Pensar el futuro con los demás. El ciudadano que quiero ser

PENSAR
EL
FUTURO
CON
LOS
DEMÁS.
EL CIUDADANO QUE QUIERO SER: VALORACIÓN DE LAS
CONDICIONES Y POSIBILIDADES ACTUALES DE LOS ADOLESCENTES
Pensar en el futuro con los demás es mucho mejor que pensar
a solas. No sólo porque muchas cabezas piensan mejor que
una, sino también porque muchos ojos ven más que solo dos.
La pluralidad de visiones, ideas y perspectivas siempre
enriquece cualquier plan individual o colectivo.
Además, la generalización del individualismo a la larga
perjudica a las personas, pues todos terminaríamos por perder
la posibilidad de beneficiarnos de los bienes producidos por
otros miembros de la sociedad.
Si todos buscan solamente su propio bien, nadie se ocupará del
bien común o de los bienes colectivos.
LA PARTICIPACIÓN DE LOS ADOLESCENTES Y JÓVENES EN EL DESARROLLO SOCIAL DE
MÉXICO: SU LUGAR COMO GRUPO POBLACIONAL, SU PROYECCIÓN FUTURA EN LA VIDA
ECONÓMICA, SOCIAL, POLÍTICA Y CULTURAL DEL PAÍS FRENTE AL IMPACTO DE LOS PROCESOS
GLOBALES
La participación de los adolescentes y los jóvenes en el
desarrollo de la sociedad no se limita a esperar la edad para
votar o ser votado en unas elecciones, ese es solo un aspecto
de la vida democrática que concierne principalmente a la
participación política.
Hay formas de enfocar el bien común, una más proactiva que
otra. Por una parte, puedes procurar no contaminar, no agredir a
tus vecinos, no desperdiciar el agua o no maltratar los árboles,
en definitiva, no causar daños.
También puedes ayudar a que otros tomen conciencia de la
importancia que tiene mantener limpia la comunidad, promover
la buena relación con tus vecinos, ayudar a que otros también
cuiden el agua o planten árboles.
Los jóvenes que se involucran de manera activa en el espacio público son una fuente inagotable de bienes
para la sociedad. Aportan nuevos enfoques, ideas y argumentos que refrescan el discurso público y las
prácticas democráticas. Podemos estar seguros de que mientras más jóvenes se involucren en el desarrollo del
país, más fuertes serán sus instituciones y la cultura democrática de la comunidad a la que pertenecen.
IDENTIDAD E INTERCULTURALIDAD
PARA UNA CIUDADANÍA DEMOCRÁTICA
LA IDENTIDAD personal, su proceso de construcción
Una de las preguntas más importantes que nos podemos
hacer es “¿Quién soy?”
Para ser la persona que me gustaría ser, tengo que tomar
como punto de partida lo que soy en el presente. Esto, sin
embargo, es resultado de lo que he elegido para mi vida.
IDENTIDAD
La palabra identidad proviene del latín identitas. Este término procede a su vez de otra palabra latina,
idem, que significa “lo mismo”. Identidad se puede aplicar en dos sentidos: identidad es el conjunto de
características que distinguen a una persona de otras; esta es la “identidad personal”. El segundo sentido
de identidad se refiere a los rasgos de una colectividad de individuos que la hacen única. Cuando estos
colectivos constituyen una nación, podemos hablar de “identidad nacional”.
Dadas estas diferencias, tenemos que considerar con cuidado cuáles
son los elementos que conforman nuestra identidad. Entre los elementos
claves podemos enumerar los siguientes:
1. Grupos de pertenencia
2. Tradiciones
3. Costumbres
4. Historias compartidas
5. Instituciones sociales
6. Instituciones políticas
La identidad personal tiene un fuerte componente social. Mi relación con
los otros y mi voluntad conforman quién soy y quién quiero ser. La
adolescencia es una extraordinaria etapa de la vida, entre otras razones,
porque descubres la importancia de los demás para desarrollar tus
proyectos personales.
Familia, escuela, ciudad y nación son ejemplos típicos de grupos de
pertenencia. En ellos, desarrollamos muchas actividades, ejercemos
diversas funciones y adquirimos costumbres y tradiciones. Las
decisiones que tomas y la interacción con otras personas van moldeando
poco a poco tu personalidad.
FUNCIONES DE LA FAMILIA:
1. Equidad generacional. Ser responsables con las generaciones que nos
anteceden y también con las que vendrán, es decir, tanto con abuelos y
padres, como con hijos y otros familiares.
2. Transmisión cultural. La cultura pasa de generación en generación. Sin
ella tendríamos que empezar siempre de cero.
3. Socialización. Es un mediador para incorporarnos a los distintos grupos
sociales que conforman nuestra comunidad, pues aprendemos a convivir
armónicamente y a respetar las leyes y los derechos de los demás.
4. Desarrollo de la autoestima. En la familia somos queridos por ser nosotros
mismos, con nuestros defectos y cualidades, es el lugar óptimo para
desarrollar la autoestima, que también nos servirá para valorar a los demás.
Gracias a los otros grupos a los que pertenecemos, por ejemplo, la
escuela, podemos enriquecer nuestros valores, conocer otras formas
de vida, desarrollar nuevas habilidades y adquirir conocimientos.
La preservación y transmisión cultural es clave para la vida humana.
La familia es el primer grupo donde recibimos la cultura; en ella
aprendemos a hablar, ni más ni menos. Posteriormente vienen otros
grupos e instituciones: la escuela, las asociaciones, el Estado.
