01a01 (Portada).qxd - Revista Illuminare

N.º 392
OCTUBRE 2014
SERVICIO DE
PASTORAL
MISIONERA
AÑO XCII
Servicio de Pastoral Misionera
SUMARIO
3 PRESENTACIÓN de la CAMPAÑA
Lema, cartel, objetivos
4 PRESENTACIÓN de la CAMPAÑA
Una nueva ocasión para nuestro compromiso misionero
Anastasio Gil, Director Nacional de OMP
6 MENSAJE DEL PAPA PARA LA JORNADA DEL DOMUND
10 REFLEXIÓN PASTORAL
Renace la alegría
Anastasio Gil, Director Nacional de OMP
14 ANIMACIÓN MISIONERA
Entrevista a Mons. Braulio Rodríguez, Arzobispo de Toledo
Paula Rivas
16 ANIMACIÓN MISIONERA
Las diócesis, con sus misioneros
Delegaciones Diocesanas de Misiones de Lleida y Menorca
18 ANIMACIÓN MISIONERA
Por el DOMUND, por los misioneros
20 SERVICIO INFORMATIVO
El DOMUND en los Mensajes de Pablo VI
Rafael Santos, Director de “Illuminare”
22 SERVICIO INFORMATIVO
De nuestras Iglesias, a los cinco continentes
En su Mensaje para el DOMUND de este año, el papa Francisco nos
anima a retomar con coraje la misión evangelizadora: «Os invito a
sumergiros en la alegría del Evangelio y a alimentar un amor capaz de iluminar vuestra vocación y vuestra misión».
Pág. 6
Mons. Braulio Rodríguez,
presidente de la Comisión
Episcopal de Misiones,
ofrece tres claves del
DOMUND: oración, ayuda
económica y apoyo a las
vocaciones misioneras.
Pág. 14
26 TESTIMONIOS
Monasterios con espíritu misionero
28 LITURGIA
Guion litúrgico - DOMUND 2014
Juan Martínez Sáez, fmvd, colaborador de OMP
30 VIGILIA DE ORACIÓN
Compartir la alegría de Jesús
Juan Martínez Sáez, fmvd, colaborador de OMP
32 COOPERACIÓN ECONÓMICA
34 PONTIFICIA UNIÓN MISIONAL
Seminarios abiertos a la universalidad de la Iglesia
Adelino Álvarez, Delegado Diocesano de Misiones de Ourense
Para una diócesis, los
misioneros por ella enviados no son números:
son hermanos con nombres y apellidos, a los
que hay que acompañar
y ayudar en su labor.
Pág. 16
EDITA: Obras Misionales Pontificias - DIRECTOR NACIONAL: Anastasio Gil García
DIRECTOR: Rafael Santos Barba - DISEÑO: Antonio Aunés Hernández
IMPRIME: Gráficas Dehon - Depósito Legal: M. 3790-1958
Dirección y Administración: Fray Juan Gil, 5; 28002 Madrid - Tel.: 91 590 27 80
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LEMA
.
“RENACE... Así se dice al comienzo de Evangelii gaudium:
“Con Jesucristo siempre nace y renace la alegría”. La misión es el
lugar privilegiado para nacer y renacer al encuentro con Dios. Este
renacer, del que habla Jesús con Nicodemo, estaba escondido y ha
sido revelado a los pequeños. Así sucede en el origen de la fe de
los discípulos. La finalidad de la actividad misionera es nacer y renacer a la vida de fe.
.
... LA ALEGRÍA” Es un aspecto esencial en la evangelización. La alegría está en la entraña del amor trinitario:
el Padre es la fuente; el Hijo, su manifestación; y el Espíritu Santo, el animador. Los discípulos, llenos de alegría,
proclaman el amor de Dios. Tras su encuentro con Cristo, comparten esta experiencia con los más pobres. Y Francisco nos pregunta: “¿Por qué no entramos también nosotros en este río de alegría?”.
CARTEL
.
La imagen. Nada más elocuente que la sonrisa de unos jóvenes, independientemente de su raza, para expresar la alegría que brota del corazón. Al contemplar sus miradas y sus manos entrelazadas, es fácil descubrir que su
alegría nace de un corazón limpio y una fraternidad profunda. Es la fuerza del amor. No necesitan otros estímulos
externos.
.
.
Las palabras. El lema, el hashtag #Yosoydomund y la fecha de la Jornada forman una unidad. La palabra
“DOMUND”, suficientemente significativa, evoca la vida de entrega de los misioneros y suscita la implicación en
su misma tarea.
Los símbolos. Sobre un fondo morado, se ven unos signos que representan algunos elementos específicos de
las Obras Misionales Pontificias, cuyo principal objetivo es la cooperación con la actividad misionera de la Iglesia.
OBJETIVOS
.
.
.
Celebrar la Jornada Mundial de las Misiones, en comunión con toda la Iglesia, para vivir la dimensión universal de la fe y el compromiso de la caridad con los más pobres.
Invitar a todas las comunidades cristianas a participar en las actividades de información, formación y cooperación misionera organizadas con motivo del DOMUND.
Promover una corriente fraterna y solidaria de colaboración económica con las necesidades materiales de los
misioneros y de las misiones, a través de las Obras Misionales Pontificias.
3
Por Anastasio Gil,
E
Director de OMP en España
l DOMUND es una ocasión para contemplar la misión de la Iglesia como familia de
quienes se reconocen hijos de Dios y hermanos de todos los hombres. Su celebración es cada año una nueva oportunidad para observar desde la perspectiva divina la
humanidad como aquella mies que, según Jesús hizo ver a sus discípulos, está pronta
para la siega; y que, a la vez, le oigamos advertir que esta mies es abundante, pero
los obreros pocos. Ante este dilema, Él propone la respuesta: “Rogad, pues, al dueño
de la mies que envíe obreros a su mies. ¡Poneos en camino! Mirad que os envío...”
(Lc 10,2-3). Palabras imperativas para la oración y para la disponibilidad, que hace suyas el papa Francisco, a través la referencia a una Iglesia “en salida”. Es, por tanto, una
nueva ocasión para implicarnos en el compromiso evangelizador de la Iglesia.
En efecto, Dios ha querido servirse de los hombres para la obra de la salvación del
mundo. Todo nace de la llamada a la misión, como hizo el Señor desde el primer momento de su actividad evangelizadora: llamó a los que quiso para estar con Él y para
enviarles a predicar (cf. Mc 3,13-15). También ahora sigue llamando a los que quiere,
y la respuesta no se hace esperar por las numerosas vocaciones a la misión que cada
año parten de las comunidades cristianas. Unos son llamados a primera hora, y otros,
a última; unos, para ir lejos, y otros, para estar cerca; unos, para colaborar desde la
primera fila, y otros, desde la retaguardia; pero todos son llamados.
Contemplar la actividad misionera de la Iglesia en el mundo entero es uno de los
argumentos fundamentales de su catolicidad y del sentido de filiación y fraternidad
que subyace en el corazón de los discípulos misioneros. Entre estas vocaciones a la
misión, es preciso destacar la que Dios deposita en el corazón de algunos laicos, que
lo dejan todo para responder con prontitud. A ello se refiere Francisco cuando habla
de que esta Jornada es la ocasión para incrementar la conciencia de las vocaciones mi-
4
Presentación de la campaña
sioneras y, especialmente, las laicales, ya que ellos, los laicos, “están llamados a desempeñar un papel cada vez más relevante en la difusión del Evangelio” (Mensaje DOMUND 2014, 4).
JORNADA MUNDIAL DE LAS MISIONES
Este panorama de generosidad y universalidad se puede vislumbrar con nítido atractivo en la Jornada Mundial de las Misiones. Pablo VI inició la costumbre de entregar a la Iglesia un Mensaje para esta Jornada; desde entonces, los
papas nos invitan a tomar parte activa en este intercambio de dones espirituales y materiales entre los fieles. Es la certeza de que todos somos la familia de
Dios, y en sus manos ponemos nuestros “panes y peces”, para que Él los bendiga y los reparta. Decía Pablo VI en su Mensaje de 1976: “Esta Jornada anual
se propone sobre todo la formación de la conciencia misionera de todo el Pueblo de Dios, tanto de sus individuos como de las comunidades; el cultivo de
las vocaciones misioneras; y el progresivo aumento de la cooperación, espiritual y material, a la actividad misionera en toda su dimensión eclesial”.
Contemplar la
La Iglesia ha querido servirse de las Obras Misionales Pontificias al
actividad misionera
hacer suya aquella iniciativa de Paulina Jaricot de colaborar, mediante la
de la Iglesia en el
plegaria y la aportación económica, con los misioneros. En cada uno
de los 130 países en que están implantadas, ha sido nombrado un dimundo entero es uno
rector
nacional; este asume la responsabilidad de promover, en comude los argumentos
nión con la respectiva Conferencia Episcopal, el carisma propio de esfundamentales de
tas
Obras, a las que Francisco considera como “el instrumento privilegiasu catolicidad.
do en las manos del Papa” para hacer visible la cooperación entre todos
los fieles (Discurso a los directores nacionales de OMP, 17-5-2013).
COOPERACIÓN ENTRE LAS IGLESIAS
Cada año, miles de personas anónimas, comunidades, parroquias y centros
educativos, residencias de mayores, hermandades y cofradías, instituciones civiles y privadas ayudan generosamente a los miles de misioneros españoles repartidos por el mundo. Como en una familia, cada uno aporta lo que tenga y
quiera dar, y los responsables se encargan de distribuir según las necesidades.
Así funcionan los Fondos Universales de Solidaridad que gestionan los Secretariados Generales de las OMP. Estas ayudas no se circunscriben a los aspectos
materiales, sino que todo está dinamizado por la caridad evangélica, que favorece la fraternidad y la solidaridad como partes connaturales de la tarea misionera.
Del amor al hermano, en el cual el cristiano contempla el rostro de Dios,
brota la fuerza de la misión de la Iglesia. Este amor conlleva salir de uno mismo
para situarse en la vida del otro; en concreto, en el hermano misionero que ha
pasado a la otra orilla para entregarse a los demás. Jornada del DOMUND, días
en los que vivir con intensidad la oración y el sacrificio para sostener las manos
generosas y los corazones ardientes de los misioneros que están en primera línea. Después, solo después, viene la ayuda económica y material.
5
Queridos hermanos y hermanas:
Hoy en día todavía hay mucha gente que no conoce a Jesucristo. Por eso es tan
urgente la misión ad gentes, en la que todos los miembros de la Iglesia están
llamados a participar, ya que la Iglesia es misionera por naturaleza: la Iglesia ha nacido “en salida”. La Jornada Mundial de las Misiones es un momento privilegiado en el que los fieles de los diferentes continentes se
comprometen con oraciones y gestos concretos de solidaridad para
ayudar a las Iglesias jóvenes en los territorios de misión. Se trata de
una celebración de gracia y de alegría. De gracia, porque el Espíritu
Santo, mandado por el Padre, ofrece sabiduría y fortaleza a aquellos
que son dóciles a su acción. De alegría, porque Jesucristo, Hijo del Padre, enviado para evangelizar el mundo, sostiene y acompaña nuestra
obra misionera. Precisamente sobre la alegría de Jesús y de los discípulos misioneros quisiera ofrecer una imagen bíblica, que encontramos en el
Evangelio de Lucas (10,21-23).
