El patrimonio cultural de un pueblo japonés: Habitar la

Ganador del Reconocimiento al Mérito Estatal de Investigación 2014 en la Subcategoría de Divulgación y Vinculación
El patrimonio cultural de un pueblo
japonés: Habitar la Hacienda de Temixco y
su significado
*Resumen del trabajo que obtuvo 2do lugar en el Concurso de Protocolos
de Investigación 2015, en el marco del Tercer Encuentro de Jóvenes
Investigadores del Estado de Morelos
Brisa Katzuyo Mejía Yoshino. Lic. Antropología
Social, UAEM. Colaboradora en el INAH Morelos.
E
s de reconocer que la relación migratoria entre Japón y México
ha tenido una vigencia de más de 110 años; siendo en el período
Meiji, exactamente en 1897, el comienzo de este gran viaje emprendido por los japoneses a tierras foráneas como “consecuencia de la
modernización e industrialización” que presentaba el territorio nipón;
aventurándose a lo desconocido, y teniendo siempre presente un porvenir
lleno de altas y bajas para su comunidad (Hernández, 2008). Para conseguir la realización de su proceso de modernización e industrialización, los
japoneses implementaron diversas oleadas migratorias que permitirían incorporar nuevas tecnologías, así como la exportación de sus técnicas. Las
primeras oleadas de japoneses a territorio mexicano se dan con la llegada
de algunos trabajadores agrícolas, mas se vieron corrompidas tras las acciones que se efectuaron durante la Segunda Guerra Mundial.
El sufrimiento que vivió la comunidad japonesa en América es el resultado
del impacto del hecho bélico que ocurrió en Europa (1939), con el estallido
de la Segunda Guerra Mundial, en donde se enfrentaron dos bloques, por
un lado los aliados conformados por Francia, Gran Bretaña, la URSS, China y Estados Unidos; y por otro el Eje Fascista, conformado por Alemania,
Italia y Japón. Estas dos grandes formaciones geopolíticas enfrentaron directamente a Estados Unidos y Japón, siendo el ataque a la base naval estadounidense de Pearl Harbor (día 7 de diciembre de 1941) el marcador de lo
que sería el aislamiento de la población nipona, no sólo en Estados Unidos
sino también en México, cuando éste sufrió el ataque de sus buques petroleros por buques alemanes y fuerzas aéreas japonesas, provocando ciertas
medidas restrictivas para las comunidades provenientes de estos países.
La guerra no sólo desató miedo y opresión, sino también desconfianza y
odio. El recelo racial fue un factor determinante, ya que éste provocó el
desalojo y el despojo de libertad de aquéllos descendientes de japoneses,
alemanes e italianos, siendo los japoneses quienes más lo resintieron. La
asignación de campos de “reclusión”, como eran denominados para referirse a los campos de concentración para japoneses en Estados Unidos,
Manuel Ávila Camacho declara el estado de Guerra a las potencias del Eje Fascista
[http://www.memoriapoliticademexico.org/Efemerides/5/28051942.html].
Mapa de los desplazamientos forzosos de japoneses en México. Elaborado con
base a los datos de Peddie (2006).
estaban ubicados fuera de la urbe local (Omiko, 2011). Este fue el método
empleado para la vigilancia de los enemigos locales; en ellos se necesitaba
resguardar y mantener el orden interno. Por esto se hará notar, que las
medidas restrictivas que se implementaron en México fueron similares a
las de Estados Unidos.
Tras el ataque a los buques petroleros mexicanos, en marzo de 1942, el
presidente Manuel Ávila Camacho (1940-1946) promovió la existencia de
campos de concentración dentro de la República Mexicana (Figura 1), en
donde se ubicarían a todos aquellos ciudadanos de los países enemigos,
esencialmente a japoneses, así también como alemanes e italianos. Con
respecto a los japoneses, tenían que ser enviados a los confinamientos a
todos aquellos que estuvieran radicando temporal o permanentemente en
tierras mexicanas, incluso aquellos que estaban ya nacionalizados, permi-
Hacienda de Temixco (parte trasera de la Iglesia). Tomada de Hernández (2006).
