3 ( ¿por
qué no 43 . . . �c2! 44 �xf6 �xf6 ,
ganando un par de tiempos?) 44
�xf3 �c2 45 �e3 �f6 46 b4! (46
f3!?) 46 . . . �c3+ (46 . . . axb3 47
�xb3 tam bién debe verificarse
minuciosamente, porque las blan­
cas pod ían forzar esta posición con
46 �b4, seguido de 47 ':xa4 l:í.xb2
48 �b4) 47 �d4 ':xa3 48 ':a7 , y el
peón b blanco, en su opin ión ,
decide la lucha.
Beliavsky real iza una intere­
sa nte tentativa , q u e i n espera­
damente tiene éxito.
42 .
...
�dd61
43 l:tf3? ktb6! no tiene sentido.
Después de 43 �b4 ':d2 (43 . . . �b6
44 �cc4) 44 �f3 �xf3 45 �xf3 �c2
46 �e3 �f6 (46 . . . f6!?), la torre
blanca está un poco peor en b4
que en b7 (pues no es posible b2b4) , y este factor le preocupaba a
Korchnoi . La posición , después de
46 :xa4 (en lugar de 46 �e3) 46 . . .
�xb2 4 7 �b4 �a2 4 8 a4, le parecía
tablas, debido al plan f7-f6 y g6-g5.
Pero en sus notas a la partida,
observa que, en opinión d e
Beliavsky, las blancas, pese a todo,
deberían ganar. Además de 48 a4,
es posible 48 ':b3, con idea de
defender todos los peones a lo
largo de la tercera fila (�e3, f2-f4 ) ,
y llevar luego el rey al flanco d e
dama.
El final resultante es de gran
i nterés, y merece u n anál isis
especial . No estoy convencido de
que estas posiciones estén
ganadas por las blancas.
43.
44.
l:.d4
l:.b4?
229
La torre debería haber vuelto a
c3. Después de la textual, el final
es tablas.
44.
45. axb4
46. b3
lIxb4
:d6
Se amenazaba 46 . . . �d4.
43.
':c2?!
46 .
...
a3!
243
Momentos decisivos
Parece que esto fue lo que se le
escapó a Korchnoi . Las negras
podrían haber perd ido tras 46
axb3? 4 7 ':b2 ':d3?! 4 8 b5.
. . .
47. �a2
48. <it>f3
49. �xa3
�b6
�xb4
EJERCICIOS PARA
ANÁLISIS
Quien sea incapaz de trabajar,
está condenado al fracaso. Sólo
con talento nada se consigue.
230
Mijail Botvinnik
( E) 2.1 0
231
(P) 2.42 ¿Cómo deben
defenderse las negras?
El rey blanco q uiere acudir en
ayuda de su peón pasado. Las
negras deben crear urgente contra­
juego en el flanco de rey.
Juegan blancas
(E) 2 . 1 1
49.
50.
51 .
52.
53.
54.
55.
56.
57.
58.
59.
60.
61 .
Tablas.
�e3
f4
gxh4
'itd3
�c3
�a4
'itb2
':c4
b4
b5
1lf4
'itc2
f6!
g5
gxh4
�g6
�f5
�xf4
�f3+
�h3
'ite6
f5
'itd5
�d6
'itc7
232
J uegan blancas
Posiciones sencillas
244
(E) 2.1 2
233
(E) 2 . 1 4
235
Juegan negras
(E) 2. 1 3
234
J uegan blancas
J uegan negras
245
S o l u c i o n es a l os ej e rc i c i o s
a n a l íti cos
(E) 1 . 1
Dvoretsky - Veselovsky
M oscú 1 967
El plan de las blancas es
evidente. En uno u otro orden ,
deben desarrollar s u dama por a 4 y
el alfil por a3, situar la torre en b6 ó
b8 , y luego llevar la segunda torre
al flanco de dama.
¿ Qué pueden hacer las negras?
Por el momento, el avance central
d6-d5 no es peligroso, debido a la
répl ica ..ta3. Proba blemente les
convenga jugar ..th3, cam biando el
fuerte alfil de g2. Por esta razón , la
natural 1 7 'iYa4 ? ! sería una
considerable imprecisión . No es
difícil impedir el cambio de alfiles,
con 1 7 l:re 1 ? ! ( 1 7 . . . ..th3 1 8 ..th 1 ) ,
pero es una lástima perder tiempo,
ya que la jugada de torre no entra
en los planes blancos.
1 7.
..ta3!
Las mejores jugadas posi­
cionales normalmente ayudan a
i mplementar su propio pla n , al
tiempo q ue d ificultan el del
oponente .
La conti n uación d e la partida
satisface a m bos req ueri m ientos.
Las b l a n cas
i nte n s ifi ca n
la
presión en el fla n co de dama y, al
m ismo tiempo, preserva n su alfi l
de casillas blancas. E n caso de
1 7 . . . c5 , e l caba l l o logra un
excelente puesto ava nzado en d5,
aunque de todos modos, segu­
ra mente las negras d e b ían haber
jugado así.
1 7.
1 8.
1 9.
'iYa4
¡Va8
l:rfe8
Wic7
f5
Soluciones a los ejercicios analíticos
246
M i rival evitó la planeada 1 9 . . .
:d7 (con idea d e 2 0 . . . d5) , debido
a 20 :b8 d5 21 :fb 1 dxc4 22 dxc4,
ya que 22 . . . �xc4? 23 �xc6 es
malo para las negras.
20. :b8
i.f8
Si 20 . . . e4! ? , sigue 2 1 ttJf4 exd3
22 ttJxe6 :xe6 23 :d 1 , ó 2 1 . . . .i.f7
22 dxe4 fxe4 23 :fb 1 .
21 . .i.b4
22. :a1
"ila7?
22 .i.xd6.
22.
23. :a6
"ild7
i.f7
(E) 1 .2
Dolmatov Ku preich i k
-
M i nsk 1 982
La rutinaria 1 2 O-O?! es
incorrecta, por 1 2 . . . .i.d7! , seguido
de O-O, ¡¡b8, :fc8 y ttJc4. Llevar el
ca ballo a a5 también perm ite
contrajuego a las negras: 1 2 ttJc1 ? !
.i. d 7 1 3 ttJb3 .:tc8, seguido d e 1 4 . . .
ttJc4 1 5 .i.xc4 bxc4 .
Las blancas deben minar, antes
de que el alfil se sitúe en d7, el
fuerte peón de b5, para i ncre­
mentar su ventaja espacial y privar
al oponente de contrajuego en el
ala de dama.
1 2. a4!
1 3. ttJxa4
1 4. O-O
23 . . . c5 era más tenaz.
24. i.a5
bxa4
O-O
�b8
Las negras se rin d iero n . La
posición final es pintoresca .
237
236
Ahora con 1 5 "ild2! ó 1 5 �d2!
las blancas habrían consolidado su
ventaja posicional . Dolmatov jugó
la i m prudente 1 5 �e3? ! , q u e
permitió a Kupreichik complicar e l
Soluciones a los ejercicios analiticos
247
juego con u n sacrificio de caballo:
15 ... 4.Jbxd5! 16 exd5 tLJxd5.
cambiar peones en e3, q u ieren
jugar i.e7-d6, �e7 y :g8.
Las blancas n o se dejaron
confundir, bloquearon los peones
centrales contrarios, con 1 7 i.a7!
k[xb4 1 8 i.e4 4.Jf6 1 9 tLJac3 tLJxe4
20 fxe4, y en la aguda escaramuza
que siguió se impusieron.
27 tLJd3 fxe3 28 fxe3 i.. e 7 29 b4
i.. d 6 30 �c2 �e7 31 c¡t>b3 l:Ig8 32
l:Ic2 l:Ig3 33 l:Ie2 f5! La posición es
confusa. La amenaza 34 . . . f4
asegura contrajuego a las negras,
que más tarde lograron ganar.
(E) 1 .3
M u raviev Dvoretsky
•
C a m peonato de M oscú
1 967
Las blancas tienen una evidente
ventaja en el ala de dama (el peón
de a3 es débil) . Las negras deben
crear contrajuego en el otro flanco.
24.
25. llxc8+
26. l:Ic1
f4!
l:Ixc8
(E) 1 .4
Dvoretsky " · Lerner
M oscú 1 980
Quiero jugar b2-b4 para minar
la cadena de peones negros del
fla n co d e dama. S i g u i ó : 18
�d7?! 1 9 b4 ( 1 9 'ii'a4! a ú n era más
fuerte) 1 9
c4 20 'ili'a4, con
mejores posi b i l idades d e las
blancas. Lerner pod ía haberse
hecho con la iniciativa , atacando
mis peones centrales.
o o .
o o .
1 8.
1 9. 'ili'xg6+
20. i..x g6
21 . fxe5
22. i.h5
238
f6!
'iWxg6
fxe5 .
�g7 !
D e otro modo, 22 . . . l:Ife8.
22.
23.
26.
kib8!
Debe conservarse una de las
torres, pues de otro modo no podrá
inquietarse a las blancas en el
flanco de rey. Las negras, tras
i.f3
kif5
nxe5
Las probabil idades de ambos
bandos están igualadas.
Soluciones a los ejercicios analíticos
248
(E) 1 .5
Bel iavsky - Dvoretsky
Vi l n i us 1 975
El peón pasado d debe
bloquearse. En tales situaciones,
N imzovich usaba su caballo como
bloqueador, pero aqu í, tras 1 2 . . .
tLJeB 1 3 tLJe4 ó 1 3 'i'f3, las blancas
habrían conservado u na apreciable
ventaja.
�d6!
1 2.
En posiciones restringidas hay
que buscar cambios. Las negras
quieren jugar 1 3 . . . 'WIc7 y 1 4 . . .
¡[feBo E l caballo permanece e n f6,
a fin de entorpecer la activación del
caballo contrario. N o se puede
jugar 1 3 tLJxf7? ¡[xf7 1 4 �xd6, por
1 4 . . . �g4!
1 3.
1 4.
'i'f3
tLJxd7
Wie7
Wixd7
Ahora 1 5 �g5 no tiene sentido,
debido a 1 5 . . . �e5. La posición
está casi equilibrada y la partida
finalizó en tablas.
(E) 1 .6
Kozlovskaia - Carvajal
R ío de J a n e i ro 1 979
La partida se aplazó aqu í, y su
desenlace depend ía de la jugada
sellada por las negras.
1 ... �xa3? 2 �e1 ! En caso de
captura en e5, la posición seguiría
confusa , mientras que ahora las
blancas gana n . Quieren avanzar
su peón e, el más alejado del rey
negro , pero antes sitúan su torre
detrás de dicho peó n , para que la
torre contraria no haga lo propio.
2 ... �e8 3 e6 �d8 4 e7+ �e8 5
d6. Las negras se rindieron , en
vista de 5 . . . �d3 6 �c6, seguido de
7 �xa6 ó 7 l:.b6 .
Las negras no deberían haber
pensado en ganar mate.rial , sino en
bloquear los amenazadores peo­
nes pasados.
1.
2. e6
3. �xe5+
�e2!
�e7!
�d6
Los peones se han detenido y
las blancas buscan las tablas.
(E) 1 .7
Hen ley - Bel lón
S u rakarta-Den pasa r 1 982
Las blancas acaban de jugar i..f4d2, liberando a la torre de la defensa
del peón a5, y preparando 26 i..c3,
seguido de ofensiva de peones en el
ala de rey. Para neutralizar este plan,
las negras deben oponer a este alfil el
suyo en f6, y luego proponer el
cambio, privando a las blancas de la
pareja de alfiles.
25.
26.
27.
.i.e2
�e3
f5!
�d7
iLf6
Soluciones a los ejercicios analíticos
La ventaja blanca es i nsig­
n ificante , y las ta blas son el
resultado probable. En la partida ,
las negras no hallaron el plan
correcto y por eso tuvieron serias
dificultades.
25.
26. .i.c3
27. f4 f5!
�d7?
i-c7
¡ La mejor posibil idad ! 27 . . . ttJg4
28 h3 f5 29 i.xf5 gxf5 30 hxg4 fxg4
3 1 �f2 llevaba a un final deses­
perado. Las blancas desplazan su
torre a la columna h y, tras atar la
torre enemiga a la defensa de sus
peones,
avanza n
los suyos
centrales.
28 .
i.c2
ttJg4?!
Era preferible 28 . . . ttJf7.
29 .
e4!
fxe4?
Ahora las negras pierden
cal idad . Henley recomienda 29 . . .
ttJe3 30 i.b3+ �f8 . ¿Cómo deben
jugar las blancas en este caso?
239
249
Si 31 ii.e6 , las negras responden
31 . . . �d8! , no permitiendo 32 iLc8,
y si 32 �e 1 , 32 . . . ttJc2 . En
respuesta a 3 1 �e1 , no sirven 3 1 . . .
..tb8? 3 2 i.b4+ �g7 3 3 .teS, ni 3 1
. . . .td6? 3 2 �xe3 i.c5 3 3 �f2 :d3
34 i.b4! , pero sí 31 . . . :d3! Lo mejor
es 3 1 �2! ttJg4+ (más tenaz es 31
. . . �d3) 32 �e2! ttJxh2 (32 . . . fxe4 33
.te6; 32 . . . �e7 33 i.b4) 33 �h 1
ttJg4 34 exf5 gxf5 (34 . . . �e7 + 35
�f3 gxf5 36 i.b4) 35 i.e6, y no es
posible 35 . . . :e7, por la misma
clavada , 36 .tb4. La fuerza de los
alfiles blancos en .esta l ínea es
impresionante.
30 i.b3+! �d5. 30 . . . �f8 3 1
i.e6 e s malo para las negras.
31 h3! ttJe3 32 �f2 ttJf5 33 �d1
ttJe7 34 i.f6! �f7 35 iLxe7 �xe7
36 .txd5 cxd5 37 �xd5 �e6 38
�g5 b5 39 axb6 i.xb6+ 40 �e2 e3
41 b3. Las negras abandonaron.
(E) 1 .8
Lazarichev - Dvoretsky
M oscú 1 97 1
La ventaja d e las negras es
ind iscutible, y la única cuestión es
cómo convertirla . Pueden buscar el
Zugzwang. Sin embargo, tras 4 1
i.d2 �b 1 4 2 ¡Ub3 ! , las defensas
blancas resiste n , con 43 �e3 ,
seguido de 44 �xb 1 ·.txb 1 45 ttJd3.
El camino más directo es un
sacrificio posicional de peó n , para
activar ambos alfiles.
Soluciones a los ejercicios analíticos
250
400
41 0 axb3
420 ltJg2
b3! !
�b4
�d3
240
partida .
Ten ía
preparada
la
siguiente variante: 43
'iVf1 + 44
�e3 i.b5 45 g4 (45 tZJf4 iVg 1 +; 45
'iVc2 'iVg 1 + 46 �f4 'iVxd4+; 45 �f4
�e2 46 tZJh4 i.e7! 47 �e3 i.b5!)
45 . . . �g1 +! (más flojo es 45 . . .
'iHd3+? 4 6 �f4 ..tc3 4 7 'iVf2 ..txd4
48 'iVd2 ) 46 \tf4 i.f1 47 �h4 (47
�e3 i.a3! ) 47 .. �e7!
000
.
(E) 1 .9
Kotov - Loevenfish
M oscú 1 949
El rey blanco se halla en grave
peligro. Pensaba que mis amenazas
eran imposibles de parar, y no me
molesté en calcular más allá. Tuve
que hacerlo en casa, pues aqu í se
aplazó la partida . Los análisis
caseros confirmaron la absoluta
corrección del sacrificio.
(a) 43 ltJf4 �f1 + 44 �e3 �b5,
con las mortales amenazas 45 . . .
�g 1 + Y 4 5 . . . 'iVe 1 +.
(b) 43 'lJe3 'iVe 1 + 44 �g2 .i.c3
45 'iVa3 �xd4.
(c) 43 �e3 �f1 ! 44 �f2 (44 tZJf4
'ife 1 + 45 tZJe2 �xe2) 44 . . . .i.c3 ! ,
ganando, pero no 4 4 . . . i.a3? 45
'iVd2 ó 45 tZJe3.
(d) 43 g4 'iff1 + 44 �e3 (44 �g3
.i.e2) 44 . . . g5! 45 hxg5 hxg5, y no
hay defensa contra 46 . . . �a3!
43 h5!? Las blancas sellaron
esta jugada y no reanudaron la
28. �d4!
29. exd4
'iHxd4
Para las blancas es esencial
cambiar la dama negra , aun a
costa de estropear sus peones.
