OCTUBRE 2016

Octubre 2016
Año 20. Número 219
40 centavos
Un octubre de historias
Si hay un mes que ha marcado la
historia de Cuba es, sin dudas, octubre. Justo cuando transcurría el
décimo de sus días en 1868, el Padre de la Patria, Carlos Manuel de
Céspedes, liberó a sus esclavos y les
convidó a la lucha. Ese estallido patriótico en La Demajagua iniciaría
las gestas independentistas, donde
cuajaría lo mejor de nuestras tradiciones libertarias.
En ese propio mes, con años de
diferencias, se rescataría al brigadier Julio Sanguily, hazaña que encumbraría de gloria al Mayor General Ignacio Agramonte.
También en periodo similar,
Cuba demostró al mundo que ni la
potencia más grande lograría doblegarla en aquellos días luminosos
y llenos de peligros, que se conocerían después como la Crisis de
Octubre.
Así mismo, durante ese lapso, en
Un hotel
por nuevos
bríos
¡Cuidado!
Santanicas
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1963, el clima se ensañó con la Isla,
al sufrir la región oriental los embates del inolvidable ciclón Flora.
Octubre nos recuerda, además, el
luto que ha sufrido esta tierra, cuando un avión en pleno vuelo estalló
en el aire cercenando la sonrisa de
73 personas, entre las que se encontraban decenas de bisoños atletas
que solo llevaban consigo la gloria
deportiva que les enaltecía. Mas,
fueron el blanco predilecto del odio.
Sin embargo, aunque se rememoran otros acontecimientos que marcaron nuestra historia, como la
firma de la Ley Agraria en La Plata,
en plena lucha revolucionaria, octubre siempre traerá de regreso una y
otra vez, los nombres de los queridos guerrilleros Che y Camilo, amigos inseparables y ejemplos para las
viejas y nuevas generaciones.
(Arnaldo Mirabal Hernández.
Fotos: Archivo)
Antón
y
Fidel
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La perra más famosa de Cuba vive en Mario López
No lo duden, amigos, y no la compararé
con Laika, aquella perrita soviética que
viajó al cosmos, pero Linda, la sabuesa del
batey Mario López también lo hizo, esta
vez, por la red de redes y conquistando el
corazón de miles de lectores de todo el
Planeta. Así como lo leen.
En estos tiempos de Internet, una breve
información puede recorrer el mundo en
cuestiones de segundos, y una noticia en la
Ciénaga entusiasmar por igual a un español que a un peruano.
Resultó tan grande la repercusión que,
incluso a Ignacio, su dueño, le visitó una
televisora extranjera del prestigio de
Reuters, después de contactar con el mensuario, aunque, sin dudas, el palo periodístico lo dio Humedal del Sur; para ser
honestos, la carismática Linda se ganó
todo el mérito al amamantar a seis cerditos. (Arnaldo Mirabal Hernández)
Escardó, junto a Fidel, en el desarrollo
de la Ciénaga de Zapata
Por Manuel Villabella Marrero*
Foto: Tomada de Internet
E
n ESTE año se conmemoran 50 años
del trágico fallecimiento del poeta
Rolando Escardó, su desaparición física
ocurrió el 16 de octubre de 1960. él se encontraba al frente del primer plan orientado por
Fidel con vistas a hacer de la Ciénaga de
Zapata un lugar adecuado para la convivencia
humana; eran las primeras jornadas de laboreo en pos de desecar el inhóspito lugar,
poblado en gran mayoría por carboneros
expuestos a innumerables vicisitudes y enfermedades.
Llegó del exilio en México a principios de
1959, al triunfar la Revolución. Sus conocimientos de espeleología –había fundado en
Camagüey el grupo Yarabey– y sus incursiones a las cuevas y cavernas de esa provincia,
fundamentalmente en la región cubiteña,
aportaron valiosos datos al estudio de esta
ciencia y a las investigaciones, que en este
sentido, emprendió Antonio núñez Jiménez,
luego capitán del Ejército Rebelde.
A Escardó, con insignia de teniente en el bisoño ejército que se formaba, le confió núñez
Jiménez llevar a cabo los planes trazados por
Fidel.
Pero era sobre todo poeta y cuando nicolás
Guillén lanzó la idea de que los intelectuales
del país debían cerrar filas y recaudar fondos
para dotar a Cuba de un avión que se denominara “el avión de la poesía”, acogió la iniciativa y la trasladó a Camagüey, su ciudad natal,
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para junto a los jóvenes de los grupos literarios que habían abrazado la Revolución, preparar el Primer Encuentro nacional de Poetas
por el “avión de la poesía” y dedicó no poco
tiempo de sus obligaciones en la Ciénaga, a
preparar el evento recorriendo toda la Isla en
el yipi a él asignado.
De esa manera, en fatal accidente automovilístico, en Jagüey Grande, pierde la vida, después de una entrevista sostenida con la poetisa Carilda Oliver Labra, en Matanzas, quien
fue la última en hablar con él y le tocó la triste misión de cerrar sus ojos.
El día 17 se efectuó el sepelio, y lo acompañaron hasta el Cementerio General la entonces recién constituida Banda del Ejército Rebelde, el Comisionado municipal, Raúl García
Peláez y el capitán Jorge Enrique Mendoza
Reboredo, todos por el Movimiento 26 de
Julio; en tanto, René Rivero, Ángel Peláez y
Arlés Flores, lo hicieron por el Directorio 13
de Marzo.
Tras el féretro marchó, además, una representación de la Policía Revolucionaria y los
miembros del grupo novación Literaria.
De La Habana vino a rendirle el último tributo, el escritor y poeta Virgilio Piñera y por la
Casa de las Américas, el también escritor y
poeta, Antón Arrufat.