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Japoneses llegan al campo de concentración de Lago Tule 1942 (Google Images)
tiendo así el control de su situación. Con ello serían capaces de manejar
y actuar de forma rápida ante cualquier intento de ataque japonés. Temor
que surgió por un supuesto espionaje nipón que traería como consecuencia un ataque interno hacia México (Peddie, 2006).
Se promovió la asignación de diversos campos de concentración. Entre
estos se destacan los que estaban ubicados en las ciudades de Guadalajara,
de Celaya, de Guanajuato y de Querétaro; también hubo campos en Puebla, Cuernavaca, Perote (Veracruz) y el Distrito Federal (Figura 2). Toda
esta fluencia de japoneses tenía que trasladarse de su lugar de origen al
campo designado. Muchos japoneses vinieron desde las zonas costeras o
fronterizas tales como Baja California, Sonora, Veracruz, Sinaloa, Chihuahua, Coahuila, Tamaulipas y Chiapas (Peddie, 2006).
“Obligada a enfrentar la afluencia en masa de sus compatriotas reubicados,
la legación japonesa promovió el establecimiento de un Comité de Ayuda
Mutua dirigido por destacados miembros de la colonia japonesa en el Distrito Federal y Guadalajara, el cual era liderado por Tatsugoro Matsumoto (pionero de la florícultura en invernaderos); apoyado por Heijiro Kato
(dueño de una de las más importantes exportadoras japonesas de textiles);
Kato Shiokai; y el Dr. Kiso Tsuru (considerado el pionero de productos
farmacéuticos y naturistas). Durante los años de guerra, el comité de ayuda
mutua (conocido en japonés como kyoeikai) fue la organización japonesa
más importante, porque al ver que el número de traslados iba en aumento
fueron adquiriendo amplias zonas para reubicarlos”. “La llegada constante
de más japoneses de los estados fronterizos y costeros, obligó a los miembros del Kyoeikai a buscar una solución permanente; el resultado fue el
establecimiento de un campo agrícola en la (ex) Hacienda de Temixco en
Morelos” (Hernández 2010-2011).
Este trabajo busca crear un acercamiento a la reconstrucción del hecho bélico, para así también efectuar un análisis sobre su influencia en las identidades. Por ello se limita a reconstruir la identidad por medio de la memoria;
pero en este caso por medio de la memoria del silencio, la cual será vista
como la resistencia que impone el individuo, o la sociedad, con respecto
al exceso del discurso oficial (Pollak, 2006). Es decir, donde los silencios
Familia Shibayama en Temixco. Tomada de Hernández (2006).
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y el olvido justificado jugarán el papel principal para la remembranza. Esto
remite a justificar e identificar ¿cómo es posible que a partir de la re-construcción de una memoria del silencio se pueda recrear una identidad que
sea patrimonializable? Por tanto, el “silencio u olvido” ejercen su papel
como forma de remembranza alterna (Castillejo, 2005) debido a que son
considerados como “una manera de sobrellevar las fracturas ideológicas”
ante ciertos hechos, discursos, acciones o representaciones iconográficas
(monumentos), las cuales se resguardan en el imaginario individual, permitiendo la reproducción del discurso de forma no institucional, mismo que
no será avalado ni manipulado por el Estado para su reproducción masiva
(Halbwachs, 2004).
Para debatir si las memorias del silencio van formando un imaginario violento con respecto a la ExHacienda, se necesita efectuar un análisis por
medio de la semiótica, donde sería determinante identificar los factores
que conllevan a la creación de una identidad; dicha identidad es propuesta
como identidad alterna que se manifiesta en el discurso (Castillejo, 2005).
Es para esto que el olvido será visto como una herramienta del isomorfo,
que muestra la dualidad de algún elemento identitario en su estructura
(Durand, 2004).
Así podrá determinarse si el isomorfo puede ser empleado como herramienta metodológica para establecer un vínculo necesario entre la memoria del silencio y el patrimonio no institucional para la creación del
imaginario social, el que ofertará la identidad individual de nuestros actores sociales y será expuesta por su reproducción narrativa. Tal cuestionamiento permitirá determinar cuán permitido tienen los japoneses el poder
recordar, y qué es lo que deben de callar para la reproducción de una
memoria colectiva aprobada por todos. Con esto se podrán delimitar los
elementos que conforman su imaginario, el cual será construido a partir de
Integrantes de la comunidad japonesa en la Legación de la calle de Colima, colonia
Roma, ca. 1940 (diasporaoriental.wordpress.com).
las relaciones sociales que se efectuaron dentro de la comunidad japonesa
(Ramspott, 2003), así como la simbolización urbana institucional del hecho
y del espacio en donde se efectuó el encierro, en este caso lo que es la
Hacienda de Temixco, como aporte histórico de la comunidad japonesa de
Morelos y de la historia local del poblado de Temixco.
