687 1. Álvaro Uribe Vélez y su Parentesco con Fabio Ochoa

GENEALOGÍA COLOMBIANA VOLUMEN I I
1.
JULIO CÉSAR GARCÍA VÁSQUEZ
Álvaro Uribe Vélez y su Parentesco con Fabio Ochoa Restrepo y
Otros
1.57 Judíos mafiosos de Chicago y de la Cosa Nostra en los inicios
del negocio
La organización mafiosa del cartel de Medellín, tenía sus semejanzas, sin ser
igual a la mafia italia na.
Figura en el libro “Padrinos y Mecaderes Crimen Organizado en Italia y
Colombia”, escrito por Ciro Krauthausen:
“Estar de lado del rey ESCOBAR significada rendirle tributo. A veces e l
exportador PABLO ESCOBAR permitía que otros narcotraficantes
participaran en sus exportaciones. Pero con igual frecuencia los otros
dejaban participar a ESCOBAR: a él siempre le correspondía una cuota. P or
un lado, esta generosidad puede interpretarse como una variante más del
ya mencionado sistema de seguros. El sab er que no sólo había que rendir
cuentas al socio inicial sino también al temido PABLO ESCOBAR, hacía que
el deudor moviera cielo y tierra para conseguir el dinero. “Su nombre era
garantía”, señala el oficial de la policía. Por el otro, sin embargo, mucha s de
esas participaciones también se extorsionaban: sin excepción, todos los
narcotraficantes debían concederle una participación a PABLO ESCOBAR.
Además había que financiar la lucha contra las autoridades. La guerra de
los Extraditables era costosa, y ESCOBAR no pensaba financiarla solo. A
quien no pagaba de manera voluntaria una especie de impuesto de guerra,
la gente de ESCOBAR lo obligaba, casi siempre mediante s ecuestros.
Igualmente, se les cobraba a muchos empresarios legales.
Es la
contabilidad la que demuestra hasta qué punto se sobrepusieron en la
persona de ESCOBAR sus papeles de apoderado militar de los
narcotraficantes y de pertinaz extorsionista: con regularidad, millones de
pesos se transferían de la cuenta de las empanadas (la caja de gue rra) a la
cuenta privada de PABLO ESCOBAR. No había alternativa: o se estaba del
lado de ESCOBAR o se estaba en su contra. A largo plazo, ESCOBAR
intentó establecer un corredor que atravesara Colombia, por cuyo tránsito
todos los narcotraficantes posible mente hubieran debido desembolsar una
especie de peaje. El hecho de que los capos de Cali no quisieran pagar las
sumas requeridas, pudo haber desempeñado un papel importante en la
escisión entre los carteles de Medellín y de Cali. De resto, la mayoría de los
narcotraficantes, aun los de fuera del departamento de Antioquia, se
plegaron a las exigencias del loco, como con frecuencia, aunque nunca de
frente, era apodado ESCOBAR en los bajos fondos.
ESCOBAR era tan temido porque era muy poderoso en términos
económicos, políticos y sociales.
De manera ininterrumpida, había
acumulado capital desde los años pioneros del nego cio. Los ingresos por
sus propias exportaciones más los aportes de los demás narcotraficantes
ascendían a millones de dólares mensuales.
TODA DECISIÓN SOBRE
QUIÉN DEBÍA OCUPAR CARGOS IMPORTANTES EN LA POLÍTICA
REGIONAL DEL DEPARTAMENTOS DE ANTIOQUIA REQUERÍA DE SU
APROBACIÓN, Y AUN A NIVEL NACIONAL SU INFLUENCIA ERA
CONSIDERABLE. Las inversiones de interés social realizadas durante años
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en los barrios humildes de Medellín, así como la exacerbación del
resentimiento regional sencillamente lo convirtieron en PABLO, el héroe
popular. Su red de informantes tenía la eficiencia y la magnitud de un
servicio secreto; cientos de pistoleros, casi si empre jóvenes, estaban a su
disposición; y entre sus aliados figuraban señores de la guerra del corte de
GONZALO RODRÍGUEZ GACHA y FIDEL CASTAÑO, que controlaban
inmensos territorios. A comienzos de los años noventa, PABLO ESCOBAR
estaba en capacidad de d esestabilizar a todo el Estado colombiano. Su
poder lindaba con la omnipotencia.