Desde eS controlaba todo el
tablero, en especial la importante
casilla de i nvasión c7 . Para
a p reciar la solidez de la idea
blanca , podemos exa m i n a r l a
mejor defensa : 29 . . . ltJd6 30 'gc7
..tb5. El juego puede seguir así: 3 1
�xe 7 \tf8 (peor e s 3 1 . . . �c8 32
.i.xb5 y 33 g4) 32 'gc7 �c8 33
lixc8+ tZJxc8 34 i.xb5 axb5.
241
Soluciones a los ejercicios analíticos
35 d6! Las negras tienen una
difícil elección entre 35 . . . l2Jxd6 36
l2Jd5 l2Jf5 37 l2Jxb4 l2Jxd4 38 a4 y 35
. . . l2Jb6 36 f3! exf3 (36 . . . g5? 37
l2Jh5 exf3 38 l2Jf6!) 37 gxf3 �e8 38
t2Jd3 l2Jd5 39 �f2 ! ? , en ambos
casos con probabilidades de tablas,
aunque no es un camino de rosas.
Loevenfish jugó peor y quedó
en un final de torres perdido.
29 . . . g5? 30 �e7 .tb5 31 �xb7
gxf4 32 �xe7 �e8 (32 . . . i.d3!?) 33
i.xb5 axb5 34 h4! f5 35 l:Ie5 �g7
36 �xf5 e3 37 fxe3 fxe3 38 �f1
�e2 39 d6 �xa2 40 d7 �a8 41
�e2. Las negras se rindieron.
(E) 1 . 1 0
Dvoretsky - Klovan
Ereva n 1 975
1 6.
i.a3!
El alfil de d6 es teóricamente
"malo". Pero en algunos casos
puede apoyar, desde c5, el ataque
contra el rey blanco. Si desaparece
del tablero, la debilidad del peón e5
se hará sentir. Al proponer el
cambio, las blancas actúan si­
g u iendo el principio estratégico
responda a un ataque de flanco
con juego activo en el centro.
1 6.
e5?!
Ahora la poslClon es difícil. Más
fuerte era 1 6 ... .ba3 1 7 Vi'xa3 fxg3 1 8
fxg3 i.h3!, con posibilidades de igualar.
1 7.
25 1
a5
e4
1 7 . . . i.g4? 1 8 axb6 fxg3 no
resultaba , debido a 1 9 fxg3 .txf3
20 �f1 .
1 8. 'iVa2
1 9. 'iVxa3
20. 'iVb4!?
i.xa3
l2Jd7
Las blancas tienen superioridad
posicional . También era fuerte 20
d4!? exd4 21 l2Jxd4.
20.
21 .
exd3
exd3
�h8
En fuertes apuros de tiempo,
las negras han conseguido plan­
tear una pequeña trampa: si 22
l2Jxe5 l2Jxe5 23 �xe5, ten ían 23 . . .
fxg3 2 4 fxg3 .th3! Pero incluso
aquí, 25 'iVf4 ! , con gran ventaja
blanca.
22. 'iVb5!
23. l2Jxe5
24. 'iVxe5
25. fxg3
�b8
l2Jxe5
fxg3
'i'f2+
Era más tenaz 25 . . . i.f5.
26.
27.
�h1
�f1
i.d7
El prel udio a una combinación
decisiva.
27.
'iVe2
Soluciones a los ejercicios analíticos
252
columna a para s u torre y atacarán
el peón de b6, base de la cadena
de peones contrarios. Es más difícil
preparar un ataque al peón d3,
pues si el alfil juega a f5, siempre
puede atacarse con ttJh4.
242
El alfil blanco es más fuerte que
su colega, porque:
(a) Refuerza el flanco de rey.
28.
29.
�d6!
lIxb7
lIfd8
lIxb7
La pri ncipal va ri ante de la
combinación es: 29 . . . �h3 30 �e4
i.g2+ 31 i.xg2! �xd6 32 lIxb8+
�h7 33 �e4+ lIg6 34 1Ih8+ ! �xh8
35 i.xg6 �g8 36 lIe 1 . Omití que
después de 30 ... i.xf1 3 1 lIxb8
.tg2+! 32 �g 1 ! , las negras tienen
jaque perpetuo, con 32 . . . 'iVd 1 +!
33 �xg2 'iVe 2 + . Lo correcto es 30
i.xh3! �xd6 31 �xb8+ �h7 32
i.f5+ g6 (32 . . . lIg6 33 �h8+! ya lo
conocemos) 33 i.e6! h5 34 �f7+
�h6 35 �h8+ �g5 36 h4++!
30.
�xb7
Las negras perdieron por tiempo.
Se ganaba más directamente con
30 lIf8+ �xf8 31 �xf8+ �h 7 32
.te4+ g6 33 �f7+ �h8 34 'iVf6+!
(E) 1 . 1 1 .
C hern i n - And rianov
Ta l l i n n 1 98 1
Las blancas están mej o r.
Después de a4-a 5 , a b ri rán l a
(b) Refuerza el futuro control de
la columna a.
(c) Tiene buenos puntos fuertes
en d5 y c6.
Por consigu iente, las negras
deberían cambiar alfiles .
1 9.
...
.t h3 !
Andrianov consideró que su alfil
ten ía mejores perspectivas que el
contrario y, al evitar el cambio,
pierde el hilo del j uego y le permite
a Chernin reforzar su posición . Es
cu rioso q u e los motivos a ntes
descritos no se implementasen en
la partida : las blancas ni siquiera
real izaron el avance a4-a5 y el
juego tomó un disti nto rumbo. A
menudo sucede así: uno de los
jugadores percibe una amenaza
estratégica y se dedica a impedir
que se im plemente. Lo logra , pero
a un alto precio, porque se abren
nuevas posibilidades para su rival
en otro sector del tabl.ero. En tal
caso, es estúpido no explotarlas e
insistir en el plan antes concebido.
Soluciones a los ejercicios analiticos
19 . . . �g4?! 20 'iVe1 ! �g6 (20
'iVh5 21 'iVf4 h6 22 �fe 1 ) 21
'iVd2 'iVf5 22 CiJh4 'it'h5 (mejor es
22 . . . 'iVc8) 23 h3 ..te8 24 �ae1 !
(amenazando 25 i.f3) 24 . . . h 6
(no 2 4 . . . i.xh3 25 i.xh3 g5 2 6
CiJg2 ! ) 25 f4 �xe1 ( 2 5 . . . g5 era
más tenaz, pero después de 26
i.f3 g4 27 i. d 1 , la ventaja blanca
es obvia) 26 �xe 1 g5 (26 . . . �e8
27 i.f3) 27 .tf3 g4 28 �e5! y las
blancas ganaro n .
(E) 1 . 1 2
Bronstein - Dvorets ky
Tbi l isi 1 980
22.
g3!
Al e l i m i n a r la amenaza a su
peó n , l a s b l a n cas conservan
cierta ventaja posiciona l , basada
en su control de la col u m n a d y
en la fuerza de su alfil de b 3 , q u e
defiende su rey y presiona sobre
el flanco de rey negro . En la
partida , Bronstein jugó la menos
precisa 22 f3? ! Por u n momento ,
el peón de e3 q uedó indefenso, y
este factor me perm itió igualar,
forza ndo el cambio de alfi l es .
22 . . . .te6! 23 :7d6 i.a4! 24
..txa4 �xa4 25 e4 �fa8 26 �xb6
�xa2+ 27 '�xa2 �xa2+ 28 <;t>xa2
h5. Tablas.
253
(E) 1 . 1 3
Chern i n - G i n d i n
J a rkov 1 975
Las blancas tienen ventaja y,
por tanto, el sacrificio posicional 29
f5? ! no es necesario. También es
fxe5?
29
dxe5
i n correcto
(amenazando 30 . . . i.xd 1 ) 30 .i.xf8
�xd 3 . El ca m b io de alfi l es de
casillas blancas es, en principio,
ventajoso para las blancas, pero
aqu í no resulta . Si 29 iJ3?, sigue
29 . . . ..txf3 30 �xf3 d5! !
29.
�f1 !
Planteando la fuerte amenaza
posicional 30 f5 .
29.
30 .
31 .
�f3!
�fxf3
�h6
i.xf3
Chernin ha realizado un cambio
ventajoso, sin concederle posibi­
lidades tácticas a su rival. Ahor.a
quiere incrementar la presión sobre
el peón de d6, con 32 �d5 Y 33
:fd 3 . Las blancas tienen u n a
indiscutible ventaja.
31 ... b5!? 32 exb5 d5 33 �xd5
¡Vb6+ 34 <;t>g2 �xd5 35 exd5 ¡Vxb5
36 d6 exf4 37 'ifd4+ .tg7 38 'iVxf4
¡VaS 39 ¡Vb4 ! , Y las blancas
ganaron.
Soluciones a los ejercicios analíticos
254
(E) 1 . 1 4
Chern i n - Dvoiris
243
Podolsk 1 993
30 h4!? se sugiere por sí sola,
pero no logra su objetivo por 30 . . .
�c7 ! , y a q ue las negras preparan
31 . . . i. e5
.
30.
i.d2! !
La temible amenaza 3 1 �xf6
'iVxf6 32 i.h6+ obliga al oponente a
realizar un serio debilitamiento de
su flanco de dama .
30.
31 .
g5
�f5
Tras supera r la tenaz resis­
tencia de su riva l , las blancas
acabaron ganando.
31 ... :c7! (3 1 . . . h6 32 h4 aún
sería peor; ahora si 32 h4, existe la
réplica 32 . . . i.c8) 32 'iVg3 !
(amenazando 3 3 �xf6! ) 3 2 . . . �ac8
(32 . . . h6 33 h4 i.c8 34 hxg5 ó 34
�xf6) 33 h4 �h8 34 i.xg5 (34
hxg5 también es fuerte, con idea
de trasladar la torre por la ruta e 1 e4-h4, o j ugar i.f4, seguido d e d5d6) 34 . . . i.xg5 35 hxg5 (la
principal amenaza es 36 'iVe5+
�g8 37 d6) 35 ... Wiie 7 36 Me5 (36
d6 'iVe4 37 'Yi'e5+ 'iVxe5 38 Mxe5
tam bién habría ganado) 36 . . . 'iVb4!
37 i.. c2 'fic3 (37 . . . 'iVd4 38 Md 1 ) 38
i.. d 3 'iVd4
39 d6!? (era prematuro 39 Vih3,
por 39 . . . f6, pero pod ía prepararse
con 39 Mbe1 !) 39 ... �c3 40 Me3
líd8 41 'fih3 'iVg7 42 d7 i.c6 43 i..f5
Mxe3 44 Vixe3 f6 45 Mc1 i.xd7 46
líc7 líe8 47 Vif3 fxg5 48 líxd7
Via1 + 49 �h2 'iVe5+ 50 g3 Me7 51
i.e6! Las negras se rindieron.
(E) 1 . 1 5
Gavrikov - Chern i n
Moscú 1 985
33.
Md8!
La torre no tiene casillas de
pentración en la columna c, así que
pasa a la vecina, amenazando 34
. . . �d3 35 �e3 'iVg 1 +. Una seria
imprecisión habría sido 33 . . . ..tc5?,
en vista de 34 �g2! Y 35 �h2.
34. �g2
�d3
El ataque negro es irresistible.
Más flojo es 34 . . . i.. c5 35 'iVf1 .
35.
¡Va8+
35 Me3 Md2+.
Soluciones a los ejercicios analíticos
35.
36.
37.
38.
�f2
'iVc8
�h2
1 7.
1 8. ttJd5
1 9. 'iVa1 !
20. exd5
21 . :xe3
22. g4
23. 'iVxd4
.1f8
'ii'x b3
'iVd5+
�d2
Las blancas se rindieron.
(E) 1 . 1 6
Chechelian - Dvoretsky
255
�e6
'iVd7
i.xd5
':xe3
�h5
i.xd4
ttJg7
244
M oscú 1 979
La única forma de incorporar al
juego la torre dama es �a5-e5.
21 .
22.
�d3
�a5!
�e5
Si 22 . . . ..tb4, hay la fuerte
réplica 23 ttJe4!
23.
24.
25.
26.
27.
�fe1
�xe1
.a:e2
�c2
�f2
�xe1 +
�b4
�d8
�f8
g6!
Gracias a la pareja de alfiles,
las negras conservan posibilidades
ganadoras.
(E) 1 . 1 7
Dvoretsky - Shpi l ker
M oscú 1 976
1 7.
�e3!
De esta forma i n usua l , las
blancas conectan torres y se
preparan para jugar ttJd5 en la
situación más favorable.
La abrumadora ventaja posi­
cional está determinada no sólo
por una más activa situación de
sus piezas, sino sobre todo por la
formación de peones del flanco de
dama. Un esq uema similar de
peones negros, restringidos por los
blancos de a5 y d5, ocurre en
ciertas variantes de apertura, por
ejemplo (en el flanco opuesto), en
la Caro-Ka n n . Est�atégicamente ,
es muy desfavorable. Cualquier
jugada de un peón negro conduce
a la creación de debilidades. Pero
si se ma ntuviera n tal cua l , los
peones serían atacados por las
piezas contrarias, o por los peones
( c2-c4-c5-c6) .
24.
'iVa7
U na tentadora excu rsión de
dama. Más simple es 24 c4!?
Soluciones a los ejercicios analíticos
256
24.
25. .tf1
¡Ve8
Si 25 c4, es desagradable la
respuesta 25 .. , b6!
25.
...
35.
36.
36 . . . tZJg7 37 .txg7 :xg7 38 b6 ,
ó 38 �c6, es desesperado para las
negras.
37.
'iYd4
e4
líxe8+
'iYa7
e5
'iYd7
�e8?!
tZJxe8
'iVe 8
tZJf6
No era mejor 30 . . . c6 3 1 dxc6
�xc6 32 .tg2 d5 33 �b8, seguido
de 34 'iYd8 .
31 .
32.
33.
e6
dxe6
'iYxa6
bxe6
tZJd5
Las negras se rindieron.
(E) 1 . 1 8
Dvoretsky - Novi kov
Voronezh 1 973
35.
�g8
:e8
�a8?
Demasiado pasivo. Había que
intentar 25 . . . h5!?
26.
27.
28.
29.
30.
h4
i.h6!
Con esta jugada las blancas
inmovilizan el caballo enemigo, y
con él , la dama . Ahora las negras
carecen de jugadas útiles y sólo
pueden mover la torre. En una
situación así, la materialización de
una ventaja suele ser más fácil .
g3?!
Es agradable poder disfrutar d e
la completa indefensión del opo­
nente, pero era hora de lanzar un
asalto directo, con 37 f4! Y 38 f5 .
37.
38.
39.
40.
<it>g2
g4! ?
�a3
. �g8
:e8
�g8
tZJd8
Si 40 . . . 'iYd6, las blancas ganan
con 4 1 'iVxd6 exd6 42 �a 7 + <it>f6 43
f4.
41 .
42.
43.
44.
'iYf4+
b6
'WIe7
b7!
<it>e8
'iYb5
�e2
Las negras se rindiero n , ya que
tras 44 ... �xg4+ 45 �g3 'iVe4+ 46
<it>h2 ! , no hay más jaques, y 46 . . .
tZJxb 7 47 'iYxb 7 'iYxh4+ 4 8 <it>g 1
'iYxh6 lleva al mate: 49 'iVb8+ <it>f7
50 :f3+ �g7 51 'iYe5++ .
(E) 1 . 1 9
Podgaets - Dvoretsky
Odesa 1 974
29.
...
:f3!
Soluciones a los ejercicios analíticos
U n extraño caso de Zugzwang
en el medio juego. Las blancas
sólo tienen jugadas de peón.
30.
�h6
c4
257
haber i ntentado 38 g5!? La
e l i m i n ación de los peones del
flanco de rey acorta la l ínea del
frente, lo que suele favorecer al
bando que tiene caballo contra un
alfil de largo alcance.
Las blancas se rindieron.
(E) 1 .20
Dolmatov - Taborov
Soch i 1 978
21 .
'iVg 1 !
Las blancas logra n ventaja
posicional, al no permitir 2 1 . . . 'iVb6
seguido de 22 . . . lifd8. Su siguiente
jugada será 22 :d 1 , con molesta
presión sobre el peón aislado d5.
Pero Dolmatov jugó la más floja
21 'iVd3?! , y después de 21 . . . ¡Vb6
22 lid1 lifd8 23 tLJ3d4 tLJxd4 24
tLJxd4, la posición se igualó.
