XXVIII Domingo del Tiempo Ordinario - Diócesis de Ciudad Real

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Semanario de la Iglesia en Ciudad Real
Año XXXIII – n.º 1666 – D.L.: CR-91/1988
Domingo, 12 de octubre de 2014
Un año de Gracia
MIGUEL-ÁNGEL ANGORA MAZUECOS
Dice nuestro obispo en la
carta pastoral sobre la oración
que los acontecimientos extraordinarios pueden ser fuente de animación para la vida
ordinaria. Así queremos que
sea este año extraordinario en
el que celebramos el V aniversario del nacimiento de santa Teresa de Jesús: un año de
gracia. Con ese motivo el Papa
Francisco ha declarado un año
jubilar para que todos podamos acercarnos más al Señor.
Dice san Lucas que Jesús
volvió a Galilea y entró en
la sinagoga y leyó el texto
del Isaías que dice: «El Espíritu del Señor está sobre mí,
porque me ha ungido para
anunciar a los pobres la Buena Nueva, me ha enviado a
proclamar la liberación a los
cautivos y la vista a los ciegos, para dar libertad a los
oprimidos y proclamar un
año de gracia del Señor» (Lc
4, 18-19). Un año de gracia
donde el Señor invitará a una
convivencia más fraternal,
justa y solidaria, y a reconstruir familias rotas por la
ambición y la desigualdad, y
empezará a vislumbrarse el
anuncio de un nuevo Reino
donde el amor y la paz sean
una realidad. Desde Cristo,
todos los años son «años de
gracia» y «cada año, cada día
y cada momento son abarcados por su Encarnación y Resurrección». Jesús empieza su
predicación proclamando un
Jubileo «Un año de gracia del
Señor». Él es verdaderamente
el «año de gracia» que Dios
ha preparado para la humanidad. El año jubilar es la gracia de Dios en Jesús presente
entre los hombres.
¿Qué es un Año Jubilar?
Es un tiempo de gracia destinado a promover la santidad
de vida. Ha sido instituido para
fortalecer la fe, favorecer las
obras de solidaridad y la comunión fraterna en el seno de la
Iglesia y en la sociedad, en definitiva para recordar y remover a los creyentes a una profesión de fe más sincera y más
coherente en Cristo Salvador.
Esencialmente en esto consiste
el Jubileo. Tiene su origen en el
jubileo hebreo donde se concedían gracias espirituales a los
que cumplían determinadas
condiciones.
Además es una invitación
abierta a todos los cristianos y
a los que no lo son o están lejos
de la fe pero desean volver a la
vida cristiana. Durante el Año
Jubilar la Iglesia concede indulgencia plenaria, que es una gracia que ayuda al cristiano a hacer camino con la voluntad de
convertirse y reconciliarse con
Dios. Esta gracia también puede ser aplicada a los difuntos
como signo de amor hacia ellos.
CV
Domingo, 12 de octubre de 2014
Nueva Carta Pastoral del obispo
Sobre la oración en la vida del presbítero
Antonio Algora, nuestro obispo,
ha escrito una nueva Carta Pastoral
dirigida a todos los sacerdotes de la
Diócesis en torno a la oración en la
vida y misión del presbítero.
Publicada el pasado mes de septiembre, monseñor Algora comienza el documento recordando el
momento actual: «Desde el diálogo
fraterno que debe tener el obispo
con los sacerdotes, me dirijo a vosotros en esta coyuntura histórica
en la que, acuciada la sociedad de
nuestro tiempo por tantos y tan
graves problemas materiales, económicos y sociales, la Iglesia Universal declara el Año de la vida
consagrada, que contiene el Aniversario del Quinto Centenario del
nacimiento de Santa Teresa, año jubilar para nuestras Iglesias».