Al menos en su sentido estricto, sin embargo, no había una organización
gigantesca a sus espaldas. En el apogeo de su dominio, la organización de
PABLO ESCOBAR se componía de no más de cincuenta personas: él mismo
y un par de hombres de su entera confianza, algunos jefes de banda y
contadores, así como una serie de operarios rasos, que se ocupaban sobre
todo de los escondites del jefe, que cambiaban continuamente. Era una
organización fuertemente orientada hacia objetivos militares: con pocas
excepciones, entre sus colaboradores más cercanos no había especialistas
en el tráfico de drogas. Lugartenientes como PININA, MUGRE o TYSON
venían de las pandillas de Medellín. Su tar ea consistía en mantener bajo
control a las redes de sicarios y delincuentes, propias y ajenas.
A diferencia de la mafia italiana , donde los uomini d’onore también llamados
soldati, en su mayoría son miembros de una famiglia, el aparato ejecutor de
la violencia no estaba integrado a la organización.
Como verdaderas
agencias de empleo, las oficinas se limitaban a proporcionar la mano de
obra violenta para determinados cargos .
Los sicarios no solían ser
empleados de ESCOBAR. Tan pronto dejaba de fluir el dinero, tan pronto
cesaban los pagos por los encargos individuales, los asesinatos, los
secuestros o atentados dinamiteros terminaban. La violencia como servicio
había que adquirirla en el mercado y la fortaleza de ESCOBAR consistía,
entre otras cosas, en que pagaba cumplidamente.
“Recuerde: los
Extraditables sí pagamos”, se leía en un volante, que circuló en los bajos
fondos, al lado de una foto del entonces general de la policía MIGUEL
MAZA MÁRQUEZ, por cuyo asesinato se prometía una jugosa recompensa.
La organización tardía de PABLO ESCOBAR era, en el sentido clásico, un
power syndicate como los descritos por ALAN A. BLOCK para Nueva York
de los años veinte y treinta. La batalla contra la extradición, la imposición
de un orden interno y la asignación de cuotas de exportacion fueron
cuestiones que convenían a todos los narcotraficantes. En un espacio sin ley
lleno de incertidumbres y amenazas, ESCOBAR se impuso como protector,
exigiendo como contraprestación no sólo dinero, sino también
subordinación.
Con tal de poder negociar en calma, los otros
narcotraficantes estaban dispuestos a ella. En muchos aspectos, delegaron
la función de mantener el orden en PABLO ESCOBAR. Tampoco les
quedaba otra, ya que si no hubieran pagado, si no se hubieran subordina do,
hubieran tenido que hacerlo a la fuerza. Protección y extorsión siempre se
entremezclaron. Entre menos tenía que ofrecer ESCOBAR, sin embargo,
tanta mayor importancia adquiría la extorsión.”
En el libro “Los Jinetes de la Cocaína”, capítulo VII “E l Lavado de Dólares”,
escrito por Fabio Castillo, explican:
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En el caso de los Rodríguez, ellos operaban con Fernando Internacional,
Alpacol Comercial S.A., Exportadora Caribe y Hajasa S.A.
(...)
Otros sujetos como HUMBERTO ARIAS GARCÍA , ALBERTO MAZZILLI
JULIAO, HERNANDO RESTREPO OCHOA y LUIS A. CARVAJAL
(propietarios de la avioneta HP818), fueron adiestrados en el manejo de
fondos por un ciudadano estadounidense, residente en Panamá, MEYER
LANSKY, de quien se asegura es miembro de la Cosa Nostra.
(...)
A través de Fernando Internacional se asegura que ingresó dinero para los
hermanos Rivera de Leticia, y los Ochoa de Medellín.”