(E) 1 .2 1
Dvoretsky - Korelov
M i nsk 1 978
Las blancas amenazan 38 tLJa4
i.. b 1 39 tLJxb6 i.. x a2 40 tLJa4 ,
donde el peón de b3 es inmune,
debido al doble en cS. Las negras
deben retirar su rey a e7 ó f7 para
parar la amenaza.
37 .
.. .
�e7!
En el juego subsiguiente no
pude encontra r la forma de
conseguir ventaja. Quizá debería
38.
39.
40.
41 .
42.
43.
tLJa4
a3
tLJxb6
tLJc8+
tLJd6
tLJb7
.i.b1
.tc2
.txb3
�d7
�e6
43 tLJf5 .txc4 44 tLJxh6 ..td3 45
tLJf5 c4 .
43.
44.
.i.xc4
tLJxa5
No era mejor 44 tLJxc5+ �d5 45
tLJb7 a4 46 �f5 .td3+ 47 �f6 .te2.
44.
.. .
�b5
No 44 . . . ..td5? 45 ttJb7 c4 46
tLJc5 + . La casi l la de d5 debe
reservarse para el rey.
45.
tLJb3
Si 45 tLJb7 , sigue 45 . . . �d5 ! ,
pero no 45 . . . c4? 4 6 a4!
45.
46.
c4
tLJd4+
Si 46 tLJc5+, entonces 46 . . . �d5
47 e6 c3!
46.
47. tLJe2
�d5
�a6!
Soluciones a los ejercicios analíticos
258
48.
1 8.
1 9.
a4
Nada se consegu ía con 48 Wf5
..tc8+ 49 Wf6 i.xg4, n i 48 ttJc3+
Wd4 49 e6 i.c8 50 e 7 ..td7 .
48.
49.
..te8
a5
Tablas, en vista de 49 . . . Wc5 50
g5 hxg5+ 51 Wxg5 Wb5 52 Wf4
Wxa5 53 We3 Wb4 54 Wd2 .
(E) 1 .22.
Dolmatov - Psaj is
Soch i 1 978
El plan de Dolmatov es típico de
tales esq u emas. Las blancas
asegu ra n la im portante casilla
estratégica c4 para su alfi l .
1 6.
b3!
b5
Merecía consideración 1 6 . . .
ttJc5!? 1 7 i.c4 �d8 ! Ya que no
puede impedirse que el alfil llegue
a c4, las negras debería reforzar su
control de d5 y, al mismo tiempo,
poner sus miras en el peón de e4.
1 7. a4!
1 8 . ttJxa4
bxa4
La posición de las negras, que
apenas pueden emprender nada,
se ha vuelto d ifícil . Las blancas, por
el contrari o , pueden reforzar
gradualmente su posición .
ttJ h5?
.te4
Aqu í Psajis vio que tras 1 9 . . .
O-O 2 0 ttJh4! n o tiene u n modo
satisfactorio de parar la amenaza a
g6. 1 9 . . . ttJf4 20 .txf4 exf4 2 1 e5,
también es desesperado. Debe
admitir su error y regresar con el
caballo a f6 .
1 9.
20 .
21 .
22 .
.tb4
ttJe3
..ta3
. ttJhf6
..te6
�b8
.tb5
Si 22 . . . 'iVa 5 , Dolmatov
pensaba jugar 23 .td6! 'iVxc3 24
.txb8 ttJxb8 25 'iVc8+ We7 26 'Wic7+
ttJfd7 27 ttJxe5!
23. ttJd2 !
Un cabal lo en c4 no será menos
peligroso que el alfil.
23.
24. .txf8
25. �f2
26. �ef1
.tf8
�xf8
<it>g7
Las negras han logrado evacuar
su rey, pero entretanto las blancas
han puesto en marcha una tre­
menda presión sobre la columna f.
Se amenaza 27 ttJd5.
26.
...
�hf8
Soluciones a los ejercicios analíticos
259
246
245
27.
28.
�xf6!
:xf6
tLJxf6
�bd8
Tras llegar a a4, el caballo no
puede llegar a c3, si no es
incorporando al alfil de g7.
Si 28 . . . �xf6, 29 tLJd5+.
29.
21 .
22.
�f2
Las blancas tienen dos piezas
menores por una torre y ahora
materializan fácilmente su ventaja.
29 ... 'iVe5 30 'iVg3 �d4 31 h3 f6 32
�h2 ..te6 33 tLJf3 �xe4 34 bxe4
'iVxe4 35 tLJh4 g5 36 tLJf5+ �h7 37
'iVd3 'iVe5 38 �d2 �f7 39 tLJd5 aS
40 e4 a4, y las negras se rindieron .
(E) 1 .23
Kozlov - Dvoretsky
Tbi l i s i 1 976
El ca ballo de e7 está mal
situado, y debe trasladarse a a4,
donde resultará mucho más activo.
1 8.
1 9. tLJe1
20. f4
21 . 'iVd1
¿Qué jugar ahora?
tLJe8!
tLJb6
�e8
gxf4
exf4!
tLJa4
También es importante el hecho
de que el avance de los peones e ó
f cedería importantes casillas. La
posición negra es mejor.
Lamentablemente, en la partida
jugué peor y perm ití que mi opo­
nente complicase las cosas.
21 ... tLJa4? 22 f5! (amenazando
tanto 23 'iVb3 como 23 g4) 22 ... f6
23 h4. Las blancas impiden g6-g5.
La tentativa de forzar acontecimintos
en el flanco de rey, con 23 'iVb3+
�h8 24 fxg6 hxg6 25 tLJf3, era
prematura, en vista de 25 . . . �h7 26
tLJh4 iLe6 27 'iVd 1 ..th6! , con
excelente posición de las negras.
23 . . . gxf5 ! ? Si las blancas
logran jugar g3-g4, mi posición
carecería de perspectivas. Para no
ceder del todo la iniciativa, hay que
hacer concesiones posicionales.
260
Soluciones a los ejercicios analíticos
24 exf5 0Je7 25 'iVb3+ <ith8 26
g4 ..te6 27 :c1 ..td5! 28 :xe8
..txb3 29 :xd8 kíxd8 30 0Jg3 0Jd5,
l legándose a u na posición bastante
complicada con proba bil idades
para ambos bandos.
(E) 1 .24
Gu nsberg - Stein itz
N ueva York 1 89 1
E l primer cam peón mundial
observó la debilidad de la casilla
central d4 y decidió dirigir allí su
caballo. Un plan que resultó ser un
éxito.
34 . . . 0Jf8 35 'iYe3 'iVg6 (35 . . .
ttJe6!?) 3 6 �g2 ttJe6 3 7 �e2 t'¿Jd4
38 �f2 (38 :e1 tbc2) 38 . . . �a2 ! 39
tbf3 t'¿Jxf3+ 40 'iYxf3 'iYxe4 41
'iYxe4 0Jxe4 42 lte2 t'¿Jg5 43 <itg2
0Je6. Las blancas se rindieron .
¿ Estaba Gunsberg condenado
a una derrota tan apabullante? La
jugada de Steinitz, 34 . . . 0Jf8, es
lógica, pero tiene u n inconveniente:
por un instante debilita el peón e5.
Tratemos de explotar este factor,
con 35 l2Jf3!
247
Si 35 . . . 'ieh5 , 36 g4. 35 ' " 'ieg6
36 0Je3! ( más preciso q ue 36
tbxe5 'ieh5 37 0Jc6 ttJg6) 36 . . .
�xg 1 3 7 0Jf5 ! con d u ce a l a
igualdad . 3 5 . . . 'iec 1 e s natu ra l ,
esperando 3 6 'iVe2 : a 2 37 :g2
tb6d7 , seguido d e ttJe6-d4. Pero
las blancas pueden jugar con más
energ ía : 36 ttJ1 d2!? 'iVxb2 37 Mxa 1
'iVxa 1 38 'iVd6 , con un contrajuego
que probablemente com pense el
peón sacrificado.
Volvamos a la posición inicial y
veamos si puede mejora rse e l
juego de l a s negras. Para empezar,
debemos considerar la jugada más
activa.
'iYh5!
34
Amenazando 35 . . . tbg4+ 36
<itg2 'iYxh3+! 37 <ii?x h3 ttJf2+. Ahora
35 g4 ¡Yg5 es claramente favorable
a las negras. Si 35 <itg2 , pueden
responder 35 . . . tbf8!? 36 t'¿Jf3 t'¿Je6,
pero aún es más fuerte 35 . . . 'iVd 1 !
35.
t'¿Je3! ?
D e nuevo, un sacrificio d e peón
es la única forma de impedir el total
estrangulamiento. Aqu í es menos
efectivo, sin embargo,. que des­
pués de la jugada 34 . . . tbf8! ?
35.
36.
37.
�xg1
0Jf5
:xg1
�xh3
'iVg4!?
Las negras deben ganar.
Soluciones a los ejercicios analíticos
En los viejos tiempos hasta los
más grandes jugadores enfocaban
de d isti nta forma una posición
estática . Es comprensible, porque
en la in mensa mayoría de los
casos,
sus
oponentes
eran
basta nte inferiores y no les
ofrecían una seria resistencia, de
modo que no había necesidad de
comprobar m i n u ciosamente las
ideas que concebía n .
26 1
las negras fuerzan el cam bio de
damas, cuando logrará n controlar
el centro." (Botvinnik).
15 .td2. Si 1 5 .tf4, sigue 15 . . .
'i'h7 1 6 t2Jbxd4 ( 1 6 �ad 1 'ilh5 y 1 7
. . . g5) 1 6 . . . t2Jxd4 1 7 lLlxd4 g5!
15 . . . �h7 16 .tb4 g5 17 'ii'x h7
lixh7
248
E n n u estra época se h a
pro d u cido u n conside ra b l e as­
censo en el n ivel de juego , sobre
todo en el arte de la d efensa . El
rival está dispuesto a explotar la
primera ocasión q u e se le pre­
sente para cam biar el ru m bo de
los acontecim ientos. Así q u e ya
no basta con encontrar una buena
idea , sino que hay q u e planear
ta m bi é n la mej o r fo rm a de
implementa rl a , ten iendo en cuen­
ta
el
pos i b l e
contraj uego
enemigo.
(E) 1 .25
Bondarevsky - Botvinnik
Len i ng rado-Moscú 1 945
Las blancas quieren proteger su
peón de e5 con 1 5 .i.f4, y luego
capturar en d4. Las negras deben
buscar u n contrajuego efectivo .
Veamos cómo resolvió este
problema Botvinnik.
14 . . . ¡qg8 ! ? " i Es posible que
sea la jugada decisiva! Al crear
amenazas contra el flanco de rey,
1 8 exf6? Al ceder su ú n ico
puesto central avanzado, l as
blancas q uedan en una posición
estratégicamente desesperada. Lo
natural y lo mejor era 1 8 hxg5.
Botvinnik indica la variante 1 8 . . .
fxe5 1 9 t2Jxe5+ t2Jxe5 2 0 �xe5 .t c7
2 1 :e2 e5, con una abrumadora
ventaj a . Pero la torre no está
obl igada a reti rarse. Con e l
sacrificio de calidad , 2 1 lIae 1 ! ,
seguido d e t2Jxd4, Bondarevsky se
habría defendido eficazmente.
18 ... gxf6 19 hxg5 e5! 20 gxf6
�xf6 21 .td6 :e8 22 lLlh4 �g8! 23
�h2 (era más tenaz 23 �f1 ) 23 ...
.tf5 24 �e2 d3 25 l1d2 dxc2 26 f4
.te3 27 .txe5+ lLlxe5 28 fxe5+
�e7 29 �f1 c1'i'i! Las blancas se
Soluciones a los ejercicios analíticos
262
rindieron, puesto que si 30 l:.xc1 ,
las negras ganan con 30 . . . l:.xh4+.
El plan elegido por Botvinnik es
original y fuerte, pero no del todo
convincente (véase la nota a la
jugada 1 8 de las blancas) . Por lo
tanto, verifiqué una tentativa más
d irecta de atacar el centro
enemigo.
1 4.
1 5.
..tf4
l:.h5!
�c7!
Ta m b i é n es te nta d o r 1 5 . . .
'iVh8 ! ? (amenaza ndo 1 6 . . . g5) 1 6
wg2 ! 'i'h7 1 7 :!ad 1 ( 1 7 ttJbxd4?
ttJxd4 1 8 ttJxd4 g5) 1 7 . . . l:. h 8 . S i n
em barg o , las consecuencias de
1 8 ttJbxd4 no están claras. Por
eje m p l o : 1 8 . . . .i.xd4 1 9 ttJxd4 g5
( 1 9 . . . ttJxe5 2 0 ..txe5 fxe5 21 ttJf3
e4 22 !:lxe4 ! ) 20 'ijfxh7 l:.8xh7 2 1
hxg5 fxg5 2 2 g 4 ! l:.h4 2 3 .ltg3, o
bien 1 8 . . . ttJxd4 1 9 ttJxd4 ..txd4
( 1 9 . . . g5 20 'iix h7 l:.8xh7 21 hxg5
fxg 5 22 .i.e3) 20 'iVxd4 g5 21 .ltd2
gxh4 22 g4 l:.xe5 2 3 l:.xe5 fxe5 24
'iVxe5.
1 6. g4
17 . ..txe5
1 8. ttJxe5+
ttJxe5
l:.xe5
fxe5
Las negras tienen u na posición
estratégicamente ganad a .
Es
interesante comprobar que tam­
poco en esta vari a nte puede
evitarse un sacrificio posicional de
cal idad .
(E) 1 .26
Dolmatov - Pasman
G ron i nga 1 977
¿Por qué no jugaron las blancas
la evidente 1 8 l:.ad 1 , y sólo entonces
pensar qué hacer? Después de la
jugada 1 8 . . . e6, las negras disponen
de la desagradable amenaza estra­
tégica g6-g5-g4, atacando el caballo
de f3 y desplazando al único defensor
del peón e5. No puede protegerse
con ..tf1 , por .i.xh3. Dolmatov
encuentra la forma de consolidar sus
fuerzas y prevenir el contrajuego
enemigo.
1 8.
ttJa4! !
Tras defender su peón de b2,
las
blancas
a m e n azan
con
captura r en b7. S u a lfil puede
ahora jugarse a f1 , pues el caballo
de f3 está defendido por la dama.
Más importante es que la dama se
traslada a e3, impidiendo g6-g5 y
apoyando su peón e5; entonces el
caballo podrá instalarse en d4 .
Si un jugador puede penetrar en
los secretos de la posición y encon­
trar la clave, eljuego ulterior se desa­
rrollará normalmente a su favor.
1 8.
1 9.
l:.b8
�ad 1
M á s preciso que 1 9 'iVe3 ttJe6.
1 9.
20.
e6
'iVe3
Soluciones a los ejercicios analíticos
263
(E) 1 .27
Andrianov Mateu
249
-
M oscú
i. c2
20.
Digno de considerar era 20 . . .
�h7!? 21 ttJg5+ <it>g8, preparando 22
. . . i.h6.
21 .
:d4
�f5?
El cambio de alfil por el caballo
de a4 sólo habría debilitado el peón
g6. Era mucho más tenaz, sin
embargo, 21 ... ..te4, para cambiar
el alfil por el caballo de f3 .
22.
23.
tDc3
'i'd2
'i'f8
También es bueno 23 'iVc1 ..te4
24 ttJxe4 dxe4 25 "ilxc7 exf3 26 ..txf3.
23.
24.
25.
26.
27.
28.
29.
30.
31 .
ttJxe4
�xe4
tDd4
'i'd1
tDxe6
tDxf8
ttJd7
�xe3
i.. e4
dxe4
tDd5?
..th6
�xf2
ttJe3
tbxd1
i.. e 3
Las negras se rindieron.
-
Cata l u ña 1 98 1
Las blancas quieren jugar b2-b3,
abriendo la segunda fila para su torre
de a2, y luego seguir con e2-e3 (ó e2e4) Y ttJd2. Si logran ejecutar este
programa, controlarán la importante
casilla c4, con ventaja. Eso fue lo que
sucedió en la partida:
19 ... 'i'e7?! 20 b3 'ife4 (era
preferible 20 . . . ttJhf6, seguido de
tbe4) 21 'ifxe4 1h:e4 22 e3 �e7 23
tbd2 �d8 24 �d1 tbhf6 25 ..tb2 tDe8
26 tbc4 ..txb2 27 :xb2, con mejores
probabilidades de las blancas, y
Andrianov acabó ganando.
E n l ugar d e la prudente 22 . . .
:e7, las negras pod ían h a b e r
intentado 22 . . . c4 ! ? , pero tam b ién
a q u í la i n i ciativa q ueda ría en
manos de las bla ncas. 23 ttJd4 !
cxb3 24 �a4 ..txd 4 ! 25 �xb4 !