El evangelista cuenta que el Señor envió a los setenta y dos discípulos, de
dos en dos, a las ciudades y pueblos, a proclamar que el Reino de Dios había llegado, y a preparar a los hombres al encuentro con Jesús. Después de cumplir con esta misión de anuncio, los discípulos volvieron llenos de alegría: la
alegría es un tema dominante de esta primera e inolvidable experiencia misionera. El Maestro Divino les dijo: “«No estéis alegres porque se os someten los
espíritus; estad alegres porque vuestros nombres están inscritos en el cielo». En
aquella hora, se llenó de alegría en el Espíritu Santo y dijo: «Te doy gracias, Pa-
1
Mensaje del Papa
dre [...]». Y volviéndose a sus discípulos,
les dijo aparte: «¡Bienaventurados los
ojos que ven lo que vosotros veis!»”
(Lc 10,20-21.23).
Son tres las escenas que presenta
Lucas. Primero, Jesús habla a sus discípulos, y luego se vuelve hacia el
Padre, y de nuevo comienza a hablar
con ellos. Jesús quiere hacer partícipes a los discípulos de su alegría, que
es diferente y superior a la que ellos
habían experimentado.
Los discípulos estaban llenos de alegría, entusiasmados con el poder de liberar a las personas de los demonios. Sin embargo, Jesús les advierte que no se alegren tanto
por el poder recibido, cuanto por el amor recibido:
“porque vuestros nombres están inscritos en el cielo” (Lc 10,20). A ellos se les ha
«Quienes se dejan
concedido la experiencia del amor de Dios, e incluso la posibilidad de comparsalvar por Él son
tirlo. Y esta experiencia de los discípulos es motivo de gozosa gratitud del coliberados del pecado,
razón de Jesús. Lucas ha captado este júbilo en una perspectiva de comunión
trinitaria: Jesús “se llenó de alegría en el Espíritu Santo” dirigiéndose al Padre
de la tristeza, del
y
alabándolo. Este momento de íntima alegría brota de lo más profundo de Jevacío interior. Con Jesús
sús como Hijo hacia su Padre, Señor del cielo y de la tierra, el cual ha ocultasiempre nace y renace
do estas cosas a sabios y entendidos, y se las ha revelado a los pequeños (cf. Lc
la alegría».
10,21). Dios ha escondido y revelado y, en esta oración de alabanza, se pone de
relieve, sobre todo, lo revelado. ¿Qué es lo que Dios ha revelado y ocultado? Los
misterios de su Reino, el afirmarse del señorío divino en Jesús y la victoria sobre Satanás.
Dios ha escondido todo esto a aquellos que están demasiado llenos de sí y pretenden saberlo ya todo. Están como cegados por su propia presunción y no dejan espacio a Dios. Uno
puede pensar fácilmente en algunos de los contemporáneos de Jesús a los que Él mismo advirtió en varias ocasiones, pero se trata de un peligro que siempre ha existido, y que nos afecta también a nosotros. En cambio, los “pequeños” son los humildes, los sencillos, los pobres,
los marginados, los sin voz, los que están cansados y oprimidos, a los que Jesús ha llamado
“benditos”. Se puede pensar fácilmente en María, en José, en los pescadores de Galilea, y en
los discípulos llamados a lo largo del camino, en el curso de su predicación.
2
“Sí, Padre, porque así te ha parecido bien” (Lc 10,21). La expresión de Jesús debe entenderse con referencia a su júbilo interior, donde la benevolencia indica un plan salvífico y benevolente del Padre hacia los hombres. En el contexto de esta bondad divina, Jesús se regocija, porque el Padre ha decidido amar a los hombres con el mismo amor que Él tiene por
el Hijo. Además, Lucas nos recuerda el júbilo similar de María: “Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador” (Lc 1,46-47). Se trata de la Buena
Noticia que conduce a la salvación. María, llevando en su vientre
3
«Los discípulos
son aquellos que se
dejan aferrar cada vez
más por el amor de
Jesús, para ser portadores
de la alegría
del Evangelio».
7
Mensaje del Papa
a Jesús, el Evangelizador por excelencia, al encontrarse con Isabel, exulta de gozo en el Espíritu Santo, cantando el Magníficat. Jesús, al ver el éxito de la misión de sus discípulos y,
por tanto, su alegría, se regocija en el Espíritu Santo y se dirige a su Padre en oración. En
ambos casos, se trata de una alegría por la salvación que tiene lugar, porque el amor con el
que el Padre ama al Hijo llega hasta nosotros y, por obra del Espíritu Santo, nos envuelve,
nos hace entrar en la vida de la Trinidad.
El Padre es la fuente de la alegría. El Hijo, su manifestación, y el Espíritu Santo, su
animador. Inmediatamente después de alabar al Padre, como dice el evangelista Mateo, Jesús nos invita: “Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y
«La Jornada Mundial
yo os aliviaré. Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy mande las Misiones es un
so y humilde de corazón, y encontraréis descanso para vuestras almas. Porque
momento para reavivar
mi yugo es llevadero y mi carga ligera” (Mt 11,28-30). “La alegría del Evanel deseo y el deber
gelio llena el corazón y la vida entera de los que se encuentran con Jesús. Quiemoral de la participación
nes se dejan salvar por Él son liberados del pecado, de la tristeza, del vacío interior, del aislamiento. Con Jesucristo siempre nace y renace la alegría” (Exhort.
gozosa en la misión
apost. Evangelii gaudium, 1).
ad gentes».
De este encuentro con Jesús, la Virgen María ha tenido una experiencia
completamente singular y se ha convertido en causa nostrae laetitiae. Y los discípulos
han recibido la llamada a estar con Jesús y a ser enviados por Él a predicar el Evangelio (cf.
Mc 3,14), y así se ven colmados de alegría. ¿Por qué no entramos también nosotros en este
río de alegría?
“El gran riesgo del mundo actual, con su múltiple y abrumadora oferta de consumo, es
una tristeza individualista que brota del corazón cómodo y avaro, de la búsqueda enfermiza de placeres superficiales, de la conciencia aislada” (Exhort. apost. Evangelii gaudium,
2). Por lo tanto, la humanidad tiene una gran necesidad de alcanzar la salvación que nos ha
traído Cristo. Los discípulos son aquellos que se dejan aferrar cada vez más por el amor de
Jesús y marcar por el fuego de la pasión por el Reino de Dios, para ser portadores de la alegría del Evangelio. Todos los discípulos del Señor están llamados a cultivar la alegría de la
evangelización. Los obispos, como principales responsables del anuncio, tienen la tarea de
promover la unidad de la Iglesia local en el compromiso misionero, teniendo en cuenta que
4
8
Mensaje del Papa
la alegría de comunicar a Jesucristo se expresa tanto en la preocupación de anunciarlo en los
lugares más distantes, como en una salida constante hacia las periferias del propio territorio,
donde hay más personas pobres en espera.
En muchas regiones escasean las vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada. A menudo esto se debe a la ausencia en las comunidades de un fervor
apostólico contagioso, por lo que les falta entusiasmo y no despiertan nin«El discípulo del
gún atractivo. La alegría del Evangelio nace del encuentro con Cristo y
Señor persevera
del compartir con los pobres. Animo, por tanto, a las comunidades paen la alegría cuando
rroquiales, asociaciones y grupos a vivir una vida fraterna intensa, funestá con Él, cuando
dada en el amor a Jesús y atenta a las necesidades de los más desfavorecidos. Donde hay alegría, fervor, deseo de llevar a Cristo a los demás,
comparte la fe,
surgen las verdaderas vocaciones. Entre estas, no deben olvidarse las vola esperanza y la
caciones laicales a la misión. Hace tiempo que ha crecido la conciencia
caridad evangélica».
de la identidad y de la misión de los fieles laicos en la Iglesia, así como la
sensibilización de que ellos están llamados a desempeñar un papel cada vez
más relevante en la difusión del Evangelio. Por eso es importante una formación
adecuada, con vistas a una acción apostólica eficaz.
“Dios ama al que da con alegría”
(2 Cor 9,7). La Jornada Mundial
de las Misiones es también un momento
para reavivar el deseo y el deber moral
de la participación gozosa en la misión
ad gentes. La contribución económica
personal es el signo de una oblación de
sí mismos, en primer lugar al Señor y
luego a los hermanos, para que la propia
ofrenda material se convierta en un instrumento de evangelización de una humanidad que se construye sobre el amor.
Queridos hermanos y hermanas, en
esta Jornada Mundial de las Misiones mi
pensamiento se dirige a todas las Iglesias
locales. “¡No nos dejemos robar la alegría evangelizadora!” (Exhort. apost.
Evangelii gaudium, 83). Os invito a sumergiros en la alegría del Evangelio y a
alimentar un amor capaz de iluminar
vuestra vocación y vuestra misión. Os
exhorto a recordar, como en una peregrinación interior, el “primer amor” con el que el Señor Jesucristo ha caldeado el corazón de cada uno, no por un sentimiento de nostalgia, sino
para perseverar en la alegría. El discípulo del Señor persevera en la alegría cuando está con
Él, cuando hace su voluntad, cuando comparte la fe, la esperanza y la caridad evangélica.
A María, modelo de evangelización humilde y alegre, dirigimos nuestra oración, para que
la Iglesia, casa de puertas abiertas, se convierta en un hogar para muchos, una madre para
todos los pueblos, y haga posible el nacimiento de un nuevo mundo.
5
Francisco. Vaticano, 8 de junio de 2014, Solemnidad de Pentecostés
9
Reflexión pastoral
rancisco inicia su Mensaje para la Jornada Mundial de la Misiones con una afirmación que no por conocida deja de sacudir la conciencia de los creyentes: “Hoy
en día todavía hay mucha gente que no conoce a Jesucristo” (intr.). Millones de
hombres y mujeres aún no han tenido la experiencia personal de saber que Él ofrece la salvación a todos y a cada uno. Los datos sitúan esta realidad en el 68% de la población del
planeta, lo que, a primera vista, puede parecer un fracaso. Tras más de 20 siglos, la evangelización encomendada por Jesús a la Iglesia “se halla todavía en los comienzos”, como
advertía san Juan Pablo II. Ante esto, es necesario reafirmar la urgencia de la llamada misión ad gentes, que pone a la Iglesia en situación “de salida”, de misión.
Para alentar a la Iglesia en este compromiso misionero, el papa Francisco recuerda que
la Jornada del DOMUND es siempre un motivo de gratitud y esperanza. La describe como
“una celebración de gracia y de alegría”: “De gracia, porque el Espíritu Santo, mandado
por el Padre, ofrece sabiduría y fortaleza a aquellos que son dóciles a su acción. De
Tras más de 20
alegría, porque Jesucristo, Hijo del Padre, enviado para evangelizar el mundo, sossiglos, la evangelización
tiene y acompaña nuestra obra misionera” (intr.). El punto de unidad entre gracia y
encomendada por Jesús
alegría se encuentra en Dios Trinidad, porque el amor con que el Padre ama al Hia la Iglesia “se halla
jo llega a nosotros por obra del Espíritu Santo: “El Padre es la fuente de la alegría.
aún en los comienzos”,
El Hijo, su manifestación, y el Espíritu Santo, su animador” (n. 3). Estas referencias a la esencia de la alegría como expresión de fe han sido el motivo por el que
como advertía
Obras Misionales Pontificias propone para celebrar esta Jornada en España el lema
san Juan Pablo II.