Ya que la programación del curso
presente tiene como foco principal
la vida de oración de la Diócesis, el
obispo ha querido animar a todos los sacerdotes para incentivar
su oración, discerniendo los signos de
los tiempos y pidiendo a Dios ayuda para
la evangelización. De
este modo, apunta a la
oración como moduladora de la vida del
sacerdote: «Somos instrumentos que se han
de dejar modelar para
ser expresión perfecta de Aquel con
el que hemos sido configurados por
el sacramento».
Tras aconsejar distintas prácticas
para ahondar en la oración, el obispo encomienda a todos a la Virgen
María, para que lleve a los sacerdotes
hacia una liberación plena: «Necesitamos quitarnos de encima miedos
y complejos ante los tronos y potes-
tades de este mundo que parecen
invadirlo todo y someterlo todo aburriendo y humillando a las personas.
Necesitamos la parresía que Nuestra
Señora muestra, impulsada por la
dicha de creer y su protección para
ejercer el ministerio desde la ternura
y el cariño de quienes estamos llamados a presidir a la comunidad eclesial en la Caridad».
Cáritas presentó su Memoria Institucional 2013
«Menos personas atendidas que
el año anterior, pero necesitadas de
mucha más ayuda». Es un buen resumen de la actividad de Cáritas en el
año 2013 que presentaron, el pasado
25 de septiembre, Fermín Gassol, Director de la institución en la Diócesis
y Mª Dolores Olmedo, responsable
de Comunicación.
La Memoria es el testimonio escrito
de lo realizado el pasado año, «datos
que muestran los quehaceres, compromisos y desvelos de muchos voluntarios compartiendo con los más débiles
sus tiempos, capacidades, ilusiones,
pero sobre todo su fe», dijo Gassol en
la presentación porque «lo que esta
memoria no puede plasmar de manera material es su vocación, su dimensión trascendente, cristocéntrica, que
impulsa todo el quehacer de la Iglesia
y, por tanto, de Cáritas». Con esta introducción, Gassol dejaba claro que la
labor «no busca ningún record», sino
que cada acto, por pequeño que parezca, tiene un valor absoluto porque es
testimonio del amor de Dios.
Por su parte, Mª Dolores Olmedo, responsable de Comunicación de Cáritas Diocesana,
explicó los datos de la Memoria. A través de los distintos
programas, Cáritas atendió en
2013 a 10.812 personas, un 2 %
menos, que en cambio, se ha
traducido en un 47 % más de
ayudas. De esto se deduce que
las mismas personas, explicaba Olmedo, «vienen con más
frecuencia y necesitan más
ayuda». De todos los atendidos, 5.883 son hombres, 4.929
mujeres; 5.144 de nacionalidad
española y 5.668 extranjeros.
En cuanto a la edad, la responsable de Comunicación destaca
que el 87% está en edad laboral, un 7% son mayores de 65
años y un 6% son menores de
16 años. A lo largo de 2013 se
han realizado 17.844 acciones
de orientación e información y
se han derivado a 2.967 personas a otros recursos sociales.
Fermín Gassol, Director de Cáritas
Diocesana
Datos económicos
Cáritas Diocesana de Ciudad Real
gastó en el año 2013 en sus distintos
programas 3.461.417,60 € de los que
el 35 % vienen de Fondos Públicos,
mientras que el 65 % son recursos
privados: colectas en las parroquias,
campañas especiales como el Corpus
Christi, donaciones directas de los
fieles o de cualquier persona, sea creyente o no, que colabore con la labor
de la institución.
«Ayudábame no ver en mis padres favor sino para la virtud»
CV
Domingo, 12 de octubre de 2014
Carta de nuestro Obispo
La memoria de Santa Teresa
entre nosotros
C
omo, seguramente, ya
sabéis, el papa Francisco
ha concedido la gracia
de Año Jubilar Teresiano para todas las diócesis de España. Desde ahora (el día
15 de octubre de 2014), hasta el 15 de
octubre de 2015, con el fin de celebrar
con solemnidad el V Centenario del
nacimiento de santa Teresa de Jesús.