�ee8 (25 . . . ..tc3 26 �xe4 tbc5 21
�c4 b2 28 ..txb2 ..txb2 29 :b 1
..tg7 30 �b6, con ventaja) 26
exd 4 ! kiab8 2 7 ..t a 3 !txb4 2 8
..txb4 � b 8 29 ..txd6 � b 5 30 ..tc7
ttJhf6 3 1 d6 tDd5 32 ..txd5 �xd5
33 �b 1 Mb5 34 'itf1 .
¿ Qué pueden hacer las negras
contra el plan de su oponente? La
directa 1 9 . . . b3?! es dudosa , en
vista de 20 �a3. Veo dos buenas
soluciones. En primer lugar,
pueden atacar la casilla c4 antes
de que el caballo llegue a d2.
Soluciones a los ejercicios analíticos
264
1 9.
20.
b3
'iVb8 ! ?
'i'b5!
En segundo lugar, tras b2-b3, la
casilla c3 se debilita, lo que se hará
sentir si un caballo negro llega a e4.
1 9.
...
ttJhf6!?
El caballo no tiene nada q u e
hacer en h5. 20 b3 ttJe4 e s desfa­
vorable a las blancas, mientras que
si 20 ..tf4 , puede seguir 20 ... �e4
21 "iVc2 c4 .
20.
21 .
22.
23.
ttJd2
�c2
ttJxc4
b3
ttJe5
c4!
�c8
ttJfd7
Amenazando 24 . . . ttJxc4 25
bxc4 ttJe5 (ó 25 . . . ttJc5) .
24.
..te3
24 �a4 lDxc4 25 bxc4 b3! ; 24
..tb2 lDxc4 25 bxc4 �b8 !
250
Este sacrificio de ca l idad
permite a las negras controlar por
completo las casillas os.curas.
26. fxe3
ttJc5
Las negras tienen com pen­
sación
posicional
más
que
suficiente por el material sacri­
ficado.
(E) 1 .28
G u l ko - Dvoretsky
Vi l n i u s 1 975
1 9.
b3! ?
Las negras querían iniciar juego
en el flanco de dama, con c5-c4 ó
b4-b3, seguido de �e8-b8-b4. Tras
impedir la actividad de su rival, las
blancas pueden ahora preparar
tranquilamente la ofensiva en el
centro (�ae 1 , 'iVc2 , etc.) Sin
embargo, la ruptura central inme­
diata también da resultado.
1 9.
20.
21 .
i..xf6!?
f4
eS!
..txf6
lDd7
dxe5
Si 21 . . . i.. g 7, sigue 22 lDc4
dxe5 23 d6 'iVd8 24 fxe5, después
de lo cual las blancas atacan la
débil casilla f7 .
22.
d6
';id 8
22 . . . 'iVc6 23 fxe5 i.. x e5 24 ..tf3 .
24.
25.
bxc4
ttJxc4
lixe3!
23.
lDd5
Soluciones a los ejercicios analíticos
El sacrificio de peón ha
permit i d o a las blancas crear
numerosas amenazas. ¿Qué tipo
de lucha debe ahora preferirse:
profiláctica o aguda? No lo sé.
Creo que es cuestión de gustos.
Otras continuaciones son más
flojas. Por ejemplo, en caso de 1 9
a5 (con la amenaza 20 i.xf6 i.xf6
2 1 f4 tLJd7 22 i.d3 y 23 tLJc4 ) , las
blancas tienen q u e asu m i r un
sacrificio posicional de peón: 1 9 . . .
c4!? 2 0 'iVxb4 �ab8 2 1 'iVd2 tLJfd7
(con idea de 22 . . . tLJc5) , o bien 20
�fc1 c3 2 1 bxc3 b3.
1 7.
265
�fe1
Si 1 7 i.xc4, entonces 1 7 . .
'ilic6, con la terrible amenaza 1 8 . .
�xg2+. U na posible variante es 1 8
i.xe6 'iVxc2 1 9 �fc1 'iix c1 + 20
:xc1 + �b8 21 .txg8 i.h6, donde
las blancas pierden pieza . Las
negras también tienen ventaja
después de 1 7 ktfd 1 �b8.
.
.
1 7.
1 8.
éLJe1
�b8"
tLJe5
251
La continuación de la partida no
fue convincente: 19 �ae1 ?! b3! 20
tLJe4 tLJxe4 2 1 .txe4 tLJd7 (2 1 . . .
�eb8 2 2 e5!? dxe5 2 3 d6) 2 2 �fe1
�eb8, y la ventaja blanca es
menos perceptible que antes.
(E) 1 .29
E ingorn - Dolmatov
Jarkov 1 985
16 . . . tLJe5 se sugiere por sí
sola, pero tras 1 7 'iVxh7! �g7 1 8
'iVh5+ , el juego es favorable a las
blancas, que recuperan el peón ,
defienden f3 y obligan al rey negro
a permanecer en el centro.
1 6.
.. .
O-O-O ! !
U na brillante jugada . Sin tratar
de proteger la col u m n a e,
Dolmatov completa su desarrollo y
renueva la amenaza éLJe5.
Ahora la i n i ciativa está en
manos de las ngras. Si 1 9 f4, sigue
1 9 . . . 'iYc6! Las mejores proba­
bilidades defensivas se logran con
1 9 i.xc4.
1 9.
20.
21 .
'ilixh7?!
'ilih3
f4
i.d6
�e6
tLJg6
Las blancas se rindieron .
Soluciones a los ejercicios analíticos
266
(E) 1 .30
Dolmatov - Rash kovsky
(E) 1 .3 1
Farago - Langeweg
Kiev 1 986
O l i m piada de Malta 1 980
Si Sergei hubiese jugado con la
misma energ ía que en el caso
anterior, habría ganado.
Veamos primero lo que sucedió
en la partida .
30.
'iVd6 !
Las variantes s o n fáciles d e
calcular: 3 0 . . . � b 1 + 3 1 c¡tf2 h 6 32
'iVd8+! \ith7 33 -ªc7; 30 . . . 'iVe8 3 1
'!4c7 ktd8 32 'iVa6 , ó 3 0 . . . :e8 3 1
:c7 'iVf6 3 2 'iVd7 : d 8 3 3 ktc8. Las
negras no tienen u n a defensa
satisfactoria.
Pero las blancas jugaron 30
h3? El deseo insti ntivo de
salvaguardar al rey es más que
comprensible, pero ahora las
negras podrán resolver el mismo
problema.
30 . . . h6 31 c¡th2. "Como es
bien sabido, sólo marcando el paso
no se gana una partida. Para ganar
hay que asu mir la iniciativa" ( I saak
Lipnitsky). Ignorar este principio le
costará caro a Dolmatov, pues la
ventaja pasa a su oponnte.
31 . . . c¡th7 32 :e6 e5 33 'iVd6
(mejor es 33 'iVc4) 33 . . . :b7 34 a5
:d7 35 'iVe6 Vi'xe6 36 :xe6 :d2
37 ..te5 ctJh4 38 c¡th1 :xg2 39
.i.xa7 �a2 40 .i.b8 ctJxf3 41 ..txe5
:xa5, y las negras ganaron el final .
3 1 .i.xd7? :Xa1 32 ctJxa1 'iVa6!
Es muy posible que las blancas no
hayan visto o que subestimasen esta
jugada intermedia, contando sólo con
32 ... Vi'xd7? 33 ctJc2, seguido de la
maniobra de caballo a f5.
33 i.b5? ! E l e q u i l i brio se
manten ía con 33 ctJc2 !· 'iVxc4+ 34
c¡td 1 ctJxd7 35 'iVxg5+.
33 ... Vi'xa1 34 'iVxg5 'iVg1 . Las
n eg ras recupera n el peón y
obtienen ventaja posicional , puesto
que su caballo es bastante más
fuerte que el alfil "malo" contrario.
35 'iVe3 'iVxg2+ 36 'iVf2 �h3 37
c¡td3? ! 'iVh1 38 c¡te2 h4! 39 gxh4
ctJh5 40 c¡td2 'iVa1 41 'iVe1 'i'b2+
42 c¡td1 ctJf4 43 h5 'iVb1 + 44 c¡td2
'iVb2+ 45 c¡td1 'iVh2?! Se ganaba
antes con 45 . . . 'iVb1 + 46 c¡td2
'i'd3+ 47 c¡tc1 'ilxf3 48 'ilh4+ f6 49
h6 'iVf1 + 50 c¡tc2 'iVe2+ y 51 . . . ctJd3 ,
con mate imparable.
46 h6 'iVxh6 47 'iVg3 Vi'h1 + 48
c¡tc2 �g2+ 49 Vi'xg2 ttJxg2. Un plan
ganador estándar y senci llo en
estos finales: la penetración del rey
en la posición por su flanco, y si el
rey blanco se lo impide, entonces
el caballo se dirige a por el peón c3.
Soluciones a los ejercicios analíticos
50 �d3 �f6 51 .i.e8 �g6 52
�e2 l2Jf4+ 53 <it>e3 l2Jh5 54 .i.a4
�g7 55 ..td7 l2Jf4 56 �d2 �h6 57
�e3 �g5 58 .te8 f6 59 ..td7 �h4
60 'iitf2 l2Jd3+ 61 �g2 l2Jb2 62 .lbS
l2Jd 1 63 .id7 l2Je3+ 64 <it>f2 l2Jxe4.
Las blancas se rindieron.
As í, el cam bio en d7 entregó la
i n i ciativa a las n e g ras . ¿ Q u é
h a b ía q u e h a ce r? Vi e n e a l a
mente e l sacrificio de material en
a ras del ataque a l rey con 3 1
'iVxg5 . Por ejemplo: 3 1 . . . �xa4
( u n a posición co nfusa s u rg e
después d e 3 1 . . . .lxa4 ? ! 3 2
�xa4 ! �xa4 33 l2J e 3 ¡V d 7 3 4 tLJf5+
'iit d 8 35 'iVxf6+ �c7 36 tLJe3) 32
�xa4 ..txa4 33 tLJe3 ..td7 34 f4 !
'iVb8 35 fxe5 dxe5
36 d6+ 'iVxd6
37 l2Jd5+. Lamentablemente , esta
idea se refuta con 3 1 . . . b5!
Para hacerse con la iniciativa,
las blancas deben decidirse por u n
sacrificio posicional de peón.
31 .
32.
.te6!
dxe6
.txe6
�xa8
252
Las tablas que se derivan de 34
'iVxg5 'iVa2 35 �d3 'iVb 1 no son
suficientee para las blancas.
34.
tLJe3!
¡ Cómo ha cambiado la posición !
El caballo se dirige a f5, donde no
sólo quedará atacado el peón g5,
sino también el de d6. En caso de
34 . . . t2Je8 , el cabal.lo se sitúa en
d5. Es d udoso que las negras
puedan salvar la partida.
(E) 1 .32
Andrianov - J aritonQv
Tal l i n n 1 98 1
Me nos preciso es 32 �xa8
�xa8 33 dxc6 "iVxc6 34 'iVxg5 'iVa4
35 tLJe3 'iVa2+.
32.
33.
267
'iVxe6
'iVxa8
Las blancas tienen calidad de
ventaja, pero su rey está incó­
mod o . Por eje m p l o : 1 9 �xd4?
Cxd4 20 'iVxd4 �c8.
1 9. f3!
Las blancas preparan 20 <it>f2.
Andrianov descartó esta jugada,
temiendo .te2, pero se equivocó.
Soluciones a los ejercicios analiticos
268
1 9.
20.
i.e2
�xd4!
�xe2 i.xe2 , las neg ras recupe­
raron la cal idad y obtuvieron mejor
posición .
Más flojo es 20 exd4? i.xf3+.
20.
21 .
22.
23.
\!Vxd4
�f2
�d1
cxd4
i.a6
�c8
253
Las blancas han consolidado,
conservando su sano peón extra .
La oportuna devolución de parte
del material extra es una forma
típica de convertir una ventaja
material.
Durante mucho tiempo, pensé
que 1 9 f4!? (con la m isma idea de
20 �f2) era malo, debido a 1 9 . . .
'iVg4 2 0 �d2 (20 'iVd2? aún es
peor) 20 . . . tLJf3+ 2 1 i.xf3 'iVxf3 22
�g 1 :e8 . Sin embargo, la precisa
20 'iVb2! mantiene la ventaja (si
ahora 20 . . . tLJf3+?, 21 �f2 ) . La
posición es de cierto interés para la
teoría de la Defensa I ndia de Dama
y se evaluó como "confusa" en el
I nformator 3 1 , y sobre la base de
esta evaluación, toda la variante (1
d4 tLJf6 2 c4 e6 3 tLJf3 b6 4 g3 i.a6
5 b3 .i.b4+ 6 i.d2 i.xd2+ 7 'iVxd2
d5) se consideró poco prome­
tedora para las blancas.
La partida siguió 19 �d2? ! , a lo
que las negras respondieron con la
excelente jugada profiláctica 19 . . .
�e8 ! , impidiendo el avance del
peón f. Las blancas llevaron su rey
al flanco de dama, pero después
de 20 �d 1 \!Vg4+ 21 �c1 tLJe2+ 22
23 �e1 i.f3 24 ..txf3 'iVxf3 25
'iVc2 b5? ! 26 �d1 c4? Precipitado.
Primero había que darle una casilla
de escape al rey.
27 bxc4 bxc4 28 �d4 'iVh 1 + 29
'iVd1 \!Va8 (de otro modo, 30 �d8
es fuerte) 30 �d7 �f8 31 'iVd5 \!Vb8
32 �b7 \!Va8 (mejor es 32 . . . 'iVc8)
33 e4! La amenaza es 34 MXf7. Las
blancas de nuevo tienen ventaja.
(E) 1 .33
Zes hkovsky - G ufeld
Vi l n ius 1 975
Hay n u merosas posibil idades
atractivas. Zeshkovsky optó por la
peor, convirtiendo una posición
aplastante en perdida.
35 �f8+?? �xf8 36 b8'iV \!Vf6!
E l rey blanco d e repente se
encuentra en grave pel igro.
Soluciones a los ejercicios analíticos
37 W/ixa7 (37 W/ixf8+ W/ixf8 38
W/ic3 W/if5! no hubiera servido de
mucho) 37 ... ..td3! 38 W/id1 Mxe 1 + .
Las blancas s e rindieron.
35 'ifg3? 'ifb6+ 36 �h 1 tam bién
es incorrecto. Las negras pueden
forzar tablas con 36 . . . i.. x g2+ 37
'iVxg2 (37 �xg2 W/ixb7+) 37 . . .
�xe 1 , pero tam bién pueden jugar a
ganar con 36 . . . W/id4! ? 37 �d 1
W/ixb2 38 Mf2 W/ib5.
Después de 35 'Vlic3!? 'Vlib6+ (si
35 . . . 'iVa 5 , es fuerte 36 'iVd4! ) 36
�f2 W/ic5 37 W/ixc5 Mxc5 38 Mxe4
Mxb7 s u rge un final de cuatro
torres con peón extra de las
blancas.
N o val e
la
pena
pregu ntarse si esa ventaja es
suficiente para ganar, porq u e
aparte d e q u e nadie s a b e la
respuesta , el desenlace, en tales
casos , depende de la maestría
técnica de ambos bandos en el
juego subsiguiente . Más i m por­
tante es pregu ntarse si se ha
omitido o no alguna de las jugadas
candidatas.
35.
W/ib4!
W/ib6+
35 . . . i.. x b7? (con la esperanza
de que si 36 �xe5?, 36 . . . W/ixf1 + ! )
3 6 Mf8 + , Ó 36 W/ic3(d 4 ) e s
desesperado para l a s negras. 3 5 . . .
�g8 36 Mxe4 Mxe4 3 7 'iVxe4 'Vlixb7
38 'Vlie6+ �h8 39 W/ie5+ �g8 40 b3
conduce a la m isma situación que
en la variante 35 'Vlic3, con peón de
ventaja para las blancas, pero la
presencia de las damas favorece,
269
obviamente, a las blancas, ya que
su rey, a diferencia de su colega ,
está bien protegido por peones.
36.
37.
W/ixb6
Mf4
axb6
254
De nuevo, u n final de cuatro
torres con peón de ventaja. La
diferencia con la variante anterior
es que el peón negro ha pasado de
a7 a b6. Este cambio es ventajoso
para las blancas, que incrementan
sus probabilidades de victoria.