Luis Suardíaz Rivero despidió el duelo, y
luego los escritores lanzaron al interior de la
tumba sus plumas.
A pesar de la irreparable pérdida, en ese
mismo mes, se celebró el Primer Encuentro de
Poetas, Escritores y Artistas, en la ciudad de
Camagüey, cumpliendo así con la Revolución
y con la memoria del querido intelectual.
*Colaborador de TV Camagüey
Muestra mejoras
la atención
primaria en
la Salud
La labor de los 13 consultorios
del médico y la enfermera de la
familia, en la Ciénaga de Zapata,
respalda los indicadores de Salud
del municipio matancero con la
cobertura de sus más de 9 000 habitantes.
Todos los consultorios del más
extenso territorio del país cuentan
con los profesionales que tienen
una permanencia en la comunidad, lo cual garantiza la atención a
sus pobladores y el seguimiento a
las embarazadas.
En la Ciénaga de Zapata se incrementan el total de consultas externas, visitas al terreno e ingresos
domiciliarios, y se mantiene en cero la mortalidad infantil con un
cuidado esmerado a las gestantes.
Entre las obras de la Salud que
favorecen la atención primaria
destacan la Casa de los Abuelos,
Laboratorio de Medicina natural
y Tradicional y el policlínico de
Playa Larga. (Odalis Oriol Miranda)
Matanzas, octubre de 2016
Cuando la escuela es la familia más cercana
Se levantan a las seis y realizan la
gimnasia matutina. Después del
email: arnaldo.mirabal@giron.cip.cu
aseo personal, desayunan y se incorporan a las actividades docenARLOn BEníTEZ Rodríguez
tes.
vive en Guasasa, pero pasa más
“En la tarde disponen de una
tiempo en la escuela que en el
auxiliar que les atiende al culmipueblo. Hoy cursa el sexto grado, y es
nar las clases. Colabora con ellos
uno de los cuatro estudiantes internos de
en la realización de las tareas, en
la primaria Bárbaro Rodríguez
el baño, la comida. Luego pueden
Hernández. Junto a él, tres alumnos
ver parte de la programación
permanecen en el centro cuando el
hasta las 8:30 p.m., horario en que se acuestan”.
resto se retira a sus casas.
Dice la joven diLa lejanía de los bateyes Guarectora que por ser
sasa y Cocodrilo les impide
los alumnos que
regresar a sus hogares después
más tiempo perde culminada la jornada
manecen allí se
docente. Aunque nada puede
han granjeado el
suplantar el calor familiar,
afecto de todos
los profesores y trabajalos trabajadores.
dores de allí entregan
“Se pasan la setodo su empeño para
mana lejos de la
Marlon Benítez Rodríguez.
hacer más llevadera la
familia, y aunestancia de estos
que nunca lograremos desplazar ese sentimienniños.
“Cuando llego a casa ayudo a mi mamá a to, intentamos compensar la lejanía con
cargar el agua para lavar mi ropa”, asegura todo el cariño posible”.
A través de Educación se les entrega el aviMarlon con cierta timidez.
tuallamiento necesario en los dormitorios, y
Yenia Smoll Zapata, directora de esa insti- reciben aseo personal. La alimentación en la
tución ubicada en Cayo Ramona, explica que tarde es diferenciada, con helado, y plato
en el actual curso lectivo presentan una fuerte reforzado.
matrícula de 212 educandos, con 11 grupos
La pionera Idanay Gonzáles Torres vive en
comprendidos desde preescolar hasta sexto Guasasa. Llega cada domingo a la escuela.
grado, y 27 maestros.
Según cuenta, extraña su casa pero se siente
“Contamos con alumnos externos, semin- bien durante la semana. La tratan con mucho
ternos e internos. Precisamente existen cua- amor. De regreso al hogar se baña en la playa
tro internos de los consejos populares de Gua- y también ayuda a su mamá, más ahora que
sasa y Cocodrilo.
tiene una nueva hermanita.
Por la distancia entre el lugar de residencia
José Alejandro Zayas Tunes reside en
y el plantel, asumen esa modalidad. Cursan: Guasasa, y coincide con Idania en la buena
uno el tercer grado, dos de quinto y uno de atención que le profesan. Eso sí, se sentiría
sexto.
mejor si en las noches le diera más aire del
“Son estudiantes muy sensibles, nobles y ca- único ventilador del dormitorio. Aun así recoriñosos. Tienen estipulado un horario de vida. noce que le prodigan muchas bondades. Los
Texto y fotos: Arnaldo Mirabal
Hernández
M
fines de semana, ya en su batey, sofoca el
calor en una poceta con los amigos del poblado.
Alejandro Vicente Aranda Céspedes es el
querubín del centro. Desde hace dos cursos
permanece como alumno interno. Cuando
llegó, algunos profesores pusieron el grito
en el cielo, y otros dejaron escapar lágrimas
al ver su corta edad.
A diferencia del resto de los internos, él es
el único del batey de Cocodrilo, así que la
distancia de los familiares la mitiga con la
cantidad de pequeños con los que puede
relacionarse durante la semana. Pero nada
le gusta más que llegar a su natal y apartado Cocodrilo y lanzarle piedras a los árboles.
Pensándolo mejor, quizás estos cuatro
niños han ganado más a pesar de crecer
lejos del cariño de los suyos. Son dichosos al
sumar a su vida nuevos familiares porque,
sin dudas, los maestros y trabajadores de la
escuela Bárbaro Rodríguez Hernández sienten un cariño especial por Marlon, Idanay,
José y Alejandro, siendo su escuela la familia
más cercana.