“Renace la alegría”, inspirado en las palabras del inicio de la exhortación apostólica
Evangelii gaudium: “Con Jesucristo siempre nace y renace la alegría” (EG 1; Mensaje, 3).
F
EL FUNDAMENTO DE LA ALEGRÍA
El evangelio de Lucas (Lc 10,21-23) narra con detalle la alegría de los discípulos en su
reencuentro con Jesús, cuando retornan de sus correrías apostólicas y desean comentar cómo han vivido su primera experiencia misionera. Sus miradas, expresiones y comentarios
10
Reflexión pastoral
están impregnados de tal gozo que bien pudiera concluirse que la alegría es el tema dominante de dicha experiencia. En este momento inicial del reencuentro, Jesús les contempla, les
escucha y deja que vayan expresando sus sentimientos. No solo manifiestan su júbilo incontenible, sino también el principal motivo de este: “Señor, hasta los demonios se nos someten en tu nombre” (Lc 10,17). La alegría de aquellos primeros evangelizadores se
La fuerza y el
fundamenta en el poder, más que en el ser. Están llenos de sí mismos y de su capaentusiasmo brotan en
cidad de gestión. El éxito les está impidiendo hacer referencia al origen de su miel evangelizador de su
sión. No sería aventurado evocar la advertencia que Francisco hace a los evangelivinculación a Cristo,
zadores que están más pendientes de la conquista de los resultados que del ocultafuente creadora para la
miento y el servicio. Jesús les hace ver que la razón de su alegría no es “tanto por
el poder recibido, cuanto por el amor recibido” (n. 2).
instauración de una
Jesús, que participa de esta alegría, vuelve su mirada al Padre para darle gracias
sociedad alternativa.
porque ha revelado su misterio salvador a los pobres y sencillos: “Sí, Padre, porque así
te ha parecido bien” (Lc 10,21). Sus palabras remiten a su júbilo interior, donde se descubre el plan salvífico y benevolente del Padre hacia los hombres. Reconocimiento, gratitud y
alegría de Jesús, porque el Padre ha decidido amar a los hombres con el mismo amor con que
le ha amado a Él. Es la experiencia del misionero al compartir su fe con los más pobres y
alejados, con los que no cuentan o con los excluidos. Ellos son el mejor signo de que ha llegado el Reino de Dios: “Los ciegos ven y los cojos andan; [...] y los pobres son evangelizados” (Mt 11,5). Y les recuerda el motivo de la verdadera alegría: “Estad alegres porque vuestros nombres están inscritos en el cielo” (Lc 10,20).
De nuevo se vuelve a los discípulos para hacerles caer en la cuenta del fundamento de su
alegría: ver el misterio de Dios, el amor de Dios. “¡Bienaventurados los ojos que ven lo que
vosotros veis!” (Lc 10,23). ¿Qué es lo que ellos están viendo? “¿Qué es lo que Dios ha revelado y ocultado? Los misterios de su Reino, el afirmarse del señorío divino en Jesús y la victoria sobre Satanás”, contesta el Papa (n. 2). Para poder ver estos misterios, es preciso hacerse pequeño como María y José, los pescadores de Galilea, los discípulos de Jesús, que no se
dejan seducir por la autocomplacencia y la presunción y dejan “espacio a Dios”. Son los “pequeños”, “los humildes, los sencillos, los pobres, los marginados, los sin voz, los que están cansados y oprimidos, a los que Jesús ha llamado «benditos»” (n. 2). Este el camino de la alegría,
a la que Jesús invita a renacer, como susurraba en confidencia a Nicodemo: “El que no nazca
de nuevo no puede ver el reino de Dios” (Jn 3,3); pero nacer del Espíritu, no de la carne.
PORTADORES DE LA ALEGRÍA DE LA MISIÓN
El Papa desvela, en Evangelii gaudium, su sueño: “Una opción misionera capaz de transformarlo todo, para que las costumbres, los estilos, los horarios, el lenguaje y toda estructura
eclesial se convierta en un cauce adecuado para la evangelización del mundo actual” (EG 27).
Este es el gran desafío que tiene la Iglesia, cuyas puertas están siempre abiertas para salir a
los lugares donde están los otros y para que entren quienes reciben la gracia de la conversión.
Una Iglesia de puertas abiertas “no es una aduana, es la casa paterna donde hay lugar para
cada uno con su vida a cuestas” (EG 47).
Es esta la misión que Él confía a la Iglesia, para que salga fuera a llevar el Verbo encarnado hasta los confines de la tierra, trabajando incansablemente por instaurar el Reino de paz
y de justicia, en la fuerza del Espíritu. En Pentecostés, ese Espíritu hace salir de sí mismos a
los apóstoles, los transforma en anunciadores de las grandezas de Dios y les “infunde la fuerza para anunciar la novedad del Evangelio con audacia (parresía), en voz alta y en todo tiem-
11
Reflexión pastoral
po y lugar, incluso a contracorriente” (EG 259). La fuerza y el entusiasmo brotan en el evangelizador de su vinculación a Cristo, fuente creadora para la instauración de una sociedad alternativa, modelada sobre las bienaventuranzas: “La Iglesia es el pueblo de las bienaventuranzas, la casa de los pobres, de los afligidos, de los excluidos y perseguidos, de quienes tienen
hambre y sed de justicia” (Discurso a los Directores Nacionales de las OMP, 9-5-2014).
En este esfuerzo se sitúa el discípulo misionero –expresión tan querida por Francisco–, que
de tal modo se deja aferrar por el amor de Jesús y apasionar por el Reino de Dios que se hace
portador de la alegría del Evangelio. El discípulo misionero “persevera en la alegría cuando está
con Él, cuando hace su voluntad, cuando comparte la fe, la esperanza y la caridad evangélica”
(n. 5). Por eso dice el Papa: “Os invito a sumergiros en la alegría del Evangelio y a alimentar un
amor capaz de iluminar vuestra vocación y vuestra misión. Os exhorto a recordar, como en una
peregrinación interior, el «primer amor» con el que el Señor Jesucristo ha caldeado el corazón de
cada uno, no por un sentimiento de nostalgia, sino para perseverar en la alegría” (n. 5).
DIFICULTADES Y RENOVACIÓN
Renacer a la alegría tiene sus limitaciones, tanto en el interior de las personas, como en
los ámbitos existenciales, geográficos o culturales donde se vive la fe, y el misionero es consciente de ellas. “El gran riesgo del mundo actual, con su múltiple y abrumadora oferta de consumo, es una tristeza individualista que brota del corazón cómodo y avaro, de la búsqueda enfermiza de placeres superficiales, de la conciencia aislada” (EG 2). Sin embargo, siendo importantes las limitaciones de los ámbitos sociales, son aún más graves las que experiLa vida entregada
mentan en su interior los seres humanos cuando “están demasiado llenos de sí y predel misionero es alegre
tenden saberlo ya todo” (n. 2). No es que Dios se lo oculte, sino que, cegados por su
propia presunción, no dejan espacio a Dios. Un indicador de ello es la tristeza, que
y esperanzada: ha
desaparece con Cristo, porque con Él renace la alegría: “Quienes se dejan salvar por
vivido la experiencia de
Él son liberados del pecado, de la tristeza, del vacío interior, del aislamiento. Con
«salir» de sí mismo,
Jesucristo siempre nace y renace la alegría” (EG 1).
venciendo la tentación
Por eso la vida entregada del misionero es alegre y esperanzada: ha vivido la exdel individualismo.
periencia de “salir” de sí mismo, venciendo la tentación del individualismo y del egoísmo que promueve la cultura de la indiferencia, en la que “casi sin advertirlo, nos volvemos incapaces de compadecernos ante los clamores de los otros, ya no lloramos ante el drama de los demás ni nos interesa cuidarlos, como si todo fuera una responsabilidad ajena que
no nos incumbe” (EG 54). Ante la magnitud de esta realidad no nos han de detener, dice Francisco, “ni nuestras debilidades, ni nuestros pecados, ni tantos impedimentos que se oponen al
12
Reflexión pastoral
testimonio y a la proclamación del Evangelio. Es la experiencia del encuentro con el Señor
lo que nos empuja y nos da la alegría de anunciarlo a todas las gentes” (Discurso, 9-5-2014).
Renacer a la alegría no es una simple renovación cosmética o externa, ni siquiera un cambio de estrategias de comunicación. Es una renovación interior que lleva a encontrar nuevos
caminos, nuevos métodos creativos, formas variadas de expresión para la evangelización
del mundo actual. Es, sin duda, la principal y más esencial petición de Francisco a la
Todos los
Iglesia con ocasión de esta Jornada: retomar con coraje la misión evangelizadora,
bautizados estamos
porque de su intensidad y eficacia es de donde puede derivar también la verdadera
llamados a llegar,
renovación de la Iglesia, de sus estructuras y de su acción pastoral.
con valentía,
a todas las periferias
que necesitan la
luz del Evangelio.
LA ALEGRÍA DEL ENCUENTRO
Todos los bautizados estamos llamados a llegar, con valentía, a todas las periferias que necesitan
la luz del Evangelio (cf. EG 23). La actividad misionera
y evangelizadora de la Iglesia debe llegar a todos, pero
a partir de los últimos, de aquellos que tienen dobladas
sus espaldas bajo el peso y la fatiga de la vida.
La principal pobreza es desconocer el origen de la propia dignidad, y se da en grandes sectores de la humanidad,
donde muchos buscan a Dios secretamente, movidos por
la nostalgia de su rostro, aun en países de antigua tradición cristiana. Se entiende la urgencia de la que hablaba
Pablo VI –que será beatificado el día del DOMUND– en
su Mensaje de 1964: “La Jornada Mundial de las Misiones pone de relieve hoy precisamente una voz, un llamamiento urgente: es la voz de los pueblos que piden luz,
verdad y gracia; es la voz de los heraldos del Evangelio
que piden ayuda y sustento; son voces de hijos que se elevan al Padre común”. Sí, “todos tienen el derecho de recibir el Evangelio”, y a este derecho corresponde el deber
de quienes han de anunciarlo “sin excluir a nadie, no como quien impone una nueva obligación,
sino como quien comparte una alegría, señala un horizonte bello, ofrece un banquete deseable.
La Iglesia no crece por proselitismo sino «por atracción»” (EG 14). Es la alegría de comunicar
a Jesucristo, en los lugares más distantes y en las periferias del propio territorio.
Renace la alegría también con la limosna evangélica, prolongación de la Encarnación.
“Dios ama al que da con alegría” (2 Cor 9,7), y “la contribución económica personal es el
signo de una oblación de sí mismos, en primer lugar al Señor y luego a los hermanos, para
que la propia ofrenda material se convierta en un instrumento de evangelización de una humanidad que se construye sobre el amor” (n. 5).
La razón de ser de quienes viven la experiencia de su renacer a la alegría es su adhesión
a Dios en Cristo. “María, llevando en su vientre a Jesús, el Evangelizador por excelencia, al
encontrarse con Isabel, exulta de gozo en el Espíritu Santo, cantando el Magníficat”; Ella “ha
tenido una experiencia completamente singular y se ha convertido en causa nostrae laetitiae.
[...] ¿Por qué no entramos también nosotros en este río de alegría?” (n. 3).