(E) 1 .34
N u n n - Andersson
Szi ra k 1 987
Las negras están bien, y la única
pregunta es cuán bien . ¿Qué
recursos tienen d isponibles? La
directa 27 ... .i.xd5 28 ID<d5 W/ixc2 (28
. . . Mb8 29 'Vlic5) 29 Md2 no les reporta
nada especial . U lf Andersson
encontró la aguda 27 . . . �b8!?, cuya
clave es cazar la dama tras 28
i..xb7? Mxb7. La única respuesta de
las blancas es 28 W/ic4, donde es
fuerte 28 . . . 'iVxc4 29 i..xc4 f3.
Soluciones a los ejercicios analíticos
270
Pero antes de profundizar en
esta
tentadora
contin uación ,
pensemos en si hay otras ideas.
Las negras pueden , por ejemplo,
clavar el alfil en la columna d,
provocando c2-c4 y privando a la
dama de la casilla c4.
27.
28.
:d8!
c4?
Es m ej o r to m a r e n b 7 ,
e n te g a n d o
ca l i d ad ,
aunque
ta m b i é n e n este caso e s d ifícil
la posición b l a n ca . Desp ués d e
2 8 i. x b 7 a 5 ! 2 9 'iV b 5 :xd 2 , no
t i e n e n t i e m po p a ra jugar 30 c 3 ,
e n vista d e l a a m e n aza 30 . . .
�xf2 ! 3 1 Mxf2 'iVxb 7 ! Ta m b ié n es
d esespera d o 3 0 ttJd 1 l:lxc2 3 1
ttJxe3 fxe3 3 2 i.f3 �xb 2 . E l fi n a l
res u lta nte d e 2 8 'irxb 7 ! ? 'iVx b7
2 9 i.xb 7 ':xd2 3 0 i.xa6 ( 3 0 ttJd 1
a 5 ! ? 3 1 ttJxe3 fxe3 ) 30 . . . �xc2
es d ifíc i l de salvar: 3 1 ttJd 1 M b 3 ,
ó 3 1 ttJd 3 f3 !
28.
255
...
Mb8!
Las blancas sufren g randes
pérdidas materiales.
Ahora d e b e m o s co m pa ra r el
d e se n l a ce de la v a ri a nte a n ­
terior con l o q u e s u ced i ó e n la
p a rt i d a .
2 7 ... Mb8 ! ? 2 8 'ilic4! 'ilixc4 29
i.xc4 f3
30 i.d5? Después de esto, la
posición blanca se hace deses­
perada. Era esencial 30 gxf3 !
i.xf3+ (30 . . . Mxf3 3 1 i.d5) 3 1 �g 1 ,
Y no veo cómo pueden ganar las
negras, que deben tener en cuenta
32 i.d5 ó 32 ttJd 1 . Más se lograba
en la variante 27 . . . �d8!
30 ... :e2 ! 31 lid3 i.xd5 32
�xd5 :xb2 33 gxf3 �bxc2 34 �g2
i.f4 35 l:xh5 i.e3 36 :e5 :xf2+
37 �xf2 i.xf2 38 �d5 �a2 39 �f1
i.e3 40 :a5 :f2+. Las blancas se
rindieron.
(E) 1 .35
Dol matov - Jalifman
Kiev 1 986
Las blancas deben demostrar
que su control de la columna e vale
más que el contrajuego enemigo
en la columna h. En la partida no lo
hiciero n , y después de 39 l:.8e7?
'iVh7 40 :xg7+ 'ii'x g7 41 i.e2 i.e4,
se acordaron tablas. Tampoco se
conseguiría nada con 39 l:xf8+?
�xf8 40 'iVe3? (es mejor 40 'iVc3) ,
puesto que las negras tienen la
.Soluciones a los ejercicios analíticos
respuesta 40 . . . �h5 ! , parando la
amenaza de mate y atacando, al
mismo tiempo, al rey enemigo.
La solución es el rápido traslado
de la dama blanca a la casilla clave
e6.
39.
iVe3!
:lh7
39 . . . 'iVh5 40 'iVe6+ :lf7 4 1
:lxf8+ �xf8 4 2 'iVxd6+.
39 . . . �xe8 40 Vi'xe8+ �h7 41
i.d3! Vi'xd3 42 Vi'h5+ <iitt g 8 43
':e8++.
40. iVe6+
41 . llxf8+
42. :lxe6
iVxe6
�xf8
En el final deberían ganar las
blancas. Por ejemplo: 42 . . . �h 1 +
43 �f2 1:.h2+ 44 <iitte 3 :lg2 45 f5
:xg3 46 <iitft 4, seguido de 4 7 �xd6.
(E) 1 .36
Dvoretsky - M uj i n
Al ma-Ata 1 976
34.
tLJe3!
Al crear la amenaza 35 tLJxd5!,
las bla ncas q u ieren forzar el
cambio del caballo de c4, la única
pieza activa de su rival. Después
de 34 . . . tLJxe3 35 ':xe3 , las cosas
se ponen feas para las negras.
34 ... a6 35 bxa6 �xa6 (35 . . .
bxa6 3 6 tLJxd5) 36 etJxd5 etJb2 (36
27 1
. . . ..tc6 37 tLJf6+!) 37 �d2 tLJxa4 38
tLJe7 �a5 39 etJxe8. Las negras se
rindieron, en vista de 39 . . . llxe8
40i.xf7+ !
(E) 1 .37
Stefansson - Dolmatov
N u eva York 1 989
El cambio de damas es
desfavorable a las negras, tanto en
e3 (restaurando la formación de
peones), como en b6 (el ala de dama
quedaría seriamente debilitada). Por
tanto, deben mover la dama.
21 .
...
'iVa5!
Las neg ras tienen ventaj a .
Planean 2 2 . . . tLJf5, s i n temer a 22
i.b4 'VJiIc7 23 i.d6 'i'c8.
Dolmatov jugó la más floja 21 . . .
iVxe3? 2 2 fxe3 i.e6 ( 2 2 . . . i.xb5
23 axb5 b6 24 i.c7, o bien 23 . . .
tLJc8 2 4 ..tc7! :d7 2 5 b6) 2 3 ..txe6
tLJxe6 24 <iitf2 tLJe7 25 e4! dxe4 26
fxe4, y q uedó con un final inferior:
que más tarde logró salvar.
(E) 1 .38
Raetsky - Bologan
Berna 1 997
1 2.
a4!
Este ejercicio pod ía haberse
incluido en el cap ítulo Paso a la
torre. La torre negra llega a a5 y
resulta que las blancas no pueden
salvar su peón de e5.
Soluciones a los ejercicios analíticos
272
1 3 'iVe3 (mejores probabilidades
prácticas brindaba 1 3 �ad 1 !? �a5
1 4 lDe4 lDdxe5 1 5 lDxe5 lDxe5 1 6
f4) 1 3 ... :a5 1 4 �c3 'ilVb4! 1 5 lDe4
ttJdxe5 1 6 lDxe5 �e5 1 7 �fd1 MaS
1 8 ¡Vxb4 lDxb4 1 9 a3 lDa6 20 f4 eS
21 fxe5 :xe5, y las negras ganaron .
(E) 1 .39
Ageichen ko - Dvoretsky
M oscú 1 967
La principal amenaza de las
negras es 37 ... b4! Por ejemplo: 37
bxa4? b4!, o bien 37 lDc3? b4! (peor
es 37 ... axb3 38 cxb3 b4? 39 axb4
lDxb4+ 40 �d2) 38 lDxa4+ �a6. En
la partida siguió 37 lDf4? b4! 38
�xe6 'ifxe6 39 lDxe6 axb3 40 cxb3
bxa3 41 �c3 lDe3 (amenazando 42
. . . lDd 1 +) 42 b4 lDxb4 43 tiJc5 dxc5
44 dxc5+ �xc5 45 ..td4+ �b5 46
�b3 a2. Las blancas se rindieron.
Sólo h a b ía u n a forma
defenderse contra la ruptura :
37.
de
b4!
Es muy difícil para las negras
convertir su pequeña ventaja material.
(E) 1 .40
Yusu pov - In kiov
Sofía 1 984
1 5.
e4!
Este inmediato golpe central es
la única forma de lograr ventaja. No
puede diferirse ni una sola jugada:
1 5 �b2?! �xc5 1 6 e4 tiJa6! ( 1 6 . . .
dxe4? 1 7 lDxe6 fxe6 1 8 :d8+ , con
una mortal clavada en la ú ltima fila)
1 7 lDb3 dxe4! 1 8 lDxc5 ( 1 8 ..txa6
.ixb3) 1 8 . . . lDxc5, y las negras
tienen plena compensación por la
calidad sacrificada .
1 5.
...
.td7
Después de 1 5 . . . �xc5 1 6
exd5, tiene que jugar el alfi l , pues
ambas capturas en d5 pierden: 1 6
. . . �xd5? 1 7 .ic4, o bien 1 6 . . .
.ixd5? 1 7 lDb3! .ixb3 1 8 �d8+ . Y
en caso de 1 5 . . . dxe4 1 6 lDxe6
fxe6 1 7 .ic4 �f7 1 8 �he 1 , la
posición negra es ruinosa .
1 6.
1 7.
exd5
c4
�xc5
. tiJa6
Si 1 7 . . . b5? , hay la respuesta
1 8 ttJb3.
1 8.
�b2
Las blancas han conservado su
peón extra y tienen una posición
ganad a , a u n q ue todavía tienen
que superar algunas d ificultades
técnicas, relacionadas con el
bloqueo de sus peones centrales
en casillas negras .
1 8 ... �e8 1 9 .ie2 ':cc8 20
�he1 lDc5 21 .tf1 ! �xe1 (mejor es
21 . . . b6) 22 �xe1 tiJa4+ 23 �a3
lDb6
Soluciones a los ejercicios analíticos
2 7 . 'iVxb6! !
28. �xb6
29. �xa6
24 �b4! a5+ 25 �xa5 4:Jxc4+ 26
�b4. También es tentador 26 .txc4
�c4 27 4:Jb3 �c2 28 �b6! i En el
final el rey es una pieza fuerte!
26 . . . 4:Jb6 27 d6 4:Jd5+ (27 . . .
�a8!? 2 8 .tb5! ) 2 8 �b3 �c3+ 29
�b2 �c5?! (29 . . . �c8 era más
tenaz) 30 �e5! (amenazando 3 1
4:Jb3) 3 0 . . . 4:Jb6 3 1 �xc5 4:Ja4+ 32
�a3 4:Jxc5 33 �b4 4:Je4 34 .tb5
.txb5 35 ttJxb5 ttJf6 (35 . . . �f8 36
�a5 �e8 37 �b6) 36 4:Jc3 �f8 (36
. . . 4:Jd7 37 ttJe4 y 38 4:Jc5) 37 �b5
�e8 38 �b6 �d7 39 �xb7 �xd6
40 a4 4:Jd7 41 ttJe4+! �d5 42 �c7
4:Jf8 43 a5 ttJe6+ 44 �b6. Las
negras se rindieron.
(E) 1 .41
Chern i n - Kaidanov
I rkutsk 1 983
Un solo instante y las negras
bloquearán la columna b con 27 . . .
4:Jb4 , cuando la posición será
ta bl ista . Se req u ieren medidas
drásticas .
273
l:.xb6
¡fe8
El sacrificio posicional de dama
ha asegu rado a las blancas una
superioridad decisiva . Sus torres
l ib remente
en
la
opera n
retaguardia enemiga (amenazan
�xa5, �b7, etc . ) , mientras que las
piezas contrarias son incapaces de
penetrar. El peón de a4 es inmune,
debido a 30 4:Je7 + .
2 9 . . . h5 3 0 �xa5 � h 7 31 �a7
'iVe6 32 �b6 �c6 33 a5 'iVh6 34
�xf7 h4 35 �xc6 h3+ 36 �f2
'iVxc6 37 :f5 'iYa4 38 l1xe5 'ilxa5
39 �h5+ �g6 40 �xh3 'iVa1 41
�h4 �f7 42 �f4+ �e6 43 �g2
'iVe1 44 �e4+ �f7 45 h4 'iVd2 46
4:Jf4. Las negras se rindieron .
(E) 1 �42
Yusupov - Dvoretsky
Moscú 1 979
¿Qué amenazan las blancas?
¿Tomar el peón de a 7? Esa
amenaza no es difícil de parar,
pues basta con jugar 25 . . . a6.
Pero resulta que hay una
amenaza más seria: la maniobra
4:Jc3-b5(e2)-d4, con ataque al peón
de f5, que es difícil de defender.
Por ejemplo: 25 . . . a6 26 4:Je2! �f7
(26 . . . 4:Jh5 27 �f2) 27 ttJd4, y el rey
está obligado a meterse en una
clavada , en g6.
Soluciones a los ejercicios analíticos
274
En aras de asegurar el peón f5,
las negras no dudan en sacrificar el
peón menos importa nte de a7.
25.
26.
<itf7!
.i.xa7
Si 26 tDb5 (ó 26 tDe2), 26 . . .
.i.f8! 2 7 l1d2 a 6 28 tDd4 �g6,
seg u ido de h6-h5.
26.
27. ltd1
.i.f8
No, por supuesto, 27 l:Ib6??,
debido a 27 ... .i.c5+.
27.
...
h5
257
(E) 1 .43
Cám pora - Hazai
N i s 1 985
Las blancas deben defenderse
contra 21 ... c4, Y decidieron estabilizar
la situación en el centro y flanco de
dama. 21 c4?! tDxb3 (21 ... bxc4? 22
ba5 �xa5 23 bc4) 22 axb3. Su
estrategia tuvo éxito: 22 ... bxc4?! 23
bxc4 J.ca 24 f3 !;IbS 25 b3 �g7 26 :a3
.i.e7 27 'iitf2 .i.h4 (recuerde que hemos
visto la misma situación, en el flanco de
rey, en la partida Dolmatov Hemández, capítulo No se olvide de la
profilaxis) 28 �h1 h5 29 gxh5 f5 30
'iYc1 �f6?! 31 IDch4! 'iYxh4 32 .i.g5
�2 33 J.h6+ �h8 34 'iWg5, con
posición ganadora.
Las negras jugaron mal. Ten ían
que haber contin uado con 22 . . .
'iVh4! (amenazando 23 . . . .i.c8) 23
tDf1 b4!?, donde no se . ve un plan
activo para su riva l , mientras que
pueden preparar g radualmente f7f5, que gana en fuerza tras la muy
probable g2-g3.
El peón d e f5 está ahora fuera
de peligro, y al mismo tiempo las
negras han impedido para siempre
la ruptura g3-g4. La posición está
igualada, puesto que el peón extra
de las blancas es doblado.
28 �f2 .i.e 7 29 .i.d4 l:Id8 30
�e2 �e6 31 tDb5 �f7 32 l:td2 ktd5
33 tDc3 �d8 34 .i.f2 �xd2+ 35
�xd2 �e6 36 .i.d4 tDd5 37 tDe2
.i.b4+ 38 .i.c3 J.c5 39 .i.e5 .i.e3+
40 �e1 .i.c5. Tablas.
Para no entregar la iniciativa,
las blancas deben decidirse por u n
sacrificio posicional de peón .
21 .
22.
.i.d5!
bxc3
dxc3
Más flojo es 22 .i.xc3? b4.
22 . .
23. exd5
24. tDe4
.i.xd5
'iVxd5
Soluciones a los ejercicios analíticos
275
Si 30 'i'b5?, las negras responden
30 ... 'iVe6, con idea de 31 . . . 'iVg4 ó 31
... i.d4. Pero ahora es más difícil
evitar el cambio, pues si 30 ... 'ilVa5,
sigue 31 l:tc1 , con las amenazas 32
Jhca, 32 Jha7 y 32 'iVxf3.
258
30.
31 .
'i'xe6
:xe6
La posición es favorable a las
blancas, que quieren tomar en f3 ó a7.
Eval uemos la poslclon resul­
tante. E l caba l l o d e g3 se ha
incorporado al juego, mientras que
el negro de a5 no está haciendo
nada y, en algunos casos, incluso
podría correr peligro (c3-c4). Se
amenaza un jaque en f6 y esta
casil la no puede ser defendida con
el alfi l , por 25 i.xh6. El sacrificio de
calidad 24 . . . 'i'xd3 conduce, tras
25 tZJf6+ <;i(h8 26 tZJxe8 ltxe8 27
i.e3 (ó 27 i.f4) 27 . . . 'iix d 1 28
:axd 1 , a un mejor final para las
blancas. Pero de no ser así, la
siguiente jugada blanca es 'i'f3 ,
con ganancia d e tiempo, para
seg u i r con 'i'h3 ó g4-g5. La
com pensación d i n ám ica por el
peón sacrificado es más que
suficiente.