El judío norteamericano residente en Panamá, Meyer Lansky aquí nombrado,
podría ser hijo o nieto del judío M eyer Lansky cercano a Lucky Luciano en los
orgines de la maf ia de Chicago alrededor de 1920 y por este conducto es
probable que hubieran copiado en algo el estilo del “Power Syndicate”.
Hernando Restrepo Ochoa se cree que venia a ser sobrino de Norma Ochoa
Restrepo, la tía abuela política de Álvaro Uribe Vélez.
(9,E)
Norma
Roberto
Martín Emilio
Vélez Ochoa
(8,E)
Ochoa Restrepo
Angela
Laura
Uribe Vélez
Fabio
Restrepo
Ochoa
Hernando
Restrepo
Ochoa
Álvaro
Uribe Vélez
(8,F)
Olga Lucía
Restrepo Vélez
(8,G)
Carlos Enrique
Lina
Moreno Mejía
Diagrama Nº1.57.1
Muy probablemente la Cosa Nostra a la cual pertenecían los judíos LANSKY
de la mafia de Chicago, fueron los que orientaron y enseñaron el manejo de
los dineros del narcotráfico, con lo cual le dio origen a los bancos y
organizaciones financieras de los Carteles de Colombia en Panamá, a los
cuales hicimos referencia en el numeral 1.5.
En la conformación de la mafia de Chicago de los años 20, Lucky Luciano
lideraba a los sicilianos, el era torpe, pero la parte cerebral de su
organización era el judío ruso Guzik, Greazy Thumb y sus amigos de más
confianza eran los judíos MEYER LANSKY y Benjamín Siegel. Al respecto
figura en el libro “Los Padrinos”, escrito por Giuseppe Carlo Marino, en el
“Capítulo siete: Lucky Luciano, héroe de América”:
“En sus empresas, el maniquí siempre había necesitado de alguien que le
prestara el cerebro: primero, el napolitano Johnny Torrio, tras cuya estela se
había trasladado en 1920 de Bro oklyn a Chicago; después fue el JUDÍO
RUSO GUZIK, GREASY THUMB , oficialmente contable y administrador
suyo.
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(...)
Creció en el Lower East Side, entre la calle Diez y la Primera Avenida, en
una maraña de relaciones con «paisanos» y «extranjeros», entre pol acos,
JUDÍOS, mexicanos, improvisados «señores» y, sobre todo, delincuentes.
(...)
Y, en efecto, los encontró entre los JUDÍOS: consolidó su amistad con
Meyer Lansky, Little Man, su gánster más cualificado y prestigioso (Cohen,
2000, pp. 73-75). Lo había conocido de chico en sus tiempos de vida
callejera: ambos se habían «olfateado», intercambiándose el ritual «anda y
que te den», se habían gustado y habían empezado a verse con regularidad,
aunque cada uno se mantuvo dentro del ámbito de su propia banda;
después se habían convertido en amigos inseparables, «más que hermanos,
enamorados» (según el testimonio de otro cualificado gánster JUDÍO,
Benjamín Siegel.
(...)
Para sus Vísperas Sicilianas, LUCKY tuvo que emplear a fondo a su
«hermano» LANSKY, a su amigo SIEGEL el Bugsy y a sus JUDÍOS. Pero
para su primera jugada le fue suficiente con explotar, en contra de su «jefe»
Joe Masseria, las ambiciones del otro boss siculoamericano más importante
de la vieja mafia.
(...)
Maranzano consideró oportuno «purific ar» el ambiente para asegurarse y
consolidar del todo su presunto primado. Como es natural, entre los
principales enemigos que había que eliminar, aparte de su más directo e
inmediato competidor Vincent Mangano, figuraba Lucky Luciano, a pesar de
los méritos por éste adquiridos en los acontecimientos que habían culminado
en el asesinato de Masseria. Y figuraban también los AMIGOS JUDÍOS DE
LUCIANO, LOS LANSKY Y LOS SIEGEL .
(...)