Amanece…
Texto y fotos: Arnaldo Mirabal Hernández
email: arnaldo.mirabal@giron.cip.cu
P
ORquE AMAnECE, muchacha, y salgo
a capturar el alba, y pienso en el instante que abrirás tus ojitos soñolientos y te
remolonearás en la cama.
Desde antes desando esta playa, donde descubro el sol al este, que tímido aún traza una
silueta en el agua. Las olas respiran con serenidad, y yo me agito porque ya te habrás incorporado y no verás esta linda mañana.
La vida es bella y existes tú. Eres la mañana
que también quiero detener. Apresuro mis pasos para encontrarte y voy temerario, como
aquella vez cuando en una esquela te dije que
tu pelo era como el Salto del Ángel y allí ansiaba sumergirme.
Aquí estoy, toma la mañana. notarás que el
sol emerge con la suavidad de este extraño sentimiento que surge en mí… solo faltas tú para
coronar mi día.
Matanzas, octubre de 2016
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Yolanda junto al mar
Texto y fotos: Arnaldo Mirabal
Hernández
email: arnaldo.mirabal@giron.cip.cu
Y
OLAnDA GARCíA, así se llama
ella, como la canción de Pablo.
Sin embargo, su rostro no muestra total alegría, quizás porque permanece concentrada en la captura que
pueda hacer en la Ensenada de Caletón.
Si tiene suerte se llevará a casa algunas mojarras u otros peces pequeños.
Aunque vive en Jagüey Grande, su
afición por la pesca le motiva a recorrer
los más de 30 kilómetros que le separan
de este lugar. no lo dijo, pero quizás
Las calabazas gigantes
de Benita Bonachea
La ternura
de Rocío
Texto y foto: Arnaldo Mirabal Hernández
email: arnaldo.mirabal@giron.cip.cu
U
n BuEn día Benita Bonachea lanzó las semillas de
una calabaza china que le habían regalado a orillas
de la cerca de palma jota que crece a un costado de
su casa, allá en Pálpite.
A lo mejor lo hizo sin pensarlo, o sin esperar que con el
tiempo volvieran a nacer. Pero nacieron. Hoy sobre la
cerca crecen gigantescos frutos que desafían la fuerza de
gravedad.
Elaborar el dulce no es tarea fácil. Se necesita cal y el
proceso de fabricación lleva días. Ella prefiere regalarlas,
y a veces algún vecino le trae el dulce ya hecho.
Lo cierto es que las calabazas seguirán adornando su
patio, y la imagen hace pensar en lo majestuosa que llega
a ser la naturaleza, porque a pesar del tallo tan fino logra
sostener semejante creación.
también busca la paz que reina en
derredor. Se levanta bien temprano y a
las siete de la mañana se encuentra en
la carretera con su mochila y los avíos
de pesca.
Apenas habla, está atenta al cordel.
Las calandracas que le sirven de carnada las capturó cerca de su barrio, en Los
naranjos.
Muchas cosas a lo mejor pasen por su
mente, o tal vez no, y solo piensa en sacar triunfante un pez que luego le sirva
de alimento, porque la pesca tiene esa
doble función de agenciar el sustento y
relajar las tensiones, al igual que ver a
Yolanda silenciosa y junto al mar.
Texto y fotos: Arnaldo Mirabal Hernández
Con sus manos confecciona tanto una oruguita que una
mariposa. Además hace hongos, y de las plantas mejor ni
hablar. Tiene unas manos para ellas, que todo lo que toca
nace, aunque su predilección son los cactus. De su madre
aprendió el amor a esa especie y de su padre a los animales.
Predecir el futuro siempre resulta riesgoso; quizás Rocío
logre ser veterinaria o botánica, quién puede saberlo; lo que
sí está demostrado, con la claridad de la luna llena, es que
email: arnaldo.mirabal@giron.cip.cu
R
OCíO ES una niña muy despierta e inteligente. Su
sensibilidad le gana el corazón a muchos, tanto a personas como a animales, que aunque alguien lo dude,
también saben querer. Si no pregúntenle a los pollos de
Rocío.
Hace varias semanas sus padres le compraron una docena de pollos y, desde entonces, se han convertido en el centro de atención de la niña.
nada más que llega de la escuela se quita el uniforme, y
antes de hacer la tarea, ¿o después de hacerla?, se dirige al
patio y abre la jaula donde descansan las aves. Primero las
alimenta, luego les da agua, pero a veces juega con ellos
como si fueran sus mascotas preferidas.
También los deja corretear, los captura, los vuelve a soltar, y así pasa la tarde disfrutando de los pollos con la ternura en los ojos, la misma que pone cuando construye artesanía.
Una net a orillas de la carretera
Texto y foto: Arnaldo Mirabal
Hernández
email: arnaldo.mirabal@giron.cip.cu
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ORILLAS de la carretera que atraviesa Pálpite un piquete de jóvenes no lo pensó mucho para entablar un amistoso encuentro de voleibol.
Gracias al Inder consiguieron la net y
la pelota. Desde entonces, las tardes del
barrio ya no son las mismas. La propia
agitación del juego y las ganas de pasarla bien contagia a todos, incluso a
los pasantes que se detienen para observar la calidad de los improvisados
atletas.
Ideas como esta siempre se agradecen, aunque se piense un momento en
la cercanía de los autos que muchas
veces pasan a altas velocidades por el
lugar, aun así atrae ver a los jóvenes
enfrascados en la sana diversión de
practicar deportes.