(E) 1 .44
Dolmatov - Lputian
Kiev 1 986
Dolmatov fue codicioso y tomó
el . peón. Después 30 �xa7? 'iie4 ,
resultó q u e la i n iciativa h a b ía
pasado a menos de su rival y no
fue fácil neutralizarla. Por ejemplo:
31 'i'b5 'i'c3 32 'i'f1 �e8! 33 'iif2
i.d4, o bien 3 1 'iVd 1 i.c3 32 :f1
(32 gxf3 i.xe1 33 'iVxe 1 �e8) 32 . . .
'i'e2 3 3 i.f2 i.a6.
3 1 'iVd6 i.e3? ! Ahora las
blancas fuerzan tablas. Lputian
evitó 3 1 . . . fxg2 , a causa de 32
'ii c 5, pero se equ ivocó po'rque
habría conservado cierta ventaja . .
32 i.e5! (no 32 ltc7? 'iig 4) 32
... f2+ 33 i.xf2 i.xe1 34 i.xe1 1te8
35 1te7 'ii'xa4 36 h3 ':xe7 37
'i'xe7. Tablas.
{E)1 .45
Vil ner - Romanovsky
M oscú 1 924
Las blancas deben buscar el
cambio de damas.
30. 'iie 6!
Las negras p l a nean c6-c5 ,
apoyando su alfi l , donde s u
oponente no tendrá contrajuego, y
Soluciones a los ejercicios analiticos
276
las negras prepararán la apertura
de la columna f con f7 -f6. As í es
como evolucionó el juego.
32 �b1 ? c5 33 �f3 %Vd8 34 h4
%Ve7 35 �g1 �f8 36 .td3 �h7 37
1:fg3 �d6 38 M 1 g2 f6 39 gxf6 Mfxf6
40 Mg5 �f7 41 i.c2 Mf4 42 Mh2
�df6 43 �gg2 .txf2 44 .td1 ..td4 45
�c1 Mf1 46 �c2 M6f3 47 ·t&"d2 Mc3+
48 �b1 �f3 49 �e2 IDcb3+ 50 axb3
'iYxb3+ 51 �c1 i.b2+ y mate a la
siguiente.
Mxc3 23 �xd6 Mc8 es inocuo. 22
..txg7 fue lo que se jugó en la
partida . Pero tras 22 . . . �xg7 23
�d4+ �g8 24 'ii'x d6 �b2 25 'ii'xa6
Mcc2 26 a4 Mxe2, la posición es
ta blista . Las negras siempre
pueden parar el peón pasado,
doblando torres en la col umna a.
259
¿ Pod ían haber evitado las
blancas este penoso destino? 32
f4? ..tb2+ Y 33 . . . exf4 era inco­
rrecto, pero pod ían haber optado
por un sacrificio de calidad .
32.
Mxd4!
exd4
Ahora Romanovsky sólo consi­
deró 33 �d4 ¡Vc?! 34 �d2 :ee8, con
idea de 35 ... Mbd8 (35 Md? 'iVe5 es
malo). Pero ¿por qué tomar el peón,
abriendo la columna d, de la que se
apoderará la torre enemiga? Mejor es
mantener cerrada la posición.
33.
f4!
No es posible impedir e4-e5, y la
ventaja difícilmente se hará sentir.
(E) 1 .46
Espig - Dvoretsky
Vi l n i u s 1 978
Las b:ancas pueden ganar un
peón de varias maneras. 22 'iVxa6?
Siguió : 27 'iVc8+ �g7 28 �c5
e5 (28 . . . h6!?) 29 a5 Ma2 30 �f1
Me4 31 h4 h6 32 h5 �a1 + 33 �g2
Ma2 34 �h3 Mea4 35 'iVxe5+ �g8
36 'iVe8+ �g7 37 'iVe5+. Tablas.
Las torres se coordinan de forma
efectiva, ya que pueden doblarse
para atacar algún peón. Con alfiles
sobre el tablero, esto sería m ucho
más difícil , ya que el alfil blanco
priva a las torres de casillas
importantes (como b2 y a 1 ) , y
puede defender un peó n , haciendo
q ue sea i n úti l atacarlo . Esto
significa que el cambio de alfiles
debe evitarse.
22 .
..td4!
Es posi ble que la poslclon
negra siga siendo defendible, pero
no es fácil . En la práctica sólo las
Soluciones a los ejercicios analíticos
blancas tienen probabil idades de
éxito. He aquí algunas variantes:
22 . . . .tf8 23 iVxa6 �bb8 (23 . . .
�c2 24 a4) 2 4 .ta7 ! �a8 2 5 'iVb7
(amenazando 26 a4) 25 . . . .ta3 26
h4! Las blancas usan un método
familiar de explotar una ventaja: el
principio de las dos debilidades.
Tras atar a su oponente en el
fla n co de dama, lanzan una
ofensiva de peones en el de rey,
para crear nuevas debilidades allí y
pasar, llegado el momento , a un
ataque contra el rey negro.
22 . . . �bb8 23 iVxa6 .tc5 24 .te5!
�a8 25 iVb7. También aqu í están las
negras en serias dificultades.
(E) 1 .47
S imag i n - Abramson
Vlad i m i r 1 960
Hay que parar la amenaza 1 8 . . .
a4, q ue las negras juegan incluso
en respuesta a 1 8 hxg6?, y a 1 8
iVd3? ! , 1 8 . . . iVxd3 1 9 �xd3 4Jxh5.
1 8.
�h4! !
jugada
espléndida
Una
profiláctica . Si 1 8 . . . a4 , ahora
sigue 1 9 .tc4 ! , y en algunos casos
es posible otra reacció n : .txf6 ,
seguido de :xb4. Pero las blancas
no sólo se defienden , sino que
doblan torres en la columna h,
preparando un ataque al rey. Por
ejemplo: 1 8 . . . ltJxh 5 1 9 .txg7
�xg7 20 .tc4! (menos convincente
277
es 20 g4 a4! ) 20 . . . 'iVc5 21 �dh 1 ,
seguido de 22 g4 iVxc4 23 gxh5.
1 8.
. ..
�db8?
Obviamente, las negras no
perciben la principal idea de su
rival. Descartan 1 8 . . . a4 a causa
de 1 9 .txf6 (que, en real idad , no es
convincente, debido a 1 9 . . . axb3) y
protegen antes su peón de b4.
Era mucho más tenaz 1 8
�dc8 ! , pues debe controlarse c4 .
S i magin habría res pondido 1 9
hxg6, sin temer a 1 9 . . . a4 por 20
.txf6 . Después de 1 9 . . . hxg6 20
�d h 1 a4 21 i.xf6 Jtxf6 (2 1 . . . axb3?
22 .a:h8+) 22 �xb4 ¡Vd7 23 .tc4 la
compensación pe r el peón sacrifi­
cado parece insl' riciente.
Las negra� pueden intentar
también 1 9 . . . D g6 (para responder a
20 �dh 1 ? con 20 . . . a4 21 .txf6
axb3!) Las blancas podrían explotar
las debilidades de la columna e. Es
muy bueno, por ejemplo, 20 'iVd3!?
�xd3 2 1 cxd3, con u n final
claramente mejor para las blancas.
También es muy fuerte 20 "iVe1 ! 'iVd7
21 'iYe2!?, conquistando la casilla c4
para el alfil. 20 . . . a4 (en lugar de 20
.. , iVd7) conduce a una posición
perdida tras 21 �e6+ (2 1 .txf6!?) 2 1
' " �8 2 2 .a:e1 ! (pero n o 2 2 .txf6?
exf6! 23 VWxd6+ �g8, donde las
blancas tienen que dar jaque
perpetuo, con 24 VWe6+ <it>f8 25
�d6+, ya que si 24 ':xb4?, hay la
respuesta 24 . . . 'iVe2) 22 . . . ':e8 (22
. . . 'gc7? 23 .txf6) 23 .tc4!
Soluciones a los ejercicios analíticos
278
1 9.
20.
21 .
hxg6
�dh 1
�c4!
hxg6
a4
¡Va5
La amenaza 3 1 . . . �a5 se para
fácilmente con 3 1 �c3 , y l a s
negras cambian en g4.
¿Qué es lo correcto : incre­
mentar la ventaja posicional a
costa de un peó n , o conservar el
equilibrio material con u na ventaja
posicional menor? Antes de pasar
al análisis concreto, trate de decidir
intuitivamente.
260
31 . g5!
32. �b1 !
22.
23.
'iih 6!!
�xh 6
�xh6
g5
23 . . . �f8 2 4 :h8+ tLJg8 25
�xg8+ y mate, mientras q ue tras
23 . . . e5 24 dxe6 'ife5 el final es
completamente desesperado para
las negras.
24.
25.
26.
27.
kIh8+
�1 h7+
�d3+
�xe4+
�g7
�g6
tLJe4
Las negras se rindieron.
(E) 2 . 1 .
Karpov - Kavalek
O l i m piada de N iza 1 974
Las blancas q u ieren jugar 3 1
g 5 , defendiendo e l peón de h 6 y
encerrando al alfil negro . Pero
después de 3 1 . . . �a5, el peón de
a2 tiene que entregarse, pues no
es seductor 32 �a 1 �a3+ 33 �e2.
lIa5
Además de la jugada señalada
por Karpov, también es muy fuerte
32 �d 1 ! �xa2 33 �b3 (con idea de
c4-c5) 33 . . . �a5 34 <it>c3 �f7 35
�b4 �c5 36 �a 1 (36 I;Ie 1 ; 36 �a4).
32 .
..
.
�f7 ! ?
Las cosas s o n m á s fáciles para
las blancas con otras continua­
ciones. He aquí algunas variantes,
tomadas de las partidas selectas
de Karpov.
(a) 32 . . . �xa2 33 c5! �a3+ 34
�e2 dxc5 (34 . . . �c3 35 c6; 34 . . .
�a2+ 3 5 �e 1 �a3 3 6 c6! :xf3 37
lIc1 ! ) 35 d6 exd6 36 �d5+ �h8 37
�b8.
(b) 32 . . . �a3+ 33 �b3 :xa2 34
c5 dxc5 35 d6 e6 36 d7 c4+! 37
<itxc4 (37 �c3? �c2+! 38 <itxc2
cxb3+ 39 <itxb3 ii.e 7) 37 . . . �d2 38
lIb 7 ..te 7 39 �b8+ <it>f7 40 .a:h8
�xd7 4 1 �xh7+.
Soluciones a los ejercicios analíticos
(c) 32 . . . lIa3+ 33 :b3 lIxb3+ 34
axb3 aS (34 . . . �f7 35 b4 eS 36
dxe6+ �xe6 37 i.d5+ �d7 38 .i.g8
�e8 39 �d4 .ie 7 40 �d5 �f8 4 1
�e6) 3 5 �c3 �f7 3 6 �b2 e S 37
dxe6+ �xe6 38 i.d5+ �d7 39 �a3
i.e7 40 �a4 .id8 41 .ig8 �e8 42
<it>b5.
279
tiene sentido que entren en variantes
tensas, cuyo desenlace puede
pender de un hilo. La maniobra del
alfil a b3 les permite resolver el
problema por medios sencillos.
33.
34.
lIb8
%!xa2
l:1a3+
Son malas tanto 34 . . . :f2 35
i.a4, con la amenaza 36 .id7 (o
bien 36 .ie8+ �g8 37 i.d7), como
34 . . . �a5 35 .ib3, seguido de
�c3-b4 y .ia4. N� hay, senci­
llamente , nada q u e las negras
puedan jugar.
35.
36.
33.
i.d1 !
Karpov sólo considera 33 lIb2
:a3+ 34 lIb3 (34 �e2 lIc3) 34 . . .
:Xa2 (33 �b3 l:1xa2 conduce a la
misma posición una jugada antes)
35 eS dxc5 36 d6 c4+ (36 . . . �e6 37
:b8; 36 . . . l:la4 37 .id5+ e6 38 �b7+
�e8 39 .ic6+ �d8 40 :b8++) 37
<it>xc4, y ahora 37 . . . exd6 38 .i.d5+
�e8 39 l:.b8+ �e7 40 �b7+ <it>d8 4 1
ID: h7, con ventaja decisiva d e las
blancas. Pero la defensa negra
puede mejorarse: 37 . . . �e6! 38 :b8
':a4+ 39 �d3 .ixh6! 40 dxe7 �xe7
41 :b7 + <it>e6 42 gxh6 :xt4 43 <it>e3
llh4 44 :Xh7 �, con tablas, ya que
el último peón blanco pronto desa­
parecerá del tablero.
En mi opinión, la ventaja de las
blancas es tan significativa que no
i.b3
e5!
a5
a4
Si 36 . . . dxc5, lo más sencillo es
37 �c2 a4 38 i.c4 y 39 d6+ .
37.
e6!
El peón blanco corona.
Karpov no sacrificó el peón,
sino que jugó con más cautela.
Veamos cómo siguió la partida.
31 . <it>c3
32. i.xg4
fxg4
�f7
Como señaló Karpov, también
era de considera r una d efensa
pasiva : 32 ... l:1c7 ! ? 33 i.e6+ �h8
34 f5 (amenazando 35 �b1 ! i.xh6
36 f6! exf6 37 :b8+) 34 . . . �b7! Las
negras q uieren jugar 35 . . . �b8 Y
36 . . . gxf5, Y si 35 i.f7, sigue 35 . . .
i.xh6! 3 6 :xh6 �g7.
Soluciones a los ejercicios analíticos
280
33.
34.
i.e6+
i.g8
�f6
l1e7!
34 . . . jLxh6? 35 :lxh6 �g7 36
�xh7+ �xg8 37 :xe7 habría
llevado a un final de torres perdido
para las negras. Pero ahora el
peón de e7 está d efendido,
amenazár � ose 35 ... i.xh6.
35. jLxh7
e6!
Es desesperado 35 . . . �f7 36
f5! g5 37 f6! exf6 38 i..f 5! �g8 39
h7+ �h8 40 :lb1 ( Karpov) .
36.
37.
i.g8
h7
exd5
37 i.xd5? :lh7 .
262
37 .
.. .
i.g7?
E ra
error
El
decisivo .
fundamental 37 . . . I!xc4+! 38 �d3
i.g7. Ahora no se consigue nada
con 39 h 8'if? jLxh8 40 :lxh8
(esperando 40 . . . cj¡;g7? 41 i.xd5
:c5 42 :g8+ <ith7 43 i.b3 ) , debido
a 40 . . . ':c8! y 41 .. ' cj¡;g7. Después
de 39 i.xd5 �c5 (39 . . . �c8) 40
i.e4?! :lh5!, de nuevo es tablas.
Tras 40 �e4! i.h8, las blancas
conservan algunas probabilidades
de éxito, pero las tablas son el
resultado más probable.
38 i.xd5 jLh8 39 �d3 cj¡;f5 40
�e3 :le7+ 41 �f3 a5 42 a4 :le7 43
i.e4+ �f6 44 :lh6 :g7 (44 . . . �g7
45 �xg6+ �xh 7 46 :lg 1 + �h6 47
:h 1 + �g7 48 �h7+ Y 49 �xc7) 45
�g4. Las negras se rindieron.
Volvamos al d ilema con que
hemos empezado. "Los lectores
pueden elegir, a su gusto, entre la
j ugada de la p a rtida y la
contin uación analizada" ( Karpov) .
Creo que la concl usión es clara : el
futuro campeón del mundo no jugó
de la mejor forma . Pero es difícil
criticarle porque, después de todo,
i ganó!
El análisis del libro de Karpov,
a q u í util izad o , está lleno de
complicadas y bonitas variantes.
Sólo en algu nos p u ntos pude
correg irlo y añadir a l g o . Pero
Karpov es un jugador de estilo
i ntu itivo , a q u ien no l e g u sta
profundizar en los detalles de una
posición. ¿Cómo puede explicarse
esto? Creo que no me equivoco si
expreso la h i pótesis d e q u e
muchas variantes fueron descu­
biertas por el entrenador de
Karpov, el g ran maestro Igor
Zaitsev, a q uien sí le gusta y mucho
p rofu n d izar en
las sutilezas
combinativas ocultas.
Soluciones a los ejercicios analíticos
( E ) 2 .2
Dvoretsky - Tage
B a d Wiessee 1 997
54. �h7+
'iitf6
54 . . . &t>f8? 55 �h8+; 54 . . . �g8?
55 ..td5i .
55.
�f7+
'iitg 5
Es desesperado para las
negras 55 ... �e6 56 ..tf5+ 'iit d 6(d5)
57 �d7 + 'iitc6 58 'iitxc2.
56. ..txc2
:c3+
263
281
algo más profundo, pero, por otro
lado, más forzado.