En otras palabras, Luciano representaba las más variadas demandas de
modernización del sistema criminal y sus mayores recursos «militares»
para dar la batalla y vencer, construidos por su alianza con los gánsteres del
mundo JUDÍO. Siendo éstas las relaciones de fuerza entre las partes, la
suerte de la vieja mafia ya estaba echad a, como también lo estaba la de su
último y más tenaz representante, Salvatore Maranzano. Éste, según el
relato del mafioso Nick Gentile (que podría leerse como un fragmento del
guión de la célebre película Pulp Fiction), murió a primera hora de la tarde
del 10 de septiembre de 1931, por obra y gracia de los judíos amigos de
Lucky, de la manera siguiente:
Un grupo de jóvenes JUDÍOS muy espabilados que conocían muy bien
a Luciano [...] se ofreció a efectuar el trabajo. Entonces Luciano les
indicó el edificio donde vivía Maranzano, les explicó las costumbres del
capo dei capi y les facilitó información detallada.
Los jóvenes JUDÍOS, con una calma auténticamente pasmosa,
señalaron que a ellos les parecía muy fácil la tarea de Lucky Luciano
consideraba difícil. Pero necesitaban a un italiano que conociera muy
bien a Maranzano.
Los seis jóvenes JUDÍOS, ayudados y acompañados por el italiano,
acudieron a la hora establecida al despacho de Maranzano. Llamaron a
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la puerta y, nada más entrar, se identificaron com o agentes federales.
Habían sacado las pistolas y ordenado a los guardaespaldas que
levantaran las manos y apoyaran éstas, los brazos y el rostro contra la
pared. Mientras mantenían inmovilizados a punta de pistola a los fieles
de Maranzano, uno de los JUDÍOS salió al pasillo. Hizo entrar al
italiano y le preguntó cuál de los presentes era Maranzano. Éste, que
reconoció en el italiano a un tal Peppino, dirigiéndose a él, le dijo:
«Peppino, diles que soy de verdad Maranzano, que soy yo el
responsable del despacho y que pueden hacer todos los registros que
quieran porque aquí no hay ninguna mercancía de contrabando. Éste es
un despacho comercial y está en regla con la ley.»
En cuanto a los JUDÍOS tuvieron la certeza de que Maranzano era el
hombre al que buscaban, lo condujeron a su despacho y, a fin de evitar
hacer ruido, trataron de estrangularlo para acabar finalmente con él a
navajazos. Pero el moribundo, presa de la desesperación, consiguió
soltarse y, puesto que tenía una cierta fuerza, incrementada por el
temor a la muerte, luchó con saña. Entonces vaciaron contra él los
cargadores de sus pistolas y lo mataron en el acto. Los guardaespaldas
de Maranzano, sorprendidos y estupefactos, y sin darse cuenta de lo
que estaba ocurriendo, ni siquiera tuvier on tiempo de intervenir en
ayuda de su jefe. Cosa que, por otra parte, no estaban en condiciones
de hacer, pues se encontraban bajo la amenaza de las pistolas.
Los JUDÍOS bajaron por la escalera y en el portal se encontraron con
los amigos y les dijeron q ue la operación había llegado a buen puerto.
Los amigos corrieron al teléfono para informar a los picciotti de los
distintos barrios de Nueva York de que ya podían dar comienzo a la
operación de depuración (Gentile, 1963).
(...)
Huelga decir que, al día siguiente de la matanza, Lucky procedió a reformar,
de acuerdo con sus criterios de «pacifica y suave gestión» y con la
fundamental e imprescindible ayuda de su amigo JUDÍO Lansky, el fraude
organizado de las loterías y de los juegos de azar en Nueva York.
Allí
perfeccionó también su dominio sobre el narcotráfico y reestructuró el
«frente del puerto», afianzándose como el indiscutible referente de los
«duros» (entre ellos figuraba el famoso Joe Socks Lanza) que dirigían los
sindicatos obreros y decidían lo s contratos del personal.
(...)