Anastasio Gil, Director Nacional de OMP
13
Animación misionera
Entrevista a Mons. Braulio Rodríguez, Arzobispo de Toledo
“Los misioneros coinciden en la alegría, en
la superación y en su capacidad de adaptarse”
M
onseñor Braulio Rodríguez Plaza es el
presidente de la Comisión Episcopal de
Misiones y Cooperación entre las Iglesias. Gran
conocedor de la vida misionera de la Iglesia española, subraya la necesidad de colaborar con el
DOMUND para fomentar la alegría de la fe.
El próximo 19 de octubre será el DOMUND. ¿Qué
importancia tiene este día para la Iglesia? ¿Y para el mundo?
Es una Jornada con una insistencia fuerte en la
necesidad de la misión ad gentes en la conciencia
de los católicos de todo el mundo, sobre todo en
los países de larga tradición cristiana. Pero es también un día en el que hay que orar para que Jesucristo sea conocido, cuidar y preocuparse por los
misioneros y sus comunidades, y ayudar económicamente, no con unas “perrillas”, sino con aquello
que el Señor nos pide, generosamente.
En general al mundo no le interesa mucho la
evangelización, pero es sensible a la ayuda social a
tantas gentes que viven en los países llamados de
misión. De todas formas, es importante que se oiga
en esta sociedad que los católicos hablamos de
nuestra fe, de Jesucristo, y que apreciamos esta actividad eclesial: ¿cómo van a conocer que nos importa el Señor y la fe, si no hablamos con entusiasmo de ella y, en concreto, de la misión ad gentes?
El Mensaje del Papa para el DOMUND de este año
subraya la alegría de ser misionero. ¿En qué consiste esta alegría?
El papa Francisco, con un acento distinto, pero en la misma óptica de los dos anteriores pontífices, habla sin complejos de la alegría que comporta ser misionero. Si eso ocurre cuando un joven entiende su seguimiento de Jesucristo inseparable de anunciar el Evangelio, ¿cómo no van
sentir los misioneros esa alegría con mayor fuerza, cuando, además, se encuentran con los más
pobres y más agradecidos al recibir la riqueza que
es Cristo? Es una alegría muy especial, y ¡pobres
de nosotros, si no la sentimos! Es un gozo que
Cristo quiere compartir con nosotros.
En tiempos de crisis económica, ¿tiene sentido
ayudar a los que están fuera de nuestras fronteras? ¿Cómo animaría a colaborar con el DOMUND?
Tiene todo el sentido, por varias razones. Nuestro
planeta está intercomunicado y, si en algunas partes
de él hay pobreza extrema, en gran medida es porque los poderosos de este mundo no saben de la justicia distributiva y han privado a muchos países de
acceso al mercado o han esquilmado sus materias
primas, sus riquezas, a muy bajo precio, para enriquecerse ellos. Por otra parte, ¿quién todavía no co-
«El DOMUND es un día en el que hay que orar para que Jesucristo
sea conocido, y cuidar y preocuparse por los misioneros».
14
Animación misionera
dos. Tal vez permanecía en
noce que la evangelización
«Nada haremos
esos institutos misioneros la
y la misión de la Iglesia
fuerza que la misión ad
comprende también la prosi no favorecemos
gentes experimentó ya desmoción y atención a las nede la mitad del siglo XIX, e
cesidades básicas de los
la llamada y
incluso esa fuerza que
pueblos y comunidades?
Debemos ya desterrar un vocación misionera». arranca con el descubrimiento de América y otros
cierto dualismo, que no se
lugares a finales del siglo XV y comienzos del
sostiene, entre realidades naturales y espiriXVI. En aquellos momentos se puede decir
tuales. Sabemos, por supuesto, distinguir enque España y Portugal eran “naciones misiotre la gracia de Dios y las tareas que nosotros
neras”. Y no cabe duda de que se nota cuánllevamos a cabo, pero, si el Verbo de Dios se
to arrastró y arrastra san Francisco Javier.
encarnó, ¿no tiene cualquier realidad humana
Barrunto que mantener esta realidad tiene
cabida en la salvación que Jesús ofrece a la
que ver con un constante descubrimiento de
humanidad?
Jesucristo, enviado a todos los hombres, y la
A lo largo de su vida ha visitado varios tecapacidad que su Persona tiene para cambiar
rritorios de misión en diferentes continentes.
la vida del que le conoce y, por eso, cambiar
¿Qué tienen en común los misioneros?
la sociedad hacia otra más justa y más huTal vez la misma actitud de respeto hacia
mana. Lógicamente, nada haremos si no faaquellos con los que viven y a los que sirven.
vorecemos la llamada y vocación misionera,
Y más que respeto: es verdadero amor humilde, cercano, una verdadera pasión. Muchas
veces los misioneros dicen que no son héroes
–y quizá es verdad–, pero nosotros los admiramos. Existe, además, un rasgo que me parece importante: en los territorios de misión no
se dan los problemas un tantos ficticios que
acontecen entre nosotros, que en realidad son
problemas de países ricos: el clericalismo, el
sacerdocio de la mujer, la ideología de género, el aborto y un largo etcétera. El misionero
va al día y confía en el Señor, porque existen
cosas que son de cada día: acercarse al más
pobre, evangelizar de manera total, esforzarse
una forma tan hermosa de seguir a Cristo
por conseguir sobrevivir ante tantas situaciopobre y misericordioso.
nes límite. Pero, a la vez, coinciden también
en la alegría, en la superación y en la capaci¿En qué consiste la labor de la Comisión
dad de adaptarse al lugar donde trabajan.
Episcopal de Misiones, que usted preside?
Esta Comisión Episcopal trabaja para las
España es uno de los países que más midistintas
diócesis españolas y sus obispos en
sioneros envía. ¿Cuáles son las claves para
el
campo
concreto de la animación misionemantener esa realidad? ¿Cómo fomentar la
ra
y
en
las
campañas que se suceden a lo larvocación misionera?
go del año: DOMUND, Infancia Misionera,
Que España esté a la cabeza de los países
Vocaciones Nativas, Día de Hispanoamérique envían misioneros se debe a algunas cauca... Lo hace en una estrecha relación con
sas concretas. La primera es que los institutos
Obras Misionales Pontificias, lo cual es lógide vida consagrada han contado con muchas
co y, gracias a Dios, funciona muy bien.
vocaciones en los últimos 80 o 70 años, y fueron muchas las religiosas y religiosos que soñaban con ir lejos a servir a los más necesitaPaula Rivas
15
Animación misionera
Las
diócesis, con sus misioneros
Vida de nuestra comunidad
L
a existencia de misioneros y misioneras es
el signo más evidente de la madurez de una
comunidad cristiana. Ellos son símbolos de generosidad. Nos lo demuestra el hecho de que se dejen interpelar por los signos de los tiempos y se
pregunten: “¿Y por qué no puedo yo compartir mi
fe con aquellos que no conocen a Cristo?”. La madurez de esta comunidad de origen se muestra en
el momento de preparar el envío y acompañar desde la distancia a estas personas.
Los misioneros y misioneras son una pieza clave y peculiar. Salen de una comunidad determinada, la de origen, y se integran en otra comunidad,
en la que son recibidos. Como es natural, ellos pasan a ser una persona más en esa nueva comunidad, asumiendo un papel según las necesidades
propias de su destino. De este modo, se convierten
en puente entre dos comunidades.
La comunidad de origen siente como suyas a estas personas. En primer lugar, la familia más cercana. Aunque a veces pueda resultar difícil, acogen
con total confianza la decisión de un hijo o un hermano de dejarse enviar a otra comunidad. Con esa
total confianza, aceptan que esa persona tan especial
16
inicie una nueva vida a miles de kilómetros, en un
entorno totalmente diferente de nuestros referentes
culturales y sociales; así nos lo han expresado familiares directos en los encuentros de familiares de
misioneros que hemos organizado. Confianza total,
que se pone a prueba cuando la comunicación es escasa. Conocemos muchos misioneros que tanto se
implican en su quehacer, tanto se integran en su
servicio, que van descuidando la comunicación con
su comunidad de origen, incluso con su propia familia. Descuidando, que no olvidando. Así lo hemos
vivido también las personas que nos encargamos de
la relación con los misioneros.
El primer paso para iniciar esta relación es tener
un listado actualizado de todos nuestros misioneros, sean presbíteros, religiosos, religiosas o laicos.
Como es natural, con algunos ya existen lazos más
sólidos, por los motivos que sea. Creemos que es
bueno, es más, vitalizador para nuestra diócesis,
mantener una mínima comunicación con todos los
nacidos en ella: orando por ellos y por los pueblos
a los que acompañan; preocupándonos por su estado; felicitándolos en las fiestas litúrgicas más señaladas, en su onomástica; teniendo algún detalle
especial con ellos a lo largo del año...
Lo principal es que les llegue un mensaje de la
diócesis de origen: un mensaje de agradecimiento,
un mensaje que simbolice lo importantes que son
ellos para nosotros. Son una muestra de la vida de
nuestra comunidad, son la prueba de que el mandato de Jesús a los discípulos sigue vivo, son un
testimonio de gratuidad. Aunque a nosotros nos parece que lo poco que hacemos es demasiado poco,
la respuesta de los misioneros siempre es agradecida, siempre conmovedora. Nuestros misioneros y
misioneras solo nos piden una cosa: “No dejéis de
rezar por nosotros”.
Delegación Diocesana de Misiones de Lleida
Animación misionera
Enviados, acompañados
E
l envío de un misionero desde una diócesis,
sea religioso, sea laico, sea clérigo, es siempre un motivo de alegría para la comunidad cristiana. Es el inicio de una gran experiencia eclesial,
que uno, el misionero o la misionera, vive en primera persona y que la diócesis vive desde el acompañamiento.
Acompañar a los misioneros es una tarea de múltiples facetas, de incontables matices, muy rica y a
la vez enriquecedora. En nuestro caso, por ser la
penúltima diócesis en población de España, la tarea es más sencilla que en otras. Sea cual sea el número de misioneros y misioneras, todos y cada uno
merecen y necesitan nuestro acompañamiento.
En nuestra diócesis, con poco más de una decena de enviados, el contacto puede consistir tanto en
un simple correo electrónico, interesándonos por
su estado, su situación, su salud, sus necesidades,
como en una visita del obispo para conocer en el
propio terreno la realidad de la misión.
Este pasado año, Mons. Giménez Valls, mi esposa y yo mismo hemos visitado a tres misioneros
laicos, que trabajan en Ecuador, Honduras y República Dominicana. Ha sido para nosotros una experiencia muy enriquecedora, y para ellos, un respaldo muy importante a su misión, una especie de
“confirmación en el envío”, que les ha dado, si cabe, una mayor consistencia en su trabajo.
Entre estos “extremos” de la visita y de la llamada o el correo, la comunicación depende también de las posibilidades de cada uno, de su situa-
ción geográfica, de su habilidad con los ordenadores, de su salud... Atender cada una de estas particularidades es la principal tarea de los que, por encargo de nuestros obispos, estamos vinculados de
manera directa con ellos.
La comunicación con quienes están en la primera línea de la missio ad gentes es fundamental para la comunidad diocesana, pues son los misioneros los que encarnan, en el lugar donde estén, el
encargo evangelizador de Jesús: “Id a todo el mundo...”. Y estar al corriente de la vida de ellos nos
enriquece, nos mantiene en la oración y en la colaboración económica.
