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Petrocaribe: ¿el comienzo del fin?; por Mariano de Alba
Mariano de Alba · Friday, July 1st, 2016
Reunión del 12mo Conejo Ministerial de Petrocaribe celebrado en Caracas en
diciembre de 2013 y encabezada por el entonces ministro del Poder Popular de
Petróleo y Minería, Rafael Ramírez.
Venezuela entera ha oído hablar sobre Petrocaribe. Ha sido catalogada por
funcionarios del gobierno como un “ejemplo de complementariedad y solidaridad” y
líderes de oposición han exhortado a que se “revisen los acuerdos”. Este programa de
venta de petróleo y sus derivados en condiciones de pago preferencial le ha servido a
Hugo Chávez y Nicolás Maduro para conseguir el apoyo político de gobiernos en
Centroamérica y el Caribe.
Pero se ha evidenciado que, últimamente y de forma tímida, tal respaldo comienza a
verse en entredicho. Quizás entonces es el momento propicio para evaluar las
implicaciones del programa y las razones para el posible inicio de su ocaso; para
poder así realizar unos breves comentarios sobre el posible futuro de la política
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petrolera de Venezuela para Centroamérica y el Caribe.
Antecedentes y creación de Petrocaribe
Petrocaribe tiene dos antecedentes. El primero, cuando Venezuela y México
suscribieron en 1980 el Acuerdo de San José, una iniciativa cuyo fin era ofrecer apoyo
energético a varios países de Centroamérica y el Caribe [1] . Ambas naciones
garantizaban de forma conjunta un número determinado de barriles de petróleo y
productos refinados, financiando proyectos de desarrollo y fomentando el intercambio
comercial de bienes y servicios.
El segundo precedente fue el Acuerdo Energético de Caracas, firmado el 19 de
octubre de 2000. El objetivo del gobierno venezolano era complementar el Acuerdo de
San José, vista la reticencia de México de incluir a nuevos países —y especialmente a
Cuba— en el pacto.
Once días después, los gobiernos de Venezuela y Cuba firmaron el Convenio Integral
de Cooperación Venezuela-Cuba que rige la exportación de petróleo y derivados a la
isla. A cambio, Cuba se comprometió a la “prestación de servicios y suministro de
tecnología” para apoyar el desarrollo en Venezuela y puso a disposición de nuestro
país (“gratuitamente”) servicios y entrenamiento médico.
Finalmente, el 29 de junio de 2005, el gobierno venezolano decidió ampliar los
beneficios previstos en el Acuerdo de San José y el Acuerdo Energético de Caracas y
creó Petrocaribe, catalogándolo como un “órgano habilitador de políticas y planes
energéticos, dirigido a la integración de los pueblos caribeños”.
Países miembros
En teoría, Petrocaribe tiene 19 países miembros: Antigua y Barbuda, Bahamas, Belice,
Cuba, Dominica, El Salvador, Granada, Guatemala, Guyana, Haití, Honduras, Jamaica,
Nicaragua, Surinam, Santa Lucía, República Dominicana, San Cristóbal y Nieves, San
Vicente y las Granadinas y, por supuesto, Venezuela.
En consecuencia, los únicos países del Caribe que no son miembros son Barbados y
Trinidad y Tobago.
No obstante, varios países miembros no han hecho uso del programa o han dejado de
ser miembros activos. Honduras fue suspendida por Chávez en julio de 2009 como
retaliación por la salida del poder de Manuel Zelaya y nunca regresó como miembro
activo. Guatemala anunció su retiro en noviembre de 2013 porque las “condiciones
económicas” no le eran favorables. La relación con Cuba en realidad se rige por el
Convenio Integral de Cooperación. En octubre de 2015, Guyana fue expulsada por
Maduro. Finalmente, Bahamas y Santa Lucía nunca han sacado provecho de su
membresía. Por ende, si también se excluye a Venezuela de la lista, en realidad son 12
los países que utilizan el programa.
Lo anterior no significa que los países que alguna vez utilizaron el programa no
mantengan deudas con el Estado venezolano. Hasta julio de 2015, Guyana debía 580
millones de dólares pagaderos a 25 años.
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¿Cómo funciona?