Las risas, los padres y vecinos apoyando provocan una agradable sensación. Cuenta Mercedes, una de las mejores activistas de la Ciénaga, que pretenden consolidar estos encuentros e,
incluso, asegura que los mayores también hacen sus esfuerzos, porque si
bien ganan en experiencia los años no
perdonan. Mas, no importa, lo que vale
es el intento, pues desarrollar dicha
actividad favorece a cualquier comunidad por los saldos positivos que siempre deja.
Matanzas, octubre de 2016
Hotel
Playa
Girón
Persiguiendo nuevos bríos
Texto y fotos: Arnaldo Mirabal
Hernández
email: arnaldo.mirabal@giron.cip.cu
R
aciel Martínez Casanova se
reestrena una vez más como
gerente en el hotel Playa Girón, instalación que dirigió en el
pasado. Hoy arriba al lugar con
sentimientos encontrados. Siente
un cariño especial por el inmueble,
L
pero los años lo han fustigado.
Aun así, los nuevos retos no amilanan a este hombre con vasta experiencia como directivo del sector
turístico.
Dentro de los problemas más serios a los que se enfrenta señala la
situación constructiva. “Trabajamos con denuedo y nuestro deseo
es que Girón recupere el esplendor del pasado”.
A PRIMERA vez que Esmeregildo Frómeta lo vio sintió
pena por él. Todos en el batey lo miraban con asombro
como si fuera una atracción de circo: ¡un cerdito recién
nacido al que le faltaba una oreja!
Incluso algunos aseguraron que se trataba de una señal de
mal augurio, mas Esmeregildo hizo caso omiso, “es un cerdito como otro cualquiera, si me lo regalan me lo llevo”.
De las 282 habitaciones con más
de 50 años de explotación hoy solo prestan servicio 94. A pesar de
esa triste realidad, en el mes de
agosto los ingresos se cumplieron
al 103 por ciento. Experimentaron,
además, una disminución en los
gastos, y la utilidad también muestra números favorables.
PROCESO INVERSIONISTA
Entre las buenas noticias, Martínez Casanova informa que el centro cuenta con todo el equipamiento para la reparación general de la
piscina. Asimismo, tienen previsto
completar de manera capital 30 habitaciones que se anexarán a las
actuales en funcionamiento. Esperan cambiar algunos mobiliarios
del área central, tanto del lobby como de la zona de animación, incluida la discoteca.
En estos meses de baja turística
se someterán a un proceso de restauración para enfrentar el periodo de alza con una instalación
mucho más acogedora.
Dada la estructura del hotel, las
casas se encuentran diseminadas
en un área muy extensa, lo cual
complejiza las labores de los trabajadores. A ello se añade el mal
estado de las cercas perimetrales,
burladas por animales que pastan
en los jardines dejando a su paso
restos de excreta y orina.
El directivo irá dando solución a
esos problemas. Para ello cuenta
con la experiencia necesaria y el
apoyo del Mintur, que en los últimos años ha apreciado el crecimiento turístico en la región de Zapata.
Por su parte, Evelio Franco Llety,
quien se desempeña como enfermero del hotel desde hace 22 años,
habla con cariño del sitio turístico,
mas reconoce que el tiempo a veces
deja huellas negativas en las edificaciones.
“Se trata de una instalación con
más de 50 años. Estaba casi terminada cuando la invasión mercenaria. Fíjate que tres meses después
de la Victoria, el 27 de julio de
1961, Fidel la inaugura”.
Pero mantiene la confianza en
que las cosas mejorarán para bien.
Este enfermero se ha enfrentado a
situaciones difíciles, como aquella
vez que socorrió a un cliente en el
restaurante al sufrir un atragantamiento. Vela, además, por la salud
de los trabajadores, y espera que
cada día arroje un nuevo cambio
para que enamore a los visitantes.
¡CANTINERO!
Liván Ferrer Carvajal funge
Esmeregildo y sus
curiosos animales
como cantinero. natural de Ciego
de Ávila, lleva tres décadas viviendo en la Ciénaga, y más de una de
labor en la instalación.
“Para cualquier cubano representa un orgullo trabajar en este
lugar. Cada vez que menciones el
nombre Playa Girón lo asocian con
la Victoria contra los mercenarios.
De ahí la importancia del enclave”.
Su quehacer le ha permitido presentarse en diferentes competencias con sus cócteles. quien llegue
al lobby lo encontrará allí, dispuesto a entregar una sonrisa a los
clientes.
Según Liván, los principales rasgos de un cantinero deben ser la
observación, la discreción y el entusiasmo. “Además, siempre sonriente aunque te sientas mal, solo
así se ganará el respeto y la admiración”.
Al igual que Liván y Evelio, capitaneados por el director Raciel
Martínez, todos los trabajadores se
esfuerzan cada día para que el
hotel Playa Girón recupere los
bríos de antaño, algo que a veces
no depende solo del empeño, sino
también de los recursos y las
inversiones. Eso sí, al menos la
confianza y las ganas de hacer persisten.
bargo, estos hechos los supimos por el propio Esmeregildo, porque al parecer a ella no le hacen mucha gracia los extraños.
Apenas habló durante nuestra visita y se mostraba inquieta.
Solo se entusiasmó un tanto cuando lo vio a él moliendo yuca
para alimentar a los animales, en un molino artesanal que creó,
muy similar a los que existen en su natal Baracoa. Según dice,
uno nunca se puede desprender de las raíces.
Texto y fotos: Arnaldo Mirabal Hernández
email: arnaldo.mirabal@giron.cip.cu
Desde entonces creció la amistad entre ellos. El puerquito
muengo es otro integrante de la familia. A kilómetros de distancia reconoce a su dueño, quien en las tardes lo suelta un
rato para que corretee en el patio. Al buen hombre le costará
sacrificarlo cuando llegue diciembre, porque le ha tomado cariño.