No resulta desconocida la persona de santa Teresa en nuestra tierra,
pues la Iglesia que peregrina en Ciudad Real ha mantenido viva su memoria desde que, en vida, fundara el
Monasterio de las Madres Carmelitas
en Malagón, en 1568, que fue el tercero fundado por ella misma; después
de su muerte en 1582, se fundó el
Monasterio de Ciudad Real en 1596,
y, en 1599, el Monasterio de Daimiel.
Menos conocida es la relación
epistolar que mantuvo san Juan de
Ávila con santa Teresa. De sus cartas
recojo este párrafo que nos ayudará,
sin duda, a valorar el Año Jubilar Teresiano. Dice así:
«La gracia del Espíritu Santo sea
con vuestra merced siempre. Sea en
buen hora la venida a estas tierras,
pues confío de nuestro Señor que
ha de ser para que El reciba mayor
servicio de esa peregrinación que
del encerramiento en la celda; que,
nistro para recoger su preciosísima
sangre, que por las ánimas derramó,
porque no se pierda en ellas, sino las
riegue y haga dar fruto, que el Señor
coma con gusto y sabor» (Montilla, 2
abril 1568).
De nuevo, después de casi 500
años, nuestra Iglesia acoge a santa
Teresa como ministro, según el deseo
de san Juan de Ávila, (nuestro santo
de Almodóvar), que nos ayude a de-
De nuevo, después de casi 500 años,
nuestra Iglesia acoge a santa Teresa
como ‘ministro’, según el deseo de
san Juan de Ávila
jarnos regar con la Sangre de Cristo
para que podamos dar fruto abundante de salvación para nuestros
contemporáneos. Llama la atención
este lenguaje que dice ¡tantas cosas
en tan pocas palabras!
Santa Teresa, su persona, nos va
a ayudar a conocer más a Jesucristo
y a contemplar cómo «derramó su
sangre», entregó su vida por nosotros para transformarnos en fruto
sabroso: «Que el Señor coma con
gusto y sabor», es decir, que le val-
No resulta desconocida la persona
de santa Teresa en nuestra tierra,
pues la Iglesia de Ciudad Real ha
mantenido viva su memoria
cierto, señora, la necesidad que en
las ánimas hay es tanta, que hace a
los que un poco de conocimiento tienen del valor de ellas apartarse de
los abrazos continuos del Señor por
ganarle ánimas donde repose, pues
tanto trabajó por ellas. Plega a su misericordia haga a vuestra merced mi-
ñor que ha
de ser para
que Él reciba mayor
servicio de
esa peregrinación que del encerramiento en la celda». Bienvenido sea
este Año Jubilar en nuestras parroquias para que rompamos los límites
de nuestras reuniones y celebraciones y nuestra gente pueda descubrir
gamos a Dios para traer la salvación
a este nuestro mundo: familia, amigos, estructuras sociales, políticas...
la vida entera convertida de sosa en
sabor de realización y de plenitud,
en santidad.
«Sea en buen hora la venida a estas tierras, pues confío de nuestro Se-
la presencia siempre cercana de Jesucristo. Los obispos Antonio y Rafael,
los sacerdotes, las monjas de clausura, las personas consagradas, ellos
y ellas, los matrimonios, mayores y
jóvenes, seglares, en general, convertidos en ministro, en servidores de Jesucristo para darlo a conocer y, sobre
todo, porque es lo que más llama la
atención en la figura de santa Teresa,
su experiencia de la amistad entrañable con Jesucristo.
No es mejor embajador, anunciador o testigo que el que además de
conocer al que anuncia, trasmite su
amor decidido a su persona, cabeza,
corazón y manos… son en santa Teresa expresiones de su amor a Jesucristo. Una realidad de que «quien a
Dios tiene nada le falta».