57. 'iit b 4!
58. g7
59. :f8
60. �b5
�xc2
�c8
i.c5+
�xf8
60 . . . i.xf8 61 g8'iV+.
61 .
62.
gxf8'iV
aS
i.xf8
e4
Nada hubiera cam biado con 62
. . . i.d6 63 a6 ..tb8 64 �b6 (con la
mortal amenaza 65 �b 7) 64 . . . e4
65 fxe4.
63.
fxe4
i.d6
63 . . . i.g7 64 �c5 'iitf4 65 'iitd 5!
no servía de mucho.
64. a6
65. 'iit b 6
66. �c6!
No es difícil encontrar la variante
ganadora 57 �b2!? ID<f3+ 58 'iita 2!
�xf7 59 gxf7 ..tc5 60 'iit b3! (pero no
60 a5?? �f6, con tablas) 60 . . . �
61 �c4. En lugar de 58 . . . �, las
negras pueden intentar 58 . . . :g3,
pero después de 59 a5 parecen
sentenciadas. Por ejemplo: a 59 . . .
�g4 (con idea d e 6 0 . . . e4) , hay la
fuerte réplica 60 i.f5.
Yo preferí un carnina diferente,
combinativo, que exig ía un cálculo
i.b8
i.g3
La casilla ideal para el rey,
desde la q u e pu ede apoyar a
a m bos peones . El alfil está
obligado a abandonar la diagonal
h2-b8 (66 . . . ..t b8 67 �b7) ,
permitiendo el avance del peón e.
66.
67. eS
68. �d6
i.f2
�f5
Las negras se rindieron.
Soluciones a los ejercicios analíticos
282
(E) 2.3
Ku n itz - Dvoretsky
8ad Wiessee 1 997
Cualquier posición con peón de
ventaja ofrece a las negras
probabilidades de ganar, pero la
batalla prosigue e n todos los
frentes. Por ejemplo, después de
34 . . . :b5 35 �e2 , o bien 34 . . . d3
35 � 1 xc5 �xb3 36 �c1 ! Sin
em barg o ,
aq u í
tienen
una
combinación que fuerza la victoria.
34.
35. �1 xc5
lif1
:d7
...
g5!
36 llb1 :xb1 + 37 �xb1 12Jxb6
38 axb6 �xb6+ 39 �c2 �c6
(amenazando 40 . . . d4 ó 40 . . . �c4)
40 �a 7 \t;g8 41 �d3 �c4 42 �a8+
�h7 43 �a7 �xh6 44 �xf7 �g6 45
:f8 �xg4 46 f7 � g7 . Las blancas
se rindieron.
�dd8!
d2
�de8 !
No, por supuesto, 38 . . . �he8?
39 <itf1 . Ahora, la captura del peón
d2 no es posible, por el mate.
39.
40.
35 .
�h8 ! !
\t;g1
':'c1
:d1
Es incorrecto 35 . . . 12Jxb6 36
axb6 :5xb6? , debido a 37 g 5 ! , con
una posición confusa, pues el rey
negro está cortado del juego, y el
peón de f7 es débil. Es esencial
separar los peones blancos del
flanco de rey.
35 ... 12Jxb6 36 axb6 g5! también
es bueno. Ahora la conversión de
la ventaja negra no representa
d ificultad alguna.
36 �xd5 �h 1 ++; 36 �e 1 d2+;
36 g3 llxc5 37 llxc5 :h 1 + 38 �g2
d2.
36.
37.
38.
Vi lyandi 1 972
d3!
35 :7xc5? d2.
35.
36.
(E) 2.4
Sueti n - Dvoretsky
�e1
�h1 +!
Las blancas se rindieron.
(E) 2.5
Van der Wiel - Dol matov
G ro n i nga 1 978-79
Ganar el peón b a costa de un
cambio de torres (29 . . . llxb2?! ó
29 . . . ..txb2?!) es desfavorable a
las neg ras, q u e logra rá n , en
cam b i o , una g ra n ventaja si
pueden impedir que la torre de h3
pase al flanco de dama�
29.
...
c4!
Soluciones a los ejercicios analiticos
Ahora , si 30 lIa3, sigue 30 . . . c3
3 1 b3 c2 y 32 . . . i.. b 2. Sólo es un
poco mejor 30 ':c1 ':b4, seguido
de 31 . . . i..x b2 ó 30 b4 c3.
Lamentablemente, Dolmatov
jugó con menos precisión .
29 . . . �e6? 30 ':a3 ! (30 'ite2?
c4! ) 30 . . . f4 (30 . . . c4 31 ':a6+) 31
':a4 f5 32 b4! (32 f3 i.. d4 33 b4
'itd5) 32 ... i.. c3 33 ':a6+ �e5 34
b5 �b4 35 ':h6. Tablas.
Esta partida se jugó en la primera
ronda. Quién iba a pensar que la
imprecisión cometida por Dolmatov
le costaría el título de campeón
juvenil europeo. En las doce rondas
restantes anotó ocho victorias y
cuatro tablas. Un gran resultado,
pero John van der Wiel ganó una
partida más y se proclamó vencedor.
(E) 2 .6
S kvortsov - Dvoretsky
M oscú 1 970
18 . . . fxg3? 1 9 ':xc7 ó 18 . . .
':ab8!? 1 9 ':xc7 conducen a una
posición confusa .
1 8.
1 9.
f3! !
14xc7?
Esto pierde de in med iato .
Después de 1 9 .i.. x a8 fxe2 20 .i..f3
exf1 'iV+ 2 1 ':xf1 ':d2, ó 1 9 lIc2 !?
fxe2 20 ':xe2 kIab8 , las negras
conservarían un sano peón extra ,
pero el juego seguiría .
1 9.
283
.. .
.i..e 3+!
Las blancas se rindieron, en
vista de 20 'ith 1 fxe2 21 ':e1 .:td 1 .
(E) 2.7
Razmyslov - Dvoretsky
Moscú 1 967
34.
35.
b4!
cxb4
Si 35 tZJb1 , es muy fuerte 35 . . .
tZJb5!
35.
...
c3+ ! !
3 5 . . . .i..x d2 3 6 ':xd2 c3+ 3 7
'itxc3 tZJe4+ parece lo natura l , pero
después de 38 �d3 tZJxd2 39 'itxd2
b5 40 �d3, la posición del tablero
es una fortaleza. La torre negra no
puede penetra r en la poslclon
contrari a , puesto q ue si ':e8 ,
siempre hay tZJe2 .
36.
�xc3
':c8+
36 . . . tZJb5+ tam bién gana. Por
ejemplo: 37 �b2 tZJxd4 38 kIg2 ':c8
39 'itb 1 ':c2 40 tZJe2 Mxd2 41 tZJxf4
':d 1 + ! , o bien 37 'itd3 14c8 38 ':e 1
(38 tZJc4 �xc1 39 ':c2 dxc4+ 40
bxc4 i.a3 41 cxb5 ':xc2 42 'itxc2
.i..x b4) 38 . . . ':c3+ 39 �e2 tZJxd4+!?
40 'itd 1 .ñc2.
37.
�b2
tZJe4!
Soluciones a los ejercicios analíticos
284
Mxd7 30 axb5 ..tb6) 29 . . . i.xc5 30
Mxc5 tLld6 3 1 Mxa5.
264
Yusupov no la vió y jugó 27 . . .
..td8?
265
Las blancas pierden pieza .
38 CZJxe4 ..ixc1 + 39 �b1 dxe4
40 a4 e3 41 Mc2 Mxc2 42 �xc2 e2 .
Las blancas se rindieron .
(E) 2.8
Vizhmanavin - Yusu pov
M oscú 1 995
La posición negra no es fácil ,
ante las amenazas 2 8 tLld7 Y 28
Mc5. Pero tienen una combinación
sobre el tema del ataque doble.
27.
28.
exd4?!
i.xd4! ?
tLlxd4
Si la torre juega sobre la columna
c, sigue un jaque de caballo en e2, y
no puede ir a d2 por el doble de f3.
29 liJd7 Md8 no sirve de ayuda. Las
negras restablecen el equilibrio
material e igualan el juego. Era una
buena posibilidad práctica, aunque
las blanca s pod ían haber conser­
vado ventaja, con 28 ttJd7! Md8 29
liJc5! (nada se consigue con 29 a4
Ahora era el turno de las
encontrar
una
de
blancas
combinación : 28 ttJxd5! , y si 28 . . .
..txd5 , 29 Mc8 , con ventaja
d ecisiva . En l ugar de esto ,
Vizhmanavin optó por 28 tLld7?
Ma8 29 Mc5 tLld6, y no consiguió
nada especia l . Yusupov aca bó
s u perando a su oponente . El
ajedrez rápido (la partida se jugaba
a 25 minutos) es un espectáculo
atractivo , pero el juego es de ínfima
cal i d a d . En el a n á l isis de casi
cualquier partida rápida es fácil
encontrar numerosos errores.
(E) 2.9
Zviagintsev - Karasev
San Peters b u rgo 1 994
En caso de 1 6 i.g3?! e5! 1 7
dxe5 Mfd8+ ó 1 7 i.xe5 ttJxe5 1 8
dxe5 �fd 8 + , las torres blancas
permanecen separadas, y su rey
Soluciones a los ejercicios analíticos
-------
está incómodo. Para no entregar la
iniciativa , las blancas no deberían
ganar un peón , sino sacrificarlo: 1 7
f3! exd4 1 8 e4, pero después de 1 8
. . . i.e6, la posición es confusa .
Zviagintsev jugó m ucho mejor:
1 6.
g4! !
i.e4
Si 1 6 . . . �e6, ó 1 6 . . . i.d7,
entonces 1 7 i.g3, Y los dos alfiles
aseg uran a las blancas una
duradera ventaja. No es mejor 1 6
. . . �xe5 1 7 gxf5 �c6 1 8 fxg6 hxg6
( 1 8 . . . fxg6 1 9 f4) 1 9 Mab 1 ( 1 9 h4?!
e5! ) 1 9 . . . ':ab8 20 Mhc1 .
1 7. f3
�xeS
1 7 . . . ltd5 1 8 i.g3 .
1 8.
1 9.
fxe4
':hc1
�c6
285
Es mejor 19 . . . ':fd 8 , entor­
peciendo el importante avance del
peón e4-e5.
20. eS
21 . ':cS
22. Mac1
23. i.f3
24. a3
Mc7
Md8
Mcd7
�b4
Era más fuerte 24 Mb5!
24.
...
�a6
Como decía el Dr. Tarrasch, "el
caballo en la banda es u na
desgracia". Pero después de 24 . . .
�d5 2 5 i.xd5 Mxd5 26 Mxd5 Mxd5
27 Mc7 e6 28 Mxb7 Ma5 29 Mb3, el
final de torres con un peón extra
está probablemente ganado.
25.
MaS!
Las negras no pueden jugar
nada , y su posición es total mente
desesperada.
266
25.
26. Mb1
27. Mxb7
28. i.xb7
29. �d3
El caba l lo no tiene pu ntos
fuertes y es claramente inferior al
alfi l . A las negras les espera una
difícil defensa.
1 9.
...
Mfc8?!
e6
�g7
�xb7
�b8
No, por supuesto, 29 �xa7?
� d7.
29.
30. �g2
31 . MCS??
ltd7
':c7
Soluciones a los ejercicios analíticos
286
Prácticamente cualquier jugada
es buena (3 1 g5, 31 e4 , 31 �a4),
menos la de la partida, con la que,
en el último instante, las blancas
echan por tierra una victoria que
parecía inapelable.
31 .
32.
dxc5
�xc5
�f8??
El oponente no percibe su buena
fortuna. Después de 32 . . . l2:Ja6! 33
�c4 l2:Jc7 34 c6 �8 35 <iitc5 �e7, la
fortaleza construida por las negras
es imposible de destruir.
33.
�b7
Las negras se rindieron.
(E) 2 . 1 0
Dvoretsky - Arj ipov
M oscú 1 978
Las negras amenazan no sólo
28 . . . 'iVe3+, sino también 28 . . .
¡VeS, después d e l o cual n o será
fácil para las blancas defender sus
peones del flanco de dama . Por
ejemplo: 28 ':f1 ? ! ¡feS! , o bien 28
'iVd3?! ¡VeS! 29 'iVc3 'i'xc3 30 bxc3
�e7!?, con ventaja neg ra (pero no
30 . . . <iitf6 31 �f1 + ! �e6 32 ':b1 ) .
Hay q u e q uitarle a l a dama la
casilla central eS.
28.
'i!Vd5!
Tablas. Las negras tienen que
contar con 29 ':f1 y 29 'i!Vxb7. Si 28
. . . 'ife5, sigue 29 'iVxe5+ �xe5 30
:c1 ':e2 3 1 b4.
(E) 2 . 1 1
Polugaievsky - Korchnoi
Evian 1 977
La posición blanca es m uy
desagradable. Se amenaza 35 . . .
�e2. En l a partida siguió 3 5 i.c3
�c1 36 �d2 ':c2 37 a4 f4 38 h3
f3+ 39 <iitf1 h5 40 hxg4 hxg4 41
<iit e 1 (la j ugada secreta) . Las
blancas se rindieron , sin reanudar
el juego, ya que tras 41 . . . �b2, no
pueden jugar nada, y las negras
simplemente avanzan con su rey.
La
u n lca
pos i b i l idad
de
Polugaievsky era cambiar una de
las piezas activas de su oponente.
35.
:Xe3!
�xe3
Si 35 . . . �b1 , sigue 36 �e5.
36. fxe3
37. h3
38. �c3
No parece q u e
puedan ganar.
<ite 7
h5
las
negras
(E) 2. 1 2
Alburt - Dvoretsky
Kiev 1 976
Parece tentador 28 . . . �g6 , con
las amenazas 29 . . . �xg4 Y 29 . . .
h 5 . En caso d e 2 9 h 5 ( u n intento
por parar la segunda amenaza), 29
Soluciones a los ejercicios analíticos
. . . �g8 , Y el peón h se vuelve
vul nerable, como se pone de
manifiesto en la variante 30 i..x d4
�xg4 ! 3 1 i.c3 i.xh5+. Por
consiguiente, las blancas juegan
29 i.xd4, y ahora ya no tienen que
temer 29 . . . ..txg4. S i 29 . . . cxd4,
entonces 30 lixd4? h5 3 1 :d5
pierde, por 3 1 . . . :xg4+! 32 fxg4
..te4+. Sin embargo, sigue 30 h5
:d6 31 �g3 Y 32 �f4 , y la ventaja
de las negras parece meramente
simbólica.
Mucho más peligroso es llevar
el alfil a la d iagonal a8-h 1 , con
ánimo de presionar sobre el débil
peón de f3.
28.
29.
30.
�f2
..txd4?
..te8!
i.b7
Este
cam bio
agrava
las
dificu ltades de las blancas: su
caballo resultará mucho más débil
que el a lfi l enemigo . Además,
desaparece la esperanza de
explotar la tendencia tablista de los
alfiles de distinto color.
267
287
Un pequeño ejercicio adiciona l :
¿ cón q u é d e b e n captu ra r l a s
negras en d4?
Normalmente, torre y alfil se
coordinan mejor que torre y
caballo. De modo que, en principio ,
era lógico jugar 30 . . . cxd4. Lamen­
tablemente, hay la desagradable
respuesta 3 1 :c1 ! , y no hay forma
apropiada de suprimir la actividad
de la torre blanca . Esto significa
que las negras deben aceptar el
cambio de torres, que en sí mismo
no es malo, puesto que el rey entra
rápidamente en juego.
30 .
...
:xd4!
Ahora es difícil dar a las blan­
cas n i n g ú n buen consej o . A
continuación pude materializar mi
ventaja posicional .
31 1:1d3 �e6 32 lle3+ 'iit d 6
33 h5 :d2+ 3 4 \i7g3 . Una deses­
perada
tentativa
por
crear
contraj uego . 34 :e2 :xe2+ 35
�xe2 'iit e 6 y 36 . . . 'iitf5 es
desesperado para las blancas.
34 ... ..te8 ! 35 tLJe5? ! 35 tLJf6
..tf5 36 �f4 era algo más tenaz,
pero después de 36 . . . i.b1 , las
blancas están mal.
35 . . . i.e6 36 f4 llxb2 37 f5
..txa2 38 �f4 :f2+ 39 �g5 i.b1 40
tLJf7+ �d5 41 ltJh6 ..te4 42 f6 �d4
43 lle1 e4 44 :d1 + �e5 45 f7 e3
46 11e1 e2 47 �h4 b5. Las blancas
se rindieron .