Esta comunicación incluye también a sus familias, que generosamente se han separado de uno de
los suyos para “regalarlo” a la tarea de la evangelización. Con las familias celebramos algunos encuentros, combinando la formación con la información, la oración con la sensibilización.
Acompañar a los misioneros es mantenerlos integrados en la comunidad que les envía, y que les
acoge a su regreso, posibilitando su integración en
las tareas pastorales. Una tarea crucial. Y que merece nuestra dedicación.
Joan Manuel Mercadal
Delegado Diocesano de Misiones de Menorca
17
La Delegación de Misiones
de Coria-Cáceres, de la que
es responsable Pedro Jesús
Mohedano Santibáñez, visita a comienzos de curso los
monasterios de la diócesis.
En los encuentros se reza
la oración del DOMUND, se
hace una proyección del
correspondiente Mensaje
del Papa y del DVD elaborado para la Jornada por
OMP, se entrega la Memoria
de la Delegación, se explican las nuevas actividades
programadas por esta, y se
acaba festivamente, con
canciones de animación
misionera. Estos monasterios (de franciscanas TOR,
en Coria; de jerónimas, en
Garrovillas; y dos de clarisas y otro de jerónimas, en
Cáceres) tienen el primer
viernes de mes como jornada especial de oración y
sacrificio por los misioneros extremeños.
Las actividades de animación misionera en esta archidiócesis van desde la procesión de un grupo de
adolescentes con la "cruz misionera" en vísperas del DOMUND, hasta
un mercadillo misionero en pleno
centro de Sevilla, con presencia del
arzobispo, Mons. Juan José Asenjo.
En las fotografías vemos otras de
estas actividades: alumnos del CES
Inmaculada de Sevilla, junto al delegado de
Misiones, Eduardo Martín Clemens (en el centro), al terminar una reunión preparativa para el DOMUND en la
Delegación; y los niños del Colegio Salesiano de Morón
de la Frontera, organizándose para componer en el patio el lema "Fe + Caridad = Misión", en torno al cual
giró esta Jornada misionera en 2013.
Las fotos reflejan algunos actos y celebraciones de esta diócesis en torno
al DOMUND del pasado año 2013: el
delegado de Misiones, Jesús Manuel
Santiago Vázquez, presenta en el seminario una conferencia del P. Diufaín Mora, sobre los bateyes haitianos en República Dominicana; la parroquia de San Antonio, de Lugo,
acoge una vigilia con motivo de la
Jornada; y Rolando Ruiz Durán,
javeriano, comparte su
experiencia misionera con los chicos
de ESO en el colegio de los
padres escolapios de
Monforte de
Lemos.
19
L
a coincidencia de la beatificación de Pablo VI con el DOMUND 2014
es una buena ocasión para recordar el sentido de este día, tal y como el
papa Montini lo expuso en sus iluminadores Mensajes para la Jornada Mundial de las Misiones.
El DOMUND y su “programa”
En sus Mensajes, Pablo VI dice de esta Jornada que es “una ocasión
para reavivar en el corazón de todos los fieles la conciencia de la vocación misionera, propia de toda la Iglesia” (1968, 1). Asimismo, que es “una
invitación a la oración, al estudio y a la ayuda en favor de las necesidades de las misiones católicas” (1966, 1), y “una poderosa e indispensable
ayuda para las misiones dependientes de la S. C. para la Evangelización
de los Pueblos” (1972, 6). El Papa recurre también a una expresión del
cardenal Van Rossum, prefecto de ese dicasterio en los orígenes de la Jornada –1926–: “La verdadera fiesta de la apostolicidad, el gran día de la
catolicidad” (1974, 1).
El DOMUND ha de constituir “un recio aldabonazo que suscite en la
conciencia de los fieles el dinamismo misionero inherente a su fe” (1973,
6), pero a la vez debe ser “la expresión espontánea de un espíritu misionero, mantenido vivo todos los días del año mediante la oración y el sacrificio” (1972, 5). Un espíritu que tiene siempre presentes a los misioneros: “Esta Jornada es por vosotros, [...] que tenéis necesidad de sentir detrás [...] la
solidaridad de toda la Iglesia, que por su dilatación sobre la tierra dais la vida en vanguardia, predicando, trabajando y sufriendo con Cristo” (1967, 1).
Si Benedicto XVI tituló “La caridad, alma de la misión” su primer
Mensaje para esta Jornada (2006), “La caridad, alma del DOMUND” podría ser el encabezamiento de estas palabras de Pablo VI: “El programa de
la Jornada no es más que un resumen de la «misión» misma de la Iglesia:
hacer visible, por medio de la caridad fraterna, el amor invisible del Padre
que está en los cielos. He aquí, pues, que la Jornada se transforma en una
inmensa y simultánea presentación del Amor infinito de Dios a todo el
mundo, recordando a los «hijos de Dios», que viven en su casa, el deber
de colaborar con el Padre para la salvación de los hermanos que
viven fuera de ella. [...] He aquí el espectáculo de la caridad ma«Esta Jornada es
terial, que en todo el mundo [...] une a los cristianos al sacriuna ocasión para
ficio cotidiano, a las fatigas apostólicas y a los méritos de los
misioneros. He aquí que el imperioso socorro al hambre mareavivar en el corazón
terial de los pueblos [...] se ilumina con una luz más noble,
de todos los fieles
en la construcción de iglesias, de escuelas y de centros prola conciencia de la
fesionales, como auxilio al hambre de verdad, de amor, de
vocación misionera». instrucción que les aflige” (1966, 3).
20
Servicio informativo
El horizonte de la Jornada
«El DOMUND
se transforma en una
inmensa y simultánea
presentación del
Amor infinito de Dios
a todo el mundo».
Pablo VI señala que fue “la difusión entre el Pueblo de Dios de
la doctrina sobre el universalismo
misionero la primera y más importante finalidad que se asignó a esta
Jornada”, que permite “dirigir una mirada nueva sobre las misiones [...] y examinar la
evangelización local y la evangelización lejana
como integradas en una misma pastoral misionera, cuya única fuente es Cristo” (1976, 1). Este
renovado espíritu misionero se expresará en frutos de cooperación: “Esta Jornada anual se propone sobre todo la formación de la conciencia
misionera de todo el Pueblo de Dios, tanto de sus
individuos como de las comunidades; el cultivo
de las vocaciones misioneras; y el progresivo aumento de la cooperación, espiritual y material, a
la actividad misionera en toda su dimensión eclesial” (1976, intr.).
“El universalismo misionero debe ser también
el lema que presida todos los actos que se organicen en torno a la Jornada Mundial de las Misiones” (1972, 9), insiste Pablo VI, quien profundiza
así en la disposición requerida: “Hemos de celebrar la Jornada Misionera pensando [...] en esta
interior exigencia del hecho misionero: se realiza
en la trayectoria de la caridad de Cristo, la prolonga, la difunde; es don, don inmenso, don gratuito, don de locura (como la del Crucificado); es
sacrificio; es, como decíamos, generosidad. [...]
No permanezcamos indiferentes, inactivos, ajenos, egoístas; seamos generosos. La generosidad
tiene dos maneras de manifestarse: haciendo la
oblación de sí –las vocaciones misioneras–, haciendo oblación de las propias riquezas –la colecta de ofertas por la causa misionera–” (1967, 4).
El Papa, sus Mensajes y las OMP
Los Mensajes con motivo de la Jornada (a los
que dio inicio el propio Pablo VI en 1963) expresan el modo singular en que el mandato misionero atañe al Papa, y su consecuente deseo de potenciar esta celebración: “Queremos que nuestra
voz sea la más fuerte en anunciarla, porque nues-
tro ministerio apostólico nos obliga
más que a todos a la evangelización del mundo; que es de lo que
precisamente trata la Jornada Misionera” (1967, intr.). Por eso, el
Pontífice se ve urgido a lanzar su
convocatoria de una manera vibrante:
“Por parte nuestra, no podemos dejar pasar la ocasión de hacer sentir esta vocación misionera a la Iglesia misma, a nuestros hermanos en
el episcopado, al clero, a los religiosos y religiosas, a todos los católicos” (1970, intr.).
La Obra de la Propagación de la Fe tiene “el
oneroso cometido de promover y organizar, con el
concurso de las otras Obras Misionales Pontificias, y bajo la dirección de los respectivos obispos, esta Jornada, y el de distribuir a las misiones
las ofrendas en ella donadas por la caridad del
mundo católico” (1976, 5). De este modo se facilita el que pueda llevarse a cabo la voluntad del
Papa: “Deseamos que la Jornada Misionera se celebre en todas partes: en todas las diócesis, en todas las parroquias, en todas las familias religiosas,
en todas las asociaciones católicas, y aun en todas
las nacientes comunidades cristianas de los territorios de misión”; y apostilla, abriendo su alma:
“Y querríamos que se celebrase con gran conciencia y con gran fervor” (1967, 1).
Rafael Santos
Director de “Illuminare”
21
Servicio informativo
De nuestras Iglesias,
a los cinco continentes
C
ada año, los fieles cristianos cooperan económicamente con el DOMUND, con la certeza de que sus ayudas contribuyen de manera eficaz a la tarea de evangelización universal. Pero ¿en qué se traduce, concretamente, la aportación de la Iglesia en España a las
misiones? Veámoslo con algunos datos y testimonios.
EL FONDO UNIVERSAL DE SOLIDARIDAD...
La Obra Pontificia de la Propagación de la Fe, responsable del DOMUND, gestiona las colectas realizadas en apoyo de
la actividad misionera a través de un Fondo Universal de Solidaridad, al que todas las Iglesias contribuyen; este Fondo permite articular un reparto justo y equilibrado de las cantidades
puestas a disposición del Papa para atender necesidades pastorales y sociales de las misiones. En virtud de este funcionamiento, de entre las solicitudes de ayuda aprobadas por la Asamblea General de las OMP celebrada en Roma del 13 al 17 de
mayo de 2013, la Secretaría General de la Obra de la Propagación de la Fe asignó a España una determinada distribución de
lo aportado por la cooperación económica de los fieles españoles en el ejercicio de 2012, deducido un pequeño porcentaje de
gastos de administración y de animación misionera.
Estos son algunos datos de interés relativos a la distribución de los 10.212.912,38 en
los que consistió esta contribución total de España en 2013:
África. Nuestra ayuda, consistente en 6.571.915,15 (un 64,35% del total indicado) fue
enviada a 42 países africanos; entre los que recibieron cantidades mayores se encuentran Costa de Marfil (1.148.728,76 ), Angola (784.110,27 ), República Democrática del Congo
(695.175,74 ), Nigeria (657.173,49 ), Mali (568.439,48 ) y Mozambique (459.796,08 ).
Asia. Los 1.721.952,39 (un 16,86%) de la aportación española para Asia alcanzaron a
18 países, de entre los cuales destacan, por el monto de la cantidad asignada, India
(315.416,47 ), China (265.104,81 ), Tailandia (230.616,46 ), Vietnam (209.196,40 ), In donesia (125.338,45 ) y Myanmar (1 19.747,92 ).
América. España envió a este continente 1.582.692,78 (un 15,50% del total), encaminados a atender urgencias misioneras en 13 países; principalmente, en Trinidad y Tobago
(590.560,47 ), Perú (209.538,37 ), Ecuador (204.056,21 ), Bolivia (197.080,15 ) y El
Salvador (101.024,98 ).