Vuestro obispo,
CV
Domingo, 12 de octubre de 2014
Santa Teresa de Jesús en Malagón
Una presencia actual
JUAN-CARLOS FERNÁNDEZ DE SIMÓN SORIANO
Eucaristía en el Monasterio de San José en Malagón, durante la celebración del IV Centenario de la
Beatificación de Santa Teresa el pasado 24 de abril
La celebración del V Centenario
del nacimiento de Santa Teresa de Jesús, que se va a iniciar el próximo 15
de octubre de 2014 y que se prolongará hasta la misma fecha de 2015, tiene
una incidencia especialísima en una
de las comunidades cristianas de
nuestra Diócesis de Ciudad Real: se
trata de Malagón.
La razón se encuentra en la existencia en esta localidad del Monasterio de San José de Madres Carmelitas Descalzas, que la misma Santa
Teresa fundara el 11 de abril de 1568.
Se trata de la III Fundación de su reforma carmelitana iniciada en Ávila
en 1562. Su presencia en Malagón
con este motivo, en hasta seis ocasiones, la ha unido de tal manera a
este lugar, que podemos decir que,
a pesar del tiempo transcurrido, su
presencia sigue siendo actual entre
las monjas de este monasterio y las
gentes de aquí.
Santa Teresa narra, con su pluma
magistral, el día de la fundación de
Malagón diciendo: «Día de Ramos,
año de 1568, yendo la procesión del
lugar por nosotras, con los velos delante del rostro y capas blancas, fuimos a la iglesia del lugar, adonde se
predicó, y desde ahí se llevó el Santísimo Sacramento a nuestro monasterio. Hizo mucha devoción a todos.
Allí me detuve algunos días. Estando uno, después de haber comulgado, en oración, entendí de nuestro Señor que se había de servir en aquella
casa. Paréceme que estaría allí aún
no dos meses…» (Libro de las Fundaciones, 9).
El monasterio comenzó su andadura en las «Casas de la Quintería», que
se habilitaron de forma provisional
para acoger a las monjas, situadas junto a la plaza del pueblo, pero el lugar
no resultaba adecuado para la vida de
recogimiento y oración. De tal manera,
que durante el tiempo de su primera
estancia en Malagón, santa Teresa se
preocupó principalmente en buscar
sitio donde levantar el definitivo monasterio. El lugar fue elegido directamente por ella en un olivar situado en
las afueras. Allí se construirá el monasterio que se conserva hasta nuestros días, edificado desde sus cimientos y donde entrarán las monjas el 8 de
diciembre de 1579, día de la Purísima.
Esta será la última ocasión que santa
Teresa estará en Malagón, adonde había llegado el 25 de noviembre.
Entre su primera y última estancia de santa Teresa en Malagón hay
constancia documental de su venida
en cuatro ocasiones más.
De su visita en 1570 ella nos cuenta que «…acabando de comulgar, segundo día de cuaresma en San José
de Malagón, se me representó nuestro Señor Jesucristo en visión imaginaria como suele… Díjome que no
era ahora tiempo de descansar, sino
que me diese prisa a hacer estas casas, que con las almas de ellas tenía
él descanso…» (Relaciones, 9). Volverá de nuevo santa Teresa a Malagón en 1575 cuando pasó camino de
la fundación de Beas y una vez más
cuando regrese de las fundaciones
de Beas y Sevilla en 1576. Desde Toledo en 1578 llegará santa Teresa otra
vez más antes de su última venida.
Esta vinculación tan fuerte existente entre santa Teresa y Malagón,
que nace de su presencia entre sus
gentes en todas estas ocasiones, perdura hasta hoy. De ahí que al celebrar
el Centenario de su nacimiento queramos que no sea una simple celebración externa y festiva sino un tiempo
de renovación y reactivación espiritual de esta comunidad cristiana.
CV
Domingo, 12 de octubre de 2014
Monasterios de Carmelitas
en nuestra Diócesis
Celebrando la fe
SILVIA ZAMORA CHAVES
Carmelitas Ciudad Real
Las Carmelitas Descalzas llegaron a Ciudad Real provenientes de Toledo el 11 de febrero de 1596 a petición de Don Antonio Galiana y su mujer Isabel Treviño. En su deseo de fundar un convento se decantaron por
las Carmelitas Descalzas. Tomó el monasterio el nombre de San Antonio
Abad y de Santa Isabel.