La concepción de la Hacienda a partir de la tradición oral se considera ya
un patrimonio, debido a que se presenta en el imaginario de los individuos.
La cuestión es determinar los elementos que componen el discurso de la
memoria para valorizar qué tan simbólica es la Hacienda para la comunidad japonesa. Dicho simbolismo deberá ser visto desde lo colectivo, tomando en consideración la posible falta de remembranza de las futuras generaciones ocasionando una pérdida de herencia y por ende de identidad.
Agradecimientos: a la Doctores: Patricia Moctezuma (UAEM), Cristina
Amezcua (CRIM-UNAM), Eduardo Corona-M. (INAH) y al Maestro: Guillermo Nájera ((UAEM).
Referencias:
Castillejo Cuellar, Alejandro (2005) “Las Texturas del silencio: violencia,
memoria y los límites del quehacer antropológico”, EMPIRIA 9: 39-59.
Durand, Gilbert (2004, 1992). “Las estructuras antropológicas del imaginario: introducción a la arquetipología general”. Fondo de Cultura Económica. México.
Halbwachs, Maurice (2004, 1968) La memoria colectiva. Prensas Universitarias de Zaragoza, Zaragoza, España.
Hernández Galindo, Sergio (2008) “La guerra Interna contra los Japoneses”, en Dimensión Antropológica, 43: 87-119.
Hernández Galindo, Sergio (2010-2011) “Japoneses la comunidad en busca
de un nuevo sol naciente”, en Discovery Nikkei: Japanese migrants and
their descendants, p.4, [en línea] <www.discovernikkei.org/en/journal/
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2013.
Omori, Emiko (2011) “Rabbit on the moon”, en History Channel [en línea]
<http://www.youtube.com/watch?v=KvhOYbaQT4o>, fecha de consulta:
20/02/ 2013.
Peddie, Francis (2006) “Una presencia incómoda: La colonia japonesa de
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México durante la Segunda Guerra Mundial”, Estudios de Historia Moderna y Contemporánea de México, 32: 73-101.
Pollak, Michael (2006). “Memoria, olvido, silencio. La producción social
de identidades frente a situaciones límite”. Editorial Al Margen. La Plata.
Ramspott, Sue Aran (2003) “Los imaginarios violentos”, Sphera Pública,
3: 269-280.
La cumbre de París: Permiso para destruir o
ascenso de la conciencia humana
Alberto Betancourt Posada
Facultad de Filosofía y Letras, UNAM.
Investigador de la Red Temática Sobre
Patrimonio Biocultural (CONACYT).
D
e acuerdo con la filósofa y escritora hindú Vandana Shiva, si los
empresarios mantienen el timón de la cumbre de París (Confe
rencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático), convertirán ese importante evento científico, en un acto destinado a otorgarse a “sí mismos” el permiso para seguir destruyendo nuestro planeta, a
cambio de ínfimas reducciones en la emisión de gases invernadero. En
contrapunto, si los ciudadanos del mundo logramos hacer oír nuestra
voz, la reunión se volvería un punto de inflexión en la conciencia de la
especie humana, y serviría como impulso a un nuevo modo de vida basado en el vivir bien. El discurso de la-explotación-de-la-naturaleza es incapaz de frenar la autodestrucción de la especie; lo único que podría darle
un vuelco a la historia en curso, sería un retorno a la fe en la comunidad,
la veneración de la tierra y la aceptación de nuestra responsabilidad de
cuidarla. La reunión a celebrarse del 30 de noviembre al 11 de diciembre
de este 2015, afirmó la autora de Cosecha robada, no debe ser un espacio
en el que los gobiernos se repartan los territorios para que sus empresas
extractivas sigan destruyendo ecosistemas. París no debe ser un acto de
simulación. Debemos impedir que las principales empresas químicas del
planeta avocadas a producir pesticidas, inundar el mundo con derivados
de petróleo, atrofiar animales hiper hormonizados y dispersar semillas
transgénicas, legitimen sus modelos agrícolas dizque inteligentes. No podemos olvidar que las gigantes de la industria química promueven los
monocultivos, emponzoñan los suelos, socaban la soberanía alimentaria
y pre-programan la bancarrota del campo.