Se observará que la aplastante mayoría de sicilianos en el organismo
rebajaba a una mera declaración de principios el inicial proyecto interétnico
que, en cualquier caso, quedaría indirectamente conformado por la sólida
alianza de Luciano, sobre todo con LANSKY y sus restantes amigos
JUDÍOS. Los que, por el contrario, fueron objeto de un casi radical
apartamiento resultaron ser sobre todo los IRLANDESES. Éstos pagaron
los platos de una antigua enemistad, que se remontaba a la época del
prohibicionismo, entre LUCKY Y JOE KENNEDY .
(...)
Su mano derecha y su sombra era el italosiculonapolitano Vito Genovese,
aunque Luciano jamás olvidaba mantener relaciones de «trabajo» con
criminales no italianos como su apreciado MEYER LANSKY y BENJAMÍN
SIEGEL, Louis Buchalter y Abner Zwillman.
(...)
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JULIO CÉSAR GARCÍA VÁSQUEZ
Por suerte, el eje fundamental de la dinámica mafiosa americana, creado
por una deliberada opción estratégica de Luciano en la alianza entre la
COSA NOSTRA y la CRIMINALIDAD JUDÍA , giraba en sentido netamente
antifascista. A este respecto fueron indudablemente decisivos el programa y
la política de Hitler contra los JUDÍOS. La Inteligencia Naval podía por
tanto contar con la lealtad sin reservas de personajes como LANSKY Y
SIEGEL.
Sin embargo, éstos por sí solos jamás habrían estado en
condiciones de garantizar la buena marcha de los acontecimientos sin la
participación activa de aquel Joe Socks Lanza que controlaba el puerto y los
correspondientes sindicatos por cuenta de la COSA NOSTRA.
(...)
El elemento de contacto y de mediación con la «Comisión» y con la base de
la COSA NOSTRA, incluido en las negociaciones por las propias autoridades
estatales, fue su amigo MEYER LANSKY que, libre como el aire, se
dedicaba en Nueva York al lucrativo nego cio de la fabricación, venta y
distribución de tocadiscos automáticos y que, en su condición de JUDÍO,
tenía especiales motivos para hacer gala de un perfecto «patriotismo»
contra el nazismo.
(...)
Las «personalidades italoamericanas» que participaron efe ctivamente en la
puesta en practica del «pacto» suscrito con la COSA NOSTRA fueron, en
colaboración con el omnipresente LANSKY Y SUS «AMIGOS» JUDÍOS,
JOE ADONIS Y FRANK COSTELLO , encargados de los contactos de «alto
nivel» y, con tareas predominantemente e jecutovas y de control, Joe Lanza,
Johnny Duna, Emil Camarada y el circulo del sindicato ILA (Internacional
Longshoremen’s Associaton) constituido por Joseph Ryan y los muy
distinguidos Albert Anastasia, Jack Parisi y Anthony Romeo.
(...)
Fue prácticamente natural que se lo pidiera a su amigo de siempre, el
queridísimo MEYER LANSKY, el cual, en efecto, no se hizo de rogar. Tan
pronto como le fue posible, parece ser que desde Cuba donde, en La
Habana, tenía todavía importantes intereses por haber regenta do allí un
hipódromo, un casino y un restaurante de gran lujo , cruzó el océano.
(...)
Allí parece ser que Luciano pretendía trasladarse; tanto sus viajes
clandestinos como las visitas que LANSKY le devolvió en Italia guardaban
relación con su propósito d e abandonar su provisional residencia
napolitana.”
En 1983 Carlos Castaño Gil viaja a Israel a formarse, tal como el mismo lo
narra en el libro “Mi Confesión”, escrito por Mario Aranguren Molina.
“Es difícil putualizar una fecha exacta porque desde 19 80 se inició la
persecución a los secuestradores de mi padre y ya se ejecutaba guerrilleros
en los pueblos. Mi percepción sobre está guerra cambió radicalmente
después de mi viaje a Israel, en 1983, cuando cumplí dieciocho años de
edad.
¿Estudió en Israel?