Desde antiguo las carmelitas viven de un modo sencillo y esencial el
único evangelio de Jesucristo con la idea fundamental de ser comunidades
orantes y al servicio del reino de Dios.
El convento de Ciudad Real está situado en la calle Carmen. A lo largo
de su historia éste ha sufrido grandes trastornos como, por ejemplo, la exclaustración de los pasados siglos en que hubieron de dejarlo las monjas y
fue destinado a otros usos y, también, diversas restauraciones.
En la actualidad hay 21 monjas y tienen como labor la elaboración de las
ostias y el trabajo de bordado.
Carmelitas Daimiel
En el año 1599 llegan a Daimiel ocho monjas Carmelitas Descalzas llamadas por D. Gonzalo de Oviedo, que había procurado que se hiciese el
convento prometiéndoles a las monjas casa, celdas, huerta y hacienda.
Quedando el Santísimo expuesto el 22 de julio, queda hecha la fundación de las Carmelitas de Daimiel bajo la advocación de San José.
Será en 1615 cuando hagan su primer traslado al Convento de los Carmelitas Descalzos, cedido por ellos. A partir de entonces el Monasterio
pasaría a llamarse Virgen de la Paz.
Conectando con un rasgo de su espiritualidad carmelitana donde la
Virgen María ocupa un lugar privilegiado, en 1981 construyen un nuevo
monasterio en las afueras de Daimiel.
A día de hoy, en el convento viven 17 monjas que se dedican a la elaboración de las ostias y bordados. Con motivo del año jubilar teresiano están
confeccionando cuadritos con frases e iniciales de Santa Teresa
Carmelitas Malagón
La fundación del convento de Carmelitas Descalzas de Malagón, es la
tercera de Santa Teresa. La cuenta ella misma en el libro de las Fundaciones.
Dicha fundación se debió a los deseos de Doña Luisa de la Cerda, señora de Malagón, a quien la Santa ya conoció en Toledo.
Santa Teresa era contraria a esta fundación, por tratarse de un lugar pequeño, pero los esfuerzos de Doña Luisa y el parecer de algunos teólogos
la hicieron cambiar de opinión.
Así, Santa Teresa acompañada de seis monjas, llegaron a Malagón a primeros de abril de 1568, siendo la inauguración del convento en Domingo de Ramos.
Ultimada la fundación, Santa Teresa abandona Malagón con el interés
de buscar un lugar más apropiado donde levantar un nuevo monasterio.
Así se hizo el actual convento de San José, concluido en 1579. Un convento pobre, sencillo y austero. Una reliquia teresiana que además conserva abundantes recuerdos de la Santa.
Actualmente, en este convento, viven 14 monjas que se dedican a la elaboración de escapularios de cofradías y de interior y a la elaboración de
estampas plastificadas.
Entre la Palabra y
el Sacramento
Hay un momento en la Eucaristía que resulta llamativo.
Ha terminado la liturgia de
la Palabra, los fieles se sientan y el sacerdote se acerca al
altar a la preparación de los
dones de la Eucaristía. Es un
momento de tránsito, de paso
de una parte a otra de la única
Eucaristía: lo anunciado en la
Palabra se hace patente ahora en el sacramento. El anuncio del Evangelio y el paso de
este mundo al Padre suponen
un solo acto de culto (así lo recuerda Sacrosanctum Concilium
56 y la Ordenación General del
Misal 8).
No se divide la celebración
y ya no tiene sentido aquella
cuestión de si era válida una
Eucaristía a la que se llegaba
en el ofertorio. No tiene sentido
vivir la Eucaristía desde esta
clave de cumplimiento moral y,
por otro lado, dividir la celebración es un error litúrgico.
Por eso, podríamos decir
(permitidlo así) que en este
momento la celebración descansa, asume el paso de un
hecho fundamental teológicamente: se trata del único
sacrificio de Cristo y participamos como único Cuerpo de
Cristo… el momento de interiorizar el don de la entrega
del Señor para participar así
de su muerte y resurrección.