El país interesado debe realizar un desembolso inicial (usualmente pagable dentro de
los 90 días posteriores a la compra del petróleo o sus derivados) y cuyo porcentaje
sobre el importe total depende del precio del petróleo en los mercados
internacionales. Esto significa que mientras más alto sea el precio del petróleo
venezolano, menor será el porcentaje del precio total que deberá ser pagado como
inicial.
A modo de ejemplo, cuando el precio del petróleo venezolano es mayor a $30 (pero
menor a $40), un país miembro paga una inicial del 75% del precio, mientras que el
25% restante es financiado por Venezuela a un término de 17 años con un interés del
2%. Cuando el precio del petróleo era mayor a $100 (pero menor a 150), el país
miembro pagaba una inicial del 40%, mientras que Venezuela financiaba el 60%
restante pero a un término de 25 años con la misma tasa de interés del 2%. [2] Así está
previsto con fórmulas que varían desde precios mayores a $15 hasta precios mayores
a los $150 por barril. En cualquier caso, el país comprador tiene un período de gracia
de dos años antes de comenzar a pagar la sección financiada. En las siguientes
gráficas puede ver una explicación de todos los escenarios.
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Ventajas y desventajas del programa
El esquema ha otorgado grandes beneficios a buena parte de sus países miembros.
Éstos han podido satisfacer su demanda energética (especialmente en los tiempos en
que el precio del barril era alto) sin una afectación considerable de sus presupuestos.
Según un informe del Fondo Monetario Internacional, para el año 2012, el
financiamiento de Venezuela a Nicaragua llegó a representar el 7% de su producto
interno bruto y más del 4% del de Haití, Belice y Guyana. Por su parte, entre los años
2005 y 2014, aproximadamente un 32% de la demanda petrolera de los países
miembros fue abastecida a través de Petrocaribe, significando esto un financiamiento
de casi $28.000 millones.
En el caso de Venezuela, se ha hecho referencia al provecho político para el gobierno,
convirtiéndose en una garantía de lealtad en instancias internacionales. Un reporte
del Atlantic Council refleja que esa ventaja ha sido “comprada” a un precio menor del
que usualmente se asume. Según los informes financieros de PDVSA al 31 de
diciembre de 2014, la estatal petrolera asumió un costo de $2.251 millones en 2014,
$3.214 millones en 2013 y $2.728 millones en 2012 por el 50% de la porción
financiada en el marco de los convenios de cooperación energética. Aunque se trata
de más de $8.000 millones, esta cifra luce inocua si se tiene en cuenta que los
subsidios petroleros internos durante esos años fueron de aproximadamente $21.100,
$22.300 y $17.300 millones, respectivamente.
Pero también existen desventajas. Gracias a Petrocaribe, sus países miembros han
aumentado su dependencia sobre fuentes de energía que no son las más económicas
ni amigables con el medio ambiente. Asimismo, a partir del inicio de la caída de los
precios del petróleo, muchos países miembros se han mostrado preocupados por su
excesiva vinculación al crudo venezolano. Esto implica la asunción de un riesgo
considerable vista la crisis económica que sufre Venezuela, lo que aumenta la
probabilidad que el programa sea cancelado. De hecho, ya existen reportes de que
Venezuela ha ido disminuyendo el suministro de crudo a los países del Caribe. Para
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agosto de 2015, el suministro se acercaba al 48% de lo inicialmente acordado.
Por su parte, Venezuela ha terminado aceptando que un tercio de sus exportaciones
de petróleo no sean pagadas con dinero. República Dominicana ha enviado granos y
Guyana pagaba parcialmente con arroz. Este hecho, por sí solo, genera pérdidas pues
el precio de los bienes de consumo no es usualmente transparente. Nuestro país ha
tenido también que aceptar el pago parcial de las deudas a descuento vista su
necesidad de obtener divisas. República Dominicana pagó $1.900 millones para
cancelar una deuda que era de $4.100 millones y Jamaica pagó $1.500 millones por
casi $3.000 millones. A pesar de lo anterior, se estima que, para mediados de 2015, la
deuda pendiente de los países de Petrocaribe era de al menos $11.600 millones
aunque no está claro si los países deudores tendrán la capacidad de pagar en los
términos acordados. Nuestra propia investigación realizada con la información más
actualizada posible en fuentes electrónicamente disponibles arrojó una deuda de al
menos $6.989 millones, aunque hay tener en cuenta que hubo países miembros sobre
los cuales no se consiguió información [3].