Le advierto, cuando hablo de Israel, nadie me detiene, soy un estudioso
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de la historia del pueblo israelita y la conozco también como la de Colombia,
mire: en economía, representa la fortaleza de Estados Unidos y Francia; en
cuanto a seguridad, es la contención del fundamentalismo de Oriente, un
polo a tierra de ese hervidero en el que se ha convertido la región. El
invento de la ley del retorno es de una imaginación sutilmente perversa,
pero plena de dignidad. ¿Y cómo le parece su FDI? Para quitars e el
sombrero. Se funden con su nación en un mismo cuerpo. ¡Maravilloso!
La historia de Israel es deliciosa e ilustrativa. Se deb e comenzar por coger
un shekel con la mano, es como recibirlo de Cristo, hasta la unidad
monetaria la inventaron. Tuve la oportunidad de estar un mes en la
Universidad Hebrea de Jerusalén, estudiando ciencias básicas. A los judíos
los admiro por su valentía al enfrentar al antisemitismo, por su estrategia de
la diáspora, la firmeza de su sionismo, su mística, su religión y, sobre todo,
su nacionalismo. ¡Una verraquera!
He estudiado sus gobiernos desde BEN GURIÓN hasta SHARON. La
primera ministra GOLDA MEIR y mi madre son para mí, sin duda alguna,
las mujeres que representan lo máximo, en su género, por la excelencia.
Con eso le digo todo.
Infinidad de temas aprendí en Israel y a este país le debo parte de mi
cultura, mis logros humanos y militares, aunque repito que no sólo aprendí
en Israel lo relacionado con el entrenamiento militar.
De allí vine
convencido de que es p osible derrotar a la guerrilla en Colombia. Yo
comencé a ver cómo un pueblo logra defenderse del mundo entero. Entendí
cómo involucrar a la causa a alguien que tuviera algo que perder en esa
guerra, con el fin de convertirlo en enemigo de mis enemigos.
De hecho, EL CONCEPTO DE AUTODEFENSA EN ARMAS LO COPIÉ DE
LOS ISRAELITAS; cada ciudadano de esa nación es un militar en potencia.
Me sorprendió ver que el curso que yo iniciaba, lo terminaba
simultáneamente un grupo de ciudadanos comunes y corrientes, abo gados,
ingenieros y médicos. Sin lugar a duda, es un pueblo visionario y ejemplo
de superación. Su solidaridad e inteligencia le ha permitido tejer una
telaraña de apoyo mutuo. Poseen un sentido especial de la responsabilidad
y un profundo respeto entre ellos, pues son conscientes de que sólo juntos
pueden sobrevivir.
Mi curso duró un año, tres meses de trabajo y uno de descanso. En los
intervalos viajaba a Colombia, permanecía un mes y regresaba de
inmediato. Viajé Madrid-Tel Aviv, y allí nos recibió un ex militar del ejército
israelí. Como el mismo avión reunía varios integrantes del curso, nos
trasladaron en ómnibus hasta una casona ubicada a cuatro horas del
aeropuerto. El sitio donde fuimos recibidos y acomodados en nuestras
habitaciones era una escuela privada; el grupo lo conformábamos chilenos,
mexicanos, españoles y argentinos.
Por Europa asistía un grupo de
franceses; con ellos hablé de su “legión extranjere”.
El curso no tenía nombre, sólo un número, el 562, lo comenzamos cuarenta
hombres, algunos se retiraron. El primer día nos practicaron un minucioso
chequeo médico y al día siguiente nos levantamos a las cuatro de la mañana
a entrenamiento físico, desayunamos y comenzamos a recibir conferencias.
Distinto a lo que la gente se imagina, se estudió con más ahínco en un aula
que en prácticas. Las conferencias enfatizaban en la forma en que s e
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mueve el mundo regular e irregular. Estu diamos geopolítica, política, las
guerras de oriente, fundamentos de armamento atómico y manejo
psicológico de operaciones.
Recibimos charlas sobre el negocio del
armamento en el mundo, cómo comprar fusiles. Pero sustancialmente algo
me marcó, aprendí a comportarme de una manera distinta.”
Allí Carlos Castaño entablo amistad con algunos militares colombiano s que
estaban en el Sinaí, entre estos estaba Rito Alejo del Río a quien haremos
nuevamente referencias en el numeral 1.69.
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