Esto se hará patente en otros
momentos de la celebración
pero no por eso dejamos de
asimilar esta vivencia existencial y sacramental. ¿Será
esto participar activamente
en la Eucaristía?
CV
Domingo, 12 de octubre de 2014
María, la Virgen del Pilar, y el Apóstol
FERNANDO GARCÍA-CANO LIZCANO
La fiesta de la Virgen del Pilar es una buena ocasión para rememorar la relación entre Zaragoza y
Compostela. A orillas del río Ebro estaba el apóstol
Santiago desolado por la aparente infecundidad de
su predicación, cuando recibió el consuelo de la Virgen María, que se le apareció en carne mortal, como
canta el Himno a la Virgen del Pilar.
La escena debió ser reconfortante para el Apóstol, que culminaría sus esfuerzos evangelizadores
con la gracia del martirio, siendo el primero de los
Doce en dar la vida por el Señor y beber el cáliz que
todos habrían de beber.
María siempre está junto al evangelizador, junto
al apóstol, junto al discípulo misionero. Es necesario recibir su ayuda para que el trabajo sea fecundo
y la tierra dé el fruto que Dios quiera a su tiempo.
«Firme y segura como aquella columna que te entregó la Madre del Señor, será en España la santa
fe cristiana, bien celestial que nos legaste tu». Cada
vez que en Compostela vuela el botafumeiro suena
el himno al apóstol cantando a la fe arraigada en el
pueblo español. Es como un homenaje de gratitud
a quien se fio del Señor y dio la vida por Él, como
María.
¿Quién era «La Santa»
Breve biografía de santa Teresa de Jesús
ALBERTO DOMÍNGUEZ GARCÍA-CECA
Santa Teresa de Jesús nació en
Ávila, en la casa de los Cepeda y
Ahumada, el 28 de marzo de 1515.
Carmelita a los 20 años en el Monasterio de la Encarnación de Ávila,
allí permanecerá por veintisiete años,
hasta el 24 de agosto de 1562, cuando
comienza la reforma del Carmelo para
volver a los orígenes, fundando el Monasterio de San José de Ávila, primero
en la reforma. Después vendrían las
otras 17 fundaciones por la geografía española, entre ellas la tercera en
nuestra diócesis (Malagón). Muere a
los 67 años como «hija de la Iglesia» en
el Monasterio de Alba de Tormes, la
tarde del 4 de octubre de 1582.
Sus comunidades habrían de ser
«pequeños colegios de Cristo», as-
pirando a vivir fielmente los consejos evangélicos, con gran amor a
la Virgen, fundadas en la oración
como «trato de amistad con quien
sabemos nos ama», en fraternidad
y entregadas en todo a favor de la
Iglesia.
Amante de la lectura desde su
niñez, escribe algunos libros como
clarificación de su conciencia ante
sus confesores o para ayudar en el
camino espiritual, a petición de sus
superiores y de sus hermanas. El
Libro de la Vida es una radiografía
en su vivencia interior en busca de
Dios. En esta búsqueda se agarra a
Cristo en su humanidad como medio para unirse a Dios. El Camino
de Perfección es un libro de forma-
ción para la primera generación de
las carmelitas descalzas, sobre todo
de cara a la oración y la vida comunitaria. El Castillo Interior o Las
Moradas es la narración del proceso
de su experiencia mística, centrada
en Cristo y en el Misterio de la Trinidad. Por otro lado, en las Fundaciones cuenta la historia anecdótica,
externa y personal, de los monasterios que fundó. Junto a estas obras
mayores se encuentran otros escritos menores, siempre ricos en contenido espiritual y valor literario.
Santa Teresa fue beatificada el 24
de abril de 1614, canonizada el 12 de
marzo de 1622. Pablo VI, el 27 de septiembre de 1970, la declaró primera
Doctora de la Iglesia.