Oceanía. Nuestra contribución de 336.352,06 (un 3,29%) fue a parar a 4 países: PapúaNueva Guinea y Tonga (27.708,91 cada uno), junto a Vanuatu y Fiyi (19.118,38 , también
cada uno).
22
Servicio informativo
Si se miran los números globales, el conjunto de estos envíos de ayuda realizados por España en 2013 supone un no despreciable 13,09% del total mundial en cuanto a lo distribuido por la Obra de la Propagación de la Fe en dicho año, que fue de 78.033.410,14 .
... ATIENDE LAS NECESIDADES
MISIONERAS ORDINARIAS Y EXTRAORDINARIAS...
Las ayudas concretas en
que se traducen estas cifras
son, principalmente, de dos
tipos. Unas sirven para atender “necesidades ordinarias”, que tienen que ver con
el sostenimiento de las diócesis, de las comunidades cristianas y de las personas que
trabajan a su servicio en la
evangelización y en la pastoral. Otras buscan responder a
“necesidades extraordinarias”, como la construcción
de iglesias y capillas, la compra de vehículos para los desplazamientos de los misioneros, la
formación de los responsables de la pastoral, la adquisición de objetos litúrgicos, o algunos
proyectos sociales, educativos y sanitarios. Un tercer tipo de ayudas se destina a atender urgencias de determinadas instituciones de la Iglesia en los territorios de misión.
La siguiente carta de agradecimiento, enviada a la Dirección Nacional de OMP por Mons.
Inácio Saure, obispo de la diócesis de Tete (Mozambique), puede servir como ilustración de
lo que una ayuda ordinaria remitida desde España (en este caso, por importe de 29.700 $)
aporta a la diócesis misionera de destino:
Mi saludo afectuoso en el Señor. Tengo el honor de dirigirme a ustedes para agradecerles su generosidad con la diócesis que el Señor me ha confiado desde el año
2011. Acabo de recibir el subsidio ordinario que la Obra Pontificia de la Propagación
de la Fe nos ha destinado, y este nos llegó directamente de las Obras Misionales Pontificias de España; así que ustedes son nuestros directos bienhechores.
África, con
Que Dios les pague tanta bondad.
6.571.915,15 e, fue
Sé de la situación de precariedad económica que aflige a España y Euel continente que
ropa; sin embargo, la solidaridad de la Iglesia de España no ha disminuido. La misión siempre está en el corazón de cada católico español. A torecibió el mayor
dos los que directa e indirectamente sustentan las Obras Misionales, mi
porcentaje de las
agradecimiento, pues sin su ayuda no se podrían sostener nuestras actividaayudas de España.
des evangelizadoras: la formación de los seminaristas; la formación y sostenimiento de los catequistas, que en África son los pilares de la evangelización;
mis continuas visitas pastorales a todas las misiones y aldeas, en un territorio de
100.000 km2, por carreteras que de carreteras solo tienen el nombre; sin contar las actividades cotidianas de atención a muchachos y muchachas en cuatro orfanatos y en
23
Servicio informativo
los internados de nuestras escuelas católicas; o a los enfermos, en los centros de
salud; o a los pobres, que siempre nos recuerdan la presencia de Jesús.
"Vuestra ayuda nos ayuda a ayudar". Junto a la gratitud, les aseguro mi oraEn 2013 la
ción
cotidiana en la eucaristía, para que el Señor siempre escuche sus oraciocontribución de
nes y bendiga cada uno de sus proyectos de bien.
España a través del
Fondo Universal de
Solidaridad fue de
10.212.912,38 e.
Veamos ahora, presentados a modo de ficha, tres ejemplos de ayudas extraordinarias enviadas por España:
Ecuador
Proyecto: Reparación de tejados en diez pequeñas capillas de localidades del campo.
Institución: Vicariato apostólico de Esmeraldas.
Beneficiarios: Parroquias de Quinindé, Tachina, La Unión, Viche, Muisne y Atacames.
Aportación enviada por OMP España: 8.000 $
Esta ayuda está encaminada a pagar los materiales resistentes que se necesitan para
reparar los tejados de unas capillas, deteriorados por la dureza del clima tropical húmedo,
hasta el punto de hacer difícil el uso de aquellas durante el invierno. Las respectivas comunidades colaboran a través de la mano de obra y el mantenimiento.
Venezuela
Proyecto: Formación de diáconos permanentes para la pastoral entre la población
indígena del estado Amazonas.
Institución: Vicariato apostólico de Puerto Ayacucho.
Beneficiarios: 12 diáconos permanentes.
Aportación enviada por OMP España: 5.000 $
El objetivo es crear una red de diáconos permanentes que atiendan las comunidades de
las que ellos mismo forman parte: Mavaka, Tencua, San Fernando de Atabapo e Isla de
Ratón. La formación para el diaconado de estos miembros de diferentes etnias se plantea
como un proceso continuo y de al menos tres años.
Bolivia
Proyecto: Rehabilitación de los salones y nuevo equipo de sonido en una parroquia.
Institución: Vicariato apostólico del Beni.
Beneficiarios: Parroquia de Santa María Magdalena.
Aportación enviada por OMP España: 8.000 $
Con esta ayuda se pretende construir nuevos baños y adaptar otros antiguos –ahora
inservibles– como depósito; arreglar puertas, ventanas y asientos; cambiar la deficiente
instalación eléctrica; y dotar de amplificación adecuada al templo, aprovechando el antiguo y más limitado equipo de sonido para otro espacio.
24
Servicio informativo
...Y ES EXPRESIÓN DE
LA COOPERACIÓN ENTRE LAS IGLESIAS
El año pasado, Carmen Sancho, misionera de Cristo Jesús en Tura-Meghalaya (India), escribió a la Dirección Nacional de OMP para compartir su experiencia del DOMUND. Su testimonio completa el cuadro de lo que rodea a la cooperación material y espiritual en este día:
desde la animación misionera y la promoción de las vocaciones en nuestras diócesis, hasta
ese “dar y recibir” del que hablaba san Juan Pablo II y en el que participan todas las Iglesias, incluidas aquellas con menos recursos materiales.
Fue en 1940, en el Colegio de las Trinitarias de Valencia. Yo tenía 9 años y, en
vísperas del DOMUND, don José Buir, director del Secretariado de Misiones de Valencia, vino a hablarnos de las misiones. Yo nunca había oído que hubiese en el mundo alguien que no conociera a Jesús. Nos puso unas filminas de misioneras trabajando en China y recogiendo
a las niñas a las que sus padres no querían y a las cuales dejaban en la puerta del convento. Ellas las educaban, les hablaban de Jesús y las bautizaban. Aquello
me pareció tan heroico que pensé: "Cuando sea mayor,
también yo iré a misiones".
[...] A los 16 años, con el deseo de amar y ser amada, descubrí que Jesús me amaba personalmente y,
como amor con amor se paga, comenzó mi amistad
personal con Él. No fue fácil tomar una decisión, pero
razoné: "Si para mí Jesús es lo que es, yo tengo que ir
a los que no le conocen para ayudarles a descubrir su
amor" [...].
Ciertamente, sin la cooperación de la Iglesia de retaguardia el trabajo de las misiones no podría ir adeCarmen Sancho, junto a
lante. Al mismo tiempo, yo siempre pienso que es buela primera tumba de
no hacer participar a todos los cristianos en la labor misionera, con su oración y limosna; son ellos los primesan Francisco Javier,
ros ayudados, con el ciento por uno.
También en misiones celebramos la campaña del
DOMUND. Hace unos días participé en la preparación
en Sancián. (Foto: MCJ).
de la Jornada en una de nuestras escuelas de una zona muy pobre, Balamagri, un
barrio de Tura. Los alumnos organizaron un mercadillo; por grupos, pusieron sus
tiendas. ¿Qué vendían? Los productos que trajeron de sus huertos o buscaron
España ayudó
en la jungla: verduras, frutas, bambú tierno, setas, etc. También, platos preen 2013 a
parados en sus cocinas y artículos que habían confeccionado en las clases
profesionales de la escuela. Lo que sale de la venta es lo que dan para la
42 países de África,
campaña del DOMUND. Me impresionó el entusiasmo con que lo prepa18 de Asia,
raron y lo pronto que se vendió todo. Consiguieron 23.000 rupias. En eu13 de América
ros sería poco, pero aquí es mucho, ya que el jornal diario de un hombre
y 4 de Oceanía.
es de 300 rupias.
En nuestros colegios explicamos cómo la Iglesia es una gran familia y nos
ayudamos unos a otros. Así como aquí recibimos ayuda de otros cristianos, también nosotros debemos ayudar a otras misiones más pobres que nosotros.
25
Testimonios
Monasterios
con
espíritu misionero
El Año Jubilar Teresiano en España, que, por concesión del papa
Francisco, permitirá celebrar con
solemnidad –del 15 de octubre de
2014 al 15 de octubre de 2015–
el V centenario del nacimiento de
Santa Teresa de Jesús, es una
buena ocasión para descubrir cómo viven la misión los monasterios de vida contemplativa.
Nuestra vivencia misionera, como hijas de Teresa de Jesús, tiene su origen en el carisma teresiano: vida de comunión con Dios, en trato
íntimo con el Señor. Por esta comunión con Jesús, nuestro espíritu misionero es participación
en su misión. Somos misioneras en Él. En el
corazón de Teresa de Jesús ardía intensamente
el celo misionero, y nos exhortaba en sus escritos a vivir la contemplación al servicio del
Reino: “Para eso os juntó aquí el Señor, este
es vuestro llamamiento, éstos vuestros deseos,
aquí vuestras lágrimas, éstas vuestras peticiones” (Camino de perfección, 1 y 3).
Esta vena misionera vivifica toda nuestra
vocación como contemplativas al servicio
de la Iglesia. Por tanto, la vivencia interior es
más intensa e importante que lo que podemos
expresar en actos concretos. Sin embargo, hace ya muchos años que nos comprometimos a
tener un día de la semana, el martes, como
“día misionero”. Una hermana, entre las revistas misioneras, escogía varias noticias y las
ponía en un panel sencillamente adornado. Se
recogen y se envían sellos. Nos relacionamos
con varios misioneros y misioneras y colaboramos según nuestras posibilidades.
26
Viviendo este espíritu misionero, acogimos
con interés la propuesta de la Delegación Diocesana de Misiones para hacer del veintitrés de
cada mes un día dedicado a pedir y ofrecer todo por los misioneros y misioneras de nuestra
diócesis. En la celebración de las vísperas,
vienen a participar en nuestra capilla algunos
miembros de la Delegación. Además, siempre
que lo permita la liturgia, se celebra la eucaristía “Por la evangelización de los pueblos”.
Los encuentros que hemos tenido con los
miembros de la Delegación nos han enriquecido mucho. El día del DOMUND de 2013,
el P. Juan Piña, delegado diocesano, celebró
la eucaristía en nuestra capilla, y las palabras
sobre las misiones que dirigió a los fieles les
calaron hondamente y avivaron en ellos el celo misionero. Con nuestra hermana Teresa de
Lisieux, decimos como ella: “Quisiera recorrer la tierra, predicar tu nombre y plantar sobre el suelo infiel tu Cruz gloriosa”. A María,
Estrella de la Nueva Evangelización, le encomendamos los frutos de toda la actividad misionera de la Iglesia.