Petrocaribe tampoco ha dado resultados en momentos en donde Venezuela vive una
grave escasez de alimentos. A pesar de los esfuerzos recientes de Nicolás Maduro por
obtener asistencia caribeña, únicamente Trinidad y Tobago (que no es miembro de
Petrocaribe) se ha comprometido a enviar alimentos. Sin embargo, para ello
Venezuela ha tenido que crear un “fondo rotatorio” de $50 millones. Por su parte, el
viaje de Maduro a Jamaica (país que sí se ha visto ampliamente beneficiado por
Petrocaribe) concluyó con una simple ratificación de la continuación del programa y
ningún compromiso del gobierno jamaiquino.
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El comienzo del debilitamiento del apoyo político
La historia demuestra que, en algunas instancias, los países del Caribe y algunos
países de Centroamérica han otorgado su apoyo a los intereses políticos
internacionales del gobierno venezolano. En el marco de la OEA, este apoyo no pudo
verse explícitamente durante el gobierno de Hugo Chávez. En marzo de 2008, el
Consejo Permanente condenó la incursión de fuerzas militares colombianas en el
territorio de Ecuador, pero lo hizo de forma unánime. En julio de 2010, el gobierno de
Colombia expuso ante el mismo Consejo supuestas pruebas sobre la presencia de las
FARC y el ELN en Venezuela. Pero el Consejo decidió no tomar una acción concreta y
no hubo una votación.
A partir del año 2014, los países miembros de la OEA han tenido que adoptar una
posición más evidente ante la crisis que enfrenta Venezuela. A principios del mes de
marzo, luego de las protestas que estaba viviendo el país, el Consejo Permanente
realizó una sesión privada solicitada por Panamá. Durante la sesión, los países del
Caribe optaron por resaltar su interés en preservar sus relaciones comerciales con
Venezuela a través de Petrocaribe. Y al final, votaron por la aprobación de una
resolución mayoritaria que reafirmaba el respeto al principio de no intervención y
otorgaba su apoyo al gobierno para que continuara avanzando en un supuesto proceso
de diálogo.
Días más tarde, se dio la famosa sesión en donde la entonces diputada María Corina
Machado intentó ejercer un derecho de palabra. Con el apoyo de los países del Caribe,
el gobierno venezolano logró que la sesión se realizara a puerta cerrada. 22 países
apoyaron que la sesión fuese privada, 11 se manifestaron en contra y sólo hubo una
abstención. Ningún país miembro de Petrocaribe votó a favor de que la sesión fuese
pública. Un resultado aún más favorecedor para los intereses del gobierno venezolano
se repitió para determinar si la diputada podía hablar, ya que 22 países votaron en
contra, nueve se abstuvieron y sólo Canadá, Estados Unidos y Panamá estuvieron a
favor.
En 2015, el gobierno venezolano ya pudo observar cómo el apoyo de los países
miembros de Petrocaribe comenzaba sutilmente a debilitarse. En agosto, Colombia
solicitaba la convocatoria de una reunión de cancilleres para tratar la crisis fronteriza
con Venezuela. 17 países votaron a favor, cinco en contra y 11 se abstuvieron. Aunque
el resultado final favoreció a Venezuela —que no quería que se convocara la reunión—
países miembros de Petrocaribe como Jamaica, Santa Lucía, Bahamas y El Salvador
apoyaron la propuesta colombiana. Entre las cuatro naciones que se unieron a
Venezuela, sólo Haití y Nicaragua pertenecen a Petrocaribe. La mayoría de los países
del Caribe decidieron abstenerse, favoreciendo el resultado deseado por Venezuela.
Hace pocos días, el apoyo político de los países de Petrocaribe a las intenciones del
gobierno venezolano se desinflaba un poco más cuando el Consejo Permanente tuvo
que decidir si escuchaba el informe sobre la crisis venezolana preparado por el
Secretario General Luis Almagro. En esa votación, cuatro países miembros (Bahamas,
Belice, Jamaica y Surinam) votaron en contra de la opción deseada por el gobierno
venezolano, mientras que uno (Santa Lucía) se abstuvo. No obstante, de los 11 países
que apoyaron la propuesta de Venezuela de negarle el derecho de palabra a Almagro,
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nueve son países miembros de Petrocaribe.