CV
Domingo, 12 de octubre de 2014
Algunas obras de santa Teresa
«El libro de la Vida»
«Camino de perfección»
«Castillo interior»
El «Libro de la Vida», además de
ser la primera obra extensa de Teresa de Jesús, con la que se define realmente como escritora, es la más intensa revelación de un alma con que
cuentan nuestras letras.
La motivación última del libro es
un secreto entre Dios y Teresa, confiesa ella de esta manera: «Que sabe
Su Majestad que, después de obedecer, es mi intención engolosinar las
almas de un bien tal alto» (V. 18.8)
esto es la intención de «aprovechar
almas», «Muchas cosas de las que
aquí escribo no son de mi cabeza,
sino que me las decía este mi Maestro celestial» (V.39,8)
El libro de la Vida, finalmente, es
una guía práctica de inducción a la
experiencia, no sólo para ser leído,
sino sobre todo para ser practicado,
esto es, que pide ser leído de manera
participativa, como la Biblia, con esa
especie de circularidad entre el libro
que ilustra la experiencia y la experiencia que ilumina el sentido del libro, y siempre bajo la orientación del
Maestro interior.
Nace Camino del diálogo de Santa Teresa con sus hijas, las primeras hermanas de San José de Ávila,
que la importunan para que escriba
«algunas cosas de oración». Y nace
este libro del diálogo con un mundo que «estase ardiendo». (C1,4)
El corazón de Camino es la oración.
La invitación a beber de la «fuente
de agua viva». «Todas ocupadas en
oración» (C1,2). Pero para hacer vida
de oración … previamente hay que
fundamentarla en la vida de cada
día, «diré algunas cosas que son necesarias tener las que pretenden llevar camino de oración … amor, desasimiento y humildad» (C,4). Y una
oración al servicio de la Iglesia para
«ayudar a este Señor mío».
El libro del Castillo Interior o mejor conocido como las Moradas de
Santa Teresa de Jesús constituye la
obra cumbre de la mística teresiana.
En ella describe los grados de amor
de un alma que explica como siete
moradas. Para entrar en este Castillo
la puerta es «la oración», hasta llegar
al Centro donde «pasan las cosas de
mucho secreto entre Dios y el alma».
En este tratado Teresa no sólo da testimonio de las gracias que de Dios
recibió sino que aspira a contagiar a
quien lo lea.
CV
Domingo, 12 de octubre de 2014
Comentario dominical Por Juan-Francisco Rodríguez y Carmen Velasco
Los mensajeros y los escogidos
E
l mensaje de esta parábola,
junto con la del domingo anterior de los arrendatarios
ingratos, es el mismo: Dios
nos ofrece a través de sus profetas y
apóstoles el gozo de participar en el
gozo del Reino y nosotros respondemos con notoria indiferencia o incluso matando a sus enviados.
Aquellos súbditos ingratos cuando reciben la invitación personal de
los mensajeros del rey, piensan que
esta invitación viene a incomodar
sus plácidas y rutinarias vidas. Además, como los invitados deben responder con algún regalo a tan amable invitación, deciden que lo mejor
es ignorar o incluso matar a los mensajeros del rey para no darse por enterados.
Cada año, la agencia Fides publica el número de los misioneros y
agentes pastorales católicos asesinados, por aquellos a los que no les
Para la celebración
gustan los mensajeros, realizando
una misión pastoral y evangelizadora en tierras de misión. Solamente en
el pasado año 2013, murieron de forma violenta 19 sacerdotes, 1 religiosa
y 2 laicos en el ejercicio del apostolado. Aquí no llegamos a tanto, de momento nos conformamos con ignorar
a los mensajeros, pero la cosa puede
ponerse peor.
El mundo no quiere recibir la invitación, porque aceptarla significa
aceptar la existencia de un rey bondadoso y fiel que ama a su pueblo.
Los hombres queremos seguir con
nuestra vida de comodidad y consumismo sin más referencia que la de
nosotros mismos.