Pero Esmeregildo, al que no le falta nada, más bien le sobra,
tiene otra atracción en su patio: Coti, una cotorra vivaracha que
no se cansa de mortificar.
Le gusta enchuchar a los perros y hasta imita su ladrido. También llama a las gallinas y les desmenuza el pan para alimentarlas.
La cotorra asombra a todos los visitantes, conoce a los miembros de la casa y llama a algunos vecinos. Pronuncia el nombre de
su protector con claridad. A veces cuando viene alguien le grita
con su voz de cotorra que no hay nadie en casa.
En las mañanas imita el sonido del reloj despertador; sin em-
Matanzas, octubre de 2016
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Espejo de Paciencia y la Ciénaga de Zapata
Por Efraín Otaño Gerardo
Foto: Tomada de Internet
(…) el célebre Francisco Girón que
establece sus campamentos en una caleta
y playa de la península oriental,
conocida hoy por caleta o Playa Girón. (…)
(…) Hijo de Golomón, viejo prudente:
El cual armado con machete y lanza,
Cuando vido a Gilberto andar brioso,
Arremete contra él cual león furioso. (…)
E
SPEJO DE Paciencia fue escrito por
Silvestre de Balboa, en 1608. Aquel
poema épico hecho en octavas reales,
marcó el inicio de la fructífera carrera literaria de Cuba.
Esta obra, considerada la más antigua
muestra de poesía realizada en nuestro país,
sobrevivió al gran incendio de 1616, que arrasó con la Villa de Santa María del Puerto del
Príncipe.
Fue publicada íntegramente, por vez primera, en la segunda edición de la Bibliografía
cubana de los siglos XVII y XVIII. Más
tarde, apareció en el tomo primero de Evolución de la Cultura, de José Manuel Carbonell, y se reimprimió luego en la Historia
de la Isla y Catedral de Cuba.
Se cuenta con pocos datos biográficos de
Silvestre de Balboa Troya y quesada, entre
ellos, el acta de bautismo fechada en Las
Palmas, Gran Canaria, el 30 de julio de 1513.
También se sabe que el hidalgo llegó a
América entre los años 1590 y 1600. Sus primeros pasos –alrededor de 1604– lo ubican
en Bayamo, pero después se asentó definitivamente en Puerto Príncipe, donde fue confirmado como escribano del cabildo de la villa.
La pieza refleja la primitiva sociedad colonial y trata un relato verídico acaecido en el
puerto de Manzanillo, en 1604, cuando el
Obispo de la Isla Don Juan de las Cabezas
Altamirano realizaba una visita a las haciendas en Yara, y fue secuestrado por el corsario francés Gilberto Girón, con la intención
de hacer pagar a la villa un enorme rescate.
narra cómo los vecinos de Bayamo se reunieron y acordaron atacar al corsario al producirse el intercambio. Se entabló una
cruenta lucha en la que los corsarios son
derrotados y su jefe pierde la vida a manos
del esclavo Salvador Golomón.
Ahora ustedes se preguntarán: ¿qué tiene
que ver esto con la Ciénaga de Zapata?
Según lo expuesto por Juan Antonio Cosculluela Barreras en su libro Cuatro años
en la Ciénaga de Zapata hace suponer
que el corsario mencionado por Silvestre de
Balboa en su obra y el que plantó sus campamentos cerca de una playa de la península oriental de Zapata eran la misma persona. Analicemos lo citado por Cosculluela y
los versos del autor y saquemos nuestras
propias conclusiones.
Fragmentos tomados de su libro nos relata:
“(…) Durante el final del siglo XVI y hasta
1604, aparece como jefe de los piratas de
Zapata, el célebre Francisco Girón(1) que establece sus campamentos en una caleta y
playa de la península oriental, conocida hoy
por caleta o Playa Girón.
“En una expedición que efectuaron a Bayamo, pereció en manos del negro Golomón,
el célebre pirata y quedándose sin jefe los de
Zapata, se dispersaron por sus cayos (…).”
Por su parte, Balboa en su canto segundo
nos argumenta:
Andaba entre los nuestros diligente
un etíope digno de alabanza,
Llamado Salvador, negro valiente,
De los que tiene Yara en su labranza,
Hijo de Golomón, viejo prudente:
El cual armado con machete y lanza,
Cuando vido a Gilberto andar brioso,
Arremete contra él cual león furioso.
Don Gilberto que vido al etíope,
Se puso luego a punto de batalla,
Y se encontraron; más quedó del golpe
Desnudo el negro, y el francés con malla.
¡Oh tú, divina musa Caliope,(2)
Permite, y tú, bella ninfa Aglaya,(3)
que pueda dibujar la pluma mía
De este negro el valor y valentía!
(…)
Con la presentación de estos dos fragmentos podemos llegar a la casi segura conclusión de que uno de los protagonistas de esta
conocida e importante obra literaria cubana
haya vivido en tierras cenagueras. ¿qué usted cree?
En su libro Cosculluela menciona
Francisco Girón, suponemos un error
de impresión a la hora de escribir el
nombre del corsario francés.
(1)
Caliope: en la mitología griega,
musa de la poesía y la elocuencia.
(2)
“El capitán Gregorio Ramos, junto a veinte
y cuatro hombres que halló en los hatos comarcanos a Yara y con ellos va a Manzanillo,
y vence en batalla campal al capitán Gilberto
Girón, francés, y trae su cabeza a Bayamo”.
(…)
(3)
Aglaya: en la mitología griega, la
más joven de las gracias, simboliza la
inteligencia, el poder creativo y la
intuición del intelecto.