En consecuencia, no se puede concluir que los países miembros de Petrocaribe hayan
abandonado su apoyo político al gobierno de Nicolás Maduro. Sin embargo, sí
comienzan a verse pruebas concretas de países que, incluso siendo miembros de
Petrocaribe, están dispuestos a manifestarse en contra de los intereses del gobierno
venezolano.
El futuro de Petrocaribe
Al mismo tiempo que la situación económica de Venezuela se ha ido agravando, los
países de Centroamérica y el Caribe han comenzado a concretar otras alternativas
para satisfacer su demanda energética. En mayo de 2013, se dio la primera reunión
entre Estados Unidos y el Caribe para planificar el comienzo de una transición hacia
fuentes de energías más limpias como el gas natural. En 2015, Barack Obama puso en
marcha un equipo de trabajo para garantizar la seguridad energética y mejorar la
cooperación regional. Desde entonces, la Corporación para Inversiones Privadas en el
Extranjero de Estados Unidos ha otorgado más de $250 millones para financiar
proyectos de energía limpia en Centroamérica y el Caribe y hace pocas semanas
comprometió $200 millones más.
En consecuencia, es palpable cómo Centroamérica y el Caribe comienzan a hacer
esfuerzos para reducir su dependencia de Petrocaribe y migrar hacia fuentes
energéticas más limpias. No obstante, se estima que esta migración dure al menos 15
años, momento en el cual sólo se habrá logrado, como mucho, que el 47% de las
fuentes de generación de energía en Centroamérica y el Caribe sean de carácter
renovable. Esto significa que, al menos en el mediano plazo, estos países seguirán
necesitando el petróleo venezolano para abastecer su demanda energética. Pero esa
necesidad y dependencia será cada vez menor.
Teniendo todo lo anterior en cuenta, es conveniente plantear los siguientes puntos
para que sean objeto de debate:
1. Petrocaribe continuará siendo un programa muy importante para varios países
de Centroamérica y el Caribe. Estos países necesitan un acceso preferencial a
fuentes de energía para poder abastecer su demanda interna. A medida que pasen
los años, y suponiendo que la ayuda que está proporcionando Estados Unidos
continúe siendo una realidad, la dependencia al programa irá decreciendo.
2. Vista la crisis económica que está atravesando Venezuela, es necesario una
revisión integral del programa, la deuda pendiente y muy particularmente la
forma de pago que están utilizando los beneficiarios del programa. Considerando
los costos que supone el programa y el impacto que tendría su suspensión,
Venezuela debe considerar hacer un esfuerzo por mantenerlo, buscando quizás
renegociar alguno de sus términos como los prolongados términos de
financiamiento y las ínfimas tasas de interés. Lo que hay que evaluar con mucha
precaución es el pago a través de bienes de consumo, pues se presta para que los
precios de esos bienes sean sobre-facturados.
3. No es recomendable que esquemas de esta naturaleza sean utilizados con la
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intención de obtener a cambio apoyo político. Venezuela, privilegiada con grandes
reservas de petróleo, debe cooperar con los países de la región, pero sin olvidar la
naturaleza comercial de la operación. Se debe buscar recuperar el costo que
supone financiar la venta de petróleo e incluso plantear que un programa como
Petrocaribe únicamente esté disponible cuando el precio del petróleo en el
mercado internacional esté por encima de una cifra determinada.
♦
[1] Específicamente, los países que participaron fueron Barbados, Belice, Costa Rica, El Salvador,
Guatemala, Haití, Honduras, Jamaica, Nicaragua, Panamá y República Dominicana.
[2] Reportes indican que Venezuela ha tomado algunas medidas para reducir los costos del
programa. Por ejemplo, en 2013, el término del vencimiento de la deuda fue reducido a 15 y 17
años (en vez de 17 y 25 años) y las tasas de interés fueron sido aumentadas del 2% a entre 3 y 4%.
[3] Las fuentes de dichos montos se pueden encontrar, dependiendo del país, en los siguientes
enlaces: Antigua y Barbuda; Belice; Dominica; El Salvador; Granada; Guyana; Haití; Jamaica;
Nicaragua; República Dominicana; San Cristóbal y Nieves; y San Vicente y las Granadinas.
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on Friday, July 1st, 2016 at 10:00 am and is filed under Actualidad
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