El rey desairado ante la respuesta monta en cólera contra su pueblo
y ofrece el banquete a otros súbditos
malos o buenos, pero que saben responden con gestos externos de gratitud a la invitación.
Pero aún hay más, llegado el día
del banquete el rey revisa el atuendo
de los comensales, para comprobar
que los invitados habían sabido valorar su invitación y se habían tomado
la molestia de prepararse para el banquete. Y nos deja una clara advertencia final: mucho cuidado con presentarnos en el banquete creyendo haber
sido escogidos como invitados, pero
sin prepararnos adecuadamente para
el mismo, mucho mejor no haber ido,
porque seremos «atados de pies y manos y arrojados fuera».
Por José Domínguez y Rosario Robles
XXVIII Domingo del Tiempo Ordinario (ciclo A)
• ENTRADA. La Eucaristía es el gran banquete del Pueblo de Dios, al que todos somos invitados. Dios mismo lo prepara para nosotros y nos ofrece lo mejor: a
Jesús, su Hijo, nuestro Señor. Si aceptamos su invitación nuestra vida debe cambiar, animados por María
nuestra Madre, la Virgen del Pilar que nos sostiene en
las dificultades.
• 1.ª LECTURA (Is 25, 6 – 10a). Cuando llegue el Mesías, Dios ofrecerá a todos los pueblos un gran festín,
y se alegrarán en su presencia. El profeta anuncia la
liberación de todo mal y la llegada de la salvación.
• 2.ª LECTURA (Flp 4, 12 – 14.19 – 20). San Pablo nos
deja claro que su fuerza y su riqueza están en Cristo
Jesús. Las riquezas materiales nos dejan vacíos si Dios
no está en nuestra vida.
• EVANGELIO (Mt 22, 1 – 14). Jesús compara el Reino de
Dios a un gran banquete de bodas al que todos son invitados. Pero para entrar se necesita un vestido especial: el
vestido de la caridad y las buenas obras
• DESPEDIDA. Alimentados por su Pan y su Palabra
en el banquete de la Eucaristía, salgamos al mundo
para ser testigos de la salvación y el amor de Dios.
Santa María nos acompaña.
Oración de los fieles
S. Con la confianza de sabernos sus hijos amados, presentemos a Dios Padre nuestras necesidades:
—Por la Iglesia: para que sea signo del encuentro de
Dios con los hombres. Roguemos al Señor.
—Por los gobernantes: para que gobiernen las naciones
con justicia y busquen la paz. Roguemos al Señor.
—Por los enfermos y excluidos: para que nunca pierdan
su confianza en Dios y reciban de nosotros la ayuda y
el amor que necesitan. Roguemos al Señor.
—Por nuestra parroquia: para que no hagamos del cristianismo un camino fácil y cómodo viviendo más las realidades del mundo que las de Dios. Roguemos al Señor.
—Por nosotros: para que seamos agradecidos a Dios y
respondamos a su invitación al banquete de la Eucaristía. Roguemos al Señor.
S. Atiende, Padre, las súplicas que con confianza te presentamos. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Cantos
Entrada: El Señor nos llama (CLN/A5) Salmo R.: Habitaré en la
csa del Señor, por años sin término (LS) Ofrendas: Te ofrecemos,
Señor (CLN/H8) Comunión: En la fracción del pan (CLN/O5)
Despedida: Santa María del Amén (CLN/312)
Salterio y Lecturas bíblicas para la semana
IV Semana del Salterio. Lunes Gál 4, 22 – 24.26 – 27.31 – 5, 1 • Lc 11, 29 – 32 Martes Gál 5, 1 – 6 • Lc 11, 37 – 41 Miércoles Eclo 15, 1 – 6 • Mt 11, 25 – 30
Jueves Ef 1, 1 – 10 • Lc 11, 47 – 54 Viernes Ef 1, 11 – 14 • Lc 12, 1 – 7 Sábado 2Tim 4, 9 – 17a • Lc 10, 1 – 9
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