Che Guevara
Por Arnaldo Mirabal Hernández
email: arnaldo.mirabal@giron.cip.cu
Foto: Archivo
K
Camilo, la ausencia más presente
Por Arnaldo Mirabal Hernández
S
email: arnaldo.mirabal@giron.cip.cu
é quE la historia no admite supuestos, pero desde siempre me impuse la idea de que en el último minuto de su
vida, Camilo Cienfuegos lanzó una sonrisa. no pudiera
ser de otra manera.
Camilo es –sobre él eternamente se hablará en presente– de
esos hombres que hicieron de la muerte habitual compañera,
y esta, aniquiladora, descubre que su poder no resultará definitivo, incluso, una sonrisa puede neutralizarla.
Sin embargo, la memoria, arma privilegiada de los pueblos,
también consigue hostigar a la muerte. En Cuba, el más risue-
6
Foto: Archivo
ño de los guerrilleros, el más valiente regresa cada día desde la
carcajada sonora de un niño, o desde el chiste ocurrente que
resuena en una mesa de dominó.
El mar y sus misterios nunca pudieron tragarse las hazañas
del legendario Comandante. Cuando sobreviene octubre le
nacen flores a las aguas, como tributo al soldado que partió un
día sin despedirse, envuelto en una tormenta. Partida que no
fue tal, porque héroes como Camilo nunca estarán ausentes, se
funden con el pueblo y renacen cada día, cada hora, para siempre.
ARLA LLEVA el Che en el pecho, en una medallita que cuelga de su cuello; junto a sus cosméticos, Yanet siempre viaja con una fotografía del
Guerrillero. Soy incapaz de decirles que ese rostro no
es amuleto, y que su imagen no hace milagros.
Entiendo que los humanos en ocasiones necesitamos
aferrarnos a algo para evadir la dura realidad; quizás a
ello se deba su santificación en La Higuera, y hasta las
plegarias de un campesino boliviano para que interviniera ante la desaparición de su vaca.
Muchos hallaron cierto paralelismo entre la vida del
cubano-argentino y la de aquel que según dicen bajó de
los cielos para salvarnos. Pero el Che no necesita templos, renegó de todo lo que subyugara a los hombres.
no nos enseñó a poner la otra mejilla después de la
agresión, nos enseñó a combatir.
Cada mañana me encuentro con su mirada desde
una pared de mi cuarto, sin embargo, no le rezo, porque su verdad ya me fue revelada en sus libros, y en su
existencia consecuente al frente de una guerrilla o
desde una fábrica.
una noche mi subconsciente me jugó una mala pasada. Después de observar una entrevista realizada al
Che Guevara en los años 60, le soñé sentado en un sofá
con su uniforme de campaña, como mismo lo había
visto en la televisión.
En mi sueño yo le observaba sin saber qué decir.
Desde entonces, esa idea viaja conmigo siempre, qué le
diría al Comandante guerrillero.
Hoy le expresaría que muchos jóvenes le llevan como
prenda y amuleto, pero no siempre actúan como él;
algunos, en cambio, sí van con su foto conscientes del
gran hombre que fue, como meta trazada para lo que
pueden llegar a ser.
Le diría también que siempre le veo en las protestas
de los más humildes, esos por los que él luchó. Al parecer su rostro insufla valor y los pobres nunca le olvidan. Le confiaría, con la voz entrecortada, que le reprocho a la vida no haberme parido antes para acudir a
aquella selva, y detener aquellas balas.
Matanzas, octubre de 2016
Crónicas
Estrechas
Santanicas: diminutas bestias del monte
Por Arnaldo Mirabal Hernández
email: arnaldo.mirabal@giron.cip.cu
Foto: Tomada de Internet
C
uAnDO nIñO me sentí feliz al saber
que aquel león que creí ver en una mata de aguacate, desde la ventana de mi
cuarto, era fruto de mi imaginación, o un
pretexto para no dormir solo.
La felicidad creció al conocer que nunca
perecería en las fauces de un tigre, o moriría
por la mordida de una serpiente venenosa. Y
es que en el monte cubano, a no ser que te
asustes por el canto del sijú platanero, nada
hace daño. Están los cocodrilos claro, pero
yo poco tenía que hacer en un pantano.
Al mar jamás le temí hasta que vi la película Tiburón. Sin embargo, me reí del miedo
desde la orilla hasta que un buen día me dio
por la pesca submarina y me topé con una picúa descansando en el fondo imperturbable.
Dicen los conocedores que actúan así cuando
están ciguatas. Lo cierto es que fue mi primera zambullida como submarinista, y la última.
Entonces saqué la cuenta de que permaneciendo en tierra, y sin visitar un pantano, podría encontrar la muerte de mil maneras, pero nunca de un ataque animal, ya que el
monte cubano es el más manso de todos.
quien no sienta pavor de la oscuridad,
porque el campo de noche mete miedo, podrá acampar bajo las estrellas, y dormir a patas sueltas sin temor a ningún ataque. (Aquí
no hablaremos de las fieras humanas, esa
sería otra historia bien diferente).
En este minuto el lector se preguntará que
relación guarda lo antes expuesto con las santanicas. Pues que nadie me dijo cuando era
niño que en los montes habitaban unos seres
diminutos y peligrosos, que quizás no provoquen la muerte, mas, después de su embestida desearás no haber nacido. Por supuesto
que me refiero a la santanica, o santanilla, como le llaman en algunas zonas de Cuba.
Es una hormiguita pequeñita, y recién me
entero que debe su nombre a un cura de Sancti
Spíritus, quien en siglos pasados evocó a la mismísima Virgen de Santa Ana cuando sus feligreses resultaron víctimas de las arremetidas de
estas despiadadas.