CARMELITAS DESCALZAS DEL MONASTERIO
DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD (San Fernando, Cádiz)
Testimonios
Damos gracias a Dios por medio de la Santísima Virgen, ya que, de nuestras fundaciones de Angola –Malange y Luanda–, han llegado a la comunidad de Astudillo siete hermanas nativas, que hasta hoy están muy contentas, queriendo ser consecuentes con nuestro carisma franciscano-clariano. De Angola
salieron algunas hermanas españolas y nativas a fundar en Mozambique.
Agradecemos de manera especial a las
Obras Misionales Pontificias la circular dirigida por su director nacional a los religiosos
y religiosas de vida contemplativa, así como
el boletín Illuminare y todo el material que
nos envían por las distintas jornadas eclesiales que se celebran a lo largo del año; asi-
Gracias, muchas gracias a todos los que hacen posible el mensaje misionero a través de
Illuminare, porque desde su puesto hacen
percibir a los lectores que, en la raíz de la
evangelización de la Iglesia, hay hombres y
mujeres que en sus respectivos monasterios colaboran con el Espíritu Santo en la
extensión del Reino de Dios. Han llamado a
las puertas de nuestro monasterio para que
contemos algo de nuestra preciosa labor.
Nuestra mirada misionera se dirige muy en
concreto a dos países de África, donde tenemos sendas fundaciones, es decir, hermanas
que han salido de esta comunidad para llevar
a Zimbabue y Mozambique esta peculiar forma de vida que es la vocación contemplativa. Su misión allí, como la nuestra
aquí, es idéntica: orar por cada uno
«A María
de los hijos de Dios, que caminan
por caminos embarrados o asfalle encomendamos
tados, igual da.
los frutos
Nos encanta, llegando la fede toda la actividad
cha del DOMUND, celebrar lo
misionera
que en Soria se conoce como “la
fiesta de la Virgen de Zimbabue”,
de la Iglesia».
en que conmemoramos la llegada al
convento de una Virgencita negra adquirida en el primer viaje a África. Ese día
nuestra iglesia románica se llena de cantos
y danzas africanos.
mismo, los trípticos de Enfermos Misioneros, estampas, oraciones y demás. Sigan contando con nuestras oraciones en favor de
las Obras Misionales Pontificias.
Rezamos diariamente por las misiones en
comunidad y, en particular, el Grupo Apostólico Misionero, pues desde el Concilio la comunidad está dividida en cuatro grupos apostólicos, responsables de pedir por sus intenciones. En nombre de nuestra Madre Abadesa
y hermanas todas, en particular, de dicho Grupo Apostólico Misionero, reitero el agradecimiento por sus atenciones y oraciones.– Sor
Margarita M.ª del Sagrado Corazón
HERMANAS CLARISAS DEL CONVENTO
DE SANTA CLARA (Astudillo, Palencia)
Esto es algo de lo que queríamos contaros
sobre nuestra cooperación espiritual y concreta: “Evangelizamos orando” ha sido el lema de la Jornada de los contemplativos de
este año. Así, el horizonte es grande, inmenso, como el sol que nuestras hermanas ven en
cada amanecer africano.
HERMANAS CLARISAS DEL MONASTERIO
DE SANTA ISABEL (Soria)
27
Liturgia
Monición de entrada
Cada vez que los cristianos nos reunimos para celebrar el sacramento de la Eucaristía, nos
convoca el Señor a abrir nuestra comunidad a todos nuestros hermanos y hermanas del mundo entero. Hoy, de una manera especial, puesto que celebramos el DOMUND, con el lema
“Renace la alegría”, que nos invita a compartir la alegría del Evangelio con todos ellos.
En este día, además, se celebra en Roma la beatificación de Pablo VI. En numerosas intervenciones este pontífice hizo llamamientos apasionados a la alegría cristiana; recordemos, sobre todo, su famosa invitación “Conservemos la dulce y confortadora alegría de
evangelizar” (Evangelii nuntiandi, 80), que el papa Francisco ha retomado muchas veces.
Pidamos hoy al Señor que, al escuchar su Palabra y al acogerle en la Eucaristía, nos conceda afianzarnos en la fe y en el amor mutuo; que esa fe y amor se extiendan hacia todos
los hombres y pueblos; y que así podamos hacerles partícipes de la alegría de Dios: la de
compartir el Evangelio de su Hijo Jesucristo.
Sugerencias para la homilía
La lectura del Evangelio de hoy nos coloca ante una de las afirmaciones más contundentes de Jesús: la distinción entre lo que es del César y lo que es de Dios. La Iglesia puede prestar una gran contribución para que en este mundo las relaciones entre las personas y
los pueblos se rijan por la justicia en todos sus aspectos. En cualquier caso, la misión propia de la Iglesia va más allá, porque es manifestar el amor de Dios por todos sus hijos.
Precisamente la Jornada Mundial de las Misiones tiene como objetivo recordarnos que las
relaciones que nos unen a los demás son de una profunda fraternidad en Cristo, que trasciende todas las fronteras y alcanza a todos los hijos de Dios. Como recuerda el Papa en el
Mensaje para esta Jornada, la alegría más profunda de Jesús es constatar que sus discípulos
participan de esta dinámica de conocer al Padre y de vivir como hermanos entre sí. Es la
alegría del Evangelio que se revela a los más pobres y humildes, que la Iglesia debe testi-
28
Liturgia
moniar y realizar. Como decía Pablo VI, “evangelizar constituye, en efecto, la dicha y vocación propia de la Iglesia, su identidad más profunda” (Evangelii nuntiandi, 14).
El papa Francisco dice: “Todos los discípulos del Señor están llamados a cultivar la alegría de la evangelización” (Mensaje DOMUND 2014, 4). A los cristianos se nos llama a ser
discípulos de Jesús o, como san Pablo decía en la segunda lectura a los cristianos de Tesalónica, a que se nos reconozca por “vuestra fe, vuestro amor y vuestra esperanza”. El fruto
no puede ser otro que la alegría que da creer en el Evangelio y que “nace del encuentro con
Cristo y del compartir con los pobres” (ibíd.). Nuestras comunidades cristianas están llamadas, como recuerda el Papa en el Mensaje, a hacer renacer la alegría que viene de Jesucristo y que nos impulsa a evangelizar.
Recordemos de una manera muy especial a quienes gastan su vida al servicio del Evangelio en todos los lugares del mundo y seamos generosos con ellos. El Papa también nos lo
recuerda con palabras de la Sagrada Escritura: “«Dios ama al que da con alegría» (2 Cor
9,7). La Jornada Mundial de las Misiones es también un momento para reavivar el deseo y
el deber moral de la participación gozosa en la misión ad gentes” (Mensaje DOMUND 2014,
5). La manera en que el cristiano “da a Dios lo que es de Dios” consiste fundamentalmente en dar a sus hijos la oportunidad de conocerlo y amarlo.
Oración de los fieles
Abramos confiados nuestro corazón a Dios, para presentar en la oración las necesidades
de la Iglesia y del mundo. Decimos: Dios, Padre nuestro, escúchanos.
Por el papa Francisco y los obispos, para que, como el beato Pablo VI, fomenten
una Iglesia fraterna, alegre y misionera. Roguemos al Señor.
Por los cristianos y las comunidades cristianas, para que renazca la alegría del
encuentro con Jesús y de llevar el Evangelio a los demás. Roguemos al Señor.
Por los que no creen en Cristo, para que en el testimonio sereno y gozoso de la
Iglesia encuentren motivos para creer, esperar y amar. Roguemos al Señor.
Por las Iglesias jóvenes y en formación, para que se sientan confortadas por
nuestra comunión fraterna y nuestra solidaridad. Roguemos al Señor.
Nuestras
comunidades
están llamadas
a hacer renacer
la alegría que viene
de Jesucristo
y que nos impulsa
a evangelizar.
Por los los misioneros y misioneras, para que su dicha sea imitar a Jesús, dándose
a los demás en el servicio del Evangelio. Roguemos al Señor.
Por nosotros, para que la participación en la vida de la Iglesia abra nuestro corazón
a la alegría del Evangelio, para ir en busca de nuestros hermanos. Roguemos al Señor.
Escucha, Padre de bondad, la oración que tu Iglesia te presenta en nombre de Jesucristo,
que nos ha traído la alegría del Evangelio, y junto a Ti y el Espíritu Santo vive y reina por
los siglos de los siglos.
Juan Martínez Sáez, fmvd. Colaborador de OMP
29
Vigilia de oración
Monición de entrada
En esta vigilia de oración con motivo del DOMUND, queremos ahondar en la propuesta que nos hace Obras Misionales Pontificias para unirnos a los misioneros y misioneras que dan la vida en todo el mundo para difundir el mensaje del Evangelio. Frente a
la búsqueda de placeres superficiales y alegrías pasajeras que, por desgracia, reina en
muchos ambientes, los misioneros y misioneras son enviados por la Iglesia como manifestación del amor universal de Dios por todos sus hijos y signo elocuente de la alegría
del Evangelio, que es para todos. Siguiendo su testimonio, en nosotros y en nuestras comunidades, “renace la alegría”.
Primera parte: «La alegría de Jesús»
Gesto. Se trae ante el altar la imagen del mundo.
Lectura. Lc 10,20-23.
Comentario. El pasaje del Evangelio que hemos escuchado es el centro del Mensaje
del papa Francisco para esta Jornada. En él se nos habla de la alegría de Jesús. Es una alegría que viene del Espíritu Santo, ya que consiste en ver cómo los “pequeños” conocen a
Dios, “Señor de cielo y tierra”, como Padre de todos. El gozo de Jesús es ver cómo se realiza el plan del Padre, que todos vivamos como hermanos. Los discípulos de Jesús estamos
llamados a hacer renacer esta alegría: ante un mundo que sufre por la falta de fraternidad,
nuestra alegría debe ser en el Espíritu Santo, haciendo llegar el mensaje del Evangelio del
reino de Dios a todos los hombres y pueblos. Para eso tenemos que hacernos “pequeños”,
como lo fueron los primeros discípulos: personas normales y corrientes que, al encontrarse
con Jesús, llegaron a ser sus apóstoles.
30
Vigilia de oración
Segunda parte: «La alegría del cielo»
Gesto. Se expone el Santísimo Sacramento, mientras se entona el Pange lingua u otro
canto apropiado.
Lectura. Mt 11,28-30.
Comentario. Los discípulos vienen alegres por los éxitos cosechados en la misión;
por eso, Jesús les ayuda a dirigir su alegría hacia aquello que es para siempre y que no es
pasajero: “Jesús les advierte que no se alegren tanto por el poder recibido, cuanto por el
amor recibido: «porque vuestros nombres están inscritos en el cielo» (Lc 10,20)” (Mensaje
DOMUND 2014, 2). La alegría que da Jesús es para todos los que se sienten “cansados y
agobiados”. Él se ha hecho “manso y humilde de corazón”, precisamente para acercarse a
los más pequeños y a los que más sufren en este mundo a causa de su pequeñez: la soledad, la pobreza, la marginación, la persecución... En su amor hasta el extremo, instituye la
Eucaristía para quedarse con nosotros. Como decía san Juan Pablo II, la Eucaristía es “el
tesoro más valioso” que la Iglesia ha heredado de Cristo, porque es presencia viva suya y
alimento en nuestra pobreza. Junto a Jesús en la Eucaristía, nuestra alegría está en el cielo;
así Él nos convierte en testigos suyos.