Tradición: viene del latín trapeo (entregar). Las tradiciones y
costumbres forman parte de ese patrimonio cultural transmitido de una
generación a otra. Las tradiciones son los conocimientos,
comportamientos, creencias, celebraciones y experiencias valiosas
para la comunidad. Cada generación las transmite a su descendencia;
así se configura la identidad de los nuevos individuos.
Los símbolos sirven, entre otras funciones, para identificar a un
grupo (La bandera de México).
Conocer una cultura presupone conocer sus símbolos.
Otro elemento clave en la configuración de la identidad personal es
la interacción de los individuos con las instituciones sociales y
políticas.
Las instituciones determinan la forma como los seres humanos nos
relacionamos en la búsqueda del bien común.
La palabra institución proviene del término latino institutio, que
significa educación. Por eso la utilizamos para referirnos a las
normas de conducta y costumbres relevantes acumuladas por la
sociedad en el ámbito privado y público, para la realización del bien
común.
IDENTIDADES
ADOLESCENTES.
SENTIDO
DE
PERTENENCIA A UN GRUPO POR SEXO Y EDAD.
CONTEXTOS, INFLUENCIAS Y RASGOS DE IDENTIDAD.
PAUTAS DE RELACIÓN EN LAS COMUNIDADES DONDE
PARTICIPAN
LOS
ADOLESCENTES:
LIDERAZGOS,
FORMAS DE NEGOCIACIÓN Y CONCILIACIÓN, TOMA
DE DECISIONES, FORMAS DE DISCRIMINACIÓN
(EXCLUSIÓN, RESTRICCIÓN Y DISTINCIÓN, ENTRE
OTROS), MÁRGENES PARA OPINAR Y DISENTIR.
Identidades adolescentes. Sentido de pertenencia a un grupo por sexo y edad.
Pertenecemos a un grupo cuando compartimos y respondemos
efectivamente a sus necesidades y finalidades. Tenemos una identidad
plural. Podemos ser miembros de una familia, partidarios de un equipo,
alumnos de una escuela, devotos de alguna religión y ciudadanos de un
país.
Los grupos a los que pertenecemos nos definen, al menos
parcialmente, y esto se debe a que nuestra adherencia a ellos es, es
decir, refleja nuestras elecciones, nuestros anhelos y aspiraciones. son
parte fundamental de la configuración de nuestra identidad. Sirven
como un espejo que ayuda a conocernos.
La identidad plural que resulta de nuestra pertenencia a diversos grupos
es múltiple. Puede ser por edad, sexo, nacionalidad, preferencias
políticas, creencias religiosas, intereses intelectuales o solo por gusto.
Dentro de los grupos cumplimos distintas funciones y desarrollamos
habilidades. En algunos casos seremos líderes y en otros seguiremos
instrucciones. En los grupos aprendemos a negociar, a tomar decisiones,
a abrir un margen para opinar y disentir.
DIÁLOGO
El diálogo es el recurso privilegiado de los individuos para la
participación social.
Dialogar significa exponer tus ideas de una manera lógica y serena.
También implica escuchar, comprender, apreciar las ideas del otro.
Dialogar es argumentar y buscar acuerdos, no gritar ni violentar, es
reconocer en los demás a personas tan valiosas como uno. Sin
diálogo, no existe la participación social sino la imposición, la
violencia y el sometimiento de unos sobre otros.
Dialogar no significa ceder siempre y en todo, tampoco es gritar o
responder con violencia, sino hallar soluciones racionales en
conjunto, significa encontrar la respuesta más justa y razonable a un
problema.
El diálogo va de la mano con la Tolerancia.
TOLERANCIA
La tolerancia consiste en respetar las ideas de los demás, al
reconocer que los otros tienen el mismo valor humano que nosotros,
sin importar su cultura, religión, posición social, edad, género,
ideología política, etc.
Tolerar y dialogar son lados de la misma moneda, porque reconocen
el valor de los demás.
Por ello, tolerar no equivale a “aguantar” o “soportar” al otro, como si
fuese un mal imposible de eludir.
Tolerar implica escuchar, respetar, dialogar, dar al otro su lugar como
interlocutor. La tolerancia es una virtud democrática.
Cuando hay un auténtico diálogo y verdadera tolerancia se consiguen
acuerdos.
ACUERDOS
Su etimología remite a la palabra latina cor, cordis
(corazón, del corazón). Los seres humanos aprenden a
sintonizarse con otros mediante el diálogo, el intercambio
de razones y argumentos.
Los acuerdos se logran si se comprende el punto de vista
de los demás.
ORGANIZACIÓN
Pero si estamos frente a un conflicto en el que están implicadas
varias personas y más de uno muestra disposición a dialogar,
debemos considerar la organización como un elemento clave para
su solución.
Los seres humanos podemos organizarnos para muchos fines, y
cuando se trata de un conflicto entre grupos, la organización
promueve la resolución.
La organización nos ayuda a poner orden a los pasos a seguir, nos
ayuda a detectar los puntos fuertes de quienes intervendrán en la
solución y cómo sacarles el mayor provecho. Si dos grupos van a
reunirse para negociar la solución de un conflicto, seguramente
primero se organizarán para decidir quiénes asistirán a la reunión,
con qué argumentos participarán, de qué manera pueden apoyar
desde otro lugar quienes no asistan.