El insecto, de apenas medio milímetro, está
incluido en la lista de las 100 especies invasoras más dañinas del mundo y, como el marabú, llegó por error a Cuba proveniente de Centroamérica. Y al parecer aquí se adaptó muy
bien.
Se le conoce en diversas regiones como albayalde, hormiguilla, yerba de guinea, candelilla,
hormiga roja, eléctrica u hormiguita de fuego.
Creo que no hay que indagar mucho sobre el porqué de esos motes.
Lo peor es su afición por las reyertas tumultuarias. Si atacara sola el dolor sería más
pasajero. Ahora, cuando lo hace en pandilla, llegas a suplicar que te muerda un oso en la porción del cuerpo agredida.
Dicen los entendidos en la materia que no se
trata de una picada. Más bien de una sustancia
que segrega, o para ser algo más exactos, de un
ácido fórmico que produce un estado punzante y
molesto, provocando sensación dolorosa de picazón y quemadura durante un tiempo no muy
corto.
Esta ardentía se hace irresistible incluso, después de morir el bichito, tras el insistente “rascarasca”. Y no logras entender cómo alguien después de muerto puede fastidiar tanto.
nunca olvidaré aquella actitud atolondrada de mi tío Elio. Yo estaba de vacaciones en
la Sierra del Escambray. una tarde lo vi bajar
precipitadamente de una loma, con un racimo de plátanos, que lanzó a varios metros de
distancia mientras se quitaba la ropa.
Me dije entonces: “ñooo, se fundió mi tío”,
y él, tan comedido y respetuoso como era,
gritó en puro arrebato: “¡Coj….! ¡Me encendieron las santanicas!”.
Ese fue mi primer choque con esos bichos
de los mil demonios. A través de otra persona, claro. Pero el tiempo me reservaría mi
propio encuentro con las susodichas. Y esta
vez no fue en el manso monte, si no en el baño de un motel.
Regresaba de un evento de periodistas en
la provincia de Holguín. De retorno nos detuvimos a almorzar en Camagüey. Debo reconocer que durante varias horas había aguantado las ganas de ir al baño, porque a veces me
cuesta estrechar vínculos con sanitarios desconocidos.
Aún así, esas ganas de… eran inmensas, y
quizás resistirme a… durante tanto tiempo
solo consiguió rendirme finalmente ante
los apremios de mi organismo. De más está
decir el alivio que sentí, solo comparable
con ir al baño cuando se tienen muchos deseos.
no obstante, la premura no me impidió
advertir ciertos punticos que se movían en
el borde del inodoro. Justo cuando salí, o
minutos antes, al abrocharme el pantalón,
dije: “¡Oh, oh! ¡qué bolá!”. En cuestiones
de segundos aprecié cierta incomodidad
allí, unos centímetros más abajo de mi espalda.
Y ahora viene lo bueno. Imagínese que
usted es periodista y viaja por primera vez
en una guagua pequeña con colegas de larga
trayectoria y prestigio, como Belkis Pérez
Cruz, Ariel Terrero, Yudaisis Moreno, Pablo
Jesús Alfonso, entre muchos otros, y que un
pelotón de santanicas te carcome las nalgas… ese, sin discusión, fue el momento más
difícil de mi vida.
Toda la buena impresión que pude causar
me importó un comino. La ardentía era irresistible.
—¡Pero no te rasques! –me decía Yudaisis.
Cómo rayos no me voy a rascar si me pica,
pensaba yo. Tuve a mi alcance un pomo de
perfume y ni corto ni perezoso me bajé el
pantalón y me embadurné las nalgas, aunque la mejoría duraba apenas una fracción
de segundos.
–¡Piensa en otra cosa! –alegaban. ¡En qué
c… voy a pensar si lo que siento es lava ardiente allá atrás!
A la hora más o menos fue amainando la
cosa. Sin embargo, mucho tiempo después
permanecía el dolor, motivado seguramente
por el alcohol del perfume, los arañazos de
tanto rascarme, y el tóxico de esas pirañas de
manigua.
Desde entonces, cada vez que veo Animal
Planet, o el Discovery Channel, me río de los
conductores de esos programas que se sumergen con tiburones blancos, o se aproximan a un rinoceronte salvaje. quisiera ver
su reacción si les cae una nube de santanicas
en la espalda, o en cualquier otro lugar vaya.
Porque en Cuba no habrá grandes felinos, ni
osos grises, pero alguien se imagina una santanica del tamaño de un perro…
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Car de
Matanzas, octubre de 2016
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“La Ciénaga de Zapata
la hizo
Fidel Castro”
• Antonio Bouza Martínez, más conocido por Antón, perdió la vista hace
algunos años, pero no la claridad de su mente. Escucharle hablar es recorrer
la historia de Zapata y entender el impacto transformador de la Revolución.
Hoy pasa los días acompañado de la hija, pero siente mucho cariño por sus
perros, en especial por Negrita, que le guía los pasos cuando sale a caminar
por su barrio de Caletón
Texto y fotos: Arnaldo Mirabal
Hernández
email: arnaldo.mirabal@giron.cip.cu
“N
ACí EnTRE Pálpite y
Soplillar, en un lugar
conocido como La Piojota, en abril de 1941. éramos 10
hermanos. Allí no había carretera,
solo llegaba una línea férrea desde
el central Australia. Mi infancia
fue de mucho trabajo. Después de
la medianoche los niños se iban
para los planes de carbón a recogerlo junto a los padres.
“Ves esta cicatriz en el dedo, me
lo corté con un machete cuando tenía siete años, me llevé el tendón a
cuajo. Mi padre me había mandado a cortar guano para construir
un rancho, mamá me lo entablilló
con una tablita de la caja de dulce
de guayaba. Al otro día, sobre la
una de la tarde, salimos mi hermana y yo para Jagüey, porque a esa
hora pasaba la guagüita de línea.