Soluciones a los ejercicios analíticos
288
(E) 2.1 3
Dolmatov - Ftacn i k
M oscú 1 985
30. Itxf6
268
Las blancas deben elegi r la
posición en la que q uieren entrar y
Dolmatov resuelve eficazmente el
problema .
28.
1!xa4!
En respuesta a 28 Itxf6?! , las
blancas tienen que contar con 28 . . .
Itxb2 2 9 �xa4 ttJe3. y 2 8 . . . ttJxb2
29 :xa6 1!b3.
28 .
28
sentido.
. ..
ttJxb2
ttJe3 29 lIf3 no tiene
29.
�a2 ! !
No 29 l:Ixa6? f5 30 � b 1 �b4. Al
conservar los tres peones en el
flanco de rey, las negras tienen
derecho a esperar u nas tablas. Es
i mportante pa ra las blancas
eliminar el peón f6, pues el peón a
no presenta ningún peligro y, antes
o después, debe caer.
29.
...
ttJc4
Se amenazaba 30 : b 1 , de
modo que el oponente no tiene
tiempo para 29 . . . f5. En caso de 29
. . . :b6 30 ltb 1 ttJc4 31 �xb6 ctJxb6
32 �xa6 ttJd5 33 :d6, el peón de f6
está perdido, llegándose a u n final
ganado para las blancas.
Las negras pueden seg u i r
oponiendo una larga resistencia,
pero tras la pérdida del peón f6, su
posición es muy difícil .
En cierta época Alekhine jugó
va rios fi nales con "dos torres
contra torre y caballo". He aquí
cómo resumió la experiencia
adquirida:
"En cada caso el procedimiento
ganador presentaba las mismas
características:
1 ) Restricción del caba l l o
controlándolo y , eventualmente
clavándolo.
:
2) M inado gradual de los puntos
fuertes que, por lo general, suelen
estar en el centro.
3) Amenazar con el cam bio de
torres, lo que siempre significa un
paso adelante, sobre todo si el
bando del caballo no cuenta con
peones pasados.
Soluciones a los ejercicios analiticos
289
Otras tácticas, como centra­
l ización del rey, creación de
peones pasados, etc. , son , por
supuesto, com unes a las de todo
tipo de finales."
57 g4 ct:Je6 58 �c3 �g7 (58 . . . ct:Jf4
59 h4) 59 �c6 ct:Jf4 60 �f5 ct:Jd5 61
�d6 ct:Je3+ 62 �e6 ct:Jg2 63 �d2
ct:Je3 64 �f2 . Las negras se
rindieron.
Está claro que estas "ins­
trucciones" no pueden emplearse
de forma automática , punto por
punto, pues no todo tiene por qué
ser aplicable a la posición en que
nos encontremos. Au n a s í , el
conocimiento de la teoría de
Alekhine facilita considerablemente
n uestra comprensión del juego que
sigue.
(E) 2. 1 4
M . G u revich -Andersson
30 ... a5 31 �h2 �b5 32 �a6
Wg7 33 �f2 ct:Je5 34 �f4 �c5
(defendiéndose contra 35 1:a4) 35
�a7 �g8 36 �f2 (ahora las blancas
amenazaban 37 �a2 ct:Jc4 38 �c2 ,
o bien 37 . . . ct:Jc6 38 �c7) 36 . . . �d5
37 �a2 ct:Jc4 38 gc2 ct:Je5 39 �ac7!
La amenaza de ca mbiar torres
permite a las blancas su perar la
primera l ínea defensiva , para
ganar, finalmente, el peón de aS.
39 ... ct:Jd7 40 �c8+ �g7 41
�d8! �f6 42 �a2 g5? Esta jugada
de peón debilita la posición negra y
facilita las cosas a su rival. 42 . . .
Wg7 4 3 �a8 �d6 era más tenaz.
43 �a8 �g6 44 �2xa5 �xa5 (si
la torre juega, entonces 45 �g8+
es decisivo) 45 �xa5 f6 46 �g3
ct:Je5 47 �f2 ct:Jd3+ 48 �e2 ct:Jf4+
49 �f3 ct:Je6 50 We4 ct:Jf4 51 �a2
ct:Je6 52 �d2 ct:Jf4 53 �c2 ct:Je6 54
�d2 ct:Jf4 55 �f2! ct:Je6 56 �f3 ct:Jg7
Len i ng rado 1 987
Es muy malo 1 1 1 . . . ct:Je6? 1 1 2
'iVg4 , con la irresistible amenaza
1 1 3 'iVh5++. En la partida siguió
1 1 1 . . . ct:Jh7? 1 1 2 'iVg4! (ame­
nazando 1 1 3 'iVc8+ ) 1 1 2 ... 'ilc2
( 1 1 2 . . . 'ilVb7 1 1 3 ct:Jg6+ �g8 1 1 4
'ilVe6+ 'ilVf7 1 1 5 ttJe 7 + �f8 1 1 6
'ilVxf7+ �xf7 1 1 7 g6+) 1 1 3 �f3 ! , Y
las negras se rindieron , ya que tras
1 1 3 . . . �a2 1 1 4 �h5 ó 1 1 3 . . . 'iic4+
1 1 4 �h5 'iVa2 1 1 5 h4, quedan en
Zugzwang, pues cualquier jugada
de dama conduce a la pérdida del
control de la casilla a8 o de la
diagonal a2-g8. Sobre la base de
estas variante s , G u revich, al
comentar la partida en Informator,
eva l uó la posición negra como
perdida. En realidad no es así. Hay
u na bonita forma de lograr tablas,
señalada por Jalifma n .
111 .
1 1 2.
Wh7 ! !
'ilVxf8
Las negras q uerían ca mbiar
caballos con 1 1 2 ... ttJg6+ . 1 1 2
Vif5+ g6 1 1 3 Vixf8 �xh3+ conduce
al ahogado, mientras que después
de 1 1 2 'iVe4+ g6, la posición es de
tablas.
Soluciones a los ejercicios analíticos
290
1 1 2.
1 1 3.
<it>g3
'iVc4+
'iVd3+!
Las blancas están obligadas a
neutralizar el jaque con su dama, y
no será difícil recuperar el caballo.
Pero debe hacerse de la forma
más precisa, pues de otro modo el
rey negro caería en una red de
mate . Por eje m p l o , las negras
pierden tras 1 1 3 . . . 'i!Vc3+ 1 1 4 'iVf3
'iVe5+? ( 1 1 4 . . . 'iVe 1 + 1 1 5 Wg4
'iVb4+!) 1 1 5 <it>g4 'iJIxe7, en vista de
1 1 6 g6+! <it>g8 1 1 7 'iVa8+ 'iVf8 1 1 8
'iVd5+ <it>h8 1 1 9 'iVh5+.
1 1 4.
'iVf3
Más agudo que 1 1 4 �g4 'iVe4+
1 1 5 'i'f4 'iVxe 7.
11 4.
1 1 5.
�g4
\\Wd6+
'i!Vb4+! !
L a clave e s interponer este
jaque. La inmediata captura del
caballo habría llevado, tras 1 1 6 g6+!,
al mate ya mencionado. Pero ahora
las blancas están obligadas a mover
su rey o su dama de la mejor casilla,
y la construcción de mate desa­
parece. Por ejemplo: 1 1 6 <it>h5 'i!Vxe7
1 1 7 g6+ �g8 1 1 8 'iVa8+ 'iVf8 1 1 9
\\Wd5+ �h8, Y l a casilla h 5 es
inaccesible para la dama.
1 1 6.
1 1 7.
'iVf4
g6+
'iVxe7
<it>g8
Ya no hay mate forzado, y las
negras pueden conta r con las
tablas.
Lamentablemente, e l estud io
compuesto por Jalifman tiene una
segunda solución (como señaló
Dolmatov) : 1 1 1 ... ttJd7!? 1 1 2 'iVg4
'iVd3 1 1 3 g6 ( 1 1 3 'iJIe6 'iJId4+ 1 1 4
�h5 'iVd 1 + 1 1 5 <it>g6?? ttJf8+) 1 1 3
. . . 'iJIb5 es perfectamente posible.
,
Indice de preguntas
•
•
•
y eJ erClClOS
Este índice temático le ayudará
a elegir los ejercicios apropiados
para entrenamiento en el aspecto
de su interés. M uchos de los
ejercicios pueden usarse con
varios fines y, por lo tanto ,
aparecerán en varias secciones del
índice.
I m a g i na c i ó n ,
visión
com b i ­
nativa
Preguntas: 1 . 1 0 , 1 . 1 2 , 1 . 3 3 ,
1 . 34, 1 .58, 1 .64, 2 . 6 , 2 . 2 7 , 2.28,
2 . 30 , 2 .38
Ejercicios: 2.3, 2.6, 2.7, 2 . 8
Ejercicios: 1 . 1 3
Análisis
p rofu n d o
o
de
m ú lti ples variantes
Preguntas: 1 .7 , 1 . 1 6, 1 .6 1 , 1 .64 ,
1 .65, 1 .70, 2.4, 2 . 7 , 2.20, 2.30,
2 . 38 , 2 . 39 , 2.41
Ejercicios: 1 .25, 2 . 2, 2 . 1 4
J u gadas candidatas
Preguntas: 1 .4 , 1 . 1 5, 1 . 1 6, 1 . 1 7,
1 . 30, 1 .37, 1 .5 1 , 1 .52, 1 . 57, 1 .6 1 ,
1 .63, 1 .69, 1 .70, 1 .76, 2.7, 2 . 1 1 ,
2 . 1 2, 2 .32 , 2.33, 2 . 37
Ejercicios: 1 . 24, 1 . 3 1 , 1 . 3 2 ,
1 .33, 1 . 34 , 1 .35, 1 .44 , 2.6, 2 . 1 3
Considerar l o s recursos del
oponente
Com paración
Preguntas: 1 .2 7 , 1 . 56, 1 .62,
1 .7 1 , 1 .72, 1 .74 , 2 . 3 , 2 . 1 4, 2 .20,
2 .25
Preguntas: 1 . 56, 2 .24
Ejercicios: 1 . 1 2, 1 . 34
292
Índice de preguntas y ejercicios
I n iciativa
Preguntas: 1 .5 , 1 . 1 3, 1 . 1 7, 1 .46,
1 .62, 1 .64, 1 .67 , 1 .68, 2 . 35, 2 .38
Ejercicios: 1 .3, 1 .27, 1 .29, 1 . 30,
1 .3 1
Ataq ue a l rey
Preguntas: 1 . 3 2 , 1 . 3 3 , 1 . 34 ,
1 .36, 1 .63, 2 . 3
Ejercicios: 1 . 8, 1 . 1 4, 1 . 1 5, 1 .47
Ejercicios: 1 . 1 , 1 .9 , 1 . 1 0, 1 . 1 1 ,
1 . 1 2 , 1 . 1 3 , 1 .3 1 , 1 .36 , 1 . 37, 1 .44 ,
1 .46 , 2 . 1 1
Sacrificios posicionales
Preguntas: 1 .7 , 1 . 1 9 , 1 .62, 1 .76 ,
2 .3 1 , 2 . 39
Ejercicios: 1 . 8, 1 .4 1 , 1 .43, 1 .45,
2.1
Tra nsfo rm a c i ó n
Defensa
de
la
posición
Preguntas: 1 .9 , 1 . 1 6 , 1 .27, 2 . 1 0 ,
2 . 1 6, 2 . 1 8 , 2 . 2 1 , 2 .24, 2.26, 2 . 3 1 ,
2.33, 2 .35, 2 . 36 , 2.38, 2 . 39, 2.42
Ejercicios: 1 .3, 1 .7 , 1 .2 1 , 1 . 39,
1 .45 , 2 . 1 1 , 2 . 1 4
Preguntas: 1 . 3, 1 .7 , 1 .9 , 1 .50,
1 .76, 2 . 1 , 2 .4, 2.5, 2 . 1 2 , 2.20, 2 . 38
Ejercicios: 1 .4, 1 .9, 1 .28, 1 .40,
1 .43, 2.9, 2 . 1 3
Profi laxis
D i s po s i c i ó n d e
las
p ieza s ,
maniobras, reagru pamiento
Preguntas: 1 .9 , 1 . 1 6 , 1 .27, 2 . 1 0 ,
2. 1 6 , 2 . 1 8 , 2 .2 1 , 2 .24 , 2.26 , 2 . 3 1 ,
2.33, 2.35, 2 . 36, 2 .38, 2 .39, 2 .42
Ejercicios: 1 .5, 1 .6, 1 .7, 1 . 1 4,
1 . 1 5, 1 . 1 6 , 1 . 1 7, 1 .20, 1 .22 , 1 .23,
1 .26 , 1 . 38, 2 . 1 0, 2 . 1 2
Preguntas: 1 .2, 1 . 1 9, 1 .24 , 1 .25,
1 .29, 1 . 33, 1 .38, 1 . 39, 1 .42 , 1 .43,
1 .44 , 1 .45, 1 .46, 1 . 50, 1 . 53 , 1 .56,
1 .57, 1 .59, 1 .60, 1 .74, 2 . 5 , 2.8,
2 . 1 0 , 2 . 1 5, 2 . 1 7, 2 . 1 9, 2 . 23 , 2 .32,
2 . 34 , 2.36
Ejercicios: 1 . 1 , 1 . 1 8 ,: 1 . 1 9 , 1 .20,
1 .2 1 , 1 .26, 1 .28, 1 . 39, 1 .42 , 1 .47,
2 . 1 , 2 .4 , 2 . 5 , 2 . 1 0
J u ego de peones, estructu ra
de peones
P e n s a m iento
Preguntas: 1 .2 , 1 . 3, 1 .5, 1 .7 ,
1 . 1 1 , 1 . 1 3 , 1 . 38 , 1 . 39, 1 .4 1 , 1 .44,
1 .48 , 1 . 50 , 1 .53, 1 .54, 1 . 59, 1 .67,
1 .68, 1 .75, 2 . 3 , 2. 1 7 , 2 . 1 9 , 2 .26,
2.34 , 2 .42
Ejercicios: 1 .2 , 1 . 3, 1 .4, 1 .28 ,
1 .40, 2 . 1 , 2.4, 2.5, 2 . 9
estratég ico,
planificación
Preguntas: 1 . 1 , 1 .6, 1 .26 , 1 .28,
1 .29, 1 . 3 1 , 1 .54, 1 .66 , 1 . 73, 2 . 1 0 ,
2 .22
Ejercicios: 1 .2 2 , 1 . 2 3 , 1 . 24,
1 .25, 1 .26, 1 .27
Técnica de materia l izar u n a
Cambios
Preguntas: 1 .4, 1 . 1 1 , 1 . 1 5,
1 . 1 8 , 1 .20, 1 .2 1 , 1 .22, 1 .23 ,
1 . 36, 1 .40, 1 .42, 1 .52, 1 .56,
1 .75, 2 . 1 , 2 . 5 , 2 . 9 , 2 . 1 4, 2 .25,
ventaja
1 . 1 7,
1 .24 ,
1 .62 ,
2.41
Preguntas: 1 . 1 1 ,
1 .70, 1 .7 1 , 1 .72, 1 . 76,
2.6, 2 .7 , 2. 1 1 , 2 . 1 2 ,
2 . 1 5, 2 . 1 7, 2 .25, 2 .28,
1 . 52, 1 . 69,
2 . 1 , 2.4, 2 .5 ,
2.1 3, 2.14,
2 . 37 , 2.4 1
Índice de preguntas y ejercicios
Ejercicios: 1 . 1 8 , 1 . 1 9 , 1 . 24 ,
1 . 32 , 1 .33, 1 .34, 1 .35, 1 .44, 2 . 1 ,
2.4, 2.5, 2 . 1 3
293
En este tercer libro, de los cuatro que componen la obra Escuela de
ajedrez excelente, el mejor entrenador del mundo le revela las claves
de la estrategia en el medio juego, y cómo desarrollar su juego posi­
cional hasta el más alto nivel.
El método Dvoretsky, basado en el análisis minucioso de posiciones con­
cretas, es extraordinariamente eficaz, como lo demuestran los éxitos
de sus numerosos alumnos, entre los que destacan los grandes maes­
tros Artur Yusupov y Sergei Dolmatov (ambos semifinalistas de la Fase
de Candidatos al Campeonato Mundial), Alexei Dreiev, Alexander
Chernin, y la finalista del Mundial Femenino, Nana Alexandria.
Con I 1 8 cuestiones técnicas, desarrolladas a lo largo del texto, y 61
densos ejercicios analíticos, el lector se enfrenta a un exigente reto, que
deberá superar para lograr la maestría en estrategia.