La continuadora de la tradición gandhiana, de experimentos con la verdad, recordó que la agricultura industrial es uno de los agentes que mayor daño le han hecho a la atmósfera, a los suelos, al agua y al aire, y es
responsable de 73% de la degradación de los suelos, de la desaparición
del 90% de la variedad de semillas, y promueve la aterradora desaparición
de abejas polinizadoras. La solución a la crisis ambiental está en el modelo de agricultura basado en el amor a la tierra, el respeto a la naturaleza
y el fortalecimiento de las relaciones comunitarias. Lo que está en juego,
afirma Shiva: es la vida. La supervivencia de la especie, nos atañe a todos
y nos obliga a sitiar París. Tenemos que lograr el plantón más grande de
la historia y hacer oír nuestra voz para exigir: la suspensión de los organismos genéticamente modificados que representan un enorme peligro
para la agrodiversidad.
Oficialmente la 21º Conferencia de las Partes de la Convención sobre
Cambio Climático es el espacio en el que se coordinan y toman acuerdos los 196 estados firmantes. El objetivo fijado por el gobierno francés
consiste en reunir una cifra de 100 mil millones de dólares de donaciones
para los países en vías de desarrollo. Ese dinero los convertirá en patrones. Así llegarán al tercer mundo a girar instrucciones de cómo habrá
de conservarse la biodiversidad, como ahora hace el Primer Ministro de
Noruega cuando llega a supervisar, si los mayas conservan bien la selva
Lacandona.
Ciertamente el cónclave parisino es un evento con certificación ISO20121
que tirará la basura en su lugar, pero también será un escaparate de empresas con proyectos ambientales y de organismos no gubernamentales
cazadores de financiamiento. Las empresas mecenas de la cumbre son
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muy cuestionables, por ejemplo La Poste, dedicada al negocio de la transición energética, promotora de la ecomovilidad y ejemplo de la transición de los capitales basados en hidrocarburos hacia aquellos basados
en electricidad o energía solar, y cuyas actividades de mensajería emiten
grandes cantidades de contaminantes. Axa seguros, está en el negocio de
la mitigación del cambio climático, pagó recientemente grandes cifras a
los afectados por el paso del huracán Odile, por Baja California, lo cual
no está mal, pero el problema es que la empresa se propone asegurar al
mundo contra desastres ambientales y forma parte de un grupo de empresas que se capitalizan administrando la sociedad del riesgo. BMW otro
patrocinador de la cumbre, vendió 2 118 mil autos Mini, Mercedes Benz
y RollsRoyce, en 2014, y gastó aproximadamente 10 mil litros de agua
en la producción de uno de sus monoblocks.
La cumbre será un espacio fundamental para redefinir un pacto social
mundial. Durante la reunión colisionarán distintos proyectos y utopías
ambientales. La corriente dominante, promovida por quienes piensan
que no hay más camino que la realpolitik, básicamente plantea continuar las formas de explotación de la naturaleza y los trabajadores; es
decir proseguir la expansión de la megamáquina autócrata y el sistema
industrial-patronal, pero limitando ligeramente sus efectos ambientales
negativos. En vez de limitarnos a reducir la emisión de gases invernadero, deberíamos adoptar modos de producir, consumir y vivir más acordes
con la racionalidad de la economía campesina, que incluyen entre otras
cosas, el amor a la tierra y a los demás, lo que tendría mucho mejores
resultados que la fanática creencia de que le egoísmo es consustancial a
la naturaleza humana.
Órgano de difusión de la comunidad de la Delegación INAH Morelos
Consejo Editorial
Eduardo Corona Martínez Israel Lazcarro Salgado
Luis Miguel Morayta Mendoza
Raúl Francisco González Quezada
Giselle Canto Aguilar
Laura Elena Hinojosa Hinojosa
www.morelos.inah.gob.mx
Coordinación editorial de este número: Israel Lazcarro Salgado
Eduardo Corona Martínez
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