“Llegamos al pueblo sobre las
cuatro. Allí fui remitido para el
hospitalito de Jovellanos. Al tercer
día, a las 10 de la mañana, me
atendieron finalmente y lograron
“empatarme” el tendón, a sangre fría.
Estuve tres días para que me restauraran el dedo.
“Conozco toda esta zona como la
palma de mi mano. Me gustaba pescar. Antes abundaba la trucha. La
gente vivía en medio del pantano.
Se sacaba el carbón en carretones de
mulos y por los canales.
“Lo que hice de joven fue trabajar
en el carbón, por necesidad. Solo en
eso se laboraba: carbón y madera.
“Después del triunfo de la Revolución nos cambió la vida. Te diré
algo: Fidel Castro Ruz entró a la
Ciénaga de Zapata el 22 de marzo
de 1959. Llegó al lugar donde hoy
está ubicado el Criadero de Cocodrilos. Por ahí hay una zanjita, donde se hallaba en la faena Kiko Azubaray con sus trabajadores sacando
carbón. Allí se bajó Fidel desde un
helicóptero. Casualmente el Comandante se encuentra con las personas
que más conocían la ciénaga, por-
que eran carboneros y cazadores de
esos reptiles. Estuvo con ellos todo
el día.
“Hablaron sobre cómo desarrollar el pantano, almorzaron juntos.
De esa conversación surgió la necesidad de hacer una carretera, y rápidamente contactaron a una compañía norteamericana para construirla.
“¡En el mes de abril llegó el primer buldócer que conoció la Ciénaga! Lo trajeron en una plancha
de ferrocarril. Lo bajamos con
troncos de leña. una vez en tierra,
el equipo derribó un soplillo muy
grande que había en un plan de
carbón. Recuerdo ahora la reacción del gallego Valera al ver la
fuerza de aquel armatoste de hierro, comenzó a gritar fuera de sí:
¡Arriba, buey, empuja, buey! no
pudimos contener la risa.
“Yo, que era un muchacho apenas, tuve la encomienda de recibir
todo el rocoso de la carretera de la
Ciénaga, se extraía de una cantera
cerca de Soplillar.
UJC
“Fui de los fundadores de la
unión de Jóvenes Comunistas.
Para esa tarea enviaron a un
habanero que se llamaba José
García Miró. Yo asumí como Secretario de la Juventud en Playa
Girón y organicé a más de 80
nuevos ingresos. Te hablo de
mediados de los 60. Todo el
mundo dio el paso al frente.
Además, Fidel siempre visitaba
la zona.
“En los años 70 pasé una escuela del Partido Comunista de Cuba
cerca de Torriente. Luego vine para la empresa pesquera de aquí
para organizar el centro. Las labores partidistas no me impidieron
que formara parte de la tripulación como un integrante más de
las embarcaciones.
“una vez salimos a pescar y
cayó un trueno e impactó la proa.
Tuvimos que dirigir el barco hacia
la orilla para repararlo.
“Después organicé la pesca de
agua dulce. Capturábamos más de
una tonelada de rana toro en el
mes. Y te aseguro algo: ¡yo fui quien
creó en Cuba las artes de pesca
para el cangrejo! Lo digo con total
seguridad. Construimos el centro
de pesca de Mario López.
“En la parte occidental del Humedal hicimos 210 tranques para
capturar el crustáceo. Sabía su ruta para desovar. En ese año recolectamos más de 1 000 toneladas.
También fui el promotor del proceso de limpieza. Se le entregaba a
la población precocinado. Con anterioridad en la ciénaga no se comía cangrejo, todo comenzó en los
años 70.
GUÍAS EN LA OSCURIDAD
“En los 90 empecé a perder la
vista. Sufría de Retinosis pigmentaria. Era hereditaria porque mi
padre también la padeció. Días antes de operarme tuve un accidente
de tránsito, lo que complejizó la
enfermedad.
“Desde ese entonces me auxilio de
mis perros. Recorro el barrio de
Caletón con ellos. Me guían y protegen. Esta perrita que se llama
negrita no me pierde ni pie ni pisada.
A veces cuando voy caminando y se
acerca un vehículo me hala por la
pata del pantalón hacia la orilla de la
carretera.
“Pero me han envenenado a algunos perros. Menos mal que
con negrita no se meten. Yo la
recogí de cachorrita, la habían
botado frente al cementerio. Estaba desnutrida. Dándole sopa
de arroz y antibióticos logré salvarla.
“Cuando desando el barrio paso un poco de trabajo porque ha
cambiado en los últimos tiempos. Pero los vecinos me ayudan.
Aunque cada vez salgo menos de
casa porque ahora me salió una
lesión en una pierna.
“Lo primero que hago en la mañana es asearme y luego limpiar
el plato de los perros. Luego lavo
mi ropa de dormir. Es una manía,
aunque mi hija se molesta.
“Para terminar solo te diré que
la Ciénaga de Zapata la hizo Fidel
Castro Ruz con sus pies en cada
lugar. él personalmente dirigía
cada detalle, porque descubrió
que esta región parecía salida de
otro mundo por la miseria que había. Hoy, si tenemos escuelas, hoteles, policlínicos, carreteras;
todo fue gracias a Fidel”.
Humedal del Sur es una publicación de la Editora Girón. Directora: Miriam Velázquez Rodríguez. Subdirectora Editorial: Jessica Acevedo
Alfonso. Coordinador: Arnaldo Mirabal Hernández. J’ Redacción: Mayuri Martín García. Dirección: Maceo (Manzano) #29018 e/ Santa
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