Tercera parte: «Dios ama al que da con alegría» (2 Cor 9,7)
Gesto. Se expone el cartel del DOMUND al lado del mundo.
Lectura. 2 Cor 9,6-9.
Los misioneros
y misioneras
son enviados como
signo elocuente
del amor universal
de Dios y de la
alegría del Evangelio.
Comentario. A todos, creyentes y no creyentes, nos impacta el testimonio de los misioneros y las misioneras. Ellos no son héroes; un héroe actúa movido por su propio ideal y voluntad. Son personas que se han entregado a Dios para seguir el mandato de Jesús de ir por
todo el mundo a predicar la Buena Noticia. Ellos experimentan la alegría del Evangelio: la de
seguir a Jesús, la de estar al lado de los más necesitados, la de compartir la fe, la de amar sin
esperar recompensa... Es lo que irradian y lo que contagian; por eso su testimonio es atrayente. En esta Jornada Mundial de las Misiones, pidamos al Señor que en nosotros y en nuestras
comunidades cristianas renazca la alegría: la alegría del encuentro con Jesús, la alegría del dar
y del darse, la alegría de sabernos enviados. Es esta alegría la que hará a nuestras comunidades atractivas para todos; porque, como decía Benedicto XVI y recordaba el papa Francisco
en Evangelii gaudium, “la Iglesia no crece por proselitismo sino «por atracción»” (n. 14).
Invitación a la oración comunitaria para pedir por la misión y los misioneros.
Bendición, reserva del Santísimo y canto final.
Juan Martínez Sáez, fmvd. Colaborador de OMP
31
Cooperación económica
PROPAGACIÓN DE LA FE
APORTACIÓN ECONÓMICA DE LAS DIÓCESIS A
Los donativos para la
Obra de la Propagación de
la Fe se reciben en las parroquias y comunidades
cristianas, y llegan, a través de las Direcciones Diocesanas, a la Dirección
Nacional de OMP. Desde
allí, este dinero se envía,
por medio de las Nunciaturas Apostólicas de los
países correspondientes, a
los destinatarios que indica a España la Secretaría
General de la Obra Pontificia de la Propagación de
la Fe en Roma.
Aparecen aquí, desglosadas por diócesis, las ofrendas recogidas en 2013 en
el conjunto de España. Estas proceden, en buena
medida, de la colecta de
la Jornada Mundial de las
Misiones (DOMUND) celebrada el día 20 de octubre de 2013. También, del
esfuerzo económico continuado que realizan muchos
fieles, a través de cuotas
periódicas domiciliadas.
Otras aportaciones provienen de herencias y legados
de personas que dejan sus
bienes para ayudar a paliar
las necesidades atendidas
por la Iglesia en los territorios de misión.
32
Recaudaciones
ejercicio
2013
DIÓCESIS
Euros
ANDALUCÍA
CASTILLA-LEÓN
MADRID
Almería ............................60.465,10
Cádiz-Ceuta ............. 123.151,09
Córdoba ....................... 490.447,29
Granada ........................395.928,83
Guadix-Baza ............... 19.293,74
Huelva ..............................90.551,91
Jaén ................................. 167.210,66
Jerez ................................. 88.457,60
Málaga-Melilla ..........299.686,88
Sevilla ........................... 513.815,10
Astorga ......................... 117.401,79
Ávila ................................ 191.879,70
Burgos .......................... 194.204,04
Ciudad Rodrigo ....... 23.103,79
León ................................196.512,87
Osma-Soria ..................39.924,68
Palencia ....................... 154.256,19
Salamanca ..................165.965,51
Segovia ........................... 80.758,65
Valladolid .................... 250.278,86
Zamora ............................ 66.745,79
Alcalá de Henares ..... 123.516,47
Getafe .................................. 192.656,08
Madrid .............................. 2.121.997,80
Arz. Castrense ............... 25.236,54
ARAGÓN
Barbastro-Monzón...... 47.145,39
Huesca .......................... 48.719,21
Jaca ................................ 22.043,01
Tarazona ........................ 28.010,86
Teruel-Albarracín ....... 50.564,82
Zaragoza ................... 774.325,41
ASTURIAS
Oviedo .......................... 356.614,32
BALEARES
Ibiza ................................... 13.885,50
Mallorca ....................... 111.929,00
Menorca ....................... 24.379,13
CATALUÑA
Barcelona ....................384.649,39
Girona ............................ 141.710,54
Lleida ................................25.976,45
S. Feliu de Llobregat .....79.520,59
Solsona ........................... 46.815,50
Tarragona ...................... 82.915,84
Terrassa ......................... 88.217,94
Tortosa ............................ 71.227,09
Urgel ................................. 51.310,25
Vic ..................................... 66.814,83
EUSKADI
CANARIAS
Bilbao ............................. 270.609,45
San Sebastián......... 313.842,42
Vitoria .............................372.564,08
Canarias ...................... 137.400,85
Tenerife ...................... 127.322,20
EXTREMADURA
CANTABRIA
Santander .................. 206.352,11
Mérida-Badajoz .......214.446,20
Coria-Cáceres ..........115.897,92
Plasencia ..................... 107.036,67
CASTILLA-LA MANCHA
GALICIA
Albacete ...................... 135.356,89
Ciudad Real................ 198.899,15
Cuenca ........................ 144.151,16
Sigüenza-Guadalaj. ....106.032,16
Toledo ........................... 233.939,62
Lugo ................................ 112.643,00
Mondoñedo-Ferrol ....71.337,46
Ourense ........................ 225.584,02
S. de Compostela ..... 453.725,00
Tui-Vigo ......................... 128.071,62
MURCIA
Cartagena-Murcia ........ 344.126,34
NAVARRA
Pamplona-Tudela .........721.849,86
LA RIOJA
Calahorra-Logroño ........169.421,27
VALENCIA
Orihuela-Alicante .........311.046,30
Segorbe-Castellón ........ 79.057,72
Valencia .............................. 729.494,00
DIRECCIÓN NACIONAL
..................................................... 41.871,95
TOTAL GENERAL
.......................................... 14.782.301,45
PROPAGACIÓN DE LA FE
otros países
APORTACIÓN ECONÓMICA DE
El Fondo Universal de Solidaridad de la Obra Pontificia de
la Propagación de la Fe recibe
cada año los donativos de los
fieles de 130 países del mundo
para atender las necesidades de
la Iglesia en los territorios de
misión. Como la viuda del
Evangelio, cada continente, cada nación, cada comunidad
cristiana, ofrece lo que tiene
para que otros puedan confesar
la fe, celebrarla y vivir con dignidad. Son las aportaciones re-
cibidas durante el año 2013, para su equitativa distribución entre los 1.103 territorios de misión. Dejamos constancia de algunos de esos 130 países que
puntualmente han enviado las
limosnas de los donantes.
Aportación total de África ............................... 1.130.161,62
e
NIGERIA
BURKINA FASO-NÍGER
GUINEA ECUATORIAL
352.904,82 E
203.453,12 E
45.273,57 E
Aportación total de América ........................ 32.771.582,20
PERÚ
GUATEMALA
ESTADOS UNIDOS
281.993,85 E
67.187,53 E
26.323.397,69 E
Aportación total de Asia .................................. 4.511.448,08
VIETNAM
COREA DEL SUR
SRI LANKA
330.000,00 E
1.062.309,18 E
48.223,18 E
Aportación total de Europa ........................... 38.073.759,56
POLONIA
BÉLGICA
ITALIA
888.593,65 E
1.276.959,10 E
7.024.822,40 E
Aportación total de Oceanía ........................... 3.095.003,00
NUEVA ZELANDA
AUSTRALIA
197.998,15 E
2.830.443,08 E
e
e
e
e
33
L
a formación
misionera en
los seminarios
es una de las dimensiones fundamentales
en el proceso de crecimiento del joven
que se prepara para
el sacerdocio. Si faltase esta dimensión,
estaríamos ante una
grave laguna en los
planes de estudio y de
formación
sacerdotal
que nos marcan la Iglesia
y el Papa. Esta formación misionera es
esencial, no solo de cara a ejercer la misión ad gentes, sino también para que
los seminaristas adquirieran aptitudes
esenciales para la misión en sus vidas.
Es importante aclarar conceptos.
No es igual una campaña de Obras Misionales Pontificias que la de una
ONG, por muy destacable que sea el
trabajo que realice esta última. Como
tampoco es igual la labor de un misionero, que evangeliza y que sirve en caridad, que una ayuda humanitaria puntual. En ocasiones estos términos tienden a confundirse o se sitúan en una
escala jerárquica equivocada.
Reconociendo la realidad actual de
nuestros seminarios, corremos el peligro de comparar esta época con la de
hace treinta o cuarenta años, en que se
percibía la efervescencia y el ardor
misionero, y las academias misionales
eran fuente de vida y de formación en
profundidad. Hoy nos toca vivir otros
tiempos, y experimentamos, con dolor
en algunos casos, que la Teología de la
misión apenas está presente en los planes de formación de los seminaristas,
y que ese contagio y ardor por la misión ad gentes... ¿ha desaparecido?,
¿quizá está adormilado?
En algunas diócesis españolas, las
vocaciones son una realidad esperanzadora, que asegura un futuro realmente alentador para el anuncio del
Evangelio. Pero no hemos de disimular el mapa de crisis en nuestros seminarios diocesanos, que están faltos
de jóvenes y señalan números rojos.
¡No es una tarea fácil!
Tampoco lo es la animación misionera, ya que, en demasiadas ocasiones,
queda reducida solo a las campañas de
las Jornadas. Respetamos y acogemos
la presencia de los misioneros, los admiramos e incluso los consideramos
“héroes”..., pero nosotros no nos sentimos en estado de misión, sino más
bien de queja y lamentación.
Es fundamental que los formadores
tengamos una sensibilidad especial por
los más pobres y marginados de nuestra sociedad, que vivamos en cierta pobreza y austeridad, con una gran capacidad de escucha y diálogo. En esta tarea evangelizadora, que la Iglesia nos
ha encomendado, es esencial ayudar a
los chicos de nuestros seminarios, mayores y menores, a que sean capaces
de discernir y descubrir su misión de
bautizados: vivir en estado de misión
permanente.
Estas son algunas dimensiones que
cuidar para concienciar sobre este modo de ser cristianos en misión: el contacto personal (“de corazón a corazón”), la formación (incluyendo la relación con los misioneros y la colaboración con la Delegación Diocesana de
Misiones), el acompañamiento espiritual, una propuesta vocacional (“no
existe misión sin misioneros”), los retos actuales, la dimensión universal...
No podemos ser una Iglesia egocéntrica, donde solo cuentan nuestros
problemas. El papa Francisco “desea
una Iglesia que no esté cerrada en sí
misma, sino una Iglesia en salida misionera. [...] Y nos está diciendo que
tenemos que ser evangelizadores alegres, felices, que donan la alegría del
Evangelio a todo el mundo” (Mons.
Protase Rugambwa, presidente de las
OMP, 5-5-2014).
Adelino Álvarez
Delegado Diocesano de Misiones y Director Diocesano de OMP de Ourense
34